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Valores indiv uduales y Ciencia Social

VALORES INDIVIDUALES Y CIENCIA SOCIAL

Abril 1999

"La ciencia carece de sentido puesto que no tiene respuesta para las únicas cuestiones que nos importan, las de qué debemos hacer y cómo debemos vivir." León Tolstoi.

La cita del inicio, utilizada por Max Weber[1] para ilustrar que no es función de la ciencia (y de las ciencias sociales en particular) responder a cuestiones de orden moral, le sirve precisamente para iniciar un discurso sobre la necesaria desvinculación del científico social de principios de orden moral en su trabajo. Dicha desvinculación tiene su fundamento en el relativismo[2] ético, cultural e ideológico de las sociedades modernas que, alcanzando niveles cada vez más elevados de libertad, rompen con el monolitismo moral. Como el propio Max Weber dice unas páginas más adelante: "El destino de nuestra cultura es, sin embargo, el de volver a tomar conciencia clara de esta situación que habíamos dejado de percibir, cegados durante todo un milenio por la orientación exclusiva de nuestra conducta en función del pathos grandioso de la épica cristiana."[3]

El problema de la libertad de la ciencia social respecto a los valores individuales es ampliamente tratado en la obra de Weber, ya que es especialmente crítico en las ramas de la ciencia social que le son más próximas: la Economía, la Sociología y la Historia. Naturalmente el conocimiento científico en estas ciencias está orientado a la acción y por tanto "la ciencia proporciona conocimientos sobre la técnica que, mediante la previsión, sirve para dominar la vida, tanto las cosas externas como la propia conducta de los hombres."[4] La ciencia nos proporciona los instrumentos, el método y la disciplina para pensar con claridad y, por ello, nos dará a conocer los medios necesarios para conseguir determinados fines específicos. La fijación de estos fines, sobre todo cuando son últimos, nunca será una función del científico puesto que siempre dependerá del punto de vista que cada cual tenga sobre la vida; y no es posible la unificación de los diferentes puntos de vista que pueda tener la gente, siendo por tanto necesario optar por uno u otro. En el campo de la Economía y de la Sociología esta opción la debe realizar el político; el científico sólo deberá limitarse a indicar cuales serán los medios necesarios para la consecución de los fines por los que se haya optado y las consecuencias (deseadas y no deseadas) de los mismos.

Esta es esencialmente la postura de Max Weber en lo que se ha venido en llamar la desvinculación axiológica de la ciencia social que ha producido una de las polémicas más notables entre los científicos sociales de nuestro siglo. Los textos anteriores están entresacados del texto de una conferencia pronunciada a estudiantes universitarios y en la que obviamente Max Weber no

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pudo extenderse. La postura de amoralidad (no inmoralidad) absoluta adoptada por Weber, ¿obedece realmente a sus creencias más íntimas o es, más bien, una reacción cínica frente a la creciente ideologización de la sociedad occidental?. ¿No existe ningún valor que pueda ser compartido de forma unánime y que se convierta, por tanto, en un valor objetivo?. Max Weber niega esta posibilidad categóricamente. Ni siquiera la posible existencia de leyes de desarrollo económico y social universales le parece motivo suficiente para que éstas amparen imperativos éticos de carácter también universal[5] . El motivo de dicho rechazo lo fundamenta en el mismo concepto de "progreso" que puede usarse efectivamente con completa libertad axiológica si y sólo

si se usa en relación a un determinado proceso de desarrollo considerado de forma aislada. Pero no

es éste el significado habitual que le damos a la palabra "progreso" que normalmente implica en

alguna medida tres distintos niveles de significación:

a) La mera diversificación cualitativa b) La mejora de la racionalidad técnica de los medios c) El crecimiento de valor

El primero de los significados ya es en si mismo un valor puesto que ¿porqué ha de ser mejor la diversidad a la uniformidad?. La respuesta a esta pregunta sólo puede hacerse desde la esfera ética. La segunda acepción es mucho más neutra, puesto que no se refiere a los fines en sí mismos sino que se refiere al hecho de que una actividad progresa racionalmente hacia una actividad objetivamente más conforme con su fin.

La tercera acepción, la económica, es la que mayores problemas presenta para Weber y,

naturalmente, por la que ha recibido mayores críticas, como veremos más adelante. Weber hecha mano incluso de la filosofía hindú para justificar que el crecimiento de valor no puede ser un objetivo

unívoco[6].

El conjunto de la obra de Weber es un intento de respuesta a dos retos intelectuales de actualidad

a finales del siglo XIX y principios del XX:

· La disputa entre el idealismo y el materialismo

· La discusión sobre metodología de las ciencias sociales y naturales

Su

idea de la desvinculación axiológica resuelve la segunda y le aleja de la primera, pero con ello

no

puede sino rehusar a toda esperanza de modificar la sociedad y reducir el papel del científico

social a la búsqueda del conocimiento por el conocimiento.

Este será el principal reproche que recibirá desde el campo marxista. Será Georg Lukacs[7] quien, en primer lugar, criticará el relativismo y pseudo cientifismo de la postura de Max Weber. En definitiva Lucaks no hace sino afirmar que el fundamento irracional de los valores está profundamente enraizado en la realidad social y que la contradicción entre las diferentes concepciones del mundo tiene su base en la lucha de clases, concepto marxista que Weber no podría aceptar en manera alguna. Lucaks tiene palabras de gran dureza[8] al reprocharle su incapacidad de enfrentar dialécticamente los problemas de tipo dialéctico y califica su postura de

"ateísmo religioso". En definitiva, nos dice Lukacs, su carencia de perspectivas histórico - sociales para el presente lo convierten en un conservador a ultranza cuyo único afán será el de la probidad intelectual. Pero la obra de Lucaks, que es un análisis de las corrientes intelectuales alemanas de los siglos

XIX

y XX, no nos dice cuales son los valores que el científico social debe tener en consideración en

su

trabajo. Será una discípula de Lucaks, Agnes Heller, quien afrontará con rigor metódico el

análisis del concepto ‘valor’ e intentará establecer una teoría para la determinación de su validez. La tesis central de Heller es que no existe, ni puede existir filosofía ni ciencia social axiológicamente

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desvinculada en cuanto intente rebasar el plano meramente descriptivo. Y para demostrarlo nos dice que el propio Weber también fundamenta su teoría en el presupuesto axiológico de la verdad objetiva como valor supremo, argumento que podría ser universal sino encerrase en si mismo la trampa de la palabra "verdad"[9]. A pesar de ello, Heller está de acuerdo con Weber en que el científico social debe revelar sus propios valores de tal forma que las premisas ideológicas de cualquier estudio científico queden perfectamente establecidas[10] . Heller realiza un análisis del concepto valor, antes de objetivarlo, con el fin de asegurarse de que dicho concepto no puede derivarse ni de los intereses de clase ni de las necesidades sociales, ya que si ello fuera así no precisaría de tal objetivación. Finalmente consigue establecer que, para Marx, existe un valor universal: la Riqueza[11] del que se podrán derivar todos los demás valores. Para Heller, los valores son preferencias axiológicas en el sentido de que están reguladas socialmente y se orientan a la generalización. Estos valores adoptan un carácter de imperativo categórico y son contingentes y muy heterogéneos, pudiéndose agrupar en cuatro grupos distintos:

1. Valores de orientación axiológica: son los hitos que orientan al ser humano en el

1.

Valores de orientación axiológica: son los hitos que orientan al ser humano en el

mundo, funcionan por pares y pueden ser primarios secundarios o terciarios. El par primario es "bueno - malo".

2. Valores de las instituciones: Todas las cosas pueden objetivarse como valores: La

2.

Valores de las instituciones: Todas las cosas pueden objetivarse como valores: La

vaca es sagrada en la India: es una cosa-valor. Sólo cobran contenido en un contexto

 

determinado.

3. Valores puros o morales: Cobran contenido por sí mismos, son objetivaciones ideales

3.

Valores puros o morales: Cobran contenido por sí mismos, son objetivaciones ideales

como "amistad", "libertad", etc. Es en este contexto donde hay que establecer claramente cuales son los valores morales de validez general aunque también sería posible (aunque difícilmente imaginable) una sociedad sin validez de ningún valor moral.

4. Valores de la personalidad: Son los valores de carácter ético como la cordialidad, el

4.

Valores de la personalidad: Son los valores de carácter ético como la cordialidad, el

temperamento, la inteligencia, etc.

Finalmente Heller establece los cinco principios básicos de refutación del pensamiento de Weber de la siguiente forma:

a) No es posible una ciencia de la sociedad axiológicamente desvinculad a [12] . Tal

a)

No es posible una ciencia de la sociedad axiológicamente desvinculada[12]. Tal

pretensión encerraría en sí misma la preferencia axiológica de concebir la sociedad actual como dada e inmutable.

b) No se debe aspirar a una ciencia social axiológicamente desvinculada.

b) No se debe aspirar a una ciencia social axiológicamente desvinculada.

c) Es deseable que el ser humano ponga en claro sus preferencias axiológicas antes de

c) Es deseable que el ser humano ponga en claro sus preferencias axiológicas antes de

abordar cualquier investigación social.

d) Es deseable que el ser humano considere relativos sus propios valores.

d) Es deseable que el ser humano considere relativos sus propios valores.

e) La ciencia social no sólo puede sino que debe realizar una elección de valores

e) La ciencia social no sólo puede sino que debe realizar una elección de valores frente a

otra[13].

Tal como he presentado hasta aquí la polémica podría parecer que es uno de los innumerables campos de discusión entre pensadores marxistas y liberales pero nada más alejado de la realidad, si bien es cierto que la mayoría de los autores marxistas compartirían tesis parecidas a las argumentadas por Agnes Heller. Sin embargo, en el campo de los autores liberales, la tesis de Weber no ha sido totalmente compartida y como ejemplo más evidente podemos citar a Karl Popper[14] a quien nadie podría tachar de marxista. A pesar de ello no deja de resultar sugerente la idea de una ciencia social "desideologizada" al estilo de las ciencias naturales, en la que la comunidad científica compartiera las mismas teorías (el mismo paradigma científico[15]).

En la actualidad, la polémica sobre la objetividad del científico (entendida como neutralidad ideológica) es más bien una ilusión, e incluso aquellos que siguen defendiéndola, reconocen la dificultad de alcanzar dicha neutralidad, no ya por los prejuicios del investigador social sino por la simple elección de los temas a investigar y por las técnicas utilizadas en la investigación[16]. En definitiva, cualquier estudio en ciencias sociales tiene por objeto de observación al hombre; pero su instrumento de observación, también es un hombre. La objetividad del observador dependerá de que sea capaz de "escuchar" sin "juzgar" (lo que lleva implícito que el observador debe renunciar a sus propios conceptos del bien y del mal o, al menos, a relativizarlos) y de que use técnicas que no influyan en la propia investigación. En este último sentido es muy ilustrativo el ejemplo de la confección de encuestas: ¿Hasta qué punto las propias preguntas no llevan implícito un juicio de valor?. Si en una investigación sobre los profesores universitarios realizada mediante encuesta, se pregunta en forma directa el porqué de la elección de esa profesión, ¿no estamos presuponiendo que dicha elección fue consciente y libre?[17].

Pero, como decíamos anteriormente, es en el campo de la economía donde se han suscitado los mayores conflictos, porque esta ciencia está orientada al aumento del bienestar social (o de la riqueza, como diría A. Heller) y ésta es una proposición axiológica a la que ningún economista estaría dispuesto a renunciar. Es por ello que un nutrido grupo de economistas han dedicado una buena parte de sus investigaciones a demostrar la existencia de "valores objetivos", valores universales elegidos de forma racional por todo un grupo social de forma unánime y que se configuran como su propia moralidad. Al conjunto de análisis científicos realizados en este ámbito se le conoce como "Teoría de la Decisión" que en su aspecto social se ha caracterizado por estudiar:

· Las líneas de conducta comunes que rijen para todos los miembros del grupo · La distribución de los recursos dentro del grupo de una manera justa.

Algunos filósofos se han sentido fascinados por la teoría de la decisión puesto que puede llegar a dar respuestas a muchos problemas filosóficos tradicionales[18]. La teoría ha podido ser ampliamente desarrollada a partir del concepto del utilitarismo clásico (Bentham, Bergson) y gracias al desarrollo del aparato matemático y analítico de la estadística (Bayes, Von Neumann, Morgenstern) a partir de los cuales se establecieron los principios básico de la elección individual.

Analizaremos a continuación una de las aportaciones más interesantes en el campo de la elección social colectiva, la de Kenneth J Arrow[19], para ocuparnos después de quienes siguen defendiendo la irracionalidad de las normas sociales como Jon Elster [20].

Arrow distingue entre cuatro tipo de decisiones: votación, mercado, dictadura y tradicionalismo. Excluye de su estudio las dos últimas, no por irracionales (las decisiones de un único individuo pueden ser tan racionales o más que las de un colectivo) si no por asociales[21]. Parte del principio de que el objetivo de toda sociedad es la maximización de la utilidad o bienestar social entendidos como suma de las utilidades o bienestares de sus individuos. En ello comparte los principios de la nueva economía del bienestar que procede al estudio de las alternativas máximas, buscando resultados independientes de juicios de valor, excepto de unos pocos indiscutibles, puesto que no se puede suponer la existencia de valores sociales "per se"[22] . Uno de los "juicios de valor indiscutibles" que precisa para su análisis es que es posible realizar comparaciones interpersonales de utilidad, no en el sentido de su medición cardinal (que confiesa imposible) sino en el sentido ordinal (cada individuo tiene su propia escala de valores y éstas son comparables). Otros teóricos de la decisión como James Buchanan, desde un positivismo extremo, niegan esta

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posibilidad; ante lo cual Arrow se confiesa incapaz de obtener respuestas satisfactorias[23]. Para Arrow, como para los economistas del bienestar, el problema se centra en la maximización de

la "Función de Bienestar Social" sujeta a cuatro condiciones todas ellas muy plausibles:

1. Dominio ilimitado: La función está definida para una sociedad específica y para un

1.

Dominio ilimitado: La función está definida para una sociedad específica y para un

conjunto específico de alternativas y ha de producir una ordenación social para cualquier perfil derivado de esas alternativas y esos ciudadanos.

2. No dictatorial: No debe clasificar sistemáticamente una alternativa sobre otra por el

2.

No dictatorial: No debe clasificar sistemáticamente una alternativa sobre otra por el

hecho de que un ciudadano concreto (dictador) la prefiere.

3. Regla de Unanimidad: La función de Bienestar Social ha de clasificar la alternativa x

3.

Regla de Unanimidad: La función de Bienestar Social ha de clasificar la alternativa x

sobre la y si todos los ciudadanos clasifican a x por encima de y (Vilfredo Pareto).

4. Independencia de las alternativas irrelevantes: Al estudiar la clasificación de cualquier

4.

Independencia de las alternativas irrelevantes: Al estudiar la clasificación de cualquier

par de alternativas, las demás (las irrelevantes) no pueden depender del par estudiado.

A pesar del ingente esfuerzo lógico y matemático desarrollado por Arrow a lo largo del libro para

conseguir establecer una función de bienestar social que cumpla las cuatro condiciones reseñadas, el resultado no puede ser más decepcionante: Arrow acaba concluyendo que cuando están involucrados tres o más ciudadanos y dos o más alternativas no hay ninguna Función de Bienestar

Social que cumpla las cuatro condiciones. Estudiosos posteriores (Harsanyi, 1976) han logrado construir Funciones de Bienestar Social relajando alguna de las cuatro condiciones de Arrow e introduciendo un ciudadano determinante (el Planificador), pero los supuestos implícitos arrojan dudas sobre la aplicabilidad de su teorema en muchos contextos de elección social[24].

En contraposición a los estudios de Arrow y Harsanyi, otros estudiosos que continúan pensando que las normas sociales son irracionales (y por ello "no objetivables"), en razón de lo cual, la única función del investigador social es el estudio de su gestación y de su función social. Es posible que esta postura intelectual esté relacionada con las modernas teorías psicoanalíticas y su aplicación a las ciencias sociales[25] pero supone básicamente la oposición a la idea de racionalidad en la

raíz

conducta

fundamentalmente irracional.

humana[26]

que

únicamente

está

dirigida

por

las

normas

sociales

de

Elster defiende esta posición a partir de la realidad de las normas sociales (es decir su poder motivador independiente) y de su autonomía (es decir su imposibilidad de optimización). Con estos principios sólo puede llegar a una idea de equilibrio social basada en la contraposición de los instintos individuales más primarios[27] y todo el análisis social se convierte en el análisis de la funcionalidad de las normas sociales y es precisamente en este contexto donde el imperativo weberiano de desvinculación axiológica cobra nuevamente significado, puesto que el científico social habrá de ser capaz de separar sus propias creencias de las motivaciones humanas implícitas en las normas sociales de las que cada sociedad se ha dotado y que no resultan ser mas que una combinación de dichas motivaciones. A no ser que, como parecer sugerir Elster[28], estas motivaciones sean "universales", con lo cual estarían objetivadas por definición, y el investigador participaría de ellas como cualquier otro integrante del colectivo social estudiado.

Es éste un campo de investigación no cerrado de la ciencia social en el que según parece todavía nos falta un mejor conocimiento del funcionamiento de la mente humana individual y de los mecanismos sociales de integración.

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[1].Max Weber. "El político y el científico" Discurso pronunciado en la Universidad de Munich en invierno de

1919. Madrid. Alianza Editorial. 7ª edición. 1981. Página 207

[2].Max Weber. Op.cit. Página 229. "El destino de nuestro tiempo, racionalizado e intelectualizado y, sobre todo, desmitificador del mundo, es el de que precisamente los valores últimos y más sublimes han desaparecido

de la vida pública y se han retirado, o bien al reino ultraterreno de la vida mística, o bien a la fraternidad de las relaciones inmediatas de los individuos entre sí". [3].Max Weber. Op.cit. Página 218. [4].Max Weber. Op.cit. Página 221. [5].Max Weber. "Sobre la Teoría de las Ciencias Sociales". 1917. Alianza Editorial. Madrid. 2ª edición 1974. Página 124: "Pero por muy unívocas que sean las tendencias de desarrollo, sólo se logrará obtener unos imperativos unívocos de la actividad relativos a los medios probablemente más apropiados en caso de una toma de posición dada, pero no relativos a estas tomas de posición mismas". [6].Max Weber. Op.cit. Página 147. "Difícilmente habrá alguien de nosotros que comparta la ética (maximalista) del budismo, la cual condena toda acción orientada hacia un fin por estimar que, al estar orientada hacia dicho fin, desvía al hombre de la salvación". [7].Georg Lukacs. "El asalto a la razón". 1953. Ediciones Grijalbo. Barcelona. 1ª Edición. 1976. Página 496:

"La ‘libertad de valores’ de la sociología que propugna Max Weber, su aparente depuración de todos los elementos de lo irracional, viene, pues, en definitiva a irracionalizar todavía más el acaecer histórico social" [8].G.Lukacs. Op.cit. Página 497: "La aparente cientificidad, la rigurosa ‘libertad de valores’ de la sociología es, por lo tanto, en realidad, la fase más alta del irracionalismo a que hasta ahora se ha llegado" [9].Agnes Heller. "Hipótesis para una teoría marxista de los valores". 1970. Ediciones Grijalbo. Barcelona.

1973. Página 16: "Pero el Cómo de la interpretación weberiana de la verdad contiene una preferencia axiológica

concreta peculiar (o sea, no universalmente válida)"

- a saber, la máxima de aspirar a y exigir la clarificación de las premisas axiológicas de uno mismo, con todas las consecuencias teóricas y prácticas y todas las contradicciones que acarreen". [11].A.Heller. Op.cit. Página 27: "El primer axioma axiológico marxiano dice: Es valor todo lo que contribuye al enriquecimiento de las fuerzas esenciales específicas, todo lo que las promueve. Segundo axioma axiológico: El valor supremo es la circunstancia de que los individuos puedan apropiarse la riqueza específica, la riqueza de la especie." [12].A.Heller. Op.cit. Página 95: "La ciencia de la sociedad en el sentido de Marx no es puramente investigación de hechos singulares … sino la teoría de la totalidad de la sociedad: los hechos son interpretables y se tienen que interpretar dentro de esa totalidad" [13].A.Heller. Op.cit. Página 103: "… la ciencia puede derrocar valores, cada vez que consigue mostrar con su análisis que están en contradicción con los valores básicos del movimiento". [14].Karl R. Popper. La sociedad abierta y sus enemigos. 1943. Paidos. Barcelona. 7ª reimpresión. 1998. Página 683: "Esto nos mostrará que, igual que podemos buscar proposiciones absolutamente verdaderas en el terreno de los hechos o, al menos, proposiciones que se aproximen a la verdad, también podemos buscar propuestas absolutamente justas o válidas en el campo de las normas o, al menos, propuestas mejores o más válidas". [15].Para el concepto de paradigma científico ver Thomas S. Kuhn. "La Estructura de las revoluciones científicas", libro publicado por primera vez en 1962 y que, a pesar de referirse a las ciencias naturales (Kuhn es un físico), tuvo una notable influencia entre los científicos sociales.

[10].A.Heller. Op.cit. Página 18: "

me interesa subrayar la tesis de Weber que considero válida y permanente,

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[16].Madeleine Grawitz. Métodos y Técnicas de las Ciencias Sociales. 1973. Editorial Hispano Europea. Barcelona. 1975. Tomo II, Página 8: "Era ciertamente útil que Weber opusiera al reformismo social de su época

la neutralidad axiológica, pero hoy el desarrollo de las técnicas lleva implícito que ellas se conviertan a su vez en

el objeto de la vigilancia epistemológica". [17].Ejemplo citado por M. Grawitz. Op.cit. Tomo II, Página 9. [18].Michael D. Resnik. "Elecciones. Una introducción a la teoría de la decisión".1987. Gedisa. Barcelona. 1ª Edición. 1998. Página 24: "Desde Sócrates, los filósofos morales habían intentado mostrar que las acciones morales son acciones racionales o, con otras palabras, que comportarse moralmente va en interés de uno mismo. … Todos sus argumentos contenían distintas imprecisiones que fueron solucionadas cuando la teoría de la decisión moderna aportó modelos específicos de racionalidad y principios exactos de elección social" [19].Kenneth Joseph Arrow. "Elección social y valores individuales". 1963. Instituto de Estudios Fiscales. Madrid. 1ª Edición 1974. [20].Jon Elster. "El cemento de la sociedad". 1989. Gedisa. Barcelona. 2ª Edición. 1992. [21].K.J.Arrow. Op.cit. Página 53: "Los sistemas de votación y mercado son … métodos de amalgamar los

gustos de muchos individuos al adoptar decisiones sociales. Los sistemas de dictadura y de tradicionalis-mo son,

o pueden ser, racionales en el sentido de que todo individuo puede ser racional en sus decisiones"

[22].K.J.Arrow. Op.cit. Página 86: "Para el temperamento nominalista de la época moderna, la suposición de la

existencia de un ideal social en algún dominio platónico de entes, carece de significado.

asentar el bien social sobre el bien de los individuos" [23].K.J.Arrow. Op.cit. Página 148: "Si excluimos la posibilidad de hacer comparaciones interpersonales de utilidad, entonces los únicos métodos para pasar de los gustos individuales a preferencias sociales, que sean satisfactorios y que estén definidos para un amplio campo de conjuntos de ordenaciones individuales, serán impuestos o dictatoriales". [24].M.D. Resnik. Op.cit. Página 331 y ss [25].En este sentido ver Talcott Parsons et alt. "Apuntes sobre la teoría de la acción". Amorrortu. Buenos Aires. 1953. En la página 12 procede a la fusión del pensamiento de Freud y de Durkheim, de la internalización de valores morales y de las normas sociales como constrictoras de la conducta humana. [26].J.Elster. Op.cit. Página 119: "… oposición de dos líneas de pensamiento convenientemente asociadas a Adam Smith, por una parte, y a Emile Durkheim, por otra; se trata del ‘homo aeconomicus’ y del ‘homo sociologicus’. Se supone que el primero está guiado por la racionalidad instrumental, en tanto que la conducta del segundo está dictada por las normas sociales". [27].J. Elster. Op.cit. Página 285: "Haciendo una clasificación más sólida distinguiré tres variedades de motivaciones humanas: a) la envidia, b) el oportunismo … y c) … la capacidad de hacer amenazas y promesas creíbles. Estas motivaciones suministran ‘el cemento de la sociedad’ sin el cual el caos y la anarquía prevalecerían" [28].J.Elster. Op.cit: Página 324: "Cada sociedad y cada comunidad estarán unidas, para mejorar y para empeorar su situación, por una mezcla particular, peculiar de esas motivaciones. Pero los ingredientes básicos que entran en la combinación del ‘cemento’ parecen ser más o menos los mismos en todas las sociedades aún cuando puedan estar combinados de maneras innumerables"

(Sólo se puede)…