Una poética de la interrupción
Ensayos para Juan B. Ritvo

Alberto Giordano (ed.)

Alberto Giordano II. 2011..Provincia de Santa Fe e-mail: agiordano@arnet. CDD 150.1a ed.Rosario : Ediciones Paradoxa.Rosario .com. . Alberto Giordano.] . 2011 Viamonte 1358 2000 . comp..195 Fecha de catalogación: 29/09/2011 Diseño: Marta Pereyra Ediciones Paradoxa. Psicoanálisis.Una poética de la interrupción. compilado por Alberto Giordano. Ritvo / Alberto Giordano . I. . Ensayos para Juan B. 21x15 cm. [et. .al.ar ISBN 978-987-27432-0-8 . ISBN 978-987-27432-0-8 1. 140 p.

cuando empezamos a imitar sus gestos y sus fórmulas en nuestras impostaciones docentes. durante meses. el encadenamiento de las lecturas. había tenido lugar: la del coordinador en maestro. Entre tanto. recalamos en Blanchot. La presión que ejercían los temas sobre nuestro rudimentario horizonte. de ahí en más. ingresamos a uno de los grupos de estudio que coordinaba Juan B. el de repetición y diferencia y la deslumbrante lógica del sentido. por De la gramatología. Las primeras conversaciones sobre el espacio literario resultaron iniciáticas (lo autobiográfico propende al énfasis). otra metamorfosis. algo de lo que nos habíamos apropiado. también módica pero irreversible. que habrá querido desplazarnos hacia terrenos que sentía más propios. Koyré). aunque estuviésemos lejos de dominarlo. a mediados de 1982. porque el primero en llegar había sido Gustavo Caponi. nos enfrentaron un día con la pregunta por la cosa. y después de atravesar el mejor Deleuze. La publicación de este libro a casi treinta años de aquel encuentro propiciatorio es un regalo colectivo dedicado a celebrar el talento y la idiosincrasia de un . La apuesta a una lógica de lo suplementario organizó. acaso porque presentíamos que desentrañar esa paradoja nos franquearía el acceso a otros niveles de complejidad). Comenzamos con lecturas epistemológicas (Bachelard. que con el tiempo se convirtió en una autoridad en el campo de la Filosofía de la Biología. y la astucia del coordinador.Noticia prelimiNar Después de errar durante dos años en busca de alguien que nos explicase por qué se podía hablar de la autonomía del significante respecto del significado (era todo lo que queríamos saber. La imposibilidad de lo real dejaba de ser un cliché seductor (¡lo habíamos escuchado tantas veces!) para convertirse en una preocupación casi íntima. Estoy seguro que fue recitando “las dos versiones de lo imaginario” cuando algunos nos convertimos en lo que más tarde elegimos ser: críticos literarios de ascendencia filosófica con vocación de ensayistas. en todo caso. Ritvo. Cavaillès. Pasamos por “Freud y la escena de la escritura”.

incluso en las más oblicuas se puede leer la incidencia de inclinaciones afectivas. o en diálogo con los escritos de Ritvo. La consigna era amplia: escribir sobre. demasiado solemnes. G. A.6 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN colega que admiramos y un amigo de extraña fidelidad —en su continuo ausentarse. por eso cada uno de los convocados le dio a su intervención la forma que encontró más conveniente. Ellos suscribirán. o a partir de. . acaso sin reservas. No quisimos abandonarnos a las formalidades. Lo pudimos armar y envolver gracias a la colaboración generosa y entusiasta de otros amigos y colegas que también supieron encontrarse con Ritvo en circunstancias memorables. nuestro deseo de que el libro valga como elogio (pero también como alegato a favor) de las virtudes irritantes de una poética del ensayo que siempre está ajustando cuentas con las estrecheces de un campo que se dice intelectual (nada tan cómodo como la reducción a jerga de un concepto inaplicable) para mejor responder a los intereses del mercado de bienes y prestigio. del homenaje. siempre nos queda a mano. El lector advertirá que no hubo respuestas de compromiso.

inadvertidamente. desde entonces. si la palabra “estética” designa límites semánticos de un dominio. sin necesidad de tenerlo presente.UNa carta JoRGE JINKIS Buenos Aires. cierto trato recíproco. Hace años —ahora ya son muchos— te propuse un intercambio que fui el primero en no cumplir. como quien duda si se trata de acoger un gesto amistoso o tiene que devolver un golpe inesperado. no encuentra razones para detenerse ante nada que se presente como saber. En un sentido. Pero también es cierto que la interpretación psicoanalítica. es improcedente construir desde el psicoanálisis algo que funcione como un marco para cualquier otra práctica intelectual. algo que no necesariamente sucede cuando estamos en presencia. como extrañamente se dice. es decir. habría sido el marco de una posible discusión que quizás podíamos llevar adelante. Eso se debe a la torpeza de mi expresión. . Una carta sostiene una distancia pero también pone en primer plano. lo estemos haciendo callados. al destinatario. uno lleva a cuestas. permite que. 2010. en las antípodas de la hermenéutica. Querido Juan: Finjo una carta. las marcas que provienen de esa práctica que es la nuestra. Y cada vez encuentro una mirada interrogativa. 15 de febrero. como la estética o el erotismo. al menos para quien la escribe. aunque tengan límites borrosos. y no sólo en el sentido de “aplicar” algún saber a campos constituidos por una tradición preexistente. interrumpida antes de iniciarse. Esa iniciativa fracasada. Más de una vez dije que lo que escribías podría tal vez pensarse como el proyecto de construcción de una estética cuyo suelo sería el psicoanálisis. Menos todavía. Y en esa marcha. Discutir un asunto que nos importa y que fuera una manera privilegiada de hablar. manera que no me disgusta. en la revista. Tenía la idea de que una correspondencia. cierta proporción.

cuando nos disponemos al encuentro con el complemento… sigue: “que termina por ser distinto” (ruina del encuentro) y la frase no deja de agregar “suplementario”. lo hace obligatorio. por ejemplo. no siempre complementa. Y la prisa por seguir. Quisiera apoyarme en este breve fragmento para esbozar algunas observaciones. sólo a veces. elijamos un ejemplo. Que se pueda reencontrar algo que es otra cosa parece un despropósito que no se disuelve en paradoja. y como ese es el modo privilegiado por el psicoanálisis de situar la inscripción de lo singular. y quizás sí. a veces pudre. Se separa excluyendo. Se distinguen dos palabras que no tienen asegurada su diferencia en la lengua corriente. a veces reemplaza. Lo que en mi expresión parece referirse a un proyecto teórico o conceptual. Lo que une arruina la identidad. como ocurre con los suplementos literarios. nacido y luego presente en la construcción de algunas nociones del psicoanálisis. si hablamos de la suma de ángulos. ahora. lo que separa permite vivir en la diferencia consigo mismo. sino la determinación de no aclarar el valor para no ir en detrimento de la extensión. como la identificación: aunque el uso señala con esa palabra un cierto apego. pero referidos a elementos muy determinados. fusión o confusión con el objeto.8 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Quizás se trata de un equívoco. Borrar es entonces separar. entonces. anulando. No subrayo la polivalencia. a veces anexiona. es también la designación inevitablemente precaria e incorrecta de una forma de argumentar. Como estas palabras vienen a cuento de “lo que perdura en tanto borrado” y precisamente por esa borradura. “complemento” y “suplemento” remiten de modo un poco impreciso al uso que podrían tener en la teoría de los conjuntos. pero también preservando. Tres planos que me apuro en volver a mezclar. Lo que suple. es también una manera de perderlo y separarse de él. Tomo como caso una frase tuya: “(…) borrar las huellas es un modo de la perduración: lo borrado perdura en tanto borrado”. se podría hacerlo respecto de cualquier palabra. Y ocurre que este movimiento “lógico-retórico”. aunque sí en ámbitos muy específicos. y es también mi manera de hablar de tu escritura. siempre alejándose y en esa progresiva distancia se reencuentra con “otra cosa”. estas mismas formulaciones se podrían predicar de algunas nociones. Se podría entender el complemento por referencia a la función sintáctica que a veces. Un punto que la costumbre llama “seguido” detiene la frase pero anuncia —por eso se llama seguido— la continuación: “Es cierto pero también emerge el aspecto complementario”. se trata de eso. distinguiendo. pero ahora vaciado de su referencia pragmática o semántica . Es cierto que en el campo de la práctica analítica.

Allí. aunque no se reduce a una alcantarilla. el nombre ya degradado de “cultura”. ¿Qué es la detención? El valor fetichístico de cualquier cosa que sufre esa retención dolorosa. arruinará los términos de la disyunción y el modo congelado de su enfrentamiento. si la finitud es un límite provisorio y fracasado de una infinitud que se escapa. muchas veces. Llamemos a eso un “esquema” (luego corrijo el aire kantiano. Hay que preservar el conflicto. puede operar en muchos otros ámbitos y registros. que también era una fiesta. Es un campo de lucha. La palabra “agónico” acude una y otra vez en tus análisis. Más bien sospecho que te dejás llevar. en la realidad compartida. ¿En qué reside ese pretendido procedimiento? Se trata de una . ya estropeada. que sos llevado por una diablura del estilo. pero bajo el modo de una palabra crítica. palabra que tal vez exagera su carácter facticio pero que no lo reduce al valor de un recurso. que te lleva. el intervalo. Te adjudicaste esa tarea. o una posición subjetiva… Si lo que separa une. La promesa aludida no es de armonía o felicidad. hay que deshacerse del malestar que provoca no encontrarte en ninguno de los dos lugares del conflicto que. es tu modo de enfrentar cierto patetismo moral de algunas instituciones. o una teoría. de la síntesis. ¿Cómo ocuparse de ello y no reproducir esas detenciones del movimiento? Estableciendo. No son iguales los dos “algos”. El campo expuesto a la exploración de esos dolores tiene. Lo que llamé “esquema” tiene la apariencia de un procedimiento.U N A C A RTA 9 “originaria” y a la vez conservando esa matriz. podría ser un acontecimiento histórico. particularmente en la lectura de la filosofía y en la literatura. tu discurso apunta a la detención como síntoma. La agonía. se revela como una trampa del pensamiento. en esa inmixión de discursos. un antagonismo enceguecido. en cobardías evasivas. la pulcritud universitaria y la prepotencia periodística. una falsa oposición. pero muchas veces negada en el reconocimiento vacuo y sin consecuencias. los nombres de autor se deflexionan en ismos partidarios y en objetores militantes. una grieta que arruina la composición y también la armonía. una falla por la que se despeña la posibilidad. Lo que puede estar apuntado por la borradura no es sólo un significante (llamado reprimido). el segundo abre a lo desconocido y tiene el valor de una promesa. Algo agoniza y a último momento algo se salva y permite seguir. es la promesa de que la grieta. aunque amo a ese filósofo sin gestos de quien Freud llegó a creer que continuaba su obra: sólo deploro que el imperativo universal no pueda con la singularidad). en el enfrentamiento de lo que se complementa o suplementa. si la continuidad está permitida por lo discontinuo. en formas hipócritas del respeto. Para alcanzarlo (pero “alcanzar” es perderse) y acompañarte.

Pero aun así. En medio de este bazar de objetos teóricos. La escritura es un teatro que acoge lo insólito. Las palabras y las ideas se ponen a actuar. las tachaduras. polémica. cualquier vestigio. Es un rito que trata de capturar alguna fugacidad inatrapable: “… que reúne sin reunir lo que escapa para siempre a toda reunión”: la eternidad con el instante. primero. los excedentes. parece estar tentada de abandonarse a la expansión literaria y a la vez le pone límites. la disposición. filosófica. quizás es la palabra que no encontraba cuando digo “estética”. ese dejarse llevar mórbido y a la vez violento. cachuzos y lujosos. por una especie de mímesis. tiene un momento de suspensión. lo extraño. brillan los conjuntos vacíos. cualquier huella. la excepción. Se trata de un eco. una cierta sensibilidad. un lugar de representación (adivino tu objeción) del conflicto. las diferencias irreductibles. romántico. didáctica. Y que hay que contra-decir. y agregaría. analítica. “¿Cómo evitar pensar que toda borradura. La cuestión resulta ser el modo de encarar la cuestión. el objeto perdido. de un trato. una poética hecha de estas cosas. las fracturas y quiebres. que despierta al más mínimo roce con alguna cláusula de clausura. se convierte en el escenario de la realidad a la que sustituye. que no es sentimental. como le ocurre al famoso aprendiz de hechicero de Lévi-Strauss. y si me está permitido hacer un uso popular y nada estricto de categorías reverenciadas por las historias de las culturas. Funciona entonces una especie de radar susceptible de recibir la resonancia de una definición terminante. llámese literaria. del cierre de una puerta. más allá de su ambición cognoscitiva. Una poética sí. de una boca. de incertidumbre sobre cuál sea el sitio y la articulación que habrá de concluir un proceso?” Las armas son confiadas a la escritura. la ley cíclica con la singularidad excepcional. una especie de sortilegio que se inventa a sí mismo como símbolo del efecto que busca lograr. sólo que la cuestión que se juega en la realidad de referencia explícita. La tentación. encuentro siempre —el tema pasa a veces a segundo plano— el despliegue exuberante de valores que ubicaría como los de un expresionismo. al campo pulsional donde se despliega la escritura. la repetición con el apocalipsis. deberá ser trasladada. Está.10 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN estrategia de suspensión. es el procedimiento mágico que. narrativa. máscaras con las que se visten nuestros más desconocidos e íntimos límites. de un libro. de interrupción del desenlace. y ella. de un asunto que concluye en una resolución forzada. en el lugar de recepción de la señal: es algo que podés reconocer como propio. el abandono. generosidad involuntaria del ánimo íntimo del apartado que se . la entrega. quisquillosa. y allí estás.

es cortar alguna continuidad de cualquier tipo. el personaje. indica que la cosa no está concluida. no estoy seguro. nombre que quizás proviene de tu aprecio por la obra de Benjamin. las continuas correcciones. Se permitió montar una escritura entramada en las escrituras de otros. pertenecen a la palabra crítica. Todas estas palabras. preso de una inquietud. espontáneo y casual. término sobre el que no me extiendo aquí pero que no abandono sin antes indicar que tiene un valor nada desdeñable en la actividad teatral: es por imposición empírica. se introduce cuando las cosas ya comenzaron y se sitúa lejos del final. a pesar de nuestra distintas proveniencias. ¿Me extralimito. que se me une inevitablemente al nombre de Blanchot. proviene de sus escritos juveniles: “La . y se puede recordar que el uso de “interrumpir” incluye esa circunstancia de permitir que una palabra se cruce en el camino de otras. anterior al estreno y a la última función. no sólo para permitir que se oigan sus voces. Tengo entonces que aclarar que interrumpir no es detener. interrupción. Y cuando se apela al participio pasado. Después de Kant. ensayo. pero no puede impedir que lo delate la campana que suena a su paso (y ¿qué otra cosa podría esperar un leproso?). De nuevo: para sustraerte de donde se te creería encontrar. junta trozos heteróclitos y restos de grandes construcciones y los deja amontonados. exagero y me equivoco de nuevo? ¿Cada vez que me corrijo me equivoco de otra manera? Tal vez te imito. Esto me recuerda los “intentos frustrados” de Masotta escribiendo sobre Arlt. aparece sustituido por “actitud ensayística”. Lo llamás “ensayo de interrupción”. como la cola de un tornado. Así. En algun lugar Michel Leiris anota esta frase de Marx que. Puede ser un exabrupto. no que falta conclusión. que podría inmovilizarse en un género. el término “ensayo”. retroversiones y pliegues dentro de una franja angosta bordeada de grandes corrientes de aire. también para alojar en ella su silencio y su palabra. A la palabra “suspensión” habría que agregar otras. los innumerables prólogos. rectificaciones. no eterniza a los autores pero se encuentra con el valor de ruptura de sus obras. Es tan sólo una imagen. la transmite sin cuidados y (lamentablemente) sin peligro de contagio. No repetiré tantas cosas dichas en tantas ocasiones sobre uno u otro rasgo del “ensayo”. así. en ese sentido es un modelo. Marx usó esa misma palabra con una frecuencia de la que no sé si se pudieron hacer cargo sus lectores.U N A C A RTA 11 viste con los disfraces de una sociabilidad cosmopolita. suspensión. tal vez hay una tradición espuria que compartimos por habernos encontrado en esa zona (a veces también hay encuentros).

hasta el mal llamado monólogo interior sufre del valor dialógico de la palabra. . a ese deseo que no se asoma pero corre por ese borde. No se trata de fracasar bellamente. Esos extremos absolutos a los que aludo. Tus textos se muestran muy atentos a ello.12 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN crítica no debe ser una pasión de la cabeza. desprendidos de ataduras y que se exponen al error. y pasan esa función primaria al plano explícito de la argumentación. guiados por el ímpetu. formador de nuestra subjetividad. El andar nómade está más cerca. el quiasmo y el oxímoron podrían ser tomados como estructuras narrativas de esa escritura que busca su nombre. no sé si de la verdad. enfáticos. y que yo confundo con una poética. Es una forma extrema de incorporación amorosa. reservada a pocos. Si no se idealizan. Y hablando te hablo. Esa escritura tiene un borde angustioso. y la seguimos otro día. diría deseo de ser raptado (llevado por el arrebato). No me parece que haya que elegir entre los términos de la antítesis pues el quiasmo crea una nueva realidad que todavía no tiene nombre. Si no los consideráramos figuras. Quizás. apenas de preferir el movimiento a la mezquina prudencia de la inacción. espléndidos en sus despliegues pasionales. quizás la discusión es algo que se sobreagrega. y es lo que le concede al psicoanálisis licencia de entrometido. tienen un valor de orientación. y si tuviera que inventar un nombre al deseo que se asoma por ese borde —entenderás que no tiene un valor psicológico—. No los invoco por azar. aunque no explica ese carácter. de permitir encontrarnos verdaderamente con el error. ¿Se equivocan tanto cuando logran decirlo tan bien? Es posible aunque no es inevitable. son nuestra falta. quizás sólo se realizan en el mito o en el misterio de una obra de arte. Advertirás que cito gestos ampulosos. Muchas veces eso adquiere el aspecto de lo discrepante. como no son nuestras las palabras. ocuparse no tanto de las más extremas experiencias como de los extremos más particulares de cualquier experiencia. sino la cabeza de la pasión”. la jerarquía de ese rasgo se traduce en el carácter polémico de la prosa. Lo que le concede su alcance a una política intelectual es ocuparse de lo particular. Quizás no es así. pero también en ese caso. como se dice de la represión o del narcisismo. estructural. en ocasiones. J. “La verdadera crítica —dice tu Walter Benjamin— se acerca a su objeto con la misma ternura con que un caníbal se cocinaría a un recién nacido”. Espero que recibas este abrazo. aunque nos movamos en el campo de los fenómenos secundarios. y si se quieren extremar las cosas. J.

entre la decisión de afrontar conceptos cruciales y la instauración de la forma.efecto ritvo CARLoS KURI Por supuesto que este texto tendrá que ser polifónico: ¿cómo hablar de un solo Ritvo y con un solo Ritvo? El Ritvo amigo. por lo que quisiera establecer. esto está muy lejos del caso Ritvo. ni en la trastienda de anécdotas (usualmente aprovechadas para restringir el efecto). en todo caso siempre mediada y hasta interferida). sino efectos). infrecuente en los escritos de psicoanálisis. Estilo Parece existir una licencia para descuidar el problema del estilo cuando se trata de textos de psicoanálisis. cuando la escritura en psicoanálisis tiene peso de tal. siempre. sin pensarlo o buscarlo. El estilo se constituye y resul- . Encontramos en sus textos una fusión. sin diluir una línea que creo fundamental. Siempre. Esto supone un principio de desorden superior al habitual. el polemista. Por empezar justifico el título. Juan. la huella Ritvo en la política argentina del psicoanálisis. o el autor (con quien no hay exactamente conversación. Podríamos pensar que en esta distribución se encuentran el Ritvo escrito y el oral. pero esta idea es vaga. pero sí que su presencia como autor no es sino el resplandor o turbulencia que deja al salir de la sala). que es la posición en la que quiero inscribir la obra y las intervenciones de Juan: decir efecto ritvo quiere señalar que la medida del nombre y la obra se decide no en las intenciones del autor (un autor no tiene intenciones. 1. dos puntos: el estilo y la política. esto es cuando se la toma en serio en la construcción del ensayo. de todos modos no resulta difícil comprobar la incesante remisión que tendremos que hacer entre los dos. el maestro. ni en el regocijo o la indignación por el aura de injurias con que Ritvo suele rodear su presencia (no llegaría a decir que un autor no tiene presencia. como si fuera una excusa que se trate de textos que intervienen problemas del saber. compensatoriamente. el problema del estilo está sobrevolando.

ahora me parece banal. No podríamos confundir por ejemplo lo que el estilo de una obra instaura como su cuerpo pulsional. confusa. una acción física que obliga al reconocimiento y tiende a resistir las variables de disolución: en Ritvo encontramos esa “firma de la voluntad”. conjura los ritmos quebrados de la lengua y se dispone a traficar con la muerte y el silencio”. lleva como título “El ensayo de interrupción”. “El humor melancólico o el vagabundo inmóvil”. y desde este punto de vista Ritvo es un estilo: una escritura que supone la constitución del nombre propio y de un lector inédito (no el mero empirismo con que la estética de la recepción concebía al lector). lo que implica que en el orden de los problemas del psicoanálisis constituir un estilo instaura cierto procedimiento en el saber. en Decadentismo y melancolía. Córdoba. Ritvo. su estética. que evoca la sal y el sabor de las antiguas palabras griegas y latinas. hecha en la imposibilidad de ensayar sobre el ensayo sin recaer en regularidades antiensayísicas y taxonómicas. la afirmación. las preguntas. “Lugones: traición y transmisión”.14 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ta inherente a lo que se trasmite: el concepto está inervado por el estilo. Cómo alojar en este sentido la intervención del estilo en psicoanálisis sin desembarazarnos de problemas del saber. casi de suplemento literario).1 Por eso. de ‘contenido’. no renuncia a un ensayo de las razones que hace respirar algo de psicoanálisis en lo que podría catalogarse de crítica literaria: “Lugones (objeto de predilección en Ritvo): tradición y trasmisión”: “Una fuerza ciega. Alción Editora. el antiguo castellano y las jergas campesinas. la esquizia del saber y la verdad. intermitente —y confusamente— invoca a la ciencia. 2006. tiene que haber en el estilo. El Prefacio de Decadentismo y melancolía (en un momento estaba tentado a decir ‘su libro más importante’. .2 Como sea. que insistente. aun cuando Ritvo habla de literatura. lo sugiere Susan Sontag. Es innegable que hay otro nivel de la discursividad cuando no se renuncia a que en el ensayo intervenga la indagación. sino un lugar distinto para leer. deberíamos vacilar un instante: “Literatura. comienza Ritvo a desplegar lo que podría situarse como su estilo (aunque 1 Juan B. Por supuesto allí el tema es el ensayo. 2 Juan B. pero en la escisión que plantea. para mí es ‘contenido’”. o indicar cómo está el concepto en lo poético. con lo que un ensayo de razones hace al desplazar el Spleen de la poética al concepto. Tenemos la ventaja de encontrar en uno de los libros la caracterización de su propio estilo. Si pensamos en la ubicación que hacía Valéry a propósito de la literatura. que mezcla los trayectos y las tradiciones. ibid. Ritvo. Lo que para los demás es ‘forma’.

políglota. de la condición de ensayista. ¿Cuál es la recepción que necesitan y la que provocan los textos de Ritvo? Hay una comprobación que puede hacerse por el modo en que se lo cita: aun en medio de un itinerario exuberante. 2004. ensayo de las razones. sus textos consiguen afirmaciones rotundas y precisas. se encuentra una decisión sobre cómo afrontar el aluvión epistemológico que cubrió el psicoanálisis desde los ’70 sin volver a entronizar un orden de clasificación de las ciencias. Con ensayo disruptivo consigue definir sus modos de escritura y el tipo de pensamiento. epistemológicas. Beatriz Viterbo. y en el mismo sentido también que. Freud entendía tanto su metapsicología como sus historiales clínicos desde la actitud ensayística (fórmula que instaura Ritvo. por ejemplo. Las citas que se elijen son una muestra de eso: el lector de Ritvo. del libro la edad de la lectura.4 hay un tratamiento de la interrupción que nos ayuda a ceñir el ensayo de Ritvo: “Hablo de interrupción cuando es roto el enlace entre los motivos asociados de una secuen3 Juan B. Ed. erudito. demarque y se emancipe de las fórmulas intoxicadas del lacanismo. La caracterización de lo que llama momentos de ensayo se encuentra en el mismo sentido. resistencias y alerta ante una fe epistemológica (con sus variantes estructuralistas. entiendo para no establecer demarcaciones epistémicas sobre el ensayo).3 Allí. siempre declinante hacia la impostura. . Buscar hacer del ensayo un género.EFECTO RITVO 15 su resistencia también se desarrolla contra el dominio clasificatorio que procura disciplinar un estilo). una resistencia que debe horadar incluso la confianza sobre el nombre ciencias conjeturales como identidad del saber psicoanalítico (lo conjetural es punto de fuga indispensable frente a la distribución ciencias humanas/exactas y frente a la oposición determinismo/acto —determinismo del inconsciente y acto del sujeto—). Letra Viva. 4 Juan B. ensayo de las razones. topológicas). Ritvo y Carlos Kuri. ensayo de interrupción. Ya en “Mediación y repetición”. Ritvo. Rosario. Buenos Aires. en ese desplazamiento. Momento de ensayo. la edad de la lectura. el que encuentra en sus escritos fuente de citación. que sigue vibrando en las confusiones nudológicas y poéticas del psicoanálisis. y no el excedente de todo género. de seguimiento en tensión y desvío que provoca en el lector. acto y argumentación en psicoanálisis. 2000. nos llevó en su momento a modificar el título del libro el orden de las razones en psicoanálisis por ensayo de las razones en psicoanálisis. puede resultar tan infructuoso como la declaración. es un lector en busca de alguna consideración teórica que resuelva.

“Basta que alguien mencione una expresión empleada por otro o por él mismo en un momento anterior. Efectivamente. como oportunidad del leguaje de exponer las estrías con las que se constituye el saber en psicoanálisis. No podríamos decir que la demarcación entre interrupción y suspensión busca la estabilidad duradera de una definición. el metalenguaje es un problema que retorna en Ritvo siempre de manera luminosa. irrumpe como excitación argumental. 6 Juan B. repetirá la imposibilidad de reproducir una indicación”. La tensión que se impone y subsiste. como si la obra de Ritvo se organizara en un vocabulario estable. 1999. para que el metalenguaje exista en acto. Ritvo expone los rasgos determinantes de lo que se busca encerrar en la palabra metalenguaje. Sin embargo. su eficacia. mejor dicho. Aquél puede evocar lo mentado por éste. Ritvo. empobreciendo el problema del metalenguaje con la recurrencia a matemas. que Ritvo procura que subsista. Adjudicada a un hilo que va de Sarmiento a Borges. es posible seguirla con uno de los problemas más conocidos y sin embargo más desmentidos por el lacanismo: el metalenguaje. Caracterización que determina el tono del artículo: “Una irrupción —en el desierto de la elocución— de la épica de sombras. es decir. ibid. En otro prefacio. . lo que nos permite vincular el acto retórico. el del libro formas de la sensibilidad. Laborde Editor-Editorial Fundación Ross. coyuntural. Pero ¿cómo distinguir la interrupción de la suspensión retórica que dilata y retarda la inevitable conclusión? Hay una sola y sin embargo decisiva diferencia: la interrupción cuestiona un verosímil de lectura. del ensayo de decir el estilo como flexión metalingüística. mas lo hará diciendo otra cosa. he ahí el punto decisivo. Como lo hace allí caracterizando el lugar de Ramón Alcalde (en el que también podríamos incluir al mismo Ritvo como épica de sombras).6 Una y otra vez Ritvo indaga lo 5 Juan B. y en ese trabajo se constituye también algo fundamental del estilo. épica de sombras que irrumpe y se interrumpe y muta por la melancólica ironía borgeana”. de ello no se infiere en absoluto que un enunciado segundo pueda decir lo que un enunciado primero muestra. Rosario. con el momento ensayístico. “La diferencia impura: epistemología y herencia kantiana”. Con consignas sin consecuencias.16 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN cia homogénea. formas de la sensibilidad. desvela sus encrucijadas y paradojas”. por el contrario. restos de la cultura. Con la ocasión que le ofrece Wittgenstein por ejemplo. repetirá una imposibilidad radical. lo que tiene de persistente es el trabajo incansable de diferenciar. grafos y nudos. noción que procura un punto de fuga de lo lingüístico. se ha suprimido el apremio que la clínica mantiene sobre la metapsicología. Ritvo.5 es posible constatar el precedente de explicitación del estilo.

En el procedimiento de repasar. y al objeto psicoanalítico. esta homonimia tiene el estatuto del ser de Aristóteles. y. . desde el pensamiento llamado salvaje y la tragedia griega clásica. madre al objeto antropológico. analizar. pero que no puede decirse de una sola. la ley jurídica. Ed. que se dice de varias maneras. por igual. entre la ley moral y la ley religiosa? ¿Quiero con esto afirmar. (…)¿Y la ley de interdicción del incesto? (…) La ley de la prohibición del incesto. Inconsistencia que hace (…) que en cada ley resuenen (en el sentido musical del vocablo) los armónicos de las otros. (…)¿Cómo obviar la diferencia que hay entre la ley psicoanalítica y la ley jurídica. sino de un goce imposible. reglas que. que las leyes distintas ocupan esferas diferenciadas y autónomas articuladas entre sí según vínculo de coordinación horizontal y de subordinación vertical? En absoluto. en plural. producen el equívoco del objeto homónimo: llamamos. primer coloquio internacional. sin embargo. 2003. empantanada usualmente en infructuosa prolijidad taxonómica. que es un bien protegido y un agente de trasmisión. más bien. entre la ley en psicoanálisis. entre la ley política y la ley jurídica. Y. este fracaso y huella del lenguaje. la ley estructuralista: “Se habla de la Ley. Buenos Aires. de tramas interferidas. intersectadas.7 hay en lo que cito a continuación una de las mejores articulaciones sobre piezas de una discusión. de estar ante la Ley —dice Ritvo—. término con el cual quiero designar que en ningún caso es reductible al ‘lenguaje proposicional’. “La densidad vocativa de la imposibilidad de la Ley”. si no fuera porque puede provocarle algún fastidio cromático —y no precisamente por lo negro—). desmezclar y desplegar lo que atañe al metalenguaje observamos la habilidad de movimientos relampagueantes en espacios reducidos. que es no sólo objeto de goce. de gambeta magistral en un metro cuadrado (lo compararía con el talento que poseía el “Negro” Palma. Encuentro un ejemplo de esto en “La densidad vocativa de la imposibilidad de la Ley”. según la caracterización que hace de él J. interfiriéndose entre sí. solapadas.EFECTO RITVO 17 que condensa este término. esta acción del lenguaje. más que un imperativo cultural y universal. es una premisa de cualquier imperativo. hasta Freud y Lévi-Strauss. sólo hay leyes. Ritvo. simplemente. porque no pertenece ni al género ni a lo común de ese algo que se 7 Juan B. Por cierto. se habla de la Ley en singular y con mayúscula alegórica. captables según el régimen binario de verdad y falsedad. Milner: un conjunto de proposiciones con aserciones completas y autonomizables. lo contrario: la diferencia entre estas leyes es una diferencia inconsistente. Afirmo. en los casos más nítidos. Biblos. premisa que no puede ser leída sino y en a través de reglas hermenéuticas en que caben. C. AAVV. en un juego de densidades siempre inestables. Deseo de ley.

además expone. las voces se coligan y se separan para volver a mezclarse en un juego en el cual las direcciones de sentido. que la preocupación discursiva que dinamiza sus argumentos pasa por estar cerca de la vida. de cómo funcionan las cosas y no de cómo los ideales lacanianos. su dominio singular en los discursos. ella remite a una homonimia sin significado domesticable (…). junto con esto que subrayo acerca de la habilidad de iluminar la congestión de confusiones en los estrechos espacios donde se chocan los términos usuales de los psicoanalistas. En este terreno avanzamos de localización en localización. El mismo objeto tantas veces invocado. logra proteger la diferencia entre leyes. siempre postulables e incluso cernibles con un mínimo de rigor estable. allí donde. políticos. interceptando el orden proposicional y dejando libre su acción en las “densidades siempre inestables”. de flexión en flexión.” Primera cuestión cercada en el comentario: La Ley (escrita para esquivar la argumentación con la hipnosis sustancial de la mayúscula. hiperbólicamente. mientras auscultamos el mapa de la universalidad virtual. Ritvo consigue establecer un lugar de argumentación que no se desmorona en la confusión empírica de las leyes. ¿No hay en todo esto una vía que despeja y recupera al Lacan que cruza la Ley y el superyó. agotadoramente adjetivadas con la pretensión de preparar el terreno para inverosímiles interdisciplinas y. por otro lado. escolares. siempre que no hagamos de ella una tópica de fe lingüística. quieren que funcionen. tienen su alcance limitado a lo local. y el uso del singular como universal). Allí donde descubrimos una raíz de lo humano.18 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN sustrae como mismidad inaferrable. lejos del grupo de prejuicios con que muchas veces se lo ha leído a Ritvo. madre en psicoanálisis y madre en las relaciones que la antropología constata en el parentesco: Ritvo deja expuesto cómo la homonimia esconde la fuerza del metalenguaje como ejercicio productivo de pliegue y tensión. las interpretaciones. . al superyó como la cicatriz de los defectos —estructurales— de la Ley? ¿No hay aquí un método que respeta las vicisitudes del discurso y avanza para interrogar el tema de la responsabilidad del sujeto sin atascarse en la bifurcación entre la pericia psicológica y el psicoanálisis? Es aquí en donde. entonces florece un nudo denso de relaciones donde los mandatos. postulamos no una sino la raíz. de coyuntura en coyuntura. como una alerta para que nuestros análisis no supriman la eficacia y la terquedad de la imposibilidad de la Ley. que jamás puede llegar a convertirse en objeto tematizable y actual.

de la interpretación. es la escritura de una política —con el riesgo de ahogarnos en el recurso a las inversiones—. que es un empuje incoercible hacia la escritura (la multiplicación de libros que tiene publicados es una señal insoslayable). no admiten traducción sistemática. lingüistas. como los interlocutores en cuestión (filósofos. profundamente ligada a lo que los griegos llamaban to apeiron (lo ilimitado) y que sólo el momento ensayístico puede revelar en la actualidad: los lazos del poder. que procura descompensar al interlocutor. del destino. Por supuesto que esto no excluye su resonancia entre los intelectuales. Sus intervenciones. presentaciones de libros. tienen más de política que de escritura. El recurso a la injuria. libros. trabajara en la discordia: el Ritvo que comanda el acto de decir es una política de la escritura. renueva la discordancia “entre decir el acto y el acto de decir”. parece oscilar entre la sanción de la estupidez de los psicoanalistas en su ignorancia o petulancia filosófica y el desdén a la rumia erudita de los filósofos. imago. sin encontrar o tropezarse argumentalmente con lo que llama —como señalamos— “momento ensayístico”: “He aquí la evidencia trágica. ensayistas. como si la escritura. pero sobre todo avisa de que el psicoanálisis no tendría que desembarazarse de esa categoría política inherente a lo argentino cultural. redes de la letra. hay que medir el trueno polémico de Ritvo en la trasmisión del psicoanálisis. es preciso interrumpir. de cualquier índole. pero lo que reclama es que en el psicoanálisis se alcance o recupere el lugar de la escritura en la política (esa fue la apuesta desde conjetural). se encuentran atravesados por la contemporaneidad difusa y multiforme del inconsciente (sin que esto los convierta en psicoanalistas). Instituciones psicoanalíticas. Hay en esto una posición que renueva la elección del ensayo. disparado desde la práctica y con la determinación sexual del psicoanálisis. las ranas. lejos de aunar. Política En el mismo ejercicio del ensayo se puede percibir que hay al menos dos Ritvo. profesores.EFECTO RITVO 19 2. de Psicología. de la ley. y que se fundamenta tanto en el ocaso de las filosofías como en la impostura psicoanalítica al recurso de la carencia o el resto. de . conjetural. el que trata de decir el acto. ni siquiera bajo la forma mitigada de la hipótesis que busca sus confirmaciones empíricas. mesas redondas. su oralidad. porque el ensayo. psicoanalistas). No es posible alcanzar iluminación sobre los conceptos. sin embargo. ¿Qué huella deja esta diplopía de Ritvo? Esta pregunta podría responderse de distinta manera si confiamos en ordenar sus resonancias de acuerdo a los ámbitos en que desarrolla su actividad: Facultad de Filosofía.

acto y alienación. decía. en la circulación lo que circula. Lo que hay que añadir a la fuente de su política. ¿Con qué nos encontramos en los artículos escritos para filósofos? ¿observamos allí un Ritvo que se dirige estratégicamente. sino que gracias a la interrupción que capta la usura y el desgaste de las formas. frente a la reiteración de una castración inverosímil que envuelve los congresos y encuentros entre psicoanalistas. al desconocimiento de la pobreza de los ideales de equilibrio y templanza que censuran la pasión de y por lo inconmensurable”. sacarlos de quicio y hacer que hable el intervalo de sin sentido. no lo son en absoluto. sean terribles. que en esos movimientos que a veces resuenan como remisiones de trabalenguas. esa pendiente que nos exilia de nosotros mismos. con ironía polémica. allí en donde el acto de escribir busca coincidir con lo escrito y extremar su fisura. es exactamente al revés. esta misma conexión.20 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN tiempo en tiempo. el intervalo de opacidad que vuelve a decirnos no sólo que la vida y la muerte son pura interrupción. Homo Sapiens. En la presenta8 Juan B. gracias al ritmo que se debilita y se sofrena. de golpe.” Lo que indica simultáneamente que no podríamos sostener una economía del resto con un discurso obediente a la impostación académica o a la ambición epistémica: “el ensayista debe aislar los momentos. La melancolía impone una resistencia “al desconocimiento del lazo pasional que une a los hombres. en la concentración lo que traba la circulación y en la conexión de los conceptos. como en este caso cuando busca proteger la tensión entre la “aspiración a la formalización y esta parodia de ella. Frente a la actual anemia creativa que invade los géneros académicos. Ritvo. el ritmo adquiera. tras el intervalo una nueva intensidad. Rosario. a la ambigüedad del bien y del mal en sentido moral. Ritvo halla en la melancolía un “contrapensamiento que sigue los pasos de la filosofía oficial como su sombra (…)”. la causa del sujeto. El territorio de intervención vuelve a ser metalenguaje. . Es por esto también que Decadentismo y melancolía se puede situar como la ética del estilo de Ritvo. una sorprendente irrupción de lo nuevo”. modificando el discurso de acuerdo a los interlocutores? En Ritvo. Es por ello. Ed. 1994. Ritvo incesantemente procura apedrear la rutina lacaniana. sean felices. es posible que. el cruce de lo político con el estilo. ni el tema ni la disciplina somete el estilo (sólo se modifica en todo caso la injuria). una persistencia analítica contra las fórmulas de clausura. tensión que opera en el discurso de Lacan y no sólo entre sus ideas y sus textos”. En el título que dice “La ciencia de la letra no es científica”8 se presenta. encontramos la voluntad de resistirse a la consigna.

está subordinada a la acción negatriz de la conciencia. que no desdice lo que señala Ritvo. pero que nada me separe no es equivalente a que nada me separa.” A este breve pie de página al problema de la negatividad inherente a la reflexión. me gustaría añadir una mención. las constricciones que impone el discurso a la conciencia. como los de Brice Parain. “Presentación”.” Por supuesto que lo negatriz no es propiedad argumental de Ritvo. N° III. Esto conduce a plegar las cosas por donde marchan. conduce una de las postulaciones determinantes de el ser y la nada hacia los lugares argumentales que le interesan: “Y contra la teoría de la representación (libremente inspirada la crítica por la obra de Husserl) sostiene [Sartre] que del ser nada me separa. que comienza con el punto débil y termina con el acierto de Sartre. a pesar de tener a mano textos que él conocía. Ritvo. En su texto sobre Kierkegaard. Rosario. que el filósofo usa con acierto sin mencionarlas jamás. en un doble movimiento de valorización sobre Sartre: “El punto débil de Sartre —dice— consiste en que nunca indagó.EFECTO RITVO 21 ción del Dossier9 que el cuaderno de filosofía iii le dedica a Sartre. cabe añadir. resulta fundamental el procedimiento que busca. Segunda época. por el lenguaje y las imposibilidades del lenguaje y del ser. precisamente porque esa nada es una nada infranqueable que. 2006. incluido (justa9 Juan B. aquí. no obstante. sino que muestra el acierto de Sartre en el mismo punto en que para el argumento sartreano resulta inincorporable. con respecto a Sartre. acción que. porque la reflexión es inconcebible sin las partículas autorreferentes del lenguaje. pero en este punto ya estaríamos quizá lejos de Sartre. pero es de manera constante (¿política?) un paso decisivo en la ubicación de las nociones. una vez más. la consideración misma del lenguaje impone una negatividad sobre lo sartreano. Ed. Homo Sapiens. . Dossier de cuadernos filosóficos. ejerzo fatalmente. no sólo demostrar cómo hay en Sartre analogías y hasta influencias sobre Lacan soslayadas por el ‘estructuralismo’. esto es. sino el modo en que la operación sartreana ilumina aspectos de la negatividad en la dimensión abierta por Lacan “porque la negatividad inherente a la relación de sí a sí no puede jamás quedar reducida a la reflexión temática”.

la represión primordial. en 1979. que recaía como prestigio de exclusión sobre los que no siendo ni psicólogos ni médicos se acercaban al psicoanálisis. Buenos Aires. 12 Juan B. Aquél Significante y sujeto en lacan10. Ritvo y Carlos Kuri. Ritvo. lo que en realidad también fue mi salvoconducto). Juan comienza a cruzar la línea de la clasificación de época del filósofo/epistemólogo. para preparar efectivamente su oído al rumor nuevo de angustia. Letra viva. escritura. 1992. nombre. 11 Juan B. establecen una línea que. la resistencia. que tenían el respaldo de lo marginal. 1979. podríamos decir. fueron los temas de ingreso. . en la causa del sujeto. García). demanda y significantes que llamamos pacientes. la trasmisión de Jakobson: lenguaje. para él mismo incluso. Sciarreta. Asociación de Psicólogos. (Creo que Juan siempre valoró como salvoconducto polémico mi invitación para dictar conjuntamente un seminario sobre Lacan en la Asociación de Psicólogos. probablemente reforzada por los temas que en aquel momento prevalecían en los grupos de estudio. atractiva y. la seudo importación lingüística propiciada por Lacan. por una vuelta paradojal de la significación. Significante y sujeto en lacan. rodeada por fuerte ignorancia lingüística de los psicólogos. más allá de la moda de outsiders que rodeaba al psicoanálisis en los ’70 (Masotta. estilo y elipsis: lugar del cero y la metonimia o mito. el pequeño y fundamental texto sobre el aserto de certidumbre anticipada11. El sujeto. instalaron una dirección fuerte para que la teoría no sea un estado difuso del 10 Juan B. Un nuevo sofisma. Ritvo. es probable que su formación filosófica haya sido de manera ambivalente la herramienta para indagar de otro modo conceptos psicoanalíticos y recibir el reconocimiento y el cerco de sospecha de los ‘trabajadores de la salud mental’ sobre si los filósofos pueden intervenir cuando se cree que el psicoanálisis es una profesión. el tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. lo extra universitario o lo extra profesional.22 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN mente) en el escritor y su lenguaje dice: “Integrando sus palabras (las de Kierkegaard) a nuestro lenguaje. y traduciéndolas a nuestras palabras: ¿el saber va a encontrar sus límites y. Ed. cit. op. paternidad y metapsicología12. va a indicar el significante como su fundamento silencioso?” ¿Sería posible establecer algún orden en la predilección o necesidad de los temas que ha ido indagando Ritvo en sus textos? Una primera época podría ubicarse en buscar ajustar. el grupo de problemas que lo reciben cuando de la filosofía se dirige hacia el psicoanálisis. Belinsky. pendiente turbulenta. Ed. En aquella época. Rosario.

psicopatología. Allí. “Topología y clínica”. fórmulas de ocasión enemigas de la precisión de Ritvo) como refugio de la ignorancia. la pregunta con que abre su intervención: “¿Es la topología de Lacan una escritura?” decide el foco polémico que la ideología matematizante del psicoanálisis no pudo resolver. Uno de los momentos. Salir del perímetro de fascinación formalizante que conduce —advertencia reiterada por Juan— a la afasia entre los analistas. didáctica. en principio. en “Topología y clínica”.EFECTO RITVO 23 comentario (del ‘a mí me parece’ o ‘tendríamos que seguir pensando’. que cruza la política. Rosario. otra. Ritvo. Si bien es posible ubicar caminos laterales entre sus temas vertebrales. Allí creo que Juan presenta de una manera sólida y rotunda la posición sobre el problema. donde las figuras topológicas se confunden con los diagramas de Venn. por lo que esa posición también conserva su vigencia. la escritura matemática. “La topología psicoanalítica no puede dividirse en elementos discretos susceptibles de entrar en diferentes combinaciones. Considerar su libro Decadentismo y melancolía como la consagración de sus itinerarios marginales del psicoanálisis. las polimorfas referencias a “la 13 Juan B. . que puede integrar elementos en niveles. como el caso de Lugones. necesita imperiosamente un cierto sistema de notación para poder operar transformaciones. o nuestra lectura finalmente llega a este punto. Leer melancolía. Ed. para que podamos salir del orden de la reiteración monótona. que esto lateral comanda el tratamiento de los temas centrales y define su política. es preciso introducir notaciones. infinitos”. en Revista Kaos N° 2. 1996. la escritura corriente. Homo Sapiens.13 Podríamos seguir afirmando que hay en Ritvo una dirección desmatematizante. Un sitio especial tiene en estos temas de introducción de Ritvo al psicoanálisis la cuestión matemática y topológica que hizo política desde aquellos años hasta la actualidad. el estilo y el orden de temas. paulatinamente se establece. que debe ser leída como política: política de retorno a la lectura (su libro la edad de la lectura es un manifiesto en este sentido).” Para concluir diciendo: “que no hay otra forma de resolver esto que no sea un discurso (…) aquello que opera a partir de una base discreta. viene al mismo tiempo de precipitar sobre el psicoanálisis un impacto que conmueve la burocracia de sus conceptos. fue la mesa redonda. para pasar entonces de un nivel a otro. luego publicada que editamos con la revista Kaos. Hay dos formas: una.

un espasmo’: el munus indica sólo el don que se da (…). y como interdicción de la masa de analistas. temática o institucional. un estímulo a dar razones. fundar la noción de comunidad no sobre lo que hay en común. en el libro que indaga una dimensión de lo político (Sujeto. sino sobre lo que se anuncia concisamente como “nada en común” (podríamos decir que volvemos a Sartre). 2011. a los psicoanalistas. Hay en ello un vigor de la polémica. con la anamorfosis indispensable para que esos términos recuperen su psicoanálisis. Mar por medio. posee entonces dos rasgos: ha requerido de la oralidad (mesas redondas. “La historia sin sujeto o el poder sin gloria”. . como casi todo. una síncopa. proyectada en gran medida como consecuencias en la comunidad de analistas (¿es una comunidad o una masa?). siempre encuentran o buscan apoyarse en un fundamento. 14 Juan B. En muchos casos. el argumento puede replegarse pero las consecuencias argumentales no. a veces injuriantes. Ed. Sujeto. cuando se supera el apabullamiento ficticio que provoca. implica pérdida. y en buena medida en la Argentina. como interrupción sobre los efectos de masa entre los psicoanalistas. la relación literatura/psicoanálisis. masa y comunidad): “¿Hay relaciones entre los hombres que no se reducen a la formación de masa?”14 Hay insoslayablemente en la pregunta la declaración de sus intervenciones polémicas. podríamos encontrarlo escrito. masa. que también reacae sobre él.24 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN emoción”. las intervenciones de Juan irrumpen aparentemente de la nada. como trabajo hacia la escritura. Esto segundo. inquietud de escritura pendiente o esquirlas de lo ya escrito. irritantes. cesión (…)”. un grupo de anticuerpos a la pelotudez que afecta como impostación mimética. Santa Fe (Argentina). cuando se pregunta. y casi siempre atenuadas por cierto humorismo. Ritvo ha instalado en el psicoanálisis rosarino y en el porteño. Una comunidad que se funde en el don particular munificente que interrumpe la clausura de los sujetos puestos en relación — “‘un vértigo. pienso que esto es un efecto político que alcanza también al acto de escribir. Madrid (España). debates. sustracción. comunidad. pero el valor es precisamente lo disruptivo. seminarios). Ritvo. La política. presentación de libros. Lo que él mismo cita de Esposito. la razón conjetural o la economía del resto.

Borges nos confió que solía guardar dinero en los libros. Sin embargo. Hasta podría decir que no se sabía dónde estaba todo lo que había leído que evidentemente excedía esos libros y hasta posiblemente su memoria. ¿Guardianes de la cultura? ¿Reserva de un saber? ¿Cierto fetichismo? Y aún más. era la edad que tenía mi amigo Ramón Alcalde cuando lo visitaba en su casa y no dejaba de asombrarme por lo exiguo de su biblioteca. los arranca de esa circulación fosilizada que a veces tiene la biblioteca y los pone nuevamente en movimiento. años más o menos. están ahí por alguna razón. En esa zona tan ambigua en la que el nombre propio y la lectura quedan enrarecidos por el malentendido de la fama. En una visita a su casa junto a Ricardo Zelarayán. incluso algunos. no sé si el nombre de autor siquiera permanece a salvo) Biblioteca Personal. con el correr del tiempo mi ideal se fue alejando. diría muchos. al mismo tiempo que lo escuchábamos hablar de literatura. las políticas del mercado. ¿No sucede algo parecido con los libros a pesar de que existan las bibliotecas circulantes? Podemos decir que la lectura siempre los pone en movimiento. abolido por la acumulación de libros que. la biblioteca íntima de un escritor se vuelve (apoderándose de su nombre propio. desconocida. Su biblioteca se ha vuelto pública. Basta leer sus libros para encontrar a esos autores. nunca leí. Dinero que con el tiempo olvidaba que tenía y perdía su valor. la edad de la lectura. En este afán de evocar bibliotecas por qué no evocar la de Borges. Siempre aspiré a que algún día me sucediera lo mismo. Pero están ahí. En nuestra época y por los efectos del prestigio. . la industria editorial. para mí. parafraseando a un autor muy apreciado entre nosotros.la biblioteca como campameNto LUIS GUSMAN La edad que tengo hoy (y cuando digo edad evoco el título de un ensayo de Ritvo. Bajo este título hemos visto publicada una serie de autores que eran los preferidos de Borges. Los billetes salían de circulación. Leiris). me refiero a M.

Conozco la biblioteca que aparece en sus textos. un lugar de paso. provisorio. Se podría decir: ¿se conoce a un hombre por su biblioteca? No.” Es cierto que no comparto con Ritvo el entusiasmo por Murena. Porque dispone de un estilo exuberante. antes de repartir las cartas. un estilo que interrumpe e irrumpe para intervenir en un territorio que en su crítica nunca se da por perdido. que es la de un lector curioso. le confería tres: el silencio. Entonces cita una frase de Murena: “oír a la oscuridad en combate con la noche. Ritvo la sitúa como campamento. aluvional. por lo cual no cierra las puertas como las bibliotecas nobiliarias. las referencias y hasta las omisiones que un texto delata. La irrupción del estilo de Ritvo es en ese campo de combate. Dice que es una biblioteca con títulos sin título. o si se quiere. Pero también compañeros de ruta en una vida hecha de libros. La biblioteca es el arma de la que se dispone en el campo de batalla de los discursos. el que sólo conocen los iniciados. Entiéndase por esto. Como escribe Joseph Brodsky de la biblioteca provisoria de Nadeyda Mandelstam: “Los libros. sino por los libros que hace circular en sus textos. Se conoce a un lector por cómo dispone su biblioteca en el campo en que está dispuesto a intervenir. Tampoco la ideal. situado en campo amigo o enemigo. Si convenimos en llamar biblioteca al lugar de donde provienen las citas. Como cualquier estilo polémico. otra cosa es el lugar donde la lectura de Ritvo localiza la biblioteca de Murena. la astucia y el exilio. gran error. . Y paso del apellido al nombre propio porque en la familiaridad de ese combate reconozco una política semejante. la biblioteca de Ritvo es rara. Digo arma. a veces no administra el exceso. al igual que el Estado patrio. otras por la desesperación. estoy hablando de rasgos de estilo. entre fronteras. de una manera de leer. No conozco la biblioteca real de Ritvo. Esa es la política de lectura que practica Juan. al artista. el nombre secreto. desconocido. en el sentido que Joyce. de una manera de hacer de la biblioteca un campamento. Pero ¿cómo no compartir estas preguntas? ¿Una biblioteca inhóspita? ¿Una biblioteca que. incluso los extranjeros. En ese sentido. no sólo por los libros que nos propician otra lectura. Ávido. el volumen que falta. no conozco la biblioteca real de Ritvo pero podría adivinar.26 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Ritvo se convierte en lector de la biblioteca aluvional de Murena. No se trata de rasgos de carácter. Insisto. es decir en un campo de combate. con esa avidez que nos corroe el alma cuando vemos que el amigo tiene un libro ansiado. A veces se deja llevar por la exasperación. es puro campamento? En estas citas me es difícil pensar que la batalla de Murena atraviese o vaya más allá de “la oscuridad de la noche”.

por suerte. pasaban en seguida a manos de otra persona… tal como debería hacerse siempre con los libros. Wilde: “¿Por qué será que los hombres matan lo que aman. Pero la novedad está antes en el escritor argentino y la tradición o en la respuesta de Joyce cuando le preguntaron por qué abandonó Dublín y respondió: “para poder escribir sobre ella”. adelante. hoy es el descubrimiento de Flaubert. o en el peor de los casos él nos sumerge en el sueño. las únicas. extraterritorialmente. el asombro y el sobrecogimiento. por qué será?” La afirmación lacaniana referida a los autores del libro: el título de la letra (aquellos que me odian son los que mejor me han leído) no debe ser tomada al pie de la letra. lo ama. amar. Steiner. A veces. Es decir. uno se vuelve un poco bárbaro. no tiene esa falsa humildad del asceta respecto a comer. sucede lo contrario. A veces los mima y otras los tritura. Ritvo sitúa su lectura. ni al texto. Dormir. recorrido a la carrera. El malentendido en que nos bañamos en estas aguas rioplatenses. Y como ante cualquier civilización. uno está preso de una pasión que nos excede. A veces. devorarlo o prepararlo para el combate. son las librerías de segunda mano. una avanzada de la civilización según el bello título de Conrad. como dice Martínez Estrada. y las luces que más brillan en la noche de la ciudad.L A B I B L I O T E C A C O M O C A M PA M E N T O 27 rara vez permanecían mucho tiempo en sus manos: después de leídos u hojeados. . pero me la puedo imaginar por su cita a “La lección a los desposeídos” de Murena: “Ayer fue un tomo de Spengler. Hay que advertir que Ritvo no entrega el libro al lector. Ritvo. mañana se tropieza con Baudelaire… Adelante. tiempo perdido. por suerte.” Es cierto. sin parar. a saltos. valiéndose de su estilo.” No conozco su biblioteca. a veces hasta el borde del verso de o. nos obliga a remitirnos a G. no sin antes hacerlo pasar por su campamento. entre la incomprensión de muchas cosas. son actos despreciables. comer. La lectura de Ritvo es simultáneamente territorial y extraterritorial porque efectivamente hace de la biblioteca un campamento. como en el verso de Wilde. dormir o amar como parece le sucede al autor de el nombre secreto. También es cierto que uno se “come” un libro. al menos en nuestra tradición. sin antes. un odio excesivo nos puede llevar hasta el borde. que a veces excede su argumentación y la disposición retórica de sus argumentos.

es difícil empezar”. quizás porque confía demasiado en esa categoría moderna que ha borrado el límite de los géneros. arrojar sobre el organismo poético cuanta referencia científica novísima haya llegado a manos del crítico. Hasta podríamos decir que triunfa allí donde fracasa. Está la otra biblioteca de Ritvo: Rodó. sin embargo. no hay que cegarse. como dice Ritvo: “Como siempre. Benjamin y sus Discursos interrumpidos. raros y fuera de circulación se podría hacer un catálogo. el libro no pone fin a la lectura. Ritvo se refiere a la biblioteca de Murena como plebeya. Como lo describe Martínez Estrada hablando de su formación juvenil: “la selva de las lecturas devoradoras e incesantes y arbitrarias”. ¿Es la figura de la épica cotidiana la que nos obliga a detenernos? Cualquiera diría ¡qué exageración! Yo digo.28 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN En su discurso brillan las iluminaciones de W. tanto para la prosa como para el verso. como si el sentido se liberase progresivamente y magistralmente en este punto. El estilo vociferante de Ritvo chirría. Para Murena “el no libro que carcome al libro” cierra el círculo de la lectura. Tampoco podemos reconocer en “el no libro” de Murena. Porque según la gravedad de sus escritos nunca ha pensado que los libros tienen centro. .” Como dije. siempre es actual porque pretende y quiere actuar en el territorio en que se está desplegando. en el país en que nos tocar vivir no me parece una exageración arrancarle la épica a una estética tumbera. suele respetar la mera sucesión. Ubiquemos el terreno donde circula la lectura de Ritvo. El gesto apocalíptico de Murena: “el intento de practicar el arte de volverse anacrónico”. Ritvo extrema la lectura. el artificio gombrociano de la “no facha”. que puede disponer del anacronismo de estilo como figura o referencia. la lectura no cierra en círculo y no creo que el autor crea que la lectura es circular. es la operación contraria que Ritvo practica con su lectura. “La política de la lectura corriente. En Ritvo. Dijimos campamento. De esta serie de autores poco reconocidos. Es cierto. Tampoco practica el arte de la anacronía. Pero la lectura no responde a la poética del instante. La lectura no se cierra en círculo. Su estilo. Zanzotto. hasta las hermeneúticas más ingenuas y salvajes suelen coaligarse con las tentaciones cientificistas. no chilla. la lectura de Ritvo irrumpe e interrumpe esta temporalidad progresiva. ¿Al lector y a su lucha? o para usar el título de Libertella: personas en pose de combate. Pero ¿cuál es el campo de batalla? El recato no debe impedirnos otorgarle un valor épico a la lectura.

Más de una vez hemos discutido los estragos y malentendidos que conlleva esa categoría. ¿Cuántos minutos conserva su papel en la escena cada uno de estos actores? Así se ha vuelto chillón el libro. como diría Borges. fuera de circulación. nivela. Se lamenta y es cierto que su lamento podría ser no sólo actual sino reconocido por nosotros después de cincuenta años. la biblioteca campamento de Ritvo. A medida que uno escribe sobre lo que Ritvo escribe (lo cual es una rasgo apreciable de su estilo) se ve llevado. ¿Podría ser de otra manera con una escritura que lleva como uno de sus rasgos dominantes la polémica? El título de uno de sus ensayos referido a Murena: “Libros viejos. como los libros viejos son las armas del intelectual para oponerse a la consistencia de la lectura canónica que no es solamente patrimonio del psicoanálisis sino también de otros discursos. controla. por la fatalidad de la lengua. Chilla para tratar de que alguien recoja su mensaje en el fugaz instante que le concedieron. ¿Capricho? ¿Erudición? ¿Provocación? Por qué no. todo es vociferación: ¡el libro grita! Grita asediado. lo primero que hace el conquistador es imponerle su lengua al vencido. Cualquiera sabe que en una guerra. usados. a discutir. Cada jornada cien libros nuevos llegan a la librería para tomar el puesto de los del día anterior. los tenues avisos espirituales. sería concederle una licencia de la que su estética no dispone. no sustituye sino que es esencia. En ese sentido Ritvo no desconoce la audiencia a la que se dirige.L A B I B L I O T E C A C O M O C A M PA M E N T O 29 la trastorna: “no hago más que trastornar la política en la lectura. de saldo. otra cosa son sus preferencias.” El circuito de la circulación de un libro en el texto de Murena se completa con el pasaje de la biblioteca a las librerías. llamar mallarmeana a su concepción del libro.” Basta leer cualquiera de sus ensayos para que el lector pueda comprobarlo. Eso que en Murena no es justamente una metáfora. Ya que el canon domina. Lo cierto es que su lectura de autores raros. Libros viejos. chilla al caer en la sombra del fracaso… Con la presión de su superexistencia el libro pone término a la lectura. libros de saldo. produce un descentramiento en el sistema centralizado y cristalizado de la crítica establecida. Podemos decir que sitúa dos . por la imagen prepotente y animalesca. que no ceja en sus codazos para suplantarlo. llamada: lo sagrado. libros usados: la biblioteca aluvional de Murena” nos indica el ordenamiento y la dirección de esa biblioteca: “¡La librería! ¿Qué ha pasado allí? Todo es violencia. Pero también padece la agresión que él mismo se practica. la biblioteca aluvional. admite. carcomido en su centro por el no libro. Sólo que su posición apocalíptica.

” Ritvo. Es cuando Ritvo habla de la poesía de Andrea Zanzotto que podemos encontrar este segundo registro de lectura: “No importa a quién se dirige el poeta o quizá sí. podríamos nombrarlo como fragmentario. coloca y localiza el análisis filológico del poema al servicio de la fatalidad de la lengua y no al revés. es una lengua que nos ocupa con el rumor del caos. Con lo cual leyendo a Ritvo. no estoy hablando de niveles ni de temporalidad sino de lugares.30 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN tipos de lectores: el lector de un saber establecido con el que polemiza. lo ocupa: la lengua. a quien apela es al mismo lector. y si cambiamos el punto de vista de la lectura. en este texto. y otro. compone y establece como su trascendencia inmanente— es el sitio de donde la lengua surge al troppo muto piu.” Traducido: “Tu… lengua y mucho más”. Pero cuando se interviene en un campo de los discursos ¿quién puede administrar el estilo? Llevados por la pasión polémica ¿quién puede tirar la primera piedra? La biblioteca de Ritvo como campamento está situada extramuros y es lo que posibilita esa otra lectura. cada obra. se establece una política de la lengua que no es ajena a una política de la lectura. . Ese mucho más no es del orden de la performance. como dijimos muchas veces. El lector —el lector ideal que cada poema. el del lector por el estilo. en el sentido zanzottiano. el de Ritvo. es del orden de la fatalidad de la lengua de una acción que no es autónoma del hombre sino que hace al hombre. el lector tiene la constante impresión de intemporalidad.” A este estilo no conclusivo. con cierto prejuicio podríamos llamarlo metonímico. Ritvo lee de esta manera: “En el poema de Zanzotto. no hay ni duración ni corte en el flujo que se constituya como espera de conclusión. Esa fatalidad Ritvo la nombra leyendo a Zanzotto: “Una lengua que nos toca. en un segundo plano.

según se dice. La lectura convierte a la soledad en una práctica. en la plaza o en el ómnibus. no un estado. para reconocerse ahí sino para encontrarse con ese desconocido que él es para sí mismo y que. y ello de manera tal que el discípulo reconozca que esa seña no procede de nadie más que de él mismo y en consecuencia se encamine solo. aquél a quien se dirige la seña es el discípulo. en busca de su propia soledad de lector. Es propio de la lectura declinarse en lección. aquél a quien . aunque uno lea en la biblioteca. le hace señas desde un libro. La soledad es una práctica. Si el lector se busca en lo que lee no es. Pero el maestro. La institución es la organización sistemática de la lección. pero es el maestro porque enseña al discípulo ese lugar solitario desde donde una obra hace señas. Se lee a solas. tiene que hacer de la soledad la búsqueda del solitario que él ya es (de lo contrario no se buscaría) pero que no es todavía (pues de haberse encontrado no estaría solo). La lección tiene la forma de una soledad en común. pero la lectura en cuanto señalada y enseñada a otro. acompañado discretamente por la soledad del maestro. Leer es practicar la soledad. El que así enseña es el maestro. El maestro no sabe qué señala. el discípulo y la lectura instituyen muy pronto un orden. La lección es la lectura. Uno está solo cuando no está ahí para acompañarse a sí mismo. La lectura es una de las formas de esa búsqueda. Aquello que se enseña ya no es una búsqueda sino un conjunto de contenidos más o menos fundado en el prejuicio o la arbitrariedad. Por eso el solitario se busca en su soledad.JUaN b. y la lección se hace institución. No hace falta decir que en tal caso la lección como lección casi desaparece por completo. pues. ritvo fragmeNtoS De UN retrato SERGIo CUETo Lectura La lectura es una práctica solitaria. pero lo que se enseña no es un objeto ni un conocimiento sino una búsqueda. aquél que enseña ya no es el que se busca aun en las señas que vienen de los discípulos sino el que detenta el saber y la autoridad y en consecuencia el poder de la enseñanza.

en fin. todavía institucionalmente. es la voluntad de síntesis que lo concilia todo en la conformidad de un diálogo educado y respetuoso. La polémica no introduce la violencia como si la violencia fuera exterior y ajena a dicho espacio. la polémica no construye. se llama la polémica. que ella busca. sin duda. Es ése el espacio en el que irrumpe disruptivamente la polémica. Indudablemente. Esa batalla por la lectura es lo que. la forma de nuestra ruina y el sentido de nuestro hastío. sólo cuando el edificio está en llamas. Él querría huir. pero tampoco destruye nada por sí misma. La polémica no añora ningún pasado. pero su huída tiene aún la forma de la afirmación de la lectura. la crispación y aun la cólera que provoca la disimulación de la devastación del campo del pensamiento. Si se pone de parte de lo olvidado. lo que permanece en el olvido —aunque ese olvido se disimule detrás de una memoria que se quiere sin residuos. pero lucha contra el presente. si es que no ha olvidado su búsqueda de lector. como se sabe. no es por mera nostalgia. Esa espera y esa búsqueda constituyen lo que se llama . si puede en cierto modo ser considerada como la memoria del olvido. Pólemos La polémica no se origina en la certeza de uno acerca del error del otro sino en el fastidio. por eso resulta anacrónica. de la enseñanza ya no está regida por la no-relación de dos soledades inconmensurables sino a lo sumo por el común reconocimiento en el saber y la dócil obediencia a la institución. Es en el intervalo del anacronismo que ella espera. La polémica viene a mostrar que los cimientos de la civilización están hechos de olvido y escombros.32 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN en principio está dirigida la enseñanza ya no es el que la sigue libremente sino el que o bien se mueve interesado por un objeto prestigioso o bien se inmoviliza en la admiración de su maestro. aun más que el olvido de los vencidos y la miseria y la estupidez satisfecha de los vencedores. No sorprende que sobre el maestro. Ella sólo formula la pregunta arquitectónica fundamental ante la que el edificio de la civilización no puede sino desplomarse —y esa pregunta se formula. es decir. la comunidad. Afirmar la lectura en la lección contra la institución es entonces la tarea del maestro. descienda entonces un mortal hastío. sino que obliga a la civilización a denunciar su fundamental violencia en la destrucción sobre la que se levanta. Se ha observado hace mucho que el progreso es una tempestad de escombros y la cultura el remiendo de un terreno baldío sobre el que las civilizaciones siguen edificando sus ruinas y el tiempo dilatando su monotonía. pues lo olvidado no es lo que fue sino lo que es. La huída adquiere el aspecto de una batalla. Pero lo que finalmente resulta insoportable. y huye.

el melancólico. No se trata. el optimismo conservador cultiva flores disecadas. y ello en razón de un cansancio tal que impide ir a cualquier lado. y nada en particular. El optimismo progresista dilata el desierto. En el desierto impera la indiferencia. Así pues. El hastío es la verdad última de la polémica. del hastío es el vagabundo inmóvil. la polémica no tiene adversario. pero permanece en el intervalo del desierto. pues no hay adonde ir. La polémica devuelve al lector a aquel cansancio. F R A G M E N T O S D E U N R E T R AT O 33 la resistencia de la polémica. y sin embargo ahí. en última instancia. el ser mismo de una civilización ahora indiscernible de su otro. El desierto nombra ante todo la indiferencia entre civilización y barbarie. Pero queda por saber qué será el hastío sin la polémica.J U A N B . una lejanía tal vez más lejana que el más lejano horizonte. o como también se lo llama. quizá por lo que nunca ha sido o llegado a ser. el campo de batalla fuera del que no podría existir como polémica y en el que sólo combate. El vagabundo inmóvil. y sin embargo lejos. qué pasa con el hastío en sí. el pesimismo pasivo llora edades muertas. el héroe. a aquel hastío del que pretendía ser el remedio. El ahí de nuestro hastío es lo que se llama la tierra baldía. Hastío Se puede llamar hastío a la experiencia de la imposibilidad de permanecer en ese lugar en el que se está de un modo necesario. la memoria de lo que decae y la espera de la cadencia. es su modo de ser. no va a ningún lado. aunque la lejanía sólo tenga lugar ahí. y un invencible anhelo de lejanía. de manera que el suyo es un lugar de lejanía. antaño símbolo de la barbarie. abre en la continuidad del desierto un intervalo de memoria y de espera. Por eso la nostalgia y el anhelo no constituyen formas de evasión. ahí puede no haber nada fastidioso. o al menos no en primer lugar. La tierra baldía es el desierto de escombros de nuestra civilización. entonces. en una palabra. No es que algo venga a fastidiar ahí. qué es el hastío. La polémica sin el hastío no es más que diversión y frivolidad. R I T V O . Pero el hastío no es optimista ni pesimista. Ciertamente. es decir. Todo ahí da lo mismo. aquél que siempre está en otra parte. La polémica resiste al presente con lo anacrónico en favor de un porvenir inconmensurable. si se quiere. Es lo agotador de esa lucha. El hastío es la consciencia del desierto. ahí. Ella está llamada a reconocer finalmente que su adversario es el espacio mismo de la lucha. por supuesto. de que la civilización esté en ruinas sino de que el desierto. el pesimismo activo sueña con destruirlo todo. de la . para poder desaparecer. se dice. Lo que ahí hastía es el ahí como tal —todo. Por eso se ha dicho que la figura. hay en el fondo del hastío una nostalgia infinita. precisamente porque todo es nada más que destrucción. aunque todo sea.

dispersa y vana continuidad de escombros. impaciente indiferencia. Ulises pudo haber oído el canto de las sirenas. pero precisamente de una cosa que ya no queda. lo que no tenía que oír para escucharlo y dejarlo cantar ahí. pero ya ninguna ruina. Es lo que le sucedió a Ulises en su encuentro con las sirenas. de Charles Tomlinson). enseres en la vereda. Ruinas Se llama ruina a lo que queda de una cosa. esa ilimitada. pero con la irresistible afirmación. Interrupción La lectura puede declinar en lección. (El poema que más nítida. El lector está llamado a escuchar lo que no se oye y a creer que oye para escuchar mejor. Por eso en la ruina la cosa está a la vez presente y ausente. una gastada. más bellamente dice esa imposibilidad es “The way in”. Quizás ahí el melancólico encuentra una morada para su hastío y convierte al hastío en afirmación y resistencia. si lo hace. La ruina es el modo de quedarse lo que ya no queda. de la decadencia como tal. ausente en su presencia y presente como ausente. cantaran o no. pues el hastío resiste como resisten las ruinas —sin fuerzas ni ganas. entonces hay que admitir que la ruina se ha convertido en algo imposible para nosotros. el melancólico reúne el derrumbe y la disgregación de las ruinas en el desierto con la ruina sin ruina que es la forma de la decadencia. Aun antes de inscribirse. quizá la última de las alegorías posibles. las sirenas cantan en silencio. Tal vez ahí está la prueba de que nos hemos despedido definitivamente de la Modernidad.34 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN música. edificios inconclusos. pero en sí misma es escritura. de Blanchot a Ritvo. Sólo . la forma y el sentido. De Homero a Kafka. Pero se necesita una melancolía a la segunda potencia para hacer del desierto todavía una ruina —precisamente la ruina de la ausencia de ruina. distraída. La lectura es su interpretación. escribe la obra que hay pero que no está en esa sucesión de palabras que el lector tiene ante sí. la lectura escribe. acaso astilleros abandonados. es el silencio de las cantantes. y que el desierto hace que la nuestra sea una experiencia también desértica. Si es cierto que el sitio de nuestra experiencia es el desierto. no se sabe si en la inmensidad aérea o en la intimidad del alma. es decir. En ésta. El silencio es la música de la literatura. encogida en una calle del centro. y resiste en su derrumbe. La interpretación es la operación de la lectura. Conocemos basurales. Lo que ya no queda se queda. Hace falta una mirada intensamente melancólica para reparar en esa casa que se derrumba. como ruina. pero lo que no pudo oír.

Por eso la lectura nada tiene que ver con el comentario. . expuesto literalmente. En él se puede oír. de Kafka. siquiera por un instante. permite escuchar la música del texto. Todo está ahí. la exégesis o el juicio. El hastío encuentra en la continua interrupción el estilo que nos queda. El silencio es como el intervalo del texto. es decir. La música está en el texto como intervalo. El estilo es la resistencia del hastío en el desierto de los discursos. de Beckett. Ella tiene que interrumpir toda esa cháchara que va y viene y atesta el desierto. El texto es la partitura. tiene que interrumpirse de continuo a sí misma. Es lo que hay que interpretar —la música de Flaubert. Es el estilo del cansancio. pero tiene que hacer que el texto se escuche —cante en silencio. la pobre música de nuestra desposesión. De allí el estilo de su interpretación. por lo que la interpretación no añade ni tiene que añadir nada al texto. R I T V O .J U A N B . La lectura tiene que ser ante todo interrupción. entre rapsódico y telegráfico. detenerse en el momento en que la música va a convertirse en tarareo y recomenzar todavía cuando todo parece haber enmudecido para siempre. F R A G M E N T O S D E U N R E T R AT O 35 la lectura interpreta. es el hastío afirmándose en un estilo.

36 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

El procedimiento. trata a los lectores con la misma insolencia crítica que a los textos. que es menos un cálculo espontáneo que una economía metódica. si el saber —aun como enigma o desciframiento—no es idéntico a ninguno de sus objetos. En otras palabras.el vértigo De la filoSofía EDUARDo CARBAJAL Une ivresse vertigineuse suivie d´un nouveau malaise […] tous les problèmes philosophiques sont résolus. Es raro que pregunte “¿qué significa?”. Du vin et du haschisch. tensa la condición de posibilidad del ensayo. es porque el saber no es la solución a ninguno de los problemas sino el principio o mejor la falta de principio que prepara su discusión. La discrepancia no declina en la pequeña objeción. De Ritvo me gusta el estilo interpelante que —lejos del furor hermenéutico— apela a la razón vocativa del objeto. hasta llegar a traducir la cita erudita en términos de crasa ignorancia. sino a condición de cuestionar inclusive todo lo dado y arruinar la transparencia de identidad que suele contrabandearse bajo los nombres de “ser” y “pensamiento”. más bien interrumpe de manera casi barrial “¿qué dijiste?” Que la interpelación del estilo refiera al objeto cierra el énfasis semántico por el significado y prepara el camino de la objeción. Primero cuando agita la compacidad del texto que interpela y luego cuando el zarandeo causa y compromete la superstición crítica del lector. decorativa o formal. si se trata de la objeción escéptica inscripta desde siempre en el ensayo es porque el estilo interpela el lugar dominante del saber desde la institución retórica hasta la academia editorial. Por eso la erudición que lleva a cabo la tarea no está al servicio del enunciado erudito. sino que es un subrogado —en el sentido freudiano— que ocupa diversas posiciones estratégicas en el desfiladero de la argumentación. no dice mucho. Que me guste puede prescindir del acuerdo precisamente porque el desacuerdo es la razón que el estilo prefiere en la lectura. Quiero decir. declamada por cierta insatisfacción profesional que palpita en la república de las letras. Tal vez así quede justificada la anfibología . Es decir. Charles Baudelaire. Que en el horizonte se divise la huella negativa del proyecto de Adorno.

Por eso. es central para la poesía desde Baudelaire en adelante. psicoanálisis: colisión e iluminaciones. figuras de la feminidad. transferencia y sexualidad —respuesta psicoanalítica al fundamento— es un escándalo llamado vértigo filosófico. filosofía. el vértigo como “fundamento” de la ausencia de fundamento. la filosofía no puede responder a la pregunta metapsicológica del psicoanálisis sino con la paradoja del hiato irreductible entre la verdad de la argumentación y la imposibilidad de la argumentación de la verdad. Filosofía y psicoanálisis es el título que promete colisión e iluminaciones. Buenos Aires. Inversamente. la falta de fundamento del fundamento ¿es una tesis filosófica o psicoanalítica? La paradoja es que intentar la respuesta por fuera de los términos de la pregunta es una falsa resolución del problema.1 La tesis dice: no hay regla que sea capaz de legislar el intercambio y la relación entre filosofía y psicoanálisis. falso sólo para lo que es falso. parafraseo a Adorno. Responder es legislar el intercambio que determina el fundamento del fundamento.38 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN adorniana de nuestro título: el vértigo nombra el vértigo que la filosofía debe producir dada la falta de fundamento que el vértigo inscribe en la filosofía misma. sideración y luz. . El vértigo se expresa en la pasión lógica del juego —ilinx— que trata de destruir por un instante la estabilidad isomórfica de la percepción hasta alcanzar una suerte de aturdimiento que provoca la aniquilación de la identidad de la realidad. La discusión del fundamento. Letra viva. Ritvo. En ningún caso se trata entonces del establecimiento de un texto sino de provocar su inestabilidad. Pero entonces. El sentimiento de lo vertiginoso. son tópicos que atraviesan gran parte de los ensayos de Juan Ritvo. Me demoro en dos momentos. El objeto de la refutación del primero —la academia universitaria en cuanto reprime el vértigo filosófico— es el soporte de la argumentación del segundo —el academicismo como proton pseudo de una posible demostración— quiasmo por donde repta el vértigo filosófico. 1 Juan B. 2009. Para esto es necesario desfundamentar el fundamento que se arroga el legislador del intercambio: la academia filosófica. Al revés. mientras que a la filosofía se le da a entender anacrónicamente —¿quién?— que no es lícito participar de ningún sentimiento que se le parezca. la objeción a la prepotencia de la identidad como sello del fundamento. justifico la elección: el mismo argumento se despliega en direcciones contrarias. el vértigo de la enunciación del filósofo es lo reprimido por el oxímoron filosofía académica. la clausura de la grieta fundante ya sea por el saber devenido institución o la institución travestida en saber.

¿cómo podría deducirse un principio de un principio? La paradoja salta a la vista. es imposible de callar es porque es posible leer en el estilo de Lacan “un asidero analítico a su deducción”. Ed. que no es un hecho empírico. ahora los psicoanalistas —tal vez debiera escribir “los lacanianos”— son llamados a escuchar los “descuidos” de Lacan en torno a la conjunción Kant y Sade. Así como el auditorio universitario escucha la interpelación sobre la sordera académica. Ritvo. conjetural Nº 44. si la máxima y luego el imperativo son deducibles. . si la demostración se funda en un antecedente del antecedente contradice la noción misma de principio fundante. Resumo los pasos: Lacan como todo comentarista de Kant que se precie de tal intenta desplegar la deducción del imperativo y las máximas kantianas de los principios que la rigen.2 La apariencia académica de la discusión —escribe Ritvo— no debe ocultar el propósito de extraer el máximo de potencia disruptiva de los textos de Kant y Sade. buscar el remedio en el mismo mal. el vértigo resume la propiedad enigmática que Ritvo extrae del bello libro de Starobinski. Es decir. el mismo argumento. 2006. 2 Juan B. Pero. Es decir. “Enigmas de ‘Kant con Sade’. En otras palabras si la voz. la paradoja misma del enigma moral que distingue el objeto de la interpelación del interlocutor en la discusión. incógnitas éticas: la ley”. —vértigo filosófico— es desplegado al revés del revés. así como antes la academia es la represión del vértigo ahora el “academicismo presunto” es condición irrenunciable de la potencia vertiginosa del ensayo.E L V É RT I G O D E L A F I L O S O F Í A 39 Ahora bien. la misma pasión. Sitio. Buenos Aires.

40 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

me interesa la figura del diarista como alguien. compuestas en caracteres Times New Roman de cuerpo 12. Diario. de 425 páginas A4. “Diálogo con el interlocutor cruel”. reservar algo de ese impulso exuberante para la escritura de un diario que.el DeSierto eN la iNtimiDaD Sobre el Diario De JUaN b. hasta darle la consistencia de un carácter.3 alguien a quien el epíteto de “grafómano” le calza como un saco hecho a medida. . 24 de diciembre de 1999. activos el asombro y la curiosidad que alientan su enunciación. Barcelona. porque su profesión es escribir?”1 La principal estrategia crítica de la que eché mano en los últimos años para ensayar lecturas de diarios de escritores consistió en mantener abierta esta pregunta. filosofía y literatura. 2005. 2 Giorgio Agamben. hace algún tiempo. profanaciones. La primera entrada está fechada el lunes 13 de diciembre de 1999. no estaría destinado a la 1 Elias Canetti. hasta el momento en que lo recibí por última vez adjuntado a un e-mail. ¿Qué acciones y qué pasiones despierta la práctica del diario cuando la sostiene alguien que “escribe muchísimo”? Más que lo específico de un género en el contexto de las llamadas “escrituras del yo”. Ritvo. en forma más o menos casual. el 22 de agosto de 2010. Anagrama. para el que lee. 3 El Diario está archivado en un documento de Word y constaba. la última. México. en agosto de 2009. para alguien que de todos modos escribe muchísimo. reavivó con una intensidad extraordinaria el asombro y la perplejidad que expone la pregunta de Canetti. la conciencia de las palabras. por lo menos en principio. mientras secretamente lo deshace en el flujo misterioso de lo impersonal. Fondo de Cultura Económica. de la existencia del Diario de Juan Ritvo. en esa versión. es decir. ritvo ALBERTo GIoRDANo Yo mismo soy uno de esos desconocidos en que me multiplico… Juan B. valor de gestos. que el ejercicio de la notación incidental va componiendo. 1994. con interlineado simple.2 Enterarme. ¿Qué sentido tiene para alguien que escribe y publica continuamente ensayos sobre psicoanálisis. cuando sus actos cobran. o algo. que sostiene una política de intervención en el campo cultural constante y vigorosa. “El autor como gesto”. “¿Qué sentido tiene [llevar un diario] para quien lo escribe.

siempre interesantes como documentos. improbable y cierto a la vez”). pero no desde antes. como dos formas de conversación—). 7 Lord Byron. En algunos de sus momentos autorreflexivos —no hay diario de escritor que no los necesite para sostenerse críticamente al borde de la impostura. el yo imaginario al que se dirige el diarista es tan paciente como insobornable. no interrumpe y. desactiva drásticamente el deseo de mentir. Diarios. el lector futuro. de la que él supone es su actitud diarística. de cualquier escritura de sí mismo. Alamut.6 para aligerarse de las tensiones cotidianas y para alcanzar una conciencia lúcida de los procesos interiores que oriente la acción. Si. la pregunta por el sentido de los diarios de escritor es una artimaña retórica que le permite exponer el elogio. Para Canetti. las diferencias retóricas entre escritura epistolar y diarística son solo de grado (“El diario —dice Beatriz Didier5— es finalmente una vasta correspondencia con un desconocido. “En el diario uno habla consigo mismo”. . dos tercios de lo archivado consisten en la reproducción del epistolario electrónico que Ritvo mantuvo durante esos años con múltiples corresponsales. en más de un sentido. en el caso de Ritvo se advierte una continuidad de estilo y formas de autofiguración casi sin fisuras entre el diario concebido como “cuaderno de trabajo” o “novela del método”. 2002. la falsificación es el destino y no una alternativa. Traducción y edición de Lorenzo Luengo. la escritura de Ritvo sitúa las condiciones esencialmente erráticas en las que se cumple 4 Desde el momento en que Ritvo me lo envió para satisfacer una curiosidad de “especialista” más que de amigo. lo mucho que había olvidado). Paris. le Journal intime. opuesta a la franqueza. y a veces reveladores en términos de ambigüedades íntimas. y con relativa independencia de lo que quedó registrado en sus páginas (me consta. disfrazado de teoría. aunque más no sea como gestos denegatorios—. 3ª edición. la existencia del tercio restante despierta intensa curiosidad. la arrogancia—. escucha con verdadera curiosidad. otra semejanza que hace al tono de este diario entre epístola argumental y ensayo. por conversaciones que mantuvimos después de la lectura. cit. Basta con una cita del nada pretencioso Diario de Lord Byron7 (cuando busca ser sincero. supongo que las expectativas de publicación quedaron abiertas.42 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN publicación?4 Incluso si consideramos que. al paso. y una correspondencia eminentemente intelectual —aquí cabe apuntar. como muchas veces fue señalado. (Esta última discriminación no supone en absoluto la decisión de dejar fuera del comentario los mensajes dirigidos a amigos o colegas. “uno se engaña a sí mismo más que a los demás”) para impugnar la anacrónica ingenuidad de Canetti. 6 Elias Canetti. por aventurar un porcentaje. como su papel es custodiar lo verdadero y censurar las motivaciones espurias —la vanidad. Presses Universitaires de France. No alcanza con no mentir para decir la verdad. 5 Béatrice Didier. 2008. op. Madrid.

hueco no retórico de una anestesia retórica. suicidio. Y si agregamos las calamidades que nos bloquean el paso y parecen a punto de derrumbarnos —cáncer. por eso Ritvo puede escribir en un momento de exaltación “Como nunca. sin importar que el acto de enunciación cuestione estructuralmente lo que proclama el enunciado).E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 43 el ejercicio intimista con la precisión conceptual y los juegos sintácticos. lo premiaron. Pero incluso en los diarios que son obra de pura falsificación (pienso. miento. sin que ninguna filosofía realista pueda modificarlo. darle forma. No me parece que un diario deba dedicarse a la “intimidad”. Pero no pateticemos inútilmente acerca de la verdad: su carácter terrible es que ella es pobre. sino más bien a un flujo errático. lo tradujeron. cuando intento. de repente. con su celebración continua de cómo lo ovacionaron. sin esa riqueza retórica tampoco podríamos captar su esencial pobreza. Todos los diarios falsifican —mantengamos un momento más la nomenclatura de Canetti— porque no hay soliloquio que no presuponga la evocación de una audiencia desde la invocación al otro. atemático. lo publicaron. ¿qué decir acerca de la verdad? Me río de los que proclaman la sinceridad y formalidad de la escritura. Lo informe que surge. de sus maneras ensayísticas: “Martes 7 [de marzo de 2000] Sí. Ese al que el diarista ofrenda el espectáculo de su absoluta soledad (el diario es un lugar extravagante en el que los extremos de lo patético lindan con lo cómico. en los de Thomas Mann. todo eso sigue siendo indirecto. el cerco de la hipocondría y de la edad—. en el cual alguien pueda encontrar un hilo conductor para el estilo. también con la modulación sentenciosa. es literalmente informe. a mi vez. que es el modo en que retoma en el dicho un cierto decir singular. lo fotografiaron y hasta lo filmaron) se fabrican verdades en . como las kafkianas]. en un tejido de formas. alegorías indirectas [en el sentido de alegorías defectivas. amo la soledad” [11 de diciembre de 2000]. y sin embargo. Posición incómoda de la verdad: es una franja limítrofe entre un real que es puro dolor y no engendra ninguna expresión y ese mínimo de ficción sin el cual la vida es literalmente insoportable”. inevitablemente. por la tarde (…) Las confesiones son. desnuda. (…)” “Miércoles 8 [de marzo de 2000]. como tal. por mencionar un caso famoso. La verdad.

y siempre sutil e inteligente. que no ceda un palmo a los anhelos de autenticidad que tarde o temprano se encharcan en el sentimentalismo.44 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN acto que ninguna notación formaliza porque remiten a un modo de existencia ajeno a la reflexión. Pero no es por el transitado camino de la francofilia por donde aparece un referente para su tentativa de llevar un diario ascético. la que nace del ejercicio de la reserva en la inminencia de la confesión y de la apertura —hija de la interrupción y el recomienzo— a una incertidumbre todavía más radical: “Sábado. por suerte trabajaron rápido y recuperé dos ambientes —la cocina y el comedor— un poco tristes por la vejez de la pintura. para encausar el excedente físico de ese dispendio generalizado que es la obra de su pensamiento. de un estilo que haga justicia a su rareza (¡mi vida por un estilo!). En este sentido Ritvo es un diarista inusual y paradójico: abre el diario sin saber por qué para interrumpir lo que está escribiendo y no para disimular la esterilidad o intentar remediarla. en conflicto irreso- . pero también para someterlos a una presión diferente. por la tarde (…) Y bien: se han ido los pintores. (¿Para qué o para quién escribo esto? No pensaba en absoluto en nada de esto cuando decidí interrumpir lo que estaba escribiendo y abrí el diario. recurre al diario. confirmo la simpatía que le despiertan los hermanos Goncourt. Ritvo se prescribe no hablar de sí mismo más que indirectamente. Desde la primera entrada.)” Como se sabe. A la manera de Musil. que es a un tiempo enfermedad. preservar de la compulsión al espectáculo. entre otras razones. y tomo nota de la identificación con el modo de leer pegándose a los textos. lleva un diario ensayístico para darles todavía más libertad al rapto y la dispersión (las considera sus virtudes y sus debilidades más fuertes). hasta escuchar los detalles. que practicaba Du Bos. una búsqueda por momentos desenfrenada. protesta contra ella y ejercicio de un saludable desequilibrio. 27 de Diciembre [de 2008]. que reconoce como una tendencia íntima. algo así como la intensa sequedad. de sus afecciones. Si repaso la lista de los otros diarios que Ritvo menciona ocasionalmente en el suyo. por fin. los intersticios. un tópico de los diarios de escritor es el registro y la conjura de la imposibilidad de escribir. Librado como está a la grafomanía. la aridez. la recreación chismosa de la vida literaria en el Paris de sus “amados decadentes”.

sino volver a ser es la esencia del diario”. más que de reconocimiento. por un momento. Lo curioso es que Ritvo sabe. apelar a la bastardilla para distanciarse ligeramente de la necesaria ingenuidad. el núcleo utópico de cualquier notación.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 45 luble (volveré sobre esto) con un anhelo. en el que al yo le está prohibido tomarse como objeto de observación o análisis. “El diario: periferia y literatura”. me inclino para recoger el mate del piso y cebar el primero que tomo en todo el día…” No hay diarista que no haga suya la consigna gideana de anotar lo circunstancial para dejar algo a resguardo de la muerte. sobre todo de las más insignificantes: “fijar para siempre algo que pasa”. Aunque se trata de un diario extremadamente pudoroso. “ahora. El que además de creer en esas providencias sabe que la notación devuelve lo insignificante a su insignificancia y ya redujo a un presente pasado el instante sin duración en el que ocurre la vida. que el acontecimiento de su aparición. que la escritura borra más que conserva. que se habrá dejado alcanzar por el empuje de un hábito o una manía que no se sabe a dónde lleva. sino que está siendo. cuando responde a alguna necesidad íntima que nada tiene que ver con los regodeos de la introspección. y sin embargo retoma a veces la convención de registrar el momento del día y las condiciones climáticas que enmarcan el acto de la notación. Importan menos las respuestas conjeturales. como nadie. roza el vacío. revista de occidente 182-183. El carácter novelesco de la figura del diarista remite a alguien que no es. para la consideración de un lector ignoto y acaso improbable. el 15 de mayo de 2006. puede. requiriese del divorcio entre saber y creencia. el sentido de la exaltación.8 Llevar un diario es un ejercicio de prosecución que en cada recomienzo figura y descompone la continuidad ante la inminencia de la ruptura absoluta (¿quién podría asegurar que la entrada de hoy no habrá sido la última?). como si también la práctica del diario. 1996. “¿Para qué o para quién escribo esto?” Dejémonos alcanzar un instante por el temblor que trasmite esta pregunta nada retórica. El diarista se sorprende de sí mismo. de imposición. la escritura de sí mismo 8 Enric Bou. “No ser. aunque es por esa vía que avanzaremos. la lectura de las primeras entradas remite a uno de los tópicos del género. como Ritvo. el diarista redescubre la motivación básica. las pulsaciones de lo que pasa. . irremediablemente. la experiencia de un sinsentido que podría darle a su vida. y ese extrañamiento prueba que en la prosecución del ejercicio hay en juego algo auténtico. por la noche. que el archivo atesora lo que pasó mientras pierde. ¿Para qué se escribe un diario? Después de casi un año de interrupción (no podría haber ocasión más propicia).

Todos anhelamos el infinito de una escritura sin contenido. en las virtudes terapéuticas del ejercicio intimista (desahogarse. la tensión afectiva despega inmediatamente con una fuerza inversamente proporcional al contenido anecdótico de lo que se revela: “Lunes 6 [de marzo de 2000]. “31 [de diciembre de 2008] por la mañana (…) Sin embargo. para ver si aumenta su disposición a la errancia. estoy vivo y en el sentido más intenso de la palabra. El desierto como escenografía para la pose melodramática (¿ante quien?) y como experiencia de los límites de la elocución. con precisión demoledora. la necesidad de no renunciar a la Justicia. mientras le pone límites. pero plena de exaltación. el peor y más terrible. y brilla con la fuerza de lo que tuvo que imponerse para existir. y la carencia de un pensamiento sobre lo colectivo que supere la banalidad profesional de los políticos. el sentido problemático de un concepto capaz de contener. sin rumbo. Península.9 Ritvo comienza a llevar el diario para acompañar la entrada de su vida en el “desierto”. Porque se extingue de inmediato. . sin imponer nada. que es lo único que tenemos ante esta eternidad vacía y no obstante ubicua”. Esboza un aura novelesca alrededor del diarista-argumentador sin propiciar la cristalización psicológica. 1998. aunque la discreción continúe prevaleciendo.46 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN como “síntoma de una anomalía afectiva o aflictiva”. sin reducir. en otros busca. rara vez. sea cual sea su contenido. cuando lo confesional despunta. por así llamarlo. pero quizá también el más fecundo en muchos años. justo él. debo decirlo. Para alguien que escribe muchísimos ensayos según diferentes motivaciones (en unos prueba la articulación del afecto indecible con modos argumentativos que puedan transmitir la dicha y el estupor. Claro: es una intensidad sin extensión y sin explicación.” Y lo que sigue es la reproducción de un e-mail dirigido a Américo Cristófalo sobre el sentido de la cristiandad. tal el énfasis con que nombra la angustia y la desolación. Por tratarse de un diario sujeto al principio de la exposición indirecta. 9 Andrés Trapiello. aunque no se sepa qué diablos es. de rescate del instante. mi estado de ánimo. No es que siga confiando. Barcelona. Y poder escribir es una maravilla. el rapto confesional tiene en este diario la potencia de lo estético. encontrar refugio): tal vez espera que la escritura se nutra de esa sequedad. el escritor de diarios. tranquilizarse. Respiro y anhelo. por la noche: tendré que decir algo sobre.

Ahí donde la frase se adelanta al pensamiento. según la temporalidad del impromptu y la ocurrencia. pero sobre todo porque Ritvo es un escritor que.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 47 las tensiones de lo ambiguo). Antes y después de la fractura. la necesidad de sobreponerse al tedio y la irritación. que ella misma abre. Si cada diario tiene su tono. en el sentido blanchotiano de la huella que señala la desaparición del autor. en estado de continuo recomienzo. piensa en una escritura del yo capaz de ponerlo fuera de sí. del discurso autobiográfico o argumentativo. casi siempre). Hay frases que se adelantan al pensamiento y encuentran una forma que comunica la inminencia de lo desconocido. Hay otras. Hay un deslizamiento continuo en este diario de lo incidental a lo autofigurativo que tiene que ver menos con la presuposición de un lector futuro. Es la utopía de una escritura sin rumbo ni contenido. o mejor. como potencia de interrupción y descomposición. que con las maquinaciones del poderoso artefacto de persuasión y captura que opera en los modos argumentativos de Ritvo cuando lo arrebata el ánimo polémico (es decir. la ocurrencia y los pasajes imprevisibles. no importa lo incierto que pueda parecer su sentido. En el diario como taller del estilo son los pensamientos y no el que piensa. pero también cuando se ciñe a la configuración extraordinariamente sutil de alguna dificultad teórica. aunque el fantasma siempre ronde (¿habré sido el primero en encarnarlo?). necesita “del interlocutor como del pan. la perspectiva de los intereses retóricos —eso que Barthes llamaba voluntad de “querer asir”— define las condiciones de cualquier anotación. una ascesis intelectual fundada en el ejercicio de la improvisación. hecha de fracturas e interrupciones. que sin renunciar a la precisión nacen exasperadas por los reclamos de reconocimiento. con formas de vida potentes a causa de su fragilidad. casi siempre rotundas. aunque finja indiferencia” (20/10 [de 2005]). según él mismo confiesa. intersticial. es el acto de pensarlos quien toma notas. la invención del estilo equivale a la experimentación voluptuosa. Ritvo lleva un diario para librarse a la alternancia entre desaparición y aparición —¿hay otro modo de sentirse vivo?— y para que la variación encuentre formas de manifestarse. impulsada por el vértigo y la angustia. llevar un diario puede ser la ocasión de ejercitarse en el acto de pensar como si fuese posible desprenderlo del universo retórico. pero también sufriente. el de Ritvo expone distintos matices . porque es una fatalidad del discurso que hasta los gestos más solitarios sean absorbidos inmediatamente por el teatro de la intersubjetividad. porque arrastra un cansancio inmemorial. en los intervalos. Cuando Ritvo se apropia de una ocurrencia de Valéry (la novela moderna debería adoptar la forma y el estilo del Discurso del método) para fantasear con la posibilidad de que su diario se convierta en La novela del método.

entre costura y costura. para señalarle los límites de la ética de Lévinas y persuadirlo de la necesidad de enfrentarlo a Nietszche. empero. Luego la soledad. La intransigencia brilla sin irritar. precisamente. despreciarlo. En esa juntura estamos”. etc. es decir. la más resistente al acecho de los estereotipos. constante en los lances polémicos. . evita aplastarla. la coexistencia problemática entre el deseo de hundirse en la superficie de lo imaginario hasta alcanzar el éxtasis de lo impersonal y la compulsión a imponerse como una subjetividad extraordinaria. pero también en el de la superioridad. es una ética servil” (de un e-mail fechado el 30 de enero). Alabar a Heidegger frente a la superficialidad y frivolidad francesas. más allá del personaje aburrido y aburridor. Sobre todo en los e-mails (tributos felizmente anacrónicos a la vieja retórica de la epístola argumental). define el estilo de la interlocución. ¡Una tarea agotadora! Sin embargo. a las reuniones perió10 La tendencia a la agresividad. La función disuasoria prevalece porque hay que renunciar al dominio y la simplificación de los objetos para que estos manifiesten su coeficiente de indeterminación. porque la honestidad casi sin fisuras del autorretrato y la forma en que el propio diarista se desplaza de lo anecdótico a la especulación intelectual impugnan la necesidad del comentario. se atempera sensiblemente en la serie de e-mails que Ritvo le envió a su hijo Nicolás a fines de enero del 2000. La fuerza pedagógica de este estilo no concede nada al didactismo: depende tanto de la fidelidad del expositor a su ética y su sensibilidad. sino la del que está constituido como una suerte de patchwork. como de la disposición del que escucha a mantenerse en movimiento. “Una ética que me exige responsabilidad pero que no me entrega medios de discriminación —este es el principal argumento contra el puritanismo lévinasiano—. de lo intempestivo. siempre en guerra. la exigencia de tensionar la exposición. Tal vez hubiera sido mejor no transcribir esta entrada. siempre solo. Dialogando con sombras de interlocutores: alguna vez alguien no fuera mera sombra. pero por unos momentos. Es el tono de sus rutinas docentes. pero también con frecuencia en las notaciones circunstanciales (después de asistir a un coloquio académico.10 “Miércoles 29 [de diciembre de 1999]. a entrar en el juego de las respuestas que abren la posibilidad de una interrogación todavía más rigurosa. por su desconocimiento de los ingleses y del sentido que ellos tienen de la variedad de la experiencia. por la tarde La conversación de anoche en el restaurante: ese afán de mostrarme único. pero como la audiencia es amable. Como en las otras intervenciones. enfrentar a ingleses y alemanes con la movilidad de los franceses. en el sentido de la rareza. creo que hay alguna verdad: no la del eclecticismo. una colcha de retazos que caracteriza a nuestra cultura aluvional: entre retazo y retazo. Ritvo no duda de sus razones. más bien estimula. dándole a cada problema su formulación más compleja.48 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN de la tensión entre ascetismo y arrogancia. Lo que se diluye esta vez es la arrogancia. la interrupción. un personaje que me defiende contra la depresión.

con calculado salvajismo. la indisciplina programática. por la tarde) para trazar diagonales que mezclan lo incomunicable e instalar. no quiso desconocerla ni idealizarla. en la dirección del vacío y lo informe. En Borges. la irreverencia es pose más que gesto extemporáneo. El mestizo interrumpe sin protocolos “la circulación de los dones entre el Amo y el Esclavo” (domingo 9 de enero de 2000. pero en demasiadas cosas era un mistificador histérico. En dos ocasiones. pero sí que explica parcialmente el costado reactivo e irritante de esta figura: la necesidad de fortalecerse a través del desprecio. El mestizo con auténtica vocación de ruptura es el que tuvo que correr por necesidad los riesgos de la impotencia. El punto de encuentro es la exaltación de la irreverencia. el orgullo de enfrentarse a los clásicos “suelto de cuerpo”. en la que convergen la ética del mestizo y la sensibilidad del melancólico. La incertidumbre acerca de los resultados. para extender. incluso la presunción del fracaso. pero siempre desde lenguas propias —el idisch en parte y fundamentalmente el hebreo— definiéndose siempre desde y contra la segregación” (domingo 9 de enero de 2000. desde luego. “La ironía del judío tiene el sólido soporte de una tradición que. los límites de sus posibilidades. la incomodidad en el interior de cada disciplina. ni en las instituciones ni en la biblioteca. Esa proximidad con lo indeterminado. para ajustar la lente a través de la que espera ser observado. ha sabido asimilar una cultura universal. interesante incluso cuando resulta abrumadora. que sometió especularmente a su audiencia. cuya capacidad de imbecilización es francamente aterradora”. no diría que justifica. Ritvo corrige la doctrina borgiana del escritor argentino y la tradición occidental. lo hizo a costa de su propia integridad. el mismo día [domingo 9 de enero de 2000] (…) …no cabe la menor duda de que Lacan era un hombre de genio. el prestigio de las autoridades. . los juicios del diarista perfilan con insistencia una figura de compleja lucidez. más tarde). descomponiéndose él mismo. sin reconocer en ningún terreno.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 49 dicas de un grupo de psicoanalistas o durante la resaca que deja la lectura de los suplementos culturales). Si descompuso en algún punto la organización burocrática de los saberes. “A la caída de la tarde. un recurso a la medida de su patrimonio simbólico en la conquista de la centralidad. Ritvo denuncia el error “grosero” de los que creyeron en su marginalidad (me anoto entre los imputados) y el del propio Borges cuando compara al intelectual argentino con el judío. que se sentía con razón un vástago de estirpes ancestrales. cebándose en la diatriba y el insulto. se compensa con el entusiasmo de ponerse a prueba en la búsqueda de un estilo de intervención genuino.

una vez que se abandonaron las ilusiones depositadas en las políticas de la mediación? El Diario de Ritvo podría servir como documento. como otros. se deja arrebatar por el goce infantil de la autocomplacencia en su demoledora supremacía. La contrafigura del intelectual como agente de la descomposición y el vaciamiento creativos es el especialista. que sabe de la necesidad y los placeres de construir destruyendo. sin pasar por la identificación con un líder. “La función intelectual ¿es en nuestra época un ejercicio extremo de la separación?” El problema alcanza su articulación dilemática en un e-mail dirigido a Jorge Jinkis. Sobre él recaen las peores imprecaciones. en la intersección de líneas de fractura. valorará el gesto desmitificador.50 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Cualquiera que conozca la asfixiante unanimidad del campo psicoanalítico argentino. y ocurren en las fronteras disciplinarias. en tiempos de radical escepticismo. con fecha del lunes 28 de marzo [de 2000]. como profesor de filosofía y erudito sorprendente entre psicoanalistas. por precaución metodológica y amor a la incomodidad. ya que no presuponen el agrupamiento. Los encuentros son instantáneos. la trama de supersticiones e imposturas que extenúan sus posibilidades de recreación. A diferencia de otros autodidactas. la impugnación de Lacan como Amo Absoluto (la constancia y la inteligencia con que Ritvo. ¿Cómo reformularla. enriquecido. presentimos el regodeo. ya que todavía somos sensibles a la conveniencia de imaginar un espacio para la acción conjunta que se oponga a la segregación del Estado. en el que Ritvo le sugiere revitalizar el proyecto de Sitio. Pero es difícil que la audiencia lacaniana esté dispuesta a beneficiarse con los resultados de ese trabajo crítico si al mismo tiempo se reconoce injuriada. a su propia soledad. pero le gusta confundir. a partir del antagonismo (y el deseo y la imposibilidad de articulación) entre la voluntad de enriquecer la acción con la acción del otro. se empeña en esa tarea son admirables). del debate sobre la “función intelectual”. Cuando Ritvo dice que lo “aterra” la capacidad de imbecilización. los principios de pertinencia: actuar como lector salvaje entre profesores de filosofía. Ritvo puede exhibir diplomas habilitantes. El nihilista activo. Entre las razones que justificarían la publicación del Diario de Ritvo está su valor como documento de la persistencia. pudiendo decir que lo preocupa. . sino porque insta a revisarlos en los términos singulares que plantea la ética del mestizo. incluso que lo violenta. no porque escenifique alguno de los modos instituidos (por la universidad o el periodismo) en los que se viene planteando desde fines del siglo pasado la discusión. Ese es el modelo de acción colectiva que le parece más viable: una “comunidad de solitarios” en la que cada uno encuentra en los otros un gesto que lo rescata del aislamiento para devolverlo. y la política de masas.

El intelectual piensa desde el lugar del atolladero y lo proyecta hacia lo que aun no ha llegado a ser. por otra parte. En lo que sigue no hay distanciamientos.11 Rumiando alrededor de esa inestabilidad en la que elige afirmarse para palpar su fortaleza.” Los paréntesis enmarcan el hallazgo de una entonación sentimental inaudible en la escritura del presente: la ironía no subestima el esnobismo. Frutos. gloriosamente!). más que dolor de cabeza. en la `boca florida’. El intelectual: el que proyecta el atolladero hacia el futuro posible. como diría un azteca. Las evocaciones que registra la entrada del Jueves 20 [de enero de 2000] son los recuerdos de provincia del intelectual mestizo. “Recién cuando ingresé a la Facultad de Derecho. decir algo.” La perspectiva de la descomposición como acontecimiento que advendrá sin teorías que lo anticipen identifica el ejercicio de la función intelectual con la ética del acto analítico (se hace difícil no recaer en este lugar común cuando está 11 Los ecos sarmientinos nos transportan a un momento extraordinario del Diario. en uno de esos veranos insoportables que no dejaban más opciones que el aislamiento y la lectura ininterrumpida. compuesto según la retórica de la escenificación autobiográfica. entre profesores de cualquier asignatura (el campo entero de las humanidades está a su disposición).” . para la exposición de las dificultades y las exigencias que plantea eso que viene llamando “función intelectual”: “El intelectual no es aquel que juzga la especialidad desde el punto de vista de la totalidad. La especialidad es el momento cobarde de los que han renunciado a pensar. “El Dr. en la tensión sintáctica y conceptual. lo vuelve encantador. el miércoles 30 de marzo de 2000. encuentra la forma provisoriamente definitiva. expresarme con fluidez y libertad. La mezcla y la interrupción son su vida y su elemento. es el que dice: no hay totalidad pero tampoco especialidad. el espíritu y la letra en su cuerpo juvenil. el adolescente de dieciséis o diecisiete años descubre que no puede leer más.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 51 como psicoanalista y lector refinado. entre profesionales de lo conocido. La acción transcurre en la ciudad de Santa Fe. estaba salvado por las letras. después de pasar por la consabida denuncia de las miserias del medio analítico. (…) Sabía que me pasase lo que me pasase. a mediados de la década del 50. pude hacer algo con la indigestión [de lecturas]: hablar. el que hace de la dificultad la prueba a posteriori de una traba en el comienzo que debe encarnarse en su futuro anterior. diagnosticó: ‘surmenage’ (¡en francés. descubrir —fue una sensación gloriosa— que las palabras me envolvían (verdadero estado de gracia) como en torbellino y se concentraban para su salida más allá de mi voluntad. el énfasis monumentaliza el pasado sin reservas. tenía autoridad en mi familia. que cualquier lectura le provoca. un testimonio retroactivo de la intensidad con que ya se reunían. Un día. supongo que empleando la terminología de la época y creyendo. Su voz. como todo el mundo. una opresión del cerebro continua e impiadosa. pero absolutamente anacrónica. y sin embargo el encanto sobrevive a —o acaso sea un efecto de— la hinchazón melodramática (el anacronismo de la retórica autofigurativa —¡si parece que estuviésemos leyendo una autobiografía decimonónica!— contribuye decididamente). para la enfermedad o la salud. ronca y supuestamente reflexiva. pero todavía salvaje. como escritor de una literatura por venir.

el más fascinante de la literatura hispanoamericana.52 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN en juego la responsabilidad por la toma de decisiones que escapan a las previsiones morales de la conciencia). la sintaxis argumental. La experiencia de los atolladeros conceptuales en los que se desajusta la complementariedad entre lo general y lo específico responde a la lógica del hallazgo. la del estilo. La coexistencia de afectos heterogéneos. pero un fracaso excepcional”. cuando el sistema se confronte con el desequilibrio que lo vino trabajando desde el interior) la fidelidad del pensamiento a la irritante singularidad de las cosas que lo estimulan. pero también se enrarece. Se podría decir que es la presión que ejerce sobre los modos enunciativos la composición anfibológica del humor melancólico lo que interrumpe una y otra vez las arrogancias del discurso intelectual (la reducción de la audiencia a público) y devuelve al escritor a su búsqueda más legítima. incluso antagónicos (el énfasis y la desesperanza. La erudición aluvional y descentrada. la intensificación de la vida. tan seductor. con las ambigüedades del melancólico. La idea de que el eclipse de la creación es un movimiento inherente a la creación misma abre una vía regia a la lectura de la tentación del fracaso. es también el soporte de una tentativa pertinaz de escribirse a sí mismo en los instantes en que la duración aspira a la ligereza del rapto. y muestra (mostrará. el protocolo existencial para un ejercicio de la melancolía que persigue diariamente. no a la del método especializado. sublime e inconmensurable. cuando no se deja absorber por la actualidad de los saberes que contamina. el 29 de abril de 2010. . Ribeyro. el espíritu de búsqueda y el extremo cansancio) ponen a salvo al intelectual del riesgo. y el gusto por lo anacrónico. de convertirse en un profesional de la incomodidad. a veces hasta el punto del entorpecimiento. regida por un interés y una curiosidad voraces. el diario de Julio Ramón Ribeyro. El Diario de Ritvo es un “cuaderno de trabajo” en el que el ensayista toma notas y realiza prácticas de estilo a la manera melancólica. En las autofiguraciones de Ritvo la agresividad del mestizo se aliviana. por caminos desérticos. son las dos rúbricas de un arte de escribir basado en “la acumulación y la disgregación perpetuas” (de un archivo sobre decadentismo pegado el 18 de enero de 2000) que densifica. Después de haberle dedicado al tema varios ensayos y hasta un libro (es tal la afinidad entre el objeto y el modo acumulativo y proliferante de tratarlo que resulta imposible concebir una aproximación definitiva). Ritvo vuelve a intentar en el diario una definición de la melancolía: “es el fracaso de la realización. la voluptuosidad y la agonía.

Barcelona. a fuerza de estúpida obstinación (no tomarse demasiado en serio). 13 ibíd. Como todo fracaso auténtico (hay que aclararlo. es el de la intervención pública. El diario lo confinó en un soliloquio estéril y absorbió fuerzas imprescindibles para la realización de la verdadera obra. sin desmayo. regida al mismo tiempo por la especulación intelectual y la voluntad de dispendio. se compara con Thomas Bernhard. 2003. del hallazgo. de un tono íntimo capaz de transmitir la música de “la esfera verdaderamente creativa y superior de la impersonalidad”. cuando discuto los conceptos de Lacan 12 Julio Ramón Ribeyro. “Miércoles [30 de marzo de 2000]. Prólogos de Ramón Chao y Santiago Gamboa. Uno de los polos que imanta su escritura. un “hombre sin cualidades”. a la arena de la discusión (¿o será que tener una razón siempre a mano es la mejor coartada para un ánimo polémico que busca imponerse donde sea?).12 llevó un diario para distanciarse del mundo distanciándose de sí mismo. entendida como una práctica compulsiva. pero las razones me sobran…” . menos que él mismo. Fue más bien el resultado de una contingencia necesaria.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 53 que se consideraba un “pariente pobre y tardío de Constant y Stendhal”. eso que falta. otra vez a propósito del personaje que compone en algunas reuniones sociales. la tentación del fracaso. Seix Barral.13 Para Ribeyro. ese problema tiene que ver con los desequilibrios (afectivos y retóricos) que provoca la falta de estilo frente al exceso de razones. quedaría entonces del lado de la elegancia. El otro polo es el del culto intransigente a la “propia” singularidad. para llegar a ser. 29 de mayo [de 2000]. la existencia del diario depende de la formulación de un problema capital que jamás se resuelve. el que arremete contra todos con la fuerza de la desesperación y el insulto. y esa certidumbre lo lanza continuamente. pero le faltan razones… (…) A mí me falta estilo. Diario personal (1959-1978). que si se resolviera desactivaría el deseo de llevar un diario. 14 El domingo. que mucho le debió al tedio y la desidia. porque el prestigio de las poéticas de la decepción es tan antiguo como la literatura misma) no fue premeditado. tampoco meramente accidental.14 Al nihilista activo le sobran argumentos para demoler el edificio entero de la cultura. El estilo. por la noche (…) Siento esa angustia del aislamiento y que no es producto de la discusión sino de la atribución de “originalidad”. En el caso de Ritvo. incluida la del diario (ver la insistencia con que reclama la publicación de los intercambios epistolares en que participa). que “está lleno de estilo. la identificación con lo inaudito como potencia de lo inasimilable.

se las apropia). antes que nada del estilo. Pero sabemos que el estilo. y la presencia de lo misterioso. opiniones que son absolutamente mías. de otras que provienen de un universo cultural muy rico y que ignoran totalmente. no es una propiedad. pero el impulso confesional es auténtico. lo que dice que le falta.54 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN cada cual se encierra en su “especialidad” supuestamente técnica y advierto. si para que haya reconocimiento primero tuvo que imponerse una convención. Cómo hacerse reconocer por el estilo (¿esto es lo que pretende Ritvo en su intimidad?). nuestro diarista falsifica los términos del problema (nadie con menos autoridad que el autor para hablar de su estilo). trenzada con la escritura de la intimidad (los gestos que señalan el ausentarse de la función razonadora). Sería tanto como pretender encarnar. con desaliento. que se trasmite por medios indirectos y deja huellas en la sensibilidad del lector (que cuando las localiza. Es demasiado. si estas marcas no fuesen tan legibles. Por otra cuerda. lo que los otros son incapaces de advertir. . Como hay asentimiento pero no resignación. Cuando se compara con Bernhard (porque se compara. a juzgar por la función que desempeñan los énfasis adverbiales en esta entrada: fijar lo roles de la virtud y la ignominia en los melodramas del “medio psicoanalítico” (yo: “absolutamente” original. ellos: “totalmente” ignorantes). que no entienden. más que de los conceptos particulares tomados en su estricta puntualidad?” Si no advirtiésemos que el aislamiento angustia pero también es motivo de orgullo. la añoranza va a transmutarse enseguida en furia que alimentará el dispendio de razones. Ese pliegue de la arrogancia envuelve algo íntimo. al mismo tiempo. en el sentido en que hablamos de tener “la última palabra”. sino una potencia de variación que descompone la supuesta homogeneidad del discurso. ¿Cómo hacer entender que se trata. la última razón. no se identifica). la atribución de una capacidad de intelección y juicio omnímoda y la suposición de que el esplendor estilístico es una tierra prometida a otros. ni siquiera pueden distinguir rasgos míos. una verdad del instante melancólico en el que coexisten desmesura y pesadumbre. pero se hurta al reconocimiento. que es una experiencia de lo extraño. la mezcla de afectos inasimilables reimpulsará la búsqueda de una forma que le haga justicia y la necesidad de proseguirla en las entradas del diario. y supone que gana en el terreno de las razones pero pierde en el del estilo. estaríamos tentados de tomar los reclamos de Ritvo más en serio.

Ritvo describe la voz de oliva. no reproducirían ni recordarían la experiencia de la escucha. una masa que avanza lentamente. detallados de sendos poemas y parecen signados por un tono de homenaje. Los poemas escritos. cuando ya estaba gravemente enfermo”. El ritmo de la poesía. vale decir. pareciera un desprendimiento de aquel timbre particular. En este último.el poeta Y SU crítico SILVIo MATToNI Yo soy el tenebroso. el viudo. el desgraciado príncipe de aquitania en su torre abolida: mi única estrella ha muerto y mi laúd grabado lleva el sol negro de la melancolía. Decadentismo y melancolía. esa voz “pastosa. su forma de escandir los versos. según consigna la nota en el libro Decadentismo y melancolía1. . más allá de la medida. sobre el extenso poema “César en Dyrrachium” —una versión parcial de la farsalia y su comentario moderno—. Alción. Y sin embargo. la así llamada “obra”. se produce como una danza: la intención o. sería “un nuevo homenaje a oliva. El primero de ellos. 2006. Ritvo sobre la poesía de Aldo oliva tienen un mismo carácter: son análisis particulares. Ritvo. la matemática de los versos. sobre el poema “Muere Nerval”. como quien habla de una presencia amistosa que ya no puede recuperarse sino en la memoria. si se quiere. “poco tiempo antes de la muerte de oliva. poco después de su fallecimiento”. baja. Córdoba. Ritvo no deja de sugerir que los poemas de alguna manera mantienen una relación con aquella voz y aquella forma de leer y de pronunciar. detrás del sonido. el sentido. Los adjetivos con que Ritvo califica la voz de oliva remiten a una materia densa. Pero sobre la materia pastosa de la lengua amasada por una voz singular se levanta la escansión. Gérard de Nerval Dos ensayos de Juan B. de despedida. casi gutural” ya no pertenece al mundo de lo perceptible. pero luego. 1 Juan B. El otro ensayo. su pronunciación. fue leído. Esa potencia que la voz apenas deja insinuar cabe en la frase de Ritvo: “un esfuerzo conmovedor por recitar algo que sólo es posible evocar más allá del sonido”.

¿Por qué? Por falta de títulos nobiliarios e inmemoriales”. ya que perpetúan en nuestros idiomas un procedimiento de creación que tal vez fue el primero de todos”. para que el comentario no suplante su fuente. Ritvo expone su admiración. En un extravagante manual titulado las palabras inglesas.56 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN el silabeo. y por eso tiene que citar los poemas completos. Mallarmé hizo una observación que remite la poesía a esos términos que se llaman onomatopeyas y que en toda lengua tendrían la pobreza equívoca del vestigio: “esas palabras. se encuentran en un estado de inferioridad con respecto a las otras de la lengua. Un aire rousseauniano se cierne sobre esta conjetura o sueño del origen onomatopéyico de las lenguas. En los ensayos que cité. Interrumpo la cita para preguntar: ¿qué etimología atribuirles o inventarles a esas interjecciones. Un resto del origen imposible de la lengua que le resta algo a su totalidad presente. la descripción demorada o el paralelismo de ciertas deíxis. Pero lo que importa es el efecto.? Mallarmé prosigue: “Tras varios siglos de existencia. el rui- . el murmullo sostenido de un ritmo. en el sentido de ciertos encabalgamientos. que devolvería la poesía a su origen festivo. si se me permite el neologismo. le quita su predominio conceptual e intencional para descubrir la materia real. propiamente poético. ese ir y venir de los versos que aligera todo. Lucano o Nerval se vuelven pronunciables en una ciudad sudamericana por obra de ese ritmo que los desmonumentaliza. Algo de la autenticidad poética de oliva se muestra allí. ellos sólo muestran su precisión: sin embargo. etc. apunta al carácter ritual. mensurables y hasta descifrables a partir de su estudio como bloques o cláusulas móviles: alejandrinos partidos en dos heptasílabos o la obligatoriedad acentual que induce al hipérbaton. en ese transporte rítmico al orden de la levedad de densos bloques de tradición. el análisis de la sonoridad de los poemas de oliva. ¿Y sus orígenes? —les preguntamos. ladridos. quizá la mejor forma de la crítica desde que el anónimo autor de Sobre lo sublime construyó su cadena de elogios. en las correspondencias que establecen las asonancias y las aliteraciones entre versos medidos. Como si el rumiar de las consonantes en la descripción de la muerte tuviera un efecto onomatopéyico. tales vocablos. parecen nacidos ayer. admirables y surgidas de una vez. La extensión de las citas le permite también detenerse en procedimientos puntuales. que no pertenecen a ningún linaje. cuyos “temas” se hunden en la espesa tradición del dolor ya que se trata del suicidio y de la guerra. Por momentos. que la existencia de la onomatopeya provoca en el resto de la lengua. chistidos. Sin dejar de mencionar las figuras del orden de la frase: la exclamación interpelativa. en cierto modo mágico. no hay que humillarlos.

Mallarmé lo explica. ¿Qué significa la aliteración? Probablemente nada. pero también en la rabiosa regularidad con que el poeta reescribió un poema guerrero. y que será prudente analizar tan sólo el día en que la Ciencia. escribiendo sin apuro por publicar. Ese resto. un chistar que nos llama a releer. El ritmo del poema. la “erre” fuerte de nuestro castellano se impone en los alejandrinos de la versión. siempre ha de faltar. al contrario. y entonces las observaciones en el idioma ajeno se tornan aclaraciones de la poesía en el propio. o bien adivinada o bien ignorada por los hombres. forma y tema. la lectura de oliva que escribe Ritvo se detiene en la dicción. y que roza uno de los misterios sagrados o peligrosos del Lenguaje. oliva son interlocutores del diálogo infinito que se representa sobre las páginas para cualquiera que vuelva a leerlas—. “César en Dyrrachium”. donde tenemos: “la pupila rijosa/ Reginae Bitiniae”. casi negando la suavidad de Rubén Darío a quien alude oliva. Quimera en el presente. salvo un punto de atención. al poseer el vasto repertorio de todos los idiomas alguna vez hablados sobre la tierra. diríamos que fabrica pseudo-onomatopeyas en el interior del sentido. Vuelvo al manual de Mallarmé sobre el inglés. y probablemente entonces todo. de cada nombre —Lucano. escribe Mallarmé: “esfuerzo magistral de la Imaginación deseante. Nerval. sino para establecer un lazo entre estos y la palabra encargada de expresarlos. Y luego. sólo la inexpe- . creadores de las palabras: pero en esos tiempos ya no habrá ni Ciencia para resumir esto ni nadie para decirlo. según Mallarmé. revelando la íntima discordancia entre verso y frase. donde la alteración de la frase por el ritmo resulta determinante. en la glosa heptasilábica de la segunda parte del poema. De un modo semejante. No obstante. la punción del sentido. no sólo para satisfacerse mediante el símbolo que brilla en los espectáculos del mundo. acaso porque oliva hace una lengua extraña dentro de la que creemos hablar todos los días. sobre la unicidad histórica del dolor de cada uno. Desde el título. faltando la ciencia suprema y que. Sobre la aliteración. antigua práctica creativa. estrofa y discurso. contentémonos con los fulgores que lanzan sobre el asunto algunos escritores magníficos”. parece erguirse como uno de esos lanzadores de brillos sobre la unidad imposible de las lenguas. cuatro versos que demoran la atención de Ritvo. escriba la historia de las letras del alfabeto a través de todas las épocas y diga cuál era aproximadamente su significación absoluta. Y digo “erres” para simular aquí también la forma de rumiar la farsalia que emprende oliva. y “radial rosa de fuego/ razonará en el brazo”.E L P O E TA Y S U C R Í T I C O 57 do del idioma. lo escrito concentrado en la letra repetida. hace que las otras palabras “también muestren a su vez más de una analogía entre el sentido y la forma”. oliva leyendo.

siquiera feroz o caprichosa. Así. un modernismo ya en la prehistoria de toda literatura en occidente. no deja de anhelar un poder fallido. Pero. ¿cómo olvidar que la idea de revolución. sin embargo. no podría separarse de una forma de guerra civil? No obstante. si Platón no lo hubiera usado para apartar el cáliz de la letra de la fantasía filosófica. lejos del orden supuesto. que canta una derrota. un simbolismo. las destruye y las lleva a la hecatombe”. La mano de César oprime todo resto para empezar de nuevo. encarna la declinación de la alegoría. las disloca. un parnasianismo. tan moderna. donde los cuerpos son diseccionados y la ferocidad de ciertos héroes ha dejado de encontrar un sentido: ahora nadie muere por su casa y su ciudad. donde las cosas parecen a punto de volver a su carácter corpuscular. su eclipse. sino ese momento en que tal vez podía pasar otra cosa. la misma mano que acompañaría con su ademán las modulaciones de la voz recitando. el pulgar caprichoso del emperador. Así. sino de poder. la glosa de oliva. ¿Acaso la alegoría declina junto con las figuras del orden anterior. Virgilio habría sido un ejemplo claro del máximo dominio artesanal del verso unido a la sombra de la mano que lo auspicia. donde el concepto sería siempre traducible. como incisión que marca y surca el espacio de una cultura —valga el pleonasmo etimológico—. y lo siniestro del arbitrio supremo de uno solo. Pero la sonoridad de la poesía de oliva está unida al movimiento de la mano que escribe. que reemplazará la alternancia de los cargos republicanos. Ya no hay mano. deja pasar la ocasión y con ello se hunde su mundo. la guerra civil impide toda celebración sacrificial del muerto o cualquier elogio del vencedor que ha matado a sus conciudadanos. El héroe de ese episodio. Ritvo lee lo siguiente: “esa mano que oliva califica ya no de mano del poder. el dominio.58 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN rimentabilidad de la muerte convertiría el dolor individual en la letra de significación absoluta. la poesía ha sabido proyectar un reflejo imaginario de la potencia. entre otras monstruosidades técnicas de la masacre del siglo XX. el fin de una forma del poder. Cratilo hubiese fundado la insostenible continuidad de la poesía. Lucano. no la derrota decisiva que marca el término de la antigua república. con su apodo traducido literalmente como “el Zurdo”. En su carácter manual. transita sobre las cosas. La mano de Pompeyo. ella ya está disociada del poder que. dubitativa. representa el desvío del poder que pasa de una mano a otra. Ritvo destaca el hecho de que oliva elija traducir la penúltima batalla. con sus alusiones a la guerra de Vietnam. . cuando todo se disocia y la mano ya no representa el dominio de la tribu porque en adelante una mano. lo decide todo? Un clima de caos lucreciano rodea pues el momento ambivalente de la guerra en Dyrrachium. pareciera profundizar el análisis de la declinación de cualquier valor o individualidad épicos. el puño del amo.

hace de su farfulleo caótico una forma. la idea que no es posible pensar. en hexámetros. y su lector pronuncia en una ceremonia el discurso que encomienda su obra. Por eso el otro ensayo. invocaría a Nerval para que su obra y su vida. sólo el desvío y el apartamiento del lector que pasa mantienen presente al menos el espacio de la invocación. “Existe ese fondo pegajoso que ninguna forma puede terminar de elaborar y que. porque inspira y espira. puede hacer aparecer ese brillo y su sombra. Ritvo también escribe su oxímoron ante la inminencia de una imagen imposible: escuchar una voz que ya no se pronuncia. o sea la labor de lenguaje hecha por Lucano. la que sólo ejerce su potencia en el ritmo. sustraerse”. su infinito clinamen. Y aunque toda lectura implique traicionar ese llamado de las palabras. al libro. la letra que labra su muerte. o en última instancia sería apenas un centelleo de la idea de la muerte. en principio. si socava la noche. esa materia no puede describirse a la luz de ninguna idea. El poeta agoniza. asistir a la conversión del amigo en recuerdo. que oscila entre toda culminación y toda declinación. puro mensaje de la letra que llama al transeúnte cuando ya no hay un cuerpo ni una voz. sino la materia misma. alejandrinos o prosa extremadamente precisa. su música de rimas y su suicidio. “la letra encuentra el barro primordial al que parecía. oliva o hasta el mismo César. germina y madura en constante retorno hacia la muerte. dispersarlas. Sólo el oxímoron. Más allá del sentido de la letra. y de un consonar que vuelve a las letras mismas y que parece olvidarse de lo que tiene para decir. sin un fantasma de amo. a la memoria propia y al tiempo ajeno. aún ordena la masa del idioma. escribe Ritvo. figura de lo imposible. dirigidas por mecanismos de dominio sin necesidad de figuras. subtitulado “el cenotafio de Nerval”. en su poema. podría llamarse también “Muere oliva”. como si fuera una caída hacia arriba o algo a la vez corporal e incorporal”. De tal modo. su revelación momentánea para el cuerpo que pronuncia un ritmo. En su hallazgo del ritmo. oliva. o algo parecido. en el . las marcas de su ritmo. Es lo que Ritvo llama —al final de su ensayo sobre la farsalia de oliva y su escolio moderno escrito en una época de terror local o año aciago— “la letra labrada”. encuentren la forma de su persistencia. dar fe de que su huella no desaparece y hasta diríamos que asciende. deformarlas.E L P O E TA Y S U C R Í T I C O 59 sino potencias ciegas. Pero la otra mano. ya no es parábola límpida. para la mano que lo hace insistir raspando en la rugosa superficie de la página. y pareciera que al leerlo estuviéramos frente a la tumba vacía. está en trance de morir. en el ronroneo que la retrotrae al barro sin época. le otorga esa regularidad sin la cual ninguna mano expresaría a quien la mueve. Ese barro originario no es el caos en el que se dispersa un orden. en constante trastorno y sorpresa.

allí”. a su modo y tiempo.60 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN fragmento. allí. oliva le dice: “Ya no profanarán tu aire las palabras. ya no en su tenue materialidad. Y la fuente que purifica. ¿Qué significan Isis y Castalia en la invocación de oliva al poeta suicida? Una diosa maternal. el arte nunca atrapará el agua. como consuelo ilusorio de que la lengua materna abrazaría en su seno la voz que declina. petrificados frente a su órbita vacía en un espacio infinito. “Allí. de la curación y de la muerte súbita. Aunque también Ritvo está invocando a oliva. su principio y su final igualmente indescriptibles. era una suicida. que por un breve lapso se sustrajo del fondo de la noche. es decir. Presas del Dios que representa el final de todos los dioses. en ausencia del cuerpo. intenta sustraerse. el asedio de lo insoportable que puede rodear la supuesta vida o existencia. mencionada al principio y al final de la elegía de oliva. lee en su tumba la resonancia de la voz y ofrece esa huella para la fragmentación del porvenir. La voz se contrae y se retira a su forma hecha. pero llevando su huella. los olímpicos caen. por un lado. no dejan nunca de caer. de esa noche indivisa de la cual cada discurso. pero también allí descansa su inocencia. su hilo. indicar su disponibilidad y la forma en que llama a los vivos. Por eso escribe: “El cenotafio celebra./ Penétrate en tu voz. Perseguida por Apolo. está Nerval. se arrojó a una fuente frente a Delfos y se fundió con el agua. ¿Qué se hunde con la voz? La sensación de la presencia. sólo atestiguar el momento. para los poetas muertos Nerval y oliva. pero que esconde el carácter cruel de la presencia. su hermética elocuencia medida y rimada. y al mismo tiempo la divinidad que duplica el movimiento de cada cuerpo vivo. en la dulce tumba que es su fonetización. Pero no quiere ninguna eternidad. lo que su nombre aún dice. el instante en que todo vaciló hacia el abismo. llamada así desde entonces. La forma.” No hay ningún más allá. sino más bien la reverberación que habría producido en la vida ese fondo. Castalia pues. caótico. en la crisis de su tránsito a lo arcaico. por otro.” De manera que la huella no sería tanto el registro de la propia vida. Quizás el espejo de los poemas de Nerval. La fuente de Castalia. sigue diciéndole cosas nuevas . la posibilidad de que la palabra extinguida retorne. apenas si merece señalarse. simples nombres de un simbolismo que se aleja. repite el poema de oliva. en el poema escrito. purificaba a los visitantes del templo./ Ya no habrá más allá. cuyo contorno apenas delimita. que se persigue por medio del ritmo reinventado pero que nunca se alcanzará. su final doloroso. Esa huella no puede entonces reproducirse. los antiguos dioses dejan de ser tales y son. la manera desesperada en que un ser quiso hundirse en sí mismo. el dios de la forma. sino en la resonancia que extrae de ese fondo anónimo. sólo el aire que resta tras la profanación de las palabras.

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a oliva, y por su poema tumbal a nosotros, a la espera de un silencio más puro aún, sin contornos, sin fama, sin el murmullo inagotable de la fuente. La virgen sacrificada en el agua podría ser también una forma de la musa, salvo porque se arroja al blanco y a un término final que ya no seduce ni satisface, apenas limpia. Pero hay otra chica de Apolo en otro poema de oliva, también perseguida y también metamorfoseada antes de ser alcanzada. Es el árbol de Apolo, Dafne, a cuyo mito le consagró oliva una “Elegía” dedicada a Juan Ritvo. Paráfrasis del mito, el poema habla de la juventud de un cuerpo, su conversión en leña que se quema, su fijación en la memoria donde el deseo la toca sin que esté presente. En una de las versiones más detalladas del mito, la de ovidio, la chica corre perseguida por el dios deseante y poco a poco, desde los dedos, las manos, que se hacen hojas, gajos, hasta los brazos que se vuelven ramas, se va endureciendo, se va lignificando su cuerpo ágil, y finalmente las piernas se unen en un tronco que se inmoviliza. Para cuando llega el perseguidor sólo hay un esbelto laurel. oliva, en cambio, a través de cierto enigma que no quisiera animarme a descifrar, alude a una virgen ya seca, un árbol trozado y quemado, un humo acaso propiciatorio, aunque no sepamos de qué. Y si el árbol era una materialización del resto de la chica, la leña quemada sería la ausencia del resto mismo: “Pero no eres al mundo, sino su huella hendida.” Como si el hablante del poema se dirigiera a esa doble inexistencia: el cuerpo rígido, ya inhumano, y su desaparición en humo, ya inmaterial. En la segunda parte, un “yo” se instala en la “Elegía”, un Apolo sin poderes, vacilante, que contempla el fuego y en la semipenumbra recuerda a la ausente, le habla en la vanidad heptasilábica del verso: “ahora, te incido, Dafne,/ arqueada en el triclinio/ venal de la memoria”. La elegía concluye con la admisión de su derrota, puesto que la memoria no es lo contrario del olvido, sino de la presencia. Así, la voz de un gran poeta no retornará en sus versos, no oiremos su timbre, la masa gutural de sus alturas graves, aun cuando todo el desciframiento, el amor puestos al servicio del poema luchen contra el poder del tiempo.

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UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN

DEL PADRE. PoLíTICAS DE SU GENEALoGíA

HiStoria Y NarracióN eN UN libro De JUaN b. ritvo

ISABEL STEINBERG

1. El nombre prohibido, los nombres declinados. (Digresión inútil y necesaria) Los que nacimos en aquella Argentina de los cincuenta y pico solemos recordar la turbación que aquel nombre nos producía. Allá por los sesenta, en el patio de la casa familiar de Villa ortúzar, podía ser yo o cualquiera de mis hermanos quien tuviera que cumplir la prenda de gritar aquel nombre y escapar antes de que el castigo sobreviniera. El nombre prohibido tenía dos sílabas, y en la escuela cobraba estatura trágica: “el tirano prófugo”. Nos enseñaron que el Padre de la Patria murió en el exilio, y por eso tal vez crecimos recreando un mítico y afrancesado Edén, lugar enigmático si los había donde recalaban los héroes. Nuestros padres, veinteañeros aún cuando Auschwitz y octubre del 45, preocupados por estrenar las vestiduras almidonadas de la recién nacida clase media, atónitos entre la resaca de la pobreza de sus padres y la vertiginosa movilidad social del peronismo, construyeron una urgente biblioteca. Allí estaban: los estudios de psicología de Aníbal Ponce junto a los discursos de Alfredo Palacios, la edad de la razón de Sastre junto a los dueños de la tierra de David Viñas, el matrimonio perfecto de Van de Velde junto a escuela para padres de Florencio Escardó. Y en el revistero cuidadosamente barnizado: Novedades de la Unión Soviética junto a Selecciones del Readers·Digest, el hogar junto a vea y lea, claudia junto al Suplemento cultural de la prensa. occidente estallaba en los sesenta de contradicciones; la biblioteca era un santuario donde buscar respuestas tranquilizadoras. ¿Pero qué biblioteca podía preparar a nuestros padres para los setenta? ¿Qué libro iba en su ayuda cuando nosotros, hijos desconcertantes, hacíamos cuentas y anunciábamos que el Che, con veinte años más que nosotros, ya estaba maduro para la muerte? ¿Qué escuela para padres les advertía sobre Zabriskie point?

Declinamos al padre vencido en una serie bizarra y habilitante: Perón Vuelve (con López Rega). desde la pantalla. Tengo una opinión más humilde: entramos a los textos de Lacan con el entusiasmo de los ideales. mezclamos la clase obrera con la clase media. era posible hacer de la teoría psicoanalítica una práctica al servicio de la liberación nacional e individual. finalmente. mezclamos Sui Generis con Vivaldi. el psicoanálisis era un padre de nombres. al estilo Belmondo. amparados más en la época que en nuestros padres. progreso y barbarie. Las siglas nos ayudaban: FAP era Fuerzas Armadas Peronistas y también Federación Argentina de Psiquiatras. Nos mezclamos entusiastamente para contrarrestar los años de desmezcla afanosa de ellos: vencedores y vencidos. oscar Masotta se volvió una figura épica. Nanina de Germán García y el frasquito de Luis Gusman nos fascinaban: estar en el psicoanálisis no era ya pedir upa a la IPA o a la APA. Juventudpresenteperónperónomuerte. clase media y haraganes. Entonces. el Psicoanálisis y la Revolución no eran términos antagónicos. era estar en el camino. de una vida intensa y poética. Extenuamos y estallamos la serie hasta que no hubo más padre capaz de protegernos. era poner al padre en un frasquito. Uno de los nuestros. Se dijo que la entrada de las ideas de Lacan en nuestro país alejó a muchos jóvenes de la política militante y que incluso les salvó la vida. Entramos con entusiasmo. de una inteligencia fértil y subyugante. cuando hacen fraternidad y no masa. . mezclamos la Revolución con Perón. Era posible preguntarse por el rol del psicólogo en la sociedad. Padre. cuando habilitan y no inhiben. de IPA y APA pasamos ágilmente a Documento y Plataforma: ¿era Rodrigué quien. compatible con un héroe de Godard. Y como si esto no fuera suficiente. hasta que no hubo más Padre. cuando se avergonzaba en Heroína de su burguesa inmovilidad? ¿No decíamos entonces que el único riesgo era adaptarse al sistema? Entonces. Padre Fidel. De una belleza que lastimaba. Hasta el setenta y seis. aparta de mí este cáliz (estética sacrificial).64 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Y nosotros. nos dedicaba un guiño de complicidad cuando miraba hacia fuera. era santificar a una perra madre. se convirtió para nosotros en alguien que podía referirse a las ideas de Lacan con la misma gracia con la que hablaba de Arlt y del pop art. finalmente. Padre Tosco. ¡al fin! Casi un incestuoso hermano mayor que tenía la estatura existencial necesaria.

Resonancias “Hay muy pocas personas que se percatan de hasta qué punto la palabra humana nos llega del pasado por etapas sucesivas. en el sentido de una “afiliación”. En el editorial. Creíamos. como una suerte de ejercicio opuesto a la obediencia a la debida jerarquía. no sin anunciar lo inevitable de las cicatrices familiares en el campo de lo aceptado como dogma. entonces. a tropezones. roída de omisiones y con añadidos incrustados”. Habría que decir que no es la de Freud.D E L PA D R E . por fin. Con alegre franqueza. y además teníamos en Buenos Aires el bar La Paz casi como un lugar de culto. ¿no sería porque hacía de su época un registro genealógico. Ser culto era un lugar. lugar tal vez privilegiado para la escansión argumentativa y para la modulación afectiva. Si Masotta llamaba a considerar la función del padre como aquella de la que depende toda la teoría psicoanalítica. y esta coagulación del movimiento. hacen de la época una perversión de la historia”. en el editorial del número uno de la revista conjetural. políticas de su genealogía. Hace ya veintisiete años. y que no exige. Los siete ensayos de este libro de Juan Ritvo apelan al estilo como escultor de palabras y a los conceptos como sobrevivientes de las inclemencias del tiempo. Jorge Jinkis celebraba el nacimiento de un nuevo “artificio del deseo para conjeturar un estilo”. Época y paternidad. en agosto del 83. en un pie de página. el autor confiesa gratitud frente a los dones de la palabra. era benéfico y prometedor. esta espacialización de las coordenadas del deseo en una escena constituida. cuya lógica traba la prosecución que determinaría su ruina. Esta frase de Margarite Yourcenar me resonó con imperiosidad al leer Del padre. P O L Í T I C A S D E S U G E N E A L O G Í A 65 El parricidio. la transmisión dogmática de la información?” Uno de los ensayos que componen este libro se adelanta en conjetural de mayo del 2004. La palabra ‘época’ designa la detención del movimiento de un cuerpo en el punto de su apogeo. podrida de malentendidos. Su pregunta iba al corazón de una época: “¿Cómo desaprovechar en nuestro tiempo una de las pocas prácticas de discurso en que la palabra es todavía la medida del hombre. Jorge Jinkis se refiere a él: “El ensayo de Juan Ritvo interroga nuestra época. al contrario. 2. pero también de “tomar partido” en el campo de la teoría del psicoanálisis? . en el sentido de no desestimar la filiación teórica. excluye. Antes del veinticuatro de marzo de mil novecientos setenta y seis creíamos haberlo logrado. cualidad poco común en el ambiente del psicoanálisis.

once años después. ¿por qué no llamar a ese movimiento que desanda el camino de la metáfora con el nombre de uno de sus resultados? vaterarsch es uno de los nombres del padre que ha encontrado el psicoanálisis. en 1981. no me parece una interpretación despistada considerar a esta sordera una ‘imposibilidad de creer’”. (…) Si los psicoanalistas desesperan por oír la voz del padre. si es posible no tan solo repetir lo que Freud y Lacan dicen.66 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN La lectura de este libro de Juan Ritvo no deja dudas sobre que. por el camino de la cita. un libro escrito en el español del Río de la Plata y que no intercambia casi una palabra en común con otros libros sobre el tema escritos en el mismo español. a las preguntas de “¿qué es ser padre?” y “¿qué hace a una mujer?”. oxímoron necesario para referirse al autor cuando interpela al . leer a Lacan. Este libro. Leemos: “Todo aquí es diferencia. como los libros importantes para el psicoanálisis. Del padre. Aludía allí. un libro que repite y transforma el texto de un autor europeo sin dejar de avisar al lector que ahí donde repite tal vez traiciona y que ahí donde transforma no es sino porque quiere repetir”. En 1970 aparece en nuestro país introducción a la lectura de Jacques lacan de oscar Masotta. políticas de su genealogía se hermana por el estilo con estos textos evocados. Se trata en él de una razonable pasión. Macedonio Fernández. si es posible leer a Freud. Un autor sospechoso que escribe sobre temas del psicoanálisis sin ser un psicoanalista. se inscribe en una tradición de lo que me gustaría llamar “ensayística del psicoanálisis en la Argentina”. Jorge Jinkis retoma una vía filiatoria para el psicoanálisis en “vaterarsch”: “Pero además. que amplía el horizonte conceptual. Se conjugan en este libro varios tópicos: el de la vastedad y densidad intelectual con el de la generosidad referencial. aun en aparente conflicto entre posiciones teóricas. el psicoanalista responde desde las trazas amorosas que prohijan el deseo. a un padre de la literatura.

Y es inevitablemente desde el corazón de las políticas del sentido donde coinciden la dificultad y el anhelo: “. al reconocerlo modernizado en los procedimientos higiénicos de la new age para intentar frenar con un dedo el maremoto paterno o en los herméticos conjuros pretendidamente matemáticos que ignoran el borramiento empinado con el codo de la lengua. Guiado por el estilo del libro..D E L PA D R E . El lector. las unidades lingüísticas. recordará seguramente aquel atributo que George Steiner le otorgara: “inexorable y absurda”. Residuos de lectura En este libro. . esa ley. además de la linealidad. opaca. entre la exuberancia y el descenso del sentido”. prevenido sobre la conveniencia de recurrir a la tragedia como género para abrirse paso entre los conflictos no tramitables. La máquina Beckett. abrir el contacto de las figuras de la paternidad a la historia política”. elementos que integran componentes heterogéneos y que lo hacen en diversos niveles. poseen el atributo único de la dimensión vertical. Nivel y verticalidad: ése es el punto”. Es que es frente a la naturaleza ambigua de la función paterna. al decir del autor. Ese mismo lector concluirá al recorrer los ensayos de Ritvo que la tenacidad del autor para extenuar las raíces psicoanalíticas de la paternidad lo llevan a subrayar la intersección del lenguaje con la violencia de la siempre brusca aparición del otro como inasimilable e inaprensible. Ritvo prefiere inventar otra lógica: la lógica de la mezcla: “A diferencia de la lógica. por eso la lógica del dualismo binario nada puede con ella.. estructurante y traumática al mismo tiempo. “enigmática. 3. a diferencia de cualquier disciplina formalizada o formalizable axiomáticamente. ambigua en su oscilación entre destrucción y orden. las políticas que remiten a lo genealógico nos enfrentan inicialmente a la Ley. a diferencia de la matemática. donde el autor se compromete a oponerse a toda concepción del lenguaje como posible orden combinatorio apaciguador: la cópula entre el cuerpo y la palabra es siempre de una violencia traumática. P O L Í T I C A S D E S U G E N E A L O G Í A 67 lector que prefiere: alguien a quien suponerle algo más que el anhelo de citar y de repetir sólo para hacer masa. ese lector probablemente evocará el intento platónico de controlar el conflicto intentando abolir el universo trágico.

los sin nombre”. es preciso. Molloy. trato de que los enunciados de la tradición adquieran. residua lleva por título en francés têtes mortes. insusceptible de enunciación?” Leemos al pie de uno de los ensayos: “Yo no pretendo ninguna originalidad. reducirlo a lo ya sabido. intentó no hacer verosímil la realidad sino inventar una realidad atada sólo al lenguaje. el creador de un solo e inacabado libro. hija del modelo orgánico de Heidegger. Worm. los nombres. De allí que la crítica pre-escolar ha intentado siempre tranquilizar el aluvión de sus nombres insensatos. se llega no bajo la guía del lenguaje sino de la incertidumbre. Beckett intentó construir un universo comprensible sólo dentro de la literatura. nombre que daban los alquimistas a los residuos inutilizables que quedaban de sus manipulaciones. Malone. despojados de la banali- . de inmediato. ejemplificada en la utilización de algunos conceptos de Russell y Frege que intentan purificar el lenguaje cotidiano. Mahood y Macmam estarían del lado de “myself” y Watt. nos interesa evidentemente más la gloria del Amo que la verdad”. resulta ejemplarmente inadecuada en la argumentación incesante de este libro para abordar el tema de la paternidad. Mercier. es decir. Al espacio de lenguaje beckettiano. Tal vez. El autor se refiere aquí a las versiones posibles de “El sinthome” de Lacan: “Cuando aparece algo desconocido. y recurre a la etimología para recordarnos que “hostilidad” y “hospitalidad” poseen la misma y demoníaca raíz. al igual que Mallarmé. “El nombre. abriendo el camino a la “lógica de la mezcla”. mugriento y despojado. Wimi y Willi del lado de “We”. Moran.68 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN En uno de los ensayos. La lógica taxonómica. Beckett más que un escritor es una escritura. El autor toma entonces el atajo más difícil y más generoso: fuerza los límites de una concepción pretendidamente objetiva del lenguaje y del mundo. Para las gobernantas de la lengua. se abre la pregunta sobre cómo operan frontera y suposición en los usos del nombre propio. si su característica consiste precisamente en constituir una lengua hablada por nadie. hija del modelo mecánico de Beckett. En el ensayo “Lo inquietante de la lengua” hay una apelación al corazón de la lectura. La reducción taxonómica siempre estraga lo inquietante de la lengua. Murphy. una pregunta que apunta a la franqueza intelectual: “¿Cómo podría servir el álgebra a los fines del psicoanálisis. Y junto al llamado a una lectura que no sea del sometimiento.

P O L Í T I C A S D E S U G E N E A L O G Í A 69 zación que aporta la ‘grand tradition’ al idealizar el pasado. una vida nueva. Un estilo crítico de lectura.D E L PA D R E . Residua. Un estilo crítico de lo que solemos llamar. una vida crítica”. Honrando esta intención el autor no pasa por alto las discusiones en torno al lugar del “nombre propio” y del trinitarismo para el psicoanálisis. . Un estilo crítico de lectura de nuestra forma de implicarnos en el psicoanálisis. al modo de Calvino cuando se propone descifrar un texto de Croce intentando ir “no sólo por los caminos por los que este quería llevar al lector. sin saber bien qué es. sino también por aquellos por los que quería hacerlo pasar de largo”. Ecos de mi lectura de este libro. en un movimiento no de desestima sino de interpelación. “forma de vida”.

70 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

G. F. han sido tan estrictas con el escrito del que se sigue lo esencial de la concepción freudiana del duelo1 1 Sigmund Freud. el comentario. F. obras completas. Buenos Aires. Ritvo en mi consulta bibliográfica. no incluí en principio a J. W. HUmor De lectUra CARLoS A. desde el propio campo del psicoanálisis. vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Pavese Se diría —parafraseando a Hegel— que una cierta astucia de la lectura lleva a quien se entrega a ella por caminos insospechados: interesado hace ya tiempo en profundizar la problemática del duelo. releyendo textos de su autoría di con iluminaciones sobre aspectos del tema que antes no había advertido. Las lecturas. los trabajos No muchas lecturas. Tomo XIV. “Duelo y melancolía”. Intercalando fragmentariamente recortes de esos textos —al modo de la cita.el DUelo. Sólo más tarde. sesgos de lectura propicios para ampliar el abordaje de una materia en cierto modo bifronte: pertinente a los momentos más resolutivos de toda cura analítica. 1979. C. tal vez en algún caso el suplemento— intentaré ordenar siquiera en parte esos vislumbres en lo que sigue. Hegel este acontecimiento inaudito aún está en camino y peregrina. no obstante su inquietante contigüidad a uno de los cuadros más severos de la clínica psiquiátrica. BASCH la muerte es la vida del espíritu. . aún no se ha adentrado hasta los oídos de los hombres. Amorrortu Editores. Nietzsche para todos la muerte tiene una mirada. B.

Provisto de los tres registros lacanianos. le atribuye la pretensión de alguna forma de restitutio ad integrum y.3 en el supuesto de que no sería más que un modo de apuntar. del objeto perdido que a su juicio prevalece allí (en desmedro de la kierkegaardiana insistencia de un irrepresentable). suele ser prescripto normativamente. Es que. requiere de un corte que permita como “salto” entre el ya era y el será la emergencia de un instante vacío. excepto en un aspecto: su recusación de la noción de trabajo de duelo.4 y con él el nexo con la dimensión pulsional) con el agua de la palangana (el platonismo que atribuye a la concepción de la repetición en el texto de Freud). la huella de un primer decir olvidado destella en el cuerpo como pulsión: persistencia del movimiento 2 Jean Allouch. Edelp. sino justamente con su pérdida. 1996. en última instancia. revisitando de paso aristas problemáticas de la metapsicología freudiana. en perspectiva de su emergencia en coordenadas de la relación entre demanda y repetición. 1994. .. “. Allouch apunta en suma a “aggiornar” problemas abiertos en “Duelo y melancolía” a la luz de más allá del principio del placer. la causa del sujeto: acto y alienación. en contigüidad a la exigencia de trabajo inherente a la pulsión5 (tanto como el del sueño y el de elaboración de las resistencias).” 6 En el instante vacío entre un ya nunca y un todavía no. En ese aspecto. 3 Llega a sostener que de no haber “dado la espalda a la repetición y al acto” llevado por su ilusión “románticamente melancólica” de reencuentro con el objeto perdido. apunta a la sustitución. Se diría que el énfasis en lo insustituible del objeto lleva en este caso a Allouch a arrojar el niño (el trabajo de duelo. Homo Sapiens. Freud nunca dejó de preguntarse en qué consiste. 5 Un vínculo que. Buenos Aires. Ritvo. de reencuentro con el muerto. en su libro dedicado al tema. la demanda es el todavía no de la repetición y la repetición es lo que ya era que. al modo de un antidepresivo. éste no es con el objeto. en última instancia. “Transferencia y repetición”. 4 No vacila en vincularlo al sintagma “El trabajo libera” en la entrada de Auschwitz.... como “platonizante” punto de arribo del proceso de duelo. erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca. el trabajo de duelo puede ser abordado desde esta última. tras haberlo introducido como evidencia recibida. no obstante las sucesivas objeciones que formula al trabajo de duelo (se imbrica necesariamente al “criterio de realidad”. para ser lo que será en el campo de la demanda. en clave fetichista) Allouch no interroga. Una apuesta cuya consideración pormenorizada excede por supuesto los límites de este trabajo. 6 Juan B. En particular. a la recuperación de lo perdido. si en efecto el trabajo de duelo apunta a un reencuentro. Freud bien podría haberse bastado con la de traumatismo.72 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN como la de Allouch. Rosario.2 Implacable en el seguimiento del sesgo representable. y en última instancia sustituible.

enérgicamente. su aspecto de borde. sino también lo que hu- . 10 Jacques Lacan. como puesta en juego. en tanto que vicisitud sufrida por el duelo en su aspecto más paradigmático. Buenos Aires. la estructura de la pulsión: el movimiento de la demanda precede a la demanda en cuanto estructura porque de esa forma se subraya. está antes y después de la estructura que. o un pasado común. Una perspectiva de la pulsión en función del destiempo de la demanda consigo misma. 8 Ibid. la sostiene.EL DUELO. 1984. como huella de ese movimiento. tras la conmoción inducida por la pérdida.7 y que ésta. se extiende luego en una digresión: no se puede 7 Ibid.”8 En continuidad a su condición límite en relación al cuerpo somático que llevara a Freud a caracterizarla como exigencia de trabajo para lo psíquico.10 se trata aquí de la pulsión en tanto que encarnadura del movimiento de la demanda en vías de repetición. decir sin sujeto. aunque conserve la huella irrductible de una contingencia originaria. 11 “¿Quien está de duelo pierde no solamente a un ser amado. Amorrortu Editores. 9 Sigmund Freud. sin embargo. escritos. de la huella de la falta en el origen. con el desvanecimiento del sujeto en la demanda. por obra de lectura. que en principio apoya en la imposibilidad empírica de duelar lo no acontecido11. que en psicoanálisis jamás partimos de una virtualidad sino de un decir primero y olvidado. HUMOR DE LECTURA 73 de la demanda que precede a la estructura de la demanda. el hijo abandonado Como “golpe de gracia al trabajo de duelo” caracteriza Allouch el viraje desde la muerte del padre a la del hijo. “Una demanda cualquiera (D) se orienta hacia lo que habrá de ser. intención y destino. obras completas. “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconciente freudiano”. México. 1979. articulada como temporalización a destiempo desde el progreso de la demanda (como su futuro anterior). tres ensayos para una teoría sexual. Tomo VII. De lo que se sigue que “la repetición es temporalización de la pulsión”. en relación al fundamento abismado en la falta. en lo que va desde la época de Freud hasta nuestros días. Siglo XXI. intención o destino que acabará por tener sujeto. La argumentación.9 y de la correlación por Lacan de ése. Destaca así del horizonte pulsional la inherencia a la experiencia del inconciente en transferencia de su exigencia de trabajo. El padre. desde la cual el trabajo de duelo puede ser pensado como su relanzamiento.

.15 Hay que señalar de todos modos que el texto de Allouch sobrepasa de modo “sintomal”. por ejemplo. no podría excluír de su constelación el por siempre fallido encuentro entre padre e hijo (“. respectivamente. cuyo contenido quien está de duelo no sabrá nunca? El trabajo del duelo queda aquí ampliamente excluído.12 No hay elaboración posible de una pérdida si no podemos suponer designios a lo incognoscible del otro.. Así. los casos de Sigmund freud 3. si se trata de una hija: un yerno o ningún yerno. etc. ¿por qué me has abandonado. en tiempos iniciales de la transmisión lacaniana en la Argentina. 1973. cit. pierde de vista lo esencial.?”). que se dice mejor apelando a la anfibología del genitivo: todo duelo. cómo hacer suyas unas huellas simbólicas que por el hecho de la muerte del hijo precisamente nunca existieron.padre. Jacques Lacan. no menos que la de quien ya nunca lo hará. convocado a trabajar su relación al agujero real. los límites de sus propios enunciados. La posición de Allouch de algún modo evoca los ya antiguos planteos de A. Jacques Lacan. en cuya discusión oscar Masotta trazara directrices esenciales de “la cuestión del padre”. Jean Allouch. “Consideraciones sobre el padre en ‘El hombre de las ratas’”. Barral. Nueva Visión. no son en suma sino figuras extremas de la franja que lo simbólico en su conjunto. 12 13 14 15 biese podido darle el hijo si hubiese vivido (por ejemplo.” Cf. Cf. oscar Masotta. nietos que llevan otro nombre o ningún nieto. Paris. sino el abismo de la más radical incerteza respecto a su existencia misma. Seminario Xi.74 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN perder a quien no ha vivido. op. le enviara Binswanger (quien a su vez había perdido recientemente un hijo) en 1929. abre en torno a los diversos modos de incidencia de lo imposible de (en) lo posible. que potencia todo duelo con el plus del duelo por la muerte de Dios. D’ un autre a l’autre.. Raskovsky sobre el filicidio. Seuil. Ahora bien.13 Por eso la contraposición entre muerte del padre y del hijo como modelos de duelo por lo posible y lo imposible. 1974. 2006. cf. la muerte de quien ha transitado holgadamente su vida. el hombre de las ratas. Barcelona. Buenos Aires.). Ibid.. ante cualquier pérdida sufrida —sea ésta o no la del hijo— es asimismo del hijo.14 Así pues. presuponiendo no ya el problema de sus designios en cuanto cognoscibles o no.. Lacan lo mostró claramente en su abordaje a la apuesta de Pascal. le Séminaire. livre Xvi. cuando cita la respuesta de Freud a una carta que en ocasión de la fecha en que su hija Sophie (fallecida en 1920) hubiera cumplido años. ¿cómo identificarse (ya que esa es la vía del duelo según el freudismo ordinario). parece decir. Cf. los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. “sobre todo en épocas en que la muerte de Dios nos priva de la posibilidad de regular el duelo en relación a lo incognoscible de sus designios”. en algunos de sus tramos. Pero el hecho es que no hay otro horizonte para la experiencia del inconciente que ese. Simplemente.

en última instancia. El carácter del acto “El humor revela. Beatriz Viterbo. se sabe. deja un gusto dulce. Buenos Aires. 1973. sobre fondo de humor. claves para lo imaginario. . 18 Juan B. Sigmund Freud. Así debe ser. pero aún así” distintivo de la verleugnung. en la misma carta a Binswanger. Ritvo. todo acto anuncia nuestro ser-para-la-muerte. está afectado de una verleugnung fundamental: como en el acto el sujeto no está presente (siempre llega allí donde no llega. pero aún así”.. Amorrortu Editores. dobla en este punto la apuesta. es entonces insoportable y.17 Soslaya con ello una condición de estructura.. 19 Sigmund Freud.. necesario y liberador porque unce al sujeto del significante tras haberle hecho experimentar el vértigo de la indeterminación —ese vértigo. En ello estriba precisamente su condición de acto. porque no hay identidad entre lo repitiente y lo repetido). quien ha pasado por él no torna a ser el de antes. HUMOR DE LECTURA 75 “. la edad de la lectura. epistolario. “Ya lo sé. “El acto y el humor”. a “los amores a los que no deseamos renunciar”. “El humor”. 17 octave Mannoni. el duelo no puede menos que tocar. Barcelona. también nos damos cuenta de que continuaremos inconsolables. Tomo XIV. 1979. no obstante. Rosario.EL DUELO. Amorrortu Editores. al aludir.”18 Que el ejemplo elegido como paradigmático por Freud en el texto dedicado al humor19 remita inequívocamente al duelo se explica por su condición reve16 Carta a Binswanger del 12/4/29. aunque sabemos que después de una pérdida así el estado agudo de pena va aminorándose gradualmente. 1992. a diferencia de otros textos) sino que la habría incluso desestimado. ese carácter del acto que. intenso y angustioso. como pocos. Buenos Aires. 1970. pues aun en el caso de que llegara a cubrirse totalmente. según Lacan. sin embargo. obras completas. la otra escena. frase esta que aproxima al “ya lo sé. No es un aspecto menor.. revelada no obstante en la confesión epistolar de Freud sobre la que él mismo nos llama la atención: el margen de desestimación que por reabrir la relación al vacío pulsional que hace acto de la ausencia en el origen. Es el único modo de perpetuar los amores a los que no deseamos renunciar”. y que nunca encontraremos con qué rellenar adecuadamente el hueco. Su argumento es que Freud no tan sólo dejó tal imposibilidad fuera de “Duelo y melancolía” (nunca lo actualizó con posterioridad a su publicación. sustitución lograda del objeto perdido.16 La sola mención al “hueco que nunca habrá de rellenarse adecuadamente” objeta por cierto que haya siempre. Allouch.. Plaza y Janés.. se habría convertido en algo distinto.

si aceptamos la vecindad del humor con el trabajo de duelo. Caracas. ‘todavía no estoy a tiempo’. op.”22 La creencia propiamente religiosa fue. “Desde el punto de vista del psicoanálisis las cosas no son tan netas ni fáciles. “El acto y el humor”. obstinadamente. Finalmente lanzó él su lámpara al suelo. la declinación en la creencia ortodoxamente cristiana en la supervivencia ha sido sustituida. por otras formas de religión estética o política que. En tanto que puesta en acto de la diferencia en la identidad (al tratar al propio yo como un niño desde un superyo a la vez sobreinvestido y vaciado de severidad. han experimentado fuertes sacudones en los últimos años. El rayo y el trueno necesitan tiempo. basta examinar sus secuelas para advertir (como Freud en su respuesta a Binswanger) que ese hueco nunca podrá rellenarse adecuadamente. Juan B. Cf. aún después de que han sido hechos. a su turno. Ibid. sobre un fondo de increencia. en los bordes de lo irrepresentable. Este acontecimiento inaudito aún está en camino y peregrina. dijo luego. “Aquí calló el hombre frenético y miró nuevamente a sus oyentes: también estos callaron y lo miraron extrañados. “El desafío humorístico a la muerte se radicaliza el día en que desaparece la creencia en la inmortalidad”. de enlazar a circunstancias epocales. la luz de las estrellas necesita tiempo. Aunque con algunas salvedades. Anticipa así la muerte en vida. la creencia en la inmortalidad siempre se sostuvo. que saltó en pedazos y se apagó.23 el trabajo de ese 20 21 22 23 Ibid. 1985. Monte Avila. sobre fondo de un horizonte común al recorrido cicatrizal del trabajo de duelo. Ritvo. por cierto. De un lado. Un horizonte al que Freud no dejó. pero también rasgo de escritura) del acto en la perspectiva insoportable de la muerte. sustituida en gran medida por religiones estéticas o políticas (sin olvidar la estetización de la política y viceversa). la gaya scienza. A un siglo y medio de su proclamación por Nietzsche. Fiedrich Nietzsche. para ser vistos y escuchados”. Del otro. en el siglo pasado y en las primeras décadas de este. Pero tratándose del duelo por la muerte de Dios y la consiguiente caída de la ilusión de inmortalidad. los hechos necesitan tiempo. que consiente una ganancia de placer que aún siendo pequeño “experimentamos como particularmente emancipador y enaltecedor”20) el humor supone un lugar de enunciación anoticiado de la falta. se opone a la objeción de Allouch a la persistencia de este último tras la muerte de Dios. la ciencia jovial. a la vez que anota la pérdida de ilusión en la vida tras la muerte. Aún no se ha adentrado hasta los oídos de los hombres.76 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ladora del carácter (naturaleza. ‘Llego muy temprano’. . cit. en efecto. afectada inexorablemente de verleugnung.21 Una perspectiva que.

que por distintas vías aseguran el retorno en círculo sin pérdida y con notorio enriquecimiento sustancial. 24 “¿No escuchamos aún nada del ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No olemos nada de la descomposición divina? —también los dioses se descomponen. al igual que otras constelaciones psíquicas. el humor es heteróclito a los ideales. funciona a pura pérdida y la ganancia no cierra círculo mensurable alguno —no sólo ni fundamentalmente porque se afirma la inconmensurable relación (que es relación efecto de una no relación fundamental) entre lo infinito y lo finito. Relativo al sujeto como el par angustia/culpa lo es al yo. su posición enunciativa permeabilizada por la falta toca fondo en el sin fondo de la estructura.” Ibid. 25 En los márgenes crujientes del trabajo de duelo rezuma el humor: lectura en acto de lo infinito de la pérdida desde la singularidad finita de los elementos que la miden. “El acto y el humor”. 25 Juan B. hace pie en la relación —de no relación— lo inconmensurable de su fundamento abismado. pero el término de comparación no es el yo sino el sujeto. a lo inconmensurable…”26 Tan a menudo presente tras el franqueamiento de angustia por la división del sujeto. El sujeto en relación a la grandeza. es decir. . HUMOR DE LECTURA 77 duelo recién comienza. como notoriamente ausente (no menos que el trabajo de duelo) en los cuadros melancólicos en sentido estricto. Ritvo. desacoplados de un sujeto cuya dispersión heterotópica “… a diferencia tanto de la alienación hegeliana como de la emanación plotiniana. el ruido y el hedor de la descomposición divina24 delata la persistencia de ideales acordes a un yo espejado todavía en cosmovisiones. 26 Ibid. En las junturas de su precaria sustitución por religiones laicas o fundamentalismos restitutivos. refiere al Ideal del yo y al Super Yo. “El humor. op. Consubstancial a la caída de identidad en relación a dicha infinitud. cit. y su correlato de verleugnung. sino porque la infinitud se despliega en planos que no están unidos entre sí por lazos de identidad y ni siquiera de semejanza o comunidad”.EL DUELO.

la retórica melancólica ha conservado y transmitido un saber anacrónico en el interior de la cultura oficial: defensa de la excepcionalidad en un cuerpo teórico que. Córdoba.. el complejo melancólico conserva su poder de resistencia (…) al desconocimiento del lazo pasional que une a los hombres. cuando la razón legisladora del Iluminismo busca la transparencia de la percepción a la luz del complejo analítico. Alción editora. precisamente porque el melancólico se define por la imposibilidad radical de iniciar un proceso de duelo. digamos. Ahora bien. antes que nada. y a partir de aquí todo se precipita en la más extrema cacofonía ideológica: la melancolía ya no se distingue del malestar en la cultura. una referencia estructural y comparativa. la asociación con la magia y la astrología promovía un pathos que la razón escolástica había rechazado por irracional y retrógrado.. 28 Ibid. Decadentismo y melancolía. luego de Freud los posfreudianos confundieron la melancolía con la depresión. “. Un recorrido cuya impronta subsiste en el matiz de humor melancólico (no debe ser confundido con la melancolía clínica) que trasluce su retórica. sin excesos ni defectos. 2006. lo inconmensurable reinviste con su carácter a la pulsión. al desconocimiento de la pobreza de los ideales de equilibrio y templanza que censuran la pasión de y por lo inconmensurable”. que lo es. . postulaba una lógica del equilibrio. de la nostalgia. De vuelta de la lectura. de la tristeza. que surgida de “lo que adviene de la de27 Juan B. a la ambigüedad del bien y el mal en sentido moral.78 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Una retórica de resistencia “Si se lee con atención ‘Duelo y melancolía’ de Freud y se lo hace con el rigor que ha aportado Lacan. se verá que el duelo es sin duda una referencia para estudiar la melancolía. “El humor melancólico o el vagaubundo inmóvil”. como el aristotélico. en el Renacimiento.28 Lo que del humor melancólico resiste en desmedro de la solemnidad de los ideales es la vocación “pulsional”. la tradición postfreudiana descuidó la diferencia entre la lisa y llana imposibilidad melancólica para el trabajo de duelo y las sucesivas tonalidades penosas de este último en su tramitación de lo inconmensurable.”27 Acaso por poner el acento en la contigüidad afectiva. Ritvo.

Por eso. inventar lo real. el primer término sobre el segundo: una vez permeabilizado por la impresión de lo inconmensurable. 31 Jacques Lacan. “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconciente freudiano”. Desde ese punto de vista —Allouch34 lo subraya— la lectura de Hamlet por Lacan es paradigmática. Buenos Aires. erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca. Seminario vii.30 El viraje en la subjetividad El nexo entre duelo. que debe remontar que el ghost del padre muerto sí sabe. el deseo y su interpretación. 35 Jacques Lacan. Podría decirse que arrima a una nueva escritura del fantasma. Por eso la necesaria actualización de las matrices simbólicas. deja en suspenso (Lacan lo ilustra con el colapso de un “piso” del grafo sobre el otro. nada menos que el acceso mismo a la subjetividad moderna. en el límite. lectura y castración fue abordado por Lacan en su aproximación a Hamlet. el fantasma lleva puesta la cicatriz de la castración. con sus implicancias de abismamiento del “ser” en provecho de un sujeto intermitente debe revalidarse en cada duelo. al menos en su inicio. temporariamente en souffran29 Jacques Lacan.33 que reabra la circulación significante a un sujeto sin otro anclaje cierto que la duda. 33 Así en el caso de Hamlet. . 1993. la ética del psicoanálisis. la subjetividad del pálido príncipe vira hasta coincidir con sus modos modernos. inédito 32 Jacques Lacan. escritos. con el consiguiente trazado de un nuevo imposible. op. Cf. Paidós. op. Seminario vi. Cada vez menos sostenido en rituales culturales por la progresiva disolución de los lazos comunitarios premodernos. cit. cit. HUMOR DE LECTURA 79 manda cuando el sujeto se desvanece en ella”29 no es sino marca en el cuerpo de dicha inconmensurabilidad. un duelo por su resto ilegible. Pero precisamente el nexo de lectura a lo inconmensurable en tanto que tal es lo que el duelo. es lectura del duelo en las dos direcciones del genitivo: progresa sólo por obra de lectura y supone asimismo. 1988.31 En clave de las condiciones singulares que obstaculizan su trabajo de duelo. 34 Jean Allouch.EL DUELO. de cuyo entramado de determinaciones destaca el estatuto de un saber en falta (el que en la antigüedad tomaban a su cargo los dioses 32). el duelo se ve reducido a un trabajo en procura de alguna certeza relativa a la falta de saber. 30 Al respecto es de interés la noción de Claude Rabant “diferencial de objeto” que permite “fiarse de la castración”. cuya “humorística” pasión desequilibra toda mensurabilidad fantasmática de los medios en relación a los fines. El trabajo de duelo auspicia así una pulsionalidad de neo-formación. Buenos Aires. Nueva Visión. del remanido sintagma. Claude Rabant. al modo del acting out35). cit. a condición de hacer prevalecer. Seminario vi. op. En la medida en que no se pretende hermenéutica. el deseo y su interpretación.

cit. op. La presencia de manjares del banquete fúnebre del padre en la subsiguiente boda de la madre con que Lacan36 ilustra en Hamlet la desestimación de los ritos necesarios para que el cadáver alcance en perspectiva de transmisión filiatoria el estatuto de antepasado37 (que lo ubica como habiendo sido a su vez hijo de un padre) anticipa ya la muerte seca de toda ritualidad que tematiza Allouch. una débil resistencia de la investidura de objeto” 39 trasluce la desmezcla pulsional propia de la regresión en el yo. La aparente contradicción entre “una fuerte fijación en el objeto de amor. la pulsión cesa de trabajar su relación a la pérdida en el origen y el significante. 40 Jacques Lacan. Así desimbricada de lo irrepresentable de la muerte. “Duelo y melancolía”. y de manera contradictoria. Buenos Aires. 39 Sigmund Freud. Amorrortu Editores. Sigmund Freud. el sintagma “regresión oral canibalística” designa la circunstancia (en las antípodas de la asimilación de las matrices simbólicas. cit. clase del 28/6/61. collected papers en psycho-analysis. pero por otra parte. totem y tabú. acorde a un tipo de “pulsionalidad” que ilustra en forma elocuente el calificativo con que —siguiendo a Abraham— la designara Freud. 36 Retomando observaciones de Sharpe. si bien afectado por la falta. de tan evanescente. en relación al “punto de concurrencia entre duelo y melancolía”40: una particular fragilidad en la constitución especular del yo. si todo duelo pone el conjunto de la constelación simbólica a trabajar el relevamiento significante de la pérdida. Ella Freeman Sharpe. correlativa a la presencia de un otro que. 1980. En efecto. obras completas. 1950. Tomo XIII. . la transferencia. “The impatience of Hamlet”. no habría alcanzado.80 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ce tras la conmoción inducida por la pérdida en el horizonte fantasmático del sujeto requiere tiempo de lectura (de la falta). 37 Cf. La sombra del llamado “objeto de amor” en clave narcisista trasluce entonces la identificación a la inmundicia y el residuo que Lacan denominara “suicidio del objeto”. 38 Ibid. sin “hincar” su mordida en las matrices simbólicas. op. se sustrae al pasaje de lectura por la repetición. a apuntalar alguna medida fálica con que tramitar sus operaciones el sujeto de una combinatoria inconciente. menoscabado en la masticación y digestión de su falta (que aún desconoce). según el mito de la comida totémica38) en que la relación a la falta —acorde a un momento lógicamente anterior a la asimilación de su ingesta— permanece pese a todo inarticulada. Es como espectro que reaparece entonces el muerto: un otro sin margen para el trabajo de duelo. Hogarth press. cf. Seminario viii. dando lugar a la extraordinaria rebaja del sentimiento yoico propia de los estados melancólicos. London.

porque nunca recibió la ambigua habilitación para la vida. “Kant con Sade”. 43 Eduardo Carbajal. para él. quietud de la muerte. en estado puro en la melancolía. sea como verbo. reposo. cit. se hace mortífera en lo real. conjetural. lo que resta. la demanda. no queda mas distancia respecto a un “ser” que no ecuaciona en la dimensión sustitutiva del señuelo que su restitución fallida. El melancólico.”41 El dolor de existir. Desde este ángulo. que es. Homo Sapiens. “El humor melancólico o el vagabundo inmóvil”. y a falta de anclaje en algún límite a la representación. op. rest. cit. Se puede matar sin advertir la transición imposible entre la vida y la muerte. que de este modo se sustrae a toda posibilidad de riesgo. asimismo. . La resistencia de que carece es la de la investidura de (la falta de) objeto. podríamos decir) porque su lugar como muerto proviene de la respuesta que da a la demanda del otro. cada pérdida pasa a experimentarse como siendo del yo (más bien que en el yo43). una demanda mortífera. lo demás. conservándose como el espectador supremo de la comedia en la cual él mismo es el primer actor y el director de escena. muerte que nada tiene que ver con el ‘hacerse el muerto’ del obsesivo. El cuerpo libidinal desdibuja sus contornos. “La sombra del objeto”. op. Sin otro margen para el filo del significante que su retorno en lo real del pasaje al acto o la elación maníaca. desconoce la significación de la muerte (desconoce su significación sin significado. en cambio. Sin la ambigua habilitación de la ligadura libidinal a lo irrepresentable.EL DUELO. En las palabras de responso que pronuncia Horacio tras la expiración de Hamlet: ‘good night. ahora 41 Juan B. el exceso sin nombre. N° 41.42 es un dolor que no llega a hacerse anímico. “En Hamlet los límites de la representación están enunciados por las últimas palabras de Hamlet: ‘the rest is silence’. sweet prince…’ está incluído el mismo término. como se sabe. el melancólico es aquel que sólo encuentra un lugar en el campo del otro como muerto. insusceptible de lectura. en el autorreproche melancólico. Ritvo. 42 Jacques Lacan. HUMOR DE LECTURA 81 “Clínicamente. persiste anclado en un “ser” insusceptible de desvíos retóricos. 2004. refractaria a su significación sin significado. podemos advertir dos cosas: una de las razones de la confusión sintomática entre la tradición melancólica y la melancolía clínica —el melancólico clínico es un ejemplo absoluto del puro dolor de existir— y también el porqué de la necesidad de diferenciarlos: la tradición del humor melancólico es un vasto dispositivo cultural de resistencia. Rosario. pero también los restos mortales. el melancólico clínico carece de resistencia. en escritos. significa descanso. sea como sustantivo.

1989. El resto del espíritu es una admonición: que deje de sobrar y se aplaque. New York. fuera de clasificación. es precisamente el resto de la operación de excedencia. 45 Jacques Lacan. Nuevamente en causa el vacío pulsional. En la lectura de Lacan45 ello supone la recomposición del fantasma —concomitante al diferido significante— tras salir Hamlet de la tumba abierta de ofelia. Cf.48 44 Juan B. “El Hamlet de Mallarmé o el teatro de Igitur”. Valladolid. Por eso el reposo (rest) del perturbado ghost y su ingreso al mundo de los muertos es condición del de Hamlet. cit. El efecto apaciguador se verifica como pasaje del peso ontológico del presente del indicativo en la frase de Hamlet (“el resto es silencio”) a la apertura subjuntiva al deseo. . que pase definitivamente al mundo de los muertos en lugar de oscilar entre los vivos y los muertos. cit. Madrid. op. Ed. el espectro (ghost) le pide a Hamlet que jure. Cf. El resto del ‘resto es silencio’ más que resto es excedente: el excedente de lo inexpresable. Massimo Cacciari. el ángel. en paralelo al diferido significante. 1982. sin embargo. como contrapunto de sí mismo: ‘que un coro de ángeles cante tu reposo’ (‘flights of angels sing thee to thy rest’). reposa. 48 Derrida señala que en la frase “the time is out of joint”. 47 William Shakespeare. es preciso que el resto-excedente pase por la lectura de la falta. el ángel necesario. Leon Amiel publisher. time refiere tanto a la temporalidad del tiempo mismo. y acceda al resto-quietud que aplaca la ferocidad del imperativo. Su mención en el responso de Horacio cobra por eso valor de marca de re-investidura de lo irrepresentable de la cosa. espíritu perturbado!’ (rest. Seminario vi. Ritvo. el deseo y su interpretación. 46 Tanto en la tradición gnóstica y gnóstico-cristiana como en los desarrollos del neo-platonismo y el islam.” 44 Para que lo representable encuentre su límite. que simboliza el objeto en tanto que perdido en perspectiva de la falta del otro. Cuando en la escena quinta del primer acto. rest. de ubicación fronteriza entre lo humano y lo trascendente “espiritual” insusceptible de toda percepción sensible por los sentidos. como a la historia: el mundo de una época.82 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN como réplica. prince of Denmark. Hamlet. subsiste como rastro cicatrizal en un “mundo” que ya nunca será como antes de la pérdida. perturbed spirit!). indescriptible más que inexpresable. de estar out of Joint. la contingencia (que “un coro de ángeles46 cante tu reposo”) en la de Horacio. Visor. Trotta. Jacques Derrida. es testimonio del misterio en tanto que misterio.47 Algo de su dis-yunción. El segundo resto. Decadentismo y melancolía. el de los restos mortales. la temporalidad no deja del todo. espectros de marx. op. 1995. la esperanza. las primeras palabras de Hamlet son: ‘¡Reposa.

HUMOR DE LECTURA 83 Cuando la circularidad entre lectura y duelo en el horizonte significante49 reabre el expediente del duelo por el falo como condición de untergang50 del complejo de Edipo. 50 Ida al fundamento. Bogotá. por lo elevado de su magnitud. Carlos Basch y Raúl Yafar. Shakespeare. 52 Harold Bloom ha subrayado el valor de revisión y suspicacia respecto a la propia identidad que se sigue del término usado por Shakespeare para lo que en inglés moderno se dice self: selfsame. op. Ritvo. pedazo a pedazo. La mediación. hasta la extinción”.53 El pasaje se sostiene en un símil aportado por el lenguaje54. Sujeto. en un común valor de falta fálica. Al recibir su propio mensaje en forma invertida el sujeto vuelve a no estar allí sino como futuro anterior. 2001. algo así como “ser propio mismo”. verifica en la duplicación de un elemento la contiguidad a la falta de figurabilidad: el dos acarrea lo irrepresentable del uno. como marca de reencuentro del diferido de la demanda consigo misma. Buenos Aires. Harlod Bloom. Cf. que acorde a la clásica regla freudiana. con valor de matriz de transformaciones. 51 Juan B. Paris. “Inhibición. parte a parte. cit. Seuil. Raúl Yafar.52 El duelo que trabaja su lectura revalidando tales fronteras de lo imposible fue distinguido por Freud del que encalla en la desmezcla pulsional. que equipara dolor corporal e intensidad de la investidura de añoranza del objeto perdido cuando esta última. el agujero abierto en lo real tiende a converger con el vacío que hace acto en el otro de la sustracción del origen. Buenos Aires. sobre fondo de angustia. 53 Sigmund Freud. acto y alienación. revalida el vacío pulsional (re) inscribiendo la imposibilidad de significación unívoca para eso que el sujeto es en el otro. “bajo el influjo del examen de realidad. . elemento I a elemento I. la causa del sujeto. le Séminaire. “Transferencia y repetición”. 54 Ibid. con la melancolía clínica como desenlace habitual. Cf. fronteras del psicoanálisis en el decir filosófico. livre viii. Tomo XX. presencia de una ausencia de determinación que hace límite entre el lenguaje y lo real. 1997. la diferencia entre “ser” y señuelo que hace pie en la falta fálica se sostiene en un ida y vuelta a la huella pulsional y su correlato de lectura. 1979. parece llegar a “vaciar” el yo. por la posibilidad de mutar la investidura narcicista en objetal. Amorrortu Editores. la invención de lo humano. Norma. obras completas. “El atardecer del padre”. síntoma y angustia” (Addendas).51 Vocaciones barrocas Inherente al horizonte moderno de caída de saber. El duelo se torna entonces nombre del padre: en tanto que condición de lectura. acto. a la vez que institución del fundamento como tal. Jacques Lacan. “Le transfert”. repetición. Letra Viva. signo a signo.EL DUELO. Cf. 2001. que exige categóricamente separarse del objeto porque él no existe más”. requiere una retórica que trabaje en los márge- 49 Hasta “identificar la pérdida real.

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nes de la hemorragia psíquica del dolor, en la investidura “invaginada” del objeto faltante, deteniéndose una y otra vez en los menores detalles.55
“… una red retórica que concierne a las leyes del cuerpo, un cuerpo que comenzaba a librarse de los lazos de la tierra y de la sangre para quedar prisionero de las nuevas formas, mercantiles y jurídicas, de la libertad. Esta libertad era un nuevo vértigo, un nuevo desamparo, razón por la cual recién ahora comienza a despejarse el sitio extraño y poderoso de la creencia; poderosamente frágil, podríamos decir, puesto que la creencia, mezcla de flujo y fijeza, permite que alguien o algunos crea o crean exacta y precisamente en aquello que no creen, sin que tal desdoblamiento de la creencia implique que sus dos mitades puedan compaginarse simétricamente, recíprocamente”.56

En un paisaje de (vertiginosa, desamparada) libertad signada por la verleugnung de las cosas últimas, mezcla de flujo y fijeza, creencia e incredulidad, el sujeto moderno trabaja su duelo. Humor melancólico es un nombre de ese paisaje.
“Si la melancolía es uno de los afluentes de la edad barroca, es precisamente porque promueve al primer plano tránsito y disolución, tránsito que se exaspera y así se torna detención, salto que vuelve inconmensurables sus orillas; disolución que será amor espectacular, del y por el espectáculo, que hará hasta de los entierros ocasión de magnificencia negra y ostentativa.”57

En la solemne lentitud de los cortejos fúnebres que evoca la meticulosa meditación que recrea con insistencia el vínculo con el objeto perdido en el trabajo de duelo, Benjamin58 cifra una clave del “drama barroco” (trauerspiel, literalmente “drama luctuoso”); cuyo lenguaje de ruinas y fragmentos entremezclados deja atrás los confines entre lo cómico y lo trágico59: “Lo cómico es la necesaria cara oculta del luto que de vez en cuando se hace notar, igual que el forro de un ves55 Carlos Kuri, “De la angustia, el dolor y el duelo (el afecto)”. Kaos, psicoanálisis N° 1, Rosario, Homo Sapiens, 1993. 56 Juan B. Ritvo, “El humor melancólico o el vagabundo inmóvil”, op. cit. 57 Ibid. 58 Walter Benjamin, “El origen del drama barroco alemán”, Madrid, Taurus, 1990. 59 Benjamin juzga asimismo que el drama barroco alcanzó su máxima expresión (por sobre los autores alemanes que lo cultivarán en el siglo XVII) cuando en otras lenguas (así, en Shakespeare, o Calderón) resonara asimismo en él el lustspiel (literalmente, drama alegre).

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tido en el borde o el revés”.60 Es conocido el valor que en ese parangón adquiere la alegoría (figura básica en la tradición teológica, sustentada en la relación entre dos planos, de los cuales uno —sensible— da expresión al segundo, de alcance trascendente o moral) como elemento esencial del drama barroco, por la movilidad y fluidez de su significación, que acompaña al tiempo en su discurrir.61
“Entre el contenido inmediato, que adopta la forma de una narración o de una presentación secuencial, y el trascendente, el de las verdades superiores, la técnica alegórica exige la descomposición de ambos planos de manera mecánica, para que el sensible pueda ser el soporte de una mostración didáctica del valor del plano superior. Es lo muerto intentando reconstituir la vida pero según exigencias sin duda complejas y siempre inestables. De un lado, ¿cuál es el límite de división partes extra partes a que es sometido cada plano?” 62

La dificultad que obstaculiza la significación límpida en la alegoría se extiende a la pérdida de transparencia por el poder digresivo de sus técnicas auxiliares63, que al serle agregadas con el tiempo para facilitar la correspondencia entre sus planos la dejaron en definitiva al borde de la inversión incalculable. Así pues,
“… es posible que todo el mundo de seres y cosas, piedras, animales, colores, perfumes, números, todo un vasto repertorio de lapidarios y bestiarios, se ponga a significar en una danza de goce de la lengua material que termina por perturbar el universo de convenciones —antes que nada, las de la biblia— a las que supuestamente servirían”.64

Acaso no sea excesivo leer la “danza de goce de la lengua material” en clave de la materialidad de la causa: la materialidad significante, que remite al rasgo unario y con él a la huella borrada del objeto perdido (lo que supone a su vez el escenario mítico de la ingesta del cadáver del padre65). Lo que entronca a su vez con la causa material aristotélica, en cuyas coordenadas ubicara Lacan la preva60 Ibid. 61 Ya Quintiliano la había caracterizado como metáfora en movimiento. 62 Juan B. Ritvo, “el acto de leer o el destino de la hermenéutica”, figuras del prójimo. el enemigo, el otro cuerpo, el huésped, Buenos Aires, Letra Viva, 2006. 63 Glosas y paranomasias. 64 Ibid. 65 Jacques Lacan, Seminario IX, “la identificación”, inédito.

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lencia de la verdad como causa66 en la experiencia del inconciente. En esta perspectiva, “alegoría” pasaría a designar el necesario descompletamiento de las convenciones del lenguaje, puesto a danzar la variopinta totalidad de sus recursos al ser permeabilizado nuevamente por la falta en el trabajo de duelo.
“… el buen sentido quiere hacer de la lengua algo portátil y sin peso propio; la inversión alegórica recupera, por vías en apariencia irracionales, la densidad y textura de las voces de la lengua”.67

En clave de lo que llamaríamos vocación barroca del trabajo de duelo, la alegoría nombra así un particular espacio de significación, con valor de escritura de la falta. Un espacio que tras ser abierto por la mera analogía del dolor con los elementos significantes en sucesivas vueltas de repetición, se toma su tiempo (como la escucha en transferencia) hasta tocar fondo en el pas de sens68, que articule como tal a la metáfora, y su consiguiente desprendimiento de objeto. Trayecto más que figura, el humor melancólico de su retórica interpela una y otra vez el abismo de la falta del otro, confrontando lo general de la pérdida con lo singular de cada rasgo de su evocación (elementos que, como el plano sensible y el inteligible en la alegoría, no intersectan). Recuperando junto a la densidad y textura de las voces de la lengua el vacío que habitan; y que las habita.
“Ya no me queda nada por decir todo lo que tenía que decir ha sido dicho no sé cuántas veces. He preguntado no sé cuántas veces pero nadie contesta mis preguntas. Es absolutamente necesario que el abismo responda de una vez porque ya va quedando poco tiempo. Sólo una cosa es clara: que la carne se llena de gusanos.” 69
66 67 68 69 Jacques Lacan, “La ciencia y la verdad”, escritos, op. cit. Juan B. Ritvo, “El acto de leer o el destino de la hermenéutica”, op. cit. Jacques Lacan, “La instancia de la letra en el inconciente o la razón desde Freud”, en escritos, op. cit. Nicanor Parra, “Tres poesías”, antipoemas, Barcelona, Seix Barral, 1972.

Así. a Heidegger. Deleuze y Alcalde. autores sombreados por el lugar que una ciencia moderna y melancólica les ha dado: Ritvo nos tienta introduciendo algunas disquisiciones sobre el genio y la melancolía que afirma propios de nuestra época. Trabajos que pertenecen a lo que Ritvo allí denomina “épica de sombras”. RESToS DE LA CULTURA De JUaN b. en realidad. en el trazo o el pliegue. Laborde Editor. la osadía y la fuerza de escribir hoy y aquí. ritvo1 LAURA ESTRIN formas de la sensibilidad. el sujeto en cuestión florece. Ritvo elige la forma comparativa. universitaria. sino que. encontrando así la mejor manera de tocar a Kierkegaard y Nietzsche. . la obra leída y pensada no se halla condenada al frío sistema de tabulación y normativización que un crítico tiene de antemano. Los autores aquí leídos son Beckett. la modernidad y el nacionalismo germánico. “el valor de la desesperación (sinónimo en otro lugar de modernidad) frente a las privaciones del ánima” —dirá—. a las formas que de ella surgen: los ensayos. Kant. Lacan. Y es la misma melancolía la que vendrá a poner una manera. psicoanálisis y literatura cuyo prefacio invalida toda explicación y hace inútil cualquier definición estilística sobre lo que este libro reúne. restos de la cultura compone una serie de ensayos de filosofía. Movimiento que hará luego cercanos a Beckett del mismo Heidegger y a Nietzsche de Baudelaire como en el trabajo “La política de Heidegger y nuestras políticas”. Heidegger. patéticos o irredentos. como en la molienda escolar. en Buenos Aires o en Rosa1 Presentación de formas de la sensibilidad. restos de la cultura (Rosario. contraposición entre reconocidos autores y débiles lugares críticos. que vaya libre de uno a otro. exaspera al pensamiento humanístico. 2000). Nietzsche. inquieta. Entonces si los restos de la cultura presentan los textos críticos como estúpidos. a Beckett y Heidegger o. como él se encarga de explicar. desmedida siempre como toda buena sensibilidad e irreductible al intelecto —como afirmará luego—. Es decir. es el exabrupto. algo que molesta. nuevamente.NotaS a FoRMAS DE LA SENSIBILIDAD.

Erudición que resume juicio filológico y gusto estético. Tal vez. estos ensayos captan el instante de la comprensión propia y siempre. con ese pensamiento insomne que otros discursos no pueden armar porque les falta pasión y. como resultado. psicologismo que entiende como degradación de la subjetividad: caída del autor. en formas de la sensibilidad. tanto como denunciando muy explícitamente el mal uso o las malas interpretaciones de ciertos sintagmas analíticos como el de la “imbecilización psicológica actual del término autobiografía” o el abuso del término “ficción” pensado en “la incapacidad para distinguir el carácter pasionalmente verídico de la verdad”. con mayor precisión. la suerte de escuchar verdaderamente a un autor. inusualmente hoy. donde tampoco se resta la risa: había señalado ya inicialmente que el humor negro caracteriza a la melancolía. también. al decir lo que quiere decir. de la impresión de lectura. en otras palabras. luego. tal como lo ha hecho en sus libros anteriores. del mismo modo que escribiendo líneas que saben que apresan a los griegos y a la filosofía occidental mejor parecida. Por lo que Ritvo une.88 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN rio. diríamos utilizando términos de estos mismos trabajos. sobre Kant. además define exacto y sin ningún tipo de comedimiento teórico o ideológico la bibliografía que menciona. Este libro. su idioma personal. lecturas y saber o. También armando cadenas filosóficas o ensayísticas nacionales: Sarmiento contrapunteado en Alberti. Ritvo tiene una avidez casi endemoniada. evitando —tal como allí dice— una “cierta. fácil y temible precipitación en el psicologismo”. dice lo que quiere decir de ellos y dice lo que quiere de cómo elige hacerlo. Sin simplificación alguna. dice lo que sabe bien. por ejemplo. encima. así. caída de una voz propia. Y además. los valores de los adjetivos: “La expresión ‘mucho más’ no tiene valor aritmético o cortés” —señala al comenzar a hablar de Ramón Alcalde—. otro gramatical y etimológico que son parte del comienzo de todos sus análisis. Y uno escribe en los modos en que se ve: Ritvo explica glosarios apasionados y tonos llenos de sabor. la fatal imposibilidad de volver a pensar lo ya pensado como es escribir sobre “la repe- . aún está entre los pocos que leen. una pasión como pocas. explicándose. al conocimiento literario un saber retórico. sobre Nietzsche o sobre Beckett. mutado melancólica e irónicamente en Borges y pasando por la “tranquila plenitud de la elocuencia clásica” de Alcalde. restos de la cultura suceda todo esto porque la literatura explica mejor. un saber genérico. sin ambages jergosos. sus particulares asociaciones metafóricas: el registro de su vehemencia.

hay muy pocas cosas rizomáticas. Porque .” —como dice en una nota el libro—. pero contrariando el peso profundo de los nombres. cansado de reiterar sempiternamente lo mismo acerca de lo mismo”.N O TA S A F O R M A S D E L A S E N S I B I L I D A D 89 tición” cuyos ejemplos serán inevitablemente entonces. más aun. como dice otro de sus trabajos. una nada nada postmoderna. que causa una impresión cercana a la música. convicciones románticas: los románticos alemanes son ciertamente en su pensamiento un elemento siempre renovado—. estos ensayos pretenden todavía una retórica desesperada de la transmisión donde “se otorga lo que no se ha concedido y se recibe lo que no se solicitó para usarlo en un campo que no estaba preparado para semejante uso” —y leemos aquí sus fuertes. figura de la nostalgia. de la literatura y la música contemporáneas. del hombre de letras..) que me concierne(n) y me constriñe(n) a pensar lo que es absolutamente imposible de pensar”. En otro ensayo. paradojales. De igual manera sucede con los relatos de Beckett que son entendidos en la austeridad suprema que nos recuerda a “El indiferente” de Proust. que rompe la tensión dramática de todas las obras recreando la verdadera soledad de la literatura. harto de servidumbres. suponiendo en él “una hermenéutica del vestigio” que alienta ciertas imposturas patológicas al no acertar a ver “la presencia” en la lectura. “El encuentro con la mistificación”. rápidos.. con la del nómade. no debe hacernos olvidar la monotonía del horror y de la pesadilla. se ve lo que cruza su hacer: la historia teórica se patentiza en sus escritos. Porque. casi la contrariedad y la complejidad del discípulo de Kierkegaard junto a la poesía de la acción melancólica de Baudelaire en pobre bélgica. Y luego expone: “entre la raíz con principio y fin y el rizoma en el medio hay algo distinto que es la roca viva (. de la erudición. En Ritvo. mentira previa y necesaria al renacimiento de una retórica del desgarramiento”.. Juan Ritvo parece ver claro cuando señala: “Estamos muy lejos —y se corrige en la justa afirmación de la primera persona— estoy muy lejos de poder articular la figura del viajero inmóvil.. además. la increíble y rica variedad. De modo que sus postulaciones van con una cita de Tucídides y regresan con un enunciado de Freud. leemos en “La memoria del verdugo y la ética de la verdad”: “Cerrar los ojos: maravillosa calma del desconocimiento y del ensueño. Y Ritvo también lo dice muy claramente en un trabajo posterior: “No se trata. es decir. por mi parte. por ejemplo. claros. su voz no se resta en este libro. elige descifrar el atolladero del humanista. de generosidad ninguna. reales e históricos: “Es cierto. sino de la necesidad de aprovechar (fuera de la querella profesional acerca de las investiduras) de la inteligencia de la verdad allí donde pueda aparecer”. del anhelo de lejanías. una nada nada altiva.

La obra de Ritvo es una de las pocas de la crítica argentina contemporánea en que se revela esa tensión singular entre el que lee y el que escribe. una todavía posible transversión de las ideas: una vuelta completa. epifanía. sino trascendencia. un libro de autor. .90 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN los ensayos no proponen inversión alguna.

el paDre De la palabra DIANA SPERLING Desde que. de uno u otro modo. por otra parte. para poner de relieve el horizonte conceptual que a partir de allí se determina y dentro del cual. hasta entonces. en 1949. Al final de estas líneas. la racionalidad y legalidad que organizan ese mundo de las creencias —¡su- . éstas deben existir en todas partes”. se inscriben todos los análisis posteriores al respecto. y. las creencias. donde este autor habla de la religión primitiva diciendo que “… estas creencias y prácticas son tan coherentes y tan lógicas que. un momento de torsión en la comprensión de eso tan escurridizo y a la vez omnipresente —la familia— y. al elegir este fragmento.la palabra Del paDre. pueden captarse los principios que rigieron su desarrollo. aun en forma elemental. Así. en segundo término. retornará la cuestión de los virajes o los modos epocales de comprender dicha noción. Lévi-Strauss publicó las estructuras elementales del parentesco. Su cantera es. Lévi-Strauss deja sentados los supuestos que orientarán su investigación y los ámbitos de los que tomará sus materiales. poco tenían que ver —supuestamente— con tal institución. la noción de familia hubo de ser cuidadosamente revisada. entonces se ve que estos principios son esencialmente racionales. El libro de Lévi-Strauss se abre con un epígrafe tomado de Tylor. si en algunas partes existen leyes. lo “religioso”. reformulada y pensada a la luz de múltiples disciplinas que. id est. apenas se comienza a clasificarlas. en especial. Si hablo de este texto no es para desarrollar un análisis del tema basado en él —o no solo ni preferentemente— sino para señalar un punto de partida. aunque operen bajo el velo de una ignorancia profunda e inveterada (…) La ciencia moderna tiende cada vez más a afirmar que. en primer lugar.

la peculiaridad de tal prohibición es que comparte un rasgo con lo natural —la universalidad— y uno con lo cultural: ser una regla. sino cría. ‘hijo’. 2 Claude Lévi-Strauss. de lo que entendemos por familia: una institución de la cultura. por ende. En la naturaleza. la naturaleza de la cultura. Es que la regla. y responden a determinaciones biológicas no modificables por norma o elección alguna. y esa diferenciación se instituye en el lenguaje. al ser característica de lo social. dictados por el código genético. que los lugares familiares estén diferenciados. a pesar de las notas diferenciales que conservan y sobre las cuales no es factible extenderse aquí. ‘madre’. es decir. por tanto. la brillante antropóloga inglesa Mary Douglas muestra cuán errada es esa concepción de racionalidad limitada al mundo “ilustrado” y moderno. Es ahí. por 1 Casi en paralelo con el autor francés. pues. “Es la relación social la que cumple una función determinante más allá del lazo biológico. que retorna como ley y establece la prohibición de incesto. humana en su sentido más propio. En efecto: son los nombres y no la sangre lo que constituye el lazo. los comportamientos de cada especie son generales. 1993. Planeta-Agostini. Cuando mencionamos a las familias de pingüinos o de osos. ¿Por qué bisagra? Porque. que lo distingue y lo particulariza en relación a sus congéneres. en tanto constituye la matriz de lo cultural y. más importante aún: la prohibición de incesto es la regla3. pues. Lévi-Strauss dice que “entendemos por estructuras elementales del parentesco los sistemas cuya nomenclatura permite determinar en forma inmediata el círculo de los parientes y de los allegados”. con la que aquella está inextricablemente ligada. es por definición particular: cada grupo humano tiene su conjunto de reglas que son diferentes a los otros. Tomo I. 3 Y la concomitante prohibición de parricidio. el menos racional de los mundos para la mentalidad ilustrada!—1 y. por su parte. ‘hija’. Es que los lazos de parentesco exigen. precisamente. las estructuras elementales del parentesco. De modo que ambas interdicciones se co-implican. En su imprescindible texto purity and danger —entre otros— se ocupa de revisar la rigurosa legalidad de la razón “primitiva”. el autor circunscribe la noción de familia al ámbito del lenguaje. las prácticas humanas y la sociedad toda. Pero ya en las primeras líneas de su prefacio. España. . básicamente.2 La familia es una institución de la especie hablante. Al hablar de nomenclatura. Entre reproducción y filiación media. donde Lévi-Strauss ubica la prohibición de incesto. ‘hermano’ y ‘hermana’”. Regla universal.92 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN puestamente. Los animales no tienen familia. la distancia que separa lo biológico de lo social o. Pero. para decirlo en los términos más usuales. es claro que se trata de un uso figurado del término. implicada por los términos ‘padre’. en ese pasaje de uno a otro. Es casi imposible establecer un orden de primacía entre ambas prohibiciones: el asesinato del padre de la horda es lo que lo convierte a éste en padre. tampoco tienen hijos. con todo lo paradójico que conlleva tal expresión. bisagra articuladora entre los dos ámbitos y fundante.

nombrándolo y distinguiéndolo de otros. con sus rituales correspondientes. Anudamiento hominizante. para el objeto de estas líneas. la política y el arte. sólo debemos estar advertidos. narra simultáneamente —en forma explícita o implícita— dos orígenes: el del hombre. por derecho propio. deseo y ley. afirmando entonces no solo la existencia del grupo sino también —pues de ello depende— de sus dioses. es en esa prohibición fundante donde se anudan cuerpo y lenguaje. planos todos que nosotros los modernos tenemos cuidadosamente separados. a la vez. entre creador y creatura. esa narrativa establece un vínculo directo de descendencia entre lo divino y lo humano. Condición de posibilidad de lo social. entonces. fundamento de la cultura. En el principio… Toda cultura tiene su mito de origen. pues convierte al “bípedo implume” en un “animal legal”. Producción simbólica por excelencia y. un hombre. La diferencia tal vez estribe en que en nuestros días esa división se produce en segmentos o casilleros.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 93 tanto. y el del grupo particular que crea —y es creado por— ese relato. Es que. sexo y nombre. la educación. nombraban lo permitido y lo prohibido. es decir. de toda regla. por eso que llamamos —provisoriamente y por comodidad expresiva— religión. Ese mito no va solo: se inscribe en una mitología. establecían valores y criterios. De modo que tal mito pertenece. otorgaban lugares diferenciados a los componentes del grupo y establecían los modos de significar las diversas instancias de la vida en común. un corpus articulado de narraciones que dibujan un cerco alrededor de ese grupo. sino que eran precisamente esos relatos. los que organizaban la vida social. esos mitos. el derecho. por tanto. al ámbito que llamaríamos “religioso”. y prohibido y permitido por otra existen múltiples y complejas relaciones de las que no podremos ocuparnos en detalle aquí. Entre sagrado y profano por una parte. como es obvio. mientras que la única o fundamental distinción de las épocas arcaicas era —junto con la diferencia entre lo puro y lo impuro—. separación establecida. base y puente. término —al que hemos aludido al principio de estas líneas— ya de por sí complicado y que requiere alguna aclaración. de que esos dos campos se entrecruzan y se requieren y es ese peculiar entretejido lo que . Es como si cada grupo —tribu. sociedad— dijera: ¡nosotros somos los primeros! Y. inmediatamente. El mito. aquel donde se cuenta cómo el dios o los dioses decidieron crear al ser humano y dotarlo de sus rasgos característicos.la que separaba lo sagrado de lo profano. en las lejanas épocas de las culturas primitivas no existía tal cosa como lo religioso separado de lo secular. la “religión” era.

Procrear es. entonces subsiste la pregunta: ¿qué es lo que nos di- . proporcionándole la materia prima para pensar y pensarse. dar lugar pero también. dar tiempo. Dios ha creado antes a los animales. y esas diferencias se dan en el plano de la nomenclatura ya que es allí donde se establece quién es pariente. entre los hilos de esa trama. es decir. la orden es proferida nuevamente versículos después con un agregado de máxima importancia. irá de la mano de ese nuevo rasgo. en qué grado. La angustia de la finitud. hacer entrar en un sistema y. la conciencia de nuestra mortalidad es causa y efecto del lenguaje. como vimos. entonces. y es eso lo que tiene de universal (su carácter formal. por tanto. en qué es lo que cada uno de ellos prohíbe. porque lenguaje y muerte son inseparables. y en segunda instancia. y es la narrativa misma lo que permite distinguir los diversos órdenes de vida: si cuando crea los peces el Altísimo ordena “fructificad y multiplicaos”. Pero. los vínculos que el grupo señala como correctos o incorrectos. Porque el lenguaje es tiempo en. sitúa a la nueva criatura en posición de interlocución. de ahí su carácter fundante de la cultura —volveremos sobre el asunto—. Allí. Es en la creación del hombre cuando Dios los bendice —pues “macho y hembra lo creó”— y “les dijo (vaiomer lahem): procread y multiplicaos”. En sus páginas se configuran los mitos que formarán —junto con las creaciones literarias griegas— la mentalidad del hombre de esta parte del mundo. es decir del relato— es una secuencia que se despliega en el tiempo. diferenciar. organizar. se dibuja la familia. que ostenta el recién surgido animal y que le permitirá. porque toda narración —y estamos en el terreno mítico. será luego en virtud de sus propias acciones que la existencia del hombre permanezca sobre la Tierra. Solo el ser hablante sabe de su propia muerte. Si nace de un acto divino. diría Kant). dar nombre a los otros animales. poco después. en cambio. Pero dar nombre es. claro. es decir lo común a todos los grupos humanos. con lo que le otorga desde el inicio el carácter de ser hablante. el mecanismo para prolongar la existencia propia a través de los descendientes. Lo particular reside.94 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN define el carácter propio de cada cultura. Ya en los primeros capítulos se establece qué y cómo lo humano habrá de ser y subsistir. inédito. La prohibición de incesto es básicamente eso: una prohibición. un doble sentido: en primera instancia. deseables o imposibles. De peces y hombres El inextricable nexo entre sexualidad y lenguaje se hace evidente en uno de los textos fundantes de la cultura occidental: la Biblia hebrea. al menos. y cuál es la relación viable con cada cual. La procreación. es decir. punibles o esperables. ¿acaso los animales no se aparean también para no extinguirse? Sin duda es así.

y sus hijos y las mujeres de sus hijos”. falta y angustia. tres aspectos de lo mismo. Es eso. Esa imagen —que luego retornará en el gesto protector de Dios de hacerles vestidos para cubrirlos— expresa lo más esencial de la condición humana: desnudez y exilio.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 95 ferencia de ellos? El texto lo sugiere: para que esa orden-bendición se cumpla. su guía y su ganancia. Y. Al carácter de Adán como ser hablante corresponde la necesidad imperiosa de reproducirse. es decir el orden generacional. al trabajo y a la muerte”. exiliarse del Edén. ese cierto sopor animal que lo sume en la inconciencia. Mircea Eliade señala que tal expulsión condena al hombre “al sexo. en el terreno de lo humano. El lenguaje es la marca de ese exilio y. si la ley tiene como núcleo la prohibición. desamparo y finitud. intercambios sexuales incestuosos? En un espacio cerrado como ése. pero según ley. Éste es tal vez el verdadero significado de la expresión “justo en sus generaciones” (bedorotav) con . ya que es el haber sido expulsado del Paraíso lo que lo sitúa en la dimensión de la cultura y de la historia. lo que luego en levítico será dicho en forma explícita. eso que llamamos la cultura para oponerla y distinguirla del estado natural. por definición. Lo que la narrativa bíblica expresa en forma metafórica es el exilio como condición existencial del hombre. acceder a la conciencia de la muerte y de la diferencia sexual. exiliado de la naturaleza y de todo lo que ella significa. Sin embargo el relato afirma que aun en esas condiciones Noé ha sabido mantener la separación entre unos y otros. en efecto. sino que no ha habido. En la narrativa del diluvio asoma ya su existencia. ven sus cuerpos y su distinta constitución. es decir. no es ya un hecho meramente biológico sino un hecho de lenguaje. tal vez. Freud señala con toda claridad ese carácter: el humano es. el “todos con todos”. comienza a advertirse cómo y por qué el humano procrea según modalidades propias y diferentes al animal. lo lógico y esperable hubiera sido. expresión que se reitera numerosas veces y que aparecerá nuevamente cuando el diluvio haya acabado y los habitantes del arca salgan de ella en el mismo orden. Pero entre lenguaje y ley hay un vínculo inextricable. el hombre debe “caer”. a la vez. lo que refleja el episodio de la mirada recíproca que se dirigen Adán y Eva: recién en el instante de la transgresión advierten que están desnudos. por tanto. conciencia de lo prohibido y. ley que va manifestándose paso a paso y capítulo a capítulo. De modo que la procreación. la convivencia promiscua. se ven. Desde las primeras páginas del texto bíblico comienza a delinearse esa prohibición fundante. cuando el relato dice que entraron al arca “Noé y su mujer. Agrego ahora: culpa. ¿Qué nos dice esa repetición. posibilidad de elegir. en el interior del arca. Es en efecto la prohibición lo que arroja al hombre a su condición más propia.

de sucesión y transmisión. la prohibición de incesto es universal. sufre varias reescrituras a lo largo de su vida. Moisés. es decir. repartiendo los bienes. Tener hijos. gracias a la prohibición de incesto. en el otro corpus de textos fundantes del mundo occidental —la literatura griega. Es pues la ley lo que va introduciéndose en la vida de los habitantes de la Tierra. males que en las líneas anteriores se atribuyen a los “bne-ha-elohim —hijos de los dioses—. calificativo que justifica la elección que de él hace Dios para salvarlo. anoticiando al hombre de su finitud: “no vivirá más el hombre para siempre…. no es solo una cuestión biológica: en la especie hablante es cuestión de nombres y lugares. varones de fama… que tomaban por mujeres a las que más les agradaban”. en su soberbia de seres divinos no afectados por la temporalidad y la finitud. Esta ley dice que a cada quien corresponde uno de esos lugares y no puede ocupar otro. aun si modalizada de diversas maneras. y más específicamente la tragedia— también se tramita la cuestión. su punto más acabado no llegará sino hasta los últimos tramos del pensamiento freudiano. si no hubiera tenido su propia cabeza . ya que en cada una de ellas los vínculos prohibidos y los permitidos son diferentes. acotando y limitando los poderes. Pero. punto nodal de su teoría. a riesgo de subvertir el orden mismo de la supervivencia de la especie y por tanto la posibilidad de existencia humana sobre el planeta. el hombre será mortal y deberá hacer algo con eso: hallar un modo de permanencia en la Tierra que vaya más allá de su vida física. que remiten sin duda a los semidioses y héroes de la mitología pagana (¿al padre de la horda?). se mencionó. Freud no podría haber “leído” en la tragedia griega lo que leyó. es decir que está presente en todas las culturas. Si los semidioses son todavía inmortales. Es que “la tierra estaba llena de corrupción y violencia”. son los lugares en la cadena genealógica los que determinan el vínculo y permiten nominar como padre e hijo a quienes allí se ubican. Según Jean-Joseph Goux. dice Dios cuando decide castigar tanta maldad. como ya se dijo. Si “el complejo de Edipo” es la base de tal formulación. Figuras. Ese orden que los bne-ha-elohim habían mancillado.96 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN que se lo califica al comienzo del episodio. allí donde el padre del psicoanálisis dedique su reflexión al “gran hombre del pueblo hebreo”. En efecto. La obra de Sófocles edipo rey es cita obligada para el caso. la ley regulando los vínculos. y contra los que el texto bíblico no cesará de batallar. arbitrarios e incestuosos. filósofo francés contemporáneo. la estructura del inconsciente. las de estos “hijos de dioses”. y es de ahí de donde Freud extrae material para la formulación de la teoría psicoanalítica. Así. Y ese modo se llama filiación. Sin embargo es preciso notar que la cuestión del padre. y serán sus días ciento veinte años”.

L A PA L A B R A D E L PA D R E … 97 formada por la ley mosaica. en todas partes. pero aplicada aquí. en todos los grupos humanos. Poco hay de común entre Layo. también concibe la función paterna de una manera que le es propia. sino que se ubica más cerca de la tradición bíblica4. en todo su dramatismo. La cebra. en la prohibición de la imagen/del incesto. un ritual orgiástico de claras connotaciones incestuosas. lo curioso es que nadie antes advirtió lo que en él se mostraba. y ello proviene del carácter de ese Dios interdictor. . entre las líneas del texto trágico. el padre de Edipo. donde el filósofo analiza el episodio bíblico del becerro de oro revelando que no se trataba en realidad de un becerro sino de una vaca sagrada. un Dios que ya no consiste en el poder del trueno o del sol sino en la fuerza de la ley. fundamentalmente. precisamente —en tanto ley del padre—. cuadernos monográficos. Lacan sabrá decir que “el psicoanálisis no podría haber nacido de ningún otro lado que de la Biblia hebrea”. en tanto “desplazamiento”. años después de Freud. 2009). De los mil y un padres Padres hay. Y que prohíbe. por tanto. En este episodio estaría expresada. 5 Cf. porque puede inducirnos a creer que su significado es unívoco. Letra Viva. Jean-Joseph Goux. a la configuración de la tradición judía. un Dios que manda y prohíbe. Pero el vocablo es engañoso. 1993) análisis retomado por Massimo Cacciari en iconos de la ley (Buenos Aires. en todas las épocas y en todas las culturas. la metáfora del incesto. No por nada. esa prohibición fundante del sujeto humano. ante la cual Freud pasa horas de extasiada contemplación. del desarraigo y la incoincidencia de la cosa consigo misma. Noción que va de la mano de la pérdida del origen. el rey que sacrifica a su hija Ifigenia en pos del favor de los dioses para la 4 Me parecen fundamentales en este punto los análisis del moisés de Freud llevados a cabo por Michel de Certeau en el capítulo 9 de la escritura de la historia (México. claro. diferente a todos los otros dioses de la mitología. Ambos enfatizan la noción de enstellung.5 De modo que entre la interdicción de la imagen y la prohibición de incesto habría un vínculo inextricable que la cultura griega desconocía. Ese Moisés iracundo e indignado es el aludido por la escultura de Miguel Ángel. como tratando de develar la clave que ella cifra. para el psicoanálisis. s/f ). Universidad Iberoamericana. la escritura de sus textos y la figura de Moisés. tan cara a Freud para describir las operaciones del sueño. la tensión entre los hábitos idólatras de las culturas de la zona y la Ley monoteísta cuyo núcleo consiste. en tanto esa imagen representaría el cuerpo de la madre. la adoración de la imagen. Adoración que sería. o Agamenón. Sin duda. el inconsciente freudiano y la revolución iconoclasta (Buenos Aires. tan fundamental dispositivo? Es que “el padre freudiano” no es en verdad el padre griego. ¿Cómo y por qué fue precisamente un médico vienés judío el que supo hallar. el baile de adoración a su alrededor con el que se encuentra Moisés al bajar del Sinaí —y que le provoca tal ira que da por resultado la rotura de las Tablas— no sería sino un rito pagano de fecundación de una deidad materna y. Así como cada cultura modaliza en forma particular la prohibición de incesto y por ende la familia. el texto sofocleo estaba allí desde siempre.

pues.98 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN batalla. el hecho de que en el clímax de la escena le sea ordenado abortar el sacrificio no es. el padre dona la palabra. es decir que la interdicción sacrificial comparte. Sin embargo. No sin ambivalencia. Si Layo o Agamenón. “heme aquí”. tal prohibición se ubica. monarcas. entre dos versículos claves. como algunos comentaristas piensan. posibilitándolo como humano. sugerencias que me permiten complementar y comprender mejor las ideas que propongo. filicidas. padres que renuncian a cumplir su función y prefieren transformarse en “amigos” de sus hijos. por poner algún ejemplo. como el padre de la horda en el mito creado por Freud en tótem y tabú. el carácter de . además de numerosas coincidencias con lo que aquí planteo. la de su formación y práctica psicoanalíticas. como ha dicho antes al oír el llamado de Dios. de eso se trata. No hay por tanto transacción. su sacrificio será a pura pérdida. preocupados por parecer tan jóvenes como sus hijos y renuentes a ejercer autoridad alguna. Veremos luego que podría abrirse un abismo entre todos estos padres de la antigüedad y los padres de hoy en día. Al prohibir. al hacerlo. con las dos que la enmarcan. lo que hace es trasmitir la ley. la cuestión de la ambivalencia del padre resulta clave allí pues. Volviendo a lo que señalamos al comienzo. un mero azar o un gesto piadoso de Dios sino la clave de la cosa. obedeciendo la orden divina. Si bien yo había consignado ya que la prohibición del sacrificio de los hijos queda legislado en levítico. ¿Qué ocurre en el texto bíblico. ha sido ubicado en un lugar de la cadena genealógica. es decir introduce al hijo en el mundo de los significantes.6 se somete a Aquél que le ha formula6 Casi concluida ya la escritura de este artículo. está listo a ofrendar al pequeño para obtener a cambio el beneficio del triunfo en la batalla. como Edelstein señala. en suma. en ese libro. el 18:20 que prohíbe el adulterio y el 18:22 que prohíbe las relaciones homosexuales. es decir. ya que en sus páginas el tema está tratado desde otra perspectiva. Pero. no desea eliminar a su hijo por temor a que éste ocupe su lugar en el futuro ni tampoco. con Abraham o Moisés. deciden acerca de la vida y la muerte de sus descendientes. el genitor. ésa de la cual también él es deudor pues ha sido hijo. Son. padres terribles. encarnan la ley en lugar de someterse a ella y trasmitirla. o sea como ser deseante. a diferencia de Layo. o incluso. Simplemente dice. en el universo simbólico. Nada se le explica al patriarca acerca de los fines o utilidades que tendría su acto. al hacerlo se postulan a sí mismos como ley. en una situación que se plantea en su comienzo en términos similares. tuve la fortuna de que llegara a mis manos un texto de la licenciada Beatriz Edelstein en el que hallé. entre todos ellos y el pater familiae romano. Abraham. sino el que ocupa cierto lugar en relación a los nombres y las palabras. pero que tiene una resolución diferente? También Abraham está dispuesto a sacrificar a su vástago. el que prohíbe (el incesto). Función. un padre no es —no solo o no necesariamente— el reproductor. como hiciera Agamenón.

no es el dueño de la vida de su hijo y. de allí su nombre Abra-ham. La akedá. Es que el plan consiste. en el texto bíblico ambas dimensiones aparecen absolutamente integradas: lo familiar y lo político son una y la misma cosa. Abraham. Buenos Aires. en Israel el hombre político proviene de la figura del padre. Si Grecia entendía el oikos —lo doméstico— como un ámbito separado y hasta opuesto al ágora —la plaza pública donde se debatían las decisiones políticas—. Es que el texto bíblico es consciente de que al ser el hombre finito por definición. el padre. Lo que Abraham pierde —su omnipotencia— es la ganancia. de sacrificarlos al Moloch. en la prohibición de matar a los hijos. la única manera de poner en acto la transmisión. pero que está ya prefigurada en los primeros momentos del pacto de Dios con el patriarca. milagro y estandarte. tampoco de su muerte. se le promete al patriarca. en levítico. 1999. su caída es su elevación. Si en Grecia el ciudadano es la figura que sucede al soldado. la entidad nacional que surgirá más tarde y atravesará la historia. desligarlo. a partir de una caída que será luego. Es esta última significación lo que interesa aquí: el estandarte es lo que se eleva. se formulará como precepto explícito. Y es Dios el que. 7 No por casualidad el mandato de Dios se plantea como una “prueba” para el patriarca. fallido e incompleto. Beatriz Edelstein. “¿Qué habrá hecho Abraham para merecer esto?”. un ser mortal. para el primer hebreo. Biblioteca del Congreso de la Nación. llegado el momento cumbre. en tanto ser padre es. es decir a quien representa la ley. en el impedir un acto que sin duda comporta alguna tentación. a los dioses paganos sedientos de sangre. Segundas Jornadas. dejar a ese hijo seguir su propio camino en la existencia. el único modo de ser fundador del pueblo. también. la caída del padre. figuras del padre en el psicoanálisis y la cultura. Agradezco a Edelstein el envío de su texto.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 99 do la promesa (de la numerosa descendencia a través del tiempo). Luces (y sombras) de la ciudad “Serás padre de pueblos”. un padre. En la Torá no hay héroes: estos aparecen despreciados —como los bne-ha-elohim—. la ligadura: ésa es la escena que la Torá propone para comprender en qué consiste la paternidad. conlleva también la peculiar concepción judía de la familia. Es sólo un hombre. pero en este caso. desde su inicio. por ende. Cf. luego. le enseña que él. el advenimiento del hijo es su única posibilidad de permanencia. pero prueba en hebreo se dice nes que significa. para el psicoanálisis. El sacrificio frustro será la dramática metáfora para enseñar lo que luego. en un proyecto político. ya que la excelencia no pasa por el valor guerrero o la fama sino por la posibilidad y exigencia de cumplir la función paterna. . o: lo familiar es inmediatamente político. Lo desarrollaremos en los últimos tramos de este texto. Pero esta promesa encierra diversos sentidos: además de la numerosa descendencia. y como tal debe ligar a su hijo a la ley para poder.7 La descendencia sólo podrá multiplicarse a condición de esa renuncia.

más aún. No serán ya. donde el filósofo sostiene la conveniencia de apartar a los hijos pequeños de sus hogares y criarlos en un espacio de valores exclusivamente viriles. Esta peculiar estructura familiar no escindida de lo comunitario conlleva una serie de rasgos específicos.9 Conflicto de lealtades. entre ellos. y que logran tener hijos luego de una precisa intervención divina. al modificarse una de las piezas —el lugar y la tipología de la mujer— se modifica el tablero todo. Las guerras producto de tales decisiones no reparan en el dolor de las madres por la muerte de sus jóvenes hijos. es que. Buenos Aires. No hay aquí gineceo (del griego guneikos. las mujeres no son mera materia inerte y pasiva —”ya encontrarás otro surco donde arrojar tu semilla”. en el intercambio discursivo que la retórica regula y establece. Esta deuda sería la referencia compartida a una ley que obliga. ni siquiera les es permitido. madres en duelo (Buenos Aires. la función de la mujer era tan solo la de vientre. dicen los gobernantes. el único sitio donde se oye de verdad la voz femenina. mujer): ese reducto cerrado donde las mujeres mandan. Amorrortu editores. a ellas. De hecho.100 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN sentido de que implica lo comunitario como modo de vida de un grupo singular. debilitar el espíritu guerrero de los otros ciudadanos. un grupo ligado no por lo que posee sino por una deuda en común. sino del Estado. podremos advertir que lo que aquí aparece es un paradigma diferente al de otras tradiciones. 9 Cf. Ediciones de la Equis. entonces. le dice el tirano Creonte a su hijo 8 Entendemos aquí “comunidad” a la manera de Esposito. las que —finalmente y desde el margen— cumplen un rol político fundamental: la defensa de la vida más allá de los intereses “viriles” que las han excluido. como margen de la polis. hijos de sus madres. pero que las aparta por completo del foro público. La Ciudad griega es ámbito de hombres: es entre ellos. 2003. antígona es una expresión de tal conflicto. Compara a su vez esa situación de la mujer griega con las Madres de Plaza de Mayo. donde Loreaux revela la estructura de la sociedad griega en relación a la mujer y sostiene que es en la tragedia. 1995). esposas. la estructura y la función de la mujer y la familia en las fuentes bíblicas? El texto dice que todas las matriarcas son estériles. Roberto Esposito. el lugar que la mujer ocupa en la sociedad. En una lectura no teológica. Cf. ¿Cuál es. pero también la propuesta de Platón en república. en tanto cum-munus. participar en los cortejos fúnebres de sus vástagos. madres. del uso de la palabra y de las decisiones de la polis. Comunidad8 regida por la ley del Sinaí. de guné. . por su parte. cuyo núcleo ya se anuncia en la primera bendición a Adán. communitas. Nicole Loreaux. postulando así que son las mujeres. pues esas manifestaciones de dolor podrían. pues: o se pertenece a la familia o a la Ciudad. en este esquema. donde se deciden los destinos nacionales. sin injerencia alguna en la formación del carácter del futuro soldado / ciudadano. La esterilidad de las matriarcas connota que. depósito pasivo de la semilla masculina.

aparece entre ellos un Tercero. un Tercero que interviene para regular los vínculos. en tanto hembras reproductoras en forma automática.11 En primer lugar. es decir. que los consumiría a ambos. separa. Y esa decisión. 12 El relato bíblico consigna que cuando Dios decide que “no es bueno que el hombre esté solo”. impidiendo que quede sólo esh. entiende como pura pasividad y receptividad. esta estructura hace que las posiciones de los que intervienen en el vínculo —el hombre y la mujer— sean pares12. en casi todos los casos. De modo que al unirse el hombre y la mujer. La narrativa bíblica es clara al respecto: Sarah expulsa a Ismael —el hijo de su esterilidad. sino Jacob. resuelve hacerle ezer kenegdó (Gén. al menos a este respecto. ese Dios que permite la unión y. de sus descendientes y. 11 Un conocido midrash ilustra bellamente la cuestión: aquel que enseña que varón se dice ish y mujer ishá. el que ha tenido Abraham con su sierva Agar— porque no quiere. 2. señala una vez más que tener hijos no es un hecho natural sino algo que pertenece a la cultura. la toman las mujeres. condición de la continuidad en la que Dios mismo está interesado. forman el nombre de Dios. diferenciar los lugares y nombrar esas diferencias. ambos. activas protagonistas de los destinos del hombre. 18). como suelen decir las traducciones. esto marca que la mujer no queda sometida al hombre. porque esh se escribe con las letras restantes de ambas palabras: alef y shin. “que el muchacho herede junto con Isaac”. sino literalmente “una ayuda —o una fuerza— enfrentada a él”. sometidos por igual a la ley. . por tanto. Raquel logra quedar embarazada luego de ansiosos ruegos a 10 Julia Kristeva. 1995) señala que la mujer bíblica halla su punto máximo de expresión en el cantar de los cantares donde la mujer aparece.10 Pero el que no aparezcan identificadas con la naturaleza —eso que el griego.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 101 Hemón cuando éste llora amargamente la muerte de su prometida Antígona—. palabras emparentadas pero (en hebreo) de diferente escritura ya que cada una tiene lo que a la otra le falta: en ish no hay h (hei) e ishá carece de la i (iod). Rebeca trama la serie de engaños y artilugios para que el heredero de Isaac no sea Esav. Pero hay algo más: al ser la procreación parte de la promesa divina y. a la vez. como sujeto de deseo y no meramente como objeto del deseo de otro. juntas. materia inerte a la espera de la forma—. ya que se trata de un triángulo cuyo vértice superior está ocupado precisamente por ese tercer término regulador. en su sugerente texto Historias de amor (México. así dice. fuego. del pueblo que se está gestando. en lo que sería una jerarquía vertical. es decir. sino que mujer y hombre quedan. por primera vez en la antigüedad. naturaleza bruta o tierra a fecundar: las mujeres bíblicas son personajes centrales en la intriga. letras que. es de fundamental importancia el factor de quién recibirá la herencia de tal promesa. no “una compañera”. a cuál de los descendientes pasa el Pacto. En segundo lugar. Siglo XXI. impidiendo el pegoteo especular. término que separa y relaciona. por ende. Ley que en el texto se llama Dios. al ámbito regido por la ley.

sino de algo meditado. a pesar de que Menasé era el mayor y le correspondía. No nos detendremos pues en tan largo recorrido. fértil como un conejo—. pero en una posada del camino “un ángel del Eterno quiso matarlo”. como dijimos. ha debido atravesar varias y dramáticas vicisitudes sobre las cuales el texto bíblico se extiende con detalle. De modo que no se trata de un descuido. apenas dos versículos para situar un factor decisivo en la historia. ante lo cual el ángel suelta a Moisés diciendo: “novio de sangre por la circuncisión”. ahora. el anciano responde: “lo sé. 13 Que en el texto bíblico los padres sean ciegos. y es de ella de quien nace José. la figura clave que le permite a Freud terminar de formular su teoría del padre. o cojos o tartamudos. ya ciego —como su padre Isaac cuando lo bendijo a él en ese antiguo y confuso episodio— apoya sus manos en forma aparentemente errada: la derecha sobre la cabeza de Efraim y la izquierda sobre Menasé. cuando Jacob está por morir en tierra egipcia. hijo mío. Parte. el que tiene a su cargo recibir y transmitir la ley.102 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Dios —y de envidiar largamente a su hermana Leah. efectivamente. su preferido José lleva a sus hijos ante el patriarca para que este los bendiga. y prosigue de tal modo que. por tanto. partir hacia Egipto a cumplir la misión que se le ha encomendado y que él intenta rechazar. pronunciando una frase enigmática: “novio de sangre eres para mí”. la bendición mayor. y se hacen padres con ellas! . la que se otorgaba con la mando derecha. lo sé”. es porque se trata precisamente del legislador. seguro de que el gesto de su padre era una falla debida a la ceguera13. Jacob. pues. el brillante protagonista del final del génesis. Es el narrado en éxodo IV: 24-26. Si Moisés es. Pero para que esta función le sea posible. Es la mujer entonces la que resuelve la extraña situación: circuncida a su hijo y arroja el prepucio a los pies de Moisés. no es casual: ¡todos ostentan fallas. solo señalaré uno de esos avatares que entiendo fundamental en la formación de la figura del líder. Ante el reclamo de José. Por otra parte. la bendición mayor recae sobre el menor (esta es una de las raras ocasiones en que es el hombre el que decide al respecto). debe. Dios se le ha revelado en la zarza ardiente cuando Moisés pastoreaba las ovejas de su suegro en el territorio de Midián. En todos los casos se verifica que no es el primogénito el que hereda. lo que vuelve a confirmar que la herencia no constituye una cuestión de naturaleza — “el que abre matriz”— sino de decisión política. acompañado de su mujer Tzipora y de su hijo Guershom.

Moisés se salva por la circuncisión (del hijo. etc. por tanto. Pero si. como el grano de arena en el núcleo de la perla. en el contexto de nuestro tema. . la verdad del texto. como interrumpiendo la linealidad narrativa. el hombre se resiste aduciendo su dificultad de habla. es fácil intuir que. su carácter incompleto. 15 Vale señalar que en hebreo. es decir.14 No importa. la que lo dice todo. también el que conduzca la formación del pueblo y la entrada a la tierra debe ser un padre. es la mujer la pieza clave: es ella la que. es decir. ¿Qué hay en común entre la figura del legislador y la del padre? El corte. su finitud. Digamos. son precisamente estos breves trozos los que conforman y contienen. entre “cortar” —como acto físico— y “llamar” —acto de lenguaje— hay una estricta homofonía: ambos verbos se dicen likró. Nuevamente. entre otras. que se realiza en dos registros relacionados: el órgano del habla y el de la reproducción. ligado en ese gesto de Tzipora. apretadamente. algo así como “boca incircuncisa”.15 Digno heredero del primer patriarca. se trataría de “fósiles textuales”. un humano consciente de su falta. pero porque además del corte —la castración simbólica que la circuncisión implica— realiza el acto de arrojar el prepucio ante su esposo con lo que rubrica su matrimonio. repasar esas explicaciones que pueden hallarse en las buenas bibliotecas.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 103 Ríos de tinta han corrido en el intento de hallarle algún sentido a tan misterioso relato. También Moisés queda. separados ambos por unos pocos versículos. un transmisor. El midrash entiende el defecto como tartamudez. Un hombre que no tiene —como no lo tiene ninguno— la palabra completa. Todas estas historias bíblicas ponen a la vista que la transmisión es una línea quebrada. interpolaciones que el editor olvidó eliminar. y también al padre romano. como diversos modos de entender la paternidad y. uno de esos fragmentos que parecen insertados forzadamente en medio del texto. al circuncidar al hijo. la de transmitir la ley. Nombramos al padre del mito y de la tragedia. lo hace entrar en la cadena genealógica. un cierto defecto de la boca. y por ende de la transmisión). en efecto. esto reafirma lo que líneas antes estaba insinuado: cuando el Dios de la zarza le encarga que vaya a liberar a sus hermanos. expresado en el texto con el término hebreo “aral sfataim”. A mi modo de ver. la existencia 14 Esta perícopa es. Para algunos investigadores. fundador del linaje hebreo. acto que también sitúa a Moisés como padre de ese hijo. es la mujer la que hace lugar al padre para que éste pueda ejercer su función. ¡Curioso pero altamente significativo que Dios elija a un tartamudo para transmitir Su ley! Si ponemos en relación este factor con el que hemos citado antes. sino incluir la cuestión en la lógica que venimos encontrando en el texto bíblico. el papel de legislador no lo podría haber desempeñado un hombre que no estuviera atravesado ya por la castración simbólica. como dice el texto. entonces.

idea retomada y desarrollada en su obra posterior. conjunción que incluye también lo romano y lo cristiano. 17 Entiendo que esa localización no es una mera “circunstancia geográfica” ni un rasgo anecdótico. el destierro.16 En este “ordenamiento rígido. La ilusión de consistencia y completud alienta. en el pensamiento mítico y en buena parte del pensamiento griego y romano. sin duda. Uno de los rasgos fuertemente vinculados al pater familiae era “la propiedad privada. Biblos/Deseo de ley. dueño del saber y la sentencia. Parte de esa imagen era. es decir. Nietzsche y Freud. ya que el pueblo será heredero de una ley dada en la extranjería. el imperio de la ley. una ley desterritorializada. 2008. produciendo una herida narcisista a la imagen que el sujeto occidental tiene de sí mismo.104 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN del hombre en el mundo. ilusión que los llamados “pensadores de la sospecha” (Marx. Los tiempos actuales se han encargado de horadar tal ficción: la “declinación de la figura paterna” que el psicoanálisis 16 Arnoldo Siperman. por el contrario. señala la forma misma de la ley. se debe tener en cuenta que tal figura es sólo uno de los lados de la cuestión ya que occidente es el resultado de esa extraña y compleja conjunción de lo griego y lo judío. El padre declinado Este carácter fallido del padre bíblico no ha resultado fácil de digerir en la cultura occidental. y es ahí donde se ubica una diferencia específica con el modelo bíblico. la propiedad juega un rol esencial. cuya palabra no podía ni debía ser cuestionada. 2002. pero porque es sólo ese carácter el que permite concebir la paternidad como una función de transmisión y no como una causa consistente.17 A la no propiedad del hijo corresponde la no propiedad de la tierra: se consuma así ese carácter de exiliado que configura al hombre desde la metáfora de la expulsión del Edén (la entstellung freudiana). Buenos Aires. especialmente territorial. a los que habría que agregar a Einstein) echan por tierra. de los bienes o de la tierra). trama en la que las diversas concepciones del padre. la ficción de un padre poderoso. que a lo largo de toda la Torá —y específicamente en los Diez Mandamientos— ordena solo eso: “no te apropiarás” (del nombre de Dios. . es con Moisés en el Sinaí donde la figura del padre se termina de (des)completar. En primer lugar. no basada en la posesión del suelo sino dada. vimos. de la mujer. se superponen o se ignoran. la ley romana y el mundo moderno. de la familia y de lo político colisionan. su obra la religión dentro de los límites de la mera razón). del nombre del prójimo. ritualizado y solemne”. del tiempo. el tránsito: allí donde nada se puede poseer. el paso. Si el drama de Abraham en la akedá es la instancia donde el padre renuncia a la posesión del hijo. literalmente. Tal vez esta característica es la que le infunde a Kant el “sentimiento de respeto por la Ley del Sinaí” (cf. Buenos Aires (sin mención editorial). que configuraba el patrimonio”. en el desierto.

marzo 2006). más aún. el parricidio fallido.19 Porque. ese es. comentando el libro de Kozicki Hamlet. sugiere que “la función paterna no se reduce a la puesta en forma del padre ideal (¿el pater romano?). entre otras cosas: “¿Es preciso recordar que el padre caído no es una contingencia actual sino una dimensión inherente a la concepción misma del psicoanálisis…?” 19 David Kreszes. su estofa de andrajo y remiendo?”. Nos podríamos plantear la siguiente pregunta: ¿la exclamación de Hamlet (‘¡un rey en harapos y remiendos!’) nos anoticia de que la función paterna está hecha jirones o que está hecha de andrajos y remiendos? ¿Lo que el padre transmite es la majestuosidad de su armadura. Gorla. la castración. Sería bueno volver al texto de Emmanuelle Severino. inscripción y borradura (todo a la vez e implicándose) de la transmisión.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 105 registra en la postmodernidad no es sino la denuncia de lo que el padre siempre fue y significó. si el padre es precisamente el sostén de la función —paterna— (es decir. Buenos Aires. entonces. el padre y la ley (Buenos Aires. o filía21 sin filiación. “Del padre y de otras viejas novedades” (agenda de Letra Viva. carácter que no se debe confundir con la impotencia. Algo aquí hace agua. Inédito. un cierto horror vacui. nuevos modelos de familia en los que sería posible prescindir del padre. 2004). donde dice. Solo es preciso releer tótem y tabú para comprender cómo se constituye el lazo entre hermanos o. en falta y deseante. una suerte de vértigo que nos arrojaría al vacío y a la más extrema inanidad. . aquellos que comparten una tarea y eligen un destino común. el campo de la política. Juan B. Algunas corrientes filosóficas postmodernas parecen experimentar. cómo los descendientes del “gran mono” devienen hermanos. No es. es decir. ligado genealógicamente. ante este hecho. la garantía de eficacia de la Ley. para bien o para mal. de ser atravesado por la castración. o la falta. pues esta idea olvida que la fraternidad —es decir. entonces. la calidad de hermanos— no es sino parte de la herencia que un padre deja. condición de existencia.20 Inventan. para el Estagirita. que ahora el padre ha caído (como si alguna vez hubiera estado erecto sin falla)18. sino que la paternidad implica por definición el carácter de caído —esa extranjería esencial de la que hablamos—. entre otros. 20 Abundan actualmente los filósofos “parricidas”: Badiou. sus manchas. Derrida. a partir precisamente de la conversión —vía el asesinato y la culpa consiguiente— de ese simio en figura 18 Cf. refiriéndose al que comete Platón respecto de su “padre” Parménides. Tal vez toda la filosofía (¿la cultura?) pueda leerse como las incesantes inflexiones de un parricidio. Hermanos sin padre. Ritvo. como si dijeran: ya que el padre es tan defectuoso. que reivindican una suerte de prescindencia de padres en su pensamiento a la manera de self-made men (aun si sus obras gritan por todos lados la existencia de esos padres de los que reniegan en sus declaraciones explícitas). si la función opera) es porque —y no a pesar de— comporta el estatuto de fallido e incompleto. 21 filía es el término que usa Aristóteles para definir esa suerte de asociación de hermandad y camaradería entre pares. la anomia o la inoperancia de su función. renunciemos a él y fundemos un vínculo de pura fraternidad. necesario y fallido al mismo tiempo.

Amorrortu. No puedo evitar la sensación de que la historia describe un recorrido circular: paradójicamente. Fayard. a quienes agradezco su amistad y sus aportes. Leçons IV. Buenos Aires. sólo hay familia en la cultura. las inclinaciones criminales de la europa democrática. Manantial. filiation. Porque. sin saber aún —sin poder imaginarlo siquiera— los efectos que estas nuevas constituciones familiares podrían tener sobre la subjetividad. . 2007. 2008. ya que toda función en ella es necesariamente fallida. afirmar que la familia “tradicional” es garantía de un sujeto bien constituido: ¡de sobra sabemos que tal garantía no existe! Sería absurdo establecer una oposición escolar. hijos programados genéticamente para resolver una enfermedad de otro hijo… ¿Modos renovados de lo que Legendre llama “concepción carnicera de la filiación”. en forma omnímoda. Esta acotación no implica. Buena parte de las ideas que aquí expongo son producto de las “conversaciones de los viernes” con Kreszes y Claudio Glasman. en tanto no coinciden nunca totalmente la función y la persona que la sostiene. parejas homosexuales que aspiran a tener hijos. son tal vez los modos de esa caída los que resultan epocales. ya no solo el sexo sino todos los rasgos del hijo por venir. Buenos Aires. suite 2. en modo alguno. y la fábrica del hombre occidental. por definición. 1990. por ejemplo la de la posibilidad de decidir. a mayor avance tecnológico más cerca estamos del pensamiento mítico. y Pierre Legendre. estos virajes en la manera de entender las estructuras de parentesco que dan forma al funcionamiento social y psíquico de los humanos. esas ambiciones omnipotentes de prescindir del otro. 23 Cf.23 Ilusión que va de la mano con otras igualmente bizarras: madres que deciden procrear sin padre. entre norma y desvío. de ignorar la deuda filiatoria.106 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN paterna (y por ende en padre prohibidor del incesto22). o entre “buena familia” y familia disfuncional: la familia es. como síntomas de la época. disfuncional. y que atribuye al nazismo? No se trata aquí de una crítica moral ni teológica. de anular o desconocer la diferencia sexual. sino de señalar ese “desfile de extrañas figuras” que los nuevos paradigmas sociales y científicos ponen en circulación. Como se dijo: no hay parientes en la naturaleza. 24 Más bien al contrario: son esos ideales postmodernos los que aspiran a eliminar la falla que toda función humana implica. entre otros textos: Jean-Claude Milner.24 Sin embargo parece necesario señalar. de elimi22 “¿Acaso la regla de prohibición del incesto no es introducida por lo que llamamos en psicoanálisis ‘nombre del padre’ o ‘función paterna’?” acota David Kreszes (comunicación personal). Pero si el padre es caído desde siempre. Es en estos días cuando asistimos a otras ilusiones del mismo orden que las (en apariencia contradictorias) del padre consistente o de la fraternidad autogestada. en el plano de la familia.

los postmodernos. . Diana Sperling. sino como una metáfora de la capacidad de destrucción —y autodestrucción— que los hombres tienen. claro. entonces será preciso estar advertidos. pero. en una suerte de ilusión de autoengendramiento que implica. como un castigo divino. No nos vendría mal a nosotros. por eso mismo. quienes intentan “hacerse un nombre”. Cf. Buenos Aires. en fin.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 107 nar al Tercero. de herederos. de irremediablemente incompletos y mortales y. la renegación filiatoria. de ligados. Mármol Izquierdo. capaces de recrear y transmitir la vida. de los desastres y los males que son capaces de infligirse a sí mismos cuando olvidan los límites y se encaraman a no sé qué ilusiones de omnipotencia —lo que en la tragedia tiene el preciso nombre de hybris—. Buenos Aires. si entendemos el diluvio no en clave teológica. que es como decir: reactualizar nuestra calidad de deudores. 2010 25 En el texto bíblico hay otros personajes muy cercanos a estos “hijos de los dioses”: los constructores de Babel. los textos trágicos y otras enormes creaciones del espíritu humano para recordar de dónde venimos. tema que desarrollé en otro lugar. ¿no nos hacen peligrosamente semejantes a los bne-ha-elohim?25 Claro que a las abominaciones que tales personajes cometieron se debió el diluvio. releer la Torá. 2008. “Paradojas del nombre” en filosofía de cámara.

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UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN

SileNcio Del Ser Y leNgUaJe Del otro
DARío GoNZÁLEZ

Entre las más profundas divergencias filosóficas que tienen lugar en el ámbito de la teoría de la subjetividad merecen especial atención aquellas que atañen a la relación entre la ontología y la ética. El problema es, en realidad, cuanto menos tan antiguo como la tentativa de establecer las condiciones de posibilidad de la experiencia en general. Cuando Kant observa, en el prefacio a la crítica de la razón pura, que “la doctrina de la moralidad exige su lugar” tanto como “la doctrina de la naturaleza exige el suyo”,1 señala ya la necesidad de una doble estrategia de indagación y de una limitación de las pretensiones del intelecto cuando se trata de dar cuenta del problema de la libertad. Las teorías modernas de la subjetividad suponen, en este sentido, un determinado desarrollo histórico de la constatación kantiana según la cual la libertad puede ser pensada aun cuando ninguna observación empírica me la muestra como carácter de una “cosa”. No es casual que Lévinas, casi dos siglos más tarde, deba evocar una de las formulaciones salientes del pensamiento kantiano con el fin de volver a considerar —y desplazar— aquel mismo problema:
“De las cuatro preguntas que, según Kant, se plantean en filosofía (¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me es dado esperar? ¿Qué es el hombre?), la segunda parece superar a la primera con toda la amplitud de las dos siguientes. La pregunta ¿qué puedo conocer? conduce a la finitud, pero ¿qué debo hacer? y ¿qué me es dado esperar? van más lejos, y en todo caso más allá de la finitud. Esas preguntas no se reducen a la comprensión del ser, sino que conciernen al deber y a la salvación del hombre. En la segunda pregunta, si se la comprende formalmente, no hay referencia al ser”.2
1 Immanuel Kant: Kritik der reinen vernunft, B XXIX. 2 Emmanuel Lévinas, Dieu, la mort et le temps, Paris, Grasset & Fasquelle, 1993.

1.

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UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN

La puntualización efectuada en este pasaje tiene en la mira a Heidegger, el pensador que, al reinterpretar el proyecto kantiano, centra su interrogación en “la primera exposición radical de la finitud del ser”.3 Lo que está en juego aquí es la posibilidad de pensar la subjetividad —y, en ella, la relación sobre la que se edifican tanto el deber como la esperanza— más allá de la finitud del ser, más allá, por tanto, de la vinculación entre el “ser” y el “tiempo” que Heidegger se propone indagar en su primera gran obra. Es fácil identificar el propósito que anima la lectura sugerida por Lévinas: los problemas que “conciernen al deber y a la salvación del hombre” remiten a una concepción de la temporalidad según la cual ésta no sería primeramente horizonte de comprensión del ser. Describir la experiencia de la subjetividad implica dar lugar a una filosofía que no es una ontología sino una metafísica concebida como el pasaje a una ética, e incluso pensar la ética como filosofía primera,4 más acá de todo intento de ontologización. Nótese desde ya que esa “ética” posee, en su misma formulación, un doble carácter: no es sólo la interrogación de las condiciones del deber hacer sino también la que concierne a aquello que cabe esperar. Nos permitiremos, en el presente ensayo, asignar a estos dos conceptos una importancia estratégica, aun cuando el énfasis colocado en ellos nos conduzca a situar las afirmaciones de los autores citados en un contexto de discusión más amplio. En efecto, tan pronto como las cuatro preguntas kantianas se leen en su calidad de preguntas, resulta evidente que la segunda y la tercera delimitan el campo de un ethos caracterizado por la tensión entre el principio de la acción y el principio de la esperanza. Dicha tensión es la que hace que ninguno de los dos pueda reducirse a la doctrina del ser. En este punto, la crítica de la ontología heideggeriana por parte de Lévinas guarda cierta relación con la crítica que Kierkegaard dirige a la tradición idealista. En ambos casos, aunque por razones diversas, el abordaje crítico de los problemas del deber y de la esperanza se funda en la tentativa de pensar lo humano a partir de una subjetividad descentrada, requerida en su dimensión ética y religiosa por una cierta alteridad. Pero es precisamente este último concepto el que ahora exige ser clarificado en dos planos complementarios. Si las doctrinas acerca del deber y la responsabilidad suponen de manera directa o indirecta mi relación con otros, la idea de aquello que me es dado esperar parece implicar la relación con
3 Ibid. 4 Cf. especialmente Emmanuel Lévinas, éthique comme philosophie première, Paris, Payot & Rivage, 1998.

Galilée. 6 Cf. la posibilidad de descubrir siempre de nuevo la distancia en la proximidad. 4 / el concepto de la angustia. (…) La nueva ética presupone la dogmática y con ella el pecado original. i Skrifter. y ésta. Lo único que queda de ellas es la oscilación entre el otro y el otro. Gad. Ambos riesgos responden a un mismo motivo: la indiscernibilidad del sujeto con respecto a su prójimo y la inaccesibilidad del otro en tanto otro pueden pensarse todavía a partir de la posición del yo. potencialmente. véase también la explícita observación de Jacques Derrida en Donner la mort.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 111 un otro cuya posición. Søren Kierkegaard. Cuando este yo es el lugar de la certeza del Ser. haber dejado su marca en la memoria de los hombres. En este caso. begrebet angest. el lugar de “lo otro” sin 5 Al margen de los numeroso pasajes en los que el propio Lévinas parece confirmar esta afirmación. Paris. No por azar la “ética” de Lévinas. y de éste a aquél. desborda la medida moral de mi obrar.5 tanto como la “segunda ética” de Kierkegaard sólo consigue desembarazarse de los presupuestos de la filosofía primera en el momento en el que se abre a la Revelación del pecado original y del Perdón. en la doble dirección de una experiencia de la proximidad con respecto al otro y de una experiencia de la distancia en relación al otro. ¿Cómo señalar. Copenhague. anterior a la relación ética con el otro. a-histórico e indiscutible. La hipótesis sobre la que se basa el desarrollo aquí propuesto podría. 1984: “La primera ética encallaba en la pecaminosidad del individuo. la alteridad es una mera estructura lógica. en aquélla. identificado con el Bien. . En el constante reenvío del otro al otro. Es cierto que la interpretación de ambos principios se ve permanentemente solicitada y hasta amenazada por un cierto residuo de la interrogación ontológica. al mismo tiempo que propone la idealidad como tarea (…). formularse del modo siguiente: la ontología de la subjetividad debe ser superada dos veces. la idea misma de intersubjetividad y la idea de la absoluta dependencia restringen mutuamente sus respectivos campos de aplicación empírica. y la vida en común parece poder reducirse a una moralidad estéril cuando el Ser. para poder ser reconocida como tal. vol. se transforma en un principio abstracto. 1997-2010. La metafísica se vuelve onto-teo-logía cuando el otro es interpretado como Ser. y la diferencia infinita con respecto a aquello que la religión llama “Dios” debe. El “prójimo” es ya infinitamente otro. en sus políticas y en sus sistemas morales. y gracias a ella puede explicar el pecado del individuo. No es que cada una de las aludidas preguntas kantianas deba hallar su respuesta en una disciplina determinada. 1999. como sería presumiblemente el caso de una filosofía de la intersubjetividad y una filosofía de la religión. entonces. orbis. por secunda philosophia habría que entender aquella cuya esencia es la trascendencia o la repetición”. Madrid. por tanto. es ya “religión”.6 Pensar la libertad más allá de la ontología —o simplemente a pesar de ella— implica pensarla como la experiencia de lo que es a la vez proximidad absoluta y distancia infinita.

no para sugerir que éste se ha sustraído de una vez por todas a la dialéctica. sea la del ser-en-el-mundo heideggeriano. sino para hacernos notar que constantemente “atenta” contra ella. cada vez que el sentido de aquella experiencia es puesto en discusión. síntesis de ambas. un no-lugar más acá de la negatividad especulativamente siempre recuperable”. Desde el punto de vista de la ontología. Sostener que hay una ética más allá de la ontología es. sea la de la Trinidad cristiana. un ponerse fuera del juego o de la “intriga” de la ontología. como ha mostrado oportunamente Juan B.8 La subjetividad es para Lévinas “ex–cepción.112 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN referirlo negativamente a lo Mismo? ¿Cómo impedir la reducción de la relación ética al proceso en el que el sujeto moral se realiza. Ritvo. al parecer. Bastaría esta observación para destacar la importancia de pensar ambos fenómenos en una relación no-dialéctica. 2008. valiéndose de la fuerza de lo negativo. 9 Emmanuel Lévinas. consiste en poner en juego.Y ello porque la ontología. 7 Juan B. Kluwer Academic. a veces hasta el punto de neutralizar su dinamismo. en la zona en la que la dialéctica se cruza con aquello que interrumpe su tarea. La pregunta acerca de la relación entre la ontología y la ética se convierte entonces en el problema de la relación entre una dialéctica y aquello que. “posee una raíz dialéctica. La teoría de la subjetividad adquiere en todo caso su dimensión estrictamente filosófica en la colisión entre la dialéctica y lo que la desborda. o incluso en la más amplia tradición que se inicia con el eleatismo y que es repensada por Heidegger. manuscrito. sea la de Hegel. verdad que se expresa en el señalamiento de una no-verdad.9 No es casual que el concepto de excepción denote algo así como un movimiento. la relación entre lo próximo y lo inaccesible. 1. Pero esta diferencia vuelve a imponerse. esa zona de cruce representa el mayor desafío al que el pensamiento del “ser” puede enfrentarse. Ritvo utiliza este último término en su alusión al pensamiento de Lévinas. y por eso es también “un afuera del absoluto que no se dice ya en términos de ser”. autrement qu’être ou au-delà de l’escence. queda claro que es la ontología la que los formula y la que intenta responderlos según un recorrido que. pero de algún modo también cada una de las restantes formas de la dialéctica nombradas por Ritvo. la dialéctica es la forma de la discusión y del despliegue de la verdad del ser. en el seno del proceso dialéctico. Ritvo: “Lo no dialéctico en la dialéctica: la altruidad que no es altruismo”. . cuya trascendencia extática lleva la huella innegable de la negatividad”. precisamente. se unifica o se descubre a “sí mismo” como tal? Cualquiera sea la respuesta a esos interrogantes. sea la de Platón.7 De Platón a Hegel. afirmar que hay una experiencia humana que no puede reducirse totalmente a la diferencia entre la verdad y la no-verdad. 8 Ibid. Paris. Especialmente la Trinidad cristiana. p. convendría señalar como “lo no-dialéctico”. lleva siempre “de vuelta” a la unidad de lo Mismo y a la mismidad de lo Uno.

tal como Lévinas nos ayuda a interpretarla. Allí alude Kierkegaard específicamente a “la arbitrariedad. Martin Heidegger. Frankfurt. según nuestra hipótesis. se constituye precisamente a partir de la decisión de permanecer en aquel punto de cruce: ontología que. introducción a la metafísica. Buenos Aires. quien hacia el final de uno de sus cursos afirma: “Penetrar expresamente hasta los límites de la nada —al preguntar por el ser— e incluirla en la pregunta ontológica es […] el primer y único fecundo paso para una verdadera superación del nihilismo” (Martin Heidegger. op. 11 La crítica heideggeriana de la “obstinación de la dialéctica” tiene una de sus primeras manifestaciones en el texto del curso que lleva justamente el título de ontología.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 113 puesto que en ella la pregunta acerca del propio destino del sujeto se revela como anterior y más urgente que la pregunta acerca de la verdad del ser. Skrifter. la beatería”. Esta caracterización del fenómeno del nihilismo justifica de alguna manera la lectura ontologizante del proyecto nietzscheano por parte de Heidegger. /el concepto de la angustia. pero también a “la superstición. y una de las tareas fundamentales del pensamiento ético consiste en interrogarlo más allá de los ardides de la dialéctica. Friedrich Nietzsche. De ahí que los “fenómenos negativos” de la libertad —la “mala fe”. la experiencia de la deuda y de la culpa. al menos el último de ellos implica precisamente no ya la relación negativa de la voluntad con un valor o el simple “no querer”. la incredulidad. sin embargo. Desde el punto de vista de la ética. Madrid. Si esta hipótesis es medianamente plausible. la múltiple soledad de este ser que es “en cada caso mío” no puede ser desbordada ni en el modo de la absoluta proximidad —la indiscernibilidad de lo que es mío sólo cuando es del otro— ni en el modo de la diferencia infinita —la sospecha de la inaccesibilidad que consiste en estar siempre “ante” el otro más allá de todo “ser 10 La expresión “fenómenos negativos” es utilizada en el concepto de la angustia. 1972). sino un “querer la nada” (Cf. Nova. hasta el punto de introducir en esa serie los tres fenómenos fundamentales analizados por Nietzsche en su crítica de la moral. el servilismo. Klostermann. En ese mismo cruce. el burlarse de la religión”. el nihilismo10— parezcan poder referirse tanto a una teoría del sujeto ético como a una ontología. resistencia a la tensión que se establece entre los dos sentidos de la alteridad. para entonces concluir que todos estos fenómenos “carecen justamente de certeza porque estriban en la angustia del contenido” (Søren Kierkegaard. ontologie (Hermeneutik der fakticität). Pero la posibilidad de ese decir-yo se realiza tal vez en la intersección de los dos ejes. cabe suponer que la ontología heideggeriana del “ser ahí”. 1988. el resentimiento. cit). reconocer la existencia del “otro” es subordinar la interrogación del “sí mismo” a la efectividad de un lenguaje que habla ya mucho antes de que el sujeto pueda decir “yo”. en su revuelta contra la dialéctica. Cf. y que al aferrarse al problema del ser se vuelve incapaz de pensar la originariedad de la relación ética. las viejas doctrinas del ser revelan haber sido siempre doctrinas acerca del no-ser. Nos permitimos utilizar el mismo concepto de un modo más amplio. Alianza. 4. En los términos de el ser y el tiempo.11 ya no es ontología en sentido tradicional. la “fuga”. vol. . Como se sabe. Pero la resistencia al pensamiento ético es siempre. 1980). la genealogía de la moral.

Desbordar el existencialismo es. desbordar la dialéctica de la existencia en nombre de una fenomenología que hace explícito aquello que la comprensión pre-ontológica contiene de modo latente. por tanto. a saber. pensar de manera más original que éste. la de la duda planteada entre el ser y el no ser. articula los diversos registros de esta polémica. opuesta a la dialéctica abstracta que él llama “cuantitativa” y que sería en última instancia una mera lógica del ser. nos dice Kierkegaard. la dialéctica de Hamlet. Kierkegaard esboza una teoría de la subjetividad que asume la forma de una “dialéctica cualitativa”. así. por tanto. El señalamiento de los límites de la ontología de la subjetividad supone. la relación ética con el otro ser humano aparece como yuxtapuesta a esa dialéctica y remite. En Kierkegaard. en opinión de Heidegger. Pero esa explicitación se mantiene fiel a los postulados de la finitud del ser. suprimir su paradojicidad. No deberá escapársenos el hecho de que la ontología heideggeriana del “serahí”.114 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN con” aquel que es plenamente semejante a mí. una serie de analogías entre las teorías kierkegaardiana y lévinasiana de la subjetividad. Para el autor de el ser y el tiempo. Es como si el poeta de la fe cristiana y el filosófo de la responsabilidad se encontraran inesperadamente en los puntos en los que la ontología del “ser-ahí” se resiste a ser una ética. de hecho. La dialéctica de la existencia es. la impugnación kierkegaardiana de la especulación idealista. Sobre el fondo de estas complejas referencias es posible delinear. Pero ese encuentro no debe hacernos olvidar que Kierkegaard y Lévinas hablan lenguas diferentes. En la medida en que recurre al lenguaje del idealismo. contradicción absoluta soportada por el individuo en el instante de la locura. así. acaso justamente en razón de su diversa actitud frente al pensamiento dialéctico. retener el fenómeno de la libertad en la órbita de un pensamiento del ser y. último refugio de la dialéctica. de una manera mucho más visible que cualquier otro pensamiento anterior. fue el tema y la motivación del existencialismo. Sólo en virtud de ese doble trabajo de obturación pueden las ontologías de la subjetividad. así. . crítica de una crítica. antes de Heidegger. locura que es desesperación y que sólo la fe podría superar. y es por ello que Lévinas llama la atención sobre la diferencia entre su propio pensamiento y el de los “filósofos de la existencia”. La crítica del proyecto heideggeriano por parte de Lévinas es. una interpretación diversa de la tarea fenomenológica. repetir la pregunta por el sentido del ser es ir más allá del mero existencialismo y. revelando cada uno a su manera los mecanismos de dicha resistencia. crítica de la ontologización de los problemas de una ética que. Ello se debe tal vez a la privilegiada posición que el pensamiento de Heidegger ocupa con respecto al otro gran momento de la crítica de la dialéctica al que nos hemos referido más arriba.

op. La “dialéctica” de Kierkegaard coincide. como se verá. como sensibilidad alejada del espíritu. y. la promesa de una remoción del no-ser del pecado se cumple en un determinado y único acontecimiento histórico al que la pasión de la fe habrá de remitirse en todas las épocas. como apariencia y vanidad. Esta ética “comienza con la dogmática”: no se apoya en un saber. vol. El “ser” que se promete —en una promesa que. no porque identifique simplemente a Dios con el Ser. incluso en los siglos históricamente previos a él. una ética de la subjetividad. pues.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 115 a la pregunta por el sentido de la propia existencia. en consecuencia. Pero la relación concreta con ese acontecimiento no deja de tener para Kierkegaard un sentido ético. la ética que se funda en ella se articula a la exigencia de una determinada actitud hacia el prójimo. 12 Søren Kierkegaard. a la vez. es exigencia y búsqueda del ser. en el descubrimiento de las paradojas de la libertad. sino el otro. sino en una revelación. es también escritura— no es ya el objeto de la filosofía primera sino el problema de una segunda filosofía. se expresa en el lenguaje de la ética. La exigencia de la fe que. en cuanto exigencia. la tarea ética es ante todo la historia de un yo que se busca a sí mismo hasta descubrir que ha sido puesto por aquel que es absolutamente otro con respecto a él. importa muchísimo quitarlo de en medio para que aparezca el ser. Se sobreentiende que lo revelado en esta revelación no es.12 La idea cristiana de la redención —Kierkegaard lo subraya en otras ocasiones— es la idea de la realidad de Dios en el tiempo. Kierkegaard reitera uno de los gestos de lo que se llamará la tradición onto-teo-lógica. sino porque supone que Dios promete el ser al individuo y cumple esa promesa en el acto de la redención. un saber. La promesa del ser. Skrifter. Sólo en esta dirección se concibe con exactitud histórica el concepto de la redención. La doctrina cristiana del amor al prójimo es precedida y sostenida por la doctrina del amor divino cuya prueba es la redención. . 4 / el concepto de la angustia. con su interpretación del cristianismo: “[l]a perspectiva cristiana se sitúa en esta posición: el no-ser existe en todas partes como la nada de que fueron hechas las cosas. En los términos del existencialismo kierkegaardiano. cit. Y puesto que la misma revelación involucra la postulación del pecado original —la inscripción originaria de un no-ser que afecta a la existencia—. como pecado. una filosofía de lo segundo o de lo “otro” que es. tal como el cristianismo lo ha traído al mundo”. como temporalidad olvidada de la eternidad.

La identificación de la vulnerabilidad del otro con la autoridad del lenguaje se deja leer en numerosos pasajes de la obra de Lévinas. essai sur l’extériorité. según hemos visto. Mi respuesta no se añade a un “núcleo” de su objetividad como un accidente. Si hay. es su verdad. seguramente porque la alteridad de ese otro es la condición anárquica de todo lo que puede ser dicho. es porque el “rostro” del otro hombre es lo invisible por excelencia y porque. Esa ‘curvatura del espacio’ es acaso la presencia misma de Dios”. pero son pocos los que la expresan con más nitidez que estas frases de un prólogo tardío a totalidad e infinito: “Más allá del en sí y el para sí de lo develado. en su complementariedad. marcada por una fundamental disimetría o “curvatura”. la desnudez que grita su extrañeza con respecto al mundo. en su invisibilidad. 2009. que sugerimos mediante la metáfora de la ‘curvatura del espacio intersubjetivo’. de una ética que es ella misma “relación con el otro. su 13 Emmanuel Lévinas. he aquí la desnudez humana. Paris. acaso insalvable. de decir quién es el otro. sino las que determinan. Ese exceso de la verdad sobre el ser y sobre su idea. el esfuerzo de pensar la alteridad más allá de la dialéctica de lo Mismo se encuentra con la dificultad. “proximidad que es una responsabilidad para con el otro”. . Su exterioridad —es decir su llamada hacia mí. escapa a la lógica del ser: “El hombre en tanto que otro [en tant qu’autrui] nos viene de fuera. 14 Id. avec le prochain]”. con el prójimo [avec autrui.116 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN En el caso de Lévinas. más exterior que el afuera del mundo —de los paisajes. sino que produce simplemente su verdad (que su ‘punto de vista’ sobre mí no podría abolir). op. las dos maneras de abordar en términos filosóficos el problema de la alteridad. un constante reenvío del otro al otro. Subrayo la expresión: “a partir de la ética”. significa la intención divina de toda verdad. “Pensar a Dios fuera de la onto-teo-logía” equivale a pensarlo “a partir de la ética”.13 Tal es la relación que.. Tanto en los escritos de Kierkegaard como en los de Lévinas. la relación entre la pregunta acerca de aquello que “cabe esperar” y la experiencia de la responsabilidad hacia el otro toma la orientación inversa.14 Las diferencias aquí apuntadas no son aquellas —secundarias y profundamente dudosas desde nuestro punto de vista— que separan al judaísmo del cristianismo. la mort et le temps. totalité et infini. Dieu. separado —o santo— rostro. es lenguaje. cit. de las cosas y de las instituciones—. Kluwer Academic.

palabra de Dios y verbo en el rostro humano. la muerte disimulada en su ser (…). sino también pensar las posibilidades que se le abren a aquél que. ¡Escritura!”15 Se comprenderá por qué hemos escogido citar estas líneas. imperativa y desarmada. Es el pasaje que concierne a la “deuda” y a la manifestación de ésta en el seno de la vocación de la conciencia. lenguaje de lo inaudito. Según leemos en el parágrafo 58: “el ‘ser deudor’ (Schuldigsein) no es el resultado de un hacerse deudor (einer verschuldung). acogido en el pensamiento de la verdad del ser? Es habitual. Las preguntas que desde este punto de vista pueden dirigirse a la ontología heideggeriana del “ser ahí” se resumen en una sola: ¿de qué manera “habla” la ética cuando lo que ella dice debe ser comprendido. La utilización del sufijo correspondiente al verbo ser en este y otros contextos es lo primero que llama nuestra atención. La escritura es eso que es siempre otro con respecto al lenguaje de lo que está dicho. lenguaje de lo no-dicho. El propósito de ese pasaje no es sólo explicitar el sentido existenciario de lo que el existencialismo llamaría la conciencia de la “falta”. silenciamiento que implica paralelamente una elisión de la escritura. 2. en estos casos. pero me interpela también con extraña autoridad. en la desnudez. la exclamación con la que se remata el parágrafo nos sitúa ante aquello que designa tal vez el carácter propio del aludido reenvío del otro al otro. según esto. . detenerse en el examen de uno de los pasajes en los que el autor de el ser y el tiempo privilegia de manera directa el punto de vista ontológico acerca de los fenómenos corrientemente subordinados a una psicología del sujeto moral. Rostro que es ya lenguaje antes de las palabras. lenguaje original del rostro humano despojado de la capacidad que se da —o que soporta— bajo los nombres propios. y de éste a aquél. en términos aparentemente comunes a la ética del existencialismo. la desnudez humana me interpela —interpela al yo que soy— me interpela con su debilidad. sino a la inversa: ningún hacerse deudor es posible sino ‘sobre el fundamento’ de un original ‘ser 15 Ibid.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 117 soledad. se ha “elegido a sí mismo”. Lenguaje-otro que habla —que “grita”— con la vibrante desmesura de la desnudez y de la autoridad. Al margen de las referencias a lo que Lévinas piensa todavía como un “lenguaje original”. sin protección y sin defensa. de un determinado silenciamiento del grito. es decir. los títulos y los géneros del mundo. (…) Lenguaje de lo inaudible. La ontologización de la relación ética depende.

en lugar de hacer intervenir el concepto derivado de la deuda en el sentido del hacerse deudor ‘nacido’ de un acto o de una omisión. Aquello que se manifiesta en tal manifestación no es. viniendo del ‘ser ahí’ mismo.”19 16 Martin Heidegger.18 Pero lo característico de este “ser deudor” en el sentido apuntado por Heidegger es el hecho de manifestarse en “el hablar silente de la conciencia”. Niemeyer. sólo puede aclararse “concibiendo la idea de ‘deudor’ sobre la base de la forma de ser del ‘ser ahí’”. Comprendiendo la vocación. Sein und Zeit. 17 Ibid. 1967. Pero entonces significa el avocar a volverse al ‘ser deudor’ un prevocar al ‘poder ser’ que en cada caso ya soy yo como ‘ser ahí’. si es que la vocación de la conciencia. El justo oír la invocación resulta entonces lo mismo que un comprenderse en el más peculiar poder ser. tal o cual “deuda”.16 La prioridad así afirmada del “ser” con respecto al hacerse deudor indica que el hecho de “tener una deuda con” o de “tener la culpa de”. se dirige únicamente a este ente. Fondo de Cultura Económica. el ‘ser ahí’ oye a su más peculiar posibilidad de existencia. México. 1993. en el sentido de “lesionar un derecho y hacerse punible”. Se ha elegido a sí mismo. es decir.118 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN deudor’”. . Cabe interpretar que esta es la “forma” que Heidegger tiene en mente cuando observa que es preciso “formalizar la idea de ‘deudor’ hasta un punto en que se eliminen los fenómenos de deuda vulgares. sino el “ser deudor” mismo como “propio” “poder ser”. Id. El comprensor ‘dejarse prevocar’ a esta posibilidad encierra en sí el hacerse libre el ‘ser ahí’ para la vocación: el estar a punto para ‘poder ser invocado’. 19 Ibid. le basta ser propiamente el ‘deudor’ —que él es. Tübingen. En el desarrollo de este argumento vuelve a mencionarse el “ser” del “ser ahí” en el sentido fuerte del término. 18 Ibid. “El sentido de la vocación se torna claro cuando la comprensión. Esta exigencia no es arbitraria. referentes al ‘ser con’ otros ‘curándose de’”.17 El “ser deudor” no es por tanto la consecuencia de un acto (o de una omisión) sino —reiterémoslo— la forma de ser del “ser ahí”.: el ser y el tiempo. que un proyectarse sobre el más peculiar ‘poder hacerse deudor’ propio. se atiene al sentido existenciario del ‘ser deudor’. por tanto. Este ente ni siquiera necesita cargarse con una ‘deuda’ por obra de yerros u omisiones.

Y ello es así porque la vocación de la conciencia establece una suerte de enlace entre el “ser deudor” y el propio “poder ser”. por el contrario. vol. y sólo a partir de esa posibilidad lo revela como tal. cit. En el ser y el tiempo. cit.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 119 La aplicación de esta última expresión en la analítica del “ser deudor” no tiene nada de azaroso. pero “el ‘sí mismo’ que ha elegido contiene una infinita multiplicidad. Sólo con esa condición puede elegirse a sí mismo”. algo que ni siquiera puede pensarse como historia. Ibid. sino el “pre-ser-se” del Dasein “en el ser-ya-en un mundo”. dicho de otro modo. Ibid. Sein und Zeit / el ser y el tiempo.24 singularizándolo de manera terminante. La unidad de lo que aquí llamamos el enlace o el lazo de la vocación (ruf ) se funda en la relación entre un “avocar” (aufrufen) y un “prevocar” (vorrufen). a su familia. en un movimiento que se arriesga a abrir la historia del individuo a algo que la excede. La vocación que. “el hecho de elegirse a sí mismo” coincide plenamente con el acto del arrepentimiento. o. junto a ellas. En el existencialismo de Kierkegaard. acaso precisamente porque arrepentirse es arrepentirse “en dirección a” los otros. coloca al “ser deudor” de manera inequívoca frente a su posibilidad de ser más propia. Esa historia es variada. a la especie.20 acto en el que el individuo sólo toma posesión de sí tras haberse perdido a sí mismo y haber “desesperado”. op.25 20 21 22 23 24 25 Søren Kierkegaard. Tal relación reitera la correspondencia entre los elementos de la “cura”: el “estado de yecto” y la “proyección” —la facticidad y la existenciariedad— así como presupone. al hablar al “ser ahí”. hasta que se encuentra él mismo en Dios. es decir. pues en ella se relaciona con otros individuos de la misma especie”. y ello porque tiene una historia (…). “[s]e arrepiente en dirección a su propio pasado.23 El tema del arrepentimiento —uno de los mecanismos más evidentes de la “dialéctica” del existencialismo— no tiene cabida en la fenomenología del ser-deudor. .. “se dirige únicamente a este ente”. Ibid. Ibid. el “ser caído”. Martin Heidegger. op.22 El que se elige de ese modo. Skrifter. señala la misma estructura unitaria que constituye la cura y cuyo sentido ontológico es la temporalidad: no meramente la relación entre un futuro y un pasado anudada en un presente. 3.21 Aquel que ha elegido la desesperación. entre un “avocar a volverse al ‘ser deudor’” y un “prevocar al ‘poder ser’”. se elige a sí mismo. la elección de sí mismo tiene la forma de la comprensión.

Skrifter. El carácter silente de la voz de la conciencia no denota sólo la falta de una articulación fonética sino. Implica. que el “sermón” en el que “el individuo habla como individuo al individuo”27 ayude al existente a reconocer un pecado —una no-verdad— que él. 4 / el concepto de la angustia. 26 Cf. para constituirse. habría soslayado.26 mera luz o destello de lo que aparece. como tal. el cual es siempre perdón del otro. op. La ausencia de toda otra ley —ley que. vol. o lo que toda escritura tiene de dogmático. El ser cuya estructura existenciaria se describe en el ser y el tiempo. se dirija al hombre por escrito para comunicarle que el sentido último de sus faltas estaba ya expresado en el dogma del pecado original. se apoyaría en una aspiración a la eternidad de la Letra que la temporalidad heideggeriana desconoce profundamente. . de un juez o de un tribunal. en definitiva. en primer lugar. Aquí no es necesario que una Revelación. Y es que tanto la Revelación como el Perdón se harían legibles en la violencia de un Lenguaje-otro que. la herida en la que el otro es este otro parece haber sido borrada en el mismo ejercicio de la formalización del ser-deudor. que una dialéctica de corte religioso. es decir. El “ser deudor” no puede. como si se tratase de la voz de un dios. supondría la distancia entre un yo y otro— explica por qué la voz de la conciencia que habla en cada caso al “ser ahí” habla de manera silenciosa. la ausencia de una “escritura” —remisión del otro al otro. cit.120 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Es fácil admitir la legitimidad de la afirmación según la cual la invocación de la conciencia no se dirige al “ser ahí” desde fuera. Pero el hecho de que la unidad originaria del “pre-ser-se” y del “ser-ya-en un mundo” sea la unidad de un ser. el enlace silencioso de un “poder ser” y de un “ser deudor”. La herida del otro. y de éste a aquél— que sería Ley. en su pecaminosidad. tiene consecuencias que no pueden soslayarse. Por el mismo motivo. al articularse. le muestre en cada caso al “ser ahí” una herida que no es la suya. como en el caso de Kierkegaard y de toda una tradición de pensamiento religioso. rompería el silencio en el que se sume el ser-deudor. de aquello que “se muestra en sí mismo”. no obedece a otra ley que la de la temporalidad. Su logos coincide con la pura transparencia del “fenómeno”. definirse por su relación con un código o una exigencia articulada en una lengua exterior a él. 27 Søren Kierkegaard. que este ser-deudor ontológicamente previo al acto (o a la omisión) es asimismo un ser anterior a la ley. o. en suma. ibid. paradójicamente. Tampoco es preciso que un Perdón. el ser-deudor no necesita. más precisamente. La escritura dogmática.

en el hecho de que un sujeto “se ha vuelto deudor” en su “ser con” otros y en su “curarse de” los entes— suponen siempre que la deuda se presenta “como una deficiencia. cit. “falta quiere decir ‘no ser ante los ojos’”29.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 121 Estas observaciones pueden ayudarnos a entender cuál es la “dialéctica” a la que Heidegger cree renunciar. / el ser y el tiempo. en efecto. religioso o literario. como la falta de algo que puede y debe ser”. 30 Ibid. en este contexto. “La deficiencia en el sentido de ‘no ser ante los ojos’ algo debido es una determinación del ser de lo ‘ante los ojos’. y Heidegger llega a sostener que ese tipo de deficiencia es absolutamente ajeno a la existencia. al parecer. pero no menos implacable que aquélla. vor dem gesetz en el alemán de Kafta— y que por eso mismo puede asignar a la deficiencia. ha de interpretarse como el principio del que depende la efectiva reducción de la relación ética a una relación ontológico-hermenéutica. “Ser ante los ojos”. significa simplemente el ser de lo que se hace presente y está puesto al alcance de la mano.28 Lo que Heidegger dice a continuación. Los así llamados “fenómenos de deuda vulgares” —los que consisten. Pero la traducción sigue siendo legítima y enormemente sugestiva. La existencia no es jamás —al menos en su ser— “ante los ojos”. Recordemos que la expresión alemana que Gaos traduce por “ser ante los ojos” no contiene ninguna alusión literal a los “ojos” o a la “mirada” de alguien. sin embargo. en particular cuando se observa que Heidegger. sino porque el carácter de su ser resulta distinto de todo ‘ser ante los ojos’”30. a la falta y al dolor de la falta el valor de un fenómeno primario. que coloca al hombre “ante Dios” o “ante la Ley” —for gud en el danés de Kierkegaard. Más allá de un cierto existencialismo. op. no porque esta sea perfecta. no sólo se refiere a la existencia como aquello que no re-presenta al ente poniéndolo delante. . sino también al ser del existente como aquello que no es visto ni mirado desde fuera. De acuerdo a este pasaje. La atmósfera de silencio que lo rodea hace que el “ser deudor” no lleve el sello de una negatividad definida con respecto a una exigencia. vorhandensein. en general. En este sentido no puede esencialmente faltar nada en la existencia. 3. aquello con lo que se cuenta. la característica del ser deudor que mejor permite diferenciarlo de la deuda en sentido vulgar. Tal es. Sein und Zeit. la ontología del 28 Martin Heidegger. y por eso no hay ningún “ante los ojos” que se deba echar en “falta” en el ser la existencia. sin duda. 29 Ibid. y por qué la descripción del “ser-ahí” es todavía subsidiaria de otra dialéctica —más sutil.

En la expresión “ser el ‘fundamento’ de un ‘no ser’” no hay. Vrin. . dialéctica que “supone la primacía de lo Mismo”. Heidegger define la “idea existenciaria formal de ‘deudor’” de la manera siguiente: ser deudor es “ser el fundamento de un ser determinado por un ‘no’” —es decir. que el “no” de la existencia se piense de un modo diverso. la primacía de ese ser con respecto a la determinación vulgar de la deuda. totalité et infini. sin embargo. Paris. Esto es lo que Heidegger —según la versión de Gaos— define como “‘ser el fundamento’ de un ‘no ser’”. En realidad.32 Pero este “no poder no” es justamente la forma que la dialéctica asume en el límite con aquello que ya no sería ontología. queda claro que esa neutralidad aparece. De hecho. la interpretación aquí esbozada del término alemán correspondiente a “deuda” (Schuld) a partir de una estructura ontológica — “ser el fundamento de”— contiene la clave de todo el argumento. Cf.122 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN llamado de la conciencia se reduce a la descripción de una forma de ser de la existencia en la que ésta parece no tener “ante” sí ni estar “ante” nada que no sea su propio poder-ser. No poder no: tal es. puesto que “entra en la idea de ‘deudor’ la nota del ‘no’ (‘Nicht’)”. quebrada o manchada por un “no”. La libertad. por tanto. 32 Emmanuel Lévinas. Esta caracterización requiere tal vez una aclaración adicional. la fórmula que podría resumir aquello que Lévinas.: en découvrant l’existence avec Husserl et Heidegger. op. Según la manera como el ser-deudor se manifiesta en la voz de la conciencia. en toda su brevedad. 2006. se corresponde de manera estricta con la prioridad que el “carácter de no” (Nicht-charakter) del ser-deudor tiene con respecto al “no” de la deficiencia y al “no” del incumplimiento de una ley. cit. en Heidegger. a la determinación de una falta a partir de una exigencia. colocando la expresión castellana entre comillas con el fin de indicar 31 Ibid. un “no” que no se articula ni se inscribe en ninguna parte. Id. más allá de toda posible deficiencia. sino también de observar que. “surge a partir de una obediencia al ser”. caracteriza como “la dialéctica que concilia la libertad y la obediencia”. diríamos. No se trata sólo de destacar que Schuld significa tanto “deuda” como “culpa”. “ser el fundamento” de un “no ser” (grundsein einer Nichtigkeit)31. Gaos traduce el sustantivo Nichtigkeit por “no ser”. por tanto. en otro de los puntos de su crítica a la ontología. el sentido ontológico del “tener la culpa” de algo es ante todo el de un “ser el fundamento” o el de un no poder no hacerse cargo de ese algo. referencia alguna al incumplimiento —es decir. La explicación heideggeriana del “ser-deudor” requiere. La prioridad del ser deudor.

pero lo hace seguir de la expresión danesa det forsvindende: lo que desaparece. 35 Martin Heidegger. Nichtigkeit es también esa nadería: no una nada. 1. la vana búsqueda o la búsqueda en vano de un “fundamento” más allá de la existencia de este ente —el “ser ahí”— que no cesa de buscarlo en torno a sí o en sí mismo. Nichtigkeit no es. por ejemplo. cit. Según el pensador romántico K. utilizando también esta última fórmula en Sobre el concepto de ironía para aludir. en las lecciones de estética.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 123 que corresponde a un solo término alemán. op. caracteriza precisamente la ironía de Solger como “negatividad (Negativität) absoluta e infinita”. Solger.33 Ese es para Solger el sentido de la “verdadera ironía”. . y añade una nota en la que declara no haber encontrado en su propia lengua ningún equivalente para traducir ese término. relación que está “transida de ‘no ser’ de un cabo a otro en su misma esencia (in ihrem Wesen durch und durch von Nicthigkeit durchsetzt). grundlinien der philosophie des rechts. “nulidad” o “vanidad”. F. K. Hegel. sino el “carácter de no” de una relación. W.34Al cabo de toda una tradición en la que se entrelazan los conceptos de la moralidad y del pensamiento religioso. Stuttgart. Frommann. 34 Cf. Kierkegaard. 8. vol. conciba la finitud humana como das Nichtige. el hombre “sólo puede realizar su destino en el mundo”. Munich.W. vol. Aunque ha quedado claro que la intención de Heidegger es la de “formalizar” la “idea de deudor”. En efecto. no ya a Solger. 1964. lamenta asimismo que Solger. Hegel cita y critica estas ideas en una nota a pie de página en la filosofía del derecho. lo fugaz. Wilhelm Funk. vol. §140. Solger. el contexto demuestra que esta Nichtigkeit equivale al antes mencionado “carácter de ‘no’” del ser-deudor. No del todo ajena a esta problemática es la afirmación borgeana de la “nadería de la personalidad”. Skrifter. negatividad o negación de la relación con un ente. El “no” de la existencia no afecta al ente como tal sino a la relación que Heidegger define como “cura”. y la tentativa de trascender la finitud de nuestros fines es “una fantasía vana y vacía (eitle und leere einbildung)”.F. sino a la actitud irónica de Sócrates. erwin. sino el carácter-de-no de este ente que se comprende a sí mismo como ser-fundamento. a la radical insuficiencia de los esfuerzos del sujeto moral. por más que el Borges de las inquisiciones haya llegado a ella por otro camino. La filosofía y la literatura se valen de una u otra de estas nociones para referirse al carácter finito del hombre. cf. 1971. no un “no ser”. Sein und Zeit / el ser y el tiempo.35 El sentido 33 Cf. Dos páginas más adelante vuelve a utilizar el sustantivo alemán. Jubiläumsausgabe. op. la reflexión acerca de la Nichtigkeit de lo humano implica la pregunta acerca de si el sujeto está facultado para trascender su propia relación finita con un mundo. entonces. Søren Kierkegaard. en Hegel’s Werke. incapaz de pensar la concreción de lo infinito. 7. cit. no es inoportuno recordar que el mismo término Nichtigkeit tiene habitualmente el sentido de “futilidad”. Kierkegaard conserva en el texto danés el vocablo alemán Nichtige.

En la medida en que no se aplica al ser de lo “ante los ojos” sino al “poder ser” del “ser ahí”. existiendo. sin embargo. la repentina exclusión de la medida fundada en aquello “que no existe” nos hace pensar en toda una serie de instancias que son. es. ese “no” vuelve a recaer. accidentales. Aunque él mismo no ha puesto el fundamento. descansa sobre su peso. Ibid. Ibid. Para determinar cuál es el estado de ánimo en el que el “ser ahí” accede a la invocación de la conciencia. en este contexto. por lo que no existe”. que le hace patente como carga el estado de ánimo”. Ibid. puede existir como el ente que él es. lo que conduce al Heidegger a este intento de formalización de la idea de “deudor” es la convicción de que el ser-deudor de la existencia no puede dejarse medir “por lo que no es a su modo.124 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ontológico de esa nulidad o nadería se expresa con tanto mayor simplicidad en otra frase de el ser y el tiempo: “Siendo fundamento. siendo ésta el “sentido” de la cura. entregado a la responsabilidad del cual. 4. Para este ente que comprende siempre de un modo u otro su ser.36 No olvidemos que este “‘no ser’ de sí mismo” afecta de manera concreta al existente. dicho de otro modo. comprender la voz de la conciencia es comprenderla a partir del horizonte de sentido de la pro36 37 38 39 Ibid. es preciso remontarse a aquellos pasajes de el ser y el tiempo en los que la totalidad articulada de la cura comienza a señalarse como el modo de ser característico del “ser ahí”. El “modo” de lo que sí “existe” está determinado sólo por la temporalidad. sobre el “estado de yecto” en la forma de un cierto estado de ánimo: “en cuanto es este ente. es decir. la Eternidad. cuál es su sentido. extrañas a la comprensión del “ser-ahí”: Dios.37 Las alusiones a un “peso” (Schwere) y a una “carga” (last) no son. por así decirlo.38 Al margen del sentido específico que este último verbo tiene en el ser y el tiempo. es el ‘ser ahí’ mismo un ‘no ser’ de sí mismo”. cuál es la totalidad a partir de la cual la comprende. De hecho. . la Mujer. el fundamento de ‘su poder ser’. y únicamente así. la Ley. de un modo u otro. Uno de los términos alemanes que suelen traducirse por “melancolía” es precisamente Schwermut: la pesadez del ánimo o el ánimo de lo opresivo. Tal como lo indica el título del parágrafo — “El comprender la invocación y la deuda (anrufverstehen und Schuld)”—39 la pregunta aquí planteada no es tan tanto qué sea la voz de la conciencia sino cómo comprende el “ser ahí” la invocación o.

sino que el estado de ánimo de la angustia implica de por sí una suerte de vaciamiento del mundo. Pero ese mostrarse —la fenomenalidad del mundo— implica justamente un comprender. Sein und Zeit / el ser y el tiempo. una puesta en suspenso de lo que cabría llamar su “contenido”. “la angustia es comprensión. El carácter silencioso de la invocación coincide con esa misma “insignificatividad” de los entes que constituyen la trama y el contenido del mundo. “aquello ante que se angustia la angustia es el mismo ‘ser en el mundo’”. Cuando se dice que lo que amenaza en la angustia es “nada”. en découvrant l’existence avec Husserl et Heidegger. 41 Emmanuel Lévinas. Que el mundo pueda mostrarse sin la “conformidad de lo ‘a la mano’ y lo ‘ante los ojos’”42 demuestra que el modo primario del ser en el mundo no es el de la familiaridad con esos entes sino. No es sólo el método minucioso de la analítica del “ser ahí” el que permite “formalizar” la idea correspondiente a la deuda. el de lo siniestro o. eliminando los fenómenos de la deuda vulgar. la forma de ser del “ser ahí” como “ser en el mundo”. La patencia de esa forma es ya la experiencia de una “nada”. . op. Esta posibilidad de existir es lo que Heidegger fija mediante el término Sorge —cura”. cuando se advierte que lo amenazador “no es en ninguna parte”. debe recordarse también que la rigurosa “insignificatividad de lo intramundano” descubierta en la angustia corresponde a un mostrarse del mundo mismo “en su mundanidad”. según la versión de Gaos. sin embargo. 42 Martin Heidegger. y esta forma es el “modo” de ser del existente.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 125 pia existencia como “proyección” “yecta”.40 La descripción del fenómeno de la angustia provee la base sobre la que puede entenderse la afirmación según la cual la voz de la conciencia es una voz “silente”. cit. lo único que subsiste de mi relación con el mundo es precisamente la forma de esa relación. por el contrario. señalar la modalidad de una tal comprensión. el de la “inhospitalidad” (Unheimlichkeit): “El ‘ser en el mundo’ con familiaridad y aquietamiento es un modo de la inhos40 Ibid. es porque esa voz habla en el silencio que queda cuando el comprender deja de habérselas con los entes que salen al encuentro del “ser ahí” en el “mundo”. op. Ella comprende de una manera excepcional la posibilidad de existir auténtica. cit. Volvemos de este modo a encontrarnos con la afirmación de una unidad formal integrada por un “pre-ser-se” y un “serya-en un mundo”. Lévinas lo ha señalado con toda agudeza: en el ser y el tiempo. Pero si la voz de la conciencia invita al “ser ahí” a comprender su propio poder-ser. mundo que se muestra ahora sin ellos.41 Importa. En la angustia. De ahí la dos fórmulas complementarias utilizadas por Heidegger: “el ‘ante qué’ de la angustia es el mundo en cuanto tal”.

sino el estar abandonado al estar entregado a sí mismo?”45 La voz de la conciencia es aquello a lo que el “ser ahí” accede cuando el habla del “uno” enmudece. pues cuando “uno” calla. 4/ el concepto de la angustia. con que el vocador alcanza la invocación. viéndose bajo cualquier otro punto de vista. Cf. desde su comienzo. y que la libertad consiste meramente en que “se puede”46. en un ser-capaz-de que no se aplica a nada en particular. Hay que concebir el ‘no en su casa’ como el fenómeno más original bajo el punto de vista ontológico existenciario”. Ibid. Entre el “se puede” y el “algo” que se puede hay. vol. una grieta. El autor danés intenta demostrar aquí que hay ya angustia en el estado de inocencia. Kierkegaard observaba ya. op. Ibid. Es este mismo enmudecer el que cobra para el “ser ahí” el carácter de lo siniestro. sino en que el ‘ser ahí’ singularizado en sí en su inhospitalidad es absolutamente único para sí mismo? ¿Qué le impide tan radicalmente al ‘ser ahí’ el hacer uso de la posibilidad de comprenderse mal y desconocerse. sino a retroceder desde ellas a la silenciosidad del ‘poder ser’ existente. y en esa grieta tiene su escondite la angustia. . en un “poder” que no es poder algo determinado. todo menos comprensible de suyo. así. Søren Kierkegaard. sucumbe la totalidad ordenada de los entes en los que el impreciso “poder ser” del existente parecería realizarse y.43 Cuando la voz de la conciencia habla al “ser ahí”. “la angustia no es una categoría de la nece43 44 45 46 47 Ibid. por tanto. en el ‘estado de yecto’ (‘ser-ya-en…’). y sólo habla de esta forma porque la vocación no voca al invocado a engolfarse en las públicas habladurías del uno. por su ‘poder ser’”44. Por eso el concepto de la angustia es un concepto “intermediario”. antes de que el espíritu despierte del sueño en el que cree todavía ser mera naturaleza. No está de más recordar que el pasaje de el concepto de la angustia en el que Kierkegaard expone esta concepción de la libertad atañe. no a la inversa. que lo que se manifiesta en la angustia es la libertad. Y ¿en qué radica la fría e inhóspita seguridad. cit. Pero esto significa justamente que “… la vocación habla en el modo inhóspito (unheimlichen) del callar. pues con él no se piensa otra cosa que la distancia entre la posibilidad del “se puede” y la realidad del acto. aquel que de esta manera “voca” en la invocación “es el ‘ser ahí’ que se angustia.126 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN pitalidad del ‘ser ahí’. al problema de la sexualidad. además. concepto de lo que no tiene concepto. Skrifter.47 Por eso. antes de la caída en el pecado. en un lenguaje no menos riguroso. ibid. perder el peso con el que oprime el ánimo.

Por eso en el parágrafo consagrado al tema de “La cura y el ‘ser sí mismo’” se afirma que “el ser en el modo propio ‘sí mismo’ en cuanto silente. Skrifter. libertad que en su misma indeterminación deja abierta —sin apropiarse de ella y sin comprenderla— la posibilidad radical de elegir lo eterno.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 127 sidad. 50 Søren Kierkegaard. sino como el ser que el “ser ahí” es en cada caso. op. totalité et infini. sino la libertad sin más. el angustioso enmudecimiento del habla del “uno” —habla que es más bien habladuría. no ya como sujeto personal. cit. expresión inhóspita de esa angustia que Kierkegaard llamaba con toda exactitud “lo demoníaco”. el “ser ahí” que “se ha elegido a sí mismo” se limita a ser ahí. y “lo súbito no conoce ninguna ley”. y sólo la infinitud de la desesperación —más que el mero descubrimiento del finito “ser en el mundo” en la angustia— lleva a la ética. 48 Ibid. .48 Sin embargo. en la suspensión operada por la angustia. “me acoge en la Casa” y que. pero tampoco lo es de la libertad”. la libertad de la que nos habla Kierkegaard es todavía la libertad del sujeto ético. sino que. cit. según Lévinas. Si lo demoníaco habla de manera inequívoca al angustiado y sólo a él. por más que esa libertad no sea la de elegir entre el bien y el mal (liberum arbitrium). en su acogida. es precisamente porque la palabra demoníaca no está escrita ni prescrita: “lo demoníaco es lo súbito”.50 Cuando no experimenta la distancia de la desesperación. el “sí mismo” se identifica de manera inmediata con su propio Ser. espacio abandonado por ese otro que. despojada de los signos del otro. En el “se puede” de la libertad kierkegaardiana coinciden la absoluta proximidad de lo que temo o de lo que deseo y la infinita distancia de lo que jamás llegaría a ser mío si no fuese por la mediación del otro. En los términos de el ser y el tiempo. La “ontologización” del fenómeno moral a la que aludíamos al comienzo se completa con una concepción del “sí mismo” en la que también éste se descubre. El “poder ser” en sentido heideggeriano. vol. es ya “la presencia discreta de lo Femenino”. parece estar ligado a la experiencia de lo siniestro de un modo mucho más íntimo. 49 Emmanuel Lévinas. por un lazo acaso indisoluble. lo siniestro de la voz. y esa identificación es lo siniestro. gerede— no implica el pasaje del “uno” impersonal al “yo” personal. la posibilidad de la fe. Por eso la angustia kierkegaardiana puede precipitarse en el abismo de la desesperación.49 La voz que resuena en la soledad de la angustia heideggeriana es una voz siniestra. op. El originario “no estar en su casa” que delata esa experiencia nos habla justamente de una casa deshabitada. es decir. en cambio. puesto que se lo piensa como dimensión de la temporalidad y no como relación con lo eterno. 4 / el concepto de la angustia.

[…] En conformidad con estas premisas plantea Heidegger en el parágrafo 58 de el ser y el tiempo el problema de una negatividad más original que el no de la dialéctica. notar el énfasis que recae sobre el “es” del “sí mismo”. le langage et la mort. cit. […] La experiencia negativa del Da. Un séminaire sur le lieu de la négativité. […] La Stimmung de la angustia es. basándose en otras referencias textuales. del tener-lugar del lenguaje que la Stimmung revela. la perversión y el desvanecimiento de toda posibilidad de indicar inmediatamente (weisen) el lugar del lenguaje. al comienzo de la fenomenología. para a partir de allí volver a fundar la posibilidad del lenguaje en algo que no es propiamente lenguaje articulado. . ‘yo’. Bourgois. sino que “es”. la apertura del mundo que ella realiza es inseparable de una negatividad.128 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN justamente no dice ‘yo’. Paris. aquí. hallando en esa Stimmung. sino un abweisendes verweisen. en otras palabras. y el lenguaje anticipa siempre ya al Dasein. una vez más. introduce a través del Diese de la certeza sensible. una ‘expulsión repulsante’ que revela al ente ‘como absolutamente otro frente a la nada’. que no es todavía “su” voz o la voz de aquel que dice “yo” frente a un “esto”. Pero ello sugiere que el existente debe poder retrotraerse a una Stimmung —estado de ánimo— que no es todavía su Stimme. La Nichtung que aquí experimenta no es la aniquilación (vernichtung) o la simple negación (verneinung) del ente. 1991. Todo sucede como si la única manera de pasar de la “habladuría” al “habla” consistiera en la posibilidad de acceder a un no-hablar anterior a la lengua. sin embargo. Giorgio Agamben. un puro poder-hablar en el que ningún “yo” dice “yo”. se quiere más originaria que la negatividad que Hegel. porque éste se mantiene sin voz en el lugar del lenguaje.”52 51 Martin Heidegger. y advertir que ese énfasis se produce en el silencio: el “sí mismo” en sentido propio no dice. ha señalado este aspecto del problema: “el Dasein se encuentra en el lugar del lenguaje sin ser llevado a él por su propia voz. en él. ella es. desalojado. La Stimmung es la experiencia de que el lenguaje no es la Stimme del hombre y. Sein und Zeit. / el ser y el tiempo. 52 Giorgio Agamben.51 Es preciso. por ese hecho. sino que ‘es’ en la silenciosidad del ente yecto que él puede ser propiamente”. el lugar vacío que de antemano se le asigna como hablante. aquello que coloca al Dasein frente a esa nada más originaria y lo mantiene. op.

de aludir al “hecho” constatable de una muerte cualquiera —muerte que tal vez ha acaecido en el pasado o acaece ahora— sino de señalar que “la estructura 53 54 55 56 Ibid. De manera correlativa. existiendo como la irrebasable posibilidad del ‘no ser’”56. 5. relación con lo inaccesible? Estas preguntas hallan respuesta en la analítica heideggeriana del “ser relativamente a la muerte”. La total unidad estructural de la cura. eso que tampoco es un “esto”. el sentido de la cura— queda establecida como tal.53 a un “en ninguna parte”. Ibid. ceden su lugar a un Nirgends”. el Da y el Diese. la facticidad y la caída. sino también señalar el sitio desde el que habla. ir de un aquí hacia un allá y determinar (bestimmen) el lugar de los entes intramundanos a partir de la voz (Stimme) de aquel que habla. la ausencia de la indicación que permitiría no sólo orientarse. ¿Qué nombra. / el ser y el tiempo. Lo que poco más arriba caracterizábamos como la falta de un lenguaje articulado más allá del silencio del poder-hablar. “el advenir propio y original es el ‘a sí’ (auf-sich-zu). que no es sino unidad de la existencia. No se trata. op. a sí (auf sich). . cit. “la irrebasable posibilidad de ‘no ser’”. El “carácter de no” que afecta ontológicamente al “ser deudor” en tanto “ser fundamento” tiene su raíz en la extrema modalidad del “poder ser” que constituye la “posibilidad de la absoluta imposibilidad del ‘ser ahí’”. En la imposibilidad de decir ese lugar consiste justamente el ser “yecto” del “ser ahí”. Sein und Zeit.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 129 Agamben lee en la analítica heideggeriana de la angustia la exhaustiva descripción de una experiencia en la que “todos los shifters y en la que el ahí y el esto. se comprende aquí a partir de la ausencia del weisen. Ibid. en el caso de Heidegger. sólo “se temporacía” — a partir del advenir. Esta última tesis es solidaria de una cierta interpretación del “advenir” —lo que podría llamarse el “futuro” en sentido propio— como el éxtasis a partir del cual la temporalidad —es decir. sólo “es” tal —es decir. pues. eso con lo cual el “ser ahí” no puede no relacionarse? ¿Cuál es la relación en cuyo insondable silencio el “sí mismo” se limita a “ser”? ¿Es esa relación una relación con otro. esa “silenciosidad del ente yecto” que el “ser ahí” “puede ser propiamente”? ¿Qué es. más allá del yo. Martin Heidegger.54 Es esa posibilidad la que demarca al “ser ahí” como un “ente yecto” en la silenciosidad de su “ser”: “En semejante ‘ser relativamente a su fin’ existe el ‘ser ahí’ total y propiamente como el ente que puede ser ‘yecto en la muerte’”55.

disfrazada de futuro. La primacía así afirmada del advenir guarda una innegable familiaridad con otro de los motivos kierkegaardianos desarrollados en el concepto de la angustia. se desemboza […] él mismo como finito”.58 Heidegger hace que el peso de esa totalidad recaiga sobre el “ser ahí” como el ser que no puede dejar de hacerse cargo de la posibilidad de no-ser. y que “lo futuro es el incógnito en que lo eterno. . Siempre ha estado ahí. sino porque en él y desde siempre se oculta la posibilidad más propia de este ente que. “el advenir propio que temporacía primariamente la temporalidad que constituye el sentido del ‘precursor estado de resuelto’. entonces “ser relativamente a” la muerte es ser en relación a aquello que siempre ha estado ahí como posibilidad de este ente capaz de morir. sobre el trasfondo de la unidad estructural de la cura. estaba ahí ya “en el comienzo”. Sein und Zeit. deba llegar a su fin. cit. op.130 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ontológico-existenciaria de la muerte” es la estructura de una posibilidad de ser. Pero la analogía entre el incógnito de la eternidad y el incógnito de la muerte se rompe justamente cuando se recuerda que. es también poder morir ahora y haber podido morir desde el comienzo de la vida. Pero el “éxtasis” temporal correspondiente al “poder ser” es el advenir. algo así como el incógnito en el que la muerte. hoy o mañana. inconmensurable con la vida. inconmensurablemente con lo temporal. Para el hombre kierkegaardiano. / el ser y el tiempo. otra manera de expresar esta idea es recordar que. vol. cit. 59 Martin Heidegger. existe como un ser transido de “no ser”. 58 Søren Kierkegaard. quiere mantener a pesar de ello sus relaciones con el tiempo en el que el “ser ahí” comprende su ser.59 El advenir no es finito porque el tiempo. en Heidegger.57 “Ser ahí” como totalidad es poder-morir. “poder ser” en relación a la muerte que. op. Allí donde Kierkegaard dice que “el futuro es en cierto sentido la totalidad de la que el pasado no es más que una parte”. La misma metáfora podría aplicarse para señalar que el advenir es. del mismo modo que aquel que viene a salvar a los hombres se vacía de divinidad y se reviste de harapos. en el marco del pensamiento cristiano. 4 / el concepto de la angustia. las vestiduras de las que se recubre la eternidad para poder manifestarse son las exiguas vestiduras de un hombre semidesnudo y herido por las flechas del 57 Ibid. la eternidad se avecina desde el futuro. Skrifter. Si el imperio de la muerte se disimula en su propio carácter de acaecer venidero. quiere mantener a pesar de ello sus relaciones con el tiempo”. para el autor de el ser y el tiempo. e incluso el “‘poder ser’ más peculiar” del “ser ahí”. pero no puede habitar entre los hombres sino bajo la vestidura de un siervo. en sentido estricto.

vol. entonces la diferencia? ¿Dónde sino en el pecado. dice uno de los pseudónimos de Kierkegaard. En este punto. puesto que la diferencia. op. 7. el sentido del contexto autoriza a pensar que el “objeto de la fe” es precisamente el otro con respecto a todos y a cada uno de los individuos. / tres discursos sobre circunstancias supuestas. 62 Søren Kierkegaard. Pese a que este término. op.61 Y su estar ahí consiste en manifestarse como Verbo. 5. “El objeto de la fe”. Madrid. vol. no sólo un “interés” en la propia salvación. como palabra dirigida al individuo. Kierkegaard no deja de incurrir en la temeridad poética de compararla también con un “maestro de seriedad” (cf. Pero el logos de la existencia no es ya la palabra que dice y piensa el ser sino la palabra en la que el individuo puede traducirse: palabra que es siempre palabra de otro. vol. Madrid. Skrifter. compara la posibilidad de hablar con la posibilidad de una traducción de la propia voz en una lengua que no es la del yo: 60 Søren Kierkegaard. cit: “El objeto de la fe es la realidad de otro. Søren Kierkegaard. desde el punto de vista gramatical. . op. Mucho antes de la crítica de Heidegger a la onto-teo-logía. mucho antes de la crítica de Lévinas a la ontología del “ser ahí”. 4. 2010). sino en lo que se debe a sí mismo o en aquello que le ha hecho culpable. Trotta. 7. corresponde tanto a “otro” como a un “otro” cualquiera. en un pasaje cuya filiación religiosa no puede ocultarse. Trotta. cit. “es la realidad de otro”60. cit. Mantenemos aquí la inicial mayúscula en el vocablo “otro”. que en el danés de la época de Kierkegaard denota simplemente que se trata de un sustantivo. 1997). el hecho de que el “maestro” que trae la doctrina está ahí. lo que no sabíamos. Skrifter. 61 Incluso en los pasajes en los que habla de la muerte. o Un poco de filosofía. ese “otro” no está solamente “frente” al sujeto a la manera de los entes “ante los ojos” sino que se aparece —con una violencia comparable a la de la muerte— en medio del camino trazado por el “poder ser” del existente. es decir. Skrifter. no es preciso ceder al poder de fascinación de una cierta estética cristiana —la del dolor meramente representado— para comprender lo esencial: esas vestiduras y esas heridas son las del otro. Skrifter. la absoluta. Kierkegaard sostiene que la relación del individuo con esa “realidad de otro” constituye la más absoluta ruptura de la identificación del “sí mismo” con una modalidad del “ser”: la existencia no es esse sino inter-esse62. su relación es un infinito estar interesado”. Kierkegaard había declarado que Dios es lo “absolutamente diferente del hombre”. ¿Dónde está. Creer. o puede enseñarnos. En un texto firmado con el mismo pseudónimo ( Johannes Climacus). / migajas filosóficas. cit. fórmula que contiene en sí misma la afirmación del pecado: “que Dios haya de ser absolutamente diferente del hombre no puede tener su fundamento en lo que el hombre debe a Dios (pues desde ese punto de vista está emparentado con él). vol. sino también un “entre” en el que la palabra de otro halla resonancia. sino admitir un hecho. no es simplemente aceptar una doctrina. Es cierto que de esta manera la teoría kierkegaardiana de la subjetividad no se priva de un cierto retorno a la onto-teo-logía. Kierkegaard mismo. En rigor. El pensamiento de la muerte nos enseña. op.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 131 tiempo. ha de ser responsabilidad del hombre mismo? (Søren Kierkegaard.

angustia que no juega con el espejismo ontológico de un “mundo en cuanto tal” y de un puro “ser en el mundo”. sería preciso afirmar que entre el “ser deudor” y el “poder ser” —entre aquello que ahora convendría llamar la experiencia de la falta y la experiencia efectiva de la libertad— se ha abierto un abismo en el que se instala la angustia del pecado. porque el trazo de la temporalidad no viene a colocar al “ser deudor” en una relación unívoca con su “poder ser”. Cf. la ética sigue hablando en silencio. pero hay algo que no puede decir. Cf. He aquí lo que el autor de temor y temblor llama la posibilidad de una “suspensión teleológica de lo ético”. angustia que no es la demoníaca angustia del “sí mismo” en la Casa vacía del lenguaje. Skrifter. no puedo hacerme entender. si no puede decirlo. porque la voz de ninguna conciencia le presta sentido. op. ibid. Si hablando. Kierkegaard.65 y que el instante no es un átomo del tiempo sino un átomo de la eternidad. Puede decirlo todo. vol. desde luego. ibid. entonces no hablo.63 “Lo general” —la ley del lenguaje o el lenguaje como Ley— designa aquí la mediación ética que Abraham. La Stimmung de la angustia de Abraham es infinitamente más profunda. La experiencia de dicha relación no es exactamente experiencia de la finitud.66 En el instante de esta angustia. sin embargo. sino experiencia de la infinitud de lo finito. cit. el existente no descubre la indivisibilidad puramente temporal del “ahora” sino la relación indiscernible entre el tiempo y algo que. en el lenguaje del cristianismo. decirlo de manera tal que otro lo comprenda. resiste e impugna. Por algo sugiere Kierkegaard que la angustia es el instante en la vida del individuo. . en ello reside la indigencia y la angustia. en efecto. 4. Ese es el caso de Abraham. precisamente porque ninguna Stimme la resuelve. es ella la que habla en silencio —o como escritura— cuando no hablo. Suspendida. en su silencio. en el tiempo. por más que hable sin parar noche y día. y. En eso consiste la angustia de Abraham. entonces no habla. Su “objeto” es “la realidad de otro”. La 63 64 65 66 Id. y que en ese abismo anida la sospecha de la eternidad. la llama “fe”. ibid / el concepto de la angustia. cit. Cf.132 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN “Abraham calla —pero es que no puede hablar. Lo que el discurso tiene de aliviador es que me traduce en lo general”. Aun cuando en este caso fuese posible mantener las nociones formales utilizadas por Heidegger. quiere interrumpirlo.64 Pero la suspensión de una mediación no es lo mismo que la inhóspita no-mediación en la que la voz silente de la conciencia permitiría al “ser ahí” comprender su propio “poder ser”.. op.

que el tiempo pueda pensarse como espera. Paciencia y resistencia de la desmesura. el vínculo entre lo Infinito y el temor de la muerte: “La relación con lo Infinito es la responsabilidad de un mortal para con otro mortal. op. tiempo como a-Dios. sin identificar al “otro” con un determinado avatar histórico de la eternidad — “lo otro” con respecto al tiempo—. en un existir relativamente a la realidad de ese otro. Sería preciso retomar la lectura de la obra de Lévinas para comprender de qué manera la “fe” kierkegaardiana puede articularse a una filosofía de la responsabilidad que no coincide en modo alguno con el ser-responsable descubierto en la voz de la conciencia.”69 Aquello que “llama” a Abraham a la responsabilidad no es una modalidad del habla. por el contrario. según esto.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 133 fe consiste.68 Tampoco en este caso se trata de pensar la finitud a partir del ser en relación a la muerte. como la muerte. implica que la fe es la forma suprema de la espera. Mientras que la finitud del “ser ahí” sería todavía la nota característica de una existencia “en cada caso mía”. ibid / migajas filosóficas. no su ser finito. 69 Ibid. Dieu. Y es entonces cuando dice: ‘Yo mismo soy ceniza y polvo’. espera de lo que no puede ser término y que siempre reconduce de ‘lo otro’ al otro (de l’autre à autrui)”. Y no es casual que un cierto “Dios” deba inscribirse todavía en ese pensamiento que. op. cit. del mismo modo que el “ser ahí” es para Heidegger un ser relativamente a la muerte. a-Dios. Lo mueve. más allá de lo pensable. de un habla que debería primero desdecir o acallar las habladurías del “uno” para sólo entonces recuperar el silencio de su voz originaria. Abraham está horrorizado por la muerte de los otros y toma la responsabilidad de interceder. a partir del futuro que es el incógnito de la eternidad. Como en el pasaje bíblico (Génesis 18. acepta el desafío de comprender algo así como el “existir relativamente a” él: “Espera paciente. La de-formalización de la responsabilidad y de la deuda exige. sino su naturaleza de ceniza y polvo. la Stimmung del temor ante la muerte del otro. las cenizas y el polvo que soy son las cenizas y el polvo a los 67 Cf.23ss) en el que Abraham intercede por Sodoma. . sino de interrogar. cit. la mort et le temps. Que el “otro” —nombrado mediante este término que parece designar sin más la existencia del “Dios-en-el-tiempo”—67 se avecine. 68 Emmanuel Lévinas. En ese temor puede enunciar. Espera sin el o lo esperado. en efecto.

Desde el momento en que el ángel sujeta el brazo de Abraham —y ha estado sujetándolo por siglos— el silencioso “es” del “sí mismo” se quiebra y. tan pronto como se quiebra. 70 Jacques Derrida. el rostro del otro lleva la marca de su infinita distancia.134 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN que el otro retorna en la muerte. ¿No contiene la muerte del prójimo el enigma de un “retorno” del otro al otro? ¿No es su muerte un dejar de estar próximo para volverse inaccesible. Donner la mort. legible —escritura que es para Abaraham una Ley que él mismo no puede cumplir. cit. en temor y temblor. Es ese temor ante una muerte que no es la mía el que me lleva de vuelta de “lo otro” —réplica dialéctica de lo Mismo— al otro ser humano. sin embargo. si este reenvío de “lo otro” al otro como prójimo no es más bien el establecimiento de una brecha en el seno de la alteridad. Abraham alza el cuchillo para sacrificar a Isaac y es detenido. patencia de lo inaccesible? Si el Abraham evocado por Lévinas es el mismo que. op. ajena a mi mundo y cuya historia va más allá de mi tiempo. puesto que cumplirla sería dejar de estar ante ella? En el relato bíblico. más allá de revelar un ser en el mundo. La libertad que se entendía a sí misma como obediencia es ahora la justicia de la responsabilidad. . En algún sentido. La intercesión del ángel se produce en el instante de la angustia cuando ésta. En el límite entre la ontología y la ética. sin embargo. “Yo”. la irrupción de este “yo” coincide con el acontecimiento en el que —para expresarlo ahora con una frase que Derrida repite en un contexto análogo— “tout autre est tout autre” 70: todo otro es totalmente otro. La lógica del “temor” de Abraham es la lógica de la indiscernibilidad: “su” temor es el de Isaac. sin embargo. realidad invisible y. vuelve a revelarse como otro. Isaac ha sido siempre ya sacrificado y salvado en y por el sacrificio. toda relación con el otro tiene la forma de un advenir que no se confunde con mi “poder ser”. sino por un ángel. de manera que. ¿no es la responsabilidad de Abraham también una fe cuyo objeto es “la realidad de otro”. La voz inequívoca que había ordenado el sacrificio cede su paso al temor escrito en el rostro de Isaac. Cabe preguntar. hay alguien que dice “yo”. Pero esta paradoja no es sino la de la subjetividad. en la violencia de la proximidad. cada otro es otro. se dice sólo en una lengua impropia. transforma el temor en espera. El ángel cumple un designio que la voz de la conciencia no puede siquiera proponerse: transforma la silenciosa palabra del Ser en un lenguaje que es siempre el del otro. tal como se revela en el temor a una muerte ajena. no por la invocación de una conciencia. Pero entonces el otro. recibe el nombre de “padre de la fe”.

miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de Ensayo y Crítica del Psicoanálisis. parque chacabuco (2004). y los libros de poemas lenguas perdidas (2006) y en medio de la noche (2009). los libros césar aira. Fue editora de Santiago Arcos y codirige dos colecciones en Letranómada donde prologó Zettel de Héctor Libertella (2009) .Noticia De loS aUtoreS Carlos A. cinco retratos (2010). Álbum (2001). acto y repetición. los libros Seis estudios girrianos (1993). Proyectó y realizó el posfacio de tercera fábrica / érase una vez de Viktor Shklovski (2011). otras versiones del humor (2008). 1996). Laura Estrin. John Donne: poesía sacra (versión y estudio. Es psicoanalista y ensayista. Trabaja en las cátedras de Teoría Literaria III y Literaturas Eslavas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. y el desvío de la letra. entre otros. a maroma (2010). Es profesor de Literaturas Europeas en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Integra el comité de redacción de la revista redes de la letra. fronteras del psicoanálisis en el decir filosófico en colaboración con Raúl Yafar (1997). lacan” (2001). Sergio Cueto. versiones del humor (1999). Es docente y escritora. Ha publicado. el realismo y sus extremos (1999). Basch. Ha publicado los libros de ensayo Sujeto. entre otros. ordenó y acompañó con un ensayo lata peinada de Ricardo Zelarayán (2008). Una construcción. en coautoría con Rinty D’Angelo y Alberto Marchilli. tres estudios (Dante-baudelaire-eliot) (2001). Es psicoanalista. alles Ding (2007). Colaborador permanente de la revista conjetural. escritura del psicoanálisis. Ha publicado. Una introducción a lacan (1984). Kafka. (2009). Una lectura de “el Seminario sobre la carta robada de J. Eduardo Carbajal. Escribió.

1993). entre otros. Darío González. Carlos Kuri. Ha publicado. Sitio. Luis Gusman. cuadernos de psicoanálisis. conjetural y Diatribas. Ha . Alberto Giordano. Fundó y dirigió durante diez años el Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario y actualmente dirige el boletín de dicho Centro. Es autor de diversos ensayos sobre el pensamiento filosófico moderno y contemporáneo así como sobre la expresión de éste en la literatura. Dinamarca y España. cuadernos de psicoanálisis. Traductor y co-editor de escritos de Søren Kierkegaard (1999-2011). Es escritor y psicoanalista. entre otros libros el frasquito (1973). Es profesor titular y dirige actualmente la Maestría en Psicoanálisis de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario. el giro autobiográfico de la literatura argentina actual (2008) y vida y obra. Ni muerto has perdido tu nombre (2002). la conversación infinita (2001). villa (1995). Participó en las revistas literal. investigador de CoNICET y docente universitario. Es psicoanalista y ensayista.136 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN y prepara unas conversaciones con Néstor Sánchez. la rueda de virgilio (1989). epitafios: el derecho a la muerte escrita (2005). Es psicoanalista. Es docente de Filosofía y Estética en esta última casa de altos estudios. Diatribas y conjetural. los libros manuel puig. Hotel edén (1999). De borges a piglia (2005). Una posibilidad de vida. el peletero (2007) y los muertos no mienten (2009). ensayista y docente universitario. Ha sido profesor invitado en distintas universidades del país y del extranjero. De nobles y bastardos (2000). en el corazón de junio (Premio Boris Vian. Tiene inédito un libro sobre literatura rusa. la ficción calculada (1998). Es licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Rosario y Doctor en Teología por la Universidad de Copenhague. Ha publicado los libros lo que el psicoanálisis nos enseña (1983). Jorge Jinkis. Es ensayista. Ha participado en proyectos de investigación en Argentina. modos del ensayo. Ha publicado. Sitio. donde ha obtenido su doctorado. Participó de la creación de las siguientes publicaciones: cuadernos Sigmund freud. otra vuelta al giro autobiográfico (2011). escrituras íntimas (2006). la acción analítica (1993) e indagaciones (2010).

genealogía del odio (1995). en la revista de psicoanálisis de la UBA y en las revistas literarias apofántica y amsterdam Sur. en las revistas conjetural y Kaos. Héroes (2009) y la chica del volcán (2010). Los ensayos: Koré (2000). Fue docente de la carrera y del posgrado de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Catulo. los libros ensayo de las razones (en colaboración con J. . Del deseo (2001) y filosofía de cámara (2008). Mar del Plata. entre ellos: poemas sentimentales (2005). en colaboración con Liliana Baños. Coordinó el Equipo Asistencial del Servicio Paz y Justicia (Derechos Humanos). New York. 2007). Buenos Aires. escritora y docente. poesía. ed. además de numerosos artículos sobre temas de su especialidad en revistas nacionales y extranjeras. Ha publicado una docena de libros de poemas. Es profesor de Estética y Crítica Literaria en la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del CoNICET. Ritvo) (1998). Pavese. Está próximo a aparecer su libro Dificultades de la práctica del psicoanálisis. Algunos de sus escritos aparecieron en la revista argentina de psicología. estética de lo pulsional (lazo y exclusión entre psicoanálisis y arte) (2008). el cuenco de plata. Es filósofa. Como profesora invitada dictó seminarios. literatura. cursos y conferencias en distintas instituciones del país y el exterior. la identificación.NOTICIA DE LOS AUTORES 137 sido profesor invitado en distintas universidades (México. Ponge. Diderot.. piazzolla. Marteau y Métraux. el presente. entre otros. excursiones (2006). mundo (2003). Es psicoanalista. Silvio Mattoni. Una introducción (2011). Agamben. Actualmente es docente de la Maestría en Psicoanálisis (Universidad Nacional de Rosario) y de Psicología Clínica en instituciones y comunidad. Isabel Steinberg. Señas particulares (1983). des Forêts. Diana Sperling. Ha publicado el libro de ensayos el malestar y la traición (1995). Bonnefoy. entre otros libros. y de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires. lo originario y lo primario: una diferencia clínica (2010). Quignard. B. la división del día (2008). Ha publicado. Duras. Ha publicado. Luzi. la metafísica del espejo (1991). poesía argentina y otras lecturas (2008) y bataille. entre otros. el descuido (2007). la música límite (3a. Curitiba). Bataille. Tradujo a Michaux.

138 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

................... Sergio Cueto: Juan B.... Ritvo .................. Sobre el Diario de Juan B....................... Luis Gusman: La biblioteca como campamento ......... humor de lectura.................................................................................. el padre de la palabra ................................íNDice Noticia preliminar .................. Laura Estrin: Notas a formas de la sensibilidad........... Silvio Mattoni: El poeta y su crítico ......................................................... Basch: El duelo..................... Historia y narración en un libro de Juan B...... Fragmentos de un retrato ... restos de la cultura de Juan B.................... Ritvo ........................ Ritvo................... 5 7 13 25 31 37 41 55 63 71 87 91 109 135 ........................................................ Carlos Kuri: Efecto Ritvo................................................... Carlos A................................ Ritvo ........... Isabel Steinberg: Del padre............................................................ Diana Sperling: La palabra del padre..... Eduardo Carbajal: El vértigo de la filosofía ....... Darío González: Silencio del ser y lenguaje del otro ..... Jorge Jinkis: Una carta......................................... Noticia de los autores ........................................ políticas de su genealogía................................................... Alberto Giordano: El desierto en la intimidad.......................

en el mes de octubre de 2011. .140 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Este libro se terminó de imprimir en Imprenta Nuevo Offset. Buenos Aires.

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