Esclavizado durante la invasión del rival rey de Herra, Micah suprimió sus emociones y se adaptó a su nueva vida en la servidumbre. Xerjes, el rey Herrán, abusa de su cautiverio para mantener al vecino, el rey Alekia bajo su yugo, pero después de que Micah casi muere cuando la peste arrasa Herra, el rey Alekian envía a Eli para traer a su querido hijo a casa. Condicionado por su esclavitud, es incapaz de adaptarse a su libertad, Micah busca agradar al nuevo amo que ha encontrado en Eli a lo largo de su escalofriante viaje a una patria que ya no recuerda. Eli protege al joven e introduce a Micah en los placeres que le fueron negados como esclavo. ¿Micah aceptará su origen noble cuando lleguen a Alekia?, y lo más importante, ¿aceptará a Eli como el devoto esclavo que su padre le ha dado?, o mejor, ¿como el maestro que ha llegado a amar?

Herra invadió cuando llegué a mi séptimo verano, aunque la maquinaria de la guerra no me encontró hasta que el sol hizo su ciclo a través de otro año. Mi madre me escondió en un baúl en nuestras habitaciones cuando el choque de metal y los gritos se acercaron. Ella me advirtió que fuera valiente. No importaba lo que viera o escuchara, tenía que estar tranquilo. Cediendo al tono de miedo en su voz tanto como a sus órdenes, obedecí. Mis labios apretados tercamente cerrados, tan silenciosos como sus ojos en blanco, muertos después de que los soldados la descubrieron. Con las espadas chorreando carmesí, los hombres me sacaron de mi escondite. Adormecido por la impresión, no luche contra ellos. Me pegaron de todos modos. Ellos me ataron las muñecas y los tobillos con pesadas cadenas y me sacaron de mi casa, a través de la fortaleza y por los patios exteriores donde no se me había permitido jugar desde la primavera anterior. El olor del humo, el sudor y la muerte hizo que mis ojos ardieran. Un estrecho pasillo abierto entre los guerreros reunidos, y una mano áspera colocada entre mis

con la visión borrosa y un zumbido en los oídos. Ellos arrasaron nuestra fortaleza. porque el odio triunfante de mis captores no necesitaba traducción. Me desnudaron. Los soldados empaparon los escombros y lanzaron lumbre. Los soldados me llevaron a través de las puertas y al campamento enemigo. con la mejilla embarrada en el sucio barro caliente. a una enorme carpa en el centro. Yo no entendía Herrán entonces. Me quede allí. Un bastón de madera surgió de la multitud y me golpeó la cabeza. salaron los campos de los alrededores. Fui conquistado. Los hombres que me rodeaban. si una mano no me hubiera jalado por la túnica para ponerme de pie. apenado y encogido de dolor. Yo aún no había aprendido mi lugar. desnudo. eran fácilmente el doble de altos que yo y con enormes músculos ganados en batalla. postrado en la humedad. temblando y de rodillas a los pies del general de los invasores. Luego. Despreciado. No tenía necesidad de entender las palabras. hasta que no hubo una piedra puesta encima de otra.hombros. los sonidos guturales y sílabas abruptas eran ajenos a mí como el abuso que había sufrido durante la larga caminata hasta allí. cortando la ropa de mi cuerpo. Caí a la suciedad. . No lloré. Se burlaban de mí y me escupían. me empujaba hacia adelante. se echaron a reír cuando me tropecé. Ellos me hicieron ver todo.

me golpeaba y se reía cuando los otros señalaban los moretones frescos cada mañana. Mi corazón se apretó en mi pecho. Iba a buscar sus comidas. Él me envió a trabajar en las cocinas. me daba de comer. Fui separado de los hijos de los otros nobles. N. Pero sobre todo. Llegando a la ciudad. a mí me dieron el trabajo y el látigo. era mayor. pero mi maestro me mantenía cerca a su lado. carros para montar en caballos.R. lavaba su ropa. nunca voluntariamente. Como un esclavo. y le calentaba el agua para bañarse. tutores para educarlos en los usos y costumbres del pueblo de Herrán. tampoco. Si lo complacía. pero todavía no era un hombre. aunque a los otros chicos se les dio comida. En el momento en que el zigurat1 de su imponente dios pagano oscureció el horizonte. Mis suaves pies palpitaban con cada tortuoso paso. Mis huesos y los músculos chillaban durante las marchas interminables. Cualquier tonto puede ver que. Es un templo de la antigua Mesopotamia que tiene la forma de una torre o pirámide escalonada. el gran ejército volvió a Herra. 1 . mi mente se había cerrado.De hecho. me desengañé pronto de esa tonta idea. tirándome con él en su caballo cuando mi cuerpo me falló y ya no podía seguir el ritmo. porque el príncipe de Herra no parecía muchos veranos más viejo que yo. Si esperaba que por la juventud mi nuevo amo me ofreciera misericordia. mi maestro me presentó como un regalo a su rey. Servía al general. No eran menos prisioneros que yo. emití otro sonido de nuevo Su victoria fue completa.

pero mis amos sólo me daban un trozo de pan miserable cada día. así como calentar el agua para fregar la vajilla sucia. me regresó a la cocina. . Le cortaron la mano. Los otros esclavos se acostaban en cuartos al lado de las cocinas en las que trabajábamos. dormía encadenado a la chimenea de piedra de la cocina. temblando y desnudo. sólo para darme órdenes que tenía que obedecer. no traté de robar más. pero no yo. cualquier cosa para poner fin a esa miseria. Aunque estaba rodeado por los alimentos. cuando el rey Herra me consideró un hombre. Habría robado algo. Yo no hablaba con nadie y a nadie se le permitía hablarme a mí. mi crecimiento habría rivalizado con el de los soldados que me habían capturado. En la noche de mi decimoctavo cumpleaños. Lo quisiera o no. En mi primera noche en la cocina. Yo era responsable de mantener los fuegos durante todo el día. Si hubiera tenido una correcta alimentación. así que cuando él había terminado de follarme. No tenía lágrimas en mí para ese entonces. el rey me violó. si ese chico se hubiera desangrado hasta morir. pero no… él sobrevivió. mi prisión hasta mis dieciocho años. otro esclavo fue atrapado robando la carne de las cubetas de decantación.Me pinchaban para despertarme antes del amanecer para buscar leña para el fuego y prender las estufas de la cocina. Como también yo.

Mis amos me la pegaron cuando me cogían. El sudor alisaba mi piel. Me desperté en sábanas limpias. más que a la enfermedad y a la muerte. Sería azotado por atreverme a descansar en tan buen jergón. Seguí trabajando todo el tiempo que pude.A partir de ese momento. como nunca antes. Traté de forzar mis asustados ojos a abrirse. pero estaba un poco sorprendido cuando me desperté una mañana antes del amanecer con escalofríos violentos que sacudieron mi delgado cuerpo. como esclavo y prostituta. Era mi vida. aunque no había encendido todos los fuegos de la cocina y hacía mucho frío. Temía ir al poste de azotes si fallaba en mis deberes. cayeron hombres mucho más fuertes y más poderosos que yo. Me dolían los huesos. Por fin me desmayé y caí al suelo de la cocina. pero la amenaza de azotes no pudo derrotar al mareo en mi cabeza. Temblé de miedo por mí. una gruesa capa de mantas amortiguaban a mi cuerpo dolorido del frío suelo de piedra. No sabía de nada más. incluso si hubiera estado dispuesto. Mi garganta estaba tan rasposa y dura que habría sido incapaz de hablar. golpeado y violado. que aislado en la cocina escuchaba los murmullos maliciosos de los otros esclavos. La peste arrasó Herra ese año. forcé un débil gemido de mi garganta. arrastrándose en el palacio de Xerjes. Azotado. pero apenas conseguí . me pasaron entre los hombres libres que fueron mis amos.

Me quedé varias manos más corto que los otros esclavos y dolorosamente delgado. —Su falta de cuidado casi lo ha matado —. Mi debilidad me paralizaba. gruñó por encima del hombro de su túnica de seda fina. sus hombros se ampliaron. La gran mano de Xerjes se cerró sobre mi hombro huesudo. su penetración profunda partiéndome. era un blanco fácil para el abuso de mis amos y mis compañeros. —Estate quieto. también. me podía romper por la mitad. los músculos tensos llenaban su cuerpo. Di una vuelta para rodar fuera de la cama robada. Gemí con horror. Mientras que yo… El hambre me había atrofiado. Recordando mí noche con él. Si el rey quería. me encontré con que la plaga no me había paralizado después de todo. . ¿Micah? «¿Ese es mi nombre?» No lo reconocí. La cara dura del rey me miraba enojado. —No me es útil muerto.levantar las pestañas a unas ranuras estrechas. Micah. Mis ojos rodaban con salvaje terror. El rey había cambiado en la edad adulta. sosteniéndome rápido. la barra cruel de su boca torcida de asco.

— Si te mueres. —Báñenlo. Mis ojos se estrecharon. Se inclinó y me besó en la boca. Mi médico personal te atenderá y me mantendrá al tanto de tu progreso. ¿Fuerte? Yo nunca había sido fuerte. riéndose de mi jadeo asustado. Y le temía como a ningún otro. yo creía que Xerjes lo haría. Si alguien me podría seguir más allá de las puertas del infierno. . —Duerme. —No vas a ser castigado —. te seguiré al infierno para demostrarte mi disgusto en tu dulce culo noche y día. Por los dioses. Miró por encima de mí. me estremecí bajo su férreo control. impotente. La ansiedad sacudió mi vientre. Cuando me dio unas palmaditas en el hombro. No creas que te me escaparás con la muerte —. Los labios del rey se curvaron en una sonrisa. Come lo que está puesto delante de ti. Xerjes me alborotó el cabello. a mi izquierda. —¿Vas a crecer bien? Mi cabeza cayó a un movimiento de cabeza agudo.Silencioso. Su ceja arqueada. mi corazón se congeló. que apesta. —Tienes que descansar y crecer fuerte otra vez. —Fortalécete —. asustado. —Bien —.

¿No hay nadie más? ¿Otro que tome su lugar? —Sólo la amenaza de castigo para el chico tiene a los Alekites bajo control —. Su voz. Estaba muy enfermo. no importa que mis ojos arenosos demostraran que la habitación en que estaba encerrado estaba vacía. Y enseguida vomité todo de nuevo. Los dedos tiraron de mis párpados. —¿Micah? Debes esforzarte más. Muy débil. obligándolos a abrirse. ¡Haga algo! —Su cuerpo está fallando. . Me moví nerviosamente en mi jergón. incluso cuando me acosté con él. El rey soltó un gruñido. el roce de las sábanas dolían contra mi piel. —Él nunca ha hecho un sonido antes. —Ellos ya se mueven contra mí —. como ordenó. La luz brutal se clavó en mi cráneo. Mi cuerpo se arqueó con un arco. mi señor. Grité. Esa voz. mi voz ronca con el desuso. Me perseguía en mis sueños y a veces se burlaba de mí cuando me despertaba.***** Había dormido un montón. Sus maldiciones resonaban en mis oídos. Frágil. Me estremecía y gemía. Me comí todo lo que pusieron delante de mí. El dolor perforó en mis ojos.

su tacto era frío e impersonal. Me fortalecían como una valiosa pieza de ganado. y me levantaban la cabeza para poner en mis labios cucharas de caldo tan a menudo como podía mantener mis ojos abiertos para ser alimentado. Mi enfermedad me había devastado. encerrándome en la bendita oscuridad una vez más. el toque crudo desapareció. Ni más ni menos. Me habría caído al suelo si mi enfermera no me hubiera atrapado. Con el tiempo. Cuando finalmente se terminó mi fiebre. Si el esclavo muere. no hasta que la luna creció y menguó otra vez. cuando Xerjes pasó a través de la puerta. y me apoyaba en gran medida en el brazo de una enfermera. Mis cuidadoras cambiaban las sábanas que no podía evitar ensuciar. —Su destino es el suyo. se muere con él. ***** No morí. Bañaban mi demacrado cuerpo después de cada humillante episodio. estaba tan débil como un niño. Tampoco volví a la cocina. tan . se me permitió caminar sobre mis piernas temblorosas por el interior de la habitación en que me habían encerrado.Afortunadamente.

La mano me acariciaba el culo. Necesita descansar. inclinándome haciendo rápidamente la reverencia esperada de mí. ***** . —¿Su fuerza está regresando? —Sí. de todos modos. mi señor. Vean que tenga una túnica antes de que regrese. La piedra cincelada fría del piso en la frente. Me estremecí.grande era mi miedo. —Bien —. un dedo se deslizaba hacia arriba y abajo en mi pliegue. Palmeó la mejilla desnuda de mi culo. Sólo necesita ejercicio y engordar. mientras temblaba. luchando contra la náusea que hervía en mi delicado estómago. Mucho mejor —. pero las cocinas serán demasiado frías para él ahora. La punta de su dedo rozó mi agujero bien cerrado. así que no podía respirar. —Mejor. Que se puso tenso. mi terror bloqueó el aire en mis pulmones. pero no mandó que me levantara. Caí en mis gelatinosas rodillas. —Es una vergüenza cubrir un culo tan fino y delicado. —Pide al personal de cocina dejarlo sin follar durante quince días también. La sonrisita del rey y la amenaza de sus dedos explorando revolvían mí estómago.

Una ración de carne se había añadido a mi trozo de pan al día mientras estaba enfermo. pero desapareció. . después de todo. el gran placer del rey por lo pequeño que era yo. Me había llamado fino y delicado. había mandado que mi cuerpo estuviera vestido. demasiado rígida. o tan cansado como yo. Para que no se me olvidara. Nadie estaba más aliviado que yo cuando me quitaron mi ropa con la llegada de la primavera. El rey. Al igual que mis amos. Prefería tratar con la humillante desnudez que con esta farsa de caridad. Me follaron tan pronto como mi aplazamiento de quince días termino. Yo dejé de crecer. Como si pudiera hacerlo. cuando volví a mis deberes. Ellos todavía aptos. Tenía la ropa como los otros esclavos para el primer tiempo. temblando de inquietud. cuando volvió a mí el invierno siguiente. lo repugnante de la tela era una irritación constante para mí. me encontré con una túnica gruesa.Me trataron con deferencia. por lo que tenía que estar vestido. Recordé. pero en lugar de disfrutar del lujo poco común de la modestia. El látigo de mis maestros en la cocina me lo recordaba a diario. pero ninguno de ellos se atrevía a quitarme mi nueva cubierta por mucho tiempo. Yo sabía lo que era. Yo odiaba mi túnica. que fruncían el ceño porque ocultara mi cuerpo ante ellos. Me acordé de eso. y sus pollas impusieron mi sumisión ante ellos todas las noches.

casi de disculpa cuando utilizaban mi boca y el culo. Me confundían. Me abrazaban cerca. y nunca me recupere realmente de la enfermedad que me había consumido. discutían entre ellos sobre de quién sería puta. nadie se atrevía a hablar conmigo a la luz del día. A mis amos les gustaba jugar con mi pelo de color amarillo extraño. Me daban besos. ya que todos en la cocina me usaban como tal. A veces. Eso tenía sentido. Nunca más me dejaron esposado a la chimenea. como el de ellos. Oh. y jugar con el escaso roció en mi pecho y vientre. pero susurraban alabanzas suaves cuando me acurrucaba en su jergón en la oscuridad. Me quedé dos cabezas más cortas que la mayoría de los hombres. Y después… Me acariciaban. . tan diferente del suyo. sus grandes cuerpos me calentaban través de la noche. me hablaban sólo para mandarme a mis deberes. me golpeaban cuando los fuegos se extinguían o el agua caliente estaba tibia. me llevaba a sus cuarteles con él.Al parecer. él tenía la intención de que me quedase de esa manera. Era tan delicado como una mujer. Uno de mis amos me elegía cada noche. No lo entendía. no espeso. Antes. mis amos cambiaron. Una vez que la plaga detuvo mi crecimiento.

comenzó un lento y constante bombeo. Arremeter contra uno de ellos era tan impensable para mí como lo que estaba haciendo a mi polla. no había peleado. agarrando las sábanas en mi amo en mi esfuerzo por trepar lejos de él. y empuñó su mano sobre mi polla flácida. y sabía que la lucha sería inútil. Su duro agarre sobre mi eje me destrozó. Nunca había peleado con mis amos. Dios. Arqueé la espalda. Así que luché contra él. Su mano ocupada en la ingle me hacía daño. me golpearían y tomarían lo que querían de mí. Nunca había ansiado más la muerte. Simplemente. Luché ahora. Así que nunca había luchado contra ellos. Mi amo fácilmente me inmovilizó con su enorme peso. uno de mis maestros acarició mi polla. Cerró la boca sobre la mía para tranquilizarme. Cogió mis dos muñecas delgadas en una mano y las puso por . cómo luché. aunque mi miembro obedientemente se llenó y engrosó al tacto de mi amo. Incluso esa noche con el rey. No me atrevía a pegarle. pero tenía que hacerlo. El terror se disparó a través de mí. de todos modos. Eran mucho más grandes que yo. Me aparte de su toque. Me dolió. después de llenarme el culo con su semilla. Un grito de asombro dolido salió de mis labios hinchados cuando se negó a ponerme en libertad.En mi verano número diecinueve. Mi corazón golpeaba contra mi pecho.

Gruñó. Me quedé allí. pero juró a los otros que estaban equivocados. a pesar de que la evidencia de su furtivo saludo sobresalía de mi ingle. Traté de girar rápido. Me resistí y me Soltó mi polla y me golpeó. negando que me hubiera tocado. No había . llorando derrotado. Que sus ojos los engañaban. Sus dedos volvieron a mi hombría. El sonido de la palma de su mano golpeando en mi mejilla me arrancó del atemorizado silencio. húmedos con la humillación y la traición juntas en ellos. metiendo su lengua. Me ardían. Nunca me endurecía cuando mis amos me follaban. Mis ojos se abrieron. Él negó con la cabeza insistentemente. y gruñó crueles amenazas. Entonces mi amo me soltó. ―que no lancé un sonido de manera voluntaria desde la última vez que vi a mi madre― chillé. punzado cuando mis lágrimas lo inundaron. Mi rostro palpitaba. impotente. Mi boca se abrió por el aturdimiento y mi amo se aprovechó de mi asombro para triturar sus labios con los míos. lo golpeé. Yo. Grité. sus ojos desorbitados por el pánico. retorcí. jadeando como un rayo. con urgencia acarició mi hombría. Desesperado. cuando los demás irrumpieron.encima de mi cabeza. No.

pero él juró que nunca me había tocado de otra manera. El capitán frunció el ceño. No puede responder. Lágrimas silenciosas se deslizaron por mi rostro. El capitán de la guardia me jaló levantándome. —Luchó conmigo. Mi abusador reiteró su negación de que alguna vez había puesto una mano sobre mí. Quería tanto echar la mirada hacia abajo. tiró de mí y mirándome fijamente me pellizcó el mentón castigándome con sus dedos. Me acurruqué en mi cara y sollocé. Sus ojos fríos me asustaron. él juraba que mi longitud y circunferencia sólo me hacían una puta desafiante. pero su duro agarre en mi mandíbula me lo impidió. levantó el dedo para trazar mi mejilla enrojecida. lo que me hizo llorar todavía más duro.acariciado mi polla. En su lugar. tragó saliva y asintió con la cabeza desesperadamente. —Usted le dio una palmada. ¿Por qué? Mi maestro. —Él es mudo. sujetado por dos soldados. Gunter. por eso lo golpee. Puede hablar muy bien si quiere. Me había utilizado. Su semilla se filtraba de las mejillas a mis muslos. lejos de la implacable determinación del capitán. Los soldados fueron convocados. Me acribilló a preguntas. —Ustedes dijeron que se presentaron aquí porque lo oyeron gritar. Fue entonces cuando gritó. .

la mirada abatida. por supuesto. Pero una parte de mí murió ese día. Desnudo y roto. . y el capitán de la guardia estaba en lo cierto sobre que dócilmente me prostituía para todos ellos. La desesperación me invadió. con los brazos alrededor de mi estómago. Todo el mundo me debía conocer como la puta dócil de mis amos. Mis amos nunca dejaron de follarme. No sé por qué me dolió saber que era ampliamente conocido porque entregaba mi cuerpo a los codiciosos deseos de mis maestros. me desplomé en el suelo. todos en Herra. Los hombros encorvados. Cuando me soltó la barbilla. Nadie tocaría mi polla de nuevo. mi agresor fue detenido y los cargos continuaron debido a que mi puta timidez era muy ampliamente reconocida. por qué esto ―por encima de cualquier otra degradación― me destrozaba tan bruscamente. mientras que el amo transgresor fue azotado hasta la muerte. pero lo haca. sabemos que él es una puta dócil para todos ustedes? Miente. —¿Cuando todo el palacio. De hecho. sentí cientos de ojos sobre mí. estaba entre el personal de cocina en el patio al amanecer del día siguiente.Los labios del capitán se torcieron con un desprecio que provocó que instintivamente me encogiera.

cuando mi mundo cambió fundamentalmente. calentando la cama de Nerón un escaso mes después. Había trabajado duro todos los días. Había reglas. Era todo lo que tenía. tendría la esperanza de que sus dedos acariciaran mi cabello. después de un suave beso presionando mis labios me quedé dormido. no sería vencido. No era mucho de una vida. Una vez más. y había cumplido mis deberes. Casi dos años en la prostitución. . Más de diez años en la esclavitud. pero era la vida a la que me había acostumbrado. La interminable rutina comenzaría de nuevo al amanecer.Dormía cómodamente en los brazos de mi maestro. un orden en mi mundo. Uno de mis amos me había seleccionado para su uso. Si lo complacía. Yo dependía de eso.

empapando mechones y corriendo sobre los ojos. palmeando sobre mi boca. —Ponte esto. No retiró la mano que asfixiaba mi boca. ¿Ni un sonido? ¡Yo no podía respirar! Su brazo apretaba alrededor de mi vientre como una banda de acero. La punta de un puñal en la garganta perforada. La semilla del hombre seguía dentro de mi culo. enfocados en un corte irregular rodeando la garganta del amo Nerón. Mis ojos se abrieron ampliamente.Me desperté en la oscuridad cuando algo caliente y húmedo se deslizó sobre mi frente. pequeño príncipe. —Ni un sonido. ni el aprisionamiento de su brazo. Humedeciéndome el cabello. susurró en mis oídos. sien y mejilla. me alejó de mi amo muerto y me sostuvo contra la pared de piedra de su estómago. aterrorizado. parpadeando. susurró la voz en mi oído. Su balbuceo impotente cuando él se ahogaba en su propia sangre. . Una bilis amarga subió hasta mi garganta. sacudí la cabeza con un gesto rígido. Me levanté desde el pecho de mi amo. —Preste atención y obedézcame —. Una mano me castigó duro. El intruso pasó un grueso brazo alrededor de mi cintura. el miedo se enroscaba como víboras en mi estómago.

Hurgué en la pila de tela que metió en mis manos temblorosas. así que tiré de la túnica por encima de mi cabeza. murmuró. Mi agresor empujó mi espalda. hundiendo mis delgadas caderas con mucho espacio de sobra. Y perdí. empujé mis temblorosos brazos en las mangas. Las miré embobado. de manera que el intruso me los sujetó. yo sabía lo que era. salvo su asesino. y nada tenía sentido ya. —Siéntese —. Lo desdoblé con los dedos entumecidos. Me senté. hechas para un hombre de tamaño normal. Me sentía tragado por la tela... Sí. Los cordones me derrotaron. La túnica cubría hasta las pantorrillas y el hombre había envuelto los cordones de mis pantalones alrededor de mí. Llegué al piso donde la segunda pieza se había caído y me puse los pantalones ciegamente. Mis dedos trazaron el cuello del material mucho más suave y más rico que el de la picante lana que era forzado a usar en los meses más fríos del invierno. dos veces antes de atarlos. . como la ropa. ¡Botas! Eran demasiado grandes. no había nadie que me ordenara. Metió mis pies en unas botas. que yo no era. Una túnica. Mi amo había muerto. el bulto se separa en dos puntos.

ni siquiera para recoger el agua que había atendido todos los días durante los muchos años pasados. el calor del sol me había estado prohibido. —Sígueme. Mi cabeza me daba vueltas cuando el oscuro extranjero me agarró del brazo y me llevó del cuarto de mi amo.Él me levanto sobre mis pies. Torpe y tembloroso. mi Señor. sus pasos eran silenciosos. Cuando abrió la puerta a las huertas. —Valor. No debía salir de la cocina. Yo negué con la cabeza. . Internándose en la noche. Mi pulso se aceleró cuando me jaló adelante. pequeño Príncipe —. violentamente negando. Otro de los esclavos traía grandes y pesados baldes a la cocina. me empujaba a través de la puerta. Arrastrándome detrás. Mi asaltante asintió con la cabeza en un gesto exagerado. elegantes y rápidos. Nunca. ¡No se me permitía entrar en los jardines! Nunca me había sido permitido ir allí. resbalándome en las botas demasiado grandes. me jale de su puño y clavé los talones. Inclinó su gran cuerpo sobre mí y me susurró en la concha de la oreja. me resistí. El desconocido lanzó una mueca por encima del hombro. al final del pasillo y de vuelta a través de las cocinas que me encarcelaron. El corazón desbocado.

mi sangre se subió a la misma. mi Señor. Le di a mi culo un masaje suave y echó a correr sin problemas. Sí. me alegré de tener algo en qué apoyarme. tirando mi cabeza y el pecho por encima del hombro para atrapar mis muslos contra su pecho. La cabeza me zumbaba débilmente. — Sólo unos pocos pasos más. pero nunca había soñado. No había sonado casi sin aliento. Me habían entrenado para obedecer. lo que me dejó perplejo. No podía respirar. salvo seguir. Mis piernas cedieron al fin con el sólo pensamiento de estar tan lejos de mi casa. Agua. ¿a qué? El pánico agarraba mi garganta. yo era un niño más que un hombre. Él me recogió en su lugar. No sabía nada más. pero qué iba a hacer. como estaba colgado boca abajo. Unos pasos más. Me llevó por la línea de sombras que marcaban las paredes interiores del jardín y el tranquilo golpe del agua contra la línea de la costa llego a mis oídos en unos instantes. pero no me retorcí en su agarre.Cerró la puerta detrás de nosotros con un clic en silencio. no importaba mi incomodidad. . porque no choqué con el suelo. Yo había oído hablar a los otros esclavos de bañarse y de lavar la ropa. la cárcel. a pesar de que no me empujaba mucho. y el extranjero debía haber previsto el colapso por mi temblor. Mis labios fruncidos en una mueca mientras miraba la oscura sombra de su espalda. —Un poco más lejos. El río. Me cogí del material de su túnica.

El hombre había aflojado un árbol. desde la orilla del río y lo empujó hacia el agua. las ramas cargadas de hojas. Cuando la corriente de agua se hizo más fuerte. Micah. estirando el brazo hacia mí. El olor verde emanó hacia mis fosas nasales. Había sido tomado-capturado de nuevo. ocultos dentro de sus ramas —. lo entendía. —Vamos a flotar a Herra. por lo menos. Plantó una bota a la orilla del río. me bajó a la fresca hierba de la orilla del río. Tragué saliva. Mi mente ansiaba cada vez menos volver al aumentar la distancia desde la cocina. . Estarás a salvo. Mis músculos apretados se relajaron. Mi corazón se apretó. No podía escapar de él. pero ¿sin duda mi peso añadido podría cobrar su precio? Mi cabeza daba vueltas al darme cuenta de que su fuerza era tan grande que no era una carga para él. lo podría aceptar. Esto. —Ven.físicamente. pasé los dedos a través de las nítidas lanzas verdes de la exuberante alfombra debajo de mí. La certeza de que mi secuestrador era capaz de tal poder me había estabilizado. Pasmado. Alcé la mano para oler su perfume. Esto. Hierva. —Voy a sostenerte en el agua. Mis ojos se cerraron en la decadencia. El hombre negó con la cabeza por mi vacilación.

pequeño Príncipe. Nos dejamos llevar por el río. su musculoso brazo enredado alrededor de mi cintura y bajo el agua fría. Cuando el frío me hizo temblar. Mucho mejor que tú mismo —. lejos de él. Mis brazos se dispararon a su cuello. Ven. con su ingle formó mi asiento. se deslizó con nosotros al centro del árbol. —Estate quieto —. su calor atenuaba lo frío del agua. te conozco. —Has sido condicionado a obedecer. mis dedos se enterraron un poco en su carne.Mis ojos se ampliaron. y me obedecerás a mí. me acurrucó contra su pecho. Mis pies chapoteaban en el agua sorprendentemente fría. Mi respiración se aceleró al punto del jadeo cuando llegó a mi cuello. —Sí. . A mi vientre. Una vez más. lo harás. y usó una rama como su camino. ¿Él sabía mi nombre? Una sonrisa tiró de los labios del extraño cuando se inclinó hacia adelante para tomar mi mano. aferrándose rápido cuando el agua se hizo más profunda. Dando patadas se alejó de la costa. Me guió en las ramas de los árboles. Ven a mí. A el nudo endurecido de los pezones. y él se rió de mi estremecimiento nervioso. mi cara hacia el exterior. El temor floreció al rojo vivo dentro de mí cuando me volteó en sus brazos. Me atrajo hacia él. Metió mi culo en su regazo.

te voy a calentar. ¿verdad? El frío te afecta mucho —. me acurruqué en su calor y borré de mi mente lo que me estaba pasando. . Mi temblor y la rápida corriente me despojaron de las dos botas y los dedos de mis pies pronto se estremecieron con el frío también. Así que sólo pensaba en la sensación progresiva de adormecimiento en los dedos. y ya lamentaba la pérdida. Ninguna alarma se elevó. ¿No fallaría en el acto de representar un administrador cuidadoso de sus bienes? Y tan rápidamente. no podía. No se me debía confiar cosas tan bellas. también. El agua estaba tan fría que chupaba el calor de mi carne. No hubo ninguna protesta por nuestro escape. Las puertas exteriores —. Apoyó su barbilla encima de la coronilla de mi cabeza. No quería preguntarme quién era ese hombre o por qué me hablaba con tanta amabilidad. Me mordí los labios para acallar el castañeo de mis dientes y probé la sangre. podía manejar eso. —Tranquilo.—No pesas nada en absoluto. Mis dientes castañeaban. No las merecía. aún. mi señor. susurró en mi oído. una habilidad que había perfeccionado en mis años de servidumbre. —Cuando estemos libres de esta maldita ciudad. ¿Me golpearía por mi descuido? Yo nunca había tenido botas antes. Mi captor. Simplemente nos alejamos.

entonces iríamos a la deriva. ¿Por qué me preguntaba? Si él decía que iríamos a la deriva. tensando mis delgados brazos alrededor de su cuello y apretando mis muslos alrededor de su gruesa y musculosa cintura. Me abrazó contra su pecho y deje que el río y el extraño me llevaran a donde quisieran. —Lo hiciste bien. todos vamos a ser libres. —Usted es libre. Mi cuerpo se sentía congelado. Micah. así que colgaba lo mejor que podía. ¿Puedes soportar el frío un rato más? La corriente nos llevará más rápido de lo que puedo correr contigo sobre mi espalda. mi secuestrador me pasó detrás de él. Podemos dejar el río ahora.Cuando las hogueras en la cima de la muralla de la ciudad se desvanecieron detrás de nosotros. al igual que los bloques de hielo fangoso almacenado en las bodegas de la cocina. Hizo una pausa. el extraño exhaló un largo suspiro. mi Señor —. pero yo no sabía nadar. Su brazo apretado alrededor de mi cintura. y ya que parecía que esperaba una respuesta. si gustas. asentí con la cabeza mi consentimiento. ***** Luego. Se apartó de la cubierta protectora de nuestro árbol. —Finalmente. pero nuestro campamento está más abajo. nadando hacia la orilla .

Marchó a través de los árboles. No sabía cómo complacer a mi nuevo amo. La temía. De repente se detuvo y se agachó en cuclillas. y necesitaba desesperadamente agradarlo.. desenredando mis brazos de su cuello. —¿Puedes caminar? Negué con la cabeza contra el filo de su hombro. La envidiaba. Cuando casi lo había alcanzado. Me recosté. —Pero no debemos entrar en el campamento mojados. y la falta de instrucción me oprimió el estómago. porque. porque yo nunca había estado seguro de nada. . con trazos ágiles y eficaces. Me aferré a su espalda mientras caminaba hacia la tierra seca y hacia el velo de los árboles que bordean la costa. clavándose en mis huesos a través de la capa húmeda de la ropa que me había proporcionado. excepto de mi servidumbre. Podría envolver mi mente a su alrededor. Envidiaba su confianza en sí mismo y la temía. Mis muslos se abrieron de golpe. con las escasas reservas de mi cuerpo agotado por el viaje angustioso. temblando de nuevo cuando la brisa de la noche pasó rozando mi piel húmeda. —Xerjes no esperará que su propia gente te oculte.del río oscuro. pero sólo si yo satisfacía lo que él requiriera de mí. Mi trasero depositado en el suelo duro. sus pasos seguros. Podría aceptar este cambio y mi nuevo lugar con el descomunal extranjero.. Cierto. se levantó fuera del agua. Me había exigido tan poco. así que viajaremos con un grupo de comerciantes de la frontera — Se giró y tiró de mi ropa empapada.

esas manos empezaron un masaje enérgico. La piel de gallina invadía mi piel clara. el calor creció en mis mejillas cuando sus dedos tiraron de los cordones de sus pantalones. Recorrió la manta sobre mi piel desde la fría garganta.No podía obligar a mis brazos y piernas de plomo a cooperar. En lugar de andar a tientas sobre mí. me sorprendí. nunca sería tan osado como para examinar su polla hasta que me ordenara hacerlo. El toque no era desagradable. pero él hizo rápidamente el trabajo de desnudarme hasta que me extendí debajo de él temblando y desnudo. Cuando sus manos cayeron en la manta de lana que cubría mi pecho delgado. sin embargo. Inmóvil. hasta la ingle. Incluso una puta experta como yo. Se estiró hacia un lado y desplegó una manta. pero me resistí a la tentación de retorcerme. . La caricia era más bien impersonal… agradable. la extensión de su esculpido pecho absurdamente grande. mi mirada regreso a él. Mi corazón dio un malvado vuelco de placer prohibido por sus grandes manos calentándome. Él me follaría. Mi mirada rápidamente se alejó de él. luego de vuelta otra vez. metiéndome en ella y cubriendo mi desnudez antes de levantar sus manos para eliminar sus propias ropas empapadas. Mis ojos curiosos lo observaban sacar su camisa sobre su cabeza y comenzar con sus botas. Admiraba el puñado de músculos. que brillaba bajo la miserable luz de una menguada luna. sus anchos hombros. Ah.

Una nueva preocupación se enroscó en mis entrañas. los dedos aún trabajaban en la manta sobre mi carne. pequeño Príncipe. Las mujeres me dejaban confuso.Debo abstenerme. Debo hacer lo que mi nuevo amo quiera de mí. que eran folladas como yo. por supuesto. Sólo eso. pero nunca había querido follarlas y la idea de complacerlas con mi boca me hizo estremecer de asco. nunca había sido tocado por una. Sabía que los hombres empujaban sus pollas dentro de ellas. Su atención se centró al dejarlo. —Miriam vendrá y te atenderá. mi nuevo amo no esperaba que yo… Los ojos del extraño se suavizaron por mi sonido rápido de angustia. Las había visto en la cocina. Sin duda. de lo que yo había estado secretamente contento. Me puse tenso. . bloqueando el aire en mi pecho. Nunca me había acostado con una mujer. pero me mantenía muy lejos de ellas y ellas de mí. La sangre rugía en mis oídos. Sonrió y tiró juguetonamente de la trenza grasosa de color amarillo que se deslizaba y caía por mi hombro. —Atenderá tu pelo. ¿Una mujer? ¿Iba a ser dado a una mujer? Chillidos de angustia se lanzaban a través de mí.

Yo no. y mis ojos brillaban con el brillo chispeante de esmeraldas. pero muy redonda. Nadie lo sabía mejor que yo. Llevaba una áspera canasta. . lo extendían sobre mi pecho y lo acariciaba cuando habían terminado. Yo era un esclavo y lo más bajo entre ellos. pero también era apreciado por mis amos. Sabía que esto era así. Yo era una novedad. pero nunca había sido capaz de aplastar la vanidad sobre mi singular colorido. Me miró fijamente. Todos los demás eran de pelo tan oscuro como sus ojos. murmurando con asombro el fuerte contraste de mi cuerpo pequeño y pálido contra el de ellos. ni privilegios. marrón o negro. era baja como yo. Mi estómago se revolvió. me hizo retorcerme bajo mi manta. como si me tranquilizara. perdonaban mi debilidad física en virtud de mi color excepcional y mi cumplimiento a las exigencias de sus pollas. su piel tostada y tez morena. porque mis maestros me lo contaron muchas veces. La señalada mujer salió de los árboles circundantes. Disfrutaban de acariciar mi piel cremosa. y en ese momento. aunque la mano del desconocido dio unas palmaditas en el brazo. cada pelo de mi cuerpo era de un rico color amarillo del mismo tono de la miel. Ellos soltaban mi pelo y lo empuñaban en sus manos cuando follaban conmigo. Besaban mis párpados y alababan mi color extraño.¿Mi cabello? ¿Qué pasaba con mi cabello? No tenía ningún derecho.

y cuando mis ojos se enfocaron con miedo en mi secuestrador. así sería. Podría afeitarme calvo. tirando de mi trenza por encima de mi hombro. . me informo el extranjero. Sin embargo. él levantó la palma poniéndola sobre mi mejilla. las lágrimas quemaron mis ojos cuando sentí el suave tirón en mi trenza. la cadencia rondaba a las palabras conocidas pero a la vez extranjeras. y de hecho. y me concentré en mi gratitud de que no requiriera mucho. solo un poco. desconcertado. El terror me apretó el estómago. Ella habló con el hombre en una lengua que no entendía.La boca de la mujer estaba oprimida. sólo pude mirarla. Pero cuando la mujer me miró y habló. Ella corrió a mi espalda. Pero si mi nuevo amo decía que se cortaría. Una sola lágrima se deslizó por un ojo. Mis ojos se estrecharon mientras conversaban en voz baja. —Tranquilo. Me senté. Mi pelo nunca había sido cortado. y me quejé cuando sentí aligerarse mi cuero cabelludo cuando la mujer cortó la madeja espesa de mi pelo. Ligeras puntas escaparon de la cortada cola de mi trenza y rozaban mi cuello. Volverá a crecer. Parecía que debía saber este idioma. mi Señor —. —Ella necesita que usted se siente. algo quejándose en la parte trasera de mi mente sugirió una traducción para una palabra o dos. revelando mi cuerpo de puta al mundo si así lo deseaba.

Parpadeé sorprendido. Los soldados de Xerjes buscarán el pelo rubio del muchacho-hombre en primer lugar. Mi mirada baja. La mujer habló de nuevo y el extranjero tradujo una vez más. un olor horrible. Cuando lo hice. Te lo juro. rancio. » Después de haber cruzado la frontera. Asentí con la cabeza. ayudando a la mujer a librarse de lo que quedaba de mi pelo en la trenza suelta. . Mi secuestrador me acarició la línea de la mandíbula y sonrió ante mi vergüenza mientras la mujer trabajaba la mezcla de mal olor en mi pelo recién cortado. vamos a lavarlo. —Va a volver a crecer —. repitió cuando abrí los ojos.Él pasó sus dedos por encima de mi pelo suavemente. —Inclínate hacia atrás. pero van a arrestar a cualquier persona lo suficientemente pequeña que esté soltando tinta en la ropa. obstruyó mi garganta dolorida y ronca. —Sólo es temporal —. —Mantenlo seco o el color se notará. mi pecho gimió porque también sabía qué era ese olor: colorante. Ella podía hablar Herrán. apartado por un momento de mi miseria.

Con el tiempo. Mi cansancio se unió con mi dolor. acercándose me limpió y me vistió como un niño a una muñeca. y no toleraría mi lloriqueo mucho menos ahora que yo era feo. . un zumbido suave en la parte trasera de mi mente mientras lloraba. apretándome las gruesas ropas. la paciencia de mi nuevo amo tendería a desaparecer. Pero la horrible presión en mi pecho no se aflojaba. Cada caricia de las manos de la mujer en el horrible pelo cerraba otra banda en mi corazón. me hizo llorar más fuerte. El desconocido volvió con una pila de ropa seca. Quería parar. Lloré mientras mi captor se cerró sus propias ropas. La mujer desapareció entre los árboles cuando terminó. sosteniéndome contra él. ciñéndose la correa de su cintura. casi familiar. era tanto que me agobió. aunque su resolución en cuanto a lo que la mujer me hacía no vaciló. Dejé que los sonidos de su conversación rodaran a través de mí. y las mangas cubrían mis muñecas y los tobillos en vez de perderme como lo hacía en la túnica y los calzones mojados. —Él va a estar bien —. apilándolo en puños para distribuir uniformemente el color. y lloré cuando se inclinó y me recogió en sus brazos. Lloré. en silencio me consolaba. y los dos hablaron mientras sus dedos me amasaban la pintura en el pelo más corto. aunque el material pecaminosamente flexible rozaba contra mi piel. Los dedos de mi secuestrador acariciaban las lágrimas de mi cara tan pronto como caían. El hombre pasó a la otra lengua.Curiosamente.

Se arrodilló junto a la hoguera y me acostó en una pila de mantas al lado de él. Me dormí. . Sollocé.Metió mi cabeza en el hueco de su hombro y me llevó a través de los árboles al campamento. Su pesado brazo se posó sobre mi cadera. Me retorcí cuando su aliento me hizo cosquillas en la piel sensible de mi nuca descubierta. —Duerme. presionando su frente a mi espalda. —Ahora vas a estar caliente. Se tendió detrás de mí. pero el calor del fuego se sentía tan bien. Con su calidez en mi espalda que me envolvía como en un capullo delicioso y de seguridad.

Conocía a mis amos. La polla de mi captor estaba rígida. El olor de la carne hacía bromas a mis fosas nasales. presionando las capas de mí túnica en el pliegue de mi culo.Me desperté sobresaltado antes del amanecer. consumido después de calentarme a través de las largas horas de la noche. y mi mirada se enfocó en un bote negro. Él soltó un gruñido. el mango estaba atado a través de una lengua que lo sostenía sobre él. Todavía no. los había conocido bien. lo cual no era habitual en absoluto. como de costumbre. Pero no a éste. El fuego ardía sin llama. Atrapado en unos brazos que no reconocí. Cuando experimentalmente moví las caderas para . Mi corazón galopó. a todos ellos. Yo estaba muy acostumbrado a la punzada de los ejes de mis amos en la mañana.

Él me había mandado. lo encontré más allá de la hoguera. No sentía el calor del cuerpo de mi amo estrechándose contra mi espalda. La fuerza debilitada del cuerpo de mi amante envuelta sobre mí. pero me gustaba ser acariciado y él no me falló. Mis labios se curvaron. Mi nuevo amo no me había reclamado todavía. ésta era la única parte del celo que verdaderamente disfrutaba. Abrí los ojos. ***** Voces apagadas. el estruendo de su voz en mi oído. su olor muy dentro de mí. —Vuelve a dormir. A pesar de la precariedad de mi situación. Su voz era baja y ronca. acomodando bolsas en una yegua alazana. Sexy. El corto viaje de su mano en mi pelo me inquietó cuando me acordé de mi nueva fealdad. —Estate quieto. ollas golpeando y el llanto de hambre de un bebé me despertaron más tarde. apretó su mano en mi cintura. La mujer de los árboles de ayer por la . Así que lo hice. somnolienta. pero la comprensión de la otra mano en mi cadera me apretó en señal de advertencia.poner a prueba el largo y ancho de la virilidad de mi nuevo amo.

noche salió de una tienda de campaña cercana y se echó hacia atrás por la sorpresa de encontrarme despierto. me limpie los labios irritados. Caldo. Tenía hambre. no del todo familiar lenguaje. y me quemé la lengua y el techo de mi boca con el primer bocado. pero hice lo que me dijeron. Sacudí la cabeza hacia atrás. . donde metió una taza en el bote negro. Los ojos de la mujer se estrecharon. Él asintió con la cabeza. Mi hambre no me permitió esperar a que la bebida se enfriara. un par de perros la siguieron cuando se acercó a nuestra fogata. lancé una mirada a mi secuestrador. Toqué el contenido. Me senté en mi charco de mantas. —Tiene miedo de que tu estómago rechace los alimentos. bebiendo el contenido de la taza con más cuidado. Mi captor se acercó al fuego y vertió el caldo restante en un frasco que ató al aparejo del caballo. o pasaran días antes de que Miriam te ofrezca comida más contundente en tu taza. Empujó la humeante taza hacia mí. porque no había probado la carne desde que me había recuperado de la plaga. Me senté en mi jergón. El desconocido se echó a reír. así que acepté la taza. Mi estómago rugió al ver las rodajas finas de carne de vaca flotando en el líquido caliente. Ella se quejó por mí. Bebe lentamente. Ella charlaba conmigo en ese extraño. no estaba enfermo.

Busqué la correa en la cintura hasta que mi nuevo amo se apiadó de mí y lo desató. Asentí con la cabeza y lo seguí a su caballo. la mujer. no saldrás de mi vista. y otras tres familias en tiendas de campaña cercanas levantaron el campamento. Me metí de nuevo en la ropa que me . ¿Listo? Mi vejiga llena me dolía. Ató la taza y un pequeño bolso de la mujer arrojándolos a la silla. Él frunció el ceño. me guió hasta la orilla arbolada del río. Ruborizándome. pero la vergüenza coloreó mis mejillas de todos modos. Se detuvo una vez que estuvimos ocultos de los otros por la maleza. Me mordí el labio. —¿Tu estomago está bien? —. así que negué con la cabeza. me preguntó cuando tomó mi copa vacía. Él sonrió y me cogió la mano. pequeño Príncipe. Tal vez ni siquiera entonces —. Desde el amanecer el hombre me prohibió que los ayudara. —Adelante. aunque temblé por que el tamaño del animal que se elevaba alto por encima de mí. El hombre no veía en mi dirección. sólo me moví del jergón cuando mi amo me dijo que podía enrollar las mantas y guardarlas en la parte trasera de la silla del caballo. saqué mi polla. sólo observé.Él. Cambiado en mis pies. también. —Hasta que tus pies toquen el suelo de nuestra patria. —Vamos a intentar algo más sustancial una vez que estemos en el camino. Volteé la mirada a los árboles.

Volé por el aire. dijo cuando yo dude. Me metió delante de él en el caballo. un chillido de sorpresa se deslizó por mis labios. me había dado botas nuevas para mis pies. —¿Tengo que mostrártelo de nuevo? Estudié el nudo en la cintura con los ojos entrecerrados. Me había preparado para un largo día de caminata. Si mi madre no me lo hubiera prohibido. Vámonos. riendo. Sí. puedes hablar lo suficientemente bien si quisieras. me hizo señas hacia delante con la punta de los dedos. Me tomó una mano con cuidado. Se volvió y montó en el primer caballo. Mi sangre se enfrió. —Bueno. —Ven —. Con los sonidos que haces. y sus dedos se apretaron alrededor de mí mano. Parecía bastante simple. . yo podía hablar. pero él se inclinó y me tendió la mano. pero él me agarró de mis caderas.había proporcionado y escuché con atención mientras él me enseñaba a asegurarlos. Negué con la cabeza. —Eres un mentiroso y un falso. tirando de mí hacia arriba.

Cambió las riendas del caballo a una mano y tiró de la capucha de mi túnica. como yo ahora. —¿Micah? ¿Te acuerdas de ella? Yo temblaba. debería haber sido cuando no era mucho más que un potro de hombre. sí. finge estar dormido para que ninguno de los soldados vea tus lindos ojos. mientras que la suya había sido natural. Sí. —Al igual que los de tu madre. suficiente exótico para el mundo de hombres altísimos. pero sólo por diez veranos más o menos. ¿Había conocido a mi madre? Mis cejas se elevaron. Mi madre había sido pequeña. con el pelo amarillo. Mi crecimiento fue atrofiado por la hambruna y los abusos. Él era mayor que yo. Ella había sido justo como yo. por lo que mi cabeza estaba envuelta. Por ahora. piel pálida y los mismos ojos verdes. —Muy bonitos —. joven Micah. Mis ojos se abrieron. —Cuando nos detengan en el camino. Si hubiera conocido a mi madre. enormes e imponentes que tanto nos deseaban por nuestra delicadeza. . pero el parecido era sorprendente. su silencio nos sirve —.—No frunza el ceño. también. me acordaba de mi madre. Por supuesto que no. Él los miró fijamente.

Asentí con la cabeza mirando hacia arriba y luego a sus ojos. Puse mi mano sobre mi pecho. ***** El sol caía a plomo.. —He venido. la tierra de donde fuiste robado cuando eras niño —. —Soy Eli. Un buen nombre. y luego de tomar una respiración profunda. Brillaban con una cálida preocupación que me mareaba y me apretaba la garganta. no. . aplané la palma de mi mano sobre su pecho. bajó la cabeza. —Eli —. Eli. como señalándome.Ella me amaba. Eso. Ciro. Sus labios se curvaron. para llevarte a casa. —¿Micah? Me molestó que yo no sabía quién era él mientras que él parecía saber mucho sobre mí. hijo de Tadeo el griego. Tampoco su mandato de guardar silencio. fuerte. Mi corazón dio un vuelco feliz. nunca se me había olvidado. Su mano cubrió la mía. —Vengo por orden de tu padre. Principito. Estos eran oscuros.. rey de Alekia. a excepción de. al igual que los de todos los demás.

Por la admisión de Eli. se había apoderado de mí. Era curioso que tuviera tantos hermanos después de crecer yo solo. Mi maestro desató mi taza y vertió el caldo todavía caliente de la jarra. me habló de mi padre y la guerra que me había arrancado de una patria de la que ya no me acordaba. Era apreciado. —Bebe. el rey Herrán. Ni siquiera podía casarme para fortalecer los lazos políticos de mi padre. aunque inútil. Suspiré.El balanceo del caballo me mecía. pero no era el hijo mayor. Como el hijo más joven. si hubiera sido capaz de soportar el toque de una mujer por el bien de mi pueblo o no. no lo podía entender. y no importaban las pacientes explicaciones de Elí. no tenía importancia alguna. yo no era el primogénito. Y aterrorizaron a otras familias nobles para que cedieran por temor a que sus hijos fueran capturados y compartieran mi destino. Me quedé dormido en los brazos de Eli. Cuando desperté. ya que ningún aliado correría el riesgo de entregar a una hija a alguien débil y dañado como yo. Ninguna me querría. como el medio más seguro para obligar a mi padre a someterse a su yugo. Xerjes. No iba a heredar el título de mi padre. No lo entendía. . Me dijo que Herra codiciaba Alekia como un escenario para la guerra contra las naciones más ricas del sur.

y me puse tenso. Me comí hasta la última migaja. Los otros apoyaron mi historia. Come. asustado de que los otros tal vez me alejaran de él. Pero lo tenía. añadió agua. y me mostró un segundo trozo idéntico en su palma. ató la copa y buscó dentro de una bolsa pasándome una pequeña rebanada de pan para mí. Micah. regresó y hablaban sin sentido para mí.Después de que lo escurrió. Miriam. por lo que nos dejaron pasar. pequeño Príncipe. Cuando me desperté. Mi amo desplegó mi jergón y lo bajó. Cuando el sol se deslizó bajo en el horizonte. me puso encima de él. Eli me advirtió de que los soldados nos habían detenido mientras yo dormía. nos detuvimos para acampar. Él arqueó una ceja. . Arranqué un extremo y le pase de regreso el pedazo más grande. ¿Cómo me iba a comer todo? ¡Reventaría! —Tu carne es muy delgada en los huesos. y luego encendió a toda prisa una fogata. Luego colocó la olla negra en el asador de nuevo. Fruncí el ceño ante la mayor proporción de la barra de pan que había dividido. —El pan es tuyo. No tengas miedo. —Les dije que eras mi aprendiz y que estabas muy enfermo. pero necesité toda la tarde y otra siesta antes de que pudiera manejar la hazaña. La mujer.

N. —Necesitas descanso. ¿esperaba que comiera otra vez? Tres veces en un día. Por los dioses. Mi maestro me empujó hacia abajo. donde había pensado que volvería a dormir esa noche. y la llevó a su tienda. menos usado] s.. La inactividad me asustaba. Tejido fuerte y áspero. Arpillera [también harpillera.C. Él me sacó de mi jergón. así que supuse que era la suya. geralmente de estopa. el pan que comeríamos en el camino de mañana.y comenzó a lanzar los ingredientes: un trozo de carne de vacuno. que se usa sobre todo para hacer sacos y para embalar. Mientras ella cocinaba. f. Metió pequeños grupos envueltos en la pesada arpillera2 junto a las brasas. extendiendo sobre mí una gruesa capa de mantas. un par de patatas cortadas en trozos pequeños y trozos de zanahoria. Eli y el esposo de la mujer levantaron la tienda que vi por la mañana y una segunda tienda junto a ella.. 2 . No había comido tanto desde. ¿De qué? ¡No había hecho nada durante todo el día! —Voy a traer la cena cuando esté lista. Me quedé boquiabierto. Mi amo llevó las bolsas y cordeles envueltos en paquetes del caballo al interior. No se me permitió ayudar.

No podía obedecer a mi amo. lo sufriría. pero me gustaría disfrutar de unos momentos de bendita libertad en primer . Si me pegaba. comería. sabiendo que mi maestro también me obligaría a dormir. Las ropas que parecían tan finas y lujosas esta mañana rozaban mi piel.Mi ceño se frunció. me relajé. Incluso si se me dividían las entrañas de par en par. Yo nunca había comido tanto. Un perro gruñendo. Eli me había quitado las botas antes de envolverme en su cama. mis piernas. por lo menos mis pies estaban sin trabas. No podía dormir. me senté. Cerré los ojos y traté de quedarme dormido mientras escuchaba la conversación en el campamento. Un niño se echó a reír. Estaba en las mantas. alrededor de mi garganta. pero deseaba deshacerme de la dañina túnica también. La ropa me estaba restringiendo e incomodando. Prefería mi humillación al maldito rasguño molesto de la tela en mi espalda. pero si mi maestro me pedía que comiera. Un tronco estallando en el fuego. No comprendía cómo el resto del mundo la toleraba. ¿Cómo me cabría nada más en mi ya rellena panza?. no lo sabía. mirando hacia abajo a mi vientre duro después de que me dejó. Con el ceño fruncido. sin embargo. Coloco las mantas alrededor de mí. Empujé mi colcha de plumas y trabajé en la cincha anudada en la cintura como Eli me había enseñado.

lugar. Y quizás, si le mostraba mi cuerpo, mi amo se olvidaría de la fealdad de mi pelo y me follaría. La tienda estaba caliente, así que me salí de las mantas. Me tendí sobre ellas en su lugar. Junté los brazos en alto por encima de mi cabeza y mis piernas abiertas que a lo mejor me ofrecerían a Eli a su regreso. Esperé. Sus cejas se alzaron cuando empujó a través de la puerta de la tienda llevando mi copa y otra rebanada de pan. No me perturbé o temblé cuando cayó de rodillas a mi lado, ni cambié de posición cuando se sentó sobre su trasero. Acomodó mi pan y la copa a un lado, cogió una linterna y una vez encendida, la colgó con un gancho en un palo en la cabeza de la tienda. Se quedó mirando mi cuerpo pequeño, pálido. Me lamí los labios. Las comisuras de su boca se torcieron. —¿Comodidad, mi Príncipe, o seducción? El corazón palpitante, incline mis caderas. Él se rió entre dientes. Cuando trazó delicadamente un hueso de la cadera, me estremecí. —Necesitas comer —. Acomodó mi cabeza y mis hombros para que apoyara la parte superior del cuerpo en su regazo. Sacó mi taza del suelo de la tienda. —Abre tu boca. Con las mejillas ruborizadas, lo obedecí.

Él me dio de comer. Sorbos de caldo espeso, regados bocados que arrancó de la barra de pan. Comí hasta que el hueco de mi vientre estuvo endurecido como piedra inflexible. Cuando me ofreció la copa otra vez, me di la vuelta por temor a la ira que le daría que vomitara. Apoyé la mejilla contra su muslo vestido, tan miserable que no me importaba si me golpeaba por no terminar la comida. Sus dedos acariciaron el feo pelo. —Vas a estar bien, Micah. Mis ojos fueron a la deriva cerrándose. Finalmente, fui capaz de obedecerle. Me quede dormido. *****

Me desperté temblando. Un grito silencioso extendía mis labios. Mis manos apretadas mientras aspiraba en jadeos grandes cantidades de aire, tratando de controlar el estruendo de los latidos de mi corazón. Él me dio la vuelta con su gran mano en mi hombro, y luego me presionó contra su pecho. —¿Una pesadilla? Mis dedos empuñaron su túnica, sosteniéndolo con fuerza. Todavía estaba allí. No me había dejado atrás, no me

había abandonado. Sólo era una pesadilla. Sólo un sueño. Tragando saliva, asentí. Sus brazos se acurrucaron a mí alrededor. Apretándome contra su estómago y sus labios rozando mi coronilla. —No voy a dejar que te pase nada. Exhalé un largo suspiro, estremeciéndome. —Mi Principito. No podía verlo, pero oía la sonrisa en su voz soñolienta. Temblaba ante el estruendo de la rica y vibrante boca presionado en mi oído cuando hablaba. —¿Tienes frío? Negué con la cabeza, por una vez frustrado con mi voz muda. Entendiéndome mal, soltó una manta sobre nosotros y se volvió a dormir. ¿Qué era lo que me pasaba? ¿Qué es lo que quería? Él. Le quería. Y quería que él me quisiera. Quería que me follara, sentir su polla rascar mis entrañas y bañarme con su semilla. El celo nunca me complació. Había tenido la satisfacción de saber que el uso de mi cuerpo satisfacía a mis amos, sin embargo, yo tenía muchas ganas de complacer a Eli. De todos

tampoco. Eso era todo. y yo simplemente los había seguido a sus cuarteles. pequeño y compacto. Uno de ellos era escogido para mí. Yo tenía el cuerpo de un niño. Eli se había divertido con mi pobre intento de seducción anterior. Desnudo. Ninguno de ellos había sido construido nunca con tal poder. ninguno había sido tan amable. ¿cómo? . su polla en mí. Mis ansiosos nervios no se tranquilizarían hasta que le perteneciera. Pero nunca antes había tentado a un amo. me extendía para mis amos y me montaban. No estaría tranquilo hasta que me tomara. pero tenía los deseos de un hombre. hizo que el sudor perlara mi frente y mi agujero aleteara con la anticipación. Fruncí mis labios. Mi pesadilla me había demostrado cuanto lo necesitaba.mis amos. Pero. «Tengo que convencerlo». Quería que me reclamara. Le ofrecí a Eli mi cuerpo y me había rechazado. La sola idea de toda esa agilidad y fuerza centrada en mí. pero eso era todo lo que sabía. me poseyera en todos los sentidos.

pero con todos mis conocimientos como una puta. no sabía cómo hacer que me quisiera. me senté con docilidad junto al fuego hasta que mi amo me ordenó que fuera a nuestra tienda. aunque yo estaba despierto y consciente del peligro en los momentos que fuimos detenidos por soldados de Herrán. Cada vez. Me quité mis miserables ropas al entrar y me acurruqué en posición fetal en el jergón. . Cuando hicimos el campamento. Tanto como ansiaba esto. satisfechos por el feo pelo oscuro y las miradas aburridas de los otros en el grupo con los que viajábamos.Al día siguiente estuvo cerca de ser idéntico al primero.. Eli me acarició y me tranquilizó mucho tiempo después. en lo que debería hacer.. envolviendo mis brazos a mí alrededor para consolarme. necesitaba más su calor y excitación. Aunque sus caricias y susurros siempre eran afectuosos. A pesar de que había pasado el día luchando por pensar en una manera. Ellos me dieron nada más que una mirada superficial.

Lo presioné con mi trasero desnudo. gruñó en mi oído. Elevándola. y mi corazón se emocionó por el bulto duro de su polla atrapada dentro de su túnica. gemí.—Micah —. y moví las caderas. —Estás temblando. ¿Qué haría si no me quería? Las lágrimas me quemaban los ojos. un sonido roto. tratando de acomodar su polla en mi pliegue. le besé los fuertes nudillos y sacudí la cabeza. se acostó a mi lado y metió mi culo en su ingle. Se me acercó encajándome contra su cuerpo. . —¿Los hombres de Xerjes te asustan tanto? Su brazo serpenteaba alrededor de mi costado y por encima de mi pecho. Los soldados me habían asustado. Me avergoncé de la espiral de calor en mi vientre. —¿Te vas a portar bien? —. Se sentó a mi lado y su mano acarició mi costado. sosteniéndome cerca. Estreché su mano con fuerza en la mía. Pero nada me asustaba más que no pertenecerle a Eli. necesitado que me mortificó. asentí con la cabeza. Maldijo por lo bajo. Cuando retiró su mano de mi alcance e impidió que mi culo se retorciera en su lugar. Ahogado por mi impulso natural de llorar. sin atreverme a mirarlo a los ojos. Cuando me estremecí.

sus labios rozando sobre mi boca jadeante me sobresaltó. tu semilla virgen se derramaría. No me moví de nuevo. acariciándome la barbilla porque yo temblaba de nuevo. ansioso por su lengua. el deseo y la vergüenza torcían mis entrañas. Yo te saqué de la cama de uno de ellos. —Xerjes aún no ha regresado a tu cama. mis ojos muy abiertos. Xerjes lo reservó sólo para sí mismo. Si Alekia continúa sometida al yugo de Herrán. Sus dedos levantaron mi barbilla. sino para tu padre. pero me la negó. Lo vi por mí mismo.Me soltó la cadera. Tragué saliva. o peor aún. y luego pasaste entre los hombres en su palacio. No era una pregunta. Lo miré. —Ellos dicen —. —que Xerjes te violó. Su cabeza inclinada. —De verdad me quieres. dijo. brillaban con la curiosidad y la excitación en su lugar. Un regalo no para ti. piedad. Mi amo frunció el ceño. Mi corazón golpeaba en contra de mi caja torácica. —También dicen que se les prohibió darte cualquier placer en ello. Abrí los labios para él. Donde yo esperaba que sus ojos brillaran con furia oscura. un regalo que debías dar en sus manos solamente en tu vigésimo año. . forzando mi mirada dolida y humillada a la suya. Asentí con la cabeza de todos modos.

La punta de su lengua lamió mi boca jadeante. he sido seleccionado por tu padre para que te enseñe el amor entre los hombres. . Arrancó su boca de la mía. Sus dedos se cerraron sobre mi polla y bombeó. —Estate quieto. pero las sacudidas y tirones en mi polla dispararon un hormigueo de fuego en cada parte de mi cuerpo. horrorizado por la caricia prohibida. Mis dedos se apretaron en las mantas que me anclaban en su lugar. luchando por mantener el culo congelado en su lugar. No me había atrevido a soñar lo asombrosamente bien que se sentía el tener mi hombría manipulada. —Canta para mí. El hambre de su beso se encendió dentro de mí. mi Príncipe. como mi propia mano había hecho en las pollas de mis amos en innumerables ocasiones. sonriendo cuando me quejaba. no él. mi dulce. Yo. Me sacudí y gemí. Su boca finalmente inclinada sobre la mía en el momento exacto en que su enorme mano se envolvió encima de mi polla. Ah. La sangre corrió de mi cabeza revuelta para llenar y engrosar mi polla mientras él comía de mi boca. Gemí en su beso arrebatador. pero incapaz de hacer otra cosa que aceptarla cuando su lengua se deslizó sobre la mía.frotando su boca sobre la mía con golpes ligeros de modo desesperante. No retengas nada. inundando mis sentidos. y yo le robaré al usurpador de Herrán tu virginidad. el placer. como me había ordenado.

Su pulgar trabajó la humedad en la punta sensible de mi polla. empujando hacia adelante para que la cabeza de su pene diera en mí saco. Grité a la fricción de su longitud rozando mi agujero mientras empujaba una y otra vez. —¡Por los dioses. En su lugar. Su maravillosa polla golpeado mi adolorido saco. liberando su propia polla a mi culo desnudo. tan esclavizado por el placer que producía en mí. hasta que no . Principito. casi gritando en mi agitación. embistiendo con insistencia en las pelotas cada vez más apretadas. y no pude contener mi alegría ni mis gritos sollozantes. —Grita tu lujuria. e inclinándome hacia atrás. Que miedo estar tan embelesado. maullé como un gatito recién nacido. Debía ser un deseo perverso. Empujó a un lado el material. jadeó con ronca aprobación en mi oído. el ruido que haces! —. No me castigó por mi desenfreno. una cosa pecaminosa. usó su mano libre deslizándola hasta el cinturón de su túnica deshaciendo el nudo. En lugar de empujar dentro de mí. mientras que con una sola mano agarraba gloriosamente mi polla y me acariciaba. Su mano mágica bombeaba mi polla. mareado. ¡Más fuerte! Obedecí. para hacer lo que él quisiera. retorciéndose desesperadamente. simplemente me levantó la pierna sobre la cadera y acuñó su polla en mi pliegue. Yo jadeaba mi asombro. el placer estremecedor cuando sus hábiles manos me acariciaban. pero mi cuerpo le pertenecía a él.

incluso ablandado. Mi sangre corrió a llenar mi hombría tanto como él se apresuró a llenar mi culo. Su mano trabajaba mi eje. Yo era demasiado pequeño. sino que dirigió mis caderas hacia atrás. avanzando más y más todavía en el interior. No cabría todo. ¡Ah. penetrando mi anhelante culo con su miembro mojado con su simiente en un empuje suave. y empujé mi culo hacia atrás y adelante. rociando mi saco con su humedad espesa y pegajosa. y mi polla no podía hacer nada más que obedecerle. El olor de su baño de semilla provocó un lamento de mi garganta. Grité. Sus dientes mordieron mi nuca para mantenerme quieto mientras impulsaba lentamente su polla. frotándome aquel calor sobre mí. . quemando mi agujero y mis entrañas con un dolor agradable. Su polla se sacudió también.soporté el placer que me consumía más tiempo. la gloria misma! Gruñí. Mi polla entró en erupción. luchando por adaptarme a la longitud y la circunferencia del eje que entraba llenándome. No me abandono. pero él se echaba hacia atrás y hacia adelante. Él no se acomodó a descansar. Me estiró ampliamente. lanzando cuerdas pegajosas de mi semilla en sus dedos y en nuestras mantas. dentro de mí. Mi delgado pecho subía y bajaba en cortos jadeos. untándolo en mi adolorido y vacío agujero. exigiendo que se endureciera por él otra vez.

echando el culo hacia atrás con cada uno de los empujes de mi amo. . arrastrándose a través de un punto dulce y tierno dentro de él. no pude contenerme. Cuando lo hizo. Mi cuerpo se derrumbó. Se deslizaron lágrimas de mis ojos cuando mi polla se sacudió. desesperado por sentir su miembro explotar y bañar mis entrañas. Me mordió con más fuerza en el cuello. el roce insistente de su miembro en ese lugar secreto que me llevaba a ser más salvaje. Me llenaba deliciosamente. deslizándose por mis nalgas y muslos con su olor. y al parecer mi alma. Su semilla derramada dentro de mí y rociando mi estrecho agujero. No me sentí como si hubiera sido follado. mi canal. Luché por mi aliento. arrancando gemidos salvajes de mi pecho con cada golpe. su calor quemó mis entrañas. Lleno por completo con su eje. gruñendo bajo en su garganta. Me había marcado. todavía palpitantes. A fondo. Las pruebas de su celo delineando mis muslos. Sollocé aturdido por mi placer.Se empujaba al interior de mi canal. lanzando mi semilla una vez más. Mis gritos emparejaron los duros golpes de su polla cuando se introducía en mi tembloroso y agitado cuerpo. a pesar de que lo había sido.

hasta que la sensación ya no me dejó masticar más. Sólo entonces se retiró para salpicar mi extendido agujero con su pegajosa semilla. bajándome en ella. Me dejé caer encima de él y me dormí hasta que me despertó. Su mordida me soltó. completamente agotado. chupando mi vara hasta que mi mente . porque lancé mi semilla en su pecho poco antes de que su semilla saliera a borbotones y se derramara dentro de mí otra vez. Me pasó la lengua limpiándome. su vara todavía firmemente arraigada en mi culo cuando le hizo señas a la mujer para que viniera con mi sopa y otro trozo de pan. Suspiré. metiéndose en mí con su vara hasta que la mía se engrosó derramándose y regándose sobre mi piel. Él alimentó mi estómago. Mi maestro generosamente besó la punta de mi nariz y alimentó mi culo aún hambriento en su lugar. mientras que su eje ablandado se engrosaba en mi canal. temblando de felicidad. Reclamado. esta vez con su boca sobre mi hombría. alternando la sopa caliente con bocados de pan poniéndolos en su boca. Alineó mi culo a su polla.Conquistado. me dormí. No necesitó tocar mi eje. —Móntame. la mano se elevó a mi cadera para darme una cariñosa aprobación. Me desperté y él me impulsó encima de él en la oscuridad impenetrable de la noche. Mi barriga se llenó. Saciado.

Me dormí otra vez sobre su pecho. Gruñí cuando Eli me dio un codazo. . Gemí soñoliento. Uno de los soldados olfateó el almizcle pesado de las semillas de Eli en mí. lamiéndose los labios y sonriéndome.nublada quedó tan limpia como la ingle. —Adelante. estaba demasiado cansado para ofrecer algo más que un gruñido somnoliento cuando Eli me vistió y luego me subió a su caballo. —El suyo no es lo suficientemente bonito —. —Va a lloriquear y gritará para usted muy pronto. por lo que me quejé de nuevo. Me quedé dormido con su risa burlona sonando en mis oídos. y tampoco a caballo. —Voy a despertarlo —. Él tragó hasta la última gota. Él me empujó y me dolían los huesos cansados. Yo gemía y temblaba. —Y dicen que es una pieza bonita. El soldado soltó un bufido. dentro de mí. y mis dedos se aferraron a mi amo. Por la mañana. sólo ligeramente consiente del aumento de las patrullas y del escrutinio creciente de los soldados de Xerjes. haciéndome añicos bajo el ataque perverso. —Él no está acostumbrado a montar. cerré mis ojos y enterré la nariz en su cuello. La punta roma de su lanza se clavó en mi muy utilizado culo. sí. —No está acostumbrado a los rigores del viaje. —Mi aprendiz —. Los hombres se rieron. —El niño que buscamos es mudo —.

. Con mis ojos arenosos observé a mi alrededor y me di cuenta de que las tres familias que habían viajado con nosotros se había separado. ***** Me despertó cuando hicimos el campamento. —Ellos no tienen amor por Xerjes. Eli se echó a reír. mientras levantaba la carpa. pero no van a arriesgar sus vidas por ti. Yo agaché la cabeza y fruncí el ceño. La mujer había vertido más carne y trozos de verduras en el interior antes de apresurarse hacia el alejado sitio para atender a su familia.. Por primera vez. mientras yo dormía. y hasta ellos la habían construido a cierta distancia del fuego de mi amo. mi señor podría morir por mi causa. —El estruendo que haces cuando estoy contigo en la cama vale cualquier peligro. Me quedé mirando el bote ya rebosante de nuestra fogata.No es lo suficientemente bonito. se me ocurrió que otros podrían morir. Ahora sólo la mujer y su familia alzaron una tienda de campaña con nosotros. —El último punto de control asustó a los demás —. ¿Qué haríamos si ella también se iba? Fui . dijo a mi pregunta no formulada. No es bonito.

Abrió mis rodillas y se agachó entre ellas. y luego otro. orientando mi mirada a la suya con la punta de su dedo debajo de mi barbilla. Me retorcía mientras jugaba con mi canal estrecho. Mi estómago rugió. y su marido. Ellos no te abandonarán. Me movió el culo hacia adelante. Él acarició ese lugar secreto dentro de mí. Él sonrió ampliamente y alcanzó mi cinturón. Su grueso brazo en la parte baja de mi espalda sosteniéndome. un general leal a tu padre. Desató la túnica y descubrió mi cuerpo. mi placer como una bola en mi tripa oprimiendo el aire de mis pulmones. extendiéndolo ampliamente. Di un grito ahogado mientras empujaba un dedo en mi agujero. Mi amo se dejó caer a mi lado sobre mi pecho. Pálido y delicado. —Déjame que te entretenga mientras tu cena hierve a fuego lento. —Miriam es mi hermana. tragando mis gritos necesitados y mi asombro. mi visión se hizo borrosa. Mi polla me dolía insoportablemente. suspiré por la libertad del calor del fuego lamiendo mi piel desnuda. . pero nunca había cocinado. protesté con un gemido cuando trajo mi propia mano a mi eje. me sentó en el charco de la tela. luego los deslizó a mi pliegue. buscando entre sus propias ropas para que su barra saliera de los gruesos pliegues. Su boca se lanzó a la mía capturándola. Cuando un tercer dedo se unió a los dos primeros. y en unos instantes abrí la boca y gemí contra su pecho.esclavizado en la cocina durante más de diez veranos. Se mojó los dedos de su otra mano en la boca.

apretando más. me había sido claramente prohibido. Gruñía con cada sacudida de mi mano. luego tome su polla hinchada. pero sólo se burló de mi agujero con la punta de su vara. Eli no dejó de bombear mi deseoso agujero. Mi mano le había dado placer a muchas pollas un sinnúmero de veces. me ordenó. Envolví mi verga en mi propio puño y bombeé. —¿Quieres. levantándolo a su boca probándolo. Mi amo seguía mi loco ritmo haciéndome subir más rápido hasta que con un grito asustado.—Acaríciate —. Quitó los dedos de mi culo. Lo vi seguir con el dedo los patrones de color blanco perla que salpicaban mi estómago. mi semilla salió. Estaba prohibido tocar mi hombría. a continuación. Mis ojos se estrecharon hasta convertirse en rendijas salvajes. y me permitió jalarlo hacia adelante. una quemadura de burla que hizo que . molí mis caderas en su mano ocupada. Obedecí. Gemí. ¡Oh!. pintando mi vientre con hilos lechosos. acariciando con mayor rapidez. una alegría obscena iluminó mi corazón. pero nunca a la mía. Me metió la cabeza de su polla dentro y fuera. pero me complací con urgente abandono. Él sonrió. pequeño Príncipe? —. incluso para hacer mis necesidades. mientras los dedos de mi amo penetraban mi culo. regresando los dedos a ocupar mi agujero.

y la frustración arañó mis entrañas. —Pero tiene que hablar. El ejército de Xerjes busca un niño mudo y hermoso. joven Micah. traté de recordar cómo mover la boca. Dame una palabra y voy a salpicar mi semilla tan profundamente en tu cuerpo. Gemí. mis sentidos giraban fuera de control.enterrara los dedos en sus caderas para apurarlo. Él me dio un beso. mi Señor. Excitado. muy bueno. porque estaba seguro de que moriría si no empuja su vara profundamente. la lengua trazando la línea de mis dientes. bajo y ruidoso. Así que luche por hablar. su polla prometiéndome la penetración que tan desesperadamente necesitaba. Él negó con la cabeza. Mi anhelo me destrozaba. frotaba mi eje contra su tenso vientre con cada golpe burlón de sus caderas. Sabía que no lo había hecho bien. . Intente en un gemido jadeante. —Di: ‘Eli’. dulce Príncipe —. —Una palabra. —Puedes tenerme. —E’i —. Tomando una respiración profunda. tanto y tan duro como quieras —. como lo había prometido. prometió Eli. Sería cualquier cosa. tan a menudo. —Di mi nombre. mi voz ronca y áspera con el desuso. Así. Busqué el sonido. que me vas a probar en la parte posterior de la garganta. cómo formar una palabra. Bueno. y me temo que lo van a encontrar a menos que descubra su voz. Mientras las increíbles sensaciones en espiral dentro de mí no cesaran. Haría cualquier cosa por él. cómo hablar. rozando sus labios suaves y estimulantes sobre los míos.

Metió su polla en mi culo tan rápido que vi las estrellas. —Hermoso. murmuró contra mi boca. pero era útil otra vez. desatando los instintos primitivos que no sabía que poseía. Se metió en mi estrecho canal. y lloriqueé su nombre en un canto oxidado. También los soldados se lo habían dicho. mi . Lo grité. mis gritos cada vez más altos. —Se necesita práctica —. mi amo se lanzó hacia adelante. — Sigue diciéndolo. Lloré su nombre. y haciendo una mueca. Curvé los labios en una sonrisa tímida y sacudí la cabeza. lo miré con ojos aturdidos cuando él fácilmente me regresó al tronco donde nos habíamos posado. y las lágrimas me quemaron los ojos cuando falle. sacó su eje de mi culo. Ahuecó la palma en mi mejilla y con el pulgar me cepilló el pelo detrás de mi oreja. disparando su carga en lo más profundo de mi muy usado pasaje. Con el pecho agitado. sus gruñidos agudos. la bofetada de nuestra carne al unirse. Por mucho que me complaciera y me permitiera complacerme a mí mismo. salpicando chorros de mi semilla sobre su pecho y el mío mientras gritaba su nombre. Ya no era así. Mis manos como garras en sus caderas. entre la hierba fresca. raspando fuerte mis nervios. Su palpitante eje metiéndose en mi culo con mayor ferocidad. Y cuando al final mi polla roció. Sonrió. La violencia de nuestro apareamiento.lo intenté de nuevo. No era hermoso.

Se cuidadoso. seco y gastado. —Quédate ahí. concentrándome en el goteo lento de su semilla aún revoloteando en mi agujero. de modo que yo me meneara y suspirara. — Práctica. Disfrutando de la brisa enfriando las líneas pegajosas en mi pecho delgado. Me quedé allí. un poco. Mi querido amo. Y desapareció. Mis ojos se abrieron brillando cuando él deslizó una mano bajo mi nuca. mi suave y usado a fondo eje. el cansancio de mi cuerpo después de que mi amo me había usado. tragué y volví a abrirla. Me encantó la agradable pesadez. Él era la belleza. levantando mi cabeza hacia mi copa. —Si no tienes mi nombre correcto por la mañana. en la ingle. —Esto es estofado. Cogió mis dedos. mi Príncipe. no yo. abrí la boca. Movió las cejas. se inclinó y lamió las puntas. pasé la mano cansada por su amplio pecho. lo voy a cambiar. Cerré los ojos. y obediente.corazón se hinchó. tan bien utilizado. Sigue intentándolo mientras rescato tu cena —. Me gusta alimentarte. No quiero que te ahogues. . porque sabía que le había complacido. Nunca me había sentido tan contento. Su boca se torció. también. lo más sustancial de lo que te he dado hasta el momento. Mordí los trozos gruesos de carne y papa. Él sonrió. como él me ordenó. Solté un bufido. —E’i. Apretó la copa en mis labios.

E-Li. l». Yo le imitaba lo mejor que podía. Mi nariz se arrugó por el chirrido áspero. Cuando no pude consumir más. —Lleva tu lengua hasta los dientes. le devolví la copa. mi nombre. encadénalas más juntas. Lo hice y sonrió cuando hice el ruido apropiado. Él se rió entre dientes. concentrándome. Su boca se curvó. Quería agradarlo. mi nuevo . No podía. y aprender a decir su nombre no era tanto. me acariciaba como si fuera algo que atesoraba. suspirando mi satisfacción. a mi valentía. repitió en su voz de barítono. probándolo para asegurarse de que ningún alimento más podría entrar. Él me acarició el delgado pecho mientras comía. —Ahora. Fruncí el ceño.Me gustó que me alimentara. animándome. —Eli. me animaba a comer. Murmurándome alabanzas a mis ojos. I. baja y suave. tentó mi estómago abultado. Mi madre me había mandado callar. l. —E-Li —. L. Me levantó en su regazo y me acunó en su pecho y me obligó a practicar el sonido. —Ahora. repetí en mi crujido seco y oxidado. «—L. Lentamente. pero pensaba que lo aprobaría a él. E. pero a mi voz se le había negado durante muchos años. la mía era ronca. Donde su voz tronaba.

Necesitas descansar y ya deberías estar en la cama. Sobre todo cuando te veas atrapado en el placer que te doy. —Sí.amo. . y ahora que lo puedes decir. —Mi Príncipe —. no de mala manera. creo que se puedes pegar esos lindos ojos en mí para hacerme hacer lo que quieras de nuevo —. Levanto la cabeza. mostrándose gentil. Se rió y me besó en los labios sonrientes. dándole la bienvenida al juego de sus labios y lengua. pero especialmente cuando estás envuelto alrededor de mí. mis mejillas ardiendo. y la abrí de inmediato para él. sus ojos oscuros brillaban con excitación. pero no me sentí incómodo. siempre. Me sonrojé. —Eli —. porque parecía que le gustaba tanto. dije de nuevo. soy Eli. triunfante porque lo había hecho bien. le dije y rompí en una amplia sonrisa. —Ven. —Quiero escucharlo. Su boca se posó sobre la mía. —Eli —.

Me gustaba enterrar mi nariz en él. dijo. sus bajos gemidos y la dura subida y bajada de su pecho mientras él jadeaba su placer me emocionaba. En algún momento de la noche. —No —. Los músculos bajo la suave piel me extasiaban. era mucho más grueso y oscuro que el mío. trazando mi lengua sobre su vientre y habría ido aún más abajo para tomar su vara en mi boca. Los deseos de mi amo eran insaciables. hacía tambalear mi corazón. y con muy poco provocaba los míos. y cuando le chupaba los pezones. Yo adoraba la piel con pelo de allí. . Me moví más abajo. Yo nunca conseguiría que me follara lo suficiente. inhalando su olor a tierra muy dentro de mí. tampoco. mordiendo los capullos duros. de sus manos sobre mí o de lo que podía hacerme con su boca. le susurré.No dormí mucho esa noche. pero su agarre me detuvo. —Eli —. porque ya había aprendido que mi amo estaba dispuesto a permitir grandes cosas si tan sólo pronunciaba su nombre de esa manera suplicante. me permitió lamer su pecho.

tragándola. lo sé. Se rió de mi feroz ceño fruncido. Era bueno chupando. Mi tiempo en las cocinas de Xerjes y el mismo rey al someterme me habían enseñado bien cómo complacer a un hombre con la boca. cuando obtenía el placer de chuparme a mí? Quería lamer. pero la idea era absurda.Frunció el ceño. Habló como si fuera el esclavo y yo su amo. Yo soy para ti y para tu placer solamente. sacudiendo la cabeza. y por el momento. tirano —. — Eso no es para ti. —No lo entiendes. pero eres hijo de tu . Mi amo me jaló hasta sus labios. podía tener lo que yo quería. la nariz. Parecía que había soportado toda la fealdad. y me disculpo por eso —. Mis labios se fruncieron. Y él no me dejaba hacerlo. —Tienes el aspecto y la constitución de tu madre. muy bueno en eso. repitió. mirando hacia él. Me mordí el labio. Si yo era el maestro. meterme su polla profundamente en la boca hasta que la punta tamborileara contra la parte posterior de mi garganta. pero podría poner fin a eso dándole placer a mi nuevo amo. a fondo. Suspiré su nombre. ¿Por qué no me dejaba chuparlo. mordisquear la base de su pene. Mis ojos se estrecharon. así. —Pero no debes. las mejillas. mis músculos lo apretarían con mucha fuerza. —Ya. y lo que más ardientemente quería era darle placer con mi boca. Besó ambos párpados. el precio se sentía más que justo. sus largos dedos en mi feo pelo corto. besándome profundamente. —No —.

lanzando su lengua ágil a mi hendidura. Retorciéndome por su aliento caliente en mi saco. Me posicionó. no él. detuve mis caderas en su lugar cuando sus dedos me extendieron ampliamente. . Lengüeteó en la delicada piel detrás de mí saco de su lugar. y. mis rodillas dobladas a ambos lados de su cabeza. mis muslos abiertos. mientras con su saliva suavizaba alrededor de mi anillo. mi cuerpo perfectamente alineado con su boca y lengua. mi corazón se disparó! Pasó la lengua en la parte inferior sensible de mis pelotas.padre —. todavía sosteniéndome para mamarme cuidadosamente. Me deslizó hacia arriba y sobre él tan bruscamente que estiré mis brazos hacia afuera para sostenerme. esperaba que me tragara. —Sé de algo que te va a gustar mucho más. y ronroneé con ardorosa alegría por la exploración. ¿Cómo podría querer que él me chupara cuando en vez de eso preferiría más chupar su pene? ¿Cómo podía mi amo ser tan cruel? Pero no lamió mi hombría. Su lengua delineó mi fruncido agujero. Sus manos controlaban mis caderas. ¡oh. Yo. y me quejé en señal de protesta. jugaba con mi disgusto. me distraía con sus grandes manos frotándome el culo. Capturó mi boca con la suya. Jadeé por la sorpresa.

su polla en mi culo preparándose. gritando por el ajuste perfecto de su eje aprisionado en mi cuerpo. .Tiré la cabeza hacia atrás. de nuevo. pero por otras razones. mi cuerpo entero consumidos en la ferocidad maravillosa de su posesión. Él apuñaló su lengua dentro. Gemí mientras me comía. Sin sentido y perdido. Agarró mis piernas. mi polla palpitó en ráfagas salvajes de éxtasis. y maullé mi placer. ahora mi tono era de súplica. Se deslizó cuidadosamente. Me lo dio. yo gemía su nombre. fragmentó mi mente. Él inmediatamente me dio la vuelta. Su beso oscuro me destrozó. inclinándose para profundizar más. y pude haber llorado de alegría maravillosa. Sorbió en mi agujero. tembloroso e insensible a cualquier cosa. se inclinó sobre mí. Mi culo. mucho más terrenales. excepto al toque rapaz de su lengua. Todo lo que quedaba de mí era la bestia voraz empujando mi culo hacia su boca por más. apretando los dientes por el increíble placer. Mi amo acomodó sus caderas para empujarse más profundo. deleitándome con el empuje de sus labios insistentes en mi entrada. lamiendo mi estrecho canal con una rigurosidad que me dejó sin aliento. y grité por la intensidad de mi liberación. levantó mis piernas temblorosas sobre sus hombros y empujó su eje en mi ensalivado y estirado agujero. Mi columna se inclinó.

pero esperó. Relampagueante y vertiginosa euforia se estrelló sobre mí en enormes olas cada vez. Mi cuerpo se estremeció. . frotándola sobre la punta sensible. Mi delgado pecho se elevó.Me miró fijamente. empujó hacia adelante. No podía respirar. Cada sentido alertándome sobre la vibrante intensidad. mirándome acariciar mi eje con ojos hambrientos. Mis manos desaparecieron. dispuestas a perder su carga. y estiré mis dedos aferrados en nuestras mantas para cerrarlos contra mi polla. mi culo apretando su eje. Me montó. Mis piernas temblaban en sus manos. penetrando otra vez en mí. Por último. Unté mi semilla en la cabeza. No pude encontrar un agarre en la vorágine. Señaló con su barbilla mi agotada hombría. y mirándome fijamente a los ojos. Mi agujero se agitaba con avidez. adolorido. y usé todas las habilidades que alguna vez había aprendido sirviendo a mis amos para atraer la atención urgente a mi miembro tieso. Grité. salió de mi culo hasta que la punta de su eje sólo tocaba el anillo exterior. su mirada me hacía deshacerme hasta los huesos. gruñó cuando sentí mis bolas apretándose. Su sudor goteando sobre mi piel. —Basta ya —.

Cara a cara. sudoroso. Él rugió. «—Eli». el húmedo baño de su liberación saturó mis entrañas. escondido en sus brazos mientras montábamos avanzando. Acurrucándome en su pecho duro. Mi amo dejó de burlarse de mí con su eje justo cuando la apasionada quemadura de mi estirado agujero llegó al punto del dolor. Una palabra. Eran más fáciles de engañar ahora. y yo gimiendo. separándolas. tirando de mí con él. Yo podía hablar. Y nos dejaban pasar. —Duerme. . arrojé mi semilla en mi pecho y vientre. un poco. entregándome por completo a él. su vara aún clavada dentro de mí. así podía inclinarse a gusto entre ellas para probar mis jadeantes labios. ***** Días más tarde. y finalmente. Se puso de costado. Aunque satisfecho. me preguntaba si tal vez mi amo me había follado con tanta fuerza para distraerme del peligro en el que estábamos. Más soldados llenaban el camino. pequeños choques zumbando a través de mí sobre estimulado cuerpo para prolongar el placer. obedecí. explosivamente trastornado. Desdobló mis piernas. y salía de mi agujero con cada embestida. me alisó el feo cabello con su mano y besó la punta de mi nariz.Silbaba y gemía su nombre. balanceaba sus caderas.

Los hombros encorvados. Mi amo guió mi cabeza con su dedo en mi barbilla. siempre y cuando pudiera. Él me dio un beso. Suspiró por las lágrimas que enturbiaban mis ojos. me pedía que lo intentara. con todo el dolor y la súplica que sintiera en mi petición. Concentró la mayor parte de mis horas despierto en alimentarme y follarme. Cuando no estaba comiendo. durmiendo o en celo conmigo.Había disgustado a mi Señor fuertemente. Trataba de reservármelo. soportaría su decepción. sin embargo. Acepté el azote helado de su desaprobación por mi fracaso como debía. uno por uno. Pronuncié su nombre. Me perdonó. repetía los sonidos lentamente. Merecía su frío desprecio y peor. porque sólo había sido capaz de obligarme a pronunciar una palabra. Algo mucho peor. Y renovó su parte obstinada de devolverme mi voz tan pronto como calmó mi angustia. Pan. Descanso. pero mi confusión se revelaba en un moqueo que no podía sofocar y en un temblor que no podía ocultar. Miriam había actualizado mi simple ración de sopa y pan a carne asada y . o tal vez las palmas de sus manos en mi mandíbula. Debía ser castigado. mentón hacia el pecho. Agua. Ordenaba que tratara.

cuando la tarde me había parecido eternamente larga. soltó el cinturón de mis ropas. . No quería ponerlo en duda. Una vez. Perdí la cuenta de cuántos días montamos en el caballo por el camino polvoriento. y vigilando a su marido. Sólo de él. Su aroma estaba encima de mí. Mi vientre se mantenía duro como una roca. murmuró en mi oído. Todas las mañanas se bañaban con su semilla mis mejillas inferiores y muslos. me imaginaba su nacarada esencia pintando mis entrañas. Esto ya era mucho mejor que lo que había tenido antes o que tenía derecho a esperar. Mi vida se había reducido sólo a la jornada. Me gustaba ser suyo.verduras frescas. y me acarició lenta y constantemente. a la cama con él. No lo cuestionaba. Yo jadeaba para cuando había soltado la tela y deslizó su mano en el interior. Cuando derramé mi semilla para él. Me follaba tan a fondo que me preguntaba lo mismo de mi culo. tanto como Eli pudiera empujar hacia abajo en mi garganta. pero por la noche. cuando se derramaba dentro de mí. mi amo la lamió de sus dedos. se había quedado atrás del carro de Miriam. —Tranquilo o asustarás al caballo —. hasta el saciado agotamiento. no importaba cuán cuidadosamente lavaba mi cuerpo. el mismo número de noches que Eli me llevó a su tienda. Y a él le gustaba jugar conmigo. tan a menudo que me preguntaba si alguna vez me sentiría vacío otra vez. pero eso me calentaba de adentro hacia afuera. No me atrevía a esperar más.

Me guiñó un ojo y me bajó al suelo. verdes y fértiles con cultivos. Tierras fértiles de labranza extendidas ante nosotros. —Cruzamos la frontera a media mañana. Está de pie en suelo Alekian. Tirando las riendas al hijo mayor de Miriam. —Bienvenido a casa. Me sonrió. me llevó a una elevada pendiente. así que levanté los ojos alarmados a mi Señor. mi Señor. ya que mantenía un ojo vigilante sobre mí. Se me cortó la respiración en la garganta. Está en casa ahora. —Venga. . un momento. mi Príncipe. con sus dedos entrelazados en los míos. Poniéndome entre ellos. Seguro —. no había compañeros de viaje moviéndose alrededor o suministros para ser intercambiados. también la cabeza abajo. deteniéndose en la cresta. —Libre. Me fijé en una casa de piedra y ladrillo de barro con ganado agrupado a su alrededor. mientras el sol estaba alto. Parpadeé confundido hacia Eli. sólo estos últimos días. pero también una prudente distancia. no era diferente de los otros campos y las casas que había visto durante nuestro interminable viaje.No tenía ni idea de nuestro destino hasta que un día se detuvo. Se dejó caer en una reverencia formal. aunque el entorno rural era nuevo. El marido de Miriam cayó sobre una rodilla. causándome más ansiedad. El marido de Miriam se unió a nosotros. No había soldados.

Me tambaleé. —Frenético —. ***** Me desperté en una cama. sólo un poco. murmuró en voz baja con asombro. pero él puso una mano enorme en mi hombro. Sin pila de mantas. Un colchón relleno de paja. —Al igual que el de . Di un grito ahogado. succionando el aire en mis pulmones y la lucha para dar sentido a esto. Una manta suave me cubría. mi corazón martillando en contra del pecho. ¿estaba Eli ―mi amo― inclinándose delante de mí? No. Grité de miedo.Mirando hacia ellos. inclinado sobre mí. Arqueó su ceja. no. mi visión se nublo. todavía sosteniéndome. Vas a volver a desmayarte. Me puse rígido. —No te muevas todavía. él no podía El terror cortaba mis entrañas. mi espalda sobre una almohada. Una cama. —Siento los latidos de tu corazón —. y no puedo soportar ver tus lindos ojos rodar de nuevo en tu cabeza por segunda vez el día de hoy. —Shh —. cantó Eli. Deslizó su mano para cubrirme el pecho y se echó a reír.

Sus dedos manchados de aceite picaban mi agujero. dejando mi agujero dolorosamente vacío. Me derretí bajo él. Las separé. y empujó mis rodillas hacia arriba abriéndome. Me besó en el cuello. Sólo agradecí estarlo cuando deslizó un muslo fuerte y peludo entre mis piernas. Se inclinó para rozar un beso en mis labios. de todos modos. —Me gustaría que tu corazón se agitara sólo por mí. Su posesión colocó algo profundo y preocupante en mi corazón y en mi cabeza. me incliné alzando mi culo hacia sus dedos. —Eres tan hermoso —. no podía pensar. . en un charco cálido y sin sentido. o él. Mis pensamientos me confundían y me asustaban. No quería pensar. infinitamente mejor sentir. las caricias íntimas que me había enseñado a anhelar. chupando mi piel en su boca. Mis músculos se soltaron bajo el tacto familiar de mi amo. suspiré. extendiéndome.un conejo —. Con su eje penetrándome. aunque no por mucho tiempo. deslizándose en el interior. No me extrañó que estuviera desnudo. La magnífica quemadura de mis músculos extendiéndose para aceptarlo me emocionó. Su vara empujó contra mi apertura. me susurró. Sentí su boca curvarse en contra de mi garganta cuando sacó sus dedos de mí. aceptando sus caderas en la cuna de mi cuerpo. Envolví mis brazos delgados alrededor de él. penetrando dentro de mí. Sí.

arqueándome. la mayor parte de mi Señor bloqueó la luz de la extraña habitación y hasta el enorme sol. su vara masajeando el lugar más secreto dentro de mi canal. —Sujeta las piernas alrededor de mí. Y así lo hice. Me sentí protegido. cubriéndome. pequeño. Permíteme cuidar de ti. Mi liberación lanzada a través de mí. gimiendo cuando mi semilla salpicó nuestros estómagos. El suave deslizamiento de su virilidad dentro y fuera de mi cuerpo alimentando mi hambre. el brillo oscuro de su mirada. Hay más placer dentro de ti todavía. cobijado por la plenitud impresionante de su polla en mi culo y la cadencia de su respiración suave en mi oído. Entrégate a mí. Gemí. pequeño. Su mejilla en la mía.Levantó la cabeza para sonreírme. era un bálsamo para mi alma. o al menos eso me parecía. el barrido perezoso de su lengua explorando mi boca. —Sí. pegajosa y húmeda. . algo lenta y tierna. me besó en los labios entreabiertos. Se tiró hacia abajo. Me estremecí. a salvo en los brazos de Elí. Mi mente se envolvió en el gusto erótico de él. Eché la cabeza hacia atrás. Le obedecí. Él tarareó de profunda satisfacción desde el fondo de su garganta. Él cambió el ángulo de sus golpes.

Todo lo que quería era a Elí. Él bajó la cabeza. y él sonrió. Me maravillé de su fuerza y el poder de su cuerpo íntimamente unido al mío. Me miró a los ojos.El deslizamiento constante de su polla dentro y fuera de mi agujero. mandó que mirara cuando él estallo también. haciendo un par de respiraciones cortas y apalancando su peso sobre los codos. Una y otra y otra vez su vara me invadió. Me retorcía debajo de él. Nada más me importaba. Me folló. El engrosamiento de mi eje no me sorprendió. lo que deseaba. penetrándome. mordiendo mi barbilla. ¿Había sensación más grande que esta? El vientre de mi amo frotaba mi pegajoso eje. Me besó. cegaba mis sentidos. Me movía contra él. metido completamente en mi pasaje. y en silencio. Quería que me follara más rápido. gimiendo su placer y mis manos acariciando su espalda sudorosa. suave y delicado como la ropa de cama que me acababa de dar. Hacer que todo desapareciera. estimulándolo al mismo tiempo que frotaba incesantemente su eje en el punto sensible en mi interior que nunca dejó de estar inflamado. más profundo. Hacer que olvidara. empujando mi culo en cada embestida dolorosamente lenta. . Mi amo sabía muy bien lo que me hacía terminar. gimiendo su nombre en la forma necesitada que le gustaba. más duro. montando mi cuerpo me puso a volar. viendo cómo mi virilidad se derramaba una vez más.

pasando sus dedos suavemente por mi feo y sucio cabello. se sentó. No deseaba bañarme si borraba el aroma de Eli de mi cuerpo. Mi cabello caía en mechones aceitosos que me hacían más feo que nunca. frotando mi cuero cabelludo. no me había bañado en verdad desde nuestro escape de Herra en el río. enterrando la cara en su cuello. Echó una corriente suave de agua en la coronilla de mi cabeza. Me llevó del cuarto hacia afuera. Los apreté fuerte. avergonzado y con los labios hinchados curvados en una sonrisa cansada. —Cierra los ojos. Me estremecí de alegría por el calor y los dedos que trabajaban en mi miserable cabello. de todos modos. Suspiré. su lengua barrió mi labio inferior. me encogí ante la brillante luz. murmurando roncamente sus alabanzas antes de alzarme contra su pecho. pero arrugué mi nariz. pero él retiró su vara de mí. Aunque mi amo me lavó con tiras de tela suave todas las mañanas. —Va a ser más suave con su propio color de nuevo. Quería más que nada dormitar en sus brazos y conservar esta gloriosa satisfacción siempre y cuando pudiera. mi Señor. Me acarició y mimó. Los músculos de los hombros de Eli se levantaban . Mordió mi boca. — ¿Listo para el baño? En realidad no. Asentí con la cabeza.—¿Mejor? Me sonrojé. Acunándome.

mi Príncipe. Mantenía los ojos cerrados. Eli se echó a reír también. presionando sus labios a los míos. Él separó el agarre de mis dedos. feliz todavía. mi bien utilizado culo colocado en la parte inferior de piedra lisa. Sonrió. Una y otra vez la corriente bañó mi cabello. me prometió cuando ya había terminado y me levantó de nuevo. Mis brazos delgados se aferraron a su cuello cuando me bajó en el agua caliente. Cerré la boca ante el agua contaminada con el colorante que brotaba de mi cabeza. puedes bañarte conmigo tantas veces como desees.maravillosamente cuando vaciaba un cubo y alcanzaba otro. . Sofoqué mi decepción por el regreso del agua. mientras que mi maestro y su ayudante esparcían la espuma libre. podrás disfrutar de estar limpio. tarareaba con placer por los deliciosos cuidados. Hablaba en la lengua extranjera que no entendía. —Una vez que estés en casa. pero por ahora. riéndome y retorciéndome porque las gotas de las burbujas me cosquilleaban en el cuello y los hombros. Miriam le dio jabón y tiras de tela. No hay espacio para los dos —. liberándose. hasta que finalmente mi amo hizo una pausa para frotar el jabón. Abrí los ojos para mirarlo fieramente. El agua estaba al nivel de mi primera costilla saliente. Me metió en la cuenca. —No. y más dedos se unieron a los suyos para lavarme. —Te va a gustar esto también —.

poniéndola encima de mis hombros para cubrir mi desnudez. colocándome como a un muñeco quieto. Mi piel sonrosada. ¿Me dejaría? ¡No podía dejarme! . Mi cuerpo se derritió bajo sus minuciosos cuidados. Miriam te llevará a tu habitación. y mi cabeza colgaba por lo somnoliento que estaba. Me paré. Él abrió otra manta. Mis ojos se abrieron cuando la mujer levantó un brazo para guiarme. de cada parte de humedad. frotando el trapo con jabón sobre cada parte de mí. Me levantó los brazos y estiró las piernas para descubrir cada rincón y grieta de mí. La mano de Eli me tranquilizó. chorreando y temblando de ridículo cansancio cuando él aceptó los paños doblados de Miriam. llevándose la suciedad y la mugre. No perderé todo este esfuerzo. Me ruboricé cuando me ordenó que me levantara y me lavó las regiones inferiores. Me incliné hacia adelante para apoyarme en su robusto pecho. Más cubos fueron traídos. ensuciándote de nuevo tan rápidamente. El agua suavemente enjuagó la espuma jabonosa. con la misma atención amable y meticulosa. —Todavía estoy sucio.Mi amo me lavó. pequeño. por placentero que fuera. pero saltó alejándose de inmediato. Los usó para secarme la piel. Me reuniré contigo una vez que me haya bañado en el río. mis músculos se relajaron. guiando mis pasos vacilantes fuera de la bañera.

no podría aguantarlo. dejando mi alma desnuda. No podía soportar que me dejara. Mi voz se quebró. El orgullo era para los otros hombres. destrozando mi agotado letargo y acelerando mi sangre. no por falta de uso esta vez.El pánico se clavó a través de mí. —Eli —. Se giró. yo haría cualquier cosa. pero no me importaba. siempre. Vi con impotente horror cómo me daba la espalda para marcharse hacia los árboles que flanqueaban la orilla del río. curioso. no para mí. grité. mi temor era una terrible bestia agarrada dentro de mí. otras criaturas. sino por la desesperación de mi súplica. Mis rodillas temblaron cuando arqueó su ceja. Empuñé el borde de la manta en mi garganta y rehuí el toque repugnante de la mujer. —Eli —. . Sus ojos negros me estudiaron. mientras no me abandonara. Su columna vertebral se tensó. aspirando el aire más profundo en mi pecho.

Incluso el abrumador impulso de obedecer a mi amo no podía luchar en su contra. fuertes maldiciones que inflamaron mis oídos. Vino hacia mí. Me concentré en cada sonido y me esforcé por recordar cómo decirlas. su esposo e hijos. aunque mi garganta se apretó silbando la última parte. Ssu-pli-co. Él frunció el ceño. Iba a darme la espalda.Sus anchos hombros se levantaron mientras exhalaba un paciente suspiro. La comprensión ilumino los ojos oscuros de mi Señor. Micah. —Estás a salvo. como él me había enseñado. y con razón. Él se estremeció. Cuando estuve seguro de que no lo diría tan mal. tragué aire pasándolo por mis entumecidos labios. Hizo un gesto con la mano hacia Miriam. Repasé mis recuerdos. buscando a través de mi cabeza. si hubiera tenido la fuerza . Y lo intenté. formando la palabra aparte en mi mente. —Sssu-p-li-cee-o —. —Sssu-p-li-cee-o —. mi Señor —. si no dejaba de lloriquear. Vas a estar bien. le dije. Torcí la manta en mis manos con las estúpidas lágrimas reuniéndose en mis ojos otra vez. Me acobardé. —Eli. Arrojé mi cabeza hacia atrás y dio un paso vacilante hacia adelante. Mi terror me consumía. —Ellos sacrificarían sus vidas antes de permitir que te dañaran. Miriam quedó sin aliento. Tragué duro. Juró por lo bajo. yo sabía que no estaba bien.

La reprimenda de mi Señor no me alarmó. Lo había conseguido. porque sabía que esta pequeña palabra había funcionado bien. temblando de temor. Eli no me había abandonado. Había regresado a mí. agregué una palabra más a lo que yo podía hablar. —Nunca me supliques. Eli —. Me derrumbe aliviado. mi sonrisa desmintiendo mi insistente jalón en su ropa. nunca. —¿Estas muy triste sin mí. incluso tal vez mejor que decir su nombre para darme lo que necesitaba. tomó mi manta deteniéndola para mí. Me apretó con tanta fuerza que no podía respirar. pero en vez de eso contuve la respiración. —Eli. gritaba. me liberé de mi manta para aferrarme a él. presionándome en su abrazo. No debes humillarte ante mí o ante cualquier otro hombre. entonces? Asentí con la cabeza. Me abrazó envolviéndome.me habría ido. Tomó mi mejilla. A pesar de su ceño fruncido y a pesar de mi torpeza. me rodeó con sus brazos. inclinando mi cabeza hacia atrás y mirándome a los ojos emocionado. Aunque su cuerpo vibraba con tensión. pero mi corazón saltó feliz de alegría porque volvió. . Su gran mano acunó mi cabeza contra su pecho. Eli.

que a pesar de que no había pasado tanto tiempo de mi encierro en las cocinas. mojando su piel bronceada. Lo amaba. Caminó a través de las tierras de cultivo y me colocó en la hierba a la orilla del río para mirarlo mientras se bañaba. Mi corazón estaba tan lleno de él que me preguntaba si no estallaría. Pero yo quería complacer a Eli. Miriam cacareaba a mi lado en señal de desaprobación. tensa sobre los firmes músculos. El sol brillaba sobre el agua. Realmente era un hombre espléndidamente construido. pero cualquiera que se alzara tan alto me asustaba. el olor no me seguía cautivando. lo miré con satisfacción. la superficie plana de su estómago era un constante placer para mis dedos.Besó la punta de mi nariz y me levantó en sus brazos. Mi Eli. Mi atención se centraba exclusivamente en Eli. mi lugar. Servía a mis amos antes porque era mi destino. . no Eli. No es tan alto como el marido de Miriam. Incluso ignoré la hierba. Sus ojos se reían de mí cuando con las mejillas encendidas. Su polla pesada y medio dura entre el nido de rizos negros en la cima de sus largas piernas. Sin embargo. No hice caso de la toalla que había caído de mi cabello húmedo ni de su charla. Sus hombros se extendían el doble de los míos.

hablando con ella en ese idioma extraño.Salió del río. Riéndose de su hermana. No me importaba. Miriam nos siguió al interior. La lengua de mi patria. Eli metió una túnica pequeña y sedosa de color marfil pálido por encima de mi cabeza. pero me gustaba el ruido ronco de su voz cuando hablaba y volvió a hablar Herrán. subió detrás de mí en la cama. Si era algo que necesitara saber. Eli le habría insistido a Miriam que cambiara a Herrán. ese era un placer para mis oídos. Le había prometido que lo recordaría cuando estuviera listo. Colocó mis brazos en las mangas de una túnica púrpura más fina que las de mis antiguos amos y abrochó un cinturón de oro macizo alrededor de mi cintura. di un suspiro feliz por el suave tirón en mi cuero cabelludo mientras trabajaba en los nudos de mi pelo separándolos. por lo que Eli me había dicho. Yo siempre usaba mi pelo en una gruesa trenza a menos que uno de mis amos la desatara . él me vestiría. naturalmente. me levantó del suelo contra su pecho. no queriendo por un momento que entendiera lo que decían. Miriam le entregó un cepillo. musical. Cuando llegamos a la casa. Desnudo. Eli me puso en nuestra cama. y ¡oh!. y aceptó el paquete de ropa que ella le dio. Maravilloso. No lo creía. Si bien la conversación trató sobre mí. Cuando terminó. y dándose palmadas en el cuerpo se secó con las telas que Miriam le entregó. Apoyé la cabeza en su hombro. sólo para mí. Miriam revoloteaba detrás de nosotros cuando mi amo me llevó de vuelta a la sencilla granja. cerrando los ojos mientras hablaban. calzó cada uno de mis pies en sandalias de cuero fino.

porque Eli tarareaba de satisfacción. Por último. Sonreí. . cada uno más largo y más pesado que el anterior. Miriam le dio a mi amo delicadas cadenas con cuentas de lingotes que ató en mi cabello. Su aliento caliente impregnando el fino material calentaba mi eje. deslizó un anillo con una piedra clara en forma de lágrima que brillaba como mil estrellas en el dedo más largo de mi mano derecha. Hermoso. Deslizó pulseras sobre mis manos hasta las muñecas. el ligero peso era extraño cuando el fresco metal rozó la concha de la oreja. pero él se agachó. Me puso una serie de collares alrededor de mi garganta. haciendo a un lado el oro martillado y rozó un beso sobre mi nuca. la que no recuerdo. Eli pasó a mí alrededor. Temía que mi cuello fuera a romperse por el peso de ellos. Podía soportar cualquier dificultad. Oh. cerró más de ellas en los dos tobillos. e inclinándose hacia adelante hundió la nariz en el tejido envuelto en mi ingle. sin embargo. Me cortó la respiración. por lo que la libre caída de las puntas en mis hombros se sentía decadente.para jugar con él. Buena. cualquier malestar por esto. Pero sabía qué era esa palabra. Más joyas siguieron. Él dijo una sola palabra en esa otra lengua.

Ella dio un manotazo al descubierto trasero de mi amo. ganando un ceño fruncido de mi parte. hurgué. enhebré mis dedos en su pelo todavía húmedo. sus sandalias simples y resistentes. Avancé lentamente hacia adelante de rodillas sobre el colchón. con hilos de oro dispersos a través de él. Mis dedos se levantaron a mi nuca. . No usaba joyas o adornos. como estuvo al mío. Para él. Riendo. Lo fulminé con la mirada. el peso de todos cayó sobre mi cabeza. le dije.. sin embargo. nadie estaba a su lado.. mientras él hablaba con Miriam. Me acurruqué en él. El cinturón que ceñía su cintura era un trozo de la misma tela. esperando que lo entendería. Un traje azul marino y no tan elegante como el mío. Afortunadamente. Me besó el eje a través del montón de tela. Inaceptable. Me reí. Eli dejó mi posición en la cama para ponerse sus propias ropas. Mi Eli merecía galas mucho más grandiosas que estas. Miriam frunció el ceño. Miriam gritó una advertencia. que lo sabría.Mi maestro me creía hermoso. no de oro como el mío. Yo quería ser bello para él. pero no estaba familiarizado con los elementos de sujeción. —Eli —. listo para decorar a mi maestro.

por lo que mi amo podía devolver el collar a mi garganta. Me encogí repentinamente de terror. habían puesto mesas y almohadas apiladas bajo un pabellón cubierto. me sacó de la cama. Tu hermano está ansioso por verte. pero incliné la cabeza. Demasiadas personas. pequeño. nada de eso. Demasiados hombres.Eli se tensó. Me tomó de la mano. ¿Afligidos? ¿Por mí? No lo podía entender. Sus labios se doblaron. un regalo de tu familia —. —Es tuyo —. Alrededor de la esquina de la casa. —Todo esto es tuyo. ¿De dónde habían salido? . Empujé el collar en su pecho. afuera en el patio de atrás. Los hombres se reunían debajo. Me tomó de la mano con fuerza. Hombres. —Ven. y yo seguí su ejemplo con las piernas tiesas cuando me guió desde nuestra habitación. Nos afligimos por ti mucho tiempo. —Déjalos mimarte. tirando de la mano de Eli. con platos de comida. Todos menos uno se pusieron de pie cuando nos aproximamos.

No podría soportarlo. Tal vez sí. esa era mi introducción. Finalmente. Tal vez no. No debía permitir que me tocaran. Mi amo les dijo mi nombre a cada uno de ellos y me dio un suave empujón. No quería estar cerca de ellos. casi saliéndome fuera de mi piel. Di un salto. pero Eli me arrastró acercándome. El hombre que no se había levantado cuando me acerqué. Yo gemía y apretaba las ropas de Eli en mis puños. Ninguno de ellos me tocó otra vez.Un grito de angustia salió de mi garganta. haciendo caso omiso de ellas fácilmente por la lengua extranjera que hablaban. gruñó duras palabras al grupo reunido. Quería parar de temblar. sin embargo. Algunos de ellos se rieron. supuse. Envolví mis brazos alrededor de él y apreté la mejilla contra su pecho. aunque no me resistí cuando me llevó hacia adelante. Mi maestro me apretó los dedos. escondido a su lado. Eli desenredó mis brazos de su estómago para ordenarme que me sentara en un cojín al lado del hombre . —Nadie te hará daño. Me negué a ver a alguna de las personas reunidas. No podía. mirándome. Uno me tocó el pelo. Cerré los ojos y fingí que estaba de vuelta en nuestra tienda de campaña. No podía esperar esto de mí. un pequeño roce.

hasta el momento. Eli. — Todavía se niega. —Él está nervioso por sus soldados. —Isanna nunca estuvo cómoda en la corte. Te llevé conmigo. si a mi Señor le interesa intentarlo. pero los dedos suaves de mi amo me animaron. —Está muy unido a ti. —¿Me conoces. Así que negué con la cabeza contra el pecho de Eli. dijo en voz baja. lo que no me gustó. el segundo de tres hijos de la esposa principal de nuestro padre. inclinándome tan cerca que pude muy bien haberme arrastrado en su regazo.que había reprendido duro a los demás. —Al igual que su madre. hasta que nuestros hogares se separaron después de la invasión de Xerjes —. Mi corazón latió con fuerza cuando cambio a Herrán. El hombre se echó a reír. siempre sobre mis hombros. ¿Va a hablar conmigo? Los largos dedos de Elí me acariciaban la espalda. Él dejó escapar un suspiro lento. Mi amo besó la coronilla de mi cabeza. —Eras tan joven cuando fuiste tomado. Eli se colocó junto a mí en el suelo. Micah? Pensé en ignorarlo a él también. . mi Señor —. —Y es muy tímido. Maleia. Pero se las arregla para comunicarse muy bien. rica en su aprobación. a pesar de que eso fue sin duda el tesoro más grande en ella. Me deslicé hacia él. —Soy Barak. Sólo mi nombre. entonces —.

Lo que lo haga feliz. los labios de Barak sonreían. no sólo por mi amo. —Él disfruta de sus regalos —. La más bonita vista que estos ojos han visto —. así que cerré los ojos.No quería pensar en eso. Estaba tan aturdido. Yo no tenía las palabras. Sentí que mi amo tiraba de las cadenas en mi pelo. Micah. Me di a conocer en su mirada. no habría sido capaz de hablar. Me conocía tan bien. —Eres bonito. e incluso si lo hiciera. —Él lo tendrá. Mi pecho se hinchó en agradecimiento feroz. pero hasta ahora. así que me incliné en su mano. ha estado a gusto en las ropas que le dio. Mi hermano se acercó y tomó mi mejilla en la palma de su mano. Sonreí a cambio. —De los trajes también. sino para el extranjero que era mi hermano. Cuando me atreví a darle un vistazo. no me acobardé. también. Su mirada pasó a mi maestro. Por lo general se inquieta en la ropa a los pocos minutos de vestirse. . —¿Te gusta cómo la seda se siente en tu piel? Eli expresó con una sonrisa indulgente: —A él le gusta sentirse guapo. metí la cabeza en el cuello de Eli y aspiré su aroma a jabón. —Lo que él quiera.

continuó en Herrán. Se comunica muy bien —. con la cabeza inclinada en su hombro. —Se hace más fuerte y más hermoso en cada momento. él puede soportar más —. Me guiñó un ojo. mi señor —. Carnes suculentas.—Su corazón está en sus ojos —. Está bien en tus manos. Barak. Eli me dio de comer. —Micah es una rara belleza. Cuando no pude consumir otro bocado. ¿no es cierto? Yo abrí obediente mi boca a la carne. no importó cómo Eli me tentara. Vamos a comer. postres y dulces con azúcar. —Pero deben tener hambre. Como no sabía cómo usar el cuchillo o un tenedor. me besó en la sien. Puso a prueba mi estómago para asegurarse de que era tan sólido como una piedra. —Sí —. tartas. resopló y dijo algo a Elí. antes de ofrecerme un pedazo de carne. Después de haber pasado la inspección. la voz áspera. —Tienes razón. Barak a un lado de mí y el marido de Miriam en el otro. Eli. Los demás se reunieron alrededor de las mesas. Mi hermano soltó una risita y dijo algo en esa lengua extraña que hizo a mi amo reír también. . me recosté en la cuna de sus piernas. dijo Barak. —Él no se va a enfermar. —No. Eli me maniobró entre sus piernas. aunque mi estómago se sentía repleto. verduras y dulces que sólo había imaginado probar cuando los veía en mi prisión que era la cocina: pasteles. sus brazos envueltos alrededor de mí para que mi ansiedad no me inquietara mucho. Gemí mi agradecimiento con la boca llena de mi elección. La mano de mi amo acarició mi vientre.

también. Lo había sabido todo el tiempo. No entendía lo que decía. acabando con los montículos de carne de vaca y de cordero en mi plato. Yo iba a ser tratado como un noble. La joyería que me adornaba. el manto de autoridad que se aferraba a él tan cómodamente como su propia piel cuando se encontraba con los ojos de los otros hombres. Mi hermano era un señor respetado y querido. no estúpido. Por supuesto. Se rieron cuando lo hizo. Los hombres se inclinaban hacia Barak con atención cuando hablaba. observando las vueltas llenas de gracia de sus manos mientras hablaba.Yo sonreí.. difícilmente podía confundirle con nadie menos que un noble y un miembro de alto rango de la aristocracia. Eli comía. Habló con los otros hombres. La esclavitud me había hecho obediente. el marido de Miriam y los soldados. Eli me había llamado su pequeño Príncipe desde el principio. Cuando todo lo que había sido era esclavo y prostituta. mi hermano.. Estudié a mi hermano. Los miré por debajo de las pestañas. mi cojín al lado de Barak. pero el ritmo de su voz ronca al hablar . lo sabía. sus voces eran bajas y respetuosas cuando se dirigían a él y sus miradas solicitaban su aprobación a menudo. Sentado a la cabecera de la mesa improvisada. Incluso mi Eli dejó de hablar y escuchó cuando Barak abrió la boca.

No sabía leer. pero yo no tenía ni idea de las ciudades y las rutas comerciales que los soldados analizaban o cómo serían afectados por la guerra que se avecinaba. sentí un escalofrío. ¿Cómo podría mi amo alguna vez amar a una puta ignorante como yo? Me moví. Nunca me había sentido tan inferior y pequeño. pero no era más que una puta. Y no podía creer en mí mismo. No sabía nada del mundo fuera de las cocinas de Xerjes. Yo creía en él. Eli traducía susurrando en mi oído. levanté mi cuerpo para mayor comodidad de Eli. —Es para presentarte otro regalo de tu padre. murmuró. —Un poco más de tiempo —. Ni siquiera podía hablar. Una puta bonita. lejos . con el pelo raro. de color amarillo restaurado y las joyas de oro y seda que me habían dado. No me importaban los presentes. Su mano se colocó cálida y firme en mi cadera.en esa lengua extraña me infundió una seguridad que estaba lejos de sentir por mi cuenta. mi nariz en su cuello. Sólo quería estar a solas con él. Me abracé en su regazo. ¿Quién era yo? Un esclavo de cocina o una puta. A pesar de tener los brazos de Elí alrededor mío.

Los brazos de mi amo me abrazaron. Eli —. La cabeza de mi amo cayó. Tendrá privacidad para sanar —. Miró fijamente a Eli. Mantenerlo a salvo.de las miradas curiosas y las expectativas que nunca esperaba cumplir. No lo podía perder. —No está cansado —. Me tocó el cabello. Me aferré a Eli. Mi protector. —El rey nos ha permitido tres días para escoltar a Micah a su nuevo domicilio antes de que Alekia se mueva contra Herra para ganar nuestra independencia y vengar a mi hermano. —El rey le ha concedido una casa a Micah en el país lejos de la política de la corte. hacerlo feliz. —Sí. —Salimos al amanecer. . —Vas a cuidar de él. —Está abrumado. Llévalo a la cama. —Se cansa rápidamente. Barak asintió con la cabeza. La mano de mi hermano me dio unas palmaditas en el hombro. Respiré su nombre. Mi roca. mi señor. lejos de la guerra.

Mi pulso latía en mi cabeza. el olor almizclado de su piel. No había nada que no le diera.Eli me quitó la bata de seda y me hizo el amor con sólo mis joyas como adorno. y . Los collares alrededor de mi cuello se deslizaban como hilos de hielo contra mi pecho. su peso empujándome hacia abajo en la cama. Explorándome. Sus rodillas entre mis caderas. Me arqueé contra él. ¡Oh. Sus labios aplastaron los míos. saboreándome. las muñecas y los tobillos envueltos en oro. el murmullo de su voz ronca ―anhelaba a mi amo más que a mi siguiente respiración. el brillo de las cadenas que había atado a él centellaban cerca de mi oído. Mis dedos como garras en la carne de sus bíceps. sin pensar pidiendo el placer que sabía que podía dar. —Precioso y magnifico. Dios mío! Su calor. Su mano empuñó mi cabello. Su lengua barrió dentro de mi boca. —Eres demasiado hermoso —. —Eli.

saboreando la sal y el sabor maravilloso de mi amo. cada vez que me movía. —Soy tuyo —. Tómame. cada vez que empujaba contra él. Gemí cuando empujó otro dedo en mi pasaje. Eli se estremeció. acariciándolos con mi lengua. —Sí. Deslicé besos desde el cuello hasta el pecho. animándome. Sólo a ti —. Lo necesitaba. —No quiero a ningún otro. Deleite salvaje encendió mi corazón con cada gemido y temblor. No sabía que podría haber tanta urgencia. . Con la llegada de mi hermano. una cadencia lenta que causó que mis caderas se mecieran.yo gemía en su boca. Le sonreí a las ranuras de lujuria grabadas en su cara. tantos hombres que mi maestro podía elegir. duro e insistente. jadeó contra mis labios jadeantes. extendiéndome. besándolo con el hambre que agitaba en mí sólo por respirar. Mi polla se frotaba contra él. ávidas de sus caricias. Empujó su palma en mi cabello. Me levanté para probar la piel de su cuello. pero no era suficiente. Eli bombea sus dedos en mí. Llevó su mano a mi boca y chupé sus dedos al interior. yo ansiaba esto. Eso es lo que había necesitado: el deseo. anhelaba su deseo. Urgido por sus dedos penetrando mi cuerpo y sus gemidos salvajes. Sólo para mí. Sacó los dedos de mi boca con un chasquido fuerte y los deslizó en mi estrecho canal. probando que me quería con tanto cariño como yo lo hacía. mi Príncipe. Para mí. Sus ojos se cerraron. Mi cuerpo clamaba por él. la aparición de sus soldados de infantería.

Mi polla se derramó y borbotones calientes. Así que cuando tuve el placer rodando en mis bolas. Se lo di a él. Amaba entrar en mi culo después de que me había agotado. pequeño. Sabía que él quería mi roció caliente y espeso en mi vientre. levanté mis labios de su pecho a su boca inclinada sobre la mía. obedecí. Me estremecí y chasqué mi lengua sobre su pezón. más felicidad? Giré la cabeza. ya endurecido en un nudo. Me prometí que haría que me deseara hasta el punto de la locura y más allá. Por supuesto. Gemí y dejé que el calor cegador me llevara. Deslizó un tercer dedo en mi agujero. Mi estómago se anudó. mientras los dedos de Elí se deslizaban dentro y fuera de mí. le di todo. Eli empujó mis rodillas hacia arriba y se acomodó en su lugar. Mi mente se envolvió en el gruñido ronco que mis atenciones le arrancaron.chupaba su carne en la boca hasta que su sangre brotaba de abajo a la superficie. jugando en la base de mi eje. exactamente como yo lo deseaba. . —Dame un beso. mi cuerpo suave y flexible para él. Una satisfacción violenta me inundó por la marca de los moretones que dejaba en él. retiró sus dedos. Até mi boca sobre su pezón sensible. Comiéndome la boca. no me contuve. ¿Por qué no iba yo a obedecer si obtendría más placer. los labios y la lengua amándolo. su lengua se metió en mis labios entreabiertos saqueándola. Él me deseaba. pegajosos y húmedos mancharon mi ingle.

expresó Eli. Entrecerrando los ojos. Ellos saben a quién pertenezco y quién me dio —. cogí su saco para acariciar sus testículos con la mano. —Yo soy para ti. Mis emociones me sacudieron. le dio al punto dulce en mi interior haciendo que todo mi cuerpo temblara. Lo juro. El sudor goteaba de la columna de su garganta. el pecho agitado. profundamente. moví mis caderas para montar su dureza desde abajo. tragué saliva tratando de frenar el pánico en mi corazón. Micah. ¡Oh. Me tragué el ronco gemido de mi amo cuando se deslizó acoplándose a la bienvenida de mi cuerpo. Mi Eli no debía mendigar. dejando . Sólo quiero amarte. y cuando empujó de nuevo en mí. Solté sus bolas. Mi espalda se inclinó para tomar su polla más rápido. Mi maestro apretó los dientes. Empalado. — Déjame amarte. —Ninguno de ellos se atreverá a tocarme. Por favor. esperando que mi agitación no brillara en mis ojos.Se metió en mi culo. Solo para ti. mi Señor. apretando y soltando mi canal para provocarlo al frenesí de celo que yo quería. Soltó mi boca alejándose para mirarme. con los ojos oscurecidos de pasión. Acomodé mis muñecas a ambos lados de mi cabeza. Me recosté en la cama. no! Él no debía hacer eso.

Capturando el aliento en su pecho. me tocó hasta donde los golpes de su polla no podrían. Hizo que mi cuerpo cantara. Eli me tomó en sus brazos y rodó. Me folló. Su voz se unió a la mía. una y otra y otra vez. el brillo necesitado en su mirada cuando se impulsaba en mí. con miedo. Mi polla creció larga y dura. Llenó tantos espacios vacíos dentro de mí. No me había permitido considerar mi ansiedad. Su determinación de saciarme. Cansado de tener miedo. Elí se inclinó sobre mí. Ahora que había cumplido su misión. Mi corazón retumbando. total y completamente. mi amo era tan hábil. Su dureza se derramó en mi culo. Su mandíbula apretada con esfuerzo por mantener su placer para después. débil y agotado por las reacciones que provocó en mí. Gemí cuando mi semilla se esparció sobre mí. podía entregarme a mi hermano. cansado. Su lugar de juegos. sin embargo. No debía dejarme. no podía negar mi terror. hasta que llegamos a esta tierra extranjera. su olor. La propiedad de mi maestro.mi cuerpo vulnerable a él. Calor intenso roció mis entrañas. y con razón. Su boca encontró la mía. . lancé un suspiro. Me acurruqué contra él. metiendo mi cuerpo más pequeño en el suyo. escurriéndose de mi agujero y mojando mi pliegue. Su eje.

Ni para bañarse en el río. Ni para nada. Nunca. Había esperado hasta que mi amo y yo habíamos dicho buenas noches a Barak. Entonces me abalancé sobre él tan pronto como se cerró la puerta de nuestro dormitorio prestado. Si yo lo amaba lo suficiente, mi amo no me iba a rechazar. Era la única esperanza que tenía. La puta experta en mí, sabía que acostarme con él no lo haría mío y sólo mío, pero podía darle más que un cuerpo caliente, si él quisiera. Podía darle mi corazón. Me envolví alrededor de su cuerpo humedecido por el sudor. —Eli —, le susurré, intentando ocultar mi cara en el hueco de su hombro. —Su-p-li-co. —Shh, bonito Micah —, murmuró en la corona de mi cabeza. —Estoy aquí. Luché por los sonidos en mi cabeza, alejando el recuerdo de la severa advertencia de mi madre de guardar silencio. Esto era importante. Él era importante, la persona más importante en mi mundo. Mi hermano no tenía importancia, ni mi padre ni todo su reino. Sólo esto. Sólo Eli. No debía perderlo. En Herra, mi silencio fue un muro impenetrable que incluso mis amos no pudieron romper, un refugio que guardaba una pequeña parte de mí mismo del dolor y la

desesperación de mi servidumbre; pero quisiera reconocerlo o no, yo había vuelto a casa. Mi miedo no me paralizaría o me robaría a mi maestro. Dando la espalda a mi terror y a otra palabra prohibida, me obligué a hablar. —M-mi Eli —, dije, finalmente raspando en la piel interior de la garganta. Inclinó mi barbilla con un dedo insistente y besando ligeramente en mis mejillas, mi nariz, mis ojos. Besos suaves. Adoraba esos besos que hacían que mi corazón perdiera el ritmo, rápidamente. —Por supuesto, yo soy tuyo. Tu Eli —. Su risa ronca vibraba por mi columna vertebral tan deliciosamente que los dedos de mis pies se curvaron. —Si abrieras los ojos a lo que obstinadamente te niegas a ver... Yo te pertenezco, Micah. Desde el año pasado. Un regalo de cumpleaños de tu padre. Mi frente se frunció. ¿Un regalo? ¿Cómo podría mi amo ser un regalo? Oh, Dios mío. Di un grito ahogado. Me puse rígido en sus brazos. —Soy un esclavo —. Su mirada, cautelosa pero optimista, centrada en mí. —Soy tu esclavo. Me quedé boquiabierto.

¿Eli? ¿Un... esclavo? Negué con la cabeza violentamente. ¡No! Eli era muy fuerte, demasiado maravilloso para… —Micah —. Sus dedos apretaron mi barbilla, obligando a mí horrorizada mirada a mirar la suya. Sus brazos a mí alrededor sosteniéndome, deteniéndome cuando yo había saltado alejándome. Sus labios, hinchados y morados por mis besos, fruncidos. —Xerjes te enseño sólo el dolor y la degradación como su esclavo, pero ¿no te he servido con entusiasmo? ¿No te he protegido? ¿Alimentado, bañado y acostado contigo sin la más mínima resistencia? Yo ansío complacerte. He esperado años por ti, por esto. Suspiraba por ti, pequeño. Anhelaba a mi amo. Un fuerte gemido se construyó en la garganta. Amo. Mi amo. Eli era mi amo. ¡Mío! Él debía gobernar sobre mí. Debía hacerlo. En mi cuerpo de niño, dañado, yo nunca podría dominarlo. ¿Yo? ¿Su maestro? Imposible. Yo no podía lastimar a mi Eli, no podía obligarlo. No podía—Escúchame —. Me sacudió, sus dedos clavados en mis brazos.

mojando su piel con mis lágrimas. se clavaron en mi corazón. tengo derecho bajo nuestra ley y la de ellos. Me atraganté con el llanto atrapado en la garganta. Tú fuiste el más joven de sus hijos. si es necesario. —Eli. —Como un hombre libre. me aferré a él. y como tu propiedad. Ya no soy un Alekite. Xerjes hizo el juramento de matarte si Alekia hacía movimientos para conseguir su liberación. A defenderte y morir por ti. A mí me importaba. pero el favorito de tu padre. pero tu padre se negó hasta que la plaga casi terminó . los incisivos afilados cogiendo la punta de mi lengua. Probé el cobre de mi sangre. Los riesgos que había tomado. —Luché por ti. cuando Alekia y su rey no se atrevieron. a proteger a mi dueño. —Le pedí a tu padre que me esclavizara tan pronto como tuviste la mayoría de edad. todo lo que había sacrificado. Pero cuando me convertí en tu esclavo. Si fallaba. él no te pondría en peligro… Prohibió a Alekia pelear. sólo yo moriría. Parpadeé mis ojos aturdidos a él. cuando podías legalmente ser mi dueño. no podía hacer nada para liberarte. y ¿quién se preocuparía por la vida de un esclavo? Yo lo haría. mi Eli. Me recosté en su cuello.Mis dientes apretados. por mí. mi ciudadanía se perdió. Simplemente soy tuyo.

Dañado. Porque ahora que sabía que no podía dejarme. Entonces. Solo —.contigo. la práctica de los sonidos en mi cabeza. mí Señor. —Tú. Soy tuyo hasta que muera. El terror heló mis venas. Hice una pausa. pero con él. Una que no estaba seguro aún de poder decir. que mi Eli merecía. Una palabra tan sencilla. jugando con un lingote de una de las cadenas de oro que había puesto en el. Si lo hiciera. Mi esclavo. Mi estómago se revolvió y eliminé el mal pensamiento. ¿Quién mejor que yo sabía el peso de las cadenas de hierro y el corte brutal de los grilletes en la carne blanda? No sería como los hombres que me habían humillado y abusaron de mí. el amo. una satisfacción malvada que odié. No lo lamento. Eli era realmente un esclavo. Enroscó sus dedos en mi pelo. — Renuncié a mi libertad para ganar la tuya. como su dueño estaría dentro de mis derechos que le arrastrara de regreso. lo encadenaría a mí. Sería el hombre. sobre todo después de que te he . si era necesario. mi señor.—. ¿Rechazar un regalo del rey? Incluso su padre no podría ignorar el insulto. Una palabra que significaba todo entre nosotros. Arreglé su propiedad demasiado bien. Frunció el ceño. mis pestañas bajaron por el auto-disgusto. —L-li. L-li—Nunca podré ser libre. y nunca lo he contado como una pérdida. Eli. Apreté los labios. Cedió por temor a que podrías morir en Herra.

Te amo. —Eli. Susurró. mi Príncipe. Micah —. Sacudí la cabeza hacia atrás cuando Eli profundizo su beso. —No quiero ser libre de ti. dañado y pequeño. —No me crees. Me pasó la lengua en mi boca.servido tan bien regresándote a tu patria —. ¿Por qué no te amaría a cambio? Debido a que había sido un esclavo y una puta. se rió y rozó sus labios sobre los míos. mi mirada severa exigía una explicación. Lo fulminé con la mirada. Cuando mis ojos se abrieron. Sabía muy bien cómo seducirme.. Tú . mi Señor. —Te enamoraste de mí durante nuestro viaje a casa. —Te amo. —Estás atrapado conmigo.. Sonrió. Mi ceño se frunció. Se rió de mi agudo tono. ni la habilidad de sus labios. pero no quise saber nada de sus lindas manos sobre mi piel. ninguno de los informes me preparó para la dulzura con que te entregaste a mí o de la generosidad de tu corazón. Porque yo era un ignorante. Debido. ¿Él sabía que yo lo amaba? —Todos los años molestaba a la corte por noticias de ti de los espías que enviamos. Jaló una barra y la cadena tiró de mi cuero cabelludo.

Eli se lanzó abajo a succionar mi cuello y mis dedos se agarraron de los firmes músculos de sus hombros. si quería su beso o no. éramos simplemente mejores y todo lo que el otro necesitaba. La palma de su mano en mi cuero cabelludo. él era más que un esclavo. Yo quería. decidido a concederle esto. Acomodando la mandíbula abrí mi boca a Eli ampliamente y permití que se agasajara. Me subí encima de él. ¿Quién era el amo. El esclavo que había sido y el hombre en que me había convertido sólo eran partes de un todo que lo cautivó. lo recibí. Para mí. Mi ignorancia no importaba. Me amaba. Con un suave gemido. inclinándose a tomar mi boca. Eso era suficiente. por su devoción que me había atado tan firmemente a él como el precio que mi padre había pagado para hacerlo mío. mis rodillas abrazando sus delgadas caderas.eres mi todo —. Él me quería. Mi cabeza daba vueltas vertiginosamente. abriéndome al impulso urgente de su lengua y el juego de sus labios. murmuró. ni los hombres que me prostituyeron en Herra. . ni la construcción delicada de mi cuerpo. Eli o yo? No podría decirlo. Para él. Juntos. le susurré. —A-amo —. era más que una puta.

nuestros dedos se entrelazaron. Sus manos se encontraron con las mías. . con el calor de su necesidad por mí. —Sí. Sí. —Ámame. y me deslicé lentamente hacia abajo. Me miró con sus ojos oscuros.Alineó su polla en mi pasaje para tomarme de nuevo. tomándolo profundamente en mi cuerpo. Micah —. —Amo mi Eli.

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