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Informe de lectura (1.1) Monográfico de Historia de Chile Nombre: Gabriel Ramírez C.

Profesor: Luis de Mussy Fecha: 05 de octubre de 2011

Lo que se muestra en este informe son algunos elementos o factores que han conformado algún tipo de lineamiento epistemológico en la historiografía chilena durante el siglo XX, los cuales se han manifestado en diversos momentos que podemos clasificar, y utilizando a la vez variadas herramientas teóricas al respecto del comportamiento global sobre la disciplina histórica. Podemos decir al respecto que en Chile se han desarrollado una serie de características para formular una historia intelectual no lineal -que no ha tenido solo un rumbo definitorio- y que además tiene una fuerte raigambre histórica contextual que permite que las bases de los lineamientos teóricos se adecuen de manera bastante precisa a dicho contexto. Primero, las obras de investigación histórica en Chile han sido parte de un discurso más global adaptado a la realidad chilena en el cual se han propuesto utilizar la herramienta histórica como un instrumento de cambio o permanencia. Segundo, las obras de investigación histórica chilenas han sufrido una categorización sistemática al respecto de sus ideas desplegadas en sus obras, las cuales han sido de tipo político y socioeconómico, y también muy fuertemente, disciplinar. Y tercero, los mismos autores han sufrido también una apellidación historiográfica tras plantearse desde cierta postura, principalmente política, la cual sirve de consideración para el estudio previo de cada autor en momentos del hoy y contemporáneos a su obra. Cuando nos referimos a un discurso más global hacemos hincapié en la utilización de los equipamientos teóricos intelectuales más usados comúnmente, como lo son el positivismo, el marxismo, el estructuralismo, etc. Esto principalmente ya que no demuestra la historiografía chilena un desarrollo teórico auténtico considerable, sino que se sitúa en diversos momentos a partir del materialismo histórico o del conservadurismo, etc. dependiendo del contexto histórico propiamente tal, y de la distribución intelectual de dichos cúmulos de ideas importadas. Lo que no significa que no pueda aplicarse dicho equipamiento en tierras chilenas ya que claramente toman sentido propio sobre la plataforma del acontecer real de las personas, adecuando la terminología de los sistemas de pensamiento a la realidad chilena. Pues, en Chile, según nos cuenta Julio Pinto, parte la historiografía del siglo XX con el embiste de los autores más tradicionales hacia el descontento que provoca la inoperancia del sistema parlamentarista que culminó hacia la década de 1920 con Alessandri y la constitución de 1925. En este periodo es que autores como Edwards, Eyzaguirre, y Encina, entre otros, apelan a una edad de oro lejana, instalada durante el periodo en que Diego Portales tomaba un rol importante en la construcción de la nación ocupando los recursos del Estado para mantener el orden y la seguridad de la población y de las instituciones de gobierno. Eran tiempos de paz, y ahora, en palabras del congresista Enrique Mac Iver, se notaba un malestar por parte de todo el país. Esto si tomamos en cuenta la situación económica monoexportadora y el contexto corrupto e inoperante de quien gobernaba, el parlamento. En este sentido se

sino que procesos complejos que configuran lentamente. la cual propugnaba principalmente ampliar los horizontes de la investigación histórica incluyendo la historia social. social. A este periodo es que llama Pinto. El contexto que planteaba la primera etapa señalada por Pinto. y la crisis mundial producto de la guerra total entre 1914 y 1945. los elementos que a la larga se demuestran como característicos. histórica desde sus orígenes y con autoridades dignas de gobernar. el cual proviene desde mucho antes de que la historiografía chilena diera sus primeros pasos en un sentido más profesional o disciplinar. Sergio Villalobos y Rolando Mellafe. entre otros. acontecimientos tales como batallas y periodos de gobernantes. y posteriormente sobre los partidos políticos acorde a las posturas materialistas con acentuación de la clase social proletaria. movimientos obreros. dándole un especial lugar a Luis Emilio Recabarren. un poder del Estado imponente. y Hernán Ramírez Necochea. esto se manifiesta ante las posturas que toman forma con historiadores de formación marxista como Julio César Jobet. entre otros. a esta historiografía se le llamará Nacional-Conservadora. Se entiende que la herramienta histórica tiene un propósito. como planteábamos. no es inocente.instala fuertemente la crítica al gobierno instaurado mediante la analogía al pasado triunfal. A esto le sumamos el levantamiento de la revolución cubana que simboliza el ícono del ataque directo y confrontacional al poderío de Norteamérica. de historiografía nacional conservadora tiene algo en común con la de la segunda etapa . hacia la década de 1950. Álvaro Jara. es decir. así como buscando la anexión nacional mediante el nacionalismo que surge a partir de su alma única e irrepetible. Este proceso historiográfico. Por su parte. Una segunda etapa. solo llegará con Carlos Ibañez del Campo y la instauración del régimen militar. que la historiografía se utiliza como “instrumento de cambio”. Posteriormente. tales como fines políticos e ideológicos. política. Estos autores incluyeron en sus temáticas diversos elementos como comportamientos de permanencia (estructuras) de tipo económico. dejar de contextualizar todo lo que esto abraza sin considerar el contexto de crisis de la modernidad propuesto por Marshall Berman. económico y cultural. de todas formas. economía política. siempre se hace con un objetivo inmediato que es abrir el debate o las posibilidades de acuerdo a las concepciones políticas y sociales que cada autor abraza. se tomaron más propiamente las enseñanzas de la escuela francesa de Annales. geográfica. especialmente la crisis del ’29. No podemos. cultural. por sobre lo que anteriormente se realizaba que era exaltar la imagen de ciertos grandes personajes de la historia y de ciertos momentos clásicos. económica. Se acentúan las críticas al sistema liberal económico y político tomando en cuenta los precedentes contradictorios del capitalismo. Mario Góngora. incluyendo no causalidades inmediatas. que trabajan con los conceptos de proletariado. se destaca por el contexto de término de la guerra mundial y el comienzo de la bipolaridad global considerando las hegemonías mundiales de los EEUU y de la URSS. En Chile. En este contexto de crisis mundial del punto de vista hegemónico es que la disciplina histórica en Chile también afila sus plumas para batallar en este país desde la intelectualidad. que a ojos de estos autores. Es por eso que decimos que se correlacionan la historia propiamente tal con el desarrollo de la historiografía basada en el predicamento filosófico. en el silencio. y surgen de cierta manera banderas frente a la historia. etc.

Skinner hace esfuerzos por dejar tranquilos a los autores en su dinámica de escritura y publicación. En cuanto a las obras de Jobet. Siglo XXI. lo que no quita que a algunos solo se les permitirá sentirla desde afuera del mostrador. pero que en realidad está influida por toda la escuela francesa de Annales. Como dice Berman. se aplica un poco el refrán de que uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras. fuera de ella. Escuela Estructuralista. daremos cuenta de que estas clasificaciones pueden caer en la posibilidad de dar más sombras que luces a la hora de observar sus obras ya que un espectador. La revolución industrial. nos dice que solo por ocupar estructuras (procesos de larga duración) se tendió a llamar estructuralistas a esta escuela. Marshall. Ed. quien tiene la libertad de cambiar sus opiniones respecto a ciertos temas con la libertad que merece. escuela nacional-conservadora. un fin de cambio. puesto que a algunos si bien los podrá dejar con un fuerte viento en popa para el ideal desarrollo económico. En consecuencia. Y la consecuencia de ello es la bien trabajada idea de que los académicos se enfrentan a la historia con un fin instrumental. Dicha tensión es la que finalmente generó los conflictos desde el comienzo de estas concepciones triunfalistas. por eso es que podemos decir que a la modernidad los invita todos a participar. son denominaciones que se han hecho para clasificar las vertientes intelectuales en nuestro país. buscar participar en ella. no proyectando la mentalidad hacia lo que no dijo. estas se asocian al marxismo más clásico. Ramírez Necochea. y por cierto trajo competencia y desmoralización. político y social. si utilizamos las advertencias que nos otorga Skinner. la cual ciertamente se entromete en todas las experiencias de la vida contemporánea pero que sin lugar a dudas no los invita a participar a todos de la misma manera. La experiencia de la modernidad. los historiadores se apropian del discurso moderno para situarse dentro de ella. Julio Pinto nos dice que el concepto de escuela nacional-conservadora fue acuñado en la posteridad al tiempo que fueron publicadas las obras Edwards. o evitando preguntas tales como: ¿Qué hubiese dicho tal autor en tal situación? En ese sentido. Si bien la sociedad y la crítica 1 BERMAN. Todo lo sólido se desvanece en el aire. entre otros. Encina y Eyzaguirre. . 4. la sofisticación de las finanzas y los mecanismos de ascenso social burgués. Respecto a la escuela estructuralista. aquellos relegados buscan sacar un provecho más tangible de lo que se le ha negado y que en algún momento se les prometió. nueva historia social. llamemos flexible) tomará consideraciones a priori respecto al autor al tomarlo desde la perspectiva doctrinaria y no personal ni contextual. puesto que incluso las contradicciones son parte del juego del autor.de la historia como instrumento de cambio si lo miramos del punto de vista que ambas son partícipes de una u otra ribera respecto al concepto de la modernidad. Y eso solo en una parcialidad. Vitale. y ciertamente. vértigo y embriaguez psíquicos. así como respeta la privacidad de su pensamiento. la modernidad nace la“agitación y turbulencia. mientras que la nueva historia social se relaciona con las obras de Gabriel Salazar y sus discípulos. Pues. dejan a unos dentro del modelo y a otros afuera. con su propio equipamiento teórico (no rígido. p. a otros los dejará relegados de toda esa experiencia pseudo divina. escuela marxista. o el resto de las posibilidades que le queden. extensión de las posibilidades de la experiencia y destrucción de las barreras morales y los vínculos personales”1.

primero que nada. no podemos tomarlo tan explícitamente. etc. puesto que estas otorgan elementos externos que permiten entender mejor el sentido de las obras de los autores. pero con una adecuación y con un orden de palabras que le es distintivo a cada uno. pero considerando a la vez el contexto histórico que llevan paralelamente los fenómenos de la historia nacional y por cierto universal tras la amplitud de la globalización. es conveniente organizar para lograr abarcar el cúmulo de conocimiento que ofrece. ya sea artística. doctrinarias. involucra precisamente desentrañar lo que es propio de la genialidad de los autores de aquella nación. La autoría responde a la vivencia del autor y no en viceversa. filosófica. el autor siempre es el autor. no podemos sino también considerar que la historiografía se sitúa en contextos que la hacen responder a dichos momentos. Jobet es Jobet y no es un instrumento del marxismo clásico ni doctrinario. sobre la misma mesa no podemos dejar fuera la advertencia de no forzar. que es posible realizar una historia intelectual mediante la lectura exhaustiva de los autores pero a la vez considerando sus vivencias personales. . Investigar la historia intelectual de una nación entonces. Es decir. Sin embargo. científica. De pronto nos daremos cuenta que los historiadores ubican símbolos exacerbados que tienen más que puramente historia “objetiva” sino que propiamente de la subjetividad de los historiadores es que nace el cúmulo historiográfico que ciertamente se hace más diverso e interesante. Si bien podemos creer en la autonomía de los autores. los historiadores se presentan frente a lo que el contexto ofrece.esperan coherencia y adoctrinamiento. A modo de conclusión podemos decir. menos criticar a los autores por pensar por sí mismos. Esto claramente. puesto que para entender mejor cualquier disciplina. etc. lo que no quiere decir que cada historiador sea fiel reflejo de su época. políticas.