Cuento “La mitad de Juan”: La semana pasada en las prácticas de Intervención psicoeducativa en la Infancia y Adolescencia nos presentaron este

cuento, como forma de trabajar coeducación en educación infantil. Me pareció bastante curioso y aplicable en nuestra asignatura como forma de intervenir en la creación de estereotipos de género. El cuento empieza presentándonos a Juan como un niño que viste una camiseta rosa, su bolígrafo favorito es el plateado y no le gusta jugar al fútbol con otros niños; si no que prefiere un cuento de princesas. Sus compañeros se ríen de él e incluso sus padres le dicen que no se “comporte como una niña”. Juan, cansado de esto, decide enterrar en una caja todo lo que le gusta y así ser un “niño”. Pero siendo un “niño” se aburre mucho, ya que no le gusta hacer lo que hacen los demás. Entonces aparece el hada Menta y le hace mirarse en el espejo: Juan se da cuenta de que sólo es la mitad de él. El hada Menta le hace ver que le falta algo. Los dos vuelven al jardín y desentierran la caja con sus objetos preferidos. Juan ya es un niño entero. De lejos ven a Mar, una chica que le gusta jugar al fútbol, y Juan se sorprende que le gusten los “juegos de niño”. El hada Menta le corrige y le dice que no hay juegos de niñas o de niños, solo hay juegos de personas y valen siempre que a uno le gusten. El cuento finaliza con Juan jugando con Mar a la pelota. En este cuento aparecen los problemas más importantes a los que se enfrentan niños y niñas cuando desarrollan gustos que no encajan en lo que deberían hacer por ser “niños” o “niñas”. ¿Dónde comienza el problema? El problema comienza en casa, con los padres y madres, que transmiten a sus hijos e hijas ideas, expectativas y un trato diferenciado en el caso de uno u otro. Estas diferencias van a influir en sus características de personalidad, formas de comunicación, autoestima, percepción y seguridad de sí mismos. ¿Cómo se produce? Incluso antes de que nazcan, los padres y madres generan expectativas al saber el sexo del bebé y se establecen las primeras diferencias: en el nombre, en los colores de las ropas, prendas de vestir, colores de la habitación… Las primeras relaciones también son distintas, las niñas reciben más vocalizaciones, estimulación interpersonal y juegos afectivos; mientras que los niños reciben más estimulación corporal y actividad física.

De manera muy breve, en el cuento vemos que cuando Juan llora, sus padres le dicen que no llore, que eso es cosa de niñas, que los niños no lloran. Esto se debe principalmente a que los niños no reciben el mismo trato que las niñas en lo que se refiere a emociones. Esto se va incrementando cuando entran en escena los juguetes y juegos. Los juguetes masculinos potencian juegos más rudos y activos, con menos interacciones verbales y cuando se dan son de guía y ejecución. Por el contrario, los juguetes femeninos favorecen juegos más pasivos y tranquilos, con intercambios verbales y cooperación. Las claras diferencias en la selección de juguetes, y por consecuencia en los juegos, configuran el inicio de las adquisiciones de comportamientos estereotipados en los primeros años infantiles. En el cuento, vemos que cuando Juan juega a los marineros, sus padres le dicen que tiene que ser el capitán, favoreciendo la competitividad en el juego, en lugar de la cooperación. También influye el tipo de juegos que los padres y las madres comparten con sus hijos, ya que cada uno lo hace de manera diferente en el caso de las niñas y niños; por lo que implícitamente transmiten estereotipos de género. Hay que tener en cuenta las ideas previas sobre género que tengan los padres y madres, ya que esto repercute en las interacciones y en la selección de los juegos. Todo lo comentado anteriormente, que llevan “puesto” de casa, tiene una importante repercusión cuando entran en los centros infantiles y, por tanto, empiezan a relacionarse con otros niños y niñas de su misma edad. Es en este contexto cuando empieza a observarse la segregación por género, es decir, los niños eligen a los niños para jugar, y las niñas a las niñas. Esta segregación será la consecuencia de un desarrollo de juegos distintos, interacciones, maneras de resolver problemas… ¿Por qué se produce esta segregación? Es evidente que si en los años anteriores, niños y niñas han tenido interacciones diferentes; los niños y niñas elegirán a sus iguales para jugar, aquellos con los que se entiendan mejor. Por eso los niños prefieren a los niños, y las niñas a las niñas. De esta forma, en el cuento vemos que todos los niños juntos juegan al fútbol, mientras que a Juan no le gusta, él prefiere el cuento de princesas; lo que le cuesta la risa de sus compañeros y que lo tachen de ser una niña. ¿Qué podemos hacer nosotros, como futuros profesionales? Fomentar el juego, dejando aparte sus connotaciones femeninas o masculinas. Debemos iniciar a los niños en juegos sociodramáticos, como

las casitas; y jugar con las niñas a los bloques y construcciones, por ejemplo. Tenemos que romper con esta barrera para lograr una interacción más fuerte entre niños y niñas, aunque sea evidente que por otras características, tales como la maduración precoz en las ellas, se tenga una preferencia a estar más con los de su mismo sexo. Como dice el hada Menta, no hay juego de niñas o de niños, hay juegos de personas. Es muy importante que este mensaje también llegue a los padres, pues son la primera toma de contacto con estos estereotipos. Es evidente, que este trabajo tiene que ser conjunto: familia y escuela. Lo que más me gusta de este cuento, aparte del mensaje que transmite, es que el protagonista sea un chico. Los niños, y por extensión los hombres, tienen una limitación más estrecha respecto a lo que es ser un “hombre”, es decir, vestir de determinados colores, comportamientos más estrictos…Eso no quita por supuesto que las chicas y mujeres no sufran cuando se aparte de lo que su estereotipo les “marca”, pero en mi opinión creo que hay que trabajar un poco más con los chicos ciertos aspectos. En definitiva, con cuentos como este podemos mostrar a los niños que no existen tantas diferencias en ser un niño y una niña. Aunque desde las aulas debemos buscar la diversidad, tenemos que romper con estos esquemas estereotipados, ya anticuados, y ver el mundo desde una perspectiva más coeducativa.

Bibliografía: La mitad de Juan. Colección el Hada Menta ISBN: 978-84-246-2893-2 / EAN: 9788424628932 Autora: Gemma Lienas Ilustraciones de Àfrica Fanlo Editorial: La Galera, S.A. Editorial Colección: Hada Menta

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