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YEMAYA Y EL PATO: A Yemayá, dueña del mar y madre universal, le encantaba hablar largas horas con el pato.

Un día, desesperada por un problema grave, le encomendó al ave la difícil misión de presentarse ante Olofi, la sabiduría misma, y pedirle ayuda con sus consejos a resolver la situación. Pero el pato que, sin demostrarlo, envidiaba a Yemayá; enrevesó el recado y Olofi respondió con consejos poco adecuados para el caso. Cuando el pato transmitió el mensaje a Yemayá, se encresparon las aguas volviéndose remolinos y Yemayá, en el infinito de sus azules, se dio cuenta de la traición de Kuekueye pero, madre al fin, lo perdonó por esa vez. Mas el señor pato no aprendió la lección y siguió jugándole malas pasadas a su dueña; era un enredador incansable, que igual la ponía por los cielos, como la vilipendiaba con sus cuentos llenos de maldad; llegó hasta comentar sobre las riquezas que Yemayá sacaba del fondo del mar: corales, madreperlas, conchas de raras especies, oro que se fundía con los rayos del sol y plata que fundía la luna al chocar con el mar. Tanto fue lo que habló, que unos ladrones se confabularon para robarla. Elegguá, vigilante de la seguridad de orishas y hombres, se enteró y fue a contárselo a Olofi. Éste, indignado, convocó a Yemayá, Elegguá, Oggún y Ochosi para una reunión urgente, a la cual también trajeron al pato. Olofi le dijo a Yemayá: " Has sido víctima de una traición; tus riquezas son conocidas por todos y te las van a robar". Ella, asombrada, contestó: "Nadie más que mi fiel amigo, el pato, conoce de mis posesiones". Oggún y Ochosi tomaron entonces al ave por debajo de las alas y lo sacudieron para que dijera la verdad. El pato se puso tan colorado, hasta volverse marrón, se tragó la lengua y no pudo hablar nunca más. Olofi, sabio entre los sabios, le dijo a Yemayá: "Saca tus riquezas de los arrecifes donde las escondes y llévalas a otro lugar seguro". Y dirigiéndose al pato, sentenció: "Por traidor, vivirás con Yemayá hasta que ella decida sacrificarte, comerte y beber de tu sangre". Por eso, cuando Yemayá exige el sacrificio de un pato, sus hijos le vendan al ave los ojos con un pañuelo azul y lo despluman; todo en un absoluto silencio. Cuentan después las plumas, pues Yemayá no admite que se le pierda ni una sola, como castigo a la deshonestidad y a la traición. Pato De los platos más apetecidos por los hijos de esta orisha están el Pato a lo Yemayá y como postre el Ochumare de melón, los que se confeccionan de la siguiente manera: Pato a lo Yemayá

Después. orégano de la tierra. comino tostado. Se procede a quitarle la cáscara al melón y a picarlo en ruedas o en cuadros. se mezclan a partes iguales: aguardiente. Aparte. Se cuela para extraerle el agua. en una cazuela. Se cocina bien sobre brasas de carbón para dorarlo y dejar que la piel quede bien crujiente. albahaca. se echa la mezcla dentro del melón y se le tapa con la corona. piña. se cubren con guarapo hasta consumir el líquido. con el resto del adobo y un poco de grasa. si queda líquido. se vacía en una fuente honda. Se deja la carne en este adobo tres horas. todo bien machacado en un mortero.Preparación: Se limpian bien dos patos y se adoban con zumo de naranja agria o limón al que se agregarán ajos. cebollas. Al cabo de tres o cuatro horas. el jugo del melón y guarapo (o miel). Se sirve todo junto. Ochumare de melón Preparación: A un melón grande se le quitan la corona y las semillas. . naranjas o toronjas. Además puede agregarle a su gusto. Se deja en hielo hasta que la masa se impregne de estos ingredientes. jengibre y pimienta a gusto.