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DIA DE LA JUVENTUD

Día de la Batalla de la Victoria


José Félix Ribas ¡Vencedor!
Con motivo de celebrarse el 12 de febrero de 2006 los 192 años de la Batalla de la Victoria
y el Día Nacional de la Juventud, entregamos una reseña histórica para siempre recordar al
Prócer de la Independencia José Félix Ribas.
Nació en Caracas el 19 de septiembre de 1775. Casado con María Josefa Palacios, tía de
Simón Bolívar, tuvo un alma eminentemente republicana, y fue uno de los miembros
entusiastas y dinámicos de la Junta Suprema de 1810. Lo llamaban “el hombre del gorro
frigio” , porque siempre andaba con este atuendo que usaban los antiguos frigios y que
tomó como emblema de libertad.
Recibió desde sus primeros años esmerada educación, incluso pensó en hacerse religioso
de la orden de San Francisco. Pero terminó dedicado a atender sus propiedades en el
campo, lo que combinaba a partir de 1808 con las reuniones conspirativas que se hacían en
Caracas, particularmente la de los hermanos Bolívar, en la llamada Cuadra Bolívar.
Ribas tenía 24 años cuando en la Plaza Mayor de Caracas fue ahorcado el mártir de nuestra
independencia José María España, el 8 de mayo de 1799. De manera que cuando estalla la
revolución, el 19 de abril de 1810, es José Félix Ribas uno de los más entusiastas. Recorre
las calles agitando al pueblo. Desde muchacho estuvo íntimamente ligado a Simón Bolívar,
no sólo por los lazos de amistad sino de sangre.
Aunque la Junta Suprema lo nombró coronel, con el encargo de entrenar el Batallón
Barlovento, la verdad es que los nuevos gobernantes temían que la fogosidad de Ribas se
desbordara con fatales consecuencias para el orden recientemente establecido, así que no le
confiaron nada de importancia durante los tres primeros años de la revolución.
A los disturbios causados por los españoles descontentos, se añadió el infeliz degüello de
los patriotas de Quito. Esto enardeció a los hermanos Ribas, José Félix, Francisco José y
Juan Nepomuceno, quienes organizaron una manifestación por las calles de Caracas, hasta
llegar a la propia Junta de Gobierno para pedirle mano dura contra los españoles que no se
quisieran acomodar al nuevo régimen.
Como respuesta, la Junta Suprema los expulsó del país porque temían que la agitación de
José Félix Ribas y sus hermanos se extendiera a otras regiones. La Junta estaba muy cauta
en esos momentos, en que todavía no se quería hablar de independencia absoluta, sino de
defender los derechos del rey Fernando VII. Sólo después de cinco meses de destierro,
cuando el Congreso ya había nombrado el Poder Ejecutivo, presidido por don Cristóbal
Mendoza, pudieron regresar los hermanos Ribas al suelo natal.
Iniciada la reacción realista como se temía, el gobierno republicano organizó la defensa.
Primero fue el marqués del Toro, luego vendría a hacerse cargo del ejército el veterano
Francisco de Miranda, quien también fracasó. Ribas había ejercido brevemente el cargo de
gobernador militar de Caracas, pero el propio Precursor lo relevó y puso en su lugar al
coronel Juan Nepomuceno Quero. A la caída de la primera República, en 1812, tanto
Bolívar como Ribas logran pasaporte para Curazao.
Desde esta isla viajan a Nueva Granada, donde bajo las órdenes de Labatut se les asigna un
pequeño pueblo y una escasísima tropa. Bolívar sin la autorización de su jefe, pero con la
inspiración del genio, inicia la campaña que dará libertad a toda la región del río
Magdalena.
Luego iniciará la campaña de 1813, que se llamó admirable por la calidad de los oficiales
que le acompañaban. Entre ellos estaba José Félix Ribas. Fue tan fulgurante la campaña
que en poco tiempo, venciendo pueblo tras pueblo, ya estaban los libertadores en Caracas,
después de haber dado en Trujillo la proclama de Guerra a Muerte y de haber recibido
Bolívar, en Mérida, el título de Libertador por primera vez.
Ya en Caracas, Ribas es nombrado comandante general de la Provincia. Es general de
división. Ha vencido en Niquitao y en Los Horcones. La guerra es a muerte y escasean los
hombres. Boves y Morales están en el escenario terrible de 1814. Entonces Ribas recluta
soldados imberbes entre los estudiantes de la Universidad y del Seminario.
Con estos muchachos el general Ribas vence gloriosamente en la batalla de La Victoria :
siete mil soldados de Morales no pueden con la defensa heroica de sólo dos mil jóvenes.
Luego entregan su sangre fresca a los cañones y las lanzas de Boves, pero al final, la
batalla se decide en favor de los patriotas.
Al día siguiente de esta victoria, Bolívar nombra al hijo de José Félix Ribas, de apenas tres
años, capitán vivo y efectivo de infantería de línea, como premio al heroico sacrificio de la
juventud allí inmolada.
Pero su carrera no va a detenerse todavía. En Ocumare del Tuy derrota al jefe realista
Rosete, y más adelante lo vuelve a desbaratar hasta hacerle huir a los llanos. Junto con
Bolívar y Mariño, Ribas triunfa en la primera batalla de Carabobo, el 28 de mayo de 1814.
Al finalizar este año, se presenta un trago un poco amargo en la vida de Bolívar, gracias a
las ambiciones de algunos de sus subalternos. Desgraciadamente, todos somos proclives a
caer en las acciones que son propias de la flaqueza humana. Cuando la patria estaba en
suprema angustia, que Boves amenazaba y acababa con media población patriota en
oriente sucedió lo más triste: Ribas y Piar, reconocidos como jefes del ejército, proscriben
a Bolívar en Carúpano y lo someten a prisión. Así, el Libertador tuvo que salir al exilio y
ver de nuevo a su patria en manos de los realistas, por las ambiciones de sus propios
compatriotas
El 5 de diciembre de 1814, día en que acabó de morir la Segunda República , Ribas y
Bermúdez enfrentan a 4 mil soldados contra 7 mil realistas de Boves. La batalla fue
sangrienta en Urica. Allí murió Boves pero también se perdió la Segunda República
Derrotado, Ribas busca salir de los llanos de Caracas. Detenido en un punto del camino, el
general Ribas, su sobrino y un criado confiaron en un baquiano que había ido en busca de
recursos para continuar el viaje. Allí los sorprendió una partida realista que los fue a buscar
y en el mismo punto fueron asesinados el sobrino y el criado. Ribas pidió que lo llevaran a
presencia del general realista, en Valle de La Pascua , pero el Teniente Justicia de Tucupido
se opuso, ante el temor de que se impusiera con su carácter, y ordenó que fuese ejecutado
allí mismo, el 31 de enero de 1815.
Su cabeza, frita en aceite, fue llevada a Barcelona y luego a la Puerta de Caracas, donde la
exhibieron en una jaula de hierro. Le dejaron el mismo gorro frigio que había usado en
vida.
¡Venceremos!
En su honor, hoy más de 800 mil almas de venezolanos y venezolanas, se ven inmersas en
una de las misiones educativas más estratégicas, que les ha devuelto la esperanza por
alcanzar la culminación de sus estudios en secundaria, Misión Ribas , con su lema ¡ No
podemos optar entre vencer o morir, Necesario es Vencer! , demuestra día a día que aún
Ribas vive entre los venezolanos.
Como lo dijo el Presidente Hugo Chávez Frías, en discurso pronunciado durante la
activación de la Misión Ribas, en el Salón Ayacucho, Palacio de Miraflores, el jueves 16 de
octubre de 2003:
“Los que vibramos de amor por nuestros semejantes seguiremos venciendo, como venció
Ribas en la Victoria. Con la Misión Ribas lo ratificaremos, para hoy, para mañana y para
siempre, necesario es vencer y venceremos”.
También acotó el Comandante: “La Misión Ribas, en fin, debe estar acompañada con el
espíritu de nuestro prócer José Félix Ribas, la Misión Ribas en cada uno de ustedes,
vencedores y vencedoras, facilitadores, en cada uno de nosotros debe estar la figura
inmortal de José Félix, con el gorro frigio, y haciendo realidad en cada espacio donde
estemos, aquellos lemas de la Revolución Francesa, que trajeron Bolívar, Miranda y José
Félix Ribas: libertad, igualdad, fraternidad”.
Para finalmente cerrar sus palabras de esta manera:”Y yo diría, para terminar con la frase
de Bolívar: “Darle a nuestro pueblo la mayor suma de felicidad posible”.
Fuentes Bibliográficas: BLANCO, Eduardo. Venezuela heroica ; cuadros históricos, por
La Victoria , San Mateo, Las Queseras, Boyacá, Carabobo . Caracas, Imprenta Sanz, 1881,
XXI.