Hechos, normas, supuestos y disposiciones jurídicas Por: Javier Náñez Pro

La ciencia del derecho se sirve de instrumentos llamados normas jurídicas para regular ciertas manifestaciones de la conducta humana en la sociedad. Para referirse a los elementos que componen la estructura lógica de las normas jurídicas, la doctrina tradicional utiliza conceptos jurídicos fundamentales1; es decir, para que una norma jurídica goce de este carácter, debe componerse por elementos, que son: un supuesto jurídico, y las consecuencias jurídicas que necesariamente devienen de su actualización. Entiéndase por supuesto jurídico, uno o varios hechos, actos o situaciones jurídicas contenidos en la norma de cuya realización depende el desencadenamiento de las consecuencias de derecho.2 Es de distinguirse que no todos los hechos que se produzcan en nuestra realidad tendrán el calificativo de “jurídicos”. Para que así lo sean, estos hechos deben ser previstos en los supuestos jurídicos que integran la norma a aplicar; es decir, sólo los hechos determinados por las normas de derecho en la forma de supuestos normativos tienen el carácter de jurídicos. Expuesto lo previo, podemos definir al hecho jurídico como el surgimiento de una situación jurídica determinada que es requisito necesario para que la norma surta sus efectos. Por consecuencias normativas, o disposición jurídica de la norma, se entiende los efectos jurídicos o la consecuencia prevista por la norma de derecho; es decir, la realización del hecho jurídico que actualice el supuesto normativo genera, ipso facto, la producción de la consecuencia jurídica. Entre la realización del supuesto normativo y sus consecuencias jurídicas, existe una relación causal necesaria, pues en ningún caso se puede producir la consecuencia jurídica de la norma sin que se actualice el supuesto normativo. Definidos los anteriores conceptos jurídicos fundamentales, se procede a identificarlos de manera ejemplificativa en una norma jurídica para mayor comprensión: “Quien priva de la vida a otro, comete el delito de homicidio.” El supuesto normativo en esta norma, está dirigido a “quien priva de la vida a otro”. Lo anterior, puesto que es la conducta predeterminada en la norma para la producción de una consecuencia que conlleva implicaciones jurídicas. El hecho jurídico que actualizaría el supuesto de la norma, en este caso, sería la acción de privar a otro ser humano de su vida. Lo previo, ya que el hecho de realizar la acción descrita con
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Álvarez Ledesma, Mario I. Introducción al Derecho. 2ª ed. México, McGraw Hill, 1995/2010. (p. 242). Loc. Cit.

antelación, actualiza el supuesto jurídico de la norma y da origen a la producción de los efectos de la norma. La disposición jurídica, o consecuencia de la norma, sería la tipificación del delito de homicidio en los términos de lo previsto por la norma. De esta manera, el que priva de la vida a otro, se convierte necesariamente en un homicida. García Máynez clasifica los supuestos jurídicos como simples y complejos en la manera en la que se componen de un único dato o hipótesis jurídica, o dos o más supuestos simples, respectivamente.3 El ejemplo anterior sería, bajo esta clasificación, un supuesto simple, pues para la producción de la consecuencia jurídica, basta con que se actualice una sola hipótesis. El artículo 364 del Código Penal para el Estado de Nuevo León, dispone lo siguiente: “Comete el delito de robo: el que se apodere de una cosa mueble, ajena, sin el consentimiento de quien tenga derecho a disponer de ella.” En este caso, se hablaría de un supuesto complejo, pues para que se actualice el tipo penal de “robo”, deben concurrir cuatro hipótesis: el apoderamiento de una cosa, que la cosa apoderada sea mueble, que la cosa apoderada sea ajena, y que no se tenga consentimiento para apoderarse de la cosa por parte del que tiene derecho a disponer de ella. No todas las normas jurídicas condicionales; es decir, no todas las consecuencias normativas están supeditadas a la hipótesis o condición enunciada en el supuesto normativo, pues apunta Kelsen que hay normas jurídicas –llamadas categóricas– cuyas consecuencias no están sujetas a ninguna condición o hipótesis de naturaleza contingente.4 Esto se ejemplifica con el artículo 81 constitucional: “La elección del Presidente será directa y en los términos que disponga la ley electoral.” A diferencia de las leyes naturales, las consecuencias de un determinado supuesto jurídico se no se hallan necesariamente unidas en el plano fáctico, pues no obstante que la consecuencia jurídica necesariamente se produzca con la actualización del supuesto, puede ocurrir que ésta no sea positiva. El vínculo entre las consecuencias de derecho y su realización efectiva es contingente. Kelsen expone lo previo en las siguientes fórmulas. Respecto a las leyes naturales, si A, entonces B. Respecto a las leyes jurídicas, si A, entonces debe ser B. El primero tiene como principio la causalidad. El segundo, la normatividad. Lo anterior se ejemplifica con lo dispuesto en el artículo 1779 del Código Civil para el Estado de Nuevo León: “El que sin causa se enriquece en detrimento de otro, está obligado a indemnizarlo de su empobrecimiento en la medida que él se ha enriquecido.” En este caso, el que se enriquece ilegítimamente puede (aunque no deba) dejar de cumplir con su obligación, y el perjudicado por dicho enriquecimiento abstenerse de ejercitar su derecho.
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García Máynez, Eduardo. Introducción al estudio del derecho. 61ª ed. México, Porrúa, 1940/2009. (p. 176). Kelsen, Hans. Teoría general del Derecho y del Estado trad. Eduardo García Máynez. México, Textos Universitarios UNAM, 1979. (p. 45).

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