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ESTUDIO DE CASO COMITE AMBIENTAL DE CHALATENANGO -CACH-

"NO QUEREMOS SER UN COMITE PARA HACER DENUNCIAS, QUEREMOS TRABAJAR POR SOLUCIONES"

San Salvador, El Salvador Junio de 1997

PROGRAMA: Alianzas para la reducción de la pobreza y el desarrollo local

BM:

FIA: Fundación Interamericana PNUD:Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Banco Mundial

FUNDE

Responsable:

Alberto Enríquez

Coordinadora:

Flora Blandón de Grajeda

Investigación:

Rafael Paz Narváez.

INDICE GENERAL

PRESENTACION

INTRODUCCION

Parte 1: Acerca de donde, como, cuando, porqué y para qué de Chalatenango

nació el Comité Ambiental

1.1. Algunos datos sobre la tierra, la población y el paisaje

de Chalatenango

1.2. Chalatenango como escenario de la guerra civil (1980-

1992)

1.3. Breve historia del Comité Ambiental de Chalatenango -CACH-, de las organizaciones que lo

integran y de sus propósitos

1.4. Productos logrados por el CACH como alianza para el

para la reducción de la pobreza

desarrollo local sustentable y

1.4.1. Planificación estratégica del desarrollo ambiental del departamento

1.4.2. La gestión de recursos financieros e institucionales para que sean invertidos en el departamento de Chalatenango

1.4.3. La atención directa a problemas emergentes

1.4.3.1. Apoyo a ASAPALMA en la ejecución de proyectos contra la pobreza y por el desarrollo

sustentable

1.4.3.2. Implementación de un plan de manejo del bosque como acción efectiva para erradicar la

pobreza y promover el desarrollo sustentable

1.5. El futuro proyectado de las alianzas

Parte 2: El CACH y las organizaciones que participan en el CACH: la experiencia de aprender a trabajar juntos

2.1. ¿A quienes beneficia el CACH? El punto de vista de los protagonistas.

2.2. Relación entre las ganancias que obtuvo cada uno de los miembros del CACH y sus expectativas.

2.3. El funcionamiento del CACH: evaluación mutua, evolución y errores.

2.4. Obstáculos que se presentaron en el proceso.

2.5. El CACH: Los secretos del éxito.

CONCLUSIONES: Lecciones aprendidas

PERSONAS ENTREVISTADAS

PRESENTACION

La Fundación Nacional para el Desarrollo -FUNDE- presenta en esta ocasión el estudio de caso sobre el Comité Ambiental de Chalatenango -CACH-. Dicho estudio se ha realizado en el contexto del Programa "Alianzas para la Reducción de la Pobreza y el Desarrollo Local", patrocinado por el Banco Mundial, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, y la Fundación Interamericana, FIA, que se implementa en cinco países latinoamericanos: Colombia, Argentina, Venuezuela, Jamaica y El Salvador. En nuestro país, el programa es coordinado por el Sistema de Asesoría y Capacitación para el Desarrollo Local, SACDEL. El objetivo general del programa es promover y facilitar la creación de nuevas alianzas entre los gobiernos locales y regionales, otros organismos del sector público, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas, y otras organizaciones cívicas con el propósito de emprender iniciativas para la reducción de la pobreza.

La selección del caso del CACH como alianza para la reducción de la pobreza y para el desarrollo local, se hizo en un proceso de selección entre veinticuatro perfiles de casos, de los cuales calificaron seis, entre ellos nuestro caso. Los principales criterios que permitieron elegir los seis casos seleccionados fueron: la participación de al menos dos de los tres tipos de actores que integran las alianzas: sector público, productores privados y organizaciones de la sociedad civil; que la alianza haya motivado e innovado formas de participación; que el proceso de trabajo de la alianza haya producido logros para los diferentes socios; que el proceso de la alianza haya producido un impacto en la reducción de la pobreza; que el esfuerzo pueda ser sostenible y que la experiencia pueda servir de modelo para la formación de nuevas alianzas.

Para la FUNDE, el caso del CACH reafirma la conveniencia de invertir más esfuerzos y recursos en analizar más a fondo procesos de desarrollo regional/local en El Salvador, puesto que la iniciativa, creatividad y conocimiento inmediato de las condiciones que aportan los protagonistas locales, son un componente insustituible cuando se trata de extraer lecciones acerca de como mejorar sus propias condiciones de vida, a través de complejos procesos de concertación que abren los espacios y el camino para contribuir a la democracia y el desarrollo sustentable en el país.

Lic. Alberto Enríquez Comité Ejecutivo

INTRODUCCION

En las condiciones del Departamento de Chalatenango, que son similares a las que existen en otras regiones del país y de la región centroamericana, la coordinación de esfuerzos y acciones por el desarrollo ambiental implican consecuentemente la erradicación de la pobreza. Por esta razón, el estudio de caso del Comité Ambiental de Chalatenango es, efectivamente, el estudio de una alianza multisectorial para la erradicación de la pobreza.

En la primera parte el estudio trata acerca de cómo, cuando, porqué y para qué nació el Comité Ambiental de Chalatenango, informando sobre las entidades que lo conforman. En esta parte también se incluye una breve exposición sobre las condiciones geográficas y socioeconómicas del departamento y una breve narración sobre dos de las experiencias más relevantes en el accionar de la alianza.

En la segunda parte se exponen los puntos de vista de los protagonisas de la experiencia en lo que se refiere a logros, dificultades y a la posibilidad de continuar desarrollando el proceso. Al final se presentan las conclusiones.

La metodología empleada en la producción de la información ha consistido en aplicar los parámetros establecidos por el Programa, para lograr descripciones que hagan posible una comparación con otros casos de alianzas para la erradicación de la pobreza. Los protagonistas facilitaron informaciones relevantes sobre el caso, cooperando en el proceso de estudio. Se aplicaron procedimientos de investigación documental y técnicas cualitativas: entrevistas enfocadas, de grupo, y visitas de campo para realizar observaciones abiertas.

Parte 1:Acerca de donde, cómo, cuando, porqué y para qué nació el Comité Ambiental de Chalatenango

1.1Algunos datos sobre la tierra, la población y el paisaje de Chalatenango

Chalatenango es uno de los catorce departamentos de la República de El Salvador, está ubicado al Nor-Oeste del país, haciendo frontera con Honduras. Su territorio tiene varios tipos de clima:

Templado al norte, frío en las altas cimas montañosas y cálido en los valles superiores. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, clasifica tres zonas agroecológicas: Zona de la planicie aluvial del medio Lempa, considerada de mayor potencial productivo; Zona de cerranías intermedias, y; Zona del sistema montañoso central. En la región occidental de Chalatenango se encuentra la cuenca alta del río Lempa, que actúa de límite natural con otros departamentos de El Salvador. Este río es, además, el más importante del país, por ser el principal proveedor de agua y energía eléctrica.

Originalmente, la región estuvo habitada por la etnia nahua chortis, quiénes le dieron el nombre de Shalatenango, que más adelante se transformó a Chaltepec y después en Chalatenango, vocablo que se deriva de las raíces indígenas: shal, arena; at, agua; y tenango, río; es decir que significa lugar defendido por aguas y arena ó bien, cerro de arena ó lugar amurallado ó valle amurallado por cerros de arena y agua. Actualmente, todos los salvadoreños identifican al departamento, y la cabecera urbana, con el apócope de Chalate y a los lugareños o aclimatados como chalatecos.

Con una extensión territorial de casi dos mil kilómetros cuadrados (1,957.61 Kms 2 ), Chalatenango es uno de los departamentos más grandes del país, y se caracteriza porque tiene la menor densidad de población, 95 habitantes por Km 2 . Para ser administrado políticamente, el territorio de Chalatenango se divide en 33 municipios, 191 cantones y 881 caseríos. La cabecera departamental también se llama Chalatenango, como el departamento.

La población chalateca registrada en el censo de 1992 fue de 177,320 habitantes (aproximadamente un 3.5% de la población nacional). En el mismo censo, el total de población urbana del departamento de Chalatenango ascendió a 60,233 habitantes (34%) y la población rural a 117,187 (66%). En la actualidad, según una proyección estadística reciente, para el año 1997 la población del departamento es de 192,501 habitantes y llegará a 196,583 en el año 2000.

Chalatenango está ubicado en una zona predominantemente montañosa, por lo que sólo el 29.4% de su tierra puede ser cultivada, con ciertas restricciones.

Actualmente, el 60% de los recursos naturales del departamento se encuentran en situación de deterioro, en tanto que, en el sector agrícola predomina una agricultura de subsistencia y minifundista, la cual, en su expresión más aguda, presenta una constante típica: el trabajador del campo que, para sembrar maíz y frijol, arrienda una manzana de tierra, o menos, ubicada en tierras de inclinadas cuencas geográficas, lo cual resulta muy poco rentable, empobrece cada

vez más al campesino y degrada cada vez más al medio natural, sobre todo cuando se abusa de los insumos agroquímicos.

Se considera que el 89% de las propiedades agrícolas son minifundios menores de 10 hectáreas, con recursos naturales degradados a causa de la sobre-explotación y destrucción de las tierras con vocación forestal, por el uso intensivo de la tierra para fines agrícolas y pecuarios. Se estima que el problema de suelos en erosión abarca el 60% de las áreas. Un 38% de los suelos son dedicados a pastos y matorrales, a pesar de que las tierras con aptitud para pastizales sólo cubren el 4.4% de la tierra.

Sin embargo, a pesar de la extendida erosión y deforestación en el departamento, en Chalatenango todavía se pueden encontrar algunas zonas boscosas y corrientes de agua cristalina. En comparación con otros departamentos del país, en Chalate se puede respirar aire fresco y limpio, y visitar paisajes dignos de ser contemplados.

Entre otros factores, el deterioro de los recursos naturales se asocia, en un ciclo en el cual la causa y el resultado ya no se diferencian una del otro, al hecho de que la mayoría de la población se encuentra en condiciones de exclusión social, con un índice general de pobreza del 70%, que incluye al 40% de toda la población viviendo en condiciones de extrema pobreza. De manera particular, la pobreza afecta masivamente a los hogares rurales, puesto que, de cada 100 hogares en extrema pobreza, 70 son rurales. Estas precarias condiciones de producción y de vida han provocado una fuerte emigración hacia el Area Metropolitana de San Salvador y hacia el exterior del país.

1.2.Chalatenango como escenario de la guerra civil (1980-1992)

Durante el conflicto armado de los años ochenta se acentuó "la pobreza del Departamento, tanto desde el punto de vista de su población como de su territorio". Grandes grupos de la población de Chalatenango se desplazaron de su lugar de origen y se asentaron en otras localidades, algunos grupos en el mismo departamento, otros en el territorio hondureño.

Entre 1981 y 1983 ocurre un movimiento migratorio de las zonas rurales hacia las cabeceras de los municipios de Arcatao, Nueva Trinidad, San José Las Flores, San Isidro Labrador, Chalatenango, Tejutla, entre otros. También ocurren migraciones hacia los territorios fronterizos con Honduras y hacia otros departamentos del país, alejados de los escenarios de combates. A finales de 1983, con la expansión de las zonas controladas por los insurgentes, se produjo una segunda oleada migratoria, "esta vez sale de las cabeceras municipales del oriente donde la situación política había estado más polarizada y el temor de la población era en consecuencia mayor. Arcatao, Nueva Trinidad, Las Flores, y Las Vueltas, quedan practicamente abandonadas. Esta población emigra en su mayoría a la cabecera departamental, donde se establecen como desplazados."

En 1986, a pesar de grandes operativos militares, comienza un proceso en el cual la población

civil se propone retornar u ocupar los territorios abandonados, para producir y mejorar sus condiciones de vida. Así, desde 1986, comenzó el proceso de repoblación y repatriación. Con el retorno de habitantes, surge la necesidad de atender sus demandas de servicios sociales y de asistencia a la producción.

Sin embargo, a raíz del conflicto bélico, en Chalatenango se habían llegado a distinguir dos zonas: la primera en el sector Nor-Oriental, en la cual, las organizaciones no-gubernamentales y comunales intentaron atender, con escasos recursos, la demanda de servicios básicos de la población, en salud, educación, vivienda; En la otra zona, que cubrió la región Central y Occidental del departamento, la población fue atendida por el estado, a través de los ministerios, instituciones autónomas y programas de acción social.

En aquellas condiciones, la alta polarización política hacía imposible concertar acciones de desarrollo, los sectores sociales actuaban "en forma aislada, duplicando esfuerzos y sub- utilizando los recursos disponibles". Los gobiernos locales tampoco podían incidir en acciones de asistencia o desarrollo debido a que la mitad de las autoridades municipales laboraban en el exilio, y la otra mitad, carecía de recursos.

A partir de la firma de los Acuerdos de Paz, y sobre todo, con el esfuerzo de reconstrucción que se realizó en la post-guerra, se abrió paso, paulatinamente, una tendencia hacia la articulación organizativa entre todas las instancias, gubernamentales, no gubernamentales, privadas, municipales, gremiales y comunales, con el propósito de concertar las acciones para el desarrollo. El CACH, Comité Ambiental de Chalatenango, es uno de los esfuerzos que representa esa tendencia.

1.3.Breve historia del Comité Ambiental de Chalatenango -CACH-, de las organizaciones que lo integran y de sus propósitos

En el mes de septiembre de 1995 varias instituciones de Chalatenango, o con presencia en el departamento, fueron invitadas a reunirse, con el propósito de que todas las entidades orientadas hacia la protección y restauración del medio natural, que operan en la localidad, entablaran un contacto directo, para coordinar esfuerzos y establecer un espacio de cooperación. A esta reunión asistieron veinte y una personas, representando a doce instituciones. Esta fue la primera reunión del CACH.

La convocatoria partió de ADEL-Chalatenango (Agencia para el Desarrollo Económico Local) y de PRO-CHALATE, sin embargo, la propuesta fue asumida como propia por otros organismos, porque desde entonces, cada mes, diecinueve personas representando a trece instituciones (como promedio) se reúnen para coordinar esfuerzos y proyectar acciones en conjunto, realizando hasta marzo de 1997 dieciséis encuentros.

La propuesta inicial buscaba incrementar la eficiencia y eficacia de la amplia red de organismos

que realizan acciones de protección y recuperación ambiental en Chalatenango, mediante la cooperación, coordinación y reconversión conceptual y metodológica.

Las organizaciones que convocaron a la primera reunión del CACH, ADEL Chalatenango, que es privada y PROCHALATE, que es pública, se caracterizan por compartir una orientación territorial de cobertura departamental, promover el desarrollo en armonía con el medio natural y buscar la realización de programas, proyectos y acciones mediante procesos de concertación. ADEL Chalatenango es una organización de derecho privado, apolítica, sin fines de lucro, que se constituye como una red horizontal, territorial, concertada y concertadora, que reúne más de veinte organizaciones que se esfuerzan por "promover el desarrollo con perspectiva de género en armonía con su medio a través de la creación y fortalecimiento de empresas autogestionarias, sostenibles y sustentables, de la población; prioritariamente de menores ingresos en el departamento de Chalatenango". Por su parte, PROCHALATE, tiene su origen como un programa de desarrollo rural convenido entre el Gobierno de El Salvador y la Unión Europea (convenio GOES-UE-ALA 92/45), y también como un proyecto apoyado por FIDA -Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola- para la rehabilitación y desarrollo de las áreas afectadas por el conflicto en el departamento (contrato FIDA-GOES N° 322). Parte del mandato de PROCHALATE consiste en apoyar los procesos de concertación y el fortalecimiento de instituciones y organizaciones que promuevan el desarrollo, además de tener el mandato de plantear un plan de desarrollo ambiental para el departamento. Es decir, que la iniciativa de ambas entidades al convocar a la primera reunión del CACH constituye un despliegue de sus propios objetivos, que también son compartidos, o bien, que son coherentes, con las metas y propósitos de todas las entidades que acudieron y han mantenido el proceso del Comité Ambiental de Chalatenango.

Los esfuerzos del CACH pretenden evitar la dispersión, la duplicidad y saturación de acciones encaminadas a revertir el deterioro ambiental y procurar su recuperación. De esta manera, todas las entidades que conforman el CACH comparten el propósito de establecer condiciones para trasformar la lógica cortoplacista de explotación de los recursos, que ha propiciado la destrucción de los bosques, la degradación de las tierras, ha reducido la biodiversidad y disminuido la calidad y cantidad de los recursos hídricos.

En lo que puede considerarse como el primer momento en el desarrollo del CACH, durante las primeras dos reuniones, en septiembre y octubre de 1995, se realizó el reconocimiento mutuo de los perfiles de las instituciones y organizaciones participantes. En la segunda reunión se eligió un grupo de coordinación del Comité Ambiental de Chalatenango -CACH-, integrado por organizaciones gubernamentales, no-gubernamentales y asociaciones de la sociedad civil.

Como organizaciones no-gubernamentales participan en el Comité Coordinador: CORDES (Fundación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal de El Salvador) y ADEL-Chalatenango (Agencia para el Desarrollo Económico Local de Chalatenango), ASECHA (Asociación Ecológica de Chalatenango), como organización de la población. Entre las organizaciones gubernamentales que integran el Comité Coordinador del CACH están: DGRNR (Dirección General de Recursos Naturales Renovables) y el representante del MINED (Ministerio de

Educación). Este grupo, en el que se destaca la presencia conjunta de entidades gubernamentales y no gubernamentales, se encarga de llevar las memorias de las reuniones, promover la ejecución de los acuerdos tomados, y en general, representar al CACH.

Además de las instituciones que coordinan el CACH, existe una amplia gama de entidades que participan asiduamente o apoyan los esfuerzos y acciones de este comité.

Entre las entidades gubernamentales se cuenta con: SEMA (Secretaría Ejecutiva del Medio Ambiente), PPDH (Procuraduría Para la Defensa de los Derechos Humanos / Chalatenango), CEL (Comisión Ejecutiva del Lempa), Saneamiento Ambiental del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (Hospital de Chalatenango), Casa de la Cultura de Chalatenango, INNCO (Instituto Nacional de Nueva Concepción), INFRAMS (Instituto Nacional Francisco Martínez Suárez), PROCHALATE (Unidad Medio Ambiente), CENTA (Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal), BFA (Banco de Fomento Agropecuario / Agencia Chalatenango), la Alcaldía Municipal de Nueva Concepción. También participan la PNC (Policía Nacional Civil) subdelegación de Nueva Concepción y PNC División Ambiental con sede en San Salvador; el Ministerio de Defensa, a través de el DM-1 (Destacamento Militar 1) y de la 4ª Brigada Infantería de la FAES (Fuerza Armada de El Salvador).

Las organizaciones no gubernamentales de promoción del desarrollo sostenible que apoyan y realizan los esfuerzos del CACH, son: CONAMUS (Comité Nacional de Mujeres Salvadoreñas), FUNPROCOOP (Fundación Promotora de Cooperativas), REDES (Fundación Salvadoreña para la Reconstrucción y el Desarrollo), CONCERT (Concertación), Fundación Knapp, FUNDAMUNI (Fundación para el Desarrollo Municipal), FUNDALEMPA (Fundación Río Lempa), ADHU (Asociación para el Desarrollo Humano), CDS/NC (Comité de Desarrollo Sostenible de Nueva Concepción), FUNDESYRAM (Fundación para el Desarrollo Socioeconómico y Restauración Ambiental), SLS (Socorro Luterano Salvadoreño), Visión Mundial y por supuesto ADEL Chalatenango.

Como sectores organizados de la población participan, además de ASECHA, que está en la coordinación, otras organizaciones que representan a sectores productivos de Chalatenango:

ASAPALMA (Asociación de Artesanos de la Palma) y la Cooperativa Héroes del Volcancillo, situada en el macizo boscoso de La Montañona. ASAPALMA y La Cooperativa representan al sector privado de artesanos y pequeños productores agrícolas que trabajan en el departamento.

Otras instituciones que participan y/o apoyan son: Diócesis de Chalatenango, CODDICH (Corporación Departamental para el Desarrollo Integral de Chalatenango), FUNDE (Fundación Nacional para el Desarrollo).

Entre organismos internacionales y agencias de cooperación que han tenido presencia en apoyo al CACH están: el Cuerpo de Paz, CATIE/Madeleña (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza), IICA-Holanda/Laderas C.A. (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura), DHS/PNUD (Programa de Desarrollo Humano Sostenible del

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y FIAES (Fondo Iniciativa para las Américas - El Salvador).

En la convocatoria continua del CACH están presentes actores gubernamentales y de la sociedad civil, tanto organismos orientados a la promoción del desarrollo humano y sostenible, como pequeños productores, artesanos y campesinos, y población organizada de las comunidades. Concurren al CACH, además, agencias internacionales de cooperación para el desarrollo. Toda

esa diversa gama de actores forman la alianza para la protección y desarrollo del medio ambiente

y la erradicación de la pobreza.

Después de las reuniones iniciales de reconocimiento y organización, vino un segundo momento, y el CACH realizó cuatro reuniones, de las que surgió la Planificación del Desarrollo Ambiental del Departamento (1996-2000). Así se estableció, a finales de 1995 y comienzos de 1996, que la misión del CACH consiste en ser una instancia de consenso, concientización y coordinación inter-institucional, para la promoción y el uso racional de los recursos naturales en el desarrollo humano sostenible del departamento de Chalatenango.

Posteriormente, en lo que puede definirse como un tercer momento, desde junio de 1996, el CACH comenzó a atender de lleno problemas emergentes, además de dirigirse y convocar a organismos nacionales e internacionales, con el propósito de mejorar la gestión ambiental para el departamento.

En el transcurso de esos tres momentos en el desarrollo del CACH, desde hace más de un año, el Comité Ambiental de Chalatenango efectivamente funciona como un espacio de concertación

y cooperación para el desarrollo sostenible departamental, a través de una estructura flexible, es decir, abierta a diferentes posibilidades de asistencia y participación.

En la actualidad, esta estructura flexible se expresa en la interacción de un núcleo de organizaciones con interés permanente, con otro círculo de organizaciones que tienen una concurrencia constante y un campo de organismos con asistencia más esporádica, pero más amplia, lo que posibilita al CACH, en conjunto, una amplia concurrencia total y una amplia cobertura territorial.

Cada tercer miércoles del mes, se realiza una reunión que ha convertido al CACH en una referencia consistentemente establecida para todas las entidades interesadas en la protección del medio natural en Chalatenango. En lo que se refiere a los recursos invertidos en el funcionamiento de convocatorias y reuniones, ADEL-Chalatenango, PROCHALATE, y ocasionalmente otras entidades, ponen a disposición los recursos de comunicación e infraestructura necesarios.

Con respecto a la asistencia a esas reuniones del CACH, algunas entidades se destacan por su presencia y aporte continuos, participando en todas, o casi todas, las reuniones mensuales del comité y en la promoción activa de los acuerdos tomados. Puede afirmarse que estas instituciones gubernamentales, no gubernamentales, asociaciones ciudadanas, y sobre todo, las

personas que las representan, son miembros clave para el CACH.

El interés de todos los miembros activos del CACH en el núcleo de organizaciones con asistencia permanente se explica por el hecho de que la misión del comité coincide, en gran

parte, con los respectivos propósitos y metas de esos organismos. En proporción, dado que son ocho organismos, constituyen la tercera parte del promedio normal de asistencia a las reuniones mensuales, de tal manera que constituyen un núcleo permanente en el CACH. Entre éstas entidades, las instituciones y organizaciones no gubernamentales son: ADEL, CORDES, Diócesis de Chalatenango, FUNDAMUNI, FUNPROCOOP y ASECHA como organización de

la población. DGRNR y PROCHALATE son las dos entidades gubernamentales que participan

en el núcleo que demuestra interés permanente.

Además de este núcleo con permanente interés, otras nueve entidades han asistido de manera regular a casi la mitad, o en todo caso, nunca a menos de la tercera parte de las reuniones, constituyendo un círculo de concurrencia constante, que incluye organismos que han participado en la solución concreta de problemas emergentes y que aportan a las metas generales del CACH. Los organismos que participan en esta modalidad son: ASAPALMA, Banco de Fomento Agropecuario -BFA-, CONAMUS, FUNDALEMPA, IICA-Laderas, INFRAMS, Ministerio de Educación, Saneamiento Ambiental (del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social) y la Policía Nacional Civil -PNC-.

Entre las entidades que constituyen el núcleo permanente y el círculo de concurrencia constante, se reúne a más de la tercera parte del total de los organismos que participan en el CACH, en cualquiera de sus tres modalidades.

Las demás entidades, alrededor de veinte y cinco en total, constituyen las dos terceras partes de

la concurrencia total, y reconocen en el CACH un espacio de concertación y coordinación de

esfuerzos en el cual han ofrecido o recibido aportes concretos, o al menos, han expuesto las

condiciones de su trabajo, con el propósito de que los demás organismos y, a través de ellos, la población en general, conozcan los servicios que ofrecen, las capacidades técnicas de resolución

y los procedimientos para entrar en contacto cuando se estime oportuno.

A partir de dicha estructura flexible, el CACH ha implementado acciones de protección al medio

natural y de promoción del desarrollo sostenible a nivel local, con lo cual, también ha contribuido directamente a la reducción de la pobreza.

1.4.Productos logrados por el CACH como alianza para el desarrollo local sustentable y para la reducción de la pobreza

La estructura flexible del CACH ha posibilitado que las entidades reunidas en el comité orienten

y ejecuten esfuerzos en tres líneas de actividades:

(1) la planificación estratégica del desarrollo ambiental del departamento;

(2) la gestión de recursos financieros e institucionales para que sean invertidos en el departamento de Chalatenango; y

(3) la atención directa a problemas emergentes.

En estas líneas de actividad el CACH avanzó más allá de reuniones.

A

continuación se examinan las actividades del CACH en cada una de esas tres líneas, detallando

el

aporte de cada uno de los miembros y explicando como está participando la población del

departamento.

1.4.1.Planificación estratégica del desarrollo ambiental del departamento

Una de las actividades más importantes del CACH consiste en haber planificado el desarrollo ambiental del departamento hasta el año 2000, integrando en un esfuerzo conjunto y coordinado todas las acciones que venían realizándose de manera dispersa. El CACH ha convocado cerca de 40 entidades en la concertación y planificación sobre un tema y acciones comunes: la protección

al medio ambiente en el departamento de Chalatenango.

La elaboración del Plan para el Desarrollo Ambiental de Chalatenango 1996-2000, se realizó tomando en cuenta las proyecciones de trabajo de cada organismo ambientalista, de tal manera que se busca la eficacia mediante la coordinación de recursos. En este sentido, el CACH reunió en un plan único las actividades que los organismos de promoción y protección ambiental ya venían realizando. A partir de esa realidad, el CACH asumió como posible el logro de cuatro objetivos estratégicos:

(1) Que la mayoría (el 75%) de organizaciones de promoción del desarrollo, y otras entidades, que realicen trabajo en el departamento, incorporen en sus Planificaciones Anuales Operativas el uso racional de los recursos naturales para 1998.

(2) Que por lo menos una parte (el 10%) de las familias rurales incorporen al menos dos prácticas de conservación del ambiente, es decir, de agricultura sostenible, para 1998.

(3) Que al menos una parte de la población, que debe ir aumentando, reciba a través de la educación y los medios de comunicación la información y los estímulos que los induzcan a realizar un uso racional de los recursos naturales, para 1998 y 1999.

(4) Identificar cinco áreas en avanzado estado de degradación ambiental, o de alto riesgo, y proponer un manejo conservacionista, para 1998 y 1999.

Es importante evaluar, después de un año de actividades del CACH, que las metas, aún informalmente, en tendencia, han comenzado a cumplirse, como en el caso del cuarto objetivo, para el que ya existe al menos un área de interés: el macizo montañoso de La Montañona, tanto

en las áreas de altura, todavía boscosas, como en sus inclinadas laderas, utilizadas como pastizales y tierras agrícolas, sometidas constantemente a la práctica de las quemas.

Como resultado de esta preocupación se formuló y gestionó el Proyecto "Recuperación Ambiental Participativa de la Zona de La Montañona, Chalatenango, El Salvador", se presentó al GEF (Global Enviroment Facilities / PNUD), que será ejecutado por ASECHA, CORDES, ADEL Chalatenango, FUNPROCOOP, en estrecha coordinación con otras entidades del CACH.

Aún cuando todavía no parecen haberse planteado directamente el problema, los miembros del CACH se interesan por otras áreas: Cerro El Eramón, como posible zona de reserva natural; Cerro El Alto; Subcuenca del Río Sumpul; Subcuenca del Río Tamulasco; La zona de Las Brisas - El Astillero; Cerro La Peña; La zona Dulce Nombre de María - San Fernando; Potrero Sula; Cárcava La Zompopera, en los alrededores de San Ignacio y de La Palma; Subcuenca del Río Grande Tilapa; Subcuenca del Río Metayate; Reserva forestal Santa Bárbara; Cabecera de la Microcuenca Mojaflores; y el área de Pañalapa. Esta lista de zonas de mayor interés fueron ubicadas para realizar esfuerzos complementarios entre actores de desarrollo y gobiernos locales. Para la mayoría de estas áreas una institución miembro del CACH se hace responsable de ubicar los organismos que trabajan en la zona, sus modalidades de trabajo y comenzar a elaborar perfiles de proyectos ambientales.

En el caso del tercer objetivo, el CACH realiza una campaña departamental sobre las condiciones del recurso agua, para que los habitantes tengan la oportunidad de saber las cantidades de agua con las que se puede disponer en el departamento y la calidad actual de las mismas, así como los factores que influyen en el deterioro del agua. Hasta el momento el CACH ha promovido la participación de treinta y tres Grupos Ecológicos en igual número de localidades, para hacer posible la participación de la población en la campaña. En esta campaña, catorce de las instituciones que integran el CACH están a cargo de la atención y capacitación a esos grupos, para que sean ellos quienes ejecuten la campaña. Otras organizaciones miembros del CACH han aportado con el diseño de materiales gráficos, o con la dotación de materiales y financiamiento. En la campaña sobre el agua ha invertido recursos materiales y humanos PROCHALATE. Otras organizaciones de CACH invierten, sobre todo, recursos humanos en la atención a los grupos ecológicos, y la población en general, que está incorporándose en sus localidades a la organización y promoción de los grupos ecológicos, y que inclusive están adquiriendo un perfil más allá de la campaña por el agua.

En lo que se refiere al segundo objetivo, es importante destacar la labor que realiza FUNDAMUNI, que ha promovido la elaboración de ordenanzas municipales, con el propósito de fortalecer, entre otros aspectos, la gestión ambiental de los gobiernos locales. En la actualidad, el Comité de Representativos de Beneficiados de La Montañona (CORBELAM), ha solicitado al CACH que realice un proceso de propagandización y capacitación en las siete municipalidades que rodean al macizo boscoso y ASECHA ya comenzó a promover dicho proceso.

También, por su parte, El Comité de Desarrollo Sostenible -CDS-, del municipio de Nueva Concepción, ha realizado acciones que buscan modificar hábitos agrícolas que deterioran el

medio, mediante una campaña municipal contra las quemas de rastrojos. La definición de mecanismos concretos de protección a los recursos naturales, como la promulgación de ordenanzas municipales en relación a evitar la tala de árboles o la quema de rastrojo, facilita la coordinación entre la Dirección General de Recursos Naturales Renovables -DGRNR- y la Policía Nacional Civil -PNC-, para que controlen y eviten esas actividades que producen un mayor deterioro del medio natural. Otros mecanismos para la protección de los recursos naturales comprenden la realización de estudios de impacto ambiental en los reglamentos de crédito, lo que ha llevado a que las instituciones incorporen sistemáticamente en sus acciones el uso apropiado de los recursos naturales.

En cuanto al primer objetivo, si bien el CACH ha hecho posible contactos entre sus organismos miembros, y de esta manera, ha dado la posibilidad de propagar e intercambiar experiencias poco conocidas, en el campo del desarrollo sostenible, hasta el momento no ha buscado incidir directamente en los contenidos de los Planes Operativos Anuales de los organismos miembros y de apoyo, o de otros organismos que operan en Chalatenango. Entre los organismos integrantes se ha elevado el nivel de intercambio técnico y de coordinación institucional.

En la actualidad, algunos representantes de los organismos miembros clave del CACH consideran que la labor del comité, en un sentido general, se está apartando de lo planificado y que pronto habrá que reconsiderar las acciones planteadas, lo cual, es congruente con el hecho de que, a una organización con una estructura flexible y basada en la concertación, como el CACH, no le resulta fácil darle un seguimiento estrictamente cuantitativo al cumplimiento de tareas y metas.

El CACH comenzó planificando estratégicamente el desarrollo ambiental del departamento y definiendo metas cuantitativas cerradas, sin embargo, muchas de los organismos que posteriormente se han incorporado a participar en el CACH no desempeñan sus actividades en base a planes operativos anuales.

En la práctica, los procesos de concertación entre los distintos sectores y organizaciones, así como un reconocimiento mayor de los problemas ambientales, de las zonas en que ocurren esos problemas y de los requerimientos de inversión, han desplazado al estricto seguimiento técnico del plan inicial. Por otra parte, en la actualidad, ni siquiera las políticas ambientales nacionales están definidas y se espera que el marco jurídico para la protección del medio ambiente incorpore pronto cambios importantes.

En lo estratégico, todos los integrantes del CACH comparten y mantienen su orientación hacia la misión acordada y la hacia los objetivos generales ya definidos, pero se considera que el CACH puede realizarlos mediante un proceso abierto, proceso que ha venido definiéndose en la práctica y que ha priorizado el fortalecimiento del proceso de concertación departamental.

En el caso de Chalatenango, uno de los departamentos de El Salvador más afectados por el conflicto bélico de la década de los ochenta, constituye un logro especial llegar al cierre de los Acuerdos de Paz con un avanzado proceso de concertación, a propósito de mejorar las

condiciones de vida de la población en equilibrio con la preservación del medio ambiente.

1.4.2.La gestión de recursos financieros e institucionales para que sean invertidos en el departamento de Chalatenango

El CACH ha desplegado acciones para que las entidades que promueven la recuperación y protección ambiental en el departamento de Chalatenango sean tomadas en cuenta en la agenda de FIAES (Fondo de Iniciativa para las Américas), y de FONAES (Fondo Ambiental de El Salvador), que operan, respectivamente, como mecanismos de condonación de los intereses de la deuda externa de El Salvador con Estados Unidos y de la deuda externa con Canadá. Además, se gestiona con otros organismos nacionales e internacionales como el BID, que promueven programas y políticas ambientales.

El FIAES considera la posibilidad de que el desarrollo del CACH le permita en el futuro apoyar Alianzas Estratégicas para el Desarrollo Ambiental del Departamento. En la gestión orientada hacia FONAES se tomará en cuenta la ubicación de las áreas más grandes de interés, hacia las cuales deben enfocarse las inversiones. El CACH ha gestionado ante el BID la posibilidad de ampliar el PAES (Programa Ambiental de El Salvador), integrando áreas en Chalatenango.

Como otro tipo de gestión de recursos que promueve el CACH, se puede mencionar, como ejemplo, que ha solicitado a la Dirección de la Policía Nacional Civil que comisione agentes de la División de Medio Ambiente en la delegación departamental, lo cual debe mejorar la protección ambiental en Chalatenango. La Policía Nacional Civil ya está considerando atender la solicitud, de ser posible, destacando agentes a partir del próximo año.

Se ha invitado a diferentes organismos, entre ellos PROCHALATE, CATIE/Madeleña, CEL, PNUD/Programa DHS, DGRNR, FUNPROCOOP, FIAES, ICAITI, PPDH (medio ambiente), para que realicen exposiciones en las reuniones de CACH, con el propósito de que explique ampliamente sus procedimientos y pautas de trabajo, para estudiar las posibilidades de colaboración recíproca.

1.4.3. La atención directa a problemas emergentes

En aspectos más puntuales, el CACH atendió y atiende problemas emergentes que se relacionan con la protección del medio natural en el departamento. No es posible enumerar todos los problemas de este tipo que el CACH ha enfrentado o está enfrentando con el propósito de encontrar soluciones. Para efectos de ilustración se mencionan los siguientes:

(1) Examina el caso de la destrucción masiva de armas y explosivos en las inmediaciones de San José Las Flores; Como resultado de atender este caso, quedó establecido como mecanismo permanente que cualquier destrucción de explosivos y armas se realice en consulta con las poblaciones aledañas y con el CACH.

(2) Atendió y dio curso para su debida investigación a denuncias sobre actividades de caza de venados (especie bajo veda) por parte de efectivos del Plan Guardián, lo cual resultó efectivo, dado que la Policía Nacional Civil -PNC- y el Destacamento Militar 1, participan en el CACH; Efectivamente los pobladores de las regiones en las que se denunció el hecho reconocen que "ya no se oyen tiroteos y ahora si se pueden ver a los venados porque ya no están tan ariscos". Por otra parte, el tratamiento de esta denuncia llevó a tomar precauciones para evitar la pesca con explosivos o con substancias químicas, prácticas que según han verificado miembros de ASECHA, parecen estar disminuyendo significativamente.

(3) En el municipio de El Paraíso, apoyándose en el trabajo de ASAPALMA y del gobierno municipal local, se ha comenzado un proceso de educación sobre el manejo forestal, para evitar que los pobladores que necesitan madera recurran a la tala indiscriminada.

(4) Da seguimiento a las actividades del plan de manejo de 508 manzanas en el macizo boscoso conocido como La Montañona (Dos mil manzanas), una de las más importantes zonas de recarga hídrica del departamento; Más detalles de este caso se abordan en las próximas páginas.

(5) En la actualidad, gestiona apoyo político y técnico ante el Comité de Emergencias Nacional -COEN- y la Secretaría del Medio Ambiente -SEMA-, para dar soluciones al inminente peligro que representa la cárcava de El Zompopero para las poblaciones de San Ignacio y La Palma. Ante esta gestión el Comité de Emergencias Nacional se ha reunido con el Comité de Emergencias Departamental. Mientras tanto, ASAPALMA realiza un trabajo de convocatoria local en los municipios afectados para enfrentar el problema de manera coordinada, y proyectando una solución acorde a la dimensión del problema.

Lo más importante de considerar, cuando se conoce la actitud con la cual los miembros del CACH abordan los problemas emergentes, es comprender que comparten una convicción: "no queremos ser un comité de denuncias, sino trabajar por las soluciones". Para examinar con mayor detalle estas actividades del CACH se exponen brevemente dos casos atendidos.

1.4.3.1.Apoyo a ASAPALMA en la ejecución de proyectos contra la pobreza y por el desarrollo sustentable

Otro tipo de problemas emergentes que atiende el CACH, son aquellos que encuentran algunos de sus organismos afiliados para cubrir sus metas y realizar la ejecución de proyectos de desarrollo sostenible o reducción de la pobreza. Así, por ejemplo, el CACH se ha convertido en un organismo de cooperación multilateral a través del cual se pueden resolver problemas de aprovisionamiento de insumos para hacer viveros forestales, capacitaciones técnicas específicas en aspectos de desarrollo sostenible, o para resolver problemas puntuales en la ejecución de proyectos.

ASAPALMA es una organización de artesanos y artistas habitantes del municipio de La Palma, famoso por la elaboración de artesanías en madera y tela. La asociación reúne a 25 socios que buscan resolver problemas comunes a su condición de artesanos, como mejorar la comercialización de sus productos, pero que también se interesan por el desarrollo social y cultural de su municipio y del departamento, y por la preservación y protección del medio natural, para lo cual han gestionado y ejecutado proyectos.

ASAPALMA ha impulsado un proyecto de viveros tradicionales en nueve municipios de Chalatenango e impulsa el Proyecto "Apoyo al desarrollo infantil, mantenimiento y reforestación en la zona nor-central de Chalatenango", con financiamiento de FIAES, con un monto de ¢958,914.00 de los cuales, ¢87,174.00 son provistos por la asociación. En particular este proyecto atiende directamente al Hogar del Niño "Pedro Betancourt", de los Hermanos Betlemitas, ubicado en el municipio de El Paraíso, en el que se alojan 42 niños huérfanos, o hijos de familias en situación de extrema pobreza, a causa de las secuelas de la guerra o por que sus madres están judicialmente privadas de su libertad.

El proyecto se propone capacitar a los niños en las prácticas de agricultura sostenible, cultivando parcelas de hortalizas y frutas o reforestando el entorno, para lo cual se hacen viveros forestales.

El apoyo del CACH se ha hecho sentir en la solución de problemas inmediatos y puntuales, que han posibilitado una adecuada ejecución del proyecto. A través del CACH, ASAPALMA logró resolver problemas que de otra manera habrían entorpecido la ejecución efectiva del proyecto. Mediante la gestión en el CACH, ASAPALMA pudo obtener el permiso necesario para obtener madera y cercar el Hogar del Niño, introduciendo la noción de manejar forestalmente un área de árboles de teca entre los habitantes del municipio de El Paraíso, con lo cual se ha contribuido a la educación ambiental de la población, dando a conocer que se pueden cortar árboles para mantener el bosque, sin necesidad de destruirlo, lo cual abre la perspectiva de que las áreas a reforestar no se convertirán en reservas de las cuales no se puede obtener ningún recurso, una noción equivocada que está extendida en la mentalidad popular y que obstaculiza, por su inercia, los proyectos de reforestación. La representante de ASAPALMA en el CACH menciona que "Hemos recibido apoyo del Comité, por ejemplo, cuando se necesitaron postes de teca para cercar el Hogar del Niño en El Paraíso, acudimos al CACH, y se resolvió la dificultad. Se sabe que el tecal necesita un plan de manejo forestal".

Otro aspecto en el cual el proyecto de ASAPALMA fue respaldado por CACH, fue el apoyo técnico en la formulación del proyecto de reforestación y horticultura por parte de PROCHALATE y en facilitar algunos insumos para el componente de viveros forestales.

Se considera que con la ejecución de este proyecto se asiste a población en situación de extrema pobreza, promoviendo procesos educativos que les permiten apropiarse de conocimientos y habilidades que en el futuro pueden implementar por su propio esfuerzo, para superar su adversa situación de pobreza realizando actividades económicas sostenibles, conscientes de la relación hacia el entorno natural.

1.4.3.2.Implementación de un plan de manejo del bosque como acción efectiva para erradicar la pobreza y promover el desarrollo sustentable

De manera particular, la atención que el CACH ha dado al caso del macizo boscoso de La Montañona revela la efectiva acción del comité en lo que se refiere a la promoción del desarrollo sostenible a nivel local, con un esfuerzo simultáneo para reducir la pobreza.

A partir

gubernamentales que atiende proyectos en La Montañona, dio a conocer el caso en el CACH.

organizaciones

del

mes

de

octubre

de

1996,

FUNPROCOOP,

una

de

las

no

Durante el recién pasado conflicto bélico, La Montañona fue, por su difícil acceso, uno de los principales escenarios de combate, debido a que las condiciones del lugar facilitaban la permanencia de las tropas insurgentes. Tantas condiciones prestaba esta región para establecer campamentos, que una de las radios guerrilleras realizaba sus transmisiones desde el macizo montañoso.

Al finalizar el conflicto, una cuarta parte del territorio de La Montañona (508 manzanas) fue

transferido a 155 excombatientes como beneficiarios del Programa de Transferencia de Tierras, sin embargo, solamente catorce beneficiarios, con sus familias, viven en La Montañona, dado que la mayoría de los beneficiarios viven en los poblados de municipios circundantes, en Vainilla, Los Prados, Las Vueltas y en otros lugares. En total, cerca de veinte y una familias viven en La Montañona, y, aunque no todos los jefes de familia son propietarios de la tierra, todos forman la Cooperativa Héroes del Volcancillo.

Desde hace cuatro años se ha formado un pequeño poblado en La Montañona, cuyos habitantes tenían el propósito de "vivir de la agricultura de granos básicos y de sacar madera", pero sus proyecciones no han resultado tan fáciles de realizar: Debido a la altitud y al desconocimiento de

las variedades adecuadas, el maíz ha resultado difícil de cosechar; y por las leyes de protección

forestal, la madera no se puede extraer sin la aprobación de un plan de manejo forestal

consistentemente formulado.

Pero el problema de pobreza para los habitantes de La Montañona resulta también de otros factores, como: la falta de infraestructura adecuada; el deterioro de las calles de acceso a la comunidad; lo cual dificulta el transporte; y con ello, la venta de la producción o la compra de bienes; el desconocimiento inicial de la población acerca de los criterios para manejar los recursos forestales, tanto para preservarlos como para obtener márgenes de rentabilidad.

A causa de estos factores, las fuentes de vida potenciales para las familias en La Montañona no estaban cubriendo sus necesidades básicas. A finales del año pasado la situación llegó a un extremo crítico, debido a que las plantaciones de maíz se habían malogrado por las condiciones

de clima, y la población ya no podía resolver su propio sostenimiento.

Frente a estas condiciones de emergencia los organismos miembros del CACH se movilizaron,

en primer lugar, donando maíz (acción de emergencia en la cual colaboraron la Diócesis de Chalatenango, FUNPROCOOP, ASECHA, ADHU y PROCHALATE), lo que resolvió el problema inmediato. Sin embargo, el CACH se propuso apoyar una solución de mayor contenido.

Las organizaciones miembros del CACH, que operan directamente en el desarrollo en La Montañona, han formado, a solicitud de los beneficiarios de La Montañona, un Comité Asesor para promover un desarrollo sustentable. Forman parte de este Comité Asesor: ADHU, ADEL, ASECHA, la Diócesis, FUNPROCOOP, DGRNR y PROCHALATE, también coopera en esta tarea un voluntario del Cuerpo de Paz.

Como parte del trabajo de promoción de desarrollo sustentable, PROCHALATE realizó un estudio técnico y propuso un plan de manejo de las 508 manzanas de bosque, el cual fue revisado y aprobado por el Servicio Forestal y de Fauna de la DGRNR (Dirección General de Recursos Naturales Renovables), en tanto FUNPROCOOP ha colaborado promoviendo la organización de beneficiarios, quienes han formado el CORBELAM, siglas de Comité Representativo de Beneficiarios de La Montañona.

ADEL y las organizaciones que la conforman, como FUNPROCOOP, en su programa de género apoyan proyectos de alivio a la carga doméstica. Una señora habitante de La Montañona declaró que "Las mujeres formamos una directiva para que el proyecto del bicimolino funcionara mejor, el bicimolino lo hicimos con la FUNPROCOOP, pero después nos organizamos en una directiva con siete mujeres". ASECHA está apoyando con la asesoría para la organización del grupo ecológico y ADHU con proyectos específicos de apoyo al plan de manejo del Bosque, además, el Cuerpo de Paz, en coordinación con ADHU, ha destacado en el poblado de la Montañona, a un ingeniero forestal voluntario que capacita a los habitantes en el plan de manejo forestal.

Se ha calculado que a partir de una combinación entre corte de madera, según el plan de manejo, agricultura y horticultura apropiadas, y probablemente, el aprovechamiento del turismo (la población de la zona acostumbra acampar y visitar el macizo boscoso), los habitantes de La Montañona pueden superar las actuales condiciones de pobreza en la que viven.

El 31 de enero de 1997, la Asamblea del Comité de Representantes de Beneficiarios de La Montañona, CORBELAM, aprobó el Plan de Manejo Forestal, con el aval de 51 entidades de promoción del desarrollo sustentable y humano que accionan en el macizo montañoso y en el anillo periférico circundante. Posteriormente el CACH avaló el plan de manejo forestal.

De hecho, la implementación actual del plan de manejo forestal ha comenzado a brindar sus primeros resultados, creando oportunidades de trabajo en la protección del bosque, en el corte y transporte de la madera, y en otras actividades relacionadas con su implementación. En lo inmediato, el plan de manejo no va a reducir la pobreza en la comunidad de La Montañona, pero ya ha comenzado ha generar ingresos mensuales.

Para el mes de marzo de 1997, el manejo forestal generó ingresos por ¢18,542 colones, con

gastos de ¢2,696 colones. De los ingresos producidos, un total de ¢4,570 colones llegaron a manos de los habitantes de La Montañona, ¢2,800 para los beneficiarios (propietarios) de La Montañona, y ¢5,308 para personas que han llegado de afuera de la comunidad a realizar trabajos. Estos ingresos todavía no garantizan que se van a cubrir las metas planteadas, la cual se establece que "para el próximo año 1997, se define como precio de los derechos ¢100.00 por cada manzana, o sea que cada beneficiario puede recibir ¢300,00 por derecho". En total se debe obtener, para pagar a el derecho anual de las 508 manzanas ¢50,800 colones.

Sin embargo las inquietudes y acciones del CACH en lo que se refiere al macizo boscoso no se limitan a las 508 manzanas que labora la Cooperativa Héroes del Volcancillo. Se ha detectado la

necesidad de explicar a la población que habita y labora en la zona circundante al macizo, sobre

la importancia de evitar las quemas en las laderas y, además se explica a los alcaldes y otras

autoridades de los municipios circundantes sobre las condiciones del Plan de manejo del bosque.

A este efecto, y para despejar dudas sobre el manejo del bosque, se realizó una reunión con los

Alcaldes, Jueces de Paz y miembros de la PNC, en la cual se empezó a considerar que el problema de protección del bosque incluye el manejo de las laderas aledañas, hasta el momento, utilizadas para agricultura de granos básicos y pastoreo. Aquí, ha surgido una oportunidad para que el trabajo de otras entidades que conforman el CACH, como FUNDAMUNI, que promueven

la

legislación municipal para prácticas agrícolas y forestales sostenibles aplique consistentemente

su

programa.

Recientemente, al momento de estarse realizando una de las reuniones mensuales del CACH (el 16 de abril de 1997) se recibió el informe de que se había desatado un incendio forestal en el macizo boscoso de La Montañona. El aviso dio lugar a que, por primera vez, las más diversas entidades del CACH se movilizaran ante la emergencia. Se movilizó la tropa del Destacamento Militar 1 (DM-1), la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil, El Cuerpo de Bomberos Nacionales, la Dirección General de Recursos Naturales Renovables, FUNPROCOOP, ASECHA. La Radio Chalateca orientó a la población a que se movilizara para combatir el incendio, llamado al que respondieron los grupos ecológicos, de los alrededores, y pobladores de las comunidades de Vainilla que, llegaron a trabajar al lado de los miembros de la cooperativa Héroes del Volcancillo. Quiénes participaron en el esfuerzo por extinguir el incendio forestal se declararon "impresionados por la fraternidad entre los excombatientes del Volcancillo y los soldados de la Fuerza Armada", sobre todo considerando que La Montañona fue el escenario de combate. El CACH ha hecho posible la conciliación entre personas que apenas hace algunos años se combatían entre sí. Ahora se esfuerzan juntos por preservar el medio ambiente y mejorar sus condiciones de vida.

1.5. El futuro proyectado de las alianzas

El CACH es una alianza sectorial que se ocupa de las temáticas y problemas ambientalistas, orientada al desarrollo sustentable a nivel departamental, razón por la cual cabe esperar que fortalezca otros esfuerzos de integración de estrategias, políticas y acciones de desarrollo en el departamento.

Al menos en el futuro inmediato, los miembros claves del CACH están seguros de continuar ampliando y profundizando los esfuerzos actuales. A mediano plazo se considera que el apoyo clave de PROCHALATE y de ADEL continuará, por lo menos, en los próximos dos años. Después de estos dos años, la sostenibilidad del CACH, al menos como funciona hasta el momento, se percibe como incierta y en este punto las opiniones de los representantes en el CACH tienden a dividirse, entre quiénes desean una formalización mayor en las estructuras del CACH, porque suponen que daría mayores posibilidades de continuidad, y quiénes, por el contrario, valoran que la práctica y el esfuerzo de concertar es lo esencial en la experiencia del CACH, y que dicha práctica no requiere una estructura formal y puede encontrar, posteriormente, otras modalidades para ser implementada y seguir obteniendo resultados.

En este sentido el CACH ya se ha convertido en una referencia local hacia el futuro del departamento, que ha de definirse a partir del proceso abierto y de las estructuras flexibles que le han dado vida y logros. En este punto, es comprensible que algunos actores anhelen la seguridad de estructuras más definidas y procesos más previsibles, pero esa necesidad se contrapone a los actores que perciben la fortaleza de la experiencia del CACH en los procesos de concertación, que por sus propias dinámicas participativas, no pueden ser ni cerrados ni previsibles, por lo menos no en los momentos actuales, cuando faltan muchos problemas por reconocer.

El CACH ha mostrado eficacia en la solución de problemas ambientales que implican directamente una disminución en las condiciones de pobreza. La cooperación multilateral que hace posible ha evitado que fracasen proyectos que, de ser realizados separadamente, tendrían menores posibilidades de éxito.

Parte 2:El CACH y las organizaciones que participan en el CACH: La experiencia de aprender a trabajar juntos

2.1.¿A quienes beneficia el CACH? El punto de vista de los protagonistas

Dada la amplitud de la convocatoria del CACH, los beneficiarios de sus acciones son, en primer lugar, las comunidades de Chalatenango en las cuales se realizan directamente acciones, y en segundo lugar, las instituciones ambientalistas que trabajan en Chalatenango. Como el CACH, coordina más de 30 entidades ambientalistas, la población atendida se distribuye en todo el departamento.

Al conversar con algunos protagonistas sobre la experiencia CACH, se consideró, que algunos beneficios generales obtenidos eran, en primer lugar, cambios de actitud. El principal cambio de actitud logrado con el funcionamiento del CACH se refiere al redoblamiento de la voluntad de cooperación y coordinación entre las entidades ambientalistas. Otro cambio de actitud favorable, es decir otra ganancia, lo constituye la anuencia de las instituciones estatales y civiles a tomar como interlocutor válido a los organismos ambientalistas.

En el caso de los organismos que promovieron las reuniones iniciales del CACH, sus ganancias están en la posibilidad de realizar sus proyecciones de trabajo departamentales, es decir, con el CACH han incrementado la eficacia de sus programas. Por la esencia de su actividad y objetivos, tanto PROCHALATE como ADEL, necesitaban conocer con mayor precisión "quiénes estaban haciendo qué y donde", en lo que se refiere a la promoción de programas y proyectos de desarrollo sustentable. Actualmente, gracias al conocimiento recíproco que ha posibilitado compartir en el CACH, estas entidades pueden movilizarse por el departamento y establecer contactos en las localidades, con los diferentes organismos que promocionan el desarrollo sostenible.

Este tipo de ganancia, en términos de tener una idea más precisa sobre las instituciones que operan en Chalatenango, y sobre sus programas y proyectos, no sólo ha beneficiado a entidades que trabajan con cobertura departamental, como ADEL y PROCHALATE. También beneficia las coordinaciones locales y la cooperación interlocal, como el caso de La Montañona lo demuestra.

Otras entidades como la Dirección General de Recursos Naturales Renovables, DGRNR, acuden y apoyan al CACH porque de él "obtienen información para su propio trabajo y porque es una instancia idónea para orientar y dar a conocer las normativas respecto al manejo de los recursos naturales". En una situación similar se encuentran la Procuraduría Para la defensa de los Derechos Humanos y la Secretaría Ejecutiva para el Medio Ambiente, que obtienen en el CACH insumos informativos y casos concretos en los que pueden brindar apoyo, cumpliendo sus propias misiones institucionales.

Otras organizaciones no gubernamentales como FUNDAMUNI o FUNPROCOOP han encontrado en el CACH un ámbito de intercambio de experiencias, para facilitar la cooperación y coordinación en acciones específicas y para aumentar la eficacia de los propios programas. Por ejemplo, la experiencia de fortalecimiento municipal en materia de legislación para el desarrollo sostenible que impulsa FUNDAMUNI, está encontrando en el CACH un mecanismo que viabiliza la ejecución de la legislación, inclusive, encuentra aspectos complementarios a sus propios programas en los programas de promoción y capacitación en agricultura sostenible que ejecutan FUNPROCOOP y otras entidades que participan en el CACH, como IICA/Laderas, o el Comité de Desarrollo Sostenible de Nueva Concepción o los Institutos Nacionales, para mencionar algunos.

Hasta el momento las organizaciones con un perfil más localizado y correspondientes a formas directas de agrupar a la población chalateca, como ASAPALMA o la Cooperativa Héroes del Volcancillo, han encontrado en el CACH una instancia para recibir apoyo y resolver problemas en la ejecución de sus propios proyectos de reducción de la pobreza y desarrollo sostenible, como en el caso de ASAPALMA; o apoyo a la solución de problemas de la Comunidad, como en el caso de la Cooperativa Héroes del Volcancillo.

El Destacamento Militar 1 y la 4ª Brigada de Infantería, tienen la posibilidad de proyectarse de manera positiva hacia la sociedad civil y, a la vez, establecer contactos útiles para atender eventuales emergencias de desastres naturales. La Policía Nacional Civil gana también en proyección hacia la sociedad civil, y también en posibilidad de coordinar su trabajo institucional de protección al medio ambiente.

ASECHA, que también es una entidad de participación ciudadana, gana en el CACH la posibilidad de promover la defensa del medio natural a escala departamental, es decir, gana en posibilidades de realizar sus fines.

2.2.Relación entre las ganancias que obtuvo cada uno de los miembros del CACH y sus expectativas

El CACH es una alianza de formación reciente, cuyos resultados inmediatos han estimulado a los sectores participantes a continuar la coordinación y ejecución de acciones unificadas con una visión panorámica departamental.

En general, el personal que representa a las entidades que constituyen el núcleo permanente del CACH, se sienten satisfechos con los resultados obtenidos. En cuanto a la satisfacción en las entidades que conforman el círculo de concurrencia constante, es preciso reconocer que resultan matices de mayor diversidad. En general, predomina la opinión de que "todas las organizaciones tienen mucho entusiasmo, la mayoría están de acuerdo en que la experiencia tiene mucho valor", pero se matiza con expresiones como "es necesario mejorar la efectividad de las reuniones". Aunque la mayoría de esas entidades dan a conocer que la participación en el CACH les ofrece ventajas, existe una tendencia a considerar que el Comité debería o podría hacer

mucho más de lo que hasta el momento ha realizado. Por supuesto, este tipo de sentimientos crece en algunas entidades que sólo han tenido una concurrencia esporádica al CACH, pero es importante aclarar que no es un sentimiento compartido por todas esas entidades, dado que algunas han asistido al CACH a exponer sus pautas de trabajo y que por lo tanto, captan la relación con el CACH como la ganancia de un interlocutor atento e interesado.

En todos los casos los protagonistas manifestaron que la experiencia del CACH era novedosa, que no tenían una referencia anterior, y que en general, no habían previsto en toda su dimensión las ganancias obtenidas hasta el momento actual, o por lo menos, no se habían formado fuertes expectativas previas de obtener tales ganancias.

2.3.El funcionamiento del CACH: evaluación mutua, evolución y errores

El CACH se ha desenvuelto como una alianza de consenso y coordinación interinstitucional, con una estructura flexible y un proceso de acción abierto. En sus instancias permanentes y que han sido creadas en base a un acuerdo formal, como el comité coordinador del CACH, se han definido funciones específicas, de coordinación por supuesto, promoción de la ejecución de acuerdos, preparación de reuniones y otras similares.

Por otra parte, una función adicional, explícitamente definida entre las entidades que concurren al CACH, es la función de apoyo, la cual se entiende como la posibilidad de facilitar recursos o asistencia técnica para que las entidades que integran el CACH ejecuten las acciones y proyectos acordados entre todos, o bien, para los proyectos que cada entidad ya está ejecutando. En esta categoría de entidades de apoyo, asumiendo esa función, se encuentran CATIE/Madeleña, IICA/Holanda Laderas, PNUD, CEL, FUNDE, FIAES, ICAITI, CODDICH, el OBISPADO de Chalatenango y, entre otras, PROCHALATE.

Dado que el punto de arranque del CACH fue coordinar en conjunto las actividades que cada organismo ya estaba ejecutando, se considera que cada quien de las entidades integrantes del CACH, han tenido la posibilidad de alcanzar sus propósitos, y que en muchos casos, la participación en el CACH lo ha facilitado. En lo que atañe a las actividades específicamente solicitadas por el CACH, por ejemplo, la presentación de perfiles institucionales de los integrantes del CACH, o la presentación de informes sobre los resultados de lo planificado, se han encontrado reacciones lentas e incumplimientos de parte de algunas entidades miembro.

El centro de la atención inicial en el CACH fue la planificación estratégica departamental, pero ese centro de atención se desplazó hacia: la concertación y coordinación entre los integrantes; la atención con apoyo técnico a la gestión de recursos ambientales e institucionales para el departamento y; a la solución de problemas emergentes.

En la actualidad, la iniciativa del CACH se ha desplazado del plan estratégico departamental, hacia la campaña del agua, a través de grupos ecológicos como instancias que abren la participación de la población en el impulso de acciones que posibiliten superar las condiciones

de pobreza sin entrar en contradicción, sino más bien, promoviendo simultáneamente, la protección y restauración del medio natural.

Debe tomarse en cuenta, cuando se evalúa el desplazamiento de la planificación inicial, que actualmente las políticas nacionales de medio ambiente están por definirse y que se realizan cambios significativos en el marco jurídico de protección ambiental. En este contexto, la planificación estratégica inicial va perdiendo vigencia, en tanto que la concertación como proceso abierto, hace posible la expresión de los intereses de las comunidades y de instancias locales.

A partir de la experiencia CACH, existe mayor contacto entre las entidades participantes, especialmente entre las que forman el núcleo de interés y asistencia permanente, y en una medida importante, también con respecto a las entidades que forman el círculo de participación y asistencia frecuente.

2.4.Obstáculos que se presentaron en el proceso

No todos los actores están de acuerdo en lo que se define como obstáculo al trabajo que el CACH viene realizando. Las posiciones varían entre dos polos: quiénes piensan que para funcionar mejor, el CACH debería tener una estructura más formal, con una asistencia más homogénea, con menor fluctuación entre los participantes, y una preocupación por definir y buscar el cumplimiento de los objetivos planificados con mayor claridad y precisión, y; quiénes encuentran conveniente, realista y factible la actual modalidad flexible en la estructura del CACH y se proponen buscar cursos de acción para incrementar su eficiencia y eficacia.

En este sentido, las posiciones respecto a si es necesario e importante una forma de personería jurídica también oscilan entre una y otra posición, con la particularidad de que, cuando se trató el asunto en el CACH, la mayoría no consideró imprescindible contar con personería jurídica. Algunos consideran que la carencia de personería jurídica es una limitación del CACH, en tanto que otros, desde la perspectiva opuesta, consideran que la gestión de recursos financieros e institucionales que el CACH promueve hacia Chalatenango puede ser recibida por las instancias actualmente existentes, y que la carencia de personería jurídica no es una limitante estratégica.

Otro aspecto que fue considerado como un obstáculo por personas que representando a organismos participan en el CACH, fue la tardanza en transmitir respuestas que ha caracterizado a instituciones nacionales e internacionales.

Algunas personas que representan a entidades que participan en el CACH opinan que la planificación estratégica departamental fue un paso decisivo en la convocatoria inicial del comité, pero que intentar persistir en su cumplimiento estricto sería erróneo. No consideran que la planificación en sí fue una acción errónea, pero estiman que si pudieran volver a empezar, con toda la experiencia acumulada hasta el momento, se trazarían metas más coherentes con el carácter orgánico flexible del CACH. Sin embargo, estos representantes del CACH advierten que

esa consideración no invalida que, al presentarse las condiciones adecuadas de experiencia compartida, comunicación y participación de todas las entidades orientadas a la protección del medio ambiente y a la promoción del desarrollo sostenible en el departamento de Chalatenango, lo adecuado sea elaborar y velar por el cumplimiento de un plan de desarrollo ambiental para el departamento.

Al considerar los obstáculos que enfrenta el CACH, o los que podría llegar a enfrentar en el futuro, más allá de lo que perciben los protagonistas, resalta como una amenaza y debilidad significativa la disponibilidad de recursos que caracteriza a los organismos locales, de tal manera que, hasta el momento, la sostenibilidad y continuidad de la experiencia depende, en gran medida, de la afluencia de recursos externos o de la posibilidad que se fortalezcan y profundicen los procesos de descentralización del estado salvadoreño.

2.5.El CACH: Los secretos del éxito

Si bien, entre los organismos participantes y sus representantes predomina un sentimiento de satisfacción con el desenvolvimiento práctico del CACH, a la vez, se considera que el Comité todavía debe recorrer más camino para alcanzar lo que ellos valoran como evidencias de éxito. Debido a que se proponen y esperan mucho más de lo alcanzado hasta el momento, paradójicamente, la mayoría de protagonistas entrevistados no se sintieron cómodos hablando del CACH como una experiencia exitosa.

No piensan o sienten que el CACH es un fracaso. De hecho perciben que en casos particulares y locales la acción del CACH ha sido exitosa. Más bien se trata de que, respecto a las metas que se proponen, esperan que el Comité produzca mucho más.

Sin embargo, es preciso reconocer en el CACH una experiencia básicamente exitosa. Los factores que explican el éxito obtenido por el CACH, son múltiples y de variado carácter. Se pueden destacar los siguientes:

La disposición de las entidades ambientalistas de Chalatenango, o que operan en el departamento, a coordinar todas las acciones en un plan estratégico a escala departamental, enunciando objetivos que por separado, ninguna entidad participante en el CACH podría lograr.

La cantidad y calidad de organismos e instituciones que han acudido a la convocatoria del CACH.

La creación de redes de comunicación y cooperación entre entidades ambientalistas que con anterioridad trabajaban de forma dispersa, pero como condición especial de éxito es preciso tomar en cuenta, que, con anterioridad a la coordinación, esas acciones ya tenían un carácter complementario, el cual resultó multiplicado por la cooperación.

La circunstancia de que en la estructura flexible del CACH hay lugar para manifestar y buscar cursos de acción a las inquietudes comunes y divergentes de las entidades miembros.

La iniciativa de organismos de cooperación para el desarrollo de trabajar con la modalidad de convenios y no de contratos, en los cuales, las contrapartes se convierten en meras ejecutoras de las proyecciones de los organismos de cooperación.

La existencia de un estado de ánimo positivo, receptivo y entusiasta en la población, en lo que se refiere al tema y a los problemas sobre el medio ambiente y su protección.

La voluntad de casi todas las instituciones nacionales e internacionales consultadas por contribuir a esclarecer y divulgar los planes y consecuencias esperadas en relación al manejo y protección de recursos naturales sobre los cuales ellos inciden.

Una razón más para el éxito del CACH es que implica la posibilidad y realidad de que la mayoría de sus integrantes obtengan beneficios que no obtendrían si cada uno de ellos siguiera trabajando por separado.

CONCLUSIONES: Lecciones aprendidas

Por muy incipiente que sea la experiencia del CACH, el desempeño exitoso con el que se ha desenvuelto hasta el momento, ofrece importantes lecciones en lo que se refiere a la conformación de alianzas para la promoción del desarrollo sustentable, erradicando la pobreza:

Al estudiar la experiencia del CACH, resulta evidente que en las condiciones socioeconómicas y agroecológicas de Chalatenango, ningún esfuerzo consistentemente orientado a la reducción de la pobreza puede realizarse sin tomar en cuenta la dimensión de la sustentabilidad y desarrollo ambiental.

En particular, la experiencia de implementar un plan de manejo forestal en La Montañona, constituye una novedosa forma de abordar la reducción de la pobreza y la promoción del desarrollo sostenible. Una de las dimensiones más valiosas de la alianza particular y local en función de La Montañona, la constituye el hecho de que el departamento de Chalatenango está ubicado en una zona predominantemente montañosa, por lo que sólo el 29.4% de su tierra puede ser cultivada, con ciertas restricciones, y de que hasta el momento, la población del departamento no tiene experiencia en el manejo de recursos forestales, a pesar de que la mayoría de sus tierras tiene, precisamente vocación forestal.

Otra gran lección del CACH es que una auténtica concertación es un proceso abierto y flexible, que hace posible a los actores involucrados, pasar de una lógica de confrontación a una lógica de convivencia, hasta llegar, finalmente, a una lógica de la cooperación y apoyo recíproco. En el

caso del departamento de Chalatenango, que fue uno de los escenarios de mayor conflicto en la década de los años ochenta, la concertación para el desarrollo es particularmente imprescindible como condición para el éxito de una alianza para la erradicación de la pobreza.

Se destaca también el valor que tiene para las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, tanto como para los pequeños productores privados que participan, el hecho de promover un comité de cobertura departamental, que ofrezca las posibilidades de brindarse apoyo mutuo. Muchos proyectos destinados al fracaso o a una ejecución insuficiente multiplican su potencial de solución al convertirse en un proyecto que forma parte de un esfuerzo concertado.

Una lección adicional de la experiencia CACH, es hacer evidente el valor que tiene una organización con estructura orgánica flexible, que permite una amplia convocatoria. En este sentido, el CACH es una experiencia que ilustra una modalidad organizativa efectiva cuando se trata de concertar esfuerzos prácticos entre entidades heterogéneas.

Sin embargo, es posible plantear que la mayor lección del CACH, consiste en la demostración de que los protagonistas locales y regionales pueden desplegar creatividad e iniciativa, especialmente cuando los organismos de promoción del desarrollo participan como gestores de convenios entre las entidades locales y cuando las entidades estatales participan con el propósito de fortalecer los procesos de descentralización.

PERSONAS ENTREVISTADAS:

Deysi Cierra. (ADEL Chalatenango)

Rina Orbelina López Peña. (La Montañona)

Margarita Olinda Orellana. (La Montañona)

Emilio López Calderón. (La Montañona)

Celestino Reyes. (La Montañona)

Juan Calderón . (La Montañona)

Peter Wachowski. (PROCHALATE)

Francisco Calles. (ASECHA)

Anthony Gasbarro. (Cuerpo de Paz, La Montañona)

Adela de Contreras. (ASAPALMA)

Entrevista a un grupo representante del CACH:

Wilfredo Morán (INFRAMS)

Ulises Orellana (INFRAMS)

Jesús Balmore Torres (ASECHA)

Pedro Miguel Marconi (PROCHALATE)

Jorge Fajardo Lima (PROCHALATE)

Mauricio Ventura (CORDES)

Félix Menjívar (DGRNR)