El Mensaje

El mensaje.

Poco antes de que la noche se acabase, en la pista de baile había algunas parejas bailando somnolientas o mareadas por la bebida y la hora que les instigaban a sentimientos de culpabilidad. Sin embargo, en este tremendo ambiente había una excepción estatuaria. Dos mujeres jóvenes, recién reunidas por la casualidad y la pasión, bailaban lentamente el ultimo baile. En los ojos que habían perdido la capacidad de visión periférica, mirándose solo recíprocamente, se podía leer que las dos deseaban nada mas que a la otra. Antes de irse, realmente confundida por la atracción que sentía, A. se encaminó un poco afligida hacia el guardarropa para coger su chaqueta e irse a casa. Pero el juego y la norma del enamoramiento estaban a punto de alegrar su cara y su vida tal como el tiempo cambia de repente porque justamente antes de que saliese M. la sorprendió cogiéndole el brazo, decirle algo emocionada y acabar susurrándole: "Y tu... ¡eres mi destino!” Y mirad como en un vaporo soporífero que parecía dibujado con las papilas gustativas del primero beso, dibujado con las endorfinas arrojadas en la mar de las emociones que los cuerpos que por primera vez se tocan, se estableció el principio de un destino de amor... En un viernes friolero, otro que consumía con la misma falta de apetito en su camino hacia al trabajo, como andaba mirando hacia el suelo nevado, M. notó un pedazo de papel, al parecer, perdido. Pensando que es una carta con relámpagos confesiones del desesperado amor que un amante apresurado y sobreexcitado perdió, la recogió por su conocida curiosidad y empezó a leer. Una letra que se parecía a su propria letra, la sorprendió; parecía una clase de poesía, una especie

de poema acróstico, de esos en los que determinadas letras forman una palabra, una expresión. Pero no resulta ninguna palabra de este manojo de letras, dijo en silencio después de seguir con los ojos el grupo de palabras: soy el visual en el autorretrato que me construye con la punta del lápiz soy la física cuántica detrás del indicador destino la formula por el divino inscrito en el estante de las sobras inconscientes una referencia mínima Alrededor, después de la recita de este conjuro, los colores se transformaron sin que ella se dé cuenta, en un sepia especifico a las fotos antiguas, en un ambiente de preguerra de paz genésica, todo anteponiéndose a un estado de espera. Tal vez alguien que le sonasen los versos, se los garabateó en este pedazo de papel, se dijo a sí misma antes de echarlo al fondo del abismo indiferente de su bolsillo donde jamás buscaba otra cosa además de una servilleta cuando estaba resfriada, siguiendo soñolienta su camino hacia el trabajo. Trabajaba como asesora en un pequeño colegio y no se daba prisa ni con sus pasos, ni con su animo hacia lo que tenía que hacer para aquel día: totalizar y

transcribir los puntos obtenidos por los alumnos en algunas pruebas de inteligencia que el Ministro de educación requería. Hundida en pensamientos proyectados en el suelo, pensamientos de insatisfacción con su proprio estado de existencia, había llegado totalmente inconsciente de los cambios que habían ocurrido a su alrededor. Entró en un colegio que había sido antes el colegio de sus primer años de estudio. La luz era diferente, el aire era mas fresco, el suelo tenía la alfombra que era gastada por las pisadas de los profesores de la pre-revolución, las puertas llevaban picaportes de tienda de antigüedades, sobre la placa de identificación del colegio ya no ponía "Numero 9" sino "Constantino" y a su alrededor no se veía nadie, era extrañamente sola. Notando solo un gabinete inundado por la luz del sol en la cual bailaba un polvo feliz como suele estar en los días de fiesta, sonrío satisfecha en si misma, se dejó la chaqueta y cogió unas carpetas. Como estaba acostumbrada trabajar los fines de la semana cuando no había gente, no notó el peculiar del hecho que hoy es viernes y debería estar lleno, la mar de actividad y gente. Su teléfono sonó. Era el director. No le contestó y con una vaga sensación de angustia, se sentó, abrió una carpeta y garabateó unos números sobre un pedazo de papel que le hizo acordarse de el poema del bolsillo. Lo sacó y lo leyó con algo de prisa, como sí había realizado algo, como sí se le había revelado algo, ¡y sí! ¡Eureka!! Descubrió que el poema tenía otro sentido si lo leía desde el fin. Y leyó en voz alta: una referencia mínima el estante de las sobras inconscientes inscrito en la formula por el divino

detrás del indicador destino soy la física cuántica la punta del lápiz en el autorretrato que me construye con el visual soy M. ni siquiera tuvo tiempo para reflejar que... - ¡Soy! - Se oyó una voz familiar detrás de la puerta abierta del gabinete. Adelantando bastante lento con un paso para poder entrar, delante ella, en el otro lado del cuarto entró un hombre que se parecía formidablemente a su padre. De repente se dio cuenta de todos los cambios que ocurrieron a su alrededor y de todo el innatural de la situación. Apresurada para averiguar todo este dilema, preguntó al joven que añadía a la sensación de raro con su sorprendente similitud, si no le podía ayudar en algo. - Sí, agradecería tu ayuda, dijo el desconocido "conocido". Me alegro oírte decir esto, pero de hecho estoy aquí para que te ayudemos a ti, dijo sonriendo amablemente. Dime, ¿estas feliz? Con los ojos abiertos hasta la mudez ella respondió: - ¿Aita? - Podría jurar que ese hombre era su padre cuando era joven, tanto se asemejaban. ¡Pero este se murió cuando ella era pequeña! ¿Por el amor de dios, que ocurre aquí? - No soy exactamente tu padre, dijo el intrigante duplicado, pero tengo su aspecto para que, generalmente, pudierais aceptar el mensaje que te estoy a punto de dar.

"¿Pudierais?" ¿Quien? ¿Nosotros, los humanos? No se desmayó porque a pesar de su estatura, era bastante fuerte, pero sus poderes apenas aguantaron escuchando como después de recitar aquel conjuro que había encontrado por el camino, había invocado al proprio Dios que podía "ser" cualquier de nosotros, "circulando" de un ser al otro. Solo de esta manera pudo explicarle quien o que es, porque su forma de existencia no se podía comprender con la capacidad limitada de la mente humana. - Si una gallina pudiera comprender que es una gallina, eso cambiaría su código genético entero hasta cambiándose en una especie totalmente diferente, continuó el hombre misterioso. Nuestros mundos solo se pueden rozar porque sino, mas del mundo que conoces no existiera. ¡Debes aspirar, soñar y creer con toda tu alma en algo! ¡Cuidado! he dicho "en algo", no necesariamente en "Dios". ¡Esto es el secreto! Y porque la verdad es redentor, dijo el dios con el rostro de su padre, te daré el tesoro de conocer la verdad. ¡Ay! ¡Que vértigo! Era demasiado, ¿pero que era todo esto? ¿Que números mostrarían los índices vitales si su corazon estuviera conectado a un monitor? ¿Que habría podido preguntar de primero, desde todas las preguntas que la humanidad tiene desde la génesis: ¿Quien es Él? ¿A Él quien le creyó? ¿ El destino nos lo hace Él o nos lo hacemos nosotros? Si nuestros mundos solo se rozan, eso significa que hay mas de nuestro mundo y entonces ¿cuantos mundos existan mas y como son? ¿Y porque se ha revelado exactamente a ella? ¿Ella le ha llamado? ...¡¡¡Y justo antes de abrir la boca, se despierta!!! Tirada de la realidad virtual del sueño por la alarma del reloj, se despertó muy confundida. ¡Que sueño mas raro! pensó algo intrigada por el misterio del sueño.

Fragmentos que casi podía saborear, regresaban como una avalancha... "¡Destino!"... se dijo susurrando, absorta en la película del sueño. Se dio cuenta de que ha tenido que "llamar" al proprio Dios para decirle que nada mas le satisfacía, que era el "autorretrato que se construía del visual soy" ¡y que había sido y que había vivido hasta ahora, no era lo que deseaba! Porque ¡deseaba a A.!, a ESA mujer de cuyos brazos no quería alejarse ni siquiera para una corta despedida... En la noche del sueño, bailaron hasta la madrugada y al reflejar sobre el "consejo de dios" de creer y perseguir su felicidad, antes de marcharse cogió el brazo de su amada y le confeso con emoción: - No hace mucho tiempo te he conocido en este sitio donde la fascinación sera la ultima palabra para describirle su naturaleza y su conjunción. Pero aquí estabas, encuadrada perfectamente en el marco cautivador de tus facciones y tus gestos de princesa revoltosa. Era esencia de magia cada mirada que dirigías hacia mi y desde cuando te he conocido, en cada noche mi corazón quiere irse calmo a dormir, estar tan cansado después de largas tormentas emocionales que estoy viviendo al menor signo transmitido por tu magnetismo irresistible. No era feliz. ¡Antes de conocerte, mi vida había pasado desde un cero, una fila de despertamientos y descansos que no la he vivido de verdad, a una pelicula que apenas puedo poner en pausa, por la noche, para poder dormir! Con cada paso que hago siento que dejo detrás una ciudad derrumbándose, y nuevos asfaltos se están construyendo delante de mi como los mundos reservados por los elegidos... Me sacudes los miedos-monstruos como a los copos de nieve de la valla cansada por la carga, y mis esperanzas en muerte clínica reaniman a la vida que hasta ahora ha esperado el coraje de cumplir un destino...

Y tu... ¡eres mi destino!

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