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EL TEXTO EXPOSITIVO.

ESTRUCTURAS Y CARACTERÍSTICAS
[Tomado de Apuntes de Lengua (http://personal.telefonica.terra.es/web/apuntesasr/index.htm), web de Alfonso Sancho Rodríguez]

1.- Definición y características


El Diccionario de la Real Academia define el término explicar como declarar o exponer
cualquier materia, doctrina o texto difícil, con palabras muy claras para hacerlos más perceptibles.
De hecho, explicar y exponer son dos verbos que expresan conceptos estrechamente vinculados. Sin
embargo, desde ahora vamos a establecer una diferenciación entre exponer, que equivale a informar,
es decir, transmitir datos con un alto grado de organización y jerarquización, y explicar, actividad
que, partiendo de una base expositiva o informativa necesariamente existente, se realiza con una
finalidad demostrativa.
Está claro que las secuencias expositivas, también llamadas explicativas, no se limitan a
informar o exponer, aunque también informen y expongan, sino que quieren hacer comprender por
qué tal elemento o proceso se define e identifica de una determinada manera. Por eso podemos
afirmar que el texto expositivo es la secuencia didáctica por excelencia.
También conviene señalar que la explicación no pretende transformar convicciones ni
conductas. A diferencia del argumentativo, que utiliza las estrategias retóricas adecuadas para
convencer, la exposición es neutra y objetiva y en ella ni hay intención de persuadir, sino de aportar
los elementos necesarios para facilitar la comprensión de un tema difícil y complejo. No obstante
señala Van Dijk que un texto expositivo puede ser argumentativo en cuanto la claridad de exposición
puede ser utilizada para convencer: por ejemplo, la condena ecologista a los alimentos transgénicos
necesita exponer y explicar en qué consiste tal manipulación genética si quiere tener cierta eficacia en
su argumentación.
Nosotros más bien creemos que el texto expositivo puede integrarse en otra secuencias
predominantemente narrativas, descriptivas, argumentativas y aun dialógicas en virtud de la
heterogeneidad textual que puede ofrecer cualquier discurso. También es cierto que las exposiciones
pueden ilustrarse con narraciones, descripciones y aun diálogos, pero raramente con
argumentaciones, a menos que éstas estén tan consensuadas que no quepa el considerarlas como
opiniones del emisor. Lo importante es que en un texto del tipo que nos ocupa predomina la actitud
expositiva, que viene dada por un afán didáctico de objetividad y claridad.

2.- Esquema expositivo


Todo texto explicativo parte de las preguntas que nos suscita un objeto complejo que se
explica según las siguientes fases, que incluye la terminología de Adam, Grice y Coltier:

a) Fase de cuestionamiento: son las preguntas suscitadas por un tema complejo. Realiza una
esquematización inicial del asunto objeto de la explicación y puede corresponderse con el título
del texto o con algún párrafo introductor. Esta fase genera un cuestionamiento basado en las
causas y los modos que motivan que tal objeto sea o se comporte de determinada manera.
b) Fase resolutiva: son las explicaciones que esclarecen la dificultad de dicho tema Suponen un
acercamiento a la explicación aportando todos los datos e informaciones necesarios para su
resolución. Realiza una esquematización problemática, y deja aún incógnitas en el aire.
c) Fase conclusiva: nos conduce a la esquematización explicativa, aportándonos todo la
interpretación de los datos, de modo que esta fase supone la verdadera etapa de explicación del
objeto de nuestro discurso.
Podemos ver esta determinación de partes en el siguiente ejemplo: El paisaje forestal del
valle del Jerte está cambiando a pesar de que la actividad humana casi ha desaparecido allí (Fase
de cuestionamiento) Los responsables principales del cambio son los pájaros (Fase resolutiva). Los
pájaros trasladan involuntariamente ciertas semillas a esa zona introduciendo nuevos tipos de
árboles (Fase conclusiva).

3.- Estructuras gramaticales


Como afirma Adam , los textos con secuencia dominante explicativa se asocien generalmente
a la síntesis y al análisis de las representaciones conceptuales. Las dos fórmulas a las que pueden
estar reducidos corresponden a estos dos tipos:
a) Sujeto + Predicado nominal: síntesis. Agrupa las partes y cualidades remitiéndolas a un ser
definido.
b) Sujeto + Predicado verbal -cuyo núcleo ideal es tener-: análisis. Determina las diferentes partes
del todo que supone el objeto de la explicación.
Estas fórmulas básicas se desarrollan mediante tres funciones básicas: la causalidad, la
consecuencia y el modo, ya sea en forma de sintagmas o de proposiciones subordinadas adverbiales:
Las dos primeras conectan de modo lógico la sucesión de fases del discurso, mientras que la tercera
señala las circunstancias en las que se desarrollan las cualidades que la síntesis y el análisis nos
mostraron.
Podemos ilustrar esto que decimos con el siguiente ejemplo: El agua es H2O (síntesis). Su
símbolo es así porque tiene dos moléculas de hidrógeno y dos de oxígeno (análisis). Se congela a 0º
C y hierve a 100º C (modo), de manera que si le restara una molécula de hidrógeno (causa) las
temperaturas de ebullición y congelación variarían (consecuencia1) por que ya no se tendría agua,
sino H1O (consecuencia2).
De hecho, el orden de estos textos suele ser fijo, en cuanto piden una organización de causas
consecuencias o de enumeración de partes. Siguiendo la tipología de Marcos Marín tendríamos:
 Sintetizante: Por ejemplo, si el tema principal es la germinación de una semilla, ésta será el final
de un proceso natural que se habrá ido desglosando a lo largo del texto.
 Analizante: especialmente cuando se ven las consecuencias de algún hecho, ése va al principio.
Las consecuencias del consumo de hortalizas transgénicas son varias: ...
 Paralelo: se da especialmente cuando se describen las partes de un todo. Estructura de los
batracios: el estómago se compone de (...) las agallas muestran forma de (...), ...
El orden de las palabras es el lineal, en cuanto la alteración del orden sintáctico de modo
envolvente responde a motivaciones estilísticas, que, como dijimos, no son pertinentes en este tipo
de textos, donde ha de predominar la objetividad, la claridad y la precisión.
Uno de los tiempos verbales más usados es el presente de indicativo. Por un lado abstrae la
explicación de coordenadas espacio-temporales, dándole a las explicaciones un carácter universal,
tomando el llamado valor gnómico, y, por otro, atrae el proceso al tiempo del emisor aunque tal
proceso ya haya sucedido; por ejemplo, para explicar la situación de los Balcanes expongo que
Sarajave es un crisol de cultural a finales del XIX, de este modo se usa el presente con valor
histórico.
Los condicionales y el presente de subjuntivo son aptos para explicar hipótesis como en el
ejemplo anterior: si le restara una molécula de hidrógeno, las temperaturas de ebullición y
congelación variarían por que ya no se tendría agua, sino H1O; o El átomo que se encuentre en ese
momento entra en el proceso de fisión.
Por otro lado, hemos visto que la actitud explicativa excluye cualquier tipo den subjetividad,
de modo que convendría señalar aquí que predominan los verbos en tercera persona, especialmente
las impersonales marcadas con se: Se estima que su longitud es de 300 metros. Por la misma razón
predominan de modo absoluto la emisión de oraciones con función referencial y entonación
enunciativa: cualquier otra expresaría de algún modo la actitud personal del hablante respecto a su
enunciado.
En cuanto a la precisión y la claridad, otro de los elementos constitutivos del texto
expositivo, hemos de señalar que los elementos funcionalmente adjetivales son especificativos y no
valorativos: adjetivos calificativos: ordenador clónico; complementos del nombre, que suelen indicar
procedencia o materia: fosfato de sodio, dialecto de Indostán,...; oraciones de relativo
especificativas: las ondas que percibe el oído humano posibilitan la recepción en la oralidad; ...
El establecimiento de relaciones lógicas entre los enunciados es propio de la secuencia
explicativa. Y si bien dichas relaciones quedan a veces implícitas por yuxtaposición, mucho más a
menudo se explicitan mediante los conectores, conjunciones u otro tipo de locuciones con valor
relacionante, como las formadas por preposición más un elemento anafórico, generalmente causales:
por ello, por dicha causa,... también abundan las ilativas con valor consecutivo: por lo tanto, por
consiguiente, de modo que,... y las finales: para que, a fin de que, con vistas a,...
Igualmente nos encontramos con conectores que introducen matices o condicionan la
validez de las aserciones: adversativas: pero, sino,...; condicionales: siempre que, a condición de
que,...; y concesivas: aunque, a pesar de que,...
En definitiva, la selección de cada uno de los elementos que integran una secuencia
explicativa es debida a este propósito de obtener la máxima claridad y precisión. Es por ello por lo
que cobra u relieve especial el empleo de la terminología especifica del ámbito al que se refiere el
texto. Estamos ante los tecnicismos, que es una unidad léxica que asegura una determinación
unívoca y monosémica que evita ambigüedades: fosfato. Hay palabras del corpus estándar que se han
especializado en el ámbito de lo científico: segmento de población.
Los tecnicismos están abiertos a la entrada de múltiples neologismos y préstamos, y a
ser creados por derivación -informatizar, indexar,...-, composición -placa-madre-, parasíntesis
-aterrizar,...- y siglas: lenguaje HTML. Del mismo modo hay palabras que revitalizan su significado
para adaptarse a las nuevas necesidades de designación: por ejemplo, la red, para referirse a internet.
Los calcos se producen cuando se traduce literalmente una palabra o expresión de otro idioma, por
ejemplo disco duro por hard disk. Pero también se puede optar por adaptarlo a la morfología
española: disquetera, cederrones,..., o, por el contrario, respetarlos en su forma original, por lo que
estaríamos ante los xenismos: software, applet,...

4.- Cohesión y coherencia textuales


Los textos explicativos utilizan los procedimientos habituales para las remisiones al contexto
lingüístico, especialmente, como vimos, los conectores. En cuanto a la referencia, los elementos
anafóricos más utilizados son los relativos, en cuanto los pronombres, si se usan en abundancia
puede producir ambigüedades. En cambio, existe un intenso uso de los procedimientos que aseguran
la cohesión léxica: desde la repetición de las palabras, hasta la inserción de sinónimos o hipónimos e
hiperónimos. El agua mezclada con tierra silicosa produce un barro puro, más intenso cuanto más
se aumenta el líquido. No obstante, como señala Combettes, los procedimientos para obtener la
cohesión léxica de un texto no comportan el mismo grado de dificultad. Así, conllevan muy poca o
ninguna cuando repiten términos o cuando se utilizan palabras de diferente categoría gramatical pero
con el mismo lexema. En cambio, la dificultad aumenta cuando se usan sinónimos o hiperónimos: en
el ejemplo anterior puedo entender que el líquido se refiere a cualquier líquido o sólo al agua.
En cuanto a la progresión temática, es decir, la forma en que se integra la información
conocida, o tema, y la información nueva, o rema, se suelen seguir dos modelos:
 Progresión lineal: Cada rema se convierte en nuevo rema. Por ejemplo: La temperatura
terrestre (tema1) aumenta cada decenio (rema1), este cambio (rema1 > tema2) es causado por
el hombre (rema2) debido a que éste (rema2 > tema3) genera industrias que emiten gases
nocivos (rema4).
 De tema variado: A partir de un hipertema, o tema central, que puede estar explícito o
sobreentendido, se bifurcan varios subtemas con sus correspondientes: Por ejemplo: Cartografía
digital para la isla de Tenerife (hipertema). El proyecto Volcán del Parque Natural de la zona
volcánica del Teide (subtema) aplica la tecnología de los Sistemas de Información Geográfico
(rema).

5.- Características pragmáticas


El texto explicativo -quizá más que cualquier otro- tiene que configurarse teniendo en cuenta
el conocimiento compartido por emisor y destinatario. El caso óptimo es el que el emisor tenga una
idea exacta de lo que ya sabe el destinatario, porque, de lo contrario, se pueden producir
inadecuaciones por defecto o por exceso, dependiendo de los conocimientos previos que el emisor
estime que tenga el receptor .
En cuanto al propósito, la voluntad que hay en toda explicación nos llevará a elaborar textos
objetivos y ordenados, en los que se evitará la expresión del propio punto de vista sobre el tema
tratado. Por tanto la explicación no es el espacio propio de las expresiones que señalan la actitud de
la primera persona, o modus, con respecto a lo que dice: el dictum.
En este sentido, se prefiere el canal escrito para estas comunicaciones en cuanto admite la
recursividad en la lectura. En otros canales el lector no puede volver a recibir la información, de ahí
el predominio absoluto del código escrito en los textos expositivos.