Está en la página 1de 10

Coordinación
de
Activismo


Nota para las personas encargadas del trabajo con los medios de comunicación
16 de enero de 2009

Estados Unidos de América: Acto de investidura presidencial


Mensajes clave y puntos de debate

A continuación se exponen los principales motivos de preocupación de Amnistía


Internacional en relación con los derechos humanos en Estados Unidos. Se
incluyen tanto los relativos a la campaña de Amnistía Internacional “Contra el
Terror, Justicia” como otras cuestiones de derechos humanos pertenecientes al
ámbito nacional y al internacional.

Les rogamos que utilicen este documento para preparar las entrevistas en torno
al acto de investidura del nuevo presidente de Estados Unidos.

ANTITERRORISMO

Renunciar a los juicios militares y cerrar Guantánamo


Amnistía Internacional expresa su satisfacción ante el compromiso del nuevo
presidente de cerrar el centro de detención de Guantánamo. La organización
considera importante que esto se haga de forma que se cumplan todas las
obligaciones internacionales contraídas por Estados Unidos y sin basarse en
ninguna legislación, política o práctica que implique el traslado sin más de las
violaciones de derechos humanos a otros lugares, incluso dentro de Estados
Unidos.

Debe derogarse en su totalidad la orden ejecutiva en materia militar sobre


detención, tratamiento y enjuiciamiento de ciertos extranjeros en la guerra
contra el terrorismo, firmada por el presidente Bush el 13 de noviembre de
2001.

Como parte del restablecimiento de la supervisión judicial independiente de las


detenciones y del cierre de Guantánamo, se debe abandonar el sistema de
tribunales de revisión del estatuto de combatiente y juntas de revisión
administrativa.

Los detenidos de Guantánamo que van a ser juzgados deben ser puestos bajo
custodia civil y enjuiciados sin dilación por los tribunales federales ordinarios.

Desde el principio, Guantánamo es parte de una operación destinada a eludir la


supervisión judicial independiente. El cierre de Guantánamo debe ser parte de
las medidas encaminadas a poner fin a esa destructiva operación.

Un asunto urgente que debe abordar la nueva administración estadounidense


una vez que tome posesión es el juicio ante una comisión militar de Omar
Khadr, cuyo comienzo está previsto en Guantánamo seis días después de la
investidura presidencial. Amnistía Internacional y otras organizaciones de

1
Coordinación
de
Activismo


derechos humanos han pedido al nuevo presidente que, en nombre de la


justicia, los derechos humanos y el Estado de derecho, impida la celebración de
este juicio contra un ciudadano canadiense detenido desde que tenía 15 años
de edad.

Si desean más información, consulten http://www.amnesty.org/es/news-and-


updates/news/presidente-electo-obama-debe-detener-juicio-guantanamo-
20090112.

Prohibir la tortura
Dictar una orden ejecutiva en la que se declare que Estados Unidos no utilizará
en ninguna circunstancia la tortura u otros tratos crueles, inhumanos o
degradantes, tal y como se definen en el derecho internacional.

Esta prohibición debe abarcar no sólo los actos de esa naturaleza que se han
descrito como técnicas de interrogatorio, sino también las condiciones de
detención y reclusión en general.

La actual administración ha hecho claramente caso omiso de las declaraciones


realizadas por el presidente Bush a finales de junio de 2003, en las que afirmó
que Estados Unidos iba a encabezar la lucha mundial contra la tortura “con el
ejemplo”. En el momento en que hizo esas declaraciones, Estados Unidos ya
estaba aplicando su programa secreto de detención y había sometido por lo
menos a tres detenidos recluidos en régimen de incomunicación en virtud de
este programa a la forma de tortura conocida como simulacro de ahogamiento
(waterboarding).

Además, el entonces secretario de Defensa ya había autorizado en secreto a los


interrogadores de Guantánamo el uso de técnicas que vulneran el derecho
internacional, como desnudar a la víctima, encapucharla, el aislamiento, las
posturas en tensión, la explotación de fobias y la privación sensorial.

Amnistía Internacional ha acogido con satisfacción las declaraciones realizadas


por el presidente electo unos días antes de su investidura, en las que dijo que el
simulacro de ahogamiento constituye tortura. Esto significa que Estados Unidos
tiene ahora un presidente que considera que los funcionarios estadounidenses
han cometido tortura. El presidente tiene la obligación de garantizar una
rendición de cuentas completa tanto individual como institucional.

Si desean más información, consulten


http://www.amnesty.org/en/library/info/AMR51/003/2009/en.

También el candidato a fiscal general, Eric Holder, ha declarado claramente que


el simulacro de ahogamiento constituye tortura, lo que hay que acoger
igualmente con satisfacción como señal de cambio. Este cambio de enfoque
debe aplicarse ahora a todo, incluidas otras técnicas de interrogatorio y

2
Coordinación
de
Activismo


condiciones de detención que vulneran la prohibición internacional de la tortura


y de otros tratos crueles, inhumanos o degradantes. Debe haber una rendición de
cuentas total para las violaciones cometidas y un cumplimiento exhaustivo de las
leyes y normas internacionales en todas las políticas y prácticas de detención,
actuales y futuras.

Liberar y proteger a los detenidos de Guantánamo que no van a ser


juzgados
La nueva administración debe trabajar con otros gobiernos para garantizar que se
ofrece protección a todos estos detenidos. Se debe poner fin a la práctica de
basarse en las garantías diplomáticas para facilitar el traslado de detenidos a
situaciones en las que existe un riesgo real de que sean sometidos a más
violaciones de sus derechos humanos.

Una primera medida que puede adoptar la nueva administración es el


cumplimiento inmediato del mandamiento judicial dictado en octubre de 2008
en el que se ordenó al gobierno que pusiera en libertad en Estados Unidos a 17
uigures que permanecían detenidos en Guantánamo a pesar de que no se los
consideraba “combatientes enemigos”. Esta medida serviría para demostrar que
la nueva administración está dispuesta a adoptar medidas concretas para
garantizar el cierre legítimo del centro de detención de Guantánamo, sin
depender únicamente de que otros gobiernos acepten a detenidos liberados.
Véase http://www.amnesty.org/es/library/info/AMR51/136/2008/es.

Apoyar una investigación independiente sobre la guerra


estadounidense contra el terror, incluidas las entregas
Debe exigirse enérgicamente la rendición de cuentas por violaciones de derechos
humanos, incluidos todos los delitos tipificados en el derecho internacional,
como la tortura y la desaparición forzada, cometidos por personal
estadounidense o en su nombre, sea en Irak, Afganistán, Guantánamo o como
parte del programa secreto de la Agencia Central de Inteligencia. Hay que
rechazar la impunidad.

El presidente Obama debe garantizar asimismo la creación de una comisión de


investigación independiente que investigue todos los aspectos de las prácticas
estadounidenses de detención e interrogatorio aplicadas en la “guerra contra el
terror”.

Cualquier persona contra la que existan pruebas de infracción penal —sea cual
sea el cargo que ocupe o haya ocupado— debe comparecer ante la justicia.

La creación y el funcionamiento de la comisión de investigación no deben


utilizarse para bloquear o demorar el enjuiciamiento de ninguna persona contra
la que ya existan pruebas suficientes de conducta indebida.

La guerra contra el terror no debe servir para justificar el desprecio


al derecho internacional de derechos humanos

3
Coordinación
de
Activismo


La teoría de que Estados Unidos goza del derecho de detener a cualquier


persona en cualquier lugar del mundo en cualquier momento y de mantenerla
detenida indefinidamente, basándose en la premisa de que está implicada en un
conflicto armado mundial, perpetuo y absoluto —teoría condensada en el uso
por Estados Unidos de la condición de “combatiente enemigo”— es
incompatible con el derecho internacional y debe ser repudiada y rechazada por
el gobierno, el Congreso y los tribunales de justicia.

En este sentido, el nuevo presidente debe ordenar el cese inmediato de la


detención bajo custodia militar de Ali Saleh al-Marri y garantizar que es juzgado
por un tribunal federal ordinario o puesto en libertad. Ali Marri es actualmente la
única persona detenida como “combatiente enemigo” en territorio continental
estadounidense.

POLÍTICA INTERNACIONAL

Abordar la crisis de Darfur


La nueva administración debe respaldar activamente, financiar y garantizar con
otros medios la adquisición de todo el equipo de transporte aéreo y terrestre
necesario para el despliegue completo y rápido en Darfur de las tropas para el
mantenimiento de la paz de la UNAMID.

Además, la administración debe trabajar con el Congreso para hacer frente a los
déficits acumulados en los últimos años en la financiación de la ONU.

La administración estadounidense debe trabajar también con el Consejo de


Seguridad para garantizar que no se utiliza el artículo 16 del Estatuto de Roma
para postergar las medidas de la Corte Penal Internacional sobre Darfur.

Abordar la crisis de Gaza


Presionar para que se realice sin demora una investigación independiente e
imparcial sobre posibles crímenes de guerra y otras infracciones graves del
derecho internacional de derechos humanos y del derecho internacional
humanitario cometidos por todas las partes del conflicto que afecta a Gaza y al
sur de Israel y para que las personas que sean halladas responsables
comparezcan ante la justicia en juicios imparciales.

Trabajar con socios internacionales a fin de crear un mecanismo para enviar, sin
demora, observadores de derechos humanos a Gaza y al sur de Israel con el
mandato de observar las infracciones del derecho internacional de derechos
humanos y del derecho internacional humanitario que cometan todas las partes
e informar de ellas.

Suspender de inmediato todas las transferencias de armas a Israel y utilizar la


influencia de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU para
garantizar la imposición de un embargo de armas exhaustivo sobre Israel, Hamás
y otros grupos armados palestinos hasta que haya mecanismos eficaces para

4
Coordinación
de
Activismo


garantizar que las armas o municiones y otros equipos militares no se emplearán


para cometer infracciones graves del derecho internacional humanitario.

Las detenciones en Afganistán e Irak deben ser acordes con el


derecho internacional
Amnistía Internacional se opone a la detención indefinida sin cargos ni juicio;
los detenidos en esta situación deben ser acusados formalmente de infracciones
concretas y juzgados por un tribunal de justicia independiente en un juicio en el
que se cumplan las normas internacionales sobre imparcialidad procesal o
puestos en libertad.

Además, Amnistía Internacional considera que el nuevo presidente debe


garantizar que el relator especial de la ONU sobre la tortura tiene acceso total a
los detenidos bajo custodia de Estados Unidos y a los centros de detención
administrados por Estados Unidos durante su próxima visita a Irak, por
invitación del gobierno iraquí, y que ningún detenido bajo custodia
estadounidense es transferido a las autoridades iraquíes, tal como exige el
Convenio sobre el Estatuto de las Fuerzas, sin obtener primero garantías firmes
de que no será sometido a torturas ni a ejecución, ni a otras violaciones graves
de derechos humanos.

Ratificar las convenciones de la ONU sobre derechos humanos


A pesar de que Estados Unidos firmó la Convención sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer en 1980, dicho tratado está
desde ese año pendiente de trámite en el Senado.

También está pendiente de trámite en el Senado desde 1978 el Pacto


Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que Estados
Unidos firmó en octubre de 1977. La nueva administración debe trabajar para
garantizar la ratificación de este tratado fundamental de derechos humanos
como parte de su compromiso renovado y continuado de abordar todas las
cuestiones relativas a los derechos económicos, sociales y culturales.

Estados Unidos debe ratificar también sin reservas tratados como la Convención
Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones
Forzadas, el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros
Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes y la Convención Americana
sobre Derechos Humanos.

Estados Unidos debe retirar todas las condiciones restrictivas adscritas a la


ratificación de tratados internacionales de derechos humanos.

La nueva administración debe adoptar un enfoque constructivo hacia las


observaciones y conclusiones de los órganos de vigilancia de los tratados de la
ONU. Existen numerosas recomendaciones formuladas por el Comité contra la
Tortura, el Comité de Derechos Humanos y el Comité para la Eliminación de la
Discriminación Racial que Estados Unidos no ha aplicado.

5
Coordinación
de
Activismo


Apoyar a la Corte Penal Internacional


El 31 de diciembre de 2000, el presidente estadounidense Bill Clinton se unió a
otros líderes mundiales y firmó el Estatuto de Roma de la Corte Penal
Internacional (CPI).

En 2002, la administración del presidente George W. Bush retiró la firma de


Estados Unidos del Estatuto de Roma.

La misión y el mandato de la CPI es hacer que rindan cuentas de sus actos y


que comparezcan ante la justicia las personas responsables de los peores
crímenes, como el genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa
humanidad.

El presidente electo debe comprometerse a ratificar el Estatuto de Roma y a


respaldar a la Corte Penal Internacional.

Abordar la violencia contra las mujeres


La nueva administración debe responder a los brotes masivos de violencia contra
las mujeres como los que están desarrollándose actualmente en Darfur y en la
República Democrática del Congo (RDC), donde se sigue utilizando la violación
como arma de guerra. Según investigaciones recientes de Amnistía
Internacional, sólo en abril de 2008 se denunciaron 800 nuevos casos de
violación en la provincia de Kivu septentrional, en la región oriental de la RDC.

El Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer calcula que, a lo


largo de su vida, hasta una de cada tres mujeres del mundo será golpeada,
coaccionada para realizar actos sexuales o sometida a otros abusos.

Según la Organización Mundial de la Salud, en muchos países, hasta el 70 por


ciento de las mujeres y las niñas están afectadas por la violencia.

CUESTIONES RELATIVAS A LOS DERECHOS HUMANOS EN EL


ÁMBITO NACIONAL
Comprometerse a respetar los principios consagrados en la
Declaración Universal de Derechos Humanos
Hace 60 años, la comunidad internacional reconoció que el respeto a la
dignidad intrínseca y a los derechos iguales e inalienables de todos los
miembros de la familia humana forma la base de “la libertad, la justicia y la paz
en el mundo”.

A partir de ahora, el gobierno estadounidense no debe limitarse a defender los


derechos humanos sólo con palabras, sino que sus actos también deben
contribuir a ese fin.

Abordar el problema de la violencia contra las mujeres

6
Coordinación
de
Activismo


A pesar de las medidas adoptadas para abordar este problema en Estados


Unidos, muchas mujeres –en especial las que sufren una mayor marginación,
como las indígenas americanas y las indígenas de Alaska– siguen sufriendo la
falta de remedios efectivos y de protección frente a la violencia de género. El
nuevo gobierno debe asignar recursos adecuados para luchar contra estos delitos
y garantizar unos servicios más efectivos en caso de agresión sexual.

Lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero


También deben apoyarse las medidas para abordar la violencia o la
discriminación basadas en la orientación sexual y la expresión o identidad de
género. Amnistía Internacional acoge con satisfacción el compromiso declarado
del nuevo presidente de abordar estos motivos de preocupación, a través del
fortalecimiento de la legislación en materia de crímenes de odio, entre otras
medidas.

Revocar la legislación que no sea acorde con las protecciones


legales internacionales para las personas privadas de libertad
Las disposiciones de la Ley de Comisiones Militares de 2006 y de la Ley sobre el
Trato a los Detenidos, aprobada en 2005 son casos pertinentes.

Desde 2006, Amnistía Internacional viene pidiendo al Congreso que revoque la


Resolución Conjunta sobre la Autorización del Uso de Fuerza Militar, aprobada el
14 de septiembre de 2001. El gobierno del presidente Bush ha abusado de esta
resolución en exceso genérica para justificar violaciones del derecho
internacional. El nuevo presidente no debe permitir que se repitan esos abusos.

Anunciar una moratoria de las ejecuciones federales

Las primeras ejecuciones federales en Estados Unidos desde 1963 se llevaron a


cabo bajo el gobierno ahora saliente, que se ha dedicado con ardor a imponer
nuevas condenas a muerte, consiguiendo que la población reclusa federal
condenada a muerte se haya más que duplicado durante su mandato.

Se permitió la reanudación de las ejecuciones federales a pesar de los indicios –


sobre los que no se ha actuado– de que el sistema de justicia federal encargado
de aplicar la pena capital adolece de algunos de los atributos que caracterizan al
sistema estatal, como los prejuicios raciales y el sesgo geográfico. AI recuerda
numerosos estudios realizados en el último cuarto de siglo que llegaron a la
conclusión de que la raza, en especial la raza de la víctima, influye en la
aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos.

El nuevo presidente debe esforzarse en conseguir una moratoria de las


ejecuciones federales y trabajar con el Congreso para que éste apruebe
legislación destinada a abolir la pena de muerte a escala federal y en el ámbito
militar en Estados Unidos. Además, debe pedir a las autoridades de los estados
que mantienen la pena de muerte que hagan lo mismo.

7
Coordinación
de
Activismo


Garantizar protecciones especiales para las personas condenadas


por delitos cometidos cuando eran menores de edad
Muchos centenares de personas cumplen condenas de cadena perpetua sin
derecho a libertad condicional por delitos que cometieron cuando aún no habían
cumplido 18 años, lo cual viola el derecho internacional.

El nuevo presidente debe trabajar con el Congreso para que Estados Unidos
ratifique la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, como lo han
hecho 193 países, todos salvo Somalia y Estados Unidos.

En relación con éste y el resto de los tratados, el nuevo gobierno debe trabajar
con el Congreso y con otras instituciones de ámbito estatal para aprobar la
legislación de ejecución necesaria con el fin de garantizar la plena aplicabilidad
en virtud de la ley nacional de las obligaciones internacionales de Estados
Unidos.

Mujeres bajo custodia


Amnistía Internacional sigue sintiendo preocupación porque algunas
jurisdicciones en Estados Unidos siguen manteniendo el uso rutinario de
instrumentos de sujeción en presas embarazadas, incluso durante el parto.
Amnistía Internacional pide a la nueva administración que ponga en práctica la
recomendación emitida por el Comité de Derechos Humanos en julio de 2006
de prohibir la inmovilización de las detenidas durante el parto.

Poner fin a la discriminación racial en el sistema judicial


Este año, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial
llamó la atención sobre las “persistentes desigualdades raciales que se
constatan en el sistema de justicia penal del Estado Parte, en particular el
porcentaje desproporcionado de personas pertenecientes a minorías nacionales,
étnicas o raciales entre la población reclusa”.

El Comité instó al gobierno de Estados Unidos a resolver este asunto y a realizar


nuevos estudios para determinar la índole y el alcance del problema.

Entre las desigualdades en el sistema de justicia se encuentran las acusadas


desigualdades raciales en el sistema de justicia de menores y en la tasa de
menores encarcelados en el sistema de adultos por algunos delitos, con
desigualdades especiales en la tasa de menores de raza negra condenados a
cadena perpetua sin derecho a libertad condicional.

Persiste una discriminación arraigada de la que son víctimas los miembros de


minorías raciales o étnicas, a manos de los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley en muchas áreas. Amnistía Internacional acoge con satisfacción el
compromiso declarado por el nuevo presidente de prohibir a la policía federal el
uso de criterios raciales y de proporcionar incentivos a las agencias de policía
locales y estatales para que se prohíba esta práctica. La organización urge la
aprobación de esa legislación a la mayor brevedad, así como el establecimiento

8
Coordinación
de
Activismo


de procedimientos de denuncia efectivos y la aplicación rigurosa de los estatutos


federales que prohíben la discriminación y otras violaciones de los derechos
civiles.

Toda persona que se enfrente a la expulsión debe tener acceso a


unos procedimientos justos y completos
En marzo de 2008 el relator especial de la ONU sobre los derechos humanos de
las personas migrantes expresó su preocupación porque el gobierno
estadounidense carecía de una estrategia a largo plazo, clara y coherente para
mejorar el respeto a los derechos humanos de las personas migrantes en Estados
Unidos. Entre sus motivos de preocupación se encontraba la violación del
derecho al debido proceso de los ciudadanos no estadounidenses en los
procedimientos de expulsión; las políticas de detención obligatoria e indefinida;
y las condiciones inhumanas en las que se recluye a muchos inmigrantes
detenidos, entre ellos solicitantes de asilo.

La nueva administración debe garantizar que la detención se utiliza como último


recurso y que las normas federales que se aplican a los centros de detención
para personas inmigrantes se hacen cumplir plenamente en todo el territorio de
Estados Unidos.

Garantizar protección contra la tortura y los malos tratos a todas las


personas bajo custodia
Todos los años Amnistía Internacional recibe decenas de denuncias de casos de
tortura y otros malos tratos a manos de la policía o de funcionarios de prisiones,
incluidas muertes bajo custodia resultantes de un uso excesivo de la fuerza. En
muchos casos se hizo un uso cruel de los dispositivos de restricción de
movimientos y armas de electrochoque.

Amnistía Internacional urge a la nueva administración a que garantice que no


tolerará la tortura y los malos tratos y que la División de Derechos Civiles del
Departamento de Justicia emprenderá acciones enérgicas contra los funcionarios
locales o estatales que sean responsables de abusos y contra los departamentos
donde se identifique una constante de abuso sistémico.

La investigación que actualmente lleva a cabo el Departamento de Justicia sobre


las muertes acaecidas tras el uso de armas Taser y otros artefactos similares de
electrochoque debe ampliarse para abordar los motivos de preocupación de
derechos humanos que genera el uso de ese tipo de armas. La nueva
administración debe apoyar activamente medidas para prohibir el uso de armas
Taser y de dispositivos similares por las agencias encargadas de hacer cumplir la
ley, a menos que se cuente con directrices y sistemas de rendición de cuentas
rigurosos; y, en cualquier caso, restringir su uso a aquellas situaciones en las
que puedan resultar efectivas para evitar el recurso a las armas de fuego por
parte de la policía.

9
Coordinación
de
Activismo


Las condiciones de aislamiento vigentes en muchos establecimientos


penitenciarios de “supermáxima seguridad” en Estados Unidos incumplen las
normas internacionales y han sido criticadas por organismos internacionales de
vigilancia de los derechos humanos. Las autoridades federales deben adoptar
medidas para garantizar que las condiciones en todas las prisiones y centros de
detención en Estados Unidos, ya sean locales, estatales o federales, son acordes
con las normas internacionales sobre el trato humano.

Derecho a la salud
La nueva administración debe adoptar medidas urgentes y concretas para
garantizar que todas las personas tienen acceso a tratamiento médico asequible.
Amnistía Internacional siente preocupación por los informes que indican que
muchas personas posponen o prescinden de la asistencia médica debido a su
coste, que más de la mitad de las personas que carecen de seguro médico en
Estados Unidos pertenecen a minorías étnicas o raciales, y que dos tercios de
las personas sin seguro tienen unos ingresos próximos al Umbral de Pobreza
Federal o por debajo de él. Amnistía Internacional también advierte que las
mujeres pobres y marginadas corren un riesgo mayor de muerte relacionada con
el embarazo y que el índice de mortalidad asociada la maternidad es tres veces
superior para las mujeres afroamericanas que para las mujeres blancas.

Garantizar el acceso adecuado a la asistencia de salud y a los derechos


reproductivos de las mujeres son asuntos fundamentales para cualquier nuevo
gobierno estadounidense.

Derechos reproductivos y aborto


Apoyar la eliminación de las restricciones legales y políticas sobre el uso de los
fondos públicos estadounidenses, que impiden a las organizaciones receptoras
ofrecer información y servicios de aborto legal, voluntario y seguro y hacer
campaña para la reforma de la política y la legislación sobre el aborto, incluida
la Enmienda Helms.

****************************************
Si desean más información pónganse en contacto con la Oficina Nacional de
Amnistía Internacional México, llamando al número 56876010 55366776 o
envíen un correo electrónico a activismo@amnistia.org.mx

10