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EL ARGUMENTO ONTOLÓGICO DE SAN ANSELMO.

San Anselmo (1035-1109), nace en Aosta, peregrinó por Francia y estudió en la abadía
de Bece (Normandía). Después fue elegido arzobispo de Canterbury. Su obra se encaminó a la
demostración racional de la Revelación. Intento que halla su punto culminante en las pruebas
dadas en el Monologium y el Proslogion, de la existencia y naturaleza de Dios.

El argumento ontológico reza así en el Proslogion (c.II; Obras completas I, BAC,


Madrid, 1952):

“Así, pues, ¡oh, Señor!, Tú que das inteligencia a la fe, concédeme, cuanto
conozcas que me sea conveniente, entender que existes, como lo creemos, y que eres lo
que creemos. Ciertamente creemos que tú eres algo de lo cual nada mayor puede ser
pensado. Se trata de saber si existe una naturaleza que sea tal, porque el insensato ha
dicho en su corazón: no hay Dios. Pero cuando me oye decir que hay algo por encima de
lo cual no se puede pensar nada mayor, este mismo insensato entiende lo que digo; lo
que entiende está en su entendimiento, incluso aunque no crea que aquello existe.

Porque una cosa es que la cosa exista en el entendimiento, y otra que entienda que la
cosa existe. Porque cuando el pintor piensa de antemano el cuadro que va a hacer, lo
tiene ciertamente en su entendimiento, pero no entiende todavía que exista lo que
todavía no ha realizado. Cuando, por el contrario, lo tiene pintado, no solamente lo tiene
en el entendimiento sino que entiende también que existe lo que ha hecho. El insensato
tiene que conceder que tiene en el entendimiento algo por encima de lo cual no se puede
pensar nada mayor, porque cuando oye esto, lo entiende, y todo lo que se entiende
existe en el entendimiento. Y ciertamente, aquello de lo cual nada mayor puede ser
pensado, no puede existir sólo en el entendimiento. Pues si existe, aunque sólo sea
también en el entendimiento, puede pensarse que exista también en la realidad, lo cual
es mayor. Por consiguiente, si aquello de lo cual nada mayor puede pensarse existiese
sólo en el entendimiento, se podría pensar algo mayor que aquello que es tal que no
puede pensarse nada mayor. Luego existe sin duda, en el entendimiento y en la realidad,
algo de lo cual nada mayor puede ser pensado."

Esquemáticamente es esto:

1º Dios es el ser perfectísimo.

2º Todo el mundo concibe a Dios como el ser perfectísimo.

3º La existencia es una perfección.

4º Luego el solo concepto de Dios lleva consigo admitir su existencia real.

La escolástica denominaba a este argumento "a simultaneo", puesto que la prueba no


parte ni de algo previo (a priori) ni de algo posterior (a posteriori) a la esencia de Dios, sino
precisamente simultáneo con la esencia divina, analizada la cual, se alcanza su existencia
como uno de sus elementos. Concluye la existencia de Dios (determinación real) a partir de su
esencia (determinación nominal o conceptual).

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Se divide en dos etapas:

a) El punto de partida de la prueba es la idea de Dios como Id quo maius cogitari nequit, es
decir, el ser que reúne en sí todas las perfecciones: es omniperfecto. San Anselmo demuestra
primero que ese concepto de Dios es universal, que existe en el entendimiento de todo hombre,
pues aunque provenga de la fe, no es exclusiva del creyente, sino que incluso el ateo entiende
lo que significa esa idea, ya que si no no tendría sentido lo que niega. S. Anselmo distingue en
el cap. II del Proslogion entre la existencia mental y la existencia real. Incluso el que niega la
existencia extramental de dios ha de admitir que tiene en el entendimiento el concepto de "el
ser superior del cual nada mayor puede ser pensado". Ahora bien, de la universalidad del
concepto no se sigue que exista en la realidad.

b) Demostrar por reducción al absurdo que ese ser superior tiene que existir necesariamente
fuera del entendimiento. Si no pienso este ser como existiendo en la realidad, entonces lo
pienso como inferior, pues cabría pensar otro ser que existiese en la realidad además de en el
pensamiento, y que sería pues superior al que existiese sólo en el pensamiento. Esto es así
porque la existencia real es una perfección. Si sólo existiese en la mente se incurriría en
flagrante contradicción. Por tanto, la existencia real del ser omniperfecto es necesaria, pues de
otro modo, eso cuyo mayor no puede pensarse nada no sería lo mayor que puede pensarse.

El argumento se puede interpretar:

a) Como prueba de carácter lógico-formal.

b) Como prueba desde la relación fe-razón: hacer inteligible el carácter


necesario de la existencia de Dios.

c) Como prueba ha sido rechazado.

CRÍTICA DE SANTO TOMÁS (SIGUIENDO LA DE GAUNILÓN):

1.- En primer lugar no todos los que oyen pronunciar la palabra Dios entienden que
significa aquello cuyo mayor no puede pensarse, pues hasta ha existido gente que creyó que
era cuerpo (Vg. los estoicos). Punto de partida inaceptable.

2.- Pero aun suponiendo lo anterior, de ahí no se sigue que entiendan que lo designado
con el nombre de dios exista en la realidad, sino únicamente en el concepto del entendimiento.
Núcleo de la crítica: el tránsito ilegítimo del orden ideal al orden real. Brentano dirá que se trata
de una confusión de la determinación nominal con la determinación real.

3.- Además, no es una auténtica prueba, porque implícitamente se piensa la existencia


de Dios como evidente, cuyo contrario es imposible, y lo que es evidente no se demuestra. Por
tanto la prueba es innecesaria para el creyente, pues se parte de una significación de la
palabra en virtud de la cual el existir de Dios es evidente por sí. Pero para un ateo no
demuestra nada, pues éste no concede que exista en la realidad algo cuyo mayor no puede
pensarse. Esta es la crítica de GAUNILÓN en su libro "Defensa del insensato". El ateo no
incurre en contradicción pues no hace el juicio de que existe realmente "algo superior a lo cual
nada puede ser pensado". El ateo concibe este ser pero no juzga que realmente exista. La
posibilidad de pensar que Dios no existe, no proviene de una imperfección de Dios, sino de la

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debilidad de nuestro entendimiento, el cual al no poder intuir por sí mismo la existencia de Dios,
sino por sus efectos, sólo puede llegar a él raciocinando y no mediante una intuición inmediata.

En consecuencia, Santo Tomás para salvar el principio de contradicción, vuelve a la


distinción aristotélica entre "lo que es absolutamente evidente de suyo y lo que es evidente
para nosotros", para no atribuir propiedades ideales a un ser real. Su prueba será a posteriori,
pues parte de las cosas que conocemos como reales para pasar luego al ser en virtud del cual
las conocemos, demostrando así que la esencia de ese ser ha de coincidir con su existencia,
que su existencia es necesaria.

CRÍTICA DE KANT

Es la más prestigiosa. Está influenciada por la crítica de Hume.

1.- No admite la doctrina de que la existencia de una cosa se identifique con ésta. La
proposición existencial no es una creencia, sino un juicio categórico, que relaciona un sujeto
con un predicado. Kant coincide con Hume en negar que en ella se relacionen dos conceptos.
Sólo ha de darse uno, y con éste se ha de relacionar, como un predicado, el mismo objeto. "Ser
no es evidentemente un predicado real, es decir, un concepto de algo que pueda añadirse al
concepto de una cosa. Es sencillamente la posición de una cosa en sí. En el uso lógico es
solamente la cópula del juicio." "Dios es" se identifica con "hay un Dios", en ambos no
se pone ningún predicado nuevo al concepto de Dios, sino solamente al sujeto mismo
con todos sus predicados, es decir, al objeto con mi concepto". Ambos tienen el mismo
contenido, lo real sólo contiene lo meramente posible.

La existencia no es una perfección. La afinidad con Hume: Hume dice que en la


proposición "A es existente" la existencia no es otra cosa que el objeto mismo, y Kant sostiene
que en esta proposición es el objeto mismo lo que se relaciona con el concepto del sujeto.

2.- Con Hume, Kant sostiene que a partir de la idea, arbitrariamente formulada, de
un ser absolutamente necesario, no se puede conocer a priori la existencia de este ser; y
asegura que su negación no implica contradicción alguna y que la proposición
existencial no se limita a negarle al sujeto el predicado de la existencia, sino que a la vez
lo suprime, negando, por consiguiente, al mismo objeto. Así, pues, no se concibe de qué
modo una proposición existencial haya de contener una contradicción y ser conocida a priori
como no verdadera, tomando como criterio el principio de contradicción.

3.- Como se sabe, todos los juicios categóricos son, según Kant, o analíticos o
sintéticos, y una proposición afirmativa es precisamente analítica si su predicado está incluido
en el sujeto, y sintética cuando no es éste el caso. Pues bien, toda proposición existencial
es, según el autor, sintética. San Anselmo y Descartes trataron de demostrar que la
proposición "Dios existe" es analítica; su negación había de constituir una
contradicción. Según esto no cabe otra cosa que negarle al argumento ontológico toda clase
de justificación. "Así pues, en el caso de un ser que yo piense entender como la realidad
suprema es verdad que no le nada en el contenido real posible, pero falta, no obstante,
algo en la relación con mi situación mental, a saber, que el conocimiento de ese ser sea
también posible a posteriori". La necesidad lógica no es más que una condición necesaria,
pero no suficiente de la existencia de una cosa. "La necesidad incondicionada del juicio no es
una absoluta necesidad de la cosa. Pues la necesidad absoluta del juicio es sólo una
necesidad condicionada de la cosa, o del predicado en el juicio". En los juicios sintéticos existe
esa "condicionada necesidad" que es la efectiva existencia del objeto. La contradicción

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ocurre cuando negamos un predicado esencial (y en el ser necesario todos los
predicados lo son), pero si se suprime la existencia, se suprime la cosa misma con todos
sus predicados y ya no queda nada que pueda contradecirse. El concepto que no se
contradice, dista mucho aún de demostrar la posibilidad del objeto. Puede ser un concepto
vacío si no se demuestra especialmente la realidad objetiva de la síntesis mediante la cual se
obtiene el concepto, lo cual se apoya en los principios de la experiencia posible (categorías) y
no en el principio del análisis (principio de contradicción).

4.- Es vano el esfuerzo por demostrar a priori la existencia de un ser necesario. El


esfuerzo debe ser encaminado a procurar entender si y cómo cabe concebir siquiera una
cosa de esta índole. Según Kant, sólo lo podemos pensar como un puro concepto o idea de la
razón, cuya realidad objetiva dista mucho de estar demostrada por el hecho de que la razón la
necesita (Dios va a ser en Kant un postulado de la razón práctica).

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