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La demanda es una maestría del enunciado, pero es una supeditación del deseo; en la respuesta posible hay silencio: una

maestría del goce, una supeditación lingüística. Tal fractura del erotismo es la fractura de Durkheim en Saussure. La lengua no se habla de manera universal, ni siquiera la misma lengua; los idiolectos, los sociolectos y los léxicos, producen diversas formas, haciendo de la participación en el lenguaje solo una parte, una fracción o una proporción (etimológicamente hablando). La sociedad está fracturada en partes, reconoce Durkheim, pero en el modo ideológicamente burgués, erige (como la idea burguesa del Estado) una totalidad por encima de las contradicciones sociales. Llevará no solo a Marx, sino a Weber y a Tarde, el placer (disminuido, nunca como el burgués) de destruir tal noción de lo social como algo homogéneo y total.  La socialización de las hablas semiológicas es una socialización de esas partes que hacen del lenguaje una institución no universal, sino inmersa en una contradicción social múltiple: múltiple como son múltiples las hablas, los lugares económicos y sociales, las culturas, etc. A veces parece que los procesos que describen un Barthes o un Eco son en realidad procesos sociológicos e históricos: la socialización de las escrituras, de las hablas; y la monopolización de la lengua como institucionalidad. Hay algo en el proceso de destrucción de la obra maestra en la literatura (en El grado cero de la escritura) que se asemeja a la apertura de las obras abiertas de Umberto Eco (en Obra abierta): la apertura de la obra (literaria o no) a la socialización; la corrosión del lugar del escritor o del autor, no por eliminación, sino por socialización. Parece un proceso histórico el que produce esa fractura entre la poética moderna y ésta otra poética que vemos surgir como un monstruo, como una novedad completamente imprevista (como toda novedad).  Es la misma corrosión de lo durkheimiano en Saussure; Barthes escribe: “Hace poco más de cien años, los escritores ignoraban generalmente la existencia de varios modos -y muy diferentes- de hablar francés. Hacia 1830, mientras la burguesía, ingenuamente, se divierte con todo lo que se encentra en los límites de su propia superficie, es decir en la exigua porción de sociedad que permite compartir a los bohemios, los porteros y los ladrones, se comenzó a insertar en el lenguaje literario propiamente dicho, algunos elementos tomados, prestados de los lenguajes inferiores, con la salvedad de que fuesen suficientemente excéntricos (sin lo cual hubieran sido amenazadores). Esas pintorescas jergas decoraban la Literatura sin amenazar su estructura. Balzac, Süe, Monnier, Hugo se complacen en restituir algunas formas suficientemente aberrantes de la pronunciación y del vocabulario; jerga alemana, lenguaje de porteros. Pero este lenguaje social, especie de drapeado teatral atado a una esencia, nunca comprometía la totalidad del que lo empleaba; las pasiones seguían funcionando más allá de la palabra.” Corrosión del francés como lengua a través de

por su escritura. o mejor aún: menos una fractura por eliminación que por multiplicación (la inserción de los dialectos y las jergas en la literatura). ya que el escritor. o de la ideología del período clásico de la burguesía. algo así como si no hubiera existido Weber. está colocado en una contradicción insoluble: o el objeto de la obra concuerda ingenuamente con las convenciones de la forma. Como sentencia Braudillard en su Simulacro y simulación: la sociedad es ahora nihilista. Valéry. aunque para dar cuenta de ella sólo disponga de una lengua espléndida y muerta. de la escritura. clásica). ideología de la época de decepción. o el escritor reconoce la amplia frescura del mundo presente. etc.  Este desgarramiento ideológico es nuevo: homogeneidad y totalidad casi muertas bajo de los pasos de la historia reciente: especie de decadencia. El grado cero de la escritura). frente a la página en blanco. algo así como la pérdida de la religiosidad y el ascenso del cientificismo en el medioevo. La post-modernidad. como dicen los conservadores?) social: las instituciones están siendo erosionadas por el desarrollo de las fuerzas productivas de la propia sociedad: la socialización de las hablas. el relativismo o la negación del sentido. el nacimiento del lector. las dos soluciones de Barthes con respecto a la escritura moderna: el silencio. dos soluciones distintas: la multiplicidad del sentido o el nihilismo. y mucho menos Marx. Al contrario de lo que se cree ideológicamente: la posición neutra no es una posición . observa una trágica disparidad entre lo que hace y lo que ve” (Barthes. En la sospecha de la modernidad. de las ideologías. La lengua ya no está por encima de la sociedad (como el Estado. sino que se intercambia por otro ideal diferente: el de la post-modernidad misma. la destrucción del lenguaje (Mallarmé. La atomización de los procesos del lado de la multiplicación de los mismos. alejada de la valorización. neutra. como crítica o como sospecha de la modernidad (de la época feliz. o mejor aún. decíamos) sino que está en medio de una conflagración (¿guerra cultural. se dio a cabo una inversión de los valores. la corrosión de la lengua va de la mano de la ruptura de una sociológica de la totalidad y de la homogeneidad (fin de la felicidad burguesa. y la literatura permanece sorda a nuestra Historia presente y el mito literario no es superado. de las escrituras. se vuelve discurso hegemónico. ambos. La novedad no es solo que el ideal moderno desaparece.los idiolectos y los sociolectos. una inversión de los ideales. que van de la mano de esa muerte del autor: “Por ello vemos que una obra maestra moderna es imposible. en el momento de elegir las palabras que deben señalar francamente su lugar en la Historia y testimoniar que asume sus implicaciones. Procesos. de sospecha. etc). fin del período clásico). son la muerte de la modernidad: el inicio de la sospecha o de la negación absoluta de los ideales modernos en el seno de la modernidad misma (o lo que se ha venido a llamar comúnmente como post-modernidad). la muerte de la novela (o de la obra maestra). de las hablas: lo durkheimiano dio paso a algo así como a una visión tardeana de la lengua. es decir. Vemos que la muerte del autor va de la mano de la muerte de la ideología burguesa. o la escritura blanca.

esta modernidad infeliz. . solo la neutralidad contempla la posición del otro.solipsista. De ahí que efectivamente las dos soluciones de la literatura moderna (la destrucción del lenguaje y la escritura blanca. tal y como lo plantea Barthes) sean al mismo tiempo las salidas (nihilismo o relativismo) de todo el problema de ésta modernidad no-clásica. es una posición de la multiplicidad. y se vuelve indecidible entre una y otra (entre su diferencia).