Graciela Hierro

Graciela Hierro Pérezcastro nació en la ciudad de México, en 1928. Pertenece a una generación en la que el “destino natural” de la mujer era el matrimonio y la crianza. Realizó estudios de maestría y doctorado en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. La notable feminista y encauzadora de los estudios de género de la UNAM, es autora de los libros como: De la domesticación a la educación de las mexicanas, Ética de la libertad, Ética y feminismo y Ética del placer (obra póstuma donde se resumen sus reflexiones filosóficas). ¿Qué valor tiene el sexo en la sociedad y en la vida humana?. ¿Cómo debemos asumirlo? ¿cómo se manifiesta en las mujeres como sujetos de una sociedad determinada?. Son preguntas que le interesan contestar a Graciela Hierro desde una perspectiva de género (de mujer). La feminista mexicana concibe a la ética en un sentido eminentemente práctico, como la veía Aristóteles, como una disciplina que investiga cómo alcanzar la vida fuera. Muy ligada a la ética está la educación como un proceso que permite convertir a los seres humanos en ser personas libres autónomas y dignas; bajo estos parámetros se desarrolla su idea de la sexualidad.

Ética del Placer. Esta obra, que representa la fase de madurez del
pensamiento de Graciela Hierro, está inspirada en la filosofía de Michel Focault, autor de la Historia de la sexualidad particularmente en lo concerniente a las relaciones que se dan entre el poder, el saber y la propia sexualidad. El placer sexual no es el único placer que existe, ni es el placer más valioso o el placer por la excelencia, pero no podemos negar que es una parte importante de la vida humana como legítimo valor de la existencia. Poder saber y placer son tres conceptos que se enlazan en el discurso sexual dentro del marco de la sexualidad masculina. Las mujeres continúan sujetas al poder bajo las reglas de la “doble mora sexual” que propone una conducta distinta respecto de lo bueno y lo malo diferente para cada género.

revestida de un “instinto maternal”. El camino para esta liberación es. Es por ello que la diferencia genérica se sustenta (o apoya) en una valoración moral. De acuerdo con esta visión moral. de allí que se den muchas y variadas formas de ser hombre y mujer. ¿Cuáles son estos mitos?. materiales e ideológicas. Los principios morales son el producto de las necesidades e intereses del grupo social a que se pertenecen y que construyen una identidad genérica. es el rasgo que conforma la sexualidad. ha determinado la concepción de lo masculino y lo femenino y además ha creado una serie de mitos en torno a la sexualidad misma. política y cultural entre hombre y mujer como constructores de las condiciones sociales. La ética feminista contempla la necesidad de la liberación del erotismo femenino como condición de posibilidad de que este género alcance su auténtico ser moral y la formación de una identidad moral autónoma y responsable. el arquetipo ideal femenino es el de la “madresposa”como ser de capacidad procreadora. la patriarcal. que el impulso sexual masculino es incontrolable y de acuerdo con esto. por ejemplo: la idea de que la sexualidad heterosexual masculina es la paradigmática. pero en todas ellas se impone la sanción de la visión moral prevaleciente. la violación es un delito que se origina precisamente a partir de los dos mitos anteriores. el erotismo sólo se interpreta desde lo masculino. que en cierto sentido pretenden legitimarlo. aunada a la ocultación de su erotismo y de su capacidad orgásmica. fincada en su poder. el planteamiento de una ética hedonista (que solo busca el placer) valedera para mujeres y hombres. al parecer incontrolable. advirtiéndose un miedo o aversión al cuerpo y sus deseos y comprendiendo la virtud sexual para las mujeres como la represión de los deseos sensuales por medio de la fuerza de la voluntad. En realidad la sexualidad es una construcción social donde lo biológico es tan solo una parte. que hasta ahora ha sido masculina. .La sociedad patriarcal ha impuesto un código de conducta dentro del cual la sexualidad femenina es reprimida. que la sexualidad daña las mujeres y que sólo se justifica para la procreación. “Para los hombres su propio erotismo. es lo que los hombres desean que sea el goce de las mujeres. siempre leída en el lenguaje masculino”. que las mujeres son propiedad de los hombres. Graciela Hierro sentó las bases de una ética sexual feminista a partir de un criterio constructivista que interpreta la diferencia social. a juicio de Graciela Hierro. En este sentido la sociedad patriarcal.

los interés y las inclinación de las mujeres tal como ellas mismas los expresan y los llevan a cabo. es decir. sin excluir el interés social. esposa. al deseo y a la expansión del erotismo. los deseos. generando la falsa dicotomía (división en dos partes) entre el goce y autoestima”. sin existencia e invisible ante la sociedad porque nada vale” . debe vivir para él como hija. entendida como la existencia en paz consigo mi8sma y las demás.Una ética hedonista. lo que sucede en las culturas donde las mujeres tradicionalmente se les reprime el goce. la doctora Graciela Hierro critica la ética patriarcal. como sabemos. pero sin apasionamiento ciego. no excluye la connotada filosofa que esa espiritualidad pueda apuntar a un sentimiento místico de unión en el todo. es el bien que lucha contra el mal y alcanza la espiritualidad. porque significa para ellas la posibilidad de alcanzar el derecho al placer. Por último en la ética del placer cuya norma es la búsqueda de la satisfacción del propio interés. No tener un compañero se le sanciona moralmente calificándola como “solterona”. centra la realización humana en la búsqueda de los placeres más selectos y humanos. obedece a las necesidades. El placer derrota el miedo que conlleva al mal. el énfasis está dado en este sentimiento que se busca y se desea. madre y hasta viuda. por seguir unida su sexualidad a la procreación. basada en la biología humana que valora a una mujer por su capacidad de procreación y por su relación con el otro: el hombre. definida como una ética fisiologista. Es una ética de la libertad y madurez. en este sentido el placer es un valor legítimo en la construcción de la sexualidad: “la ética del placer sigue el interés personal. “Con severidad.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful