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CANAL i ARTIGAS, Jordi, y MARTÍN ESCRIBÀ, Àlex, La cua de palla: retart en groc i negre, Al revés, Barcelona, 2011, pp. 431.

JAVIER SÁNCHEZ ZAPATERO

La novela negra no se desarrolló traordinaria difusión que alcanzaron las en España hasta el final de la dictadura novelas incluidas en colecciones de narrafranquista. Los prejuicios de las elites cul- tiva popular, pero, en líneas generales, no turales hacia un género narrativo consise adaptaron los cánones de la novela nederado menor y de baja calidad y, sobre gra americana –muchos de cuyos títulos todo, los condicionamientos culturales de sufrieron los efectos de la censura-, pues la peculiar situación política española im- resultaba absolutamente imposible planpidieron que el género fructificase. Hubo tear una literatura social y crítica contra excepciones, como las que supusieron el orden establecido ante el férreo control autores como Mario Lacruz, Tomás Sal- ideológico del franquismo. Además, los vador o Francisco García Pavón, y la ex- modelos policiacos de las novelas popuLECTURA Y SIGNO, 7 (2012), pp. 355-358 355

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lares acostumbraban a presentar una so-

Fuster fueron capaces de trascender las

ciedad exótica y alejada del país como es- limitaciones que el poder político impocenario de sus tramas. En la España de la nía sobre la creación cultural para escribir época, ordenada bajo un sistema militar, una serie de novelas adscritas al género difícilmente se podía tolerar la existencia negro y, en consecuencia, dotadas no sólo de un crimen o de cualquier otro tipo de de recursos narrativos conducentes a la delito, pues su sola mención podía ser creación de intriga, sino también y sobre interpretada como una muestra de debi- de capacidad para mirar de forma crítilidad del régimen. Al mismo tiempo, re- ca a la realidad circundante. Las novelas sultaba complicado contextualizar las his- de Pedrolo, por ejemplo, destacan por el torias policiales en una sociedad en la que realista y crítico fresco que efectúan de la estaba prohibida la intromisión del deBarcelona de las décadas de 1950 y 1960 y tective privado en las investigaciones cri- por la dimensión social que en todas ellas minales y en la que las fuerzas policiales se le da al delito. Y por último, por la ineran vistas por gran parte de la sociedad gente labor divulgadora del género que como elementos represores al servicio de llevó a cabo la colección editorial “La cua un sistema ideológico concreto. Por tanto, de palla”, donde fueron editadas en catahubo que esperar a la muerte del dictalán obras de autores clásicos de lo negro y dor Franco y la restitución de un régimen lo policiaco, muchas de ellas antes incluso democrático –y con ello, de la libertad de de haber sido traducidas al castellano, y expresión- para que una serie de autores –entre los que estaban Manuel Vázquez zález Ledesma o Andreu Martín- configunovela negra de las letras españolas. Ahora bien, en este yermo panoradonde también publicaron sus obras escritores catalanes como el propio Pedrolo, rial en su primera etapa y traductor de El valor de “La cua de palla” no ha de limitarse a su papel durante los años

Montalbán, Juan Madrid, Francisco Gon- quien fue, de hecho, director de la editorasen la primera tradición de escritores de muchas de las obras que se publicaron.

ma, Cataluña supuso un caso excepcional del franquismo. Después de la primera por varios motivos. Por un lado, por sus etapa de la colección, que duró desde 1963 diferentes características sociales respecto hasta 1969 y conllevó la publicación de 71 al resto del Estado, sobre todo las relativas títulos de autores como Georges Simenon, a su desarrollo industrial, al poder laten- Ed McBain, John LeCarré, James Hadley te de determinadas organizaciones obre- Chase, William Irish o James M. Cain, ras extintas durante los primeros años de “La cua de palla” renació varias veces. la dictadura y a la tensión y los conflic- Especialmente interesante fue la recupetos de clase que todo ello podía generar. ración que, bajo el nombre de “Seleccions Por otro, porque algunos escritores como de la Cua de Palla” y dirigida por Xavier Rafael Tasis, Manuel de Pedrolo o, ya en Coma, tuvo lugar en la década de 1980, los últimos años del franquismo, Jaume cuando se reeditaron numerosos títulos
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de la primera etapa y se lanzaron obras refiere a las adaptaciones cinematográfinuevas, muchas de autores estadouni- cas, en el que los autores, al referirse a las denses aún inéditas en España, e incluso películas basadas en adaptaciones de noensayos como Diccionari de la novel.la ne- velas publicadas en “La cua de palla”, ingra nordamericana y Diccionari del cinema cluyen un listado de consulta obligatoria negre, del propio Coma. Durante los últipara cualquiera que se dedique al estudio mos años, y coincidiendo con la eclosión del cine negro, pues en él descubren las del género negro que parece vivirse en la muchas veces desconocidas e incluso en narrativa contemporánea, diversas inicia- ocasiones inconfesas ramificaciones que, tivas editoriales han intentado, sin dema- como fuente de inspiración, han tenido siada fortuna, volver a poner en marcha algunas muestras de narrativa negra. la colección, respetando siempre su atracNo obstante, no se ha de confundir

tivo y siempre reconocible diseño basado el libro con un simple trabajo sobre “La en la combinación de los colores negro y cua de Palla”, puesto el valor del trabajo amarillo. de Canal y Martín Escribà va mucho más En La cua de palla: retart en groc i neallá. La cua de palla: retart en groc i negre es, gre, Jordi Canal i Artigas y Àlex Martín Essobre todo, un estudio sobre el desarrocribá repasan, con una profundidad y una llo del género negro en Cataluña. Y lo es exhaustividad de datos que revelan un por dos motivos: el primero, lógicamente, arduo y valiosísimo trabajo de documenporque hablar de “La cua de palla” es hatación, la historia de la colección editorial. blar tanto de la recepción de autores exEn en la obra el lector encontrará informatranjeros como de la producción de escrición sobre su espíritu, su funcionamiento tores catalanes durante la segunda mitad y sus objetivos, así como su periplo hisdel siglo XX; y el segundo, porque la satórico, desde su origen hasta su declive biduría y la pericia de los autores del trapasando por su esplendoroso desarrollo, así como un extenso apéndice en el que bajo permite relacionar y contextualizar aparecen todos los datos sobre el catálogo la actividad de la colección con cuestiones de la colección –incluyendo, claro está, el de historia, crítica y teoría literarias. Eslistado de autores, novelas, traductores, pecialmente interesante resulta el análisis adaptaciones cinematográficas e incluso que los autores hacen sobre el papel que

una lujosa reproducción a todo color de algunos de los más destacados escritores las portadas-. De este modo, el libro se catalanes contemporáneos –sobre todo, convierte en un manual de referencia inlos citados Pedrolo, Tasis y Fuster, pero dispensable para cualquier acercamiento también otros como María Aurèlia Cacientífico al género negro, y de forma es- pmany- tuvieron en la colección y, funpecial, a su situación en Cataluña. En ese damentalmente, sobre el modo en que la sentido, conviene resaltar, de entre todo posibilidad de estar en contacto –como el ejemplar trabajo documental, el que se
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traductores, en muchos casos- con obras
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de autores anglosajones y franceses influyeron en trayectoria narrativa. De esta forma, el libro se convierte en un ensayo de sumo interés que, además de aportar datos sobre una de las más estimulantes aventuras editoriales del siglo XX, permite comprender algunas de las claves de un género narrativo que, a pesar de tener un innegable éxito de ventas y de público, carece aún del soporte bibliográfico científico y teórico que merece.

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