SALVADOR CARRASCOSA FUSTER JOSÉ GARCÍA SORIANO JUAN MONTAÑA MARTÍN

LOS CONCEPTOS URBANOS EXTRAPOLADOS A ZONAS RURALES UNA PERSPECTIVA SOSTENIBLE

PALABRAS CLAVE Pueblo, Ciudad, Densidad, Compacidad, Paisaje, Patrimonio

RESUMEN Consideramos de gran importancia al medio rural por numerosas razones. Sin embargo, observamos que la tendencia principal en los análisis e investigaciones realizados por los arquitectos se centra en la ciudad y su espacio público. Por esta razón llevamos a cabo una investigación valorando las diferencias que se advierten al extrapolar conceptos básicos del urbanismo y la arquitectura de la ciudad a las poblaciones rurales, centrándonos en este caso en los ámbitos de compacidad, paisaje y patrimonio.

ABSTRACT We consider the rural environment of capital importance for several reasons. However, we appreciate that most of the architects’ research and analysis are focused on the city and its public space. Because of this we are valuing the differences that we notice when we extrapolate basic concepts of architecture and urban planning from the cities to the rural towns, putting effort into compactness, landscape and heritage areas.

BIO Salvador Carrascosa Fuster, José García Soriano y Juan Montaña Martín somos tres arquitectos recientemente licenciados por la Universidad Politécnica de Valencia. Los tres somos naturales de Segorbe, una población de Castellón ligada al ámbito rural. Este origen común siempre nos ha hecho pensar en la arquitectura y el urbanismo desde esta perspectiva, queriendo llevar los nuevos conceptos urbanos también a nuestro contexto.

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ÍNDICE 1. 2. 3. 4. Introducción Densidad y compacidad urbana Paisaje Patrimonio

INTRODUCCIÓN Si aproximadamente la mitad de la población mundial vive en las ciudades, ¿dónde se ha metido la otra mitad? Si la práctica totalidad de los profesionales del mundo de la arquitectura y del urbanismo se encuentran volcados en reflexiones y estudios sobre la ciudad, ¿quién se ocupa del medio rural?

TEXTO DE LA COMUNICACIÓN Consideramos de gran importancia al medio rural por numerosas razones: por el interés de sus recursos naturales y agrarios; por su patrimonio e identidad; por sus modelos de vida, ya sean tradicionales o alternativos; porque, en ocasiones, en ellos sobreviven valores que en otros sitios es difícil encontrar. Por otro lado, observamos que existe una tendencia principal en los análisis e investigaciones realizados por los arquitectos, sobretodo los preocupados por temas urbanos o de espacio público. La palabra clave resulta muy clara: Ciudad. Si esto es así, ¿qué profesionales se dedican entonces a investigar sobre los modos de vida, los sistemas de vivienda, o la relación entre entorno natural y entorno construido en lo que podríamos llamar “medios no-urbanos”, pequeñas localidades, pueblos abandonados, ecoaldeas...? ¿Es que acaso el urbanismo y la arquitectura no tienen nada que hacer aquí? Nosotros pensamos que sí, que podemos aportar mucho y podemos aprender mucho más.

Estas reflexiones son las que nos llevaron a emprender una investigación sobre los aspectos considerados más importantes en el urbanismo actual (espacio público, complejidad, movilidad...), observando los métodos y principios que se aplican para evaluar su adecuación en las ciudades, y valorando las diferencias que se advierten al extrapolarse a los pueblos. Aquí plasmamos algunas de las primeras conclusiones a las que hemos llegado, las cuales conciernen a tres temas que entendemos esenciales en el entorno rural: la compacidad, el paisaje y el patrimonio, los cuales además están estrechamente relacionados.

A. Densidad y compacidad urbana La densidad y la compacidad urbana son conceptos básicos dentro del urbanismo, los cuales nos hablan sobre el equilibrio entre el espacio libre y el edificado -en superficie y en volumen, respectivamente- y además influyen en otros aspectos relevantes: complejidad, medio ambiente... Entonces, ¿son estas cuestiones igualmente importantes en entornos urbanos y rurales? Sí, pero con algunos matices. Para empezar, existen unos valores orientativos para las ciudades mediterráneas, y en diferentes manuales e informes urbanísticos se pueden consultar “valores deseados”: densidades entre 50 y 75 viv/Ha, 2

y compacidad absoluta entre 5 y 7’5 m, aproximadamente. En cambio, al analizar poblaciones menores nos damos cuenta de que estos valores son excesivos. Por lo tanto, deberemos establecer “densidades modelo” algo más bajas: las mínimas se podrían situar alrededor de 20 viv/Ha, y las deseables en 50 viv/Ha. En cuanto a la compacidad, pasará lo mismo, ya que es un valor directamente relacionado con el anterior. Estas consideraciones, aunque puedan parecer obvias, no dejan de ser importantes, ya que la práctica totalidad de reglamentos urbanísticos, informes de desarrollo urbano y rural, documentos sobre indicadores de sostenibilidad... no hacen ninguna puntualización al respecto, y parecen dar a entender que los valores que dan como deseables son válidos para cualquier zona urbana.

Por último, hay que tener en cuenta otro aspecto interesante al medir la compacidad en pequeñas poblaciones. Si la compacidad absoluta mide la relación entre el volumen edificado y todo el espacio público, la compacidad corregida solo considera el llamado “espacio público atenuante”, esto es, los espacios de estancia y los espacios naturales. Es en este punto en el que se hace más evidente la necesidad de diferenciar unos valores adecuados dependiendo de la población que se estudie, ya que consideramos que la importancia de estos espacios naturales varía dependiendo del tamaño de la misma. La razón principal es que las poblaciones rurales se encuentran siempre en contacto más directo con el entorno -sea éste antrópico o no- y pueden acceder a él de forma más sencilla. En conclusión, la medición del desequilibrio entre espacio construido y público en las zonas rurales deberá tenerlo en cuenta, y por lo tanto no será necesario dotarlas de grandes zonas verdes, bulevares, etc. (Fig. 1.1). En cambio, los esfuerzos deberían ir más encaminados a mejorar la accesibilidad desde los núcleos habitados a las áreas naturales cercanas -aquellas a las que se pueda llegar caminando- (Fig. 1.2), y a favorecer el uso sostenible de éstas por todos los ciudadanos.

Fig. 1. DENSIDAD Y COMPACIDAD. Zonas verdes dentro de la ciudad aislada del entorno y núcleo rural en contacto con el entorno.

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B. Paisaje Si entendemos el paisajismo como el estudio y la modificación del paisaje, queda implícita la existencia de un sujeto observador y un objeto observado. En la medida en que este último sea protagonizado por el sujeto variará el tipo de paisaje que encontremos: - Paisaje natural: donde no ha habido ninguna modificación sobre su entorno, como bosques primigenios, sierras, montañas… - Paisaje antrópico: donde la intervención humana ha cambiado el entorno, conservando su carácter natural, como cultivos extensivos, huertos, instalaciones energéticas aisladas… - Paisaje rural: donde el entorno ha sido considerablemente humanizado, conservando la cercanía al entorno natural inmediato, estableciéndose una relación equilibrada entre paisaje cultural y natural, como en algunos pueblos y conjuntos rurales. - Paisaje urbano: donde el paisaje cultural monopoliza el espacio, alcanzando una extensión que dificulta la relación con en el medio natural, como sucede en ciudades y metrópolis. - Paisaje desarraigado: donde el entorno natural queda completamente expulsado, como polígonos industriales, urbanizaciones descontextualizadas…

Fig. 2. PAISAJE. Tipos de paisaje según su intervención humana.

Una vez clasificados los diferentes tipos de paisaje, nos centraremos en los límites que existen entre ellos, que es donde realmente reside la diferencia entre el entorno rural y el urbano. Podemos observar cómo el entorno próximo a los núcleos de población lo forman normalmente paisajes destinados al beneficio productivo. En las ciudades surgen grandes extensiones formadas por polígonos industriales y nuevas urbanizaciones de baja densidad que amplían sus límites. En cambio, en las zonas rurales encontramos generalmente huertos, campos de cultivo y pequeñas industrias cuya extensión permite una mayor integración con el entorno inmediato. Esta idea se puede apreciar en la natural continuidad de las calles limítrofes de los pueblos con los caminos asociados a las huertas. Una consecuencia de esta cercanía del mundo rural con su paisaje natural inmediato es la mezcla de usos e influencias que se extienden más allá de cada contexto paisajístico. Encontramos de esta forma usos de espacios naturales que sustituyen o complementan los que deberían existir en la propia localidad: rutas por senderos en lugar de parques urbanos, baños en pozas y ríos en sustitución de piscinas, el trabajo en huertos y campos de cultivo… Igualmente podemos ver cómo el paisaje natural se adentra con mayor facilidad en el núcleo rural, ya sea de manera directa, mediante las visuales del mismo paisaje enmarcadas en los fondos de perspectiva de las 4

calles, o indirecta, mediante los materiales empleados en las construcciones obtenidos de su entorno natural o la incorporación de vegetación autóctona a las calles por parte de los vecinos.

Cuando un paisaje cualquiera se mantiene en el tiempo queda totalmente vinculado al lugar, formando parte de su personalidad. Es lo que podríamos llamar Paisaje patrimonial. La preocupación por su mantenimiento o por su recuperación, otorgándole un uso contemporáneo, es fundamental para evitar el desarraigo y mantener la identidad tanto cultural como natural de un entorno rural.

C. Patrimonio El patrimonio rural es, por lo general, mucho más modesto y de menor escala que el urbano. Además, según su tipología observamos otras diferencias: - La arquitectura tradicional productiva ha desaparecido de los entornos urbanos, absorbida por el rápido crecimiento de las ciudades. En cambio, en el entorno rural aparece dispersa, dando servicio a grandes superficies de cultivo. - Los elementos de carácter defensivo han perdido su utilidad y en muchos casos han desaparecido de las ciudades para permitir su crecimiento. En otras ocasiones aparecen fuera de contexto, rodeados de nuevas edificaciones. En el entorno rural el crecimiento ha sido menor, por lo que todavía es posible encontrarlos en distintos estados de conservación. - Excepto en ocasiones puntuales, los edificios religiosos rurales tienen un tamaño menor que los urbanos. La progresiva falta de fieles y fondos ha ido relegando al olvido a pequeñas ermitas e iglesias. Su conservación depende a menudo de la administración. - La arquitectura civil es la más numerosa en el entorno rural. Frente a los edificios urbanos, se presenta más humilde y modesta. La despoblación ha hecho que muchas casas queden sin habitantes y, por tanto, sin mantenimiento. Aparecen en los cascos urbanos, pero también diseminadas a su alrededor, ligadas a la producción agrícola o al descanso vacacional.

Podemos observar que uno de los principales problemas del patrimonio rural es su progresivo abandono, y lo que es peor, cuando se intenta restaurar se opta por “musealizarlo”, teniendo como fin la simple contemplación por parte de turistas. Nosotros apoyamos otra estrategia, ya que entendemos que recuperarlo va más allá, buscando la forma de transformar lo obsoleto en útil. Para ello es necesario entender qué relación tiene cada elemento de valor con el resto, cuáles son las redes que unen los distintos nodos patrimoniales. Por ejemplo, los molinos hidraúlicos están unidos por una red de acequias (Fig. 3.1), que también unen los campos de cultivo (Fig. 3.2), éstos dependen de las eras (Fig. 3.3) y éstas de los molinos (Fig. 3.4). Las redes se superponen unas con otras. Detectándolas y poniéndolas en valor pasamos de poseer un conjunto de elementos patrimoniales descontextualizados, a un recurso patrimonial en forma de red.

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Fig. 2. PATRIMONIO. Red de acequias madre (1), acequias (2), eras (3) y molinos (4).

Es necesario tener en cuenta las relaciones contextuales que hayan surgido, adaptando las redes a sus nuevos entornos, modificándolas e incluso creando nodos y usos. De esta manera se patrimonializa, dándole sentido y contexto. Vistas estas diferencias, entendemos que las estrategias urbanas de actuación deben adaptarse a la realidad rural, distinta a la de las ciudades. Necesitamos comprender su naturaleza para poder actuar sin desvirtuar su identidad.

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BIBLIOGRAFÍA 1. Reglamento de Urbanismo de Castilla y León, Artículo 42, 2009 2. Plan Especial de Indicadores de Sostenibilidad Ambiental de la Actividad Urbanística de Sevilla, Agencia d'Ecologia Urbana de Barcelona, 2007 3. Paisaje e Identidad cultural, Tabula Rasa enero-diciembre 2003 nº001 Gloria Aponte García.

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