LUIS ANTONIO VIDAL PÉREZ UM21416HCO29585

SEMINAR CULTURAL DEVELOPMENT I THE HIDDEN CONNECTIONS

SETIEMBRE DE 2012 LIMA, PERÚ ATLANTIC INTERNATIONAL UNIVERSITY

LAS CONEXIONES OCULTAS

Introducción

Desde los inicios de la humanidad, los chamanes y sabios han dejado perplejo al pueblo con sus visiones apocalípticas sobre el futuro. Desde Nostradamus hasta los Mayas, las profecías hablaban del fin de los tiempos, catástrofes, guerras y muerte. Aun así, los oscuros presagios siempre mencionaban una luz al final del túnel, un camino de salvación para la humanidad. Ese es el espíritu de Las Conexiones Ocultas de Fritjof Capra, un diagnóstico de la dura realidad de un mundo llevado al límite por una sociedad consumista, y de las alternativas que ésta tiene para rescatar lo poco que queda. Ciertamente, basta con echar un vistazo a la página web de una cadena de noticias para corroborar todo aquello que Capra enunciara hace ya 10 años. Como reza el dicho, la realidad supera a la ficción, y fuera de haber atendido a sus recomendaciones el mundo ha caído en el círculo vicioso que advertía el autor y del que se creía no había salida. En su obra, Capra atribuye los males del mundo globalizado a un sistema económico impulsado por los avances tecnológicos, especialmente en el área científica y de comunicaciones. Estos avances son los que permitieron a los países y sus empresarios ingresar en nuevos mercados y expandirse hasta donde su capital se lo permita. Lamentablemente, fueron los países del primer mundo los que, en obvias condiciones superiores, invadieron las naciones subdesarrolladas con sus grandes corporaciones generando brechas económicas aún más grandes. Como consecuencia de la carrera desmedida y desigual por la conquista de nuevos mercados, las corporaciones, amparadas en Tratados de Libre Comercio poco equitativos, han llevado a nuestro planeta a un punto de quiebre, agotando sus recursos y depredando lo poco que queda. Tal es la magnitud de la intervención del hombre en la naturaleza que hemos llegado al punto de lotizar las selvas, patentar las especies y jugar con ellas en pos de nuestro desarrollo como especie. Hasta ahí podríamos resumir el diagnóstico que hiciera Capra en aquel entonces y que, sin lugar a dudas, se ha mantenido hasta nuestros días, haciéndose mucho más tangible y preocupante que nunca. Podríamos decir que como sociedad hemos llegado a la

decadencia. Sin embargo, en medio de tinieblas se hace la luz. Hay soluciones, siempre las hubo y este es el momento ideal para ponerlas en marcha.

El Problema del Sistema

Cuando Capra describe la forma en que las empresas y organizaciones están constituidas hace hincapié una y otra vez en la necesidad de cambiar la forma cómo éstas son diseñadas, desde una perspectiva mucho más dinámica y humanística. La concepción vertical y burocrática de la mayoría de empresas, sumada al vertiginoso ritmo del mercado y la feroz competitividad del día a día repercute, en negativamente en el personal de la empresa. Los empleados o colaboradores, como se estila llamarles ahora pese a que sus condiciones no mejoran, son requeridos de trabajar de forma automatizada, a ritmo de máquina: rápido y sin errores; con la concepción errónea que de esa forma se llevarán los índices de productividad hasta el cielo y las ganancias serán por demás jugosas. El paradigma económico redunda en una situación de miedo colectivo a quedarse sin empleo en un mundo terriblemente competitivo donde parece ser que siempre habrá alguien más esperando ocupar el lugar que uno deja y que estaría dispuesto a hacer lo mismo que uno por menos dinero. Dicha situación no hace más que incrementar por un lado el estrés de los trabajadores y por otro que sus empleadores los sometan a toda clase de abusos en mayor o menor medida a sabiendas de su, en muchos casos, desesperación por conservar su plaza laboral. Consciente de esto, Capra deja en claro que el gran error de las compañías es manejarse a sí mismas y a sus empleados como maquinaria. Como indica el conferencista y escritor Héctor Mora, para lograr un aumento en la productividad como resultado de la fidelización del empleado deberían tomarse en cuenta los siguientes aspectos: “Individualizar las condiciones de trabajo, flexibilidad de horarios, el respeto por la integridad física y mental, y motivaciones de autorrealización.” (Mora, 2011) Aun así, pareciera que hacer sentir cómodos a los trabajadores no es más la solución y existen otras demandas, propias de una sociedad saturada por la vorágine económica. Si consideramos que la clase obrera terminará siendo reemplazada por maquinaria sofisticada que puede producir más rápido y de forma exacta ¿a qué apunta la clase trabajadora? “Los trabajadores se extinguen: desde cervezas y cremas hasta impresoras y

coches se producen hoy con máquinas robotizadas e interconectadas. En Estados Unidos ya funcionan fábricas ‘sin luces’, sin un solo operario y controladas a distancia.” (Fuentes de las, A. citado por Fernández Sánchez, 2010) Como explica el filósofo y periodista André Gorz en su artículo Salir de la sociedad salarial, la población económicamente activa, especialmente en Estados Unidos y Europa, cuenta cada vez con menos posibilidades de acceder a una plaza de trabajo a tiempo completo debido a la automatización de la producción y los cambios generados por el avance tecnológico, por lo que “(…) es imposible creer que el ‘pleno empleo’ – es decir, una situación que asegura al 95% de la población activa un empleo permanente, a tiempo completo, durante toda la vida activa – pueda ser restablecido en el futuro.” (Gorz, 2005) Siendo así, Gorz va más allá del problema y plantea una cuestión que debe ser muy tomada en cuenta, sobre todo ahora que las posibilidades que brindan las TIC son tan amplias: “La cuestión no es saber qué hacer para que, a pesar del inmenso ahorro del tiempo de trabajo conseguido gracias al cambio técnico, todo el mundo continúe trabajando como en el pasado. La cuestión es saber cómo puede ser transformado el tiempo liberado de trabajo a escala de la sociedad en un recurso y cómo puede la sociedad apropiarse y redistribuir este recurso de manera que todos y todas tengan acceso al mismo y se conviertan en dueños de su tiempo.” (Gorz, 2005) Visto de esa forma, la utilización del tiempo libre como recurso y asegurar que el mismo sea accesible para todos es un tema de políticas de estado, pues es el estado el que debe inducir a la población a invertir este ahorro en algo productivo tanto para sí como para la sociedad. De hecho, esto que podría sonar muy bien en el papel puede suscitar un gran desconcierto pues ésta es una situación real y ya se está dando, es decir, ya hay gente en las calles con mucho tiempo de sobra cuenten con un empleo de medio tiempo o no. De la misma forma, si analizamos el sector público, los procesos se desarrollan de forma tan lenta debido a las trabas burocráticas que, de aplicarse las reformas requeridas, por más temas que tenga el gobierno por resolver, los empleados se verán en la misma encrucijada del “¿qué hago con mi tiempo?”, pues el programa que antes tardaba meses en desarrollarse ahora tardaría semanas. De pronto, la bonanza se convierte en tragedia.

Nuevos Modelos Empresariales

En ese contexto, son las pequeñas y microempresas las que pueden adoptar de forma más rápida y sencilla los nuevos modelos organizacionales pues, al contar con un número reducido de empleados es más sencillo aplicar medidas de forma participativa sin necesidad de generar crisis significativas. Recientemente el diario The Wall Street Journal publicó un interesante artículo sobre una nueva tendencia que va cobrando fuerza en diversas partes del mundo, y es la de empresas cuyos empleados trabajan desde sus casas, apoyados en los avances tecnológicos en materia de comunicaciones. “Gracias a un rápido avance en video, redes sociales, almacenamiento en nube y tecnología móvil, cada vez más empleados prefieren trabajar remotamente o formar equipos virtuales con colegas alrededor del mundo.” (TWSJ, 2012) Esta nueva forma de hacer empresa acoge las potencialidades del mundo globalizado y las ventajas tecnológicas en materia de comunicaciones, sin incurrir en los paradigmas arcaicos de las empresas tradicionales. Por el contrario, las empresas “a distancia” le brinda a los colaboradores todo tipo de libertades para realizar cómodamente su trabajo, distribuir mejor su tiempo, trabajar a ritmo propio y tomar decisiones de forma independiente. A su vez, las empresas que han elegido este innovador sistema se colocan varias posiciones por delante de sus competidoras al contar con una red de talentos mucho más amplia: “Contar con una plantilla de trabajo remota permite a las compañías usar una nueva reserva de talento más amplia sin límites geográficos.” (TWSJ, 2012) Más allá de las ventajas técnicas y económicas de este nuevo modelo de trabajo, la importancia de poner en práctica diversas alternativas radica en las libertades que se otorgan al trabajador. Mientras Capra denuncia en su libro que el sistema económico actual deshumaniza al empleado, propuestas como la de este nuevo modelo de negocio le devuelve su humanidad.

Una Nueva Alternativa de Desarrollo

Evaluando las posibilidades que permitiría el cambio de los modelos empresariales como generador del nuevo recurso tiempo, Gorz considera como el nuevo y principal objetivo de la personas, desarrollarse en 3 niveles: El macrosocial (referido al trabajo profesional), en el que crea valores de cambio y participa en la producción y en la evolución económica de la sociedad; el microsocial (referido a la autoprotección cooperativa y comunitaria), en el que se crean valores de uso y de calidad de su ambiente; y el nivel de la vida privada, que es el de la producción de sí mismo, de las relaciones entre personas que se dan valor mutuamente como sujetos único, y el de la creación artística. (Gorz, 2005) Es precisamente en el 3er nivel, designado por Gorz, que radica la alternativa de desarrollo que requiere la sociedad: la de la creación artística. Debe considerarse el arte y la producción del mismo como una alternativa para la población, en la que se pueda invertir el recurso tiempo para alcanzar satisfacciones a nivel personal, entre ellas, la expresión plena de las ideas. Más allá de una simple actividad lúdica, debe considerarse al arte y a la producción y consumo de material cultural como una política de estado para beneficio de la población, para lograr elevar el estado de conciencia sobre la realidad y el ser. Sin embargo, para que esta toma de conciencia de la sociedad sea lo que Capra demanda en pos de nuestra supervivencia, el arte debe tener espíritu crítico. Desde el siglo pasado, la Escuela de Frankfurt advertía las consecuencias de una sociedad dominada por el poder económico y su discurso manipulado, emitido a través de los medios masivos de comunicación. El pensamiento crítico y reflexivo que reclamaban los frankfurtianos es aquel que atendía a los mecanismos de dominación sociales que los grupos de poder hacían pasar como lo que debía ser, como el modo de vida ideal. Estos métodos de represión eran fuertemente asimilados por la sociedad y luego asumidos como parámetros de vida que no pueden ni deben ser cuestionados. De ahí la necesidad que el pensamiento sea crítico y reflexivo, “crítico no como negación directa de la realidad, sino como renuncia a una aceptación irreflexiva de la realidad (social) tal y como se nos presenta.” Para Capra y la Escuela de Frankfurt era indispensable que la sociedad critique el status quo impuesto, el sistema económico, los mensajes de los medios masivos y todas aquellas imposiciones, explícitas o no, que perjudiquen, en el corto y largo plazo, a la misma

sociedad. Incluso, debía criticarse todo lo que cause daño tanto al ser humano como a su hábitat y las demás especies. Es a partir del pensamiento reflexivo y crítico que se gesta la toma de acción, como en los casos que cita Capra sobre las ONG y demás colectivos independientes que cuestionan, se organizan y ejecutan acciones de concientización social. Y es que la idea que se puede lograr una sociedad mejor, debe ser objetivo de la sociedad a todo nivel, en que mejor signifique sostenible.

El Problema de la Ciencia

Las Conexiones Ocultas no sólo se limita a criticar el sistema económico globalizado. También dedica buena parte de su discurso en el grave problema social, económico y ecológico al que se ha visto arrastrada la sociedad debido a la ciencia y cómo esta ha sucumbido ante los requerimientos de las grandes corporaciones, quedando rezagada a una herramienta del poder económico. Lamentablemente, esa subyugación parece haber arraigado en la comunidad científica hasta lo más profundo, considerándose ya parte del status quo del dedicado a las ciencias. Por otro lado, nuestra indudable dependencia de los avances científico-tecnológicos, apoyada en la maquinaria mediática de los grandes consorcios, nos han ido despojando de los conocimientos populares, desarrollados por culturas ya casi extintas debido al proceso de globalización y, anterior a ello, el proceso de occidentalización, en el caso de América Latina. Tal es así, que en la actualidad todo enunciado carece de valor a menos que haya sido avalado por la comunidad científica, dándole a la ciencia un carácter imperturbable, libre de objeciones. El mismo Capra polemiza el hecho de considerarse a la ciencia como algo incuestionable: “todas las descripciones, incluso la científica, son representaciones limitadas de la realidad. Ninguna puede dar una visión completa al mundo.” (Capra, 2009) A su vez, el autor también explica que existen muchas formas de interpretar la realidad como las manifestaciones artísticas, el misticismo y la chamanería, entre otras. Este planteamiento proporciona un nuevo significado al desarrollo artístico del ser humano y la importancia que tiene para la sociedad. Entonces, podemos hablar de una nueva responsabilidad para el estado, cuyo deber, además de educar en aspectos

científicos a la población, les de las herramientas y espacios para también explorar las artes como una nueva forma de comunicarse e interrelacionarse con el medio que habita.

La Verdad y La Ciencia. Un cambio de paradigma.

Capra también se refiere repetidas veces a la ciencia y la biotecnología, y cómo, a pesar de ser considerados orgullosamente como estandarte del desarrollo de la humanidad, se han convertido en herramienta del sistema económico y del gran problema que hace que nuestro status quo sea insostenible. Esta ciencia corporativa ha abandonado el camino del descubrir para iluminar, para estigmatizar cualquier otra forma de aprendizaje que no esté avalada por su método y así imponerse como paradigma de la verdad, un paradigma que lejos de revelar los misterios del origen del hombre y su naturaleza, nos aleja más y más del resto de la creación, al punto de considerar que todo puede estar bajo control nuestro y que solo la ciencia nos da ese poder. Entonces ¿Cuál es el reto? ¿Desmitificar la ciencia? ¿Adentrarnos en la espiritualidad y los misterios del cosmos? Puede sonar ilusorio e incluso hilarante cuestionar el hecho que la ciencia no es la verdad absoluta, partiendo del principio del pragmatismo, en el que se supone ciencia está basada y que indica que nada es estático y aquello que consideramos válido hoy puede no serlo mañana. Este nuevo paradigma pragmático revalida la experiencia como forma de aprendizaje, entendiendo experiencia como la interacción con el hecho, con el objeto, con el ser. Desde este punto de vista, podemos entender que aprender de la experiencia es aprender del mundo tal y como lo percibimos, con todas las realidades y formas de interacción que existen y no sólo las que se estén alineadas con el método científico. En otras palabras, el aprendizaje debe ser abierto a todas las posibilidades, incluso aquellas que no entendemos y que no hemos descubierto aún.

De lo Privado a lo Público.

La verdadera reforma social que buscamos, podremos concretarla si trasladamos la visión de Capra de ver las organizaciones como sistemas vivos a la gestión pública. La excesiva

burocracia y el total desinterés son y siempre fueron características principales del sector público, especialmente en Latinoamérica. Pero más allá, es facultad y deber del estado establecer los parámetros económicos, culturales y educativos que rigen la vida de un país. Es desde el estado que deben trabajarse políticas que procuren el desarrollo sostenible de la sociedad y generen conciencia en la población para estimular en ella el pensamiento crítico y reflexivo que los llevará a exigir mejores condiciones a los grupos de poder, que en muchas ocasiones el estado mismo no puede presionar debido a contratos y acuerdos que lo comprometen. Considero que debe existir una reciprocidad Estado-Población en la lucha contra el discurso distorsionado de los grupos de poder, contra el sistema económico globalizado y las políticas ambientales nefastas para los ecosistemas. Es necesario que la población demande mejoras y exija se respete la vida y el medio ambiente, y que el estado respalde esas demandas, porque es en el núcleo de la sociedad donde deben gestarse las reformas y no del gobierno de turno, así se garantiza su continuidad en el imaginario público. Generar ese vínculo Estado-Población es concretar la idea de Capra de un sistema vivo en el que sus componentes se retroalimentan. Como en un ecosistema, uno no puede vivir sin el otro y, en lugar de enfrentarlos, la conciencia crítica y reflexiva debe establecer vínculos por los que fluya la comunicación y las ideas progresistas.

Una utopía al alcance.

Sobre el final de Las Conexiones Ocultas, el autor hace énfasis en los logros de organizaciones no gubernamentales en la ardua labor de concientización de la población, dirigiendo el foco de atención sobre temas trascendentales para la supervivencia de nuestra especie y el cambio social hacia un status quo sostenible, con el uso de energías renovables, un sistema económico globalizado que sea equitativo e impulse a las economías emergentes en lugar de depredarlas, y la preservación de las miles de especies de flora y fauna que existen. Cabe pensar que luego de 10 años desde que se publicó el libro, la sociedad no ha avanzado mucho y que, por el contrario, sigue cuesta abajo sin un freno que le salve del fatídico fin que le espera.

Sin embargo, podríamos decir que existe algo que no nos deja perder la fe en la raza humana, probablemente sea lo mismo que nos maravilla cuando algún deportista logra una gran hazaña o cuando nace nuestro primer hijo. Eso mismo es lo que se siente cuando aparecen pequeñas organizaciones, por lo general compuestas por jóvenes y adolescentes, que demuestran que con pocos recursos y gran espíritu humanitario se pueden lograr mejoras significativas en nuestras vidas. Es por ejemplo, el caso de la lucha estudiantil en Chile, que demanda una educación de calidad y que ésta sea accesible a todos, especialmente a aquellos de bajos recursos. Este tipo de movimientos, son impulsados por el pensamiento crítico y reflexivo mencionado en párrafos anteriores, que lleva a cuestionarse a un grupo de adolescentes el porqué de su situación estando en posibilidades de vivir mejor. Pero más importante que exigir mejoras para uno, es el hecho de exigir mejoras para todos. Ahí radica la importancia de la crítica, del podemos estar mejor, de ver las muchas otras posibilidades y demandarlas. Para lograr la comunión perfecta Estado-población, el gobierno chileno tendría que haber apoyado las demandas de los estudiantes y requerir a las instituciones privadas mejorar también sus propuestas educativas y brindar un mayor a apoyo a los estudiantes de bajos recursos. Pero aún estamos lejos. De la misma forma, en Perú existen decenas de asociaciones juveniles, apoyadas por organizaciones no gubernamentales que trabajan internacionalmente, que desde su su bastión intentan llamar la atención del público sobre los temas que de verdad importan, y presentan alternativas de cambio, en pequeña y gran escala. Ese es precisamente el camino a seguir, el de la crítica-reflexión-acción. Y proviene de los jóvenes que aún mantienen expectativas de mejora, difiriendo de la población adulta que ya se ha acostumbrado al funcionamiento del sistema. El gran reto estaría entonces en trasladar el interés de los jóvenes por mejorar su comunidad hacia el campo de la gestión pública. Según un reciente estudio realizado por la ONU en el Perú a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2011), el 70% de los jóvenes considera que la democracia existe pero no funciona adecuadamente y señalan a los políticos como principales responsables. Y aunque estas cifras podrían sonar desesperanzadoras pues denotan un bajo interés en involucrarse en el aparato estatal, el estudio revela cifras aún más esperanzadoras: “el 47.7% de los jóvenes (entre 15 y 29 años) siente interés por la política pero es independiente un 14% es simpatizante de algún partido político y un 1.1% ejercer militancia. En resumen: solo 4 de cada 10 está alejado por completo de la política.” (El Comercio, 2012)

El incremento en el grado de interés de los jóvenes por la política es ciertamente interesante y más aún esperanzador, el mismo que aparece en una época en que el acceso a la información es casi ilimitado y en que las organizaciones juveniles dan la hora sobre el activismo y la aplicación de políticas innovadoras de desarrollo sostenible. Se ha demostrado en muchas ocasiones que los conflictos sociales pueden ser evitados si existe voluntad política del estado para prevenirlos, a través de la oportuna negociación con todos los involucrados, incluyendo a la población y muy especialmente a las minorías. Sólo cuando sea respetada la voluntad del pueblo, pero un pueblo bien educado, informado y con conciencia crítica y reflexiva; el sistema globalizado cambiará para bien. La necesidad de aprender unos de otros debe ser considerada una política de estado y es la clave para lograr la tan discutida y ansiada inclusión social. Sobre la visión de Capra podemos concluir que efectivamente se ha cumplido, el mundo es más duro hoy que antes. Sin embargo, también podemos reconocer que su advertencia no ha pasado desapercibida, que ya empezó el proceso de cambio, un proceso que, empujado por la necesidad o el entusiasmo, ya está dando sus primeros frutos. El reto está en no tener que esperar 10 años más para saber si dio resultado o no.

Bibliografía

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