Para esta primera publicación en papel del proyecto PintorAs, quisimos repetir el espíritu de las muestras y recaudar las

distintas voces que habitan este emprendimiento. Los variados debates sobre diversos géneros son infinitos y deliciosos, este cuadernillo intenta aportar al movimiento y a las reflexiones con invitadas especiales para este formato. Lejos de buscar una definición cerrada, encontrarán en estas páginas diferentes visiones - incluso a veces opuestas- sobre nuestra actividad. Cada participante elaboró un texto que refleja sus ideas sobre la pintura, el proyecto, los modos de producción o la obra, como artistas o investigadoras, ya sea con textos propios, colaboraciones o citas. Este material cuenta con extensiones de información y datos en el blog: proyectopintoras.blogspot.com.ar

PintorAs, París, 2012

Se imprimieron 50 ejemplares en París, en el mes de Agosto 2012

ADRIANA MINOLITI

INDICE

En Argentina, donde feminismo es una mala palabra, encuentro una vital necesidad de re-examinar la feminidad, lo mujer, como una construcción social. En el arte contemporáneo, la idea de mujer se encuentra subordinada en formas patriarcales de representación. La representación es un acto político. Si bien lo personal también es político (como en los primeros movimientos feministas), es necesario teorizar una radical re-conceptualización de esa genealogía para incluir fuerzas sociales y no conscientes que actúan en esas experiencias. PintorAs es necesario, porque gran parte de nuestro contexto ni siquiera visualiza este problema, pero es un secreto a voces. PintorAs es ironía y potencia. Hecha por tierra las manías esencialistas y dice con su accionar: “La Mujer no existe, así como no existe La Pintura”. Es una hipótesis comprobada contra el naturalismo del feminismo de la diferencia. Hay montones de feminismos. Es recordatorio que la pintura no sólo es sobre lienzo. Contra los discursos y performances que nos quieren condicionar en una forma de ser. “Lo peligroso para el sistema es que si descubrimos que es construcción podemos cambiarlos” Artistas del grupo no son todas feministas, las voces son dispares y podrán tildarme de extremista, pero mi interpretación más allá de las intenciones particulares, es que este proyecto termina siendo la exhibit A: una prueba transfeminista, queer y bastante punk, pink punk. Volviendo a que “La Pintura no existe”, el proyecto es también la prueba de que las obras se cargan, se transmutan, se tergiversan, se condicionan (y todos los “se” que puedan) con su display, contexto, sala, compañías, y demás. Una obra geométrica no es la misma al lado de otra geométrica que al lado de una selva o cruzada con un retrato. Esto es la exhibit B, que esa obra omnipotente que nos vende la Historia del arte sí esta muerta, que podemos derruir la tradición dual de la metafísica occidental. Una estrategia del proyecto transforma al espectador, de un consumidor pasivo a un activo productor de significados. Busca comprometerlo con un proceso de descubrir y dudar más que ofrecerle una verdad rígidamente formulada. Intenta producir una perspectiva crítica que cuestione categorías absolutas y definiciones de lo mujer. Las criticas que puedan hacerse a este proyecto son los propios síntomas de su éxito. Al ir contra los parámetros curatoriales de moda, tiene mucha tela que cortar. 34

MARIA EUGENIA SPINELLI .... ...........................................5 VERONICA FLOM y BARBARA GOLUBICKI...................8 CARMEN FERREYRA.............................................................9 CANDE MURO .....................................................................11 JUANITA BLEE ......................................................................12 PINTORAS: DIANA AISENBERG .............................................................16 MARIANA LOPEZ ................................................................19 PAOLA VEGA ........................................................................20 MARIA GUERRIERI ...............................................................21 CLAUDIA DEL RIO ...............................................................22 INES RAITERI ..........................................................................23 LEILA TSCHOPP ....................................................................24 GRACIELA HASPER ..............................................................25 CATALINA LEON ...................................................................26 VALERIA MACULAN ............................................................27 MARIA IBANEZ LAGO .........................................................28 CARLA BERTONE ..................................................................29 FLORENCIA BOHTLINGK ....................................................30 SILVIA GURFEIN .....................................................................32 VERONICA DI TORO .............................................................33 ADRIANA MINOLITI..............................................................34

VERONICA DI TORO

Las obras llegan a ser como un canal abierto vital y constante. Como una novela, donde hay tiempos de espera, itinerarios propios en la búsqueda del sentido en sí. Hay dudas y silencios, un adentrarse en el mundo de la geometría original, con los ojos abiertos, midiendo el ritmo, marcando el tiempo de tomar forma: la apariencia. La ola detenida: ese es el momento, la exactitud del presente. Luego todo comienza otra vez y parece que hay un gran vacío que te absorbe, tu propio vacío. Implosión y calma. Dar vueltas por el taller, ordenar las cosas a la espera de una disposición interior, del simple transcurso del día y del hacer, confiando en el presente. El silencio mental es el espacio permeable a las imágenes, a que aparezca el devenir de las imágenes. Una sucesión de posibilidades, de micro decisiones: seguir o parar, aclarar u oscurecer, o tapar todo. Limpiar el mecanismo de la duda, aquella forma aprendida de regulación. La geometría y las pequeñas tomas de decisiones son una ruta de acercamiento a la intuición.

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SILVIA GURFEIN

MARIA EUGENIA SPINELLI

pintorAs APUNTES PARA RESPONDER PREGUNTAS O PARA HACERLAS NUEVAS, UN POCO AFECTADAS, VERSIONES DE ANTIGUAS COSAS. Y WALTER BENJAMIN DICE visibilidad poder contraste tensión y autonomía escuchar felicidad estar entre minuciosidad libertad hacer cosas que no sabía que sabía cambio? no lo poderoso de lo expuesto desmiente una idea estereotipada de lo femenino. Sorprendente. Un lugar al que volver siempre ¿qué pasa si abandono toda voluntad? mi impericia errática. Tocar, hacer alguna parte del trabajo con mis propias manos.

ARTISTAS PintorAs surgió de la necesidad y de las ganas, reclamando un lugar propio. Hace unos cuatro años, Paola Vega y Adriana Minoliti, soñaron y planearon una muestra que convocara artistas que pensaban cardinales, ineludibles, al momento de repasar la escena porteña contemporánea. Veinte mujeres, todas pintoras. La idea es sencilla. El proyecto, temerario. Hablar de las mujeres o de la pintura, tiene ese poder bastante común pero poco frecuente de invocar a la vez un tópico y una problemática, de crear un foco y una periferia incómoda pero claramente delimitadas y que traen consigo una serie de clichés que, con poco, recortan la mirada. El desafío fue entonces encontrar un encuadre capaz de funcionar sin traer consigo cualesquiera de las etiquetas que se podrían haber arriesgado. Un encuadre, maleable y fluído, que facilitara la percepción abierta y espontánea de cambios significativos (para alguien) en el proceso de producción pictórica en algunas áreas de la Argentina durante los últimos veinte o veinticinco años. Ya no suena tan sencillo, sobre todo si consideramos que todos los puntos en cuestión parecen haber pasado de moda. Sin buscar la provocación y resistiendo de manera consciente, pero no beligerante, una batería de pertinaces y condicionantes prejuicios, Vega y Minoliti montaron una muestra con intención de hablar de los géneros pero también de la experiencia de organizar colectivamente el proceso de gestión, selección, curaduría, montaje y difusión, de una muestra que terminó por hacerse itinerante. Es, además de una exhibición de pintura y de una muestra gestionada y protagonizada por mujeres, un recorte reflexivo, deseado y plausible de la escena artística Argentina de los últimos 20 años. Como afirma Adriana Minoliti, el proyecto responde a “una necesidad de diálogo que no pudimos entablar con otros: una necesidad de posicionarnos y hacer un lugar donde no lo encontramos” Desde un enclave propio, PintorAs reconoce y toma como referencia exhibiciones que nuclearon únicamente a mujeres (Juego de damas, Buenos Aires, Centro Cultural Recoleta, 1996; curadora Adriana Lauría) o a pintoras (Vé, Véte y Vuelve, Alianza Francesa, Buenos Aires, 2008; curadora Victoria Noorthoorn) como así también un sinnúmero de proyectos de autogestión, de esos que fueran tan populares durante los noventa y la primera década de este siglo. Poco tiempo antes, y sobre todo, a partir de los años setenta era común encontrar catálogos y ensayos que abordan de lleno la falta de representación de segmentos históricamente desatendidos. Se hablaba entonces casi exclusivamente de hegemonía, 5

soñado? un jardín para una comunidad de artistas
Si!

carrozas de óleo

Se pinta a ciegas, se ve a través del lienzo, se percibe con más sentidos. ¿Pintar es tabula rasa? ¿Es escritura sobre escritura? Me vuelvo a enamorar, y es como si hubiera perdido las instrucciones o nunca las hubiera tenido. Presente sobre presente, pinto, así los tiempos colisionan. Examino lo pequeño, buscando el ADN de la pintura, de modo que extraído de una totalidad pueda ser incluido en otra, arrastrando el sentido. Quiero estallar mi pintura crujir abrir estrellar crepitar astillar. Encontrar las relaciones íntimas y secretas de sus restos, los huesos y las astillas. Confiando ciegamente en que el mundo puede volver a ser pintado.

…El hecho de ser pasado, de no existir más está en el origen de un trabajo intenso en el seno de las cosas…tales como ellas son en el instante en el que ya no son más…Y la fuerza que trabaja en el interior (de ellas) es la dialéctica. La dialéctica las excava, las revoluciona, las trastoca, de tal suerte que la capa superficial deviene la capa profunda…Quien intenta acercarse a su propio pasado enterrado debe hacer como un hombre que excava…Sin duda alguna es útil, durante la excavación, actuar teniendo en cuenta los planos. Pero resulta también indispensable el golpe de rastrillo precavido y de tanteo en el oscuro reino de la tierra. Y se frustra como el que más quien hace solamente el inventario de los objetos descubiertos y no es capaz de mostrar en el suelo actual el lugar donde el más antiguo se había conservado. (Walter Benjamin).
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exclusión, género, segregación y violencia. Pero aquellos términos fueron progresivamente desplazados por otros como multiculturalismo, redes y economías globales. El foco principal de las discusiones obviamente se había desplazado, aún cuando aquellas otras problemáticas continuasen vigentes. Es por eso que pensar una muestra, de mujeres, pintoras, podría haberle parecido a algunos un completo anacronismo. Evidentemente, ese fue otro riesgo que las integrantes de PintorAs estuvieron dispuestas a sortear. Por otra parte, la vigencia efectiva de estas problemáticas es innegable. Sólo en forma reciente, en Argentina, se ha dado respaldo legal a la noción de que cada individuo elige y construye su género para (en el mejor de los casos) ser reconocido universalmente. Algo semejante, sucede con la pintura. Releía hace poco –sin duda inducida por la invitación a escribir sobre esta muestra- algo que, hace unos ocho años, me parecía que podía bosquejar parte de lo que sucedía en ese momento con la pintura. Planteaba entonces que la pintura “reclama, se apropia, desplaza, retoma muchas de las estrategias que son utilizadas cuando se echa mano de otros medios. Y sin embargo, sigue conservando algo que le es propio. Habla de cosas diferentes. En un mundo de imágenes, no se planta ya como el universo exclusivo de la iconicidad, pero tampoco está cercada en preocupaciones exclusivamente pictóricas, a la manera en que la veía la estética modernista. En general, parece haberse convertido en una poderosa herramienta que, reflexionando acerca de su propia provisionalidad en un contexto en constante alteración, permite otras comprensiones del mundo, precisamente porque puede recurrir a un eficaz bagaje histórico. Como diría Paola Vega, la pintura “está presente y persiste”. PintorAs ha sido exhibida hasta el momento en: Museo de Arte Contemporáneo, Rosario, Santa Fe, Argentina (marzo-abril, 2010) Museo de Arte Contemporáneo, Salta, Salta, Argentina (junio-julio, 2010) Museo de Bellas Artes “Juan Ramón Vidal”, Corrientes, Corrientes, Argentina (noviembrediciembre, 2010) Museo y Archivo Histórico Municipal “Don Santos Tosticarelli”, Casilda, Santa Fe, Argentina (diciembre 2010-febrero, 2011) Centro Cultural “San José”, Olavarría, Buenos Aires, Argentina (marzo-abril 2011) Teatro Auditorium, Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina (mayo-junio 2011) Centro Cultural Borges, Buenos Aires, Argentina (mayo-junio 2011) En cada ocasión, la muestra se ha transformado y adaptado, producto de decisiones expositivas tomadas grupalmente. Es siempre el grupo de artistas que la conforman, a través de algunos de sus integrantes, el encargado de la curaduría, el montaje, talleres complementarios, visitas guiadas y charlas. Sin necesidad de respaldarse en el hecho de ser un grupo de mujeres y valiéndose del de ser un conjunto heterogéneo de artistas (no hay ecos, ni continuidades visuales que 6

Pero no volví a pintar caras. Es que los africanos son el paisaje de Africa, quizás más que sus áridos desiertos o lagos. Pinto paisaje porque generalmente lo tengo delante, lo busco. Un cielo activo, una gran porción de tierra y agua en algún estado: flotando, saltando, fluyendo. Pinto paisaje por llamado, por la belleza prehumana de las vidas vegetales, gigantes, por las plantas parásitas que apoyan sus lianas flexibles y asfixian y entierran. Pinto paisaje por su propio lenguaje tan similar al de la pintura, sus salpicaduras, sus tiempos de secado, su disolverse lo sólido, en lo líquido, tan atado a las leyes físicas, tan esclavos de lo corpóreo.

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FLORENCIA BOHTLINGK

discurran o pivoteen en la muestra, o que busquen poner de manifiesto una aparente coherencia conceptual). PintorAs propone el encuentro mutable de diecinueve perspectivas diferentes. Nos interpela, sin importunarnos, y qué nos propone (sin segundas intenciones), disfrutar de una instantánea, de un universo vivo y palpitante, que reniega de todo estereotipo.

Me gusta que dentro del ecosistema del cuadro haya alimentos, vida vegetal, vida animal, alguna ceremonia, algún niño. Casi como en una novela, habría que procurar la supervivencia de sus personajes. Siempre con algún paisaje de fondo, rumiando sobre ellos. Los jardines me mantienen más en el lenguaje de la pintura: exploro el color, el plano, la línea. Geometría. Las selvas me tironean hacia lo vegetal, esa biología. La pintura irrumpe aquí siempre como un desencanto, de salirse del mundo de “lo vivo”. Porque aún cuando lo pictórico cobra vida en un momento, se da luego. Es salir de un mundo armado a uno por construir. ¿Por qué no considerar el paisajismo como una rama de la filosofía natural, de la que los cuadros no son sino experimentos? Constable “La sonora catarata Me atormentaba como una pasión: la alta roca, La montaña, y el bosque profundo y tenebroso, Sus colores y sus formas eran entonces para mi Un manjar: una emoción y un amor. “ Wordsworth

En 1998 comencé a viajar al monte misionero. Y fue como un enamoramiento, un jeroglífico. Era todo lo que había soñado mi imaginación, pero real, rugiente, imposible de comprender mucho menos de pintar. Quedé pegada a ese paisaje por mucho tiempo. Esos primeros cuadros tienen una desesperación pictórica. LA VIDA EN LA SELVA Despues de unos años de vivir en la selva fui domesticando ese paisaje tan feroz y empecé a ver los personajes que la habitaban, sus ritos, sus quehaceres, sus juegos. El arado,el horno de pan, la soga de colgar ropa. Sus animales, que durante años no vi, aparecían de a montones. AFRICANOS A la vuelta de Africa me sorprendí pintando caras y caras de distintos africanos que conocí. Los pinté con mucho placer. 30 7

VERONICA FLOM Y BARBARA GOLUBICKI

CARLA BERTONE LOS CARACOLES CUANDO SE DESPLAZAN DEJAN UNA LINEA TRANSPARENTE QUE BRILLA CON LA LUZ Comencé a pintar a los 18 años, cuando recién salidita del bachillerato, sin saber bien por qué, me inscribí en la Academia de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredon. El enamoramiento con la pintura fue inmediato. Siguieron años de estudiante en los que me dejaba deslumbrar con cada biografía de Taschen que me pasaba por delante y los libros de G. Kosice y sus secuaces. El arte parecía cosa de genios inspirados, de talentos superiores… ¿sería posible alcanzarlos? Claramente mi meta era (y sigue siendo) convertirme en una ARTISTA, una buena artista, como aquellos buenos artistas que son evidentemente buenos (podemos adoptar aquí el concepto de “revelación”) y prescinden de toda justificación. Entonces me puse manos a la obra. Durante los primeros años había que encontrar, o más bien inventar y luego desarrollar, un lenguaje personal. Mi identificación con la geometría fue también inmediata. Concebía el arte como herramienta de conocimiento, como ejercicio de agudización de la percepción, como espacio de elaboración personal, expansión de la intuición, pensando la pintura principalmente como un estado de contemplación. Fueron años muy productivos: experimentos y despliegues formales, trabajos en serie, y sobre todo un estudio y fascinación por el color. Pero ser buena artista parece ser una meta inalcanzable y había que seguir trabajando. El siguiente paso fue salir del plano de la tela: obras sobre madera de formato irregular con planos calados (vacíos) y superpuestos, conscientemente ligadas a la tradición Geo Rioplatence de la Revista Arturo, el Arte Madi y el Perceptismo. Coincide con mi investigación para la tesis de licenciatura del IUNA (sobre tres mujeres en ese momento más olvidadas que ahora): Yente, Diyi Laañ y Lidy Prati. A partir del 2008 se suceden algunos viajes y nuevas experiencias que influencian mi trabajo. Diferentes entornos, ambientes, situaciones y espacios, generan nuevos modos de producción en los que el proceso cobra mayor relevancia. La investigación formal de los primeros años deja lugar a mecanismos más amplios y a otros sistemas para pensar la pintura y el arte. Aparece en mi obra una intención más narrativa. Con la muestra Diamante (2008) la obra pasa a una concepción más espacial en el sentido envolvente, cubriendo la totalidad de las paredes de la sala. Tomé conciencia de la posibilidad del arte como herramienta de transformación, de cómo a través del lenguaje se generan consensos y pautas de comportamiento.Sin embargo retomé el camino introspectivo y continuaron obras en pequeño formato pensadas como una continuidad en la que una obra está vinculada a las anteriores. Actualmente estoy trabajando en un proyecto de muestra titulado Tres es un número mágico, que además de tener ciertas connotaciones autobiográficas, se centra en la figura del triángulo revisitando algunos conceptos de la escuela Pitagórica sobre los aspectos espirituales de la matemática y la geometría. 29

POSICIONES ENCONTRADAS La idea de formular una propuesta de exhibición basada en la reunión de pinturas realizadas por mujeres es lo que da puntapié inicial a este proyecto. Lejos de tratarse de una curaduría consciente, ajustada o preconcebida, la convocatoria a cargo de dos artistas fundadoras, tiene matices basados en la espontaneidad y en los vínculos afectivos propios de colegas que comparten discusiones, anhelos y problemas comunes. El resultado de las muestras que se vienen realizando desde el 2009 y que circulan por diversas instituciones del país, se opone por su maleabilidad y metamorfosis al formato de las grandes exposiciones prefabricadas que muchas veces giran por el mundo, aterrizando en ciudades donde suelen quedar descontextualizadas. En este caso particular, el triunfo radica en el ímpetu aglutinador -y por qué no, tribal- que bajo sus propias reglas de selecciones caprichosas, propone una forma alternativa de mostrar, en un presente donde la curaduría parece colonizar todas las instancias del arte, que abarcan desde premios hasta ferias y bienales. Lo interesante, entonces, de una muestra aparentemente tan simple con una consigna basada en dos variables, el género femenino y la pintura como disciplina, genera quizás preguntas engorrosas e incómodas que permiten indagar en cuestiones que envuelven el problema de la visualidad contemporánea. La pintura se presenta así, simultáneamente como una disciplina exhausta y exhaustiva, agotada e inagotable. ¿Cómo se piensa la pintura hoy, luego de atravesar tantas definiciones? ¿Tiene sentido seguir reivindicándola como categoría o disciplina? Y en última instancia, ¿no es anacrónico pensar si la obra estuvo realizada por una mujer o un hombre? Desde un primer momento, PintorAs subraya la composición íntegramente femenina del grupo que lo compone. Este planteo no contiene, sin embargo, ni una impronta femenina ni feminista, porque lo que subyace es el deseo de reunir un grupo de artistas que por admiración recíproca y necesidad, deciden mostrar en conjunto. El propósito entonces: diseñar una exposición que simplemente de cuenta de la vitalidad de un medio y la presencia contundente del género en el campo de las artes visuales. Tal vez la instancia más profunda es la posibilidad de las obras de reflejar y ser reflejadas en las transformaciones históricas culturales y visuales de nuestro tiempo. Lo que esta propuesta asume, no es la búsqueda de definiciones o aseveraciones conclusivas sino la tarea de generar diálogo, cuestionamientos y replanteos a partir del deseo de unión como escudo y motor. 8

MARIA IBAÑEZ LAGO

CARMEN FERREYRA

SOBRE PINTORAS PintorAs es un acto de confianza. Confianza en un medio y en un tipo de pensamiento, el de la pintura, suficientemente necesario como para elegirlo como denominador común, como estandarte. Confianza en el otro, en la amiga que convoca, en la amiga a la que se convoca. A la que se elige como artista para recorrer un camino que a veces se presenta como una travesía del desierto. Confianza en la autogestión entre artistas. Creencia casi kamikaze en que los artistas pueden generar espacios, discusiones, publicaciones y encuentros, siguiendo un proceso entre pares, fundamentalmente horizontal. Confianza de género, entre individuos de un mismo género. Primero tácita, luego explícita y analizada, elegida y defendida. Sentir que conocer la manera de relacionarse entre congéneres allana camino. Que es una fuerza, y a su vez conservar la inocencia de poder sorprenderse cuando esa fuerza es percibida por otros como una debilidad. Y como paso siguiente trabajar para defender ese poder real como lugar de poder en el campo del arte. Confianza en la amistad, en lo comunitario. En la posibilidad de posponer el privilegio individual en pos de una realización colectiva dentro de la cual cada pensamiento personal brille como una estrella.

Tal vez sea porque fui a una escuela de chicas. Quizás porque tengo licenciaturas en Francés e Historia del Arte, donde el 95% de mis colegas son mujeres. Tal vez sea porque hace mucho que dejé mi hogar, donde de todas las mujeres se espera que haya un hombre a su lado, y partí al extranjero para hacer una nueva vida por mi cuenta. Cualquiera fuera la razón, para mí, ser una mujer siempre fue suficiente. Justamente, eso es lo que admiro en las artistas de PintorAs: estas mujeres aceptan su feminidad, y esto es más que suficiente para inspirar su obra. PintorAs comenzó de manera informal en el 2009, como una idea que nació de Adriana Minoliti y Paola Vega. Sus miembros no tienen ningún manifiesto, sino que son todas mujeres que simplemente, pintan. Y aunque su trabajo a veces desdibuja o contradice las convenciones del canon dominado por los hombres, sus obras no se crean en un espíritu de resentimiento hacia ellos, ni son reacciones en contra de una sociedad patriarcal, sino expresiones de la esencia del ser artistas. Su arte, y de hecho sus estilo de vida, trascienden las políticas sexuales para expresar algo más puro, más eterno e indudablemente femenino. A través de una autogestión audaz y trabajo independiente, se han convertido en el grupo de artistas mujeres que más admiro y respeto hoy en Argentina. Sorprenderá a muchos el encontrar que un grupo tan exitoso de artistas no tenga casi nada en común cuando se trata de estilo y enfoque. Al observar el trabajo de cada una sus miembros, nos encontramos con una variedad increíble: abstracto y figurativo, estático y participativo, geométrico, reciclado, grandes y pequeños, de color rosa y amarillo, blanco y negro, en óleos y acrílicos, en papel y en lienzo. Rápidamente descubrimos que este grupo no trabaja en un formato específico, ni comprende una generación específica, ni siquiera una trayectoria profesional específica: PintorAs es acerca de mujeres que pintan. Y sus obras nos hablan sobre todo, de mujeres. Tomemos, por ejemplo, la Madonna protectora de la pintura de Diana Aisenberg (1985), que explora la imagen emblemática de la mujer que reinó durante toda la Edad Media y el Renacimiento. O pensemos en la serie Pornografía abstracta de Adriana Minoliti, que representa a los cuerpos femeninos como partes desmembradas, sintetizadas y reorganizadas en nuevas y atractivas iconografías. Estas imágenes nos muestran un nuevo lenguaje, una nueva forma de pensamiento que observa el cuerpo de la mujer desde una perspectiva de mujeres. Y así es para cada una de las PintorAs: si hay un tema que las une, es el explorar lo femenino desde lo femenino. No hay que equivocarse: son femeninas pero no abiertamente “feministas,” al menos en el sentido político y limitado de la palabra. Su filosofía no es rechazar u omitir lo masculino, si no celebrar lo femenino. Su trabajo, por toda su universalidad, nos habla a través de un lenguaje codificado que resuena con más fuerza desde las mujeres: los árboles de color rosa y la suavidad de Boticelli en las pinturas de María Ibáñez Lago,

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por ejemplo, o los motivos textiles en la obra de Inés Raiteri y Paola Vega. Es a través de la sensibilidad de la obra de arte, los colores cándidos, texturas y motivos y no a través de ninguna invectiva política que las artistas expresan lo femenino. Cuando se trata de cuestiones de sexualidad, políticas queer, o erotismo, estas mujeres pueden ser impertinentes, pero su mensaje se muestra a través de efectos sutiles. La serie de retratos de Constanza Alberioni presenta temas de una naturaleza extrañamente andrógina. Con frecuencia omite los rasgos faciales y otras pistas físicas que nos hablan del sexo del retratado. Los ojos y la ropa de sus sujetos, en consecuencia, tienen una carga sexual que es aún más intensa, porque no sabemos quién o qué estamos viendo. Sus retratos seducen al espectador, haciendo alusión a cosas que nunca podremos tener, conocimiento que nunca podremos saber. Más que mostrar, ella insinúa, táctica mucho más femenina que la inmediatez masculina: el resultado es un retrato con más carga sexual que cualquier desnudo clásico. Es fácil ser fuerte y abiertamente sexual, pero ¿cuánto más satisfactorio es el acercamiento sutil, donde la sexualidad se encuentra en el filo de la incertidumbre y la paradoja? Esta manera más femenina de abordar la obra tiene un mérito indiscutible, como cada una de estas pintoras nos muestra. Sus pinturas, sin embargo, no son la única expresión de lo femenino. En su propia organización, PintorAs funciona como una hermandad, como un grupo de fortalecimiento mutuo. Actúan independientemente, fuera de cualquier institución controladora, y mantienen una estructura no jerárquica. Juntas desarrollan talleres, curan exposiciones, dirigen giras y dan charlas sobre el trabajo de cada una, y mientras que el ancla de la discusión es siempre la obra, esta relación tiene la misma importancia que los materiales que utilizan para pintar. Juntas han abierto un espacio donde las mujeres pueden ser mujeres en conjunto y pueden compartir sus historias y sus pinturas. En el ya clásico ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?, Linda Nochlin señala que en gran medida la historia del arte ha destacado el papel del “genio innato” en la creación de arte, pero ha hecho caso omiso de las instituciones sociales que ante todo hacen posible la creación. No ha habido “grandes mujeres artistas”, entonces no porque las mujeres sean incapaces de poseer genialidad, sino porque las condiciones sociales rara vez han sido favorables a sus talentos. (Leonardo hubiera sido Leonardo, podríamos preguntarnos, sin la generosidad de sus patrocinadores?) Hoy, sin embargo, las condiciones están cambiando para las artistas y PintorAs lidera ese trayecto. Este increíble trabajo en grupo podría convertirse en la plataforma de lanzamiento de muchas grandes artistas. Pero esto lo juzgará la posteridad. Por ahora, podemos decir confiadamente que en PintorAs se encuentran las artistas más importantes en la Argentina de hoy. Una exposición en París, en esa ciudad conocida por el arte y el amor, es un paso natural en su trayectoria. ¿Debería sorprenderse alguien de que hayan llegado hasta aquí? Para nada.

VALERIA MACULAN

Mi trabajo habla del presente, del aquí y ahora. Percibo la realidad como algo fracturado y multiple. La influencia de lo ornamental, el contraste entre lo natural y lo artificial, la hibridizacion entre lo culto y lo banal son algunos de los aspectos que rondan mi obra. Acumulo y superpongo elementos como layers en una computadora, construyo esqueletos invisibles vestidos por diferentes capas de pieles.

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CATALINA LEON

CANDE MURO

PITONISA Hay tres ríos que se trenzan, uno lleno de imágenes, peces, recuerdos, sensaciones, pinturas, canciones…Otro es el de la materia y un tercero el de las preguntas que van y vienen: ¿Qué es, quien es, esa hoja, esa persona, esa ardilla…? ¿Qué las pone en movimiento? ¿Para qué pintarlas? ¿Para conocerlas? ¿Es aquí en la tierra que se hacen las pinturas o vienen de algún otro lugar? ¿Es un lugar que se parece al sol? ¿Qué es el día? ¿Estaré aquí mañana? ¿Qué se hace con el dolor? ¿Es posible aprender a morir? ¿De donde crece la alegría? ¿Es agua que cae del cielo?.... Cada vez más, me acerco a la pintura como a un Oráculo, a veces ella responde, otras solo me devuelve silencio. A veces olvido lo que me dice, o nuevas preguntas aparecen. Entonces vuelvo a preguntarle. Y así en ese ir y venir aparecen los cuadros o marañas donde quedan impresos fragmentos de esa conversación. ¿Hay en ellos respuesta? No, probablemente no. Pero igual vuelvo a insistir con la pintura porque intuyo que ella sabe algo que yo aún no.

Lo que seduce de este proyecto es la vuelta a algo tan primario y necesario como una técnica que sobrevive de generación en generación, la pintura. Históricamente el mundo del arte estuvo dominado por los hombres. Aunque siempre hubo artistas mujeres, la mayoría de las veces no tuvieron trascendencia, hasta el siglo XX, cuando su trabajo empezó a ser reconocido por la crítica y el público. No se puede encasillar el trabajo de las artistas participantes dentro del quehacer del género femenino. Se las puede valorar por su elevado nivel artístico, la riqueza de los diferentes lenguajes que conviven entre sí, la importancia que ellas tienen en nuestra historia y cómo quedan plasmadas sus obras en ella. El género y el medio pierden importancia, sólo interesan las obras, las diferentes pinceladas y la imagen que queda en la mente. Son las creaciones de estas pintoras las que quedarán en nuestra memoria. Sus estilos singulares, las diferencias y coincidencias de estas artistas que siguen apostando a la pintura inspiran a las nuevas generaciones para que sigan sus pasos.

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JUANITA BLEE

GRACIELA HASPER

ARTYVISMO POSIDENTITARIO (Un proyecto curatorial de subjetivización) Ante el horror vacui de la hoja en blanco me invade un enciclopedismo d’alembertiano (1): PintorAs es un work in process de gestión cultural autónomo, colectivo y abierto -¿mutante o adaptativo?- que organiza muestras itinerantes de pintura contemporánea de artistas argentinas que centran su producción en ese lenguaje: de pintorAs. PintorAs con A, con A de autre (2). A: La Señora Vocal, El signo en el que el sexismo lingüístico se manifiesta por excelencia (dentro de todo binomio cada posición se convierte inmediatamente en su contrario) La mayúscula que la intención del proyecto revela. Rosa /Celeste. Nene/Nena. Heteronormatividad. Binarismo sexual. Construcciones fantasmáticas armadas sobre la repetición de una serie de rituales culturales, de acciones performativas identitarias, de procesos realizativos configurados a través de múltiples actos del habla que no describen nada sino que producen las realidades que dicen describir. Ni el sexo ni el género son esencias, no existen naturalmente, son categorías generalizadas, impregnadas de aspectos sociopolíticos. Citando a Beatriz Preciado (3): “No hay dos sexos, sino una multiplicidad de configuraciones genéticas, hormonales, cromosómicas, genitales, sexuales y sensuales. No hay verdad del género, de lo masculino y de lo femenino, fuera de un conjunto de ficciones normativas”. PintorAs como proyecto, tomando una posición de intelectual orgánica (4), deja en evidencia la perentoriedad de traspasar el discurso heteronormativo y de pugnar por superar los prejuicios, los dogmas heredados (que carecen de justificación y actúan como instancia de legitimación del patriarcado), pero alejándose de la lógica binaria de la dominación (bien/mal, hombre/mujer, hetero/homo, blanco/negro…) a fin de concebir una reflexión artística más allá del género y de la sexualidad. En todas y cada una de sus muestras, PintorAs, habla de la necesidad de cierto momento de moralización (5) de la identidad para poder mover(nos) hacia un devenir posidentitario. Ahora, superado el vacío de la hoja en blanco, ya escrito lo escrito y exteriorizado mi concepto sobre este proyecto, me pregunto si sobre esa A no dibujaría un círculo…

Siempre quise trabajar con arquitectura. Me di cuenta que justamente bajo la palabra proyecto se une la aspiración de coherencia , del sentido expandido de tridimensionalidad y también surge la idea de principio de colaboración. Creo que es posible para el arte y la arquitectura trabajar interactivamente. Aunque el discurso de la arquitectura no sea el mismo que el del arte por diferentes motivos, significados y medios; las afinidades son claras: espacio, obra y observador; arquitectura, propuesta artística y paisaje. Mi trabajo se expande literalmente por trabajar la pintura en grandes tamaños y en escala de edificios y también por usar otros soportes como la fotografía, el video, pisos de cemento y el hierro en tres dimensiones. Son fundamentales los conceptos que envuelven la conflictiva capacidad de la pintura para representar por un lado la perspectiva visual y por otro lado de servir como herramienta de aprendizaje y acción. Veo a la abstracción como un proceso de reducción del arte a su esencia de conceptos y sistemas. - ¿Por qué Pintoras? Como trabajo de autogestión, colectivo y orgánico -¿Alguna parte del proyecto responde a una necesidad personal o de tu producción? La obra también es operadora o productora, es porque creo firmemente en ese antecedente, en esa forma de mirar el arte, en esa forma de ser artista y de intervenir en el medio. Como es parte de la forma de ser artista , en vez de hablar de razones políticas o sociales o comunitarias en la obra , realizo acciones que tienen ese contenido específico. Lo que me ha movido a trabajar en este proyecto es la necesidad de contribuir a cambiar algunos aspectos de mi comunidad y cómo construir la historia del arte

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LEILA TSCHOPP

Por eso el «síntoma» es tan importante para mí, porque es un concepto semiótico – habla del significado–, pero es también corporal. Y esto es precisamente lo que es un gesto: un movimiento del cuerpo que está investido de cierta capacidad de significado o de expresión. Por lo tanto, lo que nos interesa es, en realidad, lo que ocurre entre el mundo de los signos y el mundo del cuerpo. Eso es una imagen. […] Para hacer un montaje tiene que haber un choque entre dos imágenes y, generalmente, de este choque surge una tercera. Así pues, La Imagen no existe, no me interesa. En realidad, como dices –estamos completamente de acuerdo en esto– lo que hace falta para comprender una imagen es ver cómo trabaja en casos muy precisos. A mí la imagen sólo me interesa como herramienta de trabajo. Un conocimiento por el montaje Entrevista a Georges Didi-Huberman por Pedro G. Romero, 2007.

NOTAS: (1) Supongo que por linkeo inconsciente a la sublemación de la respuesta de d’Alembert a la postura misógina de Rousseau en torno del tópico: el lugar de las mujeres en la producción artística y su capacidad para el pensamiento http://www. herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-45/proposito-de-una-controversia-feministasobre-ambivalencias-conceptuales-y(2) “A” es el famoso Autre (Otro) de Lacan. Cada vez que en su obra nos encontremos con el Otro (Autre), Lacan está hablando de tres cosas y de ninguna más: ellas son: 1ª. Algo que tiene que ver con el padre, 2ª Algo que tiene que ver con la madre y 3ª Algo que tiene que ver con el complejo de Edipo en su conjunto. El Otro (A) determina al Sujeto (S). Sujeto quiere decir lo que esta sujetado, sujeto, determinado por el significante. El es el hecho de un efecto que soporta, que él no maneja. Es sujeto de ese saber que él no sabe, de ese efecto del que nada sabe. (3) Beatriz Preciado (Burgos, 1970) es una filósofa española. Sus aportes principales se encuentran dentro del campo de la Teoría Queer http://artilleriainmanente.blogspot. com.ar/2012/04/cartografias-queer-beatriz-preciado.html (4) Aurora Lewis llama la posición de “intelectual orgánica” a la práctica ritualizada como fuerza de molecularización y de mutación de la identidad que utiliza la propia subjetividad como terreno de experimentación. Para ella, el proceso central de la producción de teoría es la experiencia que adquiere carácter político a través de agenciamientos colectivos en los que intervienen siempre la acción y la narración. (5) Es una condición de la acción política colectiva, de la producción de una cierta puissance (potencia, más que poder) d’arpir

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INES RAITERI

PintorAs es un espacio colectivo que representa ideas, sentimientos sobre el arte femenino y especialmente sobre la pintura. El proceso de construcción de la obra que presento se centra en mostrar nuevas miradas sobre la realidad, poder enseñar al ojo humano a ver de una forma nueva. La formalización de elementos / ideas abstractas son relevadas de la arquitectura, el diseño, la moda y son transformadas en formas concretas en una nueva realidad visible. Línea, repetición, serie, color, plano, escalas, formatos, materiales y espacio convergen con significados especiales en la obra, logrando un juego entre lo pictórico y el ambiente. La experimentación con nuevos materiales se amplía con la progresiva incorporación de medios y materiales vinculados con lo textil, aptos para aplicaciones funcionales y desarrollos formales en el entorno arquitectónico. Realizar objetos útiles y funcionales a la vez que se experimenta con colores suaves y formas geométricas centra el interés en la coordinación de los elementos y el equilibrio entre las formas buscándose un balance entre el color, las formas, el material y la técnica para obtener un resultado de mayor calidad estética.

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CLAUDIA DEL RIO

La pintura es líquida y se seca, esa máquina me fabricó mi yo. Un revelador óptico y motriz, que se inicia de la nada. Ella es: Teatro hermético si lo hay.

Vamos a juntar hojas secas. Uno nace enamorado escribe secretos en tejas y ladrillos. La pintura es eso que no hago, pero pienso desde ella. La ejecuto como ópera prima. Me tiene quieta y concentrada. PINTORAS >>>

Nací en Argentina. La escolarización fue una tarea dura, había decidido por cuenta propia ser autodidacta. Y pasé largo tiempo dándome clases debajo de una mesa de madera circular. Entre los 7 y los 10 años, escribí obras de teatro, poesía, formé una biblioteca El saber, y relaté noticieros en TV. Luego mirar teleteatros me cautivó. Ya adolescente es una escena propia de la pintura la que me lleva para ese lado. Interesada en los fenómenos de comunicación normales, paranormales, contranormales, supranormales.

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DIANA AISENBERG

MARIA GUERRIERI

“Desde el sábado 4 de octubre se lleva a cabo en el Centro Cultural del Banco Santander en Porto Alegre la IV edición de la IV Bienal del Mercosur. El envío argentino, curado por Adriana Rosenberg (Presidente de Fundación Proa), está integrado por obras de Sergio Avello, Augusto Ferrari, León Ferrari, Jorge Macchi, Fabián Trigo, Res y Diego Levy. Antonio Berni representa el envío histórico de nuestro país con una muestra de 13 pinturas, elegidas por Nelson Aguilar -curador general de la Bienal- para homenajear al recientemente fallecido Pierre Restany. La Bienal, una iniciativa que costó 8 millones de reales, cierra el 19 de diciembre y los organizadores estiman que recibirá un millón de visitantes.” Aquí un ejemplo de la necesidad de la muestra pintoras: balancear, mostrar. El proyecto conlleva un aspecto didáctico y transformador en relación a las curaciones y estadísticas históricas, por ejemplo este es un caso representativo de la cantidad de mujeres incluidas en proyectos curatoriales vs cantidad de varones. En el proyecto citado no se incluyó ninguna mujer. Éste es sólo un ejemplo de tantos. Pintoras se desenvuelve de un modo orgánico permitiendo que cada una de las artistas responda a sus propios intereses en relación a los intereses del grupo. A mi entender, esta nueva constelación funciona como continuación de la muestra Juego de damas, que se inició en Rosario en el 95 con la intención de mostrar artistas mujeres mas allá de la condición de género. Las elegimos por la obra, la consistencia y permanencia. No éramos todas pintoras, había de todo. Esculturas, instalaciones, objetos. Fue la primer muestra de mujeres autogestionada en el país, a pesar que luego apareció una avalancha de muestras al estilo lista sábana que diluían la presencia de la obra en pos de la condición femenina. Esta es una versión más fluída, más de la época, fluye con más tranquilidad, ninguna jetona nos corta el teléfono como sí sucedió en el 95. Se confundía la intención de respeto y reconocimiento y muchas artistas ni siquiera reaccionaron a nuestro acercamiento. No fue el caso de Paksa ni de Porter que nos acompañaron con naturalidad. El grupo hoy es más heterogéneo considerando que somos todas pintoras, las diferencias saltan más a la vista -nunca es una cuestión de calidad: la muestra es buena sin cuestión, cada una de las artistas es buena, seria, generosa y siempre pintora. Los productos son diferentes. 16

Qué es la pintura? Para mí es como una canasta mojada, llena de ramas, palitos, piñas, hojas, flores frescas, flores secas y más lugar. Como una canasta olvidada, medio oculta en un bosque, a los pies de algún arbusto. Yo me acerco esa canasta olorosa, paso el tiempo ahí, miro, toco y muevo de muchas formas las cosas que hay adentro, y antes de irme a hacer otra cosa, le agrego algo más y la cambio de lugar. Para mí el caracter político de la pintura es el de su uso como lenguaje de expresión con potencia para incitar al pensamiento, el goce amoroso y la libertad. Sobre el género femenino en la obra. Por un lado entiendo que la Historia de la pintura está pintada por hombres, ojos de hombres y manos de hombres en su mayoría. Siglos y siglos. Y que una también tiene esos ojos, más los propios. Dos pares de ojos? Y que los propios duermen o durmieron mucho, así que pueden mirar bien para adentro. Y que esos ojos a veces reconocen en el afuera miradas que vieron lo mismo que una y lo muestran con sus propias formas (Necesito a Clarice Lispector acá para dar con la palabra) A veces siento a la pintura hecha por varones como demostraciones hermosas de perfección. Y sentí que un cuadrado de color entre otros, en una obra de Lidy Prati, vibraba y latía de una manera que yo escuché como el gesto de llamado que me hacía una mujer muda para que la mirase y viera el cuadro entero. Estoy ahora buscando en el catálogo de la muestra Yente/Prati y leo que el cuadro se llama “Vibración al infinito”, 1953. Y lo leo como una confirmación.

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PAOLA VEGA

Esta vez a diferencia del 95 participé mucho menos en el armado y la gestión. Ni siquiera la idea fue mía, ni el nombre, como la otra vez. Me gustó ser parte, dejarme llevar, ser invitada por colegas de todas las edades y formatos. Me encontré con vicios personales históricos, situaciones de defensa sin necesidad, fue un gran aprendizaje, desde ese lugar entendí que el mundo ha cambiado y yo con él, que tenia mucho que trabajar para alcanzar a mis compañeras que se movían con mucha más soltura y menos densidad. Aproveché la ocasión para sacar del depósito mi obra mas representativa de los 80, nunca lo había hecho para otra instancia fue un regalo para mi comprobar que la obra se veía joven en el contexto, una gran enseñanza. Hablo de la muestra del Borges, porque en el itinerario fueron pequeñas obras que no creo nos representen lo suficiente. En mi accionar no hay una actitud reivindicativa a pesar de que adoro y me super interesa indagar en las obras y palabras que usamos las mujeres para hablar de nuestras obras. No se bien lo que es un dispositivo, lo entiendo como una herramienta más de todas las que nos ofrece el arte contemporáneo. El modo adecuado para decir lo que hacemos, para hacer lo que hacemos, para ser las artistas que somos, aunque si hago zoom el dispositivo implicaría esta cantidad de mujeres juntas moviéndose por el país con esta liviandad. Con disposición para las visitas guiadas, los registros, los montajes y las actividades con los habitantes de cada rincón a dónde llegó la muestra. Me gusta escucharlas hablar. Me falta escucharlas hablar mucho más. Quería más reuniones con whisky, cerveza o té y menos de cómo bancamos, ganamos o perdemos. Me quede con ganas de tertulia, de conversación, creo que es lo que más falta, hacer verdadero contacto. Me enoja mucho la obra mal colgada, la falta de trato al llegar a una ciudad, la hipocresía de algunos curadores varones, comprobar una vez más la misoginia y el modo de funcionar de algunos funcionarios valga la redundancia. Me enoja la misoginia en las mujeres que se pone muy a la vista en lugares de poder. Hasta me enoja tener que hablar de género cuando hablo de arte. Es algo que no debería acontecer, sin embargo es necesario. El motor de mi producción es sobrevivir en este mundo, es muy personal. Luego, el lenguaje la traducción, hablar sin palabras, la poesía y los modos de revelarla. Arte educación, donde están los links, dónde se juntan y se separan, y cómo olvidar o desechar que la historia del arte occidental nace en un afán didáctico. Arte mercado como fe e iglesia. El dinero, la creencia y la palabra. Las clases, mis alumnos, los artistas mis maestros. La construcción de un sistema de referencias, la ubicuidad. Ese lugar en el mundo, una postura y un contexto. Hacer amigos. No sentirme sola. 17

“Pinto porque soy una mujer. (Es una necesidad lógica) Si la pintura es una mujer y locura es una enfermedad femenina, entonces todas las mujeres pintoras están locas y todos los pintores masculinos son mujeres” Marlene Dumas La felicidad, finalmente, es una construcción, y al igual que la perseverancia, trae buena fortuna. PintorAs es el deseo hecho realidad, darse cuenta que cuando los deseos son fuertes y se trabaja en pos de ellos, se cumplen. No es necesario esperar a que otros lo hagan realidad, es cuestión de ponerse a trabajar para lograrlos. Aprendí esto de otras maestras, a las que ví gestionar sus proyectos, convocar a otros, unirlos, generar espacios de diálogo y transformación, de enriquecimiento constante, una máquina donde todos nos retroalimentamos. Maestras, curadoras, artistas, trabajadoras incasables, luchadoras. Poner en la práctica aquello que mamamos. PintorAs es un proyecto autogestionado, en el cual tenemos discusiones grupales ya sea por mail o en reuniones, es un grupo heterogéneo, maravilloso y rico. Torbellino de ideas, de manifestaciones. Recorrimos el país exhibiendo nuestros trabajos y también, brindando talleres gratuitos, trabajando con las comunidades. Siempre de manera desinteresada y generosa. Persistimos, como la Pintura, seguimos estando aunque nos den por finalizadas, volvemos y con más fuerza. Pienso que es un síntoma de la época. Cuanto más nos ignoren, más fuerte seguro apareceremos. Es histórico el modo en el cual se ignora a las mujeres en el estudio de los tiempos, se las olvida, se las omite. Podemos tener muchas discusiones al respecto, pero los hechos son indiscutibles, y el pasado que sirve para entender el presente, aparece en lo cotidiano. Por todo esto y mucho más, pintorAs es una celebración, el encuentro de artistas mujeres nucleadas en un proyecto en común, la visibilidad de sus trabajos y su agrupamiento, una reunión que no es para nada casual, y que sí es intensa y poderosa. Buenos Aires, Otoño 2012. 20

Mi mayor desafío todavía no llegó todavía lo estoy planeando y es re super requete importante y difícil, implicaría mutar actitudes y una gran entrega, la organización y construcción de un legado. Me gusta cuando me comparan con Kiki Smith, con Mike Kelly, por Dios que dolor. Con Beuys, claro. Y acá en casa, Claudia del Rio, con Gachi Hasper, Maria Ibáñez Lago, con Mónica Giron quizás. Da Rin o Laguna. LA PINTURA NUNCA MUERE tiene un lugar ejemplar, maestra de maestras. Aconsejo de corazón a todos los cineastas y videastas volver a reparar en la pintura para sus comerciales, películas ganapremios, la pintura, como la poesía, sostiene cualquier otro medio. Mi obra nace en el dibujo y la pintura pasea por la letra, genera discurso, ejercicios, entrenamientos grupales, trabajos colectivos. Aprender con otros de qué modo, cómo estar y salir al mundo acompañado, pasar por los géneros y medios que se le antoje y siempre volver a la pintura. Sí, a mi me deja con ganas de más. Yo creo que es una muestra que debiera circular al nivel de las muestras de artistas que vienen circulando por el mundo y que realmente debiera ir al Pompidou sin descartar la Casa Argentina. Creo que tiene el nivel de lo que ya hay en los mejores museos del mundo y decorar la Casa Argentina me da tristeza Aun así va a quedar genial y va a ser un lujo para la Argentina y su casa. Besos NO IMPORTAN ESE TIPO DE RELOJES Me dijeron que el cepillo de dientes se cambia en cada estación.

MARIANA LOPEZ

Cuando se ponen amarillas las hojas hay que cambiarlo. Cuando se encienden las estufas hay que cambiarlo. Cuando se abren las primeras flores hay que cambiarlo. En la época de la sandía hay que cambiarlo. Cuando anochece más temprano hay que cambiarlo. En la época de las nueces y los membrillos hay que cambiarlo. En la estación de las alergias hay que cambiarlo. En la estación de los verdes intensos hay que cambiarlo. Cuando emigran las aves hay que cambiarlo. Cuando usamos abrigo hay que cambiarlo. Cuando sube la temperatura hay que cambiarlo. En las fiestas hay que cambiarlo. En la estación que en sentido figurado representa la vejez hay que cambiarlo. En la época de los frutos secos hay que cambiarlo. Cuando los animales se reproducen hay que cambiarlo. En las vacaciones hay que cambiarlo. En la estación de la poda hay que cambiarlo. En los meses de hambruna hay que cambiarlo. Cuando las aves incuban sus huevos y las abejas ponen los suyos hay que cambiarlo. Cuando nuestras energías se activan y nos sentimos más alegres hay que cambiarlo. Cuando los animales buscan refugio hay que cambiarlo. En la estación de las tormentas hay que cambiarlo. Cuando todo invita al aire libre hay que cambiarlo. Cuando el aire es caliente y el agua fresca hay que cambiarlo. Cuando el tronco del árbol se queda solo hay que cambiarlo. Cuando el murciélago hiberna hay que cambiarlo.

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