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VERDAD E IMAGEN

185
Colección dirigida por
Ángel Cordovilla Pérez
THOMAS RUSTER
EL DIOS FALSIFICADO
Una nueva teología desde la ruptura
, entre cristianismo y religión
EDICIONES SÍGUEME
SALAMANCA
2011
otn ha ltido publicada con una subvmcióo de la Om:cción
GcnoenJ dd Libro. ,\ldliros r de Cultura
para su pl'iswno publico en Bibliotecas Pilblicas. <k- acuerdo C(m
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CONTENIDO
Presentación., por Ángel Cordovilla Pére7 ·--· _.:__._: __ 9
EL DIOSFALSmCADO
Prólogo ................... .-........... ............................ :: .. , ...... :.;..... [3
l . L.tt l)Jl'E.R&NCJ, .. F.'; 1..A OJOS. E.xroslCJ(N - .• 15
l. Dios y la realidad que lo dewnnina todo 15
2. La e-vlélencia de Dios ........................................ " ............ · 22
3. El conllic.to de las representaciones de Dios- ................... 27
4. Teolugia. después de Auschwill ..................................... . 32
S. t:na rclcctura critica de la bistona de 34
2 . C AMJNOS HACIA 1:.1. DtOS. C'O"KSADIOO Y FL DtOS EXTllANJUO 37
l . m paso del DIOS de Jsrnel por el mundo: un. panorama en
dos-versiont--s ............. ..................... _.................... 37
a) EJ éxito del Dios b1blico dentro del crisrianismo como
religión ........................................................................ 37
b) Un D1os del desierto y otro de las tierms cultivadas:
doole codificación desde el pñncipio ·-··-.. 42
2. Conocimiento sinuoso y oonocimic.."llto rectillne() de Dios 45
a) La Carta primera de Pedro ....................... .. ·· 45
b) La apologla de Jusóno desde Roma .. .. --............. 52
e) La di! Dios»- de Anselmo en Prrulo-
gión .............................................................................. 62
.d) Las «cinco '"ius» de Tomás de Aquino ....... -............. 72
e) E:l Memcrial de Blajse Pascal ........... 80
3. Du;>S REDENTOR; Y DIOS Dos CONSTRLACIO}.l:S SO-
BRE LA CUESTIÓN DE DIOS EN EL SIGLO XX 99
l. Harnack y Marci.6n; <<El evangelio del Dios .. 1 O 1
2. carJ Scbmitt: (<Teología política>> ... .. 110
4. EL DINERO COMO «Goi>-TER.M» .. .. 143
l. Walt.er Benjamin; el capü:al ismo como religión ............... 145
2. Jribn Maynard Keynes: expectativa de futuro y preferen-
cia por la liquidez . . ... .. . . . ... . . ... .. ...... .... . .. ..... .. ... .......... ........ 164
3. Martfn Lutero: «¿Qué significa tener un Dios y qu¿ es
Dios?)> ..... ....... .................... 178
5. CULTO DIVlNO E I.OOL.AllÚA ...... .... ..... : ....... ................... - ... L9l
l. Yahvé y los otros dioses; aproximación a un tema bibllco
fu:ndaJnentai ............................................... - ... 1.92
2. «La prohibición del culto idohítrico es tan importBJrte
mo todos los otros m1111da:mientos juntó&» (Maitn6nides) 203
6. TEoLOGtA TRAS LA DEliMll'AClÓN DE CRlSTIANISMO Y l{at(itÓN 21 S
. l. U na mirada al recorrido de la investigación .. - .. .. 2 1 S
2. Resultados de este-recolrido y primeras a:pllcaci<:Jne6 220
a) No convertir a Dios en QIJ -ser im:fistintO: en -el encu¡m,
tro con.Jas religiones, afinar el sentido de la idnJWí.ª . . 22 J
b) No fiarse de las-propias experiencias, participaren.ex.-
peñeneias ajenas, bíblicas .......................... ...... ........... 226
e) Pensar la rul.eoci6n a la luz de la eoonom.íá de la
ción: la el úniro Dios de todos
los humanos .......................................... ......... 229
7. LA «NNCHE OSCURA» Oli J UA.'t DE LA CRuz. UX EPÍLOOO So-
BRE MÍSTICA .. .. ..................... -.......... 233

.,.c-. - - -·-- ' ' 243
1u lOgl'wJ •Q .......................... ..... ............. ...... ... .
PRESENTACIÓN
Ángel Co.rdovilla Pérez
Dios ha vuelto. Durante las últimas décadas, en pocos momen-
tos ha estado tan viva la cuestión de' Dios eomo én el presente. E1
filósofo Jéan Grondin no tiene reparos eo afirmar que, al menos
«en: la filosofia, Dios no ha muerto», y añade con ironia: «Está en
todas partes>>. Algo súnilar-sucede en diferentes esferas de la vida
pública. como la poHtica y la cul-tura.
Pero ¿qué caracteriza e.ste retomo? Tras la. etapa de l a ausencia
(muerte). el regreso de Dios al corazón de la vida. humana no ha
sido ni mucho menos paelfico. ·Después de años de de'S.afeccl6n y
mspecha.. el hQmbre no admite de buen grado .la
reincorpo.ración de Dios a su vida cotidiana. Se ha acostumbra<fo a
viVir como-si él no existiera; más aún, ha tenninado pm conside-
mrlfl una: hlpótl!Sfs tmítil y -superfluo para explicar eJ orden mun-
dano, y ha determ.inado reeluirlo en el campo de la superstición.
Por otra parte, tampoco han faltado-peDSlldores que. sin negarlo del
todo, tratan de. do.mesticarlo y reducirlo al áJ:nliim de lo privado o
al de la mem significación moral. impidiendo que-se revele éOmo
lo que:ÉL.es.
Pues bien, en este contexto se desarrolla el libro de Thom.as
Ruster, que puede ser calificado corno: una especie. de _grito pro-
fético y Oamada de atención a todos aqueflos que tienen .una res-
ponsabilidad en el ámbito de la teología, a fin de que dedique-n
sus mejoreso esfuerzos a recuperar ese Dios extraño revelado en
la Según el autor, ba habido dos gtandes= tradiciones
en 18. CQITiprensi6n de DioS: la del Dios <<parad6jíctm, {<confundi-
ble)) e <tincómodo)), que no resulta fiicil de: arroonizar c::on nues1rll
experiencia del mundo y de las oos.as; y la del Dios. «confiable»,
10 PresemadáJJ
que forma parte de la comprensión dominante de la realidad y que
la mayoria de las pcrson:as acepta sin especiales dificultades Por
esta segunda forma parece haber opmdo hoy la teología cristiana
y hasta el proJlio crfslianismo. Así, al haberse simado la teología
en el ámbito de la experiencia religiosa general. ha confundido al
Dios extraño con los ídolos. O dicho con o!ras a la
distancia y d"6 Dios, ha preferido la cercanía e
tez de Tos ídolos. Si d análisis del profesor Ruster es. correcto, el
cristianismo debe abandonar antes de nada la comprensión general
de lo divino vigente en la sociedarl _con:temporánea y recupctaT 1la
extrañeza de Dios. Esto último sólo lo C{)nSeguirá si penni:te que
est;eDios extraño revelado en la Escritura (1 Pedro) le interpele, si
logra 1lCtualiza:r la tradición que representan figuras como Pascal.
l.AJrero y \43rción-Hamaek, y si es de en la noche
purificadora de los sentidos CQrparales y espirituales para buscar la
plena comunión de vida con Él (Juan de la
No 1ta resultado fáci 1 encontrar un título adecuado paza la ver-
sión castellana de -esta obra. Desde el principio se eonside.ró
dente queel ténnino <<Diom> debía el lugar principal. Pero
¿qué adjetivó debía avompafulrl<.1? De entre los. muchas -posibleS
exb'año, confuso, .equívoco, lrreconocThle, esquivo, cte.-, se eli-
gió d provócaaor (<falsificado», porqué permite subrayar sin am-
bages la impresión genemlizada que exitite en la sociedad cuando
se piensa en Dios.
lJna precisión más-. El subtítulo podria (¡Qnduclr falsamente ala
tesis dcll)f()testantismo má$ radical, que .separó en absolutO
religión y cristianismo. Para Kw:i .Bartb, su exponente más signifi-
cado, el verdadero cristianismo se opondrla a la: religión. Si ló!Sta se
entfende como la representación típica de la capacidad del hombre
de justificarse y salvarse desde sos propias fuerzas (erw (IJJtuju.v-
aquel afirmarla a Cristo eomo el 'Único camino que con--
duce a Dios y puede liberar al hombte desemejante religión. Con
todo,1os interlocutores de RusLer parecen ser más bien Walter Ben-
jamín (El capirali.smo como religión) y Carl Schmiu (La wnlngfa
po/mea). J::n ese sentido. La. peculiar concepción de la :religión que
ambos nntores -a saber; que la forma fundamental de toda
Presentació11 [[
religfón·es prestar nn servicio a dioses {idolatría}-al eonsiderat
aJ cristianismo como una religión más entre otras religiones. evi-
dencia la insignificancia e úrelevancia (una ofurta sin demanda) de
su mensaje en la sociedad actuaL
Aunque algunas afumaciones o algunos presupuestos de la obra
de clarificadón nutyor -la radical separación
entre religión y la aversiim haCia- roda reologla na-
tural, la separación entre el Dios de la filosofia y el Dios de la Bi-
blia. o la separación entre experiencia humana y revelación de Dios,
cuando sucede que sin ,entre experiencia ht.u:mma y reve-
lación de Dios no es posible a la religión-. no cabe duda de
que la obra de Ruster merece ser leida atentamente por. aJ menos,
dos cuestiones releVllDtes: L Porque constata la insignificancia ac-
tual del cristianismo. lo cual constituye uno de-Jos mayores males
que padece la sociedad occidental 2. Porque crilica el <<dogma de la
experiencia>> ara hora tr.msm:itir la religión y porque urg_e arecu=
p..:.rar la<.'Xtrañeza y novedad de la rev-elación de Dios en dicha en-
señanza. Hoy ya no es posible hatcr unmero planteamiento <<illltro-
-pologista>) si se quiere anunciar la revela:ción y la palabra de Dios.
La del verdadero Dios no la nlWStra, pues siempre
fus.a-c incompn;nsible al haberse convenido Dios en «un
extraño en nuestra casa:>> (P. l liinennann, L. Duch). Y sin <.>mbar-
go, paradójiGS.mcnre, esta cxt:rañcza de Dios una nueva
oportunidad para permitir que: Él sea verdárler:amente Dios y no UJ'I
ídolo al que domest:icat desde nuestra actual experiencia humana y
r.cligiosa (Capitalismo).
COn 1odo, la extrañeza que causa hoy ot mensaje cristiano no
debe aHmcmar el miedo a que sus seguidores reéllpetar
para la: sociedad un arcaico y amcnA?.ador, que debe
esfor¿..arsc por abrir h.acia un futuro nuevo y esperanzado. En es-
te sentido, seña muy poSitiVo que se llegara a Integrar lo que ha
significado el giro antropot6gico de la teología durante la segun-
da mitad del siglo XX (K. Rahner, 1-L de Luhac), que subraya la
afinidad y de Dios a la vida humana, con este nuevo
gjro teo-lógico. que trata de reSaltar la novedad y extrañeza de la
revelación de Dros cuando se acerca a la realidad de Jos hm:nbres.
12
Prr!sentQCJOn
En esta linea, ha de reconocerse que un fruto encomiable de la re·
novación de la teología y de la vida de la Iglesia en el siglo XX ha
sido entender que cuanto más cerca se encuentra Djos del hombre
más fortalecido sale, y que a mayor gracia de Dios, mayor es la
libertad y autonomía del ser humano. En Cristo, Dios y hombre,
Dios se ha revelado como el corazón del mundo, el centro de la
vida humana y de toda la realidad.
PRÓLOGO
Todas las religiones insi:Ul al hombre a rcs(¡naf'IC ante lo ineviuble;
cada una intenta a su maneTa cumplir con este cometido.
J. W. \o'OD F$7/helm Mel:.ler$ 11, 43S
En realidad. la imagen de Dios que preólenta el cristiaui.WlO no re-
cvidcute. A lo largo de dos milenios. cierta configuración del
pensar y el sentir favoreció la creencia de que <<el Dios y Padre de
Jesucristo» era la imagen consabida del ser divino; pero desde hace
algún tiempo, el pc:nsar y 5Cil1Ír de Occidente sobre c:l ser suprcmu
ha oomenzado a abandonar esa imagen. de modo que se est& fXlWen-
do de manific:sto por qué la imagen verdadera tu\o·o rc"tlada.
R. Guardini; Der Herr, 391
Desearía que este libro perteneciese al género literario de la apo:
logética. Pero hace JilUCbo que la apologética desapareció como dis-
ciplina teológica, y también quedan lejos los tiempos en que -como
en el siglo U. la época clásica de las ajlologías se acusaba a los
cristianos de atelsmo. conducta sub,crsiva Y. peligrosa para el Esta-
do e inmoralidad. Hoy no existe motivo alguno para tales inculpa-
ciones, así que no es necesario defenderse de ellas. Lo cual es quizá
de lamentar. pues si hay algo que se pueda reprochar al cristianismo
actual es precJsamente su irrelevancia. Desde la posición de una
irrelevancia conformista resulta dificil suscitar el ardor combativo y
polémico que en los dias de Justino, Taciano o Tertuliano culminó
en el desemnascaramiento de las paganas como produc-
tos de pasiones contrarias a la nvón y del engaño diabólico. Pero
¿se quiere ahora eso'! El cristianismo ha hallado un lugar conforta·
ble en el ámbito de las religiones, a la Iglesia se le ha encomendado
que imparta la enseaanza de la <<religión)) y la fe cristiana disfruta
de la tolerancia religiosa que distingue a nuestro tiempo. El pensa-
miento integrador, no apologético ni polémico, está a la orden del
día teológico. Así es dificil evitar el reproche de irrelevancia. Quizá
por eso haya que aprender aún algo de la apologética antigua.
12
Prr!sentQCJOn
En esta linea, ha de reconocerse que un fruto encomiable de la re·
novación de la teología y de la vida de la Iglesia en el siglo XX ha
sido entender que cuanto más cerca se encuentra Djos del hombre
más fortalecido sale, y que a mayor gracia de Dios, mayor es la
libertad y autonomía del ser humano. En Cristo, Dios y hombre,
Dios se ha revelado como el corazón del mundo, el centro de la
vida humana y de toda la realidad.
PRÓLOGO
Todas las religiones insi:Ul al hombre a rcs(¡naf'IC ante lo ineviuble;
cada una intenta a su maneTa cumplir con este cometido.
J. W. \o'OD F$7/helm Mel:.ler$ 11, 43S
En realidad. la imagen de Dios que preólenta el cristiaui.WlO no re-
cvidcute. A lo largo de dos milenios. cierta configuración del
pensar y el sentir favoreció la creencia de que <<el Dios y Padre de
Jesucristo» era la imagen consabida del ser divino; pero desde hace
algún tiempo, el pc:nsar y 5Cil1Ír de Occidente sobre c:l ser suprcmu
ha oomenzado a abandonar esa imagen. de modo que se est& fXlWen-
do de manific:sto por qué la imagen verdadera tu\o·o rc"tlada.
R. Guardini; Der Herr, 391
Desearía que este libro perteneciese al género literario de la apo:
logética. Pero hace JilUCbo que la apologética desapareció como dis-
ciplina teológica, y también quedan lejos los tiempos en que -como
en el siglo U. la época clásica de las ajlologías se acusaba a los
cristianos de atelsmo. conducta sub,crsiva Y. peligrosa para el Esta-
do e inmoralidad. Hoy no existe motivo alguno para tales inculpa-
ciones, así que no es necesario defenderse de ellas. Lo cual es quizá
de lamentar. pues si hay algo que se pueda reprochar al cristianismo
actual es precJsamente su irrelevancia. Desde la posición de una
irrelevancia conformista resulta dificil suscitar el ardor combativo y
polémico que en los dias de Justino, Taciano o Tertuliano culminó
en el desemnascaramiento de las paganas como produc-
tos de pasiones contrarias a la nvón y del engaño diabólico. Pero
¿se quiere ahora eso'! El cristianismo ha hallado un lugar conforta·
ble en el ámbito de las religiones, a la Iglesia se le ha encomendado
que imparta la enseaanza de la <<religión)) y la fe cristiana disfruta
de la tolerancia religiosa que distingue a nuestro tiempo. El pensa-
miento integrador, no apologético ni polémico, está a la orden del
día teológico. Así es dificil evitar el reproche de irrelevancia. Quizá
por eso haya que aprender aún algo de la apologética antigua.
14 PróJoxo
Han regresado los y los demonios tal es la tesis
del presente trabajo. Han implantado hoy de nuevo su sobcrania
bajo la de unas presiones eronómicas insoslayables. En es-
te sentido, el cristianismo no debería sumarse tan facilmenre a las
religiones. Un deslinde entre cristianismo y religión tiene que ser
posible también tcológicam(..'lltc, puL"Slo que eso sucedió ya hace
siglos. Los cristianos. que creen en Dios como el Señor del mundo,
necesitan defender su te si no quieren ofrecer al emperador, sin
resistencia y bajo nuevos ropajes, el sacrificio prescrito. Por eso
vuelve el tiempo para la. apologética «contra los paganos», a Jos que
pcrt.cnecemos también nosotros, cristianos, sometidos desde hace
mucho ya al poder del dinero.
La coordinación con la apologética debe expresar también una
modestia, una limitación del alcance de esta quaesrio disputara. La
apologética está diluida en la teología fundamental y, de hecho. las
siguientes sugerencias únicamente pretenden ofrecer unos apuntes
de teologia fundamental ant.e la situación que se ha creado con la
del capitalismo como religión. La dogmática que habrfa
que construir después solo está presente aqu( en esbo7.o. He tocado
<;Uestiones dogmáticas en algunos puntos, guiado por
el teólogo evangélico Friedrich W. Ylarquardt. El trabajo de Ralf
\1iggelbrink sobre la <<ira de Dios}>
1
cumple, a mi juicio. una parte
importante do la tarea dogmática que tenemos por delante. Espero
poder contribuir a ella con algun-os elementos.
Al cscribi.r esta obm he tenido presentes a mis esbJcliantes de la
universidad de Dortmund, que han de cursar la carrera de tcologfa
y prepararse para ser profesores en muy breve espacio de tiempo;
también a la modcstu facultad de teologia católica donde ha tenido
lugar su gestación. A todos ellos, y a cuantos han colaborado en la
elaboración de este libro, gracias.
l . R. Miggdbrink, 741'7' GeWlichle und Aktualitot einu U!tf:e/ieb-
ten biblischen Tt-odirion. fn:lburg 2000.
1
LA DIFERENCIA
EN LA COMPRENSIÓN DE DIOS
EXPOSICIÓN
l. DIOS Y LA REALIDAD QL'E LO l>EThRMI'A TOOO
En la relación entre el lenguaje cristiano sobre Dios y ht
riencia de la realidad que lo detem1ina todo, algo fundamental ha
cambiado. Tal es la tesis que intento exponer, fundamentar y desa-
rrollar en sus posibles consecuencias en este libro. Se trata, en pocas
palabras. de que-la teología logró conciliar, dur.tntc la mayor parte
de la historia deJ cristianismo, la comprensión de Dios la expe-
riencia de la realidad que lo determina todo, pero hoy ya no lo con-
sigue. Eso que se percibe de hecho como determinante último de
la realidad, encuentra hoy unas simbolizaciones y representaciones
que difieren del concepto cristiano de Dios. El cambio en la relación
entre comprensión de Dios y experiencia del determinante último
lleva a la crisis en el tradicional de Dios. Yo interpreto esm
crisis como la oportunidad de redescubrir aquellos elementos de la
comprensión bíblica de Dios que permanecen ocultos bajo la idea
de la coincidencia entre Dios y la realidad que lo determina todo.
Son elementOS que resultan ajenos aJ mundo y a los poderes que lo
gobiernan; y al Dios concebido a partir de estos elementos lo lla-
mo el «Dios uxtnmjmm. Dedicarle hoy una «apología», defenderlo
contra los intentos de seguir equiparando a Dios con la realidad que
Jo determina lOdo, lo considero una aportación teológica impoi1ante
en el debate en tomo a aquello que en el fondo nos determina y go-
bierna_ Y se trata también de un debate tomo al fu lUTO.
16 El faltifr.catkJ
Las reflexiones sobre esta tesh se mueven hoy en el ámbito de
la cuestión, actualmente en plena efervescencia, de la relación entre
crisliáñfsmo y religión. Y 1.!5 qut! la1. religiones tieuen que habérselas
con la reaHdad que todo lo del4.--mtitla, y el cristiao.ismo ha de per-
mitir que le pregunten cómo concibe la relación con esta realidad
detenninante en comparación con otras religiones. Soy consciente
de las dificultades que entraña el término <<religíóro>. La controver-
sia sobre el concepto de religión utilizando categorfas de ciencia de
las religiones, teológicas, sociológicas, filosóficas y
no ha llevado a una definición aceptada ampliamen-
re? y es dudoso que el concepto de religión originario de la antigua
tr.ulición romana y recuperado en la época moderna europea, sea
idóneo p;mt incluir fenómenos de otras culruras que designamos
con ese nombre
1
• La arbitrariedad es mayor aún cuando se transfie-
ren elementos aislados de las religiones establecidas --generahnen-
te del cristianism<r a otros fenómenos y se habla. por ejemplo, de
<<reügióo del fútbo1»
1
o de «la música pop como religión>>' .
La pre.5ent:ia de personas de otras religiones en el espacio oc-
cidental, monopolizado antaño en lo religioso por el cristianismo,
pero sobre todo la aparición consolidada de nuevas religiones o
nueva religiosidad desde comienzos de los 80, exigen más que nun-
ca una comparación entre las religiones. Da igual que se aspire a
un d1álogo de las religiones o se quiera mantener la superioridad co
la competencia; la cuestión es basta qué pwno existe una comu-
l. SobJc eJ concepto de religión y la histona dQ lO$ de deiiniria, d. E.
Feil, Religlo: .K. F DiE tkr natJlrliclren Theologie in Religions-
philmrphii!', C. Elsas, F. WagneT, Wt:n isl Religion?: J. Matthes. Was isl
anders m• cmderen Rellgioncn?, ha most.rado de fl)lmA CMvinceore la «organi-
zación -centraiisw> .:n la investigación de la ciencia y la sociulogfa de lll religí6n
hasta el momento. Se partia sicmpe de un concepto europeo de religión impi@do
m el cristianis.mo, y se agregaba luego el mali:rial de= las otras eulruras para ha«r
la cbm¡xuación. .'Sé puede hablar, acert3damentc. de «la religión nacida de la roen-
ralidad con que ha sido {26). En la
sagrada y protaua y el «a.JXU1hcid,. wcial de la religión S()fl elementos cur()pcxl-
cristi.mos
z. de las !S retigiouesl), ticulaoo Stadi-An ... lk Colonia
(14.8.98) Wl arúculo sobre laaFilll1l de la femtl<lrada en la Bundesliga.
3. «La música pop es la rel1gión dd eonsurnidom (N. Bolz • D.
Bosshart. K1llt Morlu:tmg. Die IU!Uetl GtJtter des 357).
La difm!ñéltl en la compnmst6n de Dios 17
nión de todas las reJigiones y cómo determinar lo diferencial a par-
tir de Nos vemos así for1.ados a trabajar con un concepto rudi-
mentari<r de religión que no es adecuado pam distinguir clarnmenre
entre fenómenos religiosos y no religiosos, pero que fija un cierto
contenido mínimo sin el cual ol término carecería de sentido. Sin
embargo, el contenido del concepto de religión, implieito siempre
en el diálogo y dado también comúnmente en el ten-
guaje cotid1ano, consiste en la referencia a una realidad última
terminante que se sustrae al hombre y, por tanto, es incondícionada
e incontrolable. Jobo Hick. fundador de una ftlosofia del pluralismo
religioso, en su empeño por precisar lo común de todas las religio-
nes sostiene que <<las grandes religiones mundiales incoxporan dife-
renlcs percepcíones y representaciones de lo real o incondicionado
y, en consecuencia, diferentes A pesar de las diferen-
cias culturales, ve unificadas las grandes tradiciones religiosas en ta
idea de que, «además del mundo social y natural de nuestra
riencia humana noiJJ:Ull, hay más allá de o en nosotros una
realidad iofmítamente mayor y superior, y nuestro bien supremo
consiste en La relación con ella o con él». Afiade que el pluralismo
religioso se basa e o el reconocimiento de esta 1'efereocia comun de
todas las religiones a la fundamc.'ilt.ah> (ulJim.ate :reality),
en oioguoa tradición &e capta como es en sino en la medida
de los límites humanos y El teólogo americano David
Tracy, atento igualmente al diálogo entre las religiones, define en
términos muy generales a las personas religiosas COID() aquellas
que están dispuestas a <<SOmeterse al poder omnlmodo de esa rea-
lidad última que gravi1a sobre nosotros»•. La realidad que todo lo
determina.. la <<realidad viene a ser aquí el concep-
to supremo de lo divino, que puede llevar diferentes nombres en
4_ Elt detalle H. Waltknfels, /k!,>?gnwrg der ReligWnen, 11-27.
5. J. l1ick. Phllosaph1e c/4 religiii$en Plurállsmus, 311: ll3s. Ar;umO esta
precisíóu d ... Hiqk. sin coincidir 0011 él en su idc:a del plural/slfl() re}@oso. Su l«)-
r!a no es ya pluralista desde: el una comunión última
arlfé las scparo,dcs. C®Jl<ÜJ el (li)IWirplb dd plu.r.ilismo WUI mu)tipJiddad
uo rodllCible ya A unidad. Cf. JlÚ miculo Süu:l ChrisJentum und Kirche pl!ITalis-
ntu.sflJhig?. e infra, cap .. 6, 2, a.
6. D. Trocy, Gesprlich. 157.
1/i El Din.r falsiflcadD
las distintas religiones, o anónimo' . Eu esa dirección
parece apuntar, de todos modos, el consenso en el uso lingüístico
de la palabra religión: cuando una institución, un movimiento, un
cn.--do declara tener que abordar esa rcaUdad última, se tr.da de una
religión. Así es fácil que ciertas propuestas que se presentan como
científicas (psicomercado, por ejemplo) o pollticas (nacionalismo,
socialismo) aparezcan id(,.."Jltificadas como religión.
La fenomenología de la religión aprueba este Gustav
Meosching define· la religión como «Cl encuentro con lo sagrado
y la reacción pero lo sagrado es aquello que tiene
poder y Jo otorgaR. C}erl1ard V8Jl der Leeuw, patriarca- de la fcno_-
mcnologfa de la reJibriÓn
1
ve el origen de la religión en la vivencia
del podeL La existencia de algo que posee poder de suyo y obl (ga a
ser pra-::avido, pero cuyo poder se puede también es, a jui-
cio de este fenomenólogo, el origen del culto, del juramento y del
sacerdocio en religiones primitivas, antes incluso de llegar al
reconocimiento expreso de seres El proceso pues,
de la vivenda del poder a su clasificación en un e"plicati-
vo y en Wl comportamiento rcl igíoso, y no a la de la fe en
un ser supremo a la demostración de sus actuaciones en eJ mundo.
Una religión se puede considerar tanto más atrayente cuanto mejor
logre interpretar de un t:nodo cohérenle las experiencias fiicticas de
!o poderoso y mostrar así unas posibilidades concretas de trato con
aquello que no está al alcance del hombre.
La referencia constitutiva de lo religioso a una realidad última,
incontrolable, se da también en el supuesto de un concepto funcio-
na lista la rcligión'
0
, aunque el análisis de lw funciones indh·i-
duaJes y colectivas de la religión no lo detecte expresamente. Pero
si la religión ha de servir para conformar la fortaleza del yo y la
7. 11. p!i!iihlé e,s1a dd1nición trllll}ucir 11D el foodQ el COOQepto de
.Tt\ligión de SQhleicrma.<:bcr en su prímcra fuse, que parere baber influido mucho
en la teología ptQtestante y, más allá de esta, et1 la ciener11 dt: w religión.
8. G. MeMGhing, m'L Religinn, 961 ,
9. G. van dcr Lccuw. Phiinomenolbgie fkr Reiigi'on, 3-207 (poder, el objeto
de la religión).
lO_ Como visióo panonimicA, e[ G_ Tñei .. 'Sen, re/i-
¡,'imu:m:iolugi.n:her F nr.w:J11mg. 55-76.
La dijerenckl en lu comprensión de Dios 19
individualidad_. para poder asimilar las experiencias de sufrimiento,.
injusticia y culpa, para dar una orientación en situacrones anotmll-
les, para una imagen del mundo ordenada y sín sobresaltos,
y para ofrecer valores mm unitarios que faciliten la integración so-
cial" . solo podrá hacer todo eso de cara a una realidad que engloba
y conserva el mundo, que sostiene al individuo y las colectivida-
des y ayuda a soportar las vicisitudes de la También
la modenridarl es {qnuductora de religiów1 en este sentido, como
ha mostrado RanspJoach!m HOhn 1ie Wla tbrma impresionante, da-
do que la «producción de rics_gOJ> en Ja acción técníco-eoonómica
prQgramada genera peculiares «angustias de la era moderna» que
mueven a preguntarse por una <<relación no programada con los
presupuestos que conlleva el existir. por nuestra «ac·
titud ante, las condiciones e influencias indisponibles que ' constitu-
yen' la vida», a indagar, en suma, «lo que no depende del
pero le afecta

Se adviene aquf, de nuevo,
una necesidad religiosa que solo puede ser satisfecha desde una
realjda(i in<iispQnible y que, a la vez, nos concierne: una realidad
última determinante.
Un este sentido, el cristianismo fue religión dur.mte la mayor
parte de su historia y pudo ejercer las funciones de una religíón al
relacionar las experiencias de un poder que está ahl con la com-
de Di.os. Cierto que el Dios cristiano es trnnscendente y
pQr eso nunca fue identificado con las realidades determinantes de
modo tan inequívoco, por cjcrnplo. como los dioses en las religio-
nes de la naturaleza o de los cultos al soberano; pero el discurso
de La omnipotencia y del ser absoluto de Dios· se inspiraba en las
11. Cf.. F.-X. K.Aufmann, Ri!ilkibJt úJUi Modc:nilliiJ, lli, .Wo
liegt die ZRTamjt der Religion. Prt:loeindo ¡¡qw de ltl que Kaufman1:1 Uwna función
de del muJ:IOO», t«<í!_i1anciamic:nltl de las
porque ese distanciamiento es algo espccífiro dt: la tradición y por
eso no cabe incluirlo e.o uu cooccpto g¡:llcral de religión. Hay q114; in<bgar. con
Tlwun!t.isc.1te 1'1'0ble'.me, 66-76. si esa funcióDIIIillgónica de la religión
con la qw: se diseña Ulla conttaimagen de la realidad social, no puede tener una
«QTÍCll.twión inteb<rJtdnlil» (algo que K.auf cuemona) al posibilitar una
ción e innovaeión en
12. HA. Hóhn. /)4? der Gúruhe Nnd ilai N'J.t:hl!. , 143_ Mh arnpli•
mente enld.. Gegen-Mytlum. 19-34.
20 El Dio., fabi.fim®
analogías con lo viveneiado como poderoso. Los reyes y empera-
dores ejercían la soberanfa por la gracia de Diosu. Dios era con-
siderado señor de las fuerzas de la naruraleza; Jos destinos de los
pueblos estaban en su mano y se procuraba asegurar su ayuda para
obtener la victoria en las guerras. Se atribuía una base religiosa al
orden social inferior y superior. dependiente del orden djvino del
mundo
1
A, y son inmensos los efectos delat,-oplamiento entre ener-
gías psíquicas y fe en Dios. De hecho, toda la cultura de impronta
crisliana está impregnada de las analogfas entre lo poderoso o los
poderosos y el poder invisible de Dios. Retrospectivamente, la ca-
pacidad para presentar bajo fonna nueva en cada época al Dios de
Israel-que babia entrado eo la historia como Dios de un pequefto
pueblo impotente y de un crucificado- como máximo ascenso y
superación de las versátiles percepciones terrenas de lo poderoso,
parece ser la aportación más asombrosa de la enscf5anza cristiana
sobre Dios. Cuando no se pudo hallar ningún camino directo desde
la experiencia de Jos poderes a Dios, se recomendó el discurso
de Jos coottapoderes satánicos; pero también el poder de Satanás
estaba finalmente bajo el poder de Dios. Que Dios es un ser todo-
. poderoso parece lo único que queda, especialmente para personas
distanciadas del cristianismo, de su saber de Dios ... , y esto es con
frecuencia el motivo de que ya no puedan hacer nada con Dios u.
13. Según J. B. Mc:tz, Religlon ""d PoliHk auf dt!m Boden der Moderne, la
señal di:-.tintiva de la poUtica en la modernidad es la prtiensió.n de poseer la Legiti-
mídad del poder sin religlón. Pero .nade que ta modernidad fracasa en eso y tiende
siempre a Ju simbolizaciones pararreligiosas. La butaca de la religión queda siwl-
pre vida en la política moderna, o es ocupada en tOdo caso por falsos mesías.
14. Enconlfé un ejemplo muy pertinrntc m la oovcla de E. Hasler, Anna Go/-
din. die_ ltt:te He:ce, 53 y S?. A la criada Anna le dan pata leer Manual de bueFJtJ
conduc:ta parn criados (1773). del teóiO&O y tilósofo suir.o J. K. l.a''.ater (1741-
1 801 ): «La pro'idencia de Dios, que lo gobierna todo, quiere que tú seas un criado
y que emplees tus f\lñ'Lti en el y en ayudar a ouos. Todo .lo.que Dios
quiete es bueno. Por lallto, es mejor que tú seas criado o criada que cualquier oaa
cosa ... Confónnau: también con una paga modc-.13., y no KM envidioso ni resenti-
do. Dios es tu recompensa ... Obedece enseguida cwmdo te Jlllllden algo ... La voz
de tus amos, si no te ordetlan nada malo. debe ser para ti la vo:z. de Dios>),
15. Si buscamos en el campo católico los fundamenLOs teológicos do la ins·
b\lcQión crlstiana que ha alcanzado hasta la generatión po!iCristiana acrual, hemos
de repasar los manuales qvt' orialtarou con preferencia la ense-
lA difermcltl etf la (!()."'J71'ftr1Sión ele DiQ1 11
La afirmación de que Dios y poder real confluyeron en la co-
rriente principal de la tradición cristiana, no necesita pruebas. Eso
no impUca aUn. una valoración: no quiere decir que tenga que haber
alú un falseamiento de la comprensión bíblica de Dios. También es
dificil enjuiciar las consecuencias históricas de esta singuJar con-
figuración y desarrollo de la herencia bíblica. ¿Qué habría sido
de las (<dominaciones y potestades» de no haber sido legitimadas,
pero también reguladas y domesticadas, cristianamente? Pensar a
Dios como omnipotencia comportó siempre. en el fondo, una de-
gradación de todo aquello que era o pretendia ser poderoso. En el
contexto del tema t(Cristianjsmo y religión/es» solo me interesa
aquí el hecho de que la vigencia e imposición del cristianismo en
el pasado se basó en su capacidad para presentar a Dios como una
realidad que lo determina todo. en analogía con las percepciones
de las realidades detenninantes. De ese modo se hizo lo que una
religión tiene que hacer o solo esa circunstancia permite hacer. ha-
blar del cristianismo como religión en el sentido indicado. De ahí
que la tesis. aún por fundamentar, de que el hablar de Dios y la ex-
periencia del poder real no pueden ya coincidir hoy, no modifique
el papel del cristianismo como religión. Esa tesis pone en cuestión
que el cristianismo pueda ejercer las funciones de una religión y,
en el fondo, cuestiona su existencia como religión. De ese modo
se abre otra panorámica sobre el mercado religioso actual. Quizá
sea insuficiente ver aquí nuevas ofertas que hacen competencia al
cristianismo. Quizá se dé aquí el proceso de disolución del cris-
tianismo como religión, en beneficio de unas religiones que sepan
tlan.za de la twlogía bas1a mediado el siglo. En ellos, el ll'ltldo sobre la .. doctrina
de Dios UDO.lf coocluía 0011 el articulo sobre el "J)C)dee dí'loiuo,., F. Diebmp
la divina omnipotenc.ia y soberanla t.cquivak de beeho a la escuda de Dios y a SU.
c:onoeeryquem)t. «Dios pues al ser la pura i'ealidade
infinitud. le com:sponde un poder sin límites)', por tlnlO, la omnipotencia». «Dios
es el seftor supremo e ilimitado de todas la, (de fide)», donde la sol:ieraDía
si¡nitica tcel poder en relación con los subordinados». Dado que el Creador «hizo
cada <X*!. de la Dada y las conserva constantemente en r.u ser, [le).
ovídcntemente el derecho de propiedad ineoruijeic;mal y 1a ¡ubcmati..,.·a sin
restricciones sobre todos los seres. E$ deber de la criatura raciona! reconocer que
Dioa ea el Seílor. ,.)i Dogmattk nach den CrundsiJJu.n de:s
hei/igen Thoma.r l, 2S8·261).
ll El Dio.tja/.tificmlo
cifrar mejor la experiencia de la realidad que lo determina todo en
unu rcaJidad suprema, <<realidad fundamental», y puedan ser de
ese modo la religión de nuestro sociedad. La frase de \Vultcr Bcn-
jamin ea 1921. «en el capitalismo [hay que] ver una religíón». va
en la dirección que Suf,-iero••. La idea de que el cristianismo pueda
ser dcltcartado como religión no deberia ser tan inverosímil. ¿No
han aparecido a menudo en la historia, Jl(lT ejemplo en el tránsito
de las civili7.acioncs a las muy desarrolladas, nuevas for-
maciones sociales que forjaron nuevas más ajustadas
al cambio en las experiencias con el Pero el posíble fin
del cristianismo como religión no significa el fin del cristianismo.
Liberado de su afinidad con el «sempiterno poder de esa realidad
última que gravita sobre nosotroS>> (como Lo expresó D. Tracy),
el cristianismo queda habilitado para anunciar la fe en Dios como
una liberación poder.
2_ La. EVIDENCIA DE DIOS
Oetemúnados avatares en la historia de la teología, de los que
· algunos serán objeto de este libro, llevaron a afinnar en un manual
católico (neocscolástico) que el conocimiento de la cxisk.-ncia de
Dios «se da con gran facilidad, de modo casi y que
esa exístencia era por tanto evidente••. Se invoca una respetable se-
rie de textos patrísticos para cimentar la doctrina del «conocimien-
1.0 nalurdl de DioS>>: el conocimiento de Dio.s es «la dote natural de
16. W. lknjamin, Kopita.J.i...mw, u1s Religion. 1 OO. Lo explico ampliamente en
el apanado 1 del capítulo 5.
17. J. Das Ct!düt:hlnu, ba podidoiTIOISU"'D' cómo lo que K.
laspc:rs llamó t<época JX.iab, la. aparición (sorprcnticmc para Jaspets) de
D\le\lllS religiones desde Orina hasta Gn:cia- CllCUCDID su explic3ción en la gmesl ..
de la civili,41Ci6n de la escritura. La escritura posibilita una 1:00 el pasado
que dificte de la del rito; la fuerza detenninMte adquiac una prescn·
cía socjal distinta.. .. y swgen nuevas cf. en R:S\IJDCD ibld., 189-292..
18. Diel.lmp. KaJhnlitehe D<JgmaJílc noch den Gnmdsat::en da heiligen Tho-
11Z1111 J. 100. AquJ se rzm dcJ CQneilio l (1869
1870): «Qwcn afiane que el Dios uno y \e:Jdackto, mJCStro Creador y Sd1or. no
puede ser conocido ron certcn, mcdi11ntc la luz Dóltlln\1 de la ru.ón ln.u:nana. .11
llaVés de lo creado. SQ l'lliU:ml» (l>H 3026).
La diferencia en la rompl"'!nJWn de 1J
todos los humanos)}, «todos hablan de Dios)> en vrrtuc.J del «ani-
ma naturalitt..>r christiana» (Tertuliano). «Todos conocen al Padre
y Cre<sdor por una predisposición natural y sin inS"truCI...¡Óil>• (Cle-
mente de Alcjandria); «la idea de Dios es innata>> (Justillo); «todos
los hombres poseen por naturaleza una representación de lo divi-
no, muchos se equivocan solo en la expresión más precisa de la fe
en Dios>} (Gregorio de Nisa)'
0
• La fundamentación especulativa se
busca en Dios como creador y en la naturaleza de nuestra facultad
intelectuaL Siendo Dios el hacedor de todas las cosas y siendo pro-
pio del entendimiento pasar de los efectos a las causas primeras,
una consideración racional del mundo encontrará indefectiblemen-
te a Dios como la cau.c;a suprema y univer<lal de todas las cosas.
Pw t'S11! vííl (mediata, discurs;iva) todos pueden alcanzar Wl c-ono-
cimiento cierto de Dios, y «no simplemente un conocimiento de lo
divino indeterminado en su contenido, sino conocimiento del único
Dios 'crdad1.:ro. nuestro Creador y Sdionl
31

Esa evidencia del conocimiento de Dios'•, que hoy nos parece
sospechosa, la resumió Henri Bouillard con intención critica en la
afinnación de que <<Una persona que ha crecido en 'estado de nalu-
rd1eza' y en total aislamiento puede por si misma tener certeza de
la de Oios reflexionando simplcmcnlc sobre el mundo
real>>. Entonces aflora. según él; la idea de un Dios <<cuyas propie-
dades se identifican., basta cierto punto, con las atribuidas al Dios
19. Jbid .. con tcxíos.
20. Jbid •• 91!.
21. La ll.fJ::IllDefliJU:i6n n.:tJCM:OIIhticu ,.1gi.K! 1&. [10...0.' de la Summo a mtra gen-
lill!.f de Tomás de Aquino. Tomás c-qxme c:n los lOmos 1-3. IICI:rCa de IU veritmes
dNinorum. aquello que es accesible a la razón (Dios como principio y fin de las
cnaruras); solo el10m0 4 p.b3 tc.de lo conocido a lo meooh eooocido», y liiUa
también. en primer lugar, de Jesuc:rist.o- Sobre la c:!ilnlctura de la ScG, cf. qp. 9 y el
epilogo 111 fiDa1 del tomo 3/1, p. 363. El m.ismo enfoque de una
sambologla del mundo en la lf()Jogla fundameow de H Fries (198S): el mundo
es revelación de Die!!. como cn:111:i6n MU)'II; toc.lo lu l..em:no puede en
slmholu o súnil dcl Todo. del fui)()IIJTlcnlo último, de la
mmralthrologie, 15Jss). Muy ditemne P. Knaucr, Jkl' Glatlbe ko/Nf/1 110m H611!1t,
13: «L4J OOS!Uque se le oéurn:n 4JUIO no son objeto de Del cn::ador cabe
enuncillr e:; radicalmente yi..tinto k1 cn:adcl; que: a la remite a éU .a
teología nanna1 solo alcanza basti aquí (ibid., 16ss). La raziJo solo llega a ck:mosttar
que la afinuadón de que eJ mUÍ!do oo es creado eS corurndictoria en si (tb{4; 29).
24 El Dios folsific.odó
de la fe En esta linea encuentro todavia esta declara-
ción de K. Rahner: «El misterio [de Dios] en su inescrutabilidad es
lo aurocomprensible», ya que remite a un <<Saber sobre Dios anó-
nimo e inexplicable»". la reologia de Rahner. muy influyente en
el ámbito .católico, ha sido quizá el úhimo gran intento de compa-
ginar el concepto cristiano de Dios con lo autocomprensible del ser
(preservando, eso si, el misterio de Dios), es decir, de otorgar a la
fe cristiana una plausibiüdad general (fundamentada antropológi-
camente ), De su enfoque se nutre, por ejemplo, la actual pedagogía
de la religión en sus esquemas de didáctica de la correlación y del
símbolo, que ha de afrontar la tarea de justificar la enseñanza de la
religión cristiana dentro de una sociedad plural, teniendo presente,
por tanto, la misión fonnatha de la
El conocimiento natural de Dios intenta, pues, compatibilizar
al Dios de la fe cristiana con aquello que para todos es, evidente-
mente, Dios. La fe cristiana en Dios, según eso, invoca aquello que
todos piensan cuando dicen «Dios»; esa fe puede obtener su plausi-
bilidad en la idea <<innata>> de Dios, que es común a todos los hom-
bres. En el marco de la pregunta por la relación entre cristianismo y
· religión. es obvio que un cristianismo que quiera ser religión en el
sentido antes descrito tiene o tuvo qúe recorrer este camino. El Dios
de la teología natural no es diferente de la «realidad fundamental»,
la realidad que lo determinaba todo, a la que todas las religiones ha-
cen referencia. Este Dios era conocido de hecho a partir de su poder,
que manifiesta en la creación. No es casual que, para fundamentar
la omnipotencia de Dios, la teología neoescolástica aplique la
ma argumentación, basada en la teologfa de la creación, que para
fundamentar su cognoscibilidad general; en ambos casos recurre a
22. H. Tl'(ZUSzentknz und Gott dn CltiJI/Wns, 110 )' 89: Este auior
c:ot11ta1a que CS11: Dios búido basta abon1 evidente pata la lilosofla. mctilsó en
forma de pero con la Segunda Guc:na Mundial ya no es as!. La doctrina
esool!stica sobre Dios fve 11na «cxprcsi6o meeafisia del monoteísmo occidental,
prescindiendo en buena 1111:dida de la novedad del evangelion ( 11 S).
23. K. Rahner, Crundkun lies Glauben .. ,, 125. Subnlyado cn c:l origjnal.
24. Sobre la intluencia de la teología de Ra.bnec en la pedagogla de la religión,
cf. O. Bwdler, Die Anrhropologi.sche IJmcM tkr amd ihn Be<kutungfilr
den gegenwáfflgen Religlonsunrerrlcht.
Lo dijerenci<J en lo r:Je DiCAf 25
la analogía entre comprensión de Dios y vivencia del poder. Pero
recurrir a la«facilidad y espontaneidad)> de la comprensión de Dios
vigente, es relacionar las experiendas básicas de la realidad
que lo determina todo con la comprensión de Dios, es signo de una
religión dominante. Las religiones que aspiran al predominio, al re.
conocimiento general, han de poder presentar como evidente lo que
hacen pasar por Dios. Las convicciones que deben compartir todos
los miembros de la sociedad requieren un alto grado de plausibili-
dad. Y esto vale precisamente para la representación de lo divino en
el marco de aquellas religiones que pretenden contar con el asenso
general y ejercer una función integradora Pero el empeflo de pre-
sentar lo especifico de la fe cristiana como algo general data ya de
los inicios de la teología. como se verá más adelante. Este esfuerzo
fue premiado y refrendado con la imposición del cristianismo como
religión dominante en Europa y en las zonas de influencia europea
durante un milenio y medio.
Ahora bien, si la experiencia de la realidad que lo determina
todo no se puede compatibilizar ya con la comprensión cristiana
de Dios, como dice mi tesis. entonces se desvanece también la
dencia de Dios. Por una parte. esa teologfa naruraJ resulta super-
flua, al no tener que subordinarse ya al cristianismo como religión
dominante y, por otra. tampoco es posible, porque de los efectos
del poder supremo no cabe ya pasar al Dios de la fe cristiana. Por
eso, la línea dominante en la doctrina. de la fe cristiana no puede ya.
ni necesita. ser prolongada. Al no ser ya el cristianismo la religión
dominante de nuestro tiempo, puede y debe renunciar a la plausi-
bilidad proveniente de la fusión de lo que todos llaman Dios con el
Dios de la
25. Con e'li.IIDCiados me mlle'·o coocretameote en el 6mhíto del debate
actual demro de la teología fundamental -eatllliea, debate que fue: impulsado por
H. Vef\\'eyen. Got1e:s letzte.s JJ-úrl. GnlndrW de Fundommtaltheologle. CCG.
Lorche-r- K. Müll«- Th. PrOppc:r (cds.). lloffirurrg. Griint:k Mlfllt. Una contro-
versia sostenida c:l año 1997 enve E. Arens )' K_ Müller (E. lm Fegefeuv
der Fundamentalthrologle; K. MOller, Fegejeuer oder Feuerchcm?) contiene. en
bello colmen polémiiiO, IIJ'HIIIllentos valiosos e.11 esa Unea. Ate.us cuestiono que la
teolu¡:í• pueda aspirar en tiempos posmodemos y pluralistaS a una
ción última sin hacerse sospechosa de fundamerttalismo. \10Ucr contesta que la
16 El Dios faWfu:ádo
Junto a esta tradición teológica, atenta. a la comprensión general
e incluso obviedad de la comprensión cristiana de Dios, hubo tam-
bién otra que se centró en lo hin guiar, nuevo y extraño de la fe bíbli-
ca. Por lo general solo aparece fugazmente. porque en los tiempos
del cristianismo como :reli,brióo dominante tuvo escaso relieve. Me
detendré en algunos representantes modélicos de esa tnidición, para
ver qué puede ser válido hoy teológicamente. Como ,-,atriarea de
esa tradición puede ser considerado el .berel.>iarc:a de la antigüedad
Marción, del siglo ll, cuya obra Antítesis comicn/..a así:
Qué milagro, qué arrebatador, potente y asombroso que nada se
pucc.la afirmar ni pensar superior a1 evangelio, ni comparar con cP•.
Frente a una iglesia que comenzaba a organizarse, Marcíón pro-
puso en tono alarmista y cnfálico el tema del <<Dios extranjero»;
proclamó Le 5, 37 -«nadie echa vino nuevo en odres viejoS>>- con
todas ta.c; conc;ecucncias. Pero fue condenado conforme a
y excluido de la comunidad por cn..'er que debía presentar lo nue-
voy extraño del Dios cristiano en oposición al Dios de la Biblia
hebrea. Pero su discurso del «Dios extrnnjero» oo se limita a eso.
Paradójicamente, ese discurso encuentra su continuación práctica
fe cñsti.aDa, St quiere dar cueo1a pública del sobre la revelacióil
defi.nith'll en ha di: ¡m:10uponer como «concbcióo de su posibilidad un
concepto prccio,cl del Sl:lltido último». Aflade que la teolugfa debe elaborar por
su cuctlla ese concepto si 1a fiJosotla la dtj11 en la Desde la perspectiva
que he puntado no le "eo al íntcnto de defender la fe cristiana
an2 el roro de la nl.l'iln o ante el concepto de sentido ultimo. Yolii estoy
conn:ncidv, a Arcos, de que el uempo de Jt¡s t<
0
'Tilndcl> (Lyota.rd)
o !k las exigencias de un sentido univen;al no han pasado en modo alguno; pero
hay que tener en cueniJl que la fe cristilUlll no se puede justifiCar ya ante aquello
que hoy el Vtgt:ntc como sentido ultimo. El concepro de :.enúdo último, que hace
a 13 revelación definitiva en Jesucristo, aparece c:n la Bibba y sigue una
lógica que conc:abe la valid.l:z últim11 ct'n otros criterios que la razón filosólica. El-te
concepto debe pn:sc:ntarsc teológicamente - en esro coincido con Milller- y Cllrotl-
ces hay dejar claro que no es o que puede tener prctomsiones
de nlidcz en una socied.ld pJurali!.ta. consideraciones deben aclarar las
diferencias entre WUl n=ndicióo de cuentas teológica. que se ante
de runclamc:ntación última exttateológicos, y IUIUCIIa otra que hace valer
en linea critica l:t comprensión de la reAlidad en t. Rlblia.
26. Citado según A. ":un Hamack. Marcion. D4s
GOlf, 94. Sobre Marción, úifra. 3, 1.
La diferr:tu.Ja en la <k DiOf 27
en aquellos que ven lo espccffico de lo cristiano en la veta judía de
Marción. La señal distintiva de esa segunda linea es precisamente, a
mi parecer, lo ab-soluto (.,... independencia) de Dios, que la !.oología
debe exponer, pero no a de ab-soluti7.arlo (=separarlo) de su
historia con lsraeJl'. Solo entonces la cuestión t.eológicamente
espinosa: cómo el Dios de Abrs.háp, lsaac y Jacob, el Dios que llega
del extranjero. puede convertirse en el Dios de todos los humanos.
3. Et. ('0'\TLICTO DE LAS REPRESD'TACIONES l>f DIOS
La época moderna trae consigo Wl cambio radical: del Dios consa-
bido al Dios extranjero=:'.
Esta tesis categórica de Peter Hünennann viene a formular con
precisión el resultado de mis reflexiones anteriores. Hünennann
justifica también su tesis con el cambio en la concepción de la rea-
lidad durante la época moderna, solo que él acen1úa la percepción
estética del mundo. El asombro del clasicismo griego, ha.c;ta Kant
inclusive, ante el mundo como cosmos ordenado y admirable, que
implicaba obviamente la idea de un Dios creador, he extinguió bajo
la subjetivización del ,-,ensamiento, la intervención matemático-
funcional en el curw determinable de los acontecimiento:; y el
descubrimiento de la temporalidad del pensar y del ser. Hüncr-
mann tiende el arco dc:>de Descartes, pasando por Pascal. Nietz-
sche, Hegel y la filosofía del lenguaje, hasta la posmodemidad,
para mostrar que ya no es posible un pensamiento en cmegorias
globales que remiten n un Dios. Solo quedan las «síntesis relativas,
perspectivistas)>, expuestas a la «cx¡x,'liencia de la aheridad de lo
otro>>. llünermann considera un desvarío la prentensión de anular
27. $c)hre tensión entte lo absolul<1 y tarclación de Dios con Israel : E-W.
Marquardt, War dDtfon K'lr haffen, WPlllf wtr l10jfon da({en? l. 260-265. El problc-
ma.,parcce ya en toda su cnKkza en 1::. l'Izywara, Allu und neuf'T Bund. 528-536.
La referencia a o:* cx:tmno $0tptendente la Lamo de M. L.c:chme6ter, GoUe5-
Nw:ht. F.rich Pr:}wanu Negath:er T'heologie. 46-49.
28. P. H!lnennann, Der fnmdt Golt • Yerlu!úswtgfor áar t!'JJT(Ipiiische Haus.
204; sobre lo sJguio:rll.e, cr. íbid .• 204-211.
28
El Dios fahiMado
esta situación y volver al Dios consabido. Añade que eso no
posible sin violenci:a, y que los logtVs valiosos de la modcmídad,
su humanismo, sus posibilidades de libertad. su racionalidad hostil
a la ideología. tendrl3n que ser cercenados drásticamente. Emerge
asf el problema teológico capital; cómo seguir hablan® de Dios
sin tener que considerarlo como el enemigo de estas conquistas
modernas y sin que la fe cristiana incum en la sospecha de funda-
menta.l.ismo y de regreso al mito. A eso contesta la segunda tesis
de Hünenmmn:
El Dios de Abrahán. el Dios de Moisés, el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo nunca fue simplemente idéntico al Dios antaño
consabido y ahora extranjerol'.
Así se ha expresado el tema de la diferencia en la comprensíón
de Dios. Acerca de esta diferencia dice Hünermann que «se daen la
tradición teológica,. pero fue poco estudiada por los teólogos, y des-
de la segunda escolástica hasta tiempo muy reciente fue a menudo
ignorada>>. Esa diferencja ha de verificarse primero -evitando cui-
dadosamente los malentendidos-dentro del cristianismo (y no entre
el Dios cristiano y los dioses de otras religiones). Hay que distinguir
entre, por un lado, aquel Dios consabido de la tradición cristiana,
que asumió Jos predicados de la realidad que lo detennina todo, del
ser supremo, y, por otro, el Señor todopoderoso, es decir, entre el
Dios con el que el cristianismo llegó a ser la religión predominante
y el Dios de Abrahán, el Dios de Moisés, el Dios de Jesucristo, el
Dios bíblico que hoy se está redescubriendo. HUnennann menciona
algunos elementos. El Dios consabido <<es identificado ... a partir
de las del mun4o»; es conooido como la causa primera
«de los fenómenos del mundo y de la Yida»>. Al ser causa prime-
ra de lo que existe, sugiere la coincidencia con lo establecido. Co-
mo fundamento de todo, da sentido al mundo y a la vida e induce
a la confonnidad con el mundo tal como es. Es el Dios de una re.
1igión capaz de ejercer plenamente todas las funciones de una re-
29. !bid., 21 1; lti citas l• próxima sección en /bid., 212-215. También el
verslculo del salmo Jo tomo de Hünc:rmann.
ú diferencta en Jo compren.S16rr Dirn 29
ligión. En cambio, «no se relata que Abrahán saliera de su tienda
por la noche y, sobreco.gido por el brillo de la luna y el curso de las
estrellas, reconociera al al Ordenador del universo». El Dios
de Abrahán y de Moisé$ es alguien que: invita a salir de lo cotidia-
no, un Dios del éxodo. del que cabe decir: «Ellos petecen, pero tú
permaneces; todos se desgastan como Ja ropa. son como un vestido
que se muda>> (Sall02, 21). Este Dios <mo es contemplado como
amo y fabricante de los sistemas existentes y de su encadenamiento
en un orden. Es aquel que llama al hombre-desde si, por su cuen-
ta. le requiere directamente, le gufa hacía Lo inexplorado». Ante él
fracasan las «posibilidades inmediatas de sentido y vida terrenales
ante la plenitud de vida desbordante de Dios», como se pone de
manifiesto en la cruz de su Hijo.
La somera caracterización de ambas comprensiones de Dios
que realiza Hünermann basta para mostrar la urgencia de tal di.s-
tinción'!ll. Es preciso liberar al Dios bíblico del encierro en que lo
ha mantenido durante tanto tiempo la aplicación del adjetivo «cris-
tiánó» al sustantivo <<religión»'
1
• No tiene lugar y.a el <<conocimien·
to fácil y espontáneo)> de Dios a partir de las interpretaciones del
mundo, y presumiblemente eso ho seajusta al Dios de la Biblia. El
enfoque caraeterístico de la apologética oristiana, al menos desde
el siglo XTX, de atrincherarse tras la generalidad y la necesidad
30. Ucp ª csili fónnula; d •<Dios consahldml puede equiparars-e
t:Qn tl <IDios blblie<m en una ciena misrniffild dentro de una difereñoia
tal» (ibid., 215). Precisar en qué pueden fa <<JDÍmridad» y la <tdifm:neia
fundamental», y cómo Se p\lo:dcn cond!W, podria iCf la tarea princq,al de la teoJo-
gia dogmática de nuestro tiempo, a la que me gustaría aportar algo en el pre;;ente
libro. En su Jesw Chrútw in der Zeit, compendia Hüncr-
rnann el «núcleo del AntiSlJo de modo muy convincente. distinguien-
do entre el Dios de Israel y las pn:tcnSioncs IDÍtíco-tatalilarias de las religiollfs
pa8MJ3S, :&ta distinción fue variando en las diferentes de la hiSIOria de T:srsd,
y la fe en Yahvé cobró asl un perftl cada vez m!$ njtids;J (cf ibid., S2--S7). En 100o
caso, Hünermann desdeña las vmtajas de esta difcn:neia cp .la- comprensión de
Dios Clll!ILdo recurre a lo «Sag:radon, que solo permite escalonamientos de grado:
los díosa de los paganos como figuras de lo Yahvé. como
de ro sagrado(cf. ibid., 11-51, especialmente 40ss). Amimttndc:r, es la abundante
lectura de f{eidegger lo que confundt los planos m Hnnermanu.
31. Cf. K. Bartb, KJrchliche Dognwttk J, 2, par. 17, que. desarrolló su. critica
ceológica a la religión partiendo de la problemAtica del lémúno <<reli&ióncristiiiDllló.
JO
El
de la religión», solo puede continuar al precio de perder lo pecu-
liar del Dios biblico. Dios no puede ser pensado ya simplemenlc
c.:omo fiador y garante de lo establecido. y se reabre la pre'-'Unta
sobre la relación que guarda con el mundo tal como es. queda
también abierta la cuestión de Dios. Lo importante ahora no es si
alguien cree en Dios, sino en qué Dios. variedad de ateismo
e incrccncia podrfa evidenciarse como aliada de lá fe en el Dios
cmúanon. Los cristianos pueden intervenir en el <<cont'licto de las
representaciones de Diosn, y su aponación espccffica seni analizar
la propia tradición de las repre:iC.Otaciones do Dios.
La expresión «conflicto de las represt.-nlaciones de Dios» la ur
mo del teólogo americano M. Douglas Este
au1or insiste en que se trata de algo más que unos procesos de
clarificación dentro del cristiani!imo, y de una teología co-
rrecta». «Es necesario examinar críticamente las representaciones
de Dios que predominan en Las iglesias y en la sociedad [de Nor-
teamérica, djoc Meelcs, pt.íO ¡,por qué iba a ser eso menos válido
para Europa?], pues lo que adoramos como divino deternúnanucs-
tro_s intereses vitales, la forma de nuestra y las instituciones de
la sociedad>>. Todas las representaciones de Díos vienen también
con pretensiones de dominio, creen en aquello que es dclemünantc
último y por eso lo determina [odo. El anuncio del evangelio está
en contradicción con las represenw.dones de Dios «que susc1tan
el afiín de dominio y poder. en contra de la soberanía del Padre de
Jesu(.:risto en el Espfritu Saol.lm. <<La transformación del mundo
comienza con el cambio en las representaciones de Dios que sirven
de modelo a nuestra Iglesia y a nuestro mundo».
32. La apologCtica católica se c:on"ierte con CSI4: enfoque en disciplina propia:
cf. J. S. Tm:)-, Kur:eEinjrútnmg in das Stuáium der mit /Ukhirlrl uuf
ckn wlmmschaftllchen Sttmdpunkf wtd dos fatlh(J/isdre Sy:swrr, 1 R 19. Para la leo-
logia protestante babria que m:nitir a la influencia de Schleierm:.acht:r.
33. Así P. RK-Jwd. Unsrr Kampfrirchtt!l gegen& G6t:en. lis. Lcllft refe·
renc:i3 al d<: n:ligión e intm:se'l t:COOÓmÍoos c:n Jos EsQdos Unidos.
11 ago también re fcn:ncia a mi trabajo <.1tristliche Religlon zwischen
und dondt: logré quizi expresar algunos JlUillOS oon mayor cla.rid3d.
34. M. D. Meeks. Gott llltd d!c Ohmomie Jleiligen Gentes. 1978. lccc1ón
maugural de 1978 en el J:.dcn Thc:ulosical Seminary. Las citas que ¡¡iguen. ibid., 43s.
l.D diforencta Ctl la compn.'nSiún áe Dios
JI
Par.t destacar esta dimensión social y política, pero eo el fondo
sot.criológica y donde se instala el conflicto de las
representaciones de Dios, expongo aquL siquiera bre"·emente, el
sorprendente análisis de Meeks. Examina las relaciones entre las
fonnas del ethos económico que rige en Estados Un idos y dctenn.i-
nadas representaciones (<<falsas») de Dios. Por supuesto que todas
las representaciones de Dios cm Unidos proceden del cris-
tianismo y, por tanto, si son erróneas. remiten a Wla tt:Ologia y una
predicación erróneas.
Una primera fonna del etho.s económico es el «individualismo
posesivo>>, que responde a la representación de <<Dios sin el Espíritu
Santo». Aquí se concibe a Dios como el ser uno, inmutable, bjen
sumo e impasible. De ahí nace como ideal érico la representación
del individuo que se posee a sí mismo y realiza su libertad en la
libertad deJas relaciones con otros; «impasible>} corno Dios, es in-
capaz de advertir las necesidades de los otros y de sufrir con ellos.
La reprcscntaci6n4el <<Espíritu Santo sin Dios» da lugar, por su
parte, a un espiritualismo y dinamismo Meeks lo asigna
al neopentecost.alismo americano, a los movimientos carismáticos
que han surgido de la critica a la imagen de Dios estática y egocén-
trica de lac; grandes iglesias. Pero en su tendencia a desligar al Es-
píritu Santo del Padre y del Hijo. y concebarlo como fuer.as propia,
esta representación de Dios contribuye a reforzar el etlws capita-
lista. Un dina.tnú;mo puro, una ideología de progreso y crecimiento
sin limites, un «siempre más» en ix.'Tlcficio y consumo, viene a con-
ciliar esta idea del Espíritu con las representaciones axiológícas del
sistema económico, y le dan alas. Algunos fcnómc.'DOS concretos en
la escena carismática americana dan lugar a que apenas se distinga
ya entre el deseo insaciable de más dones espirituales y el de más
dinero. Pero de ese modo el espiritual puede convertirse
en la religión secular.
Una tercera idea, fundamental para Meeks, común al eihbs eco-
nómico y a la representación de Dios. es la idea de cscase;-. Resulta,
en el plano religioso, de la conjunción de las dos primeras represen-
taciones. Los bienes espirituales son escasos. han de adquirirse por
todos Jos medios; pero Dios se reserva su divinidad para sí y de ese
Il El Ims falrifo:ado
modo hace del hombre el eterno competidor del ser divino". Y en
el plano económico rige la definición de la economía como el arte
de distribuir bJenes escasos ame demandas en competenciaJt.
La premisa de la economía es el postulmlo de la escaSC? de aquellas
cosas que son para In vida .humana. El capitalismo, y
también el socialismo .. entendidos como religión. se fundan en el
dogma de la escasez. Mecks contrapone a el biblico de
la plenitud y la sobreabundancia de Dios. que encuentra su expre-
sión m¡\s clara en el <<plerom:m del Dios trini1ario. Solo la fe en que
hay bastante para todos porque Dios da lo suficiente: a lOdos, puede
poner fin a la desesperada lucha por los bienes escasos, y crear un
t::>pacio para la justicia y solidaridad bíblicas"'. El mundo se salva
tksde la fe. <d.a transformación del mundo comienza con el cambio
en las representaciones de Dios».
4. TEOI.OGL\ DF.SPt. DE AUSCIIWITZ
La teologia es hoy, ine\ il.sblemente, tee1agía después de Ansch-
wit:z. y ha de atenerse a este heCho. No puede eludir, especialmente
La teología alemana. la responsabilidad que supone la mera refe-
rencia temporal <<del>-pu.és deAuschwitz>>. El holocausto se produ-
jo dentro de una cultura confon:nada por el cristianismo. No solo
Jos campos de concentráción esraban ubicados cerca de museos,
auditorios y bibliotccac;, no solo quienes planearon y ejecutaron
el exteuninio lefan o Goethe y a Schiller. sino que la mayoria de
aquellos facinerosos hablan recibido durante años clases de reli-
gión cristiana, asisdan con frecuencia al cuJro divino y escuchaban
sermones e instrucciones moxa les. Elcistió un cristi.anismo que hizo
posible Auschwilz, o ol menos no lo impidió. No hubu una prules-
ta, una resistencia geneml de los cristianos en Alemania cuando
Auschwitz se hizo visible, ni cuando se fue conociendo más y más
JS Cm a-ta siJúo 1l'1l& allá de Meelcs. que oo ebonla la dJ-
JMIWÓn n:b.glosa de la escasez.
36. Jblá.. SI, c:on de mfu\UaJes.de ec:aoomía.
,3 7. Sé uawá más. amptiamcnu: c:rr los capl:tulos4 y 6.
La difrrt:.ncia ui ID t'<>!'lpiÍ!ÑIWr "'Dío.t
33
lo que alli sucedía. También cabe decir que la predicación cristiana
m.nrcada por la teología .no proclamó la solidaridad de los cristia-
nos con los judíos im:pue!!La por la fe. Se entendió y vivió
la fe en el Dios de los cri.stianos olvidando la comunión de estos
con el pueblo de la alianza. elegido y querido por ese mssmo Dios.
Todn la teología cristiana anterior a AUSGhwit7. queda bajo la
peclul de haber fracasado en un punto ccntrut
m programa de la <<diferencia en la com¡ncnsión de Di®> ttal11
de cumplir esta C)(igencia mínima. 1-fay que preguntar ya en qué
dificn..'ll la <<providencia>> de Hitler y su (<Todopoderoso)), por una
parte .. y Dios, por otra. ¿K o expresó Hitler asi la nota de «potencia
absoluta>>. propia de la imagen cristiana de l>ios, dando la impresión
de referirse con ese nombre a Dios'fS O cabe preguntar por qué un
personaje C9JllO Carl Schmitt, partiendo p¡emisas decididamente
CBlÓJica'>, L-vyo pensamiento giraba en tomo al conrepto de sobera-
nía, pudo de buena fe al c;crvicio del nacaonalsocialismo".
Los circulas pueden amplian;e. mas Qllá del grupo de los tcól(.)gos
del y de los teológicos Cql!ícitos del na-
Asmo.,. hacia los 11'10<k.-mistas. que junto ttln los antimodcmislas.se
reencontraron «hermanados cn las filas de los nacionalsociafista_c;»•
1
,
hasta todos squeOO& Q los que su c.ompn.'ll.Sión de DiM no les imP.u.-.
so la fume oposición a la ideología nazr'.
¿De dónde le viene .a la comprensión cnsriana de Dios la am-
bigüedad su abuso, induce a lo ¡x.-o.r'! ¿Cómo prot.egcr el
nombre de Dios de la confusión'! Los sucesos del Tercer Reich dan
al menos dos incfu:aciones. Al de.•;cnq¡denarse en ellos un exceso
de pode¡; bloquean una mayor precisión reol6gjca en la relación de
Dios cnn el poder. La implicación de .Dios y omnipotc.."ncia y la des-
38. cr. Mm¡uanit. lf't.ucJj¡yfon lfi,.lu:Jlfcil'! L :!62: í<Pcru lo gl'a\'C no soor3q\II
Hukr y sus secuace;¡, srno tus teólo¡os • con Q'e nom-
bre, Hn1er se l'efma mam::rn adecuada y .uténtica aJ Dios bihllro ..
39. Cf. fn/ra. cap. 3, 2 _
40 Como rornpendio. e(. Dc:r im
JuJu'f! 19JJ, 39-69; RUSll:r, T>ie .'WitigJcrlt der 99-IIL
41. O. Der ModPnuJ.trw.s 111 Doltt-Jrl(Jif(/. 9.
42. hablar aim dt 68 uposlcióu m.ianras la lglol.ll(! dcfmdia coou:a
laOCl.qllláóa toal:ír3:ria. por d TigiTni.:n.
34 El folfificmlo
cripción de esm omnipotencia con las analogías del poder secular,
propiciaron l3 confusión de I)ios. Si la que lo det.enninB
LOdo comporta un régilm."Tl totalitario. eJ nombre de Digs CQne el
rit.'$SO de ser confundido con la potentia Db!wluJa dominante yvi-
S!'ble. Y lo segundo: deslig:ado de so alianza y-su historia con Tsracl,
el concepto cristiano de Píos pierde su univocidad. Se convierte
en jugUete de las representaciones lo absolutO, hasta eJ punto de
poderse c.sgrímir oontt·a:d primer pueblo elegido por Dio&.
5. UNA REL,.J.L'"rllR.A. CRITICA DE LA RISTORIA.DELA IEOLOGiA
Tras este Tápido .esbo!l.o de la diferencia en la comp,rensión de
Dios .. expondré ahora el camino de una rclecurra crítica (en
secciones) de la tüs.roña de la teologfa. Solo puedo y debo abordar
una pequeña parte de la tarea indicada. que la relación ae
las posiciones centrales en la historia .de La teología, incluyendo
cada contexto, en la$ dos líneas del Dios consabido y el Dios ex-
tranjero, tenga su propia fuera\® convicdón para el a.poyo de mi
Quedai:á claro la primera linea, tan at.-redit-.tda tu el
pasado, no puede prolongarse hoy, y qué perspectivas se>'e{4 en
cambio, en el debate-oactual sobre la comprensión de Dios en la
segunda lfoea Yo prefiero el camina de una Ielectum critica de
la historia de la teología, que se ha.aeredítado también,
en mi docencia en la wíiversidad: a través de eUa l11 teología: no
solo aparece concreta e intuitiva,. sino que :se ajusta a la responsa-
Qilidad.antenuestm rica tradición teo.lYgica, pero ambivalente en eJ
fondo., que podemos aprovechar para utilidad de La histo-
ria de fa. t.oofogía no es un material de aodióvisual; ofre-
cemás bien el potencial de solución de problemas que p..mrit.e a la
feologla Intervenir en el conflicto de la.s:representaeianes de Dios,
en el debate sobre la realidad gué lo determina todo.
La investigación sígue un proct:Só s1ncrónico. Trns dos panor.l-
micas sobr.e la rcl!Wión cmtre el Dios bíblico y sitúo a
;¡..3, (k ese-modo conc:do wn últiTTIIlll cm que desettlboeaba nti
IJ'élbajo de oposldón a cátedra J)ie ver(oreJte NiiJ;;:lich/a:ir tkr Rl!/igiim. 400s.
La tñfbt?lu:itJ en lo wmpff!IUJán de DitJ.} 35
Justino de Roma, Anselmo de Cantctbury y Tomás de Aquino en la
linea del Dlos consabiiia. cuym; aporias sulcn a la hu 1.:n la Edad
con Carl Schmitt y que continúa en el «capita.lism:o ct>mo
religión>> (W. Benjamín). Después. con J. M. Keynes, cabe cimentar
más exactamente aún lil alinnación de Benjamín_ La Carta primera
de Pedro. Btas rasca! y Marcíón por A. von Hamack
en el siglo XX) se sitúan en la linea del Dios extranjero. Esta linea,
pasando por Ja exégesis del primer mandamiento realizada por La·
tero)' c;on:tinú:a enllllil nctual.iza.ción del tema bfblico <<l:Ulto divino e
idolalrla>> y su desarnillo en el judaismo posbíblico (caphuJo 5}. M1
trabajo coosisLe t.."n poner de-relieve un elemento camcteristico y
relevante en la historia de la inllucncia- de las referidas posiciones.
Ninguna de las posiciones analizadas en los capítulos 2 y 3 son hoy
susceptibles de una simple asimilación teológica; pero todas apor-
lall algo al escléliéeimienLO de los problemas.
de una y la confirmación lo:s
resultados, se esbozan sus pri.nreras aplicaciones y c.onsccuencias
(capitulo 6). El epílogo sobre la mística de..sao Juan de la Cruz dará
un peso adicional. a la resis de la difcn.-n.cia. en
la comprensión de D1os (capítulo 7).
El sigui1.-ntc .f,'l'áfico muestra el recorrid.Q de la investibración:
El Dlo.r consabido
Jlmino (1.2.2)
1
Aru;elnm (l.U)
TOl116.1. (2.24)
¡-------
,. (3.2)
1
1
Capitalismo oomo religión
-Benjílmm (4. t)
'Kr;yncs ( 4-.2)
ElDiQ3
Cana de Pedro (2.2.1}

Mrurlón 1 Hm:nack.(3.1)
1
Lutero (43)
1
Culkl divino e idolanía (5)
Dc:limitaci.ón y rehglón t6)
2
CAMINOS HACIA EL DIOS CONSABIDO
Y EL DIOS EXTRANJERO
l. EL PASO OH DIOS DE ISRAEL l'OR .EL MUXOO: y-. PA,ORA\1A E"l
DOS VERSIONES
a) El éxito del Dios bíblico dentro fkl cristianismo comb religiÓn
En una priml!ra la historia mundial del Dios
bíblico como una historia triunfal inaudita De la innumerable sene
de dioses genealógicas y tn'bales en la protohistona, él es el único
que sobrc"i vió en la historia de las religiones y llegó a ser el Dios
de una religión universaL
Había comcxuado en tomo a 3 000 ru'\os antes como el dios de
varios clanes cananeos. Conocemos nombres de algunos caudi-
llos y Abrahán,lsaac y Jacob. Su ámbito de influencia
apenas alcanzabcrmásalla de los asuntoo familiat'C$
de Oriente Próximo. Unas eucunsumcias complejas Jo convirtieron
et) el dios de un pequeiio pueblo. Y aunque Israel se fue libcr.mdo
paulatinamente de su desorgani7ACi6n inicial, aunque dominó en
ocasiones a sus cn.cmigos e incluso aunque tuvo soberanos pres·
tigiosos, lo que conocemos de su historia no la supe-
rioridad de su dios. Sus po!>ibilidades serian bastante mejores de
haber sido dios de.Egipto o Babilonia La·vclerdad,. la infidelidad
y La aposr;asia eo las propias mas, la debilidad e irresolucioo frente
a sus enemigos externos. el noble esfuerzo y el fracaso humillante
quedan inscritos en la hi.smña de Tsracl, que no se put.-de leer como
una bistona de vcncedon:s precisamente. Aplastado al final por ws
poderosos vecinos, enviado nldestierro y mu)' dic/llladO cuando
18 El Día.sfoldfimdo
regresa a su tierra, nadie hubit.-r:n pensado que llegaría a ser el origen
de una religión mundial. Fn el momento de su más cxlre'n:la humi-
llación y dispersión se formó en la concií!ncia de este pueblo la idea
de que su dios a la vez el creaJur del orbe y el señor de LOdos los
pueblos Pero tales a la evidencia tenian
que fracasar históncamente. E1 dios de la Biblia siguió siendo por
mucho tiempo el dios de UJ1 pequeño pueblo recalcitrant.e, amena-
zado siempre de ser t:riturctdo en medio de las luchas por el poder
imperial de la época. JI-ame hubicr.1 podido imaginar que Dios tra-
maba algo bueno cuando llamó al hijo de un artesano de Nazaret
para S(.'f su mensajero en un tiempo critico; y el dudoso destino de
este galileo, predicador ambulante. triunfudor en su patria chica.
pero rechazado ya en la priiDera polémica y luego ajusticiado en la
capiuú de la provincia, no presagiaba en absoluto que su
iba a ser con el tiempo el más pronunciado e invocado de la histona
univen¡aj, que innumerables personas iban a cifmr sus esperani'AS
en y que iglesias y reinos se iban a fundar en él.
Pero es lo que sucedió. El cristianismo, con la intervención deci-
siva de unletrado judio llamado PabJo, que transmirió la religión de
lsrnel a los paganos en conc.liciones snpuest.arm.:nte menos severas
-la sola fe basta. las numerosas normas legales ya no úencn vali-
dez-. Íllició su campaña victoriosa alrededor del mundo: primero en
La-cuenca mediterránea, luego con el respaldo imperial y, más adc-
lanlt!. fi:oa1izado el Imperio romano. en el resto del mundo entxm-
ces conocido. Al descubrirse el Nuevo Mundo, otros oontinentes se
agregaron aJ cristianismo. Esta exitosa expansión la reali1.6 incluso
rechazando el apoyo del jud!lísmo, su aJmdo natutal en las cosas de
Dios. Pero ni la hostilidad bacúrlos judíos ni la aparición del islam
ni el fmccionamiento del cristianismo en diver.taS confesiones im-
pidieron la imposición del cristianismo como religión mundial. Lo;)
Unidos. la potencia rnuu<full de nuestro tiempo, fui!IOD fun-
dados por cóstianos ciJn fcsos y siguen estil.ndo marcados por el
tianismo en sus principios básicos y su sistema moral y de , .. alores,
en una medida que Uega a asombrar a las viejas n:u_'iones c:ristianas
1

J. cr. F.:Ungcr, Clrrnllidt.u F•intJuniv¡tiz/í.Dinii iifdm USd.
El _Dio.; y d Dios U!rwrfrro 39
No cabe hablar de un final de la ern cristiana. Aunque las iglc-
cristianas establecidas teng-.m que sufrir aqui y allá -ya no. ni
de lejos, en todas parte.cv- una mengua de su influencia, se adviet'lC
aún en tOdas partes el sello .del Dios cristiano, grabado durante si-
glos y milenios en la historia de la bwnanidad. lncluso en aquellos
que han apartado de a. Dios sigue siendo algo ;W como un es-
pejo en el que todos nos reconocemos:; también (<la fe pentida tie•
ne. ul igual que una fortuna perdida, consecuencias Un
adolescente que ha cn."Cido en medio de la nqueza., puede donar su
fortun.1 aJ ha cense IIUlyor de edad, y" i vir en la pobreza. MantA.."'ldrá,
sin embargo. el de una pL'ISOll& que se crió en la abundan-
cia, porque no puede de su lustoriu!.
Nuestros ideales, las repre84.'1ltncioncs de lo verdadero y lo bue-
no. de humanidad y virtud, la nO\:ión de los v-.Uores supremos y
la peñea:16n, todo se nutre de 1a idea de Die);) que inculcó el
cristiani$1Tlo'. lncl:u.<;<> la pretensión del comunismo de imponer un
programa mundialmente unitario, está influida por la re en un soJo
Dtos: tambien en sus promesas de fdiddad, liber-
tad e igualdad sigue vtvo clmensajc los profetas: e incluso en el
expansionismo de la economía queda algo de la fucrt.a prop1a del
con.veoclmil.'tlto de p<l."iCC.'T la verdadera fe. La cultura occtdl.'tllal de
raigambre cristiana, embelesa hoy aJ mundo entero; las peculiari-
dades regionales de las culturas no cristianlb van quedando redu-
cidas a mero folklore. La noción del Ditl:> de la Biblia nunca tuvo
mayor difUbión que ho). O dicho \!n teológicos: l!lnombre
de Dios en su connotación originariamente bfblica absorbió todas
repn..'Selltacioncs de Dios, n;unió en s:f ideas filosóficas y reli-
giosas de lo divino. hasta el punto de que una (<leo logia cristiana de
las religiones» puede hoy eli;Cltlcepto de l)ios \nspi!"tU,k}
en la Biblia, con a.rT'Cglo a la fórmula «UD Dios. muchas religiones)),
como modelo de todas representaciones de ro di,ioo.
Mora bien. ocurre. y segurumente no por casualidad. que la
<•historia exitosa» del Dios biblioo comienza hlstOricamenlc cuan-
2. J. Mílea, CitHL EUU' Biogruphh. 13.
3. Cf. N. Bo)'lc, W1ro Clmtlian unJ ghJbo/ murw.
./(}
El DiU$/abifiiXllio
do el cristianismo pretende SCT<<religión». El enlace de la fe cristia-
na t.'On el concepto de religión parece haber sido la condición para
dar paso bíblico. Solo como Dios de una n.:Jigión obtuvo un
universal, pasó a ser el ctOtO$ (.'Onsabido», tal como lo conoce
la historia occidcnLal
El término no figura en la Biblia y tampoco se en·
cuenlra en hl h:ngu.a grieg.a, donde lus primitivos cristianos em-
prendleron sus primeros intcntus ck clariñc.a.ción\ Los cristianos se
encontr.rron con c:o;c término en el imperio romano. donde origina=
riamente designaba la adom.;ón a los diose5 tal como se pmctiCI100
en Roma. Religio, en el romano antiguo, era el culta público
del E.s:tado, que tenia como objetivo garantizar lasalus publica (¡el
concepto romano deréligio ha mantenido este significado esencial
hasta la teoria func.ionnlista de la religión!). Pero tras el eocu_entro
de los romanos con los cultos a los dioses de otros puchiO$.. el
Jll..Íru}cobró más amplio. Pudo adqUirir el sentido bá-
sico de <<adoración de los dioses>>, por encima de LOda la diversidad
de cultos, y expresar asi un {t,'OÓmc.:no general que, al parecer, se da-
ba en todas panes (de ahf que en el mundoflllonccs conocido solo
existieran cultos de idéntica Clitructura. dingjdos a fa adoroción de
divinidades personificadas). El cristianismo LU'to que emprender la
lucha por su reconocimiento sobre la base del concepto de religión
que, por lo demás, ya estaba marcado por la critica griega a los mi-
tos grieg_os y por los intenlos .filosólfcos de justificar racionalmente
la adoración de los dioses. Entre los apologistas del cristianismo
primitivo enrontrmnos un recháYo total de las religiones paganas
y los esrucrlos por inclutr la verdad de la fe en el concepto .de
rellgión: :era preciso. en todo caso, ir mt\s allá del testimonio de la
.tradición aposlÓiica. que no iba dirigido a la opinión A 1 fi-
nal de la época de la apologética está Agustín y su obra con el titulo
programático De vera rcligionlt. Ul triunfo del cristianismo se aJ-
4. Cf. F. H. 'Ienbrutk. Rrligirm nn \liieútmm tkr 45-54; 51-62.
5. SOOMJtmlao, e( cap. 2, 2, b.
6. La obru apulug,éuca principal de Agusún, J.><? civirme De1, ;,e tlcdicll en sus
diC7 primeros libros (de ltll> 22) a n:Iut.at las relig.iones pagan.u y a impugnar loli
aJ!,WDenros:film6t1cos a su favOJ.
El Diu,, cmtsahúhyttl DirAT arranjf!I'D
41
C811/.Ó en el plano espiritual rclac..ionando l<t verdad de La revelación
con el concepto de religión. y Uegó a modificar profundamente este
concepto. 'MientraS dominó el cristianismo, se distinguió l!ntre l'f!-
ra religio y las falsas relig10nes paganas La Teligión JUdía adquiría
entretanto unaooregoria especial-; todas las religiones extracristia-
nas queduban incluidas c.:n él comx:pló dr;falsa rrdigio. Pn la Edad
Media fue decreciendo la relevancia del concepto de religión por
haber d1.:saparccido la competencia directa con otras rel igioncs. Sin
embargo, el postulndo caructemtico de la teología medie.,. a) de ur-
mon.i.1ar el creer y el saber, continuó influyendo en el concepto de
religión. La religión verdadcr.1 debía l)CJ' demostrada tambiltn ante
el tribunal de la razón; p:rotesar esta fe verdadera era un deber y
destino de todo ser humano. Las cnu.adas y la obra mtsionera se
inspiraron en la universalidad que la fe cristiana -rei\·indicaba so-
bre rOrmidad con la razón. Más tarde. al difuminar-
se la evid.encia de la fe cristiana en el contexto de Reforma, gu«.:rras
de religión e el concepto de religión experimentó una
revivi.scen<:ia. Parecía que solo concepto -podfa captar lo que
había en el fondo de las disputas confesionales. La filosoña buscó
su temo ro el cODQC'Ímic:níO de Dios, para conectar con la
teologi.a natural de la escolástica. Se averiguó que La religión c.-m
un componente esencial del ser humano. La ciencia de la .religión
la filosofía se apoderiuon del concepto de religión. que parccfa.
demostrar su vaJide-.1 general en la comparación intercultural. Por lo
demás, ese concepto ofrecfu a un laicado al margen ck la inOu_cnda
eclesial la posibilidad de expresar en palabras la relación con un
ser bUp:remo sin dogma ni obedit..'Tlcia.. la critica de la relig16n em-
prendida en d .siglo XIX lanzó el temaalruecl.o politú.."' y social, sin
poder asistir aún a la tan a menudo pronosticada muerte de la rdi-
&ión. La sociologia de la religión asignó a esta un dctcnninado ám-
bno I)OCial y 1llOS1TÓ las funciones necesarias que desempeñaba para
el individllo y la sociedad. Asimismo. el cristianismo cclt:l>ial pu·
do r.ras la necesidad y validez general, vigentes aún.
de la relígíón -primero-presentándose como l-.1 religión «Suprema»
y luego, ante la erftica y la presión del principio de tolerancia, como
una religión entre otras que participan de algún modo en la rrusma
./(}
El DiU$/abifiiXllio
do el cristianismo pretende SCT<<religión». El enlace de la fe cristia-
na t.'On el concepto de religión parece haber sido la condición para
dar paso bíblico. Solo como Dios de una n.:Jigión obtuvo un
universal, pasó a ser el ctOtO$ (.'Onsabido», tal como lo conoce
la historia occidcnLal
El término no figura en la Biblia y tampoco se en·
cuenlra en hl h:ngu.a grieg.a, donde lus primitivos cristianos em-
prendleron sus primeros intcntus ck clariñc.a.ción\ Los cristianos se
encontr.rron con c:o;c término en el imperio romano. donde origina=
riamente designaba la adom.;ón a los diose5 tal como se pmctiCI100
en Roma. Religio, en el romano antiguo, era el culta público
del E.s:tado, que tenia como objetivo garantizar lasalus publica (¡el
concepto romano deréligio ha mantenido este significado esencial
hasta la teoria func.ionnlista de la religión!). Pero tras el eocu_entro
de los romanos con los cultos a los dioses de otros puchiO$.. el
Jll..Íru}cobró más amplio. Pudo adqUirir el sentido bá-
sico de <<adoración de los dioses>>, por encima de LOda la diversidad
de cultos, y expresar asi un {t,'OÓmc.:no general que, al parecer, se da-
ba en todas panes (de ahf que en el mundoflllonccs conocido solo
existieran cultos de idéntica Clitructura. dingjdos a fa adoroción de
divinidades personificadas). El cristianismo LU'to que emprender la
lucha por su reconocimiento sobre la base del concepto de religión
que, por lo demás, ya estaba marcado por la critica griega a los mi-
tos grieg_os y por los intenlos .filosólfcos de justificar racionalmente
la adoración de los dioses. Entre los apologistas del cristianismo
primitivo enrontrmnos un recháYo total de las religiones paganas
y los esrucrlos por inclutr la verdad de la fe en el concepto .de
rellgión: :era preciso. en todo caso, ir mt\s allá del testimonio de la
.tradición aposlÓiica. que no iba dirigido a la opinión A 1 fi-
nal de la época de la apologética está Agustín y su obra con el titulo
programático De vera rcligionlt. Ul triunfo del cristianismo se aJ-
4. Cf. F. H. 'Ienbrutk. Rrligirm nn \liieútmm tkr 45-54; 51-62.
5. SOOMJtmlao, e( cap. 2, 2, b.
6. La obru apulug,éuca principal de Agusún, J.><? civirme De1, ;,e tlcdicll en sus
diC7 primeros libros (de ltll> 22) a n:Iut.at las relig.iones pagan.u y a impugnar loli
aJ!,WDenros:film6t1cos a su favOJ.
El Diu,, cmtsahúhyttl DirAT arranjf!I'D
41
C811/.Ó en el plano espiritual rclac..ionando l<t verdad de La revelación
con el concepto de religión. y Uegó a modificar profundamente este
concepto. 'MientraS dominó el cristianismo, se distinguió l!ntre l'f!-
ra religio y las falsas relig10nes paganas La Teligión JUdía adquiría
entretanto unaooregoria especial-; todas las religiones extracristia-
nas queduban incluidas c.:n él comx:pló dr;falsa rrdigio. Pn la Edad
Media fue decreciendo la relevancia del concepto de religión por
haber d1.:saparccido la competencia directa con otras rel igioncs. Sin
embargo, el postulndo caructemtico de la teología medie.,. a) de ur-
mon.i.1ar el creer y el saber, continuó influyendo en el concepto de
religión. La religión verdadcr.1 debía l)CJ' demostrada tambiltn ante
el tribunal de la razón; p:rotesar esta fe verdadera era un deber y
destino de todo ser humano. Las cnu.adas y la obra mtsionera se
inspiraron en la universalidad que la fe cristiana -rei\·indicaba so-
bre rOrmidad con la razón. Más tarde. al difuminar-
se la evid.encia de la fe cristiana en el contexto de Reforma, gu«.:rras
de religión e el concepto de religión experimentó una
revivi.scen<:ia. Parecía que solo concepto -podfa captar lo que
había en el fondo de las disputas confesionales. La filosoña buscó
su temo ro el cODQC'Ímic:níO de Dios, para conectar con la
teologi.a natural de la escolástica. Se averiguó que La religión c.-m
un componente esencial del ser humano. La ciencia de la .religión
la filosofía se apoderiuon del concepto de religión. que parccfa.
demostrar su vaJide-.1 general en la comparación intercultural. Por lo
demás, ese concepto ofrecfu a un laicado al margen ck la inOu_cnda
eclesial la posibilidad de expresar en palabras la relación con un
ser bUp:remo sin dogma ni obedit..'Tlcia.. la critica de la relig16n em-
prendida en d .siglo XIX lanzó el temaalruecl.o politú.."' y social, sin
poder asistir aún a la tan a menudo pronosticada muerte de la rdi-
&ión. La sociologia de la religión asignó a esta un dctcnninado ám-
bno I)OCial y 1llOS1TÓ las funciones necesarias que desempeñaba para
el individllo y la sociedad. Asimismo. el cristianismo cclt:l>ial pu·
do r.ras la necesidad y validez general, vigentes aún.
de la relígíón -primero-presentándose como l-.1 religión «Suprema»
y luego, ante la erftica y la presión del principio de tolerancia, como
una religión entre otras que participan de algún modo en la rrusma
42 FJ Dios falsificado
causa irrenunciable--. Así. el concepto de religión que el cristianis-
mo habla recogido más bien incidentalmente en su paso por la cuJ-
tum romana. se convinió en su tabla de salvación en la modernidad.
Ligado a él, el Dios bíblico hizo su reconido por el mundo.
b) Un Dio.v del desierlo y otro de las tierras cultivadas: doble co-
dijlcación desde el principio
Aunque aceche la tentación de leer la historia rcsct\ada como
historia de una d(..>Cadcncia, y de contraponerle la fidelidad a los
orígenes, el hacerlo supondría ignorar el proceso bíblico. Es pm-
pio de ciertos postulados de la crítica teológica de la religión el
enfrentar fe bíblica y religión; pero las oosas no son tan simples' .
Si proyectamos el concepto y la realidad de la religión a los tiem-
pos bíblicos. nos encontraremos desde el principio, con
el Dios de Israel como un Dios de la rcligiólhAparece, por decirlo
simplificadamente, con un doble código: un Dios de la religión
y otro que cuestiona radicalmente la religión. El cristianismo, en
cuanto religión, puso al día una dimensión de la fe el'l Dios que
tiene sin duda raíces bíblicas. Solo en el curso de la historia se fue
desplatando desde una dimensión hacia la otra.
t ntentaré presentar esta doble codificación de la irnagen blblica
de Dios a través de una propuesta narratival. Un tratado estricta-
mente teo1ógico-conceptuaJ de esta temática exigiría reconstruir
toda la historia del DioJl bíblico.
Hn tiempos muy lcjanC>l> -alrededor del año 1300 a.C.- un campesino
de Canaán se levaniÓ muy temprano y salió de su casa. Viví;l aJ borde de
lai rit:rras fértiles, fronterizas con el desieno. Se pu.-m en marcha primero,
como siempre, hacia el en dirección al desierto. para saludar al sol
7. Re<iulta imprbionant., el juicio del critico del protestantismo cultural F. C,
0\'et'bcck (1837-1905). pruresor de Nuevo Testamento e de la Iglesia an-
tigua en Basilea, que VIO en el abandonó de laexpectauva cscatológic:a tma Lnlición
11 la hi,torill dé la lglesi.a prinutiYL y C'StigmatVi>.jlllllO coo el del
crutiarusmo como n:ligión, su adaptación a la cullwll rnoderoa. mfluyó
en B:u'th (cf. f. C. Ovcrbcck, JJérLe rmd Nochkl.ts. Smttgan-Wcimar 1994).
8. Simplifico muchO procct;05 hislóricóS complejos en el ámbito de la deno-
m:inJdaoc:upación de la tierra; d'. M. Isruei.J. 31-39.
El Días CQfiSObidu J'-d Dios t:.fll'rmjero
43
naciente. Le pareció e-nronees que de la niebla matinal asom11ban algunas
figura:.. No se equivocaba: se trataba de liDll multirud de mujeres. bombres
y niños a los que jamás babia visto y que se aoercaron hasta sus Es-
taban agotados y hambrientoS. El canarteo invitó a 10!1 forasteros, como era
costumbru, a desayunar con su familia nwncrosa. J\peJW habían sati&ll.:cho
un poco su hambre y su sed con tortilla de mi)lZ. queso de oveja y leche de
cabra. empezaron a contar cosas. Llegaban dl' Egipto. recotril.:ndo un largo
camino a través del desierto. Habían tenido que servir como esclavos bajo el
soberano del poderoso Egipto, el faraón. y t1.1eron duramente oprimidos. A l.
fiWil, el faraón ordenó dar muerte a todos sus niilo.o; recién nacido¡; porQue
los hebreos asl Uamaban a exlmDjcros se hablan multiplicado t.'D exce-
so. No le eilCOntraban salida a esta situación desesperada, hast.a que uno de
ellos, Moisis, habló de Wl dios nuevo que se le habla aparecido en el país
de \-fadián. Este dios se llamaba Yahvé y no era como los otros dioses: no
habitaba en Wl templo, sino que había hablad<> con Moisés una 74ltZil.
Se presentó como el dios de su pueblo diciendo: 4<1le oído el clamor de mi
pueblo. Estaré siempre coo vo:.otros y os libraré de la esclavitud>).
-¡No es posible! --se asombraron los . ¡I.Jn dios que solo eAis-
te para los esclavos y que además quiere acabar con los dioses
de .Cxipto!
- Tampoco oosotros queríamos crt\.Tio al princip10 los bc-
hreos--; pero Yabvé mostró su poder con los egipcios, hasta que finalmente
nO!> dejaron salir, Y cuando :;e arrepintieron y nos per-;iguieron con su ejérci-
to, ocunió aJgo asombroso: los caballos y jinetes de los egipcios !le ahogaron
en un mar de cañas que .nosotros hahíamos cnuado antel'i a pie enjuto.
Los cananeos escuchaban suspen!>os lo que los hebreos contaban acerca
de su dios, de la dura rravesía del desierto, donde en ocasiones estuvieron
a punto de morir de hambre y sed, hasta d pWlto que llegaron a acordarse
de Egipto con nostalgia, hasta que Yahvé acudió de nuc\·o en su ayuda. En
una alta montaña, Yahvé les dio una ley que debían cumplir estrictamente si
querían se-guir en alianza con él. Ks una ley dura dijeron-, pero nos preser-
va de voh·er a ser esclavos de otros o de oprimim<h mutuamente. Nuestro
dios no quiere que adoremos a los dioses de los otro!' pueblos. Es realmente
un dios que no quíere ser oonfundido con los demás.
-También nosotros estamos oprimidos -dijo finalmente el
que habla visto el primero a los hebreos-. No ranto como vosotros en l:gipto,
pero los habitantes de las ciuda()(.."S fortificadas y e&111los de los
nos Jllaltratan y viven de lo que nns expoliiiiL llegaron al después que
nuc:st:ros 4lntepasados, pero poseen las mejore¡¡ anntb. ¿Os parece que, si nos
compromctclllO!'l con vuestro Dios, él nos libnri también a nosotros? •
Los hebreos acogieron est<1 propuesta con entusiasmo. Si luchaban jun-
to con los ClUilpesinos caoaneos de Ja.o; ciudades. po-
drían wnquisrar ellettÍIQrio.
42 FJ Dios falsificado
causa irrenunciable--. Así. el concepto de religión que el cristianis-
mo habla recogido más bien incidentalmente en su paso por la cuJ-
tum romana. se convinió en su tabla de salvación en la modernidad.
Ligado a él, el Dios bíblico hizo su reconido por el mundo.
b) Un Dio.v del desierlo y otro de las tierras cultivadas: doble co-
dijlcación desde el principio
Aunque aceche la tentación de leer la historia rcsct\ada como
historia de una d(..>Cadcncia, y de contraponerle la fidelidad a los
orígenes, el hacerlo supondría ignorar el proceso bíblico. Es pm-
pio de ciertos postulados de la crítica teológica de la religión el
enfrentar fe bíblica y religión; pero las oosas no son tan simples' .
Si proyectamos el concepto y la realidad de la religión a los tiem-
pos bíblicos. nos encontraremos desde el principio, con
el Dios de Israel como un Dios de la rcligiólhAparece, por decirlo
simplificadamente, con un doble código: un Dios de la religión
y otro que cuestiona radicalmente la religión. El cristianismo, en
cuanto religión, puso al día una dimensión de la fe el'l Dios que
tiene sin duda raíces bíblicas. Solo en el curso de la historia se fue
desplatando desde una dimensión hacia la otra.
t ntentaré presentar esta doble codificación de la irnagen blblica
de Dios a través de una propuesta narratival. Un tratado estricta-
mente teo1ógico-conceptuaJ de esta temática exigiría reconstruir
toda la historia del DioJl bíblico.
Hn tiempos muy lcjanC>l> -alrededor del año 1300 a.C.- un campesino
de Canaán se levaniÓ muy temprano y salió de su casa. Viví;l aJ borde de
lai rit:rras fértiles, fronterizas con el desieno. Se pu.-m en marcha primero,
como siempre, hacia el en dirección al desierto. para saludar al sol
7. Re<iulta imprbionant., el juicio del critico del protestantismo cultural F. C,
0\'et'bcck (1837-1905). pruresor de Nuevo Testamento e de la Iglesia an-
tigua en Basilea, que VIO en el abandonó de laexpectauva cscatológic:a tma Lnlición
11 la hi,torill dé la lglesi.a prinutiYL y C'StigmatVi>.jlllllO coo el del
crutiarusmo como n:ligión, su adaptación a la cullwll rnoderoa. mfluyó
en B:u'th (cf. f. C. Ovcrbcck, JJérLe rmd Nochkl.ts. Smttgan-Wcimar 1994).
8. Simplifico muchO procct;05 hislóricóS complejos en el ámbito de la deno-
m:inJdaoc:upación de la tierra; d'. M. Isruei.J. 31-39.
El Días CQfiSObidu J'-d Dios t:.fll'rmjero
43
naciente. Le pareció e-nronees que de la niebla matinal asom11ban algunas
figura:.. No se equivocaba: se trataba de liDll multirud de mujeres. bombres
y niños a los que jamás babia visto y que se aoercaron hasta sus Es-
taban agotados y hambrientoS. El canarteo invitó a 10!1 forasteros, como era
costumbru, a desayunar con su familia nwncrosa. J\peJW habían sati&ll.:cho
un poco su hambre y su sed con tortilla de mi)lZ. queso de oveja y leche de
cabra. empezaron a contar cosas. Llegaban dl' Egipto. recotril.:ndo un largo
camino a través del desierto. Habían tenido que servir como esclavos bajo el
soberano del poderoso Egipto, el faraón. y t1.1eron duramente oprimidos. A l.
fiWil, el faraón ordenó dar muerte a todos sus niilo.o; recién nacido¡; porQue
los hebreos asl Uamaban a exlmDjcros se hablan multiplicado t.'D exce-
so. No le eilCOntraban salida a esta situación desesperada, hast.a que uno de
ellos, Moisis, habló de Wl dios nuevo que se le habla aparecido en el país
de \-fadián. Este dios se llamaba Yahvé y no era como los otros dioses: no
habitaba en Wl templo, sino que había hablad<> con Moisés una 74ltZil.
Se presentó como el dios de su pueblo diciendo: 4<1le oído el clamor de mi
pueblo. Estaré siempre coo vo:.otros y os libraré de la esclavitud>).
-¡No es posible! --se asombraron los . ¡I.Jn dios que solo eAis-
te para los esclavos y que además quiere acabar con los dioses
de .Cxipto!
- Tampoco oosotros queríamos crt\.Tio al princip10 los bc-
hreos--; pero Yabvé mostró su poder con los egipcios, hasta que finalmente
nO!> dejaron salir, Y cuando :;e arrepintieron y nos per-;iguieron con su ejérci-
to, ocunió aJgo asombroso: los caballos y jinetes de los egipcios !le ahogaron
en un mar de cañas que .nosotros hahíamos cnuado antel'i a pie enjuto.
Los cananeos escuchaban suspen!>os lo que los hebreos contaban acerca
de su dios, de la dura rravesía del desierto, donde en ocasiones estuvieron
a punto de morir de hambre y sed, hasta d pWlto que llegaron a acordarse
de Egipto con nostalgia, hasta que Yahvé acudió de nuc\·o en su ayuda. En
una alta montaña, Yahvé les dio una ley que debían cumplir estrictamente si
querían se-guir en alianza con él. Ks una ley dura dijeron-, pero nos preser-
va de voh·er a ser esclavos de otros o de oprimim<h mutuamente. Nuestro
dios no quiere que adoremos a los dioses de los otro!' pueblos. Es realmente
un dios que no quíere ser oonfundido con los demás.
-También nosotros estamos oprimidos -dijo finalmente el
que habla visto el primero a los hebreos-. No ranto como vosotros en l:gipto,
pero los habitantes de las ciuda()(.."S fortificadas y e&111los de los
nos Jllaltratan y viven de lo que nns expoliiiiL llegaron al después que
nuc:st:ros 4lntepasados, pero poseen las mejore¡¡ anntb. ¿Os parece que, si nos
compromctclllO!'l con vuestro Dios, él nos libnri también a nosotros? •
Los hebreos acogieron est<1 propuesta con entusiasmo. Si luchaban jun-
to con los ClUilpesinos caoaneos de Ja.o; ciudades. po-
drían wnquisrar ellettÍIQrio.
44
en cierto 'modó un Dios de Canaáo dijeron-. pué$
n.c:ompaftó ya a nuestros patriarcas Abrah4n. Isaac y Jacob. que en tiempo:.
habitan>o oqui Y !)u.ley prohibe: :.cvenuncnlc que Yivllll unas a
de S• o¡alimos n luchar JUntOS, segum que él esrará con
como lo Ct>tuvo c:n Egipto.
asf un gran·mo\imicnto de rebe.ldfu -dda poblat.ión rural,
Junto con lo<; hehreo< coni.rn la población urbana que dominaba el ¡mb.
Y ocurrió 'lo que B]X'IW cabía muchos castillos urbano1; fueron
tOmado$. ounque su!. mu.ros m.uy allos y sus
bien Durante mucho tiempo se h:tbló de lo conquiStA de la ciudad
de Jc:ncó. Bastó el sonar de las que se dcrrumh.trnn llllS an-
tiguas e imponentes roumllas.
los enooneos y hebreos oelehraron juntos un11
fiesta. Lo!. cananeos ft.'Stcjaban por entonces la primavera', tras recoger lo
primera COS«ba de la etbada.. P11.n1 la:. campc:sinos cm una fiesta de la fer-
ritidad renova&, y en honor de las diosas y dioses de la fenilidad aeostum:
bntban a comer pan fresco, ázimo. y CDlle de recten o.1eídos en
primavera. Los hebreos, que no lalilm. roCI'CIICÍtt a1.guna a bs costumbres
campej;ina.s. rememoraban con la:. palleb áamol> y los conkros la úluma
t'CD.I que k:s ordenó tomar Yahvé antes del éxodó de Egipro. Celebraban la
fiesta de pritwl' cta CUmó la salida, fiesta de pasja.
Al cabo de siete semanilS de nU<:vo una gran fit"llllt t"'l ea.
naán: la de las semanas (.whuQl)_ El moúvo era dar por la cosecha
eJe Lrigo y la fc:c:undidlld de los animales También en clla participaron 1()1;
hebreas., pero no evocaban la fertilidad del campo_. sino la alianza que Dios
babia pactado con ellos, algunas semana.<- después de la libetación. en el
Sina1. la dc:nomina.ronlic:.ta de la alianza.
V CUAndo llegaba el otOilo. los cananeo!! celebraban la fiesta más bulli-
ciosa de rodo el ai\o: la conmemoración de chozas (suklwt). Era en rea-
lidad uml Gesta de acción de gracias por la cosccba; la eelehmba:n dnrante
treS dfas en los campOS yo ca:.eclutdOb y domrlan en chozas impmvísad:ts.
recordaban el tiemJlO de su travesía por et desierto, cuando
habitaban en chtUUs, y por eso lo festejaban también con recuerdos alga
diferenm de los de sus amigos cananeos. Todos bebían copiOlltUllente el
nuevo moqo y. al c;er unn fiesta desen.tmlado. más se da1ominó tam-
bién c<cclcbración clcl gozo en la (.timlll11Iora).
Se habían encontrado, puc;s, dos pueblos que m1 adc1aim.! vivieon.; tnl·,
bajaroo alegi'IU'On juntos. rambiéo Los bcbn:os se biricmn agricultores
y descubrieron un sentido creciente en las antiguas-iie::.-tas cananeas. Daban
9. Sobne 13., fid.ib de lmld y génesis, tf. W, H. Scbmidt.-.d.llk'Siamnllli-
drer Glaube ínmlit'r Gtrsddc.Jw.. L-44-151.
1:"/Jmu yd Dins

gñu:ias a_ Yahvé porlus fmms del campo)' por cllrabajo. yo menudo pare-
ció como SJ ndota:iCD simplemau.c a la<; diosas y dio-;;es del pllis al que ha·
bí:tn Ucgadu. Ofrecf:rn sacrificios exaccamcme como habían hecho síc.:mpro
ca.n:tneos, para que siguiera haciendo cn:c.:cr y prosperar el pafs. y
el mundo eswvieta en orden. No pocac; hebreos a usar
oueYo los antiguos los • Algunos ellos. tmbargo,
guardaron la metnoóa del Dios que no es posible encontrar en cJ curso de
las cSUteione:.,l>ino únicamente-en la coo-rncmornción histó-
ncas: no c.n la na.mrnleat,.l>'ÍOO en la Ley que les <!i(). No es ningún dios de1
orden perpetUo de: la nmuraleza. un dios del éxodo y de la liberación.
\:o un dios de los s!t:nbolos siempre Vlilrdoo, sino del reinicio
Un dios deJ que no hay imágenes y solo cahe oonw Un dios que
celoso. a no t2llef OlrO$ dioses junto H l>l. Mtenuns (;.)1" pueblo
fonuado por cananeos }' hrbrens. mientnls se sf&an las fiestas
antiguas, c;eguiránlucbando enl.rt si. en la conci121cia de su pueblo. el dtos
de: tiams cultivada.c; y el dios del desierto. ·
2. CoNOCIMIEN10 St'Nt:OSO \ C'..(>N()("Th{{I."TO RI:CTÍÍJX(O:Of- DlOS
a) La Carta pnmera de Pedro
Los cristianos pueden verse en ocasiones a dar cuenta
de su fe ante los no cristianos. T.aJ será el caso siempre que estos
malentiendan la conducta de los cristianos y se escandalicen de la
incomprensibilidad de esa fe. Lo que bacen los cristiano!. k:, resulta
cxtnu1o y provocativ.oalosprotimos: se sienten aso-
mala habitual repulsa hacia lo extraño y, en ca;¡o extremo. pueden
llegar las calumnias y las persecuciones_ A veces. por fortunu. pre-
guntan a. los cristiano:. el porque de su conducta. dando así a estos
una ocasión para defenderse. Esa c<apologla» es l.ambién sjempre,
por parte de los cristianos, e,._pn.'Sión del esfuerzo por no dejar que
se rompa la relación C()municativa con no por tomar-
los en serio en su libertad y capacidad de diálogo
1
'. Pero ¿cómo se
10. o. Kaiser, ln t1ru- Tatúnicn/; 40. ocSc: adopar01i la
rur:tLe!> Ptw cu la sal\;¡.:
cióru., Ct. tarnbimJLJGli.m, zv TmJttls Alylhe.nkriiJc, S6s
11. cr. w. Gwlmgx.Apo/ogcll.(
qu.: explica tu del c:momo ante la$ n:.;ciO.
oó 1.3 c:rimana.
16 El Dlwjúlsífu:.utlo
puede conciliar aquello que es obvio para los que interrogan y lo
extraño de los cristianos? Hay dos caminos posibles. y ambos son
11.-ma de debate. fJ uno trata de incorpornr lo extraño a lo obvio o
consabido, de follllll que pierda d carácter de el otro pre-
tende comprender lo 1.-n su extrciñeza Pero en el segundo
camino preciso poder mostrar por qué vale la pena afrontar Jo
nuevo y ext.raJ1o de los crtsttanos.
La Carta primera de l
1
cdro puede considerarse el modelo neo-
ÍC!it.an:Jentario de una apologia. manual de t.cok,gia funda-
mental puede dejar ñe referir«; al que parece ofrecer algo
as! como la base bíblica de toda apologética o teología funda:mcn.-
t.al cristiana: <<Estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra es-
peranza a todo el qu.:: 0!1 pida explicacione5)> (3, 15)':.
Con todo, no hay que aducir sin más el \'ersicuJo como soporte
bíblico de la teología fundamcnt.at Porque, primero, se habla aqul
claramente del f•md;unenlo de la esperanza. no de la justificación
de la verdad cristiana. Además. los cristianos no deben limitarse
a hablar y contestar solo cuando son interrogados -¿cuándo cruce-
de tal cosa con la teología fimdameotal?-. Las preguntas surgen.
como indica el conrexto del pasaje, anlc la conducta chocante de
los cristianos. Pero !>i boy la conducta de los cristianos suscit.a ca-
da vez menos íntetrogantes, ¿cuál será el d1.'!-linu de esto disciplina
teoló.g1ca? En cualquier caso, las pretensiones de fundamcnt.acion
fiiO!>ÓJica o de !>entido último no preocupan a 1 Pe.
¿.Porqué se pide explicación de su esperanza a los destinatarios
de la ca.rta?, y ¿qué interés mueve a los que preguman? La Curt.a pri-
mcr.s de Pedro se dirige a los cristianos del •<Ponto. Galacia, Capa-
dacia. la provincia de Asia y Bitinia>> (en la actual Thrqufa medra y
!.Cpli.."DlrionaJ). fueron antes pero llcg'4f0n a fe-J. Se aata en
12. Tanto ln versión revisacht lk la Diblia de: t.ut.em eomo la llllduccllm oni-
wu b.3.bb.n solo qUé hay en vosouo!>ll, m.ienl.tti que ro
se· babla_del (=palabra, f\mda!1'gt!to} de 1a:espemnn C'i 14• nmmo
$in má$1¡\IC con fundnm:nt.o (ll7pl). 1..1 S"lguicnn:
l Pe se Wastliiifm 'tiJit'/'l(}ffcn l. 95-114.
Segiln K. lkfl:,rer, T"heol()fittge'Sc}ri.dw: des UrrhrlsJi!ntunu, 450, 1 Pe .:;;
•docunn:nlu dé: una misión pu.gana del criSUMismo primitivo que ¡m:dicaba la no
ublig¡Uoricdad de: 1a cimmcis:Jón•. misión que partió ck A.nlioquia jun10 a la mi·
D Dws cODS11bido} Dúii extrarrjNV 1/7
su mayorla (en 4 18ss se exhmta., de hecho. a los CM: la-
vos). y parece haber no pocas mujci"C!> cuyos maridos aún no «creen
en la palabrn» (3, 1 ). Desde que se hicieron aistianos, su vida ha
cambiado raillcalmente. Ahora no viven ya «al estilo de
smo, heredado de los padres» (l. 18), entregados «al desenfn:oo y
la a comilonas. borrachems y nefandos cultos idolá:t:ri-
COS)> ( 4. 3 ). Para eUos una nueva vida, y flOr eso llaman la
m:nción. El contexto inmediato de 3, 15 son l8s injurias que han de
soportar los crist.i:anos por so «vida intacb.ahlew . La sima.ción de la
pequeña comunidad es mn precaria que el apóstol les pide.repetida-
mcnt.e que no-eseandaliccn sinnecesidad: deben ser leales a la auto-
ridad, respetar al empemdor como los esclavos a sus amos, aunque
sean severos, etc. (2. 11-20)-Su estilo de vida cristiana 1.:s ya bastan-
te pro"\OCadoc No partici"pan ya en las fiestas. di\crsiones y cultos
de ha ciudad. y sus conciudadanos lo toman como una critica. Por
su distanciBmicnto de la conducta hahit.ual, la cana llega a tratarlos
de ccforastcroS>l ( 1, 1; 2, 11 ). Viven como ema:njoros alli donde est.í
su hogar, y suscitan la xenofobiau. hablar. Les preguntan
por qué se haeen notar ahora de ese modo, y ellos contestan dando
<<raZÓn de su esperarv.a.». A preguntas curiosas o malinrem:ionadas
deben responder: hemos renacido a «una esp;."TiJD.Za viva>> (1, 3 ). Es
decir, expliC3Jl que vuelven a tener esperanza. La actiwd de los pa.:-
ganos no es sino la CA presión de la desesperan7.a. Pero d que Liene
una firme esperan.as se comportara en consecuenCUl.
sióu !lrrgetsitúa la cnna en fccll.a mu) cercaua ola inic:iahfc: 1a ua-
dición .. tematícas; c.f. JbJd., J48..350) y
Una fccll.J lcm.pretl.a. N•l c:oitVCD«n tru. rdacioocs con bajo Donu-
ciaao (81·96) COOLempladas por e-:«:gctu mis 3.ntiguns.
14. (.f. N. tnle PeiiVSbru:/. 30; •f..m es un qUe LIOS c.·
bien c:onociOO por la lili.luña pnm:iriva del cristimismo. Coo st1 rultual.
culJuml, y mocnJ. 1()5 cnstiru'IM quedaron etulll ai:.llllllicnto •.. IJC\'Ó .fkU
Y lh"..Cuc:memc:nle a la y a actos de v1olall:l3. al estilo pogromo. que
hubo que distinguir de las rm:díd.u de pcrsccucíóo estata.IC'Ill; Rcspec10 a·.J.
1 cf 159s.. Sobre la SJIUIIC.ióo de lea c:nm:mos en ·J. Pe dentro del
to dcl prnmnvo. d. Th.. <;odm¡, WiJcnprurh II1Jii
NI!VIUUVItmtlirlre Gemeindm im Konj/iLI mll J.!,. pogfliJCJl Gaellsc-hoji..
15. El comcnmrio NTD dc:sdibuj:a y la. JlRSa por atto en lo
l.c:()Jugko 111 atribuir l.a :ringulllridad_a liL«eiud3da.nia de un mundo mperioo. o a la
«ciudad.ania celeWill•; d. F. lliWCk. lÑ K.ircJIRnlsriefo, 40:44 ypa.Wm.
q F:J.Dinsf tJ.i.tfli:uJD
¿En qué espemn'! En una berenda..- dice el versfc:uJo 1, 4, una
herencia especialmente valiosa. «i.ncmruptible, incontaminilda e in·
man:hital:llc)). Fran llegado a formar parte de una COilllUlÍdad bere-
der.s, y su esperanza se expresa en la expectativa ante su patrimo-
nio. Al hablar de patrimonio, la cana de Pedro evoca una siLuadón
protobfbliea. Tambtén Abrnhán fue Wl :tOrostero apátrida antes de
que Dio¡) le prometiese como patrimonio «la tierra que yo te indi-
caré>> {Gn 12, 1-3): Dios otorgó a unos nómadas el dci\."Cho a una
tierra férti l en pastos. Todo ls:rael -en la prolllesa de
este palrimooio, de la tierra <<que mana leche y miel)) lTht 3-8). Y
ahor.s participan rambién tos cristianos, antiguos pag-.mos, t.>n esta
herencia. Al pueblo de Israel le corresponde lér herencia :por naci-
mientO; lol> cristiano:. participan de la herencia por agregación
al pueblo de lsmel. La <<piedra vh-a rechazailit por los hombres,
pero escogida y preciosa para Dios>l, está colocada «en S ion» (2.
4.6). Aquí tiene su núcleo teológico la Carta primera de J>edro:
también los cristianos, y no solo J.srnel, son aho_ra ,<.limJje esc-ogido,
sacerdocio regio y nación santa, pueblo adquirido en posesión para
anunciar las grandet.aS del que os llamó de las tintcblas a su IU?
lldmirable» (2, 9). Las tinieblas: (<En otro tiempo no erais pueblo,
en otro taempo no hsbtB mis_ericordi:apam: vosotros>>; la luz: ((Pero
ubom wis pueblo de Dios. pt..-ro ahora habéis tilcan.rado misericor-
dia>> (2, 1 0). Es realmeme asombroso: quienes antes eran paganos
que nunca vieron al judJo Jesús ( 1, 8) y nada tenian que con
el pueblo de h.Tael, han pasado a :&"'ef de.: t'Sc puQblo;
abara las promesas de Dios valen también para ellos. Este es el
fundamento de la esperanza viva que le..q desborda''.
16.· &to int.e-rpretadón es diameLnllmente a la Brox. Pero creo
qUé L1.s II!Jdacc..'l aliruwciono$ de ni ClUf1 la ottjtJr \o.o!Wilúd resulWl inteU-
que 1. Pe es eJemplo de u_= rcec:pción del Tc:stamcnto oo
queda el problema bistórico > tcelógjcc»t. qur las alll$ionc:s a 111 Bi-
b!A bclm:a soo mcru pmcl:ums pados3s y un discurso que mancp cl
Amlguo ' reswnemo como-si estu,ifra escrito para La J.glesia y se bubtm realiza-
do la a.propmcllln tOtal (ñ · Bmx.- «.Sara=m 1kil.pld...Jt ihl L J'euvsbrWj;
489-493). Pero 11i m 2. 4-1.0 los atributos de ISr.1d se rdieten ala lgles.Ja (deolrO
dd aJntra.l;l.&: cntn: d .mntiguamcnta y d mini.mi..z:l). ¿,oa bay
que admitir ctml() mncficmn de pa!iibilidad, una sobre el n-ello
en ICSis ae SU-..titta;iún)? ¿Por q\k
El DW$ COif;SQhú:h .Vd Dk» exlranjwv 49
EJ camino para compartir esta herencia, que recibieron en virtud
de la resnl"!"eCCi6o de es la fe en él ( 1, 3; 2. 7). La Cana pri-
mcm de Pedro explica la eficacia de la fe en una teología del segui-
miento. Hay que pad.ecerpor causa de la fe, como también «Cristo
sufrió por vosotros, dándoos ejemplo para que sigáis S1b huellas,>
(2, 21 ). También él fue injuriado, JX.'TO no de\ olvia las injurias; tatn-
bién él sufrió, pero nó amenazó. Por eso el es más que
una procb3 de la fii:meza de la fe, aunque también sea eso (1, 7); es
asimilación a Cristo, conJtagnacióo a una exisrencia cristifonnc de
e-xtranjerla y expulsión, así como glorificación de Dios que resucftó
a Cristo de la pasión y muerte (2. 22-25; 3, 18; 4. 12-19).
Klaus 1kiger ha señalado que la Carta primera de Pedro <<pre-
senta a los cristi:mosrecién convertidos como aquellos que han de
cxpenmentar exactamente lo que sienten los prosélitos cuando se
pasan al judaísmo». Una serie de equivalencias terminológicas con
el vocabulano judío para el proseltttsmo sugi<:rc la identidad de la
situación. Como los prosélitos, tambtén Jos pagano-cristianos de-
ben evitar una. asimilación culturaJ: <dos destinatarios deben aceptar
su aislamiemo, profundil'.ar c:,-piritualmente en éJ y permanecer •fo-
rasteros· e 'ilegales'». La hipótesis de que el áulor de la Carta pri-
mcm de Pedro presupone que el destino de los pagano-cri:>tianos se
COITL"Spondc con el de los prosélitos, tiene también <<históricamente
algo en su favor. Aunque los cri.stianos ya tenían w1 nombre propao
según l Pe, son considerados como una dw,c de j udíos. y el autor
de 1 Pe les ensefia a afirmar esta Con tal situación
Brox da por supuesto el olvido de eunntlo él mtl,'mti «En rmáge-
nes (bibltcas) la fornw:tón del pueblo de fmcl, comunidJd
R! m:oooce a sJ -miJ.'lttll. En la fe I1T7o la cxpaicncta de acoginucmo; 1lll11Ca IDti:S
conocido, la del ' pueblo de Dios'.» (IA•r A•tnalme/.
2S6s)'! El que es tan versado en las 1::scnturu como el autOr de 1 Pe y.
Uc:va canto «paulin.Wno• daBro (1bu:f.. 47-51). no babd oi\'ÍdálkHJILI flctlm.:o&.e
prOblema mxl-JglesJa. La con.seaaencía &1 cnroqoc de Bro" es, por Lmtn,
ck conocer ya ningún tema claro-de 1 Pe. Se él. de una
t¡llritola poa1 hmanad3..--coruo!aturiay qüc n:cum:: un
mll2riaJ mny retot."ado; cf. ibid_ 1 &.24. 1.a "ele q 1. Pe babia olvidado «ya
In terníJ:ica de l'illld -c._..tá coo ta:problanárica' de la croooiOtta; pew
Omll. consJt.lrnrimolubft"csa-problc.rujtica, ibJtl,. 38-43. .
17. Es.ltscitas:WD de K. .8ergec. nH!O/lJXf4'0cJrk htedt:J. (irchrúiL'JitJIIJU, 45 l.
so El Dios jobijkodo
histórica se cruza la teOlogía del apóstol Pedro, su calificación de
tos pagano-cristianos Cómo «linaje (2.. 9) que llega hasta
la designación categórica de las mujeres como de Sanu) (3.
6), y el rema del seguimiento y el sufrimiento. que él asocia a la fe
en Cristo. El seguimienw en el sufrir no es sino la forma concreta
de la panictpación en el destino de lsrnel o, más exactamente. en
el destino de los convertidos del paganismo al judalsmo. los no
judios tiene que cm:npJacerh.os cJ ser ahora como ju-
acontece po.r su comunión con Cristo. pero jmtamente
incorporados a la historia de la de
tal es el fundamento de su esperanza. su salvación {1, 2. 2).
que los ángeles mismos desean contemplar (l. 12).
EJ apóstol Pedco da por supuesto que este acontecimiento de la
participación se produce en la linea del pueblo elegido de los judíos;
¿acaso no «inquirieron e indagaron>> ya «los profetaS esta gracia que
también está destinada a vosotros>) (l. LO)'!, ¿no «les fue revelado
que ellos no deben servírse a si ml!'mo.c;, sino que os deben servrr
a \'esotros con eso que ahora &4: os anuncia>> (1, 12)'!'' No se t:ruta.
de expropiar a Israel del derecho de herencia en favor de los
crisLianos. A 1 contrario, ahora unos no isrnelltas participan L-n la he-
rencia prometida; tal es el sentido de las Escrituras de lsrael Ellas
sugieren ya el acontecimiento que el apóstol va a anundar aquJ, y
así puede decir que el (tEspirilu de Cristo>> estaba ya en los profetas
y que estos habían dado testimonio de Cristo ( 1, 11 ).
Son relaciones complejas que establece y difunde la Carta pri-
mera de Pedro y que solo le resultan del todo transparentes al muy
versado en las Escrituras de Israel. El apóstDI procura sinccramcnlC
descubrir a los nuevos cris:tianos el sentido de estas Escrituras. Pero
vernos lo dificil que tuYo q:ue_ser para los cristianos de la provincia
18. lf'ot dürjen II'Ír hojJtm, 96.1(}R; ide-a bL,ICIIIainmén de: SU cm-
tolog{a; ser «ull-=onl.((;imiatlO de perticip¡tci6n eon1111U$tml•de lmel
y actuar en (Dau:lvwlick tki.etmtnis DL.Jcsm. «n1 Judni 1,_ 161J..
19. •El sen!Jdo c:risoológieo de la h1s1orit de lsrady dé la pelAbn\ d.e los
lb es d l'ii:I'Vicio aa•iliar pliill b "'llo • o.Q va tlcstinado: de e;a f\mna
siM: s lo& DO jtJ<iicp (M:m¡uardt., ftas dilrfrn,'t4'iT hoffon., U4). l..a COiliJiPO'ÍCÍÓD
t<Do para sl mismo, sloo para VOSOilOSlf ContnlS{¡l tambtéD con la ·testS de Brox
sobre L'l ol\' ido de lstoel eft l Pe.
El Dio., Mll.,fahfdo ,11 el Dios C.fr(Jifjer'Q SI
de Asia la disposieión a hablar y contestar a sus compatriolaS paga-
DO."- ¡1'\o podian explicarles todo! Sin duda hubiera sid<.1 mm:bo más
fácil discutir con ellos sobre la c.x.istcncia de Dios; pero no se trata-
ba de eso. Tcnúm que identificarse primero en clave judia de
poder explicar su condición crisuana y, coo ella. i>u vha esperanza.
Pero no menos les apn.'lllja la necesidad de la (<apología».
Cabe preguntar, además, cómo iban a comprender esta$ CQ!)..'\S
Jos compatriotas pagano.c¡, e-11M, que las Emnu.ras y
probablcmc.:nte se interesarían muy poco por escuchar relatQS acer-
ca del dios de un pueblo extranjero y de- su herencia
reservada a esclavo::. com pero guardada temporal-
mente en el cielo (1, 4). Si la disposición a hablar y contestar signi-
fica mantener el diAlogo, ¿cómo iban a interesar por disquisicio-
nes tan embroUadas? La Carta primera de Pedro busca la respuesta
a pregunm no en la argumentación oonv1nccntc de sus destina-
tarios, sino en lo que ellos bao de bacec el bien. Su conducta dis-
crepante provocaba la oposición, pero también despertó duda la
curiosidad y se pn::staba a que los p<lJ:rranos se cuestionaran su propia
conducta. Asi como los maridos todavía son conquis-
tadoc; «por la vida de <;in necesidad de pahtb:ras, vjentJo
cómo eUaJ> viven en pu.reza y temor de Dios» (3, ls), de igual modo
los paganos «recapacitarán con vuestras buenas ohra.c; y glorificarán
a Dio::. el día que los \Ístlc>) (2, 12). t-.o devolver mal pormal. ni
ultraje por ultraje. sino bendecir {J, 9): con dulzura y respeto dejar
avergonzados a los que difaman el but."fl oomportamienlo cristiano
(3,. 16 ); renunciar a Ja violencia en la sociedad esclavista. distorsio-
nada por ella (2, 18-24): 1 Pe en la fuco.a de convicción tJc
la obra buena. Entre paganos y cristianos bay sin duda un consenso
sobre (<lo que son las 'buenas obra.<;·w-. la base del acuerdo no es
una c.omprensión de Dios o de la o del sentido, sino este
entendimiento del bien obrar que invita a los paganos acoger la
singularidad de Los CIÍJ>'tianos y de su Dios.
La Carta primera de Pedro ofrece el modelo de un conocimien-
to de Dios que yo califk-aria de ((.:.inuoso>,. Cuamlo se habla de
20. Rro• sohfe 1 Pe:. WJ.
j1 El
ni l)lJ!> promesas como úJtimo «fundarmmto de la cl;pcrnn741>>.
no se intenta s1quiera relacionarlo-posith-amente con los dioses de
los paganos, con aquello que los paganos consideran lo supremo y
úJLimo. Se hace bien el rodc."' pm- el DiOb de lsrael. necesario
porque el camino pasa por 15me1Jesús posibilita la participación
en el pueblo de bracl, es el punto angular por el que ha de pusar el
camino. Cumino en función de la bocacalle: de la conducta extraña
de \os crisünnos a Jesús (comunión en el sufrimiento), de Jtlt>Ús a
Dios. Así cabe explicar la conducta: estos cristianos son también
ahora un pueblo propiedad de Dios, que tiene prometida una he·
rcncia; laJ es su viva esperanza, que les hace comportarse de ese
modo. El rodeo sugiere formalmente la extraí\eu dl!l Dios que va
impllcito en esa conducta. Ese Dios .no es aseqwole por caminos
rectillneos; por eso no exige un comportamiento rectilfnco, ajusla-
do. Sin embargo, LOdo c.:sto el> una cuestión de apología. Se busca
un arreglo y se aJca.nza, quizá, una comprensión ... a través de la
evidencia del buen componamic.'Dto. Pero qué dificil es esto.
b) /.a apologia de Justino desde Roma
A mediados del siglo Il, cuando Jusrino, de s_obrenombrc Hcl
lilósofm>, cjcrda su actividad w Roma, los cristianos eran en la ca-
pital del imperio una minoría marginada y Justino exigió
fin al hecho de que, a la vista de un cristiano, !agente gritase:
<<Ad leones!>>. Las autoridades de la ciudad y el pueblo rcaec1ona·
ban con histeria ante la comunic.btd l.'rutiaoa. Circunstancias y pre-
juicios de todo tipo habían generado esa desde que, el ano
64, el emperador Nerón Inculpó del incendio a los cristianos'" estos
<.·ran considerados polliicamente sospechosos. inclu&o enemigos del
Estado y hasta criminales. La persecución bajo Nerón babia llevado
a los cristianos, por primera vez. a ser conocidos por el gran póblico
y a ser tenidos por <<infames)> (jlagitiost). Se decía. además, que
mvOCában a un delincuente ajusticiado en la cruz. Y que no adora·
bnn a los dioses rornanos. Por eso fw..'TUTl acusados de «ateísmo»;
y como la adoración a los dioses era el culto se denunCió
su deslealtad general al Estado. Le."l exigieron ofrcccr a los dioses,
á/ Dw.s rotiSDbllio y el Dio.f-arTanjmJ
.SJ
como el resto de la gente, los sacrificios prescritos; pero cUos :no
estabatl El propio Justino fue el afio 165,
por lo lleva. también el sobrenombre de <<mártin•. Se propala-
ron. f.'11 fin, rumores sobre los encuentros de los c..Ti.stianos., a los que
no se permitía la asistencia a gente profa.na. Segiln esos rumores, en
taJes reuniones comian cuerpos de ninos JX.>quci'los vivos (en esl()
convirtio la runmrologfa la cena cucurística), se organi,.aban orgías
(¿por q&Jé, si no, íban a !ler tan secretas sus asambleas de
cu1tO?) y se producían incluso uniones (¿no se trataban
todos los cristianos de «berman®> y «hennanas>>?'j'l. eriStiOt-
eran generalmCllt.e aborrecidos y fueron á menudo objeto de
atentadoS:. Aunque no existía una base legal, en la práctica
ser cristiano estaba considerado aJgo puniblc....!J. En esta situación,
un cristiano cnlto echó mano de la pluma para proteger a sus her-
manos pen.eguidos medianté una (escrito de
dirigida al empentdor Antonino Pío ( 1:38-161 ), a sus hijos, al se-
nado romano y al pueblo romano. Con este texto Justino prelL.'Tld{a
dl!smentir las acusaciones contm ellos. f.ll\!,ria, por lo pronto, un
procedi.mjenro judicial C1J debida fonna. No era
nar a alguien solo por llevar el af)Odo de «cristiano» (cap. 2-4). En
suma. Jusnno pnrtcndía resolver con sensatCJ y los con-
flictos prácticos. Mas paratransmitir a1 emperador y al gran público
una imagen conecta de. los cristianos. procuró w.mbiéo presentar y
explicar globalmente la doctrina y la praxis cristianas.
JLtSlino estaba especialmente pn.·parado parn estn mrea, y fue
el primero en acometerla en la historia de la lglcsia. Hm culto; era
filósofo. es decir. conoda las filosóficas de su tiempo. Pe-
ro, según refiere, no había encontrado ni en los estoicos, ni en los
21 . Sulm la imponancia del culto • los diO!ICS como sopom del Esa-
do. d. RauscbllcLL.dJrbrtck,IIO.... :: __ •. · _ . -._- . o
22. cr Ju. .. tioo, ... Clllimlo 14 y 11 rn·
tu:.: M. /ti#Í:_n[ pm Cltrirrfamr. trad\ICQÓD al
mao: .h«nn l'hilosoph lUid Db! enuo ifl'()logie. tdictóo de K.
r:diciúl) critica y frllmn:sa: Cb. MDllÍI:r, Sollll J.wm. Apvlugur pow le.T
r llrJtiau. Sobn: la:.,. a los ctistianos que Jlb.tioo n:h.ltc, e f. M. Alcxm-
dtc. i!tpremiero Opolop' <'hlitWule$, 165.
23 •. ('f. H.:mschild. Li!hrlnlclr, 11 11 S.
54 /;/ DioJfu/s¡f/CúÚQ
pcripatéticos, los pitagóricos o los lo que buscaba: la fi-
losofia verdadera Una convCTS:Jcióu con un misten oso y 'cncrabfe
cn la playa de Ostia le abrió los La "erdadera filosofia
había que encontrarla en la_ Justino siguió callejeando por
Roma con indumentaria de _filósofo, rcfor/.ando así La idea de que
la fe cristiana era una li losofia raCionaL lntentó demo:,l.rar a sus co-
todo lo bueno y verdadero que se contenía en la
sobre todo en Platón, bubíu hnllado su plcnití.td en La fe
significa nada menrn. que la revelación del Logos. de la ra-
zón cósmica, que se habfa manifestado ya. db-persn y provisional,
en li1S obras de los filósofOl>. Por eso Sóer:ates. por ejemplo, ptrede
ser ya calificado como cristiano ClVQJ1t la leftrel'. Justino recha.?..a
divinidades por ridícuJas e indignas de una persona sensata
(cap. se rigen tan solo por la imnomlidad de sus
tes (los artÍ$la¡) que crean sus imágenes en las esclavas
que les de modelo. c;¡p. 9, 4).
Justi'no se defiende enérgicamcotc de la denw1cia contra los
cristianos como peligro pam el Estado_ ¡Al C()ntrario! El cristia-
nismo fomenta la moral de los dudadanos y sostiene al El
emperador no tiene nada que temer por la cx¡>e(:tativa cristiana de
un reino de Dios, pues se lntta solo de un reino que tendrá lugar
en un fuLuro lejano (cap. 11). El cristianismo combate el vicio y
recomienda la obcdi(.'llCÍtt a lo autoñdad (cap. 12-17). Sobre todo.
24. JU$Úntt dc:scnbt su Itinerario filosófico m d Diárogo C'OII eljudlu Tr¡fiífl,
cap. 2-8 (flKV).
2S. Justi.no siAUló en re.lliduc.llu$ lfi.ICilti de Filón de Alejllndl+.¡, que: al «ateís-
mo• Jeprochado ya a lO$ judfos babia l3l. analogitb cnuc el concepto
blblico !k DiO!. y d cooccpc:o platóru.co del M:r. JustmQ rdacion.t eJ «sent y d
demiurgo c:rt:ador pl.uónieos con la nocic'm cristiuua de Dtos; pero aplicó aun-
bien aJ Cí E. Robtlbud. Ju.trin. L 1cinirai.lt! pbllusop/iit¡ue. 16$; Ch. MUJlier.
L ·apolDgiE di! StnnJ pl11losophe marlJr, 98í-. Ya en Filón. la adopción de
c:ategurias pllllÓ!lieas induda a subrn)'ur la escnc::itt Im::lafisica. umlterablc e: .imPa-
,;ibledc Dros: cf. M Alexamln:. Apnlogiliquejlldéo-ht.-Jiini.Hiqw, 9-i, -, - -
26. Apoll. 46, 1. Cr M. fOOou, La ftgure ck teiQn La :illr-
mactón de llllitino 'JqÚn 111 cual la pahhru de había ya; a tr.l\'él. de
S(tcnlJ.e8. le una mención ektgiosa c:n cJ primer consreso de n:.ligioocs
celebrado en ChJ.cato c:n 1 lf9l: Jlll>lino como ptec\lr$()r de la aluQ17a de In
giones (cf. ibiti., 5 he). Fédou lo sítú:l con razón i!l'l el ()rigen de la tcoria el
«criiDnno llil(ÍtrinlQl).
F.J DiM y el LJil:xs .S .S
habria que \'Rlomr no poco la doctrina de la vida eterna en su
tevancia moral., pues ahorn saben los malos que tendrán el cnstigo
merecido. aunque logren csc.tpM u la justicia terrena. Por lo de-
más, la idea cristiana de una vida despues de la muerte no es
inverosímil como parece al principio; algo &inúlar se desprende ya
de las nigromancias paganas (cap. 18-20).
último es tfpico en la de Justino. lnt>i.ste en
wllstrar que lit dO<:trims e$, en el fondo. familiar a los paga-
nos. como queda dtch.o, la apanctón defin&ti'\--a de la raz.ón cós-
mica, que conocian ya en forma poco clara los antiguos fuósofos
y religiones. Justino llega a afirmar que Platón tomó de Moisés la
doctrina de la creación del mundo por Dios: sostiene que la Biblia
t.:s rru\s antigua y, por eUo, más respetllble que cualquter ffiosofla
(cap. 59). Por ejemplo.. la enseijan?..a cristiana sobre el Hijo de
Cristo, fibru:ra también de modo incipiente enla.religión pagana. Es-
ta conoce hijos de Zeus. y esos nijos de dioses tuvieron
en parte un destino muy !>imitar al de Cristo (cap. 21-13).
Pero cu:mdo a6nnanw$ wlcmas que el Lagos, primer vi.Stago de
Dios, fue engendrado acto camal nuestrO maestro- y
que fue cru<ilic:Jdo, aumó. luego n::sucitó) fue elevado al ciclo. no
apni'"Cll1l(lS nada emallo en cOmp:trnción con vuesrros hijos de
Pues sabéis bu::n c.WIIli.OS hijos de Zt:.us apanxcn en cscriton:s llm es:
timados por nsí Hesmes., el esplrim luminoso de la ra1ón y
dt luego Al.cl1:¡no, que fue módico, munó fulminado
por nn rnyo y fue transportado al deJo.. {cap. 21, 1-2). Pero si el
ht:Cbo ck b.aha sido crucíficado ¡rudicra.n:sull.ar c:scandaloso. tam-
bién en esto :coincidió oon los antes mencionados hijos de que
lgual.oN:ntc padc:cicrou: porque de ellos se oan:an no idénticas, pero
sf diferentes dase.c; de muerte. y mmpooo les va n la mga con su
J)ClCuliar Imma dcJOODL (cap. 22. 3-4).
J ustino encuenlnl analogfas de ese género entre cris-
tianismo ) paganismo, y ofrece una explicación: la creencia en los
dioses paganos es obra de los demonios, ¡que conocian ta revela-
ci(m y trulaban de caricaturiLarla! Llegaron a imit.a.r el rito
cristiano del bautismo ron antelación, por ejemplo. introduciendo
cJ baño o la 3.$pcrsión con agua c.'ll los cultos pawmo::. (cap. 62).
Los demonios querían así menguar la eficacia de la verdad. querían