Una poética de la interrupción
Ensayos para Juan B. Ritvo

Alberto Giordano (ed.)

. ISBN 978-987-27432-0-8 1.Rosario .. compilado por Alberto Giordano.1a ed. Alberto Giordano.com. . Psicoanálisis.al. CDD 150.Una poética de la interrupción. I. 140 p. .195 Fecha de catalogación: 29/09/2011 Diseño: Marta Pereyra Ediciones Paradoxa. Alberto Giordano II.Provincia de Santa Fe e-mail: agiordano@arnet. 2011.ar ISBN 978-987-27432-0-8 .] . 21x15 cm. comp. 2011 Viamonte 1358 2000 .Rosario : Ediciones Paradoxa. Ritvo / Alberto Giordano . [et. Ensayos para Juan B. .

La publicación de este libro a casi treinta años de aquel encuentro propiciatorio es un regalo colectivo dedicado a celebrar el talento y la idiosincrasia de un . Koyré). que habrá querido desplazarnos hacia terrenos que sentía más propios. había tenido lugar: la del coordinador en maestro. cuando empezamos a imitar sus gestos y sus fórmulas en nuestras impostaciones docentes. durante meses. y la astucia del coordinador. otra metamorfosis. Cavaillès. La apuesta a una lógica de lo suplementario organizó. también módica pero irreversible. recalamos en Blanchot. que con el tiempo se convirtió en una autoridad en el campo de la Filosofía de la Biología. La presión que ejercían los temas sobre nuestro rudimentario horizonte. Comenzamos con lecturas epistemológicas (Bachelard.Noticia prelimiNar Después de errar durante dos años en busca de alguien que nos explicase por qué se podía hablar de la autonomía del significante respecto del significado (era todo lo que queríamos saber. nos enfrentaron un día con la pregunta por la cosa. por De la gramatología. el de repetición y diferencia y la deslumbrante lógica del sentido. Entre tanto. ingresamos a uno de los grupos de estudio que coordinaba Juan B. La imposibilidad de lo real dejaba de ser un cliché seductor (¡lo habíamos escuchado tantas veces!) para convertirse en una preocupación casi íntima. y después de atravesar el mejor Deleuze. Ritvo. a mediados de 1982. porque el primero en llegar había sido Gustavo Caponi. de ahí en más. Estoy seguro que fue recitando “las dos versiones de lo imaginario” cuando algunos nos convertimos en lo que más tarde elegimos ser: críticos literarios de ascendencia filosófica con vocación de ensayistas. el encadenamiento de las lecturas. Las primeras conversaciones sobre el espacio literario resultaron iniciáticas (lo autobiográfico propende al énfasis). acaso porque presentíamos que desentrañar esa paradoja nos franquearía el acceso a otros niveles de complejidad). en todo caso. algo de lo que nos habíamos apropiado. Pasamos por “Freud y la escena de la escritura”. aunque estuviésemos lejos de dominarlo.

La consigna era amplia: escribir sobre. o a partir de. Lo pudimos armar y envolver gracias a la colaboración generosa y entusiasta de otros amigos y colegas que también supieron encontrarse con Ritvo en circunstancias memorables. por eso cada uno de los convocados le dio a su intervención la forma que encontró más conveniente. G. demasiado solemnes. o en diálogo con los escritos de Ritvo. A. acaso sin reservas.6 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN colega que admiramos y un amigo de extraña fidelidad —en su continuo ausentarse. nuestro deseo de que el libro valga como elogio (pero también como alegato a favor) de las virtudes irritantes de una poética del ensayo que siempre está ajustando cuentas con las estrecheces de un campo que se dice intelectual (nada tan cómodo como la reducción a jerga de un concepto inaplicable) para mejor responder a los intereses del mercado de bienes y prestigio. del homenaje. Ellos suscribirán. El lector advertirá que no hubo respuestas de compromiso. No quisimos abandonarnos a las formalidades. incluso en las más oblicuas se puede leer la incidencia de inclinaciones afectivas. siempre nos queda a mano. .

manera que no me disgusta. cierto trato recíproco. En un sentido.UNa carta JoRGE JINKIS Buenos Aires. habría sido el marco de una posible discusión que quizás podíamos llevar adelante. y no sólo en el sentido de “aplicar” algún saber a campos constituidos por una tradición preexistente. es improcedente construir desde el psicoanálisis algo que funcione como un marco para cualquier otra práctica intelectual. Y en esa marcha. en las antípodas de la hermenéutica. es decir. . no encuentra razones para detenerse ante nada que se presente como saber. sin necesidad de tenerlo presente. algo que no necesariamente sucede cuando estamos en presencia. Menos todavía. desde entonces. al destinatario. permite que. Discutir un asunto que nos importa y que fuera una manera privilegiada de hablar. lo estemos haciendo callados. como la estética o el erotismo. como extrañamente se dice. Hace años —ahora ya son muchos— te propuse un intercambio que fui el primero en no cumplir. Más de una vez dije que lo que escribías podría tal vez pensarse como el proyecto de construcción de una estética cuyo suelo sería el psicoanálisis. al menos para quien la escribe. como quien duda si se trata de acoger un gesto amistoso o tiene que devolver un golpe inesperado. Tenía la idea de que una correspondencia. inadvertidamente. interrumpida antes de iniciarse. cierta proporción. Una carta sostiene una distancia pero también pone en primer plano. Esa iniciativa fracasada. 2010. Eso se debe a la torpeza de mi expresión. en la revista. Pero también es cierto que la interpretación psicoanalítica. aunque tengan límites borrosos. 15 de febrero. uno lleva a cuestas. si la palabra “estética” designa límites semánticos de un dominio. Querido Juan: Finjo una carta. Y cada vez encuentro una mirada interrogativa. las marcas que provienen de esa práctica que es la nuestra.

anulando.8 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Quizás se trata de un equívoco. si hablamos de la suma de ángulos. a veces anexiona. por ejemplo. a veces reemplaza. Tomo como caso una frase tuya: “(…) borrar las huellas es un modo de la perduración: lo borrado perdura en tanto borrado”. cuando nos disponemos al encuentro con el complemento… sigue: “que termina por ser distinto” (ruina del encuentro) y la frase no deja de agregar “suplementario”. y quizás sí. Un punto que la costumbre llama “seguido” detiene la frase pero anuncia —por eso se llama seguido— la continuación: “Es cierto pero también emerge el aspecto complementario”. se trata de eso. Como estas palabras vienen a cuento de “lo que perdura en tanto borrado” y precisamente por esa borradura. Lo que une arruina la identidad. Es cierto que en el campo de la práctica analítica. como la identificación: aunque el uso señala con esa palabra un cierto apego. elijamos un ejemplo. siempre alejándose y en esa progresiva distancia se reencuentra con “otra cosa”. no siempre complementa. distinguiendo. Quisiera apoyarme en este breve fragmento para esbozar algunas observaciones. Se podría entender el complemento por referencia a la función sintáctica que a veces. Que se pueda reencontrar algo que es otra cosa parece un despropósito que no se disuelve en paradoja. Tres planos que me apuro en volver a mezclar. pero también preservando. Lo que suple. es también la designación inevitablemente precaria e incorrecta de una forma de argumentar. Y ocurre que este movimiento “lógico-retórico”. se podría hacerlo respecto de cualquier palabra. Lo que en mi expresión parece referirse a un proyecto teórico o conceptual. es también una manera de perderlo y separarse de él. fusión o confusión con el objeto. y como ese es el modo privilegiado por el psicoanálisis de situar la inscripción de lo singular. pero ahora vaciado de su referencia pragmática o semántica . a veces pudre. lo que separa permite vivir en la diferencia consigo mismo. Se distinguen dos palabras que no tienen asegurada su diferencia en la lengua corriente. estas mismas formulaciones se podrían predicar de algunas nociones. nacido y luego presente en la construcción de algunas nociones del psicoanálisis. sino la determinación de no aclarar el valor para no ir en detrimento de la extensión. aunque sí en ámbitos muy específicos. No subrayo la polivalencia. entonces. ahora. lo hace obligatorio. Y la prisa por seguir. y es también mi manera de hablar de tu escritura. “complemento” y “suplemento” remiten de modo un poco impreciso al uso que podrían tener en la teoría de los conjuntos. pero referidos a elementos muy determinados. sólo a veces. Se separa excluyendo. como ocurre con los suplementos literarios. Borrar es entonces separar.

particularmente en la lectura de la filosofía y en la literatura. en formas hipócritas del respeto. Más bien sospecho que te dejás llevar. Allí. No son iguales los dos “algos”. ¿En qué reside ese pretendido procedimiento? Se trata de una . una falsa oposición. en esa inmixión de discursos. puede operar en muchos otros ámbitos y registros. El campo expuesto a la exploración de esos dolores tiene. el intervalo. en cobardías evasivas. se revela como una trampa del pensamiento. aunque no se reduce a una alcantarilla. La agonía. Es un campo de lucha. los nombres de autor se deflexionan en ismos partidarios y en objetores militantes. pero muchas veces negada en el reconocimiento vacuo y sin consecuencias. es la promesa de que la grieta. si la finitud es un límite provisorio y fracasado de una infinitud que se escapa. de la síntesis. Llamemos a eso un “esquema” (luego corrijo el aire kantiano. Te adjudicaste esa tarea. muchas veces. el segundo abre a lo desconocido y tiene el valor de una promesa. Para alcanzarlo (pero “alcanzar” es perderse) y acompañarte.U N A C A RTA 9 “originaria” y a la vez conservando esa matriz. hay que deshacerse del malestar que provoca no encontrarte en ninguno de los dos lugares del conflicto que. que también era una fiesta. Hay que preservar el conflicto. aunque amo a ese filósofo sin gestos de quien Freud llegó a creer que continuaba su obra: sólo deploro que el imperativo universal no pueda con la singularidad). en el enfrentamiento de lo que se complementa o suplementa. o una posición subjetiva… Si lo que separa une. es tu modo de enfrentar cierto patetismo moral de algunas instituciones. Algo agoniza y a último momento algo se salva y permite seguir. un antagonismo enceguecido. ¿Cómo ocuparse de ello y no reproducir esas detenciones del movimiento? Estableciendo. La palabra “agónico” acude una y otra vez en tus análisis. el nombre ya degradado de “cultura”. tu discurso apunta a la detención como síntoma. una grieta que arruina la composición y también la armonía. que te lleva. podría ser un acontecimiento histórico. en la realidad compartida. una falla por la que se despeña la posibilidad. o una teoría. ya estropeada. que sos llevado por una diablura del estilo. ¿Qué es la detención? El valor fetichístico de cualquier cosa que sufre esa retención dolorosa. la pulcritud universitaria y la prepotencia periodística. Lo que puede estar apuntado por la borradura no es sólo un significante (llamado reprimido). arruinará los términos de la disyunción y el modo congelado de su enfrentamiento. si la continuidad está permitida por lo discontinuo. palabra que tal vez exagera su carácter facticio pero que no lo reduce al valor de un recurso. pero bajo el modo de una palabra crítica. La promesa aludida no es de armonía o felicidad. Lo que llamé “esquema” tiene la apariencia de un procedimiento.

generosidad involuntaria del ánimo íntimo del apartado que se . que no es sentimental. la excepción. los excedentes. primero. Una poética sí. las tachaduras. se convierte en el escenario de la realidad a la que sustituye. cachuzos y lujosos. una especie de sortilegio que se inventa a sí mismo como símbolo del efecto que busca lograr. al campo pulsional donde se despliega la escritura. las fracturas y quiebres. de un asunto que concluye en una resolución forzada. de un trato. La cuestión resulta ser el modo de encarar la cuestión. quisquillosa. Está. Pero aun así. La escritura es un teatro que acoge lo insólito. de una boca.10 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN estrategia de suspensión. la repetición con el apocalipsis. encuentro siempre —el tema pasa a veces a segundo plano— el despliegue exuberante de valores que ubicaría como los de un expresionismo. cualquier vestigio. Es un rito que trata de capturar alguna fugacidad inatrapable: “… que reúne sin reunir lo que escapa para siempre a toda reunión”: la eternidad con el instante. de un libro. el objeto perdido. parece estar tentada de abandonarse a la expansión literaria y a la vez le pone límites. La tentación. narrativa. una poética hecha de estas cosas. en el lugar de recepción de la señal: es algo que podés reconocer como propio. y ella. cualquier huella. más allá de su ambición cognoscitiva. un lugar de representación (adivino tu objeción) del conflicto. didáctica. y agregaría. una cierta sensibilidad. analítica. llámese literaria. En medio de este bazar de objetos teóricos. es el procedimiento mágico que. la disposición. Se trata de un eco. de interrupción del desenlace. “¿Cómo evitar pensar que toda borradura. la ley cíclica con la singularidad excepcional. Las palabras y las ideas se ponen a actuar. polémica. por una especie de mímesis. máscaras con las que se visten nuestros más desconocidos e íntimos límites. de incertidumbre sobre cuál sea el sitio y la articulación que habrá de concluir un proceso?” Las armas son confiadas a la escritura. que despierta al más mínimo roce con alguna cláusula de clausura. las diferencias irreductibles. como le ocurre al famoso aprendiz de hechicero de Lévi-Strauss. la entrega. Funciona entonces una especie de radar susceptible de recibir la resonancia de una definición terminante. quizás es la palabra que no encontraba cuando digo “estética”. brillan los conjuntos vacíos. del cierre de una puerta. tiene un momento de suspensión. ese dejarse llevar mórbido y a la vez violento. y si me está permitido hacer un uso popular y nada estricto de categorías reverenciadas por las historias de las culturas. lo extraño. y allí estás. Y que hay que contra-decir. el abandono. filosófica. deberá ser trasladada. sólo que la cuestión que se juega en la realidad de referencia explícita. romántico.

que se me une inevitablemente al nombre de Blanchot. Todas estas palabras. rectificaciones. Se permitió montar una escritura entramada en las escrituras de otros. es cortar alguna continuidad de cualquier tipo. nombre que quizás proviene de tu aprecio por la obra de Benjamin. Así. la transmite sin cuidados y (lamentablemente) sin peligro de contagio. suspensión. no sólo para permitir que se oigan sus voces. no estoy seguro. No repetiré tantas cosas dichas en tantas ocasiones sobre uno u otro rasgo del “ensayo”. En algun lugar Michel Leiris anota esta frase de Marx que. las continuas correcciones. Marx usó esa misma palabra con una frecuencia de la que no sé si se pudieron hacer cargo sus lectores. Y cuando se apela al participio pasado. retroversiones y pliegues dentro de una franja angosta bordeada de grandes corrientes de aire. también para alojar en ella su silencio y su palabra. Después de Kant. espontáneo y casual. Tengo entonces que aclarar que interrumpir no es detener. término sobre el que no me extiendo aquí pero que no abandono sin antes indicar que tiene un valor nada desdeñable en la actividad teatral: es por imposición empírica. De nuevo: para sustraerte de donde se te creería encontrar. Lo llamás “ensayo de interrupción”. anterior al estreno y a la última función. y se puede recordar que el uso de “interrumpir” incluye esa circunstancia de permitir que una palabra se cruce en el camino de otras. ¿Me extralimito. A la palabra “suspensión” habría que agregar otras. pertenecen a la palabra crítica. ensayo. Es tan sólo una imagen. así. Esto me recuerda los “intentos frustrados” de Masotta escribiendo sobre Arlt. preso de una inquietud. se introduce cuando las cosas ya comenzaron y se sitúa lejos del final. en ese sentido es un modelo. interrupción. que podría inmovilizarse en un género. proviene de sus escritos juveniles: “La . exagero y me equivoco de nuevo? ¿Cada vez que me corrijo me equivoco de otra manera? Tal vez te imito. no que falta conclusión. Puede ser un exabrupto. tal vez hay una tradición espuria que compartimos por habernos encontrado en esa zona (a veces también hay encuentros). indica que la cosa no está concluida. pero no puede impedir que lo delate la campana que suena a su paso (y ¿qué otra cosa podría esperar un leproso?). aparece sustituido por “actitud ensayística”. los innumerables prólogos. como la cola de un tornado.U N A C A RTA 11 viste con los disfraces de una sociabilidad cosmopolita. no eterniza a los autores pero se encuentra con el valor de ruptura de sus obras. el término “ensayo”. el personaje. junta trozos heteróclitos y restos de grandes construcciones y los deja amontonados. a pesar de nuestra distintas proveniencias.

como se dice de la represión o del narcisismo. Advertirás que cito gestos ampulosos. tienen un valor de orientación. y si tuviera que inventar un nombre al deseo que se asoma por ese borde —entenderás que no tiene un valor psicológico—. Esa escritura tiene un borde angustioso. El andar nómade está más cerca. sino la cabeza de la pasión”. enfáticos. diría deseo de ser raptado (llevado por el arrebato). de permitir encontrarnos verdaderamente con el error. aunque nos movamos en el campo de los fenómenos secundarios. Si no los consideráramos figuras. J. Esos extremos absolutos a los que aludo. J. hasta el mal llamado monólogo interior sufre del valor dialógico de la palabra. quizás sólo se realizan en el mito o en el misterio de una obra de arte. y es lo que le concede al psicoanálisis licencia de entrometido.12 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN crítica no debe ser una pasión de la cabeza. como no son nuestras las palabras. y que yo confundo con una poética. Quizás. Muchas veces eso adquiere el aspecto de lo discrepante. “La verdadera crítica —dice tu Walter Benjamin— se acerca a su objeto con la misma ternura con que un caníbal se cocinaría a un recién nacido”. reservada a pocos. la jerarquía de ese rasgo se traduce en el carácter polémico de la prosa. Tus textos se muestran muy atentos a ello. a ese deseo que no se asoma pero corre por ese borde. guiados por el ímpetu. Es una forma extrema de incorporación amorosa. y pasan esa función primaria al plano explícito de la argumentación. Quizás no es así. Espero que recibas este abrazo. no sé si de la verdad. estructural. aunque no explica ese carácter. apenas de preferir el movimiento a la mezquina prudencia de la inacción. y la seguimos otro día. son nuestra falta. Lo que le concede su alcance a una política intelectual es ocuparse de lo particular. No se trata de fracasar bellamente. pero también en ese caso. en ocasiones. . el quiasmo y el oxímoron podrían ser tomados como estructuras narrativas de esa escritura que busca su nombre. ¿Se equivocan tanto cuando logran decirlo tan bien? Es posible aunque no es inevitable. No los invoco por azar. Si no se idealizan. desprendidos de ataduras y que se exponen al error. quizás la discusión es algo que se sobreagrega. y si se quieren extremar las cosas. formador de nuestra subjetividad. Y hablando te hablo. espléndidos en sus despliegues pasionales. No me parece que haya que elegir entre los términos de la antítesis pues el quiasmo crea una nueva realidad que todavía no tiene nombre. ocuparse no tanto de las más extremas experiencias como de los extremos más particulares de cualquier experiencia.

pero sí que su presencia como autor no es sino el resplandor o turbulencia que deja al salir de la sala). El estilo se constituye y resul- . sin pensarlo o buscarlo. entre la decisión de afrontar conceptos cruciales y la instauración de la forma. Encontramos en sus textos una fusión. sino efectos). Podríamos pensar que en esta distribución se encuentran el Ritvo escrito y el oral. el problema del estilo está sobrevolando. por lo que quisiera establecer. sin diluir una línea que creo fundamental.efecto ritvo CARLoS KURI Por supuesto que este texto tendrá que ser polifónico: ¿cómo hablar de un solo Ritvo y con un solo Ritvo? El Ritvo amigo. 1. la huella Ritvo en la política argentina del psicoanálisis. cuando la escritura en psicoanálisis tiene peso de tal. Esto supone un principio de desorden superior al habitual. Juan. o el autor (con quien no hay exactamente conversación. ni en la trastienda de anécdotas (usualmente aprovechadas para restringir el efecto). siempre. esto es cuando se la toma en serio en la construcción del ensayo. Por empezar justifico el título. en todo caso siempre mediada y hasta interferida). el polemista. de todos modos no resulta difícil comprobar la incesante remisión que tendremos que hacer entre los dos. como si fuera una excusa que se trate de textos que intervienen problemas del saber. ni en el regocijo o la indignación por el aura de injurias con que Ritvo suele rodear su presencia (no llegaría a decir que un autor no tiene presencia. el maestro. esto está muy lejos del caso Ritvo. compensatoriamente. infrecuente en los escritos de psicoanálisis. pero esta idea es vaga. que es la posición en la que quiero inscribir la obra y las intervenciones de Juan: decir efecto ritvo quiere señalar que la medida del nombre y la obra se decide no en las intenciones del autor (un autor no tiene intenciones. Siempre. dos puntos: el estilo y la política. Estilo Parece existir una licencia para descuidar el problema del estilo cuando se trata de textos de psicoanálisis.

2006. “El humor melancólico o el vagabundo inmóvil”. intermitente —y confusamente— invoca a la ciencia. confusa. en Decadentismo y melancolía. una acción física que obliga al reconocimiento y tiende a resistir las variables de disolución: en Ritvo encontramos esa “firma de la voluntad”. 2 Juan B. su estética. lleva como título “El ensayo de interrupción”. que evoca la sal y el sabor de las antiguas palabras griegas y latinas. Por supuesto allí el tema es el ensayo. comienza Ritvo a desplegar lo que podría situarse como su estilo (aunque 1 Juan B. Es innegable que hay otro nivel de la discursividad cuando no se renuncia a que en el ensayo intervenga la indagación.1 Por eso. Cómo alojar en este sentido la intervención del estilo en psicoanálisis sin desembarazarnos de problemas del saber. sino un lugar distinto para leer. . Si pensamos en la ubicación que hacía Valéry a propósito de la literatura.14 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ta inherente a lo que se trasmite: el concepto está inervado por el estilo. Lo que para los demás es ‘forma’. el antiguo castellano y las jergas campesinas. y desde este punto de vista Ritvo es un estilo: una escritura que supone la constitución del nombre propio y de un lector inédito (no el mero empirismo con que la estética de la recepción concebía al lector). hecha en la imposibilidad de ensayar sobre el ensayo sin recaer en regularidades antiensayísicas y taxonómicas. ibid. lo que implica que en el orden de los problemas del psicoanálisis constituir un estilo instaura cierto procedimiento en el saber. Ritvo. la esquizia del saber y la verdad. o indicar cómo está el concepto en lo poético. El Prefacio de Decadentismo y melancolía (en un momento estaba tentado a decir ‘su libro más importante’. que insistente. de ‘contenido’. que mezcla los trayectos y las tradiciones. casi de suplemento literario). No podríamos confundir por ejemplo lo que el estilo de una obra instaura como su cuerpo pulsional. Córdoba. deberíamos vacilar un instante: “Literatura. la afirmación. con lo que un ensayo de razones hace al desplazar el Spleen de la poética al concepto. “Lugones: traición y transmisión”. Ritvo. Alción Editora. tiene que haber en el estilo. Tenemos la ventaja de encontrar en uno de los libros la caracterización de su propio estilo. no renuncia a un ensayo de las razones que hace respirar algo de psicoanálisis en lo que podría catalogarse de crítica literaria: “Lugones (objeto de predilección en Ritvo): tradición y trasmisión”: “Una fuerza ciega. conjura los ritmos quebrados de la lengua y se dispone a traficar con la muerte y el silencio”. las preguntas. aun cuando Ritvo habla de literatura. lo sugiere Susan Sontag.2 Como sea. pero en la escisión que plantea. para mí es ‘contenido’”. ahora me parece banal.

2000. y no el excedente de todo género. siempre declinante hacia la impostura. demarque y se emancipe de las fórmulas intoxicadas del lacanismo. acto y argumentación en psicoanálisis. . La caracterización de lo que llama momentos de ensayo se encuentra en el mismo sentido. Buenos Aires. Momento de ensayo. topológicas). 4 Juan B. Las citas que se elijen son una muestra de eso: el lector de Ritvo. y en el mismo sentido también que. Ritvo y Carlos Kuri. Letra Viva. resistencias y alerta ante una fe epistemológica (con sus variantes estructuralistas. ensayo de interrupción. entiendo para no establecer demarcaciones epistémicas sobre el ensayo). que sigue vibrando en las confusiones nudológicas y poéticas del psicoanálisis. Rosario. puede resultar tan infructuoso como la declaración.3 Allí. ensayo de las razones. políglota. Buscar hacer del ensayo un género. en ese desplazamiento. la edad de la lectura.EFECTO RITVO 15 su resistencia también se desarrolla contra el dominio clasificatorio que procura disciplinar un estilo). Ritvo. Freud entendía tanto su metapsicología como sus historiales clínicos desde la actitud ensayística (fórmula que instaura Ritvo. de seguimiento en tensión y desvío que provoca en el lector. Ed. es un lector en busca de alguna consideración teórica que resuelva. se encuentra una decisión sobre cómo afrontar el aluvión epistemológico que cubrió el psicoanálisis desde los ’70 sin volver a entronizar un orden de clasificación de las ciencias.4 hay un tratamiento de la interrupción que nos ayuda a ceñir el ensayo de Ritvo: “Hablo de interrupción cuando es roto el enlace entre los motivos asociados de una secuen3 Juan B. Con ensayo disruptivo consigue definir sus modos de escritura y el tipo de pensamiento. ensayo de las razones. epistemológicas. ¿Cuál es la recepción que necesitan y la que provocan los textos de Ritvo? Hay una comprobación que puede hacerse por el modo en que se lo cita: aun en medio de un itinerario exuberante. de la condición de ensayista. el que encuentra en sus escritos fuente de citación. una resistencia que debe horadar incluso la confianza sobre el nombre ciencias conjeturales como identidad del saber psicoanalítico (lo conjetural es punto de fuga indispensable frente a la distribución ciencias humanas/exactas y frente a la oposición determinismo/acto —determinismo del inconsciente y acto del sujeto—). del libro la edad de la lectura. erudito. 2004. sus textos consiguen afirmaciones rotundas y precisas. Beatriz Viterbo. Ya en “Mediación y repetición”. nos llevó en su momento a modificar el título del libro el orden de las razones en psicoanálisis por ensayo de las razones en psicoanálisis. por ejemplo.

Caracterización que determina el tono del artículo: “Una irrupción —en el desierto de la elocución— de la épica de sombras. . de ello no se infiere en absoluto que un enunciado segundo pueda decir lo que un enunciado primero muestra. Laborde Editor-Editorial Fundación Ross. Con la ocasión que le ofrece Wittgenstein por ejemplo. No podríamos decir que la demarcación entre interrupción y suspensión busca la estabilidad duradera de una definición. mas lo hará diciendo otra cosa. Aquél puede evocar lo mentado por éste. repetirá una imposibilidad radical. Ritvo. repetirá la imposibilidad de reproducir una indicación”. es decir. Ritvo expone los rasgos determinantes de lo que se busca encerrar en la palabra metalenguaje. Rosario. “La diferencia impura: epistemología y herencia kantiana”. grafos y nudos. con el momento ensayístico. Ritvo. noción que procura un punto de fuga de lo lingüístico. 6 Juan B. ibid. irrumpe como excitación argumental. Como lo hace allí caracterizando el lugar de Ramón Alcalde (en el que también podríamos incluir al mismo Ritvo como épica de sombras). “Basta que alguien mencione una expresión empleada por otro o por él mismo en un momento anterior. Efectivamente. formas de la sensibilidad. lo que tiene de persistente es el trabajo incansable de diferenciar. Sin embargo.5 es posible constatar el precedente de explicitación del estilo. En otro prefacio. La tensión que se impone y subsiste. su eficacia. el del libro formas de la sensibilidad. es posible seguirla con uno de los problemas más conocidos y sin embargo más desmentidos por el lacanismo: el metalenguaje. y en ese trabajo se constituye también algo fundamental del estilo.16 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN cia homogénea. como si la obra de Ritvo se organizara en un vocabulario estable. desvela sus encrucijadas y paradojas”. lo que nos permite vincular el acto retórico. Adjudicada a un hilo que va de Sarmiento a Borges. el metalenguaje es un problema que retorna en Ritvo siempre de manera luminosa. Con consignas sin consecuencias. Pero ¿cómo distinguir la interrupción de la suspensión retórica que dilata y retarda la inevitable conclusión? Hay una sola y sin embargo decisiva diferencia: la interrupción cuestiona un verosímil de lectura. restos de la cultura. como oportunidad del leguaje de exponer las estrías con las que se constituye el saber en psicoanálisis. empobreciendo el problema del metalenguaje con la recurrencia a matemas. para que el metalenguaje exista en acto. he ahí el punto decisivo.6 Una y otra vez Ritvo indaga lo 5 Juan B. por el contrario. se ha suprimido el apremio que la clínica mantiene sobre la metapsicología. coyuntural. que Ritvo procura que subsista. épica de sombras que irrumpe y se interrumpe y muta por la melancólica ironía borgeana”. del ensayo de decir el estilo como flexión metalingüística. 1999. mejor dicho.

Por cierto. es una premisa de cualquier imperativo. intersectadas. C. Encuentro un ejemplo de esto en “La densidad vocativa de la imposibilidad de la Ley”. sin embargo. esta acción del lenguaje. la ley jurídica.7 hay en lo que cito a continuación una de las mejores articulaciones sobre piezas de una discusión. Ed. pero que no puede decirse de una sola. término con el cual quiero designar que en ningún caso es reductible al ‘lenguaje proposicional’. Ritvo. Biblos. y. entre la ley en psicoanálisis. según la caracterización que hace de él J. en los casos más nítidos. que es no sólo objeto de goce. primer coloquio internacional. “La densidad vocativa de la imposibilidad de la Ley”. AAVV. empantanada usualmente en infructuosa prolijidad taxonómica. reglas que. de tramas interferidas. Y. en plural. más que un imperativo cultural y universal. lo contrario: la diferencia entre estas leyes es una diferencia inconsistente. Deseo de ley. que las leyes distintas ocupan esferas diferenciadas y autónomas articuladas entre sí según vínculo de coordinación horizontal y de subordinación vertical? En absoluto. hasta Freud y Lévi-Strauss. sólo hay leyes. que se dice de varias maneras. en un juego de densidades siempre inestables. desde el pensamiento llamado salvaje y la tragedia griega clásica. premisa que no puede ser leída sino y en a través de reglas hermenéuticas en que caben. por igual. analizar. de estar ante la Ley —dice Ritvo—. En el procedimiento de repasar. más bien. se habla de la Ley en singular y con mayúscula alegórica. Inconsistencia que hace (…) que en cada ley resuenen (en el sentido musical del vocablo) los armónicos de las otros. sino de un goce imposible. entre la ley política y la ley jurídica. captables según el régimen binario de verdad y falsedad. que es un bien protegido y un agente de trasmisión. interfiriéndose entre sí.EFECTO RITVO 17 que condensa este término. este fracaso y huella del lenguaje. producen el equívoco del objeto homónimo: llamamos. Milner: un conjunto de proposiciones con aserciones completas y autonomizables. (…)¿Y la ley de interdicción del incesto? (…) La ley de la prohibición del incesto. (…)¿Cómo obviar la diferencia que hay entre la ley psicoanalítica y la ley jurídica. solapadas. de gambeta magistral en un metro cuadrado (lo compararía con el talento que poseía el “Negro” Palma. porque no pertenece ni al género ni a lo común de ese algo que se 7 Juan B. entre la ley moral y la ley religiosa? ¿Quiero con esto afirmar. simplemente. desmezclar y desplegar lo que atañe al metalenguaje observamos la habilidad de movimientos relampagueantes en espacios reducidos. si no fuera porque puede provocarle algún fastidio cromático —y no precisamente por lo negro—). Afirmo. Buenos Aires. la ley estructuralista: “Se habla de la Ley. 2003. . esta homonimia tiene el estatuto del ser de Aristóteles. madre al objeto antropológico. y al objeto psicoanalítico.

las voces se coligan y se separan para volver a mezclarse en un juego en el cual las direcciones de sentido. su dominio singular en los discursos. de cómo funcionan las cosas y no de cómo los ideales lacanianos. políticos. En este terreno avanzamos de localización en localización. Ritvo consigue establecer un lugar de argumentación que no se desmorona en la confusión empírica de las leyes. Allí donde descubrimos una raíz de lo humano. además expone. entonces florece un nudo denso de relaciones donde los mandatos. El mismo objeto tantas veces invocado. interceptando el orden proposicional y dejando libre su acción en las “densidades siempre inestables”. como una alerta para que nuestros análisis no supriman la eficacia y la terquedad de la imposibilidad de la Ley. tienen su alcance limitado a lo local. agotadoramente adjetivadas con la pretensión de preparar el terreno para inverosímiles interdisciplinas y. que jamás puede llegar a convertirse en objeto tematizable y actual. por otro lado. allí donde.18 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN sustrae como mismidad inaferrable. .” Primera cuestión cercada en el comentario: La Ley (escrita para esquivar la argumentación con la hipnosis sustancial de la mayúscula. hiperbólicamente. escolares. ella remite a una homonimia sin significado domesticable (…). al superyó como la cicatriz de los defectos —estructurales— de la Ley? ¿No hay aquí un método que respeta las vicisitudes del discurso y avanza para interrogar el tema de la responsabilidad del sujeto sin atascarse en la bifurcación entre la pericia psicológica y el psicoanálisis? Es aquí en donde. mientras auscultamos el mapa de la universalidad virtual. postulamos no una sino la raíz. quieren que funcionen. de flexión en flexión. ¿No hay en todo esto una vía que despeja y recupera al Lacan que cruza la Ley y el superyó. madre en psicoanálisis y madre en las relaciones que la antropología constata en el parentesco: Ritvo deja expuesto cómo la homonimia esconde la fuerza del metalenguaje como ejercicio productivo de pliegue y tensión. junto con esto que subrayo acerca de la habilidad de iluminar la congestión de confusiones en los estrechos espacios donde se chocan los términos usuales de los psicoanalistas. de coyuntura en coyuntura. siempre postulables e incluso cernibles con un mínimo de rigor estable. las interpretaciones. lejos del grupo de prejuicios con que muchas veces se lo ha leído a Ritvo. siempre que no hagamos de ella una tópica de fe lingüística. logra proteger la diferencia entre leyes. que la preocupación discursiva que dinamiza sus argumentos pasa por estar cerca de la vida. y el uso del singular como universal).

sin embargo. El recurso a la injuria. disparado desde la práctica y con la determinación sexual del psicoanálisis. Instituciones psicoanalíticas. como si la escritura. no admiten traducción sistemática. imago. ensayistas. ¿Qué huella deja esta diplopía de Ritvo? Esta pregunta podría responderse de distinta manera si confiamos en ordenar sus resonancias de acuerdo a los ámbitos en que desarrolla su actividad: Facultad de Filosofía. su oralidad. como los interlocutores en cuestión (filósofos. porque el ensayo. renueva la discordancia “entre decir el acto y el acto de decir”. de . conjetural. libros. de cualquier índole. es la escritura de una política —con el riesgo de ahogarnos en el recurso a las inversiones—. hay que medir el trueno polémico de Ritvo en la trasmisión del psicoanálisis. tienen más de política que de escritura. que es un empuje incoercible hacia la escritura (la multiplicación de libros que tiene publicados es una señal insoslayable). parece oscilar entre la sanción de la estupidez de los psicoanalistas en su ignorancia o petulancia filosófica y el desdén a la rumia erudita de los filósofos. mesas redondas. No es posible alcanzar iluminación sobre los conceptos. Por supuesto que esto no excluye su resonancia entre los intelectuales. de la ley. profesores. sin encontrar o tropezarse argumentalmente con lo que llama —como señalamos— “momento ensayístico”: “He aquí la evidencia trágica. pero sobre todo avisa de que el psicoanálisis no tendría que desembarazarse de esa categoría política inherente a lo argentino cultural. lingüistas. y que se fundamenta tanto en el ocaso de las filosofías como en la impostura psicoanalítica al recurso de la carencia o el resto. el que trata de decir el acto. se encuentran atravesados por la contemporaneidad difusa y multiforme del inconsciente (sin que esto los convierta en psicoanalistas). lejos de aunar. trabajara en la discordia: el Ritvo que comanda el acto de decir es una política de la escritura. Hay en esto una posición que renueva la elección del ensayo. Política En el mismo ejercicio del ensayo se puede percibir que hay al menos dos Ritvo. del destino. ni siquiera bajo la forma mitigada de la hipótesis que busca sus confirmaciones empíricas. redes de la letra.EFECTO RITVO 19 2. de la interpretación. psicoanalistas). las ranas. de Psicología. presentaciones de libros. Sus intervenciones. pero lo que reclama es que en el psicoanálisis se alcance o recupere el lugar de la escritura en la política (esa fue la apuesta desde conjetural). que procura descompensar al interlocutor. es preciso interrumpir. profundamente ligada a lo que los griegos llamaban to apeiron (lo ilimitado) y que sólo el momento ensayístico puede revelar en la actualidad: los lazos del poder.

En la presenta8 Juan B. esta misma conexión. gracias al ritmo que se debilita y se sofrena. sean felices. una persistencia analítica contra las fórmulas de clausura. la causa del sujeto. allí en donde el acto de escribir busca coincidir con lo escrito y extremar su fisura. Rosario. modificando el discurso de acuerdo a los interlocutores? En Ritvo. de golpe. con ironía polémica. encontramos la voluntad de resistirse a la consigna. sacarlos de quicio y hacer que hable el intervalo de sin sentido. En el título que dice “La ciencia de la letra no es científica”8 se presenta.20 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN tiempo en tiempo. el intervalo de opacidad que vuelve a decirnos no sólo que la vida y la muerte son pura interrupción. ni el tema ni la disciplina somete el estilo (sólo se modifica en todo caso la injuria). Ritvo. no lo son en absoluto. La melancolía impone una resistencia “al desconocimiento del lazo pasional que une a los hombres.” Lo que indica simultáneamente que no podríamos sostener una economía del resto con un discurso obediente a la impostación académica o a la ambición epistémica: “el ensayista debe aislar los momentos. 1994. a la ambigüedad del bien y del mal en sentido moral. Ritvo halla en la melancolía un “contrapensamiento que sigue los pasos de la filosofía oficial como su sombra (…)”. . es posible que. Homo Sapiens. acto y alienación. como en este caso cuando busca proteger la tensión entre la “aspiración a la formalización y esta parodia de ella. decía. Es por ello. es exactamente al revés. sino que gracias a la interrupción que capta la usura y el desgaste de las formas. el ritmo adquiera. frente a la reiteración de una castración inverosímil que envuelve los congresos y encuentros entre psicoanalistas. sean terribles. Frente a la actual anemia creativa que invade los géneros académicos. Es por esto también que Decadentismo y melancolía se puede situar como la ética del estilo de Ritvo. tras el intervalo una nueva intensidad. El territorio de intervención vuelve a ser metalenguaje. en la circulación lo que circula. al desconocimiento de la pobreza de los ideales de equilibrio y templanza que censuran la pasión de y por lo inconmensurable”. Ed. una sorprendente irrupción de lo nuevo”. que en esos movimientos que a veces resuenan como remisiones de trabalenguas. el cruce de lo político con el estilo. tensión que opera en el discurso de Lacan y no sólo entre sus ideas y sus textos”. Lo que hay que añadir a la fuente de su política. en la concentración lo que traba la circulación y en la conexión de los conceptos. Ritvo incesantemente procura apedrear la rutina lacaniana. esa pendiente que nos exilia de nosotros mismos. ¿Con qué nos encontramos en los artículos escritos para filósofos? ¿observamos allí un Ritvo que se dirige estratégicamente.

N° III. . Dossier de cuadernos filosóficos. que no desdice lo que señala Ritvo. no sólo demostrar cómo hay en Sartre analogías y hasta influencias sobre Lacan soslayadas por el ‘estructuralismo’. pero es de manera constante (¿política?) un paso decisivo en la ubicación de las nociones. la consideración misma del lenguaje impone una negatividad sobre lo sartreano. Ritvo. resulta fundamental el procedimiento que busca. por el lenguaje y las imposibilidades del lenguaje y del ser. Ed. está subordinada a la acción negatriz de la conciencia. como los de Brice Parain. me gustaría añadir una mención. a pesar de tener a mano textos que él conocía. pero que nada me separe no es equivalente a que nada me separa. las constricciones que impone el discurso a la conciencia.” A este breve pie de página al problema de la negatividad inherente a la reflexión.” Por supuesto que lo negatriz no es propiedad argumental de Ritvo. esto es. que el filósofo usa con acierto sin mencionarlas jamás. Homo Sapiens. no obstante. sino el modo en que la operación sartreana ilumina aspectos de la negatividad en la dimensión abierta por Lacan “porque la negatividad inherente a la relación de sí a sí no puede jamás quedar reducida a la reflexión temática”. “Presentación”. pero en este punto ya estaríamos quizá lejos de Sartre. Rosario. Esto conduce a plegar las cosas por donde marchan.EFECTO RITVO 21 ción del Dossier9 que el cuaderno de filosofía iii le dedica a Sartre. cabe añadir. con respecto a Sartre. ejerzo fatalmente. En su texto sobre Kierkegaard. 2006. Segunda época. que comienza con el punto débil y termina con el acierto de Sartre. precisamente porque esa nada es una nada infranqueable que. sino que muestra el acierto de Sartre en el mismo punto en que para el argumento sartreano resulta inincorporable. una vez más. incluido (justa9 Juan B. conduce una de las postulaciones determinantes de el ser y la nada hacia los lugares argumentales que le interesan: “Y contra la teoría de la representación (libremente inspirada la crítica por la obra de Husserl) sostiene [Sartre] que del ser nada me separa. aquí. porque la reflexión es inconcebible sin las partículas autorreferentes del lenguaje. acción que. en un doble movimiento de valorización sobre Sartre: “El punto débil de Sartre —dice— consiste en que nunca indagó.

la trasmisión de Jakobson: lenguaje.22 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN mente) en el escritor y su lenguaje dice: “Integrando sus palabras (las de Kierkegaard) a nuestro lenguaje. en la causa del sujeto. Ed. es probable que su formación filosófica haya sido de manera ambivalente la herramienta para indagar de otro modo conceptos psicoanalíticos y recibir el reconocimiento y el cerco de sospecha de los ‘trabajadores de la salud mental’ sobre si los filósofos pueden intervenir cuando se cree que el psicoanálisis es una profesión. probablemente reforzada por los temas que en aquel momento prevalecían en los grupos de estudio. lo extra universitario o lo extra profesional. fueron los temas de ingreso. en 1979. Aquél Significante y sujeto en lacan10. Ritvo y Carlos Kuri. la seudo importación lingüística propiciada por Lacan. más allá de la moda de outsiders que rodeaba al psicoanálisis en los ’70 (Masotta. En aquella época. el grupo de problemas que lo reciben cuando de la filosofía se dirige hacia el psicoanálisis. Ed. 1992. Ritvo. Un nuevo sofisma. la represión primordial. y traduciéndolas a nuestras palabras: ¿el saber va a encontrar sus límites y. demanda y significantes que llamamos pacientes. 11 Juan B. la resistencia. Asociación de Psicólogos. Ritvo. nombre. lo que en realidad también fue mi salvoconducto). que tenían el respaldo de lo marginal. el tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. (Creo que Juan siempre valoró como salvoconducto polémico mi invitación para dictar conjuntamente un seminario sobre Lacan en la Asociación de Psicólogos. Juan comienza a cruzar la línea de la clasificación de época del filósofo/epistemólogo. 1979. establecen una línea que. rodeada por fuerte ignorancia lingüística de los psicólogos. García). atractiva y. Sciarreta. estilo y elipsis: lugar del cero y la metonimia o mito. . Letra viva. op. va a indicar el significante como su fundamento silencioso?” ¿Sería posible establecer algún orden en la predilección o necesidad de los temas que ha ido indagando Ritvo en sus textos? Una primera época podría ubicarse en buscar ajustar. Belinsky. El sujeto. por una vuelta paradojal de la significación. para él mismo incluso. pendiente turbulenta. que recaía como prestigio de exclusión sobre los que no siendo ni psicólogos ni médicos se acercaban al psicoanálisis. podríamos decir. instalaron una dirección fuerte para que la teoría no sea un estado difuso del 10 Juan B. cit. Rosario. Significante y sujeto en lacan. paternidad y metapsicología12. 12 Juan B. para preparar efectivamente su oído al rumor nuevo de angustia. escritura. el pequeño y fundamental texto sobre el aserto de certidumbre anticipada11. Buenos Aires.

la pregunta con que abre su intervención: “¿Es la topología de Lacan una escritura?” decide el foco polémico que la ideología matematizante del psicoanálisis no pudo resolver. Hay dos formas: una. Ed. Salir del perímetro de fascinación formalizante que conduce —advertencia reiterada por Juan— a la afasia entre los analistas. Uno de los momentos. que cruza la política. las polimorfas referencias a “la 13 Juan B. Allí creo que Juan presenta de una manera sólida y rotunda la posición sobre el problema. o nuestra lectura finalmente llega a este punto. 1996. que debe ser leída como política: política de retorno a la lectura (su libro la edad de la lectura es un manifiesto en este sentido). fórmulas de ocasión enemigas de la precisión de Ritvo) como refugio de la ignorancia. fue la mesa redonda. en principio. donde las figuras topológicas se confunden con los diagramas de Venn. Homo Sapiens. que esto lateral comanda el tratamiento de los temas centrales y define su política. “Topología y clínica”. Si bien es posible ubicar caminos laterales entre sus temas vertebrales. es preciso introducir notaciones. “La topología psicoanalítica no puede dividirse en elementos discretos susceptibles de entrar en diferentes combinaciones. Considerar su libro Decadentismo y melancolía como la consagración de sus itinerarios marginales del psicoanálisis. Un sitio especial tiene en estos temas de introducción de Ritvo al psicoanálisis la cuestión matemática y topológica que hizo política desde aquellos años hasta la actualidad. por lo que esa posición también conserva su vigencia. Rosario. viene al mismo tiempo de precipitar sobre el psicoanálisis un impacto que conmueve la burocracia de sus conceptos. en Revista Kaos N° 2. . la escritura corriente.13 Podríamos seguir afirmando que hay en Ritvo una dirección desmatematizante. la escritura matemática. didáctica. otra. Ritvo. paulatinamente se establece. como el caso de Lugones. que puede integrar elementos en niveles. Leer melancolía. necesita imperiosamente un cierto sistema de notación para poder operar transformaciones. infinitos”. en “Topología y clínica”. para que podamos salir del orden de la reiteración monótona. luego publicada que editamos con la revista Kaos. para pasar entonces de un nivel a otro.” Para concluir diciendo: “que no hay otra forma de resolver esto que no sea un discurso (…) aquello que opera a partir de una base discreta. el estilo y el orden de temas.EFECTO RITVO 23 comentario (del ‘a mí me parece’ o ‘tendríamos que seguir pensando’. psicopatología. Allí.

un espasmo’: el munus indica sólo el don que se da (…). pero el valor es precisamente lo disruptivo. irritantes. con la anamorfosis indispensable para que esos términos recuperen su psicoanálisis. fundar la noción de comunidad no sobre lo que hay en común. Esto segundo. podríamos encontrarlo escrito. Una comunidad que se funde en el don particular munificente que interrumpe la clausura de los sujetos puestos en relación — “‘un vértigo. La política. Mar por medio. como interrupción sobre los efectos de masa entre los psicoanalistas. temática o institucional. un estímulo a dar razones. Madrid (España). cuando se supera el apabullamiento ficticio que provoca. Sujeto. 2011. . y casi siempre atenuadas por cierto humorismo. sino sobre lo que se anuncia concisamente como “nada en común” (podríamos decir que volvemos a Sartre). como casi todo. en el libro que indaga una dimensión de lo político (Sujeto.24 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN emoción”. y como interdicción de la masa de analistas. sustracción. una síncopa. el argumento puede replegarse pero las consecuencias argumentales no. como trabajo hacia la escritura. y en buena medida en la Argentina. 14 Juan B. Lo que él mismo cita de Esposito. Hay en ello un vigor de la polémica. Ed. que también reacae sobre él. implica pérdida. masa y comunidad): “¿Hay relaciones entre los hombres que no se reducen a la formación de masa?”14 Hay insoslayablemente en la pregunta la declaración de sus intervenciones polémicas. pienso que esto es un efecto político que alcanza también al acto de escribir. “La historia sin sujeto o el poder sin gloria”. las intervenciones de Juan irrumpen aparentemente de la nada. la relación literatura/psicoanálisis. comunidad. Ritvo. a los psicoanalistas. Santa Fe (Argentina). la razón conjetural o la economía del resto. proyectada en gran medida como consecuencias en la comunidad de analistas (¿es una comunidad o una masa?). Ritvo ha instalado en el psicoanálisis rosarino y en el porteño. posee entonces dos rasgos: ha requerido de la oralidad (mesas redondas. siempre encuentran o buscan apoyarse en un fundamento. masa. seminarios). En muchos casos. cesión (…)”. debates. inquietud de escritura pendiente o esquirlas de lo ya escrito. presentación de libros. cuando se pregunta. un grupo de anticuerpos a la pelotudez que afecta como impostación mimética. a veces injuriantes.

En una visita a su casa junto a Ricardo Zelarayán. Los billetes salían de circulación. con el correr del tiempo mi ideal se fue alejando. la industria editorial. En este afán de evocar bibliotecas por qué no evocar la de Borges. En esa zona tan ambigua en la que el nombre propio y la lectura quedan enrarecidos por el malentendido de la fama. las políticas del mercado.la biblioteca como campameNto LUIS GUSMAN La edad que tengo hoy (y cuando digo edad evoco el título de un ensayo de Ritvo. Leiris). Hasta podría decir que no se sabía dónde estaba todo lo que había leído que evidentemente excedía esos libros y hasta posiblemente su memoria. Bajo este título hemos visto publicada una serie de autores que eran los preferidos de Borges. En nuestra época y por los efectos del prestigio. ¿No sucede algo parecido con los libros a pesar de que existan las bibliotecas circulantes? Podemos decir que la lectura siempre los pone en movimiento. la biblioteca íntima de un escritor se vuelve (apoderándose de su nombre propio. la edad de la lectura. Siempre aspiré a que algún día me sucediera lo mismo. para mí. Sin embargo. Borges nos confió que solía guardar dinero en los libros. nunca leí. Dinero que con el tiempo olvidaba que tenía y perdía su valor. al mismo tiempo que lo escuchábamos hablar de literatura. Su biblioteca se ha vuelto pública. abolido por la acumulación de libros que. están ahí por alguna razón. años más o menos. Basta leer sus libros para encontrar a esos autores. incluso algunos. Pero están ahí. me refiero a M. no sé si el nombre de autor siquiera permanece a salvo) Biblioteca Personal. . era la edad que tenía mi amigo Ramón Alcalde cuando lo visitaba en su casa y no dejaba de asombrarme por lo exiguo de su biblioteca. desconocida. diría muchos. parafraseando a un autor muy apreciado entre nosotros. los arranca de esa circulación fosilizada que a veces tiene la biblioteca y los pone nuevamente en movimiento. ¿Guardianes de la cultura? ¿Reserva de un saber? ¿Cierto fetichismo? Y aún más.

incluso los extranjeros. Pero ¿cómo no compartir estas preguntas? ¿Una biblioteca inhóspita? ¿Una biblioteca que. con esa avidez que nos corroe el alma cuando vemos que el amigo tiene un libro ansiado. Entonces cita una frase de Murena: “oír a la oscuridad en combate con la noche. la biblioteca de Ritvo es rara. al igual que el Estado patrio. Como cualquier estilo polémico. La irrupción del estilo de Ritvo es en ese campo de combate. Como escribe Joseph Brodsky de la biblioteca provisoria de Nadeyda Mandelstam: “Los libros. No se trata de rasgos de carácter. Digo arma. situado en campo amigo o enemigo. no sólo por los libros que nos propician otra lectura. o si se quiere. Se conoce a un lector por cómo dispone su biblioteca en el campo en que está dispuesto a intervenir. el volumen que falta. A veces se deja llevar por la exasperación. Ritvo la sitúa como campamento. Porque dispone de un estilo exuberante. Dice que es una biblioteca con títulos sin título. No conozco la biblioteca real de Ritvo. En ese sentido. Si convenimos en llamar biblioteca al lugar de donde provienen las citas. provisorio. aluvional. Se podría decir: ¿se conoce a un hombre por su biblioteca? No. Esa es la política de lectura que practica Juan. La biblioteca es el arma de la que se dispone en el campo de batalla de los discursos. de una manera de hacer de la biblioteca un campamento.” Es cierto que no comparto con Ritvo el entusiasmo por Murena. gran error. es puro campamento? En estas citas me es difícil pensar que la batalla de Murena atraviese o vaya más allá de “la oscuridad de la noche”. un lugar de paso. Y paso del apellido al nombre propio porque en la familiaridad de ese combate reconozco una política semejante. el que sólo conocen los iniciados. las referencias y hasta las omisiones que un texto delata. al artista. le confería tres: el silencio. . otras por la desesperación. otra cosa es el lugar donde la lectura de Ritvo localiza la biblioteca de Murena. a veces no administra el exceso. entre fronteras. Tampoco la ideal. desconocido. Conozco la biblioteca que aparece en sus textos. que es la de un lector curioso. por lo cual no cierra las puertas como las bibliotecas nobiliarias.26 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Ritvo se convierte en lector de la biblioteca aluvional de Murena. la astucia y el exilio. antes de repartir las cartas. Insisto. es decir en un campo de combate. un estilo que interrumpe e irrumpe para intervenir en un territorio que en su crítica nunca se da por perdido. Ávido. en el sentido que Joyce. no conozco la biblioteca real de Ritvo pero podría adivinar. Entiéndase por esto. sino por los libros que hace circular en sus textos. estoy hablando de rasgos de estilo. el nombre secreto. de una manera de leer. Pero también compañeros de ruta en una vida hecha de libros.

el asombro y el sobrecogimiento. lo ama. recorrido a la carrera. Wilde: “¿Por qué será que los hombres matan lo que aman. También es cierto que uno se “come” un libro. nos obliga a remitirnos a G. sin parar.L A B I B L I O T E C A C O M O C A M PA M E N T O 27 rara vez permanecían mucho tiempo en sus manos: después de leídos u hojeados. que a veces excede su argumentación y la disposición retórica de sus argumentos. Ritvo.” No conozco su biblioteca. al menos en nuestra tradición. Steiner. o en el peor de los casos él nos sumerge en el sueño. A veces. a saltos. sin antes. El malentendido en que nos bañamos en estas aguas rioplatenses. dormir o amar como parece le sucede al autor de el nombre secreto. sucede lo contrario. amar. no sin antes hacerlo pasar por su campamento. como en el verso de Wilde. no tiene esa falsa humildad del asceta respecto a comer. Ritvo sitúa su lectura. pero me la puedo imaginar por su cita a “La lección a los desposeídos” de Murena: “Ayer fue un tomo de Spengler. Pero la novedad está antes en el escritor argentino y la tradición o en la respuesta de Joyce cuando le preguntaron por qué abandonó Dublín y respondió: “para poder escribir sobre ella”. . Hay que advertir que Ritvo no entrega el libro al lector. son actos despreciables. mañana se tropieza con Baudelaire… Adelante. a veces hasta el borde del verso de o. extraterritorialmente. ni al texto. Dormir. uno se vuelve un poco bárbaro. como dice Martínez Estrada. Y como ante cualquier civilización. una avanzada de la civilización según el bello título de Conrad.” Es cierto. tiempo perdido. valiéndose de su estilo. comer. y las luces que más brillan en la noche de la ciudad. por qué será?” La afirmación lacaniana referida a los autores del libro: el título de la letra (aquellos que me odian son los que mejor me han leído) no debe ser tomada al pie de la letra. A veces los mima y otras los tritura. uno está preso de una pasión que nos excede. las únicas. La lectura de Ritvo es simultáneamente territorial y extraterritorial porque efectivamente hace de la biblioteca un campamento. devorarlo o prepararlo para el combate. un odio excesivo nos puede llevar hasta el borde. hoy es el descubrimiento de Flaubert. pasaban en seguida a manos de otra persona… tal como debería hacerse siempre con los libros. adelante. Es decir. entre la incomprensión de muchas cosas. por suerte. por suerte. son las librerías de segunda mano. A veces.

la lectura de Ritvo irrumpe e interrumpe esta temporalidad progresiva. en el país en que nos tocar vivir no me parece una exageración arrancarle la épica a una estética tumbera. El gesto apocalíptico de Murena: “el intento de practicar el arte de volverse anacrónico”. De esta serie de autores poco reconocidos. Dijimos campamento. “La política de la lectura corriente. En Ritvo. Como lo describe Martínez Estrada hablando de su formación juvenil: “la selva de las lecturas devoradoras e incesantes y arbitrarias”. Su estilo. es difícil empezar”. tanto para la prosa como para el verso. quizás porque confía demasiado en esa categoría moderna que ha borrado el límite de los géneros. Benjamin y sus Discursos interrumpidos. El estilo vociferante de Ritvo chirría. no hay que cegarse. ¿Al lector y a su lucha? o para usar el título de Libertella: personas en pose de combate. sin embargo. como dice Ritvo: “Como siempre. suele respetar la mera sucesión. Porque según la gravedad de sus escritos nunca ha pensado que los libros tienen centro. Zanzotto. Tampoco practica el arte de la anacronía. el artificio gombrociano de la “no facha”. la lectura no cierra en círculo y no creo que el autor crea que la lectura es circular. La lectura no se cierra en círculo. arrojar sobre el organismo poético cuanta referencia científica novísima haya llegado a manos del crítico. ¿Es la figura de la épica cotidiana la que nos obliga a detenernos? Cualquiera diría ¡qué exageración! Yo digo. es la operación contraria que Ritvo practica con su lectura. como si el sentido se liberase progresivamente y magistralmente en este punto. Ritvo se refiere a la biblioteca de Murena como plebeya. el libro no pone fin a la lectura. Ritvo extrema la lectura. hasta las hermeneúticas más ingenuas y salvajes suelen coaligarse con las tentaciones cientificistas. raros y fuera de circulación se podría hacer un catálogo.28 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN En su discurso brillan las iluminaciones de W. Está la otra biblioteca de Ritvo: Rodó. Pero la lectura no responde a la poética del instante. Para Murena “el no libro que carcome al libro” cierra el círculo de la lectura. siempre es actual porque pretende y quiere actuar en el territorio en que se está desplegando.” Como dije. que puede disponer del anacronismo de estilo como figura o referencia. Tampoco podemos reconocer en “el no libro” de Murena. no chilla. Ubiquemos el terreno donde circula la lectura de Ritvo. Hasta podríamos decir que triunfa allí donde fracasa. Pero ¿cuál es el campo de batalla? El recato no debe impedirnos otorgarle un valor épico a la lectura. . Es cierto.

llamada: lo sagrado. Podemos decir que sitúa dos . ¿Cuántos minutos conserva su papel en la escena cada uno de estos actores? Así se ha vuelto chillón el libro. por la imagen prepotente y animalesca. ¿Capricho? ¿Erudición? ¿Provocación? Por qué no. llamar mallarmeana a su concepción del libro. otra cosa son sus preferencias. A medida que uno escribe sobre lo que Ritvo escribe (lo cual es una rasgo apreciable de su estilo) se ve llevado. todo es vociferación: ¡el libro grita! Grita asediado. Más de una vez hemos discutido los estragos y malentendidos que conlleva esa categoría. libros de saldo. Cada jornada cien libros nuevos llegan a la librería para tomar el puesto de los del día anterior. lo primero que hace el conquistador es imponerle su lengua al vencido. no sustituye sino que es esencia. de saldo. Cualquiera sabe que en una guerra. Chilla para tratar de que alguien recoja su mensaje en el fugaz instante que le concedieron. Sólo que su posición apocalíptica. controla. Pero también padece la agresión que él mismo se practica. como diría Borges. como los libros viejos son las armas del intelectual para oponerse a la consistencia de la lectura canónica que no es solamente patrimonio del psicoanálisis sino también de otros discursos.L A B I B L I O T E C A C O M O C A M PA M E N T O 29 la trastorna: “no hago más que trastornar la política en la lectura. que no ceja en sus codazos para suplantarlo.” El circuito de la circulación de un libro en el texto de Murena se completa con el pasaje de la biblioteca a las librerías. libros usados: la biblioteca aluvional de Murena” nos indica el ordenamiento y la dirección de esa biblioteca: “¡La librería! ¿Qué ha pasado allí? Todo es violencia. ¿Podría ser de otra manera con una escritura que lleva como uno de sus rasgos dominantes la polémica? El título de uno de sus ensayos referido a Murena: “Libros viejos.” Basta leer cualquiera de sus ensayos para que el lector pueda comprobarlo. produce un descentramiento en el sistema centralizado y cristalizado de la crítica establecida. por la fatalidad de la lengua. la biblioteca aluvional. chilla al caer en la sombra del fracaso… Con la presión de su superexistencia el libro pone término a la lectura. los tenues avisos espirituales. Lo cierto es que su lectura de autores raros. Eso que en Murena no es justamente una metáfora. la biblioteca campamento de Ritvo. usados. Ya que el canon domina. sería concederle una licencia de la que su estética no dispone. En ese sentido Ritvo no desconoce la audiencia a la que se dirige. a discutir. nivela. Se lamenta y es cierto que su lamento podría ser no sólo actual sino reconocido por nosotros después de cincuenta años. fuera de circulación. admite. Libros viejos. carcomido en su centro por el no libro.

y si cambiamos el punto de vista de la lectura. podríamos nombrarlo como fragmentario. es del orden de la fatalidad de la lengua de una acción que no es autónoma del hombre sino que hace al hombre. el del lector por el estilo. y otro. coloca y localiza el análisis filológico del poema al servicio de la fatalidad de la lengua y no al revés. Pero cuando se interviene en un campo de los discursos ¿quién puede administrar el estilo? Llevados por la pasión polémica ¿quién puede tirar la primera piedra? La biblioteca de Ritvo como campamento está situada extramuros y es lo que posibilita esa otra lectura.30 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN tipos de lectores: el lector de un saber establecido con el que polemiza. Con lo cual leyendo a Ritvo. en el sentido zanzottiano. El lector —el lector ideal que cada poema. el lector tiene la constante impresión de intemporalidad. Ese mucho más no es del orden de la performance.” Traducido: “Tu… lengua y mucho más”. se establece una política de la lengua que no es ajena a una política de la lectura. no estoy hablando de niveles ni de temporalidad sino de lugares. con cierto prejuicio podríamos llamarlo metonímico. es una lengua que nos ocupa con el rumor del caos. compone y establece como su trascendencia inmanente— es el sitio de donde la lengua surge al troppo muto piu. a quien apela es al mismo lector. Esa fatalidad Ritvo la nombra leyendo a Zanzotto: “Una lengua que nos toca. cada obra. Ritvo lee de esta manera: “En el poema de Zanzotto. lo ocupa: la lengua.” A este estilo no conclusivo. como dijimos muchas veces. en un segundo plano. .” Ritvo. Es cuando Ritvo habla de la poesía de Andrea Zanzotto que podemos encontrar este segundo registro de lectura: “No importa a quién se dirige el poeta o quizá sí. en este texto. el de Ritvo. no hay ni duración ni corte en el flujo que se constituya como espera de conclusión.

La soledad es una práctica. La lectura es una de las formas de esa búsqueda. le hace señas desde un libro. y la lección se hace institución. y ello de manera tal que el discípulo reconozca que esa seña no procede de nadie más que de él mismo y en consecuencia se encamine solo. Se lee a solas. para reconocerse ahí sino para encontrarse con ese desconocido que él es para sí mismo y que. La lectura convierte a la soledad en una práctica. pero es el maestro porque enseña al discípulo ese lugar solitario desde donde una obra hace señas. Es propio de la lectura declinarse en lección. pues. en busca de su propia soledad de lector. Aquello que se enseña ya no es una búsqueda sino un conjunto de contenidos más o menos fundado en el prejuicio o la arbitrariedad. No hace falta decir que en tal caso la lección como lección casi desaparece por completo. El maestro no sabe qué señala. Pero el maestro. aquél que enseña ya no es el que se busca aun en las señas que vienen de los discípulos sino el que detenta el saber y la autoridad y en consecuencia el poder de la enseñanza. La institución es la organización sistemática de la lección. Si el lector se busca en lo que lee no es. Leer es practicar la soledad. según se dice. pero lo que se enseña no es un objeto ni un conocimiento sino una búsqueda. La lección tiene la forma de una soledad en común. ritvo fragmeNtoS De UN retrato SERGIo CUETo Lectura La lectura es una práctica solitaria. La lección es la lectura. aunque uno lea en la biblioteca. en la plaza o en el ómnibus. Uno está solo cuando no está ahí para acompañarse a sí mismo. aquél a quien . el discípulo y la lectura instituyen muy pronto un orden.JUaN b. Por eso el solitario se busca en su soledad. tiene que hacer de la soledad la búsqueda del solitario que él ya es (de lo contrario no se buscaría) pero que no es todavía (pues de haberse encontrado no estaría solo). aquél a quien se dirige la seña es el discípulo. El que así enseña es el maestro. no un estado. acompañado discretamente por la soledad del maestro. pero la lectura en cuanto señalada y enseñada a otro.

descienda entonces un mortal hastío. la crispación y aun la cólera que provoca la disimulación de la devastación del campo del pensamiento. no es por mera nostalgia. es decir. Indudablemente. de la enseñanza ya no está regida por la no-relación de dos soledades inconmensurables sino a lo sumo por el común reconocimiento en el saber y la dócil obediencia a la institución. es la voluntad de síntesis que lo concilia todo en la conformidad de un diálogo educado y respetuoso. la polémica no construye. pero lucha contra el presente. la comunidad. que ella busca. pero tampoco destruye nada por sí misma. Pólemos La polémica no se origina en la certeza de uno acerca del error del otro sino en el fastidio. Esa batalla por la lectura es lo que. Es ése el espacio en el que irrumpe disruptivamente la polémica. en fin. si es que no ha olvidado su búsqueda de lector. pues lo olvidado no es lo que fue sino lo que es. se llama la polémica. La huída adquiere el aspecto de una batalla. No sorprende que sobre el maestro. Se ha observado hace mucho que el progreso es una tempestad de escombros y la cultura el remiendo de un terreno baldío sobre el que las civilizaciones siguen edificando sus ruinas y el tiempo dilatando su monotonía.32 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN en principio está dirigida la enseñanza ya no es el que la sigue libremente sino el que o bien se mueve interesado por un objeto prestigioso o bien se inmoviliza en la admiración de su maestro. La polémica viene a mostrar que los cimientos de la civilización están hechos de olvido y escombros. Pero lo que finalmente resulta insoportable. lo que permanece en el olvido —aunque ese olvido se disimule detrás de una memoria que se quiere sin residuos. Ella sólo formula la pregunta arquitectónica fundamental ante la que el edificio de la civilización no puede sino desplomarse —y esa pregunta se formula. sino que obliga a la civilización a denunciar su fundamental violencia en la destrucción sobre la que se levanta. si puede en cierto modo ser considerada como la memoria del olvido. Es en el intervalo del anacronismo que ella espera. Afirmar la lectura en la lección contra la institución es entonces la tarea del maestro. La polémica no añora ningún pasado. sólo cuando el edificio está en llamas. Esa espera y esa búsqueda constituyen lo que se llama . Si se pone de parte de lo olvidado. pero su huída tiene aún la forma de la afirmación de la lectura. por eso resulta anacrónica. aun más que el olvido de los vencidos y la miseria y la estupidez satisfecha de los vencedores. la forma de nuestra ruina y el sentido de nuestro hastío. sin duda. La polémica no introduce la violencia como si la violencia fuera exterior y ajena a dicho espacio. y huye. como se sabe. Él querría huir. todavía institucionalmente.

El ahí de nuestro hastío es lo que se llama la tierra baldía. de que la civilización esté en ruinas sino de que el desierto. El desierto nombra ante todo la indiferencia entre civilización y barbarie. y un invencible anhelo de lejanía. Así pues. se dice. en una palabra. para poder desaparecer. el melancólico. La polémica resiste al presente con lo anacrónico en favor de un porvenir inconmensurable. de la . La polémica sin el hastío no es más que diversión y frivolidad. Pero el hastío no es optimista ni pesimista. o al menos no en primer lugar. Es lo agotador de esa lucha. el optimismo conservador cultiva flores disecadas. El vagabundo inmóvil. No se trata. aquél que siempre está en otra parte. y nada en particular. Hastío Se puede llamar hastío a la experiencia de la imposibilidad de permanecer en ese lugar en el que se está de un modo necesario. R I T V O . no va a ningún lado. Ciertamente. precisamente porque todo es nada más que destrucción. una lejanía tal vez más lejana que el más lejano horizonte. antaño símbolo de la barbarie. ahí puede no haber nada fastidioso. entonces. el ser mismo de una civilización ahora indiscernible de su otro. o como también se lo llama. No es que algo venga a fastidiar ahí. el pesimismo pasivo llora edades muertas. y ello en razón de un cansancio tal que impide ir a cualquier lado. El optimismo progresista dilata el desierto. aunque todo sea. El hastío es la consciencia del desierto. el campo de batalla fuera del que no podría existir como polémica y en el que sólo combate. de manera que el suyo es un lugar de lejanía. abre en la continuidad del desierto un intervalo de memoria y de espera. aunque la lejanía sólo tenga lugar ahí. por supuesto. el pesimismo activo sueña con destruirlo todo. Por eso se ha dicho que la figura. es decir. qué es el hastío. El hastío es la verdad última de la polémica. Ella está llamada a reconocer finalmente que su adversario es el espacio mismo de la lucha. es su modo de ser. Pero queda por saber qué será el hastío sin la polémica. Por eso la nostalgia y el anhelo no constituyen formas de evasión. en última instancia. pues no hay adonde ir. la polémica no tiene adversario. y sin embargo ahí. Todo ahí da lo mismo. del hastío es el vagabundo inmóvil. ahí. el héroe. pero permanece en el intervalo del desierto. si se quiere. F R A G M E N T O S D E U N R E T R AT O 33 la resistencia de la polémica. Lo que ahí hastía es el ahí como tal —todo. En el desierto impera la indiferencia. y sin embargo lejos. quizá por lo que nunca ha sido o llegado a ser. qué pasa con el hastío en sí. a aquel hastío del que pretendía ser el remedio. La polémica devuelve al lector a aquel cansancio. hay en el fondo del hastío una nostalgia infinita. la memoria de lo que decae y la espera de la cadencia. La tierra baldía es el desierto de escombros de nuestra civilización.J U A N B .

La interpretación es la operación de la lectura. ausente en su presencia y presente como ausente. pero lo que no pudo oír. Lo que ya no queda se queda. acaso astilleros abandonados. es decir. Hace falta una mirada intensamente melancólica para reparar en esa casa que se derrumba. Aun antes de inscribirse. y que el desierto hace que la nuestra sea una experiencia también desértica. La ruina es el modo de quedarse lo que ya no queda. enseres en la vereda. Ruinas Se llama ruina a lo que queda de una cosa. esa ilimitada. (El poema que más nítida. Por eso en la ruina la cosa está a la vez presente y ausente. y resiste en su derrumbe. más bellamente dice esa imposibilidad es “The way in”. dispersa y vana continuidad de escombros. Si es cierto que el sitio de nuestra experiencia es el desierto. Conocemos basurales. de Charles Tomlinson). lo que no tenía que oír para escucharlo y dejarlo cantar ahí. de la decadencia como tal. entonces hay que admitir que la ruina se ha convertido en algo imposible para nosotros. es el silencio de las cantantes. la lectura escribe. el melancólico reúne el derrumbe y la disgregación de las ruinas en el desierto con la ruina sin ruina que es la forma de la decadencia. Ulises pudo haber oído el canto de las sirenas. Es lo que le sucedió a Ulises en su encuentro con las sirenas. distraída. escribe la obra que hay pero que no está en esa sucesión de palabras que el lector tiene ante sí. El silencio es la música de la literatura. pues el hastío resiste como resisten las ruinas —sin fuerzas ni ganas. pero con la irresistible afirmación. las sirenas cantan en silencio. de Blanchot a Ritvo. impaciente indiferencia. encogida en una calle del centro. En ésta. Sólo . La lectura es su interpretación. Tal vez ahí está la prueba de que nos hemos despedido definitivamente de la Modernidad. Quizás ahí el melancólico encuentra una morada para su hastío y convierte al hastío en afirmación y resistencia. si lo hace. edificios inconclusos. como ruina. la forma y el sentido. pero precisamente de una cosa que ya no queda. El lector está llamado a escuchar lo que no se oye y a creer que oye para escuchar mejor.34 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN música. quizá la última de las alegorías posibles. pero ya ninguna ruina. Interrupción La lectura puede declinar en lección. De Homero a Kafka. cantaran o no. Pero se necesita una melancolía a la segunda potencia para hacer del desierto todavía una ruina —precisamente la ruina de la ausencia de ruina. una gastada. pero en sí misma es escritura. no se sabe si en la inmensidad aérea o en la intimidad del alma.

El estilo es la resistencia del hastío en el desierto de los discursos. La música está en el texto como intervalo. Todo está ahí. la exégesis o el juicio. El hastío encuentra en la continua interrupción el estilo que nos queda. Es el estilo del cansancio. por lo que la interpretación no añade ni tiene que añadir nada al texto. es decir. de Kafka.J U A N B . permite escuchar la música del texto. R I T V O . Por eso la lectura nada tiene que ver con el comentario. siquiera por un instante. La lectura tiene que ser ante todo interrupción. . pero tiene que hacer que el texto se escuche —cante en silencio. Ella tiene que interrumpir toda esa cháchara que va y viene y atesta el desierto. entre rapsódico y telegráfico. expuesto literalmente. es el hastío afirmándose en un estilo. detenerse en el momento en que la música va a convertirse en tarareo y recomenzar todavía cuando todo parece haber enmudecido para siempre. la pobre música de nuestra desposesión. Es lo que hay que interpretar —la música de Flaubert. El texto es la partitura. F R A G M E N T O S D E U N R E T R AT O 35 la lectura interpreta. tiene que interrumpirse de continuo a sí misma. En él se puede oír. De allí el estilo de su interpretación. El silencio es como el intervalo del texto. de Beckett.

36 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

Es decir. Es raro que pregunte “¿qué significa?”. Charles Baudelaire. Por eso la erudición que lleva a cabo la tarea no está al servicio del enunciado erudito. decorativa o formal. tensa la condición de posibilidad del ensayo. El procedimiento. declamada por cierta insatisfacción profesional que palpita en la república de las letras. De Ritvo me gusta el estilo interpelante que —lejos del furor hermenéutico— apela a la razón vocativa del objeto. si el saber —aun como enigma o desciframiento—no es idéntico a ninguno de sus objetos. Du vin et du haschisch.el vértigo De la filoSofía EDUARDo CARBAJAL Une ivresse vertigineuse suivie d´un nouveau malaise […] tous les problèmes philosophiques sont résolus. Que en el horizonte se divise la huella negativa del proyecto de Adorno. no dice mucho. Tal vez así quede justificada la anfibología . hasta llegar a traducir la cita erudita en términos de crasa ignorancia. que es menos un cálculo espontáneo que una economía metódica. Primero cuando agita la compacidad del texto que interpela y luego cuando el zarandeo causa y compromete la superstición crítica del lector. trata a los lectores con la misma insolencia crítica que a los textos. Quiero decir. es porque el saber no es la solución a ninguno de los problemas sino el principio o mejor la falta de principio que prepara su discusión. Que me guste puede prescindir del acuerdo precisamente porque el desacuerdo es la razón que el estilo prefiere en la lectura. si se trata de la objeción escéptica inscripta desde siempre en el ensayo es porque el estilo interpela el lugar dominante del saber desde la institución retórica hasta la academia editorial. más bien interrumpe de manera casi barrial “¿qué dijiste?” Que la interpelación del estilo refiera al objeto cierra el énfasis semántico por el significado y prepara el camino de la objeción. sino que es un subrogado —en el sentido freudiano— que ocupa diversas posiciones estratégicas en el desfiladero de la argumentación. En otras palabras. La discrepancia no declina en la pequeña objeción. sino a condición de cuestionar inclusive todo lo dado y arruinar la transparencia de identidad que suele contrabandearse bajo los nombres de “ser” y “pensamiento”.

Por eso. figuras de la feminidad.38 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN adorniana de nuestro título: el vértigo nombra el vértigo que la filosofía debe producir dada la falta de fundamento que el vértigo inscribe en la filosofía misma. la filosofía no puede responder a la pregunta metapsicológica del psicoanálisis sino con la paradoja del hiato irreductible entre la verdad de la argumentación y la imposibilidad de la argumentación de la verdad. Ritvo. la falta de fundamento del fundamento ¿es una tesis filosófica o psicoanalítica? La paradoja es que intentar la respuesta por fuera de los términos de la pregunta es una falsa resolución del problema. Para esto es necesario desfundamentar el fundamento que se arroga el legislador del intercambio: la academia filosófica. Responder es legislar el intercambio que determina el fundamento del fundamento. sideración y luz. el vértigo como “fundamento” de la ausencia de fundamento. parafraseo a Adorno. transferencia y sexualidad —respuesta psicoanalítica al fundamento— es un escándalo llamado vértigo filosófico. Inversamente. Me demoro en dos momentos. filosofía.1 La tesis dice: no hay regla que sea capaz de legislar el intercambio y la relación entre filosofía y psicoanálisis. Pero entonces. La discusión del fundamento. 2009. Al revés. falso sólo para lo que es falso. Buenos Aires. la clausura de la grieta fundante ya sea por el saber devenido institución o la institución travestida en saber. justifico la elección: el mismo argumento se despliega en direcciones contrarias. el vértigo de la enunciación del filósofo es lo reprimido por el oxímoron filosofía académica. 1 Juan B. Letra viva. El sentimiento de lo vertiginoso. es central para la poesía desde Baudelaire en adelante. son tópicos que atraviesan gran parte de los ensayos de Juan Ritvo. mientras que a la filosofía se le da a entender anacrónicamente —¿quién?— que no es lícito participar de ningún sentimiento que se le parezca. . En ningún caso se trata entonces del establecimiento de un texto sino de provocar su inestabilidad. psicoanálisis: colisión e iluminaciones. El vértigo se expresa en la pasión lógica del juego —ilinx— que trata de destruir por un instante la estabilidad isomórfica de la percepción hasta alcanzar una suerte de aturdimiento que provoca la aniquilación de la identidad de la realidad. la objeción a la prepotencia de la identidad como sello del fundamento. Filosofía y psicoanálisis es el título que promete colisión e iluminaciones. El objeto de la refutación del primero —la academia universitaria en cuanto reprime el vértigo filosófico— es el soporte de la argumentación del segundo —el academicismo como proton pseudo de una posible demostración— quiasmo por donde repta el vértigo filosófico.

Es decir. Es decir. si la máxima y luego el imperativo son deducibles. conjetural Nº 44. “Enigmas de ‘Kant con Sade’. —vértigo filosófico— es desplegado al revés del revés. el vértigo resume la propiedad enigmática que Ritvo extrae del bello libro de Starobinski. ahora los psicoanalistas —tal vez debiera escribir “los lacanianos”— son llamados a escuchar los “descuidos” de Lacan en torno a la conjunción Kant y Sade. ¿cómo podría deducirse un principio de un principio? La paradoja salta a la vista. 2006. la paradoja misma del enigma moral que distingue el objeto de la interpelación del interlocutor en la discusión. Ritvo. el mismo argumento. Buenos Aires.2 La apariencia académica de la discusión —escribe Ritvo— no debe ocultar el propósito de extraer el máximo de potencia disruptiva de los textos de Kant y Sade. es imposible de callar es porque es posible leer en el estilo de Lacan “un asidero analítico a su deducción”. así como antes la academia es la represión del vértigo ahora el “academicismo presunto” es condición irrenunciable de la potencia vertiginosa del ensayo. En otras palabras si la voz. incógnitas éticas: la ley”. Ed. Así como el auditorio universitario escucha la interpelación sobre la sordera académica. buscar el remedio en el mismo mal. Pero. Resumo los pasos: Lacan como todo comentarista de Kant que se precie de tal intenta desplegar la deducción del imperativo y las máximas kantianas de los principios que la rigen. la misma pasión. si la demostración se funda en un antecedente del antecedente contradice la noción misma de principio fundante. Sitio. que no es un hecho empírico. 2 Juan B.E L V É RT I G O D E L A F I L O S O F Í A 39 Ahora bien. .

40 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

Fondo de Cultura Económica. Diario. mientras secretamente lo deshace en el flujo misterioso de lo impersonal.el DeSierto eN la iNtimiDaD Sobre el Diario De JUaN b. . la última. el 22 de agosto de 2010. reservar algo de ese impulso exuberante para la escritura de un diario que. México. que el ejercicio de la notación incidental va componiendo. cuando sus actos cobran. para alguien que de todos modos escribe muchísimo. de 425 páginas A4. “¿Qué sentido tiene [llevar un diario] para quien lo escribe. La primera entrada está fechada el lunes 13 de diciembre de 1999. “El autor como gesto”. no estaría destinado a la 1 Elias Canetti. Ritvo. activos el asombro y la curiosidad que alientan su enunciación. para el que lee. 24 de diciembre de 1999. 2 Giorgio Agamben. “Diálogo con el interlocutor cruel”. porque su profesión es escribir?”1 La principal estrategia crítica de la que eché mano en los últimos años para ensayar lecturas de diarios de escritores consistió en mantener abierta esta pregunta.3 alguien a quien el epíteto de “grafómano” le calza como un saco hecho a medida. en esa versión. o algo. Barcelona. que sostiene una política de intervención en el campo cultural constante y vigorosa. me interesa la figura del diarista como alguien. de la existencia del Diario de Juan Ritvo. por lo menos en principio. es decir. compuestas en caracteres Times New Roman de cuerpo 12. en forma más o menos casual. profanaciones. con interlineado simple. reavivó con una intensidad extraordinaria el asombro y la perplejidad que expone la pregunta de Canetti. 1994. hace algún tiempo. filosofía y literatura. Anagrama. 2005. hasta el momento en que lo recibí por última vez adjuntado a un e-mail. 3 El Diario está archivado en un documento de Word y constaba. la conciencia de las palabras. valor de gestos.2 Enterarme. ritvo ALBERTo GIoRDANo Yo mismo soy uno de esos desconocidos en que me multiplico… Juan B. en agosto de 2009. hasta darle la consistencia de un carácter. ¿Qué sentido tiene para alguien que escribe y publica continuamente ensayos sobre psicoanálisis. ¿Qué acciones y qué pasiones despierta la práctica del diario cuando la sostiene alguien que “escribe muchísimo”? Más que lo específico de un género en el contexto de las llamadas “escrituras del yo”.

Diarios. le Journal intime. . el lector futuro. como dos formas de conversación—). pero no desde antes. desactiva drásticamente el deseo de mentir.42 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN publicación?4 Incluso si consideramos que. de cualquier escritura de sí mismo. por aventurar un porcentaje. 2002. escucha con verdadera curiosidad. y a veces reveladores en términos de ambigüedades íntimas. disfrazado de teoría. otra semejanza que hace al tono de este diario entre epístola argumental y ensayo. el yo imaginario al que se dirige el diarista es tan paciente como insobornable. siempre interesantes como documentos. Alamut. En algunos de sus momentos autorreflexivos —no hay diario de escritor que no los necesite para sostenerse críticamente al borde de la impostura. supongo que las expectativas de publicación quedaron abiertas. 5 Béatrice Didier. en más de un sentido. la existencia del tercio restante despierta intensa curiosidad. No alcanza con no mentir para decir la verdad. Paris. de la que él supone es su actitud diarística. como muchas veces fue señalado. la falsificación es el destino y no una alternativa. lo mucho que había olvidado). improbable y cierto a la vez”). la arrogancia—. Presses Universitaires de France. Basta con una cita del nada pretencioso Diario de Lord Byron7 (cuando busca ser sincero. 2008. la escritura de Ritvo sitúa las condiciones esencialmente erráticas en las que se cumple 4 Desde el momento en que Ritvo me lo envió para satisfacer una curiosidad de “especialista” más que de amigo. Traducción y edición de Lorenzo Luengo. (Esta última discriminación no supone en absoluto la decisión de dejar fuera del comentario los mensajes dirigidos a amigos o colegas. aunque más no sea como gestos denegatorios—. opuesta a la franqueza. como su papel es custodiar lo verdadero y censurar las motivaciones espurias —la vanidad. no interrumpe y. y una correspondencia eminentemente intelectual —aquí cabe apuntar. 6 Elias Canetti. dos tercios de lo archivado consisten en la reproducción del epistolario electrónico que Ritvo mantuvo durante esos años con múltiples corresponsales. op. Madrid. “uno se engaña a sí mismo más que a los demás”) para impugnar la anacrónica ingenuidad de Canetti. por conversaciones que mantuvimos después de la lectura. las diferencias retóricas entre escritura epistolar y diarística son solo de grado (“El diario —dice Beatriz Didier5— es finalmente una vasta correspondencia con un desconocido. la pregunta por el sentido de los diarios de escritor es una artimaña retórica que le permite exponer el elogio. 3ª edición. y con relativa independencia de lo que quedó registrado en sus páginas (me consta. 7 Lord Byron. Si. Para Canetti. cit.6 para aligerarse de las tensiones cotidianas y para alcanzar una conciencia lúcida de los procesos interiores que oriente la acción. al paso. “En el diario uno habla consigo mismo”. en el caso de Ritvo se advierte una continuidad de estilo y formas de autofiguración casi sin fisuras entre el diario concebido como “cuaderno de trabajo” o “novela del método”.

lo fotografiaron y hasta lo filmaron) se fabrican verdades en . Todos los diarios falsifican —mantengamos un momento más la nomenclatura de Canetti— porque no hay soliloquio que no presuponga la evocación de una audiencia desde la invocación al otro. inevitablemente. sin importar que el acto de enunciación cuestione estructuralmente lo que proclama el enunciado). miento. lo premiaron. Y si agregamos las calamidades que nos bloquean el paso y parecen a punto de derrumbarnos —cáncer. sino más bien a un flujo errático. lo publicaron. como tal. La verdad. suicidio. por la tarde (…) Las confesiones son. amo la soledad” [11 de diciembre de 2000]. desnuda. Pero no pateticemos inútilmente acerca de la verdad: su carácter terrible es que ella es pobre. y sin embargo. por eso Ritvo puede escribir en un momento de exaltación “Como nunca. en un tejido de formas. Posición incómoda de la verdad: es una franja limítrofe entre un real que es puro dolor y no engendra ninguna expresión y ese mínimo de ficción sin el cual la vida es literalmente insoportable”.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 43 el ejercicio intimista con la precisión conceptual y los juegos sintácticos. alegorías indirectas [en el sentido de alegorías defectivas. atemático. No me parece que un diario deba dedicarse a la “intimidad”. lo tradujeron. con su celebración continua de cómo lo ovacionaron. hueco no retórico de una anestesia retórica. por mencionar un caso famoso. ¿qué decir acerca de la verdad? Me río de los que proclaman la sinceridad y formalidad de la escritura. todo eso sigue siendo indirecto. en el cual alguien pueda encontrar un hilo conductor para el estilo. el cerco de la hipocondría y de la edad—. Ese al que el diarista ofrenda el espectáculo de su absoluta soledad (el diario es un lugar extravagante en el que los extremos de lo patético lindan con lo cómico. es literalmente informe. darle forma. como las kafkianas]. Pero incluso en los diarios que son obra de pura falsificación (pienso. (…)” “Miércoles 8 [de marzo de 2000]. Lo informe que surge. que es el modo en que retoma en el dicho un cierto decir singular. a mi vez. cuando intento. de sus maneras ensayísticas: “Martes 7 [de marzo de 2000] Sí. en los de Thomas Mann. también con la modulación sentenciosa. sin esa riqueza retórica tampoco podríamos captar su esencial pobreza. sin que ninguna filosofía realista pueda modificarlo. de repente.

la que nace del ejercicio de la reserva en la inminencia de la confesión y de la apertura —hija de la interrupción y el recomienzo— a una incertidumbre todavía más radical: “Sábado. para encausar el excedente físico de ese dispendio generalizado que es la obra de su pensamiento. Librado como está a la grafomanía. Desde la primera entrada.)” Como se sabe. la recreación chismosa de la vida literaria en el Paris de sus “amados decadentes”. Ritvo se prescribe no hablar de sí mismo más que indirectamente. que es a un tiempo enfermedad.44 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN acto que ninguna notación formaliza porque remiten a un modo de existencia ajeno a la reflexión. que no ceda un palmo a los anhelos de autenticidad que tarde o temprano se encharcan en el sentimentalismo. confirmo la simpatía que le despiertan los hermanos Goncourt. pero también para someterlos a una presión diferente. A la manera de Musil. por fin. por suerte trabajaron rápido y recuperé dos ambientes —la cocina y el comedor— un poco tristes por la vejez de la pintura. en conflicto irreso- . y tomo nota de la identificación con el modo de leer pegándose a los textos. protesta contra ella y ejercicio de un saludable desequilibrio. de un estilo que haga justicia a su rareza (¡mi vida por un estilo!). hasta escuchar los detalles. lleva un diario ensayístico para darles todavía más libertad al rapto y la dispersión (las considera sus virtudes y sus debilidades más fuertes). preservar de la compulsión al espectáculo. algo así como la intensa sequedad. de sus afecciones. que reconoce como una tendencia íntima. recurre al diario. los intersticios. que practicaba Du Bos. un tópico de los diarios de escritor es el registro y la conjura de la imposibilidad de escribir. por la tarde (…) Y bien: se han ido los pintores. En este sentido Ritvo es un diarista inusual y paradójico: abre el diario sin saber por qué para interrumpir lo que está escribiendo y no para disimular la esterilidad o intentar remediarla. y siempre sutil e inteligente. Pero no es por el transitado camino de la francofilia por donde aparece un referente para su tentativa de llevar un diario ascético. 27 de Diciembre [de 2008]. Si repaso la lista de los otros diarios que Ritvo menciona ocasionalmente en el suyo. (¿Para qué o para quién escribo esto? No pensaba en absoluto en nada de esto cuando decidí interrumpir lo que estaba escribiendo y abrí el diario. la aridez. entre otras razones. una búsqueda por momentos desenfrenada.

El carácter novelesco de la figura del diarista remite a alguien que no es. la lectura de las primeras entradas remite a uno de los tópicos del género. el diarista redescubre la motivación básica. que el acontecimiento de su aparición. aunque es por esa vía que avanzaremos. más que de reconocimiento. sino volver a ser es la esencia del diario”. El que además de creer en esas providencias sabe que la notación devuelve lo insignificante a su insignificancia y ya redujo a un presente pasado el instante sin duración en el que ocurre la vida. el sentido de la exaltación. que se habrá dejado alcanzar por el empuje de un hábito o una manía que no se sabe a dónde lleva. y sin embargo retoma a veces la convención de registrar el momento del día y las condiciones climáticas que enmarcan el acto de la notación. irremediablemente. como Ritvo. “No ser. por la noche. sino que está siendo. roza el vacío. como si también la práctica del diario. revista de occidente 182-183. sobre todo de las más insignificantes: “fijar para siempre algo que pasa”. puede. Aunque se trata de un diario extremadamente pudoroso. “¿Para qué o para quién escribo esto?” Dejémonos alcanzar un instante por el temblor que trasmite esta pregunta nada retórica. que el archivo atesora lo que pasó mientras pierde. “ahora. que la escritura borra más que conserva. en el que al yo le está prohibido tomarse como objeto de observación o análisis. ¿Para qué se escribe un diario? Después de casi un año de interrupción (no podría haber ocasión más propicia). como nadie. requiriese del divorcio entre saber y creencia. me inclino para recoger el mate del piso y cebar el primero que tomo en todo el día…” No hay diarista que no haga suya la consigna gideana de anotar lo circunstancial para dejar algo a resguardo de la muerte. las pulsaciones de lo que pasa. . apelar a la bastardilla para distanciarse ligeramente de la necesaria ingenuidad.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 45 luble (volveré sobre esto) con un anhelo.8 Llevar un diario es un ejercicio de prosecución que en cada recomienzo figura y descompone la continuidad ante la inminencia de la ruptura absoluta (¿quién podría asegurar que la entrada de hoy no habrá sido la última?). cuando responde a alguna necesidad íntima que nada tiene que ver con los regodeos de la introspección. El diarista se sorprende de sí mismo. Importan menos las respuestas conjeturales. la experiencia de un sinsentido que podría darle a su vida. y ese extrañamiento prueba que en la prosecución del ejercicio hay en juego algo auténtico. el 15 de mayo de 2006. la escritura de sí mismo 8 Enric Bou. “El diario: periferia y literatura”. el núcleo utópico de cualquier notación. para la consideración de un lector ignoto y acaso improbable. por un momento. de imposición. Lo curioso es que Ritvo sabe. 1996.

Península. la tensión afectiva despega inmediatamente con una fuerza inversamente proporcional al contenido anecdótico de lo que se revela: “Lunes 6 [de marzo de 2000]. por la noche: tendré que decir algo sobre. el peor y más terrible. cuando lo confesional despunta. sin rumbo. aunque no se sepa qué diablos es. Esboza un aura novelesca alrededor del diarista-argumentador sin propiciar la cristalización psicológica. 9 Andrés Trapiello. Claro: es una intensidad sin extensión y sin explicación. El desierto como escenografía para la pose melodramática (¿ante quien?) y como experiencia de los límites de la elocución. de rescate del instante. 1998. con precisión demoledora. sin reducir. Barcelona. aunque la discreción continúe prevaleciendo. Porque se extingue de inmediato. el sentido problemático de un concepto capaz de contener. . por así llamarlo. sin imponer nada. tranquilizarse. el rapto confesional tiene en este diario la potencia de lo estético. y la carencia de un pensamiento sobre lo colectivo que supere la banalidad profesional de los políticos. Todos anhelamos el infinito de una escritura sin contenido. No es que siga confiando. el escritor de diarios. y brilla con la fuerza de lo que tuvo que imponerse para existir. para ver si aumenta su disposición a la errancia. tal el énfasis con que nombra la angustia y la desolación. que es lo único que tenemos ante esta eternidad vacía y no obstante ubicua”. debo decirlo.46 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN como “síntoma de una anomalía afectiva o aflictiva”.9 Ritvo comienza a llevar el diario para acompañar la entrada de su vida en el “desierto”. pero plena de exaltación. Por tratarse de un diario sujeto al principio de la exposición indirecta. sea cual sea su contenido. estoy vivo y en el sentido más intenso de la palabra. en otros busca. rara vez.” Y lo que sigue es la reproducción de un e-mail dirigido a Américo Cristófalo sobre el sentido de la cristiandad. “31 [de diciembre de 2008] por la mañana (…) Sin embargo. Y poder escribir es una maravilla. justo él. pero quizá también el más fecundo en muchos años. encontrar refugio): tal vez espera que la escritura se nutra de esa sequedad. mi estado de ánimo. mientras le pone límites. Respiro y anhelo. la necesidad de no renunciar a la Justicia. en las virtudes terapéuticas del ejercicio intimista (desahogarse. Para alguien que escribe muchísimos ensayos según diferentes motivaciones (en unos prueba la articulación del afecto indecible con modos argumentativos que puedan transmitir la dicha y el estupor.

según la temporalidad del impromptu y la ocurrencia. que sin renunciar a la precisión nacen exasperadas por los reclamos de reconocimiento. en los intervalos. que ella misma abre. aunque el fantasma siempre ronde (¿habré sido el primero en encarnarlo?). Ahí donde la frase se adelanta al pensamiento. pero también cuando se ciñe a la configuración extraordinariamente sutil de alguna dificultad teórica. llevar un diario puede ser la ocasión de ejercitarse en el acto de pensar como si fuese posible desprenderlo del universo retórico. es el acto de pensarlos quien toma notas. una ascesis intelectual fundada en el ejercicio de la improvisación. del discurso autobiográfico o argumentativo. Es la utopía de una escritura sin rumbo ni contenido. o mejor. pero también sufriente. la ocurrencia y los pasajes imprevisibles. Hay frases que se adelantan al pensamiento y encuentran una forma que comunica la inminencia de lo desconocido. el de Ritvo expone distintos matices . Hay otras. piensa en una escritura del yo capaz de ponerlo fuera de sí. en el sentido blanchotiano de la huella que señala la desaparición del autor. impulsada por el vértigo y la angustia. Hay un deslizamiento continuo en este diario de lo incidental a lo autofigurativo que tiene que ver menos con la presuposición de un lector futuro. porque arrastra un cansancio inmemorial. casi siempre rotundas. según él mismo confiesa. la perspectiva de los intereses retóricos —eso que Barthes llamaba voluntad de “querer asir”— define las condiciones de cualquier anotación. que con las maquinaciones del poderoso artefacto de persuasión y captura que opera en los modos argumentativos de Ritvo cuando lo arrebata el ánimo polémico (es decir. hecha de fracturas e interrupciones. En el diario como taller del estilo son los pensamientos y no el que piensa. Si cada diario tiene su tono. casi siempre). pero sobre todo porque Ritvo es un escritor que. Antes y después de la fractura. como potencia de interrupción y descomposición.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 47 las tensiones de lo ambiguo). porque es una fatalidad del discurso que hasta los gestos más solitarios sean absorbidos inmediatamente por el teatro de la intersubjetividad. Cuando Ritvo se apropia de una ocurrencia de Valéry (la novela moderna debería adoptar la forma y el estilo del Discurso del método) para fantasear con la posibilidad de que su diario se convierta en La novela del método. Ritvo lleva un diario para librarse a la alternancia entre desaparición y aparición —¿hay otro modo de sentirse vivo?— y para que la variación encuentre formas de manifestarse. en estado de continuo recomienzo. la necesidad de sobreponerse al tedio y la irritación. no importa lo incierto que pueda parecer su sentido. intersticial. necesita “del interlocutor como del pan. con formas de vida potentes a causa de su fragilidad. la invención del estilo equivale a la experimentación voluptuosa. aunque finja indiferencia” (20/10 [de 2005]).

más bien estimula. Alabar a Heidegger frente a la superficialidad y frivolidad francesas. Lo que se diluye esta vez es la arrogancia. por la tarde La conversación de anoche en el restaurante: ese afán de mostrarme único. se atempera sensiblemente en la serie de e-mails que Ritvo le envió a su hijo Nicolás a fines de enero del 2000. Ritvo no duda de sus razones. Como en las otras intervenciones. Dialogando con sombras de interlocutores: alguna vez alguien no fuera mera sombra. por su desconocimiento de los ingleses y del sentido que ellos tienen de la variedad de la experiencia. pero por unos momentos.48 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN de la tensión entre ascetismo y arrogancia. porque la honestidad casi sin fisuras del autorretrato y la forma en que el propio diarista se desplaza de lo anecdótico a la especulación intelectual impugnan la necesidad del comentario. evita aplastarla. creo que hay alguna verdad: no la del eclecticismo. pero también con frecuencia en las notaciones circunstanciales (después de asistir a un coloquio académico. pero también en el de la superioridad. la exigencia de tensionar la exposición. una colcha de retazos que caracteriza a nuestra cultura aluvional: entre retazo y retazo. define el estilo de la interlocución. en el sentido de la rareza. precisamente. la más resistente al acecho de los estereotipos. siempre solo. a las reuniones perió10 La tendencia a la agresividad. La función disuasoria prevalece porque hay que renunciar al dominio y la simplificación de los objetos para que estos manifiesten su coeficiente de indeterminación. Es el tono de sus rutinas docentes. pero como la audiencia es amable. como de la disposición del que escucha a mantenerse en movimiento. enfrentar a ingleses y alemanes con la movilidad de los franceses. la coexistencia problemática entre el deseo de hundirse en la superficie de lo imaginario hasta alcanzar el éxtasis de lo impersonal y la compulsión a imponerse como una subjetividad extraordinaria. constante en los lances polémicos. entre costura y costura. ¡Una tarea agotadora! Sin embargo. dándole a cada problema su formulación más compleja. La intransigencia brilla sin irritar. . la interrupción.10 “Miércoles 29 [de diciembre de 1999]. Tal vez hubiera sido mejor no transcribir esta entrada. siempre en guerra. es una ética servil” (de un e-mail fechado el 30 de enero). Sobre todo en los e-mails (tributos felizmente anacrónicos a la vieja retórica de la epístola argumental). es decir. para señalarle los límites de la ética de Lévinas y persuadirlo de la necesidad de enfrentarlo a Nietszche. sino la del que está constituido como una suerte de patchwork. La fuerza pedagógica de este estilo no concede nada al didactismo: depende tanto de la fidelidad del expositor a su ética y su sensibilidad. a entrar en el juego de las respuestas que abren la posibilidad de una interrogación todavía más rigurosa. “Una ética que me exige responsabilidad pero que no me entrega medios de discriminación —este es el principal argumento contra el puritanismo lévinasiano—. En esa juntura estamos”. etc. empero. despreciarlo. de lo intempestivo. un personaje que me defiende contra la depresión. Luego la soledad. más allá del personaje aburrido y aburridor.

interesante incluso cuando resulta abrumadora. “La ironía del judío tiene el sólido soporte de una tradición que. pero en demasiadas cosas era un mistificador histérico. Si descompuso en algún punto la organización burocrática de los saberes. para ajustar la lente a través de la que espera ser observado. El mestizo interrumpe sin protocolos “la circulación de los dones entre el Amo y el Esclavo” (domingo 9 de enero de 2000. sin reconocer en ningún terreno. En dos ocasiones. el orgullo de enfrentarse a los clásicos “suelto de cuerpo”. se compensa con el entusiasmo de ponerse a prueba en la búsqueda de un estilo de intervención genuino. más tarde). los juicios del diarista perfilan con insistencia una figura de compleja lucidez. desde luego. Esa proximidad con lo indeterminado. no diría que justifica. que sometió especularmente a su audiencia. cebándose en la diatriba y el insulto. En Borges. en la dirección del vacío y lo informe. los límites de sus posibilidades.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 49 dicas de un grupo de psicoanalistas o durante la resaca que deja la lectura de los suplementos culturales). pero siempre desde lenguas propias —el idisch en parte y fundamentalmente el hebreo— definiéndose siempre desde y contra la segregación” (domingo 9 de enero de 2000. la incomodidad en el interior de cada disciplina. la irreverencia es pose más que gesto extemporáneo. “A la caída de la tarde. cuya capacidad de imbecilización es francamente aterradora”. ha sabido asimilar una cultura universal. La incertidumbre acerca de los resultados. pero sí que explica parcialmente el costado reactivo e irritante de esta figura: la necesidad de fortalecerse a través del desprecio. con calculado salvajismo. ni en las instituciones ni en la biblioteca. Ritvo denuncia el error “grosero” de los que creyeron en su marginalidad (me anoto entre los imputados) y el del propio Borges cuando compara al intelectual argentino con el judío. El punto de encuentro es la exaltación de la irreverencia. . que se sentía con razón un vástago de estirpes ancestrales. lo hizo a costa de su propia integridad. un recurso a la medida de su patrimonio simbólico en la conquista de la centralidad. en la que convergen la ética del mestizo y la sensibilidad del melancólico. descomponiéndose él mismo. por la tarde) para trazar diagonales que mezclan lo incomunicable e instalar. El mestizo con auténtica vocación de ruptura es el que tuvo que correr por necesidad los riesgos de la impotencia. incluso la presunción del fracaso. para extender. la indisciplina programática. el mismo día [domingo 9 de enero de 2000] (…) …no cabe la menor duda de que Lacan era un hombre de genio. Ritvo corrige la doctrina borgiana del escritor argentino y la tradición occidental. no quiso desconocerla ni idealizarla. el prestigio de las autoridades.

como profesor de filosofía y erudito sorprendente entre psicoanalistas. a partir del antagonismo (y el deseo y la imposibilidad de articulación) entre la voluntad de enriquecer la acción con la acción del otro. valorará el gesto desmitificador. incluso que lo violenta. no porque escenifique alguno de los modos instituidos (por la universidad o el periodismo) en los que se viene planteando desde fines del siglo pasado la discusión. Entre las razones que justificarían la publicación del Diario de Ritvo está su valor como documento de la persistencia. a su propia soledad. Ese es el modelo de acción colectiva que le parece más viable: una “comunidad de solitarios” en la que cada uno encuentra en los otros un gesto que lo rescata del aislamiento para devolverlo. por precaución metodológica y amor a la incomodidad. del debate sobre la “función intelectual”. El nihilista activo. Los encuentros son instantáneos. se empeña en esa tarea son admirables). sino porque insta a revisarlos en los términos singulares que plantea la ética del mestizo. pero le gusta confundir. sin pasar por la identificación con un líder. en el que Ritvo le sugiere revitalizar el proyecto de Sitio. La contrafigura del intelectual como agente de la descomposición y el vaciamiento creativos es el especialista. ya que todavía somos sensibles a la conveniencia de imaginar un espacio para la acción conjunta que se oponga a la segregación del Estado. . y la política de masas. y ocurren en las fronteras disciplinarias. que sabe de la necesidad y los placeres de construir destruyendo. una vez que se abandonaron las ilusiones depositadas en las políticas de la mediación? El Diario de Ritvo podría servir como documento. se deja arrebatar por el goce infantil de la autocomplacencia en su demoledora supremacía. los principios de pertinencia: actuar como lector salvaje entre profesores de filosofía. enriquecido. presentimos el regodeo. en tiempos de radical escepticismo. A diferencia de otros autodidactas. como otros. pudiendo decir que lo preocupa. “La función intelectual ¿es en nuestra época un ejercicio extremo de la separación?” El problema alcanza su articulación dilemática en un e-mail dirigido a Jorge Jinkis. Ritvo puede exhibir diplomas habilitantes. Cuando Ritvo dice que lo “aterra” la capacidad de imbecilización. con fecha del lunes 28 de marzo [de 2000]. Sobre él recaen las peores imprecaciones.50 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Cualquiera que conozca la asfixiante unanimidad del campo psicoanalítico argentino. la impugnación de Lacan como Amo Absoluto (la constancia y la inteligencia con que Ritvo. ya que no presuponen el agrupamiento. ¿Cómo reformularla. la trama de supersticiones e imposturas que extenúan sus posibilidades de recreación. Pero es difícil que la audiencia lacaniana esté dispuesta a beneficiarse con los resultados de ese trabajo crítico si al mismo tiempo se reconoce injuriada. en la intersección de líneas de fractura.

compuesto según la retórica de la escenificación autobiográfica. La especialidad es el momento cobarde de los que han renunciado a pensar. el espíritu y la letra en su cuerpo juvenil. “Recién cuando ingresé a la Facultad de Derecho. supongo que empleando la terminología de la época y creyendo. La acción transcurre en la ciudad de Santa Fe. pude hacer algo con la indigestión [de lecturas]: hablar. tenía autoridad en mi familia. el miércoles 30 de marzo de 2000. (…) Sabía que me pasase lo que me pasase. en la `boca florida’. y sin embargo el encanto sobrevive a —o acaso sea un efecto de— la hinchazón melodramática (el anacronismo de la retórica autofigurativa —¡si parece que estuviésemos leyendo una autobiografía decimonónica!— contribuye decididamente). que cualquier lectura le provoca. Su voz. descubrir —fue una sensación gloriosa— que las palabras me envolvían (verdadero estado de gracia) como en torbellino y se concentraban para su salida más allá de mi voluntad. por otra parte.” . En lo que sigue no hay distanciamientos. La mezcla y la interrupción son su vida y su elemento. para la exposición de las dificultades y las exigencias que plantea eso que viene llamando “función intelectual”: “El intelectual no es aquel que juzga la especialidad desde el punto de vista de la totalidad. El intelectual: el que proyecta el atolladero hacia el futuro posible. decir algo. pero absolutamente anacrónica.” Los paréntesis enmarcan el hallazgo de una entonación sentimental inaudible en la escritura del presente: la ironía no subestima el esnobismo. como todo el mundo. “El Dr. pero todavía salvaje.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 51 como psicoanalista y lector refinado. a mediados de la década del 50. un testimonio retroactivo de la intensidad con que ya se reunían. estaba salvado por las letras. como diría un azteca. entre profesores de cualquier asignatura (el campo entero de las humanidades está a su disposición). el que hace de la dificultad la prueba a posteriori de una traba en el comienzo que debe encarnarse en su futuro anterior. El intelectual piensa desde el lugar del atolladero y lo proyecta hacia lo que aun no ha llegado a ser. el adolescente de dieciséis o diecisiete años descubre que no puede leer más. ronca y supuestamente reflexiva. Frutos. diagnosticó: ‘surmenage’ (¡en francés. gloriosamente!).” La perspectiva de la descomposición como acontecimiento que advendrá sin teorías que lo anticipen identifica el ejercicio de la función intelectual con la ética del acto analítico (se hace difícil no recaer en este lugar común cuando está 11 Los ecos sarmientinos nos transportan a un momento extraordinario del Diario. Las evocaciones que registra la entrada del Jueves 20 [de enero de 2000] son los recuerdos de provincia del intelectual mestizo. expresarme con fluidez y libertad. entre profesionales de lo conocido. encuentra la forma provisoriamente definitiva. lo vuelve encantador. para la enfermedad o la salud. como escritor de una literatura por venir. después de pasar por la consabida denuncia de las miserias del medio analítico. es el que dice: no hay totalidad pero tampoco especialidad.11 Rumiando alrededor de esa inestabilidad en la que elige afirmarse para palpar su fortaleza. Un día. el énfasis monumentaliza el pasado sin reservas. más que dolor de cabeza. en uno de esos veranos insoportables que no dejaban más opciones que el aislamiento y la lectura ininterrumpida. en la tensión sintáctica y conceptual. una opresión del cerebro continua e impiadosa.

la del estilo. es también el soporte de una tentativa pertinaz de escribirse a sí mismo en los instantes en que la duración aspira a la ligereza del rapto. pero también se enrarece. Ribeyro. tan seductor. el espíritu de búsqueda y el extremo cansancio) ponen a salvo al intelectual del riesgo. y el gusto por lo anacrónico. la sintaxis argumental. son las dos rúbricas de un arte de escribir basado en “la acumulación y la disgregación perpetuas” (de un archivo sobre decadentismo pegado el 18 de enero de 2000) que densifica. cuando no se deja absorber por la actualidad de los saberes que contamina. pero un fracaso excepcional”. El Diario de Ritvo es un “cuaderno de trabajo” en el que el ensayista toma notas y realiza prácticas de estilo a la manera melancólica. cuando el sistema se confronte con el desequilibrio que lo vino trabajando desde el interior) la fidelidad del pensamiento a la irritante singularidad de las cosas que lo estimulan. a veces hasta el punto del entorpecimiento. la intensificación de la vida. la voluptuosidad y la agonía. En las autofiguraciones de Ritvo la agresividad del mestizo se aliviana.52 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN en juego la responsabilidad por la toma de decisiones que escapan a las previsiones morales de la conciencia). regida por un interés y una curiosidad voraces. y muestra (mostrará. el 29 de abril de 2010. sublime e inconmensurable. Ritvo vuelve a intentar en el diario una definición de la melancolía: “es el fracaso de la realización. no a la del método especializado. el protocolo existencial para un ejercicio de la melancolía que persigue diariamente. con las ambigüedades del melancólico. el más fascinante de la literatura hispanoamericana. Después de haberle dedicado al tema varios ensayos y hasta un libro (es tal la afinidad entre el objeto y el modo acumulativo y proliferante de tratarlo que resulta imposible concebir una aproximación definitiva). La idea de que el eclipse de la creación es un movimiento inherente a la creación misma abre una vía regia a la lectura de la tentación del fracaso. Se podría decir que es la presión que ejerce sobre los modos enunciativos la composición anfibológica del humor melancólico lo que interrumpe una y otra vez las arrogancias del discurso intelectual (la reducción de la audiencia a público) y devuelve al escritor a su búsqueda más legítima. el diario de Julio Ramón Ribeyro. La experiencia de los atolladeros conceptuales en los que se desajusta la complementariedad entre lo general y lo específico responde a la lógica del hallazgo. incluso antagónicos (el énfasis y la desesperanza. de convertirse en un profesional de la incomodidad. La coexistencia de afectos heterogéneos. . La erudición aluvional y descentrada. por caminos desérticos.

del hallazgo. En el caso de Ritvo. El otro polo es el del culto intransigente a la “propia” singularidad. Uno de los polos que imanta su escritura. y esa certidumbre lo lanza continuamente.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 53 que se consideraba un “pariente pobre y tardío de Constant y Stendhal”. regida al mismo tiempo por la especulación intelectual y la voluntad de dispendio. El estilo. un “hombre sin cualidades”. entendida como una práctica compulsiva. 2003. quedaría entonces del lado de la elegancia. ese problema tiene que ver con los desequilibrios (afectivos y retóricos) que provoca la falta de estilo frente al exceso de razones. pero le faltan razones… (…) A mí me falta estilo. que si se resolviera desactivaría el deseo de llevar un diario. El diario lo confinó en un soliloquio estéril y absorbió fuerzas imprescindibles para la realización de la verdadera obra. tampoco meramente accidental.13 Para Ribeyro. el que arremete contra todos con la fuerza de la desesperación y el insulto. sin desmayo. cuando discuto los conceptos de Lacan 12 Julio Ramón Ribeyro. de un tono íntimo capaz de transmitir la música de “la esfera verdaderamente creativa y superior de la impersonalidad”. a fuerza de estúpida obstinación (no tomarse demasiado en serio). 13 ibíd. 29 de mayo [de 2000]. a la arena de la discusión (¿o será que tener una razón siempre a mano es la mejor coartada para un ánimo polémico que busca imponerse donde sea?). Diario personal (1959-1978).12 llevó un diario para distanciarse del mundo distanciándose de sí mismo. por la noche (…) Siento esa angustia del aislamiento y que no es producto de la discusión sino de la atribución de “originalidad”. porque el prestigio de las poéticas de la decepción es tan antiguo como la literatura misma) no fue premeditado. otra vez a propósito del personaje que compone en algunas reuniones sociales. 14 El domingo. la existencia del diario depende de la formulación de un problema capital que jamás se resuelve.14 Al nihilista activo le sobran argumentos para demoler el edificio entero de la cultura. es el de la intervención pública. pero las razones me sobran…” . menos que él mismo. la identificación con lo inaudito como potencia de lo inasimilable. eso que falta. Prólogos de Ramón Chao y Santiago Gamboa. Como todo fracaso auténtico (hay que aclararlo. que mucho le debió al tedio y la desidia. la tentación del fracaso. para llegar a ser. que “está lleno de estilo. Barcelona. se compara con Thomas Bernhard. incluida la del diario (ver la insistencia con que reclama la publicación de los intercambios epistolares en que participa). Fue más bien el resultado de una contingencia necesaria. Seix Barral. “Miércoles [30 de marzo de 2000].

ellos: “totalmente” ignorantes). que es una experiencia de lo extraño. trenzada con la escritura de la intimidad (los gestos que señalan el ausentarse de la función razonadora). ¿Cómo hacer entender que se trata. Es demasiado. no es una propiedad. Como hay asentimiento pero no resignación. antes que nada del estilo. una verdad del instante melancólico en el que coexisten desmesura y pesadumbre. si para que haya reconocimiento primero tuvo que imponerse una convención. nuestro diarista falsifica los términos del problema (nadie con menos autoridad que el autor para hablar de su estilo). ni siquiera pueden distinguir rasgos míos. se las apropia). que no entienden. pero se hurta al reconocimiento. no se identifica). la última razón. la atribución de una capacidad de intelección y juicio omnímoda y la suposición de que el esplendor estilístico es una tierra prometida a otros. en el sentido en que hablamos de tener “la última palabra”. estaríamos tentados de tomar los reclamos de Ritvo más en serio. y la presencia de lo misterioso. que se trasmite por medios indirectos y deja huellas en la sensibilidad del lector (que cuando las localiza. lo que dice que le falta. sino una potencia de variación que descompone la supuesta homogeneidad del discurso. . si estas marcas no fuesen tan legibles. al mismo tiempo. Cuando se compara con Bernhard (porque se compara. Por otra cuerda. a juzgar por la función que desempeñan los énfasis adverbiales en esta entrada: fijar lo roles de la virtud y la ignominia en los melodramas del “medio psicoanalítico” (yo: “absolutamente” original.54 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN cada cual se encierra en su “especialidad” supuestamente técnica y advierto. opiniones que son absolutamente mías. Pero sabemos que el estilo. Ese pliegue de la arrogancia envuelve algo íntimo. Sería tanto como pretender encarnar. con desaliento. y supone que gana en el terreno de las razones pero pierde en el del estilo. la mezcla de afectos inasimilables reimpulsará la búsqueda de una forma que le haga justicia y la necesidad de proseguirla en las entradas del diario. pero el impulso confesional es auténtico. de otras que provienen de un universo cultural muy rico y que ignoran totalmente. Cómo hacerse reconocer por el estilo (¿esto es lo que pretende Ritvo en su intimidad?). lo que los otros son incapaces de advertir. más que de los conceptos particulares tomados en su estricta puntualidad?” Si no advirtiésemos que el aislamiento angustia pero también es motivo de orgullo. la añoranza va a transmutarse enseguida en furia que alimentará el dispendio de razones.

2006. Alción. Los poemas escritos. . detrás del sonido. El primero de ellos. el sentido. sobre el poema “Muere Nerval”. Los adjetivos con que Ritvo califica la voz de oliva remiten a una materia densa. El otro ensayo. pero luego. sobre el extenso poema “César en Dyrrachium” —una versión parcial de la farsalia y su comentario moderno—. Esa potencia que la voz apenas deja insinuar cabe en la frase de Ritvo: “un esfuerzo conmovedor por recitar algo que sólo es posible evocar más allá del sonido”. vale decir. la matemática de los versos. detallados de sendos poemas y parecen signados por un tono de homenaje. más allá de la medida. “poco tiempo antes de la muerte de oliva. poco después de su fallecimiento”. Ritvo. 1 Juan B. Pero sobre la materia pastosa de la lengua amasada por una voz singular se levanta la escansión. según consigna la nota en el libro Decadentismo y melancolía1. Ritvo no deja de sugerir que los poemas de alguna manera mantienen una relación con aquella voz y aquella forma de leer y de pronunciar. Ritvo sobre la poesía de Aldo oliva tienen un mismo carácter: son análisis particulares.el poeta Y SU crítico SILVIo MATToNI Yo soy el tenebroso. Y sin embargo. como quien habla de una presencia amistosa que ya no puede recuperarse sino en la memoria. de despedida. El ritmo de la poesía. su forma de escandir los versos. casi gutural” ya no pertenece al mundo de lo perceptible. cuando ya estaba gravemente enfermo”. fue leído. pareciera un desprendimiento de aquel timbre particular. una masa que avanza lentamente. el viudo. En este último. no reproducirían ni recordarían la experiencia de la escucha. su pronunciación. la así llamada “obra”. Decadentismo y melancolía. se produce como una danza: la intención o. baja. esa voz “pastosa. el desgraciado príncipe de aquitania en su torre abolida: mi única estrella ha muerto y mi laúd grabado lleva el sol negro de la melancolía. Córdoba. Gérard de Nerval Dos ensayos de Juan B. Ritvo describe la voz de oliva. si se quiere. sería “un nuevo homenaje a oliva.

chistidos. ¿Por qué? Por falta de títulos nobiliarios e inmemoriales”. quizá la mejor forma de la crítica desde que el anónimo autor de Sobre lo sublime construyó su cadena de elogios.? Mallarmé prosigue: “Tras varios siglos de existencia. no hay que humillarlos. Un aire rousseauniano se cierne sobre esta conjetura o sueño del origen onomatopéyico de las lenguas. Ritvo expone su admiración. en el sentido de ciertos encabalgamientos. apunta al carácter ritual. que no pertenecen a ningún linaje. Un resto del origen imposible de la lengua que le resta algo a su totalidad presente. en cierto modo mágico. la descripción demorada o el paralelismo de ciertas deíxis. ellos sólo muestran su precisión: sin embargo. el murmullo sostenido de un ritmo. se encuentran en un estado de inferioridad con respecto a las otras de la lengua. tales vocablos. y por eso tiene que citar los poemas completos. Como si el rumiar de las consonantes en la descripción de la muerte tuviera un efecto onomatopéyico. Lucano o Nerval se vuelven pronunciables en una ciudad sudamericana por obra de ese ritmo que los desmonumentaliza. La extensión de las citas le permite también detenerse en procedimientos puntuales. propiamente poético. En los ensayos que cité. en ese transporte rítmico al orden de la levedad de densos bloques de tradición. el rui- . si se me permite el neologismo. cuyos “temas” se hunden en la espesa tradición del dolor ya que se trata del suicidio y de la guerra. parecen nacidos ayer. el análisis de la sonoridad de los poemas de oliva. En un extravagante manual titulado las palabras inglesas. mensurables y hasta descifrables a partir de su estudio como bloques o cláusulas móviles: alejandrinos partidos en dos heptasílabos o la obligatoriedad acentual que induce al hipérbaton. etc. Algo de la autenticidad poética de oliva se muestra allí. que devolvería la poesía a su origen festivo. admirables y surgidas de una vez. Pero lo que importa es el efecto. Mallarmé hizo una observación que remite la poesía a esos términos que se llaman onomatopeyas y que en toda lengua tendrían la pobreza equívoca del vestigio: “esas palabras. ya que perpetúan en nuestros idiomas un procedimiento de creación que tal vez fue el primero de todos”. Por momentos. ladridos. ese ir y venir de los versos que aligera todo. ¿Y sus orígenes? —les preguntamos. le quita su predominio conceptual e intencional para descubrir la materia real. en las correspondencias que establecen las asonancias y las aliteraciones entre versos medidos. Interrumpo la cita para preguntar: ¿qué etimología atribuirles o inventarles a esas interjecciones. Sin dejar de mencionar las figuras del orden de la frase: la exclamación interpelativa.56 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN el silabeo. para que el comentario no suplante su fuente. que la existencia de la onomatopeya provoca en el resto de la lengua.

no sólo para satisfacerse mediante el símbolo que brilla en los espectáculos del mundo. la lectura de oliva que escribe Ritvo se detiene en la dicción. y que roza uno de los misterios sagrados o peligrosos del Lenguaje. Desde el título. de cada nombre —Lucano. parece erguirse como uno de esos lanzadores de brillos sobre la unidad imposible de las lenguas. estrofa y discurso. pero también en la rabiosa regularidad con que el poeta reescribió un poema guerrero. Ese resto. revelando la íntima discordancia entre verso y frase. y probablemente entonces todo. creadores de las palabras: pero en esos tiempos ya no habrá ni Ciencia para resumir esto ni nadie para decirlo. El ritmo del poema. No obstante. forma y tema. Y digo “erres” para simular aquí también la forma de rumiar la farsalia que emprende oliva. lo escrito concentrado en la letra repetida. oliva son interlocutores del diálogo infinito que se representa sobre las páginas para cualquiera que vuelva a leerlas—. siempre ha de faltar. hace que las otras palabras “también muestren a su vez más de una analogía entre el sentido y la forma”. De un modo semejante. Y luego. faltando la ciencia suprema y que. oliva leyendo. Vuelvo al manual de Mallarmé sobre el inglés. “César en Dyrrachium”. al contrario. escribe Mallarmé: “esfuerzo magistral de la Imaginación deseante.E L P O E TA Y S U C R Í T I C O 57 do del idioma. donde tenemos: “la pupila rijosa/ Reginae Bitiniae”. Sobre la aliteración. según Mallarmé. escriba la historia de las letras del alfabeto a través de todas las épocas y diga cuál era aproximadamente su significación absoluta. sobre la unicidad histórica del dolor de cada uno. o bien adivinada o bien ignorada por los hombres. acaso porque oliva hace una lengua extraña dentro de la que creemos hablar todos los días. casi negando la suavidad de Rubén Darío a quien alude oliva. Quimera en el presente. Mallarmé lo explica. un chistar que nos llama a releer. antigua práctica creativa. sólo la inexpe- . la punción del sentido. diríamos que fabrica pseudo-onomatopeyas en el interior del sentido. escribiendo sin apuro por publicar. sino para establecer un lazo entre estos y la palabra encargada de expresarlos. contentémonos con los fulgores que lanzan sobre el asunto algunos escritores magníficos”. y que será prudente analizar tan sólo el día en que la Ciencia. al poseer el vasto repertorio de todos los idiomas alguna vez hablados sobre la tierra. Nerval. la “erre” fuerte de nuestro castellano se impone en los alejandrinos de la versión. ¿Qué significa la aliteración? Probablemente nada. y “radial rosa de fuego/ razonará en el brazo”. cuatro versos que demoran la atención de Ritvo. y entonces las observaciones en el idioma ajeno se tornan aclaraciones de la poesía en el propio. donde la alteración de la frase por el ritmo resulta determinante. en la glosa heptasilábica de la segunda parte del poema. salvo un punto de atención.

Cratilo hubiese fundado la insostenible continuidad de la poesía. con sus alusiones a la guerra de Vietnam. tan moderna. con su apodo traducido literalmente como “el Zurdo”. la guerra civil impide toda celebración sacrificial del muerto o cualquier elogio del vencedor que ha matado a sus conciudadanos. ¿Acaso la alegoría declina junto con las figuras del orden anterior. Virgilio habría sido un ejemplo claro del máximo dominio artesanal del verso unido a la sombra de la mano que lo auspicia. la glosa de oliva. cuando todo se disocia y la mano ya no representa el dominio de la tribu porque en adelante una mano. Así.58 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN rimentabilidad de la muerte convertiría el dolor individual en la letra de significación absoluta. la misma mano que acompañaría con su ademán las modulaciones de la voz recitando. Así. deja pasar la ocasión y con ello se hunde su mundo. . no deja de anhelar un poder fallido. sino ese momento en que tal vez podía pasar otra cosa. sin embargo. Ritvo destaca el hecho de que oliva elija traducir la penúltima batalla. un modernismo ya en la prehistoria de toda literatura en occidente. y lo siniestro del arbitrio supremo de uno solo. su eclipse. no podría separarse de una forma de guerra civil? No obstante. lo decide todo? Un clima de caos lucreciano rodea pues el momento ambivalente de la guerra en Dyrrachium. un simbolismo. donde los cuerpos son diseccionados y la ferocidad de ciertos héroes ha dejado de encontrar un sentido: ahora nadie muere por su casa y su ciudad. dubitativa. que reemplazará la alternancia de los cargos republicanos. representa el desvío del poder que pasa de una mano a otra. Pero. la poesía ha sabido proyectar un reflejo imaginario de la potencia. transita sobre las cosas. siquiera feroz o caprichosa. Pero la sonoridad de la poesía de oliva está unida al movimiento de la mano que escribe. las disloca. entre otras monstruosidades técnicas de la masacre del siglo XX. como incisión que marca y surca el espacio de una cultura —valga el pleonasmo etimológico—. no la derrota decisiva que marca el término de la antigua república. ella ya está disociada del poder que. Lucano. La mano de Pompeyo. ¿cómo olvidar que la idea de revolución. La mano de César oprime todo resto para empezar de nuevo. donde las cosas parecen a punto de volver a su carácter corpuscular. pareciera profundizar el análisis de la declinación de cualquier valor o individualidad épicos. Ritvo lee lo siguiente: “esa mano que oliva califica ya no de mano del poder. el pulgar caprichoso del emperador. lejos del orden supuesto. En su carácter manual. donde el concepto sería siempre traducible. el puño del amo. si Platón no lo hubiera usado para apartar el cáliz de la letra de la fantasía filosófica. el dominio. las destruye y las lleva a la hecatombe”. Ya no hay mano. que canta una derrota. El héroe de ese episodio. un parnasianismo. encarna la declinación de la alegoría. el fin de una forma del poder. sino de poder.

las marcas de su ritmo. sin un fantasma de amo. porque inspira y espira. En su hallazgo del ritmo. esa materia no puede describirse a la luz de ninguna idea. ya no es parábola límpida. sólo el desvío y el apartamiento del lector que pasa mantienen presente al menos el espacio de la invocación. De tal modo. oliva o hasta el mismo César. hace de su farfulleo caótico una forma. “Existe ese fondo pegajoso que ninguna forma puede terminar de elaborar y que. deformarlas. y de un consonar que vuelve a las letras mismas y que parece olvidarse de lo que tiene para decir. a la memoria propia y al tiempo ajeno. asistir a la conversión del amigo en recuerdo. germina y madura en constante retorno hacia la muerte. que oscila entre toda culminación y toda declinación. Más allá del sentido de la letra. figura de lo imposible. Sólo el oxímoron. subtitulado “el cenotafio de Nerval”. dar fe de que su huella no desaparece y hasta diríamos que asciende. encuentren la forma de su persistencia. invocaría a Nerval para que su obra y su vida. Es lo que Ritvo llama —al final de su ensayo sobre la farsalia de oliva y su escolio moderno escrito en una época de terror local o año aciago— “la letra labrada”. El poeta agoniza. dirigidas por mecanismos de dominio sin necesidad de figuras. Pero la otra mano. aún ordena la masa del idioma. su infinito clinamen. si socava la noche. o en última instancia sería apenas un centelleo de la idea de la muerte. en el . “la letra encuentra el barro primordial al que parecía. la que sólo ejerce su potencia en el ritmo. dispersarlas. y su lector pronuncia en una ceremonia el discurso que encomienda su obra. en constante trastorno y sorpresa. en su poema. su música de rimas y su suicidio. Ese barro originario no es el caos en el que se dispersa un orden. está en trance de morir. sustraerse”. Ritvo también escribe su oxímoron ante la inminencia de una imagen imposible: escuchar una voz que ya no se pronuncia. y pareciera que al leerlo estuviéramos frente a la tumba vacía. o algo parecido. oliva. sino la materia misma. en el ronroneo que la retrotrae al barro sin época. alejandrinos o prosa extremadamente precisa. o sea la labor de lenguaje hecha por Lucano. para la mano que lo hace insistir raspando en la rugosa superficie de la página.E L P O E TA Y S U C R Í T I C O 59 sino potencias ciegas. su revelación momentánea para el cuerpo que pronuncia un ritmo. puro mensaje de la letra que llama al transeúnte cuando ya no hay un cuerpo ni una voz. la letra que labra su muerte. en hexámetros. le otorga esa regularidad sin la cual ninguna mano expresaría a quien la mueve. Por eso el otro ensayo. la idea que no es posible pensar. Y aunque toda lectura implique traicionar ese llamado de las palabras. escribe Ritvo. puede hacer aparecer ese brillo y su sombra. podría llamarse también “Muere oliva”. al libro. en principio. como si fuera una caída hacia arriba o algo a la vez corporal e incorporal”.

intenta sustraerse. oliva le dice: “Ya no profanarán tu aire las palabras. de la curación y de la muerte súbita. indicar su disponibilidad y la forma en que llama a los vivos. a su modo y tiempo. la manera desesperada en que un ser quiso hundirse en sí mismo. apenas si merece señalarse. su hilo. no dejan nunca de caer. allí. ¿Qué significan Isis y Castalia en la invocación de oliva al poeta suicida? Una diosa maternal. caótico. su principio y su final igualmente indescriptibles. en ausencia del cuerpo. La fuente de Castalia. de esa noche indivisa de la cual cada discurso. lee en su tumba la resonancia de la voz y ofrece esa huella para la fragmentación del porvenir. en el poema escrito. llamada así desde entonces. el arte nunca atrapará el agua. que por un breve lapso se sustrajo del fondo de la noche. su hermética elocuencia medida y rimada. Y la fuente que purifica. en la dulce tumba que es su fonetización. cuyo contorno apenas delimita. Perseguida por Apolo. simples nombres de un simbolismo que se aleja. el instante en que todo vaciló hacia el abismo. sigue diciéndole cosas nuevas ./ Penétrate en tu voz. La voz se contrae y se retira a su forma hecha. Quizás el espejo de los poemas de Nerval. La forma. sólo atestiguar el momento. sólo el aire que resta tras la profanación de las palabras.60 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN fragmento. por otro. “Allí. Aunque también Ritvo está invocando a oliva. era una suicida. los olímpicos caen. está Nerval. el asedio de lo insoportable que puede rodear la supuesta vida o existencia. es decir. lo que su nombre aún dice. ya no en su tenue materialidad.” No hay ningún más allá. pero llevando su huella. mencionada al principio y al final de la elegía de oliva. la posibilidad de que la palabra extinguida retorne./ Ya no habrá más allá. Presas del Dios que representa el final de todos los dioses. en la crisis de su tránsito a lo arcaico. Pero no quiere ninguna eternidad. los antiguos dioses dejan de ser tales y son. purificaba a los visitantes del templo. allí”. Castalia pues. ¿Qué se hunde con la voz? La sensación de la presencia. el dios de la forma. petrificados frente a su órbita vacía en un espacio infinito. Esa huella no puede entonces reproducirse. su final doloroso.” De manera que la huella no sería tanto el registro de la propia vida. se arrojó a una fuente frente a Delfos y se fundió con el agua. repite el poema de oliva. como consuelo ilusorio de que la lengua materna abrazaría en su seno la voz que declina. sino más bien la reverberación que habría producido en la vida ese fondo. para los poetas muertos Nerval y oliva. sino en la resonancia que extrae de ese fondo anónimo. que se persigue por medio del ritmo reinventado pero que nunca se alcanzará. Por eso escribe: “El cenotafio celebra. pero que esconde el carácter cruel de la presencia. y al mismo tiempo la divinidad que duplica el movimiento de cada cuerpo vivo. por un lado. pero también allí descansa su inocencia.

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a oliva, y por su poema tumbal a nosotros, a la espera de un silencio más puro aún, sin contornos, sin fama, sin el murmullo inagotable de la fuente. La virgen sacrificada en el agua podría ser también una forma de la musa, salvo porque se arroja al blanco y a un término final que ya no seduce ni satisface, apenas limpia. Pero hay otra chica de Apolo en otro poema de oliva, también perseguida y también metamorfoseada antes de ser alcanzada. Es el árbol de Apolo, Dafne, a cuyo mito le consagró oliva una “Elegía” dedicada a Juan Ritvo. Paráfrasis del mito, el poema habla de la juventud de un cuerpo, su conversión en leña que se quema, su fijación en la memoria donde el deseo la toca sin que esté presente. En una de las versiones más detalladas del mito, la de ovidio, la chica corre perseguida por el dios deseante y poco a poco, desde los dedos, las manos, que se hacen hojas, gajos, hasta los brazos que se vuelven ramas, se va endureciendo, se va lignificando su cuerpo ágil, y finalmente las piernas se unen en un tronco que se inmoviliza. Para cuando llega el perseguidor sólo hay un esbelto laurel. oliva, en cambio, a través de cierto enigma que no quisiera animarme a descifrar, alude a una virgen ya seca, un árbol trozado y quemado, un humo acaso propiciatorio, aunque no sepamos de qué. Y si el árbol era una materialización del resto de la chica, la leña quemada sería la ausencia del resto mismo: “Pero no eres al mundo, sino su huella hendida.” Como si el hablante del poema se dirigiera a esa doble inexistencia: el cuerpo rígido, ya inhumano, y su desaparición en humo, ya inmaterial. En la segunda parte, un “yo” se instala en la “Elegía”, un Apolo sin poderes, vacilante, que contempla el fuego y en la semipenumbra recuerda a la ausente, le habla en la vanidad heptasilábica del verso: “ahora, te incido, Dafne,/ arqueada en el triclinio/ venal de la memoria”. La elegía concluye con la admisión de su derrota, puesto que la memoria no es lo contrario del olvido, sino de la presencia. Así, la voz de un gran poeta no retornará en sus versos, no oiremos su timbre, la masa gutural de sus alturas graves, aun cuando todo el desciframiento, el amor puestos al servicio del poema luchen contra el poder del tiempo.

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UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN

DEL PADRE. PoLíTICAS DE SU GENEALoGíA

HiStoria Y NarracióN eN UN libro De JUaN b. ritvo

ISABEL STEINBERG

1. El nombre prohibido, los nombres declinados. (Digresión inútil y necesaria) Los que nacimos en aquella Argentina de los cincuenta y pico solemos recordar la turbación que aquel nombre nos producía. Allá por los sesenta, en el patio de la casa familiar de Villa ortúzar, podía ser yo o cualquiera de mis hermanos quien tuviera que cumplir la prenda de gritar aquel nombre y escapar antes de que el castigo sobreviniera. El nombre prohibido tenía dos sílabas, y en la escuela cobraba estatura trágica: “el tirano prófugo”. Nos enseñaron que el Padre de la Patria murió en el exilio, y por eso tal vez crecimos recreando un mítico y afrancesado Edén, lugar enigmático si los había donde recalaban los héroes. Nuestros padres, veinteañeros aún cuando Auschwitz y octubre del 45, preocupados por estrenar las vestiduras almidonadas de la recién nacida clase media, atónitos entre la resaca de la pobreza de sus padres y la vertiginosa movilidad social del peronismo, construyeron una urgente biblioteca. Allí estaban: los estudios de psicología de Aníbal Ponce junto a los discursos de Alfredo Palacios, la edad de la razón de Sastre junto a los dueños de la tierra de David Viñas, el matrimonio perfecto de Van de Velde junto a escuela para padres de Florencio Escardó. Y en el revistero cuidadosamente barnizado: Novedades de la Unión Soviética junto a Selecciones del Readers·Digest, el hogar junto a vea y lea, claudia junto al Suplemento cultural de la prensa. occidente estallaba en los sesenta de contradicciones; la biblioteca era un santuario donde buscar respuestas tranquilizadoras. ¿Pero qué biblioteca podía preparar a nuestros padres para los setenta? ¿Qué libro iba en su ayuda cuando nosotros, hijos desconcertantes, hacíamos cuentas y anunciábamos que el Che, con veinte años más que nosotros, ya estaba maduro para la muerte? ¿Qué escuela para padres les advertía sobre Zabriskie point?

oscar Masotta se volvió una figura épica. clase media y haraganes. hasta que no hubo más Padre. finalmente. Padre Tosco. el psicoanálisis era un padre de nombres. Entramos con entusiasmo. cuando hacen fraternidad y no masa. Juventudpresenteperónperónomuerte. el Psicoanálisis y la Revolución no eran términos antagónicos. finalmente. Padre. de una inteligencia fértil y subyugante. Entonces. Tengo una opinión más humilde: entramos a los textos de Lacan con el entusiasmo de los ideales. progreso y barbarie. Hasta el setenta y seis. de IPA y APA pasamos ágilmente a Documento y Plataforma: ¿era Rodrigué quien. Padre Fidel. mezclamos Sui Generis con Vivaldi. amparados más en la época que en nuestros padres. era estar en el camino. era santificar a una perra madre. De una belleza que lastimaba.64 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Y nosotros. era poner al padre en un frasquito. Extenuamos y estallamos la serie hasta que no hubo más padre capaz de protegernos. ¡al fin! Casi un incestuoso hermano mayor que tenía la estatura existencial necesaria. mezclamos la clase obrera con la clase media. cuando habilitan y no inhiben. Nanina de Germán García y el frasquito de Luis Gusman nos fascinaban: estar en el psicoanálisis no era ya pedir upa a la IPA o a la APA. nos dedicaba un guiño de complicidad cuando miraba hacia fuera. al estilo Belmondo. Declinamos al padre vencido en una serie bizarra y habilitante: Perón Vuelve (con López Rega). se convirtió para nosotros en alguien que podía referirse a las ideas de Lacan con la misma gracia con la que hablaba de Arlt y del pop art. compatible con un héroe de Godard. cuando se avergonzaba en Heroína de su burguesa inmovilidad? ¿No decíamos entonces que el único riesgo era adaptarse al sistema? Entonces. mezclamos la Revolución con Perón. era posible hacer de la teoría psicoanalítica una práctica al servicio de la liberación nacional e individual. Y como si esto no fuera suficiente. de una vida intensa y poética. Se dijo que la entrada de las ideas de Lacan en nuestro país alejó a muchos jóvenes de la política militante y que incluso les salvó la vida. Uno de los nuestros. aparta de mí este cáliz (estética sacrificial). desde la pantalla. Nos mezclamos entusiastamente para contrarrestar los años de desmezcla afanosa de ellos: vencedores y vencidos. . Era posible preguntarse por el rol del psicólogo en la sociedad. Las siglas nos ayudaban: FAP era Fuerzas Armadas Peronistas y también Federación Argentina de Psiquiatras.

en el sentido de una “afiliación”. 2. roída de omisiones y con añadidos incrustados”. Los siete ensayos de este libro de Juan Ritvo apelan al estilo como escultor de palabras y a los conceptos como sobrevivientes de las inclemencias del tiempo. al contrario. y además teníamos en Buenos Aires el bar La Paz casi como un lugar de culto. Hace ya veintisiete años. a tropezones. entonces. P O L Í T I C A S D E S U G E N E A L O G Í A 65 El parricidio. lugar tal vez privilegiado para la escansión argumentativa y para la modulación afectiva. la transmisión dogmática de la información?” Uno de los ensayos que componen este libro se adelanta en conjetural de mayo del 2004. en el editorial del número uno de la revista conjetural. Esta frase de Margarite Yourcenar me resonó con imperiosidad al leer Del padre. y esta coagulación del movimiento. Con alegre franqueza. Si Masotta llamaba a considerar la función del padre como aquella de la que depende toda la teoría psicoanalítica. La palabra ‘época’ designa la detención del movimiento de un cuerpo en el punto de su apogeo. Su pregunta iba al corazón de una época: “¿Cómo desaprovechar en nuestro tiempo una de las pocas prácticas de discurso en que la palabra es todavía la medida del hombre. en el sentido de no desestimar la filiación teórica. excluye. podrida de malentendidos. pero también de “tomar partido” en el campo de la teoría del psicoanálisis? . en agosto del 83. como una suerte de ejercicio opuesto a la obediencia a la debida jerarquía. el autor confiesa gratitud frente a los dones de la palabra.D E L PA D R E . Ser culto era un lugar. Creíamos. En el editorial. políticas de su genealogía. Jorge Jinkis celebraba el nacimiento de un nuevo “artificio del deseo para conjeturar un estilo”. Habría que decir que no es la de Freud. ¿no sería porque hacía de su época un registro genealógico. cualidad poco común en el ambiente del psicoanálisis. cuya lógica traba la prosecución que determinaría su ruina. Resonancias “Hay muy pocas personas que se percatan de hasta qué punto la palabra humana nos llega del pasado por etapas sucesivas. y que no exige. no sin anunciar lo inevitable de las cicatrices familiares en el campo de lo aceptado como dogma. Antes del veinticuatro de marzo de mil novecientos setenta y seis creíamos haberlo logrado. era benéfico y prometedor. por fin. hacen de la época una perversión de la historia”. en un pie de página. Jorge Jinkis se refiere a él: “El ensayo de Juan Ritvo interroga nuestra época. Época y paternidad. esta espacialización de las coordenadas del deseo en una escena constituida.

un libro que repite y transforma el texto de un autor europeo sin dejar de avisar al lector que ahí donde repite tal vez traiciona y que ahí donde transforma no es sino porque quiere repetir”. no me parece una interpretación despistada considerar a esta sordera una ‘imposibilidad de creer’”. Macedonio Fernández. Este libro. a un padre de la literatura. si es posible no tan solo repetir lo que Freud y Lacan dicen. Un autor sospechoso que escribe sobre temas del psicoanálisis sin ser un psicoanalista. que amplía el horizonte conceptual. Aludía allí. En 1970 aparece en nuestro país introducción a la lectura de Jacques lacan de oscar Masotta. en 1981. se inscribe en una tradición de lo que me gustaría llamar “ensayística del psicoanálisis en la Argentina”. un libro escrito en el español del Río de la Plata y que no intercambia casi una palabra en común con otros libros sobre el tema escritos en el mismo español. oxímoron necesario para referirse al autor cuando interpela al . políticas de su genealogía se hermana por el estilo con estos textos evocados. (…) Si los psicoanalistas desesperan por oír la voz del padre. Del padre. once años después. si es posible leer a Freud. ¿por qué no llamar a ese movimiento que desanda el camino de la metáfora con el nombre de uno de sus resultados? vaterarsch es uno de los nombres del padre que ha encontrado el psicoanálisis. como los libros importantes para el psicoanálisis. el psicoanalista responde desde las trazas amorosas que prohijan el deseo. Leemos: “Todo aquí es diferencia. por el camino de la cita. Se conjugan en este libro varios tópicos: el de la vastedad y densidad intelectual con el de la generosidad referencial. leer a Lacan. Jorge Jinkis retoma una vía filiatoria para el psicoanálisis en “vaterarsch”: “Pero además. a las preguntas de “¿qué es ser padre?” y “¿qué hace a una mujer?”. aun en aparente conflicto entre posiciones teóricas. Se trata en él de una razonable pasión.66 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN La lectura de este libro de Juan Ritvo no deja dudas sobre que.

El lector. al decir del autor. Ritvo prefiere inventar otra lógica: la lógica de la mezcla: “A diferencia de la lógica. al reconocerlo modernizado en los procedimientos higiénicos de la new age para intentar frenar con un dedo el maremoto paterno o en los herméticos conjuros pretendidamente matemáticos que ignoran el borramiento empinado con el codo de la lengua. ese lector probablemente evocará el intento platónico de controlar el conflicto intentando abolir el universo trágico. 3. opaca. “enigmática. donde el autor se compromete a oponerse a toda concepción del lenguaje como posible orden combinatorio apaciguador: la cópula entre el cuerpo y la palabra es siempre de una violencia traumática. a diferencia de la matemática.. poseen el atributo único de la dimensión vertical. Guiado por el estilo del libro. por eso la lógica del dualismo binario nada puede con ella. . La máquina Beckett. elementos que integran componentes heterogéneos y que lo hacen en diversos niveles.D E L PA D R E . recordará seguramente aquel atributo que George Steiner le otorgara: “inexorable y absurda”. Nivel y verticalidad: ése es el punto”. además de la linealidad. las unidades lingüísticas. esa ley. Ese mismo lector concluirá al recorrer los ensayos de Ritvo que la tenacidad del autor para extenuar las raíces psicoanalíticas de la paternidad lo llevan a subrayar la intersección del lenguaje con la violencia de la siempre brusca aparición del otro como inasimilable e inaprensible.. Es que es frente a la naturaleza ambigua de la función paterna. Residuos de lectura En este libro. Y es inevitablemente desde el corazón de las políticas del sentido donde coinciden la dificultad y el anhelo: “. a diferencia de cualquier disciplina formalizada o formalizable axiomáticamente. estructurante y traumática al mismo tiempo. prevenido sobre la conveniencia de recurrir a la tragedia como género para abrirse paso entre los conflictos no tramitables. las políticas que remiten a lo genealógico nos enfrentan inicialmente a la Ley. entre la exuberancia y el descenso del sentido”. ambigua en su oscilación entre destrucción y orden. abrir el contacto de las figuras de la paternidad a la historia política”. P O L Í T I C A S D E S U G E N E A L O G Í A 67 lector que prefiere: alguien a quien suponerle algo más que el anhelo de citar y de repetir sólo para hacer masa.

el creador de un solo e inacabado libro. Murphy. resulta ejemplarmente inadecuada en la argumentación incesante de este libro para abordar el tema de la paternidad. Wimi y Willi del lado de “We”. despojados de la banali- . es preciso. intentó no hacer verosímil la realidad sino inventar una realidad atada sólo al lenguaje. al igual que Mallarmé. “El nombre. mugriento y despojado. Al espacio de lenguaje beckettiano. insusceptible de enunciación?” Leemos al pie de uno de los ensayos: “Yo no pretendo ninguna originalidad. Mahood y Macmam estarían del lado de “myself” y Watt. Beckett más que un escritor es una escritura. nombre que daban los alquimistas a los residuos inutilizables que quedaban de sus manipulaciones. hija del modelo orgánico de Heidegger. El autor toma entonces el atajo más difícil y más generoso: fuerza los límites de una concepción pretendidamente objetiva del lenguaje y del mundo. La reducción taxonómica siempre estraga lo inquietante de la lengua. Malone. y recurre a la etimología para recordarnos que “hostilidad” y “hospitalidad” poseen la misma y demoníaca raíz. Moran. Y junto al llamado a una lectura que no sea del sometimiento. El autor se refiere aquí a las versiones posibles de “El sinthome” de Lacan: “Cuando aparece algo desconocido. es decir. Tal vez. Mercier. de inmediato. abriendo el camino a la “lógica de la mezcla”. se abre la pregunta sobre cómo operan frontera y suposición en los usos del nombre propio. En el ensayo “Lo inquietante de la lengua” hay una apelación al corazón de la lectura. los nombres. se llega no bajo la guía del lenguaje sino de la incertidumbre. La lógica taxonómica. ejemplificada en la utilización de algunos conceptos de Russell y Frege que intentan purificar el lenguaje cotidiano. los sin nombre”. Molloy.68 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN En uno de los ensayos. Para las gobernantas de la lengua. Worm. De allí que la crítica pre-escolar ha intentado siempre tranquilizar el aluvión de sus nombres insensatos. una pregunta que apunta a la franqueza intelectual: “¿Cómo podría servir el álgebra a los fines del psicoanálisis. hija del modelo mecánico de Beckett. nos interesa evidentemente más la gloria del Amo que la verdad”. si su característica consiste precisamente en constituir una lengua hablada por nadie. Beckett intentó construir un universo comprensible sólo dentro de la literatura. trato de que los enunciados de la tradición adquieran. residua lleva por título en francés têtes mortes. reducirlo a lo ya sabido.

Un estilo crítico de lo que solemos llamar. sino también por aquellos por los que quería hacerlo pasar de largo”. Ecos de mi lectura de este libro. una vida crítica”. Honrando esta intención el autor no pasa por alto las discusiones en torno al lugar del “nombre propio” y del trinitarismo para el psicoanálisis. una vida nueva. Un estilo crítico de lectura. “forma de vida”. sin saber bien qué es. al modo de Calvino cuando se propone descifrar un texto de Croce intentando ir “no sólo por los caminos por los que este quería llevar al lector. Un estilo crítico de lectura de nuestra forma de implicarnos en el psicoanálisis. en un movimiento no de desestima sino de interpelación. Residua.D E L PA D R E . . P O L Í T I C A S D E S U G E N E A L O G Í A 69 zación que aporta la ‘grand tradition’ al idealizar el pasado.

70 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

Intercalando fragmentariamente recortes de esos textos —al modo de la cita. “Duelo y melancolía”. no obstante su inquietante contigüidad a uno de los cuadros más severos de la clínica psiquiátrica. Pavese Se diría —parafraseando a Hegel— que una cierta astucia de la lectura lleva a quien se entrega a ella por caminos insospechados: interesado hace ya tiempo en profundizar la problemática del duelo. F.el DUelo. W. han sido tan estrictas con el escrito del que se sigue lo esencial de la concepción freudiana del duelo1 1 Sigmund Freud. Las lecturas. . 1979. Nietzsche para todos la muerte tiene una mirada. Hegel este acontecimiento inaudito aún está en camino y peregrina. C. tal vez en algún caso el suplemento— intentaré ordenar siquiera en parte esos vislumbres en lo que sigue. HUmor De lectUra CARLoS A. Ritvo en mi consulta bibliográfica. F. Sólo más tarde. releyendo textos de su autoría di con iluminaciones sobre aspectos del tema que antes no había advertido. aún no se ha adentrado hasta los oídos de los hombres. BASCH la muerte es la vida del espíritu. no incluí en principio a J. Amorrortu Editores. G. sesgos de lectura propicios para ampliar el abordaje de una materia en cierto modo bifronte: pertinente a los momentos más resolutivos de toda cura analítica. desde el propio campo del psicoanálisis. el comentario. Buenos Aires. Tomo XIV. los trabajos No muchas lecturas. obras completas. B. vendrá la muerte y tendrá tus ojos.

y en última instancia sustituible. 3 Llega a sostener que de no haber “dado la espalda a la repetición y al acto” llevado por su ilusión “románticamente melancólica” de reencuentro con el objeto perdido. 6 Juan B.” 6 En el instante vacío entre un ya nunca y un todavía no. En particular. del objeto perdido que a su juicio prevalece allí (en desmedro de la kierkegaardiana insistencia de un irrepresentable). en su libro dedicado al tema. en perspectiva de su emergencia en coordenadas de la relación entre demanda y repetición. de reencuentro con el muerto. excepto en un aspecto: su recusación de la noción de trabajo de duelo. en clave fetichista) Allouch no interroga. 1996. Ritvo. erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca. “Transferencia y repetición”. 1994. Se diría que el énfasis en lo insustituible del objeto lleva en este caso a Allouch a arrojar el niño (el trabajo de duelo..3 en el supuesto de que no sería más que un modo de apuntar. el trabajo de duelo puede ser abordado desde esta última. éste no es con el objeto. no obstante las sucesivas objeciones que formula al trabajo de duelo (se imbrica necesariamente al “criterio de realidad”. requiere de un corte que permita como “salto” entre el ya era y el será la emergencia de un instante vacío. si en efecto el trabajo de duelo apunta a un reencuentro. Homo Sapiens. la causa del sujeto: acto y alienación. Allouch apunta en suma a “aggiornar” problemas abiertos en “Duelo y melancolía” a la luz de más allá del principio del placer. sino justamente con su pérdida. apunta a la sustitución.72 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN como la de Allouch. 5 Un vínculo que. en última instancia.2 Implacable en el seguimiento del sesgo representable. “. Buenos Aires.4 y con él el nexo con la dimensión pulsional) con el agua de la palangana (el platonismo que atribuye a la concepción de la repetición en el texto de Freud). Freud nunca dejó de preguntarse en qué consiste. Freud bien podría haberse bastado con la de traumatismo. Provisto de los tres registros lacanianos. Rosario. le atribuye la pretensión de alguna forma de restitutio ad integrum y. en última instancia. Es que.. 4 No vacila en vincularlo al sintagma “El trabajo libera” en la entrada de Auschwitz. como “platonizante” punto de arribo del proceso de duelo. al modo de un antidepresivo. tras haberlo introducido como evidencia recibida. la huella de un primer decir olvidado destella en el cuerpo como pulsión: persistencia del movimiento 2 Jean Allouch. En ese aspecto. en contigüidad a la exigencia de trabajo inherente a la pulsión5 (tanto como el del sueño y el de elaboración de las resistencias). Una apuesta cuya consideración pormenorizada excede por supuesto los límites de este trabajo. la demanda es el todavía no de la repetición y la repetición es lo que ya era que. . suele ser prescripto normativamente.. revisitando de paso aristas problemáticas de la metapsicología freudiana. Edelp. a la recuperación de lo perdido.. para ser lo que será en el campo de la demanda.

HUMOR DE LECTURA 73 de la demanda que precede a la estructura de la demanda.9 y de la correlación por Lacan de ése. que en principio apoya en la imposibilidad empírica de duelar lo no acontecido11. el hijo abandonado Como “golpe de gracia al trabajo de duelo” caracteriza Allouch el viraje desde la muerte del padre a la del hijo. como huella de ese movimiento. está antes y después de la estructura que.10 se trata aquí de la pulsión en tanto que encarnadura del movimiento de la demanda en vías de repetición. La argumentación. en relación al fundamento abismado en la falta.7 y que ésta. desde la cual el trabajo de duelo puede ser pensado como su relanzamiento. obras completas. 1979. escritos. De lo que se sigue que “la repetición es temporalización de la pulsión”. su aspecto de borde. 1984. como puesta en juego. de la huella de la falta en el origen. “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconciente freudiano”. 11 “¿Quien está de duelo pierde no solamente a un ser amado.”8 En continuidad a su condición límite en relación al cuerpo somático que llevara a Freud a caracterizarla como exigencia de trabajo para lo psíquico. 9 Sigmund Freud. en tanto que vicisitud sufrida por el duelo en su aspecto más paradigmático. Destaca así del horizonte pulsional la inherencia a la experiencia del inconciente en transferencia de su exigencia de trabajo. la sostiene. Una perspectiva de la pulsión en función del destiempo de la demanda consigo misma. la estructura de la pulsión: el movimiento de la demanda precede a la demanda en cuanto estructura porque de esa forma se subraya. Amorrortu Editores. El padre. intención y destino. 8 Ibid. decir sin sujeto. tres ensayos para una teoría sexual. 10 Jacques Lacan. sin embargo. “Una demanda cualquiera (D) se orienta hacia lo que habrá de ser. aunque conserve la huella irrductible de una contingencia originaria. por obra de lectura.EL DUELO. en lo que va desde la época de Freud hasta nuestros días. Tomo VII. articulada como temporalización a destiempo desde el progreso de la demanda (como su futuro anterior). Buenos Aires. o un pasado común. enérgicamente. tras la conmoción inducida por la pérdida. se extiende luego en una digresión: no se puede 7 Ibid. intención o destino que acabará por tener sujeto. México. sino también lo que hu- . que en psicoanálisis jamás partimos de una virtualidad sino de un decir primero y olvidado. Siglo XXI. con el desvanecimiento del sujeto en la demanda.

cit.. no son en suma sino figuras extremas de la franja que lo simbólico en su conjunto. en cuya discusión oscar Masotta trazara directrices esenciales de “la cuestión del padre”.. 2006. “Consideraciones sobre el padre en ‘El hombre de las ratas’”. Cf. cf.. que potencia todo duelo con el plus del duelo por la muerte de Dios. no menos que la de quien ya nunca lo hará. Seminario Xi. La posición de Allouch de algún modo evoca los ya antiguos planteos de A. los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. abre en torno a los diversos modos de incidencia de lo imposible de (en) lo posible. le enviara Binswanger (quien a su vez había perdido recientemente un hijo) en 1929. en algunos de sus tramos.?”). la muerte de quien ha transitado holgadamente su vida.15 Hay que señalar de todos modos que el texto de Allouch sobrepasa de modo “sintomal”. que se dice mejor apelando a la anfibología del genitivo: todo duelo. sino el abismo de la más radical incerteza respecto a su existencia misma.14 Así pues. Jean Allouch. etc. Pero el hecho es que no hay otro horizonte para la experiencia del inconciente que ese. oscar Masotta. Seuil. nietos que llevan otro nombre o ningún nieto.). parece decir. Lacan lo mostró claramente en su abordaje a la apuesta de Pascal. Ahora bien.padre. le Séminaire.13 Por eso la contraposición entre muerte del padre y del hijo como modelos de duelo por lo posible y lo imposible. ¿cómo identificarse (ya que esa es la vía del duelo según el freudismo ordinario). Así. pierde de vista lo esencial. Barcelona. “sobre todo en épocas en que la muerte de Dios nos priva de la posibilidad de regular el duelo en relación a lo incognoscible de sus designios”.” Cf. por ejemplo. Jacques Lacan. op. no podría excluír de su constelación el por siempre fallido encuentro entre padre e hijo (“. livre Xvi. ante cualquier pérdida sufrida —sea ésta o no la del hijo— es asimismo del hijo. Cf. Raskovsky sobre el filicidio. cuando cita la respuesta de Freud a una carta que en ocasión de la fecha en que su hija Sophie (fallecida en 1920) hubiera cumplido años.12 No hay elaboración posible de una pérdida si no podemos suponer designios a lo incognoscible del otro. Nueva Visión. si se trata de una hija: un yerno o ningún yerno. en tiempos iniciales de la transmisión lacaniana en la Argentina. Barral. Buenos Aires. 1974. convocado a trabajar su relación al agujero real. cuyo contenido quien está de duelo no sabrá nunca? El trabajo del duelo queda aquí ampliamente excluído. los casos de Sigmund freud 3. Ibid.74 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN perder a quien no ha vivido. 12 13 14 15 biese podido darle el hijo si hubiese vivido (por ejemplo. cómo hacer suyas unas huellas simbólicas que por el hecho de la muerte del hijo precisamente nunca existieron. Paris. respectivamente. el hombre de las ratas. 1973. presuponiendo no ya el problema de sus designios en cuanto cognoscibles o no. Jacques Lacan. D’ un autre a l’autre.. . ¿por qué me has abandonado. Simplemente. los límites de sus propios enunciados.

en última instancia. En ello estriba precisamente su condición de acto. la edad de la lectura. 1970. Rosario. como pocos. Ritvo. claves para lo imaginario. “El humor”. se habría convertido en algo distinto. y que nunca encontraremos con qué rellenar adecuadamente el hueco. Buenos Aires. Amorrortu Editores. al aludir. el duelo no puede menos que tocar. Así debe ser. pero aún así” distintivo de la verleugnung. 1973. HUMOR DE LECTURA 75 “. aunque sabemos que después de una pérdida así el estado agudo de pena va aminorándose gradualmente. porque no hay identidad entre lo repitiente y lo repetido). también nos damos cuenta de que continuaremos inconsolables. quien ha pasado por él no torna a ser el de antes. 1979..EL DUELO. es entonces insoportable y.”18 Que el ejemplo elegido como paradigmático por Freud en el texto dedicado al humor19 remita inequívocamente al duelo se explica por su condición reve16 Carta a Binswanger del 12/4/29. epistolario. Plaza y Janés. 17 octave Mannoni. Amorrortu Editores.. revelada no obstante en la confesión epistolar de Freud sobre la que él mismo nos llama la atención: el margen de desestimación que por reabrir la relación al vacío pulsional que hace acto de la ausencia en el origen. frase esta que aproxima al “ya lo sé. intenso y angustioso. deja un gusto dulce.. 1992..16 La sola mención al “hueco que nunca habrá de rellenarse adecuadamente” objeta por cierto que haya siempre. Beatriz Viterbo.. sustitución lograda del objeto perdido. en la misma carta a Binswanger. pues aun en el caso de que llegara a cubrirse totalmente. obras completas. a diferencia de otros textos) sino que la habría incluso desestimado. necesario y liberador porque unce al sujeto del significante tras haberle hecho experimentar el vértigo de la indeterminación —ese vértigo. Buenos Aires. la otra escena. Es el único modo de perpetuar los amores a los que no deseamos renunciar”. ese carácter del acto que. según Lacan. Tomo XIV. sobre fondo de humor. No es un aspecto menor. 19 Sigmund Freud. Su argumento es que Freud no tan sólo dejó tal imposibilidad fuera de “Duelo y melancolía” (nunca lo actualizó con posterioridad a su publicación. . Allouch. Barcelona. está afectado de una verleugnung fundamental: como en el acto el sujeto no está presente (siempre llega allí donde no llega. todo acto anuncia nuestro ser-para-la-muerte. El carácter del acto “El humor revela. a “los amores a los que no deseamos renunciar”.17 Soslaya con ello una condición de estructura. “Ya lo sé. pero aún así”. “El acto y el humor”. Sigmund Freud.. dobla en este punto la apuesta. se sabe. no obstante. sin embargo. 18 Juan B.

por cierto. Cf. la ciencia jovial. la creencia en la inmortalidad siempre se sostuvo. afectada inexorablemente de verleugnung. “Aquí calló el hombre frenético y miró nuevamente a sus oyentes: también estos callaron y lo miraron extrañados.21 Una perspectiva que. la gaya scienza. Este acontecimiento inaudito aún está en camino y peregrina. que saltó en pedazos y se apagó. sobre fondo de un horizonte común al recorrido cicatrizal del trabajo de duelo. Pero tratándose del duelo por la muerte de Dios y la consiguiente caída de la ilusión de inmortalidad. “El acto y el humor”. de enlazar a circunstancias epocales. pero también rasgo de escritura) del acto en la perspectiva insoportable de la muerte. De un lado. Anticipa así la muerte en vida. los hechos necesitan tiempo. sobre un fondo de increencia. sustituida en gran medida por religiones estéticas o políticas (sin olvidar la estetización de la política y viceversa). Aún no se ha adentrado hasta los oídos de los hombres.23 el trabajo de ese 20 21 22 23 Ibid. Fiedrich Nietzsche. para ser vistos y escuchados”. en efecto. obstinadamente. Un horizonte al que Freud no dejó. aún después de que han sido hechos. 1985. Juan B. ‘todavía no estoy a tiempo’. se opone a la objeción de Allouch a la persistencia de este último tras la muerte de Dios. . En tanto que puesta en acto de la diferencia en la identidad (al tratar al propio yo como un niño desde un superyo a la vez sobreinvestido y vaciado de severidad. Aunque con algunas salvedades. si aceptamos la vecindad del humor con el trabajo de duelo. “El desafío humorístico a la muerte se radicaliza el día en que desaparece la creencia en la inmortalidad”. a la vez que anota la pérdida de ilusión en la vida tras la muerte. basta examinar sus secuelas para advertir (como Freud en su respuesta a Binswanger) que ese hueco nunca podrá rellenarse adecuadamente. dijo luego. a su turno. que consiente una ganancia de placer que aún siendo pequeño “experimentamos como particularmente emancipador y enaltecedor”20) el humor supone un lugar de enunciación anoticiado de la falta. Monte Avila. El rayo y el trueno necesitan tiempo. la luz de las estrellas necesita tiempo. Caracas. por otras formas de religión estética o política que. Ibid. “Desde el punto de vista del psicoanálisis las cosas no son tan netas ni fáciles. cit. han experimentado fuertes sacudones en los últimos años. Ritvo. en los bordes de lo irrepresentable. la declinación en la creencia ortodoxamente cristiana en la supervivencia ha sido sustituida. Del otro.76 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ladora del carácter (naturaleza. op. Finalmente lanzó él su lámpara al suelo. en el siglo pasado y en las primeras décadas de este.”22 La creencia propiamente religiosa fue. ‘Llego muy temprano’. A un siglo y medio de su proclamación por Nietzsche.

EL DUELO. que por distintas vías aseguran el retorno en círculo sin pérdida y con notorio enriquecimiento sustancial. al igual que otras constelaciones psíquicas.” Ibid. 25 Juan B. es decir. op. pero el término de comparación no es el yo sino el sujeto. funciona a pura pérdida y la ganancia no cierra círculo mensurable alguno —no sólo ni fundamentalmente porque se afirma la inconmensurable relación (que es relación efecto de una no relación fundamental) entre lo infinito y lo finito. Ritvo. 24 “¿No escuchamos aún nada del ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No olemos nada de la descomposición divina? —también los dioses se descomponen. HUMOR DE LECTURA 77 duelo recién comienza. refiere al Ideal del yo y al Super Yo. el humor es heteróclito a los ideales. como notoriamente ausente (no menos que el trabajo de duelo) en los cuadros melancólicos en sentido estricto. desacoplados de un sujeto cuya dispersión heterotópica “… a diferencia tanto de la alienación hegeliana como de la emanación plotiniana. “El acto y el humor”. Relativo al sujeto como el par angustia/culpa lo es al yo. sino porque la infinitud se despliega en planos que no están unidos entre sí por lazos de identidad y ni siquiera de semejanza o comunidad”. a lo inconmensurable…”26 Tan a menudo presente tras el franqueamiento de angustia por la división del sujeto. su posición enunciativa permeabilizada por la falta toca fondo en el sin fondo de la estructura. . cit. En las junturas de su precaria sustitución por religiones laicas o fundamentalismos restitutivos. y su correlato de verleugnung. el ruido y el hedor de la descomposición divina24 delata la persistencia de ideales acordes a un yo espejado todavía en cosmovisiones. Consubstancial a la caída de identidad en relación a dicha infinitud. hace pie en la relación —de no relación— lo inconmensurable de su fundamento abismado. “El humor. 25 En los márgenes crujientes del trabajo de duelo rezuma el humor: lectura en acto de lo infinito de la pérdida desde la singularidad finita de los elementos que la miden. El sujeto en relación a la grandeza. 26 Ibid.

precisamente porque el melancólico se define por la imposibilidad radical de iniciar un proceso de duelo. Ritvo. la retórica melancólica ha conservado y transmitido un saber anacrónico en el interior de la cultura oficial: defensa de la excepcionalidad en un cuerpo teórico que. .78 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Una retórica de resistencia “Si se lee con atención ‘Duelo y melancolía’ de Freud y se lo hace con el rigor que ha aportado Lacan.28 Lo que del humor melancólico resiste en desmedro de la solemnidad de los ideales es la vocación “pulsional”.. se verá que el duelo es sin duda una referencia para estudiar la melancolía. lo inconmensurable reinviste con su carácter a la pulsión. una referencia estructural y comparativa. digamos. Alción editora. que lo es. de la nostalgia.. “El humor melancólico o el vagaubundo inmóvil”. el complejo melancólico conserva su poder de resistencia (…) al desconocimiento del lazo pasional que une a los hombres. sin excesos ni defectos. cuando la razón legisladora del Iluminismo busca la transparencia de la percepción a la luz del complejo analítico. De vuelta de la lectura. y a partir de aquí todo se precipita en la más extrema cacofonía ideológica: la melancolía ya no se distingue del malestar en la cultura. Un recorrido cuya impronta subsiste en el matiz de humor melancólico (no debe ser confundido con la melancolía clínica) que trasluce su retórica. como el aristotélico. 28 Ibid. “. que surgida de “lo que adviene de la de27 Juan B. Córdoba. postulaba una lógica del equilibrio. Ahora bien. Decadentismo y melancolía.”27 Acaso por poner el acento en la contigüidad afectiva. al desconocimiento de la pobreza de los ideales de equilibrio y templanza que censuran la pasión de y por lo inconmensurable”. antes que nada. en el Renacimiento. de la tristeza. la asociación con la magia y la astrología promovía un pathos que la razón escolástica había rechazado por irracional y retrógrado. a la ambigüedad del bien y el mal en sentido moral. luego de Freud los posfreudianos confundieron la melancolía con la depresión. la tradición postfreudiana descuidó la diferencia entre la lisa y llana imposibilidad melancólica para el trabajo de duelo y las sucesivas tonalidades penosas de este último en su tramitación de lo inconmensurable. 2006.

31 Jacques Lacan. el deseo y su interpretación. “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconciente freudiano”. con sus implicancias de abismamiento del “ser” en provecho de un sujeto intermitente debe revalidarse en cada duelo. Claude Rabant. del remanido sintagma. el deseo y su interpretación. el primer término sobre el segundo: una vez permeabilizado por la impresión de lo inconmensurable. op. HUMOR DE LECTURA 79 manda cuando el sujeto se desvanece en ella”29 no es sino marca en el cuerpo de dicha inconmensurabilidad. inventar lo real. un duelo por su resto ilegible. El trabajo de duelo auspicia así una pulsionalidad de neo-formación. el fantasma lleva puesta la cicatriz de la castración.31 En clave de las condiciones singulares que obstaculizan su trabajo de duelo.30 El viraje en la subjetividad El nexo entre duelo. a condición de hacer prevalecer. op. En la medida en que no se pretende hermenéutica.EL DUELO. 33 Así en el caso de Hamlet. deja en suspenso (Lacan lo ilustra con el colapso de un “piso” del grafo sobre el otro. . cit. de cuyo entramado de determinaciones destaca el estatuto de un saber en falta (el que en la antigüedad tomaban a su cargo los dioses 32). Por eso. op. Seminario vii. el duelo se ve reducido a un trabajo en procura de alguna certeza relativa a la falta de saber. Seminario vi. en el límite. cit. con el consiguiente trazado de un nuevo imposible. es lectura del duelo en las dos direcciones del genitivo: progresa sólo por obra de lectura y supone asimismo. al modo del acting out35). Paidós. nada menos que el acceso mismo a la subjetividad moderna. Pero precisamente el nexo de lectura a lo inconmensurable en tanto que tal es lo que el duelo. lectura y castración fue abordado por Lacan en su aproximación a Hamlet. temporariamente en souffran29 Jacques Lacan. Buenos Aires. Nueva Visión. Cada vez menos sostenido en rituales culturales por la progresiva disolución de los lazos comunitarios premodernos. Seminario vi. Por eso la necesaria actualización de las matrices simbólicas. la ética del psicoanálisis. escritos. 35 Jacques Lacan. 1993. inédito 32 Jacques Lacan. erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca. cuya “humorística” pasión desequilibra toda mensurabilidad fantasmática de los medios en relación a los fines. la subjetividad del pálido príncipe vira hasta coincidir con sus modos modernos. que debe remontar que el ghost del padre muerto sí sabe. Podría decirse que arrima a una nueva escritura del fantasma. 34 Jean Allouch. 1988. cit. Buenos Aires. 30 Al respecto es de interés la noción de Claude Rabant “diferencial de objeto” que permite “fiarse de la castración”.33 que reabra la circulación significante a un sujeto sin otro anclaje cierto que la duda. Desde ese punto de vista —Allouch34 lo subraya— la lectura de Hamlet por Lacan es paradigmática. Cf. al menos en su inicio.

op. La aparente contradicción entre “una fuerte fijación en el objeto de amor. obras completas. 1980. pero por otra parte. 40 Jacques Lacan. La presencia de manjares del banquete fúnebre del padre en la subsiguiente boda de la madre con que Lacan36 ilustra en Hamlet la desestimación de los ritos necesarios para que el cadáver alcance en perspectiva de transmisión filiatoria el estatuto de antepasado37 (que lo ubica como habiendo sido a su vez hijo de un padre) anticipa ya la muerte seca de toda ritualidad que tematiza Allouch. 39 Sigmund Freud. menoscabado en la masticación y digestión de su falta (que aún desconoce). 38 Ibid. si todo duelo pone el conjunto de la constelación simbólica a trabajar el relevamiento significante de la pérdida. la transferencia. una débil resistencia de la investidura de objeto” 39 trasluce la desmezcla pulsional propia de la regresión en el yo. 36 Retomando observaciones de Sharpe. correlativa a la presencia de un otro que. “The impatience of Hamlet”. Sigmund Freud. totem y tabú. y de manera contradictoria. cit. Tomo XIII. dando lugar a la extraordinaria rebaja del sentimiento yoico propia de los estados melancólicos. se sustrae al pasaje de lectura por la repetición. a apuntalar alguna medida fálica con que tramitar sus operaciones el sujeto de una combinatoria inconciente. 37 Cf. clase del 28/6/61. La sombra del llamado “objeto de amor” en clave narcisista trasluce entonces la identificación a la inmundicia y el residuo que Lacan denominara “suicidio del objeto”. Amorrortu Editores. si bien afectado por la falta. cf. el sintagma “regresión oral canibalística” designa la circunstancia (en las antípodas de la asimilación de las matrices simbólicas. collected papers en psycho-analysis. Seminario viii. sin “hincar” su mordida en las matrices simbólicas. Así desimbricada de lo irrepresentable de la muerte. . no habría alcanzado.80 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ce tras la conmoción inducida por la pérdida en el horizonte fantasmático del sujeto requiere tiempo de lectura (de la falta). acorde a un tipo de “pulsionalidad” que ilustra en forma elocuente el calificativo con que —siguiendo a Abraham— la designara Freud. según el mito de la comida totémica38) en que la relación a la falta —acorde a un momento lógicamente anterior a la asimilación de su ingesta— permanece pese a todo inarticulada. cit. Buenos Aires. la pulsión cesa de trabajar su relación a la pérdida en el origen y el significante. “Duelo y melancolía”. de tan evanescente. Es como espectro que reaparece entonces el muerto: un otro sin margen para el trabajo de duelo. Hogarth press. 1950. Ella Freeman Sharpe. London. en relación al “punto de concurrencia entre duelo y melancolía”40: una particular fragilidad en la constitución especular del yo. op. En efecto.

podemos advertir dos cosas: una de las razones de la confusión sintomática entre la tradición melancólica y la melancolía clínica —el melancólico clínico es un ejemplo absoluto del puro dolor de existir— y también el porqué de la necesidad de diferenciarlos: la tradición del humor melancólico es un vasto dispositivo cultural de resistencia. desconoce la significación de la muerte (desconoce su significación sin significado. HUMOR DE LECTURA 81 “Clínicamente. sea como verbo. podríamos decir) porque su lugar como muerto proviene de la respuesta que da a la demanda del otro. op. Desde este ángulo. la demanda. En las palabras de responso que pronuncia Horacio tras la expiración de Hamlet: ‘good night. porque nunca recibió la ambigua habilitación para la vida. op. sweet prince…’ está incluído el mismo término.”41 El dolor de existir. . se hace mortífera en lo real. Sin la ambigua habilitación de la ligadura libidinal a lo irrepresentable. reposo. Homo Sapiens. en el autorreproche melancólico. 43 Eduardo Carbajal. cit. ahora 41 Juan B. 42 Jacques Lacan. sea como sustantivo. conservándose como el espectador supremo de la comedia en la cual él mismo es el primer actor y el director de escena. no queda mas distancia respecto a un “ser” que no ecuaciona en la dimensión sustitutiva del señuelo que su restitución fallida. una demanda mortífera. Ritvo. 2004. Sin otro margen para el filo del significante que su retorno en lo real del pasaje al acto o la elación maníaca. que de este modo se sustrae a toda posibilidad de riesgo. N° 41. el exceso sin nombre. El melancólico. en estado puro en la melancolía. pero también los restos mortales. cit. el melancólico clínico carece de resistencia. Rosario. insusceptible de lectura. conjetural. en escritos. “Kant con Sade”. “La sombra del objeto”.42 es un dolor que no llega a hacerse anímico. y a falta de anclaje en algún límite a la representación. cada pérdida pasa a experimentarse como siendo del yo (más bien que en el yo43). quietud de la muerte. “El humor melancólico o el vagabundo inmóvil”. que es. La resistencia de que carece es la de la investidura de (la falta de) objeto. significa descanso. “En Hamlet los límites de la representación están enunciados por las últimas palabras de Hamlet: ‘the rest is silence’. lo que resta. refractaria a su significación sin significado. muerte que nada tiene que ver con el ‘hacerse el muerto’ del obsesivo. rest. persiste anclado en un “ser” insusceptible de desvíos retóricos. Se puede matar sin advertir la transición imposible entre la vida y la muerte. como se sabe. para él.EL DUELO. el melancólico es aquel que sólo encuentra un lugar en el campo del otro como muerto. lo demás. asimismo. El cuerpo libidinal desdibuja sus contornos. en cambio.

Seminario vi. 46 Tanto en la tradición gnóstica y gnóstico-cristiana como en los desarrollos del neo-platonismo y el islam. En la lectura de Lacan45 ello supone la recomposición del fantasma —concomitante al diferido significante— tras salir Hamlet de la tumba abierta de ofelia. la contingencia (que “un coro de ángeles46 cante tu reposo”) en la de Horacio. cit. Massimo Cacciari. 1989. Cf.” 44 Para que lo representable encuentre su límite. Cuando en la escena quinta del primer acto. Jacques Derrida. en paralelo al diferido significante. prince of Denmark. Visor. Su mención en el responso de Horacio cobra por eso valor de marca de re-investidura de lo irrepresentable de la cosa. 47 William Shakespeare. es preciso que el resto-excedente pase por la lectura de la falta. como contrapunto de sí mismo: ‘que un coro de ángeles cante tu reposo’ (‘flights of angels sing thee to thy rest’). El efecto apaciguador se verifica como pasaje del peso ontológico del presente del indicativo en la frase de Hamlet (“el resto es silencio”) a la apertura subjuntiva al deseo.82 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN como réplica. cit. indescriptible más que inexpresable. sin embargo. op. la esperanza.47 Algo de su dis-yunción. Ritvo. el espectro (ghost) le pide a Hamlet que jure. Valladolid. Por eso el reposo (rest) del perturbado ghost y su ingreso al mundo de los muertos es condición del de Hamlet. Nuevamente en causa el vacío pulsional. subsiste como rastro cicatrizal en un “mundo” que ya nunca será como antes de la pérdida. Trotta. que pase definitivamente al mundo de los muertos en lugar de oscilar entre los vivos y los muertos. es precisamente el resto de la operación de excedencia. El segundo resto. time refiere tanto a la temporalidad del tiempo mismo. el de los restos mortales. New York. y acceda al resto-quietud que aplaca la ferocidad del imperativo. El resto del ‘resto es silencio’ más que resto es excedente: el excedente de lo inexpresable. que simboliza el objeto en tanto que perdido en perspectiva de la falta del otro. perturbed spirit!). Leon Amiel publisher. reposa. Ed. Hamlet. de ubicación fronteriza entre lo humano y lo trascendente “espiritual” insusceptible de toda percepción sensible por los sentidos. 45 Jacques Lacan. es testimonio del misterio en tanto que misterio. Cf. . “El Hamlet de Mallarmé o el teatro de Igitur”. la temporalidad no deja del todo. rest. fuera de clasificación. op.48 44 Juan B. espíritu perturbado!’ (rest. el ángel. 1982. como a la historia: el mundo de una época. el ángel necesario. El resto del espíritu es una admonición: que deje de sobrar y se aplaque. 48 Derrida señala que en la frase “the time is out of joint”. el deseo y su interpretación. espectros de marx. Decadentismo y melancolía. las primeras palabras de Hamlet son: ‘¡Reposa. 1995. de estar out of Joint. Madrid.

que equipara dolor corporal e intensidad de la investidura de añoranza del objeto perdido cuando esta última. Buenos Aires. livre viii. por lo elevado de su magnitud. repetición. le Séminaire. “Transferencia y repetición”. Sujeto. el agujero abierto en lo real tiende a converger con el vacío que hace acto en el otro de la sustracción del origen. acto y alienación. la causa del sujeto. . 2001. HUMOR DE LECTURA 83 Cuando la circularidad entre lectura y duelo en el horizonte significante49 reabre el expediente del duelo por el falo como condición de untergang50 del complejo de Edipo. op. en un común valor de falta fálica. acto. como marca de reencuentro del diferido de la demanda consigo misma. síntoma y angustia” (Addendas).52 El duelo que trabaja su lectura revalidando tales fronteras de lo imposible fue distinguido por Freud del que encalla en la desmezcla pulsional. Harlod Bloom. Tomo XX. a la vez que institución del fundamento como tal. cit. Al recibir su propio mensaje en forma invertida el sujeto vuelve a no estar allí sino como futuro anterior. hasta la extinción”. algo así como “ser propio mismo”. La mediación. que acorde a la clásica regla freudiana. Shakespeare. verifica en la duplicación de un elemento la contiguidad a la falta de figurabilidad: el dos acarrea lo irrepresentable del uno. “bajo el influjo del examen de realidad. Ritvo. Letra Viva. Paris. El duelo se torna entonces nombre del padre: en tanto que condición de lectura. 50 Ida al fundamento. “Inhibición. Seuil. fronteras del psicoanálisis en el decir filosófico. con valor de matriz de transformaciones. que exige categóricamente separarse del objeto porque él no existe más”. 53 Sigmund Freud. Amorrortu Editores. Norma. 54 Ibid.EL DUELO. Cf. “Le transfert”. revalida el vacío pulsional (re) inscribiendo la imposibilidad de significación unívoca para eso que el sujeto es en el otro. la diferencia entre “ser” y señuelo que hace pie en la falta fálica se sostiene en un ida y vuelta a la huella pulsional y su correlato de lectura. presencia de una ausencia de determinación que hace límite entre el lenguaje y lo real. 51 Juan B. 2001. Carlos Basch y Raúl Yafar. signo a signo. obras completas.51 Vocaciones barrocas Inherente al horizonte moderno de caída de saber. “El atardecer del padre”. Bogotá. pedazo a pedazo. 1979.53 El pasaje se sostiene en un símil aportado por el lenguaje54. Raúl Yafar. requiere una retórica que trabaje en los márge- 49 Hasta “identificar la pérdida real. parte a parte. Jacques Lacan. 1997. Cf. por la posibilidad de mutar la investidura narcicista en objetal. 52 Harold Bloom ha subrayado el valor de revisión y suspicacia respecto a la propia identidad que se sigue del término usado por Shakespeare para lo que en inglés moderno se dice self: selfsame. elemento I a elemento I. la invención de lo humano. sobre fondo de angustia. Buenos Aires. Cf. con la melancolía clínica como desenlace habitual. parece llegar a “vaciar” el yo.

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nes de la hemorragia psíquica del dolor, en la investidura “invaginada” del objeto faltante, deteniéndose una y otra vez en los menores detalles.55
“… una red retórica que concierne a las leyes del cuerpo, un cuerpo que comenzaba a librarse de los lazos de la tierra y de la sangre para quedar prisionero de las nuevas formas, mercantiles y jurídicas, de la libertad. Esta libertad era un nuevo vértigo, un nuevo desamparo, razón por la cual recién ahora comienza a despejarse el sitio extraño y poderoso de la creencia; poderosamente frágil, podríamos decir, puesto que la creencia, mezcla de flujo y fijeza, permite que alguien o algunos crea o crean exacta y precisamente en aquello que no creen, sin que tal desdoblamiento de la creencia implique que sus dos mitades puedan compaginarse simétricamente, recíprocamente”.56

En un paisaje de (vertiginosa, desamparada) libertad signada por la verleugnung de las cosas últimas, mezcla de flujo y fijeza, creencia e incredulidad, el sujeto moderno trabaja su duelo. Humor melancólico es un nombre de ese paisaje.
“Si la melancolía es uno de los afluentes de la edad barroca, es precisamente porque promueve al primer plano tránsito y disolución, tránsito que se exaspera y así se torna detención, salto que vuelve inconmensurables sus orillas; disolución que será amor espectacular, del y por el espectáculo, que hará hasta de los entierros ocasión de magnificencia negra y ostentativa.”57

En la solemne lentitud de los cortejos fúnebres que evoca la meticulosa meditación que recrea con insistencia el vínculo con el objeto perdido en el trabajo de duelo, Benjamin58 cifra una clave del “drama barroco” (trauerspiel, literalmente “drama luctuoso”); cuyo lenguaje de ruinas y fragmentos entremezclados deja atrás los confines entre lo cómico y lo trágico59: “Lo cómico es la necesaria cara oculta del luto que de vez en cuando se hace notar, igual que el forro de un ves55 Carlos Kuri, “De la angustia, el dolor y el duelo (el afecto)”. Kaos, psicoanálisis N° 1, Rosario, Homo Sapiens, 1993. 56 Juan B. Ritvo, “El humor melancólico o el vagabundo inmóvil”, op. cit. 57 Ibid. 58 Walter Benjamin, “El origen del drama barroco alemán”, Madrid, Taurus, 1990. 59 Benjamin juzga asimismo que el drama barroco alcanzó su máxima expresión (por sobre los autores alemanes que lo cultivarán en el siglo XVII) cuando en otras lenguas (así, en Shakespeare, o Calderón) resonara asimismo en él el lustspiel (literalmente, drama alegre).

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tido en el borde o el revés”.60 Es conocido el valor que en ese parangón adquiere la alegoría (figura básica en la tradición teológica, sustentada en la relación entre dos planos, de los cuales uno —sensible— da expresión al segundo, de alcance trascendente o moral) como elemento esencial del drama barroco, por la movilidad y fluidez de su significación, que acompaña al tiempo en su discurrir.61
“Entre el contenido inmediato, que adopta la forma de una narración o de una presentación secuencial, y el trascendente, el de las verdades superiores, la técnica alegórica exige la descomposición de ambos planos de manera mecánica, para que el sensible pueda ser el soporte de una mostración didáctica del valor del plano superior. Es lo muerto intentando reconstituir la vida pero según exigencias sin duda complejas y siempre inestables. De un lado, ¿cuál es el límite de división partes extra partes a que es sometido cada plano?” 62

La dificultad que obstaculiza la significación límpida en la alegoría se extiende a la pérdida de transparencia por el poder digresivo de sus técnicas auxiliares63, que al serle agregadas con el tiempo para facilitar la correspondencia entre sus planos la dejaron en definitiva al borde de la inversión incalculable. Así pues,
“… es posible que todo el mundo de seres y cosas, piedras, animales, colores, perfumes, números, todo un vasto repertorio de lapidarios y bestiarios, se ponga a significar en una danza de goce de la lengua material que termina por perturbar el universo de convenciones —antes que nada, las de la biblia— a las que supuestamente servirían”.64

Acaso no sea excesivo leer la “danza de goce de la lengua material” en clave de la materialidad de la causa: la materialidad significante, que remite al rasgo unario y con él a la huella borrada del objeto perdido (lo que supone a su vez el escenario mítico de la ingesta del cadáver del padre65). Lo que entronca a su vez con la causa material aristotélica, en cuyas coordenadas ubicara Lacan la preva60 Ibid. 61 Ya Quintiliano la había caracterizado como metáfora en movimiento. 62 Juan B. Ritvo, “el acto de leer o el destino de la hermenéutica”, figuras del prójimo. el enemigo, el otro cuerpo, el huésped, Buenos Aires, Letra Viva, 2006. 63 Glosas y paranomasias. 64 Ibid. 65 Jacques Lacan, Seminario IX, “la identificación”, inédito.

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lencia de la verdad como causa66 en la experiencia del inconciente. En esta perspectiva, “alegoría” pasaría a designar el necesario descompletamiento de las convenciones del lenguaje, puesto a danzar la variopinta totalidad de sus recursos al ser permeabilizado nuevamente por la falta en el trabajo de duelo.
“… el buen sentido quiere hacer de la lengua algo portátil y sin peso propio; la inversión alegórica recupera, por vías en apariencia irracionales, la densidad y textura de las voces de la lengua”.67

En clave de lo que llamaríamos vocación barroca del trabajo de duelo, la alegoría nombra así un particular espacio de significación, con valor de escritura de la falta. Un espacio que tras ser abierto por la mera analogía del dolor con los elementos significantes en sucesivas vueltas de repetición, se toma su tiempo (como la escucha en transferencia) hasta tocar fondo en el pas de sens68, que articule como tal a la metáfora, y su consiguiente desprendimiento de objeto. Trayecto más que figura, el humor melancólico de su retórica interpela una y otra vez el abismo de la falta del otro, confrontando lo general de la pérdida con lo singular de cada rasgo de su evocación (elementos que, como el plano sensible y el inteligible en la alegoría, no intersectan). Recuperando junto a la densidad y textura de las voces de la lengua el vacío que habitan; y que las habita.
“Ya no me queda nada por decir todo lo que tenía que decir ha sido dicho no sé cuántas veces. He preguntado no sé cuántas veces pero nadie contesta mis preguntas. Es absolutamente necesario que el abismo responda de una vez porque ya va quedando poco tiempo. Sólo una cosa es clara: que la carne se llena de gusanos.” 69
66 67 68 69 Jacques Lacan, “La ciencia y la verdad”, escritos, op. cit. Juan B. Ritvo, “El acto de leer o el destino de la hermenéutica”, op. cit. Jacques Lacan, “La instancia de la letra en el inconciente o la razón desde Freud”, en escritos, op. cit. Nicanor Parra, “Tres poesías”, antipoemas, Barcelona, Seix Barral, 1972.

exaspera al pensamiento humanístico. la osadía y la fuerza de escribir hoy y aquí. Deleuze y Alcalde. 2000). algo que molesta. Es decir. . contraposición entre reconocidos autores y débiles lugares críticos. como en la molienda escolar.NotaS a FoRMAS DE LA SENSIBILIDAD. Laborde Editor. en el trazo o el pliegue. Lacan. a Heidegger. nuevamente. como él se encarga de explicar. Movimiento que hará luego cercanos a Beckett del mismo Heidegger y a Nietzsche de Baudelaire como en el trabajo “La política de Heidegger y nuestras políticas”. ritvo1 LAURA ESTRIN formas de la sensibilidad. sino que. Heidegger. universitaria. el sujeto en cuestión florece. autores sombreados por el lugar que una ciencia moderna y melancólica les ha dado: Ritvo nos tienta introduciendo algunas disquisiciones sobre el genio y la melancolía que afirma propios de nuestra época. Los autores aquí leídos son Beckett. a Beckett y Heidegger o. Así. patéticos o irredentos. psicoanálisis y literatura cuyo prefacio invalida toda explicación y hace inútil cualquier definición estilística sobre lo que este libro reúne. restos de la cultura (Rosario. en Buenos Aires o en Rosa1 Presentación de formas de la sensibilidad. desmedida siempre como toda buena sensibilidad e irreductible al intelecto —como afirmará luego—. Entonces si los restos de la cultura presentan los textos críticos como estúpidos. Nietzsche. Y es la misma melancolía la que vendrá a poner una manera. Ritvo elige la forma comparativa. Kant. restos de la cultura compone una serie de ensayos de filosofía. a las formas que de ella surgen: los ensayos. “el valor de la desesperación (sinónimo en otro lugar de modernidad) frente a las privaciones del ánima” —dirá—. encontrando así la mejor manera de tocar a Kierkegaard y Nietzsche. RESToS DE LA CULTURA De JUaN b. la modernidad y el nacionalismo germánico. la obra leída y pensada no se halla condenada al frío sistema de tabulación y normativización que un crítico tiene de antemano. es el exabrupto. que vaya libre de uno a otro. Trabajos que pertenecen a lo que Ritvo allí denomina “épica de sombras”. en realidad. inquieta.

Tal vez. explicándose. También armando cadenas filosóficas o ensayísticas nacionales: Sarmiento contrapunteado en Alberti. dice lo que quiere decir de ellos y dice lo que quiere de cómo elige hacerlo. su idioma personal. también. sus particulares asociaciones metafóricas: el registro de su vehemencia. Por lo que Ritvo une. aún está entre los pocos que leen. con mayor precisión. un saber genérico. la suerte de escuchar verdaderamente a un autor. así.88 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN rio. Este libro. mutado melancólica e irónicamente en Borges y pasando por la “tranquila plenitud de la elocuencia clásica” de Alcalde. en formas de la sensibilidad. donde tampoco se resta la risa: había señalado ya inicialmente que el humor negro caracteriza a la melancolía. psicologismo que entiende como degradación de la subjetividad: caída del autor. diríamos utilizando términos de estos mismos trabajos. otro gramatical y etimológico que son parte del comienzo de todos sus análisis. encima. además define exacto y sin ningún tipo de comedimiento teórico o ideológico la bibliografía que menciona. los valores de los adjetivos: “La expresión ‘mucho más’ no tiene valor aritmético o cortés” —señala al comenzar a hablar de Ramón Alcalde—. Y además. sin ambages jergosos. por ejemplo. al decir lo que quiere decir. fácil y temible precipitación en el psicologismo”. dice lo que sabe bien. de la impresión de lectura. Ritvo tiene una avidez casi endemoniada. evitando —tal como allí dice— una “cierta. la fatal imposibilidad de volver a pensar lo ya pensado como es escribir sobre “la repe- . tanto como denunciando muy explícitamente el mal uso o las malas interpretaciones de ciertos sintagmas analíticos como el de la “imbecilización psicológica actual del término autobiografía” o el abuso del término “ficción” pensado en “la incapacidad para distinguir el carácter pasionalmente verídico de la verdad”. inusualmente hoy. tal como lo ha hecho en sus libros anteriores. sobre Kant. restos de la cultura suceda todo esto porque la literatura explica mejor. luego. al conocimiento literario un saber retórico. como resultado. lecturas y saber o. una pasión como pocas. Y uno escribe en los modos en que se ve: Ritvo explica glosarios apasionados y tonos llenos de sabor. en otras palabras. Erudición que resume juicio filológico y gusto estético. con ese pensamiento insomne que otros discursos no pueden armar porque les falta pasión y. del mismo modo que escribiendo líneas que saben que apresan a los griegos y a la filosofía occidental mejor parecida. estos ensayos captan el instante de la comprensión propia y siempre. caída de una voz propia. Sin simplificación alguna. sobre Nietzsche o sobre Beckett.

figura de la nostalgia. pero contrariando el peso profundo de los nombres. se ve lo que cruza su hacer: la historia teórica se patentiza en sus escritos. hay muy pocas cosas rizomáticas. En otro ensayo.. una nada nada postmoderna. de la literatura y la música contemporáneas. de generosidad ninguna. una nada nada altiva. además... mentira previa y necesaria al renacimiento de una retórica del desgarramiento”. del anhelo de lejanías. harto de servidumbres. paradojales. claros. En Ritvo. sino de la necesidad de aprovechar (fuera de la querella profesional acerca de las investiduras) de la inteligencia de la verdad allí donde pueda aparecer”. que causa una impresión cercana a la música. más aun. convicciones románticas: los románticos alemanes son ciertamente en su pensamiento un elemento siempre renovado—. Porque. “El encuentro con la mistificación”. cansado de reiterar sempiternamente lo mismo acerca de lo mismo”. Juan Ritvo parece ver claro cuando señala: “Estamos muy lejos —y se corrige en la justa afirmación de la primera persona— estoy muy lejos de poder articular la figura del viajero inmóvil. con la del nómade. rápidos. de la erudición. reales e históricos: “Es cierto. elige descifrar el atolladero del humanista. suponiendo en él “una hermenéutica del vestigio” que alienta ciertas imposturas patológicas al no acertar a ver “la presencia” en la lectura. la increíble y rica variedad. Y Ritvo también lo dice muy claramente en un trabajo posterior: “No se trata..N O TA S A F O R M A S D E L A S E N S I B I L I D A D 89 tición” cuyos ejemplos serán inevitablemente entonces. como dice otro de sus trabajos. no debe hacernos olvidar la monotonía del horror y de la pesadilla. De igual manera sucede con los relatos de Beckett que son entendidos en la austeridad suprema que nos recuerda a “El indiferente” de Proust. que rompe la tensión dramática de todas las obras recreando la verdadera soledad de la literatura. por mi parte.) que me concierne(n) y me constriñe(n) a pensar lo que es absolutamente imposible de pensar”. Y luego expone: “entre la raíz con principio y fin y el rizoma en el medio hay algo distinto que es la roca viva (. su voz no se resta en este libro. Porque . casi la contrariedad y la complejidad del discípulo de Kierkegaard junto a la poesía de la acción melancólica de Baudelaire en pobre bélgica. estos ensayos pretenden todavía una retórica desesperada de la transmisión donde “se otorga lo que no se ha concedido y se recibe lo que no se solicitó para usarlo en un campo que no estaba preparado para semejante uso” —y leemos aquí sus fuertes. es decir. De modo que sus postulaciones van con una cita de Tucídides y regresan con un enunciado de Freud. del hombre de letras.” —como dice en una nota el libro—. leemos en “La memoria del verdugo y la ética de la verdad”: “Cerrar los ojos: maravillosa calma del desconocimiento y del ensueño. por ejemplo.

un libro de autor. La obra de Ritvo es una de las pocas de la crítica argentina contemporánea en que se revela esa tensión singular entre el que lee y el que escribe. .90 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN los ensayos no proponen inversión alguna. sino trascendencia. una todavía posible transversión de las ideas: una vuelta completa. epifanía.

Su cantera es. donde este autor habla de la religión primitiva diciendo que “… estas creencias y prácticas son tan coherentes y tan lógicas que. id est. en primer lugar. Al final de estas líneas. retornará la cuestión de los virajes o los modos epocales de comprender dicha noción. éstas deben existir en todas partes”. el paDre De la palabra DIANA SPERLING Desde que. Si hablo de este texto no es para desarrollar un análisis del tema basado en él —o no solo ni preferentemente— sino para señalar un punto de partida. si en algunas partes existen leyes. Lévi-Strauss deja sentados los supuestos que orientarán su investigación y los ámbitos de los que tomará sus materiales. El libro de Lévi-Strauss se abre con un epígrafe tomado de Tylor. Así. la noción de familia hubo de ser cuidadosamente revisada. y.la palabra Del paDre. al elegir este fragmento. se inscriben todos los análisis posteriores al respecto. por otra parte. un momento de torsión en la comprensión de eso tan escurridizo y a la vez omnipresente —la familia— y. las creencias. reformulada y pensada a la luz de múltiples disciplinas que. de uno u otro modo. entonces se ve que estos principios son esencialmente racionales. aunque operen bajo el velo de una ignorancia profunda e inveterada (…) La ciencia moderna tiende cada vez más a afirmar que. hasta entonces. lo “religioso”. en segundo término. aun en forma elemental. pueden captarse los principios que rigieron su desarrollo. para poner de relieve el horizonte conceptual que a partir de allí se determina y dentro del cual. poco tenían que ver —supuestamente— con tal institución. en 1949. la racionalidad y legalidad que organizan ese mundo de las creencias —¡su- . Lévi-Strauss publicó las estructuras elementales del parentesco. en especial. apenas se comienza a clasificarlas.

a pesar de las notas diferenciales que conservan y sobre las cuales no es factible extenderse aquí. Es que la regla. Regla universal. precisamente. dictados por el código genético. 1993. Al hablar de nomenclatura. Planeta-Agostini. la peculiaridad de tal prohibición es que comparte un rasgo con lo natural —la universalidad— y uno con lo cultural: ser una regla. y responden a determinaciones biológicas no modificables por norma o elección alguna. “Es la relación social la que cumple una función determinante más allá del lazo biológico. Pero. sino cría. pues. la distancia que separa lo biológico de lo social o. En efecto: son los nombres y no la sangre lo que constituye el lazo. Lévi-Strauss dice que “entendemos por estructuras elementales del parentesco los sistemas cuya nomenclatura permite determinar en forma inmediata el círculo de los parientes y de los allegados”. 3 Y la concomitante prohibición de parricidio. las estructuras elementales del parentesco. por ende. por su parte. que los lugares familiares estén diferenciados. los comportamientos de cada especie son generales. Es casi imposible establecer un orden de primacía entre ambas prohibiciones: el asesinato del padre de la horda es lo que lo convierte a éste en padre. España. más importante aún: la prohibición de incesto es la regla3. por tanto. es claro que se trata de un uso figurado del término. Los animales no tienen familia. que retorna como ley y establece la prohibición de incesto. ¿Por qué bisagra? Porque. y esa diferenciación se instituye en el lenguaje. básicamente. Pero ya en las primeras líneas de su prefacio. donde Lévi-Strauss ubica la prohibición de incesto. el menos racional de los mundos para la mentalidad ilustrada!—1 y. En la naturaleza. con la que aquella está inextricablemente ligada.92 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN puestamente. es decir. ‘hija’. que lo distingue y lo particulariza en relación a sus congéneres. pues. el autor circunscribe la noción de familia al ámbito del lenguaje. De modo que ambas interdicciones se co-implican. implicada por los términos ‘padre’. en tanto constituye la matriz de lo cultural y. ‘madre’. ‘hermano’ y ‘hermana’”. en ese pasaje de uno a otro. con todo lo paradójico que conlleva tal expresión. tampoco tienen hijos. 2 Claude Lévi-Strauss. Tomo I. al ser característica de lo social. Cuando mencionamos a las familias de pingüinos o de osos. Es que los lazos de parentesco exigen. ‘hijo’. . de lo que entendemos por familia: una institución de la cultura. por 1 Casi en paralelo con el autor francés. humana en su sentido más propio. las prácticas humanas y la sociedad toda. la naturaleza de la cultura. Es ahí. Entre reproducción y filiación media. es por definición particular: cada grupo humano tiene su conjunto de reglas que son diferentes a los otros. En su imprescindible texto purity and danger —entre otros— se ocupa de revisar la rigurosa legalidad de la razón “primitiva”. bisagra articuladora entre los dos ámbitos y fundante. para decirlo en los términos más usuales.2 La familia es una institución de la especie hablante. la brillante antropóloga inglesa Mary Douglas muestra cuán errada es esa concepción de racionalidad limitada al mundo “ilustrado” y moderno.

fundamento de la cultura. Es como si cada grupo —tribu. el derecho. La diferencia tal vez estribe en que en nuestros días esa división se produce en segmentos o casilleros. por tanto. Condición de posibilidad de lo social. por derecho propio. En el principio… Toda cultura tiene su mito de origen. esa narrativa establece un vínculo directo de descendencia entre lo divino y lo humano. entonces. con sus rituales correspondientes. en las lejanas épocas de las culturas primitivas no existía tal cosa como lo religioso separado de lo secular. Anudamiento hominizante. la educación. otorgaban lugares diferenciados a los componentes del grupo y establecían los modos de significar las diversas instancias de la vida en común. la “religión” era. al ámbito que llamaríamos “religioso”. establecían valores y criterios. esos mitos. como es obvio. de que esos dos campos se entrecruzan y se requieren y es ese peculiar entretejido lo que . narra simultáneamente —en forma explícita o implícita— dos orígenes: el del hombre. planos todos que nosotros los modernos tenemos cuidadosamente separados. y prohibido y permitido por otra existen múltiples y complejas relaciones de las que no podremos ocuparnos en detalle aquí. por eso que llamamos —provisoriamente y por comodidad expresiva— religión. Producción simbólica por excelencia y. sino que eran precisamente esos relatos. de toda regla. término —al que hemos aludido al principio de estas líneas— ya de por sí complicado y que requiere alguna aclaración. inmediatamente. para el objeto de estas líneas. es en esa prohibición fundante donde se anudan cuerpo y lenguaje. a la vez. De modo que tal mito pertenece. deseo y ley. es decir. aquel donde se cuenta cómo el dios o los dioses decidieron crear al ser humano y dotarlo de sus rasgos característicos. base y puente. sólo debemos estar advertidos. nombraban lo permitido y lo prohibido. los que organizaban la vida social. Es que. un hombre. mientras que la única o fundamental distinción de las épocas arcaicas era —junto con la diferencia entre lo puro y lo impuro—. pues convierte al “bípedo implume” en un “animal legal”. afirmando entonces no solo la existencia del grupo sino también —pues de ello depende— de sus dioses. y el del grupo particular que crea —y es creado por— ese relato. un corpus articulado de narraciones que dibujan un cerco alrededor de ese grupo. la política y el arte. nombrándolo y distinguiéndolo de otros. entre creador y creatura.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 93 tanto. separación establecida. Ese mito no va solo: se inscribe en una mitología. El mito.la que separaba lo sagrado de lo profano. Entre sagrado y profano por una parte. sexo y nombre. sociedad— dijera: ¡nosotros somos los primeros! Y.

la orden es proferida nuevamente versículos después con un agregado de máxima importancia. por tanto. inédito. Es en la creación del hombre cuando Dios los bendice —pues “macho y hembra lo creó”— y “les dijo (vaiomer lahem): procread y multiplicaos”. en qué grado. será luego en virtud de sus propias acciones que la existencia del hombre permanezca sobre la Tierra. Pero. diferenciar. Ya en los primeros capítulos se establece qué y cómo lo humano habrá de ser y subsistir. dar nombre a los otros animales. que ostenta el recién surgido animal y que le permitirá. diría Kant). En sus páginas se configuran los mitos que formarán —junto con las creaciones literarias griegas— la mentalidad del hombre de esta parte del mundo. la conciencia de nuestra mortalidad es causa y efecto del lenguaje. La angustia de la finitud. es decir lo común a todos los grupos humanos. y en segunda instancia. el mecanismo para prolongar la existencia propia a través de los descendientes. al menos. dar lugar pero también. y esas diferencias se dan en el plano de la nomenclatura ya que es allí donde se establece quién es pariente. ¿acaso los animales no se aparean también para no extinguirse? Sin duda es así. un doble sentido: en primera instancia. es decir. hacer entrar en un sistema y. porque lenguaje y muerte son inseparables. es decir. Allí. porque toda narración —y estamos en el terreno mítico. punibles o esperables. Solo el ser hablante sabe de su propia muerte. es decir del relato— es una secuencia que se despliega en el tiempo. Dios ha creado antes a los animales. se dibuja la familia.94 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN define el carácter propio de cada cultura. como vimos. Procrear es. entonces. Pero dar nombre es. Si nace de un acto divino. deseables o imposibles. proporcionándole la materia prima para pensar y pensarse. en qué es lo que cada uno de ellos prohíbe. irá de la mano de ese nuevo rasgo. y es la narrativa misma lo que permite distinguir los diversos órdenes de vida: si cuando crea los peces el Altísimo ordena “fructificad y multiplicaos”. entre los hilos de esa trama. entonces subsiste la pregunta: ¿qué es lo que nos di- . claro. organizar. De peces y hombres El inextricable nexo entre sexualidad y lenguaje se hace evidente en uno de los textos fundantes de la cultura occidental: la Biblia hebrea. y es eso lo que tiene de universal (su carácter formal. Porque el lenguaje es tiempo en. La procreación. dar tiempo. sitúa a la nueva criatura en posición de interlocución. y cuál es la relación viable con cada cual. poco después. La prohibición de incesto es básicamente eso: una prohibición. con lo que le otorga desde el inicio el carácter de ser hablante. Lo particular reside. de ahí su carácter fundante de la cultura —volveremos sobre el asunto—. en cambio. los vínculos que el grupo señala como correctos o incorrectos.

exiliado de la naturaleza y de todo lo que ella significa. Agrego ahora: culpa. Lo que la narrativa bíblica expresa en forma metafórica es el exilio como condición existencial del hombre. si la ley tiene como núcleo la prohibición. desamparo y finitud. Desde las primeras páginas del texto bíblico comienza a delinearse esa prohibición fundante. lo que luego en levítico será dicho en forma explícita. sino que no ha habido. Esa imagen —que luego retornará en el gesto protector de Dios de hacerles vestidos para cubrirlos— expresa lo más esencial de la condición humana: desnudez y exilio. exiliarse del Edén. conciencia de lo prohibido y. y sus hijos y las mujeres de sus hijos”. acceder a la conciencia de la muerte y de la diferencia sexual. a la vez. al trabajo y a la muerte”. falta y angustia. lo que refleja el episodio de la mirada recíproca que se dirigen Adán y Eva: recién en el instante de la transgresión advierten que están desnudos. El lenguaje es la marca de ese exilio y. no es ya un hecho meramente biológico sino un hecho de lenguaje. De modo que la procreación. ley que va manifestándose paso a paso y capítulo a capítulo. Y. Al carácter de Adán como ser hablante corresponde la necesidad imperiosa de reproducirse.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 95 ferencia de ellos? El texto lo sugiere: para que esa orden-bendición se cumpla. el “todos con todos”. ven sus cuerpos y su distinta constitución. Éste es tal vez el verdadero significado de la expresión “justo en sus generaciones” (bedorotav) con . es decir el orden generacional. en el interior del arca. su guía y su ganancia. el hombre debe “caer”. tal vez. lo lógico y esperable hubiera sido. comienza a advertirse cómo y por qué el humano procrea según modalidades propias y diferentes al animal. En la narrativa del diluvio asoma ya su existencia. en el terreno de lo humano. ese cierto sopor animal que lo sume en la inconciencia. ¿Qué nos dice esa repetición. por tanto. es decir. Mircea Eliade señala que tal expulsión condena al hombre “al sexo. Es en efecto la prohibición lo que arroja al hombre a su condición más propia. tres aspectos de lo mismo. Freud señala con toda claridad ese carácter: el humano es. pero según ley. eso que llamamos la cultura para oponerla y distinguirla del estado natural. ya que es el haber sido expulsado del Paraíso lo que lo sitúa en la dimensión de la cultura y de la historia. en efecto. Es eso. expresión que se reitera numerosas veces y que aparecerá nuevamente cuando el diluvio haya acabado y los habitantes del arca salgan de ella en el mismo orden. la convivencia promiscua. se ven. Pero entre lenguaje y ley hay un vínculo inextricable. posibilidad de elegir. intercambios sexuales incestuosos? En un espacio cerrado como ése. cuando el relato dice que entraron al arca “Noé y su mujer. Sin embargo el relato afirma que aun en esas condiciones Noé ha sabido mantener la separación entre unos y otros. por definición.

y contra los que el texto bíblico no cesará de batallar. Moisés. el hombre será mortal y deberá hacer algo con eso: hallar un modo de permanencia en la Tierra que vaya más allá de su vida física. Ese orden que los bne-ha-elohim habían mancillado. Tener hijos. arbitrarios e incestuosos. es decir que está presente en todas las culturas. que remiten sin duda a los semidioses y héroes de la mitología pagana (¿al padre de la horda?). Freud no podría haber “leído” en la tragedia griega lo que leyó. Es que “la tierra estaba llena de corrupción y violencia”. no es solo una cuestión biológica: en la especie hablante es cuestión de nombres y lugares. allí donde el padre del psicoanálisis dedique su reflexión al “gran hombre del pueblo hebreo”. varones de fama… que tomaban por mujeres a las que más les agradaban”.96 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN que se lo califica al comienzo del episodio. la prohibición de incesto es universal. y serán sus días ciento veinte años”. Si los semidioses son todavía inmortales. Así. Es pues la ley lo que va introduciéndose en la vida de los habitantes de la Tierra. Esta ley dice que a cada quien corresponde uno de esos lugares y no puede ocupar otro. sufre varias reescrituras a lo largo de su vida. es decir. calificativo que justifica la elección que de él hace Dios para salvarlo. Según Jean-Joseph Goux. Si “el complejo de Edipo” es la base de tal formulación. Pero. La obra de Sófocles edipo rey es cita obligada para el caso. Y ese modo se llama filiación. repartiendo los bienes. a riesgo de subvertir el orden mismo de la supervivencia de la especie y por tanto la posibilidad de existencia humana sobre el planeta. y es de ahí de donde Freud extrae material para la formulación de la teoría psicoanalítica. de sucesión y transmisión. en el otro corpus de textos fundantes del mundo occidental —la literatura griega. las de estos “hijos de dioses”. se mencionó. como ya se dijo. aun si modalizada de diversas maneras. su punto más acabado no llegará sino hasta los últimos tramos del pensamiento freudiano. gracias a la prohibición de incesto. dice Dios cuando decide castigar tanta maldad. son los lugares en la cadena genealógica los que determinan el vínculo y permiten nominar como padre e hijo a quienes allí se ubican. la estructura del inconsciente. Figuras. acotando y limitando los poderes. En efecto. filósofo francés contemporáneo. punto nodal de su teoría. y más específicamente la tragedia— también se tramita la cuestión. ya que en cada una de ellas los vínculos prohibidos y los permitidos son diferentes. anoticiando al hombre de su finitud: “no vivirá más el hombre para siempre…. Sin embargo es preciso notar que la cuestión del padre. la ley regulando los vínculos. en su soberbia de seres divinos no afectados por la temporalidad y la finitud. si no hubiera tenido su propia cabeza . males que en las líneas anteriores se atribuyen a los “bne-ha-elohim —hijos de los dioses—.

por tanto. entre las líneas del texto trágico. sino que se ubica más cerca de la tradición bíblica4. Ese Moisés iracundo e indignado es el aludido por la escultura de Miguel Ángel. el padre de Edipo. años después de Freud. donde el filósofo analiza el episodio bíblico del becerro de oro revelando que no se trataba en realidad de un becerro sino de una vaca sagrada. ante la cual Freud pasa horas de extasiada contemplación. para el psicoanálisis. tan fundamental dispositivo? Es que “el padre freudiano” no es en verdad el padre griego. en todas partes. un ritual orgiástico de claras connotaciones incestuosas. Letra Viva. Ambos enfatizan la noción de enstellung. la tensión entre los hábitos idólatras de las culturas de la zona y la Ley monoteísta cuyo núcleo consiste. pero aplicada aquí. del desarraigo y la incoincidencia de la cosa consigo misma. el baile de adoración a su alrededor con el que se encuentra Moisés al bajar del Sinaí —y que le provoca tal ira que da por resultado la rotura de las Tablas— no sería sino un rito pagano de fecundación de una deidad materna y. Universidad Iberoamericana. la metáfora del incesto. Noción que va de la mano de la pérdida del origen. 1993) análisis retomado por Massimo Cacciari en iconos de la ley (Buenos Aires. el inconsciente freudiano y la revolución iconoclasta (Buenos Aires. 2009). tan cara a Freud para describir las operaciones del sueño. a la configuración de la tradición judía. en la prohibición de la imagen/del incesto. No por nada.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 97 formada por la ley mosaica. Y que prohíbe.5 De modo que entre la interdicción de la imagen y la prohibición de incesto habría un vínculo inextricable que la cultura griega desconocía. claro. Adoración que sería. un Dios que ya no consiste en el poder del trueno o del sol sino en la fuerza de la ley. esa prohibición fundante del sujeto humano. Sin duda. . lo curioso es que nadie antes advirtió lo que en él se mostraba. cuadernos monográficos. precisamente —en tanto ley del padre—. Lacan sabrá decir que “el psicoanálisis no podría haber nacido de ningún otro lado que de la Biblia hebrea”. diferente a todos los otros dioses de la mitología. 5 Cf. la adoración de la imagen. en tanto “desplazamiento”. Así como cada cultura modaliza en forma particular la prohibición de incesto y por ende la familia. un Dios que manda y prohíbe. En este episodio estaría expresada. la escritura de sus textos y la figura de Moisés. ¿Cómo y por qué fue precisamente un médico vienés judío el que supo hallar. Pero el vocablo es engañoso. De los mil y un padres Padres hay. La cebra. porque puede inducirnos a creer que su significado es unívoco. el rey que sacrifica a su hija Ifigenia en pos del favor de los dioses para la 4 Me parecen fundamentales en este punto los análisis del moisés de Freud llevados a cabo por Michel de Certeau en el capítulo 9 de la escritura de la historia (México. en todo su dramatismo. Jean-Joseph Goux. y ello proviene del carácter de ese Dios interdictor. también concibe la función paterna de una manera que le es propia. en todos los grupos humanos. como tratando de develar la clave que ella cifra. en tanto esa imagen representaría el cuerpo de la madre. el texto sofocleo estaba allí desde siempre. fundamentalmente. o Agamenón. Poco hay de común entre Layo. en todas las épocas y en todas las culturas. s/f ).

con Abraham o Moisés. en ese libro. a diferencia de Layo. al hacerlo se postulan a sí mismos como ley. ésa de la cual también él es deudor pues ha sido hijo. No hay por tanto transacción. encarnan la ley en lugar de someterse a ella y trasmitirla. padres terribles. el carácter de . pero que tiene una resolución diferente? También Abraham está dispuesto a sacrificar a su vástago. entre todos ellos y el pater familiae romano. o incluso. es decir que la interdicción sacrificial comparte.98 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN batalla. Al prohibir. Sin embargo. un mero azar o un gesto piadoso de Dios sino la clave de la cosa. tuve la fortuna de que llegara a mis manos un texto de la licenciada Beatriz Edelstein en el que hallé. con las dos que la enmarcan. preocupados por parecer tan jóvenes como sus hijos y renuentes a ejercer autoridad alguna. Volviendo a lo que señalamos al comienzo. el padre dona la palabra. sugerencias que me permiten complementar y comprender mejor las ideas que propongo. por poner algún ejemplo. Abraham. como el padre de la horda en el mito creado por Freud en tótem y tabú. además de numerosas coincidencias con lo que aquí planteo. la de su formación y práctica psicoanalíticas. al hacerlo. ¿Qué ocurre en el texto bíblico. no desea eliminar a su hijo por temor a que éste ocupe su lugar en el futuro ni tampoco. ya que en sus páginas el tema está tratado desde otra perspectiva. su sacrificio será a pura pérdida. “heme aquí”. el 18:20 que prohíbe el adulterio y el 18:22 que prohíbe las relaciones homosexuales. Si bien yo había consignado ya que la prohibición del sacrificio de los hijos queda legislado en levítico. Veremos luego que podría abrirse un abismo entre todos estos padres de la antigüedad y los padres de hoy en día. entre dos versículos claves. está listo a ofrendar al pequeño para obtener a cambio el beneficio del triunfo en la batalla. un padre no es —no solo o no necesariamente— el reproductor. Simplemente dice. Nada se le explica al patriarca acerca de los fines o utilidades que tendría su acto. Son.6 se somete a Aquél que le ha formula6 Casi concluida ya la escritura de este artículo. como hiciera Agamenón. el hecho de que en el clímax de la escena le sea ordenado abortar el sacrificio no es. sino el que ocupa cierto lugar en relación a los nombres y las palabras. en una situación que se plantea en su comienzo en términos similares. posibilitándolo como humano. ha sido ubicado en un lugar de la cadena genealógica. Pero. el genitor. como Edelstein señala. es decir. lo que hace es trasmitir la ley. filicidas. monarcas. obedeciendo la orden divina. en el universo simbólico. o sea como ser deseante. el que prohíbe (el incesto). en suma. deciden acerca de la vida y la muerte de sus descendientes. No sin ambivalencia. como ha dicho antes al oír el llamado de Dios. pues. Si Layo o Agamenón. la cuestión de la ambivalencia del padre resulta clave allí pues. tal prohibición se ubica. de eso se trata. es decir introduce al hijo en el mundo de los significantes. padres que renuncian a cumplir su función y prefieren transformarse en “amigos” de sus hijos. como algunos comentaristas piensan. Función.

de sacrificarlos al Moloch. para el primer hebreo. es decir a quien representa la ley. En la Torá no hay héroes: estos aparecen despreciados —como los bne-ha-elohim—. La akedá. en tanto ser padre es. tampoco de su muerte. Pero esta promesa encierra diversos sentidos: además de la numerosa descendencia. Es que el texto bíblico es consciente de que al ser el hombre finito por definición. a partir de una caída que será luego. Lo que Abraham pierde —su omnipotencia— es la ganancia. Es que el plan consiste.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 99 do la promesa (de la numerosa descendencia a través del tiempo). Es esta última significación lo que interesa aquí: el estandarte es lo que se eleva. en Israel el hombre político proviene de la figura del padre. o: lo familiar es inmediatamente político. pero en este caso. su caída es su elevación. Abraham. la ligadura: ésa es la escena que la Torá propone para comprender en qué consiste la paternidad. Agradezco a Edelstein el envío de su texto. . Es sólo un hombre. ya que la excelencia no pasa por el valor guerrero o la fama sino por la posibilidad y exigencia de cumplir la función paterna. Y es Dios el que. figuras del padre en el psicoanálisis y la cultura. desde su inicio. dejar a ese hijo seguir su propio camino en la existencia. conlleva también la peculiar concepción judía de la familia. no es el dueño de la vida de su hijo y. el padre. en la prohibición de matar a los hijos. Segundas Jornadas.7 La descendencia sólo podrá multiplicarse a condición de esa renuncia. Biblioteca del Congreso de la Nación. 7 No por casualidad el mandato de Dios se plantea como una “prueba” para el patriarca. Buenos Aires. pero prueba en hebreo se dice nes que significa. en el texto bíblico ambas dimensiones aparecen absolutamente integradas: lo familiar y lo político son una y la misma cosa. en levítico. Lo desarrollaremos en los últimos tramos de este texto. fallido e incompleto. un ser mortal. la única manera de poner en acto la transmisión. Cf. 1999. pero que está ya prefigurada en los primeros momentos del pacto de Dios con el patriarca. “¿Qué habrá hecho Abraham para merecer esto?”. un padre. el advenimiento del hijo es su única posibilidad de permanencia. Si en Grecia el ciudadano es la figura que sucede al soldado. el único modo de ser fundador del pueblo. para el psicoanálisis. la entidad nacional que surgirá más tarde y atravesará la historia. se le promete al patriarca. llegado el momento cumbre. luego. de allí su nombre Abra-ham. en el impedir un acto que sin duda comporta alguna tentación. también. Luces (y sombras) de la ciudad “Serás padre de pueblos”. Beatriz Edelstein. desligarlo. se formulará como precepto explícito. y como tal debe ligar a su hijo a la ley para poder. por ende. milagro y estandarte. Si Grecia entendía el oikos —lo doméstico— como un ámbito separado y hasta opuesto al ágora —la plaza pública donde se debatían las decisiones políticas—. a los dioses paganos sedientos de sangre. la caída del padre. El sacrificio frustro será la dramática metáfora para enseñar lo que luego. le enseña que él. en un proyecto político.

de guné. y que logran tener hijos luego de una precisa intervención divina. Las guerras producto de tales decisiones no reparan en el dolor de las madres por la muerte de sus jóvenes hijos. mujer): ese reducto cerrado donde las mujeres mandan. ¿Cuál es. esposas. dicen los gobernantes. donde Loreaux revela la estructura de la sociedad griega en relación a la mujer y sostiene que es en la tragedia. en el intercambio discursivo que la retórica regula y establece. donde se deciden los destinos nacionales. La esterilidad de las matriarcas connota que. un grupo ligado no por lo que posee sino por una deuda en común. más aún. en tanto cum-munus. sin injerencia alguna en la formación del carácter del futuro soldado / ciudadano. la estructura y la función de la mujer y la familia en las fuentes bíblicas? El texto dice que todas las matriarcas son estériles. 9 Cf. como margen de la polis. Esta deuda sería la referencia compartida a una ley que obliga. al modificarse una de las piezas —el lugar y la tipología de la mujer— se modifica el tablero todo. ni siquiera les es permitido. por su parte. . De hecho. En una lectura no teológica. postulando así que son las mujeres. Amorrortu editores. No hay aquí gineceo (del griego guneikos. del uso de la palabra y de las decisiones de la polis. Cf. Ediciones de la Equis. Compara a su vez esa situación de la mujer griega con las Madres de Plaza de Mayo. antígona es una expresión de tal conflicto. Roberto Esposito. pues esas manifestaciones de dolor podrían. el único sitio donde se oye de verdad la voz femenina. hijos de sus madres. Nicole Loreaux.9 Conflicto de lealtades. 1995). a ellas. depósito pasivo de la semilla masculina. madres en duelo (Buenos Aires. Buenos Aires. entre ellos. debilitar el espíritu guerrero de los otros ciudadanos. Comunidad8 regida por la ley del Sinaí.100 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN sentido de que implica lo comunitario como modo de vida de un grupo singular. es que. en este esquema. pero también la propuesta de Platón en república. 2003. donde el filósofo sostiene la conveniencia de apartar a los hijos pequeños de sus hogares y criarlos en un espacio de valores exclusivamente viriles. las que —finalmente y desde el margen— cumplen un rol político fundamental: la defensa de la vida más allá de los intereses “viriles” que las han excluido. Esta peculiar estructura familiar no escindida de lo comunitario conlleva una serie de rasgos específicos. No serán ya. podremos advertir que lo que aquí aparece es un paradigma diferente al de otras tradiciones. La Ciudad griega es ámbito de hombres: es entre ellos. las mujeres no son mera materia inerte y pasiva —”ya encontrarás otro surco donde arrojar tu semilla”. participar en los cortejos fúnebres de sus vástagos. sino del Estado. le dice el tirano Creonte a su hijo 8 Entendemos aquí “comunidad” a la manera de Esposito. madres. communitas. cuyo núcleo ya se anuncia en la primera bendición a Adán. el lugar que la mujer ocupa en la sociedad. entonces. pero que las aparta por completo del foro público. la función de la mujer era tan solo la de vientre. pues: o se pertenece a la familia o a la Ciudad.

11 En primer lugar. 1995) señala que la mujer bíblica halla su punto máximo de expresión en el cantar de los cantares donde la mujer aparece. Raquel logra quedar embarazada luego de ansiosos ruegos a 10 Julia Kristeva. al ámbito regido por la ley. 2. De modo que al unirse el hombre y la mujer.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 101 Hemón cuando éste llora amargamente la muerte de su prometida Antígona—. porque esh se escribe con las letras restantes de ambas palabras: alef y shin. diferenciar los lugares y nombrar esas diferencias. esto marca que la mujer no queda sometida al hombre. al menos a este respecto. de sus descendientes y. resuelve hacerle ezer kenegdó (Gén. juntas. impidiendo el pegoteo especular. sino que mujer y hombre quedan. por ende. Ley que en el texto se llama Dios. Y esa decisión. aparece entre ellos un Tercero. el que ha tenido Abraham con su sierva Agar— porque no quiere. en tanto hembras reproductoras en forma automática. Pero hay algo más: al ser la procreación parte de la promesa divina y. término que separa y relaciona. “que el muchacho herede junto con Isaac”. por primera vez en la antigüedad. forman el nombre de Dios.10 Pero el que no aparezcan identificadas con la naturaleza —eso que el griego. letras que. naturaleza bruta o tierra a fecundar: las mujeres bíblicas son personajes centrales en la intriga. señala una vez más que tener hijos no es un hecho natural sino algo que pertenece a la cultura. como suelen decir las traducciones. en casi todos los casos. 11 Un conocido midrash ilustra bellamente la cuestión: aquel que enseña que varón se dice ish y mujer ishá. Siglo XXI. como sujeto de deseo y no meramente como objeto del deseo de otro. fuego. que los consumiría a ambos. a cuál de los descendientes pasa el Pacto. un Tercero que interviene para regular los vínculos. En segundo lugar. palabras emparentadas pero (en hebreo) de diferente escritura ya que cada una tiene lo que a la otra le falta: en ish no hay h (hei) e ishá carece de la i (iod). sino Jacob. en su sugerente texto Historias de amor (México. activas protagonistas de los destinos del hombre. ya que se trata de un triángulo cuyo vértice superior está ocupado precisamente por ese tercer término regulador. es decir. Rebeca trama la serie de engaños y artilugios para que el heredero de Isaac no sea Esav. esta estructura hace que las posiciones de los que intervienen en el vínculo —el hombre y la mujer— sean pares12. condición de la continuidad en la que Dios mismo está interesado. entiende como pura pasividad y receptividad. es de fundamental importancia el factor de quién recibirá la herencia de tal promesa. ese Dios que permite la unión y. sometidos por igual a la ley. la toman las mujeres. del pueblo que se está gestando. sino literalmente “una ayuda —o una fuerza— enfrentada a él”. separa. 12 El relato bíblico consigna que cuando Dios decide que “no es bueno que el hombre esté solo”. no “una compañera”. La narrativa bíblica es clara al respecto: Sarah expulsa a Ismael —el hijo de su esterilidad. en lo que sería una jerarquía vertical. 18). . a la vez. por tanto. impidiendo que quede sólo esh. así dice. materia inerte a la espera de la forma—. ambos. es decir.

la bendición mayor. No nos detendremos pues en tan largo recorrido. y se hacen padres con ellas! . ante lo cual el ángel suelta a Moisés diciendo: “novio de sangre por la circuncisión”. ahora. o cojos o tartamudos. fértil como un conejo—. lo sé”. debe. Es el narrado en éxodo IV: 24-26. solo señalaré uno de esos avatares que entiendo fundamental en la formación de la figura del líder. y prosigue de tal modo que. la que se otorgaba con la mando derecha. Si Moisés es. acompañado de su mujer Tzipora y de su hijo Guershom. pues. por tanto. pero en una posada del camino “un ángel del Eterno quiso matarlo”. Jacob. partir hacia Egipto a cumplir la misión que se le ha encomendado y que él intenta rechazar. a pesar de que Menasé era el mayor y le correspondía. y es de ella de quien nace José. ya ciego —como su padre Isaac cuando lo bendijo a él en ese antiguo y confuso episodio— apoya sus manos en forma aparentemente errada: la derecha sobre la cabeza de Efraim y la izquierda sobre Menasé. la bendición mayor recae sobre el menor (esta es una de las raras ocasiones en que es el hombre el que decide al respecto). su preferido José lleva a sus hijos ante el patriarca para que este los bendiga. lo que vuelve a confirmar que la herencia no constituye una cuestión de naturaleza — “el que abre matriz”— sino de decisión política. apenas dos versículos para situar un factor decisivo en la historia. Es la mujer entonces la que resuelve la extraña situación: circuncida a su hijo y arroja el prepucio a los pies de Moisés. no es casual: ¡todos ostentan fallas. Ante el reclamo de José. Por otra parte. la figura clave que le permite a Freud terminar de formular su teoría del padre. Pero para que esta función le sea posible. hijo mío. seguro de que el gesto de su padre era una falla debida a la ceguera13. En todos los casos se verifica que no es el primogénito el que hereda. De modo que no se trata de un descuido. sino de algo meditado. Parte. el que tiene a su cargo recibir y transmitir la ley. es porque se trata precisamente del legislador. el anciano responde: “lo sé. 13 Que en el texto bíblico los padres sean ciegos. el brillante protagonista del final del génesis. ha debido atravesar varias y dramáticas vicisitudes sobre las cuales el texto bíblico se extiende con detalle. pronunciando una frase enigmática: “novio de sangre eres para mí”. como dijimos. efectivamente. Dios se le ha revelado en la zarza ardiente cuando Moisés pastoreaba las ovejas de su suegro en el territorio de Midián.102 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Dios —y de envidiar largamente a su hermana Leah. cuando Jacob está por morir en tierra egipcia.

que se realiza en dos registros relacionados: el órgano del habla y el de la reproducción. separados ambos por unos pocos versículos. etc. se trataría de “fósiles textuales”. un cierto defecto de la boca. es la mujer la que hace lugar al padre para que éste pueda ejercer su función. como diversos modos de entender la paternidad y. Para algunos investigadores. la verdad del texto. Un hombre que no tiene —como no lo tiene ninguno— la palabra completa.14 No importa. y también al padre romano. entre otras. Digamos. un humano consciente de su falta. ligado en ese gesto de Tzipora. A mi modo de ver. es fácil intuir que. lo hace entrar en la cadena genealógica. es decir.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 103 Ríos de tinta han corrido en el intento de hallarle algún sentido a tan misterioso relato. entre “cortar” —como acto físico— y “llamar” —acto de lenguaje— hay una estricta homofonía: ambos verbos se dicen likró. repasar esas explicaciones que pueden hallarse en las buenas bibliotecas. interpolaciones que el editor olvidó eliminar. fundador del linaje hebreo. uno de esos fragmentos que parecen insertados forzadamente en medio del texto. esto reafirma lo que líneas antes estaba insinuado: cuando el Dios de la zarza le encarga que vaya a liberar a sus hermanos. es la mujer la pieza clave: es ella la que. el hombre se resiste aduciendo su dificultad de habla. como dice el texto. Moisés se salva por la circuncisión (del hijo. pero porque además del corte —la castración simbólica que la circuncisión implica— realiza el acto de arrojar el prepucio ante su esposo con lo que rubrica su matrimonio. como interrumpiendo la linealidad narrativa. es decir. también el que conduzca la formación del pueblo y la entrada a la tierra debe ser un padre. algo así como “boca incircuncisa”. entonces. el papel de legislador no lo podría haber desempeñado un hombre que no estuviera atravesado ya por la castración simbólica. como el grano de arena en el núcleo de la perla. expresado en el texto con el término hebreo “aral sfataim”. su carácter incompleto. 15 Vale señalar que en hebreo. Todas estas historias bíblicas ponen a la vista que la transmisión es una línea quebrada. sino incluir la cuestión en la lógica que venimos encontrando en el texto bíblico. . al circuncidar al hijo. la existencia 14 Esta perícopa es. acto que también sitúa a Moisés como padre de ese hijo. El midrash entiende el defecto como tartamudez. la que lo dice todo. Pero si. la de transmitir la ley. en efecto. en el contexto de nuestro tema. Nuevamente. ¿Qué hay en común entre la figura del legislador y la del padre? El corte. apretadamente. y por ende de la transmisión). su finitud. por tanto. También Moisés queda.15 Digno heredero del primer patriarca. un transmisor. ¡Curioso pero altamente significativo que Dios elija a un tartamudo para transmitir Su ley! Si ponemos en relación este factor con el que hemos citado antes. son precisamente estos breves trozos los que conforman y contienen. Nombramos al padre del mito y de la tragedia.

Uno de los rasgos fuertemente vinculados al pater familiae era “la propiedad privada. el paso. no basada en la posesión del suelo sino dada. es con Moisés en el Sinaí donde la figura del padre se termina de (des)completar. 17 Entiendo que esa localización no es una mera “circunstancia geográfica” ni un rasgo anecdótico. se superponen o se ignoran. Biblos/Deseo de ley. 2002. sin duda. 2008. es decir. ya que el pueblo será heredero de una ley dada en la extranjería. La ilusión de consistencia y completud alienta. Buenos Aires (sin mención editorial). Parte de esa imagen era. su obra la religión dentro de los límites de la mera razón). el destierro. a los que habría que agregar a Einstein) echan por tierra. del nombre del prójimo.17 A la no propiedad del hijo corresponde la no propiedad de la tierra: se consuma así ese carácter de exiliado que configura al hombre desde la metáfora de la expulsión del Edén (la entstellung freudiana). Si el drama de Abraham en la akedá es la instancia donde el padre renuncia a la posesión del hijo. trama en la que las diversas concepciones del padre. idea retomada y desarrollada en su obra posterior. del tiempo. de la familia y de lo político colisionan. vimos. pero porque es sólo ese carácter el que permite concebir la paternidad como una función de transmisión y no como una causa consistente. en el pensamiento mítico y en buena parte del pensamiento griego y romano. que a lo largo de toda la Torá —y específicamente en los Diez Mandamientos— ordena solo eso: “no te apropiarás” (del nombre de Dios. ritualizado y solemne”. En primer lugar. la ley romana y el mundo moderno. El padre declinado Este carácter fallido del padre bíblico no ha resultado fácil de digerir en la cultura occidental. el tránsito: allí donde nada se puede poseer. dueño del saber y la sentencia. una ley desterritorializada. de la mujer. conjunción que incluye también lo romano y lo cristiano. que configuraba el patrimonio”.104 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN del hombre en el mundo. el imperio de la ley. ilusión que los llamados “pensadores de la sospecha” (Marx.16 En este “ordenamiento rígido. y es ahí donde se ubica una diferencia específica con el modelo bíblico. en el desierto. . literalmente. la ficción de un padre poderoso. se debe tener en cuenta que tal figura es sólo uno de los lados de la cuestión ya que occidente es el resultado de esa extraña y compleja conjunción de lo griego y lo judío. señala la forma misma de la ley. Buenos Aires. Nietzsche y Freud. cuya palabra no podía ni debía ser cuestionada. Tal vez esta característica es la que le infunde a Kant el “sentimiento de respeto por la Ley del Sinaí” (cf. Los tiempos actuales se han encargado de horadar tal ficción: la “declinación de la figura paterna” que el psicoanálisis 16 Arnoldo Siperman. produciendo una herida narcisista a la imagen que el sujeto occidental tiene de sí mismo. la propiedad juega un rol esencial. por el contrario. especialmente territorial. de los bienes o de la tierra).

aquellos que comparten una tarea y eligen un destino común. Ritvo. a partir precisamente de la conversión —vía el asesinato y la culpa consiguiente— de ese simio en figura 18 Cf. la calidad de hermanos— no es sino parte de la herencia que un padre deja. Tal vez toda la filosofía (¿la cultura?) pueda leerse como las incesantes inflexiones de un parricidio. el padre y la ley (Buenos Aires. ese es. la garantía de eficacia de la Ley. donde dice. condición de existencia. entre otros. 20 Abundan actualmente los filósofos “parricidas”: Badiou. un cierto horror vacui. si el padre es precisamente el sostén de la función —paterna— (es decir. necesario y fallido al mismo tiempo. Algunas corrientes filosóficas postmodernas parecen experimentar. la castración. Derrida. carácter que no se debe confundir con la impotencia. 21 filía es el término que usa Aristóteles para definir esa suerte de asociación de hermandad y camaradería entre pares. “Del padre y de otras viejas novedades” (agenda de Letra Viva. 2004). en falta y deseante. Juan B. o la falta. nuevos modelos de familia en los que sería posible prescindir del padre. ante este hecho. inscripción y borradura (todo a la vez e implicándose) de la transmisión. Buenos Aires. una suerte de vértigo que nos arrojaría al vacío y a la más extrema inanidad. entonces. pues esta idea olvida que la fraternidad —es decir. Hermanos sin padre. cómo los descendientes del “gran mono” devienen hermanos. . o filía21 sin filiación. es decir. como si dijeran: ya que el padre es tan defectuoso. su estofa de andrajo y remiendo?”. que reivindican una suerte de prescindencia de padres en su pensamiento a la manera de self-made men (aun si sus obras gritan por todos lados la existencia de esos padres de los que reniegan en sus declaraciones explícitas). de ser atravesado por la castración. sugiere que “la función paterna no se reduce a la puesta en forma del padre ideal (¿el pater romano?). para bien o para mal. renunciemos a él y fundemos un vínculo de pura fraternidad. si la función opera) es porque —y no a pesar de— comporta el estatuto de fallido e incompleto. Inédito. entonces.20 Inventan. entre otras cosas: “¿Es preciso recordar que el padre caído no es una contingencia actual sino una dimensión inherente a la concepción misma del psicoanálisis…?” 19 David Kreszes. sus manchas. No es. comentando el libro de Kozicki Hamlet. más aún. el parricidio fallido.19 Porque. el campo de la política. para el Estagirita. sino que la paternidad implica por definición el carácter de caído —esa extranjería esencial de la que hablamos—. refiriéndose al que comete Platón respecto de su “padre” Parménides. Solo es preciso releer tótem y tabú para comprender cómo se constituye el lazo entre hermanos o. ligado genealógicamente. Gorla. que ahora el padre ha caído (como si alguna vez hubiera estado erecto sin falla)18. la anomia o la inoperancia de su función. Algo aquí hace agua. marzo 2006).L A PA L A B R A D E L PA D R E … 105 registra en la postmodernidad no es sino la denuncia de lo que el padre siempre fue y significó. Nos podríamos plantear la siguiente pregunta: ¿la exclamación de Hamlet (‘¡un rey en harapos y remiendos!’) nos anoticia de que la función paterna está hecha jirones o que está hecha de andrajos y remiendos? ¿Lo que el padre transmite es la majestuosidad de su armadura. Sería bueno volver al texto de Emmanuelle Severino.

entre norma y desvío. disfuncional. son tal vez los modos de esa caída los que resultan epocales. filiation. 1990. Buenos Aires.106 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN paterna (y por ende en padre prohibidor del incesto22). y la fábrica del hombre occidental. en el plano de la familia. sin saber aún —sin poder imaginarlo siquiera— los efectos que estas nuevas constituciones familiares podrían tener sobre la subjetividad. sino de señalar ese “desfile de extrañas figuras” que los nuevos paradigmas sociales y científicos ponen en circulación. y que atribuye al nazismo? No se trata aquí de una crítica moral ni teológica. de elimi22 “¿Acaso la regla de prohibición del incesto no es introducida por lo que llamamos en psicoanálisis ‘nombre del padre’ o ‘función paterna’?” acota David Kreszes (comunicación personal). parejas homosexuales que aspiran a tener hijos. de ignorar la deuda filiatoria. en modo alguno. Buena parte de las ideas que aquí expongo son producto de las “conversaciones de los viernes” con Kreszes y Claudio Glasman. entre otros textos: Jean-Claude Milner. ya no solo el sexo sino todos los rasgos del hijo por venir. . Es en estos días cuando asistimos a otras ilusiones del mismo orden que las (en apariencia contradictorias) del padre consistente o de la fraternidad autogestada. 2008. Esta acotación no implica. Fayard.23 Ilusión que va de la mano con otras igualmente bizarras: madres que deciden procrear sin padre. Amorrortu. por ejemplo la de la posibilidad de decidir. estos virajes en la manera de entender las estructuras de parentesco que dan forma al funcionamiento social y psíquico de los humanos. y Pierre Legendre. las inclinaciones criminales de la europa democrática. Leçons IV. en forma omnímoda. de anular o desconocer la diferencia sexual. Como se dijo: no hay parientes en la naturaleza. 23 Cf. Manantial. a mayor avance tecnológico más cerca estamos del pensamiento mítico. 2007. No puedo evitar la sensación de que la historia describe un recorrido circular: paradójicamente. Pero si el padre es caído desde siempre. esas ambiciones omnipotentes de prescindir del otro. ya que toda función en ella es necesariamente fallida. afirmar que la familia “tradicional” es garantía de un sujeto bien constituido: ¡de sobra sabemos que tal garantía no existe! Sería absurdo establecer una oposición escolar.24 Sin embargo parece necesario señalar. como síntomas de la época. hijos programados genéticamente para resolver una enfermedad de otro hijo… ¿Modos renovados de lo que Legendre llama “concepción carnicera de la filiación”. en tanto no coinciden nunca totalmente la función y la persona que la sostiene. a quienes agradezco su amistad y sus aportes. Buenos Aires. o entre “buena familia” y familia disfuncional: la familia es. Porque. 24 Más bien al contrario: son esos ideales postmodernos los que aspiran a eliminar la falla que toda función humana implica. suite 2. sólo hay familia en la cultura. por definición.

pero. en una suerte de ilusión de autoengendramiento que implica. de herederos. 2008. “Paradojas del nombre” en filosofía de cámara. tema que desarrollé en otro lugar. releer la Torá. de ligados. como un castigo divino. . No nos vendría mal a nosotros. Mármol Izquierdo. ¿no nos hacen peligrosamente semejantes a los bne-ha-elohim?25 Claro que a las abominaciones que tales personajes cometieron se debió el diluvio. sino como una metáfora de la capacidad de destrucción —y autodestrucción— que los hombres tienen. entonces será preciso estar advertidos. la renegación filiatoria. capaces de recrear y transmitir la vida. Cf. en fin. de los desastres y los males que son capaces de infligirse a sí mismos cuando olvidan los límites y se encaraman a no sé qué ilusiones de omnipotencia —lo que en la tragedia tiene el preciso nombre de hybris—. Buenos Aires. claro. 2010 25 En el texto bíblico hay otros personajes muy cercanos a estos “hijos de los dioses”: los constructores de Babel. Buenos Aires. por eso mismo. los postmodernos. los textos trágicos y otras enormes creaciones del espíritu humano para recordar de dónde venimos.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 107 nar al Tercero. de irremediablemente incompletos y mortales y. si entendemos el diluvio no en clave teológica. Diana Sperling. que es como decir: reactualizar nuestra calidad de deudores. quienes intentan “hacerse un nombre”.

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UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN

SileNcio Del Ser Y leNgUaJe Del otro
DARío GoNZÁLEZ

Entre las más profundas divergencias filosóficas que tienen lugar en el ámbito de la teoría de la subjetividad merecen especial atención aquellas que atañen a la relación entre la ontología y la ética. El problema es, en realidad, cuanto menos tan antiguo como la tentativa de establecer las condiciones de posibilidad de la experiencia en general. Cuando Kant observa, en el prefacio a la crítica de la razón pura, que “la doctrina de la moralidad exige su lugar” tanto como “la doctrina de la naturaleza exige el suyo”,1 señala ya la necesidad de una doble estrategia de indagación y de una limitación de las pretensiones del intelecto cuando se trata de dar cuenta del problema de la libertad. Las teorías modernas de la subjetividad suponen, en este sentido, un determinado desarrollo histórico de la constatación kantiana según la cual la libertad puede ser pensada aun cuando ninguna observación empírica me la muestra como carácter de una “cosa”. No es casual que Lévinas, casi dos siglos más tarde, deba evocar una de las formulaciones salientes del pensamiento kantiano con el fin de volver a considerar —y desplazar— aquel mismo problema:
“De las cuatro preguntas que, según Kant, se plantean en filosofía (¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me es dado esperar? ¿Qué es el hombre?), la segunda parece superar a la primera con toda la amplitud de las dos siguientes. La pregunta ¿qué puedo conocer? conduce a la finitud, pero ¿qué debo hacer? y ¿qué me es dado esperar? van más lejos, y en todo caso más allá de la finitud. Esas preguntas no se reducen a la comprensión del ser, sino que conciernen al deber y a la salvación del hombre. En la segunda pregunta, si se la comprende formalmente, no hay referencia al ser”.2
1 Immanuel Kant: Kritik der reinen vernunft, B XXIX. 2 Emmanuel Lévinas, Dieu, la mort et le temps, Paris, Grasset & Fasquelle, 1993.

1.

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UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN

La puntualización efectuada en este pasaje tiene en la mira a Heidegger, el pensador que, al reinterpretar el proyecto kantiano, centra su interrogación en “la primera exposición radical de la finitud del ser”.3 Lo que está en juego aquí es la posibilidad de pensar la subjetividad —y, en ella, la relación sobre la que se edifican tanto el deber como la esperanza— más allá de la finitud del ser, más allá, por tanto, de la vinculación entre el “ser” y el “tiempo” que Heidegger se propone indagar en su primera gran obra. Es fácil identificar el propósito que anima la lectura sugerida por Lévinas: los problemas que “conciernen al deber y a la salvación del hombre” remiten a una concepción de la temporalidad según la cual ésta no sería primeramente horizonte de comprensión del ser. Describir la experiencia de la subjetividad implica dar lugar a una filosofía que no es una ontología sino una metafísica concebida como el pasaje a una ética, e incluso pensar la ética como filosofía primera,4 más acá de todo intento de ontologización. Nótese desde ya que esa “ética” posee, en su misma formulación, un doble carácter: no es sólo la interrogación de las condiciones del deber hacer sino también la que concierne a aquello que cabe esperar. Nos permitiremos, en el presente ensayo, asignar a estos dos conceptos una importancia estratégica, aun cuando el énfasis colocado en ellos nos conduzca a situar las afirmaciones de los autores citados en un contexto de discusión más amplio. En efecto, tan pronto como las cuatro preguntas kantianas se leen en su calidad de preguntas, resulta evidente que la segunda y la tercera delimitan el campo de un ethos caracterizado por la tensión entre el principio de la acción y el principio de la esperanza. Dicha tensión es la que hace que ninguno de los dos pueda reducirse a la doctrina del ser. En este punto, la crítica de la ontología heideggeriana por parte de Lévinas guarda cierta relación con la crítica que Kierkegaard dirige a la tradición idealista. En ambos casos, aunque por razones diversas, el abordaje crítico de los problemas del deber y de la esperanza se funda en la tentativa de pensar lo humano a partir de una subjetividad descentrada, requerida en su dimensión ética y religiosa por una cierta alteridad. Pero es precisamente este último concepto el que ahora exige ser clarificado en dos planos complementarios. Si las doctrinas acerca del deber y la responsabilidad suponen de manera directa o indirecta mi relación con otros, la idea de aquello que me es dado esperar parece implicar la relación con
3 Ibid. 4 Cf. especialmente Emmanuel Lévinas, éthique comme philosophie première, Paris, Payot & Rivage, 1998.

(…) La nueva ética presupone la dogmática y con ella el pecado original.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 111 un otro cuya posición. Madrid. No por azar la “ética” de Lévinas. La hipótesis sobre la que se basa el desarrollo aquí propuesto podría.6 Pensar la libertad más allá de la ontología —o simplemente a pesar de ella— implica pensarla como la experiencia de lo que es a la vez proximidad absoluta y distancia infinita. En el constante reenvío del otro al otro. en la doble dirección de una experiencia de la proximidad con respecto al otro y de una experiencia de la distancia en relación al otro. Galilée. la alteridad es una mera estructura lógica. Gad. y ésta. i Skrifter. anterior a la relación ética con el otro. haber dejado su marca en la memoria de los hombres. formularse del modo siguiente: la ontología de la subjetividad debe ser superada dos veces. Copenhague. ¿Cómo señalar. begrebet angest. por tanto. al mismo tiempo que propone la idealidad como tarea (…). Søren Kierkegaard. por secunda philosophia habría que entender aquella cuya esencia es la trascendencia o la repetición”. Cuando este yo es el lugar de la certeza del Ser. 1997-2010. desborda la medida moral de mi obrar. se transforma en un principio abstracto. 6 Cf. Paris. . No es que cada una de las aludidas preguntas kantianas deba hallar su respuesta en una disciplina determinada. la idea misma de intersubjetividad y la idea de la absoluta dependencia restringen mutuamente sus respectivos campos de aplicación empírica. en sus políticas y en sus sistemas morales. orbis. para poder ser reconocida como tal. vol. y la diferencia infinita con respecto a aquello que la religión llama “Dios” debe. en aquélla. identificado con el Bien. Ambos riesgos responden a un mismo motivo: la indiscernibilidad del sujeto con respecto a su prójimo y la inaccesibilidad del otro en tanto otro pueden pensarse todavía a partir de la posición del yo. El “prójimo” es ya infinitamente otro.5 tanto como la “segunda ética” de Kierkegaard sólo consigue desembarazarse de los presupuestos de la filosofía primera en el momento en el que se abre a la Revelación del pecado original y del Perdón. el lugar de “lo otro” sin 5 Al margen de los numeroso pasajes en los que el propio Lévinas parece confirmar esta afirmación. potencialmente. 1999. a-histórico e indiscutible. Lo único que queda de ellas es la oscilación entre el otro y el otro. 4 / el concepto de la angustia. como sería presumiblemente el caso de una filosofía de la intersubjetividad y una filosofía de la religión. y de éste a aquél. La metafísica se vuelve onto-teo-logía cuando el otro es interpretado como Ser. y la vida en común parece poder reducirse a una moralidad estéril cuando el Ser. véase también la explícita observación de Jacques Derrida en Donner la mort. Es cierto que la interpretación de ambos principios se ve permanentemente solicitada y hasta amenazada por un cierto residuo de la interrogación ontológica. la posibilidad de descubrir siempre de nuevo la distancia en la proximidad. 1984: “La primera ética encallaba en la pecaminosidad del individuo. es ya “religión”. En este caso. y gracias a ella puede explicar el pecado del individuo. entonces.

Bastaría esta observación para destacar la importancia de pensar ambos fenómenos en una relación no-dialéctica. convendría señalar como “lo no-dialéctico”. afirmar que hay una experiencia humana que no puede reducirse totalmente a la diferencia entre la verdad y la no-verdad. Paris. sea la del ser-en-el-mundo heideggeriano. p.7 De Platón a Hegel. la dialéctica es la forma de la discusión y del despliegue de la verdad del ser. sea la de la Trinidad cristiana. Ritvo: “Lo no dialéctico en la dialéctica: la altruidad que no es altruismo”. lleva siempre “de vuelta” a la unidad de lo Mismo y a la mismidad de lo Uno. como ha mostrado oportunamente Juan B. Especialmente la Trinidad cristiana. al parecer. y por eso es también “un afuera del absoluto que no se dice ya en términos de ser”. esa zona de cruce representa el mayor desafío al que el pensamiento del “ser” puede enfrentarse. no para sugerir que éste se ha sustraído de una vez por todas a la dialéctica.9 No es casual que el concepto de excepción denote algo así como un movimiento. la relación entre lo próximo y lo inaccesible. verdad que se expresa en el señalamiento de una no-verdad. 7 Juan B. “posee una raíz dialéctica. Ritvo. Sostener que hay una ética más allá de la ontología es. síntesis de ambas. en la zona en la que la dialéctica se cruza con aquello que interrumpe su tarea. un no-lugar más acá de la negatividad especulativamente siempre recuperable”. La pregunta acerca de la relación entre la ontología y la ética se convierte entonces en el problema de la relación entre una dialéctica y aquello que. Pero esta diferencia vuelve a imponerse. sino para hacernos notar que constantemente “atenta” contra ella. Desde el punto de vista de la ontología. sea la de Hegel. se unifica o se descubre a “sí mismo” como tal? Cualquiera sea la respuesta a esos interrogantes. queda claro que es la ontología la que los formula y la que intenta responderlos según un recorrido que. 9 Emmanuel Lévinas. cada vez que el sentido de aquella experiencia es puesto en discusión. 1. consiste en poner en juego. Ritvo utiliza este último término en su alusión al pensamiento de Lévinas. La teoría de la subjetividad adquiere en todo caso su dimensión estrictamente filosófica en la colisión entre la dialéctica y lo que la desborda. Kluwer Academic. autrement qu’être ou au-delà de l’escence. un ponerse fuera del juego o de la “intriga” de la ontología. valiéndose de la fuerza de lo negativo. precisamente. sea la de Platón. 8 Ibid.8 La subjetividad es para Lévinas “ex–cepción.112 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN referirlo negativamente a lo Mismo? ¿Cómo impedir la reducción de la relación ética al proceso en el que el sujeto moral se realiza. o incluso en la más amplia tradición que se inicia con el eleatismo y que es repensada por Heidegger. 2008.Y ello porque la ontología. a veces hasta el punto de neutralizar su dinamismo. en el seno del proceso dialéctico. pero de algún modo también cada una de las restantes formas de la dialéctica nombradas por Ritvo. . manuscrito. cuya trascendencia extática lleva la huella innegable de la negatividad”.

en su revuelta contra la dialéctica. cabe suponer que la ontología heideggeriana del “ser ahí”. la “fuga”. Esta caracterización del fenómeno del nihilismo justifica de alguna manera la lectura ontologizante del proyecto nietzscheano por parte de Heidegger. 1972). Klostermann. se constituye precisamente a partir de la decisión de permanecer en aquel punto de cruce: ontología que. sin embargo. Martin Heidegger. cit). introducción a la metafísica. op. Allí alude Kierkegaard específicamente a “la arbitrariedad. el nihilismo10— parezcan poder referirse tanto a una teoría del sujeto ético como a una ontología. 4. Como se sabe. 1980). reconocer la existencia del “otro” es subordinar la interrogación del “sí mismo” a la efectividad de un lenguaje que habla ya mucho antes de que el sujeto pueda decir “yo”. /el concepto de la angustia. Pero la posibilidad de ese decir-yo se realiza tal vez en la intersección de los dos ejes. pero también a “la superstición. y una de las tareas fundamentales del pensamiento ético consiste en interrogarlo más allá de los ardides de la dialéctica. sino un “querer la nada” (Cf. Frankfurt. hasta el punto de introducir en esa serie los tres fenómenos fundamentales analizados por Nietzsche en su crítica de la moral. y que al aferrarse al problema del ser se vuelve incapaz de pensar la originariedad de la relación ética. En los términos de el ser y el tiempo. Pero la resistencia al pensamiento ético es siempre. Buenos Aires. Si esta hipótesis es medianamente plausible. el servilismo. Madrid. tal como Lévinas nos ayuda a interpretarla. Nos permitimos utilizar el mismo concepto de un modo más amplio. Alianza. la beatería”. Skrifter. la múltiple soledad de este ser que es “en cada caso mío” no puede ser desbordada ni en el modo de la absoluta proximidad —la indiscernibilidad de lo que es mío sólo cuando es del otro— ni en el modo de la diferencia infinita —la sospecha de la inaccesibilidad que consiste en estar siempre “ante” el otro más allá de todo “ser 10 La expresión “fenómenos negativos” es utilizada en el concepto de la angustia. el burlarse de la religión”. vol. la incredulidad. ontologie (Hermeneutik der fakticität). para entonces concluir que todos estos fenómenos “carecen justamente de certeza porque estriban en la angustia del contenido” (Søren Kierkegaard. 11 La crítica heideggeriana de la “obstinación de la dialéctica” tiene una de sus primeras manifestaciones en el texto del curso que lleva justamente el título de ontología. 1988. Friedrich Nietzsche.11 ya no es ontología en sentido tradicional. quien hacia el final de uno de sus cursos afirma: “Penetrar expresamente hasta los límites de la nada —al preguntar por el ser— e incluirla en la pregunta ontológica es […] el primer y único fecundo paso para una verdadera superación del nihilismo” (Martin Heidegger. De ahí que los “fenómenos negativos” de la libertad —la “mala fe”. resistencia a la tensión que se establece entre los dos sentidos de la alteridad. . Desde el punto de vista de la ética. la genealogía de la moral. Cf. al menos el último de ellos implica precisamente no ya la relación negativa de la voluntad con un valor o el simple “no querer”.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 113 puesto que en ella la pregunta acerca del propio destino del sujeto se revela como anterior y más urgente que la pregunta acerca de la verdad del ser. las viejas doctrinas del ser revelan haber sido siempre doctrinas acerca del no-ser. el resentimiento. Nova. En ese mismo cruce. la experiencia de la deuda y de la culpa. según nuestra hipótesis.

así. opuesta a la dialéctica abstracta que él llama “cuantitativa” y que sería en última instancia una mera lógica del ser. retener el fenómeno de la libertad en la órbita de un pensamiento del ser y. la impugnación kierkegaardiana de la especulación idealista. de hecho. por tanto. nos dice Kierkegaard. La crítica del proyecto heideggeriano por parte de Lévinas es. por tanto. Desbordar el existencialismo es. . suprimir su paradojicidad. último refugio de la dialéctica. antes de Heidegger. acaso justamente en razón de su diversa actitud frente al pensamiento dialéctico. En la medida en que recurre al lenguaje del idealismo. a saber. Sólo en virtud de ese doble trabajo de obturación pueden las ontologías de la subjetividad. de una manera mucho más visible que cualquier otro pensamiento anterior. en opinión de Heidegger. así. Pero ese encuentro no debe hacernos olvidar que Kierkegaard y Lévinas hablan lenguas diferentes. En Kierkegaard. Ello se debe tal vez a la privilegiada posición que el pensamiento de Heidegger ocupa con respecto al otro gran momento de la crítica de la dialéctica al que nos hemos referido más arriba. una interpretación diversa de la tarea fenomenológica. pensar de manera más original que éste. La dialéctica de la existencia es. crítica de una crítica. la de la duda planteada entre el ser y el no ser. la dialéctica de Hamlet. No deberá escapársenos el hecho de que la ontología heideggeriana del “serahí”. Es como si el poeta de la fe cristiana y el filosófo de la responsabilidad se encontraran inesperadamente en los puntos en los que la ontología del “ser-ahí” se resiste a ser una ética. repetir la pregunta por el sentido del ser es ir más allá del mero existencialismo y. Pero esa explicitación se mantiene fiel a los postulados de la finitud del ser. desbordar la dialéctica de la existencia en nombre de una fenomenología que hace explícito aquello que la comprensión pre-ontológica contiene de modo latente. articula los diversos registros de esta polémica. crítica de la ontologización de los problemas de una ética que. una serie de analogías entre las teorías kierkegaardiana y lévinasiana de la subjetividad. y es por ello que Lévinas llama la atención sobre la diferencia entre su propio pensamiento y el de los “filósofos de la existencia”. revelando cada uno a su manera los mecanismos de dicha resistencia. locura que es desesperación y que sólo la fe podría superar. Kierkegaard esboza una teoría de la subjetividad que asume la forma de una “dialéctica cualitativa”. Sobre el fondo de estas complejas referencias es posible delinear. contradicción absoluta soportada por el individuo en el instante de la locura.114 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN con” aquel que es plenamente semejante a mí. fue el tema y la motivación del existencialismo. El señalamiento de los límites de la ontología de la subjetividad supone. así. Para el autor de el ser y el tiempo. la relación ética con el otro ser humano aparece como yuxtapuesta a esa dialéctica y remite.

En los términos del existencialismo kierkegaardiano. la promesa de una remoción del no-ser del pecado se cumple en un determinado y único acontecimiento histórico al que la pasión de la fe habrá de remitirse en todas las épocas. Se sobreentiende que lo revelado en esta revelación no es. la ética que se funda en ella se articula a la exigencia de una determinada actitud hacia el prójimo. como apariencia y vanidad. sino en una revelación. Skrifter. op. incluso en los siglos históricamente previos a él. La “dialéctica” de Kierkegaard coincide. sino el otro. es también escritura— no es ya el objeto de la filosofía primera sino el problema de una segunda filosofía. en el descubrimiento de las paradojas de la libertad. una ética de la subjetividad. Kierkegaard reitera uno de los gestos de lo que se llamará la tradición onto-teo-lógica. es exigencia y búsqueda del ser. Esta ética “comienza con la dogmática”: no se apoya en un saber. 12 Søren Kierkegaard. no porque identifique simplemente a Dios con el Ser. El “ser” que se promete —en una promesa que. . La exigencia de la fe que. como sensibilidad alejada del espíritu. La doctrina cristiana del amor al prójimo es precedida y sostenida por la doctrina del amor divino cuya prueba es la redención.12 La idea cristiana de la redención —Kierkegaard lo subraya en otras ocasiones— es la idea de la realidad de Dios en el tiempo. importa muchísimo quitarlo de en medio para que aparezca el ser. y. La promesa del ser. como se verá. pues. 4 / el concepto de la angustia.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 115 a la pregunta por el sentido de la propia existencia. en consecuencia. como temporalidad olvidada de la eternidad. cit. como pecado. a la vez. se expresa en el lenguaje de la ética. en cuanto exigencia. sino porque supone que Dios promete el ser al individuo y cumple esa promesa en el acto de la redención. la tarea ética es ante todo la historia de un yo que se busca a sí mismo hasta descubrir que ha sido puesto por aquel que es absolutamente otro con respecto a él. Sólo en esta dirección se concibe con exactitud histórica el concepto de la redención. una filosofía de lo segundo o de lo “otro” que es. Pero la relación concreta con ese acontecimiento no deja de tener para Kierkegaard un sentido ético. Y puesto que la misma revelación involucra la postulación del pecado original —la inscripción originaria de un no-ser que afecta a la existencia—. vol. un saber. tal como el cristianismo lo ha traído al mundo”. con su interpretación del cristianismo: “[l]a perspectiva cristiana se sitúa en esta posición: el no-ser existe en todas partes como la nada de que fueron hechas las cosas.

marcada por una fundamental disimetría o “curvatura”. escapa a la lógica del ser: “El hombre en tanto que otro [en tant qu’autrui] nos viene de fuera. en su invisibilidad. que sugerimos mediante la metáfora de la ‘curvatura del espacio intersubjetivo’. op. es porque el “rostro” del otro hombre es lo invisible por excelencia y porque. pero son pocos los que la expresan con más nitidez que estas frases de un prólogo tardío a totalidad e infinito: “Más allá del en sí y el para sí de lo develado. Su exterioridad —es decir su llamada hacia mí. es su verdad. Dieu. de una ética que es ella misma “relación con el otro.13 Tal es la relación que. Tanto en los escritos de Kierkegaard como en los de Lévinas. más exterior que el afuera del mundo —de los paisajes. essai sur l’extériorité. seguramente porque la alteridad de ese otro es la condición anárquica de todo lo que puede ser dicho. avec le prochain]”. el esfuerzo de pensar la alteridad más allá de la dialéctica de lo Mismo se encuentra con la dificultad. La identificación de la vulnerabilidad del otro con la autoridad del lenguaje se deja leer en numerosos pasajes de la obra de Lévinas. un constante reenvío del otro al otro. 14 Id.116 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN En el caso de Lévinas. 2009. Mi respuesta no se añade a un “núcleo” de su objetividad como un accidente. cit. la mort et le temps. he aquí la desnudez humana. su 13 Emmanuel Lévinas. separado —o santo— rostro. Paris. las dos maneras de abordar en términos filosóficos el problema de la alteridad. . Subrayo la expresión: “a partir de la ética”. la desnudez que grita su extrañeza con respecto al mundo. Ese exceso de la verdad sobre el ser y sobre su idea. de las cosas y de las instituciones—. sino que produce simplemente su verdad (que su ‘punto de vista’ sobre mí no podría abolir). es lenguaje.. según hemos visto. con el prójimo [avec autrui. “proximidad que es una responsabilidad para con el otro”. la relación entre la pregunta acerca de aquello que “cabe esperar” y la experiencia de la responsabilidad hacia el otro toma la orientación inversa. “Pensar a Dios fuera de la onto-teo-logía” equivale a pensarlo “a partir de la ética”. en su complementariedad. significa la intención divina de toda verdad. Kluwer Academic. totalité et infini. sino las que determinan. Esa ‘curvatura del espacio’ es acaso la presencia misma de Dios”. de decir quién es el otro. Si hay.14 Las diferencias aquí apuntadas no son aquellas —secundarias y profundamente dudosas desde nuestro punto de vista— que separan al judaísmo del cristianismo. acaso insalvable.

lenguaje de lo no-dicho. la muerte disimulada en su ser (…). Al margen de las referencias a lo que Lévinas piensa todavía como un “lenguaje original”. ¡Escritura!”15 Se comprenderá por qué hemos escogido citar estas líneas. lenguaje de lo inaudito. en estos casos. sino también pensar las posibilidades que se le abren a aquél que. detenerse en el examen de uno de los pasajes en los que el autor de el ser y el tiempo privilegia de manera directa el punto de vista ontológico acerca de los fenómenos corrientemente subordinados a una psicología del sujeto moral. la exclamación con la que se remata el parágrafo nos sitúa ante aquello que designa tal vez el carácter propio del aludido reenvío del otro al otro. de un determinado silenciamiento del grito. se ha “elegido a sí mismo”.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 117 soledad. Lenguaje-otro que habla —que “grita”— con la vibrante desmesura de la desnudez y de la autoridad. los títulos y los géneros del mundo. Según leemos en el parágrafo 58: “el ‘ser deudor’ (Schuldigsein) no es el resultado de un hacerse deudor (einer verschuldung). Rostro que es ya lenguaje antes de las palabras. acogido en el pensamiento de la verdad del ser? Es habitual. La escritura es eso que es siempre otro con respecto al lenguaje de lo que está dicho. Es el pasaje que concierne a la “deuda” y a la manifestación de ésta en el seno de la vocación de la conciencia. 2. sino a la inversa: ningún hacerse deudor es posible sino ‘sobre el fundamento’ de un original ‘ser 15 Ibid. sin protección y sin defensa. la desnudez humana me interpela —interpela al yo que soy— me interpela con su debilidad. . silenciamiento que implica paralelamente una elisión de la escritura. es decir. Las preguntas que desde este punto de vista pueden dirigirse a la ontología heideggeriana del “ser ahí” se resumen en una sola: ¿de qué manera “habla” la ética cuando lo que ella dice debe ser comprendido. La utilización del sufijo correspondiente al verbo ser en este y otros contextos es lo primero que llama nuestra atención. imperativa y desarmada. pero me interpela también con extraña autoridad. en la desnudez. La ontologización de la relación ética depende. El propósito de ese pasaje no es sólo explicitar el sentido existenciario de lo que el existencialismo llamaría la conciencia de la “falta”. en términos aparentemente comunes a la ética del existencialismo. y de éste a aquél. (…) Lenguaje de lo inaudible. palabra de Dios y verbo en el rostro humano. lenguaje original del rostro humano despojado de la capacidad que se da —o que soporta— bajo los nombres propios. según esto.

Id. . en lugar de hacer intervenir el concepto derivado de la deuda en el sentido del hacerse deudor ‘nacido’ de un acto o de una omisión. En el desarrollo de este argumento vuelve a mencionarse el “ser” del “ser ahí” en el sentido fuerte del término.: el ser y el tiempo. por tanto.18 Pero lo característico de este “ser deudor” en el sentido apuntado por Heidegger es el hecho de manifestarse en “el hablar silente de la conciencia”. Pero entonces significa el avocar a volverse al ‘ser deudor’ un prevocar al ‘poder ser’ que en cada caso ya soy yo como ‘ser ahí’. es decir. sino el “ser deudor” mismo como “propio” “poder ser”. le basta ser propiamente el ‘deudor’ —que él es.”19 16 Martin Heidegger. el ‘ser ahí’ oye a su más peculiar posibilidad de existencia. Este ente ni siquiera necesita cargarse con una ‘deuda’ por obra de yerros u omisiones. se dirige únicamente a este ente. Aquello que se manifiesta en tal manifestación no es. Comprendiendo la vocación. Sein und Zeit. México. “El sentido de la vocación se torna claro cuando la comprensión. Esta exigencia no es arbitraria. 1967. si es que la vocación de la conciencia. Cabe interpretar que esta es la “forma” que Heidegger tiene en mente cuando observa que es preciso “formalizar la idea de ‘deudor’ hasta un punto en que se eliminen los fenómenos de deuda vulgares. Niemeyer. Fondo de Cultura Económica. viniendo del ‘ser ahí’ mismo. 1993. se atiene al sentido existenciario del ‘ser deudor’. en el sentido de “lesionar un derecho y hacerse punible”. sólo puede aclararse “concibiendo la idea de ‘deudor’ sobre la base de la forma de ser del ‘ser ahí’”. que un proyectarse sobre el más peculiar ‘poder hacerse deudor’ propio.17 El “ser deudor” no es por tanto la consecuencia de un acto (o de una omisión) sino —reiterémoslo— la forma de ser del “ser ahí”. El justo oír la invocación resulta entonces lo mismo que un comprenderse en el más peculiar poder ser. El comprensor ‘dejarse prevocar’ a esta posibilidad encierra en sí el hacerse libre el ‘ser ahí’ para la vocación: el estar a punto para ‘poder ser invocado’. 17 Ibid. Tübingen. referentes al ‘ser con’ otros ‘curándose de’”. 19 Ibid.16 La prioridad así afirmada del “ser” con respecto al hacerse deudor indica que el hecho de “tener una deuda con” o de “tener la culpa de”.118 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN deudor’”. tal o cual “deuda”. 18 Ibid. Se ha elegido a sí mismo.

Tal relación reitera la correspondencia entre los elementos de la “cura”: el “estado de yecto” y la “proyección” —la facticidad y la existenciariedad— así como presupone. señala la misma estructura unitaria que constituye la cura y cuyo sentido ontológico es la temporalidad: no meramente la relación entre un futuro y un pasado anudada en un presente.20 acto en el que el individuo sólo toma posesión de sí tras haberse perdido a sí mismo y haber “desesperado”. acaso precisamente porque arrepentirse es arrepentirse “en dirección a” los otros. algo que ni siquiera puede pensarse como historia. “[s]e arrepiente en dirección a su propio pasado. o. La unidad de lo que aquí llamamos el enlace o el lazo de la vocación (ruf ) se funda en la relación entre un “avocar” (aufrufen) y un “prevocar” (vorrufen). y ello porque tiene una historia (…). “se dirige únicamente a este ente”. pues en ella se relaciona con otros individuos de la misma especie”.21 Aquel que ha elegido la desesperación. por el contrario.. dicho de otro modo. pero “el ‘sí mismo’ que ha elegido contiene una infinita multiplicidad. y sólo a partir de esa posibilidad lo revela como tal. Sólo con esa condición puede elegirse a sí mismo”.25 20 21 22 23 24 25 Søren Kierkegaard. En el ser y el tiempo.23 El tema del arrepentimiento —uno de los mecanismos más evidentes de la “dialéctica” del existencialismo— no tiene cabida en la fenomenología del ser-deudor. Esa historia es variada. al hablar al “ser ahí”.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 119 La aplicación de esta última expresión en la analítica del “ser deudor” no tiene nada de azaroso. a la especie. hasta que se encuentra él mismo en Dios. en un movimiento que se arriesga a abrir la historia del individuo a algo que la excede. el “ser caído”. op. Ibid. Y ello es así porque la vocación de la conciencia establece una suerte de enlace entre el “ser deudor” y el propio “poder ser”. Skrifter. La vocación que. entre un “avocar a volverse al ‘ser deudor’” y un “prevocar al ‘poder ser’”. Sein und Zeit / el ser y el tiempo. se elige a sí mismo. En el existencialismo de Kierkegaard. cit. vol. es decir. “el hecho de elegirse a sí mismo” coincide plenamente con el acto del arrepentimiento. Ibid. a su familia. sino el “pre-ser-se” del Dasein “en el ser-ya-en un mundo”. la elección de sí mismo tiene la forma de la comprensión. Ibid.24 singularizándolo de manera terminante. Martin Heidegger. op. junto a ellas. cit. coloca al “ser deudor” de manera inequívoca frente a su posibilidad de ser más propia. 3. Ibid. .22 El que se elige de ese modo.

ibid. y de éste a aquél— que sería Ley. habría soslayado. la herida en la que el otro es este otro parece haber sido borrada en el mismo ejercicio de la formalización del ser-deudor. supondría la distancia entre un yo y otro— explica por qué la voz de la conciencia que habla en cada caso al “ser ahí” habla de manera silenciosa. El ser cuya estructura existenciaria se describe en el ser y el tiempo. Por el mismo motivo. Y es que tanto la Revelación como el Perdón se harían legibles en la violencia de un Lenguaje-otro que. para constituirse. o lo que toda escritura tiene de dogmático. Skrifter. de aquello que “se muestra en sí mismo”. como si se tratase de la voz de un dios. en primer lugar. El “ser deudor” no puede. paradójicamente. como tal. 27 Søren Kierkegaard. como en el caso de Kierkegaard y de toda una tradición de pensamiento religioso. en su pecaminosidad.120 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Es fácil admitir la legitimidad de la afirmación según la cual la invocación de la conciencia no se dirige al “ser ahí” desde fuera. que el “sermón” en el que “el individuo habla como individuo al individuo”27 ayude al existente a reconocer un pecado —una no-verdad— que él. el ser-deudor no necesita. cit. la ausencia de una “escritura” —remisión del otro al otro. al articularse. Pero el hecho de que la unidad originaria del “pre-ser-se” y del “ser-ya-en un mundo” sea la unidad de un ser. el cual es siempre perdón del otro. en suma. es decir. no obedece a otra ley que la de la temporalidad. La escritura dogmática. Implica. rompería el silencio en el que se sume el ser-deudor.26 mera luz o destello de lo que aparece. La ausencia de toda otra ley —ley que. que una dialéctica de corte religioso. Su logos coincide con la pura transparencia del “fenómeno”. el enlace silencioso de un “poder ser” y de un “ser deudor”. 26 Cf. 4 / el concepto de la angustia. o. Aquí no es necesario que una Revelación. en definitiva. le muestre en cada caso al “ser ahí” una herida que no es la suya. definirse por su relación con un código o una exigencia articulada en una lengua exterior a él. Tampoco es preciso que un Perdón. tiene consecuencias que no pueden soslayarse. que este ser-deudor ontológicamente previo al acto (o a la omisión) es asimismo un ser anterior a la ley. El carácter silente de la voz de la conciencia no denota sólo la falta de una articulación fonética sino. se apoyaría en una aspiración a la eternidad de la Letra que la temporalidad heideggeriana desconoce profundamente. se dirija al hombre por escrito para comunicarle que el sentido último de sus faltas estaba ya expresado en el dogma del pecado original. . de un juez o de un tribunal. más precisamente. La herida del otro. vol. op.

Más allá de un cierto existencialismo.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 121 Estas observaciones pueden ayudarnos a entender cuál es la “dialéctica” a la que Heidegger cree renunciar. a la falta y al dolor de la falta el valor de un fenómeno primario. Los así llamados “fenómenos de deuda vulgares” —los que consisten. la ontología del 28 Martin Heidegger. significa simplemente el ser de lo que se hace presente y está puesto al alcance de la mano.28 Lo que Heidegger dice a continuación. sino porque el carácter de su ser resulta distinto de todo ‘ser ante los ojos’”30. pero no menos implacable que aquélla. y por qué la descripción del “ser-ahí” es todavía subsidiaria de otra dialéctica —más sutil. op. sino también al ser del existente como aquello que no es visto ni mirado desde fuera. como la falta de algo que puede y debe ser”. en particular cuando se observa que Heidegger. en general. sin duda. sin embargo. La atmósfera de silencio que lo rodea hace que el “ser deudor” no lleve el sello de una negatividad definida con respecto a una exigencia. En este sentido no puede esencialmente faltar nada en la existencia. 29 Ibid. “Ser ante los ojos”. en el hecho de que un sujeto “se ha vuelto deudor” en su “ser con” otros y en su “curarse de” los entes— suponen siempre que la deuda se presenta “como una deficiencia. no sólo se refiere a la existencia como aquello que no re-presenta al ente poniéndolo delante. Tal es. Recordemos que la expresión alemana que Gaos traduce por “ser ante los ojos” no contiene ninguna alusión literal a los “ojos” o a la “mirada” de alguien. al parecer. religioso o literario. vorhandensein. vor dem gesetz en el alemán de Kafta— y que por eso mismo puede asignar a la deficiencia. en efecto. . cit. Pero la traducción sigue siendo legítima y enormemente sugestiva. Sein und Zeit. ha de interpretarse como el principio del que depende la efectiva reducción de la relación ética a una relación ontológico-hermenéutica. “La deficiencia en el sentido de ‘no ser ante los ojos’ algo debido es una determinación del ser de lo ‘ante los ojos’. en este contexto. La existencia no es jamás —al menos en su ser— “ante los ojos”. que coloca al hombre “ante Dios” o “ante la Ley” —for gud en el danés de Kierkegaard. 30 Ibid. aquello con lo que se cuenta. y por eso no hay ningún “ante los ojos” que se deba echar en “falta” en el ser la existencia. “falta quiere decir ‘no ser ante los ojos’”29. / el ser y el tiempo. no porque esta sea perfecta. y Heidegger llega a sostener que ese tipo de deficiencia es absolutamente ajeno a la existencia. De acuerdo a este pasaje. 3. la característica del ser deudor que mejor permite diferenciarlo de la deuda en sentido vulgar.

en Heidegger. caracteriza como “la dialéctica que concilia la libertad y la obediencia”. la primacía de ese ser con respecto a la determinación vulgar de la deuda. . Heidegger define la “idea existenciaria formal de ‘deudor’” de la manera siguiente: ser deudor es “ser el fundamento de un ser determinado por un ‘no’” —es decir. Cf. la interpretación aquí esbozada del término alemán correspondiente a “deuda” (Schuld) a partir de una estructura ontológica — “ser el fundamento de”— contiene la clave de todo el argumento. Paris. totalité et infini. en otro de los puntos de su crítica a la ontología. dialéctica que “supone la primacía de lo Mismo”. 32 Emmanuel Lévinas. “ser el fundamento” de un “no ser” (grundsein einer Nichtigkeit)31. quebrada o manchada por un “no”. La libertad. sino también de observar que. la fórmula que podría resumir aquello que Lévinas. Vrin. En la expresión “ser el ‘fundamento’ de un ‘no ser’” no hay. que el “no” de la existencia se piense de un modo diverso. La prioridad del ser deudor. un “no” que no se articula ni se inscribe en ninguna parte. por tanto. Gaos traduce el sustantivo Nichtigkeit por “no ser”. queda claro que esa neutralidad aparece.32 Pero este “no poder no” es justamente la forma que la dialéctica asume en el límite con aquello que ya no sería ontología. La explicación heideggeriana del “ser-deudor” requiere. 2006. Según la manera como el ser-deudor se manifiesta en la voz de la conciencia. más allá de toda posible deficiencia. puesto que “entra en la idea de ‘deudor’ la nota del ‘no’ (‘Nicht’)”. a la determinación de una falta a partir de una exigencia.122 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN llamado de la conciencia se reduce a la descripción de una forma de ser de la existencia en la que ésta parece no tener “ante” sí ni estar “ante” nada que no sea su propio poder-ser. referencia alguna al incumplimiento —es decir. En realidad. No se trata sólo de destacar que Schuld significa tanto “deuda” como “culpa”. sin embargo.: en découvrant l’existence avec Husserl et Heidegger. Esta caracterización requiere tal vez una aclaración adicional. se corresponde de manera estricta con la prioridad que el “carácter de no” (Nicht-charakter) del ser-deudor tiene con respecto al “no” de la deficiencia y al “no” del incumplimiento de una ley. colocando la expresión castellana entre comillas con el fin de indicar 31 Ibid. por tanto. diríamos. op. cit. De hecho. el sentido ontológico del “tener la culpa” de algo es ante todo el de un “ser el fundamento” o el de un no poder no hacerse cargo de ese algo. en toda su brevedad. No poder no: tal es. Esto es lo que Heidegger —según la versión de Gaos— define como “‘ser el fundamento’ de un ‘no ser’”. “surge a partir de una obediencia al ser”. Id.

el hombre “sólo puede realizar su destino en el mundo”. Kierkegaard conserva en el texto danés el vocablo alemán Nichtige. lo fugaz. No del todo ajena a esta problemática es la afirmación borgeana de la “nadería de la personalidad”. no un “no ser”. §140. en las lecciones de estética. por más que el Borges de las inquisiciones haya llegado a ella por otro camino. entonces. sino a la actitud irónica de Sócrates. En efecto. no ya a Solger. por ejemplo. sino el “carácter de no” de una relación.35 El sentido 33 Cf. Wilhelm Funk. y añade una nota en la que declara no haber encontrado en su propia lengua ningún equivalente para traducir ese término. Søren Kierkegaard. Según el pensador romántico K. El “no” de la existencia no afecta al ente como tal sino a la relación que Heidegger define como “cura”. Skrifter. 7. La filosofía y la literatura se valen de una u otra de estas nociones para referirse al carácter finito del hombre. Munich. 1964. Solger. . Nichtigkeit no es. pero lo hace seguir de la expresión danesa det forsvindende: lo que desaparece. Hegel cita y critica estas ideas en una nota a pie de página en la filosofía del derecho. grundlinien der philosophie des rechts. a la radical insuficiencia de los esfuerzos del sujeto moral. conciba la finitud humana como das Nichtige. op. 1971.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 123 que corresponde a un solo término alemán. relación que está “transida de ‘no ser’ de un cabo a otro en su misma esencia (in ihrem Wesen durch und durch von Nicthigkeit durchsetzt).33 Ese es para Solger el sentido de la “verdadera ironía”. la reflexión acerca de la Nichtigkeit de lo humano implica la pregunta acerca de si el sujeto está facultado para trascender su propia relación finita con un mundo. 35 Martin Heidegger. vol. W. utilizando también esta última fórmula en Sobre el concepto de ironía para aludir. el contexto demuestra que esta Nichtigkeit equivale al antes mencionado “carácter de ‘no’” del ser-deudor. cit. “nulidad” o “vanidad”. la vana búsqueda o la búsqueda en vano de un “fundamento” más allá de la existencia de este ente —el “ser ahí”— que no cesa de buscarlo en torno a sí o en sí mismo. 34 Cf. cf. caracteriza precisamente la ironía de Solger como “negatividad (Negativität) absoluta e infinita”. Dos páginas más adelante vuelve a utilizar el sustantivo alemán. Hegel. Solger. lamenta asimismo que Solger. en Hegel’s Werke.W. Kierkegaard.F. incapaz de pensar la concreción de lo infinito. vol. cit. Aunque ha quedado claro que la intención de Heidegger es la de “formalizar” la “idea de deudor”. K.34Al cabo de toda una tradición en la que se entrelazan los conceptos de la moralidad y del pensamiento religioso. Frommann. erwin. Jubiläumsausgabe. Stuttgart. F. op. no es inoportuno recordar que el mismo término Nichtigkeit tiene habitualmente el sentido de “futilidad”. sino el carácter-de-no de este ente que se comprende a sí mismo como ser-fundamento. Nichtigkeit es también esa nadería: no una nada. negatividad o negación de la relación con un ente. y la tentativa de trascender la finitud de nuestros fines es “una fantasía vana y vacía (eitle und leere einbildung)”. vol. 1. Sein und Zeit / el ser y el tiempo. 8.

descansa sobre su peso. 4. que le hace patente como carga el estado de ánimo”.37 Las alusiones a un “peso” (Schwere) y a una “carga” (last) no son. siendo ésta el “sentido” de la cura. en este contexto. el fundamento de ‘su poder ser’. El “modo” de lo que sí “existe” está determinado sólo por la temporalidad. Para determinar cuál es el estado de ánimo en el que el “ser ahí” accede a la invocación de la conciencia. Ibid. es. comprender la voz de la conciencia es comprenderla a partir del horizonte de sentido de la pro36 37 38 39 Ibid. por lo que no existe”. cuál es la totalidad a partir de la cual la comprende. cuál es su sentido. es decir. es el ‘ser ahí’ mismo un ‘no ser’ de sí mismo”. la Ley. Para este ente que comprende siempre de un modo u otro su ser. Aunque él mismo no ha puesto el fundamento. puede existir como el ente que él es. . la Eternidad. por así decirlo. la repentina exclusión de la medida fundada en aquello “que no existe” nos hace pensar en toda una serie de instancias que son.38 Al margen del sentido específico que este último verbo tiene en el ser y el tiempo. En la medida en que no se aplica al ser de lo “ante los ojos” sino al “poder ser” del “ser ahí”. dicho de otro modo. es preciso remontarse a aquellos pasajes de el ser y el tiempo en los que la totalidad articulada de la cura comienza a señalarse como el modo de ser característico del “ser ahí”. Tal como lo indica el título del parágrafo — “El comprender la invocación y la deuda (anrufverstehen und Schuld)”—39 la pregunta aquí planteada no es tan tanto qué sea la voz de la conciencia sino cómo comprende el “ser ahí” la invocación o. accidentales. extrañas a la comprensión del “ser-ahí”: Dios. la Mujer.124 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ontológico de esa nulidad o nadería se expresa con tanto mayor simplicidad en otra frase de el ser y el tiempo: “Siendo fundamento. Ibid. ese “no” vuelve a recaer. entregado a la responsabilidad del cual. Uno de los términos alemanes que suelen traducirse por “melancolía” es precisamente Schwermut: la pesadez del ánimo o el ánimo de lo opresivo. de un modo u otro. lo que conduce al Heidegger a este intento de formalización de la idea de “deudor” es la convicción de que el ser-deudor de la existencia no puede dejarse medir “por lo que no es a su modo. y únicamente así. sobre el “estado de yecto” en la forma de un cierto estado de ánimo: “en cuanto es este ente. De hecho. sin embargo. existiendo.36 No olvidemos que este “‘no ser’ de sí mismo” afecta de manera concreta al existente. Ibid.

La patencia de esa forma es ya la experiencia de una “nada”. Sein und Zeit / el ser y el tiempo. sin embargo. la forma de ser del “ser ahí” como “ser en el mundo”. Volvemos de este modo a encontrarnos con la afirmación de una unidad formal integrada por un “pre-ser-se” y un “serya-en un mundo”.41 Importa. No es sólo el método minucioso de la analítica del “ser ahí” el que permite “formalizar” la idea correspondiente a la deuda. Esta posibilidad de existir es lo que Heidegger fija mediante el término Sorge —cura”. según la versión de Gaos. sino que el estado de ánimo de la angustia implica de por sí una suerte de vaciamiento del mundo. El carácter silencioso de la invocación coincide con esa misma “insignificatividad” de los entes que constituyen la trama y el contenido del mundo. cit. “la angustia es comprensión. . 42 Martin Heidegger. En la angustia. debe recordarse también que la rigurosa “insignificatividad de lo intramundano” descubierta en la angustia corresponde a un mostrarse del mundo mismo “en su mundanidad”.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 125 pia existencia como “proyección” “yecta”. mundo que se muestra ahora sin ellos. op. Lévinas lo ha señalado con toda agudeza: en el ser y el tiempo. el de la “inhospitalidad” (Unheimlichkeit): “El ‘ser en el mundo’ con familiaridad y aquietamiento es un modo de la inhos40 Ibid. eliminando los fenómenos de la deuda vulgar. Pero si la voz de la conciencia invita al “ser ahí” a comprender su propio poder-ser. Cuando se dice que lo que amenaza en la angustia es “nada”. en découvrant l’existence avec Husserl et Heidegger. cit. es porque esa voz habla en el silencio que queda cuando el comprender deja de habérselas con los entes que salen al encuentro del “ser ahí” en el “mundo”. op. De ahí la dos fórmulas complementarias utilizadas por Heidegger: “el ‘ante qué’ de la angustia es el mundo en cuanto tal”. señalar la modalidad de una tal comprensión. una puesta en suspenso de lo que cabría llamar su “contenido”. cuando se advierte que lo amenazador “no es en ninguna parte”. el de lo siniestro o. Pero ese mostrarse —la fenomenalidad del mundo— implica justamente un comprender. por el contrario. Que el mundo pueda mostrarse sin la “conformidad de lo ‘a la mano’ y lo ‘ante los ojos’”42 demuestra que el modo primario del ser en el mundo no es el de la familiaridad con esos entes sino. 41 Emmanuel Lévinas. y esta forma es el “modo” de ser del existente. lo único que subsiste de mi relación con el mundo es precisamente la forma de esa relación. “aquello ante que se angustia la angustia es el mismo ‘ser en el mundo’”. Ella comprende de una manera excepcional la posibilidad de existir auténtica.40 La descripción del fenómeno de la angustia provee la base sobre la que puede entenderse la afirmación según la cual la voz de la conciencia es una voz “silente”.

Søren Kierkegaard. por tanto. vol. Y ¿en qué radica la fría e inhóspita seguridad. al problema de la sexualidad. perder el peso con el que oprime el ánimo. op. todo menos comprensible de suyo. en un “poder” que no es poder algo determinado. Hay que concebir el ‘no en su casa’ como el fenómeno más original bajo el punto de vista ontológico existenciario”. pues cuando “uno” calla. en un ser-capaz-de que no se aplica a nada en particular. Ibid. cit. con que el vocador alcanza la invocación. Ibid. Cf.47 Por eso. 4/ el concepto de la angustia. además. así. y que la libertad consiste meramente en que “se puede”46. pues con él no se piensa otra cosa que la distancia entre la posibilidad del “se puede” y la realidad del acto. antes de que el espíritu despierte del sueño en el que cree todavía ser mera naturaleza. ibid. y en esa grieta tiene su escondite la angustia. Skrifter. una grieta. en un lenguaje no menos riguroso. Pero esto significa justamente que “… la vocación habla en el modo inhóspito (unheimlichen) del callar. que lo que se manifiesta en la angustia es la libertad. desde su comienzo. Entre el “se puede” y el “algo” que se puede hay. en el ‘estado de yecto’ (‘ser-ya-en…’). . viéndose bajo cualquier otro punto de vista. por su ‘poder ser’”44. No está de más recordar que el pasaje de el concepto de la angustia en el que Kierkegaard expone esta concepción de la libertad atañe. no a la inversa. “la angustia no es una categoría de la nece43 44 45 46 47 Ibid. y sólo habla de esta forma porque la vocación no voca al invocado a engolfarse en las públicas habladurías del uno. sino el estar abandonado al estar entregado a sí mismo?”45 La voz de la conciencia es aquello a lo que el “ser ahí” accede cuando el habla del “uno” enmudece. sino a retroceder desde ellas a la silenciosidad del ‘poder ser’ existente. sino en que el ‘ser ahí’ singularizado en sí en su inhospitalidad es absolutamente único para sí mismo? ¿Qué le impide tan radicalmente al ‘ser ahí’ el hacer uso de la posibilidad de comprenderse mal y desconocerse. sucumbe la totalidad ordenada de los entes en los que el impreciso “poder ser” del existente parecería realizarse y. aquel que de esta manera “voca” en la invocación “es el ‘ser ahí’ que se angustia. Es este mismo enmudecer el que cobra para el “ser ahí” el carácter de lo siniestro. Por eso el concepto de la angustia es un concepto “intermediario”.43 Cuando la voz de la conciencia habla al “ser ahí”. antes de la caída en el pecado. Kierkegaard observaba ya. concepto de lo que no tiene concepto.126 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN pitalidad del ‘ser ahí’. El autor danés intenta demostrar aquí que hay ya angustia en el estado de inocencia.

lo siniestro de la voz. la posibilidad de la fe.48 Sin embargo. totalité et infini. espacio abandonado por ese otro que. La “ontologización” del fenómeno moral a la que aludíamos al comienzo se completa con una concepción del “sí mismo” en la que también éste se descubre. El originario “no estar en su casa” que delata esa experiencia nos habla justamente de una casa deshabitada. cit. op.49 La voz que resuena en la soledad de la angustia heideggeriana es una voz siniestra. el “sí mismo” se identifica de manera inmediata con su propio Ser. Por eso en el parágrafo consagrado al tema de “La cura y el ‘ser sí mismo’” se afirma que “el ser en el modo propio ‘sí mismo’ en cuanto silente. sino como el ser que el “ser ahí” es en cada caso. en la suspensión operada por la angustia. y sólo la infinitud de la desesperación —más que el mero descubrimiento del finito “ser en el mundo” en la angustia— lleva a la ética. en cambio. op.50 Cuando no experimenta la distancia de la desesperación. no ya como sujeto personal. es decir. la libertad de la que nos habla Kierkegaard es todavía la libertad del sujeto ético. En el “se puede” de la libertad kierkegaardiana coinciden la absoluta proximidad de lo que temo o de lo que deseo y la infinita distancia de lo que jamás llegaría a ser mío si no fuese por la mediación del otro. es precisamente porque la palabra demoníaca no está escrita ni prescrita: “lo demoníaco es lo súbito”. 50 Søren Kierkegaard. Por eso la angustia kierkegaardiana puede precipitarse en el abismo de la desesperación. en su acogida. según Lévinas. el angustioso enmudecimiento del habla del “uno” —habla que es más bien habladuría. . y esa identificación es lo siniestro. por más que esa libertad no sea la de elegir entre el bien y el mal (liberum arbitrium). Si lo demoníaco habla de manera inequívoca al angustiado y sólo a él. “me acoge en la Casa” y que. 48 Ibid. por un lazo acaso indisoluble. despojada de los signos del otro. El “poder ser” en sentido heideggeriano. parece estar ligado a la experiencia de lo siniestro de un modo mucho más íntimo.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 127 sidad. vol. el “ser ahí” que “se ha elegido a sí mismo” se limita a ser ahí. 49 Emmanuel Lévinas. puesto que se lo piensa como dimensión de la temporalidad y no como relación con lo eterno. sino que. sino la libertad sin más. es ya “la presencia discreta de lo Femenino”. expresión inhóspita de esa angustia que Kierkegaard llamaba con toda exactitud “lo demoníaco”. y “lo súbito no conoce ninguna ley”. 4 / el concepto de la angustia. En los términos de el ser y el tiempo. libertad que en su misma indeterminación deja abierta —sin apropiarse de ella y sin comprenderla— la posibilidad radical de elegir lo eterno. Skrifter. gerede— no implica el pasaje del “uno” impersonal al “yo” personal. pero tampoco lo es de la libertad”. cit.

en él. Pero ello sugiere que el existente debe poder retrotraerse a una Stimmung —estado de ánimo— que no es todavía su Stimme.128 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN justamente no dice ‘yo’. aquello que coloca al Dasein frente a esa nada más originaria y lo mantiene. una vez más. la perversión y el desvanecimiento de toda posibilidad de indicar inmediatamente (weisen) el lugar del lenguaje. / el ser y el tiempo. ella es. y el lenguaje anticipa siempre ya al Dasein. se quiere más originaria que la negatividad que Hegel. al comienzo de la fenomenología. notar el énfasis que recae sobre el “es” del “sí mismo”. op. 1991. la apertura del mundo que ella realiza es inseparable de una negatividad. Paris. que no es todavía “su” voz o la voz de aquel que dice “yo” frente a un “esto”. 52 Giorgio Agamben. Bourgois. cit. ha señalado este aspecto del problema: “el Dasein se encuentra en el lugar del lenguaje sin ser llevado a él por su propia voz. […] La experiencia negativa del Da. aquí. […] En conformidad con estas premisas plantea Heidegger en el parágrafo 58 de el ser y el tiempo el problema de una negatividad más original que el no de la dialéctica. le langage et la mort. basándose en otras referencias textuales. Todo sucede como si la única manera de pasar de la “habladuría” al “habla” consistiera en la posibilidad de acceder a un no-hablar anterior a la lengua.”52 51 Martin Heidegger. hallando en esa Stimmung. sino que ‘es’ en la silenciosidad del ente yecto que él puede ser propiamente”. . sino un abweisendes verweisen. y advertir que ese énfasis se produce en el silencio: el “sí mismo” en sentido propio no dice.51 Es preciso. para a partir de allí volver a fundar la posibilidad del lenguaje en algo que no es propiamente lenguaje articulado. una ‘expulsión repulsante’ que revela al ente ‘como absolutamente otro frente a la nada’. por ese hecho. sin embargo. sino que “es”. Sein und Zeit. en otras palabras. del tener-lugar del lenguaje que la Stimmung revela. porque éste se mantiene sin voz en el lugar del lenguaje. desalojado. […] La Stimmung de la angustia es. el lugar vacío que de antemano se le asigna como hablante. un puro poder-hablar en el que ningún “yo” dice “yo”. Giorgio Agamben. La Nichtung que aquí experimenta no es la aniquilación (vernichtung) o la simple negación (verneinung) del ente. ‘yo’. Un séminaire sur le lieu de la négativité. introduce a través del Diese de la certeza sensible. La Stimmung es la experiencia de que el lenguaje no es la Stimme del hombre y.

ceden su lugar a un Nirgends”. Martin Heidegger. en el caso de Heidegger. la ausencia de la indicación que permitiría no sólo orientarse. Ibid. No se trata. De manera correlativa. el sentido de la cura— queda establecida como tal. Esta última tesis es solidaria de una cierta interpretación del “advenir” —lo que podría llamarse el “futuro” en sentido propio— como el éxtasis a partir del cual la temporalidad —es decir. de aludir al “hecho” constatable de una muerte cualquiera —muerte que tal vez ha acaecido en el pasado o acaece ahora— sino de señalar que “la estructura 53 54 55 56 Ibid. / el ser y el tiempo. la facticidad y la caída.53 a un “en ninguna parte”.54 Es esa posibilidad la que demarca al “ser ahí” como un “ente yecto” en la silenciosidad de su “ser”: “En semejante ‘ser relativamente a su fin’ existe el ‘ser ahí’ total y propiamente como el ente que puede ser ‘yecto en la muerte’”55. Ibid. Sein und Zeit. 5. ¿Qué nombra. cit. sólo “es” tal —es decir. sino también señalar el sitio desde el que habla. . Lo que poco más arriba caracterizábamos como la falta de un lenguaje articulado más allá del silencio del poder-hablar. ir de un aquí hacia un allá y determinar (bestimmen) el lugar de los entes intramundanos a partir de la voz (Stimme) de aquel que habla.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 129 Agamben lee en la analítica heideggeriana de la angustia la exhaustiva descripción de una experiencia en la que “todos los shifters y en la que el ahí y el esto. existiendo como la irrebasable posibilidad del ‘no ser’”56. “el advenir propio y original es el ‘a sí’ (auf-sich-zu). a sí (auf sich). En la imposibilidad de decir ese lugar consiste justamente el ser “yecto” del “ser ahí”. se comprende aquí a partir de la ausencia del weisen. esa “silenciosidad del ente yecto” que el “ser ahí” “puede ser propiamente”? ¿Qué es. op. que no es sino unidad de la existencia. El “carácter de no” que afecta ontológicamente al “ser deudor” en tanto “ser fundamento” tiene su raíz en la extrema modalidad del “poder ser” que constituye la “posibilidad de la absoluta imposibilidad del ‘ser ahí’”. más allá del yo. eso con lo cual el “ser ahí” no puede no relacionarse? ¿Cuál es la relación en cuyo insondable silencio el “sí mismo” se limita a “ser”? ¿Es esa relación una relación con otro. pues. sólo “se temporacía” — a partir del advenir. eso que tampoco es un “esto”. “la irrebasable posibilidad de ‘no ser’”. La total unidad estructural de la cura. relación con lo inaccesible? Estas preguntas hallan respuesta en la analítica heideggeriana del “ser relativamente a la muerte”. el Da y el Diese.

la eternidad se avecina desde el futuro. Pero el “éxtasis” temporal correspondiente al “poder ser” es el advenir. quiere mantener a pesar de ello sus relaciones con el tiempo en el que el “ser ahí” comprende su ser. . Pero la analogía entre el incógnito de la eternidad y el incógnito de la muerte se rompe justamente cuando se recuerda que. entonces “ser relativamente a” la muerte es ser en relación a aquello que siempre ha estado ahí como posibilidad de este ente capaz de morir. op. “el advenir propio que temporacía primariamente la temporalidad que constituye el sentido del ‘precursor estado de resuelto’. estaba ahí ya “en el comienzo”. Skrifter. las vestiduras de las que se recubre la eternidad para poder manifestarse son las exiguas vestiduras de un hombre semidesnudo y herido por las flechas del 57 Ibid. vol. en sentido estricto. / el ser y el tiempo. 58 Søren Kierkegaard. se desemboza […] él mismo como finito”.59 El advenir no es finito porque el tiempo. Siempre ha estado ahí. hoy o mañana. pero no puede habitar entre los hombres sino bajo la vestidura de un siervo. sino porque en él y desde siempre se oculta la posibilidad más propia de este ente que. op. 4 / el concepto de la angustia. del mismo modo que aquel que viene a salvar a los hombres se vacía de divinidad y se reviste de harapos. es también poder morir ahora y haber podido morir desde el comienzo de la vida. inconmensurable con la vida. Para el hombre kierkegaardiano.130 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ontológico-existenciaria de la muerte” es la estructura de una posibilidad de ser. disfrazada de futuro. sobre el trasfondo de la unidad estructural de la cura. La primacía así afirmada del advenir guarda una innegable familiaridad con otro de los motivos kierkegaardianos desarrollados en el concepto de la angustia. La misma metáfora podría aplicarse para señalar que el advenir es. existe como un ser transido de “no ser”. Sein und Zeit. e incluso el “‘poder ser’ más peculiar” del “ser ahí”. Si el imperio de la muerte se disimula en su propio carácter de acaecer venidero. Allí donde Kierkegaard dice que “el futuro es en cierto sentido la totalidad de la que el pasado no es más que una parte”. cit. cit. 59 Martin Heidegger. otra manera de expresar esta idea es recordar que. deba llegar a su fin. en el marco del pensamiento cristiano. algo así como el incógnito en el que la muerte. y que “lo futuro es el incógnito en que lo eterno. “poder ser” en relación a la muerte que. para el autor de el ser y el tiempo. en Heidegger.58 Heidegger hace que el peso de esa totalidad recaiga sobre el “ser ahí” como el ser que no puede dejar de hacerse cargo de la posibilidad de no-ser.57 “Ser ahí” como totalidad es poder-morir. inconmensurablemente con lo temporal. quiere mantener a pesar de ello sus relaciones con el tiempo”.

7. Madrid. Skrifter.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 131 tiempo. cit. 5. sino también un “entre” en el que la palabra de otro halla resonancia. Skrifter. Mantenemos aquí la inicial mayúscula en el vocablo “otro”. cit. / tres discursos sobre circunstancias supuestas. o puede enseñarnos. 4. puesto que la diferencia. 1997). Creer. vol. compara la posibilidad de hablar con la posibilidad de una traducción de la propia voz en una lengua que no es la del yo: 60 Søren Kierkegaard. ha de ser responsabilidad del hombre mismo? (Søren Kierkegaard. vol. Es cierto que de esta manera la teoría kierkegaardiana de la subjetividad no se priva de un cierto retorno a la onto-teo-logía. que en el danés de la época de Kierkegaard denota simplemente que se trata de un sustantivo. sino en lo que se debe a sí mismo o en aquello que le ha hecho culpable. su relación es un infinito estar interesado”. fórmula que contiene en sí misma la afirmación del pecado: “que Dios haya de ser absolutamente diferente del hombre no puede tener su fundamento en lo que el hombre debe a Dios (pues desde ese punto de vista está emparentado con él). vol. 61 Incluso en los pasajes en los que habla de la muerte. ese “otro” no está solamente “frente” al sujeto a la manera de los entes “ante los ojos” sino que se aparece —con una violencia comparable a la de la muerte— en medio del camino trazado por el “poder ser” del existente. En este punto. no es preciso ceder al poder de fascinación de una cierta estética cristiana —la del dolor meramente representado— para comprender lo esencial: esas vestiduras y esas heridas son las del otro. no es simplemente aceptar una doctrina. Skrifter. o Un poco de filosofía. “El objeto de la fe”. Madrid. es decir. el sentido del contexto autoriza a pensar que el “objeto de la fe” es precisamente el otro con respecto a todos y a cada uno de los individuos. / migajas filosóficas. 62 Søren Kierkegaard. Pese a que este término. op. Skrifter. En un texto firmado con el mismo pseudónimo ( Johannes Climacus). corresponde tanto a “otro” como a un “otro” cualquiera. sino admitir un hecho. op. Kierkegaard mismo. en un pasaje cuya filiación religiosa no puede ocultarse. el hecho de que el “maestro” que trae la doctrina está ahí. Kierkegaard sostiene que la relación del individuo con esa “realidad de otro” constituye la más absoluta ruptura de la identificación del “sí mismo” con una modalidad del “ser”: la existencia no es esse sino inter-esse62. 7.61 Y su estar ahí consiste en manifestarse como Verbo. cit: “El objeto de la fe es la realidad de otro. op. En rigor. cit. Kierkegaard había declarado que Dios es lo “absolutamente diferente del hombre”. como palabra dirigida al individuo. Mucho antes de la crítica de Heidegger a la onto-teo-logía. lo que no sabíamos. op. dice uno de los pseudónimos de Kierkegaard. . “es la realidad de otro”60. El pensamiento de la muerte nos enseña. Søren Kierkegaard. desde el punto de vista gramatical. no sólo un “interés” en la propia salvación. vol. 2010). Trotta. Pero el logos de la existencia no es ya la palabra que dice y piensa el ser sino la palabra en la que el individuo puede traducirse: palabra que es siempre palabra de otro. entonces la diferencia? ¿Dónde sino en el pecado. la absoluta. mucho antes de la crítica de Lévinas a la ontología del “ser ahí”. Trotta. Kierkegaard no deja de incurrir en la temeridad poética de compararla también con un “maestro de seriedad” (cf. ¿Dónde está.

Si hablando. op. porque el trazo de la temporalidad no viene a colocar al “ser deudor” en una relación unívoca con su “poder ser”.64 Pero la suspensión de una mediación no es lo mismo que la inhóspita no-mediación en la que la voz silente de la conciencia permitiría al “ser ahí” comprender su propio “poder ser”. en ello reside la indigencia y la angustia. sin embargo.63 “Lo general” —la ley del lenguaje o el lenguaje como Ley— designa aquí la mediación ética que Abraham. He aquí lo que el autor de temor y temblor llama la posibilidad de una “suspensión teleológica de lo ético”. y. pero hay algo que no puede decir. y que en ese abismo anida la sospecha de la eternidad. el existente no descubre la indivisibilidad puramente temporal del “ahora” sino la relación indiscernible entre el tiempo y algo que. Skrifter. cit. ibid. Suspendida. . Cf.. La 63 64 65 66 Id. por más que hable sin parar noche y día.132 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN “Abraham calla —pero es que no puede hablar. sería preciso afirmar que entre el “ser deudor” y el “poder ser” —entre aquello que ahora convendría llamar la experiencia de la falta y la experiencia efectiva de la libertad— se ha abierto un abismo en el que se instala la angustia del pecado. Kierkegaard. Por algo sugiere Kierkegaard que la angustia es el instante en la vida del individuo. decirlo de manera tal que otro lo comprenda. entonces no habla. es ella la que habla en silencio —o como escritura— cuando no hablo. en efecto. Ese es el caso de Abraham.66 En el instante de esta angustia. En eso consiste la angustia de Abraham. Cf. 4. angustia que no juega con el espejismo ontológico de un “mundo en cuanto tal” y de un puro “ser en el mundo”. La Stimmung de la angustia de Abraham es infinitamente más profunda. ibid / el concepto de la angustia. Su “objeto” es “la realidad de otro”. entonces no hablo. quiere interrumpirlo. cit. no puedo hacerme entender. ibid. en el tiempo. angustia que no es la demoníaca angustia del “sí mismo” en la Casa vacía del lenguaje. sino experiencia de la infinitud de lo finito. vol. La experiencia de dicha relación no es exactamente experiencia de la finitud. desde luego. resiste e impugna. en el lenguaje del cristianismo. la ética sigue hablando en silencio. Lo que el discurso tiene de aliviador es que me traduce en lo general”. op. Puede decirlo todo. porque la voz de ninguna conciencia le presta sentido. si no puede decirlo. Aun cuando en este caso fuese posible mantener las nociones formales utilizadas por Heidegger. Cf. la llama “fe”. precisamente porque ninguna Stimme la resuelve.65 y que el instante no es un átomo del tiempo sino un átomo de la eternidad. en su silencio.

más allá de lo pensable. del mismo modo que el “ser ahí” es para Heidegger un ser relativamente a la muerte. que el tiempo pueda pensarse como espera. Mientras que la finitud del “ser ahí” sería todavía la nota característica de una existencia “en cada caso mía”. a-Dios. no su ser finito. la Stimmung del temor ante la muerte del otro. La de-formalización de la responsabilidad y de la deuda exige. según esto. las cenizas y el polvo que soy son las cenizas y el polvo a los 67 Cf.68 Tampoco en este caso se trata de pensar la finitud a partir del ser en relación a la muerte. 69 Ibid. Y no es casual que un cierto “Dios” deba inscribirse todavía en ese pensamiento que. Sería preciso retomar la lectura de la obra de Lévinas para comprender de qué manera la “fe” kierkegaardiana puede articularse a una filosofía de la responsabilidad que no coincide en modo alguno con el ser-responsable descubierto en la voz de la conciencia. en un existir relativamente a la realidad de ese otro. a partir del futuro que es el incógnito de la eternidad. acepta el desafío de comprender algo así como el “existir relativamente a” él: “Espera paciente. como la muerte. op. Abraham está horrorizado por la muerte de los otros y toma la responsabilidad de interceder. cit. Espera sin el o lo esperado. por el contrario. la mort et le temps. Y es entonces cuando dice: ‘Yo mismo soy ceniza y polvo’. op. Como en el pasaje bíblico (Génesis 18.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 133 fe consiste. Que el “otro” —nombrado mediante este término que parece designar sin más la existencia del “Dios-en-el-tiempo”—67 se avecine. . sino su naturaleza de ceniza y polvo. Lo mueve. el vínculo entre lo Infinito y el temor de la muerte: “La relación con lo Infinito es la responsabilidad de un mortal para con otro mortal. Dieu. ibid / migajas filosóficas. de un habla que debería primero desdecir o acallar las habladurías del “uno” para sólo entonces recuperar el silencio de su voz originaria. En ese temor puede enunciar. sino de interrogar. 68 Emmanuel Lévinas.”69 Aquello que “llama” a Abraham a la responsabilidad no es una modalidad del habla. implica que la fe es la forma suprema de la espera. cit. en efecto. espera de lo que no puede ser término y que siempre reconduce de ‘lo otro’ al otro (de l’autre à autrui)”.23ss) en el que Abraham intercede por Sodoma. tiempo como a-Dios. sin identificar al “otro” con un determinado avatar histórico de la eternidad — “lo otro” con respecto al tiempo—. Paciencia y resistencia de la desmesura.

patencia de lo inaccesible? Si el Abraham evocado por Lévinas es el mismo que. Cabe preguntar. Desde el momento en que el ángel sujeta el brazo de Abraham —y ha estado sujetándolo por siglos— el silencioso “es” del “sí mismo” se quiebra y. Es ese temor ante una muerte que no es la mía el que me lleva de vuelta de “lo otro” —réplica dialéctica de lo Mismo— al otro ser humano. “Yo”. En el límite entre la ontología y la ética. Donner la mort. toda relación con el otro tiene la forma de un advenir que no se confunde con mi “poder ser”. el rostro del otro lleva la marca de su infinita distancia. El ángel cumple un designio que la voz de la conciencia no puede siquiera proponerse: transforma la silenciosa palabra del Ser en un lenguaje que es siempre el del otro. La voz inequívoca que había ordenado el sacrificio cede su paso al temor escrito en el rostro de Isaac. ajena a mi mundo y cuya historia va más allá de mi tiempo. sin embargo. Pero esta paradoja no es sino la de la subjetividad. de manera que. recibe el nombre de “padre de la fe”. legible —escritura que es para Abaraham una Ley que él mismo no puede cumplir. no por la invocación de una conciencia. vuelve a revelarse como otro. tal como se revela en el temor a una muerte ajena. en la violencia de la proximidad. tan pronto como se quiebra. sin embargo. sin embargo. Pero entonces el otro. En algún sentido. 70 Jacques Derrida.134 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN que el otro retorna en la muerte. La intercesión del ángel se produce en el instante de la angustia cuando ésta. realidad invisible y. más allá de revelar un ser en el mundo. ¿No contiene la muerte del prójimo el enigma de un “retorno” del otro al otro? ¿No es su muerte un dejar de estar próximo para volverse inaccesible. la irrupción de este “yo” coincide con el acontecimiento en el que —para expresarlo ahora con una frase que Derrida repite en un contexto análogo— “tout autre est tout autre” 70: todo otro es totalmente otro. transforma el temor en espera. La lógica del “temor” de Abraham es la lógica de la indiscernibilidad: “su” temor es el de Isaac. puesto que cumplirla sería dejar de estar ante ella? En el relato bíblico. ¿no es la responsabilidad de Abraham también una fe cuyo objeto es “la realidad de otro”. Abraham alza el cuchillo para sacrificar a Isaac y es detenido. hay alguien que dice “yo”. sino por un ángel. La libertad que se entendía a sí misma como obediencia es ahora la justicia de la responsabilidad. en temor y temblor. . Isaac ha sido siempre ya sacrificado y salvado en y por el sacrificio. se dice sólo en una lengua impropia. cada otro es otro. op. cit. si este reenvío de “lo otro” al otro como prójimo no es más bien el establecimiento de una brecha en el seno de la alteridad.

Basch. parque chacabuco (2004). Álbum (2001). alles Ding (2007). (2009). Una construcción. cinco retratos (2010). otras versiones del humor (2008). Ha publicado. tres estudios (Dante-baudelaire-eliot) (2001).Noticia De loS aUtoreS Carlos A. los libros Seis estudios girrianos (1993). Ha publicado. acto y repetición. Eduardo Carbajal. Una lectura de “el Seminario sobre la carta robada de J. los libros césar aira. escritura del psicoanálisis. Ha publicado los libros de ensayo Sujeto. John Donne: poesía sacra (versión y estudio. Proyectó y realizó el posfacio de tercera fábrica / érase una vez de Viktor Shklovski (2011). Una introducción a lacan (1984). ordenó y acompañó con un ensayo lata peinada de Ricardo Zelarayán (2008). Fue editora de Santiago Arcos y codirige dos colecciones en Letranómada donde prologó Zettel de Héctor Libertella (2009) . Sergio Cueto. fronteras del psicoanálisis en el decir filosófico en colaboración con Raúl Yafar (1997). Kafka. Colaborador permanente de la revista conjetural. el realismo y sus extremos (1999). Es profesor de Literaturas Europeas en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Es psicoanalista. 1996). y el desvío de la letra. Es psicoanalista y ensayista. entre otros. Trabaja en las cátedras de Teoría Literaria III y Literaturas Eslavas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Laura Estrin. Es docente y escritora. en coautoría con Rinty D’Angelo y Alberto Marchilli. Escribió. versiones del humor (1999). y los libros de poemas lenguas perdidas (2006) y en medio de la noche (2009). a maroma (2010). lacan” (2001). entre otros. Integra el comité de redacción de la revista redes de la letra. miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de Ensayo y Crítica del Psicoanálisis.

Ha publicado los libros lo que el psicoanálisis nos enseña (1983). Es psicoanalista. Jorge Jinkis. Sitio. ensayista y docente universitario. Fundó y dirigió durante diez años el Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario y actualmente dirige el boletín de dicho Centro.136 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN y prepara unas conversaciones con Néstor Sánchez. Ha publicado. la acción analítica (1993) e indagaciones (2010). Una posibilidad de vida. Es docente de Filosofía y Estética en esta última casa de altos estudios. Tiene inédito un libro sobre literatura rusa. otra vuelta al giro autobiográfico (2011). Es psicoanalista y ensayista. la conversación infinita (2001). conjetural y Diatribas. Es autor de diversos ensayos sobre el pensamiento filosófico moderno y contemporáneo así como sobre la expresión de éste en la literatura. Dinamarca y España. Es licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Rosario y Doctor en Teología por la Universidad de Copenhague. Participó de la creación de las siguientes publicaciones: cuadernos Sigmund freud. escrituras íntimas (2006). Participó en las revistas literal. Es profesor titular y dirige actualmente la Maestría en Psicoanálisis de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario. donde ha obtenido su doctorado. Ha . Ni muerto has perdido tu nombre (2002). Alberto Giordano. Diatribas y conjetural. epitafios: el derecho a la muerte escrita (2005). entre otros. Es escritor y psicoanalista. Carlos Kuri. entre otros libros el frasquito (1973). en el corazón de junio (Premio Boris Vian. los libros manuel puig. Sitio. De borges a piglia (2005). la rueda de virgilio (1989). cuadernos de psicoanálisis. Traductor y co-editor de escritos de Søren Kierkegaard (1999-2011). Ha publicado. 1993). cuadernos de psicoanálisis. Hotel edén (1999). investigador de CoNICET y docente universitario. modos del ensayo. el peletero (2007) y los muertos no mienten (2009). villa (1995). Darío González. Ha sido profesor invitado en distintas universidades del país y del extranjero. Es ensayista. la ficción calculada (1998). Ha participado en proyectos de investigación en Argentina. el giro autobiográfico de la literatura argentina actual (2008) y vida y obra. Luis Gusman. De nobles y bastardos (2000).

New York. Tradujo a Michaux. Diderot. la música límite (3a. los libros ensayo de las razones (en colaboración con J. Bataille. Fue docente de la carrera y del posgrado de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Diana Sperling. Agamben. cursos y conferencias en distintas instituciones del país y el exterior. Algunos de sus escritos aparecieron en la revista argentina de psicología. la división del día (2008). Señas particulares (1983). entre otros libros. 2007). ed. Es filósofa. entre ellos: poemas sentimentales (2005). Una introducción (2011). Ponge. la metafísica del espejo (1991). Luzi. Es psicoanalista. . Héroes (2009) y la chica del volcán (2010). Coordinó el Equipo Asistencial del Servicio Paz y Justicia (Derechos Humanos). piazzolla. Pavese. el presente. además de numerosos artículos sobre temas de su especialidad en revistas nacionales y extranjeras. Del deseo (2001) y filosofía de cámara (2008). Ha publicado. y de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires. escritora y docente. Catulo. lo originario y lo primario: una diferencia clínica (2010). Actualmente es docente de la Maestría en Psicoanálisis (Universidad Nacional de Rosario) y de Psicología Clínica en instituciones y comunidad. Quignard. excursiones (2006). Buenos Aires. Ha publicado una docena de libros de poemas. en la revista de psicoanálisis de la UBA y en las revistas literarias apofántica y amsterdam Sur. el cuenco de plata. Ha publicado. Marteau y Métraux. Está próximo a aparecer su libro Dificultades de la práctica del psicoanálisis. mundo (2003). Isabel Steinberg. estética de lo pulsional (lazo y exclusión entre psicoanálisis y arte) (2008). des Forêts. Es profesor de Estética y Crítica Literaria en la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del CoNICET. B. genealogía del odio (1995). poesía argentina y otras lecturas (2008) y bataille. Bonnefoy. en colaboración con Liliana Baños. Silvio Mattoni. Ha publicado el libro de ensayos el malestar y la traición (1995).NOTICIA DE LOS AUTORES 137 sido profesor invitado en distintas universidades (México. Curitiba). el descuido (2007). Duras. la identificación. literatura. Ritvo) (1998). entre otros. poesía.. Mar del Plata. entre otros. Como profesora invitada dictó seminarios. Los ensayos: Koré (2000). en las revistas conjetural y Kaos.

138 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

...... Carlos Kuri: Efecto Ritvo...................... políticas de su genealogía.............. Alberto Giordano: El desierto en la intimidad........................................... Darío González: Silencio del ser y lenguaje del otro . humor de lectura....................................... Ritvo ............................ Ritvo .............................................................. Historia y narración en un libro de Juan B.... Diana Sperling: La palabra del padre................. Jorge Jinkis: Una carta.................... Sobre el Diario de Juan B................................................ restos de la cultura de Juan B........................... Basch: El duelo................................... Fragmentos de un retrato ................................................ Noticia de los autores ........ Silvio Mattoni: El poeta y su crítico ........................................ Carlos A.............................. Isabel Steinberg: Del padre....................................íNDice Noticia preliminar ......................... Ritvo .................. Ritvo........ Sergio Cueto: Juan B................................... Luis Gusman: La biblioteca como campamento ......................................................... Laura Estrin: Notas a formas de la sensibilidad........... 5 7 13 25 31 37 41 55 63 71 87 91 109 135 ........................... Eduardo Carbajal: El vértigo de la filosofía ............ el padre de la palabra ...........................

.140 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Este libro se terminó de imprimir en Imprenta Nuevo Offset. en el mes de octubre de 2011. Buenos Aires.