X

: J»

r m
'* » í A %

JL %

*l ■ M ám *

J i ¡m M liftr

W

j mS S S i

.,' '

■ *

j W

lw

{TF ^ J|P § ^
^ Ñ k

*

^

|J$ \\.n
? ?

^Tf^lmÉüMif-vg a ^ -'rrffl^rtir1 ^

f W W W fiR P f

ADE TR S UCCION i : l o s JESUITAS

* *

* '

' liír-d SíU c zar

a,

a.

p.

<. s
■?/ r f r , / r / / / o t f r

Verdadero "Rplraío de S. IG IS'ACIODE U)YOLA, lunduflor déla
C O M P A Ñ IA
yáóH t/líí

DE J E S U S .

■ w r /¿ /o /><’/ ' e / r t / r / ' / v /j//r/(> /~ >/. r{c¿

f / l i j / l / f f '/ A w / o /¿ ///fr e i> .

Ó SE A HISTO RIA

DE IA DESTRUCCION DE LOS JESUITAS.

CLEMENTE XIV Y LOS JESUITAS,

X IV y r e s p u e s t a a e l a b a t e que ataques, en lo general, poco leales, me han obli gado á publicar, he m anifestado los motivos que m e habian de term inado á com poner la obra intitulada: C l e m e n t e X IV y l o s J e s u í t a s . T o d o s los dias no se encuentra un gran acto deju.ST ticia que cumplir, y confieso que m e creo dichoso, al verme, por decirlo así, escogido por la Providencia, como instrum ento des tinado á h acer triunfar la verdad. L a s revelaciones que caian de mi pluma, los docum entos que evocaba, su m ism a autentici dad, sobre la que se propalaban dudas para asegurar mejor la victoria del derecho, obligándom e á depositar los docum entos, originales en casa de mis editores M M . M ellier y herm anos, pla zuela de San A ndrés núm . 11. en P aris; y la ardiente polém i ca suscitada á consecuencia de este libro, todo, todo ha contri-» buido á darle la apariencia de un acontecim iento. H e respondido vivam ente á críticas apasionadas; pero éstas, á quienes 110 faltaba un buen lado en la cuestión, m e han obli gado á estudiar con m ayor cuidado los m anuscritos que están á disposición del público en la librería de M M . M ellier y herm a nos. S em ejante depósito, cuyo descubrim iento tanto se a n h e laba para sacar de él u n a acusación de ligereza ó de mala fé, h a debido, sin duda, satisfacer com pletam ente aun á aquellas personas mas desconfiadas y ecsigentes. M e he rendido á la prim era intim ación, creyendo á la verdad, que pocos historiado res en caso sem ejante, darian ese ejem plo de honradez. C on efecto, es difícil que uno pueda hacerse, cuando guste, de los do cum entos que se citan; éstos se hallan, y a en los archivos del E stado, ya en los de particulares, y á veces parece imposible arrancarlos de su puesto. Q u ié n sabe si la crítica contaba en algún tanto con esos obstáculos y pensaba vencer con ellos la dificultad que por algún tiem po, creyera irresoluble!
E n la D e f e n s a d e C l e m e n t e G io b erti,

H a n querido saberse m uchas cosas; se me lian preguntado, c o n las m ayores instancias, los medios de que me lie valido p a ra hacerm e peseedor de tan preciosos m ateriales. N o he dado m as respuesta que m anifestarlos; y todo hom bre sensato ha res petado mi secreto. O tros no han tenido esta reserva, y en su consecuencia se han puesto en circulación los rum ores m as ab surdos, que yo mismo he leido en obras que aspiran á pasar por sérias. U nos me declaran cóm plice ó corruptor de todas las cancillerías y de todos los diplom áticos, deduciéndose de este descubrim iento histórico nada m enos que u n a conspiración en que se hallan envueltos los mas ricos capitalistas de la F ra n cia . U n a sonrisa de lástim a y desprecio es la única respuesta que m erecen sem ejantes suposiciones. N uevos docum entos, cuya existencia ignoraba, han llegado recientem ente á mis m anos, y como tales los he incorporado al testo. M uchas personas me han dem ostrado, por escrito y de palabra, su deseo de e n co n trar en C l e m e n t e X IV y l o s J e s u í t a s fragm entos mas estensos de la correspondencia de los c a r denales de B ernis y M alvezzi, así como igualm ente de la del m arqués de A ubeterre. M e he persuadido de lo que iba á ga n a r la historia, satisíaciendo este deseo, y m e he apresurado á cum plirlo en esta nueva edición. G rave y mas que grave ha sido la cuestión que contra mí se h a levantado. H e hecho lo posible para resolverla fría y lógi cam ente, com o conviene á un escritor que, despues de haberse m ostrado á sí mismo la verdad, quiere m anifestársela á otros. E s imposible tergiversar la historia, suponiendo falsos datos que hag an dudar de la existencia de auténticos m anuscritos, de don de resulta la respectiva culpabilidad, m ayor ó m enor, de los re yes de la casa de B orbon, de sus cardenales ó de sus m inistros. E s preciso confesar lo que está á la vista y al alcance de cu a n tos tienen ojos, y la luz que ha puesto en claro la m isteriosa destrucción de los Jesuítas, es lo ú n ico que lia conm ovido hasta ese punto la opinion publica. C u an to habia que decir, se habia dicho ya de la Sociedad religiosa fundada por S an Ignacio de Loyola. N o restaba otra cosa sino h acer ver cóm o se llegó á persuadir á un papa de la necesidad de licenciar á unos sacerdotes á quienes d’ A lem bert y F ed erico I I llam aban granaderos de la Iglesia y guardias de C o rp s de la S a n ta Sede.

Creem os, pues, y no sin fundam ento, que h a sta el día no se ha esclarecido este punto tan im portante y que ha preocupa do á las naciones enteras. D e aquí en adelante cualquiera po drá, á su placer, ensalzar ó calum niar á los Jesuítas, y en tre garlos á las disputas de los hombres, como D ios h izo con el m undo; pero ya no será posible elevar un glorioso pedestal á los que los destruyeron, y m enos h acer de C lem ente X IV un m ode lo de Pontífices. T o d a s las cosas han vuelto á ocupar el lugar que las corresponden; y entre tanto cada uno puede decir con m as razón que D . M anuel de R oda: “T a rd e ó tem prano lle ga á descubrirse la verdad y hacerse justicia al que la m erece.” L a verdad se h a presentado ju n ta m e n te con la justicia; des graciadam ente un P apa, varios Reyes, sus M inistros y algunos príncipes de la Iglesia, son los personages sobre quienes descar ga sin com pasion el lleno de su inflexible severidad. P arís, 3 de Noviem bre de 1847.

.

—Ataca á la Com pañía de Jesús en sus mi siones.— Documentos inéditos que encierra.—Todos toman por su prim er objeto la destrucción de lo* Jesuítas.—La Com pañía de Jesús cara á cara con los enemigos del orden social. un breve de reforma.—Q ueda dem ostrado que jam as hubo una siquiera.©APOYlSiJIL® 8.—Su caracter.—L a timidez de los Je suitas alienta á Pombal.—Los indios son vencidos por carecer de unión entre sí.—E l rey vuelve á sus preven ciones contra la Sociedad.—Caridad del P. y Carlos III.—Espulsion de los Jesuitas.— . hacen quemar su obra.—Ambas cortes encargan á los P a dres que preparen íí sus neófitos para la (emigraciou.—Ceballos y Gu tiérrez de la Huerta.—Pombal escribe contra los Jesuitas.—Los neófitos se sublevan— Proscripción de los Jesuitas en el Marañon. infundiéndole miedo con conspiraciones quiméri cas. M alagrida.—Su obediencia les compromete en los dos campos.—Sus medidas arbitrarias.—Valor de Pombal y y de los Jesuitas.—Mo nopolio administrativo.—Conce siones.—Los PP.—Domina al débil José I. obedecen el m andato.—Los Jesuitas disculpados por las autoridades españo las.—Causas de este destierro.—Com prende Pombal que para quedar dueño del campo es preciso ale ja r á los Jesuitas— Cuida de separar al rey de los Padres del Instituto.—Pombal sin relaciones con la secta enciclopé dica.—E s protegido por los Jesuítas.—T ratado de cambio entre E spaña y Portugal.—Las siete reduccio nes del Uruguay y la Colonia del Santo Sacram ento.—Tem blor de tierra en Lisboa.—Situación de lo? espíritus en E uropa.—Motivos de este cam bio. por las reducciones del Paraguay.—Pide k Benedicto X IV. á riesgo de perder el cristianismo y su populari dad. Origen de este libro.— Destierro de los PP.—Diferencia de sus planes— Pombal suena establecer una especie de religión A nglicana en P ortugal.—Se les acusa de sublevar los indios.—R ei na en lugar del Monarca.—Se buscan las m inas de oro.—Los reyes d e E s paña Fernando VI. que llegan á ser funestas.—S¡i elogió.—Las minas de oro de los Jesuitas. Ballister y Fonseca. B arreda y Neydorffert— Los Jesuitas.—E l marqués de Pombal en Lisboa.

—C arta del P. como apelante de la Bula. que directa ó indirec tam ente. no existe quizás un escritor en Europa. G irard.—Manifiesto d eJo sé I á los o. Kaulen..—Muer te de Benedicto X IV .—E l cardenal Saldanha trata de seducir á los Jesuitas jóvenes.—Atentado contra la vida de José I. C ham illart resucita. por decirlo así. para la espulsion de los Jesui tas en Portugal. G irard y C atalina L a Cadiere. Ferreira.—Su carta.—Despues de tres meses de silencio es arrestado con toda su fam ilia. —Los dominicanos de Civita-Vfechia los acogen. no se haya ocupado de tan grande hecho histórico.—>Pombal se im agina que los Jesuitas se han desviado de su instituto— Pretende atraer les á él. del que Pombal es el autor.—E l ejemplo de Pom bal alienta á los enemigos de la Sociedad— Se renuevan las anti guas calumnias.—Am brosio Guis y su herencia.—Milagros obrados en su sepulcro.—Breve falso.—Se inventa un P. sancionó los decretos de espulsion que poco antes habían ya espedido las cortes de Portu gal.—La corte de Lisboa le pensiona. M alagrida condena do como regicida y quemado como hechicero.—Intrigas de los Jansenistas.—E l tribunal de la Inconfidencia presidido por Pombal.—E l provincial H enriquez y el general de la orden mandan guardar silencio y obedecer.—E l parlam ento de Aix absuelve al P. y el em bajador portugués de Rom a. U E S D E aquél dia én que los reyes y sus ministros se ligaron con los sofistas del siglo diez y ocho para destruir la Com pañía de J e sús.— Son arrancados los misio neros de todas las reducciones.—Elección de Clemente X III. Malagrida y Torres. Francia.— La joven ilum inada y el Jesuíta crédulo.—Acusa á sus parientes y á los Jesuitas. Cuando el Soberano Pontífice Clemente XIV. Matos y Juan Alejandro condenados á la últim a pena.—Médios que emplea para estender sus obras co n tra ía Santa Sede. pero.—Los Jesuitas prisioneros.—Su proceso por la Inquisi ción.—El cardenal Saldanha y Pombal.—Desembarazado Pombal de los Je suitas se ocupa de su cisma nacional —E l librero Pagliarini.—Doscientos prelados católicos protestan contra este escrito.—Los Tavoras en el tormento. —2 — Benedicto X IV y el cardenal Passionei.—Pagliarini y sus folletos.—Los demas Jesuitas sospechosos.—E l cardenal Andrés Corsini encubridor de malos libros.—E l duque de Aveiro en la tortura se acusa á sí mismo.—Benedicto X IV moribundo presta su mano. consagra do este ostracismo con el nombre de la Santa Sede.—Los Jesuitas conde nados á restituir ocho millones— E l P.—Relación de P agliarini.—E l P.—Es acusado el marqués de Tavora. de propósito ó por incidencia. quedó.—Los Jesuitas confe sores del rey y de los infantes desterrados de la corte.—Su carácter.—El P. por su breve Dóminus et Redemptor. E nrique quemado en Amberes.—Im prentas clandestinas de la diplom acia.—E l P.—E l capuchino protegido por Pas» sionei:—Comercio de los Jesuitas en el Paraguay y en las misiones. E spaña y Nápoles.—Pombal m anda el prim er convoy á los éstados pontificios.—Proscripción de la Com pañía de Jesús en Portugal. Cham illart muerto.—El general de los Jesuitas Lorenzo Ricci se queja del cardenal Saldanha y de sus medidas.—Saldanha hace uso de sus poderes.—Decreto de Felipe V que le aprueba. la prue ]) '• V - ' . y firma el breve de vi sita y de reforma.—Lo que era este comercio.bispos portugueses.—E l padre Santiago C am era.—Decreto falso del consejo.—Malagrida.—Condena á los Jesuitas corno convencidos de un comercio ilícito. Fonseca.—Secretos motivos del odio de Pombal contra los Tavoras.—Destierro de los PI*.

E n épocas muy diversas. que lo que otros habían sabido antes que ellos. ó valiéndose del disimulo. y á la m anera de un escritor honrado que te me calum niar manifestando sus sospechas en lugar de la verdad. aparentando desengaños ó espe ranzas. bendijeron la memoria de Clemen te XIV. y a para justificar á los reyes y al Papa. si esta debiese serles favora ble. el con de de Villegas y Tosetti. siempre con cierta timidez. y no sa biendo mas. de la congregación de las Escuelas Pías. de la Touche. L es hemos visto acuñar medallas y pagar el entusiasmo que su imagen les inspiraba. Cristóbal de M urry Coxe. Los historiadores y los diplomáticos. los filóso fos y los utopistas. hallazgo y proclamación de la verdad. los revo lucionarios y los malos sacerdotes. contenidos por el res peto y veneración que merece la Sede Apostólica. han venido unos tras otros. Esta. confundiesdo sus palabras e n tre m enti dos elogios. tan ciertas como la correspondencia que le supusieron Caracciolo y M. Collombet. S tark y el capuchino Norberto. con miras de alabanza ó de vituperio. los católicos no se atrevieron. é imponiendo silencio. los incrédulos y los indiferentes. á presentar sus inducciones. ha querido erigirle altares. lo manifestaban solamente por aquietar su conciencia. todos ellos. ya para acusar. Este fué su P ap a escogido. han rodeado su frente con una aureola inmortal. sin que precediese el juicio. qué tanto Ínteres tenian en la investigación. y no faltó alguno que. retro ced ian á es-' ta sola idea. respecto á la destrucción de la Com pañía de Je sú s. ó á lo mas se ocultaban con el velo de inofensiva re- . Sus enemigos se esforzaban por todos los medios posibles en erigir un glorioso pedestal á Ganganelli. pero. Los enem igos de los Jesuitas han formado empeño en hacer la apoteosis del bre ve Dóminus et Redemptor. á lo que lla maban sueños anticristianos. ya por lo claro. sino á manifestar apenas sus dudas. contado como en el número de los cómpli ces cegó su entendimiento. L a circunstancia inaudita de ver brillar á un Papa. despues de haberle asesinado en sus escritos con la ponzoña j e suítica. Los amigos de la Compañía.— 3— ba de que el proceso fue sentenciado. ayer puede decirse que era un problema indisoluble. los católicos y los protestantes. el conde Saint-Priest. y antes ó despues de numerosos escritores en pro ó en contra. Los jansenis tas y los abogados. Los mismos Jesuitas. han tíatado de esplicar á su manera lo que hasta al presente ha permanecido inesplicable. y durante su ovacion conti nua. no han sido mas afortunados que los anteriores en la aclaración de tan singular misterio. Estos le atribuian virtudes filosóficas. Ranke y Gioberti. és que este se encuentra siempre pendiente en el tribunal de la opinion pública. Sismondi y Schcell. Lacretelle y San Víctor. y M. d’Alembert y el abate Proyart. encubiertas con todas las fórmulas del respeto.

y la justicia es la única caridad que se per mite en la historia. de que si. por mi posicion y sobre todo por mi carácter. se opo nían á semejantes pensamientos. y las desgracias de sus hermanos. Jesuitas agraviados. Hubo algunos que. no es á Clemente XIV á quien honran y á quien adulan. no es á un papa. es al enemigo de la Com pañía de Jesús. lle vados del deseo d<^ recordar las virtudes. pero. D urante un viage que acabo de hacer al Norte y al mediodía de Europa. . que llevaron con sigo la destrucción de los Jesuitas. . T an singular posicion confundió de ta l manera. hacían sus contrarios. m ientras que otros. Como historiador suyo. laudables. por cualquier acaso hubiesen caído en manos de los. habrían ocultado á la posteridad estos documentos de venganza. cuando llegaba el caso de juzgar al que fué sobre la tier ra sucesor de los Apóstoles. P or un estremo de piadosa delicadeza. y á toda clase de investigación. viage cuyas causas esplicaré bien pronto en otra obra en teramente política. inspirados por motivos menos. interesado en profundizar cuanto hubiese de imaginario ó po litizo en las acusaciones ó defensas de sus individuos y adversarios. Los hijos de San Ignacio dé Loyola tenían justos motivos de queja contra Ganganelli. y así tu vieron por mejor resignarse en su silencio. que al pr»pió tiempo que llenase la conciencia de Jesuíta. países é idiomas encontrados unos á fuerza de diligencia. refirieron todos los acontecimientos relativos. adquiridos otros sin el menor trabajo por medio de per sonas que se apresuraban á ofrecérmelos. ellos mismos los hubie ran confundido y quizás de todo punto aniquilado. que nunca pu dieron ser favorables á la equidad. jamás traspasaron el límite del cuadro que se habían trazado. Por mis principios. Soy un escritor amante de la justicia.— 4— sisteneia. y produjo tal desorden en los juicios. porque. no pertenezco á ninguna de esas dos categorías. Los unos. temiendo que su contenido Jos colo case en la dura necesidad de ser justos. aun en esto. los sepultarían en el mas profundo abismp. Entre una multitud de papeles de diferentes fechas. estaba. Nosotros estamos convencidos. los discípulos de San Ignacio han creído que debían hacer aquello mismo que. á la su presión. los documentos irre fragables que patentizan su inocencia. teniendo en su mano los medios de justificarse. se hallaban algunos relativos á la supresión de la Compañía de Jesús. y no dieron nuevas luces sobre la discusión. para trabajos de índole y especie diferentes. mas sus deberes como religiosos y su caridad como sacerdotes. la Providencia me ha puesto en estado de juzgar con documentos inéditos sobre las ocultas tram as. m as que otro. por no suscitar tristes escándalos. . cuyo secreto origen ja mas será conocido de los hombres. hiriese en lo mas mínimo á la suprem a dignidad del sacerdocio.

las escenas de disolución cardenalicia. con el sudor de mi frente. embajador de Francia en Roma. D. Moñino. testimonios escritos. Azpuru. me dediqué de lleno á penetrar hasta su mismo fondo. Sus cartas autógrafas. intrigante fran cés al servicio del Jansenismo. . Manuel de Roda. Orsini. y así como he podido referir lo que le ensalza. ■ Tenia la clave de la elección de Ganganalli.. Joaquín de Osma. conde de Florida-B lanca. que abrirían los ojos á un ciego de nacimiento. confesor de Cárlos III rey de España. Campomanes. E l Cónclave de 1769. donde se hallaban sepultadas desde hace medio siglo. la transacion oculta que dió un gefe de la Iglesia. ya no me fué difícil penetrar en todo el secreto de su pontificado. E n derredor de aquellos culpables de pri mer órden se agrupan en segundo término los que no pudieron mas que fecundarles en su obra. primer ministro de Luis XV. en que el franciscano Lorenzo Ganganelli salió electo Papa* se presentó á mi vista con todas sus pe ripecias.el misterio concerniente-á los Jesuitas. de los archivos y de las carpetas.. De investigación en investigación. de la historia pasada y contemporánea.— 5— y dejando para mas adelante los estudios que me había propuesto sobre ciertos puntos. y iodos. instrucciones de los reyes y dé sus ministro?. no dejan la menor duda sobre este particular al lector mas prevenido. asom brada con tan desconocidos escándalos. el cardenal de. están en mi poder. era el agente mas activo de la destrucción de los Jesuitas. y me hice con datos venidos como por en canto. cartas confidenciales. y por último. el duque de Choiseul. y por último. confidente del conde de Aranda. como todas las demas. E l cardenal Vicente Malvezzi. debo igual mente hacerme cargo de cuanto le deshonra. Dufour. E ntre estos se halla el cardenal An drés Corsini. Ep ellos pueden leerse. salieron de las Cancillerías. las promesas. fué admitido en Portugal en el rango y con la consideración de diplomático. Ninguno de estos preciosos documentos se ha traspapelado. un librero que. arzobispo de Bolonia. ministro dé gracia y justicia en España. que dentro y fuera del cónclave m a nejaban en partida doble. pude remontarme hasta las primeras fuentes: el resto me fué fácil. y como suele decirse. el marqués de Aubeterre. todos estos hombres se escribían casi diariamente con el fin de es tar al corriente de la intriga. el caballero de Azara. no menos interesantes. las tentativas. E l fué quien dictó á Clemente XIV cuanto debía hacer p ara llegar al resultado. Almada. Nicolás de Pagliarini. despues de haber sido condenado en Roma á gale ras. y al go mas distantes aparecen en el cuadro. de todos los puntos á la vez. Correspondencias de carde nales y diplomáticos. contadas hora por hora. embajador de Nápoles cerca de su Santidad. sin esceptuar uno. E l cardenal de Bernis.

le escribía este santo doctor. Semejante re serva de parte de los doctores de la Iglesia. se apoyaban en venerables autoridades. Invocaban la liber tad con que San Pedro Damiano hablaba al P ap a Nicolás II: “ En nuestros días. por tantos y tan poderosos motivos. cuando se trata de la disolución del clero. me suplicó con lágrimas en sus ojos. considerando la cuestión bajo otro punto de vista. P a ra alentarm e á que nada ca llase. según su antigua costumbre. que ha sufrido y que puede aun sufrir la nave de San Pedro. como añadían.— 6— Estudiando con la mas escrupulosa atención toda la correspon dencia de estos hombres. habia necesidad de aclarar el terreno. como hasta entonces. el renunciar á seguir línea por línea su contesto. despues que di cima al trabajo. yo mismo que dé aterrado de mi obra. he llegado at exacto y verdadero 'conoci miento de los hechos. en las conferencias y argumentos de que mi obra fué esclusivo objeto. E stas son las que me han servido de base para este escrito: ellas son las que le constituyen. H e tenido y tengo aun á la vista sus cartas originales. E l general de la Com pañía de Jesús. me escitaron á que divulgase el misterio de iniquidad. cortando por lo sano. á cual mas impíos é inmorales. el temor de provocar los insultos de los seglares la ha cerrado la boca. Otros personages eminentes. pue?. sobre todo en una roa- . Varios principes de la Iglesia. un nombre á quien la C átedra apostólica parecía cubrir con su inviolabilidad. á pesar de que éste no contiene mas que su espresion bastante debilitada. he creido de mi deber. E n nombre de su Orden y en honor de la Santa Sede. y constituídome su depotario. Eso no obstante. pues descollaba entre tantos nombres reu nidos para deshonrarse los unos á los otros. tener un ínteres en el descubrimiento que acababa de ha cer. porque mas de una vez. en ciertos desahogos de bufone ría ó implacable odio. quien debía. me rogaron que no descorriese el velo que á los del mundo entero ocultaba semejante pontificado. H asta intervino para esto el parecer y autoridad de nuestro actual Sobe rano Pontífice Pió IX . ruborizándome. pero. unia sus instancias á las de algunos cardenales. y que corren unidos á la intriga.interesadas en aniquilarlos. no ha tenido reparo en someter á una seria discusión toda especie de cuestión que se presente sobre disciplina eclesiástica. oculta en el fondo de un archivo. en circunstancias mu cho mas difíciles. no seria para que la verdad continuase. fundándose en que en medio de las tem pes tades y borrascas. Pretendian ademas que puesto que la Providencia habia salvado estos preciosos manuscritos de tantas m anos. la inercia de los buenos es lo que dá m as fuerza y valor á los malvados. á quienes desde hace mucho tiempo profeso el mas respetuoso afecto. que renunciase á la publicación de esta historia. la Iglesia romana. por el contrario.

para amnistiar por mas tiempo á unos culpables á quienes sus cómplices presen tan aun como modelos de virtud y probidad. Si al menos se tratase de un malyoeulto. pudo mas que todas las restantes consideraciones. Breno. obispos.. no^reí posible resignarme á cometer una injusticia razonada con los inocentes. no recoge mas que el anatem a de la historia. mientras que el m ár tir en cambio de su abnegación. sino que aquellos que-por su estado debieran ser los vengadores del honor de la Iglesia. rehabilitando el crimen. : Un papa. y de la apoteosis de las pasiones mas criminales. H a llegado hasta el punto de no hacerse la mas pequeña mención en el sínodo. al pronunciar su terrible we victis! no se dirigía sino á enemigos siempre armados.. por respeto mal tenido. que con el fin de con quistar. Del seno de todos los partidos han sajido individuos. varios cardenales. encubiertos con el manto del patriotismo. el silencio seria mas dis culpable. el pro y el contra se hallaban con igual peso en la . . el pensamiento y la razón falsean su misión civilizadora..—7— teria que: escita las quejas de todo el. A este se le adm ira. el pensa miento de cunjplir con un grande acto de justicia. y eomo pa negiristas de catástrofes sangrientas. ¡oh escándalo inaudito! tan atrevida peste nc reco noce.balanza. es muy reprensible. aconsejaba que supliese todo aquello con un acto de franqueza. sean reputados cómo cómplices del desorden” Afortunadamente:1a situación no era la misma que en los tiemv pos de San Pedro Damiano. prelados. ni sus talentos y se roe.. por largo tiempo me hallé combatido y fluctuando. según su merecido. y á pesar de eso.. de co sas púhlicas y notorias... de la deificación del vicio. pero. y me decidí á U eyará cabo mi obra.. que en este easotescepeional: se hacia de todo punto necesario. se hallaban desgraciadamente envueltos en la cuestión.. religiosos.pueblo. infundieron en mi ánimo. para sus . T an contrarios pareceres en boca de hombres dotados de una gran sabiduría y de honradez ¡á toda prueba. el verdugo es reputado como modelo de heroísmo y de nacionalidad.. Yo no tenia ni sus virtudes. que.oscurps nombres una popularidad efímera se im provisan como adoradores de inteligencias ^perversas. Se ocupan como á destajo. minis tros y embajadoras. límites. Guardan compasion y lágrimas para el asesino y para el ladrón. temor. Todos ellos habian comprometido sus nombres y la dig nidad de su carácter. y por lo tanto siempre temibles. L a guillo tina es celebrada con cánticos armoniosos. finalmente. con el fin de que no solamente no: sean castigados los culpables. pero. se le poetiza* y su víctima es á quien se acusa..la duda é iftcertidumbre. Vivimos en un siglo en que el genio.. andan en las conversaciones de todos. entre el deseo y e l.

contra muchas preocupaciones. No me toca prever la suerte que cabrá á este libro. los hijos de San Ignacio no figu ran en mi escrito sino como una. Se ha cometido . En nombre de la inteligencia y de la libertad. herirá susceptibilidades que respeto. Halagando de esta m anera ios malos instintos de la multitud. que veneran. é infundirá acaso. de estos desórdenes sociales. no será en esta escuela donde yo busque los modelos. los sofistas que la profesaron en la tribuna. en el mas alto grado la Sede Apostólica. y se hacen y publican libros para legitim ar su esterminio. P or mi parte. y sobre cuantos no con sienten en dejarse corromper para adular las masas. obligando á su razón á aplaudir el advenimiento del ateísmo en la historia. porque es la espresion de una verdad tan esacta y tan demostrada como la solucion de un problema geométrico. Se oscurecen las nociones de lo justo y de lo injusto. los oradores que con su falsa elocuencia no pararon hasta ingerirla en la misma ley. pero no era de esta manera como nuestros antepasados obraban. por decirlo así. puede adquirirse una celebridad. sin duda. Chocará.Hoy dia. L a destrucción llega á ser una doctrina formulada entre los excesos y vapores de una orgía. no hay duda que á tan triste precio. y se inventan nuevas palabras de desprecio y envilecimiento para los que acabaron sus dias envuel tos en el sudario de sus virtudes. Se desentierran glo riosos cánticos en honor de aquellos que vivieron y murieron sumi dos en la embriaguez del mal. como yo. en el corazon ó en los lábiós de algunas personas. y s« inmortalizan la m aldad y la perfidia humana sancionando sus a rre batos furiosos. No es ciertamente la rehabilitación de los Jesuitas. de reprensión ó disgusto. la palabra: no hay perdón para el vencido! recae sobr« todos los sentimientos nobles y generos. parte accesoria. pensamientos ó palabras. Se quiere probar que este es el camino p ara llegar al progreso moral. y la escribiré sin tem or y sin odio. la meditaré sobre los autógrafos mismos de aquellos que la han hecho. No redactaré una historia valiéndome de sueños dela imaginación acalorada. con virtiendo á ésta en una vil prostituta encenegada en sangre y en disoluciones cívicas. se encuentra adulado en el momento mismo en que vaci lan }r están para trastornarse las bases todas de la sociedad pre sente. se desciende á proclamar la apología de la des moralización revolucionaria y de la rapacidad. Los fabricantes. Iob cúlpables á quienes la ambición precipita hasta el mismo asesina to. todo esto por una fatal é incomprensible aber ración del entendimiento ó por una misteriosa disposición de la Pro videncia. principios eternam ente bendecidos por la hum anidad y bajo el velo de un es tilo romancesco. á la perfección y á la fraternidad. despertará quizá'pasiones que no querrán condenarse á la vergonzosa confesion de sus erro res. la que yo proclamo.

y fundado en documentos originales. E l momento ha llega do y todos deben saberlo. ver á un soberano pontífice resistir tímidamente á la iniquidad. porque esa misma victoria seria p ara ellos la aurora del triunfo sobre Nuestra Madre la Santa Iglesia Romana. E sta es la obligación de todo escritor. Las confesiones que á D . E l mundo está lle no de escritores poseídos del genio del mal. Pero semejante espectáculo. para el Sacro Colegio. Los datos que presento. ni de la moral. y mas doloroso aun. por qué. Llegar á recordársele. sin faltar en lo mas mínimo al respeto que en todo 2 . Manuel de Roda se le escapan en la embriaguez de su esperanza. ni del dog ma. se renovarían aun si existiese otro pa pa que caminase por igual senda que lo hizo Clemente XIV. deben producir una nueva era. reconocido por to dos los hombres de bien. Estos le comprenden y saben llenarle con dignidad y sabiduría. objetos todós sobre los cuales la Iglesia tiene esclusivamente el derecho de vigilar: tan solamen te tomo á mi cargo el exámen y valuación de un hecho histórico. y los cálculos mismos de una prudencia dema siado mundana.— 9— una deplorable iniquidad. fomentada por su misma ambición. y no nos queda mas que la audacia y el valor p ara decir la verdad. y para todo el universo católico. despues que nada perdonó para subir 6 él. de que yo mismo participo. C. y gozándose entre sí de su victoria. Me limito y encierro en el círculo que me he trazado. y descender en todo lo posible de su trono. ni de la doctrina. y esta misma iniquidad es la que se va á poner en claro sin cuidarse de los resultados. saca dos del Cónclave y de las cancillerías. que Roma siga débil ó tí mida. que no tendrá ejemplo. No dudo que es muy cruel para un católico sorprender á prínci pes de la Iglesia in fm g a n ti de delito de m entira y de venalidad. las buenas intenciones sorprendidas y falseadas por la fuerza de los acontecimientos. No me ocupo. no es cierto que inspira un sentimiento de dolor que la historia no puede menos de recoger? ¿El crimen del Sacerdote supremo no es igual al cometido por cualquiera de] pueblo? ¿Dejará de ser mayor aun á los ojos del Supremo Juez? ¿Y si esto es así. es un cargo de conciencia. el que cumplo en este momento. seria una tentativa por lo menos inútil. No hay necesidad de dictar su deber á los vicasios de J . pero del fondo de estas am arguras. No es posible en manera alguna. por qué no se ha de entraren lo positivo de las co las. despues de tomar en cuenta y de pesar en la balanza las miserias de la humanidad. E s cierto que ésta será bien triste para la cátedía de San Pedio. refiero acontecimien tos que han producido resultados inmensos. Discuto. y que tendían á torcer la recta vara de la justicia humana. cuando oiga la voz de los diplomáticos interpretando sus complacencias como un síntoma de descomposición. pueden sa carse útiles avisos para el porvenir. diré mejor.

así como los enemigos de toda mo narquía. Por amor de la paz se dejaba despojar impunemen te de sus derechos. un apoyo constante y una sábia protección que redundaba en beneficio de las naciones y de sus príncipes. y con el ódio continuo é im placable de los Hugonotes. los propagadores de la impiedad y algunos prelados. cuya capacidad no se hallaba al nivel de las turbulentas virtudes de aquella época. salvo alguna ligera excepción. . los Jesuitas fueron designados como blanco de la animad versión general. de todos los errores y de todas las preocupaciones. centro del catolicismo. E ra preciso pasar sobre los cuerpos de esta mi licia sagrada para llegar al centro y corazon de la vieja unidad. de las Universidades y de los Jansenis tas. habia encontrado en los gefes de los pue blos y países donde se hallaba establecida. haciendo aceptar como un progreso.-del poder y de la existencia social. y. los estremos se tocaron. se dejaron arrancar despues de rotos uno á uno los resortes todos de la fuerza pública. solo manifestaban una soñolienta energía para consa grar el mal. Desde Roma. por servicios realizados en provecho de la educación. sin hacerse cargo de que esa dicha pasagera seria la m uerte de sv imperio. querían vivir dichosos. Los incrédulos tuvieron fé en la Iglesia. se la vió siempre dar la cara en los ataques. en esta descomposición moral que los filósofos del siglo XV III nacidos entre una orgía de la regencia. por decirlo así. En semejante crisis. Adormecidos sobre su trano. y como consecuencia de es to se formó una liga de todas las vanidades. estendia su imperio hasta los confines del mundo por el martirio. Prevalida con el principio de autoridad que proclama ba. y que destruía la moral calumniando la virtud y glorificando el vicio.— 10 — y por todo se debe á la dignidad de Padre común de los fieles. que minaba á los tronos adulan do á los reyes. hasta entonces. para no ser molestados en su real sosiego. é inactivos completamente para el bien. como la vanguardia y sagrada falange de la Iglesia. y para esto se removió cielo y tierra. sintieron los monarcas deslizarse por sus al mas un sentimiento de temor y de egoísmo. Se alistaron en ella los ministros de los reyes. por la humil dad. L a Santa Sede habia entrado en la senda de las concesiones. los Galicanos condescendieron en proclamar la infalibili dad del P apa. no se han de condenar en todo tiempo y lugar las infracciones mani fiestas de los imprescriptibles derechos de la justicia? Mientras que la compañía de Jesús no tuvo que luchar sino con el feroz y cruel instinto del Salvage. de todos los sueños. sacrificaba su iniciativa á necesidades facticia*. L a Santa Sede la presentaba en sus batallas teo lógicas. y las mas veces vencer á su enemigo dividiéndole ó avergonzándole de su injusto proceder. pero al contacto de una nueva escuela. análogo á todas las formas de gobierno. 6 por la gloria literaria.

la aceptaron con gusto. Has llevaba á todas sin distinción pa ra encaminarlas en el tribunal de sus poetas y retóricos. sacerdotes en su mayor parte. general del Oratorio. Un nuevo aliado se presentó á cooperar con los eternos enemigos de la misma. y por su único principio se crearon un Dios y un mundo á su manera. nombra al autor de «ste hecho. eu la . ata caba á todas las religiones establecidas y haciéndose con un arma de sus discusiones interiores. ya con auda cia. concibió el proyecto y se le mandó por escrito. La prim era denegación de sacramentos. apelan do de ella solamente algunos obispos y un corto número de sacerdotes secula res y regulares.— 11— y transigía en cierto modo. en la pág. Envenenaba las disputas en tre el episcopado francés y los parlamentos. como centinela avanzada. II de su Diario.” E l abate Couet. habia sido la prim era en denunciar á la Europa los gérmenes de estos desórde nes intelectuales. y ponian en ridículo las cédulas de confesion y la denegación délos sacramentos (1) cues(1) Las dificultades que sobrevienen en m aterias de fé ó de disciplina ecle siástica. se verá con asombro que no fueron los Padres de la Com pañía. y a con moderación. y uno de los agentes mas activos de la secta. llevan consigo peligros. Luis X IV. fueron los primeros que cometieron vejaciones con los Jansenitas exaltados. Baudry. Este era el filosofismo. luchaba contra las sectas separadas de la Comunion católica. el regente de Luis XV. L a Com pañía de Jesús. prosigue Dorsaane. y á veces provocan revoluciones. marchando sin rodeos á sü objeto. Estos nuevos maestros proclamaban el indiferentismo y la virtud especu lativa. que fueron atribuidas á los mismos Jesuitas. habia sido imaginado por el P. resta solo referir en pocas palabras el origen de estas pri vaciones de Sacram entos. sin fé y sin culto. E l cura de S an Luis no consin tió en m anera alguna que se adm inistrase el Viático al O ratoriano Lenlog quien no queria retractar iu appel. dice. como se cree vulgarmente. que. un cierto nú mero fueron desterrados: Dorsanne. pues provenia del foro interno de la ley civil. de La Tour..” Por esto Se ve que no fue ron los Jesuitas los que persiguieron á los Janseuistas. E l asunto de las cédulas de confesion y denegación de Sacram entos tenia un doble origen. “ Sem ejante procedimiento. lugarteniente de policía. hizo comparecer á su presencia í cerca de trescientos Jansenistas. 64 del tom. con las pasiones. para tratar luego d« calm arlas 6 al menos de dirigirlas. y alm ism o tiempo contra el Jansenismo promo vedor de la guerra civil en el seno mismo de la Iglesia. E l segundo ejémplo de esto acaeció. como único medio de poner un térm ino al Jansenism o. y se ha visto la parte que en ellas to m aron los Jesuitas. los que inven taran estas precauciones y los que las llevaron hasta el abuso. hacer entrar al abate Dubois en este nego cio. sino que los Janseniitas mitigados ó moderados. prodigaba el ridículo en las cosas mas sagradas. son siempre serias y complicadas. Y a hemos visto el punto á que habían llegado las cosas du rante la regencia de Felipe de Orleans. L a Bula Unigenitus solicitada por la Iglesia de F rancia. siempre con el testim onio de Dorsanne. colocándose sobre un terreno desco nocido hasta el dia. E n 1720. A po co que se consulte á los eseritores del jansenismo. y oponiéndose desde luego á ellos. y sobre to do por F enelon. tuvo lugar en 1721. “ queriendo. no produjo el objeto que se deseaba. con fesor del cardenal de Noailles. Su talento sarcástico y virulento. junto con los parlam entos y la misma mayoría del clero.

É l entrometerse el par lam ento en los negocios de conciencia. que no están en las atribuciones de la política pública. y sin calcular de antemano la fuerza de sus ene migos. se negó á absolverle. L a asam blea del clero del 1654 le habia adoptado. Si se quiere vivir y morir como ca tólico. la m edida de las cédulas de confesion tuvo consecuencias tan funes tas. Estas sabia# discusiones. y el mismo cardenal de N oailles rocomendó su práctica. debe considerarse legítima á los ojos de to da persona que comprende en toda su latitud la libertad que deja á los demas el derecho que uno se concede á si mismo. Se ha querido decir que ellos inventaron la idea. no dejaban de entorpecer algo su marcha. Desde 1738 á 1750. patentizándole ciertas tram as y ciudad de Arles el 1722. E l uso de las cédulas de confesion para los enfermos. y se sostiene en ella hasta la muerte. Ig nacio convidaban á los innovadores. ya se encuentra per fectamente mandado en los avisos de S. que no se sabe si ap-obarla ó deshecharla. y el sacerdote que le ad ministró fue castigado por el arzobispo.— 12— tion gravísima que hizo desaparecer Voltaire en sus continuas bu fonadas. Estos hechos se multiplicaron. Sin embargo. que llegó hasta el sacrilegio. El catolicismo era la religión mas inmutable y popular. E n estas circunstancias los Jesuitas ejecutaron lo que el episcopado m andaba. Profanó los sa cramentos y obligó á varios párrocos á que los adm inistrase á personas. dominicano. á pesar de ésta. combatirles con la palabra y con la pluma. con el fin de averi guar si habían sido asistidos por sacerdote ortodoxo. y hubieran reputado como un pecado participar de sus Sacram entos. este escándalo fué general en Francia. la debilidad del gobier-s no hizo lo demas. En medio de es ta conspiración general. y en uno de lo» concilios de Milán. les obligaban á descubrir antes de tiempo sus secretos ardides. á las cuales el P . . apelante. las pruebas de esta acusación faltan en todas partes. pero que nos rechaza de su seno. Berthier y otros discípulos de S. sustituyendo otras convenientes para llevar á cabo su obra de destrucción. Carlos Borromeo. E l Jansenista es mas pérfido: se atreve á ser hi jo de la Iglesia. pero sin cuidarse de eso y siendo de su inspección la conservación de la fé de los pueblos. si que remos prescindir de ellas. E l parlamento otorgó á los Jansenis tas una im prudente protección. es indispensable someterse á las prescripciones de la Iglesia católica que no nos precisa á aceptar su ley. el padre Savornin. hizo al mal incurable. Los Jansenistas se colocaban en una situación particular y que hasta entonces ningún sectario habia adopta^ do. No pocas veces hizo llevar el Viático á sacerdotes rodeados de fuerza armada. y por lo tanto se reunieron todos sus esfuerzos para derribarle. Semejante medida á pe sar de nuestras ideas de tolerancia. que aun en sus últimos momentos. y á poco se exigieron á los enfermos las cédulas de confesion. y prestó á los enemigos de la religión arm as p ara combatirla. estaba á punto de morir. declaraban su constancia en el error. é ilustraban al gobierno. E l abate Boche. que era concedida á la autoridad judicial p ara sancioner mas fácilmente sus culpables decretos. Los hereges. se les vio ar rojarse á la arena. no se le ocultó á los Jesuitas que tan repe tidos y bien combinados asaltos necesariamente debian producir un resultado funesto á su Orden. se gloriaban en no pertenecer á su comunion y su unidad. toda vez que nos consideremos como sus hijos. y que la llevaron mas allá de su primitivo objeto. al separarse del cuerpo de la Iglesia. Los Filósofos del siglo X V III tendian á acabar con todai las ideas piadosas por todos los medios imaginables.

Los obis pos. son loa que han provocado la Bula Unigenitus. eso no obstante. E ste ministro se llamaba Sebastian Carvalho. Con esto se habia encon trado una palanca para batir en brecha é incesantemente á los Jesuitas. aflojando de ese modo el freno m oderador de los pueblos. Los Jansenistas y los Parlam entarios. Ellos. IIIU . E sta situación intolerable prestaba arm as á todas las pasiones. proscribía con una mano las obras que fomentaba y protegía con la otra. rezaba con los fieles tres veces el Poter noster para que el cielo les librase del furor de Carbalho. que. los desórdenes. Negaban su autoridad sobera na. el clero y las órdenes religiosas llenaron un deber. Todos los domingos. existia una memoria que la hacia cons tar. empleó el medio detenerle siem pre en tutela aterrorizando su imaginación con fantásticas conspi raciones contra su vida. esta lló donde no podía figurarse. ni ca reció de energía ni de conocimientos administrativos. L a malignidad pública estuvo en guardia por las voces que se hi cieron correr acerca de la denegación de los sacramentos.— 13 — proyecto» cuya existencia hubiera convenido tener muy oculta á su» fautores. de una familia oscura y sin fortuna. acudían á aquella en su» últimos momentos para desacreditarla y comprometerla. acordaba su pa se á todas las ideas subversivas. y los mas exaltados y a concebian el pensamiento de su disolución. E m pleaba todos sus rigores como corporacion contra las doctrinas impías ó revolucionarias. Nació el 1699 en Soura. conde de Oyeras. y que se em pleaba en todo tiempo. No pocas veces aquella degeneraba en violencia (1). hostil á los Filósofos. Envueltos los Jansenistas en los debates sin dignidad y fuerza de apoyo que la m agistratura les ofre cía. decian. el cura. P or miedo de que se hi ciese una guerra sorda ó manifiesta á los Jesuitas. Varios sacerdotes llevaron sus precauciones hasta la intolerancia. ( I ) La violencia y la crueldad se hallaban tan arraigadas en la fam ilia d« C arbaho. y las aplaudía individualmente. y querian morir impenitentes y absueltos por ella. para eternizar su ascendiente sobre el débil José I. se coligaron con los Enciclopedistas p ara minar la sociedad. y desde la fecha de esta constitución apostólica. en el mismo Oyeras. los Jansenistas y los Filósofos se empeñaron en dem ostrar por todas partes el influjo de los Jesuítas para entregarlos al descrédito. que p ara un mismo objeto se reunían en esperanza común. Portugal fué el primero de los reino» católicos que se presentó en cam paña. marqués de Pombal. y mofándose de su propia conciencia. y cuando menos se pensaba. H abia en la corte de Lisboa un ministro que. llevaban cualquier conflicto sacerdotal á la barra de la GranC ám ara. L a tem pestad iba tomando cuerpo al abrigo de tantas inteligencias y de tantos votos opuestos. en la misa mayor. aunque en su cumplimiento hubiese algún abuso ó exceso. E l parlamento. Vivían en oposicion con la ley católica. mientras que en otras.

• [l] E n la página 25 de la Histoire de la chute dss Jesuites. José Moreira confesor del infante. solam ente les imputaba. como decia de sí mismo. hábilmente sostenida. y la persona que Juan V ha bia tenido siempre á larga distancia del poder. tímido.” E l histo riador de la E xtinúon de los Jesuitas dice la verdad en la prim era parte de su proposición. ni de profesar máximas inmorales. pero la T ercera Orden y la iglesia pertenecían á los Franciscanos. era débil. tratasen de acreditar esta m entira histórica. en un error •completo. y. concibió un odio profundo en Inglaterra y Alemania á los religiosos y gerarquía eclesiástica: L a nobleza portuguesa le rechazó de su seno: Pombal se declaró su:enemigo. y á fuerza de artificios. por el conde Alejo ■de Saint-Priest. Sin querer sondear los vicios de su carácter y la doblez de su refinada ambición. que debian arrastrar le á las medidas mas sangrientas. Déspota. O tra T ercera Orden para los seculares se hallaba establecida en la citada Iglesia. m ientras que en E spaña se vén muchos. cayó en el lazo que el intrigante le tendía. habia ganado su estimación con una esterioridad piadosa. Mr. con una codicia sin freno. P a ra ascender al ministerio era en tonces preciso alcanzar la aprobación del P. y da observar sus prácticas. E l nuevo rey de Portugal. se encontró de re pente revestida en el cargo de la Secretaría de Estado y de Ne gocios estrangeros. Pom bal habia preparado su plan con mucha anticipación. E n Lisboa existia una T ercera O rden y una Iglesia llam ada de Jesús. y no vió en este hombre sino brillantes cualidades. no creia en la hipocresía. de nominados Padres de la O rden T ercera de Penitencia. pero ese Instituto ó congregación nada tenia que ver con los jesuitas. el Richelieu del Luis X III portugués. y para que los m inistros de E spaña en sus correspondencias secreta* ú oficiales. comprendió aquel hombre que era llegada su época de figurar en el mundo.— 14— la fuerza de su alm a se oscurecía con hipócritos manejos. semejante á los demás so beranos de su siglo. Pombal fué su gefe.'y cuando el 31 de Julio de 1750 sobrevino la muerte de Ju an V dejando el cetro á su hijo José. El P. y con su iracundo caracter. . De estos Terceros apenas existían en Lisboa. y esto h a dado margen para que los escritores hostiles á la Com pañía la crean oculta en aquello. el ser menos adictós que sus an tecesores á los principios de S an Ignacio. El celo de que Pom bal hacia alarde le sedujo. porque. vengativo y hombre incapaz de hacer bien sino por medio del mal. voluptuoso y dispuesto siempre á conceder su confianza al menos digno y mas adulador de sus cortesanos. desconfiado. se leen las líneas siguientes: “Al perseguir Pom bal á los Je suitas no los acusaba de pertenecer á un Instituto culpable. no sucediendo así en la ssgunda. Moreira. así como la mayor parte de sus colegas. Muy luego fué el principal ministro. él mismo vistió la so tana de la Compañía al segundo de sus hijos. es cierto. y aun él mismo se gloriaba de per tenecer á la Orden T ercera de Jesús. orgulloso. siendo aun niño. logrado la amistad de los Jesuitas (1). que jam as han tenido T ercera Orden. si por Tercera Orden de Jesús entiende una congregación ó filiación cualquiera dependiente del Insti tu to de San Ignacio. Saint-Priest está como otros muchos. ya convertido en Monarca.

tíos del mismo. en un todo le equiparaba al crimen de lesamagestad. P a ra conseguirlo mejor. cuyas maneras caballerescas eran objeto de envidia para el Rey. sobre el cual tenia arraigado su imperio. con nue vas sospechas. Pom bal llenó de prisiones las orillas del Tajo. y mas que nada. Costa el confesor de D. el resultado material debía serle favorable. el alma conde nada de Pombal. y así creyó. L a delación reci bía su premio. conocia que no encon traba medio para atacar á los Jesuitas.i prim era calumnia. Manuel. Alarmó al Monarca. y D. debían tarde ó temprano arruinarle. por ocultas tram as de sus enemigos. En Agosto de 1754 hizo firmar al Rey un decreto en que le decia “ que un ministro de Estado pudie ra muy bien ser asesinado. y aterrorizado con esta idea. nutrió sn corazon con . hermano del Rey. poblaron aquellas oscuras mansiones. y semejante aviso contenía á los demas que ado leciesen de esa cualidad. nobles ó ciu dadanos. y el crédito que disfrutaban en la corté' entre la grandeza y el pue blo. Anto nio. Conocia el ministro les pro gresos que esta idea habia hecho en el ánimo de un príncipe. y que para hacerse po pular en ese sentido. era sumida en lo profundo de un oscuro calabozo. Oliveira era el preceptor de los infantes. ó le infundían sospecha. y des de este momento los Padres de la Com pañía fueron poco á poce» perdiendo la confianza del Monarca. el favorito la tenia á sueldo. y Campo y Aranjues. Toda persona. Pom bal se resolvió á to m ar la iniciativa: era atrevido.” Semejante atentado. dejó pasar libremente las atrocidades de su ministro..— 15— Conocia cual ninguno la sombria susceptibilidad de su soberano. y cuantos le eran odiosos. al que pudiera revelar al Rey el mis terio de iniquidad con que le habia envuelto. y Pom bal llamó en su ayuda á la intriga. L a arbitrariedad se ejercía sin máscara. y así no perdonaba á nadie. A pesar de todo. la su}'a necesariamente debía correr peligros mucho mayores. que el modo de captarse mejor su gracia era el presen tarse á sí mismo como víctima. le persuadió de que su hermano quería representar en Portugal el papel de todos los Pedros. y obrando antes de pensar. P a ra alejar á los Jesuitas era preciso remontarse mucho. No se ne cesitaba tanto para despertar la inquietud de José. Pom bal habia mezclado el nombre de los Jesuitas con el de su hermano. y trató de sacar partido de J. cuya franqueza le pareciese espansiva. E ntre cinco padres del Instituto se dividia la confianza de la familia Real. y que su actitud prudente. I03 de D. estaba secundado por los Jesuitas. fué el encargado de hacer amplias y continuas informaciones. Este último temia á sus contrarios. Moreira dirigía al Rey y á la Rei na. José I se dejó persuadir fácilmente de que si la vida de Pom bal se hallaba en riesgo. Pedro. y el senador Pedro González Cordeiro. fuesen sacerdotes o religiosos. no tenia que combatir sino con hom bres timoratos.

y orando en su com pañía les enseñaron á tener fó en la energía religiosa. llenó de luto y consternación á Lisboa. hizo recaer sobre lo sP P . de intre pidez y previsión. y se mejante reserva aumentó el atractivo del fruto que se decia veda do. el padre Gabriel M alagrida y el Hermano (1) L a casa de Pombal permaneció ilesa en el desastre general. detrás y delante de él. y á quienes el espanto y el padecimiento habia vuelto como estúpidos. Célebre por sus dichos. Ballister. inundando el Portugal de libros que. Su caridad halló recursos para prestar un asilo á la multitud conster nada. unido á los estragos del incendio. por haber dado un prudente avi so á unos negociantes portugueses que le consultaron sobre la mis m a idea. Fonseca. y el Rey quedó tan asombrado de este hecho. E s da advertir que esta calle era el receptáculo de todas las prostitutas de Lisboa. Estos dirigieron una re presentación al R ey. se precipitaron en medio de las ruinas y délas lla mas para salvar de su último fin á algunas víctimas. jque lo atribuía á una providencia parti cular. Fonseca hizo com prender á aquellos co merciantes lo deplorable de la m edida. y bajo pena de espatriacion era preciso. ° de No viembre de 1 7 7 5 .— 16— la lectura de cuantas obras se habían escrito contra la Compañía de Jesús. la ensayó con el pueblo. Sus siete ca sas quedaron destruidas (1). que arruinaba el comercio. este chiste costó *1 conde de Obido» muchos anos de priaion. y así creó una compañía llam ada del Marañon. E l ministro tenia necesidad de oro. E l conde de Obidos. pero la* de la calle de S uja han teñid© la misma suerte. las confiscaciones no llenaban sus arcas tan pronto como quisiera. cont«stó un dia al Mo narca sobre este particular: “ Señor. E n el estado de muerte y devastación en que se encontraba esa ciudad tan fuertemente probada. Los Jesuitas. cuando el gran tem blor de tierra de 1. y cuando ya creyó en completa madurez sus artificios. como acusado de haber hecho en el púlpito algunas alusiones contrarias á una idea de Pombal. en su Viage ó Portugal. Pom bal fué un modelo de calm a. en aquel teatro de horror. y esto bastó p ara que Pom bal los redujese á prisión. y el P . Dos Jesuitas fueron desterrados: el P . eran necesarios hombres de ab negación y de valor. recomendándolé en esto el m as inviolable secreto. es cierto que se ha conservado la casa de tíarbahlo. Ya se corría la voz de dar el golpe mortal á la Compa ñía de Jesús. . E sta esperiencia que salió bien con el Rey. en diferentes épocas. Los Jesuitas les proporcionaron toda cla se de ausilios. y á pesar de eso. atormentados por el ham bre y sus dolores. la desgracia de los demas fué la única calam idad que conmovió sus corazones. y á una gran porcion de heridos. fiegun Linka. no solo consentir sino adm irar el monopolio que ejercía. del Instituto la persecución de que y a eran víctimas sus amigos. se habían publicado para desacreditar á los Jesuitas.

E l ministro portugués de todo prescin día. y á fin de recompensar á los Jesuitas por su heroismo. pero creían que aun no habia sonado la hora. P or entonces era imposible vencer á toda la Orden. acusaba con frecuencia á sus actores de querer romper las cadenas del pueblo por medio del raciocinio.reciso deshacerse á todo precio. m iéntras que aquel les regalaba en cambio los que forjaba en América. y Mala grida recobró el ascendiente necesario sobre aquella naturaleza aletargada para volverle á los sentimientos piadosos. Los filósofos no dudaban que las cosas llegarían á ese punto. Un peligro común habia confundido en idéntico pensamiento el celo religioso de los Jesuitas y el patrióti co de Pombal. ménos de la fuerza brutal. á espensas de la corona. siempre en guardia. tuvo necesidad de buscar por ambos hemisferios crímenes que la pu diesen ser achacados. Estas pequeñas disidencias no eran obstáculo para que Pom bal y los escritores del siglo X V III dejasen de prestarse un mutuo apoyo. Pom bal había aislado á los Jesuitas. mandó que se reedificase la casa profesa de la Compañía. El portugués se contenia en sus innovaciones religiosas por el culto anglicano. Los protestantes y los jansenistas surtian á la Europa de una buena porcion de falsos atentados. y sus nombres. lo mismo para éstos que para el portugués existía. para trastornar el edificio social. unidos al de Pom bal. eran bendecidos sobre las rui nas déla corte de Portugal. ó de arrepenti miento. Pom bal servia á los enciclopedistas franceses sin estimarlos. Sin embargo. un enemigo del que era p. le vantó el destierro á B allistery á Fonseca. P ara conseguirlo. y en su vista el mi nistro recordó al rey sus antiguos temores. y éstos á su vez. pero. el peligro habia desaparecido. y M alagrida fué dester rado. cada vez mas tenaz é irreflexivo. Estas demostraciones del pueblo llegaron hasta el trono. Este enemigo era la Compañía de Jesús. Tan inesperado cambio echaba por tierra los planes del ministro y sus sueños de grandeza. Los filósofos le adelantaban en sus proyectos. pero esperaba resucitar á las orillas del Tajo las sangrientas peri pecias del reinado de Enrique V III de Inglaterra. soñando hasta en la consagración legal del ateísmo.• . igual á todos los que se arraigaban en caracteres de este temple. y así Pom bal se resignó á atacarla en detall. Este era un error. desaprobando al propio tiempo cuanto habia de exagerado y en estremo odioso en su arbitrario reformador. llegaron á ser sus mas útiles auxiliares. el miedo de un destierro ó de una confiscación contenia á sus protectores y clien3 . José I no pudo resistir á un movimiento de gratitud. — IT— Blaise fueron para muchos desgraciados una providencia visible. sus ideas de emancipación y de libertad inquietaban su despotismo. Pom bal no tenia liga alguna con los filósofos del siglo X V III. y al juzgarles por sus escritos.

ál haber conseguido del gobierno español que no entrasen estrangeros en las reducciones del Parana. Francisco Retz. general de la Compañía. concibió el proyecto de un cambio entre las dos coronas. despues de recomendar toda clase de precauciones. ya. abría y cerraba la navegación del rio de la P lata. Gómez de Andrade puso por condición que mas de treinta mil almas quedasen repentinamente sin patria. en diferentes ccasiones. gobernador del Rio Janeiro. Dió parte de todo á la corte de Lisboa. y tenian una influencia completa sobre ellos. sin familia. por los mismos hechos. espidió para mayor segundad. y sin mas recursos que la buena ventura para volver á comenzar su vida errante. ya por el testimonio de los comisarios regios enviados á aquellos lugares. que por su situación. así cómo igualmente que semejante rumor ha sido desmentido. como si los diplo máticos de ámbos países tuviesen el poder de obligar á aquellos salvajes convertidos en hombres. L a E spaña se adhirió al tratado: pero. fué estipulado que los habitantes de la siete reduccio nes cedidas irían léjos de allí á desmontar v poner en cultivo otros terrenos á cual mas ingratos y estériles. Con el deseo de esplotar á su libertad las ricas minas de oro con que habia soñado el con sejo de Lisboa. El trueque era demasiado ventajoso á esta última para que dejase de aceptarle. v para obtener las siete reducciones del Uruguay pensó ceder á la E spa ña la hermosa colonia del Sacramento. que dis pusiesen al pueblo para la próxima transmigración. la que se apresuró á e n tra r'e n trato con la de M adrid. en 1740. y en cambio. á que mudasen de patria como de calzado. cuatro copias de su orden. trasladó á América la prim era escena de su sangriento dram a. Los Jesuitas eran en aquella sazón.— 18— tes. Sabido es que. en la cual. y así se encontraron casi solos en la brecha. El Portugal abandonaba un país fértil. tomaba una tierra condenada á perpetua este rilidad. y á fin de que la prueba no pudiese descubrir tan pronto la impostura. ha corrido por Europa la voz de que existían en las reducciones del Paraguay abundantes minas de oro. Antes de resolver Pom bal la completa destrucción del Orden. pensando qué los Jesuitas. cuando. frente á frente con un enemigo que eñ sí concentraba y reunia todos los poderes. El 15 de Febrero de 1750 les fué encargado por las dos cortes signatarias del tratado y por el gefe del Instituto. llevaban la mira de ocultar á miradas indiscretas los m anantiales de una quimérica fortuna. para acudir per sonalmente á aquellos países. los padres. añadia: “ que él mismo se creía en el deber de superar cuantos obstáculos le detenían en Roma. qui so ayudarse de la calumnia. y favorecer con su presencia la in* . los maestros y amigos de aquellos neófitos. Gómez de Andrade. L a E spaña sabia m uy bien el valor de estos rumores.

é hizo á Pombal mas exigente. No se les ocultaba la negra tram a que amenazaba á la Compañía. y se asocia ban á ellas. acusó á los misioneros de doblez en este negocio.— 19— m ediata ejecución de las voluntades de ámbos príncipes. Los Jesuitas. que en lugar de contener. se reáig- . que les separaba de las tumbas de sus abuelos. y nombró para que le reemplazase al P. L a sumisión que les calum niaba fué reputada por sus enemigos como un acto de debilidad. y de todos ellos recibió la misma respuesta. por lo cual creyó Pombal que seme jantes contrarios ya estaban de antemano vencidos. que los Jesuitas beneficiaban de una manera tan discreta. y creyeron conjurarla haciéndose los auxiliares de los gabinetes de M adrid y de Lisboa. y ppsa no atraer una tem pestad. provin cial del Paraguay. que apoyarse en sus amigos. a t u r didos con el eco de los clamores que se alzaban á su alrededor*. que traficaron con sus neófitos cual si fuese un trato de ganado. sabian que la total dispersión de los neófitos no llevaba mas objeto que el dejar á los agentes portugueses la facul ta d de esplotar á su placer las fabulosas minas de oro. quizá útil en aquellos momentos. El P. Entraron también en la funesta. senda de las concesiones. Se sirvió de ellos para desorganizar las reducciones.” T anta era su prisa por agradar á las dos cortes. quejam as ha salvado la menor cosa. á pesar de sus años y acha ques. y los padres. suponiendo que en se creto obraban de diferente modo que en público. á fin de ensayar sus fuerzas. se puso en camino. y al mismo tiempo los acusó como instigadores de rebelión. ni la coalicion de envidias y preocupaciones que se alzaban contra ella. apresuró su ruina. y de las ca bañas donde habian nacido sus hijas. La verdad y honor del Instituto se hallaban comprometidos en la cuestión. El Jesu ita comunicó tan estraño proyecto á los caciques. cubriéndola con un barniz de deshonor en sus últimos momentos. E sta condescendencia fué una falta. todos declararon que preferían ántes la muerte en su tierra natal. creyeron ahogarlos transigiendo con los que los lanzaban. se prestaban con un doloroso abandono á las medidas que la am bición y la avaricia sugerían. Oprimía á los neófitos. Los Jesuitas tenian la clave del cambio inmoral propuesto por la corte de Lisboa. quienes le tenian especial predilección. para consumar su ruina. léjos de resistir. que ya habia mas de treinta y cinco años que residia en tre sus neófitos. y es digno de sentirse que en aquella ocasion no tuvie sen el valor necesario para oponerse á tam aña violencia. Bernardo NeydorfFert. y que ha perdido en cambio mas de una ju sta causa. Los Jesuitas comprendían el valor de sus sencillas quejas. E l ministro que veia los inútiles es fuerzos que ensayaban para calm ar la irritación de los indios. que un destierro ilimitado é inmere cido. pero sus individuos quisieron mejor secundarlas miras de sus adversa rios. Barreda.

E ra objeto de calumnia h a sta su incomprensible abnegación. y dice (1): “ Cuando los indios de la colonia del Sacramento. Y por otra se entregaban á discreción de los enemigos del instituto. al ménos esteriormente. Los Jesuitas no tuvieron la feliz idea de ser tan noblem ente culpables. y los denunció á la Europa entera como escitadores de los pueblos á la in su r r e c c ió n . ¡Qué sena de la historia. No se atrevieron á evocar un pensamiento generoso. ejercitados en el manejo de las arm as y provistos de artillería y municiones. Cours d’ histoire des E tats européens. Los neófitos tenian en ellos la confianza mas ilimitada: hubiera bastado una solo palabra de los misioneros para sublevar á todas las reducciones. hicieron todo lo necesario al efecto. se creyeron obligados por Ínteres general á aceptar las funciones de comisarios encargados de la ejecución del tratado de cambio. hacer yibrar en el corazon de los indios el sentimiento de independencia que aquellos tenian tanto cuidado en sofocar. si bien repugnantes á sus sentimientos. Los indios apelaban á la fuerza para paralizar la arbitrariedad. miéntras que un escritor protestante se m uestra m as justo y equitativo. rehusaron so m eterse á la orden de espatriacion. único cam ino que conduce á la muerte sin honra ni provecho. y se despojaban de sus arm as en el momento mismo de comenzar la batalla. los Jesu itas se colocaban entre dos escollos. t. si por la sola palabra de un ministro. por una parte se esponian á las justas reconvenciones de los indios. difícilmente sé puede creer en las aserciones de los padres que aseguran haber empleado todo su poder é influencia para reducirlos á la obediencia. está probado que los misioneros. y esta misma arbitrariedad. qué de la justicia. y se colocaron en el peor ter reno para los dos partidos. fuese permitido ajar la reputación de un hom bre ó de una corporacion!” Pos amor á la paz. pero bien puede suponerse que sus ex hortaciones. Intrigas dirigidas por cató licos se agrupan p ara convertir en malas todas sus acciones. . Altamirano. y en medio de una guerra entre la metró poli y las colonias. L as familias desterradas atribuyeron á su debilidad los incal culables males de que fueron víctimas. que como el P. personificada en Pombal.—20— naron á hacer el papel d e involuntarios hecatombes ó de mártires por concesion. y llegaron á am enazar. 15. No obstante. (1) Schosll. no tendrían todo aquel calor y entusiasmo que las hubieran adornado y hecho mas persuasivas en otra ocasion. acriminó á los Jesuitas. dictadas únicam ente por el deber. predicaron la obediencia á la ley. 39. reu nidos en número de doce á catorce mil. E l suponer esto no es bastante para deducir de aquí un cargo de rebelión. pág. destituida de pruebas. y hasta perseguir á algunos Jesuitas.

ya no restaba mas que descubrir las minas de oro y plata. los cate cúmenos no pudieron obrar de común acuerdo: habituados á la obediencia voluntaria. em pleada en persuadirlas á la resignación y obediencia. E ra esta la época en que los espíritus agobiados por el peso de un mal desconocido. arrollando por el camino cuanto se presentase como barrera de la . De este modo se co menzó á echar por tierra el vasto edificio de los misioneros. se aprovechó de sus m entidas revelaciones p a ra desnaturalizar los hechos. unos por la violencia y otros por la astucia. L as prim eras fueron vencidas. y Pom bal los creyó muy convenientes á sus designios ulteriores. En este conflicto interior. sucedieron las prevenciones y sospechas que hábiles agen tes tuvieron buen cuidado de fomentar en el alma de los neófi tos. de repente se encontraron sin gefes y sin Jesuitas. Ya se habia privado á las tribus cristianas del Marañon. se sondearon los lagos. tenida hasta entónces con los misione ros. E sta con trariedad de fuerzas produjo tristes efectos. de la g u a rd ia espiritual de los Jesuitas.—21— A la respectiva adhesión. y se quería hacer lo mismo con su s pia dosas conquistas del Uruguay. prometidas á Pom bal. se arrojaban en brazos de la corrupción para llegar mas presto á una perfección ideal. y otras. cuyos instintos habia secundado. que la filosofía les hacia entrever. se registraron las montañas. Gómez fué condenado á la vergüenza pública. Fueron llamados ingenieros. inspiradas por los misioneros. muy luego se im pregna ron de los vicios y relajación de Europa. Logróse este resultado. conoció la irreparable falta que le habia precipitado á tamaños desórdenes. á fin de romper por la sangre derram ada la unión que existia entre los indios y los discípulos del instituto. Resuelta mente se caminaba al asalto de los principios y de las virtudes. á Pombal y á to dos. L a Com pañía no estaba ya en el caso de enmendar tales faltas. y las restantes. y les suplicó que trabajasen de consuno á fin de deshacer el tratado de límites provocado por su insaciable avaricia. con la corrupción mercantil. muchas tribus acudie ron á las armas. L a acción pacífica de los padres se hacia sentir aun en algunas reducciones. y obligados á luchar para conservar su patria. Se pro fundizaron las llanuras. sin culto. y el ministro. Se hallaban espulsados los Jesuitas y sus indios. sin Dios. sin costumbres y sin leyes. que tanta sangre y sacrificios habia costado elevar. Desengañado finalmente este hombre. y por todas partes se trataron de escudriñar hasta las entrañas de la tierra. la confesó á los Jesuitas. Gómez de Andrade quedó por único dueño de las reducciones del Uruguay. se desmontaron los bosques. se conten taron con quejarse y m urmurar. y toda su ciencia esplorativa no fué bastante para rea lizar los sueños del codicioso Andrade. E ra preciso arrastrarlos á una guerra parcial y dom éstica.

Pom bal habia buscado en el gobierno de Fernando VI cómplices tan interesados como él en popularizar el error. apreciaron en lo que se merecía la obra del ministro portugués. según estas relaciones. Bajo el título de: Relación sucinta de la república que han establecido los Jesuitas en las provincias del Portugal. etc. Francisco G utiérrez de la Huerta. diciendo que lo que — — [1] Exposición y dictámen del fiscal del consejo y cám ara. monopolizaban en el Paraguay los cuerpos y las almas.. no se presentaba jam as. en 27 de Setiembre de 1760. siempre anunciada. fué destinado pa ra destruir el trono y los ejércitos del supuesto emperador Nicolás que la imaginación de Pombal y del duque de Alba habian creado en el Paraguay. rompe el tratado fatal de cambio. rehusó aceptar semejante mancomu nidad. A esta distancia de lugares y personas. decian. Cebalíos. Pombal tenia elementos para la calumnia. Cárlos III. Fernando VI muere. Pom bal estendió con profusión por la península y resto de Europa. D. y cuyo gefe. y ellas responderán á esta cuestión. E l rey de España y su consejo de Castilla. etc. y habian intentado reu nir estas provincias bajo el cetro y dominación de uno de sus her manos coadjutores. Los Jesuitas. á quien asociaba en sus criminales pensamientos. En Portugal. pero la E spaña. Fernando VI y Cárlos III reprodujeron por decretos reales la misma condena ción. y apenas ocupa su hermano el solio de las E spañas. eran los reyes de la reducción. que nunca habia obte nido su asentimiento. y de la guerra que han promovido y fomentado contra las armas de las dos coronas. y á fin de manifes tarlo de una manera ostensible. . Sus ideas habian sembrado la desorganización en las pro vincias. que poco despues iba á ser aliado contra los Jesuitas. Francisco Gutierrez de la H uerta en su informe al consejo de Cas tilla de 12 de Abril de 1815 (1)” y añade: “ Que se exa'minen sus relaciones. gobernador del Paraguay. y en 19 de Febrero de 1761. acuñaba por su cuenta can tidades inmensas con los metales de las minas. en 13 de Mayo de 1755. Mas adelante. cuya existencia fué el lazo tendido á la ignorante y ociosa credulidad. á quien darían el título del em perador Nicolás I.22 idea destructiva. y se calumnió por cuenta de ambos reinos. el tribunal supremo de Madrid condenó el libro de Pombal á ser quemado públicamente por ma no de verdugo. infinidad de asertos. Y “ ¿qué es lo q u e se halló de todo esto en esos pueblos inocentes? pregunta D. que se hallaba á la sazón en España. no halló sino personas indignadas de su atrevimiento. su autoridad y sus amenazas le impedían hacer su tejido de mentiras. ilus trados por Ceballos. y á escepcion del duque de Alba. en las posesiones de ultramar. cuya prueba. comenzó su reinado con un acto de completa justicia.

Este ministro acababa de destruir en pocos años un mo numento de civilización que habia costado siglos de paciencia y sangre de muchos m ártires. Todo esto pasaba en 1757. Ignacio era un móvil de insurrección. Resucitó las an tiguas quejas de los m ercaderes portugueses con los Jesuitas. y un imperio com puesto de salvajes civilizados. que Ceballos creyó de su de ber el concluir con el aparato ele iniquidades que servia á Pom bal de escudo contra la Compañía de Jesús. cómo gefes de bandidos. Habian mirado en los misioneros unos cómplices de los portugueses y de los españoles. en el cual la probidad é inteli gencia reunidas apenas pudiesen discernir la mentira manifiesta del error involuntario. Celebraron su valor. para sacar de to do esto un cúmulo de acusaciones. sujetos á ella. y misioneros celosos denunciados. ensalza . y era mas que suficiente para que la santa Sede y la Europa entera conociese á fondo los proyectos de Pom bal. va sallos pacíficos en vez de súbditos rebeldes. Pombal fué su ministro predilecto. la práctica de la virtud y las sencillas costumbres de los primeros siglos del cristia nismo. pueblos sometidos en lugar de pueblos sublevados. Finalm ente. encon traron asilo en los folletos y sátiras de los filósofos.” Si creemos al gobierno español. en las obras de los jansenistas y en las rancias animosidades de los protestantes. consiguió su objeto. presentados voluntariamente á pe dir el conocimiento de la ley. y en su boca la verdad se trasformaba en calumnia.— 23— se halló fué el desengaño y la evidencia de las calumnias forjadas en Europa. En una palabra. pero ya no era posible volver á los indios aquella inocencia prim itiva. y en apoyo de su injusta des confianza presentaron tales pruebas. Su arbitrariedad abrazaba al mismo tiempo las márgenes del Uruguay y las orillas del Marañon. Se apoderó.'' Los neófitos habian aspirado el aire corrompido del vicio al contacto de la mala fe europea. y seducido para que ante los m agistra dos declarasen públicamente que cada hijo de S. y sus caciques cuentan hasta las sospe chas que los pacíficos esfuerzos de los Jesuitas hicieron germ inar en sus almas. por las solas armaá de la dulzura. he aquí lo que Ceballos habia notado en las reducciones del Paraguay. Los neófitos no transigen con su concien cia. la nobleza y el pueblo portugués. del buen ejemplo y de la caridad. ni aquel candor y docilidad que los padres les hábian infundido. se encontraban conquistas hechas en favor de la religión y del estado. y viviendo en socie dad sin mas freno que los lazos del Evangelio. se acusan á sí mismos. así de los vicios como de las virtudes. se les habia enseñado á desconfiar de sus pastores. esci tó la sed de la ganancia en los unos y la desconfianza en los otros. Sus libelos repudiados por el clero. E l les habia restituido la paz. religiosos ejemplares y no malvados seductores.

Benedicto XIV. conoció que á la faz de un pueblo religioso era pre ciso proceder por vias subterráneas. que habia dirigido la silla apos tólica á algunos padres de la Compañía. dice él mismo. y contra lo que pensaba. y en ese siglo. protector de las artes.” Benedicto XIV no era. su imaginación se fijó en Roma.—24— ron sus talentos. 38 de s» obra sobre la Destrucción de los Jesuitas. d é la familia Lam bertini. Gloriosa Domina y Quantum recessu. y le dotaron de todas las perfecciones. tan temerario en sus planes. Pom bal habia llevado á cabo un gran golpe de política. le sucedía lo propio. especialm ente en la de las ceremonias chinas. en el que todo presentaba m ateria al sofisma. y su nombre era tan re verenciado. Pedro un pontífice. y este era Domingo Pasionei. Ocupaba la cátedra de S. Sem ejante descubrimiento le alentó á mayor empresa. profundo canonista y hábil político. se expresa así: “Se asegura que el difunto cardenal Pasionei llevaba su odio contra los Jesuitas. el cardenal Valenti. Este príncipe de la Iglesia. por sus bulas Devotam. se habia puesto en algún desacuerdo con ellos en ciertas cuestio nes. reinaba desde el 1740. discípulo de los Jesuitas. pues. Las fábu las inventadas á su capricho se sancionaron como verdades incon testables por hombres que dudaban de todo. era ene migo de todas las órdenes religiosas y particularmente de la de S. psro el papa tenia por consejero íntimo á un cardenal que los aborrecía. Ignacio. pero estas di vergencias y aun recriminaciones. elo giaba con muestras inequívocas de afecto á los padres de esta sociedad. Pero este hombre. Desde la Am érica Meridional resolvió aclimatar en Europa la guerra que ha bia declarado á la Com pañía. y á su célebre secretario de estado. En 1742 condenaba á perpetuo silencio á los misioneros del M alabar y á los del celeste imperio. y minar la plaza antes de llegar al asalto. la gloriosa senda de su padre S. Benedicto XIV. se creyó ciegamente una impostura manifiesta y sin el menor disfraz. “ que seguían. por una teoría de la cual no se separaba sino ra i l ] D’AIambert. no halló en los Jesuitas sino obediencia y timidez. Ignacio (1). hasta el punto de no adm itir en su bella y numerosa biblio- . en nada habian altera do la buena armonía y aprecio que siempre habia profesado al ins tituto.1743 y 1753. en la pág. y en 1746. Con este objeto. en lo general. habia hecho á la Iglesia eminentes servicios. cuyas toleran tes virtudes aplaudia el mundo cristiano y á quien el sabio hon raba como una de sus principales glorias. pero siempre dispuesto á la oposicion y que no ce día jam as. hostil á los J e suitas. y allí creyó encontrar las arm as que nesesitaba para sus desig nios. que los anglicanos y aun los mismos filósofos le tri butaban homenages. Amigo de las letras. ta lento superior.

escritor alguno de la sociedad. es taba muy seguro de que el cardenal secundaría sus intentos. Pasionei votó solo en favor del Capuchi no. y el cardenal se ofrecía á sostenerla á todo trance. y entonces Pasionei le increpaba aguijoneándole siempre contra los institu tos religiosos Ya hacia mucho tiempo que los Jesuitas habian sufrido los efectos de su antipatía. según dicen. las defendía con un encarnizamiento. Por esta época un capuchino. se p re sentó á soltar una prenda de aquella alianza. y á pesar de tener en su mano los elementos con que su posicion le brindaba. Yo desprecio á la biblioteca y á su due ño: la prim era perdió en eso muchos y muy buenos libros. Grande era. Oculto jansenista bajo la púrpura. E l pa pa. conocido con el nombre de Norberto. la autoridad que la categoría y talento del cardenal daba á sus pa receres. del cual su viva imaginación no hubiera tenido necesidad. en el que se manifestaron sus relevantes virtudes. Pasionei justificaba al autor del libro. Se contaban en ella Pasionei y el franciscano Ganganelli.” 4 . no lo era respecto de esto. puso siempre el conato en mostrar su indecisión. cuando Lam bertini se presentaba como conciliador y moderado. en sus relaciones con los príncipes y grandes escritores. y una comision del mismo tomó á su cargo el examinarla. quiso mejor recurrir al subterfugio. y estaba afiliado con todas las sectas protes tantes. Norberto habia recorrido las In dias y la América. Pasionei fué el contras te perpetuo de su amabilidad. evocando este recuerdo. En todo el tiempo del pontificado de Benedicto XIV. y en el momento en que el papa luchaba con su agonía. guardando en su corazon el inveterado odio que aquellos conservaban contra el instituto. se esforzó en probar que Norberto no echaba en cara á teca. P ara defender á su protejido. aunque ignoraba sus de signios anticatólicos: mas de una vez le alentó en sus proyectos. y Pom bal. llamado despues Clemente XIV. y aparentando querer aum entar su brillo. Su obra fué denunciada al santo oficio. queriendo demos trar que los misioneros de la sociedad se entregaban á un comer cio profano y ageno por lo tanto de su instituto.ble. En 1744 Pasionei habia d a do una prueba significativa de su aversión hácia la Com pañía de Jesús. y el ministro portugués. L a acusación era seria. y tenaz en sus con vicciones. por otra parte. Con una secre ta alegría vió tos manejos de Pombal.— 25— ra vez. que condenó el escrito de Norberto. habia publicado en Italia una obra titulada: Memorias históricas sobre la cuestión de los Jesuitas. filósofo. y puso en manos del soberano pontífice una memoria contra la censura opuesta. la esplotó en su beneficio. que conoció la si tuación. y el dueuo. lle vaba á veces su condescendencia hasta la debilidad. pues que tenia sobre el soberano pontífice un ascendiente incoutesu.

relativam ente al comercio. el cardenal. El procurador general de la Propaganda. cita sobre la cuestión del comercio una carta de Mr. 152. José Ceru.” Todo esto concluye Pasionei. así se espresaba Pasionei. añade. pero desde el momento en que aquella se ha particularizado y refe rido á ciertos hechos marcados. Del mismo modo. Si los reye» de E spaña hubieran sido engañados en sus intereses. como él daba á entender. debia denunciarlo. En su carácter y animo sidad contra los Jesuitas. si igualmente lo han estado desde aquella fecha y siempre (1). de la esplotacion de m inas de oro y plata en perjuicio de la corona de España. Juau de Valverde. . no quedaba mas arbitrio que sim plem ente des mentirla. La F erté. y Felipe V en 28 de Diciembre de 1743. imputa al P. A ninguna persona engañó tan artificioso lenguaje. seguramente no hubiera retrocedido. en buena ley de raciocinio. Según el cardenal. que aseguran el tráfico que los padres siguen con las mas preciosas m ercancías de las Indias. el autor anónimo de las anécdotas sobre la Chi na. á menos que supongamos que éstos se llevaron consigo las minas cuando abandonaron las reducciones. pues. no hubiera sucedido esto despues de la espulsion de los Jesuitas. “E l Capuchino. la han confundido testimonios auténticos é ir recusables. Martin. trocando monedas chinas de oro por plata de Europa. por testimonio de otro. E n Setiembre y Octubre de 1)52. persona poco favorable á los Jesuitas. averiguar. Fácilmente confiesa que hasta el 1745 los misioneros de la Com pañía apare cían como limpios de semejante mancha. si las esperanzas hubiesen correspondido á sus deseos. se hallaban complicados en esta infracción de las leyes de la Iglesia. D. (1) Un gran número de aserciones generales. pág. se han sentado contra los Jesuitas. no puede lla marse acusación de comercio. pues. de Goville. y vagas por consecuencia. La Bretesche. en el torno primero de sus Memorias. lo siguiente: “ No queremos en m anera alguna que el lector crea á este gobernador ni á otros tantos. como im presa en los viages de Duchesne:” habla. atestiguaron jurídicam ente que no habia fundamento para esta acrim inación. Con el mismo fundamento se acusó en diferentes ocasiones á los Jesuitas del Paraguay.— 26— los Jesuitas lo mismo que él les imputaba. que se ocupaba en Cantón en el cambio de mone da. no porque los Jesui tas dejasen de ser realmente culpables de aquel crimen. nos toca. Sobre este único argumento fundaba Pasionei la defensa de Norberto. E n 1643. y que los papas y concilios ve dan el comercio á los eclesiásticos bajo pena de escomunion. en Cantón. por el Ínteres de aquella y de la moral pública. director de la Com pañía de las Indias en Cantón. Estos saben muy bien sus deberes. Bordier y demas directores y aso ciados de la Compañía de la N ueva-Francia. sino por que el escritor no habia tratado de imputársele. Se ha imputado no pocas veces á los misioneros del Canadá el tráfico sobre peletería. gobernador de Pondichery. y no parar hasta que la justicia hubiese llenado su deber. Si los misio neros. Norberto no merecía ser censurado. y para ma yor correctivo. por espacio de dos siglos. Goville cita en su abono testigos y autoridades competentes y dignas de toda fe. declararon que no existia el menor rastro de minas en ese pais. No fundándose la acusación en base alguna.

de Goville ni algún otro Jesuita habia ejercido ni podido ejercer el cambio de moneda. en las cuales los indios. }ra por medio de breves. así como los de su particular industria. con siste en com prar y vender. hablando de ese de creto pontifical clice (1): “ Las dos Bulas de Benedicto XIV no podían tener efecto respecto de las misiones de los Jesuitas. 39. una bula contra los sacerdotes que se ocu pasen de negociaciones prohibidas por los cánones. y las autoridades civiles. al propio tiempo que con su probidad histó rica desvanece esas calumnias. y en las que todo el comercio estaba á disposición de éstos. tom. fueron testigos de él en el es ? pacio de ciento cincuenta años. que jam as el P. y la que el mismo instituto de Loyola v ed aá sus afiliados. es indispensable exam inarla detenidamente.” P a ra juzgar como se debe esta cuestión. ó que estén á su inmediato cargo. por decreto suyo de 2S de Diciem bre de 1743. de las que eran. nego ciante &c. ° del decreto de F elipe V de 28 de Noviem- . Por lo tanto. los pontífices y los monarcas apoyaron en esto á los Jesuitas. conce dieron á los misioneros el derecho de enagenarlos p ro d u cío sle los terrenos cultivados por los neófitos. así como las leyes de la Iglesia sobre el comercio de los sacerdotes y la posicion de los Jesuitas en el. Benedicto XIV ha bia publicado. dirige á la Compañía de Jesús otra. certificaron en acta auténtica. Los pa pas. pág. á pesar de eso. que mi nuciosamente inspeccionaban los cuentas anuales. en su candorosa sencillez. pero jam as las leyes eclesiásticas se han estendido al comercio y enagenacion de la mercancía ó frutos que sean de su esclusiva propiedad. ° y 4. ántes por el contrario. los reyes y <1 universo entero. Vista la incapacidad de estos salvages. En ella ni se menciona Jesuíta alguno.P araguay y en en otras reducciones. que á los padres. ni se hace la menor alusión directa ó in directa á su Compañía. varios reyes de E spaña. un negocio de y <Iu Vélai su sucesor. renovando y confirmando los de sus predecesores. creemos oportuno especificar al lector el contenido de los artículos 2. Los obispos del Paraguay elogiaron en diferentes oca siones el desinteres de los padres. Este comercio se hizo siempre públicamente. ó mejor dicho.. Los Jesuitas eran como tutores de las cristianos que socialmente habian reunido en el Paraguay. ya por cartas de aprobación. en 1740. La negociación que los cánones prohíben al clero secular y regu lar. encomiaron su economía y su fiel administración (2). 51. (2) P ara aclarar mas este asunto. administradores de lo temporal. Schoell. Arson.—27— No obstante. du Brossai y de l’Age. capitanes de navio. no conocían otros gefes y otros maestros. á quienes la religión civilizaba. otra Providencia. Schoell. al mismo tiempo que pasto res y misioneros. y nunca se alzó la menor reclam a ción. (1) Cours d’ histoire des E tats Européens. que en la apariencia tiene algún fundamento. y con especialidad Felipe V.

—28— esta especie. la 'primera. sobre el que gravitan las pensiones de los misioneros. Esto supuesto: “ He creido conveniente “ que sin variar en nada lo establecido. entre las cuales repartidos los cien mil escudos. y ai que se conforma“ rán con la mas puntual obediencia. el mismo gobierno habia fi jado la legislación de sus colonias del Paraguay. me didores. para el mantenimiento y vestido de las viudas. y para que de ella sacase lo suficiente para acudir á las ne cesidades de su familia. para los empleados de fuerza y p ara las demas necesidades que. sea adm inistrado por los indios bajo la dirección de sus párrocos. Consta por las informaciones hechas sobre este artículo.ocurran. Mas esto podria objetarse dicien do. la cantidad dé yerba que se conserva cada año. Por último. ° artículo indica las clases de frutos que se recogen en las reduccio nes. Juan Vázquez. los que á razón de cinco personas por cada vecino. teniendo á la vista la prueba de que el valor de la yerba y demas frutos de la tierra y de la industria de los indias asciende á cien mil escudos. la segunda. citada arriba. Resulta de las informaciones rem itidas por D. que el producto ríe la yerba. se negocien por mano de los PP. y la tercera. que de todo esto se hagan tres partes. quedando lo restante en las tierras en común: que lo que se recoge de granos. por actas de sesio nes y otros documentos que. N ada de eso. que se perjudicaban los intereses del gobierno. lleven una cuenta exacta de esta admi nistración. y esta legislación era justamente la que establecía el comercio de los Jesuitas bajo bre de 1743. E l 2. y que los dependientes de mi “ real tesorería de S anta F e y de Buenos-Aires manden todos los años unq. otros utensilios y conservación de las iglesias con la decencia que están. raices. para pagar el tributo á mi real tesoro. que en cada pueblo los indios mayordomos. no to can á cada individuo sino siete reales para compra de herram ientas. como se ha verificado hasta el dia. ascienden á cien to cincuenta mil almas. siendo como lo es ciertísimo. huérfanos y enfermos. quienes certifican que nada sobra de esta suma para los gastos precisos de las treinta reducciones de mil vecinos cada una. su precio respectivo. procu“ radores. para el ornato y conservación de los templos. pues era el propietario ó su inmediato delegado el que vendia el produc to de sus bienes y de su trabajo. ó si éste ó su adm inistración está á cargo de los padres. y que los procuradores de los padres son los que á causa de la incapacidad de los indios. lo que está conforme cou lo que dicen los PP. comestibles y coton. tan manifiesto y necesario. el uso que de ella se hace. así como á los del comercio en general. no percibiendo nada de esto todo aquel á quien se haya dado terreno particular para sacar de él cuanto necesite p ara mantenerse todo el año. y su venta en ciertos casos. dónde y cómo se les da salida. Su tenor.” E l artículo cuarto se reduce á sab er si estos indios tienen patrimonio parti cular.. se asignó á cada uno cierta porcion de terre no para cultivarle. en la misma m anera y especie que se “ recogen los frutos en estos lugares. así como la yerba y los ganados. y sienten en sus libros todas las entradas y salidas de la p arte que . vista la incapacidad é indolente pereza de los in dios en el manejo de sus bienes. hará compren der el modo de obrar adoptado p o r los Jesuitas del Paraguay. dónde se custodia. según las in vestigaciones que hizo. todo lo cual. se encargan de vender estos productos y recoger su importe. asciende á cien mil escudos por año. mejor q ue cualquiera otra esplisacion. hace ver que estos indios ni aun tienen fondos para ahorrar el tributo que pagan. con arreglo al modelo que se acompañará en la orden de este mismo dia. del tabaco y otros frutos. “ cuenta exacta de la cantidad y calidad de estos frutos. nada tenia de ilícito. veedores y guarda-alm acenes.

y cuando este hombre de estado dirigía sus ataques. tanto de la de su diócesis. . se había m andado que los padres no ejerciesen el cargo de protectores de los indios. con su consentimiento y p a ta su mayor ventaja. que no le dejaba ni aun tiempo de reponerse de tan brusco acometimiento. E ste testimonio con cuerda perfectam ente con otros muchos no ménos seguros. para su alimento ó vestido. A éstos. como lo hago. como esta prohibi ción estaba brisada en haberles imputado que se entrom etían en la jurisdicción eclesiástica y tem poral. 39. de m anera que lo contrario es lo que se ha verificado despues. aprovecharse en lo mas mínimo de lo que pertenezca á los indios. y sin haber si do escuchados sus descargos. y que en todo esto se guarde la mayor exactitud y puntualidad. y m andar. Domingo. y que la protección que daban á los indios se lim ita ba á gobernarlos bien. pág. y así creemos que es muy difícil fun dar una acusación en semejantes datos. que el mismo Schoell es el primero en destruirlos. y tan bien gobernados en lo temporal. D. bajo penas gravísi mas. Por lodos estos motivos vengo en declarar: “ que “ es mi real voluntad que nada se innove en la adm inistración de los bienes “ de estos pueblos. Sobre esto asegura el reverendo herm ano Pedro Fajardo. José de Peralta. el bienestar y la fortuna de estos pueblos. confesando que “en esta discusión los pa dres han sido condenados por espíritu departido (1). Quería sorprender por donde no se le aguardaba. sociedad mejor arreglada ni desinteres igual al de los padres Jesuitas. No convenia al genio de Pom bal atacar á un enemigo que tenia por su único escudo la razón.— 29— las bases indicadas. 56. obispo de Buenos-Aires. como en otras del obispado del Paraguay. que en “ nada se altere la forma de gobierno establecida al presente en estos pue blos. en su carta de 8 de E nero del presente año de 1743. ni á titulo de limosna. y que se continúe. estaba enco m endada la guarda. Su continua vigilancia fué la única que pudo frustrar los cálculos de especulación sobre la sencillez de los catecúmenos. con su sabia economía Ies han preservado de la mala distri“ bucion y malversaciones qug tanto abundan en otras poblaciones indias de “ una y otra América. del órden de Sto. y no á otras personas. á quienes ha encontrado tan instruidos en la religión. jam as vió ni esperaba ver. que se ha separado con sen tim iento de aquellos lugares. puesto que no se quedaban con un grano ni una hilacha que perteneciese á los indios. y sobre todo con las informaciones que me han sido enviadas últim am ente por el R. ni de préstamo. que á la vuelta de la visita que habia hecho en todas estas reducciones. perseguía á su adversario con tal impetuosidad.” Y aunque p er una cédula real del año de 1661. obispo que fué de BuenosAires. t. dándome cuenta de la visita que acababa de hacer en las susodichas reducciones. y es ta imputación era de todo punto incierta. ni bajo cualquier pretesto. á dar cuenta de todo al provincial. apoyando'sobre todo la buena educacien que estos padres dan á sus in dios. estando prohibido á los párrocos por su general. con quistados por ellos mismos al cristianismo. y en cuanto toca á mi servicio. con permiso del cabildo de la catedral Sede vacante. “ he creído que “ convenia declarar la verdad de este hecho.” [1] Cours d’ histoire. ya en lo espiritual como en lo tem poral. quedando obliga dos en virtud del mismo precepto. que no siendo en rigor mas que “ sus directores. por los misioneros. como se ha hecho hasta el presente des“ de que comenzaron las reducciones de estos indios. y que impedían la exacción de los tributos reales. Los es corresponde al pueblo.

Rodeado Pombal de cuanto hostilizaba á los Jesuitas. Benedicto XÍV. los planes de Pombal. y. y mucho ménos comunicar sus actos á los ministros del Estado ó al público. solicitó de la Santa Sede un breve de reforma de la Com pañía de Jesús. y con astucia y m aña. presentó á la firma del mo-1 ribundo el decreto tan ardientem ente codiciado. pero no convencia. Pasionei. ésta se habia desviado de su primer instituto y queria reformarla. y los que él mismo' redactaba. y por último. como secretario de Breves. Sin embargo. y espul sando. sin dar oidos á las malignas sugestiones de los enemigos del. smo hasta el momento mismo en que Pombal anunció á la' Europa entera su victoria. en Francia y Alemania fomen taba el odio contra la Compañía. á los misioneros de los países ferti lizados con su sangre. y pesándolo todo con m adurez y con calm a. no solo él sino sus subordinados. y el ministro. instituto. pero contrariaban. presin-. guar dando el silencio mas absoluto sobre los puntos de acusación. Se habia dirigido éste al cardenal Saldanha. y el 1. de bían salir con su empeño. trer deseo. dictó con ese fin á Archinto unas instrucciones llenas de prudencia y de justicia' (1). y queriendo el Pontífice iniciarle en su pos-. á la corta ó á la larga. á la fuerza ó con astusia. no decidir nada por sí. . L as negociaciones relativas á esta medida se llevaban con tanto si gilo. suprimiéndola. teniendo á su sueldo al capuchino Norberto. que ni aun los Jesuitas de Rom a se apercibieron de su exis tencia. Benedicto XIV se hallaba postrado en: su lecho de muerte casi agonizante. E stas prevenciones eran sabias y oportunas. El P apa le firmó. y sus folletos eran allí reputados como oráculos dictados por el buen gusto y la verdad. sino ha cer de todo ello una relación circunstanciada á la Santa Sede. el papa le recomendaba en estola mayor discreción y dulzura. los cardenales Pasionei y Archinto secundaban las miras de aquel. ° de Abril de 1758. En las deliberaciones del Pontífice. En Portu gal asombraba. Ya no restaba sino cortarle de raiz. y aspirando el grato incienso que sus adu ladores ó parásitos le tributaban al pié del altar que él mismo se erigia. quien1 se reservaba el derecho de fallar. comenzó á ponerlo por obra. como sueños d e : [11 Benedicti X I V pontijicis maximi secretoria mandala circa visitationem carditiali Saldanha observando. Al cardenal portugués se le nombra ba visitador de las casas de la Com pañía en el Reino Fidelísimo. tió que el espíritu de partido pudiera muy bien abusar del Breve de reforma. en sus últimos momentos. encar gado de su ejecución. y así las dejaron á un lado. A sus ojos.— 30 — critos encargados ó inspirados por el ministro. arm ado con su decreto pontifical." hacian mas eco en Europa que en Lisboa. despojaba al frondoso árbol de sus mas pro ductivas ramas. Destruyendo las reducciones. .

se hallaba rodeado de los mayores enemigos que tenia el insti tuto. y en el dia siguiente S espiró Benedicto XIV. como postrer áncora. y conseguía el uno por medio del otro. era lo mismo que aho garla bajo el peso de una calumnia legal. sin ensayar siquiera una resistencia que el estado del pais hubiera hecho facilísima. deshonrándolos aun á los ojos de sus mismos adversarios. por medio de un enlace. á un ministro que habia jurado su pérdida. Hubo de su parte. pág. ó un sentimiento de obe diencia llevado hasta el punto mas sublime de la abnegación cris tiana. no se hubieran opuesto. Confiar la reforma de una sociedad religiosa. y per seguía á los Jesuitas como á los defensores mas perseverantes de la Santa Sede. trae otras pruebas.” . Sin mas arm as que la cruz. que ciertas baladro nadas del marques eran á veces convenidas con el gabinete de Lóndres para disimular su complacencia á los ingleses.” (Testament politiqae du¡ Marechnl de Belle-Isle. deplorarémos siempre esa misma abnegación. y la Iglesia los abandonaba. L a conspiración era indudable. y mientras que proclam aba á voz en grito la libertad de Portugal. Se habian dejado imponer la ley en el Marañon y en el Paraguay. 34. en las sienes del duque de Cum berland (1). y colocar la corora.— 31— un moribundo. Los santos deben adm irar un heroísmo semejante. debieron contar repetidas horas de desaliento y aflicción. en la sabiduría de la Silla Apos tólica y en el reconocimiento de los monarcas. 108. Pom bal llevaba dos objetos. Aspiraba á destruir la religión católica en la península. si los Jesuitas. tan sumiso fué en los hechos. sin mas apoyo que la probidad de su vida. casando al duque de Cum berland con la princesa de B eira. sublevaba á ¡a ciudad de Oporto con el establecí miento de la Compañía. agobiadas por sus largos padeci mientos. He aquí el crimen que jam as se les ha podido perdonar. no sin el te mor de haber traspasado los límites de su deber.) La idea de protestanlizar al Portugal. y no dudo que lo hubiera conseguido. Comenzaba á rayar el dia del supremo combate. y dice así: “T an opuesto como fué Pombal á la Inglaterra de palabra. E l 2 de Mayo de 175S se notificó el breve á los J e suitas. bullía ya hacia mucho tiempo en la cabeza de Pombal. una funesta postración de la fuerza moral. pág. y el conde Alejo de Saint-Priest. Nada ménos intentaba que cam biar el orden de su cesión d é la monarquía portuguesa. en su Histoire de lu Chute des J¿suites. Ibale (1) Se sabe que el duque de Cum berland estaba consentido en ser rey de Portugal. Los hijos de Loyola ha bian defendido á la Iglesia. el protegido de Pom bal. que no tenia de ella la menor necesidad. nada tenian previs to. y los Jesui tas. pero los que no lo somos. y corrían á lanzarse sobre ellos como el buitre sobre su presa. que tiende á transigir con el peligro y que pierde las sociedades y los tronos. E s también tradición en el mundo diplomático de Lisboa. Necesaria mente muchas de aquellas almas. é iban á sufrir la derrota en el Portugal. confesores de la familia real. marchaban sobre sus contrarios. en esta ocasion. Los Jesuitas se hallaban heridos de muerte. fiándose. y Saldanha. que entregaba á los ingleses el monopolio de los vivos.

Campo y Aranjués. Costa y Oliveica. eran de absoluta necesidad aquellos hom bres. Manuel y D. ganó su corazon. y. ó por lo ménos á un manifiesto descontento. que no se hacian esclavos de sus caprichos. redujo al rey á no ser mas que un autómata de movimiento. aña diendo otras medidas arbitrarias. quiso comprometerlos á la rebe lión. tuvieron por conveniente abandonar esta fabula á su suer te sin dignarse contestarla. que no sabia ser moderado en el bien ó mal que concebía. colocó á sus próxi mos parientes ó criaturas inmediatas. tios del monarca. y la actitud pasiva de los padres estim ulaba á Pom bal (1). y el general les ordenó que no alzasen el guante que se les arrojaba: los Jesuitas á todo suscri bieron. E n presencia de tan continuas hostilidades. le aisló completamente de toda influencia católica ó monárquica. bajo la forma de manifies to. á pesar de su excesivo orgullo. y la anticipación de este suceso podia aun hacer (1) Schoeel refiere. Todo se condenaba en Portugal contra la sociedad. arrancó de él los principios religiosos. sustituyéndole los de las universidades. y luego el general de la O rden. cuya inteligencia pudiese quedar reasum ida en una obediencia pasiva. su política no perdonó medio. y és ta. provincial de Lisboa. cuando arraigó su omni potencia. no cuidaba sino de respetar el arm a con que la habian de herir de muerte. relativam ente á lo sucedido en América desde los primeros estableci mientos que los Jesuitas habian fundado en el interior de este vasto pais. el P. E n medio de esto. en lugar de defenderse. Antonio. P a ra este ministro. el cardenal Saldanha notificó el breve de Be nedicto XIV al provincial de la Compañía. lo si guiente: “ E l 3 de Febrero de 1737 publicó Pombal. y ya que no pudo. La calumnia estaba tan manifiesta.— 32— en esto el envilecimiento de la familia real y la humillación de los grandes. notificándoles que aceptasen precisam ente por sus confesores á los P P . E l papa se hallaba en vísperas de morir. P ara llevar á cabo la doble em presa. No siéndole asequible corromper ni intimidar á ciertos no bles de la prim era clase. que el provincial en un principio. quiso que descendiesen mas bajo aun que su prim er pun to de partida. Moreira. se contentó con recomendar á sus subordinados un respetuoso silencio. Su contenido era lo m as parcial y apasio nado. Enriquez. Los Jesuitas ca llaron y obedecieron. En el mismo dia escribió á los infantes D. L a malevolencia y el ultraje iban adquiriendo el derecho de impunidad. Los mas estreñios eran los que mejor se combinaban con el ardor de su ca rácter. Prohibió á los Jesuitas la entrada en la córte. y despues de todo. los atormentó de mil maneras. E l 19 de Setiembre de 1757 salieron del palacio real los P P ." . se le vió cam inar á grandes pasos á la realización de sus proyectos. 52 del tomo 33 de su Curso de historia. Al frente de la gerarquía adm inistrativa. de los jansenistas y de los protestantes. en la pág. elevarse hasta la altura de aquellos. el folleto siguiente: Relación de la conducta y últimas acciones de los Jesuitas tn Portugal y en la corte de Lisboa.

En el mismo momento el cónclave hacia sentar en la cátedra de San Pedro al cardenal Rezzonico. E ra Rezzonico uno de aquellos sacerdotes de gran virtud y recto corazon como tantos 5 . toda comision que se confiere á un nuncio ó visitador apos tólico. el eardenal patriarca de Lisboa. Se hizo un inventario de capitales y productos. sino que era ademas injusta. Pero el derecho y la equidad no se tenian en cuenta. sin haber escuchado su defensa.— 33— cuestionable lo que se habia arrancado á su debilidad. con el estado de gravámenes y obligacio nes que afectaban á cada casa. la fuerza y laastu cia. cono ció muy luego la necesidad en que se hallaba de realzar á los ojos del poder secular la dignidad de la tiara. creyó Pom bal que precipitando los sucesos. y Saldanha fué llamado á sucederle. sus libros de cuenta y correspondencia. prohibido por las leyes de la Iglesia. y no se halló el menor rasgo de ilega lidad. se remontó la investigación hasta ei origen mismo de la sociedad. E l 7 de J u nio de 1758. Esta última disposición no solamente adolecia del vicio de ligereza y precipitación. trece dias despues de ha ber recibido el breve pontificio. el reformador con denó en su tribunal al instituto en las cuatro partes del mundo. y buscó otro camino que diese resultados. y éste los deshace con un decre to del consejo. el ministro se apre suró á ocultar el resultado de estos procedimientos en el fondo de un archivo. y el 15 de Mayo. espulsó á los Jesuitas de toda la estension de su diócesis. que tomó el nombre de Cle mente X III. acusaba á los Jesuitas de infracciones canónicas. declaró por edicto. E l ministro. Saldanha la pasó por alto. haciendo intervenir la voluntad del rey. miéntras qúe la ambición y la impericia se daban la mano para secundar la violencia. todo fué ocupado é intervenido. L a provincia del Brasil se hallaba en ese caso. respecto á los puntos donde aun no se ha notificado el breve en vida de aquel. Los re gistros de los P P . y el car denal en los suyos los presentaba á la faz del orbe católico como convencidos de transacciones culpables. Saldanha delegó en el ministro los po deres amplios de que se hallaba revestido. L a inocencia aparecía por este medio. que los Jesuitas se ocupaban en un comercio ilícito.se coligaban para destruir.. Se habia intimidado á este anciano moribun do. Según las leyes ecle siásticas. L a irregularidad canónica no podia ser mas evidente. José Manuel. se hallaba autorizada por el buen sentido y por los pontífices y monarcas. cuyo puesto codiciaba Saldanha. Pocos dias despues dejó de existir. Salda nha indica á Pom bal sus escrúpulos. y para evi tarlo. En el corto espacio de estos trece dias. cesa inmediatamente por la muerte del pontífice que la espi dió. porque la negociación que ocupaba á los procu radores de las misiones. sus a l macenes. en su polémica ó en sus decretos. podria darles una autoridad de cosa juzgada. Elegido el nuévo papa en 6 de Julio de 1753.

No se ata caba al catolicismo con el cisma ó la herejía. humildemente espone el estremo abatimiento y las des gracias de que es víctima su Orden por la revolución notoria que (1) E l astrónomo Francisco Lalande en su Viage á Italia. y. y el papa se declaró su protector. la voz de la razón no se alzaba sino para caer ahogada bajo la burlona risa de unos ó la fraseología de otros. otros que la Iglesia ha visto á su frente. á Lorenzo Ricci. no se apelaba al medio de infundir en el corazon de las naciones de seos de emancipación ó de pillaje. padre de su pueblo (1) y valeroso caudillo de la Iglesia m ilitante. es el bien de los pueblos el que únicamente deseamos. postrado humildemente al pié de su trono. Clemente X III no consintió en ser mudo testigo de estos planes. Cuando di cuenta á su Santidad de esta parte de mi viage. el 31 de Julio del mismo año. «ice hablando de la cues tión del desagüe de las lagunas Pontinas. equitativo. habla de Clemente X III en estos térm inos: E l papa. adorméciendole en brazos del deleite. en este caos. E ra benéfico. que la incuria de los rej^es ofrecía á la Europa. dirigiendo sus manos al cielo. Vivia en una época en que la vieja sociedad europea caminaba á su di solución mas por la impericia de sus gobernantes y corrupción de la clase alta. tomó un Ínteres tan grande. tjue se lo espuse en detall. L a Compañía de Jesús era el blanco de los enemigos de la Iglesia. y. lo deseaba personalmente. este pontífice iba á suble var contra sí todas las pasiones. la Compañía se habia dado un nuevo gefe. VI. tom. el religioso pon tífice intsrrumpió este discurso profano. se le minaba con la duda y con la relajación de costumbres para derribar los tronos. y me rogó con tanto empeño que pensase bien eu la posibilidad y ventajas de este proyecto. y enseñando entre tanto á los pueblos á preparar su sangriento des pertar. general de los Jesuitas. entibiar el celo y en protestar las revoluciones^. Roma tenia un nuevo pontífice. por que se creia fuerte con la autoridad de su fe. apenas se intaló en la Silla Apostólico. y no retrocediendo ja más ante el cumplimiento de un deber.. vió. 452. y poniendo en sus manos la esposicion siguiente: “Muy Santo Padre: “ El general de la Compañía de Jesús.” . pues por cualquier lado se alzaba un escollo. y del espectáculo lleno de tristeza. Moderado.— 34— . me contestó con lágrimas en los ojos: “ No es la gloria la que nos toca. Clemente X III creyó que el único medio de salvar el catolicismo consistia en. sino que se envilecia al trono. hasta el poder mismo. L a situación era di fícil. prosternado ante Vuestra Santidad. pero tomándome la libertad de aííadir que semejante obra seria una época de gloria para su reinado. y el 21 de Mayo de 1758. -En presencia de la filo sofía escéptica y mordaz del siglo X V III. Clemente X III. pág. que por las agresiones de que era víctima. con la adulación y la lisonja. Todo era hostil al poder.

los demas. aunque ésta repruebe los crímenes que se atribuyen á los padres de Portugal. in consulta Sede apostó lica. fuesen cul pables. sin miramiento alguno á la constitución Superna de Clemente X. creemos que semejante delito no comprende á todos ni aun á la mayor parte. crímenes de la mayor grave dad y trascendencia. tanto ecle siásticos como seculares. que prohibe á los obispos pri v ar á la vez á toda una comunidad religiosa de las licencias de con fesar sin antes consultar con la Santa Sede. de los cuales tiene el ge neral pruebas auténticas. con poderes los mas estensos. un breve. aun cuando existiesen en particular algunos cul pables de los crímenes que se les suponen. E l descrédito y la mancha se ex tienden á toda la Orden. en cuanto les es posible. Nunca pueden persuadir se que sus hermanos sean culpables de delitos tan atroces. y en particular todacorporacion. M. F . cuanto que no habiéndose citado personalmente en justicia á ninguno de ellos. temen que todas estas personas hayan sido sor prendidas por otras mal intencionadas. en que se declaran como culpa bles de comercio ilícito á todos estos religiosos. sino aun en toda la extensión del patriarca'do. F. M. repentinam ente se ha fijado el edicto en todas las iglesias de Lisboa. y especialmente todo aquello que tienda en lo mas mínimo á ofender á los superiores.. se ha obtenido de Benedicto XIV. exigen en el instante ser al iñénos tratados con indulgencia. por mas que se incluya á todos en una misma pena. desea y hace todo lo que está á su alcance. ha prohibido el confesar y predicar á todos los religiosos de la Com pañía que residen no solamente en su diócesis de Lisboa. sino que se ha reimpreso en toda la Italia. que en las diferentes partes del mundo emplean sus fatigas y trabajos en procurar la mayor honra de Dios y la salvación de las almas. No solamente se ha publicado en Portugal este breve. ■ * “Ultimamente. . F . lo cual no puede suponer se. No obstante. desde el primero hasta el último. de feliz me moria. Pues atribuyendo á varios de sus individuos re sidentes en los dominios de S. Por el contrario. hechos todos. A dem as. A mas de esto. con la humilde sumisión que debían. de lá de sus ministros y de la de los dos eminentísimos cardena les. su Eminencia el cardenal patriarca. por el qne se crea á Su Eminencia el cardenal Sal danha.— 35— aflige á Portugal. aun cuando todos los religiosos que se encuentran en los Estados de S. el Eminentísimo Visitador ha publicado un decreto. Sin haberles personalmen te intimado ese entredicho. para eximirse de cualquiera falta á que se halla sujeta la condicion humana. E n su consecuencia. Los Jesuitas de Portugal han sufrido estas demasías tan repug nantes para ellos. tanto mas.. no han podido en m anera alguna presentar sus de fensas y descargos. visitador y reformador. M. Se hallan ín tim am ente persuadidos de la rectitud de las intenciones de S.

M. y la súplica que por cuan tos m edíosle sugiera su alta sabiduría. para bien y p ro s p e rid a d de la Iglesia universal. pero jam as ha existido el menor aviso ni noticia respecto á los delitos que hoy dia se im putan á estos religiosos. Su respuesta fué favorable á los Jesuitas (1).” E l soberano pontífice recibió esta memoria de manos de un acu sado. es muy temible que en lugar de ser beneficiosa esta vi sita y esta reforma. pero sus humildes ruegos y sus ofertas no han merecido ser escuchadas.. Se tiene la confianza que es posible en todo lo que este cardenal haga por sí mismo. pero dfebe temerse. que en las delegaciones intervengan personas poco entendidas en las re glas y constituciones de los regulares. en las cua les el Eminentísimo cardenal Saldanha tiene que delegar sus pode res y facultad. y han suplicado que se les instruyese con indi vidualidad sobre los delitos y sobre los culpables. han insistido siempre sobre la mas exacta observancia de las reglas. en fin. “ Por todas estas razones el general de la Compañía de Jesús. implora con el mas sincero y humilde ruego la autoridad de V uestra Santidad. “ Ademas. “ Sabedores. que por lo mismo pudieran causar grandes males. mas capaces y mas acredita dos de la Compañía para visitar y reformar los abusos que pudieran haberse introducido. y su emba jador en Rom a. tanto en las provin cias de Portugal como en todas las demas. y parti cularmente al honor de toda la Sociedad. tínica cosa que los hombres no pueden negar á otro hombre. que dem andaba jueces que le absolviesen ó condenasen. no han podido ménos de dem ostrar su dolor. en nombre de toda la Sociedad. pueda servir á la Santa Sede y secundar el piadoso celo de Vuestra Santi dad. En ciertas ocasiones se Jes ha informado de abusos de otro género. Pom bal no podia obrar por sí solo. aunque indirectamente. [1] E l com endador d’ A lm ada Mendozza. Por todo lo cual. ocasionen por el contrario disturbios. por lo cual ni preventivamente se les ha ad vertido ni requerido para que sobre ello pusiesen remedio. para que ésta no quede in útil para la mayor gloria de Dios y salvación de las alm as. provea á la seguridad y ga rantía de aquellos de sus individuos que no sean culpables. de que estos padres habian incurrido en la desgracia de S. para obtener de su Divina M agestadque dispense á Vuestra Santidad las bendiciones del cielo y una larga serie de años. H an ofrecido m andar á paises estrangeros á los P P . rogarán á Dios con los m as sinceros votos. hizo im prim ir y circular por todas partes una falsa decisión . pariente de Pombal.— 36— “ Indudablem ente los superiores de la Sociedad. como aparece por sus registros y cartas escritas ó recibidas. con razón. el general por sí y en nombre de su Compa ñía. sin ningu na utilidad. ó mal intencionadas. especialmente en las posesiones de ultramar.

y el 12 de Diciembre. cuyos antecedentes parecían conformes á las intrigas de los ministros. A falta de otras pruebas. el P .— 37— y tenia que luchar contra un pontífice que no se dejaria engañar con hipócritas demostraciones. E sta oposi ción y las m edidas tomadas en Roma comprometian las esperanzas de Pombal. mas un acontecimiento imprevisto cambió de repente el estado de los nogocios. la justicia así hubiera procedido. fué herido con bala en un brazo. á la nobleza mas elevada. esperaba Pom bal que le seria muy fácil inclinarlos á hacer traición á la Compañía. Adulándolos. Cayetano. que al dia si guiente toda la ciudad atribuía al marques de Tovora como vengador de su honra en el real seductor de su esposa Doña Teresa. Ignacio Suarez. se negaron á aso ciarse á semejante proyecto. le ocultó á todas las mi radas. porque habian rehusado la alianza con su hija. Cayetano y Suarez. Los Tavoras continuaron acudiendo á la corte. Santiago de Cam era. hijo del conde de Ribeira. que la inesplicable in acción de Pom bal ya convertía en fábula ó paradoja. y todo parecía conspirar en favor del mi nistro. aun á las de la familia real. de genio. Portugal no adoptó esta m edida regular. H abia desterrado de Lisboa á los Jesuitas que mas tem ia: Fonseca. y am enazaba por la otra. pertenecían. E l P . volviendo el rey de Portugal en su carruage desde la casa de T avora al palacio. Llenó de terror al soberano. á quienes el patriarca aca riciaba por una parte. su madre. cuyas nubes dirigía. ademas. y otros muchos parientes y amigos de estas familias. Las señoras obtuvieron al fin . el marques de Tavora. Los Tavoras eran sus enemigos. cuando el instituto estaba poderoso. pero de entendimiento tan vivo como profundo. hizo recaerlas sospechas sobre los nobles. Exis tían entre los Jesuitas portugueses dos padres. Pombal ensayó realizar algunas de fecciones en la Orden. cre yendo que ésta no les seria muy afecta por la tendencia de sus ca racteres. Doña Leonor. E n la noche del 3 al 4 de Setiembre de 1758. ofrecía á Pom bal el cambio mas inesperado. Semejante crimen. Estos habian titubeado en su fe de Jesuitas. adusto. fueron de re pente arrestados y sumidos en oscuros calabozos el duque de Aveiro. se habia resistido enérgicam ente á toda clase de intimidación. Los resortes de su política se hallaban descubiertos. Ferreira. Dejó así amenazar la tem pestad. cuyo crédito temia ó cuyas riquezas codiciaba. aun no trascurridos dos años despues del atentado deD am iens sobre Luis XV. y presentó siempre y por siempre á los Jesuitas como instigadores del atentado. E ra uno. cuando le vieron débil y perseguido. y el otro. la voz pública bastaba para arres tar á los asesinos ó presuntos fautores del regicidio. E l cardenal Saldanha se encargó de afiliarles en la ban dera ministerial. y se adhirieron com pletam ente á él. pasados mas de tres meses de la perpetración del crimen. En cualquiera otro pais. de las^ que hubiera sacado gran partido. M alagrida y Torres.

Finalm ente.. una grande auto ridad. se vieron tan á las claras. pero aun muy elegante. . “ Los tiros que les habia dirigido en sus ma nifiestos. íi quienes A lmada dispensaba. dudosos y mal presentados. pero la piedad para con todos estos personages llegó á ser á los ojos de Pombal un título de proscripción. pág. Este holocausto de los gefes de la nobleza chocó á las clases superiores. como papel anónimo y calumnioso. el minis tro creó en lugar de éstos un tribunal de inconfidencia. Se reputaba sospechoso al que se compadeciese de su suerte. “ Los enciclopedistas. y se con sideraba criminal al que. [1] Histoire de la Chute des Jesuites. [2] Id. pero. dice el conde de Sanit-Priest (1). L a alta nobleza habia rehusado acep tarle como á uno de los suyos. Este supuesto decreto fué quemado en Rom a y en M adrid por mano del verdugo. cuenta el historiador poco verídico de la Calda de los J e suitas (2). así como su gefe. para satisfacer coínpletámente sus renco res. L a prim era se encontra ba acorde con sus proyectos anticatólicos. por alguno de los cardenales. y haciendo de todo ello una horrible mezcla. At'ouguia y la mayor par t e de los acusados debían ser juzgados por los Pares. T an ta crueldad formaba contraste con las costumbres de una sociedad ya muy antigua en verdad. y no tuvieron valor para asociarse á su venganza. que aun sus mas ecsaltados panegiristas reprobaron seme jantes crueldades. aun le restaba otra.” E ste verdugo. sin duda.—38— conventos para su prisión. no se apoyaban sobre ideas generales. pero no fué así. Los meditados cálculos. Este trabajo seria hecho. hubo piedad para las víctimas y escar nio para el verdugo. p.'le habia hecho expiar su orgullo con sarcasmos y desprecio. sino sobre hechos aislados.” Pombal consultaba mas á su venganza que á la opinion pública. 24. y confundiendo las nociones de justicia y de hum anidad. los Tavoras. 26. y Pombal se vengaba de esta afrenta bañán dose en la sangre de las razas mas ilustres. Los documentos emanados de la corte de Lisboa les parecieron ridí culos en su forma y calumniosos en su fondo. envolvió en esta catástrofe á cuantos Jesuitas resi dían en Portugal. un instante siquiera. y las mentiras diplomáticas ó judiciales de Pom bal. E l atentado del 3 de Setiembre le proporcionaba una ocasion muy á propósito para mezclar el nombre de los Jesuitas con un regicidio presunto. Por un de esta congregación. tenia bajo su poder á una parte de sus adversarios. hasta entonces per donadas por los filósofos. pusiese en dudá las misteriosas tram as que por espacio dé tres meses habian ocupado to d a la atención del ministro. hubieran po dido servirse de auxiliares tan fieles como celosos. porque tiingun hombre mereció jam as este título mejor que Pombal. Aveiro. L a opinion pública no vió en esto mas que una maquinación del ministro para absorver á sus enemigos en un complot imposible.

ya entre los hor rores de la estrangulación. que se ejecutó el dia siguiente. vinieron á morir sucesi vamente á la vista de aquel cadáver palpitante. Se declaró culpable. ni interrogatorios ni debates: aun se igno ra si hubo defensa para los prisioneros. yernos. y la pidió perdon. su esposo.— 39— olvido de las reglas mas sagradas. y que su pro bidad fué causa de que le cargaran de cadenas. los grandes se agitaban. que fué notifi cada á los supuestos reos el 12 de Enero de 1759. primer jurisconsulto del reine. continuó Doña Leonor con mas dulzura sacando una sortija de su dedo (1). proclamó la inocencia de los acusados. en la que tenian asiento sus colegas Acunha y Cor te Real. criados y el duque de Aveiro. Los jueces se negaron á oir su retracción. que el mismo Pombal redactó la senten cia de muerte. él mismo presidió esta comisiop especiál. donde el garrote. y por último. se reduce á que el fiscal Costa Freire. se apresuró á negar cuanto la violencia habia arrancado á su de bilidad. le sufrieron con fir m eza. Todo cuanto de esto se sabe. confesó cuanto se exigia de £l. . “ Toma. y con el Crucifijo en las manos. Pom bal dispuso que se alzase el cadalso en la aldea de Belen. que el senador Ju an Bucallao protestó contra la violencia de las formas judiciales é ini quidad del procedimiento. vencido por el dolor. mas altiva aun en este momento que en los dias de su prosperidad y grandeza. Su barbarie pensaba hasta en los menores detalles. ya en la rueda ó en las llamas. guárdala. se adelantó la marque sa de Tavora. Jesuitas.” Un instante despues rodaba bajo el hacha la cabeza de la marquesa de Tavora. acu só á sus amigos y á los. E sta era la postrer humillación que reserva ba á los que le habian desdeñado. suplicio. y haz tu deber. la hoguera y el tajo se elevaban. la rueda. para presentar en conjunto á la vista de los condenados sus diferentes suplicios. E l pueblo y el ejército murmuraban. Llena de calm a y dignidad. no me queda mas que ésto. De media en media hora. pero apenas cesó el. No hubo en el proceso ni testigos. dis tante media legua de Lisboa. el ejecutor quiso atarla los pies: “ Alto ahí! esclamó ésta. E l tormento se aplicó á los reos. Doña Leonor. se arrodilló ante aquella m ártir de la justicia humana. no me toques sino para m atarm e. que ésta se halla escrita de su mano. hi jos. siendo tan solo el duque de Aveiro quien. se puso fuego al cadalso. Cuan do se consumó la matanza. su bió la primera á aquel inmens-o tablado. y el Tajo ar- (1) Memorias del marques de Pom bal. H abia querido que la marquesa de Tavora y todas las víctimas apareciesen sobre el cadalso con la soga al cue llo y casi desnudas.” Intimidado el verdugo.

el ministro no retrocedió ante la m ás/absurda de las acusaciones. ya desterradas.. ya vivas.ué peso puede tener un juicio que desde el principio hasta el fin no es mas que una vaga declamación. . confundidas con los sangrientos restos de la tortura (1).” Lo que parece fuera de toda duda es./ — 40— rastró en sus ondas las cenizas de las víctimas. aunque supiese que se les ha bía quemado vivos. que casi se puede aun du dar de la realidad del atentado. despues que seis balas pasaron de lante del pecho del rey mas abajo. E l 27 de Marzo de 1759. fué condenado de un modo. Conocia la firmeza de Clemen te XIII: sus intrigas iban á estrellarse en Roma. las pruebas. eran inocentes del crimen de que se las habia acusado.” E l padre Malagrida fué reservado para este suplicio. es preciso que sean bien inocentes para que aun no se les haya cas tigado. Todo lo cual habia hecho que nadie osara contrarestar en lo mas mínimo á un hombre á quien el furor llevaba m as allá de la razón. disparado por detras. ni como justa res puesta á los acusados . pasó en tre el brazo y las costillas. es la iniquidad con que procedió en este asunto. y por uno de aque llos golpes de audacia. H abia hollado á la noblé¿á. y donde todas las formas legales no han sido inénos violadas que la equidad natural? . y aun ansiaba otra pre sa. en su Magasin de Londres. este hombre de edad de 82 años. heredera de José I. y un grito de reprobación respondió á esta últim a cobar día del poder. y quería ademas borrar hasta el nombre de la Com pañía de Jésus. Aniquilábalas para el presente. y de hechos que se destruyen unos á otros. E l 7 de Abril de 1'781. rozando ligeramente la espalda derecha del rey. que en el primer momento hacen dudar de la inocencia de una vida entera. donde se ocultan al público las disposiciones de los testigos. que el tiro. Pom bal se habia apropiado ó repartido entre sus adictos los bienes de sus víctimas. L a víspera de la ejecución délos (1) Pombal fué juzgado á su vez. mas com pasion de la que. Lo que se le debe im putar sin duda alguna.” y el escéptico M aupertuis le respondía: “ Pienso como vos respecto á los Jesuitas. que se dispararon dos ó tres pistoleta zos al coche de José I. y no hizo mas que rozar la parte posterior del carruage. pero Pombal ha sembrado tan ta confusion y encarnizam iento en el proceso. deshonraba para el porvenir á sus familias. Marzo dé 1759: “L a sentencia del tribunal de inconfidencia no puede considerarse ni como eoncluyente para el público. ¿Q. pero encontró en la reina Doña María. que muchos historiadores no temen atribuirle á él mismo.. debia inspirar. por mayoríade quince votos contra tres. y todavía mas adelante añade la sentencia que: el rey recibió heridas considera bles y m ortales. E l consejo de estado y los magistrados decla raron. que fueron comprendidas en la sentencia de 1759. Se apoya mucho én la prim era sentencia llena de contradicción. L a Condamine escribía á Maupertuis: “ Nadie me persuadirá jam as de que los Jesuítas hayan en efecto cometido el atentado horrible de que se les acusa.pudiendo decirse con el ingles Shirley. que todas las personas. Así se lee en el fallo de Pombal. E ste fallo de rehabi litación se encuentra sabia y estensam ente motivado. “que el tiro se deslizó. y a difuntas. que á la historia parecerá poco severo. y nunca les creería culpables. L a versión mas acreditada cuenta que dos criados de la casa de T avora fueron los autores del crimen.

cubrió bajo la salva guardia de la magestad real cuantas mentiras creia necesarias pa ra justificar tantos crímenes. Pombal. se ponian en juego para apurar su paciencia ó comprometerles. que pudiera aludir contra el príncipe. Pom bal lo habia dispuesto todo para consumar su misterio de iniquidad. Se ignora el motivo por qué el ministro los escluyó del patíbulo el 13 de Enero. y una vergonzosa. Reinaba la consternación en las casas de la Compañía: los mas duros tratam ientos. Costa. Los padres M alagrida. iuu ron presos. lps Jesuitas de Portugal. sin comunicación con sus hermanos y superiores. Mattos y Juan Alejandro. permaneció mudo é inalterable. E l ministro conocia que sus palabras perdian su autoridad. otros se aterraron con la sola idea de provocar la cólera del ministro omnipotente. el padre Mattos se hallaba ligado con la familia de Ribeira. fueron declarados en m asa como instigadores y cómplices del presumo regicidio. en poder de un ene migo que no cesaba de acusar. E l último. aguardaron con la dignidad de su silencio la suerte que les estaba reservada. y el 19 de Enero de 1759 redujo al soberano al triste papel de libelista. Oliveira. Suarez. el destierro. que re trocede en presencia del deber. aunque tácita. Separados los unos de los otros. tuvieron el valor y sufrimiento del martirio. anti guos misioneros encanecidos en los trabajos del apostolado y de la caridad. era el destino de sus mas fieles servidores. H é aquí los únicos cargos alegados por Pombal: es tos fueron suficientes para condenar á muerte á los tres Jesuitas. Algunos obispos aprovecharon esta ocasion para crear un pedes tal á su fortuna eclesiástica. hermane? dei rey. que se repartió con profusion. muy amigo del infante D. habia hecho la travesía en el mismo buque que los Tavoras. acusación á los reyqs predecesores de José. está muy próximo á inmolar su 6 . las insinuaciones mas pérfidas. habian pasado su juventud y edad madura entre los salvages del Marañon y del Brasil. atenaceado y desgarrado. la cautividad ó la ruina. al vol ver de las Indias. En nombre de José I espidió una circular dirigida á todos los obispos portugueses. y Juan Alejandro. Francisco-Eduardo y Cosía. á fin de ir mas adelante. El pro vincial Henriquez y los padres M alagrida. y los Jesuitas que no supieron conjurar esta nube de injusticias. Pedro. Perdigana.— 41— Tavoras. se le enseñó á desconfiar de sus amigos y aun de toda su familia. C ada escalón del trono se cubría de sangre. fué so metido al tormento para arrancar ó sus dolores una confesion ó re ticencia. Este manifiesto era la glorificación de Pombal. Juan de Mattos. L a marquesa de T avora habia seguido los ejercicios espirituales de Malagrida. sometidos cuatro meses hacia á m^s opresora de tollas las inquisiciones. y el prelado. sin probar la menor de sus alega ciones.

Nada hacían.” Los bienes y los colegios de la Orden estaban secuestrados. distraer al pueblo con fiestas y comprar al ejército. En el Brasil y en el Marañon-los perseguían sus agentes con un en carnizam ien to inaudito. aun del derecho de llorar sobre las ruinas de sus casas. L as voz del catolicismo fué oida. uno de los acontecimientos menos conocidos y mas curiosos del siglo X V III. y pensó que siem pre tendría tiempo de ejercerle despues de haber consumado su obra de destrucción. pero con una mira católica. y los hacinaban. H eria de muerte á la Sociedad de Jesús. y ro deados de enemigos inesperados. que constituia á un príncipe in fr a g a n ti de delito de impostura. tomo pág. por haberse conformado demasiadam ente á él. Su despotismo no encontraba resistencia alguna en Portugal. E n presencia de las m uchas contradicciones que ofrece este gran proceso. 354. con la de reformarla y ha cerla mas perfecta. á fin de pagar las complacencias episco pales.—42— conciencia pastoral á falsas circunstancias de compromiso. A Pom bal no le delenian rogativas ni amenazas eclesiásticas. y aun no faltaron quienes las apoyaron. que [1] (Euvres de Voltaire. Ca si todos ellos se prestaron á las exigencias de Pombal. y al propio tiempo declara b a que su pensam iento no tendía á mas que á volver á los discípulos de San Ignacio á la primitiva pureza de sus reglas. Todos éstos suplicaron al papa Clemente X III que vengase á la Compañía de Jesús. que la desgracia aglomeraba en derredor de las víctimas. les arrancaban de sus salvages. Siecle de Louis X I I . fué. y en Francia. en el prim er barco que encontraban se hiciese á la vela para la metrópoli. aparecieron publicadas con el nombre de muchos padres. Dos cientos obispos de todos los puntos del mundo católico. Sátiras las mas virulentas contra la persona real. El mi nistro tenia en prisiones á mas de quinientos Jesuitas. varios cardenales y los tres electores eclesiásticos. y el padre común de los fieles accedió al general voto de la Iglesia. . y era preciso apropiárselos. estupefactos. Pom bal imaginó un medio para obligarles á escribir. á quienes habia despojado de todo. sin recursos ni provisiones. ni aun siquiera alzaban la voz para pro testar contra tantos desencadenados furores. L a m edida se habia colmado. Los Jesuitas. Voltaire tiene razón cuando dice (1): “Lo que hubo de mas estraño en su desastre casi universal. A cusaba á los Je?uitas de cuantos crímenes podia inventar la ima ginación de sus asalariados folletinistas. Todos estos Jesuitas. ya no pudieron por mas tiempo perm anecer mudos espectadores de tam año oprobio. E l ministro portugués no salia de este terreno. quefueron proscriptos en P ortugal por haber degenerado de su instituto. L a piedad en su favor era un crimen que se castigaba con el destierro ó con la muerte.

Ignacio de Loyola. tan querido para los discípulos del instituto. nuncio en Portugal. Clemente X III no prestaba su apoyo á las iniquidades de Pombal. colocando á los Jesui tas de otros países en la imposibilidad de defenderse. y éste. y creyó suscitar entre ambas cortes un conflicto diplo mático. se negó á asociarse á ellos. entretenia á la Europa en sus malas disposiciones contra los padres portugueses. pero que debia exasperar los. no querían proscribir á los Jesuitas. H ay en esto una circunstancia que la historia no debe olvidar. Acciajuoli. partían su pan con ellos. por m antener la paz de la Iglesia. Los Jesuitas Malagrida. ó al ménos consternarlos. en lo general. y que. se les amontonaba en las prisiones. deter minaba el uso que debia hacerse de los bienes de la Sociedad. Este bre ve. para expedir una senten cia que no tuvo publicidad ni ejecución. y autorizaba para castigar con la muerte á los culpables. un breve falso que aprobaba sus proyectos. Mattos. llegaban á Lisboa. Clemente X III y el cardenal Torregiani. que anuncia b a la intención de arrojar de sus estados á todos los miembros de la Compañía de Jesús. ménos crueles que la autoridad. E l 31 de Julio es la fies ta de S. y la hizo á su manera. tienen medios secretos para deshacerse de . Moreira y Alejandro. quienes. y despues se les abandonaba entre dos filas de soldados. tan audazmente supuesto. Sabia que el soberano pontífice se aterraba con sus amenzas de cisma. haria cuantas concesiones fuesen compatibles con la dignidad de la Santa Sede. y Pom bal escogió este aniversario. el mismo ministro le previno. Pombal se imaginó que esta negativa equivalía á una declaración de guerra. por el eterno principio de equidad que no permite sean confundidos los inocentes con los culpables. á fin de engañar al rey. hacia fabricar en Roma. Pom bal remitió al papa una carta de José I. como cómplices del duque de Aveiro y de los m arqueses de Tavora. se decia. Henriquez. su secretario de estado. E l 20 de Abril de 1759. No respondiendo Clemente X III tan pron to á sus deseos. fueron condenados á ser descuartizados vivos. Pombal se apresuró á sacar provecho de estas impresiones. Los Jesuitas. creyendo desde luego que las cosas no se llevarían tan adelante. Pombal se indignó al ver disputada por el vicario de Jesucristo la presa que tanto anhelaba. Pom bal lo puso todo por obra para hacerle imposible su perm anencia en Lisboa. su embajador en aquella corte.—43— iguoraban de todo punto la acusación que agra’ daria al gobierno que pesase sobre ellos. T an violenta situación no podia ser duradera. pero cuando conoció su tendencia. E l verdadero breve no era tan esplícito como aquel de que Pombal se habia forjado un arma: el papa descendía hasta la súplica para vencer la injusta obstinación del rey y de su ministro. por Almada. habia favorecido los planes oficiales.

y cuando no saben el modo de conseguir el triunfo de sus ambiciosos proyectos. tantas veces acusados de legitim ar los medios.les era mas fácil. tenia hábiles falsarios en Roma. el hierro ó el veneno vienen en su ayuda. y podian evocar vengadores. con la esperanza próxima de la muerte ó de la proscripción. no ha sido mas que una fábula arrojada para alimento de credulidades imbéciles. Si hubo necesidad de alguna muerte para pre[1] La énfasis de Pom bal. Sabia encontrar magistrados que los acu sasen sin discusión. los Jesuitas. Arrancábaseles de su patria. en 1759. H asta aquel dia en que Pombal se encarnizó contra su instituto. y las respuestas que suplantaba por cuen ta de aquellos. abusaba de la debilidad de su rey. Pero aun no lo habian perdido todo. y el ministro vivia. estos religiosos. Un hombre solo quebraba el pasado y porvenir de la Sociedad. es preciso convenir en que. E sta especie de tri bunal secreto. sirviendo su existencia de la mas evidente demostración de sus imposturas (1). cu}ra existencia se reveló con tanta énfasis. De los quinientos sacerdotes que se decia estar ligados los unos con los oíros por medio de terribles juramentos. R epetidas veces se oia al ministro francés decir al príncipe de K aunitz hablando del ministro portugués: “ ¿Este caballero tiene . en Paris y en Lisboa. los Jesuitas dejaron escapar la ocasion mas urgente de apli car su sanguinario principio. En un caso desesperado. H allábanse todos reunidos. como afirmaba el ministro portu gués. ni uno solo concibió la idea de semejante expiación. Con el oro de Portugal sembraba el odio al nombre de Jesuitas. ó que se les arrojaría como contagiados al interior de una isla desierta. y juntam ente imprentas clandestinas pagadas por él para desfigurar los escritos originales y estender por el mundo los folletos que di rigía contra los Jesuitas. Nada. que mas tarde de bia repetir en parte el duque de Choiseul. Ponia en tortura los hechos mas sencillos para es traer de ellos una acusación.— 44— sus enemigos. y tan bien preparados á los escesos del fanatismo. Pom bal no se detenia por escrú pulos. la vida de los hombres era tan^poca cosa á sus ojos cuando peligraba el Ínteres de la Orden. se les anunciaba que perecerían todos en un auto de fe. les quedaban amigos. Jam as encontraron los Jesuitas fanáiicos en sus parti darios ó en sus novicios. su crueldad y sus injusticias. aconsejan el re gicidio. le absuelven. inspiraban á este último un senti miento de frió desprecio. y que los condenasen sin exámen. jam as habian recurrido al asesinato. desafiaba á la silla Apostólica y llevaba su mano sacrilega hasta el arca santa del instituto. podian herir á Pombal entre las sombras. pero si. su ejemplo podia contagiar á otros. no retroceden ante ningún peligro. tan hábilmente vengati vos. En la situación de los espíritus. El ministro les imputaba que tenian como gérmen el pensamiento de todas las maldades.

C i tam os solamente esta carta de Pombal. y con fecha d e 20 de Enero de 1767. para de m ostrar ha ta qué punto puede alucinar la pasión contra los Jesuítas á algu nos entendimientos que padecen la enfermedad del miedo. que tantas teo rías de regicidio. se reduce á los dos casos siguientes: primero. y ésta. y la corte de Londres <lirá entónces que todo ello no es mas que efecto del inmenso poder de los Jesuitas.— 45— servar á la Orden de Jesús de cualquier desastre. dirige al conde da Acunha. Los había arrojado del reino Fidelísimo. ¿Es creible suponer les tan demasiado inconsecuentes. no concebía por su vida el menor recelo personal. pero en privado. Los Jesui tas no acabaron con la persona que les hizo el mayor de todos los mides. ó le hiciesen expiar el buen éxito de su complot. y jam as encon tró ni obstáculos ni barreras que previniesen sus designios. disfrazando á los militares con la sotana jesuítica. y empleando todas sus tram as. bajo el pretexto da religión. sueña Pombal que los Jesuitas son m as poderosos que nunca. estaban ade m as proscriptos «n F rancia y en Espaüa. no aparecia. que reinaba sobre José I. se ligaba contra ellos. que consisten casi siempre en sem brar el fanatismo para engañar á los pueblos con su este rtor hipócrita. jam as creyó que sus dias corriesen el menor peli gro. infundiéndole miedo con los discípulos de San Ignacio. ni aun se dig naba tomar aquellas precauciones con que la tiranía se resguarda mas en la apariencia que por su propia seguridad. E l sosiempre un Jesuíta montado en sus narices?” E ste chiste. desde el fondo de su palacio de Nuestra Señora de Ayuda. en medio de las combinaciones de su audacia. para crear. ocultarán los brazos de donde han da salir los tiros. segundo. y sublevarlos contra sus legítimos soberanos. Conocia mucho mejor á los padres que lo que daba á enten der. como ya han hecho varias veces. No obstante. Se mofaba de sus víctimas con una fria crueldad. sin embargo. cuya muerte no llevaba con sigo ni peligros ni desórdenes? Pombal. que nadie ha justificado hasta el dia. y que no osasen aplicarle con enemigos encarnizados. un sistema de exterminio. no le corrigió en su manía de ver y tocar por todas partes Jesuitas. teniendo á merced suya su existencia. y afectando motivos puram ente espirituales. ja n senístico y filosófico.” Solo el ridículo es la contestación que merecen semejantes aserciones. que se puede aplicar á todos los Pombal del mundo. á quienes se sabe han prometido introducir en cuantos dominios posean el Portugal y la España pasado el sud de la línea. que los Jesuitas están en inteligencia coa los ingleses. contribuyendo á es te proyecto con todas sus fuerzas. los ingleses suministrarán á los Jesuitas tropas. ministro de negocios estrangeros en Liíboa. contra los reyes que les protegían y am aban. Pombal sobre vivió veintitrés años á la destrucción de la Orden. Este argumento en acción debe pesar mas en la balanza de la historia. de la que estractamos este pasage: “Muchos hechos tan ciertos como no torios han probado á su Magestad. arm as y municiones de boca y guerra. . una comunicación ofi cial. que provocaba la venganza. Lo que pueden em pren der los ingleses de común acuerdo con los Jesuitas. que con todo cuidado se conserva en el quinceno registro de las órdenes y decretos desde el 1765 ál 1763. y todo el mundo parlam entario. fué seguramen te la de Pombal. y este hombre. Los calum niaba en público.

En todos los pun tos donde el navio se v e ia precisado á hacer escala. Pom bal respondía á e s to s ruegos'con proscripciones en masa. Su rivalidad efectiva mente se m ostraba en la s lides teológicas y en las misiones. en Civita-Vecchia fueron saluda dos con admiración. fueron los Jesuitas recibidos con respeto. que hasta el 1? de Setiembre de 1759 perm aneció irresoluto sobre las m edidas definitivas que a d o p ta ría contra ellos.4 6— berano pontífice no c e s a b a de suplicar al rey que fuese justo. La Santa Sede trataba con él como d e potencia á potencia. nuncios d e nuevas tempestades. Las corporaciones religiosas les ofrecieron una hospitalidad fraternal. L o s magistrados se creyeron honrados en prodigar todos los cuidados imaginables á unos sacerdotes que rogaban por sus perseguidores. Al través de cuantos sufrimientos pudo suscitar un carácter como el de Pom bal. así con los inocentes com o con los verdaderam ente culpables. por afecto á lo s Jesuitas. y los vientos contrarios le impulsaron sobre las de Italia. y el ministro. Los temores de los demas hicieron que el ministro se asegurase en su camino. cuanto que se cre yó á sus propios ojos u n objeto de la animadversión general. que los habitantes . creyendo que la condescendencia atenuarla una cólera m a l fundada. pero esta rivalidad era inspirada. E l papa am aba á los Jesuitas. se esforzaba por calm ar la ir ritación. mas por la conciencia y el talento. Hubo tal unanim idad en el recibimiento hecho á estos primeros desterrados. E l papa hubiera tenido valor para m orir. pero las ondas no secundaron el pro yecto del ministro. Amenazaba. E l barco se veia obligado á abandonar las costas de España. E l pan y el agua faltab an . sin provisiones y sin capacidad para re c ib ir tan escesivo número de pasageros. hacia toda clase de conce siones. y entonces heria con la seguridad anticipada de que el perdón iba anexo á la mas insignificante concesion. E l papa. E l 24 de O ctubre de 1759 desembarcaron en CivitaVecchia en número d e ciento treinta y tres. llegó el primer convoy á la embocadura del Tajo. pero. pero el acogimiento de los dominicos tuvo un g rado mas de cordialidad. y el ministro se burlaba de su debilidad. y se humillaban en su presencia. Por to d as partes se alzó un grito unánime de ge nerosa compasion en fav o r de estos proscriptos. se decidió por fin á arro jarlos sobre las playas rom anas. donde le a g u a rd a b a un navio de comercio. Proclamábaseles como émulos de la C om pañía de Jesús. ó al remordimiento ménos compro metido. que por la bajeza de la envidia. que bendecían la mano que los heria. L a caridad hizo renacer la abundancia en el buque. y volvió á los desterrados la energía que tanto ne cesitaban. Pom bal afectó tanta mas violencia.

cargados de padres de la Compañía. El mayor número resistió á los halagos y á las amenazas. Patres Preedicatores Cristianse fidei incremento et tutelas ex instituto intenti. Un pa riente de Pombal. . el cardenal Saldanha se abrogaba la facultad de dispensar sus votos á los jóvenes Jesuitas.LIX.—47— de C ivita-V ecchia quisieron dejar perpetuados sobre el mármol. pero sus apostasías fueron objeto de la animadversión general. y Pombal. grandes luchas en las que la franqueza de la juventud dejó muy atras á la de la edad m adura. salieron en diferentes épocas para los estados eclesiásticos. ad Italiae oratn amandatis. m ultíplices cruciatus. Apelaron á las instancias y cariño de las fa milias. y á las seducciones de la patria y de la fortuna. despidieron con silbidos á unos hombres á quienes intimidaba lo inminente del peligro. O. ipsique Societati Jesu éx majorum suorum decretis exem plisque devinctissim i. á las amenazas de la autoridad. Los mismos dominicanos erigieron un monumento para perpetuar esta alianza contraida en vísperas de los desastres. constancia. Otros navios. ponendum curarunt. al notar en la ciudad de Rom a esa m ultitud de desterrados. anno M . Hubo en Evora. L asitanis Patribus S ocietatis Jesu. Miéntras que el destierro ó la cautividad pesaban sobre los pro fesos de la Orden. ob gravissim as apud Regem calumnias. E l papa era su defensor. in hac Sancti Dom inici aede exceptis. patientia. térra marique integritate. en la iglesia del convento de dominicos. bonorum publicationem. el P. se puso á la cabeza del movimiento generoso que impedia á los Jesuitas no profesos [1] La inscripción de los padres predicadores está concebida en estog tármi nos: D . probatissimis. el ministro y el patriarca hicieron lo posible por provocar defecciones para no en contrarse burlados.D CO . M. L a educación pú blica estaba comprometida en sus obras vivas. José de Carvalho. y que comenzaban su carrera con un acto de cobardía. Algunos de estos novicios se dejaron seducir. E l pueblo y los soldados que se hallaban de guardia en las casas y colegios. post probrosas notas. sobre todo. esperaba que se arrepintie se de su justicia y de su piedad (1). la pasagera estancia de los Jesuitas en su suelo. en Braganza y en Coimbra.

son extrañas para nosotros. Pombal tenia á su disposición magistrados complacientes. al través de ellos. buenas ó malas. que le iban arreglando un culto á su gusto. ante los cuales su invenci ble tenacidad se vió obligada á retroceder. como en las ciudades marítimas de E spaña. donde los Jesuitas habian fertilizado el desierto. A todos se les reunió en Goa. El cisma estaba en sus esperanzas. los príncipes y los católicos tenian en tonces de este hombre la opinion que un escritor protestante debia espresar mas tarde. tanto en el litoral del Me diterráneo. que el ministro se apercibió por último de la inutilidad de sus tentativas. llegar á descubrir la verdad. se les dejó errantes en la estension de los mares. acogía en los estados pontificios á los Jesuitas ex pulsados de Portugal. y si bien es verdad que estos mismos hechos han sido envueltos en tinieblas. obispos sumisos hasta la bajeza. No obstan te. Todos estos se sostuvieron con tal valor en su resolución. la realización de su quimera de la Iglesia nacional. y que trazaban. en todas las partes. y estudiando las doctrinas de Fra Paolo y de Giannone. que en favor suyo llevaba la condescendencia has ta la debilidad. Roma. perseveró en sus ame nazas. en fin. Lo que pasaba en la metrópoli se veia sim ultáneam ente en to dos ios demas puntos de la misión. se reducen á muy (1 ) Cours d’ histoire des E tats européens. ensayó introducirlo en las costumbres del pueblo. L a Orden de Jesús no existia ya en Portugal. en las costas del M alabar y en las de Salsetta. el ministro proseguia su obra. Francisco Javier. que las acusaciones que Carvalho ha podido hacer á estos padres. En éste encontró obstáculos. E ntre los cafres. dice Schoel (1). y que mas de una vez es imposible. los límites de lo espiritual y temporal. Como simples historiado res contarémos los hechos en la parte que concierna al Portugal. también lo es que á pesar de tan es pesas sombras. “Las consecuencias de esta destrucción. fueron sa ludados como m ártires. . dándose por vencidos. en el Brasil. Los desterrados. pero no son suficientes algunos jurisconsultos ó sacerdotes cortesanos para cambiar una religión. que los agentes de Saldanha. y despues de haberlos hacina do en algunas galeotas. sirviéndole éstas de contrapeso en Roma. pág. E ste homenage inquietaba las orgullosas suceptibilidades de Pom bal. y buscaba con sus incesantes ataques contra la San ta Sede. tomo 39. y es.—4S— á seguir la suerte de sus maestros en el instituto. 50. según sus deseos. donde la rapiña de Pom bal comenzaba el sacrilego despojo del sepulcro del S. E l pueblo era católico. y repudiaba con tan ta energía todo lo que atentaba á su antigua fe. fueron ar rancados de sus trabajos civilizadores. se vislum bra una claridad. los metieron en un calabozo.

y no habiendo podido obtener permiso para hacer la impresión en Roma. Habiéndose hecho Almada con una copia de este memorial. se encuentra la clave de las intri gas empleadas en Portugal. y poco despues apareció el famoso breve de reforma dirigido al cardenal Saldanha. Francisco d’ Almada en 1757. le entregó el manuscrito. le sugirió la idea. el cardenal Alberico Archinto. Bene dicto XIV murió el 3 de Mayo de 1758. un ardiente enemigo de los Jesuitas. Hé aquí este documento que presen tamos traducido del mismo original: O . Varios ejemplares de él se distribuyeron al papa y á los cardenales. Un librero llamado Nicolás Paglia rini vivia entónces en Roma. el citado herm a no Antonio. Semejante á esos aventureros de pro fesión que venden el vicio. se agregó con Nicolás Pagliarini para en 7 . El fué quien se encargó de imprimir contra ellos los fo lletos de la oficina de Pombal. y como era de esperar. sino que le insinuó ademas que para el efecto podría servirse de Nicolás Pagliarini. Clemente X III fué creado papa. los encontró en el reino Fidelísi mo. ambicioso é intrigante. el error ó la m entira como otra cualquier mercancía. dirigida el 12 de Marzo de 1788 á la reina D oña María. quien. y aun en los estados pontificios.” Pom bal sembraba el oro y las promesas para m ultiplicar sus cómplices. pensó en refutarle. Pagliarini fué enviado por el secre tario de estado á Mr. secretario de estado. co mo todos los diplomáticos ambiciosos. le seria muy fácil emplearse con toda exactitud y presteza en obsequio de la corte de S. pero recordan do las dificultades que habia tenido que superar en tiempo de Be nedicto XIV para imprimir la Relación abreviada. ministro de Lisboa en la corte de Roma. de Alm ada.— 49— poca cosa. A consecuencia de esto. de la calumnia y de la exageración. por medio de su secreta rio el hermano Antonio Rodríguez. llegó á ser. á quien. que en quince dias fué devuelto desde Luca. no solo de impri m irla fuera de los estados del papa. su secretario. Pagliarini era infatigable. Fidelí sima. y en el mismo momento el general de los Jesuitas le presentó un memorial pidiéndole que el breve se retirase. que de las de la leal tad y de la justicia. y que hacen alarde de ser venales para prosperar mas fácilmente. orden de la corte para hacer imprimir la Relación abreviada de los hechos de los Jesuitas en América. Tenemos en nuestro poder tanto la correspondencia como los manuscritos de este libre ro. para presentarla al papa Be nedicto XIV y á los cardenales. E l ministro ha usado mas veces de las armas de la m ala fe. “ Habiendo recibido su excelencia D. M. y durante el cónclave vino de Lisboa la noticia de este breve que Pagliarini imprimió de órden del embajador Alm ada. Almada le escogió para su agente de publicidad. E l comendador d’ Alm ada Mendozza. y en una de sus memorias autógrafas. tenien do corresponsales en T oscana.

el embajador A lm ada salió de Roma. y permanecer allí mu chas horas. pues. de lo cual se quejaron al se nado de la república. Pagliarini pidió al ministro una patente para su defensa. con tanta reserva. M. el P. Viendo el aplauso: universal con que habian sido recibidas las Rf-jlexio?ies. fueron al punto impresas y distribui das en Roma por medio del correo de Genova. Todo ello se ejecutó bajo el cuidado é inspección de Pagliarini. Habiendo á esta sazón sobrevenido en 1760 el rompimiento entre la corte Fidelísim a y el ministerio ro mano. pero en lugar de patente le dió una especie de título por el cual se le encargaba el arreglo de los archivos reales. Su ejemplo fué eí que inspiró á'P agliarini el pensamiento de crear esa imprenta. sin que éste re cibiese por ello la menor recompensa. protector de la corona de Portugal. Los comisionados. que tanto los Jesuitas como el cardenal Torregiani. despues de haber buscado por largo tiempo el objeto de sus pesquisas. y Pagliarini. que no fué poco. Cuando en respuesta ai me morial citado debían aparecer las célebres Reflexiones compuestas por monseñor Juan Bottari. Llegó. á ser este hombre su punto de observa ción. por una minuta de ellas que tenia el secretario Antonio Rodríguez. que nadie llegó á traslucir la menor cosa. fué recomendado por el dicho embajador al cardenal Neri Corsini. y el mismo monseñor Bottari hizo la Crítica. “ Es imposible describir el rigor empleado en el Perquiratur que la justicia hizo en su casa. y su deseo se llevó á cabo con tanto secreto y circunspección. y lejos de tomar del emba jador la mas pequeña sum a por haber dirigido continuamente la impresión de dichas obras. No era posible ocultar por mas tiempo á la vigilancia de los Jesuitas y de Torregiani el secreto de nuestra imprenta. pero los jueces no hicieron cuenta de esto en el proceso que habian formado.—50— contrar medios de im prim ir clandestinamente cnanto pudiese se cundar las miras de S. y todo interesante. no encontra . y quedase preso en las Cárceles-N uevas. Urbano Tosseti (de las escuelas pias) quiso componer el Apéndice. que que daba abandonado al resentimiento de los Jesuitas y del secretario de estado Torregiani. Se convino en establecer una pequeña im prenta en el palacio del embajador. y fué destinado á ser la víctima de su furor. “ De la misma im prenta salió cuanto la corte quería que se pu blicase en Roma. para perm anecer en ellas hasta el 14 de Noviembre de 1761. Fidelísim a. y era suficiente para descubrirle el ver á Pagliarini ir diariamente al palacio del embajador. como lo habian hecho los de E spaña y F ran cia en sus residencias. no ha obtenido por esto ni aun el reem bolso de los gastos que ha hecho. creyeron que este libro se habia impreso en Genova. pero es ta recomendación no impidió para que el desdichado Pagliarini fue se arrestado en la noche del 11 de Diciembre de 1760.

Pagliarini partió con M. si bien cuatro de sus gefes le declararon inocente. Don Manuel de Roda. por el voto de monseñor Braschi. Ayres para Turin. su embajador en Nápoles. una sola ho j a que pudiese servir de cargo para una acusación. pues nada contrarestó su firmeza. E l marques de Tanucci instó á Ayres para que Pagliarini quedase en Nápoles de encargado de negocios. hoy dia Pió VI. Siciliana. Ayres fué trasladado como embajador á Madrid. M. la dig nidad de la corte de Portugal. donde fué recibido de una m anera especial por el rey de Cerdeña y por el duque de Saboya. que eran el único objeto de las investigaciones de los Jesuitas y de Torregiani. no se llegó á persuadir de la justicia de la senten cia. E n vano los magistrados tentaron á Pagliarini con promesas seductoras. y principalmente por el ministro de E spaña. se dió la sentencia que conde naba á Pagliarini á siete años de galeras. en el que declarada la paz. para los gastos mas ur gentes que exigiese su nueva posicion. y le concedió la libertad sin ninguna condicion ni restricción. provisto de libros de muchas clases. le hizo llamar á esta corte por el marques de T anucci en nombre de S. pero habiendo el ministro escrito sobre este particular al conde de Oyeras. con un donativo adem as de 12. y el sábado siguiente absolvió completamente á Pagliarini. de quien era muy . Llega do allí. Fidelísim a José I. ofreciéndole volverle á su casa. se falló el proceso de Pagliarini. Se le declaraba caballero Fidalgo de su casa. con la pensión vitalicia de 100. Pagliarini siguió en Nápoles desde el mes de Febrero de 1762 hasta el de Noviembre de 1763. secretario de em bajada. éste le respondió que desean do el rey conocer personalmente á Pagliarini. pero redactados por su amigo el abate Nicolás Rossi. se cretario de la casa de Corsini. para ver con qué valor y nobleza sostuvo Pagliarini en cuantos interrogatorios tuvo que sufrir. á pesar de sus prevenciones.000 reis mensuales.000 cruzados. “ Desde el 15 de Noviembre de 1761 permaneció Pagliarini en R om a obsequiado por todos. Empero. M. que S. B asta leer los dos alegatos impresos que llevan la firme del abogado Gaetano Centomani.— 51— ron en su almacén. para em plear contra ellos la ven ganza mas atroz. no revelando jam as los autores de los susodichos escritos. y conórden ai embajador de que le diera habitación en su casa y le tratase como fidalgo portu gués. y con escándalo universal de los hombres de bien. Con efecto. M. Clemente X III. por decreto enviado con un expreso á D . y cómo conservó el secreto que tan to se le habia encomendado. le fueron comunicadas las gracias que el rey Fidelísimo le habia concedido en recompensa de los servicios prestados á su co rona. se veia precisado á llevarle consigo á Lisboa. hasta el 7 de Febrero de 1762. “ Despues de un año de prisión. A yres de Sa. si m ani festaba los autores de los impresos citados.

tenia los títulos suficientes para ser admitido en el gabinete. Ade m as de los servicios que Pagliarini prestó en Roma á la corona de Portugal. y recibido muchos beneficios de este soberano. el rey le dió una habitación cómoda en el colegio de nobles. “ Cuando se terminó la paz con Roma en 1770. impre sa igualmente en cinco tomos en octavo. P a gliarini entonces mudó su alojamiento á la im prenta Real. E l rey contestó á esto. Pagliarini pasó á vivir con D. que Pagliarini. Ayres de Sa mas de un año. como lo acreditan los hechos verificados en aquella época. en tres tomos en cuarto: él fué quien escogió el impresor. Su proyecto se llevó á cabo. Pagliarini conti nuó autorizado por el ministro para tratar con los nuncios del pa pa. hizo por dos veces el plan de un estableci miento para la im prenta Real. M. Ayres para M adrid. y por disposición del ministro. el im presor y su instituto fueron elegidos á su gusto. Despues de la partida de M. Desde este momento. aun en el tiempo de su detención en Roma. el mismo papa sugirió al marques de Pom bal la idea de servirse de Pagliarini.—52— conocido por haber estado en su corte en 1755. y habi tó en la misma casa de M. A lm ada encargaba su traducción. y despues de revisados por el m arques. los corregía y traducía al italiano. su secreta rio de legación. permaneciendo en su casa algunos meses. casa y dos ejemplares de cada obra que en él mismo se imprimiese. Pagliarini llegó á Lisboa el 15 de Marzo de 1764. “ Pero bajo el pontificado de Clemente XIV. fué re cibido con una gran complacencia por el conde de Oyeras. no teniendo confianza en el trabajo de las personas venales á quienes M. Fué nombrado su director general. Pagliarini escribía los documentos en portugués. para que tradujese al ita liano los documentos que se le remitiesen. E ste trabajo ocupó á Pagliarini desde la m adrugada hasta . “ Fué el encargado para la impresión de la Deducción cronológi ca . cuando se trató de la supresión de los Jesuitas. frecuen tando á menudo la del ministro y la corte. el marques de Pombal comenzó á servirse de él para las comunicaciones mas delicadas re lativas á Roma. Francis co d’ Almada. los copiaba en los términos que debian ser presentados al papa. “ De orden de S. despues de tantas pruebas como habia dado de su probidad y adhesión á la corte. y cuyo cargo desempeñó hasta que la ad ministración de este establecimiento pasó á la M era censoria. que tantos perjuicios le causaron en su per sona é intereses. y el establecimien to se planteó en los términos que existe hoy dia. del cual fué nombrado bibliotecario. tradujo en italiano la misma obra. fué empleado por el conde de O yeras para el arreglo y coordinacion de su biblio teca y gabinete. en el momento de llegar á Lisboa. y cuando éste volvió de embajador á Roma. con dos mil cruzados anuales de sueldo. como lo acreditan las pruebas y deposiciones hechas con motivo de su proceso.

conde de Oyeras. porque ademas de deber espedirlos por el correo. he dividido la remesa en diferentes paquetes. Como estos primeros ejemplares se han dirigido á vues tra eminencia por nuestro cónsul Piaggio. que se dedica con aprovechamiento á los estudios. y en atención á esto. se ocupó en corrom per á otros. era enemigo declarado de la Santa Sede y de la Compañía de Jesús. Basta solo que vuestra eminencia . sin que nadie sepa lo que dentro contienen. que actualmente se encuentra con setenta y dos años de edad. entre otros. Ju a n Gómez.” Cuando el librero Pagliarini dirigia á la hija de José I de Portu gal. Pagliarini. nos iniciará en los secretos me dios que empleaba el librero diplomático para estender sus folletos en la ciudad de Roma. Fidelísim a. para quitar todo motivo de escándalo al Quirinal. sin contar otros muchos. y suplicarle se digne nombrarle su sustituto. MM. y suponiendo que puede ejecutarse lo mismo relativa mente á éstos. en el cargo de agente real. se ha terminado al fin. M. no se puede ménos de adm irar su activa correspondencia con los cardenales. para ser distribuidos en esa corte. propagaba los escri tos engendrados en el gabinete de Pom bal. cuán lejos estaría de pensar que llegari^ un dia en el que este documento serviría á la historia como prue ba de cargo á sus protectores del Sacro-Colegio y de las Cancille rías. jo ven recomendable por su buena conducta y escelente carácter. y esto le hizo ser un personaje notable. os he remitido por la via de Génova un número de ejem plares correspondiente al de la prim era parte que os mandé ante riormente. que desem peñará sin emolumento al guno. dice en la carta. Tuvo especial misión de infestar la Europa de libros obscenos ó irreligiosos. En la secretaria de estado deberán encontrar se muchos trabajos escritos de la mano de Pagliarini. de los cuales ha empleado treinta en la corte de Portugal. hace presente que tiene un sobrino llama do Tom as. despues de haber sido corrompido por Alm ada. “L a impresión de la Deducción cronológica y analítica. tan singular memoria. que podrán llegar sin inconveniente á las personas que indican sus sobres. ministros y religiosos de diferentes órdenes. tenia que escribir algunas otras cartas se gún lo que ocurria.— 53 — media noche. Pasando la vista por los papeles que ha deja do. Una carta de este P a gliarini al cardenal Andrés Corsini. despues de su muerte. De orden del Exmo. se toma la libertad de presentarle ante vuestra Magestad. pudiendo ates tiguarlo. Sr. “ Nicolás Pagliarini. y capaz de servir cumplidam ente á S. A pro vechándose de la cooperacion de todos éstos. contentándose con los gages anexos á este destino. por espacio de quince dias. sabiendo que el augusto soberano se digna atender y to m ar en consideración los servicios de aquellas personas que los han hecho á su corona. Araujo y José Litzeb.

Os escribo con és ta libertad. con no destruir la correspondencia que medió entre ámbos. que ha sufrido por esto notables perjuicios.” E l odio contra los Jesuitas. indujo á un príncipe de la Iglesia á someter uno de les nom bres mas ilustres de la Italia al servicio de los folletinistas que ata caban á la silla romana. pues me jo r que nadie sabe el Ínteres con que el cardenal Neri. he aquí los términos con que se expresa en una c a rta dirigida á ese ministro: “ Me será imposible. E l com endador d’ Almada os po drá asegurar acerca de la verdad de estos sentimientos. E l cardenal A ndrés Corsini se hizo el agente del librero Pagliarini. por la cual he tenido y tendré siempre el respeto y reconocimiento á que por tantos títulos la estoy obligádo. Nicolás Pagliarini. quien. Pom bal no encontraba en todas partes una inmo ralidad semejante. así como mi sincera é íntima adhesión á esa real corte. mi tio.— 54— cuide de que lleguen con toda seguridad de Civita-Vecchia á Ro. es to es causa de la inequívoca desconfianza de su Santidad y del mi nisterio pontifical respecto á nosotros y á nuestra familia. escribe desde R om a en 1766. E l silencio que reinaba á su alrededor. según deseo. que han llegado á mis manos por las de M. Andrés Corsini fué pensionado por la corte de Lisboa. los Corsini y los Norberto eran raros en Roma y en el catolicismo. Nosotros hemos sacrificado por ella todos nuestros intereses. m a. mi cons tante afecto hácia vuestra excelencia y su m uy estim ada familia. echando un borron á su memo ria. Sin embargo. motivado p o r la codicia ó por la am bición. perseverando en su sistem a. Quisiera poder expresar. N ada de ello nos importa. le irritaba tanto como las ovaciones con que la caridad . esplicar á vues tra excelencia el infinito consuelo que he tenido al saber las buenas noticias de su salud. El cardenal Corsini era uno de los cómplices de Pombal. Y toda vez que vuestra em inencia e stá plenamente informa do del contenido de estos paquetes. quien despues de haberle sometido en vida á papel tan humillante. Sin duda alguna. y yo. nos empleamos en servicio de vuestra corte. por la seguridad que tengo de que esta carta debe lle gar á vuestras manos directam ente por Pagliarini. y que poda mos estar seguros de su protección. camina á pasos agigan tados á su total ruina. con tal que nuestras obras sean del agrado de esa corte. com prenderá cuáles pueden ser las consecuencias y perjuicios que de éstos se siguen á la corte romana. en quien tengo una completa confianza. y estamos dispuestos á volverlo á ha cer en cualquiera otra ocasion que se presente. Los Pagliarini. ha comprom etido despues de su m uerte la fama del Eminentísimo.” E l ministro portugués tenia necesidad de fomentar en Roma se mejantes venalidades. y sus cartas autógrafas á Pagliarini dan fe de esta transacion.

Uno de los hermanos del rey era entonces gran inquisidor.espues del terromoto de Lisboa. y ya se le creía como cosa olvidada. objeto de veneración. sino de falsa profe cía y de devota inmoralidad. Se le imputó el haber compuesto en la soledad de su prisión dos libelos. y así cre yó que entregando un Jesuíta á las hogueras de la inquisición. relatados en su proceso. que. plumas y papel. sus asesores siguieron igual ejemplo. dictada por Jesús á su Santa Madre. cuando de repente Pombal se acordó de su víctima. y en la sentencia que condenó á los Tavora así se declaró. semejantes relaciones no le constituían cómplice indudable del atentado del 3 de Setiembre de 1758. en virtud de una sentencia ejecutoriada. de tinta.e Setiembre de 1689. E l padre estaba condenado á muerte como instigador de un atentado contra la vida del rey. Gabriel M alagrida era á la sazón un anciano casi octoge nario. E l P . sin fuerzas. como ya queda dicho. para ver si podía descargar sobre él la universal reprobación con que los pueblos le miraban. en cuya catástrofe . mo dificaría la opinion pública. y otro. y quiso que la inquisición pronunciase á su vez otra sentencia contra este pobre anciano. Ya no se trataba de regicidio. y se negó abiertamente á juzgar la locura ó la inocencia. M alagrida era para el ministro un ser aborrecible. parecen mucho mejor pasto de imaginación trastornada. era para todos.— 55— acogía en todas partes las víctimas de su arbitrariedad. de aire. enfermizo y preso entre cadenas. Pombal se desentendió de este fallo. M alagrida pasaba su vida hacia tres años en un calabozo. Aunque vivia en intimidad con la familia Tavora. que fué en . el conocimiento de los culpables y un procedimiento acompañado de pruebas. se citan tan solo algunos fragmentos de estas dos obras. mucho rnns d. E l manuscrito en cuestión nadie le ha visto. hubiera sido preciso suponer desde luego la premeditación del crimen. que podia llevarse á efecto el dia que se quisiese. uno sobre el Reinado del AnteCristo. deseaba que M alagrida y otros padres del instituto fuesen los fautores del regicidio. Llam ado á Portugal. El Jesuita debió haber perecido con sus coacusados. y contra éste dirigió su tiro. Vida de la gloriosa Santa A na. Pombal. que razonamiento de un heresiarca. que el capuchino Nor berto inventó sin duda para fundar la acusación. ya fuesen pobres. habia pasado en las misiones la m itad de su existencia. pero el capricho ministerial le reservó para mayo res sufrimientos. ya ricos.hizo prodigios su ardiente caridad. Nacido en Italia el 18 d. M alagrida. privado de luz. y que presentaron al santo oficio para denigrar al Jesuita. P ara com prenderle en esa tram a. no se detuvo en estos indispensables preliminares de la justicia. Pombal lomó de esto ocasion para conferir la dignidad de inquisi dor general á su hermano Pablo Carvalho Mendozza. era acusado como escri tor cíe delirios que.

“E l exceso del absurdo y del ridículo. y fué quemado por haber estado loco. en el lleno de su razón y de su piedad. Se le entregó al brazo seglar. (!) (Euvres de Voltaire.—5 6 — el Marañon el enemigo mas implacable de la Compañía de Jesús. en la miseria mas completa. A fin de desafiar al pontífice hasta en su misma cátedra apostóli ca. Sus respuestas delante del tribunal. De doscientos veintiuno que dejó en los calabozos. el Jesuita fué tan insensato como parricida. (2) La reina María Lecsinska. se unió al exceso del hor ror. dulcificando el uno inmerecidos sufrimientos. pero Pom bal le habia dictado sus órdenes. en un auto de fé solemne. que ninguna familia al zaría su voz para reclam arlos. por María T eresa de Austria y por la reina de Francia (2). cuyos bienes confiscaba. Se formó un nuevo tribunal. el pañuelo con que le taparon la boca para que no hablase en el camino del suplicio. E l papa y el ministro portugués se mantenían en la línea que se habian trazado. y pereció en 2 1 de Setiembre de 1 7 6 1 . y las palabras que dijo antes de caer en las llamas. M alagrida fué declarado herege. y no sin fundamento. tomo X II. E l P . para probar de esa manera le inagotable cari dad del padre de los fieles. pero los cautivos que aun quedaron en ellas. creyendo.” A pesar de cuanto dice Voltaire y la supuesta inquisición. heredera del trono de Por tugal. y los restantes fueron á duras penas arrancados á su barbarie por la reina D oña María. embajador de F rancia en Portugal. p. padecieron solos el cúmulo de torturas con que hubiera querido acabar con toda la Compañía. Por este medio se vieron libres . ochenta y ocho pe* recieron en ellos. y el tribunal se conformó con ellas. esposa de Luis X V . y de probarle que sus ruegos eran tan ineficaces como sus man datos. Clemente X III se mostró como siempre. impúdico. 351. y degradado del sacerdocio. á la mayor parte de los Jesuitas. Abandonaba éste sobre las costas de la Italia el exceso que rebosaba en sus prisio nes. miéntras que el ministro apuraba su cruel dad con los que se habia reservado en las prisiones. que reclam ase los Je-/ guitas franceses que Pombal tenia cautivos. y agravándolos el otro por cuantos medios estaban á su alcance. y conservó con preferencia á los Jesuitas estrangeros. Sometiólos á cuantas miserias y privaciones pudo inventar la tiranía mas astuta y refinada. E l culpable fué denunciado y puesto en juicio como un pro feta. todo atestigua que Malagrida murió como habia vivido. habia encargado al mar ques de Saint-Priest. blasfemo. y no por haber sido parricida. hablando de este asesinato. lleno de benevolencia. dice Voltaire (1). Siecle de L ouis X V . H abia hecho prender en las misiones á muchos padres franceses y alemanes. Pom bal creyó muy á propósito m andar á sus estados. sin institución pontificia y sin poder alguno jurídico.

306. sin que pudie se ahuyentarlas por la oscuridad del sitio. A los tres años. pero despues fueron escaseando los alimentos. Los cuatro primeros meses se nos trató con algún miramiento. De todas ellas elegiremos la que el padre Lo renzo Kaulen dirigía desde la torre de San Julián al provincial del Bajo-Rhin.—57— Auníhan quedado algunas cartas escritas por los Jesuitas prisione ros de Pombal. y el hermano Delsarí. Al dia si guiente llegamos á este fuerte. sin que hubiese socorro alguno para los enfermos. Eramos veinte Jesuitas los encerrados en este fuerte. de Ranceau. El protestante Cristóbal de M urr ha recogido algunas del autógrafo latino para reproducirlas en su diario (1). Un mes despues nos volvieron los breviarios: sufrimos en estos lóbregos calabozos el hambre y otras muchas incomodida des. “Estoy preso desde el 1759. E l conde de Lebzcltern. embajador de la emperatriz. pág. Nos quitaron con violencia los breviarios y cuantas medallas.de nuestros padres franceses. se me condujo primero á un fuerte llamado Oloreida. en todas ellas se retratan al vivo los mismos pade cimientos y la misma resignación. y por la prim era vez encuentro ocasion de remitiros esta carta. nos sacaron de allí en número de diez y nueve. hasta quisieron arrancar á uno de nosotros su Crucifijo. y libre al presente por influjo de la reina de Francia. estam pas de santos y objetos de devocíon poseíamos. pues uno habia muerto. á orilos PP. Atravesamos el Portu gal escoltados por escuadrones de caballería. por la guerra que sobrevino. T res padres alemanes quedaron en el camino desfallecidos. recibió igual orden. que me acosaban hasta en el lecho y partían conmigo el escaso alimento que se me daba. que se llama de San Julián. L a prim era noche la pasamos con los presos encerrados por crímenes. Du Gad. que nos condujeron á las cárceles de Lisboa. que está en ia frontera de Portugal. recuerdan con placer este acto de humanidad. Las tradiciones del pais y de la Compañía. pero éste se opuso á ello con tal resistencia. E l que me la ha proporcionado es uno. que cumplió con la mayor prontitud. 8 . y allí fui arrojado en un horrendo en la bozo lleno de ratas hambrientas. escusando afortunadamente para los demas tan indigna violencia. Arrestado por la fuerza arm ada. [1] Journal de la L ittera tu n et des Xrís. que al fin se le dejaron. sin poder pasar adelante. incomunicados unos con otros. “Mi : r e v e r e n d o pa d r e “ Está para concluir el octavo año de mi cautividad. compa ñero de mi cautividad. tomo IV. en términos que creimos que se nos queria m alar de hambre.

atolondrándonos con sus horribles gritos. otro. dice ordinariamente: “Ya sé el remedio de éste. no hace mucho. una escasa y mala comida. Algunos recobran la salud. recobró re pentinamente la salud.” Verdaderamen te. lo que es causa de que los vestidos y otra porcion de objetos se pudran al instante. no hay que esperar durante la no che socorro alguno espiritual ni temporal. despues de haber tomado una pequeña parte de la harina milagrosa de San Luis Gonzaga. despues de haber recibido la Sagra da Eucaristía. donde no entra mas luz que la que penetra por una abertura de tres dedos de larga por tres de ancha. se puso en seguida bueno y restablecido de una en ferm edad que le redujo varias veces á la última estremidad.” No hace mucho falleció uno. decian: “ H é aquí el rostro de un bienaventurado. E l cirujano se asombra al ver cómo se curan y se restablecen muchos de nuestros enfermos. Los calabozos están llenos de ratones. que hace también de médico en nuestra prisión. solo un milagro es el que nos conserva. de insectos y de otros pequeños animalillos.” Testigos de estas cosas. oscuro é infecto. tenemos media libra de pan para todo el dia. tenia mucho mas brillo y animación que cuando vivo. nuestra prisión es de las mas horribles: consiste en un calabozo subterráneo. en vista de lo cual decia^él go bernador del fuerte. que deli raba atrozmente. y fortificados por el cielo de otras mil maneras. á uno de mis compañeros que me lo ha repetido: “ E s admirable el ver que todo se pudre al mo mento. y dan á los enfermos la quinta parle de un pollo. y no es permitido el vernos á ninguna otra persona. Se nos da un poco de aceite para la lám para. de suerte que los soldados. Los deseos de todos nosotros son los de morir sobre el campo de bata- . otro. siendo cadáver. sino por la casi convicción que tenemos de que ya ha recibido su premio. El mo mento en que os escribo. faénos los padres que aquí se conservan. aludiendo á cualquier enfermo. y los que le so brevivimos envidiamos hasta cierto punto su suerte. que atónitos le contemplaron. El agua destila continuamente de los muros.—53— lias del mar. no se nos conceden los sacram entos sino á la hora de la muerte y mediante certificación del cirujano. que me son enteram ente desconocidos. tenemos cierto regocijo cuando muere alguno de nosotros. se res tableció un momento despues de algunas oraciones que rezó por él uno de sus compañeros. cuya vista. Como éste vive fuera del fuerte. donde permanezco con los demas Jesuitas. no porque con su fallecimiento hayan cesado sus trabajos. para sufrir mas y mas por Jesucristo. que ve todo esto. El cirujano. ya casi moribundo. despues de los votos y promesas que han hecho: uno de nosotros. y confiesa que semejan tes curaciones no pueden ser efecto de los remedios sino del poder divino. que le den el Viático y de seguro no se muere. y una agua las mas veces cor rompida y llena de gusanos.

sin duda será mas agradable á los ojos de Dios que padezcan en este pais. y el lecho se reduce á un poco de paja: tanto uno como otro se pudre al instante. ni que nos hablen. sino como dichosos que aguardamos otra dicha mayor. y la dicha de poder trabajar con va lor y fruto en vuestro pais por el amor de Dios. entre los infieles. diez de la del Japón y doce de la provincia de la China. Entre éstos habia un italiano. no cambiaría mi actual estado por el vuestro. E l carcelero es á cual mas grosero y duro: pone su estudio en inco modarnos. aunque deseo la libertad de mis compañeros de cautiverio. la alegría reina en nuestros corazones. “ Prisión de San Julián. las cadenas y los tormentos reiterados con fre cuencia. sin merecerlo. han sido traidos aquí. Continuamente ofrece la libertad y toda clase de comodidades á los que quieran abjurar el instituto.—Deseamos á nues tros padres una buena salud. á orillas del Tajo. nos sirve de cobertor. la prisión. D e todos solo tres han muerto. cincuenta y cuatro portugueses. recibe aquí diminución. tres franceses y dos españoles.—Hemos tenido en estos cala bozos á veintisiete de la provincia de Goa. “ De vuestra reverencia muy humilde y muy obediente servidor “L o r e n z o K a u l en. y no obstante. lo sienten. y siempre pasa mucho tiempo ántes que se consiga otra cama. Respecto á mí. y otros tantos han sido puestos en li bertad. Con mucho trabajo po demos conseguir con que cubrirnos lo que la modestia exige: un tejido bastísimo. Estamos sumidos en la aflicción. y cuyo número y procedencia jam as he podido saber. Estam os casi desnudos. sin contar otros que están encer rados en las torres. rara vez se escapa de sus labios una palabra de dulzura ó conmiseración. para que su honra y gloria reciba allí tanto aumento como. “ No nos es permitido hablar á nadie. veintitrés de la del Marañon.—Nuestros padres que estaban en Macao. que el que mueran por la fe entre los idólatras. cautivo por Jesucristo. cuyo pelo punza como un alfiler.” . “ Quedamos aun setenta y seis. y le sirve de molestia el darnos lo mas necesario. considerando nuestra posicion mas dichosa que la suya. y son muy pocos los que conservan algunos restos de sus sotanas. Los tres franceses que han recibido la libertad. á 12 de Octubre de 1766. Rogamos á los padres de vuestra provincia que se acuer den de nosotros en sus oraciones.— 59— lia. á pesar de que no trascurre un momento sin que haya algo que sufrir. tres chinos. nueve de la del Brasil. trece alemanes. diez de la de Portugal. no como dignos de compasion. y de los cuales muchos han sufrido con valor. uno de la del Ma labar. supliendo entre tanto el suelo.

por la parte de Lisboa. para recogerse y orar en silencio sobre la tumba aun abierta del m inistro. tan elocuentes en el dolor como heroicas en el sufrimiento y valor. el cordero inm aculado que pidió en la Cruz por sus verdugos. tanto como en realizar proyectos. y los tres primeros pensionistas que el colegio restaurado de Coim bra vió entrar en su recinto con los padres. les recibieron á su llegada. cuyo único obstáculo consistiese en el derram a miento de sangre. su m ayor enem igo. D elvaux. él mism o habia predicho.” La venganza de los Jesuitas no podía ser m as com pleta. Para evitar esta ovación. al pasar por Pombal. Todos estos Jesuitas. y cuya vuelta. Francisco. les colmaron de las mas afectuosas muestras de cariño. E l obispo de Coimbra habia dado orden á todas las parroquias por donde debíam os pasar. pero no sé explicar lo que pasó por mí. E l ataúd cubierto con un paño fúnebre. me fui al convento de S. Los restos mortales de! gran marques aun no habian sido depositados en el sepulcro. Pom bal hizo todo lo imaginable para hacer imposible á los J e suitas su nueva introducción en el reino. S e ocultaban al entusiasmo general de que eran objeto. según su última voluntad. Se deleitaba en verlos sufrir. quien en 1829 fué el encargado de reinstalar á los Jesuitas en Portugal. E l P. á pesar de todo. Mientras que satisfacía este deber religioso. Pa recía estar en un sueño. el triunfo porque se nos hacia pasar. repito. L a facilidad con que pudo engañar á su rey5 eludir las súplicas (1) No quedaría com pleta esta relación. para que nos recibiesen en triunfo. si no diésem os al ptiblico un frag mento de una carta escrita desde la villa de Pom bal por el P. marques de Pombal. resonaba en toda la villa y sus cercanías. que volvia del destierro á que tan duramente la habia condenado.— 60— O tras cartas son por el mismo estilo. el prior y el archipreste venían procesianalm ente á buscar á nuestro* pa dres para conducirlos íí la iglesia. D elvaux refiere las tristes vicisitudes que sufrió este ataúd duran te las guerras de la Península. al ofrecer la víctima de propiciación. el m arques de Pom bal y la condesa de Oliveira. al efrecerla. corpbre prasentc! A llí estaba aguardando cincuenta años hacia. E l hijo del verdugo se enlazó con la hija de las víctimas. su fam ilia le habia erigido en Oyeras. estaba confiado íí la custodia de los francisca nos. cuyo número se dism inuía cada año. y despues añade: “E s preciso notar que Pom bal es !a primera poblacion de la diócesis de Coimbra. Sebastian Carvalho. L a negativa de ésta á su pri m era proposicion fué sin duda la principal causa de las desgracias que acabamos de contar. En los primeros dias de su poder soñó con el matrimonio de su hijo con una de la familia de Tavora. era para Pombal una satis facción incesante. . Cuando en 1829 fueron de nuevo llamados. que. Pom bal habia casi aniquilado esta ilustre familia. las cam panas tocaban fi vue lo. ambos herederos del ministro portugués. y quiso despues de todo que su hijo realizase en el resto el plan formado en su cabeza. que estaba com pletam ente iluminada. fueron los viznietos del hombre que fempleó toda su actividad en la destrucción de los Jesuitas (1). el retorno de la Compañía. por el reposo del alma de D .

En 1602. Pombal habia acer tado en sus designios con medios culpables. Los hereges afirmaban que se llamaba Enrique Mangot. que si anteriormente tuvo algunas treguas. declaran que los sucesos. á E spaña é Italia. confundiendo con ella á los sectarios. y no se encontró el menor rastro ni del aulo de fe ni del Jesuita quemado.” El rey y los J e suitas hicieron toda clase de averiguaciones en Flandes. reunido en Grenoble. sus Sue y sus Gioberti. ahora se desarrolló en toda su estension. po dian llegar al mismo punto. en el momento en que Enrique V I se disponía á restablecerlos. En su consecuencia se provocó contra los mismos esa guerra de sarcasmos ó de suposiciones. resolvió em plear toda clase de medios para impedir su vuelta. co menzaron á creer que aun valiéndose de medidas mas suaves. habia predicado y acababa de ser quemado. Los Jesuitas eran siempre los infatigables adalides contra el protestantismo. Ya nadie pensó en matarlos. y bien pronto se ex tendió por toda la Francia. Se desenterró todo su pasado y su presente. Jesuita quemado en Ambéres el 12 de A gosto de 1601. pero la historia se ve á su pesar condenada á examinar algunos de estos hechos que tienen cierta apariencia legal. reprendian su fria crueldad y su igno rante despotismo. y los jansenistas la enriquecían mas todavía. inspiró aliento á los demas enemigos que el instituto contaba en Europa. que ya tenia por enton ces sus Michelet. Antes de entrar en la relación de los su cesos peculiares á Francia. Guillermo de Berghes. Enrique habia nacido. L a H istoria del pad re E nrique . L a caida de los Jesuitas en el reino Fidelísimo despertó el odio que en otros se les tenia. el sínodo calvinista.” Los magistrados de la ciudad donde se supone que el tal P . Los protestantes habian comenzado. fuertes con la esperiencia ensayada. y llegar casi sin oposicion á la des trucción de ía Carapañía de Jesús. salió de las prensas heréticas. Los filósofos. porque se les pregunta son un tejido de mentiras. pero. y el título de la obra anunciaba que “ esta histo ria habia sido traducida del flamenco al francés. atestiguó la falsedad del libelo. espadero. dice el obispo. hijo de Juan Mangot.— 61— 6 mandatos de la Santa Sede. E s de todo punto imposible el reunir todos estos vergonzosos partos del pensamiento. Enrique habia cometido toda clase de crímenes. es preciso detenerse sobre algunos que revelan por sí migmos los demas. El P. “ gentes acostum bradas. y analizar todo este atrevimiento de la torpeza intelectual. á promover su Evangelio con semejantes calumnias. Desde el origen mismo de la sociedad se inventó contra ella una continua serie de libelos y mentiras. los magistrados deponen que “ desde tiempo inmemorial no se ha castigado á nadie en Ambéres por el . los janse nistas y los parlamentarios. se juzgó que la calumnia bastaría para acabar con ellos. obispo de Ambéres. y que este padre era sin duda un ente imagina rio.

E l hecho era notorio. E nrique. donde fué enterrado. como si no hubiera sido confundida siglo y medio antes con el peso de las pruebas jurídicas. en B rest por el 1701. les constaba que no habia sido mas afortunado en E spaña que en Francia. E n el momento de la supresión fué evocado contra los Jesuitas. L a imputación era grave. y por lo tanto quedó como cosa olvidada. que se informe sobre el particular. francés de nación. y que el abate Rognant. Lo mismo sucedió con la muerte y herencia de Ambrosio Guis. el gobierno. pág. E l prim er presidente escribe á Alicante. hasta que resucitó la animosidad. y todo el clero asistió al oficio en cumplimiento del decreto expedido por el gran vicario foráneo de esta ciudad de Alicante y de su ter ritorio. la historia del P . encarga á L e Bret. según ellos. y recibe de ese punto la siguiente partida de defunción (1): “ Am brosio Guis. que era al propio tiempo intendente de la provincia. E l viérnes 6 de Noviembre de 1665 se enterró al susodicho en esta iglesia por amor de Dios. dirigida tan maliciosamente contra los (1) Archivos de la parroqaia de Santa María. se embarcó para Alicante en 1661. y en 1718 los Jesuitas del colegio de marina son acusados de repente por haber atraído á su casa al Guis en cuestión. rector de la parroquia de San Luis. por su parte. ni aun en la profesion de los espaderos ó bruñidores de arm as blancas.— 62— abominable crimen de que se acusa al supuesto P. llamado Esprit Berengier. según varias noticias. Guis. un artesano de Marsella. llegaron á Brest. 258. y la autoridad local jam as habia tenido noticia de semejante sugeto. ya anciano y en la mayor miseria. se decia. muerto. Este magistrado. Nadie habia visto ni conocido á un hombre tan rico. echaba por tierra todo el embrollo de la sucesión. .” L a impostura se hallaba descubierta. en 1758. habia hecho trasportar el cadáver al hospital. y que entre todas las familias de esta ciudad no ha existido jam as persona que lleve semejante apellido. y que. cuya copia auténtica estaba legalizada por tres escribanos y por el cónsul francés.” E sta acta. sacerdote privado de licencias por su obispo. en compañía de Honorato Guerin. E n 1716. y con ella reapa reció igualmente. Enrique Man got. y despojádole de su tesoro en el acto de desem barcar en el estado de enfermo. Estos declaran que Guis. primer presidente del parlamento de Aix. habia sido muerto por los Jesuitas. Los Jesuitas reúnen los elementos que pueden destruirla. anunciando que venían á reclam ar una fortuna de mas de dos millones que habia dejado uno de sus parientes llamado Ambrosio Guis. Sus diligencias para encontrar la herencia no dieron resultado alguno. hace interrogar en M arsella á los p a rientes de Ambrosio. Pasáronse dos años.

era un sacerdote piadoso. así como la sucesión de Ambrosio Guis. se habia propuesto sobornar la pro bidad del secretario de la cancillería del consejo. como Santa Catalina de Sena. El 30 de Marzo. rector del Semi nario real de marina. pero todos callaron despues que vieron la prueba irrecusa ble. Su buena fe . Escribía cartas llenas de fuego divino y de la espiritualidad mas elevada. Catalina L a Cadiere fingia éxtasis. Siempre hay una hora oportuna en que se puede sorprender á otras generaciones. E l 3 de Marzo de 1759 se notificó esta supuesta providencia á los Jesuitas de Paris. la suma de ocho millones de libras. no encontraba valor sino para ejecutar el mal. haciendo justicia sobre los cargos. venta. ó á pagarles. y en su impresión. H abia recibido la impresión de las llagas. dejándole salvo su derecho para repetir contra sus acu sadores por toda clase de gastos. Fué engañado por los entusiasmos de una joven. pero en esta época el poder se colocó en una senda que le condujo al oprobio y al suicidio.” En Brest y en Paris se acusaba á los Jesuitas de ladrones y homicidas. Rodeado de tantas corrupciones públicas y secretas. que llevó al mas alto grado su pasión por la celebridad devota. y el 19 de Febrero de 1724.” E sta fábula debia correr la suerte que otras tantas. . que condena á lodos los Jesuitas del remo á restituir (l los herederos de Ambrosio Guis los efectos de su sucesión. Una tram a hábilmente urdida. y conviene á su justicia que se haga castigar severa mente á cuantos sean convictos de haber tenido parte en la fabri cación del pretendido decreto. era imprescriptible. “ el tribunal. la de ser ol vidada por mucho tiempo. perjuicios y menoscabos que de resultas de aquella hubiesen recibido. pero contra los Jesuítas. se descubrió el enredo. cual otra Santa Teresa. pero crédulo. Los herederos de Ambrosio Guis llevaron el negocio al par lamento de Bretaña. L a audacia de los que la habian fabricado era inmensa. y á la sazón apareció en Francia un es crito relativo á este asunto. cualquiera calumnia. Muchos dieron crédito á las insinuaciones de la maledi cencia. con el siguiente título: Sentencia del consejo de estado del rey-. circula ción y distribución al público. Juan Bautista Girad. por ridicula que fuese. pero no pudiendo lograr su intento. el consejo de estado anuló el ediclo falso. y el í \ Girad prestó oidos á las relaciones de la visionaria. H allábase Pombal en el furor de sus violencias. y consta en los registros de ese tribunal lo siguiente: “ Su magestad ha creido que no debe dejarse subsistente la significación de una sentencia que jam as se ha expedido. H ácia la misma época en la Provenza resonaban in culpaciones no ménos delicadas é infamatorias contra el honor de un padre de la Compañía.— 63— Jesuitas. por via de restitución. informaciones y pesquisas rela tivas á los padres Jesuitas de Brest. les declaraba libres de toda acusación.

L a Cadiere fingió hallarse poseida del demonio. En esta confusion de ideas el parlamento no sabia qué hacerse. todo se puso en juego. el razonamiento y la injuria. pero siempre á su vez casto y piadoso. Girad em• pleó con ella tantos encantos y sortilegios. m añana retracta su dicho: el P. Nicolás. Girad es para ella. discí pulo ferviente de Óuesnel. El jansenista comprendió muy bien que la secta sacaria mucho partido de esta muger. y hoy acusa al Jesuita. arrastrada por la venganza hasta el punto de sacrificar' su propio honor. El P . El crimen se m ezclaba con la impostura religiosa. los maravillosos abusos que se improvisaban en la tumba de aquel. el Jesuita se habia él mismo embrollado en un laberinto de misticismo. rechazada por un Jesuita. y siempre se le encontraba sencillo y crédulo. se terminó el 10 de Octubre de 17-31. Sucedia esto en la épocs de las con vulsiones y de los milagros en el cementerio de San Medardo. la desconfianza jansenísti ca y el sarcasmo filosófico. que de sus resultas Ca talina se declara á sí misma infanticida. Semejante abandono hirió la irritable vanidad de la joven iluminada. Sometida C atalina á un minucioso examen. y que trataban de abusar de la credulidad de algún otro de su mismo estado. Catalina. Llegó hasta anunciarse que el padre G irad habia sido quemado vivo en Aix. y des truyó ios cálculos de sus dos hermanos que redactaban su corres pondencia. por una sentencia concebida en estos términos: “ Sea notorio á to(1) E sta carta ha sido reproducida en el proceso de La Cadiere. . T a n extraño proceso era una adquisición para los enemigos de la Com pañía de Jesús. E l padre se retiró con tiempo..—64— en este asunto fué tan completa. que habia ocupado á tantas plumas. este dram a. y otras un ángel caido. pero la correspondencia de Girad con L a Cadiere hizo cesar todas sus dudas. L a convicción del Jesuita se revelaba en ella á cada palabra. del que se han formado seis tom os en dozavo. se encuentra en presencia de m agistrados á quienes no fascinaban sus visiones. L a causa se lleva ante la gran cám ara del parlamento de Aix. invitó á L a Cadiere á que escogiera otro confesor en lugar suyo. no sin peligro para el director y para la penitente. Ultimamente. unas veces hombre de sólida piedad y de costumbres ejemplares. y fué esplotado de mil maneras. que hasta pasados dos años no llegó ni á sospechar siquiera el error en que la joven le habia me tido. E l libelo y la sátira. y los sectarios del diáco no de Paris aceptaban con mas facilidad que el Evangelio. y con ese íin se dirigió á un carm elita llamado el P . como hechicero y qúietista. Por un candor inescusable. necesariam ente debia buscar la venganza entre los jansenistas. y en una carta tan razonable como sabia (1). Los filósofos comenzaban á no creer en Dios.

y le ha puesto y le pone sobre esto fuera de tribunal y de proceso. cu}ra aspiración tenia la virtud de curar todas las dolencias de alma y cuerpo. por lo que acaba de suceder relativamente ám i per sona. las dos opiniones se le habian disputado. Girad de las acusaciones y . la palabra de-órden comunicada á las facciones. que sí los Jesuitas quisiesen hacerse apelantes de la consti tución. cuando reflexionamos que aquellos que tan cruelmente nos tratan en sus discursos y en sus libelos. habia sido depositado en una bóveda. inventaron los jansenistas que el P. habian perdido sus hom bres de talento. L a intriga ocupaba el lugar del talento.¡crímenes que se le. En 1732. Chamillard. E l cadáver del P. y nadie reemplazaba á. y creyeron que se rian mas afortunado^ atrayéndose un Jesuíta como cómplice de sus milagros. y por último la causa del jansenismo habia ganado el triunfo. que el tribunal.se abatía bajo el peso d. que ni habia muerto. y el 15 de Febrero de 1733 escribió una carta que concluía de esta manera: “ E s evidente. ha descargado y descarga al dicho P. y la hipocresía el de la fe. ni era partidario del Augustinus. E l altar elevado por tan poderosas manos'. para el juicio de aquellos mismos hombres que hoy dia se muestran tan encarnizados en su descrédito. H ay personas que tienen por principios la creencia de todo lo imposible.la generación de los Arnauld.ei ridículo. como á mí me ha sucedido en un momento que se ha circulado la voz de mi su puesta apelación. que todos los adeptos se apresuraron á creerla. Ponía el dedo sobre la llam a viva de todas las oposiciones. muerto con olor de santidad herética. L a Orden de Jesús era el blanco de todos los tiros. imputan.” Lo que el Jesuita decia en 1732 será una verdad. Chamillard.—65— dos. Pero nosotros no compramos á ese precio los elogios de los innovadores. haciendo derecho sobre todos los fines y con clusiones de las partes. recien finalizado el proceso de L a Cadiere. como todo se finaliza en Francia por el cansancio. de la cual salia un delicioso perfume. resucitó de repente. Mil 9 . de Pascal. L a apelación [ L ’ appet] era la pala b ra sacramental de la época. Los ja n senistas nada podian y a hacer por sí mismos. era una cosa tan ex traña y tan notable al mismo tiempo. se habia trabado un combate sobre el mismo ataúd de Chamillard. y hombres de milagros. pero esto no detuvo á los jansenistas en sus ataques. Un hijo de Loyola. convertido en discípulo de Jansenio. desde luego llegarían á ser grandes hombres. miéntras que haya partidos en el mundo. Según decían los sectarios. de Sacy y de Niscole. Chamillard habia muerto en Paris como ape lante de la bula U/iigeni^us. son los mismos que blasfeman contra lo que existe de mas respetable y sagrado en la Iglesia y el estado.” Los jansenistas ya no eran peligrosos. B. J . pero el P. Nos creemos honrados con sus ultrajes.

una vez realizada la proscripción del instituto de San Ignacio. estesuceso fué la bancarrota del P . hijos de tan diversas madres. se reunían en un pensamiento común. y presentó una realidad á todas las acusaciones. Cada uno por su parte se disponía á acabar con los Jesuitas para preparar el triunfo de su causa. \ .— 66 — acusaciones del género y clase de las que acabamos de trazar. enciclopedistas. Lavalette. U n acontecimiento inesperado alentó á todas lasesperanzas. se renovaron en los reinos católicos. Protestantes. único obstáculo á la concordia de los espíritus. miembros del parlamento ó sectarios del jansenismo. Parecía que la paz y la felicidad' iban á renacer en todas partes. universitarios.

j^inorí^ d^ quince "Votos p id e'algu n as modificaciones. ádhetíijse' á í á ^ d octrin a de los cuatro artículos de 163&ii-€on césioa' itiQtili-^Éf <éy .—Los doctores de la econom ía política.-bre dqcrétps.'— Los Jesuítas declaran.— E l P.—Las congregaciones suprimidas.— Carácter de este último.— E l mariscal de B elle-Isle y el duque de Choiseul.—Juzga y condena á Lavalette.— Los corsarios ingleses apre san sus barcos.—D ecretos so.^ E l parlam ento recibe al procurado^ general com # apelante de todas las bulas y breves én favor: de los Jesáitas.—Imputaciones que se hacen á los Jesuitas.—Su comercio en los puertos de H olanda.átíala’ r .— Sus negocia ciones con R om a.—Los confesores de la fam ilia real.—N egocios del P.— Son condenados á pa gar in soíidum .— Los Jesuitas no se convienen en los medios de cortar este escándalo.—Dictámeh de Chauvelin.— Apoyos que recibe del ministro de marina.— C oope ración de los judíos y los frac-masones.— Sentencia del 8 de Mayo de 1761.— Chauvelin y Lepelletier Saint-Fargeau.—Los judíos y las sociedades secretas.— Su carta confidencial.— Apelan de los tribunales consulares al parlamento.— Opinion de los escrito res protestantes.— Retrato de Luis X V .—Visita dores nombrados p a r a la M artinica. -■ — E l epusejo del rey y el parlamento norfibran cada uno por su parte uría comi^ion para el exámen del instituto. ■ E s denunciado como negociante. Lavalette protestados.— A ccidentes que les detienen. el parlamento se remon ta á las cuestiones de la Orden.— E l intendente de la Martinica tom a su — defensa.— E l parla m ento elude la ó r d e n .— Madama de Pompadour quiere amnistiar su vida pasada por un Jesuita.— Los Jesuitas no se defiende^.— Luis X V y Voltaire rey.—D e vuelta á las A nti llas.— De la cuestión de quiebra.— Manda el rey que se sobresea.— C oalicion de los parlam enta rios.— Su respuesta.— E l P.—Atentado de Dam iens.— E l P. L avaletteen la Martinica.— Una.^-Luis X V 'fpusijíta á los obÍ8-> .TQTUL© O L Causa de la destrucción de los Jesuitas en Francia.^-Sus trabajos y sus emprés titos. PPfc-d*?' Francia eobre el institutq. de los Jesuitas y los filósofos contra la Sociedad.— Su carta á Luis X V I sobre los Jesuitas. Lavalette compra tierras en la D om inica. de Sacy y la marquesa.— Su declaración— Los acreedores ante el parlamento. de la Marche llega por fin á las Antillas.

se renovaron en los reinos católicos. miembros del parlamento ó sectarios del jansenismo. Protestantes. \ . una vez realizada la proscripción del instituto de San Ignacio. estesuceso fué la bancarrota del P . y presentó una realidad á todas las acusaciones. único obstáculo á la concordia de los espíritus. Lavalette.— 66 — acusaciones del género y clase de las que acabamos de trazar. universitarios. U n acontecimiento inesperado alentó á todas lasesperanzas. Parecía que la paz y la felicidad' iban á renacer en todas partes. se reunían en un pensamiento común. enciclopedistas. Cada uno por su parte se disponía á acabar con los Jesuitas para preparar el triunfo de su causa. hijos de tan diversas madres.

— Carácter de este último.—Los judíos y las sociedades secretas.— E l P.—Juzga y condena á Lavalette. de Sacy y la marquesa.— Opinion de los escrito res protestantes.— E l P. de los Jesuitas y los filósofos contra la Sociedad. PPfc-d*?' Francia eobre el institutq.átíala’ r .— Sentencia del 8 de Mayo de 1761.— Retrato de Luis X V . Lavalette compra tierras en la D om inica.^-Luis X V 'fpusijlta á los obÍ8-> .— Son condenados á pa gar in soíidum . ■ E s denunciado como negociante. d^quince "Votos p id e'algu n as modificaciones. Lavalette protestados.'— Los Jesuítas declaran.— Su carta á Luis X V I sobre los Jesuitas. -■ — E l epnsejo del rey y el parlamento norfibran cada uno por su parte uría comi^ion para el exámen del instituto.— Los corsarios ingleses apre san sus barcos.— Los Jesuitas no se defiende^.— E l intendente de la Martinica tom a su — defensa.— Su declaración— Los acreedores ante el parlamento.—Las congregaciones suprimidas. el parlamento se remon ta á las cuestiones de la Orden. j^inoría.— C oalicion de los parlam enta rios.— E l parla m ento elude la ó r d e n .—Los confesores de la fam ilia real.— Los Jesuitas no se convienen en los medios de cortar este escándalo.— Apelan de los tribunales consulares al parlamento.— Sus negocia ciones con R om a.—Dictámen de Chauvelin.— E l mariscal de B elle-Isle y el duque de Choiseul.TQTUL© O L Causa de la destrucción de los Jesuitas en Francia.— Una. Lavalette en la Martinica.— Su carta confidencial.—Los doctores de la econom ía política.—Imputaciones que se hacen á los Jesuitas.—Visita dores nombrados p a r a la M artinica. de la Marche llega por fin á las Antillas.—N egocios del P.^ E l parlam ento recibe al procurado^ general com # apelante de todas las bulas y breves én favor: de los Jesáitas.— E l P.^-Sus trabajos y sus emprés titos.— De la cuestión de quiebra. ádhetíijse' á í á ^ d octrin a de los cuatro artículos de 168^ij-C óncésioa' itiQtili-^Éf <éy .—D ecretos so.— Chauvelin y Lepelletier Saint-Fargeau.— Apoyos que recibe del ministro de marina.— Su respuesta.— Manda el rey que se sobresea.-bre dqcrétps.—D e vuelta á las A nti llas.— Madama de Pompadour quiere amnistiar su vida pasada por un Jesuita.— A ccidentes que les detienen.— Luis X V y Voltaire rey.—Atentado de Dam iens.—Su comercio en los puertos de H olanda.— C oope ración de los judíos y los frac-masones.

—Su muerte.— La asam blea se pronuncia en favor de los Jesuitas. pero el que pre dominó sobre todos fué indudablemente la necesidad en que se enr cootraban todas las sectas combinadas para aislar al catolicismo.— E l parlamento de París pronuncia su fallo de des trucción de la Compaíiia.— Amenazas del marques de Aubeterre en nombre de C hoiseul.— Causas de esta proscripción. así como la Lorena se oponen á la expulsión de los Jesuitas. hubo sin duda. de Bordeaux y de A ix.— La Francia se apodera de Aviuon. en A m é rica y en las Indias.— E l prelado es citado á la barra. de A lsacia. N ápoles de Benevento y P onte-C or vo.— Su pastoral que mada por mano del verdugo. .— La operacion cesárea hecha á la Compañía de Jesús.— Sen ten cia del consejo extraordinario.—Pensión acordada á los Jesuitas.— C lem ente X III y la bula Ayostolicum .—Valor del Papa.— E l presidente d’ E gu illes y sus memorias inéditas.—Juicio de los protestantes sobre esta medida. — Correspondencia de R oda.— R esentim iento del rey de España.—Misteriosa tra m a contra los Jesuitas.— Roda en favor de los Jesuitas.— Los Jesuitas espulsados de los colegios.— Cartas apócrifas.— Libelos contra la Sociedad de Jesú s .— R eticencias del rey.—Protestante contra católico.— E stra d o de las Aserciones .— C lem ente X III proclama la vacante del ducado de Parma.— La mayoría y la minoría.— Los Jesuitas obligados á optar entre la apostasia y el destierro.—Breve del Papa.— Los Jesuitas en España.— Obliga al silencio al gobierno español.— Carta de los confesores de la fam ilia real íi Luis X V .— E dicto del rey que restringe los decretos del parlamento.— La C halotais.—A c titud del cardenal T orregiani.— Confiscación de bienes de la Sociedad.— Cris tóbal de Beaumont. de Flandes y de Artois.—Proscripción de los Jesuitas. Manuel de Roda y el confesor del rey.— Choiseul y Aranda.—D.— Los Jesui tas en Nápoles imitan á Aranda.— Su respuesta.— Situación de los parla m entos de provincia. ----.—E l duque de Alba y el emperadar N icolás I.— Sus dictám enes.— E l conde de Aranda lleg a á ser m inistro.— Su obstinación.— Cárlos III los defiende contra Pom bal. arzobispo de Paris.—C inco sobre cuatro m il.— A m enazas diplomáticas de R oda. José Pignatelli.—E l motín de E sq u ilach e apaciguado por los Jesuitas. — Clemente X III suplica á Cárlos III que le haga presentes las causas de tan gran medida./ — 68 — todos los procedim ientos.—E l P. Schceel y La Menais.— Cólera del Parlamento. causas acceso rias.—Provocacion del ministerio á la Santa S ed e.— A fin de apreciar con toda la equidad posible los sucesos que pre cipitaron en Francia la caida del Orden de San Ignacio.— Los Jesuitas arrojados al territorio romano. es preci so colocarse en el punto de vista protestante.— Los Jesuitas obedecen. procuradores generales de R ennes. En el acontecimien to de la destrucción de los Jesuitas. para arrestar á los Jesuitas á una m ism a hora.— Los tribunales soberanos del Franco-C ondado. Dudon y M ondar.— Orden del rey dada á las autoridades civiles y m i litares.— Son espulsados de Parma y Malta.— Los historiadores protestantes cuentan el modo con que se dispuso Carlos III contra el instituto. móviles subalternos é intereses accidentales.— Los Jesuitas prescriptos.— Asam bleas ex traordinarias del clero de Francia.— C ausas de su rechazo en aquel pun to.— E l delfín en el consejo. y su pastoral sobre los Jesuitas.— Los Jesuitas arrestados en España.— La carta al rey.— Los parlam entos de provincia.—Voltaire y d’ Aleinbert.

t. los Jesuitas no fueron calumniados ni sacrificados. T al fué la ceguedad de muchos hombres pensa dores. bajo el de la filantropía. 71. sino por la sola razón de ser la vanguardia y cuerpo de reserva de la Iglesia. las di ferentes cortes de la casa de Borbon. es decir. Los es critores calvinistas ó luteranos han marcado perfectamente esta si tuación. si hubieran conocido sus intenciones.” No es solo este el único testimonio que obliga á confesar la ver dad á la escuela protestante. bajo la apariencia de un celo religi®so. Mas. y hacerlos transigir con su deber de sa cerdotes católicos. ignorando que se iba á poner la nueva instrucción de la juventud en manos muy diferentes. llegó á ser título suficiente para poderse llam ar filósofo. cada siglo tiene el suyo. que cualquiera hubieia podido creer que concertaban sus medios. par Schlosser.— 69— y para hallarle sin defensores en lo mas fuerte del ataque. que hicieron causa común con una secta. . f2] C o<*rt <f histoire de» Etats turopíetu. Schoel se espresa en estos térm i nos [2]: “ Se habia formado una conspiración entre los antiguos jan senistas y el partido de los filósofos. XLIV. como ámbas facciones tendían al mismo objeto. que hubieran abor recido en el instante mismo. la estimación adquirida despues de muchos siglos. Las imprudencias cometi das por algunos de sus miembros dieron armas para combatir la Orden. y los filósofos. entorpecían el movimiento impulsado. Teniendo en su mano el porvenir de las gene raciones futuras. Los jansenistas. que el aborrecer y perseguir á un instituto. se reunieron contra los Jesuitas. por medios las mas veces equí vocos. Esta clase de errores no dejan de ser frecuentes. en términos. . P a ra dar fin á esta revolución interior y para privar al antiguo sistema religioso y católico de su principal sosten. trabajaban con tal armonía.” Los escritores protestantes resuelven la cuestión. . . pág. . á quienes los jansenistas. cuya existen cia estaba unida á la de la religión católica y del trono. L a animosidad y la pasión no se resolvieron á destruirlos hasta el mo mento en que vieron demostrado que nada era bastante á separar los del centro de la unidad. habiaji quitado. Schlosser dice [1]: “ Se habia jurado un odio irreconci liable á la religión católica. desde hace tantos siglos incorporada al Estado. era pre ciso aislarle en sí mismo. ó mejor dicho. . Según ellos. caminaban todos á la destrucción de la au toridad pontificia. professeur d’ histoire á 1’ unirersité de Heidelberg. p ara echar por tierra al poder eclesiástico. quitándole el apoyo de la falange sagra da comprometida hasta la muerte en la defensa del trono pontifical. los Jesuitas. y la guerra contra el jesuitismo se llegó á hacer popular. E sta fué la verdadera causa de la anim ad versión que cayó sobre esta Sociedad. y a desde mucho tiempo antes. . Nada que [1] Histoire des revolutions politiques et litteraires de T Europe au ñecle XVIII* 1 .1.

que ampliando el círculo de sus ideas podian im prim ir en los entendimientos un movimiento pacífico hácia el bien. sabios y virtuosos prelados. Luis XV no se atrevió á ser el rey de. todo esto se coligó para precipitar la rui na de los Jesuitas. m iéntras que los Jesuitas estuviesen al frente de tan sagrados objetos p a ra neutralizar las tramas del pensamiento y las maquinaciones efectivas de una conspiración perenne. de los cuales el uno hacia la guerra al papa. expresión del espíritu francés elevado á su (1) H istoire de la Papáuté. dice Leopoldo Ranke (1). An tiguas enemistades y recientes esperanzas filantrópicas. Dominados entónces por el vértigo que se apoderaba de todas las cabezas. Luis XV . su abuelo. para acabar primero con el enemigo común. ésta fué la primera contra quien se dirigieron los tiros. se afanaba en envilecer la m agestad del trono. la religión y la monarquía. y hombres de talento. á la Iglesia y al Estado. Así como á L u is XIV. pág. Rechazaban toda idea de con juración que am enazase á la autoridad espiritual. ambiciosos deseos. y por lo mismo se conspiró contra ellos. en el siglo XV III. pero en el momento mismo del combate los Jesuitas fueron vendidos por la potestad civil.” L a tem pestad tom aba cuerpo de diferentes puntos á la vez. E sta Orden apareció siempre como el mas firme baluarte de los principios católicos. y por consiguiente dejaron de concentrar se en los grandes cuerpos del Estado. los otros su rencor filosófico. Los J e suitas eran incorruptibles en su fe. porque rehusaban asociarse á las intrigas que envolvían la ruina de la Santa Sede y de toda la monarquía. se abandonaron á sí mismos. la incuria del príncipe hizo girar á estas ven tajas en sentido opuesto co n tra. miéntras que el otro ponia su empeño en mantener las cosas en su estado antiguo. po día tener efecto. IV. sin pensarlo. le habia sido concedido ver alzarse al rededor suyo ilustres capitanes. Este últi mo partido estaba principalm ente representado por los Jesuitas. y en conservar las prerogativas de la Iglesia universal. y fué en realidad el primero entre sus contemporáneos. y por consecuencia á la religión. . por lo tanto. 486. “ E n todas las cortes. Los enciclopedistas suspendieron sus redobla dos tiros contra los discípulos de Jansenio. E l poder y la autoridad moral no resi dían ya en la monarquía. E ra este hombre la.su siglo: Voltaire usurpó tan glo rioso título.. y se les declaró culpables. tom.—70— fuese hostil á la S anta Sede. se formarán dos partdios. Contaba aquella con esforzados atletas á quienes hu biera sido difícil resistir. sueños fa laces. Los unos ol vidaron su fe parlam entaria. y se estipuló tregua en tre ellos. En medio de sus frívolos placeres y del profundo hastío que le iba consumiendo. y todos de mancomún se encarnizaron contra la Compañía como el lobo con su presa.

que amontonó á su alre dedor tantas ruinas. que hizo aceptar como talentos de prim er órden á una turba de medianías que se alimentaban del genio de los demas. Los reyes y los ministros. los generales y los magistrados. y sin embargo tan gangrenada en su interior. y que aun reina hoy dia por su irónica incre dulidad. corazon ardiente. D ’ Alembert los perse- . Los Jesuitas únicamente eran los que se oponian á la realización de este pensamiento. que llenaba haciendo servir á sus fi nes la historia. los servicios hechos al pais. brillante en su superficie. Estos querían écra. Desde la regencia de Felipe de Orleans hasta los primeros dias de la revolución francesa. horrible frase que tanto se ha repetido en el siglo X V III. la poesía. porque adivinaba que la corrupción era el elemento de la sociedad del si glo XVIII.todo se d a la mano pa ra servir de fúnebre cortejo á un hombre. Voltaire dejó á sus adeptos el cuidado de terminar la obra de destrucción. benéfiico por natura leza. Los veía tolerantes y amigos del saber humano. én ob sequio y buen resultado del plan que él y los suyos habian concebi do. L a Francia y la Europa sa poseyeron de un loco entusiasmo por el hombre que inmolaba con una sola burla la fe antigua y las glorias nacionales. y se hizo el distribuidor de la celebridad.ser V infame. y sobre ella camina por los anales del mundo. hipócrita sin necesidad y sí por cinismo. y jam as hubiera pensado en sacrificarlos á los par lamentos y á los Jansenistas. y se contentó con la vanidad del talento. que aplicaba con el mejor acierto según le convenia. adulador del poder por carácter y cál culo. cuya exterior muestra de rigorismo. como para llegar al centro de la unidad católica era preciso pasar por los cadáveres de los gra naderos de la Iglesia. que en su eterna movilidad echó por tier* ra. E sta se encuentra reflejada en su vida. Voltaire reunía todos los contrastes. Ya despues cuando la risa ó la indiferencia legitimaron esta soberanía. sofista por hábito. reasum ida en sus obras. educado por los Jesuitas. y mas con el chiste que con la convicción. la novela y la mas activa de todas las correspondencias. Corrompíalo todo. que con igual prontitud se dejaba arrebatar de un sentimiento de humanidad como por una blasfemia. Voltaire. el talento. entendimiento escéptico que pudo haber tenido el orgullo del genio. L a ciencia. todo desapa recía á su contacto. genio destructor. tuvo tanto dé prodigioso. Voltaire inmoló su afecto á los Jesuitas. tenia un placer en honrar á sus antiguos maestros.— 71— apogeo. y los Jesuitas fueron el blanco de todos los ataques combinados. cuanto hasta su tiem po se habia reputado como santo y digno de veneración! Voltaire se habia impuesto una misión. convenia con su carácter. No obstante. Voltaire habia formado los hombres de su tiempo á ima gen de sus pasiones. El ascendiente que el patriarca d e F e rn e y ejercía sobre su siglo. nada fueron hasta que el vino á confirmarlos por su voto. Reformador sin crueldad.

y el fanatis mo disipado. y se respetó la neutralidad. “ Se ensañan contra mí. Desde aquí distingo á los jansenistas espirando el año próximo de su muerte. y por no haber tomado la pluma contra los J e suítas.—72— guia con el raciocinio. para quien la pobreza fué un lu jo y una necesidad. Desde el fondo de su soledad. Los enemigos de Ja Iglesia se constituyeron abogados de los privilegios episcopales. la Iglesia ha sobrevivido á tan deshecha torm enta que. E l filósofo de Ginebra se hallaba en el apogeo de su gloria. Minóse el terreno que hollaban sus piés. XLVIII. abolida la confesion. naci da al soplo de Voltaire. al mismo tiempo que los veo perseguidos. no se mezclaron sino á lo léjos en el tumulto de las ideas. todo lo veo en este momento de color de rosa. se declaraba siempre en favor de los oprimidos.. dulce y tranquila. apoyo de la Iglesia. Si hubiera sido dado á la voluntad de un hombre prevalecer d e . despues de haber hecho perecer en éste á los Jesuitas de muerte violenta. “ Por lo que á mí toca. ni impedían que D ’ Alem bert escribiera á Voltaire (1): “No sé en qué vendrá á parar la religión de Jesús. tornados los pro testantes. casados los sacerdotes. Jettre du 4 Mai 17tE. este hombre. veo establecida la tolerancia. en 1755. Todas las pasiones. miéntras que Montesquieu. D ’ Alembert deja escapar el grito de la filosofiía. por no haber querido abrazar el partido de los jansenistas. Los enciclopedistas han derribado el mas firm e. moria cristiano en manos del P . pero lo que es su Compa ñía se encuentra en muy mala posicion. he aquí el plan que se desarrolla bajo su plu ma. caia sin aliento sobre el cadalso de la re volución. dice D ’ Alem bert al patriarca. Juan Jacobo. Bernardo Bouth. como sucede á las almas grandes.jam as hubiera podido en contrar circunstancias mas propias á sus designios. sin que él mismo lo perciba. á quienes si bien no amo.” Estas excepciones no modificaban el plan trazado de antem ano. pág. el últi mo deseo que habia contenido hasta el dia de la caída de la Orden de San Ignacio. se habia creado una inmensa reputación. aislados en su gloria. Voltaire con la artillería de sus sarcasmos y los jansenistas con su infatigable aversión. Los enemigos de la Sociedad trataron de afiliarle á sus banderas. e sam a n era co n tra ía religión católica. allí se les hizo mas débiles aun que lo eran en realidad. Bufíón tenia á menos guardar relación con ella.” Y. se les presentó con el colorido mas exagerado y repugnante: aquí se Ies atribuía una fabulosa omnipotencia. pero ambos escritores. no tengo al ménos queja de ellos. decía en su carta á Cristóbal de Beaumont. No sucedió lo mismo con Ju an Jacobo Rousseau. . iodos los intereses se alistaron en esta cruzada contra la Sociedad. [1] (Euvres completes de FoUaire. 300. tom. cuando la coalicion ha triunfado. y eso no obs-: tante.

En medio de esta confusion de los entendimientos. correspondiéndose entre sí por medios desconocidos. en el que esta ciencia elás tica. que tram aban en las sombras la pérdida del cristianismo y de las monarquías.—73— E n 1757 no se divisaba sino el lado bueno del sueño anticris tiano. sectas y socie dades. Le encontró efectivamente. despreciado por otros. que pretendió sacrificarse por la felicidad del género hu mano. cualidad dis tintiva de su carácter. recogiesen la abundandante mies que aquellos hicieron germinar. se forjaban teorías inapli cables. reconstituía su fortuna entre tanto que pudiese estable cer su poderío. los amantes del progreso y los visionarios. E l reino de San Luis se hallaba trastornado por los sofistas ántes que llegasen ágobernarle los ver dugos. Atormentado por unos. Efectivamente. para que los atrevidos que viniesen despues de ellos. Lam entábanse las miserias del pueblo. Esparcidos po•el globo. Se le prescribió y buscó en la asociación un apoyo que el cielo parecía negarle. llega hasta las consecuencias m as absurdas. ciencia indefinible. abogados que trasformaron en m árti res á los usureros de la fortuna pública y privada. Despues que los profesores de esta ciencia arrojaron las primeras semillas. L a irreligión proclamaba la igualdad de derechos. y atacándolas en su esencia. que no partiendo de principio alguno cier to. Debajo del manto de la economía política se cobijaban los utopistas. y llam aba á los hombres al goce de la libertad. losjudíos. socavando la autoridad. A fuerza de oro encontrar ron entre sus ontemporáneos. aunque con pasiones nuevas. y haciendo causa común. creando por todas partes y bajo diferentes denominaciones. T o do cuanto era hostil á la fe católica ó contrario á los principios de un sabio gobierno. Los enciclopedistas le realizaban destruyendo la Orden de Jesús. para las que nunca se encontraba remedio eficaz. real en otros puntos. que jam as dirá su últim a palabra. encontraba en las costumbres del poder una tole rancia que casi era protección. el pueblo maldito se habia adherido como un gusano roedor á las naciones de Europa. Así fué en el siglo XV III. comprendieron que no les quedaba por hacer sino arruinar con la usura las familias y los Estados. que siempre andan á caza de la perfec ción imposible. E sta secta caminaba bajo el estandarte de la economía po lítica. Losjudíos se pre sentaron como víctimas de la Iglesia. favo10 . se enseñaba á las m asas á despreciarlas. propagaba sus erróneas doc trinas con ei apoyo de los ministros y de m adam a Pompadour. se discutían las le}?es que regian al pais. los Quesnay ó los Turgot de aquel tiempo dejaron el puesto. se alzaba otra secta. los tribunales. pol las vagas doctrinas de la economía política principian todas las re voluciones. y despojado por todos. á quienes el mundo cristiano tan cruelmente hacia expiar su deicidio. á beneficio de vergon zosos tratos. Con su tenacidad.

Los interesados han tratado por to dos los m edios posibles de borrar esta com plicidad. Los Jesuitas inspiraban á la reina y al delfín sentimientos de repulsión contra la magistratura. y que hoy dia están en mi poder. en las circunstancias presentes. demasiado conmovi da en estos tiempos calam itosos. E s una gloria para vosotros y al propio tiempo sin consuelo. En público no pedian mas que la pacífica conquista de sus derechos de ciudadanos. encargado de la parte do béneficios eclesiásticos (2). Perusseau. y para inmolar á su venganza una víctima que nadie les disputase. pero en esto el deber pudo m as que la inclinación. que tendían á la extinción del cristia nismo. Una vez escluidos los Jesuitas del puesto. . Su papel era el de dar impulso. antiguo obispo de Mirepoix. y c o t í el jan senismo uaa gran porcion de incrédulos. el cardenal de Jesch. en Rosna. á ese Cristóbal de Baumont. y ellos le dieron en toda Europa. Se presentaban como estímulo y auxilio á las pasiones. [2] E l P. H e seguido mis inclinaciones. querian que el mismo poder les dejase obrar. confesor del rey. que llevó la virtud hasta la audacia. L as cuestiones religiosas se confundían con las políticas. le puso de manifiesto testimonios irre cusables de la verdad que acabamos de sentar. su tío. acusó á los Je suitas por este golpe de Estado. Su acción fué tan secreta como sus esperanzas. existe una car ta de este prelado al general del instituto. pues la apariencia sola de una des gracia para la Compañía hubiera causado una real y efectiva para la religión. haciendo perder el hilo de sus infernales maniobras. mane jaban al arzobispo de Paris. vinieron luego á corroborar estos docu mentos. es imposible negar la influencia que losju díos ejercieron sobre aquella sociedad voluptuosa y hambrienta de nuevas sensaciones. E ra preciso. ali[1] La acción de los judíos en los sucesos que han hecho célebre el fin del siglo X V III está patente á todos cuantos han podida ahondar en el secreto de esta sangrienta y célebre época histórica. D esde ese momento se formó nna liga para quitar este cargo á los Jesuitas. en la cual se lee: “ No tengo méri to alguno en lo que acabo de hacer por nuestra Compañía [escribe Boyer el 16 de Julio de 1753J.— 74— recian y apoyaban todas las revoluciones intelectuales (1) y fueron los primeros que cooperaron al desarrollo que arrastraba al entendi miento humano hacia el abismo. disponían de Boyer. Las investigaciones de M. Pero el éxito no ha correspondido á las tentativas. En las tinieblas de sus afiliaciones daban cuen ta en voz baja de sus sueños. cuyo número hoy <iia es ya muy nu meroso. pero estudiando á fondo los diferentes móviles que obra ron sobre el siglo X V III. bien persuadidos que tan solo su desbordamiento era lo único que podía facilitarles la ruina del mundo que la Iglesia ha bia constituido. ó abandonar la religión. Desmarets. ó colocar un Jesuita en el lugar de la cues tión. E l par lamento de Paris se habia visto desterrado en 1753. y estos sueños seducían á los entendimientos enfermos. murió en 1753. el jansenism o triunfaba. E l antiguo obispo de Mirepoix se opuso á ello. que fueron entregados al papa Pió VII. y ya que el poder les dejaba (Jecir. Cuando Napoleon en los primeros aííos del imperio reunió en Paris el gran Sanhedrin. director de la policía secreta. lo confieso. y en los archivos de Gesu.

y care cía ademas de energía para hacer ejecutar su voluntad. archivo de la Compañía de Jesús. de su H istoria de F ran cia durante el siglo X V I I I . Hablando de la secularización de los Jesuitas. nunca cesaban de presentarle el cuadro desoládor de las miserias m ate riales y morales que consumian á la Francia. (1) CEuvres de Voltaire. Onofre Desm arets sucedió al P.” “ Seria gracioso. en derredor su yo. carta del 3 de Marzo de 1763. los tribunales. como todos los corazones generosos. tenian á la m arquesa de Pompadour siempre fija al pié de su confesonario.” É l decreto del parlamento sobre esto fué en 1762. Ignacio. nueve años despues de la muerte de este Jesuita: ¿cómo podia suponerse que el rey aludiese á él? E l conde de Sain Priest. un hombre desconocido hirió al rey con un puñal. hermanos mios. hábil diplomático y ministro que jam as transigió con su deber. se presentaba naturalm ente. uno de sus compañeros de im piedad. se le creyó despues jansenista ardiente.icuerda con ellos. y de la carta del obispo de M irepoix. y escribiendo á D amilaville. Perusseau. cuando el 5 de Enero de 1757. atribuye á Luis X V . miéntras que. Lucido talento. podero sos é influyentes. Preveía que la monarquía debia durar tanto como su vida. ver secularizado y como un abate al P. si les acusase de un crimen del que la Europa y D am iens les han ju sE l P. Verdaderam ente algunas de estas alegaciones no carecían de fundamento. los jansenistas y los filósofos querian impulsar. y por último. L acretelle en el t. IV. que en la p. militar valiente. hacian lo mismo con M achault y Paulm y. á eso se lim itaba su real egoísmo. Perusseau. dijo el principe. incurre en el mism o error. anciano prematuro. luego de los parlamentarios. veia el mal é indicaba el remedio. y todos cayeron en el lazo. Sesrun estos datos saca dos d*. no daba oídos. Luis XV. pero no se sentía con la fuerza necesaria para aplicarle. L a ocasion de dar publicidad á las doctrinas de regicidio atribuidas á la Com pañía de Jesús. es muy difícil esplicar lo que Mr. refiere lo siguiente: “ S e creía al rey muy agitado. E l parlam ento estaba en desgracia.— 75— mentaban en la casa del conde d’ Argenson prevenciones que los par lamentos no habian soñado justificar. que ct. p. y los jansenistas por descartarse de esa mancha. tanto su familia. disgustado de todo ménos del reposo. decia (1): “Ya debeis conocer. dominaban al mariscal de Belle-Isle. Solo Voltaire lo tomó como calum nia. tanto en la corte como en las provincias. se apresuraron á acha-> car el atentado á los discípulos de S. impe dían el movimiento que con motivos muy diferentes. que nada perdono á los Jesuitas. aunque afectaba la indiferencia mas apática. 32. en medio de la voluptuosa apatía á que se hallaba entre gado. E ste hombre pasó primero por ser criado de los Jesuitas. inquietaban la conciencia del rey. .í. á ningún ruido siniestro. á fin de procurársele. pero estoy seguro que se alzaría la posteridad en su favor. 52 de su C a id a d é lo s Jesu itas reproduce esta especie. Vivia entre la disolución y remordimientos.

E sta señora no habia tenido jam as sino una sola pasión. Ignacio. hu biesen tenido con el príncipe. su marido. de honrarle por una noble renovación. y quiso reducirlas al silencio. Se hacían patrocinar por él. los acomoda mientos de conciencia de que Pascal les habia hecho un crimen. no asustaba á esos grandes panegiristas de la vir tud. Tuvierpn que decidirse entre el vicio triunfante y la virtud humillada. Ya hacia mucho tiem po que ésta hubiera obrado de concierto con los Jesuitas. pasaron por todo sin avergonzarse m utuamente. L a cortesana y los filósofos. y su elec ción no fué dudosa. así como gobernaba al rey. la de go bernar la Francia. como ella los llam aba. si hablase de otra manera. abusando de su crédito. 'trató de acercarse á los hijos de S. Los Jesuitas tienen la confianza de la familia real: Luis XV los aprecia. Fatigada m adam a de Pom padour de los homenages de la filo sofía. unidos á los jansenistas y á los doctores de economía política. L a herida de Luis XV le habia dispuesto al arrepentim iento. H ab la ban éstos de dar al pueblo saludables ejemplos. entró por el yugo de la marquesa de Pom padour. sustituyén dolas con las obras del ascetismo mas consumado. Naciendo el vicio desde el mismo trono. De repente aparece como devota completa. así como con ella. y al abrigo de las adu laciones con que la embriagaban. seria un eco despreciable d élo s jansenistas.— 76— tificado. pero apenas se restableció. destierra de su tocador las licenciosas poesías y novelas de Crebillon y de Gentil B ernard. y doblando la rodilla ante las impurezas reales. Llega hasta fin gir una correspondencia epistolar entre ella y Lenordm and d’ Etioles. pensó en buscar en el tribunal de la penitencia una salvaguardia contra el desprecio público. Despreciando á los enciclo pedistas. tiene su oratorio.” Estos no fueron tan lea|es. Los filósofos y los jansenistas la habian tomado por su escudo. cree necesario hacer su papel hasta el último ex tremo. No ignoraba la favorita los sentimientos de la familia real respec to á ella. y propagar sus principios en todas las clases de la socie dad. en cuyas aras ofre cían corruptoras poesías ó impudentes adulaciones. que á su turno la despreciaban. de emancipar el entendimiento humano. aspiraba á algo mas positivo. . se les veia obtener los derechos de impunidad. y le rendían en señal de ado ración un corto tributo de los favores que de aquel sacaban. la m arquesa de Pom padour se resuelve á diri girse á éstos. arruinando éste á la Francia con sus locas prodigalidades y deshonrándola con culpables negociaciones. y no bastando esta hipocresía para engañar á las gentes. si es tos inventores de la m oral relajada. Con el fin de reconquis tar una estimación de que ya le iba privando su avanzada edad. E s ta alianza era á cual mas im pura y vergonzosa.

éste se entregaría é una vida que escandalizaría á todo el mundo. que hubiera sido muy posible fundar sobre ellas un arreglo. ó al ménos amortiguar sus efectos. y por mediación de un agen te secreto puso en manos del papa una nota concebida en estos términos (1): “ Resuelta. su plicándole que consultase á los doctores de la Sorbona y que es cribiese á su confesor. quien le exigió una separación completa. la m arquesa y la mayor parte de -los cor tesanos sabian perfectamente ocultarlo bajo especiosos pretextos. sino por mí. E l rey le respondió que no era por él por lo que deseaba un arreglo que tapase la boca al público. los P P . Conociendo el rey mi carácter. N ada fué bastante para hacer retroceder á Sacy. M adama Pom padour podia muy bien conjurar la tem pestad. D espues de haber combinado su artificio. así lo declaré á S. y se prestó á cuanto yo deseaba.. el rey.— 77— E l P . se fijuró que la Santa Sede seria mas be nigna que esos intratables casuistas. Perusseau. para que éste se informase de otras per sonas. Yo hablé por este tiempo á personas que deseaban el bien del rey y de la religión. lo desea) sin verme expuesta á las sospe chas de una debilidad. buen éxito de sus ne gocios. L a marquesa. y escribió al P. L a misma absolución que Sacy denegaba á m adam a Pompadour. solicitó entre vistas particulares. M. miéntras que el re}r. y esperó de él que este recuerdo le inclinaria á una transacion con su con ciencia. M. y por último. por mi propia satisfacción. de Sacy habia sido la guia de su juventud. y por espacio de dos años luchó con Sacy. que era la única que le decia la verdad tan útil á los reyes &c. Los Jesuitas no ignoraban el peligro á que estaba expuesta la Compañía. las obtuvo. pero en aquella época. Consul tó á los doctores. se persuadió que no habia esperanza de que yo m udase de parecer. desde principios del 1752 (por motivos de que es inú til dar cuenta) á no conservar para el rey sino un sentimiento de gratitud y de adhesión la mas pura. y les aseguré qüe si el P . á fin de hallar un medio de permanecer cerca de su la do (puesto que S. Perusseau y Desm arets una línea de sus deberes. Perusseau no encadenaba al rey por los sacramentos. Yo (1) Manuscrito del duque de C hoiseul. de que al presente carezco. . que vió imposible hacer caer álos Jesuitas en sus redes. y repitió siempre la m isma cosa. Los doctores dieron tales respuestas. si los Jesuitas hubieran consentido. E l buen padre creyó en este momen to que se haria dueño del espíritu del rey. Perusseau y Desm arets rehusaban á Luis XV: el escándalo era público. se ocupó igualmen te en vencer la firmeza de su director. añadiendo que era absolutamen te necesaria para la felicidad de su vida. por su pa^te.

y despues de haber agotado cuanto el deseo de cumplir mis debe res me inspiraba para persuadirle que escuchase á la religión y no á la intriga. cuan d o nació Mr. Un abate amigo suyo. su respuesta no fué diferente de la del P. puesto que nada me habia faltado. hizo cam biar las escaleras que conducian á mi habi tación. y el rey. Me dirigí al P . L e hice ver los compro misos en que me habia hecho entrar. mi co razón no estaba por eso ménos desgarrado al ver mi situación. E l padre me hizo que pidiese una plaza en la servidumbre de la reina. todo esto me condujo á creer que mi única felicidad estaba en Dios. y el rey no entró ya en ésta sino por la antecámara. hasta el 1755. de Sacy como al hombre mas penetrado de esta verdad. en la apariencia. y movido éste por iguales motivos. de que se hubie ra librado si la buena fe hubiera dirigido este negocio. y buscó los medios de hacerla cesar. la certeza de que 1 0 seria jam as dichosa por los bie 1 nes de este mundo. el desapego y disgus to de cuanto antes me habia agradado. rodearon al P . y ambos fueron de parecer que mi conducta no merecía en manera alguna . se condolió de mí. de Sacy. ha blé de ella á una persona honrada y en la que tenia confianza. pues. Desm arest á la verdad de la religión. durante los diez y ocho meses que estuve dirigida por el P. p ara ma yor decencia. el conde de Tolosa. y concluyó por decirme: “ Que “ se habian burlado demasiado del confesor del difunto rey. Mi marido se negó á volverme á ver. cambio que metió gran ruido en la corte y en la villa: los intri gan tes de toda especie lo interpretaron á su manera. que deseaba'ardientem ente llenar sus deberes de cristiano. Despues de largas reflexiones sobre las desgracias que me habian perseguido. L as cosas quedaron. Llegó el abominable 5 de Ene ro de 1757. aun en la época de mi m ayor fortuna. y éste me dijo al fin que me negaría los sacramentos m iéntras que perm aneciese en la corte. cuyo borrador tengo pues to de su puño.I no insistí. E l rey hizo todo lo posible para atraer al P. y que él no queria que le suce d i e s e otro tanto. la diferencia que notaba en su actual modo de pensar del anterior. “ A pesar de la extrem ada paciencia d e q u e hice uso. y á éste siguieron las mismas intrigas del año anterior. y que á pe sar de eso no habia podido llegar á ser feliz. y recayó poco despues en los mismos errores. fué privado de poder hacer lo. y á poco tiempo se vió que no me habia engañado en mis cálculos. como anteriormente. Me prescribió una regla de conducta que yo observé estrictamente. tan sabio como prudente. de Sacy.” Nada tuve que responder á semejante razón. manifestó mi posicion á otro que tenia iguales dotes para formar exacto juicio de ella. de Sacy. no le volví á ver mas. y le mostré m i alm a en toda su desnudez: desde el mes de Setiembre hasta fi nes de Enero de 1756 seguí bajo su dirección. y en este tiempo me propuso escribir una carta á mi esposo.

A personas hábiles y que deseen el bien de su Magestad. y la irritación de la marquesa era una palanca que debia aprovechar. E l parlam ento veia á los J e suitas defenderse en Lisboa con suma tibieza. pues. ó la perspectiva de triunfar de las repugnancias de la fami lia real. como los aprobaron todas las personas honradas sin distinción de culto. El rey se halla angustiado con las dificultades que su confesor le ha puesto sobre este artículo. es con todo un gran consuelo para mi alma. tan to por la misma naturaleza del asunto. to das las demas no me costarán el mayor trabajo: aquí solamente se trata de las que han de ser propuestas al rey. y aunque siento algún trabajo en el secreto que es pre ciso guardar. permitiéndome la participación de los sacramentos. debia aprobarlos. pues. En su consecuencia. en venganza de la afrenta que sufría. y así mi conciencia queda tranquila y á salvo sobre este particular. desea emplear cuantos medios estén á su alcance para de m ostrar su obediencia á los actos de religión prescritos por la Igle sia. es á quienes toca el discur rirlas.— 79— el tormento que se me hacia sufrir. no dejandola sino la vergüenza de una caida. sino que me interesa vivamente por el rey. y está persuadido de que tanto el papa como aquellos á quienes su Magestad elija para con sultar á Roma. como por las intrigas que la han desfigurado. necesario presentar al papa y al cardenal Espinelli la verdadera sustancia de los hechos. disiparán por su consejo y autoridad cuantos inconvenientes alejan al rey del cum plimiento de un deber tan santo para él y tan edificante para los pueblos. Esto era echar por tierra para el porvenir los proyectos de la marquesa. y principalmente desearía su Magestad la remocion de todos los obstáculos que encuentra para aproximarse á los santos sacra mentos. no es. puesto que él se niega absolutamente. con quien estoy ligada cuanto debo estarlo. para evitar disgustos á ini confesor. “ L a negociación de que aquí se trata. Los acontecimientos de Portugal hacían desbordar en Francia las enemistades que la sociedad de Jesús habia atraido en aquel reino. despues de un nuevo tiempo de prueba bastante largo. para que una vez conocidos. mi con fesor. “ Penetrado el rey de las verdades y deberes que le impone la religión. “ Es. M adama Pom pa dour no desistió por eso. relativa á mí. y así creyó que los . instruidos plenamente de los hechos. ha hecho cesar esta injusticia.” El papa nada tenia que ver con los escrúpulos de los Jesuitas revelados con tan pérfido candor por m adam a Pompadour. no es por mi parte por donde debe temerse el poner condiciones desagradables: la de volver á reunirme con mi esposo es inadmisible. puedan poner remedio á las dificultades que se han suscitado.

general de la Compañía. y la sig'iió por espacio de muchos años. etc. y el P. Antonio de Lavalette residia en la M artinica en calidad de superior general. el Índigo. donde una misma coalicion de inte reses reunia al ministerio. cerca de Santa-Africa. á los cuerpos de la m agistratura. despues. pero Hurson. es decir. y ellos sin duda han sorprendido su buena fe. Así como aquellos. como en todos los demas que tocan á su ministerio H ay aquí enemigos suyos que han informado mal al ministro. concibió el pro yecto de remediarlos.” . partió para las Antillas en 1741. Nacido el 21 de Octubre 1707. Lavalette. y esto bajo pretexto de comercio extrangero. á la fuerza legal y á losx mo nopolistas d é la opinion pública? Faltaba solo un pretexto para poner en movimiento á tantas malas voluntades. le intimaron la orden de volver á Francia para justificarse. cuando el hecho mas inesperado las provocó todas. Hasta aquí nada habia de ilícito ni irregular. L avalette sobre e-ste particu lar. con fecha 17 de Setiembre. Lavalette. como todos los procuradores de las m isiones y como todos los colonos. y testigo del estado de escasez á que estaban reducidos los misioneros. que compraban estos productos ó los cambiaban por efectos de otros géneros. á los jansenistas y á los filósofos. se constituyó defensor oficial del Jesuita. lo siguiente: “ Mi m u y » r e v e r e n d o pa d r e : “ Os confieso. tenian en Francia corresponsales. L a carrera de las' misiones se avenía con su carácter emprendedor. ministro de ma rina. que inmortalizó su nombre. y desde la Martinica escribió al gefe del instituto. el café y demas frutos que producían las tierras pertenecientes á las casas que dirigía. Miembro el Jesuita de la familia de aquel G ranM aestre de' Malta. vendia ó cambiaba en Francia la azúcar. fué denunciado al go bierno como negociador mercantil (1).-S O - de Francia no tendrían mas valor. S^isconti. Caian de sus puestos á la voz sola de Pom bal en un pais que les era muy afecto. ¿qué seria de ellos en el reino cristianísimo. E sta necesidad del cambio llevaba consigo operaciones comercia les. tanto en este asunto. (1) E l P. H ace tres años que M. cuentas corrientes. en 1753. vino. como harinas. Bompar y yo gobernamos esta colonia. télas. le hemos hecho siempre la mas completa justicia. y un giro de fondos mas ó ménos importante. y Rouillé. que tanto yo como todos los honrados habitantes de este pais hemos quedado en extremo sorprendidos con la orden que hemos recibido de hacer salir para Francia al reverendo P. pero es tas transaciones se reducían á vender el producto de los terrenos para adquirir con ellos otros objetos de primera necesidad. intendente de las Islas del viento. y léjos de te ner la menor sospecha contra el P.

” Un Jesuita. Letó'restier. Deduzco de esto'. la consideración que se merece una So ciedad' como la vuestra. se'hubier&n visto én1'el mayor apuró.eátós' máterias lá. sin haber precedido de antemano un exámen y apréciacion exacta de los hechos. y no proceder tan de ligero sin informarse detenidamente. Guillin y el P. Balbani. si. _ ‘ “Ño hay ejemplo-en parte alguna. hi de cerca ni de léjos. ha sido sorprendido. El padre' no supo contenerse en la reserva que semejante lección le imponía. tanto mas resaltará su inocencia y la perfidia horrible de sus enemigos. lo 'q u e pafecia improbable.— S Í — - “ Comienzo por'aseguraros y aun juraros. 52 de Premier appel á la raison . á quien creo llenó de justicia y equidad. Lavalette debia renunciar á todo comercio ilícito.prohibido. de Bómpar y cuantos sé dedican al comercio.sola sospecha sé reputa como plena e prué’ ba. á propósito de Lavalette.!' Esto pudo ser qu&á \uria falla. ó al ménos no de ja rle tentar por su carácter. confirma las palabras del presiden te.' provincial de Francia. presentando grandes servicios á muchas personas honradas. pue do ásegürárós que no’háblana tan afirmativamente. esto y a merecia atención. el bien infinito que la veo hacer aquí. han hecho dé los caudales de' la misión. que sea u . Laválétte.” E l P. M.. E l P. igualmente que yo. L avalettei q u e a d éin a s es un superior. no se detenia en nada que tuviese relación con su doble empleo. Si las sospechas ó imputaciones hubieran sido 'suscitadas por lós gefes del pais. Lavalette ja más. Péro bastaba que fuese apreciádó' é'n la Martinica y que állí ftíese útil. Encargado á la vez de lo espiritual y temporal de tá colonia. que el ministró. para que áé creyese conveniénte sépára:rle de bse p a is . sin temor de que se os desmienta.' por«jüéA n '. por el uso que vuestros stipériorés. ha tenido comercio algunos con el extrangero. me parece"qüe se debe ir cdn mucho pulso. y ’sobre todos el P. y tocias atestiguaban que Lavalette ító se mezclaba en negoció "alguno . Lavalette y de su conducta. que á no ser por ellos. que el P. el P / . es que ya le hab'iá: emprendido. récibia al mismo tiem po barias*1sémejantes. de haberse conducido dfe este modo con un hombre de las circunstancias del P . Si no estuviera tan seguro de la completa inocencia del P. pero cuando los acusacloreá no se atreven á d ar la cara. Guillermo de Lamoignon. y hablar alto en esta ocasion. hace esté juiciff de los procuradores de la Orden: “Para un procurador de los Jesuitas. L a (1) E l primer presidente. : ' “ Añadiré á mas de eso. que la mayor parte de sus casas se hallaban em peñadas (1). El descuido de los Jesuitas en los negocios de intereses estaba tan universalmente reconocido. sino en este pais." porque cuanto mas claras se vean las'cosas. decia muchas veces: “E s preciso tratar á los Jesuitas como menores y nombrarles un curador. Podéis contar con esto.'ined'iándo un Jésuitá’ 'Úna vez cometido el yerro. De ello darán testimonio. en la pág.

siemprele seria negado. y aplazar las restantes que habia contraído. industrioso. Lavalette confiaba en el porvenir. Para convencerse de ello. activo é inteligente. no hay mas que aten der á su vida.. y le per mitieron extinguir una parte de sus deudas. y era preciso satisfacerlos. y seguia por ella sin el apoyo de sus superio res. pue* no es esa mi intención. pero. A su vuelta á la Martinica. y como si su viaje á P a ris. El primer desastre nunca altera laconíianza de un genio emprendedor. pues si ese superior hubiera tenido á. A l muy poco tiempo reparó sus pérdidas. En este abandono es ciertamente en lo que el instituto ha pecado.—82— de San Pedro de la Martinica tenia sobre sí una deuda de 135. Pasan en el coiiiesomiriv «1 tiempo rjue otros religiosos pasa rían e:i ios alm acenes ó en los bufetes. Lavalette realizó desde entonces los grandesdesignios que su imaginación habia abarcado^ ya no fué solamente sobre los productos de los bienes de la casa sobre los que quiso expecular. Con el fin de mejorar las tierras y darlas mas valor. pensó en d ar mayor extensión á la agricultura. multiplicó sus empeños. á buen seguro que aquel. las cosechas mas abundantes coronaron sus esperanzas.000 libras tornesas. que los negociantes se lo adelantaron. P ara con seguirlo. Los plazos del reembolso á los prestamistas se acercaban. sabiendo de una manera positiva que caso de pedirle. compró negros. y la aprobación que éste habia dado á sus medidas. no se hubiera lanzado en semejantes operaciones. vió Lavalette lo que en su ausencia se habia menoscabado la administración tem poral. con su cabeza baja. Entraba en una senda peligrosa. sobrevino una epidemia -que acabó con la mayor parte de sus negros. separado de la metrópoli por el Océano. Concentrando en su mano todos los po deres. sus instintos comerciales se hallaban completamente des arrollados. Lavalette habia tenido necesidad de un millón en efectivo. Para. listo sea dicho sin herir á nadie. En medio de los trabajos de desmonte que Lavalette hacia eje cutar en la Dominica. hubiesen comunicado á su alma una nueva energía. sin poder contener su actividad.” . no temia que na die viniese á importunarle. hubiera sabido al instante. hay ciento que no entienden ni los primeros rudimentos de los negocios. realizó la compra de terrenos inmensos en la Dominica. y para rotularlos y explotarlos reunió hasta dos mil negros. y llegó á ser en poco tiempo el mas inteligente y mas tsmerario de los colonos^ Su prosperidad'correspondió á su audacia. en Mayo de 1755. su lado un Jesuita dotado de firmeza y precisión que hubiera res pondido de sus actos así como de su vida. Hizo uso de su crédito. por medio del adjunto. sus entrevistas con el ministro. que el general de la Orden. y su crédito> se hallaba tan bien establecido en Marsella y en las demas ciuda des marítimas.

y los Jesuitas de Marsella llegaron por fin á saberlo todo. que cuando en 1/60. la alarma se extendió á los demas cor responsales. y al efecto. Desde -el 1755 apresaron. cuantos buques de comercio llevaban pabellón francés. provincial de F ran cia y al gefe de la Orden. Venit sumnia dies ■et ineluctabile tempus. son VV. y los corsarios ingleses infestaban los mares. .” E l anciano Jesuíta. La rapacidad destruye todos sus cálculos. En el instante dieron parte á Leforestier. los hermanos Lioncy. á quienes se garantizaban sus adelantos. E n este tiempo. y fué autorizado para tomar á réditos un emprés[1] E s tradición en la fam ilia d« Seguier.” . y quedó decidido que se buscarian todos los medios de echar tierra á este asunto. se fué á ver á su antiguo maestro. de lo contrario. el a b o g a do que llevaba este nombre vió el peligro que am enazaba á la Compañía de Jesús. Allí se procuró correspon sales y corredores en todas sus costas. cuyas necesidades eran urgentes. de las malversaciones de Lavalette. y para salvar estos obstáculos. se improvisó comerciante y banquero.000 fibras tornesas. seguramente hubieran llamado la atención de los Jesuitas á haberse realizado en los mercados co merciales de Francia. sin haberse roto las hostilidades. y los ricos. L as casas de la Martinica y de la Dominica eran su hipoteca. le dijo el abogado. quiso cubrir su crédito realizando mayorqs ganancias.. Los del Jesuita entra ron en este número. y para evitar esto.— 33— ■afirmar su reputación. de Sacy. Lavalette dirigió hacia la H olanda los navios que habia fletado. y con ellos perdió mas de 500. es preciso hacer toda clase de sacrificios. E l mejor era reembolsar á los acreedores (1): se divi dió á éstos en dos categorías. meneando la cabeza con resignación. L a interrupción de las relaciones con el continente europeo hacia incierto y casi imposible el pa go de sus letras de cambio. los pobres. sino que compró éstas para revenderlas otra vez. Lavalette contrajo un nuevo empréstito con réditos muy crecidos. el P. con una ventaja inmensa p ara Lavalette. con órden de vender sus cargamentos y de llenar despues sus barcos de géneros diferentes. Estas especulaciones tan en grande. y su genio inventa otrosnuevos que cree mas infalibles. que todo lo previo ménos la guerra. L a valette se metió en otras operaciones comerciales aun mas arries gadas. habia y a pagado muchas deudas. perdidos. E sta se declaró repentinamente entre la Francia y la Gran Bretaña.le res pondió: “E l dinero no nos salvará. L avalette se obstinó en hacer frente á la desgracia. que otros agentes secretos daban salida en los puertos de América. Ya no se limitó á cambiar los géneros coloniales por mercancías de Europa. tenedores de una •gran parte de los créditos del Jesuita. pudiendo sus productos cubrir toda la parte pasiva. se apercibieron del mal estado de sus negocios. de la Tour: “ Padre. El P. nuestra ruina es segura. procurador de la misión de las islas del Viento.

ni í sus pérdidas ó ganancias. sublevábala opinion pública. independencia entre las casas de la misma órden. El pensa miento tenia algo de nacional. E sta autorización de la potestad civil le aseguraba. este derecho se halla apo yado en otros fundamentos incontestables. bien fuese colegio.— 84— tito de doscientos mil francos. Las casas religiosas de una misma órden eran entre sí hermanas. la educación de la juventud. á fin de que la parte odio sa de estas piraterías recaiga sobre el gobierno ingles. R epartida esta nueva suma entre los acreedores mas necesitados. Se consultó . al edificar y dotar una cassa religiosa. La amistad ó la caridad . ademas. comerciantes de Nantes. y los hermanos Lioncy siguen el mismo rumbo. monasterio ó comunidad. L a sentencia era injusta (i). y su misma iniquidad debió quitar la venda de los ojos (1) La jurisprudencia sobre estas materias lia desaparecido en Francia con las órdenes religiosas.1760 fué condenada toda la Compañía á pagar los treinta mil francos que debia L avalette á la viuda Grou. de comparecer en juicio. La ley civil. Sin contar las constituciones de las di ferentes sociedades religiosas. que no eran com unes. y los que le habian concebido. y a fuesen cuerpos m unicipales. suminis traba contra ella una arm a terrible. y jumas se confundían los bienes de la una con los de la otra. de adquirir. tenia su carta de constitución que le autorizaba. L a viuda Grou y su hijo. El 30 de Enero de . constituciones que supongan ó establezcan la. promueven su reclamación en el tribunal consular de Paris. y todos fueron de opinion que era preciso renunciar á ese proyecto deshonroso para el instituto y que ninguna utilidad le podia reportar. cada casa religiosa gozaba de la facultad particular de contratar por su administrador. se proponían por objeto el culto divino. espera ban que la corte apoyaría semejante medida. propia y peculiar. aseguraba á cada casa la propiedad de su dota ción y de sus bienes según el deseo del fundador.á los banqueros. el alivio de los pobres ú otros cualesquiera fines de piadosa utilidad. Pero este partido. De este modo existían tantos seres civiles cuantas casas regulares habia legítim anente establecidas. de recibir dona ciones ó legados de una m anera indefinida. los diferentes mi nisterios eclesiásticos. E sta misma autorización civil formaba la base del derecho de separación. la propiedad separa da inatacable de su patrimonio y de sus rentas. investidos con los poderes del provincial. y quieren (mas esto es una. se oponen á este empréstito. le quedaba facultad desentenderse con los otros. Cada establecim iento religioso. E n virtud de estos actos públicos. y la intención de sus fundadores se dirigia á esto mismo. que Lavalette entregue su balance y se presente en bancarrota. E l tiempo se pasaba en discusiones y cor respondencias. al confirmar el contrato del establecim iento. E stos fundadores. pero los padres de Paris. versión inédita que indicamos sin discutirla). y creemos oportuno recordarla en un negocio que tanto ruido ha metido en el mundo. hijo de las circunstancias en que la Compañía se encontraba. pero esta hermandad no se extendía á los intereses pecuniarios. y le daba una existencia civil. y para cubrir con ellos el objeto de la fundación. ciudades ó particulares. y llamaba á los tribunales seculares á conocer de un negocio que no podia ménos de ser peijudicial á los Jesuitas.

H é aquí el pretexto. hace voto de pobreza. y le adoptó para su instituto. porque es él el que nombra los demas supe riores ó administradores obligados á darle cuenta de su administración. previsto por las constituciones (part. núm Ü. y d o existia: ninguna obligación de rigurosa justicia. y la violaeion de esta ley seria para él un caso do deposición. un sem inario ó tm noviciado. especies de seres ficticios reconocidos legalm ente por el derecho eclesiástico y civil. YA texto de la Constitución de San Ignacio demuestra eu todas sus partes. el ge neral está sometido en todos sus puntos esenciales al registro ó decisión de las congregaciones generales. ni lazo alguno de mancomunidad. misión ó noviciado determinado. Cap. este exceso todo entero debo consagrarse á cada casa respectiva. E n su administración. S e alegó que el general de la Compañía reinaba como un déspota y dueño absoluto de las personas y las casas. ( lin t. no puede pasar por con tratos que no sean útiles ó ventajosos á esas in e m im d tm u tililattm et bomtm. ios dos poderes decretaban y verificaban la unión del beneficio del establecim iento La ley eclesiástica ó civil admitía. 158-J Si las rentas anuales de ló¿. Jamas se exigió á los demas institutos.habitan. y aun de exclusión de la Compañía. ( Constilutiones . IV). era demasiado pobre. sino los mismos estableci mientos. excediesen á estos gastos. sin su asentimiento no puede ni enagenar ni disol ver un colegio ú otro establecim iento. pro culmin. y no puede disponer de nada. Según la letra de las Constituciones. para la unión de beneficios en favor de las casas que no so hallasen suficientemente dotadas. que las casas de la misma Orden. que las constituciones (par. no se inquiría si los demás establecim ientos del reino ó de la provin cia tenian una fortuna superabundante: únicamente se comprobaba la cuenta de gastos y cargas de la casa con la que se proyectaba ia unión. I. y solo se admitió para ti de San Ignacio. II) llaman eupnintendm cia. no para aumentar ni engrandecer sus edificios. pero nada de esto sucedió. pro rec. no poseían sino la casa-domicilio de los profesos. bajo la influencia de ciertas enemistades apasionadas. como ellos. Hasta el 1760 nadie habia disputado íí los Jesuítas este derecho de separa ción. IX . cap. níim. til. La legislación del instituto no puede estar mas ciara sobre este punto. colegios destinados por la intención del fundador y por las disposiciones do! instituto. esta aserción era completamente falsa. cap. y por consecuencia pro pietario universal de todos los bienes de la Orden. 4. gozaban de bienes propios y rentas. que el general es el administrador y no el propietario de los bienes de la Sociedad. pero esto era m e ramente gratuito. que solo pertenecían á cada colegio. estuviesen perfectamente distintas y sepa radas en cuanto á lo que tenia relación con los intereses puramente tem porales. fué erigida en principio. Cuando un colegio. ó cualesquiera . B u llifO regorii X H I . que los igualaba con todas k s demas órdenes religiosas. pero.. IV. Las rentas se creían insuficientes. las personas y los superiores no son los que poseen. IV: K rém en gem r. Las casas profesas que no podian tener rentas. cap. San Ignacio de Loyola encontró vigente este derecho común. unidas entre sí por e! i «20 de una regla común y de obediencia al mismo superior. Puede admitir propiedades.) La Iglesia y el estado habian reconocido esto derecho de separación entre los Jesuitas. Los colegios. pues. sino para extinguir sus deudas ó acre centar sus rentas. noviciados y residencias trasatlánticas. Los abogados decian que la ley y el derecho común es* podían en ciertas ocasiones hacer nacer deberes de familia. parte IX .—S5— de los padres que se oponían á una transacion. E l general que tiene el cargo de administrar por sí ó por otros las propiedades. al sosten y mantenimiento de los Jesuitas que en ellas. E l general se coloca en la misma categoría que sus cohermanos. E n las sociedades religiosas.

y que no solam ente hay con e lia mancomunidad. y jamas nadia ha pretendido que en el órden de Fontrevault ó en la congregación de S. y puede. E l principio estaba en favor de los Jesuitas. ‘. pero una vez hecha la aplicación. esta abadesa ejercía. despues d é lo s hechos y medios deta llados en la m em oria. aplicarlas á tal casa. anadian los tribunales. y los negocios principa les tratados y dirigidos por la comunidad reunida en capítulo. Por sí 6 por otros. pero solamente por utilidad y en el Ínteres de las casas. L . M aillard. pues su defensa. Final m ente. y que los Jesuitas no de ben alegar incom petencia. Lavalette colocó á la C om paílía. sino que no existe especie alguna de acción contra las casas de Francia ó dem as misiones de la Orden. y miembros sobre todo de una sociedonaciones hechas á la Compañía. E sto no era una equidad estricta. pues. en cuanto á lo tem poral. Thevenot. * E l general no es. E xistían otras sociedades. GuiUct. ó á tal colegio. pero como corporacion religiosa. el tutor de la Compaílía. La S ocied ad de Jesús hubiera sido atacada sobre otros pun tos. y sus enem igos no hubiean hecho caso alguno de esto para confundir á su piacer todas las nociones de justicia. no ofre c e la menor dificultad. fuó preciso desentenderse de este principio y pagar á los acreedores. ya no le es permitido disponer de sus frutos y productos. y en todo y por todo dom ina el m ism o sistema de separación y de independencia. d ’ E paule. en la que io3*religiosos cambiaban de casa á voluntad de su superior. sino el administrador. y en la que los gefes de cada monasterio no eran elegidos por la comunidad. de L a Monoie: . objetaban los parlam entos de 1760. tanto de los colegios com o de las demas casas de la sociedad: puede constituir ó comprar rentas sobre lo s bienes fijos (stabüia) de los colegios. Mauro. que no puede nacer sino de ley ó convención expresa. < “ D eliberado en Paris. las diferentes casas estuvie sen excluidas del derecho de independencia. Jaboué. (1) Ocho de los m as célebres abogados de Paris extendieron y firmaron dictamen siguiente: “ E l consejo estim a por conveniente. pero en la posicion que el P. ya sea . y su superior es elegid o por lo s miembros de la casa. sino un golpe de buena política. sino por e! capítulo general de la Orden.” .* por ejemplo. H erm initr . Ja superintendencia ó administra ción general de todos los bienes.—So taban en su favor. que la casa de la Martinica es óuicam ente la obligada. la congregación de San Mauro. Babile. que tenia una muger por superior general de todos los conventos de hombres y mugeres de la congregaciou. como el general de la C om paílía de Jesús. como se practica entre los Jesuitas. á pesar de no presentar lado alguno vulnerable. en el fondo de la cuestión. Firmado. de lo s demas conventos de la misma Ordeu. á 6 de Marzo de 1761. en las que sus religiosos viven y mueren en la misma casa. y no pueden influir esencialmente en las cuestiones de mancom unidad ó independencia entre los establecim ientos de una misma ór den. la Compañía de Jesús no es como las deinas órdenes. Como individuos separa dos quizá hubieran encontrado equidad en los tribunales. de cualquiera especie que sean. en el Fontrevault. cuando la intención del fundador no ha sido formulada.” E stas variedades de jurisprudencia entre los institutos no son sino disposi ciones accidentales. ya para dar á extrangeros. Con esta legis lación es evidente. el general tien e derecho de hacer toda clase de contratos de venta y compra de bienes muebles ó inmuebles. para su uso. y notablemente íi su fam ilia. que cada convento está separado. y los Jesuitas cometieron la falta imperdonable de creer en semejantes dictámenes (1).Pero.

con encargo especial de dar cuenta del verdadero estado de la situación. Causas independientes de la voluntad hu m ana impidieron este viage. El mal estaba sin remedio. les habia concedido la facultad de llevar sus negocios al gran con sejo. . Lavalette desde que tuvo el encargo de los negocios de la misión de la Com pañía de J e sús en la Martinica. prevaliéndose del derecho de commiltimus (2). y ella misma. Durante este tiempo. L e reemplazó el P .—87— dad que hacia sombra á sus esperanzas. Todo se habia puesto en maniobra para hacerla adoptar este partido. Un tercer Jesuita recibe órden de em barcarse. general de la Orden. se ofrecía en holocausto. tanto con nuestros padres. Luis Centurioni. L a apelación al parlamento heria al gran consejo en sus atribuciones. de Launay. obligóseles á apelar al parlamento: otra falta irreparable. el P . sobre la administración del P. despues de haber interrogado al mismo pa dre Lavalette delante de los principales padres de la misión. En el mes de Noviembre de 1 7 5 6 fueron nombrados los P P . llegó á las Antillas en 1 7 6 2 . h a bia tomado sus medidas para cortar el mai en su raiz. Francisco de L a Marche. cuando. Instruyó el proceso de L ava lette. murió en el camino otro visitador. con cedido por carta de privilegio de Luis XIV. y colocaba á la Sociedad en manos de sus mas arrojados enemigos. En 1 7 5 9 . que fué apresado por los corsarios.y dió la ¡sentencia siguiente: “ Despues de haber procedido de palabra y por escrito á las in formaciones convenientes. garantido con un salvo conducto del gobierno bri tánico. y se rompió una pierna en Versailles en el momento de partir. que para llegar á Roma debian atravesar por Francia. de quien eran protectores los ingleses dueños de la isla . y lo hizo en un buque neutral. despues de haber pasado tres años luchando con incesantes obstáculos. Corrió el tiempo en correspondencias con la Martinica. que pudo evitar el P. E l 2 9 de Mayo de 1 7 6 9 el consulado dé Marsella seguia la misma jurisprudencia que el de Paris. y aten(1) E i Jesuita Claudio Frey de N euville era hermano de Cárlos de N euvillo. finalmente. Claudio Frev de Neuville (1). y de suspender el negocio de Lavalette. (2) Viendo Luis X IV el encarnizam iento que el tribuna] judicial desple gaba sin cesar contra los Jesuitas. de Montigni y de H uberlant visitadores de la Martinica. el predicador. como con los extrangeros. nunca debieron esperar mas que injusticias manifiestas. y permitió á los hermanos Lioncy y á Gouffre que llevasen á cabo sus ejecuciones contra todos los bienes de la Compañía. cuantas veces tenian éstos necesidad de acudir á él. Fronteau. por una ceguedad inconcebible. des pues de haber oido lodos los cargos que resultan contra él. el P. procurador de las misiones del Canadá. A esta facultad es á la que se llam a derecho de commitimus.

Antonio Lavalette quede absolutamente privado de toda admi nistración. aquel comercio. • t. como por los superiores de la Sociedad. “•Dada en la' residencia principal de la Compañía de Jesu-s en la M artinica. J u a n Francisco^dé-iía-MabchíiV-" . Antonio Lavaleite sea enviado ' lo mas .dicha negociación. aunque confu samente. y con la. “ F irm ado . la equidad y la justicia de la sentencia pronunciada contra mí. desde el momento que llegó á sus oidos. á 25 de Abril de 1762.' en virtud de la facultad que me ha sido conferida. despues de haber pedido á Dios luz para el mejor acierto. % * " nV . mandando. tanto por los padres de la misión. al cual he renuncia do en el instante que he sabido los disgustos y contiendas que este comercio ha acarreado á la Compañía en toda Europa.: • ■ En el dia:mismo. despues de haber deliberado.en un examen justo. á conéecuenciía de obstá culos que ningún poder humano es capaz de prever. sabio y mad uro en compañía de los padres mas experimentados de la misión de la Martinica. nos. i ■ •' . y no ha podado tener. dio éste la -declaración -siguiente: • “ El que suscribe reconoce .padres.la Sociedad: 3? Que* se han hecho estas reclamaciones contra la . aprobación unánime do nuestros . si bien reconozco igualmente que he procedido así por falta de conocimiento é irreflexión.que se notificó la sentencia al P . por lo ménos en cuanto al foro externo. en términos que sin la menor tardanza pensaron en proveer sobre ello. -Antonio Lavalette privado de todas las funciones sagradas y entredicho ó'íacris hasta qué sea absuelto d eepta interdicción por la'au to rid ad dél muy "reverendísimo padre gerierálde Ja Com pañía de Jesús. ó por una especie de fatalidad que me inclinó á hacer un comercio profano. aconsejado ó apro- .espiritual como temporal. : s = . . sinceramente en todos los puntos que abraza. que entre los superiores de la Compañía no ha habido uno solo que me haya autorizado. de la Gompañía de Jesús. en quien reconocemos-la fa c u lta d le -resolverlo que convenga'sobre esta nuestra sentencia. tanto . cuando lle garon á tener noticia del ásunto. ■ .pronto posible á Eum pa: 3? Declaramos al P . con desprecio de las leyes canónicas y reglas particu lares del instituto de la Sociedad: 2? Que el mismo padre ha ocul tado el conocimiento de este negocio á los principales superiores de. Lavalette. con el -fin de estable cer o tra y muy diferente administración. bajo juramento. Afirmo ade mas. mandarnos: 1? Que el P . 2? Ordenamos que-' el dicho P.—es cudo á que consta por las informaciones: 1? Que dicho padre se ha mezclado en negocios comerciales. un-visitador estracrdina-^ rio* lo cual se ha intentado en vano por espacio de seis años. . efefcító hasta este tiempo.

Los imprudentes pudieron esta vez mas que los sabios. para tributar este hornenage á la verdad. y con su carácter.— 89— bado las negociaciones que he emprendido. sin duda alguna. Ya son patrimonio de la his toria. E sta habia suscrito ál proyecto. su importancia: pueden modificar el error de los unos y el crimen del otro. ya 12 . Unos se negaban á salir fiadores por el P . y no queda a l general y á los provinciales sino la falta de haber olvidado. pongo á Dios por testigo que ni la fuerza. y que solo empobreciese momentáneamen te á la Sociedad. libre en todas sus acciones. que la sentencia que se ha decretado contra mí sea publicada y promulgada. y rechazar al propio tiempo. mas de una vez habrá sido solicitado para im putar á los Jesuitas una gran p aite de su» especulaciones. expulsado de la Compa ñía y viviendo en Alemania. pues en esta época. de la Compañía de Jesús. tienen. ni las am e nazas. A n t o x i o d e L a v a l e t t e . sino que la hago e s pontáneamente y con plena libertad. llegar á una terminación que no hiriere á ninguno de los intereses que se . ni los halagos ni cualquiera otra clase de artificio me ha in clinado á hacer esta confesion de mi error. y cuando el parlamento se apoderó del negocio. se ha ofendido á toda la Compañía. la añadieron otra aun mas de'ploráble que la anterior. fijando plazos. L avalette ha tomado sobre sí toda su responsabi lid a d .-por esta sola vez. mucho mas fatales que él’odio. pero á nuestros ojos no los ate núan sino hasta cierto punto. Por todo esto. desmentir y anonadar. y era muy factible. los pérfidos consejos y amista des. J>or causa mia. E sta falta atrajo al instituto fatales consecuéncias.” Estos documentos que yacían olvidados en los archivos de Gesu. jam as ha desmentido las confesiones que hizo. Mas de setecientos mil fran’ c'tís estaban ya pagados. en cuanto me es posible.) “Firmado. los principales acreedores de L a valette trataban de rem ediar el mal. De acuerdo con los Jesuitas. lleno de confusion y de arrepentimiento. miéntras que otros creían que á toda costa se debia quitar todo motivo de escándalo.¡habian puesto enjuego. mes y áño arriba cita dos (25 de Abril de 1762. Por último. cuando estallaron en su seno nuevas disidencias. y se ocupaba en que se aceptase por los acreedores. L a valette. ni mucho ménos que haya participado en lo mas mínimo. así cotao este testimonio y confesion de mi falta y de mis remordimientos. Lavalette. ó cooperado á ella. las calumnias con que. la vigilancia que debían guardar (Con todos'sus subordinados. pero una vez cometida. D ada en la residencia princi pal de la misión de la M artinica en el dia. suplico á los prim e ros superiores de la Compañía que dispongan.

H istoire de Franee pendant le X V I I I sítele. bajo el nombre de conde de Stainvilie. aduló á madama de Pompadour. entretuvo al rey. confundía las cuestiones. el duque de Choiseul. y sin examen las decidía. se ocupó. pero Choiseul tenia otros muchos ca prichos ambiciosos para detenerse en éste. que fué lo mas difícil. D urante su em bajada en Roma. en el reinado siguiente. el valor y esa ligereza capaz de sacrificar el reposo de la Europa á un epigrama ó á un verso laudatorio.— 90— no hubo tiempo de hacer ver el peligro. estudiaba profundamente las tenden cias de su siglo. (Lacretelle. con el fin de manejar á cada partido. y benévolo conse jero de ciertas envidias monacales. M adam a de Pompadour queria su ruina. sino que aspiraba á destruirlos por medios menos odiosos que los usados por Pombal. Neuville. cuando inclu yó á todos en su esfera. la vanidad. y despues. la insolencia. y el de aplicar á este pais enfermo las teorías que habia soñado. y se iban á ejercer contra ellos recrimina ciones y venganzas. el mismo duque de Choiseul. como con todo aquello que no aceptaba su personalidad. y su poder las comprimía. IV. Su sucesor. Los Jesuitas estaban de bajo de sus enemigos. Cuaudo tuvo que dirigir la lenta aholicion de los Jesuitas. se disponía á consumarla. . para que no se creyese que inmolaba estos religiosos á la impiedad dominante. 52. la gracia. la nobleza. se hizo adm irador de los jansenistas. Altivo en demasía. y el parlamento. pero su orgullo se exasperaba con la sola idea de que aquel’os llegasen á ser sus pedagogos. se escusó to<lo lo posible. habia vivido casi familiarmente con aquellos hi jos de San Ignacio. gustaba aspirar el incienso que los en ciclopedistas le prodigaban. No podia plantearlas sino creándose panegiristas entre los escritores que entonces eran el órgano de la opinion pública Sedujo á los filósofos. poseía la incredulidad (1). dando gus to á todos. tom. (1) Choiseul en su juventud habia cedido á la moda dominante de insultar á la religión. Este era un cargo. Choiseul era el bello ideal de los gentiles hombres del siglo X V III. ganó al par lamento. pág. se mostraba indife rente con los Jesuitas. los enemigos de la Com pañía se habian limitado á formular sus intenciones contra la mis ma. aparentó respetarla. • Miéntras vivió el mariscal de Belle-Isle. Como prim er ministro. tenia otros designios y un carácter que se acomoda ba mas á la adulación. El pensamiento de to da su vida era el de gobernar á la Francia. El duque de Choiseul no so lo deseaba su pérdida. Mas tarde. á quien suponía haberle malquistado con el mariscal de Belle-Isle. Cuando fué poderoso. en perseguir á la Com pañía de Jesús. el lujo. El 26 de Enero de 1761 su muerté les dejó en plena libertad. los filósofos y los jansenistas la aplaudían. No conocia á los de Francia sino por el P. No admi tía superior ni sobre el trono ni por bajo de él.

y se explica en estos términos: “Estoy persuadido de que se ha dicho al^rey que yo fui el autor de la expulsión de los Jesuitas. y si en nada se mezcló á su fin. “ muy léjos de ser contrario a la Compañía. y si el duque de Choiseul estuvo en un principio. en nada me he mezclado: he aquí la verdad. X X I X . les pareció á éstos muy conveniente publicar que fui yo el instigador de la caida de la Sociedad. Bajo pre[1] H istoire des Francals. demostran do que sabia dar un golpe de Estado. ya sea por fanatismo. ya por favorecer sus intrigas y sus vicios. En la actualidad. El parlamento de Paris tenia que fallar sobre una simple quie bra.” T al es la opinion del escritor genoves.” es preciso convenir que sus actos están en pieria contradicción con sus palabras. Esperaban adquirir popularidad. y creyó haber encontrado ocasion para ello. Ambos á dos estaban muy seguros de poder separar la atención pública de ios acontecimientos de guerra. y si ahora ocupase el ministerio. E sta misma pequenez de alm a tenia influencia sobre el duque de Choiseul. pero aun dejando esto. Sismonde de Sismondi. ya por ambición. y los sucesos ocurridos en España le han terminado. no veia sino con indiferencia que subsistiese ó se acabase una comunidad de frailes. no tengo la misma indiferencia respec to á los Jesuitas. miéntras que á la conclu sión de una guerra desastrosa. que esta Orden y cuantos de ella dependen ó están ligados. y cubrir los enor mes gastos de la guerra con la confiscación de los bienes de una Orden tan rica. Pero como mis enemigos lo eran también de los Jesuitas. Unos y otros se verán en el dis curso de esta narración. que en tristecerían ai rey y á la corte. como dice. 233.” Los hechos hablan mas que esta declaración desnuda de toda prueba. adu lando á la vez á los fiilósofos y á los jansenistas. pero el testimonio de Sismodi. pero la elevó á la altara de una cuestión religiosa. Difiere mucho de las proposiciones de Choiseul. y el difunto delfín los protegía. . dice el historiador protestan te (1). ya ha respondido á estas alega ciones. “ M adama de Pompadour. en su H istoire des Frangais. son peligrosos á la corte y al Estado. abrum ado de negocios. Yo estaba muy léjos de serles contrarios en los princi pios. L a casualidad únicamente ha co menzado este negocio. debe te ner mas peso que el de un ministro que trata de justificar la arbi trariedad con la calumnia. en lugar de acudir á reformas económicas. trata de explicar la posicion neutral que creia haber soñado.— 91— en un memorial á Luis XVI. como desinteresado en la cuestión. he adquirido pruebas que me acreditan. aconsejarla al rey con instancias que jam as se acordase de estable cer una Sociedad tan perniciosa. p á g . aspira sobre todo á adquirirse una reputación de energía de carácter. tom.

ántes de seducir el entendimiento. Al abrigo de la ani madversión hacia los Jesuitas. Se extraviaba. que cada dia hacian mas realizable la incuria de los monarcas. en los gobiernos y entre los jansenistas. que se buscaba por toda clase de medios. los iluminados de toda especie y sectarios de cualquier clase. Un año antes. pues sin discurrir mu cho. sacrificium turpitudo. se perver tía. llegaron á reclutar en poco tiempo á no pocas personas influyentes. adquirieron cómpli ces en los tribunales. ignorantes y cor rompidos. Im portaba al parlamento aislar á los Jesuitas. Bu palabra de órden é r a la destrucción de. que depositasen en la secretaría del tribunal. un ejemplar de las constituciones de su Orden. ni se ca lumniaba por el solo placer de calumniar. nada formal podian em prender contra la Iglesia y contra las monarquías. comprendían las sociedades secreias. se aspiraba á resucitar el sistema de los Maniqueos. Contaban también en su seno cierto número de eclesiásticos avaros. y rompió esa larga ca dena de piadosos ejercicios y deberes que reunian en un mismo pensamiento á los cristianos de ambos hemisferios. intervino un de creto que suprimia su Congregación (1). Se tendía á un objeto. que los Oratorianos las establecieron en todos sus colegios. Por entonces comenzaron á difundir se por el mundo las sociedades secretas y asociaciones filantrópi cas nacidas del judaismo. privarles de toda influencia sobre la juventud. pues desde esta época data su carta de ciudadanía en este reino. E n nombre de la religibn. y para poner el sello del sarcasmo volteriano á este acto sin precedente. las logias masónicas. quibus. y el lujo y depravación de algunos prelados. en la Penínsusula Española y en Italia. el 18 de Abril de 1760. en Alemania. y presentarlos como hombres de quienes la justicia sospechaba ciertas maniobras clandestinas. hizo cerrar el parlamento estos asilos de piedad. No se habia aun llegado al indiferentísimo práctico. omni lex mendacium. para preparar el reinado del vicio. religio diabolus. cuyos pro movedores. los Jesuí tas. fueron los judíos. que miéntras existiese el instituto de San Ignacio. en Inglaterra. Apoyaban éstos el mal v el [1] La utilidad do las C ongregaciones estaba tan bien demostrada. el mi nistro y el tribunal judicial dejaron libremente multiplicarse en Francia las logias masónicas. el 17 de Abril de 1761. y se ponia en duda la moral. El oro de losjudíos se prodigaba con ese fin. emancipación del pensamiento y de de beres sociales. siendo éstus los banque ros de la propaganda anti-cristiana. en Francia. . según la enérgica expresión de San León. Se mataba á la virtud con el arm a del ridículo.— 92— testo de examinar los motivos alegados en la sentencia consular mandó á los Jesuitas. E stas sectas anti-cristianas. se gangrenaba al corazon. y bajo las sonoras palabras de fraternidad universal.

podian ahora estallar. se asegura ba. [1] La casa de la Martinica y las tierras de la D om inica fueron compra das por los ingleses banqueros. que habiendo esta do comprimidas. T erray y L averdy. su quimera de reconstitución como pueblo. abo gado general. y por los servicios que los Jesuitas no cesaban de prestar á la cristiandad. pero los descartó del debate eu el momen to que pensó remontarse á esfera m as superior. títulos de esa deuda para impedir así toda clase de avenencia. el dicho superior general y la Sociedad quedarían obligados. . Chauvelin. y en Francia se aprovecharon del inci dente del P . que. E stas propieda des podian. y su usura proverbial se volvió algo genero sa con la m ira de contribuir á la caida de los padres. El 8 de Mayo de 1761 el parlamento declaró. sobre los restos del catoli cismo. las letras de cam bio que no estuviesen saldadas. y adem as los daños. E l parlamento olvidó á los acreedores de Lavalette. Por doble razón les era odioso hasta su solo título. que jatnas fueron pagados. E ra esta la peor especulación pecuniaria que podian hacer bajo el puuto de vista mercantil. en el término de un año. á contar desde el dia de la notificación de la presente sentencia. Se les dió tan so lo tres dias de espera para obedecer el m andato. á pagar tanto en el principal como en los intereses y costas. fueron los designados para exami nar estas formidables y misteriosas constituciones. ga rantes y responsables de los intereses vencidos. por el recuerdo de su deicidio. que “ condena al general. T res consejeros. los filósofos y los fautores del jansenismo poseían todos un ejemplar. E l parlamento habia obrado en fa vor de los acreedores. Por todos estos motivos. ordenando ademas. E l escándalo de la bancarrota servia de escalón á las pasiones. los judíos abrazaron con ardor la causa de los acreedores de Lavalette. En Portugal conspiraron con Pombal. que sin per juicio de pagar en el plazo señalado las dichas letras de cambio. con formándose con lo propuesto por Lepelletier de Saint-Fargeau. responder de una deuda de dos m illones cuatrocieutas m il libras. al cuerpo y Sociedad de los Jesuitas. Lavalette para m inar en sus cimientos la Compañía de Jesús. de Moníigny se apresuró á cumplirle. y se atribuyó la misión de juzgar sobre el fondo del Instituto. E l depósito de un ejem plar de las constituciones del instituto era un lazo tendido á los discípulos de San Ignacio. con mucho. y en su persona. nadie habia visto nunca. pero confiaban que mas tarde serian indemnizados por un triunfo moral. Se les vió comprar por sí mismos y á precios excesivos. E l P . ni aun des pues de confiscados los bienes de la Sociedad (1). y de las cuales cada miembro del par lamento. en precio de cuatro millones.— 93— error con la esperanza de ver alzarse.

y el parlam ento se guardó m uy bien de que así constase. tuvieron fuerzas para resistirá la tentación. se perm ite á las partes que procedan. Su trabajo tuvo m as madurez que el del parlamento. Luis XV no com prendía que era la muerte de la Compañía la resignación á estos últim os sacrificios. y y a pagados los créditos mas perentorios. y que de no hacerlo. cuando. para el pago de las condenaciones a rrib a expresadas. pero jam as quisie ron dejarles árbitros de su honor y de su conciencia. abandonan con gusto su for tuna á merced de los enemigos de la Sociedad. pero sucedió todo lo contrario. E speraba que la una se des truyese por la otra. El rey es taba irresoluto.— 94— perjuicios y costas ocurridas en el seguimiento del proceso. Los padres que langui decían en presencia del peligro. tuvieron valor para no transigir con sus constituciones. estaba dispuesto el aplazam iento para lo demas. y los Jesu itas se oponian á toda especie de innova ción. y á pesar de su postración moral. y su habitual indolencia no repugnaba cualquiera clase de concesiones. E l total del débito ascendía á dos millones cuatrocien tas mil libras tornesas. y resucitó las antiguas teorías del regicidio.” E sta providencia ja m a s se ejecutó en favor de los acreedores de Lavalette. Feydeau de Brou. Sin replicar. Entónces. d ’Aguesseau de Fresne. L a comision del consejo queria que se modificasen-algunos artículos sustanciales de la regla del instituto de San Ignacio. firmes en su fe de Jesuita. y pensó en amorti guarle. A fin de poner su voluptuoso descanso al abrigo de las reconvenciones de su familia y representaciones del papa. Sus sentimientos patrió ticos ó religiosos los sentía á manera de un acceso. el príncipe quiso que una comision del consejo se encargase de lo mismo. Aquí se renovó con mas verosimilitud la historia de Am brosio Guis. mas ellos. Pontcarré de Viarm e. Lepelletier de Saint-Fargeau les acusaba en su requisitorio de rebelión perm anente contra el soberano. en virtud del presente fallo y sin que haya necesi dad de otro. y no sirvió mas que para echar por tierra a la Compañía de Jesús. la cantidad adeudada ascendió á cinco millones. deseaba que los Jesuitas aceptasen las condiciones del dictamen de Flesselles. debia aplicar á Luis XVI. el Convencional. tomando de su cuenta la conformidad del parlamento. que treinta y dos años despues su mismo hijo. por un decreto de embargo el parlam ento puso á la Compañía en estado de insolvencia. Se presentaron muchas letras de cambio falsas. Luis XV conoció el golpe que se daba á su poder real. L a Bourdonnaye y Flesselles fueron los nombrados por el consejo. E l parlam ento habia nombrado tres de sus magistrados examinadores del Instituto. Gilberto de Voisins. fué mas nocivo aun á la Compañía que la obra del abate Chauvelin. “ E l duque de Choi- . pero respecto al rey. contra los bienes pertene cientes en todo el reino á la Sociedad délos Jesuitas.

E l parlamento. Se hacia creer á las masas. tom. Berryer. y que la gloria. todo á un tiempo. Los bienes de la Compañía podian cubrir los gastos de la guerra. IV. el de los filósofos y el de los jansenistas. y no igno raban que Choiseul y la marquesa. y amigo de los enciclope distas por lograr celebridad. E l duque de Chaoiseul no deseaba menos que aquella semejante honor. . debia sonreir á la nación desde el momento que arroja se de su seno á estos perpetuos agitadores que despertaban los re mordimientos en el corazon de Luis XV. según L a Cretelle (1). des truyendo á los Jesuitas. añadiendo que ésta era la doctrina constante y no interrumpida de la Sociedad (2). E ra preciso tener en espectativa la curiosidad ■'[l] H istoire de F rance cit. en reconocimiento de lo s . y evitar el tener que recurrir á reformas que entristecerian al rey y disgustaría á la corte. C hau velin. Por esta acta. jansenis ta por convicción. [l] Un olvido singular acaeció en esta época. la paz. cortesano por cálculo. preparaban la opinion pública á una reac ción contra los Jesuitas. era un gran m e dio de adquirir popularidad. fomenta ban el odio contra los Jesuitas. ministro de marina. Adular á la vez á dos partidos po deros. pasó en silencio un acta consignada en su* registros de 1580. L a m arquesa. en fin. abdicando su gravedad tradicional por correr tras la voz del pueblo y las exigencias de partido. y que le obstinaban en no amnistiar los escándalos de que m adam a Pom padour no se arrepentia sino por ambición. 30. de que también participaba el parlamento. la abundancia y la fraternidad. favorecia los proyectos de todos. Chauvelin habia oido los gritos de ale gría que acogieron el dictámen de Saint-Fargeau. y fué testigo del entusiasmo con que fué recibida por los enemigos de la Com pañía la sentencia del 8 de Mayo de 1761. p. que tan en la memoria tenia todos sus edictos. que era capaz de dar un golpe de Estado. y así deseó mezclar su nom bre en estas ovaciones de partido.” E l abate Chauvelin. los Jesuitas de su propio movimiento renun ciaban á los legados ó lim osnas que les ofrecieran. se encargó de conciliar los diversos in tereses que se agrupaban para asaltar la Compañía de Jesús. En medio de la corrupción del siglo. y todas las sectas. en su contien da con el rey de Prusia no habia podido justificar sus pretensio nes de energía de carácter. E l 8 de Julio del mismo año se leyó en el parlamento su trabajo sobre el instituto. Fué una denuncia en toda regla.—95— seul y la marquesa de Pom padour. que ellos eran los únicos autores de los desastres que agobiaban por entonces el reino. Chauvelin acriminaba las opiniones perniciosas tanto en el dogma como en la moral. De simples comisarios pasaron de repente al papel de acusadores. genio atrevido y mal intencionado. T erray y Laverdy llenaban una misión hostil. de algunos Jesuitas antiguos y modernos. estaba impaciente por demostrar. que. Con un pié en cada campo.

y nada se acor dará sobre el instituto por acuerdos definitivos ó provisionales. breves y cartas apostólicas concernientes á los sacerdotes y es colares de la Sociedad que se llam aba de Jesús. Cuatro dias despues. durante un año. autorizado secretamente por el duque de Choiseul. su amor hácia la sagrada persona del señor rey y su atención por el reposo público n a le permitan dem ora ni dilación. y tem ia verla decretarse en triunfo. 231. en el momento en que otros PP. Luis XV creyó que no debia consentir por mas tiempo que se hollasen de esa m anera las prerogativas de la corona. El Parlam ento se engrandecía sobre las ruinas de la Com pañía de Jesús. [l] H istoire des F ran cais. cuidados que iban á prestar íi los apestados. que tanto en Versailles.” El tribunal jurídico fingió despues que obedecía. y sabia muy bien. renovaron la mism a declaración. y en todas partes. el parlamento. se negó á registrar este edicto. oyó al procurador general apelante como de abuso de todas ías bu las. según la exi gencia del asunto»” En el mismo d ia. su fidelidad. estas disposiciones que se alcanza ban unas á otras. y á los Jesuitas que rem itiesen al consejo los títulos de establecim ien to de sus casas. exceptuando el caso en que el juram ento del tribunal. 6 de Agosto. . se hacia popular. por lo tanto. y vien do que no podia abrigarse detras de la cuestión política y protejer las monarquías trastornadas por la Com pañía de Jesús. E n 1720. t. como en el ministerio. según el testimonio de Sismondi (1). se apoderó con avidez del pretexto de inmoralidad tan atrevidam ente invocado por Chauvelin. Por el dictám en del ab ate T e rra y . removiendo la m agistratura. del instituto se preparaban á morir. Desconfiaba del éxito. pág. y pretextaban qué no asistirían á los moribundos sin o bajo esa condicion. E l príncipe no ocultaba su repugnancia á las ideas filosóficas. en sesión secreta. X X IX . encontrada apoyos c o n tra ía voluntad real. E l rey pedia á la magistratura que aplazase sus ataques contra la autoridad sobe rana. Estas m edidas precipitadas. y por lo mismo declaró: “ Se sobreseerá por el término de un año. los m agistrados condescendian á este deseo formulado como súplica. y batía en brecha al poder real. Tenia instintos de verdad. y apasionarla por un debate cuyatendencia no podia apre ciar. El 2 de Agosto de 1761 mandó al parlam ento que sobreseyese. pero conocia á Luis XV. quiso defen d e r la Iglesia contra la Iglesia misma. y dispuso hacer nuevas informaciones. sacaron á Luis XV de su voluptuosa apatía. sacrificándose por los contagiados d e r M arsella. pero el parlam ento se alzaba contra la Santa Sede. “ el parlam ento. se hizo sentir la exigencia.— 96— pública. el delfín dominaba su inteligencia y la reina M aría Leczinska cerraba los ojos á los ultrajes del esposo-por darle la fuerza necesaria para ser justo.

nada obraban. y el parlamente se con sagró todo entero á sus hostilidades. así como sus doc trinas. y conocido á diez y nueve sobe ranos pontífices aplaudir altamente sus esfuerzos. rodaban sobre su cabe za. como si la nube no hubiese de descargar sobre ellos. en términos. tiene un no sé que de aterrador y espantoso. Provisionalmente inhibió y vfedó expresamen te á todos los súbditos del rey: 1. Tan incom prensible longanimidad debió probar. 2. X X IX . Considerando este espectáculo. de la calumnia ó del razonamiento. al pié de la grande escalera. pública ó privada mente. con lo cual la mutilóy desmembró. Un año de tregua se habia con cedido antes de juzgar el último resultado. permanecieron tan quietos. de triunfos y reveses en favor del principio cristiano. que cuando llegase el dia de su venganza legal. Dispuso el secuestro de todos los bienes déla Compañía. Desenterró. Cualquiera al verlos hubiera dicho. la T eo logía. habian adoptado la misma mar cha que en Portugal. H an cubierto el mundo en tero con sus trabajos evangélicos. Im portaba mucho no dejar reposar la impaciencia de los ene migos del instituto. Descuidó los intereses priva dos de los litigantes para no ocuparse sino de la Compañía de J e sus. í. á todo Jesuita continuar enseñando. ° entrar en dicha Sociedad. que no eran tan perniciosos ni tan culpables como se les creia. á pesar de la Iglesia. las mas veces calum niosas. de las libertades galica nas y de toda superioridad. ° . no se las hubiese sino con un cadáver.—97— Ya han transcurrido ciento y cuarenta años que los Jesuitas existen en el centro del catolicismo. pág. enemiga de la Iglesia.” H asta este momento los P P . no tenian la conciencia de su fuerza ni la energía de su inocencia. 231. Este juicio es el que se formaba en el momento en que el tribunal daba acta de su apelación como abu so de todos los decretos apostólicos en favor de la Compañía al procurador general. y era preciso aniquilarlos. sobre su libertad. R1 parlamento no tuvo en cuenta esa larga serie de com bates. por medio de la canción del folleto. 13 . que encontramos hechas á los Jesuitas en los escritos del dia. Luis XV habia suspendido el golpeque la m agistratura habia deseado dar. pero esta lo hizo si no de una vez. y los hizo quemar por mano del verdugo en el patio del Palacio. y condenó folios que nadie habia leido. en detal. nada hablaban [1] H istoire des Francais. que sor prendidos de improviso por una tempestad hábilmente dirigida. enemiga de los concilios generales y particulares. Qui so condenará la Sociedad de Jesús. y sobre su honor. el calvinista Sismodi no pudo ménos de hacer esta confesion (1): “ El cúmulo de acusaciones. Se habia puesto en litigio la existencia de los Jesuitas. enemiga de la Santa Sede. En presencia de tantas enemistades que. y la proclama.

en virtud de. El 30 de Noviembre de 1761. por los cuales el parlamen to. arzobispos y obis pos se reunieron bajo la presidencia del cardenal Luynes. Miéntras que los . dice. No entraremos en la cuestión de decidir cuál fué mas ceguedad. El episcopado fué el que se encargó de vengar los ultrajes. clara ó secretam ente. la comision del consejo. Balbani en las páginas primera y segunda de su prólogo del Pre mier appel á la raison. y su ley fuf? una especie de encanto que adonnec ó á mas de ima pluma bien cortada. se ocuptiban mas en impedir que' no se escribiese. cincuenta y un cardenales. de las que los partidos coligados creyeron po der dar la explicación. los superiores de las tres casag de Paris. á la que el rey habia cometido el examen de su instituto. manifiesta los motivos que han impedido á los discípulos de Luyóla á defender su causa. quiera obra sobre este punto. y el instituto de Jesús esta ba en manos de jueces competentes. contenida en su declaración de 16S2. El R. P. “ 3. al clero secular. estaban acosa dos con libelos y perseguidos por sentencias. y se contentaban con escuchar. Se decía que era opuesto por sus constituciones á los derechos del ordinario. Convocóse una reunión del clero. y si se entrometen en los derechos y funciones de los pastores.— 98— (1). juzgó apropósito hacer intervenir á la Iglesia en un asunto religioso que el parlamento pensaba decidir sin el concursode los obispos. y siempre hos til. L a reserva que habian creido conveniente á su dignidad sacerdotal y al buen sentido público. demasiado confiados en su inocencia. Los Jesuitas se resignaban' al silencio. . fué atribuida á esperanzas secretas. Se les acriminó hasta esa misma inercia.de los Jesuitas. 0 Sobre el modo con que los jesuitas se comportan en la en 5 señanza y en su particular conducta respecto á las opiniones con trarias á la persona de los soberanos.santa obediencia. “2. Como representantes en aqt^el momento de toda la Iglesia galicana. los jansenistas y los filósofos tomaban parte común. a Sobre la utilidad que pueden prestar los Jesuitas en Fran cia. la publicación de cual-. tal como éste la ejerce. estudiaron por espacio (1) E l P. y ventajas é inconvenientes que puedan resultar de las dife rentes funciones que les son confiadas. Provincial llevó su atención escrupulosa hasta el punto de prohibir. y quizá también en las palabras que se les daban. Doce prelados fueron nombrados comisarios.” L a situación ya era por fin normal. y sobre la doctrina del clero de Francia.Jesuitas. Se les acusó de trabajar en la sombra y de urdir misteriosas intrigas. “4 Qué temperamento se podría adoptar en Francia respecto á la extensa autoridad del general. Sobre la conducta de los Jesuitas acerca de la subordina ción que f-s debida á los obispos y á los superiores eclesiásticos. á la que el rey sometió estas cuatro cuestiones: “ 1. que en es cribir en su propia defensa. y en general sobre las opiniones ultramontanas. si la prohibición o la obediencia.

51 de su obra: “ E n esta asamblea. que no hay que hacer el menor cambio en las constituciones d« la Compañía de Jesús. Ochenta años despues eran llamados sus sucesores en el instituto á formular su doctrina galicana. que dirigía el cardenal de Choiseul. un caso de revuelta teológica. era incom patible con las leyes del reino. cuyas virtu des servían de bandera á la secta jansenística. . pág. pidió la entera supre sión de los Jesuítas. pero m iéntras que los cincuenta y un obispos deliberaban. que hubiera deseado introducir en el instituto. acosados de todos puntos á la vez. les daba un testimonio de ser su enemigo leal. fran ceses sobre los cuatro artículos de 1682. obispo de Soissons. y seis. es un elogio á la Compañía de Jesús. solamente. Lo que hubiera sido muy justo y racional en los tiempos de Luis XIV. y despues de un profundo exámen de las contribuciones de la Orden. cu yos resultados de antemano habia previsto. representado por sus gefes. respecto á lo que concierne á la la autoridad del general. no soltarían ja[1] E l conde de Saint-Priest en su H istoria de la Caída de los Jesuitas ha co metido un error. y el rnismo jansenismo. cuyos individuos sean tan observantes de sus reglas y tan austeros en sus costumbres. 5 parte. teniendo seguridad de que el par lamento y el ministerio. las constituciones y los estatutos de la Orden. 2 . S e lee en la pág. [2] A ctas de las Asambleas generales del Clero de F rancia. tom. 317 y 318 de las actas de las Asambleas 3 generales del Clero de Francia . hicieron los mas grandes elogios del instituto de la Sociedad. 165 de la Destrucción délos Jesuitas. toda la asambla decidió en favor de los Jesuitas sobre las cua tro cuestiones [1]. Un solo prelado. en que la probidad hace un deber en mirar como involunta rio. ya por persuasión. se expresa así: “E l rey habia consul tado. ya poi* política. aunque hostil. en la posicion actual de la Sociedad. fueron de pare cer que se modificasen las constituciones sobre ciertos puntos. E ste. por una unanimidad. venia áser. no diferia de las opiniones de la asamblea sino en ciertas modificaciones. m énos seis votos. habia emitido su voto que. so b reel instituto de los Jesuita-. aunque saliesen vencedores. algunos de ellos quisieron conocer el pensamieto de los P P . se dice: “ Por todas estas razones creemos. á los obispos que estaban en Paris: cer ca de cuarenta de éstos. seííor. ó una complacencia en causa desesperada. Luis XIV no habia que rido que en la época de su gran poder suscribiesen una acta. pro fundizaron todas las dificultades. se resolvió que la ilimitada autoridad del general residente en R o ma. pues anadia [2]: “ Sus costumbres son puras. Saint-Priest. y por unanimidad.” E l texto oficial de la declaración está en completo desacuerdo con Ja ver sión de M. VIII. E sta débil minoría.— 99— de un mes. y al solicitarla del rey. d par te. y con gusto les hago la justicia de reconocer que no hay quizá Or den alguna en la Iglesia. 2. Se rodearon de todas las lumbreras eclesiásticas. 331 y 332. con toda madurez. en la pág.” E n el tomo V III.” L a Iglesia de Francia hablaba por medio de sus intérpretes na turales. menos seis vo tos. pág. y también con la relación de D ’ Alembert. Francisco Fitzjames.

y que pudieran ser les acordados en el porvenir. 349 y 351. por los cuales están su jetos á su soberano. 8 parte. “ 3 . :j -i ^ -1 - . según los cánones y la disciplina de la Iglesia galicana. renovando en cuanto necesario sea. de órden del rey para inform ar á su Magestad sobre varios puntos de nuestro instituto: • “ 1. -vi. residentes en las dichas casas. y demas Jesuitas profesos. arzobispos y obispos residentes actualmente en Paris. en virtud de las reglas de obediencia al general. sino de Dios solo. no solamente en las obras de cualesquie ra teólogos de nuestra Compañía. que reconocen que los vínculos. superior del Noviciado. á una deferencia. declaramos de lante de nuestros señores. pertenece sobre los re gulares. y reunidos. 1713 y 17-57. 1. ° Que reconocemos en los obispos de Francia el derecho de ejercer contra nosotros toda su autoridad. que han adoptado esta doctrina. mirarémos estas órdenes como ilegítimas. 2 . públicas ó partículares. A a . que condenamos como perni ciosa y digna de execración en todos los siglos.'íjj . máximas y usos del reino y derechos del poder real. reunidos extraordinariamente en Paris. á quienes. y mas por sus amigos que por su propia salvación. ° Que si. la doctrina contraria é la inviolabilidad del rey. pres[1] A c ta s de las Asambleas generales del Clero de Francia. no podíamos menos de conformarnos con ella. sino en cualquiera autor ó teólogo que lo diga. y nulas de derecho. tom. renunciando expresamente todos los privilegios contrarios que hayan sido concedidos á nuestra Sociedad. son indisolubles. 5 docum entos justificativos. “ 4. enseñam os la dotrina establecida por el clero de Francia en las cuatro proposiciones de asamblea de 1682. aun los de los prim eros votos. persuadidos de que sin pecado. una declaración conce bida en los términos siguientes. y suscrita por ciento diez y seis padres [1]: “ Los que suscribimos. lo que Dios no quiera. y que nada enseñarémos que á éstas sea contrario. las declaraciones dadas anteriormente por los Jesuitas de Francia en 1626. E l 19 de Diciembre de 1761 presentaron á los obis pos. provincial de los Jesuitas de la provincia de P aris. y á las cuales ni podríamos ni debería mos obedecer. “ 2 ° Que en nuestras lecciones de teología. tendia por el contrario á des honrarlos. llegase el caso que nos fuese ordenada por nuestro general la menor cosa contraria á esta pre sente declaración. que sin libertarles del riesgo en que estaban.. los Jesuitas creyeron que debian suscribir. superior de la Casa Profesa.— 100— m as su presa. los cardenales. núm. quien en lo temporal. . V III. ° Que no se puede ser mas sumiso que lo que nosotros so mos. rector del colegio de Luis el G rande. pág. ni mas estrictamente adheridos á las leyes. ni direc ta ni indirectamente depende de ninguna potencia terrena.

— 101 — critas en nuestras constituciones. y arregló la m anera de ejercer el general su jurisdicción en Francia.” P ara los obispos de Francia este acto era de superogacion. y era la de una debilidad moral. éstos acababan de responderle. [1] E l presidente R olland d’ E rceville habia sido desheredado por su tio. dominado por Choiseul y madama Pompadour. Los consejeros jóvenes á quienes el presidente Rolland d’ Erceville conducía al asalto de la Sociedad de Jesús. declaró á los padres de la Socie dad sujetos á la potestad del ordinario. Luis XV habia preguntado á los obispos. y otros setenta mas escribieron al rey para adherir se á la misma declaración. “ Esteban d e L a C r o ix . en vez de perm anecer impasibles en sus escaños. imposible de conseguir. El monarca. era claro que se hallaban dispuestos á ceder en los restantes. y que se circule á las demas provincias del reino. las de los mas graves magistrados se ahogaban ante la exaltación filosófica y el de seo de complacer á la favorita. y haciéndose estos magistrados hombres de partido. R ouillé des F illetiéres." así firmada. ° de Agosto de 1761. Por un edicto del mes de Marzo de 1762 anulólos procedimientos entabla dos desde 1. y que daba la señal para atacar con mas fuerza.Los Jesuitas cedian sobre un punto. L a voz del canciller Lamoignon de Blancménil. y. Luis le re tiró vergonzosamente. el parlamento se negó á registrar el edicto. Provincial. se colocó al lado de la minoría. El mismo pesidente Iíolland se atrevió á reputar como título de gloria semejante bastardía [1]. á fin de animar á los enemigos de la Compañía. no retrocedían por nada. R olland no es- . y á las leyes del Estado. con la mira de una avenen cia. que dejó su fortuna á los jansenistas. en términos de arruinarse algunos por echar por tierra la moderación y la equidad. y conocían la pureza y sabiduría de su doctrina. sacrificaban hasta su for tuna. ellos veian continuamente á los Jesuitas en su obra. que debiera ser su principal distintivo. y hacer triunfar su bandera. Esto era dejar !a victoria en manos del enemigo. Los Jesuitas eran objeto de su justicia. y siendo depositada en las demas respectivas de cada diócesis. para que esta misma declaración. que nadie podia curar. y éste nada perdonó para aprovechar la ventaja. y suplicamos que nos sea permiti do que se registre la presente declaración en la escribanía del vica rio de Paris. quede allí como testimonio siempre subsistente de nuestra fidelidad. . E sta idea multiplicó el número de sus contrarios y desalentó á sus parti darios. Para los enemigos de la Sociedad la de claración de 19 de Diciembre tenia otra significación. Este temperamento no podia agradar á los que aguardaban aun mas de la debilidad del soberano.

precipitó. la revela él mismo en estos tér minos U J : . al gefe principal de los Jesu itas. En el mismo dia las pro vincias y la capital fueron inundadas de obras serias. presentar á los franceses otro objeto de entretenimiento. la autoridad pública se envilecía en el interior. folletos. y D ’ Alembert. Se intimó. “ La Martinica. que no le quedaba mas arbitrio que obedecer al parlam ento... según se dice.. no debían atraerme una exheredacion de mi tio . á la verdad. .. relativam ente á esos Padres.” E l 1.. su rui na por una circunstancia singular. Todos estos escritos.. uno de los iniciados en esta táctica.. se quejó. que no hubieran servido sino hubiera dedicado á esa obra mi tiempo. y. par D ’ Alembert. L a prudencia del gobierno quiso prevenir las quejas que semejante desastre iba á producir en el público. ocasio nando el proceso que habian perdido. que han sostenido.” [1] Destrucción des Jesuites.... para distraerle. á la manera que Alcibiades pensó cortar la cola á su perro para im pedir con esto á los atenienses el hablar de cosas mas serias.... Se iban á sacrificar las conquistas trasatlánticas de la Francia. y las mismas preocupaciones al servicio de las pasiones. Entablóse una serie de ataques contra el instituto. no siendo esta la últim a vez que se ape lará á ese medio para ocultar un atentado contra el honor ó la liber tad del pais.. el valor francés sobre los mares veia desvanecerse su prestigio. atacó el testam ento ante los tribunales. 168. se lee: “E l negocio de los Jesuitas me cuesta en dinero mas de sesenta mil libras. Siempre en todo ello. que tan funesta había sido á estos padres. ° de Abril dispuso este tribunal que se cerrasen los ochen ta y cuatro colegios de los Jesuitas. pero. enseñado y publicado en peraba este golpe. hubo una que se reservó mayor ínteres y publicidad que las res tantes. im portantísim a para ellos y funesta para nuestro comercio. . nada tenian de nuevo. que privaba á sus cajas de una gran cantidad de millones.. y en cambio de esto. A fin esd e M arzode 1762se re cibió la triste nueva de la pérdida de esta colonia y de su ocupacion por los ingleses. tenia por título: E stra d o s de las proposiciones peligrosas y perjudiciales en todo sentido. que las circunstancias rejuvenecían de tiempo en tiem po.. Choiseul se disponía á ceder el Cana dá á la Inglaterra.. en presencia del imprudente manejo. que la ligereza de Choiseul y la afectada economía de M adama Ponpadour admiraban sin cesar.. . papeles volantes y requisitorios dirigidos contra el instituto. ni en la forma ni en su fondo..... Se imaginó. el mismo círculo vicioso. pág.. pues... en medio de este diluvio de produccio nes. los trabajos que he hecho. y en unw carta del 8 de Octubre de 1778. se llamó la atención contra los Jesuitas... se en saya el entretenimiento del dolor nacional.— 102— E l pais sufría los desastres de una guerra sin gloria. mi salud y mis riquezas. unida al mismo proceso. otros acontecimientos igualmente funestos ame nazaban turbar la tranquilidad pública.

y el todos tiempos y con'perseverancia. absolvían las inclinaciones culpables. consejero del parlamento. escribia por entonces D’ Alembert. á la moral y al honor de las letras. toda entera.” Con efecto. La rectificación de parte de los agraviados ca minaba muy detras. y en su despecho condenó á ser quemadas las declaracianes de los obis pos y breves del papa. IV. relativos á este asunto. y á todo esto respondieron con hechos á acusaciones producidas de una manera tan palpable. El parlamento coritestó. y prestaban su mano á to das las monstruosidades. Peroelodio ha cia la Compañía iba siempre delante propagando la calumnia con in creíble rapidez. La medida ya se desbordaba. [1] Se lee en la Correspondencia de Grimm. Los Jesuitas. para envilecerlos en su presen te. que para salvar la Iglesia. en que la mentira sustituía á la verdad. estorbando continuamente su marcha los cla mores de la incredulidad indigna ó de la pasión que no encuentra necesidad de que se la convenza. fué el que encendió la guerra de la Fronda. al rey de Inglaterra soberano le gítimo de la Francia. el día 1. el parlamento fué el que declaró. de quienes ha bia aprendido á desconfiar. finalmente. en tiempo de Cárlos VI. y á cual mas extrafliis en contra del parla mento y en el código llamado des remontrances. Se afirmaba. legitimaban todos los críme nes. él clero de Francia se reunió en Paris en asamblea extraordinaria. aiío 1764: “ Si se hubiera permitido á los Jesuitas oporler proposicion á proposicion. primera parte.” Sin embargo. Hubiera sido indispensable un trabajo largo y profundo para dar si quiera un colorido de prueba á tantas imputaciones. vul nerado en la alteración histórica. La mala fe se des cubría en la discusión que la Iglesia y los Jesuitas aceptaron y que la fuerza brutal cerró. y la Iglesia. de pasages falsificados y de doctrinas extrañas é incoherentes. rehusaba el apoyo de tan oficiosos defensores. el que deshonró á Enrique III. . y su demostración jamas ha sido refutada. Los obis pos de Francia. Se des honraba á los Jesuitas en su pasado.—103— Esta reunión de textos truncados. que las proposiciones contenían por lo menos mas de setecientos cincuenta y ocho textos falsificados. Demostraron [ 1]. según ellos. Bajo pretexto de defender el poder espiritual contra las invasiones de los Jesuitas. y el parlamento. tuvo por auto* res al abate Gouget. la magistratura echaba por tierra aquel mismo poder. á Minart y á Roussel de Latour. és tos hubieran podido reunir muchas. El Estado pedia dinero al clero. c de Mayo de 1762. y el aniquilamiento de los Jesuitas. era preciso acabar con la Sociedad de Jesús. “ Miéntras la verdad se esclare ce. que sus censores habian examinado y cotejado todos los pasages y citas. los llamados Jesuitas. el que prohibió que se re conociese á Enrique IV bajo pena de horca. tom. y el mismo soberano pontífice. con el sucesor de los apóstoles á su frente. alzaron su voz contra un ultraje hecho á la religión. el libro habrá ya producido el bien que la nación desea.

2 . 68. este voto era la conservación de los Jesuitas. núm . en que al propio tiempo la religión y la patria corrían igual peligro. son los ejecutores de la al ta justicia contra la filosofía. leyó á Luis XV la carta extensa.” He aquí el lenguaje que usaba el clero de Francia en esta doble crisis. la Iglesia. per dónalos porque no saben lo que se hacen.— 101 ~ — clero. tom. 200. cuyas órdenes recibian y acataban sin saberlo. documentos justificativos. y así los Jesuitas podrán decir á San Ignacio: P a d re mió. tí parte. y con siguiente á esto. L a toma del castillo de Arensberg no ha costado mas á los hannoverianos que laocupacion de los bie nes de los Jesuitas á nuestros señores del parlamento. contra el derecho civil. decia (2). deliberada y firmada que le contenia. 379. que todo os habla en favor de los Jesuitas. no desmereciendo de su arraigado patriotismo. las almas cristianas. y las clases del parlamento no saben verdaderamente dónde van á parar. y no permitáis que en vuestro reino. y toman sus órdenes sin apercibirse de ello. . se destruya á una Sociedad entera sin haberlo merecido. No desoigáis. L a Roche-Aymon. y sirven á la razón á no dudarlo. arzobispo de Narbona.” Los parlamentos eran “ los ejecutores de la alta justicia para coa la filosofía. La eva cuación del colegio Clermont nos ocupa mas que la de la Martini ca. Ya puede decirse que Jesucristo es uu pobre capitan retirado. y nosotros hacemos profesión de ser tan celosos de ella como de la propia nuestra. á aquellos que deben formar su alma y su corazon. Se conten tan á lo mas con quejarse. desgraciada y torpe nación. El Ínteres de vuestra autoridad lo exige. se ocupaba á su vez de estas desgra cias. y termina con estas palabras (1): “Ya veis. V III. Creen servir á la religión. no se quiso dejar resfriar su celo. que ha perdido su Compañía. tantos deseos reunidos. Diez y nueve dias antes. . y toda lajuventud de nuestro reino. D ’ Alembert. señor. contra todas las reglas de la jus ticia. y prorumpia en un grito de alegría: “En cuanto á nosotros. los ingleses nos hacen ser trá gicos en el exterior. pág. un gran numero de vuestros súbditos. los respetables rhaestros que les han educado. sus ministros. tom . Los parlamen[1] Actas de las Asambleas generales del Clero de Francia. y los Jesuitas cómicos en el interior. depositó á los piés del trono el voto unánime de la asam blea. señor. pág. votó un subsi dio extraordinario. el 4 de Mayo de 1762. escribiendo á Voltaire. A fe mia que el negocio es serio. que la destrucción de estos fantasmas que se creían tan temibles. el voto del catolicismo entero. [2] (Euvres de Voltaire. La religión os recomienda sus defensores. se lleva á cabo con tan poco ruido. presentándose al rey en Versalles. los depositarios de su conciencia. Pero el 23 de Mayo. contra las de la Iglesia. 4. Lo queone parece extraño es.

rebajándose hasta su base. No hay duda que la pasión y la iniquidad. el deseo de atraer hácia sí las miradas de la Francia. unidos al cumplimiento de lo que se creia un deber. y todos entraron en el palenque. Jam as se habia sometido á su apreciación causa de mas ruido é importancia. Dudon y Mondar. se les necesitaba. Se realzó su importancia á los ojos del poder real. pero con un sentimiento de probidad religiosa que los elogios y excitaciones de ls>s enciclopedistas no llegaron á apagar. imprimieron á estos cuerpos judiciarios una actividad febril. y ellos encargaron á sus procuradores generales el dar les cuenta del instituto de San Ignacio. El gobierno les ponia en ’ ocasión de obrar. La gloria les cayó encima. cuando supieron de fijo que el rey les dejaba hablar. La ambición. á esa especie de lazo oculto. y las citaron á su barra. Se habia arrastra do al parlamento de Paris á cometer una injusticia por espíritu de religión ó de nacionalidad. de cuya distribución se encargaron los enciclopedistas. difícil de desar raigar. jun to con el odio al nombre de Jesuita. mas incisivos.— 105— tos se encontraban en el apogeo de su poder. todos se lanzaron á la arena. de Provenza y de Bur deos. y se esperó que las magistraturas de provincia pasarían aun mas adelante. y así. la va nidad. procuradores generales de los parlamentos de Bretaña. un exhorto y una sentencia contra el instituto fueron títulos inmortales. les dejaron muy atras desde el fondo de sus provincias. habian tomado la iniciativa en la capital del reino: magis trados mas elocuentes. aunque invoU . Retirados del foco de la intriga. preocupaciones y dudas en al gunos. Se contaban entre sus miembros. tan poderoso en los tribunales inamovibles. ma gistrados llenos de ciencia y equidad. La Chalotais. y Pedro Jules Dudon. Con caracteres y tendencias diferen tes. En esta antigua Sociedad france sa. para brillar en él por su talento ó por su animosidad Tres de estos dictámenes han sobrevivido: Caradeucde la Chalotais. Ruperto de Mondar. Se les obligó á todas á con siderar como cuestión vital la de los Jesuitas. Habia. apelaba al es píritu de corpora*eion. poco ó nada dispuestos á in molar sus convicciones por complacer á la favorita ó al primer mi nistro del rey. los parlamentos provinciales no tenian un Ínteres directo en la destrucción de los Jesuitas. se esforzaron en acriminar los estatutos de Loyola. Saint-Fargeau y Joly de Fleury. era muy fácil dirigir un movimiento hácia el mal. y así fueron colmados de alabanzas. los procurado res esperaban que tan bella presa no se escaparia de sus manos. El parlamento de Paris ya comprometido. Chauvelin. es verdad. les presentaba el modelo: ellos á su vez evocaron las constituciones de la Orden de Jesús. adulando sus generosos instintos. y sin comprender bien todos sus hilos. fueron sus autores. pero en el corazon de la mayor parte dominaba un sentimien to de imparcialidad y de reconocimiento nacional.

y cuanto mas avanzaba en esta lectura. M. y en seis semanas de un trabajo forzado. y que por lo tanto. de La Chalotais el exámen de las constituciones de los Jesuitas. es preciso confesar que estos grandes magistrados encontraron muchas veces. y leo hoy dia en muchas obras recientes de literatura. quien. á medida que se iba haciendo. encargó áM . bajo el ministerio del duque de Choiseul. podia estar persuadido. E sta voz nos parece desnuda de fundamento. y que despues de conferenciar con todos. ni se tomó mucho empeño en em prendar el largo y fastidioso trabajo que se le habia encomendado. valiendo á su autor la reputación mas distinguida. existia un partido muy podero so en la corte que prevalecía sobre el crédito de los Jesuitas en Versalles. y así no se apresuró. á los que se habia asociado. Se ha añadi do que La C halolaishabia hecho su obra por cálculo y por odio. sino en toda la Sociedad. se revela en sus requisitorios. ya en Paris. Nos marchamos en seguida [dice el conde] á hacer algunas visitas de familia. en los amigos de los Jesui tas. que el rey dejase hablar á los procuradores generales sobre las contituciones de los Jesuitas Yo me apresuré á contestarle que. F u é Laverdy uno de esos miembros del parlam ento de P aris tan hostiles á la Compañía. proscriptos entonces. quo M. para darle luego cuenta á su aper tura. y que llegó á ser una especie de concurso de talentos entre todos los procuradores generales del reino.— 106— Iuntaria. y repartido á la corte y á la ciudad. que eldictám en de La Cha lotais fué obra de D’ Alem bert y de los jansenistas. no quiso tolerar mas los abusos de los tribunales judiciales. se encerró en su gabinete. y que sus dictámenes fueron dictados por el odio y la parcialidad. ya con la cor te. de L a Chalotais no tuvo prevención alguna co n traía So- . pero tomando en cuenta las doctrinas de la época y las seducciones que tantas utopías ejercian sobre naturalezas ardientes. en honor do la verdad. tauto mas le aterra ba la im portancia y extensión del trabajo que necesitaba hacer p ara la próxi m a apertura del parlamento. concluyó su ta rea. Nadie mejor que yo puede desm eutir esta calumnia. tuvo el éxito mas completo. . al parecer. que alteró algo su salud. y con la fecha del año 1761 se leen estos curiosos detalles: “ E l parlamento. resultaba que. Se [1] Se habia dicho y publicado repetidas *eces. y debo decir. una parcialidad de la que ellos habian dado el ejemplo (1). de La Chalotais nunca pudo en un principio persuadirse de que el rey permitiese este exámen. “AI. y que viera de su parte á los miembros le este supremo tribunal que allí encontrase. que no solamente M. de la Chalotais se apresuró á volver á Rennes. de La Chalotais fué antes de esto conocido como enunigo de esta célebre Or den. que prepararon sus mate-riales. persi guiéndole y haciendo que se le redujese á prisión. “ He oido decir. Chalotais leia las constitucio nes de los Jesuitas. Todos los parlam entos de F rancia hicieron lo mismo. E n los pa peles de su fam ilia existen unas memorias inéditas del conde de la Fruglaie. Se ha dicho ademas que los jesuitas se habian vengad» del famoso procurador general bretón. líe visto cada una de las páginas de esta obra. al tiem po de cerrarse. Su diciánien sobre este ruidoso asunto. así como á las personas de la Sociedad que tuviesen relación. E ste era un negocio de marca mayor. que el negocio entablado contra la Orden se llevaría á cabo con todo rigor. nombrado contra lor general. Me rogó que volviera á Rennes. y La-Chalotais fué preso el 11 de Noviembre de 1765. yerno del procurador general. si podria creer se. á quien estaba dirigido. AI mometo fué impreso. le enviase á decir. ni tenian influencia ni tiempo de proscribir á otros. tenia una alta idea del crédito de los Jesuitas en la corte para no creerles con medios de conjurar esta tem pestad. Por el camino. Los Jesuitas. no solamente en el parlam ento. de todas las noticias que habia podido recoger. como magistrado. publicista y literato. que exigia un trabajo enorme.

d' Eguilles. que un cercano porvenir debia sin duda realizar. la libertad de conciencia y la intole rancia filosófica. artic. Los parlamentos eran los centinelas avanzados para la custodia de los intereses sociales.—107— ha juzgado la obra sin querer descender á la vida del autor.. las masas se encuentran siempre dispuestas á correspon der al impulso de los que. en Tolosa. donde habitualmente no se reflexiona sino despues de hecho lo que antes debiera reflexionarse. se contentó con discutir las constituciones que el rey sometía á su exa men. el derecho de la familia y el de los acusados. y concluia contra los Jesuitíis. fl] Memoires medites de M . en Pau. en P erpiñany en Aix. en el seno mismo de los tribunales. aspiran á dirigirlas. se alzaron muchas oposiciones. donde la voz de Mondar se habia oido. movido por odio ó parcialidad (senti mientos que jam as participó su bella alma) rechazó por el contrario toda im pulsión extrangara á su opinion personal. en Dijon. mas dueño de su pensamiento y de su palabra. cuando el deber de su cargo le puso en necesidad de dar su parecer sobre estas constituciones. L a Chalotais y Mondar se dejaron llevar por violencias. pero en medio de tantas pre cipitaciones judiciales. Dudon. sobre todo (1). no fué recibida con el entusias mo que aplaudió las de Chalotais y Mondar. luminoso. que no consintieron manchar de esa manera el manto de la religión y de la justicia. le présidcnt. y al mismo tiempo de hechos é investigaciones profundas: se desdeñó de hacer el mas mínimo uso de ellas. que les cercaban por todas partes. Estas borrascosas deliberaciones ponian en tela dejuicio el principio cris tiano y el poder monárquico. sino que por el contrario.aun quiso leerlas. En Francia. en Burdeos. pero en sus ar gumentos figuraban íos servicios de que el mundo cristiano es deu dor á la Orden. y que incapaz de darle. y de lo cual se arrepintie ron. L a popularidad. será siempre muy fá cil el hacer una opinion pública. Fué mas prudente en este punto que los otros que sustituyeron la vehemencia del sofisma á la idea católica. . Su dictámen era completo. en Grenoble. 304. He visto y leido una multitud de cartas anónimas que le fueron dirigidas (por algunos jansenistas sin duda) las cuales estaban llenas de hiel y de am argura. cuyos tris tes efectos no calcularon en un principio. hicieron entender mas de una siniestra pre dicción. no es patrimonio sino de aquellos hom bres. que agitadas por la pasión. en Rouen. En cualquiera otra circunstancia los huciedad. que explotan luego en su beneficio. Su obra no despedía el brillante reflejo de las pa siones de la época. y mas adelante. Esta vida severa y retirada fué sin embargo tan digna como piadosa. engañándolas. ni. cuyo arte consiste en engendrar preocupaciones. El dia del abandono se acercaba para los Jesuitas: ni resistían ni ya podian resistir tan multiplicados emba tes. pág. salieron del seno de los parlamentos valero sas minorías. en Metz. En Rennes. II part. 6. generalmente. y por lo tanto. hizo gran caso de muchos de sus miembros. Sea cualquiera el sentido en que se trabaje.

Se habian calculado los votos: los enemigos de los Jesuitas sabian que contaban con una mayoría de dos votos. sin pruebas y sin exámen. aunque mode -d rado en la relación de los abusos de que fueron víctimas las concien zudas resistencias. que tiene algo de revolucionaría. en seguida. Tanto me han sorprendido. la vergüenza que resultaría retrocediendo de las preocupaciones y compromisos de compañerismo. el espíritu de venganza y el deseo inmoderado de extender sus atribuciones. Miraveau. sin instrucción. ni casi libertad para el bien. y casi siempre sin apercibirse ellas mismas. Esto no quiere decir que la condescendencia no cueste trabajo. y por último. los excesos que se cometen en cuer po. de ííousset. las personas mas honradas. de Jouques. Esta coaccion moral. pero convidándolos á tomar parte en la destruc ción de un instituto religioso. Thorome. caminan hácia el mal lo mismo que los mas perversos. entre los cuales ciertamente no ha habido uno solo que fuese capaz de la menor falsedad. Foriisy Camelin. las pasiones todas desencadenadas se reúnen. y la ambición algunas veces el tercero. cuanto que no debia esperarlas de una corporacion de magistrados. que en Aix. y ademas los nombres de Montvallon. ni quedeje de ser repugnante. añade: “Hé aquí. la cólera contra los que atacan. Beaurecuil. corrompen insensible mente el alma mas bella. no tocan individualmente á las personas: la iniquidad desapa rece dividiéndose. en laque se contaban cuatro presi dentes: Coriolis d’ Espinouse. La Canorgue. Coriolis. una mayoría primitiva de veintinueve votos opri mió á una minoría de veintisiete. En las me morias inéditas del presidente d’ Eguilles encontram'os loque pensa ron estos hombres de profunda convicción. podia ser mal interpretada. acusadores y testigos. de la menor injusticia. llena de honor y probidad. cuando no se cree que existe responsabilidad personal. no supieron sino castigar. y. por un Ínteres personal. circunstancias que hubiera querido poder ocul tar á mí mismo. deter . de manera que sin desearlo. Al parecer. el honor mal entendido. la vanidad el segun do. y acaban por poner el corazon y el en tendimiento en una especie de convulsión habitual. amor para la justicia. lo demas nada les importaba. los corazones mas huma nos. Mons. Despraux. No oyeron la defensa de los Jesuitas.—108— bieran protegido. de Gueydan. Boyer de Eguilles y d’ Entrecasteaux. Todos éstos no quisieron decidir sobre el mayor y mas difícil de los negocios. señor. Se vió á los magistrados constituirse á la vez. pero el mal ejemplo hace dar el primer paso. ár bitros. y para todo hay audacia. renacía la mancomunidad de cuerpo. y su partido estaba tan de antemano deci dido. Charleval. la pretendida gloria é ínteres. El presidente se quejó al re}1 é la violencia que seles quería hacer sufrir. donde no hay ojos p ara la verdad. cuya influencia sobre las poblaciones mas de una vez habian envidiado.

como conoce. cuyos antece dentes. ya en beneficio de la religión en general. y que jamas .” En la mayor parte de estas corporaciones judiciales. obispo de Estraburgo. contando vos mismo con iguales sentimientos. se negaron á (1) Se ha conservado el número de votos que en muchos parlam entos se decidieron contra los Jesuitas. habéis mostrado en el negocio de los Jesuitas por el Ínteres de la religión y los del rey. y en Aix 24 por 22.” De tiempo en tiempo. Pero la sentencia del parlamento de Bretaña excedió en exagera ción á los otros. Declaró privados de toda función y cargo civil y municipal á los padres que mandasen á sus hijos al extrangero á estudiar con los Jesuitas. una imper ceptible mayoría (1) fué la que sancionó los fallos. el delfín escribió la carta siguiente á Eguilles. las disposiciones del rey respecto á cuanto pueda interesar á la religión. El 12 de Setiembre de 1762. y jam as una mayoría tan disputada ha producido tan gran resultado. habiqi pedido al rey la conservación de los Jesuitas de Alsacia. toda mi estimación y benevolen cia. le decía. E l duque de Choiseul le dirigió desde Versalles.ad que prestan estos religiosos en esa provincia. (2) E l cardenal de Rohan. lo cual. no puedo menos de haceros presente toda mi satisfacción por el celo que el presidente Espinouse y vos. de Alsacia (2). están basados sobre iguales motivos. y dándole cuenta de la utilid. poco mas á ménos. L a repartición de los votos de los demas parla m entos es poco mas ó ménos la misma. que vuestra Em inencia puede estar tran quilo por la suerte de los Jesuitas de Alsacia. en Rouen 20 contra 13.pierdo de vista. la respuesta siguiente: “ El rey me ha entregado la carta que vuestra Em inencia le ha escrito. al frente de diez y nueve magistrados. tan estrechamente unidos. me obligan á rogaros que hagais presente á los magistra dos que tan bien los han llenado. E n Rennes fueron 32 contra 29. despertó en el corazon del monarca un sentimiento de dignidad. de Flandes y de Artois. con una moderación tan parlamentaria. El asunto de los Jesuitas ofrece al mundo un lastimoso ejemplo. cuyo pueblo y masgistrados repug naban separarse de ellos. El asedio de que tan justamente se quejaba el presidente d’ Eguilles. Su Magestad me encarga le conteste. ya por la educa ción de la juventud en particular.—109— minándose como ellos por la necesidad del momento. ha gozado de to d a la tranquilidad que las circunstancias actuales no han interrum pido. que habia llegado á Versalles á reclamar justicia: “ An tes de vuestra partida. hasta el presente. tanto p ara su Magestad como para vuestra Em inencia. en Perpiiían 5 contra 4. aun cuando vuestra E m inencia no conociese. el 8 de Agosto de 1762. Los tribunales soberanos del FrancoCondado. en Tolosa 41 contra 39. es una nueva garantía . y de que volváis al ejercicio de vuestras funciones. no por eso dejaria de tener la satisfacción de ver que su diócesis. Luis XV comprendía alguna vez los de beres de la corona. en Burdeo» 23 con tra 18. Con efecto. Estos dos grandes objetos. quienes hasta el presente no han dado el menor motivo en esa provincia para tem er las funestas conse cuencias que han tenido lugar en otros puntos del reino. par ticipándole sus inquietudes respecto á los Jesuitas de Alsacia.

un cuerpo político. y que tiende á introducir en la Iglesia y en los estados. sino mejor dicho. la magia. E l ministro. directos ó indirectos. no una órden que aspire verdade ra y únicamente á la perfección religiosa y evangélica. constituciones y declaraciones rela tivas á las constituciones. acusaciones de delitos las que pesan sobre los Jesuitas y lo que les hace culpables. el homicidio. todos sin excepción. la idolatría. el robo. Y no es á uno ó mas individuos aislados á quien se atribuye toda esa degradación y en vilecimiento moral. iba á proscribir á su turno y á herir de muerte á la Compañía de Jesús. ocultos y manifiestos. .Se reservó para el dia 6 de Agosto de 1762. la superstición. y declarado ésto. el par ricidio. todos los Jésuitas. supo al fin obtener de este cuerpo la supresión délos Jesuitas. cuya esencia consiste en una actividad continua para llegar desde luego por toda especie de medios y ca minos.” Tal es el resúmen de los cargos é imputaciones acumuladas contra el instituto. No son. el maleficio. cartas apostólicas. el sacrilegio. breves. atentatorio á toda autoridad espiritual y temporal. la irreligión de todo género.. por el cual dice: “ Que hay abuso en el dicho instituto de la dicha Sociedad que se llama de Jesús. apoyado en todos estos mandamientos de proscripción. “la simonía. los magistrados de estas cuatro provincias y los de Lorena. la impureza. y en las bu las. decretos de los genera les y de las congregaciones generales de la dicha Sociedad. las prevaricaciones de los jueces. sino acusa ciones de doctrinas erróneas. donde reinaba Estanislao de Polonia. el falso testimonio. E l consejo soberano de Alsacia habia sostenido á los padres. y sucesivamente á la usurpación de toda auto ridad.” El camino ya se encontraba desembarazado. bajo el espe cioso velo de instituto religioso. como contrario al derecho natural.de la opinion. de las intenciones del rey. suicidio y regicidio.—110. Vuestra Em inencia conoce la inviolable adhesión que le profeso. proclamaron á los discí pulos de San Ignacio “los mas fieles súbditos del rey de Francia y las garantías más seguras de la moralidad de los pueblos. á fuerza de intri gas y de maniobras. pues. que no quiere que los Jesuitas sufran cambio algu no en su estado. y con la que me honro mas que otro alguno. á una indepen dencia absoluta. y en este mismo dia expidió un decreto. declara por consecuencia al dicho instituto inadmi sible por naturaleza en todo estado civilizado. etc. fórmulas de votos. son culpables de haber enseñado en todos tiempos. según el parlamento. y con aprobación de sus superiores. la blasfemia.— asociarse á este movimiento. el parlamento de Pa rís. el perjurio. de falsos principios que el parlamen to copia de los E xtractos de las proposiciones . Los tribunales del 1 reino se coligaban para declarar á los Jesuitas enemigos del bien público.” E l duque de Choiseul se guardó muy bien de cumplir su promesa. la astrología.

y que no se ha acreditado sino por sacrilegos efectos que no pueden recordarse sin horror. y descubriendo la senda para la violacion de todas las leyes. é indu ciendo á la tentación y á los mas grandes pecados. cuyo veneno es muy peligroso. turbando la paz de las familias. á la seguridad. de Fausto y de Marsilio. á la doctrina de los apóstoles. favorables al arrianismo. impías y blasfemas contra la bienaventurada Virgen María y demas funda mentos de la fe cristiana. atacando la fidelidad de los criados. de los semipelagios. doctri nas. á los ejemplos de Jesucristo.” . apro bando la crueldad y los resentimientos personales. injuriosas á los santos padres. para proporcionar homicidios y parricidios nunca vistos* abiertamente opuestos al Decálago. sobre la gerarquía. hostiles al misterio de la Redención y á la divinidad de Jesucristo. de Casio. natural y positivo. excusando la venganza y el homicidio. al precursor de Jesucristo y á los ángeles. y por lo tantb. contrariando al segundo mandamiento de la caridad. decisiones de la Iglesia. eclesiásticas ó apostólicas. alimentando la concupicencia. al socianismo. paliando la usura. al sabelianismo. dando rienda á la avaricia y á la crueldad. opiniones de los santos padres. y al de gentes. en fin.—111— “ Sus doctrinas en toda época han sido favorables al cisma de los griegos. contrarias á las máximas del Evangelio. caridad simulada y otros artife cios y fraudes del mismo género. protegiéndo los asesinatos. álos patriar cas y profetas. crean do contra la vida de los reyes un peligro siempre inminente. y haciendo depender de va nos razonamientos y de sistemas. eludiendo la ley divina con falsas virtudes. injurian do á los soberanos y á sus gobiernos. sediciosas. trastomadoras de la autoridad de la Iglesia y de la Sede Apostólica. ame nazando á los magistrados y á la sociedad humana con su perdición segura. propensas al fanatismo y á carnicerías horribles. resintiéndose del epicureismo. vida y honor de los príncipes. reproductivas de la heregía de Wiclef. inclinando á los jueces á la prevaricación y á los acusados á usar de artificios diabólicos. sus ministros y magistrados. á la inquidad del robo. y ahogando en los padres y en los hijos todo sentimiento de humanidad. añadiendo el arte de engañar. opuestas á la certeza de otros varios dogmas. ofen diendo á los oidos castos. calvinistas y demas innovadores del siglo XVI. sean civiles. al nestorianismo. execra bles y contrarias al amor filial. enseñando á los hombres á vivir como bestias y á los cristianos á conducirse como paganos. de Pelagio. reposo de las familias y buen órden de la sociedad civil. y de los errores de Ticonio. la vida de los hombres y la regla de las costumbres. á los apóstoles. fa vorables á los luteranos. favoreciendo la impiedad de los deistas. sobre los ritos del sacrificio y del sacramento. opuestas á los derechos divino. perturbadoras de la sociedad humana. atentatorias al dogma de la procesion del Espíritu Santo. cuyo camino abren.

vivir en comunidad. . muebles. sin haber presentado antes el juramento anexo á la misma sentencia. . De veinte millones. tener corresponden cia con los demas miembros de la Orden. . y el gasto se fijó á 17 sous por cabeza. pasó una cadena por aquella ciudad. ta le s como vastos edificios. á unos 56 á 60 millones.000 libras de réditos de im posiciones eclesiásticas 6 civiles. E n esta cantidad no se com prenden los donativos ó limosnas. y no se concede á los anteriores dueños de todo esto sino una escasa pensión. E l parlam ento de P aris no concedía esta pensión alimenticia sino á los proesos. los estudiantes novicios eran privados de ella. se dilipida su fortuna ( 1). 5 8 millones. los bienes secuestrados. (2) Los' parlam entos de F ra n c ia asignaron veinte sous por dia á cada Je suita. Se Ies confiscan sus bienes. sin contar los bienes que tenian en las colonias. . reuniendo á todas las salas. bibliotecas y sacristías. en sus misiones. Todas las veces que pasaba p o r T o lo sa una cadena de presidarios con denados á galeras. p a ra no caer en el ridículo. que el parlam ento. . . ascendia en 1760. así como á la piedad. se les expulsa de sus casas. 11 „ D e otras propiedades. en sus trabajos apostólicos ó li (1) La fortuna de los Jesuitas en F ra n c ia . y en que la contradicción en los términos excluye forzosamente la unidad de doctrinas tan decantadas de la Compañía. cuya renta servia p a ra el sosten. ". hacían servir á los presos por los hijos de las familias mas ilustres. 20 „ Total. . De este modo se tom aban de los bienes de los Jesuitas diez y siete sous para la comida de un presidario. alimentos y viajes de 4. .— 11?— Esta sentencia. Se dió parte al depositario de. 7 . cuando no se daban mas que doce diarios para el sosten de cada uno de los padres. obliga á to dos los padres á renunciar á las reglas del instituto. Este contraste chocó tanto al pueblo. pero el de Languedoc no concedió sino doce. y desempeñar cual quier cargo del ministerio sacerdotal. Les fué prohi bido conservar su trage. Una anécdota m uy singular hizo modificar esa parsimo nia. se despojan de sus ricos templos. lo que ascen d ia el gasto de cada Je suita á 300 francos uno con otro. . sobretodo para las Casas profesas. se dispersan sus preciosas bi bliotecas. que destruia la Compañía. . los Jesuitas estaban encargados de mantenerlos.. cuyos productos pagaban los intereses de cuatro millones de deudas. respartidos en esta •forma: D e bienes inmuebles improductivos. No se quería que fuesen . Algún tiempo despues del decreto provisional. en la que el ridículo va reunido á lo atroz. . les daban una comida. que nadie le per donaba. . que solo puede adquirirse mediante toda clase de sacrificios (2). . y gastos de conservación de edicios. . Todos estos cuatro mil sacerdotes que er» su colegios. el parla mento dispuso que los presos com erían á expensas de los Jesuitas. cuya ren ta se hallaba gravada con 550. E l de Grenoble se extendió h a sta treinta. t)e capitales productivos.000 religiosos. decretó que su generosidad se elevaria á la cantidad acordada por los dem as parlam entos del reino. y á fin de habituar á sus discípulos á la virtud. 2 0 millones. y conform e á la costumbre antigua.

Ya que no podian formar la infancia Jesuítas. por la disposición del parlamento. y aunque ciertos. (1) Cours d’ histoire des E ta ts europeens.—113— terarios. se encontraron de repente. de cuatro mil. Se excitó á la apostasía. Los Jesuitas opusieron la resignación á las persecucio nes dirigidas contra ellos. de quienes se decia estaban tan dispuestos á prescindir de la religión. manifiestamente falso y controvertible. era un acto de tiranía. p. y la facultad de poder heredar. Pero en las dolencias del entendimiento humano. X I. t. era decidir arbitrariamente un hecho histó rico. lleva visiblemente im preso el carácter de la pasión y de la injusticia. Se les declaraba muertos civilmente. 51 y 52. los que faltaron á unos juramentos. Esta conducta es el mas bello y mas completo elogio que puede hacerse de una asociación reli giosa. Este voto fué el juramento impío de una regla impía. á pesar de todo y según la opinion de los doctores mas sabios. dice Schoell (1). 15 . la razón calla. Exigir de los Jesuitas el compromiso de sostener los principios llamados libertades de la Iglesia galicana. pero faltaba obligarles á romper unos votos que la ley no reconocia. Los Jesuitas diseminados se veian acogidos por los obispos y por los pueblos.” L a Compañía ya no existia en el reino Cristianísimo. faltos de prevención. y redu cidos á la miseria ó á la infamia de renegar de un instituto que habian hecho voto de seguir hasta la muerte. lo cual se intentó con el encarniza miento propio de las pasiones de partido. y por consi guiente la desaprobación inmediata de todos los hombres de bien. La tiranía ya no podía detenerse en la pendiente en que se habia colocado. al mismo tiempo que se les llam aba á la vida civil. desde el arrianismo hasta el luteranismo. pues por respetables que pareciesen éstos. de los que jurí dicamente se hallaban absueltos. y según el dicho de un escritor protes tante. convencidos ple namente de todos los crímenes imaginables. Tribunales católicos acababan de dar al mundo un fatal ejemplo que los escritores protestantes no titubearon en reprender. Estos hombres. habian ensalzado el nombre de la Francia. de todas las heregías posibles. sino muy problemáticos. apenas cinco se sometieron á él. y de cuatro mil padres que habia en Francia. no eran. como la que afectaba á la generación de aquella época. se negaron á prestar el juramento que se exigia de ellos. ofreciéronse ventajas inmensas á los hijos que consintiesen en rene gar de su madre ultrajada. apenas llegaron á cinco Jesuitas. y para ello se quitaba á estos jóvenes el derecho de recobrar su p a trimonio. “Este decreto del parlamento. nunca artículos de fe. Querer obligar á los Jesuitas á ir contra los principios de moral de la Orden. y el juicio se ofusca con la pre vención. Sus miem bros se hallaban dispersos. que está en lo verdadero.

y su celo no permanecía ocioso. en Grenoble y en Besánson. . se llam aba el P. El parlamento de Paris y sus aliados se inquietaban de este movimiento de la opinion. Según de cía su huésped. pero no representa el estado d e 'la Órden en 1762. asustaban á la filosofía y á la magistratura. 239. pero su corazon encerraba una superabundancia de riquezas. p. Los establecimientos de los Jesuitas en las Provincias-Unidas no estaban mas ocultos que los de las dem as religiones y sacerdocio secular. los padres de familia no sabian á quiénes confiar en adelante la educación de sus hijos. E ste árbol geográfico está conforme al último catálogo general impreso en Rom a él año de 1749. y el fallo se ejecutó. la de Polonia. Eran pobres. Estos dos medallones no indican sino quince estaciones establecidas en los doce pueblos. éste no era el prim er hombre del mundo. bajo pena de una multa de tres florines.—114— para la virtud y para las bellas letras. se contaban veinticinco estaciones en los veintitrés pueblos y cuarenta misioneros. L X V III. E n la época en que apareció este árbol geo gráfico. (3) E l duque de Choiseul y el parlamento hicieron componer entonces el árbol geográfico que hemos reproducido en la Historia de la Compañía. á quien no agradaban mucho las proscripciones. existen en la Alsacia. ya no existiun en esta época. que fueron divididas y constituyeron las cuatro provincias de la Gran Polonia. fueron condenados á la horca. los hombres sensatos deploraban la pérdida de esa Compañía (3). tal como fué dirigido á los príncipes y á los magistrados. y form ada con las dos provincias de Polonia y Lituania.o están tan exactos como el árbol geográfico. predican en Dijon. t. su apología brillaba despues de la sentencia. ' Las misiones de Ruylem bourg y de Wuch-te-])uerstede. Los Jesuitas esparcidos por los pueblos y aldeas. todo el misterio consistía en que las iglesias católi cas no podian tener puertas ni ventanas que diesen á la calle. que se volvía contra ellos. Dos sacerdotes acusados de haber censurado las disposiciones del tribunal. le contestó (1) el 1S de Febrero de 1763: “ Los Jesuitas aun no han sido destruidos. Pequeña Polonia. y el patriarca de Ferney. D ’ Alembert comu> nicó sobre esto sus temores á Voltaire. erigida en 175ff por la X V III congregación general. Adam. y el par lamento no se atrevió á tolerar por mas tiempo esa tardía apela ción á la opinion pública. Los Jesuitas no se habian ' defendido.” L a herida hecha al instituto de San Ignacio fué sentida en todos los corazones católicos. Fueron á la vez misioneros y directores de las almas. la edad madura se agrupa ba al rededor de las cátedras evangélicas para escuchar su doctri na. E n esta época. designadas en los medallones de la derecha. Hay once en Versalles. y no supo nen mas que quince misioneros. (2). el instituto de San Ignacio com prendía u n a asistencia mas. Para lo» unos como para los otros. Lituania y Mazovia. y otro que me dice la misa. que conservaba en los (1) (Euvres de Voltaire. Su título y sus indicaciones pueden inducir á error. Los dos medallones n. el ir á los templos con devocionario en la mano. recogido p or Voltaire. (2) E ste Jesuita. y en que estaba prohibido á los católicos.

de abnegación. y al pronun ciar esta palabra. y fué para ellos la razón de destruirla. registro las páginas. donde por la primera y última vez se vió realizada por su influencia esa quime ra de felicidad que se encuentra solamente en la imaginación de los poetas? Eran peligrosos á los soberanos. juntamente con la gloria del nombre francés. probado en el destierro. en lugar suyo. pág. ¡Ah!'¿Quién es capaz de enumerarlos? Pasará mucho tiempo. cuyo valor é inagotable caridad serán siempre uno de los mejores recuerdos de la antigua Catedral. como lo es para no sotros el pagar al ménos el tributo de gratitud y reconocimiento que se merece por sus innumerables beneficios. E ra éste Cristó bal de Beaumont. y que tan dificil será llenar. ó á las vastas regiones del Asia. busco luego las pruebas. ¿Quién les ha reemplazado en nuestros pulpitos? ¿Quién les reemplaza en nuestros colegios? ¿Quién. un arzobispo. & los bosques de la América. que se apresuraba á acudir. 16 (Paris. y se echará de ver siempre el vacío inmenso que en la cristiandad han dejado. dice. y ¿en cuáles domi naban fuera de aquellas regiones del Nuevo-Mundo. abro la historia. y un gran sacrificio que hacer. los jansenistas y los filósofos. Bien sabian esto los que la destru yeron. esos hombres tan ansiosos de sacrificios como lo son otros de goces.—115— pueblos los sentimientos religiosos. un igno rante que enseñar. ¿acaáo la filosofía tiene derecho á hacerles semejante inculpación? Pero sea de esto lo que quiera. se refleja el pensamiento con dolor sobre esta Orden tan floreciente en otro tiempo. y todo el que podian. veo en ellas escritas acusaciones. se ofrecerá para llevar la fe y la civili zación. tantas veces re gadas con su sangre? Se les acusa de ambición. y cuya apostólica virilidad y firmeza maldecían el parlamento. y cuya existencia toda entera no fué sino una continua abnegación de sí misma en beneficio de la humanidad y de la religión. y ¿qué corporacion no la tiene? Su ambición era la de hacer bien á sus semejantes. 1820). no les faltó de parte del catolicismo. . y no encuentro en lugar suyo sino una justificación manifiesta. Ocupaba por entonces la silla de Paris un prelado. pero sin dejar de respetar la pureza de sus acciones. supongo que la tuviesen. Todos eüosj en la amargura de sus presentimientos. cuyas virtudes admiraron Federico II y los ingleses. exclamaban con el abate Lamennais (1): “He hablado.” Esta justificación de los Jesuitas. expresada con términos tan elocuentes. y ¿quién ignora que esto es por lo general lo que los hombres perdonan con mas dificultad? Querían dominar en todas partes. una luz que difundir. (1) Reflexiones sur F etat de V E glise de France vendant le X V III siecle. cuyo nombre bendecia el pueblo. donde hubiesé un bien que hacer.

no fueron mas que ocho hermanos coadjutores. ni los ta lentos. El destierro fué aceptado. E l autor de la Apología de los Jesuitas se dejó seducir por los elogios prodigados á su talento y á su juventud. expulsos y a de la Com pañía y cinco profesos. El Atanasio francés juzgó en el tribunal de su conciencia de magistratura eclesiástica. hizo lo propio con la obra del prelado Cristóbal de Beaumont: fué citado éste á compa recer. que optar entre el deshonor y la expatriación. con todo el dolor de su alma y lleno de respeto p ara con sus antiguos maestros. . Ya no quedaba mas me dios á los discípulos de San Ignacio. en nada debilita ba en la pastoral la energía de su fondo. si el rey no hubiese mediado con un vergonzoso paliativo. ésta recayó sobre la Compañía de Jesús. La familia real habia mantenido hasta entonces en el palacio de Versalles á los padres que poseían (1) Según los registros del parlam ento de Paris. desmintiendo su obra con los hechos. pero al ménos no fueron tan crueles como Pombal. y el parlamento interpe lado por la razón. y los Jesuitas de estas cuatro demarcaciones sufrie ron. Los parlamentos de Tolosa. que el presidente Molé. El 21 de Enero de 1764 el mismo verdugo que arrojó á las llamas al Emilio de Juan Jacobo de Rouseau y la Enciclopedia. el parlamento no conoció ya límites. Los confundió y derrotó completamente. H a sido éste el único Jesu ita que ha favorecido las ideas revolucionarias. sin quejarse. los que se sometieron al jura m ento exigido. condenaba léjos de su pais natal (1) El parlamento y Choiseul se mostraron inexorables: no exceptuaron ni la edad. ni las enfermedades. ni los servicios. El arzobis po se libró de la venganza del parlamento. Ceruti era de este número. y el 28 de Octubre de 1763 dió al público su célebre Instrucción pastoral. y hubiera sufrido una gloriosa condena por la justicia. L a moderación de la forma. . á los jueces seculares que. acababa de pronunciar.— 116 — Cristóbal de Beaumont llegó á comprender que la guerra hecha á los Jesuitas era la señal de la ruina de las costumbres y de la Iglesia. creían poder forzar al poder espiritual á no ser mas que el comisario de policía moral del poder civil. contestó con la arbitrariedad. consintiendo en desterrar de nuevo al primer pastor de su diócesis. con fecha 9 de Marzo de 1764. oponiendo la verdad escrita á la falsedad hablada. y pro bando que los Jesuitas condenados ni habian sido acusados ni juzgados de buena fe. la deportación y la indigencia á que se les. encum brados en sus escaños. doce jóvenes regentes.El se encontraba al frente de todos los ataques. A l ver esta intrepidez. de Rouen y de P au fueron los únicos que se unieron á esta medida. Fué mandado á todos los padres que adjurasen su instituto y que rectificasen con su juramento las calificaciones con qu^ los anteriores decretos les habian cargado.

pues si los votos. y no hay testimonios. los Jesuitas se toman la libertad de representar humilde y respetuosamente á V. siempre tienen y en adelante tendrán. contravenir al primer juramento que prestaron ante los alta res. por los cuales se han ligado á Dios. dirigieron al rey la carta siguiente: “ Señor: “Vuestro parlamento de Paris. que su conciencia no les permite someterse á ellos. que preparaba la edu cación de los infantes. y el dia mis mo que emprendieron el camino para su destierro. bajo el “imperio del instituto. La sola sospecha que pueda hacer dudar de sus sentimientos sobre este particular. M. tal como el enunciado en esta fórmula: “De no vivir en adelante en comunidad. incurririan en la cólera del cielo. subsisten aun en el fofo inter no. presten el juramento exigido. de sumisión y de respeto hácia vuestra sagrada persona. y en este estado no pueden. cuantos Jesuitas se hallan dispersos por el reino están prontos á suscribirle aunque sea con su sangre. los mejores principios. de que en materia de fidelidad. y entre ellos al sabio Bertier.. ú otras “ personas diputadas por éstos. siguiendo la forma del instituto que habian abrazado. se encuentran rotos y anulados por decretos de los tribunales seculares. y por lo tanto se encuentran obligados h cumplirlos delante de Dios. “En cuanto al último artículo. que todos los que componen la Sociedad de los Jesuitas y que se hallan comprendidos en el territorio de esa corte. prestar otro segundo. les llena de aflicción. Si fuesen tan des graciados que se ligasen con obligaciones tan contrarias á su estado. ni seguridades. en la indignación de . Luis no se atrevió á oponerse al parlamento. ó aisladamente. por la defensa de su autoridad y por el sosten y manteni miento de los derechos de su corona. de no seguir correspondencia al“ guna con el general y superiores de la dicha Sociedad. y que se creerían dichosos en dar su vida por la de vuestra Ma gestad. que no estén dispuestos á dar á Ja faz del mundo entero. ni con cualquier miembro de la “misma residente en pais extrangero. y de las constituciones de la Sociedad que “ se llama Compañía de Jesús. en cuanto leg 595. que concierne á la seguridad de vuestra sagrada persona.— 117— su confianza. El anatema llegó hasta el escalón del tro no. han teni do. para convencerle. ni pruebas. “Respecto á los demas artículos contenidos en la fóVmula del juramento que exige vuestro parlamento de Paris.acaba de dar un decreto que dis pone. posible.” “ Otro escrito mas largo y detallado que lo que puede ser éste haria ver á vuestra Magestad palpablemente todos los inconve nientes y consecuencias de una medida qué el honor y la con ciencia no permiten á los Jesuitas admitir.

Histoire de Frunce pendant le X V III siecle. t. que trascribimos de su mismo original coaservado en Roma. pero ¿quién ignora que los mas fuertes edictos han sido revocados. que ponga á los Jesuitas de su reino. Luis (1) Procedvre contre V institu í et les constitutions des Jesuites.” A esta declaración. y Choiseul se decidió á firmar un edicto que prescribía (1): “ Que la Compañía de Jesús ya no tendría lugar alguno de per manencia en su reino. y así en el edicto real. porque tem en sus esfuerzos p ara el restablecimiento de los Jesuitas. sí. pero ésta no impidió que se prestase á la consu mación de la iniquidad. L a perspec tiva de su muerte llena á los filósofos de alegría. perpetua é irrevocable. El delfin censuraba las acriminaciones de que estaban llenos los decretos del parlamento. á pesar de sus cláusulas. Jesuitas. “Por todo esto. señor. inherentes al corazon del rey. E ste rumor jam as se ha probado. y criticaba sobre to do la sentencia de expatriación que heria á lo s.E l delfin no sobrevivió mucho tiempo á la destrucción de los Jesuitas. y Horacio W alpole escribía desde Paris en el mes de Octubré de 1765: “ Al delfin infaliblem ente le restan pocos días de vida. registrado el 1? de Diciembre de 1764. E l tiempo de los crím enes aun no habia llegado. tierras ó señoríos de su obediencia. dice Lacretelle. Durante su enferm edad se vio la m ism a concurrencia en las igle sias. humilde y respetuosamente suplicamos á vuestra Magestad. (2) . y no cesarán de dirigir al cielo sus continuos y mas fervientes ruegos por la conservación de V. Una muerte prem atura les libró de ese cuidado.” (3) Existe una carta de Luis X V al duque de Choiseul. respondió únicamente el monarca: “ Sé muy bien que esos son vuestros sentimientos. á cubierto de las grandes per secuciones que sufren por parte de vuestro parlamento de Paris y de otros varios. 64.—1 1 8 los hombres de bien. da su pérdida. y modificando en todo este preámbulo. Se les ha acusado de haber apresurado • esta muerte por medio del . veneno. vasa llos tan fieles y tan desgraciados. ‘‘La muerte del delfin. y nos parece inverosímil.” E spiró en efecto el 20 de Diciembre de 1765. y su protesta hizo que por algunos momentos pensase Luis XV en la concien cia de su deber. que contiene las observaciones del rey sobre el preám bulo del edicto. y por la gloria y prosperidad de su reinado. Luis XV hace en él juiciosas anotaciones sobre muchos puntos. y vuestra Magestad no podría en adelante considerarlos como súbditos dignos de su protección. 326. concluye así: “ La expulsión está aquí fuertem ente indicada. IV. A la prim era noticia de su muerte se reunió m ucha gente al rededor de la estatua de Enrique IV para llorarle.” Frase que pintaba con el mas fuerte colorido la debilidad y la justicia. E ra preciso que la sancionase el sobera no. Se alegraron. pero todas las heregías los han detes . fué p a ra el pueblo un golpe tan sensible como in esperado. Choiseul y la secta filosófica tem ían sus talentos y su firmeza. p.” El delfin protestó enérgicamente contra esta medida (2). M. aun las mas imaginables? “No quiero de corazon á los Jesuitas. Los enciclopedistas no adelantaron la muerte de este príncipe. pág. no se hace mención alguna de los motivos ni del destierro (3).

fundados en documentos irrefraga bles. así como en las de moral y disciplina. se demuestra que el soberano pontífice. dirigiéndose á él mas como padre que como pontífice. Los obispos de todas partes del mundo le suplicaron que tomase por su cuenta la causa de la Iglesia y la de la Compañía de Jesús. despertar el valor adormecido de Luis XV. Clemente X III creyó que in cumbía al sucesor de San Pedro un deber solemne que cumplir. E sta tenia por apoyo y por sus abo gados á todos los obispos de la Iglesia galicana y á una minoría. no quiero al ménos que se crea que me he adherido á cuanto los parlamentos han dicho y hecho contra ellos. contra mi gusto. H asta este momento Clemente XIII habia tratado con breves reiterados y con súplicas. á pesar de que haya hombres que despues de haberle desfigurado con perversas interpretaciones. la grave injuria hecha al mismo tiempo á la Iglesia y á la Santa Sede. insultando así de la manera mas ignominiosa á la Iglesia de Dios. lo que constituye su triunfo. aunque por motivos muy diferentes.—119— permitía á los Jesuitas v ivir en el reino como simples particu lares.” (]) Por todo lo que dejamos sentado. es pre ciso cambiar mi propósito. Desde lo alto de la cá tedra infalible elevó su voz. “Persisto en mi idea. Como juez supremo en materias de fé. decia. sin poder aproximarse á Paris. suegro de Luis XV y aun el mismo Luis XV. que residiria cada uno de los padres en la diócesis donde habia nacido.” tado siempre.. E stanis lao de Polonia. sin lo cual nada se b a ria . El papa cedió al voto general del catolicismo. á quien ellos acusan suponiendo que haya podi do engañarse hasta el punto de juzgar y declarar solemnemente como piadoso y agradable al cielo lo que en sí fuese irreligioso é impío (1). de Alsacia. Por la paz de mi rei no. cláusula restritiva que alarmó al parlamento. el delfin. Mas cuando llegó á su noticia el edicto soberano que sancionaba la des trucción de los Jesuitas en Francia. y el 7 de Enero de 1765 dio la bula apostolicum. quien extipüló con el monarca. que en expulsándolos es preciso anular cuanto el par lamento ha hecho contra ellos. se hayan atrevido á calificarle de irreligioso é impío. el papa instruía á su vez el proceso que en Portugal y en Francia habia tenido igual resul tado. de Flandes y de Artois. . porque habla ría demasiado. así como la Lorena. “ Adhiriéndome al parecer de otros por la tranquilidad de mi reino. y que cada seis meses estarían obligados á presentarse ante los magistrados encargados de vigilar sobre ellos. que eu cada parlamento contrabalanceaba á la mayoría. Me callo. deseaban conser var en F rancia la Compañía de Jesús. que el instituto de la Compa ñía de Jesús respira hasta el mayor grado la piedad y la santidad. Declaramos de nuestro motu proprio y ciencia cierta. que la reina. Los tribunales soberanos del Franco-Condado. No digo mas. si llego á expulsarles. y dirigiéndose desde esa cumbre al universo católico: “Nos rechazamos.

de Choi seul y de M. “ Sin em bargo. Pedro de Aranda. y proscribir de una vez. sur V instruction secondaire (sesión de la cám ara de los Pares del 2 de Febrero de 1844). mas de una vez se habia ya atentado en España contra el instituto.— 120— Los ex-Jesuitas. Sin embargo. para anular el edicto-de Luis X V . bajo la iftfluencia del ministro m as determ inado y mas ilustrado que despertó la languidez de Luis XV. el duque de Alba y el general W alh echaron por tierra el ministerio del marques de la Ense nada. Cuando el marques de Pombal trató de ahogarla con el peso de sus folletos y de sus torturas. encontraron un vengador en el soberano pontífice. un apoyo en los obispos. se habia mostrado siempre afecto á la Compañía de Jesús. En el momento en que. X X IX . y ami gos en todos los católicos. M. pero impetuoso y tenaz. de la minoría de los tribunales y la unanim idad del episcopado francés y de los de m as obispos católicos. Puso su conato princi palmente en arrojarlos de todos los estados de la casa de Borbon. la Sociedad de Jesús fué por fin disuelta. Príncipe religioso y hábil. el rey de España fué el primero que desmintió las calumnias oficia les de la corte de Lisboa.” Cárlos III reinaba en España. T enia esta diseminados por las diferentes provincias del reino ciento veinticuatro colegios. que apenas puede explicarse. t. . y así como éstos. los acontecimientos que estallaron en la Península recayeron sobre ellos. é hicieron triunfar la influencia británica sobre la política rehusaron someterse al voto de expulsión. (1) Histoire desfrancais . dice Sismondi (1). En Nápoles como en Madrid. bastan p ara form ar una voz acreditada. poseia la mayor parte de las cualidades que hacen la felicidad de los pueblos. E l edicto del rey los autorizaba para vivir en su patria. y para siempre. Su carácter se acordaba perfectamente con el de sus súbditos. la m ayor parte de los estados de Provincia se mostraban hostiles á la destruc ción: sin embargo. cuan do esta voz se ponga en paralelo con las de M adama de Pompadour. En 1767. como el parlamento les llamaba. del territorio francés á los padres que comenzaban á crearse una nueva existencia. pero creemos que las declaraciones del papa. la mayor parte im portantes y ricos. pag. Choiseul hizo de ella un negocio personal. Villemain se expresa en estos térm inos: “Cuando en 1762. llevaba al mas alto grado el espíritu de familia y la honra de su nombre. del delfin.” No pretendemos hacer una historia con preocupaciones ó conveniencias p ar lam entarias. sobre todo. la persecución contra los Jesuitas se ex tendió de un pais á otro con tal rapidez. un ministro de instrucción pública no titubea en m irar co mo nulas estas protestas. E n su Esposé des motifs du projet de loi. íntegro é ilustrado. N inguna voz que mereciese algún crédito. se alzó para defenderla. convertido en palabra de órden. bajo el reinado de Fernando VI. y se aprovechó para ese objeto de la influencia que habia adquiri do sobre el rey de España Cárlos III. Villemain. Los parlamentos tomaron ac ta de la cólera de Carlos III de España y del golpe de estado de su ministro D. 369.

de haber intentada sublevar las reducciones del Paraguay y del Uruguay. t. á las diver sas ramas de la casa de Borbon. Choiseul le sacrificó una de las prerogativas de la corona. y que. Ravago. la ruina del instituto en España. á em plear los medios ejercitivos y los de lisonja. octoge naria á aquella sazón. IV. Su fé era viva y su voluntad firme. secretario de la Propaganda. Estas cartas venían por mediación de Pombai. aguardad á que muera ja vie ja.” Esta vieja era la reina madre Isabel de Farnesio. Manuel de Roda habia desempeñado las funciones de em bajador de España cerca de la Santa Sede. pero á fin de inclinar á este soberano á destruir la Orden de Jesüs. p ar Coxe. y debia su fortuna á los Jesuitas. para dejarse im poner la ley como José I y Luis XV. el: duque de Alba y Walh. á consecuencia de ciertas reformas en el trage español y en el pre cio de los comestibles. se creyó desde lue go en Roma que se presentaba en campaña un nuevo enemigó de la Sociedad de Jesús. Se adulaba á Cárlos III por su fla co. cuando llegase la ocasion. confesor del rey. Este diplomático.—121— . reformas promovidas por el napolitanismo marques de Esquilache. Se renunció. Si hemos de creer la correspondencia de sir Benjamín Keene. y en secreto tramaba con el pre lado Marefoschi. El rey (1) L ’Espagne sous les R ois de la Maison de Bourbon. era preciso algo mas que un derecho de igualdad diplo mática. A fin de atraerse la estimación de Cárlos III. Ostensiblemente se mostraba afecto á la. fingieron para perder á Ravago. confesor del monarca. que habia llegado á ser ministro. fué un preceden te que se guardó para servirse de él. pues. porque éste repetia sin cesar á los impacientes: “ No ha llegado aun el momento. se acusó al P. el ministro de Luis XV supo decidir al rey á renunciar este privi legio en favor de la España. D.embajadores de Francia ocupaban en Europa el primer puesto. adictos á la In glaterra. y con el francis cano Joaquín de Eleta. francesa. aunque español. cartas de este Jesuita á sus hermanos del Tucuman. y no era esta idea un abuso de las inten ciones de Roda. 16 . El duque de Choiseul habia concebido el feliz pensamiento de reunir en una mancomunidad de afectos é intereses. Los. despues de los del emperador de Alemania. En 1761 realizó esta idea con el célebre pacto de familia. y excitar desconfianzas. El 26 de Marzo de 1766 estalló un alboroto popular en Madrid. Compañía. y aunque el rey nada supo de esto. que afectaba un cierto puritanis mo. era muy diestro en el arte de engañar. em bajador en Madrid (1). se desdeñaba de los títulos de noble za. Cuando Roda fué llamado á reemplazar al cardenal Portocarrero en el ministerio de gracia y justicia.

Los madrileños ce dieron á las instancias y amenazas de los padres. L a irritación de los áni mos iba en aumento.Por todos los ángulos de la capital resonaba el grito de: vivan los Jesuitas! Cárlos III. por las capas y los sombreros. antiguo ministro de Fernando VI. el duque de Alba y Aranda no quisieron. y ser uno de los que hicieron acuñar la falsa moneda con la efigie de este supuesto monarca. po seía grandes talentos. quien desde mucho tiempo antes habia formado causa común con los enciclo pedistas. bajo las banderas de la incredulidad. Los demas gobernantes. “ Embriagado. pues. el duque de Alba puso en manos del inquisidor general Felipe Beltran. obispo de Salam anca. Esquilache fué reemplazado en el ministerio por el conde de Aranda. . participaba de estas ideas. Grimaldi. nada podian rehusar al confesor del rey. cenocido mas bien por el nombre de Joaquín de Osma. El duque de Alba. dice SchcelH con el incienso que los fi lósofos franceses quemaban sobre su altar. pág. que el duque de Alba en 1776 dió por escrito igual de claración al rey Cárlos III. vieron la oportunidad de acriminar el hecho. Reconocía adem as ser el inventar de la fábula del em perador Nicolás I. E n el Diario del protestante Cristóbal de M uir (tomo IX . se volvió á Ma drid. la carta supuesta del general del instituto contra el rey de Espaüa. y quizá mas humillado aun al ver que debia la tranquilidad y el restablecimien to del órden en su corte á unos cuantos sacerdotes. no cifraba su gloria si no en ser contado entre los enemigos de la religión y de los tronos. y se habia hecho el apóstol de las inno vaciones y el excitador del odio contra los Jesuitas (1). Aranda. ponien do á su servicio su energía de carácter y la ambición que los do minaba. que en 1766 fomentó en odio de los Jesuitas y p a ra que les fuese im putado. no se hubieran arrojado en medio de la multitud amoti nada y con sus ruegos sofocado el tumulto. mezcla de rigidez taciturna y de originalidad. 1 . Fué recibido con trasportes de alegría. pero tenia á su alre dedor ciertos hombres que afiliados á Choiseul y al partido filosó fico. si los Jesuitas. Confesó también haber él mismo redactado en mucha parte. hechuras de Joaquin de Eleta. pero tenia sed de alabanzas. que tanta influencia tenian sobre el espíritu del pueblo.— 122— se vió obligado á retirarse á Aranjuez. uu¡i declaración fir mada por él mismo. h a ll] E n el momento mismo de morir. y quisieron. darles una muestra de su afecto. humillado por haber tenido que abandonar su capital. así como todos los que fueron llamados al des empeño de los negocios en este período del siglo diez y ocho. Roda. y los enciclopedistas se la apagaban siempre que era necesario. su patria. era muy inclinado á la intriga. Campomanes y Moñino. Su carácter.” Caminaba. El Por tugal y la Francia acababan de destruirlos. 222) se lee ademas.de Esquilache. al se pararse. y pudo haber habido consecuencias muy fu nestas. en que decia que él habia sido uno de los autores del m o tin llamado. El pretexto del motin de Madrid. quedarse atras en España.

sino en un solo punto. sin exceptuar el P. En su correspondencia inédita. son los que están poco sa tisfechos. “ L a si tuación del gobierno actual. de los pa dres del instituto» Este misterio. que se creia demasiado elevado pa ra encargarse por sí de las comunicaciones. á todos sus deseos y voluntad.— 123— bia producido el efecto que deseaba. tan fecunda en revelaciones de todo género. acompañado de la mayor aversión há cia el instituto. á manos llenas. cuya fácil solucion consistía úni camente en el contacto y continuo roce de los Jesuitas con todas las clases del pueblo. á quien los anales del siglo diez y ocho han hecho tan célebre bajo el nombre de caballero de Azara. así como Tanucci. cuya alma eran Aranda y el marques de Grimaldi. inspirar al rey sospechas contra los Jesuitas. E l ministerio español. en tér minos que solo á él iban dirigidas las instrucciones mas delica das. fué comentado y desnaturalizado por los con' sejeros de Cárlos III. es en donde. ministro de España cerca de la Santa Sede. Les sacó de la nada pa ra modelarlos. Los Jesuitas tan solo y su tercera Orden. siguiendo el ejemplo de Francia y Portugal. se ensayó primero turbarla en su ministerio. pero que por lo grande de su mérito borraban á los ojos del Borbon este pecado original. autorizó á Roda pa ra seguirlas con Azara y Azpuru. Habian sido muertos mu chos guardias walonas. no se encontraba en igualdad de pensamientos y deseos. y á buen segu ro que los reverendos padres de Roma. miéntras que la sola presencia y prestigio moral de los hijos de San Ignacio pudo tan fácilmente calmar el furor del pueblo. Este príncipe se hallaba rodeado de abogados y hombres de na cimiento oscuro. es muy diferente de la del año anterior. y cuya amabilidad de carácter le puso en contacto con todos los hom bres ilustres de su época. E l príncipe no podia explicarse á sí mismo cómo su autoridad soberana habia sido desatendida. así habla Roda en uno de sus des pachos á Azara. Nicolás de Azara. hemos encontrado materiales curiosísimos y hasta el dia completamen te ignorados* Desde el 27 de Enero de 1767 comenzaron los anuncios de la tempestad que iba á descargar contra los Jesuitas. y llegó á ser su agente ostensible. y aceptada la intervención. que por cierto no le inspiró su convento. y desde el año 1716 se dio principio á la ejecución del plan* D. El conde de Aranda. que era el de desembarazarse de los Jesui tas. Ric- . desde Voltaire hasta Napoleon. Murmuran mucho sobre las máscaras. Se le puso en contacto con los enemi gos de la Compañía. E l confesor del monarca entraba en la liga.parte del ministerio y del confesor. fué en viado á Roma en calidad de encargado de negocios por. Para minar la Compañía en Madrid.

Ricci. es virtud en Roma. de lo que estoy muy seguro. No dejeis de dar una copia de aquellas al padre general de los Agustinos. pero yo he hablado mucho sobre eso con el padre confesor. yo los aborrezco. Espero llegará un dia en que se pueda quitar la máscara é esta clase de gentes. qué im porta. Pero cuando el gabinete de Madrid meditaba la ruina de los Jesuitas. por el triunfo de su odio sobre la justicia que le elevaba hasta el capitolio. Lo que aquí es pecado. que ni era un juez ni un ministro. y otras causas mas graves que por respeto callamos. que hacian sonreír á los malvados. como él dice. y no haciéndose visible entre los pueblos sino por la discordia de sus ciudadanos. me será muy útil. E l rey era favorable á los Jesuitas. para pedirles ciertas esplicaciones de las que podrian resultar novedades que ignoramos. estaba muy léjos de pensar que las faltas de los abue los siempre son expiadas por sus descendientes. saliese en 1847 de su tumba. Los fiscales se hacen los remolones en hacer comparecer ante ellos á los padres procura dores del colegio imperial. pues de otro modo llegar ria ántes la del P. que yo aborrezco á los Jesuitas: dejarles que digan.Grimaldi nada me ha dicho.” En 176S se permite Roda gozarse en su victoria sin combate. y despues llegó un dia en que la trama urdida desde mu cho tiempo le envolvió en sus redes. no efetán de igual parecer. y escribir el primero de Marzo de 176S: * ‘Se dice por algu nos. Las esperanzas de Aranda. he cha el juguete de los partidos. que dejó á su muerte la Es paña tan rica y tan respetada. á los utopistas y á los aventureros. Si este mismo hombre. borrada casi del número de las naciones. ¡Qué dia de gloria será pa ra la España aquel en que diga que.—i -24— ' • ci. se comenzó por hacerle indife rente. E sta clase de gentes. lo mismo que sobre los teatros. y lo que me ha béis escrito. se sigue con actividad en el consejo. y no se acuerda de ella sino para perseguir la. y la viese indiferente. pa ra que no tarde en dar otra encíclica.” Roda. no tardaron en realizarse. á los crédulos.tuvo unos ministros^ dotados de valor suficiente para realizar su expulsión. y cuantos estamos en los diferentes mi nisterios. Los amigos de Choiseul y los filósofos no habian querido que se les acusase de embrutecí- . La negociación del bre ve que me habéis dirigido respecto á los Jesuitas de las Indias. era enemigo declara do de los Jésüitas. quién sabe si aun se glo riaría Roda de haber preparado la ejecución de este primer cri men que tantos otros ha producido. que esperan los Jesuitas para publicar la aquí. debemos hacer lo mismo.” El 24 de Febrero Roda dice en otra comunicación: (‘En el consejo de Indias se sigue el negocio que habéis emprendido del breve de los Jesnitas. fué la que le sacó al mundo.

L a historia no puede aquí'apoyarse sino en probabilidades. ó al. V. No hizo el menor escrúpulo de que circulasen cartas apócrifas á nom bre del general de la Compañía (2) y de otros superiores. desinteresado en la cuestión. ó realizados por medios indirectos.— 5 miento intelectual. para mostrarse dignos discípulos de semejantes maestros. lo siguiente: “E l tiempo. dice. dicen. Y puesto que los historiadores católicos de ámbos lados. y calumniaron el nacimiento del rey para hacerle implacable. Abusaron de su respeto para con la memoria de su madre. aun no ha descubierto el misterio de estas negociaciones. t. (1) L ' Espagne sous les Rois de la Maison de Bourbon. aspirante al destrona miento de su mismo protector. ocupándo se sobre todo en su completa expulsión. se hallan en completo desa cuerdo. acordes en los resultados. tuvo por base el orgullo de un hijo que no quiáo te ner que avergonzarse de su madre. y de ex- . es el no descubrirse rastro alguno de ella. en la correspondencia oficial ó privada del ministro con el marqués d’ Ossun. 430 de V Histoire de la diplomatie por Flassan. tan. sorprendieron la confianza de Cárlos III. “Desde entonces (habla del 1764) el ministerio jfrances s e propuso generalizar la caida de los Jesuitas en otros paises. han conocido la necesidad de desmentir los asertos del escritor ingles. al ménos. el conde de S aint Priest. sin pruebas decisivas. y quizá no le descubrirá jam as. em bajador de F rancia en Madrid. porque en el tomo V. difieren tan solamente en las causas. Su única razón para creer que Choi seul no tomó parte en esta intriga. leemos sobre negociaciones relativas á los Jesuitas. Hé aquí lo que dice el Anglicano Coxe (1): . Aranda y el duque de Alba.del territorio español. porque muchos de los pasos que se dieron fueron confiados á agentes secundarios. entre otros. p. E sta razón nos p arece poco concluyente.de E squilache abrió los ojos al rey y le infundió sospechas de lo que podria llegar á ser esta Sociedad de sacerdotes. y así en este asunto. Choi seul no perdonó á este efecto medio ni intriga de cualquier género. Este complot. para difundir la alarma sobre los principios y carácter de un Or den al que atribuía cuantas faltas podian acarrear su desgracia. 4. invocarémos el testimonio de los protestantes. Otros afirman que Aranda no fué mas que el agente é instrumento de un complot organizado en Baris. al dicho de los enemi gos natos del instituto. Unos pretenden que el m otin. y le hicierou olvidar que la muerte de las creencias está muy cer cana á la caida de los imperios. En esta incertidumbre y á fal ta de documentos positivos en que se encuentra el escritor.ménos á la dominación de las colonias españolas. noso tros apelamos para formular nuestro juicio. su pariente. pág. el duque de Choiseul se comunicó con el embajador del .solo habian dicho que para sacudir el yu go sacerdotal era preciso comenzar por aniquilar á los Jesuitas.— 12 . Los fautores de la destrucción de la Orden de Jesús y los partida rios de esta misma Orden. (2) Los apologistas del duque de Choiseul.

(3) Histoire des Frtíncms. Luis. Se hablaba de las inmensas riquezas y pro piedades de la Orden.de E s pañ a. dice (3). En esta carta se or denaba que promoviese insurrecciones.” Lo que dice Flassan respecto á E spaña en l' Histoire de la diphm atie. para aéorfiodarlos á este espionaje de escán dalos íntim os y á eátás tentativas de . que aquel con tanto ardor deseaba* P e ro la causa principal que ocasionó su expulsión. se foijó una carta que se decia escrita en Roma por el general de la Orden y dirigida al provincial de España. “Cárlios III. (1) L ' Espagne sous les Rois de la MaiSon de Bówrbon. y recóm pensar sus servicios á peso de ero. tom. (2) Histoire de la Papante . la creyó obra de alguna intriga extrangera. pode mos aplicarlo á todos los demas paises. y se arregló de manera que fuese interceptada. y se apresuró á seguir el ejemplo del gobierno francés. V. conservaba el mas pro fundo resentimiento de la insurrección de Madrid. dice (á). en su lugar. y este fué el principio de su ruina en rey en Madrid. No fal taban ademas en todas las cortes personas del prim er rango. p. Los mismos Jesuitas perdían mucha parte de su influencia en el espíritu de Cárlos. cuyo carácter ámbiguo se podia negar á cualquiera hora. y añade (1y. eran escasos. . y todos sa ben el papel qué Dümourier y el abate de Broglie representaron en beneficio de Luis XV. que aun seguía formando nue vas maquináciones contra su propia persona y familia. t. se convir tió en implacable enemigo. Palafox. Domi nado Cárlos III por esta opinion. toril. Los d’ Atíbeterré. á su hermano el infante D. cónsul francés en la corte. conociendo la necesidad de engañarse mutuamente. sino con el abate Beliardy. fué el buen éxi to de los medios empleados para hacer creer al rey que el mo tín que acababa de verificarse en Madrid habia sido excitado por las intrigas de la Compañía. arrojando de sus estados á una Sociedad que le parecía tan peligrosa.” Leopoldo Kanke adopta igualmente la idea de Coxe. de protector celoso. oponiéndose á la canoni zación del V. y se les suplía con otros hom bres activos. los príncipes y sus m inistros desconfiaban: unos de otros. 9. que los Jesuitas habian con cebido el plan de colocar sobre el trono. qiíe han perdido á la E uropa monárquica. en su clase. 6 de dem asiada elevación en las ideas.—126— tender las calumnias mas odiosas contra algunos individuos de la Sociedad. cebo que se ponia á la vista para obte ner su abolición. pero se le pudo persuadir que fué efecto del manejo de los Jesuitas. y para hacer la acusación mas verosímil. los Roda y los Aspuru.eoírü peían subalterna. “ Se hizo creer á Cárlos III de España. 29. p.” Coxe va aun mas léjos. E sto es lo que explica la escasez de medios y de hechos que se nota en las corresponden cias diplomáticas: todo se trataba sin contar con los embajadores. 494. los Berilis. Beliardy era el hom bre de Choiseul. y el caballero de A zara coiflenzó su carrera por ser el agente secreto del conde de A randa. É l siglo X V III fué incontestablem en te la era de los agentes secretos. 4. 370. p. “ Se hacían cor rer voces relativas á sus supuestos complots y conspiraciones con tra el gobierno español.

una car ta cuya letra estaba perfectamente im itada de Ja de un Jesuita italiano. poner en duda los crímenes y malas in tenciones atribuidas á la Compañía. que á los ojos de los lectores. general de los Jesuitas. pág.obra que se publicó en 1800 con el título de: D u retablissement des Jesuites. que se dejó arrancar la órden de expulsar á los Jesuitas. á la que se prestaron los gobiernos de tanta mejor gana. toda entera. y es mas natural creer que un partido enemigo. Fué tal la impresión que hizo al rey tan absurda in vención. Explica naturalmente. que Cárlos III era hijo de un adulterio. conoció al punto que el papel era de fábrica española. no solamente de su establecimiento como cuerpo. Schoel. aun de los parciales. es un singular testimonia en favor de los padres: “Despues del 1764. tan solo lo copiamos en toda su inte gridad. cuanto que les re sultó de ella un ínteres positivo. sin herir susceptibilidades. Lam bert Romen]. el de sus riquezas. de Coxe. Conspiraciones supuestas. valiéndose de una calumnia atroz. 164. y siguió persiguiendo á la Orden hasta en España. p. de cuya falsedad se acu sa al duque de Choiseul. y lo consiguió. una particularidad interesante á la historia de los medios empleados para perder á la Compañía de Jesús. se le contestó mandándole esa carta. Reparándola mas de cerca y á buena luz. “Debe añadirse aquí. Ricci. E l historiador anglicano Adam añade [2]: “ Se puede muy bien. Otro protestante. Ademas de la sapuesta carta del P. 4. Em pleó todos los medios á fin de convertirla en objeto de terror para con el rey. y entre estas piezas inventadas. para con el rey Cárlos III. . (3) E n una. no solo que el papel tenia la marca y sello de u n a ftb ric a española. E ste hecho es conocido de cuantos han estado en. pitarnos. E n tre lo s que fueron encar gados de examinarla. et de. dice el texto que. tora. sino de la religión cristiana en general.” El texto de los escritores protestantes es idéntico: nosotros ni lo desechamos ni lo aceptamos. descubrió. corrobora esta unanimidad. y que lo fueron en efecto. de Adam y de Sismondi. que con tenia atroces invectivas contra el gobierno español. destinadas á ser interceptadas. 271. refiere el diplomático prusiano [ 1]. tom. de Ranke. pero confirma plenamente los dichos de Schoel. acusaciones calumniosas y car tas apócrifas. se encuentra un heeho curioso en apoyo de lo que dicen los protestantes. se encontraba Pió VI. lo que sin él seria inexplicable [3]. Al echarla la vista encima. simple prelado á aquella sason.—127— España.Roma. 39. (2) Histoire de Espagne. Se asegura que hizo se pusiese en manos del soberano una supuesta carta del P. hu bo también otros documentos supuestos. Ricci. por la cual el general anunciaba á su corresponsal que habia al fin conseguido reunir los documentos que probaban de una manera incontestable. suscitó una ruina. (1) Cours cl'histoire des E ta ts europeas.V édiication publique [Emmerick. el duque de Choiseul habia expulsado á los Jesuitas de Francia. A las instancias que hi zo Clemente X III para hacerse con algunos datos de convicción que pudiesen ilustrarle. es una tradición de católicos. y le pareció muy extraordinario que para escribir desde Rom a se echase mano de papel de España. acabaron por decidir al monarca.

el único que podia excitar su cólera.—128— porque un hombre del temple de Garlos III no modificó en un solo dia las opiniones de toda su vida. que Colon. fueron precisos motivos extraordinarios. de los cui dados y consuelos que prestaban en todas parles á los enfermos y prisioneros. que. no pensó en recurrir á la sabiduría y prudencia del padre común de los fieles. sepultándola al propio tiempo en lo mas pro fundo de su corazón. no se estrelló contra un instituto. En la imposibili dad de evocar revelaciones de otros hechos qué nos ofrezcan alguna verosimilitud. y les acusó por último de que se valian de estos medios para seducir al pueblo y hacerle servir á sus intereses. Se tomaron medidas que solamente la discreción española era capaz de ocultar con las sombras del misterio. nos vemos precisados á adherirnos al que nos refie ren los escritores protestantes. De todos sus dichos se formó un cú mulo de acusaciones ridiculas é incoherentes. se le creia incapaz de ceder á sugestiones filosófi cas. pero ya se habia dado el golpe en Espaüa. . el cual se halla confirmado por tes timonios coetáneos y por los documentos de la Compañía de Jesús. Se estableció desde luego el mas tenebroso espionage para seguir en todos sus pasos á los Jesuitas y para alentar las delaciones. L a impostura y la falsificación no podia estar mas clara. t. Siendo como era. Se habia estudiado a fon do su carácter. y Cárlos III no era hombre que reconocía y reparaba un yerro. y qui so castigar la injuria. el fiscal de ese cuerpo respetable. cristiano fer voroso. [1] Histoire universelle. habia conquistado con la sola cruz mas pueblos á la monarquía española. y para decidirle á semejante acto de severidad inaudita. y el negocio se llevó al consejo de estado reunido en sesión extraordinaria. E l mas plausi ble. par Jean de Muller. El 29 de Enero de 1767. Sumiso al soberano pontífice. Cortes y Pizar ra con las armas. D. Se averiguó la vida pú blica y privada de cada miembro de la Sociedad. de lo que se seguiaque esta carta habia sido escrita en este papel dos años ántes que ge fabricase. difundido en todas las provincias de su vasto imperio. y se le hirió en su única parte vulnerable. el cual era dos anos posterior á la fecha de la carta. IV. valiéndose de es pías asalariados por Aranda. “Hizo un crimen á sus individuos de su humildad exterior. de las limosnas que repartian. corno refiere el protestante Juan de Muller [ 1]. no pidió mas consejo que el que le proporcionase la venganza.” L a sen tencia del supremo consejo principia así: sino el año en que se habia fabricado. leyó un dictámen contrario á la Compañía. Se creyó ultrajado. y rodeado de los que le habian proporcionado la lectura de las car tas falsamente atribuidas á Ricci. como hijo respetuoso de la Iglesia. ' Herido el rey en lo mas vivo de su orgullo y de su piedad filial. Ruyz Campomanes. era el de echar sobre su real escudo la mancha de la bastardía.

afirma al ménos el he cho. sea en pro 6 en contra. es preciso convenir que semejante fallo. ayuntamientos y demás asambleas y corporaciones políticas del reino. humana. los Je suitas vivían y predicaban en España. y sobre las demas medidas. la aserción que oculta la prueba. como el mundo entero. el episcopado. en Francia motivaron largas discusiones. la Orden repentinamente se veia declarada culpable de un crimen delesa-magestad y de un atentado público que ninguna persona podia designar. limitándose únicamente á entregar en sus manos el decreto real. eran colmados de beneficios por los monarcas. usos y cos tumbres de la Sociedad.” De lo que resultará que el pontífice supre mo. el que ata y desata sobre la tierra. publique ni extienda obras relativas á la expulsión de los Jesuitas.— 129— “Supuesto todo lo que se ha dicho. que su magestad se reserva para sí el conocimiento de los grandes motivos que han mo vido su real ánimo á adoptar esta justa medida administrativa. como los Jesuitas. En el roce de la vida social. tan solo se dice “ que igualmente será muy oportuno hacer entender á los prelados. tanto el comisario en cargado de la vigilancia de la prensa como sus subdelegados.” Si esta primera consideración tiene algo de extraño. á fin de que ninguna persona escriba. El clero y las masas . como la España. por que todo lo que á esto se refiera debe ser privativo de la autoridad inmediata del presidente y ministros del supremo consejo. Despues de doscientos y veinte años.” Se lee también: “Su magestad impone ademas á sus súbditos el mas absoluto silencio sobre este asunto. usan do de la autoridad tutelar que le pertenece. y en Es17 . sino que ni aun se hace mención de ellas. No se toca en lo mas mínimo á punto alguno del instituto ni se acrimina la disciplina. y to do traspasó ios postreros límites de'la credulidad.” Aun concediendo la parte y prestigiodeterrorqueesta conspiración del silencio ejerció sobre el carácter español. cuyas causas fueron un misterio sellado para la Iglesia. El embajador que debe comunicar esta sentencia al papa “ tiene órden expresa de ne garse átoda explicación. pero aquí. á fin de que obtenga en su tiempo y lugar un entero y pleno cumpli miento. y á pesar de todo esto. estará tan ignorante. consecuencias de aquella. cuyos dominios extendían. el consejo extraordinario pa sa á exponer su parecer sobre la ejecución de la expatriación de lo» Jesuitas. las demás que siguen no lo parecen menos. quedando declarados incompetentes para conocer de esta materia. la magistratura y el pueblo. En Portugal causó el mayor escándalo la publicación de estas causas. sin permiso especial del gobierno. adolecía al ménos del vicio de nulidad. de los motivos del destierro. aceptaban con gusto su intervención. prueba y hecho todo se sepultó en la oscuridad. *Las su posiciones que deciden al consejo supremo. no solo no están justifi cadas. L a sentencia marcaba la pena sin enunciar el delito.

en el expediente consultiva sobre si convendrá ó no permitir que se restablezca la Compañía de Jesús en ettos reinos. Estas disposiciones. Iguales precaucio nes se emplearon para arreglarla ejecución del golpe trágico. sin permitir á ninguno de éstos que lleve consigo masque sus breviarios. os trasladéis á la casa de los Jesuitas. informa ciones. Moñino. y la ropa blanca absolutamente pre cisa para la travesía. Aranda no admitió para sus secretos confidenciales mas que á Don Manuel de Roda.—130— paña son condenadas al secreto de la tumba. 163.” La órden del rey estaba concebida én estos términos: “ Os revis to de toda mi autoridad y de todo mi poder real. y de otras personas por el estilo. En el momento mismo de la ejecución sellareis los archivos de la casa y papeles particur lares de sus individuos. no abriréis este paquete hasta el 2 de Abril de 1767. ó contra la seguridad del Estado. nada de esto se verificó en este caso. en virtud de una medida arrancada por sorpresa y por la mas odiosa intriga. estaban cerradas bajo tres sobres y otros tantos sellos. Todo cuanto el gobier no de Fernando VII confesó despues. en el improrogable término de veinte y cuatro horas. Si despues del embarque existiese ó quedase aun en esa ciudad un solo Jesuita. y en calidad de prisioneros los liareis conducir al puerto que se os indica. ayudados de fuerza armada. respondereis con vuestra cabeza. En la se gunda cubierta se leia: “ Bajo pena de muerte.” Pombal y Choiseul trataron al menos de dar una apariencia jurí dica á sus medidas. para que en el instante. . testigos.. no hay mas re medio que acudir á la versión de los protestantes. aunque no se quiera.d efecto. declaraciones y demas fórmulas judiciales. p. á su mag nánimo y piadoso abuelo el rey Cárlos III ( 1). Campomanes y Osma: todos éstos trabajaban y se entendían entre sí con tanto misterio. incapaces de comprender el sentido y tendencias de to que se les hacia escribir (2). siempre deja tras sí huellas y señales que le dén á conocer. donde serán embar cados en los buques dispuestos . “Yo e l I í s y . Os apoderareis de todos los religiosos. al anochecer.” Un crimen contra las personas. (2) Souvenirs eí Porirciils du duc de Lcvis. y en su caso. firmadas por el rey Cárlos III y por Aranda. En el mismo gabinete del rey se extendieron las minutas de las órde nes dirigidas á todas las autoridades españolas de ámbos mundos. aunque sea enfermo ó moribundo. se redujo á que “ la Compañía de Jesús fué arrojada para siempre de la península. y en la imposibilidad de expli car la sentencia del consejo. bajo qué regias calie! idea deberá verificarse. exhortos. que para sus amanuenses y copistas echaban mano de sus pajes mas jóvenes. Aranda llevó hasta el punto increíble laarbi(1) Exposición y dictamen del fiscal del consejo y cámara Don Francisco Gu tiérrez de la Huerta.

y ya se habian puesto en movimiento tropas para que la fuerza sostuviese á la tiranía. todos debían sufrir un ostra . el rey católico hizo publicar una pragmática-san ción destinada' á justificar este acto de expatriación general. se ejecutó una misma órden. pues una simple enunciación no es bastante para legitimar una pros cripción realizada en escala tan superior. en todas las posesiones españolas. ántes por el contrario. cuántos amargos pesares. su cómplice. por sus doc trinas. Aranda temió la indiscreción de Choiseul. se les despojaba de sus bienes. ° Que el príncipe. seles hacinaba sobre el puente de los barcos. se les escar necía. y finalmente. y probarle á la España entera. se les insultaba.° Que los motivos justos y graves que le han obligado á dar esta órden. por el cuidado que tienen de abstenerse en ne gocios del gobierno. quedarán para siempre ocultos en el fondo de su corazon real. por último. Este elogio dirigido á las demas corporaciones religiosas era una acusación indirecta arrojada contra los hijos de San Ignacio. por su fidelidad.—131— trariedad. ¡Cuántos sufrimientos crueles. cuando el 2 de Abril á la caida de la tarde. la paz y la justicia entre sus pueblos. ° Que las otras congregaciones religiosas han merecido su estimación. y en una misma hora. de sus colegios ó de sus misiones. y las autoridades civiles y milita res tuvieron que atenerse á su material contexto. sea de la na turaleza que se quiera. sin comprenderle. leyéndose solamente: 1. El 2 de Abril. sanos y enfermos. determinado por motivos de la mas alta importan cia. tales como la obhgacion que tiene de conservarla subordina ción. y se les arrancaba. pero este crimen. y no le comunicó su plan sino despues de realizado. 3. á fin de no dejar la menor duda ni sospecha sobre la justicia de la pragmática. ha juzgado á propósito decretar que todos los religiosos déla Compañía de Jesús salgan de sus estados. Insinúa el crimen que quiere castigar. nunca hay motivo para que quede encerra do en el pensamiento real. se les entregaba á la apostasía ó á la miseria. La pragmática está tan reservada como el dictámen del consejo de Castilla. Los navios se hallaban anclados en los puertos de Es paña y América. al papa y á los soberanos extrangeros. y qué de indecibles ultrajes no padeció la humanidad en aquella hora fatal! Aséis mil jesuitas esparcidos en España y en el Nuevo-Mundo se les conducía en galeotas á su destino. de sus correspondencias. El decreto real era inexorable. habia una preci sión de denunciarle con todas sus circunstancias. y por otras razones igual mente justas y necesarias. No da la menor luz sobre la extensión y naturaleza de los crímenes impuestos á los Jesuitas. y que sus bienes sean confiscados. 2 . en el momento en que la Compañía de Jesús caia herida por el rayo. se les sorprendía en sus casas. Jó venes y ancianos. de sus obras.

verá cómo sale del apuro. Tengo ástima al pobre Azpuru.” El 14 de Abril de 1767 el ministro español vuelve á reproducir la idea de la operacion cesárea. según el aviso. al viérnes ha quedado ejecutada la operacion ce sárea en toda España. acabar con la religión. En su consecuencia. En las primeras líneas de este despacho. y defender el asunto delante de Torregiani. Adjunta remito á V. hoy se les echa de ménos. Roda dicta á Azara lo que debe decir y hacer. será indispensable dar las. pagándole su via je y su subsistencia. la ope Í . En un estilo en el que la energía del pensamiento va unida á la ligereza de la expresión. la menor trama! Mas. Antes causaba una revolución la sola vista de un sombre ro de Jesuita. Ínterin vivan. Era preciso dominar á la Santa Se de aterrorizándola de antemano. “Por fin. y ni en el mas pequeño de sus papeles y correspondencia mas íntima se vió una linea siquie ra. entre amenazas y afrentas. con la doctrina y con las buenas costumbres. tanto en Madrid como en todos los demas pueblos. tanto mas. fecha 7 de Abril. El 6 de Marzo se han expedido iguales órdenes para todas las Indias. que hiciese sospechar la menor imputación. la nota de los puntos donde han sido expulsados. y en el punto céntrico de sus intrigas. harémos á Roma un presente de medio millón de Jesuitas. estos ilustrisimos han perdido mucho terreno en Europa y en las Indias. concluirá por romper con todos los gobiernos. y las amenazas que prepara para llevar adelante la calumnia. que debe comunicar la noticia al papa. cuanto que tenemos armas seguras para nuestra de fensa. escribiéndole. dice en carta de este dia á D. que ha representado un gran papel en las secretas >esquisas hechas por el consejo. Este fatal pontificado. y Torregiani. Todavía no tenemos noticia del resultado de otras partes mas lejanas. Sin embargo. y perdiéndose á sí mismo. para amortiguar de esa manera la fuerza de sus reclamaciones. que se empeña en proteger á los J e suitas.—132— cismo. Roda se apoya en la alegría de los pueblos que se felicitaron de verse libres de los Jesui tas: unos cuantos renglones mas abajo el ministro español se des miente á sí mismo. Nicolás de Azara. no es solo este resultado lo que el ministerio español tiene deseos de participar á Roma. Es tamos en medio de dos reinos de donde han sido arrojados. cuyo secreto origen á nadie se le alcanzaba. que ha sido recibido pacíficamente y con satisfacción de los pueblos. Marchaban hácia un destierro ignorado. ni una sola de las victimas exhaló la menor queja. continúa. Yo estoy loco de ale gría. pero esta contradicción no le detiene: “No puede formarse idea. de la severidad con que se ha juzgado esta medida. en estos términos: “Del miércoles. El rey no quiere dar explicaciones sobré este negocio. pero si se nos provoca.

y se-conoce que los terceros no son tantos como se creia.—133— ración cesárea sé ha terminado en todos los colegios y casas de la Compañía de Jesús. que tiene la bajeza de aceptar los favores de Londres y de los protestantes!” A todos los Jesuitas españoles les cogió de improviso la expulsión. se les arrancó de sus casas. Este siste ma de alarde y de intimidación se prolonga. En Parisy en Lisboa se ha aplau dido. En cuanto á Roma. Allá os mandamos esa bue na mercancía. ya están caminando todos hácia los diferentes puertos donde han de ser embarcados. se le suplica. Quedaréis admirado cuando veáis el número de J e suitas que habia en España. se ar marla un escándalo. que si gustaban. entraban en el número. y á él se dirigían contentos. en España. Cor rompían la justicia y eran los dueños de España. en boca del gobierno español no se aguarda mas que una pro vocación para anonadar á la Santa Sede y á la Compañía de Jesús con los documentos que se encontrarán en los archivos. sin darles tiempo para poner en algún órden sus papeles. A ejemplo de los Pignatelli. de las casas de los grandes y de los ministros.” Vemos presentada la acusación con todas sus formas. porque no fallan materiales para confundirlos y desacreditarlos en toda Europa. donde estarían libres y se'les guardarían todas las con sideraciones debidas á su clase. que iba unido á la aposlasía. “ Estos señores sé habian apoderado de los tribunales. y no cesan de importunarnos con su afecto hácia ellos. lo que es al presente. de los conventos de ambos sesos. El destierro les aguardaba. Contábanse entre éstos personas de gran talento y de ilustre cuna: José y Nicolás Pignatelli. se asegura que los ingleses son los únicos que no se han mostrado favorables á la medida. José se hallaba enfermo. Los ricos. Según las comunicaciones que nos acaban de llegar. podrían retirarse al seno de sus familias. embajador de España en Paris. propus*o á muchos padres. Aran da. y al pare cer. Roda escribe desde Aranjuez á su corresponsal ordinario: “ Cuanto en la actualidad pueda decir y alegar Roma para impedir la salida de los Jesuitas. E l P. Mirad qué apoyo para Roma. suministrarán materia abundantísima para que se descubra algo mas que lo sabido hasta el dia. Cuando ménos lo pensaban. El 2S de Abril. que temia malquistarse con las primeras casas del reino. las mugeres y los tontos estaban apasionados de esta clase de gen tes. Es probable que si la corte de Roma llegase á triunfar. sobrinos segundos de Inocencio X II y hermanos del conde de Fuen tes. de suerte que todo lo dominaban. de las ad ministraciones. se le apremia á que no . hasta lo sumo. es inútil y extemporá neo. en los graneros. ni uno siquiera aceptó este compromiso. la expulsión de los Jesuitas. Los papeles que se encontrarán en sus archivos y bibliotecas. en las cuevas y en otras mil partes. No ha habido resistencia ni motin en ninguna parte. hijo de su necedad.

Roda. pov co importa que mi cuerpo sea pasto de los peces ó de los gusa nos. y su respuesta siempre es la misma: “Mi resulocion es inalterable. á quienes habian hecho hombres y cristianos. Pero esta palabra no salió de sus la bios. ha podido recoger alguna señal de resistencia. miéntras que otros la hacen constar. que en la posicion en que se veian los indígenas. al proscribirles sus apóstoles. y yo mismo les he visto obedecer el decreto de su expulsión con toda la deferen cia que se merece la autoridad civil. el compa ñero de Aranda en el ministerio. y ya se ha bia acusado á los padres de aspirar á constituir estas reducciones independientes de la corona y bajo el gobierno de la Compañía. (1) Voy age de Pages. Las instancias siguen hasta llegar á Tarragona. En la América Meridional disfrutaban de una autoridad ilimitada sobre el espíritu de esos pueblos. con muy poca citación de su parte se hubiera podido dar ocasion á desórdenes que llevan consigo la violencia y la insurrección. Dice así. al ca ballero de Azara: “Los Pignatelli se han negado completamente.” El 4 de Agosto de 1767. Los padres preveian la ruina de su monumento de civi lización que habian alzado. no habla ban de otra cosa sino de su separación de la metrópoli. hace mención de este mismo valor. y de una manera absoluta. en carta de esta fecha.— 134— se embarque. ó emisión de algún pensamiento culpable. quieren vivir y morir con sus hermanos. se sometieron. 190. que se hallaba á aque lla sazón en Filipinas. no ha encontrado quien le contradiga cuando dice (1): “No puedo terminar este justo elogio de los Jesuitas. sin réplica á la autoridad que les hablaba en nombre de su rey. que no se desmintió jamas. con toda la calma y firmeza de almas verdaderamente heróicas. El viajero Pages. En todas par tes fué igual la obediencia. como bandera de emancipación ó de ven ganza. y sin embargo. y al mismo tiempo. p. La fábula del emperador Nicolás I hubiera podido realizarse fácil mente. y atendido el gran amor que tenian á sus pastores. tenian la fuerza en su mano. Les era muy posible sublevaren su favor los neófitos del Paraguay.” Estos hermanos se encontraban esparcidos en medio de todos los continentes. I I. . Los unos se callan al tocar esta gloriosa y funesta abnegación. lo que deseo antes que todo es. Una sola palabra que pronunciasen los Jesuitas. sin excepción. Ningún escri tor. y en su postrer despedida á esos pue blos. ni se le ocurrió á ningún misionero arrojarla en medio de la multitud desconsolada. hubiera bastado para cimentar una gran revolución. á dejar la sotana de la Compañía. sin resistencia. f. porque los neófitos. sin hacer notar. morir en compañía de los J e suitas mis hermanos. los Jesuitas no se expresaron sino con palabras de fe y de paciencia. en semejante expontaneidad.

á los enemigos de Dios y de la Iglesia. que Dios eligió en ¡a nación española para la extensión de su gloria por toda la redondez de la tierra? ¿Por ventura. y no solamente es inocente esta Sociedad. y por último. X X I X .II se comprometía á ratificar todas las medidas to madas contra los Jesuítas. en el Perú. pág. y á castigar severamente á los indivi duos que hubiesen faltado á sus deberes de sacerdotes y de súbdi tos fieles. en Chile. y arrestadas y embarcadas luego las perso nas.— 13-5— Sismoncli no está menos explícito: he aquí los términos con que h a b l a délos Jesuitas. en nombre de la reli gión y del honor. ha conspirado algún indi viduo de esta Orden contra vuestro gobierno? Pero en ese caso. que debe su origen y su lustre á esos santos héroes. pero al contrario. tu quoque. en sus leyes. con firman estos hechos. arranciados de sus trabajos trasatlánticos ( 1 ) : “ En México. 354. Se temia su resistencia en las misiones. ¿Conque vos también. vos. ct le Mccure historique de Déceinbre 1767. Señor. por siempre guardaré oculto en mi corazon la abomi- (.” L a probidad de Cárlos III estaba tan acreditada como sus ta lentos. y su mido nuestra vejez en un torrente de lágrimas. que depositase en su seno paternal las causas de semejante proscripción. que Dios les ha dado para prolejer su servicio. X . la honra de su Iglesia y la salvación de las almas. á los que prestan su brazo. fueron igualmente sorprendidos en sus colegios. que nos precipitará á la tumba? ¿El piadoso rey de España se asocia á los que prestan su brazo. el mas sensible para nuestro corazon paternal ha sido el que vuestra magestad nos acaba de anunciar. á los que piensan en destruir una institución tan útil y tan afecta á la misma Iglesia. es útil y santa en su objeto. en Filipinas.” Clemente XJ. y sus máximas.27. donde eran casi ado rados por los nuevos convertidos. á quien queremos con todo nues tro corazon. ese brazo. sino que es piadosa. fili mi. sin hacer extensiva la pena á los ino centes? Ponemos á Dios y los hombres por testigos de que la corporacion. el rey católico. nnnée 17G7. hijo mió. ocupados sus papeles. El rey le contestó: ‘‘Para excusar al mundo un gran de escándalo. t. repito. p. el instituto y el espíritu de la Sociedad de Jesús son inocen tes. mostráronla mayor resignación y humildad. V.gistcr. habéis llenado el cáliz de nuestros sufrimientos. píi^r. Clemente XIII amaba áeste príncipe: el 16 de Abril de 1767 le escribió el pontífice para suplicarle. 372. cap. V Annual Re. ¿por qué no castigais al culpable. . en un mismo dia y hora. El papa se expresaba en estos térmi nos llenos de dolor: “De cuantos golpes hemos sufrido durante los malaventurados nueve años de nuestro pontificado. t. unidas á una calma y firmeza que rayaban en heroísmo.1) Histoire des Froncáis. Cárlos III.

que aguarda con impaciencia que el gabinete de Madrid manifieste á la luz pública ios documentos con que arguyen. sobre laexpulsion de los Jesuitas. en presencia del cuerpo diplomático. pero ese mismo secreto se ha descubierto á pesar suyo._-r-136— na ble trama que ha motivado estos rigores. Torregiani. añade. en esas cartas apócrifas que habian ulcerado su corazon. y el gobierno español guarda silencio. Los Jesuitas expulsados en un mismo instante de todos los pun tos del territorio español. Cárlos III jamas se volvia atras de cualquiera resólucion que to maba. Su santidad debe creer me sobre mi palabra. El cuer po. ni aun al soberano pontífice* la causa de su re pentino odio contra la Sociedad de Jesús. Clemente X lII se queja amargamente de este ultraje gratuito. las respuestas son nuevas amenazas. L a cólera de los reyes y de sus ministros les habia servido mal. ó en contra suya. A la posteridad toca.insiste. Torregiani. Azpuru y Azara piden instrucciones á la cortf'. Las lágrimas del papa no le hacian impresión alguna. y aun cuan do algunos de estos religiosos se hubiesen hecho culpables. Nunca se resolvió á revelar. solo creia en la fábula inventada por los enemigos de los Jesuitas. Aranda y sus colegas estaban dispuestos á dar.” Al ver una obstinación semejante. que si la Santa Sede ó el cardenal Torregiani provocaban al ministerio. Hoy dia que todos los despachos del ministerio están en nues tro poder. é inspirado peor. y Roma le acepta. sin presenciar jamas un hecho. sea en contra del papa.” Nicolás de Azara no hizo misterio alguno. aun nos es imposible encontrar uno tan solo que condene á los Jesuitas. y mucho mas cuando este no se habia instruido siquiera. ó de los Jesuitas. no debian tener comunicación con ningún . no era justo tratarles con tanta severidad sin aparecer antes acusa dos y convictos. creyó Clemente X III que su cargo de pastor supremo le imponía el deber de intervenir en un proceso terminado por la fuerza brutal. de los do cumentos palpables que su gobierno le anunciaba. y así el papa se con tentó con apelará la dignidad d é la razón humana. y cuantos actos ó escritos haya descubierto. Este secreto le llevó con sigo á la tumba. declara á To mas Azpuru y á Azara. decidir sopre semejantes alegaciones. secretario de Estado. la seguridad y el reposo de mi existencia exi gen de mí el mas absoluto silencio sobre este asunto. en Roma. que se atrincheraba en pala bras desnudas de toda prueba. y el espíritu d é la Sociedad son inocentes. Aíirmaba sin rebozo. En un bre ve dirigido á Cárlos III le dice: “ Que los actos del rey contra los Jesuitas ponen evidentemente su salvación en peligro. en vista de esto. cuantas explicaciones fuesen necesarias. Roda se constituyó portador oficial de esta especie de desafio.

has(1) E l artículo de la pragmática-sanción. dirigidos á perturbar la paz de mis reinos. pues han escrito mil necedades á Roma. mente d e s ú s fundadores y alimentos vitalicios de los individuos.L ey III. hablar. faltando á las mas estre chas y superiores obligaciones. bajo pena de alta traición. en tal caso. cesará la pensión á todos ellos. Coria. pagaderos de la m asa de la Compañía. ó rentas eclesiásticas que legítimamente posean en el reino. Ciudad-Rodrigo. pero por un resto de humanidad. pero Aranda habia tomado ya sus precauciones. y llenaba de temor á los que se apres taban á defenderlos. 13 . Nov. sin perjuicio d e s ú s cargas. con sus opera ciones ó escritos. y noventa á. que en la ocupacion de tem poralidades de la Compañía. ó por medio de emisarios secretos conspire al mismo fin. Calumniaba ásus víctimas. y algunos otros hiciesen otro tanto. se com prenden sus bienes y efectos. ó reclamar con tra estas medidas. lib. Recop. así muebles como raíces. Cuando estuvieron á la vista de Civita-Vecchia los primeros bar cos de transporte. El 12 de Mayo Roda escribía á Azara: “ La mayor parte de los obispos han decidido ofrecer su cooperacion al rey y al conde de Aranda. Y aun que no debo presumir que el cuerpo de la Compañía. Solamente sabemos que el de Toledo y su vicario estén en contra. al apoderarse de sus bienes. la su presión inmediata de este recurso vitalicio (1). y tener correspondencia con los Jesuitas. “Declaro que si algún Jesuita saliere de los estados pontificios [adonde se remiten todos]. No faltaba mas ¿ estos ministros. Civita-Vécehia. cien pesos anuales. y la falta de uno solo de los Jesuitas españoles (que una mano hostil ó extrangera podia cometer) llevaria consigo. así como la de sus colonias. converti dos en odiosos déspotas. asignó á cada uno de ellos una pensión alimenticia. pero no sin algunas restricciones. bajo el manto de una vana filantropía. le cesará desde luego la pensión que le va asignada. no esperado. 1. intente ó perm ita que alguno de sus individuos 6 miembros escriba^ contra el respeto y sumisión debida á mi résolucion. que se refiere á la pensión ali menticia. tit. pero hasta ahora lo igno ramos. Los padres des terrados debian abstenerse de toda clase de apología de su Orden. los legos. Se prohibía á todo español. para con todos los demas. con título ó pretexto de apologías ó defensorios. y Carlos III oyó á un obispo echarle en cara la iniquidad de su decreto.—137— ser viviente hasta su llegada á. que serán de cien pesos durante su vida á los sacerdotes. No extrañaríamos que los de Cuenca. Algunas voces se dejaron escuchar sin em bargo. que era la señal fija de la ruina moral y material de la España. que una legión de esclavos dispuestos á vivir de uua sonrisa ó á perecer por un capricho real. de toda ofensa directa ó indicrecta al gobierno. Hubo en el pueblo una sorda fermentación. El rey les declara ba sin patria. Se debia aceptar sin examen tan extraña proscripción. que no debian hacer escala en parte alguna. escribir.26. los grandes se indignaron. Turuel. está concebido en estos términos: “ Declaro. ó diere justo motivo de resentimiento á l a corte.

en los escasos buques dis puestos al efecto. se hizo con una precipitación. á recorrer la costa bordeándola. la seguridad de los Estados y las exigencias del honor y la delicadeza. su gobernador. y estos desgraciados. [2] el conde Alejo de Saint-Priest. no estaba prevenido. necesaria si se quiere. pero -bárbara. En su H istoria de lii caida de los Jesuítas. no ha tenido la ocurrencia de hacer un crimen al papa y al general de los Jesuitas. privaciones y sufrimientos de todo género. Cerca de seis mil sacerdotes dé todas edades f condicio nes. se atreve á desvirtuar los hechos y á desmentir los'rníxs incontestables. p. X X IX . para su transporte á Italia. la Compañía de Jesús en España. de un incidente que explican muy bien las leyes sani tarias. desnaturalizado tan cruelmente. Se puso á prueba su fortaleza con los gratos recuerdos de la patria y de^la familia. personas de nacimiento ilústre. y hu bo precisión de hacinar á los proscriptos de toda edad y condicion unos sobre otros. El protestante Sismondi. como si fueran negros. sin prueba algu na que lo apoye. en Valladolid sobre todo. y no se pudo por mas esfuerzos que se emplearon. . ni aun de calumniador siquiera. y enfermos llenos de [I] ■Histoire ríes F rm tai's. recibidas en la diplomacia. Un escritor católico no ha tenido ni esta: reserva ni esta equidad. los desterrados que iban en ellos. Los navios faltaban. cuyas simpatías religiosas y políticas están muy distantes de la corte de Roma y del instituto de Loyola. para buscar un punto de desembarco.— 138— ta llegar á su destino. santamente obstinados. siguieron á sus pací res en el camino del tormento. y que consentirían en volver á España. . Muchos pere cieron en la travesía. que según Sismondi [1]. Se habia creido por muchos. sin el menor testimonio. Aranda lo había com binado todo para el interior. y los novicios. fué un embarazo para él. Al llegar á la rada de Civita-Vecchia. Esta sed de destierro con la cual no habia con tado Aranda. mu chos casos en que se quiso. Este suceso se ha. p&g1 372. hicieron alto por fin. Se expresa en estos términos: “ Es preciso convenir en que el arresto de los Jesuitas y su em barque. sorprender el candor de esta juventud. ni quiso recibirlos. amontonados en los barcos se vie ron precisados por espacio de muchas semanas. que se negaba á separarse de sus maestros. y hubo en varias ciudades. 65. da la Chute des JesuUts. de sabe!'. Las seducciones y las amenazas no produjeron efecto. que los novicios no Querrían comenzar su carrera por una espatriacion. pero su solicitud-de proscripción no pasaba de la frontera. rio tuvo sino muy pocos apóstatas. hemos acudido á las relaciones de los calvinistas. tom. que nosotros para juzgarle. habian casi agotado su valor. Lo mismo que en Fran cia y Portugal. cuyas mar chas forzadas. [Z] Histoire.

. ¿ L .^ f r y i J 't f.. c Á -6 ^ ^ 0 O /n ^ o J C¿r r rC -'J ¿*c í °^^ '■ íyt!''y L -O .■ 'r ' •£*-'■ . J ' .iW ' - ~ / ' a h - ' ^ ^ ^ 0^ é a s & 0 * ^ n f t c J f \ f.l rtf ..t C A A ^ c U . . a ^ -n J -U « /ty.... ¿ * l/i^ s ítc Á o - o t a m . & J r IS-só fX .Q■■ í a s ' ^ ' .(L _/ ^ •(X^'''-A^ cl.'c f u £*../y T . % '* ^ ¿ /.¿ k .^ < .< 3 C < n ~ rv 9 ó ' 0 ¿ . A J ^ < * £ > * « * * * * * * * * * .^ .s h... \ ) rJjp otcÁ *^ *focCÁ*~¡f-Q "^ U c( f / ¡A si/i.o íy ^ U . .. ^ rr* S U U V * ... if-t.^ ScU zr Jíco o vo n d ^ ^ o c co r t -Ju . & • /■ « & > . O B ^ r ^ . l ^ ' J /t*'-'*' t'/t!yC n ^ t .f ^ r U ! c c JrO / ¿ C n A .# * S & c tii* .ü U > / u j u . „ ' C o p :-ú f O ..* v . r c x P f 'r ^ ...A> ' nÁsQ.si'L r>M? a / oo n - ^ c tn c ■ C o ^ t. \ n <* W /y o c ~ n . ^ W * * ..' S ' .J . r>"-'-rt. ^ J ¿ ¿¡ .//L ' .r . c/ m. (L ir Á + J t.::.fX 'y t^Q t.'„ r / .--------------.4..Carta de Don MWwal dp EocL) a Jri H a a c Ai.'^ C L 'T L</ ts' r L O ^ fj- ^u^rot i 1 a 0 c-/^ C(X /u a Q < x .---. - y /' y ■ A.ic L í z ra e ir -----------..* ^ ’ o x c p .1' o t .o O ' / * ’ -' y 3 r a .‘-g -« £ * < * * * ' e* A' o íL /« . r tx * j C 'i ¿jyuvfc / Á -ei-u. c o r ^ o c^ a ^ ¿ A e ru . h ( ...S < A . " f * r ¿ fya -O 'C *' c J L a /r y 'c A A ^ i^ r u A /r* ct(f / isV (r\> rv (_a ^ /i^C í^rt CC4 ¿v. - & M.

< S ^ * y ¿ u s ( jy * ' c X s ^ /~ < 4 ¿ L e c * ^ t / J C /T o fa ¿ r c ¿ ¿ w f f ' / 0 ¿ fa * * * . jL C U C O L rrít OL ^C 4s f i \< y i /~ 0(' y ^ S K*4cL e y 't > ' f é (A^ "C A '-v-' *1 ^0 C ~yo ¿ y } )J ^ c ^ v 9 L j^ ¿ Y J s c q y^ c *' o t. n e ^ p Ll . f rt s y i A i«r A 'é ¿k ^ O /Lm S ¿ SO SÓt£> o<JL / e ^ / . a ^ f ) OJ. ^ (A/.J s C A A ¿ '.O J ^ O y / ^ h i . v^v c f a j -r i O s j J c c b s r v \x H ¿o $*' £ L ¿o*/ c f u x-t-isr& J $ k ¿ T V ^ o ^ y < » C o y v > -o • f rxí Z ^ / ^ v r ¿*s r^ífC.c o 7<v %* ^ t A ' 'n * ij> e i-'f i <p x^csC ( ' -^C i j (>-CLY S ' .-Í/': / fyc / s n'C L L .'J '/ ^ S t f 'U / h ^ O C é C 't t . J .* V c$ t. j r C < J0 * g ^ 'ácXyc Sc' *t. -Q+s fX CO'fri- ¿4j L V y ^A y f^ ¿ f'C L A X X .’ ku<y L tyr^ 0 r L a y' t j /re c¡ e^éte ¿^ j . yto e* O ri+ o no/o t b /->j x ss Jj.^ \ y c & « ^ e ^ / /^ tÁ ^ C Z s'l-# U s'jjr ( / j . $ & r r r v^ J (^ -o o vv^ & ia s r w co c^cco e s ¿ L^ t <3C f) ^ C ~ ^ ouv\jgyvot s o yY y <A o »^O oc^o_ L/ ^ ^ - {L*c. y ¿ t J S o t s u J . o uy^& i J r L -a fy (p .t ts l nt s¿ s j'L 'h C O tM f^ ^ o c c . ( p \ J ^ c } < ) o L ^ i'0<~ f O L s U A K . C a a ^J& O ' £ ^ co r u ^ / ^ c s / y o 4 < A . y . »~'K4. <•>>**.Jfc n -o o Q -m .TU. .. .( A $ 9 r-r^' / A .e i .t t i r’> 'T il J *Js(4_si4~<XS Ci $ t / ^ < $ vcL>rviAAA-v ¿ ic c z^c c y ~ vH < ^ Í c * l/ffo U ^ c r ^ r b ¡ ^ /y G fr o c * . o-V (jffi a J ^ u s ^ o u i CyCxu^ou Á co n s t-&rco90. - d tA JL stS C k í- ¿ks¿4V.C K ^ Í ' ^ OL-C Á j i cc/^i.fi *L.^ c u ^ ^ \ ' ¿C (^> au yisfa L s rvx. ^ ° r i r y \& jC 0¿.f : S t ¿ c c n ~ i U ¿ & c u n ^ t ^ < ^ < -^ <J Y'. ' •s Z. o í¿ * M 0 . CC..../c.o J ' o£> is c t^ to c ¿ ^ c / r ^r^ ^ & y^u ' ^ /CX^C i^ r > > ’ f CL4 y A^AJts r r ^ u ^ f A / s 'r * . co~rvW t f . f t y i-x ^ o C ( y u ) 7'y w t^ é C 'W C t / f L e ^ é t ^ .¿ ¿ t t . C ?/yf Q o í.ct'U ^ **' £W d X s 'z $ / f & ou.9 ts w c jb tv U ty . *sfi2&A''L^>t d r e a . ¿) $ ít -ÓL s - * -£ C 8L/L'v\s> ~ui r ^ ts c i. lá r v a # JÍ/v v ^ v/^ >l.

'O .:____ < ^a . s y J t f * ./ (x. i n / h o u t 'X U-<J < ~ jL & u n ^(o j * s<rK t<XJ & ¿' ^ a¡ í <' f . ^ ¿ y ^ '.y y ^ r ^ j o t& cc va. . ' K .é ^ ^Z a sro c .?s '&CC CO ok. ¿ f'V U s fa C jf < £ ¿¿L Lf..G o ú .£./y v ^ ° ' 'J L O . .é ír j' t t i h 'u o y 'b ~ c J -jf-4 tt'ü t) p/isi. jP ^C o S a £ r c c .f e o ...( y . s C .& i (y o t. j ___ £ jw c ■ '^ j * s r y ¿ 0 C c r 'C ^ t S * ^ S u ay c ¿ o < 9 t ¿ 'c U s e s . (J üa j ^ Q a . ..

— 139— achaques. y le acriminaron su dureza como causa de todas sus desgracias. llevaba á los Jesuitas aragoneses en número de setecientos. que se cuentan mu tuamente lo que por ella descubren. y tenia una gran adhesión á su Orden: sus desgracias le arrancaban lágrimas incesantes. la confiesa Roda en términos tan formales. aplauden la resolu ción del papa de no admitirlos* y sufren estos trabajos como un martirio por el bien de la Iglesia perseguida. sin objeto determinado. En su carta. que llegasen suce sivamente de Europa y de América. y particularmente se acusaba de la muerte de los des graciados que habian muerto en Civita-Vecchia: dió disposiciones para que todos estos deportados. pero la memoria de Clemente XIII. todos sip distinción. Los J e suitas se pusieron furiosos contra su general. la del cardenal Torregiani y de Lorenzo Ricci. Los aragoneses son los mas fanáticos. le refiere lacónica y sencillamente. sin gloria y sin verdad. y Roda.” No hay duda que este acontecimiento aumenta una triste página en el libro de la historia. y allí fueron recibidos á cañonazos. Allí se les esperaba. D espues de al gunos dias de navegación llegaron á la vista de C ivita-V ecchia. José Pignatelli. y para responder de antemano á ul trajes sin provecho. dice de quelos Jesuitas del mar han escrito á los de ahí. privados de los objetos mas indis pensables. así se expresa escribiendo á Aza ra. techada en San Ildefonso. En ellas hablan de la que ántes han recibido de Roma. Sismondi añade: “ Cle mente XIII consideraba á los Jesuitas como los defensores mas há biles y mas constantes de la religión y de la Iglesia. donde mas adelante muchos de éstos adquirie ron una gran reputación literaria. que no da-lu gar á la menor duda. en su travesía por los mares. porque algunas cartas han torcido el camino y han llegado á mis manos. sin distinción. fueron arrojados en el fondo de algunos buques lanzados al mar. lo que V.” La correspondencia de estos desterrados. fuesen distribuidos en los Es tados de la Iglesia. es interceptada por sus proscriptores. Se lee la instrucción que de ahí se les ha dado. i ° . de 28 de Julio de 1767. ni dirección fija. animados á la resignación por el P. “ Sabemos. y todos desean perder la vida por la Compa ñía [1]. como habituado á en contrar semejante conformidad en sus víctimas.” El primer navio que llegó. que siguiendo la escuela del conde de Saint Priest. general de la Compañía. no serán manchados por ella. Ignora que vendrán despues de él escritores. tratarán de acrimi narlos hechos para sacar de ellos alguna sombra de acusación con- '(1) Véase el fac-synil fflúra.

y sin que sea de su gusto sobre todo. Los Jesuitas rechazados délas playas'rom anas. Los franceses ocupaban militarmente las ciudades marítimas de la Córcega. Tales fueron los motivos que impulsaron al papa á no aceptar por de pronto los diferentes comboyes de Jesuitas. bajo pretexto de ser perjudiciales al órden público. Estos puertos eran neutrales. Este príncipe. donde Paoto alzaba el grito de independencia nacional. que otros se toman el trabajo de insultar. de limosnas. cualquiera podia impunemente despojarlos y arrojarlos po bres y desnudos sobre el territorio romano. L a caridad pontifi cal cuidaba de su manutención: los ministros y los magistrados podian sin remordimiento. el papa obtuvo que se abriesen á los proscriptos. En el mes de Agosto de 1767 se les trasladó á la roca de San Bonifacio. H a biendo salido bien este cálculo para unos. repartirse por complento sus riquezas. y seis mil personas que allí llegasen de repente. El papa se encargaba de los hijos de San Ignacio. esto traería consigo alentar á los demas gobiernos á imitar á Pombal. Clemente XHI se ofendió de un proceder semejante. eligiendo un pais amigo para sitio de deportación. se hallabajustamente ofendida de los imperiosos térmi nos en que estaba concebida la pragmática sanción de Cárlos III. Durante este . debian atraer un hambre. y por lo tanto. por codiciar sus ri quezas la avaricia diplomática. en sus relaciones con las demas potencias.—140— tra los discípulos de San Ignacio. Los Jesuitas sabian igualmente que. L a corté de Roma. Las confidencias del go bierno español lo han demostrado hasta la evidencia. sin aviso. no queriendo que la corte de Roma se humi llase por causa suya. si Cle mente X III les recibia sin mediar con Cárlos III las comunicacio nes oficiales que entre ambas cortes debian cruzarse. Sin haber consultado antes al Vaticano. insultaba la dignidad del soberano temporal. en el momento mismo en que Caffari puso sitio á esta ciudad. ó al ménos quejas y reconvenciones de un pueblo siempre suspicaz y desconfiado en el capítulo de subsistencias. que del tra bajo de sus manos. que se fueron sucediendo. sin permiso previo. Los Estados pontificios son poco fér tiles. Sufrieron esa nueva calimidad. los demas seguirían igual senda con esperanza del mismo resultado. pero en realidad. improvisaba al pontífi ce carcelero de seis mil españoles. sin ponerla en duda. y la aprobaban. los cuales entraron en Ajaccio. Roda. no puede ménos de alabar tan he roica resignación. y que gusta mejor vivir con el patrimonio delalglesia. y con justa razón no quiso que los Estados de San Pedro se convirtiesen en cárcel de cuantos religiosos agra dasen á ios gobiernos arrojar de su territoiio. como las demas. Choiseul y Aranda. Por el ínteres y por el honor de la Sede Apostólica éstos no se quejaron en lo mas mínimo. comprendían muy hien los motivos que habian inspirado esta medida al cardenal Torregiani.

que arrojase de allí á todos los Jesuitas (1). Tanucci. p. Su nombre era allí respetado. 53. con que se ejecutó esta nueva expulsión. uno de sus hijos. X X IX . que tan rápidamente conducen á las ideas de revolución. por consiguiente. Este hombre. refiere Sismondi (2). imbuido como ellos en utopias economistas. unos sobre otros. Se habia sido in justo con los Jesuitas franceses: pero la conducta que se siguió con los Jesuitas españoles. E n esta conformidad fueron transportados á Génova. Se arrojó á los religiosos en los barcos. y. que era preciso recortar un poco el manto papal. desde cuyo punto se fueron á Bolonia. la república de Génova cedió la isla al gobierno de Luis XV. léjos de inclinar al monarca siciliano á que al ménos motivase su barba rie de otra manera. . á aquella sazón. Choiseul regentaba en Francia. fueron trasladados á los Estados Eclesiásticos. y sus conocimientos administrativos incontestables. y quiso extenderla mas adulando á los filósofos. enseñó jurisprudencia en la Universidad de Pisa. Demasiado joven éste para gobernar por sí solo. y desde alli. y el jurisconsulto Bernardo Tanucci fué nombrado su primer ministro. Sus cualidades le habian grangeado una gran preponde rancia sobre los demas ministros. por un espíritu de vértigo imposi ble de explicar. á quienes la república genovésa concedió un asilo en la isla de Cór cega. en su Cours d'histoire des E ta ts europeens. se encontraron hacinados sobre cubierta. “ Pero léjos de acceder. L a m anera. y el primer cuidado de Choiseul fué encargar á Marboeuf. dice. p. de la gloria política y literaria. decia muchas veces. se abri gaban bajo su cetro. estos mismos principes se rodeaban de los mayo res y mas peligrosos enemigos de su trono. refiere la crueldad con que el duque de Choiseul procedió en estas perse cuciones. tuvo necesidad de un guia. y al salir para Madrid dió la investidura del reino de las dos Sieilias á Fernando IV. sus colegas. t. Los reyes de la casa de Borbon de bian perecer ó ser arrastrados en la tempestad que preparaba la fi losofía del siglo diez y ocho. cuyas costumbres eran pu ras. las ha* cia triunfar en Nápoles.— 141— tiempo. LX. Las ideas de libertad. mandándolos hácia Génonova. fue bárbaro. Antes de subir al trono de España. Clemente X III suplicó al rey católico que evitase á su anciani dad y á la Iglesia entera un duelo tan profundo como legítimo. dominaban en su gobierno y se inoculaban en el pueblo garantidas con el poder. que con generalidades vagas. no pudo impedir (1) E l protestante Schoell. distribuidores. áutes de ser el favorito de un rey. Imbuido de un odio mortal hácia la Santa Sede. y Tanucci.” [2] Histoire des Francais* t. á sus ruegos. da una tris te idea de la presunta filantropía délos corifeos de la filosofía. expuestos á los ardores de un sol abrasador. 373. se encontraba lo mejor dispuesto para hacer la guerra á los Jesuitas. y en medio del ma yor calor. Cárlos III habia reinado en Nápoles. Aranda ensayaba los medios de modificar las costumbres españo las. y se establecieron fi nalmente en Ferrara.

y dis poniendo ásu antojo. de todas las propiedades de los Jesuitas. y le escribió á ese fin. y cu yo nombre era reverenciado por todas las clases. Preguntaba á Tanucci cuáles eran los crímenes de que se acusaba á unos religiosos.decreto de proscripción fué fir mado. confesores que seguian á la corte. de la igualdad social y de la filantropía. uno de es. Apenas llegado á la mayoría el rey Fernando. ya se hacian á la vela para Terracina.. p . E l joven príncipe aun se obstinaba. Tanucci con fiscó todos sus bienes. desafiando á Roma.os. hasta que por último. que tan perfectamente habia salido á Aranda. I . según refiere el general Coletta (1).—342— que Cárlos III y el duque de Choiseul envolviesen en un mismo sistema de persecución á las otras dos ramas de la casa de Borbon en Italia. ocuparon iodos los papeles y archivos. habia negado al tutor. al salir el sol del dia siguiente. lib. y sin tomarse tiempo de cubrir su a r bitrariedad con cualquier pretexto. En la noche del 3 de Noviembre de 1767 hizo que fuesen invadidos á un tiem po todos los colegios y casas de la Sociedad. Para apoderarse de sus personas. 168. sobre las costas de Terracioa. El marques de Tanucci no acaloró mucho s u imaginación para llegará este triple resultado. L atilla arran có por fin á Fernando lo que hasta entonces. E l rey Fer nando se resistió á firmar el decreto que proscribía á los Jesuitas de sus reinos de Nápoles y Sicilia. y que hacian de la conciencia real un escalón para llegar á la fortuna y al poder. § 8. agobia dos con el peso de sus muchos años. sin permitirles llevar con sigo mas que su ropa indespensable. resolvió seguir paso á paso el plan.” El rey de España tenia toda la autoridad sobre T a nucci. y escoltados por la fuerza armada. E l . violaban. En el instante. que. tom. como dueño absoluto. tan firme y digna mente. Tanucci puso en movimiento. los Jesuitas que fueron sacados de Nápoles á media noche. se rompieron todos los muebles. que habian iniciado su alma en los primeros rudimentos de la fe católica. á su placer. II. residi an en Sora. nada ménos que un cuerpo de cuatrocientos ballesteros. Estos ministros. dispuso dé sus casas y vendió en pública su(1) S to iria d i Napoli. complaciendo á Cárlos III. le arrancó el primer edicto contra los miembros de la Compañía. Tanucci se fun daba solamente en la razón de Estado y en la voluntad de Cárlos III de España. casi sin ali mento y sin vestido. fueron cond ucidos to dos los padres á las playas de Pouzzole. Estas medidas fueron ejecu tadas con tal precipitación. el ministro napolitano aprovechó aquella ocasion de atraerse algunos elogios de los enci* clopedistas. Ocho J esu ita s. y apenas quedaron los Jesuitas abandonados. apóstoles en el nombre y en pura teoría de la tolerancia. consiguió el ministro ganar al obispo Latilla. Se forzaron las puer tas. las leyes todas de la humanidad. .

Tanucci quiso justificarse. ó consolarles en su postrer momento^ Roma revindicaba sus derechos sobre el ducado de Parma.ma y de Plasencia. calumniados. Clemente XIII todo lo habia sufrido. para entrar en la coa lic ió n general contra los Jesuitas. Gran-maestre de Malta.---14:3--basta todo el moviliario. que algunos años mas tarde. de este destierro inmotivado y de es tas mutilaciones sin causa. Par. agente de la secta filosófi ca. y en los propios términos de la Bula in cúne Domini. que tanto afectaban á la Santa Sede. Las dos cortes de Francia y España obligaron á la de las dos Sicilias a perseguir al instituto. fugitivos ó muertos. se acordó de que este príncipe tenia en su venas la sangre de Farnesio. A principios del 1768. A estos golpes reiterados. Tanucci se apresuró á obedecer. Les napolitanos se indignaron. el anciano pontífice no tuvo que oponer. y el monograma del instituto. hasta en la misma roca y baluarte de los caballeros de la cristian dad. y el 22 de Abril de 1768 el gran maestre expidió un decreto. así como su rey. de rechos litigiosos tal vez. los Jesuitas se vieron como en los de mas puntos. y papa por la misericordia divina. era borrado por el hacha ó el martillo. pero que era político hacer valer en seme jantes circunstancias. esos mismos Borbones. Se encontraba frente á frente de esa real familia de Borbon que llevaba á cabo la ruina de los Jesuitas. príncipe de la sangre de Francia é infante real de España. que pudiera abrirles las puertas del cielo. marques de Felino. destronados. por el cual. era feudatario del reino de Nápoles. y por una bula promulgó su destitución del ducado de Parma. expulsados de Parma. El joven duque de Parma. grabado sobre los mármoles ó bronces. las sú plicas y la razón. y que era vasallo de Roma. calumnian*do á sus víctimas en un manifiesto oficial. excomulga á los adminitradores del ducado. Esta m eda . El 20 de Enero de 1768 publicó una sentencia por la cual anulaba los decretos promulgados en los principados d. que la tiara se hollase por los pies de uno de sus feudatarios. cediendo á las ins tancias del monarca napolitano. Tenia el duque puesta su con fianza en Du Tillot. Tanucci aspiraba á no dejar el menor vestigio ni señal de la permanencia de los Jesuitas en el reino. fué solicitado por aquellos. Las estatuas de plata de San Ignacio y de otros santos que adornaban las iglesias dé la Compañía se hicie ron barras para la casa de moneda. Pero cuando vió que Fernando de Parma se unia también á los enemigos de la Iglesia. sino la paciencia. invocaron á la Igle sia. Rezzonico era hijo de un mercader de Venecia. La victoria de Choiseul y de Aranda aun no era completa. desterraba para siempre de la is la á la Compañía de Jesús. pero era ademas príncipe soberano por elección. Pinto. sin pasar por su imaginación. pero no quiso aguantar. como el postrer juez sóbrela tierra.

la Sede Apostólica. con su silencio. lo fueron en seguida por Choiseul y Tanucci. dice (1). no abolieron un derecho constantemen te reclamado por la Santa Sede y por los habitantes de esos Esta dos. al ha blar de esto. tom. desde el balcón de su palacio. p. al disponer por los diferentes tratados del siglo XVIII de la herencia de Farnesio. sin existir ni uno tan solo en el territorio español. aun en 1768. que entonces se valían de su mu tua alianza para humillar el papado. y . Choiseul se guar dó muy bien de tratar la cuestión bajo ese punto dr* vista. El ministro francés amotinó contra la Santa Sede a todos los Borbones. no tuviesen en cuenta la prerogativa pontificia. sin embargo. que fuese en su origen la preten sión de la Iglesia á la soberanía de Parma y de Plasencia. t©m. con grande asombro del soberono y de toda la corte. las voces y gritos de un gentío inmenso hicieron lle gar á sus oidos el voto unánime de la multitud. quie nes. que pedia á su rey (1) Histoire des Francais. la opinion pública se pronunciaba contra ellos en todos los reinos. . V. á su ejemplo. sin faltar á lá justicia. 375. 25. eran rechazados por todas las naciones. y Nápoles. se expresa en estos términos: “ Por poco fundada. El calvinista Sismondi. de Aviñon. dice el protestan te Coxe (2). que no habian sido arrojados de estas provincias. q u 3 en él fundaban sus garantías. de los de Benevento y Pontecorvo. respecto á aquella. como pertenecientes al patrimonio de San Pedro. Los Jesuitas. se declaró en favor de los padres del Instituto. cuando el monarca se dejó ver del pueblo. se encontraba ajado en su vanidad de cortesano. aunque las grandes potencias. y una herida á Choiseul en su orgullo diplomático. según la opinion de uno de los mas sabios escritores del protestantismo moderno.” Por lo tanto. se decia. el ministro. Los Jesuitas. y el primer dia que aquella pudo manifestarse. protector de las teo rías de la igualdad filosófica. “El dia de San Cárlos. era por lo ménos un hecho establecido de muchos siglos atras en el dere cho público. par Coxe. obró en su derecho. El hijo de un tratante veneciano tenia la audacia de recordar su deber á un príncipe de la casa de Borbon. (2) L'E spagne sous les R ois de la maison de Bourbon. y al aponerles éste privilegios consentidos á sus odios inexplicables. confiscaron todos sus bienes. la Francia tomó posesion del condado Venesino. y se dispuso á otorgar en este dia alguna gracia de Ínteres general. al hacer la represalia. El 4 de Noviembre de 1768 eran los dias del rey Cárlos III de España. X X IX . era la garantía de los pueblos contra los reyes. p. Hacia diez y nueve meses que los Jesuitas se hallaban proscriptos de la Península. ademas. pero su recuerdo aun vivia en el clero y en el pueblo.—144-----da era un golpe dado al pacto de familia. El 11 de Junio de 1768.

reducida á pedirle la renovación del breve contra Parma. según el 19 . dijo á todos los embajadores que se hallaban á su alrededor. Luchaba cada vez con mas energía. pueden los príncipes hacer cuanto quieran. creyó conveniente dester rar al cardenal arzobispo de Toledo. E l que está dormido. á todo trance. y para ello presentó al papa una memoria. (2) E n la Basílica de San Pedro de Rom a se adm ira por los inteligentes el sepulcro de Clemente X III. y en el que vela y que parece querer defenderse mostrando sus garras. se cretario de Estado. Entre gó su alma á Dios el 2 de Febrero de 1769 á la edad de 76 años (2). la destrucción de la Compañía de Jesús. le afirmó en su idea de seguir. Esta manifestación fué interpretada por Cárlos III como una acción cul pable. 73. “ Por la fuerza. de exclamar con voz entrecortada: (1) “ ¡Al vicario de Jesucristo se le trata como al último de los hom bres! él no'tiene. se representa. cuando una muerte súbita y de tantos deseada libró á Clemente X III de los tormentos morales que los enemigos de los Jesuitas le hicieron sufrir.” E sta firmeza fué siempre la que guió todos sus ne gocios.” Se consultaba al pueblo español.El Portugal se unia á las cuatro cortes de la casa de Borbon para formular la exigencia. le heria en lo mas vivo su amor propio. la recibió con palabras dignas de la Iglesia ro mana. por el contrario. al leerla. y el 10 de Diciem bre de 176S. Los tér minos de esta memoria eran tan exigentes y violentos. se le dejaba en libertad de expre sar sus deseos. y los manifestaba reclamando los Jesuitas. que Clemen te XIII no pudo ménos. significa en el pensa miento del artista el símbolo de la mansedumbre y confianza. es muy fácil despo jarle. sin duda. D ’Aubeterre volvió con otra nueva no ta al pontífice. agobiado por los trabajos. (1) Histoire de la Chute des Jesuites. embajador de Francia en Roma. que por su belleza atraen todas las miradas. cemo una de las obras maestras de Canova. armas ni cañones. p ar le comte de S aint-P riest. Lleno de años el pontífice. Este incidente inesperado alarmó á Cár los III. pueden estar seguros de no conseguir jam as la me nor cosa. V sobré to do por el dolor. El marques D ’Aubeterre. quien despues de tomar informes. E l inmortal estatuario ha colocado á los pies del pontífice dos leones. y á su gran vicario.—145— el permiso para que los Jesuitas volvieran á España bajo el trage y vida del clero secular. pag. El cardenal Torregiani. y desde entonces se mostró mas ardiente que nunca en provocar la extinción de la Com pañía. pero todo el poder humano no es bastante para obrar contra su conciencia. esperó ven cerla usando del terror. pero por coneesion.” Tan enérgica y generosa declaración de un decreto que debia haber conmovido á Choiseul. como acusa dos de haber sido los instigadores de esta tumultuosa demanda. y el papa no la admitió en medio de tan azarosas circuns tancias. . presentaba al parecer muy poca resistencia.

el embajador de Portugal. y de todo el mundo. á ménos queno quiera engañar aun á los soberanos con sus medios evasivos.— 146— Dos dias despues de esta muerte. la imágen de Clemente X III resistiéndose fi condenar á la Com■pafiía de Jesús. en fin. las tres cortes de la casa de Borbon se han puesto en campaña para estirpar de una vez. retirado en Venecia como en observación. Los Jesu itas ya 1 0 existían cuaudo Canova. en la que tiene fija su atención el mundo entero. los Jesuitas cada vez mas mortificados.” D ’Almada estaba en el mayor error. expresó en el mármol la resistencia católica de Clemente X III. y proclamó su reconocim iento con la mas ingeniosa alegoría. se espera que acce derá el papa. . esta Sociedad. Veremos cómo acaba esta comedia. aguardan su caida. A l mada Mendoza. y que aun la ignoraba. enemiga del géne ro humano. uno desús últimos 1 discípulos. pero su muerte com plicó la situación y abrió un vasto campo á la intriga. En Roma. Ya verémos de qué manera la esplotaron los cardenales y embajadores de las po tencias aliadas. mismo Canova. escribía á Nicolás Pagliarini: “Pero. Según lo que me dicen de Roma. con el asentimiento dt l Sacro Colegio. Los últimos dias de la vi da del pontífice fueron dignos de su reinado.

—E l birrete del cardenal Albani y la cortesana. —Ganganelli y el cardenal de Solis.—Diferencia en tre el episcopado romano y los extrangeros. condenado á galeras. antes de la elección. nada tenia que temer de parte de la Santa Sede- . en el auge de toda su virilidad sucumbía en Portugal.—La corrupción en el Sacro colegio. al parecer. agente del jansenismo.—Dufour. nombrado ge neral en su lugar.—D écim a-sesta congregación general. á destruir la Com pañía de Jesús.—Proposiciones de sim onía. es nombrado caballero por Clemente XIV-—D’ Aubeterre pide proscripciones.—Intrigas que ponen en juego las potencias.—Elección de Francisco R etz.—Medios que em plean.—Don Manuel de R oda y el caballero de A zara.—Nicolás Pagliarini. en Francia.—Su actitud en Gesu.—Correspondencia inédita y autógrafa del cardenal de Bernis y del marques D ’ Aubeterre.—Su carácter.—L as congregaciones de procuradores.—Veinte y tres esclusiones. L el momento en que la Sociedad de Jesús.—Deplorable si tuación del Sacro-Colegio. Bernis y Dufour. —Intimidación ejercida por los ministros de las tres cortes.—Actitud de G anganelli.—Elección de Lorenzo Ricci.—Proposiciones hechas para nombrar un papa.— Le sucede Ignacio Visconti.—Los comentarios inéditos del P.—Lo que piensan de él D ’ Aubeterre.—E spira este. y su corres pondencia.—Pacto secreto para suprimir álo s Jesuitas.—E l Cónclave de 1769. Julio de C ordara.—Instrucciones dadas por Luis XV á los cardenales franceses.—Recompensas otorgadas á los cardenales que han obrado contra su conciencia.— E l de Bernis entra en el cónclave.—Ame nazas de los embajadores de la casa de Borbon.—Los fanáticos y los políticos. é indultado por Cle mente X III. muere prontam ente.—Presentimiento de la congregación.—Las exclusiones.—Escándalos del cónclave revelados por Bernis. Retz.—Ganganelli engaña á los dos partidos.—Intrigas de los embajadores de F ran cia y España.—Todos se acusan de jesuitismo.—E s demasiado ilustrado.—Muerte del P. en España y en Nápo les. Centurioni. que se comprometa. y el P.—E l em perador José II en el cónclave.—E l cardenal Malvezzi propuesto como papa.—Elección de Clemen te X IV.—Confesiones de Bernis.© A l P O T a ííL ® DOD* <H§S*«0 -CíSi*<-8> Los Jesuítas en Rom a.—Medidas tom adas en el instituto contra sus escritores y sus polemistas.—Ber nis se desentiende.—E l cardenal Chigi y los Z elanti.

— 146—
Dos dias despues de esta muerte, el embajador de Portugal, A l mada Mendoza, retirado en Venecia como en observación, y que aun la ignoraba, escribía á Nicolás Pagliarini: “Pero, en fin, las tres cortes de la casa de Borbon se han puesto en campaña para estirpar de una vez, y de todo el mundo, esta Sociedad, enemiga del géne ro humano. Según lo que me dicen de Roma, se espera que acce derá el papa, con el asentimiento dt l Sacro Colegio, á ménos queno quiera engañar aun á los soberanos con sus medios evasivos. En Roma, los Jesuitas cada vez mas mortificados, aguardan su caida. Veremos cómo acaba esta comedia, en la que tiene fija su atención el mundo entero.” D ’Almada estaba en el mayor error. Los últimos dias de la vi da del pontífice fueron dignos de su reinado; pero su muerte com plicó la situación y abrió un vasto campo á la intriga. Ya verémos de qué manera la esplotaron los cardenales y embajadores de las po tencias aliadas.
mismo Canova, la imágen de Clemente X III resistiéndose fi condenar á la Com■pafiía de Jesús. Los Jesu itas ya 1 0 existían cuaudo Canova, uno desús últimos 1 discípulos, expresó en el mármol la resistencia católica de Clemente X III, y proclamó su reconocim iento con la mas ingeniosa alegoría.

© A l P O T a ííL ® DOD*
<H§S*«0 -CíSi*<-8>

Los Jesuítas en Rom a.—D écim a-sesta congregación general.—Elección de Francisco R etz.—Medidas tom adas en el instituto contra sus escritores y sus polemistas.—L as congregaciones de procuradores.—Muerte del P. Retz.— Le sucede Ignacio Visconti.—E spira este, y el P. Centurioni, nombrado ge neral en su lugar, muere prontam ente.—Elección de Lorenzo Ricci.—Su carácter.—Presentimiento Je la congregación.—E l Cónclave de 1769.—Ame nazas de los embajadores de la casa de Borbon.—E l cardenal Chigi y los Z elanti.—Instrucciones dadas por Luis XV á los cardenales franceses.—Las exclusiones.—E l em perador José II en el cónclave.—Su actitud en Gesu.— E l de Bernis entra en el cónclave.—Intrigas de los embajadores de F ran cia y España.—E l birrete del cardenal Albaui y la cortesana.—Proposiciones hechas para nombrar un papa, que se comprometa, antes de la elección, á destruir la Com pañía de Jesús.—Dufour, agente del jansenismo, y su corres pondencia.—E l cardenal Malvezzi propuesto como papa.—E s demasiado ilustrado.—Los fanáticos y los políticos.—La corrupción en el Sacro colegio. —Intimidación ejercida por los ministros de las tres cortes.—Diferencia en tre el episcopado romano y los extrangeros.—Intrigas que ponen en juego las potencias.—Medios que em plean.—Correspondencia inédita y autógrafa del cardenal de Bernis y del marques D ’ Aubeterre.—Don Manuel de R oda y el caballero de A zara.—Proposiciones de sim onía.—Veinte y tres esclusiones.—Actitud de G anganelli.—Lo que piensan de él D ’ Aubeterre, Bernis y Dufour.—Los comentarios inéditos del P. Julio de C ordara.—Deplorable si tuación del Sacro-Colegio.—Escándalos del cónclave revelados por Bernis. —Ganganelli y el cardenal de Solis.—Todos se acusan de jesuitismo.—Ber nis se desentiende.—Pacto secreto para suprimir álo s Jesuitas.—Ganganelli engaña á los dos partidos.—Confesiones de Bernis.—Elección de Clemen te X IV.—Recompensas otorgadas á los cardenales que han obrado contra su conciencia.—Nicolás Pagliarini, condenado á galeras, é indultado por Cle mente X III, es nombrado caballero por Clemente XIV-—D’ Aubeterre pide proscripciones.

L el momento en que la Sociedad de Jesús, en el auge de toda su virilidad sucumbía en Portugal; en Francia, en España y en Nápo les, al parecer, nada tenia que temer de parte de la Santa Sede-

— 148—
Eran tantos los servicios que habia hecho á la religión y á la Silla Apostólica, que todo inducía á creer que jamas existirá un soberano pontífice que consintiese el destruir la obra de predilección d élos papas cuya tiara ciñese. Este pensamiento consolaba al catolicis mo, é inspiraba á los Jesuitas su postrer esperanza, permitiéndoles contemplar con serenidad la tormenta que los habia dispersado. Roma no debia, mejor dicho, no podia mostrarse débil en la lucha, bajo pena de abdicar toda su autoridad moral; y nunca se habia mostrado el instituto mas íntimamente unido al sucesor de los após toles, ni habia existido mas acuerdo y armonía entre el vicario de Jesucristo y el órden de San Ignacio, que en los últimos años que precedieron á su supresión. Estaban completamente olvidados los debates teológicos que agi taron á la Compañía durante algunos pontificados. Gracias á la sabiduría'y tino de su administración, los generales habian cicatriza do la llaga hecha al principio de obediencia por las disputas susci tadas sobre las ceremonias chinas. Ya no existian ningunos gér menes de discordia (1), y las tres, congregaciones generales, llama(1) F uera de las congregaciones generales, se reunían en R om a cada tres años las congregaciones de procuradores. Dos de éstas se celebraron en tiem po de San Francisco de Borja, dos en tiempo de Mercuriano, ocho bajo Aquaviva, ocho con Vitelleschi, dos con Goswin Nickel, seis con Oliva, una con Cárlos de Noyelle, tres con¡Gonzalez, cinco con Tam burini, y tres bajo el ge neralato de Retz. Mas de una vez las guerras u otras causas políticas se opu sieron á estas asambleas trienales, y la últim a que se tuvo en 1749, era la cua renta y una. Veinte y seis de estas congregaciones decidieron por unanimidad que no se debia provocar la asamblea general de los padres; en ocho, esta convocacion no tuvo mas que dos vetos; en cuatro no fué diferida sino por una débil mayoría. Dos congregaciones de procuradores la decretaron, bajo Clau dio Aquaviva y bajo Tirso González . Y a hemos hecho ver los motivos de oposicion puestos’con anterioridad para forzar la mano á Aquaviva. Los que determinaron á T irso González á Recurrir á los profesos, aun no son conocidos ellos,sin embargo, nos dan la clave de esta obediencia, servil según los detrac tores del instituto, y tan digna á los ojos de los hombres imparciales. T irso González fué general desde el 1687. E ra esta la época en que el probabilicismo de los teólogos de la Com pañía era objeto de controversia. En el año de 1691 el gefe de la O rden publicó, en Dillengen, su obra De recio Usu Opinionum probabilium. Todos los asistentes pidieron que el libro fuese recogi do: González solamente consintió en que se recogiese. E n 1693 se debian nom brar los diputados para la congregación de los procuradores; en el mes de Abril la provincia de Rom a designó su representante. Por mayoría de treinta y nue ve votos contra nueve, fué elegido el P. Pablo Segneri, uno de los adversarios m as elocuentes de las opiniones sostenidas por el general. Las demas pro vincias de la Sociedad, Milán, Venecia, Nápoles, Inglaterra, Galo-Bélgica, R hin inferior, y los cinco de la asistencia francesa, siguieron el ejemplo dado por R om a. Los Jesuitas temieron que los jansenistas se hiciesen un arma del libro de González, y le atacaron con una viveza inexplicable en los hombres que según la opinion del general, no eran mas que un cadáver, ó un palo en manos de un anciano. E l 19 de Noviembre, se reunieron. Los votos se ba lancearon de tal modo, que al fin fué dado el decreto p ara convocar la asarn-

\

—149— das á dar nuevos gefes á la Sociedad , no habian tenido necesidad de hacer mas, que aprobar los dichosos resultados de una..indisoluble alianza con la Santa Sede. Miguel Angel Tamburini, despues de haber gobernado al insti tuto par espacio de veinte y seis años, murió el 23,de Febrero de 1730, sin designar vicario. El 7 de Marzo nombraron los profe sos para ejercer estas funciones al P. Francisco Retz, asistente de Alemania, quien fijó para el 15 de Noviembre de aquel año la décimasesta asamblea general. Concurrieron á ésta, entre otros, los PP. Cárlos Dubois, Martin Trampirinski, Juan Scotti, Antonio Casa^i, Xavier Hallever, Francisco de la Gorée, Francisco Sierra, Geróni mo Santi, Luis la Guille, Xavier d éla Grandville y Juan de Villafane. El 30 de Noviembre, Retz, que reunió en su favor todos lovotos, obtuvo, al primer escrutinio, la unanimidad de todos, ménos el su}ro. Habia nacido este padre en Praga el 1673, y sucesiva mente habia desempeñado con distinción y aplauso los principales rectorados de la provincia de Bohemia. L a congregación general terminó sus trabajos el 13 de Febrero de 1731. Dió treinta y nueve decretos. Por el treinta y tres se prohibe á los Jesuitas, autores de obras, hacer tratos con los libre ros para su publicación, sin especial permiso del provincial. En su decreto l x x x i v , la séptima congregación prohibía ademas cual quier acto que pudiera tener la apariencia de negocio comercial, y fué para hacer revivir esta ley antigua. Se renovó otra, en 1731, para mayor corroboracion de la primera. Por un consentimiento unánime se habia establecido en la ante rior asamblea general (decreto ix) que los escritores d éla Compa ñía no debian responder con acrimonia y demasiado calor á los ataques de sus enemigos. Los profesos declararon que una polémi ca apasionada era contraria al espíritu del instituto. En el decreto xv fué renovada la prohibición antigua de la duodécima congrega ción (1), y en vísperas de los terribles asaltos de que la Compañía
bleageneral. Pero muy luego surgieron dificultades, tanto que no quedó sino una corta mayoría. E sta mayoría ponia en duda si habia conseguido su obje to y realizado le plura medielate suffragia, recomendado por las constituciones. E l caso no estaba previsto, y se apeló al soberano pontífice, q uien nombró uua comision, compuesta de los cardonales Panciattici, Albini, Carpegna, Mariscotti y Spada. E l juicio de esta comision decidió la insuficiencia de la m a yoría, y la X IV congregación general resolvió la cuestión, declarando que la mayoría debia ser al ménos de tres votos. E sta oposicion contra las doctrinas teológicas de su gefe, es un acto que sirve para dem ostrar la independencia de los Jesuitas, aun con el general del instituto. Si la Com pañía no ha renovado un caso semejante, h a sido porque nunca, desde entonces, se ha presentado. (1) E l decreto X IX d« la duodécima congregación general está concebido en estos términos: “ Si acaeciese que alguno de los nuestros, de viva voz, por escrito, ó*por algún otro medio, sea el que fuere, ofendiese á cualquiera perso-

—150— iba á ser muy luego víctima, sobrepujó la caridad del sacerdote á los arrebatos del escritor. Se decidió, finalmente, que poco á poco se fuese reprimiendo la facilidad que cada uno de los miembros de la Sociedad habia adquirido para la publicación de sus respectivas obras. L a censura previa se habia debilitado con el transcurso del tiempo, y era preciso rejuvenecerla. L a asamblea quiso que los censores destinados para el exámen de manuscritos, no conociesen á.sus autores, así como ni éstos á sus jueces. Estos últimos tenian órden de, en el momento, dar parte de todo al provincial, sin consi deración personal de ninguna especie, y aquel debia vigilar el exac to cumplimiento de las censuras teológicas ó literarias. Retz se aparecia en una época de calma, precursora de la mas deshecha tempestad. Habia sido amigo de Clemente X III, del cual obtuvo la canonización de San Francisco de Régis, y con su sabia administración contribuyó mucho á la prosperidad de la ór den. Se fundaron muchos colegios, seminarios y casas profesas, y cuando murió, que fué á 19 de Noviembre de 1750, casi en los brazos de Benedicto XIV, dejó á la Sociedad floreciente y con mas vida que nunca. El P. Retz habia designado para vicario general al P. Ignacio Visconti, que fijó la congregación para el 21 de Junio de 1751. Entre los profesos que asistieron á ella, se contaron; Luis Centurioni, Leonardo Tschiderer, José de la Grandville, Pedro de Céspedes, Juan de Guzman, Claudio F re y d e Neuville, Antonio Timoni, José de Andrada, Estanislao Popiel, Leonardo des Plasses é Ignacio Sylveyra, asistentes todos ó provinciales de Italia, Alemania, Francia, España, Portugal y Polonia. El 4 de Julio Visconti fué electo general. Descendiente de una gran familia milanesa, habia este Jesuita gobernado por mucho tiempo la provin cia de Lombardía. Era muy querido del soberano pontífice, y sus virtudes, así como sus talentos, le hicieron apreciable á la Iglesia; pero despues de cuatro años de un fructuoso generalato, murió Visconti el 4 de Mayo de 1755. En su calidad de vicario, el P. Centurioni c invocó la asamblea de elección para el 17 de Noviembre. Ochenta y cuatro profesos
na, no perteneciente á la Com pañía y especialmente á religiosos ó grandes, ó les diese algún justo motivo de queja; desde luego, los superiores investiguen y descubran al culpable, y le castiguen con la severidad que exige la justicia, de modo, que nada quede impune en esta mítteria, haciendo en seguida de suerte, que los que con razón hayan podido creerse heridos rec íb an lo mas pronto posible la satisfacción que se les debe. Y si alguna vez se reim prim en libros que contengan ciertas cosas con las que alguna pueda ofenderse, que se tachen completamente. P er último, temiendo que los superiores, á quienes esto incumbe, sean demasiado indulgentes sobre este punto, los consultores, tanto locales como provinciales, quedan obligados á advertir á los superiores inmediatos si alguno ha cometido cualquiera falta de esa naturaleza, y dealcrar si se le ha impuesto ó no una penitencia, y cual sea ésta. *

—151— se reunieron en Roma. Se distinguieron entre ellos los padres Scotti, Antonio Vanossi, Luth Le Gallic, Lorenzo Ricci, Xavier Idiaquez, Tomas Dunin, Pascual de Matteis, Gaspar Hoch, Andrés Wagner, Mathurin Le Forestier, Salvador Ossorio, Antonio Cabral y Enrique de San Martin. E l 30 de Noviembre fué nombrado ge neral Luis Centurioni. Estuvo casi enfermo todo el tiempo de su generalato, en medio de sus numerosas ocupaciones, y el 2 de Oc tubre de 1757 la muerte puso término á sus padecimientos. Dejó por vicario al P. Juan Antonio Timoni, quien convocó para el 8 de Mayo de 1758 la congregación general. Fué ésta la décimanona y última que se reunió en Gesu. Se notaron entre los profesos que acudieron, á los padres Garnier, De Maniaco, Felipe de Elci, Ridolfi, Claudio de Jame, Kosmiski, Rota, Allanic, Rhomberg, Velasoo, de Sylva, Adalvert Bystronowiski, Trigona, Lindner, Le Ga llic, Ossorio, Juan de Guzman, Wagner y Pedro de Céspedes. El 21 de Mayo fué electo Lorenzo Ricci gefe de la Orden. E ra este P. natural de Florencia: habia nacido en el 2 de Agos to de 1703, y pertenecía á una familia ilustre; pero los sucesos que tuvieron lusjar durante su O t generalato,* dieron á su nombre. un eco O tan general, que nunca le hubieran conseguido su prosapia, m su piedad y modestas virtudes. No poseia ninguna de aquellas cua lidades que se requerían para sostener con fruto el desesperado combate que muy luego iba á trabarse: con un carácter cuj'a dul zura se. aproximaba á la timidez, y con un talento cultivado, pero extraño completamente al fuego de las pasiones humanas, había vi vido hasta entonces con aquella vida interior que los Jesuitas lleva ban en medio del mundo, cuando á la edad de cincuenta y cinco años, se encontró encargado del gobierno del instituto. Sus manos eran muy débiles para sostenerle en presencia de la tempestad des encadenada. Aquaviva no la habia conjurado; Ricci debia dejar se arrebatar por ella, á pesar de una vana resistencia. La congre gación general ya presentia las calamidades próximas, y así, en su decreto xi, al recordar la ejecución de las leyes y reglas ya ante riormente prescritas, añadía: “ Que los superiores inculquen expresa mente á sus súbditos el cuidado de las cosas espirituales, recordán doles á menudo, que de su fidelidad á los deberes de la piedad y de la religión penden la conservación y prosperidad de la Compa ñía; pues que si Dios, por sus designios ocultos, y que no debemos sino adorar, permitiese que la adversidad cayese sobre nosotros, el señor no abandonará á los que pertenecieron fieles é íntimamente unidos; y en tanto que podamos recurrir á él con alma pura y co razon sincero, ninguno otro apoyo necesitarémos.” He aquí las únicas medidas que en el secreto de su congregación adoptaron estos hombres, á quienes el mundo diplomático creyó ocupados en arreglar intrigas. Los primeros relámpagos de lato r.

— 152— menta ya habian aparecido; todo se presentaba hostil á la Compa ñía de Jesús; y para romper esta abolicion de odios, de codicias y de otras pasiones impías, los- Jesuitas no recurren sino á la fe y á la paciencia. Ya hemos dicho el resultado de tan desigual lucha en Portugal, en Francia y en España. Los ministros y los tribu nales de justicia, los príncipes de la casa de Borbon y los filósofos, enemigos de todos los cultos y de todos los tronos, circunscribieron hasta cierto límite el campo de batalla. Juzgaron, condenaron, desterraron y despojaron á los padres del instituto en el tribunal privado de su cólera, de sus prevenciones ó de sus esperanzas. L a dispersión de los Jesuitas, en Lisboa, en Paris, en Madrid, en Nápoles y en Parma, fué producto de opiniones y de cálculos con trarios. En cada Estado, los monarcas y los ministros obraron casi aisladamente. Fueron tentados por el incienso de las alaban zas filosóficas, y se dejaron seducir por la idea de que podría enri quecerlos un despojo tan inicuo. A pesar de que la obra de des trucción quedó consumada entre ellos, aun no estaban sastifechos; quieren obligar a la Santa Sede á que sancione sus decretos, y se coligan para imponer á la corte de Roma la ley de que tienen nece sidad, para que quede legitimado su arbitrario proceder. H asta sste momento los ruegos, los esfuerzos, las amenazas de los embajadores, todo habia sido inútil La muerte de Clemente X III abrió nuevo campo á las hostilidades contra los Jesuitas. La alianza de cuatro soberanos católicos, que solicitaban la extinción de un órden religioso, valiéndose de todos los medios posibles, de bía ofrecer una singular influencia sobre los cardenales. E ra pre ciso saber si la filosofía llegaria á poder mas que la religión, y si la Iglesia oprimida por todos lados, consentiría al fin en conceder á los príncipes el derecho de suicidio, que en su ceguedad invocaban contra sí mismos. L a guerra no se hacia parcialmente; los enemi gos de la Orden habian cotnbiado su ataque. Deseaban acabar con la Sociedad, obligando al futuro sucesor de Clemente XIII, á confirmar lo que ya habian emprendido para menoscabar la auto ridad d éla Santa Sede. El cónclave que se reunía en circunstan cias tan difíciles, ofrecía á la España, á la Francia, al Portugal, y á las dos Sicilias esperanzas de un próspero resultado. E ra indis pensable, ántes de todo, intimidar al Sacro Colegio, excitarle á in molar á los Jesuitas, con una elección agradable á las potencias co ligadas, y hacerle entrever en un cercano porvenir, la paz que ha bian comprometido las últimas medidas de Clemente XIII. El 15 de Febrero de 1769, trece dias despues de la muerte del soberano pontífice, cuyas exequias acababan de celebrarse con el ceremonial de costumbre, se abrió el cónclave. Los enviados de la casa de Borbon no ocultaron sus deseos ni su acción. En nom bre de sus respectivas cortes pidieron y aun exigieron que se aguar-

— 153—
dase la llegada, de los cardenales franceses y españoles. José E n rique de Esparbes, marques de Aubeterre, embajador de Luis XV, fué el que se expresó con mayor calor y altanería. Intrépido sol dado y general distinguido, llegó á ser mariscal de Francia, y pasó su edad madura en la carrera diplomática. Plenipotenciario, pri mero en Viena y luego en Madrid, aceptó, ántes de venir á Roma, el patronato de las ideas filosóficas. Era uno de aquellos grandes señoresdel siglo x v m , valiente en su principio como un caballero de las antiguas cruzadas, pero que despues de haber perdido la fe al contacío de las impurezas de la regencia, no reconocía ya mas Dios que el orgullo y el placer. Forzaba á su vanidad á doblegarse an te las ideas de igualdad; se hacia impío, aparentando desengaño, ó por darse importancia, y en presencia del sacerdocio romano, no reparaba afectar una arrogancia, tan fuera de tiempo como irrefle xiva, con el fin de intimidar. Pero todas estas amenazas no hicieron impresión alguna en una parte del Sacro Colegio. Se queria que la Santa Sede se humílla se ante unos príncipes, cuando ni ellos mismos sabían conservar la dignidad de la justicia. E l partido de los Zelanli (1) se indignó al oir hablar de virtud á Luis X V y á Choiseul, á Aranda y Pombal, así como á Tanucci prodigar a la Iglesia sospechosos testimonios de su veneración y respeto. Hizo todo lo posible por acabar de una vez con las intrigas que se agitaban á las puertas del Vaticano, y la elección del cardenal Chigi no llegó á realizarse por la.sola falta de dos votos para obtener mayoría. Chigi era un sacerdote, que no hubiera retrocedido, ni jam as sacrificado la Compañía de Jesús á la aversión filosófica. D ’ Aubeterre y Azpuru, enviado de España, pusieron el grito en el cielo, y anunciaron á la ciudad que si no se temaba en cuenta el deseo y voto unánime de las coronas, la Francia, la España, el Portugal y las dos Sicilias .se separarían de la comunion romana. E stas violencias morales produjeron, en
(1) Rnnke, en su H istoria del Papado, t. IV, pág. 4S9, se expresa así: “ La excisión que dividi a al mundo católico habia penetrado también, en cierto modo, en el seno de la corte romana, en la que se habian declarado dos partidos, el uno mas severo, y el otro mas moderado.” E l partido que el escritor protestante designa como mas severo, y que en Rom a se llam a de los Zelanti, defendía fuertemente, en el Sacro Colegio, las prerogativas de la S anta Sede, y todas las libertades de la Iglesia. Se com ponía, en lo general, de los cardenales mas exactos y mas religiosos. Clemen te X III, Pió VI y Pió VII le representaron sobre el trono pontifical. La fracción del Sacro Colegio que Ranke m ira como mas m oderada, y que era conocida bajo el nombre de partido de las coronas, pensaba, que, conservan do lo esencial, eran indispensables sacrificios á los poderes temporales y al espíritu del siglo. Se componía, al ménos en sus miembros mas avanzados, de hombres políticos y cardenales diplomáticos. Benedicto X IV fué la expre sión de este partido en su sentido mas estricto; Clemente X IV le'reasu m ió en el de las concesiones.

20

— 154— efecto, el que algunos cardenales, midiendo la fuerza del catolicis* mo por su propia debilidad, no se atrevieron á exponer al conflicto de nuevas tempestades la barca de San Pedro, que jamas ha esta do mas firme y segura sobre las revueltas hondas, que cuando ha de safiado los vientos de la heregía ó de la iniquidad. Se consintió, por último, en diferir la elección hasta la llegada délos cardenales franceses y españoles. Esta concesion, arrancada por astutas ame nazas ó por un sentimiento de paz, siempre respetable, aun en sus errores, debia dejar, como dejó, la victoria en manos del poder tem poral. Desde aquel momento ya no se trató mas en el cónclave que el hacer que saliese papa un cardenal dispuesto' á seguir la lí nea de conducta trazadas por las coronas. Esta línea se reducía á algunas exigencias mas ó ménos deplorables para la Iglesia. El 19 de Febrero de 1769, Luis XV y el duque de Choiseul las rea sumieron todas en las siguientes instrucciones dadas á los cardena les de Luyenes y de Bernis, antes de partir á Roma. “El reinado de Clemente XIII, se lee en este documento reser vado, ha demostrado claramente que la piedad m as. sincera, las costumbres mas puras y las intenciones mas rectas no son suficien tes para constituir un buen papa, sino que son precisos ademas los conocimientos é ilustración necesaria para la administración tanto espiritual como temporal de que se halla encargado, de los cuales absolutamente careció Clememte XIII. De aquí ha provenido que, ciertamente sin quererlo, y verosímilmente sin saberlo, ha hecho mas daños á la Iglesia romana*, que muchos de sus predecesores ménos virtuosos y menos arreglados que él. No tenia ninguna nocion fija de las cortes, de los negocios políticos y de las considera ciones que se deben á toda persona y á la autoridad independíente de los otros soberanos. Dirigido por consejos apasionados y faná ticos, ha concebido empresas y llevado á cabo medidas cuya injus ticia y violencia han obligado á la Francia, á la España, á las dos Sicilias, al Portugal, á la república de Venecia y á algunas otras potencias, á reclamar altamente contra las invasiones que ha hecho á los sagrados é inalienables derechos de sus soberanías.” El mismo tono de desdeñosa piedad ó de miserable orgullo, pro pio de príncipe, se descubre en cada ií&ea de estas instrucciones. Se conoce que Lu¿s XV y Choiseul quisieron desquitarse de las vergonzosas derrotas militares y diplomáticas que acumularon so bre la Francia, dirigiendo sus baterías sobre la Iglesia desarmada, y sobre la Compañía de Jesús que no hacia resistencia. La obsóluta y total extinción de la Sociedad fué la primera de las condi ciones que se habian de obtener para reconciliar á las potencias de la corte romana: las demas se referían á las cuestiones con la San ta Sede sobre el ducado de Parma, entre las cuales habia una que interesaba directamente á la Francia. Choiseul habia perdido la

el poeta á quien Voltai re habia denominado con el título de Babet la Bouquetiere. Boschi. te miendo encontrar en él un peligroso rival. afectos particulares ó uu celo inmoderado é imprudente pudieran hacer su administra ción peligrosa. de sea no hallarse en la necesidad de aplicar á alguno de aquellos una exclusión auténtica. Jos atractivos de su conversación y la ame nidad de su carácter. du rante su ministerio. Bernis. y se le llenó de incienso. sin embargo. En su embajada de Venecia. Bernis sin odio alguno hácia el instituto. Se concedió á sus espirituales vanidades cuanto éstas podian exigir. ó ya para excluir tal ó cual miembro del Sacro Colegio. prometiéndole la embajada de Roma si conseguía que saliese elec to un papa del gusto de los Borbones. se le halagó con la idea de que su afabilidad. quien. le hizo desterrar á su diócesis de Alby. M. habia sido el protector de Choiseul. su porte habia agradado sobremanera á Be nedicto XIV y á la Santa Sede. y sus talentos diplomáticos seducirían al Sacro Colegio. Buonaccorsi y Castelli. pero estaba apasionado del brillo y dé la apariencia del poder. en favor de una persona. Aquí fué donde este principe de la Iglesia. y quizá perniciosa y fatal á la religión y á la tran quilidad de los Estados católicos. enemigo de los Jesuitas. M. de que con su gracia y modales . y por consecuencia.” Estas instrucciones eran comunes á Luynes y á Bernis. los placeres y la ambición por virtudes propiamente episco pales. y así previene: “que el rey no ha forma do plan alguno de personalidad. ha resuelto reunir para siempre á su corona la ciudad y con dado de Aviñon-” Luis XV temia á las almas fuertes y vigorosas: sus instrucciones sobre este punto son tán explícitas como las otras. se transformó en prelado lleno de magnificencia y de caridad. pero sin la menor reflexión. A nadie era hostil. olvidó completamente los sueños de su juven tud. en quien hasta aquel momento la corte y la villa no habian visto sino su elegancia refinada. Se habia alucinado el cardenal. cuyas preocupaciones personales. ya sea respecto al trono pontifical. Choiseul no quiso que llegase á ocupar la cátedra de San Pedro un pontífice de gran corazon y de energía. El amigo de Madama Pompadour. y el que tenia sus plenos poderes. Hay. y seria cuando los señores carde nales de Luyaes y de Bernis llegasen á persuadirse que podrían reunirse los votos necesarios para la elección de papa. un poco afectada. S. Pertenecen á este número los car denales Torregiani. un caso en que seria preciso usar de esa prerogativa. aceptó el papel que se le destinó en esta co media. pero es te último era el que mas especialmente poseía la confianza del ga binete de Versalles.— 155— Martinica y abandonado cobardemente el Canadá á los ingleses: para ofrecer á su pais una gloriosa compensación declara: “Que S.

Los ministros de Luis XV y de Cárlos III les dirigían desde Paris y Madrid sus instrucciones. á los ministros del rey cristianísimo y del rey católico á la miserable altura de intrigantes de baja esfera. como por asalto. El marques D ’ Aubete-rre. con todos los votos. y de los cardenales Bernis y Orsini recibían comunicaciones oficiosas y al mismo tiempo oficia les. y jamas pudieron sondear las profundidades de este misterio. á pesar suyo. Por un cambio de papeles muy significativo. Este encarnizamiento colocó á los embajadores. en este cónclave. ministros y cardenales al dirigir tan execrable intriga. ya sobre otros: la conciencia pública acusaba. que á nadie satisfacen. cuyos intereses eran muchos mayores y mas graves que el satisfacer el amor propio del cardenal de Bernis. las sospechas ya re caían sobre unos. han sido causa de que se encuentren en mi poder los documentos . y que para ven cer no tenia mas que presentarse. era preci so algo mas que palabra de dulce conciliación ó promesas vagas. Los mas fervientes católicos eran los que.— 156— completamente franceses. La mayoría del Sacro Colegio estaba. embajadores. cuya relación pudiera servir de incenti vo á la curiosidad. confesores. se oia á los enemigos de la Iglesia proclamar que todo. que para discutir la elección futura. sin disputa. primero por la corrupción. Frente á esos ancianos P arpora ti italianos. se sentían dominados por un instinto de repulsión. se aperci bió éste bien pronto. y obligó á los prínci pes de la Iglesia á violentar la conciencia de sus colegas. pe ro acusaba sin pruebas. á los confe sores. ha bia sido digno de la filosofía y de la razón pública. y no se atrevían á parar la consideración en los rumores vagos. en cuya existencia nadie ha pensado hasta ahora. es donde es preciso buscar las pruebas del encarnizamiento contra los Jesui tas. En esta correspondencia autó grafa. se asociaron y se hicieron partícipes de una culpabilidad preme ditada. se iba á hacer. Por me dió de las mas vergonzosas transaciones. y muchos atribuían sus inquietudes á una malevolencia sistemática ó á piadosos temores desnudos de funda mento. todos ellos. Nicolás de Azara y el conde de Kaunitz se encargaron de este negocio. Una serie de incidentes. en oposicion con el voto de los Borbones: se trató de modificarla en su favor. Contaban con dos ó tres cóm plices en el cónclave: ellos escribían. despues por la violencia. Hasta el presente ha sido imposible á la historia romper el velo que encubría las escenas de que fué teatro este cónclave. con su conversación llena de aticismo. Mas de una vez la verdad hizo algo por descubrirse. Los analistas s de esa época vivieron fluctuantes entre opiniones contradictorias. Tomas Azpuru. y á cual mas extraños cuyo secreto transpiraban de vez en cuando los muros del Va ticano. pero que realmente interesan poco á la historia.

de Portugal y de Nápoles no se toman el cuidado de disimular en la intimidad de su correspondencia.p á g . cap. ó donde quiera que estuviere. la única caridad que se permite en la historia. auctore Casare Baronio . del mismo modo nosotros á su ejemplo. el hilo da la oculta trama que grandes culpables. Los primeros verán allí hasta qué punto se puede abusar de su au toridad. se halla rán crueles lecciones para los monarcas y para el Sacro Colegio. apren derá á desafiar de las amenazas con que la cortes osaban intimidar le. No solamente representaron en ella reyes disolu tos. en el momento en que v a á referir en sus A nuales los crímenes de algunos pontífices del siglo nono. Esta trama. minuto'por minuto. cómo vela la divina Providencia por la conservación de este mismo templo. imbéciles ó engañados por sus favoritas ó por sus diplomáti cos? tendrán también su papel algunos cardenales y diferentes prelados. El segundo. porque la justicia. jun tamente con el sabio prelado. sabrá en adelante usar de su derecho. por S an Francisco de Sales. al juzgar á los hombres y ásus faltas. urdieron contra la dignidad de la Iglesia. de su debilidad y aun de sus errores. 1602.) . pero al propio tiempo maravillosamente desprevenidos. sin miramientos. toda (1) Introducción á la vida devota. para mayor seguridad de nuestra fe (2): “Antes de pasar mas adelante. X . dia por dia. cuya voz sublime y poderosa jamas apagarán los mezquinos cálculos de una política miserable y caprichosa. para con todos es la verdadera. se va á desenvolver sobre un teatro eclesiástico. y á desconfiar las promesas ó seducciones que pongan tra bas á su completa libertad. Así como lo hace el gran cardenal Baronio. y sustraerse para siempre jamas de la acción de las potencias. de España. no es cuchando sino al bien de la Iglesia y al honor sacerdotal. Esta horrible conspiración es la que importa revelar al mundo católico. X X IX P* 374‘ (2) Annales eclesiastici. creemos necesario prevenir al lector contra el escándalo que un espíritu débil pudiera encontrar al ver la abominación de la desolación en el templo. pero al mismo tiempo sin pasión. Con auxilio de tan lumi noso descubrimiento nos ha sido posible seguir paso á paso. y así como lo ha verificado en la glo riosa elección de Pió IX. sin consideraciones pusilánimes. extypográphia Vaticana. nos creemos eu la necesidad de protestar nuestro profundo respeto hácia la Se de Apostólica. Mas que de es cándalo. que los ministros de Francia. en odio á la Compañía de Jesús. al observar.— 157— autógrafos relativos al cónclave de 1769. y repetir.” En este laberinto de escándalos que vamos á explorar. debiera llenarse de admiración. (Romse. y según nos dice San Francisco de Sales (1): “Caridad es gritar al lobo cuando está entre las ovejas. t. 647.

como puede verse en el fac-simile adjunto. (N. Apenas es admitido en el cónclave. fuera de propósi to. com o que los constituyen las prom esas de Jesu-Cristo.’' 1 1 Despues de haber indicado el objeto que nos proponemos. por lo común. en la que le anuncia este acontecim iento y las dificultades que ha tenido que vencer para poder m an darle el avise á Aiby. que debería eomenzar despues del 15 del mismo mes. para adular el naciente filosofismo de José II y servir á la causa de la incredulidad. y le entretuvo con sus agu dezas. embajador de Nápoles. D’Aube terre escribió otra desde Rom a. p rom esas m as seguras é indestructibles que los cielos y la tierra. El 28 de Marzo de 1769. las c u a les me ha com unicado este príncipe en una conversación de cer c a de una hora. miéntras que Bernis. y casi hora por hora. D ’ Aubeterre tenia necesidad del cardenal francés. Orsiniy el par tido de las coronas siguen su ejemplo por dentro. con fecha 6 de Febrero. pues el mal estado de su fortuna no encontra ba otro medio de reparación que la buena voluntad del ministro. es preciso entrar en el cónclave con el cardenal de Bernis. para ponerse en cor respondencia diaria con D ’ Aubeterre. autem mea. embajador de la emperatriz María Teresa. Este pre lado llegó á Roma con la intención bien manifiesta de complacer los deseos de la corte de Francia. en las que. sino de una de esas intrigas meramente políticas. que el joven emperador José II creyó que debia permitirse pa ra atraerse la amistad de Voltaire. cuatro dias despues de la m uerte de Clem ente X III. donde le espera el cardenal Orsini. Los embajadores de las po tencias intrigan por de fuera. conoció su flaco. tiene órden de sos tener oficialmente la Compañía de Jesús. p u es el m ism o S eñor nos dejó dicho: Ccelum et térra transibunt’ verva . Este olvida sus instruc ciones. Asi mismo da á conocer lo interesante que va á ser el futuro cónclave. quebranta todas las leyes que protejen el secreto de las deliberaciones interiores. A juzgar por las apariencias. que he tenido con él personal(1) Antes de esta carta. donde au n resid ia el cardenal. D ’ Aubeterre comienza así su correspondencia con Bernis (1): “Ya habrá v isto su em inencia en el billete que he escrito á M. Esto se refería también á sus personales intereses. dia señalado p a ra las exequias del papa difunto.— 158— vez que no se ha segu id o su com pleta é inmediata ruina asem ejan te abom inación. las peripecias de este complot. cualquiera creeria que no se trataba entonces de la elección de un vicario de Jesucristo. d. el ho nor cede el puesto á la corrupción.) . Las cartas de estos diplomáticos cuen tan dia por dia. el cardenal de L u y n es las intenciones d e l emperador respecto á la elección futura. non tran sibu n t. al cardenal de Bernis. A sí se persuadirá e l lector. El conde de Kaunitz. y aparecer como un espíritu fuerte en presencia del Sacro Colegio y de lus Jesuitas. contándole ademas las consideraciones.T. de cuán sólidos son sus cim ientos.

o&tstjrí e ’o«Lvyer u ^ a r ^ ^ j y ü jk n o £ é 9c T n^* ( i / courl)¿< A & f é o $ w r u c r .k % . aJñftt <rT ^ y a u B ' ^ í ^ ( a* ^ o ifá /. 2 <%¿C 3 y 7 lt TA-t*¿<¿tx4J & J ¿ O fC $ ¡ü fo tft/* ()'¿ Ü a é ‘ c h ll ¿ L d couT¿<^t e u t: J o ^ * a rdc¿4s<y-u) ¿ h ^ / u a j l u ^ ^ ^ t i. Jc(SVr M /fA /% ' IAU & £ ^ td u iu ^ 7 tLfW U l! §C l^ c c (jljju ^ -MJ.C$t % «. ¿ ú z u o t & u ti ^ p o u + '.^ 0 .1 í! 'lAsf'CW' HfrUÓ JcsT M j l u .ín y o b r tc u ^ o u r c t ^ ¿*> íaaa T h h o L t Q r o á sW t u s Z 'd o &¿u u ¿ cl u .c K a u u ^ :td y f . ios jZtt.'ty o u o t / tc u ^ i c v~ $ ^ ^ é t ’ u /o ^ jj^ ^ a tL u u //^ J & y ¿o< / u ü ^ t i 4 a r u u tt. í í ¿ n / ü l u <n> n i t+ ¿ o tu ^ < uií/M Jcy ¿Te. % a £ t fíu v & e * ( ^ J / tL y c u ? T A A jy m .tr r .

u a ¿ Ó aaj v oauó) t^ jJ d h .% » A ¿ a í M d tu ja y t.I j i o ftv M ( M j m f o .uiaji u i a V o u T a u u ' «- ay^tO «X - jj i f uoué ft<Sfa> «huyfr a S ¿ i ou><ovj^ouutn eo w tU ocu* 9 o ^ ¿ & > t. m¿ -¿ c. a s ^ ) ( n % ts o c ttu ^ r ^ ^ w cco u J q vt gl / ? < y ¿ J ¿ c p t J ó /^ ¿ fe s r o y flr £ j / f c fr & rj áó ------ . 0 ~ 1 ^ T C I A / £ f y tA s i^ d v ¿ l& t/fC ¿u a m v w i A A -' Q t J u tc r h . v ru (^ a Q c 'jT f /o je . (jfj^ C j/jA J U J iM c Ú h 'c S t c u J a ^ » & %• y a ^ t^ < > m ^ > ( jjJ tÁ < J * J ~ t ¿ 'A a r v o u o u r ^ ^ (t A i L o ¿4J t f a ) (y rih rcJ .m Á 6 .u tí) § e- o v r lu y i'e M jH U T e llx jr w -O J ic U M £ b M O C W v& nJM ^jUMXjUjUt O a Q r «c 2rJ f^Á ^rr U iy 0 .-a M . «*«*y & * ' f j eu. C(rrrvw iC (s ¿ ¿ J ^ . 60 V J .a u j t ^ r 9f c r ^ / U M f i 'f i r c u & . * f u . A rcU » Sr d£t. C é ^ jsrifó IX .M a v * o u r U é l* a m tfT t.^ . Q cU U * O ré CUbtQLM% J L a U%~CM4¡. o i ^ ¿M m ó & J U M ÁY C v ü ^ t m ^ i-O U ^ L l. a > n z¿ w J .< h ¿ p i UiíX U ^ f fJ¡ t/ c *y & ^ J^ L ( L ^ r y J ' ^ ^ ° U^ ^ ^ f & ÍL' J C / a*^u f f ^ re' J jC C u ¿ tk e Q m m ¿ ¿ ■ jd d c jt? w w ^ a ií -tU L o u r a / j ^ t v t ú s w ív v ¿ U v u ' u tr P t^ Oj Cc l .^ /> C 'L J jfjd /J ti/d n ^ ^ A £ > < J h ¿ ^ O tá '¿ iU *4 ¿ íu v t& Z * ’O U L A ^u J fr ^ t/. a .c r o ^ « ¿ c.J A K A lJ ^ J L ^ n ^ *0 tirfC < A u )y £ . % é J a S fu n M ^ c n . (jj4 A /á . o u u c c o c u c tó ' £ ty u s ^ tC ^ ic . C a ^c ^^u M y u h d . tj^ tu Q ^o u i ^tO ^T (-ü~ Áá 4~ £ oÁ y€LU A ^¡ UMy Cc~<*M srv(& ^ O¡T0<4 f i ~ ¡ . f f M y ó » U ^ ^ u ú /o y .c c rf o J r .C ^ ¿ ¡ ü jjJ-' ^ ^ jM ^ O J J ^ Í VM s ]^<X^h^CíC^Ot^Mjt ^CTCOLÚL cu.

.

Jamas ha existido un cónclave ménos animado que éste. según las noticias que de él nos llegan. que son el diablo. Nuestro cardenal Orsini de fijo será juguete de todos los partidos. Se ve á las claras el miedo que tienen todas esas eminencias de desagradar á las cortes. me hace pensar.” La noticia dada por D ’Aubeterre produjo la misma sensación en España. El 25 de Abril se expresa en estos términos: “Veo que en el cónclave todo se reduce á hablar. me ha dicho que la emperatriz su madre. se burlasen de ellos. le dice. que aun la veria con placer. Roda fué embajador en Roma. y sobre los demas negocios pendientes en esta corte. me temo que al fin le en gañen los Terceros y Rezzonicianos. los Albani. Será un desengaño terrible para los fanáticos. y es maestro consumado en esto de intrigas y manejos. Apenas quedó introducido en el cónclave el cardenal francés. como lo acredita Roda en su carta del 17 de Abril al ca ballero de Azara: “En nuestros dias. He creido que serian de su agrado. porque Juan Francisco Albani sabe mas que todos. me consta que preguntó al general cuándo cambiaba de trage al Santo. no se ha visto al emperador en Roma. 10 creia que estaba en su deber el dar paso algurto para su 1 destrucción^pero que no se opondría á nada. y mucho ménos admitido en el cónclave. Si Bernis no llama en su ayuda á alguna de sus astucias ordinarias. pensaba como su madre. es cribió fecha 30 de Marzo al duque de Choiseul con el número 1? de su correspondencia lo siguiente: Cuanto he oido y visto hasta es te momento. y parece lo mas cierto que no Iray en él partido dominante. y que hubiera deseado verle mas de cerca. que era muy reli giosa. gran fondo de principios y muchos deseos de adquirir conocimientos. sin poder formar el su}’o. Seria muy gracioso que al llegar los carde nales extrangeros. en su cámara. y tomó acta de su permanencia en la ciudad pontifical para prevenir á Azara contra los Zelanti. que esperan su salvación de Viena. Respecto á los Je suitas. y que creen que la protección imperial les servifá para subyugará los Borbones.” Las impaciencias españolas no se disimulaban. Estas ligeras anécdotas son solo para vuestra eminencia. Está muy instruido de sus derechos. prosiguió. que no serémos bastante fuertes para . á pesar que desde el principio so lo á él fué al que Bernis confió el éxito de las futuras negociaciones. Or sini ya aparecía como sospechoso. Este príncipe tiene carácter.— 159— mente y á solas.” Así como Choiseul. Nuestros cardenales están llenos de alegría al saber que el empera dor se ha explicado con tanta claridad sobre los Jesuitas. Al ir á visitar la capilla de San Ignacio en la iglesia de Jesús. Esto no es mala señal. donde me citó para que hablásemosy Añadió que habia visto á vuestra eminencia asomado á la ventana. sobre lo cual. y según ellas. y conoce perfectamente este pais.

lo cual seria un m edio infalible para hacerle excluir. encuentran e l cónclave dem asiado largo. desde que aquel príncipe fué en él introducido. que da al partido contrario y á los fa náticos el m edio de dirigir y ocultar sus baterías. E l em bajador. E l y su tio tienen alguna predilección por el cardenal Fantuzzi. y a sea un cum plim iento. no calificaré á ningún individuo d el cónclave sino por sus hechos y conducta. Sus expresiones recaen sobre la alianza y buena armonía de las corles de V ersalles y de V iena. entre ve grandes dificultades y borrascas despues de la llegada de los cardenales esp añ oles. que aguarda ocasion favorable para estallar. que ha veni do á ver'd esde una ventana inm ediata á la celd a del cardenal Serbelloni. L e parece igual m ente peligroso la propuesta d el cardenal Sersale. E l cardenal An drés Corsini. que si se nos agrega alguna otra persona.— 160— hacer el papa á nuestro g u sto . E s y a público que las tres cortes se interesan por este cardenal. “ E l em perador me ha hecho e l honor de tratarme con distin ción. á los em inentísim os llegados al cónclave. Si se espera á los españoles. E l em perador. y que m e ha rogado haga presente al rey sus buenos deseos. pero se puede presumir que al fin y al cabo nos sacrificarán este deseo. aunque joven. que me ha parecido estar m uy adherido á la Francia. adelante en nada los negocios del arzo bispo de N ápoles. E ste cardenal. » “ Nosotros no tenem os aquí partido. ha felicitado riéndose al cardenal Sersale sobre su futuro papado. cu ya resolución favorable aguardan las cortes de Francia. exclusión. No creo que esto. pero es demasiado sencilla la sola previsión de las dificultades de cualquier negó- . tendrém os suficientes votos para la. dar cuenta al cónclave de los negocios y cuestiones im portantes. piensan unánim em ente que sería cau sa de per derlo todo. y a üna chanza. y al mismo tiempo nobleza y dignidad en el modo de expresar sus senti mientos. e s cierto que nos dará tiem po para fortificar nuestro partido: tam bién lo es. disfruta de una gran consideración. A ndrés Corsini tiene una m anera d e discurrir clara y precisa. ' “ T odos convienen en que los Jesu itas alimentan aquí un fuego subterráneo. E l cardenal Orsini es d e parecer. cuyo celo no parece equívoco. de E spaña y de N ápoles del nuevo pontificado. Por últim o. No será m uy extraño que sea e ste príncipe (que da m uestras de gran talento) el que ha hecho cir cular por R om a las voces que los ingleses habian esparcido sobre la parcialidad de aquella corte en favor de la de Londres . que no es del agrado de las tres coronas. el ministro de E sp a ñ a y e l cardenal Orsini. lo que nos obliga á guardar con él mucha re serva. L os cardenales antiguos y los que se hallan achacosos y enferm os. No es á mí á quien toca juzgar si convendrá á la Francia tener alguno. .

“Conviene mucho mas. mediando algunas concesiones. sin mas espera. la conservación del poder le gítimo de la Santa Sede. y el movimiento que hicieron llevó consigo la caida de loé tronos. en los términos mas insultantes. Bernis le recomienda que tus viesen compasion de Roma. en su misma unión y poderío. Bernis y el cardenal Orsini habian colocado sus baterías. sus magestades cristianísima y católica no abandonen la corte de Roma á los malos consejos que lia seguido durante el anterior pontifica do. he olvidado enteramente la numeración que tenia el último. creen que despreciamos a la corte de Roma. atendiendo á que no conservando borrador de las anteriores que o. Luis XV no sabia ó no queria preservar del desprecio público la corona de Francia. y pretende que. y se guían ciegos su marcha en busca de revoluciones. para que á tan ligero golpe cayese por tierra la cátedra de San Pedro. Esta especie de burla de la fe y de la suerte no tuvo el menor resultado: Choiseul y Aranda creyeron que les bastaria tropezar con su pié. y qui sieron ganar con seducciones amables á los porporalis italianos.” Este primer despacho del cardenal Bernis pinta al hombre y al siglo. cuya autoridad envilecida pasaba de las manos de una prostituta á las de algunos sofistas. Muchos cardenales (gente honrada y piadosa) me han hablado en este sentido. sobre un teatro donde mas de las tres cuartas partes de los actores no están de nuestro bando. entra sobre esto én explicaciones con Bernis. y juz gan que este aire de desprecio ó de indiferencia marcada priva de todos los medios de protección á las personas que piensan bien en el Sacro Colegio. Los so beranos d é la casa de Francia encuentran siempre un gran medio de influir sóbrela conducta d éla Santa Sede.de Roma.— 101— ciacion de nuestra parte. corte. miéntras que. es preciso apiadar se de la ignorancia y fanatismo que reinan aquí. sobre la des igualdad de las clases y condiciones. y no es difícil que. y que . tanto á la piedad del rey. segun el mundo. se contentaban con apuntalar con recompensas y distinciones la silla romana.s he escrito. D ’ Aubeterre. re compensas y distinciones oportunas. Los mas sabios. el 1? de Abril. 3 y 4. á la que creian carcomida. como á la de las cortes de Madrid y Nápoles. En España y en Nápoles lodemas nietos del gran rey conspiraban contra sí mismos. ponga el cuchillo délas ex clusiones sobre la garganta del cónclave: “He recibido (le escribe así) los dos billetes de vuestra eminencia núms. Entonces no podian ni remotamente figurarse semejantes calamidades. que no su limitación. allanasen con poco trabajo to das las dificultades y facilitasen el buen éxito de nuestros negocios con la. gran des declamadores en los gabinetes de las duquesas. y el mió que dará sin número. Comenzaré desde luego por quejarme de la ex21 .

por un mom en to siquitíra. E ste es un principio que no es del género que pue da agra d a r al Sacro C olegio. en su caso. que esto es un rem edio odioso. q u e d e la estim ación gene ral tle l Sacjro C olegio hácia la persona de vuestra em inencia. Finalm ente. estas ex c lu sio n e s. E s p e r o que el cuidado de vuestra em inencia sabrá sostener la paz y la unión entre los cardenales de muestro partido. pero mas son de tem er las consecuen cias d e parte de las cortes. E s un punto m uy e sen cia l. E sto y rnnv seguro de que si se m ultiplicasen las d em ostraciones contra semejante elección . R esp ecto al público. Continúa en estos términos: “No se h a ld a de otra cosa en toda la ciudad. Pero vuestra em inencia está á la vista. con las que cuento. e! duque de Choiseuli Siento á la verdad que vuestra em inencia suponga. conviene qu§ se fotnsm . que sa be h a c e r se amar y tem er al mismo tiem po.” E s t e deseo era de todo punto im posible de cum plirse: la insolen cia c o n el Sacro C olegio llegaba á ser un ultraje gratuito.” E s t e es el cálculo que forman los diplom áticos. (jue la realidad m ism a del derecho que en tanto existe. creo. Bernis . que m ultiplicarían. y he aquí el ulti m á tu m que hacen saber al Sacro C olegio. mucho m én os la tendré de vuestra em inencia. y es la primera vez que le veo anhelar una cosa acertada. y ai que no reconocerían como tal los m inistros de las cortes. así como vuestra em in en cia . en cu a n to la potencia que de él hace uso tiene m edios para dar va lor á la voluntad que enuncia. respecto á la carta que vuestra em inencia ha escrito á M. tiene mucha ra zó n . al que no debe acudí rse sino en la últim a extrem idad. m a s para hacer aceptar estas hum illaciones. pues si por mi carácter no la tengo de la persona m as indiferente. vuestra e m in e n c ia sabe que nuestras instrucciones nada dicen sobre este p articu lar. y y o des canso-tran qu ilam ente en su celo . que tengo ia menor desconfianza respecto á su persona. m as de una vez. Pero sea de esto lo que quiera. supuesto ese ca so. el papa electo se apre suraría á anularla. el garantirse de los artificios que los flemas no deja rán <íe em plear para arrojar en el cónclave la desconfianza y des p u és la desunión. se ias dirige á Ber nis. fu e s e uniforme. En cuanto al partido que conven dría to m a r á vu estra em inencia en el caso de vernos obligados á elegir por papa á uno de los sugetos exclu id os por las coronas. íi se nos quisiese forzar. relativam ente á sus b o n d a d es. Sería m uy esen cial que su conducta. E l público desearía que v u e s tr a em inencia fuese secretario de E stado.e ese temor y que se haga saber al cónclave que se apela ría en últim o recurso á esta extrem idad. D ’ Aubeterre nada ocul ta.— im p lica ció n en que vuestra em inencia ha entrado conm igo. v en d ién d o sela s com o lisonja. “ No m e sorprende que el cardenal Corsini no haya convenido en que c a d a potencia pueda hacer uso. Dudo que vuestra e m in e n c ia secu ndase su voto. del derecho de e x c lu sió n .

y de esto hay muchos ejemplos. dos franceses y dos españoles. ántes de ser papa. y con el objeLo de impedir la exaltación al pontificado del cardenal que no se quiere. que las cortes de Viena. pues ademas de los muchos beneficios personales que han recibido de e$e reino. se le reduciría solamente á asegurar la destrucción de los Je suítas. E n el cónclave de . 2 de Abril. producir felices resultados para su intriga: “Lo que no se hace con todos. no habrá mas de cuarenta y cinco cardenales en el cónclave. Pozzobonelli y los dos Colona. cuanto le era posible. ponerle una condicion ántes de que se decidiese su elección. la oposicion constante de u»a parte de los miembros del Sacro Colegio contra la otra. En ese caso. puede en particular ha cerlo. y como hechura de Cárlos III secundaba activamente los votos de las de más cortes. Al dia siguiente. con el que debiese sa lir electo. y para su cumplimiento. según él. pues su fortuna política y privada se hallaba íntimamen te unida á la supresión de los Jesuitas. La exclu sión de las cortes es. contando con todos. un aviso pacífico. reservando el resto. comienza á descubrir sus artifi cios.1769 degeneró de tal modo en abuso. resistía. y el 8 de Abril le propuso un medio. la ma yor parte de la fortuna de su hermano está allí. Ganganelli. Estos dos últimos están en el caso de tener mu chas consideraciones con la corte de Nápoles. seis napolitanos. si necesario fuese. le decia vuestra eminencia. “Hay apariencias. le dice. E ste aviso pacífico llegó íi convertirse en una especie de derecho. que este escándalo. Malvezzi. tan al descubierto. al ménos un compromiso verbal ante testigos. necesariam ente ha debido volver á la Iglesia su independencia primitiva. tendremos diez muy seguros. á las concesiones. . D ’Aubeterre habia tendi do sus redes al rededor de Bernis: le ereia laborioso y pródigo. se le arranca ría una promesa por escrito. debia con un so lo golpe.” El rey Fernando de Nápoles. declarando que su elección no seria agradable íí cualquiera de ellas respectiva mente por motivos particulares.” (1) Se llam a exclusiva de cardenales en el cónclave. no dudo que se les pueda impedir que se inclinen por un sugeto que no sea del agrado ‘ su mages de tad siciliana. se mostraba fuerte con él. de Paris y de Madrid someten al cónclave. D ’ Aubeterre. si las circunstancias fuesen favorables. según dicen los romanos. Pallavicini. que tenia tornadas sus precauciones res pecto á la conciencia del cardenal. y hablándoles un poco fuerte. que. pero el mar ques de Tanucci. y cuando nuestras tropas se hallen reunidas. de que. se presta voluntaria mente para el porvenir. que es. entre los cardenales de Yorck. Podremos esperar que llegaremos á hacernos con algunos mas. Diez y seis nos baslan para una exclusiva (1). Un cardenal. los dos Corsini. Lante. sobre un solo cardenal. su ministro.— 363— aceptó una cosa y otra sin mostrar descontento. y si no accediese absolutamente. á pesar de su debilidad de carác ter.

que pue da ser reputado como convención ilícita un pacto que no tiene inas objeto que la secularización de un órden religioso que nadie negará que mantiene la división y guerra intestina en la Iglesia miéntras subsista.que al fin no se desgracia enteramente. si se hubiese tocado en su tiempo esa cuestión. si es. para pensar de otra manera. con que el futuro papa firmase el compromiso de secularizar la Compañía de Jesús. sobre lo delicado que es el tomar. escribe el cardenal de Ber nis. que dará solidez y cuerpo á este partido. capaz de asegurar nuestro estado presente. que no soy apto para ser en las presentes circunstancias el casuista de vuestra # . y querían asegurarse. que cuan tos pudieran en adelante emplear las diferentes cortes. rechazó con fuerza se mejante pro3^ecto. á los ojos de las personas ilustradas. Apenas habria un cardenal que se negase á hacer semejante trato con tal de ser papa. es una gran medida. “No puedo ménos de respetarlos principios que sienta vuestra eminencia. y los ejemplos de este género son muy frecuentes. Respecto á los italianos. y lo seria infaliblemente por la Francia. Los co nozco demasiado. le escribe. fluctuante entre el primero de ios deberes y su interés personal. á mi ver. que contemplo como el mas grande y mas útil. Si mediase un papel escrito y firmado. por la repugnancia que manifiesta vuestra eminencia al ar reglo particular que le he propuesto. se va dilatando mucho. nada de lo dicho.” Tal era el plan de las coronas. y responde á sus objeciones: “Me encuentro verdaderamente consternado. Vecf con sentimiento que este negocio. Bernis. es echarlo á perder todo. Desconfiaban del Sacro Colegio. esta medida no puede ser reputada. seria mas que probable que el que le hubiera hecho ejecu tase su contenido bajo pena de verse en otro caso públicamente des honrado á la faz del catolicismo entero. según las circunstancias. que creo tan útil"á lo espiritual y temporal. el cual es deseado por la Es paña. El advenimiento de un nuevo papa es lo mejor que pudiera acaecer para llevar adelante nuestras miras. D . El 11 de Abril. respecto al papa fu turo. Espero saber con impaciencia que se consuma este plan. y dejar pasarla mejorocasion y medio mas seguro. no acabo de creer que hi ciesen un caso de conciencia de' esa promesa anticipada. aquel no comprende. medida de compromiso personal locante á la destrucción de los Jesuitas. y el úni co. si dan por gefe de la Iglesia al cardenal Malvezzi.— 164— El 10 de Abril. sino como digna de mérito y causan te de un bien efectivo para la religión. “La reu nión de las hechuras de Benedicto XIV. al que no faltaba mas que un centro. si esta idea no agrada á vuestra eminencia. y jamas llegaré á comprender. No conozco mas teología que la natural. Aubeterre trata de calmar los escrúpulos que en su opinion. por el contrario. Sé muy bien. Mas á pesar de todo. D ’ Aubeterre desarrolla mas su sistema. No exigirle compromiso alguno de antemano.

sino ab solutamente de una pura espiritualidad. tanto él como D ’ Aubeterre desesperan de encontrar un papa según el deseo de las. y desgraciadamente para la paz de la Iglesia. despues de estas confidencias. El cónclave se hallaba eminentemente colocado bajo el golpe de uraa infame maniobra que tendia á deshonrar la Iglesia. de que si vuestra eminencia se descubre confidencialmente sobre esto al cardenal Ganganelli.” Bernis estaba muy al corriente del modo de pensar de sus com pañeros. Es por cierto una lección cruel en la historia de la Iglesia. quizá se acercase irrucho á mi pensamiento. en el que todos los soberanos católicos se ligan con cinco ó seis cardenales gangrenados. como eterno monumento de la fuerza de alma d e anos y de la perversidad de otros. Acabamos de oirle decir á Choiseul su opinionsobre el Sacro Colegio. La intriga diaria es su verdadera ocupacion. No se trata aquí de temporalidad. la transformaba en ignorancia. y en seguida añade en esta carta. á la que inmolaba su amor propio lastimado. que en ningún tiempo el Sacro Colegio se ha compuesto como al presente de personas tan piadosas y edificantes. ni tan ignorante al propio tiempo de los designios de las de mas cortes. y he aquí que el 14 de Abril. pero es preciso convenir que nunca se ha mostrado la corte de Roma tan interesada como ahora en este gran negocio. para no comprometer la Santa Sede con las potencias. al marques D ’ Aubeterre lo siguiente: . Nada hay mas dudoso que lo que hará un papa. pues. datada desde el mis mo cónclave el 12 de Abril: “Puede decirse. no deja la me nor duda. despues de salir electo. sea el que sea. su sola ciencia. Pero esta lec ción está muy en su lugar. y quedará para siempre inscrita en el respaldo de esa silla. fecha 14 de Abril. A pesar de sus vanidosas preocupaciones. Las pocas excepciones que pueden hacerse se reducen á un corto número. confesaba de plano que sus caricias y sus adulaciones de nada servían. ántes de pasar veinticuatro horas. y que ja mas ha pasado por tener una moral relajada.— 105— eminencia. y en lugar de admirar esta firmeza sacerdotal. y eran los que mandaban en R o m a. Sin embargo. Toda su política no sale del recinto de Monte-Cavallo. uno de los teólogos jnas célebres de ese pais. para sentar la simonía en la cátedra de San Pedro. ni aun á la conciencia mas desnudá de escrúpulos. un cónclave. pero tengo una esperanza fundada. Bf-rnis escribe. E s tas gentes no se ocupan mas que de lo que es preciso hacer ó evitar.” La cuestión propuesta en tan explícitos términos. Los embajado res de las potencias habian tomado la iniciativa en el Sacro Colegio. coronas. si antes no se le tiene comprometido. Esta ignorancia es uno de los mayores obstáculos que se presentan para el buen éxito de las negociaciones ulteriores. Bernis dió parte al duque de Choiseul de sus temores y de sus esperanzas sobre los cardenales.

y que está persuadido (despues que estoy aquí) que seria de desear. es político y casi necesario el concluirlo. y á Dios gra 1 cias. Si esto es verdad Fantuzzi ha transigido secreta mente con los Jesuitas. Esta es su falta. Todo. dispuesto siempre á lo que el rey quiera que se haga. mi plan se cifra en nuestra exclusiva. Asegurarémos á su tiempo nuestra exclusiva á fuerza de votos.nuestros amigos tienen mayores deseos que cabeza. pero esto no es posible: á fuerza de maña va hacien do su negocio. “Cavalchini nos ha avisado que el partido de Fantuzzi reunirá los demas partidos. el duque de Choiseul. Ya veis que no me olvido de destruir las medidas de Fantuzzi con su partido. y cuanto mas se oculta. ¿Pero dónde se halla ese papa? ¿Dónde buscar un secretario de estado superior á las miserias locales de este pais? Le busco. pues respecto al fondo de la cuestión ya hace mucho tiempo que he pensado. elegir un papa de tan buena cabeza que quiera sacrificar las pequeñas consideracio nes á las grandes. lo que es muy sensible. en él encontraría mas recursos que en ningún otro. “Dios mió! ¡Cuánto siento encontrar tan pocos hombres aquí! . Los españoles vienen por tierra. pero si bien no es mas que fantasma para asus' tar. Yo 10 asusto á nadie. Todos . ni hable dea^asiado. porque no debemos alucinarnos. exceptuando lo que nosotros no podíamos hacer en manera al guna sin deshonrarnos in ¡acula saculorum.— 166— “Ya tío habrá disputa entre vuestra excelencia y yo. Me aprovecho de esto. Los medios para ello son los que me contienen. á quien he hablado. y he aquí la elección sus pensa por mas tiempo: no obstante. he podido persuadir al cardenal de Luynes que no obre con precipitación. valiéndose de medios convenientes. suponiendo que no fuese fanático. Cavalchini. y no le encuentro. Tan so-lo veo mediauías en los unos y en los otros. Puedo aseguraros que el cardenal de Luynes piensa como yo. No dejaré duda alguna ni tergiver sación sobre este particular en la primera carta que escriba á M. que hoy dia no es sino un espantajo. será muy posible sostener por mas de un mes la inacción del cónclave. Este cardenal en su fondo es un buen hombre. Lo principal de todo es. no por eso debemos dejar de estar sobre aviso. sobre un ar reglo que repugna á mi estado. se adelantaría mucho mas en el interesante negocio de los Jesuitas con un hombre defortaleza. me ha prometido que jamas daria su voto á Fantuzzi: si este tuviese diez años ménos. pudiera sacarse de él un gran par tido. que se pudiese acabar lo comenzado. que ha dado luz á Andrés Corsini. y me aprovecharé mas aun. tiene miedo hasta de su sombra. que despues de lo que se ha ' hecho. que con un débil. y no echaremos ma no de las exclusiones formales sino en un caso extremo. tanto mas se trasluce su am bición: esta es la conducta á tque está acostumbrado en el claustro. Si Ganganelli no tuviese tanto miedo á mancillarse apa reciendo ligado con las coronas.

Este pais es terrible en punto á personalidades y delaciones. que se llama Azara. y el 9 de Abril D ’ Aubeterre contaba á Bernis el resultado de estas querellas diplomáticas. es capaz de una impruden cia del momento. También he visto al viejo Conii: su miedo no deja de ser fundado. le decia. dice. Bernis continúa su papel de ten tador: “He visto. y llegando ese caso. en quien descansa M. ya por probidad. Ya fuese por previsión. y quedarémos destinados á la ver güenza pública. Azara queria reflexionar sobre las injusticias á las cuales se asociaba. los negocios no marchaban enteramen te á gusto de la casa de Borbon.tiempo á los designios que le parecian culpables. A lo largo sucederá la impacien cia. “He contestado ayer. Mr. pero profunda. El agente de España e?tá lleno de confianza y de presunción. Tiene demasiado talento y luces para dejarse llevar. y tiene mucho crédito con él. sobre los cuales pasé muy por encima.” Sin embargo de todo esto. y está muy contento del papel que le quiero hacer representar. Al presente. y yo he escrito sobre ello directamente á Grimaldi. pero no de una imprudencia sostenida y reflexiva. y le he hablado. de Tanucci. tan de ligero al billete número 13 de vuestra eminencia. Todos se ocupan de ella. que me creo en necesidad de volveros á ha blar de algunos puntos. porque entonces no haremos ni el papa niel secretario de estado. y cada vez es mas circunspecto. de Choiseul se lo ha participado al gobierno español. y to dos murmuran. pero lo que es hasta el presente (porque soy muy desconfiado desde que estoy en Italia) el que me ha encantado es Malvezzi. y aun algunas veces hacian que se frustrasen. Los ancianos sufren. Este hom bre está firme. lo que ha hecho que llegue la desconfianza hasta el cardenal Orsini y el abate Centomani. 15 de Abril. Azpuru y él se han declarado la guerra al cabo de cuatro años que estaban juiitos.” Al dia siguiente. respecto al agente de España. al viejo Corsini. Lante me ha prometido afirmativa mente su voio. He aquí mi gran temor. se oponia de tiempo en. El agente se encuentra indeciso. aguardando la ocasion de deshonrar á un p a p a le a baba de estallar una excisión sorda. Le he adulado. Entre los enemigos de la Compa ñía de Jesús y los diplomáticos que se esforzaban en envileóer el Sacro Coleoio. Azpuru en su descontento le acusaba de jesuitismo. . y con razón.— 187— Puede estar seguro el ministro de mi respetuosa adhesión y de mi constante fidelidad. pero por lo bajo. saldrán nuestros votos autorizando la ex clusiva. “La tardanza de los españoles ha causado una grande sensación. co mo por ejemplo. otro agente de Nápoles. Don Nicolás de Azara no se prestaba siempre ni sPii comentarios indiscretos á la complicidad que su colega Azpuru se creía con derecho á esperar de él. que.

L o m ism o su ced e en Portugal. habiendo com o hay necesidad de impulsarle. E l rey de E spaña y su confe sor los aborrecen. H e vuelto por pasiva el argumen to contra la tiranía de las cortes de la manera que vuestra excelen cia d esea. y solo en este sentido se debe interpretar su mayor aproxim ación á R om a. Nosotros juntos hacemos papas mucho mejor que el cónclave. y m ucho mas de lo que se piensa. alimentando con esto la mas lejana esperanza de hacer lo propio con el catolicismo'. en que se quería envolver al cónclave. d iciéndom e aidemas que el emperador habia hablado de mí ventajosam ente. L e he dado cuentas del estado d el cóncla v e. no debe ser sino con la mira de facilitar m as la destrucción de los Jesuitas. con tal que la mano sea ligera aunque firme. provocadas por la intriga. otros se alzaban con energía contra estas tramas desconocidas y nunca vistas. que y a habia declarado á Orsini tener órden de concertarse con nosotros. Pero nunca estará de m as que M. y una pequeña advertencia le vendrá m uy bien. con quien mi compañero y yo hem os tenido una conferencia. os pedirá explicaciones respecto á la seguridad y uniformidad de nuestra m archa ulterior. E n cuanto á mí. que es lo que le hace estar tan preponderante. y que á su llegada trataríamos todos de buena fe. hacer na da en el asunto. D esgraciada . No faltaban quejas y murmullos. Muchos cardenales resistían en el silen cio á tan continuo asedio. y luego corromperle para acabar con la Compañía de Jesús. la discordia estallaba entre los príncipes de la Iglesia. H e visto en par ticular al cardenal Pozzobonelli. com o estas son disputas sin fin. Se que ría inhabilitarle. no pudiendo.— 168— y a está m anifiesta la desconfianza. L os m edios d e tem or son muy buenos para em pleados aquí. Me lo ha asegurado per sonalm ente. E l agente que conoce la influencia del napolitano sobre el rey de E sp a ña. y hem os convenido. Vuestra respuesta nos arreglará igualm ente á los tres. escribia á D ’Aubeterre con fecha 17 de Abril: “ E l cardenal Orsini. Obrando de otra m anera. expondría su persona y toda su fortuna. hago lo posible por huir de ella s. “ Por lo que á mí toca. y para pintar con su verdadero colorido la posicion de mediador que Bernis aceptaba en estas ex cisiones. que era preciso aguardar á los españoles. no puedo creer que A zara ten g a la menor correspondencia con Juan Francisco A lbani. y si lo hace. el cardenal Orsini dé pai‘te de todo á Tanucci. L e co noce muy bien. y sabe bajo qué pié se le considera en E spaña. No creo que la E spaña ceje mas allá de lo que hem os visto.” No ignoraba el Sacro Colegio nada de cuanto los ministros de las cortes comunicaban en sus despachos confidenciales. le tem e com o el fuego. com o no puedo. Azpuru y el cardenal Orsini to man com o realidad la voz mas insignificante que se refiera á cual quiera de los dos.

y éstos ya han dis puesto que la mayor parte de su gente vuelva á entrar en su anti guo campamento. y para quitar toda desconfianza al diplomá tico. yo mismo saldria también de Roma. sobre la cual. que despues de haber seguido el'ejemplo de mis compañeros. el príncipe de la Iglesia continúa en estos términos su carta de 17 de Abril: “Si llegase el caso de que los tres ministros saliesen de Roma. y me ha dado á entender que no se lo ha manifestado todo. E l aire de este p ais es dem asiado cargado para m í. no le ha hablado durante el es crutinio sino de Pascal y de Arnaud. cuando se ha hecho con todas las formas. y ya se alaba de esa comunicación. el comboy de Jas tropa sd e nuestfos contrarios comienzan á oscurecerse. y o no tendría la menor en vid ia de aparecer com o un negociador. y arreglo los zapatos mal hechos.” ■ E ste es el últim o deseo de este diocleciano del S acro C olegio. D ’ Aubeterre su po esto. por los soberanos. y no habiendo sabido su cambio actual. El cardenal Lanze es también de los amigos de Pozzobonelli. Esto es un percance.” Desde esta fecha se da principio á otra comedia. para la adoracion del papa. y al verse sacrificado. y ha su cedido que habiéndole dejado jansenista en el último cónclave. y de co municarle su instrucción ostensible. Esta actitudinquietó á Bernis. me parece oportuno. se le vió ostensiblemente tomar su partido. pero al m ism o tiem po creo necesaria que se la reconozca com o tal. porque ese viejo zorro sabe mas que aquel. Esto es para que se rian los que tengan gana. como buen cortesano que aguarda su desquite. El cardenal de Bernis extipula secretamente con el duque de Choiseul. des pues de la gran campanada de nuestra salida. lo cuales gran adelanto. yo soy el zapatero del Sacro Colegio. Cuando llegu e el caso. ni vos ni yo tenemos la menor instrucción. “N adie me apea de la m áxim a. y daria mucho en qué pensar al nuevo papa. conoceréis también que nuestra perma nencia en Roma seria tan desagradable como poco decente. la embajada de Roma seria uno de los gajes de este contrato.— 169— mente ha tenido órden de avistarse con el viejo Albani. puesto que. La armonía entre nosotros es completa. Fuera de todo. “ En e ste caso dado. podéis estar seguro de que hablaré con firm eza. 22 . y adem as la vid a qu e aquí paso no es conveniente ni á m i salud ni á m i carácter. ademas de que esta conducta orobaria en ma yor grado el modo de pensar de nuestras cortes. que si por acaso fuese tan desgraciado que no acertase en la elección de un papa del agrado de las coronas y hostil á los Jesuitas. para que tenga cum plido efecto. y mucho ménoS de haberlo sido realm ente. de que la elección de un papa puede ser vá lid a . en . No d eseo sino vivir en adelante entre gentes honradas y de buen humor y cultivar mi jard in .

Andrés Corsini. Calvachini. pero yo no me encuentro autorizado para entenderme directamente con el duque de Choiseul. á quienes se (1) E n el manuscrito espaüol de esta lista. el 19 de Abril: “H e recibido. no podría dispensarme de decirle clara mente lo que pienso. que avenia los zapatos mal hechos. y la facción que ésta dirigía. He aquí sus nombres: Sersale. para poder terminar las cuestiones de las diferentes cortes con la de Roma. Negroni. Buonacorsi. Seis estaban designados como muy malos ( pesimi). su embajada en Roma. vuestra eminencia puede estar tranquila sobre este particu lar. En todo caso vuestra eminencia _ tendría siempre una excusa legítima. de dudosos. . Estoy muy persuadido. donde se resignará á vivir mas de veinte años. Azpuru. pues las varias listas en que se dividió al Sacro Colegio. La España les reputaba como buenos {buenos) es decir. que la encontrará despues en un magnífico palacio de Roma. diré siempre la verdad. Durini. Los car denales Torregiani. Los nombres de éstos son un lítulo de gloria para la cristiandad entera. á M. Conti. mas allá de la esfera en que me hallo circunscrito. y mucho le debió ocupar ese trabajo. las formó por otro. malo). y Rezzo nico merecieron una exclusión en compañía de otros. no veo ni apariencias siquiera de que se . la de su salud. el billete con que vues tra eminencia me ha honrado. Gangarielli y Pirelli. aunque conozca por mí mismo lo mucho que contrarían los negocios cuando uno desea sinceramente su tranqui lidad. pero aunque al duque le viniese esa idea.” Bernis pretendía ser el zapatero remendón del Sacro Colegio. em bajador de España. en los nombres de los cardenales Caracciolo. que la mayoría del cónclave estaba muy distante de condescender á las miras de la casa de Borbon y á las intrigas de sus cardenales y diplomáticos. el gobierno español.— 170— busca de su pequeña quinta de Salona. á ménos que él no me busque. G anganelli (hay cartas que di cen ser Jesuita). Castelli. No le diré sino lo que pienso. ministro de estado de Carlos III. Bernis estableció categorías por un lado. repartiéndose los votos de esta manera: Cuatro eran las clases de cardenales.me consultase para ejecutarla. Caracciolo (1). Soy muy amigo vuestro para andar me en cumplimientos. Boschi. Pirelli ( Tanucci dice. Once de éstos se contaban en la primera. malo). que seria muy buena. Chigi. D ’ Aubeterre contesta á estas intenciones del car denal. le dice. se encuentran tres notas concebidas en estos términos: Caracciolo (S ig n o r Tanucci dice. de que nadie se encuentra en mejor posicion que vues tra eminencia. Por lo tanto. que á sus ojos se encontraban dispuestos á sacrificar á los Jesuitas y á hacerse cortesanos de las potencias. lista de cuya autenticidad salimos garantes. Ganganelli y Pirelli. Por mucho deseo que tenga de hacer cuanto sea de vuestro agrado. Branciforte. Si el duque me buscase. de malos y de indiferentes. Neri Corsini. prueban. de buenos. dirigida p or el marques de Grimaldi.

pero sus votos estaban prontos para dar al pontificado al que se presentase dispuesto á rebajar á la Iglesia. Los cardenales españoles y franceses. Borromeo. siempre es bueno publicar los nombres denlos que desde luego aceptaron la misión de envilecer al Sacro Colegio. Las adulaciones de Bernis se habian deslizado por sus almas. Tres solamente componían la clase de dudosos. y fué muy animada.— 171— distinguió solamente con la denominación de malos. Spinola. Bernis y de Luynes. Juan Francis co Albani. muy bien habian po dido cometer ese suicidio moral. cuando M. que los parlamentos de Francia y los gobiernos español y portugués.' No se contaba sino con diez. juntos con Orsini. pero se mantenían firmes. se excluyeron á sí mismos de estas ca tegorías. Alejandro y Juan Francisco discutieron las razo nes de Bernis. Por lo que se leerá mas adelante. Stoppani y Servelloni. y pidió á los dos italianos una conferencia en presencia de otros cardenales. Los dos Albani y sus allegados exigian que se espe cificasen las imputaciones. Pero. Priuli.” Entre los personages mas influyentes del cónclave se contaban dos purpurados con el nombre de Albani. accediendo alas concesiones imperiosamente exigidas por las tres cortes. Guglielmi. se presentaron como gefes de los que no quisie sen humillar la dignidad de la Iglesia ante una ciega é inmotivada cólera contra los Jesuitas. Nueve la clase de nulos ó indiferen tes-. y que en Roma. Bufalini. Colonnia y Fantuzzi. revelada por los mayores enemigos de la Com.L a Cerda. y que se apoyase de una manera lógica la culpabilidad ele los Jesuitas. El cardenal francés creyó que debia por todos los medios posibles vencer esta resistencia. Calini. decia. La entrevista se verificó el 18 de Abril. ricos y honrados. el cardenal de Luynes y yo entramos en el cónclave. Esta esta dística del cónclave. daba una mayoría evidente á los cardenales que querían conservar' el instituto.pañía de Jesús. Estos cardenales destruian piedra . Malvezzi. York y Pamphili. Canale. el 3 de Mayo. que hacia de intérprete d é la s cortes. Veterani. Mo lino. Juan Fran cisco sentó por principio que la causa de los Jesuitas llevada al cónclave era la causa de la Iglesia misma. Justificados é intrépidos. Paracciani. ya ve vuestra excelencia que no hemos perdido el tiempo. Alejandro Albani. des Lanze. Bernis á Choiseul. demostrarémos el lazo en que cayó esta mayoría. para condenar á un acusado. Pallavicini. eran necesarias mas pruebas que el inexplicable odio de un rey y los devotos cálculos de una muger perdida. Pozzobonelli. Estos eran Lante. por el ho nor mismo de la Iglesia. pero que el Sacro Colegir» ni podia ni jamas estaba en el caso de prestarse á semejante crimen. que eran los cardenales Oddi. de Rossi. Solis. “Contamos con catorce votos seguros y cuatro dudosos para la exclusiva.

y servia á la vez de corresponsal al card e nal de Bernis. excepto las pretensiones que llam a ultram onta nas. L a F rancia tenia entonces en la ciudad pontifical uno de estos calum niadores manifiestos á quienes se paga y se desprecia al mismo tiempo. y con el mismo título. exclamó: “Nada ménos que eso. existían en Rom a. si estuviera en su m ano. ios derechos y la independencia de la Iglesia. Los que estamos aquí no tenemos igual título. La alusión no podia (1) E n esta época. Alejandro ya satisfecho comprendió que toda su fortuna dependía del reconocimiento que tuviese con esa Sociedad. y vengativo é implacable. ademas de los agentes diplomáticos. sin que pueda descubrirse ninguna de sus astucias. según el salario que de éstos recibían.” . ss vendió á dinero contante. eminencia. el cardenal Alejandro Albani: “ Su carácter se manifiesta al instante. sin que los Jesuitas puedan dudarlo. todos nos encontramos aquí con idénticos de rechos. han sacado mucho fruto. trató de salir adelante. y nos hemos ruborizado. la cual puede gloriarse de ser en esto la única en el mundo. cuyo gérnien llevaba en su corazon. porque no ha sido una vil cortesana la que ha colocado este birrete sobre mis sienes. lo que despertó en él toda la avaricia. en las que las cortes extrang erash an querido em plear su acción sobre la S a n ta Sede.” Al oir estas palabras. se le ve taimado. y se lamentaron al ver ofrecidos en holo causto á incalificables prevenciones. Este hombre. lle na de autoridad. y he aquí lo q u e envia á decir al cardenal de Bernis respecto á su futuro antagonista en el cón clave. poniendo en juego la cues tión de personalidad. Comienza esta correspondencia en 1766. L a voluminosa cor respondencia de Dufour está en nuestro poder. Bernis. á D ’ Alembert y á todos aquellos que tenian necesidad de estar mal informados. porque jam as acaso la m entira se ha revestido de formas mas cínicas.se le dirigieron. sin tener que contestar á las reconvenciones que. Sus nuevos dueños dieron á su nuevo esclavo pruebas de su poder. y se entregó sin reserva á estos padres. que secundaban los pasos de su embajador. hipócrita. las que sabe de memoria. estaba á sueldo del jansenismo. y se levantó diciendo: “ La igualdad debe reinar entre nosotros. el anciano Alejandro Albani (1) quitán dose de la cabeza el birrete cardenalicio y con una voz firrne. Defendieron á la Compañía de Jesús con elocuencia y firmeza. llam ado Dufour. á pesar de tales disposiciones. pues el carde nal Aljand'ro Albani jamas ha tenido con ella la menor ingratitud. sintió la necesidad que tenia de aceptar las p ro posiciones que los Jesuitas le tenian hechas ya mucho tiempo hacia. La hemos recorrido y estudia do. y aquellos no han cesado de fomentar una pasión. de la que.— 172— por piedra el edificio de promesas y terrores que habian edificado á tanta costa las tres cortes. de los galicanos y de los jansenistas) el que está mas imbuido en las ridiculas máximas de la corte rom ana sobre el poder real. Todo lo ignora. Por eso jam as ha cesado de servirla cerca de los generales de esta C om pa ñía. “Alejandro es de todos los cardenales (continúa este Dufour panegirista asalariado del duque de Choiseul. al procurador general Joly de Fleury. que le habia colocado bajo la protección del cardenal Passionei.” El recuerdo de la marquesa de Pompadour evocado en el cón clave cerró la boca al cardenal de Bernis. varios intrigantes de segundo órden. Sin embargo. como en todas las demás. H izo su trato con éstos. y las aplicará mas allá todavía de lo que hizo en otro tiempo Gregorio VII. al ménos en la a p a riencia.

L o m ism o digo d el cardenal L an te. e l rey no mirará su ca sa com o adicta á su persona. que si continúa conduciéndose lo m ism o en éste. M iéntras tanto. Al dia siguiente de esta escena. se ofrece adem as á nuestros enem igos para engañarlos mejor. y es pecialmente por las abadías que él y su sobrino disfrutan en el reino de Nápoles. que y a es m uy diferente al d e otro tiem po d esd e que se separó enteram ente de los J esu ita s. respecto á nosotros. y no dudo que. 19 de Abril. desearía estar instruida acerca de su modo de pensar y obrar en los negocios del cónclave. D ’ Aubeterre le dirigió estas amenazas ántes de la aper tura del cónclave. Justo es que todas estas vergonzosas transaciones salgan al público en toda su des nudez. me recerá que el rey acoja bondadosamente la instancia que le hará en favor del duque de Lante. Se ha conducido perfectamente en este cónclave. hacer completa justicia al carde nal Lante. E n su carta d el 20 de Abril á D ’ A ubeterre. contando con su adhesión por todos conceptos. E s m uy probable que e ste príncipe. su sobrino. T en g o m otivos para creer que no tiene. com o por reconocim iento á los beneficios que ha recibi d o de la F ran cia y d e la E sp a ñ a . dice Bernis á su confidente diplomático. hemos creido opor tuno que Orsini diga á ese viejo zorro (alude á Albani) que la corte de Nápoles. que dió el primer ejem plo. “Ya puedo. m e ha a s e gurado que su voto esta b a á mi disposición. se da por satisfecho de Lante. cuando llegue á ser decano del Sacro Colegio. escribiendo al duque de Choissul. No .— 173— ser mas directa y penetró hasta el corazon. la correspondencia de Bernis con D ’ Au beterre indica algo de la cruel reconvención de Albani: “ ¿Por qué razón. en e l cónclave pasado se condujo m uy mal. tanto por su modo de pensar. cu yo voto no le fuese de antem ano conocido. y que la explicase sus miras é intenciones para el gobierno de su magestad siciliana? ¡Cuánta dará esto que pensar á ese gefe intrigante!” E sto no era m as que co n testa rá una dura lección con un sistem a culpable de una intim idación. la mejor vo luntad. dice Bernis. se lee: “ G anganelli. seguirá com pletam ente el parti do de las coronas.” B ernis tenia por m isión ganar votos á la causa de las potencias y neutralizar á los d em as cardenales. con quien uso de alguna galantería. y le retirará la protección que le ha dispen sado. Bernis. y el 3 de Mayo.” El cardenal Lante no tuvo suficiente energía para resistir á esta intimación. Y o esto y resuelto á d ecirle con la m ayor claridad. y el m ism o D ’ A u b e terre. L o s card en ales que estaban al ser vicio de las coronas le practicaban sordam ente. en cu yo caso nadie sabe lo que pudiera suceder con las ren tas que p osee en F ran cia. no se tomó tanto cuidado para ocultarle cuando escribió al duque de C hoiseul el 6 de Febrero: “ Creo que debem os hablar al cardenal de York. P or otra parte.

á quienes se reunirán pocos votos. á quien se quiere m ucho menos. L os mo narcas de Francia y de E sp a ñ a gozaban del privilegio de dos vo tos de exclusión en el Sacro C olegio. si el acusado está condenado. ¿podrá encontrarse un papa? Azpuru m e contestará que queda Sersale. no tiene necesidad de torturar lo s1hechos y la ley para herir á la Com pañía de L oyola.que e s to e s pre ferible. al fin se llegará á consum ar el sacrificio. y que el cónclave no se com pondrá m as que de cuarenta y seis cardenales. d esp u es de la llegada de los esp añ oles. dicion sine qua non. Y a se la unia á la libertad m ism a de la Santa S ed e. que son dem asiado jóvenes. H abrá alguna resistencia. y B enevento Ponte-C orvo se halla ban ocupadas m ilitarm ente por las tropas de la casa de Borbon. y que de éstos cuarenta y seis es preciso separar nueve ó diez que no son papables. despues que habló en nuestro favor. S e exp resa en estos térm i nos: “ S i Azpuru fija su atención en que las listas de F rancia y E spaña reunidas dan la exclusión á veinte y tres sugetos. pero aparenta tener mucho aprecio á mi persona. los napolitanos. y lleva consigo la m uerte d e los Jesuitaá com o c o n . la cual am enazaba con llevar m as adelante las hostilidades. E l silencio. S e las piden en el cónclave. em pleando m edios de terror. m iéntras que nosotros tenem os derecho para im pedir toda discusión sobre e l asunto. y quién duda. que es m uy tím ido y en dem asía considerado. G anganelli. escribiendo al conde de Aranda. ó no. al que no querem os aquí.” L a Iglesia se negaba á asociarse á la prem editada inquietud de : las tres cortes. Azpuru insistirá en que e l can- . pudo m ay bien decirle el 21 de Ab^il: “ M as afortunada vuestra ex ce lencia que el gobierno del rey cristianísim o. Ú na acu sación m uda se traduce de m il m aneras. B ernis y el cardenal Orsini se toman el trabajo de atem orizar al cón clave. vale mas que todos los procedim ientos. Con efecto. Su m agestad ha decretado. y los ministros de la s potencias juzgaron que conseguirían m as. Y a no se habla de la sim onía. pero . E l secreto d el rey contesta á todo. L as ciudades de A viñon. á quien se tiene horror.. L a F rancia ha com etido la falta de pronunciar su últim a palabra sin presentar pruebas.” En estos com bates am biciosos la causa de los Jesu itas habia adelantado un paso inmenso. y su decreto ha sido al punto ejecu tado sin apelación. U n a carta del cardenal de B ernis del 22 de Abril nos iniciará en el escá n d a lo que á su nom bre dejaron propagar estos príncipes. P oco im porta que el crim en se halle probado . L a corrupción no bastaba para que progresase la in triga. M alvezzi. entre nosotros. puesto que Bernis tiene que afanarse para d e fenderlos miéntras yo no tengo que hacer m as que callar.— 174'— aprueba el modo de obrar de mis colegas. nosotros no tenem os que dem ostrar la culpabi lidad de los ignacianos sobre t a ló cual punto. Stoppani. P erelli y Pire lli. y Azpuru.

L a tiranía no está de nuestra parte. era pre ciso que la Iglesia ced iese. y saldrá un papa á pesar nuestro. se*quiere coger la luna con los dientes. doce sugetos donde escoger. A esto se tendía por todos los c a minos. he aquí lo que nos hace falta. D e todos modos.. excluyend o á m as de la mitad del Sacro C ole gio. “ Creo muy bien. éstas no le reconocerían. lo que el cardenal Gratiano (1) decía al rey que mandó matar á santo T om as Cantuariense: “ Señor. Llegando ese caso. nunca viene mal que tengan un poco m iedo. En una palabra. E s preciso absolutam ente atemorizarles. aun se hubie ra encontrado en el Sacro C olegio mas de un individuo de carác ter. E s d e todo punto im posible formar un plan de conduc ta sobre otro plan de una exclu siva tan general. y no poner al Sacro C olegio en el caso de separarse y de protestar la violencia. 1. si no. porque pertenecem os á un poder habi(1) Palatii fa st. eard. de las cuales algunas son aun m uy jó v e nes. destruirá al fin e l sistem a de nuestra exclusión.” Lo que hacia falta al em bajador de L uis X V era la hum illación del Sacro C elegio v de la S ed e A postólica. 333.— 175— sancio obligará á echar mano de Sersale. y darnos un papa Jesuita ó d ep en d ien te de los A lbani. y B ernis. aceptando. L a experiencia que tengo de este pais me ha hecho conocer que este es el mejor m edio para deter minar las voluntades. sino del partido opuesto. que es todo uno. que apreciando en su justo valor los deberes d el pontificado. E xclu yen d o á los viejos. E sto no tiene ejem plo. pero este mismo cansan cio. la senda de la intim idación. hubiera repetido á estos nuevos Enrique II de Inglaterra.” D ’ A ubeterre no concebía estas lentitudes y d elicad ezas de con ciencia. y e s to es una quim era. nos pisotean: según este principio. si eligen un papa á pesar y á disgusto de las coronas. conforme á esta políti ca. tanto en la cla se de buenos com o en la de los dudosos é indiferentes. d ice á B ernis en una com unicación. los reyes nos abandonarán. . no supo com pren der que se deshonraría á sí m ism o. L os reyes hablaban. prelado dem asiado cortesano.. que el Sacro C olegio tem e nuestras exclusiones.. E l ho nor de las coronas es el que me hace hablar. que nos quiere imponer la ley . que no deje apenas cuatro ó cinco personas. pero esto no es razón para que nos privem os de este m edio. unido á las voces que y a se han hecho correr contra la tiranía de las cortes. E s im posible que éstas hagan un papa. T em or á las cortes y respeto é inclina ción á vuesta em inencia. su egoísm o filosófico y sus tradicio nes de obediencia m ilitar estaban d e acuerdo con ellos. en provecho de los no vadores del siglo diez y ocho. contam os al m énos. podéis dispensaros vuestras am ena zas: ellas no nos asustan. E s preciso ponerse en la razón. no encuentro m al en que sepan que.

que garantida por la palabra del cardenal encargado de las instrucciones de la corte. . al ménos entre los romanos. El que fuese capaz de reinar. y se harían dos bienes á la vez. Los cardenales franceses tendrán la lista de los amigos y no harán mas que observarlos. habia presentido que en nada se retrocediera por vergonzoso que fuese. tres años ántes de la muerte de Clemente XIII. Lo espiritual no debe ser mirado sino como una. á todos los italianos. “ Sin que pudiera sospechar nadie la menor cosa. lison jearse de dar al estado eclesiástico un príncipe temporal digno de reinar. porque en cuanto á los extrangeros. En general. Ya dejamos dicho que el duque de Choiseul. esté de ello convencido. á ia su ma principal por cada voto que el amigo haya adquirido. tenia un agente.—r e lucido á mandar á principes y á emperadores. sino so 1 bre el principado temporal. se se* pa de fijo que no está comprometido por otra parte. Dufour. y que el que se haya captado. profesaba á la dignidad del Sacro Cole gio la misma opinion que el marques D ’ Aubeterre. que. pero á condicion de que el cardenal encargado de las instrucciones de la corle. Se podrá desde luego añadir al trato hecho con aquellos á quienes no se entregue el dinero sino despues del cón clave. . se aumentará la cantidad de. debe comprenderse entre los romanos. llegaremos á hacernos dueños del futuro cónclave. se puede ganar á casi todos.” . que hace que agra de la corrupción á los corrompidos. verdade ro espía y calumniador. hacia toda clase de papeles para envilecer á la Santa Sede y deshonrarla á los ojos de toda la cristiandad. escribe este Dufour. porque aquí el proponente hace completa abstracción del soberano pontificado. “Valiéndose de este proyecto. “ De este modo. de concierto con los jansenistas y con los filósofos. se podría tener esperanza y. contándole en el número de sus enemigos. con quien los Jesuitas deben honrarse.” Pero los cardena les y las cortes 1 0 significaban tan á las claras el terror. Con ese instinto. que para nada debe entrar en esta intriga. con tal de abatir á los Je suitas. lo seria también de gobernar la iglesia. por ausencia. pero la com pra de dos votos 1 0 debe recaer sobre el obispo de Roma.consecuencia. tan solo 1 le insinuaban. Desde el 9 de Abril de 1766. . En Roma este era el mejor medio para adormecer la vigilancia y paralizar el valor. tomó sus precauciones. y de hacer felices á sus súbditos. y seria un escándalo prestarse á la menor simonía. es menester asegurarse por medio de sus cortes respectivas. diferente tan solo en el espíritu y la forma. Habia sondeado á los enemigos que tenian en Roma cóm plices suyos. y tra zó un plan para comprar a cualquier precio una mayoría en el Sa cro Colegio. ganando á" cinco ó seis cardenales.

pero Bernis. estoy muy tranquilo.pri mera insinuación de ese género.'de‘-él una. ya: fuese pot contrariar al embajador. pero Azara. como paraocultar bajo el mármol de sus cimien tos las iniquidades con que atormetaba á la cátedra de San. fival. dió parte al cardenal de Ber nis ' del' escándalo' que se iba á cometer. Azpuru obedeció. los cardenales de L u y n es. Gamo pensamiento suyo* se sometieron á la aprobación de .mismo tiempo que hacia construir iglesias éíi Roma.: A:..• V.. pensam os que el acom adam iento propuesto por el ministerio de M adrid.no puede acom odarse á las reglas canóiiicas adoptadas sobre esté punto ' por los tribunales seculares. autorizó á sus -plenipotenciarios para que obrasen en.. y el 1 6 . que Azpuru-y A¿zarú. en let . trató de conciliarias diferentes exigencias. 2-3 ..al. Este príncipe».indignación del Sacro Colegio iba á estallar á la . -se ai? apoderaíxjn1 de €ete proyecto para extraer.. á D ’ Aubeterre:' “Respecto á \ j ¡ idea abandonada (hablaclel proyecto de Dufour) . de los qúe'algunos han sido y son aun amigos-de la gente que se qüiere destruir.. y confirm adas por muchos decretos de nuestros reyes.que quiera confiar su honor i tantas pérgortas? " Hé aquí1(se ha dicho entre nosotros) sobre este puíito como sobre algunos 'otros. que % haberse realizado.cinco cardenales. Por lo que.d el papa futuro una promesa por'escrito (com o condicion sine qua non).. El 19 de Abril se explica de eata manera en un despacho ai duque de Choi seul: “ Su m agestad ha visto. Es imposible'-que tantos cónsules con facultades -iguales gobiernen igualmente bien una república. que MM. la gran falta de este cónclave-.una sola persona (despues de cerciorarse qué'ésta no lo repugna) y no. hu '• biera trasfo-rmatlo'ei cónclave en. . Or sini. Pedro..de.pero ■ • :igualmente eiSlptíblfes’ en¡ su fondo.' ¿Qué'Sacerdote-se encontrará tan imprudente (aun cuándo'creyese legítimfo-el medio) . llevando la cuestión de simonía ante el rey de Francia. ignominia. porque de nada soy responsable. á cinco ó seis -ministros diferentes.-. ni á. Pero á no ser por uu milagro. á mí toca. en pugna con su conciencia y su1 Servilismo cortesano.-. habia sido juzgada coma impracticable por el mismo -Choiseul.2W'~!í>1 Sin embargo. Este último comprendió que la.. Esta teona de-lu eomprá de votos. ólquizá por un espíritu de honradez. .” El milagro no vino.Abril escribe. . el plan de'Dufour se. y por consecuencia á-ótros tantos secretarios. para obtener. Neri y yo.Cárlos III de España.avenía tambten coa las secre tas ideas de T diploroá ticos.' . supongo que habréis reflexionado que esta clase de manejos no pueden confiarse sino á-.una feria parlamentaria.méftos» rórgonzasósr. los negocios no tendrán gran resultado con este método.. EL autor fué’-recorñ pensado porsa buena: íaténciors* ¡y D ’ Aubeterre busc^ Otros medios. " — 177— .su.fertiia. ese sentido..

C lem ente V. ha podido hacer creer al ministerio de M adrid. Si fuese perm itido interpretar así las ley es can ó nicas y hacerse superior á ellas. y despues de ser reputado com o honroso á la s cortes y útil á sus designios. su religiosidad y la de su consejo nos es dem asiado cono cida. “ L a política exige. pero éstos no calcularon que es un principio inconcuso. “No habiéndonos remitido el rey instrucción alguna sobre este incidente. que el futuro papa se de cid iese á secularizar á los Jesuitas. el m arques D ’ Aubeterre y á M. que se arranque la raiz del árbol cu yas ramas se ha creído conveniente cortar (1). el secreto de este negocio. para tem er que jam as se nos ordene nada que sea contrario á las reglas de conciencia. que nunca deben quebrantarse reglas positivas aun con intención de hacer un bien. de cuanto pueda dar á conocer la ventaja y necesidad de esta m edida. que esta intención bastaría por si sola para que d esapareciese la irregulari dad de semejante acto. por Ínteres de la historia y .as (conducta de que no deben dar cuenta sino á sí mism os) que seria m uy ventajoso al reposo de los estados católi cos y á la tranquilidad de la Santa S ed e. prueban solam ente que la am bición es muy fuerte y los hombres m uy déb iles. atendiendo á la conducta que los tres monarcas han obser vado con los Jesuit. sin embargo. no ha podido ocultar á los ojos de la poste r id a d .\o sabemos los motivos que le impidieron comunicarla al gabinete de Versalles. el cardenal de Ber nis habia ¿esonvuelto su idea. también creernos y estam os conven cidos. L os ejem plos que pueden citarse de sem ejantes com prom isos. L a esperanza de procurar á los estados católicos un reposo seguro y duradero con la secularización de los Jesuitas. su observancia se haría arbitraria. P ero fuera de esto. pero en la misma minuta.” (I) E l duque de Choiseul y el consejo del rey recibieron este despacho de! 19de Abril. y los abusos ocuparian el lugar de las le y e s. Azpu ru. E sta m ism a razón pudo m uy bien quizá sorprender igualm ente á M. S e debe elogiar al m inisterio español por haber som etido su dictam en a lju icio de los cardenales de las tres coronas. al destruir el Orden del T em p le. tul como le damos. . el marques D ’ A ubeterre en varias m e morias. que nos han parecido tan sensatas com o teológicas. á pesar de todo el aparato de procedim ientos y fórmulas ju rídicas y de la decisión de un concilio. y nosotros no olvidam os nada (sin faltar á la prudencia) y en conform idad con nuestras instruc ciones. el rey debe estar muy persuadido de que si bien nuestra opinion es de que no puede ejecutarse el medio pro puesto por la corte de Madrid. en efecto. L es recomienda expresam ente que no aventuren la ejecución de este medio sino estando seguros del éxito.— 178— E i cardenal de L uynes ha m anifestado sus reflexiones sobre esta m ateria tan delicada á M. la intención justificaría siem pre las infracciones.

Orsini hace otro tanto por su parte. y con mayor razón. Se encuentra rodeado de nuestros enemigos. ya de p ara conocer mejor la verdad. pero la energía de la mayoría del cónclave paralizaba sus esfuerzos. “La conversación de Orsini con el viejo Corsini no ha sido tan nerviosa como debió serlo. le es permitido arreglar su conducta sino sobre la observancia de los cánones. 24. harán siempre gran impresión en el papa. El 22 de Abril. Bernis escribe á D ’ Aubeterre: “He recibido el billete de vuestra excelencia núm. al ménos. pueden obrar mas de priesa. que hay pocos hombres en el Sacro Colegio que estén persuadidos de esta verdad política. En una palabra. ya sea de exclusión. en el que á. El valor en presencia del enemigo es raro en el cónclave. á dar este gran golpe. y lleva sus miras particulares. Los príncipes temporales en ocasion semejante. El crédito de los Jesuitas en el colegio de cardenales. para el ca so de tener que dar algún paso violento. nosotros tenemos nuestras instrucciones. aun. porque en Madrid y en otras partes no están bien informados de lo que se puede hacer ó dejar de hacer en un cónclave. ni auu las nuevas instrucciones que vengan de la corte de España. corformes á las órdenes que vos habéis recibido de su magestad para ser ejecutadas. “Dos grandes dificultades se presentan en este negocio. copiaremos la parte de texto que está borrada de la mano misma del cardenak Bernis continuaba así su despacho.— 179— La Compañía de Jesús era este árbol. por consiguiente. no debemos ni buscarle demasiado ni desentendemos totalmente de él. Me parece que despues de las primeras confidencias que tuve con él. y que se atrevan. Estas emplearían' mucho tiempo. sea el que quiera. la prim era es. aunque el pontí fice nombrado tuviese resolución para llevar á cabo semejante disposición y la superioridad suficiente para prescindir de un Orden tan afecto á la S anta Sede. no deben hacer cambiar de parecer. y no existe casi sino en las cartas. á ménos que vuestaa excelencia no nos man de otras nuevas. La indiferencia de la corte de Viena sobre la elección de papa es causa de la que nos muestra Pozzobonelli. no contaba con Clemente X IV ni con el cardenal Malvezzi. las formas de las reglas canónicas.” Cuando el cardenal Bernis escribió estas líneas. El cardenal Rezzonico recorre las celdas y reúne sü gente. sea cual fuese la promesa ó compro miso con que pudiese ligarse. la debilidad de carácter reúna una edad avanzada. jam as se resolvería á proceder á la destrucción. es débil. “ Expresamente nos está recomendado por nuestras instrucciones el obrar de concierto en el cónclave con los cardenales españoles y napolitanos. suponiendo que no le detuviese el temor de suicidar á la S auta Sede. Por todas partes se bus caba el hacha que debia echarla por tierra. en las que cada palabra es u na confesion. Estoy muy contento de que mi plan sea de vuestra aprobación. pero al soberano pontífice no . Ya sabéis que es contrario á la supresión de la bula In ccenú. . la aprobación que una tan larga sucesión de papas han dado á las constituciones de esta Orden. las cuales seguirémos. Ni las reflexiones de Azpuru. sin guardar. No le pierdo de vista. Pero es necesario que de nuevo nos autoricéis por medio de una carta sellada y escrita á nombre del rey. y ademas. Domini.

Bernis se encarga de explicar esta repulsa á D ’ Aubeterre: “Ha béis hecho muy bien en insistir por Malvezzi. fué la que le hizo objeto de la elección de las potencias.” Malvezzi. Esta hostilidad manifiesta en todos sus actos y pa labras. era demasiado ilustrado para ser . ¡Plegue a:l cielo que vuestro deseo se logre! Se ha explicado mas de Tp regular sobre el artículo de los Jesuitas para que pueda retroceder. y dos días despues. . y como enemigo declarado de la Compañía.— 180— declaración al Sacro Colegio. Do tado de talento poco común. con el bien entendido que vuestra excelen cia aprobará por escrito esta m edida y la cláusula que. y no d u erm o bien. apenas habia cumplido cincuenta y cuatro años. este arzobispo <le Bo lonia.” • Corrían los dias y-las. Azpuru. Despues de la llegada de los espáñoles haré que venga Cornuaulfc á una ventana segura. Favorito de Benedicto XIV y de Passionei. el honor de haceros. Su candidatura fué anun ciada á los cardenales del partido de las coronas. Passionei le habia inculcado un odio al solo nombre de Jesuita.ua soberano pontífice. Francia. como confórme á las intenciones y órdenes de su magestad. eá demasiado jóven y demasiado ilustrado. ó por la probidad de unos ó por 3a injusticia de otros.• do por M. se ha bia dado á conocer mas por su ambición que por sus virtudes. Me permitiréis tenga. preciso poner todo esto en regla. Los candi datos al papado estaban excluidos. y un grito unáni me de repulsión fué la respuesta á esa proposicion. pero impetuoso en sus deseos y dis puesto á sacrificarlo todo por conseguir su objeto. de España y de Nápoles pro pusieron de repente al cardenal Malvezzi. pues muy luego vendrémos á las manos. á fin de poder escribiros cuando sea necesario. el 26 de Abril. y complicaciones de la política con la moral y entre las sérias difi cultades que la intriga provocaba ó no podia superar. Me atufé un poco la noche p asada. y Malvezzi le abrigaba en el mayor grado. H em os consentido que en las exclu siones qué los napolitano^ y -los esp’áfíoles juzguen por. Pero dé seguro no le querrán.la acompa ña. se pongan estas palabras: D e cántenlo é inteligencia con. cuando los ministros de. sin lo cual nos atendríamos solamente-al texto -preciso de las instruc ciones.su magestad Cristianísima . tan solamente usaría de la exterioridad de las formas. según Bernis. fué desde entonces el papa que los embajadores propusieron. y entonces será difícil convenirnos. el carde nal francés expone al duque de Choiseul los motivos que pesan en \ . “ Orsini os entregará pasado m a ñ a m a e l voluminoso legajo envia. y esto no es de extrañar cuando se llega á ser gefe de la Iglesia. La excisión era notoria entre ámbos cam pos.semanas-entre-estos tráficos individuales.presente que es*. Mis respetos á vu estra excelencia. cuyo nombre resonará tan tristemente en esta historia. conveniente hacer. El 24 de Abril.

adoptaba esta teología que Malvezzi hubiera desenvuelto sobre la cátedra romana. que es mucho mejor sacrificar á los Jesuitas.pueden arreglar de otra ma nera. que exponerse al resentimiento de.coronas. Sacaremos el partido posible de un lenguaje tan conforme á nuestras instruccio nes.— 1S1— favor del arzobispo de Bolonia* Su. En ellas no he tomado parte mas que por Mal vezzi. para un obispo y un príncipe de la Iglesia. aparece tan poco canónica como admisible á los ojos de Roma. . pero que hay necesidad de que sea reconocida como tal por los soberanos:para que surta sus efectos. necesitaban un filósofo para reemplazar á tantos inmortales pontífices que prepararon la gloria dé la Iglesia y el bien de la humanidad.” . ‘^Estoy convencido. Las disposiciones de las cortes son las que adjuntas mando á vues tras eminencias. Malvezzi. Abril. la clase de los indiferentes se hu biera confundido con la de los buenos. decía. y vuestras eminencias pu dieran tener mas campo para elegir. guardando. cónclave. en esta carta: “Si el cardenal Malvezzi ha tomado el partido de sostener la máxima de que se liaga un papa á¡gusto de las . supuesto las^formas convenientes. . y.” El galicanismo.nuestra absoluta confianza. Los embajadores. El 25 de Abril D ’ Aubeterre escribe á Bernis: “He recibido el billete de vuestra eminencia. es el mas emancipado de las ideas ultramontanas. no he podido inclinar á M. explicado por las palabras de los protectores de la impiedad en el siglo XVIII. Del mismo modo hubiera colocado á Rossi entre los in diferentes. ademas. núm. el 17 de.por. De todos los cardenales. 30. ya no ocultaron el pensamiento de las tres cortes. Su lenguaje. Leemos. que acababan de excluir á los cardenales Colonna y Pozzobonelli. de la máxima de que puede ser válida la elección de un papa cuando se han guardado las for mas. Si me hubieran .á esto le inclina inas su adhesiop á la Santa Sede. Azpuru á que ponga á Stoppani entre los buenos. á mi parecer. Cree. que da que la que pueda tener á las cortes. Bernis profesa una doctrina que.sola exposición legitima las re pugnancias de]. No es porque yo le crea un talento de primer órden.. y el 25 de Abril. los cardenales de las coronas buscan esta persona en la lista que la España habia designado y que ya queda referida.firme y sostenido sobre este punto le ha gran jeado aquí muchos enemigos y cerrado quizá para siempre la puer ta al pontificado. En su billete diario al marques D ’ Aubeterre. . Ha sido preciso dejarle tal cual Te han calificado en España.creido.las potencias cató licas. Se atreve á decir sin rebozo que por espíritu de religión se nos debe proponer un papa de nuestro agrado y un se cretario de estado de. La diplomacia tenia Ínteres en la elección de este sucesor de San Pedro. D ’ Aubeterre y Azpuru. es porque se ha persuadido íntimamente de que los negocios no se. Pero por mas que he hecho.

según dice Tácito (1).” Al dia siguiente Bernis le contestó: “La memoria teológica que me habéis enviado se funda toda ella en este principio: “Es incon testable que la destrucción de los Jesuitas es el mayor bien que puede hacerse á la religión. sin embargo. por sí mismo. Un papa filósofo era una anomalía imposible. Pero á qué cansarnos en reflexiones inútiles de todo punto. pedia á los cardenales enemigos de la Compañía de Jesús. hé aquí lo que D ’ Aubeterre. 9. sino al ménos. sin opinion y consultando solo su ínteres personal. sin escrúpulo de ninguna especie. ejerciendo. Pienso que un papa de este temple hubiera podido convenir á las dos coronas. de obispos y de personas de todos países y estados. creo. lo que no es vero símil. Aranda. Pombal. Por lo tanto. No dejaría de hacerme. Histor. de promesa a particular respecto á la destrucción de los Jesuitas. idea que. responsable de ello. cap. Pero los cardenales que mediaban en la intriga. se resuelva á hacer algunos cambios en la lista. admiradores todos por cálculo ó por ligereza de la secta enciclope dista. pero es falso para la mitad del clero por lo ménos para un gran número de cardenales. sin opinion de ninguna especie y que no consulte mas que á su ínteres.” Un papa sin escrúpulo. que nunca llegaria á conseguirlo. y que hay verdaderos teólogos que la apoyan. V. para hacerle ver que mí opinion no es tan irracional. en las actuales circuns tancias. tales como los que entonces vejetaban sobre el trono. y el mismo D ’ Aubeterre conoció que era preciso re nunciar á las sombras para colocarse en la realidad de las cosas. he abandonado completa mente. no para con vencer á vuestra eminencia. Era una alusión tan solo. en el instante. quiero decir. el decantado (1) Tácito. y á unos ministros.— 182— sino porque creo verle tal cual es. por la manera con que se ha explicado. y el embajador de Francia vuelve á recaer en su idea fija de la simonía. tales como Choiseul. El mismo dia 25 de Abril propone á Bernis su teoría de corrupción y sobor no. Este principio. pues to que vuestra eminencia la repugna. un sueño dorado de los sofistas. Campomanes y Tanucci. puede ser verdadero. un vicario de Jesucristo vaciado en ese molde les hubiera indudablemente convenido. . calum niando al cardenal de Rossi. pues sé bien. Roda Moñino. jamas se hubieran atrevido á cubrir su púrpura con tan indeleble mancha. el po der soberano con alma de esclavos. Me guardaré muy bien de proponérselo. lib. le escribe. A unos reyes. bajo otro punto de vista. á ménos que Azpuru. que debo mandarle copia del parecer de uno de los teólogos mas célebres de esta ciudad. “Aunque \? estemos fuera de la cuestión.

Un sacerdote. dirigida al duque de Choiseul. El 3 de Mayo. habia dicho: “Exigir del papa futuro la promesa-por escrito ó delante de testigos de la destrucción de los Jesuitas.” Apenas habian tras currido dos dias. pero ahora pregunto á vuestra eminencia. ni pueden aceptar ni proponer condiciones de esa especie. no creería tan absolutamente que los reyes tuviesen necesidad de ser ilustrados en una materia sobre la cual no reconozco mas juez que la recta razón. El 4 de Mayo se atrinchera detras de su razón individual. bajo el ’ manto de la filofia diplomática. el de España sobre todo. mi opinion. se-le debería creer mas capaz aun de faltar á él. Bernis en una memoria con techa 12 de Abril. repone I)’ Aubeterre el 27 de Abril: ‘'Convengo con vuestra eminencia que el dictámen teológico reposa todo entero sobre el principio de que la extinción de los Je suitas es un gran bien para la religión. Lo que es en Francia.” D ’ Aubeterre no era de este parecer. diré mejor. no son privati vas de estado alguno en particular. de lo que es hijo de un espíritu de razón? El espíritu de razón y la teología natural invocadas por D ’ Aube terre. cuando el ministró presentó nuevos argumentos al cardenal: “La simonía y la confidencia. Si un cardenal fuese capaz de acceder á un trato semejante. ¿Hay acaso. ¿dónde s e . fuese mala ó buena.encuentra la unanimidad'? ¿No es preciso separar lo que pro viene de espíritu de partido. Bernis escribía: “Hoy me han dicho que los cardenales españoles están en el principio de que la medida adoptada por el rey de España. re caería solamente sobre su conciencia. j . y este es también el funda mento de.— 133— principio fundamental es una suposición nada mas y no un prin cipio. Convengo igualmente en que muchos no son de ese parecer.” Los reves. cree mos que en esta clase de asuntos toca. están obligados los obispos á ilustrar á los reyes sobre las reglas canónicas. tenia ademas la promesa de la embajada vitalicia cerca (I) Tenemos en nuestro poder y á la vista todos los papeles del cardenal. que heria á sus intereses. y escri be: “Si yo fuese obispo. Bernis ya tenia recibidas del gobierno ciento treinta mil libras (I). ni puede haber una disposición de la Iglesia que impida el que se haga el bien?” Con el fin de venir desde Alby á Roma á representar á la Fran cia en este cónclave. pero en todos cesan cuando habla la recta razón. y de ponerse á las órdenes de los enemigos de la religión. le dice. eran para los ministros de la familia de Borbon la simonía organizada. tendian á violentar la con ciencia de la Iglesia. un obispo ins truido. seria exponer visiblemente el honor de las coronas por una violacion de todas las reglas canónicas. y la corrupción introducida en el cónclave.” A estas razones tan concluyentes.

sigo aquí. 27 hasta sus pasaportes franceses (*). no’ le irrípide'pen* sar d e te n id a m e n te ^ é r í^ ^ lo s '-d e tá ltó s 'd é sú í^ p ^ o p io s-fte g o c ió 's. al mandarme le tras de cambio sobre Turin y Rom a.e tomarán aquí para poneros en ¿stado de p artir p a ra R om a.) . qtfe está en el secretó. pero previendo el compromiso en que vuestra em inencia piúliera'fencontrarse.órden y p ara su servicio. ine enría letras de giro.la S an ia S ed e. por haber querido darme los medios de llenar sus miras. me vuelvo gustoso" á cuidar de mis ovejas.h a c e ro s este homenage. que o s ruego pa séis por la vista. pues es necesa rio que yo sepa si es.:bo. los dos harán el papa que les dé la gaña. Aprovecho el. así como el . á semejantes docu mentos. d e .-' Su. Es un negociador y un intrigante de primera tijera: así es como ha hecho su fortuna. le dice. por decirlo así. (N. y revestido de todas las formalidades consiguientes. s a rd o y milanés para concurrir al cónclave. socorro en e s ta s . hasta las mismas m inutas de sus despachos mas secreío'sj. __Ll84— £ ' . espedido por la secretaria de Estado en 1. M. cnanto que en el diá anterior.” Parece que el cardenal encofitró un banquero qüe se portaba iVias á lo rey que el mismo Luis XV.del pro fundo respeto. debo dar las mas respetuosas acciones de gracias á S. E l'card en al se encargó: d e intrigar cotítravla'Gomf)afl. ignoro la s disposiciones que s. n ecesario que me es ese. E n el primer caso. eñ-é&itá’de 9 d e<Mayo. Si á esto se accede. Me h a ré is el honor de remitirme" esas mismas letras abiertas.” El 28 de Abril el cardenal francés se atreve. del T. á proponer el toma y daca: “Nada tiene de injusta ni de irrazonable mi demanda. Si^se1une á Juan Francisco Albani.> Oúr. “AI. diciéndom© que son p a r a cubrir mis necesidades. y por lo mismo éreo que sérá atendida! Tan solo pido una garantía para mis deudas.qu'e1 :éritífsm<J? ha.P:ñ^V. punto que toca á mi honor.” ' Las ovejas del cardenal eran los fieles de la diócesis de Alby. ó es una nueva obligación la que yo contraigo con M. el rey quien tiene la bondad de abonar los ruinosos gastos de un viaje hecho de su. carreo de M.que el banqu-sro L aborde le dirigió desde Paris el 15 de Febrero de 1769: “Monseñor. y no queriendo verme despreve nido.ía de Jestis'. y ja otra de «ién mil sobre Romaí Rue go á-vuestra em inencia me diga si le . á favor del cardenal de Remis para su viaje á Roma. pues apenas llegó á Lyon el 4 de Marzo..her cho practiéablei^ Púdierá'ihásta "creerse1cju'e qüeria¿dar lá tázcin & Roda en lo qüe éste diée delícardénal. ° de Marzo de 1766. y todo e s to no es aun bastante á sus ojos para recom pensarle 1 <M: se r v ic ib 'q ü é présta'á la incredulidad dominante. crita á Azara: “No hay precisión de fiarse d el famoso Bernis. escribe á DJ Aubeterre. así reprodurirétiNís la carta.y. de Laborde. que ignorando cuáles sean las disposiciones de la corte respecto & m i viaje. de no. es . (*) En el fa csím il tercero puede ver el lector el pasaporte francés indicado en esta nota. L a apuntación ad ju n ta de mis deudas. y hablaba de esto. le p ro b a r! lo.íir ■ r . de Laborde. le remito dos letras de cam bio/la una d« treinta mil libras* sobra T u rin .eirr cunstancias.de Choiseul p a ra . con el cual &c. tanto mas seguro. trasmitió al duque de Choiseul la reclam ación siguiente. Béi'niS-é^lGiiiza éti e$te\caíníhé. m e dice. ‘nársion éri-élíVaticafié terapia de coaquistar votos-pftr kiaptación ó por amentí^áí. péro este complot* d él c u a l e r a ^ gefe¡nómittklv.b a sta con esto. el duque.

La plaza de liorna conviene por todos estilos á vues tra eminencia. exami nar aquí. estas gracias del estilo verdaderamente francés. y saliendo del papel pasivo que se le habia trazado.ser sino muy bueno. Logrando atraerles á su causa. habia hecho pasar á manos de Luis XV. El cardenal de Luynes. Hay en él una cantidad in mensa de especuladores ociosos que todo lo inquieren y todo lo adivinan. Esta encontrará en todas partes el otium cuín dignitati. -Toda persona desapasionada debe pensarlo. pero en ninguna tan realmente como en Roma. para los achaques que vuestra eminencia padece. si en el estado actual de cosas ha}r necesidad de suprimir un órden peligroso cuando ménos. Continuando en seguida su billete de este dia ( 28 de Abril) dis cute Bernis el negocio de los Jesuitas con una imparcialidad teo lógica. no se metia en nada. Bus caron con atan. Es preciso tener fe. nada se adelantaba. Este hombre se envuel ve en misterios que no comprende la razón. No me toca dar consejos. sus deudas. que en nada cede á la delicadeza y desinteres de los senti mientos que acababa de ostentar: “No es del caso. añade. para estar seguros que el cardenal Ganganelli está á nuestro favor. pero creo 10 podéis hacer cosa 1 mejor que prestaros á los designios que se conciban respecto á vuestra persona. quien en su correspondencia exclusivamente gastronómica. D ’ Aubeterre y Azpuru por la parte de afuera. y no fué esta la última petición que dató desde el Vaticano. y yo lo pienso mucho. 24 .— 185— -de Abril. Este pais es admirable. Bernis y Orsini por dentro. cuya suma total especifi cada ántes de partir para Roma. acumulaban prome sas sobre promesas para captar algunos votos. es. P e ro lo que aquí se trata. si entre nosotros esta disputa es el cuento de nunca acabar? Nosotros no seremos bastante fuertes para hacer un papa á nuestra elección. en los diversos colegios de prelatura romana.” A pesar de todo. el marqués D ’ Aubeterre le habia escrito respecto á la embajada de Roma tan codiciada de Bernis. los obispos pueden obrar contra las reglas de la Iglesia. y creo que el clima no debe . que no merece quedar olvidado en una diócesis miéntras que pueda prestar grandes servicios en otra parte. se unió á los demas para dar un nuevo asalto á la Compañía de Jesús. carac teres maleables ó susceptibles de dejarse corromper.” En aquellos tiempos se aprovechaban. pero debo prevenirle que ya hace muchos dias que se habla de eso. la cual ascendia á doscientas mil libras tornesas. lo siguiente: “El secreto que me ha confiado vuestra eminencia no saldrá de mi pecho. Pero ¿á qué cansarnos. La vida que aquí se lleva es tranquila.' Bernis no tenia mas que una inquietud. confiaban decidirá los cardenales honrados. se dejó por fin arrastrar de la fiebre de la in triga. para engañarse mutua mente. de saber si para llegar á ese resultado. si es que no es culpable.

llegan dias. Estas gentes son. y que apa reciendo en todas las avenidas. concluye por interceptar todos los pasos. de Gregorio VII y Sixto V. Pero esta pequeña fracción es la que recorre los salones. Para algunos de estos últimos. En las filas del episcopado encontra ron monseñores que les secundasen. El sistema de c o n c e s io n e s á las coronas daba ya fruto. La mayor parte de los prelados originarios del territorio eclesiás tico. el arte de adular á lo's que están en boga. Los desaires y desengaños jamas entibian su perse verancia. se cruzan. y cuando llegan á poner el pié en el primer escalón. un exterior piadoso. y no se ocupan de los demas sino para hacerles servir al triunfo de su egoísmo. no ocultaban sus siniestros proyectos contraía independencia de la Iglesia. La ambición individual se agi ta. ó una vida mundana. El bien y el mal. resistieron á cuantas seducciones les rodeaban. han sido. No sucedió lo mismo con los que de todos los ángulos del mundo y principalmente de Italia.son audaces. y se tiembla ante las cautelosas amenazas de un embajador extrangero. hasta conseguir el objeto que se proponen. pero no son los últi mos hasta aparentar temeridad con el poder caido. Los papas predecesores de Clemente . la que se constituye en corredor de la diplomacia. venian á Roma á buscar fortuna. Esta influencia deleterea mas de una vez se ha hecho sen sible en Roma.j el soberano pontífice teme comprometer una lucha de la que debe salir victoriosa la cátedra apostólica. y la excepción de la regla general. No se atreven con el que manda. aspiran á subirlos todos lo mas rápidamente posible. la carre ra clerical es una profesión como otra cualquiera. si no de sacrificios en bien de la paz. que asedia las antecámaras del palacio papal. obran al través de mil imperceptibles rodeos. D ’ Aubeterre y Azpuru. Cuando los enemigos de la Idesia . la que obrará de esta suerte. en la que se pue de entrar sin vocacion determinada.— ISO— pero irresolutos. concentrados en el so lo pensamiento de apartarlos obstáculos. la que se insinúa con la3 mugeres. en los que no se había en la ciudad de Inocencio 111'. el reconocimiento y la ingratitud.' v v O « . la fran queza y doblez. Hábiles en disimular su ambición. y serán siempre la última piedra que se arroja al ár bol que está por tierra. de aldea. ondea por cima de todas las cabezas el pabellón del miedo. que se hace comensal de los sirvientes de todos los cardenales. todo es para ellos medio admisible. El número de éstos indudablemente será siempre en Roma el menor. á doblar su cerviz bajo el yugo de un terrorismo organizado. lo mismo que ante los parlamentarios rencores de un antiguo jan senista. quien escribía poco á fin de conservar su libertad de acción. y á quien designaron con el nombre de Statistas. la religión y la política. y de irse apartando de los protectores cuyo cré dito comienza á decaer. marchan.

el golpe se dirigía á mayor altura. Del fruto de estas hipocresías que ca da partido. para adormecer á los celosos y no despetar á lo? incautos.— 187— XIII no habian ere i do poder ó.. cuyas tendencias nadie disimulaba. ni la resignación del mar tirio. no restándole mas que esa especie de respeto sin consecuencia. naeia un principio disolvente. ya bajo la forma religiosa. que le adoptaban co mo la última tabla de salvación que le quedaba á la Iglesia en el naufragio. conservan hácia la vejez decrépita de sus abuelos. Roma se habia voluntariamente suicidado. aunque pocos. La extinción del instituto. Estos agentes hablaban siempre de revolu ción inminente. Negaban siempre su existencia en Roma como en el resto del mundo. y encontraban almas tímidas ó culpables que daban importancia á semejantes amenazaá. y que la revolución sobre todo. fatales á la Santa Sede. poniéndose al servicio de los agentes diplomáticos. para llegar mas pronto á perseguir. eran muchos por su destreza) y así . porque regularmente el temor de un mal futuro es el que arrastra á los débiles á cometer injusticias presentes. permitían al egoís mo desarrollarse mas cómodamente. y ya lo que se quería era rebajar . tienen placer en renovar. Es verdad que los príncipes aun les reconocían como su guia espiritual. se habia visto á estos pontífices desnudarse poco á poco de las prerogativas dé la Santa Sede. Ya no se perseguía en los hijos de Loyola á los enemigos de la impiedad ó de regicidio sistemático. que los niños. Se acataban las leyes que pretendían dictar las coronas. como todas las sectas. Los jansenistas. por que estas mismas leyes. se tenia por fanático al que únicamente repugnaba que se in molasen sobre el altar de la filosoíia los derechos de la verdad.deber sostenerla supremacía de la autoridad moral que tantas veces habia servido para la felicidad de los pueblos. y db protectores que habian sido hasta entonces. Sacrificaron sus de rechos á una vana apariencia de concordia. sancionada por un soberano pontífice. descendieron al rango de protegidos. Por un sentimiento mal entendido de paz y de caridad con los monarcas. era la consagración mas solemne que pudiera concederse á la doctrina de los novadores del siglo XVIII. cuando llegan á ser adultos. D ’ Aubeterre y Az puru comprendían admirablemente esta posicion en juego. se atribuían los honores de la persecución. pero el principio de las concesiones estaba ya arraigado. No habia en Roma ni la audacia del deber. Aun á lo ojos mismos de algunos cardenales y prela dos. ya bajo el manto político. En todas las esferas de lá gerarquía eclesiástica se encontraban hombres. Los Jesuitas esta ban proscriptos en todos los reinos. los escándalos de este cónclave la revelaban la inmensidad del mal. El ínteres particular debilitaba el valor y acababa con la adhesión. contra los Jesuitas. pero al mismo tiempo batían en brecha el poder supremo de las lla ves.

este mismo iba á ser ensayado. cuya conciencia hasta entónces habia sido pura. despues de haber hecho la adoracion del nue vo papa en la capilla del Escrutinio yen San Pedro. y solo inten tan al dar esa señal marcada de desaprobación. pues se habia reser vado la plaza de su amigo el marquesD’ Aubeterre. ya compradores. de terrores y de promesas. saliesen deRoma. Las cortes no quieren un cisma. aunque no fuera mas que por correspondencia. si para conseguir ese fin valdría mejor tener un papa contrario y fa nático. no faltaba mas que hacer sino quebrar el último lazo que ligaba la existencia de los Jesuitas. A pesar de haber ensa}rado de mil maneras diferentes toda clase de lenguajes. han adoptado mis camaradas.— 1SS— la cátedra apostólica hasta el mas vergonzoso tráfico.” Una época de calma se habia declarado entre los conspiradores. no ganaban un palmo de terreno. “He recibido el billete de vuestra excelencia núm. de adulaciones. por el que trabajaron quizá á su pesar ciertos hombres. suscribió al pro yecto de retirada. al ménos hasta pasado lo que se llama la coronacion del papa. aislándola del mundo cristiano. dice. La Compañía de Jesús érala presa que se disputaban losenemigos de la Iglesia. Las coronas exigían este sa crificio. guiado del deseo de ser re conocido por tres poderosas monarquías. moti vos que deben ser objeto de una grave lección para la Santa Sede. pero bajo ciertas condiciones. por un sentimiento de unánime reconocimiento. creo que los cardenales de las naciones deben. tendríamos que ceder á nuestra vez algunos derechos en su favor. el sosten de la regalía y el saber burlarse de Roma. porque en ese caso. ya vendidos. así se explica. 31. Roda. sin embar go. y para obtenerle se intentaba envilecer para el presente v para el porvenir la tiara que todos ellos prometían ensalzar despues. pues aun está por decidir el problema. propicio y conciliador. ó mejor dicho. comprometer al pontífice á que ceda sobre ciertos negocios. en 29' de Abril. Basta con que los minis . El querría mejor. á cuyo efecto hicie ron que se les preparasen habitaciones en Frascati. Con el fin de ver renacer la edad de oro del catolicismo. En el caso en que los tres ministros se retirasen. según costum bre. permanecer en Roma. creo que debo darle parte de una reflexión que. deja traspirar el pensa miento que agita á todas esas almas de sofistas. cuyos intereses lastimaba este proyecto. Héla aquí. que otro amigo. Para impedir la elección de un pontífice que no fuese hostil á los Jesuitas. D ’ Aubeterre y Azpuru tomaron el partido de anunciar que iban á salir de Roma. en la intimidad de su correspondencia. y he aquí los motivos que alega de esta preferencia. “ De nuestro gobierno depende. despues de haber dado á todos los fieles el espec táculo de su degradación. y aunque espero verla personalmente á medio dia. escribe á D’ Aubeterre. El cardenal de Bernis. un papa cuya resistencia á nada obligase. Este plan. por unanimidad.

adoptan do mejores maximas que su predecesor. de donde resultarían millares de inconvenientes. pero os prometo que no me he de impacientar. con que vuestra eminencia me ha honrado. pero el proyecto formado por los embajadores de abandonar la capital del mundo cristiano. he visto á M. El cardenal Spínola me ha hecho ha blar por su compatriota Pallavicini. objeto de sospe char en esta incalificable correspondencia. que teníamos buen concepto del mérito y de los talentos de Spínola. como por tener siempre-la puerta abierta á la negociación. pero canónicamente electo. se encuentra como de Rossi. Despues de comer. Este aun tiene que ser muy largo. &c. fortificado con sus con sejos. Le he infor mado de la conducta y de las intenciones de Pozzobonelli. he contestado al billete núm.. de que se haga un mérito de es to para con sus magestades imperiales. por lo imprudente que seria que saliése mos del cónclave y de Roma despues del escrutinio que decidiese la elección. pero que no era culpa nuestra si este habia inspirado dudas sobre sus amistades y sobre su carácter. de datario. y no con vanas palabras. Le he dicho.” El cardenal Spínola no habia deseado el peligroso honor de la tiara. 35.. de Kaunitz. y libremente elegido.. y tanto mas cuanto que este mismo pontífice llegará á grangearse la aprobación de estas mismas cortes.. porque entonces abandonaríamos á nuestros enemigos los importantes destinos de secretario de Estado. Por de pron to he escrito á M. ya para estar á la mira de la provisión de las plazas y destinos mas impor tantes. que eñ el caso de que nos viésemos precisados á salir de Roma. y de alejarlas aun mas de nosotros para romper enteramente bajo la apariencia de un convenio. “Nosotros seguirémos sabiamente el plan de conducta que vos ha béis aprobado. desvanecidas con hechos cla ros y manifiestos. y á pesar de eso. en términos que el papa. ó al ménos á una falta de reconocimiento. continúa discutiéndose por D ’ Aubeterre. de secretario de bre ves. Convengo con su parecer. y que ademas se lo escribiría á . Ahora voy á daros cuenta de lo que he hecho despues. pero no viene al caso cerrarla puerta á toda negociación. Esta consideración se ha ce todavía mas importante. se ria muy conveniente que vuestras eminencias se quedasen. y de la idea de los Albani de proponerle para el pontificado con el designio.— 189— tro s políticos se alejen. y que por último. de sembrarla frialdad entre éstas y las demas cortes de la casa de Borbon. si nosotros nos negamos á cooperar. impidiendo á los cardenales que cumplan con sus de beres cerca de un soberano pontífice desagradable á las corles. podria hasta dar ocasion á un cisma. si llegase á tener un gefe digno de ella. que lo que yo deseaba era la completa desaparición de esas dudas. de Vosemberg la carta en que quedamos conveni dos.. Kaunitz me ha entendido perfectamente.. y el 30 de Abril anuncia á Bernis: “En la conversación de ayer. y prometido que daría de todo cuenta á su corte.

anun ciaba al marques D ’ Aubeterre: “Orsini nos ha dicho. arzobispo igualmente. Os mando adjun to ademas un billete del embajador para que vuestra eminencia le lea y le haga ltíer al cardenal de Luyoes. pero si la cuestión se reduce á Pozzobonelli. hablarémos. Encuentra ademas muy fuera del caso que Pozzobonelli se hubiera atrevido á hablar lo contrario. vuestra eminencia haya dormibien. cíe Kaunitz. Se la mando á vuestra emi nencia para que reflexione sobre ella. No dudo que el eminentísimo cardenal de Luynes. Me lia asegurado lo que yo ya creía. el 1? de Mayo. que se habia puesto-en su noticia que el cardenal Solis no tendría ningún escrú pulo de exigir del papa futuro una promesa por escrito de la des trucción de los Jesuitas. el . convencidos como él de la necesi dad de extinguir esta Orden. Persisto.en nuestras primeras convenciones. y he recibido una carta de Azpuru con la copia adjunta. yo sacerdote. pero á su edad de 34 años no quiso manchar todos los demas de su vida con un acto tan culpable. El cardenal Orsini conoció la necesidad de poner á buen recaudo su conciencia. pensamos de diferente manera en cuanto á los medios que deben emplearse para couseguirlo. y entonces le declararemos que. que (i) Véase < fac-sim il de este billete.” El proyecto d e los Borbones y de sus diplomáticos ya no era un misterio. y Bernis. Vos sois arzobispo. Me alegro de que. El buque que trae á los cardenales españoles se hizo á la vela.— 190— M. el correo de España ha llegado.” El cónclave sufría estas influencias. Esperamos que él nos hable de esto. y para fortificará los cardenales franceses-en su reso lución. Hoy. sin embargo. desde Alicante. Era embajador del rey de Nápoles. esté del mismo parecer. de Vosemberg para que informase mas detalladamente al empe rador. pienso que vuestras eminencias deben descartarse de él cuanto sea posible. repugnó lo que sus colegas exigían de él. siendo absolutamente conformes los sentimientos del hijo y de Id madre. Es preciso aguardar al presente el fruto que saldrá de lo que acaba mos de sembrar. hasta saber que sus magestades imperiales están in formados de todo. Prestó sus dos manos á la destrucción de los Jesuitas. y es que la emperatriz pensaba sobre Alejandro-(Albani). 4. nüm. así como el emperador. y no podemos concurrir á hacer un papa simoniaco. despues del escruti nio. Los cardenales se indignaban al verse jugetes de una conspiración que ni aun siquiera se tomaba el trabajo de ocultar sus esperanzas. dirigió el billete siguiente á Bernis desde el mismo cóni / clave (1): “Eminencia. el 18 de Marzo. Apostarla cualquier cosa á que hoy mismo ha recibido un billete sobre esto de M.

.. . i M enaU e Ierras.¿ W .Cart a ielCarW i Or®mi./c A /V A . í o ( í ¡ c /H o k ./ C 'V -v» «JL'tf'j (?L) 'C » a c t í c? Vs d j CO W tO \* C^- o te e A ju cv.escrita Jurante ckolaYe.u u i^ . t í o y e : e* os5X ^ «: ^ok>© y S .v . ‘V | » ( P ^ U o t y 1^ h z. £jv* c c . e '< ? /. r p e v M ^ e -w ^ w o - ^ ^ ^ .

* $no£¿ v? ¿ cü ¿-o v z. $<*.\J l v i o ^'1 2A ~ 'C h - -2/ c /H o k .vy\ v * C?^ ? v' ^ O r \ O -& >\ VI |-. I Vi -& V X<A_/ Y V\a Vi Í-O ^ v \ cC . si Cardenal le Berras.'-C >Jx-5 I-q 'V C »O k vo 'v y C_ A J ono COw^ víLV-^ .: e L ? P . g : covt -V «-4^$ (X-. ¿h * S -. e ^ O h O r n ^U O U • ' .& * i c <xnl-e \J < & í \ f \. \ S / ^ v ^cc. Jurante conrlave. c ¿ . V > 0 ^ » /^ jjc^. a a c c t o° c ^ ° K>© ' $ * .' tr fx jU A u Í¿ /.w \ } el* e . M o ~ h X O . v» e * pCw\ /-£-v^C. c d /> A fL 5 ^ ¿ /e g g & n j¿ s a 'h o t^ e ^ ^ CO. JL j o o «£e y ^ ^ Vc- Í p <L\% x i '■C'^SCLw* • l/JcO i~ I v\ efio ccweiv ^ vM -i tvo ¿L<jg¿. ^ O ^ JJO-5iic*_ \w& in ^ 1 W ( <5 V tCCC-O . fa .• £ t v £7tce oss-Z^& i va /U u i t f .. 1 ? . C o Co ^ V c^ov.AelCarleiul Omm^cnta. V-o f ^^ t'i l(/JL .

.

y nos daría un papa á pesar nuestro.— 191— no nos opondrémos á' que él exija esa promesa. le dice. ni quebrantar las reglas establecidas. pero sí decen te. me ha renovado sus instancias para una conversación dentro de algunos días. Todos juntos hicimos ayer nuestra ronda. “El viejo Alejandro. Bernis. si llega el ca so de poderla exigir. Segunda: Que estábamos persuadidos de que el Sacro Colegio era demasia[l] Lzlire á Sl~» contáilcr au parlament di. decía hablando de sí mismo: “No soy devoto. el cardenal Lante. Les hemos anunciado dos cosas. esta acusación de moda: “Es preciso ser justo. y que tanto trabajo nos ha costado reunir y asegurar. el 18 de Abril de 1769.. El triunfo de la razón se aproxima. Es p r ec i so convenir en que estos desgraciados estuvieron muy ciegos. y deseo llenar mi cargo de obispo. no se apercibieron de ello. Si el cardenal de Bernis.” En boca de un príncipe de la Iglesia.de los fanáticos.” este lenguaje era demasiado inteligible. La palabra fanáticos que se lee á cada frase. pour servir desuplím znt á V ou■'¿rage'qúi a pour (itre: Su r la destrucción tles Jegüites m Franee. He extinguido el fanatismo en mi diócesis y restablecido el decoro exterior de mi clero. á los que combate con ventaja. y que trabajarémos con la mayor unión para obtener sus efectos.. era á la religión católica á la que se decla raba la guerra. cuya memoria os mandé ayer. y por el cual escribiré el miércoles. Primera: Que la intención de nuestras cortes no era la de hacer el papa. se aplica á aquellos cardenales que querían la since ridad de* los votos en el Sacro Colegio. Por lo ménos.. contestando al billete diario del embajador de Francia.. viéndonos con el decano. y defcual nada tiene que temer. Algunos años ántes D ’Alembert habia hecho. con su insaciable codicia y sus cobardes compla cencias. me rece la amistad de vuestra excelencia. ó á los cálculos de la bajeza. que si el Sacro Colegio llegase á apercibirse de seiTtpjante proposicion. ménos creyeron que cooperaban á ese objeto con el escándalo de sus costumbres. Bastaba para ser llamado fanático el no prestarse á las importunidades de la hipocresía. sin herir. El 2 de Mayo. Pózzobonelli y Rezzonico. . <decia en un folleto (1). siempre y cuando podamos hacerlo. sino sobre la superstición y el espíritu de persecución y de proselitismo. infaliblemente nos abandonarían lo votos que forma nuestra exclusiva. y está próxima á echar«por tierra. el fanatismo no tiene hoy día sino muy pocos afiliados en el estado de envilecimiento en que se en cuentra. no sobre el cristianis mo á quien respeta. no podemos dejar de decirle. le cuenta lo que pasaba en el cónclave. si no la de impedir que se hiciese sin contar con nosotros. así como todos los de mas prelados cortesanos de la época. quien. y un secre tario de estado y un datario á gusto..” Bajo estas palabras. conforme con Voltaire. Andrés Corsini.

que participaba del sentimiento de las cortes. según confiesa con tanta ingenuidad. buenamente. y que haria cuanto pudiese (sin coartar su libertad) para inclinar á todos los demas á pensarcomo él. virtuoso. contestó. seriáis del mismo parecer. y Rezzonico nada dejó que desear. casi seguros de un golpe de mano y de que no se descubra el fondo de nuestras intenciones. la imposibilidad moral de poner en ejecución este medio. En todo caso. He propuesto este medio y ha sido adoptado por los cardenales na cionales.— 3 92— do ilustrado para pensar en una elección repentina y por sorpresa porque en ese caso estábamos persuadidos á decirle. Su conciencia. habiamos creído á propósito explicar las intenciones de nuestros señores. no tomaré en él par te ni directa ni indirectamente. y de otra. “Resta el negocio delicado de la exigencia de lapromesa . y seria necesario un volumen (aun suponiendo el medio lícito) para explicaros que es poco aplicable á la par que muy peligroso. Como la cosa no es urgente. “Parece que no es tan íntima. Henos aquí preparados para cualquiera sorpresa. Pero realmente (aparte toda regla) ese medio es imprac ticable. de una parte. los cardenales españoles serán dueños de manejar á su placer este asunto. y con un escándalo que daria que hablar á la Europa entera. Cavalchini habló á las mil maravillas. Ya sabéis que esta ha sido mi principal ocupacion desde que entré en el cónclave y que en su buen éxito consiste toda nuestra fuerza. prudente é imparcial. se opone. Nos dijo ade mas. y que para evitar este escándalo. Pozzobonelli estuvo un po co remiso. que en todo caso no quería hacerse sospechoso al Sacro Colegio. para que- . se ve que el cardenal de Bernis no. y creo ha producido su efecto. Todo esto ha *ido acompañado de la dulzura conve niente. sin embargo. Por lo que hace á mí. Lante. pero estoy seguro de que con media ho ra que os pudiera hablar. aun mejor. á que los españoles manejen á su placer el asunto. y mediante esto. de antemano que seria de temer que el papa nombrado de esa suerte. no fuese re conocido por los ministros de las cortes.” Al través de este estilo tan poco episcopal. Solis quiere excluir á la Cerda de nuestras confe rencias particulares. cues tión que es para mí como una aguda espina. y manifestar por nuestra parte que obraríamos de buena fe para concurrir á la elección de un papa.como se creía la unión entre los dos españoles. sobre el cual no me es posible cambiar de dictáinen. Yo haré lo que pueda para arreglar todo es to. Creo no du dareis que nada seria mas ventajoso para mí que el encontrar ter minada la cuestión de los Jesuitas por la elección de un papa. el peligro que correríamos sin utilidad algu na. que desearía arrancar del pié. los señores cardenales españoles verán por sus propios ojos.

desearía que la elección del pa pa fuese el último golpe que se diese á la Compañía de Jesús. como tiene que plegarlos á sus intereses. aterrados otras. no se encontraban aun tan avanzados. y-al fin tendremos que aceptar á algún secreto partidario de los Jesuitas. en cuanto á la elección de un papa. Coléricos unas veces. atentando de una manera tan positiva y tan general á la independencia y libertad del Sacro Co legio. dice en su despacho. porque los candidatos son todos. por cortesaneria. á quien los amigos de la Sociedad. que de nada nos sal vará. ya queda sólidamente establecido nuestro con cierto con los cardenales españoles. que á fuerza de proscripciones. pero bajo la mano de hierro que les sujetaba y les impulsaba á inmolar sus derechos. sin embargo. cuando Bernis el 3 de Mayo dió parte al duque de Choiseul de tan singular estado de cosas. Debemos también manifestar. poco mas ó ménos. del ostracismo. que do minan en el Sacro Colegio. y la mayoría permanecía insensible. pero era preciso atraer la mayoría hasta ese punto. es demasiado fuerte. ó á algún hombre débil. lleguemos á per der los votos que forman nuestra exclusiva. la así como también. aunque no sea tan completo y dulce como el que tenemos con el cardenal Orsini. enemigos de la Compañía de Jesús. quejándose. no sotros ejercemos aquí un ministerio de rigor. conocían de vez en cuando lo vergonzoso y falso de su posicion. prue ba que no se les daria mucho porque saliese uno á disgusto nuestro para aprovecharse. Por largo tiempo se nos echará en cara nuestra ti ranía. “En todo caso. no consigue mas que amortiguar. Los escrúpulos de Bernis sobre el capítulo de la simonía están bien expresados.— 193— ■dar completamente descansada en su futura embajada de Roma. estos escrúpu los se desvanecerán en el momento decisivo. que la indiferencia que mues tran los demas príncipes. por con vicción ó por frivolidad. Los cardenales afec tos á la casa de Borbon y que se hacian. de las disensiones de las cor tes de la casa de Francia con la de Roma. La cuestión se zanjaría y la espina no mor tificaría mas su pié. “La proscripción. por decirlo así. hablar al rey y á su consejo con esta claridad: á pesar de todas nues tras condescendencias y de la dulzura de nuestras palabras. infundirán miedo. señor duque. que las numerosas exclusivas iban á hacer pesar sobre el cónclave. nunca dejarémos de atraernos la odiosidad. Creo de mi deber. Sé muy bien. pero es de temer que este rigor produzca ■ desesperación en vez de producir la complacencia y conciliación. El cardenal <de Solis vive solitario y nada hace sino por medio del secretario que 25 . Esta razón que no es ■sino muy verdadera. como ya lo hacen. que no es la Francia la mas rigorosa exi gente de las tres cortes. que no dulcifican ni los beneficios ni las esperanzas. los espíritus apegados á las ideas de libertad y de soberanía. casi estaban dispuestos á ser finalmente equi tativos. igualmen te medianos.

Azpuru. Spínola. pero demasiado joven y amiga por lo claro de los Jesuitas.abandonasen nuestras tropas. por sus costumbres y sus virtudes eclesiásticas. amigo oculto de los Jesuitas y que nunca podia convenir á las dos coronas á cau sa de su adhesión á la bula ln cana Domini . en opi nion de los embajadores y de Bernis. Se descartan sin piedad esos corazones leales á quie nes se teme. y me sirvió eficazmente. Ha sido muy bien he cho el poner á Pozzobonelli en evidencia: esto al ménos es un obs- . Los carde nales religiosos son excluidos como amigos de los Jesuitas. v las coronas no se fijan sino en caracteres maleables y virtudes problemáticas. una acusación continua. Me lisonjeo que éstos-y la vigilancia dp vuestra eminencia contendrán á los demás. Es muy delicado atacar de frente á un sugeto tan apreciado como' Pozzobonelli. v con mayor escándalo. D ’Aubeterre hizo el último esfuerzo con Bernis. por sus regalos. Paranciani y de Rossi lo será. y los otros creen que pensar en destruirla es un suicidio. El 2 de Mayo. se resistirá á consentir en su destrucción. Despues de los cardenales Chigi. Se ria muy terrible que al principio de la batalla nos . todos son dig nos sacerdotes. y se quiere despertar á toda costa una ambición que consienta en sacri ficarlos. D ’ Aubeterre. á pesar de su magnífica figura. La em peratriz es piadosa. La posicion en que quieren colocará la Iglesia es ésta: Entronizar en la silla romana un papa cuya vida no sea. que tiene talento. que hiciese porque la corte de Viena encontrase justa nuestra oposicion á que saliese electo este sugeto. caso de deserción.-” Todos los cardenales. y mayor aun para con el cardenal Pozzobonelli. Ya hace mucho tiempo que supliqué á M. ha agradado por su exterior noble y sobre todo. de Viena. Fantuzzi. pues estos dos personases iban á cual mas podia deshonrarse uno á otro. persona aplicada y pia dosa. Spínola y de Rossi.” “Se va á proponer al cardenal Colonna. El embajador envió á decir al cardenal: “Ya es verosímil que va á darse principio al ataque. El cardenal de la Cerda. personas piadosas y llenas de espíritu sacerdotal. hasta Colonna y Pozzobonelli. que ha defendido con valor á pesar de las órdenes de la corte . para con los monarcas. débil por naturaleza. se rá también propuesto. Nosotros le harémos caer guardando todas las consideraciones po sibles. Hay algunos de cuva fidelidad confio hasta no mas. á quienes los príncipes de la casa de Borbon comprendían en la exclusión de este cónclave son. y su alma. Se hará un esfuerzo respecto á Chigi.— 194— le ha dado la corte de España. igualmen te. dirigida desde hace tanto tiempo por los Jesuitas. pero unos muestran á las claras su afecto hácia la Compañía de Jesús. pero temido de la España. arzobispo de Milán y encargado de las instrucciones de la corle de Viena. por la dirección de M.

la intriga. Bernis escribe á D ’Aubeterre: “Hemos examinado á fondo el negocio de la promesa. atendido á que le creo co mo uno de los sugetos mas peligrosos. Azpuru sale de Roma. Si el cardenal de Solis persiste en es ta opinion y se obstina en no acóeder á ninguna elección. Pero nada podré decir aun -de positivo sobre este particular. que supli camos al rey para que n» nos la diese. El 4. le seguiré en el momento. porque no podríamos ejecu tarla pasando por las leyes de la Iglesia: cuarto. es muy cierto que no me separaré de la España. El fondo y el espíritu de mis instrucciones me prescriben la alianza con la España y la destrucción de los Jesuitas. nosotros ni nos opondrémos á él. creo que estaríamos en ese caso. que no cesó en su rotacion sobre sí misma. y que así. He oido decir que el cardenal Solis pen saba efectivamente no solo en que era permitido. estoy seguro de que esta conducta nos va á cau sar embarazo. y hemos de liberado: primero. buscando un sugeto que se atreviese á transigir con ellos. que nosotros no pretendemos estorbar el modo de pensar de ninguna persona. si los señores cardenales españoles persisten en emplear ese medio. sin el cual nada puedo hacer. Azpu ru. ni mucho ménos tomarémos la menor parti cipación. Los dos cardenales fran ceses se habian opuesto. áun pacto que rechazaba el honor. pero en el círculo de la posibilidad. un nuevo billete del cardenal manifiesta al emba .— 195— táculo mas. Sobre esta me dida. sino á nombre de Cárlos III de España.” El 5 de Mayo. Está en el Ínteres de sus ideas obrar así. no tengo órden positiva para este caso. y desde ese dia.” Bernis queria triunfar á toda costa. toma una consistencia mas determinada y precisa. ya sabéis que abundo en los mismos sentimientos. Los cardenales de Solis y de la Cerda no tenian que obrar. E l i . sino en que se creia obligado á exigir una promesa por parte del que saliese elec to de suprimir los Jesuitas. si no pre cede la promesa. hasta conferenciar con M. 0 de Mayo ya estaban en las celdas del Vaticano. que ésta era la intención de su mages tad católica y el único medio de poderse asegurar. despues de haber pesado los in convenientes de toda especie que dejo demostrados. en lo que su debilidad les permitía. sin es pecificarme medio alguno en particular. Daré una respuesta positiva lo mas pronto que se pueda. Con arreglo á esta ins trucción. que tanto nosotros como vuestra excelen cia. En cuanto á mí. En cuanto á la declaración de que nosotros saldríamos de Roma si él saliese nom brado. Pero no impedirá á los otros proponerle y llevarle ade lante. y solo á fuerza de cansancio le acep taron por fin. y mucho ménos de nuestros cohermanos tan dignos de consideración bajo todos conceptos. y que si M. no tenemos órden particular para este caso: tercero. que creemos necesaria la destrucción de la Com pañía de Jesús: segundo.

Jamas cónclave alguno. aunque no por eso dejan de infundir miedo por de pronto á nuestros camaradas. creo que hasta el fin del mundo no se acaba. Hemos convenido en una respuesta acorde. que me ha ha blado con la viveza de un joven profeso de la Compañía. Por lo demas. repito. y de su dicho sobre el ministro de Por tugal. nacidas de la pluma de un cardenal. en el que los amigos del cardenal de Bernis se esforzaban por establecer lo que el abate Gioberti llama un pontificado moderno y civil. ántes de declarar si nosotros uniremos á aquel nuestros votos y sufragios . Al . aguardaremos para explicarnos. Una parle de nuestros amigos es tán ya contentísimos con esta respuesta.—196— jador la situación de los espíritus: “El cardenal Cavalchini. serán inútiles cuantas observaciones se nos hagan. y el cardenal Rezzonico. los proyectos de nuestros adversarios no es tán bien combinados.. He mos exigido la alternativa. es necesa ria hoy dia una paciencia de ángel para aguantar lo largo y pesa' do de nuestras juntas. y que se ha traducido en español para evitar que se descubran los sentimientos de las cortes y estar prevenidos. y si el Espíritu Santo no toma aquí parte. á ménos que él no lo rehusase. y conservarémos nuestras armas para el momento en que se nos quisiese for zar. Nuestros amigos no se enfriarán viendo que á nadie excluimos. nos dan una nueva luz sobre los preliminares de la elección de Ganganelli. A mas de eso. hemos exigido que Cavalchini fuese propuesto ántes que Lante. se ha encontrado en la posrcion en que debe estar. respecto á los sugetos -pro puestos. que yo he redactado. y en lo general no ha sido mal recibida en el Sacro Colegio. Os doy gracias por la anéc dota de Alejandro Albani. se ha de terminado al fin á hacer lo mismo. Tan solamente cuando se propongan los sugetos que deseamos. el saber por medio del escrutinio la opinion del Sacro Colegio. sino éste. Si gamos al cardenal de Bernis en esta misma carta. ó nuestros enemigos no se cansan. ha tenido la debili dad de permitir que se propusiesen los sugetos del antiguo Colegio sin alternativa con el nuevo. Nos hemos opuesto á esta novedad. Toda mi vida seré vuestro fiel y respetuosa servidor. Continúa en estos términos: “Hasta el presente. En cuanto á esto. Tratarémos á todo el mundo igualmente. donde hay que repetir cien veces una misma cosa para hacerla entender. estas espirituales im piedades. Os confieso que y a veo dichosamente salvado el punto mas delicado de nuestra conducta. les advertirémos por bajo de cuerda que no hagan caso de la generalidad de nuestra respuesta. ase diado por el cardenal Vicario y por los Lanze. cuya sustancia es esta: P ara no herir á-perso na alguna y ^ara no descubrir sin necesidad las intenciones de nuestras respectivas cortes.” Estas espirituales impiedades que Voltaire hubiera subrayado con placer y que partian de un cónclave.

y fingen estar decididos á retirarse de Roma. el que no se debe elegir un papa diplomático. El cónclave sentía la necesidad de poner fin á estas agitaciones. ya veis que le hace mos desempeñar como pudiéramos hacerlo por nosotros mismos las funciones de un ministro de la corte de Viena concertando con' las tres coronas. cuando llegue el caso. y no dejaremos de recordársela. mas por su actividad que por su lenguaje. á fin de poder amnistiar la iniquidad de sus corazones. D ’ Aubeterre logra al fin de Bernis que obre en su sistema de terror. y se esperaba que la Santa Sede. no deja la menor duda á la historia. que resistieran tantas veces á los deseos y opiniones de los monar cas germánicos. Hasta hoy cabía alguna incertidumbre. miéntras que el emperador José II y Leopoldo de Toscana. es preciso tomar una decisión sobre esto. como la recta razón es vuestra única teología. En los paises católicos se habia juzgado y proscrito' de esa manera á los Jesuitas. Los dias se pasaban en estériles esfuerzos ó en intrigas.— 197— fin. vuestras ideas están de acuerdo con vuestro estado.” Esta coaccion moral.” Ya vemos aquí un hombre adversario político de la Compañía de Jesús. que se ve á cada palabra de la voluminosa correspondencia que tenemos á la vista. si el cóncla ve no se somete á sus órdenes. que se revelaban en Roma bajo mil aspectos di- .” D ’ Aubeterre y Azpuru tenian necesidad de intimidar al Sacro Colegio. se tomaban por dentro una de plorable represalia. Nosotros no podemos sin órden expresa darle la exclusiva. El medio mas seguro. 6 de Mayo. va á tocar casi á los últimos límites de lo absurdo en materia de fe. y de hacerle injusto. Afortunadamente para vos. Es preciso atemorizarlos. que sabe bien que nosotros no queremos dársela. Se les habia visto desafiar y humillar. trataron de ex traviar al cónclave. tan tolerante. Los ministros de España. su hermano. para que no haya cisma. y el 7 de Mayo escribe al carde nal lo siguiente: “Es preciso que vuesta eminencia hable alto. Los embaja dores se agitaban por fuera. Lo que le vale es. ganada de antemano ó intimidada. es hablar mucho y con firmeza. de las que muchas no llegaban á las puertas del cónclave. Al siguiente dia. Las reglas sobre la simonía son por lo tanto muy sabias por los enormes abusos que resultarían de su infracción. Es una máxima. no pudiese rehusar su sanción á la obra de los Borbones. al presente los hechos son irrecusables. Que se conozca vuestra cólera. Por medios que leí religión y aun el decoro repugnarán siempre. á esos electores de la Iglesia. Al ménos. que su doctrina sobre el dejar hacer. Francia y Nápoles conspiraron contra la libertad de la Iglesia. Bernis escribe aun: “ Se me ha dicho que el partido de Pozzobonelli se aumenta. debeis persistir en vuestra idea.

Este príncipe de la Igle sia no era hombre. Solis le eclip só con la elasticidad de su conciencia y con su audacia en los me dios que puso enjuego. va á trazar su retrato. t. sin obtener el menor resultado. capaz de ser reducido por adu laciones estudiadas. . Estaba en su carácter cumplir exactamente esta misión. suplicándole que sostuviese la inocencia de la Compañía de Jesús en la tormen ta que padecía (1).— 19S— versos. El cardenal de Solis. Su taciturnidad española. imputa ción que en aquella época érala muerte de un hombre filosófica y diplomáticamente. he oido decir que él y su compañero son poca co sa: lo que es Solis. Nicolás de Azara: “Me alegro en el alma. pe ro cuando los dos cardenales españoles. sin piedad y consideraciones de ninguna especie. su altanería oculta. y el 8 de Abril D ’ Aube terre previno á Bernis contra él. y se hizo órgano de su señor contra ellos. comparaba con la de Catalina de Médicis. Renunciando despues á la firmeza sacerdotal para improvisarse cortesano. era el confidente de Cárlos III y d el conde de Aranda. El marques D’ Aubeterre pedia en alta voz un papa que no fuese sino dócil instrumento de la filosofía. el 16 de Mayo. d’ Ossun. Pero llegaba á Roma con la nota de sus hechos pasados. se le habia vis to escribir el 19 de Junio de 1759 á Clemente XIII. para encontrar al cónclave fatigado. 143. Amigo de los Jesuitas. arzobispo de Sevilla. que M. de saber que al fin han llegado nuestros (1) Dizionario di erudizione del cavaliereM orodi. pasa por adicto á los Jesuítas. embajador de Luis XV en Madrid. en muy pocas é insultantes palabras. y partícipe de un odio cuyo secreto origen todos ignoraban. que de proposito retarda ron su venida á Roma. las cosas cambiaran súbitamente de aspecto. Bernis habia agotado todos los recursos de su política de vanas pa labras y lisonjeras seducciones. Tenia misión de hacer nombrar un papa que se comprometiese de antemano por escrito á extinguir la Compañía de Jesús. y no restaron á Bernis sino las apariencias del poder. como instructivas ahora para nosotros.” El plenipotenciario francés no conocia á Solis: el ministro espa ñol. Se habia diezmado el Sacro Colegio con las continuas exclusiones. Solis abandonó á sus antiguos protectores. y el otro por su enemigo. hasta el momento e-í? que el rey de España les fué hostil. acusándole de jesuitismo. Ignoro completamente quiénes tienen su confianza ni quién entra con aquel. y se hablaba en la ciudad de sus arrogancias. como Bernis. X X X . le escribe desde Aranjuez. no le permitían emplear su tiempo en correspondencias tan fútiles entonces. decia al embajador. “Jamas he conocido al cardenal de Solis. y D. p. se pre sentaron par último. concertadas con José II y Choiseul. ar rogancias que se extendían hasta la intimidación y la venalidad.

pinta al pontífice á cuyo cuidado dejará un dia ías postumas venganzas de la marquesa de Pompa dour. cuyas opiniones eran aun inciertas. de despotismo. ni hácia las demas naciones. como toda esta clase de obras. Este último probará muy pronto á D ’ Aubeterre que es digno de asociarse á sus proyectos. pues comparándolos con los demas que componen el Sacro Colegio. pueden distinguirse entre muchos de sus hermanos. de hipocresía ó de avaricia. Su grande estudio es el agradar á todo el mundo. No se trasluce su inclinación. El papa le tiene mucha estimación. y hacer ver que está del partido del que habla. ni hácia la Francia. Ganganelli. es. Se hacia notable en el seno del Sacro Colegio un hombre que se mantenía á larga distancia de las intrigas. Espero. el gobierno francés pidió á sus agentes diplomáticos en Roma una nota sobre Jos cardenales que componian el Sacro Colegio. No se atreve á oponerse á los deseos de los soberanos. He aquí el retrato del futuro Clemente XIV (pág. Se le encuentra siempre del lado mas conveniente á sus miras. que se encuentra en los archivos de Francia. y que. camina por las huellas de Sixto V. La mayor parte de estos prín cipes de la Iglesia son acusades de ignorancia. Los cardenales son juzgados en este documento por las voces del pueblo ó de los salones. y es muy curioso leer la ninguna ceremonia con que la embajada francesa en Roma. y es Zelanti ó anti-Zelanti según el viento mas favorable. Pero como está mez clado en mil asuntos. Esta biografía manuscrita. “Cualquiera diria que este fraile franciscano. 22 del ma nuscrito): . Teme á las cortes. no se rán de los mas invencibles. que ha llegado al cardenalato por su destreza.— 199— dos cardenales. Algunos años ántes de la muerte de Clemente XIII. que dejando á un lado su figura.” Bernis pasaba en España por un afiliado de los Jesuitas. porque no quisieron dar oidos á las exi gencias de los ministros y embajadores de las cortes de la casa de Borbon. un conjunto de mala fe y de pasión. y Solis era censurado en Francia por ser su amigo. quien. colocado entre los Zelanti y el partido de las coronas. Una anécdota mas ó ménos apócrifa des truye en pocas línes las virtudes que los anotadores no se tomaron el trabajo de apreciar y conseguir. y las tiene considera ciones. Este era el cardenal Ganganelli. como en un justo medio pa cificador. sus intrigas han disminuido su crédito con el Sacro Colegio. con vertida en biógrafo cardenalicio. no dejaba transpirar el menor de sus pensamientos ó de sus esperanzas. descubrirá verosí . y obtiene de él cuan to quiere por medio de secretas maniobras. en el primer cónclave. no se veia mejor tratado que los demas.

siempre justas y siempre pacificas. no se pueden fiar enteramente á él. y desde entonces ya no se hace de él sino el caso que merecen los que tienen semejante oficio. rio se detiene tanto en ese bello camino. En estos términos. un retrato de este mismo Ganganelli. el cardenal de Bernis continuó por bajo de cuerda el trabajo de sus cómplices. el marques D ’ Aubeteíre y Dufour del papa futuro que destruirá el instituto: veamos ahora lo que dice de él en el silencio del estudio . y á su vez dirigió al gobierno francés otra noticia sobre los cardenales. un hombre avaro. siempre se debe desconfiar de su doblez. hablaron de él los hombres que ahora quieren elevarle al papado. El P. y parece que está asimismo muy bien con la España. uno de los Jesuitas que trabajaron toda su vida en los anales de la Compañía.” Ganganelli no habia salido aun de los límites de su dignidad sacerdotal.—200— milmente su ambición por enmascarada que se halle bajo su capu cha. Es ademas un gran hablador. que en cada una de sus cartas pide á una mano con que disfamar á la otra. de su ma gestad por el sosten de la religión. habria medios de conse guirle. es un verdadero intrigante. La comparación será tan curiosa como instructiva. ambicioso. Julio de Cordara. podrá únicamente determinarle á secundar las miras. porque su voto lleva consigo el de los demas. pero es conocido como tal. pero el temor de descontentar al rey. H a sucedido al célebre Passionei en el cargo de relator del proce so de canonización del venerable Palafox. Es necesario ganar á este cardenal para aquellos negocios que tengan relación con el santo oficio. y cuyo talento como historiador está reco nocido por los sabios. En cuanto á los asuntos eclesiásticos que conciernen á la Francia. para llegar al fin que se propone. Si su voto os fuese necesario algún dia. “Ganganeili. Todo el mundo se ha asombrado de su valor en aceptar esta comision en las circunstan cias presentes. vano y presuntuoso. porque de seguro se entregará al que ofrezca mas y al último postor. pero seria necesario ántes quitarle la locura que le do mina de ser papa. No parece amigo de la Compañía de Jesús. Bernis habla así de Ganganelli: “Afecta mucho miramiento por la corte de Francia. Con todo. En lo general se le cree capaz de los designios mas atrevidos.” Haciéndose cargo de las imputaciones de sus amos respecto al cardenal Ganganelli. un malísi mo teólogo. dice en su correspondencia secreta.” Apenas entrado en el cónclave. y no habia dado á los enemigos de la Iglesia el derecho de ajarle con sus alabanzas. y no sera difícil curarle de esa enfermedad hablándole por lo claro. Ya hemos publidado lo que pensaron el cardenal de Bernis. Dufour. ha trazado en sus comentarios inéditos sobre la supresión de la Compañía dé Jesús.

Cada fracción del cóncla ve le habia oido soltar algunas de esas palabras significativas que tanto se prestan á la interpretación. y los m ism os Jesuitas se convencieron de ello. Sin embargo. hasta el mo mento decisivo. y donde se dió á conocer á los padres de la Compañía. que en cuantas partes Ganganelli encontró Jesuitas. Bolonia y Roma.” A los cardenales que no que rían inmolar á los Jesuitas bajo quiméricas acusaciones. difícilmente podria ser escogido para gefe de la Igle sia. No niego que por entonces apareció Ganganelli como opuesto á nosotros. declaró que hacia cardenal á un Jesuita. pero sus costumbres eran pu ras. esta actitud. No solamente llevó una vida sin tacha. conoció que el que se declarase públicamenta afecto hácia los Jesuitas. Es un hecho constante. 26 . tan diversamente juzgado. uniéndose en estrecha amistad con Roda. Añadiré también. que se distin guió entre todos por su saber. Ganganelli tuvo en su interior una vida. uno de los Jesuitas proscriptos por Clemen te XIV (1). y tendió á ser reputado como su amigo. permaneció. y no sin falta de razón el cardenal Orsini no cesó de llamarle Jesuita disfrazado. les repe tía con acento lleno de sinceridad: “Tan quimérico es el echar por tierra la Compañía de Jesús como la cúpula de San Pedro.—201— y de la meditación. que estimó siem pre á la Compañía de Jesús. porque desde aquel dia quebró todas sus relaciones con nuestros padres. vestido con el hábito de San Francisco. Su cora zon y su voluntad quedaron inalterables.” Ganganelli. y no rehusaba algunos chis tes en el curso de la conversación. este camino no fué sino exterior. cuyo arte no se escapa á la saga(1) Jttlii Cor dora de supressiont Societatis Jesu comentariiad Franciscum fra trem comitem Calamandranm. embajador á aque lla sazón del rey de España.” Estas palabras. “Cuando el papa Rezzonico le llamó á los honores de la púr pura. E l manuscrito latino de esta obra se ha encontrado en la biblioteca del sa bio abate CanceUieri. Bajo la púrpura comenzó á diri gir sus miradas hácia la cátedra pontificia. que le hizo reputar por todos como un buen religioso y hombre lleno del santo te mor de Dios. sino que fué tal su aplicación á los estudios serios. Por lo tanto. “ Sus brazos son muy largos. siguió una línea de conducta diametralmente opuesta. Como hombre pers picaz. en este mismo carácter. lo que pueden acreditar los Jesuitas de Milán. dijo hablando de los príncipes de la casa de Borbon: pasan por ci ma de los Alpes y de los Pirineos. tomó á pechos la causa de Palafox. ciudades donde Ganganelli enseñó la Teología. Este es el testimonio unánime que dan de él sus amigos y hermanos de su Orden. Era naturalmente jovial. y que la mayor parte le creyeron mal dispues to hácia la Compañía. se ligó con ellos.

y el arzobispo de Alby se fué en busca de otro candidato. el cual nos ha contestado como un ángel. y que para encontrar aquí verdaderos enemigos de esa Sociedad. y los otros. hace ocho dias. Ayer tomé el partido de hablar alto y claro sobre la salida de los ministros de Roma y de la renovación de la declara ción hecha. y se trabaja al presente seriamente por Pozzobonelli. p^ro ha renunciado como hombre sa bio. El carácter de Bernis. ni comprometerse jamas. Era el único fraile que habia en el cónclave. “La intriga de ayer tarde. Colonna. que hace veces de vice-decano. quien me hace al presente cuatro visitas al dia de falsas confidencias. Fantuzzi ha tenido muy pocos votos en el escrutinio: todos noso tros hemos renovado la declaración á Juan Francisco Albani. Bernis sondeó al franciscano. hicieron creer á los cardenales es pañoles. Paranciani. querian entronizaren la cátedra de San Pedro la debilidad ó la venalidad. y esta renuncia ha aumentado su mérito á los ojos de sus partidarios. sin prometer nada. si algún dia tendre mos que arrepentimos de haberle destronado. El 18 de Mayo. despues de medio dia. nada tenia de simpático con el de Ganganelli. Los unos querian un hombre honrado para papa. Todos están prevenidos. que na da rehusaba al mismo tiempo. antes de dar sus votos. ¡Quién sabe. seria menester ser Dios y leer en los corazones. porque el miedo se habia apoderado de nuestros contrarios. Spíno la. por la última vez. Ganganelli le pareció poco seguro. de Rossi. es que. sospechosas). parece que ha sido el último esfuerzo de la facción contraria. y que Azpuru y D ’ Aubeterre habian tomado en cuenta ya hacia mucho tiempo. según creo. quizá serán puestos en candidatura. señor embajador. aunque en corto nú mero. y creyeron que las rivalidades de institu to podrían ser un nuevo elemento de buen éxito. Es cierto que Fantuzzi reunia la mayoría. tan lleno de presunción. que Ganganelli ambicionaba la tiara. y no lo olvidéis. que ha querido arrancar nos una exclusión. sobre la cual me la echaron de igno rantes. y al mismo tiempo de una manera positiva. Bernis da cuenta á D ’ Aubeterre de sus tentivas. haciendo vacilar una parte de nuestros napoli tanos (gentes muy. Fantuzzi ha caido. pero le encontró seco y frió.. con aquellas frases tan delicadas de la lengua italiana. pero haciendo ver. á cultivar nuestros adictos y au mentar su número si es posible. y hacernos temer una inclusiva forzada. ¿En qué vendrá á parar esto? Nada puedo . Este candidato era imposible de encontrar. porque ni Cavalchini ni Lante no habian hablado mas de ella. para preguntarnos si hay alguna dificultad en los sugetos propuestos. como sucedió cuan do Cavalchini! Lo único que puedo decirnos. Vol vemos á entrar en el silencio.— 202— cidad romana. en la lista de los elegibles hay Jesuitas tan Jesuitas como los mayores que conozco.

Fantuzzi sucumbió. de los cuales es preciso no salir. ° que toda elección hecha sin avenen cia de las cortes. Caracciolo no es Jesuita. coje la pluma. España y Nápoles. He mandado que me tengan buscada casa en Frascati.” Cuatro ministros de las cortes pesaban sobre el cónclave con todo el peso de sus intrigas. para que cambie de conducta y adopte una marcha conforme á sus intenciones y á las nuestras.'no tardaría en ar reglarse una elección del gusto de todos.” . y que si los demas cojeasen del mismo pié. Colonna por lo tan to le será muy superior. á sabér: 1.— 203— decir. No tardarémos en ver alguno sobre la es cena. llega á declarar que si no se da satisfacción á los reyes de Francia. porque su probidad era incontestable. es un digno y hon rado sugeto. Yo voy á darle otro tiento-para que deseche completamente la idea del papado. Me parece que Stoppani va adquiriendo algunos votos en el escrutinio. y éste no es de nuestro partido. Vuestra eminencia ha sentado dos puntos fundamentales. contesta á Bernis con el número 44 de su correspondencia: “No he tenido ayer comunicación de vuestra eminencia. el de no hablar sino cuan do lo juzguemos á propósito. reunia la mayoría. He tenido contestación de M. y es muy peligroso que nos ha ga decir lo que vos no habéis dicho. era1imposible á las coronas encontrar uno que fuese papable. pero bajo las condiciones propues tas. Es preciso prepararse á nuevas borrascas y conjurarlas tan bien como la última que nos hizo honor para con el público. Los demas se malograron como él. y. de Vosemberg. el cual. de Kaunitz. Los cardenales iban renunciando sus votos por Fantuzzi. estalla rá un cisma en Europa. cuya ma no dirige Azpuru. Fantuzzi hace de la necesidad virtud. según Bernis. Aseguro á vuestra eminencia mi adhesión y mi respeto. lo que anuncia una calma precursora de nueva tempestad. Parece que están persuadidos de nuestra bue na fe. Cuidado con que no seáis víctima de su pre tendida moderación. La declaración de la falta de reconocimiento es el mayor recurso que tenemos en nuestro favor. en su consecuencia. no seria reconocida. y 2. ■Está muy bien hecho usar de cierto pulso con Juan Francisco Albani. 46. ° . quien. Miente mucho. porque no hay aquí personas que verdaderamente puedan llamarse do talento y que lleguen á comprender algo sino Juan Fran cisco Albani. Recibí su billete núm. Bernis se irrita de los obstáculos. pero yo temería sus escrúpulos. pero estad muy en guardia sobre lo que dirá. “Hablaré también sobre eso á M. y me anuncia que ha hecho leer mis cartas al emperador. y que todo esté prevenido para un caso. A esta palabra D ’ Aubeterre. porque no píen* so que aun estemos en el puerto. le ha encargado escribir una reprimenda á Pozzobonelli. el 10 de Mayo. y el único que obli gará á los demas á avenirse.

y que no se pararía en el modo de pensar de las cortes. y seria preciso al ménos dar de tiempo en tiempo un bocado á los que se da tantas veces de latigazos. hemos in formado al cardenal Cavalchini y al cardenal Juan Francisco de esta bella conversación. Los Albani tratan mucho á los españoles. En este mismo dia Bernis anunciaba á D ’ Aubeterre: “He recibido el billete de vuestra excelencia núm. A mas de eso. A esto tendían los secretos deseos de los sofistas. Hice cuan to pude por disuadirle. Yo contesté á Juan Francisco que la olvidaría atendiendo al poco talento del sugeto. y nos han suplicado. pero que si hubiera sido otro. El cardenal francés cambia en tonces de batería. pero no e3 este el modo de obrar de la Francia.— 204— Toda elección hecha sin consentimiento de las potencias no de bia ser reconocida. y despues añade el 11 de Mayo: “Como ha ce poco que han llegado. y ya es un ultraje el que dirige á la corte de Ro ma. Nuestra respuesta fué general. Sus regalos han surtido buen efecto. que olvidemos esa sim pleza. no hubiera sido aceptada por los pueblos. pero nada le pudo convencer. pero hemos dado una mas positi va. Se han encogido de hombros. y que nuestras intenciones sobre este punto estaban de acuerdo con nuestros sentimientos particulares. Paja guardar en nuestra conducta toda la moderación posible. así como sobre sus cohechuras. y aunque con sus obras inmorales 6'literarias hubiesen gangrenado una parte de la nobleza de Francia y de Alemania. para tratar con las cortes. creemos que el cardenal vicario tiene pocos años y poca experiencia.” El 13 de Mayo aun se estaba en la misma incertidumbre. á lo que contestó que hiciésemos lo que gustásemos. bajo el sobre diplomático. pero no surtió efecto. 46. despues de haber sido consultados. y lo rehusó. que él obraría con arreglo á lo que le dictase su conciencia. Entonces le hemos dicho que nos obligaría á participarla al decano y viee-decano. no tienen prisa por concluir. al cardenal de la Cerda y á mí. En cuanto á los regalos. El cardenal Rezzonico se ha avis tado con el cardenal de la Cerda y conmigo para saber nuestro pa recer sobre el cardenal Colonna. la paciencia es la gran virtud de su nación. de nuestra respuesta. Le supliqué que diese parte á sus adictos. Solis me dice siempre que tiene toda su confianza en mi. sino en los sentimientos del Sacro Colegio y en sü conciencia. El car denal Rezzonico nos manifestó que nuestro modo de pensar no le impedia proponer al cardenal Colonna si encontraba votos suficien tes. pediríamos al nuevo papa una satisfacción por el poco respeto y miramientos que . La amenaza se hizo sin embargo. que consiste en decirles que en dando á la piedad y al nacimiento lo que les es debido. es cierto que nosotros no somos tan generosos. todo conduce á creer que una separación de la Iglesia católica apostólica roma na. Bernis habla á D ’ Aubeterre de los cardenales españoles.

y en la mañana del 14 de Mayo. Es preciso que Rezzo nico esté muy mal aconsejado para ponerse de este modo en evi dencia ántes que sus parciales.. habiéndole visto tomar siempre los partidos mas violentos. que no se ha hecho para él.. Admiro la moderación de vuestra eminencia: si á mí me hubiera sucedido. Si este es el sistema de los Je suitas. El cardenal Torregiani y el viejo Perelli le dominan.. Ricci entiende mejor las intrigas de pala cio que las del cónclave. Estoy persuadido de que Juan Francisco no le ha ocultado su modo de pensar sobre este punto. E s preciso que estos dias haya sido tanteado por el general de los Je suitas. no le creia tan insolente. Sé muy bien que la cabeza de Caraccio lo está sujeta á calentarse muy pronto. le hubiera tratado de otra suerte.. El pobre Caracciolo harepresentado una escena de fanático respecto de Colonna con el car denal de Yorkí habia declarado de antemano al cardenal de Solis que en conciencia creia deber dar su voto á Colonna. á los cardenales y embajadores que hablaban con este tono tan descarado y desnudo de todo escrúpulo y respeto aun para sí mis mos. cuando no se le llegan á calentar los cascos. lo creo con demasiado honor para que jamas falte ni á su soberano ni á su palabra.— 205— Rezzonico ha mostrado hácia las coronas. Bernis trata de simpleza esta noble conducta. consiguiendo así que caigan unos despues de otros. es sistema muy errado. tanto mas se aumentará nuestra consideración. estoy persuadido. Este seria un malísimo papa. Si es así. sin embargo. Sé ademas que está ligado con los Jesuí tas. Es muy esencial par . El cardenal Rezzonico acababa de declarar á los cardenales de Francia y España que se guiría la conspiración de su conciencia. Aun separándose del carácter. y aunque imbécil. Creo para mí. lo ha hecho de la manera mas dig na y mas honrosa. hay razones de Ínteres pa ra descartar á él y á su hermano del pontificado á causa del pro ceso del Condestable con D. Desde que vuestra eminencia juzgó á propósito manifestar sus sentimientos sobre Colonna. que le venden. Pero al cabo. PaÓlo Boghese.” Para llegar á hacer odiosos á la Iglesia y á todos los hombres de bien. á ménos que las coronas no le fuesen contrarias. tanto mejor para nosotros. El sistema de los Jesuitas es el hacernos odiosos á fuerza de obligarnos á desechar candidatos. aun cuando sea un buen hom bre. de que no tardará en caer. y no estoy léjos de creer que los Albani le irán poco á poco aislando para apropiarse una parte de sus votos y hacer un mayor papel. aun con riesgo de desagra dar á las cortes. poco tenian que hacer los Jesuitas.. D ’ Aubeterre le contesta en este in calificable lenguaje: “Os confieso que lo que ha dicho el cardenal Rezzonico á vuestra eminencia y al cardenal de la Cerda es muy extraordinario. Cuantas mas torpezas cometa. pero nunca creí que llegase ha 3 ta tal punto. así como vuestra eminencia.

los doce ó quince sacerdotes y obispos. y sin ser afecto á los Jesuitas no les hubiera sacrificado. Esta promesa es la condi cion irrevocable de las potencias.españoles. príncipes de la Iglesia. Cuento también con nues tra declaración y con que habrá personas ilustradas en el Sacro Colegio que no quieran exponerse á un cisma. no se ocupan sino de una cosa. atados al carro de los embajadores. Tenia este la confianza de la emperatriz María Teresa. Bernis le contesta gozándose en su esperanza: “A pesar de todo. en que la religión y la probidad iban á salir tan comprometidas la una como la otra. ¿Qué especie de talis mán tiene ese Pozzobonelli para robarnos todos nuestros votos? ¿Los dos Corsini. Lo princi pal es no caer malo. sabedor de esta reacción inexplicable. Quie ren ántes que todo agradar á los soberanos y á sus ministros: Dios se arreglará como pueda.” Veinticuatro horas pasaron en iguales conflictos. D ’ Aubeterre dirigió el 14 de Mayo al cardenal la carta que acabamos de citar. pero espero curarme pronto. y una muestra del genio italiano que no sabe llegar á un objeto sino des pues de dar todos los rodeos imaginables. da parte á Bernis de su asombro. cuya elec ción hasta entonces habian impedido por todos los medios posibles. de Durfort. y creo que saldrémos del cónclave sin haber disparado nuestras armas. En este cónclave. á fin de que éstos por su parte lo hagan á M. una pura añagaza. pues no le creo falto de esperanza de hacer de Pozzobnnelli uno de sus partidarios. El 16 de Mayo. York. Azpuru. el mismo dia 14. y algunas horas despues. lo cual es necesario aclarar. en estos términos: “He de hablar aun otra vez á M. y el 15 de Ma yo los cardenales italianos de la facción de ias coronas se volvieron bruscamente al lado de Pozzobonelli. Azpuru que no tiene fe sino en ellos. y haré que le hable ademas M. tengo alguna desazón y no duermo bien. el arzobispo de Sevilla quiere que se exija del candidato de las coronas una promesa escri ta de suprimir la Compañía de Jesús. sin dejar por eso de escribir á M. creo firmemente que cuanto se va á hacer es. cardenal austríaco. y obtiene por último de éste una carta dirigida al rey . Lo que es yo. Malvezzi. vamos adquiriendo fuerzas. Bernis habia renunciado entenderse con Ganganelli.” Se tocaba por fin al desenlace de este drama. D ’ Aubeterre. Solis creyó te ner sobre los principios del franciscano nociones mas exactas.” Bernis no participa de la destemplanza que la necesidad de estar siempre en escena inspira á los demas. y con los em' bajadores de Francia y España fuera de él. De convenio con el cardenal Malvezzi dentro del cónclave. Conti y otros muchos nos dejarán aca so por irse con él? Mi confianza se funda en no creer que Rezzoni co se liga de buena fe. Sólis negocia misteriosamente con Ganganelli. de Kaunitz.—206— ticipar todo esto á los cardenales.

señor embajador. no titubearía al fin en secundar los violentos deseos del rey Cárlos III. y que siempre habia sido opuesto á Ganganelli. habia oido decir á aquel en alta voz: “Jamas daré mi voto al car denal Stoppani.. Sé que M. estoy seguro de que oprimiría á los Jesuitas. que aun ignoraba el tratado. Bernis. Los Albani. en el que dos votos aislados y desconocidos se obstina ban desde la apertura del cónclave en proclamar el nombre de . porque si llegase á ser papa. aspirando á reunirlos en una profunda paz sobre el cadáver de la Orden de Jesús. y en otras circunstancias'Solis se hubiera guardado muy bien de aceptarle como obligatorio. Yo no soy del mismo parecer. ya no me asombra que los Albani estuviesen á su favor.” Los Albani. y el 16 por la mañana. y esta opresion moral era para k s tres potencias una garantía de la que el texto mismo de la carta no era sino la ocasión. y con el recobro de las ciudades de Aviñon y Benevento. “Se va á proponer á Ganganelli. Solis comunicó la pala bra de órden á los cardenales del partido de las coronas. participó sus apren siones á D ’ Aubeterre. y que una vez colocado entre el doble escollo de su honor y de su reposo. Azpuru y vos.” Este compromiso no era demasiado explícito. Les habia hablado muchas veces de sus antiguas relaciones con la Compañía. No es muy fácil descifrar los verdaderos sentimientos del franciscano. votaban por él. que se negaba á pa¿ar mas adelante por escrito. El derecho invo cado jamas ha sido contestado. uno de los sugetos mas venerables del Sacro Colegio. Con ellos se habia mostjado aquel con toda la franqueza aparente que podia dar de sí un ca rácter semejante. teneis buena opinion de él. Una vez firmado secretamente el escrito. y de todos los candidatos papables es del que ménos me atreveria á hacer el horóscopo. y que él es de parecer y desea que el futuro papa haga todos los esfuerzos que estén á su alcance para llevar á cabo este deseo de las coronas. le dice:. “Esta palabra. Amenazándole con la publicación de aquel escrito. primeros protectores de la juventud de Ganganelli. si es que sale electo. guardando las reglas canónicas. y de la necesidad en que se encontra ba la Iglesia de conservar esa milicia. pronunciada á la faz del escrutinio. se debia conseguir del papa futuro cuanto se quisiese. arrastrados por sus convicciones. descubriendo el fondo de su alma y la esperanza de reconciliar algún dia al sacerdocio y al im perio. con efecto. el italiano. Pero sabia que el carácter de Ganganelli no podria resistir al combate. Por otra parte. siempre dispuesta á comba tir y morir. verbalmente no ocultó al español sus planes ulteriores. El cardenal Casteüi.—207— de España. En esta carta declara Ganganelli: “Que reconoce en el soberano pontífice el derecho de poder extinguir en conciencia la Compañía de Jesús. se creyeron seguros de él.

v á pesar de eso. y es imposible no solamente res ponder afirmativamente de sus principios. En una-postdata añadida á esta carta. á sus protecto res. porque indican la nueva posicion del cónclave. las reproduciremos aquí. Nues tros amigos. Este misterio nos puso en el caso de sospechar de Ganganelli: habiamos notado cier ta intimidad de este cardenal non Castelli. y que podrémos disculparnos del resultado. no podemos ocultarle que el cardenal G anganelli. Un fraile que ha cazado tan largo. Le vimos inclinado á los Albani. pero ni aun adivinar cuál seria el sistema de su gobierno. se asustaron. Su liga con Juan Francisco Alvani es cierta. for maba la prueba mas completa de jesuitismo de Ganganelli. cuanto que en la lista de los buenos estaba el seslo: ya (1) E n la minuta de una carta del cardenal de Bernis al duque de Choiseul. que temo haberme explicado mal. por lo ménos es sospechoso. sea el que fuese. tan oscuro en su modo de obrar. y todo esto reunido. y si bien es cierto que no era de absoluta necesidad que nos descubriesen el fondo de ese arreglo. pero al ménos es preciso tomar precauciones para que Ganganelli crea que nos debe el papado. nos ha «lado que sospechar.” . con fecha de 17 de Mayo de 1769. cuando tuve el honor de escribir á vuestra excelencia. y que ha abandonado cuantas veces ha convenido á sus intereses. Todo está dicho. Este cambio brusco inquietó á Bernis.” Las frases que siguen íi esta minuta están borradas en el original. también loes que al ménos debieron decirnos que esta ban seguros de los sentimientos de este cardenal. cuando mis quejas eran por la de los españoles. gefe de los fa náticos. y no teme confesar.” En la tarde de este mismo dia. y os confieso que hubo momentos en que creí vender al rey secundando esta elección. y que vos háyais creido que me quejaba de vuestra reserva. La facción de Rezzonico. por no decir peligroso. Bernis añade hablando de Ganganelli: “ El cardenal Castelli.” Algunas horas despues Bernis ya estaba al corriente de la nego ciación tratada entre el franciscano y el arzobispo de Sevilla. fué una revelación para los cardenales de buena fe. le dice. y sobre todo los Corsini. y esto nos pareció sospechoso. las cortes van á ser el juguete de este religioso. Sé que tenemos nuestras ór denes. nos •hubiéramos abstenido de hacer reflexión alguna sobre Ganganelli. “Estaba tan de prisa. ántes y despues de comer. sobrino del papa difunto. y le cuenta el modo con que le han bur lado. Estos han negociado con Ganganelli.—208— Ganganelli. Pa rece que ya se han arreglado con él. y si esto es así. por su vida misteriosa. que por lo mismo tendría que te m er mas que esperar de su pontificado. se pasó á la de Castelli (1). no se le opone. Si ellos hubieran hablado. leemos: ‘‘Como estamos en el deber de de cir la verdad al rey. y el 16 de Mayo por la tarde escribió á D ’ Aubeterre: “l a está visto que Gangane lli es Jesuita y que ha transigido con ellos. tanto mas. en un mismo billete. sigue diciendo: “Los señores españoles no nos lo dijeron todo. Bernis ya no deja la menor duda al embajador de Francia.

han hecho también.qué deseasen. Bernis tonia s'u'partido.respecto ámbps'sin motivo. por medio del conclavista de Solis. IckIqs los miste rios aclarados. Albani. que es á la Francia á. á quiénes veo desde'algunos (lias ligados con los espa ñoles. i . He aquí.. demostraciones fuesen uniformes en un todo. Ignacio de Aguirre: el cardenal' Orsini y yo. pero siempre lia sido ilulispéíis^ble instruirnos en lo geiVéra. q'uérién(lo persuadir á Ganganelli. y qué eréia oportuno verle venir. nciá vez que to das íys sospechas eslabón . que nosotros les 'séaniriámos en 1-a Ibrnia.— 209— ■ i. 'No es creíble. ¡Quiera Dios que esta intriga salga bien! No deja dé ser desagradable entrar en ella. La. Todo-esto ha quedado convenido. dé breves á Negroni. . escribe el cardenal á D ’ Aubeterre el 17 dé Mayo.: Malvezzi despues de la muer te próxima de CayaU-lsini. Pero es preciso seguir cada uno sus iustruc27 . se apresura porque llegue el triui¡|o. y recordó las conferencias nocturnas de su secretario con Ganganelli. que no há yais sido-orientado de todo. bérles hecho percibir ligeramente qué estaba al £abo de tocio. y asegurarnos an tes de él. Le hice présenle que este sugeto mé parécia sospechoso por sus alianzas. y. A pesar dél golpe qué lia recibido su vanidad. así como en que se conserve la.á los. El tomó es tas reflexiones' como una negativa. mas de una vez. no ciándole nuestros'votos ‘sino á su tiempo. servir dé regla al de los <lWmá?.dósé « ’llos seguros dé GangancíU y dé ios Albani. Solis convino en qüe habia esperan-' zas dé que 'Ganganelli nombrarla á Páilá'ylcítíi secretario de Estado. y únicamente añadí (pie era preciso portemos de acuerdo para que n uestras‘ideas. nuestro lenguaje y nuestras. sé ere lar. podéis conocer el riesgo á qué sé'ha expuesto la negociación de los españoles con este misterio. y la dataría á Cavále'iiini.' pero tampoco imposible. me ha dicho. “No debo quejarme del miste rio.disipadas' creyén. Es preciso que sé hayan asegurado de los Albani. y entóneos fué cuando se corrió él velo. puesto que á vos oslé. que desde él primer escrutinio era preciso votar por -il. lia dirigido.diferencia de nuestras opiniones sobre la promesa préy lamente exigida. Entonces declaré á los españoles. Los doblones de España me han parecido un buen medio para ganar. 'Estamos muy seguros dé 110 haber sabido' nada 'tocanté á estos . á pesar'dé iodo.l dé Ta negociación para arreó lar nuestra conducta. después de ha-. á quien comuniqué' mi estrañeza sobre la unión de los Albani con Garigiiuelli. Está mañana el cardonal de Solis.medios. sin saber á fondo cómo sé. recomendando para esta plaza á. Yo lie qiíédado sobré esto de acuerdo con Orsini. ád vertimos: á Solis la corres pondencia dé aquel hombre con los Albani. señor embajador. Tememos que aun le venda.sin cuya cooperación es imposible toda elección.quien debe la tiara. nos lia podido 'hacer sospe chosos. pero esto sena. Siémprx* hérrios dicho que-huestro parecer hó dé^üá.” Yaño'qdeda mas que votar por GangaaejH.

que el mismo Berniscasi puede decirse que le adivinó mejor (pie le supo. Esta medioignorancia es la que le movió á añadir en esta misma carta: “Doy gracias al Señor por no intervenir para nada en todo esto. cuyo orgullo se hallaba altamente resentido. pues sin ella nuestro papel en este desenlace seria completamente pasivo y hasta ridículo. y era tal el misterio con (pie se ocultaba. y lo mismo se debe fiar de unasque de otras. debe estar unido á la Francia. Si la España conquista á los Albani con buenas pen siones. tío llegaron á realizarse. (núm. A'hora veo cuántas veces los Alvani se me entra ron por ios ojos. La elección es á gusto de las cortes. decididos ya á votar por el francisca no. y no vota rán á Ganganelli sino en el caso de estar plenamente seguros de que sostendrá á la Sociedad.” D ’ Aubeterre tuvo entrada en el complot de los españoles. A juzgar por las contestaciones de M. le escribe el 17 de Mayo: “Por mi billete. se hace la dueña de este pais. Nosotros no sabemos sino des pedazar á nuestros enemigos y embrollarlos en vez de ganarlos. pero conoció la necesidad de consolar al cardenal de Bernis. y que una vez empleada en beneficio su yo. Por último. y 110 me gustaría palpar lo que no puedo ménos de entrever. no me hubiera extrañado que los españoleóle hubiesen burlado. Falta saber sr Azpuru ha usado conmigo la misma buena fe que vo con vuestra emi nencia. Ni aun le stiponian. que sin nuestra coopera ción nada podrá conseguir. Esto es lo queyodudo. porque los Zelanti. Si . nada cuesta escribir otras contra-cartas. Azpuru no se hubiese asegurado por media de cantidades tnuy crecidas y dado esperanzas de otras mayores. nada tendrán que culparnos. parece que él no sabia mas que yo. Por último. Es preciso que nos tema un po co. Creo esta precaución esencial. Cuando se 2 scril>en ciertas cartas. Si acaece que en lo sucesivo no están contentos con ese pontificado. Es toy cierto de que si M. pero como no tenia dinero que darles.— 210— ciones.” Estas insinuaciones respecto á Ganganelli y que caian sobre él coa lodo su peso. me contenté con vivir bien con ellos é irlos sobrellevando. Ninguna persona exigió con tra carta. ¿ lo ménos á los ojos del público. 51) habrá visto vuestra eminencia que ignoraba completamente el pacto de W españoles con Ganganelli. Azpuru. y vos por otra parte desconfiabais de esa gente. ignoraban de todo punto el tratada concluido. Para dulcificar las amarguras de a* despecho. Los resultados justificarán ó condenarán los medios que se han empleado. ya no queda sino desear que esta elección tenga efecto con todos los arreglos convenidos y que ya sabe vuestra eminencia. ha ré saber á Ganganelli en esta misma tarde. v aparecerán como victoriosas. El dinero contante está visto que vale mas que todo. pero no demasiado. y las coronas tendrán toda la ventaja. tanto mas cuanto que los Albani no abandonarán á los Jesuitas.

y no olvidéis vuestras bondades para con el an c ia n o labrador. y en su estilo satírico y bufonesco. líe la aquí tal scoino se en cuentra en sus Obras completas: ‘•Ya que estáis. á cuyo lado nos atrevemos á colocar el poema de ¡\I de S aint l.” (*) E l ca rd en al de B ernis había compuesto un.de S ain t Lam hert. E sta obra es tanto m as preciosa. y que lleno de imágenes brillantes. Creimos en un prin cipio. llegáis á serlo vos. yo ponía por el cárdeno! Sloppani. Ganganelli vale tanto como los demas.— 211— sale bien. sacarémos nuestro provecho coma los (lemas. como el que yo tengo el honor de ser... el C. se disponía á hacer un papa. En el momento de escribir aquellas líneas. y Bernis. y le veo tan en ra zón y trfn claro. Son dos bellos adornos para el gabinete de un agricul tor. si es que-Hene al guno. me recomiendo á vuestra santidad! P asad lo bien bajo cualquier título. quien se ha vuelto muy alegre y sumamente afable. y que se apasionó de la literatura por toda su vida. y recargando aun sobre todo esto. sin quererlo.iintre Snisons.agrestes. que uno'de los que liemos ju g a d o será papa. y saqué. metido en vuestra caja de tablas. Fortunatas et iIle Deus qui novit.” Ganganelli dejaba obrar á los demas. según las apariencias. . Ignoro de quién son estas Q. Todo ello ■es una casualidad. am inorando su fastidio. Será sin duda el carde nal de Bembo (*). tiene un estilo ligero y íi cual mas florido. blan co. que es para mí el Evangelio. la cual aum enta sus placeres así com o su consideración. aguardando al E s píritu S anto. des truyó las odiosas sospechas que la víspera hizo recaer sobre la pre sunta venalidad de los Albani. y los de mas no valen mas que él. E n la portada se ven las iniciales de M. E sta carta (1) fué para Bernis un bálsamo que calmó el do(!) La carta de Voltaire está fechada de 8 de Mayo de J7C9. Dícese que este cardenal es el hombre mas am able del mun do. que los españoles habian formado un gran plan asegurándose de los Albani. tenia ante sus ojos una carta de Voltaire. y nos pusimos á jugar el papa á los dados. •'Hace 1111 m es que llegaron á ver mi celda varios extra ngeros. mediante lo cual todo se hu biera concluido en ménos de veinticuatro horas. es como la diplomacia. cuanto que puede com pararse con otro poema que lleva el misino título. votarémos por Ganganelli en el escrutinio. y yo creo qué esa persona vale mas que él.” Bajo tales auspicios y con semejantes ultrajesal Sacro Colegio. E l patriarca de Ferney violentaba también las puertas del cónclave. Q u ieren . S i.d ecir que actualm ente no hay en el Sacro Colegio s iu o u u a persona que se parézca á Bembo. Én su consecuencia. V. pero parece que no lia habido mas que un simple arreglo con Ganganelli.. 52) con que vuestra excelencia me ha honrado. porque me parece que la facción de Rezzonico aun no quiere á este religioso. pero el E spíritu S anto no estaba en mis manos: lo cierto es. Dice á todos que no quie re ser propuesto: nosotros le propondremos á pesar suyo. “ Sin duda habréis luido las (¿u^tri S¡úsons de M. De ninguno me fio. señor. Bernis no titubea en contestar á esta insolente declaración el 17 de Ma) o por la larde: “He recibido el billete (núm. será muy justo divertir un poco á vuestra em inencia. recordaba al cardenal las poesías de su juven tud.corto poema sobre Jas esta ciones.ambert. y la paciencia nos ad quirirá los votos que nos falten. de 13.

ra traia. e¡ carde-nal de Solis y su conclavista. le escribía el 17 de Mayo. Azp. pues. cuya corres pondencia nos ha permitido apreciar en lo que valia su conciencia. pero es costumbre que despues de una elección.esá manera el cónclave. M. se encuentre de repente atacado de cierto remordimiento. de la que es peraba salir con el que llegase á ocupar la cátedra apostólica. me parece que deben resultar de esta maniobra violentas sospechas en los espíritus sobre los últimos. aunque creo que Ganganelli sea tan bueno eomo cualquiera de lo§ otros . ( El 1S de Mayo. los. qué creo ex^Uisiv-n obra del conclavista. cada uno quiera atribuirse el honor de haber hecho el pontífice. y á cada'lio*. Veo por el segundo.” ¿Qué. Al gunas horas ántes insistía sobre lo mismo con el duque de Choiseul. mas por medios de los que no debe re sultar gran cosa.á quienes se pudiera hacer paria. según. estS fiiera de toda duda. Los em bajadores extrangerot> nada han tenido que ver con la elección de Pió IX .£é íiaílaba mezclado el nombre del futuro .los avisos que me ha participado vuestra -emi nencia. v quiera declinar la responsabilidad de la elección que se preparaba?. Saldremos de él con toda la ventaja posible. Rossi se haya vanagloriado en . Dudo mucho. de un. han tenido mas poder que en «3te cónclave (1).n una prueba m as.’ “H e recibido. Pasados setenta y ¡-¡eto alios despues de esto. Es toy 'disgustado ji. dbe el embajador al car denal..—>212— lor de sus heridas. “ Puede decirse.uru no sabe . ’én'la que tristemení¿!. fué. Bernis se guardó muy bien de faltar al desempeño de este papel.' ' . ■Hervios hecho un convenio agradable á las coro nas sin hacernos en manera alguna responsables de las consecuen cias de este pontificado. y enva necido con los elogios de Voí. qne. se. . pero toda sa influencia se ha limitado al presente (1) Según el texto de las cartas inéditas que acabamos» de publicar. Pl'^ubet erre vuelve á hablar sóbrela intriga. que jamas ios cardena les súbditos de la casa de Francia. En toilo even to. E sto no im pide el que M. otro agente francos en Rom a no tuvo reparo en publicar que habia logrado igual ventaja.taire. creyó destinado á la inmorta lidad.tratado con cluido deesaniarieraj y estóy seguro de que Ganganelli suspira un desengaño lo que. dei cardenal de Solis.l verme en la precisión de renunciar á la esperan za de ver términiidoÜe. si se pierde él primero.mas que nosotros el fondo de esta intriga. La leyó á los cardenales de su color. ni han tomado la me n o r parte en ella. Las reticencias del cardenal de So[is v el pacto concluido con Ganganelli colocaban á Bernis en una falsa posicion.Aubeterre. Las cartas se suqedían sin intermisión.CÍ$mente XlV. lo cual es falso. núrrn 58 y 59. lo que pasó entre el cardenal Ganganelli. para que D ’.es quizá cuanto desean los Albani. dos billetes. Comienzo a creer ademas.de vuestra eminencia. que Clem ente X IV fué electo papa sin intervención de B ernis y aun á disgusto suyo. que <1 asunto de Ganganelli no está tan adelantado 'cómo lo creí.

’asO L f -C ^ J * O^ér JOLsO^JLf f f í fiT l íásl/i) 6 t¿ ^ ^i_s ^ 't ^ ' 'TlJk^l'O^ ^V fy'& hL tf £fc/c*-<— I . n riíf-ruLy-i^ ’ U/ ^enaK^~%.* Yrd$m&ntif de & fTu tj ° Z W ^ : A C s£ t* xyfV^Vt^h'O tAJ ^< CHAsi Cn 66. $j«’ ic ^C P J G c l s Y •C*'*' ¿< íy t ¿ ¿ u ^ j ¿ r * * / / Ch/U ' L* *SjL / ^ c ¿C i*SL/ í* - OL-AJ-^ 40 o tfi-f 1 Oí.C**4A ¿ K í^ t.

^ ^ / ^ . ^ '« i c W £ y ^ .. ¿C4 « ^ 1/ /<*-.iA ^ ^ J ^ £ u S l) j r $ * ] ■ { r' '■' 'f> r. i .f i CCU+-S •UJULA.. <m . n w i i / " " 1^ ' / i u . ¿ o t^ l yar~ ^ U ^ r S v . o^=íA^) y ~ tZuo£0~ y¿tA A sr ifc ^ r ^ ^ ixx&xdc* ? * / ¿ ^ ^ / x A + 6^Tc tA H ~ /u^us*A s UW C 'í' .iffi. ! t í*--r*y *4l ¿ (f ^ ^ / < ^ ^ -J ^ r v a -n / • ¿Lo /7 *-*4*.A M L c J o t^ o c Cu / y WO ° * y / y f y Jvyvu u L s y ¿U . ií/ u ^ ^ C u j^ f 'J l A .... 1/ ¿To^C OtS— f ^J7 Z Z r ^ (U>r<Xra. le l. ~c / ..' / ^ ^ # * * .^ r = ™ tjv .¿ c o V ¿T V “ * ’*'' >¿£y y '1'*' <¿ . x^ -¿ w Tm k ^ < .^ -n e / ¿ . i.T ^ r ..O í... ^ v ^ ^ v n r u . c fa p frJ -i^ íL y & y ~Zu*st~ £ ~ ]/* ^n /v l < J cy X^'cv*"t-----^ ^ ~ Lí^ C x ^ rJ .c ^ í ¿ _ x /L ^ v . .y .^ A r ^ ol (A x j yyísU L-^¿y c+H^xs^y p~ < ^A s~ r\ o^TcjfJJH¿sté~C ^ T i w v t ^ - (^ r ffr c s -^ * -'^ LY ~ . .C f t . : £ í. x^Á ^c^rm.7tynumto de wioielos W a i.• " .-1 | M%..r e s je carta.. < * .r n jt^ <fc- .^ lx .a l Cardenal de Berras ¿]f»l D w p de C W e iJ .i»u.< 1 _ a S U ^ i ' y ^ ’ /¿ s C tn .r m — »*■■' Z-SlSO^.. ^ JÜ Z ^ W -' ..

t f A * -f h ^ o ^ u tu Os¿¿rot/\s) C ovn^r o ^ t. ^ ^ C&ujLf T rt.* r £ c^t^ocy (V^ . e^T ^ U f g ^ ^ m ^ '^r'i..^ u v t y ¿ * rUrx* ~ l u ^ c ^ V ! * * .. Tru-t/ J O #T (jf £** „ e t .. ® t . *X ..n j s n f y ^ . tr~(S^-¿£jCfr^/ S *" L 1AASL40 ^~ < ^ ¿ H * /'«*> < . m_^....w c e .. ^ '^ 1 £ \J \fV \~ ¿ s dLc 1 r^LA>-y/ & ^f/A-CUL^-Cisv} "& ¿ w tXíA^rxA^ * & £ ■ •^ -' C^tt../ u . cl& xst '¿ÍAA^ <4~~ J ? °L 'J? CLrx^ 'fá c .t v C 6..

Kaunitz..le. (1) E n el fac-simi! cuarta puede verse la minuta do esta carta* llena de enm iéndas y subrayados. visiiatjp igualmente al carde na í Orsuii...¡. tuvo ayer tarde con el cardenal Ganganelli. puerto en rhan.lp vf<? ayer. “El cardenni. qye nos procurará dos votos mas para .Jas cortes.Ganganelli. y en cuyas postreras líneas *e encuentran las palabras que aquí se citan. y otros varios que no se "¡tre.. y yo le he dicho en confian «a que era uno de aquellos por quienes las cortes no pondrían dificultad: me ha prometido hacer uso de eso.^i nó es/mera oferta la de . y darme parle de sus diligencias.-cnmp <se dipe'aquí. le dice.de.intriga. Pozzobonelli va se encuentra bastante inclinado Ganganelli.—N.. y la ..instrumento que edií^cra ( í ) / ’ . con que les hemos prometido ^ecurcdaries á favor de. ha hecho jo mi^inp.r _ye: “Iloy m¡. (¡oa Pozzobonelli.o de lps.. como lo e^lá en el original. El mismo la deseó. Nosotros. . ¡pero -n. Éste embajador b a..M. la manera. se acercaba-. y esperan mui dlo de su aplicación al trabajo y de sú firmeza. y que hace inser ta r en loa periódicos. á su vez.u. Con esto se disiparán'las nubes.. de modo que nosotros realmeníev seremos los. E. he vuelto á tener otra conversación.. .destrucción. sea en bien ó en mal.anudada.dar un resulta cío favorable.-. de miedo de malquistarse con.quieren mas que á. . Borromeo e. tronos' El momento supremo. Yá. mí conclavista..este cardenal.. Ganganelli. Se ha explicado muy bien sobre los asuntos que interesan particularmente á la Francia. reyes para ac^bax coa . Berjiis pone. . Veo que está seguro de los la s correspondencias <jue él fabrica para darse importancia. tenemos el martillo que' demuele. .-2-13— á la. ' .ven a declararse.... .Ia^Oóiiapañía de J^esas-. que acarrearemos los votos necesarios á este Sixto VI (pues realmente debería llevar ese nombre). . al corriente á D ’ Aubeterre de que pasaba en e! cA»clq..sentimientos.de Luynes os contará la conversación que tuvo con j^áraijciani. devolviéndole la vísiia qud me habia hecho. y Je ha tranquilizado respecto á Pqzzqbonclli. voy viendo que muchas gentes. Le he encontrado furiosamente mpa/afo. ibaíá. Los Corsini nos serán fieles.pero no genios podido adquirir aun el. sp:*apoder|> martillo -que bahía.Veinte años despue$ la ^yoluc^on francesa. del T .o-le he jdf jíido'la.ece.. p. El nego cio.smo. . el sobrino.. sobre .. é incurrir en la oposición (lc:.tan perfecta meó te.el parti cular. .menor esperanza. que taii^biert . y íe empleó Contra. un gran señor. así como sobre el ar tículo de los Jesuítas y sobre mí.. se decidirá en estos ocho días. «Je que k sola su intervención és !i la que til actual sobe rano pontífice’ debe la tiara.l Se lia encargado líe instiuiros de sus.El lS .de Mayo. .-\tápor él eulre la facción de líezzonico.. Los cardenales españoles parece es tán contentos de. “Estoy muy sa tisfec h o de la conversación que el alíate Lestaché. los.

no vendrán. Pozzobonelli hace el papel que le conviene. El 19 por la mañana. es. y anunció que todo lo baria por sí mismo.o se hará sin no sotros.. que ellos vendrían á su tiempo. cuan do uno jam as lo ha sido. Los escrutinios nada significan aun. pe ro tengo miedo que nos envuelvan.. era preciso dejarles hablar. por la tarde. La'concurrencia de los Albani prueba que tienen Ínteres en ello. Dios quiera que no se estrelle en el puerto. Los españoles no quieren seguir á na die.—214— Albani y medio arreglado con Rezzonico. He hecho presente á los españoles. echán dola ya de pontífice. Si es cierto que vienen. tan acostumbrado á las intrigas. no se rea liza jamas. He aquí en dos palabras mi pare cer. el de Parma &c. y que. Espero que acabaremos de una vez. Azpuru no ha intervenido en la negociación. y si no la hay. y no será la última explica ción que sobre esto tendré con Ganganelli de aquí á algunos dias. y hoy dia nos llevan á remolque. cuando nosotros conduzcamos la barca. de concierto con ellos.” Des graciadamente Ganganelli sabia demasiado á quién habia de ate nerse. No es muy agradable en verdad tratar con estas gentes tan reservadas. Ganganelli ha contado á su manera su negociación con los españoles. sino jactan cias de una parte y otra. por la que le demuestra que es á la Francia á la que debe la tiara. Su elección está decidida.-aun ' pecuniario. escribia al marque D ’ Aubeterre. no es víctima de ésta. Ignacio está con los de Albani. Resta saber si el fraile. Si M. que Rezzonico estaba de su parte. pero es preciso resignarse á todo en ser vicio del rey. hay moneda de por rae<lio.” •* El cardenal de Bernis le sacrificaba hasta su conciencia. El 18 por la tard. Loque me tran quiliza un poco. y veinte veces se lo hemos advertido á los españoles. que ayer tarde habló Ganganelli al abate de Lestache no como un papa presunto. y el 19 de Mayo. me parece que aquella es tá perdida. señor embajador. los Albani se la jugarán de puño á los españoles. Rezzonico debe avistarse esta tarde con él y con migo. sino como papa ya hecho. El de Rezzonico anuncia una elección próxim a.. “Si el negocio de Ganganelli no se hace en estos cuatro dias.. pero revelan algún tratado secreto. Si no anda plata en el juego.e. Bernis escribe aún: ‘*El barco avanza. D ’ Au beterre dirige este billete al cardenal de Bernis: . como veis. y el que lo ha hecho es Ignacio Aguirre. El abate Lestache irá á cierta hora de la noche á verse con el futuro papa. á pesar de su entera seguri dad de los Albani. porque queremos la paz. estarémos mas seguros de llegar al puerto. y les he dado á conocer que están lo la Francia como está. pero no hablaré de ello sino á vos y á la corte. Me parece que. Le lleva una memoria. es preciso que represente el papel que la corresponde. Trató sobre el negocio de los Jesuitas.J E sta n.

.

.

fué escrita el 19 de Mayo de 1769. de la santa Iglesia romana. Stoppani y Ganganelli. En general. En cambio. Se guramente habla así. registraba en su3 anales los deplorables auspicios bajo que entraba Ganganelli en el supremo pontificado. En todo ello no tenemos sino la parte que la honradez exige. aprovechándonos del bien que resulte. y sin cargarnos con el mal que pueda sobrevenir. excitado por otros. quizá les habrá po dido prometer algunos servicios. que engendró tantas intrigas. cuanto que en ella desmien te el lenguaje que ha tenido hasta el dia. pero dudo que haya ido mas lé jos. anunciaba á Roma y al universo entero que la cristiandad tenia ya un nuevo papa. Con todo. ya intimidada con sus amenazas. y viva mente apoyado por la España. ¿Cuál será el mo tivo? Lo ignoro. Jamas habría un papa. sea el que se quiera. y que no hizo la menor oposicion. y nunca podríamos salir del cónclave por me jor puerta. sirviéndonos de la mis ma palabra de D* Aubetérre. y este año de 1769. Víctima desde este momento de una lucha eterna con su conciencia. Los españoles son los que le han arrancado su pacto. Ganganelli es del agrado de las cortes. En este mismo dia. La de Marefoschi me sorprende tanto mas. Siempre ha dicho pú blicamente que no conocia sino tres candidatos en el Sacro Co legio aptos para el papado. que hasta el fin no se puede confiar enteramente. Azpuru haya entrado en esla negociación. El cónclave se habia terminado. ya tranquilizada por los halagos de las cortes. que no reciba comunicaciones contra ellos. y que vió nacer tantos hombres destinados á la celebridad. esta venta siempre y hasta el dia ha . si es que hay alguno.— 215— “ Do lodo cuanto he podido rastrear. el cardenal Ganganelli ascendió 6 la cátedra de S. y ellos jamas pierden la esperanza de que salga electo. Pedro. Lo que hay de mas seguro es. La venta que le hizo gefe de la Iglesia católica. él franciscano bajo la tiara va por fin á encontrarse en vuelto entre los obstáculos que su genio astuto creyera conjurar. Sersale. las coronas. ¿Qué ganaría Ganganelli con un tratado secreto con los Jesuitas. los Albani son tan maulas. Este último es su papa de preferencia. solo he sabido que los de Albani se adhieren de buena fe á Ganganelli. Se llamó Clemente XIV. Ya veis cuántas noticias he recibido sobre Stoppani. Es amigo íntimo de los Corsini y de Stoppani. sino deshonrarse inútilmente? No hay papa posible hoy dia que pueda conservarlos contra el voto de. h s í como el que M. no pudiendo ignorar la complicada situación en que le colo carla un compromiso mas positivo. el car denal Camarlengo. que fué miembro de la congregación en que resol vió el Breve sobre lo de Parma.” Esta carta en que la honradez del marques D ’ Aubeterre se pone en tan buen lugar á expensas del franciscano Ganganelli. que al fin le obligarían hasta el punto de no poder rehusar su secularización.

los rechazan. qué es quien. en. Azpuru. no es echado en olvido. in-’ triga que se acababa de desenredar.ba/ atea peló de cardénal.encuentran én Iris archivos'de'Gé-‘ $u y en otras pártes. por la diplomacia. y el' librero Nicolás Pagliarini. El franciscano 'Joaquín (le Osma. a El dia mismo de la elección de Clemente XIV. inun.V do la Europa y lá .1 ' ' ■ Sobre este ptinto histórico’ hemos arrojado una luz inesperada/ En presencia de los documentos <p'ie abábamos ílé exhumar. que aspira. y especiaImeñto para la legación de Bolonia. obtuvo pór el breve cuín siciUac-'ccpifius la condecoracion de la Espuela de Oro. ruego á vuestra eminencia que haga pór apoyarlos bajo* los diferentes aspéctos' que? s'égun las cir cunstancias. por decirlo. Negro.Vsr)bre esté particular. confesor del! rey de España..‘ sados por los reves. compuestas por los padres del instituto. Carlos III pide para él un obiépádo inp&rtibus. y es nombrado arzobispo de Tébas. a! envilecím'iéiiió' dé la Santa Sede. patrocinados por los embajadores. ."la.r hasta qué'grado los qu's’ dirigi'e’rop la elección del nuevo papa. todos dos escri tores contemporáneos 6 pc>sterío-: res. No nos resta mas que seguir á Ganganelli en la senda qué él misino sé-trazó.misma. y'contra las buenas costumbres. hay la tiene. dé una transacion entre Ganganelli y. Todas las re laciones d¡é esté cónclave qusj se. de obras.dos años. no es permitida la duda. pase á btra plaza y déjase esa vacante.Roma. perdieron. los ihterésés del cardenal Branciíorté. Tu. si ’llegá él casa de qué.'los Jesuítas y por muchos fescritófes. asi/como todas lascar-/ tas emanadas" de los m'ístriosVsc hallan completa me'nte' unáóirne. el ‘ consistorio dé 18 de Diciembre de 1769.” La repartición dé los altos destinos de la corte'romana es hecha . su antecesor Clemente X líl había condenado' tan'justa mente á galeras. por su carta de 28 dé Septiembre (le 1767.él cardénal Pallavicini.sumisión al vo-' to de las coronas. El' cardenal Branciforte ha sido uno dé los' que anduvieron en la. quien bajo la protección de Pombal. Ya hemos demostrado los cardenales hostiles á la Compañía. será conveniente entrar un poco inas dé lleno en el secreto de sús maniobras. el duque de Choiseul. Pallavicini será secretario dé estado. El'duque de York. . Corsini v alguhbs otros recibirán el premio de su. a*sí.r hasta el sentido común. y Pombal pule y con sigue'úri capelo de cardenal para suJ hermano. sido negada por . el marques D’" Aubeterre se acuerda de una'deúda que databa de . y Malvezzi tendrá la supervicenci’ de la dataria.. ¡dea. es ascendido'ál arzobispado d é Valencia. el embajador. puedan preséntarse. contra la Sarita Sede . auii en sú hipótesis.de Francia escribe á Bernis: ‘‘Habiéudoiné’récomendíx'ilo'. y dedicados. y el 19 dé Mayo dé 1709. los cardenales Lante.y recompen. Pero á íin (le hacer la • demostración mas absoluta y de proba.— 216— . Clemente XIV cólrha de elogios y ennoblece_al que.• ni el de breves. los éardena'Ieá Españoles.

y se hácian valer lo^ . Es preciso que separe una gran canti dad de mis rentas para poderlas pagar. pide dinero pa ra poner casa.votos para mezclarse en el gobierno de la Iglesia. ya le había tomado la delantera. He aquí un punto importante para mi tranquilidad. que ascienden á doscientas siete mil libras. la tarde-. Era llegado el dia de pensar cada uno en sí propio.nto Oficio. Acaba de ser hombrado embajador de su magestad cristianísima cerca de la Santa Sede: esta es la re compensa prometida á su celo. -que probarán que este cardénal sabia hacer . de modo que ya no es nada. El rey me dió el título: ya ve su magestad que he tenido á la faz del 28 . Vuestra eminencia conoce bien hasta el pun. dirige á Choiseul dos cartas. Se exilian altos empleos. sin embargo.están. rto se olvida de sí mismo. El embajador de Francia le inauguró con 'proscripcicues. el papa es dueño de echarle de Roma y de hacer que otro ejerza su empleo.estas insolentes demandas ¿ la Santa Sede. y él cardenal de Bértiis en sú carta del 18. y su destino ha cesado con el pon tificado anterior.mejor su negocio que que los de la cristiandad. y ya le he dado las instrucciones que contienen tqdos los compromisos.” 1£1 19 fie Mayo fué cuando D ’ Aubeterre'dirigía . pocos dias de intervalo.era la multitud de pretendientes intrigantes v protegidos. por. la proscripción á los fuertes. Así se expresa hablando del papa futuro: “El abate dé Lestache le verá esta no che (á Ganganelli). np podia estar m.al mismo tiempo que piensa en !b demas. es muy esen cial que sean. El cardenal de Bernis qu§ ha contribuido al desarrollo de esta impru dencia. A. como ni tampoco las personas que se hau por tado mal. que son muy malos. desterrados de Roma. las graejas á los sobornados ó á los tímidos. y no contento aun. el día de-los salarios.” La posicion. fechado el 7 de Junio: “Ya os he enviado el estado de mis deudas antiguas. escribía el 19 de Mayo á Bernis. el primero se encuentra al pre sente en el Sa. y creo que su plaza es del numero de aque llas que subsisten siempre. “En cuanto á los dos prelados'AhteneUi y Garampi.Cada uno por su parte quería explotar la que habia tenido en el nombramiento de Ganganelli. junto con las demandas qué hay que hacer. como ministro de estado.rre propone que se destierren á aquellos cuya con ciencia no se ha. pues añade en este despacho.dicho que el sistema constitucional habia inva dido el cónclave: tal.to que esos ejemplares influyen para el porvenir. la indig nación de las corles. Creó que es muy del caso hacer sentir á estos dos sugetos. y es -el restablecimiento de mi pensión. H ay otro'que interesa á mi felicidad. . Se recompensaba á ¡os hombres que se habían ven dido: D ’ Anhele. olvidada^. Cualquiera hubiera.ast clara: los destinos. Las vuestras no . Ei segun do fué ántes secretario d e l sello.que hay que ventilar y que se marcan en las ■nuestras.bia doblegado. pero.

“En desquite. que riéndose eng. se ve trasladada en el fa<:-í¡imil adjunto. y que escriba á su (1) E sta carta íntegra. Bernis. os suplico que disminuyáis el exceso de las preten siones de la España con motivo de la extinción de los Jesuitas. Ahora se quejan de que os he enviado las órdenes del rey. ni legal. exigir del cardenal destinado á ocu par la cátedra de San Pedro un compromiso por escrito de extin guir los Jesuitas. consintió en votar y hacer que se votase. He sacrificado al servicio del rey y á vuestras miras la mayor de mis repugnancias. sueña á su vez como en otro tiempo lo hicieron Bernis y D ’ Abeterre. que el contralor general ha podido alcanzar del rey para el restablecimiento de vuestra pensión de ministro. Daréis una compañía á mi so brino. ni político. y vos me obligaréis hácia vuestra persona por el reconocimiento mas aun que lo q u e ya estaba por nuestra antigua amistad.n la elección de papa. Azpuru que las habéis recibido.>ñar á sí mismos. ¿no es acaso pro pio de su bdiulad el no dejar e l menor rastro que debilite esa idea? Jamas seré dichoso sin este favor. El embajador me acosa aquí para que os escriba sobre ese particular: su corte no está tan razonable como debiera. que ha sacrificado tn servicio del rey y de las miras del duque de Choiseul. “Vuestros parientes podrán reunirse con vos cuando gusten. “Ayer también el rey dió una compañía al conde de Bernis en su regimiento de dragones. Ijw cuates confirmó m as latam ente despues en la c«ría siguiente del 1Ü da Julio.” Despues de haber demostrado hasta la evidencia que no era tú canónico. y que quedan cumplidas sus órdenes con tanta exactitud co mo buen deseo. y en ella está él Wtórganiiento del ministro de todas las g ra d a s pedidas por el cardenal. al verse como á remolque de los ministros españoles en la cuestión de los Jesuitas. por debilidad ó por necesidad. El 10 de Julio le vuelve á escribir confirmando todos los favores acordados. y no es búsno que los ministros de España en Roma os vayan á premiar con sus comuni caciones. que va á salir de entre los pages d« su magestad. E l duque se expresa en estos tér minos: “Tengo el honor de remitir á vuestra eminencia la ampliación del bono. escrita fie malísima letra y de propio puño de Choíecul'. que co nocen el momento de venir ó de escapárseles el poder. y despues trata de negociar lo mas ventajosamente posible su repugnancia. quien accede á sus demandas en una carta fechada en 30 de Mayo (1). Me haréis el gusto de decir á M. Como todos los ambiciosos. del T. pero Choiseul no puede disimular su descontento. (N.— 218— universo la mayor parte *. para solicitar hic ct nunc ésta extinción. y así veía vuestra eminencia que sus tre3 peticiones están ejecuta das. E l acto se consumó.) .

jT» ó sé íT de nadie. y /e /y u..Ú¿>-c<^As C t^A S -¿A €0 / a? JyU s (/< ^L A S ? U yS eAA¿S~l*sf <~Pci/Í' / y (jy -fL ^ /C e y C A C ^ /c ^ jq y C ^ l^ ^ 1 f^ J ‘ l '^ U A A ^ / t ' ^ ” A ¿ f^ c m -tJL 4 t -LA^ly "K &* ...iY7irTlrrif)(Terr. woXü. A . \ \ 1 ^éco o ^ li— . Os enterareis' ii de lo demás por mi despacho y por la carta que he creído deber ...s / a -U...a P u / o l aa^ l < ^ ■ '.

■ v> ' '. e> Co • T^O O y / 'o r n .^ c X > ¿ /^ ¿ o '¿ ^ J .o ^ j ¿ L A A ^ C i. y /¿* 7 '¿t. dy Ví /rL sy o st ^ ^ «S -¿L o * . / £ . ~ÉL<y 'iS-'Uy CC^OCCsLs*? ^ 7 ^ 't' Oo C'C^Z-. y ^ --------<^¿ypr u ^ . O í^n ^ ) y y? /^ /^ c v t< .o y i V -r/á * -r -^ y y ^ c o ^ ¿¿^ cec^ 7 ^ i* ^ ^ = ¿ ^ o~¿~? T ct~ c^¿t ou < ? r / e ^ ó c tsv is ' ' '*'~. c .t^ e c c ^ z ---------------- y y < ^ c* O y ^ ^ cc^ ^ C 4SL*¿ ~^ LyO c^ -y yy* ~>C^ ' 4 <*-c 7^ ^ ly O -^ T ^ ^ c^ C< — c ^ W _ .y / A-^c^ f 'i ^ 7J?.~ ^ -¿ícp C iJ ^ 7 .Osarte del D n íp e ele C h as en [ ai GíanoLenal le Bernis.r*^ y? Z V ^ CL ?/¿ ^ ^dl.¿* u>n st/ 14 ^ . ‘ot_^xyrJ<y U -lS~’ '*7 -& Á & Z Z S ^ 9*^> y < y % / ___ / ^ c c y ^ t^ n ^ V co Í ~ £ '. a .

■ * . ae¡ i .» « ^ / Í i . .^ - I ■ «->■“ “ ■ • . ^ C ^ 5 t » M ^ « w u í O ^ u » < .^ O yU ^cc^7 j / C /¿3 C > XA-AyCA^ JOCt S t^u c ¿ ?sZ/%¿-y~ .« ^ i ^ i ^ C ú i a w o í ^ ^ t < ^ u í u j r ' ^ 7' { i v ./ -ék^Oo ^yO L ^o o4sJ / sisCjf^ cP C C ^¿t^y^' ¿OO-OCJ y / t £ L 4 /~C 4 - á . 4 ¿ r* n L ^ & ^ € ^ V / .¿ 4 . ) . ~ ^ / * * * . ^ - ^ — w - ¿ * C— ^ *Z' -L' Z * . r/u J -c c O j ^ «c .

y adelantareis en su carrera. aunque sea corta. y la compañía de dragones concedida al vizconde de Bernis. que tiernamente y por toda la vida soy vuestro. que no se de jarían engañar por los franceses. y que las personas me son indiferentes.— 219— corte que se necesita tiempo para ejecutarlas con buen resultado. algo imprudentemente. ménos activo y mas deseoso de mi libertad. que por ellas en vida y en muerte me debeis considerar como vuestro amigo y servidor. ademas no me siento bueno. que vuelve de Córcega. “H ice largo tie. de Oyeras (Pom bal) y acabarán por personalidades contra vos y contra mí: contra vos es muy sencillo. el de tratar bien al conde de Narhoua.” El 23 de Julio de 1769. Añadiréis á todos estos favores. ántes de entraren el cónclave. pero contra mí. si puede apresurar esta exigencia. pero tiene en cambio. y desde allí á Compiegne: paso mi vida en ir de una parte á otra y fastidiarme. “Nidie se pone ménos en la razón que los españoles sobre es te particular: ya puede decirse que exceden áM . finalmente. No olvidéis igualmente enviarme una carta escrita á nombre del rey (y muy clara) para el ejercicio de la protecto ría. Rspero que le colocareis. Vuestra máxi ma es que la vida debe ser buena. pero. Han querido que nosotros fué semos los engañados. á causa de vuestro cardenalato. El escrito que han hecho -firmar al papa no es en minera algu-na obligatorio. pues cuanto mas de cerca me tocan. Sa béis. Con eso iodo quedará completo. La de Aviñon me llama mucho mas la atención. y me abruman las intrigas de corte que me afectan so bre manera. y os la recorrí’endo con instancia. mas viejo me voy poniendo. son pruebas tan evidentes de vuestra amistad hácia mí. convendréis en que tocante á los Jesuitas pierdo el pleiLo por todos lados. y no se fia de nadie. y no restará mas que tribu taros acciones de gracias. se dej iron decir. y espero que las encontrareis convincentes. “ También sé que desde hace tiempo se desconfía de mí en Es paña. Su Santidad teme el veneno. es honrado. “Me voy á Ohantilly. cuando se tiene un fondo tan bueno como el vues tro. verdaderamente genio y cono cimientos militares. es preciso concluir.npr» que los cólicos me inquietan. No tiene un cuarto. Los cardenales de Solí s y de la Cerda. desconfía de cuanto le rodea. señor duque. en lugar de morirse. lo que prueba que en negocios no atiendo sino al ne gocio. Nada hay mas ver dadero relativamente á los Jesuitas. se atrae uno achaques y enfermedades que hacen la vida triste y casi insoportable. Debeis re flexionar que. Bernis contesta á la carta de Choiseul: “El restablecimiento de mi pensión de ministro. y el papa nos hará un gran servicio. Os diré mis razones en el pró ximo correo. Os enterareis* de lo demas por mi despacho y por la carta que he creído deber .

^ i 2^Ca P c ts U ^ L a ^ w ? CL* Jü* ^ -. isf n ^ o o f .Z A / y -¿O -IM s o ¿ < ^ 1 * 1 a¿ ~ ^C (S y f J t^lA lA y CC y cy¿? tAsCCX? ¿*y~~ ^ eyU xs-i^y/ -tP a A O ^ ¿ i Qj4*s¿ C? C c ^ la ^ ¿JaJ-la^ '7 //?CCf -gc^o m ¿ s¿ i_ ^C C ^c^ o /y '^ t ^ J .s p J ^ C O Í^ < * -y .^ < & O O C C c Z rC. Z 4 ¿ z ^ i 4 . ¿ X -'& . s * ' . ^ á > w ^ y / / ■L íl X ~ //¿ « W -* ./ ^ ^ ¿£^ ~ T"' ^ / ^ / "^ * ( -------. ¿2C ^ y -^ . " T * * " ' w i s p / ---.y <A^C.~ " ~ K. ---.

y con solo nuestro consentimiento. sea la causa que quiera. la continuarémos despues de su desarrollo. vender por dinero el condado de Aviñon. haciendo causa común con la diplomacia. . así como igualmente sobré los principios y base de con ducta (jue creo debe ser adoptada y seguida. Azpuru me pide una co pia de la relación que debo hacer de mi última conferencia con el papa. Entonces se establecerán los derechos del rey y se hará ver su voluntad decidida. Greo debérsela mandar. Ganganelli se atrajo otros muchos sorprendiendo su buena fe. Cuan. suprimiendo lo que la prudencia. y presentará sin cesar nue vas demandas. El de Benevenlo será mas difícil.lo debe ceder á su impulso. El confesor del rey de España es religioso y enemigo de los Jesuitas. cuando yo les hablo. porque el marqués de Tanucci no querrá darle. y no de creer al misino tiem po una sola palabra de cuanto les digo. tn Biblioth. d ce este papa venerado como un santo (1). '‘En cuanto á lo de Aviñon. t. ‘ “ Me debéis compadecer. Pero. Le excita el odio monástico. sin que nadie se ocupe deponer obstáculos á ese torrente» (1) Dialog. y quiere proceder como hombre sabio y apegado á la vida. de bemos indicar el origen del mal. á mi entender. áfin de prevenir una recaida. exija. lian dado en la gracia de aparentar. ° . Los cardenales y las coronas. 3. estoy seguro de que el papa me' contestará lo mismo que en el cónclave: “Dejo este punto á la cón ciencia del r e y Hace muy poco tiempo qué el papa ha jura do no enagenar. El terror y la intriga acababan de crear un papa. di? la turba de los eclesiásiicos inferiores. camina por la senda de la mas desenfrenada li cencia.” Su pontifica lo se inauguraba h ijo deplorables auspicios. Un millón de mas ó de menos ter minará esle negocio. Los ministros de España que se en cuentran aqui.. Hemos referido el ori gen de laconspiracion.i situación cie los negocios y sobre la mi'a.es preciso. paUum. y su cesor inmediato de Gregorio V il bajo el nombre de Victor III. habian comprado ó conquistado con el temor algunos votos. (¡ue son de mi mismo parecer. No puede extenderse á mas la confianza con unas gentes que tan poca tienen con nosotros.— 220— - escribir. ninguno de áus Estados. en este motílenlo. paralo cual se encuentra su magestad fundado en dere-' cho y en razón. M. Pero el papa ¡10 adelan ta un paso. una solemne injusticia de bia salir de este conjunto de impudencias. aguardar á que el papa' la reclame.á su rnagqstad sobre l. XVIII» lib. Haced lo posible por con seguir que el asunt ) de los Jesuitas sea ventilado por los españo les.. abad de Monte-Casino. provincia. y cree que to.desde qué el rey se ha resuello á retener esta. pues siguiendo el'ejemplo de Didier. ’ para que piense.

donde se arraigó esta execrable y escandalosa costumbre. cuyo nombre no correspon dió con sus obras (1). Benedicto á su ejemplo. (1) E s de Benedicto IX de quien se habla en este texto de Víctor III. en el hecho soto de apoderarse dé-esa suerte del ' papado. El hor ror que esto me inspira. Esta noes una alusión que hacemos á los.— 221 — muy luego los sacerdotes y diáconos que están obligados á explicar lo^r^térla^ d^f^brí.cardenales electores y al■'elegido de 1709. . llegó á obtener el sacerdocio supremo por nvdio de sumas considerables que su padre hizo distribuir al pueblo. Iiíjq de un cierto Alberico. y así.'óeedidp ante la verdad. no me permite referir lo deshonrosa que fu© slf dütiducta. No han faltado obispos tan desnudos de pudor que han tenido á las mugeres en su propia casa. despues de haber ocupado algunos con el nombre solamente la silla pontifical. mejor que las de Simón Pedio.á tas mugéréSr. pues. senador. sobre todo. c'orñénrarán-ettos tarübiem á¡unirse.como siv fuesen sécuW res. y hacer sus testamentos en favor de los hijos nacidos de este co mercio sacrilego. Benedicto.es un testimonio que invocamos para soste ner nuestras fuerzas y para probar que la Iglesia jamas ha ret. En Roma fué.p jgr^ y caá^rts de cuerpo y dé:'fdríiá. siguiendo las huellas de Simón el'Ma'go.

— El conde K aunitz y el papa. conde de Floridablanc.— El sem inario romano pue-to en sospecha.—María Teresa se une A la casa de Borbon.—Sus entrevistas.—Política de los gabinetes con respecto á la S«nta Se de.—El duque deAguillon y madama du Barry se vuelven contra ellos.—E l n t Jiat tumultos in populo.—Los franciscanos Buoütempi y F ra n c e sc o — La caida de Choiseul da alguna esperanza íi los Jesuítas.—Despacho de Choiseul á B ernis. aplaza la cuestión de los Jesuitas. con todos los electores ca tólicos de A lem an ia—José II la decide á condicion de dejarla la propiedad de los bienes del instituto. —Muerte de A zpuru. Azpuru y el caballero de Azara.a.—Correspondencia secreta entre el papa y el visitador apostólico de las casas de la Compañía. Siendo aun muy joven.—Confesiones del arzobispo’ de Bolonia. —Corre tras de la populari dad. R etrata de G anganelli.—Moñino.— Precauciones para enga ñar al pueblo.—Prohíbe éste al general de la Compañía qi/e se ponga en sil presen cia.—Clemente pierde en Rom a toda su popularidad.—Su elogio fie los Jesuítas. llamados vulgarmente observantes.—Lorenzo Ricci.—Correspondencia de los minis tros españoles con M. Roma.—La sucesión de Pizani.—Por com placer al papa. y tuvo por padre á un médico de aldea.—Benvenuti desterrado de liorna.—María Teresa se opone íi la destrucción de los Jesuítas.—Este intim ida y domina á Clemente X IV . —El folleto español y su respuesta.—Pro ceso intentado contra los Jesuitas de Rom a.— Roda escribe á Azara para que o bre.— Los Jesuitas arrojados de sus colegios.—Clemente X IV y las potencias.— El padre Lecchi y la comision d élas aguas.—T res cardenales vi sitadores. g e n e r a d » la Compañía le liáce nombrar cardenal.diplomacia del siglo X V II I —E l cardenal Bernis em bajador de F ran cia cerca de la S anta Sede.—El colegio romano condenado.— Ultima palabra de la .—Monseñor Alfani. L o r e n z o Ganganelli.—Juicio de D’ Alembert .—Bernis forma empeño de obligar al papa T que prometa por escrito al rey de E spa i ña que abolirá en un tiempo dado la Compañía de Jesús. su juez.—Los filósofos y los Jesuítas Menea esperanzas en él. plenipotenciarios d© España en R om a.—El cardenal de York pi de al papa su casa de Frascati. Entusiasmo de los romanos. Pasó largos atlos .—Su carta á Luis XV. entró de religioso en el órden de los conventuales de San Francisco.y Federico II. va de embajador 5 .—El Jesuita y el caballero de Malta.—Ganganelli estudia el modo de eludir este segundo compromiso.—Sus motivos de equidad en favor de los Jesuitas.— El cardenal Malvezzi en Bolouia.C A P IT O L ® D ¥. nació en San Arcángelo el 31 (le Octubre de 1705.

de Tirino y de otros. allí los comentarios de Cornelio Atapide. F ué Canónigo. y de cualquier género la ciencia y estudio que recorra. y prometerme una victoria segura. se le oyó en un certamen teológico que presidió y que es taba dedicado á San Ignacio de Loyola. Hardoüin. Si me ocupase de controversia. Cossart y el celebre Sirmond con su 3 doctas explicaciones. Fué amigo de los Jesuitas en la época de su prosperidad. era ingenioso y amable. & .— 223— en el^studio y ejercicio de las virtudes sacerdotales. sferia Gre gorio de Valencia con la madurez de sus juicios. con la idea de que algún dia seria llamado á dar principio de nuevo á la historia de Sixto V. amigo de la literatura y artista. y su aspecto dejaba entrever una de aquellas almas cándidas de las que es muy fácil abusar haciéndolas figurarse por término de sus con cesiones la ventaja de la Iglesia y la felicidad del género humano. olvidaría acaso las obras de Dionisio Petara. encontraría a Bini (1). Pobre como él. glorioso baluarte elevado en de fensa de los dogmas católicos? Sea cualquiera el lado donde . le habia mas de una vez iluminado en su soledad del convento de los Doce Apóstoles. Pero uno de esos presentimientos que con tanta vivacidad se apo deran de las cabezas romanas. /podría acaso desatender el vigoroso racio cinio de Belarmino? Si quisiese ir al combate prevenido con ar mas de toda especie. franciscano como él. Si en efecto Retratase de la interpretación de la Escritura. veo siempre padres de vaestra Compañía qtió en él se han hecho célebres. Vázquez con la penetración de su privilegia do entendimiento. y otros ciento. exclamar dirigiéndose á los Jesuitas: “Si alguna vez hubiera podido creer ó aun suponer que estuviese en mi facultad elegir por objeto d« mi disertación al gún ramo de los muchos que abraza la ciencia sagrada que os fue se desconocido. se imaginó que la tiara debia reposar sobre su frente. aquí se verían ltta trabajos de Salmerón. Si la cuestión fuese de historia. cuyo excesivo número é indis pensable mérito hubieran disipado todas mis dudas. t»n el instante se alzarían ante mí esos hombres tan ilustres de vuestra Compañía. Labbe. ad virtiéndose solo en ella una mezcla de rusticidad extrangera unida á las bellas formas italianas. cuando estudiaba en el colegio de San Buenaventura de los franciscanas de Roma. Por último. descubría á su pesar ese continuo é incesante móvil de sus aspiraciones.diri ja mi vista. Suarez con la ex tensión de su ingenio. y cada paso que para esto daba. Este pensamiento secreto le dirigió en los principales actos de su vida: quiso ocultársele á sí mismo. tanto que en 1743. Su presen cia liada tenia de notable. Sin em bargo.” (1) Biui jamas ha pertenecido ¡ la Compaüía de Jesús. si se tratase de7lu char cuerpo á cuerpo con los enemigosde la fe y de sostener los derechos de la Iglesia.

en Madrid fueron igualmente protec tores de D.qu& Pombal fuese nom brado ministro. y con imaginaciones ménosardientes por las no vedades sociales. y.el-. y le recorria-. En 1759.nuel de . pero contenidos.v nos. En Lis boa. • . Ma. ya por la deferencia. Llegado é la cumbre de la grandeza. Al gunos entendimientos previsores creyeron que no todo habia podi do pasar según las reglas. también Jesuita. dias de su exal tación. El pueblo. cuyas tristes consecuencias á nadie era fácil pre ver.cónclave acababa. > Las fiestas y fe-licitaciones-ocuparon los primeros. nc> le hubiera arrastrado mas allá de sus deseos y previsiones.. Si la tempestad que creyó calmar contemporizando. . Al ir Clemente XIV con gran pompa á tomar posesion de la Basílica de San Juan de Letran.mofnento. Ricci. querian ver su jovialidad y su sutileza (1).te camino.elección. por recomendación de Lorenzo.Ganganelli en el camino del pontificado. que siempre. los hijos de Loyola fueron causa de . pu sieron á. en cuya alabanza ó vituperio jamas se hubieran ocupado los partidos.h^sta-su fin-mas como victi ma (jue corno sacrificado!'.Roda y del cardenal de Solis. y el franciscano Ganganelli se. fran queado por su. que el papa no tituheó un. buenos apreciadores de ésta clase de agudezas. pensó en honrar al franciscano con la púrpu ra romana. ce lebró con entusiasmo al que. por último. formado de los Jesuitas. Tan favorables fueron. gozosos con este nue vo pontífice. cuya espansiva franqueza sabiacon mucho arte servirse del disimulo como de un escudo impenetrable.Gariganellij. Andreucci. Ganganelli quiso reinar para satisfacer sus sueños. hijo del pueblo como ellos. Clemente X líl.odio de la casa de Borbon exigían con el objeto ele dar á la Iglesia una. no tenia el temple necesario para desafiar á las pasiones. Pero no fué así. Ciernen* te XIY habia conseniido en hacer cuanto la opinión dominante. íntimos. Entró en . E ste fué un mal agüero para eí porvenir de su pontificado.es. ppr aquel entonces imposible. y se cayó ál bajar una calic inm ediata al Caditolio. En otros tiempos. honrando la humanidad y haciendo amable la autoridad apostólica.ej nombre de. permanecieron en silencio.paz.. Pero su carácter. general del instituto. se apasiona de un nuevo papa.y hubiera pa sado por el trono pontifical. Tal era el juicio que Ganganelli habia. no hubiera dejado en los anales de la Iglesia mas que una memoria. ya por temor de alarmar sin pruebas irrecusables la conciencia públi ca. El P. v-ió de repente cardenal porfd crédito y favor del instituto. el . fué el encargad» para las informaciones de costumbre. se cayó de la muía en que iba montado. En todas partes donde se presentaba en su carro(1) Aun se cita de él un juego de palab-as que hizo reir á todos los rom . Las condiciones debatidas y aceptadas eran un misterio. se hubiera bendecido. Los car- . y en Roma. de elegir. _ ■ —224— . para él. Los romanos. .

aile francis cano.—225— -za. sacó del olvido en que yacia: “ La popularidad y la clemencia. como ni tampoco á Cboiseul. El entusiasmo y la ternura de los romanos son tan variables como su clima. Antes de seis meses cono cerá su desgracia. y su bendición no recaia sino sobre cabezas piadosamente iriclinadas. Los embajadores se go zaban en organizar y dirigir los aplausos de la multitud. y bajo el mentido entusiasmo de sus súbditos. pág. Dijo muchas veces que si tuviese necesidad de castigar á alguna de «léñales y los príncipes que !e rodeaban. El rey de Prusia. D I-p ap a les contestó «atiriéndose: ‘‘Non abbiamo contusione. persua diéndola de que el resto de Europa tenia igual confianza en el pon tífice.Tesus. Ganganelli no quiso acordarse de que el pueblo en las acla maciones con que embriaga al soberano. revestida de oro y terciopelo. [2] En una carta al prelado Cerati.que la justicia y la firmeza son los únicos móviles del gobierno. ¡ib. uno de los escritores revolucionarios dé Italia. rio convenia al rey de España. era maestro y adepto al propio tiempo de aquellos. Federico II. Veia por experiencia cuán dulce es ser papa. ma cotifusione” ■ [1] Storia del Reame di Napoli del genérale Pietro Colletla. que ha reinado diez y nueve.” 29 . pero dejémosles entregarse á su alegría insensata. El afecto habia reemplazado al respeto. que también se avenia con las miras de Luis 3tV. sobre la muerte de Benedicto XIV. podria ganar tiempo. pero Federico les conocía á la legua. Ganganelli se encon traba radiante de gozo. y que querría cam biar de papa todos los años. era saludado con muestras de ale gría. y sobre todo. con una buena voluntad. cicatrizar algún día las llagas del catolicismo. sin verse precisado á tocar á la Compañía de . auti f. Se le creia cle mente de hecho como de nombre. que la que mostraban los habitantes del patrimonio de San Pedro. Lorenzo G anganelli. papa y cristianos. ca rta fechada en 6 de Mayo de 1758. se acercaron para tranquilizarle. y cáda uno de por sí se fatigaba por figurársele como el ideal de sus sueños. Los filósofos esperaban mucho de d e merite XIV. se explica así sobre los romanos: "E l pueblo romano. quiso borrarla idea de las condicionés por las cuales habia llegado á serlo. con adulaciones á los sobera nos. y •ayudado de una sabia tolerancia. que sube y baja como las olas del Mediterráneo. dice. Se fi guraba qué con promesas dilatorias. y para asegurarse de si se había ú nfr hecho álgufr ñáiío. y en estos momentos de delirio paternal ó filial. son lujo de reyes. y se unirá al mundo entero p ara llorar á Benedicto X IV. se alegra de que por fin haya muerto éste. el pastor y las ovejas. dice en su Historia del rei no de Núpoies (1). haciéndolo sufrir en •cierto modo la tiranía de la popularidad'.” En medio de los trasportes dé alegría con que los ciudadanos de Roma asedian siempre al nuevo pontífice (2). Esta política espectadora. 62. todos olvidan el provecho que pueden sacar de esté axioma eternamente verdadero que'el general Collecta. encuentra una garantía de libértad para tas maldiciones que tiene reservadas. mientras. Pombal y Aranda. VI.

vuestra heretiquísima magestad sea la única que los conserve.” El enciclopedista no necesitaba la [1] [2] [3] (EwTts jjhilosophiqufs de D ' Alem bírt. los resentimientos. Convengo. no se hacian sino á media voz. pero os probaré. á fuerza de adulaciones. destruyen á los granaderos de la Santa Sede. hicieron cuanto pudieron por conducirle á su ruina. el lenguaje era muy distinto: se proferían las imputaciones mas ex trañas y escandalosas contra el órden de Jesús. Correj-pontlnnce. tan llenas de previsiones revolucionarias y an ticatólicas. t. lo han hecho todo.0 respondía á D ’ Alembert (3): “Engreída la filo sofía en este siglo. y el 3 de Abril de 177. y el 16 de Jimio de 1769 le escri bía (1): “Se dice que el franciscano Ganganelli no se las promete buenas á la Compañía de Jesús. Me parece que el santo padre franciscano. lo que hay aquí de singular es. cuando pusieron como primera condicion. es como si se propusiese á á vuestra magestad que licenciase su regimiento de guardias. hará la mayor simpleza en licenciar sin mas ni mas su regimiento de guardias. y que San Francisco de Asís po drá muy bien matar á San Ignacio.” Bajo una ligera y festiva forma. Esta última palabra es la condenación de Clemente XIV. que éstas despidiesen á ios perros. que miéntras sus magestades. El rey protestante no hacia el menor caso de este cúmulo de animadversiones. De nada me admiro. Ibid. X V III. las intrigas. Me parece que este convenio es igual al que hicieron los lo bos con las ovejas.— 226— sus provincias. guardándolas para los sue ños del porvenir. católica. la atribuia á la alegría que la elección de Clemente XIV ha bia infundido en los incrédulos. ¿qué progresos ha hecho? Me diréis que ha acabado con los Jesuitas. si quereis que no ella sino la vanidad. se muestra con mas resolución y fuerza que nun ca.” Estas confesiones. pues solo el proponer á un pa pa que destruya tan valiente milicia. por complacer á los príncipes cató licos. D ’Alembert. . Pero vamos claros. sin em bargo. acusándole deque minaba los tronos y tendía á perder la Iglesia. como es. En presencia de la opinion y de la Santa Sede. Quiso por el con* trario. en fin. El pontífice titubeaba. La deter minación del rey de Prusia era irrevocable. y no obstante las súplicas y sarcas mos de los enciclopedistas. D ’ Alembert volvió á escribir á Federico II: “Se asegura que el papa franciscano se hace tirar mucho de la manga para abolir á los Jesuitas (2). la daría á gobernar á los filósofos. cristiana y fidelísima. su suerte. Ibid. Sea de esto lo que quiera. apostólica. y todos saben cuál fué en seguida. mantuvo allí á los Jesuitas. el Ínte res. recompensar á la Silesia. pronunciada en su interior por los mismo que. y el 7 de Agosto del mismo año. D’ Alembert revela la última pa labra de los filósofos.

Roda. monseñor Macedonio aguardurá el capelo. para sacar de todo un argumento en favor de las ideas ó de las ambiciones que á cada cual dominaban: unos le atribuían un len guaje impropio de su carácter pontifical. Esta capital era el centro donde afluían los proyectos.” El 13 de Junio. No ha sido lo mis mo en Francia. otros le fabricaban virtu des filantrópicas. tanta parte he tenido en su elección. ya me indicásieis algo. pues esta es mi regla. No dudo que Azpuru sea el autor de lodo esto. Mi amis tad y correspondencia con él miéntras estuve en Roma. es pública y notoria. El car denal de Solis. y que ha •querido continuar por cartas. era al arbitrario pontífice que su imagina ción se forjaba. Sea lo que quiera. porque tenia el secreto de Ganganelli. con el ministerio. Cada uno basaba en el nuevo papa un sistema de revolu ción disfrazado con el nombre de cambios indispensables ó de pro greso moral. Verémos lo que hace. pero se hizo un misterio para los demas secretarios del despacho. como en la del gran visir. llevaba tras sí el torrente de la publicidad. me agrada . no dejó de continuar el doble juego que también cuadraba á su carácter.—227— prueba. y con él otros muchos. “ ¿Qué quereis que os diga. las esperanzas y los sueños mas lejanos. Los filósofos estaban á la expectativa. no se atrevía á entregarse de lleno á una esperanza quimérica. Al ménos Fuentes nos escribe cartas llenas de triste za y mal humor sobre Ganganelli. se expiaba el gesto mas indiferente. y esto dará cau sa á las voces que corren y de los que ine habíais. y se comentaba la sonrisa ménos expresiva del pontífi c e . escribe aquel desde Aranjuez el 6 de Junio al caballero de Azara. que no fué llamado á las confidencias de •su señor y que ignoraba de todo punto el acta firmada por Ganga nelli. puesto que ya acta esí fabulal Salió falso el proverbio: ni mas Sixto V. Mon señores Alfani y Guarantello volverán á residenciar sus beneficios. Sabéis bien cuánto he escrito sobre este punto. despues de haber alimentado la ociosidad de los cafes de Roma. Roda se explica así: “Ya adivinaréis sin duda la alegría que aquí reina por la elección del papa. El rey de España se en tregaba al regocijo. con su influencia con la corte. En vues~ 'tra anteúltima carta. y referian á su antojo mil anécdotas variadas que. con los parlamentos y con la litera tura. Ya verémos. No era al verdadero papa á quien pintaban. Cuántos prelados caerán por tierra. Todos aho ra estarán á la expectativa de las primeras medidas del nuevo pa pa. Aranda y Azpuru también estaban iniciados en él. Lo que es yo. Se recogia la menor palabra. y cuántos otros alzarán su frente asombrados con un golpe inesperado. ni mas fraile Francisco. sobre las noticias que he recibido del gran teatro del cónclave. demasiado la sabia: mas á pesar de eso. Esto es lo que explica la gradación del Ínteres qun se encuentra á cada página de su correspondencia con Roma.

y el 1S de Julio es cribe lo siguiente el célebre fiscal: “Por lo que hace al papa. escuela. El 12 de Septiembre.—228— mas que él sea papa que otros en quienes se pensaba^ Que le dejen. desentendiéndose y a-un sacrificando nuestros intereses comunes. que en cuanto á lo demás. . La mayor parte de sus negocios están prendidos con alfileres. comienza á alejarse de noso tros.. puesto que nada me escribís ele eso. á ménos que no le trastornen la cabeza. El conde <le Campomanes se dirige á su vez á Don Nicolás de Azara. entre Solis y “ Ganganelli. S. para herir en lo mas vivo á la Compañía de Jesús.r un sim ple espectador. y por consiguiente es error querer que obren contra lo que les importa. Roda. refieren las con versaciones íntimas que han tenido con su santidad. y no tener papel en esa comedia que.. escribía á Azara: “Es tan poca cosa lo bueno que espero de Roma. solo vos sois quien no veis tan bellas cosas. en se. que no tenia la ma yor fe en Clemente XIV. yo .”! A pocas semanas del intervalo. y trabajan á do» manos' Ji Véa*e el fax-sím il ti. espero que será condescendiente. y el arte nuestro debería. Roda se irrita. y así usan de arte. “Los Jesuitas aprovechan la oeasion. era que los nuestros adelantasen ma&. que hasta el dia ha consentido en nuestras resoluciones y aprobado todas nuestras medidas. se encar ga de solicitar y activar la causa de beatificación de Palafox. que no quiere mas que llevar adelante sus propios negocios. Todos escriben maravillas del papa. su confiden te diplomático de Roma: “ ¡Qué feliz sois. Pa rece que son muchos los proyectos que ocupan al papa.mien tras que los demas se inquietaban ál ver una confianza que les parece apoyada en yagas aserciones. persuadida de que somos juguetes de Roma. se exaspera. se terminará en tragedia! La Fran cia.. no ocultan su alegría.” El franciscano Joaquín de Osma. y las mues tras de respeto que de él han recibido. por la misma fuerza de las cosas. en paz tocante á su orden y á su. Este es un medio que la corte de España creyó oportuno. Roma y su corte tiene in tereses muy opuestos á los nuestros. Sus demas ene migos de Madrid la hacían una guerra mas franca. que prefiero pensar que no se rá nada.” Los que estaban en el secreto de lo que se habia acordado el 16 de Mayo. confesor del rey. á la experiencia. y del papa. pero ménos encarnizada. que no piensa sino en los de su escuela y su orden.. ser nó pedir cosa que no sea absoluta mente justa y necesaria á la que el papa no pueda resistirse y obrar con firmeza (í). Lo que yo querría. le dice. me atengo como V. y el 31 do Octubre se explica en estos términos con.

< ^ l GÚ z c c s au¿ & t^ y r y u y c x . j ^ ^ . c fa c x. o < J ) f& £s Toó L ^ ' JP €. a -' <¿y>° (Xs ? A * Í W -j~ s* L„ « « y ^ ° es™ **.c ó l & C f j & L ' ty & s n s c y /c L / ^ ’ o i~ Z t ts .o u > u c c a y b fo U& ¿Te < ^t .i^ e > r u c ^ t -ía u & t 7 j? < ^ * 7 & r to n occÁ ^ ?u j c¿ e^cc svn . v ^ í e ^ .c¿cou OCdOL^ o c t v l ‘^ £ r te ^ J U . tU e * ^ . ^ * 9* / O fr S c - f ^ s x u * ' « * > ^ 'c c x t x ^ .' fz e^ Y b p a V e c to r & t£ ^ €-yn & e o u 7 n a J J o r r a . O & 1*sYYU)Ccl<fi c ltl? ru d e ^ r r v i? I /.(W le Don S w p é Cttrqjorrmi&s al telsRvr» A.Liar».

/ e ^ ^ a I tM M ' í í V m / cc^ zc " ^ t? S o -ru c íe n e c l 'i ^ x e(' ^ £ 4 / ^ Se jp 4 * £ * r # ' y »* jj í 'i íbp i> a L lí-kj ó ¿ Z C tfa ' . ^ ^ ^ t s v t a c r n * * 7?™ ^ 5 ] ||p i" * x m *.C cfis ^ % 'r n je s L C L y Cll e W . / V ^ ■ * : < U á t *w : ^ ^ ’ ? J CT ¿ <v * ^ ^ tu u ^ r fJ j ts c L u v .

los embajadores y los cardena les del partido de las. Ante^ de pedir nosotros. nada omitirémos de este lenguaje que se renovará mas de una vez*. que se debate en sus correspondencias últimas. que marchará ^Portugal á Úen&r sus funciones de enviado del papa. coronas habían restablecido una Bdbel. como dice muy bien Roda. qué acabarán por ser silbados. en Portugal. estuvo tan duro y tan insultante.de Roma. al nombramiento de Monseñor Conti como nuncio.de todos. y se hubiera empreñdjdo. ó al ménos finja no tenerla. será tratado con todo re»Pétój y obrará de acuerdo con el encargado de negocios de Fran cia. Almada. teniendo al mismo tiempo lástima de les actores. y la contentación fué: que su cantidad mandase á quien le pareciese* Apenas llegó este aviso á Roma. pues.— 229— póF sí mismos y por sus emisarios* Conocen mefor que nósotros al papa y sus ministros.cion. El 26 dé Diciembre de 1769. como los ministros de Francia y de España. Asomaos al palacio.” • El cierna estaba en germen en esas -palabras ministeria]fes< En Roma. desde las primeras audiencias qUe tuvo con su santidad. sin hacer eáso del papa.tener uil nuncio en Lisboa. hagaaios* que nos pidan. quiso renovar las relaciones di plomáticas cotí la corte de Portugal» Carvalho. los demas quedarán i nn lado*” v Así. escribió que el papa desearía . que era un prodigio de confusion. “Si mi voto prevaleciese* ya se. el embajador me ha dicho que no cree que esto sea consecuencia de haberse arreglado las diferencias entre esa corte y la . y harán de modo que el papa quedé sin libertad de obrar. marques de Pombal. Con esta respuesta. era muy justo que el papa tuviese el suyo en Lisboa.” No hay cosa mas deplorable que la historia estadiada bajo el pun tó le vista de la diplomacia. se publicó lá elección de Conti. cuesta Roda cómo re cibió Pombal la demanda del pontífice* y bajo qué condiciones fué aceptada: “Por lo que toca. hubiera atado mas corta-cual q u i e r a negocia. con Roma. y que nos vengan á buscar. á lo qué dijo Carvalho: que teniendo el Portugal su ministro en Roma. y os reireis. pero en tanto qué Ho se extinga la Compañía de Jesús* negocio $ mas importante. en la que proponía á Cóñtí en primer lugar. á causa de su antijesuitismo.el papa mandó la terna.. ni menos el que Garvalbó haya de sistido por esto de sus compromisos. la salvación dé las almas* l a s l a í g l c - . dice. y el 5 de Diciembre el ministro ex presa así este pensamiento á Azara: “Os estoy viendo mero espec tador de ese teatro en que se representan las farsas mas ridiculas. Pero á fin dé que no se pierdan estas lecciones ni para Roma ni para el mundo católico. Al subir al trono Clemente XIV. la obra que tanto nos importa. creyendo que Seria bien recibido. desde lue go. sin exponerse á un cisma.

el discípulo de San Ignacio 110 era mas que un medio. cuando Bernis sucedió al marques D ’ Aubeterre.—230— sia. el 17 de Abril: El éxito feliz. daba Voltaire á sus adep tos. en los im píos accesos de su afluente bufonería. para luego dirigirlas mejor y con mas seguridad contra el papado. El soberano pontífice se mostraba benévolo con todos. y orgulloso con la gratitud oficial que le manifestaba el pa pa. ó ya por un senti miento de equidad en favor de los Jesuitas. Manuel de Roda. el honor del supremo pontificado. Con esto se aislaba á Ganganelli. ha sido completo. se habian retirado al condado de Aviñon.” Abajo el infame! tal era la palabra de órden que. unida á su . de todo debía prescindirse hasta despues de la supresión de los Jesuitas. y pidió tiempo para estudiar maduramente la cuestión. ser un poco mas explíci to. que ensayaban sus armas en el instituto de Loyola. su amigo. y no querian herir sino al Jesuita. Los Jesuitas españoles. y se le hacia creer adulándole que su política de conciliación. cuando he aquí que Ganganelli les va á probar que no es siempre un lugar de asibo la ciudad eterna. Hemos muerto al hijo. Miéntras tanto. y un papa les negaba el reposo y la seguridad. Los padres del instituto. dice. nuestra san ta Iglesia romana. ya no nos queda ‘mas que hacer otro tanto con la madre. Este era el dclenda Cartago de estos Catones de contrabando. y expulsa de allí á los des terrados. ministro del rey cristianísimo. le devolvía el eco al duque de Choiseul. La Fran cia les arrojó de allí con sus armas. Bernis se encargó de obtener un plazo dilatorio. Apenas fué elegido Clem ente XIV . pros criptos de todos los reinos gobernados por príncipes de la casa de Borbon. Ya fuese por afecto á Clemente XIV. de una carta diri gida al duque de Choiseul. ministro del rey cató lico. D. Embajador de Francia cerca de la Santa Sede. creyó este cardenal que dividiría con aquel el peso de los ne gocios. hallaron un refugio en Córcega. er rantes sobré los mares. que resonó de la otra par te de los Pirineos. pero en el se creto de sus tendencias. Lassis non dabatur tequies. Estaban cansados en el servicio de la Iglesia. se alejaron del Vaticano los cardenales que habian dirigido los negocios en tiempo de Rezzonico. se le vió presentarse ■como mediador entre la impaciencia española y la insolencia de Pombal. grito de guerra y de exterminio. el duque de Choiseul se apodera de esta isla. le vemos en la posdata. Estos se lisonjeaban con gozar de algún reposo en Ro ma. Cuando en 1767 Roda dió el grito de: ¡Guerra á los Jesuitas! y que salió triunfante de la operacion cesárea he cha á la Compañía. y la Compañía de Jesús veia caer sobre ella el golpe dirigido contra la religión. La ope racion nada ha dejado que desear. Ellos’ no detestaban si no al Jesuita.

Su magestad debe insistir mas que nunca en pedir formalmente la destrucción de la Compañía. No bastaron estas medidas para desarmar á los enemigos del instituto. Lie* gó á conocer muy á su pesar que las astucias diplomáticas no sir ven a! pontífice que las usa sino de apoyo efímero y engañoso. bajo la protección de Bernis y de Azpuru. Su odio contra los Jesuitas es una superchería. toda comunica ción con los Jesuitas. había en Roma ojos que penetraban este abisrup. y Azpuru escribía el 3 de Julio al conde de Aranda: “ El papa nos la quiere jugar. En el Ínteres de la Iglesia le recomendó que tuviese en considera ción el voto de su soberana. Clemente prometió hacer lo que pudiese.” Eu un breve que principia por estas palabras: Ccelestivm munc- . se tendieron lazos ásu amor por la paz. Kaunitz se presentó en audiencia al papa. exigían que gobernase y lo viese to do por sí solo. una vez sentado en el trono apostó lico. pero el rey no debe de jarse engañar por sus tretas. Poco á poco se le iba rodeando de prelados hosti les á la Sociedad de Jesús. tanto mas alimentaban la sospecha fija y tenaz de que el papa obraba así por mera política. Se mostró tan hos til á la Compañía. Mientras tanto. Con el fin de arribar al supremo pontificado. que venia á cumpli mentarle en las festividades de San Luis Gonzaga y de San Igna cio. que jamas consentiría en que se des truyese á la Compañía de Jesús. A pesar de sus complicidades secretas. Prohibió á los dependientes y demas empleados de palacio. y para irse evadiendo emplea todas esas añagazas. Ganganelli. pero fuese cualquiera el velo con que se cubriese para ocultar sus pensamientos. Clemente XIV se habia separado del camino de la verdad. embaja dor de María Teresa. y se le fué conduciendo á romper insensiblemente con los que hu bieran quizá despertado su equidad natural.— 231— conocimiento de los hombres. Di simulaba por ganar tiempo. y ne garse ¿ iodo acomodamiento. no se ocultaron al conde de Kaunitz. creyó que debía observar otra conducta. E l 14 de Junio de 1769. se negó dos veces á recibir al general de los Jesuitas. Estas ocultas maniobras que las ambiciones y resentimientos lo cales propagaban á la sombra de la tiara. No se cesaba de repetir al papa que nada habia dañado tanto á los Jesuitas como la manifiesta adhesión de que su predecesor ha bia hecho'alarde. que no quiso jamas dirigir la palabra á ninguno de los padres. busca uu medio honroso para salvará todo precio la existencia de los Jesuitas. y en los primeros cuarenta dias de su pontificado. y cuando veia á alguno de estos arrodillarse á su pa so para recibir su bendición. Cuanto mas rigurosas eran. se veia obligado á ejecutar las órdenes de su corte y á defender oficial mente lo que la emperatriz cubría con el manto de su protección. hacia por volver la cabeza.

Ñapóles y Parma hicieron las mayores protestas. pero estas protestas cordiales no desarmaban el . si no costumbre inmemorial. le dice. las cortes de España. y por su ardiente caridad para con Dios y para con el próji mo. y se admiraron de que la secretaría ro mana siguiese en favor de la Sociedad de Jesús la plantilla ordina ria. y á fuerza de afrentas. y por su infatigable celo por el bien de la religión. por el que su predecesor habia excomulgado al duque de Parma. á aquellos á quiénes nuesrro amado hijo en Jesucristo Lorenzo Ricci ha designado para que salgan en . se comprometa mas en el paso de la extinción de la Compañía. y pronta sabríamos si el papa procede de buena fe. este año y en los siguientes á diferentes provincias para trabajar en ellas en la salvación de las almas.” A la lectura de este breve. y no debian esperar ni justicia ni indulgencia de parte de la Santa Sede. del cual se han circulado copias no solo en Madrid. el 15 de Agos to. no desoía su menor queja. Nicolás de Azara: “ Es increíble la bulla que ha metido. se acercaba la’épo ca de que el papa expiase el pacto del 16 de Mayo. la voluntad de Cárlos III en su carta á D. Clemente XIV del 12 de Julio de 1769. el breve del papa en favor de los Jesuítas misioneros. hecha según costumbre y publicada en la forma y tenor ordinario. y sobre todo. Ac cedía á todos sus deseos. suspendió los efectos del breve. sino en toda España. Tengo por seguro cuanto me decís so bre este negocio.” Clemente XIV se habia espontaneado: la transacion de que habla Roda ya no era secreto. D. que no era un testimonio de la benevolencia del pontífice. Muchos golillas quieren que el consejo de Casti lla le mande recoger. concedióindulgencias á los Jesuiias misioneros. Reclamaban contra este acto. pues si yo auduviera en ella. Los que piensan bien. vista nuestra to lerancia y moderación con él. Decia en él: “ Derramamos con placer los tesoros de las gracias celestiales sobre aquellos que " sabemos que procuran con el mayór ardor la salvación de las al-' mas.—232— rum tkesauros. se han indignado y profieren mil injurias contra Roma. Manuel de Roda significa en estos términos. deseamos igualmente conservar y acrecentar con favores y gracias espirituales el celo activo y em prendedor de estos religiosos. pero los de la tercera orden triunfan y dan á este breve la importancia de la bula de la Cruzada. Ganganelli quería insinuarse y lograr la amistad de Cárlos III y de José I. Los Jesuítas estaban condenados en el tribunal de las coro nas. Como com prendemos entre estos fervientes obreros á los religiosos de la Com pañía de Jesús. Esta transacion no ha corri do por mi cuenta. para que el papa. pero se les ha contestado que vale mas mos trarse indiferente y despreciarle. y si sus ministros obran con energía. ya acortaría el tiem po. pero lo dejo correr.

.

ol 4 ^ 4 ’ c u u j l D C Dcua^ j i A_ _ _ O 'U A y 'UAA. 3 £ / 'VVÍJ ¿ O (yw v ^ ía a ^ j l a a k J^S ) 1 3 ¿ C h .'e j& a r ^ e ' e i n o ó M e u te n a n d c ■ ex) -w\. c i ^ I a^ C _y(J~VW /\Aj\^éLAA ^) j ó yow vJU L ¿^ . V íl é c £ & ^ 7 \ li4 fr Z m JlW \ ^ C jX \ J¿'* 0 0"VL^L/ ¿l A ) ¿f u s CL/ CcCA Á i.v u . / y o Ju # ua/l. ^OT'U'lyds CLy ^ \^ ( k ^ c ú ll!¿ ¿ \^ ^ L s íiX Ó L * A Á ^ ^ ¿ )T is < X A & _ ^ ‘ J .& oííaJukj? — G M iyvp.eA ^ £ 6 * £ /n U -v v U _ j() <x4'á eo^ au? faXx ^^cM>t4vr) 9 ¿ < 4 (XHaaJ alíoAU-^ CKy o \^ ^ J h a c ic u ic S L ¿A^y b¿^ Owyfc OV ü '^_ÍL) ¿Mv u x -í tC % ( ^ ¿ i& v u x z í. Ó{^y¡ Ú 5 rt »V (sé c C C sfo __^ 2^ J X á )-\A^O t ¿ \ ^ } ¿ i ^ ¿o t<>-VU/L/' ÓLAAÁ\JtÓ{y' W ) ¿C/ < 9 | f C AsVX/bL/ f ~ > tt'CA/C/{x5(_/ 6/^x0 iS-u^&éu C .o ó_ ' i d X ü V . O yfÜ tU P .p tiMv^ (nyU Oa^ ta£tc/ -J ■ C a r t e l e é 'L 'U X ) \ ^ ^ j o ' £ a 4 A u s y CLa a á á J L Ó " ' v ___ J ./tisC 'ÍA sfyiJtyL /ó i^/ g A ^J J ^X ^)~ \J!/(i(Z .t e u ^ v e -C .v(! ájíJJ) bJv^lAAxhyCiO3 ( J ' a l u t ‘^yV^lvAs *0 & jM ^(!o-vyÁyM ^' * 0 O^ AA^ y yvyCiAAy^ O-yvót.O • J tf U 'U ^ ^A A A _ J 1 )O V W u iA )-y \A A j S < > A * ^ \A jO y O jH ^ x i / t\A A / ¿3O V fc ( ) o ~Ua a £ s (X A /J lA /V T ^ íA ^yo e& íg ó u ^¿ x m -J} J W o^ w a j (x a a j CA-vJj^jcuJtJb \Jd~<A^ó.

!jf.i 2: m >1'' u -i .

En ambos casos. que antes de transcurridos seis meses de su exaltación. contentar á unos príncipes con disgusto y desaprobación de otros/’ Personalmente Luis XV entraba en esta idea de justicia que el pontífice le sugería. buscando subterfugios para engañar á las dos co ronas con esperanzas fallidas. lo será mucho mas cuando vea que nada tiene que temér de nosotros. El pa pa llegó á conocer tan bien su posicion. cargo y descargo. La corle de Viena no dará su consentimiento sino 30 . señor cardenal. y donde los Jesuítas sean oidos en sus defensas. Y lo seriarnos realmente. de los cuales es pre ciso dar de mano al presente. y que.—233— encono de que la Sociedad de Jesús era constante objeto. el mi nistro de Luis XV participaba al cardenal de Bernis sus proyectos ulteriores. cuando no haya Je suítas. reunida en concilio. seria ridículo dejarle concebir ni siquiera una esperanza remota de que somoá su juguete. el concilio general es superior al papa. Si es débil. El rey de Francia y el papa se hallaban ínti mamente convencidos de que la Iglesia. y si falso. si aguardásemos á que el santo padre tuviese el consentimiento de todos los príncipes católicos. y tanto mas. con su extinción. titubeando en ejecutar lo que su corazon-y sus prome sas exigen. escribió á Luis XV: “Por lo que toca á los Jesuítas. la Polonia. Por otra parle. debo tener equidad v protección. así se expresa Choiseul en es ta comunicación: “No creo: primero. ei rey de Cerdeña y aun el mismo rey de Prusia. Con esto Ganganelli creyó librarse de la responsabili dad del pacto firmado en su elección. “Segundo: Pienso. Por lo cual no puedo. ni con las ideas de Choiseul. El 26 de Agosto de 1769. Todos los demas ya vendrán por sí mismos. las consideracio n es y miramientos son inútiles. cuanto que le ha confirmado el santo Conci lio de Trento. que el papa es débil ó falso: débil. Si se quiere. jamas accedería á sacrificar la Sociedad de Jesús á las exigencias de los incrédulos. me han escrito en su favor. y le instaba á que cuanto ántes acabase con la Sociedad de Jesús. pero no se avenía con los ar rebatos de Cárlos ILI. Este plan tenia el asenti miento de todos los hombres de bien. pues lo mismo con ellos que con cualquier otro orden religioso. falso. para la extinción de los Jesuítas: pues ya conocéis que esta salida del papa lleva consigo mucha dilación y dificultades. con el rey de España. El punto mas vital es la disolución. ni mucho mé nos con el voto de los filósofos. según vuestras máximas francesas. que sea necesario confundir la disolución de los Jesuítas con los demas objetos-en cuestión. yo convocaré otro con cilio general donde tocio se discuta con justicia. no me es posible censurar ni mé nos extinguir un instituto elogiado por diez y nueve de mis prede cesores. Con su ligereza habitual.

. la Prusia y la Cerdeña.ni de las cortes. y para que os comprometa á escribir al rey sobre vues tra permanencia á su lado. ya por la del papa mismo. el haber dado un paso tan marcado para la supresión de la Orden. de los negocios. que no se puede ver con sangre fria este cuadro sin escandalizarse. presentando á vuestra vis ta nn cuadro que. debe añadirse el del clero. despues de haber deportado & los Jesuítas de sn reino. “Concluiré la historia de los Jesuítas.de su soberano. ó no lo serán? ¿Vencerán al fin los reyes. y si yo esKJviese de embajador en Roma. pero á buen seguro. 5i.que los reyes de 1 raneia. 6 serán los Jesuí tas los que lleven la palma? Hé aquí la cuestión que agita á 3 s ga © binetes. que jamas hubiera insultado Ricci al hijo y al heredero . ¿Serán éstos supri midos. le negará. La Alema nia le dará. de los enredos y embara zos de lodos los corazones católicos. pero con trabajo.— 234— bajo ciertas restricciones y una negociación ventajosa.por . RíejC¡ corno antagonista de mi señor. que no tienen c o q o c í miento alguno de los hombres. nos trata como á niños. que debe servir para que el papa os inste á que os quedeis. os asombrará. á quien aun lloraba la Francia». IV. que. Tan bien como yo sabéis. -T> ' ‘ - ^1) So lee en la -HUtoict ¿ t Fronte jxniant le X VflI jü e k . Con esto. escitada por la Rusia. cuando el santo padre añade. Choiseul no había tenido repfifo en ultrajar la memoria del delfín (1). de España y de Nápoles están en guerra ? abierta contra los Jesuítas y sus partidarios. conspiraba para hacerlos proscribir en tes estados pontificios. á no dudarlo. No sé si se ha he cho bien ó mal en expulsar á los Jésuitas de Francia y de Espa ña. lo que se ba techo mal es. pa ra chasquearnos. señor cardenal. la Polonia. y con esto haber advertido á la Europa entera de este mis mo paso. sino reuniendo un concilio. ya sea por la voluntad de los príncipes. Creo que una vez expulsados. y que de hecho semejante asamblea ya no puede tener lugar en nin gún país católico. y nos encontramos coa. y sin remedio. ya conoceríais que esta me dida es conminatoria. nacido en Fionancia. según ya tengo ealendido.t. “Pero la burla llega á su colmo.” El general de los Jesuítas. y al ponensos de lante ese preliminar. que esta aprobación del clero no podrá darse en toda forma. quizá tenia derecho á presentarse en oposision con un príncipe extrattangero. harán lo propio. que al consentimiento de los príncipes. Ya está dado. “Cuando os encargué que declaraseis al pontífice que los minis tros del rey recogerían sus pasaportes. y que es el foco de las intrigas. A la verdad. Al fin han seguido el mismo ejemplo todos los estados de la casa de Borbon. me avergonzaría con solo ver a¡ P. el papa nunca llegará i reu nir ese unánime consentimiento de los príncipes.

y por espacio de muchos días recibió fria y severam ente íi su ministro. Clemente XIV. se resignó á pedir algún tiempo para ejecutar la supresión del instituto. Orsini. siguiendo su bande ra. y ya. é inquie taba también á Bernis. ■ . de la que solo hemos citado dos fragmentos» ' Este despacho turbaba la quietud de Clemente XIV. pero Bernis. Bernis le consolaba en sus amarguras. y fué el de suplicar al soberano pontífice que escribiese al rey de España. Luis XV solicitaba una tregua al odio siempre activo de Cárlos III. por un contrasentido. Bernis no encontró sino un medio para conjurar esta tempes tad. no cesaban de instar por la extinción de la Compa ñía. Era preciso argüirle por sus ideas de justicia. Presentó al rey una memoria. Despues de sem ejante insolencia. Roda.— 235— cuando este hombre de estado?dirigia á Bernis la inconcebible carta. donde se habia arreglado una vida de . que habian empleado contra él sus enemigos. y á desafiarle luego en cierto modo con estas palabras: Q uizá per desgracia me veré precisado á ser vuestro sGbdito. dejándole entrever la posibilidad de que le faltase la embajada de Roma. y fué. esperando poder salvarse aun. Azpuru y algunos otros cardenales v prelados. Se hizo apare cer proceso sobre proceso contra los Jesuítas. que contenia laa mayores quejas contra el duque de Choiseul. Pero éste. El cardenal no titubeó. de una parte.fausto. para llevar íi cabo la disolución de eéta sociedad. que quizá no buscaba sino medios para retardarla. y se les atacó en detai.casi vencido por tan continuo asedio. pero jam as seré vuestro servidor. hizo dar al papa Un paso que la iba á acelerar mas que nunca. fatigado. y revelaba ó suponía sus intrigas con algunos gefes dp los parlam entos. amenazando á Roma.Versalles la lentitud del cardenal diplomático. y exigia su separación. el embajador de Francia. . este {el delfín) no hizo más que un esfuerzo en su favor. sabedor al momento por la marquesa de P om padour de los medios. comprendieron que todos los esfuerzos con el papa serian esté riles miéniras que no le arrastrasen mas allá de sus secretas intencio nes. es difícil explicar el extraño pasage de la carta en que Choiseul d eclara que seria vergonzoso ver al P. Dudaba de su buena fe. la obtuvo.Ricci antago nista de su seáor. Grimaldi y el duque de Alba. se quejó agriam ente del delfín y de sus consejeros. . Cárlos III habia denuncia do al gabinete de . por otra. Moñino. y que le exponía á las justas reconvenciones d ejas cortes. y reconociénLacretelle: D urante los dehates sobre los Jesuítas. á fin de perderlos en el espíritu del pontífice. Clemente XIV conoció al fin que toda su mansedum bre no producia sino unapasagera ilusión. sembrando de flores su camino. y. de placeres lícitos y de benevolencia artística. con palabras dulces que derramaba sobre aquel corazon ulcerado. Miéntras que P o m b a ly Choiseul. que debía jazgarles. á buscar á ese príncipe para dem ostrarle la falsedad dé las denuncias de que se habia hecho órgano. . • El rey se quedó sorprendido. y al mismo tiempo le conducía insensiblemente al abismo.

y para volver á la gracia y sincerarse con Choiseul y los filósofos. Osma que estaba en el secreto de Cár los III. se hacían un punto de honor y un título de glo ria en no dejar resto sobreviviente al edificio de la Compañía de Je sús. lo liga de tal manera. y á cu yos miembros reputa como peligrosos. dice Roda á su ministro: “En cuan to á lo que me decis sobre la obligación que os ha sido hecha. y el 15 de Enero. Con su carác ter. El mas ó ménos tiem po es lo único que quede conseguir. Su carta estaba llena de amenazas y de amargura. se ve obligado á terminar su obra. con arreglo á las promesas formales que por escrito ha hecho al rey de España. Ganganelli rogó á Azpuru que la tuvie se secreta. Dejémosles decir. á ménos que la corte de España no mudase de parecer. vos escribisteis sobre eso al padre confesor. Nicolás de Azara: “ Vuestra carta es causa de que las gentes de aquí den una en el clavo y cien to en la herradura.—236— cióla al mismo tiempo indispensable. Manuel de Roda vuelve á tomar la pluma. no contra vos. Este príncipe escribió á Clemente XIV para que apresurase la extinción de los Jesuítas. os respondo. dice así: “La cuestión ya no versa sobre si el papa desea ó no evitar la supresión de los Jesuítas. sino contra el papa. Pe ro ese compromiso no bastaba á la actividad de los ministros espa ñoles. á pesar do los ruegos del papa para que no enseñáseis á los demas embajadores la carta de su magestad. y su magestad ha mostrado gran indignación. su santidad puede ó no dejar de ejecutarlas. no se le ocultó que tarde ó temprano.” Con la misma fecha el P. añadió: “que los miembros de esta Compañía habian merecido su ruina por la inquietud de su genio y audacia de sus manejos.' Mas según parece. que ya habian echado por tierra.” El 29 de Abril de 1770 el cardenal de Bernis se gloría del gol pe maestro que habia dado. enemigo de la publicidad que tan bien se hubiera avenido con una digna ociosidad sobre el trono. inquietos y enredadores. sospechando siempre de los demas y aun de sí mismos. si al rey de España le diese la gana de hacer imprimir la carta que le ha sido escrita.se veria obligado á cumplir una obligación tan selemne. sino si. y en cuanto al profundo dis gusto que por ella ha tenido el papa. quedaría deshonrada si se negase á cumplir su palabra y no suprimiese una Sociedad de cuya destrucción ha prometido él mismo comunicar el plan. D. La carta que le he comprometido á escribir al rey católico. Desconfiados y tenaces. Clemente XIV ya estaba con las manos atadas. que. pero aun estas dilaciones ya están limitadas. puesto que nos dejan hacer» . Su santidad es demasiado ilustrada para dejar de conocer que. éste último lo ha revelado al rey. y coloca á Azpuru en la senda que Cárlos III quiere que siga en Roma. que en lugar vues tro hubiera guardado silencio. escribía desde el Pardo á D.

fyc. Bernis habia dado muestras de su celo contra los hijos de S. La corte de Viena ha declarado que no se opone á la supresión. la proteceion concedida á los herejes. Me consta de buen original que Choiseul está que trina contra Bernis y el modo de obrar de la San ta' Sede. Su secretario de Estado Pallavicini. y aun á Bonifacio V III.ños. Gregorio X III anadió i ella la apelación al futuro concilio. persuadido de que á todos nos la quieren jugar. escribe desde Aranjuez á Azara.” La corte de Roma. (]) La bula In cana Domini tomó ese nombre de la festividad de Jueves S an to. y antiguo nuncio en Madrid. Estas censuras se refieren principalm ente á la heregía. Julio II. El padre común de los fieles no recibia sino á presen cia de los embajadores. y el 24 de Abril de 1770. otros á Clem ente V. exceptuando solam ente en el artículo de la muerte. No sabia sino lo que se queria que supiese. Roda se expresa en estos términos: “Nuestros negocios con Roma. la dió fuerza de ley. no sabia qué responder áeste fuego cru zado de correspondencias y maniobras. Ignacio. Con todas estas cosas los ministros de nuestra corte siguen atendiéndose á buenas palabras y á lisonjeras promesas. Parece que esto se ignora en la secretaría de Estado en Roma.— 237— y será lo mejor que vos digáis lo mismo que dicen los demas. Pedro la famosa bula In cana Domini (1). . Clemente X IV sacrificó también está costumbre. ataques contra la ju risdicción eclesiástica. son para mí un misterio. los soberanos pontí fices promulgaban en la B asílica de S. Paulo III y Pió V se reservaron á sí solos la absolución de las censuras que esa bula contenia. con el fin de que fuese aprobado por los monarcas. Clemente XIV pasaba re pentinamente de unos momentos de desolación. y que aun suscribirá á ella con placer. la falsificación de las bulas y demas letras apos tólicas. se la da como cierta. El duque de Choiseul ha escrito al embajador de Francia en Madrid una car ta fulminante. lleno de gracia V de amabilidad. ser enemigo de la Compañía de Jesús. se creia obligado por reconocimiento á servirá la causa de Cárlos III.” Todos los a. tan hábil generalmente para descubrir el hilo de una intriga diplomática. y todavía no hemos visto ni por el forro el plan y método que se nos habia prome tido enviar. Ya va casi pasado un año que se habla de la extinción de los Jesuitas. pero este celo no habia logrado resultados que pudiesen adormecer las sospechas del rey de España y de sus ministros. y para ser admitido á su audiencia. malos tratam ientos ejercidos coutra los prelados. ó al ménos impío ó ateo. era pre> ciso dejarse marcar con la estampilla diplomática. en el dia del juéves santo. de la que éste no ha hecho mas uso que contestarle que tenia mucha razón. no veia mas que á los asalariados de los ministros extranjeros. Unos autores refieren su origen 4 Martin V. dia en el cual se promulgaba otras veces. en 1420. se mezclaba lo menos posible en los nego cios. los proveedores de armas y pertrechos á los sarracenos. á otros de una ale gría inesplicable. la piratería.

su deseo de conservar relaciones de una perfecta armonía con las cortes. ° de Mayo: “ Reconozco. y su valor para llevar á cabo grandes cosas. Sin embargo. notemieron el manifestar su descontento. se lee: “No me extrañan las quejas ni el sentimiento del Sacro Colegio al ver la decisión tomada de no publicar la bula In ccena Domini. F ran cia y Alemania. y se la explotaba con detrimento de la Santa Sede. y aun sin haberlos prevenido. revocación qu»^ jam as se ha Hecho. y lo que es m»6. que so lo habia podido aconsejar un deseo de vana popularidad ó de con ciliación imposible. Los cardenales. y-la diplomacia le saludó con el dic tado. porque el papa habia cometido un ac to de cobardía. cuya discreción en los ne gocios eclesiásticos y del Estado habia llegado á ser proverbial. H e tenido el mayor placer. y los que la hicieron no ser admitida: eií E spaüa.—238— y semejante concesion fué la señal de la debilidad de Ganganelli. Roda escribió sobre ésto desde Aranjuez á Azpu ru el 1. hace esperar que cumplirá sus promesas res pecto á los demas. . D espues de haber saturado á su placer á Ganganelli de los elogios impostores. E l 8 de Mayo.. y el 17 de Julio Roda escribe á Azara: “ Sabemos que en Roma todo se hará Sé leen también en esta constitución algunos artículos que tocan á los límite? de los dfts poderes. Cedió sobre un punto esencial. que lo seria eiv su caso la extinción de los Jesu í tas. como las cláusulas de est» bnla exigen una rérocaeion formal para que cesen sus efectos. porque esta conducta muestra cuál es el carácter del papa. crear nuevos impuestos sobre el pueblo.” Se habia sembrado la discordia entre el papa y los cardenales. y á pesar de que su máxima tradicional era el adoptar al ménos en público la política de los so beranos pontífices. asunto». ejemplo que han seguido sus sucesores h asta el dia. La supresión de la. en la correspondencia de Ro da con Azara. que se negaron á asociarse á una medida. hasta que por último Clemente X IV suspendió su promulgación. y de ningún valor. como la prohibición de imponer Cargas sóbre las bienes de la Iglesia. Para él G(anganelii no se habia elevado súbita mente al rango de los héroes. E stá oposicion fué siempre mayor. como digno de todo elogio el talento y vigorosa firmeza del papa en la resolución que ha to mado de abolir la antigua costumbre de la publicación de la bula In cana Domini. Clemente XIV iba ya tan léjos del camino or dinario y regular.bula era el precursor de sub siguientes concesiones. y mas sin Consentimiento de los cardenales. irresoluto.” E l Sacro Colegio no mostró tanta alegría como los ministros de las cuatro cortes. El papa ha hecho muy bien. dice. los ministros emprenden de nuevo su obra dé destrucción. En su género me ha parecido mas heróico y mas meritorio este acto. Esto. á pesar de que los'enemigos del papa le pintan como un hombre tímido. de Grande. los artículos que dieron cau saá las reclamaciones que la bula produjo e n fa s i todas las cortes. los tribunales y las congregaciones romanas la su posen siempre vigente en cüanto á las disposiciones espirituales. Estos fueron sobre todos.

como si la.” Algunos dias despues. pero sus esperanzas están envueltas en amenazas: “Me decis.” Estas adulaciones no produjeron el efecto que Roda esperaba. Lo mis mo podrémos decir de Portugal. ese era el último deseo de la diplomacia. aguardando la salvación de la condescendencia del pa pa. que nosotros en ios diez años que han pasado. Roda espera aun. Ya voy e m e n d o que este pontificado pasará todo entero. ' La Francia y España la dejaron-respirar durante algunos meses. He aquí por qué yo cada vez mas me afirmo en mi pensamien to.. el ministro español vuelve á su tono na tural. y no gobernaba sino á mas: no poder. Pombal y Tanucci activaron por bajo. en otra carta á Azara: ‘‘Sí. y siempre cumplimientos. aunque hasta el presente no veamos el menor indicio.. y no se habrá hecho otra cosa que dar buenas palabras y cortesías á todo el mun do. en Florencia y en Venecia.ocuparse en los negocios jeon desprecio* Sus dos únicos confidentes eran dos religiosos de su convento de los) Santos Apóstoles. fueron mas gro seros en su proceder. y luego cumplimientos.■ensu . transformar la autoridad del sucesor de los apóstoles en instrumento de opresion.persecución debiese cada vez mas encar nizarse contra este anciano coronado. y el 28 de Agosto ya desconfía. sé extingui rá la Compañía de Jesús.insolente elegancia de sus maestros. decis muy bien (así se esplica). de que esta es la ocasion mas oportuna para obrar por nosotros mismos. Lo esperamos. sin embargo. Ildefonso á Nicolás de Azara. El papa detestaba el exterior prestigio d.recoger al pié. se ensayaba. Se queriaa. queie aislaban. y otras cosas grandes verán su cumpli miento. donde hasta el dia no hemos visto revocado ni uno solo de los numerosos decretos publicados en igual sentido. se han hecho desde hace un año mas demostraciones con tra Roma.de la cátedra de Pedro las varas con que habian de ser azotados los católicos. en lugar de contentarnos con cum plimientos. todo es aquí misterio.de cuerda las intrigas de Choiaeul y de Aranda. escribe desde S. Estos últimos ultrajes irritaron al pueblo ro mano.la. El disgusto de lí»s hombres le hizo . el 31 de Julio.llamados Buontempi y Francesco. y como se nos decia en el año anterior. pero á la primera resistencia riel papa ya se declaraba la idea de obrar por sí mismos y prescindiendo totalmente de su autoridad. El papa deja pasar tiempo. Solo nosotros nos quedamos con las manos quietas sin hacer nada. sin pedir nada áRoma.prendía. y siibien no tuvieron. que en Viena. Su asentimiento exigido se transforma en humillación para la Santa Sede* y Clemente XIV no se atrevió á dar á entender que lo cora. que nos desea mucho bien y que ha prometido complacer al rey en muchas cosas. y creemos en ello con todo el ardor de nues tra fe. como ahora.” Entonces.—239— á gusto del rejr.e las feeremonias •religiosas.

por. el ministro napolitano dispuso de repente des pojar el palacio Farnesio de los mármoles que enriquecían sus gale rías. Leopoldo de Toscana siguió el ejemplo de Tanucci. Ni cardenales ni prelados son llamados al palacio.Despreció altamente á la dama de. en aquella sazón. príncipes y mi nistros se conjuraron para colmar su vejez de todas las afrentas imaginables. de suerie que. Despues de haber sido hasta la muerte de Madama de Pompadour. hermana de Choiseul. Lo mismo aquí. comunicó sus aprensio- .” En este momento fué cuando la caída del duque de Choiseul vi no á reanimar las esperanzas de los amigos de la Compañía. que constituye una de las glorias de la ciudad eterna. y sacó la Niobé de la villa de Médicis. Tan completamente se encontraban fuera del manejo de los negocios. el Toro de Far nesio. Se persuadió á Ganganelli de que no tenia necesidad de consejos. poco mas ó ménos. D. y por medio de adulaciones se le pri vaba hasta de la posibilidad do reclamarlos. Manuel de Roda. á fin de poder mejor dominarle en beneficio de sus rencores monásticos y de las pasiones de todos los ministros de la casa de Borbon. Garnier. y no ve mas que á sus enemigos. Los padres del instituto creyeron que tan aflictiva situación inspiraría al pontífice ideas mas justas. de la duquesa de Grammont. v las medidas están muy bien tomadas contra ello?. ni saben ni pueden ayudarse. el 6 de Marzo de 1770: “Los Jesuítas saben que se solicita su abolicion. que se desdeñaba de él. escribia desde Roma. que el P. y el golpe dado. que en Paris.. v para humillar al papa y al pue blo romano en su orgullo de artista. que en todas partes veía Jesuitas. cuenta los sentimientos de Ganganelli. Tanucci era el ene migo personal de la Santa Sede.—240— trono. consecuencia inevitable de una mala administración. pero el papa guarda un secreto impenetrable sobre este asunto. Fueron transportados á Nápolesel Hércules. el Sacro Colegio estaba re putado como innecesario. cuyos pri meros transportes tanto habian llenado su alma. V que todos de consuno podrían aun trabajar por la gloria de la Iglesia. Garnier escribia aun á sus hermanos: “Los Jesuitas no se ayudan á sí mismos. sin tener en. y otros monumentos. A estos motivos de descontento interior se agregó la escasez y carestía. y usando de una intimidación sabiamente graduada. Clemente XIV separaba del Vaticano á los cardenales y á los príncipes. cuya firmeza temian>los embajadores. El papa vió desvanecerse como el humo esa popularidad. la voz que corre es que el negocio está concluido. el cortesano mas obsequioso de esta favorita del monarca.haber triunfado en el vicioso corazon del rey. sino para asistir á las funciones públicas. antiguo provincial de Lyon y asistente accidental de Francia. no quiso atemperarse con Madama du Barry á los deplorables caprichos de Luis XV . “El 20 de Junio del mismo año el P.

y el duque D’ Aiguilion fue llamado á sucederle. y todo lo demás de la intriga. quiénes han si do los célebres introductores. proscritpos en todas partes. XV va no tenia Ante sí al imperioso Choiseul que le dictase ordenes.” Aúnen estos tiempos se acusaba á los hijos de S. Ahora están en París con mas poder y valimiento que nunca. Madama du Barry. se apresuró á cubrir á esta gran deza caída con un prestigio de popularidad.—241 — nes a Azara. un ministro desterrado encontró en los adulado res de la fortuna. desterrados ya tiempo ha cia del reino.-lp. y los place res eraa los únicos que ocupaban seriamente los ánimos. desconocido hasta en tonces. y D \A iguilion no debia violentarle en lo mas mínimo sobre ese punto. La desgracia tuvo también sus cortesanos. y proscribió á los proscriptores. Sin embargo. al saber el papa los pambios verificados en la corte y. rey y el ministro no deseaban otra co sa que dejar al papa en su completa libertad de acción. y le seguían á sus tierras de Chanteloup. Por aquella época en Francia todo se tomaba á juego. como ellos habian hecho antes con. D ’ Ai guilion trató de procurarse uno de los mas refinados. y al darle parte de esta impura intriga. mientras que los cortesanos. pues el pue blo can sad o de las prodigalidades de Choiseul. creyó l e serian coocedidos algunos meses mas de tregua* Lu¡$. D ’ Aiguilion y. Choiseul durante su administración habia ener vado y corrompido la Francia. El 25 de Diciembre de 1770 tomó el camino del destierro. el 9 de Mayo. y esta misma Francia. El popre Choiseul se encuentra abandonado de toda la corte. Llegaba á la mejor ocasión. El duque de Choiseul fue precipitado por su orgullo déla cumbre de los honores y del poder. (v ese fué un homenage indirec to que tributó á Iíl virtud de los jesuítas) Madama du Barry. Deseaba ven garse de los parlamentos y los castigó disolviéndolos. pero 31 . aplaudía su desgra cia. representada por su nobleza y por sus escritores.Compañía de Jesús. nunca pensó reconstruir en manera alguna e l edificio que su an tecesora había echado-por tierra. Todos los demás son Jesuítas pero de cuarto voto. á fin de desafiar desde allí al monarca en el ejercicio de su prerogativa real. Pero en esta rá pida revolución. de tener en su mano las riendas de los go biernos. Ignacio. la mano de los padres. le dice: “Ya sé lo de la nueva favorita de Francia.. repi ta.en el ministerio. no alarmó á Luis XV. no se dejó sentí-? ni de cerca ni de léjos. y por la primey última vez quizá. los contratistas y los filósofos echa ban de ménos á su protector. Este espectáculo tan fuera del orden común. El nuevo ministro siempre habia amado y siempre defendido á los Jesuítas. No tuvo la menor compasion con los magistrados que se habian mostrado inexorables con los Jesuítas. el conciller Maupeun llevaban sus miras particulares con seme jante medida. hombres que se atrevieron á desafiarla.

Cualquiera hubiera dicho que al reanimar su valor Clemente XIV. Carlos III y el duque I)’ Aiguillon se convinieron en un nuevo plan de campaña. engañaba á los enemigos del instituto. Con un solo rasgo de' pluma podria recobrar el condado Venesino y el principado de Venevento. entre gando á Pinateüi. Cordara. y á pesar de buscar Ganganelli todos los medios de aliviarle. y sin embargo. creia poder perdonarse á sí mismo el e r r o r que un momento de vértigo inspiró al cardenal Ganganelli. administrador de la hacienda pontifi- . quería mejor permanecer en la línea de su deber que recobrar para la Iglesia sus dominios invadidos.—242— era preciso hacer entrar en igual sistema á Cárlos IÍI de España. Cárlos III desde mucho tiempo ántes suponia en el cardenal de Bernis la mayor tibieza en sus reclamaciones. pero es indispensable que les Jesuí tas sufran y padezcan mucho. indican muy bien que Ganganelli retrocedía ante la sola idea del cumplimiento dé la obra que habia tomado á su cargo. conde de Fuentes.nr» pontífice que ha salido de la familia de S. D ’ Aiguillon con sintió en hacer causa común con los eneirigos de los Jesuitas. arrojados de Portugal. de nin guna ihanera será sacrificada. Su vida éritera se con sumía en buscar medios de eludir lá fatal promesa arrancada ántes de su exaltación por el Cardenal de Solis. Para desarmar los recelos del ga binete de Madrid. que Angel Braschi. enil). si quiereri salvarse. El poder fué su mayor tentación. quiso. creyó ganada la partida. le contestó Clemente XIV con cierta seguridad. dijó ai papa: “Podré creer muy santo padre. Vipera.” 'Éstos detalles que tomamos de ios comentarios inéditos sobre la supresión de lá Compañía. A fin de consolarle por la desgracia de Choiseul. El erario públic» se hallaba muy recargado. afectó herirle ligeramente con la intención de preser varle-de la muerte. D ’ Aigniliwn le dtó una prueba de ello. sin embargo.El papft habia obtenido una dilación. doce mil escudos romanos destinados á proveer á su subsistencia. el rumor publico que se oye por todas partes de que dentro de poco tiempo será destruida la Sociedad de Jesús. que en 1772 le decla ró á'Juan Cárlos Vipe-ra. escritos por el-P.IC^pa/ía en P*ris. con aire consternado. los despachos y demas comunicaciones orí ciña les del embaja dor-de Francia en Roma. una de las lumbreras del órden de fran ciscanos conventuales. Tan arraigado se halla este pensamiento en su imaginación. E l papa sabia que su pre decesor Clemente XIII piágaba anualmente á los Jesuitas. . así como Pilatos hizo azotar al Salvador con el fin de evitarle por esé medio1el suplicio de la cruz. y destruida por. y persuadiéndose de que con su sistema de injusticia calculada y de mala voluntad oficial háciá laCompuñía. antiguo cohermano y-amigo de Ganganelli. Francisco. quiso darle prendas. y despues q'oe se cousumó-esta bastardía.«jfH'ior de. Tran quilizaos.

han sido de «u . amigo de Choiseul. á causa de la caída del ministerio. Si la corte de Paris se acaba de resfriar. Los motivos que éste. el rey de España no pudo contener su impaciencia.que Mme. que en París..uger no se atrevió á hacerle pasar ese mal rato. Roda. continuase suministrando este subsidio á la desgracia. los Jesuítas en Paris. y así lo que es de aquí adelantedebemos cojjtar poco con sus ser vicios: los pocos obtenidos:de. Como nuestro soberano es bastante form al y constante en eso de promesas. muy afecto á los Jesuítas. por tiias que digan: allá en sus adentros es. du Barry tome partido en favor de los Jesuítas. quien cuatro años Jespues sucedió á Clemente XIV bajo el nombre de Pió VI. pero yo aun no estrañaria ver de nuevo t. obstante.un solo instante. y espero que su constancia corlará los vuelos á las muchas cabalas .— 243— cia. e s lo. jamas he dudado de ello. Eso no o b sta n te .embajador portugués ó el español llegasen á saber su caridad con los proscriptos de Pombal. Este obra en.que se multiplican en la corte de Francia.acérrimo partidario de. L a de Francia se queja de las ddacio nes. dice á Azpuru. lo que es mas. y exactísimo en cumplirlas. El papa solo abrigaba un temor. “No dudo. no ha d. y al presente. teme ver. no. esté triunfante con la caída de Choiseul y de su primo. pero vos sa béis lo que son las cortes.le ha alegado. aunque no demuestra h a b er cambiado de opinion. y si por casualidad.udacl<> del p^pa. los Jesuilas. se cambie también su modo de ver sobre la extinción de la Compañía. Esta m. se emplea en favor da los Jesuítas. Roda se encargó de trasmitirla á los plenipotenciarios de España cerca de la Santa Sede. que no cesa de escribir para apremiar á Azpuru y á Azara. Angel Braschi. el papa se ericon-' contraía entre la espada y la pared. y en el palacio mismo del rey cristianísimo. fuerza de órdenes y mas órdenes y merced á fuertes reprimendas. Praslín. y era que el. y que al fin y al cabo cumpla sU palabra. cierto que los Jesuítas han representado un papei muy importante en palacio.decis con tanta seguridad sobre la firmeza del papa en sus promesas. Pero al ver la perplejidad de Ganganelli y la desgracia de Choiseul. El mismo cardenal de Bernis no es. y el ministro español aun pudo conservar sus espe ranzas. puesto *]ne ya es cosa segura que el partido de la favorita. que el papase sostenga.ese sen tido.” El 26 de Marzo.él hasta el dia han sido arrancados á. guardó religiosamente el secreto de esta beneficencia pontifical. Temo. todo se puede temer. y el 29 de Enero de 1771 escribe desde el Pardo á Azpuru: “Nada dudo de lo que me. Nuestro rey ha descuidado e l fortificar á su augusto primo en su an tigu o proyecto. porque temerán desagradar al rt-y de España.

y se ha tranqui lizado mas y mas. Roda obedeció: . dice eá' su::despacho.” El 9 de Abril. “ Su magestad. que cada momento que se tarda. Azpuru. pues desdé que so magestad comprendió que la causa del retardo tenia por móvil preparará su santidad para la extinción de los Jesuitas simultáneamente con lu causa de nuestro Palafox. el rey de Francia acaba de asegurar á nuestro soberano que se mantendría firme en su última resolución. El príncipe* ya cansado. ya á Tom as Azpuru. á fin de ver si podia obligarle á una inacción incompatible-con su carácter. Aranda deja á los ministros que tiene bajo sus órdenes el cuidado de traducir el pensamiento de su amo. anhelaba la púrpura. se ha alegrado también mucho por las seguridades que le manifestáis relativamen te á la pronta resolución de la causa de nuestro venerable Palafox. tal es el doble objeto que sigue Cárlos III con un en carnizamiento dél cual d ó cilm en te podrá bailarse ejemplo en la historia. ríiándó á Roda que escribiese á Azpúru para que aca basen de una vez las irresoluciones del Vaticano y. y para conseguir esto. que jamas se ha visto entre soberaJ- . lar apatía del tíiübajador español.: • ‘•Creo. dice. y yo mismo tendría el mayor disgusto si queda se sin efecto la incomodidad que se toma el rey. El 12 de Marzo. como igualmente por las que tocan á la extinción de'los Jesuitas. ya mas asegurado. El ansia con que el rey suspira por ver llegado el dia dé esta supresión prometida por su santidad. Palaibx es el epigrama y el intermedio arrojados en este negocio tan deplorablemente conducido. se explica en estos términos con Azpuru: “E s cierto que á estas horas no hay en París otra manera de ver las cosas que sea opues to á nuestros ardientes deseos de acabar con la Compañía de Jesús.” ■ Cada correo llevaba. que ya era obispo. ya á Nicolás de Az?ara. complicada en Gangane-lli con mucha parte de remordimiénto. La tenacidad española estaba en pug na con la lentitud romana. le> parece un siglo. negocio que sumagestad desea ver terminado ántes que todos. la du Barry y el duque D ’ Aiguillon hacen las paces con Cárlos III. el rey ha conocido que la idea no podia ser mejor. contentándose él con inspirársele. Roda. Roda notifica desde Aranjuez las disposiciones reales. y de cir cunloquios y evasivas. usó de miramientos y consideraciones con el papa. con el rey de España. El 4 de Junio de 1771 se le recordó mas explícitamente que nunca la promesa de cuyo olvidóse le acusaba. y que permanecerá unido á su magestad en cuantas instancias se hagan al papa. nuevas súplicas ó amenazas.” Palafox y los Jesuitas. es tal. la beatificación del uno y la destrucción de los otros. el odio contra los Jesuitas puede mas en el ánimo de Cárlos III que el respeto que afecta mostrar á la memoria de Palafox.-2 4 4 — aprobación como habéis podido verlo por las reconvenciones que se han hecho.

Su magestad aguarda con la mayor inquietud la respuesta que dará su santidad á vuestra me moria y á las instancias de los dos cardenales. Puso despues condiciones. escribiendo desde el Escorial á Azpuru el S de Octubre de 1771. encargando á este último que felici tase á los cardenales de Bernis y de Orsini: “El rey.que tan to «tormentaban á la cátedra de San Pedro. El velo que habia vendado los ojos al pontífice. Estoy asombrado al ver cómo nunca faltan al mi nistro de nuestra corte frases y rodeos. está muy satisfecho de la prontitud con que habéis ejecutado la orden que se os habia intimado de renovar las instancias sobre la tan suspirada supresión de los Jesuitas. y Clemente XIV. así habla Roda. arrepentido del pasado y del presente. no quiso manchar su porvenir. Penetró en seguida lá luz. Igualmente se ha alegrado por el aviso que habéis dado á los dos cardenales para que piensen en el asunto con el mismo Ínteres á nombre de sus cortes respectivas. exigiendo siempre la destrucción d é la Compañía de Jesús. bueno seria que el santo padre contestase. y sin concluir la menor cosa. para satisfacción del rey. du Barry. asegurando siempre que se verán pronio realizadas. Ya no ignoraba que estaba perdida la esperanza de hacer mas equitativas y sumisas á las cortas. y Roda. cuyo original tenemos á la vista. se contenta con las esperanzas que le da el papa del cercano cumplimiento de sus promesas. á quien Tanucci llama un frate furvo. con tal que la reflexione v la. No tengo palabras para ex plicaros él deseo que tiene sur magestad de ver terminado esté asuntó que considera como de la mayor importancia. Ganganelli sabia mas que el obispo Azpuru.” Toda la gravedad de Carlos III se aliaba con Mme. Luis XV estaba bajo el yugo mas humillante.. “Poco importa. y así guardó silencio. exagerando al mismo tiempo la seguridad y certeza de las palabras del papa. ttídas se han arreglado.ejecute en el momento que espireel plazo prefijádo por la misma. y ni aun se ven trazas de ello. no produjo ni debia producir ningún efecto. Sin embargo.'y promete hacerla luego. Todos los príncipes de la casa de Borbbn la han pedido al papa.• Miéníras ' esto llega.—245— nós una negociación semejante á esta ele la extinción d élo s Jesuítas. En ella se habla de justicia y de salvación de la Iglesia. hace constar todo esto. poco importa que el papa no conteste á lá memoria que le habéis presentado para la supresión. Su santidad la promete redondamente y sin condición. pero la realización nunca llega.” . que siempre vienen á parar á lo mismo. sir> sacar nada en limpio en ninguna de sus cartas. y el papa renueva sus promesas. se rasgó completamente. sus embajadores y los de Nápoles se encontraban á las órdenes del rey de España.” Esta memoria. decia el ministro español al embajador en su des pacho del 19 de Octubre.

dice. trinitario. que aprovechaban. y al llegar esta complicación de sucesos. y por todas par. En sus misiones. al través de estas secretas correspondencias. la prelatura y los príncipes ro manos les obedecían ciegamente. no será esta misma audacia. y permanecen en la inacción. debemos creer que van bien. se. pero en cuyo fon do nada se descubre. Esto será un nuevo pretexto para él. para extimular su celo. en Roma. una carta concebida en estos términos: “Maldito si veo que nuestros negocios adelantan un paso. no se encuentra eJ menor ras tro de acto alguno (le resistencia de parte de los padres. Se hace correr la voz de que trabajan en Roma para conjurar la tempestad. El negocio de Palafox ya principia á embrollarse. que cree resfriado por el solo contacto de la atmós fera romana. pero mueren sin combate. con fecha 24 de Diciembre. donde nada se calla.sucede siempre con los hombres honrados.—246— Roda. ejercían. que en cada palabra que escribe revela un resentimiento ín timo. á. sino el silencio. Por todas partes se les asalta como plaza que ya comienza á estar desmante lada.” Este cumplimiento. que ha fijado este término para la supresión de la Compañía. y el papa también.en Francia. una mágica influencia sobre cuantos á ellos se acercaban. y ésta. Se les creia ricos sobre toda ponderación y se ha querido probar que poseian tesoros incalculables en cada punto del globo. era el buqn éxito de la fuerza que se prepara ba á vencer á la conciencia pública. Se señala . á fia de retardar el ¿cumplimiento de sus promesas tantas veces renovadas. á Azpuru y á Azara. . como. cuantos reflexionen un poc«. disponían de medios desconocidos para llegar al objeto que se proponían: el Sacro Colegio. sin venganza y aun sin osar defenderse. y vice-versa. en España. ora deteniéndose á una señal dada: la sociedad de Jesús tenia ásu disposición armas y máquinas de toda especie para batir en brecha á sus enemigos. y con lodo esto. Los Borbones se apresuraban á llevará cabo su pensamiento sobre. Mueren heridos del ostracismo. Azara recibió de él. lo cual se atribuye á un tal. y es imposible rastrear su ménor huella. y sin embargo. y lo que eternamente sorprenderá. la causa es la que real mente lo paga. Aquí se trata de hacérsele pagar. Los enemigos del instituto eran audaces y dueños del poder. . la Com pañía de Jesús. y sobre ella se edifican cartas novelescas. ya marchando. Se nos piden un millón de documentos. que parece que ha dado un voto malicioso. se dirige sin cesar. sucumbió ante la maldad.es» acti vidad.guardado por los Jesuitas en medio de semejante crisis. en medio de tantos escritos y de tantas comunicaciones oficiales en que la calumnia se encon traba como en su verdadero puesto. operaeion cesárea que aun no habian verificado sino en parte.tes. Perez. La actividad desaparece al llegar á los Je suítas.

— 247— •
Y sin embargo', jam as■ les ha presentado oeasion mas oportuna se

d<í poner en juego su influéncia y sus riquezas, la oeasion mas favo rable, la única, en fin, que pudiera excusar cualquiera intriga. Los que tanto saben, debieron conocer la parte flaca de sus persegui dores. y eso no obstante, no >e encuentra la menor señal de seduc ción ó de corrupción intentada por su parte. Se les acusa de estar por mitad en el secreto de todas las familias; de tener ojo y oido siempre abiertos para penetrar los misterios todos de la vida pri vada y de la vida pública, y no tienen arte para conocer las innu merables tramas que se urden contra el instituto. Los ministros y los embajadores de la casa de Borbon están en guerra abierta y permanente contra ellos; y no llega su astucia á poder sembrar la cizañaéu el campo enemigo. Choiseul desprecia á Pómbal; Aranda es acusado por Grimaldi; Azpuru denuncia á Roda; Moñino acrimi na á Azarái Bernis se queja sin cesar de Tanucci, v los Jesuitas tío saben1 aprovecharse de esta¡5 desavenencias. El Sacro Colegid desconíia de Clemente XIV, y no toman partido por sus defensores contra el soberano pontífice, ni se les ve medir sus fuerzas contra las puertas del Vaticano ó del Quirinal. Nada hacen con esos di plomáticos cu5ro escesivo lujo tiene necesidadde donativos pecu niarios; á fladie sondean, y la causa de todo ésto es á cual mas sencilla. Consiste únicamente en una carta del general del instituto. El padre Ricci se dirige en ella á todos sus hermanos, y les habla con el corazon en la mano. Mientras que se' denuncian las'casas de los Jesuitas como nadando en oro, vemos la escasez á que se hallaban reducidas trece años antes de su'supresión en Roma, en el momento mismo en qué los filósofos, los gobiernos y los jansenis tas los proclamaban como señores déi mundo v dispensadores de todas las gracias. Entonces subsistía aun la ¡ Compañía en el reirio Cristianísimo, en España, en Alemania, en Tialia y de la otra parte de los mares. No tenia que mantener de extraordinario sino á los Jesterradus, á quienes el marques de Pombal no pudo hacer prisioneros ó mártires: este exceso de: gnsto era para la Compañía un caso de ruina inminente.- El 20 de Diciembre de 1760 Ricci pinta en estos términos á los provinciales la extrema penuria en que se veia sumida la Compañía. ;
“La llegada de nuestros padres y hermanos de Portugal á los estados pontificios, me obliga á tomar consejo de vuestra reverencia, así domo de los demas provinciales. Bu modo de vivir, á la verdad, es tan conformé al que conviene á todo religioso, que me siento lle no de consuelo, Sobre lo que antes de todo debe ser objeto de mi constante solicitud, «sto es* ia fiel observancia de1las reglas. Pero lo que profundamente me aflige, es que no veo medio de hacerme con el dinero n eeesa m para proveer á su s necesidades mas urgen tes. Pasan .ya de novecientos los deportados aquí, y creemos que

• —248—
les seguirán otros muchos de los que se encuentran en el Marává. en Goa y otros puntos de la Asia. Los atiendo con la mayor econo mía en su manutención, como corresponde á nuestra manera de vivir^ y sin que les falte nada de lo necesario respecto á alimento, vestido y habitación. E ste es un deber que nos dicta la justicia, la caridad, la conmiseración y la tierna piedad para con unos hijos y hermanos abandonados y á quienes falta todo; y así es convenien te que los sustentemos, hasta que la Divina Providencia lo disponga de otro modo. Sin embargo, el sostenimiento de tantas personas, adaptado á las reglas de nuestra vida común, por mas económico que sea, lleva consigo grandes gastos, que durarán lo que Dios quiera, y carecemos de fondos que sufraguen lo suficiente para eso. ¡Ojalá que nos hubiese sido permitido repartir á nuestros queridos portugueses entre todas las provincias! Entonces no hay duda que fácilmente hubieran sido socorridos; pero el Señor ha querido con centrarlos en una sola, pequeña de por sí, y que, por esta sola ra zón, necesita gastos aun mayores de los que puede soportar. “Ya que la obligación de alimentar á nuestros hermanos de Por tugal, desterrados y privados de todo recurso, pesa sobre la Com pañía entera, solo nos resta buscar los medios mas oportunos para llenar, como es justo, tan sagrado deber. No se me oculta la esca sez en que se encuentran casi todas las provincias; las deudas de consideración con que están gravados la mayor parte de los cole gios, y en una palabra, todo cuanto las desgracias de la época presente han acumulado á la pobreza general. Sin embargo, despues de haber mucho y por largo tiempo reflexionado con el mas increible dolor, me he dicho á mí mismo: ¿Qué haré yo, puesto que este es el.único-medio? ¿Qué será de nuestras reglas de vida co mún, si, porque estamos muy pobres, no podemos subvenir á las necesidades de la vida, del modo y forma que nuestros usos y cos tumbres lo han establecido entre nosotros? ¿Y si alguna vez nuestra vida común recibe cualquier lesión (¡de lo cual nos preserve e l cie lo!) qué queda del instituto, que funda en ella su principal acción, y qué queda de nuestros rhinisterios, dedicados en ese caso, no á la mayor gloria de Dios ni á la salvación de las almas, sino al lucro mundano? H é aquí el motivo que me hace titubear en cargar á la Compañía con nuevas deudas para lo venidero, así como lo he he cho en este primer año: poco á poco estás deudas se acumularían de una manera increible y traerían para todos la ruina inminente de que os he hablado poco hace. H ay quien aconseje que se pida habilitación para recibir limosna por las misas, mientras subsistatan perentoria necesidad; pero este medio eausaria al mismo tiem po una profunda llaga en nuestro instituto; y me aterra la sola idea de un golpe semejaute, sin contar las acusaciones sin número que de esto resultarianen unos tiempos en que toda la Europa se ve como

-r-24íí--inundada dé malos libros dictados por la mentira, y 110 se oyen sino discursos inspirados por la calumnia. “Finalmente* una cosa es la facultad de recibir limosnas, y otra la de encontrarlas. Paso en silencio otras muchas dificultades que lleva consigo este proyecto, y que se piesentarán quizá al pensa miento de quien le considere seriamente. Así, pues, en presencia de una angustia cuyo peso me abruma mas que todas las demas, pido vuestro parecer á cada uno de vosotros; y que atendiendo á lo importante de este negocio, vuestra reverencia piense en él des de luego ante la presencia de Dios; que le examine seriamente por si mismo, y que le discuta luego con personas de gran prudencia, y con los padres mas observantes de nuestro instituto y de la vi da religiosa; y por último, que me mande por escrito su modo de pensar y el de los demas. Que todos oren con ardor, y que pidan al Señor, cuya bondad mantiene á todos los animales creados, pa ra que acuda al socorro de nuestra indigencia y la de nuestros her manos, y que nos conceda, no riquezas, sino lo mas necesario á nuestra existencia; sí, que nos enseñe á amar la pobreza de Jesu cristo; pero que apárte de nosotros la miseria que llegase á obligar nos á que nos desviásemos de nuestras santas reglas.” Dos años despues, la penuria se hizo sentir mas de lleno; el pa pa intervino, y he aquí del modo que lo hizo. El 3 de Septiembre de 1762, el general de la Compañía notificó las disposiciones siguien tes1á los provinciales de Italia: “Habiendo representado humildemente al santo padre Clemente XIII las grandes miserias en que se encuentran casi todas las pro vincias de la Compañía, por una parte, y por otra la necesidad de acudir al sostén de nuestros padres y hermanos de Portugal, su santidad se ha dignado concedernos por cinco años, por rescriptos de 27 de Julio de 17.62, la facultad de emplear para el susodicho mantenimiento el importe de ventas y productos de todos los lega dos piadosos dejados á nuestras casas y colegios, para la erección de iglesias, capillas y altares, para la construcción de las casas, para ornamento de esas mismas iglesias, y para proveerlas de ob jetos sagrados, tales como alhajas de plata y demas que pertenecen mas á la magnificiencia y embellecimiento que á la necesidad. Su santidad quiere al mismo tiempo que se cumplan enteramente to das las obligaciones de misas, sufragios y demas obras piadosas prevenidas por los fundadores. Se lo aviso á vuestra reverencia para que haga uso de ello, recomendándole, sin embargo, que ten ga el mayor cuidado en tener secreta semejante facultad, y en usar de ella con toda la precaución posible; y esto por el solo motivo del abuso que la maldad haria en estos tiempos contra nosotros por semejantes concesiones tan justificadas y legítimas.”
En presencia de semejantes documentos, ya se comprende que

32

— 250— las negociaciones entabladas contra los hijos de San Ignacio, debian tener su resultado en corto plazo. Estos no se defendían sino con la oración, con la obediencia y pobreza voluntaria; eran ataca dos á lodo trance y con toda clase de armas; la victoria no podia quedar por largo tiempo indecisa. La muerte de Azpuru, quien sucumbió de desesperación al ver que .cada consistorio dilataba su promoción al cardenalato, apresuró la caída de los Jesuitas. Así como el duque de Choiseul, el conde de Aranda estaba próximo á sucumbir en Madrid bajo una intriga de.corte. Uno de los últimos actos de este ministro, aun bastante poderoso, fué el mandar á Ro ma á D. Francisco Moñino con el cargo de embajador de España. Este hombre, de estado, antiguo abogado de los Jesuítas, y que tan célebre se ha hecho en la historia de la Península bajo el nom bre de conde de Floridabiancn, no sabia aun por experiencia los funestos resultados de las revoluciones. Las secundaba sin pre ver que llegaría un dia en que él mismo fuese uno de sus mayores y mas constantes adversarios.
E l 2 6 d e M a y o d e 1772, R o d a , que se queja d e la desconfianza .que d e él tien e la corte; d e C á r lo s Líl, anuncia la partida del nuevo d ip lo m á tico á su con fidente ordinario: “ Moñino, le dice, está en .camino para su destin o , y á p e sa r de lo q ue esto os puede d isgus tar, creo q ue os,-encontraréis mejor que áhtes. Moñino tiene bue nas maneras, un carácter d u lc e y taleuto. E s una lástim a que se deje gobernar por a d u la d o r e s é intrigantes. Ignoro cu áles son sus in stru cciones. Ya sa b é is que no he tenido parte alguna en su nom.brarniento. D e aigun tiem po á esta parte no me ocupo sino de lo q ue ex lr ic ta m e n te co n cier n e á mis funciones, p oique veo que de mí no se.q u iere otra co s a ; lo q ue e s un beneficio para mí. D ios quie ra que en mi secreta ría d e e s t a d o nada tenga q ue mezclarme con R o m a .”

Moñino no decía otro tanto. Con toda la fuerza de su edad y de sus ambiciosas pasiones, sé entregaba de lleno al príncipe que le había sacado de la oscuridad y dado á luz sus talentos, apadri nando sus resentimientos como un medio de fortuna. Llegó á Roma decidido á hacer cesar cuanto antes la obstinación temeraria y últi m a s resistencias del pontífice. Clemente XIV sabia su modo de obrar; r.o ignoraba que el. duque D?Aiguillon, unido al cardenal de Bernis, estaban ..encargados de secundaren lodo y por todo las me didas, qup Fioridablunca creyese útil prescribirles. La venida de .este agente emprendedor paralizó las contemporizaciones del car. denal, y Mc.nó-de. terror al soberano pontífice, consternado con la .audacia de Fíoridablanea y su jactancia española, bajo cuya influen cia no supo sino tpmblar y condolerse de la fortuna que se le hacia sufrir. ; El embajador de Cárlos III habia intimidado ó seducido á pre

— 251—

ció de oro á los servidores del papa: le dominaba por el temor: y cuando Clemente XIV, en tono suplicante le pidió un nuevo respi ro—No, santo padre (1), le contestó: arrancando el raigón de una muela, es como se hace cesar el dolor. Por las entrañas de Jesu cristo, añadió, yo suplico á vuestra santidad que vea en mí un hombre lleno de los mejoros deseos de paz y conciliación; pero te med que cansado al fin el rey mi amo, llegue á aprobar el proyecto adoptado por mas de una corle, el de suprimir todas las órdenes religiosas. Si quereis salvarlas, no confundáis su causa con la de los Jesuitas.— Ah! repuso G;1nganelli, ya sé hace mucho tiempo que ese es el término á donde se quiere llegar! Se quiere mas aún: la ruina dé la religión católica, el cisma, la heregía acaso, he aquí el secreto pénsamiento de los príncipes!” Despues de haber dejado escapar de sus labios estas dolorosas quejas, Ganganelli ensayó con Floridablanca la seducción de una amistosa confianza y de una dulce sencillez; El objéto de estos cuidados se resistia á todo con una infléxibilidad estoica. Obliga. O do á renunciar á este recurso, trató Clemente de despertarla com pasión. ,de su juez: le habló de su salud, de sus padecimiento?,'y el español dejó' traslucir tíña incredulidad íari desesperada, que el des graciado Ganganelli se despojó en su presencia de una parlé de sus vestidóS, y le enseñó sus brazos desnudos, cubiertos en su' mayor parte de una erupción herpética. Tales eran los medios empleados por el papa para doblegar al agente de Carlos til, y tal el modo de pédirle la prolongacion de su existencia. El Vaticano asombrado vió muchos veces renovarse semejantes escenas bajo sus bóvedas, donde tantos pontífices, firmes con su dignidad y su buen derecho, habian hecho frente á los monarcas mas impetuosos v absolutos. Aquellos tiempos, en que Inocencio III escribía (2): “ Nuestros sentimientos son invariables, y nada puede cambiar nuestra resolución. Ni los dones, ni los ruegos, ni el amor, ni el odio nos separarán del camino recto;” aquellos tiempos habian pasado. Ganganelli ya no decia como aquel gran papa (3): “ Lo que no es válido en presencia de la ley, no po demos aprobarlo por agradar á los reyes; y para mostrarnos com placientes no nos es permitido emplear dos pesos y dos medidas, y y ofender, por un Rey de la tierra, al r e y 'd e los cielos.” Clemente XIV aniquilaba sus fuerzas. Floridablanca se había impuesto la misión de dominar los escrúpulos del vicario de Jesu-

1772. Histoire de la chute des Jegüites, par le comte de S ain t Priest, pág. 153..

(1)

Despacho de Floridablanca al marques de G rim aldi, de 16 de Julio de Epíst. I, 171. EpisL X , 59.

(2) (3)

—252— cristo, condenándolo á ser autor de una iniquidad razonada. Eternis se callaba, y ante el anciano enfermo y vaqilante se alzaba á cada hora el español con porte magestuoso, queriendo como aplanarle, con toda su fuerza física. Implacable como la fatalidad, perseguid incesantemente á. su víctima, la acosaba por do quiera, sin conce derle un momento de tregua ni descanso. Al leer esta persecución desconocida hasta entonces, al estudiarla en'sus minuciosos detalles, no hay que preguntar quién fué el asesino de Clemente XIV, si es que hubo alguno. Ganganelli no murió por la ponzoña jesuítica; fueron mas que suficientes para quitarle !a existencia los meditados insultos y continuas violencias del conde de Floridablanca. Una sola vez, sin embargo, recobró el pontífice, en la indignación de su alma, un resto de energía. El plenipotenciario español le hizo un dia entrever que en cambio de la bula de supresión de los Jesuitas, las coronas de Francia y de Ñapóles se apresurarían á res tituirle á la Sede Apostólica las ciudades de Aviñon y Benevento, secuestradas por ellas. Ganganelli recordó entonces que era el sa cerdote del Altísimo, que arrojaba del templo á los vendedores y negociantes, y exclamó: “ Tened entendido que un papa dirige las almas, pero no trafica” . Este fué su último rasgo de valor,. El sobe rano pontífice cayó en seguida abatido bajo este esfuerzo de digni dad. Desde este momento ya no se levantó sino para morir. De todos los príncipes católicos que por entonces tenían una pre ponderancia real en Europa, María Teresa de Austria e.ra la única que se oponía con eficacia á los deseos de Carlos III y al mas ar diente voto de los enciclopedistas. El rey de Polonia, los electores de Bavieia, de Tréveris, de Colonia, de Maguncia, el elector pala tino, los cantones suizos, Venecia y la república de Génova, se unieron á la corte de Viena para oponerse á la destrucción de la Compañía. Carlos Manuel, rey de C erdeñay del Piamonte, no se mostró, durante su reinado, demasiado benévolo hacia la Compa ñía; pero no carecía de una singular penetración y de un vivo amor á la justicia, no siendo de esos príncipes que titubean entre el bien y el mal. Al ver las intrigas urdidas contra los Jesuítas, presintió el rey que no era solo contra éstos, sino mas alto y. á mayor escala donde se dirigían los golpes asestados para derribar el Orden de San Ignacio. Desde este dia se declaró, su protector; pero la muer te no le dejó tiempo para protestar hasta el momento decisivo. Su hijo Víctor Amadeo, que le sucedió, era cuñado del rey de España, y otros enlaces de familia le unian con la corte de Francia. Amaba sinceramente á los Jesuitas; pero al fin se obtuvo su neutralidad. No quedaba sin» la emperatriz. Carlos III seliizóel mismo intérprete de sus tormentos con María Teresa; y la suplicó que en obsequio á su tranquilidad le concediese esa satisfacción. E l emperador José II, hijo de esta princesa, no tenia por los Jesuitas n¡ odio ni afición;

—p a pero codiciaba sus riquezas; y así prometió que decidiría á su ma dre, si se le garantizaba la propiedad de los llenes de la Orden. Los Borbones ratificaron este contrato, y la emperatriz cedió llo rando á las continuas importunidades de su hijo (l). El papa habia creido que quizá María Teresa resistiría por mas tiempo, y que, como muger llena de valor y de virtudes, compade cería sus dolores corno hombre, y sus ansiedades como soberano pontífice. Este último asilo le fué también quitado, d e m e n to XIV ya no pudo mas que doblar su cerviz, resignándose á sufrir la ley que él mismo habia hecho. Cuando ya el infortunado anciano tomó resueltamente ese partido, dejó á los Jesuitas que fuesen presa de sus enemigos. Todo se encontraba perfectamente combinado para cuando llegase aquel dia tan impacientemente esperado. A fin de motjvar la destrucción de una Orden, cuyos servicios tantas veces habia ensalzado la Iglesia, se trató de desacreditarla, suscitándola procesos y acusaciones que los jueces estaban dispuestos á fallar en contra suya, bajo cualquier pretexto. El napolitano Alfani, uno (Je los monseñores legos que nada tienen de común con el sacerdo cio sino el trage, era el magistrado delegado para condenar á los Jesuitas. Les fueron suscitadas tantas sutilezas y enredos, y se hizo tanto por persuadirles que no esperasen en Roma justicia para ellos, que al fin juzgaron que r\o debían ni aun tomarse el trabajo de defenderse. El 19 de Enero de 1773 el P. Garnier hacia cons(1) E i convencional abate Gregorio, en la pág. 170 de su Histolre des confesseurs des Rois , no cuenta He esa m anera esa transacion, y dicé: “Cuando la

primera partición de la Polonia en 1773, la em peratriz María Teresa consultó á su confesor el padre Jesuíta Parham er, sobre la justicia de una operacion. en la que ella era comparticipante. E l confesor creyó que sobre punto tan deli cado debia consultar á sus superiores, y así escribió á Roma. Wilsek, emba jador de Austria cerca de la corte Romana, que ¡legó á rastrear esta corres pondencia, pudo adquirirse una copia d é la carta de Parhamer, y sobre la m archa se la remitió íi María T eresa. Desde este momento, la em peratriz no titubeó en hacer .causa común con los gobiernos que s o l i c i t a b a n de Clemente X IV la abolicion de la sociedad jesuítica.” Gregorio no ba sido el inventor de este cuento: él le copió de la pSg. 192 del Catcchismo dei. Gesuite, pero tiene la suficiente conciencia para reprobar el que el conde de Gorani publicó en 1793, en el 2. ° tomo de sus Mémoires secrets des gouvtrnements. E n esta obra» cuya sola fecha de publicación e s sospechosa, pretende probar Gorani que no.era una simple carta laque fué sorprendida en Roma, sino la confesion general fie María Teresa, que su confesor trasm itía al general de su Orden. Cárlos III, aüade, se hizo con esta carta, que remitió á la em peratriz, para decidirla < suprim ir los Jesuitas. í É l mismo abate Gregorio ha quitado todo el valor que pudiera tener su fá bula. Nos desdeñamos de detenernos en esto, aunque la versión del conven cional no tenga,fundamentos mas sólidos que la de Gorani. E sta cae por eu base, pues jam as el P. Parham er fué confesor de María Teresa. Lo habia sido de su esposo el em perador Francisco J, y ántes, como,después de !a supresión, ertparieció siempre enViena,. apreciado de aquella princesa y de José II, ¿u ¡jo.

E

— 254— tar este desaliento, nacido de la impotencia de sus esfuerzos y es cribía: “ Me preguntáis por qué los Jesuitas no se defienden, cuando nada pueden hacer aquí. T odas las avenidas, ya próximas, }7 re a motas, están perfectamente tomadas, y doblemente obstruidas. No le es posible hacer llegar á manos del pontífice la menor memoria, ni hay aquí persona que pudiera encargarse de presentársela.” Algunos ejemplos de esta iniquidad meditada, arrancados de las hojas de tan incomprensibles procesos, servirán para formar juicio de los medios que se pusieron en juego. Un prelado, hermano del J e suíta Pizam, murió por esta época. El Jesuíta no podía heredar. Otro de sus hermanos, caballero de Malla, le escribió para que es tuviese al cuidado de sus intereses. Apénas volvió este á Roma, la codicia y los enemigos del instituto le inspiraron la idea de que el padre se liabja aprovechado en su ausencia de una buena parte d.e la sucesión; que hubiera pertenecido á los dos, si los votos de-1 Jesuíta no le hubieran impedido á éste adquirir su parte. El mal tes presentó un memorial al papa. Clemente XIV nombró á Onu phre Alfani por único juez entre ambos hermanos procediendo de una manera reservada, esto es sin obligación de dar cuenta á nad¡£ de sus operacipiies sino al papa. El Jesuíta no habia dispuesto que se hiciese un -inventario jurídico d é la herencia; pero tenia los suficientes títulos legales que demostraban su inocencia. Alfani los pidió, y sin hacer de ellos el menor caso, condenó al colegio romano á pagar veinte mil escudos romanos. Alfani habia pronunciado es ta sentencia; y en Roma tanto la apelación como el derecho de re cusar á un magistrado, es privilegio deque goza cualquier acusado, sin exceptuar los mismos judíos. Se negó este recurso á los padres de la Sociedad, y el conde de Aranda. quien habia hecho publicar este proceso en España, se atrevió á escribir con fecha 1. ° de Oc tubre de 1771 al caballero de Azara: “La herencia délos Pizani es cuestión que causa horror; y un documento que por sí solo bastaría para autorizar al papa á la supresión de la Compañía. Si ahora no cumple sus promesas, ya no las cumple jamas.” Al mismo tiempo se desposeía á los Jesuitas del colegio de los irlandeses, y se atacaba á las propiedades de su noviciado y cole gio germánico. Alfani por casualidad no anduvo en este último ne gocio. El colegio germánico ganó su causa en los tribunales; sin embargo, la sentencia que le absolvía, jamas se puso en ejecución, porque era preciso demostrar á los discípulos de S. Ignacio que es taban de todo punto perdidos. Desde el pontificado de Pió IV, los Jesuitas dirigían el seminario romano. Cinco papas, y mas de cien cardenales habian salido de esta casa de estudios mayores. Se imputó á los padres s ú m a la administración y la poca economía en los gastos de la casa. Cle mente XIV nombró por visitadores de ella á los cardenales de York,

— 255— Marefoschi y Colonna. Los dos primeros eran abiertamente hosti les á la Compañía (1). Los Jesuitas hicieron observar que los gastos se aumentaban cada año, y que las rentas del Seminario no guardaban ¡a misma progresión, probando la verdad y exactitud de sus^ücho.s con datos irrecusables. El 29 de Septiembre de 1772 fueron expulsados preventivamente. Los visitadores dijeron que los'rendimientos bastaban para subvenir á todas las necesidades de la casa. Apenas fueron despojados los padres del colegio romano, el papa mismo, asignando una nueva pensión de veinte mil escudos romanos á favor de la. casa, tomó á su cargo justificar sus cuentas. El cardenal de York acababa de cerrar una de las escuelas mas célebres de la Sociedad, y quiso sacar fruto de su obra. El último de los Estuardos se unía á los últimos Borbones, á fin de proscribir los Jesuitas. No tenia mas reino que su diócesis de Frascai.i, y de seó adquirir la casa que los padres poseían en esa ciudad. Clemen te XIV se la cedió en propiedad y por la plenitud de sa poder^apostólico. Antonio Lecchi, uno de esos Jesuítas cuyo inmenso saber era su mayor recomendación, que le atraia la estimación de los monarcas y la admiración délos, pueblos, hizo los mas rápidos progresos en la ciencia hidráulica. Fué designado y llamado á Milán por el sobe rano pontífice á fin de dirigir los trabajos emprendidos para dese car el pantano de Bolonia. Grandes dificultades se oponían á la realización de esta colosal empresa; Lechi las supera todas. Su obra adelantaba con aplauso y asombro de todos los inteligentes; cuan do de repente se suscitó una contienda entre el padre y Boncompagni, prolegado de Bolonia. La cansa pasó á la congregación de los cardenales encargados del ramo de aguas, y por unanimidad fa lló á favor de Lecchi. E sta decisión era una victoria para el J e suíta. Sin querer dar oidos á observación de ninguna especie y contra la opinion general, el papa desterró al que habian absueltolos jueces. En estos tiempos lo? embajadores se arrogaban el derecho de mandar y disponer en la ciudad pontifical. N a d a s e hacia sin su beneplácito, v muchas veces avocaban los negocios mas ágenos de su inspección en el tribunal diplomático. Floridabianca habia es tablecido por su propia autoridad, en una villa inmediata á Roma, una imprenta, de donde salian cada semana publicaciones y hojas sueltas, que servían para favorecer sus planes. Bajo el título de: Reflexiones de las cortes de la casa de Borbon sobre el jesuitismo, apa(1) Marefoschi era un anticuo amigo de D. Manuel He R ada, y según Hice él marques I)' Aubeterre en sus noticias diplomáticas “ se gloriaba aquel de te ner en su gabinete los retratos en estam pa de los mas célebres autores de PortRoyal, que habia com prado en la testam entaría del difunto cardenal Passionnei.

—256—
recio un folleto en italiano, cuya prim era página contiene las tres proposiciones siguientes: “1 ° Si todo, el m undo creé naturalm ente en la probidad y deli cadeza de un hom bre honrado, sea de la clase y condicion que quie ra, con m ucha m as razón debe creerse esto respecto del vicario de Jesucristo, origen d e toda verdad. A hora bien, y a hace trfcs años que el p ap a ha prom etido á los soberanos católicos mas ilustres, de viva voz, en diferentes ocasiones, y aun por escrito, la extinción de una Sociedad inficionada en su régim en actual de m áxim as perver sas, extinción d ese ad a generalm ente por lodos los buenos. Sin em bargo, el santo p ad re difiere siem pre la ejecución de esta m edida, bajo m entidos y frívolos pretestos. “ 2. 0 Q ue el gefe visible de la Iglesia ha hecho e sta prome sa muchas veces d e viva voz y por escrito, puede fácilm ente ser probado por las co rte s de los Borbones, y por las m ism as personas q u e lo han tratado con su santidad. “ 3. ° Q ue nadie puede ni aun suponer que esta prom esa haya sido hecha con p a la b ra s equívocas ó susceptibles de ser tom adas en un sentido general, puesto que atendidas las circunstancias y el contesto mismo de las espresiones y del escrito, todas ellas son ine quívocas, absolutas é individuales, como toda persona de buen sen tido podrá convencerse de ello si g u sta.” T al es el triple argum ento desenvuelto en el folleto diplomático. A estos ultrajes que sin la menor re s e rv a s e dirigían a d e m e n t e X IV y á la cá te d ra de S. P edro y que inundaban la ciudad sin en contrar escritor que contestase á ellos, ni m agistrado que los conde nase, solo hizo frente un Jesu ita llam ado el P . B envenuti, quien creyó no deb er g u a rd a r silencio, y con el título de: Irreflexiones del autor del folleto denominado, Reflexiones de las cortes de la casa de Borbon sabré el jesuitismo, publicó una vindicación en que defendía á C lem ente X IV , y n eg ab a con cuanta fuerza podia la existencia de sem ejante prom esa. Ganganelli habia perm anecido im pasible á las reconvenciones del em bajador español, y se ensañó contra el escri tor que tom aba la defensa de su honor. Benvenuti fué descubierto, y el papa le condenó a un destierro. E l Jesu ita se retiró á Florencia, donde aun fué perseguido, encontrando por fin asilo en la corte de E stanislao P oniatosw ski, rey de Polonia. D em asiado confiado en su perspicacia, el soberano pontífice no com unicaba su pensam iento á ningún m iem bro del Sacro Colegio. No se atrevía á soportar la m irada de los buenos, y desconfiaba de los malos. E n esta situación excepcional, abandonado por los unos, im portunado por los otros, conoció que y a no podia d ar m as treguas; pero le a terrab a la sola idea de suprim ir por medio de una bula el instituto de L oyola, cu an d o su predecesor habia glorificado y con firmado su existencia. Su entendim iento fértil en recursos, se fijó

en un térm ino medio. P ensó en conferir á los obispos el título de visitadores apostólicos: y ba jo e sta denom inación, concederles la fa cultad d e cerrar los noviciados de los Jesu itas, despedir á los estu diantes, y privar á los sacerdotes d e l ejercicio de todo sagrrfdo m i nisterio. Creyó G anganelli, que si todo el m undo cristiano ad o p ta ba esl-as medidas, por solo este hecho la C om pañía de Jesú s deja ba de existir, sin necesidad de un decreto pontifical que la supri miese; y si por el contrario, se verificaba, este plan con una lentitud calculada, nadie duda que-en ese tiem po podía sobrevenir algún acontecim iento que hiciese suspender estas m edidas.
S u prim era ejecución fué confiada al cardenal V icen te M alvezzi, arzobispo d e Bolonia. l i s t o m ism o M a lv ez zi, er a á q u ie if B e rn is y Azpuru, Orsini y D ’ A u b e t c r r e habian p en sa d o hacer p ap a en el c ó n cla v e d e 17G9. E s t e p relado se en contraba lleno de d e u d a s y d ev o ra d o por la am bición; y en re co m p e n sa de su encarnizam iento conira la C om p añía d e J e s ú s , aguardaba el lucrativo e m p le o d e datario, c u y a su perviv encia le habia sid o o torg ad a'p or contrato c e l e brado la víspera de la e l e c c ió n d e G an g anelli. P or un breve secreto del pontífice se conliere á M alvezzi la facul tad d e privar á todos los J e s u it a s d e l ejercicio del ministerio sa c er dotal, y las de escla u stra r sin m as e x a m e n ni averigu ación á todos los novicios y estudiante;, se cu larizar á los profesos, ó incorporarlos en otras órdenes, y cerrar t o d : ¡s la s c a s a s del instituto o u e se en con trasen en toda la es te n íi'-n d e su d ió cesis. C o n f ia r á un hombre co m o M alvezzi la ejecu ción d e un d ecr eto cu y o tema- no estab a obli gad o á manifestar, era autorizar la arbitrariedad. M a lvezzi no se con ten tó con dar libre cu rs o á sus resentim ientos, sino que escribió y j a m a s se han escrito c a r ta s á un soberano pontífice en las que mas resalte el cinismo de la in justicia. E n esta correspondencia, autó grafa que tenem os á la v ista , y que e m p e z a d a el U de Marzo, se continúa d e tres en tres d ia s hasta <4 27 d e Ju lio d e 1773', hav Con fesiones que !a historia s e v é p recisad a á recoger.

C lem ente XIV tuvo d u ra n te cinco m eses el triste v;dor de reci bir y de leer estos despachos' del cardenal Malvezzi, que llegaban al vaticano con sobre á M onseñor M acedonio, uno de los confiden te s del papa. E! pontífice se ad u eñ a á todos'los-fraudes-que Mal v e z ó le aconsejaba. E l cardenal,¡cie-jo por sus: pasiones, procla m aba sin dudarla la inocencia de ¡os Jesuitas, y al propio tiempo, el papa le ayudaba á-destruirlos y á consum ar su sistem a de iniqui dad. E l 10 de M arzo, el arzobispo de Bolonia escribe á C le m ente X IV . ■“ V uestra santidad se ha dignado concederm e por el br*ve la fa•cultad de disolver el noviciado de los Jesu itas, mihi-vi.(Uhitur. P e ro yo la ruego me declare si cree á propósiio que yo lo haga, porque ■entonces ejecutada la m e d id a en mi prim era visita de noviciado, 3;3

El 3 de Abril. le escribe. servirían mas para debilitar la causa que para darla fuerza. Conoce el mal terreno donde se halla colocado. he disuel to el noviciado de los Jesuitas. sean grandes ó pequeños los que se encuentren. pero si yo lo hubiera he cho y las intenciones de vuestra santidad no me hubiesen sido . Por mi parte le deseo para enterarme. ó que en otro caso me mandará otro breve en que mas positivamente cons ten sus intenciones. á fin de prevenirles la visita apostólica. porquelos defectos que en ella se se ñalen ya sea en la moral. aunque para proceder regularmente. Con todo. me guarilaré muy bien de enseñarles el breve. “ Me parece que de esta manera vuestra santidad va no tiene que hacer mas que aguardar á que sobrevengan graves motivos que provoquen una solemne declaración á consecuencia de estas visitas que si no producen el descubrimiento de algún hecho notable ó dig no de presentarle al público. deberra serles manifestado desde el principio. me atrevo á esperar que me aprobará el no haberle presentado.en la ad ministración ó en la política. de S. Llevaba sus hostilidades á un punto y con un vigor que desconcertaba á los J e suitas. y que exigen cada una de ellas una direc ción distinta en la conducta que deberá guardarse. convocar á los rectores dé los colegios de Santa Lucía. Pero como no veo que este paso entre en las miras y designios que vuestra santidad se ha dignado manifestarme. Francisco Javier y de S.—258— adem as creería conveniente suprimir la casa de S anta L ucía. y co mo por otra parte semejante manifestación seria mas perjudicial que provechosa á objeto que vuestra santidad se ha propuesto.mas adelanie. “He creí do oportuno.” El cardenal Malvezzi era un enemigo peligroso. Ignacio.” ■ A pesar de la audacia de su carácter. da cuenta ai pa pa del éxito de sus primeros actos: “ Las órdenes de vuestra santidad han sido ejecutadas. No dejan de censu rarme por no haber manifestado el breve. cer rando con estoclos cursos de los filósofos v de los teólogos Jesu itas que podrán volver ai seno de sus familias-ántes de ligarse m as es trecham ente con votos religiosos. el arzobispo de Boloniatrata de establecer una especie de mancomunidad entre el papa y él. y además tenia el arte de hacer entrar las incertidumbres pontificales en su plan de agresión. ya en la ensañanza. y el 24 de Mar zo se esfuerza en llevar á Clemente XIV. ó ya bien-. mas y mas respecto á la supresión ya acordada. serán siempre pava vuestra santidad un motivo de lle gar con mas prontitud al término que se ha fijado para concluir es te negocio. y desatado de esa manera el primer nudo fundamental de esa Sociedad sospechosa. Luis. y si vuestra santidad no me lo permite. supresión que puede eje cutarse de dos maneras. no dejo par eso de reputar como loable este proyecto de visita. de S.

Los. Clemente XIV se deja forzar su mano. el ne gocio ya estaba concluido.” Exigían al cardenal que ma nifestase el breve que le autorizaba y en cuya virtud les notificaba. y el 7 de Abril. y estamos á él ligados por nuestros votos. debe atribuirlo á las muchas dificul tades que en todas partes se me presentan. hubiese de romper. hasta que la fuerza armada. la prác tica de los ejercicios» espirituales y la enseñanza del catecismo en las plazas públicas. á las órdenes del cardenal. los esbirros les obligaron á cada uno de por sí á dirigirse al pueblo de su nacimiento. se hubiera po dido descubrir lo que vuestra santidad quiere tener oculto. no hubiera sido posible conseguir el objeto desea do. hizo tiras ese mismo trage que no consi guió quitarles. estudiantes permanecieron firmes. ó por una orden formal del papa.—253— significadas. cuya iniciativa tomó Malvezzi. pero cuan do Malvezzi se dirigió á los estudiantes.” Ya vemos que por confesion de Malvezzi. No nos arrancarán de nuestras casas sino por la fuerza. E l pueblo se irritaba al ver semejante tiranía. Si vuestra santidad nove en mi conducta la celeridad que quizá tenia derecho á esperar. suspender durante estos santos dias las reuniones de sus congregaciones y las clases.]. pero esto es lo que me ha sido encargado. será aun difícil ejecutarle sin fomentar eldescontento de los pueblos.que mas adelante se resignarán á pesar de todo á las disposiciones to madas. parare viam Domino. y con riesgo de esponer á la Santa Sede á la indignación pública. El car denal de Bolonia previo este descontento. L a primera prueba salió bien con los novicios. porque si las hubiese mandado cerrar todas. en Ferrar.” . Malvezzi les privó de los sacramentos. Ignacio. Si este nudo fuese el único que se. la destrucción d é lo s Jesuitas era un luto para los pueblos. pero no por eso dejó de continuar su obra. fué reproducido en Ravena. obstinándose en que se despojasen del hábito de la Compañía. que la em presa seria impracticable si el deCreto supremo no procediese del vaticano. La contestación de Malvezzi fué sepultarle en un calabozo. Despues de haberlos vestido como los seglares. en Módena y en Macérala. Rector Belgrado le hizo igual intimación. encontró la resistencia pa siva que habia previsto. Los jóvenes religiosos insistían en su resolución. He juzgado como muy oportuno para despremier del pueblo el jesuitis mo y para acostumbrarle á pasar sin él. escribia al papa: “ Creo que es mi deber preparar el camino al señor. Los estudiantes le contestaban: “ Dios nos ha llamado al instituto de S. único depositario en la tierra de la autoridad de Jesucristo. dejándoles ejercer las dem as funciones en sus iglesias. pero los lazos que unen á los Jesuitas con todas las naciones son tantos y de tal naturaleza. Esto 110 es decir que vuestra santidad necesite que se allane el camino. Este sistema de persecución. Aun cuando el edicto emane de vuestra santidad. El P.

” L a ca rta inclusa en ésta.se yo que mas. Este último.” Macedonio era el cómplice asalariado de los embajadores y de Malvezzi. en la disciplina y en los estudios y m oral de los Jesu itas. les priva de una p arle de las funciones. P ero como será m as fácil lograr este conocim iento • O despues de disuelta una sociedad d e hom bres ligados entre sí por el secreto m as im penetrable. á la que M alvezzi hace alusión. añade M alvezzi.—260— E l señor creyó tener n ecesidad de que se le preparasen los ca minos. Podéis estar persua dido de que el medio que yo he adoptado es el mejor. que me han filiad o recon venciones por haber prohibido á los Jesu ítas que el clero y los or denandos hiciesen con ellos los ejercicios espirituales que h asta aquí lian hecho con gran provecho esp iritu al. los amigos de la Orden. Las investigaciones sobre esto. Un mes antes* el 6 de Marzo. tenían por resultado debilitar el amor que una gran por'cion de sus diocesanos les m anifestaba anterior m ente: “ Y no creáis. y por otra parte no descuqriendo nada que pudiese ser im portante. se muestra mas esplícito. no solamente serian vanas.? religiosos por la vía de examen de su disciplina. el mismo Jesu cristo . escribiendo el card en al á M acedonio. ejecutarse de tal manera que no se trasluzca el grande y principal designio. alg u n a noticia de desórdenes inte riores en el gobierno. ya le confesó que las persecuciones que ejercía co n tra los padres de la C om pañía. según me lo asegura M acedonio. daría oeasion de un triuri- . no hay m as remedio que bajar la cab eza y hum illar la razón. E n presencia de sem ejantes docum entos em an a dos de un príncipe de la Iglesia y recibidos por un soberano pon tífice sin que su corazon se irritase de una santa cólera al leerlos. es decir. que no puede procederse contra esto. sino que probarían que no tenemos en nuestro poder armas suficientes. desearía obtener algún detalle. Serian ade mas un triunfo para. con él que con Ganganelli. su moral y que. y se espresa así: ‘‘En otra oeasion declaré á su santidad.de Abril Malvezzi en la indicada carta. en una carta de 10 de Abril de 1773. E l 10 . y le repito ahora en la carta inclusa en ésta. se esp resa en estos té r minos: “ P arece que vuestra santidad. E ste autógrafo es la justificación mas clara y term inante que jam as ha pronunciado m a gistrado alguno prevaricador sobre los mismos acusados que se p re p ara á condenar.sacer dotales. puede el lector verla por entero en el adjunto facsímil. revelando un no sé qué de esencia!. en la sem ana santa. en la época en que el cristia no acude con m as religiosidad á los altares y en la que debe ser preparado por la predicación y la oracion á resucitar con el H om bre-D ios. m e p o ndría en ridículo buscando he chos de esa especie en la a c tu a lid a d . Malvezzi dispensa á C lem ente X IV de esta precisión á la que se sometió. P a ra acostum brar al pueblo á pasarse sin Jesu itas. si es posible.

4 .¿ k . 0 1 ^ Z 1 1 1 '7 ' X r/n A T u ) ^yo n /co u é ia c c °n.¿ c ^ iU s o lo / ¿ ¿ tr o ( ¿ t f i S í y e '^ y p y r ¿ f t ^ r n ¿ y y lM x ^ 7'r 7 / 0A i r u f ^ ¿ /js i a r .< U bf * t'4 /fU ü '4 is a á '< / t-r? J- .™o ¿ i /a c ¿ e .A ^ i C ^ t r u ' tM ir U .7 c ^ c o r e J tn y r r h 7 tt( /e ^ n M ^ iA jU ¿ L Ln A j Í ^ tr u c O y r ^ ''yJr* A J ^ 11 i/J ■r f t y .

n c íy ^ ^ c fo ^ v tte ' & Z U r r íU .^ o l ^ c j^ c ^ ¿ íir tJ ( j^ to ^ Y U ¿ O s iS ir /C o ^ /A ju é u ^ J < y / i/ (/. o ¿ c/ n u r r ^ a n í in ¿ t d v r f a 't j ^ n ^ ^ r á t ^ f a c / ^ t ¿ ¿ o n fa U ^W u U o .is L C o a ^ ¿ o l ^ U H ^ s c L n c h ^ ^ ruy^ C iy ^ r ^ ^ c m T ^ c lo u e & c ^ c ro t fr z ^ v r ie tJ s v fl ^ 1~ o m ¿ o j á i^ v c ^ u r ^ A /y ? 7 T < / ^ c u ¿ C o c ^ U l^ u m .n .t^ c U jb c / i u /s /jiiM K -. C J ^ l ^ h .r o L jr L & o /v t r u m L ír ( s C / tO ¿ ¿ ¿ fr e o O /U J > tM n c u i¿ < /.c ¿ c o ^ Á ^ ^ n x y ^ a y / J ^ ^ ^ á r d k jty /h o iS . ¿ o u V JC C O . C o ir iM A > 4 4 V ( r n ^ ~ v ^ o b v r u h r ío L o .¿ y M L o -(. a c e tr e s } c ttfv ^ ^ J 7 i4 ^ L t v -v /ts e t c u ^ t^ c É t í ¿ m e ^ v e i ^ M J ^ i^ ^ rr u U (U 'í c / t ^ c a t7 L ¿ u f r r '( Á oJ aá- . ( ^ ? r ia < s C ¿ ¿ /¿ r a ^ rii J tM t f v rt 't iu s ri o o r^ it m jí n x je rv u t ^ ^ y j / 'b ^ a ^ c ¿ r r i a > f ^ ^ ^ ^ / A / s y ^ i ^ r a A '< t ( * s n J s j.c Á ^ o^ ^ le s r z J v .r c ü jv f tt/V íM T ^ ^ ^ ia ^ a . ( ¿ ts /lc A jt S lA .a ^ ^ u y f < S C sn M u rt r u r fi < sí itr a M&U (^ ¡ r b c c Á o -r u M ^o .n c < * s J ^ o c r tto Y ^ L ¿J/U 4.^ íc o n e ¿ o ¿ ¿ c L Y fty u a . e r n a .r L ^ J U A r /U s a .

nm*™* a*y¿*nt™ J^/^£ u . / yJ*'^& y V v c t c /c ¿ /ih c S tc tts w Z c A s (X s tfVLo^ t t 4 ry u > á t ( Á T ^M A j^ < tc ^ iA jy r t. & r L & ^ c ¿ )u f H J A ^ i d ^ / ctny lA /^ C t^ o y ( > y n . u ?foL d c y 'ió J & r c ^ -e n c/o4¿o^ictfrc^ ^ é U sT LC L e ^ L ^ .td tm . tf< /o7ri c A 'tifc o t o¿UJ<- c /l/^ 'UA' riy*v 'tH X jri' c ^ *i> ir~ n 0 ¿ e/¿ ¿ / o y y ^ A a y ¿ ¿ t 7 W ¿ ~ U J o ..' y t e t / f j ^ i¿ria. C T T -o ro i^ ^ ^ ^ ^ l l L r tl n (rt% CL6Usno¿cu o íyu lA yt cA? At>. c. t / r n j £ torvU L¿bfL -usTV ir ^ ic r ix jy ^ ¿t¿¿ S v ^ e ^ cyrftb Y iw u sr (AaA /A ¿ya*A& ’ ¿ C c t. r& u£»í*~ üM ^ i c ^ / f y c A y “ < .c¿zA^v^rx/ $v &Ub te fp & tr * n s ti fle c o -b u ¿ n J ra rt. ^ ..jT Z ro b ^ c ^ rz ^ ¿ a srfrriy ú . fahVLS~(/rftiJf & Á o lú ^ y ^ A S u d j y C S tro o h irrá . d ^ T O ^ A ^ T* t/^ /jfc y r t. ^n 4 zrru ^H . ^l^-TL tAyyi.t^ n X ^ T ^ ?/ ^ ( Jia ^yO uAc oM ^nsC ^^A^L/í? cxJ~t^r^o^s r u /¿ < ' r r C c / c c ^ t c r t^ ^ o o e ín c ¿ r / u n t '¿ s .iy<ru£faC ^ u J -Z /a o /ü l tM h r r * ' t y 7o¿b c /t c h . V ts u ^ a J w ú ¡ c a / f r v ^ o s í* /% c h r r m ¿ . V » ~ ~ < Sou c Á t^ O U s i n ^ K . . ¿ eu¿ u yu cru rfó L do cA c 2f < / í j ^ ^ x c á C /w ? iy & ~ D J c ^ n ^ 'n ^ u ^ ^ r i ^ ^ A t J 'ts r L o o lp o i¿ /á y d e / r i y ^ n s d in r U j 0 t / iy r u j c u y ¿ 0 ( s ( fó /p f^ o a s t^ crásulufcL T ?t ¿WUoícÁx' T zerftSg^ (Á jír r iu tfh c n fá //^ c á A & r& fTurt (¿ M ^ d iK y iA ^ ^¿ ¿ A c v ^ t u ^T U . . nM T . 0 s r n . ñ /^ .i C + s r u c j ^ ¿ ^ rc ¿ -ru A y C ó ¿c?.^ L ¿ y ' r v < ~ J í s r c A ¿ ' / A ü l isy X i / x ^ c t ( A is n ^ c t V -ifU r e Á r iA S v /¿ ^ ^ x A ^ U ^O ^ r r i¿ in . /o ^ /¿ n z ó c g fé s c lt^ K ^ oa_lc ^ ¿ e¿U.C O f t V %-bjfya (JczsnsfbHu^ atsCOUsoo. ™ o cA eJ ^ r C v ¿ rro A r ? ? ^ ü m ^ y c & ' f^ r u ¿ _ t T n . t i a ^u h '¿ o -/ < ^ C Y 'u ^ T ^ / í^ h /* r ¿ r r is o /ó .so t io . ir u * í' #A¿cc < 1^jóir¿efá c/c/¿o c/rtc/f ez^n^riiy¿< j ¿ác ¿Ace (¿ ¿ y ^ v P ^ (J ^ ^ ^ .o r -a J jO S ¿ r f ' t y ^ b ^ y u j t m . J 'o n ^ c y T 'r u .e n d e /r ? ^ .< j( /> / c t n o i L O /jv c r fr v ^ /^ ¿ n c á r n u ^ ^ t ^ .A 't e f f¿ .í ^ ^ a y ^ T t ¿ ¿ ¿ .C c /^ ^ b o c A c ^ S . r r v o / ü ') ( y / ^ o ^ ^ ^ i i A ^ p .i/tr f e s u r t n c t. ¿A% 0^ru#uy pA íc / i “e n 'J r u m ^ A¿c fa ro ' ¿feA^ t C c^/rio^urrt^ ^ r tt¿ i^ < n ^ ( 'r .C x M U J -c r r d /ty V /a n 4 i^ T S & tf? y ? < .¿ w 'h r / ( 1 s O C /7 ¿ í ¿ * 1 / C / ' U / y f ^ U j o O y ^ -o o H ? t f . T^CyCéTc^C . ¿ ¿ c t / f a / f a u r L ' ¿ ¡v u ? o % !¿0 & < Z cu r n ^ c ¿ c ^ io c Á ¿ (z ^ c o ^ a J á c / w ch% ^ ¿ r fa i.1*-’ f *'*^ ^ < fr-i J^T ák t¿ .r i¿ Z ^ . o A c iS c jr r ^ (^ a d c * K ' c t j ^ ^ c + C tfH r u ^X ^M ^U y í^ u y ¿ < ^ a ^ iu ^ a A / 0fr i .« ^ fifw n > ^ * s ic ¿ V e / ¿ ~ 7 T U X J ( r t^ r ^ M t 7T U X t S^CLorrra^ c A z^u r^n t v^u xjm frcvrt^u eU xÁ x. ra/. n o z /c p s fh A u L tn n o c jv &ic.C l¿ U A 4 V 0 - ^ C l l ü O y i a / Ú f y ' g j y m j L . ¿tic ¿iccaSí ru ^ u y n ^ c t / / ♦ / / u fa r /to / /7 ^ u /t / / fl o ru ^n .¿ u r t_ c ¿ c */i daM L&m.

. 7 L ./ i o n c ^ t y n í 4.U 6 ¿ ¿ t * > x d U t É T . c /z t / a r v t & ..r i m t c ..r ¿ o jv ó K o rn o ^ L c sv y c a ¿ ¿ a' ^urM *> fa njry^rra^ che e^n¿4snyaÁ ?rv á^u> #c¿u* ^ n ^ /c 7 7 7 3 ^ 7 ¿ & ri% o ( i t f d v n a Á ^n m c c á /tA ^ t/ . e t/e rio ri TLC t c / u % y í f i c b -r a u sa J*/ ^ '/ c A t V <~^ . 7 u n \_ ^ / c ¿ ( f l H j £^ i v c y c C t^ r m n ¿ / 'S e s r 'iW r /4 /A J ( fc e r c s £ £ t ¿ n fr o ’ ¿ / ^ ¿ r r r ? ^ U y a J / c Á c ^ ¿ o ¿ ¿ o ú y ¿ ¿ ¿ c ¡ y s ^ c o r c J h y r r ^ c i^ ^ c / o n M ^ t ¿ Á x J / U ^ f / u w ^ ^¿ ¿ o y ^ e C j o A x^y e. \ r u c ¿ ¡ u ^ c n S e ij n a ~ n ?'^ u A c r ^ r o o ío ^ is L ts ¿ ¿ t c / Y 1 71/1- c .W c ¿¿ f/a /y io aééotccay/o f U l & c / t e / ¿ / (/tccr> tc¿o (r m /W n m í> r¡h ¿ Á ¿ / 'C l0¿ p s / C ( r ^ c v j / íc y - c lc f/lM O s ylo a y f\_ t . Y L £ ¿ r r is L o tíc o ¿ L _ ^ h / C ( o Os i y ú ¿ i $ n ?n/\sO c / t / f i y o Os / - / i U o ^ra M ^ o íf^ p ^ n ^ z jy n ^ s c / ^ o 7 l 'tfr r r r e s L C J f& f U y u r fb t'r o o & d n r 0 ¿L sW . C ¿ ~ r \ ^ ..y r fts(o <^ r^ o ¿t{ C t líx q .^ r n ^ r o ^ n r ^ h ji r á .r # ¿ o . & r * n i .t (fa ./r ¿ p r is L ¿ ¿ Y { J & t. T r i c o 7 lU r < Z C £ r ¿ x S a t. 'fc - r t{ ¿ f a t / a .

^ 0~ n 'é o C //Z j r ^ U * ^ / T c p T u L J O ^ '^ Ú J /L C ^ tO / /y ¡ A .iK r ¿ S y /V “ Ptf rioS re"V ^ O ^ c Á ( /c c r & ^ C ¿ J ífs /y i/r c c o jo ^ ¿ S e r d ítU j/L ^ r T U ^O ^S CJ /L Á n ^yY v c ^ c ^ & r o o A a ^S P C O Y {_^ e J ^ Y q r X n d ^ ^ * . m i n a r e í/iJ o r .£ ¿ & ¿ ¿ /t& y x o b s ¿ t/o r ~ ''1 7 r L t c /fo íc p ro¿¿etl/c/"ea¿e/ t u ¿ / < U c rn d o (r r u n o /‘ a M o u / í z ^ o j f a r c lu tY ^ n th c c c y v . w r f t < S a /ro t z ó ^ t i ¿ a /& ta s Y .

siendo cardenal no tuvo. peró que inme diatam ente despues de su muerte.) Vi cente Gioherti eclipsó á Vicente Malvezzi. que proclamarían como una injusti cia toda sentencia contraria á estos últimos.. han profesado la contraria. pág. No obstante.. y lo son «ji efecto. todo lo habia pre visto. todo eseepto el que llegaría un dia en el que un sacerdote ita liano refugiado. Es preciso que inter venga la fuerza armada.. desahogando sus desenga ños en el seno de Clemente XIV. 17 (tom. auditor del Torrone (1). que su obra es bella y sublime. quien el 33 de Mayo es cribía á Clemente XIV: (]) E l auditor del T om ino era el presidente del tribunal crim inal del carde nal Leonilo en Bolonia. El caifás de Bolonia. y. En su Gósuita moderno y especialm ente en el cap. Vuestra santidad sabe que tenemos aqui al vice-legado Boncompagni. al menos como el abato Gioberti. el mismo papa parece que de antemano qui*o refu tar . tuviese la audacia que él.—261— fo á los amigos de ios Jesuitas.” El mismo cardenal Malvezzi confiesa. v á Caroni. era preciso pasar un aviso á los presidentes y á los legados. que era preciso acabar con la Com pañía de Jesús ó instruir despues ej proceso de sus miembros si hu biese lugar á ello. Sin que sea necesario que vuestra santidad se esprese sobre el punto de la supresión. Caroni os demasiado hombre de bien para presenciar con sangre fría semejante prostitución de la conciencia. los Jesuítas perdieron su espíritu y no pu dieron continuar la obra de su fundador. no titubeamos en dar nuevos testimo nios de nuestra benevolencia pontifical íi esta misma sociedad. basta que diga que quie re dar una nueva regla á la sociedad. ne fíat tumultus in -populo.s. Creo al primero muy adicto á la Santa Sede. II). los Jesuítas jamas han sido dignos de S. (2) Praleg del primnto..” E n la bula constctniem. Boncompagni es muy adicto á 3a Santa Sede. E l mismo Benedicto XIV mas de doscientos años despues de la fundación de la orden. y que hizo posteriorm ente destruir el cardenal Bernetti. no se quiere que la voz del pueblo proteste en favor tle la inocencia. afirma el abale Gioberti. Ignacio: pero los pap<. despues añad:.. Hsic tribuna! tomó ese nombre de. tan buenos jue ces. meritamente mor ti (2. por am enazar ruina. cuyos religiosos ton mirados en todas partes como el buen olor de Jesucristo. y al segundo demasiado hombre de bien para que su adhesión á los J e suitas le hagan olvidar su deber.Sé que vuestra san tidad ha decidido que en el momento mismo de publicar la nueva ley. Ignacio de Loyola es un gran hombre y un gran santo. se espresó en estos térm inos en la bala j rr&clqris: “ Siguiendo las hue llas de los pontífices de liorna nuestros predecesores que han colmado do be neficios á la ilustre Com pañía de Jesús. y que este sacerdote se atreviese á decir que los Jesuítas fueron ju s tamente condenados á una muerto civil. una torre contigua al palacio apostólico. el servirse de ellos no dejaría de ser criticado.: “Se han mostrado en todo tiempo hijos degenerados de un padre muy santo y muy ilustre: ‘-Por esto sin duda será por lo que fueron justamente condenados á muerte. i2ó. que S. Según él. edificada en tiempo de Sixto V. ¡jorque el justo va á ser herido. ¿han manifestado su opinion? ¡No por Dios! y harta Clem ente X IV como despues de él. como en la pasión de Jesucristo.

en los tiempos de Benedicto' XIV. y no se atreve á espresar de lleno su pensa- las preocupaciones del abate Gioberti. que si que da en todo el mundo un lugar donde puedan existir los Jesuiias. llegasen á ser reci bidos en o tra parte. La sentencia pontifical á que apela. despues de leidas las cartas que recibe de Bolonia. les seguirían hasta allí. y le dará.'Gio-. conviene que sepa que los estudiantes en su totalidad. ¿A cüfil de los' dos' debe rá éreer el m undo católico? . en el que Cada palabra-que traza la pluma d'el cordénal Malvezzi es una confesión de que el pueblo y los estudiantes están adheridos á los Jesuitas hasta el punto de se guirles en su destierro.Y si algunos novicios m al aconsejados han vuelto á vestir el hábito de la-Com pañía en el noviciado de Novarelta. y esté desgra ciado abáfé Gióbertj) existe un d¿sacüerdo‘ completo. Pero luego que vuestra santidad haya ha blado. que debe prevenirse adelantando la disposición definitiva contra la corporacion entera.. Malvezzi guarda aun las formas del respeto.” El complot en el que el arzobispo de Bolonia quiere dar al papa el principal papel. han degenerado desde su prim er origen. pocos años íintes d esu destrucción. y se afirma que serian bien recibidos. ¿Quiere vuestra santidad mas? pues dicen. se desarrolla sin dete nerse por la justicia que le rechaza y por las adhesiones populares que hiere. sobre todo. sobre los Jesuitas el descrédito. y cam inan por las gloriosas huellas de su fundador. dice aq u e l. “Los religiosos (le la Compañía de Je sús. los Jesuitas soii en efecto y en todas partes él buen olor de Jesucristo. es un aborto disforme y repugnante. cuyo nombre es inmortal en In Iglesia. pasarían el Pánaro. este complot. Pero es el papa quien debe dar el golpe de gracia. caminando por las gloriosas huellas de su padre (Ignacio <ie Loyola). L a autoridad de Malvezzi se ha desvirtuado en la opinion pública por ensayarla contra los Jesuitas. pcíro me parece mejor dejar esto cuándo vuestra santidad haya tomado una medida definitiva y -general. des pués que con su extinción queden desacreditados. bérti. un apostolado de paz y de atnór en una fe.. y que Clem ente XIV. presión de é ste hombre. á quienes hemos despedido.”• E ntré B enedicto X IV.Ignáfcio. este es un pequeño mal. según la es-. porque de hacerlo ahora. Con él. c a d a vez se verá mas imposibilitado de motivar. pág. y Malvezzi va nece sita que hable la Santa Sede.ecth ó d io sa y turbulenta. ya no encontrarán tan fácilmente un asilo. “ L a óbra admirable dé ¡á.. repito. En suma. p ru eb a n de una m anera patento la vérdad de esta Opinión porloscjem-' píos de v irtu d es religiosas que dan continuam ente. este complot. y una inspiración de lá caridad }r de la generé sidad cristram i en uii tráfico de egoísmo.” De éste m odo vem o s que.° tomo. y según M. la disolución del noviciado ha sido una medida oportuna.— 262 — “ Su santidad podria desde luego prohibir la enseñanza á los Je suítas. IlAn cambiado. atraerá dice. 6 en su mayor número. este seria un negocio de muy mal resultado. un instrumento bien h ec h o r dé la civilización en un foco péátifenté de barbarie. Pero si los estudiantes. 180 del 2 .

seria b. uno de los Jesuitas perseguidos. llegase á ver los breves. El. á quien decia que “le mandaba esos f apeles inútiles.. que he omi tido. Mas confiando coa Macedonio. sino en el padre Borsetti. en l»s que recla maban contra los actos del cardenal. usar del término tnjungimus (mandamos). Por costoso que fué á su corazon como tio.asediados en Bolo nia por e! Cardenal-Arzobispo.ueno. el 22 de Mayo creyó deber entretener al soberano pontífice con uno de sús disgustos de iamilia. está tan bien diseñada. y sostenido por la poblacioa entera. así dice hablando de los Jesuitas. dirian con razón: Malvezzi fué libre en obrar de esta ó de otra manera. la cual se obstinaba en no-tener confianza. dejau aquella á su arbitrio y facultad. Malvezzi. “Afortunadamente. tanto mas. y no. Los breves.” La ciudad y el senado de Bolonia. ha estado el no haberlos canonizado á todos. el injungimvs apostólico.. acceder á esta exigencia. este pueblo. “ Si esta mala raza. Malvezzi no se atreve sino á insinuar al soberano.” . Malvezzi cre yó que debía cerrar los ojos y pasar por ella. para el criado. lo esplica por lo claro al confidente. para la dirección de su alma. le escribe. y he aquí. habiendo obrado según las reglas del instituto de . no he manifestado á nadie el primer breve en el que se encontraban talia ct lalia. no se le debia ocultar que el voto unánime de los pueblos se negaba á asociarse a l a s hostilidades dirigidas contra la Sociedad de Jesús.que le son dirigidos para proceder á la des trucción de los Jesuítas. y .los Jpsuitas al hacer estas omisiones.” A pesar del poder de que disponía Ganga nelli. cargaba sobre .mí el anatema mas cruel. y en poco. que yo habia reconocido su inocencia. y el 29 de Mayo. y por medio de Macedonio los envió. que daria honor aun al mismo clero secular. Dos memoriales le fueron presentados. que quiere colocar s e bajo el abrigo de la tiara. El papa le dice: Concxlimis Jacultatem.XIV: “ Una prohibición esprpsa. llevó al fin sus quejas á los pies del vicario de. v á i u odio como sacerdote. merced á esta correspondencia. y así para evitar esto. desea que se sustituyan á esas pala bras los términos de mando. La situación de los padres de la Compañía. cu}T voz quería a ahogar Malvezzi. pues si hubiera llegado ¿ ejecutarlo. dice. Malvezzi tenia una. cuanto que se trataba de un religioso de grande reputación. . sobrina que se hallaba enferma. el papa los leyó.arzobispo de Bolonia confiesa que las averiguaciones .—2 63— miento. si se llegan á espedir nuevos breves á otros obispos. que Mal vezzi. sus individuos hubieran pretendido . Je• sucristo. para 110 hacer recaer toda la odiosidad sobre mí.” Cada carta dirigida al amo contiene otra. á Malvezzi. la razón que dá á Macedonio.en. estos términps esplica su debilidad á Clemente. Lo que . hubiera parecido irracional en toda la ciudad. no teme descubrirse por entero. astucia. se gloria con este último de su .

quiso saber. con buena escolta. así se espresa Malvezzi. añade. iLa' creimos deber recordarle que ya en otra oeasion habia sido espul sado de Parma. Sus superiores del instituto. el duque de Parm a Fernando de Borbon le colmó de beneficios en reconocimien to de los servicios que Belgrado hizo á su padre. y á pesar de eso. las intrigas filo sóficas de Felino le arrojaron de Parma. que estienda y propague libelos contra ellos. afirmaba el padre. hasta las fronteras del estado eclesiástico. El padre Belgrado (1). que dimitiese su car go de rector. en esta misma corresoondencia inédita. y destinado íi desempeñar una cátedra de física que rehusó. aunque con desigual paso por esta senda de iniquidad. le acompañó á Paris en 1752.” ¿Qué crimen habia cometido este Jesuita? En el mismo dia.” Y como yo le replicase. y Clemente XIV estaba d e . Mal vezzi no teme confesarlo igualmente. En 1777. Este acto heria el buen sentido católico. E ste Jesuita habia sido ele gido en 1762. Malvezzi lo revela al papa en su correspondencia. y con efecto.e staba dispuesto ______ 1 (1) E ste Jesuita. que están á fa vor de los Jesuitas. y las doctrinas erróneas que se ha permitido verter para escusar su desobediencia respecto á mi persona. me han obligado á arrestarle y á hacerle marchar á un destierro. ó de Junio. qué por se gunda vez podría sncederle lo mismo. vién dole tan persuadido de qué cuanto padeciese lo reputaba como un verdadero martirio. y me contestó á la puerta de mi antecámara: que eso e ra para él un triunfo. para la sentencia que ies está preparada desde hace tanto tiempo. porque no reconocía1en el prelado la autoridad necesaria.vez que le hablamos. siguiendo á la letra los primeros principios del derecho canónico (lo que era sin duda tina brutalidad k los ojos de Malvezzi) eran los únicos que podiaii destituirle legítimamente.” Suprimir los Jesuitas era impopular. me repitió. ambos a dos caminaban. fué recibido por el duque do ¡\íódena. su confesor y de la duquesa. tan m altratado por el cardenal de Bolonia. “que . Sieudo teólogo del duque de Parma. Entonces sufrió (as persecuciones del cardenal Malvezzi: y suprimida la Compañía.ello convencido. El cardenal arzobispo ordenó al padre Belgrado. . y él 5 de Junio de 1773 refiere este á Macedonio la respuesta que le dió: “ La conducta bru tal de este rector Belgrado. ‘‘con el fin. porque en ellos solos residía el derecho de/hacerlo. de predisponer al pueblo y la nobleza. Y el cardenal añade: C última. en virtud de que poder obraba el cardenal. me dijo: * bien! esté será ‘Y un segundo triunfo. rector del colegio de Bolonia. miembro corresponsal de la academia de ciencias de Paris. su matemático áulico. No se les puede disolver con apariencias de equidad. Despues de la muerte del duque. . nació en Udina y ocupó u¡i lugar distinguido entre los físicos y los geómetras. y Malvezzi aconseja al papa. Este último declaró que no podia obedecer sobre es te punto.—264— mas -iníiuisitoriales no producen hecho alguno que pueda servir de cargo á los padres.” No me chocaron semejantes simplezas.

cerró com pletamente los ojos sobre estos actos precursores de la supresión. Muy seguro de la discreción de la corte de Ro ma. el soberano pontífice Clemente XIV. á deponer contra él. de los estados de vuestra santidad. no tuvo el menor presen timiento de que esta correspondencia de Malvezzi se presentaría despues de setenta y cuatro. cubría en'los archivos. la muerte. y por esto he creido conveniente hacerle salir. tales como las escribió Mal vezzi. pero helos aquí limpios del polvo que les. pero que su victoria seria una glorificación de los discípulos de S.” Estoy con vencido de que tiene el cerebro trastornado. á fuerza de medidas opresoras. No quería comprender que hombres como Malvezzi podian muy bien. tales como se atrevió á recibirlas el papa Clemente XIV. La iniquidad se ha vendido á sí mis ma. y cuanto yo quisiese. si llegase un dia en que jrfuese concedido á la probidad de un historiador penetrar hasta el fondo de estas tinieblas sacerdota les y diplomáticas. Es pre ciso aceptarlas con toda su dureza. y estas cartas del cardenal arzobispo de Bolonia no dejan el menor resquicio por donde pueda encontrarse un paliativo.— 265— ¿ s u f r i r l a prisión. . acabar con la Orden de Jesús.” • Acosado Clemente XIV por todos lados y no residiendo en su corazon la energía suficiente para sustraerse á la ingratitud sin com pensación hacia la cual se arrastraba á la Santa Sede. proclamando la inocencia de los condenados y condenan do la memoria de sus jueces. años. y á depqper de una manera que excluyese todo medio de encontrar una sola es cusa de tan inésplicable abyección. Ignacio. Todo parece que debió contribuir á aniquilar estos documentos acusadores.

— El dominicano Mamaohi maestro del Sacro-Palacio y visita dor domiciliario. Alfonso Ligorio á su lecho de muerte.— El breve en E uropa.—Son arrojados <le sus casas.—Sus respuestas.—E l P.—El cardenal A ndrés Corsini es el gefe de esto. F aure.— Embarazo de la comision. B urgeois y el P.—Sus últimos momentos.—Fuó el p ap a envenenado por los Jesuitas.— Su pensión de Portugal. el pontífi ce lo s abandonaba á perseguidores de entre la misma Iglesia. y su conspiración debia tener un resultado.—Malvezzi y los once cardenales in p etto .—Su desesperación á la m añ an a siguiente.—Muerte de L orenzo Ricci. Los prínci pes habían arrojado de sus reinos á lo s hijos de Layóla.© A iP O T O L .—D em encia del papa.—Los Jesuitas secularizados continúan siendo misioneros.—Su testam ento. —Comision nombrada p ara hacerle ejecutar.—Ac titud de ¡as potencias. —Milagrosa asistencia de S.—E l cardenal Braschi es electo papa. Estos enemigos habian conspirado abiertamente en el cónclave. Angelo.—La com ision disuelta.—Los Jesuitas insultados.—Interrogatorio d é lo s prisioneros.—Sus correspondencias.—E l breve de supresión aceptado por todos los padres de E u ro p a y en las misiones. Excepto la masa de lo s catolicos.—Cónclave de 1775.— C artas del cardenal Bernis en F ran cia p a ra persuadir de que son culpables. todo era contraria al instituto.— Los Jesuitas en la Chi na.— Como reciben á sus sucesores.—Alegría de los filó sofos y de los jansenistas.—O pinión del cardenal Antonelli sobre el breve. lios Je sniias se hallaban en manos de sus implacables ene migos.—Federico II los defiende.—L a resigna ción de los Jesuitas es igual en todas partes.—É l gobierno francés y la memo ria de G anganelli.—Su inform e sobre los papeles y libros aprendidos como base de la conspiración jesuítica.© ' W.— M uerte de tres padres al saber la extinción de la Compañía.—Predicción de Bernardina Renzi. Panzi.—Su am istad hácia la Compañía. Las medidas del papa tienden íi acreditar el rumor de que ios padres son cul pables de alguna fechoría—E l breve Dominus et Redemptor arrancarlo al pa pa.—P illage organizado de sus archivos y de sus sacris tías.—La Iglesia de F rancia se nie ga á publicarle.—Pro hibición hecha á los Jesuitas de tom ar partido en favor de su órdeu.—Declaración de los médicos y del franciscano Marzoni.—E l P.—E l papa obliga á la comision nombrada por Clem pnte X IV íi que pronuncie su sentencia so bre los Jesuitas. pero .—E l P. Ricci y sus asistentes trasladados al castillo de S.—Muerte de Clemente X IV.—Cristóbal de Beaum ont dá cuenta al papa de las razones que alega el episcopado.

. Lorenzo. Ignacio de L o y o la . es por los muertos. ex clamó de nuevo. santo padre. y callaba. os engañais. de donde no fué alzado hasta la madrugada del dia siguiente. en que la Iglesia ce lebra la fiesta de S.—Ah! Dios mió. el car denal de Simone. y por fin el papa se decidió á otorgársele. No hay remedio!” Le contesté... el Franciscano. al levantar la pluma. Pretenden por el contrario. Este dia fué para él un dia de desesperación y de lágrimas. contó de esta manera tan horrorosa escena. ni aun siquiera esta postrer probidad del remordimiento. asi refiere Simoni. un breve se revoca por otro breve. y sobre una ven tana del Quirinal. tes tigo ocular. que Ganganelli de seó publicar el breve en el dia 10 de Agosto. diciendo siempre: “ El infierno es mi morada!” T rataba de sosegarle.Gan ganelli cayó desmayado sobre el mármol del pavimento.. según la relación de Simoni. se lo he dado á Moñino.. aun supues to. no tiene consecuencia alguna.. y de tiempo en tiempo se le oía repetir: “ Dios mío! estoy condenado! El infierno es mi mora da. con aire consterna do. Lo hice. suspiraba. le re pliqué. Ya no hay remedio!” Fray Francisco.— 267— •esta tiranía detallada y minuciosa no llenaba aun las miras de C ar los III y de sus ministros. y era el de retirar el decreto: “No es posible. Mi casa es el infierno. Ganga nelli pregunta la causa.. añadió: “ No.. P a só un cuarto de hora y por fin dirigió á mi sus ojos y exclamó: “ Ah! ya he firmado el breve!. E l 21 de Julio de 1773. Las campanas se hacian oir desde muy léjos.. No hay remedio. comenzaba en Gesu la novena de S. E ra preciso al monarca español un triun~ fo mas completo.” Nadie mejor que Cle mente XIV lo sabia. y según la relación manuscrita que ha dejado el célebre teólogo Vicente Bolgeni. que no es verosímil. pero el pontífice no me contestó. tampoco se puede... y las ansiedades y remord. duró mas de me dia hora. y que dijo con alegría maliciosa refi riéndose al mismo breve “ Este será el ramillete que el hermano Lorenzo Ganganelli... el Jesuita. recostado sobre su lecho. se le dice. Entonces. que suprimía la Compañía de Jesús en todo el universo católico...imien- ... (y lo que diremos lo hemos oido de los labios del papa Gregorio XVI).El pontífice se hallaba casi desnuda. Algunos imprudentes amigos de Clemente XIV no han querido dejar á su memoria.” Este dicho. y á esta hora. Estoy condenado. presentará al hermano Loren zo Ricci. Refiérese. auditor á aquella íazon del papa.. que despues de haber ratificado un acto de tan grande trascendencia.. me rogó que me acercase al papa y le dijese alguna pa labra. no es por los santos por los que tocan las campanas de Gesu. repuso. que aun existia uno. el correo que le lleva á España habrá partido!—Y bien.... pues en este mismo dia acababa de firmar el breve Dominns et Rcdcmptor noster. Clemente XIV formó el breve durante la noche.!” Su desesperación..

En la historia de los soberanos pontífices. tu vo que dar el golpe fatal de la supresión. y halagaron al papa con la restitución de Aríüon. Los recuerdos de familia y de palaci*. MoHino. t. pues desde el 21 de Julio de 1773 hasta su muerte. y para llevar íi buen término ese csur. Clemente XIV.to creyó bastarse á sí mismo. El papa entonces estaba perdido y no halló medio de tergiversar la palabra dada. tuvo miedo de morir envenenado. desde el dia mismo de su exaltación. Le faltó muy poco para perder del todo la razón (1). que no le dejaba dormir ni le perm itía co mer sino lo indispensable para sostener la existencia. no dejan la menor duda. El cardenal Calini refiere en un docu mento firmado de su mano. cuando habla de la tristeza que agobiaba al soberano pontífice de resultas de haber firmado el concordato de Fontainebleau del 25 de Enero de 1813. y al lin aun contra su voluntad. sino aun antes de ella. los filó sofos y los francmasones tenían toda la actividad y perspicacia necesarias. hechos incontestables. y la paz de iPorTn^al.” Este testimonio de un contemporáneo no es el único que se pueda y debe in vocar. atestiguados por cuantas personas estuvieron á su alrededor. le faltaba el talento. era un áspid que se enroscaba incesantemente al rededor del papa. Los dos sucesores inmediatos de Clemente XIV sobre la cátedra apos tólica. se expresa en estos términos: -‘Sumido en su melan colía y hablándome de lo que acababa de suceder. En la segunda parte de las memorias inéditas del conde Marco Fantuzzi. Floridablanca. han corroborado con sus pa labras la autenticidad de este hecho. el santo padre se desahogó en términos que mostraba su profundo dolor. etc. le picaba de vez (1) El estado de salud del papa Clemente XIV y su estado de demencia que comenzó el dia mismo en que llevó á calió la supresión de los Jesuitas. Se habia comprome tido mucho con' Moñino.—26S— tos del pontífice. y volvió íi María Teresa. los conocimientos y medios para dirigirle. Por este tiempo murió el confesor de la emperatriz: el que le succedió era contrario íi los Jesuitas. Según di jo el cardenal de Bernis. en su Relación de los dos tinges á Francia durante los años 1809 y 1813 (edición de Cíviia Vecchia 1829. Clemente XIV quiso conservar los Jesuíta*. no permiten que se dé crédito á la anécdota. aquella aparecía de vez en cuando como la claridad de un relámpago. y ese recuerdo no era otro. Clemente XIV es el primero y el único que ha sufrido esta degradación de la humanidad. Bernis.” Pió Vlf conoció también personalmente A Ganganelli. la ultima audiencia que obtuvo de Pió VI. leemos que el papa le dijo: “Clementé X IV llegó á estar demente no solo despulís de la supresión.. II p. 227). diciéndome que no podia alejar de su alma un punzante recuerdo. si creemos á lo? Romanos. en la ciudad de Ins tradiciones. y en es te misino documento que citaremos mas adelante.” . Pero dejando á un lado lo poco justo y religioso de este plan. según sus propias expresiones. ganaría tiem po y concluiría por conjurar la tempestad. Bernis y Aliñada. sobrino del cardenal de este nombre que fuó uno de los concurrentes de Ganganelli en el cónclave de J7C9. leemos lo siguiente: “Por inas que se haya dicho y escrito. son en Roma. de Benevento. El cardenal Pacéa. Pensó que íi fuerza de promesas y favores concedidos íi sus enemigos. que el temor de morir loco como Clemen te XIV. Perdió com pletamente la. ó por mejor decir los jansenistas. y fingiendo aversión á la Compañía. razón y lle^ú á estar (¡emente en toda-la extensión de la palabra. que se trasmiten en el Sacro Colegio y entre los ciu dadanos con una exactitud casi matemática. Pió VI y Pió VII en diferentes ocasiones.

” El decreto espedido en Santa María la Mayor. porque cada paso es un tropiezo. “ Este breve. para ser juzgados al menos por los Concilios pro vinciales. decidieron que era preciso oir las declaraciones y descargos de los acusados. son los únicos motivos que se alegan para su supresión que justifi ca el papa con ejemplos anteriores de órdenes igualmente suprimi das sin mas razón que el conformarse á las exigencias de la opinion pública. y lodos ellos. X C I. No le conmovió nada este espectáculo de desolación... (2) E n el momento en que el papa C lem ente V. XLIV. pero se olvida de hacer observar. en 1310. Le publicamos. ni la disciplina de los J e suitas. va enumerando las diferentes órdenes religiosas é institutos que fueron separados del cuerpo de la Igle sia. escribe al minis tro de Nápoles el 23 de Julio. y dos dias despues de ha ber obtenido ese triunfo sobre la Iglesia. creo que aun estareis á tiempo de llamarme con toda cuan ta fuerza podáis. E sta ha surtido el efecto de que se emplee mucho papel para la impresión de cierta hoja. Trescientos prelados examinaron las acusaciones y las defensas. dice el protestante Schcel (l). ayer y hoy me hubiera visto por un agujero. ni aun con los procedim ien tos de los tribunales seculares. si tengo ó no cara de vinagre. y autorizado por el cardenal Negroni. p. p. Con los Jesuitas no se aplicó ninguna de estas medidas que indican las nociones mas sencillas de la justicia. y plenamente demostradas. Ignacio. he aquí los sarcásticos con ceptos con que le cuenta: “He tenido necesidad.” Con toda esta chanzoneta anunciaba Floridablanca el breve de Clemente XIV. íí excepción de cuatro. poltron. lib. villano. y despues de infor(1) Cours d' H islo in des E tn ts européens t. H a b ia herido de muerte de un solo golpe al vicario de Jesucristo y a la Compañía fundada por S. P or to do esto. etc. de disparar mi arcabuz. Clemente XIV. se ocupó de la supresión de los tem plarios. Clem ente V y F elipe el Hérm oso no pudieron im aginarla. 150 y 151. con razón diria entonces. Las quejas y reclamaciones de las cortes contra ese orden. . los tem plarios fueron individualm ente citados á com parecer personalm ente. pues. Si mi amigo de ia Mancha. do una m anera que. Se procedió en 1773. de acuerdo con Felipe el H erm oso. no condena ni la doctrina. ántes de llegar al punto de los Jesuitas. La form a y el fondo del juicio contra los Jesuitas nunca estuvieron acordes con las leyes canónicas. y vos sabéis la metralla con que estaba cargado. convocó á todos los obis pos de ¡a cristiandad. con las costumbres de la Iglesia. Según el abate Fleury en su H is toria.. debe ser reproducido. 83. ni las costumbres. lo fueron en virtud de pruebas convincentes (2). contentándonos solamente con omitir las primeras páginas que di rectamente no hablan con la ^ociedad. que si éstos ó las corporacio nes religiosas fueron secularizadas. cornudo.i — 269 — en cuando para recordarle su promesa tocante á la destrucción de los Jesuitas.que en adelante podrá servir para hacer cartuchos. Me temo que sea necesaria otra descarga.

tanto en común como en particular. fué consagrada á Dios. pero con tal que ninguna parte de ellas se pu diese invertir en beneficio y utilidad de la dicha Compañía. á la vista estos y otros ejemplares (que en el concepto de todos son de gran peso y autoridad) y deseando al mismo tiempo con el mayor anhelo proceder con acierto y seguri dad á la determinación que aquí adelante manifestaremos. Y aunque el mismo Paulo. progreso y estado actual de la orden de regulares. Ultimamente el mis mo Paulo. ni en cosas de su uso. pues. por las otras letras suyas ex pedida > también con el sello de plomo. comunmente llamada la Compañía de Jesús. “ Con estas y otras leyes santísimas fué aprobada al principio la dicha Compañía de Jesús. sin embargo. á los cuales se les permitió que tuviesen rentas. por sus letras espedidas con el sello de plomo. y tomó á la dicha . para la conversión de los herejes. por sus letras expedidas en igual forma de breve á 15 de Noviembre de 1549. correc ción y subordinación de cualesquiera ordinarios. no he mos omitido ningún trabajo ni diligencia para la exacta averigua ción de todo lo perteneciente al origen. y ademas de esto declaró libre y exenta á la dicha Compañía. En seguida el soberano pon tífice continúa en estos términos: “ Teniendo. habia al principio ceñido á la dicha Compañía en los estrechísimos límites de que se compusiera solo del número de sesenta individuos. gracias y autoridad que gozaban los individuas profesos. y á todos sus profesores y demas in dividuos. y con especialidad la de los infieles. permitió que pudiesen en trar en la dicha Compañía todos aquellos que los superiores de ella tuviesen por conveniente y necesario recibir. y concederles las mismas facultades. en el dia 28 de Febrero del año de la Encarnación del Señor 1543. con las cuales se lograse la estabilidad. que el indulto que antes habia concedido á sus prepósitos generales de que pudiesen admitir veinte presbíteros para coadju tores espirituales.— 270— nnaciunes y procedimientos jurídicos. y á todos los bienes de estos. se estendiese á to dos los que los mismos prepósitos generales juzgasen idóneos. sin ninguna limitación en el número. concedió á la dicha Compañía muchos y amplísimos privilegios. de toda jurisdicción. y finalmente para el aumento de la piedad y religión. pero el papa Paulo III predecesor nues tro. v entre estos quiso y mandó. predecesor nuestro. de venerable memoria. y hemos encontrado. que esta fué instituida por su santo fundador para la salvación de las almas. en el dia 27 de Septiembre del año de la Encarnación del Señor 1540. con el estrechísimo vo to de la pobreza evangélica. predecesor nuestro. y se la concedió por este pontífice facultad de formar la regla y constituciones. con servación y gobierno de la Compañía. y que para conseguir mejor y mas fácilmente este tan deseado fin. á excepción de los colegios de estudios.

y sobre la promocion de los mismos á los órdenes sacros sin congrua. y Sixto V. Clemente VIII. como también los clamores que habian he cho llegar á sus oidos los inquisidores de las Españas contra los in moderados privilegios. ó manifiestamente declarados los privilegios que antes habian concedidos á la dicha Compañía. sino también de ésta con otras órdenes de regula res. Uno de aquellos fué Felipe II. predecesor nuestro. así sobre la calidad y naturaleza de los votos. así las gravísimas causas que movian su real ánimo. “ De aquí nacieron muchas quejas contra la Compañía. y otras personas constituidas en dignidad eclesiástica ó secular. casi des* de su origen empezaron á brotar varias semillas de disenciones y contenciones. bajo de la protección suya y de la Silla Apostólica. confirmados también por algunos varones virtuosos y sabios de la misma Orden. y que las dichas contiendas y discordias. y diera comision para ella. que por J u lio III. Gregorio XIII. escuelas públicas. para que mandara hacer visita apos tólica de la Compañía. predecesores nuestros. y la forma de gobierno de la Compañía. pues consta. Y finalmente fueron acusados los indivi duos de la Compañía en materias muy graves. hacien do instancia al mismo pontífice. y aun hasta cori los mismos soberanos. Sixto V.— 271— Compañía é individuos de ella. Gregorio XIV. y otros pontífices romanos. León XI. que se arrogaba el prepósito general de dicha Compañía. Gregorio XV. Urbano VIH. sobre el tiempo que se requiere para admitir á la profesion los individuos de la Compañía. de feliz memoria. de venerable memo ria. como sobre la potestad absoluta. no tan solamente de los individuos de la Compañía entre sí mismos. han sido confirmados ó ampliados con nuevas concesiones. el clero secular. de santa memo ria. sobre la facultad de espelerlos. predecesor nuestro. el cual hizo esponer á dicho Sixto V. y sin haber hecho los votos solemnes contra lo dispuesto por el Con cilio de Trento. que apo yadas también con la autoridad y oficios de algunos soberanos. Pió IV y V. Pero por el mismo contesto y palabras de las constituciones apostó-. Pió V. y sobre otras co sas pertenecientes al gobierno de la misma. á los cuales los ordinarios locales. exenciones y privilegios. en cuyos dominios habia sido admitida la Compañía. de esclarecida memoria. . que perturbaron mu cho la paz y tranquilidad de la cristiandad. cuerpos lite rarios. y lo mandado por el papa Pió V. universidades. é igualmente sobre va rios puntos de doctrina sobre sus escuelas. licas se echa de ver claramente que en la dicha Compañía. Paulo V. fue ron expuestas á Paulo IV. “ No lué menor la liberalidad y munificencia de los demas prede cesores nuestros con la dicha Compañía. rey ca tólico de las Españas. Paulo IV. se oponian como perjudiciales á su jurisdicción y derechos. jus tamente con los motivos de las disenciones. se suscitaron.

que en adelante fuesen ó directamente. Pero dejó á cualquieia la libertad de que pudiese hacer presente. y echados de ella sus individuos-. que nadie se atreviese á impugnardirecta ni in directamente el instituto. á 23 de Junio del año de la Encarnación del Señor 1591. y confirmó y mandó que se le guardasen todos los privile gios. y ademas de esto nombró una congregación de algunos cardenales de la santa Iglesia romana. prede cesor nuestro. por haber tallecido luego. por sus letras expedidas con el sello de plomo.'ó sola mente á una causa razonable. que juzgase deberse aña dir. quitar ó mudar en ellos. y á las buenas costumbres: encendiéronse también mas las dísenciones do mésticas y esternas. Ademas de esto impuso perpetuo silencio acerca de lo so bredicho. que habia tomado el mencionado Sixto V. principalmente por la inmoderada codicia de los bienes temporales. las constituciones ó los estatutos de la dicha Compañía. virtud y doctrina. de todo lo cual nacieron como todos saben. que por sus predecesores habian sido concedidos á dicha c o m pañía.—272— ‘‘Condescendió el mencionado Sixto. que antes bien se llenó mas y mas casi todo el mundo de muy reñidas disputas sobre su doctri na. sin observar las folmalida'des del derecho. aprobó de nuevo el instituto de la Com pañía. v proponer solamente á él y á los pontífices roma nos. aquellas turbaciones que causaron gran sentimiento é inquietud á la Silla Apostólica. ni dar ningunos términos aun los njas sustanciales.prudencia. como también las providencias que tomaron algunos so beranos contra la Compañía. s§ vió precisada á pedirle que se dignase confirmar . que estando la di cha Compañía para impetrar del papa Paulo V. Y habiendo sido elevado al Solio Pontificio el papa Gregorio XIV. de feliz memoria. y prohibió. “ Pero aprovechó tan poco todo esto para! acallar los clamores y quejas suscitadas contra la Compañía. predecesor nuestro á los de seos é instancias de dicho rey. pero quedó frustrada y no tuvo ningún efecto esta tan salu dable resolución. la cual muchos daban por repugnante á la fe católica. predecesor nues tro. ó á las personas y demás circunstan cias. una nueva confirmación de su instituto y de sus privilegios. so pena entre otras cosas de excomunión ma yor lata sentsncut. ni intentase que se innovara nada de ellos en nin-. y se multiplicaron las acusaciones contra la Compañía. ó por medio de los le gados ó nuncios de la Ssiila Apostólica. sino so lo en vista de la verdad del hecho. y reconociendo que eran sumamen te fundadas y justas. sin formar proceso. de lo cual resultó. eligió por visitadpr apostólico á un obispo de notoria . es á saber: sin preceder ninguna información. pa ra que atendiesen con el mayor cuidado á la consecución de este intento. guna manera. y principalmente aquel por él cual se le concedía facultad para que pudiesen ser espelidos. sin observar ningún orden judicial. de feliz memoria. lo. y atendiendo á la culpa.

como las quejas y acusaciones de los-estraños contra la Compañía habian impedido á los. y salvación de las. que fuesei necesario». Por lo cual. de Septiembre del año de la Encarnación del Señor 16G6i por los-cuales estatutos. y XII. y de las pertenecientes á la política y goM bierno del Estado. esr “ pecialmente en estos tiempos muy peligrosos en muchos. X I.los remedios mas eficaces* en don•’de quiera.. que nomo alistados en la milicia de Dios* “ no nos mezclásemos en otras! cosas que. también: malograría-estos bienes espirituales'. aun de las. de mal en» “ cuanto ser pueda y evitar los motivos de las-'quejas*. que *<de ningún modo nos mezclemos en semejantes negocios públicos. si se mezclase en el manejo “ de las cosas del siglo. y Benedicto XÍV.losjprójimos. la cruz. por el “ presentetestatuto.verdad con harto dolor de nuestro corason j que así los sobredichos remedios. “ y e s p o n d ria á grandísimos peligros. X? XI. ni fue^ ron bastantes para desarraigar y disipar tantas’ y tan graves:disen* siones.. y edifica c i ó n de. otros muchos que se: esplicaron en lo sucesivo. que se hallan insertos palabra por palabra en sus letras espedidas sobre esto.Urba no V l í r . Clemente IX. del servicio de Dios profesarles afecto y amor) y que por “otra parte. no produjeron casi ningún efecto. como.. X II y X lli.almas. á hacer el estatuto siguiente: “ Por cuanto nuestra Compañía* que es obra de Dios. “ así: como por medio de los-misterios: de su instituto que son W ar“ mas¡ espirituales. “que-producen-de sospechas sin fundamenta. ello. Ino cencio X. es necesario el buen nombre en' Cristo.para la entera: curación de este' “ m al.—273— por su autoridad. para:conseguir “ el fruto espiritual de las. y disensiones: entre los individuos. los cuales solicitaron. en el dia 4. puede conseguir felizmente el fin que solicita ba“jb del. Y siendo así-que nuestra orden acaso por culpa. que así las discor dias: intestinas.. almas.la quinta congregación general. y ademas de estov “ encargó la congregación.” “ H em os observado:á la. vocales. y m andar que se observasen los estatutos hechor en. con utilidad de la Iglesia. acusaciones y quejas contra la mencionada Compañía.parages. á. por am“ bicion^ó por celo indiscreto de algunos. todos los vocales que eligiesen y a£>li'‘♦casen¡con todo cuidado. nos'prohibe á todos rigurosa y severamente. “y con varios soberanos (á los: cuales en sentir de nuestro P. 35 .. todos. “ aunque seamos buscados y convidados. está en mala opinion.estandarte de. lia juzgado por conveniente laconM gregacionv que debemos abstenemos de toda especie. se ve claramente. por ningunos ¡ruegos ni persuaciones. Alejandro VIT y VIH. y<}uefueron-infructúosos los esfuerzos hechos por los predecesores. y que no-nos dejemos ven“ cer á.. y “ se fundó paradla propagación de la fé. con el sello de pio rno.son agenas de nuestra pro“ fesion. Ig“ nacio. S. Por esta razón se dispuso con gran acuerdo **por nuestros mayores. es. juntos en congregación general.

que practicaban con mu cha frecuencia en algunos parages. así sobre que: se abs tuviera la Compañía del manejo de los negocios seculares. América. como acerca de las gravísimas disensiones y:contiendas suscitadas con todo empe ño por ella contra ordinarios locales.en el pasado siglo se originaron muchísimos daños y males. (valiéndonos de laspalabras de que usa Gregorio X. se siguiese algún consuelo á la Silla Apostólica. como. y de los cuales así en este. Asia. es á s'aber: turbaciones y tu multos en varios paises católicos. sobrevinieron tiempos mucho mas críticos y turbul¿ntos. y finalmente. y manifiestamente contrarias á labuena moral. sin que despues con las letras apos-tólicas del papa Clemente XIII. . el cual se vió obligado á comunicarla la misma pena. y sobre el uso. Pero regen tán d o la cátedra de S. en el sobredi cho Concilio Ecuménico Lugdunense) que impetradas. predecesor nuestro. “ Despues de tantas y tan terribles borrascas y tempestades* toj dos los buenos esperaban que al fin amaneceria el dia deseado en que enteramente se afianzase la tranquilidad v la paz. habiendo publica do muchas y muy saludables constituciones. persecuciones de la Iglesia en al gunas provincias de Asia y Europa. de' feliz memoria.:pues habiendo crecido cada dia mas los clamores y quejas contra la so bredicha Compañía. el cual se vió precisado á tener que prohibir á la Compañía que recibiese novicios. sobre otras cosas de mucha importan cia. predecesor nuestro. y muy necesarias para conservar ilesa la pureza de los dogmascristianos. y se aprueba de nuevo el instituto1 Ja Compañía’ de de Jesús. órdenes de regulares.X ílí. tiene un no sé qué de estraño sobre el cual ni nos queremo» detener por mas tiempo.é inter pretaciones de aquellas opiniones que la silla apostólica con razón ha condenado por escandalosas. < quien en el mismo momento se le arrancaba un breve de des-. y también sobre la interpretación de varios ritos gentílicos. en las cuales1 se elogia mucho. auxilio á la Compañía. nuestro inmediato predecesor. y también al papa InocencioXIII. t truccion. lo que ocasionó grande sentid miento á nuestros predecesores. 1 últi mamente al papa Benedicto XIV. y también suscitádose en algunos parages sedi(1) E sta acusación de debilidad dirigida á la m emoria de C lem en te. de piadosa memoria. ó algún bien á la cristiandad. no usando dedos que están apro bados y establecidos por la Iglesia universal. mas bien sacadas por fuerza (L). y entre estos al papa InocencioXI. y de los Algarbes. no sin gran ruina de las almas y admiración de pueblos. ya fuera de las sagradas misiones.— 274— restituir á la Iglesia su tan deseada tranquilidad. y a con motivo de éstas. que tuvo por necesario decretar la visita de las casas y colegios existentes err los dominios de nuestro muy amado hijo en Cristo el rey fidelísimo de Portugal. ni hacer resaltar la odiosidad que descubre. de venerable memoria. y todo género de cuerpos en Europa. lugares pios. Pedro el dicho Clemente XIII. por Ganganelli.

la mas acertada resolución en materia de tanta gravedad é importancia. que fue sen hallados idóneos. que quebrantando y rom piendo enteramente el vínculo de la caridad cristiana. acom pañados de los dictámenes de muchos obispos.instancias y oficios. tomase la sábia resolución que pedian el sosiego estable de sus súbditos. discordias y escándalos. Por lo cual. en lo cual también hemos cui dado de que nos ayudasen para con Dios todos los fieles con sus frecuentes oraciones y buenas obras. y con el peso de su autori dad v súplicas pasaron juntamente uniformes oficios. se admitieran á la profesion ó se echasen . “ Para tomar.—275— eiones. por el cual se dispuso en cuanto á las demas órdenes regulares. qué fundamento tiene la opinion divulgada entre muchísimos. tumultos. maltratasen. si no también para pedir con mucho llanto y continua oracion al Padre de las luces auxilio y favor. Pedro. Pero el no esperado fallecimiento del mencionado pontífice. sino para exceptuarla del decreto general. considerando que este era el único remedio que quedaba para ocurrir á tantos males. y á espeler de sus reinos y dominios á los individuos de la Compañía. y es generalmente muy alabada de to dos. y despedazasen entre si en el seno mismo de la santa madre Iglesia. y otros varones muy distintinguidos por su dignidad. en cierto modo fué solemnemente aprobada y firmada por el Concilio de Trento. impidió totalmente su curso y éxito. expusieron sus intenciones y deseos al sobredicho papa Clemente XIII. se han visto absolutamente precisados á hacer salir. encendieron en los ánimos dé los fieles grandes enemistades parcialidades y odio?. y el bien universal de la Igle sia de Cristo. cu ya innata piedad y liberalidad para la Compañía les viene como por heréncia de sus antepasados. ni suficiente para reconci liar á todo el orbe cristiano. y to talmente necesario para impedir que los pueblos cristianos no se desa viniesen. Entre las demas cosas qui simos indagar. no solo para imponernos diligentemente y poder re flexionar y deliberar con maduro exámen sobre este asunto. que aquellos mismos principes. llegó el desorden á tanto extremo. que este remedio no era seguro. virtud y doctrina que hacían la mis ma solicitud. juzgamos que necesitábamos.de m u cho tiempo. es á saber: nuestros muy amados hijos en Cristo los reyes de Francia. de que la Orden de los clérigos de la Compañía de Jesús. nuestro predecesor. de Portugal y de las dos Sicilias. y hemos hallado que no se trató de ella en el citado Concilio. “ Teniendo por cierto los sobredichos muy amados en Cristo hijos nuestros. de España. sin la entera supresión y extinción de la dicha Compañía. que concluido el tiempo del noviciado de los novicios. pues. luego que por la misericordia de Dios fuimos exaltados á la misma cátedra de S. pidiendo que movido de esta tan eficaz razón. se nos hicieron iguales súplicas.

y bajo de las condicionéis que aquí ade- . antes bien que ap e n as ó de ninguna m anera podia ser. é impelidos por otras razones que nos dictan las leyes de la prudencia y el m ejor gobierno de la Iglesia universal. con m aduro acuerdo dé cierta c re a d a con la plenitud de la potestad apostólica. sns pudiese servir á Dios y á la Iglesia. costum bres. que t^ueda p erpetuam ente alrolida y enteram ente extinguida toda y cualquiera autoridad que ténian el prepósito general. aprobada y enriquecida con m uchísim os privile gios por tantos predecesores nuestros. d el modo.—276— del m onasterio. Y por tanto declaram os. casas. acerca de las personas. aunque estéh concebidos con cualesquiera fórmulas. escuelas. reino ó dominio. declaró que no queria innovar c o sa alguna. de eétas. palabra por palabra.). asi en lo espifituál co mo en lo tem poral. lo9 cuales q'ueremó& tener por pie ¡ia y suficientemente expresados en las presentes. aprobado por la santa Sede Apostólica. no podia ya producir los abundantísim os y grandísim os frutos y utilidades para que fué instituida. aunque estén corroboradas con juram ento. y trasferimos total y enteram ente la dichá juris dicción y a u to riia d en los ordinarios locales. que subsistiendo e lla se restablecióse lá v erdadera y durable paz dé la Iglesia: movidos. así pof razón de su instituto / -como de sus privilegios. los provinciales. y tratándose al presente de la C om pañía. colégios* hospi cios. y habi«ndo adem as de és¿ lo considerado que da sobredicha C om pañía de Jesú s. fom entar y afirm ar hasta donde alcancen nuestras fuerzas. P o r lo cual el mismo santo concilio (Ses. abolimos y anulam os todos y ca d a uno de sus oficios. según su piadoso insti tuto. y que nunca se apartan de nuestra consideración siguiendo las -hue llas de nuestros predecesores y especialm ente las del m encionada Gregorio X. predecesor nuestro. confirmaéión apostolicé. ek 16 de R egul. asistidos é inspirados. suprim im os y eiíinguim o» la sobredicha C om pañía..d e habernos valido de tantos y tan necesarios medios. có mo si estuviesen insertos en ellas. ó de <>tro cualquiera modo. y que de cualquiera modo pertenezcan á ella. com prehendida én el núm ero de las órdenes m endicantes. cláusulas irritantes^ firmezas v decretos. usos. ministerios y empleos. como confiamos del divino espíritu. “ D esp u es. y remover enteram ente todo aquello que la pueda cau sar detrim ento por pequeño que sea. 25.gravísim as causas. el sosiego y tranquilidad de la re pública cristiana. ptír él cual nos -vemos e í trechísim am ente precisados á conciliar. pues. decretos y constituciones. granjas y cualesquiera posesiones sitas en cualquiera pro vincia. y sus estatutos. p ara los ca sos. «ni pro h ib ir que ia sobredicha orden de clérigos de la :Gompaflía de J e . v así mismo todos y cad a uno de lo* privilegias é indultos generales y especiales. y com pe tid o s de la obligación de nuestro oficio. los visitadores y Otros cualesquiera superiores de dicha C om pañía.. en el concilio general Lugdúnehse.

con el pretexto. sin precéder ninguna citación* sin form ar proceso y sin g u ard ar ningún órden judicial. p a ra qüe libres de todafc las contien da». determ inam os y ordenam os que los individuos d e la C om pañía. el cuál térm ino se h ay a de contar deisde la d a ta de estas nues tras letraá. antes bien querem os. estarán en el noviciado solo él tiem po de seis mesefc inte- . que se recib a en ad elante á ninguno en dicha-C om pañía.e n la viña del Señor. p a ra tom ar el modo de vida que c a d a uno ju zg are nriaá apto en el S eñor. discordias y aflicciones qué han padecido hasta ahora. donde d eberán cum plir el tifempo dél noviciado préscrito por el concilio T ridentino. pero que no esceda de un afio. según su voeacion* fuerzas y conciencia. y que todavia no están or denados in saeri's. “Y á todos los individuos de la Compañra* que se hallasen prcvmovidos á los sagrhdos órdenes^ concedem os licencia y facultad p a ra qué salgan d e dichas casas o colegios d e la C om pañía. so p e ñ a de nulidad dé la a d misión y profesión. si han hecho la profésion con los vo tos sim ples en la Com pañía* y si la hubiesen hecho con los votos «olemnes. dentro del térm ino íjue les prefiniesen los o r dinarios locales. Apbstólica. P o r tanto. que se le dé el hábito ó ad-raita al noviciado. asi Uatnbien procurem os d a r algún consuelo ¡y aúxilio á tos individuos de la d icha órden. ó de los privilegios concedidos á ella contrá tós d ecretos déi Concilio Tfi* dentinm “ P ero p o r cuánto huestros cohatos se dirx&en á que así comt> que* rémos aten d e r 6 la utilidad de la Iglesiá y á la tranquilidad de los pueblos.— 277— tenté declararém os. prohibiendo corno en las presentes prohibim os. y sér m as ú ti les p ara la salvación d e las alm as. sin dilación. é igualm ente prohibim os que ninguno de los que se hallan profesos con ios votos sim ples. y que de ninguna m an era p ue dan ser adm itidos á la profésion de los votos sim ples ó solemnes los que se hallen al presente recibidos. pue dan trab ajar con m as fruto . com petente p a ra coti seguir ailgun oficio ó desti¿ no> ó fencontrar benévolo receptar. sin m aé caufeá que la que los superiores juzi*afeen mas conforme á prudencia y á las circunstancias. y a sea p ara p asar á alg u n a de las órdenes regulares aprobadas por la Sitia. siendo abí qtio auh por lo» privilegios de la C om pañía podian ser echados dichos indivi duos de éíla. p u ed a ser prom ovido á ninguna de las órdenes m ayores. ó á título de la profesión y a hecha en la C om pañía. salgan de las casas v colegios de dicha C om pañía é H a teram ente absueltos del vínculo d e los votos sim ples. cu y as p e rso n a l en p artic u la r amamos paternaím entfí en el S eñor. que han hecho lá profefeion solo con los votos sim ples. ordenam os y m andam os. que los tjue'actualm ente se hallan novicios. al instante y luego al punto sean con efecto despedidos. y o tras á nuestro arbitrio. y todavia no están ordenados de algún órden fcácró.

si no pasaren á otra órden regalar. en lo cual usando de benignidad dispensamos con ellos.y se ha llen promovidos á las órdenes mayores. conforme está manda do en el Concilio Lugdunense. posesiones ó efectos que al presente tienen: debiendo vivir juntos en una ó: mas casas los individuos que se que daren. Y prohibimos enteramente que puer dan entrar otros en lugar de los que vayan faltando. ni puedan denominarse así en ade lante. que han de asar solo del hábito de clérigos seculares. según y como corresponda y se juzgare mas propio. falta de salud ú otra justa y grave causa no tuvie sen por conveniente dejar las casas ó colegios de la Compañía. podrán á su . en usos piadosos. ó ya para permanecer en el siglo como presbíteros ó clérigos seculares. se les asigne alguna pen sión competente d é la s rentas de la casa 6 colegio en donde resi dían. al aumento del culto divino.— 278— gros. ademas de esto que á los que de este modo se quedaren en el siglo. “ Declararnos también que los individuos de la sobredicha Com pañía de cualesquiera países de donde se hallan expulsos. para habitar en ellas á proporcion del número: de modo que las casas que quedaren desocupadas. queremos que los sobredichos expulsos. y enteramente sujetos á los ordinarios lo cales. bajo de la entera v total obediencia y jurisdicción de loa ordinarios. sin que les quede en ningún mo do el nombre de la Compañía. bien entendido. doctrina é integridad de costumbres. á la salvación de las almas y á la pública utilidad: y miéntras tan to. ó por su avanzada edad. que en virtud de las presentes letras nuestras pasaren al estado de presbíteros seculares -ja debida virtud. puedan convertirse en su tiempo y. y que a d quieran niiguna casa ó posesion de nuevo.. y también les prohibimos que pue dan enagenar las casas.. y vivir en todo y por to do sujetos al ordinario local. están comprendidos eii esta. “ Pero los profesos ya ordenados in sacris . que no han de tener ningún manejo ni gobierno en las sobredichas casas ó colegios. queden reducidos por el mismo hecho al estado de clérigos y presbíteros seculares. se nombrará un clérico secular dotado de. lugar.y conforme á lo dispuesto por los sagrados cá nones á la voluntad de los fundadores. miéntras que por otra parte no tengan coa qué mantenerse. ó porque no tienen donde acogerse para vivir. -i “Y si los ordinarios locales conocieren en los regulares que han «ido del instituto de la Compañía de Jesús. aunque hayan sido. teniendo consideración así á las rentas como á las cargas de dicha casa ó colegio. en cuya diócesis fijasen su domicilio determinado. que ó por temor de que les falte la decente manutención por defecto ó escasez de la cóngrua. po drán permanecer allí.prudencia y virtud pa ra que gobierne las dichas casas. extinción general de la Compañía: por tanto.

manejo ó gobierno. en el citado concilio genera1 sobre lo cual encargamos las !: -conciencias de los mencionados obispos.mismos obispos ó ordinarios loca les. nunca estas licencias pará con los extraños. cua lesquiera beneficios. que adminís tren el sacramento de la Penitencia á los estraños. quedando excluidos to dos del mando. les habia si do prohibido enteramente por el papa Gregorio XIII. d e sp q esq u e hayan salido de las casas y colegios de ella y hayan quedado reducidos al éstado de clérigos seculares. por sus letras expedidas en igual forma de Breve. todos los privilegios y estatutos de la mencionada Compañía. nos reserva mos establecer los medios. amenaza á todos los que gobiernan. así con cura como sin cura de almas. á los que vivan en las casas ó colegios que antes pertenecian á la Compañía. según lo dis puesto por los sagrados cánones y constituciones apostólicas. y que prediquen cómo igualmente lo prohibió el dicho Gregorio X. Pero los. “Y quedando anulados y abolidos enteramente. dignidades y personados. y con tal que se abstengan enteramente de las buestiones y opiniones que por laxas ó vanas suelen producir y .—279— arbitrio concederles 6 negarles la. acarrear gravísimas disputas é inconvenientes. las cuales quere mos que se entiendan también comprendidas en todo lo que va dispuesto acerca de la supresión de la Compañía. y así prohibimos perpetuamente á éstos. y cualquiera otra prebenda eclesiástica: todo lo cual mientras permanecían en la Compañía. ninguno de ellos pueda ejer cer estos ministerios.' Y también les damos permiso de que puedan percibir la limosna por . si actualmente se hallan-empleados en él. süpej-qve. declaramos que sus individuos. como la pacificación de las disensiones. ó son maestros en algún colegio ó escuela. no concederán. “ Pero por lo tocante á las sagradas misiones. queremos que si algunos de los individuos que fueron de la Compañía están empleados en easeñar a l a juventud. según va dicho. solo se les permita continuar enseñando á aquellos que dén alguna muestra de que se puede espe rar utilidad de su trabajo. sin cuya licencia. que empiezan: Satis. y en ningún tiem po se admitan á este ejercicio de enseñar ni se les permita que continúen. sean hábiles y aptos para obtener. en el dia 10 de Septiembre de 1-534. “ Ademas de esto. oficios. los que no hu bieren de conservar la quietud de las escuelas y la pública tran quilidad. los cuales deseamos que se acuerden de aquella extrecbísima cuenta que han de dar á Dios de las ovejas que están encargadas á su cuidado. y de aquel rigurosí simo juicio con que el supremo juez de vivos y' muertos. facultad de confesar y predicar á los fieles. de feliz me moria. co n ' los'cuales sé pueda conseguir y lograr con mayor facilidad y estabilidad. predecesor nues tro. por escrito. así la conversión de los infieles.

: letras. d e todasi aquellas^ gra cias.— 38Q-— * lia celebración de las misa?. á todas y. Nos y á los rom anos pontífices. injuriar-ó-.y favores de.m os^ue después que hayan sido hechas saber y. pontífice romano. dignidad. eondjcion y calidad que sean. autoridad y potestad que tienen* y queEH os les h a concedido para la.. d e toda la so bredicha C om pañía y. sevetúsi. en fuerza d e loa privilegios ob tenidos de los sumos pontífices.reservada. tengan efecto d e sd e alio-» ra: é inm ediatam ente. P ues querem os qu. la de anticipan ó posponer el rezo de las. so pena.obediencia.oficios. sucesivo.de vidai á lo dis puesto por el derecho común. vois eomo por escritoy á nadie y mucho m énos. que los sobredichos.concedem os que puedan gozar. así en.publi cad as estas nuestras.de ninguna o tra cosa perteneciente á este asunto. del.ni motivos. coi)sulta ó declaración de d u d as q u e acaso pu? diesen originarse.á todos vá.que intentase poner im pedim ento ú obstá culo al cum plim iento de estas nuestras letras.cualesquiera.y o|j‘ prohibidos y condenados por la Silla Apostólica: la de> os no ayutija^ ó no C Q in p r de pescado los dias de ayuno. ni. hubieran carecido perpetuam ente. con motivo de esta extinción» á afrentar.u$ causas. co mo presbíteros seculares. so p eñ a de excom union. individuos suyos* de que no se atrevan á hablar ni escribir en favor ni en. en la forma y modo que hem osiexpresado ar riba. nadie se atreva á suspender sui ejecu> cion ni aun su color ó con título. Asimismo prohibimos. así regulares como seculares. como»ni tam poco del institu to d$ 1^ regla. que en adelante^ fuerep.á los que han sido indivi duos de la Compañía.libros de losiherejes.de-s. ó d ilatar su ejecución» “ A dem as de eslo. d e las cuestippes y forma de gobierno de la C^mpia?ftíaj.e la extinción y. v tatrjbieni eo® .. abolición.que. ni con ningún desprecio..contra de* esta. siendo nuestro ánimo é intención. recurso.de excomunión m ayor ipso fa d o Í7i€urren<la\.reservada áN os:y ánuestrosv sucje^ores. á cad a una de las personas eclesiásti cas. defensa y protepcion de la santa Ig le sia ro m a n a .cristianos. contra cualquiera. y señaladam ente á los que hasta)aquíi fueron de la C om pañía y han sido tenidos por. ni bajo de ningún otro pretexto previsto! ó no pre visto.mamente que puedan hacer usoien lo. m odo. se' arreglen en su. que en adelante fueren» el que se atrevan en público ni: en :secreto. extinción. prohibimos.ó pretexto de cualquiera instancia* apelación. m andarnos é im ponem os. “ Exhortarnos á todos los príncipes. sin expre sa.y les. como clérigos reg ulares d e la C o m p añ íad e Jesú s. de todos sus. Y asim ism o derogamos tpdas y cualesquiera facultades que les hayan sido d ad as por el pre pósito general y dem ás superiores. como la de leer los. que con la fuerza.á. sucesores nuestros. ni.horas cátw nicasiy otras) semejantes* de> las c ó l e s les. mal tratar. dé cualquiera grado. “ Prohibi. lo que igualm ente' les estaba prohíbi(Jp.con palabrag ofengiyag. licencia.precepto en virtud do sap ta.

3. contiendas. para que se evite enteramente que al tiempo de ejecutarse esta nuestra dis posición. escogitadas y suscitadas por el enemigo antiguo del género humano. llena de “ misericordia y de buenos frutos. á todos los fieles' que se acuerden de que todos te nemos un mismo maestro. modesta. todos un mismo Redentor. y otras cosas semejantes. por el cual hemos sido redimidos á suma costa. asechanzas. nulidad ó invalidación. no os vanagloreis y no. animal y diabólica. Porque donde hay envi“dia y contención. bajo del título y pre texto falacísimo de escuelas. porque el que ama al prójimo ha cumplido con la ley. vivan en paz con todos los hombres. presen te. “Finalmente. empleen todo su esfuerzo para adquirir la que en realidad es verdadera sabiduría. Pero si teneis envidia maligna y espíritu de conten“cion en vuestros corazones. v que nunca se haya te n id o . para perturbar la Iglesia de Dios é impedir la felicidad eterna de los'fieles. allí hay perturbación y toda' obra perversa. exhortamos y rogamos. y ademas de “esto es pacífica. Pues esta sabiduria no es la que viene de “ lo alto sino terrena. enemistades. disensiones ó dis cordias. con curran con sus providencias. y por último. qué todos unidos juntamente con el vín culo común de la caridad. que es de lo alto.—281— el obsequio y reverencia que profesan á esta Silla Apostólica. que to dos hemos sido regenerados por un mismo Bautismo y constituidos hijos de Dios y coherederos de Cristo. aborre ciendo sumamente las ofensas. obrepeion. seáis mentiro s o s contra la verdad. y que. ni . veis. Y el fruto “de la justicia se siembra en paz para aquellos que hacen obras de “ paz. suceptible de todo bien. y cuiden de que estas nuestras letrás surtan su pleno efecto. dócil. y cada uno de nosotros es mutuamente miembro uno de otro. ni puedan ser impugnadas. expidan y publiquen los correspondientes decretos. invalidadas ó revocadas. de la cual escribe el apóstol Santiago (en su Epístola canónica. que todos somos un cuerpo en Cristo. primeramente es pura. opiniones y también de perfección cristiana. y no tengan otra deuda con ninguno sino la de amarle recíprocamen te.” “Y declaramos que las presentes letras jamas puedan en ningún tiempo ser tachadas de vicio de subrepción. por las entrañas de nuestro Señor Jesucristo. por grande y sustancial que sea. 13 y sig.pueda 36 . que hemos sido alimentados con un mismo pasto de la doctrina católica y de la palabra divina. ni de efecto de intención en Nos ó de cualquiera otro. no juzgada ni fingida. y que ateniéndose á todo lo contenido en ellas. cap. Mas “la sabiduria. y que por esta razón es absolutamente necesario. que está en los cielos. finalmente. discordias.) “ ¿Hay alguno sabio é instruido entre vosotros'? Manifieste sus obras “ en el discurso de una buena vida. inventadas. se originen entre los fieles. con una sabiduría llena de man se dum bre.

enormísima y total lesión. pero se queria p e rs u a d ir que tan tas concesiones ponian el resto de sus dias al abrigo d e las violencias. y aunque fuese tal. y que ninguno pueda usar ó aprovecharse de ningún modo en juicio ni fuera de él. ó en alguna de ellas no se hayan observado las solemnidades. de gracia ó de justicia. razonable y privilegiada que sea._hayan-ensayado á fuerza de habilidad de len guaje. Nadie d u d a que esta tiene el derecho de su p rim ir lo que ella m ism a ha constituido. Tampoco discutirém os la m ay o r oportunidad de la m edida. como ni tampoco bajo de pretexto de enorme. aunque se halle comprendida en cuerpo del derecho. ni oidos. ó de cualquier modo pretendan tener Ínte res en lo arriba expresado. ó un sacrificio hecho por el bien y esperanza de la paz. no han consentido en ello ni han sido ci tados. ni pueda intentarse contra ellas el remedio de la restitución in integrum ni el de la nueva audiencia. que ha durado doscientos treinta y tres años entre l a Sociedad de Jesú s. y todas las pasiones desenca denadas contra ella. reasum iendo este proceso. con el fin de llegar m as pronto á la del ca .castigo impuesto á los Jesuitas. ó de que sean observados los trámites y via judicial. Tampoco exam inarem os si la supresión pronunciada fué un. E sta paz e r a quim érica. E sta apreciación debe salir de las entra ñ as m ismas de la historia. y ningún otro remedio de hecho ó de derecho. y se observen inviolablemente por todos y cada uno de aquellos á quienes toca y pertenece. el d ar la razón á los enemigos de los Jesuitas. cuando hace mención de sus acusaciones sin dignarse sancionarlas.—282— moverse instancia ó litigio sobre ellas. sino que las presen tes letras sean y hayan de ser siempre y perpetuamente válidas. ni por ninguna otra razón que proceda de derecho ó de alguna costumbre. ni aun las injus ticias y p rev enciones de partido que tanto abundan en las diversas fases de este docum ento. en treg án d o se tam bién él mismo á los que intentaban la destrucción del instituto. y de cualquiera modo tocare y pertene ciere en lo sucesivo.de la mencionada Compañía. que debiese expresarse necesariamen te para la validación de todo lo que va dicho. y con esa m ira im puso el ostracis mo á la S ociedad de Jesús. y surtan y obren sus plenos é íntegros efectos. ni tampoco por razón de que en las cosas sobredi chas.” Llenos de re s p e to hácia la autoridad pontifical no juzgam os un acto em anado d e la cáted ra apostólica. firmes y eficaces. no lo ignoraba C lem ente XIV. y todo lo demas que debe guardarse y observarse. por justa. ó bajo cualquiera otro pretexto. ni puedan ser reducidas á términos de derecho. ni los demas que tienen. motivo ó causa. L a habia co n d en ad o á m uerte por llegar á ser p ap a. No direm os que el sucesor de los após toles. de cualquiera que le fuese concedido ó hubiese obtenido: por causa de que los superiores y demas religiosos. la habia en tregado.

y el abate Vicente Gioberti. Este fctiquismo tan lógicamen te exclusivo. se prosternaron á sus pies. del primato. de cuantas bulas se habian expedido por los sucesores de los apóstoles. lo siguiente: “Este breve no es otra cosa que un juicio personal y particular. no ha desaparecido con la primera generación. y que las acusaciones que le provo caron fueron verdaderas y fundadas.. por haberse constituido adulador en gefe de su vanidad. cuánto mas desgarradora le parecería la tristeza cristiana del Sacro Colegio y del Episco pado! El breve fué mandado á Paris: Clemente XIV escribió á Cristóbal de Beaumont para solicitar su aceptación. &c. cuya memoria será siempre gloriosa. quienes saludaron este acto como la nueva era de la regeneración que se prometian sus culpables esperanzas. v el arzobispo de Paris. E l corazon y la cabeza de los fanáticos por la impiedad ó por el filosofismo. fué aceptado por ellos como modelo que se debia copiar por todos los vicarios de Jesucristo. y Clemente XIV. Los ene migos d i la Iglesia jamas han tenido alabanzas sino para el mal.—283— tolicismo. Lugano). le declararon inmortal y digno de adoracion por que ayudaba á su venganza. Entre las varias cosas que nuestro clero de Francia ha notado en él. trata de imponer como artículo de fe. las formalidades de costumbre. ya está vista en toda su desnudez. siguiendo á sus maestros en el arte de engañar á las naciones. L a promulgación del breve Dominvs et Rcdcmptor fué aco gida con trasportes de alegría por todos los enemigos de la Iglesia. bula revestida de todas. desde este dia. £>e' cuantas le}'es. y que tenia alzada siem pre su cabeza sobre la tempestad. le ha chocado singularmente la expresión odiosa y poco mesu rada que se emplea para caracterizar la bula Fasce?uii munus. ha podido decir en 1845 (1): “ Todo el que venere la Silla Apostóli ca y la profese en su corazon todo el respeto que los Jesuitas la profesan solamente de palabra. le contestó el 24 de Abril de 1774. y escritor cuyo nombre proclaman los revolucionarios de Italia con la mayor ternu ra. se ha trasmitido á las siguientes como una herencia. 124 (edición de 1846. continuador de los entusiastas de 1773. pensa ron de esa manera. Esta justicia y esta oportunidad que Gioberti. debe creer que el decreto de Gan ganelli fué justo y oportuno. y su alegría no pudo ménos de herir el corazon del soberano pontí fice. tiene toda la fuerza y autoridad de un con(1) Prolegom. á quien no intimidaban amenazas. L a gloria de todos los pontífices pasados se eclipsó ante la de Ganganelli. y sin embargo. Si aquella le pareció tan amarga. . fué mas bien arrancada que ob tenida. Los incrédu los creyeron en él. jiág. dada por el santo papa Clemente XIII. Se dice que esta bula poco exacta. no reconocían ni cele braban sino el Breve de destrucción.

ala bó extrem adam ente el designio formado por el santo padre. tenem os dere cho á creer que aquella no puede engañarse de una m anera tan so lemne. que esto solo b astaria para hacernos formar con seguridad un juicio formal y positivo de que este B reve.ndicion. Y sin em bargo. y á pesar de la tem pes tad de las persecuciones. de común acuerdo y con voz unánim e. en sí mismo. su núm ero es bien corto. poco honroso á la T iara y perjudicial á la gloria de la Iglesia. Ninguno ha reclam ado contra ella. . y en sus juicios ó tendencias? E n cuanto á los príncipes secula res. en lo que consiste verdaderam ente la eficacia. la realidad y fuerza de un concilio general. las personas que nos seria m uy fácil designar. como lo es en efecto. m uy santo p a dre. queriendo hacernos adm itir efectivam ente el breve destructivo d$ la Com pañía.e diese curso en sus estados. la doctrina que allí se enseñaba y los gloriosos afanes de sus hijos que la cubrían de un lustre admirable. y aun aquellos mismos que lenian pensam iento de d esterrar á los Jesuitas. aunque físicamente reunidas. y nos en ganaría á nosotros. y sobre el cual la Iglesia y con ella el E spíritu Santo. y á la propagación y conservación de la fé or todoxa. y soli citó con em peño su pronta ejecución. que extingue la C om pañía de Jesús. F u é concebida y publicada con una aprobación tan general como solem ne. pues. de doctrina y de sentim ientos. tanto eclesiásti cas como seculares. no es m as que un juicio aislado y particular.en su modo de pensar. pernicioso. pue den sin em bargo encontrarse muy d istan tes . sino los m iem bros que le com ponian. ninguno se le ha opuesto. no habiendo sido expedida sino despues que todo el clero católico y todos los príncipes seculares fueron consultados por el santo padre.” garantiéndole de nue vo con el sello de su apro. las funciones y cargos que en él se desem peñaban. com pletam ente fascinadas. de carácter. L a Iglesia se engañaria. considerando que el espíritu de la Iglesia es uno é indivisible y el solo verdadero. se expresaron en estos términos: “ Sabem os de ciencia cierta que ese instituto resp ira el m ayor olor de S an tid ad . si hay algunos que no se hayan unido á los dem as para dar positivam ente su aprobación. á despecho de los esfuerzos de la calum nia. á la constitu ción de que acabam os de hablar. m uy santo padre. que. han per mitido que se l. por no decir otra cosa. han interveni do en este asunto. á decir verdad. si nos diese por san to y piadoso un instituto al que tan cruelm ente se m altrataba en tonces. de co. ¿Y no es en esto.bacion y confirm ando no solam ente al ins tituto.—284— cilio general. “ A hora bien. nos induciría á error. m as bien que en la unión m aterial de algunas personas que. E l clero. T o d as estas son. D ejam os aparte. que era objeto de la anim adversión de sus ene migos. tan poco ventajosos. ó bien suponiendo que es igual enteram ente en su legitim idad y en su universalidad.

santo padre. prefiriendo los m as rudos trabajos á una m uelle y estéril ociosidad. ¿cuál puede ser esta paz que se nos presenta como in com patible con esta sociedad? E sta reflexión tiene un no se qué de aterrad o r. anim ada y sangrienta. p ara exam inar en ella la necesidad y utilidad de los Jesu itas. C iertam ente. Aun está reciente la m em oria de la ú ltim a asam blea general. A esta paz es á la que los Je su itas han declarado constantem ente. que ja m a s se una con la virtud. la paz que no ha podido conciliarse con la existencia de los Jesuitas. E s v erdad que si se quiere dem ostrar que ha sido absolutam ente nece sario lleg ar á este punto. una guerra activa. la cual no podia subsistir existiendo la C om pa ñía. m uy santo pad re. queriendo c e rra rla todas las avenidas . en una palabra. tan peligroso y tan perjudicial. sin tem or de arro star los m ayores peligros. al celo. se llega á apoderar del corazon de algunos cristianos. C ontra esta paz han dedicado sus vigilias.. principia da y seguida h asta el dia con el m ayor éxito. que creería deshonrar. F ax. “ P o rque. M .por las que p u diese introducirse. . haría la m as notable injuria á la religión. y cuando por desg racia esa fatal paz. pureza de sus doctrinas &c. sino que por el contrario. aunque bastan te desventajoso. sus fatigas y los recursos de su elocuencia. podrá servir á todo lo m as. y en las cuatro p a r tes del m undo. y sin esp erar m as recom pensa de su celo y santas espediciones que el odio d e los libertinos y la persecución de los m alvados. defendiendo las alm as de sus reiterados ataques.—285— P o r otra p arte . es la que J e sucristo llam a insidioso. á la s luces y á la rectitud con que aquellos' prelados expusie ron al rey su p arece r sobre los mismos puntos que se encuentran en contradicción y controvertidos por este B reve de destrucción.. á la que se le d a el nom bre de paz y que no es paz: P ax. y si ahora me encargase de esta otra comision. esta paz que adoptan el vicio y el libertinage y á la que reconocen por m adre. su atención. y ese mismo pretexto es el que nos autoriza y en el que m as nos apoyam os p ara form ar del dicho B re ve un ju icio dem asiado justo. y jam as llegarém ós á com prender cómo un motivo sem e ja n te ha podido inducir á vuestra santidad á d ar un paso tan av an zado. su vigilancia. y llevar su extrago al seno mismo de la cristian dad . P a ra exterm inar esta paz han sacrificado sus taléntos. que tuve el honor de convocar de órden de S. es enem iga ca p ita l de la piedad. y desgraciado de mí si em please para ello mi m inisterio. et non crut'pax. y canonizarla sin m as pru eb a. y la arrojan de ellos á espensas de sus sudores. ganando terreno. No seria oído so bre este particu lar. falsa y engañadora. p a ra d estru ir todos los cuerpos celosos y enemigos de esta C om pañía. no es posible que vo pueda en car garm e de h acer que el clero acep te dicho B reve. este pretexto. entonces esos hom bres se disponen á com batirla en sus últimos atrincheram ientos. colorando la destrucción con el especioso pretexto de la paz.

“ La paz inconciliable con la existencia de la Sociedad. los hombres de bien no encuentran consuelo al ver la llaga tan sensible y dolorosa abierta desde este dia á la piedad y á la virtud. sino solamente poner á la vista de vuestra santidad algunas razones que. aunque la prueba pueda hacerse fácilmente. y si el resta blecimiento de semejante paz ha sido realmente el motivo de la des trucción de los Jesuítas. muy santo padre. si esta paz. no con un corto número de ejemplos que podría sumi nistrarnos esa Sociedad desde el dia de su creación hasta el aciago y para siempre memorable de su supresión. jamas interrum pida desde el dia que' vió nacer á la Sociedad. en fin. de santa memoria. “ A mas de esto.” L a firmeza del uno y la connivencia de la otra se manifiestan clara mente. en una larga serie de acciones memorables. juzgó siempre que debía hacer abstracción de ellos. que atestiguan por los Jesuitas fueion siem pre y en todo tiempo las columnas. si ella no supusiese el completo conocimiento de un hecho que no se pue de ocultar tan completamente que no se entrevean mas de lo que es . siendo ase quible á vuestra santidad convencerse de esto por sí mismo y no pudiendo ignorarlo. tan lejos de esto. “ Esta di-versidad de juicios merece que se fije en ella la atención. pero en medio de eso. que acaban como han acabado los apóstoles y los mártires. Estas pruebas ni son oscuras ni aun desconocidas á vuestra santidad. no hemos podido ménos de es tremecernos al notar que en el susodicho Breve de destrucción se hace el mayor elogio de personas. hasta el dia fatal pa ra la Iglesia que la ha visto destruir. convicción á un grado el mas superior. Si pues. piedad y caridad cristiana. sino por una multitud innumerable de hechos. nos dis pensan de obedecerla. Es to no hay necesidad de probarlo. como el objeto que me propongo en esta carta no es el hacer la apología de los Jesuitas. cuya conducta no. visto que el anterior papa no creyó dignos ni aun del honor de la púrpura á los que vuestra santidad desea al parecer el de la Tiara. vuelvo á decir. helos aquí cubiertos de gloria. no he citado fechas ni lugares. Se debe ceder ante la evidencia de los hechos que llevan la. y que hace resaltar hasta el infinito el brillo de nuestra santa religión. no es por cierto esa paz que une los corazones. que los alivia recíprocamente y que adquiere cada dia nuevo acrecentamiento de virtud. “ Ademas. que no puede subsistir con la Compañía. los promovedores é infatigables defensores de esta verdadera y sólida paz. podría excusarse la conducta de esta última. en el caso presente. que constituye la gloria del cristianismo. Pero.— 2S6— “ De esto podrían alegarse infinidad de pruebas á cual mas evi dentes. le mereció de Clemente XIII. y comportarse res pecto á los mismos con la mas escrupulosa reserva. pues.

muy sanio padre. Antonelli. El cardenal romano y el arzobispo francés han sido criti cados de exageración por sus contemporáneos. dirigiendo nuestros humildes ruegos al divino Padre de las luces.puede con sentir en dar un paso que en los siglos venideros empañaría la glo ria.il Leonardo Antonelli era sobrino del cardenal Nicolás A nto nelli. habiendo reflexionado con la debida madu rez que la aceptación del Breve de vuestra santidad no podria mé nos de oscurecer su propio esplendor. que no tiene mas mira ni pretensión que el verla de dia en dia y ca da vez mas floreciente. y en particular por el honor de su cabeza visible. rehusaba asociarse á lá destrucción de la Compañía de Jesús. se atrevió á escribir esas líneas. secretario de Breves en tiempo de Clemente X III. “ Estas son. en cuya posesion se mantiene no admitiéndole. íi quien acompañó k Paris en 1804. como lo hago por la presente carta. siendo el clero de Francia u n o de los cuerpos mas sabios y mas ilustres de la santa Iglesia.” La iglesia de Francia. Pió VI pidió en 1775 su parecer á los cardenales. á mí y á todo el clero de este reino. encontró entre los miembros del Sacro Colegio jueces que á su tur no se pronunciaron contra él. muy santo padre. aun despues de sobrevenida la calma. prefecto de la Propaganda y decano del Sacro Colegio. Se conserva de él una carta íi los obispos de Irlanda. de vuestra beatitud. Leonardo. habiendo sido preso en los (iltimos años del reinado de Napoleon. . respecto al instituto destruido. y cuya severidad acepta la historia. por otra parte. terrible acusación que dolorosos recuerdos. y los inminentes peli gros que corrió la Iglesia. inspiraron á ese príncipe de la misma. esa misma exageración va no es mas que un justo homenaje tributado á la verdad. 1 “En una palabra. ni ha querido ni. á no declarar jamas sobre esto á vuestra santidad. (1) El carden. trasmitirá la posteridad un claro y patente testimonio de su integridad y de su celo por la fe católica. Con esto daba al papa un testimonio de su fe y de su respetuosa firme za. por el órgano de su mas ilustre prelado. que tales son nuestras disposiciones y las de todo él clero. Pocos años despues. Antonelli fué una de las lumbreras de la Iglesia. dividió con Consalvi la confian za de Pió VII. cuando Clemente XIV bajó á la tumba. y que ellas le descubran la verdad cuyo brillo se ha oscurecido. por su actual y muy justa resistencia. y el cual ha dirigido la pluma en la confección <q 1 Breve. quien. á fin de que se digne derramarlas en abundancia sobre vuestra santidad. algunas de las muchas razones que nos determinan. y pretende. cuyo conte nido prueba que no era tan intolerante como quieren representarle los biógra fos modernos.—2S7— necesario. mas en presencia de los documentos que acabamos de evocar. nunca cesará de rogar juntamente conm go al Señor por la sagrada persona. uno de los mas sabios y mas piadosos (1). por la prosperidad de la Iglesia romana.

y esa falta la expió sobre el trono. E sta protección. para no conocerlo desde luego. haciendo servir su alm a cómo de pasaporte de palabras odiosas y crueles. E li su tribunal. E ste principio que siento. á quien su ambición habia perdido y á quien sus acciones en cierto modo han deshon rado. ¿qué regla se ha observado? ¿Han sido oidos? ¿Les ha sido perm itido presentar su defensa? Sem ejante modo de obrar prueba que se tem ia encontrarse con inocentes. Fué calumniado en los dos campos: en uno. É l mundo im parcial conviene en la injusticia de este acto. los otros un criminal. Los unos han visto en Ganganelli el mas indul gente y mas amable de los vicarios de Jesucristo. y aqué llos. Ganganelli parecía desdénarsus reclamaciones.pero Clemente XIV jam as ha merecido este esceso de indignidad. E n cuanto á mí. se apoyó sobre medios puramente humanos que le vendieron. . si ha sido ó no permitido el suscribir á sem ejante breve. y para los enciclopedistas ha debido ser un gran ciudadano. gúe los jansenistas y los filósofos. y en el otro. v se lé há tenido comó un papa mo delo de tolerancia y de humanidad. y las mismas razones le han hecho rebajar p ara los verdaderos católicos. sin hacerse cargo dé la situación. y que en su consecuencia. pues. su facilidad ea destruir la an tigua gerarquía monástica. si la S anta Sede. la cuestión se reduce á si la estincion es válida ó no. ^ “V uestra santidad lo sabe tam bién como m onseñores los carde nales. y adem as es cosa á cual m as pública. concediéndole vir tudes quiméricas. y ántes que pudiese haberse instruido de (1) É s una verdad incontestable. Lo odioso de semejantes condenaciones. con gran escándalo del mundo. Su carácter.su honor. no debía recomendar su memoria respeto íi la S ania Sede. que Clemente X IV ofreció por sí mismo. cuando aun no e ra sino persona privada. inválido é ini cuo. sus medidas administrativas. “ E n vano los enemigos d e ios Je su itas nos prom eten milagros para canonizar el Breve y á su autor (1). . Los católicos en su exaltación se irritaron al verse abandonados. Destruyó V proscribió á los Jesuitas. que el B reve que la extingue es nulo. anulado un juicio tan inicuo. anuncia ron que se habian obrado milagros por intercesión de Ganganelli. } sen a preciso estar ■ m uy ciego ó dominado de un odio mortal hacia los Jesuitas. y aun habla ron dé beatificarle. sin oir su's defensas. se encuentra apoyado por canti d ad de pruebas de les que solo me encontraré con presentar una p arte.—288 — Antonelli se expresa en estos térm inos: “ Exam ínese. la impiedad pudo mas que su óelo. decido. L a falta de Ganganelli está en su elección. no re p a ra inm cdiatam ente. Clemente XIV ni fué un santo ni un culpable. concedida al papa por los incrédulos y por los sectarios. E n el fallo que se ha pronunciado contra ellos. sin examen. la C om pañía de Je s ú s no está des truida. y d pesar suyo. que para llegar al supremo pontificado. sino un hombre débil. sin tem or de equivocarm e. mancilla adem as á la S anta Sede. han permitido á la novela deificarle. al cubrir de infamia á los jueces. y prometió á los enemigos de los Jesuitas este Breve de abolicion. dirigieron á este príncipe reconvencio nes amargas. Se encontró en tre dos partidos igualmente animados. y favoreció al uno en perjuicio del otro.

por el con trario. ni eclesiástica. negoció la firma de este breve. Clemente XIV se atribuye. por una parte. “ El breve se contradice: afirma en una parte lo que niega en otra. no se ha ob servado ninguna ley. en cuanto puede. aunque está dado como carta en forma de breve. haciendo de ellos aplicación á otras órdenes religiosas. “ Contradice y anubi. pareciese nulo á cualquiera. para que su breve. usando de expresiones ambiguas é indecisas. “ Los fundamentos sobre que se apoya el breve no consisten sino en acusaciones fáciles de destruir. jam as ha querido dar á este breve una forma auténtica y tal como los cánones la requieren. y por otra. Es de c reer que este papa. vergonzosas calumnias y falsas imputaciones. que no firmó sino á su pesar. no podria temer igual disolución? Bajo este punto de vista puede considerarse este breve como una plantilla preparada para la destrucción general de todas las órdenes religiosas. siendo papa. y cuyo objeto fué.— 289— los conocimientos que tienen relación con este gran negocio. “ E n el juicio definitivo y en la ejecución del breve. é intimidó con vergon zosas am enazas. ¿Tan temeraria condenación de las decisiones de tantos pontífices predecesores de Ganganelli. tanto simples como solemnes. Des pues. que. es y será. una inmensidad de bulas y constituciones de la Santa Sede. care ce de todas las formalidades canónicas indispensablemente exigidas en toda sentencia definitiva. una facultad como ningún papa se ha atribuido jam as. siem pre tu rb a r y trastornar la Iglesia de Jesucristo. “ Si se consideran los motivos de destrucción alegados por el breve. “ U na facción de hombres que actualmente siguen en disensión y hostilidad con la Santa Sede. están en él violadas las leyes mas sagradas que el soberano pontífice ju ra observar. “ E n cuanto á los votos. y la arrancó por fin de un hombre demasiado ligado por sus propias promesas para atreverse á desdecirse y á negarse á se mejante injusticia. bajo los mismos pretextos. Se añade á esto que no se dirige á persona alguna. “ E n este infame tráfico se hizo al gefe de la Iglesia una coaccion manifiesta. deja dudas y ansiedados sobre puntos que debieron estar claramente determinados. “ No se descubre en este breve señal alguna de autencidad. olvidó de propósito todas las formalidades. se le aduló con falsas promesas. ¿cuál seria la órden. y concede ántes lo que niega despues. adoptadas y reconocidas por toda la Iglesia. tii civil. sin dar la menor razón. pue de soportarla la Santa Sede? “ Este breve ha causado un escándalo tan grande y tan general 37 . ni divina. demasiado astuto.

añade. Pero no debemos olvidar que eí mismo Ganganelli. los malos católicos y los libertinos son los que han conseguido un triunfo con él. para hacerla aparecer de nuevo sobre la tierra. y para llegar al cual se vale de los medios que emplea la que se conforma á las reglas prescritas por ese instituto. los hereges. seria preciso es tablecerla hoy dia. ¿querrá la Iglesia privarse de los servicios que esta misma Compañía aun se halla en estado de hacerla? ¿Tuvo jamas la Santa Sede necesidad de generosos defensores como la tiene ahora en estos últimos tiempos. no acrimina con esto á los padres bajo pretexto de culpabili dad. y por lo tanto. la Sede Apostólica. son tanto mas necesarios que los particulares. combinados por qna Sociedad entera. no tiene mas que quererlo y hablar. “ Estas razones bastan p ara probar que ese breve es nulo¿ y de ningún valor ni efecto. amamos tiernamente en el Señor. sea cual fuese su nombre y su trage. y por consecuencia. ni llevar á cabo grandes empresas. se gloría de los grandes servicios que la hizo la Compa ñía fundada por San Ignacio.” L a impresión que el breve de Clemente XIV produjo en la cris tiandad. nunca son capaces ni pueden emprender iguales trabajos. que solo los impíos. Al ver la defección del siglo XVIII. según lo declara. y si hiere de muerte la Orden de San Ignacio. que la supuesta destruc ción de los Jesuitas es injusta y no ha producido ningún resultado» Subsistiendo. y á . se expresa en estos dos manifiestos. cuanto que éstos. y al abolir la Com pañía de Jesús. no juzga al instituto como malo ó vicioso. pues. haciéndose cargo de lo que me resta que decir: ' “ Una Sociedad cuyos miembros tienden á un mismo fin. una Sociedad semejante. lo hace. y sin tener su espíritu. que reúnen á Paris y Roma en un mismo sentimiento. que no es otro que la mayor gloria de Dios. A ta c ad a la Iglésia en el siglo XVI por enemi gos furiosos. todos sin excepción. son los únicos motivos confesados que determinan al papa. Clemente va áuri más léjos. “ por dar alivio y consuelos á cada uno de los miembros d e esta Sociedad. en los que la impiedad y la irreligión hacen los últimos esfuerzos por conmover hasta sus cimientos? Estos auxilios. aun la Compañía de Jesús. El supuesto bien de la paz. no se pone ja mas en desacuerdo por su fondo con sus predeciesores ó sus suceso res.— 290— en la Iglesia. es de todo punto necesaria á la Iglesia en este siglo de escandalosa deprava ción. á cuyos individuos. siendo libres de todo compromiso. el reposo del pueblo cristiano. Si una Sociedad tal jam as hubiera existido. y no estando basados bajo unas leyes tales como las que tiene la Compañía. turbado con razón ó sin ella por la existencia de los Jesuitas. El no expide ninguna sentencia doctrinal.. que haga justa y razonable la supresión. y se conservan en el espíritu de la Compañía. no solo no maldice. Estoy en la persuasión de que vuestra santidad así lo hara. sino que bendice. al sancionar este acto pontifical.

renunció el puesto que tenia en la comision. compuesta de los cardenales Andrés Corsini. José II quiso tomar sus medidas para apropiárselos. y la injusticia mostró con tanta audacia su cabeza erguida. Marefoschi. que el car denal Marefoschi. De concierto con el embajador y el padre Buontempi. d isp u tas y disgustos. Caraffa. en manos de Alfani y de Macedonio. y el 16 de Agosto de 1773 el breve se publicó. A las ocho de la noche todas las casas de los Jesuitas fueron in vadidas por la guardia corsa y por los esbirros. en la ‘presencia misma de los delegados pontificios. puedan cultivar con m as fruto y puidado la v iñ a del S eñor. y la irnágen de la inercia. nombrado comipario á causa de su permanente enemistad hacia el instituto. se resolvió dar el último asalto á la voluntad vacilante del pontífice. Se habia expropiado á los Jesuitas. do que han sido objeto basta este dia. así como sobre cada una de las crisas de la Orden.—291— fin ele que Ubres de todas contestaciones. que los ostentó públicamente. y despues. jamas se borrará de la me moria de los romanos. Refieren éstos todavía. á la cual fueron despues agregados Alfani. Lorenzo Ricci fué trasladado al Co legio de los Ingleses. y no se pensó en asegurar su subsistencia. concediendo la im punidad á tan inmediatos escándalos. tan grandes culpables unos hombres por quienes el pontífice m uestra tan paternal Ínteres? ¿En e sta m ansedum bre. Macedonio y otrosprelados y ju risconsultos.” “ ¿Son. á quien la España habia comprado en favor de sus intereses. Los papeles fueron distribuidos de antemano. Este asalto fué decisivo. El despojo. se opuso á semejantes tropelías. de las sa cristías y de los archivos de la Sociedad. datado el 21 de Julio. Clemente habia concedido toda su confianza al prelado Macedonio. debia ser promulgado en el mismo dia: la corte de Viena retardó su publicación. Zelada y Casali. Se notificó al gene ral de la Compañía y á los padres el breve de supresión: y Alfani y Macedonio pusieron los sellos sobre los papeles. Este retardo favorecía las incertidumbres del papa: éste hubiera querido eternizarle. pues. no se encuentra quizá el secreto de los com bates y rem ordim ientos de C lem ente XVI? “El breve. que no es sino una justicia. Esto duró largo tiempo. los asistentes y profesos fueron diseminados en otros establecimientos. pasaron al dia siguiente á poder de la querida de Alfani. tomó un carácter tan excesivamente cínico. que los diamantes de que estaba adornada la imágen de Nuestra Señora de Gesu. E l 22 de S eptiem bre C lem ente XIV hizo conducir al castillo de . pero Flqridablanca le quitó esa facultad. se organizó el pillage de las iglesias. Clemente XIV habia nombrado una comision encargada de ejecutarle. y para no autorizar con su presencia1escándalos de tantas clases. temiendo que los bienes de los Jesuitas no cayesen en manos del clero. coronada con la tiara.

el estado de sus rentas. contestabanr ♦‘Vosotros teneis la clave de todos nuestros asuntos.—Tam poco estáis aquí por ciertos escritos que habéis publicado.” Todo eran indagaciones: la codicia de Alfani y de M ace donio era insaciable. la conciencia inquieta de C lem ente X IV desea b a justificar su parcialidad descubriendo alguna tram a m isteriosa. al a c e p ta rla libre discusión. n ad a tenían de que acusarse res pecto á los cargos que se les hacian. Se tem ía la causticidad de su genio y la energía de su lógica (1). E l soberano pontífice tenia á su disposición los archivos de la C om pañía. y estos ancianos encorvados bajo el peso de sus años. á Comelli. todos sus negocios.— También lo creo. y que. que proclam aban im prescriptible para todos.” .—Calla. ¡hé aquí una nueva jurisprudencia! Fisto quiere decir que. que arrestados en completaincom unicación y asediados del tem or ó de la desesperación. me neando sus cadenas y con sonrisa triste en sus labios. no lo he hecho sino para responder á las calumnias vomitadas contra la Sociedad de que he sido miembro. calla.— 292— Sant-Angelo al general y á sus asistentes. aplaudieron esta esclavitud de la prensa. Se les habló de tesoros escon didos en subterráneos. y los filósofos. como miembros de la Sociedad de Jesú s y sacerdotes católicos. en Italia se procedió por el mismo estilo. que se m ostraba im placable. porque estoy seguro de no haberlo co metido. los papeles de la Orden. E n F ran cia. me hubiera arrestado preventiva mente. y sin em bargo. Esteúltim o era uno de los escritores mas brillantes de la Italia. necesariam ente debeis encontrar el rastro. E ste fué su solo crim en. porque nadie me ha prohibido escribir. si h ay tesoros. R icci y los dem as Jesu itas encerrados en el Castillo de Sant-A ngelo no dierorv la menor queja por la cautividad en que se les tenia.—Sea de esto lo que quiera. y lo que he escrito. Todo fué inútil. Z acharia. Así fué como los prim eros prom ovedores de la libertad del pensam iento. G autier y F au re. Se trató de com prom eter con inter rogatorios capciosos á los prisioneros. de todos nues tros secretos. E l magistrado instructor le dijo en su calabozo: “Tengo encargo de deciros que no estáis aquí por ningún crimen. las correspondencias de cada uno de los padres. que tanto abusaban de la licencia de escribir. me hubiera mandado á galera». L as cartas mas íntim as. todo se encontraba en poder de la comision. no tuvieron que contestar sus antagonistas m an q u e con las c a d e n a s y el cadalso.—Lo creo muy bien. (1) E l interrogatorio del Jesuíta pasó en estos términos. organi zaron este derecho. pu dieron muy bien salvarse haciendo útiles revelaciones. de su desobediencia á las disposiciones del pap a . y á los padres L eforestier. no estáis aquí por nada de esto. sino solamente p ara impediros escribir contra el breve. secretario de la O rden. D eclararon que eran hijos de obediencia. el general del instituto continuó sien do el blanco de los tiros de los m agistrados inquisitoriales. y si hubiera te nido miedo de que cometiera un asesinato. ei el santo padre hubiera temido que yo volase.

En medio de todas las actas y dictámenes que fueron dirigidas. El domini cano. y todos se conformaron con esta orden. así como del marques de Pombal. ex-Jesuita. discuten el caso even tual de la supresión. por el solo hecho de suprimir la C om pañía de Jesús. Ricci se opuso á ello. El padre Stefanucci pertenecia á una familia romana rica é ilustre. y aun dos 6 tres de sus mismos padres. fué ade m a s el teólogo del cardenal de York. y escritos injurioeos á los príncipes y sus ministros. fué e ncargado de examinar una gran porcion de papeles y libros encontrados en poder del abale Stefanucci. el dominicano tiene el arle de deducir tres puntos de acusación contra los Jesuitas. 2? Adhesión fanática al jesuitis mo y á m áxim as que el papa ha condenado. Estas obras. en la biblioteca privada de Lorenzo Ganganelli. 3? Perseverancia en la convicción de la inocencia de la Compañía. 1? Su facilidad en ad m itir y conservar vanas profecías. Contienen profecías relativas á los Jesuitas y al futuro restablecimiento del instituto. existe un docum ento que ofrece cierta importancia por la clase de la per sona por quien fué redactado y por el cargo que esta misma ejercia. y a á los cardenales comisarios para la supresión.de los hechos. de la devocion al Sagrado Corazon de Jesús. Mamachi desenvuelve estas tres acusaciones sin hacerse cargo que debia ser permitido á un hijo de San Ignacio defender su instituto ó poseer libros que le defendiesen.. Los libros impresos tratan en su mayor parte de los acontecimien tos de P ortugal. cuyo nom bre es célebre en la literatura cristiana por su T ra tado sobre las costumbres de los fieles durante los primeros siglos de la Iglesia y por otras obras religiosas. El autógrafo está en nuestro poder: su autor descubre en él una perspicacia inquisito rial. se encon traban todas las obras que atacaban á la Compañía. Dispuso que los archivos y libros de caja quedasen en su puesto ordinario. De esta sencilla exposicion. Portugal y Francia.— 293— Algunos amigos de la Compañía. declarando que jam as consentiría e n actos que pudiesen infundir la menor sospecha sobre la completa inocencia de sus hermanos y la suya propia. que haria honor á mas de un ministro de policía. hablan de las cortes de España. y hé aquí las bases de la acusación que fulminó contra él el maestro del Sacro Palacio. ya al papa. hab ia n ántes de esto aconsejado á Ricci que sustrajese al gunos p a p e le s importantes de la Orden de Jesús. cuando. ofreciéndole ocul tarlos en lu g ar seguro. habia seguido la escala de los empleos mas importante de su Orden. del probabilismo y de la causa de Palafox. El dominicano T om as María Mamachi. maestro del Sacro Palacio. de las que actualm ente somos poseedores. Los manuscritos d e los Jesuitas contienen reflexiones sobre los cargos é imputaciones de que la Compañía fué objeto. escribió y firmó de su puño un dictamen sobre el contenido de aquellos papeles. conservan aun en su pri- .

embaja dor de F rancia en Roma. es el que atribuye al P. ul non siní (1). qae sean pocos y de baja ó m ediana condicion. ó que no aean!” . Mamachi manifiesta su deseo de que se tomen precauciones contra los impug nadores del breve. que las mas veces de una pe queña chispa suele producirse un grande incendio. por su breve lleno de prudencia. puesto que le fué imposible hacerlo d e s d e su elevación á la cátedra d« San Pedro. allí mismo donde necesariamente debían hallar se.El maestro del Sacro P a lac io no se limita. quiere su santidad dejar abandonadas y desechas aun ■ por los mismos que profesaban el jesuitismo. Enlónces fué cuando se exhumaron aquellas palabras. Se queria un superior particular para los Jesuitas france ses. pues. en su novela sobre Clemente XIV. las que jam as pronunció este padre. . puestas en boca de Ricci: Sint aut suni. No haciendo caso de todo eso. Estas palabras salieron d éla boca de Clemente X III. pero comprendo muy bien por la historia. contestó con esta exclamación: “ ¡Q.ue sean lo que son.” Mamachi no habia descubierto sino manuscritos y libros inofensi vos. á las cuales pide se vigile. y el papa entonces. le pedia que modificase esencialmente las constitu ciones del Orden. le busca cómplices entre gran n ú m ero de personas de categoría. y que al mismo tiempo no se encuentren defensores de unas máximas que. y despues d e haber apoyado su opinión en una carta de San Agustín al sacerdote Sixto. ¿Cuáles hubiera» sido. y de qué diferente género. casi sacramentales. por ser una consecuencia de sus votos y de su vida. una vez supuesta su existencia? El proceso contra los Jesuitas embarazaba mucho mas á los car denales instructores que á los mismos acusados. añade él mismo. “ Q u ie ra Dios.—294— m era hoja estas p a la b ra s e s c rita s por la m ano m ism a del francisca no que llegó despues á s e r C lem ente X IV : E x librisfrairis Luurcntii Ganganelli Sancti Officii comultoris. resistiéndose á las innovaciones propuestas. (1) Caracciolo. y así se resolvió prolongarlo. ó caso de haberlos. al papel de agente de policía. se hubieran encontra do en sus archivos. el padre Stefanuéci es culpable. aunque casi todos los Jesuitas se las han atribuido. en la que reprende el descuido que hacia tolerar en R om a á los hereges de su tiempo. véanse las c o n s e c u e n c i a s que deduce de su pesquisa. si sus investigaciones le hubieran puesto en camino de descubrir cualquiera de las infinitas conspirac iones que tan gratuitamente se han atribuido á los Jesuitas? ¿Qué h u b ié ^ dicho si las pruebas de la turbulencia y de las rique zas tan decantadas de la Compañía de Jesús. ¿podrán sobrevenir quizá discordias que turben la tran-' quilidad de los estados y de la Iglesia? No puedo responder. que no lleguen á verse semejantes críticos en Roma. cuando en 1761 el cardenal de Rochechouart. El general de los Jesuitas jamas la pronunció delante del papa C lem ente XIV. Ricci esa frase que se ha hecho célebre. Según él.

& ~ ~ rrv.™ & ****<> T ^ -x i? ^ o a ^ ° r r u o lí 4 S h x tS L ¿ W ./t /} < Ír -S e t*■ *<W 0.. S£J y j™ ijg .á ^ n j lo .m js 8 t n . “¡ W 7t€ a ^ v M S0 YV j^9<V d íc te te 7 tlL L & T 9~ * 'L á ta lo ' ^ {yL'Colü' f'L H u y & y tó y & xy < ^vY n . LAS*' aX ¿¿ C y ^ e e ^ e <%Z£¿L.^ tó W < ^C do t.H . ’H / > ‘ y y b ^ f d s < fk .^ c ^ í y f .9 & r ^ y c<J. ¿y y fa sK ^é b C J y í / £ ¿ Í$ G ~nn AS&O-fi lT ^ € ^ u P 7J^^° r\ € y ^ f^ í^ jy y V iy r Tz nzf*' T b io n c S xjl / w ei> jjv .c c .f t f g /ftO h J L o ry v U s 6 hC . K r v te s u .c u c é o ^ P > r r t ñ / j ¿ ¿ ' ¿ h J y / b / J T °< n ' * B -ü c i áJU ryx^o '^ c ^ 9 u ^ * * * 4 ^ . f C t/K M A M S fc& W L ' ~ 'c* n * y u ^ c ^ (J r ^ C^JO Lé ¿L p u k c s L a .f^ V L S e i f .. & Y V U > -. ru> rrec a ^ U ^ V/ o 'f á a sév * f t^ j^ c x ó ' C fy a J C < X }tco S ts C C a y é c L S 0 y 7 iM * ts r ^ ^ Q 0 c o tL .

85. y que ninguno ha visto ni conocido. L a ejecución del breve les p a re c ía sum am ente dañosa á la religión católica. E n este intervalo los discípulos del instituto se habian secularizado por obediencia. E l p a p a tuvo la desgracia de ser reputado como un grande hom bre á los ojos de los calvinistas de H olanda y de los jan sen istas de CJtrech. Esto no obstante. E ste breve no fué notificado á los Je suitas según la costum bre canónica. Se hi cieron circular gran número de folletos y hojas sueltas en las que {1) Couts d' histoire des E ta ts europems. de las que se vió atacado desde muchos años antes. Según nos refier eSchoell (1). cuya salud. dejando á J o s é I I apoderarse de los cincuenta millones.d e m uerte. importe de los bienes que poseian los Je su ita s. reservándose sus derechos. L a P olonia resistió por algún tiem po. accedió pura y sencillamente á las m iras del p a p a por el m antenim iento y sosten de la paz de la Iglesia. según la observación de muchos escritores. fué uno de los gol pes mas sensibles p a r a el corazon de G anganelli. es de cir. No le restaba sino mo rir. no se fijó ni en el campo de F ia ra ni á las p u e rta s de la B asílica de San P edro. E l rey de E sp a ñ a le consideró como insuficiente. pero y a se habia colocado en la im p o sib ilid ad de rep ararse. D e e s ta m anera el decreto pontifical no satisfizo ni las am istades ni los odios católicos. las cuales se habian compli cado y convertido en mortales á causa del trabajo excesivo y de la costumbre que tenia de provocar artificialmente sudores copiosos. comenzó á debilitarse desde el momento en que firmó el breve. Al saber la ale gría de que se h a lla b a n poseídos los enem igos de la religión. brebaje imaginario. falleció el 22 de Septiembre de 177Í. hicieron correr una porcion de fábulas con objeto de hacer creer que Clemente fué envene nado con el agua d e Tofana. del c u a l se indignaron sus virtudes. del que muchos ignorantes han hablado. L a co rte de Ñapóles prohibió su prom ulgación bajo pen a. sobre lo cual escribieron a l mismo C lem ente X IV . L a Iglesia ga licana se negó á acep tarle . fué tan solo elogiado porPom bal y por los filósofos. Despues de la autopsia del cadáver. F rib u rg o y Soleura jam as perm itieron que abandonasen sus colegios. . “ Clemente XIV. á la edad de sesenta y nueve años. com prendió el pontífice to d a la extensión de su error. XLIV . mas L ucerna. p. que hicieron ac u ñ ar una m edalla en su honor. E ste borron. aun en la época de gran calor.—296— como m as fácil d e revocar. las personas que formaban lo que llam aba el partido español. t. los antiguos cantones suizos no consintieron tan fácilm ente en som eterse. M aría T eresa. los médicos declararon que la enfermedad de que habia sucumbido pro venia de disposiciones escorbúticas y hemorroidales. que se hizo delaqte de gran número de curiosos. y de su m u erte se dedujo la postrer calum nia contra la Orden de Jesú s.

Es cierto que semejante atentado puede comprenderse sin dejar de reprobarle. Se dió gran importancia á una aldeana de Valentano. á su vez. “ Ganganelli. que le hubie sen envenenado cuando sus superiores se hallaban cargados de ca. dispersos y arruinados. juntos con su confesor.” Algunos catélicos no han guardado la leal discreción del historia dor protestante. los P P . que naturalmente debia transformarse muy luego en certidumbre. y cuando se les veia á ellos mismos. se sacaron estrañas deducciones. P a r a establecer sú hipótesis. La historia 33 . puesto que seria para despopularizar á la Compañía de Jesús. y que anunció dia por dia la muerte del soberano pontífice. aña diendo que solos Dios y él podian saberla. Ignacio se deciden á ejecutar un asesinato.” De semejante hecho. ¿es. hace pocos meses. sino para prevenirlo. y no le llevan á cabo. como autores y propa gadores de las predicciones de esta muger. Braschi me dará la libertad. referida luego al santo padre. Esta era una calumnia y una inverosimilitud. por una aldeana de Vitervo. L a mayor parte de estos sucesos acaecieron ántes del 21 de Julio de 1773. d e c ía la misma. es ta muerte fué predicha. pues. así se espresa Gavazzi escribiendo á Pagliarini. y á sus ojos Clemente XIV murió envenenado. “ Esta muerte. posible. y Bernardina. ¿qué importaba á los Jesuitas la vida ó la muerte del papa? Cuando hombres tan diestros como se les supone á los discípulos de S. me tendrá cautiva. cuando su muerte les era ventajosa. pero despues de expedido y ejecutado el bre ve. cerca de Vitervo. La fuerza armada los condujo al castillo de Sant-Angelo.’ Dos Jesuítas. no es para consagrar un hecho consumado para lo que se hacen cul pables.— 297— se acusaba á los Jesuítas como autores de un crimen cuya existen cia no reposa sobre hecho alguno que la historia pueda admitir. pitonisa cristiana. E l envenenamiento de Clemente XIV hubiera sido entonces un crimen inútil para los J e suitas. sufrir su cruel destino con la indiferencia de unos niños? Se habia querido suponer que los filósofos y el duque de Choiseul habian hecho morir al delfín hijo del rey Luis XIV y al papa Rezzónico. fué en cerrada en una oscura prisión. Desde este dia su pre ciosa salud comenzó á decaer notablemente. denas. no muy común en los anales de la Iglesia y que se encuentra sancionado por la correspondencia misma de los domésticos mas íntimos y familiares de Clemente XIV. y que no pasaría mucho tiempo sin que á ella la arrestasen. se apoyaron en toda clase de conjeturas. que fué rigurosamente interrogada sobre este particular. llamada Bernardina Renzi. Los Jesuitas no privaron de la exis tencia á Ganganelli. y cabe en la esfera de la presunción siquiera. que leia en el por venir. dijo él mismo ser verdadera. Coltraro y Venissa fueron denunciados. que en su exámen reveló una anécdota que. E n tre otras cosas se cuenta. Bernardina profetizaba que la Santa Sede vacaría muy luego.

en las horas del reposo general. Oyéndoles. pues co menzó d esd e el dia que ocupó la cátedra apostólica. sus angustias se redoblaron. pero Jo mismo fué llegar el conde de Floridablanca. potes p ara hacer creer grandes crím enes. y el oprobio qué llevaba consigo un papa á. Entonces su imaginación. sea cualquiera. destruida por su mano. los perseguidores no fueron ya el objeto principal que excitaba la compasion. los proscriptos no hicieron m as que . se ve uno tentado á preguntar si en este siglo la muerte n atu ra l ha sido suprim ida por disposición de la filantropía nueva m ente descubierta. E l recuerdo de la Com pañía de Jesús. es preciso m ostrar grandes pruebas. Sin m as pruebas que vagas suposiciones. E l emba ja d o r españo l fué el verdugo del hombre. y á vista de tantas im putaciones. como siem pre. E n est.. Los enemigos de la C om pauía de Je sú s. que le presen taro n los príncipes de la casa de Borbon.la secta á que hayan pertenecido.h 29S— la rechaza con desden. era para él la mayor desolación. indudablemente Ganganelli debió morir á sus manos. y que el mismo C lem ente X IV en su agonía habia declarado que moría victima.a ocasíon. combates interiores que de voraron los restos de su vida. y que sun capaces de hacer olvidar con sus crím enes imagi narios á todos Jos Locustos de la antigüedad. confió siem pre en que no llegarían á tocar sus labios ese cáliz de am argura. Resistió. ya pasen su existencia en las soledades de las tierras vír genes de las misiones. lúcida en otras ocasiones. com bates horribles y desgarradores e n t r e l a debi lidad y la justicia. y m uchas veces en medio de las tinieblas de la noche. tienen siempre dispuesto un botiquín de ve nenos. se ha afirmado por algunos que la muerte del p ap a habia p re sen tad o diferentes síntomas de envenenamiento. media la inm ensidad del daño que habia causado a ?a Ig lesia la obra que deshonraba su nombre. le ased iab a sin cesar. no han tenido esa previsión. Al ver la continua de sesperación de su perseguidor. atenuó m iéntras que los recursos d e su imaginación se lo permitieron. hijas del odio m as impíacable. Pensamientos funestos le atorm enta ban noche y cha: su razón se trastornaba.quien solamente celebraban por sus filosóficas v irtu d es los enemigos de toda religión. poco ó n a d a predispuesto p ara la lucha. V erd ad es que esta agonía fué tan larga como dolorosa. y el remordim iento lo fué del pontífice. Hubo en el alma de este pontífice. y no tuvo so fin sino con el último suspiro. leyendo sus pensamientos mas íntim os en los autógrafos documentos que acabam os de evocar c u a lq u ie ra cree que los Jesuitas ya vivan en lo mas poblado de la S ociedad. se le vió-despertar lodo asustado. El contraste del amargo dolor de los fieles con la inm oderada alegría de los incrédulos. Los Jesu itas poseían el secreto de acab ar con sus enem igos. creyendo oir él funeral clamoreo de las cam p an as de Gesu que anunciaban su agonía.

y tirando del cordon de la campanilla. “ Estando el venerable siervo de Dios en Arienzo. era ya su morada. . pero no era la famosa acqua di lofana. mas su'vicario general. Por último. sus sirvientes acudieron. designó á Alfonso Ligorio como un medianero entre el cielo y Ganganelli. Notando en todos ellos cierta admiración y sorpresa: “ ¿Qué hay de nuevo? les preguntó. y exclamar con voz ahogada entre sollozos: ¡Perdón! jPerdon! ¡Compulsus feci! ¡comjndsusfeci/” Deplorable confesion. en el rei na de Nápoles.— Vosotros. -S. En el proceso pa ra la canonización de este santo (1) se encuentra el modo con que se verificó este admirable prodigio. sono dannato! fué necesario un milagro. 1806). dijo el siervo de Dios. que según una espresion de Clemente. ni habéis da d o hasta ahora señal alguna de vida. mandó que no le inconrodaseri. más desgraciado aun que sus víctimas. Alfonso Ligorio era á la sazón obispo de Santa Agueda. sumido al parecer en dul c e ’ v profundo sueño. contestaron. di L igorio (Roma.—Lo que hay señor. L a Providencia. la que iba corrompiendo su sangre quemando poco á poco sus entrañas. que un noble arrepentimiento arrancaba á la demencia! El papa estaba amenazado de morir loco. y para que la tumba no se abriese sin esperanza sobre el ilustre agonizante. y el milagro se cumplió. no es verdad? Pues nada de eso: (1) Information animadversibne's e t resjonsio svp ra v irtu tiv lu s V . per maneció en esa postura dos dias enteros. El carde nal Malvezzi. Despertó por fin sin la me n o r novedad ni estrañeza. Uno de sus criados quiso despertarle. le asistia en su última ho ra: Dios no permitió que el sucesor de los apóstoles exhalase el úl timo suspiro sin reconciliarse con el cielo. Alphonsi Marite. pequeño lugar d e su diócesis (fué esto el 21 de Septiembre de 1774) tuvo una es pecie de deliquio parecido á la epilepsia. Para arrancar el alma •de un papa de las garras del infierno. que velaba entonces mucho por el honor del supremo pontificado. S . morte!” Mucho tiempo despues de haberle promulgado. ni coméis. Sentado en un sofá. que no cesaba de repetir: 1 0 ! 1 Dio. E n tan supremos y decisivos momen tos recobró el moribundo la plenitud de su inteligencia. J u a n Nicolás de Rubino. esa -quimérica ponzoña administrada por una mano invisible. pero volvió acompañada de la muerte. pero sin perderle de vista.— 2-99— rogar á Dios par el que los proscribió. me habéis creído dormido. el 22 de Septiembre de 1774 volvió la razón á Clemente XIV. y con viniendo su sueño en la mas cruel de las agitaciones.D. se le veia a n d a r agitado y con paso vacilante por sus habitaciones. que por la salvación de un cristiano comprometida por una gravísima falta. era la violen c ia misma del padecimiento físico y moral. que hace dos dias que ni habíais. el ángel malo del pontífice. D. Clemente XIV ha b ia d ich o al firmar el breve: “ Questa suppMSsione mi dará la. es.

y sé por qué. sigue. ámbos á dos hechos forman uno histórico. no. entre las ocho y las nueve de la m añana. con el nuevo pontificado. cuyo secreto origen ignoraba.” Malvezzi y sus cómplices insistieron. negándose á acceder á la demanda del cardenal. ¡Gran negocio! No ha sido posible obtener del p a p a el nombramiento de los cardenales in petto. Tenia la conciencia del pro digio que el cielo realizaba en su favor. jus tam ente en el m om ento preciso en que. el agente de Pombal: “Ahora recuerdo que tengo que deciros que el pobre Mon señor Macedonio. relación ya. si> no despues de haberlos examinado con la madurez mas esquisita. Se le habia obligado á crear in petto once cardenales designados por los enemigos de la Sociedad de Je sús. se mostró digno de si. sacrificado. y ya se habla de mandarle de gobernador á Urbino. ni debo hacerlo. Roma la ha discutido. hizo sonar la cam p an illa. parecia inesplicable. La justicia. Mostró e n ella un valor que se aum entó i m edida que . Alfonso Ligorio. “ Ni puedo.” Una carta de Jo sé Gavazzi. por fin. que habia sido creído por todo el mundo cardenal in petto.—300— habéis de saber que me he ido á asistir al p ap a en su postrer mo mento. de milagros. Roma ha sen tenciado. to do está en desorden. y el cielo juzgará mis motivos. le contestó. por decirlo así. vuelto en sí el siervo de Dios. sancionada en las actas de la canoniza ción de S. hechura del cardenal Malvezzi. “ No. según me dicen de Roma. habia ya des cendido sobre la cabeza del pontífice. tan escrupulosa en materia. y ayudado de tan poderoso auxilio. á poco despues se supo en dicho pueblo que C lem ente X IV hab ia muerto el 22 de S eptiem bre. Suplicó al papa que terminase su obra confirmando esas promociones. Ligorio asistió al papa Clemente XIV en sus últimos momentos. no deja la menor duda sobre este hecho. á pesar de que por dos veces el eminentisimo Malvezzi y otros va rios se han arrodillado á sus piés suplicándole que lo hiciese. de cuya autenticidad responde la congregación romana. que tan necesarias serian á las po tencias en el próximo cónclave. que n® admite. Gavazzi escribe desde Bolonia á Nicolás Pagliarini. Malvezzi quiso aprovechar aquellos instantes de serenidad.” E sta negativa tan providencialm ente ac red itad a y tan extraordi naria en un soberano pontífice que tanto habia concedido. y esta intervención de la que solo Ganganelli tuvo conocimiento. porque aquel le quiere y conoce su mérito. Pe ro si Malvezzi llega á ser papa. Macedonio tendrá en seguida la púrpura. hizo^ que la calma y la esperanza recobrasen su lugar en aquel corazon tan violentamente agitado. exclamó el papa: “ voy á la eternidad.” Tal es la relación. “ Con efecio. y de la cual solo él percibió los misteriosos y saludables efectos. En suma. el cual y a ha m uerto á estas horas. y quiera Dios que cada cosa vuelva á su lugar. El 29 ds Septiembre de 1774.

jjvL Z srvb' X i./y ^ ' ¡ r l > !V i i¡ I fi M í ^ 7 : I fv b a j ntAífío sy/xrfca . bsj 'i’c f üe. í 7 ’ JjjT $ J * d l /J & . Qotrc ~mxO..j e- m x c c co a\ w rtts C /jc ül J u j^t í yrttrJü ^ r . d . lH ‘ ¿ "JU f. aoay •JM j K m ci-ms.. v* ’b-yM 't d A ■ íma.JL ( (i fir'oo v^uí-uto Q*TTbPL/ . cÍ e.^duMa. CtMcL'y t' n e c Í L i 4 « " Truzci / f u /•• < n ^ . Sfe /mAJ f -tX X c Jpicasvxj.ftts . un. 11 . C a e . S¡i<*4j *-'3 d b s u r yiafvo.Vi -n+n..TI Carta de Josepli ditxsjrvta-Q lr G 3 a '(*n& ! zjflpjfw (L Cju£(jl cÁi..

L * Zí y* i 'fíu s n a . " u v iy fá u &c\ 7 fjd L ¡¡ V w . ■ • / ^ “ y '***' • f*' ica^fAcfl£4° ' Cfio ¡vfbco ~m&í*!.urr^' JIf ^ T4' f¡ 1 ! U $ \Í J j* D V ’ mxtjpxfff U Ut r-rM ^M y. L u fa ^ Sfeíc-. axux7e* u?° <JL/ Cero nrerluM s OoJk M s eq-n-o mxLjff Z T í 3 w t t / jtTtouui' ^ itsjttcL- * st''./( t & a J u .n^J<il~y v/'w Ju n e. ■ e .. M u . ^/ ^ p jfr Íl. T cv ^oumio-j V »£< { ^^^n<y-Qrh.^ u t í h -*u * A ^ •AfruC. C ell*^ . : n f.J ^ « > c S o . . y j u ° w ' &%s — <C¡ V / / i ^ta ru ? Q^T^fncmíerrur.^ íVf r d n . O ^ (tX ^ ju x s fí 0 n cerroay fl° as 'no U a*na' t7inCLrr(' Í/C J — 1 tf] ¿ /cxn C V y i # ' Vl^cív-Jv -vwv i. < j)e^ y 'L jy A v-jpj/UÍ''*' J c £ t hm /fctvj o F ^ i OfvCuJdi J tU so L Lcum s Uv QY*4 ek.mr'ou ¿falo. J m .<. ~n r\ U - ^UccruyLuAjt^ 1fvr ****<. . cv ú \ ü K^~0írn^ j¿^QV& Jslt.■/ c tv tM fro ta ^M v * * a ¿ ^ J l . 'Jfourtuunw ttiÁU. J L . b ¡ L ¿ .J L c d L ^ f c 1*<xJkpTLt// m o rí* t u w dbj*o'} ftw x c J ^ J U QtuMy ir tfi& fa ^ v d x e r v f y M > w iJÍL OíT Z ^ W < C 7 / y i w ü .O. ( d r j d fiA l / ^~~ác¿¿.J' ^ ' CiUfcrfloij*^ u £ Jeme- fi ^ÉmAeJecct/ Ju s ^¿jÉ uí^y v o ij bu ^ I J O ^ ^ v y scupM .Z7 i. : 1O f \ 0 fl h . y c lo . n h t ^/cor-ÍUUAHX. U L . £ L ye d ?w f i ^ n ¿ y J scu*. . . „ M j C -O T a r ^ y y / s<uñrri-nr<jyj j íno*' i'C-' C /i^.s ^krrncu^ oo e /on¡t?Wfl4y íO ^ y j[ ^ J ¿ / (¡0 * 'fio K$&rvt*r¿e. % M j0 n ytoo/ J u jr r e / f c t ia J-m sJL Son* . r M m . «. ju > c c v ru u n u a - e ° it i-x . ts fyviUh.u_ <xn^•aA^cé t-u.c^ yurrfcuA&^j te) -a/noL Ajuiit. ?:. 1&k^otouV¡A&t\A.'nJ f at ''j. J .'Q o Q C t n A f o ^ .!jei IKCY^M ¿.J ¡ . v^vu ^ Á vyUy^Jt/ -rv“S(' ^ °Í4C^ jp t í 13. '¿ jc m x . (Ls ctuM^y .^ r^ í^ £ fT W ¥ k ° Q ^ s ^ l/m f / o u u aJ j l "f¿ . C LJU & rv y c íLt p ü b ^ ttvouj ^ ?/7 fuvtou^y Y/U#' hUltO f i 1 ÍO. OW ' -roarv r ' O u m jx a ^ f* uJ L ’ w o v V wrvcrnsA^f* ultM eu J Í u L t t . lM TVyf^Jj. J L / o í 0 ^ a OCHyo) n V C /} )ú. ^„ j J J Pl ^.'cr . c w itQ * . / . BM f l. O C l^: ^ c o ^ & r ^ iy > n ^ fe . L & „ t * v C AiJ í j C 'jfl* ' $ u fyfrC L ^ aAjJ¡aft. P !:J i J f f Ó ¿ i x j n y . I f\ t n t . - Zjjt*ru. ? fa n / m * J p ^ J " Ü -r r jU t-S'U'UCCtJ ¥s¿£h¿f^ £ X J ! ^ o jL a ^ (h J¿ J L ^ 2 T ~“V rf i r * br<**j * rtX^ ctysA CcÉ^i* * 1 cÁjü 0 .

Be. e. 1 » . ' . 1 Q„ t **. / h ¿ (/ /? .i a j y A* ^ L' 4 1 ^ r --i¿ ^ ^ ^ ^ ' ¿F ~ y % .ó <U tM>tC [ ttu ^ 3 ^ U ¡r^ " / 7 f W -^ L r í« ^ tx 4 * ' típ 'Y 0. é ■no..y ^ j G % M 9. t/c ^ n y ^ t 7rus Sonó ^~do J~ornP7ic^ cor^cf>'COzXxmj(¿// <s 'ir-ex^*5-..0 C\ ir tvcf t n 'fj& O - . ií<tny. wmí ‘ u f L ^ l V U -JL Ji nk J 1 -B w r u n a ^ i^ * ^ <** O' ■mu* J< VT< «' f" -¿fe c M c ™ / e «. . Vtfisu i r ' * ' ----v Dt c £ h u . W ^ ¿ X ¿ » .tlAXA/ ..cM>Jw £ n a i ’ I f £. f u ^ qJ / j j -------- J u % ¿ ^ > Y G y Íty 6. . «c ^ ~ 9 . ÍÍxL üfVOf^ /^ Vfeu t ~ ^ Q¿ rü c A/ — ^ ¿u^ioL n. L rv J ^ W ^ ix J lt^ rrifé ^ ' 2 * f ' ^ fa L n r . C tvw S a A c k .aÁ>viaJj e.j r f) íh jjtl& n O ' W ^ « # ra/DC^ '^ ¿ 5 'lX s &*to O f¿ur u>t n fT ^ ü Erudito ol <±*tnx^ « ¿ t a. éL f 4 L . S E L .¿ L *f “ i r * ' Jw j $ ¿ J í T¿ L j ' " y i a ¿ ¿ ^ J u í i £ -¿ jj c & ~ ^ - i ^ » f ~ ^ ■ ¿ ^ ' y. S^y fir Q f^ J L /I. r qpefinrrircun. o J ¿ U l(ir.. r S ^ r L 7.& (jjAAXZ ^UL jjiofr<K^ % <1& w* fr^ Vtor 7uyfo&Mx¿/ £m w / '/y ^ c c o ^ U c Á > ^ / (f¡f j u t n h ..c fb S o n ^. .® fí V ^ . / 7 Mu^j_. TKCHs c Si ¿jcitfi J v tu l s¿ ^ d ta n & i c* Y ^« ^^a yrr¡w x¿ * -v ir !j¡jL * u r ^ ta * o 'y r iffk u j J j í & í 'r t S i M -a J L a ¿ % f.M ' & t^rjj-eA fr _ . e ^ c S W « «n .^ J~cv cc vso « X J . ..*.. .' c * n U r t / í w t f w . iW a ^ A ^ r ¿wr^jOXs íi^. j d fra J^ó n M .^ r . & cu 'wrwumty' co-r^ « f j msrtccm u * /7 ^ U " ¡¡ ’ ria. . Sa ..' T io r v Í I » ^ i á 'w * / W uv^O ^UK^Ociauog. ¥ 'Ü&ujvui.. f w ¿ rw - .</cc. • x m ^ ^ ^ c L ^ o ó n a .

l? É : C'rwVYü fr' "tiusflts* ol - g. h .o n. viM/?' (¿va^ru Pad ep<• w ° ro s: m f s o M-// V 1 u a il '(¿ U % L r / ~ 7/e/ fen iv ü V ijfe & r r fs ¿ t o ir o M d o o f^ c r { i'0^ r'n tfi¿ J s i* J e J O r \P-.] I - (. seorr^nuj oJ¿. | ~ 4<r Z J C nf a r f a ^ Jcorda^' '~¿é/ ¿v/tt*' chcu cZ-'/) JLQé^JL eLla d í$ lunouru j ix \ MyC.-n o m -e n o o ^ /y M ’j H ^ Í J<\L [ ■ <?*o U ^ r (n J r u ^t A / u u j f O l fm. . C i arm JL V* C jjtv r u r c l c r ^ jfc í) CQ Cü ^ M t d b J^ it¡ eru^jJKhc*^ / j J W o z u co0°. S C 'tn tJ U U smidO lO b w d o io 0 i / o . : t . 7 wrmvm»' co-rv tfi/ qf¿> S imk .J' n^y' as^rr cc nj^r¿q & f v em fH ffS )o 4 H c Z b 'li'i 7no cla W iÁ i L u fij . t u * x h r ¿ o v °Ü C / T u l* &v < ^ / y ¿ a r tx ^ (y C C í& i' í) G > \'a A C L fiS S ^ e c m A s 7 - w mes fyytf-e* i* /r.■ ■ e.. ^OLCCUÜ't’ ' O tf UK £Ci6Qfl&sriJíMtf¿¡o/ Ky Ul % r ci jL ¡¡’ ■ * ntne/YT^om. / o. J . . U ^fíí pu o O.. .U^ TM W ^^(2c¿fóruiM s SO c+m¿. OÍ/ .: juznOy/. CAJ &c?t>. ih y rios xol J-s d/doruo ciAy-ra. .• ' .. G a f. r t s o #¿> rUAJL 7 i v í m ^ / n 0 O& U\ V-OTY'-t'flMj o Jb rt se ‘ " ao(J‘ ' .. <S<HAX>ru>:~7cixey tír é ...Voon&jLu ccrujjjl<l°^ i JJM iájxtzu^ ^ ' aJ^^T ^ % v ^ á y c o rio r r u i/x j i u ^ J J (jJMK'JCAC l/m j io jw tw tv ¿4 j d*<Jl< y c d x / rf^ C c yt< qita. L tn o ^ ^ t^ fy °(4A £cb$V d i TU /y % Ú0 VoufhjyvU' bu v r aL CjfíL.lOU ' OLAjO su Ci. .. 'jjoínK^ O ír n o ^ -M y Gtéc¿° ^ /tífío J * ' ¿¡ftimcMU qfjMwh*-' noto So c & ih s m ¡ nrfU jiW ni . St rruzyUcr Jl*s Som m a' W to t.oe«We/y o ü cfo 'rtijco tA srt... .La^fásJ í0^jrW sJ J [/ LRc¿Uy' y ZrufLto ou l/ewJouKs a Qum/xy^*-' niM ' í de? r conruy.

£ n el cónclave que siguió á la muerte de Ganganelli. En Roma. Los romanos se vengaron de él á su manera. en su mismpalacio.® “Hacerle presente la sorpresa de los señores cardenales de las coronas. señores y caballeros de Roma. y no haberse ocupado en detener la corriente de tantas sátiras. Desda tiempo inmemorial los cónclaves fueron una época en que la libertad de hablar y de escribir se transformaba en licencia. los embajadores de Francia. E l orgullo del ciudadano sufrió tanto como la fe del católico por el en vilecimiento de la tiara. Clemente XIV fué ultrajado sin piedad (1). ® “ Ordenar y reencarnar á Monseñor el gobernador la pesquisa mas exac ta de todos los ejemplares del sermón de S. Los egipcios de la ciudad eterna traen ine vitablemente y sin compasion ante el tribunal de sus sarcasmos al papa que acaba de sustraerse á su respetuosa familiaridad y se ven gan de su adoracion persiguiendo su memoria. 3 . por cuya infinita misoricordia Gan ganelli espiró santamente como siempre hubiera vivido. Está.” Los ministros extrangeros cuyos resentimientos queria hacer valer el cardeo nal de Bernis. servia de pasaporte á la virulencia ó injusticia. primero contra el papa Clemente X IV . oficiosos representantes de la em ancipación intelectual y de la libertad filosófica. la cual he mos hallado entre sus papeles. la muerte no lleva consigo ei elogio del difunto como en el resto del mundo. El Sacro C olegio no se aper cibía de los ultrajes dirigidos contra sus miembros. habian establecido en Roma contra todo derecho. prensas clandestinas. de España y de Nápoles. j no obstante osaban quejarse de una antigua coi- . Para edificar al público escandalizando con semejante desenfreno. en el tino del gobierno el porvenir. de lasq u e incesantemente salían mil folletos con tra la Iglesia y los Jesuitas. no haber recogido los ejemplares. Esta demostración pú blica es tanto mas necesaria. 2. Mousefior el gobernador cuidará descubrir los autores. Pedro contra muchos cardeuales.° “Despues de esta pública satisfacción. cuyo estilo incisivo y á veces ingeniosamente cóm ico. tocante á las materias ó invenciones aplicadas al presente cónclave. cuanto que los ministros extrangeros están resuel tos á pedir una satisfacción de los uitrages causados con esas sátiras á su honor y á su representación. y estos apóstoles de teorías enciclopédicas se. por no habérseles dado parte acto continuo de la comedia intitulada: El Cón clave. especialm ente el sermón de S. á no haber interpuesto una hora de ambición y un deseo de iniquidad entre su púrpura y la tiara. y demas libelos que se han circulado. y el nuevo papa absolvia con su primera bendición todos estos epigramas. segundo.— 301— 8ft aproximaba el juicio de D ios. castigado á los repartidores y copistas. creyeron que ofendían á su dignidad las canciones y pasquinadas de los romanos. esos escritos deberán ser públicamente quemados en la plaza mas frecuentada de Roma y con el mayor aparato por mano del verdugo. de gloriosa memoria. bajo pena de per der su destino. irritaron con la sola idea de saber que iban á ser juzgados como habian juzgado. y miéntras que el grito de la maldición ro(1) E l pueblo romano no dejó de avergonzarse al ver la om nipotencia que los ministros de la casa de Borbon ejercieron durante el reinado de Clemente XIV. Pedro. repartidores y copistas de esas sátiras. Los diplomáticos habian muerto á la Sociedad de Jesús. de la comedia del cónclave y de otras sátira» contra el difunto papa y los cardenales. las que jas y reconvenciones que pudieran tener sérias consecuencias. y el carde nal de Bernis trasmitió la siguiente nota al gobernador de Roma. 1. dejando la autoridad á la opinion pú blica el derecho de satirizar y aun de calumniar. contra el honor y la reputación de personas de ambos sexos las mas respetables de Roma. pues.

el P. La primera fué la destrucción de nuestro instituto. ¿Acaso otro papa. debe m os confesar que hay mucha menos amargura y ma* verdad en el sermón da . como igualmen te á la Iglesia. y de una singular mo deración. pero hemos querido leer el sermón de S . y demas sátiras hijas de las circunstancias. Sus amenazas no pro dujeron resultado alguno. coirío pastor supremo. Este papa.1aUn inédita. que jam as habia provocado reclamación alguna. mas desgraciado que culpable. afable.i. en sus Comentarios sobre la supresión de la Compañía. no se dejaba arrastrar á los excesos de un inmoderado celo. en esta época obtuvo gran boga en Italia. el poder de los reyes supera mucho al de los pa pas. hubiera obrado de otro modo? ¡Quién lo sabe! Nadie duda que el papa. á sí mismo. la mayor que hay sobre la tierra.S . se halló dotado de Una sabiduría verdadera. y inas difícil de curar. Aunque sublimado á la cumbre de los honores. principal mérito de un prínci pe^ á mi parecer. P ed ro . porque era recomendable por muchas buenas cualidades. y en éi se encontraba una sagacidad profunda. Pedro y en la comedia. y despues de haberlas comparado con otras sem ejantes anteriores á esta época de 1775. y jamas precipitado en sus consejos. “ Así terminó su vida Clemente XIV. U segunda. mas profunda aun. Otro Jesuita. no guarda menos respeto á la memoria tumbre. un Jesuita. no parecía tomar sino en el lujo exterior que le rodeaba. tiene un po der soberano y legítimo sobre todo el rebaño y sribre los reyes mis mos que son hijos de la Iglesia. y que hubiera vivido en tan malos tiempos. hubiera sido admira ble si hubiera alcanzado mejores tiempos. el P. al ménos es preciso pensar que una mala intención no aeornpañó á sus obras. y la sostenía en pié á la faz del universo católico. pero este recuerdo será siempre acompañado de' lágrimas y dolor. si así me es permiti do esplicarme. Dulce. que no fuese él. De la dignidad con que se hallaba revestido. Ella sola constituía la fuerza de la Santa Sede. dos graves heridas. bueno. escribia1 esta página. tenia saber y virtudes. y los cuidados del gobierno que á aquella van anexos. la supresión de esa constiincion tan antigua y venerable á la vez que se llamaba la bula in cctna D om ini. creyó detener sus proyectos haciéndose.— 302-— maViá sé confundió cori los interesados elogios que la secta filosófica prodigaba sobre esta tumba aun entreabierta. Estas dos medirías perpetuarán el recuerdo del pontifica do de Ganganelli. que en muchas com posiciones dé ese mismo género. así concluyó su breve pontificado. . Luis Moz/. la co m edia del Cónclave. En una palabra. d« Cordara. si Ganganelli obró mal. de carácter siempre igual. ¿pero puede ejercer este poder cuan do los príncipes le combaten y declaran la guerra? En estos tiem pos desgraciados. “ Viendo á: los príncipes imbuidos en las opiniones de Febronioj y llenos de preocupaciones sobre la autoridad del soberano pontífice. en una obra que.

E l tiempo favorable. disvellati ntlle opere di Frederico it Grande. 193. un conventual como él. manera mas admirable. el bien de la religión.!03 (At-sisi. Los enemigos de la Compañía se guardan muy bien.se debe. así como los embajadores adularon tanto para dominar mejor al pontífice. porque este gran pontífice se atrevió á preferir el reposo de los Estados. de la caridad sacerdotal y quizá de la estimación. que si hasta aquí su nombre ha sido respeta do y protegido.como. R e f l e x i o n e m o s en las consecuencias de nuestra supresión. en el momento en que se les presenta un poco hostil. todo se sabe. en los acontecimientos que sobrevienen cada dia.” He aquí la última palabra de los Jesuitas sobre Clemente XIV. No tuvo sino un amigo.dice este (1). Es á la posteridad á quien toca decir si la es permitido ratificar ese juicio.de <3anganell¡. la desesperación en su muerte. y juzguemos si podia tener lugar de una. Ella reasume los actos de su vida. (2) Prokgoni. Sus sufrimientos morales sobre el trono.es el que conoce.. es á los Jesuitas á quien debe los últimos honores de la historia. ] 7'. así se expresa Gioberti (2). y hará olvidar los anteriores. las ansieda des de su vida como papa. la manera y la causa? ¡Oh hijos mios! Caros amigos de la Compañía que no exis te: honrad el recuerdo de un pontífice. cesa de ser inviolable para estos humil des religiosos. l o declaró muchas veces. sino porque fué débil delante del Señor. p . personal. Dios solo nos debe justificar.aun no ha llegado para vosotros. y se dejó se ducir por él.ecir. íl) I projetti deqVhicrcduli a danno delta Religión?. del primaio. la seguridad y la gloria de la Iglesia. ¿Pero quién. se encuentran al presente aclarados. Tengamos confianza en Dios.que Clemente estaba dis puesto aun á renunciar el pontificado antes que llegar á esta extre midad. á las ventajas de la Compañía. “ Se sabe. y Lutero habla de los papas de su tiempo de una manera ménos reprensible que la que lo hicieron ciertos escritores de la secta res pecto del intemerato Clemente. Te ned un poco de paciencia. y séamosle siempre fieles. y así se ve. pag.!I) .” Hemos probado que este quíntuplo objeto jamas fué conseguido. pero no todo se puede d. . y sin embargo llegó á ella. y lassuposiciones que se han alzado contra él. vendrá.no es^tan indigno de vues tro aprecio para que deje de merecer toda vuestra compasion... “La persona del soberano pontífice. ese padre Buontempi á quien los filósofos y los cardenales de ¡as coronas. ya quelos elogios interesados con que ha sido manchada su memoria. todo re vela que el intemerato Clemente no es grande á los ojos de los enemi gos de la Iglesia. de tributarle este homenage. —-303-— . Esta comienza hoy dia solamente por Ganganelli. el momento. fué propuesto á Ganganelli bajo un aspecto engañoso. que. y los aprecia bajo el punto de vista.. la tran quilidad.

»1 ministro le dice: “ Cuando todos lleguen á instruirse como yo lo estoy por los documentos verdaderos que el difunto me comunicó. quien como vicario de Jesucristo. estaba. t.. repito. aplicado al P. las circunstancias de su muerte.. que por amargas y tristes que sean. II). que tratar de esclarecer una verdad demasiado triste. quien por conducto del cardenal M alvezzi. y llevó su delicadeza de conciencia hasta el punto de no dejar e s c a p a r de su boca. “ liste indigno Bountempi. L a s circunstancias que han precedido. y sabian las suposiciones que abrigaba. para dejar de seguir la huella.” Los filósofos conocían la correspondencia de Bernis. esp licará muy bien.Comparo actualmente las verdaderas circunstancias de la enfermedad y muerte de Clemente XIV.. E í cardenal Malvezzi se encontraba no poco comprometido con esta correspondencia. si creemos « G avazzi. c. y quiere trasmitirlas á la del rey. el cardenal de Bernis. este indigno 'Buontempi. Buontem pi es otro signo de la cólera que pasó por el arzobispo de Bolonia. Vale mas atenerse á la relación de los primeros. entonces sí que se encontrará la supresión justa y nece saria.. X . pues. se atreve á evocar Locustos hasta bajo las bóvedas del vaticano. 373. evitó con la huida las graves reconvenciones que su conducta mereció. debía *aber to « das las in trigas mas secretas del palacio. que ne cesitaba prevenir al jóven rey Luis XVI contra los Jesuitas. las sospechas que ha dejado entrever.” Seis d ias despues de esta muerte. y que quizá seria inoportuno ó peligroso descubrir..—304— Apenas cerró sus ojos Clemente XIV. en su interés el propagar los. se con firman en su mente. Buontempi. hacen creer comunmente que este fallecimiento no ha sido natural. E l Journalhistorique etlitiérairede Feller (Sep tiem b re 1775. Buontempi puso íi buen recaudo esos papeles. ímtes de dejar el vati cano. (1) E s ta huida y este robo.” El 26 d e Octubre. E l epíteto de indigno. quem ó por su propia mano todos loá papeles de su predecesor. escri bia al ministro de negocios extrangeros: “La clase de enfermedad del papa. lib. sino muy remotamente las crueles sospechas con que se hallaba devorado pasada la semana santa. época de su do lencia. Dirigiéndo se. oró como el Redentor por sus mas implacables enemi gos. D ’ Alembert trata de infundir miedo á Federico II con la ter rible milicia que. cómo han podido conservarse las cartas del cardenal M alvezzi al papa Clemente X IV . despues de haber enseñado la doctrina del regici dio. y los cirujanos con alguna ménos circunspección. / .Los médi cos que h an asistido á la autopsia del cadáver se expresan con pru dencia. declara que Pió VI. p. ha huido llevando consigo todos los papeles q u e pertenecieron al sanio padre (1). quedarán consagradas por la historia.. acompañado y se guido á la muerte del último papa excitan igualmente el horror y la compasión. Pero.. según dicho de sus cómplices. es aun Gavazzi el •que cuenta el hecho á Pagliarini. y sobre todo. que se d ecia confesor del papa. de que se acusa al cardenal Buontempi por Ga vazzi. pues. No pueden disimularse al rey ciertas verdades.

nl p&blipo con los piíjá descubiertos. y aunie) cardenal de.refiere cn . rnueito naíural do Clemente XÍV” v dice así:' “Q ue < . fuese recibida con la mayor frialdad.r^pr.d.> y 515 de su Storia di solenni . el raíalo de la.eficazmente á lft déstrue'cion de los Jesuítas no temen confesar io misino que e l rey. Gavazzi. -3. fué un enemigo-thn constante y tan J inarc.eós'ttftíiWe. Su honor tétrico v suscéptible empeoró los últimos años de su vida.pi».”' I¿D que Federico . como algunos haíi qiic'ridó dfeieir.íulo de la I"les/n y de lf>s J^sjuit^s. en los tres priinerofe idi as1 según. niega tcri.esa hipótesis!. l.11 proclamaba engaita voz. de Malvezzi.posspssi dsi sunim i Pontífici. ¡ X V I íí. o U|i'escritor italifiiiíí.iinantemeute el envenamie'nto 'de'Ciérnan íe XIV: En sus fyltmorias ’ . que no deis crédito-tan ligeramente á las calumnias que se hacen correr contra nuestros buenos padres1 Nada más falso que la voz-que.n jle los humores-en pj-pad&rer del papa difunto» no pudó ser expu£st«/.” Bernis invoca la conciencia futura de la historia (2). y q-ue una noticia tan ventajosa á la Santa Sede. i causa de la sieritu. deja escapar-estas palabras qué. do Glémerito SttV".vatim . á cnhs'a de:'síis padecimientos y no por veneno. Í7 . ninguno le felicitó por ello. í. y no se lm encontrado el menor indicio de veneno. 'los que cooperaron tnas . una den las almas crmdénada-s. y.de. ios en^rrilgos del instituto se lo eséribó'iY entre sí en el (Eupre$:phfliiisojifoifitfes de Alembert.J.de Prusia. a! capricho de sus hijos*rebeldes. le dicé. Correspondance. el rey1de Prusia tranquiliza en estos términos al sofista frane. que ya no creía nada. y en sus mas -íntimas-correspondencias. que.murió en 1826. v esto ha contribuido á abreviar sus dias. en ¡as páginas -íí!. no pacas veces. dé gloriosa'memoria. de eso. y désptié^ áSíiá'é: “Al presenté. de' esta profecía.su H¡#tprüf.tcretaj y crfticqs ¿e las cortes y de s loe gobiernos <fe lá'lt'ália. Este se apesadumbró mu cho con ver que ál anunciar á los cardenales la restitución dé Aviñon.^ P . p.los que>. á : (1) 39 . Su cadáver ha sido abierto.u’ dé 'íh.jo. . Muchas veces se habrá acusado á sí mismo’por Ja debilidad que ha tenido en sacri ficar una Orden como' la de Jesuitas.d<i> á despiiés. f?I.!)i}|'Vs|i. Los mismos protestantes Jo han escrito bajo el influjo de sus prevenciones anti-jesuíticas. reah’ ín co-! toda su ftiérza ésta íálVila. liafdié sostiene.”' . la historia ha hablado como'Federico II.rfeyeron en el pnv^iie) iiainjento/li) c.son una revelación: “Nuestro santo padre Clémente XIV. f S loria di Pío. (a por.ájg. E l condoJosó de'CíórhniY ekfé escritor nirlanés qiie abrasó con tanto ardor la causa « e. ít'pqsur de haber sido de. sino de una resecación general dé jugos. muerto cómo lo dice todo el man¡lo..tíoRi¡s. no confirma.) ^ tíahéeflíén . los d i ferentes rinriói'és qüp córVieron en liorna'y en el niutido cyanrlo ja muerte. y ¿creeis vos que esta joven estuviese verdaderamente inspirada? Él papa no ha rnuertó á consecuencia.es (1): “Os ruego. tendido del envenenamiento del papa. t. En su. También pareceque una joven profetizó que seria envenenado cierto dia. carta dél 20 de Séptiémbfe de 1774 á P agliarini.— 305— Ei 15 de Noviembre de 1774. .*la revolyóion francesa y que.4 'ísia* distinguidos sabios <íe Italia.se ha ex .

describieron en una certificación circunstanciada. Esta. tal como nos gloriamos de serlo.” “ H é aquí nuestro parecer respecto de esta enfermedad mortal que principió lentamente. capaz de producir y de aumentar la corrupción en muy poco tiempo. concluye. y por mas que se esfuerce en apo}T arse en el testimonio mas ó ménos circuns pecto de los facultativos. que no se separó de su cabecera:durante su larga agonía. Si entre la confusión y tumulto que causó en toda la poblacion este desagradable suceso. secreto que hoy dia penetramos. se replegó sobre otro. fué pues ta en manos del prelado Archinto. han debido reconocer que la alteración de las partes nobles del cuerpo. como lo es éste. de éstos le condena. El padre Marzoni. en un negocio de mayor importan cia. Se . y termina asi: “ Nada hay de extraño en que despues de veintiocho ó treinta horas se hubiesen encontrado las carnes en estado de putrefacción. ya que el populacho es naturalmente inclina do á creer lo maravilloso y las opiniones mas extraordinarias. se hubiera fijado la atención en el efecto que produce el viento de mediodía sobre los cadáveres. E l soberano pontífice habia pertenecido á este ins tituto y Marzoni. y este documento. Es indudable que por entonces el calor era excesivo y que soplaba un viento abrasador. si paso á paso en sus comunicaciones inéditas. Los doctores Noel Salicetti y Adinolfi. El honor y la ciencia desmintieron oficialmente las suposiciones que la calumnia estaba interesada en extender. como ordinariamente lo están los de los soberanos pontífices. al tiempo de la abertura y disección de todas las partes examinadas con detenimiento y vueltas luego á colocar en su sitio natural. y cuantos á ella se encontra ron presentes. aun los embalsamados. fué el amigo. duró largo tiempo. exentos de prevención y desnudos de todo espíritu de partido.—306— secreto de su odio. y antiguo confesor de C lem en te XIV. despues de firmada. las causas y los efectos de la enfermedad de Clem ente XIV. pero derrotada en un punto. y cuyos síntomas he mos reconocido claros y palpables en la autopsia que se ha hecho del cuerpo á presencia de todo un público. y la historia retifica esa falsedad convencional. en to das sus partes en favor de una muerte natural. no se tributase á la verdad cuanta justicia debe esperarse de un hombre de probidad. Ella disculpa ademas á los padres de la Compañía. del crimen que Bernis quiere atribuirles. el testimonio. el primero médico del palacioapostólico y el segundo médico de cabecera del papa. no debe legítima mente atribuirse sino á causas puramente naturales. no se hubieran extendido por el público tantos rumores falsos. mayordomo de Gaganelli. por poco ilustrados. general de los conventuales de San Francisco. Nos creeríamos culpables de un gran crimen. si. que se les suponga. fechado en 11 de Diciembre de 1774. jamas fué reputado como parcial tocante á los Jesuitas.

por sus médicos. Los hijos de San Ignacio se hallaban diseminados por el globo. é introdujeron en él la simonía. pero los reyes católicos se. Dios me es testigo. . y por estas palabras llenas de verdad. en presencia de Dios. “ Yo F . á 27 de Julio de 1775. el miedo y la obediencia pasiva. y sobre todo por la evidencia. m inistro general de la orden. y se lé precipitó hasta su fondo para escalar la Santa Sede y llegar mas presto á la revolución que pre paraban m día res de espíritus turbulentos. baja codicia de José II. á persona alguna. el hecho está atestiguado por los protestantes. Juro igual mente que jamas he dicho. Un secreto deseo de elevarse hasta la Cátedra de San Pe dro lisonjeó su corazon. Ganganelli firmó su ruina sin que rerlo. El tribunal de la inquisición le interrogó sobre esto. se dejó arrastrar mas allá de sus previsiones. Se le puso al borde del abismo. ministro general de la orden de conven tuales de San Francisco. que el mismo Clemente XIV me haya hecho esa confianza de haber sido envenenado.— 307— -aprovecnaron estas circunstancias. á manos de los Jesuitas. . y para satisfacer este deseo. “Dado en el convento de los Doce Apóstoles de Roma. pero igualmente lo está que los Jesuitas murieron á ma nos del breve que aquel dictó. Luis M a r í a M a r z o n i . que en ninguna circunstancia ni ocasión. Siendo papa. los ministros de las curtes y los enciclopedistas llegaron á dominar á una fracción del cónclave. juro y atestiguo á todo el universo. Las pasiones de Cárlos IIL la. ni que habia sido envenena do. sabiendo bien que por el juramento se po ne por testigo de lo que se ju ra al Dios Soberano é infinitamente verdadero. sea cual fuere. por sus amibos. el general de los franciscanos no retrocedió sin em bargo ante el cumplimiento de un deber. el que abajo firmo. y él contestó con la declaración siguiente: “Yo. y la juven tud de Luis XVI. escritas y trazadas’de mi propia mano. lison jeando su sed de popularidad. el cardenal conventual se resignó á la injusticia. Clemente XIV jam as me dijo. estando cierto de lo que aseguro como tal. de que el papa habia confiado á Marzoni su creencia de morir envenenado. mientras qué sus enem igos'de Francia y España disfrutaban en Roma de un crédito sin límites. y se hizo correr la voz por Euro pa. ó de haber sentido el menor síntoma de veneno. pues. por los destructores de la Compañía. Los Jesuítas \ a no existen. sin temor al guno. quien sabe que no miento. En 17G9. ni que habia sentido el menor síntoma de veneno.” Clemente XIV no murió. comprometieron en su contra. hicieron imposible por entonces la rehabilitación del Orden de San Ignacio.

. el breve de supresión de ja Compañía de Jesús y si se ha opuesto á 61. habia redactado para gobierno de los cardenales de Luynes y de Bernis. cuanto que se oyó al siervo de Dios decir á sus hermhnos. de viva voz ó por escrito. propone Ja siguiente: “ S e debe examinar si el siervo de Dios ha desaprobado 6 no. y sacrificó la Compañía de Jesús y el honor dé la Silla Apostólica á culpables maniobras y á ten dencias mas culpables aun. en la inteligencia de creer y estar convencido dé que I03 verdaderos enem igos de la Iglesia fueron los que emplearon toda clase de culpables intrigas para obtener del papa la «supresión. suce por sor presenta tantas mas dificultades y embarazos. . respecto á la introduc ción de la causa del venerable José María P ignalelli. que el conde Gravier de Vergennes.istas instrucciones secretas son una amarga censura dél pontificado de Ganganelli. El 24 de Octu bre de 1774. 6 números 7 y 8 Romee. y tanto mas.—sos— Un escándalo inaudito salió de esta intriga: y era preciso que ese escándalo produjese su fruto al perpetuarse (1). &c. y que publicamos por la gloria de la justicia. apenas sentado sobre el trono. cuanto que sin contar él corto número de sugetos que se encuentran dotados de (1) Un hecho que no carece de Ínteres prueba la singular posicion en que». y revelan los verdaderos pensamien tos de la corte romana respecto á la Sociedad de Jesús. el breve Dominus ac Redemptor colocó á la corte de Roma. Los reyes temen ver á la Iglesia deshacer la obra de iniquidad que un papa se vio obligado á consumar. el instru mento de su cólera. Al presente.” El abogado de los Ritos contesta en las páginas 33 y 34. Una parte del Sacro'Colegio faé débil una vez. ántes por el contrario. “La Iglesia. su ministro de negocios extrangeros.siguiendo la causa de beatificación del padre Pignatelli. La elección de su. Las lágrimas deben correr de sus ojos mas bien que de los nuestros.. Trae como prueba de esto los testim onios de Voltaire. le aceptó y se sometió á él con resignación. y en la positio xuprti introductiont cattsa. . y que la edificaba “ su piedad y sus virtudes. así habla. cuan do nos vemos inocentes de la desgracia que nos abruma? Son aun mas d es graciados los que han dado ocasion ó contribuido á la destrucción de nuestra Orden. cuando era profesor en Ferrara: “ ¿Qué motivo tenemos para afligirnos. cuando la historia ha descorrido el velo. Clemente XIV. acaba de ser pri vada de un gefe que la gobernaba con sabiduría y prudencia. y al mismo tiempo toman precauciones para que su su cesor se vea en la imposibilidad de ser equitativo. presenta el promotor de la fe. de D ’ Alembert y de otros filósofos. Luis XVI. 1342) leem os que entre las objeciones que. que iban á entrar en el cónclave. firmó las instrucciones siguientes. A !a cita contesta diciendo: “ Que bien pudo el siervo de D ios proferir aquellas palabras. que el siervo de D ios jam as pronunció una sola palabra contra el breve. (pág. ellos acusan su memoria. y la casa de Borbon se ligó de nuevo para eternizar su ascendiente sobre los cardenales. se podrá esperar que el promotor de la fe creerá deber renunciar a una objecion que tiene la rtias concluyente de las respuestas en los docum entos emanados de todas la» can cillerías. el conde de Vergennes. . habia descendido á la tumba. Con la mayor acti vidad se está.

reina ademas entre los cardenales una sorda fermentación que anuncia un cónclave de los mas borrascosos. y sobre todo. para abolir el instituto de los Je suitas. y “ dejarles el cuidado de alimentar las buenas disposiciones d é lo s “ cardenales en quienes reconozcan ideas conformes á sus miras. y será mas natural confiar á “ su discreción y á su conducta la totalidad de la negociación.que todos los cardenales. “ El-origen de esta fermentación se encuentra en la administra ción del difunto papa. y de con venir con él en las medidas comunes y que será preciso tomar en un asunto tan interesante y delicado. D e aquí de bemos deducir que los cardenales reprueban en el fondo de su co raron todas las operaciones de Clemente XIV . . tienen pocas simpa tías con la casa de Borbon y que deben esperarse los mayores es fuerzos de su parte para oponerse á la elección de un papa que reuniese los votos de las coronas. y que consumó.or la respuesta que su magestad católica ha dado. á la exaltación de otros. ya á la dirección temporal de sus Estados. El método que siguió coñstántemente de no consultar jam as á los cardenales sobre objeto alguno que inte resase. ha determinado á su magestad á consultar á este príncipe sobre el partido que conviene tomar á las dos coronas. ya al gobierno de la Iglesia. se reducirán en substancia “ á que el rey Católico no piensa “ que las dos coronas deben dar á sus ministros instrucciones preci osas y positivas relativamente á los sugetos capaces ó no. — 509— las cualidades eminentes que requiere eí supremo sacerdocio. y se puede concluir con cierta especie de evidencia. que el mayor número de ellos no han cuida do de ocultar. ó al ménos de su mayor parte. que estas “ instrucciones no pueden ser redactadas sino con vista de los in fo r m e s de los respectivos ministros. el proyecto que tuvo concertado éon los soberanos de la casa de Borbon. si es preciáo. han excitado todo el resentimiento de los cardenales ita lianos. absolu ta m e n te . “ La perfecta armonía que reina entre el rey y el monarca de E s paña. sin concurso ni participación del Sacro Colegio.. anuncia que las instrucciones que por su parte remita á su embajador en Roma. “ En este estado de cosas. y de oponerse. Esta opinion está justificada por cuantas noticias hemos recibido tocante á su dispo sición é inclinaciones. y “ de alejar á aquellos cuyas mismas disposiciones no sean tan sa tisfa cto ria s como desearíamos. f que no desean sino medios y oeasion de echarlas por tierra. monseñores los cardenales de Bernis y de Luynes van á entrar en el cónclave para la elección de un nuevo papa. particularmente . sobre todo aquellos que están marcados como adheridos aun á la extinguida Sociedad. “P. y les ha inspirado un odio indeleble hacia su persona y hacia su administración. por último.

para prevenir que con las mejores y mas piadosas intenciones no llegase á ser un agente de las pasiones de los espíritus turbulentos que pudieran sorprender su religiosidad y confianza. ha indicado exactamente los diferentes sugetos que merecen el voto de las dos coronas. Los prime ros (independientemente del cardenal Sersale) son los cardenales Negroni. “ Tal es el voto cumun de los dos soberanos. }r entre los segundos.— 310— “de los que sean partidarios de los-Jesuitas. y del deseo «ñas vivó por el mantenimiento de la paz de la Iglesia. tales como los cardena les Boschi.” “ Como el rey no se encuentra ménos animado que el rey su tio del celo mas puro por el bien de la religión. de concordia y de paz. Casali. tales como . su magestad está re suelto á conformarse en un todo con las disposiciones de su ma gestad Católica. “ Esta exclusión ha parecido al rey 'de España digna de medi tarse. Marefoschi. y el príncipe. funden “ éstos todas sus esperanzas. A mas de eso no seria ménos importante el vigilar que no ascendiese á la Cátedra de San Pedro un papa de limitados alcances y de carácter débil y susceptible de dejarse dominar. Estos no tienen ninguna clase de predilección personal por este ó el-otro cardenal en particular. y los que no podrían con venir á éstas. Corsita y Conti. de sentimientos y de miras. En su consecuencia. Zelada. y á obrar juntamente con ella en igual uniformi dad de principios. ó por ser partidarios declarados de los Jesuítas. Caraccioli. que prefiera constantemente á los medios violentos el camino de la dulzura y de la moderación. tanto para la elección que ha de hacerse de un soberano pontífice como para la exclusión que crean oportuno dar á los candidatos que reputen indignos de ser revestidos de tan sublime carácter. délos que es preciso oponerse á su elección ab solutam en te. y que reúnan todos sos esfuerzos y sus medios á los de aquel para que el Sacro Colegio eleve sobre la Cátedra de San Pedro un papa que lleve por delan te en el gobierno de la Iglesia el espíritu de caridad. Coloma. Malvezzi. sobre quienes. y renovar por este medio las revueltas que tanto ha costado el apagar. respecto á la elec ción de que se va á ocupar el Sacro Colegio. y quizá Vizconti. según los informes que ha recibido del conde de Floridablanca. su magestad Católica distingue á los que no se deberá sino evitar en lo posible. á causa de su tenacidad en las principios ultramon tanos. Simone. y que sepa conciliar las prerogativas y las pretensiones de la Santa Sede con las conside raciones debidas á los legítimos derechos de las coronas. y se fian sobre esto en sus ministros respectivos. la intención de su magestad se reduce á que monseñores los car denales de Bernis y de Luynes arreglen su conducta y todos sus pasos con el conde de Floridablanca. que obren en todo caso con el mas perfecto acuerdo con este ministro. Fautuzi.

valor. Borromeo. la lucha interior que éste habia sostenido. “ La intención del rey es que monseñores los cardenales de Bernis y de Luynes sigan esta distinción en todos sus puntos á ménos que circunstancias particulares y conocimientos mas profundos que los del conde de Floridablanca. Buonacorsi. Los últimos años del pontificado de Ganganelli. Poco mas ó mé nos. cuyo advenimiento saludaba con amor el pueblo roma no. cuyo fausto y caridad le encantaban. á pesar del Sacro Co legio y del voto casi unánime del episcopado y de los católicos. Desde el fonda de sus celdas en el Vaticano. y su recuerdo les causaba rubor. su demencia. y su muerte que tanto dió que meditar. y harán lo posible por convencerle. Sin embargo. reunía en sí suficiente virtud.—a i l los cardenales Castelli. Paracciani. Rossi. Por . si al fin el ministro español no cediese. se queria eternizar la proscripción. oían los insultos y la befa con que el pueblo romano cargaba la memoria de Clemente XIV. y esto no impidió que. habia puesto en duda la obra de todos loá pontífices desde Paulo IIÍ hasta Clemente X ÍII. siempre habia sido afecto ni ins tituto y á sus primeros maestros. y ya que la So ciedad de Jesús habia sido aniquilada. á fin de que su modo de pensar respecto á los mismos sugetos sea enteramente conforme al suyo. sin juzgarla y sin condenarla. este cónclave se componía de los mismos elementos que eí de 17G9. comprendió al ascender al trono la indefinible posicion en que Ganganelli se habia colo cado. los ultrajes que había su frido. Giraud y los Lanzes. y el 15 de Febrero de 1775 el cardenal Angel Braschi fué nombrado papa Educado entre los Jesuitas. Nadie era tan osado que quisiese continuarlos. en cuyo caso la participarán á ese ministro. Torregiani. no les hagan variar de opinion so bre alguno de los cardenales que van nombrados. Pío VI. dando á la iglesia un papa a gusto de las potencias y de los enciclopedistas. grandeza y magestad para hacerle olvidar ó para reparar su error. y al disolver la Orden de San Ignacio de Loyola. aunque de carácter totalmente opuesto al de aquel. Ellos mismos habian sido testigos de los escándalos que precedieron y siguieron á su elección. Braschi respetaba la memoria de su predece sor. Buffalini. no ocultó sus inclinaciones co mo discípulo y como pontífice. Cleménte XIV habia arrojado un largo fermento de discordia en la Iglesia. Spinola. cuyo motivo ignoraba. fuese electo por unanimidad. deberán hacerle el sacrificio de su opinion particular. Pamfili. todo esto se presentó á la mente de los cardenales. se asociaban á las iniquidades pasadas. Luis XVI y Vergennes. Calini.” De este modo la Francia contribuía plenamente á das vengan zas del rey de España.

para iuclina^la á em plear en su favor el crédito ó influencia que' tejiiá C|éméjíte X IV . pero obliga da al fin á ser justa. á que fos J-esuitas die ? ron algunos pasos cerca de la emperatriz María Teresa.efábámos^fa. hombres á quienes de antemano Lan crnelménte habia. . que el ge neral y los. Pió V I no la rehusó. ni los aáistentes en los primeros d ias de su prisión. se valiera ha'stti la.les ataca. se. los in. Debieron tratar de sublevar. la vista de éste. quiso que la com isión formada por Clemente XIV y bajo la influeuoia de la E spaña. qu^-en situación ordinaria.los documen tos necesarios para dar su sentencia.que' sirvieron para edificar ta.usíicioij. sino el h. relegó al olvido á Alfani y á Macedonio.—312— un sentamiento de qanveniencia sacerdotal y política..amenaza. en adelante de burlar la vigiladcia del papa: obraba-á.” ■.3 tqrios de los proc pesados. La ¡acusación termina así: “E sta s son en resúmen las principales razones para continuar los procedim ientos contra lo& prisioneros. Floridablanca conoció que su tesón y sus ame nazas serian inútiles. argos de. aquellos buscan íos medios de impedir «supresión.á los obispos contra la Santa SedeE sta triple acusación no prueba la culpabilidad anterior de los ¿cuitas. se viese condenada á juzgar á la So ciedad de San Ignacio. según él.éár cl. . ■ ■ B u Jloma n o’se imputó ít lo s Jesuítas. Ni el general. porque esp. para reparar las injusticias cometidas. y des pues. (1) Tenem os ít la vista la s piezas y <lbcuhiento. de Romaj esto era una satisfacción que él se concedía á sí mismo. Esta comision sabia muy bien que ya estaba privada para.. la intervención de un juez d< paz. ca sa d eB orb ón aglomeraban sobre sus cabezas.s.plenamente' á. . ni antes de terminado el exálten do ío s papeles que se reunían.al>er ensayado conjurar la . Se coligan para destruirlos sin m otivo. necesitado. Pió VI res petó lo que Ganganelli habia hecho.castigado (1).tefrqg. del papa.resucitar un instituto que su predecesor. tan 'fatalmente habia muerto. decidió que su proceso fuese continuado y llevado hasta su fin.é é^ o s legajos algún indicio revelador. Todas estas recrim inaciones se reducen. absolvió. Por un ingenioso artificio de-hum anidad. En presencia de este rey de lá Iglesia. Ellos pudieron aconsejar & la em peratriz qúS. tenia en su poder todo.de Federico II íe Prusia. E l olvido en Roma es el mayor castigó que se puede* imponer á los ambiciosos. ni aun hubieran. tempestad que los reyes de la. Seguro^ de la inocencia de los padres. ellos s e defienden. y no estaba en su facultad sino dulcificar la suerte de los Jesuitas.tinos. superiores de los Jesuitas sufriesen' el fallo de la corte. N íf le 'e r a iposijbla .i extrailQ proceso.ac.'todo lo hem os-com pulsado por nosotros'm ism os c^n i^ria curiosidad verdaderamente histórica. único crimen que ge les imputa. D ebem os confiísatf'tjuei los cargds se reducerrá'sütilidadés. . fueron preguntados sinó-sobre puntos gené rales. Ob tuvieron ademas la protección de .intó pudo.Catalina de Rusia y . La comision la dilató cu. sin embargo. L os. y Pío VI instó para que la pronunciase. conservando siempre el honor del pontificado. bello y radiante bajo la-auEeola popular. Exigió.

á Johannisberg: “Vuestra. escribia desde Ravena. aconsejados de personas de dentro y de fuera.la:Compañía. Ignacio Pinto. asistente de la Compaüía: “Mi muy reverendo padre.que. temores que. D’ Aubcterrej en la que le dice qua yo le he. Excuso al que o s ha aconsejado. .” E l mismo general habia dirigido.íin y con la publicidad que llevacousigo uu tal hecho. y que no dejan de estar sorprendidas de un heqho que nos expone á la división y que hace creer á todo el mundo la indi ferencia de su magestad. los rumores que corren respectará nuestros asuntos. anuncian no deben servirnos de regla.manera de apresurar su soltura. porque de serlo hubiera. porque dicen: “Los superiores no liacen na da. do la perseverancia de las enemistades de Cárlos III. N iego haber dado semejante comision.cci. al. v . hé aquí las cartas de>rnas compromiso que la com isiorijudicial evoca. ha sorprendido sobre manera y. le dijo: “El rey mi señor está en la creencia de que le respondéreis de. que conocia á fon. las noticias quo 40 .dan. Apenas Clemente. mas quizá. al P. Pió VI rodeó su prisión de todos los favores compatibles con la. ni ésta para desempeñar su cometido Eara las dos personas qup vuesü'a reverencia¡ me cita. el palacio del cardenal Albani. porque los superiores. alabo sus operaciones. carta me. : „ . otros príncipes. Ricci no podia ser ¡(ízgado. y quo puede desagradar á. y concedió á sus vir tudes un: testimonio público de su estimación. era una presa prpmetida á la Es paña. mandado un embajador para suplicarle se declarase abiertamente protector de. decano del Sacro Colegio.. le.. i?l 30 d a Enero de 1773 escribía Lorenzo Ricci. no nos debemos de tener por los motivos de tem or que nos. sin expresa comisiou del superior. corte de Rom a. se presentó Floridablanca. Discurría en su pen samiento la. al P. todo lo cual facilita mas nuestra ruina.on fecha 31 de Octubre do.” Pío. I03:Jesuítas prisioneros en el castillo de-San Ange lo.BQ. y solo hacen lo que. trató dé con solar las víctimas que el Borbon se reservaba.las fuery partí apoyar laacusacion . sino porque pienso que las vocea y. 1772. ' Cordara los coirsejos siguientes:. añadido una extr-ewiada aílicciou á cuantas ya m erodean. podré-citarle otras muchas qup. XIV exhaló el último suspiro. para ese.. pero nunca un sim p le particular. no se exponen á dar pasos imprudentes. Ha corrido por Roma. y. y no quiere que so les dé libertad. lo. que pasa en la. ellos están én un error.“ Según lo que yo «reo. quo ántes no era creida. Javier de Panigai. cautivo.en su nombre.—315— Viii. yo. el vicario de Jesucristo se atrevió á ser justo.habrá. debe obrar. Por lo deinas. en. pasos de su propio movimiento. y no tomen el nombre del superior. pues todo se hace con un secreto>que quita hasta el deseo de investigar aua á la s personas ma^ respeta bles. alguno. me impide-reflexionar como quisiera.:privacion de la libertad. . E l P. el 4 de Julio de 1773.es posi ble hacer prudentemente. y miéntras que éstos no obren sino inocentemente. ■ . S é que algunos dan. c. aprovechando ta oeasion de cumplimentar á su magestad.me encuentro. entre cadenas. Gorgo.están al corriente de lo. recomendado en mi nombra íi la Compañía.VI.una caria de su magestad el rey d e Prusia á M.. no porque yo sepa nada de cierto. P. Si esto fuese cierto. el estado de turbación en. sin deber decir todo lo que hacen.hubiera aprobado.” Alabo sil celo. El padre del colegio romano xio tiene ninguna autoridad para hacer que comision alguna obre á nombre inio. El monarca católi co-se mostraba desapiadado. sido ■ absueltp. le compadecia. cuando en el mes de Noviembre de 1775 al general de los Jesuitas le faltaron.

por el cual se cargó de cadenas ni general de los Jesuitas y á sus asistentes. compuesta de cinco cardenales. cuya posteridad aun joven se veia condenada á una disper sión esteril. y dos prelados. conside rándome ya como próximo á comparecer ante el tribunal de la in falible verdad y justicia. Ricci creyó cercano el momento de su fin. y para vigilar despues de su publicación sobre su ente ro cumplimiento. Zelada. puede comunicar esta idea á nuestro general y al padre provincial de la provincia romana. . lo que es mas. tienen en su poder los archivos de la Compañía y Clemente X IV en Roma y á su vista. despues de haber enumerado las circunstancias ac tuales. puedan los religiosos presentarse á cualquier obispo de la diócesis donde residan y ser empleados por él. que es el único tribunal de Dios. y la multitud. la incertidumbre de su suerte y el temor de una expatriación. Sim oni y Caraffa di Trajetto. supues to el caso de la disolución. Todo se hallaba en sus manos. costumbres y santa doctrina. me ad vierten que debo llenar con antelación mis deberes. sin perdonar á sus enemigos. larga duración y magnitud de mis padecimientos superiores á mis fuerzas. Pom bal. y de todo ello no presentan. y hacer lo m isin o con los gefes de las demas provincias. hallar el hilo de alguna trama acusadora. y lo esencial que es que' cada individuo de por sí tenga el suyo para cualquier caso que ocurra. este padre de familia.” A pedir un certificado de buena vida y costumbres. pudiendo fácil mente acaecer que la naturaleza de mi postrer enfermedad me im pida llenarlos en el artículo de la muerte. Vuestra reveren cia comprenderá la utilidad que pueden prestar algún dia á todo el cuerpo de la Compañía. Roda. que esa bula es infamatoria. en muchas perso nas que nos son afectas. y pidió el santo viático. que son: Corsini. dijo en presencia de esos testigos.sí. de personas dignas de toda fe. la idea de que cada rector presente. y en los papeles de la Órden. Bernis. y la certeza de que aquella está próxima. respecto de sus religioso?. para disponer previamente las cosas para la ejecución de la bula. despues aquí nos han llegado últimamente. desde San Ignacio hasta Ricci. la correspondencia de iodos los generales. “ Lo incierto de la hora en que será Dios servido llamarme á. de los nombres de todos ellos. Cuando el enfermo se encontró en presencia de su Dios. Por lo tanto. Marefoschi. ha hecho nacer. son que la bula contra la Compañía está ya escrita. Si vuestra reverencia lo cree á propósito. ántes y despues de reunirse en el local que ocupa la Rota durante las vacaciones. se supli que al prelado se digne conceder á cada uno de aquellos un certificado en forma sobre su buena vida. cemo las mas fuertes pruebas de culpabi lidad de los Jesuitas. de los oficiales. y. es á ló que se reduce todo este complot. Alfani y Pallotta. Los magistrados instructores pudieron en estas cartas íntimas. á fin de que. tanto las relaciones como los atestados. y en la cual. soldados y demas que con él estaban prisioneros en el castillo de Sant Angelo. E sta congregación. hoy escribo á nuestro reverendo padre provincial. atendida mi edad avanzada. una relación exacta á su obispo respectivo.—314— zas para soportar los padecimientos que le consumían. Griinaldi y Tanucci. sino los documentos citados. no quiso morir sin dar el último adiós á sus hijos. Sobre esto mismo. pero es preciso no perder tiempo porque la nube estív encim a. L a enfer medad hizo rápidos progresos. que ya se ha nombrado una congregación. que s o n t a n ' insignificante# qoe-es casi una burla formalizar un cargo con ellos.

especialmente en una de las postreras acciones de mi vida. por que es necesaria á la reputación de la Compañía de Jesús extin guida. despue^ de haber pedido hu mildemente al infinitamente misericordioso Redentor y terrible juez no permitiese que me dejase conducir por la pasión. y discierne si aquellos son tales que puedan escusar el pecado. protesto que con el auxilio de Dios siempre he perdonado y perdono ahora sinceramen te á cuantos me han atormentado y herido. por to dos los males que han acumulado sobre la Compañía de Jesús. de la cual he sido su superior general. y las inclinaciones y movimientos del corazon que acompañan al acto. y en segundo lugar. Lo declaro y protesto con toda aquella certeza que puede tener moralmente un superior bien informado de lo que pasa en su Orden. dejo es te juicio al que interrogará sobre todas las obras. primeramente. ni por algún otro Ínteres ó fin vicioso. sino sola mente por creer que es de mi deber dar este testimonio á la verdad y á la inocencia. por último. Rue go al Señor que desde luego perdone por su pura bondad y mise ricordia. como yo igualmente me abstengo de semejante juicio. Lo declaro y pro testo con la soberana certeza y evidencia que tiene cada uno de sus propias acciones. pues quiero morir con ese sen timiento y esa súplica en el corazon. y sondeará todos los pensamientos. que la Compañía de Jesús no ha dado motivo ni causa alguna para su supresión. que á consecuencia de estas mis pro testas se pueda ni se deba juzgar culpable delante de Dios á ningu no de los que han perjudicado á la Compañía de Jesús ó á mí. “ Mae para satisfacer el deber de cristiano.—315— de una larga y madura deliberación. mis numerosos pecados. y en seguida perdone igualmente á todos los autores y cooperado res de los susodichos males y faltas. por mi prisión y crueldades que á ella se han añadi do. . “No pretendo. ni por ninguna amar gura de corazon. hechos que son públicos y notorios en todo el universo. El solo vé los errores del entendimiento humano. “ Segundamente: Declaro y protesto que no he dado el menor motivo. ni aun el mas ligero. y por los rigores que se han empleado con los religiosos que la com ponían. él solo penetra los motivos que im pulsan á obrar. y por el perjuicio que todo esto haya podido causar á mi repu tación. y por los méritos de Jesucristo. Los pensa mientos del hombre son conocidos de Dios solo. y por último. Hago esta segunda protesta tan solamente. la intención con que se obra. para mi prisión. y como de todo es to depende la inocencia ó la malicia de una acción exterior. hago las dos siguientes protestaciones y declara ciones: ‘‘Primeramente: Declaro y protesto. por la extinción de la misma Compa ñía y por las circunstancias que lian acompañado á esta extinción.

” Al oir esta9 palabras. duran te el santo sacrificio. y entonces llegará el tiempo para todas las cosas. que careciéndode religión. A n tes. y cardenal anciano. 16 y 17. y una solemne aunque imperfecta repara ción (2). se presentó. ruego y conjuró á cualquiera que esté presente á estas mis declaraciones y protestaciones. y se lo ruego y conjuro por cuantos títulos de humanidad. consignando sus palabras y 1* de Pió VI en un acta. de justicia y de caridad cristia na pueden persuádir á cuálquiera á que cumpla este mi deseo v voluntad. con tin u óen estos términos: “Esta mañana. que las haga públicas en todo-el universo en cuanto le sea posible. que algún dia le llegaría su hora á la Verdad. al menos. cuando el general del Instituto leia en el fondo de su calabozo éste testamento de do lor. el papa. de inocencia y de caridad. “ L o r e n z o R i c c i . una cosa que. “En esta audiencia. E l cardenal entóneos prosiguió: Muy Santo Padre. con su afabilidad ordinaria.que le habian precedido en la Compañía. quiso. por última vez á la audiencia del soberano pontífice. escrita de su puño y firmada con su nombre eu 1 .ochenta y cuatro años sobre mí. S. de m i propia mano. por decirlo así testamentaria. han em pleado todos los esfuerzos Im aginables para destruir á t e s q u i . fap.—316— “'Finalmente. esto fué una prueba de sus sentimientos respecto délos Jesuitas. No quiero comparecer ante-el tribunal divino culpable de esta om ision. su píitria. y ya que no habia podido aun manifestar su respeto hacia este anciano abriéndole las puertas del castillo de Sant Angelo.d e despedirse del papa para ir á terminar sus dias en Brescia. pudo exclamar como el Eclesiástico (1): “He. despues de haber pedido al papa alguuos favores. nos ha dejado un docu mento de la mayor im portancia sobre este objeto. y he dicho en mi corazon: Dios juzgará ál justo y al impío. El cuerpo de Ricci fué llevado á la Iglesia de Gesu de órden del soberano pontífice. injusta mente destruida por una cábala de cuatro á cinco ministros. anciano de ochenta y cuatro años y que había vivi do en Roma desempeñando los cargos mas elevados. En el pensamiento de Pió VI. teniendo. que unas magníficas exe quias diesen testimonio de sus sentimientos y de su equidad. me creo obligado á decirla. expresa así sus sentimientos. como cardenal.” E ste tiempo ha llegado. v. y sepultado al lado de los gefes ." Se contaba el 19 de Noviembre de 1775. E l 31 de Marzo de 1780. y este señor me ha sugerido la idea de decir á Vuestra Santidad. m e he encom endado á D ios de una manera especia!. visto-bajo el sol la impiedad en lugar del juicio. y sin esperar acaso. cinco dias despues espiró sin pen sar. y que por consecuencia no puede estar lejano aquel mom ento. os recomiendo la Compañía de Jesús. Al morir. y la iniquidad en lugar de la justicia. El sucesor de Clemente XIV sobre la cáte dra apostólica le adelantó sin embargo. (1) Ecclesiastes. tocan te á su persona y á su alma.° de Abril de 178U. le contestó que tuviese resolución y que hablase con entera libertad. (2) E l cardenal C alini.

— 31*7— E l general del institüto. resolvieron acabar con los que. ca si ignorantes de sus intrigas. quien:os dió la p ú r p u r a .-puesto que ha bían sido testigos de lo mucho que trabajaban por medio de su santo ministerio. “Una vez destruida la Compañía. La muerte que tuvo. Y yo. concluia diciendo: "Mi máxima es. vida escandalosa y máximas perniciosas tocante á la fé. co m o d e moral relajada.en tal forma. Por el contrario. eu las cátedras. que quiso arrojarse por uña ventana. el q u e habla por m i boca.” Pero les repli caba. que he notado ciertos defectos en algunos de su» miembros. continuó el cardenal. y viendo entre las. si creyese mejor á lo s que escriben ó hablan mal de los Jesuitas. unidos contra la C om pañía y contra la Santa Sed e. y que eran los déspotas de ios gabinetes que ha bian formado. p«ro jamas oprobé ni s u conducta ni el escándalo que dió á la Iglesia. el mal universal de qne se acusa k todo este cuerpo. siem p re firmes sobre el cam po de-batalla han defendido con sus obras. enem igo* declarados de la Santa Sede.” No puedo negar. que mereciesen la destrucción total de la Orden. suplico á>v. «reyendo-que le mataban los Jesuitas ya destruidos. vuestra santidad podrá atestiguar si se dis fruta al presente el bien que C lem ente X IV s e prometió sacar de este acto. e n lsu lech o d e muerte-. con los moribundos. en la masa de los Jesuitas. á los estados.miedo á los Jesuitas que ya no existían. muchas veces este santo pontífice me dijo que cuatro ó cinco-ministros que teniau dominados á sus príncipes. á los pueblos y á los soberanos.uesiiia s antidad que haga de m odó . sino es Clem ente X III. sí. Mas de una vez he oido á varios Jesuitas quejarse ellos m ismos de la imprudencia de algunos de sus hermanos. tal como lo prescribe su santo instituto. que eran hom bres infatigables en el confesonario.' y temblando de. Muchas veces he preguntado á las personas que me hablaban mal de este cuerpo. dándole mi voto. la he oido y leido en los libros.¡y en todas las obras del santo ministerio. puesto que el cuer po de la religión quedaba siempre intacto. y puedo asegurar que generalmente he observado que su doctrina común era sana. pero seria muy necio.qu© este cuefpo religioso resucite. entónces. pero estos eran defectos inseparables de la humanidad. Este bien uni v e r s a l . en el púlpito. sobre todo cuando se: me dice lo contrario de lo que he visto. con otras muchas cosas q u e m e refirió el hijo del que le velaba1durante la noche. el q ue así habló. y la única respuesta que me daban era esta: “Así lo hem os leid o. y d e se guro que no se cometían im punem ente. pr<scknnaba>su'ino cencia y la de sus herm anos. ésto s ponian inm e diatamente remedio. •‘Tengo gran experiencia dél mundo: he sido obispo de residencia por espac io d e veinte a ñ o s :. :En-vista ule todo esto. pero estas faltas estaban muy distantes d e ser de tal na turaleza. y reh u sab a c reer en fel arrepentimiento que. y eu vida ejemplar. u el bien general que hacen lo s Jesuitas. pues me consta de una manera positi va que al dar parte de algunos de aquellos á los superiores. en las misiones. L a Ig lesia entera afiadia su fé á este testim onio supremo. que lo que he sabido y visto yo m ism o. que estaba podrido (impuzzito)» Sus camareros me han contado cosas que demuestran indudablemente que lle gó á estar lo co . Lo <jue puede servir d e única escusa de esto es. y lo que vi en su cadáver aumenta mas ese horror. ó nos lo han dicho. eran los que hacian unu encarnizada guerra á la Compañía. despavorido. creer en lo que ven mis ojos j no en las palabras de otro. muy santo padre. si por casualidad habian sido e l l o s mismos testigos oculares de lo q u e afirmaban. mo la propagaban con todas sos fuerzas. lo h e visto y palpado. y «un con la efusión de su sangre á la Santa Sede. no se ve ni oy e decir? Entónees me contestaban que esos eran hechos que no podian negar. Vuestra osan .. No soy yo.sombra» dé la noche. Yo he contribuido á la elección de aquel papa. sin embargo.naturalmente h e debido tratar con los Js^uitas. y muchas veces saltó de su lecho. aun me causa horror.

proviniese la nulidad de esa mism a ley. que solam ente se promulgaba en R o ma. creen que las circunstancias les obligan íi pensar de ese modo. Alfani. los Jesuitas se apresuraban á de mostrar á los pies del trono apostólico. y cese así su obligación. sosteniendo que la suspensión de los efectos del precepto ecle siástico nace de la falta de aceptación que de él hacen los príncipes. y él mismo es quien en vista de la súplica. todos es tos jueces cuya prevaricación fué tan notoria. puesto. abusando de ella «norm em ente. cuando en todas las demas cortes católicas 110 ha sido pro mulgado. Macedonio. como igualmente lo seria la idea de que en virtud de la falta de aceptación en los pueblos de alguna ley civil. los efectos del breve que dan en suspenso mientras que se reclama. sino despues de haber obtenido el real plácito. éste es el que únicamente creen emanado de autoridad infalible. cuyas razones son muy conocidas por el soberano que está sobre el mismo pais. el pueblo y. todos esos perseguidotidad. advertencia ó representación del soberano. sino que. y por consecuen- — 318— t . los enemigos de. Para atacarles ó inculparles. “Bien sé que la dificultad para hacerlo proviene de parte de los soberanos. A un vicario de Jesucristo y al mismo tiempo príncipe temporal de un gran estado. el efecto ha sido conseguir que tal ó cual ministro caiga de su empleo en la desgracia. lo cual á mi entender. es erróneo. y la Iglesia univer sal se lo agradecería. según las circunstan cias en qne se encuentran los súbditos. “H ablo en estos términos á vuestra santidad. y declare1 cismáticos á los Jesuitas de la R usia-Blanca porque continúan como antes estaban. y jam as la Santa Sede se ha opuesto á es te modo de proceder de los soberanos católicos. al hacer la guerra mas cruda íi las bulas dogm áticas y á la in Cana Domini. lió aquí la razón porque los autores católicos de primer Orden admiten el J u s praecum. E ste antiguo sistem a se ha adoptado en todos los reinos. Tam bién es cierto que los rcgulistas la amplifican. seria el legislador. y hacer comprender la verdad inm ediatam ente á los sobe ranos. á fin de que por medio de uua bula confirme la destrucción de la Compartía de Jesús. porque el papa debe gobernar la Iglesia con prudencia. quieren pasar como llenos de celo por el breve de destrucción. y durante la suspensión del recurso ad primam Sedem. atendieudo á que en aquel país el breve de aboiieion no ha sido promulgado. este acto h o n r a r í a su pontificado. Así han obrado muchos papas predecesores vuestros. “No ignoro que algunos individuos del cuerpo diplomático residente en R o ma. E s muy cierto que ha «ido destruida esta Orden siu ser citada ante ningún tribunal. que. “ La sola persona de vuestra santidad es la que tiene la tuerza suficiente pa ra romper ese nudo. E n virtud de esta reclamación. un breve de pura disciplina puede ser útil á un reino y perjudicar á otro. En otro caso. y una vez disipadas las tinieblas y reconocido el error. ó dicho en otros términos el Jus repnesentandi al papa. no dejan de instar á vuestra santidad. Esto es lo que se llam a una doctrina sólida y ver dadera. pero el nürnere de los que se oponen es muy corto. y éste es para ellos como un quinto Evangelio. se han hollado todas las leyes. ni es ese su modo de pensar. para hacerla ver cuán distan tes se hallan algunos de decir la verdad cuando 6e trata. puede creerme. no | ueden faltarle n e d io s para hacerlo. La falta d e ‘ ítceptacion en los pueblos es un prudente m o tivo para inclinar al príncipe á que suspenda la ley ó algunos de sus efectos.ho el rey. y 110 son ellos los que po: nen esas dificultades.de los Jesuitas.vidos de inteces. Muy santo padre: esos hombres hijos de la mentira. el desórden que resultaría si se diese curso á su breve. Pero vuestra santidad es de masiado ilustrada para dejarse sorprender por un breve de pura y sim ple dis ciplina eclesiástica. A éste so lo se lim itan. alucinados por sus ministros. suspende la obligación que lleva consigo el bre ve ó precepto eclesiástico.

T odas estas cosas reunidas de ben estimular fuertemente á vuestra santidad á echar mano de todos los medios posibles para arrancar de la Sede Apostólica esta máscara de infamias. Nicolás Pagliarini. pretendió ser acepta. Los embajadores nos hacen pasar en sus cortes por uno de los partidarios de la Compañía. lo cual no ereia imposible. bien conocido de vuestra santidad. quien en su correspondencia autógrafa con el car denal Conti. ese librero diplomático. que conocía el mal causado á la Iglesia con la extinción de la Compañía.— Vuestra santidad conoce la inocen cia del gefe. Le contestó que estaba persuadido de que la destrucción de lo§ Jesuitas habia sido un verdadero misterio de iniquidad.. certifico y atestiguo. toca. haciéndolo con el mayor gusto en el instante que se presentase la menor proporcion para ejecutarlo. el papa demostró su grande amor á la ver dad y á la justicia. ha ce en el mes de Junio de 1782 una especulación de remordimientos. Este hombre. como también lo es. los de otros cardenales tanto aquí como en Roma y en Frascati que preludiaron la abolicion de la Compañía. “Muy santo padre: “ Nicolás Pagliarini. Conviene que accedamos á ciertas cosas poco favorables á los Jesuitas para no atraér males mayores.” — 319— . A nos. y todo el odio de un Roda y del cardenal Malvezzi. 1776 y años siguientes.es. se atrevió á su vez á elevar su voz basta el soberano pontífice. resti tuyendo á la inocencia el honor de que se la ha privado. que ha reunido contra los Jesui tas toda la audacia de un Pombal. orador muy humilde y súbdito de vestra san tidad. que cuanto contiene este pliego. son una deshonra para la Santa S ed e. no solo despues sino aun ántés de esta supresión. del cuerpo y de sus miembros. se encontraba dispuesto á restablecerla. prosternado religiosamente ante vuestra santidad. obra maes tra de bajeza y de hipocresía. y aun me atre veré á decir. es la sustancia de la larga conversación que tuve con su santidad Pió VI en la mañana del sábado m aíbis de 1780 cuando fui admitido á la audiencia del san to padre. y que él seria el primero que entrase por ese camino. E ste restablecimiento no es imposible. en 1775. que se hicieron un arma de la calumnia. y con aquella fecha el librero diplomático le dirige la carta siguiente. que para la humanidad. Habéis tenido ante vuestros ojos los procesos formados en los tiempos de rigor. y devolviendo á la Iglesia y á la educación un Orden tan necesario y estimado de la una y de la otra. añadió. y fuera de las reglas prescritas. Braschi llegó á ser el papa Pió VI. “Hó aquí en sustancia lo que el cardenal C alini dijo al papa en esta audien cia. que por lo que á él to caba. que los hechos del cardenal Mal vezzi en B olonia. hace pre cia sin oir su defensa. El padre R icci fué un hombre ve nerable. que C le mente X IV estuvo demente. sufrían el destierro y la oscuridad. “ Yo. con el fin de despedirme y recibir b u bendición ántéa de partirá B rescia mi patria. do en Roma en calidad de secretario de la legación portuguesa. obrar con madurez y calm a. el que suscribo. Pagliarini fué condenado á galeras^ por Angel Braschi. Pidamos al Señor que nos dé á conocer el camino que nos conduzca al término q ue deseam os. el agente mas activo de la corrupción. puesto que la destrucción se ha hecho injustamente y sin guardar ningunas reglas. que cuanto se habia hecho fué injusto. En semejante circunstancia. unidos á otros que la acom pañaron y subsiguieron. Los tiempos habian cambiado.

falta que ha cemetido. Coggeils. se libraron de está última d esgracia. Este-contraste entre los dos: vicarios de Jesu cristo. vuestra santidad.te-Jesuíta vió al mismo emperador componery eseribirsu élogio. se desdeñó de un arrepentimiento..Conformarse:en cier to modo. que ha causado un perjuicio notable a su numerosa familia. de esta. una persona. y ¡favor inaudito! és. Pió VI. Clemente XIV habia-ennoblecido: y condecorado'por un breve á Nicolás Pagliarini. “ Las altas virtudes que adornan el alma de vuestra santidad. el breve de. v que singularmente resplandecen en el perdón que concede á los que. de los Párennin y de los Gaubil. se habia lisonjeado. de que no dejaría de recoger sus prósperos resultados. y un título de honor para Pió VI. ha incurrido en la fatal y soberana desgracia de haber obrado eivcontra del agrado de vuestra santidad. han determinado al orador á venir á arrojarse-á-los píes cíe vuestra santidad y á suplicarlabumiklem enté que se-digneconcederle la .se llamaba: á sí mismo culpable.vuestra santidad. el papa que extingió la Compañía dé Jesú s. y el último gefe de esta Sociedad. bsolución' apostólica. Pero el mayor y mas sensible tormento de su alma ha sido y es aun el de verse privado do lá benevolencia de vuestra santidad. y en Lisboa. vuelto á . v á la desolacion en. ha sufrido con la mayor resignación los dolorosos efectos de su desgracia. qtfe ha vividb-. con las disposiciones de la corte fidelísima. qiie lé: dirigió el mismo principe acompañado dé ricos presen tes. y llevaba el luto y la desolación al seno de las: nuevas: cristiandades.China de la sabia generación de los Verbiest. el pontí fice dé la mnrtsedumbre. es á la vez una acusación. desdetjue. aunque no tan bien tratado.su patria.—320— éente: que se eneu©ni.Pagliarini. y en qué-viviráj miéntrasque sea privado de lagraciá de. herederos en Ja. en la mas humillante y dolorosa situación ra. a y.á Clemente XIV. que despues de haber sido tantas vecesobjeto de las benéficas inten ciones de vuestra santidad. imploran los efectos de la¡clemen cia pontifical.. Los padres Castiglione y Coggeils. fué mas útil á los chi nos. extinción atravesaba los mares. Miéntras que la muerte arrebataba con algunos meses de interva lo á Lorenzo Ganganelli y á Lorenzo Ricci. volverle su benevolencia pontifical. psrque en Ro m a . reconociendo su s propias faltas. com o es notorio á. hacia gala de su crimen. Habiéndole comprometido las circunstancias á.edad avanza d l a la-pesada-carga de su numerosa familia. que se-lia visto despojada de los emolumentos áquq su cargo tenia derecho. á la que sirve hace veinte años. *José Castiglione murió á los setenta años de su edad. que implora humildemente.. Antes de morir.” Pori esta falta!que ha cometido. cuya confesion era un nuevo cálculo de codicia ó perfidia.atendiendo á su . hizo una especie de cuadrante que simplifica . colmado deajaiLpruebas-de afecto de la magestad imperial.

Me permitiréis que os recuerde la calumnia ditundida hace tiempo. otro médico. deseosos de glorificar hasta el fin su obediencia voluntaria. trató por los medios posibles de proporcionar á las ciencias y á las artes tan dignos corresponsales en Asia. y dos matemáticos. Ellos no creyeron que sus temores. Un misionero. en cargándose de trasportarlos á su costa al territorio de la China. honraba á estos misioneros. escribió lo siguiente: “ Despues de tres d>as pasados entre la angustia y las lágrimas. y á la sazón llegó el breve que les fué notificado por el obispo de Macao. ti rolés de nacimiento. Este era hechura de Pombal. En el momento de abandonar á Paris. pero el mismo gobierno de Luis XV. conociendo el peso de la reconvención que la Europa sabia tenia derecho á dirigirle. 231 y siguientes. aunque fundados. En la alternativa en que les colocó el decreto del papa suprimiendo la Compañía de Jesús y el llama miento del emperador de la China que les abría sus Estados. los últi mos de todos. t. en su D iario (1). despues de nueve años solicitó su extinción de su santidad. y una compasion burlesca se agregó á esta notificación. pesárnoslos inconvenientes contradictorios de toda determinación posible. y otros cinco llegaron por el mis mo tiempo á Tonquin. pero no siéndonos posible predicar (1) Journal dt Ckristophe de M urr. éstos debian trasladar á los Jesuitas á la corte. nos ha con servado pruebas auténticas de esta perplejidad. Por otra parte. Estos Jesuitas ya se consideraban como extrangeros para la Fran cia. Cristóbal de Murr. El emperador nos mandaba que fuésemos á Pékin. Nosotros. . el arzobispo Cristóbal de Beaumontles anunció el rayo que estaba próximo á aniquilar á la Compañía. des pues de nuestra llegada á Pekin. dos jóvenes padres par tían de Europa para reemplazarles. Los representantes del rey de Portugal se ofrecieron en Cantón á pre sentarles al gefe del celeste imperio. pág. En 1773. ántes que manchar nuestro instituto con una oposicion al papa en circunstancias tan críticas. uno pintor. y el mas pequeño retardo en el cumplimiento de su voluntad hubiera sido condenado en Europa. un navio francés dejó en las playas de Cantón á cuatro Jesuitas. Tomamos al fin la resolución de morir. y por una consecuencia algo extraña. Cuatro navios