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Id.

Cendoj: 08019510112008100001
Organo: -
Sede: Barcelona
Sección: 11
Tipo de Resolución: Sentencia

Fecha de resolución: 20/07/2008

Nº Recurso: 140/2008

Ponente: MARIA GABRIELA BOLDO PRATS

Procedimiento: PENAL - PROCEDIMIENTO ABREVIADO/SUMARIO

JUZGADO DE LO PENAL N. 11

PASSEIG LLUIS COMPANYS 1-5

CUARTA PLANTA

BARCELONA

PROCEDIMIENTO ABREVIADO N.140/08 B

Barcelona, 20 de julio de 2008

Mª Gabriela Boldó, juez sustituía de Barcelona, adscrita al Juzgado de lo Penal n. 11,


en el ejercicio de las potestades que le

confiere la Constitución y las leyes de España, y en el nombre de su majestad el


Rey, ha pronunciado la siguiente
SENTENCIA

En el procedimiento abreviado de referencia seguido por un presunto delito de


descubrimiento y de revelación de secretos, teniendo la condición de acusado
Constantino en situación de libertad por esta causa, representado por el Procurador

de los Tribunales Ana Boldú Mayor y defendido por el letrado J. Nerón Pueyo, ejercía
la acusación particular Plácido, representado por el Procurador de los Tribunales
Carmen Fuentes Millán y defendido por el letrado Fermín Morales Prats y el Ministerio
Fiscal en la representación que la ley le otorga. La presente resolución se basa en los
siguientes hechos

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO. El presente procedimiento rápido se incoó en virtud de diligencias previas


1174/04 del Juzgado de Instrucción número 16 de Barcelona.

SEGUNDO. Ministerio Fiscal en sus conclusiones provisionales calificó los hechos


como constitutivos de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, previsto y
penado en el artículo 197-1 y 3 del Código Penal, del que era autor el acusado, sin la
concurrencia circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal y solicitó que
se le impusiera la pena de tres años de prisión, y costas.

Solicitó que el acusado indemnizase a Plácido y a Guillermo en la cantidad de 5000


euros, a cada uno, en concepto de perjuicios ocasionados.

La acusación particular en sus conclusiones provisionales calificó los hechos como


constitutivos de un delito tipificado en el artículo 197.1 C.P., por el que se incrimina el
apoderamiento de documentos personales (y de modo expreso los mensajes de
correo electrónico), así como la interceptación de comunicaciones privadas.

Concurre también el tipo agravado, contemplado en el artículo 197.3, apartado


primero del CP, consistente en la revelación o cesión a terceros de los datos o hechos
descubiertos mediante el acceso ilícito previo.

Igualmente, como fuere que los hechos descritos en la conclusión primera afectan a
datos de carácter personal especialmente protegidos, como los atinentes a la salud y
vida sexual de las personas, concurre también el tipo agravado previsto en el artículo
197.5 CP.

B.- Por último, los hechos descritos en la letra b) del apartado primero (relato fáctico)
del presente escrito de conclusiones provisionales son constitutivos de amenazas no
condicionales, tipificadas en el artículo 169.2 CP.

Considero que de ambos delitos era autor Constantino, sin la concurrencia


circunstancias modificativas de la responsabilidad penal del imputado y solicitó que
por el delito a expresada en la conclusión segunda, apartado a) se impusiera al
acusado la pena de cuatro años de prisión y multa de veinticuatro a razón de una cuota
diaria de 10,-Euros, asimismo procede la imposición de las accesorias previstas en
los artículos 56 y siguientes del Código Penal; con carácter singular se interesa la
imposición de la pena accesoria de prohibición de aproximación a víctima, así como de
acercamiento a su domicilio y lugares de trabajo u otros frecuentados, en un radio
mínimo de 500 metros; de igual modo se interesa la imposición prohibición de
comunicación con la víctima o con los familiares de la misma, traídos a este
procedimiento como testigos de la acusación, todo ello de conformidad con lo
dispuesto en el articulo 48. 2 y 3 en relación con el artículo 57. 1 CP por un tiempo de 5
años.

Conforme a la calificación típica expresada en la conclusión segunda apartado b)


solicitó que se le impusiera al acusado la pena de 6 meses de prisión, con las
correspondientes penas accesorias legales con carácter singular se interesa la
imposición de la pena accesoria de prohibición de aproximación a la victima, así como
de acercamiento a su domicilio y lugares de trabajo u otros frecuentados en un radio
minino de 500 metros de igual modo se interesa la imposición de prohibición de
comunicación con la víctima o con los familiares de la misma traídos a este
procedimiento como testigos de la acusación todo ello de conformidad con lo
dispuesto en el articulo 48 2 y 3 en relación con el articulo 57 1 CP por un tiempo de 5
años.

En concepto de responsabilidad civil solicitó que indemnizara a su representado y a


Guillermo en la cantidad de 60.000,- Euros.

TERCERO. El 28 de enero de 2008 se dictó auto de apertura de juicio oral por un


delito de descubrimiento y revelación de secretos del art 197.1, 3 y 5 del CP.

El 25 de febrero de 2008 Ana Boldu Mayor, Procuradora de los Tribunales y de


Constantino presentó escrito de defensa en que negó las correlativas del Ministerio
Fiscal y de la acusación particular y solicitó la libre absolución de su defendido.

Por providencia de 28 de febrero de 2008 se remitieron las actuaciones al Juzgado


decano de lo penal para su reparto. El Penal 11 de Barcelona el día 6 de mayo de 2008
dictó auto admitiendo las pruebas y señalando la celebración del juicio para el día 12
de junio de 2008. Por providenciad e 19 de mayo de 2008 se suspendió el juicio y se
señaló nuevamente para el día 7 de julio de 2008.

CUARTO. El 9 de julio de 2008 se celebró el juicio oral como consta en el acta, tras
la práctica de la prueba el Ministerio Fiscal elevó sus conclusiones a definitivas, la
acusación particular suprimió e la primera los hechos relatados en el apartado b, en la
segunda retiró la acusación por el delito de amenazas y formuló una calificación
alternativa considerando que los hechos eran constitutivos de un delito de del art
193.3.2 y solicitó que se le impusiera la pena de 3 años de prisión elevando el resto a
definitivas, la defensa elevó sus conclusiones a definitivas, quedando los autos vistos
para sentencia.

QUINTO. En el presente proceso se han observado las prescripciones legales, salvo


los plazos por acumulación de tareas.

HECHOS PROBADOS

Constantino, mayor de edad y sin antecedentes penales, en fecha no determinada,


pero con posterioridad al 2/10/2006, sin que se haya acreditado cómo, obtuvo, sin el
consentimiento de Plácido, varios correos electrónicos que el Sr Plácido había tenido
en su ordenador, cuando trabajada en Pisco 68,S.L; alguno de ellos relativo a su vida
sexual.

Tras ello, con la intención de propagar su contenido en perjuicio del Sr Plácido, los
hizo llegar entre los meses de octubre y diciembre de 2006 a Marí Trini, su cuñada

Dicha situación causó desasosiego e intranquilidad a Sr. Plácido

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO. En este procedimiento se ha valorado la prueba de acuerdo con lo


establecido en el, art 741 de la LECr, con sujeción a los principios de publicidad,
oralidad y contradicción tal y como disponen los art. 24.2 de la CE. y 229.2 LOPJ.

De la prueba practicada en juicio ha quedado acreditado que alguien accedio a


información privada de Plácido, sin la debida autorización de éste, una vez que el sr.
Plácido ya había borrado los correos personales que había en su ordenador, y,
imprimió dicha información que llegó a manos del Sr. Constantino, quien la entregó
personalmente a Marí Trini, cuñada del Sr. Plácido.

SEGUNDO. En cuanto a quien accedio al correo del sr. Plácido entre las posibles
personas que podían tener acceso a dicha información estaban el acusado y Regina.
El acusado negó haber visto los correos que obran en el documento número 4 de la
querella y también haber enviado dichos emails a nadie. Explicó que, en esa época,
Regina trabajaba con ellos en Pisco 68, SL contratada por el señor Plácido.

Para determinar quien pudo imprimir dichos correos debe ponerse especial atención
a la fecha de impresión que obra en los mismos, en el documento cuatro, se observa
que los correos se imprimieron el día 2/10/06, fecha en la que el S. Plácido ya no
trabajaba en Pisco 68 y según manifestó el Sr. Plácido y el Sr. Braulio desde el mes de
junio dichos correos habían sido borrados del ordenador del Sr. Plácido. En cuanto a
quién podía tener acceso a su ordenador explicó que en su ordenador no había una
contraseña especial, que en la empresa conocían dicha contraseña porqué el viajaba
mucho y a veces les pedía que le consultaran el correo y que había una única
contraseña para acceder al ordenador. En cuanto a quienes podían acceder a su
ordenador señaló a Regina, una chica que acababa de trabajar, Carla, el señor
Constantino y el señor Braulio.

Por ello se debatió en el acto de juicio si el acusado había instalado algún programa
informático que permitía recuperar correos que habían sido borrados, o bien un
programa que permitiera grabar conversaciones escritas del Messenger, tipo
Messenger Log Gold; extremo que negó el acusado.

La versión relativa a las aplicaciones informáticas del ordenador y al hecho que


dichos mensajes se borraron, fueron confirmados por Braulio, quien prestaba
servicios al conjunto de la empresa Pisto 68 y en el domicilio del Sr. Plácido. En el
ordenador del Sr. Plácido estaba instalado el outlook exprés y explicó que
posiblemente el mesenger se lo bajó de internet.
Coincidio en que una tarde fueron al despacho del querellante y borraron todo lo
personal de él, en su ordenador había tanto comunicaciones personales como
profesionales y exhibido el documento n° 3 aportada con la querella, explicó que todo el
correo electrónico que se recibía en el ordenador incluso las comunicaciones
personales estaban en el ordenador y no el servidor.

Había un ordenador que hacía funciones de servidor, y lo manejaba Regina. Explicó


que técnicamente se podía entrar desde el servidor de Regina al ordenador del Sr.
Plácido y que desde cualquier ordenador de la empresa se tenía acceso a carpetas
compartidas pero a outlook o messenger no. Aclaró que si bien el acusado tenía
conocimiento muy limitado de informática, un crío de 11 años podía instalar el
messsenger log gold. En cuanto a la existencia de programas de ordenador para
recuperara los correos electrónicos una vez han sido borrados, manifestó que en la
empresa no estaban instalados, pero que para instalar y desinstalar se podían bajar
de internet, si bien era preciso tener algún algunos conocimientos informáticos.

El Sr. Plácido explicó que si en la reseña de la documental número 4, figuraba el


nombre de Regina, era porqué ésta era la administradora de Pisto 68, y que era ella
quien manejaba el servidor de la empresa. Explicó que los mensajes que se
imprimieron eran de dos tipos: una a través del outlook, y otra a través de messenger;
los del otulook, el 90% se usaba una cuenta personal de Terra del Sr. Plácido. El Sr.
Plácido negó que el acusado no tuviera ningún conocimiento informático dado que
con él se comunicaba a través de correo de la empresa y le enviaba chistes.

Regina explicó que trabajaba en la empresa y que el Sr. Braulio trabajaba como
informático de una empresa y venía como informático externo. Regina explicó que
trabajaba en su ordenador, que servía de servidor y tenía nombre de Regina. El
acusado sí ordenó que se borraran los messengers de los ordenadores y al exhibirle
los primeros folios de la documental n° 3 de la querella afirmó que dichos documentos
se habían impreso en los ordenadores de Pisto, 68, S.L Afirmó que hubo un cambio de
sistema informático para cambiar el servidor. Regina accedía al ordenador de señor
Plácido desde su ordenador y no hacía falta contraseña. Regina desde su ordenador
podía imprimir documentos del ordenador de querellante si bien dijo que desde su
ordenador nunca entró al ordenador del Sr. Plácido si bien lo podía utilizar cualquier
persona.

El informe pericial obrante en autos, folios 125 a 131, concluye que los peritos no
pudieron determinar en qué ordenador se instalaron los programas Messenger Log
Gold o similares a los que antes se ha hecho referencia.

TERCERO. El art. 197.1 del Código Penal tipifica la conducta de quien, "...para
descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se
apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros
documentos o efectos personales...".

En cuanto a la naturaleza de este ilícito, se define por la doctrina como delito


imperfecto mutilado de dos actos, que no requiere para la consumación el efectivo
descubrimiento de los secretos o datos íntimos contenidos en los documentos, papeles,
cartas o mensajes electrónicos. El sujeto debe apoderarse de estos objetos para
descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro; se acude así a la presencia de
un elemento subjetivo del injusto para adelantar el momento de la consumación al acto
de apoderamiento intencional, sin que sea precisa la efectiva toma de conocimiento
de lo que contiene el documento para la perfección típica. El efectivo descubrimiento
de la intimidad documental de otro, tan sólo juega un papel de engarce de este tipo
básico con el tipo agravado de difusión o revelación tipificado en el núm. 3 del art.
197.3; pero, debe subrayarse que ese efectivo conocimiento es un elemento que se
sitúa extramuros de la perfección del tipo básico expresado en el art. 197.1. El número
2 del art. 197 establece que: "...Las mismas penas se impondrán al que, sin estar
autorizado, se apodere, utilice o modifique, en perjuicio de tercero, datos reservados
de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes
informáticos, electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o registro
público o privado. Iguales penas se impondrán a quien, sin estar autorizado, acceda
por cualquier medio a los mismos y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de
los datos o de un tercero».De las conductas típicas contenidas en el art. 197.2 del
Código Penal nos interesa incidir únicamente en el acceso a datos reservados de
carácter personal, como se explicará más abajo, que se hallen automatizados de
forma electrónica o que obren en cualquier otro tipo de archivo o registro público o
privado, es decir, el inciso final del epígrafe, puesto que la posible captura de datos,
consistente en el apoderamiento del mensaje de correo electrónico quedaría
comprendida en el número primero del mismo artículo.

El moderno sistema de comunicación y transmisión de datos e información que


conocemos como correo electrónico, hace referencia a una realidad compleja
compuesta de al menos, y a los efectos que ahora nos importan, tres elementos
diferentes. Primero, cada uno de los concretos mensajes que a través de este
procedimiento informático circulan; segundo, los ficheros que incorporan las
aplicaciones, donde se guarda el correo entrante, el enviado, incluso aquellos
mensajes que están preparados como borrador o ya han sido eliminados, y por último,
la libreta de direcciones y el historial de tráfico registrado. Parecidamente a lo que
ocurre con otros sistemas actuales como los teléfonos celulares portátiles, el correo
electrónico, como sistema informático, contiene una ingente cantidad de datos de
carácter personal, en diversa presentación y de diferentes características, que
normalmente atañen a la esfera privada de las personas, y que encuentran variadas
vías de protección en el art. 197 del Código Penal que hemos venido comentando.
Protección que demanda un medio de comunicación y almacenaje de datos muy
variados, muy vulnerables a la intromisión ajena, por diferentes medios muy eficaces,
insidiosos y difícilmente detectables. Esta tutela penal se puede extender, así se
desprende de forma evidente e indubitada de los textos que he analizado, en principio
a todo tipo de fichero, registro, soporte y mensaje, con independencia de que se
contengan o circulen a través de equipos informáticos o aplicaciones de titularidad
pública o privada, puesto que es de todo punto posible, y aun previsible, que al igual
que desde un teléfono oficial se pueda mantener una conversación privada, desde un
equipo informático público se pueda recibir o enviar un e-mail de contenido particular.
Resulta subsumible en el art 197.2 del Código Penal la conducta de quien sin estar
autorizado, acceda por cualquier medio a datos reservados de carácter personal o
familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos,
electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o
privado. El sistema de correo electrónico participa de la naturaleza de fichero o
soporte de datos en tanto que conserva además de los mensajes concretos, listados
de mensajes enviados o recibidos, libreta de direcciones, etc. El tipo presenta
imperfecciones de redacción que provocan cierta oscuridad interpretativa,
pudiéndonos plantear si lo que se penaliza es el mero acceso a los archivos, soportes
o registros que contengan datos personales o sólo el acceso a éstos últimos. En la
práctica, más aún en este supuesto, será muy difícil deslindar ambas acciones típicas
puesto que al acceder al archivo ya se está tomando conocimiento de un contenido
privado y reservado (la relación de mensajes, las listas de correo, etc.). La entrada
inconsentida en la aplicación de correo electrónico de otra persona y el recorrido por
las diferentes bases de datos que el sistema contiene, incluso sin abrir ningún
mensaje, puede ser penalmente típica ya que con ella se está produciendo una
intromisión en la intimidad y susceptible de facilitar una toma de conocimiento de
datos muy sensibles y reservados. Además, pudiera sostenerse que el tipo del art.
197.2 in fine del Código Penal se presenta desprovisto de la necesaria concurrencia de
otros elementos subjetivos del injusto adicionales como son el ánimo de descubrir los
secretos o vulnerar la intimidad de otro, del número 1 del mismo artículo, o perjuicio de
tercero que requiere el inciso primero del número 2, tal vez porque van implícitos en la
propia acción. Por lo tanto, al acceder a estos archivos, se asume como mínimo con
dolo eventual o por mejor decir de indiferencia, recogido por el Tribunal Supremo en
numerosas resoluciones (Cfr. SS. de 02.12.04, 28.09.05 o 18.11.05, entre otras), que
con su proceder podría vulnerar la legalidad penal, en tanto que el sistema de correo
electrónico es un archivo, soporte o fichero que contiene datos, bases de datos e
información que pueden ser reservados de carácter personal o familiar de otro. Se trata
de un delito en cualquiera de sus versiones que no precisa para su consumación el
efectivo descubrimiento del secreto o en el presente caso de la intimidad del sujeto
pasivo, pues basta la utilización del sistema de grabación o reproducción del sonido o
de la imagen (elemento objetivo) junto con la finalidad señalada en el precepto de
descubrir los secretos o vulnerar la intimidad (elemento subjetivo). Por ello se le ha
calificado como delito intencional de resultado cortado cuyo agotamiento tendría lugar,
lo que da lugar a un tipo compuesto, si dichas imágenes se difunden, revelan o ceden
a terceros, supuesto agravado previsto en el apartado 3º. 1 del mismo precepto, lo
que conlleva la realización previa del tipo básico. La intervención del

derecho penal está justificada por la especial insidiosidad del medio empleado que
penetra en los espacios reservados de la persona, de ahí la intensa ofensividad para
el bien jurídico tutelado, que se atenúa cuando se produce en lugares públicos, aún
sin consentimiento del titular del derecho, que en línea de principio debe generar una
respuesta extrapenal.

En relación con el subtipo agravado del 1º inciso del apartado 3º (revelación, difusión
o cesión a terceros), que es aplicable a todos los tipos básicos anteriores, debemos
señalar que tiene su fundamento en que dichas acciones suponen incrementar la
vulneración de la intimidad del sujeto pasivo. También debemos subrayar que el
legislador equipara difusión, revelación y cesión a terceros, aún cuando la primera
suponga una mayor publicidad. El apartado 5o del precepto incluye otro supuesto
agravado cuyo fundamento tiene por objeto la especial protección de lo que se
denomina el núcleo duro del derecho a la intimidad, además de los casos en que la
víctima fuere un menor de edad o un incapaz, que exaspera la pena que resulte de la
aplicación de los preceptos anteriores, imponiéndola en su mitad superior. Las SSTS
872/01 ( RJ 2001, 2719) y 694/03 (RJ 2003, 4359) se han ocupado también de definir
el alcance de este precepto.

Como señala la STC 70/02 ( RTC 2002, 70) es doctrina constitucional reiterada que
el derecho a la intimidad personal garantizado por el artículo 18.1 CE, en cuanto
derivación de la dignidad de la persona reconocida en el artículo 10.1 CE, implica "la
existencia de un ámbito propio y reservado frente a la acción y el conocimiento de los
demás, necesario, según las pautas de nuestra cultura para mantener una calidad
mínima de la vida humana», con cita de las SSTC precedentes, y ello así sucede
cuando se trata de actos, por mucho que se compartan, comprendidos en la protección
constitucional de la intimidad, como es el caso.
Por todo lo expuesto poco importa el contenido de los mensajes, debiendo descartar
la teoría de la defensa conforme que sólo un 2% afectaba ala intimidad, dado que la
intimidad se vulnera por el hecho de acceder al correo electrónico de una persona con
independencia de cual sea el contenido que tenga en el mismo, puesto que sino esto
llevaría al absurdo de que si una persona en sus correos electrónicos sólo los dedica
a temas laborales, por ejemplo, el acceso inconsentido al mismo nunca podría ser
subsumirse en este delito, el delito no lo constituye el resultado de la información que
obtengo sino el modo en que accedo a dicha información; no obstante ello, en el casi
de autos no existe prueba de cargo suficiente para imputar dicha acción ni como autor
mediato ni como autor inmediato al acusado, motivo por el cual debe absolverse al
acusado del tipo penal básico del art 197.1 del CP.

CUARTO, En cuanto a las modificaciones formuladas por la acusación particular en


relación a que los hechos eran constitutivos de un delito de descubrimiento y
revelación de secretos en su modalidad prevista en el art 197.3.2 del Cp debe
analizarse quién reveló a terceros correos a familiares y si tenía conocimiento de su
origen ilícito.

En cuanto a la entrega de los correos a familiares del Sr. Plácido, el acusado negó
los hechos. Confirmó que su número de móvil era el NUM000, si bien su versión
quedó desacreditada por las declaraciones del Sr. Plácido y de su cuñada. El Sr.
Plácido previa exhibición del folio 20, explicó que dicho documento era el que
encabezaba el conjunto de mensajes que le dieron a su hermano Carlos José y afirmó
que la letra manuscrita que obraba en el mismo era del señor Constantino. Concretó
que podía hacer dicha afirmación dado que habían trabajado juntos mucho tiempo y le
reconocía la letra. La entrega de documentos que obran en el documento 4 se hizo en
dos ocasiones. La primera, en octubre de 2006 a su cuñada, quien, junto con su
hermano, regentan un kiosco, le dijeron que el acusado les había dado toda esta
documentación; unos días más tarde le llamó su hermano y le dijo que Constantino le
había llamado a ver si ha leído toda la documentación y si había visto el tipo de
persona que era el Sr. Plácido. En noviembre de 2006 hubo una nueva entrega de
este tipo de documentos en el kiosco de su hermano.
En el acto de juicio Marí Trini, cuñada de Plácido, narró como el acusado le entregó
una serie de documentación sobre contenido personales del señor Plácido, en
concreto los documentos n° 3 y ss acompañados con escrito de querella, en dos
ocasiones; la primera en octubre de 2006 el acusado al tiempo que le dio dichos
documentos le dijo: "toma y os enteráis de lo que hace vuestro cuñado en horas de
trabajo"; y en la segunda entrega, en noviembre de 2006, le dio los documentos con
una goma y en una hoja grande ponía Gregorio. La testigo explicó que el acusado tenía
pleno conocimiento del contenido de los documentos.

Carlos José, hermano del querellante, tras exhibirle los documentos anexos a la
querella, explicó como su mujer le dijo que el acusado fue al kiosco y dio una serie de
documentos que eran de su hermano. Uno de los bloques iban cono una goma y
venían con un papel que ponía Carlos José. Días después de las dos entregas el
acusado le llamó para ver si había visto el material que le había entregado. Y le volvió
a llamar después que su hermano hubiera interpuesto la querella y le recriminó que le
hubiera dado la documentación a su hermano, sin bien él no estuvo presente en
ninguna de las dos entregas. La llamada supo que era del es la del acusado porque le
conozco la voz y correspondía al número que yo tenía guardado el acusado.

Beatriz, ex mujer del querellante, narró que Julia le enseñó un dossier y que lo único
que vio fue foto de alguien y no quise verlos, si bien no le dijo quien se los había
remitido, motivo por el cual sólo queda acreditado que el acusado entregara los
documentos al hermano y la cuñada del Sr. Plácido: por ello las otras entregas no ha
quedado acreditado que la realizara el acusado, la primera porque la Julia no
compareció al acto de juicio para manifestar quien le entregó el dossier y en cuanto a
los sobres que se remitieron a Castropol no ha quedado acreditado quien los envió, y la
prueba indiciaria obrante en autos es insuficiente para enervar la presunción de
inocencia, dado que una vez que se fotocopiaron dichos documentos y se pusieron en
circulación existen dudas respecto a quien las pudo enviar.
Por todo ello, considero que los hechos son constitutivos de un delito de
descubrimiento y revelación de secretos del art 197.3.2 del CP, dado que una vez tuvo
en su poder los email que pertenecían al Sr. Plácido se los entregó a su cuñada con el
ánimo de desvelar dicha información.

El acusado sabía que se había obtenido dicha información sin consentimiento de su


titular, dado que las fechas de impresión y por lo tanto la obtención de los mismos fue
cuando el Sr. Plácido ya no trabajaba en la empresa. El ánimo de perjudicar al Sr.
Plácido revelando dicha información se extrae por el sentido literal de las expresiones
que vertió al entregar los sobres y de las llamadas que realizó al hermano del Sr.
Plácido para asegurarse que se habían enterado del contenido de los mismos. El
acusado es responsable en concepto de autor de un delito del artículo 197.3.2 ya que
su conducta consistió en vulnerar la intimidad de un tercero difundiendo los correos
electrónicos, con conocimiento de su origen ilícito dado que el Sr. Plácido ya no
trabajaba en la empresa y por lo tanto era imposible que hubiera prestado su
consentimiento a que alguien hubiera accedido a su ordenador y menos aún que
hubiera consentido en que se difundiera el contenido de dichos emails, ya fueran
chistes ya fueran conversaciones privadas, sabiendo el acusado que el Sr Plácido
había borrado del ordenador los datos personales.

QUINTO. En la modificación alternativa que hizo la acusación particular no hizo


referencia al art 197.5 del CP, si bien por la petición de condena y por la propia
redacción del tipo penal debe entenderse que la acusación partícula en su calificación
alternativa incluye el art 197.5 del CP.

El art 197.5 impone en su mitad superior las penas previstas en los arts. 197.1 y
197.3.1 cuando los hechos descritos en los mismos afecten a datos de carácter
personal que revelen la vida sexual. Se trata de un tipo agravado aplicable tanto al tipo
básico del art. 197.1 como al ya agravado del art. 197.3.1; y refuerza la protección de
un secreto de naturaleza especialmente sensible por venir referido a uno de los
aspectos que constituyen el núcleo duro de la privacidad, lo cual hace más grave el
ataque al bien jurídico intimidad, sin que sea necesaria que dicha visa sexual sea
secreta. De hecho en varios de dicho mensajes se hace referencia expresa a las
dudas de pareja, a sentimientos y a temores, aspectos todos ellos que configuran la
relación sentimental en sentido estricto; conversaciones íntimas que por más conocida
que sea la relación el entorno desconoce por completo, produciéndose la vulneración
a la intimidad de la vida sexual, cuando se desvela como se enfocaba dicha visa
sexual y las intimidades de cada uno, la intimidad no queda desvelada por el hecho de
que se supiera dicha relación, hecho que era conocidos por todos, sino por el hecho
que se diera conocimiento del contenido de las conversaciones íntimas que
mantenían.

SEXTO. De dichos hechos es autor el acusado, a tenor de los art 27 y 28 del CP, y
de acuerdo con el art 147.3, 147.5, 66 y 56 del CP procede imponer al acusado la
pena en el límite mínimo de la mitad superior, lo que supone la pena de 2 años y dos
meses de prisión y multa de 18 meses. Asimismo y en relación a la fijación de la
cuantía de la cuota diaria, tomando en consideración los criterios establecidos en los
art 50.5 y 52.1 del CP, dado que el importe puede oscilar de 2 a 400 euros, debiendo
fijarse teniendo en cuenta para ello exclusivamente la situación económica del reo, se
señala la cuantía en seis euros y la inhabilitación para el ejercicio del derecho de
sufragio pasivo durante el tiempo de la condena.

En aplicación del art. 53.1 del CP. si el condenado no satisficiere, voluntariamente o


por vía de apremio, la multa impuesta quedará sujeto a una responsabilidad personal
subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias no
satisfechas.

SÉPTIMO. De conformidad con lo dispuesto en los artículos 123 del CP y 240 de la


LECr corresponde imponer las costas al acusado, incluidas las de la acusación
particular.

OCTAVO. El artículo 109 del texto punitivo ( RCL 1995, 3170 y RCL 1996, 777)
determinan que toda persona responsable de un delito o falta debe reparar conforme
a las Leyes los daños y perjuicios causados por lo que de conformidad con lo dispuesto
en los artículos 116 y siguientes del mismo texto legal, en el caso de autos no ha
quedado acreditado que la vida del Sr. Plácido se haya visto alterada o modificada por
el hecho que los familiares tuvieran conocimiento de dichos correos, dado que
conocían la relación y el Sr. Plácido sólo hizo referencia a cómo afectaron dichos
correos cuando los vio su ex esposa y la persona que en ese momento era su pareja,
sin que se haya acreditado en el caso de autos que la persona que dio dichos correos a
dichas personas fuera el acusado, motivo por el cual no procede estimar la petición de
responsabilidad civil solicitada por el Ministerio Fiscal, si bien si que considero que
toda vulneración de la intimidad de una persona produce un desasosiego e
intranquilidad de la que debe resarcirse. Por ello, por el desasosiego e intranquilidad
que le causó al Sr. Plácido que se tuviera conocimiento de dichos correos fijo la
responsabilidad civil en 4.000 euros por los daños morales ocasionados.

FALLO

Condeno a Constantino, como autor responsable del de revelación de secretos


relativos a la vida íntima, a la pena de 2 años y dos meses de prisión, inhabilitación
especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la
condena y multa de 18 meses con una cuota diaria de 6 euros, así como al pago de las
costas procesales, incluidas las de la acusación particular.

Constantino deberá indemnizar al Sr. Plácido en la cantidad de 4.000 euros por los
perjuicios ocasionados, con los intereses del art 576 de la LEC

La presente resolución, que se notificará a las partes, es susceptible de un recurso


de apelación ante la Audiencia Provincial, que habrá de presentarse por escrito en
este juzgado en el plazo de diez días, desde la notificación de la misma. Durante este
tiempo las actuaciones se encontrarán en el juzgado a disposición de las partes.
Así por esta mi sentencia la pronuncio, mando y firmo

PUBLICACIÓN La anterior sentencia ha sido dada, leída y publicada por la juez


sustituía que la suscribe, en el mismo día de su fecha. Doy fe.