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Resumen comentado del artículo

“en busca de “wakon”. Las dinámicas culturales del despertar de las tecnologías de fabricación en el Japón de la posguerra”

de Kenkichiro Koizumi

Autor: Miguel A. Argibay Asignatura: Historia de la tecnología Mayo 2011

índice

Introducción

3

Resumen

4

Crítica y conclusiones

9

Sobre el autor

11

Bibliografía

11

Título original del artículo: In Search of Wakon. The cultural dynamics of the rise of manufacturing technology in postwar Japan” by Kenkichiro Koizumi

Publicado por: Technology and Culture, Vol. 43, Nº1, Enero 2002, pag. 29-49

Introducción

El hombre verdaderamente inteligente,

aprende más del fracaso que del éxito”

Alfred Nobel

El artículo comienza con una pregunta “¿En vista de la brecha tecnológica existente entre Japón y Occidente tras la Segunda Guerra Mundial, como explicar el avance de la tecnología japonesa hasta la situación actual?”. Esto es lo que comúnmente se conoce como “el milagro japonés”. Existen numerosos artículos, investigaciones y estudios que tratan de explicar las causas del mismo analizando diversos factores.

Tradicionalmente estamos acostumbrados a encontrarnos siempre los mismos catalizadores de este milagroso crecimiento como son:

-La desmilitarización y el control sobre la producción de armamento al que se vio sometido Japón tras ser derrotado. Esto condujo, según diversos autores, a una mayor concentración de los esfuerzos en el desarrollo de la industria civil.

-El grado de pobreza al que se vio sometida la población tras la devastadora derrota, que contribuyo a una mayor unión de la población en pos de un mismo objetivo, levantar la nación.

-El apoyo de Estados Unidos durante el periodo de ocupación, no solo en cuanto a la reconstrucción material de lo destruido durante la guerra, sino también en la reconstrucción de la economía nipona.

Si bien estos factores, amén de otros no nombrados pero bien conocidos por el público, son sumamente importantes en el cambio brutal experimentado por Japón tras el final de la guerra, habitualmente se presupone que antes de esto no existía ningún factor añadido. Se acostumbra a presentar a la sociedad japonesa de preguerra como una sociedad feudal, prácticamente medieval, sin desarrollo tecnológico aparente, o al menos en ningún caso comparable al existente en las sociedades occidentales.

En el artículo que será objeto de comentario en las siguientes páginas, el Dr. Koizumi se plantea hasta que punto esto es así, analizando si realmente el despertar Japonés se debe exclusivamente a factores “importados” y en todo caso posteriores a la postguerra, o si existen factores nativos y previos a este suceso que influyeron de forma determinante en la escalada tecnológica vivida por el país del sol naciente desde mediados del siglo XX hasta la actualidad.

Resumen

El propósito del artículo no es, según el autor, hablar de los pros y contras de la modernización experimentada por Japón en los últimos tiempos, sino más bien analizar la existencia de ciertos factores subyacentes que pudieron colaborar en esta expansión de la tecnología.

Para ello se parte de un término acuñado en los años anteriores a la guerra, el término conocido como “wakon yosai”, que podría ser traducido como “Espíritu japonés” (wakon), “Aprendizaje occidental” (yosai). Este concepto, hasta los años anteriores a la guerra, venía a traducirse en una mera aceptación de la tecnología occidental, Tras la derrota en la guerra, esta visión cambio y los japoneses se dieron cuenta de que la tecnología no debía ser algo a aceptar pasivamente, sino que era algo susceptible de ser adaptado y , por qué no, incluso mejorado.

El autor señala como dato curioso en este sentido, aunque no por ello carente de importancia, que hasta el año 1956 no existía una palabra que significase innovación en el idioma japonés. Otro hecho que pone de relieve las abismales diferencias existentes antes de la guerra se ilustra en el texto mediante dos ejemplos bastante claros, los fusiles japoneses no funcionaban a -25 ºC mientras que los rusos funcionaban a la perfección a estas temperaturas. El segundo ejemplo es sobre la diferencia entre las balas, las japonesas se oxidaban mientras que las británicas no

Los japoneses eran conscientes de esta diferencia de nivel tecnológico, por lo que enviaron emisarios a Alemania con el fin de obtener información que les pudiese ayudar en estos aspectos. La información obtenida pone en relieve un nuevo problema en las técnicas de fabricación japonesa, la falta de precisión. Este hecho se confirmaría posteriormente cuando Nissan compró los derechos para fabricar una versión del automóvil Austin. A pesar de utilizar las mismas máquinas, la fábrica japonesa no era capaz de lograr la misma precisión que los operarios británicos obtenían en sin talleres

Pero esta situación cambio drásticamente en los años posteriores a la guerra, haciendo que Estados Unidos comenzara a preocuparse tanto o más por la amenaza japonés como se había preocupado hasta el momento por la Unión soviética. Este hecho se acrecentó cuando observaron niveles de precisión en tecnología civil iguales o superiores a los alcanzados por los Estados Unidos en tecnología militar.

Aquí es donde se plantea una interesante cuestión ¿Cómo es posible que una nación para la que el concepto innovación era tan ajeno, evolucione hasta esos niveles?

Para contestar a esta pregunta el artículo plantea dos ejemplos cuya reseña resulta de vital importancia: la introducción de las armas de fuego en Japón y las técnicas tradicionales de carpintería arquitectónica.

En el primer caso se comenta que el principal problema a la hora de la fabricación de mosquetes en Japón no fue solo el copiar el proceso, sino la no existencia de tácticas de batalla basadas en la utilización de las mismas, ante lo cual los japoneses tomaron conciencia de la importancia de inventar nuevas tácticas, es decir, la importancia de la adaptación.

Otro síntoma de esta capacidad adaptativa aparece en las pagodas o templos

construidos en Japón siglos atrás. Aunque las técnicas de construcción son similares a los empleados en otros países asiáticos, observamos dos detalles claramente diferenciadores: Por un lado el uso de la madera como materia prima principal frente a

los

ladrillos en China o la piedra en Corea. Esto puede ser sin duda debido a la amplitud

de

los bosques japoneses. Por otro lado, es de dominio público y actualmente esta

tristemente de actualidad el hecho de que Japón es un país con una actividad sísmica excepcionalmente alta. Pues bien, se ha observado que en la construcción de estas pagodas, esto ya era un factor determinante y muy a tener en cuenta, de tal forma que

construían de forma que absorbieran las vibraciones sin destruirse, es decir, que los daños estructurales del edificio no implicaran su derrumbamiento. La prueba de hasta qué punto este diseño tuvo éxito es la presencia de pagodas construidas hacia el siglo

VIII y que aún se mantienen en pie.

Estas dos pinceladas nos dan una idea de cómo, a pesar de no ser un concepto extendido, la adaptación de la tecnología existía en Japón desde antes de lo que se pudiera pensar

El siglo XIX fue un periodo vital para la explicar lo que pretende este artículo. Fue una época de apertura al comercio occidental, y lo que por un lado podía parecer una oportunidad para la evolución tecnológica, por otro causaba temor entre algunos sectores de la sociedad japonesa a que la cultura occidental se acabara imponiendo a la oriental, haciendo desaparecer esta última. Es esta época en la que surge el concepto anteriormente mencionado de “wakon yosai”, como un intento de conciliar el crecimiento tecnológico con ciertos valores tradicionales

Para algunos intelectuales de la época, como Fukuzawa Yukichi, la entrada de ropa o alimentos procedentes de occidente suponía casi un insulto a la espiritualidad japonesa

Otros en cambio, como Mori Ogai, uno de los novelistas más famosos de Japón, eran conscientes de los avances en ciencia y tecnología occidentales y buscaban una situación de equilibrio. A pesar de estas diferencias, Yukichi y Ogai parecían compartir

la idea de que correctamente formulado, el equilibrio que promovía el “wakon yosai” podía ser beneficioso.

Sin embrago todo cambio a partir de 1930, ya que la posición creciente de Japón en el liderazgo asiático comenzó a despertar algunos recelos entre las potencias occidentales, hecho que se vio claramente reforzado tras el incidente de Manchuria y algunos precedentes como la victoria nipona en la guerra ruso-japonesa (1904-1905)

Este recelo no hizo más que acrecentar el sentimiento de espíritu nacional de los japoneses y la idea de una espiritualidad oriental ética y moralmente superior a la occidental. Sin embargo nadie sabía en qué consistía exactamente está supuesta superioridad espiritual. El filosofo japonés Tetsuro Watsuji lo intentó, y aunque era una celebridad en su país, su aportación no arrojó apenas luz sobre cómo podía Japón aprovechar la tecnología de occidente mejor que los propios países occidentales.

Al mismo tiempo, el profesor Kunihiko Hashida inició una corriente de pensamiento que promulgaba la existencia de una “ciencia japonesa”, sosteniendo un modo particular de entender la naturaleza que les rodeaba.

Dentro de estas corrientes de pensamiento cobró fuerza la idea de que el desarrollo de Japón estaba siendo cercado por los principales países de occidentes, lo cual supuso el caldo de cultivo perfecto para el ataque sobre Pearl Harbor. El éxito inicial de este ataque reforzó las posiciones comentadas anteriormente, y a que el ataque representaba para muchos expertos como, en igualdad o incluso inferioridad tecnológica, el espíritu oriental había conseguido inclinar la balanza del lado japonés.

Japón había aceptado de esta forma el papel de liderar los valores tradicionales de Asia, yendo a una guerra que parecía contraria a sus propios intereses como nación.

El resultado de esta contienda es de sobra conocido por todos. Japón fue derrotado sin paliativos. Su población quedo diezmada y sus infraestructuras destruidas. El tan mencionada hasta ahora concepto de “wakon” (espíritu oriental) desapareció de las mentes de supervivientes

La derrota dio a lugar a un territorio ocupado por las tropas Estadounidenses, y en este contexto volvieron a surgir nuevas preguntas ¿Qué son los japoneses? ¿Qué era la cultura japonesa?

El impacto de la cultura americana jugaría un papel crucial en este sentido. Los japoneses observaron, a través de las publicaciones americanas, el modo de vida de las familias medias estadounidenses y se mostraron asombrados por la cantidad de máquinas y aparatos orientados a facilitarle las tareas cotidianas (neveras eléctricas, diversos aparatos de cocina, etc.). Esto alentó el desarrollo de una cultura eminentemente consumista, que evidentemente chocaba con la cultura tradicional

japonesa, en la que estaba muy arraigado un concepto como la austeridad. Pero sobrevivir iba a depender en gran medida de las exportaciones que Japón pudiese lograr en los años venideros, así que fue calando rápidamente la idea de que no solo había que fabricar para reconstruir el país y atender su propia demanda, si no que había que lograr que los productos japoneses fuesen demandados desde el exterior.

Otros hechos que colaboraron en este nuevo cambio de paradigma fueron la disolución del antiguo régimen político de características casi feudales, además de una fuerte apuesta por la calidad de los productos, lo que hizo que los productos japoneses lograran una ventaja diferencial sobre los fabricados en otros lugares.

Pero este giro consumista de la sociedad japonesa no fue aceptado de buen grado por todo el mundo. El famoso escritor Yukio Mishima se suicidó en 1970 mediante la técnica del harakiri, antigua técnica ritual samurái, lo cual fue interpretado como una protesta hacia lo que él entendía como una imposición e los valores de occidente. En este momento el despegue tecnológico japonés ya era más que evidente, y la muerte en tales circunstancias de un personaje tan admirado supuso para muchos un shock.

Hasta ahora hemos visto las causas de este giro social y cultural pero, todavía queda por analizar como llevo a cabo Japón esta revolución tecnológica. Tradicionalmente se habla de la compra de patentes, la sustitución de industrias destruidas u obsoletas, o la importación de nuevas aéreas de tecnología (petroquímica, nuclear, informática etc.). Pero en la opinión del autor, hay algunos aspectos por analizar de gran importancia. Para el autor, son demasiado pocas las veces que se hace énfasis en que este aprovechamiento de las importaciones tecnológicas fue posible debido a que había toda una generación de profesionales, principalmente ingenieros aunque también profesionales de otros campos de la ciencia, preparados para afrontar este reto.

Además, los investigadores japoneses observaron que en occidente se hacía mucho énfasis en los nuevos descubrimientos, y muy poco en el desarrollo de estas ideas y su transformación en productos orientados al uso domestico. En el texto se plantean varios ejemplos de cómo esto se llevo a cabo.

De entre estos destacaremos un par de ellos. En primer lugar aparece el reloj de cuarzo, detrás del cual aparecían los laboratorios Bell, que habían construido el primer prototipo, tras lo cual habían abandonado está línea de investigación. Pero en 1958 la compañía japonesa Seiko recogió el guante y se comprometió a desarrollar un reloj de este tipo con la finalidad de usarlo en la industria de radiodifusión. Hacia 1964 ya habían desarrollado un reloj mucho más pequeño que el original de “solo” 3 kg de peso, y en 1969 se llego a l reloj de pulsera de cuarzo. Este producto final no había sido ni tan siquiera imaginado por la industria occidental.

El otro ejemplo lo tenemos en los grabadores de video. Diseñado en estados unidos por la empresa Ampex con el fin de subsanar los problemas derivados de la amplitud

territorial y los diferentes usos horarios, inicialmente solo se consiguió un prototipo demasiado grande y costoso para el mercado domestico. Además, no se veía claro hasta qué punto la gente iba a comprar un aparato que le permitiera ver una y otra vez las mismas imágenes

Sin embargo, la compañía japonesa Sony si observó la existencia de un nicho de mercado en este campo, y se centro en reducir el tamaño y el coste de dicho aparato. Para ello centro su fabricación en la utilización de la tecnología de transistores, tremendamente novedosa en aquel momento. Después de algunos prototipos intermedios, Sony presentó en 1964 en primer vídeo orientado al mercado domestico

Estos dos ejemplos demuestran como el hecho de inventar una determinada tecnología no tiene por qué tener más valor que el desarrollo de la misma

Los japoneses habían descubierto que no solo podían importar y adaptar los productos tecnológicos a sus necesidades, sino que además podía rediseñarlos y mejorarlos, aportando algo nuevo al mercado mundial. Existen cientos de ejemplos más como los anteriormente reseñados que van en la misma dirección (Tecnología endoscópica, corte con láser…) y que nos dan una idea de cómo este camino seguido por Japón le permitió situar a su economía en los primeros puestos a nivel mundial, sino que también permitió a sus habitantes recomponer algo de aquel famoso “espíritu japonés” que quedo destruido por la guerra.

El autor finaliza el artículo exponiendo brevemente algunas conclusiones. En ellas resalta que no busca tanto el hecho de definir que es el “wakon” o si este es el motivo principal del milagro japonés, sino que busca analizar todos los factores implicados en el mismo y las interacciones que tuvieron lugar para que los hechos sucedieran de esta forma

También resalta el hecho de que para el Wakon no es el causante directo de dicho crecimiento tecnológico, ni un concepto estático, sino que es algo que ha ido evolucionando con la sociedad y la tecnología.

Destaca el hecho de que aunque la población japonesa ha encontrado una nueva identidad como potencia tecnológica, desde su punto de vista todavía creen que occidente los observa como una nación que ha prosperado a base de “copiar” a occidente

Finalmente habla de que aunque nadie sabe lo que es realmente wakon ni si existió alguna vez en realidad, el orgullo es algo esencial para todas las naciones, y en su opinión los japoneses todavía siguen un poco perdidos en ese aspecto de lograr una verdadera identidad nacional.

Crítica y conclusiones

En mi opinión el artículo nos da una visión no solo de cómo se produjo el resurgimiento de Japón tras la guerra, sino también de la importancia de la innovación en los procesos tecnológicos, y de los distintos significados de este concepto.

Es decir, la innovación no consiste únicamente en la invención de un nuevo artilugio. Se puedo innovar adaptando productos, evolucionándolos o diseñando nuevos procesos de fabricación más eficientes.

Creo que otro de los aspectos positivos del artículo es el análisis del periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial remontándose a periodos medievales. Me parece que esto es fundamental porque habitualmente se tiende a describir el milagro japonés como algo espontaneo o cuando menos como algo que sucedió a gran velocidad, y aunque a grandes rasgos esto no deja de ser cierto, existen ciertos factores subyacentes y muy anteriores que ayudan a explicar por qué este cambio sucedió así y no de cualquier otra manera.

Digamos que la mayoría de los textos suelen centrarse en aspectos muy técnicos y olvidan los aspectos sociales, mientras que en este texto sucede casi lo contrario

Al hilo de esto si quiero decir que me parece que en el texto no hay prácticamente mención alguna al tema de la calidad en la fabricación. Recordemos que todo el tema de la mejora continua y la calidad total (TQM) fue principalmente alentado por las industrias japonesas. Un ejemplo muy claro es el desarrollo de la filosofía Just in Time por parte de Toyota y que finalmente sería exportada al resto de fabricantes del automóvil a nivel mundial e incluso al resto de sectores industriales, siendo el modelo seguido hoy en día por la mayoría de las grandes compañías

Dentro de este mismo campo se echa de menos alguna pequeña reseña sobre la labor de gente como Deming o Shewart que en Estados Unidos eran tomados por la gran industria como teóricos con unas buenas ideas pero irrealizables debido a su alto coste, mientras que en Japón fueron tomados en consideración y llevadas a cabo con gran éxito, demostrando que fabricar con mayor calidad puede ser más barato que fabricar con una calidad inferior, debido a los menores costes de reprocesos, por no hablar de la satisfacción del cliente. Recordemos que otro de los conceptos adoptados por las industrias japoneses durante esta época fue el de “el cliente es Dios”

También es cierto que algún lector podría echar de manos un mayor análisis sobre la influencia de la Segunda Guerra Mundial o incluso como la idea del espíritu nacional se convirtió en algo enfermizo para algunos líderes japoneses, e incluso un análisis

comparativo entre las similitudes entre estas posiciones y las del régimen nazi surgido en Alemania

Con esto no se pretendo criticar el artículo en sí, ya que me perece que aporta puntos de vista ciertamente interesantes y poco explorados, y que tal vez tocar los que acabo de nombrar podría hacer que el artículo se extendiera demasiado o el tema se desviara de lo que realmente pretende contarnos el autor.

Tras la exposición de todo lo comentado en el resumen del artículo, no aparece una conclusión clara de si realmente existe eso llamado “wakon” o no, y en qué medida fue el causante de la revolución tecnológica nipona.

Lo cierto es que esto, lejos de parecerme criticable, me parece un punto a favor del artículo, ya que creo que solo se puede llegar a una conclusión clara y unívoca mediante un análisis superficial del tema, ya que la influencia de tantos factores decisivos, más los cientos de factores que afectan tangencialmente, hacen que sea imposible extraer una conclusión clara y objetiva, estando dicha respuesta sujeta a posibles interpretaciones por parte del lector. Como he dicho esto me parece un acierto porque invita al lector a hacerse preguntas, despertando su curiosidad por el tema en cuestión.

En resumen el artículo me parece muy acertado en líneas generales, y sobre todo con puntos de vista muy novedosos, aunque creo que el tema es tan profundo y tan amplio que podrían escribirse cientos o miles de páginas sobre el mismo, con lo que se comprende la necesidad de sintetizar por parte del autor para realizar un artículo adecuado tanto en tamaño como en complejidad para el tipo el tipo de publicación en el que vio la luz.

Recientemente hemos visto como una gran catástrofe asolaba Japón y como, a pesar de posibles errores en la gestión de la misma, desde diversas partes se apuntaba a la rápida vuelta a la normalidad de los japoneses y el nivel organización dentro del caos que un problema de este calado implica, y la gente de a pie se pregunta qué hubiera ocurrido de haberse producido en otro país. Con esto quiero decir que de alguna forma la identidad nacional de los japoneses es de alguna forma esa imagen de eficiencia y organización, pero también ese espíritu de superación para saber sobreponerse a las derrotas y aprender de los fracasos, como reza la cita que aparece al inicio de este trabajo.

Breve nota sobre el autor

El Dr. Koizumi es profesor de ciencia, tecnología y sociedad y director del Departamento de Comunicaciones Internacionales de la Facultad de Estudios Internacionales de la Universidad de Bunkyo, Chigasaki, Japón. Se formó en física en Japón y luego estudió con Russell McCormmach en la Universidad de Pennsylvania, recibiendo un doctorado en historia y sociología de la ciencia.

Bibliografía

“In Search of Wakon. The cultural dynamics of the rise of manufacturing technology in postwar Japan” by Kenkichiro Koizumi Technology and Culture, Vol. 43, Nº1, Enero 2002, pag. 29-49

Desarrollo y pérdida: diferencias culturales y sociales desde el Japón de preguerra hasta la actualidad. Daniel Rubio Pérez -Universidad de Sevilla

García-Valdecasas, J.P.: “El milagro japonés" en Observatorio de la Economía y la Sociedad del Japón, enero 2010. Texto completo en http://www.eumed.net/rev/japon/

El milagro Japonés y el desarrollo del lejano Oriente. Fernando Collantes. Universidad de Zaragoza

Japan’s Economic Recovery. G.C. Allen. Oxford University Press, 1958