QUEMAS AGROPECUARIAS E INCENDIOS FORESTALES: ¿QUÉ SE PIERDE Y QUÉ SE GANA?

QUEMAS AGROPECUARIAS E INCENDIOS FORESTALES:

¿QUÉ SE PIERDE y QUÉ SE GANA?
Texto e Ilustraciones: Ernesto Ráez Luna Con la colaboración de: Cecilia Macera, Alejandra Watanabe, Angel Félix y Juan Carlos Ulloa

UPCH
Con el apoyo de:

Cartilla informativa del Observatorio del Fuego. Centro para la Sostenibilidad Ambiental, Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Fotografía: Foster Brown

Incendio forestal.

Todos los años, entre julio y octubre, la sierra y la selva del Perú se llenan de fuego y humo. Una espesa neblina gris-amarillenta destiñe al sol y reduce la visibilidad. El aire se preña de sustancias que provocan irritaciones en los ojos, la nariz y la garganta. Aunque el tiempo del fuego y del humo coincide con la época seca o verano regional, cuando la lluvia es escasa, no se trata de un fenómeno climático, sino de un acto masivo y

conciente de miles de personas, que encienden pastos, purmas1 y bosques recién tumbados. Lo hacen para desbrozar el suelo, fertilizarlo con las cenizas de las plantas quemadas, ahuyentar alimañas e iniciar una campaña agrícola. Algunos, erróneamente, también queman para atraer la lluvia. El fuego resulta más práctico y económico que desbrozar a mano o con

maquinaria, o comprar fertilizante. Esta es la teoría. En la práctica, muchas veces el fuego escapa de control, resulta más intenso o llega más lejos de lo deseado. En consecuencia, produce pérdidas materiales y lesiones, propias y ajenas. El costo en la salud y la calidad de vida que representa respirar por semanas, año tras año, sustancias irritantes, nadie lo cuenta. El fuego descontrolado también le ha costado la vida a

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Vegetación selvática con arbustos y árboles que rebrota en parcelas deforestadas, en barbecho o abandonadas (bosque secundario).

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muchas personas. Sin embargo, no existe un registro sistemático de estos perjuicios, más allá de los reportes internos de bomberos y centros de salud, o los casos catastróficos recogidos por el INDECI2 . Mucha gente nunca informa o denuncia, y parece que no pasara nada. Esta cartilla busca que conozcamos mejor el fuego, y que desarrollemos una mejor comprensión sobre la necesidad de controlarlo. Ofrece una mirada de gran escala al efecto de las quemas estacionales en el Perú, y algunos ejemplos y datos regionales. El fuego controlado puede ser benéfico; pero librado a su suerte siempre acaba causando mucho daño. Esta cartilla se refiere sobre todo a procesos y ejemplos de la selva amazónica, donde está la mayor extensión de bosques del Perú; pero el efecto benéfico de la vegetación natural y la amenaza que representa el fuego contra nuestra salud ecológica son cuestiones válidas en todo el territorio nacional y en el mundo entero. Los bosques secos y lomas de la costa, los bosquecillo andinos, los páramos y las punas son incluso más vulnerables que la selva amazónica y deben ser protegidos del fuego descontrolado.

Focos de fuego 2004-2008 en Madre de Dios. Las quemas e incendios forestales ocurren principalmente cerca de la carretera Interoceánica Sur y alrededor de los centros poblados. FUENTE: INPE, Brasil. Focos de fuego 20042008 en Madre de Dios. Las quemas e incendios forestales ocurren principalmente en los meses más secos (agostooctubre). FUENTE: INPE, Brasil.

El Observatorio del Fuego es una iniciativa del Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (CSA). Fue lanzado el año 2008 con el apoyo de la Fundación AVINA. El CSA publica un Boletín del Fuego y participa en la Comisión Regional de Quemas de Madre de Dios. La Asociación AMPA (Amazónicos por la Amazonía), a partir del 2010, publica también un Boletín del Fuego y promueve políticas públicas para el control de quemas e incendios forestales en la región San Martín. El CSA ha propuesto al Ministerio del Ambiente colaborar en la elaboración de un diagnóstico del impacto económico-ecológico del fuego en el Perú, que oriente una política nacional sinérgica con el Programa Nacional de Protección de Bosques y con la política nacional de mitigación del cambio climático.

La Ley Forestal y de Fauna Silvestre vigente (27308, del 2000) ordena que el Plan Nacional de Desarrollo Forestal debe incluir un Sistema Nacional de Prevención y Control de Incendios Forestales (Artículo 4º). Sin embargo, tal sistema jamás fue implementado. El proyecto de nueva Ley Forestal actualmente en debate también estipula un plan nacional similar: ¿Correrá la misma suerte que en la Ley vigente?

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Instituto Nacional de Defensa Civil.

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RELACIONES ECOLÓGICAS ENTRE EL BOSQUE, EL FUEGO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO
Todos hemos oído hablar sobre el cambio climático. Existe mucha alarma sobre el calentamiento del aire y los océanos. Se dice, por ejemplo, que producirá mayores huracanes y sequías. Los científicos predicen que las épocas secas serán cada vez más intensas y prolongadas en la selva. En todo el Perú, se predice que habrá cada vez menos agua dulce disponible. Estas son malas noticias. La buena noticia es que en el Perú podemos alejar o debilitar este oscuro futuro y ––además—— podemos obtener beneficios económicos por nuestro esfuerzo. Esto se debe a que controlamos dos factores principales: el bosque lluvioso amazónico y el fuego. La mitad del territorio peruano y la mayor parte de la selva baja, están todavía cubiertas de bosques antiguos y densos, aunque muchas veces ya se ha extraído la madera más costosa. Estos bosques tienen dos características que se oponen al cambio climático: Primero, contienen atrapadas grandes cantidades de carbono, en la gran masa de árboles, en el suelo y en el fondo de cochas y aguajales. Justamente, es la liberación de carbono en el aire, en forma de gas carbónico (CO2), la que está produciendo el calentamiento del clima del planeta. Las plantas toman carbono del aire para formar materia orgánica, y reducen la concentración de gas carbónico en la atmósfera. Segundo, el bosque contiene muchísima agua en el suelo, en los ríos, arroyos, cochas y aguajales; pero también en el cuerpo de animales y plantas (más de la mitad del peso de un árbol es agua). Una parte de esta agua se evapora de ríos y lagunas o es transpirada (sudada) por animales, plantas y personas, todo el tiempo. A eso llamamos evapo-transpiración.
Fotografía: AMPA

El agua evapo-transpirada forma nubes que producen lluvias benéficas. Es decir, la selva produce su propia lluvia. Nos preocupa que el cambio climático causará sequías; pero el bosque atrapa agua, la libera poco a poco y nos protege de la sequía. Mantener el bosque sano depende de nosotros. Está en nuestras manos. Por otro lado, el fuego, cuando quema las plantas, libera el carbono y el agua que estas contienen. El fuego es encendido por las personas la inmensa mayoría de las veces. Las chacras no «se queman» solas, sino que son quemadas concientemente. En otras palabras, también está en nuestra manos controlar el fuego.

Quema agropecuaria.

Hoy existen mercados internacionales donde se paga por acciones que reduzcan la emisión de carbono a la atmósfera y reduzcan la velocidad del calentamiento climático. Mantener bosques saludables es una de las acciones posibles. Muchas organizaciones y países con grandes extensiones de bosque, incluído el Perú, vienen desarrollando iniciativas de negocio sustentadas en evitar la deforestación. El conjunto de mecanismos institucionales, comerciales, financieros y científicos relacionado con dichas iniciativas se conoce como «REDD» (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques).

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DIBUJANDO LAS RELACIONES BOSQUE - FUEGO - CLIMA
Para poder actuar efectivamente, nos conviene entender las relaciones entre bosque, fuego, cambio climático y nuestras propias acciones. Con ese fin, hemos dibujado una figura o diagrama que muestra esas relaciones. Parece complicado al principio; pero se puede aprender a leer rápidamente. El diagrama se lee de izquierda a derecha. En FONDO VERDE está el bosque en distintas condiciones (antiguo, raleado, etc.). Las acciones humanas, que podemos controlar, están en FONDO AMARILLO. Las flechas indican el orden en que ocurren las cosas, las causas y efectos. Así, la TUMBA de bosque precede a la QUEMA, y una flecha va de la primera a la segunda. También, el BOSQUE ANTIGUO, por efecto de la TALA SELECTIVA se vuelve un BOSQUE RALEADO. Las secuencias, causas y efectos forman cadenas que se entrecruzan y forman una especie de red. El diagrama no muestra todas las posibles secuencias (eso formaría una red muy enredada, como un plato de tallarines); sólo mostramos las conexiones más relevantes. Vamos a explicar cada parte de esta red, cada acción y cada consecuencia. Se puede seguir la lectura con el diagrama en frente. Las etiquetas coloreadas ayudan a ubicar en el diagrama lo que se va leyendo. Miremos el extremo izquierdo del diagrama. Empezamos por el BOSQUE ANTIGUO, alto o maduro. Todos debiéramos alguna vez en la vida experimentar en nuestra propia piel cómo se siente un bosque por dentro, cómo se siente la puna, cómo se siente el mar, cómo se siente un desierto. También con los sentidos aprendemos a entender y querer a nuestra tierra. Un bosque amazónico antiguo y saludable tiene mucha sombra, se siente húmedo y fresco. Incluso en días muy calurosos, es mucho más cómodo estar dentro del bosque que bajo los rayos del sol. Este bosque fresco y húmedo se resiste al fuego, es difícil de quemar.
Fotografía: Guillermo Knell

Bosque primario.

LA MADERA Y EL FUEGO
Una actividad económica principal en la selva es la extracción de madera, la actividad dominante del sector forestal. En América tropical, incluyendo al Perú, nadie saca ni vende toda la madera de la selva, sólo se talan, selectivamente, algunas especies como el cedro y la caoba que tienen alto valor y buen precio. A diferencia de los bosques templados, los bosques tropicales tienen muchas especies de poco valor comercial. Así, la mayor parte de un bosque explotado siempre sigue en pie. ¿Cómo afecta la TALA SELECTIVA al bosque? Cada vez que talamos un árbol, abrimos un espacio vacío en el techo del bosque (un claro). Por ese claro, inFotografía: AMPA

Bosque más seco, abierto e inflamable.

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Fotografía: Alicia Kuroiwa

Chacras y pastos pobres.

gresan directamente al bosque la luz y el calor del sol. Dependiendo de cuántos palos grandes saquemos, habrá más o menos claros. Dependiendo del cuidado y la habilidad con que realicemos la tala, habrá claros más grandes o más pequeños. Con

mucha frecuencia, se daña un montón de palos pequeños por cada árbol extraído, simplemente por falta de cuidado y entrenamiento. Esto es muy importante: Una extracción forestal bien planificada y con personal bien entrenado, tiene bajo im-

pacto sobre el bosque. Normalmente, los claros causados por la tala se van cerrando solos, naturalmente. En unas décadas, habrá de nuevo árboles altos con valor comercial, tapando el hueco. Ese es el principio básico del manejo forestal. Pero si la tala es muy intensa, muy repetida o muy descuidada, irá quedando un BOSQUE RALEADO y «descremado», con poco valor comercial y con huecos por los que entra el sol. El calor solar seca el bosque por dentro y lo hace más inflamable. Es más fácil que un bosque raleado se incendie. Es el tipo de bosques que vemos frecuentemente dentro de predios agrícolas y cerca de poblados, donde todo el mundo ha ido sacando madera por su cuenta. La consecuencia es notable: Los incendios forestales son más probables cerca de casas y poblados, justamente donde pueden causar más daño a los seres humanos.

LA AGRICULTURA Y EL FUEGO
Hemos visto que la tala selectiva deja bosques raleados; pero en pie. No causa, al menos en un primer momento, deforestación. La principal causa de deforestación en el Perú es agropecuaria, la instalación de cultivos y pasturas donde había bosque. A diferencia de Brasil, tenemos muy pocos grandes propietarios agrarios en la selva. La mayoría de los predios agropecuarios son pequeños y medianos, de unas cuantas hectáreas, pocas veces más de 100. La manera de proceder de los agricultores es la siguiente: Se tumba (con hacha, motosierra o maquinaria pesada) todos los árboles de un trozo de bosque, se quema lo tumbado y se siembra en el suelo deforestado. ¿Cómo afecta la TUMBA Y QUEMA al bosque? Lo más evidente es que la tumba acaba directamente con el bosque, es deforestación inmediata. Pero, además, se establece un proceso o una cadena de acontecimientos que se repiten por varios años, de manera circular o cíclica. Eso está representado en el diagrama por las flechas circulares naranjas. Si seguimos esas flechas, entramos a lo que se llama un círculo vicioso (lo mismo se repite una y otra vez). Tras un período de buena producción (de maíz, pastos, etc.), la fertilidad del suelo disminuye, aparecen CHACRAS Y PASTOS POBRES, hay que dejar descansar el suelo, y si queremos
Fotografía: Ernesto Ráez Luna

Bosque fragmentado.

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producir necesitamos tumbar nuevo bosque. Además, según llega más gente a establecerse (por ejemplo, si se abren o mejoran carreteras), se tumba y quema más bosque. Más tumba significa más quema y más CO2 (carbono) liberado en la atmósfera. Además, significa una progresiva acumulación de tierra improductiva, que se convierte en purmas o en pastos salvajes (como el arrocillo), y que queda en barbecho prolongado o simplemente abandonada. Se calcula que alrededor de 100,000 hectáreas de bosque son sometidas a este ciclo cada año. Ya existen unos diez millones de tierras deforestadas e improductivas en la selva peruana y cada vez va quedando menos bosque. Claro que hay variaciones a esta historia. Por ejemplo, muchos agricultores manejan sus barbechos y purmas, y así no tienen que abrir nuevo bosque a cada rato; pero igual tienen que rozar (limpiar la vegetación espontánea) y quemar, y la tierra poco a poco va perdiendo fertilidad. No es un proceso rápido, sino de varios años. El camino es largo; pero sabemos adónde se dirige. Es un círculo de progresiva destrucción, como una espiral descendente. Además de chacras, pastos pobres y purmas, en el proceso van quedando manchas aisladas de bosque antiguo, que se «salvaron» de la tumba y quema, cada vez más pequeñas y desconectadas. A eso llamamos BOSQUE FRAGMENTADO, y lo podemos ver cerca de las carreteras y en medio de potreros. A estas manchas de bosque también les entra más luz y calor que al bosque antiguo continuo. En consecuencia, son más secas y más inflamables y se queman con mayor facilidad.

EL FUEGO FUERA DE CONTROL
Fotografía: Pedro Casanova

Efecto de quemas fuera de control: bienes destruídos.

Ahora nos enfocamos en lo que ocurre cuando se produce una QUEMA FUERA DE CONTROL, es decir, una quema que resulta más intensa (más caliente) o más extensa (más grande) de lo deseado. Quemas fuera de control ocurren con demasiada frecuencia y causan daños cuantiosos. Si una quema es demasiado caliente, puede matar a los microorganismos del suelo y comprometer la fertilidad que se buscaba recuperar. Además, el fuego intenso provoca fuertes turbulencias de aire y produce su propio combustible (hojas y ramas resecadas por el calor de la propia quema), de modo que las pavesas encendidas son impulsadas por el aire turbulento y pueden saltar por fuera de los límites previstos en un abrir y cerrar de ojos, extendiendo el fuego. Por ello, siempre es necesario vigilar cercanamente las quemas y manejarlas hasta que se apaguen. Encender fuego y abandonarlo es una irresponsabilidad criminal. Paradójicamente, mucha gente espera a que la vegetación tumbada esté muy seca, después de varios días sin lluvia, y elige los días más calurosos o ventosos del año, para quemar. En estas condiciones, el

riesgo de perder control del fuego es máximo. Si una quema escapa dentro del bosque aledaño, tendremos un INCENDIO FORESTAL. Ya hemos dicho que el bosque normalmente se resiste a coger fuego, porque contiene mucha humedad en la hojarasca, en las propias plantas y en el aire dentro del bosque. Pero en días muy calientes, en tiempos de fuerte viento o sequía, o cuando el bosque se ha incendiado antes, el fuego consigue prender. Con el tiempo, el bosque se puede recuperar; pero si un mismo bosque sufre incendios repetidos y relativamente frecuentes, irá cambiando cada vez más, hacia un BOSQUE MÁS SECO, ABIERTO E INFLAMABLE, hasta desaparecer en forma de sabana, matorral o pastizal, es decir, ecosistemas dominados por plantas que resisten al fuego y que incluso se ven favorecidas por el fuego. El ciclo de incendios repetidos y progresiva degradación del bosque es otro círculo vicioso (mostrado por las flechas circulares naranjas en el diagrama) que debemos evitar. Por supuesto, cada vez que se quema el bosque, grandes cantidades de carbono (en forma de CO2 ) son liberadas a a la atmósfera.

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EL FUEGO MATA AL BOSQUE
Un dato clave es que el bosque amazónico está preparado para resistirse al fuego; pero no está preparado para soportarlo. Es como un guerrero bravo para combatir; pero pusilánime en la derrota. Muchas especies de árboles de la selva no sobreviven a un incendio leve, aunque el fuego no pase más allá de avanzar por el suelo y lamer la base de los troncos. El fuego superficial puede ser suficiente para matar árboles adultos. Meses después de un incendio superficial, muchos árboles mueren de pie dentro del bosque. Sus copas marchitas destacan. Las plantas que sobreviven suelen tener predisposición para el fuego: aunque se quemen, producen rebrotes y nuevas plantas. En consecuencia, los incendios forestales cambian la composición (las diferentes especies vivas) de un bosque. Así, después de unas pocas veces que el fuego ingresa repetidamente al mismo bosque, se entra a un nuevo círculo vicioso que conduce al FIN DEL BOSQUE. El bosque empieza a morir, desapareFotografía: AMPA

Vista de bosque incendiado.

cen las especies más vulnerables al fuego y se instalan especies resistentes o propensas al fuego. Se produce una progresiva transformación del bosque en otro ecosistema, un pas-

tizal o un monte arbustivo predispuesto al fuego, con mucho menos plantas y animales, y mucho más inflamable. Ocurre en el transcurso de varios años; pero ocurre.
Fotografía: Marilú Bacigalupo

Fin del bosque.

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EL FUEGO Y EL CLIMA
Ya vimos cómo las quemas sin manejo, demasiado intensas o demasiado extensas, contribuyen a la degradación del bosque y a la deforestación. Ahora nos enfocamos en los fenómenos que afectan a la atmósfera (la fina capa de gases que abriga a nuestro planeta) y al clima regional y global. El humo de quemas e incendios oculta la luz solar y además dificulta la formación de nubes de lluvia. La luz solar provee la energía necesaria para la fotosíntesis, el proceso en que las plantas verdes producen ——a partir del carbono del aire, el agua y los minerales del suelo—— la materia viva que nosotros conocemos como madera, frutos y productos agrarios. Sobre la fotosíntesis se sostiene la mayor parte de la vida y la biodiversidad, y toda la producción agropecuaria. Bajo la bruma del humo, la fotosíntesis se ve afectada. Existe evidencia de que el humo, en efecto, ahuyenta lluvia. Con la lluvia ahuyentada por el humo, también disminuye la fotosíntesis, porque le falta agua al suelo y a las plantas (recordemos que las quemas se concentran en el momento más álgido de la estación seca). Esto se conoce como estrés hídrico: ningún organismo sediento puede producir adecuadamente. En otras palabras, el fuego tiene un efecto negativo sobre el clima local y sobre la productividad del bosque y de las actividades agropecuarias. Pero el fuego también puede afectar el clima regional, porque el viento transporta el humo a grandes distancias. Eso lo vemos todos los años, en septiembre, cuando el viento del sur arrastra hasta nuestra región el humo de quemas que ocurren en Brasil y Bolivia.
Imagen: Foster Brown

Humo transfronterizo. Imagen satelital de la NASA muestra el humo de las quemas agropecuarias en Bolivia y Brasil (manchas rojas) arrastrado por el viento del «friaje» hacia la selva peruana. El lago Titicaca se aprecia en la esquina inferior izquierda. Más arriba, se ven la cuenca del río Madre de Dios y la carretera Interoceánica Sur con quemas activas. FUENTE: Aqua MODIS, 17-sep-2005

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Ya que hablamos de lluvia, ¿de dónde viene el agua que llueve sobre la Amazonía? Buena parte de esa agua proviene de la evapotranspiración del propio bosque amazónico. Es decir, el bosque alimenta la lluvia. Pero un bosque sometido a la sequía y al fuego está seco por dentro, tiene poca agua para aportar a la atmósfera. Aquí se produce, entonces, un doble círculo vicioso: más fuego contribuye a más sequía y más sequía produce un bosque inflamable que además no aporta suficiente agua a la atmósfera, lo cual lo hace más propenso al fuego y además prolonga o intensifica las sequías. En el diagrama, este doble círculo vicioso está destacado con flechas circulares naranjas. Un bosque sometido a este régimen se irá transformando en una vegetación cada vez más seca y abierta, hasta dejar de ser bosque. Con el bosque, se irá la lluvia. Sin lluvia, no habrá agricultura que aguante. Al mismo tiempo, el anhidrido de carbono, dióxido de carbono o gas carbónico (el famoso CO2 ) liberado en todas las quemas e incendios se viene acumulando en la atmósfera, concentrando el calor del sol y provocando el calentamiento climático global del que todos hablan en estos días. Nuestros agricultores y campesinos, los habitantes de la selva y las ciudades amazónicas, tienen directa influencia sobre el clima de la tierra; no es solamente una responsabilidad de los países industrializados. Esta influencia personal y comunitaria puede ser muy significativa. Por ejemplo, en la hermana ciudad de Rio Branco, en la Amazonía brasileña, el aporte promedio de carbono atmosférico por persona es mayor que el promedio de una persona de los Estados Unidos, si sumamos las quemas y el uso de petróleo. Con la carretera Interoceánica Sur, la nueva colonización deforestadora, la fiebre del oro y el crecimiento de ciu-

dades como Puerto Maldonado e Iberia, en la selva peruana, pronto estaremos contribuyendo al cambio climático tanto o más que nuestros amigos brasileños. Todavía nos queda muchísimo bosque. Depende de nosotros conservarlo o destruirlo. Contrariamente a lo que siempre se dice, no es responsabilidad de otros, sino de nosotros: una responsabilidad de cada persona individual que utiliza el fuego, quema basuras o tumba bosque. Felizmente, existen alternativas al uso agropecuario del fuego, y el propio

fuego puede ser manejado para que produzca el mayor beneficio con el menor daño posible. También existen herramientas para gestionar el crecimiento de nuestras ciudades de manera ambientalmente amigable. Por ejemplo, el Gobierno Regional de Madre de Dios ha establecido una Comisión de Quemas y avanza hacia el establecimiento de una estrategia para reducir la ocurrencia de quemas fuera de control y prevenir los incendios forestales. Los gobiernos locales también necesitan incorporar en sus planes la vigilancia del fuego. Ofrezcamos nuestro apoyo.

Un Año de Fuego en el Perú. Focos de calor detectados por el satélite Aqua de la NASA, del 1-nov-2009 al 31-oct-2010. Las tres concentraciones de fuego en la selva corresponden, de N a S, a San Martín, Ucayali (Pucallpa y carretera Federico Basadre) y Madre de Dios (Puerto Maldonado, Iberia y carretera Interoceánica Sur). FUENTE: INPE, Brasil,

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CONTACTOS Y FUENTES DE INFORMACIÓN
Observatorio del Fuego: observatoriodelfuego@csa-upch.org Responsables: eraez@csa-upch.org / afelix@csa-upch.org / c.flores@ampaperu.info Grupo de Trabajo sobre Quemas, Iniciativa MAP: http://map-amazonia.net/forum/forumdisplay.php?f=4 INPE (Brasil) -Datos y Mapas de Fuego en Sudamérica: http://www.dpi.inpe.br/proarco/bdqueimadas/ Universidad de Maryland –– Datos y Mapas de Fuego en el Mundo: http://maps.geog.umd.edu/firms/
Fotografía: Ernesto Ráez Luna

Quema agropecuaria. © CSA - Centro para la Sostenibilidad Ambiental UPCH - Universidad Peruana Cayetano Heredia Diseño y Diagramación: Renzo Espinel / Luis de la Lama Impresión: LETTERA GRÁFICA S.A.C. Tiraje: 1,000 unidades Impreso en Perú Lima, noviembre de 2010

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