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HALLOWEEN TALES 2012
Antología de Relatos Varios Autores eBook editado por RelatosPulp.com

Serie Neo | Ediciones Distribución Gratuita. Prohibida su venta

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Aviso Legal De los derechos de edición: Halloween Tales es una publicación de RelatosPulp.com Todos los derechos reservados. © RelatosPulp.com. Se permite únicamente la distribución gratuita y de uso no comercial. De los derechos de autor: Todos los contenidos incluidos en esta publicación son propiedad de sus autores y, más allá de la distribución en los términos acordados para la presente edición, se prohíbe cualquier copia, reproducción, alteración, o modificación de la obra sin el consentimiento expreso de sus titulares.

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ÍNDICE

Prólogo .................................................................................... 5 Pumpkin Ice Cream I ................................................................ 6 Las brujas de Ichabod Creek, la raíz podrida ............................. 8 Baile de Calabazas .................................................................. 23 Taxi Beast, y el caso de las prostitutas escaldadas .................. 24 Samhain .................................................................................. 36 Pumpkin Ice Cream II ............................................................. 37 La Invasión de los Calabazoides. Episodio 1 ............................ 38 Esclavudús ............................................................................... 40 La Invasión de los Calabazoides. Episodio 2 ............................ 52 El Misterio de la Calabaza Parlante ......................................... 54 La Invasión de los Calabazoides. Episodio 3 ............................ 61 Calabazas para los muertos .................................................... 63 Pumpkin Ice Cream III ............................................................ 78 Biografías............................................................................... 80

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en clara alusión a los clásicos pulps. y entre todos conseguiremos que este tipo de ediciones sean cada vez mejores. Ésta no es la primera vez que lanzamos una publicación de nuevos escritores. en este caso relacionada con Halloween. y espeluznante Halloween.Prólogo Mi querido lector. la publicación que ahora tienes en pantalla. No dudes en comentar tus impresiones. y aguardamos con entusiasmo que los relatos que te ofrecemos sean de tu agrado. es posible que haya errores en la edición. Halloween Tales 2012. o series de relatos tan conocidas como Creepshow.com A pesar del cariño y esfuerzo dedicados. divertidos e inquietantes. los autores sabrán agradecértelo. es una recopilación de relatos pulp inspirados en la celebración que lleva por nombre. pero también somos conscientes de que sabrás perdonarlos. pero sí es la primera temática. A través de un hilo conductor. te proporcionamos un cúmulo de ingredientes macabros. ¡Feliz. Samaín.relatospulp. y que se han estado trabajando en un taller de literatura que previamente hemos convocado en la web RelatosPulp. que te mantendrán en vilo desde la primera a la última página. o Fieles Difuntos! Emilio Iglesias RelatosPulp.com .com 5 www.

Ellos eran demasiado mayores para el rollo truco o trato. Eran noticias locales. y había sitios mucho mejores en los que perder el tiempo. ¡Llevo un buen rato esperándote. ya sabes que esta cuesta no me quiere mucho —dijo. Alcanzó la revista. a pocas horas de la noche de Halloween. Dio una vuelta completa alrededor del vehículo y comprobó que allí no había nadie. muerto de verdad. ¿Nos dará calabazas? —¿Calabazas? No. simpática y dulzona. al final de la calle Witcham. observó con extrañeza un pequeño furgón de helados. Se encontraba nervioso y asustado. deslizó suavemente la mirada. como de la audacia de varias generaciones de muchachos. Billy ya podía divisar la casa. Sus fenecidos pulmones apenas le daban fuelle para todos los insultos y maldiciones que profería con la boca pequeña. sin interés para él. supongo… ¡hoy no! —sonrió Billy. A unos cuantos metros más arriba. Pero lo hizo. y avanzó los metros que le quedaban. —¡Billy! —Protestó su amigo—. medio oculto tras una arboleda. Echó un vistazo a través de la ventanilla del copiloto. Estaba vacío. escuchó una ligera melodía. en medio de un repentino vendaval de hojas que comenzó a revolotear sobre su cabeza. un asesino en serie anda suelto. 6 www. y satisfacer su curiosidad. Sin embargo últimamente ya nadie iba por allí. captando de inmediato su atención una extraña revista sobre el asiento. Aquello no tenía mucho sentido. Aquella era una zona desierta. Billy Templenton pedaleaba sin resuello. pero debido al paso de los años. la dulce Sarah. volvió sobre sus pasos. esta vez contaban con la dudosa promesa de una compañera del instituto. La puerta estaba abierta.relatospulp. mayormente quejándose de su vieja bicicleta. pues sabía que la idea que en ese instante aguijoneaba su cabeza no era lo correcto. y fue entonces cuando. y ellos aguardaban ansiosos a que se produjese. pero la cuesta era terriblemente empinada. cada rincón era un coladero. a la carrera. más solo que la una! —Lo siento Richie. un lugar abandonado y un sitio perfecto para fumar un poco de hierba y vaciar un par de latas de cerveza. resoplando—. La casa estaba precintada desde hacía mucho tiempo. advirtió que el furgón de los helados había desaparecido. Echó un vistazo. y la guardó en la mochila. Sarah. Ya en el porche de la vieja casa.Pumpkin Ice Cream I Por Emilio Iglesias Aquella tarde. ¿Qué tontería es ésa? De lo único que estoy pendiente es de Sarah. pero decidió hacer una pausa. aquí. torciendo el gesto—. Dejó caer la bicicleta a un lado de la calle y se acercó al furgón. y no sin sorpresa. desde donde podía verse todo el pueblo.com . Oye… ¿no has visto ahí abajo un furgón de helados? —¿Un furgón de helados? —Repitió Richie. sin prestar atención al aviso radiofónico que se difuminaba tras él: «Se alerta a toda la población. pero la radio funcionaba. y no la veo subir por ningún sitio. se desconoce…» Billy montó en la bicicleta. Después. y eso lo sabían muy bien la mayor parte de los chicos del instituto. La casa de la colina Witcham era un sitio muerto. Había quedado con su amigo Richie en la casa de la colina. además. quien había asegurado acudir a la velada. su presencia sería todo un milagro.

Billy arrojó su mochila al suelo. —¡Déjame ver! —dijo Richie. además un primer número! ¡Joder. añadió sorprendido—. y tras un primer vistazo. dispuesto a leer en voz alta el primero de los relatos: «Las brujas de Ichabod Creek». es una vieja revista de relatos pulp. junto a la de Richie. es el número uno de Halloween Tales! —¡Ideal para una noche como la de hoy! ¿No crees? —Suspiró Billy. antes sí que había ahí abajo un furgón de helados. Richie —dijo Billy—. ¡Vaya. hombro con hombro. y ambos muchachos se acomodaron. ilusionado. sería que Sarah cumpliese su promesa. 7 www. aunque no vi a nadie… ¡solo esto! La mano de Billy extrajo de la mochila una revista llena de colores gastados y papel envejecido.com . —Oye. por raro que te parezca. mientras no lo hace… ¿qué te parece si leemos un poco? —propuso Richie. —Lo mejor para una noche como la de hoy. abriendo la revista por la primera página. una de las de antes.relatospulp. pero.

Helen consentía su compañía porque le recordaba a su adolescencia. Lo había apostado todo por su sueño. Notó su nuca dolorida. Helen estaba atada sobre una mesa. Luego… luego todo era oscuridad. Eso mismo le había pasado a Helen. la raíz podrida Por Rubén García Arrojaron al niño a un profundo pozo y. El señor y la señora Chen siempre andaban de viaje a Tokio.relatospulp. Las piernas. el dolor era real. ¿Dónde estaba? ¿Acaso seguía soñando? La oscuridad la hizo agudizar sus sentidos. sin amigos y sus rasgos japoneses tampoco le abrían las puertas en aquel pueblo lleno de prejuicios. Ella le entendía. de aquí para allá. indefensa. Ella tampoco conocía a nadie en Ichabod Creek y se sentía como un bicho raro. El abandonado edificio mantenía parte de sus muros y sus arcos. tuvo que dejar a su familia.com . era como verse dentro de esos ojos rasgados de mirada tímida.Las brujas de Ichabod Creek. pensó Helen. y el joven adolescente la seguía como un perrito faldero. a ambos lados del cuerpo. taciturno. Sus brazos. el sabor a sangre en el paladar y. El fuerte dolor de cabeza le vino de repente cuando intentó levantarse. Un leve crujir de las tablas dejaba claro que no conseguiría partirlas por mucho que se esforzara. en Ichabod Creek. cansada e impotente intentó ordenar sus pensamientos que se mantenían dispersos por el miedo. Solo necesitaba una oportunidad y aquel joven llegaría a donde se propusiera. Ella le había pedido a su vecino que la acompañara hasta la iglesia. pidió a Marcus que la esperara allí y cruzó la entrada de San Isidro con paso decidido. En realidad. no había ninguna duda. Pero aquello no era parte de la pesadilla. para colmo. hacía tan solo unos meses que había conseguido el trabajo como ayudante en el Museo de Historia. permanecían inmovilizados por fuertes pretinas sobre el mueble de madera. su triste vida aislada del mundo e irse a vivir a aquel pueblo recóndito de Dakota del sur. y ellos se juntan. Marcus Chen. Helen recordó haber llegado acompañada por el hijo de sus nuevos vecinos. Todo lo que había a su alcance era un borrón de sombras. los cuales dejaban entrar la luz del atardecer iluminándolo por dentro. Tuvo que contarle las extrañas pesadillas que la atormentaban desde que vivía allí. Dios los cría. Un mar de tinieblas y un fuerte dolor de cabeza. Nadie podría comprenderla. esperando que se lo coman. solo un adolescente como Marcus podría. parecía que un ejército de hormigas desfilaba por dentro de su cuerpo. atados por el mismo tipo de correajes. Ahora se encontraba prisionera en alguna parte. Marcus era el chico nuevo del pueblo. Era un insecto atrapado en una telaraña. Helen Masterson se despertó de la pesadilla. su cuerpo no respondía. Pasó una eternidad. Helen recordó haber bajado del coche al llegar a las ruinas. fue engullido por las sombras. mientras caía agitando sus extremidades. el vientre y su cabeza permanecían compactos. ¿Quién la había atado? ¿Por qué no recordaba nada? La última imagen que retenía en su memoria era el paisaje desvencijado de la iglesia de San Isidro. 8 www.

lo que me contó sobre el aquelarre de brujas y sobre el niño… Tenemos que avisar a la policía. tuerto y malcarado. con un rápido movimiento. su único ojo color limonada la miraba con curiosidad. —Marcus Chen —dijo Helen volviendo en sí—. siguió subiendo hasta llegar a su pecho y allí se quedó acechando.relatospulp. La joven Helen era ahora una mujer demacrada. Luego la espalda del animal se arqueó formando la figura de una herradura aserrada. oscura y profunda. Un hedor a podredumbre entró en la celda. ¿está usted bien? El rostro de Marcus tomaba el lugar del de la bruja. 9 www. entre la penumbra. El gato bajó de un salto y se acercó a la puerta. escuchó abrirse una puerta. Marcus sonrió nervioso mientras le desabrochaba las correas que la mantenían presa. descompuesto. Caminaba pesado. La bruja se acercó más a la mesa. la absorbía con fruición. sus garras se afianzaron sobre la carne y exhaló un fuerte bufido que salpicó de terror el rostro de la mujer. torturándola como un demonio. Su sueño. Cuando por fin se le acercó. Tras un sobresalto. dejándola seca. pero el ardor de las lágrimas impedía enfocar la imagen. posando una pata y luego la otra. la mandíbula de la bruja chasqueó haciendo castañear sus dientes en el aire y se desplomó en el suelo. Helen sentía el calor del enorme animal que caminaba sobre su cuerpo. a la televisión… Todo Ichabod Creek debe saber qué está pasando. un olor a carne muerta. Helen reconoció en aquella figura embozada a una de las brujas de su pesadilla. señorita Masterson. Tenía el rostro torcido y desdibujado. de unos cuarenta años. ¡las brujas existen! —Marcus señaló el bulto jorobado que descansaba en el suelo—. no pudo ofrecer resistencia. Los suaves pasos sorteaban las correas apoyando todo el peso sobre la parte blanda de la carne. el gato tuerto maullaba sobre ella. La escena se iluminaba por el caudal de vida que se le escapa de sus labios. De manera pausada. Por unos interminables segundos. Sus manos se posaron sobre el rostro de la joven y. —Tenía usted razón. diez años de vida se le habían esfumado en un instante. El brillo de la juventud se le había evaporado secando su piel. la bruja apoyó sus manos sobre el cuello de la cautiva y la miró fijamente a los ojos. llena de malformaciones y sin vida. Helen intentó mirar más allá de su campo de visión. hasta que algo lo distrajo. Helen apenas podía contener las arcadas tras la mordaza. estás aquí.De repente algo subió sobre sus piernas. comenzó a ronronear y a lanzar suaves maullidos de bienvenida a la recién llegada. consiguió quitar la correa que le tapaba la boca. y de entre los labios de Helen comenzó a escapársele el aliento vital sin poder remediarlo. —Señorita Masterson. Algo le había abierto una brecha en su interior. Permaneció inmóvil. Un gato enorme. Sus músculos se relajaron al tiempo que sus orejas ondeaban el aire en todas direcciones. hipnotizado por un punto perdido en la oscuridad. Su boca se abrió. hasta que aquel rostro deforme comenzó a perder consistencia delante de sus ojos. Desde esa posición. parecía una escultura sin terminar. entró en pánico.com . Helen pudo atisbar el lustroso pelaje negro del animal. Creí que esto era parte de mi pesadilla. Helen aturdida por el insoportable olor. era un olor profundo. Dos segundos después.

recogía el retrato robot que colgaba de la impresora. —…un metro setenta de estatura. Douglas Ohcumgache tomaba su quinto café del día sentado en el coche policía. Daré aviso a los muchachos para que controlen las carreteras de acceso. Repito. Marcus.com .Helen se incorporó entumecida. *** «Bienvenidos a Ichabod Creek» rezaba el cartel a un lado de la carretera. las Colínas Negras. —No hay tiempo. una joven uniformada de pelo corto y american optic. Creo que no podemos confiar en nadie. Pero por desgracia. jefe —respondió Jessie revisando la munición de su pistola—. No sabemos dónde se encuentra el niño. Sus afilados rasgos Cheyenne y su piel cetrina recordaban a los primeros nativos de Dakota del sur. Como en su sueño. Edad. A su lado. cerca del patio. pero no recuerdo nada más. Está armada y es peligrosa. él provenía de una de las familias más antiguas de la región. peinando con sus picos el horizonte. un aquelarre de criaturas horrendas sacrificaban a un niño inocente. —Ahora mismo estamos en la iglesia. ¿Por qué se le ocurriría a esa mujer raptar al hijo de los Wells en una noche como está? —Ya ve. —Señorita Masterson. no creo que demos abasto para tanto trabajo… —Para eso nos pagan. Ayer por fin conseguí que mi jefa. usted misma me trajo aquí en su coche. Helen Masterson… El sheriff bajó el volumen de la emisora. la directora del museo. Conduce un Ford Mustang color rojo y la última vez que se la vio iba acompañada por un joven de origen asiático. 10 www. maldita noche de brujas. pero no sé dónde con exactitud. ¿no lo recuerda? —Lo último que recuerdo antes de perder la consciencia es que entraba en la iglesia. supongo que es cosa de la luna llena.. Jessie. De Douglas Ohcumgache se decía que podía seguir el rastro de su presa a una milla de distancia. ni a qué nos enfrentamos.. la busqué por todas partes. estiró sus brazos y bajó de la mesa. pelirroja. »En mi pesadilla. me dejara estudiar un antiguo manuscrito donde viene información sobre aquelarres en Ichabod Creek. El sol se ocultaba ya tras las Paha Sapa. Una raza de hombres capaces de enfrentarse a la muerte por defender un trozo de tierra. De hecho. complexión delgada. Tan solo el cuerpo inerte de la bruja les aseguraba que lo que acababa de ocurrir no lo habían soñado. La linterna del muchacho recorrió la habitación sin encontrar rastro del felino. Está claro que esta criatura es parte de una conspiración que extiende sus raíces sobre todo Ichabod Creek. Hacía referencia a la iglesia de San Isidro. hoy es la noche de brujas. ¡Maldita sea! El gato ha desaparecido. simplemente lo seguí y. entonces fue cuando vi a ese gato gigantesco. él era el último de su familia con vida.relatospulp. cerca de los cuarenta. ¿En qué parte de la iglesia nos encontramos? —Estamos en uno de los claustros que se mantienen en pie. —Esta noche esperaba tener que pasarla llevando a vecinos borrachos a sus casas y cerrando fiestas clandestinas. Cuando vi que no volvía.

—¡Arranque. El Mustang seguía aparcado a las afueras de la iglesia. En la puerta. —¡Señor Ohcumgache. la familia está en el salón esperándole. ignoraba que en algún lugar de Ichabod Creek se hallase alguna cueva subterránea. Creo que será una larga noche. íbamos a ir una fiesta de disfraces. tráiganme un café bien caliente—dijo el sheriff—. Pronto llegaría la media noche y. aquella noche los difuntos podían volver de sus tumbas para atormentar a los vivos. Su casa estaba vacía. aparcó justo en frente. Pero… cuando la señora Thomson llegó no pudimos encontrar a Enri. si no les importa. Lo siguiente era ir a la casa del niño desaparecido. según las leyendas. Helen miró por última vez las ruinas del templo. Un escalofrío le recorrió por la espalda al recordar el rostro deforme de la bruja robándole la vida. Ahora tendrían que recorrer palmo a palmo el pueblo para encontrar una pista que les condujera hacia la mujer. sheriff… hemos registrado la casa de arriba 11 www. y pise a fondo! Esto es más divertido que ir pidiendo chocolatinas por el vecindario. Estoy segura de que en él encontraremos la forma de acabar con esas malditas hijas de puta. como experta en historia y antropología. estaba segura de que el diario ocultaba el lugar exacto del aquelarre. El Chevrolet giró en la avenida principal y llegó a una moderna construcción de tejado holandés que desentonaba con el resto del vecindario. el señor Wells comentaba lo sucedido: —La última vez que vi a Enri estaba en su habitación. *** La central de policía había dado la orden de búsqueda y captura de Helen Masterson. Llamamos a su niñera. Es muy extraño.El Chevrolet salió disparado dejando tras él un vaso de café vacío y una estela de polvo. Instantes después. —Bien. Pero antes. por fin! No hay rastro del pequeño. señorita Masterson. muchachos. El Ford rugió dejando tras de sí diez años de vida y el cadáver de una bruja. sin rastro de la sospechosa. El poco estudio que le había dedicado al manuscrito de Van der Beer la había puesto sobre la pista de aquella iglesia y. Algunos vecinos han corroborado haber visto a la sospechosa por los alrededores a la hora de la desaparición. la señora Thomson. no queremos asustar a la familia. El reglamento obligaba a guardar veinticuatro horas después de la desaparición para organizar una búsqueda por todo el condado. teniendo en cuenta su primer contacto con el lugar. un par de agentes hacían guardia esperando su llegada. Ella. en el salón. así de sencillo: se lo había tragado la tierra. dormía como un angelito.relatospulp.com . el libro del que te he hablado. La sirena de policía abrió paso entre las concurridas calles de Hichabod Creek y el coche se perdió en la Gran Avenida. *** Helen y Marcus salieron de las ruinas con el miedo metido en el cuerpo. será mejor que despejen la casa. —¿A dónde vamos? —preguntó Marcus —Iremos por el Imago Maleficarum.

más conocida en otros tiempos como Samhain. en las oficinas del museo. Ichabod Creek.com . Marcus. es Día de difuntos. —Sí. Sobre la cubierta. Jessie comprendió que este era uno de los famosos momentos del Jefe indio. ¿podría echar un vistazo a la habitación de Enri? —Naturalmente. Llevaba cinco años trabajando con Douglas Ohcumgache y siempre que le pedía estar a solas con un sospechoso. alucinado por los objetos clasificados en las vitrinas de su alrededor. Una pequeña cama vacía mostraba las sábanas revueltas. o Víspera de los difuntos. —No. fue dando rienda suelta a su curiosidad adolescente. No sabemos qué hacer… —¿Y los criados…? —Hoy les habíamos dado el día libre. se podía leer: Imago Maleficarum. nunca la he visto.relatospulp. volvía con el caso resuelto o con una pista que habían pasado por alto los demás agentes. pero el sheriff también reconoció las evidencias de un rastro inconfundible. aún dibujaban la silueta del pequeño Enri. aunque parece que algunos vecinos vieron a una mujer pelirroja salir de la casa. Año de nuestro señor de 1694 Helen colocó el legajo de papeles sobre su mesa de trabajo y se dispuso a buscar alguna referencia sobre el aquelarre. La antropóloga recorrió la combinación con manos temblorosas y. tenía una pequeña caja fuerte oculta tras una terrorífica máscara tribal. —Jessie —dijo el sheriff soltando la taza de café—. Diario del doctor Ezequiel Van der Beer. El señor Wells y Ohcumgache entraron en el dormitorio. —Señor Wells. perdió un poco los nervios y les llamó inmediatamente.abajo y ni siquiera encontramos una ventana abierta. Marcus! Aquí describe la escena de mis pesadillas a la perfección. fui testigo del monstruoso aquelarre celebrado a finales de octubre con motivo de una fiesta pagana de origen Irlandés. ¡Mira. Dentro de la caja de seguridad había un manuscrito de hojas amarillentas que despedía un extraño olor a cera quemada. permítame acompañarle. ¿Conoce a la señorita Helen Masterson? —El señor Wells miró la foto y respondió. Emmy. es como ser la protagonista de un macabro cuento de los hermanos Grimm. tras el chasquido de un resorte. 12 www. —¡Creo que he dado con algo! —dijo Helen con la vista fija en una de las páginas— . la señora Wells. La habitación olía a pintura y a muebles nuevos. será mejor que te quedes con la señora a ver si consigues una foto del pequeño. ya sabe. en lengua celta. escrito en tinta roja. abrió la pesada puerta de acero. *** El despacho de Helen Masterson. El hedor a bruja. Escucha esto: »En mi pueblo natal.

se dio de bruces contra una pila de libros. De entre todos. usando un enorme extintor de color rojo. El viejo Douglas Ohcumgache había conseguido dar con el rastro del sospechoso. decidí dedicar mi tiempo a dar paz a mi espíritu dando un paseo hasta San Isidro. Con la curiosidad que siempre me causan las cosas sobrenaturales. Jessie nunca había visto tan serio al sheriff. mi familia se preparaba para las fiestas que llegarían con el ocaso. Esto era una locura. recién licenciado aquel año de 1685. »Apiádese mi memoria por tener que revivir los acontecimientos de aquella noche. 13 www. corrió hacia la puerta y se perdió en la oscuridad del pasillo. Dentro de este libro se encuentra el poder que Dios nos otorga para evitar el horror. En pocos segundos. 1694. la última noche del décimo mes. —¡Salte ahora! —gritó Marcus—. los cristales de las ventanas saltaron en pedazos por los aires y un furioso vendaval hizo bailar las páginas del diario entre sus dedos.com . el felino se aferró al códice con fuerza haciendo perder el equilibrio a Helen. pensó Helen mientras mantenía a raya a los gatos dando patadas a diestro y siniestro. “La imagen de las Brujas”. antes de que un nuevo ataque invadiera por completo el escritorio. decidí acercarme al ver una compaña de túnicas negras en procesión hasta la iglesia. Yo. usando de escudo el pesado manuscrito justo a tiempo. una manada de gatos crecía deslizándose entre los cristales rotos. recogió el libro y subió al escritorio. Imago Maleficarum. saltó hacia la puerta. El gato tuerto y el libro cayeron al suelo sin poder evitarlo. Helen. un gran gato tuerto trepó por la repisa cercana a la mesa y Helen lo reconoció al instante. Marcus Chen. Yo me ocupo de ellos. mostrando de esta forma sus respetos a los difuntos. y si lo que decían de él era cierto. Usando sus afiladas garras. Marcus. Lo siguiente fue un coro de agudos maullidos que se expandió desde la puerta del pasillo. En Ichabod Creek las calles estaban atestadas de ciudadanos ebrios de felicidad y brandy. acrecentando la avalancha de caos en la oficina. Lo que mis ojos vieron aquella noche aún está preso en mis pesadillas… Helen no pudo seguir leyendo. la parroquia de la colina. no pararía hasta dar con su presa. y maldecido estoy por ello. y el primer día de mi condena. En el suelo. »Como cada año. de un salto. disparaba ráfagas de polvo químico barriendo el camino a su paso. la marea animal rodeaba la mesa como una isla inexpugnable.»Mi experiencia me empujó al estudio de este suceso y a buscar la forma de poder evitar tales monstruosidades en suelo sagrado. Se giró temerosa. *** Algo extraño había pasado en casa de los Wells. »Las campanadas de la medianoche y una espesa niebla me sacaron de mis cavilaciones a la altura de la ermita. seguido por un grupo de gatos. Los cuerpos de las bestias saltaban unos sobre otros formando una criatura encrespada que intentaba por todos los medios llegar hasta la mujer. El gato saltó desde la balda y el cuerpo de la mujer se arqueó hacia atrás aguantando el embate del monstruo. Una cascada felina se dejaba caer en la habitación inundándolo todo. a escasos metros de la mesa. Marcus. Helen.relatospulp. sobresaltado.

La luna iluminaba el museo cuando la pareja de agentes llegaron al lugar. una oleada de gatos derribó al sheriff. Con movimientos mecánicos. su figura había cambiado. El coche derrapó llevándose por delante a varios animales que le hicieron perder el control. sin decir una palabra. ella había tenido ya algunas experiencias al respecto. Detrás de él. el lugar de trabajo de la sospechosa. La primera vez fue con un tipo jamaicano que intentaba usar la Gran Avenida para extender su negocio de drogas. enloquecidos de miedo. Alguien había roto los cristales de las oficinas y hecho saltar las alarmas del museo de historia. estaba plagada de gatos. Al pobre mafioso lo hospitalizaron en coma después de quitarle de encima doscientos kilos de su «mejor material». La puerta trasera de servicio.com . Solo una alfombra carmesí de entrañas apiladas rodeaba a aquella criatura imposible. El rugido de furia comenzó como un murmullo desde el interior de la montaña de animales y fue creciendo haciéndola tambalear. Su olfato. haciéndolo desaparecer. Caso cerrado. pareció percibir algo extraño en el ambiente. ahora mucho más desarrollado que en su forma humana. 14 www. o en lo que se había transformado. apuntando con su hocico ensangrentado la luna llena. el sheriff recargaba el arma y disparaba una y otra vez abriéndose camino a golpe de cartucho. Tenía toda la pinta de tener alguna conexión. que aún permanecía en el interior del vehículo. Los había de todas las razas y colores. Douglas. rodearon el edificio y se dirigieron al aparcamiento de oficinas a toda velocidad. una mujer armada con una lanza africana le cubría la retaguardia. vestía el uniforme de agente de la Ley hecho trizas. Un nuevo aviso desde la central abría una nueva vía al caso Wells.Douglas tenía sus propios métodos de investigación. Se había transformado en una bestia mitad lobo y mitad pesadilla. Jessie. Un chorro de niebla química lo rodeaba alejando a la jauría felina de la entrada. Parece que el Flautista de Hamelin ha dado un concierto de los suyos. El potente aullido puso punto y final a la batalla. salió del vehículo empuñando una recortada. un hedor familiar. El primer disparo cayó sobre el tumulto de orejas afiladas. desenfundó su pistola y se parapetó contra el lateral del coche. todos habían firmado una confesión de sus crímenes al mantener una charla con el indio a puertas cerradas. De entre la manada surgió el sheriff lanzando gatos por los aires. El coche de policía se puso en marcha. —¡Que el Diablo me lleve! —exclamó Jessie abrochándose el chaleco antibalas—. El lobo había encontrado a su presa. que daba a la zona de estacionamiento. se perdieron entre las calles y los tejados colindantes del museo. Douglas Ohcumgache. Los gatos. Sus ojos amarillos lanzaban destellos de furia buscando a su alrededor y una fila de colmillos rechinaba bajo la presión de su mandíbula. repulsivo. Delante de ella parecía hervir un volcán rabioso a punto de estallar. aulló con frenesí irguiendo su cuerpo sobre los cuartos traseros. sin darle tiempo a reponer la munición. —¡Allí está la mujer! De la puerta de las oficinas salió un muchacho cubierto de polvo blanco. Las demás experiencias formaban una larga lista de maleantes y asesinos puestos en prisión. no parecía humano. A medio camino de la puerta. aunque Jessie sabía muy bien que nada tenían que ver con el código de reglamento.relatospulp.

—Ni raptó al niño de los Wells.com . ¿Acaso pensabas que te dejaríamos meter tu hocico de perro en nuestros asuntos? —Jessie lanzó una carcajada—. delante de sus propias narices.relatospulp. el enorme lobo fue transformándose en el último Ohcumgache vivo de Ichabod Creek. otro misterio oculto entre las podridas raíces de las Black Hills. Tenéis que devolver al niño o… El disparo impactó en el pecho del indio. Aún había cuerpos con vida. El arma que lo apuntaba siguió su movimiento con precisión magnética. Este era el secreto del viejo indio. No hay tiempo que perder. pero si me obligas atravesaré tu jodido cuerpo de piel roja con una bala de plata. ya lo sé. Jessie —dijo el sheriff recobrando las fuerzas—. pero dentro de unos meses nadie se acordará del niño de los Wells. le dio tiempo a desenfundar su pistola y apretar el gatillo. 15 www.. Lo llevaremos a un hospital. tras el Chevrolet. Necesita un médico. Nada quedaba de su camisa. atravesándolo como si fuera un muñeco de trapo. Si nos matas. Son parte de nuestra condena. Esta noche no se cometerá ningún asesinato en Ichabod Creek. después de media noche no habrá quien las detenga. esta vez se nos ha ido un poco de las manos. el concilio no podrá ocultar la evidencia y los federales vendrán como moscas. Helen y su joven vecino permanecían expectantes a la espera de un trágico final. Jessie sostenía su arma reglamentaria apuntando al frente. Douglas Ohcumgache. Te lo explicaré todo más tarde. —Estas personas no entran en el pacto que tenéis con las brujas. —Tranquilízate. Poco a poco. Los dos policías cayeron al unísono. —¡No lo permitiré! —sentenció el sheriff—. mutilados y desencajados.*** Un rebaño de nubes negras recorría la explanada del aparcamiento. No queremos mancharnos las manos con más sangre inocente. Al otro lado. Helen y Marcus habían logrado salir del museo con vida gracias a la intervención del enorme licántropo. Helen y Marcus soltaron las improvisadas armas y levantaron las manos en una postura cómica.. nunca hemos querido someterte a nuestro antojo. Debéis huir y olvidar este lugar… —No se preocupe por nosotros. viejo estúpido! Ya tenemos las manos llenas de sangre desde que aceptamos entregar al primero de los niños. pediremos ayuda. aún tenía la cartuchera y los pantalones que se habían adaptado sin problemas a su antigua forma humana. parte del ciclo. sheriff. ni queremos que decidáis el destino de Ichabod Creek. La señorita Helen Masterson no es ninguna delincuente. que lanzaban lastimeros quejidos desde el asfalto. El sheriff dio un paso atrás. El sacrificio es necesario para apaciguar el hambre de Yggut el Gusano. El orificio en su pecho dejaba ver el asfalto de la carretera. Ellos serían parte de la conspiración de un pueblo maldito si se rendían a las amenazas. ni del viejo policía. —¡No seas hipócrita. Será mejor que te apartes. Pero antes de caer. Esto se ha acabado. excepto un trozo de tela hecha jirones de donde colgaba su brillante placa de latón. Helen corrió hacia el sheriff que se retorcía de dolor en el suelo. —Huid de esta tierra maldecida —dijo Douglas en el regazo de la mujer—.

a partir de la media noche. ha sido increíble… Por cierto. Según el diario del doctor Ezequiel Van der Beer. No había tiempo para esclarecer cada pasaje del diario. La hora de las brujas había llegado.com . bajo el campanario. Algún tipo de deidad primigenia que aguarda latente bajo las profundidades de Ichabod Creek. algunas de ellas ilegibles o en lengua muerta. La primera campanada de la torre levantó el vuelo de los cuervos. —Tranquila. Pero algo hizo que aflojara la marcha… —Mirad eso —dijo Marcus desde el asiento del copiloto—. recapitulaba cientos de páginas quebradizas.relatospulp. Ohcumgache volvió a pisar el acelerador poniendo rumbo hacia la iglesia de San Isidro. Creo que llegamos justo a tiempo. Marcus ya se había colocado un chaleco antibalas y un casco antidisturbios. señorita Masterson. El tomo. mire lo que he encontrado. El acceso a su cubil está en las catacumbas de San Isidro. este misterio estaba lleno de incógnitas. muchacho. en el Samahin. Entre sus manos sostenía el diario. La antropóloga. La herida mortal comenzó a regenerarse. embutido en un caos de apuntes manuscritos y sin referencia de orden. Helen. La carretera que serpenteaba hacia las afueras del pueblo los conduciría a las ruinas. Pero sus poderes solo son efectivos al “final del verano”. Cuando Helen salió del coche. al final del camino. *** «En las catacumbas de San Isidro moran las brujas. pues siempre han existido en la sombra. estos seres diabólicos mantenían tratos con el Demonio. las brujas custodiaban la entrada a una terrible pesadilla. —Será mejor que nos preparemos.El rostro del indio se contorsionó hasta formar un tótem tallado en roble. ¿Sabes usar un arma? —Supongo que podría pilotar un F-15 si me dejaran. Hablaban de un pacto. El vehículo conducido por el sheriff derrapó sobre la curva. Sobre la colina. los ángeles guardan la muerte…». el legado de Van der Beer. Desde siempre han habitado las profundidades de Ichabod Creek. 16 www. buscaba con desesperación alguna clave que desvelara la forma de terminar de una vez por todas con la cadena de crímenes. Al llegar detuvo el coche frente a la arcada principal. sobre la cadera llevaba una pistola y entre las manos sujetaba una escopeta de 18 pulgadas con bandas de cartuchos que le cruzaban el pecho. del rito… pero también mencionaron a un tal Yggut. sorprendida de la milagrosa curación. sentada en la parte de atrás del coche. Antes de que el hombre blanco llegara al nuevo continente. Helen pensó en las últimas palabras del sheriff y su ayudanta. una simple bala de plata no puede acabar con un Ohcumgache habiendo luna llena en el cielo. no escuchó acercarse a Marcus que dijo en voz baja: —La otra policía está muerta. la Iglesia proyectaba una aurora fantasmal de luz verde y esmerilada. El libro en sí era un acertijo entre arenas movedizas. Es un poco más complicado.

y mire bien dónde apunta. —¡Atrás! —gritó el sheriff encañonando al cadáver que salía del hueco abierto en la roca. Esto no es la última página de los crucigramas donde te vienen todas las respuestas.—Esto no es un videojuego. creyó escuchar un murmullo. Buscad por ese lado. Recorrieron el largo pasillo iluminado por un par de linternas hasta que dieron con un sólido muro que les cortaba el paso. sobre su superficie cincelada recorrían los nombres de las familias más antiguas de Ichabod Creek. Bajaron por una escalera de caracol hasta las catacumbas. —Tiene que haber una manera de pasar al otro lado —sentenció el sheriff—. Acercándose a una de las losas escuchó con claridad aquel susurro. algún resorte —Helen posó sus manos sobre todos los bloques de piedra que salpicaban la pared—. El fogonazo del arma iluminó el pasillo y esparció los despojos de la criatura en el interior de su tumba 17 www. señorita Masterson? —No sé… tal vez —respondió Helen—. el ruido de unos huesos secos sobre la roca. Marcus. El segundo golpe abrió el nicho desde su interior como una cáscara de huevo. *** El grupo de héroes se abrió paso entre los escombros del interior de la iglesia. La acompañaré al infierno si es preciso. Además. Aquí podemos morir de verdad. es demasiado grueso. No quiero que me pegue un tiro por equivocación. — ¿No pone nada en el libro. Helen recordó que la última vez que pisó la iglesia acabó siendo prisionera de las brujas.relatospulp. Miró a su alrededor. Parecía estar construido con la misma piedra que tapiaban los nichos. Las tumbas estaban cerradas con lápidas de mármol. —Será mejor que se coloqué el equipo. ni siquiera le haríamos mella —dijo el sheriff. —Estoy segura de que tiene que haber un mecanismo para quitarla de en medio. no dejaré que esos monstruos hagan daño a mi vecina favorita. un sinfín de escenas bíblicas talladas en piedra rodeaba las tumbas y parecían enroscarse con cada movimiento de la linterna. La reja que daba al interior del campanario permanecía abierta. esto se parece más a un videojuego que a una conferencia de Historia en el museo.com . La cosa iba mejorando. —Marcus —El joven la miró con interrogación mientras ella le señalaba las lápidas—. esta vez contaba con la ayuda de un muchacho armado hasta los dientes y un policía capaz de convertirse en lobo. Puedo oler el asqueroso aroma de las brujas a través de la pared. no hay tiempo que perder. Solo el ruido de sus pasos rompía el silencio sepulcral. Sobre el suelo. con la diferencia de que su superficie no estaba cubierta de polvo y telarañas. A ambos lados. Tal vez podamos derribarlo. esta vez será mejor que no me acompañes. una telaraña de sombras los conducía hasta el campanario. Mientras Helen leía aquella larga lista. —Señorita Masterson. señorita —le ordenó Ohcumgache—. creo que hay algo aquí detrás. tendría que devorarla. un amplio pasillo cubierto de lápidas a ambos lados. creo que está muy equivocada. —No. Escucha… La losa emitió un golpe que abrió una fina grieta sobre la piedra.

aunque el viejo indio nunca había estado en la ciudad de las brujas. Entre los disparos a bocajarro y los gritos espectrales que rayaban la locura. No puedo estar así todo el día. Las manos de la mujer presionaban el rostro de un querubín esculpido entre las escenas de piedra. El cadáver apresó al sorprendido Marcus como lo hiciera un gorila salvaje. apoyó el revólver contra el cráneo del cadáver y apretó el gatillo. Sí. sin darle tiempo siquiera a cerrar la corredera de la escopeta. los ángeles! —gritó Helen a sus espaldas. una siniestra orquesta de huesos golpeaban todas las lápidas abriendo grietas en el mármol y dejando escapar a sus huéspedes. Estaban atrapados. se mantenía alejado de los mordiscos que le golpeaban el casco y las protecciones. La escopeta de Marcus abrió un abanico de huesos molidos y cráneos reventados mientras el sheriff disparaba su revólver. un aullido surcó la fila de calaveras. Habían gastado casi toda la munición y los cadáveres derribados volvían a resucitar. volviendo en pocos minutos a la lucha. en un espacio tan reducido. pensó Helen. pero era imposible acabar con ellos. un esqueleto saltó precipitándose sobre el muchacho. 18 www. El último de los Ohcumgache sabía que si liberaba a la bestia de nuevo. tras recargar el arma a toda velocidad.relatospulp. El muchacho. un ejército de zombis les acosaba y ella se ponía a gritar palabras incomprensibles como una loca. el túnel continuaba sin ningún muro a la vista.Segundos después. Ezequiel Van de Beer le susurraba un mensaje desde la memoria: —Mortem… Angeli custodiunt mooortem… «Los ángeles guardan a la muerte» tradujo la antropóloga en un acto reflejo. —¿Los ángeles…? —repitió Helen. recargaban el arma sin perder de vista la hueste de muertos que los rodeaba. los demás cadáveres comenzaban a acortar las distancias. —¡Los ángeles. una entonación pasada de época… Ya está. Marcus alejó el cuerpo de una patada y recuperó su arma antes de que un par de resucitados intentaran apresarlo. no podría controlarla. Los disparos pararon por un instante. Los esqueletos se agrupaban en el pasillo desfilando hacia ellos como un bosque de ramas secas movidas por un huracán. la conocía de algún lugar remono. mientras al fondo. De repente. Ambos tiradores se habían quedado sin munición. tal vez un sueño o una película. El arma salió despedida. dejando el cuerpo decapitado sobre el muchacho. Al fondo. es la misma voz que se reproduce en mi mente mientras leo el Imago Maleficarum. El sheriff se acercó a su lado. abrió fuego contra los muertos. Marcus rodó por el suelo en un abrazo mortal con su atacante. el cual se hundía bajo la superficie de la pared bajo la presión. Helen reconoció una voz.com . *** Douglas Ohcumgache guió al grupo en el laberinto de túneles subterráneos hasta la sala de Aquelarres. El sheriff disparaba con precisión a aquellos que escapaban de los cartuchos de su compañero. La voz de un hombre. usando sus brazos y piernas. el intenso hedor se centraba en una única dirección. Ambos miraron a la mujer sin saber a qué se refería. —¡Entrad de una maldita vez! —gritó Helen—.

Del pozo comenzaron a salir centenares de gorgojos. De sus rostros cubiertos por las capuchas sobresalían largas narices con forma de tubérculos. pero nadie podía poner freno al asesino de brujas. La pareja de vecinos aprovechó el desconcierto para llegar al niño. el sheriff enfundó su pistola y corrió hacia las brujas. 19 www. Intentaré llamar su atención. Dicho esto.La caverna recordaba al interior de una ballena gigante. su rostro era una máscara digna de Halloween. El niño no paraba de agitarse sobre la roca. Enri Wells lloraba sobre una roca al borde del precipicio. la descarga del arma lo cambió de dirección arrojando los restos del enorme gato al abismo. hasta que el círculo fue perdiendo consistencia. gritando y manteniéndose uno al lado del otro. Marcus apretó el gatillo y una lengua de fuego salió del cañón atravesando la túnica negra. El primer disparo las sacudió como un panal de abejas. De otra zancada se abalanzó sobre la cabeza de una de las brujas. superior—. Marcus y el viejo indio descargaban sus armas sobre la comitiva de brujas. Un ojo ciego en el centro de la sala capaz de tragarse a un tren de mercancías. La tensión del disparo había congelado el tiempo. A mitad del trayecto. para la sangre de los Ohcumgache todos sois enemigos. —No estoy de broma —continuó Marcus. y a otra más. un cántico ritual necesario para el rito del sacrificio. el rito ha llegado a su fin y Yggut espera su sacrificio. —Allí tienen al niño de los Wells —señaló el indio—. no os acerquéis al niño —dijo una de las brujas. agarrándolo por el cuello. Un rugido. Luego a otra.relatospulp. —No —contestó Marcus Cheng apuntando a la matriarca con su escopeta recortada—.com . En su bóveda horadada. Será mejor que os alejéis de mí. reclama lo que le pertenece… Diciendo esto. brillaba bajo el chorro de luz. de pieles blanquecinas y vestidas con túnicas negras. Más de una centena de figuras embozadas formaban el grueso anillo que rodeaban el foso. un rayo de luna iluminaba la pavorosa escena que se repetía en las pesadillas de Helen noche tras noche. la bruja extendió sus garras hacia la inocente criatura. —Atrás. su porte era diferente. sacudió la túnica de la bruja. transformando su figura en una enorme bestia antes de tocar el suelo. Una tempestad de rabia destrozaba y masticaba con frenesí. diminutos insectos que brillaban bajo la luz de la luna que trepaban hasta el borde y se desperdigaban en estampida por el suelo de la cueva. Deja que nos llevemos al niño o juro por Batman que te reviento esa cabeza deforme que tienes. salido de las profundidades. sacudiéndola entre sus fauces de lobo. —Yggut. Ya es demasiado tarde. Un grupo de brujas. Algo se removía furioso allá abajo y sacudía la tierra haciendo temblar sus entrañas. El niño aún seguía con vida. De entre las piernas de las brujas. una sombra tuerta saltó hacia el joven. llorando y sintiendo por primera vez en su vida el miedo a la muerte. En una de las zancadas se zambulló en el aire. El llanto de un niño era acallado entre las voces de las hechiceras. no quiero haceros daño. Luego lanzó el cuerpo a un lado y golpeo a otra desgarrando sus entrañas apolilladas y haciéndola girar por los aires. Varías brujas intentaron sujetar al lobo clavando sus garras sobre él.

*** El caos duró solo unos minutos. Imago Maleficarum. ahora humano y casi desnudo. Pequeños montículos de ceniza quedaban como recuerdo del concilio de hechiceras. La imagen de las brujas. otro temblor de tierra hizo que se incorporara de inmediato y corriera hacia sus compañeros. su reflejo. En lo más profundo de la cueva. La manta de insectos. La superficie pulida del espejo resplandeció entre sus manos. —Necesito un momento para descansar. El muchacho descargó el arma al aire perdiendo el control y cayendo al suelo. pero se sintió aliviada al ver el pequeño cuerpo desnudo de Enri Wells agitándose sobre la piedra. se colocó el espejo a la altura del pecho y comenzó a girar sobre sí misma. La traca de explosiones comenzó alrededor de la cueva como los fuegos artificiales del cuatro de julio. bajo de la piel gastada había un espejo de plata que reflejaba su rostro: el legado de Van der Beer. más bien una marioneta en manos de un fantasma. —¡Cielo Santo! —exclamó Helen. igual que su vecino Marcus. se veía su corazón inmortal y palpitante de la arpía. su cuerpo. Era algo irónico. el poder secreto contra el terror de leyenda era un ordinario objeto que se podía encontrar en cualquier hogar del mundo.com . nunca he estado tan cerca de mis… Pero el viejo indio no terminó la frase. la había prevenido entre sueños. con la mirada puesta aún en la horrenda criatura que reía con el pecho abierto. que en ese momento se quitaba la capa de molestos bichos que lo habían intentado asesinar y que habían perdido el entusiasmo. rodeado por una duna grisácea. La encuadernación del libro crujió antes de separarse de sus costuras. Helen. 20 www. la bruja que se había reflejado a sus espaldas acababa de estallar fulminada por una descarga eléctrica. Sin perder tiempo en comprender aquello. las brujas desaparecían en estallidos de luz y todo se llenó de cenizas bajo el llanto de un inocente niño. solo anticipar tu muerte. recordó algo del libro: «Dentro de este libro se encuentra el poder que Dios nos otorga para evitar el horror» —Dentro del libro. se encontraba el sheriff Ohcumgache. Ya lo decía en el título de sus memorias. Incluso su juventud robada había vuelto a ella tersando su piel y dejando como precio un mechón ondulado de canas plateadas. Helen no se sentía para nada una heroína. atacaron a Marcus en oleada. estaba cubierto de cicatrices que poco a poco se iban cerrando. El niño se encontraba a salvo. Parecía exhausto. —Con eso no lograrás nada.Dentro del hueco abierto entre las costillas. Ezequiel Van der Beer había guiado a su protegida hasta el aquelarre. —¿Se encuentra usted bien. señor Ohcumgache? —preguntó Helen desde la otra punta. algunos dotados de alas. describiendo un círculo que reflejaría toda la estancia en pocos instantes. Helen encajó las piezas en su mente.relatospulp. incluso había puesto en sus manos el arma necesaria para ganar la batalla.

Conseguiré que ganéis tiempo. 21 www.relatospulp. Habían llegado al final del túnel y los primeros rayos de luz señalaban el camino. unas palabras talladas sobre una placa de mármol devolvieron la sonrisa a la cansada antropóloga. no estaré solo. Solamente a ellos. El túnel permanecía oculto tras una oxidada reja dentro de panteón familiar. No fue necesario que insistiera el sheriff. —Dejemos que se acerque y le enseñamos de lo que somos capaces —respondió Marcus poco convencido de sus palabras. Helen miró al bebé que sostenía entre los brazos y dejó escapar una sonrisa. sentado sobre el suelo con las piernas cruzadas. iluminando el camino con la débil luz de una linterna. una pesadilla muy real. se dirigieron a uno de los túneles que accedían a la sala del pozo. sus arrugas se ondularon sobre su rostro tranquilo. Esto ha sido una pesadilla. deja que encuentre la paz luchando contra el Gusano. Helen tomó al niño entre sus brazos y. seguido de Helen y el niño. mira! No te lo vas a creer. Aquella fue la última vez que vio al sheriff. El grupo dejó atrás los temblores y el hedor a muerte. interminable. Antes de perderse en las sombras.Aquella sacudida duró más que la anterior. esperaba a su enemigo sereno y erguido. cayendo una lluvia de polvo y arena sobre la comitiva. . La joven volvió la vista hacia atrás. —Sí. siguiendo las indicaciones del indio. El rugido tronó más cerca. Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas. —Pero si nadie puede luchar contra esa criatura. Corrieron por un pasadizo empinado. y llévate a este loco de aquí—El sheriff le dirigió una sonrisa a Marcus que agachó la cabeza algo avergonzado—. A sus espaldas escuchaban el grito desgarrador de Yggut. entrega al niño a sus padres. Sé que mis antepasados no me dejarán en la estacada. no tendremos ninguna oportunidad si nos alcanza a todos juntos.com . un sonido que hacía temblar el suelo y abría grietas en las paredes. ¿qué piensas hacer tú? El viejo indio agachó la cabeza. el dios Gusano. será un honor morir en la batalla. un ser tan fuerte que ni siquiera las brujas podían hacer nada contra él. lo suficiente como para que podáis escapar de aquí y poner al niño a salvo. Helen siguió a Marcus hasta cielo abierto. —Helen. Mira de donde hemos salido. un rayo de sol iluminaba el arco de entrada del mausoleo tallado en roca. Helen pudo ver como Douglas Ohcumgache. el fétido olor descompuesto llegó hasta ellos desde el túnel. —No lo lograremos —dijo Ohcumgache—. Yggut es un espíritu poderoso. Tal vez no nos veamos más en esta vida. pronto sintieron el aire fresco que les daba fuerzas para seguir. corrieron por la empinada cuesta en busca de la salida. has sido muy valiente llegando tan lejos. —¡Helen. situado cerca del pueblo. Marcus. La salida daba hasta el antiguo cementerio de Ichabod Creek. No sé cómo te las apañaste con las brujas. solo lo mantenían alimentado con sacrificios cada noche de Halloween. pero esto es diferente. no te fíes de nadie. —Por fin estamos a salvo —dijo Marcus dejándose caer de rodillas sobre la hierba que cubría el terreno sagrado—. —¡Corred! —La tierra tembló. Ahora. —Hoy es la noche de los difuntos. Siento su fétido olor pisando nuestros talones.

com .relatospulp.Ezequiel Van der Veer 1667-1695 Requiescat In Pace Vita imago mortem 22 www.

Los gritos duraron poco. Antes de salir sus hermanastras. abría su portezuela y la invitaba a entrar. Durante todos y cada uno de los bocinazos la joven había confiado en poder acudir al baile. Que todo estaba arreglado. no habló. tuvo tiempo de gritar cuando comprobó que bajo aquella cosa no había ruedas. Se limitó a escuchar lo que aquella aparición. sonriente. querida —le dijo el hada con voz metálica. 23 www. En la puerta de la casa estaba el taxi. entre carcajadas de hienas hambrientas. y cerró la puerta tras ella al salir. le dijo. ese que ella había comprado gracias a las propinas que recibía en el bar de alterne. desagradecida —le dijo. interrumpidos por los ruidos de masticación y el inevitable eructo que dejó escapar la criatura. cuando llegó la noche del baile. Que todo iba a salir bien.Baile de Calabazas Por Santiago Eximeno Érase una vez una hermosa joven cuyo mayor deseo era asistir al baile que cada año se celebraba en el ático del hotel más elegante de la ciudad. Venida del espacio exterior. su madrastra le prohibió asistir. Que en la calle le esperaba su transporte: una enorme calabaza transfigurada en carroza por la magia de las hadas. La invasión de las calabazas gigantes había comenzado. Durante todos y cada uno de ellos había suplicado en silencio que. La joven. y fueron felices y comieron… todo tipo de seres humanos. Sin embargo. aquella holografía pixelada que brillaba y se apagaba y volvía a recuperar consistencia. Sí. a pesar de tener la boca muy abierta. su madrastra le había tiznado el rostro con las cenizas de la chimenea. No lo había sido. en esta ocasión. No contentas con ello.relatospulp. La joven dejó que el hada mal sintonizada la llevara al exterior y la condujera hasta la enorme calabaza que. Durante todo el año trabajó duro y logró ahorrar lo suficiente para adquirir un vestido de fiesta. —Hola. Quizá por eso. había llorado tanto mientras ellas se arreglaban y salían y el taxi las llevaba al baile que su rostro se había tornado una máscara patética. por la desesperación que la embargaba. Y la joven había llorado. que delante no había ningún caballo de tiro y que lo que su mente perturbada deseaba ver como una portezuela no era más que la boca enorme de una calabaza desproporcionada. habían hecho pedazos con sus propias manos el vestido. su familia adoptiva fuese magnánima con ella. —Tú te quedarás aquí limpiando la casa. un bufón de película barata en blanco y negro.com . no reaccionó cuando el hada se materializó a su espalda. Durante todo el año sonrió a los clientes y fue respetuosa con su familia. que había amenizado la espera haciendo sonar el claxon sin pudor.

hasta que. al instante. en el extrarradio de Santa Mónica. Y entonces. sucedió algo terrible. cayó sobre sus pies. La actividad en ese momento era frenética. También había fuertes salpicaduras carmesí sobre el papel vinílico que empapelaba las paredes. iluminaban en parte la habitación 227 del hotel Rivery Sands. Trató de desclavarse. El Jesucristo crucificado movió los dedos de su mano derecha. y eso en el mejor de los casos. y la sangre teñía de rojo las sábanas. Un cielo despejado. dejó de estarlo.relatospulp. *** Justo cuando el reloj marcaba la medianoche.com . aunque éstas apenas se mostraban perceptibles. se produjo un rayo que impactó con suma violencia sobre el edificio del hotel. Y no lo hacía porque a él le interesasen este tipo de casos. Ya con las manos libres. y mientras Barry Walker conducía su Lincoln Continental bajo la lluvia. solo que de esto los periódicos no sabían nada. y el caso de las prostitutas escaldadas Por J. y. yacía el cuerpo desnudo y sin vida de una joven y hermosa muchacha. Afuera. El asesino hierve en vida a sus víctimas hasta producirles la muerte» Noticia que apenas ocupaba unas cuantas líneas en páginas interiores. en las calles. de repente…. Noticia local: «Hallada muerta en su vivienda de Santa Monica una prostituta con la piel escaldada. al margen del morbo que pudiese producir. Van Fedarth 31 de octubre. el cual también estaba manchado con algunos restos de sangre. serían pocos los que no estuviesen fornicando. nadie excepto Barry Walker. Sobre la cama. no sin esfuerzo. una descarga eléctrica que se propagó por las paredes. por los techos. acompasados por el griterío y las rítmicas percusiones que golpeaban las paredes a uno y otro lado. El mobiliario estaba revuelto. Nadie perdería un minuto de su vida en un caso como éste. por los suelos. Los minutos se sucedían. detective privado más conocido como Taxi Beast.Taxi Beast. al estar perfectamente mezcladas entre las vetas del abigarrado diseño que decoraba toda la estancia. había cobrado vida. 24 www. Los especialistas en homicidios investigan el que podría ser el séptimo caso en lo que va de año (…). restos que todavía estaban calientes. de 1974. por cada centímetro cuadrado de toda la construcción. Justo sobre la cabecera de la cama había un Jesucristo crucificado. En las habitaciones contiguas. en otro punto de la ciudad. sino porque había bastante dinero de por medio. la noche estaba en calma. Entre truenos y relámpagos –aterradoras evidencias de lo que podría ser un castigo divino–. lo cierto es que apenas le interesaba a nadie. los destellos intermitentes de una vieja y desvergonzada farola. Los Angeles Times. tenebroso cónclave para todo tipo de subespecies barriobajeras. donde las estrellas relucían vívidas y animosas. patas arriba. dio paso a una de las peores tormentas que se recuerdan en todo el estado de California. así como en todo el hotel.

25 www. Su corazón en ese momento casi revienta de la angustia. La tormenta apenas había amainado lo más mínimo. El señor Walker –un negro haitiano tan grande que si se pusiera de pie en medio del océano pacífico. pero sin demasiada fortuna. las cogió. Por fortuna no se había roto: una botella de absenta. únicamente en el turno de noche. un negro que…. a gran velocidad justo por el centro de la calle. Dobló la esquina. La temeridad era un calificativo que serviría para describirlo. Ahora en el suelo. y buscó allí refugió. todavía humeantes. Sus ropas estaban allí. un negro con la boca tan grande que cuando reía a carcajada limpia su garganta parecía la puta entrada de metro de la calle 57. expulsando…. aturdida. y salió de la habitación. desnuda y ensangrentada. sobre una alfombra sucia y roída. por un orificio mortal. y alcanzó el vestíbulo. tampoco tenía recuerdos. anegando las calles. se vistió. bajó las escaleras. A causa de un suceso escabroso terminó expulsado del cuerpo. y siguió corriendo. la chica despertó de lo que parecía una terrible pesadilla. La lluvia también caía copiosamente. Tras esto hizo que la herida desapareciese. como si quisiese aplastar a quien osase desafiarla. junto ella. Pasó por encima de ellos. se introdujo por la boca. hasta que logró acercarse a la muchacha. se asustó. acercándose a la cabeza. y unos segundos más tarde salió por la frente. confusa. Cruzó. saltando de charco en charco. le obligó a tomar la única decisión posible. Después. empujando con fuerza una bala de nueve milímetros que se había alojado en el interior del cráneo.atizándose un buen batacazo –refunfuñó–. se empapó todo el cuerpo. La muchacha dudó por un instante. Una tormenta que mostraba músculo con su poderoso viento que soplaba hacia el suelo. y desde entonces llevaba un taxi por toda la ciudad. chascó los dedos y se prendió fuego. con su taxi –modelo Lincoln Continental 1970 Sedan–. Había varios cadáveres chamuscados en el pasillo. al otro lado de la calle. Un rato más tarde. pero también valdría el de… maldito bastardo hijo de puta. advirtió un cine. Se cayó varias veces. sobre una silla. no tenía ni la más mínima idea de dónde estaba. *** Barry Walker circulaba en medio de la tormenta. y se agarró a uno de sus pezones.relatospulp. y miró a su alrededor como si estuviese buscando algo en concreto. el agua le llegaría por la cintura. avanzó. Caminó titubeando. pero no sabía hacia dónde dirigirse. ni imágenes. Entonces. con una gran marquesina. sin dejar rastro alguno. y al verse en aquellas circunstancias. A continuación gateó sobre su pecho. Corrió a lo largo de la calle. había sido en el pasado un inspector de homicidios en Los Angeles. y otras cosas más que solían decirse sobre él–. subió por un costado. Estaba confusa. sorteando los pliegues de las sábanas como quien camina entre el bravo oleaje a pie de playa.com . Huyó. luego. volvió a mirar el crucifijo sobre la pared. se dejó caer sobre la cama –como sí quisiese hacer un perfecto salto de ángel–. Pero en realidad su taxi. el aroma a carne quemada. torció la vista. Fue entonces cuando. Echó un buen trago. Todo lo que había a su alrededor le era desconocido. cuando ya no quedaba ni el más mínimo resto de la combustión. pero el olor a muerte. echó un vistazo debajo de la cama. ni siquiera una bonita cicatriz. encaramándose a la cima. se limpió la cara. o un teatro. ni nada que le diese alguna pista de qué hacer o a dónde ir. Una vez liberado.

entre chanchullo y chanchullo. lo más intrigante de todo este asunto es que. audaz. Sin embargo. ni porqué. ¡Vaya sorpresa…. Tenía que ser bueno. las cuales tenían todas contratadas dicha póliza a nombre del sujeto en cuestión. —No…. aunque nunca llegó a trascender a la opinión pública. Sus empleados eran.relatospulp. Estaba a punto de culminar una de sus investigaciones. La chica. eran amigos. y no se encontraba cómodo. cojonudamente húmeda! —sonrió—. un tipo duro como pocos. pero el pájaro al que investigaba podría estar ya sobre aviso. si no ocurría un milagro. Con una sola mano podría partirle el cuello. y es que él.com . le obligaría a entregar todo el dinero que había robado. En circunstancias normales habría pasado de largo. no le tenía miedo a nada. —¡Hey. pisó el pedal de freno. en palabras suyas. con la que está cayendo? Ella no contestó. hizo como si no hubiese escuchado nada. pero no servía uno cualquiera. la liebre no saltó hasta que se dio el caso de las prostitutas escaldadas. y luego le mataría. la noche de Halloween. inteligente. pero sin saber ni cómo. 26 www. Las calles estaban vacías. Fue a partir de ese hecho cuando se encendió la luz roja. más tarde que pronto. una macabra coincidencia que le hacía sentir bastante incómodo. excepto a lo sobrenatural. Esos temas lo acojonaban. y sobre todo discreto. en seco. de detective privado. le ha comido la lengua el gato? —insistió. por lo que quizás no era éste el mejor momento para estar fuera de casa. A pocos meses de cerrar el año fiscal de 1974. y en realidad. Tenía un mal presentimiento. completamente empapada. Un asunto muy turbio al que deseaba darle carpetazo esa misma noche. no había nadie excepto…. discreto con las putas. la empresa probablemente se viese abocada a la quiebra. Barry Walker trabajaba. Su taxi era su oficina. pero con distintos nombres. sin embargo. e intentó a la desesperada contratar los servicios de un detective. Un tal Rufus McCorman. una joven muchacha bajo la marquesina del teatro Kelvin haciéndole señas. no había ni una mísera alma. por lo que decidió ocultar la situación de la empresa. señorita! —exclamó animosamente—. estaba al borde de la desesperación. y además…. subió a la parte de atrás del vehículo. John no se fiaba de nadie. una de las organizaciones mafiosas peor organizadas. y una vez echase a volar… ¡adiós a la pasta! Ahora. unas asquerosas ratas decididas a sisarle hasta el último centavo. Es decir. Las cuentas para la compañía no iban nada bien. y además mucho. pero por si acaso no le quitaba ojo a la escopeta de corredera del 12 que llevaba sobre el asiento del copiloto. —¿Qué pasa. surgió la sospecha de que el beneficiario era en todos los casos la misma persona. La compañía de seguros Gatling Asociados había registrado en los últimos dos años un número importante de decesos producidos en Los Angeles. y el presidente de la misma John Mallory. Barry Walker era el hombre indicado. no. y todos ellos con una póliza suscrita por encima de la media. creo que no —respondió dubitativamente. y la policía…. ni a nadie. *** El detective Walker se dirigía a la mansión del señor McCorman con el único objetivo de alcanzar una solución amistosa y satisfactoria. ¿Qué demonios hacía usted ahí sola. lo que tenía entre manos no era más que un simple y típico fraude de seguros de vida.no era un taxi.

muñeca —sonrió—. no me acuerdo.. drogas…? ¿De qué se trata? Puedes confiarme tus problemas. —¡Arranque. ¡perdón! ¡perdón! Se me ha escapado… ¿Es que no sé cómo te llamas? Por cierto. no? Todas las putas llevan tatuadas mariposas en el pecho como usted. digo yo.relatospulp. verdad? —sonrió. solo sé que me desperté en una habitación de un hotel…. usted manda. Supongo que deberías estar currando…. —¿Un hotel? ¿Qué hotel? —No sé cómo se llama. es posible que hasta te eche una mano… ¡quizás hoy sea tu día de suerte! —¡Dios.. Esta vez tampoco hubo respuesta. Ella se quedó en silencio. y sobre todo a esta hora. a estas horas….—¿No? ¿No. —Uuuuu. Qué lástima. —resopló impaciente—. —¿No sabes cómo te llamas? ¿Estás de coña o te has dado un golpe en la cabeza? —Ya te lo he dicho.. tampoco me has dicho a dónde quieres que te lleve. Veo que no es usted de muchas palabras. —No recuerdo nada. pues que será una puta. —Será el Rivery Sands.. con tono pícaro. y cayese. no lo sé.. me apetecía un poco de conversación. vale. supongo. y entre carcajadas. qué? —alzó la voz. y la carrera pienso cobrártela. ni tu princesa! ¿Vale? —Vale. que fiera. ¿verdad? —dijo. ¡No soy ninguna puta. había sangre por todas partes. la noche y yo somos buenos amigos. calma. Si no se la ha comido el gato ¿quién ha sido? ¿Quién ha sido el jodido afortunado? —rió a carcajadas. Espero que tengas con que pagarme… —echó un vistazo por el retrovisor. Este barrio no es nada aconsejable. está unas calles más abajo…. el taxi de Barry Walker se pone en marcha muñeca.. y al salir de ella… —¿Qué? Acaba la frase —Estaban todos muertos. y es evidente que huyes de algo…. no sé qué hago aquí! —Pues aquí solo hay putas.. así me gusta muñeca. de acuerdo. como la de una putita como usted. ¡ya sé! ¿No irás a hacer algún servicio a domicilio. no lo sé. vaya. ya lo creo! Unos momentos de silencio más tarde… —Muñeca. quemados… 27 www. llevo muchos años viviendo entre las sombras. verdad? —insistió —¡Joder! —le atizó un coscorrón—. o de alguien. más o menos al doblar la esquina. joder! —gritó. ¿Y dónde quiere ir. Me desperté en esa habitación. y tampoco me vendría mal algo de compañía. No sé quién soy. Tan solo pensé que era una puta… ¿Por qué usted es puta. meditabunda —¿No vas a decirme tu nombre? —Es que…. —Vaya. —¿Cómo ha dicho? —No se ofenda señorita. ni tu muñeca. susurró— ¡Sí que tienes. preciosa? —No sé… ¡sácame de aquí! —Bueno. ¡Joder. ¿Algún chulo quiere rajarte? ¿Pasta. y además. el Rivery! Vaya sitio para una dama… ¿No querrás convencerme de que no eres una puta. no soy capaz de recordar nada. no me chupo el dedo. desquiciada..com . luego hay otro pero está un poco más allá. como si quisiese dejar claro quien mandaba dentro del taxi—.

. Era un hombre frio. y ése no es otro que la habitación del hotel en la que te has despertado. más suyo. como si tratase de encontrar respuestas entre las gotas de lluvia que caían con fuerza sobre el parabrisas. me da igual —dijo. —Bien. al grano. así me gusta! —Muy bien. —No hay de qué muñeca —se relamió—. marchando dos de lo de siempre —dijo la camarera. Tomaron asiento. lo primero es lo primero. pero te llamaré rubita. Gracias por conseguirme este curro. junto a un garito de mala muerte bajo el nivel de la calle. pero que sepas que me debes un par de polvos. —¿Cuántas veces quieres cobrarte la misma deuda? —le recriminó. junto a una esquina. aquella chica era verdaderamente preciosa. estaban quemados. Barry Walker lució su lado más…. ¡hazlo. Así que… —No sé qué hacer —la muchacha estaba hundida. ponme lo de siempre. gracias! —protestó. calcinados Barry Walker agarró con fuerza el volante. —Bien…. si una tila o un whisky… ¿Qué prefieres? —Lo mismo que tomes tú.. Pero créeme. ¿Entiendes? Pues bien. Un lugar oscuro donde solían hacerse pequeños trapicheos. donde se detuvo. y más te vale que lo que cuentas sea verdad. Podrás ponerte cómoda. y veremos hasta qué punto es cierta tu historia. pero aquellas palabras le produjeron cierta inquietud. entre suspiros—. y a esta muchacha…. en torno a una mesita. o al menos de intentarlo. por favor! *** El taxi de la bestia negra zigzagueo entre varias manzanas hasta perderse en una de ellas. o como me dé la gana. Barry. No sé cómo te llamas. anda. —¿Te apetece tomar una copa? Conozco un sitio tranquilo. Walker hizo unas señas. puedes ir a la poli. Iremos allí. Unos instantes más tarde. con un tono de apatía. como te tratan por estos lares? —dijo Walker.—¿Muertos? ¿Quiénes? —La gente del hotel estaba toda muerta. o princesa. —¡Anda la ostia. —Escucha. tal y como yo lo veo. y el asunto del señor McCorman podía esperar. muñeca. pero tú ya lo sabes —le guiñó un ojo. —¿Qué tal pequeña.relatospulp. rubita —hizo una pausa. inmutable. pero conozco muy bien a esos tipejos. me alegro de verte. puede que hasta te encierren en el manicomio de la colina. además. y aun así…. con el whisky ya servido. —Tú verás.com . señalándola con el dedo—. —Gracias. Habrá que tirar del único hilo que recuerdas. ¿Qué te parece? —¿Volver allí? ¡No. y de inmediato acudió una chica con la cara marcada. cariñosamente. ¿Qué me dices? 28 www. Y te aseguro que es la única forma de aclarar todo esto. ¿Y si aquella historia fuese real? Tenía tiempo de sobra. no está muy lejos. —Eres un encanto… —dijo él. no sé qué será mejor. no tienes nada que temer. descarado. Creo que necesitas relajarte un poco. y donde lo más sucio de la ciudad podía pasar desapercibido. puede que te pringues de mierda hasta más allá de esas preciosas tetas que calzas —sonrió—. Creo que al fin las cosas empiezan a mejorar. miró la carretera con la vista fija..

la misma con la que apretaba el volante. pero para que te quedes tranquila. que debió de sentir como un repentino flashback se apoderaba por completo de ella. no es lo único grande que tengo. Soy detective privado. sorprendida. La conversación transcurría bajo la lluvia. y mientras estas rebotaban y tintineaban entre las copas. —¿Por qué me has preguntado si le conocía? —añadió ella. derrapando. gritó: —¡Nooooo! Walker pegó un frenazo.Ella dudó unos instantes. he visto algo…. no lo sé. las camelaba. Así que desembucha. —Así es. ese nombre… ¡Dios. Esta vez ella se sentó en el asiento delantero. mi cabeza va a estallar! —¿Por qué? Entonces la muchacha. El caso es que luego las drogaba para así preparar la escena del crimen con toda comodidad. —Parece ser que el tipo se hacía con ellas sin violencia alguna…. pero no sé nada sobre eso. De verdad que no recuerdo. ¿No recuerdas nada de eso? ¿No lees los periódicos? Es imposible que no sepas algo. porque seguro que podrías ayudarme. Siento no poder ayudarte. en medio de la calle. —¿De qué se trata? —¿Te suena de algo un tal McCorman? De inmediato el gesto de la muchacha se descompuso. y no me digas que no te acuerdas de nada. Era evidente que aquel nombre no solo le resultaba familiar. —Preciosa. creo que fue un disparo —dijo. la pareja se puso en pie. temblando. porque estarías mintiendo. o simplemente contrataba sus servicios. —¿Trabajas en algún caso? —preguntó ella. las putas siempre sabéis estas cosas. ummm —Walker frunció el ceño. y si no me equivoco es él quien se ha cargado a todas esas prostitutas. 29 www. y por momentos parecía que los neumáticos más que rodar. La escopeta se fue al asiento de atrás. de copiloto. Aunque más o menos ya lo tengo resuelto. —¿Qué sucede? —No lo sé… —su rostro se había tornado blanco como la escarcha—. Walker se dio cuenta —¿Qué te ocurre? Ni que hubieses visto un fantasma. te revelaré un pequeño secreto. con una mirada huidiza —Supuse que algo tendrías que saber…. y…. las conocía. no las cocía hasta que despertaban ¡las escaldó a todas vivas! —¡Cielo Santo! —rompió a llorar—. El tal McCorman es una mierda de esas bien jodidas. —¡Está bien! Walker arrojó unas monedas sobre la mesita.relatospulp.com . Tengo un amigo forense. —¡Qué barbaridad! ¿Cómo alguien puede hacer algo así? —clamó. No me digas que no le conoces. Las mete en un caldero y las hierve en vida. —¿Por qué llevas una escopeta tan grande? Él sonrió pícaramente. pero ese nombre…. y es una lástima lo de tu amnesia. con suma tensión. —No…. —Esto se complica…. flotaban.

era el bolso de una puta. y yo entraré a echar un vistazo. toca el claxon. Aparentemente el hotel estaba…. por las abundantes manchas de sangre. Entró. Estiró el brazo y se hizo con él. La puerta de la habitación 227. apuntando al frente. La estampa era demasiado revulsiva como para ser cierta. sin duda alguna se había producido un forcejeo entre víctima y agresor. Solo un olor nauseabundo. Acercó la vista.com . el tipo éste no puede ser. no hacía falta ser muy listos para darse cuenta que. Ya estaban cerca. Y no tengas miedo.relatospulp. El hedor le produjo nauseas. tembloroso. los cristales son aprueba de balas. como muerto. sacó la pistola de su trasero. y luego entró. y tampoco encontró ninguno de los cadáveres de los que había hablado la muchacha. Todas más o menos del mismo estilo. Si lo del bolso lo había dejado perplejo. Subió por las escaleras. junto a la cama. y las preguntas comenzaron a aguijonearle el cerebro… ¿Qué hacía la muchacha que ahora aguardaba en el coche…. no tardaré mucho. directamente lo puso en estado de alerta. y. y encontró un bolso de color rojo. En todas se observaba a una prostituta dentro de un bidón ardiendo a fuego lento. los restos de violencia eran notorios. junto a una botella de absenta vacía. La mayoría de las veces no necesitaba más. Alcanzó la segunda planta. Era como si el edificio se estuviese quejando. Era el bolso de una mujer. ya hemos llegado —aparcó en frente del hotel—. Para que lo sepas. Mira que contratarles una póliza de seguros días antes de cargárselas… Walker puso de nuevo el vehículo en marcha. pero no se detuvo. Te quedarás en el coche. en silencio. y la agarró con fuerza. casi al final del pasillo. y el pasillo se mostró completamente desierto. Aun así. con los nervios a flor de piel. Bien. Cierra el coche por dentro. tratando de hallar pruebas. y en el hall no había nadie. Había un portafolio con un buen puñado de fotografías. objetos varios por los suelos…. Sin embargo…. luego susurró— si es que más gilipollas. aprisionándola con el cinto del pantalón. Él cogió la pistola de la guantera y se la enfundó. La cama estaba revuelta. Echó un vistazo a la fachada del hotel. las fotos que encontró en uno de los cajones de la mesita de noche. Echó un vistazo. y no se escuchaba otra cosa que no fuesen ruidos propios de la estructura. este carro es una puta fortaleza. de eso ya me encargo yo —dijo. pero con el pulso acelerado —Walker tenía presente en ese momento todo su miedo a lo sobrenatural—. Pero ahora. Lo siguiente fue echar un vistazo a los cajones. nada más. y observó con extrañeza que todo estuviese en silencio.—No te preocupes por él. y si tienes problemas. por detrás. la amartilló. Walker tenía la experiencia necesaria como para escrutar la escena de un crimen de un solo vistazo. estaba entreabierta. El hotel estaba vacío. Con paso firme. Unas cuantas calles más allá… —Muñeca. al menos uno de los dos había terminado muy mal. le resultaba más difícil fijarse en los detalles que de costumbre. algo no cuadraba ¿Qué hacía allí dentro un bote de cloroformo y un montón de barbitúricos? Walker sintió un escalofrío. e inspiró profundamente. Aproximó la nariz. ¿De acuerdo? Ella asintió. tú ya me entiendes. en aquella habitación? 30 www. para asegurar la zona. Miró debajo de la cama. Muebles tirados. Walker no daba crédito. y las sábanas ensangrentadas.

—¡Ya! —repuso él—. recogió el bolso y las fotografías. pero no te acuerdas de nada…. Ella hundió su rostro entre las rodillas. sumisa—. —No sé…. mostrándoselas. —Es decir. alguien que podrá entrar en tu cabeza y así contarnos lo que hay dentro de ella. —¿Y si te pregunto por estas fotos? —dijo Walker. simplemente su rostro se tornó aterrorizado. Llevaba un rato aguantando las ganas. serio y tenso. muy amiga de mi abuela. Pero había que hacer algo. cadavéricos. ¿Esto es tuyo? —¡Sí! —respondió ella. ahogándose entre sollozos. Una hechicera vudú. con los brazos en alto señalando hacía su posición. quizás me ayude a recordar —No. lo que no es posible. ahora estaba muy serio. de cuando vivía en Haití. pero ahora ya no sabía hasta qué punto su amnesia podría ser cierta. y ya empiezo a cansarme. Tras sacudirse las últimas gotas. luego le mostró el bolso rojo.relatospulp. 31 www. no… lo di-digo por eso. y examinar infructuosamente todo el cuarto de baño. que las reconoces. Cruzó la calle. y ése era un buen momento para aliviarse. señalando a la puerta del hotel. la misma canción de siempre. echó un último vistazo. las puertas del hotel eran lo más parecido a las puertas del infierno abiertas de par en par. humeantes. y mucho menos en una noche tan turbia. sino porque aquí el ambiente está demasiado raro. en el coche. —No —repuso ella.com . y tan dada a los fenómenos sobrenaturales a los que tanto miedo les tenía. y una de las pocas personas en las que se puede confiar. Su investigación había cobrado un nuevo rumbo. Abajo. siempre es posible en Halloween. y se metió en el coche. no lo sé. desafiante.¿Quién era esa muchacha? ¿Qué relación tenían todo aquello con el caso McCorman? ¿Por qué el hotel estaba desierto? Todas estas preguntas se repetían una y otra vez en su cabeza. y lo hacían mientras él tenía la mirada perdida en algún punto de la pared que estaba justo detrás de la taza de wáter. —No…. abierto—. regresó a la habitación. y no me gusta —dijo él. Y… ¿supongo que no recordarás ninguna otra cosa. y abandonó la escena a paso ligero. con el rostro desencajado—. Será mejor que olvidemos lo de la habitación. No podía presentarse así. sin más. en la mansión del señor McCorman sin antes saber qué relación tenía éste con la muchacha que ahora viajaba con él de copiloto. y puso en marcha el vehículo. y había que hacerlo ya. Ella no respondió. lo sé. aguardaba la muchacha. y la mandíbula desencajada—. picando rueda. verdad? —Walker ya no era el bromista descarado de antes. con los ojos abiertos como platos. y ni si tan siquiera podría fiarse de ella lo más mínimo. Walker le dio al contacto. Si quieres. —¿A dónde nos dirigimos? —preguntó ella —Vamos a casa de una vieja amiga…. —¡Joder! ¡Me cago en todo! —exclamó él. dímelo tú —dijo él. de donde comenzaron a salir varios cuerpos andrajosos. Afuera continuaba lloviendo. Y en aquel preciso instante. vamos. —Ya lo decía mi abuela. y de la misma forma que cuando Walker le había preguntado por McCorman. —¿Qué tal ha ido? —preguntó ella.

y luego iría a por el tal McCorman. y no hay un día que ella no me pregunte por ti. La noche iba ser larga. Podía parar allí mismo el coche. chiquilla… ¿no recuerdas quién eres? —No. Los tres tomaron asiento entorno a la típica mesa camilla. —¿Pero qué hace? —preguntó ella. —Eso mismo decía mi abuela… —Pues claro… —sonrió. darle un par de guantazos a la prostituta. no digas esas cosas. —Coño. —Dime. A ver si nos puedes echar un cable. —Bien. y no te reprocho nada. pequeñín. Sin mediar palabra. La pitonisa vivía en una patética choza a las afueras. Después la tiraría a la cuneta. a quitarle toda la pasta que seguramente tendría escondida en alguna caja fuerte. y poco más. ¿a qué sí? —Lo sé. pues averigüémoslo. —¿Pero que ven mis añosos ojitos? —Clamó Irina. Sé que los procedimientos de la vieja Irina no son muy ortodoxos…. le quito una foto a la chica. extrañada. Ella domina las fuerzas oscuras como si fuesen sus pequeñas mascotas. abuela. pero también sabes lo mucho que te aprecio.com . Dice que te espera con los brazos abiertos —sonrió. sin embargo apenas hubo conversación entre ellos más allá de alguna que otra frase típica para mantener el canal de comunicación abierto. ¿qué tal todo? —dijo Walker —No me lo puedo creer… ¿Cuánto tiempo sin verte? Ya te echaba de menos. señalando al más allá—. que me dan escalofríos. no os quedéis en la puerta. De allí sacó una cámara de fotos. Por eso estamos aquí. embargada por la felicidad. pero sabía que en casa de Irina era imposible correr peligro. y. —Tranquila —dijo Walker—. Barry Walker tenía delante de sus narices un puzle que se había ido al garete al aparecer nuevas piezas que no sabía cómo encajar. lo único importante de todo este caso: la pasta. Ni siquiera ella misma sabe quién es.La casa de la vieja Irina estaba al otro lado de la ciudad. una polaroid. ya sabes que me da mal rollo venir por aquí. pero te aseguro que dan resultado. y sacarle un servicio gratis. la de verdad. Creo que he perdido la memoria. —Bueno. —Pasad chicos. y se dirigió a un mueble. 32 www.relatospulp. Ella volvió a sonreír —¿Y quién es tu amiguita? —le guiñó un ojo. y simplificar demasiado las cosas podría ser un grave error. —Hola abuela. Pero eso sería demasiado simple. Además. Irina estaba justo enfrente de la chica. lo que todavía incomodaba más a Barry Walker. y esto no le gustaba nada. —Pues no lo sabemos. a fin de cuentas. Cerca del cementerio local. y ya habría tiempo de todo los demás. hoy es peligroso andar por ahí. bien. así que mejor seguir adelante con el nuevo plan. —¿Por lo de Halloween. Irina se levantó. pequeño. Tardaron un buen rato en llegar hasta allí. hoy es el día en el que todo es posible. Eres la viva imagen de tu abuela. no lo sé. abuela. aquí estamos. dices? —Sí. La mayoría de las veces el orden de los factores no altera el producto.

y le señaló a Walker un frasco amarillo. Luego salió de allí. Aplicó una pequeña cantidad en los orificios nasales de la anciana. ponte esto. y podía desvelar lo oculto. Tras unos instantes. hasta la mansión de McCorman. le dio ventaja. y untó a conciencia la herida de su hombro. pero ya era demasiado tarde. pero falló. su escopeta de corredera del 12. Una bala tan pequeña apenas podría detenerlo. de forma súbita. En su interior no hay más que maldad. con firmeza. Walker aparcó delante. soltó repentinamente a la chica. a la carrera. un amuleto que ella portaba. Todo lo que debía recordar. cógela si quieres. Echó un vistazo dentro. me centraré en McCorman. Ella se fue. Su primera intención fue la de salir corriendo tras la chica.—La polaroid hizo su trabajo. armándose a su vez con una solemne sonrisa de satisfacción. asustada… —¡Estás…. Debes mantenerte lo más alejado posible de esa muchacha. Le propinó un fortísimo puñetazo a la vieja Irina. la pasta resultante. alternando los bocados con generosos tragos de lo que seguramente era una bebida alcohólica.com . Después. pero necesito recuperar mi taxi. Su rostro no dejaba lugar a dudas. —Sí. y se acercó al vehículo. se puso en pie. podía comunicarse con los muertos. Ella dio un paso a atrás. Espero no volver a encontrarme a esa puta. y al cabo de unos instantes la foto cobró forma. Sangraba abundantemente. Al poco rato. Agarró con fuerza a la chica por las manos. y darle su merecido.relatospulp. *** El detective no comprendió la reacción de la muchacha. —Lo sé. —Esa chica es un demonio —advirtió Irina. ambos se había recuperado. y fue así como lo vio todo. gritando. Él sabía que aquello era uno de sus ungüentos mágicos. y le disparó. sobre una repisa. pero tengo que hacer algo… —Walker apretó con fuerza los puños—. todavía conservas la tartana? —dijo. La sorpresa fue mayúscula al ver su Lincoln detenido junto a la puerta. Seguiré con el plan original…. y la mezcló con una extraña sustancia. y entonces empezó el espectáculo. Le dio tiempo. y regreso con un mortero y unas tijeras. estás muerta! ¡Eres un muerto viviente! ¡Fuera de mi casa! Y la chica. Walker condujo durante hora. Cortó la foto en pedacitos muy pequeñitos. tumbándola al suelo. pisando a fondo. y ella supo aprovecharla. en la parte de atrás. ¿Irina. aullando como una posesa endemoniada. hora y media. Irina podía ver más allá. entre fosforescencias. y toma. y hacerme con el botín —susurró—. Aun así fue quién de observar la herida de bala. solo que está apenas 33 www. darle pasaporte. No fue necesaria ninguna otra explicación. Trató de ayudar a Irina. y sobre los asientos traseros. Walker tardó lo suficiente en reaccionar como para que la chica se hiciese con su pistola. con la voz quebrada—. pero mucho menos el aserto de la pitonisa. y deteniendo la hemorragia de sus fosas nasales. echándose para atrás. se la comió. pero no lo hizo. ya lo recordaba. reincorporándola. arrebatándosela de la cintura. La puerta estaba abierta. será lo único que te ayude en una noche como está —le dio un colgante. sí. hiriéndole en el hombro. pero el miedo a verse mezclado en una historia de zombis…. El ronroneo de su Lincoln recién arrancado fue lo único que le hizo reaccionar. Había disparado a matar. Irina fue entonces a la cocina. La cogió.

disparando a boca jarró su tremendo cañón. Los negocios no funcionan así. y. las maté porque lo necesitaba! Eran mis amigas —suspiró—. la más deseada. escuchó: —No puede ser posible…. yo conseguía los clientes. y la que más ganaba.relatospulp. su intuición le decía que tras aquel grande y horrible lienzo tenía que estar escondida la caja fuerte. John Mallory. tratando de justificarse—. ¿Por qué tenías que matar a esas prostitutas? ¿Por qué de esa forma? ¿Por qué me engañaste con sus pólizas? Lo estabas echando todo a perder. 34 www. perdona que te llame a estas horas. verdad? —De acuerdo —gruñó—. que será tan generosa como crea oportuno… ¿ningún problema con esto. Te la llevaré. la muchacha que había regresado de entre los muertos—. y. En cuanto a la pasta. meterles el miedo en el cuerpo… ¡tenía que acabar con ellas. una vez descontada mí parte. el dueño de Gatling y Asociados. ya no volverán a hacer de las suyas. mientras telefoneaba a su amigo Mallory. cuando Barry Walker ya no necesitaba saber nada más. ja. y tenía que acabar con ellas…. y. —¡Ja. Estaba confabulado con una prostituta. así fue. tú preparabas las pólizas. —¿No querías hacerme daño —apuntilló ella. y pronto un escalofrió trepó por su espalda. y por eso esparciste mis sesos por toda la habitación? ¿Alguna vez te había fallado? —Perdiste el control…. los dos cobrábamos. escopeta en mano. a hurtadillas se acercó a la mansión. congelándole cualquier atisbo alegría. sádica —protestó McCorman—. oculto.com . Entró sin hacer ruido. yo las ejecutaba. sí. como la muchacha se incorporaba lentamente. oh…. Más pronto o más tarde nos descubrirían. necesitaba verlas sufrir. se abalanzó sobre él. tras la puerta del salón. Walker echó un vistazo en derredor. —Todo era perfecto… —la muchacha se explicaba. ja. observó patidifuso. atenazado por el horror. para saborearla. una vez más. No eran mis amigas.duró unos segundos. y comprobó que esta atiborrada de benjamines. —¿Si? —Hola John. La abrió. ¿Cuál era el problema? —Tú eras el problema. Irrumpió en la estancia. Tanto McCorman como la chica se desplomaron sobre el suelo de madera y bajo una enorme humareda de pólvora. y justo cuando iba apurar el último trago. Lo importante es que hayas sacado de en medio a esa sanguijuela. añadiendo gestos de súplica. lo siento mucho. no quería hacerte daño. Soy Walker. eran mis rivales. y preparó una copa de un buen bourbon. Walker colgó el teléfono. mis amigas. Tenía miedo. Los he liquidado. Después se retumbó en un sofá. y…. un falso agente de seguros. pero siempre se reían de mí. No querían aceptar que yo era la más guapa. Se dirigió al mueble bar. te volviste loca. y. y…. previsiblemente. aquí hay un montonazo. —sollozaba un tipo que. una vez en pie. igual que contigo ahora! ¡Pagarás por lo que me has hecho! Fue en ese instante. Saltó la verja. —¿Has dado con el tipo? —Sí. caso resuelto. ya no sabía que hacer —dijo él. era Rufus McCorman.

Horas más tarde. saboreando cada bocado y entre terribles gritos de dolor. estaban abiertas como si fuesen un cepo para osos. cogió su escopeta de corredera del 12. lentamente. arrojándolo con fuerza tras el sofá. se presentaron a la llamada de socorro de Walker. y se desmayó. y sus fauces.com . La fuerza de ella era sobrehumana. Se había ganado unas vacaciones. entre alaridos y gruñidos. al volante de su Lincoln Continental. en la noche de Halloween. sin éxito. Probablemente Walker no podría resistir mucho más. A sus pies tan solo estaba el cadáver de Rufus McCorman. Sin embargo. Ni siquiera pensaba en volver a trabajar mientras tuviese uno de aquellos benjamines en el bolsillo. Cogió todo el dinero. y un poco más allá. La chica soltó al detective.relatospulp. Walker no pudo soportarlo. hicieron que se despertase. los siete cadáveres de las prostitutas escaldadas. Las siete prostitutas escaldadas se echaron encima de ella. y trató de huir. y con la solemne promesa de no volver a trabajar jamás. en toda su vida. fue en ese último momento cuando su amuleto comenzó a brillar de forma intermitente. los primeros rayos que se colaron por la ventana. una caja fuerte abierta y repleta de benjamines. 35 www. y abandonó aquel lugar para siempre. y comenzaron a devorarla en vida. y cuando parecía que todo estaba perdido.Comenzaron a forcejear.

relatospulp. de ojos blandos y pegajosos.Samhain Por PhotoniKO Los observaba amparado en la oscuridad de la noche. 36 www. Al menos hasta el siguiente Samhaim.com . En el cementerio buscó la tumba con su nombre y se abandonó al sueño. Escondido tras unos arbustos quebradizos. Fearghus no aguantó más y volvió lentamente a su hogar. crecía el asco que le provocaban esos seres pálidos. desgarbados.

—Bueno…. la verdad es que no —añadió Richie. no estoy segura. ¡Qué guay! —Sarah enloquecía con este tipo de historias. está con la tontería del furgón desde que llegó aquí. bufando y haciendo todo tipo de ruido. enarcando las cejas. —Ya no contábamos contigo. creo que seis. —¡Ja. —¿Asesino? ¿Qué asesino? —Preguntó Billy. y menos a estas horas. —Tampoco se sabe mucho —explicó Sarah. no lo dudes. sin darse cuenta de que aquella sombra atemorizante no era otra cosa que la esbelta figura de un milagro hecho realidad. coño! ¡Qué había un furgón de helados ahí abajo! Y allí dentro encontré esto —dijo Billy mostrándole la revista a Sarah. Es todo muy raro. con gesto de intriga. ¿sabéis qué es lo más escalofriante? —¡No! —respondieron al unísono ambos muchachos. con una sonrisa de satisfacción tan grande que apenas le cabía en la cara. ja. Ambos muchachos aullaron pavorosamente. y aquella revista tenía algo. bueno. revolcándose por el suelo. —La estábamos leyendo cuando tu llegaste —apuntó Richie—. Ahora leería ella. Mis padres no me dejaban salir de casa. pero no pude. ja. aquella sombra se abalanzó sobre ellos. qué cara de bobos! —Sarah se retorcía en medio de un ataque de risa. vaya! Una revista de relatos de terror. iba venir antes. Las tendrá guardadas en algún sitio. y desesperado porque nadie le creía.com . —¡Qué sí. —¡Oh. frunciendo el ceño y manifestando preocupación—. —Por supuesto. y así me escapé. Hoy han matado a cinco personas a lo largo del condado. quitándole la revista a Richie. agitando las cabezas compulsivamente de un lado a otro. —¡Déjalo! —Interpeló Richie—. algo mágico y misterioso que la había cautivado. En ese momento un terrible escalofrío trepó por la espalda de Billy —¡El furgón de los helados! —gritó. seguimos contigo. una sombra se deslizaba a hurtadillas por detrás. —¡A todas las victimas las encontraron sin cabeza! El asesino se las llevó. Si quieres. —¡Demonios! ¡Has venido! —gritó Richie. Ya es de noche —recriminó Billy. —¿Qué dices? —Preguntó Sarah.Pumpkin Ice Cream II Mientras nuestros jóvenes lectores se hallaban absortos por los terribles misterios que estaban descubriendo entre las páginas de tan apetitosa revista. Tuve que esperar a que se durmiesen. y justo cuando ellos respiraban profundamente tras el último relato pulp. —¿No habéis escuchado las noticias? —No. 37 www. vamos allá… —dijo. por lo del asesino ese que anda suelto. Pero….relatospulp.

Freeman se inquietó. lo revolvió todo. Todos los ratones de muestras anteriores habían superado sus enfermedades sin efectos secundarios. uno que probablemente se habría escapado tras haber forzado el ensanchamiento de las rejas. quien. no cabía en su asombro. entonces… ¿por qué los de este lote. Fue entonces. una pelirroja de armas tomar que además vivía en su mismo bloque de edificios. Episodio 1 Por Emilio Iglesias La humanidad pronto abrazaría un nuevo comienzo. y estuvo así casi todo el día. preguntando a unos y a otros. Salió del laboratorio y comenzó a buscar por todo el campus. Los signos de violencia eran evidentes. Este suero. él mismo había descubierto. con la vista fija en una gota de sangre aprisionada en el portaobjetos. Cuando quiso 38 www. estaba olisqueando entre sus dedos. llamado PK31 —nombre en clave—. y una mañana. Algo había fallado. despedazándose los unos a los otros. Apartó la mirada del microscopio. supuestamente por azar. comprobó horrorizado como un ratón con cabeza de calabaza y ojos iridiscentes. trató de sosegarse un rato mirando por el microscopio. no? ¿Qué horrores se ocultaban tras el PK31? Y… ¿dónde estaría ahora el ratón que se había escapado? Freeman. al fijarse en los cuerpos cuando advirtió que no le salían las cuentas. pero sin éxito. Y. entre clase y clase. cuyo porcentaje de éxito rondaba el noventa y cinco por ciento. Había que volver a replicar todo el experimento.relatospulp. Lo que Freeman tenía entre manos era un potentísimo suero cuyo principal ingrediente. y había pequeños charcos de sangre por toda la jaula. o al menos eso es lo que creía el doctor Freeman. El ratón. Soñaba con la posibilidad de tomar un café con la profesora de literatura. y que. al menos de momento. estaba a punto de descubrir la vacuna definitiva contra el cáncer. pero… ¿qué? ¿Qué había sucedido? El suero parecía seguro. Pero no servía cualquier calabaza. en los cajones. estaba en fase de pruebas con ratones. después de comerse un bocadillo de panceta. y…. sino que su anatomía estaba potenciada.com . una proteína que se obtiene de la pulpa de calabaza tras someterla a un proceso de ionización con rayos zeta. pero también soñaba con el premio Nobel –más bien con la portada de la revista Time como elemento de cortejo–. era la tricolamina. gracias a una beca de la empresa Ubik Sciences. Lo estaban después de haberse peleado entre ellos. y no porque sí. en un lateral. sita en el desierto de Nuevo Méjico. ese sueño se convirtió en pesadilla. y no se podía pasar por alto ningún detalle. había desaparecido. Faltaba un ratón. y no solo eso. pero un pobre iluso al fin y al cabo. no se habían registrado efectos secundarios de ningún tipo. Los ratones que tenía en una jaula estaban todos muertos. Y fue entonces. nervioso. Sus cuerpos estaban desmembrados.La Invasión de los Calabazoides. Al menos tres de esos ratones tenían por cabeza algo que parecía una calabaza con enormes ojos y poderosas fauces. comenzó a mirar por todas partes. sintió un cosquilleo en su mano derecha apoyada sobre la mesa. cuando. pero sobre todo. A la tarde. armarios…. un brillante científico que ejercía como profesor de bioquímica en la Universidad de Los Angeles (UCLA). cuando acudió al laboratorio como de costumbre. Freeman era un tipo inteligente. lo más importante. o al menos así lo explicaría a la comunidad científica. Bajo la mesa. sino las de una región especial. o principio activo.

en medio de la noche. sus brillantes ojos. Sin embargo.relatospulp. trató de curarse la herida.. y al sentirse mareado.. Pero necesitaba una compañera. El ratón. Se acostó. decidió irse a casa. vivía un par de pisos más abajo.com . En la nevera guardaba algunas muestras del suero Pk31. Así que…. Después. En ese momento ya no era él.reaccionar ya fue demasiado tarde. Ante el espejo del cuarto de baño comprobó una terrible realidad. lejos de estar asustado. Furioso. a por su compañera. y…. aplastándolo sobre la mesa. La invasión de los calabazoides había comenzado. se emocionó. saltó de la cama. Ambos serían como Adam y Eva. profesora de literatura. Su nuevo look. le parecieron irresistibles. le estampó el microscopio. su nueva fuerza. La pelirroja. de un mordisco. fue a por ella. ya le había arrancado medio dedo anular. los padres de una nueva raza que dominaría el mundo. Continuará… 39 www.. al observar como ahora su cabeza tenía forma de calabaza. lo que el doctor Freeman no sabía es que él no era más que otro ratón de laboratorio. Sin embargo.

Kate. al igual que los míos.. En la base de datos no consta que haya vivido nadie desde entonces. Si pudieses hacerme el favor de acercarte hasta allí y echar un vistazo.Esclavudús Por Robert Edgar Blond Aquella noche conducía mi Mustang por la zona este de la ciudad.. pero cuando era Patrick O’Donnell el que necesitaba el más mísero favor. yo era incapaz de decirle que no— Me acercaré hasta allí y echaré un vistazo. y a veces los no tan niños.. —Al habla el detective O’Donnell —gruñí—. pero parecían muy asustados. nadie parecía tener tiempo. una cama vacía y el viejo Spike.. El último inquilino se llamaba Patrick Willis. —cuando Kate me hablaba con esa voz tan suave y melodiosa. Recuerda lo que les ocurrió a Lee y a West. un grupo de 40 www. Cuando llegaron allí y salieron del coche patrulla. Se encontraban muy nerviosos y balbuceaban que en el número diecisiete de la calle treinta y ocho les había ocurrido algo. los niños no le gustan demasiado. uno de los últimos éxitos de El Rey. —Ten cuidado.com .. Kate prosiguió—. o en cualquier otra festividad importante. pero decidí contestar cuando el aviso se repitió por tercera vez. los agentes novatos Gordon Lee y James West recibieron un aviso de la central. En mi casa tan sólo me esperaban una botella de Whiskey. Y claro está. cuando recibí un aviso por radio. Kate. detective O’Donnell —su voz sonaba tan dulce y aterciopelada como siempre—. De todas formas. pero recuerda que me debes una. pero sus huesos. —Me acercaré a ver si veo algo raro. —De acuerdo. también en la noche de Halloween. En la radio estaba sonando «Burning Love». puede que no sea más que una broma de mal gusto.. alertando sobre disturbios en un callejón de la veintidós. ya no son lo que eran y preferí que se quedase en casa. un bulldog que llevaba siendo mi fiel compañero los últimos diez años. —No te preocupes. —Sí. Y las calles estaban repletas de ellos.. Tres años atrás. Acabo de recibir una llamada de unos jóvenes. —¿Que sabemos de ese tal Patrick Willis? —Falleció hace cinco años —tras un corto silencio. viendo como los niños.... Seguro que no es más que una bro. No tendrán más de ocho años. Siempre había alguien que me pedía el favor. —O’Donnell —me interrumpió—. No recuerdo cuando fue la última vez que libré en Halloween. yo no podía negarme.. ¿De qué tipo de emergencia se trata? —Buenas noches... O’Donnell.relatospulp. iban de puerta en puerta pidiendo dulces. pero la llamada se cortó antes de que dijesen nada más. —Está bien. —¿Has averiguado algo acerca de esa casa? —Pregunté. Hasta luego. Antes me acompañaba a todas partes. —Aquí central ¿Alguna patrulla se encuentra cerca de la treinta y ocho? No tenía muchas ganas de perseguir gamberros a través de sucios callejones.

¿Has descubierto algo sospechoso.jóvenes la emprendió con ellos a base de globos de agua y harina. pero no tenía otra cosa mejor que hacer y decidí investigar un poco. donde se encontraba la calle treinta y ocho.. —Halloween siempre es una pesadilla para nosotros. O’Donnell. No cabía duda: la casa llevaba años abandonada. exactamente igual que las quince veces anteriores en los que los había comprobado durante aquella aburrida noche.. La mayoría de los cristales habían saltado hechos pedazos. Lee pidió el traslado a una comisaria en la que no conociesen aquel altercado. como la mayoría de las que se encontraban en esa calle. me apetecía hablar con alguien que no me baboseara los asientos—. y en la calle no se divisaba un solo alma. Todo parecía tranquilo. Debía de tratarse tan sólo de un reflejo. pero aquellas horas eran las preferidas de los adolescentes para llevar a cabo sus gamberradas. Su estado exterior era más que lamentable. pero no pasa un solo día sin que alguien le recuerde a West lo ocurrido. ¿Muchos avisos falsos? —Ni te lo imaginas. parece que en. no hay nada fuera de lo común. —¿Cómo llevas la noche. Y la noche aún no ha terminado. »Seguro que algunos niños se han colado dentro y han creído ver fantasmas. Trece de ellos de la misma persona. demasiado tranquilo. O’Donnell —Contestó Kate—. no dudes en. la pintura de la fachada. cuando me pareció ver un leve destello en una de las ventanas del piso superior. pero como él se encontraba en casa.. Los seis cartuchos estaban en perfecto estado. —Otra falsa alarma más —suspiró. Incluso yo se lo he recordado en un par de ocasiones. Estaba a punto de arrancar. Comprobé mi arma. había desaparecido casi por completo y el jardín se había convertido en una selva de matojos y malas hierbas que crecían casi hasta la altura de la rodilla. un viejo revólver Smith & Wesson del . —Buenas noches. Los niños pequeños llevarían un buen rato en sus camas. Tardé apenas quince minutos en recorrer la décima avenida. Tan solo es una vieja casa deshabitada. pero tengo que dejarte. pero la calle está desierta. 41 www.com . habrían hecho un buen bizcocho. central —tuve que repetir mi llamada dos veces más antes de recibir respuesta.relatospulp.. ¿verdad? —Y que lo digas.. Si le hubiesen echado un par de huevos. Lo siento.. —Kate se calló de repente—... —pero Kate ya había cortado la comunicación..38 que me regaló mi padre el día que me gradué en la academia. Kate? —por norma solía pasarme la ronda hablando con Spike. cruzar el puente Rogers y llegar hasta las afueras de la ciudad. —De acuerdo. girar en la octava. —Aquí el detective O’Donnell. Si necesitas cualquier cosa. Eran casi las once. estoy recibiendo una llamada por la línea tres.. Con este llevo veintiséis avisos falsos. o algún rastro de los muchachos? —Me encuentro frente a la casa. Busqué la dirección que me había dado Kate y aparqué frente a la entrada. Me recibe. que en sus mejores tiempos debía de haber sido de un azul pálido. El número diecisiete era una vieja casa de madera de estilo victoriano. víctimas de las inclemencias del tiempo y del ataque de los críos del barrio.

Me agarré a la barandilla y coloqué mi pie sobre el primer peldaño. pero hacía mucho tiempo que se había buscado otro lugar en el que pasar las frías noches. y el tercer par de marcas podían ser las de un pequeño dinosaurio. tenía que asegurarme de que la casa no hubiese nadie. pero en el mismísimo instante en el que levantaba mi otra pierna para apoyarla sobre el segundo escalón. pero el sonido no volvió a repetirse. pero decidí probar suerte. siete robots y un oso de peluche que llevaba vistos. A pesar de mis esfuerzos por ascender en silencio. incienso y. Giré el pomo y la puerta se abrió con un chirrido metálico. Los tres niños habían estado rondando el porche y. 42 www. proyectando mi alargada sombra sobre el amplio vestíbulo y parte de las escaleras que conducían a los pisos superiores. me dispuse a investigar de donde procedía dicho sonido. Una mezcla de diferentes hierbas. Pensé que se trataría de los críos que habían entrado en la casa o de algún mendigo soñando con whiskey.com . cogí la linterna de la guantera y me dispuse a echar un vistazo. Con este ya llevaba cuatro dinosaurios aquella misma noche. no podía saber si alguno de ellos seguiría allí dentro. No estaba muy seguro de que esos escalones medio podridos fueran a soportar mis más de doscientas libras. Me disponía a explorar la planta baja. la madera crujía bajo mis pies como si en vez de un hombre sólo. pero. Alguien había usado ese vestíbulo como dormitorio.relatospulp. entre toda aquella suciedad se podían distinguir claramente tres pares de huellas: dos de ellas pertenecían a niños.. En el ambiente flotaba un olor extraño. Ni en ningún otro escondrijo cercano. cuando divisé una sombra furtiva en una de las ventanas del primer piso. pero logré recuperar el equilibrio en el último instante.. Mis ojos de halcón no encontraron el menor rastro de actividad entre la densa vegetación del patio delantero. la luz de las farolas penetró tras de mí. cuando mis agudos oídos captaron un leve chasquido que parecía venir del primer piso. estuviesen subiendo las escaleras un ejército de gorilas borrachos. Me detuve y escuché atentamente. Me encontraba a mitad de camino de la puerta principal. pero mi instinto de policía me avisaba de que allí dentro estaba ocurriendo algo realmente extraño. por si acaso. A punto estuve de perder el equilibrio y caer de bruces. algo más que no logré distinguir. Linterna en mano. habían entrado en su interior. pero no era tan extraño como los cinco raperos. El suelo estaba bastante sucio: polvo. El hall se encontraba completamente vacío. Al principio pensé que la noche me estaba jugando una mala pasada. A punto estuve de dar media vuelta cuando vi las desvencijadas escaleras del porche. tierra y hojas lo cubrían casi por completo. salvo por los destrozados restos de una mesa y un par de montones de cartones y periódicos viejos cubiertos de polvo. de entre ocho y diez años.Metí tres tambores de recarga rápida y una caja pequeña de municiones en los bolsillos de mi chaqueta. Agudicé mis sentidos y me preparé mentalmente para ser víctima de una húmeda emboscada. Subí el resto de la escalera con cautela y recorrí el porche en busca de alguna pista. la madera emitió un sordo crujido y cedió entre una lluvia de astillas. en algún momento. Suspiré de alivio al comprobar que no se había quebrado bajo mi peso.

La impresión heló la sangre en mis venas y el arma se me escurrió de entre los dedos. Sin ofrecerle un solo instante de respiro. Lancé un potente directo de izquierda contra su rostro. penetré velozmente entre su descuidada guardia y mi derecha martilleo su sien tres veces antes de hacerle retroceder aturdido. Un rápido vistazo a través de la ventana me convenció de que aquella era la habitación en la que había visto moverse algo. lanzando espumarajos por la boca. pero el combate distaba mucho de haber terminado. pero como policía debía hacerla antes de usar la fuerza.com . su rostro demacrado tenía un insano color ceniciento como no había visto en toda mi vida. Algo impensable viendo sus descarnados miembros. Una cama destartalada. algo me decía que estaba vivo. Se abalanzó sobre mí como un animal rabioso. ni siquiera parecía haberme escuchado. un colchón mohoso y una pequeña mesilla eran los únicos muebles. Esquivé sus brazos con una media finta de cintura y descargué un contundente gancho de derecha directo a la boca del estómago. Guardé la linterna en mi chaqueta y coloqué una de mis manos sobre su hombro para ver si se encontraba bien. Empujé la puerta e iluminé su interior con mi linterna. El hombre se giró repentinamente al sentir el cálido contacto de mi mano. Mi puño se hundió profundamente en su blando vientre. a pesar de que no movía ni un solo músculo. Volvió a la carga. ni los peligros que podían esperarme dentro. Dese la vuelta lentamente y no intente nada extraño. Al principio pensé que se trataba tan solo de un viejo maniquí. aplastándole la nariz con un seco crujido. pero se levantó como si nada.relatospulp. y sus ojos emitían fantasmagórico resplandor blanquecino. No hizo el más mínimo amago de movimiento. a un hombre normal. El golpe habría dejado sin resuello. mi recio cuello resistió el tiempo suficiente hasta que fui capaz de reaccionar y defenderme. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal.Todas las puertas de la primera planta estaban cerradas a cal y canto. —No dé un paso más —sabía que mi advertencia era inútil. sus uñas desgarraron mi piel mientras su cuerpo salía despedido contra la pared. Penetré en su interior y me topé con lo que estaba buscando. su cuerpo se dobló por la mitad y se alzó varias pulgadas del suelo antes de caer de bruces sobre el polvo. Desde el umbral no podía ver claramente el interior de la habitación. por suerte. y puede que sin consciencia. No podía creer lo que veían mis ojos. pero esta vez no contaba con el factor sorpresa y le preparé un buen recibimiento. 43 www. —¡Policía! —dije con voz firme y autoritaria—. salvo una que se encontraba ligeramente entornada. Detrás de la puerta se encontraba la alta y desgarbada figura de un hombre con la ropa raída y completamente cubierta de barro. con aún más determinación si cabe. Desenfundé mi viejo revolver y avancé por el pasillo con paso sigiloso. Golpeé el pecho de mi enemigo con todas mis fuerzas. como el que usan las costureras. Sus férreos dedos se cerraron sobre mi cuello con una fuerza sobrehumana. pero.

conseguí girarme y colocarme sobre él. Ambos caímos al suelo en una confusión de brazos y piernas. Cada vez que intentaba un nuevo ataque. Sus brazos buscaron frenéticamente mi cuello. pero antes tenía que pedir refuerzos. Más de media docena de golpes fueron necesarios para terminar con su ataque y sumirle en la inconsciencia. no debía de pesar ni la mitad que yo. Reaccioné justo a tiempo para evitar el letal mordisco y contraatacar. sus huesos cedieron con un chasquido sordo bajo la presión de mis poderosos músculos. y con tanta fuerza. alteraba el sistema nervioso y eliminaba por completo el dolor. sin emitir sonido alguno. dejándole sin sentido. Mi cabeza se estrelló violentamente contra su rostro ceniciento. teñía los ojos de un extraño color blanquecino. Al ver que no podía alcanzarme con sus brazos. Su rostro se había convertido en una masa sanguinolenta totalmente irreconocible. En aquel lugar ocurría algo realmente extraño y me había propuesto averiguarlo. Debía de haber consumido algún tipo de droga desconocida que volvía la piel de un enfermizo color grisáceo. 44 www. A pesar de su fuerza sobrehumana. con un hombre de piel grisácea sobre mí. Frente a mí se encontraban tres hombres de tez plomiza. Un gancho de izquierda directo al mentón y su cabeza se estrelló violentamente contra la pared. No sabía qué clase de persona era aquel hombre. pero sus espumeantes mandíbulas seguían empeñadas en acabar conmigo. sino de otro que debía de haber consumido la misma sustancia. decidió buscar mi cuello con sus amarillentos dientes. se negaba obstinadamente a caer. Los tres se abalanzaron sobre mí al unísono.relatospulp. me encontraba de espaldas al suelo. Recogí mi viejo revolver y lo guardé de nuevo en su funda. Estaba a punto de alcanzar la puerta. Al salir de la habitación tropecé con alguien. pero no se trataba del mismo. Su aspecto era igual que el de mí anterior enemigo. que mi cerebro había pagado un alto precio por librarme de su ataque. tardaría varias horas en recuperar el sentido. pero mi sangre irlandesa no me permitía rendirme tan fácilmente. Aprisioné sus destrozados miembros contra el suelo para inmovilizarle. Con gran esfuerzo. pero no estaba en su funda. pero estaba claro que ese no era su estado normal. Eché mano de mi revolver.A pesar de tambalearse como un borracho. Agarré sus muñecas y las aplasté con todas mis fuerzas. Se me debía de haber caído mientras rodaba por el suelo del primer piso. Me levanté muy lentamente. Me dirigí tambaleante hasta las escaleras y descendí lo más deprisa que mis embotados sentidos me lo permitían. No parecía que estuviese muerto. cuando mi instinto de cazador me hizo girarme. pero de sus labios no surgió ni un solo gemido de dolor o de rabia. Borbotones de sangre oscura manaban de su destrozada nariz. Cuando nos detuvimos. mi pétrea frente se estampaba con fuerza contra su macilento rostro. le había golpeado tantas veces. El combate había quedado decidido por knock out. Apenas podía distinguir nada más que una maraña de brazos y piernas cayendo sobre mí como una jauría de perros salvajes. a pesar de sus extraordinarias facultades.com . La cabeza me daba vueltas y todo lo veía borroso. pero.

La forma desconocida se percató de que había recuperado el conocimiento y comenzó a arrastrarse hacia mí con paso suave. Algo se movió a mi derecha. ¿Cómo te llamas? — Jimmy Pra. —¡Por favor! —su voz era aguda y. Me dolía todo el cuerpo.. pero tenía que hacer algo pronto. sino de un simple crío con un disfraz de dinosaurio. Su sola presencia perturbaba mi alma y helaba la sangre en mis venas. —Jimmy. Llevaba un raído vestido con diferentes tonalidades azuladas que se entremezclaban entre sí. La cadena pasaba a través de una argolla de la pared. Pronto estarás en casa. encajaba media docena.. pero apenas fui capaz de distinguir nada más que una débil silueta en aquella estigia negrura. quédate lo más pegado a mí que puedas.. Forcé mi vista todo lo que pude. Y pase lo que pase.. Tensé mis músculos y tiré de las cadenas con toda la fuerza que la desesperación me concedía. ¡Quiero irme a mi casa! No se trataba de ninguna criatura surgida del más profundo de los avernos. o moriría. pero por cada golpe que yo daba. Recibí un fuerte impacto en la sien y sucumbí a las tinieblas.. Debían de haberme golpeado con bastante fuerza para dejarme en aquel lamentable estado. —No te preocupes. sorprendentemente humana—. No sabía con qué clase de horripilante criatura me habían encerrado. Un sudor frío recorrió todo mi cuerpo y me hizo estremecerme ante tan espantoso final. Un ruido hizo que todos mis músculos se tensasen. emitiendo un extraño gorgoteo. Su cuerpo se fue haciendo cada vez más visible a medida que se acercaba. situada a pocas pulgadas del suelo. Detrás suyo pude distinguir al menos a tres figuras de rostro ceniciento.Comencé a golpear frenéticamente. El niño pareció relajarse un poco. un reguero de sangre seca cubría parte de mi rostro y mis músculos estaban completamente agarrotados. Su collar y su cinturón estaban formados por huesos y plumas de pollo atados con un cordel de tela negra. Sus huesos crujían bajo cada uno de mis ataques. 45 www. —Soy el detective O’Donnell —dije—. En el umbral apareció una anciana de duras facciones y piel oscura como la noche. El terror desconocido se detuvo a media yarda y clavó su brillante mirada cobre mi indefensa figura. La cerradura emitió un leve chasquido y la puerta se abrió lentamente. Soy policía —intenté tranquilizarle—.. *** Desperté completamente desorientado. Unos pesados grilletes de acero atenazaban mis muñecas por detrás de mi espalda.com . Era el mismo niño que había dejado sus huellas en el porche. no te alejes de mí. iluminado la celda con un débil resplandor amarillento. Distinguí una enorme cabeza en cuya boca relucían afilados dientes de color blanquecino y un pequeño cuerpo con el lomo recubierto de largos pinchos. y me impedía moverme.relatospulp. Intenté levantarme. pero no pude.

—¡Jamás seré tu esclavo! —gruñí. desde el ojo derecho hasta el mentón. —Muchos se resistieron antes que tú —dijo señalando las figuras que se encontraban tras ella—. arrancó sin miramientos un mechón de pelo de mi cabeza y un jirón de tela de mi camisa. ¡Libre para cumplir todas mis órdenes! —¡Prefiero morir antes que servir a una maldita arpía como tú! —me revolví como un demonio. A una señal suya. Ahora ya no tienen que preocuparse por pagar las letras de la hipoteca o del coche. por siniestros que estos sean. —¿Yo? —su voz tenía un deje extraño.com . A continuación. al igual que harás tú. —¡Suéltame ahora mismo! —bramé. en breves te convertirás en mi esclavo y serás libre.—Buenas noches.. hasta volverla completamente roja. Sus dedos se cerraron como un cepo alrededor de mi cuello. Su hoja emitió un leve destello al rozar mi rostro. pero mis grilletes seguían sin ceder. a media noche serás mi esclavo.relatospulp. No contenta con mi tormento. Los detectives que llevaban el caso no tenían ningún sospechoso. La anciana apareció frente a mí. detective —la mujer me regaló una sonrisa desdentada mientras hacía una irónica reverencia. Sentí como el frió metal mordía mi piel y desagarraba mi carne. o por buscar trabajo. Las desapariciones se habían producido en la ciudad y en varios pueblos cercanos. —¿Quién eres? —pregunté. —Tan solo les he ofrecido una vida mejor —la anciana emitió una risa que se asemejaba más al graznido de un cuervo que a la voz de una mujer—.. En los últimos seis meses habían desaparecido una veintena de personas sin dejar el menor rastro. Todo empezaba a encajar. descolgó una pluma blanca de su cinturón y hurgó en la herida con ella. Apenas podía respirar. pero eso no impidió que me debatiese como un animal salvaje. —Ya tengo lo que necesitaba —mi mente quedó atrapada por el halo de terror que emanaba a través de su oscura mirada—. pero no pude distinguir de dónde procedía—Tan sólo soy una pobre anciana. Una de mis rodillas alcanzó su costado. Su color blanquecino fue devorado por el intenso carmesí de la sangre. Ahora solo viven para servirme. Me quedé petrificado viendo como la anciana abandonaba la celda y me dejaba sumido en la oscuridad. —No tengas prisa. empuñando un largo cuchillo con empuñadura dorada. o secuestradora según parecía. buscaba hombres jóvenes de constitución fuerte. 46 www. tan solo se sabía que el secuestrador. pero ninguno ha sido capaz de oponerse a mis deseos. Jimmy. mientras mis mandíbulas buscaban algo sobre lo que cerrarse. ni conexión entre las víctimas. Sentí una fuerte presión en mi brazo. y sus uñas se clavaron profundamente en mi carne hasta que la sangre comenzó a manar profusamente. — ¿Tu eres la secuestradora? —fue más una afirmación que una pregunta. uno de sus macilentos lacayos se abalanzó sobre mí y me inmovilizó contra la pared. El terror había hecho que me olvidase completamente de él.

con gran esfuerzo y la ayuda de Jimmy. Tim y yo —balbuceó el muchacho—. sangre y. Los brujos africanos invocaban espíritus para que cumpliesen sus órdenes y acabasen con sus enemigos.relatospulp. En sus ritos usaban la sangre de los animales que sacrificaban para dominar el espíritu de los hombres y gobernar su voluntad. pollos muertos. Recorrí la habitación buscando algo que pudiese servirme como arma. y parecía a punto de echarse a llorar— Eres policía.. Cuando algunos de esos brujos fueron conducidos a Norteamérica y obligados a trabajar como esclavos. 47 www.. y quedé allí tumbado durante varios minutos. Todo parecía indicar que me encontraba entre las siniestras garras de una hechicera vudú. las venas de mi cuello se hincharon. No había ninguna ventana. Apoyé mis pies contra la pared y empujé con todas mis fuerzas. las heridas se abrieron de nuevo y la sangre comenzó a gotear hasta el suelo mezclada con mi sudor. y los policías ayudan a la gente. estábamos pidiendo dulces cuando vimos una luz en la mansión embrujada. El oxidado metal chirrió cuando uno de los eslabones no pudo soportar el esfuerzo y estalló. —Jimmy —me senté contra la pared y le hice un gesto para que se sentase junto a mí—. y la puerta era nuestra única vía de escape. Yo no soy un cobarde. Todos los tendones de mi cuerpo se tensaron como cables de acero. mis hombros parecían a punto de desgarrase por el intenso esfuerzo. Los grilletes. »David y yo entramos en la casa y subimos las escaleras.com . David nos dijo que entrásemos con él para investigar. pero Tim tenía mucho miedo y nos dijo que no lo hiciésemos. jadeando como un perro apaleado. —David. y los restos de la cadena. aun colgaban de mis doloridas muñecas.. a pesar de que estaba aterrorizado por la extraña pesadilla que acababa de sufrir en mis propias carnes. Me tumbé en el suelo y. saldremos de aquí —intenté que mi voz sonase lo más tranquila posible. así que seguí subiendo para que viesen que soy valiente. donde perfeccionaron su magia negra. un dolor punzante e intenso recorrió toda mi columna vertebral. logré pasar mis piernas a través de la cadena. La puerta del ático estaba medio abierta y allí estaba la bruja. Vudú.—No te preocupes. En el suelo había muchas velas. Conseguí levantarme varios minutos después.. pero estaba completamente vacía y mi revolver debía de seguir en el suelo del primer piso. el metal se clavó profundamente en mis muñecas hasta dejarlas en carne viva. Cuando te trajeron aquí. No había duda. sus ritos desaparecieron casi por completo. Jimmy. escuchamos un grito y él salió corriendo. pero algunos de ellos lograron escapar de sus perversos amos escondiéndose en los pantanos. ella me dijo que me iba a sacrificar. por lo que debíamos de encontrarnos en el sótano. pero al menos ya no estaba encadenado a la pared. dejándome allí solo. —De repente —continuó el niño— un hombre me agarró por detrás y la bruja le dijo que me encerrase en el sótano. quiero que me cuentes todo lo que ha pasado aquí. Caí de espaldas al suelo. pero tú no vas a dejar que me haga daño ¿Verdad? —sus ojos estaban enrojecidos.. Mi abuela me contaba extrañas historias que había escuchado de un antiguo esclavo.

La escena no podía ser más cómica: yo estaba a punto de ser aplastado por un esclavo vudú gigante. y ya tenía de nuevo encima a aquella mole de músculos. Busca un teléfono. El departamento de policía al completo.com . y su descomunal cuerpo se estrelló de cabeza contra la pared. Debía de tratarse del famoso jugador de fútbol que desapareció cuando vino a la ciudad a curarse una lesión de rodilla. mientras un pequeño dinosaurio corría a buscar ayuda. Aún estaba enfocando la vista. Sentí como todos mis huesos crujían cuando se abalanzó sobre mí con un demoledor placaje. Sus brazos se cerraron a mí alrededor y me alzó del suelo como si yo tan sólo fuese un muñeco de trapo. Me puse en pie antes que mi enemigo. que mis pulmones comenzaron a arder.. crujían como ramas secas. y pudimos llegar hasta las escaleras sin sorpresas.relatospulp. Ni que me convirtiese en su esclavo. No iba a permitir que hiriese al niño. aumentando la presión cada vez más. Cada bocanada de aire se convirtió en un inmenso suplicio. —¿No vas a venir conmigo? —preguntó atónito el muchacho.—Nadie te va a hacer daño —posé una de mis enormes manos sobre su hombro hasta que pareció tranquilizarse. este poseía una impresionante musculatura. cuando su borrosa silueta me embistió como un toro salvaje. —Voy a derribar la puerta y vamos a salir a toda prisa de aquí. pero no hallamos ni una sola pista y el caso se enfrió. pero confió en ti para que traigas a la caballería. —O’Donnell —gritó el niño. Tengo que detener a la bruja antes de que me convierta en su esclavo. —No puedo. a punto de partirse. Logré apartarme en el último instante. Apoyé mi hombro menos dolorido contra la puerta y empujé. pero había dos problemas: que estaba poseído y que se encontraba entre nosotros y la puerta. Ninguno de aquellos siniestros esclavos vigilaba el sótano. Mis huesos se aplastaron contra la pared y el aire se me escapó tan deprisa. hasta que la madera que rodeaba la cerradura saltó hecha pedazos con un suave chasquido. A escasos metros de la puerta pude ver a uno de aquellos engendros: un gigante de duras facciones y rostro cuadrado. Jimmy —el muchacho abrió la puerta y voló a través del porche—. Conduje al muchacho escaleras arriba y me asomé. Al contrario que el resto de esclavos a los que me había enfrentado. mis huesos. Por fin le habíamos encontrado.. llama a la policía y diles que el detective O’Donnell está en peligro. los listones de madera estallaron ante la brutal acometida y una lluvia de astillas voló por todo el vestíbulo. y recuerda lo que te he dicho. 48 www. Embestí al jugador con todas mis fuerzas y el impacto nos lanzó a ambos contra el suelo en una maraña de miembros. Necesito que salgas de la casa y corras lo más rápido que puedas. registró toda la ciudad durante meses buscando al quarterback. No te preocupes por mí. —Corre. pero él no tardó demasiado en recuperar la verticalidad y contraatacar antes de que yo tuviese tiempo de reaccionar. la sangre se agolpaba en mi cabeza y martilleaba mi sien como un ejército de herreros. Apenas me había recuperado.

. pero un nuevo golpe en la cabeza le sumió en la más profunda de las inconsciencias. Tardé varios minutos en recuperar el aliento y poder levantarme.. Recargué la pistola a toda velocidad mientras recorría el oscuro pasillo. El quarterback aún se movía. pero esta vez concentré todos mis esfuerzos en aplastar su sien. No sabía qué hora era. Seguí golpeando insistentemente. Le machaqué los labios. cuando un miedo irracional se apoderó de mi ser e insufló nuevas energías a mi maltrecho cuerpo. cayendo al suelo entre una lluvia de astillas y juramentos. aprovechando la confusión reinante. el pasillo se había llenado de esclavos. No podía morir allí. Apoyé firmemente el cañón de mi 38 y apreté el gatillo. y subí los escalones que conducían al ático lo más aprisa que mis agotadas piernas me lo permitían.. pero aquellos malditos esclavos vudú me pisaban los talones. los que no caían fulminados. o sería su esclavo para siempre. Mi puño libre comenzó a trabajarle el rostro con saña. acompañando las sacudidas con cabezazos dirigidos hacia su rostro. y podía escuchar como subían más desde la planta baja. cuando uno de mis perseguidores se abalanzó sobre mi espalda. rodando escaleras abajo mientras era pisoteado sin miramientos por sus compañeros. Las puertas comenzaron a abrirse y salieron diablos vudú de todas las habitaciones. los pómulos.. pero. la nariz y las orejas hasta dejárselos en carne viva. arrastrándome con él en su caída. La cerradura saltó hecha pedazos y la puerta se abrió con un sonoro quejido. 49 www. La bala le arrancó la vida en el acto y su cuerpo cayó hacia atrás pesadamente. la madera saltó hecha añicos bajo el impacto de mi robusto hombro y la atravesé como un huracán enfurecido. Mis esfuerzos se vieron finalmente recompensados. Estaba a punto de desfallecer. seguían subiendo a por mí. Al final de las escaleras me topé de frente con una puerta. por lo que me permití encender la linterna.Tensé mis músculos hasta el límite y me debatí salvajemente. Vacié el arma contra ellos.com . Me lancé escaleras arriba en busca de mi revolver. Poco tiempo después. hasta que su cuerpo se desplomó pesadamente sobre el suelo. Una nueva puerta se abría ante mí. De repente la casa se convirtió en un mar de sonidos. Mi puño golpeó aún más fuerte. pero tenía que detener a la bruja antes de la media noche. El primer piso parecía tranquilo y libre de peligros. Me abrí paso a empujones. con el corazón en un puño. sin poder distinguir nada entre la masa sanguinolenta en la que se habían convertido sus rasgos. No me lo pensé dos veces y cargué contra ella con todas mis fuerzas.relatospulp. El terror dominaba cada recoveco de mi alma y me impelía a continuar con mi arriesgada empresa de detener a la bruja. En un solo instante. giré el pomo y empujé con todas mis fuerzas. pero la presión sobre mi cuerpo no cedía ni un ápice. Sus brazos comenzaron a perder su titánica fuerza con asombrosa rapidez. pero estaba cerrada con llave. aunque levemente. apenas tuve tiempo de girarme y descerrajarle un tiro en pleno rostro. Me disponía a atravesar la puerta. fui capaz de liberar uno de mis brazos. Un chillido agudo e inhumano llegó desde la planta superior. Recorrí el pasillo lo más deprisa que pude hasta que encontré mi arma cerca de la puerta en la que había rodado por el suelo en mi lucha con uno de los hombres de piel grisácea.

El punto de mira de mi revolver se alineó con su corazón y disparé.. rodeado de enemigos salidos de las entrañas del infierno. Prefería morir antes de convertirme en un esclavo sin voluntad. Bramé como un toro rabioso y me abalancé contra ella. y su sangre goteaba directamente sobre una pequeña figura humana tallada en madera. Un gruñido de rabia se abrió paso a través de mi garganta. Una marea de roja ira se apoderó de cada fibra de mi ser. y mis piernas aplastaban todo lo que caía al suelo. el arma se me escapó de entre los dedos y la bala se perdió a través de la ventana sin alcanzar su objetivo. Me debatí como un lobo. arrastrando a mis enemigos sobre mi espalda.El ático se encontraba débilmente iluminado por un gran número de velas.. pero cada vez surgían más de la negra abertura que antes había sido una puerta. El suelo se acercaba cada vez más deprisa.. Sus uñas buscaron frenéticamente mi rostro y de su garganta surgió un grito aterrador. —Tan solo sufrirás unos segundos —su oscura mirada atravesó mi carne y se clavó profundamente en lo más profundo de mi alma—. No tardaron demasiado en inmovilizarme contra el suelo. Sobre este colgaba el inmóvil cadáver de un pollo degollado. Sonidos apagados llegaban hasta mis oídos. 50 www. un solo hombre.. La achaparrada figura de la bruja se alzaba frente a mí. precipitándonos al vacío entre una lluvia de cristales rotos. logré ponerme en pie.com . que no pude entender... pero no podía distinguir de qué se trataba. descargando golpes a todo lo que se me acercaba. Me revolví como un jabalí rabioso.. sus pies me pisoteaban salvajemente y sus dientes se clavaban profundamente en mi carne. *** —O’Donnell. Sus brazos me golpeaban con saña. moriría luchando hasta exhalar mi último aliento. O’Donnell. La hechicera comenzó a entonar un sórdido cántico. con un único pensamiento en mente: acabar con mis enemigos. Y si debía morir. La bruja se encontraba frente a mí. Nuestros cuerpos volaron a través de la ventana.relatospulp. Alrededor del muñeco había colocado mi mechón de pelo.. hasta que conseguí liberar mis brazos y apoyarlos contra el suelo. la pluma empapada en sangre. un trozo de tela de mi camisa y un pequeño montón de cenizas... Pronto serás mi esclavo. —Escuché que decía una voz lejana. Varios de mis atacantes sucumbieron con el cráneo reventado y los huesos astillados. con sus oscuros ojos entornados y murmurando el hechizo que ataría mi espíritu a su voluntad. Cerré los ojos y recé por mi alma. Mis puños machacaban todo lo que se acercaba lo suficiente como para rozarme. Y allí me encontraba yo. con la ropa hecha jirones y cubierto de sangre. Media docena de figuras cayeron pesadamente sobre mí. y a realizar extraños movimientos con las manos. el cuchillo con el que había desgarrado mi carne. Con un esfuerzo sobrehumano. dispuestas todas ellas en círculo.

lo que acabó con su vida y salvo la mía. si no le importa. —Más o menos —Contesté.. pero he detenido a la secuestradora. Debía de haber caído sobre ella. dudé de que lo que había ocurrido fuese real—. detective O’Donnell? —me preguntó malhumorado el capitán Johnson—. mientras apretaba mi mano con todas sus fuerzas. 51 www. Me levanté haciendo un gran esfuerzo y escupí la sangre que se agolpaba en mi boca. Jimmy —la sangre que inundaba mi boca me impedía articular las palabras correctamente. Sus ojos estaban abiertos de par en par y su rostro mostraba una mueca de absoluto terror.com . »Ahora.. Apenas podía respirar y me dolía todo el cuerpo.relatospulp. provocándome un intenso dolor que me recorría toda la extremidad.. El jardín estaba lleno de policías uniformados y de coches patrulla. —Me agarré a aquellas palabras con todas mis fuerzas— ¿Por qué no te despiertas? Abrí los ojos haciendo un esfuerzo sobrehumano. —¿Qué diablos ha pasado aquí. —No estoy muy seguro de lo que ha ocurrido aquí. —¿Estás bien? —el niño se abrazó a mi cuello con todas sus fuerzas. capitán. con una gabardina negra. se destacó del resto y caminó hacía mi con paso vivo. señor—por un instante. He tenido que levantarme de la cama para venir a ver qué destrozo has causado esta vez. El agudo sonido de las sirenas martilleaba mi cabeza. Miré hacía un lado y allí estaba el cuerpo inerte de la bruja. —Ji.—Despierta. un hombre. Un pequeño dinosaurio me miraba fijamente con los ojos anegados de lágrimas. en especial el brazo. Estaba seguro de que mi muñeca izquierda se había fracturado en la caída y el hombro se me había dislocado. necesito que alguien me quite estos malditos grilletes para poder llevar al muchacho a su casa. O’Donnell..

sino. antes de que. Pero la cama estaba vacía. Fue entonces cuando Lara le propinó una fortísima patada en la entrepierna. como un fardo al vuelo. intentó forzar la puerta del apartamento de Lara. Lara sintió la curiosidad de acercarse. y. o algo parecido. Lara. al fin y al cabo todavía seguía siendo un científico. un ser racional. o un grito de espanto. en un arranque de ira. Freeman cayó sobre sus espaldas. porque así lo llevase escrito en sus genes. a partes iguales. tomó las jeringuillas.La Invasión de los Calabazoides. como todos sabemos. donde abrir una puerta parecía tan fácil como meter una tarjeta de crédito. le tenía emocionado y anonadado. Freeman fue quien de preparar un par de dosis del PK31. una pelirroja de nombre Lara. cuando apenas restaban un par de horas para el amanecer. por lo que no tuvo que vacilar lo más mínimo. Deshecha y aún caliente. combinada con dos o tres puñetazos. jeringa en mano. golpeando el émbolo. era la hija del coronel Truman. y solo cuando ella comenzó a ponerse de color violáceo. rápidamente estrechó una de sus poderosas zarpas entorno al cuello de Lara. El estruendo no solo la habría despertado. el cual difícilmente podría decirse si era un grito de guerra. lo empujó. oprimiéndolo hasta asfixiarla. e intentar comprender que era aquella cosa tan rara con bata blanca y jeringuilla. Juntos serían felices para siempre. Tocaba obrar con rapidez. pero vacía. Lara le había estampado en toda la calabaza la tapa del tanque del retrete. Su apartamento era como el suyo. un horrible alarido. y de apellido Truman. Pero le fue imposible. sino que porque había recibido instrucción militar en West Point. Desesperado. hacerla suya. dando pasos en falso. El suero campaba a sus anchas imbuido en un torrente de hemoglobina ligeramente verdosa. tiró la puerta abajo de una patada. acabase dando clases de literatura en la Universidad de Los Angeles. con extrema rapidez. era tan excitante que aquella nueva sensación. no sería capaz de controlar. y así hacer partícipe a la pelirroja de su nueva condición. Pero Fremman no estaba vencido. por dentro había resonado lo suficiente como para que ahora estuviese completamente aturdido. Al unísono. ya que en realidad no deseaba matarla.relatospulp. haciéndose añicos una vez que alcanzó el suelo.com . No. Vistió su bata blanca de costumbre. aquello no se abría. Episodio 2 Un ramillete de babosas secreciones se columpiaba colgando de sus fauces. Aun así. de un lado a otro de la habitación. pero no quería estropear aquel precioso cuerpo con una dentellada que. En un atisbo de lucidez. y esto no era como en las películas. La calabaza de Freeman era dura como la piedra. y no solo era una pelirroja de armas tomar. y aunque por fuera apenas mostraba evidencias del golpazo. pero no sin antes estirar el brazo lo 52 www. La simple idea de conquistar al fin a la profesora de literatura. debido a cosas del destino. Freeman sabía perfectamente que un buen mordisco le bastaría para convertirla. ni mucho menos. asustado. A pesar de que la amenaza no estaba del todo neutralizada. Tras él. De inmediato se plantó en el dormitorio. Le faltaba maña. aflojó. destacado en la base militar de los Marine Corps. Aunque la bestia que fluía dentro de él era innegable. Finalmente. un golpe seco. fortísimo. en San Diego. y justo después el estallido de un trozo de porcelana. sino que también habría puesto en alerta al resto de vecinos. y listo. probablemente. sumamente desconocida.

y sujetándolo con tanta fuerza. que ya no lo soltaría más. arrancándoselo.com .relatospulp.necesario como para alcanzar el colgante que ella llevaba al cuello. al ejército. a la guardia nacional? ¿Qué hará ahora el doctor Freeman? ¿Buscará otra pelirroja para procrear? ¿Al fin podrá dominar el mundo? ¿Serán los calabazoides quienes acaben con la humanidad? Continuará… 53 www. Fue entonces cuando la chica aprovechó para huir de allí a la carrera. ¿A dónde iría ahora Lara Truman? ¿Avisaría a la policía.

Espero que tanto su espíritu como su voluntad no hayan sido dañados —Gervaux se llevó las manos a la boca para aguantarse la risa. El inspector Gascón se levantó del suelo algo magullado.com . que iluminaba el camino con una vieja lámpara de aceite. un tipo alto y delgado con un fino bigote negro con la cabeza cubierta por un beret1 de color azul. Hay que tener cuidado con esos pequeños diablillos. el inspector Gascón de la Policía Metropolitana de París y su ayudante Gervaux.relatospulp. 54 www. Detrás del renqueante mayordomo se apelotonaban los encargados de la investigación. nunca se sabe cuándo te los puedes encontrar. —Por aquí. señor? —preguntó el anciano encargado—. El inspector recorrió los pasos del anciano. Al ver que no le quedaba otra opción ante la insistencia de su ayudante. tengan cuidado con las escaleras —señaló el viejo encargado de Maison le Châteaux. faltaría más —respondió Gervaux inclinándose aún más. vengan. aunque lo único que había sufrido severas heridas era su orgullo. La sorpresa ante la inesperada aparición del roedor arrancó un grito de la garganta de Gascón. mientras advertía a sus acompañantes sobre los escalones resbaladizos que conducían al oscuro y lúgubre sótano del castillo. terminando con sus huesos en el duro suelo de la bodega. procedió a sacudirse el polvo de sus ropajes y a ajustarse sobre su cabeza la boina azul. —Usted primero. señor inspector! Usted primero. Gascón lanzó un gruñido y pasó por delante del gordinflón Gervaux. —¿Se encuentra bien. el cual dio un pequeño traspiés que le hizo resbalar y caer escaleras abajo. como si estuviesen aún en la época de la Revolución Francesa. Precisamente el edificio donde se encontraban había sido en aquellos tiempos el hogar de una de las numerosas familias nobles que terminaron sus días con las cabezas cercenadas por las frías cuchillas de la guillotina. Tras lanzar una furibunda mirada al burlón de su ayudante. con una sonrisa maliciosa en sus labios. No crea que la simple oscuridad puede afectar mi templado espíritu y mi férrea voluntad —dijo altaneramente Gascón. señor inspector. no. justo a los pies del inspector. inspector? —se burló Gervaux. esa sí que es forma de entrar de lleno en el asunto. —Amigo Gervaux. los cuales intentaban ocultar su miedo a aquel tipo de lugares siniestros mediante muestras de falsa cortesía.El Misterio de la Calabaza Parlante Por Vicente Ruiz Calpe Un relato protagonizado por el inimitable inspector Jean Pierre Gascón y su inefable ayudante Gervaux Chinchón. un pequeño ratoncillo asomó su cabeza para curiosear con sus ojos ambarinos en un hueco de la pared. el cual se acarició su grueso mostacho rubio en señal de triunfo. —¡Oh. Mientras avanzaban entre 1 Boina típica francesa. —¿Tiene usted miedo. —Vaya. mi querido Gervaux —se inclinó caballerosamente el inspector. Una vez recuperada parte de su dignidad. si me ve tiritar no es por otra causa sino por el aire fresco y el ambiente húmedo que condicionan este lugar. Nada más pronunciar su altivo discurso. el inspector instó al anciano encargado de Maison le Châteaux para que continuara.

acompañados de extrañas apariciones espectrales que recorren durante la noche sus extensos corredores. —¿Qué hacéis aquí. Un montón de barriles apilados comenzaron a desplomarse con gran estruendo. gritos siniestros reverberan a través de sus gruesos muros. ¿La ven? La temblorosa luz mostraba a los ojos de los dos agentes de policía la malévola sonrisa desdentada de una calabaza de Halloween. y tras unirse en un fuerte abrazo fruto del miedo atroz que los devoraba. deteniéndose en su recorrido y levantando el brazo de la lámpara bien alto para alumbrar mejor—. ¡Idos de aquí o moriréis! Nada más pronunciar aquella sentencia. el propietario de este castillo reconvertido en hotel desde hace generaciones. Los clientes comenzaron a quejarse la pasada noche de Halloween. Y además. la cual chocó estrepitosamente contra el polvoriento suelo.com .relatospulp. a continuación utilizaron la vieja técnica de la “retirada estratégica” y corrieron velozmente en la oscuridad con el único deseo de alejarse de aquel sótano fantasmagórico. apagándose su llama y sumiendo el sótano en aterradoras tinieblas. —Señor inspector. enormes barriles de vino y paredes cubiertas de densas telarañas. Recuérdeme por qué nuestros servicios han sido requeridos en este lugar. miserables ratas? —articuló una voz horrible y cruel que surgió repentinamente de la calabaza siniestra—. —¿Ella? —preguntó asustado Gascón. para acentuar la sensación de encontrarse al borde del abismo infernal. está aquí! —dijo el anciano custodio de la mansión. más fuerte que la pestilencia del moho o el aroma del vino agrio de las barricas. vomitando una ruidosa lluvia de cucharones. y toda ella desprendía una siniestra fluorescencia que resaltaba su malignidad. por lo que no tenía ninguna idea de porqué estaban allí. pronunciadas adrede en un leve susurro para así asustar a su jefe. La calabaza poseía unos enormes ojos luminosos que enfocaban ferozmente a los tres hombres. Las puertas de uno de los armarios se abrieron de repente. ubicada justo en lo alto de un inmenso tonel de madera. —¡Miren. platos y cacerolas metálicas que retumbó por todas partes. obligándole a soltar la lámpara. algunos han interpuesto denuncias en comisaría por sentirse maltratados en su estancia aquí. Una fuerza invisible pareció empujar al viejo mayordomo.viejas estanterías. El inspector Gascón y Gervaux no se lo pensaron dos veces. efecto que evidentemente fue logrado al instante. desparramándose por todos los rincones. como si los fantasmas de los que en su día fueron guillotinados hubiesen retornado del mundo de los muertos para angustiar a los vivos. y esa era la auténtica razón de su comentario— al parecer existe una presencia en esta mansión que perturba la pacífica existencia de sus moradores. como usted bien sabe ya —Gervaux conocía sobradamente la mala costumbre de Gascón de no leerse ninguno de los informes. Al mismo tiempo llegaron a los oídos de todos una serie de gritos y aullidos espeluznantes. —Ilústreme con su sabiduría. Gascón instó a su ayudante a que hablara. Y además está ella. 55 www. Tras el reciente fallecimiento de monsieur DeFaux. mi fiel Gervaux —el inspector intentó mostrarse indiferente al hablar—. una serie de efectos extraños tuvieron lugar en aquel sótano oscuro. el cual intentaba silenciar a duras penas el castañeteo de sus dientes producido por las palabras de Gervaux. un olor a azufre comenzó a flotar sobre el ambiente.

Luego condujo a los dos agentes hasta el antiguo despacho del fallecido Monsieur DeFaux. —Gordo patán. el comisario no nos creerá. —Pues haga usted también algo. —Lo haré gustosamente. Tal vez cuando pasen estos días de la festividad de Todos los Santos la cosa se calme un poco y todo el lugar vuelva a su paz y tranquilidad habitual. intentando retirar la suela del número cincuenta de Gervaux que se había incrustado entre sus dientes. una mujer casi tan mayor como él que vestía un atuendo negro de lo más anticuado. aquí estarán bien. pues ambos agentes eran conocidos en toda París por ser un par de desastres ambulantes. tras beberse de un solo trago su copa de vino. 2 3 En francés. mire lo que pasa por no hacerme caso. —Inspector Gascón. caracol. Mañana a primera hora un ejército de agentes asaltarán esta ruinosa vivienda y limpiaran todo rastro de fantasmas —contestó el inspector Gascón. pensará que estamos locos si le hablamos de fantasmas y calabazas que hablan —Gervaux omitió la expresión “como siempre” al hacer el comentario. creo que su ayudante tiene razón —intervino el anciano—. rodando ambos por el suelo antes de caer espatarrados en posiciones deshonrosas. quíteme su pie de la boca —dijo Gascón. —¡Es usted. que es más lento que un escargot2! —dijo su ayudante. jefe. o nos quedaremos atrapados aquí con todos estos fantasmas. Lo mejor es no decir nada a sus superiores y dejar en paz a la calabaza viviente. Elefante 56 www. mientras tropezaba con casi todos los objetos que habían en el lugar. Al mencionar la palabra mágica. el viejo mayordomo apareció por el umbral y cerró la puerta del sótano con una llave de hierro oxidada. —Pero si es usted. —Pero jefe.com . Mientras ambos se ponían en pie para recuperar la compostura. siempre que usted levante su codo de mi estómago. quien quiere ir a todos los sitios en coche para no tener que caminar —contestó Gervaux. Ahora les dejo un rato para que descansen tranquilamente. hasta casi vaciarla. no empuje! —grito histérico Gascón.relatospulp. la “vergüenza del cuerpo” según palabras del propio comisario. mientras su gran corpachón quedaba enquistado junto al de su jefe en el estrecho marco de la puerta de entrada al sótano. el anciano la despidió y procedió a conversar con los policías acerca del suceso del sótano. Gervaux observó con estupor cómo su jefe se tomaba un par de lingotazos más de la botella. lo que unido al propio esfuerzo de Gervaux hizo que salieran del marco de la puerta disparados hacia delante. y los misteriosos eventos que la rodean? No pueden negar que esta casa está encantada. que les ha parecido esa calabaza del infierno.—¡Gervaux. —¡Mon dieu! Le dije que debía hacer dieta. desde donde llamó a gritos a la vieja ama de llaves de Maison le Châteaux. ahora mismo nos vamos a comisaría a contarle esto a nuestro superior. —Deje de llevarme la contraria y empuje con todas sus fuerzas. éléphant3. Gascón hizo acopio de sus escasas fuerzas y dio un fuerte empujón hacia adelante. —¿Y bien. Tras ordenarle que trajera un poco de vino para que los agentes se recuperasen del susto. y se la metió en el bolsillo. señor inspector. señor inspector. querido inspector —contestó Gervaux. Una vez que el encargado se marchó de la estancia. —Mi querido amigo.

Pero siempre que el enfrentamiento llegaba a las manos. ¡Menudo bribón estaría hecho! —No. testarudo —contestó el ayudante. —El caso está claro. mientras el inspector Gascón se resistía con las suyas en un tenso forcejeo. que ha bebido más que yo. —¡Merde alors4! —maldijo Gascón a su ayudante—. Gervaux le arrebató la botella de vino a su jefe. Sin embargo. le dejaré conducir a la vuelta —sonrió Gascón antes de servirse otra copa—. contemplándolos por todos los ángulos y tras realizar un examen de lo más concienzudo. Tras unos minutos observando los documentos. Ambos comenzaron una de sus frecuentes trifulcas. ¡Fíjese en la sección del sótano! —Ummm. arrojándose súbitamente sobre la botella. como en aquella ocasión. veamos a ver —dijo pensativo Gascón. lo ha puesto todo perdido —increpó Gascón. Búsquese otra botella para usted solo. Puesto que los miembros de la familia 4 Maldita sea. era la fuerza de Gervaux quien determinaba el ganador de la pelea. Gervaux. amigo Gervaux. su maligno espectro resucita la noche de Todos los Santos gracias a la maldición que pesa sobre su familia por haberse hecho propietaria de esta mansión sin ser de verdad sus dueños. Y esto otro. por quien de ambos tenía razón en alguna opinión. si a mí me da igual que usted beba o no. un plano antiguo de toda la propiedad de Maison le Châteaux. inspector —dijo en tono aburrido Gervaux. Sin embargo. —He dicho que la suelte. Gascón los devolvió a su ayudante mientras comenzaba a caminar de un rincón a otro del despacho en actitud reflexiva. esto parece un testamento.—¡Señor inspector. ya fuese por un caso entre manos. que siempre le pasaban por la cabeza y por las que era “famoso” entre los policías de Paris. esta es mía. mi querido Gervaux. señor inspector. foca grasienta. puesto que el enclenque inspector no era rival en aquel terreno (y dicho sea de paso. —Mire. —No sea avaricioso y suéltela de una vez. con tan mala suerte que el frasco voló por los aires debido al intenso tirón. acariciando su fino bigote. fallece por causas naturales. tras un intenso tira y afloja. —Mire lo que ha hecho. que inmediatamente se puso a limpiar la mesa y los documentos. ya sabe el dicho ese de “compartir es vivir” —Gervaux tiraba de la botella con todas sus fuerzas. esto es intolerable! —dijo indignado Gervaux. —Creo que he resuelto este misterioso caso gracias a mi ingenio superior y mi talento natural. DeFaux. el propietario de Maison le Châteaux.relatospulp. Gervaux se echó las manos a la cara. Y así. —Ha sido por su culpa. por quién de los dos era mejor en algo.com . 57 www. puesto que Gascón y Gervaux solían discutir por casi todo. dándole vueltas y más vueltas. al observar algo que le llamó la atención en aquellos papeles ahora manchados de vino. —Usted primero. Gervaux se puso rígido de repente. —No se preocupe. ¡Pero diablos. Es que este vinillo que guardaba en su bodega el tal DeFaux está muy bueno. o por supuesto cuando aparecía alguna hermosa mujer. yendo a parar sobre un montón de libros y papeles colocados sobre la mesa de caoba del despacho. ni en ningún otro). —Ilústreme. déjeme probar un poco! —dijo Gervaux. pues sabía lo que ahora venía a continuación: el inspector iba a exponer alguna de sus teorías descabelladas.

harto de la estupidez de su jefe. algo a lo que ya debería estar acostumbrado. Y mire. Gervaux? Es que usted nunca habla claro. mon ami. es decir. por lo que él se convertirá en el dueño a efectos prácticos.original fueron todos pasados por la guillotina. conteniendo las ganas de estrangular al lerdo inspector. al cual le iban ganando terreno poco a poco. Sin embargo este movimiento pilló por sorpresa a alguien que estaba escondido detrás de la puerta. Mientras corrían en pos del renqueante mayordomo. quiere que le acerque los documentos? Gervaux. Gascón comentó una ocurrencia con su ayudante. —Pero Gervaux. inspector. para asustar a los funcionarios y evitar que el Gobierno se quede con la propiedad. Gervaux. Si convierten Maison le Châteaux en un museo. aquí en el plano original puede verse que hay un acceso secreto al sótano desde el cobertizo del jardín. Es decir. por lo que Maison le Châteaux pasaría a ser. si es lo que estaba intentando decirle! —se desesperó Gervaux—. —¿Y por qué no lo ha dicho antes. Gervaux se había quedado mudo de asombro. ¿Qué le ha parecido. puede asustar a cualquier cliente del hotel hasta que la maldición quede rota para siempre. ¿cómo es posible que los sucesos fantásticos del sótano los haya provocado este anciano. ¿Es que acaso no se ha dado cuenta? El testamento de DeFaux muestra que no tenía herederos. no solo la puerta por la que entramos. —Déjelo. 58 www. —Pero si es el anciano mayordomo —dijo sorprendido Gascón. según la Ley de Patrimonio Histórico de Francia. Él ha urdido la estratagema del fantasma del sótano.relatospulp. pero Gascón lo vio venir y esquivó ágilmente el lanzamiento. ¿Cómo es posible que no lo vea.com . y corra que se nos escapa el viejo —Gervaux puso los ojos en blanco. una calabaza parlante. la mansión dejaría de ser un hotel para convertirse en un museo o biblioteca. —¡Ay! —gritó de dolor el espía al impactar los objetos en su desgarbada nariz. y que de tanto en tanto había estado asomando la cabeza para espiar la conversación de los agentes. prescindirán de los servicios del mayordomo. propiedad del Gobierno francés. el fantasma de DeFaux se aparece como una cabeza de Halloween. al mismo tiempo que su rostro enrojecía de ira debido a la sarta de memeces que acababa de exhalar el inepto de Gascón. en efecto. luego rociar la tumba con agua bendita y por último conseguir que un sacerdote extienda sus bendiciones sagradas sobre Maison le Châteaux. Así que para extirpar la maldición que pesa sobre esta casa. si nosotros estábamos junto a él mientras ocurrían? Es imposible. le lanzó los documentos a la cabeza para ver si así espabilaba. siempre y cuando no le diese un uso comercial. que el fantasma calabacino de DeFaux. no existe ningún fantasma ni ninguna maldición! —vociferó Gervaux totalmente ruborizado por la vergüenza ajena—. por lo que los libros y papeles pasaron por encima de su cabeza mientras se agachaba. Gervaux? Veo que se ha quedado sin palabras gracias a la magnitud de mis elucubraciones. primero hay que desenterrar el cuerpo de DeFaux y cortarle la cabeza. conocedor del pasadizo. —¡Inspector. ¿Entiende lo que quiero decir? —Claro. —¡Pues claro. ¿Cómo era posible que aquel hombre fuese inspector del honroso cuerpo de policía de la capital de Francia? —¡Inspector Gascón! —exhortó furibundo Gervaux—.

bruja. mientras señalaba la puerta que conducía al exterior de la mansión. Dicho y hecho. Mire ese gran barril de vino. —Esto. gordo seboso. No pueden echarnos de aquí. en lugar de simplemente derribar a su piloto lo que hizo fue detonar con un estruendo ensordecedor. hasta que la pendiente de la colina donde estaba ubicada Maison le Châteaux hizo el resto del trabajo. —Ahora verás. ahora que estábamos tan cerca —Gervaux se paró. El ama de llaves y el agente se enzarzáron en un feroz combate. y al salir del caserón pudieron comprobar con sorpresa como el viejo encargado huía rápidamente con una velocidad superior a la de los agentes. ayúdeme a tumbarlo y lo lanzaremos colina abajo sobre el vehículo de ese bribón. Sólo teníamos que meter un poco de miedo en algunos cuerpos y esta casa sería nuestra para siempre. y causando al agente un grandísimo chichón en la zona dañada.relatospulp. haciendo que el polen le provocase una pequeña reacción alérgica.Su ayudante iba a contestar cuando de repente una sartén surgida de la nada golpeó con fuerza la cabeza del inspector provocando un sonido metálico. es nuestro hogar. hasta que la mujer hizo añicos el florero con un poderoso sartenazo. ¡En garde. Te voy a dar tu merecido por entrometerte en nuestro plan. ja. ¡Era la anciana ama de llaves! —Así que tú eres la compinche del viejo. mon dieu! —exclamó el inspector al darse cuenta. Gervaux. metal contra cerámica. a la vez que una bola de fuego hacía su aparición y arrasaba toda la zona. la suerte está de nuestra parte. Se nos ha escapado. Pues también tendrás tu merecido. mientras cogió lo primero que tenía a mano para defenderse. ¡ja. ja! —Tiene razón. Gervaux vio a la persona que había golpeado a su jefe. Gervaux? —¿Se ha dado cuenta de que la sustancia que sale del barril no parece vino? —¡Oh. Gascón y su ayudante colocaron el barril tumbado y lo hicieron rodar unos metros. Cuando la mujer se detuvo para estornudar. golpeando y fintando. —¿Si. dejando al pobre Gervaux sujetando un simple y mustio ramillete de flores. Nunca me cogeréis. no corremos tanto como él. Gervaux agitó con fuerza las flores hacia el rostro de la mujer. Algo salió volando por los aires envuelto en 59 www. —Rápido jefe. Cuando el enorme tonel impactó sobre el vehículo fugitivo. Justo cuando la anciana iba a realizar su ataque final. Mientras Gascón rodaba sobre sí mismo dando vueltas como una peonza y admirando estrellas imaginarias que revoloteaban sobre su boina. el cual ni siquiera se había percatado de la inminente colisión pues ya se creía a salvo de aquellos policías incompetentes. sartén contra jarrón. la que entraba por el pasadizo secreto y provocaba los efectos teatrales del sótano. el agente aprovechó la situación para arrebatarle su arma y dejarla inconsciente de un poderoso sartenazo. que resultó ser un florero. o el anciano se nos escapará.com . cansado de correr. El barril fue tomando velocidad hasta aproximarse rápidamente al anciano motorizado. madame! —dijo Gervaux. ¡Pues el muy pillastre se había subido a un cochecito a motor para personas mayores! —¡Adiós. Luego se acercó a su jefe y le sacudió un poco para quitarle el mareo. Gervaux y Gascón corrieron a toda prisa. idiotas! —el anciano agitó un brazo en señal de irónica despedida—. —Ánimo. jefe. jefe… —dijo Gervaux al percatarse en aquel momento de una cosa. Pero ya era demasiado tarde para hacer nada.

Gascón y Gervaux recorrerían juntos el camino de la aventura hasta tropezar con un nuevo misterio que resolver. Al día siguiente. la policía examinó minuciosamente la mansión. una calabaza llena de luces de colores recubierta de una capa de pintura fluorescente. Eran los restos del vehículo del anciano mayordomo. el inspector Jean Pierre Gascón ya estaba corriendo hacia donde tenían aparcado el coche con la intención de huir del lugar de los hechos. retrocediendo lentamente. FIN 60 www. sí que es tarde… ¡Inspector. Una maraña de cables. seguido de cerca por su inefable ayudante Gervaux Chinchón. —¿Gervaux? —preguntó el inspector Gascón. encontrando el pasadizo secreto de Maison le Châteaux. espéreme! Cuando Gervaux se dio la vuelta. Si es que antes no arrasaban completamente París en alguna de sus locas peripecias. Y ahora que el caso había sido resuelto. y los mecanismos ocultos encargados de crear la tétrica atmósfera de terror del sótano. y unos altavoces unidos con cables a un radiocasete habían servido para crear el misterio de la calabaza parlante. por supuesto.com .relatospulp. aterrizando cerca de los dos agentes con un tremendo crujido de metal aplastado. inspector? —¿No cree que sería hora de irse ya? —Pues ya que lo dice. —¿Sí.incandescentes llamas.

y ella lo sabía. descarado y sin vergüenza que en tiempos pasados había sido inspector de homicidios. más conocido como Taxi Beast –detective privado que se hacía pasar por taxista–. —Pero… ¿quién cojones eres tú. —¡Rápido. y a una distancia de su agresor no lo suficientemente segura. tratando de detenerlo entre gritos que parecían los de una neurótica en pleno ataque de nervios. creo que has tenido un mal polvo. Un negro haitiano enorme como una montaña. realizando todo tipo de aspavientos en medio de una noche que ya pronto dejaría de reinar.relatospulp. arqueando las cejas. a la vez que pisó el freno y detuvo el vehículo ante el asalto de la muchacha. Barry Walker. Apenas restaba una hora para el amanecer. mientras tomaba asiento en el lado del copiloto. —¿De seguridad…. justo en ese momento. Barry Walker no le tenía miedo a nada. sonriendo picaronamente. coño! —clamó ella. qué? —Mira. 61 www. no dejó de mirar atrás. Lara comenzó a dar voces y hacer señas. sé que no me vas a creer. —Mejor no preguntes. Walker advirtió la presencia de esta belleza pelirroja. —¡Dios…! ¡Tienes la cara más dura que el cemento! —exclamó Lara. me cago en todo! —bramó Walker. ella en cambió lanzó un grito de dolor. Se encontraba en la calle. quien alocadamente se abalanzó sobre el vehículo. en mi propia casa. y durante un buen rato. muñeca? —Dijo él.La Invasión de los Calabazoides. gesticulando efusivamente. modelo sedan 1970. Esto es un caso de seguridad nacional. sácame de aquí! —gritó ella. por allí circulaba el taxi de Barry Walker. Hagamos borrón y cuenta nueva… ¿A dónde quieres que te lleve? —No lo sé… ¡a la policía!. —¡Joder. asustada. —¿Qué no te creería? Muñeca…. así como alrededor de las manchas de suciedad que cubrían sus pies descalzos. Perdona si te he ofendido. mientras recogía su puño. un puto monstruo con cabeza de calabaza. y el forro de la pretina. —¡Desembucha! ¿Quién te persigue? No me lo digas…. y ahora. era uno de los detectives de Los Angeles más excéntricos de cuantos pudiesen existir. —¡Arranca. de una puta vez. quien se dirigía a su merecido descanso tras una dura jornada entre las sombras. mejor llévame a la base militar de San Diego. excepto a lo sobrenatural. y lo hizo picando rueda. a la vista está. a quien todos vosotros seguro ya conoceréis. —¡Lo sé! —se excusó él—.com . La muchacha torció el cuello. llevaba un taxi por las noches como tapadera para sus chanchullos. ¿eh? —dijo él. seguro que no me creerías. Acaba de intentar violarme. Walker puso en marcha su taxi. Tengo que hablar con mi padre. pero me da igual. no. yo soy así. directo a su quijada. pero…. y. y éste es mi taxi. extasiada. Bueno. maltrecho. un Linconl Continental. yo ya lo he visto todo en esta puta vida. todavía me quedan por ver esos maravillosos pezoncitos —rió a carcajadas Instintivamente Lara le propinó un puñetazo. ya. Él ni se inmuto. Episodio 3 La pálida desnudez de Lara asomaba entre los jirones de su camisón.

La mirada refulgente de ella contrastaba con la de frustración de él. el vigilante de guardia abandonó su garita y se les acercó. en una mezcla imposible de descaro y disimulo. mientras era el rabillo del ojo quien atendía a la carretera.com .relatospulp. gritando: —¡Papá! ¡Papá! ¿Se creerá el coronel Truman una historia tan disparatada. en el que jamás desearía verse involucrado. si el Coronel Truman decide intervenir? Continuará… 62 www.Walker tragó saliva. por haber llegado al final del trayecto sin tan siquiera saber cuál era el teléfono de la pelirroja. a ella y a sus pechos. incapaz de sonsacarle más información sobre ese extraño asunto del hombre calabaza. fue el único momento en el que Lara pareció volver en sí. preguntando: —Buenos días. y por supuesto. a no ser que así le llamemos a los «noes». Detenidos ante la valla. y pocas ganas tenía de atender las procacidades de aquel taxista. y por si esto fuese poco. y «aprieta el acelerador». ya habían recorrido los más de doscientos kilómetros que les separaban de la base militar. Negativas que ella formulaba de forma automática. Durante todo el trayecto apenas se produjo conversación alguna. no fuese quien de contestar. en medio de un incómodo silencio. y que ni siquiera en West Point habían podido corregir? ¿Se irá Barry Walker con las manos vacías? ¿Podría Freeman enfrentarse a la ira de los marines. y es probable que si le hubiesen preguntado de que raza era el taxista que la había llevado hasta allí. apretó el acelerador. una vez más. fantasiosa e indisciplinada que él había malcriado. y una vez más ya no era su cabeza de arriba la que tomaba las decisiones. pero…. un sin vergüenza que jamás se daba por vencido. sin decir nada. caballeros. «jódete». ¿Qué desean? Lara se bajó del vehículo. y echó a correr hacia uno de los edificios de la base. Éste era el típico caso en el que jamás trabajaría. Sin perderla de vista. únicas frases de diálogo que Barry obtenía por respuesta. en menos tiempo de lo que él hubiese tardado para desnudarla con los ojos. y que no paraba de insistir en tomar un tentempié en algunos de los moteles de carretera que él se empeñaba en advertir cada vez que aparecía un cartel. siendo la protagonista la niña rebelde. pues estaba demasiado nerviosa. y. tenía el presentimiento de haber hecho todo el trayecto en balde. aquella chica era realmente preciosa. Una vez alcanzaron el puesto de control de la base militar.

Pero. —En ese caso. Estaba descolgando la gabardina del perchero. En momentos así. en pleno inicio de su segunda jornada de tedio. Diana Hunt. ha llegado una clienta. Diana no dejaba de preguntarse cómo aquella mujer inteligente y sofisticada había renunciado a una vida en los barrios altos para unirse a ella en su cruzada contra el peor de los diablos de Faust City. —Jefa. pelirroja. Cuando tomó asiento. abrió la puerta. Su secretaria esbozó una sonrisa cómplice. el . mestizos o bestiamorfos son pocos los que no tienen precio y menos aún los que viven para contarlo. —Yo he venido hasta aquí desde las montañas de Bray. antes que con algún diablo derrotado. Prefería que tuviesen grandes cheques con muchos ceros a la derecha. aún era capaz de recordar que tales aventuras terminaban con balas en el cuerpo. Sean humanos. y el modo en que su mano jugueteaba con la correa del bolso. Por sus calles. Nada más ver su gesto. Ojos de Jade. empezaba a sentir tentaciones de meterse en líos por cuenta propia.. Necesitaba relajarse y no se le ocurría mejor forma de hacerlo que pelar y degustar una buena bolsa de cacahuetes. La cazadora de Faust City. y más severas que las que lucían las esposas de los pastores protestantes de la ciudad. la investigadora de los casos imposibles. costillas rotas o inocentes muertos. sus ropas eran de calidad. no tenía problemas por trabajar por poco o nada.el señor Brown me dijo 63 www. Le bastaba ver la blusa de la mujer. iba a quedarse sin una venta. En realidad. —Dime que no es una de esas cornudas de las que no logras librarte con las disculpas habituales. Si algo tenía aquella ciudad era una buena colección de montones de mierda en los que poder escarbar. si el caso la tentaba. no aparentaba ser una ciudadana de Faust City. al segundo. para tener claro que estaba necesitada de ayuda. a la detective no le pasó desapercibido el tenue aroma a naftalina que despedía su candidata a cliente. I La sangre apache de la detective Diana Hunt la convertía en una persona nada apta para la inactividad. se pasean miles de ciudadanos dispuestos a vender su alma al primer Mefístofeles que se cruce en su camino. la detective tuvo que admitir que las impresiones de su ayudante resultaban tan acertadas como de costumbre. la investigadora intuyó que Patas.relatospulp. bien cortadas aunque por completo pasadas de moda. jefa.Calabazas para los muertos Por Ana Morán Infiesta Pocas ciudades hacen mayor honor a su nombre que Faust City. Ella solo atendía a un tipo de clientes: los desesperados. su proveedora favorita de frutos secos. su secretaria. —No. Aunque los desesperados saben que hay alguien capaz de velar por ellos. Un día sin trabajo la impacientaba. Y tampoco parecía una desharrapada de Estercolero. hazla pasar. Nada más ver a su visitante entrar por la puerta.com . creo que esta es de las tuyas. cuando Calie.. abrochada con los botones por completo desalineados. aunque.

pero esos inhumanos parecen estar aliados con la oscuridad.relatospulp.. la de la foto miraba a la casa.. —No. Aunque su visión no resultaba bucólica ni idílica. En uno de los postes verticales de la valla. Se ocultan en las cuevas. —No recuerdo a ningún Brown del ejército.. Desde hace una semana.. Entonces. quiero decir. tranquilícese.. pero esas siempre desafiaban al exterior. Los hombres del pueblo intentaron acecharlos por la noche. Esos inhumanos. —Señora.. Después de decir aquello. la desconocida—. la desconocida se quedó parada. pero ahora. Una chispa de reconocimiento brilló en la memoria de la detective. antes de que pudiese recibirla con el «¿En qué puedo ayudarla?» de rigor. le habían expulsado de la academia antes de que pudiese llamarse a sí mismo soldado. ya el año pasado lo habían hecho. Diana recordaba haber visto algo parecido en algunas ventanas de Estercolero.. —Cada día aparece alguna nueva casa marcada. »Pero ahora nos han lanzado una advertencia. No podemos pagar a un sheriff ni a un cartero. moreno.. Eric había recibido el botellazo causante del famoso mechón del que hablaba aquella mujer. pero ahora. claro.com . seguro. en fechas cercanas a la noche de difuntos. No podía dudar de la incapacidad de su viejo compañero de academia para resolver el conflicto y empezaba a cansarse de los comentarios supremacistas de aquella mema. como si ese conjunto de sílabas atropelladas lo explicase todo. ¿Quiénes han vuelto? —Esos malditos salvajes —la mujer se sonrojó. nuestros antepasados los llamaron los topos. 64 www.. Se fue con el honor de ser el recluta más insubordinado de la historia de Eagle Creek y las heridas de guerra producidas por decenas de amantes despechadas y peleas de bar. me temo. Diana se limitó a clavarle una mirada expectante. como si en ese momento se hubiese dado cuenta de los rasgos indios de la detective—. —Es un poco el hombre para todo en nuestro pequeño pueblo —continuó. alguien había clavado una calabaza. él solo no puede hacer nada contra esos inhumanos que nos aterrorizan. Eric Brown un joven muy dispuesto. bajo tierra. Aunque Eric no había servido al lado de nadie en el ejército.que usted. Tiene un mechón blanco en el pelo por culpa de una herida de guerra. Las últimas palabras de la mujer desviaron el interés de la detective de la tribu de ahuecadores de calabazas a su supuesto ex compañero de armas. Pero. La mujer rebuscó en el bolso hasta localizar una fotografía de una casa con cercado de madera. Él se encarga del correo y de poner en cintura a nuestros hombres cuando alguno bebe demasiado. antes habían atormentado a los primeros colonos. quiero decir. En una razia que tenía un poco de ambas cosas.. que usted sería capaz de resolver nuestros problemas —balbució la mujer. —Siempre nos han dejado tranquilos. el año pasado alguien sembró la plaza el pueblo con esas horribles calabazas. fue cuando el señor Brown nos contó que había servido a su lado en el ejército y que estaba seguro que usted nos libraría de esas bestias. —¿Y el año pasado ocurrió lo mismo? —la atajó Diana. desde hace siglos quiero decir. pero lo de ahora. —Tiene que recordarlo.. La investigadora contuvo un suspiro de impaciencia. perforada de tal modo que parecía una faz diabólica de ojos cargados de odio y boca sedienta de muerte..

La oscuridad de la urbe estaba haciendo presa en su corazón y.. No conocía ese festejo. El Día de los Peregrinos será dentro de tres días y estamos seguros de que esos salvajes van a atacar al pueblo. Su cultivo está vetado desde hace más de cincuenta años. Aunque. hemos hecho una colecta en el pueblo. II La intención de Diana era dejar que la señora Hamilton y sus convecinos supremacistas humanos se las arreglasen solos con su sembrador de calabazas.com .. con la niña delante. no es por dinero. y gracias al tratado de paz negociado por este. Al rescatar a la pequeña. Diana estaba segura de que estaba implicado en el rapto. Además.justo después de la celebración del Día de los Peregrinos. pelirroja. casi había matado a uno de los criminales de una paliza. no puedo negar que su caso no sea interesante. —Si es por el dinero. la detective había rescatado a la pequeña Valerie Graps de las garras de una banda de secuestradores. Podríamos llegar hasta esta cantidad —la mujer le mostró un papel con una cifra de lo más tentadora. por fin estamos en Red Town. quemar nuestras casas. nunca llegaría a perdonarse no haber intervenido. —Señora.. —Señora Hamilton. no podía probarse. sus antepasados habían tenido a John Adams de su lado. en un par de horas podré decirle si aceptamos o no el caso. Tiene que ayudarnos. tendría un aplicado sustituto en el transporte que las llevaría hasta Lonestone. después de lo del caso Graps. También tenía claro que de haber una masacre real en Lonestone. No había puerto de zepelines cercano a las montañas de Bray. —Hamilton. En lo último no podía más que darle la razón a su ayudante. matar a nuestros hombres y. Las había sometido a su tormento durante toda la noche y. Pero no contaba con el poder de convicción de su preciosa secretaria. detective. como todo lo que ocurría con aquel diablo disfrazado de gran benefactor que era Ojos de Jade. Al menos. fueron capaces de recuperar sus montañas.. así que se habían visto obligadas a viajar por tierra en algo que parecía más un instrumento de tortura que un ferrocarril. librarse de una represalia de su némesis no era lo que la animaba a alejarse de Faust ni. Los grandes conquistadores celebrando haber robado su hogar a sus legítimos dueños. seguramente. —Señora Hamilton. pero podía imaginarse qué tipo de celebración era. podría transformarla en una amenaza peor que aquel a quien intentaba combatir.relatospulp. te convine alejarte una temporada de la ciudad. —Despierta. la razón por la que Calie le había dado semejante consejo. El tren se detuvo al fin en su estación. Aunque había que estar muy desesperado para violar a semejante espantapájaros. Si me da un teléfono. —No todos tienen por qué ser como ella —había dicho Calie—. si no le ponía remedio. con seguridad. Diana asintió. Pero tengo ahora varios trabajos entre manos —mintió— y necesitaría hablar con mi equipo antes de aceptar el encargo. violarnos —añadió en tono más bajo. 65 www. —¿Y no podría ser la broma de algún joven del pueblo? —No hay calabazas en Lonestone. créame.. Sin embargo. Un par de semanas antes.

jefa? Ni lo sueñes. un amanecer rojo en un apeadero desierto. Hasta donde abarcaba la vista de Diana. aunque fuesen con una botella de bourbon. Diana lo compadecía un poco. habréis dejado algún rastro sin arruinar —se echó la más pequeña de sus mochilas al hombro—. Hubo un amago de coro de quejidos. Su hogar era una verdadera fortaleza. por favor. Y. Fueron las únicas palabras que brotaron de su boca. que debía de resultar extraterrestre a ojos de los montañeses. como te sugerí —replicó la detective. Fueron las únicas en bajarse en la decrépita parada de un villorrio que hacía honor a su nombre. —Creo que mi espalda no volverá a ser la misma. después.relatospulp. el hombre se presentó como Hank y les ordenó subir las maletas al carro. Eric hubiese cambiado las camisetas marca-bíceps de sus días de recluta por un disfraz de urbanita modelo. Menos mal que has venido. —Llévame hasta ellas. —Diana —la interceptó un hombre—. Helen Chakras era la mejor amiga de Calie. el hombre se hubiese convertido en el héroe de aquel pueblo de patanes. y su conductor. Ni mi culo —añadió. Pero tampoco le extrañaba que. A la entrada del pueblo. Con un poco de suerte. Lo único que rompía la monotonía eran un carro. Su sonrisa seguía siendo la del perfecto seductor. —Haberte quedado en Faust con Helen. toda quietud se esfumó. solo el chirriar de las ruedas y algún gruñido ocasional de Calie cuando pillaban un bache rompieron el silencio. gracias a ella y a su labia. tirado por un flaco jamelgo. además de la heredera de una de las familias más poderosas de Faust. Incluso vestida con ropas deportivas.com .Calie levantó la cabeza de su hombro y se desperezó con una mueca de dolor. pero era el mismo Brown de siempre. —¿Y dejarte a ti sola con toda la diversión. que nadie nos siga ni se acerque a las casas que han marcado hoy. Lista para seguir la estela de siete calabazas. su secretaria era una mujer que levantaba pasiones. Nunca pensé que pudiese haber tantos baches en un mismo recorrido. en lo que duró el trayecto hasta Lonestone. redondeadas colinas arcillosas. Apenas se le acercaron. tocándose la zona afectada—. y ni el mismísimo Ojos de Jade se atrevería a atacarla. aunque sus embates disminuyeron en cuanto las miradas se centraron en Calie. debía de ser un suplicio lucir esos modelitos con el calor y la humedad reinantes en el pueblo. pero la mirada asesina de la detective pronto cortó todo motín y pudo encaminarse hacia la ruta de casas marcadas. Los años habían convertido el rostro aniñado de su compañero de academia en el de un hombre curtido en mil batallas. y a la detective no le extrañaba que. Lo único que no le cuadraba con el viejo Brown eran las ropas: pantalones con raya y camisa de mangas largas bien abrochadas. 66 www. como buen embaucador. de moda entre las chicas modernas de Faust. La cazadora estaba lista. con su aire sofisticado y aquel pelito corto. —Los años te han tratado bien Diana. echándose las bolsas al hombro. hoy han colocado siete. acompañada de Brown y Calie. La investigadora se sacó un pañuelo de uno de los bolsos del pantalón y se lo ató al estilo apache. todo era rojo: edificios rojos. Un cacareo de voces aterradas las golpeó con la contundencia de un ariete. apenas iniciado el camino. Aún estás mejor que cuando partías corazones en la academia —comentó Brown. por tentador que resultase vengarse de la investigadora a través de su secretaria.

Los brillantes ojos de la muchacha se desviaron durante unos segundos hacia el suelo de la cueva. pero no desarmada. Diana desvió la mirada hacia su espalda. había dos grupos de huellas. Resultaba imposible distinguir nada útil en aquella amalgama de huellas de botas. venía del interior del pueblo. de nuevo. Puede que por estar cerca del camino.La detective se limitó a soltar un gruñido y agacharse. no le cabía duda de que. por ejemplo. no parecía haber mucho que ver en aquella gruta. No sacó armas para Calie. zapatillas. —Será mejor que vayamos a investigar. rumbo hacia el bosque. tras un segundo de vacilación. Diana se agachó para estudiar mejor el rastro.. Pese a que las hojas caídas y el sotobosque dificultaban leer el rastro. le tendió la linterna. —¿Estas segura de. Exploremos primero la cueva. A veces. Eric bien podría haber intentado proteger los rastros en lugar de ensayar frases pomposas con las retomar sus antiguos coqueteos. la tierra presentaba un estado más cercano al barro que al polvo. Dado que sabía que ella estaba en camino. El primero. Pero si no lo hacemos. Con la humedad reinante en la zona. —Será mejor que sigamos —dijo. A la cuarta. —Jefa. Y eso se contradecía con la imagen mental que se había hecho de los famosos «topos». —¿Estás segura? No está tan oscuro. la pelirroja se las había arreglado para disimular su revolver en uno de los bolsos de su chaleco. una linterna. A no ser que todo un pueblo decidiese pasearse sobre este. Luego. El rastro de los pies desnudos de un par de sujetos. también se hizo con el cuchillo de caza. que los había seguido sin musitar palabra—. zapatos y hasta patas de perro. Diana susurró una maldición en apache. La oscuridad era ya lo bastante densa 67 www. —¿Qué ocurre? —preguntó Calie. el segundo se alejaba para adentrarse en el bosque. señalando las huellas—. espera hasta mañana por la tarde para mandar a una patrulla en nuestra búsqueda. creo que he visto algo en esa pared. Y lo mismo sucedió con la tercera.. poniéndose en pie. Lleva tú la mochila. o por ser el hogar de un viudo con fama de huraño.? —murmuró Brown.—Además de munición de repuesto para su pistola el macuto contenía todo lo necesario para una primera exploración: cuerdas. El rastro las llevó hasta la entrada de una pequeña gruta. —Tendió la bolsa a su ayudante. Diana se giró para premiar a su ayudante con una sonrisa irónica. el otro se alejaba. Diana se agachó e investigó dos grupos de marcas. Calie se olvidaba de que no todo el mundo tenía genes bast y podía ver en la oscuridad como los gatos. más pendiente en esos momentos de los sinuosos movimientos de la pelirroja que de su vieja compañera de armas. algo de comida y agua. que su proveedora favorita de frutos secos. Sus contornos se parecían lo suficiente a un pie humano como para pensar en mestizos muy humanizados. Brown se limitó a asentir y a conducirla en silencio hasta una nueva casa rodeada de huellas arruinadas.relatospulp. enfundada en la cartuchera. Bastante más. Ideal para seguir un rastro. Extrajo su Beretta de la mochila y se la colgó al cinto. casi desaparecido. Uno se adentraba en la cueva. Aunque con luz o sin ella. apenas tenía rastros de vecinos a su alrededor.com . No al pueblo. tuvieron suerte. Pásame la linterna. —Van en dirección al bosque —explicó. Necesitaba explorar el bosque. —Intentaremos regresar antes de que caiga la noche.

Pues el pueblo oso bajaba desde ellas. soy experta en moda —Calie dirigió la linterna hacia el lugar donde había estado mirando. —Inde tsét'soyé —murmuró. —¿Ahora eres experta en arte. aquello les ayudó tanto o más que otras circunstancias a aceptar que instalásemos nuestras reservas en las montañas que siempre nos habían pertenecido. —No creo que unas pinturas antiguas nos vayan a dar una pista sobre quién acecha al pueblo. Iluminó el suelo. La representada era una muchacha cubierta de cintura para abajo con unos pantalones de pieles. Diana movió la linterna a lo largo de la pared.. No se le veía el rostro..relatospulp. — Diana guardó la linterna en el macuto de su secretaria—. te diría que ya no. Su rostro presentaba rasgos osunos. Nunca se capturó a uno vivo. *** —¿Qué era eso. Durante meses... son modernas. pelirroja? —preguntó. como si se olvidase de que ella tenía tanta sangre blanca como india—. ¿verdad? —Si me lo llegas preguntar ayer. pendía un collar que bien podía estar elaborado en hueso. Creo que estamos sobre una tumba. lleno de semillas. nada más salir al exterior. como si el pintor desconociese su color. conteniendo un escalofrío. enterrado en el cuello de la asaltada. Creo que a muchos blancos. la tribu oso.com . llegaron ellos. aunque menos acusados que los de la tribu de Arizona. —Pelirroja. La luz pronto iluminó una escena en la que un humano agredía a la muchacha oso.. Pero después de ver eso. no muy lejos de su pie descansaba un cuenco. sobre un palo o una lanza. Tanto de indios. su secretaria le tomó la mano y guió la luz de la linterna hacia el lugar que había llamado su atención. no así las botas de montaña o una camiseta de manga corta ajustada.como para no poder ver la mano de Calie. La linterna enfocó una serie de pinturas. nadie los vio. da un paso atrás. y su cabello era una mera silueta. Alguien del pueblo que debía de estar bastante cocido violó y seguramente mató a una muchacha oso. solo los cadáveres que dejaban a su paso. por lo que Diana había llegado a ver en los escasos daguerotipos que se conservaban de aquellas gentes. Pero la secuencia se acababa en la violación. »Hasta que un día nunca más se supo de ellos. y un día desaparecieron. Pero eso hace aún más incomprensible lo de las calabazas. Podía apostar la cabeza a que eran pipas de calabaza. Los pantalones del hombre podían pertenecer a cualquier época. jefa? —preguntó Calie. el torso lo llevaba desnudo dejando a la vista unos senos juveniles. Puede que los hombres blancos se olvidasen de los Inde tsét'soyé. En cierto modo recuperamos las montañas gracias a ellos. —No son antiguas. pero los apaches las seguimos recordando —empezó a explicar.. Muy cerca del cuenco. —Creo que está bastante claro. —Pero no hay gente oso. —No. 68 www. Al notar su gesto. «El pueblo oso» El mismo al que habían combatido sus ancestros. O más bien de sus cadáveres. como de mexicanos o de blancos. »Justo cuando la guerra entre mis antepasados y los hombres blancos parecía inminente.

Diana caminaba empuñando su cuchillo. brindándole la serenidad del guerrero. amigos del Pueblo —el hombre oso hablaba una imposible mezcla de apache e inglés arcaico. se dio cuenta de que Calie la estaba mirando fijamente. antes de apartar la rodilla del pecho del hombre y ayudarlo a levantarse. Gran Guerrera. mientras que la sangre apache de la detective fluía por sus venas. y Calie. oh hija de Erin. él. su daga de asta. —Antes tendrías que localizarlo. Diana lo tumbó patas arriba de un gancho de izquierda. —No me mates. su rostro refulgió como lo haría el de un creyente al ver a Dios—. El hombre soltó el cuchillo y se dobló sobre sí mismo. sumirlo en un estado de impotencia y eviscerarlo a puñaladas sin que acertase a defenderse. Desde hacía ya un buen rato. El instinto de cazadora de la detective había empezado a emitir señales de alerta. Necesito corroborar que no me he vuelto loca antes de ajustarle las cuentas a ese cabrón. El hombre oso elevó la mirada hacia quien lo había derrotado. descargó una puñalada que logró abrir una pequeña herida en el costado de su oponente. —¿Y qué vas a hacer ahora. trastabilló apenas un par de pasos y recompuso su guardia. Esta vez. Diana se apartó de la trayectoria del cuchillo con un movimiento fluido y. dejó a un lado todo sentido del honor y le propinó un fuerte rodillazo en la entrepierna. le colocó la hoja del cuchillo muy cerca de la garganta. tras clavarle la rodilla en el estómago. Pero había sido lanzado en un arrebato de rabia. y ambas habían aprendido a hacerle caso. *** El bosque se iba haciendo más espeso a medida que avanzaban. estuvo tan acertado como siempre. cuchillo en ristre. jefa. se iluminaron con lo que podía ser una chispa de reconocimiento. Sus ojos. amigo. Era un ataque pensado para helar el corazón del enemigo. El hombre oso lanzó un grito animal y cargó de nuevo contra ella. A su espalda. boqueando como si le faltase el aire. Decídselo. El hombre se giró en dirección a Calie. como si temiese por su estabilidad mental. 69 www. con el revolver desenfundado. con algún giro que Diana no lograba identificar. Sin perder el equilibrio. ya desprovistos del velo de la ira. Diana y el guerrero oso se escrutaron desafiantes. El don de Diana la avisó de que el desconocido se lanzaba sobre ella segundos antes de escuchar el grito de alerta de Calie y aún antes de ver algo peludo lanzándose sobre ella. antes de que su rival pudiese recuperarse. Mientras se tanteaban. Sin conmoverse. ella empuñando un moderno cuchillo militar. Y dudo que las gentes de Lonestone vayan a delatar a un vecino. jefa? —Seguir el rastro del bosque. Diana cruzó una mirada de incomprensión con su secretaria.Solo cuando terminó de hablar. La investigadora se apartó de la trayectoria de su oponente de un salto. en ese momento. pueblo oso. El hombre gruñó. a la detective no se le escapó el parecido entre aquel macho cegado por la furia con la muchacha de las pinturas.com . —Creo que ni la hija de Erin ni yo entendemos que está pasando.relatospulp. Calie dejó de contener el aliento con un suspiro de alivio. Decidle que somos amigos. La detective se dejó caer sobre el herido y.

colgado del cinturón. la derecha no se apartaba demasiado de la culata de su pistola. Incluso el viento parecía remiso a soplar hasta que Estrella Errante se atrevió a romper la tensa quietud. antes de detenerse en el camino—. había entregado a la detective todas sus armas y un pequeño cuerno. Los grandes conquistadores también eran crueles con sus iguales —añadió Estrella Errante. que servía para convocar ayuda si era necesario. una cazadora con la que solía retornar al pueblo cuando le tocaba a él vigilar la cueva y expuso a su amiga. las almas de sus enemigos podrían escaparse de sus tumbas y cobrase su venganza. Ojo dorado se apresuró a tender a la investigadora sus armas. en la noche de difuntos. Su oído estaba pendiente de otros sonidos: unas ramas partiéndose bajo la presión de un pie. Su mano se cernió sobre la empuñadura de la pistola y acarició el seguro. Pero ni lo quitó ni desenfundó el arma. Los guerreros celtas irlandeses creían que. su mano izquierda seguía sosteniendo el cuchillo.com . quiénes eran aquellas dos desconocidas y el acuerdo que tenía con Diana. Diana había aceptado su invitación de guiarlas hasta allí. nuestros ancestros se encontraron con un grupo de hijos de Erin a los que habían echado de su pueblo. también. la 70 www. salvo por una gran mata de pelo dorado que rodeaba su ojo derecho. —En su camino.Estrella Errante. —Cierto. según él. hija de Erin.. —Al menos eso último explicaría lo de las calabazas —le susurró Calie—.relatospulp. Aunque era complicado no hacerlo. Mientras avanzaban. no hacia dentro. Debemos esperar un momento. Por lo que Diana había podido deducir de la charla del hombre oso. Diana seguía siendo una superviviente. Diana escuchaba a Calie como si fuese una música ambiental. Con pocas palabras. la razón por la que su pueblo había desaparecido era tan simple como increíble: una partida de apaches —quién sabe si parte de aquellos indomables que no soportaban la vida en las reservas— se habían apiadado de ellos y los habían conducido hasta un lugar tranquilo en el que instalarse. horadaban las calabazas como si fuesen caras y las colocaban en los cercados. Cuando los conquistadores llegaron y empezaron a matar a nuestra gente. De este último. una respiración tensa. para su gente la palabra era sagrada. Para espantar a los fantasmas. Aún contentada por aquel gesto. porque la historia de aquellas gentes era también la de los antepasados de la investigadora. No parecía llevar más armas que un arco cruzado a la espalda y un carcaj. Creían que así los espíritus de los hermanos muertos se vengarían. Era una muchacha de rasgos menos animales que los de su compañero. pendían también algunos pequeños animalillos muy parecidos a los conejos. Como prueba de su buena voluntad. pues así se llamaba su nuevo guía. intentaba no dejarse distraer por la narración de su guía.. —La voz de la muchacha sobresaltó a Calie quien carecía de los instintos de cazadora de la detective—. Luego un el silencio invadió aquel claro del bosque. Pero los espíritus no se aliaron con ellos —la joven sacudió la cabeza. Errante le había dado su palabra de que no las llevaba a una trampa y. Antes de que su visitante empezase a hablar. se colaron en sus casas y colocaron las calabazas mirando hacia adentro. Diana ya se había girado para encarar a un nuevo miembro de la tribu oso. presentó a su compañera como Ojo Dorado. Solo que miraban hacia fuera. Tus ancestros contaron esta tradición a nuestros ancestros. se lo fue explicando a lo largo del camino hacía los dominios del pueblo oso. tal y como les había enseñado el Pueblo. Al colgárselas. sin tener claro que tipo de recibimiento podían esperar.

depende de tu pueblo. El anciano asintió. Hasta que. Gran Guerrera. Huellas de botas de los conquistadores. Solo Diana fue admitida en la tienda. no todo el pueblo. Tras un instante de vacilación. Una parte de ella había esperado poder convencer al jefe de entregar al asesino a la justicia del mundo civilizado. al menos habría cercado sus fronteras. Como guerrera. imitando al venerable hombre oso de pelaje blanquecino. —Estrella Errante me ha hablado de ti. —Pero los espíritus claman justicia. El vengador es mi enemigo. sino por una intrincada comunión de ramas de árboles. no de pies descalzos. Uno de tal tipo no se habría situado en un valle. Dice que vienes de parte de los conquistadores de poblado más allá del bosque.com . producto de sus últimos resquicios de desconfianza. ya más alojamientos para turistas que viviendas. La venganza debilita el corazón del guerrero. tejer en rudimentarios telares o remover el contenido de unos grandes calderos puestos al fuego. no a las labores militares. ¿Buscáis la venganza o la justicia? —¿No es lo mismo. ajenos a algún que otro gruñido de sus cuidadores. El justiciero puede ser mi aliado.detective regresó su hogar durante unos segundos. No hubo más incorporaciones a su pequeña comitiva que avanzó casi en silencio hasta llegar a lo que parecía una gran gruta. le correspondía a ella negociar. En esos días disfrutaba cazando con el arco y las flechas. el ejército era un sueño difuso y. pues lo obliga a matar al culpable y también al inocente. De hacer honor a su legado apache y considerar a todo el mundo su enemigo. Gran Guerrera? —No. formada no por la piedra. pero la mirada del hombre oso destilaba una salvaje determinación de hacer justicia. Si la pintura relata la verdad. Eran buenos tiempos en los que se ganaba la vida como guía de montaña. Aunque unos y otros se fueron parando a medida que la pequeña comitiva avanzaba por el centro del poblado. al cabo de un lapso eterno—. sobre todo. que tanto les recordaban a los ancestros de su pueblo. se evaporó toda duda que pudiese albergar. Dicen que el hombre blanco no está pagando sus penas. Nada más salir de la garganta arbórea. Las gentes más cercanas se afanaban en tareas como limpiar pieles. no conocía la existencia de Faust City. y os entregaré al asesino. Diana tragó saliva. pues se hace recaer sobre quien la merece. El interior del tipi estaba cargado de humo y no dejaba de recordarle a los que aún se conservaban en el asentamiento donde vivía su madre. la justicia lo llena de energía. miraban sin pudor a aquellas dos forasteras. Y los niños correteaban alegres. —No tiene por qué serlo. Incluida ella misma. rumbo a la tienda del Gran Jefe Corona Blanca. No conoce a sus vecinos y es ciego a los vicios de aquellos a los que tiene más cerca. Ante sus ojos no se desperdigaba un pueblo guerrero. Solo habían encontrado las huellas de un hombre. Diana siguió a sus dos guías. Gran Jefe Corona Blanca.relatospulp. La detective tomó asiento sobre el suelo con las piernas cruzadas. El hombre blanco es ciego a lo que ocurre a su lado. si era necesario. —Tienes dos lunas —concedió el jefe. Gran Jefe. y Calie se apresuró tras ella. en 71 www. fue un hombre quien mató esa muchacha. Así que el pueblo también es culpable. —Si vengo de parte de ellos o no. Dadme una oportunidad —dijo juntando las manos en un gesto de ruego—.

el próximo, Samein, los espectros de nuestros antepasados se unan a nuestros guerreros para arrasar el pueblo. Diana asintió. No era un plazo halagüeño pero había vivido situaciones peores, y tampoco suponía un cambio en sus planes. Las festividades de ambos pueblos se solapaban. Lo más seguro es que una fiesta fuese contrapartida de la otra. Aunque el nombre de «Samein» no le recordaba al apache ni a ninguna otra lengua atabascana. —¿Llegó a ver alguien al bandido? —preguntó, en su mejor tono de investigadora. —Solo su espalda. Luna Plateada se había alejado sola del poblado. Como a otros jóvenes, le gustaba espiar a los conquistadores durante sus fiestas. Cuando Estrella Errante fue a buscarla, vio a un hombre blanco alejarse de la cueva, parecía sujetarse el brazo, como si hubiese sufrido una caída. Estrella Errante no se preocupó por el hombre, pero cuando llegó cerca de la cueva vio la sangre... la siguió hacia el interior y encontró a Luna Plateada con la cabeza aplastada. Y las huellas del hombre blanco alrededor del cadáver. »Estrella Errante intentó seguir el rastro de sangre, pero lo perdió en el linde del bosque. Cuando enterró a su hermana, vio que tenía carne de hombre entre los dientes. Una herida en el brazo, seguramente, si hilaba esa pista con el hecho de que el hombre al que había visto Errante parecía sujetarse el brazo. —Antes dijiste algo de que había visto la espalda del hombre... —La camisa del hombre llevaba una especie de pintura en la espalda. Era roja, como una hoguera. O un águila de fuego, pensó Diana, mientras un tren de hielo recorría su columna... El escudo de la academia militar Eagle Creek. No salió de la tienda hasta bien entrada la noche, puesto que el Gran Jefe Corona Plateada insistió en cerrar su pacto con un pequeño ágape, en lo que parecía la versión del pueblo oso de fumar la pipa de la paz. Elevó la mirada hacia el manto de estrellas que cubría el cielo. En otros tiempos, había encontrado la paz contemplándolo. Hoy le producía desasosiego; al mirar las constelaciones, era incapaz de decir el nombre de muchas de ellas, cuando antes las identificaba todas. Otro peaje que añadir a los que ya se había cobrado su peculiar cruzada contra Ojos de Jade. Una risa melodiosa se elevó por encima de otros sonidos más guturales, sacándola de su ensimismamiento. Calie estaba sentada alrededor de una hoguera junto con un nutrido grupo de jóvenes oso. Diana se acercó hasta donde estaban, pero no se sentó con ellos. Su lugar estaba siempre en la distancia, sin mezclarse con nadie. En cambio, su secretaria era un animal social, así que compartía risas y una botella de licor con aquellas gentes como si llevase toda una vida entre ellos. También se había dejado engalanar con collares de asta y pluma. Y Diana podía apostar a que la pelirroja había experimentado la tentación desprenderse del chaleco y la camiseta. Pero antes de llegar a quitarse la primera de las prendas, habría recordado las cicatrices de su espalda, y toda su euforia nudista se habría evaporado. —Hola, jefa, ya pensaba que te habías escapado sin mí —sonrió, echándole los brazos al cuello. Aún en la penumbra, a Diana no se le pasó por alto que su ayudante tenía las manos teñidas de algo rojizo. —¿Has estado practicando la lucha en el barro? —preguntó, tomándole la mano, bajo la atenta mirada del resto de congregados alrededor de la fogata.
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—He estado ayudando a preparar calabazas para al Samhain. No coincide con la fecha oficial —añadió al ver la mirada de incomprensión de la detective—. Pero el ritual es el mismo, ponen calabazas en las casas para ahuyentar a los malos espíritus y para que los colonizadores no encuentren su valle. Diana se limitó a hacer un gesto de haber entendido, cada vez más incómoda por el modo en que los jóvenes oso no dejaran de prestarles atención. —¿Quieres que nos retiremos ya a nuestra tienda? —preguntó su ayudante, en un tono que casi sonaba a afirmación. De nuevo, la investigadora se limitó a asentir, antes de seguir a su secretaria hacía la zona de tiendas. En ella habitaban, además del jefe, los más jóvenes de la tribu. La zona de cabañas la reservaban para ancianos, hembras embarazadas y algunos servicios como la armería, cocinas o la botica —Estrella Errante quería ponerme a mí en la zona de cabañas y a ti en la tienda, por seguir la vieja tradición, pero Ojo Dorado lo convenció de que olíamos a pareja — explicó Calie, obligando a Diana a soltar una carcajada. Como en Faust, la gente que las rodeaba seguía confundiendo complicidad con deseo. Aunque su secretaria no debió encontrarle tanta gracia. Sus ojos gatunos se apagaron ligeramente y, durante un buen trecho, no pareció tener nada más que contarle. Cansada del vertiginoso trascurso del día, Diana se limitó a disfrutar del silencio. —¿Sabes? —la sobresaltó Calie al cabo de un rato—, Ha sido muy extraño volver a vaciar calabazas. Fue como regresar a Estercolero y aun así fue agradable. —¿A Estercolero? —pregunto con prudencia. Calie no siempre había sido una chica sofisticada de los barrios altos, protegida de una de las familias más importantes de la ciudad. Antes de que ellos la acogiesen, había sido una niña prostituta de Estercolero, hija y saco de boxeo de uno de los peores matones del barrio. Y Diana sabía demasiado bien que las cicatrices invisibles de aquellos días seguían mortificando a su secretaria tanto o más que las que poblaban su espalda. Era una de las escasas personas con las que la pelirroja era capaz de hablar con total sinceridad sobre su pasado. —Los asesinos de ascendencia irlandesa son muy supersticiosos, incluso cuando tienen sangre mestiza. Mi padre no dejaba Samhain sin colocar su calabaza. La cultivaba en casa, en una jardinera.... —La voz de Calie se paró, en sincronía con su caminar —. Esta es nuestra tienda —señaló un pequeño tipi. La detective se agachó para entrar en la tienda y se dejó caer sobre el mar de pieles que se desperdigaba por el suelo, sin molestarse en quitarse las botas. Calie, siempre más ordenada, se tomó tiempo para descalzarse y quitarse los collares que le habían regalado, antes de tumbarse a su lado. —¿Cómo te ha ido en tu reunión con el jefe? —Creo que he podido evitar la masacre —dijo, antes de darle a la otra un resumen de lo hablado en la tienda de Corona Blanca—. Cuando mañana regresemos a Lonestone, necesitaré que despliegues todo tu encanto para averiguar un par de cosas. —Claro, jefa. Lo que tú quieras.

III

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Habían llegado al pueblo al medio día y Diana estaba encerrada desde entonces en su cuarto de la pensión de la señora Hamilton, leyendo la última entrega de las aventuras de Gunilda, la heroína estrella de las novelas de desguace en el género de frotamiento y brujería. Se había apostado delante del escritorio, sobre el que se desperdigaban papeles, esbozos de huellas de pies humanoides y toda suerte de objetos recabados en el bosque. Una carpeta, apoyada sobre la parte inferior del marco de la ventana y un par de libros, hacía las veces de atril y de pequeño cómplice a la hora de ocultar qué estaba haciendo realmente. Su casera se presentaba cada poco ofreciéndole cafés, licores, cerveza y todo lo que se le pudiese ocurrir, para poder cotillear sus avances con aquellas pruebas misteriosas e inaprensibles para los ciudadanos de Lonestone, que Diana supuestamente había localizado durante su expedición. Eso había sido al medio día, cuando los vecinos se sentían tranquilizados porque no se hubiesen colocado calabazas amenazantes la noche anterior. Pero ya empezaba a caer la tarde, y Diana dudaba que su paciencia pudiese durar mucho más, máxime cuando Radio Hamilton debía de tenerlos informados de la falta de resultados. «Calie, ¿dónde te metes?» Su secretaria llevaba desde el mediodía paseándose por el pueblo, mientras desplegaba su encanto habitual en busca de la información verdaderamente necesaria para resolver el caso. El impacto de unos nudillos la obligó a deslizar la novela bajo el atril por enésima vez. «No, señora Hamilton, no quiero una tapita de su guiso de cerdo», pensó. —Tenías razón en tus sospechas, jefa—. Nunca la voz de su secretaria la había llenado de tanto alivio. Calie se sentó a los pies de la cama. Además del lecho y un armario, el pequeño cuarto, solo daba cabida a una silla y una precaria mesa, ocupadas ambas por Diana y sus trastos. —En la mayor parte de las casas que no han sido marcadas, solo viven mujeres o hombres ya muy viejos. En todas las marcadas vive algún hombre. —¿Y sobre lo otro? —preguntó con cierta impaciencia. Confirmar lo de las calabazas estaba bien, le daba armas para el teatrillo que planeaba, pero no era la información clave para cerrar el caso. —Estuve coqueteando con él, tal y como me sugeriste. En serio, jefa, espero que me compenses muy bien el tener que haber aguantado a semejante baboso. He tenido que escuchar todas sus batallitas de guerra antes de poder empezar a conducir la conversación por donde me interesaba. —¿Y? —Yo ya había sonsacado a alguna de las mujeres que Brown antes no se vestía tan formal. Que había cambiado el año anterior, poco después de que le dieran alguna responsabilidad más en su cargo de hombre para todo... Así que lo que hice fue comportarme como una cabeza hueca en celo. Le dije lo último que me impresionaban sus historias y le confesé lo mucho que me excitaban los tatuajes... Me enseñó uno en el bíceps izquierdo, pero nada en el derecho, me dijo que había tenido un tatuaje ahí, pero que se lo había borrado al dejar el ejército. Diana miró la cara interna de su propio antebrazo. La cabeza de águila que le habían tatuado en la academia seguía allí, pese a que había abandonado ya hacía seis
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años la vida militar. Pocos se borraban ese emblema en concreto, incluso si dejaban el ejército sin honores. Era una percha muy frágil sobre la que fundamentar sus sospechas, lo mismo que una camiseta que Brown podía haber regalado a cualquiera. Ni siquiera el carácter mujeriego del hombre era determinante; el viejo Eric se limitaba a reaccionar a los rechazos lanzándose sobre una nueva presa, no con acosos. Pero el tiempo y la vida podían haber oscurecido la moralidad del hombre, tal y como habían hecho con su corazón de detective. Faust no era el único vampiro de asfalto capaz de licuar el alma de sus habitantes a discretos sorbos. —Creo que es momento de poner en marcha la segunda fase del plan, pelirroja. Todo Lonestone parecía haberse congregado en la plaza para descubrir quién les había estado amenazando y cómo pensaba solucionarlo la detective de ciudad. Nadie desviaba la mirada de la tarima de madera que, aunque destinada a las actuaciones de los músicos durante el Día de los Peregrinos, esta tarde servía de púlpito a la investigadora y al siempre entregado Eric Brown. Detrás de ellos, Calie se sentaba en una silla, con las manos metidas en los bolsillos y gesto despreocupado. —Parece, amigos, que nuestro pequeño sacrificio no ha sido en vano y que la detective Hunt puede salvarnos de la amenaza que nos asola. Detective —hizo una señal para que ella se acercase al micro. —Eric, te importaría subirte las mangas de la camisa. Un murmullo de sorpresa e indignación recorrió a los congregados. Unos pocos, se atrevieron a murmurar algo sobre el error que había supuesto contratar a una detective de ciudad. —Diana, si esto es una broma retorcida... —Yo nunca bromeo, Eric. —La investigadora clavó la mirada en su antiguo compañero de academia—. Deberías acordarte. ¿Quieren realmente saber qué les aterroriza? —preguntó a la multitud—. ¿Saber por qué solo las casas donde viven hombres son señaladas? Diana hizo una pausa teatral, para que las últimas palabras calasen entre la turba. A su espalda, Calie se tensaba, presta a intervenir cuando fuese necesario. —Yo les diré quién les amenaza. Un pueblo necesitado de justicia. Pero que, de no obtenerla, está dispuesto a recurrir a la venganza. De nuevo otra pausa. Los murmullos de la concurrencia empezaban a teñirse de miedo mientras el sudor empezaba a delatarse bajo las axilas de la camisa de su apreciado hombre para todo. —Está de su mano darles una cosa u otra. Hace un año, un hombre de este pueblo violó y mató a una muchacha que vivía en los bosques. Su pueblo quiere justicia para ella. Y si no puede obtenerla, hará caer todo su poder sobre el pueblo que da cobijo al asesino. Asentimiento, burlas, acusaciones de estar mintiendo, improperios contra el asesino y algún comentario supremacista sobre que los topos no eran humanos, la muchedumbre era ya un hervidero de sentimientos encontrados. Pero, aunque hostiles, al menos reaccionaban, Brown parecía una estatua de sal. —Así, que, te lo ruego de nuevo, Eric —las manos de Diana se aferraron con fuerza al atril, como si de esa forma pudiesen imprimir más énfasis a sus palabras—. Sube las mangas de tu camisa y muéstranos tu antebrazo derecho.
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pero otros se empeñaron en defender al encantador hombre para todo frente a los inhumanos. Con un grito.com . En sus manos. levantándole los brazos. han dado su palabra de que no volverán a molestar a Lonestone. antes de fintarlo y componer su primer y único ataque. El bramido acalló a la turba durante unos segundos. uno de los chamanes de la tribu. Si ganas en combate a Estrella Errante. uno era Estrella Errante. Uno de ellos lo agarró. que no tuvo problemas para fintarle. Fueron muchos los que clamaron que entregasen al asesino al pueblo de las calabazas. pero dos muchachos que anteriormente habían mostrado su repulsa ante los comentarios racistas de sus vecinos lo placaron antes de que abandonase el escenario. Eric. Y también de haber sido un heroico militar —añadió. El guerrero descargó 76 www. —Que nos defienda ella —clamó la señora Hamilton. Estrella Errante no atacó. El antiguo aspirante a militar nunca había sido un buen alumno en el combate cuerpo a cuerpo ni menos aún en la lucha con arma blanca. un coro respondió a la llamada de Calie. —Tienes suerte de que el pueblo oso tenga sentido del honor. cargó contra el hombre oso. No todo el mundo se indignó. Antes de que pudiesen volver a sus discusiones. directa hacía su estómago. Dos de los visitantes se colocaron en el centro del mismo. En el antebrazo derecho. Pero ahí parecía estar la diversión. —¿Queréis arriesgar las vidas de nuestros hijos por un asesino? —preguntó una joven. sin que Diana se lo ordenase. Los dedos de la detective acariciaron la culata de la pistola. Sus acusaciones no tardaron en tener a Diana como blanco. se limitó a adoptar una pose defensiva y esperar el siguiente ataque de su enemigo. Aquella afirmación aún encendió más a los partidarios de Eric Brown. El otro se apresuró a bajar las mangas de la camisa del hombre. se colocaron en el lado opuesto. Entre ellos y los vecinos del pueblo. dejando a la vista un cuerno de caza colgado de unas tiras de ante. Por el rabillo del ojo. el otro. La llegada de aquel ejército imposible aterraba a todos por igual. con una pizca de ironía que solo fue apreciada por Calie y el propio aludido—. sin discriminar a supremacistas y gentes de mente más abierta. Estrella Errante aún dejó a su rival lanzarle una tercer cuchillada. Toda la gente oso asintió a un tiempo al escuchar aquel juramento. Incluso aquellos que antes lo habían apoyado. Y pase lo que pase en este combate. Se lo llevó a los labios y tocó una única nota. Este resultó ser tan inefectivo como el primero. La aterrada multitud se apretujó a la derecha de la plaza. Su secretaria se abrió el abultado chaleco de montaña. Son solo un puñado de inhumanos. sostenía una caja abierta en la que se podían ver dos cuchillos de mango de asta. Los forasteros. señalando a Diana—.relatospulp. una mesnada de hombres oso invadió el centro de la villa.El aludido sacudió la cabeza con un gesto de negación e hizo ademán de huir. Eric no tenía más remedio que aceptar el desafío. han dado su palabra de dejarte vivir. Sin que nadie llegase a reaccionar. —Y la palabra es sagrada para el pueblo oso —añadió Diana. Fiel a esa tónica. dio a Calie la señal acordada. cogió el cuchillo como si fuese un punzón con el que agujerar un barril. la mitad de la cabeza del águila había sido devorada junto con un buen pedazo de carne. se abría un amplio espacio elíptico. lo dejarían a un lado ahora que el vengador los había invadido. Aún te queda una oportunidad para sobrevivir. Y no solo contra aquellos que querían entregarlo. si las gentes de Lonestone los dejan tranquilos a ellos.

Había visto demasiadas mujeres sufrir muertes horribles como para sentir misericordia por un violador y asesino. —Pongámonos en marcha. sin casi apuntar. otros por miedo a mostrar en público a la investigadora una solidaridad que ya le habían demostrado en privado. El tipo dejó caer su revolver con un sonoro aullido de indignación. rumbo al bosque. aunque clavó en éste una sonrisa de alivio. Todo el mundo estaba encerrado en sus casas. ¿Qué hacemos ahora? ¿Peregrinamos a pie hasta Red Town para coger la cafetera de vuelta a la ciudad? —Había pensado en seguir tu consejo y alejarme un tiempo de Faust. entre estertores carmesíes. 77 www. Ni la desazón de algunos ciudadanos ni el hecho de que el chófer que las trajera hasta el pueblo estuviese sacando ahora una pistola de su chaqueta. Un murmullo de negación recorrió a las gentes de Lonestone. Diana negó con la cabeza. el espíritu de Luna Plateada ya no corría el riesgo de convertirse en un espectro vengativo. IV Diana se echó la mochila al hombro y recorrió con la mirada el pueblo desierto.com .cuchillo contra la garganta del asesino de su hermana. Estrella Errante debía de tener un corazón menos duro que el suyo. La multitud hizo lo que se le ordenaba y los guerreros desfilaron ante ellos con paso altivo. había de todo un poco. jefa. Y a ella no le vendría mal recuperar sus instintos. El hombre oso no elevó al cielo un rugido de victoria. mirando al cielo. Antes de que pudiese apuntar a la espalda de Estrella Errante. —¿Alguien más tiene intención de iniciar un suicidio colectivo? —gritó la investigadora. Diana desenfundó su propia arma y. la hoja abrió un tajo que bien parecía una segunda boca. ajeno a las quejas de los humanos. que empezaba a oscurecer. espadas. y a los movimientos de algunos de ellos.relatospulp. hacer un fuego. disparó contra la mano del hombre. —¿Crees que nos dará tiempo a llegar al poblado? —preguntó la pelirroja. Recargarse de paz antes de volver a la jungla de Faust City y a su cruzada.. —Podemos hacer noche en la cueva. Ahora que se había hecho justicia. recordar el nombre de las estrellas. dispérsense y dejen paso al pueblo oso. Volver a cazar. Es lo bastante grande para que no tengamos que instalarnos en la zona donde estuvo la tumba de esa chica. Unos para reflejar su desprecio. Su primer destino no era el poblado. Eric dejó caer su arma y se llevó las manos al cuello. sino la cueva de la infamia. —En ese caso. brindándole misericordia. jefa. Las manos de los guerreros oso acariciaron las empuñaduras de sus armas: cuchillos. y su cuerpo podría descansar con los suyos. atrayendo la atención de todos sus vecinos.. tomahawks. Diana lo habría dejado así. entonces. muriéndose lentamente. había suficiente dinero para pagar los billetes de tren y algún que otro capricho para ella y para Calie. Y también de sus invasores. Pero a Diana no le pasaban desapercibidos. En uno de los compartimientos de su bolsa. pues hundió la hoja del puñal en el corazón del embaucador. —Y bien.

y lo peor de todo es que explicaba el proceso con todo lujo de detalles. Sarah y yo esperamos aquí. pues fue en ese momento cuando comenzó a sonar una dulce melodía. Contad en voz alta hasta treinta. tratando de transmitirle su preocupación. podemos leer todos —alegó Sarah. Ella se puso en pie. Tendido sobre el suelo. Además. hasta la parte de atrás de la casa. a lo que él simplemente contestó: —El pobre siempre tarda mucho para encontrársela.Pumpkin Ice Cream III Billy ya no aguantaba más. que no! —refunfuñó. se había puesto en marcha. avanzaron con paso testudíneo. Apenas tuvieron tiempo para gritar. Es un secreto —sonrió.com . Voy a echar un pis y vuelvo enseguida. ¿verdad? —le hizo un guiño. con voz firme y resonante— ¡Uno…! —¡Dos…! —continuó Richie. —¿Le habrá sucedido algo malo a Billy? —susurró Sarah—. —Sarah apretó los morros desaprobándolo. y tras ellos. Lo que allí descubrieron los dejaría marcados para siempre. desapareciendo poco después. —¡Que tonto eres! —replicó ella. mientras le hacía un gesto de silencio a su compañero. ¡eh! Además. sígueme —ordenó Sarah. leyéndolo en voz alta:— ¿Has visto esto? ¡Receta para un helado de calabaza! Ambos chicos estaban horrorizados. ¡que lo sepas! —recriminó Richie —¡Que no cunda el pánico! Todavía quedan muchos relatos. Deberíamos ir a investigar. y antes de que terminéis ya estaré de vuelta. empiezo yo —dijo Sarah. un enorme charco de sangre. casi al final. ¿no vas a tardar mucho. pícaramente—. y sobre éste. en defensa de Billy—. Billy. junto con un grito tan breve como intenso. lo que parecía un viejo y destartalado furgón. 78 www. y sin ocultar su decepción. mientras echaba un vistazo por encima al resto de relatos que faltaban por leer. Había bebido demasiada cerveza y su vejiga llevaba un buen rato reclamando un merecido alivio. Tras abandonar el salón continuaron por un largo y estrecho pasillo. Vete. Richie y Sarah se asustaron muchísimo. el cuerpo decapitado de un niño. el de Billy. Sarah lo está haciendo muy bien. Sarah miró a Richie.relatospulp. y añadió—. aquella receta era demasiado macabra como para que a alguien se le pudiese ocurrir semejante barbaridad. como un gato negro entre la oscuridad. Billy aún no había regresado. hasta que se detuvo en un anuncio a toda página. y arrojó la revista al suelo. tómate todo el tiempo que necesites. verdad? —¡Qué no…. No hubo más ruidos. —Venga va. —Bueno…. y él detrás. ¿de acuerdo? —¡Serás aguafiestas! Como tardes mucho rompes el encanto. Unos faros se habían encendido en medio de la noche. con voz queda. Unos instantes más tarde se escuchó un fortísimo golpe dentro de la casa. decidió dárselo. Al llegar a treinta. —Chicos. que te esperamos —añadió con dulzura. Ella delante. —Está bien —dijo Richie. ahora me toca leer. No sigáis sin mí. Aguantó la respiración durante unos segundos. —¿Estás segura? ¿No sería mejor llamar a la policía? —protestó Richie. dadme un segundo. mientras se alejaba—. Tras la lectura del último relato. y así poder continuar la velada de historias de terror. —No digas tonterías. libre de cargas. apenas tuvieron tiempo para correr asustados.

jamás se supo del furgón de los helados. pero ni siquiera pudieron encontrar la revista de relatos que Billy decía haber robado del furgón. y nadie dio crédito a la historia de Richie y Sarah.com . La policía rastreó a conciencia la casa en busca de pruebas. la noche de Halloween. y que los chicos decían haber estado leyendo esa noche. La revista de Halloween Tales también había desaparecido… ¿Para siempre? 79 www.Jamás se encontró la cabeza de Billy.relatospulp. dos muchachos a los que el rostro se les había quedado pálido para el resto de sus vidas.

de vez en cuando. prueba suerte como escritor. Van Fedarth. también conocido por su pseudónimo Eihir. ha leído muchas otras que nadie en su sano juicio debería haber escrito. Ha escrito algunas obras terribles que nadie en su sano juicio debería haber leído. un escenario ficticio que sirve de base para desarrollar una serie de relatos cortos de corte sobrenatural. Santiago Eximeno (Umbría. los libros.relatospulp.com Robert Edgar Blond. alter ego de Emilio Iglesias. sabrás porqué. Además de a escribir toda suerte de historias demenciales. una novela que pronto verá la luz. o Zombies! Volumen 2. Separar al autor de la persona puede que no resulte sencillo. La escritura es ahora parte fundamental de su tiempo de ocio.es 80 www. Calabazas para los muertos supone la primera aventura publicada (que no cronológica) de la detective Diana Hunt. su amor por este último subgénero literario la ha llevado a colaborar como editora y correctora de estilo en la revista Los zombis no saben leer.com. 1812) es una calabaza. Amante del cine. Sevilla. Negra. que nunca se sabe si sube o si baja. o Legendarium II. Habla de sí mismo en tercera persona en Eximeno. Aunque se dedica profesionalmente como heladero artesano en su ciudad natal. pero eso es solo el comienzo. son un pequeño ejemplo de su incursión en el mundo del microrrelato.com Photoniko. maneja su vieja máquina de escribir Underwood años 20 con la misma soltura que los maestros pulp de tiempos pasados. Si quieres contactar con él. Un gallego de pura cepa. cuando la leas. Entre lectura y lectura. este joven de 36 años de Valencia y licenciado en Administración de Empresas compagina su trabajo en la Administración Pública con la elaboración de pequeños relatos.Biografías Rubén García.com J. como Horror Hispano Monstruos Clásicos. Desde siempre le han atraído las historias de ficción. Entre sus trabajos más destacados figura el universo de Hollow City. para desgracia de los psiquiatras. los comics y las bandas sonoras. Ana Morán Infiesta. un apasionado de la lectura quien. desde hace unos años se dedica a escribir aquellas historias que nacen en su mente. aunque es en el pulp donde parece haber encontrado su verdadera voz como autora. pero si quieres saber un poco más de su lado oscuro. ejerce como moderador en ForoKd. prueba suerte en RelatosPulp.Blogspot. Blog de la autora: CanarioNegro. se describe como escritor aficionado que intenta abrirse un pequeño hueco dentro del difícil mundillo de la literatura. Su prosa es todo un homenaje a autores como Lovecraft o Howard. Las aventuras y desventuras de Fearghus.com . escritor aficionado a todo tipo de despropósitos. en una noche de Samaín. 1976. no te pierdas su autobiografía. Ha tenido el honor de participar en varias antologías de relato fantástico. Vicente Ruiz Calpe. En Halloween brilla. y que puede verse en su blog: Hollow City.

Más relatos en… RelatosPulp.com .relatospulp.com Emilio Iglesias. el Editor 81 www.Eso es todo amigos.

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