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Jordi Macià Gussinyer Guzmán

Jordi Macià Gussinyer Guzmán va néixer a Mèxic


Districte Federal, de pare català i mare mexicana.

Els seus pares són Miguel Gussinyer -català- i


Consuelo Guzmán -mexicana-, i els seus avis
paterns van ser Joan Gussinyer i Montserrat Alfonso
-catalans-.

Els avis materns eren bascos que van arribar molt joves abans de la guerra civil i es
desconeixen les circumstàncies.

L'avi Joan era metge i d'esquerres i després de la derrota republicana, va sortir cap a
França amb un dels seus fills, José María. Van ser internats en un camp de concentració
on l'avi va treballar com a metge amb el seu fill José María d’ajudant, per a assistir als
exiliats. Al sortir del camp van aconseguir embarcar-se rumb a Mèxic.

L'àvia paterna Montserrat es va quedar amb el pare de Jordi i els seus germans, més tard
l'avi de Jordi va tornar a Catalunya creient que podria tenir treball, les coses no van
sortir bé i va decidir enviar a Mèxic als seus fills Jordi que era desertor de l'exèrcit i
Miguel, el pare de Jordi.

Els pares de Jordi es van conèixer en la Universitat Nacional Autònoma de Mèxic.

Jordi va estudiar en l'Instituto Oriente Arboledas, i va decidir residir a Barcelona l'any


2003.

Jordi Macià Gussinyer Guzmán nació en México Distrito Federal, de padre catalán y
madre mexicana.

Sus padres son Miguel Gussinyer -catalán- y Consuelo Guzmán –mexicana-, y sus
abuelos paternos fueron Joan Gussinyer y Montserrat Alfonso -catalanes-.

Los abuelos maternos eran vascos que llegaron a México muy jóvenes, antes de la
guerra civil y no se sabe en que circunstancias.

El abuelo Joan era médico y de izquierdas y tras la derrota republicana, salió hacia
Francia con uno de sus hijos, José María. Fueron internados en un campo de
concentración donde el abuelo trabajó como médico con su hijo José María de
ayudante, para asistir a los exiliados. Al salir del campo lograron embarcarse rumbo a
México.

La abuela paterna Montserrat se quedó con el padre de Jordi y sus hermanos, más
tarde el abuelo de Jordi regresó a Cataluña creyendo que podría tener trabajo, las
cosas no salieron bien y decidió enviar a México a sus hijos Jordi que era desertor del
ejército y Miguel, el fututo padre de Jordi.
Los padres de Jordi se conocieron en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Jordi estudió en el Instituto Oriente Arboledas, y decidió residir en Barcelona en el año


2003.

Entrevista
La idea es que te presentes, que digas cómo te llamas tú y tu familia y que cuentes
qué parte de tu familia era la exiliada.

Mi nombre es Jordi Macià Gussinyer Guzmán, tengo una hermana que se llama María
Nuria y tengo dos medias hermanas por parte de mi padre, Mireya y Gema, yo tengo 24
años, nací en 1983. Mi padre se llama Miguel Gussinyer y mi madre Maria del
Consuelo Guzmán.

¿Cuál era la parte exiliada de tu familia?

Mi padre, porque estando en Cataluña, siendo muy jovencito tuvo que ir a México, se
fue con mis abuelos. Mi abuelo paterno era médico y tuvo cuatro hijos que son Jordi,
José María, Margarita y mi papá, Miguel. Nacieron en Banyolas, Cataluña. Mi abuelo
era un médico muy conocido en el pueblo, de izquierda y perseguido en la época de
Franco por lo que se tuvieron que dividir. Mi abuelo se fue con un tío a Francia y mi
padre se fue con mi tío Jordi a México, se dejaron de ver mucho tiempo.

¿Y tu abuela con quién estaba?

Mi abuela se quedó en casa con mi tía Margarita, su hija y luego mi abuelo estando en
Francia antes de venirse para México mandó por ellos.

¿Tu padre cómo se fue a México?

Se fue en barco. Mi abuelo y mi tío se fueron a Francia y estando ahí los detuvieron, los
metieron en un campo de concentración, estuvieron allí mucho tiempo y él al ser
médico pudo ayudar a la misma gente de allí y le dieron la oportunidad de salir. Pasó
mucho tiempo para que volvieran a verse mi abuelo, mi padre y sus hermanos, pasaron
años.

¿Después tus abuelos se regresaron a España?

Sí, pasaron 5 o 6 años, no se acostumbraron, es que la gente aquí es muy querida de sus
costumbres y volvieron, después fueron y vinieron varias veces a México.

Al principio mis abuelos se quedaron en México porque no les quedaba de otra,


tuvieron que irse a la fuerza y México fue el único país que les dio asilo a todos los
catalanes y les brindó todo. Lamentablemente les costó mucho y regresaron porque
tenían aquí todo, la casa en Banyolas, pero conocieron mucha gente en México e
hicieron muchos amigos
mexicanos, mucha amistad y al
final de cuentas después de los
años tuvieron el gusto de
regresar a México pero ya
libremente, de vacaciones. Mi
padre se quedó en México y mi
tío Jordi.

¿Tú sabes la historia de tu


abuelo?

Lo poco que sé es que en México


tenía sus ideales muy clavados y
bueno estaba en contra del
régimen, apoyando su idioma y
sus pensamientos y como en ese
tiempo no los querían, los
querían matar, de hecho ya
estaban yendo por la familia y
querían fusilarlo, por eso
tuvieron que huir y separarse.

En Banyolas él era el
representante del pueblo, movía
gente y estaba haciendo
movimientos a favor de su
idioma y de su país.

¿A qué edad llegó tu padre a


México?

Tendrían unos 23 o 24 años.


El papá de Jordi, Miguel

¿Tu papá en qué trabajó en México?

Entró a trabajar en una revista, se mete a la UNAM a estudiar Derecho, no le gustó


aunque lo ejerció y lo hizo muy bien, ganó juicios, pero bueno dejó el Derecho y luego
se metió a Literatura y Filosofía porque le apasionó toda la vida. Estuvo también dando
clases en la Escuela Bancaria y Comercial más de 35 años.

¿Tu tío Jordi tuvo en México un trabajo interesante no?

En México estudió tres carreras con mención honorífica las tres, es muy importante en
el mundo de la antropología, en Teotihuacan y estuvo también en la excavación del
metro el Templo Mayor que es la más grande de la historia de México, él dirigía todo.

¿Tu entorno cómo era? Muy mexicano o muy catalán o era mitad, mitad.
Era más catalán que mexicano por las reuniones familiares, las cenas navideñas, las
comidas con la familia, todo en catalán. Mi padre en casa hablaba catalán, mis tres
hermanas también, dos de ellas lo escriben perfectamente bien. Una nunca ha estado
Cataluña pero lo escribe y lo habla perfectamente, la otra sí y mi otra hermana tampoco
lo habla pero lo escribe porque mi papá les enseñó desde chiquitas a hablar catalán.
Tengo mucha familia en México y todos hablan catalán.

En mi caso fue diferente, esto lo contaba mi mamá porque cuando mi papá me tuvo él
tenía casi 60 años, ya era grande, entonces yo recuerdo que me quería enseñar catalán y
me sentaba y yo lo que quería era jugar y me iba para acá para allá y aprendía palabras,
aprendí un poco pero a final de cuentas no lo estudié, el falleció cuando yo tenía 15
años.

¿Tu mamá es mexicana?

Mi mamá es mexicana de
abuelos vascos, hay una
mezcla, sólo sé que eran
exiliados, radicales
también, pero llegaron
muy jóvenes, hicieron
prácticamente su vida en
México y dejaron todo a
parte.

Los abuelos y el papá de Jordi

¿Y cuando tú eras pequeño, cómo era tu entorno? ¿Con quién te juntabas? ¿Cómo
eran tus amistades?

Mis amistades son mexicanas, mexicanos todos.

¿A qué escuela fuiste?

Al Instituto Oriente Arboledas, toda la primaria y secundaria.

Cuándo terminas la prepa ¿a qué te dedicas?

Estudié la carrera de gastronomía, trabajé y estudié al mismo tiempo, me pagué toda la


carrera y me gustó bastante, la cocina me gusta.

¿En qué momento de tu vida decides venir a Cataluña? ¿Ya la conocías?

No, siempre la quise conocer, desde chiquito mi padre me habló siempre de Cataluña,
de Banyolas, siempre me platicaba que es muy bonito y siempre quise conocerlo hasta
que tuve el gusto. Yo decía, algún día conoceré la casa de mi abuelo que tanto se habla
de ella y bueno, un día con Lorena que es mi esposa, lo planeamos y decidimos
venirnos para acá.

La idea de Cataluña que te había pintado tu papá, cuando llegaste ¿fue muy
diferente o fue igual?

Fue muy diferente a como yo me imaginaba en primera instancia pero muy bonito.

¿Qué te imaginabas?

Yo me imaginaba Banyolas por fotos, me imaginaba la casa con un poco de agua, no


más, porque no podía ver con claridad el lago. Y es muy bonito, la gente es muy suya,
muy de aquí, muy catalana y todo es muy bonito, no me esperaba yo el lago de
Banyolas, a mí me encanta, es precioso, es muy diferente a como yo me imaginaba.

¿Y para Lorena cuál fue el impacto de venir aquí?

Su familia es mexicana, mexicana, mexicana y le ha costado, todavía no está muy


adaptada. Al principio la ruptura se le hizo un poco fuerte, el cambio, pues ella nunca
había salido de México.

Jordi y su tio Jordi con Sonia

El hecho de llegar a casa de tu tío crees que te ha facilitado más la cuestión de


integrarte y de conseguir trabajo por ejemplo.

Yo pienso que sí, que hubiera sido más difícil si no fuera así porque tengo la
oportunidad de tener un techo, alguien que me pueda orientar y mi tío es muy conocido
en Banyolas, es un Gussinyer, enseguida se dan cuenta.

Y por suerte tengo el pasaporte español que me ha ayudado mucho también para yo
poder hacer aquí prácticamente lo que quiera en cuestión laboral y Lorena tiene la
residencia, ya llevamos aquí dos años.

¿Y la cuestión del trabajo?

Sí claro, el trabajo que actualmente tengo es con una familia de amigos de mi tío, que
tienen un restaurante y necesitaban un cocinero.

¿Y Lorena qué ha hecho?

Ella trabaja de camarera donde yo trabajo, está un poco frustrada y yo lo entiendo


porque ella estudió seis años de carrera y aquí le piden volver a hacer la mitad de la
carrera y entonces quiere ejercerla pero aquí es muy difícil que la ejerza.

Allá en México ya trabajaba en su carrera, tenía un puesto en un hotel reconocido y lo


dejó todo para venir, pero bueno en general está contenta, la vida es muy diferente a
México, en todos los aspectos es muy diferente.

¿En qué?

En todo, en lo económico, en lo visual, todo está limpio, bonito arreglado, aquí es más
seguro, en México la intranquilidad, la delincuencia.

Un cocinero en
México se muere de
hambre, un cocinero
en México no es
reconocido para nada,
aunque México
mundialmente es un
país de gastronomía,
sin embargo el
cocinero ahí no sube
nada. Y aquí en
cambio la cocina va
para arriba y un
cocinero puede llegar
a subir.

El tio de Jordi

Yo quiero mucho a México y lo extraño y quiero estar ahí porque es un país precioso
pero por desgracia el gobierno lo tiene muerto de hambre, es denigrante y no se
compara el nivel de vida de aquí al de México, es una lástima.

¿Qué tenías pensado hacer en Cataluña al inicio?

Yo tenía pensado trabajar en cocina aquí, quería entrar a la Universidad de Girona hay
unos cursos muy buenos con los mejores cocineros del mundo y así seguir moviéndome
en la cocina.
¿Pero piensas regresarte a México, no?

Ahora he cambiado todo el esquema, porque realmente a lo que yo quiero dedicarme es


a veterinario y tengo la oportunidad de estudiar esta carrera en México, en la UNAM.

Sin embargo, de toda la vida la cocina me gusta por eso entré a la carrera de
gastronomía y bueno empecé bien en México, trabajé en un hotel muy reconocido y de
ahí me vine para aquí.

Aunque vuelva a México, voy a estar conectado con Banyolas y con Cataluña toda mi
vida, que algún día voy a regresar eso lo tengo más claro que nada. Sólo que tengo que
aprovechar esta oportunidad porque es única, si no agarró esta oportunidad de hacer lo
que quiero realmente, me da miedo que más adelante me frustre. Traigo ahí un revuelto
todavía la cabeza.

La familia Gussinyer con Sonia

¿El hecho de no hablar catalán no te ha traído problemas aquí para ejercer en el


trabajo?

No, por suerte mi jefa la del restaurante es muy catalana, muy catalana y me habla en
catalán y yo le contesto en catalán y hago todo lo posible por hablar en catalán sólo que
con ella ya tengo la confianza de que si me equivoco no pasa nada. Pero con la gente en
general no hablo porque me da pena y me cuesta y no me atrevo, es el punto que no me
atrevo. Ya sé muchas cosas en catalán, yo sólo en casa lo hablo, intento hablarlo porque
así voy cogiendo confianza.

¿Con tu tío lo hablas?

Sí lo hablo, pero yo le digo que él habla mexicano porque es más mexicano que nada.
Mi papá siempre de chiquito me hacia aprender catalán, me enseñaba palabras, frases y
yo ya lo entendía desde chiquito, así que al llegar aquí no fue algo que me cogiera, así
cómo, ¿qué es esto? como a Lorena. A Lorena sí de plano, ella no sabía ni lo que decían,
pero bueno ahorita ya lo habla hasta más que yo, ella porque estudió un poco de francés
también y es un poquito más abierta y yo un poquito más cerrado.

El ser hijo de exiliados que ha significado para ti. ¿Te ha afectado en tu forma de
ser, ha influido en tu vida?

Yo por un lado me siento mal por toda la gente que sufrió por la parte de mi padre, el
separarse de su pueblo, de su gente y todo, pero por otro lado me da orgullo saber que
mi padre estuvo aquí en Cataluña y que al igual que mi abuelo, luchó para poder acabar
con toda la gente que les quería hacer daño simplemente por hablar diferente, pensar
diferente, eso a mí me da
orgullo y hombre, por un
lado bien y por otro lado
mal.

Y en mi vida pues al menos


tengo unos ideales muy
metidos en la cabeza con
respecto a todo esto, soy
como mi papá, con ideales
marcados, pienso igual que
él.

Campo de concentración Argeles sur Mer

¿En qué sentido?

En el sentido de ayudar a la gente pobre, en la política, en no creer a los gobiernos que


te engañan, ni confiar en nada que tenga que ver con el gobierno y todas esas cosas,
estas cosas que son muy divididas, el pueblo en México está muy dividido en todos los
aspectos, de la derecha, la izquierda y los que no. Esto me ha ayudado también a darme
cuenta de las cosas y lo que puede ser.

Por ejemplo, en el caso de México, pues ver la realidad ¿no? la miseria y todo lo que
hay respecto a México. Y aquí pues lo dividido que está Cataluña y España por el
simple hecho de hablar un idioma diferente, ya está dividido totalmente y los gobiernos
están divididos, y la gente no quiere que sean españoles y yo lo entiendo totalmente, no
es algo razonable ¿no? que por el hecho de hablar diferente o de pensar diferente tenga
que haber hasta sangre.