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Oportunidad para nuevas inversiones

Por Manuel Gross Osses

Un acalorado debate se vive en el Parlamento debido a la exigencia impuesta por varios


diputados y senadores en el sentido de que las regiones deben recibir nuevos fondos
equivalentes a los que el gobierno destinará al intento de salvar al moribundo Plan
Transantiago, “ese error tremendo que cometió gente que todavía no da la cara”, en palabras
del diputado Fernando Meza. En particular, argumentando las tremendas diferencias en
calidad de vida existentes entre Santiago y la Región de la Araucanía, el diputado dijo que
esta región debería recibir unos 52 millones de dólares adicionales: “Si dividimos esos 290
millones en la cantidad de personas que vive en Santiago, ese valor debe ser multiplicado por
la cantidad de habitantes que tiene cada una de las regiones del país y en particular para la
Región de la Araucanía esa cantidad de dinero equivale a casi 52 millones de dólares. No
pedimos ni más ni menos, sólo lo que efectivamente nos corresponde como región”.

Conocidas son las ineficiencias e irregularidades cometidas en muchos proyectos impulsados


por el gobierno central, siendo el Transantiago y el derroche de 1400 millones de dólares en
Ferrocarriles unos verdaderos monumentos a la ineptitud e irresponsabilidad de funcionarios
de alto nivel que todavía siguen sin ser responsabilizados. Aunque todavía no es posible saber
cuánto dinero será destinado finalmente a esta región, es imprescindible aprender de los
errores cometidos, tanto los mencionados como los cometidos en Chile Deportes y en el Plan
de Generación de Empleos (PGE), siendo ahora la responsabilidad de los CORES y los
alcaldes asegurar que cada peso que se invierta llegue efectivamente a atenuar o resolver
alguna necesidad específica de la gente.

También se sabe que esta no es la mejor forma de asignar fondos a las regiones, porque no se
toma en cuenta las distintas realidades y carencias de cada región en particular, pero esta
deficiencia, dentro de la Región, no pude ser extendida a las comunas, porque los recursos no
deben asignarse por cuoteo sino que por la correcta evaluación socio-económica de los
proyectos que se formulen para satisfacer objetivos específicos. En este sentido, la lista de
carencias puede ser interminable, que las sufren casi todas las comunidades y personas en
particular, y en circunstancias que la mayoría de los municipios históricamente tienen déficits
de recursos y de capacidad profesional en la formulación de proyectos. Sin embargo, nadie
cometerá un error si se mantiene el foco en el RESULTADO sobre las necesidades reales de
las personas y dejan de alardear de los “esfuerzos” que realicen.

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