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Perfil del entrenador de Waterpolo en la iniciación

Albert Fernández Abellán: Diplomado en Magisterio de Educación


Física y estudiante en el INEFC DE Barcelona. Entrenador del
juvenil, infantil y escuela de Waterpolo en el "Centre Natació
Mataró"

INTRODUCCIÓN

Nosotros, los que nos dedicamos a trabajar el Waterpolo de


base dentro de un club, tenemos a nuestro alcance un medio
educativo de gran valor para nuestros niños . No solamente
desde el punto de vista técnico sino también de la formación
integral de la persona. Por lo tanto, es importante que nos lo
tomemos con rigor.
El Waterpolo, como deporte de equipo practicado con la riqueza
que ofrece el hecho de hacerlo en un medio tan poco habitual
para el hombre como es el acuático, nos permite educar a los
niños desde todos los ámbitos de la motricidad y la
personalidad. La motivación para practicarlo aumenta a medida
que aprenden nuevos recursos y habilidades que les permiten
acceder a niveles superiores y más complejos del juego.
Todo esto es realmente así cuando el proceso de enseñanza y
aprendizaje está sustentado por argumentos pedagógicos. Desde
esta perspectiva hemos de intentar adaptar el deporte a la
persona, para que esta disfrute conociendo una actividad tan
interesante como la nuestra.
Este artículo pretende definir las características que tendría
que tener el entrenador de Waterpolo que se dedica a la
formación de jugadores desde sus inicios, marcando los
principios más importantes que ha de tener en cuenta, como ha
de actuar durante el entrenamiento y algunos modelos de
enseñanza aprendizaje aconsejados en la interacción con sus
jugadores.

EL ENTRENADOR
Si es serio, estudia y es disciplinado; será capaz de
cualquier cosa.
Lo primero que tendrá que hacer un entrenador será definir los
contenidos del Waterpolo, es decir, tendrá que fraccionar el
deporte para transmitirlo metodológicamente.
Seguidamente, el entrenador estudiará como aprenden sus
jugadores, con la intención de adaptar el deporte a la
persona; cada niño aprende diferente del otro y es muy
importante que el entrenador lo conozca.
Las funciones del entrenador, sobretodo en las primeras edades
serán:
· Procurar que los niños se lo pasen bien y se diviertan con
la actividad.
· El objetivo fundamental es enseñar, procurará que el abanico
de aprendizajes sea amplio con tal que los jugadores no se
queden estancados en aquellos movimientos que más dominan.
· Atender por igual a todos los jugadores del equipo.
· Los partidos irán centrados en nuestra mejora.
· Transmitir la aceptación de los errores como un valor
fundamental en la práctica deportiva.
Es aconsejable que el entrenador dedique un rato la tarde de
los domingos para preparar la semana; 20 minutos del domingo
pueden ahorrarte varias horas y algún dolor de cabeza durante
la semana.
Será importantísimo que cada día reserve un momento para
reflexionar sobre su propia actuación durante el
entrenamiento.
LA FILOSOFIA DE ENTRENAMIENTO
Proponemos la filosofía de entrenamiento como un listado
abierto de principios sobre los que se sustentarán todas las
decisiones que tomaremos en referencia a nuestros equipos de
base y sus integrantes.
Es evidente que no todos los entrenadores tienen la misma
filosofía y que no hay una única filosofía para obtener buenos
resultados, pero si que podemos encontrar algunos rasgos
comunes básicos sobre los que instaurar nuestra filosofía de
trabajo en los equipos de iniciación:
1. El interés por el jugador debe estar siempre en primer
lugar.
· Las decisiones que tomemos han de supeditar el interés por
la victoria por aquello que sea mejor para nuestros jugadores.
· La actividad académica de los jugadores también es
importante. Tenemos que ayudarlos a compaginar los estudios y
el entrenamiento. Este problema, suele darse por un problema
de desorganización del tiempo.
2. El entrenador se gana el respeto dando ejemplo
· Si basamos nuestra autoridad en nuestro estatus , esta irá
perdiendo peso entre nuestros jugadores.
· Tenemos que demostrar delante de todos que somos los
primeros en servir al equipo, y así conseguiremos que los
jugadores antepongan los intereses del equipo a los suyos
personales.

· Si mostramos autodisciplina llegando puntuales a los


entrenamientos, llevando la sesión del día preparada y
mostrando entusiasmo durante la sesión; podremos pedir a
nuestros jugadores que también lo hagan.
3. Mantener siempre la motivación muy alta.
· Transmitir los conocimientos oportunos con muchas ganas
procurando contagiar esta motivación a los niños.
· Estar preparados para todo lo que se nos pueda venir encima,
en caso de no encadenar buenos resultados y no hundirnos.
4. Poner atención en la forma de relacionarnos con los demás
(tanto verbal como no verbal).
· Ser prudentes y educados en la forma de expresarnos con los
jugadores, padres, árbitros...
· Nunca humillar a los jugadores y nunca hacerlos sentir mal
dentro de la sesión de entrenamiento.
· No castigar nunca a los jugadores cuando están aprendiendo.
Reforzarlos positivamente instalando sentimientos de auto
confianza y auto evaluación. Si alguna vez utilizamos el
castigo, que sea por la desobediencia de una regla o por algo
ya aprendido anteriormente.
· Enfatizar. Los jugadores no aprenden solo en función de los
ejercicios que proponemos, sino que también lo hacen en
función de aquello en lo que ponemos más entusiasmo, ellos
reconocen perfectamente lo que significan los ejercicios. Las
ganas que tienen de gustar al entrenador hacen que pongan
especial interés en aquello que nosotros remarcamos.
· Tenemos un gran impacto sobre los niños. Ellos aprenden de
nosotros aunque no seamos conscientes; y hemos de serlo, y
vigilar todas nuestras acciones y palabras ya que son fuente
de información para los niños.

5. Aumentar y profundizar en nuestros conocimientos personales


del Waterpolo y de otros deportes cercanos a él.
· Ver partidos de niños y de alto nivel, con el objetivo de
poder compararlos y observar hacia donde evoluciona nuestro
deporte.
· A partir de la observación de situaciones reales de juego,
pensar en la elaboración de nuevas tareas a trabajar con
nuestros niños.
· También interesarnos por otros deportes cercanos al
Waterpolo, como puede ser el balonmano, de donde seguramente
sacaremos información suficiente para elaborar nuevas
propuestas.
· Lo más preocupante de todo es la incompetencia inconsciente,
nunca tenemos que pensar que lo sabemos todo, porqué
seguramente siempre nos quedaran cosas por aprender.
6. Planificar.
· El entrenador, antes de empezar a trabajar, tendrá que haber
ordenado todos los contenidos del Waterpolo, y habrá
programado cuales quiere trabajar, y cuando y como serán
transmitidos a los niños.
· Nuestra capacidad de dirigir un equipo vendrá determinada
por el trabajo realizado previamente.

· En la pretemporada ha de estar todo preparado. Es importante


elaborar un programa de contenidos para introducirlos con
cierta coherencia.
7. Determinación de objetivos.
· Los niños han de saber porqué hacen las cosas, siempre será
más importante el porqué hacen las cosas que las cosas que
hacen. El objetivo es más importante que las acciones, porqué
por un mismo objetivo pueden haber más de una acción
diferente.
· Dentro de su programa el entrenador se fijará unos objetivos
a alcanzar.
8. Estar preparados para anticiparse a los problemas.
· Ayudar a nuestros jugadores a planificarse el tiempo de
estudio, con el propósito de que no nos dejen de entrenar
durante la época de exámenes.
· Tener recursos para entrenar los días que llueva o haga mal
tiempo si entrenamos en el exterior; o no dispongamos de la
piscina interior por cualquier motivo (Exceso de cloro, fallo
en las calderas,...)

LA ACTUACIÓN DEL ENTRENADOR DENTRO DE LA SESIÓN.


Es necesario que nuestra actuación este siempre guiada por una
preocupación por los jugadores y el equipo.
I. Antes de empezar la sesión es imprescindible:
· Preparar los ejercicios.
· Tener preparado el material que necesitaremos
· Pensar en las áreas de trabajo y en las conductas que
reforzaremos específicamente ese día
II. Durante el entrenamiento se pondrá especial atención a:
· Empezar los juegos, ejercicios o partidos de forma rápida;
con alguna demostración si es necesario, y ceder rápidamente
el protagonismo a los niños.
· Implicarnos ocasionalmente en la acción: los niños son los
protagonistas y ellos son los que han de llevar el ritmo de
los ejercicios y encontrar la solución. Es evidente que si la
cosa no sale bien tendremos que intervenir, pero dejando que
tomen las iniciativas solos, esto les ayudará a no depender
del entrenador durante los partidos.
· Controlar el tiempo de juego y de participación individual.
Tanto en los partidos como en los ejercicios tenemos que
procurar que todos los jugadores participen el máximo tiempo y
por igual. Especialmente en los ejercicios tendremos que
calcular bien la relación espacio-número de balones, con tal
de evitar colas.
· Dar las consignas a los jugadores de forma muy concreta,
referidas directamente a los diferentes roles (atacante con
pelota, atacante sin pelota, defensa del jugador con pelota,
defensa del jugador sin pelota, portero).
· Valorar el arbitraje como un hecho pedagógico. Aplicar en
cada momento el número de reglas idóneo que permita un juego
fluido.
· Desdramatizar los resultados. Felicitar a los ganadores y
animar a los perdedores agradeciéndoles el esfuerzo
realizado..
· Comportarse fomentando la responsabilidad, la participación
y la aceptación del grupo, la creatividad, observación, auto
observación y análisis crítica.

III. Después de la sesión de entrenamiento es importante que:


· Analizaremos lo que ha sucedido, comparando lo que hemos ido
observando durante la sesión con lo que pretendíamos.
· Subrayaremos aquello que nos ha supuesto un éxito durante la
sesión , y pensaremos en modificaciones para aquellas cosas
que no han funcionado.
· Haremos una reflexión sobre nuestras reacciones ante las
acciones de nuestros deportistas, corrigiendo aquellas que no
sean propias de un educador. Así conseguiremos no reaccionar
de una manera autoritaria como único recurso, sino que
tendremos una amplia variedad de reacciones oportunas para
cada caso.
· Hacer deporte, es sin duda el mejor medicamento antiestrés
que hay para cualquier trabajo; y creo que seguramente más
para el nuestro.

MODELOS DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE ACONSEJADOS EN LA


INTERACCIÓN
ENTRENADOR - ALUMNO
Tradicionalmente la enseñanza del Waterpolo ha sido llevada a
la práctica de manera muy dirigida a través del mando directo
en la que el principal protagonista ha sido siempre el
entrenador. Con este estilo el jugador progresa rápidamente;
el entrenador ha de intentar utilizar este modelo para motivar
a sus jugadores y aumentar su autoestima, y no para hacer
abuso de poder y reprimir y controlar con más facilidad las
iniciativas de los alumnos.
En ciertos momentos, la dificultad del medio y el ambiente en
los que se mueven los niños, es necesario llevarlo a la
practica; pero no es el único estilo a utilizar. A
continuación propongo algunos que nos están dando buenos
resultados en la práctica:
· Asignación de tareas: el entrenador explica la actividad,
con demostración si es necesario, y cede el protagonismo
rápidamente al niño. El alumno aprende a tomar decisiones
deliberadas y independientes de acuerdo con la ejecución de la
tarea.
· Enseñanza recíproca: mientras unos ejecutan la tarea otros
observan, después se intercambian los papeles. Este modelo
favorece la socialización entre los jugadores y ofrece un
feedback inmediato al jugador.
· Descubrimiento guiado: implica al alumno en el
descubrimiento. Las preguntas del entrenador llevarán a las
respuestas del jugador. En este estilo se dará un desarrollo
de la paciencia tanto por parte del jugador como del profesor.
La elaboración de las preguntas ha de ser coherente con tal
que el alumno con sus respuestas progrese adecuadamente en su
aprendizaje.
· Resolución de problemas: este estilo busca estimular la
capacidad cognitiva del jugador que buscará múltiples
soluciones a los problemas planteados. Creo que es el modelo
adecuado para trabajar la técnica, ya que favorecerá la
ampliación del abanico de recursos del jugador para cada
situación que tenga que solucionar dentro del juego.
CONCLUSIONES
Trabajar en la enseñanza del Waterpolo en su iniciación es una
tarea comprometida, que hecha con ilusión puede llevar a una
gran satisfacción. La mejora diaria de nuestros jugadores y el
hecho de verlos crecer y formarse, supera con creces cualquier
aspiración del más exigente de los entrenadores.
El papel del entrenador durante el proceso de la iniciación al
Waterpolo es mucho más importante de lo que muchos
entrenadores piensan, ya que de ello dependen todas las
actividades que el niño hará y la transmisión de conocimientos
que recibirá durante todo este tiempo. Hechos que serán
determinantes en las siguientes etapas de la formación de
nuestros deportistas.