EX COMISARIO LILLO SERIA HEROE DE NUEVA SERIE CANAL 13

Superpolicía o Torturador y Asesino?

Directamente implicado en la Creación del Covema, 1980

Teleserie “Sangre en el Jardin” de Canal 13

Francisco Pérez-Bannen protagonizaría la próxima teleserie nocturna de Canal 13, inspirada en el Caso de los Psicópatas de Viña del Mar en los años 80. En el thriller policial tendrá el rol central, de Nelson Lillo, el detective a cargo de la investigación del caso ficcionado sobre Jorge Sagredo y Carlos Topp Collins, dos ex carabineros que asesinaron a 10 personas entre 1980 y 1982 en Viña del Mar, y que contará la historia desde el punto de vista de los detectives (Fuente: La Tercera).

Nelson Lillo, el jefe de los detectives de la Brigada Antisicopatas, fue dado de baja por Investigaciones después de aclarado el caso. Nelson Lillo ha sido acusado de numerosas torturas, asesinatos y también sindicado como uno de los creadores del Comando de Vengadores de Mártires (COVEMA), responsable de la muerte de Eduardo Jara y de más de 14 secuestros y torturas durante 1980.

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Sangre en el Jardin - Canal 13

¿Como es posible que un sindicado torturador, asesino y violador de los derechos humanos durante la Dictadura Militar sea el héroe de una teleserie de canal 13?

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Jaime Olivares Jorquera Torturado y Asesinado

“Mi hermano, Raúl Jaime Olivares Jorquera, era militante del Partido Socialista e integrante del Grupo de Seguridad del Presidente Salvador Allende (GAP) a la fecha del golpe. Hasta el 11 de septiembre de 1973 trabajaba en el Departamento de Ejecución de la Corporación de la Vivienda (CORVI), de donde fue inmediatamente despedido por su militancia política. A consecuencia de ello, mi hermano se vio obligado a trabajar utilizando un jeep marca Land Rover de su propiedad, el cual ar-

rendaba a la Compañía Minera Disputada de las Condes, prestando servicios de transporte para el casino”. “El 1 de agosto de 1975, Raúl Jaime Olivares Jorquera fue detenido junto a José Hernández Manzano en el cine California. Mi hermano murió ese mismo día a los 27 años de edad, como resultado de la brutal y despiadada tortura de que fue objeto”.

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Georgina Jorquera, la madre de Jaime, desecha por la muerte de su hijo, se armó de entereza y fue hasta el Cuartel de Investigaciones de la calle Zañartu, en Ñuñoa, a efectos de dejar constancia de la propiedad de su hijo sobre diversos bienes que los efectivos policiales confiscaron, entre ellos un jeep de marca Land Rover que Jaime arrendaba a la Compañía Minera Disputada de Las Condes. Enviada a hablar con el detective Nelson Lillo Merodio –en la actualidad Subprefecto en Retiro de la Policía de Investigaciones- éste la atendió en forma prepotente y grosera, gritándole “yo torturé y maté a tu hijo”. Impactada, Georgina no supo qué responder y salió llorando de ese recinto policial. Fuente: David Antonio Olivares Jorquera; guía turístico; cédula de identidad 9.617.565-5.

Informe Rettig
"El 1 de agosto de 1975 murió Jaime Raúl OLIVARES JORQUERA, militante socialista, según algunas versiones de la fracción llamada Elenos, mientras permanecía detenido en el local de la Brigada Investigadora de Asaltos de la Policía de Investigaciones. Según se informó a la prensa, el afectado había muerto en un enfrentamiento con funcionarios de Investigaciones. Sin embargo, el certificado de defunción de la víctima señala como causa de la muerte la asfixia o una sofocación por aspiración de vómito, lo que contradice la versión oficial. La falsa información y las demás circunstancias del hecho llevan a esta Comisión a la convicción de que hubo responsabilidad de agentes estatales en la muerte de Raúl Olivares, por lo que lo considera víctima de la violación a los derechos humanos" (Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, Tomo 2, pág 579).

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Nelson Lillo Merodio

“Yo torturé y maté a tu hijo”
Nelson Lillo, 5 de Agosto de 1975

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Comando de Vengadores De Martires Caso Covema

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Comando de Vengadores de Mártires Caso Covema

Entre el 23 de julio y el 2 de agosto de 1980, al menos 14 personas fueron secuestradas por el Comando de Vengadores de Mártires, un grupo formado por el entonces director de la Policía de Investigaciones, Ernesto Baeza, para vengar la muerte del teniente coronel Roger Vergara, asesinado por el MIR el 8 de julio de ese año. Todos los secuestrados fueron finalmente liberados. Sin embargo, uno de ellos, el estudiante Eduardo Jara, falleció producto de las torturas.

“El Director de Investigaciones, general Baeza, el Subdirector, Julio Rada, y el Comisario Nelson Lillo estuvieron directamente implicados en la creación del Covema”. (Celso Quinteros, Fortin Mapocho, Lunes 2 de Diciembre de 1985)

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Extracto Declaración Jurada Inculpando a Nelson Lillo

Abogados Alvaro Varela, Alejandro Hales y Roberto Garretón dieron a conocer el testimonio del ex funcionario de Investigaciones Celso Quinteros.

Buenos Aires, 22 de Agosto de 1985. Yo, Celso Eduardo Quinteros Martinez, natural de Santiago de Chile, casado, cédula de identidad Nº 5.271.808-2, bajo juramento de decir la verdad, declaro: 1. Ingresé a la Policía de Investigaciones de Chile el 8 de Marzo de 1973, como conductor policial, en la Cuarta Judicial ubicada en el Cuartel General de la Institución de calle General Mackenna Nº 1314. 2. A fines de mes de junio del año 1980, se me informó que debía trasladarme a la Brigada de Homicidios de la Institución, BH, de General Mackenna, Cuartel General. El jefe de la Brigada de Homicidios a la que me refiero era el señor Opazo. Al día siguiente me presenté a la BH, donde Opazo, luego de darnos la bienvenida a los más o menos 30 o 40 funcionarios, nos manifestó que con nosotros, por orden del Director Baeza, se había

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decidido formar un Grupo Especial, destinada a investigar el homicidio de Roger Vergara. Asimismo, nos dijo Opazo, que él sería el Jefe de este grupo junto con don Nelson Lillo, que era Comisario de la Brigada de Asaltos. 3. Me fue entregado para mi trabajo un furgón marca Dodge, color crema, con puerta lateral de corredera, vehículo éste que pertenecía a la Brigada de Narcóticos, y que por orden de la Superioridad se trasladó a la BH. 4. El viernes 1º de agosto de 1980, en la mañana, se me dió instrucciones de ir a la Brigada de Inteligencia Policial, BIP, por un detective que fue conmigo en el furgón Dodge. En este lugar habían permanecido los detenidos que estaban en el Cuartel General. A las 12,30 horas, sacaron al patio a algunos detenidos, todos con la vista vendada. Uno de ellos fue subido a un automóvil marca Chevrolet, modelo Chevy Nova. Otros tres detendios fueron subidos al furgón Dodge. Se trataba de Eduardo Jara, Cecilia Alzamora y de un hombre cuya identidad ignoro. El día siguiente comprobé efectivamente que eran ellos al leer en la prensa las informaciones relativas al caso. 5. Ya en recinto observé que alrededor de los vehículos había varios funcionarios del Grupo Especial cuidando que los funcionarios de la Octava Judicial, los que se notaban muy curiosos, no se acercaran y pudieran ver a los detenidos. Las puertas traseras del furgón estaban abiertas y todos los detenidos permanecían con la vista vendada. Pude darme cuenta que a los detenidos les habían llevado de comer leche y pan. Sin embargo, me pareció que Eduardo Jara no había comido nada. Tenía muy mal aspecto, se quejaba mucho y pedía que le dieran agua. Yo sabía que no podía darle agua pues había recibido instrucciones en este sentido, ya que había sido “maquineado”, lo que quiere decir que se le había aplicado corriente eléctrica. 6. Mucho más tarde, habiéndo yo entrado a la casa donde funcionan las oficinas de la Octava Judicial, me encontré con don Nelson Lillo, que estaba con algunops funcionarios, alrededor de cinco, los que estaban siendo maquillados y disfrazados por funcionarios de Investigaciones. A los funcionarios se les ponían cejas, bigotes, o barbas.

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7. Pasada ya la medianoche, los detenidos Eduardo Jara y Cecilia Alzamora fueron sacados del furgón Dodge e introducidos a otro vehículo. Fue entonces cuando nuevamente me encontré con Nelson Lillo, el que se dirigía a la puerta de Los Alerces, mientras yo iba hacia la puerta de José Pedro Alessandri, desde donde al llegar me di cuenta que el auto al cual Lillo se habia subido partía, llevando en su interor a varias personas, entre ellas Eduardo Jara y Cecilia Alzamora.

“La última vez que Celso Quinteros vió con vida a Eduardo Jara fue cuando Eduardo Jara se subía al auto del Comisario Nelson Lillo”.

8. El sábado 2 de agosto de 1980, en la mañana, fui hasta la Octava Judicial, a retirar el furgón Dofge, con el objeto de llevarlo al taller de reparaciones de Investigaciones. Dejé el furgón en el taller y me fui a almorzar a mi casa, circunstancia en la que me enteré por la radio que un estudiante de apellido Jara había fallecido, asociándolo de inmediato con el joven detenido y cuyo nombre era Eduardo Jara. 9. Hago esta declaración movido por mi deseo de que se establezca con precision la verdad. En lo personal me interesa que quede claro que yo no he torturado ni dado muerte a nadie, sino que me limité a cumplir las ordenes de mis Superiores. Es mi intención que esta declaración se haga llegar al Juez que investiga los hechos y, si es necesario, sea algun día publicada. Buenos Aires, Agosto 22 de 1985

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Informe Rettig
El Informe Rettig, declaró en el caso de Eduardo Jara: “El 2 de agosto de 1980 murió el estudiante de Periodismo Eduardo Jara Aravena, militante del MIR. Había sido secuestrado el día 23 de julio en la esquina de las calles Eleodoro Yáñez con Los Leones junto a Cecilia Alzamora. Estuvo detenido junto a otras personas a quienes se las vinculaba por sus captores con la muerte del Coronel Roger Vergara. Estos se identificaban como miembros del Comando de Vengadores de Mártires (COVEMA). Durante su detención fue sometido a diversas torturas, golpes en todo el cuerpo, aplicación de electricidad y otras que le produjeron evidentes y graves consecuencias físicas, heridas profundas en las muñecas, quemaduras en los tobillos y labios, contusiones en la frente y en la nariz. Durante su detención se quejaba constantemente por sus dolores, con lo que sólo conseguía recibir nuevos golpes de sus captores. Los detenidos fueron trasladados en repetidas ocasiones, pudiendo posteriormente reconocer algunos de los recintos de detención como cuarteles de Investigaciones. El 2 de agosto fue liberado por sus captores en la comuna de La Reina, junto con Cecilia Alzamora. De ahí fue trasladado a la Posta N° 4 donde falleció ese mismo día. La Comisión ha llegado a la convicción de que Eduardo Jara falleció producto de las torturas que recibió durante su detención y que en ésta participaron, a lo menos, funcionarios pertenecientes a Investigaciones, considerando su muerte una violación a los derechos humanos de responsabilidad de agentes estatales.

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Testimonio Hermana de Jara
La parte más dolorosa”, según Gladys, fue enterarse en qué condiciones quedó el cuerpo de su hermano. "Tenía el cráneo hundido, las costillas rotas, heridas en las muñecas, alfileres en las piernas y se notaba que le habían puesto electricidad en el cuerpo, sobre todo en los testículos, fue horrible y muy doloroso enterarnos de todo esto" confiesa. A tanto llegó la crueldad para el estudiante de periodismo que Gladys recuerda que el médico que le hizo la autopsia lloró y le dijo al tío que se encargó de los trámites que "nunca había vista tanta crueldad contra un ser humano". Diario La Nación, 11 de Marzo de 2009

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Nelson Lillo Merodio Jefe Comando de Vengadores de Mártires

“Asimismo, nos dijo Opazo, que él sería el Jefe de este grupo junto con don Nelson Lillo, que era Comisario de la Brigada de Asaltos”.
Celso Quinteros, Fortin Mapocho, 25 de Junio de 1985

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La “Maquinita”

Dentro de Investigaciones de la época ya era famosa la que denominaban la “maquinita”, que consistía en un tubo metálico, parecido a una antenna de TV, y no más grueso que un lápiz, que conectado a un polo negativo se introducía en el recto de un detenido. El positivo, en tanto, era aplicado al miembro y a los testículos, utilizando a veces una bacteria de auto o una “maquinita” que pudiera generar descargas regulares. Y no dejaba huellas que

puedan ser vistas por un juez o el observador de una comisión investigadora. No hay que tener mucha imaginación para calcular lo doloroso del “tratamiento”, y la mente retorcida de los que la ocupaban. Según Celson Quinteros, esta “maquinita” habría sido ocupada por el Comando de Vengadores de Mártires (Covema), a cargo de Nelson Lillo, en Alejandro Jara.

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Brigada Antisicopatas

Nelson Lillo Merodio, Comisario de Investigaciones, y jefe del Comando de Vengadores de Mártires, una vez desbaratado el comando, se le asigna ahora crear la Brigada Antisicopatas. Para lo cual se traslada de Santiago a Viña del Mar con ocho detectives de Investigaciones, algunos de los cuales también estuvieron bajo su mando en el Comando de Vengadores de Mártires.

Esta Brigada seía denunciada en numerosas oportunidades por las más de cien personas que interrogó, por sus brutales métodos de “interrogación”, que incluían diferentes formas de tortura física y sicológica, incluyendo el uso sistemático de “la maquinita”.

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Otras Víctimas de Nelson Lillo Que se atrevieron a Declarar

Nombre: Elba Erika Blamey Vásquez. Cédula de Identidad: 6.863.817-8. Profesión o actividad: Vendedora Editorial. Domicilio y teléfono Tipo de violación de DD HH sufrida: Secuestro, privación de libertad, torturas. Fecha del hecho represivo: años 1976, 1977, 1978. Lugar de la detención y tortura: 1976 Cuartel de Investigaciones (Plaza Almagro), 1977 Cuartel Central de Investigaciones, 1978 CNI, Borgoño. Organismo represivo responsable: Investigaciones, CNI. Agentes represivos responsables: Nelsón Lillo, Infanta (Investigaciones) y agentes de la CNI.

Nombre: Marcel Pierre Carrasco Valdivia. Cédula de Identidad: 6.551.043-k. Profesión o actividad: Soldador. Domicilio y teléfono Tipo de violación de DD HH sufrida: Detención ilegal, torturas. Fecha del hecho represivo: 06 octubre 1976. Lugar de la detención y tortura: BIA (Brigada Investigadora de Asaltos) Plaza Almagro. Organismo represivo responsable: BIA. Agentes represivos responsables: Nelson Lillo , Infante, Oviedo, Cáceres.

Breve relato de los hechos Fui detenido el Breve relato de los hechos: Primera detención, amenazas, golpes, 3 días detenida en la casa; 2 días en Cuartel. Segunda detención, golpes de puños, amenazas con torturas a familiares, aplicación de electricidad, amenazas por falta de cooperación con ellos. Tercera detención, CNI, golpes, amenazas con armas de fuego, quemaduras de cigarrillos 06 de octubre de 1976, en la Villa Universidad Católica, de ahí trasladado al Cuartel de la BIA en Plaza Almagro, lugar donde fui sometido a torturas al igual que mi compañero (Luis Merino Jara), estas torturas consistían en aplicación de corriente y amenazas de hacerlo extensiva a mi familia. Posteriormente detenido durante el período octubre 76, marzo 82.

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Brigada de Derechos Humanos de PDI

La Jefatura Nacional Derechos Humanos de la PDI, única en su género en Latinoamérica, tiene la misión de investigar hechos que afectaron o atentan contra los derechos fundamentales de las personas, en todas sus formas. En ésta línea, y debido a la reapertura del Caso Covema por parte de los Tribunales de Justicia, trascendió que durante la última semana de Febrero del 2013, la Brigada de Derechos Humanos de la PDI

habría citado a declarar a los abogados Alvaro Varela, Alejandro Hales y Roberto Garretón, abogados que en 1985 dieron a conocer el testimonio del ex funcionario de Investigaciones Celso Quinteros, respecto a las responsabilidades del ex Comisario Nelson Lillo en el secuestro, tortura y muerte de Eduardo Jara.

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