Está en la página 1de 90

ttl,1l

rii: #

.i

iii

;i

;j

,i

x.i!

ill

.i!

IÉ¡

;'il

¡.&¡

:l;

.1 i

PEDN()

tfr

M.TI

s[[lNIs

v0z

I}EBIX}A

tOSIDÁ. §. [.

ffiI¡ITONIAT

]

nuEros rrnEs

VOZ A TT DEBIDA

,l

- E

-'''T!!m

PEDRO SALINAS

, LA VOZ

A TI DEBTDA

\

POEMA

Tnncrnl ro¡eróN

EDITORIAL LO§ADA, S.4

BUENOS AIRES

i

I

t

t

l.'l

Ir*

á

llü

'rj,

r

I

:

ii:ri r

ri:,i, I

,.,'.ry

l

l

I

:$

nI1.

I U vrve¡ licmpre en tus acto

Con la putrta de tur dedo¡ prrln¡a el mundo, le arrauca¡

aurora!, triunfoon colorsr, alegrfaa; e¡ tu mrieica.

Le vida er Io gue tú toca¡.

De tl¡¡ ojor, sólo de ellos,

sale la luz que te guía Ioo pasoc. Andae

por Io que ves. Nada mác.

Y si uua duda te hace

¡eñas a diez mil kilómetroc,

lo dejas todoo te errojar

sobie proas, eobre alae,

eatár ya allí; con loe beaoe, con loe dientec Ia deagarrar;

ya no ea duda. nunca puedec dudar.

Porque hae vuelto los misterio¡

del revée. Y tue enigmas,

kr que nunca enteuderár,

sorl egag cosa6 tan clarac:

Ia arena donde te tiender,

Ie marcha de tu reló

y el tieruo cuerpo ro¡ado

)

J

que te ericuentras en tu eePejo cada día al despertar,

y es eI tuyo. Los prodigios

que están descifradoe Ya.

i

i

I

['

I

i

il

l'

(ll

Í¡

It

ll,

!

J,,

(l

iril.

(rl

itr

li;

li¡

tt

It,

n

h

ü;

[J.

t,

rl

il' ,

I

¡,

tr ,l

M:

h

10

Y nunca te equivoceste,

más que ttrua vez,, una noche

que te encaprichó una sombra

única que te ha gustado-.

-la

LJna sombra parecía.

Y la quisiste abrazar.

Y era yo.

No,

no dejéis cerradas

las

del viento, del relámpago,

la de lo nunca vieto.

Que estén abiertas siemPre

ellas, las conocidas.

Y todas, las incógnitas,

lar que dan

a los largos caminos

por traz,ari en el aire,

puertas de la noche,

a las rutas que están

buscándoee su paso

con voluntad oscura

y aún no lo han encontrado

en puntos cardiualee.

Poned señalee altas,

maravillas, luceros;

que Ee vea muy bien

que es aquí, que está todo

iriti-nl

.,

I

queriendo recibirla.

Porque puede venir.

')

Hoyomañanarodentro

de mil años, o el día

penriltimo del mundo.

Y todo

tiene que estar tau llano

como la larga espera.

---,_-\Ñ

Aunque que es inútil.

Que es juego rnío, todo, el esperarla así

comoasoplooabrisa,

temiendo que tropiece.

Porque euando ella venga desatada, implacable,

para llegar a mí,

murallas, nombres, tiempoe,

se quebrarían todos,

deshechoo, traspasados

irresistiblemente

por eI gran vendaval

de au amor, ya presencia.

§Í, por detrás de lae genres

te busco.

No en tu nombre, si lo dicen,

no en tu imagen? si la pintan. Detráa, detrás, rnáe aIIá. Por detrás de ti te busco.

No en tu

ecpejo, no en tu letra,

ni en tu alrna.

Detrás, más allá.

p

t

!r

.l

ll,

i

¡r

I

il.

rl

ll

h

r

I

l,

Ir

l.

lr

)

I

Ir

rl

I

,l

t.

I

I

¡,
lr

I

l'

:

l

j 12

i

t

b

También detrás, más atrás

de mí te bu¡co. No ereg lo que yo siento de ti.

No eree

lo que me está PalPitando

con sangre mía en las venas,

rin eer Yo.

Detrás, máe allá te busco.

Por encontrarter deior

de vivir en ti' Y en mí,

y en lól otros.

Vivir ya detráe de todo,

al otro lado de todo encontrarte-,

-por

como ci fueee morir.

i§,

gi

*.

llamarer, oí,

me lla¡narac!

Lo dejade todo,

todo lo tiraría:

los precioco loe catálogoe,

el azul del océ¿no en los mapaa,

loe dias y ruü noch6t'

los telegramar viejoa

y un amor.

Tú, que no eres mi amor,

¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:

teleecopior abajo,

rlF--l].

I

.l

) I

desde la ostrella,

por espejos, por túnolea, por los años bisieetos

puede venir. No por dónde. Deede el prodigio, siempre.

Porque ei me llamas

¡si

me llamaras, sÍ, ei me llamaraa!-

será deede un milagro, incógnito, siü vorlo.

'Nuuca deede loe labiog que te beeo, nunca desde la voz que dice¡ "No te vayac".

H¡,

sido, ocurrió, es verdad.

Fuó en un día, fué una fecha

\-

que le marca tiempo al tiemPo.

Fué en un lugar que yo veo.

Sus pies pisaban el euelo

eeté que todos Piaamos. Su traje

se parecía a óoos otros

gao llcvan otras mujerec' Su reló

destejía ealendarios,

sin olvldarse una hora:

como euentau los demás.

Y aqueüo que ella me dijo fué eu un idioma del mundo,

con gramática e historia.

Tan de verdad,

quo parecía mentira.

No.

Tengo gue vivirlo dentro, me lo tengo que ¡oñar.

Quitar el color, el número"

el aliento todo fuego,

con que me quemó al decírmelo.

Convertir todo en acaso,

en azat puro, rcllándolo.

Y así, cuando se deediga

de lo que eritonces me dijo,

no me morderá el dolor

de haber perdido una dicha

que yo tuve entre mie brazos,

igual que se tiene un euerpo.

Creeré que fué eoñado. Que aquello, tan de verdad, lio tuvo cuerpo, ni nombre. Que pierdo

una rombreo un sueño más.

ffirooo. De ti. Querertc

c¡ cl már alto rieago.

Múltiplec, y tu vida. Te lengo, a Ia de hoY;

ya la conozco, entro

por laberintos, fácileo

graciae a ti, a tu mario.

Y míos ahora, sí.

Pero eres

tu propio más allá,

eomo Ia luz y eI mundo:

ld

?ry.{{rF-- ----

a\

\ ,l

)

,"i

t'

\ díaa, noches, ertios,

iuvienroa eueedléndose.

Fatalmente, te mudaa

ain dejar de scr tú,

en tu propia mudanza?

con la fidelidad

eongtarxte del caml¡iar.

Dí, ¿podré

eu csos otlor climas,

yo vivir

o futuros, ! lucee

que estás elaborando,

como su zumo el fruto,

para mañana tuyo?

¿O eeré sóIo algo

que uació para un día

tuyo (mi día eterno),

para una primavera

(en mí florida riempre),

rin poder vivir ya

cuando lleguen

rueeeiYsr en ti,

inevitablemente, las fuersae y los vientos

nuevos, Ias otras lumbres, que eiperan ya el momento

de ser, en ti? tu vida?

"Mo*o*n."

La palabra

iba suelta, vacaute, ingrávidao en eI aire, tan ain alma y sin cuerpo,

l5

./

Wz'

tau ria color ni bero,

que Ia dejé parar

por mi lado, en mi hoY. Pero de pronto tú

dijiete: "Yon

Y todo ee pobló

de carne y de banderas.

Se me precipitaban encima lae promeaae

de eoiscientos coloreao

oon veetidos de moda,

rlesnudas, pero todao cargadaa de cariciae.

"

En trenee o en gacelae

me llegaban -

agndae,

¡onee de violirtes*

ocperanzaE delgadae

de bocas virginalea. O veloces y grandee

oomo bugues, de lejol,

como ballenas

deede mares dietantea, inrnencag esperanzar

de un amor sin final. ¡Mañana! Qué palabra

toda vibranter tensa

de alma y carne roeada,

cuerda del arco doude

tú pusiste, agudíaima,

arma de veinte añoso la flecha máe eegura

e'uando

.o'

¡6

'

I

,r/

-:-

x\

,i

I

I

r-,)

Y eúbita, de pronto

porque sí, la alegría. Sola, porgue ella quiso,

vino. Tan vertical,

tan gracia iuesperada,

tau dádiva caída,

que no puedo creer

que sea para mí.

Miro a mi alrededor,

busco. ¿De guién aería?

¿Será

de aquella iela

eocapada del mapa,

que pasó por tri lado

vestida de muchacha, con espumas al cuello,

traje verde y un gran

ealpicar de aventuras?

¿No

ae le habrá caído

a un tre§? a un nuever a un cinco de eete agoeto que emPieza?

¿O

es la gue vi temblar

detráe de la esperanza,

al fondo de una voz

que me decía: 6¿Not'?

Pero no importa, ya.

Conmigo está, me arra§tra.

Me arranca del dudar.

Se eonrie, posüle;

toma forma de besoe,

de brazos, hacia mí; pone cara de mía.

fi

Me iré, me iré con ella

a amarnos? a vivir

temblando de futuro,

a sentirla de prisa,

segundos, sfulos, siempres, nadae. Y la querré

tanto, que cuando llegue

alguien no re Ie verá,

-y

no ce le han de eentir

lor pasos- a pedírmela (er su dueño, era suya), ella, cuando la lleven,

dócil, a eu destino,

volverá la cabeza

mirándome. Y veré

que ahora eo mía, ya.

i Pt*

qué tienec nombre tú,

día, miércolea?

¿Por

qué tienes nombre tú,

tiempo, otoño?

Alegría, pena, ciempre,

¿por qué tenéis nombre: amor?

Si no tuvieras nombra, yo no sabría qué era, ni cómo, ni cuándo. l\ada.

¿Sabe el mar cómo ee llama, que es el mar? ¿Saben los viento¡ rur apellidos, del Sur

I 1t

t.

l.:

,,'

.l

I

y del Norte, por encima del puro soplo que son?

Si no tuvieras nombre,

todo eería primero,

inicial, todo inventado

por ní,

intacto haeta el beeo naío. Gozo, amor: delicia. lenta de gozax, de amar, sin nombre.

Nombre, ¡qué puñal clavado

en medio de un pecho cándido que sería nuestro siempre si no fuese por su nombre!

¡a

lllv!,

cuántae cosae perdida-s

que uo se perdieron nunca.

Todas lae guardabaa tú.

Menudog granos de tiempo,

que un día se llevó el aire.

Alfabetoe de la espurna,

que uu día se llevó el mar.

Yo por perdidoe loa daba.

Y por perdidas las nul¡es

yo quise oujetar

en el eielo clavándolae con miradae.

f[ue

Y las alegrías alta¡

del querer, y lae angustiae

J

l1

19J

il

W

de eatar aún queriendo .pocoo

y las ansiae

de querer, quererte, más.

Todo por perdido, todo

en el haber eido antee,

en el no Ber nunca? ya.

Y entoncee viniste tú

de lo oseuro, iluminada de joven paciencia honda,

ligera, sin que pesara sobre tu cintura fina,

sobre tus hombros desnudos,

el pasarlo que traías

tú? tan joveno para mí.

Cuando te miré a loe besoc vírgenes que tú me diste,

loe tiempos y Ias espumas, Iag nubes y los amoree

gue perdí estaban ealvados.

Si de Be me eecaparon,

¡ro fué para ir a morirse

en la nada.

En ti eeguían viviendo. Lo que yo Ilamaba olvido

erae tú.

A*i,

detrás de lc rioa,

ya no se te conoce. Vae y vienee, resbalas

por un mundo de valses

flt

;

----

= . \ .i

helados, cuesta abajo;

y al pasaro los caPrichos,

los prontos te arrebatan beeos ein vocación, a ti, Ia momentánea

cautiva de lo fácil. oo¡Qué alegre!", dicen todos.

Y ec que entonces estás

queriendo ser otra,

pareciéndote tanto a ti misma, que teugo

miedo a perderte, así.

Te sigo. Espero.

que cuatrdo no te miren túneles ni luceroc,

cuando se crea el mundo

que ya sabe quién eres

y diga: ooSí, ya séo',

tú te desataráso

con log brazoe en alto,

por detr6s de tu

Pelo,

la lazada, mirándoure.

Sin ruido de cristal

se caerá por eI suelo,

ingrávida careta

inútil ya, la risa.

Y al verte en el amor

que yo te tiendo siemprc

como un espejo ardiendo,

reconocerác

uri rostro eerio, grave,

una desconocida

alta, pálida y triste

que es mi amada. Y'-"

qoi"r"

por tletrás de Ia risa.

I

Y,

,o necesito tiem¡ro

para saber cómo eres:

eonocerse es el relámpago. ¿Quién te va a ti a conocer

que callas, o en esas

en Io

palabras con que lo callas? EI gue te busque en Ia vida que estás viviendo, no sabe

rnás que alusiones de ti,

pretextos donde te eecondes. Ir siguiéndote hacia atrás en Io que hae hecho, antel, sumar acción con ronrisa,

añoe con nornbres, cerá

ir perdiéndote. Yo ¡ro.

Te conocí en Ia torüoenta.

Te conocí, repentina,

en ese decgarramiento

brutal de tiniebla y luz,

donde ¡e revela el fondo

que eúcapa al día y Ia noche.

Te vi. me has visto, y ahora,

desnuda ya del equívoco,

de Ia historia, del pasado,

tít, aanazon"a en Ia eentella,

palpitante de recién

llegada sin esperarte, eres tan antigua mía,

h

22

te conozco tan de tiemPo,

que en tu amor cierro los ''gjoe,

y camino sin errar,

a ciegas, sin pedir nada a esa luz lenta Y segura

con que ee eonocen letrae

y formas y se echan cuentas

y se cree que ce ve

quién eres trí, mi invirible.

iQ."É gran vírpera el mundo!

No había nada hecho.

Ni materia, ni números,

ni astros, ni siglos, nada.

El carbón no era negro ni la rosa era tierna. Nada era nada, aún. inocencia ereer

que

y en otro tiemPo, Ya irrevocable, siemPre !

¡Qué

fué el pasado de otro¡

No, el pasado era nuestro:

no tenía ni nombre.

Podíamos llamarlo

a nueBtro gusto: eetrella,

colibrí, teorema'

eD vez,

de así, toPasado";

quitarle su veneno.

Un gran viento soPlaba

haeia nosotros minas, continentea, motoles.

lil

ril

¿Minar de qué? Vacías.

Eetabsn rluardando

nueetro primer deseo,

para ser en eeguida de cobre, de amapolae.

Lae ciudades, loe puertoe

flotaban sobre el mundo, gin sitio todavía:

eeperaban gue tú

Ies üjeser: "Aquí",

para lanzar los trarcoa,

Iaa máguiuae, lae fieotar,

Máquinas impacienter de sin deetino, aún;

porque harían la luz

si se lo mandabas,

o las nochee de otofio

ci Iar querías tri.

Loe verbos, iudecieoe,

te miraban loe ojos

como loe perros fielea, trémuloe. Tu mandato iba a marcarles ya

sus rumboe, sue acciouee.

¿Subir? Se eetremecía

ou energía ignorante.

¿Sería ir hacia aniba

"subir"? ¿E ir hacia dónde

sería ondescender"?

Con meneajee a antípodat,

a luceros, tu orden iba a darlee conciencia

¡ribits de eu ser,

de volar o arragtrarge.

El gran mundo vacío,

sin empleo, delante de ti estaba: su impuleo se lo darías tú.

Y junto a ti, vacante,

por nacer, auheloeo,

con los ojos cerrados,

preparado ya el cuerpo

para el dolor y el beso,

don Ia sangre en cu oitio,

yo, eeperando

-ay,

a que

y

me

si no me miraba¡-

tú me quieieees

dijeras: ooYa".

P^r^ vivir no quiero

iolaso palacio!, torre§.

¡Qué
vivir

alegría máa alta:

en los pronomtrree !

Quítate ya los trajer,

Ias eeñaeo Ioa retratoe;

yo no te quiero así,

diefrazada de otra,

hija eiempre de algo.

Te guiero pura, libre,

irreductible: tú.

que cuando te llame

entre todae las gentea

del mundo, sólo serás tú,

Y cuando me preguntet

quién es el que te llarna,

el que te quiere suya,

enterraré los nombres,

los rótulos, la historia. fré rompiendo todo

lo que encima me echaron

desde antes de nacer,

Y vuelto ya al anónimo

eterno del desnudo,

de Ia piedra, del mundo, te diré:

ooYo te quiero, loy yo".

lJr

prisa, Ia alegría,

atropellada, Ioca.

Bacante disparada

del arco más casual

contra el cielo y el suelo.

La física, asustada,

tiene miedo; Ios trenea

re quedan más atrás

aún que los aviones

y que Ia luz. Es ella, velocíeima, ciega,

de mirar, sin ver nada,

y qfuerer Io que ve.

Y uo quererlo ya.

Forque se desprendió

del quiero, del deeeo,

y ehria toda en 3u esencia,

no pide nada, uo

va a nada, no obedeee

a bocinas, a gritor,

a amenazas. Aplasta

bajo sus pies ligeros

la paeiencia y el mundo.

Y lo llena de ruinas

tiempo, penas-

-órdenee,

en una abolición

triunfal, total, de todo

lo que no es ella, pura alegría, alegría

altíoiua, empinada

encima de eí misma.

Tan alta de esforzarse, que ya se eetá cayendo,

doblada como un héroe,

sollre eu hazaíta inritil.

Que ya se eetá muriendo coneumida, deehecha

en el aire, perfecta

combustión de su ser.

=

Y

ni

no dejará humo,

Y ni no dejará humo, cadáver, ni pena d e haber sirlo-. -memoria Y nadie la

cadáver, ni pena

Y ni no dejará humo, cadáver, ni pena d e haber sirlo-. -memoria Y nadie la

de haber sirlo-.

-memoria

Y

nadie

la sabrá, uadie,

Y ni no dejará humo, cadáver, ni pena d e haber sirlo-. -memoria Y nadie la
Y ni no dejará humo, cadáver, ni pena d e haber sirlo-. -memoria Y nadie la

porque ella sola

supo de sí. Y ha muerto.

zfl

-L ooo dice que rí. Sí del cielo, Io azul,

y sí, Io azul del rnar,

mares, cielos, aztules

2"7

l

!

fl

il

lor

I,

ll'

I t

ii,

, rl,

i,rr,

í rl

[r,

I'i,

kr

H

t

tl

[i,

l,

¡l

I ,I

,¡,

tl,

I

lf"

fii

frr h.

con e8pumas y brieas,

júbilos monosílabos

repiten ein parar.

Un sí coutesta a otro sí. Grandes tliálogoo

repetidos se oyen por encima del mar

de mundo a mundo: sí. Se leen por el aire

largoa síes, relámpagos

de plumas de cigüeña,

tan de nieve que caen,

copo a copo, cubriendo

la tierra de un enorme,

blanco sí. Es el grau día.

Podemos acercarnog

hoy a lo que no habla:

a la peña, al amor,

al hueso tras la frente:

eon esclavos del gí.

Es la sola palabra

que hoy les concede el mundql

AIma, pronto? a pedir,

a aprovechar la máxima

locura momentánea,

a pedir esas cosas

imposibles, pedidas,

calladas, tantae veceB,

tanto tiempo, y que hoy

pediremos a gritos.

Seguroe por un día

nada más que hoy*

de que los "no" eran falsoa,

-hoy,

.

Epariencias, retraBo8,

cortezas inocentes.

Y que estaba detrás,

despacio, madurándose,

al compás de este ansia

que lo pedía en vano,

la gran delicia: eI sí.

A*ru,

amor, catáatrofe.

¡Qué

hundimiento del mundo!

Un gran horror a techos

quiebra columnaso tiemPos;

los reemplaza por cielos intemporatres. Andas, audo

por entre escombros

de estíos y de invieruos derrumbados. Se extinguen lae normas y los pcsos'

Toda hacia atrás la vida

se va guitando siglos,

frenética, de encima;

desteje, galopando, su curso? leuto antes; ee desvive de ansia

de borraree Ia historia, de no ser más que el puro

anhelo de empezaree

otra vez. El futuro

ge llama ayer. Ayer

oculto, secretísimo,

que se nos olvidó

y hay que reconquistar

con la sangre y el alma,

detrág de aquellos otros

ayeres conocidos.

¡Atrás y siempre atrás!

¡Retrocesos, en vértigo, por dentro hacia el maiiana !

¡Que caiga todo! Ya

1o eieuto apena§. Vamos,

a fuerza de beear,

inventando las ruinas

del

mundo, de la mano

túyyo

por entre etr gran fracaso

de la flor y del orden.

Y ya siento entre tactoe,

entre abrazos, trl l)iel

que me entt'ea{a el rctorno

aI palpil:rr plimel.o,

§in luz, antes clel mr¡ndo.

iotal, sin fcrma, caos.

iQru

día ein peeado!

La espurira, hora tras hora,

infatigableurente,

fué blanea, blanca, blanca.

Inocentes materias,

loc cuerpos y lae rocae

30

li.\ E. -.--.--- .

cenit total

-desde

mediodía absoluto-

eetaban

viviendo de la luz,

y por la luz y en ella.

f,l

r$

rl

ll

#

)

:\

Aún no ae conoeían

la conciencia y la sombra.

Se tendía Ia mano

a coger una piedra,

una nube, una flor,

un ala.

Y se las aleanzalta

a todas, porque era

antee de las distancias.

El tiempo no tenía

sospechac de ser é1.

Venía a nuestro lado,

sometido y eláetico.

Para vivir despacio,

de priaa, Ie decíamoc:

o'Para",

o otEcha a correr".

Para vivir, vivir

sin más, tú le decías:

o'Véte".

Y entonces nos dejaba

ingrávidoa, flotantee

en el puro vivir

ein sucesión,

ealvados de motivos, de orígenes, d.e albas.

Ni volver la cabeza

ni mirar a lo lejos

aquel día supimos

y yo. No noe hacía

falta. Beearnoe, sí.

Fero con uno¡ labios tan lejoe de su causa,

gue Io estrenaban todo,

-

beco, amor, al besarae,

sin tener quo

)edir

perdónanadieranada.

iSl

to¿" cor excero:

la lluz, Ia vida, el mar! Plural todoo plural,

lucee, vidae y marer.

A cubir, a ascender de docenae a cientos,

de cientos a miIar,

en una jubiloea

repetición sin fin

de tu amor, unidad.

Tablaeo plumae y máquinac,

todo a multiplicar,

caricia por caricia,

abrazo por volcán. Hay gue cansar loa númeroc.

Que cuenten ein parar, que se embriaguen contando,

y que no 5ep8n ya

cuál de ellos eerá eI último:

I

i

l

Ir t.

¡qué vivir ein final!

Que un gran tropel de ceros

asalte uuestrae dichas

eebeltaeo aI paear,

y las lleve a eu cima.

Que oe rompan lae cifrae,

sin poder caleular

ni el tiempo ni los beeoc.

Y al otro lado ya

3'

l

I

L

l

I

,t l

lri

il

rtj

;$

de cómputos, de sinos, entregarnos a ciegas

*¡exceso,

a un gran fondo azaroso

gue irresistiblemente

qué penúItimo!_

está

cantándonos a

gritos

{úIgidos de futuro:

ooEso

no es nada, aún.

Buscáos bien, hay rnás',.

E*r*orrnraMENrE

amantes? por eI mundo.

¡Amar! ¡eué confusión

ein par!

¡Cuántos errores!

Besar rostros en vez

de máscaras amadae. Universo en equívocos:

minerales en flor,

bogando por eI cielo, sirenas y corales en las nieves perpetuas,

y en el fondo del rnar,

constelaciones va

fatigadas, Ias

íránsfugas

de la gran noche huérfana,

donde mueren los buzos. Los dos. ¡Qué descarío!

I ¿Este camino, ef

lr

I

,ll

otro,

aguél? Los mapas, falsos,

l trastornando los rumbos, Juegan a nuestra pérdida,

DJ

I,T,

Ir\

lr

It

!I,

id

t,¡

[rl

ü;

llr

II

I

I

I

(

lr

rl

I

I

,t

I

I

Ir

entre riesgog oin faro.

Loe días y lcq besos andan equivJcadon:

no acaban donde dieen. Pero para querer hay que embarcarse en todos Ios proyectos que pasan,

oin preguntarlee nada, Ilenos, llenos de fe

en Ia equivocacién

de ayer, de hoy, de mañana, quo no puede faltar. De alegría purísima

de no atinar, de hallarnos

en umbraleo, en bordeo

trémuloe de victoria,

sin ganas de ganar.

Con el júhilo único

cle ir viviendo una vida inocente entre erfores,

y que no quiere más

que Ber, querer? quererse

en Ia gran altitud

de un amor que va ya

queriéndose

tarr desprendidamentc

de aguello que no ea é1,

que va ya por encima

de triunfoe o derrotas,

embriagado en la pura

gloria de su acertar.

&6

Q.ot

alegría, vivir

eiutiéndose vivido. Rendiree

a la gran certiduml¡re, oecuramente? de gue otro ser? fuera de mí, muy lejos,

me eetá viviendo.

Que cuando los espejos, Ios espías

--azogues, almas coltas

que estoy aquí, yo, inmóvil,

,

ageguran

con loe ojos

cerrados y los labios,

negándome al amor

de la luz, de la flor

y de los nombres,

la verdad trasvisible es que camiuo

sin mis pasos? con otros,

allá lejos, y allí

estoy besando florce, luces, hahlo.

Que hay otro Bcr por cl que rrriro el rnundo porque me está queriendo con sus ojos. Que hay otra voz eon la que digo cosas

no sospechadas por mi gran silencio;

y eB que taml¡ién me quiere con su vo.n.

La vida

de lo que son

transporte ya!-, ignorancia

mis aetos? que ella lrace,

-¡qué

en que ella vive, doble,

Y cuando ella me hable

suya y rnfa.

de un cielo oscuro? de un pairaje blanco,

recordaré , estrellag qne no vi, que ella miraba, y nieve que nevaba allá en su cielo. Con la extraña deüeia de acordarse de hal¡er tocado 1o que no toqué

sino con esas rrranos que no alcanzo

a coger

Y todo

con las mías, tan dietantes' enajenado Podrá el cuerPo

descansar, quieto, muerto ya. Morirse

en la alta confianza

de que

mi vivir: era el nuestro. Y que me vive

otro ser por detrás de la no muerte'

este vivir mío no era sólo

-&n¡"

para no §epararme

de ti, por tu belleza.

Lueha

por no quedar en donde quieres tú:

aquí, en los alfabetoe,

en las aurorae, en los labios'

Ansia

de iree dejanclo atrás

anécdotas, vestidod Y caricias,

de llegar,

atravesantlo todo

lo que en ti cambia,

a Io desnudo Y a lo Perdurable'

li

1,.

1,

Y mientras siguen

danclo vueltas y vueltas, entregándose,