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La política y el tiempo

En torno a Derrida y al mesianismo*
G. Bensussan
http://actuelmarx.u-paris10.fr/edichitext.htm

Quisiera volver sobre un cierto número de cuestiones que vienen siendo discutidas desde hace algunos años, en torno a Derrida por cierto, y sobre las cuales he tenido la ocasión de intervenir, por mi propia y modesta cuenta, desde la publicación de mi libro sobre “El tiempo mesiánico”1. Partiré con un breve texto que extraigo del conjunto de respuestas dadas por Jacques Derrida a las objeciones, estadounidenses en su mayoría, a Espectros de Marx, y publicado en francés con el título de Marx & Sons2:
La mesianicidad (que considero una estructura universal de la experiencia y que no se reduce a ningún mesianismo religioso) es […], en todo aquí ahora, la referencia a la venida del acontecimiento más concreto y más real, es decir, a la alteridad más irreductiblemente heterogénea. […] Esta experiencia vuelta hacia el acontecimiento es a la vez una espera sin espera (preparación activa, anticipación sobre el fondo de un horizonte, pero también exposición sin horizonte), y por tanto una composición irreductible de deseo y de angustia, de afirmación y de temor, de promesa y de amenaza. Aunque hay ahí una espera, un límite aparentemente pasivo de la anticipación (yo no puedo calcular, prever y programar todo de lo que viene, el futuro en general, etc., y este límite de la calculabilidad o del saber es también, para un ser finito, la condición de la praxis, de la decisión, de la acción, de la responsabilidad), esta exposición al acontecimiento que puede o no llegar (condición de la alteridad absoluta) es inseparable de una promesa y de una exhortación que conminan a comprometerse sin esperar, y que, en verdad, impiden abstenerse […] La mesianicidad conmina aquí ahora a la interrupción del curso ordinario de las cosas, del tiempo y de la historia; es inseparable de una afirmación de la alteridad y de la justicia” 3.

Tal planteo general dispone con rigor y precisión las piedras angulares de lo mesiánico, en particular el nudo que él significa entre el tiempo y lo justo, el instante y el actuar, la promesa y el acontecimiento. De este planteo he borrado, en el extracto precedente, aquello que se relaciona con lo utópico y con la relación entre lo mesiánico y lo utópico. Una palabra sobre esta borradura ―y sobre su necesidad, sobre lo que, en tal borradura, era requerido para ir derechamente a lo
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Traducción de Issac Dentrambasaguas. Le temps messianique. Temps historique et temps vécu, París, Vrin, 2001. Cfr. Bensussan, G., “Messianisme, messianicité, messianique : pour quoi faire, pour quoi penser?”, en Benoist, J., et Merlini, F., Une histoire de l’avenir. Messianité et Révolution, París, Vrin, 2004. Cfr. También Bensussan G., Nancy J-L., “Du messianisme”, en “Etudes sur ‘Le temps messianique’ de Gérard Bensussan”, Annales de philosophie, Université Saint-Joseph, Beyrouth, n° 24, 2004. 2 Derrida, J., Spectres de Marx, París, Galilée, 1993, y Marx & Sons, París, PUF, 2002. [Espectros de Marx, Trotta, Madrid, 1998, y Marx e hijos, en Demarcaciones Espectrales, M. Sprinker (ed.), Akal, Madrid, 2002]. 3 Derrida, J., Marx & Sons, op. cit., p. 70. Es a esa misma página 70 a la que hago referencia a continuación [pp. 289290 de la edición castellana de Akal, aquí ligeramente modificada. N. del T.].

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. Lo mesiánico. Seuil. y sin desarrollarla más latamente (aunque la continuación de mi planteamiento implica su desarrollo parcial).. En primer término. 15: esos lugares aporéticos se llaman tierra prometida. como suele decirse. utopía. La principal: no pensar nunca la utopía de hoy como la realidad de mañana4. porque entonces. consigna rosenzweigiana de una “limitación de toda política que hay que llevar a cabo pese a todo” va. Este punto me parece harto discutible. ¿Cómo no relacionar tal alteridad con lo otro de toda figura tópica que la política. sin ribera ni arribada. ¿qué retener como particularmente valioso en el argumento derrideano? Derrida mismo parece cuestionar sólo “lo que significan la literalidad y la interpretación corriente de esta palabra”. Foi et savoir. en un Estado. Habiendo remarcado esta precisión. pese a que lo imposible o lo incomposible [l’incompossible] de los tiempos le es/tá asociado problemáticamente. no puede sino estar ligado. transversalmente en toda democracia y en toda política. En efecto. París. Lo mesiánico conlleva entonces una práctica de la política a la vez ordenada por una “prohibición de abstenerse” y por la “descontrucción” de todo enraizamiento tópico en una ciudad. hasta cierto punto. bajo pena de sólo medirse con el “ámbito de los posibles”. 2003 6 Derrida. el texto antecitado lo indica. en “la urgencia más concreta. o “lugares aporéticos. con lo utópico. es evidente. conviene por cierto retrazar lo utópico. 5 Ver Derrida. y conforme a la etimología misma. por demás. una inmediatez del hacer con un inacabamiento del y de lo hecho. J. Pero no por ello se resuelve la pregunta por la relación entre mesiánico y utópico. con una ligadura opaca pero densa. Galilée. J.. Los únicos “lugares” de lo mesiánico son no-lugares. lo no-localisable. París. y casi molesto. khôra… 4 2 . la determinación derrideana de lo mesiánico conlleva inmediatamente sus efectos en una promesa de justicia que habría de inscribirse en una inminencia. para que sus usos sean clarificados y precisados en su devenir-práctico.esencial. No entro aquí en el detalle del argumento. han determinado históricamente? Es el segundo aspecto -y nosotros podríamos convocar aquí a Derrida contra Derrida. pero subrayaré dos aspectos particulares. 1996. sin salida. en cuanto éste sería el recurso mismo de la promesa que ha siempre de llevarse allende todo programa posible. y ello a partir de Derrida mismo. el no-lugar. con ciertas condiciones de delimitación negativa. el desierto. la isla. Dicho y hecho.. La cuasi. que lo mesiánico es “todo salvo utópico”. Esta “utopía” tecnocrática que hunde sus raíces en el racionalismo y en el progresismo iluminista está lejos de lo que a menudo Derrida llama “política por venir [à venir]” o incluso “democracia del porvenir [de l’avenir]”5 -las cuales instantáneamente dan a [ouvrent sur] una alteridad radical que desarma todo “mañana” y se inscriben. una utopía y punto. en una dirección enteramente convergente. la tradición de lo político. Lo mesiánico sería así el estricto equivalente de un “realismo de lo inmediato” y lo antónimo de la utopía o de lo utópico. lo he mostrado en otra parte. A algunos de sus objetores que plantean que a fin de cuentas lo “mesiánico” no es sino una utopía. en efecto. la más revolucionaria también”. Derrida responde de manera enérgica. me parece estrechamente asociado al mesianismo derrideano. Voyous. de toda territorialización en una democracia consumada: un “realismo” más una “u-topía”. sin afuera cuyo mapa sea previsible”6. acumulativa y causalmente el nexo entro los “problemas” actuales y su próxima “solución”. su función no sería otra que la de hacer lineal. a la “mesianicidad sin mesianismo”. p. o aún la política según el régimen impuesto a ella por la filosofía política.

de los usos corrientes del término ‘mesianismo’. del vocablo ‘mesianismo’.. la revolución pudiera “extraer su poesía” según la expresión de Marx en El 18 brumario de Louis Bonaparte. “La traza es. el suspenso de todo cumplimiento. Debo precisar aquí que no comparto para nada la objeción de G. Sólo la promesa de un mesianismo ascético. París. la diferrancia [différance]. en la unificación última de los fines. Le temps qui reste. Como si. pero se inscribe en un muy diverso movimiento (que denomino pleromático en referencia al apostol Pablo) de lo que intento determinar aquí como mesiánico. las que se pueden Cfr. su diferrancia [différance]. sustantivando el adjetivo. es decir. desértico. y cada vez más recurrentes. pp. propiamente mesiánica (por mi parte veo ahí el corazón más oculto. o el paradigma mesiánico. asociados generalmente a la noción de secularización.. no sería sino un diferimiento infinito de la significación. Me limito por ahora al planteo de una pregunta: ¿qué pudiera ser un mesianismo desbloqueado sino una teleología encubierta del cumplimiento? ¿Acaso lo mesiánico no nos dice justamente que el “bloqueo” es aquello que caracteriza de la manera más precisa al tiempo de la historia y de la política? ¿No sirve él acaso para nombrar el bloqueo absoluto de una negatividad que no podría ya negarse ella misma y relevarse en una creatividad? Una primera aclaración se impone. desnudo. de pensar en conjunto y rigurosamente el rechazo de la presencia y del significado. y de ahí solamente. una suspensión del tema mesiánico”8. como si. de esta inmediatez. que la historia sea así remitida a su dehiscencia con ella misma. Lo que no es falso en la letra de la significación. 9 Digo ‘objetiva’ para distinguirla pese a todo de la teleología subjetiva hegeliana. Agamben (que me parece insistir en el gesto antikantiano de Hegel) según la cual. Hay más bien ahí un pensamiento radicalmente intotalizable. un mal mesianismo. La deconstrucción es un mesianismo bloqueado. 164. Esta teleología objectiva9 se ha incorporado en formas ideológicas y políticas bastante precisas. la cual piensa la realización de esa misma estructura sensata como búsqueda de la libertad por el Espíritu — lo que no deja de venir acompañada por una cierta proximidad de afinidad entre ambas (incluso de un cierto número de elementos relativos al desarrollo orgánico. 2000.De entrada. no-pleromático [non-plérômatique]. de ahí. cit. a 7 8 3 . está en condiciones de dar acogida a quien viene7. abertura a la afirmación inmediata e interruptiva “de la alteridad y de la justicia”. ¿Qué se entiende por ello. una estructura historial orientada según un sentido ya predispuesto en el movimiento de conjunto y que él atraviesa y estremece según una universalidad abstracta: el porvenir se presenta entonces como la realización o la autorealización de tal sentido al final. Spectres de Marx. como lo denomino en mi libro sobre el tiempo. dependieran el porvenir y el destino de la humanidad entera.. más crítico. una Aufhebung suspendida que no conoce jamás su pléroma. en general. 265-268. Que la significación significa allende la presencia y la ausencia. p. y la inyunción “que manda comprometerse sin esperar”. es decir de una cierta configuración del por-venir. Es preciso diferenciar aquello que se puede llamar. que el tiempo siempre tenga que contar con lo que él no puede contener. que lo político sea incesantemente confrontado a su inadecuación consigo mismo. todo aquello no obtura en modo alguno la abertura del instante. op. cuando se aplica esta seudocategoría también al comunismo del siglo XX como a la política estadounidense de este comienzo de siglo XXI? Una teleología. requerida por los usos habituales. la manera. de la relación entre el instante y el advenimiento [venue]. Rivages. de este “hacer antes que entender” (Lévinas). del mesianismo). del “aquí ahora”. lo mesiánico. en el fondo.

‘objetivo’ o ‘blanco’. se pre-viene. sino que incesantemente se anticipa. ¿qué constatamos cuando nos tomamos el trabajo de organizar los contenidos originarios del mesianismo. Bajo este aspecto.agrupar bajo el nombre de ‘progresismo’. Lévinas? Lo que resulta de todo ello es algo enteramente diverso a una teleología o a un progresismo. es universal. si. en una in-diferencia política del tiempo. es incostructible y abierto. Si se piensa en el carácter “metafísico” de toda experiencia del tiempo. En su indeterminabilidad misma. el aquí-ahora derrideano. p. antes incluso que uno pueda tomar conciencia de cosa alguna. El nudo. con todo. por tal inconstructibilidad. del T. táctico. es esa presencia que se trasciende incesantemente hacia el porvenir. 1993. y contra ella. [Vissée tiene pues el carácter de ‘mira’ y ‘en la mira’.]. es el índice positivo. viene a ser una suerte de hegelianismo del pobre. y a la vez donde éste es también escandido por una impaciencia de todos los instantes. Esta estructura universal es lo que Lévinas llama “espera sin viso de esperado” [attente sans visée d’attendu]10. La conciencia es así tal pura espera que no espera lo esperable. como retardo originario. Ahora bien. y attendu también el del jurídico ‘considerando’… N. es decir. la Mort et le Temps. el ‘mesianismo’ de los grandes relatos o el de los neoconservadores estadounidenses. el instante abre? A una radical extra-historicidad. es el instante. a partir de la lectura de Husserl. La diferrancia [différance] derridiana se bosquejó. para retomar la expresión de Althusser. Esta estructura de la temporalidad humana. 4 . el mesianismo judío en primer lugar. en un presente indiferente. París. Bloch. 39 por caso. aquí. ¿Qué queda del instante en la dialéctica husserliana? ¿Qué es un instante “anterior”? Todo instante puede ser único. abierto porque inconstructible. lineal y progresivo ―es decir. Ella remite a una experiencia de la temporalidad. si el tiempo conforma el espesor ontológico de la conciencia. Grasset. pero sin embargo fuera de evaluación. el instante. inconstructible porque indeconstructible ―tal es su eminente paradoja. por así decirlo. la mayor parte de las veces absorbidos en las filosofías de la historia que se han instituido más o menos explícitamente en sus herederos o que se ha instituido como tales? ¿Y qué de eso se puede leer en las grandes reelaboraciones mesiánicas del siglo XX. esa mezcla paradojal de racionalismo integral y de relativismo historicista. Ella apela a la intervención de conceptos que desarticulan el tiempo uniformemente causal y homogéneo. perspectivo―. No permanece recluido en la simple evanescencia que describe por caso Aristóteles. en Rosenzweig. Benjamin. a una dimensión extraña a la historia en curso. que hace aparecer o que aparece en lo mesiánico. la cual repone la indiferencia temporal. Si significa la separación de un pasado y de un porvenir. político en cierto modo ―estratégico. es decir a la historia en la teodicea o a la providencia en las Lecciones sobre la filosofía de la historia). entonces la conciencia es la espera. de la espera y/o espectativa y de la exposición al acontecimiento. por cierto. por caso. esto es. un tiempo donde lo que ocurre en el presente hubiera podido igualmente haber llegado en otro presente. y que incesantemente se escapa de sí. pero tanto como ello puede no serlo y no hacer sino repetir en su identidad monótona la indiferencia del tiempo. remite a una experiencia universal de la temporalidad ―Derrida lo subraya. fuera de toda dialéctica de la retención y de la protensión. 10 Dieu. Es la estructura de la temporalidad humana ―donde el tiempo es sobrellevado de acuerdo a una paciencia. de acuerdo a una espera que dura y que se sobrelleva. ¿A qué ha posibilidad de abrir.

y la espera de un acontecimiento o de una propulsión extra-histórica que vendría a trastornar la historia reinvirtiéndola [en la reinvestissant]. pero. Quisiera volver ahora al texto de Derrida y. sin duda. la única y real catástrofe de la que hablaba Benjamin. Sin que jamás se pueda saber su tenor de mesianicidad. del derecho o de la humanidad. la espera/expectativa improbable aunque indesarraigable. está adosado a un pasado ciego que él no puede. la apertura que lo porta. a la estructura denominada “mesianicidad sin mesianismo”. no apunta a un fin determinado. fuera de todo saber y de toda previsión. de una interrupción. y por poco que apunte a…. desde el momento en que es sustraído de todas sus versiones secularizadas y hallado en sus formas radicalmente no-historizadas. incognoscible. de un suspenso. todo lo que es inadecuado con respecto a su concepto ―con lo cual se denuncia la intemporalidad o la atemporalidad proveniente de las políticas “adecuadas”). la suerte del mundo depende de mi quehacer. el destino de la humanidad dependiera de mi acción (Rosenzweig). o aún lo que alcanza no es a lo que ella apuntaba. Por una parte. “el que-hacer del mundo” [l’à-faire du monde]. paciencia e impaciencia.tanto que fuera conforme a la racionalidad de su concepto. En el pasaje que sigue a nuestro extracto. o de una muerte (Nancy). y en el grado más alto. es del orden de un hacer: aquí y ahora. el vehículo siempre nuevo. Esto asigna el actuar político a la prescripción de una figura ético-práctica que es la del como si. El instante indica en cambio que el actuar político es ahí decididamente irreductible y que no se deja adaptar a una “realización”. como si yo fuera el mesías (Lévinas) y como si. en el instante. La paciencia de sus reinicios y la impaciencia de sus renovaciones hacen pues de ello la fuerza de ruptura y de fecundidad. todo ocurre sin embargo como si cada instante. Y el tiempo siempre es/tá inadecuado consigo mismo (es temporal. y siempre ha interrumpido. Puede ser su puesta en forma o en adecuación provisoria pero al precio de su inmovilización funesta. no es del orden de un cumplimiento. El actuar político es un actuar temporal. en el instante. como en el instante de un nacimiento. Él lo testimonia. en tanto que ella se diera y se representara como tal. Resulta claro que el mesianismo. Uno de los efectos políticos más sobresalientes de la instantaneidad del instante es que el Estado no pueda ya ser como la instancia de cumplimiento de la historia y de su racionalidad. Él no sabe mucho más del porvenir. de una acción en como si: tengo que actuar. más precisamente. ignora lo que le precede. pues vendría a trastornar esa conformidad de la historia consigo misma. de la justicia. Abertura que sin embargo sería. El instante. no sería referible a “la memoria de una revelación histórica determinada”. en su apertura. el instigador secreto venido de sí. Derrida pone dos condiciones que tienen por objeto principal explicitar el “sin”. El instante moviliza en cambio una exterioridad que interrumpirá siempre. no lo alcanza. una urgencia práctica. ni quiere. y es una diferencia no menor. históricamente eficiente. cada vez. por otra. es su portador. de aquello que nadie puede hacer en mi lugar y que es. embarazado estuviera de eternización. la mesianicidad sin mesianismo no tendría ninguna relación esencial con “una figura relativamente determinada del mesías” y. La urgencia del instante es pues. según la expresión de Rosenzweig. 5 . Se entiende entonces que la abertura del instante. de una teleología. esa pretensión del Estado y de la política a la “realización” de la ética. siguiendo la bella fórmula de Schelling. él atestigua “pese a todo”. combina un extraordinario rechazo de la historia. De tal porvenir imposible. recuperar. Por demás si lo apunta.

Una fenomenología. del nexo entre profetismo y mesianismo: 1) los profetas anuncian una era por venir. 11 6 . al menos en la caracterización clásica que de él propone G. la de Hegel.. ¿Habremos acabado con ello. Una filosofía de la presencia y de la copresencia. si soportan sus datos y consignaciones históricos. de comunidad razonable donde todos y cada cual serán tratados como fines en sí. y mesiánicamente “sin”. es ella misma.. no se da en persona. no es un rey o una persona particular. hará valer la negatividad sólo a fin de incluirla en una lógica del sentido y en un pensamiento de su adecuación historial al ser. es él mismo ya un mesianismo “sin mesías”11. Marx & Sons. Hay que ver en esta significancia irreductible del mesianismo su resistencia inmermable a dejarse pensar por las filosofías de la historia o los argumentos fenomenológicos. cuanto que no hay que olvidar que el mesianismo judío. jamás conforman sistema entre ellos. J. sino abiertamente un orden temporal. y menos aún a una intuición. ya se ha dicho. 3) es por tanto la humanidad la que tiene que operar para esta venida. de escisión. una traza que se produce como su propia borradura. hacia la inmanencia de lo improbable. Se puede convenir entonces fácilmente que no se reduce a una religión y que es estructuralmente distinto a su respecto. op. de toda serialidad. simultáneamente. p. Lo mesiánico. seguirá siendo tributaria de un modo de manifestación ajustable a una mirada. un “bloqueo”. El segundo punto. irrelevable en un proceso histórico. no limitan. Lo mesiánico resiste al pensamiento filosófico y a sus recaídas pleromáticas en razón del “sin” que contiene y retiene enigmáticamente: indesconstructible como la justicia. sin embargo. y aún menos la aniquilación”12. entonces es originariamente interno al paradigma mesiánico. contra pasado y presente. con la pregunta por la revelación en tanto pregunta destinada a la filosofía? Diré aquí lo que he dicho más arriba a propósito de la utopía. Su hiato y desconexión los asocian y su asociación es una asociación “sin concepto”. 2) el mesías así anunciado. la irreductibilidad de la mesianicidad sin mesianismo con respecto a una revelación determinada. de inadecuación. Podría también ser de interés examinar lo que la filosofía religiosa de Hermann Cohen y el “socialismo ético” que de ahí se desprende muestran. a partir de Kant. con una idea de Dios que no sería sino el fundamento objetivo de la posibilidad de la moralidad.El primer punto es tanto menos problemático. no plantea mayor problema. Con esta constelación mesiánica de nociones congénitamente temporales. Sholem. 73. significa una experiencia inmemorial que las revelaciones abrahámicas propiamente tales. es más difícil. la humanidad misma en tanto que advenir. por su parte. La mesianicidad sin mesianismo de Derrida consiste por tanto en una especie de redoble performativo del “sin”. En consecuencia. hacia la venida de lo inesperable “esperado”. 12 Derrida. Éste significa propiamente una “negatividad negativa”. nos enfrentamos con metaconceptos que. a una visibilidad inmanente. Ahora bien. En su comprensión “débil”. como la “parataxis” adorniana. de toda inscripción secuencial. la “negatividad” mesiánica indica un estado de crisis. Abre. sean cuales sean sus nominaciones y denominaciones. una suerte de reino de los fines. cit. si sirve antes que nada para interrumpir el efecto analógico propio a las filosofías de la historia. pero no se dejan pura y simplemente disociar. aparentemente. no pudiendo entrar en conexión sintética y substancialmente significante. Ahora bien. Conlleva una interrupción “aquí ahora” de toda historia. no se determina en una evidencia. si el “sin” “no indica necesariamente la negatividad. el “mesías” no se presenta como tal.

La imposición de la Weltgeschichte hegeliana. Para fundar la inteligibilidad de la historia. no existe sino que se abisma por siempre en un “puramente siendo” [étant]. Pero me parece que lo que se juega es aquí una decisión filosófica que debe. esta exposición fuera de sí. de pura “primera vez” sustancial y privados de toda “renovación”. del sentido de la posibilitación: “¿y si fuera únicamente a través del acontecimiento de la revelación que se manifiesta la revelación de la revelabilidad?”. la superación de un fondo para que un existente se ponga a existir desde tal desposesión de sí.. a fin de cuentas. en la expresividad de un hacer. toda historia. Pregunta enteramente abierta por supuesto. con la revelación? Ciertamente no si logramos ver que la cuestión mayor abierta por tales pensamientos concierne ni más ni menos que la historicidad. Lo que se contenta con ser. en cada caso. al cual es opuesto “lo que será” como “el concepto por excelencia”. de las fracturas de la totalidad histórica. Seuil. articular la historia. o aun la creación rosenzweigiana. entre en el juego de las determinaciones múltiples y. nombran modos de no-existencia. de la intemporalidad En la nota 65 de la p. La revelación designa una posibilidad de apertura a otro-que-sí que precede a toda revelación religiosa. a una producción de exterioridad que únicamente ellos la harían inteligible como historia. lo que Rosenzweig tiene en la mira como la extrahistoricidad metafísica del judaísmo tomado como resto heterogéneo. Ellos intentan. a un volversemanifiesto. con tal o cual monoteismo. F. Es la relación entre historia y tiempo tal como lo da a pensar aquél que tanto el uno como el otro no aceptan. El ser schellingiano. de toda singularización14. Es preciso un desprendimiento de sí en sí. de la apertura a la exterioridad. Ella constituye la estructura fundamental de toda exterioridad y de toda exteriorización. o aun con ser-ahí. ¿Nos alejamos de lo mesiánico con la exteriorización. se entiende. lección 10 y 11 sobre “lo que será”). L’étoile de la rédemption. para limitarme a ellos. Hegel parte en efecto de la eternidad de la Idea. con un sistema de creencias).. lo que Schelling analiza como el carácter “eminentemente histórico” del cristianismo inserto en la posibilidad de una historia supra-histórica.J. 79-80). En este sentido. que se ha exteriorizado para otro que sí: la prueba [épreuve] de la divinidad de la existencia destituye ella misma las pruebas [preuves] de la existencia de Dios.Afirmaré aquí de la revelación lo que dice Derrida del mesianismo y de su tratamiento “sin”. son tentativas de elaboración “mesiánica” de modelos teóricos concurrentes al modelo hegeliano. no sin dificultad. Derrida no lo hace (ibid. Pero ni más ni menos que aquella que se puede dirigir a la “mesianicidad sin mesianismo”: sería harto imprudente eliminar la cuestión de saber si la susodicha estructura no es vuelta posible y pensable solamente a partir de la puesta en escena bíblica y talmúdica de la venida del mesías. pp. 80 de Marx & Sons. Derrida plantea la cuestión de la precedencia. Tal vez no hay historicidad elucidable sin que el modelo estructural de la revelación. es aquí contundente. 1982 – no puedo sino bosquejar grosso modo estos puntos y me permito aún remitir al lector a Temps messianique… 13 7 . que la revelación moviliza experiencialmente y revela como creación.W. Rosenzweig. Existir es revelar(se). su anamnesis como idiotismo de oficio (Marx) del filósofo-político. decir “Dios existe” no tiene otro sentido que decir que él se ha revelado. de sí con respecto a sí. PUF. F. 1991 (cf. autorizan teóricamente este procedimiento extensivo que consiste en pensar la revelación como un fondo existencial universal y casi-trascendental13. producir su propia coherencia.. El pensar de Schelling y el de Rosenzweig. Philosophie de la Révélation. Propongo pues ver ahí una estructura desligada de todo “con” (con una memoria determinada. a una revelación. en una manifestación. 14 Schelling. En el fondo. en un acto.

o aun del acontecimiento. trad. P. las ontologías de la historia. G. La segunda puede ser relacionada con los pensamientos de lo “mesiánico”. la posibilidad de una abertura multiforme de la filosofía. y como preguntas donde la política se determina o se indetermina. No se trata de algo remisible a la historia o a la sociología de las religiones. antes o fuera de toda ontología. articulada sobre sus lugares propios. en el sentido más fuerte del término. Así. La primera línea provee los dispositivos conceptuales de lo que Lyotard ha llamado los “grandes relatos”.W. al contrario. al análisis político de los movimientos milenaristas u otros. de su encabritamiento.F. 8 . Phénoménologie de l’Esprit. cómo la de la utopía. las sociologías historizantes. Las estructuras de la historicidad son intemporales según tal matriz de inteligibilidad porque son remitidas a la lógica del Espíritu. dominando toda temporalidad. sobre el tiempo y sobre la historia. y Derrida nos habrá ayudado grandemente en ello. en torno a sujetos naturales y sobreimponiéndoles una racionalidad extrínseca.. permiten extraer una verdadera línea de demarcación. es preciso intentar dar cuenta de su desautonomización. inanticipable porque la ocurrencia lo previene. con aquellos pensamientos de los tiempos discontinuos y de lo inmemorial. ni siquiera a una particularidad compartida por algunos grandes pensadores singulares. o cómo todas aquellas conexas al envío mesiánico en su refracción filosófica y política más fuerte. importa considerar. Se comprende cómo la cuestión de la revelación. Para concebir la historia. desde el pivoteo de cada instante y el actuar así envuelto. o de los terroristas kamikazes o de la administración Bush (esta enumeración ―que no invento. sino también en sus contenidos metafísicos. los racimos de preguntas que se generan en torno a lo mesiánico. Lejos de las cantinelas periodísticas sobre el ‘mesianismo’ del movimiento comunista. p. algo llega a la filosofía. ¿Se la puede aún pensar como lo han hecho las grandes filosofías políticas. y a la política. o sea a una negatividad de la negación momentánea y de su acceso necesario a lo absoluto del sentido. aunque inmediatamente experimentable en el parpadeo del instante. Lefebvre. que se puede leer todos los días en cualquier diario― muestra por sí sola la inanidad de tal caracterización). a saber. como cuestiones filosóficas mayores. o bien. por el mesianismo. El tiempo.del proceso lógico. Aubier. no sólo en sus dimensiones ético-políticas o antropológicas. Hay en este punto. por este paradigma de lo mesiánico. por otra las filosofías del tiempo como filosofías de acontecimiento. cuando es tomado como concepto. él es “el destino y la necesidad del espíritu que no se ha acabado en sí mismo”15 y que el saber absoluto consuma anulando el tiempo. El triunfo del concepto conllevaría así el cese del tiempo. 519. suprime su forma tiempo. el límite que no impediría el “hacer” de la política sino que. hay que abolir el tiempo o al menos sustraerse en pensamiento al tiempo. J. Por una parte las filosofías de la historia como filosofías del devenir. estimularía su experiencia? 15 Hegel.