COMUNICACIÓN INDÍGENA

“El cine es una herramienta para transformar el mundo y a nosotros mismos”

Manon Barbeau, laureada documentalista canadiense, llegó a Ayacucho para lanzar una iniciativa audiovisual que permitirá a jóvenes quechuas revalorar su idioma, cultura y dar a conocer las realidades de sus pueblos. Junto con las Primeras Naciones del Canadá, Barbeau desarrolló los estudios ambulantes de formación y de creación cinematográfica Wapikoni Móvil. Las películas, dirigidas y producidas por jóvenes indígenas, son reconocidas hoy no solo por su valor artístico, sino por ser una estrategia efectiva para sanar sus propias heridas, restablecer el vínculo con los mayores y otorgar un sentido de orgullo colectivo a dichos pueblos, marginados dentro de sus propios Estados.

En diciembre de 2012, Wapikoni Móvil fue reconocido por la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas (UNAOC) con el premio Plural+, galardón destinado a producciones audiovisuales que promuevan la diversidad y la inclusión social. Ella es hija del pintor Marcel Barbeau, quien junto a otros artistas y pensadores, publicaron en 1948 el manifiesto “Rechazo Total”, en el que criticaban varios aspectos de la vida, la moral, cultura y en especial, la iglesia en Canadá. La reacción que causó la proclama dejó a muchos de ellos sin empleo, o los forzó a emigrar. A los tres años, Manon es abandonada por sus padres y dejada al cuidado de sus tías, mientras que su hermano fue recibido por una familia adoptiva y desarrolló un cuadro de esquizofrenia. “Fui criada con un sentimiento de marginalidad”, explica Barbeau. Esta angustia fue plasmada en el documental, Les enfants du refus global (1998). “El arte fue mi modo de expresarme. La primera cosa que quise hacer fue pintar, como mi padre. Pero él me desanimó por considerarla una vida muy difícil. Entonces fui a la universidad, a estudiar cine, ya que era otra forma de usar las imágenes. Para mí el cine es una herramienta para la gente, tanto para un individuo como para una colectividad, que puede transformar el mundo y a nosotros mismos”, explica. Interesada en todas las marginalidades, Barbeau trabajó con niños de la calle y prisioneros de alta peligrosidad. “Considero que todos los humanos, son humanos. Quería descubrir a la persona detrás de la apariencia y darles voz para que sean escuchados. Empecé a trabajar con la gente excluida y a escribir guiones con ellos. Era importante para mí que dijeran lo que tenían que decir, del modo en que querían decirlo, porque eso da autenticidad a las películas”, comenta sobre sus inicios. La realización de la película The End of Contempt (2002), la llevó a conocer de cerca la crítica situación de las Primeras Naciones del Canadá a través de los ojos de Wapikoni Awashish, una joven lideresa del pueblo Atikamekw que murió trágicamente en un accidente de auto antes de completarse la producción. En su honor, Barbeau enfocó su labor hacia la juventud indígena y al cine como medio de expresión y de reconectarse con su propia cultura.

Cine colectivo Wapikoni Móbil tiene en su haber 520 películas realizadas por jóvenes indígenas, de las cuales 60 han sido premiadas en Canadá y a nivel mundial. Difícil de imaginar en un país con altos índices de consumo de drogas y alcohol entre la juventud de las Primeras Naciones y en donde la herencia de las escuelas residenciales, o centros de asimilación, quebró el espíritu de varias generaciones. “Las comunidades están aisladas y muy separadas una de la otra. No hay empleo y los jóvenes abandonan la escuela a muy temprana edad. Así que los traficantes los ven como un buen mercado. Los estudios móviles les brindan la posibilidad de descubrir que hay otras actividades, además de beber diez cervezas por la tarde. Ellos pueden hacer algo más. Tienen algo contundente que decir. Tienen una cultura dinámica. Y cuando usan el video para transmitir esa cultura, esta se les revela y terminan descubriéndose a sí mismos y recuperando su orgullo”, explica Barbeau. Este sentimiento de recuperar lo perdido se extiende no solo a los jóvenes, sino a todos los pueblos en su conjunto. Al finalizar las producciones, estas son proyectadas en las comunidades, que las sientes como expresión de su orgullo colectivo. “La lucha por la reivindicación de las Primeras Naciones no es la misma hoy que hace diez años. No creo que sea solo por Wapikoni Móvil, pero creo que hemos ayudado en ello”, deduce orgullosa. El cine indígena, como expresión de una colectividad, es incomprensible de acuerdo a los parámetros tradicionales. No

obstante, Barbeau considera que todo está íntimamente conectado. “Creo que todos somos miembros de una colectividad. No podemos negar eso. Incluso si hablas por ti mismo, tú eres producto de tu comunidad. Y si hablas por ti mismo, el sentimiento que habitará tu película hablará desde tu comunidad aún con más fuerza”. Para la cineasta, los pueblos indígenas pueden utilizar una expresión contemporánea como el cine para hablar de sus ancestros, tradición y derechos, de forma fidedigna y respetuosa. “El peligro está en reproducir lo que hemos visto anteriormente en el cine o la televisión”, explica Barbeau. Por ello, las películas producidas a través de Wapikoni Móvil, si bien son narradas con estructuras clásicas, una buena parte tienen una estética más audaz y experimental, y compiten en festivales internacionales con otras películas no indígenas. “Si tu fuerza se exhibe en la película, y tienes tu propio estilo, durante los festivales se va notar tu trabajo”, indica. Barbeau compara el cine con una comenta en el cielo que todos pueden ver y escuchar, y que puede ayudar a transformar conciencias y llamar a la acción. “Creo que no deberíamos tener fronteras en nuestras cabezas. La tierra entera está conectada. Y no solo debemos comunicamos con nuestra gente. Debemos enlazarnos con todas las personas que sienten lo mismo, que tienen las mismas problemáticas, y usar estas facilidades para construir redes, para que seamos escuchados. Y que seamos fuertes juntos para cambiar el mundo”. La iniciativa audiovisual en Ayacucho es impulsada por la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas CLACPI, CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú y el Centro de Formación y Realización Cinematográfica CEFREC de Bolivia, gracias al apoyo resultante de la unión de esfuerzos entre OXFAM y Wapikoni Móvil. Esta comprenderá todo un año de trabajo, al final del cual los jóvenes quechuas también podrán contar sus propias historias, desde su propia estética y cultura. Foto: CHIRAPAQ (arriba), Wapikoni Móli (abajo). Fuente: CHIRAPAQ, Centro de Culturas Indígenas del Perú www.chirapaq.org

Documental “Coureurs de nuit”

http://www.youtube.com/watch?v=mPqGEenMm04&feature=player_ embedded    
   

Jóvenes indígenas proyectan su identidad a través del cine
Jóvenes quechuas de Ayacucho participarán en iniciativa de formación y creación cinematográfica para la afirmación cultural.

La comunidad de Hercomarca en Ayacucho fue la sede del lanzamiento de una iniciativa audiovisual que permitirá a jóvenes quechuas de zonas rurales y urbanas el realizar sus propios cortometrajes para poner en valor su cultura, idioma y dar a conocer la realidad de sus pueblos. El encuentro, realizado el pasado 13 de diciembre, contó con la presencia de la cineasta canadiense Manon Barbeau,

directora de Wapikoni Móvil, Guido Huaiquil, comunicador de Mapuche TV de Chile, Franklin Gutiérrez, directivo del Centro de Formación y realización cinematográfica CEFREC de Bolivia y Néstor Casafranca, representante de CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú. Al evento se hicieron presentes también los miembros de la Coordinadora Nacional de Comunicación Indígena Perú, así como autoridades comunales. La ceremonia inició con el ritual del pago a la tierra a través de los cuatro elementos: el agua, que fluía a través del río, la tierra, el viento y el fuego presente en la llama de la velas. Con esta invocación, los presenten solicitaron a la Pachamama o madre tierra su buen augurio para el trabajo futuro. Al concluir se realizó la bendición o el challado del equipo de filmación que los jóvenes usarán durante este año. A nombre de la Coordinadora Nacional de Comunicación Indígena del Perú, Yene Bellido, señaló que sus integrantes esperan también dar el salto hacia el uso del cine. “A través de la radio nos comunicamos entre nosotros y desde nosotros, para ejercer nuestro derecho a la comunicación y defender los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas. Esperamos que esta iniciativa para el aprendizaje audiovisual de nuestros jóvenes se multiplique y aprendamos nosotros de ustedes. Este es el inicio”, expresó. Junior Huaytalla, presidente de Ñuqanchick Organización de Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes Indígenas, comentó que esperan “aprender y tener buenos resultados en nuestros videos y trabajar para fortalecer nuestra identidad”. Guillermo Ordaña, en representación del presidente de la comunidad de Hercomarca, calificó de avance esta nueva iniciativa que indicó les dará “más empeño y aliento para que junto con los comunicadores indígenas trabajemos por el desarrollo de nuestra comunidad, a la cual todos representamos”. Durante los siguientes tres días, jóvenes e integrantes de la Coordinadora Nacional de Comunicación Indígena del Perú, participaron del intercambio de experiencias sobre comunicación indígena y de un espacio de formación sobre

narrativa audiovisual a cargo de CEFREC y Wapikoni Móvil, a través del cual adquirieron nociones básicas sobre cómo contar una historia a través de la imagen. Néstor Casafranca, miembro de CHIRAPAQ, indicó que a través de estos cortometrajes se espera poder proyectar la riqueza, problemas, e historia de los pueblos indígenas. “Queremos ver a estos jóvenes y sus películas participando en festivales internacionales, llevando toda nuestra tradición, costumbres y pensamientos para que todos los conozcan y podamos también hermanarnos con otros pueblos indígenas del Perú y el mundo”, expresó. Por su parte, Manon Barbeau, de Wapikoni Móvil, destacó la importancia de que todos los pueblos indígenas trabajen juntos para dar a conocer su realidad al resto del mundo como una fuerza colectiva. “Mi deseo es que la juventud aquí en Ayacucho desarrolle su creatividad y esto les sirva para toda la vida”. La iniciativa audiovisual es impulsada por la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas CLACPI, CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú y el Centro de Formación y Realización Cinematográfica CEFREC de Bolivia, con el apoyo resultante de la unión de esfuerzos entre OXFAM y Wapikoni Móvil. Su objetivo apunta hacia la construcción de una imagen propia, desde los pueblos indígenas, con respeto y dignidad.

 

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