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B16. EL COMERCIO

B16. EL COMERCIO JUEVES 7 DE FEBRERO DEL 2013 GillianTett Directora editorial de Estados Unidos Bienvenido

JUEVES 7 DE FEBRERO DEL 2013

B16. EL COMERCIO JUEVES 7 DE FEBRERO DEL 2013 GillianTett Directora editorial de Estados Unidos Bienvenido
B16. EL COMERCIO JUEVES 7 DE FEBRERO DEL 2013 GillianTett Directora editorial de Estados Unidos Bienvenido

GillianTett

Directora editorial de Estados Unidos

Bienvenido a la universidad virtual y al aprendizaje de presupuestos

ILUSTRACIÓN: CLAUDIA GASTALDO pueden descargar el curso en su “ iPad,entoncespodríanpregun- Si los estudiantes
ILUSTRACIÓN: CLAUDIA GASTALDO
pueden descargar el curso en su
iPad,entoncespodríanpregun-
Si los estudiantes pueden
descargar el curso en su
iPad, se pueden preguntar
por qué necesitan ir a una
escuela de élite”.
tarseporquénecesitanasistira
una escuela de élite, sobre todo
en un país como Estados Unidos
donde actualmente la deuda
estudiantil pendiente es de casi
US$1 trillón –y muchos están
luchandoporencontrartrabajo.
“Desde 1980, el costo de la
educación superior ha subido un
400%–elsistemaestátotalmen-

¿Quésentidotiene unauniversidad? Hacedosdécadas, cuandoestudié en la Universidad de Cambridge, la respuestaparecíasuperior ha subido un 400%–elsistemaestátotalmen- ser clara: era el lugar donde uno superior ha subido un 400%–elsistemaestátotalmen- ser clara: era el lugar donde uno

ser clara: era el lugar donde uno

ibaaclases,escribíaensayos,co-

nocía a tutores –y participaba en actividades de “mejoramiento”

talescomodeporte,teatroode-

bates (o fiestas desenfrenadas).

Peroahoramiconvicciónestá

comenzandoadesmoronarse.

Elmespasado,asistíaunde-

bate del Foro Económico Mun-

dial en Davos sobre el futuro de la educación por Internet, y fue sorprendentepordosrazones. Primero, el salón del debate

estabaatiborrado,aúncuando

se había realizado en un lugar

desfavorableycompetíacon

otrostemasqueencabezabanlos

titulares. La élite de Davos consi- dera queestetema es supercon- troversial.Lasegundasorpresa

eravercuántaemociónsuscita

esteasunto.Porquetrasbamba-

linas,Internetestácolocando

a las universidades al borde de

una alteración dramática –y este

cambiopodríaserigualomayor

que los shocks que la tecnología produjo en las finanzas, la venta minorista y los medios de comu- nicación. Cuandoeraestudiante,tenía

queestarpresentefísicamente

en las clases, encontrarme con mis tutores y prestarme libros. Los estudiantes de hoy pueden

descargarlibroselectrónicos,

hablarconuntutorporSkype

y mirar las clases en su iPad. L.

Rafael Reif, rector del Massa- chusetts Institute of Technology (MIT), dice que su institución

comenzó a colocar sus cursos en

Internethaceunadécadame-

dianteel proyectodenominado “OpenCourseWare”(contenido docente a disposición de todos). “En lugar de venir a clases, muchos de nuestros estudiantes ahora solo ven el material en el

programa”, dice Reif. Y no solo se benefician los estudiantes del campusuniversitario,sinoque tambiénlaspersonasexternas a la universidad se pueden unir alestudio.“Enlosúltimosdiez años, el OpenCourseWare del MIT ha reunido a 100 millones de estudiantes y esto está cre- ciendo al ritmo de un millón por mes”. De cierta forma, esto es una profundaliberación.Sebastian Thrun, un profesor de Stanford, por ejemplo, publicó su curso sobre inteligencia artificial en Internet hace un par de años –y desde entonces cientos de miles de personas alrededor del mun- do lo han completado. De hecho, uno de estos estudiantes por Internet apareció el mes pasado

en el debate en Davos: Khadijah

Niazi, una niña pakistaní de 12

años, que anunció que se había

pasadolosúltimosdosañoses-

tudiando por Internet cursos de ciencias que se dictan en Estados Unidos desde su casa en Lahore.

“Primeroestudiésobreinteli-

gencia artificial de este profesor de Stanford pero luego descubrí la física”, explicó la niña. O como enfatizó el profesor Thrun: “No es el número de estudiantes lo que me impresiona, sino el tipo de estudiante. Si una niña de 12

años en Lahore puede estudiar

micurso,entoncesmivida

vale la pena”. Pero hay un lado negativoconrespectoaesta revolución:estastendencias tienen la capacidad de devastar los modelos económicos de las

universidades. Si los estudiantes

te quebrantado y necesita ser

reinventado”,dicePeterThiel, un emprendedor de Silicon

Valley y cofundador de PayPal.

O como observa el Dr. Reif: “Hoy

en Estados Unidos, las escuelas

típicascobranUS$50.000por

alojamientoyalimentacióny

US$40.000porpensión…(Pe-

ro) una vez que se reemplaza la enseñanza en las aulas, ¿podrán loscampusuniversitariosseguir

cobrandoUS$40.000poraño?

No lo creo”. Esta es una perspecti- va aterradora para los empleados de las universidades. Algunosprofesoresinsisten

en que cualquier revolución será menos dramática que lo que

pronosticanalgunosobserva-

dores. Después de todo, añade el Dr. Reif, la universidad no es so- lamente el trabajo en clase: tam- biénofrecevaliosasexperiencias en el campus. Además, como les dijoLawrenceSummers,unex rector de Harvard, a las personas queasistieronaDavos,es difícil predecir el ritmo de cualquier

revolución.El“aprendizajeadis-

tancia” ha existido durante mu-

chos años, pero hasta la fecha no

se

ha hecho primordial. Cuando

el

aprendizaje por Internet real-

mentetomevuelo,dice,“tendrá

la

capacidad de ser inmensamen-

te

transformador”.

De todas formas, estoy cru- zando los dedos para que se logren reducir los costos si esta revoluciónrealmenteocurriese, tal como lo ha hecho Internet en tantas otras áreas de la vida que

unavezestuvieronprotegidas. Mejoraún,esperemosqueesto suceda en la próxima década –o

antes de que mis hijos lleguen a

la universidad, con un iPad en la

mano.

Traducido por: MARICARMEN PIZARRO

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