Una poética de la interrupción
Ensayos para Juan B. Ritvo

Alberto Giordano (ed.)

com.195 Fecha de catalogación: 29/09/2011 Diseño: Marta Pereyra Ediciones Paradoxa. 2011.. Psicoanálisis. Alberto Giordano II.. ISBN 978-987-27432-0-8 1.Provincia de Santa Fe e-mail: agiordano@arnet. CDD 150. 2011 Viamonte 1358 2000 . Ritvo / Alberto Giordano . . . Alberto Giordano. 140 p. Ensayos para Juan B. compilado por Alberto Giordano.ar ISBN 978-987-27432-0-8 .al. . [et.Rosario .] .1a ed. I.Una poética de la interrupción.Rosario : Ediciones Paradoxa. 21x15 cm. comp.

acaso porque presentíamos que desentrañar esa paradoja nos franquearía el acceso a otros niveles de complejidad). Ritvo. nos enfrentaron un día con la pregunta por la cosa. Entre tanto. había tenido lugar: la del coordinador en maestro. Koyré). Comenzamos con lecturas epistemológicas (Bachelard. porque el primero en llegar había sido Gustavo Caponi. también módica pero irreversible.Noticia prelimiNar Después de errar durante dos años en busca de alguien que nos explicase por qué se podía hablar de la autonomía del significante respecto del significado (era todo lo que queríamos saber. aunque estuviésemos lejos de dominarlo. recalamos en Blanchot. Las primeras conversaciones sobre el espacio literario resultaron iniciáticas (lo autobiográfico propende al énfasis). de ahí en más. y la astucia del coordinador. La imposibilidad de lo real dejaba de ser un cliché seductor (¡lo habíamos escuchado tantas veces!) para convertirse en una preocupación casi íntima. algo de lo que nos habíamos apropiado. que habrá querido desplazarnos hacia terrenos que sentía más propios. cuando empezamos a imitar sus gestos y sus fórmulas en nuestras impostaciones docentes. durante meses. La apuesta a una lógica de lo suplementario organizó. otra metamorfosis. ingresamos a uno de los grupos de estudio que coordinaba Juan B. el de repetición y diferencia y la deslumbrante lógica del sentido. en todo caso. el encadenamiento de las lecturas. La publicación de este libro a casi treinta años de aquel encuentro propiciatorio es un regalo colectivo dedicado a celebrar el talento y la idiosincrasia de un . Estoy seguro que fue recitando “las dos versiones de lo imaginario” cuando algunos nos convertimos en lo que más tarde elegimos ser: críticos literarios de ascendencia filosófica con vocación de ensayistas. Pasamos por “Freud y la escena de la escritura”. por De la gramatología. Cavaillès. a mediados de 1982. que con el tiempo se convirtió en una autoridad en el campo de la Filosofía de la Biología. y después de atravesar el mejor Deleuze. La presión que ejercían los temas sobre nuestro rudimentario horizonte.

o a partir de. El lector advertirá que no hubo respuestas de compromiso. La consigna era amplia: escribir sobre. o en diálogo con los escritos de Ritvo. acaso sin reservas. del homenaje. siempre nos queda a mano. incluso en las más oblicuas se puede leer la incidencia de inclinaciones afectivas. nuestro deseo de que el libro valga como elogio (pero también como alegato a favor) de las virtudes irritantes de una poética del ensayo que siempre está ajustando cuentas con las estrecheces de un campo que se dice intelectual (nada tan cómodo como la reducción a jerga de un concepto inaplicable) para mejor responder a los intereses del mercado de bienes y prestigio. .6 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN colega que admiramos y un amigo de extraña fidelidad —en su continuo ausentarse. G. Lo pudimos armar y envolver gracias a la colaboración generosa y entusiasta de otros amigos y colegas que también supieron encontrarse con Ritvo en circunstancias memorables. No quisimos abandonarnos a las formalidades. Ellos suscribirán. A. demasiado solemnes. por eso cada uno de los convocados le dio a su intervención la forma que encontró más conveniente.

las marcas que provienen de esa práctica que es la nuestra. al menos para quien la escribe. manera que no me disgusta. como quien duda si se trata de acoger un gesto amistoso o tiene que devolver un golpe inesperado. no encuentra razones para detenerse ante nada que se presente como saber. 2010. como extrañamente se dice. desde entonces. como la estética o el erotismo. permite que. Eso se debe a la torpeza de mi expresión. Querido Juan: Finjo una carta. es decir. lo estemos haciendo callados. Menos todavía. 15 de febrero. es improcedente construir desde el psicoanálisis algo que funcione como un marco para cualquier otra práctica intelectual. interrumpida antes de iniciarse. Y en esa marcha. al destinatario. si la palabra “estética” designa límites semánticos de un dominio. inadvertidamente. Tenía la idea de que una correspondencia. Pero también es cierto que la interpretación psicoanalítica. algo que no necesariamente sucede cuando estamos en presencia. y no sólo en el sentido de “aplicar” algún saber a campos constituidos por una tradición preexistente. Discutir un asunto que nos importa y que fuera una manera privilegiada de hablar. En un sentido. Una carta sostiene una distancia pero también pone en primer plano. habría sido el marco de una posible discusión que quizás podíamos llevar adelante. cierta proporción. Y cada vez encuentro una mirada interrogativa. uno lleva a cuestas. Más de una vez dije que lo que escribías podría tal vez pensarse como el proyecto de construcción de una estética cuyo suelo sería el psicoanálisis. aunque tengan límites borrosos. cierto trato recíproco. Esa iniciativa fracasada. en la revista. en las antípodas de la hermenéutica. sin necesidad de tenerlo presente.UNa carta JoRGE JINKIS Buenos Aires. . Hace años —ahora ya son muchos— te propuse un intercambio que fui el primero en no cumplir.

Lo que suple. Lo que en mi expresión parece referirse a un proyecto teórico o conceptual. se podría hacerlo respecto de cualquier palabra. nacido y luego presente en la construcción de algunas nociones del psicoanálisis. Y la prisa por seguir. como ocurre con los suplementos literarios. si hablamos de la suma de ángulos. Se podría entender el complemento por referencia a la función sintáctica que a veces. es también la designación inevitablemente precaria e incorrecta de una forma de argumentar. sino la determinación de no aclarar el valor para no ir en detrimento de la extensión. cuando nos disponemos al encuentro con el complemento… sigue: “que termina por ser distinto” (ruina del encuentro) y la frase no deja de agregar “suplementario”. Y ocurre que este movimiento “lógico-retórico”. ahora. anulando. pero también preservando. a veces anexiona. y es también mi manera de hablar de tu escritura. sólo a veces. fusión o confusión con el objeto. aunque sí en ámbitos muy específicos.8 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Quizás se trata de un equívoco. se trata de eso. por ejemplo. Tres planos que me apuro en volver a mezclar. Es cierto que en el campo de la práctica analítica. siempre alejándose y en esa progresiva distancia se reencuentra con “otra cosa”. no siempre complementa. Que se pueda reencontrar algo que es otra cosa parece un despropósito que no se disuelve en paradoja. Se distinguen dos palabras que no tienen asegurada su diferencia en la lengua corriente. a veces reemplaza. No subrayo la polivalencia. y como ese es el modo privilegiado por el psicoanálisis de situar la inscripción de lo singular. a veces pudre. elijamos un ejemplo. lo hace obligatorio. y quizás sí. Quisiera apoyarme en este breve fragmento para esbozar algunas observaciones. es también una manera de perderlo y separarse de él. Un punto que la costumbre llama “seguido” detiene la frase pero anuncia —por eso se llama seguido— la continuación: “Es cierto pero también emerge el aspecto complementario”. Tomo como caso una frase tuya: “(…) borrar las huellas es un modo de la perduración: lo borrado perdura en tanto borrado”. “complemento” y “suplemento” remiten de modo un poco impreciso al uso que podrían tener en la teoría de los conjuntos. entonces. Lo que une arruina la identidad. pero ahora vaciado de su referencia pragmática o semántica . estas mismas formulaciones se podrían predicar de algunas nociones. Como estas palabras vienen a cuento de “lo que perdura en tanto borrado” y precisamente por esa borradura. pero referidos a elementos muy determinados. Se separa excluyendo. distinguiendo. Borrar es entonces separar. lo que separa permite vivir en la diferencia consigo mismo. como la identificación: aunque el uso señala con esa palabra un cierto apego.

en la realidad compartida. ya estropeada. Es un campo de lucha. Allí. arruinará los términos de la disyunción y el modo congelado de su enfrentamiento. el intervalo. Hay que preservar el conflicto. puede operar en muchos otros ámbitos y registros. La agonía. o una posición subjetiva… Si lo que separa une. El campo expuesto a la exploración de esos dolores tiene. un antagonismo enceguecido. que sos llevado por una diablura del estilo. No son iguales los dos “algos”. una grieta que arruina la composición y también la armonía. tu discurso apunta a la detención como síntoma. en esa inmixión de discursos. una falla por la que se despeña la posibilidad. en formas hipócritas del respeto. se revela como una trampa del pensamiento. que también era una fiesta. una falsa oposición.U N A C A RTA 9 “originaria” y a la vez conservando esa matriz. de la síntesis. los nombres de autor se deflexionan en ismos partidarios y en objetores militantes. Más bien sospecho que te dejás llevar. Lo que llamé “esquema” tiene la apariencia de un procedimiento. ¿En qué reside ese pretendido procedimiento? Se trata de una . o una teoría. palabra que tal vez exagera su carácter facticio pero que no lo reduce al valor de un recurso. ¿Qué es la detención? El valor fetichístico de cualquier cosa que sufre esa retención dolorosa. si la finitud es un límite provisorio y fracasado de una infinitud que se escapa. en el enfrentamiento de lo que se complementa o suplementa. la pulcritud universitaria y la prepotencia periodística. ¿Cómo ocuparse de ello y no reproducir esas detenciones del movimiento? Estableciendo. el segundo abre a lo desconocido y tiene el valor de una promesa. que te lleva. aunque amo a ese filósofo sin gestos de quien Freud llegó a creer que continuaba su obra: sólo deploro que el imperativo universal no pueda con la singularidad). Te adjudicaste esa tarea. La palabra “agónico” acude una y otra vez en tus análisis. Llamemos a eso un “esquema” (luego corrijo el aire kantiano. el nombre ya degradado de “cultura”. aunque no se reduce a una alcantarilla. muchas veces. pero bajo el modo de una palabra crítica. hay que deshacerse del malestar que provoca no encontrarte en ninguno de los dos lugares del conflicto que. podría ser un acontecimiento histórico. La promesa aludida no es de armonía o felicidad. es la promesa de que la grieta. particularmente en la lectura de la filosofía y en la literatura. Algo agoniza y a último momento algo se salva y permite seguir. Lo que puede estar apuntado por la borradura no es sólo un significante (llamado reprimido). en cobardías evasivas. es tu modo de enfrentar cierto patetismo moral de algunas instituciones. Para alcanzarlo (pero “alcanzar” es perderse) y acompañarte. si la continuidad está permitida por lo discontinuo. pero muchas veces negada en el reconocimiento vacuo y sin consecuencias.

llámese literaria. analítica. las tachaduras. de interrupción del desenlace. generosidad involuntaria del ánimo íntimo del apartado que se . las fracturas y quiebres. primero. que despierta al más mínimo roce con alguna cláusula de clausura. polémica. de una boca. se convierte en el escenario de la realidad a la que sustituye. al campo pulsional donde se despliega la escritura. Funciona entonces una especie de radar susceptible de recibir la resonancia de una definición terminante. encuentro siempre —el tema pasa a veces a segundo plano— el despliegue exuberante de valores que ubicaría como los de un expresionismo. y ella. brillan los conjuntos vacíos. parece estar tentada de abandonarse a la expansión literaria y a la vez le pone límites.10 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN estrategia de suspensión. Pero aun así. quizás es la palabra que no encontraba cuando digo “estética”. tiene un momento de suspensión. Y que hay que contra-decir. lo extraño. romántico. Una poética sí. “¿Cómo evitar pensar que toda borradura. narrativa. de un trato. por una especie de mímesis. deberá ser trasladada. la disposición. más allá de su ambición cognoscitiva. y agregaría. cualquier vestigio. una poética hecha de estas cosas. del cierre de una puerta. máscaras con las que se visten nuestros más desconocidos e íntimos límites. como le ocurre al famoso aprendiz de hechicero de Lévi-Strauss. y allí estás. que no es sentimental. En medio de este bazar de objetos teóricos. cualquier huella. filosófica. Es un rito que trata de capturar alguna fugacidad inatrapable: “… que reúne sin reunir lo que escapa para siempre a toda reunión”: la eternidad con el instante. los excedentes. la entrega. la ley cíclica con la singularidad excepcional. las diferencias irreductibles. Se trata de un eco. didáctica. de un libro. una especie de sortilegio que se inventa a sí mismo como símbolo del efecto que busca lograr. Las palabras y las ideas se ponen a actuar. La cuestión resulta ser el modo de encarar la cuestión. es el procedimiento mágico que. La tentación. sólo que la cuestión que se juega en la realidad de referencia explícita. un lugar de representación (adivino tu objeción) del conflicto. la excepción. y si me está permitido hacer un uso popular y nada estricto de categorías reverenciadas por las historias de las culturas. de incertidumbre sobre cuál sea el sitio y la articulación que habrá de concluir un proceso?” Las armas son confiadas a la escritura. el objeto perdido. quisquillosa. el abandono. cachuzos y lujosos. la repetición con el apocalipsis. en el lugar de recepción de la señal: es algo que podés reconocer como propio. ese dejarse llevar mórbido y a la vez violento. Está. La escritura es un teatro que acoge lo insólito. de un asunto que concluye en una resolución forzada. una cierta sensibilidad.

no eterniza a los autores pero se encuentra con el valor de ruptura de sus obras. retroversiones y pliegues dentro de una franja angosta bordeada de grandes corrientes de aire. las continuas correcciones. aparece sustituido por “actitud ensayística”. Así. Marx usó esa misma palabra con una frecuencia de la que no sé si se pudieron hacer cargo sus lectores. anterior al estreno y a la última función. ensayo. No repetiré tantas cosas dichas en tantas ocasiones sobre uno u otro rasgo del “ensayo”. exagero y me equivoco de nuevo? ¿Cada vez que me corrijo me equivoco de otra manera? Tal vez te imito. proviene de sus escritos juveniles: “La . interrupción. el término “ensayo”. Es tan sólo una imagen. preso de una inquietud. tal vez hay una tradición espuria que compartimos por habernos encontrado en esa zona (a veces también hay encuentros). pertenecen a la palabra crítica. espontáneo y casual. rectificaciones. no estoy seguro. la transmite sin cuidados y (lamentablemente) sin peligro de contagio. a pesar de nuestra distintas proveniencias. es cortar alguna continuidad de cualquier tipo. pero no puede impedir que lo delate la campana que suena a su paso (y ¿qué otra cosa podría esperar un leproso?). indica que la cosa no está concluida. Todas estas palabras. también para alojar en ella su silencio y su palabra. suspensión. En algun lugar Michel Leiris anota esta frase de Marx que. nombre que quizás proviene de tu aprecio por la obra de Benjamin. los innumerables prólogos. junta trozos heteróclitos y restos de grandes construcciones y los deja amontonados. Y cuando se apela al participio pasado. Después de Kant. Lo llamás “ensayo de interrupción”. como la cola de un tornado. ¿Me extralimito. Puede ser un exabrupto. así. y se puede recordar que el uso de “interrumpir” incluye esa circunstancia de permitir que una palabra se cruce en el camino de otras. Se permitió montar una escritura entramada en las escrituras de otros. que podría inmovilizarse en un género. Tengo entonces que aclarar que interrumpir no es detener. término sobre el que no me extiendo aquí pero que no abandono sin antes indicar que tiene un valor nada desdeñable en la actividad teatral: es por imposición empírica. en ese sentido es un modelo.U N A C A RTA 11 viste con los disfraces de una sociabilidad cosmopolita. Esto me recuerda los “intentos frustrados” de Masotta escribiendo sobre Arlt. De nuevo: para sustraerte de donde se te creería encontrar. el personaje. que se me une inevitablemente al nombre de Blanchot. no que falta conclusión. no sólo para permitir que se oigan sus voces. se introduce cuando las cosas ya comenzaron y se sitúa lejos del final. A la palabra “suspensión” habría que agregar otras.

ocuparse no tanto de las más extremas experiencias como de los extremos más particulares de cualquier experiencia. Quizás. quizás la discusión es algo que se sobreagrega. Quizás no es así. y pasan esa función primaria al plano explícito de la argumentación. y si se quieren extremar las cosas. como no son nuestras las palabras. formador de nuestra subjetividad. y que yo confundo con una poética.12 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN crítica no debe ser una pasión de la cabeza. desprendidos de ataduras y que se exponen al error. J. diría deseo de ser raptado (llevado por el arrebato). no sé si de la verdad. el quiasmo y el oxímoron podrían ser tomados como estructuras narrativas de esa escritura que busca su nombre. a ese deseo que no se asoma pero corre por ese borde. y la seguimos otro día. de permitir encontrarnos verdaderamente con el error. aunque nos movamos en el campo de los fenómenos secundarios. como se dice de la represión o del narcisismo. Si no los consideráramos figuras. Esos extremos absolutos a los que aludo. aunque no explica ese carácter. espléndidos en sus despliegues pasionales. Esa escritura tiene un borde angustioso. estructural. “La verdadera crítica —dice tu Walter Benjamin— se acerca a su objeto con la misma ternura con que un caníbal se cocinaría a un recién nacido”. en ocasiones. enfáticos. . apenas de preferir el movimiento a la mezquina prudencia de la inacción. tienen un valor de orientación. Es una forma extrema de incorporación amorosa. No me parece que haya que elegir entre los términos de la antítesis pues el quiasmo crea una nueva realidad que todavía no tiene nombre. No los invoco por azar. ¿Se equivocan tanto cuando logran decirlo tan bien? Es posible aunque no es inevitable. pero también en ese caso. sino la cabeza de la pasión”. y es lo que le concede al psicoanálisis licencia de entrometido. la jerarquía de ese rasgo se traduce en el carácter polémico de la prosa. Muchas veces eso adquiere el aspecto de lo discrepante. guiados por el ímpetu. y si tuviera que inventar un nombre al deseo que se asoma por ese borde —entenderás que no tiene un valor psicológico—. reservada a pocos. Tus textos se muestran muy atentos a ello. hasta el mal llamado monólogo interior sufre del valor dialógico de la palabra. J. Lo que le concede su alcance a una política intelectual es ocuparse de lo particular. quizás sólo se realizan en el mito o en el misterio de una obra de arte. Espero que recibas este abrazo. No se trata de fracasar bellamente. Y hablando te hablo. El andar nómade está más cerca. Advertirás que cito gestos ampulosos. son nuestra falta. Si no se idealizan.

pero esta idea es vaga. 1. ni en la trastienda de anécdotas (usualmente aprovechadas para restringir el efecto). Encontramos en sus textos una fusión. infrecuente en los escritos de psicoanálisis.efecto ritvo CARLoS KURI Por supuesto que este texto tendrá que ser polifónico: ¿cómo hablar de un solo Ritvo y con un solo Ritvo? El Ritvo amigo. Por empezar justifico el título. como si fuera una excusa que se trate de textos que intervienen problemas del saber. pero sí que su presencia como autor no es sino el resplandor o turbulencia que deja al salir de la sala). el maestro. la huella Ritvo en la política argentina del psicoanálisis. ni en el regocijo o la indignación por el aura de injurias con que Ritvo suele rodear su presencia (no llegaría a decir que un autor no tiene presencia. Juan. siempre. que es la posición en la que quiero inscribir la obra y las intervenciones de Juan: decir efecto ritvo quiere señalar que la medida del nombre y la obra se decide no en las intenciones del autor (un autor no tiene intenciones. esto es cuando se la toma en serio en la construcción del ensayo. cuando la escritura en psicoanálisis tiene peso de tal. esto está muy lejos del caso Ritvo. por lo que quisiera establecer. entre la decisión de afrontar conceptos cruciales y la instauración de la forma. sino efectos). Esto supone un principio de desorden superior al habitual. sin diluir una línea que creo fundamental. o el autor (con quien no hay exactamente conversación. el polemista. compensatoriamente. de todos modos no resulta difícil comprobar la incesante remisión que tendremos que hacer entre los dos. el problema del estilo está sobrevolando. sin pensarlo o buscarlo. dos puntos: el estilo y la política. El estilo se constituye y resul- . Estilo Parece existir una licencia para descuidar el problema del estilo cuando se trata de textos de psicoanálisis. en todo caso siempre mediada y hasta interferida). Podríamos pensar que en esta distribución se encuentran el Ritvo escrito y el oral. Siempre.

2006. Cómo alojar en este sentido la intervención del estilo en psicoanálisis sin desembarazarnos de problemas del saber. sino un lugar distinto para leer.2 Como sea. Ritvo. de ‘contenido’. . Si pensamos en la ubicación que hacía Valéry a propósito de la literatura. no renuncia a un ensayo de las razones que hace respirar algo de psicoanálisis en lo que podría catalogarse de crítica literaria: “Lugones (objeto de predilección en Ritvo): tradición y trasmisión”: “Una fuerza ciega. deberíamos vacilar un instante: “Literatura. lo que implica que en el orden de los problemas del psicoanálisis constituir un estilo instaura cierto procedimiento en el saber. confusa. la esquizia del saber y la verdad. Por supuesto allí el tema es el ensayo.14 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ta inherente a lo que se trasmite: el concepto está inervado por el estilo. ahora me parece banal. “El humor melancólico o el vagabundo inmóvil”. que mezcla los trayectos y las tradiciones. la afirmación. el antiguo castellano y las jergas campesinas. su estética. Ritvo. y desde este punto de vista Ritvo es un estilo: una escritura que supone la constitución del nombre propio y de un lector inédito (no el mero empirismo con que la estética de la recepción concebía al lector). para mí es ‘contenido’”. intermitente —y confusamente— invoca a la ciencia. las preguntas. hecha en la imposibilidad de ensayar sobre el ensayo sin recaer en regularidades antiensayísicas y taxonómicas. No podríamos confundir por ejemplo lo que el estilo de una obra instaura como su cuerpo pulsional. conjura los ritmos quebrados de la lengua y se dispone a traficar con la muerte y el silencio”. en Decadentismo y melancolía. lo sugiere Susan Sontag. o indicar cómo está el concepto en lo poético. pero en la escisión que plantea.1 Por eso. que evoca la sal y el sabor de las antiguas palabras griegas y latinas. Es innegable que hay otro nivel de la discursividad cuando no se renuncia a que en el ensayo intervenga la indagación. El Prefacio de Decadentismo y melancolía (en un momento estaba tentado a decir ‘su libro más importante’. que insistente. Lo que para los demás es ‘forma’. casi de suplemento literario). con lo que un ensayo de razones hace al desplazar el Spleen de la poética al concepto. Tenemos la ventaja de encontrar en uno de los libros la caracterización de su propio estilo. Alción Editora. lleva como título “El ensayo de interrupción”. aun cuando Ritvo habla de literatura. comienza Ritvo a desplegar lo que podría situarse como su estilo (aunque 1 Juan B. ibid. “Lugones: traición y transmisión”. Córdoba. 2 Juan B. una acción física que obliga al reconocimiento y tiende a resistir las variables de disolución: en Ritvo encontramos esa “firma de la voluntad”. tiene que haber en el estilo.

el que encuentra en sus escritos fuente de citación. sus textos consiguen afirmaciones rotundas y precisas. una resistencia que debe horadar incluso la confianza sobre el nombre ciencias conjeturales como identidad del saber psicoanalítico (lo conjetural es punto de fuga indispensable frente a la distribución ciencias humanas/exactas y frente a la oposición determinismo/acto —determinismo del inconsciente y acto del sujeto—). ensayo de interrupción. Las citas que se elijen son una muestra de eso: el lector de Ritvo. puede resultar tan infructuoso como la declaración. acto y argumentación en psicoanálisis. del libro la edad de la lectura. Rosario.4 hay un tratamiento de la interrupción que nos ayuda a ceñir el ensayo de Ritvo: “Hablo de interrupción cuando es roto el enlace entre los motivos asociados de una secuen3 Juan B.3 Allí. de seguimiento en tensión y desvío que provoca en el lector. y no el excedente de todo género. la edad de la lectura. epistemológicas. Ya en “Mediación y repetición”. demarque y se emancipe de las fórmulas intoxicadas del lacanismo. de la condición de ensayista. . es un lector en busca de alguna consideración teórica que resuelva. resistencias y alerta ante una fe epistemológica (con sus variantes estructuralistas. en ese desplazamiento. políglota. ensayo de las razones. por ejemplo. Momento de ensayo. Beatriz Viterbo. Ritvo. ¿Cuál es la recepción que necesitan y la que provocan los textos de Ritvo? Hay una comprobación que puede hacerse por el modo en que se lo cita: aun en medio de un itinerario exuberante. Ed. 4 Juan B. erudito. ensayo de las razones. nos llevó en su momento a modificar el título del libro el orden de las razones en psicoanálisis por ensayo de las razones en psicoanálisis.EFECTO RITVO 15 su resistencia también se desarrolla contra el dominio clasificatorio que procura disciplinar un estilo). Con ensayo disruptivo consigue definir sus modos de escritura y el tipo de pensamiento. Letra Viva. 2000. Buenos Aires. 2004. entiendo para no establecer demarcaciones epistémicas sobre el ensayo). Ritvo y Carlos Kuri. siempre declinante hacia la impostura. Buscar hacer del ensayo un género. y en el mismo sentido también que. Freud entendía tanto su metapsicología como sus historiales clínicos desde la actitud ensayística (fórmula que instaura Ritvo. que sigue vibrando en las confusiones nudológicas y poéticas del psicoanálisis. se encuentra una decisión sobre cómo afrontar el aluvión epistemológico que cubrió el psicoanálisis desde los ’70 sin volver a entronizar un orden de clasificación de las ciencias. La caracterización de lo que llama momentos de ensayo se encuentra en el mismo sentido. topológicas).

“Basta que alguien mencione una expresión empleada por otro o por él mismo en un momento anterior. es posible seguirla con uno de los problemas más conocidos y sin embargo más desmentidos por el lacanismo: el metalenguaje. Como lo hace allí caracterizando el lugar de Ramón Alcalde (en el que también podríamos incluir al mismo Ritvo como épica de sombras). No podríamos decir que la demarcación entre interrupción y suspensión busca la estabilidad duradera de una definición. he ahí el punto decisivo. desvela sus encrucijadas y paradojas”. Con consignas sin consecuencias.16 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN cia homogénea. su eficacia. para que el metalenguaje exista en acto. el del libro formas de la sensibilidad. Con la ocasión que le ofrece Wittgenstein por ejemplo. repetirá la imposibilidad de reproducir una indicación”. lo que nos permite vincular el acto retórico.5 es posible constatar el precedente de explicitación del estilo. 6 Juan B. mejor dicho. Ritvo expone los rasgos determinantes de lo que se busca encerrar en la palabra metalenguaje. empobreciendo el problema del metalenguaje con la recurrencia a matemas. formas de la sensibilidad. ibid. Laborde Editor-Editorial Fundación Ross. coyuntural. Ritvo. y en ese trabajo se constituye también algo fundamental del estilo.6 Una y otra vez Ritvo indaga lo 5 Juan B. “La diferencia impura: epistemología y herencia kantiana”. es decir. Aquél puede evocar lo mentado por éste. como si la obra de Ritvo se organizara en un vocabulario estable. grafos y nudos. . con el momento ensayístico. del ensayo de decir el estilo como flexión metalingüística. La tensión que se impone y subsiste. se ha suprimido el apremio que la clínica mantiene sobre la metapsicología. por el contrario. como oportunidad del leguaje de exponer las estrías con las que se constituye el saber en psicoanálisis. noción que procura un punto de fuga de lo lingüístico. que Ritvo procura que subsista. Sin embargo. mas lo hará diciendo otra cosa. épica de sombras que irrumpe y se interrumpe y muta por la melancólica ironía borgeana”. restos de la cultura. Pero ¿cómo distinguir la interrupción de la suspensión retórica que dilata y retarda la inevitable conclusión? Hay una sola y sin embargo decisiva diferencia: la interrupción cuestiona un verosímil de lectura. Adjudicada a un hilo que va de Sarmiento a Borges. Ritvo. Rosario. 1999. irrumpe como excitación argumental. Caracterización que determina el tono del artículo: “Una irrupción —en el desierto de la elocución— de la épica de sombras. repetirá una imposibilidad radical. de ello no se infiere en absoluto que un enunciado segundo pueda decir lo que un enunciado primero muestra. Efectivamente. lo que tiene de persistente es el trabajo incansable de diferenciar. el metalenguaje es un problema que retorna en Ritvo siempre de manera luminosa. En otro prefacio.

si no fuera porque puede provocarle algún fastidio cromático —y no precisamente por lo negro—). Milner: un conjunto de proposiciones con aserciones completas y autonomizables. según la caracterización que hace de él J. primer coloquio internacional. entre la ley en psicoanálisis. entre la ley moral y la ley religiosa? ¿Quiero con esto afirmar. reglas que. captables según el régimen binario de verdad y falsedad. que las leyes distintas ocupan esferas diferenciadas y autónomas articuladas entre sí según vínculo de coordinación horizontal y de subordinación vertical? En absoluto. en los casos más nítidos. por igual.EFECTO RITVO 17 que condensa este término. sino de un goce imposible. es una premisa de cualquier imperativo. C. la ley jurídica. desmezclar y desplegar lo que atañe al metalenguaje observamos la habilidad de movimientos relampagueantes en espacios reducidos. sólo hay leyes. “La densidad vocativa de la imposibilidad de la Ley”. de tramas interferidas. simplemente.7 hay en lo que cito a continuación una de las mejores articulaciones sobre piezas de una discusión. solapadas. entre la ley política y la ley jurídica. Ed. que es un bien protegido y un agente de trasmisión. pero que no puede decirse de una sola. que es no sólo objeto de goce. más que un imperativo cultural y universal. que se dice de varias maneras. Ritvo. más bien. Afirmo. y. Y. en plural. lo contrario: la diferencia entre estas leyes es una diferencia inconsistente. Biblos. premisa que no puede ser leída sino y en a través de reglas hermenéuticas en que caben. este fracaso y huella del lenguaje. de gambeta magistral en un metro cuadrado (lo compararía con el talento que poseía el “Negro” Palma. término con el cual quiero designar que en ningún caso es reductible al ‘lenguaje proposicional’. Deseo de ley. esta homonimia tiene el estatuto del ser de Aristóteles. (…)¿Cómo obviar la diferencia que hay entre la ley psicoanalítica y la ley jurídica. 2003. Inconsistencia que hace (…) que en cada ley resuenen (en el sentido musical del vocablo) los armónicos de las otros. sin embargo. . porque no pertenece ni al género ni a lo común de ese algo que se 7 Juan B. madre al objeto antropológico. Encuentro un ejemplo de esto en “La densidad vocativa de la imposibilidad de la Ley”. Buenos Aires. intersectadas. se habla de la Ley en singular y con mayúscula alegórica. de estar ante la Ley —dice Ritvo—. la ley estructuralista: “Se habla de la Ley. En el procedimiento de repasar. empantanada usualmente en infructuosa prolijidad taxonómica. producen el equívoco del objeto homónimo: llamamos. esta acción del lenguaje. analizar. AAVV. (…)¿Y la ley de interdicción del incesto? (…) La ley de la prohibición del incesto. Por cierto. desde el pensamiento llamado salvaje y la tragedia griega clásica. y al objeto psicoanalítico. en un juego de densidades siempre inestables. interfiriéndose entre sí. hasta Freud y Lévi-Strauss.

quieren que funcionen. postulamos no una sino la raíz. tienen su alcance limitado a lo local.” Primera cuestión cercada en el comentario: La Ley (escrita para esquivar la argumentación con la hipnosis sustancial de la mayúscula. agotadoramente adjetivadas con la pretensión de preparar el terreno para inverosímiles interdisciplinas y. madre en psicoanálisis y madre en las relaciones que la antropología constata en el parentesco: Ritvo deja expuesto cómo la homonimia esconde la fuerza del metalenguaje como ejercicio productivo de pliegue y tensión. El mismo objeto tantas veces invocado. y el uso del singular como universal). entonces florece un nudo denso de relaciones donde los mandatos. Ritvo consigue establecer un lugar de argumentación que no se desmorona en la confusión empírica de las leyes. las voces se coligan y se separan para volver a mezclarse en un juego en el cual las direcciones de sentido. que jamás puede llegar a convertirse en objeto tematizable y actual. por otro lado. su dominio singular en los discursos. escolares. junto con esto que subrayo acerca de la habilidad de iluminar la congestión de confusiones en los estrechos espacios donde se chocan los términos usuales de los psicoanalistas. de flexión en flexión. siempre que no hagamos de ella una tópica de fe lingüística. de cómo funcionan las cosas y no de cómo los ideales lacanianos. interceptando el orden proposicional y dejando libre su acción en las “densidades siempre inestables”. ella remite a una homonimia sin significado domesticable (…). de coyuntura en coyuntura. En este terreno avanzamos de localización en localización. Allí donde descubrimos una raíz de lo humano. hiperbólicamente. lejos del grupo de prejuicios con que muchas veces se lo ha leído a Ritvo. mientras auscultamos el mapa de la universalidad virtual. allí donde. como una alerta para que nuestros análisis no supriman la eficacia y la terquedad de la imposibilidad de la Ley. siempre postulables e incluso cernibles con un mínimo de rigor estable. que la preocupación discursiva que dinamiza sus argumentos pasa por estar cerca de la vida. políticos. además expone. al superyó como la cicatriz de los defectos —estructurales— de la Ley? ¿No hay aquí un método que respeta las vicisitudes del discurso y avanza para interrogar el tema de la responsabilidad del sujeto sin atascarse en la bifurcación entre la pericia psicológica y el psicoanálisis? Es aquí en donde. ¿No hay en todo esto una vía que despeja y recupera al Lacan que cruza la Ley y el superyó.18 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN sustrae como mismidad inaferrable. las interpretaciones. . logra proteger la diferencia entre leyes.

pero sobre todo avisa de que el psicoanálisis no tendría que desembarazarse de esa categoría política inherente a lo argentino cultural. conjetural. libros. No es posible alcanzar iluminación sobre los conceptos. psicoanalistas). lingüistas. que procura descompensar al interlocutor. presentaciones de libros. profundamente ligada a lo que los griegos llamaban to apeiron (lo ilimitado) y que sólo el momento ensayístico puede revelar en la actualidad: los lazos del poder. ensayistas. se encuentran atravesados por la contemporaneidad difusa y multiforme del inconsciente (sin que esto los convierta en psicoanalistas). Por supuesto que esto no excluye su resonancia entre los intelectuales. parece oscilar entre la sanción de la estupidez de los psicoanalistas en su ignorancia o petulancia filosófica y el desdén a la rumia erudita de los filósofos. lejos de aunar. de . pero lo que reclama es que en el psicoanálisis se alcance o recupere el lugar de la escritura en la política (esa fue la apuesta desde conjetural). El recurso a la injuria. su oralidad. profesores. Hay en esto una posición que renueva la elección del ensayo. imago. renueva la discordancia “entre decir el acto y el acto de decir”. sin encontrar o tropezarse argumentalmente con lo que llama —como señalamos— “momento ensayístico”: “He aquí la evidencia trágica. de la interpretación. el que trata de decir el acto. de la ley. que es un empuje incoercible hacia la escritura (la multiplicación de libros que tiene publicados es una señal insoslayable). del destino. ¿Qué huella deja esta diplopía de Ritvo? Esta pregunta podría responderse de distinta manera si confiamos en ordenar sus resonancias de acuerdo a los ámbitos en que desarrolla su actividad: Facultad de Filosofía. Instituciones psicoanalíticas. ni siquiera bajo la forma mitigada de la hipótesis que busca sus confirmaciones empíricas. hay que medir el trueno polémico de Ritvo en la trasmisión del psicoanálisis. porque el ensayo. sin embargo. no admiten traducción sistemática. las ranas. como los interlocutores en cuestión (filósofos. es la escritura de una política —con el riesgo de ahogarnos en el recurso a las inversiones—. y que se fundamenta tanto en el ocaso de las filosofías como en la impostura psicoanalítica al recurso de la carencia o el resto. Sus intervenciones. de Psicología.EFECTO RITVO 19 2. Política En el mismo ejercicio del ensayo se puede percibir que hay al menos dos Ritvo. es preciso interrumpir. de cualquier índole. trabajara en la discordia: el Ritvo que comanda el acto de decir es una política de la escritura. mesas redondas. disparado desde la práctica y con la determinación sexual del psicoanálisis. como si la escritura. redes de la letra. tienen más de política que de escritura.

. el ritmo adquiera. modificando el discurso de acuerdo a los interlocutores? En Ritvo. es posible que. Lo que hay que añadir a la fuente de su política. esta misma conexión. en la concentración lo que traba la circulación y en la conexión de los conceptos. Rosario. Es por esto también que Decadentismo y melancolía se puede situar como la ética del estilo de Ritvo. en la circulación lo que circula. al desconocimiento de la pobreza de los ideales de equilibrio y templanza que censuran la pasión de y por lo inconmensurable”. decía. una sorprendente irrupción de lo nuevo”. sacarlos de quicio y hacer que hable el intervalo de sin sentido. ni el tema ni la disciplina somete el estilo (sólo se modifica en todo caso la injuria). de golpe. sino que gracias a la interrupción que capta la usura y el desgaste de las formas. allí en donde el acto de escribir busca coincidir con lo escrito y extremar su fisura. Es por ello. Homo Sapiens.20 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN tiempo en tiempo. encontramos la voluntad de resistirse a la consigna. una persistencia analítica contra las fórmulas de clausura. acto y alienación. la causa del sujeto. tensión que opera en el discurso de Lacan y no sólo entre sus ideas y sus textos”. ¿Con qué nos encontramos en los artículos escritos para filósofos? ¿observamos allí un Ritvo que se dirige estratégicamente. como en este caso cuando busca proteger la tensión entre la “aspiración a la formalización y esta parodia de ella.” Lo que indica simultáneamente que no podríamos sostener una economía del resto con un discurso obediente a la impostación académica o a la ambición epistémica: “el ensayista debe aislar los momentos. tras el intervalo una nueva intensidad. Ritvo halla en la melancolía un “contrapensamiento que sigue los pasos de la filosofía oficial como su sombra (…)”. esa pendiente que nos exilia de nosotros mismos. frente a la reiteración de una castración inverosímil que envuelve los congresos y encuentros entre psicoanalistas. el intervalo de opacidad que vuelve a decirnos no sólo que la vida y la muerte son pura interrupción. a la ambigüedad del bien y del mal en sentido moral. En la presenta8 Juan B. 1994. es exactamente al revés. En el título que dice “La ciencia de la letra no es científica”8 se presenta. que en esos movimientos que a veces resuenan como remisiones de trabalenguas. sean terribles. La melancolía impone una resistencia “al desconocimiento del lazo pasional que une a los hombres. Ritvo. Ritvo incesantemente procura apedrear la rutina lacaniana. con ironía polémica. el cruce de lo político con el estilo. El territorio de intervención vuelve a ser metalenguaje. Ed. gracias al ritmo que se debilita y se sofrena. no lo son en absoluto. sean felices. Frente a la actual anemia creativa que invade los géneros académicos.

en un doble movimiento de valorización sobre Sartre: “El punto débil de Sartre —dice— consiste en que nunca indagó. está subordinada a la acción negatriz de la conciencia. una vez más. pero que nada me separe no es equivalente a que nada me separa. cabe añadir. que comienza con el punto débil y termina con el acierto de Sartre. Rosario. como los de Brice Parain. por el lenguaje y las imposibilidades del lenguaje y del ser. pero es de manera constante (¿política?) un paso decisivo en la ubicación de las nociones.EFECTO RITVO 21 ción del Dossier9 que el cuaderno de filosofía iii le dedica a Sartre. Homo Sapiens. porque la reflexión es inconcebible sin las partículas autorreferentes del lenguaje. sino el modo en que la operación sartreana ilumina aspectos de la negatividad en la dimensión abierta por Lacan “porque la negatividad inherente a la relación de sí a sí no puede jamás quedar reducida a la reflexión temática”. Esto conduce a plegar las cosas por donde marchan. aquí. Ed. me gustaría añadir una mención. ejerzo fatalmente.” Por supuesto que lo negatriz no es propiedad argumental de Ritvo. a pesar de tener a mano textos que él conocía. la consideración misma del lenguaje impone una negatividad sobre lo sartreano. no sólo demostrar cómo hay en Sartre analogías y hasta influencias sobre Lacan soslayadas por el ‘estructuralismo’. . 2006. esto es. acción que. que no desdice lo que señala Ritvo. pero en este punto ya estaríamos quizá lejos de Sartre. sino que muestra el acierto de Sartre en el mismo punto en que para el argumento sartreano resulta inincorporable. En su texto sobre Kierkegaard. Ritvo. “Presentación”.” A este breve pie de página al problema de la negatividad inherente a la reflexión. N° III. que el filósofo usa con acierto sin mencionarlas jamás. Dossier de cuadernos filosóficos. no obstante. con respecto a Sartre. las constricciones que impone el discurso a la conciencia. precisamente porque esa nada es una nada infranqueable que. Segunda época. incluido (justa9 Juan B. resulta fundamental el procedimiento que busca. conduce una de las postulaciones determinantes de el ser y la nada hacia los lugares argumentales que le interesan: “Y contra la teoría de la representación (libremente inspirada la crítica por la obra de Husserl) sostiene [Sartre] que del ser nada me separa.

fueron los temas de ingreso. (Creo que Juan siempre valoró como salvoconducto polémico mi invitación para dictar conjuntamente un seminario sobre Lacan en la Asociación de Psicólogos. Buenos Aires. 1992. el pequeño y fundamental texto sobre el aserto de certidumbre anticipada11. la resistencia. la seudo importación lingüística propiciada por Lacan. . Juan comienza a cruzar la línea de la clasificación de época del filósofo/epistemólogo. Ritvo. en la causa del sujeto. que recaía como prestigio de exclusión sobre los que no siendo ni psicólogos ni médicos se acercaban al psicoanálisis. que tenían el respaldo de lo marginal. Ed. 12 Juan B. va a indicar el significante como su fundamento silencioso?” ¿Sería posible establecer algún orden en la predilección o necesidad de los temas que ha ido indagando Ritvo en sus textos? Una primera época podría ubicarse en buscar ajustar. lo que en realidad también fue mi salvoconducto). Asociación de Psicólogos. Ed. 11 Juan B. cit. y traduciéndolas a nuestras palabras: ¿el saber va a encontrar sus límites y. Ritvo. nombre. rodeada por fuerte ignorancia lingüística de los psicólogos. Belinsky. Rosario. escritura. en 1979. más allá de la moda de outsiders que rodeaba al psicoanálisis en los ’70 (Masotta. Sciarreta. instalaron una dirección fuerte para que la teoría no sea un estado difuso del 10 Juan B. paternidad y metapsicología12. 1979. para él mismo incluso. lo extra universitario o lo extra profesional. por una vuelta paradojal de la significación. demanda y significantes que llamamos pacientes. podríamos decir. pendiente turbulenta. el tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. para preparar efectivamente su oído al rumor nuevo de angustia. El sujeto. Aquél Significante y sujeto en lacan10. op. la represión primordial. Un nuevo sofisma. Ritvo y Carlos Kuri. Significante y sujeto en lacan. la trasmisión de Jakobson: lenguaje. En aquella época. García). Letra viva.22 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN mente) en el escritor y su lenguaje dice: “Integrando sus palabras (las de Kierkegaard) a nuestro lenguaje. establecen una línea que. estilo y elipsis: lugar del cero y la metonimia o mito. atractiva y. el grupo de problemas que lo reciben cuando de la filosofía se dirige hacia el psicoanálisis. probablemente reforzada por los temas que en aquel momento prevalecían en los grupos de estudio. es probable que su formación filosófica haya sido de manera ambivalente la herramienta para indagar de otro modo conceptos psicoanalíticos y recibir el reconocimiento y el cerco de sospecha de los ‘trabajadores de la salud mental’ sobre si los filósofos pueden intervenir cuando se cree que el psicoanálisis es una profesión.

Homo Sapiens. “Topología y clínica”. el estilo y el orden de temas. Uno de los momentos. en principio. paulatinamente se establece. para que podamos salir del orden de la reiteración monótona. donde las figuras topológicas se confunden con los diagramas de Venn. viene al mismo tiempo de precipitar sobre el psicoanálisis un impacto que conmueve la burocracia de sus conceptos. en “Topología y clínica”. Allí. las polimorfas referencias a “la 13 Juan B. es preciso introducir notaciones. Allí creo que Juan presenta de una manera sólida y rotunda la posición sobre el problema. Rosario.EFECTO RITVO 23 comentario (del ‘a mí me parece’ o ‘tendríamos que seguir pensando’. fue la mesa redonda. Ritvo. Salir del perímetro de fascinación formalizante que conduce —advertencia reiterada por Juan— a la afasia entre los analistas. luego publicada que editamos con la revista Kaos. que debe ser leída como política: política de retorno a la lectura (su libro la edad de la lectura es un manifiesto en este sentido). la pregunta con que abre su intervención: “¿Es la topología de Lacan una escritura?” decide el foco polémico que la ideología matematizante del psicoanálisis no pudo resolver. la escritura matemática. la escritura corriente. . que puede integrar elementos en niveles. para pasar entonces de un nivel a otro. didáctica. 1996. necesita imperiosamente un cierto sistema de notación para poder operar transformaciones. psicopatología. que cruza la política.13 Podríamos seguir afirmando que hay en Ritvo una dirección desmatematizante. en Revista Kaos N° 2. Hay dos formas: una. Ed. fórmulas de ocasión enemigas de la precisión de Ritvo) como refugio de la ignorancia. Si bien es posible ubicar caminos laterales entre sus temas vertebrales. otra. Un sitio especial tiene en estos temas de introducción de Ritvo al psicoanálisis la cuestión matemática y topológica que hizo política desde aquellos años hasta la actualidad. como el caso de Lugones. o nuestra lectura finalmente llega a este punto. Considerar su libro Decadentismo y melancolía como la consagración de sus itinerarios marginales del psicoanálisis. por lo que esa posición también conserva su vigencia. Leer melancolía.” Para concluir diciendo: “que no hay otra forma de resolver esto que no sea un discurso (…) aquello que opera a partir de una base discreta. infinitos”. que esto lateral comanda el tratamiento de los temas centrales y define su política. “La topología psicoanalítica no puede dividirse en elementos discretos susceptibles de entrar en diferentes combinaciones.

irritantes. a veces injuriantes. Ed. proyectada en gran medida como consecuencias en la comunidad de analistas (¿es una comunidad o una masa?). masa. Esto segundo. sino sobre lo que se anuncia concisamente como “nada en común” (podríamos decir que volvemos a Sartre). Ritvo. en el libro que indaga una dimensión de lo político (Sujeto. siempre encuentran o buscan apoyarse en un fundamento. seminarios). Hay en ello un vigor de la polémica. posee entonces dos rasgos: ha requerido de la oralidad (mesas redondas. Ritvo ha instalado en el psicoanálisis rosarino y en el porteño. y en buena medida en la Argentina. pienso que esto es un efecto político que alcanza también al acto de escribir. cuando se supera el apabullamiento ficticio que provoca. una síncopa. inquietud de escritura pendiente o esquirlas de lo ya escrito. Una comunidad que se funde en el don particular munificente que interrumpe la clausura de los sujetos puestos en relación — “‘un vértigo. masa y comunidad): “¿Hay relaciones entre los hombres que no se reducen a la formación de masa?”14 Hay insoslayablemente en la pregunta la declaración de sus intervenciones polémicas. sustracción. Sujeto. temática o institucional.24 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN emoción”. como casi todo. podríamos encontrarlo escrito. 2011. las intervenciones de Juan irrumpen aparentemente de la nada. “La historia sin sujeto o el poder sin gloria”. Mar por medio. 14 Juan B. como trabajo hacia la escritura. Madrid (España). como interrupción sobre los efectos de masa entre los psicoanalistas. a los psicoanalistas. pero el valor es precisamente lo disruptivo. y como interdicción de la masa de analistas. y casi siempre atenuadas por cierto humorismo. implica pérdida. . En muchos casos. que también reacae sobre él. La política. la razón conjetural o la economía del resto. presentación de libros. Lo que él mismo cita de Esposito. un espasmo’: el munus indica sólo el don que se da (…). fundar la noción de comunidad no sobre lo que hay en común. el argumento puede replegarse pero las consecuencias argumentales no. un estímulo a dar razones. la relación literatura/psicoanálisis. con la anamorfosis indispensable para que esos términos recuperen su psicoanálisis. comunidad. debates. un grupo de anticuerpos a la pelotudez que afecta como impostación mimética. cuando se pregunta. cesión (…)”. Santa Fe (Argentina).

incluso algunos. diría muchos. abolido por la acumulación de libros que. Los billetes salían de circulación. los arranca de esa circulación fosilizada que a veces tiene la biblioteca y los pone nuevamente en movimiento. están ahí por alguna razón. En una visita a su casa junto a Ricardo Zelarayán. Pero están ahí. nunca leí. las políticas del mercado. ¿No sucede algo parecido con los libros a pesar de que existan las bibliotecas circulantes? Podemos decir que la lectura siempre los pone en movimiento. En esa zona tan ambigua en la que el nombre propio y la lectura quedan enrarecidos por el malentendido de la fama. parafraseando a un autor muy apreciado entre nosotros. Dinero que con el tiempo olvidaba que tenía y perdía su valor. era la edad que tenía mi amigo Ramón Alcalde cuando lo visitaba en su casa y no dejaba de asombrarme por lo exiguo de su biblioteca. la edad de la lectura. desconocida. Hasta podría decir que no se sabía dónde estaba todo lo que había leído que evidentemente excedía esos libros y hasta posiblemente su memoria. ¿Guardianes de la cultura? ¿Reserva de un saber? ¿Cierto fetichismo? Y aún más. la biblioteca íntima de un escritor se vuelve (apoderándose de su nombre propio. Basta leer sus libros para encontrar a esos autores. la industria editorial. En este afán de evocar bibliotecas por qué no evocar la de Borges. Leiris). con el correr del tiempo mi ideal se fue alejando. Bajo este título hemos visto publicada una serie de autores que eran los preferidos de Borges. Su biblioteca se ha vuelto pública. no sé si el nombre de autor siquiera permanece a salvo) Biblioteca Personal. Sin embargo. . Siempre aspiré a que algún día me sucediera lo mismo. me refiero a M. para mí. al mismo tiempo que lo escuchábamos hablar de literatura. Borges nos confió que solía guardar dinero en los libros. En nuestra época y por los efectos del prestigio.la biblioteca como campameNto LUIS GUSMAN La edad que tengo hoy (y cuando digo edad evoco el título de un ensayo de Ritvo. años más o menos.

Entonces cita una frase de Murena: “oír a la oscuridad en combate con la noche. el que sólo conocen los iniciados. Y paso del apellido al nombre propio porque en la familiaridad de ese combate reconozco una política semejante. Insisto. es puro campamento? En estas citas me es difícil pensar que la batalla de Murena atraviese o vaya más allá de “la oscuridad de la noche”. al igual que el Estado patrio. . en el sentido que Joyce. de una manera de hacer de la biblioteca un campamento. un lugar de paso. Se conoce a un lector por cómo dispone su biblioteca en el campo en que está dispuesto a intervenir.26 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Ritvo se convierte en lector de la biblioteca aluvional de Murena. situado en campo amigo o enemigo. las referencias y hasta las omisiones que un texto delata. Digo arma. un estilo que interrumpe e irrumpe para intervenir en un territorio que en su crítica nunca se da por perdido. al artista. el nombre secreto. entre fronteras. aluvional. es decir en un campo de combate. Pero también compañeros de ruta en una vida hecha de libros. Si convenimos en llamar biblioteca al lugar de donde provienen las citas. otra cosa es el lugar donde la lectura de Ritvo localiza la biblioteca de Murena. A veces se deja llevar por la exasperación. Como escribe Joseph Brodsky de la biblioteca provisoria de Nadeyda Mandelstam: “Los libros. Dice que es una biblioteca con títulos sin título.” Es cierto que no comparto con Ritvo el entusiasmo por Murena. Porque dispone de un estilo exuberante. En ese sentido. Ritvo la sitúa como campamento. que es la de un lector curioso. gran error. de una manera de leer. La irrupción del estilo de Ritvo es en ese campo de combate. Pero ¿cómo no compartir estas preguntas? ¿Una biblioteca inhóspita? ¿Una biblioteca que. No conozco la biblioteca real de Ritvo. Se podría decir: ¿se conoce a un hombre por su biblioteca? No. sino por los libros que hace circular en sus textos. a veces no administra el exceso. Esa es la política de lectura que practica Juan. el volumen que falta. provisorio. Tampoco la ideal. le confería tres: el silencio. la astucia y el exilio. otras por la desesperación. estoy hablando de rasgos de estilo. incluso los extranjeros. Ávido. Como cualquier estilo polémico. Entiéndase por esto. Conozco la biblioteca que aparece en sus textos. por lo cual no cierra las puertas como las bibliotecas nobiliarias. antes de repartir las cartas. o si se quiere. desconocido. no sólo por los libros que nos propician otra lectura. la biblioteca de Ritvo es rara. no conozco la biblioteca real de Ritvo pero podría adivinar. La biblioteca es el arma de la que se dispone en el campo de batalla de los discursos. No se trata de rasgos de carácter. con esa avidez que nos corroe el alma cuando vemos que el amigo tiene un libro ansiado.

un odio excesivo nos puede llevar hasta el borde. dormir o amar como parece le sucede al autor de el nombre secreto. el asombro y el sobrecogimiento. sin parar. o en el peor de los casos él nos sumerge en el sueño. a veces hasta el borde del verso de o. A veces los mima y otras los tritura. a saltos. A veces. sucede lo contrario. recorrido a la carrera. La lectura de Ritvo es simultáneamente territorial y extraterritorial porque efectivamente hace de la biblioteca un campamento. Dormir. ni al texto. entre la incomprensión de muchas cosas. como en el verso de Wilde. pero me la puedo imaginar por su cita a “La lección a los desposeídos” de Murena: “Ayer fue un tomo de Spengler. devorarlo o prepararlo para el combate.L A B I B L I O T E C A C O M O C A M PA M E N T O 27 rara vez permanecían mucho tiempo en sus manos: después de leídos u hojeados. Es decir. y las luces que más brillan en la noche de la ciudad. Hay que advertir que Ritvo no entrega el libro al lector. sin antes. mañana se tropieza con Baudelaire… Adelante. por suerte. no sin antes hacerlo pasar por su campamento. extraterritorialmente. tiempo perdido. Steiner. A veces.” No conozco su biblioteca. por suerte. Y como ante cualquier civilización. al menos en nuestra tradición. uno se vuelve un poco bárbaro. no tiene esa falsa humildad del asceta respecto a comer. nos obliga a remitirnos a G. comer. Wilde: “¿Por qué será que los hombres matan lo que aman. una avanzada de la civilización según el bello título de Conrad. pasaban en seguida a manos de otra persona… tal como debería hacerse siempre con los libros. También es cierto que uno se “come” un libro. Pero la novedad está antes en el escritor argentino y la tradición o en la respuesta de Joyce cuando le preguntaron por qué abandonó Dublín y respondió: “para poder escribir sobre ella”. uno está preso de una pasión que nos excede. por qué será?” La afirmación lacaniana referida a los autores del libro: el título de la letra (aquellos que me odian son los que mejor me han leído) no debe ser tomada al pie de la letra. que a veces excede su argumentación y la disposición retórica de sus argumentos. Ritvo.” Es cierto. amar. adelante. son las librerías de segunda mano. . son actos despreciables. lo ama. hoy es el descubrimiento de Flaubert. como dice Martínez Estrada. las únicas. valiéndose de su estilo. El malentendido en que nos bañamos en estas aguas rioplatenses. Ritvo sitúa su lectura.

siempre es actual porque pretende y quiere actuar en el territorio en que se está desplegando. Pero ¿cuál es el campo de batalla? El recato no debe impedirnos otorgarle un valor épico a la lectura. el artificio gombrociano de la “no facha”.” Como dije. ¿Es la figura de la épica cotidiana la que nos obliga a detenernos? Cualquiera diría ¡qué exageración! Yo digo. . Está la otra biblioteca de Ritvo: Rodó. De esta serie de autores poco reconocidos. hasta las hermeneúticas más ingenuas y salvajes suelen coaligarse con las tentaciones cientificistas. Para Murena “el no libro que carcome al libro” cierra el círculo de la lectura. Su estilo. Tampoco podemos reconocer en “el no libro” de Murena. Dijimos campamento. tanto para la prosa como para el verso. suele respetar la mera sucesión. es difícil empezar”. En Ritvo. Como lo describe Martínez Estrada hablando de su formación juvenil: “la selva de las lecturas devoradoras e incesantes y arbitrarias”. Tampoco practica el arte de la anacronía. La lectura no se cierra en círculo. es la operación contraria que Ritvo practica con su lectura. en el país en que nos tocar vivir no me parece una exageración arrancarle la épica a una estética tumbera. Hasta podríamos decir que triunfa allí donde fracasa.28 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN En su discurso brillan las iluminaciones de W. no hay que cegarse. “La política de la lectura corriente. Porque según la gravedad de sus escritos nunca ha pensado que los libros tienen centro. ¿Al lector y a su lucha? o para usar el título de Libertella: personas en pose de combate. Es cierto. Zanzotto. El gesto apocalíptico de Murena: “el intento de practicar el arte de volverse anacrónico”. El estilo vociferante de Ritvo chirría. Ritvo extrema la lectura. sin embargo. como si el sentido se liberase progresivamente y magistralmente en este punto. Ubiquemos el terreno donde circula la lectura de Ritvo. que puede disponer del anacronismo de estilo como figura o referencia. arrojar sobre el organismo poético cuanta referencia científica novísima haya llegado a manos del crítico. no chilla. la lectura de Ritvo irrumpe e interrumpe esta temporalidad progresiva. Ritvo se refiere a la biblioteca de Murena como plebeya. Benjamin y sus Discursos interrumpidos. la lectura no cierra en círculo y no creo que el autor crea que la lectura es circular. quizás porque confía demasiado en esa categoría moderna que ha borrado el límite de los géneros. Pero la lectura no responde a la poética del instante. raros y fuera de circulación se podría hacer un catálogo. como dice Ritvo: “Como siempre. el libro no pone fin a la lectura.

A medida que uno escribe sobre lo que Ritvo escribe (lo cual es una rasgo apreciable de su estilo) se ve llevado. Podemos decir que sitúa dos . los tenues avisos espirituales. carcomido en su centro por el no libro. otra cosa son sus preferencias. Cualquiera sabe que en una guerra. nivela. admite. no sustituye sino que es esencia. ¿Capricho? ¿Erudición? ¿Provocación? Por qué no. En ese sentido Ritvo no desconoce la audiencia a la que se dirige.L A B I B L I O T E C A C O M O C A M PA M E N T O 29 la trastorna: “no hago más que trastornar la política en la lectura. Chilla para tratar de que alguien recoja su mensaje en el fugaz instante que le concedieron. Eso que en Murena no es justamente una metáfora. todo es vociferación: ¡el libro grita! Grita asediado. la biblioteca aluvional. usados. Cada jornada cien libros nuevos llegan a la librería para tomar el puesto de los del día anterior. como los libros viejos son las armas del intelectual para oponerse a la consistencia de la lectura canónica que no es solamente patrimonio del psicoanálisis sino también de otros discursos. llamar mallarmeana a su concepción del libro. la biblioteca campamento de Ritvo. llamada: lo sagrado. chilla al caer en la sombra del fracaso… Con la presión de su superexistencia el libro pone término a la lectura. Lo cierto es que su lectura de autores raros. de saldo. controla. libros usados: la biblioteca aluvional de Murena” nos indica el ordenamiento y la dirección de esa biblioteca: “¡La librería! ¿Qué ha pasado allí? Todo es violencia. Libros viejos. Sólo que su posición apocalíptica. Pero también padece la agresión que él mismo se practica. sería concederle una licencia de la que su estética no dispone. Más de una vez hemos discutido los estragos y malentendidos que conlleva esa categoría. ¿Podría ser de otra manera con una escritura que lleva como uno de sus rasgos dominantes la polémica? El título de uno de sus ensayos referido a Murena: “Libros viejos.” El circuito de la circulación de un libro en el texto de Murena se completa con el pasaje de la biblioteca a las librerías. fuera de circulación. a discutir. por la imagen prepotente y animalesca. ¿Cuántos minutos conserva su papel en la escena cada uno de estos actores? Así se ha vuelto chillón el libro. Ya que el canon domina. por la fatalidad de la lengua. Se lamenta y es cierto que su lamento podría ser no sólo actual sino reconocido por nosotros después de cincuenta años. lo primero que hace el conquistador es imponerle su lengua al vencido. como diría Borges.” Basta leer cualquiera de sus ensayos para que el lector pueda comprobarlo. que no ceja en sus codazos para suplantarlo. produce un descentramiento en el sistema centralizado y cristalizado de la crítica establecida. libros de saldo.

” Traducido: “Tu… lengua y mucho más”.30 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN tipos de lectores: el lector de un saber establecido con el que polemiza.” A este estilo no conclusivo. Pero cuando se interviene en un campo de los discursos ¿quién puede administrar el estilo? Llevados por la pasión polémica ¿quién puede tirar la primera piedra? La biblioteca de Ritvo como campamento está situada extramuros y es lo que posibilita esa otra lectura. coloca y localiza el análisis filológico del poema al servicio de la fatalidad de la lengua y no al revés. en el sentido zanzottiano. y si cambiamos el punto de vista de la lectura. como dijimos muchas veces. compone y establece como su trascendencia inmanente— es el sitio de donde la lengua surge al troppo muto piu. no hay ni duración ni corte en el flujo que se constituya como espera de conclusión. en un segundo plano. El lector —el lector ideal que cada poema. Con lo cual leyendo a Ritvo. Esa fatalidad Ritvo la nombra leyendo a Zanzotto: “Una lengua que nos toca. es una lengua que nos ocupa con el rumor del caos. lo ocupa: la lengua. el de Ritvo.” Ritvo. el del lector por el estilo. Ese mucho más no es del orden de la performance. en este texto. con cierto prejuicio podríamos llamarlo metonímico. el lector tiene la constante impresión de intemporalidad. es del orden de la fatalidad de la lengua de una acción que no es autónoma del hombre sino que hace al hombre. Es cuando Ritvo habla de la poesía de Andrea Zanzotto que podemos encontrar este segundo registro de lectura: “No importa a quién se dirige el poeta o quizá sí. no estoy hablando de niveles ni de temporalidad sino de lugares. se establece una política de la lengua que no es ajena a una política de la lectura. . podríamos nombrarlo como fragmentario. cada obra. y otro. a quien apela es al mismo lector. Ritvo lee de esta manera: “En el poema de Zanzotto.

La lectura convierte a la soledad en una práctica. acompañado discretamente por la soledad del maestro. Si el lector se busca en lo que lee no es. en busca de su propia soledad de lector. La lección es la lectura. Uno está solo cuando no está ahí para acompañarse a sí mismo. ritvo fragmeNtoS De UN retrato SERGIo CUETo Lectura La lectura es una práctica solitaria. El maestro no sabe qué señala. pero es el maestro porque enseña al discípulo ese lugar solitario desde donde una obra hace señas. en la plaza o en el ómnibus. pero lo que se enseña no es un objeto ni un conocimiento sino una búsqueda. aquél a quien . Aquello que se enseña ya no es una búsqueda sino un conjunto de contenidos más o menos fundado en el prejuicio o la arbitrariedad. Leer es practicar la soledad. La soledad es una práctica. para reconocerse ahí sino para encontrarse con ese desconocido que él es para sí mismo y que. y ello de manera tal que el discípulo reconozca que esa seña no procede de nadie más que de él mismo y en consecuencia se encamine solo. el discípulo y la lectura instituyen muy pronto un orden. No hace falta decir que en tal caso la lección como lección casi desaparece por completo. aquél que enseña ya no es el que se busca aun en las señas que vienen de los discípulos sino el que detenta el saber y la autoridad y en consecuencia el poder de la enseñanza. El que así enseña es el maestro. tiene que hacer de la soledad la búsqueda del solitario que él ya es (de lo contrario no se buscaría) pero que no es todavía (pues de haberse encontrado no estaría solo). le hace señas desde un libro. La lectura es una de las formas de esa búsqueda. La institución es la organización sistemática de la lección. aunque uno lea en la biblioteca. Pero el maestro. no un estado. y la lección se hace institución. La lección tiene la forma de una soledad en común. Por eso el solitario se busca en su soledad. pero la lectura en cuanto señalada y enseñada a otro. aquél a quien se dirige la seña es el discípulo. Se lee a solas. pues. Es propio de la lectura declinarse en lección. según se dice.JUaN b.

Es ése el espacio en el que irrumpe disruptivamente la polémica. No sorprende que sobre el maestro.32 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN en principio está dirigida la enseñanza ya no es el que la sigue libremente sino el que o bien se mueve interesado por un objeto prestigioso o bien se inmoviliza en la admiración de su maestro. que ella busca. lo que permanece en el olvido —aunque ese olvido se disimule detrás de una memoria que se quiere sin residuos. por eso resulta anacrónica. es decir. Pero lo que finalmente resulta insoportable. Esa batalla por la lectura es lo que. no es por mera nostalgia. pero lucha contra el presente. sin duda. Ella sólo formula la pregunta arquitectónica fundamental ante la que el edificio de la civilización no puede sino desplomarse —y esa pregunta se formula. la polémica no construye. Pólemos La polémica no se origina en la certeza de uno acerca del error del otro sino en el fastidio. La huída adquiere el aspecto de una batalla. Si se pone de parte de lo olvidado. si puede en cierto modo ser considerada como la memoria del olvido. La polémica no añora ningún pasado. La polémica viene a mostrar que los cimientos de la civilización están hechos de olvido y escombros. la comunidad. aun más que el olvido de los vencidos y la miseria y la estupidez satisfecha de los vencedores. La polémica no introduce la violencia como si la violencia fuera exterior y ajena a dicho espacio. en fin. pero tampoco destruye nada por sí misma. la forma de nuestra ruina y el sentido de nuestro hastío. Él querría huir. como se sabe. es la voluntad de síntesis que lo concilia todo en la conformidad de un diálogo educado y respetuoso. y huye. la crispación y aun la cólera que provoca la disimulación de la devastación del campo del pensamiento. descienda entonces un mortal hastío. Esa espera y esa búsqueda constituyen lo que se llama . Afirmar la lectura en la lección contra la institución es entonces la tarea del maestro. pues lo olvidado no es lo que fue sino lo que es. Se ha observado hace mucho que el progreso es una tempestad de escombros y la cultura el remiendo de un terreno baldío sobre el que las civilizaciones siguen edificando sus ruinas y el tiempo dilatando su monotonía. sólo cuando el edificio está en llamas. pero su huída tiene aún la forma de la afirmación de la lectura. de la enseñanza ya no está regida por la no-relación de dos soledades inconmensurables sino a lo sumo por el común reconocimiento en el saber y la dócil obediencia a la institución. todavía institucionalmente. si es que no ha olvidado su búsqueda de lector. sino que obliga a la civilización a denunciar su fundamental violencia en la destrucción sobre la que se levanta. se llama la polémica. Es en el intervalo del anacronismo que ella espera. Indudablemente.

es su modo de ser. Todo ahí da lo mismo. El desierto nombra ante todo la indiferencia entre civilización y barbarie. y ello en razón de un cansancio tal que impide ir a cualquier lado. El hastío es la verdad última de la polémica. es decir. Así pues. el ser mismo de una civilización ahora indiscernible de su otro. el campo de batalla fuera del que no podría existir como polémica y en el que sólo combate. no va a ningún lado. o como también se lo llama. La polémica resiste al presente con lo anacrónico en favor de un porvenir inconmensurable. antaño símbolo de la barbarie. qué es el hastío. la polémica no tiene adversario. Es lo agotador de esa lucha. de manera que el suyo es un lugar de lejanía. Ciertamente. en una palabra. el pesimismo pasivo llora edades muertas. la memoria de lo que decae y la espera de la cadencia. R I T V O . y sin embargo lejos. aunque todo sea. No es que algo venga a fastidiar ahí. pero permanece en el intervalo del desierto. precisamente porque todo es nada más que destrucción. en última instancia. La polémica sin el hastío no es más que diversión y frivolidad. Por eso se ha dicho que la figura. Lo que ahí hastía es el ahí como tal —todo. ahí. El ahí de nuestro hastío es lo que se llama la tierra baldía. de la . Ella está llamada a reconocer finalmente que su adversario es el espacio mismo de la lucha. del hastío es el vagabundo inmóvil. hay en el fondo del hastío una nostalgia infinita. En el desierto impera la indiferencia. el melancólico. el pesimismo activo sueña con destruirlo todo. el héroe. entonces. por supuesto. y nada en particular. y sin embargo ahí. El hastío es la consciencia del desierto. La tierra baldía es el desierto de escombros de nuestra civilización. a aquel hastío del que pretendía ser el remedio. se dice. ahí puede no haber nada fastidioso. quizá por lo que nunca ha sido o llegado a ser. pues no hay adonde ir. Pero el hastío no es optimista ni pesimista. y un invencible anhelo de lejanía. si se quiere. No se trata. o al menos no en primer lugar. aunque la lejanía sólo tenga lugar ahí. el optimismo conservador cultiva flores disecadas. F R A G M E N T O S D E U N R E T R AT O 33 la resistencia de la polémica. Hastío Se puede llamar hastío a la experiencia de la imposibilidad de permanecer en ese lugar en el que se está de un modo necesario. La polémica devuelve al lector a aquel cansancio. Por eso la nostalgia y el anhelo no constituyen formas de evasión. para poder desaparecer. de que la civilización esté en ruinas sino de que el desierto. una lejanía tal vez más lejana que el más lejano horizonte. qué pasa con el hastío en sí. aquél que siempre está en otra parte.J U A N B . El vagabundo inmóvil. Pero queda por saber qué será el hastío sin la polémica. El optimismo progresista dilata el desierto. abre en la continuidad del desierto un intervalo de memoria y de espera.

Ruinas Se llama ruina a lo que queda de una cosa. pues el hastío resiste como resisten las ruinas —sin fuerzas ni ganas. Conocemos basurales. La ruina es el modo de quedarse lo que ya no queda. La lectura es su interpretación. no se sabe si en la inmensidad aérea o en la intimidad del alma. enseres en la vereda. impaciente indiferencia. entonces hay que admitir que la ruina se ha convertido en algo imposible para nosotros. Hace falta una mirada intensamente melancólica para reparar en esa casa que se derrumba. la forma y el sentido. ausente en su presencia y presente como ausente. lo que no tenía que oír para escucharlo y dejarlo cantar ahí. de la decadencia como tal. Pero se necesita una melancolía a la segunda potencia para hacer del desierto todavía una ruina —precisamente la ruina de la ausencia de ruina. Es lo que le sucedió a Ulises en su encuentro con las sirenas. pero precisamente de una cosa que ya no queda. Si es cierto que el sitio de nuestra experiencia es el desierto. la lectura escribe. de Blanchot a Ritvo. distraída. Ulises pudo haber oído el canto de las sirenas. pero con la irresistible afirmación. Sólo . las sirenas cantan en silencio.34 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN música. es el silencio de las cantantes. Interrupción La lectura puede declinar en lección. pero en sí misma es escritura. de Charles Tomlinson). encogida en una calle del centro. El silencio es la música de la literatura. La interpretación es la operación de la lectura. pero ya ninguna ruina. escribe la obra que hay pero que no está en esa sucesión de palabras que el lector tiene ante sí. Lo que ya no queda se queda. si lo hace. De Homero a Kafka. El lector está llamado a escuchar lo que no se oye y a creer que oye para escuchar mejor. quizá la última de las alegorías posibles. es decir. Aun antes de inscribirse. acaso astilleros abandonados. Por eso en la ruina la cosa está a la vez presente y ausente. más bellamente dice esa imposibilidad es “The way in”. En ésta. y que el desierto hace que la nuestra sea una experiencia también desértica. y resiste en su derrumbe. como ruina. una gastada. Quizás ahí el melancólico encuentra una morada para su hastío y convierte al hastío en afirmación y resistencia. el melancólico reúne el derrumbe y la disgregación de las ruinas en el desierto con la ruina sin ruina que es la forma de la decadencia. (El poema que más nítida. cantaran o no. esa ilimitada. edificios inconclusos. Tal vez ahí está la prueba de que nos hemos despedido definitivamente de la Modernidad. dispersa y vana continuidad de escombros. pero lo que no pudo oír.

J U A N B . F R A G M E N T O S D E U N R E T R AT O 35 la lectura interpreta. La lectura tiene que ser ante todo interrupción. La música está en el texto como intervalo. El hastío encuentra en la continua interrupción el estilo que nos queda. El estilo es la resistencia del hastío en el desierto de los discursos. R I T V O . . de Kafka. es el hastío afirmándose en un estilo. por lo que la interpretación no añade ni tiene que añadir nada al texto. permite escuchar la música del texto. El silencio es como el intervalo del texto. entre rapsódico y telegráfico. El texto es la partitura. la exégesis o el juicio. pero tiene que hacer que el texto se escuche —cante en silencio. Ella tiene que interrumpir toda esa cháchara que va y viene y atesta el desierto. tiene que interrumpirse de continuo a sí misma. Por eso la lectura nada tiene que ver con el comentario. siquiera por un instante. la pobre música de nuestra desposesión. Es el estilo del cansancio. detenerse en el momento en que la música va a convertirse en tarareo y recomenzar todavía cuando todo parece haber enmudecido para siempre. En él se puede oír. expuesto literalmente. Es lo que hay que interpretar —la música de Flaubert. Todo está ahí. De allí el estilo de su interpretación. es decir. de Beckett.

36 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

sino a condición de cuestionar inclusive todo lo dado y arruinar la transparencia de identidad que suele contrabandearse bajo los nombres de “ser” y “pensamiento”. Es raro que pregunte “¿qué significa?”. decorativa o formal. Charles Baudelaire. Primero cuando agita la compacidad del texto que interpela y luego cuando el zarandeo causa y compromete la superstición crítica del lector. En otras palabras. De Ritvo me gusta el estilo interpelante que —lejos del furor hermenéutico— apela a la razón vocativa del objeto. La discrepancia no declina en la pequeña objeción. si el saber —aun como enigma o desciframiento—no es idéntico a ninguno de sus objetos. Que me guste puede prescindir del acuerdo precisamente porque el desacuerdo es la razón que el estilo prefiere en la lectura. tensa la condición de posibilidad del ensayo. Que en el horizonte se divise la huella negativa del proyecto de Adorno. más bien interrumpe de manera casi barrial “¿qué dijiste?” Que la interpelación del estilo refiera al objeto cierra el énfasis semántico por el significado y prepara el camino de la objeción. declamada por cierta insatisfacción profesional que palpita en la república de las letras. si se trata de la objeción escéptica inscripta desde siempre en el ensayo es porque el estilo interpela el lugar dominante del saber desde la institución retórica hasta la academia editorial. Du vin et du haschisch. El procedimiento. sino que es un subrogado —en el sentido freudiano— que ocupa diversas posiciones estratégicas en el desfiladero de la argumentación. Tal vez así quede justificada la anfibología .el vértigo De la filoSofía EDUARDo CARBAJAL Une ivresse vertigineuse suivie d´un nouveau malaise […] tous les problèmes philosophiques sont résolus. Por eso la erudición que lleva a cabo la tarea no está al servicio del enunciado erudito. que es menos un cálculo espontáneo que una economía metódica. Quiero decir. Es decir. no dice mucho. hasta llegar a traducir la cita erudita en términos de crasa ignorancia. es porque el saber no es la solución a ninguno de los problemas sino el principio o mejor la falta de principio que prepara su discusión. trata a los lectores con la misma insolencia crítica que a los textos.

Me demoro en dos momentos. El sentimiento de lo vertiginoso. Ritvo. son tópicos que atraviesan gran parte de los ensayos de Juan Ritvo. La discusión del fundamento.1 La tesis dice: no hay regla que sea capaz de legislar el intercambio y la relación entre filosofía y psicoanálisis. 1 Juan B. la clausura de la grieta fundante ya sea por el saber devenido institución o la institución travestida en saber. 2009. Al revés. el vértigo como “fundamento” de la ausencia de fundamento. sideración y luz. Letra viva. falso sólo para lo que es falso. Buenos Aires. Filosofía y psicoanálisis es el título que promete colisión e iluminaciones.38 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN adorniana de nuestro título: el vértigo nombra el vértigo que la filosofía debe producir dada la falta de fundamento que el vértigo inscribe en la filosofía misma. transferencia y sexualidad —respuesta psicoanalítica al fundamento— es un escándalo llamado vértigo filosófico. psicoanálisis: colisión e iluminaciones. filosofía. Para esto es necesario desfundamentar el fundamento que se arroga el legislador del intercambio: la academia filosófica. parafraseo a Adorno. la objeción a la prepotencia de la identidad como sello del fundamento. Pero entonces. . Por eso. el vértigo de la enunciación del filósofo es lo reprimido por el oxímoron filosofía académica. En ningún caso se trata entonces del establecimiento de un texto sino de provocar su inestabilidad. justifico la elección: el mismo argumento se despliega en direcciones contrarias. Inversamente. El vértigo se expresa en la pasión lógica del juego —ilinx— que trata de destruir por un instante la estabilidad isomórfica de la percepción hasta alcanzar una suerte de aturdimiento que provoca la aniquilación de la identidad de la realidad. mientras que a la filosofía se le da a entender anacrónicamente —¿quién?— que no es lícito participar de ningún sentimiento que se le parezca. figuras de la feminidad. la filosofía no puede responder a la pregunta metapsicológica del psicoanálisis sino con la paradoja del hiato irreductible entre la verdad de la argumentación y la imposibilidad de la argumentación de la verdad. El objeto de la refutación del primero —la academia universitaria en cuanto reprime el vértigo filosófico— es el soporte de la argumentación del segundo —el academicismo como proton pseudo de una posible demostración— quiasmo por donde repta el vértigo filosófico. la falta de fundamento del fundamento ¿es una tesis filosófica o psicoanalítica? La paradoja es que intentar la respuesta por fuera de los términos de la pregunta es una falsa resolución del problema. es central para la poesía desde Baudelaire en adelante. Responder es legislar el intercambio que determina el fundamento del fundamento.

2006. así como antes la academia es la represión del vértigo ahora el “academicismo presunto” es condición irrenunciable de la potencia vertiginosa del ensayo. la paradoja misma del enigma moral que distingue el objeto de la interpelación del interlocutor en la discusión. el vértigo resume la propiedad enigmática que Ritvo extrae del bello libro de Starobinski. ahora los psicoanalistas —tal vez debiera escribir “los lacanianos”— son llamados a escuchar los “descuidos” de Lacan en torno a la conjunción Kant y Sade. Es decir. 2 Juan B. —vértigo filosófico— es desplegado al revés del revés. “Enigmas de ‘Kant con Sade’. Ritvo.E L V É RT I G O D E L A F I L O S O F Í A 39 Ahora bien. Sitio. Buenos Aires. Es decir. Resumo los pasos: Lacan como todo comentarista de Kant que se precie de tal intenta desplegar la deducción del imperativo y las máximas kantianas de los principios que la rigen. si la demostración se funda en un antecedente del antecedente contradice la noción misma de principio fundante. la misma pasión. si la máxima y luego el imperativo son deducibles. buscar el remedio en el mismo mal.2 La apariencia académica de la discusión —escribe Ritvo— no debe ocultar el propósito de extraer el máximo de potencia disruptiva de los textos de Kant y Sade. Ed. que no es un hecho empírico. es imposible de callar es porque es posible leer en el estilo de Lacan “un asidero analítico a su deducción”. En otras palabras si la voz. Pero. conjetural Nº 44. Así como el auditorio universitario escucha la interpelación sobre la sordera académica. . ¿cómo podría deducirse un principio de un principio? La paradoja salta a la vista. incógnitas éticas: la ley”. el mismo argumento.

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2005.2 Enterarme. por lo menos en principio. en agosto de 2009.el DeSierto eN la iNtimiDaD Sobre el Diario De JUaN b. La primera entrada está fechada el lunes 13 de diciembre de 1999. el 22 de agosto de 2010. la última. activos el asombro y la curiosidad que alientan su enunciación. o algo. porque su profesión es escribir?”1 La principal estrategia crítica de la que eché mano en los últimos años para ensayar lecturas de diarios de escritores consistió en mantener abierta esta pregunta. “¿Qué sentido tiene [llevar un diario] para quien lo escribe. reservar algo de ese impulso exuberante para la escritura de un diario que. ¿Qué sentido tiene para alguien que escribe y publica continuamente ensayos sobre psicoanálisis. me interesa la figura del diarista como alguien. 2 Giorgio Agamben. hasta darle la consistencia de un carácter.3 alguien a quien el epíteto de “grafómano” le calza como un saco hecho a medida. la conciencia de las palabras. 3 El Diario está archivado en un documento de Word y constaba. Ritvo. cuando sus actos cobran. Barcelona. es decir. valor de gestos. mientras secretamente lo deshace en el flujo misterioso de lo impersonal. ¿Qué acciones y qué pasiones despierta la práctica del diario cuando la sostiene alguien que “escribe muchísimo”? Más que lo específico de un género en el contexto de las llamadas “escrituras del yo”. filosofía y literatura. que el ejercicio de la notación incidental va componiendo. “El autor como gesto”. hace algún tiempo. ritvo ALBERTo GIoRDANo Yo mismo soy uno de esos desconocidos en que me multiplico… Juan B. para el que lee. de la existencia del Diario de Juan Ritvo. México. de 425 páginas A4. en esa versión. profanaciones. hasta el momento en que lo recibí por última vez adjuntado a un e-mail. “Diálogo con el interlocutor cruel”. reavivó con una intensidad extraordinaria el asombro y la perplejidad que expone la pregunta de Canetti. para alguien que de todos modos escribe muchísimo. en forma más o menos casual. con interlineado simple. que sostiene una política de intervención en el campo cultural constante y vigorosa. 1994. Diario. Anagrama. compuestas en caracteres Times New Roman de cuerpo 12. no estaría destinado a la 1 Elias Canetti. . Fondo de Cultura Económica. 24 de diciembre de 1999.

le Journal intime. en más de un sentido. por conversaciones que mantuvimos después de la lectura. en el caso de Ritvo se advierte una continuidad de estilo y formas de autofiguración casi sin fisuras entre el diario concebido como “cuaderno de trabajo” o “novela del método”. Madrid. de cualquier escritura de sí mismo. Si.42 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN publicación?4 Incluso si consideramos que. pero no desde antes. la escritura de Ritvo sitúa las condiciones esencialmente erráticas en las que se cumple 4 Desde el momento en que Ritvo me lo envió para satisfacer una curiosidad de “especialista” más que de amigo. op. Para Canetti. por aventurar un porcentaje. escucha con verdadera curiosidad. las diferencias retóricas entre escritura epistolar y diarística son solo de grado (“El diario —dice Beatriz Didier5— es finalmente una vasta correspondencia con un desconocido. 5 Béatrice Didier. lo mucho que había olvidado).6 para aligerarse de las tensiones cotidianas y para alcanzar una conciencia lúcida de los procesos interiores que oriente la acción. la falsificación es el destino y no una alternativa. como muchas veces fue señalado. Traducción y edición de Lorenzo Luengo. supongo que las expectativas de publicación quedaron abiertas. dos tercios de lo archivado consisten en la reproducción del epistolario electrónico que Ritvo mantuvo durante esos años con múltiples corresponsales. cit. improbable y cierto a la vez”). aunque más no sea como gestos denegatorios—. “En el diario uno habla consigo mismo”. y con relativa independencia de lo que quedó registrado en sus páginas (me consta. otra semejanza que hace al tono de este diario entre epístola argumental y ensayo. no interrumpe y. Presses Universitaires de France. como su papel es custodiar lo verdadero y censurar las motivaciones espurias —la vanidad. y una correspondencia eminentemente intelectual —aquí cabe apuntar. opuesta a la franqueza. Diarios. 2002. de la que él supone es su actitud diarística. y a veces reveladores en términos de ambigüedades íntimas. (Esta última discriminación no supone en absoluto la decisión de dejar fuera del comentario los mensajes dirigidos a amigos o colegas. el lector futuro. Alamut. el yo imaginario al que se dirige el diarista es tan paciente como insobornable. la existencia del tercio restante despierta intensa curiosidad. Paris. En algunos de sus momentos autorreflexivos —no hay diario de escritor que no los necesite para sostenerse críticamente al borde de la impostura. . como dos formas de conversación—). “uno se engaña a sí mismo más que a los demás”) para impugnar la anacrónica ingenuidad de Canetti. No alcanza con no mentir para decir la verdad. 2008. la pregunta por el sentido de los diarios de escritor es una artimaña retórica que le permite exponer el elogio. al paso. 3ª edición. la arrogancia—. disfrazado de teoría. Basta con una cita del nada pretencioso Diario de Lord Byron7 (cuando busca ser sincero. 6 Elias Canetti. desactiva drásticamente el deseo de mentir. 7 Lord Byron. siempre interesantes como documentos.

por eso Ritvo puede escribir en un momento de exaltación “Como nunca. lo tradujeron. de repente. Pero no pateticemos inútilmente acerca de la verdad: su carácter terrible es que ella es pobre. por la tarde (…) Las confesiones son. de sus maneras ensayísticas: “Martes 7 [de marzo de 2000] Sí. lo fotografiaron y hasta lo filmaron) se fabrican verdades en . La verdad. lo premiaron. Y si agregamos las calamidades que nos bloquean el paso y parecen a punto de derrumbarnos —cáncer.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 43 el ejercicio intimista con la precisión conceptual y los juegos sintácticos. suicidio. sin importar que el acto de enunciación cuestione estructuralmente lo que proclama el enunciado). como las kafkianas]. amo la soledad” [11 de diciembre de 2000]. No me parece que un diario deba dedicarse a la “intimidad”. ¿qué decir acerca de la verdad? Me río de los que proclaman la sinceridad y formalidad de la escritura. alegorías indirectas [en el sentido de alegorías defectivas. y sin embargo. miento. que es el modo en que retoma en el dicho un cierto decir singular. darle forma. Pero incluso en los diarios que son obra de pura falsificación (pienso. Ese al que el diarista ofrenda el espectáculo de su absoluta soledad (el diario es un lugar extravagante en el que los extremos de lo patético lindan con lo cómico. por mencionar un caso famoso. cuando intento. en los de Thomas Mann. sin que ninguna filosofía realista pueda modificarlo. desnuda. Lo informe que surge. Todos los diarios falsifican —mantengamos un momento más la nomenclatura de Canetti— porque no hay soliloquio que no presuponga la evocación de una audiencia desde la invocación al otro. también con la modulación sentenciosa. a mi vez. atemático. hueco no retórico de una anestesia retórica. el cerco de la hipocondría y de la edad—. (…)” “Miércoles 8 [de marzo de 2000]. inevitablemente. lo publicaron. en un tejido de formas. sino más bien a un flujo errático. es literalmente informe. en el cual alguien pueda encontrar un hilo conductor para el estilo. Posición incómoda de la verdad: es una franja limítrofe entre un real que es puro dolor y no engendra ninguna expresión y ese mínimo de ficción sin el cual la vida es literalmente insoportable”. con su celebración continua de cómo lo ovacionaron. como tal. todo eso sigue siendo indirecto. sin esa riqueza retórica tampoco podríamos captar su esencial pobreza.

de sus afecciones. un tópico de los diarios de escritor es el registro y la conjura de la imposibilidad de escribir. pero también para someterlos a una presión diferente. (¿Para qué o para quién escribo esto? No pensaba en absoluto en nada de esto cuando decidí interrumpir lo que estaba escribiendo y abrí el diario. por fin. que reconoce como una tendencia íntima. 27 de Diciembre [de 2008]. por la tarde (…) Y bien: se han ido los pintores. la que nace del ejercicio de la reserva en la inminencia de la confesión y de la apertura —hija de la interrupción y el recomienzo— a una incertidumbre todavía más radical: “Sábado. A la manera de Musil. la recreación chismosa de la vida literaria en el Paris de sus “amados decadentes”. y siempre sutil e inteligente. lleva un diario ensayístico para darles todavía más libertad al rapto y la dispersión (las considera sus virtudes y sus debilidades más fuertes). confirmo la simpatía que le despiertan los hermanos Goncourt. protesta contra ella y ejercicio de un saludable desequilibrio. para encausar el excedente físico de ese dispendio generalizado que es la obra de su pensamiento. de un estilo que haga justicia a su rareza (¡mi vida por un estilo!). los intersticios. Si repaso la lista de los otros diarios que Ritvo menciona ocasionalmente en el suyo. Ritvo se prescribe no hablar de sí mismo más que indirectamente. preservar de la compulsión al espectáculo. y tomo nota de la identificación con el modo de leer pegándose a los textos. la aridez. que no ceda un palmo a los anhelos de autenticidad que tarde o temprano se encharcan en el sentimentalismo. Librado como está a la grafomanía. Pero no es por el transitado camino de la francofilia por donde aparece un referente para su tentativa de llevar un diario ascético. algo así como la intensa sequedad. que practicaba Du Bos. Desde la primera entrada. En este sentido Ritvo es un diarista inusual y paradójico: abre el diario sin saber por qué para interrumpir lo que está escribiendo y no para disimular la esterilidad o intentar remediarla. por suerte trabajaron rápido y recuperé dos ambientes —la cocina y el comedor— un poco tristes por la vejez de la pintura. que es a un tiempo enfermedad.44 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN acto que ninguna notación formaliza porque remiten a un modo de existencia ajeno a la reflexión. entre otras razones. en conflicto irreso- . una búsqueda por momentos desenfrenada. recurre al diario. hasta escuchar los detalles.)” Como se sabe.

puede. que se habrá dejado alcanzar por el empuje de un hábito o una manía que no se sabe a dónde lleva. el núcleo utópico de cualquier notación. sino que está siendo. para la consideración de un lector ignoto y acaso improbable. en el que al yo le está prohibido tomarse como objeto de observación o análisis. más que de reconocimiento. El diarista se sorprende de sí mismo. apelar a la bastardilla para distanciarse ligeramente de la necesaria ingenuidad. “¿Para qué o para quién escribo esto?” Dejémonos alcanzar un instante por el temblor que trasmite esta pregunta nada retórica. sobre todo de las más insignificantes: “fijar para siempre algo que pasa”. “No ser. sino volver a ser es la esencia del diario”. como si también la práctica del diario.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 45 luble (volveré sobre esto) con un anhelo. roza el vacío. aunque es por esa vía que avanzaremos. las pulsaciones de lo que pasa. que el acontecimiento de su aparición. que la escritura borra más que conserva. como Ritvo. . la lectura de las primeras entradas remite a uno de los tópicos del género. de imposición. El que además de creer en esas providencias sabe que la notación devuelve lo insignificante a su insignificancia y ya redujo a un presente pasado el instante sin duración en el que ocurre la vida.8 Llevar un diario es un ejercicio de prosecución que en cada recomienzo figura y descompone la continuidad ante la inminencia de la ruptura absoluta (¿quién podría asegurar que la entrada de hoy no habrá sido la última?). el 15 de mayo de 2006. Aunque se trata de un diario extremadamente pudoroso. revista de occidente 182-183. por un momento. el diarista redescubre la motivación básica. y sin embargo retoma a veces la convención de registrar el momento del día y las condiciones climáticas que enmarcan el acto de la notación. como nadie. por la noche. “ahora. irremediablemente. me inclino para recoger el mate del piso y cebar el primero que tomo en todo el día…” No hay diarista que no haga suya la consigna gideana de anotar lo circunstancial para dejar algo a resguardo de la muerte. 1996. Importan menos las respuestas conjeturales. requiriese del divorcio entre saber y creencia. “El diario: periferia y literatura”. la escritura de sí mismo 8 Enric Bou. Lo curioso es que Ritvo sabe. la experiencia de un sinsentido que podría darle a su vida. ¿Para qué se escribe un diario? Después de casi un año de interrupción (no podría haber ocasión más propicia). cuando responde a alguna necesidad íntima que nada tiene que ver con los regodeos de la introspección. y ese extrañamiento prueba que en la prosecución del ejercicio hay en juego algo auténtico. El carácter novelesco de la figura del diarista remite a alguien que no es. que el archivo atesora lo que pasó mientras pierde. el sentido de la exaltación.

pero plena de exaltación. Respiro y anhelo. el peor y más terrible. y la carencia de un pensamiento sobre lo colectivo que supere la banalidad profesional de los políticos. Barcelona. y brilla con la fuerza de lo que tuvo que imponerse para existir. Esboza un aura novelesca alrededor del diarista-argumentador sin propiciar la cristalización psicológica. mi estado de ánimo. pero quizá también el más fecundo en muchos años. No es que siga confiando. aunque no se sepa qué diablos es.46 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN como “síntoma de una anomalía afectiva o aflictiva”. sin reducir. sea cual sea su contenido. tranquilizarse. estoy vivo y en el sentido más intenso de la palabra. en otros busca. Claro: es una intensidad sin extensión y sin explicación. en las virtudes terapéuticas del ejercicio intimista (desahogarse. la tensión afectiva despega inmediatamente con una fuerza inversamente proporcional al contenido anecdótico de lo que se revela: “Lunes 6 [de marzo de 2000].” Y lo que sigue es la reproducción de un e-mail dirigido a Américo Cristófalo sobre el sentido de la cristiandad. El desierto como escenografía para la pose melodramática (¿ante quien?) y como experiencia de los límites de la elocución. Porque se extingue de inmediato. justo él. por así llamarlo. Todos anhelamos el infinito de una escritura sin contenido. tal el énfasis con que nombra la angustia y la desolación. 1998. mientras le pone límites. para ver si aumenta su disposición a la errancia. encontrar refugio): tal vez espera que la escritura se nutra de esa sequedad. aunque la discreción continúe prevaleciendo. cuando lo confesional despunta. 9 Andrés Trapiello. con precisión demoledora. “31 [de diciembre de 2008] por la mañana (…) Sin embargo. Y poder escribir es una maravilla. . debo decirlo. rara vez. el rapto confesional tiene en este diario la potencia de lo estético. sin rumbo. por la noche: tendré que decir algo sobre. la necesidad de no renunciar a la Justicia. que es lo único que tenemos ante esta eternidad vacía y no obstante ubicua”. de rescate del instante.9 Ritvo comienza a llevar el diario para acompañar la entrada de su vida en el “desierto”. Por tratarse de un diario sujeto al principio de la exposición indirecta. Para alguien que escribe muchísimos ensayos según diferentes motivaciones (en unos prueba la articulación del afecto indecible con modos argumentativos que puedan transmitir la dicha y el estupor. Península. sin imponer nada. el sentido problemático de un concepto capaz de contener. el escritor de diarios.

como potencia de interrupción y descomposición. necesita “del interlocutor como del pan. En el diario como taller del estilo son los pensamientos y no el que piensa. Antes y después de la fractura. no importa lo incierto que pueda parecer su sentido. en el sentido blanchotiano de la huella que señala la desaparición del autor. Hay frases que se adelantan al pensamiento y encuentran una forma que comunica la inminencia de lo desconocido. pero también sufriente. aunque finja indiferencia” (20/10 [de 2005]). del discurso autobiográfico o argumentativo. Ahí donde la frase se adelanta al pensamiento. pero sobre todo porque Ritvo es un escritor que. Si cada diario tiene su tono. en estado de continuo recomienzo. Cuando Ritvo se apropia de una ocurrencia de Valéry (la novela moderna debería adoptar la forma y el estilo del Discurso del método) para fantasear con la posibilidad de que su diario se convierta en La novela del método. la perspectiva de los intereses retóricos —eso que Barthes llamaba voluntad de “querer asir”— define las condiciones de cualquier anotación. el de Ritvo expone distintos matices . en los intervalos. porque arrastra un cansancio inmemorial. casi siempre rotundas. aunque el fantasma siempre ronde (¿habré sido el primero en encarnarlo?). según la temporalidad del impromptu y la ocurrencia. llevar un diario puede ser la ocasión de ejercitarse en el acto de pensar como si fuese posible desprenderlo del universo retórico. piensa en una escritura del yo capaz de ponerlo fuera de sí. que con las maquinaciones del poderoso artefacto de persuasión y captura que opera en los modos argumentativos de Ritvo cuando lo arrebata el ánimo polémico (es decir. o mejor.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 47 las tensiones de lo ambiguo). que ella misma abre. pero también cuando se ciñe a la configuración extraordinariamente sutil de alguna dificultad teórica. Hay otras. Ritvo lleva un diario para librarse a la alternancia entre desaparición y aparición —¿hay otro modo de sentirse vivo?— y para que la variación encuentre formas de manifestarse. según él mismo confiesa. con formas de vida potentes a causa de su fragilidad. Hay un deslizamiento continuo en este diario de lo incidental a lo autofigurativo que tiene que ver menos con la presuposición de un lector futuro. la necesidad de sobreponerse al tedio y la irritación. es el acto de pensarlos quien toma notas. casi siempre). una ascesis intelectual fundada en el ejercicio de la improvisación. Es la utopía de una escritura sin rumbo ni contenido. la ocurrencia y los pasajes imprevisibles. la invención del estilo equivale a la experimentación voluptuosa. porque es una fatalidad del discurso que hasta los gestos más solitarios sean absorbidos inmediatamente por el teatro de la intersubjetividad. hecha de fracturas e interrupciones. intersticial. que sin renunciar a la precisión nacen exasperadas por los reclamos de reconocimiento. impulsada por el vértigo y la angustia.

siempre en guerra. pero por unos momentos. enfrentar a ingleses y alemanes con la movilidad de los franceses. la más resistente al acecho de los estereotipos. precisamente.48 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN de la tensión entre ascetismo y arrogancia. Lo que se diluye esta vez es la arrogancia. es una ética servil” (de un e-mail fechado el 30 de enero). Sobre todo en los e-mails (tributos felizmente anacrónicos a la vieja retórica de la epístola argumental). como de la disposición del que escucha a mantenerse en movimiento. por la tarde La conversación de anoche en el restaurante: ese afán de mostrarme único. La fuerza pedagógica de este estilo no concede nada al didactismo: depende tanto de la fidelidad del expositor a su ética y su sensibilidad. evita aplastarla. a las reuniones perió10 La tendencia a la agresividad. pero también con frecuencia en las notaciones circunstanciales (después de asistir a un coloquio académico. un personaje que me defiende contra la depresión.10 “Miércoles 29 [de diciembre de 1999]. despreciarlo. dándole a cada problema su formulación más compleja. La intransigencia brilla sin irritar. es decir. pero también en el de la superioridad. más allá del personaje aburrido y aburridor. porque la honestidad casi sin fisuras del autorretrato y la forma en que el propio diarista se desplaza de lo anecdótico a la especulación intelectual impugnan la necesidad del comentario. define el estilo de la interlocución. . de lo intempestivo. Tal vez hubiera sido mejor no transcribir esta entrada. constante en los lances polémicos. la coexistencia problemática entre el deseo de hundirse en la superficie de lo imaginario hasta alcanzar el éxtasis de lo impersonal y la compulsión a imponerse como una subjetividad extraordinaria. más bien estimula. entre costura y costura. Dialogando con sombras de interlocutores: alguna vez alguien no fuera mera sombra. la interrupción. para señalarle los límites de la ética de Lévinas y persuadirlo de la necesidad de enfrentarlo a Nietszche. Luego la soledad. en el sentido de la rareza. la exigencia de tensionar la exposición. sino la del que está constituido como una suerte de patchwork. En esa juntura estamos”. una colcha de retazos que caracteriza a nuestra cultura aluvional: entre retazo y retazo. Como en las otras intervenciones. a entrar en el juego de las respuestas que abren la posibilidad de una interrogación todavía más rigurosa. empero. por su desconocimiento de los ingleses y del sentido que ellos tienen de la variedad de la experiencia. Es el tono de sus rutinas docentes. pero como la audiencia es amable. “Una ética que me exige responsabilidad pero que no me entrega medios de discriminación —este es el principal argumento contra el puritanismo lévinasiano—. ¡Una tarea agotadora! Sin embargo. se atempera sensiblemente en la serie de e-mails que Ritvo le envió a su hijo Nicolás a fines de enero del 2000. La función disuasoria prevalece porque hay que renunciar al dominio y la simplificación de los objetos para que estos manifiesten su coeficiente de indeterminación. Ritvo no duda de sus razones. creo que hay alguna verdad: no la del eclecticismo. Alabar a Heidegger frente a la superficialidad y frivolidad francesas. siempre solo. etc.

el prestigio de las autoridades. interesante incluso cuando resulta abrumadora. un recurso a la medida de su patrimonio simbólico en la conquista de la centralidad. pero sí que explica parcialmente el costado reactivo e irritante de esta figura: la necesidad de fortalecerse a través del desprecio. Si descompuso en algún punto la organización burocrática de los saberes. se compensa con el entusiasmo de ponerse a prueba en la búsqueda de un estilo de intervención genuino. desde luego. pero en demasiadas cosas era un mistificador histérico. Ritvo denuncia el error “grosero” de los que creyeron en su marginalidad (me anoto entre los imputados) y el del propio Borges cuando compara al intelectual argentino con el judío. En dos ocasiones. el mismo día [domingo 9 de enero de 2000] (…) …no cabe la menor duda de que Lacan era un hombre de genio. En Borges. incluso la presunción del fracaso. en la dirección del vacío y lo informe. los límites de sus posibilidades. el orgullo de enfrentarse a los clásicos “suelto de cuerpo”. . la irreverencia es pose más que gesto extemporáneo. los juicios del diarista perfilan con insistencia una figura de compleja lucidez. “La ironía del judío tiene el sólido soporte de una tradición que. la indisciplina programática. descomponiéndose él mismo. por la tarde) para trazar diagonales que mezclan lo incomunicable e instalar. ni en las instituciones ni en la biblioteca. pero siempre desde lenguas propias —el idisch en parte y fundamentalmente el hebreo— definiéndose siempre desde y contra la segregación” (domingo 9 de enero de 2000. la incomodidad en el interior de cada disciplina.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 49 dicas de un grupo de psicoanalistas o durante la resaca que deja la lectura de los suplementos culturales). “A la caída de la tarde. lo hizo a costa de su propia integridad. para extender. que se sentía con razón un vástago de estirpes ancestrales. más tarde). Esa proximidad con lo indeterminado. La incertidumbre acerca de los resultados. que sometió especularmente a su audiencia. no quiso desconocerla ni idealizarla. sin reconocer en ningún terreno. ha sabido asimilar una cultura universal. El mestizo con auténtica vocación de ruptura es el que tuvo que correr por necesidad los riesgos de la impotencia. no diría que justifica. cuya capacidad de imbecilización es francamente aterradora”. con calculado salvajismo. El mestizo interrumpe sin protocolos “la circulación de los dones entre el Amo y el Esclavo” (domingo 9 de enero de 2000. El punto de encuentro es la exaltación de la irreverencia. en la que convergen la ética del mestizo y la sensibilidad del melancólico. para ajustar la lente a través de la que espera ser observado. Ritvo corrige la doctrina borgiana del escritor argentino y la tradición occidental. cebándose en la diatriba y el insulto.

incluso que lo violenta. la impugnación de Lacan como Amo Absoluto (la constancia y la inteligencia con que Ritvo. La contrafigura del intelectual como agente de la descomposición y el vaciamiento creativos es el especialista. una vez que se abandonaron las ilusiones depositadas en las políticas de la mediación? El Diario de Ritvo podría servir como documento. a partir del antagonismo (y el deseo y la imposibilidad de articulación) entre la voluntad de enriquecer la acción con la acción del otro. ya que no presuponen el agrupamiento. sino porque insta a revisarlos en los términos singulares que plantea la ética del mestizo.50 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Cualquiera que conozca la asfixiante unanimidad del campo psicoanalítico argentino. a su propia soledad. los principios de pertinencia: actuar como lector salvaje entre profesores de filosofía. no porque escenifique alguno de los modos instituidos (por la universidad o el periodismo) en los que se viene planteando desde fines del siglo pasado la discusión. del debate sobre la “función intelectual”. por precaución metodológica y amor a la incomodidad. “La función intelectual ¿es en nuestra época un ejercicio extremo de la separación?” El problema alcanza su articulación dilemática en un e-mail dirigido a Jorge Jinkis. se empeña en esa tarea son admirables). como otros. con fecha del lunes 28 de marzo [de 2000]. Cuando Ritvo dice que lo “aterra” la capacidad de imbecilización. Ritvo puede exhibir diplomas habilitantes. enriquecido. que sabe de la necesidad y los placeres de construir destruyendo. sin pasar por la identificación con un líder. se deja arrebatar por el goce infantil de la autocomplacencia en su demoledora supremacía. y la política de masas. la trama de supersticiones e imposturas que extenúan sus posibilidades de recreación. valorará el gesto desmitificador. en la intersección de líneas de fractura. ¿Cómo reformularla. en tiempos de radical escepticismo. . Entre las razones que justificarían la publicación del Diario de Ritvo está su valor como documento de la persistencia. y ocurren en las fronteras disciplinarias. Los encuentros son instantáneos. pudiendo decir que lo preocupa. Sobre él recaen las peores imprecaciones. ya que todavía somos sensibles a la conveniencia de imaginar un espacio para la acción conjunta que se oponga a la segregación del Estado. pero le gusta confundir. Ese es el modelo de acción colectiva que le parece más viable: una “comunidad de solitarios” en la que cada uno encuentra en los otros un gesto que lo rescata del aislamiento para devolverlo. en el que Ritvo le sugiere revitalizar el proyecto de Sitio. como profesor de filosofía y erudito sorprendente entre psicoanalistas. A diferencia de otros autodidactas. Pero es difícil que la audiencia lacaniana esté dispuesta a beneficiarse con los resultados de ese trabajo crítico si al mismo tiempo se reconoce injuriada. presentimos el regodeo. El nihilista activo.

el énfasis monumentaliza el pasado sin reservas.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 51 como psicoanalista y lector refinado. como escritor de una literatura por venir. a mediados de la década del 50. un testimonio retroactivo de la intensidad con que ya se reunían. entre profesores de cualquier asignatura (el campo entero de las humanidades está a su disposición). el adolescente de dieciséis o diecisiete años descubre que no puede leer más. Las evocaciones que registra la entrada del Jueves 20 [de enero de 2000] son los recuerdos de provincia del intelectual mestizo.” . después de pasar por la consabida denuncia de las miserias del medio analítico.” La perspectiva de la descomposición como acontecimiento que advendrá sin teorías que lo anticipen identifica el ejercicio de la función intelectual con la ética del acto analítico (se hace difícil no recaer en este lugar común cuando está 11 Los ecos sarmientinos nos transportan a un momento extraordinario del Diario. decir algo. el que hace de la dificultad la prueba a posteriori de una traba en el comienzo que debe encarnarse en su futuro anterior. en la `boca florida’. estaba salvado por las letras. en uno de esos veranos insoportables que no dejaban más opciones que el aislamiento y la lectura ininterrumpida. Su voz. el espíritu y la letra en su cuerpo juvenil.” Los paréntesis enmarcan el hallazgo de una entonación sentimental inaudible en la escritura del presente: la ironía no subestima el esnobismo. supongo que empleando la terminología de la época y creyendo. que cualquier lectura le provoca. En lo que sigue no hay distanciamientos. (…) Sabía que me pasase lo que me pasase. ronca y supuestamente reflexiva. como todo el mundo. diagnosticó: ‘surmenage’ (¡en francés. “Recién cuando ingresé a la Facultad de Derecho. “El Dr. gloriosamente!). Un día. y sin embargo el encanto sobrevive a —o acaso sea un efecto de— la hinchazón melodramática (el anacronismo de la retórica autofigurativa —¡si parece que estuviésemos leyendo una autobiografía decimonónica!— contribuye decididamente). El intelectual: el que proyecta el atolladero hacia el futuro posible. El intelectual piensa desde el lugar del atolladero y lo proyecta hacia lo que aun no ha llegado a ser. como diría un azteca. compuesto según la retórica de la escenificación autobiográfica. para la enfermedad o la salud. lo vuelve encantador. Frutos. pero todavía salvaje. para la exposición de las dificultades y las exigencias que plantea eso que viene llamando “función intelectual”: “El intelectual no es aquel que juzga la especialidad desde el punto de vista de la totalidad. una opresión del cerebro continua e impiadosa.11 Rumiando alrededor de esa inestabilidad en la que elige afirmarse para palpar su fortaleza. entre profesionales de lo conocido. La especialidad es el momento cobarde de los que han renunciado a pensar. descubrir —fue una sensación gloriosa— que las palabras me envolvían (verdadero estado de gracia) como en torbellino y se concentraban para su salida más allá de mi voluntad. el miércoles 30 de marzo de 2000. La mezcla y la interrupción son su vida y su elemento. La acción transcurre en la ciudad de Santa Fe. en la tensión sintáctica y conceptual. es el que dice: no hay totalidad pero tampoco especialidad. encuentra la forma provisoriamente definitiva. más que dolor de cabeza. por otra parte. tenía autoridad en mi familia. pude hacer algo con la indigestión [de lecturas]: hablar. pero absolutamente anacrónica. expresarme con fluidez y libertad.

En las autofiguraciones de Ritvo la agresividad del mestizo se aliviana. cuando el sistema se confronte con el desequilibrio que lo vino trabajando desde el interior) la fidelidad del pensamiento a la irritante singularidad de las cosas que lo estimulan. la intensificación de la vida. Ribeyro. son las dos rúbricas de un arte de escribir basado en “la acumulación y la disgregación perpetuas” (de un archivo sobre decadentismo pegado el 18 de enero de 2000) que densifica. el protocolo existencial para un ejercicio de la melancolía que persigue diariamente. es también el soporte de una tentativa pertinaz de escribirse a sí mismo en los instantes en que la duración aspira a la ligereza del rapto. tan seductor. no a la del método especializado. el 29 de abril de 2010. a veces hasta el punto del entorpecimiento. la voluptuosidad y la agonía. sublime e inconmensurable. La idea de que el eclipse de la creación es un movimiento inherente a la creación misma abre una vía regia a la lectura de la tentación del fracaso. el espíritu de búsqueda y el extremo cansancio) ponen a salvo al intelectual del riesgo. la sintaxis argumental. La erudición aluvional y descentrada. Ritvo vuelve a intentar en el diario una definición de la melancolía: “es el fracaso de la realización.52 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN en juego la responsabilidad por la toma de decisiones que escapan a las previsiones morales de la conciencia). La experiencia de los atolladeros conceptuales en los que se desajusta la complementariedad entre lo general y lo específico responde a la lógica del hallazgo. El Diario de Ritvo es un “cuaderno de trabajo” en el que el ensayista toma notas y realiza prácticas de estilo a la manera melancólica. y muestra (mostrará. incluso antagónicos (el énfasis y la desesperanza. regida por un interés y una curiosidad voraces. el diario de Julio Ramón Ribeyro. de convertirse en un profesional de la incomodidad. pero un fracaso excepcional”. cuando no se deja absorber por la actualidad de los saberes que contamina. por caminos desérticos. con las ambigüedades del melancólico. pero también se enrarece. la del estilo. Después de haberle dedicado al tema varios ensayos y hasta un libro (es tal la afinidad entre el objeto y el modo acumulativo y proliferante de tratarlo que resulta imposible concebir una aproximación definitiva). el más fascinante de la literatura hispanoamericana. La coexistencia de afectos heterogéneos. y el gusto por lo anacrónico. . Se podría decir que es la presión que ejerce sobre los modos enunciativos la composición anfibológica del humor melancólico lo que interrumpe una y otra vez las arrogancias del discurso intelectual (la reducción de la audiencia a público) y devuelve al escritor a su búsqueda más legítima.

la tentación del fracaso. y esa certidumbre lo lanza continuamente. es el de la intervención pública. un “hombre sin cualidades”. que “está lleno de estilo. menos que él mismo. 14 El domingo. tampoco meramente accidental. pero las razones me sobran…” . Seix Barral. para llegar a ser. que mucho le debió al tedio y la desidia. pero le faltan razones… (…) A mí me falta estilo. El estilo. otra vez a propósito del personaje que compone en algunas reuniones sociales. Uno de los polos que imanta su escritura. El otro polo es el del culto intransigente a la “propia” singularidad. incluida la del diario (ver la insistencia con que reclama la publicación de los intercambios epistolares en que participa). Como todo fracaso auténtico (hay que aclararlo.E L D E S I E RT O E N L A I N T I M I D A D 53 que se consideraba un “pariente pobre y tardío de Constant y Stendhal”. Diario personal (1959-1978). entendida como una práctica compulsiva. a la arena de la discusión (¿o será que tener una razón siempre a mano es la mejor coartada para un ánimo polémico que busca imponerse donde sea?). por la noche (…) Siento esa angustia del aislamiento y que no es producto de la discusión sino de la atribución de “originalidad”. 13 ibíd. 29 de mayo [de 2000]. porque el prestigio de las poéticas de la decepción es tan antiguo como la literatura misma) no fue premeditado. Prólogos de Ramón Chao y Santiago Gamboa.12 llevó un diario para distanciarse del mundo distanciándose de sí mismo. la existencia del diario depende de la formulación de un problema capital que jamás se resuelve. sin desmayo. En el caso de Ritvo. Barcelona. regida al mismo tiempo por la especulación intelectual y la voluntad de dispendio. El diario lo confinó en un soliloquio estéril y absorbió fuerzas imprescindibles para la realización de la verdadera obra. que si se resolviera desactivaría el deseo de llevar un diario.13 Para Ribeyro. “Miércoles [30 de marzo de 2000]. cuando discuto los conceptos de Lacan 12 Julio Ramón Ribeyro. el que arremete contra todos con la fuerza de la desesperación y el insulto. 2003. a fuerza de estúpida obstinación (no tomarse demasiado en serio). del hallazgo. Fue más bien el resultado de una contingencia necesaria.14 Al nihilista activo le sobran argumentos para demoler el edificio entero de la cultura. quedaría entonces del lado de la elegancia. ese problema tiene que ver con los desequilibrios (afectivos y retóricos) que provoca la falta de estilo frente al exceso de razones. la identificación con lo inaudito como potencia de lo inasimilable. eso que falta. de un tono íntimo capaz de transmitir la música de “la esfera verdaderamente creativa y superior de la impersonalidad”. se compara con Thomas Bernhard.

. la mezcla de afectos inasimilables reimpulsará la búsqueda de una forma que le haga justicia y la necesidad de proseguirla en las entradas del diario. estaríamos tentados de tomar los reclamos de Ritvo más en serio. lo que dice que le falta. Cómo hacerse reconocer por el estilo (¿esto es lo que pretende Ritvo en su intimidad?). Cuando se compara con Bernhard (porque se compara. una verdad del instante melancólico en el que coexisten desmesura y pesadumbre. Pero sabemos que el estilo. la atribución de una capacidad de intelección y juicio omnímoda y la suposición de que el esplendor estilístico es una tierra prometida a otros. Como hay asentimiento pero no resignación. más que de los conceptos particulares tomados en su estricta puntualidad?” Si no advirtiésemos que el aislamiento angustia pero también es motivo de orgullo. pero el impulso confesional es auténtico. y la presencia de lo misterioso. con desaliento. de otras que provienen de un universo cultural muy rico y que ignoran totalmente. la última razón. ellos: “totalmente” ignorantes). al mismo tiempo. a juzgar por la función que desempeñan los énfasis adverbiales en esta entrada: fijar lo roles de la virtud y la ignominia en los melodramas del “medio psicoanalítico” (yo: “absolutamente” original. ¿Cómo hacer entender que se trata. sino una potencia de variación que descompone la supuesta homogeneidad del discurso. pero se hurta al reconocimiento. lo que los otros son incapaces de advertir. Ese pliegue de la arrogancia envuelve algo íntimo. Es demasiado. si para que haya reconocimiento primero tuvo que imponerse una convención. ni siquiera pueden distinguir rasgos míos. Por otra cuerda. la añoranza va a transmutarse enseguida en furia que alimentará el dispendio de razones. antes que nada del estilo. opiniones que son absolutamente mías. y supone que gana en el terreno de las razones pero pierde en el del estilo. en el sentido en que hablamos de tener “la última palabra”. trenzada con la escritura de la intimidad (los gestos que señalan el ausentarse de la función razonadora). que es una experiencia de lo extraño. Sería tanto como pretender encarnar. se las apropia). si estas marcas no fuesen tan legibles. nuestro diarista falsifica los términos del problema (nadie con menos autoridad que el autor para hablar de su estilo). que no entienden. no se identifica). no es una propiedad.54 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN cada cual se encierra en su “especialidad” supuestamente técnica y advierto. que se trasmite por medios indirectos y deja huellas en la sensibilidad del lector (que cuando las localiza.

su forma de escandir los versos. Ritvo sobre la poesía de Aldo oliva tienen un mismo carácter: son análisis particulares. . más allá de la medida. Gérard de Nerval Dos ensayos de Juan B. 2006. El primero de ellos. pero luego. una masa que avanza lentamente. vale decir. el viudo. la así llamada “obra”. fue leído. pareciera un desprendimiento de aquel timbre particular. Esa potencia que la voz apenas deja insinuar cabe en la frase de Ritvo: “un esfuerzo conmovedor por recitar algo que sólo es posible evocar más allá del sonido”. sobre el extenso poema “César en Dyrrachium” —una versión parcial de la farsalia y su comentario moderno—. Córdoba. “poco tiempo antes de la muerte de oliva. poco después de su fallecimiento”. según consigna la nota en el libro Decadentismo y melancolía1. Ritvo describe la voz de oliva. como quien habla de una presencia amistosa que ya no puede recuperarse sino en la memoria.el poeta Y SU crítico SILVIo MATToNI Yo soy el tenebroso. casi gutural” ya no pertenece al mundo de lo perceptible. detrás del sonido. se produce como una danza: la intención o. no reproducirían ni recordarían la experiencia de la escucha. Pero sobre la materia pastosa de la lengua amasada por una voz singular se levanta la escansión. sobre el poema “Muere Nerval”. su pronunciación. El ritmo de la poesía. sería “un nuevo homenaje a oliva. Los adjetivos con que Ritvo califica la voz de oliva remiten a una materia densa. cuando ya estaba gravemente enfermo”. Alción. En este último. esa voz “pastosa. el sentido. la matemática de los versos. Los poemas escritos. Decadentismo y melancolía. de despedida. baja. si se quiere. detallados de sendos poemas y parecen signados por un tono de homenaje. Ritvo no deja de sugerir que los poemas de alguna manera mantienen una relación con aquella voz y aquella forma de leer y de pronunciar. 1 Juan B. El otro ensayo. Ritvo. Y sin embargo. el desgraciado príncipe de aquitania en su torre abolida: mi única estrella ha muerto y mi laúd grabado lleva el sol negro de la melancolía.

que devolvería la poesía a su origen festivo. Un aire rousseauniano se cierne sobre esta conjetura o sueño del origen onomatopéyico de las lenguas. Como si el rumiar de las consonantes en la descripción de la muerte tuviera un efecto onomatopéyico. la descripción demorada o el paralelismo de ciertas deíxis. Sin dejar de mencionar las figuras del orden de la frase: la exclamación interpelativa. Por momentos. Ritvo expone su admiración. Un resto del origen imposible de la lengua que le resta algo a su totalidad presente. el murmullo sostenido de un ritmo. ellos sólo muestran su precisión: sin embargo. quizá la mejor forma de la crítica desde que el anónimo autor de Sobre lo sublime construyó su cadena de elogios. chistidos. se encuentran en un estado de inferioridad con respecto a las otras de la lengua. Pero lo que importa es el efecto. para que el comentario no suplante su fuente. cuyos “temas” se hunden en la espesa tradición del dolor ya que se trata del suicidio y de la guerra. propiamente poético. en el sentido de ciertos encabalgamientos. Interrumpo la cita para preguntar: ¿qué etimología atribuirles o inventarles a esas interjecciones.? Mallarmé prosigue: “Tras varios siglos de existencia. y por eso tiene que citar los poemas completos. etc. admirables y surgidas de una vez. tales vocablos. ese ir y venir de los versos que aligera todo. en las correspondencias que establecen las asonancias y las aliteraciones entre versos medidos. que no pertenecen a ningún linaje. no hay que humillarlos. si se me permite el neologismo.56 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN el silabeo. apunta al carácter ritual. Algo de la autenticidad poética de oliva se muestra allí. el rui- . ¿Por qué? Por falta de títulos nobiliarios e inmemoriales”. parecen nacidos ayer. La extensión de las citas le permite también detenerse en procedimientos puntuales. ya que perpetúan en nuestros idiomas un procedimiento de creación que tal vez fue el primero de todos”. le quita su predominio conceptual e intencional para descubrir la materia real. En un extravagante manual titulado las palabras inglesas. mensurables y hasta descifrables a partir de su estudio como bloques o cláusulas móviles: alejandrinos partidos en dos heptasílabos o la obligatoriedad acentual que induce al hipérbaton. el análisis de la sonoridad de los poemas de oliva. ¿Y sus orígenes? —les preguntamos. Lucano o Nerval se vuelven pronunciables en una ciudad sudamericana por obra de ese ritmo que los desmonumentaliza. que la existencia de la onomatopeya provoca en el resto de la lengua. En los ensayos que cité. Mallarmé hizo una observación que remite la poesía a esos términos que se llaman onomatopeyas y que en toda lengua tendrían la pobreza equívoca del vestigio: “esas palabras. en cierto modo mágico. ladridos. en ese transporte rítmico al orden de la levedad de densos bloques de tradición.

un chistar que nos llama a releer. al contrario. y que roza uno de los misterios sagrados o peligrosos del Lenguaje. y “radial rosa de fuego/ razonará en el brazo”. Vuelvo al manual de Mallarmé sobre el inglés. la “erre” fuerte de nuestro castellano se impone en los alejandrinos de la versión. la lectura de oliva que escribe Ritvo se detiene en la dicción. no sólo para satisfacerse mediante el símbolo que brilla en los espectáculos del mundo. sólo la inexpe- . o bien adivinada o bien ignorada por los hombres. Nerval. forma y tema. y que será prudente analizar tan sólo el día en que la Ciencia. Mallarmé lo explica. hace que las otras palabras “también muestren a su vez más de una analogía entre el sentido y la forma”. salvo un punto de atención. escribe Mallarmé: “esfuerzo magistral de la Imaginación deseante. parece erguirse como uno de esos lanzadores de brillos sobre la unidad imposible de las lenguas. sobre la unicidad histórica del dolor de cada uno. Y digo “erres” para simular aquí también la forma de rumiar la farsalia que emprende oliva. siempre ha de faltar. escriba la historia de las letras del alfabeto a través de todas las épocas y diga cuál era aproximadamente su significación absoluta. ¿Qué significa la aliteración? Probablemente nada. donde la alteración de la frase por el ritmo resulta determinante. faltando la ciencia suprema y que. contentémonos con los fulgores que lanzan sobre el asunto algunos escritores magníficos”.E L P O E TA Y S U C R Í T I C O 57 do del idioma. antigua práctica creativa. al poseer el vasto repertorio de todos los idiomas alguna vez hablados sobre la tierra. de cada nombre —Lucano. diríamos que fabrica pseudo-onomatopeyas en el interior del sentido. donde tenemos: “la pupila rijosa/ Reginae Bitiniae”. Desde el título. creadores de las palabras: pero en esos tiempos ya no habrá ni Ciencia para resumir esto ni nadie para decirlo. No obstante. casi negando la suavidad de Rubén Darío a quien alude oliva. cuatro versos que demoran la atención de Ritvo. pero también en la rabiosa regularidad con que el poeta reescribió un poema guerrero. la punción del sentido. oliva leyendo. según Mallarmé. De un modo semejante. Sobre la aliteración. Quimera en el presente. acaso porque oliva hace una lengua extraña dentro de la que creemos hablar todos los días. estrofa y discurso. revelando la íntima discordancia entre verso y frase. y entonces las observaciones en el idioma ajeno se tornan aclaraciones de la poesía en el propio. y probablemente entonces todo. Ese resto. oliva son interlocutores del diálogo infinito que se representa sobre las páginas para cualquiera que vuelva a leerlas—. en la glosa heptasilábica de la segunda parte del poema. El ritmo del poema. escribiendo sin apuro por publicar. lo escrito concentrado en la letra repetida. sino para establecer un lazo entre estos y la palabra encargada de expresarlos. Y luego. “César en Dyrrachium”.

el dominio. con su apodo traducido literalmente como “el Zurdo”. el fin de una forma del poder. ¿cómo olvidar que la idea de revolución. su eclipse. un parnasianismo. La mano de César oprime todo resto para empezar de nuevo. donde el concepto sería siempre traducible. Cratilo hubiese fundado la insostenible continuidad de la poesía. tan moderna. las disloca. siquiera feroz o caprichosa. lejos del orden supuesto. no deja de anhelar un poder fallido. Así. Pero. El héroe de ese episodio. que reemplazará la alternancia de los cargos republicanos. deja pasar la ocasión y con ello se hunde su mundo. la misma mano que acompañaría con su ademán las modulaciones de la voz recitando. y lo siniestro del arbitrio supremo de uno solo. ¿Acaso la alegoría declina junto con las figuras del orden anterior. si Platón no lo hubiera usado para apartar el cáliz de la letra de la fantasía filosófica. la poesía ha sabido proyectar un reflejo imaginario de la potencia. donde los cuerpos son diseccionados y la ferocidad de ciertos héroes ha dejado de encontrar un sentido: ahora nadie muere por su casa y su ciudad. sino de poder. el puño del amo. La mano de Pompeyo. Ritvo lee lo siguiente: “esa mano que oliva califica ya no de mano del poder. la glosa de oliva. entre otras monstruosidades técnicas de la masacre del siglo XX. las destruye y las lleva a la hecatombe”. dubitativa. un modernismo ya en la prehistoria de toda literatura en occidente. sin embargo. encarna la declinación de la alegoría. representa el desvío del poder que pasa de una mano a otra. con sus alusiones a la guerra de Vietnam. que canta una derrota. la guerra civil impide toda celebración sacrificial del muerto o cualquier elogio del vencedor que ha matado a sus conciudadanos. Pero la sonoridad de la poesía de oliva está unida al movimiento de la mano que escribe.58 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN rimentabilidad de la muerte convertiría el dolor individual en la letra de significación absoluta. cuando todo se disocia y la mano ya no representa el dominio de la tribu porque en adelante una mano. un simbolismo. En su carácter manual. lo decide todo? Un clima de caos lucreciano rodea pues el momento ambivalente de la guerra en Dyrrachium. como incisión que marca y surca el espacio de una cultura —valga el pleonasmo etimológico—. Lucano. el pulgar caprichoso del emperador. no podría separarse de una forma de guerra civil? No obstante. donde las cosas parecen a punto de volver a su carácter corpuscular. transita sobre las cosas. no la derrota decisiva que marca el término de la antigua república. Virgilio habría sido un ejemplo claro del máximo dominio artesanal del verso unido a la sombra de la mano que lo auspicia. pareciera profundizar el análisis de la declinación de cualquier valor o individualidad épicos. sino ese momento en que tal vez podía pasar otra cosa. Ya no hay mano. . Ritvo destaca el hecho de que oliva elija traducir la penúltima batalla. Así. ella ya está disociada del poder que.

aún ordena la masa del idioma. o algo parecido. puro mensaje de la letra que llama al transeúnte cuando ya no hay un cuerpo ni una voz. en su poema. alejandrinos o prosa extremadamente precisa. porque inspira y espira. Más allá del sentido de la letra. si socava la noche. sin un fantasma de amo. esa materia no puede describirse a la luz de ninguna idea. germina y madura en constante retorno hacia la muerte. su música de rimas y su suicidio. “la letra encuentra el barro primordial al que parecía. la letra que labra su muerte. la que sólo ejerce su potencia en el ritmo. deformarlas. Por eso el otro ensayo. invocaría a Nerval para que su obra y su vida. su revelación momentánea para el cuerpo que pronuncia un ritmo. dirigidas por mecanismos de dominio sin necesidad de figuras. Ritvo también escribe su oxímoron ante la inminencia de una imagen imposible: escuchar una voz que ya no se pronuncia. podría llamarse también “Muere oliva”. al libro. le otorga esa regularidad sin la cual ninguna mano expresaría a quien la mueve. oliva.E L P O E TA Y S U C R Í T I C O 59 sino potencias ciegas. Y aunque toda lectura implique traicionar ese llamado de las palabras. para la mano que lo hace insistir raspando en la rugosa superficie de la página. sólo el desvío y el apartamiento del lector que pasa mantienen presente al menos el espacio de la invocación. encuentren la forma de su persistencia. las marcas de su ritmo. “Existe ese fondo pegajoso que ninguna forma puede terminar de elaborar y que. figura de lo imposible. ya no es parábola límpida. en constante trastorno y sorpresa. en principio. y su lector pronuncia en una ceremonia el discurso que encomienda su obra. sustraerse”. De tal modo. y de un consonar que vuelve a las letras mismas y que parece olvidarse de lo que tiene para decir. o en última instancia sería apenas un centelleo de la idea de la muerte. está en trance de morir. hace de su farfulleo caótico una forma. escribe Ritvo. Sólo el oxímoron. subtitulado “el cenotafio de Nerval”. su infinito clinamen. o sea la labor de lenguaje hecha por Lucano. en el ronroneo que la retrotrae al barro sin época. Es lo que Ritvo llama —al final de su ensayo sobre la farsalia de oliva y su escolio moderno escrito en una época de terror local o año aciago— “la letra labrada”. a la memoria propia y al tiempo ajeno. Pero la otra mano. Ese barro originario no es el caos en el que se dispersa un orden. la idea que no es posible pensar. oliva o hasta el mismo César. en hexámetros. y pareciera que al leerlo estuviéramos frente a la tumba vacía. dispersarlas. puede hacer aparecer ese brillo y su sombra. sino la materia misma. dar fe de que su huella no desaparece y hasta diríamos que asciende. En su hallazgo del ritmo. en el . El poeta agoniza. que oscila entre toda culminación y toda declinación. asistir a la conversión del amigo en recuerdo. como si fuera una caída hacia arriba o algo a la vez corporal e incorporal”.

60 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN fragmento. era una suicida. pero llevando su huella. “Allí. la posibilidad de que la palabra extinguida retorne. su hermética elocuencia medida y rimada.” No hay ningún más allá. purificaba a los visitantes del templo. su final doloroso. La voz se contrae y se retira a su forma hecha. de esa noche indivisa de la cual cada discurso. por otro. el asedio de lo insoportable que puede rodear la supuesta vida o existencia. Perseguida por Apolo. por un lado. Y la fuente que purifica. sino más bien la reverberación que habría producido en la vida ese fondo. indicar su disponibilidad y la forma en que llama a los vivos. es decir. Quizás el espejo de los poemas de Nerval. en ausencia del cuerpo. lee en su tumba la resonancia de la voz y ofrece esa huella para la fragmentación del porvenir. el arte nunca atrapará el agua. petrificados frente a su órbita vacía en un espacio infinito. está Nerval. Por eso escribe: “El cenotafio celebra. como consuelo ilusorio de que la lengua materna abrazaría en su seno la voz que declina. su principio y su final igualmente indescriptibles. simples nombres de un simbolismo que se aleja. allí. en el poema escrito.” De manera que la huella no sería tanto el registro de la propia vida. Presas del Dios que representa el final de todos los dioses. los olímpicos caen. oliva le dice: “Ya no profanarán tu aire las palabras./ Ya no habrá más allá. en la crisis de su tránsito a lo arcaico. que se persigue por medio del ritmo reinventado pero que nunca se alcanzará. que por un breve lapso se sustrajo del fondo de la noche. pero que esconde el carácter cruel de la presencia. sino en la resonancia que extrae de ese fondo anónimo. sólo atestiguar el momento. Castalia pues. y al mismo tiempo la divinidad que duplica el movimiento de cada cuerpo vivo. no dejan nunca de caer. lo que su nombre aún dice. ¿Qué se hunde con la voz? La sensación de la presencia./ Penétrate en tu voz. Esa huella no puede entonces reproducirse. el instante en que todo vaciló hacia el abismo. apenas si merece señalarse. La forma. cuyo contorno apenas delimita. la manera desesperada en que un ser quiso hundirse en sí mismo. llamada así desde entonces. en la dulce tumba que es su fonetización. sólo el aire que resta tras la profanación de las palabras. los antiguos dioses dejan de ser tales y son. repite el poema de oliva. su hilo. mencionada al principio y al final de la elegía de oliva. ya no en su tenue materialidad. pero también allí descansa su inocencia. Aunque también Ritvo está invocando a oliva. allí”. de la curación y de la muerte súbita. para los poetas muertos Nerval y oliva. sigue diciéndole cosas nuevas . se arrojó a una fuente frente a Delfos y se fundió con el agua. intenta sustraerse. ¿Qué significan Isis y Castalia en la invocación de oliva al poeta suicida? Una diosa maternal. Pero no quiere ninguna eternidad. el dios de la forma. a su modo y tiempo. La fuente de Castalia. caótico.

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a oliva, y por su poema tumbal a nosotros, a la espera de un silencio más puro aún, sin contornos, sin fama, sin el murmullo inagotable de la fuente. La virgen sacrificada en el agua podría ser también una forma de la musa, salvo porque se arroja al blanco y a un término final que ya no seduce ni satisface, apenas limpia. Pero hay otra chica de Apolo en otro poema de oliva, también perseguida y también metamorfoseada antes de ser alcanzada. Es el árbol de Apolo, Dafne, a cuyo mito le consagró oliva una “Elegía” dedicada a Juan Ritvo. Paráfrasis del mito, el poema habla de la juventud de un cuerpo, su conversión en leña que se quema, su fijación en la memoria donde el deseo la toca sin que esté presente. En una de las versiones más detalladas del mito, la de ovidio, la chica corre perseguida por el dios deseante y poco a poco, desde los dedos, las manos, que se hacen hojas, gajos, hasta los brazos que se vuelven ramas, se va endureciendo, se va lignificando su cuerpo ágil, y finalmente las piernas se unen en un tronco que se inmoviliza. Para cuando llega el perseguidor sólo hay un esbelto laurel. oliva, en cambio, a través de cierto enigma que no quisiera animarme a descifrar, alude a una virgen ya seca, un árbol trozado y quemado, un humo acaso propiciatorio, aunque no sepamos de qué. Y si el árbol era una materialización del resto de la chica, la leña quemada sería la ausencia del resto mismo: “Pero no eres al mundo, sino su huella hendida.” Como si el hablante del poema se dirigiera a esa doble inexistencia: el cuerpo rígido, ya inhumano, y su desaparición en humo, ya inmaterial. En la segunda parte, un “yo” se instala en la “Elegía”, un Apolo sin poderes, vacilante, que contempla el fuego y en la semipenumbra recuerda a la ausente, le habla en la vanidad heptasilábica del verso: “ahora, te incido, Dafne,/ arqueada en el triclinio/ venal de la memoria”. La elegía concluye con la admisión de su derrota, puesto que la memoria no es lo contrario del olvido, sino de la presencia. Así, la voz de un gran poeta no retornará en sus versos, no oiremos su timbre, la masa gutural de sus alturas graves, aun cuando todo el desciframiento, el amor puestos al servicio del poema luchen contra el poder del tiempo.

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UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN

DEL PADRE. PoLíTICAS DE SU GENEALoGíA

HiStoria Y NarracióN eN UN libro De JUaN b. ritvo

ISABEL STEINBERG

1. El nombre prohibido, los nombres declinados. (Digresión inútil y necesaria) Los que nacimos en aquella Argentina de los cincuenta y pico solemos recordar la turbación que aquel nombre nos producía. Allá por los sesenta, en el patio de la casa familiar de Villa ortúzar, podía ser yo o cualquiera de mis hermanos quien tuviera que cumplir la prenda de gritar aquel nombre y escapar antes de que el castigo sobreviniera. El nombre prohibido tenía dos sílabas, y en la escuela cobraba estatura trágica: “el tirano prófugo”. Nos enseñaron que el Padre de la Patria murió en el exilio, y por eso tal vez crecimos recreando un mítico y afrancesado Edén, lugar enigmático si los había donde recalaban los héroes. Nuestros padres, veinteañeros aún cuando Auschwitz y octubre del 45, preocupados por estrenar las vestiduras almidonadas de la recién nacida clase media, atónitos entre la resaca de la pobreza de sus padres y la vertiginosa movilidad social del peronismo, construyeron una urgente biblioteca. Allí estaban: los estudios de psicología de Aníbal Ponce junto a los discursos de Alfredo Palacios, la edad de la razón de Sastre junto a los dueños de la tierra de David Viñas, el matrimonio perfecto de Van de Velde junto a escuela para padres de Florencio Escardó. Y en el revistero cuidadosamente barnizado: Novedades de la Unión Soviética junto a Selecciones del Readers·Digest, el hogar junto a vea y lea, claudia junto al Suplemento cultural de la prensa. occidente estallaba en los sesenta de contradicciones; la biblioteca era un santuario donde buscar respuestas tranquilizadoras. ¿Pero qué biblioteca podía preparar a nuestros padres para los setenta? ¿Qué libro iba en su ayuda cuando nosotros, hijos desconcertantes, hacíamos cuentas y anunciábamos que el Che, con veinte años más que nosotros, ya estaba maduro para la muerte? ¿Qué escuela para padres les advertía sobre Zabriskie point?

64 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Y nosotros. Juventudpresenteperónperónomuerte. de IPA y APA pasamos ágilmente a Documento y Plataforma: ¿era Rodrigué quien. cuando hacen fraternidad y no masa. de una vida intensa y poética. Tengo una opinión más humilde: entramos a los textos de Lacan con el entusiasmo de los ideales. Nanina de Germán García y el frasquito de Luis Gusman nos fascinaban: estar en el psicoanálisis no era ya pedir upa a la IPA o a la APA. se convirtió para nosotros en alguien que podía referirse a las ideas de Lacan con la misma gracia con la que hablaba de Arlt y del pop art. era posible hacer de la teoría psicoanalítica una práctica al servicio de la liberación nacional e individual. De una belleza que lastimaba. Entonces. Nos mezclamos entusiastamente para contrarrestar los años de desmezcla afanosa de ellos: vencedores y vencidos. al estilo Belmondo. Extenuamos y estallamos la serie hasta que no hubo más padre capaz de protegernos. Se dijo que la entrada de las ideas de Lacan en nuestro país alejó a muchos jóvenes de la política militante y que incluso les salvó la vida. hasta que no hubo más Padre. era poner al padre en un frasquito. progreso y barbarie. oscar Masotta se volvió una figura épica. Uno de los nuestros. Las siglas nos ayudaban: FAP era Fuerzas Armadas Peronistas y también Federación Argentina de Psiquiatras. Padre Fidel. Padre. el Psicoanálisis y la Revolución no eran términos antagónicos. era santificar a una perra madre. mezclamos la clase obrera con la clase media. finalmente. Padre Tosco. Y como si esto no fuera suficiente. era estar en el camino. nos dedicaba un guiño de complicidad cuando miraba hacia fuera. ¡al fin! Casi un incestuoso hermano mayor que tenía la estatura existencial necesaria. Era posible preguntarse por el rol del psicólogo en la sociedad. aparta de mí este cáliz (estética sacrificial). clase media y haraganes. mezclamos Sui Generis con Vivaldi. finalmente. Declinamos al padre vencido en una serie bizarra y habilitante: Perón Vuelve (con López Rega). de una inteligencia fértil y subyugante. amparados más en la época que en nuestros padres. Entramos con entusiasmo. compatible con un héroe de Godard. desde la pantalla. el psicoanálisis era un padre de nombres. cuando habilitan y no inhiben. cuando se avergonzaba en Heroína de su burguesa inmovilidad? ¿No decíamos entonces que el único riesgo era adaptarse al sistema? Entonces. Hasta el setenta y seis. mezclamos la Revolución con Perón. .

pero también de “tomar partido” en el campo de la teoría del psicoanálisis? . por fin. entonces. lugar tal vez privilegiado para la escansión argumentativa y para la modulación afectiva. Jorge Jinkis se refiere a él: “El ensayo de Juan Ritvo interroga nuestra época. excluye. roída de omisiones y con añadidos incrustados”. como una suerte de ejercicio opuesto a la obediencia a la debida jerarquía. en el editorial del número uno de la revista conjetural. 2. Su pregunta iba al corazón de una época: “¿Cómo desaprovechar en nuestro tiempo una de las pocas prácticas de discurso en que la palabra es todavía la medida del hombre. podrida de malentendidos. políticas de su genealogía. a tropezones. y esta coagulación del movimiento. Habría que decir que no es la de Freud. Jorge Jinkis celebraba el nacimiento de un nuevo “artificio del deseo para conjeturar un estilo”. Ser culto era un lugar. esta espacialización de las coordenadas del deseo en una escena constituida. Resonancias “Hay muy pocas personas que se percatan de hasta qué punto la palabra humana nos llega del pasado por etapas sucesivas. y además teníamos en Buenos Aires el bar La Paz casi como un lugar de culto. en agosto del 83. Antes del veinticuatro de marzo de mil novecientos setenta y seis creíamos haberlo logrado. la transmisión dogmática de la información?” Uno de los ensayos que componen este libro se adelanta en conjetural de mayo del 2004. en un pie de página. Los siete ensayos de este libro de Juan Ritvo apelan al estilo como escultor de palabras y a los conceptos como sobrevivientes de las inclemencias del tiempo. en el sentido de una “afiliación”. Época y paternidad. ¿no sería porque hacía de su época un registro genealógico. Hace ya veintisiete años.D E L PA D R E . en el sentido de no desestimar la filiación teórica. cualidad poco común en el ambiente del psicoanálisis. P O L Í T I C A S D E S U G E N E A L O G Í A 65 El parricidio. al contrario. y que no exige. Creíamos. el autor confiesa gratitud frente a los dones de la palabra. cuya lógica traba la prosecución que determinaría su ruina. Si Masotta llamaba a considerar la función del padre como aquella de la que depende toda la teoría psicoanalítica. no sin anunciar lo inevitable de las cicatrices familiares en el campo de lo aceptado como dogma. En el editorial. La palabra ‘época’ designa la detención del movimiento de un cuerpo en el punto de su apogeo. hacen de la época una perversión de la historia”. Esta frase de Margarite Yourcenar me resonó con imperiosidad al leer Del padre. era benéfico y prometedor. Con alegre franqueza.

(…) Si los psicoanalistas desesperan por oír la voz del padre. no me parece una interpretación despistada considerar a esta sordera una ‘imposibilidad de creer’”. se inscribe en una tradición de lo que me gustaría llamar “ensayística del psicoanálisis en la Argentina”. leer a Lacan. Del padre. políticas de su genealogía se hermana por el estilo con estos textos evocados. Un autor sospechoso que escribe sobre temas del psicoanálisis sin ser un psicoanalista. Este libro. aun en aparente conflicto entre posiciones teóricas. Se conjugan en este libro varios tópicos: el de la vastedad y densidad intelectual con el de la generosidad referencial. en 1981. que amplía el horizonte conceptual. el psicoanalista responde desde las trazas amorosas que prohijan el deseo.66 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN La lectura de este libro de Juan Ritvo no deja dudas sobre que. Se trata en él de una razonable pasión. si es posible leer a Freud. un libro escrito en el español del Río de la Plata y que no intercambia casi una palabra en común con otros libros sobre el tema escritos en el mismo español. si es posible no tan solo repetir lo que Freud y Lacan dicen. ¿por qué no llamar a ese movimiento que desanda el camino de la metáfora con el nombre de uno de sus resultados? vaterarsch es uno de los nombres del padre que ha encontrado el psicoanálisis. En 1970 aparece en nuestro país introducción a la lectura de Jacques lacan de oscar Masotta. Leemos: “Todo aquí es diferencia. un libro que repite y transforma el texto de un autor europeo sin dejar de avisar al lector que ahí donde repite tal vez traiciona y que ahí donde transforma no es sino porque quiere repetir”. Jorge Jinkis retoma una vía filiatoria para el psicoanálisis en “vaterarsch”: “Pero además. como los libros importantes para el psicoanálisis. a un padre de la literatura. oxímoron necesario para referirse al autor cuando interpela al . Aludía allí. once años después. por el camino de la cita. Macedonio Fernández. a las preguntas de “¿qué es ser padre?” y “¿qué hace a una mujer?”.

. al decir del autor. las unidades lingüísticas. Y es inevitablemente desde el corazón de las políticas del sentido donde coinciden la dificultad y el anhelo: “. Guiado por el estilo del libro. ese lector probablemente evocará el intento platónico de controlar el conflicto intentando abolir el universo trágico. poseen el atributo único de la dimensión vertical. Ritvo prefiere inventar otra lógica: la lógica de la mezcla: “A diferencia de la lógica. a diferencia de cualquier disciplina formalizada o formalizable axiomáticamente. estructurante y traumática al mismo tiempo. Es que es frente a la naturaleza ambigua de la función paterna. opaca. prevenido sobre la conveniencia de recurrir a la tragedia como género para abrirse paso entre los conflictos no tramitables. las políticas que remiten a lo genealógico nos enfrentan inicialmente a la Ley. El lector. “enigmática.D E L PA D R E . . entre la exuberancia y el descenso del sentido”. donde el autor se compromete a oponerse a toda concepción del lenguaje como posible orden combinatorio apaciguador: la cópula entre el cuerpo y la palabra es siempre de una violencia traumática. 3. elementos que integran componentes heterogéneos y que lo hacen en diversos niveles.. esa ley. a diferencia de la matemática. Ese mismo lector concluirá al recorrer los ensayos de Ritvo que la tenacidad del autor para extenuar las raíces psicoanalíticas de la paternidad lo llevan a subrayar la intersección del lenguaje con la violencia de la siempre brusca aparición del otro como inasimilable e inaprensible. ambigua en su oscilación entre destrucción y orden. recordará seguramente aquel atributo que George Steiner le otorgara: “inexorable y absurda”. al reconocerlo modernizado en los procedimientos higiénicos de la new age para intentar frenar con un dedo el maremoto paterno o en los herméticos conjuros pretendidamente matemáticos que ignoran el borramiento empinado con el codo de la lengua. La máquina Beckett. Residuos de lectura En este libro. abrir el contacto de las figuras de la paternidad a la historia política”. además de la linealidad. Nivel y verticalidad: ése es el punto”. P O L Í T I C A S D E S U G E N E A L O G Í A 67 lector que prefiere: alguien a quien suponerle algo más que el anhelo de citar y de repetir sólo para hacer masa. por eso la lógica del dualismo binario nada puede con ella.

al igual que Mallarmé. Moran. ejemplificada en la utilización de algunos conceptos de Russell y Frege que intentan purificar el lenguaje cotidiano. Beckett más que un escritor es una escritura. Tal vez. resulta ejemplarmente inadecuada en la argumentación incesante de este libro para abordar el tema de la paternidad. La lógica taxonómica. Mahood y Macmam estarían del lado de “myself” y Watt. despojados de la banali- . nombre que daban los alquimistas a los residuos inutilizables que quedaban de sus manipulaciones. Murphy. los nombres. “El nombre. Al espacio de lenguaje beckettiano. residua lleva por título en francés têtes mortes. si su característica consiste precisamente en constituir una lengua hablada por nadie. La reducción taxonómica siempre estraga lo inquietante de la lengua. los sin nombre”. intentó no hacer verosímil la realidad sino inventar una realidad atada sólo al lenguaje. Worm. Molloy. reducirlo a lo ya sabido. El autor toma entonces el atajo más difícil y más generoso: fuerza los límites de una concepción pretendidamente objetiva del lenguaje y del mundo. Malone. hija del modelo mecánico de Beckett. El autor se refiere aquí a las versiones posibles de “El sinthome” de Lacan: “Cuando aparece algo desconocido. Para las gobernantas de la lengua. Mercier. Y junto al llamado a una lectura que no sea del sometimiento. se llega no bajo la guía del lenguaje sino de la incertidumbre. insusceptible de enunciación?” Leemos al pie de uno de los ensayos: “Yo no pretendo ninguna originalidad. hija del modelo orgánico de Heidegger. se abre la pregunta sobre cómo operan frontera y suposición en los usos del nombre propio. de inmediato. es decir. trato de que los enunciados de la tradición adquieran. En el ensayo “Lo inquietante de la lengua” hay una apelación al corazón de la lectura. mugriento y despojado. el creador de un solo e inacabado libro. y recurre a la etimología para recordarnos que “hostilidad” y “hospitalidad” poseen la misma y demoníaca raíz. es preciso. nos interesa evidentemente más la gloria del Amo que la verdad”. Wimi y Willi del lado de “We”.68 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN En uno de los ensayos. De allí que la crítica pre-escolar ha intentado siempre tranquilizar el aluvión de sus nombres insensatos. una pregunta que apunta a la franqueza intelectual: “¿Cómo podría servir el álgebra a los fines del psicoanálisis. abriendo el camino a la “lógica de la mezcla”. Beckett intentó construir un universo comprensible sólo dentro de la literatura.

Honrando esta intención el autor no pasa por alto las discusiones en torno al lugar del “nombre propio” y del trinitarismo para el psicoanálisis. en un movimiento no de desestima sino de interpelación. “forma de vida”. sino también por aquellos por los que quería hacerlo pasar de largo”. Un estilo crítico de lectura. Un estilo crítico de lo que solemos llamar. sin saber bien qué es. al modo de Calvino cuando se propone descifrar un texto de Croce intentando ir “no sólo por los caminos por los que este quería llevar al lector. . Residua. Un estilo crítico de lectura de nuestra forma de implicarnos en el psicoanálisis. P O L Í T I C A S D E S U G E N E A L O G Í A 69 zación que aporta la ‘grand tradition’ al idealizar el pasado. Ecos de mi lectura de este libro.D E L PA D R E . una vida nueva. una vida crítica”.

70 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

“Duelo y melancolía”. F. Intercalando fragmentariamente recortes de esos textos —al modo de la cita. Nietzsche para todos la muerte tiene una mirada. Hegel este acontecimiento inaudito aún está en camino y peregrina. BASCH la muerte es la vida del espíritu. desde el propio campo del psicoanálisis. sesgos de lectura propicios para ampliar el abordaje de una materia en cierto modo bifronte: pertinente a los momentos más resolutivos de toda cura analítica. HUmor De lectUra CARLoS A. . Ritvo en mi consulta bibliográfica. tal vez en algún caso el suplemento— intentaré ordenar siquiera en parte esos vislumbres en lo que sigue. los trabajos No muchas lecturas. han sido tan estrictas con el escrito del que se sigue lo esencial de la concepción freudiana del duelo1 1 Sigmund Freud. B. obras completas. 1979. releyendo textos de su autoría di con iluminaciones sobre aspectos del tema que antes no había advertido. Amorrortu Editores. Pavese Se diría —parafraseando a Hegel— que una cierta astucia de la lectura lleva a quien se entrega a ella por caminos insospechados: interesado hace ya tiempo en profundizar la problemática del duelo. Sólo más tarde.el DUelo. G. no incluí en principio a J. F. Las lecturas. aún no se ha adentrado hasta los oídos de los hombres. el comentario. Buenos Aires. W. vendrá la muerte y tendrá tus ojos. C. no obstante su inquietante contigüidad a uno de los cuadros más severos de la clínica psiquiátrica. Tomo XIV.

erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca. 1994.3 en el supuesto de que no sería más que un modo de apuntar. como “platonizante” punto de arribo del proceso de duelo. “Transferencia y repetición”. para ser lo que será en el campo de la demanda.2 Implacable en el seguimiento del sesgo representable. Una apuesta cuya consideración pormenorizada excede por supuesto los límites de este trabajo. 6 Juan B. Provisto de los tres registros lacanianos. en su libro dedicado al tema. éste no es con el objeto. Se diría que el énfasis en lo insustituible del objeto lleva en este caso a Allouch a arrojar el niño (el trabajo de duelo. suele ser prescripto normativamente. la huella de un primer decir olvidado destella en el cuerpo como pulsión: persistencia del movimiento 2 Jean Allouch. en última instancia. 3 Llega a sostener que de no haber “dado la espalda a la repetición y al acto” llevado por su ilusión “románticamente melancólica” de reencuentro con el objeto perdido. Freud bien podría haberse bastado con la de traumatismo. el trabajo de duelo puede ser abordado desde esta última. y en última instancia sustituible. en perspectiva de su emergencia en coordenadas de la relación entre demanda y repetición. 4 No vacila en vincularlo al sintagma “El trabajo libera” en la entrada de Auschwitz. Homo Sapiens. requiere de un corte que permita como “salto” entre el ya era y el será la emergencia de un instante vacío. la causa del sujeto: acto y alienación. de reencuentro con el muerto. en contigüidad a la exigencia de trabajo inherente a la pulsión5 (tanto como el del sueño y el de elaboración de las resistencias). tras haberlo introducido como evidencia recibida. 5 Un vínculo que.. excepto en un aspecto: su recusación de la noción de trabajo de duelo. en clave fetichista) Allouch no interroga. Freud nunca dejó de preguntarse en qué consiste. 1996. si en efecto el trabajo de duelo apunta a un reencuentro. sino justamente con su pérdida. En ese aspecto. no obstante las sucesivas objeciones que formula al trabajo de duelo (se imbrica necesariamente al “criterio de realidad”. Buenos Aires. apunta a la sustitución. .. la demanda es el todavía no de la repetición y la repetición es lo que ya era que. “.” 6 En el instante vacío entre un ya nunca y un todavía no. En particular. del objeto perdido que a su juicio prevalece allí (en desmedro de la kierkegaardiana insistencia de un irrepresentable). Rosario. Es que. Edelp. Allouch apunta en suma a “aggiornar” problemas abiertos en “Duelo y melancolía” a la luz de más allá del principio del placer. revisitando de paso aristas problemáticas de la metapsicología freudiana.72 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN como la de Allouch.. le atribuye la pretensión de alguna forma de restitutio ad integrum y.4 y con él el nexo con la dimensión pulsional) con el agua de la palangana (el platonismo que atribuye a la concepción de la repetición en el texto de Freud). en última instancia.. al modo de un antidepresivo. Ritvo. a la recuperación de lo perdido.

en tanto que vicisitud sufrida por el duelo en su aspecto más paradigmático. Buenos Aires. intención y destino. por obra de lectura. como puesta en juego. 8 Ibid. articulada como temporalización a destiempo desde el progreso de la demanda (como su futuro anterior). obras completas. “Una demanda cualquiera (D) se orienta hacia lo que habrá de ser. o un pasado común. está antes y después de la estructura que. de la huella de la falta en el origen. Tomo VII.7 y que ésta. México. la sostiene. Amorrortu Editores. su aspecto de borde. La argumentación. 1984. desde la cual el trabajo de duelo puede ser pensado como su relanzamiento.EL DUELO. se extiende luego en una digresión: no se puede 7 Ibid. que en psicoanálisis jamás partimos de una virtualidad sino de un decir primero y olvidado. como huella de ese movimiento. “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconciente freudiano”. sin embargo. 1979. 9 Sigmund Freud. HUMOR DE LECTURA 73 de la demanda que precede a la estructura de la demanda. escritos. que en principio apoya en la imposibilidad empírica de duelar lo no acontecido11. decir sin sujeto. El padre. Destaca así del horizonte pulsional la inherencia a la experiencia del inconciente en transferencia de su exigencia de trabajo. De lo que se sigue que “la repetición es temporalización de la pulsión”. aunque conserve la huella irrductible de una contingencia originaria. con el desvanecimiento del sujeto en la demanda. tras la conmoción inducida por la pérdida. 11 “¿Quien está de duelo pierde no solamente a un ser amado. el hijo abandonado Como “golpe de gracia al trabajo de duelo” caracteriza Allouch el viraje desde la muerte del padre a la del hijo. en relación al fundamento abismado en la falta. en lo que va desde la época de Freud hasta nuestros días. tres ensayos para una teoría sexual. Una perspectiva de la pulsión en función del destiempo de la demanda consigo misma. intención o destino que acabará por tener sujeto. Siglo XXI.9 y de la correlación por Lacan de ése. enérgicamente. la estructura de la pulsión: el movimiento de la demanda precede a la demanda en cuanto estructura porque de esa forma se subraya. 10 Jacques Lacan.”8 En continuidad a su condición límite en relación al cuerpo somático que llevara a Freud a caracterizarla como exigencia de trabajo para lo psíquico.10 se trata aquí de la pulsión en tanto que encarnadura del movimiento de la demanda en vías de repetición. sino también lo que hu- .

en cuya discusión oscar Masotta trazara directrices esenciales de “la cuestión del padre”. Lacan lo mostró claramente en su abordaje a la apuesta de Pascal. Cf. si se trata de una hija: un yerno o ningún yerno.). en algunos de sus tramos.. nietos que llevan otro nombre o ningún nieto. Pero el hecho es que no hay otro horizonte para la experiencia del inconciente que ese. Jean Allouch. cómo hacer suyas unas huellas simbólicas que por el hecho de la muerte del hijo precisamente nunca existieron. le enviara Binswanger (quien a su vez había perdido recientemente un hijo) en 1929. los casos de Sigmund freud 3. Barcelona.” Cf. no podría excluír de su constelación el por siempre fallido encuentro entre padre e hijo (“. ¿cómo identificarse (ya que esa es la vía del duelo según el freudismo ordinario). ante cualquier pérdida sufrida —sea ésta o no la del hijo— es asimismo del hijo. en tiempos iniciales de la transmisión lacaniana en la Argentina. pierde de vista lo esencial. “sobre todo en épocas en que la muerte de Dios nos priva de la posibilidad de regular el duelo en relación a lo incognoscible de sus designios”. Jacques Lacan. no menos que la de quien ya nunca lo hará.padre. 2006. Jacques Lacan. op. abre en torno a los diversos modos de incidencia de lo imposible de (en) lo posible. etc. Simplemente. que potencia todo duelo con el plus del duelo por la muerte de Dios. Paris. los límites de sus propios enunciados. Ibid. Seminario Xi. convocado a trabajar su relación al agujero real..12 No hay elaboración posible de una pérdida si no podemos suponer designios a lo incognoscible del otro. sino el abismo de la más radical incerteza respecto a su existencia misma. cuando cita la respuesta de Freud a una carta que en ocasión de la fecha en que su hija Sophie (fallecida en 1920) hubiera cumplido años. Barral..74 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN perder a quien no ha vivido. livre Xvi. 1973. 1974. la muerte de quien ha transitado holgadamente su vida. cit. parece decir.13 Por eso la contraposición entre muerte del padre y del hijo como modelos de duelo por lo posible y lo imposible. Raskovsky sobre el filicidio. cuyo contenido quien está de duelo no sabrá nunca? El trabajo del duelo queda aquí ampliamente excluído. Ahora bien. Así. el hombre de las ratas. 12 13 14 15 biese podido darle el hijo si hubiese vivido (por ejemplo. los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. La posición de Allouch de algún modo evoca los ya antiguos planteos de A. por ejemplo. Seuil. “Consideraciones sobre el padre en ‘El hombre de las ratas’”.?”). cf..14 Así pues.15 Hay que señalar de todos modos que el texto de Allouch sobrepasa de modo “sintomal”. oscar Masotta. que se dice mejor apelando a la anfibología del genitivo: todo duelo. . Buenos Aires. Nueva Visión. presuponiendo no ya el problema de sus designios en cuanto cognoscibles o no. respectivamente. no son en suma sino figuras extremas de la franja que lo simbólico en su conjunto. le Séminaire. Cf. ¿por qué me has abandonado. D’ un autre a l’autre.

Amorrortu Editores. En ello estriba precisamente su condición de acto. 19 Sigmund Freud.. pero aún así”. Ritvo.17 Soslaya con ello una condición de estructura. Así debe ser. al aludir. sobre fondo de humor. 1970. frase esta que aproxima al “ya lo sé. la edad de la lectura.16 La sola mención al “hueco que nunca habrá de rellenarse adecuadamente” objeta por cierto que haya siempre. pues aun en el caso de que llegara a cubrirse totalmente. Tomo XIV. quien ha pasado por él no torna a ser el de antes. “El humor”. también nos damos cuenta de que continuaremos inconsolables. revelada no obstante en la confesión epistolar de Freud sobre la que él mismo nos llama la atención: el margen de desestimación que por reabrir la relación al vacío pulsional que hace acto de la ausencia en el origen. dobla en este punto la apuesta.. se sabe. deja un gusto dulce. Su argumento es que Freud no tan sólo dejó tal imposibilidad fuera de “Duelo y melancolía” (nunca lo actualizó con posterioridad a su publicación. “Ya lo sé. intenso y angustioso. Es el único modo de perpetuar los amores a los que no deseamos renunciar”. “El acto y el humor”. Allouch.. en la misma carta a Binswanger. El carácter del acto “El humor revela.”18 Que el ejemplo elegido como paradigmático por Freud en el texto dedicado al humor19 remita inequívocamente al duelo se explica por su condición reve16 Carta a Binswanger del 12/4/29. todo acto anuncia nuestro ser-para-la-muerte. a “los amores a los que no deseamos renunciar”. sin embargo.EL DUELO. necesario y liberador porque unce al sujeto del significante tras haberle hecho experimentar el vértigo de la indeterminación —ese vértigo. ese carácter del acto que. la otra escena. sustitución lograda del objeto perdido.. el duelo no puede menos que tocar. Rosario. porque no hay identidad entre lo repitiente y lo repetido). epistolario. como pocos. obras completas. Barcelona. No es un aspecto menor. 1973. Sigmund Freud. es entonces insoportable y. está afectado de una verleugnung fundamental: como en el acto el sujeto no está presente (siempre llega allí donde no llega. y que nunca encontraremos con qué rellenar adecuadamente el hueco. según Lacan. 18 Juan B. Amorrortu Editores. pero aún así” distintivo de la verleugnung. . se habría convertido en algo distinto. Plaza y Janés. claves para lo imaginario. Beatriz Viterbo. HUMOR DE LECTURA 75 “. a diferencia de otros textos) sino que la habría incluso desestimado. Buenos Aires. 1992. no obstante.. 17 octave Mannoni. Buenos Aires.. en última instancia. 1979. aunque sabemos que después de una pérdida así el estado agudo de pena va aminorándose gradualmente.

la ciencia jovial. Este acontecimiento inaudito aún está en camino y peregrina.76 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ladora del carácter (naturaleza. para ser vistos y escuchados”. Caracas. en los bordes de lo irrepresentable. 1985. que saltó en pedazos y se apagó. Aunque con algunas salvedades. dijo luego. Ritvo. sobre un fondo de increencia. “El desafío humorístico a la muerte se radicaliza el día en que desaparece la creencia en la inmortalidad”. Del otro. los hechos necesitan tiempo. cit. obstinadamente. Ibid. en el siglo pasado y en las primeras décadas de este.”22 La creencia propiamente religiosa fue.21 Una perspectiva que. sustituida en gran medida por religiones estéticas o políticas (sin olvidar la estetización de la política y viceversa). de enlazar a circunstancias epocales. la declinación en la creencia ortodoxamente cristiana en la supervivencia ha sido sustituida. se opone a la objeción de Allouch a la persistencia de este último tras la muerte de Dios. en efecto. ‘todavía no estoy a tiempo’. sobre fondo de un horizonte común al recorrido cicatrizal del trabajo de duelo. la creencia en la inmortalidad siempre se sostuvo. op. a la vez que anota la pérdida de ilusión en la vida tras la muerte. “Desde el punto de vista del psicoanálisis las cosas no son tan netas ni fáciles. Aún no se ha adentrado hasta los oídos de los hombres.23 el trabajo de ese 20 21 22 23 Ibid. Cf. Un horizonte al que Freud no dejó. Juan B. aún después de que han sido hechos. por cierto. De un lado. En tanto que puesta en acto de la diferencia en la identidad (al tratar al propio yo como un niño desde un superyo a la vez sobreinvestido y vaciado de severidad. A un siglo y medio de su proclamación por Nietzsche. a su turno. por otras formas de religión estética o política que. si aceptamos la vecindad del humor con el trabajo de duelo. Pero tratándose del duelo por la muerte de Dios y la consiguiente caída de la ilusión de inmortalidad. pero también rasgo de escritura) del acto en la perspectiva insoportable de la muerte. afectada inexorablemente de verleugnung. Monte Avila. basta examinar sus secuelas para advertir (como Freud en su respuesta a Binswanger) que ese hueco nunca podrá rellenarse adecuadamente. la gaya scienza. ‘Llego muy temprano’. han experimentado fuertes sacudones en los últimos años. . que consiente una ganancia de placer que aún siendo pequeño “experimentamos como particularmente emancipador y enaltecedor”20) el humor supone un lugar de enunciación anoticiado de la falta. “Aquí calló el hombre frenético y miró nuevamente a sus oyentes: también estos callaron y lo miraron extrañados. la luz de las estrellas necesita tiempo. Anticipa así la muerte en vida. “El acto y el humor”. El rayo y el trueno necesitan tiempo. Finalmente lanzó él su lámpara al suelo. Fiedrich Nietzsche.

HUMOR DE LECTURA 77 duelo recién comienza. . 26 Ibid. sino porque la infinitud se despliega en planos que no están unidos entre sí por lazos de identidad y ni siquiera de semejanza o comunidad”. el humor es heteróclito a los ideales. refiere al Ideal del yo y al Super Yo. que por distintas vías aseguran el retorno en círculo sin pérdida y con notorio enriquecimiento sustancial.EL DUELO. Ritvo. funciona a pura pérdida y la ganancia no cierra círculo mensurable alguno —no sólo ni fundamentalmente porque se afirma la inconmensurable relación (que es relación efecto de una no relación fundamental) entre lo infinito y lo finito. 24 “¿No escuchamos aún nada del ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No olemos nada de la descomposición divina? —también los dioses se descomponen. 25 Juan B. El sujeto en relación a la grandeza. En las junturas de su precaria sustitución por religiones laicas o fundamentalismos restitutivos. “El humor. el ruido y el hedor de la descomposición divina24 delata la persistencia de ideales acordes a un yo espejado todavía en cosmovisiones. op. como notoriamente ausente (no menos que el trabajo de duelo) en los cuadros melancólicos en sentido estricto. “El acto y el humor”. al igual que otras constelaciones psíquicas. cit.” Ibid. su posición enunciativa permeabilizada por la falta toca fondo en el sin fondo de la estructura. y su correlato de verleugnung. Relativo al sujeto como el par angustia/culpa lo es al yo. a lo inconmensurable…”26 Tan a menudo presente tras el franqueamiento de angustia por la división del sujeto. es decir. desacoplados de un sujeto cuya dispersión heterotópica “… a diferencia tanto de la alienación hegeliana como de la emanación plotiniana. hace pie en la relación —de no relación— lo inconmensurable de su fundamento abismado. Consubstancial a la caída de identidad en relación a dicha infinitud. pero el término de comparación no es el yo sino el sujeto. 25 En los márgenes crujientes del trabajo de duelo rezuma el humor: lectura en acto de lo infinito de la pérdida desde la singularidad finita de los elementos que la miden.

a la ambigüedad del bien y el mal en sentido moral. Alción editora. postulaba una lógica del equilibrio. al desconocimiento de la pobreza de los ideales de equilibrio y templanza que censuran la pasión de y por lo inconmensurable”. luego de Freud los posfreudianos confundieron la melancolía con la depresión. 2006. precisamente porque el melancólico se define por la imposibilidad radical de iniciar un proceso de duelo. de la nostalgia. antes que nada.28 Lo que del humor melancólico resiste en desmedro de la solemnidad de los ideales es la vocación “pulsional”. 28 Ibid. en el Renacimiento. digamos. Decadentismo y melancolía. Un recorrido cuya impronta subsiste en el matiz de humor melancólico (no debe ser confundido con la melancolía clínica) que trasluce su retórica. lo inconmensurable reinviste con su carácter a la pulsión. una referencia estructural y comparativa.. Ahora bien. que surgida de “lo que adviene de la de27 Juan B. sin excesos ni defectos. . De vuelta de la lectura. la retórica melancólica ha conservado y transmitido un saber anacrónico en el interior de la cultura oficial: defensa de la excepcionalidad en un cuerpo teórico que.. que lo es. la tradición postfreudiana descuidó la diferencia entre la lisa y llana imposibilidad melancólica para el trabajo de duelo y las sucesivas tonalidades penosas de este último en su tramitación de lo inconmensurable. cuando la razón legisladora del Iluminismo busca la transparencia de la percepción a la luz del complejo analítico. de la tristeza. el complejo melancólico conserva su poder de resistencia (…) al desconocimiento del lazo pasional que une a los hombres. como el aristotélico. Ritvo.78 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Una retórica de resistencia “Si se lee con atención ‘Duelo y melancolía’ de Freud y se lo hace con el rigor que ha aportado Lacan. Córdoba. se verá que el duelo es sin duda una referencia para estudiar la melancolía. la asociación con la magia y la astrología promovía un pathos que la razón escolástica había rechazado por irracional y retrógrado.”27 Acaso por poner el acento en la contigüidad afectiva. “. y a partir de aquí todo se precipita en la más extrema cacofonía ideológica: la melancolía ya no se distingue del malestar en la cultura. “El humor melancólico o el vagaubundo inmóvil”.

es lectura del duelo en las dos direcciones del genitivo: progresa sólo por obra de lectura y supone asimismo. Seminario vii. el deseo y su interpretación. 31 Jacques Lacan. Seminario vi. cuya “humorística” pasión desequilibra toda mensurabilidad fantasmática de los medios en relación a los fines.EL DUELO. Cada vez menos sostenido en rituales culturales por la progresiva disolución de los lazos comunitarios premodernos. al modo del acting out35). de cuyo entramado de determinaciones destaca el estatuto de un saber en falta (el que en la antigüedad tomaban a su cargo los dioses 32). Claude Rabant.31 En clave de las condiciones singulares que obstaculizan su trabajo de duelo. cit. Por eso la necesaria actualización de las matrices simbólicas. el deseo y su interpretación. 30 Al respecto es de interés la noción de Claude Rabant “diferencial de objeto” que permite “fiarse de la castración”. 34 Jean Allouch. cit. Por eso. HUMOR DE LECTURA 79 manda cuando el sujeto se desvanece en ella”29 no es sino marca en el cuerpo de dicha inconmensurabilidad. inventar lo real. El trabajo de duelo auspicia así una pulsionalidad de neo-formación. Seminario vi. Nueva Visión. con el consiguiente trazado de un nuevo imposible. al menos en su inicio. a condición de hacer prevalecer. 1993. un duelo por su resto ilegible. Buenos Aires. Pero precisamente el nexo de lectura a lo inconmensurable en tanto que tal es lo que el duelo. inédito 32 Jacques Lacan. 33 Así en el caso de Hamlet. nada menos que el acceso mismo a la subjetividad moderna. con sus implicancias de abismamiento del “ser” en provecho de un sujeto intermitente debe revalidarse en cada duelo. “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconciente freudiano”. op. que debe remontar que el ghost del padre muerto sí sabe. op. Buenos Aires. Paidós. op.30 El viraje en la subjetividad El nexo entre duelo. cit. el duelo se ve reducido a un trabajo en procura de alguna certeza relativa a la falta de saber. la ética del psicoanálisis. lectura y castración fue abordado por Lacan en su aproximación a Hamlet. Desde ese punto de vista —Allouch34 lo subraya— la lectura de Hamlet por Lacan es paradigmática. erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca. . 35 Jacques Lacan. el fantasma lleva puesta la cicatriz de la castración. en el límite. la subjetividad del pálido príncipe vira hasta coincidir con sus modos modernos. escritos.33 que reabra la circulación significante a un sujeto sin otro anclaje cierto que la duda. del remanido sintagma. En la medida en que no se pretende hermenéutica. el primer término sobre el segundo: una vez permeabilizado por la impresión de lo inconmensurable. 1988. temporariamente en souffran29 Jacques Lacan. deja en suspenso (Lacan lo ilustra con el colapso de un “piso” del grafo sobre el otro. Podría decirse que arrima a una nueva escritura del fantasma. Cf.

no habría alcanzado. la transferencia. 39 Sigmund Freud. menoscabado en la masticación y digestión de su falta (que aún desconoce). se sustrae al pasaje de lectura por la repetición. y de manera contradictoria. 40 Jacques Lacan. “Duelo y melancolía”. en relación al “punto de concurrencia entre duelo y melancolía”40: una particular fragilidad en la constitución especular del yo. “The impatience of Hamlet”. sin “hincar” su mordida en las matrices simbólicas. Hogarth press. la pulsión cesa de trabajar su relación a la pérdida en el origen y el significante. op. Seminario viii. 1950. una débil resistencia de la investidura de objeto” 39 trasluce la desmezcla pulsional propia de la regresión en el yo. Así desimbricada de lo irrepresentable de la muerte. dando lugar a la extraordinaria rebaja del sentimiento yoico propia de los estados melancólicos. London. op. . 37 Cf.80 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ce tras la conmoción inducida por la pérdida en el horizonte fantasmático del sujeto requiere tiempo de lectura (de la falta). de tan evanescente. 38 Ibid. La sombra del llamado “objeto de amor” en clave narcisista trasluce entonces la identificación a la inmundicia y el residuo que Lacan denominara “suicidio del objeto”. collected papers en psycho-analysis. cf. pero por otra parte. Buenos Aires. acorde a un tipo de “pulsionalidad” que ilustra en forma elocuente el calificativo con que —siguiendo a Abraham— la designara Freud. Sigmund Freud. La aparente contradicción entre “una fuerte fijación en el objeto de amor. cit. 1980. según el mito de la comida totémica38) en que la relación a la falta —acorde a un momento lógicamente anterior a la asimilación de su ingesta— permanece pese a todo inarticulada. el sintagma “regresión oral canibalística” designa la circunstancia (en las antípodas de la asimilación de las matrices simbólicas. a apuntalar alguna medida fálica con que tramitar sus operaciones el sujeto de una combinatoria inconciente. Ella Freeman Sharpe. totem y tabú. si todo duelo pone el conjunto de la constelación simbólica a trabajar el relevamiento significante de la pérdida. correlativa a la presencia de un otro que. si bien afectado por la falta. Amorrortu Editores. cit. En efecto. Es como espectro que reaparece entonces el muerto: un otro sin margen para el trabajo de duelo. 36 Retomando observaciones de Sharpe. La presencia de manjares del banquete fúnebre del padre en la subsiguiente boda de la madre con que Lacan36 ilustra en Hamlet la desestimación de los ritos necesarios para que el cadáver alcance en perspectiva de transmisión filiatoria el estatuto de antepasado37 (que lo ubica como habiendo sido a su vez hijo de un padre) anticipa ya la muerte seca de toda ritualidad que tematiza Allouch. Tomo XIII. obras completas. clase del 28/6/61.

sea como sustantivo. N° 41. op. en estado puro en la melancolía.”41 El dolor de existir. cit. Se puede matar sin advertir la transición imposible entre la vida y la muerte. “La sombra del objeto”. HUMOR DE LECTURA 81 “Clínicamente. “El humor melancólico o el vagabundo inmóvil”. se hace mortífera en lo real. podríamos decir) porque su lugar como muerto proviene de la respuesta que da a la demanda del otro. muerte que nada tiene que ver con el ‘hacerse el muerto’ del obsesivo. Desde este ángulo. Rosario. ahora 41 Juan B. que de este modo se sustrae a toda posibilidad de riesgo. conjetural. 43 Eduardo Carbajal. como se sabe. el exceso sin nombre. asimismo. “Kant con Sade”. sweet prince…’ está incluído el mismo término. la demanda. conservándose como el espectador supremo de la comedia en la cual él mismo es el primer actor y el director de escena. porque nunca recibió la ambigua habilitación para la vida. persiste anclado en un “ser” insusceptible de desvíos retóricos. Sin la ambigua habilitación de la ligadura libidinal a lo irrepresentable. insusceptible de lectura. y a falta de anclaje en algún límite a la representación. en escritos. 42 Jacques Lacan.42 es un dolor que no llega a hacerse anímico. el melancólico clínico carece de resistencia. “En Hamlet los límites de la representación están enunciados por las últimas palabras de Hamlet: ‘the rest is silence’. . refractaria a su significación sin significado. podemos advertir dos cosas: una de las razones de la confusión sintomática entre la tradición melancólica y la melancolía clínica —el melancólico clínico es un ejemplo absoluto del puro dolor de existir— y también el porqué de la necesidad de diferenciarlos: la tradición del humor melancólico es un vasto dispositivo cultural de resistencia. no queda mas distancia respecto a un “ser” que no ecuaciona en la dimensión sustitutiva del señuelo que su restitución fallida. reposo. en cambio. El cuerpo libidinal desdibuja sus contornos. La resistencia de que carece es la de la investidura de (la falta de) objeto. rest. pero también los restos mortales. para él. Ritvo. quietud de la muerte. op. Sin otro margen para el filo del significante que su retorno en lo real del pasaje al acto o la elación maníaca. el melancólico es aquel que sólo encuentra un lugar en el campo del otro como muerto. lo que resta. En las palabras de responso que pronuncia Horacio tras la expiración de Hamlet: ‘good night. cada pérdida pasa a experimentarse como siendo del yo (más bien que en el yo43). cit. una demanda mortífera. sea como verbo. desconoce la significación de la muerte (desconoce su significación sin significado. en el autorreproche melancólico. El melancólico. 2004. lo demás. que es.EL DUELO. Homo Sapiens. significa descanso.

Cf. de estar out of Joint. es preciso que el resto-excedente pase por la lectura de la falta. Por eso el reposo (rest) del perturbado ghost y su ingreso al mundo de los muertos es condición del de Hamlet. que simboliza el objeto en tanto que perdido en perspectiva de la falta del otro. El efecto apaciguador se verifica como pasaje del peso ontológico del presente del indicativo en la frase de Hamlet (“el resto es silencio”) a la apertura subjuntiva al deseo. sin embargo. op. en paralelo al diferido significante. 1982. “El Hamlet de Mallarmé o el teatro de Igitur”. el espectro (ghost) le pide a Hamlet que jure. el ángel. Hamlet. 46 Tanto en la tradición gnóstica y gnóstico-cristiana como en los desarrollos del neo-platonismo y el islam.” 44 Para que lo representable encuentre su límite. Madrid. la temporalidad no deja del todo. rest. como a la historia: el mundo de una época. que pase definitivamente al mundo de los muertos en lugar de oscilar entre los vivos y los muertos. Leon Amiel publisher. es testimonio del misterio en tanto que misterio. Trotta. New York. indescriptible más que inexpresable. la esperanza. 47 William Shakespeare. cit. fuera de clasificación. espíritu perturbado!’ (rest. El resto del espíritu es una admonición: que deje de sobrar y se aplaque. 1989. . Massimo Cacciari. subsiste como rastro cicatrizal en un “mundo” que ya nunca será como antes de la pérdida. perturbed spirit!).48 44 Juan B. 48 Derrida señala que en la frase “the time is out of joint”. como contrapunto de sí mismo: ‘que un coro de ángeles cante tu reposo’ (‘flights of angels sing thee to thy rest’). Ed. time refiere tanto a la temporalidad del tiempo mismo. el de los restos mortales. reposa. Valladolid. de ubicación fronteriza entre lo humano y lo trascendente “espiritual” insusceptible de toda percepción sensible por los sentidos. Visor. el deseo y su interpretación. las primeras palabras de Hamlet son: ‘¡Reposa. El resto del ‘resto es silencio’ más que resto es excedente: el excedente de lo inexpresable. Jacques Derrida. Su mención en el responso de Horacio cobra por eso valor de marca de re-investidura de lo irrepresentable de la cosa. la contingencia (que “un coro de ángeles46 cante tu reposo”) en la de Horacio. 45 Jacques Lacan. espectros de marx. Seminario vi. Cuando en la escena quinta del primer acto. es precisamente el resto de la operación de excedencia. cit. Ritvo. prince of Denmark. 1995. Cf. El segundo resto. el ángel necesario. Nuevamente en causa el vacío pulsional. En la lectura de Lacan45 ello supone la recomposición del fantasma —concomitante al diferido significante— tras salir Hamlet de la tumba abierta de ofelia. Decadentismo y melancolía. op.82 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN como réplica.47 Algo de su dis-yunción. y acceda al resto-quietud que aplaca la ferocidad del imperativo.

54 Ibid. 53 Sigmund Freud. que acorde a la clásica regla freudiana. la causa del sujeto. 2001. 1997. Shakespeare.EL DUELO. acto. con valor de matriz de transformaciones. 52 Harold Bloom ha subrayado el valor de revisión y suspicacia respecto a la propia identidad que se sigue del término usado por Shakespeare para lo que en inglés moderno se dice self: selfsame. Cf. por lo elevado de su magnitud. Raúl Yafar. Norma. cit. elemento I a elemento I. “Transferencia y repetición”. como marca de reencuentro del diferido de la demanda consigo misma. síntoma y angustia” (Addendas). Letra Viva. op. revalida el vacío pulsional (re) inscribiendo la imposibilidad de significación unívoca para eso que el sujeto es en el otro. con la melancolía clínica como desenlace habitual. sobre fondo de angustia. repetición. que exige categóricamente separarse del objeto porque él no existe más”. Paris. pedazo a pedazo. Harlod Bloom.51 Vocaciones barrocas Inherente al horizonte moderno de caída de saber. la diferencia entre “ser” y señuelo que hace pie en la falta fálica se sostiene en un ida y vuelta a la huella pulsional y su correlato de lectura.52 El duelo que trabaja su lectura revalidando tales fronteras de lo imposible fue distinguido por Freud del que encalla en la desmezcla pulsional. Sujeto. fronteras del psicoanálisis en el decir filosófico. Amorrortu Editores. Carlos Basch y Raúl Yafar. le Séminaire. “bajo el influjo del examen de realidad. que equipara dolor corporal e intensidad de la investidura de añoranza del objeto perdido cuando esta última. Buenos Aires. Tomo XX. Jacques Lacan. “El atardecer del padre”. El duelo se torna entonces nombre del padre: en tanto que condición de lectura. 1979. por la posibilidad de mutar la investidura narcicista en objetal. obras completas. algo así como “ser propio mismo”. Cf. Bogotá. Cf. presencia de una ausencia de determinación que hace límite entre el lenguaje y lo real. Al recibir su propio mensaje en forma invertida el sujeto vuelve a no estar allí sino como futuro anterior. 51 Juan B.53 El pasaje se sostiene en un símil aportado por el lenguaje54. a la vez que institución del fundamento como tal. parte a parte. HUMOR DE LECTURA 83 Cuando la circularidad entre lectura y duelo en el horizonte significante49 reabre el expediente del duelo por el falo como condición de untergang50 del complejo de Edipo. el agujero abierto en lo real tiende a converger con el vacío que hace acto en el otro de la sustracción del origen. la invención de lo humano. verifica en la duplicación de un elemento la contiguidad a la falta de figurabilidad: el dos acarrea lo irrepresentable del uno. . 50 Ida al fundamento. requiere una retórica que trabaje en los márge- 49 Hasta “identificar la pérdida real. livre viii. La mediación. acto y alienación. Buenos Aires. signo a signo. “Le transfert”. “Inhibición. parece llegar a “vaciar” el yo. en un común valor de falta fálica. Ritvo. hasta la extinción”. 2001. Seuil.

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nes de la hemorragia psíquica del dolor, en la investidura “invaginada” del objeto faltante, deteniéndose una y otra vez en los menores detalles.55
“… una red retórica que concierne a las leyes del cuerpo, un cuerpo que comenzaba a librarse de los lazos de la tierra y de la sangre para quedar prisionero de las nuevas formas, mercantiles y jurídicas, de la libertad. Esta libertad era un nuevo vértigo, un nuevo desamparo, razón por la cual recién ahora comienza a despejarse el sitio extraño y poderoso de la creencia; poderosamente frágil, podríamos decir, puesto que la creencia, mezcla de flujo y fijeza, permite que alguien o algunos crea o crean exacta y precisamente en aquello que no creen, sin que tal desdoblamiento de la creencia implique que sus dos mitades puedan compaginarse simétricamente, recíprocamente”.56

En un paisaje de (vertiginosa, desamparada) libertad signada por la verleugnung de las cosas últimas, mezcla de flujo y fijeza, creencia e incredulidad, el sujeto moderno trabaja su duelo. Humor melancólico es un nombre de ese paisaje.
“Si la melancolía es uno de los afluentes de la edad barroca, es precisamente porque promueve al primer plano tránsito y disolución, tránsito que se exaspera y así se torna detención, salto que vuelve inconmensurables sus orillas; disolución que será amor espectacular, del y por el espectáculo, que hará hasta de los entierros ocasión de magnificencia negra y ostentativa.”57

En la solemne lentitud de los cortejos fúnebres que evoca la meticulosa meditación que recrea con insistencia el vínculo con el objeto perdido en el trabajo de duelo, Benjamin58 cifra una clave del “drama barroco” (trauerspiel, literalmente “drama luctuoso”); cuyo lenguaje de ruinas y fragmentos entremezclados deja atrás los confines entre lo cómico y lo trágico59: “Lo cómico es la necesaria cara oculta del luto que de vez en cuando se hace notar, igual que el forro de un ves55 Carlos Kuri, “De la angustia, el dolor y el duelo (el afecto)”. Kaos, psicoanálisis N° 1, Rosario, Homo Sapiens, 1993. 56 Juan B. Ritvo, “El humor melancólico o el vagabundo inmóvil”, op. cit. 57 Ibid. 58 Walter Benjamin, “El origen del drama barroco alemán”, Madrid, Taurus, 1990. 59 Benjamin juzga asimismo que el drama barroco alcanzó su máxima expresión (por sobre los autores alemanes que lo cultivarán en el siglo XVII) cuando en otras lenguas (así, en Shakespeare, o Calderón) resonara asimismo en él el lustspiel (literalmente, drama alegre).

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tido en el borde o el revés”.60 Es conocido el valor que en ese parangón adquiere la alegoría (figura básica en la tradición teológica, sustentada en la relación entre dos planos, de los cuales uno —sensible— da expresión al segundo, de alcance trascendente o moral) como elemento esencial del drama barroco, por la movilidad y fluidez de su significación, que acompaña al tiempo en su discurrir.61
“Entre el contenido inmediato, que adopta la forma de una narración o de una presentación secuencial, y el trascendente, el de las verdades superiores, la técnica alegórica exige la descomposición de ambos planos de manera mecánica, para que el sensible pueda ser el soporte de una mostración didáctica del valor del plano superior. Es lo muerto intentando reconstituir la vida pero según exigencias sin duda complejas y siempre inestables. De un lado, ¿cuál es el límite de división partes extra partes a que es sometido cada plano?” 62

La dificultad que obstaculiza la significación límpida en la alegoría se extiende a la pérdida de transparencia por el poder digresivo de sus técnicas auxiliares63, que al serle agregadas con el tiempo para facilitar la correspondencia entre sus planos la dejaron en definitiva al borde de la inversión incalculable. Así pues,
“… es posible que todo el mundo de seres y cosas, piedras, animales, colores, perfumes, números, todo un vasto repertorio de lapidarios y bestiarios, se ponga a significar en una danza de goce de la lengua material que termina por perturbar el universo de convenciones —antes que nada, las de la biblia— a las que supuestamente servirían”.64

Acaso no sea excesivo leer la “danza de goce de la lengua material” en clave de la materialidad de la causa: la materialidad significante, que remite al rasgo unario y con él a la huella borrada del objeto perdido (lo que supone a su vez el escenario mítico de la ingesta del cadáver del padre65). Lo que entronca a su vez con la causa material aristotélica, en cuyas coordenadas ubicara Lacan la preva60 Ibid. 61 Ya Quintiliano la había caracterizado como metáfora en movimiento. 62 Juan B. Ritvo, “el acto de leer o el destino de la hermenéutica”, figuras del prójimo. el enemigo, el otro cuerpo, el huésped, Buenos Aires, Letra Viva, 2006. 63 Glosas y paranomasias. 64 Ibid. 65 Jacques Lacan, Seminario IX, “la identificación”, inédito.

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lencia de la verdad como causa66 en la experiencia del inconciente. En esta perspectiva, “alegoría” pasaría a designar el necesario descompletamiento de las convenciones del lenguaje, puesto a danzar la variopinta totalidad de sus recursos al ser permeabilizado nuevamente por la falta en el trabajo de duelo.
“… el buen sentido quiere hacer de la lengua algo portátil y sin peso propio; la inversión alegórica recupera, por vías en apariencia irracionales, la densidad y textura de las voces de la lengua”.67

En clave de lo que llamaríamos vocación barroca del trabajo de duelo, la alegoría nombra así un particular espacio de significación, con valor de escritura de la falta. Un espacio que tras ser abierto por la mera analogía del dolor con los elementos significantes en sucesivas vueltas de repetición, se toma su tiempo (como la escucha en transferencia) hasta tocar fondo en el pas de sens68, que articule como tal a la metáfora, y su consiguiente desprendimiento de objeto. Trayecto más que figura, el humor melancólico de su retórica interpela una y otra vez el abismo de la falta del otro, confrontando lo general de la pérdida con lo singular de cada rasgo de su evocación (elementos que, como el plano sensible y el inteligible en la alegoría, no intersectan). Recuperando junto a la densidad y textura de las voces de la lengua el vacío que habitan; y que las habita.
“Ya no me queda nada por decir todo lo que tenía que decir ha sido dicho no sé cuántas veces. He preguntado no sé cuántas veces pero nadie contesta mis preguntas. Es absolutamente necesario que el abismo responda de una vez porque ya va quedando poco tiempo. Sólo una cosa es clara: que la carne se llena de gusanos.” 69
66 67 68 69 Jacques Lacan, “La ciencia y la verdad”, escritos, op. cit. Juan B. Ritvo, “El acto de leer o el destino de la hermenéutica”, op. cit. Jacques Lacan, “La instancia de la letra en el inconciente o la razón desde Freud”, en escritos, op. cit. Nicanor Parra, “Tres poesías”, antipoemas, Barcelona, Seix Barral, 1972.

a Heidegger. desmedida siempre como toda buena sensibilidad e irreductible al intelecto —como afirmará luego—. es el exabrupto. exaspera al pensamiento humanístico. Así. Y es la misma melancolía la que vendrá a poner una manera. la modernidad y el nacionalismo germánico. 2000). “el valor de la desesperación (sinónimo en otro lugar de modernidad) frente a las privaciones del ánima” —dirá—. Nietzsche. en el trazo o el pliegue. que vaya libre de uno a otro. Deleuze y Alcalde. Heidegger. algo que molesta. Laborde Editor. la osadía y la fuerza de escribir hoy y aquí. la obra leída y pensada no se halla condenada al frío sistema de tabulación y normativización que un crítico tiene de antemano. en Buenos Aires o en Rosa1 Presentación de formas de la sensibilidad. Los autores aquí leídos son Beckett. patéticos o irredentos. Es decir. autores sombreados por el lugar que una ciencia moderna y melancólica les ha dado: Ritvo nos tienta introduciendo algunas disquisiciones sobre el genio y la melancolía que afirma propios de nuestra época. . el sujeto en cuestión florece. Movimiento que hará luego cercanos a Beckett del mismo Heidegger y a Nietzsche de Baudelaire como en el trabajo “La política de Heidegger y nuestras políticas”. inquieta. restos de la cultura (Rosario. nuevamente. restos de la cultura compone una serie de ensayos de filosofía. Kant. Trabajos que pertenecen a lo que Ritvo allí denomina “épica de sombras”. Ritvo elige la forma comparativa. contraposición entre reconocidos autores y débiles lugares críticos. ritvo1 LAURA ESTRIN formas de la sensibilidad. en realidad. a Beckett y Heidegger o. psicoanálisis y literatura cuyo prefacio invalida toda explicación y hace inútil cualquier definición estilística sobre lo que este libro reúne. Lacan. universitaria.NotaS a FoRMAS DE LA SENSIBILIDAD. RESToS DE LA CULTURA De JUaN b. encontrando así la mejor manera de tocar a Kierkegaard y Nietzsche. como él se encarga de explicar. Entonces si los restos de la cultura presentan los textos críticos como estúpidos. sino que. como en la molienda escolar. a las formas que de ella surgen: los ensayos.

la fatal imposibilidad de volver a pensar lo ya pensado como es escribir sobre “la repe- . además define exacto y sin ningún tipo de comedimiento teórico o ideológico la bibliografía que menciona. un saber genérico. encima. donde tampoco se resta la risa: había señalado ya inicialmente que el humor negro caracteriza a la melancolía. sobre Nietzsche o sobre Beckett. estos ensayos captan el instante de la comprensión propia y siempre. los valores de los adjetivos: “La expresión ‘mucho más’ no tiene valor aritmético o cortés” —señala al comenzar a hablar de Ramón Alcalde—. dice lo que quiere decir de ellos y dice lo que quiere de cómo elige hacerlo. aún está entre los pocos que leen. una pasión como pocas. de la impresión de lectura. en otras palabras. también. evitando —tal como allí dice— una “cierta. Tal vez. caída de una voz propia. inusualmente hoy. como resultado. su idioma personal. sin ambages jergosos. sus particulares asociaciones metafóricas: el registro de su vehemencia. por ejemplo. la suerte de escuchar verdaderamente a un autor.88 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN rio. diríamos utilizando términos de estos mismos trabajos. Ritvo tiene una avidez casi endemoniada. al decir lo que quiere decir. tal como lo ha hecho en sus libros anteriores. con mayor precisión. Este libro. Erudición que resume juicio filológico y gusto estético. al conocimiento literario un saber retórico. Y uno escribe en los modos en que se ve: Ritvo explica glosarios apasionados y tonos llenos de sabor. del mismo modo que escribiendo líneas que saben que apresan a los griegos y a la filosofía occidental mejor parecida. dice lo que sabe bien. en formas de la sensibilidad. mutado melancólica e irónicamente en Borges y pasando por la “tranquila plenitud de la elocuencia clásica” de Alcalde. lecturas y saber o. tanto como denunciando muy explícitamente el mal uso o las malas interpretaciones de ciertos sintagmas analíticos como el de la “imbecilización psicológica actual del término autobiografía” o el abuso del término “ficción” pensado en “la incapacidad para distinguir el carácter pasionalmente verídico de la verdad”. Sin simplificación alguna. fácil y temible precipitación en el psicologismo”. psicologismo que entiende como degradación de la subjetividad: caída del autor. otro gramatical y etimológico que son parte del comienzo de todos sus análisis. así. Y además. luego. sobre Kant. explicándose. con ese pensamiento insomne que otros discursos no pueden armar porque les falta pasión y. También armando cadenas filosóficas o ensayísticas nacionales: Sarmiento contrapunteado en Alberti. restos de la cultura suceda todo esto porque la literatura explica mejor. Por lo que Ritvo une.

harto de servidumbres. Y luego expone: “entre la raíz con principio y fin y el rizoma en el medio hay algo distinto que es la roca viva (. Porque. estos ensayos pretenden todavía una retórica desesperada de la transmisión donde “se otorga lo que no se ha concedido y se recibe lo que no se solicitó para usarlo en un campo que no estaba preparado para semejante uso” —y leemos aquí sus fuertes. de generosidad ninguna.) que me concierne(n) y me constriñe(n) a pensar lo que es absolutamente imposible de pensar”. no debe hacernos olvidar la monotonía del horror y de la pesadilla. cansado de reiterar sempiternamente lo mismo acerca de lo mismo”. convicciones románticas: los románticos alemanes son ciertamente en su pensamiento un elemento siempre renovado—. de la literatura y la música contemporáneas.. además. que rompe la tensión dramática de todas las obras recreando la verdadera soledad de la literatura. Y Ritvo también lo dice muy claramente en un trabajo posterior: “No se trata. de la erudición.N O TA S A F O R M A S D E L A S E N S I B I L I D A D 89 tición” cuyos ejemplos serán inevitablemente entonces. una nada nada postmoderna. del anhelo de lejanías. la increíble y rica variedad. su voz no se resta en este libro. con la del nómade. por ejemplo. elige descifrar el atolladero del humanista. que causa una impresión cercana a la música. paradojales. Juan Ritvo parece ver claro cuando señala: “Estamos muy lejos —y se corrige en la justa afirmación de la primera persona— estoy muy lejos de poder articular la figura del viajero inmóvil. se ve lo que cruza su hacer: la historia teórica se patentiza en sus escritos.” —como dice en una nota el libro—. “El encuentro con la mistificación”. claros. mentira previa y necesaria al renacimiento de una retórica del desgarramiento”. hay muy pocas cosas rizomáticas. pero contrariando el peso profundo de los nombres. una nada nada altiva. figura de la nostalgia. reales e históricos: “Es cierto. Porque . más aun. sino de la necesidad de aprovechar (fuera de la querella profesional acerca de las investiduras) de la inteligencia de la verdad allí donde pueda aparecer”. leemos en “La memoria del verdugo y la ética de la verdad”: “Cerrar los ojos: maravillosa calma del desconocimiento y del ensueño. como dice otro de sus trabajos. rápidos. En otro ensayo. En Ritvo. es decir.. por mi parte. del hombre de letras. De igual manera sucede con los relatos de Beckett que son entendidos en la austeridad suprema que nos recuerda a “El indiferente” de Proust. suponiendo en él “una hermenéutica del vestigio” que alienta ciertas imposturas patológicas al no acertar a ver “la presencia” en la lectura. De modo que sus postulaciones van con una cita de Tucídides y regresan con un enunciado de Freud. casi la contrariedad y la complejidad del discípulo de Kierkegaard junto a la poesía de la acción melancólica de Baudelaire en pobre bélgica...

La obra de Ritvo es una de las pocas de la crítica argentina contemporánea en que se revela esa tensión singular entre el que lee y el que escribe.90 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN los ensayos no proponen inversión alguna. una todavía posible transversión de las ideas: una vuelta completa. epifanía. . un libro de autor. sino trascendencia.

retornará la cuestión de los virajes o los modos epocales de comprender dicha noción. por otra parte. id est. entonces se ve que estos principios son esencialmente racionales. la racionalidad y legalidad que organizan ese mundo de las creencias —¡su- . El libro de Lévi-Strauss se abre con un epígrafe tomado de Tylor. Lévi-Strauss publicó las estructuras elementales del parentesco. al elegir este fragmento.la palabra Del paDre. Así. Lévi-Strauss deja sentados los supuestos que orientarán su investigación y los ámbitos de los que tomará sus materiales. en segundo término. lo “religioso”. en 1949. aunque operen bajo el velo de una ignorancia profunda e inveterada (…) La ciencia moderna tiende cada vez más a afirmar que. Su cantera es. éstas deben existir en todas partes”. para poner de relieve el horizonte conceptual que a partir de allí se determina y dentro del cual. de uno u otro modo. reformulada y pensada a la luz de múltiples disciplinas que. en primer lugar. y. aun en forma elemental. donde este autor habla de la religión primitiva diciendo que “… estas creencias y prácticas son tan coherentes y tan lógicas que. pueden captarse los principios que rigieron su desarrollo. apenas se comienza a clasificarlas. Si hablo de este texto no es para desarrollar un análisis del tema basado en él —o no solo ni preferentemente— sino para señalar un punto de partida. en especial. se inscriben todos los análisis posteriores al respecto. si en algunas partes existen leyes. Al final de estas líneas. hasta entonces. las creencias. el paDre De la palabra DIANA SPERLING Desde que. un momento de torsión en la comprensión de eso tan escurridizo y a la vez omnipresente —la familia— y. poco tenían que ver —supuestamente— con tal institución. la noción de familia hubo de ser cuidadosamente revisada.

el menos racional de los mundos para la mentalidad ilustrada!—1 y. pues. por 1 Casi en paralelo con el autor francés. por ende. 3 Y la concomitante prohibición de parricidio. y esa diferenciación se instituye en el lenguaje. tampoco tienen hijos. los comportamientos de cada especie son generales.2 La familia es una institución de la especie hablante. pues. de lo que entendemos por familia: una institución de la cultura. la distancia que separa lo biológico de lo social o. En su imprescindible texto purity and danger —entre otros— se ocupa de revisar la rigurosa legalidad de la razón “primitiva”. que los lugares familiares estén diferenciados. es claro que se trata de un uso figurado del término. . 2 Claude Lévi-Strauss. Es casi imposible establecer un orden de primacía entre ambas prohibiciones: el asesinato del padre de la horda es lo que lo convierte a éste en padre. es por definición particular: cada grupo humano tiene su conjunto de reglas que son diferentes a los otros. ‘hermano’ y ‘hermana’”. Pero ya en las primeras líneas de su prefacio. en tanto constituye la matriz de lo cultural y. humana en su sentido más propio. España. Cuando mencionamos a las familias de pingüinos o de osos. Lévi-Strauss dice que “entendemos por estructuras elementales del parentesco los sistemas cuya nomenclatura permite determinar en forma inmediata el círculo de los parientes y de los allegados”. En efecto: son los nombres y no la sangre lo que constituye el lazo. la peculiaridad de tal prohibición es que comparte un rasgo con lo natural —la universalidad— y uno con lo cultural: ser una regla. Planeta-Agostini. y responden a determinaciones biológicas no modificables por norma o elección alguna. las prácticas humanas y la sociedad toda. 1993. ‘hijo’. a pesar de las notas diferenciales que conservan y sobre las cuales no es factible extenderse aquí. la naturaleza de la cultura. Pero.92 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN puestamente. En la naturaleza. ¿Por qué bisagra? Porque. bisagra articuladora entre los dos ámbitos y fundante. las estructuras elementales del parentesco. en ese pasaje de uno a otro. De modo que ambas interdicciones se co-implican. que retorna como ley y establece la prohibición de incesto. que lo distingue y lo particulariza en relación a sus congéneres. es decir. ‘hija’. con todo lo paradójico que conlleva tal expresión. el autor circunscribe la noción de familia al ámbito del lenguaje. básicamente. donde Lévi-Strauss ubica la prohibición de incesto. más importante aún: la prohibición de incesto es la regla3. dictados por el código genético. Es que la regla. Regla universal. ‘madre’. implicada por los términos ‘padre’. Al hablar de nomenclatura. Los animales no tienen familia. Es que los lazos de parentesco exigen. con la que aquella está inextricablemente ligada. al ser característica de lo social. Entre reproducción y filiación media. la brillante antropóloga inglesa Mary Douglas muestra cuán errada es esa concepción de racionalidad limitada al mundo “ilustrado” y moderno. “Es la relación social la que cumple una función determinante más allá del lazo biológico. por su parte. por tanto. para decirlo en los términos más usuales. Tomo I. precisamente. Es ahí. sino cría.

es en esa prohibición fundante donde se anudan cuerpo y lenguaje. esos mitos. La diferencia tal vez estribe en que en nuestros días esa división se produce en segmentos o casilleros. esa narrativa establece un vínculo directo de descendencia entre lo divino y lo humano. otorgaban lugares diferenciados a los componentes del grupo y establecían los modos de significar las diversas instancias de la vida en común. Condición de posibilidad de lo social. inmediatamente. y prohibido y permitido por otra existen múltiples y complejas relaciones de las que no podremos ocuparnos en detalle aquí. la “religión” era. deseo y ley. por tanto. sino que eran precisamente esos relatos. en las lejanas épocas de las culturas primitivas no existía tal cosa como lo religioso separado de lo secular. pues convierte al “bípedo implume” en un “animal legal”. Entre sagrado y profano por una parte. sexo y nombre. sólo debemos estar advertidos. establecían valores y criterios. por eso que llamamos —provisoriamente y por comodidad expresiva— religión. mientras que la única o fundamental distinción de las épocas arcaicas era —junto con la diferencia entre lo puro y lo impuro—. un corpus articulado de narraciones que dibujan un cerco alrededor de ese grupo. sociedad— dijera: ¡nosotros somos los primeros! Y. base y puente. los que organizaban la vida social.la que separaba lo sagrado de lo profano. entre creador y creatura. al ámbito que llamaríamos “religioso”. entonces. la política y el arte. afirmando entonces no solo la existencia del grupo sino también —pues de ello depende— de sus dioses. un hombre. para el objeto de estas líneas. Anudamiento hominizante. Es que. narra simultáneamente —en forma explícita o implícita— dos orígenes: el del hombre. es decir. por derecho propio. planos todos que nosotros los modernos tenemos cuidadosamente separados. de toda regla. la educación.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 93 tanto. separación establecida. como es obvio. El mito. el derecho. Producción simbólica por excelencia y. término —al que hemos aludido al principio de estas líneas— ya de por sí complicado y que requiere alguna aclaración. Ese mito no va solo: se inscribe en una mitología. fundamento de la cultura. En el principio… Toda cultura tiene su mito de origen. a la vez. con sus rituales correspondientes. y el del grupo particular que crea —y es creado por— ese relato. de que esos dos campos se entrecruzan y se requieren y es ese peculiar entretejido lo que . Es como si cada grupo —tribu. nombrándolo y distinguiéndolo de otros. De modo que tal mito pertenece. aquel donde se cuenta cómo el dios o los dioses decidieron crear al ser humano y dotarlo de sus rasgos característicos. nombraban lo permitido y lo prohibido.

punibles o esperables. Pero dar nombre es. y es la narrativa misma lo que permite distinguir los diversos órdenes de vida: si cuando crea los peces el Altísimo ordena “fructificad y multiplicaos”. es decir del relato— es una secuencia que se despliega en el tiempo. Si nace de un acto divino. la conciencia de nuestra mortalidad es causa y efecto del lenguaje. Allí.94 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN define el carácter propio de cada cultura. los vínculos que el grupo señala como correctos o incorrectos. La procreación. Porque el lenguaje es tiempo en. el mecanismo para prolongar la existencia propia a través de los descendientes. poco después. entre los hilos de esa trama. y es eso lo que tiene de universal (su carácter formal. En sus páginas se configuran los mitos que formarán —junto con las creaciones literarias griegas— la mentalidad del hombre de esta parte del mundo. en qué grado. que ostenta el recién surgido animal y que le permitirá. sitúa a la nueva criatura en posición de interlocución. proporcionándole la materia prima para pensar y pensarse. por tanto. como vimos. Lo particular reside. ¿acaso los animales no se aparean también para no extinguirse? Sin duda es así. Pero. entonces subsiste la pregunta: ¿qué es lo que nos di- . dar lugar pero también. un doble sentido: en primera instancia. hacer entrar en un sistema y. entonces. al menos. la orden es proferida nuevamente versículos después con un agregado de máxima importancia. inédito. deseables o imposibles. Es en la creación del hombre cuando Dios los bendice —pues “macho y hembra lo creó”— y “les dijo (vaiomer lahem): procread y multiplicaos”. y cuál es la relación viable con cada cual. en qué es lo que cada uno de ellos prohíbe. es decir lo común a todos los grupos humanos. porque toda narración —y estamos en el terreno mítico. La angustia de la finitud. será luego en virtud de sus propias acciones que la existencia del hombre permanezca sobre la Tierra. con lo que le otorga desde el inicio el carácter de ser hablante. irá de la mano de ese nuevo rasgo. De peces y hombres El inextricable nexo entre sexualidad y lenguaje se hace evidente en uno de los textos fundantes de la cultura occidental: la Biblia hebrea. dar nombre a los otros animales. en cambio. Ya en los primeros capítulos se establece qué y cómo lo humano habrá de ser y subsistir. es decir. se dibuja la familia. porque lenguaje y muerte son inseparables. y en segunda instancia. de ahí su carácter fundante de la cultura —volveremos sobre el asunto—. diferenciar. Procrear es. dar tiempo. Dios ha creado antes a los animales. La prohibición de incesto es básicamente eso: una prohibición. claro. diría Kant). Solo el ser hablante sabe de su propia muerte. organizar. y esas diferencias se dan en el plano de la nomenclatura ya que es allí donde se establece quién es pariente. es decir.

en efecto. Freud señala con toda claridad ese carácter: el humano es. falta y angustia. Agrego ahora: culpa. pero según ley. Y. ven sus cuerpos y su distinta constitución. expresión que se reitera numerosas veces y que aparecerá nuevamente cuando el diluvio haya acabado y los habitantes del arca salgan de ella en el mismo orden. Desde las primeras páginas del texto bíblico comienza a delinearse esa prohibición fundante. lo que luego en levítico será dicho en forma explícita. comienza a advertirse cómo y por qué el humano procrea según modalidades propias y diferentes al animal. desamparo y finitud. Al carácter de Adán como ser hablante corresponde la necesidad imperiosa de reproducirse. si la ley tiene como núcleo la prohibición. De modo que la procreación. Mircea Eliade señala que tal expulsión condena al hombre “al sexo. Éste es tal vez el verdadero significado de la expresión “justo en sus generaciones” (bedorotav) con . exiliarse del Edén. eso que llamamos la cultura para oponerla y distinguirla del estado natural. Sin embargo el relato afirma que aun en esas condiciones Noé ha sabido mantener la separación entre unos y otros. y sus hijos y las mujeres de sus hijos”. por tanto. ley que va manifestándose paso a paso y capítulo a capítulo. se ven. es decir. ya que es el haber sido expulsado del Paraíso lo que lo sitúa en la dimensión de la cultura y de la historia. En la narrativa del diluvio asoma ya su existencia. lo que refleja el episodio de la mirada recíproca que se dirigen Adán y Eva: recién en el instante de la transgresión advierten que están desnudos. el hombre debe “caer”. Es eso. El lenguaje es la marca de ese exilio y. Lo que la narrativa bíblica expresa en forma metafórica es el exilio como condición existencial del hombre. acceder a la conciencia de la muerte y de la diferencia sexual. Esa imagen —que luego retornará en el gesto protector de Dios de hacerles vestidos para cubrirlos— expresa lo más esencial de la condición humana: desnudez y exilio. intercambios sexuales incestuosos? En un espacio cerrado como ése. exiliado de la naturaleza y de todo lo que ella significa. lo lógico y esperable hubiera sido. por definición. su guía y su ganancia. no es ya un hecho meramente biológico sino un hecho de lenguaje. conciencia de lo prohibido y. cuando el relato dice que entraron al arca “Noé y su mujer. posibilidad de elegir. la convivencia promiscua. Es en efecto la prohibición lo que arroja al hombre a su condición más propia. Pero entre lenguaje y ley hay un vínculo inextricable. tres aspectos de lo mismo. en el terreno de lo humano.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 95 ferencia de ellos? El texto lo sugiere: para que esa orden-bendición se cumpla. en el interior del arca. ¿Qué nos dice esa repetición. a la vez. ese cierto sopor animal que lo sume en la inconciencia. al trabajo y a la muerte”. sino que no ha habido. tal vez. el “todos con todos”. es decir el orden generacional.

Freud no podría haber “leído” en la tragedia griega lo que leyó. es decir que está presente en todas las culturas. y contra los que el texto bíblico no cesará de batallar. En efecto. y es de ahí de donde Freud extrae material para la formulación de la teoría psicoanalítica. Según Jean-Joseph Goux. Y ese modo se llama filiación. las de estos “hijos de dioses”. Sin embargo es preciso notar que la cuestión del padre. y más específicamente la tragedia— también se tramita la cuestión. Pero. calificativo que justifica la elección que de él hace Dios para salvarlo. a riesgo de subvertir el orden mismo de la supervivencia de la especie y por tanto la posibilidad de existencia humana sobre el planeta. La obra de Sófocles edipo rey es cita obligada para el caso. como ya se dijo. la prohibición de incesto es universal. males que en las líneas anteriores se atribuyen a los “bne-ha-elohim —hijos de los dioses—. su punto más acabado no llegará sino hasta los últimos tramos del pensamiento freudiano. es decir. anoticiando al hombre de su finitud: “no vivirá más el hombre para siempre…. aun si modalizada de diversas maneras. Es pues la ley lo que va introduciéndose en la vida de los habitantes de la Tierra. allí donde el padre del psicoanálisis dedique su reflexión al “gran hombre del pueblo hebreo”. repartiendo los bienes. Esta ley dice que a cada quien corresponde uno de esos lugares y no puede ocupar otro. se mencionó. de sucesión y transmisión.96 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN que se lo califica al comienzo del episodio. Si los semidioses son todavía inmortales. la ley regulando los vínculos. que remiten sin duda a los semidioses y héroes de la mitología pagana (¿al padre de la horda?). no es solo una cuestión biológica: en la especie hablante es cuestión de nombres y lugares. varones de fama… que tomaban por mujeres a las que más les agradaban”. Es que “la tierra estaba llena de corrupción y violencia”. Si “el complejo de Edipo” es la base de tal formulación. filósofo francés contemporáneo. Figuras. Moisés. gracias a la prohibición de incesto. el hombre será mortal y deberá hacer algo con eso: hallar un modo de permanencia en la Tierra que vaya más allá de su vida física. si no hubiera tenido su propia cabeza . punto nodal de su teoría. acotando y limitando los poderes. dice Dios cuando decide castigar tanta maldad. en el otro corpus de textos fundantes del mundo occidental —la literatura griega. y serán sus días ciento veinte años”. sufre varias reescrituras a lo largo de su vida. la estructura del inconsciente. arbitrarios e incestuosos. Tener hijos. en su soberbia de seres divinos no afectados por la temporalidad y la finitud. Ese orden que los bne-ha-elohim habían mancillado. ya que en cada una de ellas los vínculos prohibidos y los permitidos son diferentes. Así. son los lugares en la cadena genealógica los que determinan el vínculo y permiten nominar como padre e hijo a quienes allí se ubican.

Noción que va de la mano de la pérdida del origen. ¿Cómo y por qué fue precisamente un médico vienés judío el que supo hallar. De los mil y un padres Padres hay. Poco hay de común entre Layo. . el inconsciente freudiano y la revolución iconoclasta (Buenos Aires. 1993) análisis retomado por Massimo Cacciari en iconos de la ley (Buenos Aires. un Dios que manda y prohíbe. cuadernos monográficos. esa prohibición fundante del sujeto humano.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 97 formada por la ley mosaica. En este episodio estaría expresada. y ello proviene del carácter de ese Dios interdictor. la escritura de sus textos y la figura de Moisés. para el psicoanálisis. el padre de Edipo. donde el filósofo analiza el episodio bíblico del becerro de oro revelando que no se trataba en realidad de un becerro sino de una vaca sagrada. s/f ). pero aplicada aquí. el baile de adoración a su alrededor con el que se encuentra Moisés al bajar del Sinaí —y que le provoca tal ira que da por resultado la rotura de las Tablas— no sería sino un rito pagano de fecundación de una deidad materna y. precisamente —en tanto ley del padre—. la metáfora del incesto. la adoración de la imagen. Jean-Joseph Goux. fundamentalmente. Universidad Iberoamericana. a la configuración de la tradición judía. Así como cada cultura modaliza en forma particular la prohibición de incesto y por ende la familia.5 De modo que entre la interdicción de la imagen y la prohibición de incesto habría un vínculo inextricable que la cultura griega desconocía. o Agamenón. el texto sofocleo estaba allí desde siempre. tan fundamental dispositivo? Es que “el padre freudiano” no es en verdad el padre griego. en todas partes. No por nada. en todas las épocas y en todas las culturas. del desarraigo y la incoincidencia de la cosa consigo misma. entre las líneas del texto trágico. sino que se ubica más cerca de la tradición bíblica4. ante la cual Freud pasa horas de extasiada contemplación. Ambos enfatizan la noción de enstellung. un Dios que ya no consiste en el poder del trueno o del sol sino en la fuerza de la ley. 5 Cf. Pero el vocablo es engañoso. claro. tan cara a Freud para describir las operaciones del sueño. en tanto esa imagen representaría el cuerpo de la madre. Letra Viva. un ritual orgiástico de claras connotaciones incestuosas. la tensión entre los hábitos idólatras de las culturas de la zona y la Ley monoteísta cuyo núcleo consiste. por tanto. Adoración que sería. Sin duda. en tanto “desplazamiento”. el rey que sacrifica a su hija Ifigenia en pos del favor de los dioses para la 4 Me parecen fundamentales en este punto los análisis del moisés de Freud llevados a cabo por Michel de Certeau en el capítulo 9 de la escritura de la historia (México. Ese Moisés iracundo e indignado es el aludido por la escultura de Miguel Ángel. también concibe la función paterna de una manera que le es propia. 2009). en la prohibición de la imagen/del incesto. años después de Freud. porque puede inducirnos a creer que su significado es unívoco. en todo su dramatismo. Lacan sabrá decir que “el psicoanálisis no podría haber nacido de ningún otro lado que de la Biblia hebrea”. lo curioso es que nadie antes advirtió lo que en él se mostraba. diferente a todos los otros dioses de la mitología. Y que prohíbe. en todos los grupos humanos. como tratando de develar la clave que ella cifra. La cebra.

preocupados por parecer tan jóvenes como sus hijos y renuentes a ejercer autoridad alguna. Si Layo o Agamenón. su sacrificio será a pura pérdida. el carácter de . un padre no es —no solo o no necesariamente— el reproductor. Al prohibir. en una situación que se plantea en su comienzo en términos similares. ya que en sus páginas el tema está tratado desde otra perspectiva. el hecho de que en el clímax de la escena le sea ordenado abortar el sacrificio no es. además de numerosas coincidencias con lo que aquí planteo. obedeciendo la orden divina. es decir que la interdicción sacrificial comparte. Nada se le explica al patriarca acerca de los fines o utilidades que tendría su acto. posibilitándolo como humano. tuve la fortuna de que llegara a mis manos un texto de la licenciada Beatriz Edelstein en el que hallé. Abraham. un mero azar o un gesto piadoso de Dios sino la clave de la cosa. no desea eliminar a su hijo por temor a que éste ocupe su lugar en el futuro ni tampoco. Veremos luego que podría abrirse un abismo entre todos estos padres de la antigüedad y los padres de hoy en día. pero que tiene una resolución diferente? También Abraham está dispuesto a sacrificar a su vástago. monarcas. “heme aquí”. lo que hace es trasmitir la ley. está listo a ofrendar al pequeño para obtener a cambio el beneficio del triunfo en la batalla. al hacerlo se postulan a sí mismos como ley. el que prohíbe (el incesto). el padre dona la palabra. es decir. Simplemente dice. como el padre de la horda en el mito creado por Freud en tótem y tabú. filicidas. ha sido ubicado en un lugar de la cadena genealógica. sugerencias que me permiten complementar y comprender mejor las ideas que propongo. como hiciera Agamenón. deciden acerca de la vida y la muerte de sus descendientes. pues. ¿Qué ocurre en el texto bíblico. la cuestión de la ambivalencia del padre resulta clave allí pues. por poner algún ejemplo. Si bien yo había consignado ya que la prohibición del sacrificio de los hijos queda legislado en levítico. padres terribles. entre todos ellos y el pater familiae romano. Función. en suma. entre dos versículos claves. como algunos comentaristas piensan. al hacerlo. es decir introduce al hijo en el mundo de los significantes. en ese libro. Volviendo a lo que señalamos al comienzo. como ha dicho antes al oír el llamado de Dios. Sin embargo. a diferencia de Layo. de eso se trata. Pero. en el universo simbólico. tal prohibición se ubica. padres que renuncian a cumplir su función y prefieren transformarse en “amigos” de sus hijos. el 18:20 que prohíbe el adulterio y el 18:22 que prohíbe las relaciones homosexuales. o incluso.6 se somete a Aquél que le ha formula6 Casi concluida ya la escritura de este artículo. Son. sino el que ocupa cierto lugar en relación a los nombres y las palabras. con Abraham o Moisés.98 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN batalla. el genitor. con las dos que la enmarcan. No hay por tanto transacción. No sin ambivalencia. ésa de la cual también él es deudor pues ha sido hijo. encarnan la ley en lugar de someterse a ella y trasmitirla. o sea como ser deseante. la de su formación y práctica psicoanalíticas. como Edelstein señala.

en tanto ser padre es. el único modo de ser fundador del pueblo. conlleva también la peculiar concepción judía de la familia. en Israel el hombre político proviene de la figura del padre. luego. Si en Grecia el ciudadano es la figura que sucede al soldado. en un proyecto político. Luces (y sombras) de la ciudad “Serás padre de pueblos”. llegado el momento cumbre. también. Biblioteca del Congreso de la Nación. Cf. en el texto bíblico ambas dimensiones aparecen absolutamente integradas: lo familiar y lo político son una y la misma cosa. se le promete al patriarca. no es el dueño de la vida de su hijo y. y como tal debe ligar a su hijo a la ley para poder. fallido e incompleto. un ser mortal. la entidad nacional que surgirá más tarde y atravesará la historia. Es esta última significación lo que interesa aquí: el estandarte es lo que se eleva.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 99 do la promesa (de la numerosa descendencia a través del tiempo). su caída es su elevación. Si Grecia entendía el oikos —lo doméstico— como un ámbito separado y hasta opuesto al ágora —la plaza pública donde se debatían las decisiones políticas—. La akedá. tampoco de su muerte. Y es Dios el que. Abraham. por ende. Buenos Aires. a los dioses paganos sedientos de sangre. Lo que Abraham pierde —su omnipotencia— es la ganancia. Pero esta promesa encierra diversos sentidos: además de la numerosa descendencia. en levítico. pero en este caso. la ligadura: ésa es la escena que la Torá propone para comprender en qué consiste la paternidad. Segundas Jornadas. En la Torá no hay héroes: estos aparecen despreciados —como los bne-ha-elohim—. para el psicoanálisis. es decir a quien representa la ley. se formulará como precepto explícito. desde su inicio. la única manera de poner en acto la transmisión. o: lo familiar es inmediatamente político. 7 No por casualidad el mandato de Dios se plantea como una “prueba” para el patriarca. en la prohibición de matar a los hijos. El sacrificio frustro será la dramática metáfora para enseñar lo que luego. de sacrificarlos al Moloch. figuras del padre en el psicoanálisis y la cultura. ya que la excelencia no pasa por el valor guerrero o la fama sino por la posibilidad y exigencia de cumplir la función paterna. Lo desarrollaremos en los últimos tramos de este texto. el advenimiento del hijo es su única posibilidad de permanencia. milagro y estandarte. Es que el plan consiste.7 La descendencia sólo podrá multiplicarse a condición de esa renuncia. . desligarlo. “¿Qué habrá hecho Abraham para merecer esto?”. Beatriz Edelstein. pero prueba en hebreo se dice nes que significa. de allí su nombre Abra-ham. el padre. Es sólo un hombre. para el primer hebreo. un padre. en el impedir un acto que sin duda comporta alguna tentación. a partir de una caída que será luego. Agradezco a Edelstein el envío de su texto. Es que el texto bíblico es consciente de que al ser el hombre finito por definición. pero que está ya prefigurada en los primeros momentos del pacto de Dios con el patriarca. la caída del padre. dejar a ese hijo seguir su propio camino en la existencia. le enseña que él. 1999.

postulando así que son las mujeres. pues: o se pertenece a la familia o a la Ciudad. las mujeres no son mera materia inerte y pasiva —”ya encontrarás otro surco donde arrojar tu semilla”. ni siquiera les es permitido. Amorrortu editores. mujer): ese reducto cerrado donde las mujeres mandan. en tanto cum-munus. communitas. Nicole Loreaux. más aún. La esterilidad de las matriarcas connota que. hijos de sus madres. a ellas. del uso de la palabra y de las decisiones de la polis. antígona es una expresión de tal conflicto. No hay aquí gineceo (del griego guneikos. 9 Cf. y que logran tener hijos luego de una precisa intervención divina. la estructura y la función de la mujer y la familia en las fuentes bíblicas? El texto dice que todas las matriarcas son estériles.100 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN sentido de que implica lo comunitario como modo de vida de un grupo singular. le dice el tirano Creonte a su hijo 8 Entendemos aquí “comunidad” a la manera de Esposito. Las guerras producto de tales decisiones no reparan en el dolor de las madres por la muerte de sus jóvenes hijos. De hecho. Buenos Aires. entonces. las que —finalmente y desde el margen— cumplen un rol político fundamental: la defensa de la vida más allá de los intereses “viriles” que las han excluido. madres. Esta deuda sería la referencia compartida a una ley que obliga. un grupo ligado no por lo que posee sino por una deuda en común. el lugar que la mujer ocupa en la sociedad. donde se deciden los destinos nacionales. pero también la propuesta de Platón en república. en el intercambio discursivo que la retórica regula y establece. No serán ya. como margen de la polis. sin injerencia alguna en la formación del carácter del futuro soldado / ciudadano. pues esas manifestaciones de dolor podrían. Esta peculiar estructura familiar no escindida de lo comunitario conlleva una serie de rasgos específicos. Roberto Esposito. de guné. 2003. madres en duelo (Buenos Aires. en este esquema. En una lectura no teológica. . ¿Cuál es. entre ellos. es que. cuyo núcleo ya se anuncia en la primera bendición a Adán. La Ciudad griega es ámbito de hombres: es entre ellos. sino del Estado. participar en los cortejos fúnebres de sus vástagos. dicen los gobernantes. Compara a su vez esa situación de la mujer griega con las Madres de Plaza de Mayo. al modificarse una de las piezas —el lugar y la tipología de la mujer— se modifica el tablero todo. donde el filósofo sostiene la conveniencia de apartar a los hijos pequeños de sus hogares y criarlos en un espacio de valores exclusivamente viriles. Comunidad8 regida por la ley del Sinaí. pero que las aparta por completo del foro público. esposas. debilitar el espíritu guerrero de los otros ciudadanos. la función de la mujer era tan solo la de vientre.9 Conflicto de lealtades. donde Loreaux revela la estructura de la sociedad griega en relación a la mujer y sostiene que es en la tragedia. depósito pasivo de la semilla masculina. podremos advertir que lo que aquí aparece es un paradigma diferente al de otras tradiciones. el único sitio donde se oye de verdad la voz femenina. Ediciones de la Equis. 1995). Cf. por su parte.

un Tercero que interviene para regular los vínculos. diferenciar los lugares y nombrar esas diferencias. 2. naturaleza bruta o tierra a fecundar: las mujeres bíblicas son personajes centrales en la intriga. sino Jacob. en lo que sería una jerarquía vertical. al menos a este respecto. a la vez. por tanto. en su sugerente texto Historias de amor (México. ese Dios que permite la unión y. activas protagonistas de los destinos del hombre. por primera vez en la antigüedad. es decir. aparece entre ellos un Tercero. el que ha tenido Abraham con su sierva Agar— porque no quiere. juntas. entiende como pura pasividad y receptividad. De modo que al unirse el hombre y la mujer. ya que se trata de un triángulo cuyo vértice superior está ocupado precisamente por ese tercer término regulador. sometidos por igual a la ley. 1995) señala que la mujer bíblica halla su punto máximo de expresión en el cantar de los cantares donde la mujer aparece. condición de la continuidad en la que Dios mismo está interesado.11 En primer lugar. como suelen decir las traducciones. resuelve hacerle ezer kenegdó (Gén. de sus descendientes y. es de fundamental importancia el factor de quién recibirá la herencia de tal promesa. esta estructura hace que las posiciones de los que intervienen en el vínculo —el hombre y la mujer— sean pares12. por ende. Siglo XXI. a cuál de los descendientes pasa el Pacto. no “una compañera”. en casi todos los casos. así dice. letras que. separa. del pueblo que se está gestando.10 Pero el que no aparezcan identificadas con la naturaleza —eso que el griego. forman el nombre de Dios. Pero hay algo más: al ser la procreación parte de la promesa divina y. Y esa decisión. es decir. esto marca que la mujer no queda sometida al hombre. . impidiendo que quede sólo esh.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 101 Hemón cuando éste llora amargamente la muerte de su prometida Antígona—. como sujeto de deseo y no meramente como objeto del deseo de otro. 12 El relato bíblico consigna que cuando Dios decide que “no es bueno que el hombre esté solo”. sino literalmente “una ayuda —o una fuerza— enfrentada a él”. materia inerte a la espera de la forma—. en tanto hembras reproductoras en forma automática. 11 Un conocido midrash ilustra bellamente la cuestión: aquel que enseña que varón se dice ish y mujer ishá. “que el muchacho herede junto con Isaac”. que los consumiría a ambos. Rebeca trama la serie de engaños y artilugios para que el heredero de Isaac no sea Esav. La narrativa bíblica es clara al respecto: Sarah expulsa a Ismael —el hijo de su esterilidad. al ámbito regido por la ley. ambos. término que separa y relaciona. porque esh se escribe con las letras restantes de ambas palabras: alef y shin. 18). palabras emparentadas pero (en hebreo) de diferente escritura ya que cada una tiene lo que a la otra le falta: en ish no hay h (hei) e ishá carece de la i (iod). sino que mujer y hombre quedan. impidiendo el pegoteo especular. Raquel logra quedar embarazada luego de ansiosos ruegos a 10 Julia Kristeva. señala una vez más que tener hijos no es un hecho natural sino algo que pertenece a la cultura. la toman las mujeres. Ley que en el texto se llama Dios. En segundo lugar. fuego.

y prosigue de tal modo que. Parte. su preferido José lleva a sus hijos ante el patriarca para que este los bendiga. seguro de que el gesto de su padre era una falla debida a la ceguera13. Si Moisés es. Es la mujer entonces la que resuelve la extraña situación: circuncida a su hijo y arroja el prepucio a los pies de Moisés. y es de ella de quien nace José. En todos los casos se verifica que no es el primogénito el que hereda. pronunciando una frase enigmática: “novio de sangre eres para mí”. el brillante protagonista del final del génesis. ante lo cual el ángel suelta a Moisés diciendo: “novio de sangre por la circuncisión”. ya ciego —como su padre Isaac cuando lo bendijo a él en ese antiguo y confuso episodio— apoya sus manos en forma aparentemente errada: la derecha sobre la cabeza de Efraim y la izquierda sobre Menasé. el que tiene a su cargo recibir y transmitir la ley. 13 Que en el texto bíblico los padres sean ciegos. No nos detendremos pues en tan largo recorrido. lo sé”. la bendición mayor. partir hacia Egipto a cumplir la misión que se le ha encomendado y que él intenta rechazar. Es el narrado en éxodo IV: 24-26. efectivamente. como dijimos. debe. a pesar de que Menasé era el mayor y le correspondía. Pero para que esta función le sea posible. la que se otorgaba con la mando derecha. De modo que no se trata de un descuido. ha debido atravesar varias y dramáticas vicisitudes sobre las cuales el texto bíblico se extiende con detalle. la bendición mayor recae sobre el menor (esta es una de las raras ocasiones en que es el hombre el que decide al respecto). solo señalaré uno de esos avatares que entiendo fundamental en la formación de la figura del líder. y se hacen padres con ellas! . Ante el reclamo de José. hijo mío.102 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Dios —y de envidiar largamente a su hermana Leah. no es casual: ¡todos ostentan fallas. lo que vuelve a confirmar que la herencia no constituye una cuestión de naturaleza — “el que abre matriz”— sino de decisión política. Por otra parte. Dios se le ha revelado en la zarza ardiente cuando Moisés pastoreaba las ovejas de su suegro en el territorio de Midián. Jacob. el anciano responde: “lo sé. por tanto. acompañado de su mujer Tzipora y de su hijo Guershom. es porque se trata precisamente del legislador. pero en una posada del camino “un ángel del Eterno quiso matarlo”. fértil como un conejo—. la figura clave que le permite a Freud terminar de formular su teoría del padre. pues. cuando Jacob está por morir en tierra egipcia. o cojos o tartamudos. apenas dos versículos para situar un factor decisivo en la historia. ahora. sino de algo meditado.

A mi modo de ver. un transmisor. su carácter incompleto.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 103 Ríos de tinta han corrido en el intento de hallarle algún sentido a tan misterioso relato. Todas estas historias bíblicas ponen a la vista que la transmisión es una línea quebrada. . el hombre se resiste aduciendo su dificultad de habla. ¡Curioso pero altamente significativo que Dios elija a un tartamudo para transmitir Su ley! Si ponemos en relación este factor con el que hemos citado antes. acto que también sitúa a Moisés como padre de ese hijo. son precisamente estos breves trozos los que conforman y contienen. la que lo dice todo. y por ende de la transmisión). la existencia 14 Esta perícopa es. también el que conduzca la formación del pueblo y la entrada a la tierra debe ser un padre. al circuncidar al hijo. Para algunos investigadores. la de transmitir la ley. el papel de legislador no lo podría haber desempeñado un hombre que no estuviera atravesado ya por la castración simbólica. Nombramos al padre del mito y de la tragedia. 15 Vale señalar que en hebreo. y también al padre romano. un cierto defecto de la boca. un humano consciente de su falta. es la mujer la que hace lugar al padre para que éste pueda ejercer su función. lo hace entrar en la cadena genealógica. es la mujer la pieza clave: es ella la que. ligado en ese gesto de Tzipora. Digamos. su finitud. como el grano de arena en el núcleo de la perla. es decir. algo así como “boca incircuncisa”.14 No importa. es decir. apretadamente. repasar esas explicaciones que pueden hallarse en las buenas bibliotecas. pero porque además del corte —la castración simbólica que la circuncisión implica— realiza el acto de arrojar el prepucio ante su esposo con lo que rubrica su matrimonio. como diversos modos de entender la paternidad y. entre otras. También Moisés queda. como interrumpiendo la linealidad narrativa. interpolaciones que el editor olvidó eliminar. la verdad del texto. en el contexto de nuestro tema. expresado en el texto con el término hebreo “aral sfataim”. Pero si. en efecto. por tanto. Nuevamente. ¿Qué hay en común entre la figura del legislador y la del padre? El corte. etc. se trataría de “fósiles textuales”. es fácil intuir que. como dice el texto. entonces. El midrash entiende el defecto como tartamudez. Un hombre que no tiene —como no lo tiene ninguno— la palabra completa. fundador del linaje hebreo. separados ambos por unos pocos versículos.15 Digno heredero del primer patriarca. esto reafirma lo que líneas antes estaba insinuado: cuando el Dios de la zarza le encarga que vaya a liberar a sus hermanos. entre “cortar” —como acto físico— y “llamar” —acto de lenguaje— hay una estricta homofonía: ambos verbos se dicen likró. sino incluir la cuestión en la lógica que venimos encontrando en el texto bíblico. uno de esos fragmentos que parecen insertados forzadamente en medio del texto. Moisés se salva por la circuncisión (del hijo. que se realiza en dos registros relacionados: el órgano del habla y el de la reproducción.

en el desierto. vimos. Parte de esa imagen era. ya que el pueblo será heredero de una ley dada en la extranjería. 2008. 2002. se superponen o se ignoran. El padre declinado Este carácter fallido del padre bíblico no ha resultado fácil de digerir en la cultura occidental.17 A la no propiedad del hijo corresponde la no propiedad de la tierra: se consuma así ese carácter de exiliado que configura al hombre desde la metáfora de la expulsión del Edén (la entstellung freudiana). que a lo largo de toda la Torá —y específicamente en los Diez Mandamientos— ordena solo eso: “no te apropiarás” (del nombre de Dios. la ficción de un padre poderoso. y es ahí donde se ubica una diferencia específica con el modelo bíblico. . idea retomada y desarrollada en su obra posterior. Biblos/Deseo de ley. Si el drama de Abraham en la akedá es la instancia donde el padre renuncia a la posesión del hijo. en el pensamiento mítico y en buena parte del pensamiento griego y romano. de la familia y de lo político colisionan. Uno de los rasgos fuertemente vinculados al pater familiae era “la propiedad privada. por el contrario. es decir. literalmente. trama en la que las diversas concepciones del padre. señala la forma misma de la ley. Buenos Aires. conjunción que incluye también lo romano y lo cristiano. el paso. se debe tener en cuenta que tal figura es sólo uno de los lados de la cuestión ya que occidente es el resultado de esa extraña y compleja conjunción de lo griego y lo judío. del tiempo. Tal vez esta característica es la que le infunde a Kant el “sentimiento de respeto por la Ley del Sinaí” (cf. de la mujer. ritualizado y solemne”. el tránsito: allí donde nada se puede poseer. dueño del saber y la sentencia. Los tiempos actuales se han encargado de horadar tal ficción: la “declinación de la figura paterna” que el psicoanálisis 16 Arnoldo Siperman. de los bienes o de la tierra). la ley romana y el mundo moderno. el imperio de la ley. el destierro. es con Moisés en el Sinaí donde la figura del padre se termina de (des)completar. La ilusión de consistencia y completud alienta. Buenos Aires (sin mención editorial). pero porque es sólo ese carácter el que permite concebir la paternidad como una función de transmisión y no como una causa consistente. su obra la religión dentro de los límites de la mera razón). sin duda. especialmente territorial. produciendo una herida narcisista a la imagen que el sujeto occidental tiene de sí mismo. En primer lugar. 17 Entiendo que esa localización no es una mera “circunstancia geográfica” ni un rasgo anecdótico. a los que habría que agregar a Einstein) echan por tierra. una ley desterritorializada. que configuraba el patrimonio”. la propiedad juega un rol esencial. Nietzsche y Freud. ilusión que los llamados “pensadores de la sospecha” (Marx.16 En este “ordenamiento rígido.104 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN del hombre en el mundo. no basada en la posesión del suelo sino dada. del nombre del prójimo. cuya palabra no podía ni debía ser cuestionada.

. su estofa de andrajo y remiendo?”. para bien o para mal. el padre y la ley (Buenos Aires. que ahora el padre ha caído (como si alguna vez hubiera estado erecto sin falla)18. cómo los descendientes del “gran mono” devienen hermanos. Gorla. la castración. 2004). entonces. inscripción y borradura (todo a la vez e implicándose) de la transmisión. pues esta idea olvida que la fraternidad —es decir. refiriéndose al que comete Platón respecto de su “padre” Parménides. comentando el libro de Kozicki Hamlet. Solo es preciso releer tótem y tabú para comprender cómo se constituye el lazo entre hermanos o. la calidad de hermanos— no es sino parte de la herencia que un padre deja. o la falta. o filía21 sin filiación. el parricidio fallido. ese es. sugiere que “la función paterna no se reduce a la puesta en forma del padre ideal (¿el pater romano?). en falta y deseante.20 Inventan. carácter que no se debe confundir con la impotencia. de ser atravesado por la castración.19 Porque. es decir. Tal vez toda la filosofía (¿la cultura?) pueda leerse como las incesantes inflexiones de un parricidio. 21 filía es el término que usa Aristóteles para definir esa suerte de asociación de hermandad y camaradería entre pares. como si dijeran: ya que el padre es tan defectuoso. Algunas corrientes filosóficas postmodernas parecen experimentar. la anomia o la inoperancia de su función. más aún. aquellos que comparten una tarea y eligen un destino común. si la función opera) es porque —y no a pesar de— comporta el estatuto de fallido e incompleto. nuevos modelos de familia en los que sería posible prescindir del padre. que reivindican una suerte de prescindencia de padres en su pensamiento a la manera de self-made men (aun si sus obras gritan por todos lados la existencia de esos padres de los que reniegan en sus declaraciones explícitas). el campo de la política. sino que la paternidad implica por definición el carácter de caído —esa extranjería esencial de la que hablamos—. ante este hecho. Ritvo. Derrida. una suerte de vértigo que nos arrojaría al vacío y a la más extrema inanidad. si el padre es precisamente el sostén de la función —paterna— (es decir. marzo 2006). Hermanos sin padre. para el Estagirita. Sería bueno volver al texto de Emmanuelle Severino. necesario y fallido al mismo tiempo. sus manchas. donde dice. a partir precisamente de la conversión —vía el asesinato y la culpa consiguiente— de ese simio en figura 18 Cf. ligado genealógicamente. un cierto horror vacui. la garantía de eficacia de la Ley. Buenos Aires. Nos podríamos plantear la siguiente pregunta: ¿la exclamación de Hamlet (‘¡un rey en harapos y remiendos!’) nos anoticia de que la función paterna está hecha jirones o que está hecha de andrajos y remiendos? ¿Lo que el padre transmite es la majestuosidad de su armadura. entre otros. “Del padre y de otras viejas novedades” (agenda de Letra Viva. renunciemos a él y fundemos un vínculo de pura fraternidad. entonces. Algo aquí hace agua. condición de existencia. No es.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 105 registra en la postmodernidad no es sino la denuncia de lo que el padre siempre fue y significó. entre otras cosas: “¿Es preciso recordar que el padre caído no es una contingencia actual sino una dimensión inherente a la concepción misma del psicoanálisis…?” 19 David Kreszes. Inédito. 20 Abundan actualmente los filósofos “parricidas”: Badiou. Juan B.

las inclinaciones criminales de la europa democrática. esas ambiciones omnipotentes de prescindir del otro. por definición. como síntomas de la época. en forma omnímoda. 2008. de elimi22 “¿Acaso la regla de prohibición del incesto no es introducida por lo que llamamos en psicoanálisis ‘nombre del padre’ o ‘función paterna’?” acota David Kreszes (comunicación personal). Es en estos días cuando asistimos a otras ilusiones del mismo orden que las (en apariencia contradictorias) del padre consistente o de la fraternidad autogestada. de ignorar la deuda filiatoria. Leçons IV. suite 2. No puedo evitar la sensación de que la historia describe un recorrido circular: paradójicamente. disfuncional. estos virajes en la manera de entender las estructuras de parentesco que dan forma al funcionamiento social y psíquico de los humanos. 2007. y la fábrica del hombre occidental. son tal vez los modos de esa caída los que resultan epocales. hijos programados genéticamente para resolver una enfermedad de otro hijo… ¿Modos renovados de lo que Legendre llama “concepción carnicera de la filiación”. sin saber aún —sin poder imaginarlo siquiera— los efectos que estas nuevas constituciones familiares podrían tener sobre la subjetividad. sólo hay familia en la cultura. y que atribuye al nazismo? No se trata aquí de una crítica moral ni teológica. en tanto no coinciden nunca totalmente la función y la persona que la sostiene. entre otros textos: Jean-Claude Milner. Porque. Buenos Aires. sino de señalar ese “desfile de extrañas figuras” que los nuevos paradigmas sociales y científicos ponen en circulación. por ejemplo la de la posibilidad de decidir. Buena parte de las ideas que aquí expongo son producto de las “conversaciones de los viernes” con Kreszes y Claudio Glasman. 24 Más bien al contrario: son esos ideales postmodernos los que aspiran a eliminar la falla que toda función humana implica. a quienes agradezco su amistad y sus aportes. o entre “buena familia” y familia disfuncional: la familia es. ya no solo el sexo sino todos los rasgos del hijo por venir.23 Ilusión que va de la mano con otras igualmente bizarras: madres que deciden procrear sin padre. Como se dijo: no hay parientes en la naturaleza. en modo alguno. Esta acotación no implica. afirmar que la familia “tradicional” es garantía de un sujeto bien constituido: ¡de sobra sabemos que tal garantía no existe! Sería absurdo establecer una oposición escolar. . entre norma y desvío.24 Sin embargo parece necesario señalar. Pero si el padre es caído desde siempre. a mayor avance tecnológico más cerca estamos del pensamiento mítico. parejas homosexuales que aspiran a tener hijos. Amorrortu. Buenos Aires. 23 Cf. Fayard. en el plano de la familia. Manantial. 1990.106 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN paterna (y por ende en padre prohibidor del incesto22). de anular o desconocer la diferencia sexual. ya que toda función en ella es necesariamente fallida. y Pierre Legendre. filiation.

claro. en fin. 2010 25 En el texto bíblico hay otros personajes muy cercanos a estos “hijos de los dioses”: los constructores de Babel.L A PA L A B R A D E L PA D R E … 107 nar al Tercero. en una suerte de ilusión de autoengendramiento que implica. entonces será preciso estar advertidos. la renegación filiatoria. los postmodernos. tema que desarrollé en otro lugar. ¿no nos hacen peligrosamente semejantes a los bne-ha-elohim?25 Claro que a las abominaciones que tales personajes cometieron se debió el diluvio. Buenos Aires. de irremediablemente incompletos y mortales y. Diana Sperling. 2008. por eso mismo. Buenos Aires. releer la Torá. No nos vendría mal a nosotros. los textos trágicos y otras enormes creaciones del espíritu humano para recordar de dónde venimos. de ligados. de herederos. “Paradojas del nombre” en filosofía de cámara. sino como una metáfora de la capacidad de destrucción —y autodestrucción— que los hombres tienen. . de los desastres y los males que son capaces de infligirse a sí mismos cuando olvidan los límites y se encaraman a no sé qué ilusiones de omnipotencia —lo que en la tragedia tiene el preciso nombre de hybris—. que es como decir: reactualizar nuestra calidad de deudores. capaces de recrear y transmitir la vida. como un castigo divino. pero. quienes intentan “hacerse un nombre”. Cf. Mármol Izquierdo. si entendemos el diluvio no en clave teológica.

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UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN

SileNcio Del Ser Y leNgUaJe Del otro
DARío GoNZÁLEZ

Entre las más profundas divergencias filosóficas que tienen lugar en el ámbito de la teoría de la subjetividad merecen especial atención aquellas que atañen a la relación entre la ontología y la ética. El problema es, en realidad, cuanto menos tan antiguo como la tentativa de establecer las condiciones de posibilidad de la experiencia en general. Cuando Kant observa, en el prefacio a la crítica de la razón pura, que “la doctrina de la moralidad exige su lugar” tanto como “la doctrina de la naturaleza exige el suyo”,1 señala ya la necesidad de una doble estrategia de indagación y de una limitación de las pretensiones del intelecto cuando se trata de dar cuenta del problema de la libertad. Las teorías modernas de la subjetividad suponen, en este sentido, un determinado desarrollo histórico de la constatación kantiana según la cual la libertad puede ser pensada aun cuando ninguna observación empírica me la muestra como carácter de una “cosa”. No es casual que Lévinas, casi dos siglos más tarde, deba evocar una de las formulaciones salientes del pensamiento kantiano con el fin de volver a considerar —y desplazar— aquel mismo problema:
“De las cuatro preguntas que, según Kant, se plantean en filosofía (¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me es dado esperar? ¿Qué es el hombre?), la segunda parece superar a la primera con toda la amplitud de las dos siguientes. La pregunta ¿qué puedo conocer? conduce a la finitud, pero ¿qué debo hacer? y ¿qué me es dado esperar? van más lejos, y en todo caso más allá de la finitud. Esas preguntas no se reducen a la comprensión del ser, sino que conciernen al deber y a la salvación del hombre. En la segunda pregunta, si se la comprende formalmente, no hay referencia al ser”.2
1 Immanuel Kant: Kritik der reinen vernunft, B XXIX. 2 Emmanuel Lévinas, Dieu, la mort et le temps, Paris, Grasset & Fasquelle, 1993.

1.

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UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN

La puntualización efectuada en este pasaje tiene en la mira a Heidegger, el pensador que, al reinterpretar el proyecto kantiano, centra su interrogación en “la primera exposición radical de la finitud del ser”.3 Lo que está en juego aquí es la posibilidad de pensar la subjetividad —y, en ella, la relación sobre la que se edifican tanto el deber como la esperanza— más allá de la finitud del ser, más allá, por tanto, de la vinculación entre el “ser” y el “tiempo” que Heidegger se propone indagar en su primera gran obra. Es fácil identificar el propósito que anima la lectura sugerida por Lévinas: los problemas que “conciernen al deber y a la salvación del hombre” remiten a una concepción de la temporalidad según la cual ésta no sería primeramente horizonte de comprensión del ser. Describir la experiencia de la subjetividad implica dar lugar a una filosofía que no es una ontología sino una metafísica concebida como el pasaje a una ética, e incluso pensar la ética como filosofía primera,4 más acá de todo intento de ontologización. Nótese desde ya que esa “ética” posee, en su misma formulación, un doble carácter: no es sólo la interrogación de las condiciones del deber hacer sino también la que concierne a aquello que cabe esperar. Nos permitiremos, en el presente ensayo, asignar a estos dos conceptos una importancia estratégica, aun cuando el énfasis colocado en ellos nos conduzca a situar las afirmaciones de los autores citados en un contexto de discusión más amplio. En efecto, tan pronto como las cuatro preguntas kantianas se leen en su calidad de preguntas, resulta evidente que la segunda y la tercera delimitan el campo de un ethos caracterizado por la tensión entre el principio de la acción y el principio de la esperanza. Dicha tensión es la que hace que ninguno de los dos pueda reducirse a la doctrina del ser. En este punto, la crítica de la ontología heideggeriana por parte de Lévinas guarda cierta relación con la crítica que Kierkegaard dirige a la tradición idealista. En ambos casos, aunque por razones diversas, el abordaje crítico de los problemas del deber y de la esperanza se funda en la tentativa de pensar lo humano a partir de una subjetividad descentrada, requerida en su dimensión ética y religiosa por una cierta alteridad. Pero es precisamente este último concepto el que ahora exige ser clarificado en dos planos complementarios. Si las doctrinas acerca del deber y la responsabilidad suponen de manera directa o indirecta mi relación con otros, la idea de aquello que me es dado esperar parece implicar la relación con
3 Ibid. 4 Cf. especialmente Emmanuel Lévinas, éthique comme philosophie première, Paris, Payot & Rivage, 1998.

Gad. No por azar la “ética” de Lévinas. 4 / el concepto de la angustia.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 111 un otro cuya posición. El “prójimo” es ya infinitamente otro. la alteridad es una mera estructura lógica.5 tanto como la “segunda ética” de Kierkegaard sólo consigue desembarazarse de los presupuestos de la filosofía primera en el momento en el que se abre a la Revelación del pecado original y del Perdón. Madrid. Galilée. 6 Cf. Lo único que queda de ellas es la oscilación entre el otro y el otro. . y ésta. y la vida en común parece poder reducirse a una moralidad estéril cuando el Ser. No es que cada una de las aludidas preguntas kantianas deba hallar su respuesta en una disciplina determinada. para poder ser reconocida como tal. entonces. en aquélla. potencialmente. haber dejado su marca en la memoria de los hombres. vol. en sus políticas y en sus sistemas morales. La metafísica se vuelve onto-teo-logía cuando el otro es interpretado como Ser. por secunda philosophia habría que entender aquella cuya esencia es la trascendencia o la repetición”. En el constante reenvío del otro al otro. a-histórico e indiscutible. identificado con el Bien. Søren Kierkegaard. como sería presumiblemente el caso de una filosofía de la intersubjetividad y una filosofía de la religión. y de éste a aquél. Cuando este yo es el lugar de la certeza del Ser.6 Pensar la libertad más allá de la ontología —o simplemente a pesar de ella— implica pensarla como la experiencia de lo que es a la vez proximidad absoluta y distancia infinita. La hipótesis sobre la que se basa el desarrollo aquí propuesto podría. véase también la explícita observación de Jacques Derrida en Donner la mort. begrebet angest. la idea misma de intersubjetividad y la idea de la absoluta dependencia restringen mutuamente sus respectivos campos de aplicación empírica. es ya “religión”. y gracias a ella puede explicar el pecado del individuo. ¿Cómo señalar. al mismo tiempo que propone la idealidad como tarea (…). Ambos riesgos responden a un mismo motivo: la indiscernibilidad del sujeto con respecto a su prójimo y la inaccesibilidad del otro en tanto otro pueden pensarse todavía a partir de la posición del yo. i Skrifter. el lugar de “lo otro” sin 5 Al margen de los numeroso pasajes en los que el propio Lévinas parece confirmar esta afirmación. y la diferencia infinita con respecto a aquello que la religión llama “Dios” debe. formularse del modo siguiente: la ontología de la subjetividad debe ser superada dos veces. desborda la medida moral de mi obrar. la posibilidad de descubrir siempre de nuevo la distancia en la proximidad. Paris. en la doble dirección de una experiencia de la proximidad con respecto al otro y de una experiencia de la distancia en relación al otro. anterior a la relación ética con el otro. por tanto. Copenhague. se transforma en un principio abstracto. En este caso. 1999. Es cierto que la interpretación de ambos principios se ve permanentemente solicitada y hasta amenazada por un cierto residuo de la interrogación ontológica. 1984: “La primera ética encallaba en la pecaminosidad del individuo. 1997-2010. (…) La nueva ética presupone la dogmática y con ella el pecado original. orbis.

Kluwer Academic. Ritvo: “Lo no dialéctico en la dialéctica: la altruidad que no es altruismo”. cada vez que el sentido de aquella experiencia es puesto en discusión. precisamente. La teoría de la subjetividad adquiere en todo caso su dimensión estrictamente filosófica en la colisión entre la dialéctica y lo que la desborda. o incluso en la más amplia tradición que se inicia con el eleatismo y que es repensada por Heidegger. en la zona en la que la dialéctica se cruza con aquello que interrumpe su tarea. Ritvo. esa zona de cruce representa el mayor desafío al que el pensamiento del “ser” puede enfrentarse. no para sugerir que éste se ha sustraído de una vez por todas a la dialéctica. valiéndose de la fuerza de lo negativo. 1. como ha mostrado oportunamente Juan B. sino para hacernos notar que constantemente “atenta” contra ella. en el seno del proceso dialéctico. 7 Juan B.Y ello porque la ontología. un no-lugar más acá de la negatividad especulativamente siempre recuperable”.7 De Platón a Hegel. sea la de Platón. síntesis de ambas. pero de algún modo también cada una de las restantes formas de la dialéctica nombradas por Ritvo. 2008. manuscrito. verdad que se expresa en el señalamiento de una no-verdad. se unifica o se descubre a “sí mismo” como tal? Cualquiera sea la respuesta a esos interrogantes. La pregunta acerca de la relación entre la ontología y la ética se convierte entonces en el problema de la relación entre una dialéctica y aquello que. y por eso es también “un afuera del absoluto que no se dice ya en términos de ser”. 8 Ibid. sea la de la Trinidad cristiana. autrement qu’être ou au-delà de l’escence. queda claro que es la ontología la que los formula y la que intenta responderlos según un recorrido que.112 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN referirlo negativamente a lo Mismo? ¿Cómo impedir la reducción de la relación ética al proceso en el que el sujeto moral se realiza. convendría señalar como “lo no-dialéctico”. Ritvo utiliza este último término en su alusión al pensamiento de Lévinas.9 No es casual que el concepto de excepción denote algo así como un movimiento. Pero esta diferencia vuelve a imponerse. a veces hasta el punto de neutralizar su dinamismo. Desde el punto de vista de la ontología. Bastaría esta observación para destacar la importancia de pensar ambos fenómenos en una relación no-dialéctica. sea la de Hegel. sea la del ser-en-el-mundo heideggeriano. afirmar que hay una experiencia humana que no puede reducirse totalmente a la diferencia entre la verdad y la no-verdad. 9 Emmanuel Lévinas. cuya trascendencia extática lleva la huella innegable de la negatividad”. consiste en poner en juego. lleva siempre “de vuelta” a la unidad de lo Mismo y a la mismidad de lo Uno. un ponerse fuera del juego o de la “intriga” de la ontología. la dialéctica es la forma de la discusión y del despliegue de la verdad del ser. . la relación entre lo próximo y lo inaccesible. Paris. “posee una raíz dialéctica. p. al parecer.8 La subjetividad es para Lévinas “ex–cepción. Especialmente la Trinidad cristiana. Sostener que hay una ética más allá de la ontología es.

De ahí que los “fenómenos negativos” de la libertad —la “mala fe”. op. vol. Madrid. en su revuelta contra la dialéctica. introducción a la metafísica. Frankfurt. el servilismo. se constituye precisamente a partir de la decisión de permanecer en aquel punto de cruce: ontología que. la genealogía de la moral. la “fuga”. Skrifter. la experiencia de la deuda y de la culpa. cit). resistencia a la tensión que se establece entre los dos sentidos de la alteridad. el nihilismo10— parezcan poder referirse tanto a una teoría del sujeto ético como a una ontología. y una de las tareas fundamentales del pensamiento ético consiste en interrogarlo más allá de los ardides de la dialéctica. Cf. 11 La crítica heideggeriana de la “obstinación de la dialéctica” tiene una de sus primeras manifestaciones en el texto del curso que lleva justamente el título de ontología. Martin Heidegger. /el concepto de la angustia. Como se sabe. Pero la posibilidad de ese decir-yo se realiza tal vez en la intersección de los dos ejes. las viejas doctrinas del ser revelan haber sido siempre doctrinas acerca del no-ser. . Nova. Nos permitimos utilizar el mismo concepto de un modo más amplio. Buenos Aires. hasta el punto de introducir en esa serie los tres fenómenos fundamentales analizados por Nietzsche en su crítica de la moral.11 ya no es ontología en sentido tradicional. sino un “querer la nada” (Cf. Pero la resistencia al pensamiento ético es siempre. 1980). y que al aferrarse al problema del ser se vuelve incapaz de pensar la originariedad de la relación ética. Desde el punto de vista de la ética. Klostermann. 1972). ontologie (Hermeneutik der fakticität). la beatería”. sin embargo. 4. al menos el último de ellos implica precisamente no ya la relación negativa de la voluntad con un valor o el simple “no querer”. según nuestra hipótesis. el resentimiento. la incredulidad.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 113 puesto que en ella la pregunta acerca del propio destino del sujeto se revela como anterior y más urgente que la pregunta acerca de la verdad del ser. quien hacia el final de uno de sus cursos afirma: “Penetrar expresamente hasta los límites de la nada —al preguntar por el ser— e incluirla en la pregunta ontológica es […] el primer y único fecundo paso para una verdadera superación del nihilismo” (Martin Heidegger. Alianza. En ese mismo cruce. reconocer la existencia del “otro” es subordinar la interrogación del “sí mismo” a la efectividad de un lenguaje que habla ya mucho antes de que el sujeto pueda decir “yo”. Friedrich Nietzsche. el burlarse de la religión”. la múltiple soledad de este ser que es “en cada caso mío” no puede ser desbordada ni en el modo de la absoluta proximidad —la indiscernibilidad de lo que es mío sólo cuando es del otro— ni en el modo de la diferencia infinita —la sospecha de la inaccesibilidad que consiste en estar siempre “ante” el otro más allá de todo “ser 10 La expresión “fenómenos negativos” es utilizada en el concepto de la angustia. cabe suponer que la ontología heideggeriana del “ser ahí”. En los términos de el ser y el tiempo. para entonces concluir que todos estos fenómenos “carecen justamente de certeza porque estriban en la angustia del contenido” (Søren Kierkegaard. pero también a “la superstición. Si esta hipótesis es medianamente plausible. Esta caracterización del fenómeno del nihilismo justifica de alguna manera la lectura ontologizante del proyecto nietzscheano por parte de Heidegger. tal como Lévinas nos ayuda a interpretarla. 1988. Allí alude Kierkegaard específicamente a “la arbitrariedad.

Para el autor de el ser y el tiempo. Pero esa explicitación se mantiene fiel a los postulados de la finitud del ser. Ello se debe tal vez a la privilegiada posición que el pensamiento de Heidegger ocupa con respecto al otro gran momento de la crítica de la dialéctica al que nos hemos referido más arriba. acaso justamente en razón de su diversa actitud frente al pensamiento dialéctico. Sobre el fondo de estas complejas referencias es posible delinear. así. El señalamiento de los límites de la ontología de la subjetividad supone. articula los diversos registros de esta polémica. Kierkegaard esboza una teoría de la subjetividad que asume la forma de una “dialéctica cualitativa”. . la impugnación kierkegaardiana de la especulación idealista.114 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN con” aquel que es plenamente semejante a mí. de una manera mucho más visible que cualquier otro pensamiento anterior. y es por ello que Lévinas llama la atención sobre la diferencia entre su propio pensamiento y el de los “filósofos de la existencia”. la de la duda planteada entre el ser y el no ser. desbordar la dialéctica de la existencia en nombre de una fenomenología que hace explícito aquello que la comprensión pre-ontológica contiene de modo latente. por tanto. fue el tema y la motivación del existencialismo. de hecho. La crítica del proyecto heideggeriano por parte de Lévinas es. antes de Heidegger. así. por tanto. No deberá escapársenos el hecho de que la ontología heideggeriana del “serahí”. en opinión de Heidegger. último refugio de la dialéctica. crítica de una crítica. crítica de la ontologización de los problemas de una ética que. pensar de manera más original que éste. una interpretación diversa de la tarea fenomenológica. contradicción absoluta soportada por el individuo en el instante de la locura. revelando cada uno a su manera los mecanismos de dicha resistencia. En Kierkegaard. suprimir su paradojicidad. Desbordar el existencialismo es. una serie de analogías entre las teorías kierkegaardiana y lévinasiana de la subjetividad. así. repetir la pregunta por el sentido del ser es ir más allá del mero existencialismo y. La dialéctica de la existencia es. Es como si el poeta de la fe cristiana y el filosófo de la responsabilidad se encontraran inesperadamente en los puntos en los que la ontología del “ser-ahí” se resiste a ser una ética. Sólo en virtud de ese doble trabajo de obturación pueden las ontologías de la subjetividad. nos dice Kierkegaard. locura que es desesperación y que sólo la fe podría superar. la relación ética con el otro ser humano aparece como yuxtapuesta a esa dialéctica y remite. retener el fenómeno de la libertad en la órbita de un pensamiento del ser y. a saber. En la medida en que recurre al lenguaje del idealismo. Pero ese encuentro no debe hacernos olvidar que Kierkegaard y Lévinas hablan lenguas diferentes. opuesta a la dialéctica abstracta que él llama “cuantitativa” y que sería en última instancia una mera lógica del ser. la dialéctica de Hamlet.

op. tal como el cristianismo lo ha traído al mundo”. En los términos del existencialismo kierkegaardiano. como sensibilidad alejada del espíritu. a la vez. como apariencia y vanidad. como temporalidad olvidada de la eternidad. es también escritura— no es ya el objeto de la filosofía primera sino el problema de una segunda filosofía. un saber. Se sobreentiende que lo revelado en esta revelación no es. la tarea ética es ante todo la historia de un yo que se busca a sí mismo hasta descubrir que ha sido puesto por aquel que es absolutamente otro con respecto a él. como pecado. una ética de la subjetividad. El “ser” que se promete —en una promesa que. La exigencia de la fe que. vol. y. La promesa del ser. la ética que se funda en ella se articula a la exigencia de una determinada actitud hacia el prójimo. sino porque supone que Dios promete el ser al individuo y cumple esa promesa en el acto de la redención. como se verá. La “dialéctica” de Kierkegaard coincide. con su interpretación del cristianismo: “[l]a perspectiva cristiana se sitúa en esta posición: el no-ser existe en todas partes como la nada de que fueron hechas las cosas. Skrifter. en consecuencia. La doctrina cristiana del amor al prójimo es precedida y sostenida por la doctrina del amor divino cuya prueba es la redención. Kierkegaard reitera uno de los gestos de lo que se llamará la tradición onto-teo-lógica. en cuanto exigencia. incluso en los siglos históricamente previos a él. es exigencia y búsqueda del ser. Y puesto que la misma revelación involucra la postulación del pecado original —la inscripción originaria de un no-ser que afecta a la existencia—. 4 / el concepto de la angustia. 12 Søren Kierkegaard. sino en una revelación. Sólo en esta dirección se concibe con exactitud histórica el concepto de la redención. no porque identifique simplemente a Dios con el Ser. pues. Pero la relación concreta con ese acontecimiento no deja de tener para Kierkegaard un sentido ético. sino el otro. Esta ética “comienza con la dogmática”: no se apoya en un saber. . la promesa de una remoción del no-ser del pecado se cumple en un determinado y único acontecimiento histórico al que la pasión de la fe habrá de remitirse en todas las épocas. en el descubrimiento de las paradojas de la libertad. importa muchísimo quitarlo de en medio para que aparezca el ser.12 La idea cristiana de la redención —Kierkegaard lo subraya en otras ocasiones— es la idea de la realidad de Dios en el tiempo. se expresa en el lenguaje de la ética. una filosofía de lo segundo o de lo “otro” que es.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 115 a la pregunta por el sentido de la propia existencia. cit.

Paris. pero son pocos los que la expresan con más nitidez que estas frases de un prólogo tardío a totalidad e infinito: “Más allá del en sí y el para sí de lo develado.14 Las diferencias aquí apuntadas no son aquellas —secundarias y profundamente dudosas desde nuestro punto de vista— que separan al judaísmo del cristianismo. la mort et le temps. 2009. Si hay. en su invisibilidad. significa la intención divina de toda verdad. “Pensar a Dios fuera de la onto-teo-logía” equivale a pensarlo “a partir de la ética”. es su verdad. separado —o santo— rostro. de las cosas y de las instituciones—. avec le prochain]”. más exterior que el afuera del mundo —de los paisajes. sino las que determinan. Tanto en los escritos de Kierkegaard como en los de Lévinas. Kluwer Academic. . es porque el “rostro” del otro hombre es lo invisible por excelencia y porque. la relación entre la pregunta acerca de aquello que “cabe esperar” y la experiencia de la responsabilidad hacia el otro toma la orientación inversa. escapa a la lógica del ser: “El hombre en tanto que otro [en tant qu’autrui] nos viene de fuera. op. Mi respuesta no se añade a un “núcleo” de su objetividad como un accidente. Esa ‘curvatura del espacio’ es acaso la presencia misma de Dios”. Subrayo la expresión: “a partir de la ética”. essai sur l’extériorité. que sugerimos mediante la metáfora de la ‘curvatura del espacio intersubjetivo’. la desnudez que grita su extrañeza con respecto al mundo. sino que produce simplemente su verdad (que su ‘punto de vista’ sobre mí no podría abolir). las dos maneras de abordar en términos filosóficos el problema de la alteridad. he aquí la desnudez humana. acaso insalvable. en su complementariedad. su 13 Emmanuel Lévinas.. marcada por una fundamental disimetría o “curvatura”. cit. es lenguaje. Dieu. un constante reenvío del otro al otro. La identificación de la vulnerabilidad del otro con la autoridad del lenguaje se deja leer en numerosos pasajes de la obra de Lévinas. con el prójimo [avec autrui.13 Tal es la relación que. 14 Id. “proximidad que es una responsabilidad para con el otro”. según hemos visto.116 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN En el caso de Lévinas. totalité et infini. Su exterioridad —es decir su llamada hacia mí. seguramente porque la alteridad de ese otro es la condición anárquica de todo lo que puede ser dicho. de decir quién es el otro. Ese exceso de la verdad sobre el ser y sobre su idea. de una ética que es ella misma “relación con el otro. el esfuerzo de pensar la alteridad más allá de la dialéctica de lo Mismo se encuentra con la dificultad.

2. y de éste a aquél. . la exclamación con la que se remata el parágrafo nos sitúa ante aquello que designa tal vez el carácter propio del aludido reenvío del otro al otro. lenguaje de lo inaudito. Es el pasaje que concierne a la “deuda” y a la manifestación de ésta en el seno de la vocación de la conciencia. acogido en el pensamiento de la verdad del ser? Es habitual.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 117 soledad. pero me interpela también con extraña autoridad. sino a la inversa: ningún hacerse deudor es posible sino ‘sobre el fundamento’ de un original ‘ser 15 Ibid. de un determinado silenciamiento del grito. en estos casos. se ha “elegido a sí mismo”. ¡Escritura!”15 Se comprenderá por qué hemos escogido citar estas líneas. sin protección y sin defensa. Al margen de las referencias a lo que Lévinas piensa todavía como un “lenguaje original”. lenguaje de lo no-dicho. silenciamiento que implica paralelamente una elisión de la escritura. imperativa y desarmada. en la desnudez. La escritura es eso que es siempre otro con respecto al lenguaje de lo que está dicho. la muerte disimulada en su ser (…). Rostro que es ya lenguaje antes de las palabras. lenguaje original del rostro humano despojado de la capacidad que se da —o que soporta— bajo los nombres propios. según esto. Lenguaje-otro que habla —que “grita”— con la vibrante desmesura de la desnudez y de la autoridad. la desnudez humana me interpela —interpela al yo que soy— me interpela con su debilidad. los títulos y los géneros del mundo. Según leemos en el parágrafo 58: “el ‘ser deudor’ (Schuldigsein) no es el resultado de un hacerse deudor (einer verschuldung). palabra de Dios y verbo en el rostro humano. detenerse en el examen de uno de los pasajes en los que el autor de el ser y el tiempo privilegia de manera directa el punto de vista ontológico acerca de los fenómenos corrientemente subordinados a una psicología del sujeto moral. Las preguntas que desde este punto de vista pueden dirigirse a la ontología heideggeriana del “ser ahí” se resumen en una sola: ¿de qué manera “habla” la ética cuando lo que ella dice debe ser comprendido. sino también pensar las posibilidades que se le abren a aquél que. en términos aparentemente comunes a la ética del existencialismo. La ontologización de la relación ética depende. (…) Lenguaje de lo inaudible. La utilización del sufijo correspondiente al verbo ser en este y otros contextos es lo primero que llama nuestra atención. El propósito de ese pasaje no es sólo explicitar el sentido existenciario de lo que el existencialismo llamaría la conciencia de la “falta”. es decir.

1967.”19 16 Martin Heidegger. “El sentido de la vocación se torna claro cuando la comprensión. Niemeyer. se dirige únicamente a este ente. en el sentido de “lesionar un derecho y hacerse punible”. Fondo de Cultura Económica. Sein und Zeit. es decir. sino el “ser deudor” mismo como “propio” “poder ser”. que un proyectarse sobre el más peculiar ‘poder hacerse deudor’ propio. Cabe interpretar que esta es la “forma” que Heidegger tiene en mente cuando observa que es preciso “formalizar la idea de ‘deudor’ hasta un punto en que se eliminen los fenómenos de deuda vulgares. le basta ser propiamente el ‘deudor’ —que él es.118 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN deudor’”.16 La prioridad así afirmada del “ser” con respecto al hacerse deudor indica que el hecho de “tener una deuda con” o de “tener la culpa de”. En el desarrollo de este argumento vuelve a mencionarse el “ser” del “ser ahí” en el sentido fuerte del término. si es que la vocación de la conciencia. viniendo del ‘ser ahí’ mismo. se atiene al sentido existenciario del ‘ser deudor’. Pero entonces significa el avocar a volverse al ‘ser deudor’ un prevocar al ‘poder ser’ que en cada caso ya soy yo como ‘ser ahí’. El justo oír la invocación resulta entonces lo mismo que un comprenderse en el más peculiar poder ser.17 El “ser deudor” no es por tanto la consecuencia de un acto (o de una omisión) sino —reiterémoslo— la forma de ser del “ser ahí”. Se ha elegido a sí mismo. Esta exigencia no es arbitraria. 19 Ibid. Comprendiendo la vocación. por tanto. 17 Ibid. en lugar de hacer intervenir el concepto derivado de la deuda en el sentido del hacerse deudor ‘nacido’ de un acto o de una omisión. . el ‘ser ahí’ oye a su más peculiar posibilidad de existencia. México. Este ente ni siquiera necesita cargarse con una ‘deuda’ por obra de yerros u omisiones. 18 Ibid. Aquello que se manifiesta en tal manifestación no es. sólo puede aclararse “concibiendo la idea de ‘deudor’ sobre la base de la forma de ser del ‘ser ahí’”. tal o cual “deuda”.: el ser y el tiempo. Tübingen. 1993.18 Pero lo característico de este “ser deudor” en el sentido apuntado por Heidegger es el hecho de manifestarse en “el hablar silente de la conciencia”. El comprensor ‘dejarse prevocar’ a esta posibilidad encierra en sí el hacerse libre el ‘ser ahí’ para la vocación: el estar a punto para ‘poder ser invocado’. referentes al ‘ser con’ otros ‘curándose de’”. Id.

“[s]e arrepiente en dirección a su propio pasado. En el existencialismo de Kierkegaard. Ibid. es decir. por el contrario. al hablar al “ser ahí”. entre un “avocar a volverse al ‘ser deudor’” y un “prevocar al ‘poder ser’”. op. algo que ni siquiera puede pensarse como historia. “se dirige únicamente a este ente”. Ibid. Sólo con esa condición puede elegirse a sí mismo”. cit. pero “el ‘sí mismo’ que ha elegido contiene una infinita multiplicidad.. cit. coloca al “ser deudor” de manera inequívoca frente a su posibilidad de ser más propia. Skrifter.24 singularizándolo de manera terminante. Sein und Zeit / el ser y el tiempo. vol. señala la misma estructura unitaria que constituye la cura y cuyo sentido ontológico es la temporalidad: no meramente la relación entre un futuro y un pasado anudada en un presente. junto a ellas. a su familia. “el hecho de elegirse a sí mismo” coincide plenamente con el acto del arrepentimiento.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 119 La aplicación de esta última expresión en la analítica del “ser deudor” no tiene nada de azaroso. pues en ella se relaciona con otros individuos de la misma especie”. hasta que se encuentra él mismo en Dios. se elige a sí mismo. y ello porque tiene una historia (…). Esa historia es variada. . Tal relación reitera la correspondencia entre los elementos de la “cura”: el “estado de yecto” y la “proyección” —la facticidad y la existenciariedad— así como presupone. Ibid. Ibid. La vocación que. o. op.21 Aquel que ha elegido la desesperación. sino el “pre-ser-se” del Dasein “en el ser-ya-en un mundo”.23 El tema del arrepentimiento —uno de los mecanismos más evidentes de la “dialéctica” del existencialismo— no tiene cabida en la fenomenología del ser-deudor. a la especie. en un movimiento que se arriesga a abrir la historia del individuo a algo que la excede. Y ello es así porque la vocación de la conciencia establece una suerte de enlace entre el “ser deudor” y el propio “poder ser”. En el ser y el tiempo.25 20 21 22 23 24 25 Søren Kierkegaard. Martin Heidegger. la elección de sí mismo tiene la forma de la comprensión.22 El que se elige de ese modo. La unidad de lo que aquí llamamos el enlace o el lazo de la vocación (ruf ) se funda en la relación entre un “avocar” (aufrufen) y un “prevocar” (vorrufen). y sólo a partir de esa posibilidad lo revela como tal. dicho de otro modo. acaso precisamente porque arrepentirse es arrepentirse “en dirección a” los otros. 3. el “ser caído”.20 acto en el que el individuo sólo toma posesión de sí tras haberse perdido a sí mismo y haber “desesperado”.

en definitiva. Tampoco es preciso que un Perdón. Su logos coincide con la pura transparencia del “fenómeno”. como si se tratase de la voz de un dios. Skrifter. el enlace silencioso de un “poder ser” y de un “ser deudor”. Pero el hecho de que la unidad originaria del “pre-ser-se” y del “ser-ya-en un mundo” sea la unidad de un ser. y de éste a aquél— que sería Ley. que una dialéctica de corte religioso. como en el caso de Kierkegaard y de toda una tradición de pensamiento religioso. el ser-deudor no necesita. cit. definirse por su relación con un código o una exigencia articulada en una lengua exterior a él. vol. en primer lugar. 27 Søren Kierkegaard. el cual es siempre perdón del otro. rompería el silencio en el que se sume el ser-deudor. le muestre en cada caso al “ser ahí” una herida que no es la suya.26 mera luz o destello de lo que aparece. supondría la distancia entre un yo y otro— explica por qué la voz de la conciencia que habla en cada caso al “ser ahí” habla de manera silenciosa. El ser cuya estructura existenciaria se describe en el ser y el tiempo. La ausencia de toda otra ley —ley que. de aquello que “se muestra en sí mismo”. La escritura dogmática. Aquí no es necesario que una Revelación. o lo que toda escritura tiene de dogmático. paradójicamente. . 4 / el concepto de la angustia. que este ser-deudor ontológicamente previo al acto (o a la omisión) es asimismo un ser anterior a la ley. habría soslayado. Implica. en suma. o. que el “sermón” en el que “el individuo habla como individuo al individuo”27 ayude al existente a reconocer un pecado —una no-verdad— que él. La herida del otro.120 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Es fácil admitir la legitimidad de la afirmación según la cual la invocación de la conciencia no se dirige al “ser ahí” desde fuera. ibid. Y es que tanto la Revelación como el Perdón se harían legibles en la violencia de un Lenguaje-otro que. tiene consecuencias que no pueden soslayarse. en su pecaminosidad. El carácter silente de la voz de la conciencia no denota sólo la falta de una articulación fonética sino. la ausencia de una “escritura” —remisión del otro al otro. como tal. es decir. El “ser deudor” no puede. 26 Cf. op. de un juez o de un tribunal. para constituirse. se apoyaría en una aspiración a la eternidad de la Letra que la temporalidad heideggeriana desconoce profundamente. al articularse. se dirija al hombre por escrito para comunicarle que el sentido último de sus faltas estaba ya expresado en el dogma del pecado original. más precisamente. la herida en la que el otro es este otro parece haber sido borrada en el mismo ejercicio de la formalización del ser-deudor. Por el mismo motivo. no obedece a otra ley que la de la temporalidad.

La atmósfera de silencio que lo rodea hace que el “ser deudor” no lleve el sello de una negatividad definida con respecto a una exigencia. no porque esta sea perfecta. sin duda. “La deficiencia en el sentido de ‘no ser ante los ojos’ algo debido es una determinación del ser de lo ‘ante los ojos’. ha de interpretarse como el principio del que depende la efectiva reducción de la relación ética a una relación ontológico-hermenéutica.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 121 Estas observaciones pueden ayudarnos a entender cuál es la “dialéctica” a la que Heidegger cree renunciar. no sólo se refiere a la existencia como aquello que no re-presenta al ente poniéndolo delante. op. sin embargo. Los así llamados “fenómenos de deuda vulgares” —los que consisten. que coloca al hombre “ante Dios” o “ante la Ley” —for gud en el danés de Kierkegaard. 30 Ibid. sino porque el carácter de su ser resulta distinto de todo ‘ser ante los ojos’”30. al parecer. De acuerdo a este pasaje. la característica del ser deudor que mejor permite diferenciarlo de la deuda en sentido vulgar. En este sentido no puede esencialmente faltar nada en la existencia. “falta quiere decir ‘no ser ante los ojos’”29. La existencia no es jamás —al menos en su ser— “ante los ojos”. y por qué la descripción del “ser-ahí” es todavía subsidiaria de otra dialéctica —más sutil. significa simplemente el ser de lo que se hace presente y está puesto al alcance de la mano. Más allá de un cierto existencialismo. aquello con lo que se cuenta. religioso o literario. en particular cuando se observa que Heidegger. vorhandensein. la ontología del 28 Martin Heidegger. 29 Ibid. cit. vor dem gesetz en el alemán de Kafta— y que por eso mismo puede asignar a la deficiencia. como la falta de algo que puede y debe ser”. y Heidegger llega a sostener que ese tipo de deficiencia es absolutamente ajeno a la existencia. y por eso no hay ningún “ante los ojos” que se deba echar en “falta” en el ser la existencia. Tal es. en este contexto. / el ser y el tiempo. Pero la traducción sigue siendo legítima y enormemente sugestiva. .28 Lo que Heidegger dice a continuación. a la falta y al dolor de la falta el valor de un fenómeno primario. Sein und Zeit. Recordemos que la expresión alemana que Gaos traduce por “ser ante los ojos” no contiene ninguna alusión literal a los “ojos” o a la “mirada” de alguien. 3. en efecto. sino también al ser del existente como aquello que no es visto ni mirado desde fuera. en general. “Ser ante los ojos”. en el hecho de que un sujeto “se ha vuelto deudor” en su “ser con” otros y en su “curarse de” los entes— suponen siempre que la deuda se presenta “como una deficiencia. pero no menos implacable que aquélla.

a la determinación de una falta a partir de una exigencia. Esto es lo que Heidegger —según la versión de Gaos— define como “‘ser el fundamento’ de un ‘no ser’”. Vrin. que el “no” de la existencia se piense de un modo diverso.32 Pero este “no poder no” es justamente la forma que la dialéctica asume en el límite con aquello que ya no sería ontología. en Heidegger. cit. No se trata sólo de destacar que Schuld significa tanto “deuda” como “culpa”. 32 Emmanuel Lévinas. puesto que “entra en la idea de ‘deudor’ la nota del ‘no’ (‘Nicht’)”. . No poder no: tal es. en toda su brevedad.122 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN llamado de la conciencia se reduce a la descripción de una forma de ser de la existencia en la que ésta parece no tener “ante” sí ni estar “ante” nada que no sea su propio poder-ser. Id. Esta caracterización requiere tal vez una aclaración adicional. En realidad. De hecho. por tanto. la fórmula que podría resumir aquello que Lévinas. La prioridad del ser deudor. colocando la expresión castellana entre comillas con el fin de indicar 31 Ibid. op. Heidegger define la “idea existenciaria formal de ‘deudor’” de la manera siguiente: ser deudor es “ser el fundamento de un ser determinado por un ‘no’” —es decir. referencia alguna al incumplimiento —es decir. “surge a partir de una obediencia al ser”. un “no” que no se articula ni se inscribe en ninguna parte. Cf. quebrada o manchada por un “no”. La libertad. el sentido ontológico del “tener la culpa” de algo es ante todo el de un “ser el fundamento” o el de un no poder no hacerse cargo de ese algo. Gaos traduce el sustantivo Nichtigkeit por “no ser”. sino también de observar que. más allá de toda posible deficiencia. 2006. queda claro que esa neutralidad aparece. En la expresión “ser el ‘fundamento’ de un ‘no ser’” no hay. se corresponde de manera estricta con la prioridad que el “carácter de no” (Nicht-charakter) del ser-deudor tiene con respecto al “no” de la deficiencia y al “no” del incumplimiento de una ley. Paris. sin embargo. diríamos. por tanto. la interpretación aquí esbozada del término alemán correspondiente a “deuda” (Schuld) a partir de una estructura ontológica — “ser el fundamento de”— contiene la clave de todo el argumento. totalité et infini.: en découvrant l’existence avec Husserl et Heidegger. Según la manera como el ser-deudor se manifiesta en la voz de la conciencia. en otro de los puntos de su crítica a la ontología. la primacía de ese ser con respecto a la determinación vulgar de la deuda. caracteriza como “la dialéctica que concilia la libertad y la obediencia”. dialéctica que “supone la primacía de lo Mismo”. La explicación heideggeriana del “ser-deudor” requiere. “ser el fundamento” de un “no ser” (grundsein einer Nichtigkeit)31.

Jubiläumsausgabe. Kierkegaard. Frommann. grundlinien der philosophie des rechts. Solger. La filosofía y la literatura se valen de una u otra de estas nociones para referirse al carácter finito del hombre. 8. sino el “carácter de no” de una relación. en las lecciones de estética. 1. lo fugaz. No del todo ajena a esta problemática es la afirmación borgeana de la “nadería de la personalidad”. relación que está “transida de ‘no ser’ de un cabo a otro en su misma esencia (in ihrem Wesen durch und durch von Nicthigkeit durchsetzt). Kierkegaard conserva en el texto danés el vocablo alemán Nichtige. Hegel.34Al cabo de toda una tradición en la que se entrelazan los conceptos de la moralidad y del pensamiento religioso. Sein und Zeit / el ser y el tiempo. y la tentativa de trascender la finitud de nuestros fines es “una fantasía vana y vacía (eitle und leere einbildung)”. caracteriza precisamente la ironía de Solger como “negatividad (Negativität) absoluta e infinita”. Nichtigkeit no es. por ejemplo. Solger. sino el carácter-de-no de este ente que se comprende a sí mismo como ser-fundamento. pero lo hace seguir de la expresión danesa det forsvindende: lo que desaparece. op.F. op. En efecto. no un “no ser”. cf. erwin. 1971. Nichtigkeit es también esa nadería: no una nada. cit.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 123 que corresponde a un solo término alemán. vol. la reflexión acerca de la Nichtigkeit de lo humano implica la pregunta acerca de si el sujeto está facultado para trascender su propia relación finita con un mundo. cit. . el contexto demuestra que esta Nichtigkeit equivale al antes mencionado “carácter de ‘no’” del ser-deudor. no es inoportuno recordar que el mismo término Nichtigkeit tiene habitualmente el sentido de “futilidad”. conciba la finitud humana como das Nichtige. Skrifter. vol. §140. entonces. Søren Kierkegaard. a la radical insuficiencia de los esfuerzos del sujeto moral. lamenta asimismo que Solger. F. K. Munich. Hegel cita y critica estas ideas en una nota a pie de página en la filosofía del derecho. la vana búsqueda o la búsqueda en vano de un “fundamento” más allá de la existencia de este ente —el “ser ahí”— que no cesa de buscarlo en torno a sí o en sí mismo. 7. Aunque ha quedado claro que la intención de Heidegger es la de “formalizar” la “idea de deudor”. El “no” de la existencia no afecta al ente como tal sino a la relación que Heidegger define como “cura”. y añade una nota en la que declara no haber encontrado en su propia lengua ningún equivalente para traducir ese término. “nulidad” o “vanidad”. vol. 1964. 35 Martin Heidegger. Wilhelm Funk. en Hegel’s Werke. W.33 Ese es para Solger el sentido de la “verdadera ironía”. Según el pensador romántico K. 34 Cf. por más que el Borges de las inquisiciones haya llegado a ella por otro camino. el hombre “sólo puede realizar su destino en el mundo”. Stuttgart. incapaz de pensar la concreción de lo infinito. utilizando también esta última fórmula en Sobre el concepto de ironía para aludir. no ya a Solger. Dos páginas más adelante vuelve a utilizar el sustantivo alemán. negatividad o negación de la relación con un ente.W.35 El sentido 33 Cf. sino a la actitud irónica de Sócrates.

existiendo. es. extrañas a la comprensión del “ser-ahí”: Dios. De hecho. accidentales.36 No olvidemos que este “‘no ser’ de sí mismo” afecta de manera concreta al existente. la Eternidad. es decir. ese “no” vuelve a recaer.38 Al margen del sentido específico que este último verbo tiene en el ser y el tiempo. el fundamento de ‘su poder ser’. En la medida en que no se aplica al ser de lo “ante los ojos” sino al “poder ser” del “ser ahí”. la Mujer. Uno de los términos alemanes que suelen traducirse por “melancolía” es precisamente Schwermut: la pesadez del ánimo o el ánimo de lo opresivo. entregado a la responsabilidad del cual. El “modo” de lo que sí “existe” está determinado sólo por la temporalidad. que le hace patente como carga el estado de ánimo”. por lo que no existe”. sin embargo. 4. comprender la voz de la conciencia es comprenderla a partir del horizonte de sentido de la pro36 37 38 39 Ibid. Ibid. de un modo u otro.37 Las alusiones a un “peso” (Schwere) y a una “carga” (last) no son. cuál es la totalidad a partir de la cual la comprende. descansa sobre su peso. siendo ésta el “sentido” de la cura. Tal como lo indica el título del parágrafo — “El comprender la invocación y la deuda (anrufverstehen und Schuld)”—39 la pregunta aquí planteada no es tan tanto qué sea la voz de la conciencia sino cómo comprende el “ser ahí” la invocación o.124 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ontológico de esa nulidad o nadería se expresa con tanto mayor simplicidad en otra frase de el ser y el tiempo: “Siendo fundamento. Ibid. y únicamente así. lo que conduce al Heidegger a este intento de formalización de la idea de “deudor” es la convicción de que el ser-deudor de la existencia no puede dejarse medir “por lo que no es a su modo. la Ley. sobre el “estado de yecto” en la forma de un cierto estado de ánimo: “en cuanto es este ente. Aunque él mismo no ha puesto el fundamento. en este contexto. puede existir como el ente que él es. Para determinar cuál es el estado de ánimo en el que el “ser ahí” accede a la invocación de la conciencia. . cuál es su sentido. es el ‘ser ahí’ mismo un ‘no ser’ de sí mismo”. dicho de otro modo. es preciso remontarse a aquellos pasajes de el ser y el tiempo en los que la totalidad articulada de la cura comienza a señalarse como el modo de ser característico del “ser ahí”. Para este ente que comprende siempre de un modo u otro su ser. la repentina exclusión de la medida fundada en aquello “que no existe” nos hace pensar en toda una serie de instancias que son. por así decirlo. Ibid.

por el contrario. . cit. Ella comprende de una manera excepcional la posibilidad de existir auténtica. El carácter silencioso de la invocación coincide con esa misma “insignificatividad” de los entes que constituyen la trama y el contenido del mundo. Cuando se dice que lo que amenaza en la angustia es “nada”. es porque esa voz habla en el silencio que queda cuando el comprender deja de habérselas con los entes que salen al encuentro del “ser ahí” en el “mundo”. Pero ese mostrarse —la fenomenalidad del mundo— implica justamente un comprender. En la angustia. op. sino que el estado de ánimo de la angustia implica de por sí una suerte de vaciamiento del mundo. el de la “inhospitalidad” (Unheimlichkeit): “El ‘ser en el mundo’ con familiaridad y aquietamiento es un modo de la inhos40 Ibid. Pero si la voz de la conciencia invita al “ser ahí” a comprender su propio poder-ser. De ahí la dos fórmulas complementarias utilizadas por Heidegger: “el ‘ante qué’ de la angustia es el mundo en cuanto tal”. Esta posibilidad de existir es lo que Heidegger fija mediante el término Sorge —cura”. Que el mundo pueda mostrarse sin la “conformidad de lo ‘a la mano’ y lo ‘ante los ojos’”42 demuestra que el modo primario del ser en el mundo no es el de la familiaridad con esos entes sino. cit. el de lo siniestro o. una puesta en suspenso de lo que cabría llamar su “contenido”. debe recordarse también que la rigurosa “insignificatividad de lo intramundano” descubierta en la angustia corresponde a un mostrarse del mundo mismo “en su mundanidad”. en découvrant l’existence avec Husserl et Heidegger. Lévinas lo ha señalado con toda agudeza: en el ser y el tiempo. 41 Emmanuel Lévinas. sin embargo. “la angustia es comprensión. según la versión de Gaos. señalar la modalidad de una tal comprensión. lo único que subsiste de mi relación con el mundo es precisamente la forma de esa relación. “aquello ante que se angustia la angustia es el mismo ‘ser en el mundo’”. Sein und Zeit / el ser y el tiempo. cuando se advierte que lo amenazador “no es en ninguna parte”. La patencia de esa forma es ya la experiencia de una “nada”. y esta forma es el “modo” de ser del existente. op.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 125 pia existencia como “proyección” “yecta”.40 La descripción del fenómeno de la angustia provee la base sobre la que puede entenderse la afirmación según la cual la voz de la conciencia es una voz “silente”.41 Importa. Volvemos de este modo a encontrarnos con la afirmación de una unidad formal integrada por un “pre-ser-se” y un “serya-en un mundo”. No es sólo el método minucioso de la analítica del “ser ahí” el que permite “formalizar” la idea correspondiente a la deuda. eliminando los fenómenos de la deuda vulgar. la forma de ser del “ser ahí” como “ser en el mundo”. 42 Martin Heidegger. mundo que se muestra ahora sin ellos.

Pero esto significa justamente que “… la vocación habla en el modo inhóspito (unheimlichen) del callar. ibid. en un lenguaje no menos riguroso. cit. así. por su ‘poder ser’”44. “la angustia no es una categoría de la nece43 44 45 46 47 Ibid. Cf. en un ser-capaz-de que no se aplica a nada en particular. op. Hay que concebir el ‘no en su casa’ como el fenómeno más original bajo el punto de vista ontológico existenciario”. viéndose bajo cualquier otro punto de vista. Skrifter. El autor danés intenta demostrar aquí que hay ya angustia en el estado de inocencia. Por eso el concepto de la angustia es un concepto “intermediario”. perder el peso con el que oprime el ánimo. concepto de lo que no tiene concepto. que lo que se manifiesta en la angustia es la libertad. al problema de la sexualidad. en un “poder” que no es poder algo determinado. sucumbe la totalidad ordenada de los entes en los que el impreciso “poder ser” del existente parecería realizarse y. todo menos comprensible de suyo. Søren Kierkegaard. Y ¿en qué radica la fría e inhóspita seguridad. por tanto. No está de más recordar que el pasaje de el concepto de la angustia en el que Kierkegaard expone esta concepción de la libertad atañe.47 Por eso. y sólo habla de esta forma porque la vocación no voca al invocado a engolfarse en las públicas habladurías del uno. Kierkegaard observaba ya. y en esa grieta tiene su escondite la angustia. desde su comienzo. no a la inversa. aquel que de esta manera “voca” en la invocación “es el ‘ser ahí’ que se angustia. antes de la caída en el pecado. 4/ el concepto de la angustia. Entre el “se puede” y el “algo” que se puede hay. una grieta. y que la libertad consiste meramente en que “se puede”46. en el ‘estado de yecto’ (‘ser-ya-en…’). pues cuando “uno” calla. sino a retroceder desde ellas a la silenciosidad del ‘poder ser’ existente. sino el estar abandonado al estar entregado a sí mismo?”45 La voz de la conciencia es aquello a lo que el “ser ahí” accede cuando el habla del “uno” enmudece. Ibid. además. pues con él no se piensa otra cosa que la distancia entre la posibilidad del “se puede” y la realidad del acto. Es este mismo enmudecer el que cobra para el “ser ahí” el carácter de lo siniestro.43 Cuando la voz de la conciencia habla al “ser ahí”. sino en que el ‘ser ahí’ singularizado en sí en su inhospitalidad es absolutamente único para sí mismo? ¿Qué le impide tan radicalmente al ‘ser ahí’ el hacer uso de la posibilidad de comprenderse mal y desconocerse. antes de que el espíritu despierte del sueño en el que cree todavía ser mera naturaleza. con que el vocador alcanza la invocación. vol. .126 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN pitalidad del ‘ser ahí’. Ibid.

sino que. despojada de los signos del otro.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 127 sidad. por más que esa libertad no sea la de elegir entre el bien y el mal (liberum arbitrium). libertad que en su misma indeterminación deja abierta —sin apropiarse de ella y sin comprenderla— la posibilidad radical de elegir lo eterno. op. el angustioso enmudecimiento del habla del “uno” —habla que es más bien habladuría. “me acoge en la Casa” y que. la libertad de la que nos habla Kierkegaard es todavía la libertad del sujeto ético. y sólo la infinitud de la desesperación —más que el mero descubrimiento del finito “ser en el mundo” en la angustia— lleva a la ética. Por eso en el parágrafo consagrado al tema de “La cura y el ‘ser sí mismo’” se afirma que “el ser en el modo propio ‘sí mismo’ en cuanto silente. La “ontologización” del fenómeno moral a la que aludíamos al comienzo se completa con una concepción del “sí mismo” en la que también éste se descubre. sino la libertad sin más. en su acogida. en cambio. en la suspensión operada por la angustia. op. y esa identificación es lo siniestro. gerede— no implica el pasaje del “uno” impersonal al “yo” personal. 49 Emmanuel Lévinas. es precisamente porque la palabra demoníaca no está escrita ni prescrita: “lo demoníaco es lo súbito”. Si lo demoníaco habla de manera inequívoca al angustiado y sólo a él. 48 Ibid. En los términos de el ser y el tiempo. vol. sino como el ser que el “ser ahí” es en cada caso. por un lazo acaso indisoluble. 50 Søren Kierkegaard. El “poder ser” en sentido heideggeriano. parece estar ligado a la experiencia de lo siniestro de un modo mucho más íntimo. cit. Por eso la angustia kierkegaardiana puede precipitarse en el abismo de la desesperación. la posibilidad de la fe. totalité et infini. el “ser ahí” que “se ha elegido a sí mismo” se limita a ser ahí. En el “se puede” de la libertad kierkegaardiana coinciden la absoluta proximidad de lo que temo o de lo que deseo y la infinita distancia de lo que jamás llegaría a ser mío si no fuese por la mediación del otro. y “lo súbito no conoce ninguna ley”. no ya como sujeto personal. es decir. el “sí mismo” se identifica de manera inmediata con su propio Ser. expresión inhóspita de esa angustia que Kierkegaard llamaba con toda exactitud “lo demoníaco”. Skrifter. según Lévinas. espacio abandonado por ese otro que. puesto que se lo piensa como dimensión de la temporalidad y no como relación con lo eterno. 4 / el concepto de la angustia.50 Cuando no experimenta la distancia de la desesperación.48 Sin embargo. .49 La voz que resuena en la soledad de la angustia heideggeriana es una voz siniestra. lo siniestro de la voz. cit. es ya “la presencia discreta de lo Femenino”. El originario “no estar en su casa” que delata esa experiencia nos habla justamente de una casa deshabitada. pero tampoco lo es de la libertad”.

un puro poder-hablar en el que ningún “yo” dice “yo”. Sein und Zeit. aquello que coloca al Dasein frente a esa nada más originaria y lo mantiene. Paris. sino que “es”. se quiere más originaria que la negatividad que Hegel. 52 Giorgio Agamben. ella es. la perversión y el desvanecimiento de toda posibilidad de indicar inmediatamente (weisen) el lugar del lenguaje. La Stimmung es la experiencia de que el lenguaje no es la Stimme del hombre y. La Nichtung que aquí experimenta no es la aniquilación (vernichtung) o la simple negación (verneinung) del ente. en otras palabras. Un séminaire sur le lieu de la négativité. del tener-lugar del lenguaje que la Stimmung revela. / el ser y el tiempo. op. introduce a través del Diese de la certeza sensible. que no es todavía “su” voz o la voz de aquel que dice “yo” frente a un “esto”. basándose en otras referencias textuales. sino que ‘es’ en la silenciosidad del ente yecto que él puede ser propiamente”. hallando en esa Stimmung. y el lenguaje anticipa siempre ya al Dasein. en él. Pero ello sugiere que el existente debe poder retrotraerse a una Stimmung —estado de ánimo— que no es todavía su Stimme. .51 Es preciso. desalojado. el lugar vacío que de antemano se le asigna como hablante. porque éste se mantiene sin voz en el lugar del lenguaje. Todo sucede como si la única manera de pasar de la “habladuría” al “habla” consistiera en la posibilidad de acceder a un no-hablar anterior a la lengua. […] La Stimmung de la angustia es. sin embargo. ‘yo’. por ese hecho. aquí. una vez más.”52 51 Martin Heidegger. […] La experiencia negativa del Da. y advertir que ese énfasis se produce en el silencio: el “sí mismo” en sentido propio no dice. […] En conformidad con estas premisas plantea Heidegger en el parágrafo 58 de el ser y el tiempo el problema de una negatividad más original que el no de la dialéctica. notar el énfasis que recae sobre el “es” del “sí mismo”.128 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN justamente no dice ‘yo’. le langage et la mort. para a partir de allí volver a fundar la posibilidad del lenguaje en algo que no es propiamente lenguaje articulado. una ‘expulsión repulsante’ que revela al ente ‘como absolutamente otro frente a la nada’. ha señalado este aspecto del problema: “el Dasein se encuentra en el lugar del lenguaje sin ser llevado a él por su propia voz. Giorgio Agamben. Bourgois. al comienzo de la fenomenología. 1991. cit. sino un abweisendes verweisen. la apertura del mundo que ella realiza es inseparable de una negatividad.

De manera correlativa. de aludir al “hecho” constatable de una muerte cualquiera —muerte que tal vez ha acaecido en el pasado o acaece ahora— sino de señalar que “la estructura 53 54 55 56 Ibid. / el ser y el tiempo.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 129 Agamben lee en la analítica heideggeriana de la angustia la exhaustiva descripción de una experiencia en la que “todos los shifters y en la que el ahí y el esto. esa “silenciosidad del ente yecto” que el “ser ahí” “puede ser propiamente”? ¿Qué es. El “carácter de no” que afecta ontológicamente al “ser deudor” en tanto “ser fundamento” tiene su raíz en la extrema modalidad del “poder ser” que constituye la “posibilidad de la absoluta imposibilidad del ‘ser ahí’”. relación con lo inaccesible? Estas preguntas hallan respuesta en la analítica heideggeriana del “ser relativamente a la muerte”. Ibid. “la irrebasable posibilidad de ‘no ser’”. ir de un aquí hacia un allá y determinar (bestimmen) el lugar de los entes intramundanos a partir de la voz (Stimme) de aquel que habla. ceden su lugar a un Nirgends”. la ausencia de la indicación que permitiría no sólo orientarse. ¿Qué nombra.53 a un “en ninguna parte”. Martin Heidegger. eso con lo cual el “ser ahí” no puede no relacionarse? ¿Cuál es la relación en cuyo insondable silencio el “sí mismo” se limita a “ser”? ¿Es esa relación una relación con otro. sino también señalar el sitio desde el que habla. existiendo como la irrebasable posibilidad del ‘no ser’”56. No se trata.54 Es esa posibilidad la que demarca al “ser ahí” como un “ente yecto” en la silenciosidad de su “ser”: “En semejante ‘ser relativamente a su fin’ existe el ‘ser ahí’ total y propiamente como el ente que puede ser ‘yecto en la muerte’”55. el Da y el Diese. que no es sino unidad de la existencia. sólo “se temporacía” — a partir del advenir. “el advenir propio y original es el ‘a sí’ (auf-sich-zu). eso que tampoco es un “esto”. Lo que poco más arriba caracterizábamos como la falta de un lenguaje articulado más allá del silencio del poder-hablar. 5. . sólo “es” tal —es decir. cit. el sentido de la cura— queda establecida como tal. se comprende aquí a partir de la ausencia del weisen. op. Esta última tesis es solidaria de una cierta interpretación del “advenir” —lo que podría llamarse el “futuro” en sentido propio— como el éxtasis a partir del cual la temporalidad —es decir. a sí (auf sich). la facticidad y la caída. más allá del yo. Ibid. La total unidad estructural de la cura. En la imposibilidad de decir ese lugar consiste justamente el ser “yecto” del “ser ahí”. Sein und Zeit. en el caso de Heidegger. pues.

en sentido estricto. en el marco del pensamiento cristiano. Para el hombre kierkegaardiano. La primacía así afirmada del advenir guarda una innegable familiaridad con otro de los motivos kierkegaardianos desarrollados en el concepto de la angustia. pero no puede habitar entre los hombres sino bajo la vestidura de un siervo. estaba ahí ya “en el comienzo”. Skrifter.58 Heidegger hace que el peso de esa totalidad recaiga sobre el “ser ahí” como el ser que no puede dejar de hacerse cargo de la posibilidad de no-ser. “el advenir propio que temporacía primariamente la temporalidad que constituye el sentido del ‘precursor estado de resuelto’. hoy o mañana. quiere mantener a pesar de ello sus relaciones con el tiempo”. op. inconmensurablemente con lo temporal. existe como un ser transido de “no ser”. 59 Martin Heidegger. / el ser y el tiempo. deba llegar a su fin. sino porque en él y desde siempre se oculta la posibilidad más propia de este ente que. vol. algo así como el incógnito en el que la muerte. Siempre ha estado ahí. Si el imperio de la muerte se disimula en su propio carácter de acaecer venidero. La misma metáfora podría aplicarse para señalar que el advenir es. sobre el trasfondo de la unidad estructural de la cura. disfrazada de futuro. 4 / el concepto de la angustia. cit. Pero la analogía entre el incógnito de la eternidad y el incógnito de la muerte se rompe justamente cuando se recuerda que. para el autor de el ser y el tiempo. Pero el “éxtasis” temporal correspondiente al “poder ser” es el advenir. es también poder morir ahora y haber podido morir desde el comienzo de la vida. la eternidad se avecina desde el futuro. inconmensurable con la vida. cit. entonces “ser relativamente a” la muerte es ser en relación a aquello que siempre ha estado ahí como posibilidad de este ente capaz de morir. en Heidegger. y que “lo futuro es el incógnito en que lo eterno. Allí donde Kierkegaard dice que “el futuro es en cierto sentido la totalidad de la que el pasado no es más que una parte”. se desemboza […] él mismo como finito”. quiere mantener a pesar de ello sus relaciones con el tiempo en el que el “ser ahí” comprende su ser. Sein und Zeit. op. e incluso el “‘poder ser’ más peculiar” del “ser ahí”.59 El advenir no es finito porque el tiempo.130 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN ontológico-existenciaria de la muerte” es la estructura de una posibilidad de ser. las vestiduras de las que se recubre la eternidad para poder manifestarse son las exiguas vestiduras de un hombre semidesnudo y herido por las flechas del 57 Ibid.57 “Ser ahí” como totalidad es poder-morir. . “poder ser” en relación a la muerte que. otra manera de expresar esta idea es recordar que. 58 Søren Kierkegaard. del mismo modo que aquel que viene a salvar a los hombres se vacía de divinidad y se reviste de harapos.

lo que no sabíamos. ha de ser responsabilidad del hombre mismo? (Søren Kierkegaard. Pero el logos de la existencia no es ya la palabra que dice y piensa el ser sino la palabra en la que el individuo puede traducirse: palabra que es siempre palabra de otro. Kierkegaard había declarado que Dios es lo “absolutamente diferente del hombre”. Madrid. op.61 Y su estar ahí consiste en manifestarse como Verbo. Skrifter. cit: “El objeto de la fe es la realidad de otro. “El objeto de la fe”. / tres discursos sobre circunstancias supuestas. Mantenemos aquí la inicial mayúscula en el vocablo “otro”. su relación es un infinito estar interesado”. dice uno de los pseudónimos de Kierkegaard. sino en lo que se debe a sí mismo o en aquello que le ha hecho culpable. o puede enseñarnos. 62 Søren Kierkegaard. En un texto firmado con el mismo pseudónimo ( Johannes Climacus). corresponde tanto a “otro” como a un “otro” cualquiera. el hecho de que el “maestro” que trae la doctrina está ahí. que en el danés de la época de Kierkegaard denota simplemente que se trata de un sustantivo. desde el punto de vista gramatical. “es la realidad de otro”60. cit. o Un poco de filosofía. . fórmula que contiene en sí misma la afirmación del pecado: “que Dios haya de ser absolutamente diferente del hombre no puede tener su fundamento en lo que el hombre debe a Dios (pues desde ese punto de vista está emparentado con él). mucho antes de la crítica de Lévinas a la ontología del “ser ahí”. Kierkegaard sostiene que la relación del individuo con esa “realidad de otro” constituye la más absoluta ruptura de la identificación del “sí mismo” con una modalidad del “ser”: la existencia no es esse sino inter-esse62. cit. como palabra dirigida al individuo. vol. 7. la absoluta. / migajas filosóficas. cit. Mucho antes de la crítica de Heidegger a la onto-teo-logía. 1997). Trotta.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 131 tiempo. 2010). Trotta. op. El pensamiento de la muerte nos enseña. vol. Skrifter. Es cierto que de esta manera la teoría kierkegaardiana de la subjetividad no se priva de un cierto retorno a la onto-teo-logía. ¿Dónde está. 61 Incluso en los pasajes en los que habla de la muerte. Søren Kierkegaard. op. En rigor. puesto que la diferencia. sino también un “entre” en el que la palabra de otro halla resonancia. Skrifter. el sentido del contexto autoriza a pensar que el “objeto de la fe” es precisamente el otro con respecto a todos y a cada uno de los individuos. no es preciso ceder al poder de fascinación de una cierta estética cristiana —la del dolor meramente representado— para comprender lo esencial: esas vestiduras y esas heridas son las del otro. entonces la diferencia? ¿Dónde sino en el pecado. Skrifter. sino admitir un hecho. ese “otro” no está solamente “frente” al sujeto a la manera de los entes “ante los ojos” sino que se aparece —con una violencia comparable a la de la muerte— en medio del camino trazado por el “poder ser” del existente. Kierkegaard mismo. 7. Creer. op. En este punto. Pese a que este término. Kierkegaard no deja de incurrir en la temeridad poética de compararla también con un “maestro de seriedad” (cf. en un pasaje cuya filiación religiosa no puede ocultarse. compara la posibilidad de hablar con la posibilidad de una traducción de la propia voz en una lengua que no es la del yo: 60 Søren Kierkegaard. no es simplemente aceptar una doctrina. 4. 5. no sólo un “interés” en la propia salvación. vol. vol. Madrid. es decir.

decirlo de manera tal que otro lo comprenda. Cf. ibid. no puedo hacerme entender. entonces no habla. La 63 64 65 66 Id. ibid / el concepto de la angustia. precisamente porque ninguna Stimme la resuelve. en el lenguaje del cristianismo. sin embargo. . La Stimmung de la angustia de Abraham es infinitamente más profunda.132 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN “Abraham calla —pero es que no puede hablar. pero hay algo que no puede decir.65 y que el instante no es un átomo del tiempo sino un átomo de la eternidad. la llama “fe”. Ese es el caso de Abraham. en ello reside la indigencia y la angustia. Lo que el discurso tiene de aliviador es que me traduce en lo general”. entonces no hablo. Por algo sugiere Kierkegaard que la angustia es el instante en la vida del individuo. Kierkegaard. el existente no descubre la indivisibilidad puramente temporal del “ahora” sino la relación indiscernible entre el tiempo y algo que. angustia que no juega con el espejismo ontológico de un “mundo en cuanto tal” y de un puro “ser en el mundo”. ibid. si no puede decirlo. Si hablando..63 “Lo general” —la ley del lenguaje o el lenguaje como Ley— designa aquí la mediación ética que Abraham. quiere interrumpirlo. Puede decirlo todo. Aun cuando en este caso fuese posible mantener las nociones formales utilizadas por Heidegger. desde luego. en el tiempo.64 Pero la suspensión de una mediación no es lo mismo que la inhóspita no-mediación en la que la voz silente de la conciencia permitiría al “ser ahí” comprender su propio “poder ser”.66 En el instante de esta angustia. en su silencio. op. La experiencia de dicha relación no es exactamente experiencia de la finitud. porque el trazo de la temporalidad no viene a colocar al “ser deudor” en una relación unívoca con su “poder ser”. cit. porque la voz de ninguna conciencia le presta sentido. cit. vol. y. resiste e impugna. y que en ese abismo anida la sospecha de la eternidad. Cf. 4. sino experiencia de la infinitud de lo finito. en efecto. En eso consiste la angustia de Abraham. Su “objeto” es “la realidad de otro”. He aquí lo que el autor de temor y temblor llama la posibilidad de una “suspensión teleológica de lo ético”. op. angustia que no es la demoníaca angustia del “sí mismo” en la Casa vacía del lenguaje. la ética sigue hablando en silencio. Cf. sería preciso afirmar que entre el “ser deudor” y el “poder ser” —entre aquello que ahora convendría llamar la experiencia de la falta y la experiencia efectiva de la libertad— se ha abierto un abismo en el que se instala la angustia del pecado. Skrifter. por más que hable sin parar noche y día. es ella la que habla en silencio —o como escritura— cuando no hablo. Suspendida.

la mort et le temps. que el tiempo pueda pensarse como espera. las cenizas y el polvo que soy son las cenizas y el polvo a los 67 Cf. el vínculo entre lo Infinito y el temor de la muerte: “La relación con lo Infinito es la responsabilidad de un mortal para con otro mortal. Y no es casual que un cierto “Dios” deba inscribirse todavía en ese pensamiento que. ibid / migajas filosóficas. Dieu. Lo mueve. 69 Ibid. op. Espera sin el o lo esperado. . como la muerte. cit. Sería preciso retomar la lectura de la obra de Lévinas para comprender de qué manera la “fe” kierkegaardiana puede articularse a una filosofía de la responsabilidad que no coincide en modo alguno con el ser-responsable descubierto en la voz de la conciencia. espera de lo que no puede ser término y que siempre reconduce de ‘lo otro’ al otro (de l’autre à autrui)”. Abraham está horrorizado por la muerte de los otros y toma la responsabilidad de interceder.68 Tampoco en este caso se trata de pensar la finitud a partir del ser en relación a la muerte. por el contrario. en un existir relativamente a la realidad de ese otro. sin identificar al “otro” con un determinado avatar histórico de la eternidad — “lo otro” con respecto al tiempo—. del mismo modo que el “ser ahí” es para Heidegger un ser relativamente a la muerte. Que el “otro” —nombrado mediante este término que parece designar sin más la existencia del “Dios-en-el-tiempo”—67 se avecine. tiempo como a-Dios. a-Dios. según esto. Y es entonces cuando dice: ‘Yo mismo soy ceniza y polvo’. En ese temor puede enunciar. La de-formalización de la responsabilidad y de la deuda exige. Paciencia y resistencia de la desmesura.23ss) en el que Abraham intercede por Sodoma. Mientras que la finitud del “ser ahí” sería todavía la nota característica de una existencia “en cada caso mía”. de un habla que debería primero desdecir o acallar las habladurías del “uno” para sólo entonces recuperar el silencio de su voz originaria. Como en el pasaje bíblico (Génesis 18. acepta el desafío de comprender algo así como el “existir relativamente a” él: “Espera paciente.”69 Aquello que “llama” a Abraham a la responsabilidad no es una modalidad del habla.SILENCIO DEL SER Y LENGUAJE DEL OTRO 133 fe consiste. la Stimmung del temor ante la muerte del otro. implica que la fe es la forma suprema de la espera. más allá de lo pensable. cit. no su ser finito. op. en efecto. a partir del futuro que es el incógnito de la eternidad. sino su naturaleza de ceniza y polvo. 68 Emmanuel Lévinas. sino de interrogar.

ajena a mi mundo y cuya historia va más allá de mi tiempo. la irrupción de este “yo” coincide con el acontecimiento en el que —para expresarlo ahora con una frase que Derrida repite en un contexto análogo— “tout autre est tout autre” 70: todo otro es totalmente otro. más allá de revelar un ser en el mundo. Donner la mort. ¿no es la responsabilidad de Abraham también una fe cuyo objeto es “la realidad de otro”. patencia de lo inaccesible? Si el Abraham evocado por Lévinas es el mismo que. vuelve a revelarse como otro. Pero entonces el otro. Pero esta paradoja no es sino la de la subjetividad.134 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN que el otro retorna en la muerte. sin embargo. puesto que cumplirla sería dejar de estar ante ella? En el relato bíblico. toda relación con el otro tiene la forma de un advenir que no se confunde con mi “poder ser”. sino por un ángel. cada otro es otro. 70 Jacques Derrida. de manera que. Isaac ha sido siempre ya sacrificado y salvado en y por el sacrificio. realidad invisible y. Desde el momento en que el ángel sujeta el brazo de Abraham —y ha estado sujetándolo por siglos— el silencioso “es” del “sí mismo” se quiebra y. se dice sólo en una lengua impropia. “Yo”. La intercesión del ángel se produce en el instante de la angustia cuando ésta. Cabe preguntar. Es ese temor ante una muerte que no es la mía el que me lleva de vuelta de “lo otro” —réplica dialéctica de lo Mismo— al otro ser humano. en la violencia de la proximidad. La libertad que se entendía a sí misma como obediencia es ahora la justicia de la responsabilidad. legible —escritura que es para Abaraham una Ley que él mismo no puede cumplir. no por la invocación de una conciencia. Abraham alza el cuchillo para sacrificar a Isaac y es detenido. cit. . hay alguien que dice “yo”. si este reenvío de “lo otro” al otro como prójimo no es más bien el establecimiento de una brecha en el seno de la alteridad. La voz inequívoca que había ordenado el sacrificio cede su paso al temor escrito en el rostro de Isaac. En algún sentido. el rostro del otro lleva la marca de su infinita distancia. En el límite entre la ontología y la ética. en temor y temblor. sin embargo. tal como se revela en el temor a una muerte ajena. ¿No contiene la muerte del prójimo el enigma de un “retorno” del otro al otro? ¿No es su muerte un dejar de estar próximo para volverse inaccesible. recibe el nombre de “padre de la fe”. tan pronto como se quiebra. La lógica del “temor” de Abraham es la lógica de la indiscernibilidad: “su” temor es el de Isaac. transforma el temor en espera. op. sin embargo. El ángel cumple un designio que la voz de la conciencia no puede siquiera proponerse: transforma la silenciosa palabra del Ser en un lenguaje que es siempre el del otro.

Una introducción a lacan (1984). Integra el comité de redacción de la revista redes de la letra. los libros Seis estudios girrianos (1993). escritura del psicoanálisis. Eduardo Carbajal. tres estudios (Dante-baudelaire-eliot) (2001). cinco retratos (2010). Proyectó y realizó el posfacio de tercera fábrica / érase una vez de Viktor Shklovski (2011). Laura Estrin. Es psicoanalista. entre otros. Ha publicado. miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de Ensayo y Crítica del Psicoanálisis. Ha publicado. los libros césar aira. Es docente y escritora. fronteras del psicoanálisis en el decir filosófico en colaboración con Raúl Yafar (1997). versiones del humor (1999). otras versiones del humor (2008). lacan” (2001). entre otros. Kafka.Noticia De loS aUtoreS Carlos A. Una construcción. parque chacabuco (2004). acto y repetición. Escribió. a maroma (2010). John Donne: poesía sacra (versión y estudio. Basch. Ha publicado los libros de ensayo Sujeto. ordenó y acompañó con un ensayo lata peinada de Ricardo Zelarayán (2008). 1996). Es profesor de Literaturas Europeas en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Una lectura de “el Seminario sobre la carta robada de J. Álbum (2001). el realismo y sus extremos (1999). (2009). Trabaja en las cátedras de Teoría Literaria III y Literaturas Eslavas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Sergio Cueto. Colaborador permanente de la revista conjetural. alles Ding (2007). y los libros de poemas lenguas perdidas (2006) y en medio de la noche (2009). en coautoría con Rinty D’Angelo y Alberto Marchilli. y el desvío de la letra. Fue editora de Santiago Arcos y codirige dos colecciones en Letranómada donde prologó Zettel de Héctor Libertella (2009) . Es psicoanalista y ensayista.

la acción analítica (1993) e indagaciones (2010). en el corazón de junio (Premio Boris Vian. Ha publicado. De nobles y bastardos (2000). Jorge Jinkis. Sitio. el peletero (2007) y los muertos no mienten (2009). Diatribas y conjetural. Es psicoanalista y ensayista. Fundó y dirigió durante diez años el Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario y actualmente dirige el boletín de dicho Centro. cuadernos de psicoanálisis. epitafios: el derecho a la muerte escrita (2005). Participó de la creación de las siguientes publicaciones: cuadernos Sigmund freud. villa (1995). escrituras íntimas (2006). Alberto Giordano. Hotel edén (1999). Es profesor titular y dirige actualmente la Maestría en Psicoanálisis de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario. Una posibilidad de vida.136 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN y prepara unas conversaciones con Néstor Sánchez. ensayista y docente universitario. Ha participado en proyectos de investigación en Argentina. Carlos Kuri. 1993). la rueda de virgilio (1989). Ha . conjetural y Diatribas. Tiene inédito un libro sobre literatura rusa. Es ensayista. Sitio. modos del ensayo. Dinamarca y España. donde ha obtenido su doctorado. el giro autobiográfico de la literatura argentina actual (2008) y vida y obra. los libros manuel puig. Es docente de Filosofía y Estética en esta última casa de altos estudios. Es escritor y psicoanalista. Darío González. Ni muerto has perdido tu nombre (2002). Es licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Rosario y Doctor en Teología por la Universidad de Copenhague. cuadernos de psicoanálisis. entre otros. Ha publicado. investigador de CoNICET y docente universitario. la conversación infinita (2001). entre otros libros el frasquito (1973). otra vuelta al giro autobiográfico (2011). Ha publicado los libros lo que el psicoanálisis nos enseña (1983). Ha sido profesor invitado en distintas universidades del país y del extranjero. la ficción calculada (1998). Traductor y co-editor de escritos de Søren Kierkegaard (1999-2011). Luis Gusman. Es autor de diversos ensayos sobre el pensamiento filosófico moderno y contemporáneo así como sobre la expresión de éste en la literatura. De borges a piglia (2005). Es psicoanalista. Participó en las revistas literal.

Luzi. Está próximo a aparecer su libro Dificultades de la práctica del psicoanálisis. estética de lo pulsional (lazo y exclusión entre psicoanálisis y arte) (2008). entre otros libros. entre otros. entre otros. Es filósofa. lo originario y lo primario: una diferencia clínica (2010). el descuido (2007). Ha publicado una docena de libros de poemas. . Coordinó el Equipo Asistencial del Servicio Paz y Justicia (Derechos Humanos). Agamben. en la revista de psicoanálisis de la UBA y en las revistas literarias apofántica y amsterdam Sur. Pavese. Mar del Plata.. Es psicoanalista. cursos y conferencias en distintas instituciones del país y el exterior. piazzolla. Bataille. B. Como profesora invitada dictó seminarios. Ha publicado. Silvio Mattoni.NOTICIA DE LOS AUTORES 137 sido profesor invitado en distintas universidades (México. mundo (2003). Marteau y Métraux. excursiones (2006). y de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires. el presente. la división del día (2008). Fue docente de la carrera y del posgrado de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. 2007). en colaboración con Liliana Baños. la identificación. Ritvo) (1998). Diderot. Quignard. Los ensayos: Koré (2000). New York. Ha publicado. Es profesor de Estética y Crítica Literaria en la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del CoNICET. Diana Sperling. des Forêts. los libros ensayo de las razones (en colaboración con J. Señas particulares (1983). en las revistas conjetural y Kaos. el cuenco de plata. Actualmente es docente de la Maestría en Psicoanálisis (Universidad Nacional de Rosario) y de Psicología Clínica en instituciones y comunidad. Algunos de sus escritos aparecieron en la revista argentina de psicología. además de numerosos artículos sobre temas de su especialidad en revistas nacionales y extranjeras. genealogía del odio (1995). entre ellos: poemas sentimentales (2005). Ha publicado el libro de ensayos el malestar y la traición (1995). poesía. Isabel Steinberg. escritora y docente. literatura. poesía argentina y otras lecturas (2008) y bataille. la metafísica del espejo (1991). ed. Curitiba). Buenos Aires. Bonnefoy. Héroes (2009) y la chica del volcán (2010). Catulo. Duras. Una introducción (2011). la música límite (3a. Tradujo a Michaux. Ponge. Del deseo (2001) y filosofía de cámara (2008).

138 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN .

................................ Fragmentos de un retrato ....... Carlos Kuri: Efecto Ritvo.... el padre de la palabra ...... Darío González: Silencio del ser y lenguaje del otro ............................ Basch: El duelo..................... Sergio Cueto: Juan B.................... Silvio Mattoni: El poeta y su crítico . Sobre el Diario de Juan B.................................................................................................. Noticia de los autores ..................... humor de lectura........ Isabel Steinberg: Del padre................................. Diana Sperling: La palabra del padre.... políticas de su genealogía.... Ritvo............................................................................................... Ritvo ............................................................. Ritvo ................................................................ Carlos A... Jorge Jinkis: Una carta..... Ritvo ...... Historia y narración en un libro de Juan B................... Laura Estrin: Notas a formas de la sensibilidad.íNDice Noticia preliminar .................................... Eduardo Carbajal: El vértigo de la filosofía ... restos de la cultura de Juan B................ Luis Gusman: La biblioteca como campamento .................................................................. Alberto Giordano: El desierto en la intimidad.................................. 5 7 13 25 31 37 41 55 63 71 87 91 109 135 ....................................................

.140 UNA POÉTICA DE LA INTERRUPCIÓN Este libro se terminó de imprimir en Imprenta Nuevo Offset. en el mes de octubre de 2011. Buenos Aires.

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