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PALABRA DE DESPEDIDA En el trayecto de la vida hay despedidas que nos suelen hacer llorar, existiendo también motivos que

entristecen nuestros corazones y hacen pedazos nuestras almas. En esta ocasión, la despedida que todos damos a los alumnos que terminan su educación secundaria, no es motivo de de dolor y melancolía, sino momento de honda emoción que cristaliza el empeño positivo que supieron realizar en sus estudios elementales. Es también, para los que fuimos sus profesores una enorme satisfacción ver que nuestras angustias y zozobras, nuestros ideales y nuestros trabajos no fueron vanos, puesto que la semilla de la educación que sembramos en sus corazones poco a poco esta fructificando. En sus mentes de jóvenes llevan ya grabado todo el valor de lo que es tener preparación y saber, aspectos que con el tiempo son sinónimos de asimilación de conocimientos y adquisición de amplia cultura. También llevan grabadas las horas de alegría que tuvieron en esta institución educativa, en donde sus travesuras fueron compartidas con sus compañeros. Nunca olvidaran que en su institución educativa recibieron de sus profesores la palabra sincera de la enseñanza sagrada, cuya luz infinita fue el faro que los guio a la meta feliz que han alcanzado. Jóvenes que dejan este plantel, queridas señoritas que van a partir, mi voz emocionada quisiera decirles todo lo que mi espíritu desea para ustedes, lo que mi corazón de docente y amigo pudiera ofrecerles y lo que mi experiencia humana quisiera aconsejarles. Embargado por la emoción de este acto solemne, yo solo puedo decirles, que al terminar sus estudios secundarios ustedes obtienen un certificado de estudios, y que este certificado de estudios sepan emplearlo en una enseñanza superior, pues el hombre que está preparado, ante la dureza y los obstáculos de la vida nunca se arredra, ya que tiene en sus manos un blasón para defenderse y un aliado para salir avante en la más difícil empresa que se les presente. Este certificado en la santa conjugación de la labor del profesor y el esfuerzo de ustedes, es la mutua comprensión de ustedes alumnos y nosotros los profesores, es decir canalizando nuestras ansias y nuestras energías hemos alcanzado los frutos de la enseñanza y el aprendizaje Aun mas, es la amistad sincera que nos supimos prodigar como grandes amigos en el desempeño de nuestras actividades diarias y la convivencia que tuvimos en un mismo recinto. Recinto de saber y gloria, que al decirles adiós amorosamente les dice: ¡Id, luchad y vencer!