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Cronología

Septiembre – diciembre 2002


Movimientos sociales,
conflicto y cambios políticos
en América Latina1

Por José Seoane y Emilio Taddei

Escenarios y desafíos región, como repetida y única fórmula caren-

A
te ya de credibilidad social.
mérica Latina se ha visto sacu-
dida –durante el año que acaba Este incremento del conflicto social ha
de concluir– por una profunda significado una maduración de ciertos movi-
crisis cuyos impactos sociales, mientos sociales, así como el surgimiento y
políticos y económicos marca- consolidación de experiencias de convergen-
rán seguramente el futuro de la región en los cia social en la confrontación contra las polí-
próximos años. El acentuamiento de la rece- ticas neoliberales, evidenciando un creci-
sión y de la inestabilidad económica (ver ar- miento cualitativo en la politización de las lu-
tículo de Jaime Estay en el presente número) chas. Muchos de los conflictos acontecidos a
asestó un duro golpe a la legitimidad política lo largo de 2002, que lograron limitar –aún de 67
e ideológica que gozó el neoliberalismo en la forma transitoria– las intenciones privatiza-
última década. La debacle de dichas políticas doras de los gobiernos, adoptaron la forma de
en Argentina aparece, en este contexto, como confluencias heterogéneas, frentes sociales
el ejemplo más paradigmático del derrumbe amplios y coordinadoras multisectoriales na-
de la utopía de mercado como principio regu- cionales y/o regionales (Seoane y Algranati,
lador del orden social. El quiebre de la legiti- 2002). Estas dinámicas contrastan con las
midad neoliberal y la dificultad creciente de precedentes luchas contra los ajustes y priva-
los regímenes políticos del continente por re- tizaciones “de primera generación” y sobre
constituirla aparecen como una de las marcas cuya derrota se asentó la hegemonía del orden
distintivas del año 2002. neoliberal en América Latina durante la pri-
mera mitad de la década de los ‘90.
Una segunda característica de la coyuntu-
ra político-social latinoamericana durante el La dinámica e inscripción de las protes-
último año es la profundización del ciclo de tas en respuesta a la crisis de un modelo que
protestas sociales desplegado desde mayo de sacudió y transformó regresivamente las so-
2001. El año concluido marca un crecimiento ciedades latinoamericanas presentan –más
cuantitativo del número de conflictos en rela- allá de las especificidades nacionales y/o re-
ción a los dos años precedentes. Según los re- gionales– características comunes que pare-
gistros del OSAL, el total de conflictos que tu- cen estar asociadas a la profundidad de los
vieron lugar en la región a lo largo de 2002 cambios económico-sociales señalados. La
asciende a 6.744, contra 5.094 durante 2001 y reconfiguración de la territorialidad del con-
1.995 entre mayo y diciembre del año 2000. flicto y la agudización de ciertas modalida-
Este aumento de la protesta aparece ligado al des confrontativas en desmedro de las protes-
recrudecimiento de la crisis y a los intentos de tas demostrativas aparecen como signos dis-
profundizar los planes de ajuste y las políticas tintivos del año analizado. El vertiginoso
privatizadoras por parte de los gobiernos de la agotamiento de las promesas democráticas

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C ro n o l o g í a

de la gobernabilidad neoliberal se ha visto re- (ver artículo de Pablo Dávalos en la sección


flejado en algunos países por el desarrollo de Análisis de casos). El excelente y también
profundas crisis políticas que han socavado sorpresivo desempeño electoral del Movi-
la legitimidad de los regímenes democrático- miento al Socialismo y su candidato Evo
liberales y de las estructuras partidarias tradi- Morales en Bolivia, no puede ser comprendi-
cionales. La crisis de las formas tradicionales do al margen de la legitimidad política de la
de intervención política parece haberse am- lucha del movimiento cocalero boliviano y
plificado abriendo el camino al desarrollo de del reconocimiento social de la lucha cocha-
numerosas experiencias de autoorganización bambina contra la privatización del agua.
social. La búsqueda de una mayor horizonta- Aún la reciente derrota electoral del presi-
lidad y democracia en los procesos de parti- dente Toledo en las elecciones regionales en
cipación y decisión política aparecen hoy en Perú, que puso de manifiesto la debilidad de
el centro del debate de numerosos movimien- un gobierno que frustró rápidamente las ex-
tos en la región. De igual forma, la cuestión pectativas populares de cambio, aparece vin-
de la relación entre movimientos sociales, culada a las intensas y recientes protestas re-
partidos y Estado y el respeto a una diversi- gionales –encabezadas por los llamados
dad que no restrinja la capacidad de acción Frentes Cívicos– particularmente en el sur
conjunta de diversos sectores sociales están del país, contra las privatizaciones.
presentes en la discusión cotidiana de los co-
lectivos de la protesta. Un incipiente y pro- Frente a la crisis de legitimidad reseña-
metedor debate sobre las nuevas formas de da, y en contraposición a estos cambios polí-
emancipación social y política asoma –liga- ticos, la continuidad del rumbo neoliberal
do a la experiencia directa de los movimien- aparece asociada a los intentos de afirmación
tos– en la escena latinoamericana. de regímenes crecientemente autoritarios y
represivos, que podemos señalar como una
68 En tercer lugar, los triunfos electorales cuarta tendencia del período. Legitimado por
del pasado año de partidos y/o coaliciones la cruzada antiterrorista desatada por el go-
políticas nacidas y desarrolladas en confron- bierno de Bush luego del 11 de septiembre e
tación con el modelo neoliberal constituyen íntimamente asociado a las estrategias nor-
un dato político sin precedentes en la historia teamericanas de subordinación económica y
reciente de la región. Estas victorias ponen militar, el “neoliberalismo armado” ha servi-
de manifiesto no sólo el creciente desconten- do como soporte jurídico e ideológico al au-
to social frente al modelo, sino también la mento de la represión y la persecución de di-
preexistencia de intensos procesos de lucha y rigentes sociales, a lo largo de todo el año. La
constitución de movimientos y organizacio- militarización de la vida política colombiana
nes sociales que –de distintas maneras– se ar- promovida por el gobierno neoliberal de Uri-
ticulan con estas expresiones político-electo- be es, en ese sentido, el ejemplo más trágico
rales. Un escenario que plantea nuevos y y destacado en la región (ver artículo de Jai-
enormes desafíos para el futuro del continen- me Zuluaga en el presente OSAL).
te. El triunfo del Partido de los Trabajadores
(PT) en Brasil es, en este sentido, el ejemplo Hasta mediados de los ‘90, la hegemonía
más relevante política, social y regionalmen- regional del neoliberalismo parecía homoge-
te. La llegada de Lula al gobierno es el resul- neizar la marcha de las sociedades latinoa-
tado de un sostenido proceso de confluencia, mericanas en similar dirección. Hoy la crisis
articulación y lucha común de vastos secto- de dicha hegemonía permite recuperar el fu-
res sociales, durante las dos últimas décadas. turo, con sus riesgos y oportunidades, como
A éste se suma la victoria de la coalición po- posibilidad y desafío para la construcción co-
lítica encabezada por Lucio Gutiérrez en lectiva. Sobre este se inscriben, ya como es-
Ecuador, donde la participación del Movi- cenarios posibles, las tendencias reseñadas
miento Pachakutik expresa las luchas socia- anteriormente, cristalizadas de manera desi-
les y políticas encabezadas en los últimos gual en los distintos espacios nacionales que
años por el movimiento indígena ecuatoriano conforman la región.

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M ovimientos sociales, conflicto y cambios políticos...

La conflictividad social durante nómica, este último cuatrimestre está atrave-


el último cuatrimestre de 2002 sado por la persistente presión del FMI y del
BM para acentuar las políticas de ajuste fis-
Entre septiembre y diciembre de 2002, el cal, desregulación y privatización. Estas me-
número de acciones de lucha protagonizadas didas, que constituyeron uno de los puntos
por los diferentes colectivos sociales relevadas centrales de la regresiva transformación es-
por el OSAL resultan relativamente menores a tructural de la década de los ‘90, se orientan a
las del cuatrimestre anterior (-6,5%), período garantizar –en el marco de un proceso de
que ya había mostrado una disminución res- reestructuración del abultado endeudamiento
pecto del primero del año. A diferencia de lo externo acumulado durante dicha década que
señalado en ese caso, el descenso del número asegure su pago– la profundización de las lí-
de conflictos en la comparación entre el se- neas directrices del régimen neoliberal.
gundo y tercer cuatrimestre del año –conside-
rando siempre los 19 países de la región sobre En consonancia con esta orientación, en
los que trabaja el relevamiento– resulta más estos últimos cuatro meses del año, numero-
homogéneo, registrándose en diez países una sos gobiernos de la región confeccionan los
disminución de los hechos de protesta social y presupuestos fiscales para el próximo perío-
sólo en cinco casos, un incremento. Entre es- do, así como impulsan diferentes proyectos
tos se destaca la situación político-social en legislativos destinados a sancionar el ajuste
Venezuela, donde las permanentes moviliza- de las cuentas públicas. En este sentido, va-
ciones impulsadas por la oposición y por los le señalar, por ejemplo, las leyes de transi-
defensores del gobierno constitucional se in- ción económica en Paraguay, las de reactiva-
tensifican, desde principios de diciembre, con ción económica y de rendición de cuentas en
el inicio del llamado “paro cívico” convocado Uruguay, la de reforma del sector salud en
por un conjunto de organizaciones empresa- Chile, la de agua potable y alcantarillado en
riales, sindicales, sociales y políticas, con la Honduras, y la reforma laboral e impositiva 69
exigencia de la convocatoria a elecciones pri- en Colombia.
mero, y la renuncia del presidente Chávez des-
pués (ver artículo Margarita López Maya en Frente a estas políticas, se explica el rela-
este número de la revista). Por otra parte, se tivo crecimiento que muestran los conflictos
verifica también un crecimiento de la conflic- protagonizados por los asalariados del sector
tividad en Bolivia, donde se despliega una se- público, pero también la afirmación y confor-
rie de diversas protestas encarnadas por traba- mación de movimientos territoriales, de pro-
jadores del sector público, mineros, campesi- cesos de convergencia y multisectoriales a ni-
nos y multisectoriales, contra la política eco- vel local o nacional. Hemos señalado ya para
nómica adoptada por el nuevo gobierno, y en los primeros ocho meses del año, cómo diver-
particular, alrededor de los proyectos guberna- sas experiencias de este tipo jugaron un papel
mentales de explotación y exportación de gas. protagónico en la lucha contra las privatiza-
ciones en Perú, Paraguay y Uruguay (AA.VV.,
Sin embargo, es necesario señalar que a 2002; Olesker, 2002). En la misma dirección,
pesar de esta disminución relativa de la con- en este cuatrimestre aparecen también las ac-
flictividad social, los registros de protesta ciones impulsadas por el Frente Nacional
consignados para este cuatrimestre son aún contra la privatización de la industria eléctri-
superiores a los correspondientes al año ca en México y la Coordinadora por la defen-
2001, siendo además que, por ejemplo, en los sa del Gas en Bolivia, por citar sólo dos casos.
casos de Brasil y Ecuador, coincide con pro- Así, las contrarreformas neoliberales se con-
cesos electorales que señalan una mayorita- frontan con la creciente consolidación de ex-
ria voluntad social de cambio. periencias que adoptan una configuración so-
cio-territorial y que, además del rechazo a es-
Aún en la diversidad que plantean los di- tas políticas, en muchos casos plantean y
ferentes escenarios nacionales y en el contex- avanzan en el debate sobre propuestas alter-
to de profundización regional de la crisis eco- nativas de gestión de lo público.

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En relación a ello, estas luchas contra las se viene desarrollando desde principios de
privatizaciones de empresas públicas, que ya año– pero que también se expresan, de forma
mencionamos –y en algunos casos los recla- local, en México, Argentina y Colombia.
mos por reestatizaciones como, por ejemplo,
en Bolivia respecto de ciertos emprendimien- Estos conflictos, que reseñamos breve-
tos mineros– se combinan con importantes mente, confluyen y motivan movilizaciones
protestas frente a políticas de reestructura- multisectoriales de cuestionamiento a las po-
ción, privatización o desfinanciación de las líticas económicas y los gobiernos en muchos
áreas de salud y educación. Vale en este caso países de la región. En Uruguay, a principios
mencionar, entre otros, el intenso y extendido de septiembre, contra las leyes de ajuste fis-
conflicto en El Salvador, frente al intento de cal; hacia fines del mismo mes, en Colombia,
privatización del Instituto del Seguro Social; el paro sindical, los bloqueos campesinos y
las múltiples protestas en Honduras en recha- las movilizaciones estudiantiles contra la re-
zo del proyecto de ley de agua potable y al- forma laboral y el ALCA; también en sep-
cantarillado –que pretendiendo la municipali- tiembre las protestas obreras y agrarias contra
zación del servicio es caracterizado como un el alza de tarifas y la ley de transición econó-
paso a la privatización del sector, exigida por mica en Paraguay; las diferentes manifesta-
el Plan Puebla Panamá–; y el prolongado con- ciones en Bolivia hacia el fin del cuatrimes-
flicto impulsado por los médicos y trabajado- tre; así como también las movilizaciones en
res de la salud en Chile, frente al proyecto le- Argentina al cumplirse un año de las protes-
gislativo oficial de reforma del sector. tas del 19 y 20 de diciembre de 2001, prota-
gonizadas fundamentalmente por los movi-
En el mismo sentido, y asociado a la con- mientos de trabajadores desocupados.
fección y aprobación de los presupuestos fis-
cales para el año próximo, diferentes conflic- En el terreno organizativo, prolongando
70 tos se desarrollan en reclamo de financiamien- un proceso que ya señaláramos en el núme-
to para el sector educativo y sanitario. En este ro anterior de la publicación, estas experien-
caso, se destacan las luchas estudiantiles y de cias fructifican en la constitución de espa-
la comunidad universitaria en Perú, las movi- cios de convergencia político-social como
lizaciones de estudiantes y el prolongado con- las movilizaciones convocadas por el “blo-
flicto de los trabajadores de la salud en Nica- que antineoliberal” en Bolivia o la confor-
ragua, así como las protestas –impulsadas fun- mación del Frente Nacional por la defensa
damentalmente por la federación estudiantil– de la Soberanía y los Derechos de los pue-
en Uruguay, a principios de septiembre. blos, que se constituye en Salvador Atenco,
México, a fines de noviembre. Por otro lado,
Por otra parte, deben señalarse también el resultado obtenido por estas luchas contra
los conflictos encarnados por trabajadores las políticas de ajuste y privatizaciones, es
del sector público en defensa de sus condi- disímil. La derrota de las ofensivas privatis-
ciones laborales y salariales, y particular- tas en Perú y Paraguay, así como la imposi-
mente en reclamo de haberes adeudados. Tal bilidad del gobierno mexicano de avanzar
es el caso, por ejemplo, de las protestas –en sobre el sector de la electricidad, contrastan
ciertos casos también convocadas a través de con la aprobación –aún con modificaciones–
multisectoriales– que se desarrollan en algu- de muchas de las legislaciones cuestionadas
nas provincias de la Argentina, así como en por los movimientos populares; quedando,
Paraguay y en Honduras, a lo largo de una in- en algunos casos, la resolución aún pendien-
tensa serie de conflictos protagonizados por te. Ciertamente, la cuestión no es menor y
los trabajadores de la educación. señala uno de los desafíos que enfrentan las
sociedades latinoamericanas si se trata de
Finalmente, bajo similar consideración, avanzar hacia un destino diferente del augu-
valdría incluir también las protestas contra el rado por los designios neoliberales.
alza de tarifas, particularmente intensas en
República Dominicana –en un proceso que

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Libre comercio y militarización: Economía de las Américas, a inicios de no-


resistencias y convergencias viembre, donde una nutrida manifestación
convocada por los movimientos indígenas
Los intentos de profundizar el rumbo ecuatorianos –y acompañada por delegados
neoliberal ante la crisis se expresó también de movimientos y organizaciones sociales de
en el progreso de las negociaciones de los todo el continente– cerró el Encuentro Conti-
tratados de libre comercio que –bajo una di- nental “Otra América es posible”, organizado
námica bilateral o interregional– constituyen, por las redes continentales de lucha contra el
como confesara recientemente el represen- ALCA. De igual manera, la Campaña Conti-
tante norteamericano para las negociaciones nental contra el ALCA cobra un significativo
comerciales Robert Zoellick, “un ladrillo impulso con la realización de la consulta po-
más en el proyecto de construcción del Área pular en Brasil, que convocó a más de diez
de Libre Comercio de las Américas”. Este millones de personas, con la conformación
proceso –ya señalado para los dos cuatrimes- de diferentes comités nacionales, con movili-
tres anteriores– se manifiesta en el último pe- zaciones en diferentes países contra dicho
ríodo del año a través de la conclusión de las acuerdo (por ejemplo en Bolivia y Guatema-
negociaciones del Tratado de Libre Comer- la) y con la realización, a finales de noviem-
cio (TLC) entre Chile y Estados Unidos, que bre, del Segundo Encuentro Hemisférico de
podría empezar a regir a partir de fines de Lucha contra el ALCA, que concluyó sus tra-
2003; en la entrada en vigor de un TLC entre bajos con la aprobación de un documento y
este país andino y la Unión Europea, a partir un plan de acciones para 2003 denominado
de febrero de 2003; así como en el anuncio “Llamamiento de La Habana a todos los pue-
del inicio de negociaciones entre los países blos de América” (ver en este OSAL Crono-
centroamericanos y los Estados Unidos. logía de la protesta internacional) .

De cara a este proceso han crecido, a lo Por otra parte, ha sido una característica 71
largo de este año, las protestas contra los particularmente acentuada durante este año
acuerdos de liberalización comercial; a su que las luchas contra estos procesos de libe-
vez los movimientos y organizaciones socia- ralización comercial fueran protagonizadas
les han cobrado una mayor conciencia de la fundamentalmente por los sectores agrarios
importancia y los efectos que dichos acuer- y campesinos. Así, frente a la entrada en vi-
dos traen aparejados –como puede apreciarse gencia del capítulo agrario del NAFTA, a
en la cronología del conflicto social que pre- inicios de 2003, se generalizan numerosas
sentamos a continuación, donde la lucha con- protestas de pequeños propietarios agrícolas
tra el ALCA aparece consignada en múltiples y campesinos en México, ya presentes desde
protestas. Estos hechos van de la mano del inicios de 2002; y en igual sentido, en Perú,
surgimiento y consolidación de marcos de ar- productores agrícolas se movilizan en recla-
ticulación regional de los diferentes movi- mo de subsidios para el sector y por el cese
mientos sociales –sea bajo la forma de redes, de las importaciones. Por otro lado, en Chi-
campañas u coordinadoras sectoriales– don- le se renueva el reclamo de los pescadores
de han jugado un papel protagónico tanto la artesanales para obtener la prórroga de la
experiencia de la campaña contra el ALCA, Ley Transitoria de Pesca en vigencia, cuya
como la del Foro Social Mundial, que duran- modificación es impulsada por las multina-
te este año se expandió en Latinoamérica con cionales del sector.
la realización del Foro Mesoamericano, del
Foro Panamazónico, del Foro Social Temáti- Como contraparte de este proceso de su-
co en Argentina y de diferentes Foros nacio- bordinación regional al capital norteamerica-
nales en Uruguay, Venezuela y Colombia. no, el incremento de la presencia militar de
dicho país en la región se prolonga durante
En este sentido, esta creciente oposición este último cuatrimestre en el anuncio del in-
al ALCA se manifestó en las calles de Quito greso de tropas en Panamá y Bolivia, para
en ocasión de la Cumbre de Ministros de principios de 2003, con el justificativo de mi-

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siones humanitarias, así como en el incre- bediencia fiscal, sin haber conseguido derri-
mento de la ayuda militar en Colombia. Li- bar o desestabilizar, de forma definitiva, al
gado a ello el proceso de militarización y re- gobierno constitucional. Sin duda, el saldo
presión social parece cobrar un nuevo capítu- de estas confrontaciones tendrá una inciden-
lo en dicho país, con la prolongación del es- cia significativa en el futuro de la región.
tado de conmoción interna, con el acentua-
miento de los asesinatos y secuestros de líde- En este cuadro, los cambios políticos
res sociales y políticos, así como por la re- analizados precedentemente, así como tam-
presión de las protestas y los movimientos bién las experiencias de lucha y coordinación
que toma cuerpo, por ejemplo, en los hechos regional forjadas por los movimientos en los
represivos en el Cauca y en los allanamientos últimos tiempos, deberían permitir la concre-
a la Universidad Nacional en Bogotá. ción de un nuevo escenario latinoamericano
que pueda detener la política de militariza-
La faceta del “neoliberalismo armado” ción y de subordinación a los intereses nor-
toma cuerpo también en el hostigamiento que teamericanos. La posibilidad de iniciar un ca-
sufren las comunidades zapatistas en Chia- mino de transformaciones hacia una salida
pas, a principios del cuatrimestre, así como del neoliberalismo no solo estará ligada al im-
con el desalojo de los asentamientos ubica- pulso de cambios efectivos, sino también, y
dos en la región de Montes Azules, efectua- muy especialmente, a la consolidación y for-
dos por el ejército mexicano, sobre fin de talecimiento de los movimientos populares y
año. Entre ambos hechos, vale consignar el de sus espacios de autonomía y autoactividad,
rechazo de la Corte Suprema a los cuestiona- y a la capacidad de promover la mas amplia
mientos legales efectuados a la ley de Dere- participación democrática de las mayorías en
chos y Cultura Indígena, promulgada recien- la construcción del futuro colectivo.
temente, en contraposición a las demandas
72 del movimiento indígena. En el mismo senti-
do, la represión sufrida por los campesinos Bibliografía
del Chapare en Bolivia, así como la deten- AA.VV. 2002 Dossier “Derrota de las
ción y procesamiento –acusados de terroris- privatizaciones, victoria de la moviliza-
tas– de dirigentes mapuches pertenecientes a ción popular. Lecciones de Perú y Para-
la Coordinadora Arauco Malleco en Chile se- guay”, en OSAL (Buenos Aires) Nº 8,
ñalan la persistencia de una política de crimi- Septiembre.
nalización de los movimientos sociales. A
Olesker, Daniel 2002 “La movilización
pesar del saldo trágico de este proceso de mi-
social en Uruguay: crecimiento y conver-
litarización social y de su impacto sobre los
gencia”, en OSAL (Buenos Aires) Nº 8,
propios movimientos y las libertades demo-
Septiembre.
cráticas, su generalización y consolidación
ha tropezado con enormes dificultades, y Seoane, José y Algranati, Clara 2002
tampoco se ha demostrado del todo cierta su “Los movimientos sociales en América
capacidad de desmovilizar y disciplinar las Latina. Entre las convergencias sociales
luchas, bajo la amenaza del terror. y el neoliberalismo armado”, en OSAL
(Buenos Aires), Nº 8, Septiembre.
Puede leerse en similar dirección, el re-
sultado de la ofensiva impulsada por las éli-
tes económicas venezolanas contra el gobier- Nota
no de Chávez que, frustrado el golpe militar 1 Agradecemos especialmente a Clara
de abril de 2002, combina, en el presente pe- Algranati, Ivana Brighenti y a todo el
ríodo, la movilización callejera, el asedio equipo del OSAL por su colaboración en
mediático, el lock-out patronal, el golpe pe- la elaboración de este artículo.
trolero y la convocatoria a la disidencia mili-
tar –que solo puede interpretarse como el lla-
mado a reeditar el fallido golpe– y a la deso-

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