La política del deber

ABDIEL RODRÍGUEZ REYES *
2013-01-15 — 12:00:00 AM — El filósofo y estadista Cicerón vivió en medio de la

República y el Imperio. Un periodo agitado de la historia, arduo lector de la filosofía griega, preocupado por el Estado y la praxis en él, a tal punto que fue Cónsul. Cicerón consideraba que a través de la concepción del Estado y una humanitaria praxis fundamentada en el deber (hacer obrar bien), el ciudadano tiene una posibilidad potencial de vivir bien (en un mundo justo). Cuando se dice que un presidente es el jefe de Estado, los Presidentes, pareciera que no supiesen el significado de Estado, ya que ni asoma en su hacedora función ni el obrar bien ni procurar en su mínima expresión, un mundo justo. Prueba concreta y axiomática son las últimas leyes y forma de gobernar cuasi autoritaria de la vida democrática. En la actualidad, tomando como referencia a Paul Ricoeur, podemos señalar que el discurso desemboca en lo práctico, un discurso tiene implicaciones prácticas. Ahora, haciendo referencia a Cicerón, podemos decir que el discurso Político del Deber (hacer el bien) en la tradición Griega fue llevado a la praxis en el senado romano por él, mediante sus discursos, a tal punto que pagó con su vida, lo que decía y defendía. Por lo tanto en gran medida los filósofos siguiéndole han de encargarse del deber, ya sea en la práctica o en el discurso, ambas estibarán en lo mismo. Cicerón hace una diferencia del deber: ‘el del Deber Medio y del Deber Perfecto. Creo que el deber perfecto podemos llamarlo recto en sí. El deber recto en sí es absoluto; el deber medio dicen que se cumple por una razón plausible.’. El deber tiene que fundamentarse en la deliberación, los argumentos contrarios enriquecen el hacer bien. El deber (hacer el bien) tiene que llegar a todas las particularidades de la sociedad, ciudad, o el estado, solo se vive en un Estado cuando las cosas andan bien, cuando las deliberaciones se consuman en el entendimiento de los contrarios y la razón. El deber, debe ir desde el individuo hasta la sociedad, pero tiene que pasar por la familia, institución importante en la fundamentación del Estado, es natural el ‘instinto común de todos los animales, el apetito de unirse, con el fin de procrear y tener cierto cuidado de la prole’. Cicerón plantea una teoría del estado fundamentado estrictamente en el deber, ya que plantea que después de la familia le sigue la comunidad, que deben compartir alegrías y derrotas, esta es la fiesta del pueblo, es la verbena, es la tertulia cultural, es donde se puede ‘gozar de la familiaridad segura de los amigos que nos quieran y que nos tengan en mucha estima’ no es el bacanal ni la embriaguez. Cada ciudadano debe cooperar en el bienestar de la ciudad y en la defensa de la sociedad, vuelven algunos principios del epicureísmo, como la amistad, como el hombre prudente, virtuoso. Otro principio político es la justicia, y mejor sería un político justo y prudente, que no caiga en los excesos, en el abuso del poder y en la fama de su cargo. En definitiva el hombre que gobierna debe ser el que se plantee ‘el deber’ como fundamento de vida, un hombre de bien. *EL AUTOR ES PROFESOR DE FILOSOFÍA

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful