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1 MEMORIA COLECTIVA Y ORALIDAD, ESPACIOS DE ARMONÍA El uso de la memoria colectiva y la oralidad en los cuentos de Manuel Vargas Aruwiri Desde

ya, debe tomarse en cuenta que tanto el “uso de la memoria colectiva” y “la oralidad” son formas del lenguaje que se contraponen —sin crear dicotomía, ya que hoy en día no existe nada que sea única y exclusivamente oral— sustancialmente a la escritura. Desde este punto de partida, hay que mencionar, por ejemplo, posturas como las de Walter Ong. Él, en Oralidad y escritura, dice que por contraste con el habla natural, oral, la escritura es completamente artificial. No hay manera de escribir “naturalmente”. El habla oral es del todo natural para los seres humanos...1:
La palabra en su ambiente oral natural forma parte de un presente existencial real. La articulación hablada es dirigida por una persona real y con vida a otra persona real y con vida..., en un momento específico dentro de un marco real, que siempre incluye más que las meras palabras.2

Quizás esto es lo más relevante de la oralidad, su carácter real-vital, tanto para ella misma, como para el hombre; que la oralidad forma parte de un presente existencial real al igual que su emisor y su receptor; en suma, la oralidad convive, opera y transforma en la realidad, forma parte de la existencia de todo ser humano. Son estas características propias de la oralidad que se pueden encontrar en la escritura de los cuentos que forman parte de la Literatura Oriental boliviana a la hora de hablar del uso de la memoria colectiva y/o la oralidad; y son estas mismas características las que harían menos artificial a tal escritura. Así, puede verse, por ejemplo, que los ambientes, los escenarios re-creados en los cuentos leídos tienen mucho de natural, real, vívido, cotidiano… No se trata de postular que estos cuentos están circunscritos dentro de la llamada «narrativa realista», es sólo que precisamente en esa forma de narrar, en los elementos que sustentan la existencia de su mundo ficcional, se encuentra lo valioso en términos narrativos y en términos de “memoria colectiva” y “oralidad”. Esto puede observarse en los cuentos de Manuel Vargas, cuentos elegidos porque —desde un punto de vista personal, por supuesto— los mismos poseen los elementos que conforman eso natural, real, vívido y cotidiano de la oralidad transcrita a la escritura.

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Walter Ong. “La oralidad del lenguaje” en Oralidad y escritura. Methuen & Co. Ltd., Londres, 1982. p. 84. Ídem 1. p. 102.

es la que más se acerca al uso de la memoria colectiva. experiencias con pueblos muertos. por decir lo menos. Jesús iba adelante riendo y golpeando un tarro vacío en las piedras. golpeando. etc. “cotidiana”. o que las ropas del cochero despedían un olor a podrido y parecían irse cayendo para volver a ser tierra. cuando el narrador nos cuenta que… El vaquero Ismael Rifarachi caminaba por la única calle de un pueblo muerto. también es necesario aclarar que «cotidiano» debe entenderse como aquello que encierra las creencias. visiones de mundo. valores de un determinado entorno geográfico-cultural. riendo. las descripciones dadas por el narrador. Precisamente aquí es donde se produce una tensión entre eso natural y real y lo artificial y ficticio. Es esta tensión entre la oralidad y la escritura la que pone relieve el uso de la memoria colectiva y la oralidad. vívida y cotidiana. se puede asumir que los mismos contienen toda la carga que encierra lo cotidiano. Imágenes como el sol.? Aquí es donde puede verse claramente que la capacidad de ficción no es exclusiva de la escritura. en fin. o que el caballo comprado se volvió potrillo y deslizándose de los arreos escapó como el viento (en «Encrucijada») debemos entender que se trata de creencias. Son estas descripciones y re-creaciones las que conforman los cuentos de Manuel Vargas y las que hacen su narrativa una natural. daba ganas de revolcarse. tiene en común. sus personajes son cotidianos. Aquilesuiles se atrasaba un poco para poder mirarla. Estaban de ida al río a traer agua. códigos que toda una comunidad. . real. nos envuelven en un ambiente dinámico. el polvo. la escritura no ha hecho más que poner en gráficos lo que la oralidad ha hecho desde que el hombre es hombre. El sol comenzaba a calentar la tierra y hacía brillar árboles y arbustos. Así. sino que es exactamente al revés. La zanja se abrió en una chacra abandonada. costumbres. tradiciones. en este caso la oriental. aparecidos. Quizás la última palabra mencionada. Pues al tratarse de relatos enmarcados dentro de la cotidianidad. ¿Hasta qué punto se puede considerar natural y real o ficticio y artificial sucesos como un encuentro con duendes. tratan temas cotidianos. En «La mujer del duende» Como puede observarse. los árboles y arbustos e incluso las rocas son vitalizadas al ser puestas todas en acción por medio de gerundios —que normalmente suelen denotar acción o estado durativos— tales como levantando.2 Bajaban los dos por la zanja haciendo rodar piedras y levantando polvo. El pasto era verde y tupido. —¿Y si te tumbo? —dijo Aquilesuiles. Aclaremos: los cuentos de Manuel Vargas están circunscritos dentro de lo cotidiano. sus vidas son cotidianas. costumbres.

Ahora bien. cada vez que se activa se crea una experiencia completamente distinta de las anteriores. con la propia voz. elementos tales como la coca —que Balbina. pues además de transmitir una historia. en comparación las costumbres. por ejemplo. . como se menciona en la cita de Walter Ong. ¿Por qué? Porque cuando el lector se enfrenta a un relato con las características mencionadas. haciéndola única e irrepetible. las visiones de mundo que el lector posee con las que éste encuentra en la escritura del cuento. que siempre incluye más que las meras palabras. por supuesto. la articulación hablada es dirigida por una persona real y con vida a otra persona real y con vida.3 De esto se trataría la memoria colectiva. 3 Que pueden ser representadas facialmente y. que en el momento de hacerse fónica crea altibajos que son únicos en su momento. cada cultura oral tiene creencias. misma que es pasada de generación en generación a través de la oralidad. Aquí es importante mencionar otra característica de la oralidad: el relato oral se actualiza de acuerdo al narrador. cuando encuentro alusiones a elementos que también forman parte de mi cotidianidad. palabra que deriva de la palabra aymara «khuchi». ¿qué sucede con el relato escrito? ¿Es decir tendrá la misma facultad de transformarse en única e irrepetible al ser narrada o leída? La respuesta es afirmativa. el poncho —que forma parte de los tres cuentos leídos de Manuel Vargas—. la madre de Jesús. las creencias. Es precisamente lo que sucede cuando. en tensión. etc. tradiciones. del relato oral. de un espacio geográfico. yo.. que designa también al cerdo. Lo que significa que cada relato oral es único. la situación. de un grupo cultural. también se activa en él toda la carga personal como individuo que forma parte de una realidad. Lee los códigos que se manejan en el cuento o el relato partiendo de los suyos. los charangos de quirquincho. tradiciones y valores que son transmitidos mediante la expresión oral de generación en generación en forma de relatos. transmite también creencias. me enfrento a «La mujer del duende» —y no sólo este cuento de Manuel Vargas—.. Todas estas características que acompañan al relato oral son irrepetibles. por el tiempo. como lector. valores y emociones3. el espacio. la chicha. pues. Se puede concluir que el relato oral no tiene un sentido único. y sabino mascan (acullican)—. es decir cada relato oral es adecuado por el narrador al entorno social y a las personas reales que reciben su relato. la zampoña y el «k´uche». en un momento específico dentro de un marco real. etc. pues. En ese momento se ponen en juego..

elementos que son comunes entre mí. de 60 años. Aunque todos los cuentos poseen ese algo común. logra huir. en la tradición oriental puede ser que sus historias terminen como termina «La mujer del duende»: Los niños [hijos de Jesús y el duende] aparecían y desaparecían. la hija de Balbina). así. [el cóndor] había cargado [a la cholita]. la doncella se embaraza del raptor-seductor. que puede hablarse de una adaptación la memoria colectiva general. hay alguien que la rapta o la seduce (el duende). No obstante estas similitudes en la estructura y las similitudes de varios elementos como la coca. sombrero grande. Sin ánimo de hacer tábula rasa. desata una especie de venganza con la doncella y el lugar donde vive. historias como las del Mallku o el Jukumari terminan casi siempre en destrucción. Puede observarse aquí las similitudes que hay entre uno y otro relato. a la cueva. pues. pues son ellas —siempre tomando en cuenta que es por medio del punto de vista personal del narrador. en «La mujer del duende» hay una doncella (Jesús. provocando destrucción y desgracia. Al igual que aquellos relatos. por mencionar sólo ésas. la doncella quiere huir. Desde allí. el charango y la chicha. Ellas les arreglaron una especie de altar en el corredor con ramas y flores del . el poncho. es decir de una memoria que nos une como bolivianos. haciendo el bien a las dos mujeres. Entonces así [se] había presentado. es el cuento citado el que más comunidad posee con la tradición oral occidental. se puede decir que «La mujer del duende» posee una estructura similar a la de los relatos de tradición oral occidental como las historias del «Jukumari» y del «Mallku». son las diferencias las que aquí interesan. ese había sido condorps: con su corbata. después [la cholita] había tenido su hijo. quien narra acerca de «El cóndor y la cholita» Había ido pues la cholita a pastear oveja. a la cueva había cargado. Después. excepto que el raptor-seductor emprende una persecución. Relato oral recopilado en la Localidad de Charazani. uhm. de mis costumbres y mis tradiciones. con terno negro.4 Observo que todos estos elementos también forman parte de mi realidad. a memorias colectivas locales específicas de acuerdo al entorno en el que ésta tiene lugar. Entonces [se] había presentado pues un joven elegante. como lector. y habían hablado. Si en la tradición oral occidental. de su entorno histórico-social que un relato cobra el peso de lo real— las que hacen de la memoria colectiva y la oralidad elementos mudables. dinámicos y siempre vigentes. y el mundo ficcional recreado en «La mujer del duende». se puede citar una entrevista a don Ricardo Chura. Así. julio de 2003.

Tal vez pueda concluirse diciendo que “Entre la realidad y la imaginación”. incluso el clima. tan parecido al espacio geográfico andino. separaciones entre sectores sociales. quizás eso es lo que puede significar el hecho de que en «La mujer del duende» el mundo construido precisamente para el duende sea tan familiar. Allí eran adorados y desde allí conversaban. entre la oralidad y la escritura. aún en las fiestas de acordeones y charangos se mantenía como fondo ese ulular. heredados del coloniaje… entre grupos de poder minoritarios [---] que se sienten dueños del país y defienden sus espacios y gruñen cuando esos espacios. se entabla una especie de armonía entre la doncella-víctima y el raptor-seductor cuando el fruto de ambos aparece y desaparece haciendo el bien. en febrero del 1998. el narrador dice que Jesús recuperó su juventud y creció en belleza. 4 Texto tomado del fragmento de la Entrevista de Keith Richards a Manuel Vargas. . —Arriba —dijo su compañero… [---] Después de un largo semisueño se levantaron. Más adelante. que la existencia de «conflictos. Como puede verse. occidental. Los niños parecían vivir entre la realidad y la imaginación de las dos adoradoras. por ejemplo. Es en este juego de tensión entre la imaginación y lo real que. se diluya en un halo de armonía y comunión. por los de “tierra adentro”…»4 es tornada en un espacio de armonía. sintiendo que le inundaba el frío. por los “indios”. Ellos iban al río y traían pescados para cocinar. —¿Ande estamos? —dijo [Jesús] con la voz quebrada. colla. ésta llega a adaptarse de acuerdo a lo que la rodea. “Entre la realidad y la imaginación” se encuentra el relato de «La mujer del duende». Si antes de esta nueva manera de ver. por ejemplo. o agua clara de lejanas fuentes. entre las memorias colectivas es posible que la sordidez del racismo. A pocos pasos estaba la cumbre cubierta de una gran alfombra verde. iban al monte y traían leña.5 cincho. esos privilegios corren el peligro de ser tocados por los advenedizos. [---] De rato en rato se escuchaba el viento… [---] Durante el tiempo que Jesús vivió en el cincho. sin explicaciones ni reproches. no dejó de escuchar el viento. aquí no se produce venganza alguna. El sol ya se anunciaba en los lejanos cerros. “Entre la realidad y la imaginación” se encuentran las creencias y las visiones de mundo en el espacio geográfico-cultural que se recrea en el cuento de Manuel Vargas. la memoria colectiva era común en Oriente y Occidente.

Vargas. 1992. «Encrucijada». 1982. Martín. Manuel. Editorial Horizonte. Ltd.. Methuen & Co. de 60 años. en Chari-Charazani. La voz y su huella. «Encuentro» (sin más datos bibliográficos). «El cóndor y la cholita» narración recopilada en una entrevista a don Ricardo Chura.6 BIBLIOGRAFÍA CITADA Y DE CONSULTA     Lienhard. «La mujer del duende». Oralidad y escritura. . Londres. Lima. Ong. Walter J.