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Mario Herrera Reyes.

Rousseau en lo Íntimo

Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que


él debía ir a Jerusalén y padecer mucho departe de los ancianos,
de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas, y ser muerto y
resucitar al tercer día. Pedro, tomándolo aparte, se puso a
reprenderle diciendo: Lejos de ti, Señor; de ningún modo te
ocurrirá eso. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro.- ¡Apártate de mi,
Satanás! Eres escándalo para mí, pues no sientes las cosas de
Dios sino las de los hombres.» (Mateo 16, 13-23)

Es como un demonio, un espíritu ajeno que se desliza suavemente en


el espíritu propio. Como una idea más, como una experiencia más, como
algo más en el samsara, en el jugar, en el negociar, en el comprar y en el

1
vender. Sin embargo como caballo de Troya, este leve demonio sabe
cuando desenvolver su todo su peso, su gravedad y hundirse sin más, hasta
el fondo de nuestro ser. Y llevándolo a cuesta, es poco lo que se puede
hacer, dejamos de movernos a nuestro antojo, dejamos de correr, de bailar,
se torna imposible la jovialidad.

Ya en el fondo, nuestro idealismo1, tan propio en cabezas como la


mía, como la de cualquiera de mis contemporáneos, se vuelve un tapón
para acumular, acumular gravedad, acumular odio, en una palabra
resentimiento. Me siento parte de la peor ciénaga podrida que jamás ha
existido…

Es sabido (por cualquiera que lea con honestidad), que Jesús sufría
problemas mentales, que tenia alucinaciones con demonios que lo
perseguían, seres espirituales que se manifestaban a través de las
experiencias materiales, que hablaban a través de las cosas, de las personas,
que a esa altura de la distorsión, ya no eran personas sino algo
infinitamente más impensable, eran junto con todas las cosas instrumentos
de fuerzas superiores que se enfrentaban en la eternidad, el árbol, el animal,
el hombre eran para el expresiones de algo superior.

Pues eso es el ser, una cartografía infinita, que no respeta tiempo,


espacio, ni menos personas. A mi Jean Jaques Rousseau, el filosofo
ilustrado del siglo XVIII y su Discurso sobre el origen de la desigualdad
entre los hombres, me habla, a través de los demás o mejor dicho, soy yo
quien lo porta (como Jesús con sus demonios), y las palabras, las conductas
de los demás y mi sensación cenagosa es solo un producto de un cierto
idealismo roussoniano operando mi psiquis.

En las paginas que siguen intentare hacer saltar la pesada piedra del
idealismo a partir del pensar, del libre pensar, libre como es en la
naturaleza un terremoto grado 10, libre para destruir, intensificado por la
experiencia, por el compromiso total de la vida en las palabras, escribiendo
con la plataforma del cuerpo. No podrán decir que no escribo con sangre.
¡¡Ironía contra los que pretenden separar el sentir del pensar!!... Rousseau
hubiera estado de acuerdo con esa máxima.

Rousseau es uno de los autores franceses más influyentes de la


historia de la filosofía, su legado se extiende hasta nuestros días, tanto en el
plano científico como en el político. En el científico tenemos el ejemplo de
la propia sociología y especialmente la antropología. En el plano político,

1
Idealismo aquí se usa en la forma coloquial del termino, como querer una sociedad ideal y no al modo
de la filosofía de Hegel

2
que es el que nos interesa, su consecuencia es mucho más evidente, ya que
su interpretación del contrato social fue parte esencial de la dimensión
ideológica del pueblo que concluyo guillotinando al Rey. Se dice que
algunas partes de El contrato social eran recitadas de memoria por los
revolucionarios.

Rousseau fue un revolucionario, o por lo menos sus ideas lo fueron.


En el plano científico, pueden ser discutibles los avances de sus
investigaciones o no tan evidentes pensando a que la llegada de un
Durkheim o un Marcell Mauss, fueron muy tardías, en el plano político,
podemos hablar con certeza de revolución. Según Madame de Staël, en
1788, dijo, “no inventó nada, sino que inflamó todo”. Lucho contra todo,
fue anti-aristócrata y anti-ilustrado. Vivió en guerra. Cualquier documento
relacionado con su biografía avalan esta afirmación.

El poner atención en el Rousseau político, no quiere decir que yo


crea que hay tal cosa como una escisión entre política y ciencia, Rousseau
escribió su obra a modo de reflexión libre, han sido sus interpretes quienes
han interpretado esta escisión, intentando limpiar su obra de la ideología,
de la política “partidista”. Sin embargo la política de Rousseau opera desde
una definición específica del concepto hombre, una antropología
determinada.

Rousseau quiere ver al hombre al desnudo, quiere despojarlo de los


ropajes de que la historia le ha puesto para encontrarse cara a cara con la
esencia misma del ser humano, para esto es necesario liberarse de todos los
prejuicios, liberarse de la tradición, pensar a la inversa, hacia atrás de la
educación recibida en las instituciones sociales, para poder acceder a una
reflexión más originaria. El nos dice: “Cuantos más conocimientos nuevos
acumulamos, más nos privamos de los medios para conseguir el más
importante de todos, y en cierto sentido, a causa de estudiar al hombre por
lo que nos hemos colocado en la imposibilidad de conocerlo”2.

Rousseau se encuentra en la búsqueda de una experiencia más


originaria del pensar, en que la reflexión deviene en corrupción, en
violencia sobre las cosas. Se encuentra en una batalla, en cierto sentido
contra la metafísica. De hecho esto podría ser recodificado en términos de
Heidegger: es necesaria una destrucción de la ontología, para acceder a una
definición más originaria del Dasain.

2
J.J. Rousseau; Discurso sobre el origen de la desigualdad entre lo hombres; Espa Calpe; Madrid 1923;
(p. 8)

3
Lo que digo es que este autor no es un revolucionario solo por la
consecuencia política de su pensar, sino por ser un destructor de muros, un
rasgador de velos que pretende perforar para ver que es lo que se esconde
detrás de esas murallas metafísicas.

De esta manera se acerca al hombre, nuestro autor, poniendo entre


paréntesis los prejuicios morales, las dicotomías, bien y mal o sabio y
torpe, ninguna de estas categorías es aplicable, ya que estas obedecen a
convenciones sociales que han sido utilizadas para comprender al hombre
y que nada tienen que ver con el hombre en estado originario del que habla
Rousseau. La idea de bien y de mal es un convencionalismo, se requirió
demasiada historia para llegar a esta dicotomía, el hombre de Rousseau
solo puede ser valorado en tanto a su utilidad, carente de maldad y de
bondad moral, en un estado de inocencia los hombres solo podían ser
juzgados por su capacidad de supervivencia, la agudeza de sus instintos.
Por esta razón la idea de buen salvaje no remite como en Locke a la idea de
bondad moral, como un cierto estado de bondad natural remplazada por la
maldad de las leyes, más bien remite a un estado de salud física y mental.
Cuando Hobbes habla de hombre lobo, rapaz, acecino y mezquino, esta
generalizando un tipo de comportamiento posible pero no universal, eso
para Rousseau seria una sana ferocidad, una demostración de vitalidad, su
impredecible naturaleza. Rousseau dice:

El caballo el gato, el toro, y aun el asno mismo tienen mayor


parte una talla más alta y todos una constitución más robusta, más
vigor, más fuerza y más valor en los bosques que en nuestras casas;
pierden la mitad de estas cualidades siendo domésticos, y podría
decirse a los ciudadanos que ponemos en tratarlos bien y
alimentarlos no dan otro resultado que el de hacerlos degenerar. Así
ocurre con el hombre mismo: al convertirse en sociable y esclavo,
vuélvese débil, temeroso, rastrero y su vida blanda y afeminado
acaba de enervar su valor y su fuerza.3

Teniendo ya estos antecedentes del pensamiento de Rousseau es


comprensible lo que Voltaire le escribe en una carta personal:

Acabo de recibir, señor, su nuevo libro contra la especie


humana, y le agradezco por ello. Pinta usted con verdaderos colores
los horrores de la sociedad humana. Jamás he visto tanto talento
empleado para volvernos estúpidos. Leyendo su libro siéntese el
deseo de andar a cuatro patas. Empero, como por desgracia, hace
más de sesenta años que he perdido ese hábito, me es imposible

3
Ibid (p.16)

4
asumirlo nuevamente y debo dejar esa postura natural a quienes sean
más dignos de ella que usted y yo.

Voltaire enemigo de Rousseau –pero compañero de trinchera— no


estaba dispuesto a seguirlo a en su tarea destructiva, más bien se dispone a
una tarea constructiva y creativa de la sociedad futura, fundada en el arte y
la literatura, en la inteligencia, y en especial en la creatividad y las
posibilidades de estas; es un optimista. Por ahora veamos que hay detrás de
la frase “tanto talento para volvernos entupidos”.

Rousseau ha dejado atrás las consideraciones de la inteligencia como


valor fundamental (el animal que medita es un animal degenerado) para
acceder a la verdad, y ha indicado el carácter arbitrario de esta, dando luz
sobre esta a partir del lenguaje, es la formación de este el que determina la
inteligencia, todo aquel que se crea inteligente lo que tiene es una
habilidad, --técnica si se quiere—. “considérese cuantas ideas debemos al
uso de la palabra, cuanto ejercita y facilita la gramática las operaciones del
espíritu…”4, la justicia o la razón son un producto del lenguaje y no el
lenguaje un producto de estas. Y esta es la causa de que considere yo tan
importante la característica del lenguaje en Rousseau, en tanto es la técnica
en esencia del camino en que el hombre quedo en su condición de errante
que avisa Heidegger, con respecto al ser.

Esta técnica consiste en la desfamiliarizacion del hombre con el


mundo, con la vida, con el ser. La manera en que nuestro autor aborda este
tema me parece simplemente brillante:

Cada objeto recibió al principio un nombre particular, sin


considerar el genero y la especie, que esos primeros fundadores no
podían distinguir. Todos los individuos aparecieron a su espíritu
aisladamente, como se hallan en cuadro de la naturaleza; si cosas se
que son distintas, como se hallaban en el cuadro de la naturaleza; si
un encina se llamaba A, la otra se llamaba B, pues la primer idea que
se deduce de dos cosas se que son distintas, hace falta con frecuencia
mucho tiempo para observar lo que tienen que de común; de suerte
que cuanto más limitados eran los conocimientos, más extensión
adquiría el diccionario. Las dificultades de toda esta nomenclatura no
pudieron ser vencidas fácilmente, porque para clasificar a los seres
bajo denominaciones comunes y genéricas era preciso conocer las
propiedades y las diferencias; eran necesarias observaciones y

4
Ibid (p.10)

5
definiciones; es decir, hacía falta la historia natural y la metafísica,
mucho más de lo que podían tener los hombres de ese tiempo.5

Este me parece uno de los más interesantes párrafos del texto, ya que
es uno de los textos que confirman de mejor manera mi tesis respecto a
Rousseau, en tanto de entender el leguaje como técnica, la separación entre
nombre genérico a nombre propio, queda así al descubierto, escisión sujeto
y objeto, aquel portador de nombre propio ya sea humano o animal (como
una mascota) es alma viviente, es una persona, aquello por lo que
Heidegger acusa de Husserl y especialmente de Scheler:

Según Scheler la persona no debe ser juzgada jamás como una


cosa o como una sustancia, ella “es más bien una unidad
concomitante e inmediatamente vivida del vivir de las vivencias—y
no una cosa solamente pensada detrás y fuera de lo inmediatamente
vivido”, la persona no es un ser sustancial y cósico. Tampoco puede
agotarse el ser de la persona en ser sujeto de actos racionales, regidos
por determinadas leyes.

La persona no es ni una cosa, ni una sustancia, ni objeto. Con


esto se pone acento en lo mismo que insinúa Hussel cuando exige
para la unidad de la persona una constitución esencialmente distinta
a la de las cosas naturales.6

Por otro lado para en lo que llamamos objeto también existe una
intrincada técnica, a diferencia de la idea que se suele tener, no se trata de
el simple gesto de elevar al hombre a la calidad de sujeto sino que también
del movimiento complejo de rebajar a la cosa a su calidad de objeto:

Al objeto (lo que está puesto en frente) pertenece a un tiempo


la consistencia (el en-qué-consiste) de lo que está-en-frente (essentia-
possibilitas) y el estar de lo que está en frente (existentia). El objeto
es la unidad de la estabilidad de las existencias. Las existencias, en
su consistencia, están referidas esencialmente al emplazar del pre-
sentar como del tener-ante-sí asegurador. El objeto originario es la
obstancia misma. La obstancia originaria es el «yo pienso» en el
sentido de «yo percibo» que de antemano se pone y se ha puesto ya
delante de lo percibible, que es subjectum. El sujeto, en el

5
Ibid (p22)
6
Heidegger, Martin; Ser y Tiempo; Editorial Universitaria 1998. (p72)

6
ordenamiento de la génesis trascendental del objeto, es el primer
objeto del representar ontológico.7

Por tanto la naturaleza debe ser convertida en objeto, como lo


utilizable, lo destruible, lo inferior, lo no vivo, lo inmóvil, lo no libre, lo
que no esta hecho a semejanza de Dios, y solo por la “palabra” de Dios,
etc. El proceso de objetivación es algo así como una violencia sobre la cosa
misma, una violencia no necesariamente física, en tanto que se la calumnia,
se inventa una mentira sobre y/o encima de ella. Por este movimiento de
“los metafísicos” (si es posible hablar así), deviene en algo “peor”, según
Heidegger:

Las «guerras mundiales» y su «totalidad» son ya consecuencia


del estado de abandono del Ser… El hombre es la «materia prima
más importante»…, y además de tal forma que, de un modo
incondicionado, deja que su voluntad se disuelva en este proceso y
con ello se convierte en «objeto» del estado de abandono del Ser.8

Lo que Heidegger nos avisa es que el mecanismo llamado objeto,


funciona de manera tal que absorbe al hombre y lo convierte al mismo en
objeto, por tanto deviene en violencia, en violencia sobre el propio hombre,
lo propiamente humano se convierte en objeto y se llega a pensar en el
desarrollo tecnológico de material humano. Se “abren ya la posibilidad de
dirigir de un modo planificado, según las necesidades de cada momento, la
producción de seres vivos, machos o hembras”. El ser humano se ha
convertido en objeto, nombre genérico, como dice Rousseau, por tanto
prescindible y destruible. La técnica es ya no pensar en el nombre propio
sino dar un nombre genérico que permita hacer del otro algo distinto a
“mi”, el nombre genérico es una operación en la conciencia que permite
aniquilar, torturar, hacer desaparecer. Nombres tales como judío, negro,
comunista, musulmán, etc.

Volviendo nuevamente a Rousseau, y la fundación de la historicidad


del hombre, habría que preguntarse que fue lo que aconteció para llegar a
este resultado. Muy bien, Rousseau no necesita dar una explicación certera
de lo que realmente paso, solo una especulación y en eso el mismo es muy
claro las primeras paginas del Discurso. Sin embargo sus especulaciones
son interesantes para el desarrollo de algunas ideas referidas a lo que
entendemos por metafísica. El determinante fundamental sería el amor, el
hombre al dejar la posición cuadrúpeda queda en posición erguida y puede
mirarse a la cara, la vista asume el papel de sentido predominante en
7
M. Heidegger; Superación de la metafísica.
http://www.heideggeriana.com.ar/textos/superacion_metafisica.htm
8
Ibid.

7
reemplazo del olfato. El descubrimiento fortuito del fuego cumplió otra
función importante en tanto que los hombres fueron atraídos hacia la fogata
que en primera instancia produjo calor en sus cuerpos, por tanto fueron
reunidos alrededor del fuego, el cual los ilumino para que por vez primera
ellos se miraran, se reconocieran en el otro, entonces surge la dimensión
metafísica del amor, que ya no era pura atracción reproductiva, Rousseau
nos dice:

Entre las pasiones que agitan el corazón humano hay una,


ardiente, impetuosa, que hace a un sexo necesario al otro; terrible
pasión que desafía todos los peligros, destruye todos los obstáculos y
más parece, en su furor, propia para aniquilar al genero humano que
no destinada a conservarlo. ¿Qué sería de los hombres presa de esta
rabia brutal sin pudor ni continencia, disputándose cada día el amor a
precio de sangre?9

Porque anteriormente los sexos solo se requerían para la


reproducción y al macho y al hembra nada le importaba quien fuera con
quien se llevara a cabo la reproducción. Pero en la fogata nace la fiesta la
admiración mutua y el amor, luego la música y la danza hijas del amor. Sin
embargo debemos de considerar que el amor requirió de bastante uso de la
palabra para constituirse y por otra parte el amor encendió la creatividad y
el invento de nuevas palabras, entonces en esta relación de deseo y palabra
surge el amor, que no es en Rousseau, en absoluto algo distinto a la poesía.

Bastante decidor es que cite un poema de amor muy viejo, que es el


Génesis de los hebreos, en que en el principio Dios creo lo cielos y la tierra,
la mar y las fuentes de las aguas, dijo hágase la luz y la luz se hizo, todas
las cosas fueron hechas con el poder su palabra; sin embargo sintió que
algo le faltaba, dijo hagamos al hombre a nuestra imagen y semejaza, y lo
modelo del polvo de la tierra, con sus propias manos.

¿No es un bello poema de amor del hombre hacia el hombre?, el ser


humano al enamorarse se enamora del genero humano en su conjunto. Si
preguntamos que es lo que consideramos más bello en el mundo, cada cual
pueda dar un ejemplo diferente, tal vez pocos o ninguno mencionara al ser
humano, sin embargo nada es tan bello como el objeto de amor, y el objeto
de amor es en todos los casos, siempre, otro ser humano, no nos
obsesionamos con nada tanto como con el amor. El Génesis esta hecho por
hombres enamorados, que construyeron un Dios como expresión poética
(que no es nunca algo distinto al amor), esta hecho al calor del amor
pasión, “eres el diamante en el centro del jardín de Dios, fuiste hecho por

9
J.J. Rousseau; Op cit. (p27)

8
sus propias manos, a su imagen y semejaza, eres imagen y semejanza de lo
infinito, de lo que es más que físico.

En esto consiste la gran mentira del hombre, en poesía, en amor, en


idealización. El amor que es según Rousseau “un sentimiento facticio
nacido del uso de la sociedad y elogiado por las mujeres con suma
habilidad y cuidado para implantar su imperio y hacer dominante al sexo
que debía obedecer”10. Pero como vamos creer esto si cuando pensamos
esto nos damos cuento de que ya no lo pensamos cuando teníamos que
pensarlo, que no solo nuestra mente sino que también nuestros músculos
danzan al ritmo de la música de lo trascendental, en fin, de lo imaginario…
También volveremos más adelante sobre ese punto.

Rousseau añora el amor físico, y nos dice que la aniquilación entre


los hombres de la que habla Hobbes se encuentra determinada por esta
idealización de las cosas, mientras el hombre vive en estado natural no
envidia, no cela y su amor no es metafísico, que no es ninguna otra cosa
que apropiación del otro. Por ejemplo, “los caribes, pueblo que menos se ha
apartado hasta aquí, entre todos los existentes, son precisamente los más
tranquilos en sus amores.”

Si revisamos algún documento biográfico de Rousseau veremos que


fue un gran seductor, que tenia preferencias por las mujeres de otros, esta
fue una de las razones por la cual Rousseau fue perseguido por sus
contemporáneos y vivo en guerra contra ellos. Y es posible que esta sea
una de las razones por la cual, nuestro autor expuso esta clase de filosofía.
Rousseau tenía una obsesión con la experiencia presente del amor, con el
contacto con aquello que se encuentra detrás de la metafísica de las
relaciones amatorias.

Existe una nostalgia del presente, de las experiencias sensibles de la


vida, las cuales nos fueron arrebatadas por la disciplina del cuerpo y algo
así como la perdida de la capacidad de olvido sin la cual no es posible la
jovialidad. Todo lo cual es muy importante para comprender que significa
experiencia originaria según Rousseau y toda la tradición posterior.

Si como describíamos arriba el amor es una sensación de fatalidad,


necesariamente fatal en el exacto sentido en que Heidegger describe la
metafísica, o sea; horizonte inevitable univoco, presentenciado,
objetividado e inmovilizado. Para Rousseau el amor en su dimensión
metafísica, aliena y hace perder toda la riqueza de la multiplicidad que se
encuentra en lo que arriba hemos denominado experiencia originaria,

10
Ibid

9
sensación extrema de la que nos ha despojado la mesura y la disciplina de
la sociedad.

Este concepto me parece que puede ser explicado muy bien en el


pensamiento de Antonin Artaud, que perseguía aquello que el llamaba la
causa del sufrimiento, Artaud quería destruir las causas del sufrimiento que
no eran otra cosa que la representación, el mundo suprasensible y el
disiplinamiento del que el cuerpo es victima.

La idea de Artaud es que la vida como tal, solo se encuentra antes de


nacer y después de la muerte, ya que en el propio nacer nos encontramos
ante una desposesión, nuestro propio cuerpo nos ha sido sustraído por un
dios ladrón, nos ha sido robado el presente, no tenemos ya acceso a el, el
presente a sido cambiado por la representación, el objeto, lo que dice
Heidegger de el:

Toda objetividad es «subjetiva». Esto no quiere decir: el ente


queda rebajado a mero parecer y opinión de un «yo» cualquiera y
contingente. Toda objetividad es «subjetiva» significa: lo que sale al
encuentro es instaurado como objeto que se sostiene en sí mismo.
«Entidad es subjetividad» y «entidad es objetividad» dicen lo
mismo.11

O sea, lo que a acontecido siguiendo el razonamiento de Artaud es


que se nos ha sustraído nuestro cuerpo y se nos ha dado el sujeto a cambio,
el cual se ha des-sujetado de la vida para sujetarse a lo objetivado, a un
mundo trascendente, un despego del existente, para quedar en la errante
mentira.

Acá voy a hacer un paréntesis, para referirme a otro heredero de


Rousseau, Durkheim, que en su libro El suicidio exponía estadísticamente
el aumento de suicidios en la medida de que se extendía la modernidad, en
la medida que aumentaba la subjetividad en la vida diaria. La modernidad
había deshecho los lazos que unían a los hombre solidariamente con su
entorno, por ejemplo Durkheim dice que en verano las personas se suicidan
más que en invierno, por un efecto casi químico, si entendemos lo social
como cuerpo y sabemos que todo cuerpo con el calor se dilata y con el frío
se contrae; o social mente en la medida de que en primavera (la estación
del año que presenta mayor numero de suicidios), aflora la alegría la
autosuficiencia, todo se llena de colores y de belleza pero “yo” sigo estando
tan gris como siempre. También este ejemplo se muestra en que en tiempo

11
M. Heidegger; La metafísica de Nietzsche.
http://www.heideggeriana.com.ar/textos/metafisica_nietzsche.htm

10
de guerra se registra menos cantidad de suicidio que en tiempo de paz,
porque en tiempo de guerra los ciudadanos de los países en guerra, se
encuentran en un clima de mayor solidaridad ideológica que en tiempo de
paz. Por tanto la causa esencial de los suicidios radica en la soledad que se
produce en la aislada cueva del yo.

Volviendo a Artaud, este también en su escrito sobre El suicidado


por la sociedad, demuestra que «... a fuerza de morir / he acabado ganando
una inmortalidad real», muriendo se retorna a la vida, se retorna a los
elementos, se hecha abajo la cueva del yo. Sin embargo es necesario a
partir de la vida hacerle la guerra al dios de la muerte y al hombre. El
primero es la sociedad, la educación la disciplina, lo segundo es su
creación, el “yo”. Por tanto la guerra que se emprenderá que es la ultima de
las guerras posibles, la guerra a la metafísica, a la fatalidad, al destino, es
un morir y al mismo tiempo un nacer a la vida. Esto es lo que hace el teatro
de la crueldad.

Cuando Artaud dice teatro dice algo radicalmente distinto, a lo que


entendemos por teatro, no dice: representado / representante, significado /
significante, autor / director, actores / espectadores, escena / sala, texto /
interpretación, etc. El teatro real aun no ha nacido dice Artaud, hasta ahora
ha sido lo mismo que es todo el arte, pura imitación de la vida, re-
presentación, el teatro debe ser presente, y ya nunca más una
representación del pasado, debe ser la reeducación de los órganos, debe ser
guerra contra aquel hombre que nos encorseta y esto es también guerra
contra el padre, el autor, el productor. El teatro de la crueldad debes
expulsar al autor de la escena, el cual esclaviza al arte del teatro, la pagina
impresa, la bibliocultura que ha esclavizado al teatro, es siempre un esclavo
de la moral, acá podemos encontrar en Artaud la huella del pensamiento
“dionisiaco”.

En texto es siempre un intento de representar una idea, representar


quiere decir volver a poner en escena algo que ya paso, o pasa en alguna
otra parte, el ser un el significante de un significado. Pues el teatro de la
crueldad no es significante de nada, no tiene autor, ni director, ni lógica ya
que es una guerra contra toda la tiranía de la vida, por eso surrealista quiere
decir independiente de la vida, por que lo que se esta haciendo no es una
imitación de la vida sino que hacer vida misma, presente y concreta. Por
eso también es necesario romper con el escenario, para que todo se ponga
en relación romper con el voyerista, con aquel observador que carece de
todo compromiso de toda profundidad en el escenario, que son pura
quietud sin intencionalidad. El teatro de la crueldad debe ser una fiesta,
pura jovialidad.

11
Algo así como la fogata del “buen salvaje” de Rousseau. Y vuelvo
sobre Rousseau, ya que en el también se encuentra el concepto de romper
con el escenario, romper con el boyerismo en el arte, en una carta a
d’Alembert, expresa: «Pero, en fin, ¿qué objetos tendrán esos espectáculos?
(el teatro) Nada, si se quiere... Plantad en medio de una plaza un poste
coronado de flores, reunid ahí al pueblo, y tendréis una fiesta. “Haced
todavía algo mejor: dad como espectáculo a los espectadores; convertidlos
a ellos mismos en actores”». Rousseau estaba pensando en olvidar toda
representación en los espectáculos públicos, que los ciudadanos mismo
asuman su responsabilidad en la vida, que se apropien de si mismos, algo
así como un apropiarse del Dasein en Heidegger, de no esperar que el otro
me libere. Por tanto el espectáculo que le interesa llevar a cabo a Rousseau
no es una representación de alguna concepción política-ético-moral, sino
una fiesta en que cada uno se manifieste, pero ni siquiera es hacer una gran
fiesta en que ciertos ciudadanos se manifiesten, griten, salten, den
discursos, dentro de las casas, en su Ensayo sobre el origen de las lenguas,
Rousseau nos dice:

Ahora bien yo sostengo que toda lengua con la que no se


pueda uno hacer oír por el pueblo reunido es una lengua servil; es
imposible que un pueblo siga siendo libre y que hable en esa
lengua.12

Contra lo que esta reclamando el autor, es el fin de las lenguas


populares, el encerrar la comunicación, esta reclamando contra el sistema
cerrado de la política francesa. Por tanto al espectáculo que se refiere es no
solo romper con el escenario para ver el verdadero teatro al modo de
Artaud, sino romper con la sala, crear un sistema radicalmente abierto,
hacer participar, que se haga oír y que incluya. Todas las formas del teatro
actuales solo excluyen, el arte actual es solamente exclusivo, y lo será
siempre mientras no incluya al personaje fundamental… mientras en el arte
la policía se mantenga afuera, burlona y tranquila no habrá teatro de la
crueldad.

Juan Jacobo el amigo de los animales, es el autor del sistema abierto


de la inclusión y no de exclusión, del hacer participe todo en todo, por esta
razón devenimos de su filosofía una critica sustancial a la filosofía
cartesiana, la cual separa, divide el mundo en res extensa y res congitans,
un “yo” que también deviene en un nosotros, (nosotros los hombres,
nosotros los artistas, nosotros los autores). Ante lo que Rousseau dice “¡¡la
naturaleza también es sensible!!”, y por lo tanto el hombre es también

12
Rousseau, Jean-Jacques Rousseau; Ensayo sobre el origen de las lenguas; Fondo de cultura económica
1984; (p.84)

12
naturaleza, el objeto y el sujeto se incluye en el viejo Rousseau, el hombre
en estado de naturaleza es un sistema abierto al mundo, a las sensibilidades
al acercarse al mundo de una determinada manera, por que el hombre esta
“en” el mundo y estar en el mundo implica una relación de dos objetos, no
se esta junto al mundo, como lo planteará el cartesianismo, como un
espíritu trascendental de distinta naturaleza, que dialoga con el mundo. No,
el hombre esta en el mundo en cuanto el forma parte de el, es por este
punto, la critica al cartesianismo. Lo esencial de aquella voluntad tal vez
forzada de hacer coincidir la filosofía de Rousseau, con Heidegger, el
monstruo destructor de toda la filosofía. Pero si hay algo, de ese “buen
salvaje” que es parte del mundo. En Heidegger, es esa cierta relación olvida
por los hombres, la relación de utilidad de los hombres con las cosas; la
relación de utilidad como una relación originaria, en que el hombre es
mundo:

El acceso fenomenológico al ente que comparece de esta


manera se logra, más bien , repeliendo las tendencias interpretativas
que se precipitan sobre nosotros y nos acompañan, las cuales
encubren completamente el fenómeno de parejo, “ocuparse” y con
mayor razón también, al ente tal como comparece desde el mismo
en la ocupación y para ella.13

O sea un repeler la teoría, ya que “el trato ajustado al útil, que es el


único modo en que este puede mostrarse genuinamente en su ser…”14, es
aquella inmediatez del ser olvidada desde los griegos. Ya que el ser es
como dice: lo onticamente más cercano y lo ontologicamente (como
interpretación) más lejano.

Rousseau entendía esta relación de utilidad. En una época encendida


de la historia el supo buscar la soledad, el silencio para oír la voz de la
naturaleza, vemos a un Rousseau tendido sobre su barca con los ojos
tendidos hacia el cielo en medio del lago de la isla de Bienne, lo vemos en
la orilla de ese mismo lago, con la mirada fija y el oído atento en el rumor
del agua, dirigimos la mirada hacia el bosque y su imagen aparece de
nuevo, esta vez no es el agua, es el espacio risueño de cuanto le rodea lo
que le devuelve la ensoñación: es la belleza de las flores que encuentra a su
paso, es el murmullo silencioso de la floresta, es el viento que agita las
ramas de los árboles. En fin el supo hacer oídos sordos a todos los ruidos
teóricos, para hacer de si mismo un sistema abierto al mundo. Su amigo, el
gran filósofo David Hume declaraba en una carta:

13
Heidegger, Martin; Ser y tiempo; Op cit. (p.95)
14
Ibid

13
Ha leído muy poco a lo largo de su vida, y ahora ha
renunciado a toda lectura; ha visto muy poco y no tiene ningún tipo
de curiosidad por ver u observar. Propiamente hablando, ha
reflexionado y estudiado muy poco y, desde luego, no tiene mucho
conocimiento. Durante toda su vida se ha limitado a sentir; y en este
aspecto su sensibilidad se eleva a un nivel que va más allá de
cualquier otro ejemplo que yo he visto. Sin embargo, esta
sensibilidad le hace más susceptible de sentir dolor que de sentir
placer; es como un hombre que hubiera sido despojado, no sólo de
sus vestidos, sino también de su piel15, y que en esta situación se
dispusiera a combatir los crudos y tormentosos elementos que
constantemente perturban este mundo inferior.16

Esta sensibilidad proveyó a Rousseau con la determinación de


aportar a una nueva forma moral, la cual no tenga la necesidad de
construirse a espaldas de la naturaleza, una ética ambientalista.

Heidegger se opone:

Una mirada a la ontología usual muestra que, junto con haber


errado la constitución del Dasein que es el estar en el mundo, se ha
pasado por alto el fenómeno de la mundaneidad. En reemplazo suyo
se intenta interpretar el mundo a partir de este ser del ente que está-
ahí dentro del mundo y que además, por lo pronto, no esta en
absoluto descubierto, es decir, a partir de la naturaleza. La naturaleza
–comprendida a un nivel ontológico-categorial— es un caso limite
del ser de un posible ente itramundano. El Dasein solo puede
descubrir al ente como “naturaleza”, en un sentido determinado de su
estar-en-el-mundo. Este conocimiento tiene el carácter de una
determinada desmundanización del mundo, la “naturaleza” como
concepto categorial global de la estructura del ser de un determinado
ente que comparece dentro del mundo, jamás puede hacer
comprensible la mundaneidad. Así mismo el fenómeno de la
“naturaleza”, tomado por ej. en el sentido del concepto del sentido de
naturaleza del concepto de naturaleza del romanticismo, solo es
ontologicamente comprensible desde el concepto de mundo, es decir
desde la analítica de Dasein.17

15
Con esto se relaciona la imagen puesta en la cara externa del trabajo. El pintor Alex Grey se dedica a
pintar al hombre como sistema abierto al mundo, como pura exterioridad.
16
HUME: ESCRITOS EPISTOLARES; Traducción de Carlos Mellizo. Ed. Noesis, Madrid, 1998
17
Heidegger, Martin; Ser y tiempo; Op cit.(p.93)

14
Lo que Heidegger esta diciendo es que no se puede hacer de la
naturaleza un trascendental, que la naturaleza esta también en el mundo, en
el tiempo y por lo tanto no “es” de una determinada manera, previa a la
observación accesible, primero será necesario desarrollar una analítica del
Dasain, y aquí es donde nuestros autores se ven enfrentados, la definición
de lo que Rousseau llama hombre y Heidegger remplaza por el Dasein.

Heidegger es el autor de ¿Por qué permanecemos en la provincia?,


es, como Rousseau, un hombre muy cercano a la naturaleza, un campesino
alemán proveniente de la tranquilidad, del rezago, la demora y de la
contemplación profunda. Por esto adopto la tendencia de escuchar al
silencio, nos dice en su texto De camino al habla que “de todas partes nos
viene el habla al encuentro”, esto es un gesto absolutamente a contrapelo
del humanismo, que comprende el habla como lo propiamente humano,
como una propiedad del hombre de la que dispone a su antojo, y es este
concepto el que contrastaremos con la lingüística desarrollada por
Rousseau.

Rousseau nos muestra al hombre en estado natural descubriendo las


primeras palabras, el grito de la naturaleza como primera forma de
expresión, este vino por la necesidad de salvaguardar la vida, en busca de
ayuda, ya que según el nada tan primario como la necesidad de
supervivencia, este instinto esta a la base de la vida, como el llorar del bebe
que necesita ser alimentado. La necesidad de supervivencia dice Rousseau
junto con la piedad natural son los instintos fundamentales para el hombre,
estos son lo constitutivo del hombre y estos no provienen de la razón sino
de los instintos, estos delimitan el concepto de hombre, sobre los cuales
pretender dar forma a su nueva moral. A este hombre se refiere en el
conocido párrafo de su Discurso sobre el origen de la desigualdad de los
hombres:

¡Oh tú, hombre, de cualquier país que seas, cualquiera que


sean tus opiniones, escucha! He aquí tu historia tal como he creído
leerla, no en los libros, de tus semejantes, que son mendaces, sino en
la naturaleza que jamás mintió. Todo lo que provenga de ella será
verdadero; solo será falso lo que yo haya puesto de mi parte
inadvertidamente. Los tiempos que voy a hablar están muy lejos ya.
¡Cuánto has cambiado! Por así decir, es la vida de tu especie la que
voy a describirte, según las cualidades que has recibido, que tu
educación y tus costumbres han podido viciar pero no han podido
destruir. Hay, yo lo comprendo, a una edad en la cual quisiera
detenerse el hombre individual; tu buscaras la edad en que hubieses
querido que se hubiese detenido tu especie. Disgustado de tu estado

15
presente por razones que anuncian a tu posteridad desdichada
desazones mayores todavía, tal vez podrías retroceder; este
sentimiento debe servir de elogio a tus primeros antepasados, de
crítica a tus contemporáneos, de espanto para aquellos que tengan la
desgracia de vivir después que tú.18

Rousseau esta dando forma a un hombre en estado originario para


desarrollar toda la historia sobre el, un hombre que al parecer se no se
encuentra cruzado por los “libros de nuestros semejantes” que mienten,
esto se escapa de la concepción metafísica del cartesianismo, y la teoría del
progreso, pero primero hay que preguntar que es metafísica: “La metafísica
es la verdad del ente en cuanto tal en su totalidad”. El pensamiento de
Rousseau es el supuesto desocultamiento del ente en cuanto tal (y lo mismo
cabe para Artaud).

La metafísica es fatalidad, en cuanto a que es verdad única. Por esto


el concepto hombre, persona, individuo son conceptos herrados ya que
entienden al hombre como meta, lo cual no es. Heidegger opone a este
concepto el Dasein, que no es el hombre, sino sus posibilidades. El Dasein
es seducción, ya que no es develar, es ocultamiento, es promesa, es futuro.
Mientras Rousseau se encuentra obsesionado con la experiencia originaria
del presente, Heidegger pone los ojos en futuro, las posibilidades de
resolución, ya que nada se puede decir aun.

“Desde que somos un dialogo”19, dice Heidegger, un dialogo y como


todo dialogo inconcluso, a la espera de…, es mesiánico, como Dionisio o el
Crucificado, el Dasein es puro devenir. Esta analítica del Dasain, niega la
idea de que “seamos” de alguna manera, existimos en la infinidad de las
formas y ninguna es la verdadera, por lo tanto en este interpretación de
Heidegger es que no podemos acceder a la presencia del ser, el ser deja de
ser en la presencia.

Rousseau por otro lado que había dejado, abandonado como dice
Hume, la tradición (los libros de tus semejantes), buscaba una experiencia
yendo a “las cosas mismas”, buscando un traer a presencia al ser,
destruyendo hasta encontrarse con las cosas mismas, buscando una verdad
objetiva y lo dice “Todo lo que provenga de ella será verdadero; solo será
falso lo que yo haya puesto de mi parte inadvertidamente”. El gesto
roussoniano-romántico, consiste en el hacer del ser un objeto, y darle el
nombre de naturaleza. De hecho nuestro autor cree encontrar en la
naturaleza un “orden”, y por que no decirlo, una cierta moral preexistente
18
J.J. Rousseau; Discurso sobre el origen de la desigualad entre los hombres; Op. Cit. (p13)
19
M. Heidegger; Höldering y la esencia de la poesía,
http://www.heideggeriana.com.ar/textos/holderlin_esencia-poesia.htm

16
que rige la vida, la cual se debe llegar, con más humildad que el
humanismo que pone al hombre como centro y soberano. Rousseau dice
obediencia a los mandatos del ser, un dejarse llevar por el ser, una actitud
pasiva ante este. Ya que según el nada de lo que de el provenga será malo,
la naturaleza es la madre más justa nos dice Rousseau, el hombre y su
lenguaje y su imaginación son los, que por estar en rebeldía y errante, a
creado las contradicciones insalvables por su arbitrariedad, como la
desigualdad y la propiedad privada.

La verdad es que en Heidegger también existe un ímpetu destructivo,


sin embargo este gira en circulo sobre si mismo, destruyendo toda nueva
forma de lógica sin tener temor alguno a la contradicción, ya que el ser no
tiene por que no tener contradicciones y toda destrucción se hace desde la
propia metafísica, la metafísica se cuela en la destrucción, y cada préstamo
concreto, arrastra toda la metafísica. La destrucción heideggerana en
cambio contiene otras motivaciones, como decíamos un cierto ejercicio de
seducción, de juego, de experimentación con miras al ser, pero en la que se
cae inevitablemente el abismo del ser, como un estar royendo un hueso
hasta la muerte, ni siquiera caer hacia el vació, se trata de un caer hacia lo
alto. Por lo tanto no existe en realidad una experiencia del ser, una
experiencia originaria y esto implica que no hubo jamás origen, no hubo
jamás totalidad, ni padre, ni productor, ni dueño, y aunque existieran no
hay ancla ni timón para afirmarse en la búsqueda. No se puede como
pretende Rousseau desandar el camino para construir uno nuevo, porque
eso requeriría de que hubieran caminos que andar y desandar. El
pensamiento de heideggeriano no anda ni desanda, sabe que el desandar no
es más que seguir andando, un ejemplo de este modo de pensar lo tiene al
juzgar el poema que utiliza en el texto El Habla:

El contenido del poema podría desgranarse con aún más


claridad, su forma delimitarse aún más nítidamente, pero si pro-
cediéramos de este modo permaneceríamos fijados en una repre-
sentación del habla que rige desde hace milenios. Según esta
representación el habla es la expresión por el hombre de estados de
ánimo internos y de la visión del mundo que los guía.

No debemos intentar perfeccionar lo ya dicho, desarmarlo, retroceder


el tiempo ya transcurrido para poder hacer del texto algo aun más claro más
consistente. Debemos respetar la belleza del poema, no caer en el mal gusto
de enfrentar las resistencias que este nos pone en su constitución, desafiar
la arbitrariedad del concepto con una nueva forma que nos parece menos
arbitraria, más ordenada y controlada, por tanto más perfecta más univoca,
inevitable y por tanto más fatal.

17
La fatalidad aquí nombrada no necesita ser algo negativo, sino
solamente algo univoco, destino inevitable y origen determinado, es en eso
en lo que cae el romanticismo, pues para el origen esta “ahí”, en la
naturaleza, como si esta fuera algo siempre presente, siempre a la mano a la
cual recurrir, la cual no incurriría en transformaciones, como si en ella no
existieran excepciones, como si ella obedeciera reglas previas. Pero en la
practica lo que tenemos un mundo lleno de matices incompresibles.

En la década del 1940, W Heisenberg (conocido de Heidegger), a


partir de sus investigaciones negaba el romanticismo de Einstein que creía
en un mundo de simplicidad y armonía, sin contradicciones, Heisenberg
oponía la mecánica cuantiíta, esta consistía en lo siguiente: Se intentaba
analizar el comportamiento mecánico de una partícula determinada, en
primera instancia se comportó de una manera varias veces consecutivas,
cuando fue necesario presentar el descubrimiento del movimiento de la
partícula, esta al parecer tuvo un lapso de timidez y se comporto de manera
opuesta, ante esto los científicos intentaron determinar las variables que
habían influido y no encontraron respuesta, por tanto lo único que existe es
probabilidad, esa fue la respuesta, por lo tanto, se dijeron, si no podemos
predecir el movimiento de una partícula, no podemos tampoco comprender
nada del universo, solo podemos pensar las probabilidades de este, la
traducción científica del concepto de heideggeriano de posibilidad. Esta
teoría confirmaba una teoría filosófica anterior, “la voluntad de poder”, no
solo en el hombre, sino que también en el mundo. Lo quiera o no el
romanticismo, el mundo no es “bueno”, el mundo es libre, impredecible,
abierto a la posibilidad.

Rousseau culpa al lenguaje de la caída del hombre, y procura


mostrarnos las causas de este, la necesidad de comunicar dice Rousseau,
de representar el mundo, y nos muestra las causas, hace depender el
lenguaje de la naturaleza, ya que a el la ve como la primera institución
formal, el lenguaje nos dirá es la base sobre las que se establece la sociedad
y la sociedad la base de la propiedad y la propiedad la base de la guerra.
Esta precisión que se pretende científica es la base de su pensamiento, las
causas y los efectos son la clave para entender el pensamiento de Rousseau,
¿pero es el lenguaje un efecto?

Responderemos esta pregunta, “el habla es habla”, este enunciado


heideggeriano nos parece suficiente como respuesta, el habla no es una
causa de una realidad concreta, el habla es una realidad concreta, el habla
no nombra nada, el habla invoca cosas, llama a la presencia lo ausente,
pero a una presencia que se esconde en el ausente, el habla hace venir
cosas, cosas de naturaleza distinta a las cosas reales pero siempre cosas. El

18
habla es parte del mundo, esta “en” el mundo, se quiera o no el habla nunca
esta al lado del mundo, como lo que dice un sujeto sobre su objeto. El decir
constituye mundo, no se habla de la cosa sino que crea un mundo distinto a
la cosa, pero tan óntico como cualquier otro ente, pensando que ente es
“todo aquello de lo que hablamos, lo que mentamos, aquello ante lo cual
nos comportamos de esta o aquella manera; ente es también lo que nosotros
mismos somos y la manera en que lo somos”, esta definición no excluye a
la palabra en si misma.

El habla propiamente no habla de nada ni es fundamento de nada, los


metafísicos (si se puede hablar de esta manera), lo único que han hecho es
traer el habla hacia si, anclarla así mismos, para sentirse productores del
habla, fundadores de ella. En esta inocencia se encuentra el pensamiento
roussoniano, al entenderla como una herramienta que le es propia al
hombre. “Los inventores del lenguaje no se hicieron este razonamiento,
pero el instinto les sugirió su consecuencia”20 dice. Y los instintos no son
distintos a la tabla al interior del hombre en la que se encuentra escrita la
verdad, según Platón. La ley natural se encuentra inscrita en el hombre, dirá
nuestro autor y ahí habrá que ir buscar los elementos para construir una
nueva moral para la sociedad.

La idea tan extendida de que el lenguaje es la primera institución


social, sobre la que se gestó la sociedad es el fundamento de nuestra ciencia
y nuestra política, es una manera de evadir el carácter azaroso, violento y
brutal de nuestra civilización y de la vida misma. El pensar en el lenguaje
como una causa o una consecuencia es siempre una operación
antropocéntrica que consta de establecer un mapa de causas y consecuencia
en la historia, una operación propia de la arrogancia moderna dirá
Heidegger. Sobre esta creencia nos dedicaremos ahora.

Rousseau dice, “La lengua de convención no pertenece más que al


hombre. He aquí por qué el hombre hace progresos, para bien o para mal y
por que no los hacen los animales.” 21, desde este punto de vista la sociedad
es lenguaje, es comunicación, en el sentido de comunicar sentimientos,
hacer ver al otros los pensamientos, expresar, exteriorizar, un emisor que
envía un mensaje a un receptor a partir de ello se forma un dialogo en que
ambos quedan absorbidos por el acto de la comunicación, se constituyen en
miembros de la sociedad, algo superior a ellos. Que los trasciende, es la
íntersubjetividad, una densidad metafísica que reúne a los miembros de
sociedad, esta es la sociedad en si. El hombre como ya decíamos en
Rousseau implica un sistema abierto, que se integra fácilmente al mundo

20
Rousseau, Jean-Jaques; Ensayo sobre el origen de las lenguas; Op. Cit. (p.11)
21
Ibid (p.16)

19
con el que se encuentra, el hombre en este autor es una pieza de un sistema
mayor, ya sea la naturaleza o la sociedad.

Esta comprensión de un sistema abierto recuerda mucho al


cientificismo darwiniano, en la medida de que nos invita a pensar en el
hombre de una manera en que este se acomoda en su modo de ser, su
organismo o sus ideas a las condiciones imperantes, porque de alguna
manera comprende al mundo, el mensaje que le envía la naturaleza o la
sociedad y obedece. Por esta razón Rousseau invitaba a dejar de escuchar el
mensaje de una sociedad injusta para poner oído a la voz de la vida misma,
del ser en última instancia. Por esta razón Rousseau cree leer en la
naturaleza un mensaje determinado, hace, como dice Heidegger sobre el
romanticismo, de la naturaleza un texto en el cual si no somos perversos, si
somos nosotros honestos, si no ponemos de lo nuestro de nuestra
subjetividad podremos encontrar el sentido de lo que se esta diciendo,
echaremos abajo las paredes, romperemos velos y guiaremos a la sociedad
a ese estado perdido.

Pero… ¿somos un sistema abierto?, tengo dos respuestas posibles, sí


y no, pero si digo que sí, entonces caigo directo romanticismo roussoniano
y lo contrario me llevaría al iluminismo cartesianismo del cogito. Pues no
respondo ninguna de las dos, digo en cambio “voluntad de poder”, y no
escojo en lo que esta servido sobre la mesa sino que perforo, destruyo y
doy una respuesta mucho más original, digo que estamos locos, que no
existe el origen, ni la necesariedad del futuro. Por tanto comienzo por
negar el texto, el sentido de que exista el texto en si mismo, o sea una
estructura ordenada en la cual se pueda recolectar un mensaje especifico, el
texto como esta-en-el-mundo, y mientras tenga ese significado esta abierto
eternamente a la posibilidad de la colonización, de darle nuevo significado,
en que se transforme en otra cosa diferente, el texto siempre fluye, nada se
encuentra estático, y lo que habría que decirle al señor Rousseau es que la
naturaleza esta viva y no es otra cosa que voluntad de poder.

La voluntad de poder como yo la interpreto, es un instinto creador,


inconformista a las formas estables, que deviene siempre en transformación
de lo que es de una determinada manera, la semilla plantada en tierra no
tiene necesariedad de florecer, encuentra a su paso obstáculos,
enfrenamiento y a veces pese a todo, sale victoriosa, el hombre nunca se
adapto a la naturaleza como nos quiere hace creer la ciencia y la filosofía, a
fuerza de enfrentar a la naturaleza, de desafiar, de batirse a duelo con sus
inestables condiciones, que transformo sus órganos, y ordeno sus inestables
condiciones. No hay un hombre a la escucha de los dictámenes de la

20
naturaleza y de los dioses, sino un ser creativo soberbio y desafiante. Es el
arte y no la ciencia la facultad primaria del hombre, lo dice Heidegger:

El hablar de los mortales es invocación que nombra, que


encomienda venir cosas y mundo desde la simplicidad de la
Diferencia. Lo que es hablado en el poema es la pureza de la
invocación del hablar humano. Poesía, propiamente dicho, no es
nunca meramente un modo (Melos) más elevado del habla cotidiana.
Al contrario, es más bien el hablar cotidiano un poema olvidado y
agotado por el desgaste y del cual apenas ya se deja oír invocación
alguna.22

La facultad humana no es saber, sino crear, eso es voluntad de poder,


el habla no dice nada sobre algo determinado sino que produce algo
siempre nuevo, el propio leer no es comprender un texto sino darle nuevo
significado, produce una nueva significación, el lector le dicta al supuesto
autor el mensaje y el sentido. El saber no existe.

Pero desde acá cómo se interpreta a la sociedad, a la subjetividad.


Pues, se interpreta de la manera en que Celan interpreto la muerte del otro,
con la frase “el mundo se ha ido tengo que llevarte en brazos”, la negación
de la íntersubjetividad que es también la negación de la sociedad (con todos
los problemas que eso me produce), no es por otra parte la aceptación de la
cueva oscura del yo, muy por el contrario es el abrazar lo otro, ahora
explicaremos esto.

Rousseau decía necesidad de supervivencia y repugnancia al dolor


ajeno, nosotros decimos que el hombre solo vive para transformar, que la
vida es una obra de arte y no hay yo, no hay cogito, no hay nada de que
afirmarse, nada real que apacigüe, nada que tranquilice la voluntad de
poder. Es la chusma, los cobardes los que viven en la necesidad de
supervivencia, la pura sobrevivencia, las formas estables apaciguadoras, se
aferran a lo que son, otros queremos caer hacia lo alto que queremos se
vivir en la posibilidad, en el caos en la revolución y decimos “no me pidas
que te diga quien soy ni que siga siendo el mismo”. El Dasein es puro
devenir, es el horizonte de posibilidad, por tanto se encuentra en constante
transformación, se entrega de tal manera a la vida que se hace uno con ella,
no la absorbe, ni la aprende, se la traga. Lo come, lo digiere; eso es la
comunicación un comerse a la alteridad, un hacerse uno con ella, dejar que
la alteridad devenga y me transforme, se fusione conmigo, no se trata
entender al otro sino de incorporarlo, de llevarlo conmigo, que el otro sea
yo, a eso llama Heidegger invocar, a que la cosa se haga presente.

22
M. Heidegger; El habla, http://www.heideggeriana.com.ar/textos/el_habla.htm

21
El verso de Cela trata de la muerte, el mundo se ha ido, el mundo se
ha ido para ti, ya no estas aquí, sin embargo el que hayas muerto, no
significa que no existas, existes para mi, porque mientras este yo vivo tu
moraras en mí, ya no puedes caminar con tus propias piernas sin embargo
vives en mi, mis piernas son tus piernas porque tu eres yo. Lo que Celan
dice con esa frase es, lo que murió fue un sentido de interpretación, pero
no un sentido superior a lo que yo he interpretado. De ahí que yo afirme
que el hombre este loco.

En la superación de la metafísica, Heidegger anuncia el estado


último de la metafísica, en que la técnica se ha impuesto como forma de
dominio, el estado más nihilista y más apaciguador al que se a enfrentado
la humanidad, ha ganado el instinto de supervivencia, se ha impuesto la
miseria, la vida apenas. El instinto de supervivencia y la repugnancia al
dolor ha devenido en técnica, la reducción del dolor es una aplacar también
el placer, la imposibilidad de la posibilidad, por eso Rousseau es una autor
fatal, al establecer arbitrariamente un estado primero. Nunca hubo tal, el
principio se encuentra diluido en millones de años de transformación, de
construir y destruir un cuerpo, de adoptar las infinitas formas para volver…
las infinitas formas del eterno retorno (quisiera poder explayarme en esto).

La justicia que enuncia Rousseau es una construcción, en el sentido


de Heidegger:

El modo de pensar es «constructivo». Levanta aquello que no


está aún como algo allí delante y quizá no lo llegue a estar nunca. El
levantar es un erigir. Va hacia lo alto, y de manera tal que sólo así se
abre y conquista la altura. La altura que se escala en el construir
asegura la claridad de las condiciones bajo las cuales se encuentra la
posibilidad de ordenar. Sólo desde la claridad de esta altura puede
ordenarse de modo tal que en la orden todo obedecer se transfigure
en querer. Esta altura señala la dirección hacia lo recto.23

La justicia , es un concepto totalitario y sanguinario:

El pensar «constructivo» es al mismo tiempo «eliminador». De


esta manera fija y mantiene firme lo que puede sostener la
construcción y rechaza lo que la pone en peligro. De tal forma
asegura el fundamento de la construcción y selecciona los materiales
para la misma.

23
M.Heidegger; La metafísica de Nietzsche,
http://www.heideggeriana.com.ar/textos/metafisica_nietzsche.htm

22
El pensar constructivo-eliminador es al mismo tiempo
«aniquilador». Destruye aquello que, por solidificar y tirar hacia
abajo, impide el constructivo elevarse-a-lo-alto. El aniquilar asegura
contra el embate de todas las condiciones de la declinación. El
construir requiere el eliminar. En todo construir (en cuanto crear)
está ya incluido el destruir.24

Pero oigamos al mismo Rousseau:

Si hubiera tenido que escoger el lugar de mi nacimiento, habría


elegido una sociedad de una grandeza limitada por la extensión de
las facultades humanas, es decir, por la posibilidad de ser bien
gobernada, y en la cual, bastándose cada cual a sí mismo, nadie
hubiera sido obligado a confiar a los demás las funciones de que
hubiese sido encargado; un Estado en que, conociéndose entre sí
todos los particulares, ni las obscuras maniobras del vicio ni la
modestia de la virtud hubieran podido escapar a la mirada y al juicio
del publico, y donde el dulce hábito de verse y de tratarse hiciera del
amor a la patria, más bien que el amor a la tierra, el amor a los
ciudadanos.25

Se pide una sociedad controlada, una sociedad de igualdad, en tanto


que igualdad quiere decir control, habría que preguntar a Rousseau por el
titulo de su ensayo, tal vez habría que escribir uno nuevo, un ensayo acerca
del origen de la igualdad entre los hombres, ya que eso es lo que se pide,
igualdad y esto es aniquilación de la diferencia (Rousseau es un fundador
de la sociedad panoptica, de la técnica panoptica). Cuando se renuncia al
pensamiento metafísico, debemos también renunciar al concepto de
igualdad, este a lo largo de los años solo ha devenido en control y
aniquilación, Dios a muerto, por tanto es valida la pregunta ¿ante quién
somos iguales? Aceptar la diferencia es fundamental para la destrucción de
la igualdad que nos impone la técnica y el control.

Durante la historia de la humanidad han surgido hombres diferentes,


voluntades extrañas. Los egoístas, ¿Quién más egoísta que el que pone en
riesgo no solo su vida sino también la de su familia y la de su pueblo en un
afán de libertad, que el que se revela contra lo establecido, lo que desde
muy pequeños se les ha enseñado?, ¿hay alguien más arrogante que el que
se cree capaz de insultar a los dioses de sus padres? He puesto como
ejemplo a Jesús y su política del sin sentido, su política de la
irresponsabilidad, que escuchando la voz del vulgar pescador galileo, que

24
Ibid
25
J:J.Rosseau; J.J. Rousseau; Discurso sobre el origen de la desigualad entre los hombres; Op. Cit. (p.2)

23
no entendía de dignidad, lleno de instinto de supervivencia y repugnancia
al dolor, Jesús en el oyó la voz del demonio, de la mesura y de la paz.

24