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EDICIONESANDIMAR BUENOS AIRES L9 68

fNDICE GENERAL
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I rrlt'tltlucción I ) r 'r i l t l g o

17 CUENTO S

Qur:dtr l r,rcl ro l l rl r'¡rri si ttr (l u(i rtr¿tr( l rr l cy I I '72i )' iI

La. irruerte a los 21 a n o s .. . Irln Chaután no haY sagrado
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POEMAS EN PROSA
RecePtáculo de térrninos " " " -P;;tiiú artístico de nacimiento Rushaca """":"' Lamento Para Pasado manana Actleducto Señorita Ex Músic,a Candado Hilalo Adolescenci:" chola Frosa con dolor Y a u11 lado Mujer PalPable

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Amarilis 1928 Jatew ua .. ..

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En eI dorninio de^Gtiiraldes Ibáiiez lariOu a VicenLe Blasco d c Po e sÍa n u e va ' EiémPlo su'americano velázquez ;'";;ü;.;-"I'

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de Blaise cendrars para un arte autóctono

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Ir r r ¡ r ' r ' xo lll

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l' r in te d i n A rgenttna

P I,R MA N E N C IA ADALBERTO VARALLANOS

l,os satlricos Peruanos l)c¡tr Ricardo Palma Y l-ima (lóngora en América l,os-poemasde Alejandro Peralta
N4llando a Bolivia

150 164
LD I

159 161 "t'.
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APÉNDI CE Nor¡s: (1) Jesús i2) Entroncamiento del español con los caciques
(8) Cholo (4) Cacique

OTRAS PROSAS LÍRICAS ('roquis de la PlaY,a Tl'es momentos en Huánuco lilstlueleto esPiritual Sl¡{temapara amar bar'ato í;i,iü;;,s; dé.rJn"iot' de amor l ,rr |ga dis t anc ia . . .
lrl¿ t z u . I t rt . o < : a l l l e ' l¡)Hh l . l)oe m ¡ ¡ d e o c a s i ó n

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165 'i,.
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1-1

DO CUM ENTO S (1) La neocrítica t. L-d rlEUUrrLru4 \lt (2) Antologías de Ia poesíaydei cuento pe1Yalo-s"," "' ilti f:itotoáe dominio coionial cle la comunidad Jesús . " ' " " " " (,1) Testamento de don Baltazar Vara {5) Testanrento de doña Dominga Chamorro de Vara de eñ el dcpar-tamento -Huánuco i0i ó;;;.-oración.histórica llttses para el concurso naciotlal sobre historia de Huánu'co " VALO RACI O NES Poema de Pedro Barrantes Castro ..... ' I¡oemacle Fidel A, ZáraLe,Plasencia Nota necrológica de Abelardo Solís ,fttlcrlode Luis Aníba] tr'ernández . Nota necroléSi9a $.9 Federico Bolaños N el tade A ntonio AI ba . Nota rie José Carlos Mariátegui f,lneasde Xavier Abril . 285 287 289 290 291 292 293
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,lugueterfa i\{OTIVOS DiVERSOS Y LOCALES tltt uctlttzodel Perrl: Huánuco l-lorn,cnaleal. doctor Valdizán Arllr'ri trl M,ayor Ernesto Higuera I{rlell¿tnPavletich, soldado de Sandino l{tthttucoy su elemento espiritual l,n tronclcncialocal.de Huánuco
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Nota de C, Alberto EsPinosa Bravo Iitlxt'tlrso necrológico de Nicolás R. Vizcaya Nol¡, tlel Nic,anor A. de Ia Fuente Ñ6tn tle' Ambrosio W. Casquero .. .

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( 'o t 'l 't 's l l o n d en ci a d e Be r n a r d i n o M e n a Br i to Nnlrr liccrológÍca de Esteban Pavletich Ñ i r i i r n e c r o l o"g i ca d e Jo r g e Ba sa d r e '.... ,lttlt'llt rle Estuardo Núñez d N n l r r t l t '<'t 'o l ( l g i ca e Ju a n M a r ín N o l n r k ' l , u i s Al b e r to Sá n ch e z O t l o s r l t r l o s so b r e Ad a l b e r to Va r a l l a n o s ..

rie l.lt¡e¿ts Etnilio Armaza ... .

B IBL i O GR AF .fA t'trvl¡tgs.y ¡:eriódicosen que aparecen los escritos recopil¡'ollclo¡r, 233 ttn larlo¡c elte llllro 236 y er t t lt t y oe n l o s q u e s e < :i taa A. V ' H !,l llt ' o¡ ¡ I t I OGITAF'1AGENEALÓGICA t o Ells pet ' nt or lole¡ l ttl rq ' l ' tttl v . .,, 241

E II'f)NO(I I.IAI¡'TA ILUSTRACIONES l N l )l (l ti l ONO M ASTI CO . . V II[' A I]III,ARI O DE VO CES NATI VAS e 11t-r l rtri l r,cr l ¿im inas ilust r aciones . . .

298 298 299 299 301 303 303 307 311
,),1ó a?q

341

XI

x

INTRODUCCIÓN, CONAPILACION DE JOSÉ \IAR'ALLANOS

Y NOTAS

PRÓLOGO DE ESTEBAN PAVLETICH

Ho'nenaje fantili,u'r ¿ los 38 aitos de stl ausencie.

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i N T R OD U C C IÓN

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I

EN 1929,a los 26 años de edad, falleció Adalberto Varallanosr. A ¡locotiempo de su muerte diéronsea la imprenta dos cuadernos, t'rr agotados,conteniendo algunos de sus cuentos y poemas2. Al lr,t'r'hoy aquellasprimicias de su pluma y otros escritospublicado-^ t'rr lcvistas y periódicos3 así como algunos, conservadosinéditos' lrrrllirmos que, pese a los años transcurridos desde su muerte, es t¡n cscritor vigente en eI Perú.actual. Por eso reunimos,en el prc¡¡r'rrl,t' volumen, 1o que produjera o, mejor, lo que comenzara a bajo un títu1o que reclame su personalidaden las nuevas ¡rt'orlttcir, lllt'rrs: ."Permanencta".Y porque su nombre no continúe en el debido i ¡r¡lr'trt'ionado silencio,en tanto que, nombres mediocres, l¿rlx¡rll,ilcirinde 1os suyos o de sus partidarios políticos apareccll
!' r' rrl trt) !f f 'l'andes y ConSagr adaSigUr aS lit er ar ias". Arlvlt'l imos que en esta recopilación -y no selección- se inrl trvr, l . ot lo cu¿r nt o conocem os salió de su plum a; desde los pr im t 'rrrri ¡nl ,( 'nl, os hast a un año ant es de su ausencia de est e m und, l. r l l l rrror; r 't 'r 'í t l<l r t 'ccsar iohacer lo así , par a r ast r ear eI caudal de su l i l l l trt' i r r , inr ¡ r r ict ud lit er ar ia, su visión de la vida social, su af ecl, o ¡rrri r,l rr r r , lo r r t r t cr no, su or gullo r acial y su pr est ancia per sonal. D'r rtr¡nl l ¡r t llr ii. r r , r lt r u hi: vam os dividido eI pr esent e libr o en las sccr:l l l r' ¡¡ : ( 'r lr , nl, os, I ) <lcm ils, Cr í t ica, Pr osas lí r icas var ias, lVlt ¡ t ivo, ; l ¡r¡' al ¡.¡t¡.illt 'il1) iln( lo cllas los cscr it os cr onológicam ent e en cuanI r r 0n ;r r¡rrr,l¡ r lr onr t , ir ir r ; I 'ir r ir lnt cnt c,abom p¿r ñados nuest t 'as not as y dc "y, rl r' al gu¡ ¡ r r ¡ lr loct ur r t 'r r l, os t c t 'onst it uycn cl Apóndicc. qt
! V r= :rl ri l ,l l i o¡.1r' rrl ' i rr. ( l ,os l t' s l os rl c A . V . f(' l )os tl l t t' l t t' l (l c l ttt' l ttt' t i t¡ tl c,l ¡¡ri l ¡1 , rl rrrrrl r' l ' ¡¡l l rc i t' r' l r r' l ¡ l l 0 rl t' .i rrl i o tl t' l rnr' ¡l t' i Lrttrtl o ¡tti o. l ' ot' i r(' 11(' l ' (l { ) rr,t' i ur l rt* l l i rtl rt< l os , r' n l rt' r,,' t' , l l l c t' tnt' ttl t' t' i o tl t' l ,i tl ri r.) l 'sl rl l l r¡t, rl l r,i rnr; r' ¡.r¡l orr r V É¡r¡r. l l i l rl i l |g|rrl ' i ¡r. 'I V ¡ ' ¡i l ¡r' l l i l rl togr.¡l l ' rl r

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ADA]-BERTO VARALLANOS

P E R MA N E N C IA

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Aunque no es materia de estaslíneas,aI tratar de nuestro autor. valga un ligero recuento de historia literaria de ya pasadasdécadas. varallanos perteneció a la generación cre1os jóvenes escritores y artistas que, despuésde la primera Guerra Mundial, impusieron, en eI Ferú, eI arte y Ia literatura genéricamente nominada de "vanguardia", y cuyas escuelasiban clesdeel dadaísmo, ultraísmo, cubismo y expresionismo al surrealismo. Aquellos fueron duros años de beligerancia literaria; al igual que, en otro ángulo de actividaci de la vida. Io fueran también para ras ideas políticosociales. caían sobre estos "vanguardistas" la resistencia de los escritores de viejo cuño, vehementes del modernismo y cuyas máximas figuras -Darío y chocano-- llenaban desde Ia cátedra universitaria hasta los salones de tertulia. Agregábase a ello, la hostilidad de la gente común, adoradora del soneto con cascabelo musiquilia; la que se escandalizaba, hasta el delirio, por el uso de Ias letras minúsculas, la ruptura de Ia puntuación, la supresión de la rima, etc. en la factura de los poemas nuevos. Aquellos escritores, en defensa de las viejas normas, propies de su cultura y sensibilidad,calificaron de anormaresa los cultores y divulgadoresde la nueva poesía. (En ,,Variedades',, Clemente Palma escribió, refiriéndose a ,,Trilce', de Vallejo, que era pro_ cucto de un desequilibrado mental). Resistencia que se tornaba en insulto, verbigracia en Lima, si ros insurgentes eran oriundos de provÍncias, a Ios que, en último trance, Ies llamaban despectivamenie: indto, cholo, serrano. (Todavía en 1g85, Angélica Palma escribía: "el serrano Abelardo Gamarra, populachero y tendencioso"). A talés pretendidos despectivosy a Ia subestimación del indio y de 1o indio, propios de la calaña de los truhsnes españolesde Ia Colonia y aún mantenida hoy, entre nosotros, por intelectualesde mentalidad feudal y europeizante,varallanos se jactaba de descend-er la raza incaica, oriunda y dueña natural de de estas tierras y cuyo genio da categoría histórica universal e inmortal al Perú. se ufanaba de ser andino, decrarandosu estirpc
8

india y su mestizaje mdohispano; a despecho de Ia ignorancia, de los antiperuanos, y de tímidas gentes que arrastraban Ia pesada carga de sus complejos geográficos y raciales, que renegaban de su sangfe y negaban a sus pueblos serranos de origen, para pasar "por limeños" o "costeños". (¡Como si Lima y Ia costa fueran t,ierras cie la sabiduría y de Ia nobleza, en que nacieran sólo "diosc.s,héroes y santos", y no perversas, serviles. ignorantes y hasta monstruosas gentesl) Contra un ambiente opuesto a la renovación, se enfrentaron, rlcsde las aulas universitarias, el periódico, el cenáculo y la charla, Ios escritores y artistas que irrumpieron desde 1920 a 1928. Aparccieron entonces las revistas "Flechas", "Poliedro", "Guerrilla", ",larana", "Boletín Titicaca". Leíase Ia "Revista de Occidente" y "l,a Gaceta Literaria" de Madrid; "Martín Fierro" y "Proa" de llttcnos Aires; "Contemporáneos" de México. Comentábase a Orl<'ga y Gasset, Cocteau, Epstein, Cendrars, Guillermo de Torre, (liménez Caballero, Ramón Gómez de la Serna, Vicente HuiCobro y Oliverio Girondo, entre otros. Y los libros de poemas se titulaban: "'l'r'ilce", "E1 perfil de frente", "Cinco metros de poemas", "Las r¡r',r'l,cbras agua", "Los espejos envenenados", etc.; nombres que de r'¡rcolcrizaban al burgués y al hombre vulgar. Contábanse, en Ia l)lirrll mavor de 1os "vanguardistas", a César Vallejo, Antencr ( )r'r'(.go, Juan Luis Yelázquez, Federico Boiaños, Juan José Lor:r, X¡rvit'r Abril, Carlos Oquendo de Amat, Alejandro Peralta, Dorrrirr¡1o Pantigoso, Camilo Blas, César Moro, Serafín del Mar, Garrrrrlit'l Churata, Carlos Qurspez Asín, Emilio Goyburu, Juan l)r,vi,st'ovi, Francis Xandóval, Magda Portal, Nicanor de la Fuente, ,lrriiírrr Pctlovick, Carlos Alberto GonzáIez, Esteban Pavletich. l l ¡rl ' l rr.lIVI óndezDor ich y ot r os. l)r. r'sl,c grupo, Varallanos era eI más enterado de las nuevas l r,rrrl r,rr r : iirlit er ar ias y el int r oduct or y divulgador de los nues vu¡¡ r'r.;r'r'il.orcs europeos y americanos. Llegando a fundar la revista ",f irl'irnrr", Lima-1927, con Ia. colaboración económica e intelectual rls, rrllllnros cscritores y artistas ya nombrados. Aún más, inauguró ttnFllr,('('i(in rlc la "nueva literatura" en las páginas dominicales de ¡rttl rl i cl rciot r cs lopular es lim eñas com o "La Cr ónica" y "La Revis¡ { ¡1" ,r,u l92ll. 9

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ADALBERTO VARALLANOS P E R MA N E N C IA

Aqucllos escritores impusieron, en el Perú, los nuevos estilos rh'l rrrte y de las letras; algunos con el tributo de su honor, de su r;rrlrrtl de su propia existencia. y
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La vida y la muerte de Adalberto Varallanos, como la de César Vallejo, Carlos Oquendo de Amat y otros, simboliza también el caso de la dignidad del hombre y del escritor o el artista. En este país en que se menosprecia Ia cultura y la inteligencia, en tanto irnperan la adulación -viviente y eI partidismo legado virreinal¡lolítjco, es menester a un escritor, para obtener un cargo público '., un bienestar económico, vivir al margen del favor poIítico y no tncdrar; actitud que es realmente heroica. Iln los años que les tocó vivir a aquellos mozos "alzados de las lc'l.r'asy artes comunes.", era Presidente del Perú el señor Leguía. I,ll cscritor o el periodista que se hizo palaciego y le rindió sr"r pluma, mereció el apoyo de su régimen; obtuvo empleos públicos bicn rentados o dispuso de las partidas del Presupuesto Nacional, ba.jo supuesta labor; según fuera su aptitud, ya de loarle o de silclnciar su discrepancia polÍtica. Así, con la "ayuda" de aquel rlictador, partieron a Europa y vivieron allá escritores y poetas comr.¡ Abraham Valdelomar, Alberto Guillén y otros cuyos nombrcs queremos silenciar. Los más calificados lacayos y plumífer<ls dt-. la "Patria Nueva", tenían hasta cinco sueldos, en verdadera ircumulación de cargos públicos. Y los estudiantes que, desengan<'hando a los caballos y supliendo a tales bestias, halaron el carrua.¡c clc aquel gobernante omnipotente por las calles de Lima, en <¡casi<in haber sido proclamado "Maestro de la Juventud', en la de Univcrsjdad de San Marcos, ocuparon iuego cargos diplomáticos ('n [);¡r{o dc aquella "hazañ,a cívica", luciendo hasta hoy, algunos rlc cllos, vistosas condecoraciones y cobrando gruesas sumas d.el l)r't'su¡:ucsto, con el rango de Embajadores de la Nación. ¡Como si lrubicra sido el lema de esos años: guerra a la dignidad y exall ,u c ir in dc l s c r v ili s m o ! l0

De otro lado, por su innata rebeldía y la independencia de su carácter, Varallanos asqueaba del empleo público y del común medio de conseguirlo. Prefiriendo organizar empresas privadas como el "Centro de Ediciones Actual", para divulgar el libro y Ia producción literaria peruana. De él es ésta un tanto prosaica pero alusiva y dura frase, que retrata su verticalidad y nos dice una l,riste verdad: "Quien no es sinvergüenza o adulón, no conseguirá nada. A mí me dan ganas d.epegarme un tiro antes de arrodillarme unte tantos desgraciados que reparten los puestos públicos"' Y Vallejo, Oquendo de Amat y varallanos, sin el "pan oficial", París, el I)or no doblar las rodillas, se murieron: el primero en en España y eI tercero en Jauja, en el "sanatorio olavescgundo goya", donde también estuvieron o terminaron sus' días Pedro S. Zulen, Carlos Para del Riego, Teófilo Aguilar y otras figuras rlc las letras. (Aparte, cuán tremenda es Ia tragedia del escritor y de la inteligencia en los pueblos subdesarrollados o subcultos, cuando no se pertenece o no se está al servicio de la oligarquía rlctentora de la economía y del poder político. A los que forjaron r,l ,,Perú inmortal" o representaban y representan Ia cultura, el lrlst¿ldo la oligarquía gobernante Ies negó y niega auxilio econóo a rrrico,abandonándolos su propia suerte. Fuera de los nombrados, .losó E. Lora y Lora, Juan Parra del Riego, José María Eguren, I)l¡niel Alomía Robles,osman del Barco, entre los más destacados, presas de la miseria y del hambre. Y en irónica e inicua I't¡t't'on ar'lil,ud,despuésque se les dejó irrorir, los bárbaros se ufanan de y srr ¡rr.cstigio talento, Ies rinden homenajes líricos póstumos, y r,l r,iquierase editan sus trabajos. Siendo,siempre,la "falta de fontl0s,' ('l pretexto del Gobierno cuando se le solicitó dinero para ha,,u, ,',,no.u, y difundir sus libros u obras' Fondos presupuestales r¡rrrrsí cxisten para distribuirlos o despilfarrarlos entre vulgares, de la oligarquía ¡reraril,urias e ignorantes gentes: familiares ,,empleados fantasmas".Fondos con los que se enrigrrltrrrrrnnte o politicastros,bajo el pretexto de "obras públicas" tllté('{,¡trudaces l:rs v 1-rrrr, quo cobran las sabidas"comisiones",o lo que llamaremos Iatrocinios democráticos. Fondos que también t:¿rtnuf'l¿tdos Lre cnviar al extranjero delegacionesde boxeadores y C-let,e¡r ¡rara
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P E R MA N E N ADALBERTO VARALLANOS C IA

futbolistas o cultivadores Pero jamás para auxiliar Patria.)

d"el arte de1 puñetazo y de la patada. a un escritor o artista que honra a su t:i

Juzgándolo desde el mero plano literario, se hallará-en Adalberto Varallanos sobresaliente aptitud para la factura de1 cuento y del poema, el ejercicio de la crítica y la redacción de la crónica pcriodística. Pero, producción. casi toda eIIa, enmarcada en las nuevas corrientes y de planteamiento y resolución puramente litet'arias. Sobre todo, en sus cuentos y poemas están impresas las características de Ia nueva literatura: lirismo puro, substractum inconsciente y espíritu deportivo. No encontramos en sus escritos al "indio triste, con su quena y su chulio", ni al "mestizo degenerado"; afiches tan divulgados por los descendientes de los corregidores o por gentes forasteras '-*¡los nuevos conquistadores!-, que alimentan prejuicios raciales o discriminaciones según eI color de Ia pieI, para así, proclamar Ia "inferioridad de Ia raza india" v el "hibridaje del mestizo" .-como lo hacían hace 300 años, del Padre Acosta a Solórzano Pcrcira-- justificando su explotación y posponiéndolos sociail n c nt e. Sus cuentos que son de corte y estilo literario nuevos, están cargados de ironía y ligero humorismo que se resuelven en lirisnro; y los personajes -"indios y cholos, alegres y burlescos"han sido extraídos de nuestra realidad: actúan bajo el paisaje y .y mcdios andinos, pero con un horizonte tendido a la universalización. Por eso, no cae en eI localismo ni regionalismo literario. Dcspués de sus intentos de escribir lzaí-kaís y greguerías a la mancra de Ramón Gómez de Ia Serna, se desplazí a Ia prosa lírica pura v cultivó el surrealismo. Fue el introductor, en eI Perú, de Ia l)r'osasurrealista, como 1o fueran los poetas Xavier Abril y OquentJt¡ rltr Amal,, del verso. Aquella Prosa con dolor A a un lado, aparccirl¿r cln Lim¿r en una revista popular, provocó escándalo en los csr:t'itorcs y lr-.ctores; porque, se dijo que tal "escrito cstaba al rfu n' lj( ' n r lc I a lti g i c a y d c 1 a ra z 6 n " . Y mal podían aprobarl o qLri cl -t

nes lo Leye.ron, cuando ni siquiera conocían Ias páginas de Ortegr y Gasset sobre el nue-vo arte o los estudios de Freud sobre eI psicoanálisis. Como.Io explicara el fundador de la escuela, André Breton -recientemente fallecido* "eI surrealismo es autoctonismo psíquico mediante eI cual se expresa el funcionamiento real del pensamiento en ausencia de cualquier control ejercido por 1a taz6n y al margen de toda preocupación estética y moral". En sus poemas en prosa -.Rushaca, Hilalo, etc.- de fría arquitectura idiomática y fina evocación, está manifiesta el alma l)cruana; pero no como expresión del folklore, sino como simple rcferencia de vida y verdad quintaesenciadas. Es que el joven t'scritor, luego de haber husmeado por los panoramas europeos, volvió su sensibilidad y preferencia a los tipos, paisajes y horizontes de la Patria nativa, como quería Vaiéry Larbaud; dejándonol.i un ejemplo de "literatura peruana", llamada así no por ei lrlt'ho de escribirse en el Perú, sino de expresar su espíritu, de r'r¡lrl,cner sus nativas e inmortales esencias. l,ir cr'ítica que ejerció, más que esteticista o de hallar excelenr'i¡u literarias, fue fustigadora y revisora. Contra eI hábito, tan .r'r'¡ri¡lr(io entre nosotros, de hablar a media voz o decir la verdad rrri rl i l ' i t' i rcl a,censur ó y cr it icó r esuelt a, abier t a y valient em ent e; rr, inr¡roll,iindole herir susceptibiiidades, cie perder amigos, emlrlr,or; o voluntades influyentes en Ia política y la banca. Señaló lll,r'rri, r'il,<i nombres; dijo su juipio sobre los que significaban l,l'{,ri consagrados. Crítica en su alto papel de enmendar ideas 1,¡¡ rrl rrrl rt,i rlpo r nuevos concept os: cr í t ica r evisor a. No vacuo ejer i ¡,ir,lr¡ r'r,lr'rric<l de taimadas mentalidades; como aquella que sale rl¡, ln¡; r'llrusl,r'os universitarios, para completar el programa de ull (l (' r' trscir anza o sat isf acer a cier t as per sonillas sociales, y t:ttt¡rr t¡i i r l ttr¡1osc r , r lit , anpar a ser una especie de "G uí a ver de de la lit eI sl i l r rr ¡rr,t'tti rt|l r".

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l l ,r.' rr¡rrr¡i;iur i lí r r cas s<lbr e Ricar do Palm a y L6pez Albújar , y eal rt.' l ri u¡r¡rrl At lir lllc¡ '1, o allanos, en Per ú, al igual que G . Hum Var l i el ' tr¡ V I¡rl ¡r,r, r r l, k'ulr t lor ', son los iniciador es de la cr í t ica de r evisión ¡¡l FiÉ ri fl r' n Ar r r i'r 'it 'ir . l, t 'ar los, asim ism o, sus r englones sobr e l
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ADALBERTO VARALLANOS

P E R MA N E N C IA

Güiraldes y Blasco Ibáíez, para tenerlo como a un cabal conocedor de las letras europeas y americanas. Y en eI sumario de "La Neocrítica" están los indicios de su cultura estético-Iiteraria; y su maclura concepción aI establecer -cerca de 40 años atrásdentro de la ciencia literaria eI género crítico; adelantándoseasí a los estilistas y cultores del idioma castellano de hoy. También en sus escritos hallaremos sus ideas políticas, verdaderamente renovadoras; sin haberse declarado miembro de partido alguno, acaso para no asemejarse a ciertas gentes que políticamente se llamaban "izquierdistas" o "revolucionarias", para traficar luego con dicho cartel. Su actitud de proclamar Ia negación de un pasado humillante, de denunciar nuestra injusta vida social y, particularmente, la explotación de1 cholo y del indio por una casta feudal; desmienten a los que, con ligereza, sostuvieron que Adalberto Varallanos no tuvo emoción social. Porque supo distinguir, cultural y meridianamente, el arte de la política; y porque conoció al hombre peruano que entonces militaba en los partidos existentes o en los que recién se formaban; optó por luchar individualmente, como "un franco tirador de 1a renovación social y espiritual". A esta actitud, 1o dijo acertadamente Abelardo Solís, fue cond.uciCo"por su repugnancia por los menesteres de Ia política que tlegó a presenciar como espectador desconsolado". Política "criolla" para calmar apetitos personales y de bajas consecuencias. ¿No fue la política, en aquellos años, un sucio juego de intereses y no 1o es también hoy para los partidos llamados "revolucionarios"? ¿Y no fue, asimismo, ancha acera para el paso de lrn bando a otro de tantos traidores?

rlito. Falleció demasiado joven para dejarnos una obra que lo ('olrsagrara como a un gran escritor y crítico literario; y que "el lrcnsamiento peruano se habría dado el lujo de tener", según la I't'ttse Luis Aníbal Fernández. Las urgencias de la vida y el poco de l.it'mpo que dispuso para consagrarse sóIo a su labor predilecta, tro le permitieron escribir o vaciar lo que era caudal de su cultura c ingenio, en beneficio de nuestras letras. El mismo lo dijo de su ¡rt't'maturapartida: "yo he nacido cuando estaba mi partida de rfr,l'unción". ei que guardara entre sus manos -"1,6 NeocrítzY ,'1¡."-* perdió en su lecho de muerte, Iibrándose sólo el duplicasg rlo'rlcl Sumario que 1o insertamos en el Apéndice. lfinalmente, encargamos el Prólogo a Esteban Pavletich, notalrl'cscritor como agudo crítico y vigoroso ensayista de la gene¡'r¡r'itinde Adalberto Varallanos y como é1 de la misma ciudad n¿rl¡rl: Huánuco. Ambos unidos también, desde las aulas estudianlilt's, por los afanes de las letras, y por idéntica inquietud reno\¿nrlori¡ pro de aquella tierra y de sus hijos. Ambos dos fustigaen rrirr ¡rllá a toda pasividad y mediocridad, con crítica y verbo lttt,xol'ables; pero henchidos de sano afecto por su pueblo. MaI i'rrrrr¡rr'<'ndidos entonces allá por una minoría de retrógrados y rcrrrrr¡rlc.iados raciales, así como por la ignorancia y eI servilismc rt l¡lirloscn directores de lo cultural y social. N¡¡rlit', pues, mejor autoridad que Pavletich para juzgar y i'rrlllru' ul póstumo autor de "Permanencia". l,ir¡rrr, ¡bril de 1967. JosÉ VennLLANos

La publicación de este volumen como homenaje familiar, aunr¡ue tardío -pues, 1o damos a la imprenta a los 38 años de su desaparición-; acaso signifique la resurrección de la figura literaria de Adalberto Varallanos. No de su talante, que el tiempo y la muerte borraran para siempre. Recalcamos que es una recopilación de trabajos diversos y dispersos. corresponden originales de un libro orgánico e inéa No
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PR ÓL OGO

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" Sí alguien te pregunta por rní dtle que me he muerto pal un ttii,r't",era Ia frase con qLle Adalberto Varallanos remataba la carta {luc me escribiera, desde el sanatorio Olauegoga de Jauja, a mi rrsilr¡ en México en los últimos días de julio de 1929. Pocas horas tturs tarde, sus ávidos ojos cesaban para siempre de escudriñar r'l rnundo y a1 hombre y su aventura. l)cro no sería un año sino casi cuarenta, el lapso en que Adallrrll.o ha permanecido paralizado, inoperante, postergado, por obra rlr' lirs mezquinas intenciones de las camarillas literarias que. rlt,stfr' la seiscentista Academta Antá.rtica, disfrutan en Lima del ¡rlivilr.gio colonial de hacer más muertos a los muertos y de abrir r lits "glorias nacionales", provistas de crocantes apellidos, un r'lr'ln l,rrpizadocon dudosos pergaminos y asperjado con abundanie a¡i rrrrl rcr r dit a. A t'ompcr ese acto de silencio, de interdicción o de tendenciosa rl;.lorrrrirt'iírn de la breve y relampagueante ejecutoria de Adallrur'l¡¡ Virr'¿rllanos,es que viene este replantearniento de su .Fre¡i!'r('r.r, rlcbido al empeño reparador del también poeta, crítico, ¡'r¡r'r ilor t' llistoriador, José Varallanos, émulo más que hermano rllrvn,.vir t¡rrc ltr hermandad de sangre es vínculo circunstancial e cst l ntr¡l ron;r ¡ ¡ l¡ 11', akr lecidopor im per io de la nat ur aleza, y la f r aI¡tnl rl rrrl ls¡ r ir it ual <ll: edece,en cam bio, a una com pulsión de las ; l ,nl r' trl i ¡rlr it ll, ir nr r ¡ clc la conciencia. ;'; N u ¡,1¡{lu( '. yo conr ¡ r 'i( ¡ r '¿l Adalber t o Var allanos en t al o cual a lt !1i l ¡trrcrr lillr r r llt , r , ¡ r l, ilrtlt ' . sI ir ir lir r sc cn cl calendar io y de f ijar se t9

ADALBERTO VARALLANOS

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en la memoria. Empecé, simplemente, a experimentar la fuerza de su proximidad en los claustros primarios del coiegio de los maristas, en Huánuco, como algo natural, familiar, inserto, que es como van incorporándose los seres y las cosas en e1 alma de los niños. Nacidas en las bancas escolares,nuestras relacrones se prolongaron en las aulas del colegio nacional de Mínería, siempre él con Ia prioridad de algunos años, muy pocos ciertamente. Ya entonces,su figura desgarbada era inseparable del discurrir de las horas en eI plantel, porque si bien Adalberto no partici_ paba de nuestras proezas de irrefrenables palomillas, motivo para el desasosiegode los maestros, contribuía sí a su sobresalto cori sus afanes de muchacho preguntón, insatisfecho y polémico, dispuesto siempre a sorprender los errores en que incurrían algunos de los dómines que Lima enviaba, en alas de eficaces recomenda_ ciones,a ahogarlos impiadosamente en ras lagunas de sus sumarios conocimientos. Terminadas las clases, los muchachos nos precipitábamos al campo de deportes. A nadie se le ocurría preguntar por Adalberto. El no pertenecía a ningún equipo. y se sabía que, con igual diligencia que Ia nuestra para emprender un encuentro de fútbol o un partido de tenis, se encaminaba en busca del padre carlos Besanzón, músico v maestro, cuya procedencia gala, ornada con una prosapia aristocrática, era motivo para el orgullo pueblerino. A é1 debió el intranquilo estud.iantesus primeras nociones de1 francés. No fueron escasaslas ocasiones en que por un accidente fortuito o un acto mal intencionado de sus condiscípulos,viniera poi: tierra el cúmulo de libros que Adalberto llevaba amorosa e invariablemente bajo e1 brazo. euien quisiera podía reer en sus romos extraños títulos y exóticos nombres de autores: Nietzsche, schopenhauer, Tolstoy, Kropotkin, Rodó, Montalvo, GonzáIezprada... Y versos,muchos versos: Zorri\la, Darío, Chocano,Herrera y Reis_ sig, Lamartine, Baudelaire..." El se apresuraba a recogerlos y decía: "n'¿e ha prestado don Atbino',. Este don Albino J. Bau'.. los era un insólito habitante de la ciudad dormida. Recluiclo cn un¿r vieja casona ubicada en el fondo de un huerto. cultiv¿rb¡ ..n 20

lgual dedicación árboles frutales, flores y libros. infinidad de libros. Frecuentarlo, como io hacía Varallanos, era poco menos (lue caer en excomunión mayor, ya que se le tenía fichado como rr radical irreductible. Prodigaba, también, sus visitas aI maestro l,)nrique L. Vega, hombre de múltiples preocupaciones intelectuales y artísticas; músico, poeta, periodista, bohemio y gran señor, al cstreno de cuya comedia costumbrista, Entre gallos E media tto{:he,había concurrido, entusiasmándose por la incorporación en lir pieza d.e algunos yaravíes, música y letra del mismo Vega' Era r'*1,c,exactamente, el año en que César Vallejo presentaba, en 'l'r'rtiillo, su tesis para optar el grado de bachiiler en Letras, y rrr,rl ol ía de que "cn el Perú, desgraciadamenteno hay ya el entusiasmo de otros t,icmpospor el Romanticismo". l'or aquellos días llegó a Ia ciudad tranquila y laxa, "en la que lr¡ itnico que se mueve es el río", Enrique L6pez Albújar, nomirrirrlo .iucz de primera instancia. Retraído, sobrio, poseedor de una rr.r'lir línca de conducta y protagonista, en eI pasado, de actitudes !!!¡¡ttrrisas que le valieron una carcelería -credencial y título en =l l'r't't't, para funcionar como escritor honesto-, nunca, que se belf¿r, irrcumplió las normas de su ministerio. Antes bien, por rur I'rrlL¡stry<lde conciencia, se le suspende en sus funciones por tres llf .H.ii. l,ln cste lapso, huésped de la hacienda Pucuchtnche, de la fatrri Ii rr Cl¡ r valí e,escr ibe Cuent os andt nos. f ,ir r¡ttllrnrcla de Pucuchinche era paso obligado para los conl l el r¿rttrlisl, r ry bandoler os, indios y m est izos, que inf est aban ens Irrn't,¡¡ lr t't'girin, los mismos que formaban la "clientela" de L6pez ál l rrri rrr', 'r r su r lcsp¿r cho juez del cr im en. De ahí la penet r ant e de (lr¡(! I'ormulara Varallanos sobre Cuentos andr'nos, iilrerr,r'¡'u,'¡¡rn ( I r.l ¡t1,,¡¡ilr ( ' l) l'( 's( 'llt at r dice. , "lrra li¡rllo¡.,;iir itrrligunaquc mcrece todavía admiración al comprolr¡rt l¡r ¡rolrrr.z;r l¡r producción peruana. Observador distante, r¡r. rlo
! , r 'r ¡ r r .'Atl r r t.j r u ',( '( ) l l u l r i r p to sa d u r a y ca r e n te d e ta cto a r tísti co , tl ! ! ¡ ir q l ) i r n r r r r r ¡ r l i o t' r l o ctttn t:n ta ci i r nh u m a n a y e n m a r ca d o d e n tr o d e l i:,¡rli¡rn¡r rlr.l ll(10,lr¡r rl¿rrkrr.sc¡srclal,os sobrccargados de sociología 2l

V
ADALBERTO VARALLANOS y tendientes a reverarnos, un poco jurídicamente, la aparente psicología d-er indio huan'queño. carente de visión, de luminosidad; denso, dramático, rudo, sus tipos cogidos de la realidad ya no nos dicen de la berleza sino de ra verdad. Esta riteratura anti-artística, retrasada, puede sin embargo compararse con lo que hoy en Fran_ cia produce Francis Carco, criminalista, bajofondista,,. La seriedad, la timid ez, la singular manera de comportarse y, sobre todo, el hecho de haber pasado algunos años de su pri_ mera infancia en el pueblo d,el Dulce Nombre d,e Jesús, d.el
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Huánuco cordilierano, a cuvos pobladores llamaban peyorativa_ mente shucuyes las descastadasgentes, le vaLieron a Adalberto tener que soportar no pocas bromas, en verdad leves, de parte c1,.. sus condiscípulos,Ias que no dejarían de afectar intensamente su fuerte emotividad, grabándoseindeleblemente en su alrna matinai. Algo parecido registran los biógrafos de Ia niñez de .Alfredo de vigni, a quien "lo que apenas roza a los demás lo hiere hasta hacerlo sangrar". Ernpero, Ia reacción de varalanos, su retaliación por esas incidencias, consistirían en esforzarse por hacer que su corazón se dilatara con los aires del mundo, .o*Jp"r" que cupiera en é1 Huánuco entero, sin discriminaciones ni mutilaciones. Lo hizo así por nobleza y por orgullo, dos de las cifras esenciales de su carácter. Yo no he conocido huanuqueño que amara más y mejor su solar nativo; que se doliera y desvelara más por é1,que este mozo de limpias y desinteresadas .intenciones. Es, por de pronto, al hablar de Huánuco, exaltarlo y exartar a sus vecinos, la única oportunidad en que Adalberto transa con la mediocri_ dad, se .azucara y otorga beligerancia, inclusivg, a milimétricos personajes. En el año de 1922,Varallanos abandonasu pueblo natal y viaja a Lima para ingresar en la universidad. por esos tiempos, sobre nuestra generación se había desplomado; cor'o nunca sobre otra alguna, un apretado conjunto dó acontecimientos irt"rr,o, u ir_ ternacionales, muchos de elros enteramente desconocidos, sacudiéndola y desconcertándola. Concomitantemente, al tiernpo quc se importaban de Europa o de México, gaseosas consignasrevorucionarias en lo po'ítico y social, llegaba, también, a nuestras
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¡rlayas, eI eco de las nuevas, o restauradas, corrientes literarias rttrgidas del caos y 1a crisis provocados por la preparación y el r,sl,allido de la primera guerra mundial, produciendo escozor, deslumbramiento, ernbrollo o escándalo. De primer intento, todo "i$mo" era de "vanguardia". I{asta el futurismo italiano reactivadc ¡ror el fascismo. Todavía en diciembre de 1927, en el número 10 tlr Amauta colabora Marinetti, epígono de lWussolini. De España r'f,n ja vaselina de1 idioma y en eI envase del ultraísmo, detona l¡r rrohetería de ese futurismo, del, dsdsísmo, de1 cubt'smc, del creu' rirrr¡i¡^'¡¿e, greguerismo. En el ecrán de Ia intranquilidad ]ocal del lrl, 1;r'oyectan las piruetas argentinas del nt'arttnft'errisrno. Más l;rlills de prcnunciar y escribir que los provenientes de extrañas lr'rrllrr¿rs, hacen familiares, en los minúsculos, cenáculos del se I'rrlrris Concert, los nombres de Ortega y Gasset, de Cansinos ¡\:,rr('llÍi,de Gómez de la Serna, de Giménez Caballero, de Evar iVlr,ttrlt'2, Girondo, de Lanuza, de Borges. For esos rnismos canade ir.r, o directamente, se obliga a violentar las cuerdas vocales de r,r'lrrllosy mestizos, para fonetizar enrevesados apellidos -Scu¡rerrrll, Cocteau, Apollinaire, .facob, Reverdy, Cendrars, Cassou, 'l'¿arrr, Drieu Ia Rochelle, y algunas docenas más. Varios de esos itfir!fl)r'('s son puestos por primera vez en circulación por Varallatir'rj, i.lnl)ortador de los primeros ejemplares, olientes aún a tinta l'tr'¡i'¡r, d<: Lrteraturas eura'llea.sde uanguardia, de Guillermo cÍe 'l'r't l'r'; tlr lleslismoTnó.gico, de Franz Roh, y de infinidad de revisl ¿r+rl r' l os cinco cont inent es, cuyas hojas se desint egr an a gajos . rl ¡, l ¡rl rl (, r' o dar de caf é en caf é y de m ano en m ano. hlrr t'l l)crú, en el vocablo "vanguardismo" se comprendía 1o Iri l ¡:i ¡r, (l uc on España y m ucho m ás, por la sum a de algunos t'ieirin¡1"rlt, rcbote: senctllísmo, simpltsmo, estrt'd,entt'smo, ualleit'setc., etc. Cada quien tomaba de ese chohsmo, fau. lrlrl itt.li,<tn'isrno, cir É bi gntr' ;rri o . lónde sast r e 1o que quer í a y 1o que podí a. Y se pr onada extraordinario en épocas de grandes sacu.éur,¡¡r.l l'r,rrrirrrcno, s éi ftl crrl ,,;¡ r . inciir lr , - así acont eció a la apar ición del r om ant icisy e¡r rl t t c csct 'it . ot 'cs ar t ist as que se r eclam aban izquier dist as F¡¡= ., ir Fá l rr,l ¡l l (' ¡r ,r i( 'l. luí r r n sit los a f 'ór m ulas est ét icas caducas y, a 1a lit i 3teren, nrr¡ t 'l¡ o$r lr . los "vit ng; uar 'dist ¿r s" er ar ios, m ilit aban polí 23

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,ADALBERTO VARALLANOS

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ticamente en las trincheras de ra reacción. se ilegó a extremos tales como eL de considerar "avanzados" a los "contemporáneos', de México, grupo decadentista, de espaldas a los avatares de su revolución agraria, interpretada fundamentalmente por sus pintores que no por sus escritores. De Adalberto varallanos puedo testificar que, cuando dos años más tarde de que ér io hiciera, abandoné la piovincia, Io encontré ya orientado en la doble posición de avanzada, política y literaria. Tanto que en las vacaciones der añ,org24,viajamos iunios a Huánuco, agitando la charca aldeana mediante charlas y conferencias, e introduciéndonos, incrusive, en fiestas de "sociedád", que hacíamos suspenderpara leer versos que, por su modernidad, escandarizaban a las campechanasgentes. En cuanto a actitud, algo podía tener ésta de infición ultruístq.. pero, en verdad, el escándalocomo expresión de protesta, de rebeldía, de inadaptación y de ruprura con la mansedumbre del pasado, era por esos tiempos universal, como universales eran los vientos huracanados que soplaban sobre el mundo. En nuestra patria ya ro habían hecho, en Lima, ros integrantes del grupo Colónid.a, Ios del Norte, de Trujillo, y otros. Adalberto los exageraba con su manera estrafararia d.e vestir; empleando tarjetas de visita en que se leía: "Ad,arberto varalrqr¿os.-lVo es abogado-" (,,en un país d,e abogad,osg tm.terillos haE que disttngu*se", decía); y tomando el pelo a ,;eruditos,,y doctores en literatura. Así, por ejemplo, en lu ,,film indio,, En chaulá.n no hag sagrado, se ree una ded.icatoriaal "peruano A. o. Barnabooth, vale decir, el errático personaje de ras ,,poesíasde A. o. Barnabooth" de valéry Larbaud, que sóro él había leído. Porque los trazadores de "derroteros literarios',, apenas si habían avanzado hasta González Prada y Darío. y éste, mentor e ídolo, tenía fichado al trotamundo francés como "au11ante,cruer v Denoso". En aquel viaje a Huánuco que evoco, Adalberto alentaba ya el propósito de fundar e1 periódico Hog, y yo llegué a editar un solo número de Hércuzes,hoja de combate bordeante del anarquismo' Inútil es decir que hubimos de abandonar prontamentc la ciudad de los chupachos.

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Meses más tarde, en junio de L925, fui apresado y deportado' varallanos quedó en eI Perú, moviéndose como una infatigable lanzadera, entre Lima y Huánuco, Huancayo e fca, sin achicarse ¿rnte el terrorismo político y cultural. En raz6n de la censura postal y de nuestra constante movilidad, pocas fueron las cartas que r'¿rmbiamos. que se Uno de los flancos de la personalidad del huanuqueño' lr¡r tratado de oscurecer tercamente, es, precisamente, el de su senque sibilidad política v de su inclinación revolucionaria. cierto rro se adhirió a ningún partido. Tampoco 1o había hecho ninguno rlr'los escritores que se movían en torno a Mariátegui, hasta el Irr0mcnto (? de octubre de 1928), en que el teórico del marxismo r,(. l'csuelve organizar el Partido Socialista, que luego se transforen rrr¡rr' ía Par t ido Com unist a. lVlas,para ese entonces, Varallanos se hallaba ¡ra minado por la .lr¡r,rmeáad que Io llevó a Ia tumba, recluido en el sanatorio de ,larr.iir.De no ser asi, es inútiI especular sobre cuál habría sido r¡tr rrllicación. Lo denuncian los pasos que siguió su par' Carlos ( )rilr|ntlo de Amat. Porque testarudas e irrebatibles son las manide su inquietud política y social' En su artículo Los fer:l¡r<'ioncs ¡rrr'rfi17iosaldeattos, invita a que "¡rtt'lit'amos duros días de lucha, el hambre y la prisión' ia altilos vlz y la dignidad, por el bienestar de Ia mayoría"' que lrlrr lr clcspeclida,transida de entusiasmo y de esperanza' a las fuerzas r¡rc rlr,tlicir, en ocasión de haberme incorporado gener al a i l i i + r r' i l t il1) ill, í iln, los "m ar ines", en Nicar agua, aclam a al ¡\rtgrlufo (1. Sandino como "héroe d'e Ia nueua causü t'ndoamert, *,,,,,,", v llltt'c c¿lbrillear su fervor antiimperiaiista, ayer como hoy' ls ii¡rlr'¡r tllittl('l'a de ser revolucionario en un país engrilletado r,nl !!r¡¡, ! t t t lt 'sl, t il.Y cxpr esa:
a un l¿l "i:(,Jtri' trrrlxrl't.it vida si no se sacrifica a una idea elevada' fi e sta Ia n o ti ci a ' " Se r l i b r e e s se r l r l gl l l !. . . I'l tt'i t l l l í cs u n d ía d e g e sto d e t ¡ r r r r l tt .. 'l 't' tt'i r sr n i to ( a Pa vl e ti ch ) m i p a l a b r a , co n u n ' y m i g r i to m á s h o n d o p a r a d e sfi ¡ ¡ - g¡ ¡ ¡ l r l tttl ,{l ( ' l ) ( 'l 'l l ) i l n c'n tc r m cza , p r - tl n t l i t vl r l ¡ r l 't'tt t' i tl .i u sta q u e n o s ci r cu n d a " ' Te vo y a d e sp e d i r ' r , ltr FFi l Fr r l rr' r r r t'( '( ) : ¡ VAM OS IIAC IA EL FU TU R O!"

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ADALBERTO VARALLANOS ?E R MA N E N C IA

Esa era, en el perú, la única man_era poderse expresar polí_ de ticamente.No se olvide que por días el mismo José carlos I'ariátegui' con su mutiración, "q,r"ttos su prestigio y todo, fue martirizado en la prisión. No se olvide, tampoco, que el opúsculo ld.ear'o d"e Acción, conteniendo ras doctrinJs anticesaristas y antiimperiaris_ tas del José vasconceros de sus hcras, editado por varallanos, fue retirado de la -";o.",por la policía, y perseguido "i""'..,1""iár, su compilador y prologuista. ,,Mald.ita sea,callar,' íolio, g mds callar" será ra imprecación que re arranquen estas peripecias. ' Pero hay más. Existe un documento que alumbra como un fogonazo ese aspecto de ra personalidad d"r'h"".;;;;;;. Lo cons_ tituye una carta de' escriior mexicano Bernardino Mena Brito *cornbatiente de la revorución y autor d,e Bolcheuzsmo E Democracie,, Los uiuos mand,an, ocuÁ a¿augos con Coriorlro, Feli,pe Angeles, y otros-, en respuesta a la que varallanos escribiera, objetando eI *apresurannzento,, con que el yucateco juzgaba a la revolución rusa:
"sé que es usted uno de los jóvenes que con más entusiasmo se dedican . t"rrT,i:--". ,""iái"r,-y,--ademár. un ferviente devoto de Ias nuevas modaridades estéticas'i "le responde Mena Brito. y agrega: ,,mi alegría no ti,ene lími.te at sab.e-rque usted no -rnotlAad. ignora, Lo que Mé:rico representa d,entro An 1o palítíca, america.na. y me o.legra, porque en NIéri.co mismo {o"o, ,on los que lo saben,,.

tampoco se desveló porque se le otorgara patente de actividad política. Pero en é1 armonizaban vida y obra, confluyeron el revolucionario social y el artista. Es por eso que apenas André Breton lanza, en el año de 7924, eI Manifíesto surreq.Ixsta, superando Ia <rrientación nihilista y pueril que imprimiera Tristán Tzara al dadaísmo, eI peruano adhirió jubilosamente a la nueva corriente. i,,s que Varallanos pudo vislumbrar con plenitud, 1as insospechadas ¡rcrspectivas que se abrían, en esas circunstancias, aI arte y a la Itistoria, por el hecho de asociarse las doctrinas de Marx con las rlc Freud. Y comprendió, también, que eI superrealismo esencial como sucediera con el romanticismo liberal y heroico de Byron, llugo y Heine-, no entrañaba solamente una nueva tendencia litelrrria, sino principalmente una actitud vita-l frente al mundo, a Ia crrmunidad, y aI hombre y sus problemas. No poco le serviría para ttrloptar esa posición, su proximidad a Mariátegui -introductor rlr'l marxismo en e] Perú-, a Pedro ZuIen -divulgador de1 psicoarurlisis- y a Jorge Basadre -historiadory "estudtoso qLLese ttt('t'(:ü la ltteraturo". Su discurrir fue, pues, idéntico al de Vallejo, u rlu t'clacjón con eI arte nuevo y Ia política revolucionaria. Pero Vrrllcjo se había extrañado ya de nuestra patria, en junio de 1923, .¡ri l )(l tre no sin ant es escr ibir : '"Istáis muertos. ()ué extraña manera de estarsemuertos. ()uienquiera diría no Io estáis. l )r' r' o,en ver dad, est áis m uer t cs.. . " Altrrlía, sin duda alguna, a la manera no sólo indiferente sino ltrrslil, (ion que fuera recibido Trtlce por 1os "críticos" que se alit¡u,lrlrrlr¡rrr con el afrecho de la dictaciura. Luis A. Sánchez, verbigt;rlirr, lrirbía perpetrado en Mundial, la revista oficial de Leguía Nl.) l:¿f), 3 de not¡iembre de 1922-, las siguientes excelencias: rlc " \' l rc rr r ¡ r r íahor a a un poet a br ujo. A un poet a con cuyo libr o l i ¡r,l r¡r t,rr viur o, pucs cada dí a m e desor ient o m ás, cada página áL¡t¡tel l l ¡r lt r ; or nllr o. . . César Vallejo ha lanzado un nuevo libr o rrri ,r¡ iilr'r¡tr¡l¡r'r,r.;i.ltlt' t:sl,t.u.n¿l¡ritico: Trilce. ¿Pero, por qué habrá escriÉ t¡ ?' i i l ' ,, V rr I lt '. jo'?" 27

Y si todo esto fuera poco, al comentar un libro de Manuel -epoca Seoane sobre Bolivia, cle la íu¡"r" en que el aprismo se vanagloriaba de su inspiración á"r*i*", alude a la
"explotación del indígena por el capitalismo inglés, yanqui y pcr el nacional en l1s minas de estaño, oro, plata y otras. y advierte que "en la Oroya, departamento de'Junín, p"",i, ,"."á" i mismo,,.

-

Días eran aquelros de actividad clandestina y de barbarie porítica, cuando en Lima se impartían órdenes para apresar a .,un tal Barbusse" y detener al "estudiante José Ingenierás,r-l *r como, al decir de Mariátegui, Varallanos
"No se preocupó nunca de ,ramar la atención de ra crítica ni del público sobre su presencia 'i-::.:: un la er."] ;^';,.*;"ll

sinembargo, rueporeso no *".,o-,;;-,ili,lTT::?;J;:1,,r.esencia,

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ADALBERTO VARALLANOS

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Enjuiciando estos traspiés de los audaces peatones de "rutas culturales", Varallanos diagnostica que
"La crítica literaria peruana -de las otras actividades artísticas no han nacido todavía-, adolece de comodidad. Es visión y distingo de lo posteriori. si la creación adelanta -tropezando cayéndose, levantándose-, la crítica se queda en perenne seguridad. Es que, al último cuando todo está acabado, Ilega la crítíea: sudorosa, jadeante, mostrando que está enterada de todo. y hace sus constataciones históricas, sociológicas, políticas, sociales, etc."

La respuesta a la impertinente pregunta de Sánchez sobre ei porqué de Trllce, estaba ya implícita en el prólogo de Antenor Orrego a la primera edición. Según éste, ,,sólo quien ama es el que más entrañablemente comprende',. pero fue necesario que la consagración de Vallejo viniera de fuera, para que ,,sudorosa, jadeante,' mostrando que estaba enterado de todo", se hiciera presente la cundería criolla de LAS para dogm atizar sobre vallejo, y "explicarlo". Pero vallejo había logrado,a costa de sánchez y sus iguales, uno de los propósitos del dadaísmo, expresado en el Mantfzesto caníbal,,de 1920: que eI grueso público ,,no comprendiera nada, nada, nada". EI título del poemario le vendría, también, del inicial contacto de Vallejo con la misma fuente, ya que Trzlce, como Dadá, no quiere decir nada. y, como el vate de San_ tiago de Chuco, ahuyentado por la ,,sensibilidad" y la ,,comprensión" de la "crítica" peruana, otro gran poeta y novador de casta -Alberto Hidalgo-, se había exilaco, también voluntariamente, en Buenos Aires, instalándose en vivaque propio. Es así cómo para eI centenario de la batala de Ayacucho -que paradojalmente se festeja en un país secuestrad.o, engominado y abozalado-, ensordecíaal Perú la trompetería de chocano, el más representativo de los poetas turístas, vale decir del Perü epidérmico, anecdótico y de superficie; apenas se percibía --por lo calinoso, blando, anacrónico y exótico_, el acento de Eguren, otro poeta que se ausenta, aunque no físicamente, de los pedestres, ásperos, vulgares y candentes problemas circundantes; y se trataba de silenciar \a voz de una abigarrad.ajuventud poseída 28

por el demonio de ia insatisfacción, ansiosa, incomprendida y desorientada. En esa variopinta promoción no escaseaban los valores auténticos: Martín Adán, Xavier Abril, César Moro, Carlos oquendo de Amat, Rafael Méndez Dorich, Alejandro Peralta, Juan José Lora, Juan Luis velázquez, José Varallanos, Gamaliel Churata, Westphalen, empeñados en mantenerse a flote sobre un mar de ,,ismos", asido cada cual al salvavidas de una revista o un periódico, en los que no se consigue que la combatividad y el entusiasmo corran parejas con la d'uración' 5,6Io Amuuta y La Sierra perduran, seguramente por su heterodoxia- Abundarán' también, aquellos escritores v poetas, a los que el huanuqueño clasifica con su punzante mordacidad:
"Los hay d.e varios colores y para todas las estaciones' Albuminoides, en púbiico, en privado. Soneteros, cuarteteros, terceteros, La. grimales, etceteros." Será tante en esos momentos -"dudo d.e vacilación que el provinciano, si en mi impotencia luego orillo de un insmis ganas

para despu!5"-, se resuelve a asumir una actitud definitoria 1coherente.Y 1o proclama:
"Abandérome etcétera." para que después otros me sigan' hagan cola, rabo'

Y afirmándose en su empuje, en sus lecturas, en su talento' { n su seguridad y en su gusto' escribe esa "prosa con dolor A a un lrrrlo, esa "prosu surreahsta, fuera d,e uso", que tiene la significar,iirrr de un manifiesto. su actitud culminará, en octubre de 192?, ¡'on la aparición de Jarana, la revista que edita y dirige' no como r¡rr liviano y quebradizo salvavidas, sino como una sólida y con,rl¡¡lcnte boya, aunqu,e no fuera más que porque trae en sus uno de los mejores cuentos que se han escrito en el Perú, Ir,tp.illas v lrr ilnica composición en prosa surrealista que' empinándos; .iill,t,(,1¿lmoda y las veleidades del momento, adquiere, en nuestro rrrsrl i o,cal i dad ant ológica y per m anent e. y rr0 sOlilmcnte en el Perú. Para que en América cuajaran las que animaban al relato; para que se escribieran llnr,vrr:it'ot t'icnl.t-'s 29

ADALBERTO VARALLANOS

P E R T,IA N E N C IA

cuentos y novelas no de "traducción", sino de adaptación y aclimatación, penetrados de nuestras peculiaridades, pasarían aúrr algunos años. EI Valle Inclán d.e Ttrano Bonileras, no había oxigenado aún los pulmones de El señor preszd,ente, de Miguel Angei Asturias (1946), en cuya ocerotle JJ -manojo de cuentos posteriores a la novela-, existen no pocas coincidencias con procedimientos ensayados por varallanos, no porque conociera a éste, sino por concordancia de orientaciones. para ese entonces, tampoco se habían difundido, menos aún digerido, Ios salpimentacos potajes de James Joyce, ni directamente ni a través de John Dos Passos, wolfe o Fauikner. Lo úItimo aconteció sólo en momentos en que Nueva York se convierte en el meridiano de muchos ióvenes escritores "indoamericanos',. En lo que toca al Perú, varalranos no solarnente se había sorazado con la lectura de la novela filocubista y goyesca de don Ramón, sino que recomendaba la lectura de Ia obra del gallego "qlle se desenuuelue A renueua cada d,ía, y qrf,e, ,,con técntca y caudql' LinEüístzco renouados, se pone ar presente". En cuanto a James Joyce, fue eI malogrado escritor quien lo dio a conocer. ¡Para que hasta Luis A. sánchez lo admita! Adalberto había en* trado en un primer contacto con el irlandés, gracias al ensayo publicado por su amigo valéry Larbaucl en ra rrlo¿uerre Reuue Frangarse, en abril de rg22. según el decir de un crítico, sin ese trabajo de valéry, el ul¿ses apenas habría sido comprendido. varallanos 1o menciona en su Encuentro cú sudq.mericano veró.zqLLez. c'ando el huanuqueño, obligado por ros médicos a guardar reposo absoluto, había dejado de escribir, apareció en Lima, con gran estruendo, Lo ca.sa de cartón, de Martín Adán. Éste no nace como un "futurista" sino como un ,,pasatista,,. ÉI mismo se con_ fiesa, honestamente, "reaccionario, crerical y civilista". Luis A. Sánchez 1o comparaba a Proust, a Joyce, a Anatole France y a Eguren. É1, que había sido incapaz de entender Trtlce de vallejo, decíir de Martín Adán que "se desliza hacia la izquierda. No hay más remedio. Pero, eso sí, él entiende Ia izquierda 1iteraria, totaln-rente apolítica. Totalmente artística, totalmente literaria',. Esto decía de Martín Adán, que en La casa de cartón habla todavía de ,,cris30

tianos viejos" como un inquisidor; cuyos protagonistas tienen "entusiasmo de fraile misionero,' y leen a fray Luis de León, Ic que me parece muy bien, si no fuera por todo lo otro. Lo que no 'es cierto es que José carlos Mariátegui se equivocara sobre el "vanguardismo" de Martín Adán. Los equivocados son otros. Mariátegui, que fue quien lo lanz6 desde Amauta, lo ubicó tempra_ namente como "barroco, culterano, gongorino". y el barroquismo -culteranisrno mechado ccn conceptismo-, representa la negación, Ia decadencia del renacentismo, de ese renacentismo, que ha sido -según Engels-, la etapa más importante de la historia humana. La misión de1 barroquismo ha consistido siempre, en disfrazar el pensamiento o sustraerlo, entre metáforas montantes, hiperbatones, ornamentalismos, agudeza de ingenio y otros arti_ ficios; en emboscarlas ideas, anocheciéndoras gusto de teólogos aI y escolásticos, ganososde conducir el dominio del Estado teocrático-feudal hasta sus límites extremos. El vulgo, e1 puebro, no debe despertar. El arte y la literatura deben convertirse-en juegos de salón para minorías selectas y socialmente bien ubicacias,y ei escribir, en un quehacer de ,,plumas muy doctas',, como lo exigía c[ seiscentistaLuis carrillo de sotomayor. ya el caballero Juan Bautista Marini lo tenía sentenciado: "el pasmo es eI objeto de la poesía".Así Io entendió Góngora, y fue un gran poeta ,,puro',, r:asi tan grande ccmo Queve-do, que sí ,,descendió,' la arena a <lc la política, en el terco aunque vano ernpeño de salvar a su ¡lrtria. lMartín Adán ha permanecido leal a ra línea que se trazara tlt'sde La casu de cartón. Fidelidad de la que no podrán presumir nrt¡chos"izqui'erdistas".La tesis que presentara para graduarse rl. clr¡ctoren literatura, se contrajo al estudio De lo barroco en eI, /'r't'ri.lVliembrode número de la Academia de Ia lengua, el título rl. su más reciente poemario ha sido tomado de Lo cristiadq, d.e l)ir.¡1. clc ll<ljcda: "la mano desasida',. rne parece hermoso. y 5r'¡1rirr más de los críticos y comentaristasde Martín Adán lrs r,l l,r'i'r'.cl,.r'Sánchez a la cabeza-, eI autor de Trauesía d,e r',1'f rrlr(r/'l'.s. nunca lia hccho política. sólo belleza pura, qu_in! f l t . ; i 1 , ¡ ¡ 1 . i ; ¡ ,¡ .', ( 'l 'o r l o "i zq u i cr d a l) l i te r a r i a ,'.

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ADAI,BERTO VARALLANOS

I,E R A ,IA N E N C IA

Cuando apareció La casa de cartón (1928), gobernabaEspaña Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, marqués de Estella, el mismo que echó a lJnamuno de su patria, y Augusto Bernardino Leguía y Salcedo, "marqués de Haro", administraba el Perú. Y Mariátegui -prologuista del primer libro de Martín Adán-, fue enviado a prisión. Para Primo de Rivera, como para Felipe III; para Leguía, como para el Virrey Conde de Lemos -"despótico y cruel"-, el barroquismo era por supuesto, una excelente corriente literaria. Como lo sigue siendo. Porque con ella, 1a "poesía no dice nada; / poesíase está callada. / Escuchandosu propiavoz". La definición pertenece a Martín Adán. Sobra decirlo, pero Varallanos no tuvo nada en común con el autor de La casa de cartón. ¡Lástima que no alcanzara a comentarla! Varallanos, en cambio, se hallaba más cercano a algunos modernistas de Ia generación anterior, que a ciertos epígonos del "vanguardismo". Por ejemplo, a Clemente Palma, por su cosmopolitismo, y a Valdelomar, por su costumbrismo culto. Y lo proclama. Y es harto significativo que entre los narradores peruanos jóvenes, que más se acercan a la manera de pensar y de expresarse del Perú cholo, y a interpretarlo literariamente, se cuenta, verbigracia, Eleodoro Vargas Vicuña. Y Vargas Vicuña pertenece a la estirpe de Varallanos. Aunque el "cholismo" en cualquiera de sus formas sea, por su naturaleza, lrrra tendencia forzosamente temporal y efímera, como lo es el "realismo socialista". Éste durará en tanto existan clases sociales enfrentadas, grandes potencias imperialistas y pueblos sometidos y esquilmados. Aquella, mientras existan cholos. Pero el "cholismo" de Varallanos no era sectario, excluyente, andino, intransigente y regional, como el de muchos indigenistas de su tiempo, y aún posteriores. Antes bien, era peruano, poÍ peruano americano, y por ese camino, universal, abierto a todas las corrientes del mundo, siempre que entrañaran belleza, autenticidad y libertad. De aquí que, al tropezar Xavier Abril, en Europa, con la versión aI inglés de La muerte de los 21 años,publicada 32

en la afamada revista internacional -Paris-Nueva York-, Transttr,on,rindiera hidalgamente, desde Amauta, un ardido homenaje al "gran prosador desaparecido", al que encuentra ubicado ,,entre los nombres de James Joyce, de Robert Desnos,de Eugene Jolas, de Hart Crane". Y agrega:
"Este triunfo de Varallanos, es también de la nueva, novísima generación peruana que 1o admiraba y quería. Su Narratiue Deaih of 27 Years, es admirable".

El número de Transition es el 18, y su fecha, Ia de noviembre de 1929.Pero L¿ tnuerte de los 27 años, relato fuertemente autobiográfico, debió ser escrito en eI mes de junio de 1g26.Esta señal se halla incorporada en su texto, enhiesta como un hito:
"Se levantaron los escalones de sus años, nuevamente, desde el 1 hasta 1926, acortó el círculo y llegó hasta la segunda semana y por terminar el día 28. . . "

Entre los años 1926 y 1927, Varallanos escribió y publicó algunas otras composiciones, que éI llama semicuentos -Nactmiento, uida e tttnerurxo del hombre ueloz, EI cuurto de aire, etc.-, y varios poemas en prosa. (Recordemos las seminovelas de Max Jacob, así como que éste restableció Ia prosa poética.) Y con todo de ser pequeña, en cantidad, su producción, incorpora a nuestra literatura de vanguardia el cosmopolitismo, la velocidad, el ¿1zión, el automóvil, los transatlánticos, y otros elementos del maquinismo y de la técnica; Ia realidad filtrada por 1a imaginación; 1o personal e íntimo ornamentado con io exótico; eI humorismo, el habitante salvaje y primitivo -no tiene que ir a buscarlos lejos, porque los encuentra en 1os llanos amazónicos v en 1as serranías-, todo en la línea de Valéry Larbaud -con quien mantiene correspondencia epistolar desde el año Ig24; de pierre Reverdy considerado prec-ursor del dadaísmo y del surrealismo-; de Blais cendrars, del cual hace un Retrato, 1o biografía, dice de ril que "después de. leerlo se siente uno con nue,Dos poros,,, y hasta lc traduce un breve poema; de Max Jacob, de paul Morand. de c¡tricn no le seduce que viaje "con cclrgo diplomático en mundanos | ¡'rt srt1,l.(t.t¿1.i(os ¡t 1l uaqon lit".

-)-)

ADAI,BERTO VARALLANOS

P E III,fA N E N C IA

La forma elegida por Varallanos para componer' es la prose, aunque los adeptos a las nuevas corrientes se pronuncian abrumadoramente por la poesía. Sucede con ellas 1o que con el culteranismo del siglo xvrr. Y no son escasoslos que, vanguardistas en poesía, sigan cultivando el prosar manido. si algo faltara a varallanos para considerarlo un superrealista íncito, rememoremos por segunda vez Ia frase que escribiera a la orilla de su muerte, que es cuando mejor se exhibe Ia intimidad del ser 5r la sinceridad póstuma: "Si te preguntan por mí, diles que me he muerto por un año"' De ésta su postrera expresión, trascienden el sentido deportivo, el talante burlón, la ausencia de todo patetismo, el ánimo alegre -casi eI mismo que presidiera la presentación de Jarano-, delatando a Ias claras el carácter de los surrealistas de cepa genuina. Es, justamente, de lamentar, pues' el que Guillermo de Torre, uno de los capitanes que fuera del movimiento Ultra' al glosar, en su maciza Htstorta d,e las literaturas de uanguardia -Madrid, 1965-, los juicios de Estuardo Núñez sobre el movimiento vanguardista en el Perú, no recordara al amigo que le dedicó salón -"A Gut\ermo d"e Torre, perforador del tzempo, 81r Españü"-, una muestra de su afiebrado quehacer, un año antes de que el madrileño-bonaerense ejerciera la co*dirección de La gaceta literarta. Probablemente, el envío del huanuqueño no llegó a su destino, ya que de haber llegado, eI avezadohistoriador y comentarista de aquellas algaradas habría prestado una atención mayor a la presencia del anticipado mozo en nuestras letras. Y no habría escrito, que sóIo es con posterioridad a 1929,que "los rebotes del espíritu de la vanguardia son los que se manifiestan mediante la adaptación -algo tardía-, del superrealismo, llevado a cabo por César Moro y otros". (Más veniales son sus inadvertencias al liaMariátegui y confundir a Antero Peralta tmar Juan a José Car:l,os con Arturo, eL Gamaltel Churata al que Eguren llamara "Panait Istrati peruano".) Comprobada e inapelablemente, a sólo dos años del Manifiesto de Breton, Varallanos se empeña por aclimatar eI surrealismo 34

-que habría de experimentar aún varias transformaciones d.espués de su muerte-, ya escribiendo o ya armando a los desconcertados más inteligentes, con el arsenal de libros, periódicos y revistas, que é1 era eI primero en recibir y difundir sin egoismc, convirtiéndose en acucioso, pródigo e inteligente corresponsai. Quizá si ésta fue la más fecunda, pero oscura, y, de propósito, si_ Ienciada labor de varallanos, como lo testimonian la carta de Valéry Larbaud sobre el libro de Juan Luis yelázquez, y las de_ claraciones de Mariátegui en reración con wardo Frant. A ese afán suscitador de varallanos obed.eció, también, eI que fundara Jaranu, con un criterio más orgánico, homogéneo y específico, que el que informaba a las tantas hojas y revistitas como se lanzabar¡. entonces. Un año antes,, Xavier: Abril había viajado a Europa. Su primer libro -Hollguood-, apareció en 1gS1. Su revista Nuestro Ttempo, inició la salida en 1g44.pero ya con anterioridad, en Amautu, Jardna, Bolíuar y otras publicaciones,había traducido sus proclividades surrearistas en poesía. césar Moro -seudónimo de Quíspez Asín-, habíase iniciado como valdelomar, en el dibujo. A él se debió la portada d,e ldearzo d"e Accr,ón, Ia selecciónde escritos de Vasconcelos, editada por A.V., mucho antes, por cierto, de que el mexicano se hiciera terciario franciscano. También viajó a Europa, donde inició su fértil jornada poética biiingüe, proseguida en México, (Salazar Bond¡4 tomó como título para un libro suyo el de Ltma Ia homtble, qru Moro fecha un poema suyo de La tor'eu"gaecuestl.e,1g4g. Vara_ "oo llanos había rubricado una composición suya en ,¡t "esta d,ormi,d.a nx,.nss, ciudad de Líma, en este mar año d,e rg24',). Emiiio Adorfo westphaien, el .rnás joven de elros -ar morir varallanos contaba con 20 años de edad-, aparececon un poema _Agujas d,enube_, en la revista Abeceda'io, dirigida por José varalanos, er año de 1929.En eI número 24 de Amauta, de junio del mismo año, se inserta lttnersrio en carnet d"e caracor. su primer ribro --tLas ínsulas ertrañas, data de 1983. (Ese año me encontraba en chile deportado. visité a vicente Huidobro, para hacerle entrega dei libro de westphalen, que éste me había encomendado. Et creacionista-ultraista y superrearistacontra su voruntad, acusado arguna vaz de hacerse préstamos no autorizados de cansinos Asséns.
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ADALBERTO VARALLANOS

P E R MA N E N C IA

tomó el poemario, y al sólo posar su mirada en Ia primera página, exclamó: "Esto es mío, mío, mío". Y encarándoseme, inquirió: "¿Este joven habla francés?", al tiempo que él mismo se respondía: "¡Tiene que hablar! ¡Tiene que hablar!"' Tres años más tarde westphalen, césar Moro, Méndez Dorich y otros arremetían contra Huidobro por su vttat. Este panfleto colectivo fue recogido en un folletito titulado vicente Huídobro o el. obispo embotellad,o. Mas, a pesar de todo, el magisterio del chileno fue protuberante). si Xavier Abril mantuvo una amistad estrecha con varallanos, la que unió a éste con carlos Oquendo de Amat fue entrañabIe. de un cuento de Manuel Beingolea-, EI puneño -protagonista del huanuqueño, y lo acompañó en compartió 1a intranquilidad empresas, como la de fundar "Celulozde" revista varias de sus de arte cinematográfico y comercial. colaboró en An'Ldutü desde de 1926-, con su Poemu del mantcomt'o' el número 2 -octubre También en Jarana., Poema del mar g eILa y Compañero. De todos los filo-surrealistas, fue el primero en cristalizar un libro' más bien un acordeón por Ia forma: 5 metros de poernas, en 1927. Lo¡ más de los seguidores de Breton, se quedaron congelados entie las normas excluyentemente esteticistas del primer ManzJiestc en ésta se declaraba abolida toda preocupación estéti-aunque ca-, desatendiéndose, además, de las inquietudes éticas, políticas y sociales. Oquendo de Amat, en cambio, sincronizó sus pasos con }a evolución surrealista hacia metas más vitales, e históricas, profesando eI marxismo. Hizo más. Combatió por sus ideas, fue preso y deportado. Físicamente vencido' llegó a España, rindiendo sus penúltimos alientos a 1a causa republicana, que los últimos Ios entregó, como su camarada Adaiberto, en un sanatorio de Ia sierra del paso de Guadarrama' en 1936, aquejado del mismo mai que aquél. La última persona en visitarlo fue la autora de Pedro de Sarmíento de Gamboa (EL TJLíses Amértca). trIIa me ha circunsLo que quedaba físicamente de Oquendo tanciado esta visita. fue sepultado en eI pequeño cementerio aledaño aI sanatorio. Pero, ni aúrn ahí pudo permanecer tranquilo. La artillería fascista desenterró sus huesos. esparciéndolos. Mas, su memoria ha sido 36

recogida, sin traicionarla, por los jóvenes poetas del círculo literario que lleva su nombre en Puno. Porque pertenece a la pequeña historia familiar de nuestras letras, aunque me atañe directamente, debo mencionar de paso el empeño que volvió a enlazarnos a Adalberto y a mí, en la común vehemencia por encontrar una salida a la necesidad de expresarnos, traduciendo la angustia de nuestra generación y el drama de nuestro tiempo, distantes él en Lima y yo en México. En tanto Adalberto, situado en eI centro de la vorágine, reajustaba su posición, desconcertadoyo por eI entusiasmo con que algunos de mis compañeros de la actividad revolucionaria en Ia arena de lo político y social, se entregaban al juego intrascendente de los "ismos" puramente literarios, resolví ensayar un modo de conjugar, una vez más en momentos de honda crisis unánime, eI arte con Ia vida, Ia poesía con ia acción, la ética con la estética.Muestras de esa preocupaciónfueron recogidasa partir de 1926 por Amautq Guerrirra, Boletín Tttikaka v otras publicacionesexplosivas.Y fue a principios de 1g27,que aparecieron en un cartel ingente,, con grabado alusivo de Gabriel Fernández Ledesma, mis 6 poemas d,e la reuolucrón. Muchos fueron los sindicatos obreros y las universidades de América Latina, que embanderaron sus paredes con eI rojo de 1os afiches. Y no escasos periódicos y revistas que les brindaron entusiaslos mada acogida. Por caracterizar esa efusión, traigo eI juicio que le mereciera aquel ensayo a la revist a sagttario de La plata, tribuna entonces de generosas preocupaciones doctrinarias y literarias:
"El irÍento ción de publicar indiscutibie mérito de estos poemas y el valor del pensa_ que los inspira, iustificará ante nuestros lectores la infracla noryna invariablemente observada por Sogiúorio, de no versos en sus páginas. La Dirección,'.

corrido un cuarto de siglo de este episodio, la revista Letras del Ecuador, órgano de la c¿s¿ de ra cittura de ese país, en slr numero 100, recordaba el "poema Antiimperia.lxsmo -'<lss d,iarios de Ia mañana / lanzará.n cutó"strofesd,e 80 p,isos / para Ia ge,_
37

ADAI,BERTO VARALLANOS

P E R MA N E N C IA

grafía de nuestros htios"-, que pintaron, hace 25 años, los estucdiantesen las paredes de la Universidad de Guayaquil", 1o que proyecta a la distancia el impacto que produjo en su instante aquel mural . Mas, aunque con sentido realista y de estrategia adecuada a los países sojuzgados,introduje, por primera vez en poesía, el candente tema del imperialismo, pronto hube de darme cuenta de que seguir fabricando versos era un lujo en momentos en que 1a agresividad yanqui se traducía en acción armada. Y opté por entregarme a la única poesía inteligible por los estranguladores de pueblos,Ia poesía de la metralla. Y me hice académico del género, en las montañas de Nicaragua. Trepidante, Varallanos saludó mi decisión. Es que ya por aquellos días, eI huanuqueño se "perdia en hallazgos", revisaba la posición de 1a "vanguardia" literaria, y arfibaba a asombrosasconclusionespara su edad, para su medio, para su momento y para Ia desorientación imperante. Como ésta de que
"dentro de la poesía en general, cabe una poesía que no es nueva ni vieja, sino permanente".

de inseminación artificial, anacrónico:

el tal

"vanguardismo" resulta ya

I

"juzgando la poesía en marcha (desde 1924). se han sucedido en el Per.ú minúsculas irrupciones de semipoetas nuevos, de no nueva sino falsa nueva poesía. El movimiento literario de los grupos edítores de "Flechas", "Guerrilla", "Trampolín", etc., no deja de tener un ingenuism,o encantador y "revolucionario", ignorantista y periférico. Los Peralta pueden ser considerados favorablemente. Y otros, aisladarnente. EI "vanguardismo" como reflejo de las corrientes es ya cosa muerta. Los mismos agitadores (europeos) de las escuelas, lo reconocen. Vuelta hacia atrás. Ya d-e París -cuídeme ese foco-, nos anuncian una nueva corriente y escuela "reaccionaria": eI neoimpresionismo. (No ha;z escueLas;se desvive 1o personal). Está extendida ta partida de defunción del vanguardism.o. (¡Cuidado con el cadáver!) IJnos vuelven a la tradición otros avanzan a la política; ellos al surrealismo. (Hablo del Perir). ¿No es cierto, amigo Xavier Abril? Cada uno tira r¡ara su lado. Ya está,'. Es evidente mirada zahorí, no alcanzaría todos que a vivir, Varallanos de como se adelanta sus juicios, con pero que é1 sucesos próximos, en

al desarrollo

O aquella otra que descubre que
"En esta América-Perú, se da el caso de una poesía sin antecedentes culturales. Fugada del idior¡a, de la gramática, de la modalidad artística imperante. Carente de sentido. Poesía de primitividad. Sin recorrido cultural, bárbara. (Así, parte de la obra de César Va1le jo"). Un cuarto de siglo más tarde, también Jean Cassou aludiría, Trilce, a los vocablos "agrestes no pulidos por el

y ia caducidad de los "ismos" nacidos de Las entrañas de la prirnera guerra -cubismo, dadaísrno, ultraísmo, etc.-; el resurgimiento de la corriente efectivamente "reaccionaria", como é1 la califica, constituida por el personalismo, alimentado con 1as especulaciones de1 renunciante socialista y católico converso Peguy; así como el paso son eI abandono del sector surrealista de Eluard-, al campo comunista, izquierda previo política -con Aragon del año 30. y el Manifiesto

Coetáneamente, desde mente París, donde

y coincidiendo las

perspectivas

con Varallanos, Vallejo escribía para juzgat eran inmensa-

más amplias:

comentando

uso", del poemario.

"Acuso a mi'generación de impotente para crear o realizar un espíritu propio, hecho de verdad, de vida, en fin, hecho de sana y auténtica inspiración humana".

Recapitulandojuicios suyos anteriores, Varallanos observa que se halla en la poesía que se está haciendo en el Perú -Vallejo por los "vanguardistas" Europa e Hidalgo en Buenos Aires-, criollos y mestizos,no es sino producto de un proceso mecánicc 38

Y, desde otro ángulo, pero sincrónico, algo más tarde -en sc¡rtiem.f:re 1928-, en el editorial de ruptura con eI señor Haya de rit' la T<rrre y su aprarra, Mariátegui precisaba en Amauta.:
19

ADALBERTOVARALLANOS {'Nueva generación", "nuevo espíritu", "nueva sensibilidad", todos estos términos han envejecido. Lo mismo hay que decir de estos Hoy reotros rótulos: "vanguardia", "izquierda", "renovación""' sultan ya demasiado genéricos y anfibológicos. Bajo estos rótulos, empiezan a pasar gruesos contrabandos. La nueva generación no será efectivamente nueva sino en la medida en que sepa ser' en fin' creadora".

P E R MA N E N

C]

Pero las sagaces'observaciones que formulara Varallanos, y que Vallejo y Mariátegui confirman, no empujan al huanuqueño al derrotismo, la pasividad y el escepticismo' Se "abandera" con las sugerencias contenidas en Ia carta que, por su intermedio, dirigiera Vaiéry Larbaud a todos los poetas peruanos:
,,teniendo a la vista paisajes, gentes y cosas, que la poesía moderna no ha expresado aún, Ios poetas que tienen la suerte de vivir en aquellas regiones del continente americano, deben aprovechar la situación en que se hallan y conquistar para el dominio literario esas tierras vírgenes".

de sus intérpretes mejores' entre los mental y espiritualmente vivos y no entre los otros, "Los muertos con prestígto, con glorxa g popularíd,od", moneda falsa puesta en circulación por convencionalismos y degradantes pactos. sabe a ciencia cierta que lnuertos en Ia literatwa amerícana"' Mas, existen "d,etnas'tod,os índica si su autor estó' ga ¿cómo identificarlos? Pues, "Ia obra Y muerto antes d,e a.pa'recer". con el primero que tropieza es con el fallecido reciente, un físicamente fallecido' pero que "pertenece con su obra g espírítu aI presente y aL Juturo"' Al releer, ahora' su breve ensayo En eI d,omínto d,e Güt'raldes, escrito enl927' queda uno sorprendiclo por la madurez de sus juicios, su agilidad' su equilibrio, su imparcialidad, su documentación:
.,Además de un artista había en él un esteta", dice. "En su obra se la une 1o popular a 1o cu1to, con pasión, tierra y viento' Su amor a A r g e nti n a n o l e h i zo p e r d e r l a sp o si b i l i d a d e sd e l o co n ti n e n ta l : X a i , ma ca '..H i zo ci r cu l a r n u e vo svi e n to se n l a g r a n d i o si d a d n u l a EI idioma fue su preocupación' Contribuyó a de la Argentina... enriquecer la futura lengua americana con vocablos populares" ' Sin embargo, la obra de Güiraldes no es lo americano auténtico' Es la traducción de América hecha por un espíritu europeo' En sus novelas dio su mejor versión de la pampa' de la ciudad americana' actual con espíritu francLs. No está demás hacer notar que en la literatura francesa tiene un pariente en Jules Supervielle. Mientras pausado' SuperGüiraldes nos da una pampa con personaje severo y presenta una pampa humorística' Don Segundo Sombra vielle nos es serio y un poco fatalista, Guanamirú es alegre y deportivo' En cuanto a las versiones de los Gálvez, Larreta etc', son de calidad" ' d i s t a n te "...

En esa dirección avarrzan ya' cada uno a su manera, César Vallejo y Alejandro Peralta, el primero como "ytoeta erpresador de Ia angustíu g Ia tortura del alma índígena", y eI segundo bomo "colorísta o tntímario de los pazsaiesnatíuos", pero ambos' aunque por distintos caminos' igualmente imbuidos de propensión social. Pero nada existe más serio que la solución de la dicotomía con que nace eI Perú, mezcla de Castilla y del Tahuantinsuyo' de 1o español y 1o indígena, de lo europeo y lo americano' La han intentado ya, en Ia literatura, con distinta fortuna, Gómez Suárez de Figueroa, "capitán de su Magestad", que usa como seudónimo el d.e "Ynca Garcilaso de la Vega"; los mestizos Gabriel Aguilar y Mariano Metgar; los costumbristas, románticos y tradicionalistas, de Ia era del guano y del salitre, que culmina con Ricardo Palma. También el joven Varallanos -un desconocido,un provinciano-, ensayará fórmulas. Y paseará la mirada inquisitiva por el escenario americano, en el empeño de observar las experiencias 40

En los jugosos parangone$ que establecet con breves, pero sagacespinceladas, entra a tallar Mariano Azuela:
con un "La novela americana pertenece a la traducción. Güiraldes' una traducción' En México' poco de alma arnericana, eS también y recientemente, Mariano Azuela da otra versión. Entre Güiraldes A z u el a _ l a p a m p a yl a r e vo l u ci ó n _ ,h a yl a d i fe r e n ci a e n tr e l o vivido y 1o sentido. Don Segund'o Sombra y Los de Abajo, son dos trozos de América". . .

Frutos de Ia preocupación tanteante de varallanos para extraer, por los cauces de lo europeo y de 1o europeo-americano'
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ADALBERTO VARALLANOS

PERN{ANENC]

"lo amerzc'anoauténtico", serán su "film indio" En Chaulán no hag sagrado,' el "cuento viejo" Terrtble; los "poemas en prosa" Rushaca, HzLaIo,Adolescenctachola: la Proso con dolor u d un lado, etcétera. Su primer empeño consistiría en tratar de estructurar un continente nuevo para un nuevo contenido, gracias a una prosa ágil, saltarina, sincopada y homeopática, abundante en contrastes entre las elocucionesprestadasa 1os "ismos" en boga, y el habla popular y los quechuismos de quebrada sintaxis, refrescados en la cercana infancia. Imágenes soleadas, aire, frío serrano, vio_ lencia, recuerdosde la niñez y de la mocedad,muchos recuerdos:
"Agarre por los costad.os de mi infancia". "Joven inkaiko nacido en 900, llevo la chispa de una inútil Ni cómo entre ruinas pasión".

tido filantrópico para con la "raza vencida", de los modernista';, y de las sofistificaciones de los "indigenistas" (ya sean éstos de "profestón u ocasién):

"Yo conozcoa Serafín, es el más valiente; ahora es regidor y m1L?l alegre es. . . ,,La cuipa la tienen 10s Poncianos y especialmenteese indio simulluco. ¡Qué cholo tan mal'o g alegre! Es un gran pendejo"' cierto que el dadaísmo, el cubismo, eI ultraísmo, eI surrealisrncr -Max Jacob, Paul, Morand, Oliverio' Girondo humor. Pero éste de Varallanos es de cepa india, antiguo; socalronería y cazutrería mantenida a través de siglos, para defenDorado ya fue un cuenttr derse del blanco y del criollo -El burlarse de ellos apenas vuelven la espalda; humor' indio-, v arqueológico, ensamblado con el del Arcipreste de Hita y de1 dr Talavera. Veamos.

escapar a la fascinación del pasado, moviéndose solemnes, piedras testarudas y viejas leyendas, qu: ayudan a retornar a los ancestros, sin idealizarlos, y a evadir lori ominosos rezagos coloniales: "La antigüedad circula en mis venas,'. "Amarro la soga de mi cansancio en una ruina". "Se caminaba con huacos en la cabecera". "Mi tío -parientes varios como hoy-, cLlraca. "Agarro por los costados mi inlancra".

En el "film indio", los cholos de Chaulán, enterados de qun vienen soldados de la costa a batir a los bandoleros, confían cl cuidado de sus armas de fuego a los santos de la iglesia pueblcrina, ocultándolas bajo sus mantos. Pero eI capitán Salazar las descubre, por obra de Ia casualidad; persiguiendo a una lechr-tz¿t observa que San Judas

Y costumbrismo sin folklore, poesía descriptiva y }irismo, neorromanticismo "stn trzsteza, szn palabras y sin tágrinLas". Pero la solución del dualismo blanco e indio, quechua y castellano -terco en el Perú como en Bolivia y como en Ecuador-, no es asunto de un día ni de un año. Tampoco cuestión que puede superarse dentro de1 viejo cascarón de las instituciones semifeuclales, sosteni<Jaspor el imperialismo, que dei atraso en todas las formas obtienen los pingües sobrebeneficios. Mas, en donde Varallanos realiza una proeza personal, porque el no es un mestizo simulado ni un cholo disfrazado, es en devoLver al indio su risa, su jocundidad, su humor sardónico y su altivez, después de tanto indio 1lorón de los románticos: del sen42

"tenía un rabo oculto con el traje. ¿Un rabo? Se acercó cn cl l¡t'lrr y 1o cogió. Era un fusil... ordenó al cab.oque avisaseal t:u¿tt'l|l Búsquedageneral.Se desvistena los santosy a l'r;; Llegan soldados. san t as. . . . . M ar t es: elcapit ánSalazar ysut r opasehanido. Sit ¡ ul|t I l't l, Asotrr Poncianoy los otros,se dirigen a la igiesia,a sacarsus fusil.es. hijo de Ponciano, azoradt¡.Llrttrtir segechu, el chr.uchi, bro. Grita JamuE. (Ncl hirv, ¡rit¡r;r con las dos manos: -TaEta-manan cancl"¿u. V en. ) ,,Asombro.cólera feroz. ¿Quién avisó? -¡carajo!, cl s¿¿tt.fos trrt' responde-s¡sl¿nn¿. -Yo sentí; mi coca me avisó anochc' Ill 's¿tr¡fr 4 han avisaclo. . .G r upos de indios penet r ana la iglcsia ¿t l¿t s r lr ' lr ¡

madrugada. Ruidos de caminantes pet'foran la agoníil rlt' llt llot'ltt' s e o ye a l r ío co m o si se q u e j a t.a . u n p cr r o l a d r a . o tto l 't's¡ r o tt,l , L a n ¡ ch e p r o p o n c co m p a ñ ía . Si l o r ci o r o l o u sto , n o ¡ 1 t'o . Si ttr l tl l tti 'r '
.t i

ADALBERTO VARALLANOS ordena que se saquen a los santos, a todos, y los coloquen al centro de la plaza, alineados como soldados. "Descienden en brazos lanudos y a pesar de sus vestidos, los santos tienen el resfrío del tiempo. El padre Eterno, San pedro, Judas, Santa Hemogilda, San Nicasio, Santa Sabina. . . Dieciocho santos y santas se hallan alineados en la plaza, a la intemperie de la adoración... Vamos fosíIar estos santos ladrones... Risas indias y cholas que manchan la aurora, Aprobación. ponciano: -¡Apunten a rmas ! . . . Pam , pam , pam , pim , p o m . . . O t r o t i r o s a g o n i z a n en la oscuridad. Caen 6 santos con las cabezas destrozadas... El Padre Eterno, San Pedro, Santa Margarita. . . muertos. "Faltan tiros. Sobran santos. Hay que recurrir a los palos...,,. "¿Y eI "inquita" que ,,le gustaba dejarse cargar por las indias,,?

P E R J v IA N E N C IA

Varallanos podía hacerlo, porque no tenía ninguna posición política o burocrática que defender, ni ningún rectorado o decanato en los cuales entornillarse. Si bien no todo lo que el huanuqueño negó pudo ser justo, sí lo fue todo 1o que afirmó. De Palma escribió -¡de Palma!-, sóIo diez líneas como diez luminarias. Dijo de é1 que significaba...
"IJn momento de la literatura peruana. IJn representante prototipo del espíritu colonial concentrado en Lima. Ironista más o menos perdurable. Palma, evocador irónico, era un descontento del presente y del futuro. Falso. falsísimo, aguello de atribuirle espíritu destructor o revolucionario a su obra, como pretenden Haya de la Torre y otros. La trad,ición: literatura castiza de evocación irónica, carece de emoción, de pasión. Literatura de época penetrante en la historia. En América, Palma es un narrador de estirpe hispana, interesante, agradable, divertido, etc. y nada más". De La bohemia de mz tiempo, adelantó:

Pero será en la arena de la crítica literaria donde ruzcan mejor la mordacidad, la ironía, el humor de Varallanos, y su aireado espíritu de hombre nuevo, agudo, insobornable, extraño a la compadrería criolla o la cundería, al arribismo de la Lima versallesca, apologética, cortesana, reverente de posiciones sociales, d.e títulos y de apellidos de dos plazas. También de dóIares y becas.Es con él y graciasa é1,que por primera vez soplan vientos de verdad, de renovación, de austeridad, de coraje, sobre nuestra 1lamada"crítica literaria" de disco rayado, que ha venido repitiendo monocordemente y hasta el cansancio,1o que alguna vez dijo y escribió Menéndez y Pelayo y acarreó Riva Agüero. pero éste poseía señorío espiritual y honestidad mental. Era un investigador y un estudioso, oligarca, sí, pero confeso, 1o que impedía equivocaciones.De sus discípulos y seguidores,en cambio, por Lo menos uno, terminó por desvestirlo aún en vida, malgrado Ia denuncia que formulara aquéI sobre que una hipótesis suya andaba "estampada como ajena en algún librillo". Es de suponer lo que representaba hace cuarenta años -y aún hoy misrno-, pensar y escribir con libertad. sobre ciertas vacas sagradas de nuestras aldeanas letras, desafiando las montañas de papel en que reposa su inmortalidad, los monumentos, Ias influencias políticas, socialesy económicas,de ros deudos de los tales.
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"Don Felipe Paldo, aristócrata y retórico, jamás, con todo el ingenio que le atribuyen sus admiradores o parientes, jamás dejó siquiera una página semejante ¿ una de las de Fígoro,' don Atanasio Fuentes y los otros y demás señores, no tuvieron nada de literatos; fueron políticos y burgueses que se dedicaron a hacer baratas letrillas o epigramas de marcado sabor local. Los últimos letrilleros o ironistas, inclusive Cisneros, Yerovi, Alcorta, etc., apenas si fueron periodistas. Carecieron de nobleza. elevación, originalidad, gusto, etcétera. Verdaderos imitadores de los españoles de la época, malos imitadores" Bien merecen el olvido".

En el año 7927, el periodista Luis A. Sánchez publicó un folleto, conteniendo el artículo con que ganara un concurso local sobre Palma. VarallanosIo comenta,y dice del taI que es...
"un trabajo que ha satisfecho a tres o cuatro reverentes figuras "intelectuales" pasadistas. Trabajo de concurso convertido en libro. Concurso, preinio, palmismo. ¡Cuidado!. . . He aquí otro discípu1o de Riva Agüero y miembro del Conservatorio. . . Su actitud es de reconocimiento previo del pasado, su cspectación al presente y al futuro... no es el crítico litqrario, es el crítico periodista e historiador.. . Expositor y colector de casi todas las ideas vertidas sobre Palma, adjudicándose, muchas veces, la propiedad. Estudio de la Lima de J.asTradictones; de la Lima de Palma; de las calles de Lima donde se realizan las tradiciones, con pluma de peri.odista. Datos,

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ADALBERTO VARALLANOS muchos datos, demasiados datos y fechas. Exégesis, elogio, interpretación, casi veneración a Palma y a su ciudad. Es el libro del Iimeño que ama a su ciudad. Además, para pintar la Lima de las revoluciones o de los visorreyes se necesitaba... sensibilidad de artista... Sánchez complementa las dos actitudes: veneración al pasado y protesta del pasado. Equil,zbrt'smo. Limeñi5¡¡e".

P E R MA N E N C IA

Ese mismo año de 1927, Sánchez publicó otro folleto, sobre Góngora. Varallanos se refiere a é1, tajante:
"Francamente, no hemos podido leerlo. Suponemos que interesará a los investigadores y a los gustadores de la historia proveniente de los archivos".

Adalberto Varallanos se mostró en todos y cada uno de los instantes de su corta existencia, intransigentemente peruano. Con toda su. ínclita admiración porr algunos escritores españoles y argentinos, cuando la sonada y pueril disputa entre unos y otros, sobre si el meridiano culturatr de América latina pasaba por Madrid o Buenos Aires, se apresuró a tomar poSición y dijo al "vanguardista" Giménez Caballero, después fascista encarnizado, que acaudillaba a los primeros:
"Permita usted que ligeramente le suplique tratar a los sudamericanos con mayor consideración y menos ignorancia. En su tibrito Carteles (que también aquí se lee), nos incluye en el capítulo dedicado a las "cosas'r. Sólo Angélica Palma (una extinta escritora) ha merecido su elogio. (Aparte. Dejando a un lado el comentario y la .crítica, ¿ha aparecid,o ya un Proust, Valéry, Pirandello, Cocteau o Rilke en España?)".

¡Oh, si Varallanos viviera! Si viviera Varallanos sería testigo atónito de cómo una palabra que él empleara para definir la conducta de Sánchez -"equi,libr¡svv¿s"-, llegaría a convertirse en trampolín mágico para que el cronista de Mundtal saltara al grito de "¡Se acabaron los Sánchez pobresl", a las más altas cumbres del poder político, de la gloria literaria y de Ia prosperidad económica; presidente del "primer L)oder del Estado"; tres veces proclamado rector de la universidad rnás antigua de América -que gracias a é1,1o sigue siendo-, y millonario capitán de empresas y negocios. Si Varallanos viviera, es posible que por escribir 1o que escribió sobre Sánchez, fuera conducido ante el tribunal montado por el senador epónimo y su partido, para perseguir Ias "ideologías cielictivas". Podría sér, también, que se le arrastrara -no precisamente por eI "derrotero para una historia cultural del Ferú", sino por una vía mucho más breve-, el paredón levantado por la 1ey que pena con la muerte los llamados delitos políticos y sociales, votada por el mismo Sánchez y por sus compañeros, colegas y socios de Ia Co¿li,ctóny de la Alzanza. Pero, Varallanos habría sabido arrostrar su sino con gallardía, dignidad y coraje, como 1o han hecho el acribillado poeta adolescente,Javier Heraud, y el torturado poeta cautivo, Hécto: Béjar. 46

Y a Pablo Rojas Paz, apoderadode Ios segundos:
"Nos gusta eI tango, la pampa, el gaucho y la literatura de los alrededores, pero nuestra admiración tiene límites. Los peruanos podemos ofrecerle los Andes, eI indio y el yaraví. . . Aunque, según usted, hablamos el español como en eI 600, no estamos dispuestos a someternos a España. A usted y sus amigos, les solicitamos unos granos de atención para destruir esa respetable ignorancia respecto a nosotros". Varallanos ciales ofrecía a los "los argentinos, Andes, como ingredientes eL znd,io y el Earauí", esentodos

de la peruanidad,

Ios tres vinculados aI Perú vernáculo. Éi no encontraba un modo mejor de ser peruano que siendo serrano, mestizo, cholo. Ésa era su convicción y ése su mejor orgullo. De la matriz indígena, anciina, le brotaban los rasgos más acusadosde su carácter: la altivez, Ia rebeldía, la sobriedad, la ironía, la susceptibilidad, su entrañable amor por el terruño, su sentido del ridículo, el don de la observacióny ésa su soterrada melancolía.Inclusive la manera de reaccionar ante la muerte. Varallanos, como otros cholos representativos -verbigracia el poeta y guerrillero Gabriel Aguilar, también huanuqueño, y Vallejo -temen a la muerte, viven y escriben obsedidos pcr

P E R MA N E N C IA ADALBERTO VARALLANOS

ella, como si intentaran familiarizarse con su trato, atormentándose con su ineluctabilidad. Tal vez sea por eso que cuando la sienten venir, se apodera de su espíritu una suerte de conformidad, de fatalismo, incontestablemente indígenas. eI En su crónica sobre los Regnos del Perú g Chtle -!777-, naturalista español Hipóiito Ruiz, dice, aludiendo a los indígenas de Huánuco, que "son infieles en sus testamentos y, despreciando la vida, mueren sin temor". Aguilar, Varallanos, Vallejo, aguardan la muerte socrática, estoicamente, después de haber vivido angustiados por su inminencia. En eI trance de llegar al final de su camino, fingen que la muerte que tienen que morir, no es la de ellos sino de alguien extraño, distinto, lejano. Momcntos antes de subir aI cadalso, Gabriel Aguilar ordenaba" ai reloj de la prisión, reloj de su agonía:
"A las doce has de tocar a exequias porque murió aquel Gabriel que vivió en un continuo penar". "Aquel Gabriel", no éste no Ao, no eI reo que, a las primeras luces de la alborada de ese mismo día habría de ser extraído de la celda en que se hallaba encerrado, para enfrentarse aI encontronazo irremisible. El vate de Santiago de Chuco exclama, poco menos que con satisfacción: "Me moriré en París -y no 6s s6¡1'6-" Y nos cuenta, como si su muerte no fuera 1a suya sino Ia del otro: "César Vallejo ha muerto". La frase final de la carta que Varallanos me dirigiera a IVIéxico, encierra idéntico estado de ánimo, parecida actitud. A1 fin y al cabo, Gabriel Aguilar "vivió / en un continuo penar"; a Valiejo "Ie pegaban / todos sin que éi les haga nada; ,i le daban
Át

duro con un palo y duro / también con una soga". Varallanos sabía, en carne propia, que eI adolescente lo es "porque comíenza a suJrtr", y "se puso delante de sus uetntzún años, conuulso, ttrítante", ciisparándoseen la sien la muerte que se desperezabaen su revólver. Después de todo, a los tres cholos les circundaba ,,la soledad,la lluvia, los caminos". Gabriel Aguilar no tuvo manifestaciones premonitorias de su muerte, porque el1a le vino de afuera, a plazo fijo, un día y a Lina hora determinados.Vallejo y Varallanos, en cambio, sí las experimentaron, porque a ellos la muerte les brotaba de su interior, les inundaba desde adentro, Ia habían tenido agazapada:
"Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo',,

Vaticinó Vallejo, en Poemas humanos. Y a Varallanos no se le oculta que había nacido "cuando estaba lisúo (su) parttda de deJunción". Según todas sus corazonadas é1 debió morir a los veintiún años de su edad. Se equivocó sólo en cinco. Mas, Adalberto Varallanos alcanzó a satisfacer con generosidad, antes de ausentarse, la aspiración d.e Frangois Mauriac, contenida en Dios y Mammón:
"Aun cuando fuese sólo en un libro, en una página, en una línea, ¡ah! que por 1o menos olgo de nosotros mismos no perezca, que Lrna joven boca humana, en los siglos de los siglos, se hinche más tarde con el canto que hemos inventado".

Pero Adaiberto hizo más que escribir un cuento, un poema o un canto imperecedero. Mucho de 1o que éi publicó en periódicos y revistas eventuales, provincianos, de duración efímera, o extranjeros, no ha podido recogerse. Tampoco todo aquello que compuso durante su permanencia en el sanatorio. No terminaban aún de cerrarse del todo sus ojos ejercitados en otear nuevos senderos,cuando ya se realizaba un auto de fe inquisitorial, quemándose sus manuscritos. (Acto inquisitorial a que están expuestoshoy, como en los turbios
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ADALBEIFO VARATLANOS

tiempos de ayer, la creación o eI producto de la inteligencia, cuando no se tiene ta mentalidad senil o no se pertenece al grupo social que gobierna.) De no haber sido así, sv permanenct'a en Ias nuevas letras peruanas habría sido aún más señera. Me he esforzado por levantar apenas úna punta de Ia cortina, ancha de cuarenta años, que nos separa de su presencia física. He los mejores días de nuestra niñez y de alternado con er, "tt "o*o He desandado en su compañía, el camino nuestra adolescencia. que se amarra a la evocación del terruño. He vuelto a escuchar su voz, sus carcajadas, a'verIg venir hacia rní, eufórico, con el último libro, con Ia. revista más reciente, con eI proyecto neás desconcertantey Ia noticia más fresca. Pero lo que me ha llenado ' de éI más que cualquiera de sus cualidades y virtudes -¡tuvo tantas!-, es el inventario de su aleccionadora y limpia línea de conducta, que supo mantener intacta; stl calidad humana, su honestidad, su pureza, su sinceridad, su decencia, su generosidad y sri hombría. Es ese legado invalorable el que ambiciono sea recogido por todos cuantos lean este libro. Si Varallanos viviera en estos terribles días de redoblado terrorismo cultural, de completa sur4isión a un b{rbaro. poder extranjero, de total descastamiento, cuando intelectuales que se reclamaban de vanguardia, empujan al paredón a quienes piensan aho4a, cotn;oayer ellos predicaron, seguramente que senten' ciaría, poniéndose grave: ."En este país sobra la gente inteligente, pero falta hombría. Hay que enseñar a ser hombres". Eso es 1o que diría. Y eso es lo que yo cumplo en 'trasmitir a los jóvertes escritores, artistas y poetas peruanos. Lima' invierno de 1967' E'TEBAN pev¡,nrr*r.

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LA MUERTE DE LOS 27 AÑOS
Desde ia orilia de mi nacimento a Luis Cardoza Aragón, Vicente

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ESQUINA. Ángulo de 1o ciudadano. Todos los silencios van a dar la vuelta. Cuidado. El reloj está dándose cuerda. Con los dedos perpendiculares tocó su cabeza. Cabeza. Pensamiento. Vez primera en que un hombre coje un hilo del pensamiento. En seguida veamos: Estoy parado aquí. ¿Pero cuántos años tengo...? 21. En efecto, extradimensionando la velocidad estéril de este meridiano terminanie, difluiré todas mis anterioridades en una sola pared, mejor escalera, donde' distribuiré los años pluraiizados en una tenue recordación. Destruyendo la base de mis atributos, he aquí el examen de mi extensión en edades de incalculable estima. Torció su memoria hacia las escalas de meses que tenía deIante, pasó a los años. Primer año, situadrf en un plano de inestricta verdad, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo, hasta octavo. Todo ello queda encerrado en 1a malla cortable de una infancia tonta, coloreada de descubrimientos prefijados en una minúscula pureza maternal ... Los senos que no fueron conocidos sino luego, cuando hubo concluido el úItimo mes de sus dieciocho años. ¿Qué hizo a los nueve años próximos a su gravitación? ESCUELA: los recuerdos se ponen de pie. Aprender, aprender, t3

ADALBEIITO

VARALLANOS

P E R MA N E N C IA

aprender. Las letras pasan por su cerebro, de pie. Las palabras le hacían inteligente, se estuvo vistiendo de conocimientos durante un mes , dos m es es , má s , m á s ... E U R O P A, A S IA , Á FR IC A , A U S TRALIA. El mundo era redondo Ie llegó pronto a sus manos y va, para siempre, rodó por su cabeza. En efecto, el mundo era redondo, casi redondo, pero ya veremos... Por ahí encontró a Ia naturaleza; los amigos, la sociedad, los vecinos, los tíos, las primas que siempre Ie preguntaban para r1ué iba a estudiar. Y su MAMÁ que le decía: "rni hijo ha nacido para presidente de la República", porque su madre le traspasó su csperanza, luego al pariente más grande que está arriba: DIOS. ,.Para qué iba a preguntar por Dios? DIOS ESTÁ JUG UE T E . EN TODAS PARTES Y EL HOMtsRE ES SU

Le crecía el sexo y ér intersticiaba su varonía contra ras mujeres, que luégo se le acercaronpisando por la punta de los pies, medrosas,porque era joven, porque era bello, po"qr" no le llama_ ban niño sino "LUCHO, LUCHITO, NO SEAS MALO,,. Con ninguna. Las dejó con los días y todas se fueron con el calendario. Asegurando en una perpendicular armazón sus intentos, ya estuvo descascarando inteligsncia y los ,,porqué',y eI ,,yo,,,poco a poco, fueron tomando el nombre de su propio nombre. Abrió los cuatro costadosde su juventud y era como todos: ,,HA)I eUE SABER VIVIR" y otras necedades infladas que le f'eron acercando-, 'en bandejas gratuitas. surgió en él un calcurador que catificaba la belleza, la tradición, los maestros y, asimismo, respetaba: ..I,AS PÍLDORAS DEL DOCTCR ROSS PARA LoS RIÑONES Y LA VEJIGA''. Tantos letreros como esos que estaban pegados en las paredes y en la cabezade los hombres. Los 1ibros, la cultura, los panora_ mas abiertos en cada día y hora, le explicaban que ya estaba teniendo esperanza, experiencia. Ya cayeron sobre é1 18 años y en seguida 1g, que regulakra cada día solidificando los cartabones de su d.emocracla intárior. Restó varias veces de sí mismo, buscando los rastros de su persona. 'l'cngo -pensótodas las grandes esperanzas.y ya estaba in_ Ir'<¡duciendo codos al porvenir: los EL PORVENIR Str ABRÍA DE PiERNAS ANTE SU PERHONA. Germinando la presentación de sus mayores, recurrió a los rtr.ccesores del Perú. Ancló en ros INCAS, pobrando de sores hisl'r'icr,s, directrizó su mente hacia la hermetización incaica. Los lrrt';rs cstán en la historia,estuvieronen el perú. Ideó, ideó, ideó... lvtANCO KAPAC, TUPAC YUPANQUI, HUASCAn, .ataHuaL_ lfA, ctcólera... ¡qué tipos tan simpáticos!
(' i n(.l ' natogt 'af ió,nuevam ent e, nt¡t,vítr.i 1,rir m ¿r s cont i¡ blcs: UN en sus deyecciones pasadísticas G RAN IMPERIO, UNA GRAN tt

Las letras le decían las cosas que Ie circundaban y más atrlá: GEOGRAFÍA, CIENCIAS NATURALES, COMERCIO. PIRO. TECNI A ( V iv í a c e rc a d e u n a fá b ri c a d e cohetes...). N o podía dcsprenderse de las letras y de las palabras, ¿por qué no se iban l a s palabr as del h o mb re ... ? N o s a b ía .. . Llegaron los diez años, once, doce, trece, catorce. Los contorn<¡sy los límites se iban volviendo grandes. En su casa había oído: ESTAS GRANDE. QUE PRCNTO CIIA CHO S . Y A E ST Á S G R AN D E ' ' . ,,YA CRECEN LOS N{U-

l'asó por la horca de los profesores, de los directores, de los compañerros. Escuela y colegio. Alumnos y carpetas. Exámenes. Nol,¿rsbnjas y altas. V inc r r ló una m u j e r a s u p e rs o n a , h a b i endo surgi do un amor ¡r los lf l ar ios . L a s v u l g a rj d a d e s q u e d e s p ués vi ni eron: convcl .si l t'i rtt t c ¡ r ,l) r ot r ) c s ¿l sc a m b i < l s , b e s o s , c o n ta c to s, csperas y por f i n i r. , r¡ttt ' ir ' t ¡ n t ' t ' { : t lc r c l oy o tro y g tro . L a q u e c r¡mcnzó con sl t ¡¡t¡r' rl l rr , ttri o t r l, os c t , il, ulr iIl t,c te n fu (L c p u s o e s e n o mbrc por tcncl al go c1 rrl ¡ro tr c llt ' ) .
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ADALBERTO. VARALLANOS

P E R MA N E N C IA

CIVILIZACIóN, UNA GRAN VIDA... Los hombres creían en dioses falsos, como hoy... pero ¿no eran para é1 todos los dioses falsos...? Los de los incas v los de los españoles. MÁS NI NI I\{ENOS. Y perorizando otra vez, con un "a solas" nebuloso, sostuvo para sí: YO NO CREO EN EL PASADO INCAICO de que me hablan ios historiadores, las ruinas y unos cuantos cholos que viven en el CUSCO, AYACUCHO, CAJAMARCA. .. Tropicalizó muy paulatinamente 1o demás del tiempo peruano que pertenecía a la COLONIA, INDEPENDENCIA, REPúBLICA, desembarcando nuestros días. . . en En seguida almacenaba esto: "TODOS son unos sinvergüenzas,todos. El Perú es un país rico, como dijo Humboldt. Somos un pueblo ocioso, pero muy noble. Hechos, no palabras. Tenemos un brillante porvenir. Nación muy antigua, sólo nos falta capitales. Necesitamos grandes hombres. El Perú es un pueblo digno de mejo¡ suerte. Está llamado a un futuro mejor. Ya viene eI progreso, etc.". En cuanto a la rnujer sostenía esta columna: "La limeña hija de Santa Rosa y de la PERRICHOLI es de seducción proverbial. La limeña es la mujer más bella de Suramérica. . . " "Los indios, \a raza vencida. No han entrado a la civilización. E1 problema indígena. La tristeza del indio. Los Andes pensativos y solitarios. El yaraví llanto de las punas. Civilicemos a los indios. La rebeldía de la raza. Ei peligro de las mezclas. Hay que instruir a los indios. Escuelas,escuelas,escuelas,escuelas.Hechos, no palabras.Necesitamos vías de comunicación.Caminos,caminos, caminos, caminos.Seamosprácticos.Raza digna de mejor suerte". Algo que no se le huía de la cabeza: "Nuestras glorias nacionales.Nuestros grandes hombres. Prcs. tigioso y conocidovalor nacional. Nuestras ilustres figuras. Nu<'r-tro ilustre músico nacional. Nuestro historiador naci<lnal.Slrbi,r t6

nacional. Honra nacional. Arte nacional. Escritor nacional. Música nacional. Escultor nacional. Pintor nacional. crítico nacional. Maestro nacional. HAY QUE AMAR LO pROpIO II NO LO EXTRAÑO''. Otras veces traían a su memoria: "Respetemos la tradición. Las ideas nuevas. La decadencia de Occidente. La crisis de los valores. Las icleas de vanguardia. Renovarse es vivir. EI espíritu revolucionario. Combatamos el conservadorismo. Vayamos a la revolución social. Soy de ideas avanzadas. Las nuevas corrientes ideológicas. Hagamos la revisión de val ores... ". Parte de las monedas de todos los días; é1 se pegaba a las frases que oía y vivió así, hilando inutilidades.

Romántico, porque desnudando su emoción disparó a una mujer este corcho: "TE ADORO" (La tarde fumaba su cigarrill<r hecho de minutos).

Los libros, para é1, se Ie abrían de hojas como si fuesen fcmeninas, con un halago de voluptuosidad aprendido en Huysmans, llachilde, Morand, Radiguet; contaba los argumentos de lo qulr Icía. (Aquí una mujer y un diálogo). Decía ella: -¿C óm o es eso? Cuént am e. . .

C asi nunca concluí a de cont ar . . . Y un "ay qué sim pár t ico" (' or) una aber t ur a de br azos er a e] . . . I |I N.

Almohadones, cojines, alcoba. Porque se apoyaba con l¿ ci¡lrr,za, dcjó, varias veces, muchqs ideus nueuos en el cojín tlr'l :ri l l ri n, qu e sí , el'an nuevas. . . Est uvo pensando ant e un lecho sobr . r i l ts tncmur ias que podí a escr ibir , cuando de la puer t a de su llll ri l ,i rci ír n la cr iet da, una chol'¿t a de Chum bivilcas, 1c dispar . r i ; r sí : ' ' N I.]Ñ O LI J( ] I I O I ] STA LLAM ANDO SU M AM A AL CO M ER. . , ''.

(l tl rrr r cloclr . y<i r su m ir ada sobr cl cl C) m cga at r t r csad<l r r 't st l ( cor nnttt.t' ('u,'¡ '¡ r r rl¡ r s 12 v il\ nr inul. os. r

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ADALBERTO VARALLANOS

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l"odavía quería sistematizar sus recbrdaciones y hacer un recorlido más lento a sus años destapados, porque ya estaba acercánciose a ser mayor de edad. Polque a los 21 años somos mayores d e edad. Violando una gana oculta exteriorizó la otra oportunidad. inocentemente, delante de unas amigas: "ESTC ES UNA VAYNA". En seguida eI asombro por pedazos. No oyó 1o que le insultaban, porque cerró las puertas de sus oídos. ESQUINA. Ángulo de lo ciudadano. Colocándose aquí no iba a, concluir casi nunca. Era rnucho inventario eI que tenía que hace:: en este instante. Se levantaron los escalones de sus años, nuevamente, desde el t hasta 1926, acortó el círculo y llegó al mes de junio, acortí; más y llegó hasta la segunda semana y por terminar el día 23. (81 había nacido el día 23 de junio). Hoy cumplía toda su minoría y había en toda su vaciedad civilizada, en hilachas incoloras y rezagadas: FRÍO. Pero no había hecho nada, no había sido sino un anónimo, un pobrecito joven estudiante que ganaba unas libras en la oficina y se levantaba a las 7 a.m. Era como aquéI, como tantos otros, p r es o en eI P ER ú . L o s d o mi n g o s : ma ti n ée... P ul só l as cuerdas de un horizonte embarcando su imaginación y en efecto: EL MUNDO ERA REDONDO Y ERA GRANDE.

ESQUINA. Ángulo de lo ciudadano. Pasa un bocinazo, luego un CHANDLER 4336. La calle iba a llegar a la esquina poblada de ruidos. No se permitió más. Situó de una vez. ¡QUÉ MUERAI, exclamó sacandola pistola del cinto (¿qué suicida no lleva la pistola al cinto?), y acercándose tenuemente se puso delante de sus VEINTiúN AñOS, con\¡ulso, tiritante, como nunca, disparó: ¡PAM! El cuerpo cayó aplastando la vereda. Avanzí un paso, dos, tres, cuatro y se puso a andar (Se buscó los cigarrillos. No tenía) . Volteó ia esquina. MIENTRAS TANTO EL PAISAJE SE SUICIDABA A SUS PIES. ESQUINA. Angulo de 1o ciudadano. Por ahí quedan 21 años muertos. Crimen, crimen, crimen. . . Perú. 1927.

Aire. Avionizó sus anhelos perforando las distancias. Abrié sus válvulas irradiantes. Pero ¿qué hacer con 1os años vividos...? Los contempló velozmente, como se contempla al abandonar aquel lecho de hotel donde vna vez dormimos, para ver si se nos queda algo o aquella mujer que se va a embarcar: GRACE LINE, VAPOR PARA ROS DEBEN ESTAR A LAS 5. NEW YORK" LOS PASAJE-

Saltó sobre sí mismo y verticalizando dijo: el pasado muere hoy. Empezó a asesinar sus años uno a uno. Gemían sus dedos estranguladores. t8 t9

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cholos de Chaulán, tagta. Yo conozco a Serafín, es el más valiente; ahora es regidor y muy alegre es. ..

Hablo. La otra vez vi a un hombre flaco de poncho cabritill¿r con rayas verdes. ¿Lo conoces?¿euién es?

Magacho: Ah sí lo conozco; dicen que es el maestro de escuela. Hace poco que ha venido de Conachupas. Está muy asustado. Le hacen tener miedo. Pobrecito, se va a morir de susto.

EN CHAULAN NO HAY SAGRADO (FLLM rNDtO)
A Valéry Larbaud, oteador de horizontes suramericanos y al

Hablo. Ese nos contará las historietas de ponciano. Tendremos que buscarlo.

Bueno. Hasta mañana. Ahí viene Naticha. le vov a decir su encargo... ¡Natichaa!! (Habla con Naticha).

;ffi::?il:"

A o Bar-

f.

VIAJE. Final de viaje. Camino sin estación. Aspereza. P1ena sierra. Centro del Perú. Departamento de Huánuco. Desearía conocer el pueblecito de Chaulán, tal dije en pensamiento. Realización. ensillas eI caballo azulejo; Ie pones el bozal nuevo -Mañana que tejió el sucho Liberato y saldremos temprano, antes que canten los gallos. Pon en tu alforja un poco de cancha y de cecina. Tú montarás al "Tordillo". ,.
>r'*

Cansancio,fumo. Recuéstome en eI pellón que está tendid.r cerca a la puerta de la choza. Por ahí veo tirado un número d'l "EI Comercio". Lo abro; sin editorial. Avisos, avisos. No tieno nada de nuevo. to dejo. Estoy midiendo la tarde desde esta puerta.

Ya vienen los pastores con sus borregos a1 corral. Me pongo tni bufanda. Está haciendo frío. Ladridos de perros que trasmitctr I'río.
l i t' ndo. Cansancio, fumo. Fastidio y quietud. Sueño, sueño... rn gran cantidad.

IVIás ladridos. ¿Qué hora es? El reloj: 5 y 23 p.m. Está oscurc-

Después. - ¿ Has v isto a N a ti c h a ...? D i l e q u e venga y que mañana mc ausento. Debe cie estar en eI puquro, lavando su ropa. Mi sirviente responde:

sut-.iro

l)cspicrto. Una voz: Ta3trtate llaman a comer'. Mc lcv¿rnto. l l rrcno , y¿r voy. . . Ltr rrochc. Nocllc scr r ana. Cer r ada. Cer r ada.
4{ ,ft
{!

- ¿ Y a qu é v a m o s a C h a u l á n ta g ta . ..? D i cen que 1a gente cs muy mala. A nosotros, quizá, no nos pasará nada. Perot esos cholos son muy malos. La otra vez le cortaron la lengua a Sabas, porque había dicho que este año venían soldados. Muy pendcjos 60

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no tenga cuidado. He venido aquí sólo para pasar -Siéntese, el día y saber de las cosas de estas gentes. ¿Es usted el preceptor? -Sí, me lo contaron. Siéntese. ¿Por qué no se sienta? eI mueblaje no existe.

Choza con pretensiones de casa. Aquí

Una sillita que ya se abrazal al sueIo., Un poyo. Monturas, alforjas, vasijas; un retrato fugitivo de Cristo, en la pared, que ya no se salva; pellejos de vacas, de carneros, ponchos, paquetes; en un ángulo: un fogón olvidado. EI preceptor nos va a hablar: (Mi hombre tiene voz débil, ha comido poco y seguramente el miedo le ha impuesto el color de sus palabras: frías, suspensivas. Su mirada es responsable, su indumentaria intermedia, su faz es de temeroso, cuerpo para caminatas cortas. Se nota que estuvo sentado, pobre, rápida, inmediatamente sentado. . . SENTADO TODA UNA MEDIA VIDA. Temblante, parado de soslayo v unas manos nacientes: arbolitos entecos. Uñas vírgenes. El so mbr er o es un p a ra g u a s . L u to : p o r Ia l l u vi a muerta...). -Podríame d c Lim a? contar 1o que pasó cuando vino el capitán Salazar

"Señor Prefecto del Departamentgl. Por eI oficio de Ia fecha lo comornco a su excelencia para que 1o mandes a este pueblc una tropa en el acto por cuanto no deja de haber garantías para Ias demás personaspacíficas de este distrito. Por eso es más conveniente que vengan a quitar las armas de Winchester y Manlincher que los Ponciano y los Tucto tienen como cincuenta más o menos. Como autoridad le aviso que ya han morido todas las gallinas, chanchos y perros de1 población por cuanto lo tiran al blanco cuando salen al calle o en los techos; tanto perfuicio no pueden soportar los propietarios y soplican, también por las noches revientan pan, pun y no puede uno salir así no más. Dios le guarde señor Prefecto. S. S. Liberato Carchis Gobernador.Otro sí. No tengo todavía el sello con jebe. Gracias". La Prefectura trasmitió al Ministerio de Gobierno: "Pásese al superior, etc.". Copia aI Diputado. "Me es grato", etc. Cuatro meses después. Polvareda por el cerro de Chillhuán, cerca. Caballos. Bandel'olas. Uniformes. Brillos opacos de fusiles. La tropa. La tropa. La tropa. Trasmisión eléctrica de la noticia. Soldados, shogr...! shog. ¡Soldados, Un indiecito corre donde Tucto, Ponciano, Simulluco; primos, licntes, animales. ¡rir Carreras, saltos, sustos. Desaparecen las balas, cartuchos, lil lt's, revólveres. l)ía siguiente, lunes. l,ttcgo del desayuno el capitán Salazar,frente a la lglesia, convocrrllaa reunirse al puebio, por medio de la campana. Reunión. ¡l)irrr, dírn, dán! Soldados alineados esperan órdenes. Piacita eitr r¡rlot'flos agua. Dos caminos se cruzan aI centro: X. A un ni larfo,r,rr lir ¡rirrcd,csta inscripción: Gobernactóndel dtstri.to y un r.sr't frr " ll,,púlt[i,cuP ct'u"ar¿a". lr
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-Como habrá visto, aI entrar a ia población, no hay Iglesia. El cura Crisóstomo Ladroni, ejemplar sacerdote, ya no vendrá a decir misas, ni piensa pisar por este pueblo... La culpa la t,i<lnenlos Poncianos y, especialmente, ese indio Simulluco. ¡Qué ch<¡lotan malo y alegre! Es un gran pendejo. En este lugar, señor, ('omo en otros del Dos de Mayo, Ios indios tienen muchas armas t¡uc las compran en eI Cerro y en Huánuco. Para ellos, que son bitndoleros, el arma es 1o más preciado. Quitarles es promover círlelas, borracheras y ¡Ia muertel ¡La muerte al que les quita! La prefectura de Huánuco, por las quejas de1 gobernador don Libcr¿rto Calchis, que murió de un tiro una noche que salia dc sr.lc ir s ¿ la I a pla z u c l i ta , p ro c u ró u n d e c o m iso de tal es armas... Y , o, i rl ror a qLr c t ' t - ' c L rc t' { la q u í ti e n e u s te d c l ú l ti mo ofi ci cl . ( ! ) l y r t ' r ' c c ¡ ll ,oc a l l a ) . r

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ADALBERTO VARALLANOS P E R MA N E N C IA

El Gobernador departe con el capitán que espera. Espera. Frío. So1. La mañana se desenvuelve de las sábanas tibias del a1ba. Un vuelo de luz cubre los techos de paja. Los cerros se visten de rayos de sol. Humo del amanecer. EI caldo. El desayuno. Asciende en espiral el sueño. Somnolencia. Los pájaros ya despertaron. Las callecitas salen a las afueras a tomar sol. Abandono. un indio. emponchado. (El poncho es el paraguas del indio, también es su parasol). un indio sale de la boca de una calle, la atraviesa v se acerca a otro. Diálogo: -iQué -Ayer -Vamos Se van. De sus bocas infladas por la coca, sale humo. Siguen los sonidos de las campanas perforando la mañana. ¡Dán, dán, dán, dán! De las chozas, de las quebradas, de los corrales, salen ind.ios, indias. Se dirigen a Ia plaza a pasos lentos, muchachos, mujeres, niños, viejos, perros. Se asoman a las puertas: cabezas,cuerpos. Ponchos, ponchos. Mantillas. Faldellines" caderas circulares. Mantas. El so1 juega con los colores de los vestidos. ¡pluribrillantería! A Ia media hora, Ia plaza de Chaulán contiene 2.000personas. conversaciones y cuchicheos. Por fin, eI grupo de ras "autoridades" se dirige al centro. Ei capitán Salazar, valiente capitán, ¡va a hablar. Silencio! -Los he reunido para que me entreguen las armas que los Ponciano, Tuctos y otros tienen en su poder; con esas armas s(, está fomentando el bandolerismo y la matanza... (una ch.l.
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grita: "sí tayta, no tengo ya ni una sola gallina, todas me los han tnuerto. ¡Malditos!") Ustedes saben, al menos, dónde las tienen cscondidas. Avisen; sino tendré que fusilar a los cabecillas. Así mc declararán pronto. ¿Dónde están los fusiles? Avisen. Un silencio preñado sale de las miradas oblicuas. Las boca:r rumiantes se detienen. Nada mueve las colas de los perros. Sc rascan, bostezan, atentos. Nadie sabe. Nadie responde. *-A ver tú, dice el capitán con ira, dile a1 cabo que me saqu(' i , l os pre sos. -iMuy bien, mi capitárr!

habrá pasadodon Sabas...? llegó tropa para quitar armas, dice. . . al plaza, pues... ¡eué vamos a hacer!

Ocho indios se exhiben al sol y a la multitud. I I¿rbla sólo el capitán: 'Como ustedes no avisen o entreguen los fusiles, 1os voy il l'usil¿¡r'.¿Entienden?, van a morir ahora mismo. Tú, Sim''-tllrtco. t' l rs ¡r mor ir . Ilueno, tayta. lrrrlt'cisión. Consulta con eI Gobernador, eI Alcalde, el JLrt'z rl ¡, l tl rz. l ,r¡r' uo : - Les per dono la vida hast a que concluya el r egist r 'r rl r, l l rs c¿) sas. ver , soldados: ¡ r egist r en t odas las casas, t er la<los A rzi t' r' l r¡ rs ! ¡ Rápido! l ,rr rnult it ud sem iabur r ida. se disper sa.

l ¡l l t' r'gist r o, cst ór il. No encont r ar on sino pocos car t ucJlos, t 'r '\,l l vr,r' r,s. y cut , hillos. l ,l l crr¡r il. r in Salir zar pcnct r ó a la I glesia, por la sacr ist í a. I r ct 'si. gtl i r.rrrl rrlt lr nil lt 'cht t zir , cn r : om pailí a dcl cabo Rum iquc, olr scr vó rl l l r..,rr r, l lr ll, l¡ r ,un sir nl, o- '- S¿¡ nJud¿¡ s- t cní a un r abo r ¡ ct t lr o t 't ¡ n Fl l t.t,l r' .,', r ur lr o? Sl lr ct 'r 'r 'ral r cl, o v lo cogió. I , ll¡ t t t r l't t sil oct ¡ 11, , llr i ¡;!tl rr= l or¡ t 'olr ir . ir ':r;lr 'l slt t r l. o.
l,)

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ÁDALBERTO VARALLANOS P E R MA N E N C IA

ordenó aI cabo que avisase ar cuartel. Lregan soldados.Búsqueda general. Se desvisten a los santos y a las santas. Manos militares prófanan los altares. Dos horas transcurridas. Los soldados cond.ucenal cuartel 6g fusiles y revólveres. ,,li Ruidos militares descomponenla noche. órdenes, desped.idas. Risas de1 capitán y dei señor gobernador. Brindis. -Esta copita, mi capitán, por su ,,pronta ascensión',.

Grupos de indics penetran a 1a Iglesia a las 4 de la madrugada. Ruidos de caminantes perforan la agonía de la noche. Se oye al río como si se quejara. Un perro ladra. Otro responde. La noche l)ropone compañía. Silencio robusto, negro. Simulluco ordena que ¡i(' saquen a los santos, a todos, y los coloquen al centro de la ¡rlaza, alineados como soldados. Descienden en brazos lanudos, y a pesar de sus vestidos, los l;lrtttos tienen e1 resfrío del tiempo. El Padre Eterno, San Pedro" Fiirtr Judas, Santa Hemogilda, San Nicasio, Santa Sabina... Cuidado que se caiga al suelo, ¡shag! l,os altares quedan vacíos. Dieciocho santos y santas se halla:r 'rlitrc¡¡dos en la plaza a Ia intemperie de Ia adoración. Simulluco continúa ordenando: -Tú, Sabas, Gonzáles, Tucto: 'irrrr(lucn los revóIveres y fosiles que quedan, vamos a hacer 1o tluc r'l capitán Salazar quería hacer con nosotros. Vamos fosilal 'gl os santos ladrones". ll,isas indias y cholas que manchan Pottciano: apunten armas. "¡A
l l to."

-Gracias, señor Gobernador. ¡Salud! -Por Ia despedida, otr¿ copita, mi capitán. Gracias. -¡Salud!

-Qué suerte la mía, los santos no les han salvado sus armas a los indios. ¡Ja, ja, jal -Adiós, señor capitán. Buen camino.

la aurora. Aprobación.

la cabeza no másl No fallar

-Adiós, amigo. (Un adiós se ha quedado flotando).
,i;k

A t'r¡atro pasos, cinco indios apuntaron con viejos revólveres ilnrlllr Wctson, un Winchester. Nueva orden. ¡Ya! ¡l trrtr, pam , pim , pom ! (flt'os l,il'os agonizan en la oscuridad. Caen seis santos con las r' ¡rl rt.¿¿r¡lost r ozadas. ¡ Pam ! . . . ¡ Pam ! . . . Ruedan ot r as cabezas r; tttñtrrl uu t ( l( )cl suelo de blanco. l ¡l l l ' rr r llc l, lt cr no, San Pedr o, Sant a M ar gar it a. . . l¡'allrrrr l,ilos. Sobran santos. Hay que recurrir | /,v/rrrr7r'rrs/rrr.rt,, shan!. (Concluiremos, oye.) I i rrl ¡rr , l r ; r 't , o$ lt ' nr ader as. t N n r¡t t lr lir r lr st r nt o sano. Fr agm ent os, dest r ozos de vest idos, erl ¡¡l l !¡r¡: nr í r r r r ) r_y llr ilzos, sagt 'ados. Yeso. Yeso. Yeso. , i 6V m uer t os.

Martes: eI capitán Salazar y su tropa se han ido. simulluco, Ponciano y 1os otros se dirigen a ia Iglesia a saca' sus fusiles. . Asombro. Grita segechu, eI ch,tucht,, hijo de ponciano, azorad'. Llama con las dos manos. :: ln -Tagta, nLana,n canchu. ¡JhamuE! (No hay, papá. Ven.) Asombro. Cólera feroz ¿Quién avisó? -(rf,¿¡¿j6, el santo me responderá,', exclama Simulluco. yr, sentí; mi coca me avisó anoche.El santos han avisado.. . ".
:l:

a los palos.

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".:..:

ADA¡.BERTO

VARALLANOS

.

PER tr ,IAN EN C IA

De nuevo a la iglesia. ¿Cómo iba a quedar el templo vacío? Reflexionan. Mejor sería concluir con ese lugar. Shapaco propone incendiarlo. Aceptación general. -Humo, llamaradas. canción der humo. El humo es una ilusión perdida. ¿Dónde está el poema? Aquí. El poema del humo. Cambia el color de la seminoche. Dios se siente al finai del humo.
Las llamaradas inundan de luz Ia comarca. Calor. Los demás indios, muchachos, mujeres, niños, perros,.gatos, cerdos..., salen al aviso de alguien.

-¿Qué haces? ¿Me dicen que eres muy alegre, cierto? -Cémo -¿Por -Estoy será, pues, tagta. qué no te compones? bien, tagta.

Ahora voy hacia ti: Simulluco: traiga su alegría antigua, poncho al brazo, esta mañana mascó¡r de fastidio, para saltar, para gozar, para correr, para reir. Mascando sus pensamientos, digo: así, pues. 1928.

¡rncendio! ¡Incendio! ¡Incendio! ¡El pueblo de chaulán es una hoguera!

El preceptor nos habla: -El otro día, señor, el miércoles, fui a la escuela. Nadie tocó la_campana, no sentí. Pero mis alumnos me recibieron azorados, riéndose, fumando sus cigarrillos de frío. -Mestru, rnestru, Iglesia acabó, mestru. Todos santos roto plaza. Vamos a ver, rnestru. (Los alumnos se adornaron con los fragrnentosde1osvestid'osde1ossantos.)Fui.:'. Yo: -¡Qué tall Me quedé mirando hacia afuera a un in,lio. Ya viene. ¿No es Simulluco aquel?, pregunto.

-Oye,

¿cómo estás, Simulluco?

--Fara servirte, tagta. (Pretende .besarrnela mano.) Conversamos. vienes de Lima, tugta?

Mucho me alegra. Ironizan sus ojos de achiote. Se alegra. Le digo: .68

T
P E R } ,IA N E N C IA

A mi inteligencia confluían las pisadas de los arrieros que iban a Ia ciudad cercana, a donde los indios llegaban, masticando, cie cualquier parte. A mi memoria se allegaban las letras que iba aprendiendo en 1a escuela y complicándose iban a quebrarse a media noche.

Llega mi tío. Nos trae un perro. En el trayecto ladró banttr que los silencios de los cerros se derrumban. ¡Ladró tanto! com<r no tenía nombre, lo bauticé: Terríble. TERRIBLE (Cuento ui,ejo)
A don Saturnino

Te veo, perro mío, a tus dos años, compañero,con el rabo etl aito, tu piel negra y el hocico indiferente a búsquedas de olorc's

Vara Cadillo.

TENÍA la infancia traspasada por los temores de ocultar, cad.a mañana, mis ganas. Puro pasado. No podría marcar el grado de calor que latía en el corazón. Además, era pequeño. Es noche: habito en una población indígena que se llama cauri. Las noticias liegan retrasadas por ros periódicos. Er pueblo arrojado allá por su fundador, lo entreveo midiendo su porvenir en su fundación, era un alto a la derecha de la soledad de los cerros. cerros que se cruz''' de brazos en la extensión y sueltan caminos por sus flancos. Y el río cruzador de terrenos. DeI pueblo podría pintar 'ápido sus casuchas tembrorosas de pajas. Los quishuares y los saucos adornan el paisaje pequeño de Cauri; los árbcies sirven, indudablemente, para los pájaros. cauri, pueblecito arrineonado en el recuerdo fáci1, con casas de paja y días lentos y noches completas y con blaneas auroras inéditas. Es probable que a la presencia del medio día, el recuerdo se perfume del aire que circula en las callejuelas. cauri, extiendo rnis cinco dedos para volverte a detener en mis años d.e infancia, irremediablemente perdidos. Es posibie, cauri, que a la evocación, se quiebren los vidrios de la madrugada de aquella vez que salí para no pisarte, Cauri.
7A

Te detengo, perro mío, jugando contigo o recostado con 1'tt mirar de ser desdeñoso d.el lugar, elegante. No ladraba mucho, r.espetuoso sí mismo iba conmigo al río Marañón, a poca disde tancia, al lado, rabo en alto, compañero,

Dejado cauri, Terrible vino a ia ciudad. su gesto fue idéntir:o. Lanudo, con 5 años, ya era viejo. Terrible, manso, gentil, puttclonoroso, antirromántico, a ti un día, un Agente Municipal I't' arrojó un pedazo de carne envenenada. Comiste. (El Agcnl't' municipal no tenía nombre). Agonizaba Terrible.

sus ojos no eran los mismos, al acercarsesu dolor hasta dol.t' l]crse en la muerte, nos miró por última vez y a pasos lentos l-;t dirigió a la huerta. Muere en sitio oportuno. El sirvientc tli.io Iucgo: ,,Niño, el Terrible has muerto". sus ladridos llenaban t'tt su ausenciala noche. Con su voz grave las ramas de los ál'bolls sc humedecían en cada nueva madrugada'

Terrible está enterrado en la huerta. calle Ayacucho N() [], I I uánuco.

suspiro de las 4 p. m. Debe haber algún perro parecido a ti. ,l'crrible: acompasado los años no puedo desprendermc clc Ltr de Estás detrás del papel, de la palabra, dc Ia letra, ahot'it I'i¡¡ura. vi<llcnto.Mi t'¿r cn Mr. sicnt<¡ tu nombre para llegar a ciudadanO Irr,znsttt'gca tus pics, a tu correr, a tu crccimicnttl.
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r\DALBERTO VARALLANOS

Agarro por ros costadosmi infancia y re pongo a ti al medir. Hasta el segundo piso de ra casa en que vivo sube tu nombre. y se' queda ahí, en esta ciudad traspasada de anuncios. Me atraviesas. Terrib1e. Terrible. Terrible. Enero, 1929.

UN SILENCIO,UN AUTO Y USTED

F:HÉ:ff:?;l^"Hhull"

intermedios

¿,QUÉhacía Clelia a esa hora? Traficaba los rincones seductott's clesu encuentro.Desviadahacia planos intermitentes,gesticuló, r"u'ias veces, su resolución: ¡NO PUEDE SER! l,c había cedido una sonrisa y ¿quería más? No podía pregunlr¡r'lr'.No había más que extender silencio a los lados de su perEi l l l i l .

(-lirrcmatográfico, tanguista, batidor de records, que fumaba rrrrlirndoal cielo, con muchas iniciales en los puños, dedos y pa_ rrrrr l.s; estando delante de é1 no Ie había d.icho sino: -usrEi) IIII]I¡¡I; IIABER TENIDO MUCHAS NOVIAS... ¿,|)a.aqué le dijo eso? ÉI abrió sus labios e intentado tragarse ¡ttucl¡irspalabras vacías, se acercó a un amigo suyo (Joseph, ¿el ttr¡1lris, quién?) y le disparó así: -VEA LO eUE ME DICE: o Qlllr) llll TENIDO MUCHAS NOVIAS. ¡,14,,fA, JA, JA! ¡Hurral ¡Hurral

l )i rl l i rrrl ,r 's r n'ist , ir s, l, viajcr os subm ar inos, hom br es cosm opolit as, utr¿ol i ¡rol i¡ 1lot , ir s,¡ r r c halt ( : js am ado, r eí do, bailado, vivido en r l tl ttl l r¡l r l l n¡ lr r ir s . y t 'r r r r r r r t : hospaí scs: ¡ ADELANTEI
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ADAL BERT O VARALLA N OS

P E R I{ A N E N C IA

De vuestra elegancia yo deduzco vuestra estética: la geometría del hombre del siglo xx que ha amado a muchas mujeres, en muchas ciudades,rápido, rápido. PRONTO: se acerca a Dios. ¿Sois,acaso,diferentes?Sí y no. Sí, jóvenes seductores, femeninos en vuestras maneras, masculinos en vuestras alegrías. No, aviadores felices, raidistas supremos, personajes de ra pantalla, filmadores de la gran cinta: PARAÍso, yo 1esextiendo este cheque: ¡SALUD!

Tú, Clelia, ¿has chocado?Si Ia distancia para ti es cercanía: en tu bolsén conducesal apuro. Las curvas -¡cómo te gustan las curvas!- cuando vas con Ia capota vuelta y en que eI viento te abraza en eI cuello y veloz exclamas: -¿QUÉ ES ESTO, CABALLERO? DÉJEME, POR FAVOR' ¡INDECENTE!

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¿Dónde está Clelia? En su camarín. Leyendo una ,,novela de amor infeliz", ha vuelto a hojear su vida. Bueno y ¿qué? pues, ella tiene 20 años, papá, mamá, hermanos, primos, unos labios violentos, una mirada bisturí, una raqueta de tenis, un álbum con demasiadoselogios y una manera de saltar de su Auro 44b M. PARTICULAR. Además, tiene un PORVENIR. ¿euiere usted hacerme eI favor de obsequiarme su porvenir? SEDUCTORA. ¿Cuántos piropos oiste en tu presencia? Dijo a su amiga, Ilamándola a un ángu1o del salón: -Hija, ya dijo 3458 piropos. Estos hombres no se cansan de decirle a uno lindezas. si tuviese honrad.ez habría amado a B4bg hombres... . Luego terminó su gesto de ,'bailarina d.e salones aburrid.os', con introducirse un chiclet "cIELo MIEL" a ra boca, a esa boca que no decía sí, sí, sí, sí, y al fin: -¡HIJA, AY QUÉ RICO! * Leí en un periódico: ,'ACCIDENTE DE TRÁFICO. Ha chocado el auto particular 445M. P. con su caballero, habiendo salido herida, en el corazón,una de las ocupantes,la señorita Clelia... etcétera". 74

Vertic:alizo mi emoción hacia tus silencios triangulares' porque repuesto de mi apresuramiento, mato a este otro silencicl, Clelia, con este mayestático, ultradimensional y velivolante: ; POEMA

Mis ternurasi pluricolorantes, desarraigan tus sueños paquidérmicos y en un Cafe-Concert del Infinito, bebo Cinzano. En c:l fondo de la copa, enanos de marfil roban esperanzascosmopoli tas, entregándoselas a ta INUTILIDAD. Humo adormecido en el regazo de Dios, mi fastidio baila ctt ,compases envidriados. Charleston feroz, poseedor del movimiento: aquí, ailá y mirr allá bailo y quiebro mis ráfagas de alegría en un jazz-band tl" color. Bailarina transatlántica y continental: obséquiametus mit'tI bros de goma para abrir una ventana al mundo. Natural, muy sentimental y cordial. Caigo a los pies del TIEMPO a decir: -SR.: SOY UN NIÑO ABANDONADO EN LA VfA LACTEA' IRECÓJAME!

C l cl ia int cr poní a, cn su af án de vam pir csa, unos gt 'l¡ t lo¡ i ( lc ..i orl ri sil,y t oda la m añana clat 'a c¿lí a de sus bolsillt ls. . . J rrr i o l! , l f) 27.

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Corner, Angle of the citizen. Silencesall about. Att¿ntion. fhe clock is being wound up. 'With perpendieularüngers he touched his head.

first time a manseizes thread thoushL a of

An fnf,erneúlonal

Qurrlerly

for Creafive Experlmenf

l{erc I slop. Rut horvold am I ?...2I. In fac! outmeasuringthe stcrile.spcedof this definilg meridian, I shall note all my past oñ a singie wall ; the best way to distribute the pluralized years-in a subtle reólIccLion.Déstroying tire-basisof rny characterhere I examine my exis[ettcercpresentcdbythcbestyearsofmylife. Ffe turncd his memory towards the months that had gone bv and n¡'rivcd at the yeárs. First year, placcd on a plan of unw:riltcn iruth, 'sccond, l"hird, fourth, fifth, sixth, seventh up to the cjghth. Ali of it is containedin the fragile net of a stupid chiidhooclcoroicd by infinite

lf,:,,ffiilJif¡;.ru:

purirv.rhi'gs unknown until rohim rár,er'pon

What did he do at the ageof I ?... SCHOOL; recollections brousht are hnck. Lcarning, Iearning.,le3rn!1s: the alpirabet passedthrough his lnind. Lcarning made him intelligent, he ácquired knowledgeáuring oli), two, tlrrce and more months... EUROPE. ASiA, AFRICA, AUS'lllj\T.,lA, thc world is ¡ould ; the thought cameto his mind and stayed witlr him. Irr facl r THE 'WORLD I$ ROUND, sntircly round, l¡ut no¡v we will
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' l ' t ' xl o f':rcsi rrri l rrl rl r' l:r llvisl:r ( "1' r ' :ur sil ior r ", lor :ll r ,r r r ln . r l l r ¡ r ,r 'i r '¡ l r l[r r ¡ ] ' . ] r ,l tr r l l l o ,,l ,;r

'['hcn hc found nature: friends, Éociety,nicghbours,unclcs, girl cou. si.s, rvho ahvays asked him why he studie¿. And his lrforl{nR who rv.t¡ltl say tn hiln : ', my son 'wasborn to be presidentof the Rcpublic ", lro(:nuri(r mothcr put all hcr hopo in him and then in God.his

*279 *

&r.ansiüie)¡r GOD IS EVERYWHERE AND }TANI(IND IS I{IS PI-AYTFIING. told him about thingsncar and far : GEOGRAPFIY, Bool<s SCIENCE" INDUs'fl-lIES, COI|.\IERCEand PYROTECHNY. (I{c livcd closc to a pl,rotccirnical factory). He did not show grcal intcrcst in studying. Wlry dirl he have to study ? ilc did not hnorv... He an'ivcd at thc agc of tcn, elcven,lwelvc, tliirtecn, fourtccn.JThings to ¡s1ylrcgarr tnkc a biggcrform. ¡\ncl aL homchc had hcardpcoplcsay : .. you ARtr A BIG BOy NOW, FIOW QUICKLY IIOYS D0 GROW, YOU ARtr BITi. '' FIerverrIlhroughLhcstring of professors, dircctors, companions. School and collcge. Pupilsand fotdcrs. Exnnrinations. Goodnnd l,ad. A rvonrnn.entmed lifc, love having corilct0 his age of 18. ,, frim 1t.thc \rulgeriLies then turned llp I convcrsátions, promiscs, iiisscs,contacts, cliprrclsfis¡s,and with lhis a happy rcmeml:rancc, and another, and anot'her. callccl Iic thc l'irst \roman who gave hcr lovc to him " IPHIGtrNIA ". Why. he gavc he5 t\1t namc, hc himself did not know. FIu grcrv and bccan¡c_ Tlnly, Flolvcver, looiied índiffcrently at the .he. \\'omcn rvho approachedhir¡r.on tiptoes, timidly, because was young he
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? itl" goO. of tl.. fncas as well as thosc of tlte Spaniards Yes, thcy irll is rne INcAS' pÁsr of rvliich histori;rrs l'Dó Ñoinnlrnvp "¡ ' s¡rcak, aisodo ruins, and a few " cholos" who livc in CUZCO,Al'^\as CI]CHO, C,\JA}IARCA... l'henitgrirrFIis tlíoughtsthcn trtrnedto Peru *trcn it rvasa colony, antl so on up lo tlrl a and ccl its ínclepenclence later became RépubliC,
I B uL , spcaliingonec r nor c t o him sclf scm cr vhatconf uscdly, t cm ait it lii¡ r '

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Wc llttlr'rt De¡tlsllof wgr{ls, \tyc aie rn itlle natioii,but lery noÚle. We brilliantfuture.A very old nalion,rvéon$ lack capital. nccrl¡1rt':rl

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I.{AUGIITY'".. Witlr nonc of thcm, lte lef¡ them with a polite adicu and.the time passed. Insteacl takíng to study ire gave up his good intcntionsand askecl of irh¡rsclf wh5' shouitlI stu,Iy ? Ile ict out his entire I'outir and becamc : .i lilie all youn[ rqCn. Oi\Tn]IUST li)i0w HOW TO LIVE " and other foolish ilrouglrtswhich canreto hinr. I-Ic becamca caiculatorof rvhat as .rvas.quali.fied beauty, tradition, profcssors, at tirc.samctime reand spcctCd: ' .. DOCTOR ROSS'S PILLS F'OR I{IDNEYS AND BLADDER '" So many signslihe the above n'itich were pastedon the walls and on tire l¡eadsof mcn. Books, culturc, Lhings and at every :.::-::,."?"jay hour explainedto him that hc x'as griñing cxpenence. He reached18 ycars of agc, thcn 19 and he got in{o lhc routinc of life. S-trengtliening systcm of liúing cvcry day, hc took accountof tirc himself,plariiíng out hjs ¡:xn fu{ure. I have* he tltougi¡L L]regrcatTO }IIT{ 'I'hinking of rvhat his partintsl¡ed told irinr, hé turncd bacli to the aticcsLors Pcru. .FIc thougli[ of tllc I]{CAS, lull of historical rcts. o[ Tlte J:rc:rs formed part of hisbcry,they rvercin PtrRU. FIc thought and tltought ancl thought...... llr\lr-CO CAPAC, TUPAC YUPANQUI, i-IU,\SC,tn. ATÁI{UALP,\, clc. horv nice they rrcrc! I'Ic pictulcrla greetcivitiz-alion,grcat life......llcn bclicvcd fals,: in a Lhe .1¡ods, samcasihey cloioaay.,. butifor hímf lvercnot all gotlsfrlsc ?..-

c*ed im .. LUCIIO, LÜCHITO, ^"9 lTlg::r-'-ll9. l!:l DOi{'T BE -rr

And as rcgards the woman he would say: of " The secluction thc women of Lima,:daughtersof Santn ll,,',,r cnd of thc PERRICHOLI is proverbial'The women of Lima flrrr lltt' most beautifui in South America ".., Besidesthis : race. Thcy havc not cntcred civilizrr " The Indians,'the Conquered of tion. The nntive problcm.The sadness thc Indian. The Andc.s ¡)t'trr;ir',' and solitary.The waiüng gry of the Pumas.Let us civilizc tltc Irtrli:rU:,. of I'hc rchclli<iusnessthc rrce. Ths perllpf the iaces.Tltc Indiattsrrrrr:'l Deedsnot words.Wc uqc{ to:¡,1'i sC|ools. sehools, llc initructecl.Schools,

lir:TTfiiLl"ürl"3ds'

"t^IT:ur{.lf-1":'Is.q OUT l,t!{" - -r-nrq-18 HAND OPPORTU¡iITV HELD IIER

that he would noI Sorrrcthing ,. Our nationalglorieS. and famotts¡lalirrltrrl Otrr great men. ImmenSe vnlot¡r. Our illustriousligures,Our illustriousnal.ionalmusic. Ottr' ¡¡¡t' Nationalhonour.Nationll arl.. Nrr' Nationnlrvisdom. tional hisLo.¡ian. tional erilicism.OllE MUST LOVE ONE'S OWN AI{D NO'f 'l'l¡l'l FORtilci$ ". .\¡¡nin canreto ltis mcmory : . " Lt l, us re.spccL of traditir:n. The new idcas.The dccadence thc rvr:sl."fo o[ Tlte r:risis vnlues.Advancediclcas. rencw oncnntr]fis tc¡ livc. 'l'ltr: Let rcvollrfionrry spirib.Let us I'ight eonscrval,is¡n, us go townltls llrt: currtl¡tls' itlcas"'llhe nervirlcolo¡¡ical sot'ilrlL*'olu.tion.I hnvc aclvn¡lcr¡d " of trirtnlkc Ír tcvisitttt vnlttes... L,r:t. lte hc coi¡lll{lo, sludr to.tltc ¡rhlnscs hnd lttrnlll PnrL of thc cvcr¡'rln,y irruLililics. rvenvitrg ¡rrd livrrl Ll¡rrs 1,1¡ig; his lrc ttttcovcring emot,ion flungat n wnmn¡¡ htrr:iltrsc "'\r'onnnl,ic, " ,l ;\l)r.)fll':Y0LI. " nliltlc <lf nti¡rutcsthe ¿fttlrnoonpntscd), (lirrrnli,ing ci¡lrrctl,trs his *p81 -

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g" in"l. his placeat oncean¿ UIE ¡ - ne exclaimed,clrawinga pistol from thc belt (What murderer does not carl'y a pistol in his belt ?) and approaching}ii by bit l¡e put himself bcfore his twcnty-onc years, convulsive and treml¡ling, and with unequalledskill, fired: BANG I The body fell brcairing the footpaUr. He ádvanced one stcp, two, three, four and then commencedto walli (i{e loolicd for cigaretles. I It: harl nonc), Turned the corne.r, ITEANWHILE TI-IB LANDSCAPE 1VAS KILLING ITSELF AT HIS FEBT. do;ner. ñgle oi the eitizen.,There are 21 years deadCrime, crimq crime...... Translatcil from the Peruaian by Aucust Hunnlssnh¡c.

j was reay ap ach hismaoritv, Be;ausr: ál cl pro ing ll1l',i"J':rr"Ti"rT.1"t: . insulted how bit' Hedidnothcar n,*t,l"1l1,,tl'i:":i"'."il"il[t:1.:: _t]rev
neier conCornei, anglc of tlre.citizen. Placing trims¡Jthcrc hc ¡n¡ould . 'fhe inventory he had to make at tlris i$!*ol rvas lon5 clude.

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Junc¡. Today he finisherthis minoriLy and there he was in all his civiand trailing : COLD. in tized'cmpbiness, filamentsuncolourcd. poor Rut ire had not done anything, hc had only beenan unknown,-a young studcnt, who earneda few poundsin an ofliceand roseat^? p. m' ii* 'nir lihe that one, like so maoy others, a'prisoner in Peru. Sunday: on matinóe...I-Ie touched tfucnervesof a horizonembarking his imagteffeCt: THtr WORLD IS ROUND AND LARGE. nation and.in Air. His longings soared perforáting the distaaces,Openg{ !t-s irralived ? He condiating velves.*Bu1whal tolclo rvith the years-already i.*piir,*o fn"* r*itiiv * *" *nt"*piate"that hotel bid where*e halte slepi once ouly, .to seó if anything'reinainedto us, or lbat woman who

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Los aplausos,los prernios para él serán esas escalerasque hay que pisar, pisar... Nunca le llegarán los aplausos a la cara. Verdadero recolector de sonrisas, sabrá distribuirlas con gran economía. Las mujeres se colgarán de sus brazos, se suspenderán de su cuello. Le obsequiarán pastillas de placer y alegría. Mas éI 1as dejará por PELIGROSAS. El Hombre Veloz se pasará la vida en viajes, récords, llegadas, despedidas,embarques, desembarques,salidas, paseos,aterrizajes, marchas, distracciones, etc. No conocerá esperas.¿Qué cosa más inútil que las esperas? Todas las esquinas serán ángulos y todas las ciudades estaciones. SERA nacido en viaje rápido -el automóvil marcaría l2A H. P.- sobre el volante. La canción que alegrará s' cuna será la del motor. Las estacionesserán 1osúnicos sitios donde se le podrá encontrar cuando niño, cuando joven y cuando viejo. para él todas las fronteras no existirán. Gran señor der viento. para él se habrán hecho todas las esquinas. Los caminos, necesaria y fatalmente, se habrán hecho para éI. Las curvas serán su predilección; las curvas del camino. La totalidad de los paisajes serán de la propiedad excrusiva de sus ojos. Maestro velocipista, perforador espacial, velivolante sujeto. Pulsador de los horizontes.¿Qué violín más pequeño que el horizonte? Siempre es una suposición, una idealidad; pero para é1, sólo para é1,una realidad. PARA MÍ EL HORIZONTE NO EXISTE. El primer libro literario que leerá ,,PoemasVelocíped.os". Expresador dinámico, hablará muy poco o no hablará. Otro libro que habrá de saborear: "Los Continentes". Raidista supremo, en todos los raid terrestres, él será el primero. s2 En los muelles, en los andenes de las estaciones,en las cubiertas de los barcos, en los halls de los hoteles, en los fumadenrs en de los ferrocarriles, en los "coches-camas", los pullman exclrr sivistas. Ahí se le podrá encontrar a este hombre. Lo anunciarán los periódicos con sonrisas que se adivinatt ;r través de los avisos comerciales, su llegada, su salida. "El que siempre llega, el o,ue siempre sale." Su pensamientotendrá forma de velocidad,tamaño del es¡rlcio No se le verá preocupadode traer noticias metafísicasdel ticm¡xr, ¡xrr cuanto 1o habrá poseído siempre. Si le preguntan: -tlstt'rl llcva una vicia muy agitada. ¿Usteddebe sentirse cansado? ¿Quiirrr lomo usted que está en todas partes? Responderácon una itlt:littirción de cabeza,asegurandosu perpendicularidad. I,'umador de los vientos del norte, del sur, del estc y dcl or,5l,t', ¡;¡.¡s cigarrillos serán de marca APURO. (-'irrrli¡clanr¡ l,<ldas ciudadcs,viaiclo cn c.icrcicir), cosll¡o" las dc
¡ r o l i 1 , i r r l t'vo 1 ,tt, ¡ ) ttt'so t'ta d c.l r r r u n d <¡ cn tt't'o . r r ¡ I u r l o i tr sr tl 1 ,i tl ,i vr l .) r ( Ah , ttr m o l '( l ( :( ':i tl l l

NACIMIENTO,

VIDA

E ]TINERARIO (Semi-cuento)

DEL HOMBRE VELOZ

Este domador de los aires -por ser aviador-, luego, en un instante .cualquiera, merecerá que las torres inalámbricas pasen mensajesespontáneos saludándolea la distancia... _. Ün haz de cuerdas eléctricas, tensas, será el escudo de este hombre que ha de ser eI único convencido de que eI MUNDO ES REDONDO. 1926. EL CUARTO DE AIRE

A pesar de la luz, penetraba por los resquicios extremos csc polvo de las cortinas desteñidas por la mano del propietario'

En los muebles se había detenido una atmósfera tan dura qut" al pretender siquiera acercarse, se sentía un quebrar' Con gran sigilo, en un día feriado -de esos consagrados al recuerdo de algún antepasado muerto involuntariamente- cl so* ñor X ocupaba el cuarto. No respetaba tanto los muebles, sino el aire viejo y bueno que llenaba eI cuarto.

El criado al "hacer la limpieza" con un cepiliador de espejos colocabael polvo, el poco, poquísimo, indeleble y moribundo prtlvrr que se hallaba, a veces, en la cabeza del león deL secrétaire.

Al cerrar la tarde', como un libro de almacén, eI Sr' X hacín, con imprescindible asistencia, su testamento. Distribuido todo no quedaba sino el cuarto de aire. Y como estaba de vuelta de utt viaje transatlántico donde había borrado las sorpresasanterigrc$ cl señor dispuso que el cuarto fuese para el criado'

Repuestode su asombro,eI criado entendió que le había dcja' do el aire tan bien conservado. Se llevó los muebles'

Todavía a los dos años, flotaban en eI cuarto tlt¡zos cl<l¡¡irt muerto, que, al salir pcrr las vcntanas, sc volvían nubcs' | 026.
84

POEMASEN PROSA

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i)Ir RECE,PT'ÁCULO

.fl.lRt\IINOS

J'ai finí par trouver sacr'é le désordre de mon esprit.

A. Rrn¡seur.

PARTIDA DE NACIMIENTO ARTÍSTICO ¿SERGIO NARCITE? Veinte años. Lógicamente una juventud en línea directa. Adolescencia trémula, sin alaridos. Superindígena, irónico, atrevido. Ante su figura me 1o imagino distinto; ante él me 1o figuro diferente. Mudadizo, cortés, intercalado. No podría iniciar, nunca, un apunte suyo. Sus preferencias literarias, me dice, están limitadas geográfica y cronológicamente. En eI Perú no ha ieído más que a Eguren, Valdelomar, Ventura y ¡zas! terminan los nombres. En Francia a Jean Cocteau. Ahí tiene un "Vocabulaire". Me aburrí de ser lector, afirma; ahora paso a ser autor. En la autoridad -derivado de autor- no ve sino un peligro; pero se arroja para demostrar valentía. Atrevido. Espero no pasar a la literatura peruana. Es antiepiprologal. É1 está en eI centro de cualquiel' juicio o crítica. Le he inquirido por su filiación artística y me ha respondido con una sonrisa insospechable. En sus poemas no se encontrarán, probablemente, datos para una biografía; y en sll persona pasa Io mismo. Puedo ser testigo de un poeta y eso me parece bastante doloroso. Me piace só1o,solamente, exhibirlo, y me expongo a no dar de é1 ninguna definición. A ruego suyo y por él huyo de adjudicarle algún adjetivo, sustantivo o pronombre. Sergio Narcite 20 años, un sujeto afectivo y sus palabras para ser escuchadas.Sergio Narcite, una frustración al silencio. Lima. 1928.

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RUSHACA

LAMENTO PARA PASADO MAÑANA

ES el cuento de la infancia en que, fatalmente, lo tierno se interpone a cada palabra que uno cuente. Rushaca: pastora indígena de vacas. Analfabeta, o mucha distancia del iáioma caste_ llano. A mi infancia, de pañales agitados por los vientos detr Marañón, le estaba de acuerdo aquel amor para una mínima emoción. Ahora se abre aquí el elogio de elia reemplazada por una flor, una mañana en arco o una canción silvestre. Romanticé en declive y eI paisaje me prestaba, a mí solo, su encanto. Se convirtió de repente er tiempo en transcurso de meses años. v v en la necesidad de vivirlos. De vuelta, la encontré con cinco niños, robustos, indígenas, naturales. Pero como eIIa ignoraba, der'tod.o, de ra perdida ternura, volví a imaginar, para mí mismo, el comentario. Estaba parada en la puerta, con su cuerpo que me servía de marco para medir los cambios. En esto, ella que vino a saludarme por mi primer retorno al pueblo, me volcó exclamando: ,,TAyTA, CREO TE HAS OLVIDADO DE Mf, ADIÓS"!...

NO poder nombrarla, ni la casa que habita' ni su territorio, ni el aire penetrado por su ventana. Sus sedas prepararon sus ¡:erfumes para imposibilitarla más de 1o conveniente. Ni suponerla en su patria, su balcón o su canario. Puede ser que la use' En sus espejos juegan sus perfiles definitivos, o en el agua de su lavado, en sus mañanas alrededor de e1la, iránse los contornos de su faz. Imposible retenerla en la memoria por la luz nocturna que la ahuyenta. cuando la circulación de mi sangre termine, arreglará Ia cuenta para que continúe sus vientos favorables. Y esto puede ser en su patria, en su ciudad, en su pueblo, en su casa... Noctívaga,no.

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ACUEDUCTO

SEÑORITA EX-MUSICA

AVANZó a tientas por la interrogación y unos golpes, dos, tres, en el pecho. Ah, el acueducto. para acercarseaebia empe_ zar gimiendo en torno de lo miserable. Unos pasos más en el escalón y era la Muerte. y no por eso sino pór el comentario favorable a que estaba destinado. E introducirse, además, al recuerdo de sus amigos, parientes. La nube tirada más cerca de lo imaginado le resolvía sus vaguedades, como bolsa de agua y aire.. En aire no penetrado a los bordes, se detuvo a aplastarse, suavísimo. Y lo duro metálico. Jacinta, aún antes d.e su reposición, a 1os ojos le comunicaba: ,,Juan me quiere muy poco. Si hubiera sabido esto ar principio". . . Empezabapara ¿t át aua¡eto diario. Auricular. Estanciero. Aprendido a leer.

SUS dedos, tres, cuatro. . . Y el piano de piel lenta y fácil. Ella, aI fondo o al costado,se inclinaba detrás de las notas. Ei sentido recogido v una reunión de hebras de silencio. La taz cómoda de los días y la partitura abierta y la palabra. La palabra sola dispuestapara eI auditorio. Recorrer los oídos con una nota IÍmpida de sí misma. ¿Debussy?,no. Al soltarla los visitantes sumaban 6. Quiso que el epílogo fuese su gama. Arrojadas en el oído musical, imposible contenerse. Y de su corpiño indeleble extrajo una pena tonta y al extenderse en el vacío de la otra música, eI piano había desaparecido.Y también sus diez dedos, Mirántipa.

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CANDADO

HILALO

SU cncargo atravesó mis cuidados para perderme más aún. Es probable que al contar los granos de maíz que se reían por estar deshojados,no señalarían ya mi entrada. por eso, Jarewua, arrincónome al pasar delante de usted. Más acá se extendía la tard.e que para nuestro encuentro iba a. hacer otra señal. partiendo del hilo de su cabellera. roja aún, todavía verde, pintó mi demora. Su crisis era su oferta. Por distraerme aquel cigarrillo hizo mucho, pero ni las marcas inglesas son capaces de detener en su pureza a los labios ilusionados. Y por ello nos perjudicamos, Jatewua, allá, en Ia raiz de su pensamiento, cuando para volver me dijo: ¿ADALBERTO, VUELVES?... Entendí muy pronto su claridad y la de'ié entre sus cristales paternos.

COMO era indígena del Perú, fo ün tiempo uno de ellos, lo "volví a ver". Pensaba, en seguida, de las transformaciones naturales que había sufrido con varios contactos. Uno de ellos, el de vivir años en las ciudades. Me perdí en hallazgos. Debía volver a ese año en que yo a Ia altura de é1 me detenía en su entendimiento. Por las palabras, por el silencio, pero no por el vestido. A tantos metros de su altura, lo único que pude descubrirle fue su inmovilidad aprendida en vista de unas construcciones dejadas por los Incas. En mí transcurrjeron los años de Ia lejanía viéndolo a é1,a él mismo. Girando, girando hasta lleear al ángulo o al papei de donde verle o dibujarle str diferencia, me contuve mirándole a los ojos. Mi asombro iba dirigirse a alarmarme, sentimentalmente, por su suerte venidera; pero éI -para algo tenía el dolor de la piedra- me cortó con esta pregunta: "¿QUÉ COSAS TE PUEDEN PASAR, NO NIÑO?''...

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?"r.""-{ADOLESCENCIA CHOLA

L. nl
Je "^^*-t

PIENSO en la longitud de un romanticismo sin tristeza, sirt palabras y sin lágrimas. La antigüedad circula en mis venas y puedo reír en un curaca falso. Amarro la soga de mi cansancio en una ruina que se queda en el pueblo aquel, Chaulán. Rompo los volúmenes de mí mismo, y hay una sonrisa difícil en mi cerebro. ¡Qué vamos a hacer, qué varnos a hacer! Giro en las márgenes de una nueva antigüedad. ¡Oh, cholo! ¡Oh, cholo!

:::::a. :!

e*.fiw*r*t

Wk!'

98

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P E R MA N E N C IA

rioso. No se asuste.. Fuga. Con mi padre atravesamos un día un camino entre el pueblo de Margos, un punto de la geografía peruana, a otro pueblo: CHULLAY. Debe ser eso o los ladrones que vienen a robar 1o que no tienen. ¡La plata o la vida! Pienso ganarme hoy lunes, Ia vida o la muerte. O trabajar, o levantarme,oiracobrar. Olga no me quiere, segura. Lástima que yo, sí Louis .Aragon, juventud y no he besado todas las bocas. A lo largo de Ia carretera se desenvolvía su palabra. Así de dulce y sonora que los pájaros se lo robaban. Qué bien cantaron ese amanecer. Jugaba con sus deseos,para qué, por qué y de qué. Seréis como dioses, eso era Io accidental, lo circunflejo, alargado, como esas figuras del Aduanero ROUSSEAU, van a creer que se trata de1 fiiósofo, paseante solitario, dicen. Cráneo. Me 1o topo. Sírvase prestarme el suyo. Cráneo. Duro, imperial, intransferible. Cráneo inkaiko. Me acuerdo yo venía inkaiko, 5 siglos atrás. Mi tío -parientes varios como hoycuraca. Lo mandó llamar el Inca en lenguaje inkaiko. Discutieron; présteme su mujer 342. No señor, no puedo porque se llama Cory Huayta. Discusión por una mujer. Inmoral. Sinvergüenzr el Inka querer llevárselo todo. Yo entonces no nacía, por supuesto. Se caminaba con huacos en Ia cabecera, y el inkita gustaba de dejarse cargar por las indias, ¿qué buenas,nc?, y antiguas, duras, de piedra. Rollizas. Y eI Viracocha mandaba, sólo, sólo, a los curacas del vecindario, y de los 45 varios barrios. AIto ahí. Cuente esos piojos. Usted no trabaja, no miente, ni roba, etc. Perc ¡Silencio inkaiko! Naticha me alargó hasta sus brazos. Era para dormirse en seguida, así Io hice. Cúbrame con toda Ia cama que tenga. Ah, es insoportable. Gracias. Me desgrano. De cerca, cansado, no puedo dejar de esconder mis prolongaciorres,de repente aíslome, como San Lorenzo -frente al Callao- en mi pena. Maldita sea, callar, callar y más callar. Malograrse por tan poca cosa.Porque uno no puede llegar al extremo de las cosas, las personas de las de y ncccsidadcs. Abandérome para que despuésotros me sigan, hagan
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PRCSA CON DOLOR Y A UN LADO (Prosa surrealista, fuera de uso)
Desde su vuelta a América poeta Xavier Abril, le debo un abrazo, celebrado en acueductos familiares y le conduzco a un extremo del fastidio de André Breton. París-Lima, a to largo del 928. A. V.

YO no puedo cantar mi juventud, porque está sobre mí o no lo he palpado en mis años, semanas, días calendarizados; es que pienso en Margarita, personaje de novela, ayer no más entre mis manos, o dudo si en mi impotencia orillo mis ganas para después. Minuto impropio. En el aire de mi vivienda hay el espectáculo más atrevido para los ojos de Andrea. Andrea es una mujer disoluble para quedarse ahí, hasta mi vuelta. Nos vamos. Esperan a mediodía un cerro a donde trepamos cogidos clel cuerpo; peligroso, no se acerque mucho porque los sentidos supuran salirse hacia afuera. ¡Afuera! un ginete cruza el pantano en ascensión y atraviesa con un puñal así mismo, asombro, pero llega el enemigo oportuno, no pensaba, era de la casualidad, venía a caballo ídem, potro arazán, y eI encuentro o polémica, violencia, é1 habla mucho, no grita, éI saca su cuchillo y izásl le corta la lengua. Ah, malvado criminal. El ginete corre a campo libre, ágil, joven, enteramentejoven, el otro también. público, señores, 1en_ mi gua, se ha llevado mi lengua. Asesino. Síganle.y é1 le sigue. Cu_ 100

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ADALBÉ,RTO' VARALLANOS

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cola,-rabo,.etc. Salgo a descansar. Miro mi curiosidad al acto. O s,oyuna bomba para no explosionar o ,buzo asustado de la poca profundidad que ha¡z en los ríos aI morir''en el rnar. Me gusta su arreglarse a cada rato el cabello, anoche en él cinema, en los claros resquicios de la música que Io llenaba t'oda la función, entre nous, cabían unos amigos que me acompañaban, amables ellos, cinema. . Celuloide. Oscuridad. Asientos. Todo e1 barrio ahí está. Sentimental. Por cierto si supiera que'no soy un sentiméntal, ella diría qué antipático, sinvergüenza, atroz. Y'no se moleste. Sorbía el ecran como si fuese un helado público. Continúa, continúa. Mañana volveremos a esta misma hora. EIIa tendrá su porvenir, en preparación, su casa, sus amistades, sus saludos en la calle y yo ¡nada! Lo maté, de tierno. Ah, no sabe. Quiéreme un poquito, unas gotas, milígramos. Suplicantes. Esto es antiguo también pasa en un drama de Sófocles, edad griega, qon zapatos enormes o sean coturnos. De ahí que los personajes no podrían escapar. Y tenían que morir. Los actores no se fugabaq. Por esos motivos, señor Juez de Ultima Instancia, había tragedia. Donde nadie escapa y se cometen indecencias,tragedia. Loi griegos. Desde la sala del CINE UNIVERSAL me fui a Grecia, Me harta ia historia por ser verdadera. Y no 1o es. Sexo ¿¿üit o fuerte. Napoleón yo ro sabré decirte que te quise. Con tus caballos galopantes, tus ojos de mandar soldados victoriosos, tu indumentaria y tu panzita. Ah qué fea gloria Napoleón. Era un volteado. Napoleón eI más pequeño de los soldados de plomo. ¡Hurra! ¡Bravo! ¡Ché! ¡Up. Up. Up.! '. ,Anoche unos tomillos negros lloraron por mis palabras cargadas de emoción y en cada lámpara alimentaba rni zozobrzt puesta en tren de corazón. Constante, riel por donde se deslizan los malos poetas. . Los hay de varios colores y para todas las estaciones. Alluminoides, en público, en privado. Soneteros, cuarteteros,'terceteros. Lagrimables. Etceteros. Marcha al instante feriado. Por ti suspendo el arco de mi risa, qupermática elevada a la undécima, por ti enciendo las bujías rotas para que te conduzcan al incendio de un cotazín sagrado. 102

Joven inkaiko nacido en 900 ilevo la chispa de una inútil pasión, me crucifico en la cruz de cada esquina de circunstancia, es que nací despierto. Como esos monte-fdonde audaces exploradores no han ascendido, llamo una cantidad de vientos a mi salvación, pero ni salgo abstruso ni sombrío, es que soy isla de novedad. Por los cosiados disparo mi atención exhausta, sujeto inconcluso que rompe su cordón umbilical, no sé si ia edad de los hombres tengo o es mi propia edad. Almohada para concluir la calma, Iumínico punto de supuración, si no varón indirecto yo he nacido cuando estaba mi partida de defunción. Alondra de mediodía y tú, que quisiste ser capitán. Colguémonos por la ventana para el paisaje adentro, cambiado. Record. Zapatos numismáticos, infravelocidad, las pestañas se han cargado de humo, se entrecruzan adioses inéditos. Me saturó su pena y no ,me pude resistir. Suspiro de poca profundidad. Es cierto, 1o que me contaba, pero entonces dejó de mirarse los codos y en el tranvía no me cansé de verle. Risible, amoniacal, estratificado. Su brazo como era torcido se dio al vecino. Su corbata quedó entre las rejas y aI ascender por 1os pasadizos, Aurelia, todavía nos llamaba, con su sonrisa de anteayer. Se adelantaron varios hombres articulados cubriéndole Ia falda. Sus dedos entonces tejían un rosario de minutos colorados. Mediodía inclasificable, olvidado y con parches, me parece que en el colegio los muchachos juegan demasiado al mundo. Resultan hombres a los L0 años y jóvenes a los 59. Víspera de cansancio, ajusticio mis horribles preguntas por temerosidad amueblada. Estamos, está usted. Vamos. Nos esperan y la ciudad y sus horas colgándoseen los relojes. Harto, hartísima, como gustéis, arranco mi última palabra a los pies de la ausente, Aurelia. Mujer encontrada detrás de uni legua. 3 p. m. ,Iulio 30 de 928. Julio, 1928.

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le había encargado que cuidara. ¿sabes Alberto?, salía de su boca de color virginal: "yo quiero gozar contigo la primavera"' Gracias, solté de inmediato. Pero, ¿ignora? Está ausente' y se alquila en las tiendas, en los talleres de moda, en los cines. PRIMAVERA, GRAN CIRCO. 1928. MUJER PALPABLE
Sí Natti, a usted herida amor diverso a é1, de un

ELLA cabía en mis manos, ¡imagínese! Le había asegurado ponerla cerca a un automóviI peligroso y dejarla 3, 4, 5 minutos. Estaba parada. Estaba directa. Le caía el cabello hasta cerca de las manos y se cubría de vergüenza. Se cubría eI pudor que, desde niña, tenía guardado. Se cubría con esa palabra muy obscura, muy negra, muy corta: NO. La traje, en la tarde, para contarle una suma de mentiras. La detuve con un saludo que ella recordaba haber visto en la mañana. (Recuerdo, ella venía entera, Sí, meciendo su aire en el vacío tenaz que sus pasos dejaban.) La toqué en las manos que ya no eran suyas. "Es usted una muchacha muy linda", le dije. Ah, sí, respondía, vigilando con sus ojos las cercanías para no verla sino yo. Exciusivista, adinerada. Bebía en su perfil porque eran más sus líneas que a los otros ocultaba. Llegué a sus párpados que ensombrecían su rostro. ¿Sabes?, exclamé, debes quitarte esa sombra. Se movía y quería quedarse en mis manos. La detuve, observando que de pequeño me enseñaron a usar con cuidado los objetos de cristal y a recibir las joyas femeninas con los brazos abiertos, diciendo: ¡gracias! Y ella acabó alejando su faz que después la rehice, estando a solas, para no entregarle otra. Retiróse el paisaje que teníamos al lado y el cielo testigo y dos arbolitos vieron irse a ella con todas las ilusiones que su mamá
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de una históEs que se dispersa' Tener antigüedad y carecer Es que se disuelve en cada nota rica coquetería es inapropiado' un atractivo posible a una desilusión' duros!- en Rompiendo tantos años, abriendo forados -¡qué su llegada sería un VIAJ¡] tantos calendarios perdidos, agotados, AL POLO. Hasta luego. AMARILIS 1928
enteramente renovada.)

(La veo difícil,

CON eI transcurso de los años puedo presentarla en el mar -es verano- en tiera, o en el aire. y poner la atmósfera nece_ saria para que en ella pueda moverse. una mujer vieja: sí y no. un nombre indelebre que cabe en un cuerpo perfumado. A esta hora intermedia, en una sucesión veloz de catetos y umbelas llevados por la mano de un compás inmusicado y para uso d.e una interferente galantería. Coqueta: disuelve sus encantos uno a uno. por ejemplo, podía afirmar que ??o,o negar que sí. Mariposeada, de inmediato pueden dudar de sus promesas. Pero en su úrtima palabra monosilábica (si o no) la encuentro inusitada, porque se áetiene usted Amarilis 1g2Ben el_extremo, en la punta misma de esa palabra y vuelve a lo que cabe en su persona. ¡y cambiar! En su colorismo de sonrisas, risas v carcajadas _¿permite que coloque esa palabra en su cercanía?hallaríamos er secreto trashumántico' Pero accesible a ra antena, corocaríamosen ra más aguda y adecuada, una adjetivación der cielo. cuidadoso estudio anaiítico-sintético, completo. Cojo dos hebras para pegarlos en seguida. Fotografía macrocósmica para ese esfuerzo trascenden_ talista' Romperemos varios cristares' aumentativos o diminutivos hasta encontrar su imagen: inhallada, por supuesto,por supuesto.
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cila, su paralela, dormía largo. Al humo proveniente de tantos pechos en suspiro y en aspiración de luz, aire, se entrecortaba en delicuescente luminosidad at mostrarse en el balcón ' ' ' -Buenos días, respondía, y como era verano y podía fácilmente confundirse con las nubes -una de ellas se iba a detener en el ángulo agudo del edificio en construcción- para acertar más, se ponía aquel traje, No creamos por el verano o por su calor' No' Era por la nuúe posadora. Y si alguna vecina -Lucy o Marú- pretendiera explicarse, olvidaba de sí misma; y aI día sucesivo sa1ía con

JA TE WUA
Di.dlogo potisilábico

el otro. Su faz Dejarla en reseña es difícil e inminente. Así se abriese a la descripción saldría con algo menos. No puede sino contenerla' robarla, su espejo de mano' En algún pintor enérgico, cuya plasticidad fuera ignorancia de sujeto, vendría a valer por su copia. Marca insustituible de piel, subcutánea florescencia, espuma de gotas de aurora recogida a la dulzura tremenda de dejarla, en su afirmación tardía. No la pudo ver, carmilca. suponeos un irresoluto invadir de colores que la pinta por su pequeña eternidad. Su talle ordinar io.Antiguo.Elbusto¡quégastado!Decidmesideim. proviso haya solicitado por acercarme a 1o que era' Subida defi,tia" d"t conglomerado de su cuerpo' Escapando del ritmo exterior se deshacía por si sola su corporeidad hasta llegar a -griegouna idea en caso de curvada felicidad. Lento, lento, aI irse preparada el vacío para que la ocupase conforme volvía a desenvolverse las superficies tactiles herméticas. La mirada en azoramiento de medida, afuera, dentro de su fuga encontrada y ert llama que no ardiese definida en cuerpo.

rf.l,:;il"::
Su carta

amas? ¿me

LEE su carta ar revantarse: "Jatewua": sus rabios no me arcanzan. Es usted insostenible. Vincularse sería un peligro g;rr"ro. V yo que busco las extremidades, me caería ,,r, pi"r,"" ,i, *"ror, a su voz y no me revantaría a ra altura " de su iorazón, corriente, corriente. Sus manos Puedo escribir de ellas extendiéndolas en un papel. Las levantó a tiempo discreto, ro necesario para carcurar ríneas que se extraviaban en Ia iniciación de sus venas. Marcando sus 'as uñas, las finales, la tonalidad aparente hizo contenerme. Sus manos' ' ' eran naturalmente, y eso apresuró mis descubrimientos. sobre el piano o sobre ras suyas se deslizaban hasta p""t"rra"" compararlascon un.marfil o con algo ,,a la mano,,.¿Los itgoaor", subían en su tenacidad branca hasta más arriba?]. . nr'q.." yn comenzaba su brazo. Sus manos. . . no las tuve entre las mías o las tengo reemplazadas. Me despiertan de un sueño p"urráido ,r' costado de mi apuro. Apurarse. "
El aesttdo claro Para eI amanecer, cuando la vecindad testificadora entraba en descanso de los ejercicios sollozantes del piano NOELLAN, Lu108

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ENSAYOS, COA{ONTARIOS,NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

EN EL DOMINIO DE GÜIRALDES
A Oliverio Girondo' poeta-transeúnte.

PERTENECE con su obra y espíritu aI presente y al futuro" Su fallecimiento implica ausencia, no muerte. Hay literaria y artísticamente, demasiados muertos en la literatura americana. La obra indica si su autor está ya muerto antes de aparecer. . . Cui démonos de los muerlos con prestigio, con gloria, con popularidad. . . Las guitarras de la pampa enlutaron sus voces. Güiraldes es sólo un ausente. Personaltdad, No fue promesa sino realidad, varia, poliforme. Cuando el simbolismo absorbía, volvió los ojos a la pampa, a lo propio. Con "EI cencerro de crzstal" y corr svs "Cuentos de tnuerte g de sangre" IIeg6 temprano. Por eso la juventud argentina Ie ha llamado "el precursor". En la novela crgó personajes, innovó la técnica novelística al uso. No tendió a.!a historia ni a Ia sociología: sus novelas son de completa realfdad artística. A más de un artista había en él un esteta. En su obra se une 1o popular a 1o culto, con pasión, tierra y viento. Su amor a la Argentina no le hizo perder las posibilidades de lo continental: "X&imo.ce". Ensayista, pocta en cada página, en cacla silencio que colocaba con pausas. Desdeñó 1o viejo y llegó a 1o nuevo por superación. No fuc cl acl vcncdi zclo analf abet o quc, con el com plobant c clc su juvcnt ut l, i trsrrr¡¡ccon I r ccLr cnci¿1. snobisl, a ni ir qnor ant c.Via. jcr . o I ) or conNi .
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tinentes y por culturas literarias, con un sentido oriental de Ia vida. Gran amigo de Valéry Larbaud, de Romains, de Soupault' Era para ellos el americano que traía la América. como voluntad artística fundó "PROA". Combatió, con gesto de gran señor, contra la mediocridad erigida en mayoría directora. Hizo circular nuevos vientos en la grandiosidad nula de 1a Argentina. Pero más que la polémica le sedujo la obra. EI idioma fue su preocupación. Contribuyó a enriquecer la futura lengua americana con vocablos populares. Larbaud veía en éI a un emperador del dominio americano de la lengua. Estuvo con los jóvenes, que 1o tenían como un camarada. Fue un joven. o Arn er ic anzsrno artí stzc Sin embargo, la obra de Güiraldes no es 10 americano auténtico. Es la traducción de América hecha por un espíritu europeo. En sus novelas dio su mejor versión de la pampa, de la ciudad americana, con espíritu francés. No está demás hacer notar que en la actual literatura francesa tiene un pariente en Jules Supervielle. Mientras Güiraldes nos da una pampa con personaje severo y pausado, Supervielle nos presenta una pampa humorística. Don Segundo Sotnbra es serio y un poco fatalista, Guanamirú es alegre y deportivo. En cuanto a las versiones de los GáIvez, Larreta, etc., son de calidad distante. Lo americano auténtico no era de Güiraldes. La novela suramericana -incluso México- siempre fue una intención. Reflejaba el espíritu literario de Europa. Así, hay novela romántica (Isaacs), caballeresca (Larreta) , naturalista (Arguedas, Blanco Fombona, Barrios, etc.), modernistas (Díaz Rodríguez), etc. A pesar de los paisajes, de tipos y costumbres. Novela localista o provinciana. La novela americana pertenece a la traducción. Güiralcles, con un poco de alma americana, es también una traducción. En México. recientemente, Mariano Azuela da otra versión. 116

Entre Güiraldes y Azuela -la pampa y la revolución-, hay diferencia entre 1o vivido y lo sentido. "Don Segundo Sombra" 3r "Los de Abajo" son dos trozos de América.

Personajes g paisaje Cort "Don Segundo Sombra", que es en sí novela conjunta y local, con atmósfera propia, crea aI personaje permanente de la pampa, sucesor de Facundo y Martín Fierro. En el escenario en que se desenvuelve, se destaca don Segundo, central, único. Fabiano Cáceres, gaucho joven, "Raucho", etc., son personajes secundarios.Raucho es la pampa juvenil. Es eI pampero a quien seduce Ia ciudad: Buenos Aires, París. El hombre-potro, quien ama el horizonte. Nina, casi vampiresa, de languideces cosmopolitas, para quien el primitivo gaucho, es un excitante. Don Learrdro es hermano de don Segundo. Marcos Galván, de "Xo.imaco.", es un viajero apasionado que va recorriendo países. Paraleliza su existencia entre el amor por Clara Ordoñez, compañera incidental, y la visión de las ciud.ades,pueblos de los And.es, costa del Pacífico (Chile, Perú, Ecuador, Panamá, Jamaica). Multicolorante emoción marina en las mañanas, en los días, en las noches" Desfiles de puertos. Cinta fílmica del trópico. Una de las características de la novela americana es su sedentarismo. Só1o Güiraldes y Edwards Bello (en "Cap Polonio") sitúan al personaje en diversos países (con algún otro antecedente). En cierta manera realizan el cosmopolitismo americano scmejante al europeo de Larbaud, Morand, Mc Orlan, etcétera, "X&tms.ce" novela de viaje que se resuelve en poema. Emoción erótica del paisaje. El paisaje existe amplio en Güiraldes. Utilizando la metírfor¡, trascribe atmósferas, superficies, distancias. Su método parit t'l paisaje es sintético. Rápidas pinceladas,seguridad, tiempo, color, aire. Güiraldes introdujo el paisa.icamcricano como no lo lrlttt hccho otros.
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ADALBERTO VARALLANOS

La críttca de mañana

Don Ricardo Güiraldes: Lo supongo a usted esperando con sonrisas los comentarios de loS que antes no le atendieron' Pero usted tenía su seguridad. Muy bien, corno decía, creí que era otra cosa por fe de viveza criolla. Lirr.a, 7927. LÁPIDA A VICENTE BLASCO IBÁÑEZ

LAS agencias cablegráficas de los grandes diarios, comentaron la muerte del valenciano. Un sucesouniversal... Blasco Ibáñ,e2,era ya un muerto, hace tiempo, como lo fue también ese croniqueur parisino Enrique G6mez carrillo. Ambos provenían de Francia. Gómez carrillo, de1 boulevar decadentista y BJ.asco, cenáculo de Medán. Dos afrancesados,con el espíritu del francés del siglo pasado.un español afrancesadoy un centroameric¿'noídem. Qué lejos los dos de ese vivo -artista vivo, hombre ausente- que eI cable no 1o comentó porque era americano y argentino; me refiero a Ricardo Güiraldes, eI creador de ,,Dott Segundo Sombrd'. El gran poeta francés Jean Cocteau, afirma que existen hombres vivos y artistas póstumos, y al contrario. Porque se nacr.) muerto con la obra. Así Mailarmé es un hombre muerto y un artista póstumo. Así Marcel Proust, así Luis Góngora, así Whitman... En cambio, B1asco... De él como de tantos otros, coir demasiada fama y gloria, podía decirse que ara un autor -no artista- terminado, muerto. Se muere muy pronto y fácilmenl,c, hoy como ayer. ¿No ha dicho alguien que el arte es una sucesjón';' El que vendrá, mejor que el que quedará. El naturalismo francés que trasportó a Valencia y a Espairrr, fue apenas una ráfaga de las letras españolasdel 800. Andrcnio, un crítico lento, sostiene quc cn Españano tuvo gran resonancilr,
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Mejor dicho, si fue una resonancia no tuvo exponentes o figuras resaltantes. De los buenos discípulos de Emilio zola, son la finada Pardo Bazán, Palacio Valdés y Blasco, sobre todos' No sé hasta qué punto está relacionado Blasco a la generación española del 98, ¿onde se destacan Azorín, Baroja, Vaile Inclán' Unamuno y otros. No sé. Pero me atrevo a decir, sin embargo' que anduvo desvinculado. Se le puede leer -o aceptar- enmarcándole en el tiempo' hasta en sus primeras novelas locales como "Lü barracd' y otras, y esa imitación de "Salambó" de Flaubert, "Sónt'ca Ia cortesana": pero en las siguientes. . . que 1o digan sus admiradores' Ni su vida -vida de aventurero un tanto vulgar- de empresario, nos puede interesar. Allá sus biógrafos. su sensibilidacl era del 800, enteramente. Escritor sin un átomo de artista. Fue un escritor internacional, recurriendo a las agencias de la fama de las grandes urbes. Por eso fue resonante.Ya 1o dijeron otros, fue un novelista internacional, pero muy lejos de ser un cosmopolita, como son los novelistas europeos del 900. Hasta en sus temas imitó a zola. Lo que para Zola eran Ias tesis supremas, los evangelios: Verdad, Justíct'a, Trabaja, elc', para Blasco eran Raza, Democracza,Li,bettad' En todas sus obras sostuvo tesis. un finalista. Durante la guerra de 1914 con novelas cornbatió a los alemanes, mercenariamente. Por eso fue su felicidad los Estados Unidos. Ya allí no era novelista con tiradas de millones, sino empresario, fabricante de argumentos' Su fama -¡claro que tuvo fama!- le hacía escribir en más de 600 periódicos y revistas yanquis, y editaba ¿en cuántas lenguas? Editaba por millones sus novelas-folletines. Si poIíticamente era republicano, no podía llegar a ser sinc empresario.Fue un empresariode Ia literatura gruesa.A1 último, comr¡ buen industrioso y propietario, colono que va a ver sus pltrntíOs, dio la vuelta al mundo. "Lu uueLta aI mundo de un t'¿o' uclistu," (en 14 tomos de 456 páginas), decía Benjamín Jarnés, un de r.¡ovclisl,¡r-artista Ia, nueva generación española, es eI pasetr Nadrc vc rl¡ L¡l propietario dc ticrras en un carluaje costoso.
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peor el paisaje que aquél que está arrellenado en su coche' " Por rni parte declaro que el tal libro es un viaje a Ia muerte del autor. En sus novelas siguió los modelos clásicos, y hasta diremos, comunes de la novela. Personajes' nudo y desenlace' Conservador cie los cánones viejos como un buen realista' No creó un solo personaje en tantos libros' Olvido, dejó muchos personajes,pero ninguno queda. La novela nueva sino enteramente, renuncia aquello de la realidad. La novela nueva está más cerca del cinema, del poema' clentro de las características del siglo. Abandonando falsos romanticismos y falsos realismos -el realismo es un romanticismo al revés-, la novela nueva se encauza hacia direcciones de creación personal. Teorizar en este momento sobre la novela nueva que no sería labor de capacidady espacio (¡otra vez será!)' ya Serna' sin estoy obiigado. Ejlmplifico con RAMÓN Gómez de Ia saiiime de España,y con dos novelas sobre un mismo tema: los toros. Blasco Ibáñez tiene su "sangre y üreno"', peliculada Ya' Y ,,El torero caracho" (editada en L927). Blasco RAI\4óN tiene su presenta, cumpliendo el precepto de Stendhal (Ia novela es un espejo en viaje, etc.), lentamente aI torero Gallardo en su miseria, en sus instantes de caballerosidad, en su mujer, etc' Sucesión con 1ógicay con moraleja. Y al fin: "aulla Ia fiera, la única"'" se refiáre al púbiico. RAMÓN, dentro de un plano de arbitrarie,Jad, luce, con un porcentaje greguerístico, al torero Carach,o. Ilumoriza. Lleva la greguería al ruedo. Rapidez de efectos, contraste. Aceleración, aire irónico' Caracho, un día, es cogido por l"os hilos del radio. Metáfora, d.esviación personal. Ironía. Las cornparacionesentre estos dos libros son imposibles. Lo hago por salir de Blasco. En Ia novela española Valle Inclán no es realista' Artista' unificador de 1o popular y de 1o culto. Valle Inclán' en sus novelas de lirismo propio y pasión, se desenvueh'e Y renueva cada día' ,,Tit.ano Band,eras",con técnica y caudal lingüíssu última novela tico renovado,se pone a1 presente.Un artista de la novela' Blasco rrn comcrciantcde lo mismo, un retrasado. Lzl

ADALBERTO VARALLANOS

No quiero extenderme en consideraciones en relaciones con o novelistas de la nueva generación española como Benjamín Jar_ nés, Antonio Espina, Pedro Salinas y otros. Están para mañana. Las agencias cablegráficas, hasta un limpiabotas de una call,: de Madrid (lo dice el cabre) comentaron la muerte de Brasc¡r Ibáñez. Lima, febrero, 192R.

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lcnguü fué 5u pmpación. . Coiluibr\'ó ¿ cnriqtr¡cr¡ l¡ f!túr ar¡crieno con reabio.¡ polulercr. L¡ib.trkl t!íx ttr f! ¡ un empcrarlor dcl rlominio unsic¡no dc le lrngtra- [.tuvo con ls jóveñ€, que 10 tctrid corlo un crm¡radír. Fué un joven. AMERICANI SMO ART}STICO

du le p*mps, .ucerr de Í'acnttdo y 11¡rti¡t Fisro Iirr (l c'r' r-rl r,' tn qur tc,lconvlch'e, * de¡taca don Stx'ru.lo, entr¡l. úr,r." Fah;oro Cáa¡*s, qrucho jottn, Raucho', !Lc . son lh r\'!¡x

E n el dorninio de Cuirald¿ s
A CÍi€¡ki Cirordo P*tt -&a4sürte

qlN snbf,¡8Q l¡ ol¡ro dc Cüir¡ldcq no 6 In arneri(ann autÉn' J de AmÉricr hcclrx por un c.piritu tico, E. ü ir"¡u*i¿,, europ¡o. En sus norels dió s ü¡ejor tcni<iu tlc lJ pamp.r, tlc le cludad em,¡icanc,-con c.nfrit{ f¡¡rreé.. \o r':ti ric¡ná: hrtcr notar quc ctl la sctudl liturúture frdccs3 tlcil( ull paricnte co nrrr d¡ !n'\ p¡Dpa co[ Juhs Suprrritlle. trlicutrN ^Cuiruldc*

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ls litqatua l* obra i¡dim si su aulü est4 va @eríc&a. &¡ltrto uts de apffiq... Cuidémcsos de los muertú á¡ prestigio, €s glsis, c6 populúidad... f,s guitms de le pupa edEtsd ss vñs. CüiEld€ 6solo 6 aEe¡te, PERSONALIDAD lué prwsa si¡o re¿lida<l, lsil polifüüeCumdo el si+bolimo abrcrbia, vol\-ió le o¡o a ia parpa, lo pr,pio. ^ Con oEl we¡ro de crislal. y coo 5u5 "ClientG rlc ñuede y de smger llegó túp¡do. Pq so la ju\.€ntud ergcntiM te h¿ Jlamado ,el pecurrcr'. Etr 14 flowia meó pcr.onajs, imóvó l¿ téqi@ úoEllstica al us. No rendió a La hisroria ni a la siologla: ils DorTls rc¡ de Cmp)cta nclidad ulísüce. A más de un Brtista babla d él un stek, E¡ u obra * unc lo popül* a lo ftdto, @fi pasión, tierra y viulo. Su mor ¿ la Argflti¡o no le hüo perdcr las posibilidads de 10 conl ix( otal: . Xainuca :. Éss[lO I Y yistr, l@ta co carla página. c¡ cada silencio q:c mlncaLa cm pausN. Dsdeió lo vicjo y ¡lcgó a Io ouelo por qpcraci¿t. No fué eJ ¿dvencdi¿o o mslJabeto qrre. on el comprobanrc dc su juve¡tu.l, irsurge con freeuc¡ci¿. Ni suobisra Di ignarstc, Via. jero por onrincntcE y ntr fijltu4 üte¡arim, rcu un seotido oriotal de la r-ida. C¡m amigo dc Valcry Lcr baud, dc Romaire, de Sdpeillt. que t¡fo la Amé¡ica. Ea pua ellos rl mericilo Como rolu¡kd aflístie iuDdó .Proa:. Comb¿rió, con gesto de la mediocriCad erigida eo mayorl* dir*ua, Brü R¡o¡, onfa Hizo circulu ¡oevos vistos s Ia gra¡diosidad nula rie lá Argentitr¿, Perc más que la poldmica le sedujo la obra, Et idiona

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P E R MA N E N C IA

La poesía, según PauI Valéry, es una dificuitad donde no han liegado sino pocos, o casi nadie. Alta matemática, mística, estados de éxtasis, inconsciencia lírica del individuo: poesía efectiva. Síntesis: ésa es Ia característica de io más caracterizable. A un lado dejemos la discusión si la poesía es humana o no. Si 1a poesía es un producto cerebral decadente, vacuo, simpie juego de imaginaciones enfermas, etc. El poeta y su poesía cuando han sido populares, humanos, demasiado humanos, no han sido tales. El poeta es de Ia apreciación de los elegidos y de los dispuestos a elegirse. El concepto de arte es siempre un concepto de calidad y no de cantidad. He aquí que Giménez Caballero -hombre transatlántico, espíritu oteador de los cinco continentes, raidista, exponente intelectual de la nueva generación literaria española, "inspector de alcantarillas infrahumanas", poeta, periodista, ensayista, crítico, cineasta, deportista y joven del siglo XX- nos alarga este poema: Oda al bidé. Imaginismo exuberante, vértigo excentrista. Planeamiento de un motivo -el bidé- hacia las afueras de un espacio interca,Jado entre el poeta y el aire de su creación. Poema en 'vértigo monotérico, astral, insumiso. Señor lector del Perú: También aquí usted encontrará motivr¡ para su protesta. No es posible permanecer en mutuas comprensiones. Si Ia poesía no es de su uso personal, deje que se vuelva cJeluso del poeta. Y cuando, en un golpe humanitario, clame usteci con un no entzendo; comience a pensar que a 1o elevado no s/) llega por ese camino, sino por el otro, por el contrario. Para conocer y tener la seguridad del espacio que se halla tras dcl cielo, es necesariorenunciar a uno mismo. O suicidarse. 1928.

EJEMPLO DE POESÍA NUEVA
LA poesía nueva, ¿una lección definible? Por partes. De las teorizaciones -numerosasentresaquemos una. La poesía vieja era alejamiento, evocación directa, búsqueda de la anécdota y acomodo aI manejo retórico. La poesía vincurada a la música: simbolismo; a ia forma pétrea: parnasianismo; al sentimiento directo: romanticismo. Un día huye del ropaje verbal: elocuencia, explicación de la música fácil, del metro y cle Ia rima, para darse como tal:, poesía artísti,ca. En la poesía nueva, el autor como humano está lejos y hay en ella la libertad de Ia misma estética. Los condimentos dé la poesía de hoy, serían: seguridad y valor de la palabra por sí, casi extirpación de Ia anécdota, construcción dei poema según la disposición del poeta, utilización de meiáforas o imágenes, alegría, humorismo, referencia a estados puros o clínicos del sujeto y cambio integral de los motivos. Por cierto, dentro de la poesía nueva, cabe una diversificación en relación no só1o a las leyes de 1as tendencias o escuelas poéticas, sino desde eI ángulo de la apreciación personal. En arte, se repite con estricta frecuencia, lo venerable es lo personal; no lo co m ún. Y. dentro de la poesía en general, cabe una poesía que no es nueva ni vieja sino permanente,
1 1/ ¡¿o

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P E R MA N E N C IA

Estéttca g las 17 g 30 a. m.

ENCUENTRO AL SURAMERICANO

VELAZQ-VEZ

Sería duro decir la distancia que hay entre mí y el texto, entre su persona y la mía, en corriente ascendente. A Juan José Lora.

Crónica

social

g

retrato

DE vuelta de París, ha estado breves días en l,ima el jove:r poeta peruano Juan Luis Velázquez. Volverá a Europa. En compañía de César Vallejo y del español Juan Larrea, piensa editar, allá, una revista internacional para atención de ambos mundos. Sus libros: "El pet'ftl de frente", pubiicado en Lima, en 7924; y tos inéditos: "Memortas cuando teníu dt'ez años", cuentos primitivos, y "El prtmer libro de los últi.mos poen't'ds". Oriundo de Piura, Yelázquez corporiza sus cabellos rubios, sus ojos verdes, en una sonrisa diáfana; y sus gestos afirmativos, demuestran al adolescente en todavía precisas ingenuidades. Poeta -por supuesto- cuentista, estudiante, doctor en letras, viajero. Limpio de recorridos culturales que haría notable a uno de nuestros "jóvenes valores". Dueño de sí mismo, se entiende, ha fugado de los sucios horizontes peruános para recoger sus vibraciones en anchas pistas europeas. 128

La estética más cómoda es la que se refiere, como último término, a Dios. Relativo, temporal, de 1o bel|o. Estética: belleza engendrando ideas. En la clasificación de una obra integralmente, se llega a terminaciones absolutistas. No hay un sistema de ideas que no se cuide por sí misma. Un sistema está cerca, lejos o cletrás de 1o bello ingraduado; y colocado en un marco de abstracciones Se funde, al fin, con una serie de valores: morales, políticos, sociales, religiosos... Ya se sabe que no existen tales fue el privalores. Todo depende de uno. IJn esteta -Platón y Franz Roh- es siempre un renero (?), hasta Jean Epstein {eridor. Hay una entendida generalización: o es una humanida'l para permanencia, o es Ia otra: la que transita. Particularizemos una estética, minusculada, atomizada ya. Establecida la esencia de to particular, de lo único, en Io fragmentario, detengámonos en un umbral delantero y volvamos la mirada sempiterna sobl't' el reloj que está en Ia pared, en la mesa o en el puño: 11 y l3f &. ñ., Lima. Estética de las 11 v 30.

Tiembla el silencio introducido por aquí. EI material del art.t' literario es el lenguaje. La palabra se salva por 1o escrito. Mictttras en una crisis contemporánea se recurra a los colores, a l6s espacios, a las figuras, etc., nosotros vayamos a hacer el recucnl'tr de 1o que en América se da como producto literario'

Pasaje a lo lírico

Aceptemos 1a clasificación poética de nuestros abuelos: ópici,. lírica y dramática. veamos. Lo lírico es 1o que está unido al itr.'l dividuo. Lo que está lejos, elevado, es lo épico. Lo dramático: puede pasar ent r e dos per sonas, lo espect ablt '. l, r r suceso, l o que yr ¡ . l, r i i ri co, ya se dijo, es la r ef er encia a la pur eza lí m pida dcl géner o lit er ar io, cjem plo: lll t l¡ vt 'lr t , l ír.i c1¡con dim cnt a cualquier < ' l r:r¡t' n1, t cl pcr ir ldism o, cl saludo, et cót clr a' l,

I J'¡

ADALBERTO VARALLANOS

P E R MA N E N C IÁ

En América, en la producción titulada y consagrada por ia "sabia ignorancia", es difícil sino imposible la búsqueda de lo iírico. Ni lo lírico puro ni Io lírico refinado. Chocano -no tenga cuidado señor fallecido-, es u-nmar, una selva o montaña de palabras' elocuentes,grandiosas,solemnes.Procesión de frases. Hay que ser buzo, explofador, pionero (¡Ay!, inútii. ¡Nos ahogamos! S.O.S.).Sea en lo más próximo: en el CancioneroPopular, en los himnos de los muchachos, en el finai de un diálogo de dos amantes, en las primeras palabras de un niño... Fuera de cultivo: lirismo bruto. Poesía pri,mari,a Procédase a apreciar Ia raíz cultural. En esta América-perú, se da eI caso de una poesía sin antecedentes culturales. Fugada del idioma, de la gramática, de la modalidad artística imperante. Carente idem de sentido (y la otra, poesía culta, cercana, derivada de una tradición. Diversa y 1a misma). poesía de primitividacr, sin recorrido cultural, bárbara (así, parte de la obra de César Vallejo). Esto puede tener el valor de una promesa, precursión; pero no de una estabilidad, de un clasicismo. Valor del stlencto Ya en estos instantes, en los países literarios, se ha tenido en cuenta el silencio dentro der la creación artística. Estricto, medido o considerado, solamente. Et simbolismo:, Mallarmé, Rimbaud, Maeterlinck. Diferentes clases d.e silencio. cada artista tiene su particularismo, su característica. oliverio Girondo decía que el silencio de los cuadros de El Greco es un silencio ascético, maeterliniano, que alucina a sus personajesy ies desequilibra la bcrca,les extravía las pupilas, les diafaniza ra nariz. En las letras peruanas quien lo introdujo fue José María Eguren. No la suspcnsión, sino el silencio puro unido a su emoción del miedo, de t,cmcrosidad, aristocrático contenido. Buscar e1 silencio en la de ¡lucv¿lpocsía no es original, es accesorio,corriente (las musiquillas v l.s.uidrs catar:atescos, sean de Darío, chocano. Díaz ya
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Mirón, etc., no nos interesan) - Aparte, eI silencio de Juan Luis de necegdad necesurío, diremos; y Yelázqvez es de término, porque es un silencio de dificutrtad, en algunos poemas sólo aicanza al balbuceo. No llega a sugerir rápidamente: cada poema es el resultado d.e una argumentación, una conclusión dicha pobremente, esquematizada quizás a lo Iejos. . . sintética. - -

Contenído E posicién

Coincido con la enorme autoridad de Valéry Larbaud, e1 poeta realizado está en 5 ó 6 versos, personal, Trascurren los poemas de Velázquez en un piano de emoción cerebralizada y dentro de sus dificultades de expresión plantea los problemas eternos y fundamentales de la vida. Su poesía es poesía de ideas. Tono grave, sombrío, casi solemne, ¡r alguna vez una sonrisa: el dolor de ser joven un tanto viejo. Y como no tiene dominio del idioma, su creación se condensa en vocablos y concluye en repetida:; o'El perfil de frente", "dulzurr contradicciones. Dice un título: del dolor", "cóncavo convexo del vivir", etc. Sus temas a más de lr de las finales notas del paisaje escueto y paupérrimo costa, son los de antes, viejos: el dolor de exístir, el amor, el r<:cuerdo, la ausencia, la soledad, la madre, etc. Cercanía de luz, de color, de alegría. Poesía que no va a los sentidos, sino al alma; y d-entro de Ia poesía de ayer por sus temas. Minimidad. Valórv tr arbaud asegura que tiene una ciencía, una técnica del vorsrr ¡roco común hoy. Apenas se percibe Ia imagen: "humedad rct¡ll¿rtica de la hondura". No se encuentra en ella ni asomos de Ia ructá1 . ora

[,ln sus poer']lasinéditos Yelizqurz conti¡ríta cn rtus rcf'c-'rtlrlcil i ' r' tt1,t' ¿tclic1, 6t 'iar ; : "sicnd<l ¿t sín¡ cs lt l t ¡ t . t cy9 quit lt 'o, / t t o cs I o qt t t <lr !to (l tti (' ro; , / r t 6 cS t 'r lr lt t '¿t t nar lit ', / t t o t : l^; r I 'ilVt lt 'r lt : lr : lt lit "' <lt f Clóslr r Vr . r ll<r . io. it lt t t ¡ t t t ¡ lt t 't lr ; ; t t ,.()r' i i l i rr;r l'/ lViir s lt it : r r , l) ( 't r ir ) r r ; t l. t ¡rt' r' rl otttit t i{r'n r 'jt t ¡ ilillt 'ol; . I 'r 't 'o lilt t 't 't t r lo, t 'r . t ¡ t il. o,r t 't 'sr r t t lll¡

ADALBERTO

VARALLANOS

P E R MA N E N C IA

"El Perfil de Frente" apareció en 1924. Desde entonces, juzgando a la poesía en marcha, se han sucedido en el perú minúsculas irrupciones de semipoetas nuevos, de no nueva sino farsa nueva poesía. El movimiento literario de los grupos editores de "Flechas", "Guerrilla,', ,,Trampolín,', etc., no dejaron de tener un ingenuismo encantador y ,,revolucionario',, ignorantista y periférico. Los Peralta pueden ser considerados favorabremente. y otros, aisladamente.El "vanguardismo" como reflejo de las corrientes europeas es cosa ya muerta. Los mismos agitadores de las escuelas lo reconocen. vuelta hacia atrás. ya de parís -cuídeme ese foco- nos anuncian una nueva corriente y escuela reaccionaria: el "neoimpresionismo" (no hay escuel"a; ," desvive lo personal). Está extendida la partida de defunción del ,,vanguardismo" (¡cuidado con el cadáver!). unos vuelven a la tradición, otros avanzan a la política; ellos al surrealismo (habto del Perú). ¿No es cierto, amigo Xavier Abril? cada uno tir.a para su lado... Ya está. Un suceso críttco peruüno: Vulérg Larbaud" En 7924 envié, con jovial dedicatoria y en nombre del auror, "El Perfzl de Frente,,. Cuatro meses después, Valéry La'baud -gran poeta, ensayista, novelista, alma cosmopolita y crítico de autoridad mundial, el impositor de James Joyce, er descubridor de Ricardo Güiraldes, etc.-, en una carta amabilísima, honrandc a los nuevos escritores peruanos, saludaba en Juan Luis velázquez a los artistas der perú. y res incitaba a que, "teniendo a ra vista paisajes, gentes y cosas que la poesía moderna no ha expre_ sado aun, los poetas que tienen la suerte de vivir en aquellas regiones de1 continente americano, deben aprovechar la situación en que se hallan y conquistar para el dominio literario esastierras vírgenes.'.". verdadero mensaje de un espíritu europeo que mira las posibilidades de América, en 1o artístico. Este es un triunfo que aquí los se.viles de ra fama no pueden pregonar. Nadie -ningún escritor viejo o nuevo- puede jactarse de uno igual. ¿Podría yo decir 1o que es para ncsotros el nuevo americanismo y peruanismo? Lo diremos oportunamente. 732 (

Fragmento de saludo Juan Luis, amigo: Lo sitúo a usted en un punto de la geografía: París, Madrid, Londres, Lima o piura. Entreveo sus afanes de transeunte suramericano, esquematizando sus torrentes subterráneos en secas estructuras numéricas mientras nos separan tierras con laberintos rraturales. viajero, en sus ojos de adolescente-eso es' un adolescente,porque comienza usted a sufrir- marcan las lunas transatlánticas relieves herméticos de continentes br.avíos y cercana comodidad. Desde las "aulas" de Ia universidad de san Marcos en que, un azat de conocimiento pretencioso, de porvenr* rismo, nos vinculó hasta un día -día de mayo cualquiera; lo i:rtroduzco en mi cuarto reservado de espera. "EI que no espera est,ii muerto". Adelanto un agónico minuto eiprimido por mís mansas manos' enciendo un castillito urbano. por sobre techos pcruanos ya se elevan cuadruplicados votos a un cielito vacío y lindo. Tengo 660 ¿" entusiasmo y seguramente romperé todavía mirs palabras para usted. Azules, rojas, negras, blancas,arcoíricas,milloncoloiistas. Incendio. Me incendio entre b.000parabras de adiór;. ¡Incendio!

rs27.

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embarque -con su aire de hombre errante, acostumbrado a manejar horizontes- en eI Callao. Nuestros reporteros ignorantes -como siempre- no tendrían preguntas que hacerle.

En su afán de exotismo y lejanía artística, sensibilizando sus inquietudes de artista universal de hoy, busca motivaciones para sus obras en Lasculturas muertas, en las civilizaciones antiguas.

RETRATO DE BLAISE CENDRARS

fla sacado del África una literatura primitiva, feroz. Antologizará luego, cofiro tiene anunciado, poemas y cuentos Mayas e Incas. Este sentimiento de curiosidad por lo bárbaro, lejanismo y primitivo, merece ser estudiado aparte, como una manifestación del Hombre del Arte Nuevo.

PARA hablar de Cendrars tendría que subir ocho mil metros sobre el nivel de los lectores del Perú. Cerro de San Cristóbal, Misti, Huascarán. Los vientos peruanos, chilenos, ecuatorianos, brasileños me ayudarán a trasmitir mis palabras definitivas. América. Curiosa emoción americana de alturas. ¡América, donde está situado el Perú: un país de incas. Yo soy incaico! El espíritu europeo y universal, cuyo precursor en obra y pen. samiento fue Guillaume Apollinaire, tiene en los literatos franceses pos-bélicoso participantes en la Guerra 1914-19, más clara reaLisu zación artística dentro de la poesía, la novela, el film, etc., en el grupo de los ya eonocidos Jean Cocteau,.Dreu 1a Rochelle, Mac Orlan, Giraudoux, Paul Morand, etcétera. Cendrars y sus compañeros introducen en la literatura francesa Ia corriente cosmopolita. El escritor, de burócrata y sedentario quL^ era, se lanza a la conquista de los horizontes y abre amplios espacios en la poesía, en la novela, en el cuento. Resultados admirables. El cosmopolitismo y el universalismo, en oposición al estatismo realista que primaba siempre en las literaturas. Blaise Cendrars, como combatiente, perdió un brazo en las trincheras. Viajero infatigable, descubridor de nuevos polos artísticos. Al S., al N., al E. Abriendo rutas, hallando vías inéditas, coleccionando paisajes, se le ve en la Siberia, en Africa, en América y úItimamente en el Brasil- No sería raro que, un día próximo, des134

Este poeta excepcional viaja, no como 1o hace Paul Morand con cargo diplomático en mundanos transatlánticos y uagon lit's sino corno un aventurero cualquiera.

No he Ieído mejores cantos fotogénicos de los desembarqueserr los grandes puertos, ni de la vida acelerada de las grandes urbcs. que los de este poeta. Cendrars es un épico a la manera nuev¿ Itrnteramente del siglo XX. Es tan grande poeta que, después cio leerIo, se siente uno con nuevos poros.

De sus poemas,novelas,fiJms, que para suerte nuestra todavíl no han sido traducidos de1 francés, se pueden anotar los nomblrls de los siguientes: "79 poemas el,ástícos","Kodük", "DeL mundo entero", "Lü guerro. de LutemblLrgo" , "EI plan de las ó.guilas" " Lu , conquista del oro", etc. Uno de sus últimos libros, leído por mí, s; l.lama "Hojas de la ruta: Formosa". Voy a traducir un poema clt dos líneas:

AZUL
El mar es como un cielo. . . azul, azul. Pero encima el cielo es como el lago Leman (Suiza). Azul tierno.

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retrasada, puede, sin embargo, compararse con lo que hoy crr Francia, produce Francis Carco, criminalista, bajofondista. Agotirdos sus relatos de éxito inmediato, López Albújar va en su últim¿r novela a "descubrir" la realidad de los negros ert "Matalaché". !):: admirable su poder de renovación y su inalterabilidad ,ante las manifestaciones de la novela nueva en América y Europa, por supuesto. MOTIVOS PARA UN ARTE AUTÓCTONO *

Viniendo del otro lado, sensibilidad y novecentismo, José Varallanos se revela como un lírico vernáculo nuevo con su "1'll donde ya "Ia crític¡r hombre del Ande que asestnósu €sp€To:nza", nacional" puede ejercitarse. Septiembre, 1928.

PARA un arte inspirado en la naturaleza, Huánuco es una seguridad, como casi toda la sierra. El folklore, Ieyendas,costumbres, etc., es relativamente pobre en caudal. Pero el paisaje, Ios horizontes, los campos y los tipos están inéditos. En espera del artista nuevo-universal capaz de descubrir y conquistar aquello en beneficio de Ia literatura, pintura, música, escultura americanas.Valér;' Larbaud, desde su mirador altísimo, pide a los jóvenes peruanos eso: un arte inspirado en lo que tienen delante, Ia conquista de las tierras vírgenes. el Gauguin, eI Rimski, el Güiraldes o Ha de venir -llegarel Francis James, capaz de explotar aquello. Por otro lado, y muy lejos de esto, Enrique L6pez Albújar, en sus "Cuentos Andinos", eü€ son más bien relatos, presentó una tipología indígena que merece todavía admiración aI comprobarse la pobreza de la producción peruana. Observador distante, López Albújar, con prosa dura y carente de tacto artístico, más bien amplio de documentación humana y enmarcado dentro del realismo del 800, ha dado esos relatos sobrecargados de sociología y tendientes a revelarnos, un poco jurídicamente, la aparente psico1ogía del indio huanuqueño. Carente de visión, de luminosidad; d-enso,dramático, rudo, sus tipos cogidos de la realidad ya no dicen de la belleza sino de la verdad. Esta literatura anti-artística,
* Párrafos extraídos de "Un pedazo del Ferú: Huánuco". (Mottuos diDersos g locales, del presente volumen.) 13 6

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P E R MA N [,N C IA

visión y distingo de lo posteriori. si la creación adelanta -tropcperm¡lzando, cayéndose, levantándose-, la crítica se queda en Ilc¡¡;r nente seguridad. Es que al último, cuando todo está acabado, jacleante, mostrando que está enterada clt la crftíc;, sudorosa, política's t,oclo.Y hace sus constataciones históricas, sociológicas, mala- se llega a cualquicl' sociales, etc. Por la literatura -buena o parteyse llegaaunom ism o. Hist or iador 'per iodist a, polí t icr r . profesor, etcétera.

EQUiVOCACTONES

*

UNA línea que se quiebra en varias direcciones, señala el espíritu de Jorge Basadre. Actitud de estudioso. Seguridad de meditador. Timidez de inteligente. Pluralismo. Inquietud. Historia, cuestiones sociales,derecho, bibliografía, biografía y literatura. Basadre: alumno, profesor, catedrático -el más joven, dicen-; alumno siempre. Crítico literario en 1925y siguientes.Media vuelta la historia del Perú. Crítico literario. Su crítica es de constataciones. Sensibilidad afirmada por permanentes lecturas y por cierto sentido del equívoco personal. colección de artículos .o estudios,como quiera "Equzuocaciones", Jlamarse, ha interesadoa los profesionalesdel elogio. Eso tiene no no ser un asiduo de la publicidad. Modestia. ¿Modestia? Poca popularidad, periodismo, profesionalismo. En este libro de constatacicnes sobre tres o cuatro temas ensartados,sobresalesu estudio sobre José María Eguren: amplio y comprensivo hasta donde es posible alargarlo. Y la crónica, optimista, considerada,sobre Abraham Valdelomar. "Equtuocaciones" auténticamente no es libro de un literato, es de un estudioso que se acerca a la literatura. Con prudencia, tomando sus seguridades. La crítica literaria peruana -de las otras actividades artísticas no han nacido todavía los críticos- adolece de comodidad.Es
* Notg al libro del mismo título de Jorge Basadre. 1 38

D etodasm aner as, Jor geBasadr e, t r ansit ador delonuevo'd( ll'r viejo y de 1o permanente, llega a definirse. Pluralismo. Peligrosidail Eo .rn" apreciación ingenua, el título puede ser como "In<lttLsi idiornlr' ctones", de Jorge Luis Borges. Pero Borges es hondura del filosofismo. crítica en actitud. de constataciones para ideas sob|t'cargadas. Sensibilidad y pensamiento.

Hay que saludar en Jorge Basadre a un crítico que ha de.iarll de ser periodista. Esto puede ser mucho elogio' No lo es'

Basadre: profesor estudioso, suave' grave, germánico' Distincitirr y personalidad. (¡Declaro estar continuamente equivocadol). 7928.

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P E R MA N E N C IA

UN POETA

ESPAÑOL:

MANUEL

ALTOLAGUIRRE

*

Como un grueso perfu,me se agrandaba opulento, rozando con sttrs bordes intertores del alma, g luego, al alejarse, en las paredes ínttmas, ubandonó consczente -señal, uesti.gio, huellala fzna pi,el suauísima de su últi,mo contorno. . . En su soledad -la soledad antigua de huella clásica- el poeta recurre a construir sus atributos. EI suave y precioso contorno de sus poemas busca la armonización decisiva de la palabra y de Ia imágen. En su limpieza dr, ejecutor y anotador de sus intimidades, sabe marcar:
Círculos de soledud dibujados por mt espera. Gtrando sobre mts ptes ím.paczente arrastro g doblo Las puntas de mi,s mtradas sobre lo inútil perpetuo. . .

¿HACIA dónde marcha la mayoría de la lírica española? Siendo difícil precisar si a la "derecha', o a Ia ,,izquierda", optemos por un título del libro de Emilio Prados: Estó. d,e uueltu. En una apreciación rápida y peligrosa; apartando a personalidades de primer momento -¿segundo?como Alberti, García Lorca, Guillén, Diego, etc., podríase adjetivar, dentro del renacimiento y continuación del alma lírica española y como los que, reflejando la obra de Góngora y Juan Ramón, en una plural independencia de actitudes, saben ejercer el nuevo espíritu de la poesía española. Sin el conocimiento previo y conociéndolos sólo por referencias o fragmentos, intentar una definición o fijar un marco calificador de los poetas españoles jóvenes; veamos sólo un libro de Manue1 Altolaguirre, malagueño, codirector de "Litoral" en una imprenta Sur, de ediciones propias, "Ejemplo". En "Ejemplo" Altolaguirre dará justificación a 1a ',fria1dad,, con que se ha tildado a la producción de sus jóvenes -aparentecompañeros. En el retorno a Ia línea de la tradición, caracterizada aquí por la independencia del artista con relación a sus propios sentimientos y en el dominio seguro de su avance y de su retorno; la poesía de Altolaguirre es una muestra. Así su definición:
* La presente nota bibliográfica se publica tal . --inconclusaentre los papeles de A. V. 74 0 como fue hallada

,.

A sus preocupaciones sabe aquilatar Ia ,,firmeza en soledar;1 Juventud y ciominio". De verso que adquiere transparencia de ctJarzo,pasa a acentual. su tedio; el tono es más cercano y eI poeta está más cerca a él: D esuel o : lmposible se qlzaba Ia negactón austera. Esperé tu uoz entre las uoces múltiples que se oían, l'r^lsbojos pcsos o tu eleoa.da risa. I,'tL<¿'rtt cuurl.o Lod<t Ttodía,po,sor. del
t.t I

ADALBERTO \¡ARALLANOS

Más no fue fuera donde a! fln te hallé' Yendo aI Pasado que o, tan Poca dtstanct'a se encuentra d"e mí ut'da, íntzmamente te uolaí a uer' Y un go d"entrode mí contigo hablaba' Y aI ueros ¿ los dos en el' dt'álogo me transJorrné en estancia st'Lenct'osa' un dibujo señala Ia destreza del pensamiento; el motivo es mero marco de acierto, como en aquel poema de Ia muerte, donde garganlas ,,últimas palabras imposlbles cayeron en el fondo de su ta...". Y el contrastede certero: Ios Cuando erpiró, sobre su n1,esa' cristales con blancas Jrutas ut'uus contrastaban. . . LINEAS SOBRE ALBERTO HIDALGO
(Carta violada)

Agosto 22, lt\ztl

SU obra es ya bastante conocida por los que, como yo, sallcrr dónde se halla el oro en estos países. Suprimo comentarios, nr i admiración a usted es ya vieja.

Aquí, como supondrá, los jóvenes lo tenemos presente y en r¡rj ted vemos a un hermano mayor, ya muy crecido, grande.

Usted lo sabe, en arte, Perú continúa como país pobre por' ('xcelencia. Lo que se produce es bueno para no nombrarlo. Cl'í1,icr novela, cuento, etc., nada. Poesía más bien. Los muchachos, Io" que van llegando. . . ; ver em os.

P E R MA N E N C IA

la dirección del maestro Hernández, de quien es aprovechado alumno, se ha formacio con é1. En sus cuadros revela la posesión del color, dominio del conjunto y segura captacióndel paisaje serrano.X. Z. es un paisajista de pincel templado que acerca a nuestra retina la humildad virgiliana del valIe, la hosca soledad de las cumbres y, sobre todo, el paisaje serrano. TRAS DE UNAS PINTURAS
A Ricardo Peña B., Paralelo.

No se encontrará, seguramente, acierto de tipos, como en Pantigoso, y personajes,indios irónicos, como en Camilo Blas, sino reproducción, dosificación severa del paisaje de la sierra, montaña y costa. Con mayor estudio y siguiendo a los maestros, estamos seguros de que X. Z. nos revelará, muy pronto, nuevos fragmentos ctel paisaje andino" El ignorante de todo esto puede agregar: "Lástima que yo no entienda de pintura. Me parece que X. Z. alumno fiel de esa Escuela de Bellas Artes, no ha sabido llegar a pintor, cuidándose de sí mismo y de su acierto. Carencia de cultura y poseedor del sentido del color corriente: verdes, azules, oscuros. No encuentro en su obra eI medio tono, esa atmósfera que sentí en Camilo B1as,ni el vrgor bruto que ví en Pantigoso. Cer. cano a Ia realidad, en esos ci-radros nota que X. Z. es un copista se o un tanto copista rle la naturaleza. Mejor dicho, sabe trasladar trocitos del paisaje serrano,verbigracia (no señalo sino dos o tres cuadros, sobre los que otro clía hablaré) ".
Nota En 1928, en pintura, estamos con 30 años, más o menos, de retraso. No conozco persona alguna que entienda de artes plásticas cur'opeas, ni americanas (México, Argentina). Todavía no ha nl¡cido, r;n el Perú, nn Diego Rivera; ni un hombre que pueda l rrrbl ¿rrdr : Picasso, I Vlat issc,Dér ain, et c. , sin asust ar se. Esper em os cltl(' n¿¡zcríl. Pt't¡trto. Micntt'trs, tenclremos estos malos explotadores rl r' l ;¡ tl ¡t1, t ¡ t 'i¡ lozlr llclu¿lnlr .

VOY a hablar desde una galería del Hotel Bolívar' Sitúo mi pensamiento, sí, como a pasajero de improviso. Hotel Bo1ívar. En todas partes está Bolívar y en todas partes hay hoteles' ¿Usted no sabe?"La vida está volviéndosecara", sobre todo en los hoteles. Todo es prestado,y el fastidio tan común. Los relojcs no puerlen detener e1 tiempo que fuga de los hoteles. Hotel Bo' lír¡ar: 4.50 p.m. Por 1a puerta principal, sea usted pasajero. Ernost'cíón del rtintor X. Z. 33 "Paisajes Peruanos" dice el Catá1ogo. cuadros y 2 diliujos Montaña, Sierra y Costa. que correspondena la E1 joven X. Z.ha estadoen la Escuelade Bellas Artes (¡ay!)' como yo he estado en e1 Hotel Bolívar. Con la cabezaprestada de cualquier "crítico de Lima", puedo cscribir, por ejemplo: "Entre los jóvenes pintores del Perú, podemos incluir a X. 2., cuyos trabajos hemos visto en una de las elegantes galerías del (iran Hotel Bolívar. Ya io conocíamosa1 autor por la Exposición rluc hizo en la Escuela de Bellas Artes, en diciembre último' Bajo r.t.{

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Eq u i n ¡ AnCuto de lo .;urlsdana. fo d ó s l o s si lencio¡ u" n a aoi ú useira, fu i d a d o . E l ¡eloj rsLi {tánJos cucrta. C o n l o s d edo.s perpenrticul¡¡,¡ *r.u su * ¡ r za . ysC dLen, Pensar¡i¡¡¡6. O" ¡tr r e }ú e n que un hornbre sje Ut hin¡ d e l p e n * n i e nro.

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f,i' sa. lr ¡(rtELUD Ojsfdd I,,f l.r t,,',,1 úr l*' ¡,i..-. In!.lrdr:.,, t-rf¡lu¡. i.r¡ J¡ vcn. poiqq,,(r! bcllo, p" r,ru" ¡',. t, t', nrab¿ n nrr\, sino. " LUCHO. LUCltttU. NO SEAS üALO'-. aón nineun¿ . Lrr J.¡,. ¡.,-,',., " ,,n con r1 rrl,,/,n.rr¡,¡ i l'\.15s sr fue!4Í .{" apran.¡.. ¡,r rr" .,, r. n" ,¡',r,,'rrr ¡rr¡zt¡n ¡u¡ ¡¡rLan¡n.. 1n,!rJt¡, ¡l¡, ¡,¡,,., f¡¡i1,, rsrpljx" n,ij. . ¡ 1,,. ¡,..r,¡.r,. ''ro" fd, ¡i'co i t{,o non,l,tc rl" F . I r.pio ¡, n,1,,. .\t,, | , | ,, ,oxtád.r: ,l- .u rr¡i1,, .. r'¡\..¡. ,. \ rrrto.,'do.-..Hav qu. tüL" , v,a,,. , u[6 .,,.. n';,.lrJ¿ . ir,fl.rJ¡.. r,¡, ... ¡ia,¡r¿ ndd, e¡ band.jls t, i,l !rrl,¡ii.r rrr cl un cairulador.t! 1,,.t,rr rt,f,.. ba ln bF ¡lPzá, ie kr(r,.r;,,. t,, ,,,¡" .,, rclt1r r¡L'n j " l-AS ttil.rr,, bÓcT oR RosS PAtr^ I r)1 Rlfiof{as Y LA v¿ Ctca-. tont." pesdgl de lo¡ l*t*.* a,,.r,, 1qil,. ,lrr ,.rt rt ,, eh i¡c !¡rnd,. \' ,.,. ln ,.¡,r,, .. hoürbr¡r. L,,. trl,r,,.. ,.¡ ,..,,r,,

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P E R MA N E N C IA

Aunque, según usted, hablemos el español como en el 600, no estamosdispuestosa someternos a España. A usted y a sus amigos les solicitamos unos granos de atención para destruir esa respetable ignorancia respecto a nosotros¡Ni argentinismo, ni españolismo! Perú, 1927.

CA B LE

DOB L E
(Para Madrid y Buenos Aires.)

Al encuentro, choque, polémica o cuasi-pleito, entre las juventudes del Plata y del Manzanares, hemos asistido como espectadores tardíos a quienes no interesa la función. Pero Ia falta de interés nó vaya a tomarse, de parte de los actores, como sinónimo,.de no-existencia. Por eso: Sr. E. Giménez Caballero: Permita usted que ligeramente le suplique tratar a los suramerieanos con mayor consideración y menos ignorancia. En su librito "Cürteles" (que también aquí se lee) nos incluye en el capítulo dedicado a las "cosas". Sólo Angélica Palma (una extinta escritora) ha merecido su elogio. Es casi común cuando un escritor español habta o escribe de América, se refiere a la Argentina, nada más que a Ia Argentina. . . Aparte. Dejando a un lado el comentario y 1a crítica, yendo a la creación ¿ya ha aparecido un Proust, Valéry, Pirandello, Cocteau o Rilke en España? Sr. P. Rojas Paz: Nos gusta el tango, la pampa, el gaucho y la Iiteratura de los alrededores, pero nuestra admiración tiene límites. Los peruanos podemos ofrecerles: los And.es, e1 indio y el yaraví...
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-lP E R MA N E N C IA

Antes ("Entre Nous", club de las damas linajudas de Lima' Sitio señoritas,chic) ' selectode reunión. Damas, caballeros,
Retruto a láPiz por Don Raúl Porras Barrenechea, crítico ocasional, historiador los límites partes, explorador de archivos, autor de un libro sobre inciertos áel perú, espíritu ponderado, irónico, un tanto escéptico, distinguido, etcétera. EI crítt'co

LOS SATIRICOS PERUANOS * Lugar 6 p.m. calle Minería. Autos detenidos, choferes sonámburos, cláxones apagados. Un Overland, un Hud.son, un Cadillac, un Chevrolet, otros, otros. Ftesta "EI señor Porras Barrenechea va a dar una conferencia en "Entre Nous", anuncian los periódicos limeños, en lugar preferente. Local de la sociedad "Entre Nous", artos. salón, panlalür, público femenino y masculino. Eiegancia, distinción, aristocracia, etcétera. Mujeres, rnujeres, muchas mujeres: bellas, bonitas, simpáticas, agradables.Mujeres para diferentes horas y días. Limeñas. Salón estrecho para tantas sonrisas. Cuadros colgados; y los personajespretenden escaparsede los marcos. Retratos de personajes nobles,de grandeshombres... piano en el fondo. y silencic. ¡Silencio!,va a comenzat la conferencia... "Todos los números del programa serán atractivos, amenos e interesantes". La música excluirá los silencios der intermedio y del fin. Música, muy de acuerdo con el espíritu de los concurrentes: schumann, Méndelssohn: romanticismo, vejez, conservadorismo.
* conferencia en la "sociedad Entre Nous,,, por Raúl porras Bar'enechea. I'C

Su posición es la del 800. Discípulo de Riva Agüero, se caractepoi riza, como todos los del conservatorio universitario de 1919, pasado y el linaje. Fervoroso del criollismo; su predilección por el de1 historiav por limeño, censuró a Arturo Montoya, denunciador bien! acusado de ignoáot"ueto Calvo y Pétez; habiendo ¡muy rante al crítico-periodista chileno F. Contreras; y oportuno pulvcri zador de un Pér ez CánePa'. . En Ia literatura peruana se ha manifestado como un palmista' ccnsurador de González Prada. Elogió también a Luis Fernán cisncros, a Guillén, y en la "nueva poesía de América" consideró ia olrra de Rafael Heliodoro Va]le' De prosa firme y desenvuelta, con finura, no se ha atrevido '¡ sensibi|rrir,¿rr los panoramas literarios del presente. Alejado de 1a en cl litlild actual. su posición intelectual está más enmarcada un poco lejos, del futuro' ¡ritsacloque en el presente y lejos, La Conferencia IIact¡ 7 airos tcnía un librrl cn 1lt'cpar:tciittl: Noclo rfrr 'tl'tLe't)o. ,,1,' s S ¿r t , í r . ic:l) r 'r . r ur nos".l, 'r ngm cnt os t lc t 's1, clillt 'o sc ¡ lt t lllit r it r t r t t os lit l rr rl i vt' l ' sit s t 't 'visl, ir s nct iir s. lVt t r lr tdt ' lt 1t c'l) ( t '

ADALBERTO VARALLANOS

P E R MA N E N

CI

Su predilección por los hombres que ,,unen la estirpe del ingenio a la de la sangre", le ha llevado a estudiar a ciertas figuras sociales,más que literarias, que expresan eI espírttu lzmeño. La sátira es la más característica tendencia d.enuestra literatura y que nada tiene de peruana sino de española. Porras Barrenechea, más que un crítico literario es un crítico historiador que pretende justificar una serie de falsos valores como Felipe Pardo y Aliaga, Manuel Atanasio Fuentes, Segura, Palma, Arona, etcétera. ¿Pero han existido, realmente, satíricos en el perú? Esto es discutible. La sátira peruana, si es que la hubo, apenas cuajó en minúsculas e inferiores formas literarias. Don Fetipe pardo, aristócrata y retórico, iamás, con todo el ingenio que le atribuyen sus ad.miradores o parientes, jamás dejó siquiera una página semejante a una de las de Fígaro. Don Atanasio Fuentes y los otros y demásseñores no tuvieron nada de literatos, fueron políticos o burgueses que se dedicaron a hacer baratas letrillas o epigramas de marcado sabor: local. Los últimos letrilleros o ironistas, incrusive cisneros, yerovi, Alcorta, etc., apenas si fueron periodistas. Carecieron de nobleza, elevación, originalidad, gusto, etc. verdaderos imitadores d.e los españoles de la época, malos imitadores. Bien merecen el olvido. Er li'meñzsrnoes sólo local, por lo tanto algo intrascendente. Todo eI criollismo peruano huele a provincianismo intelectual, es pequeño, estrecho, sórdido y ridículo. Todos nuestros preclaros "ingenios" participan de estas características, a pesar de1 saboi: propio clue emana, según muchos, de la obra de aquellos espíritus. ¿cué,ndoconcluirán de hacer el elogio de palma, estos rimeñistas mazamorreros, chistosos? ¡Basta!, como en el circo. Se podría estudiar, en capítulo aparte, la chistología, el sanchopancismo de estas plebeyas figuras espirituales.. . rt 2

o-de casta' Nos parece que con determinados prejuicios sociales concluidos ya puede darse d"masiada importancia a estos señores enhorabuena. eL zambismo en la literatura ¿No se podría también estudiar peruana? comienza con Las letras peruanas' la pobre literatura peruana' GonzáLezPrada. (lVoto:Másdeuncríticointeligenteylosperiodistasanalfabetos eI Perú no ha de Lima hablan, a cada rato, de humorismo' En Palma en sus "Cuentos habido humoristas, excepto Clemente infan' y Nlaléuol'os" en los ,r,ru.ro,' Humorismo implica hondura' carecemos) ' tilismo, "romanticismo de la desilusión", etc' De eso Barrenechea prepara su libro! ¡Hace ? años que eI señor Porras (¡admirable imagen!) No podía faltar el elogio de Ia limeña arma leve del abanico"' que "mianejaba divinamente el
Comentaría gonzalezprudistas' En la simplista clasificación de palmi'súos y adonR aú lPor r aslehat ocadoeldepalm ist a. Conser vador , apesar en Buenos Aires' Ju qt" Haya de Ia Torre, en un libro editado d'e Ia Amért'ca LatLna"últimamenls -<'pev Ia Emanct'pact'ón del Perú' Error' incluye su nombre entre los espíritus nuevos Gran error. Ftnal' más y nada dr: La conferencia fue todo un éxito social' Nada nuevo. Tal conferencia para tal público' Autos' Aplausos, felicitaciones, sonrisas masculinas y femeninas' despedidas y, en fin, un ÉXITO ' bt.rcinazos, 1927 .

P E R MA N E N C IA

parte' tico que ha salido al periodismo. El erudito que participa, en actividad nacionalista, el de la inquietud nueva. sin embargo, su afán del dato y del documento 1o Ilevan a dar demasiada importancia a figurillas peruanas de Ia literatura. su relativismo 1o lleva a tolerar pequeñecesY minucias. Su actitud es de reconocimiento previo del pasado, su expectación al presente y al futuro. Hombre de biblioteca y de periódico' literario? organizador, disciplinado, metódico, co¿córno "ríti"o Ia obra d.enuestros pequeños literatos, bastante. noce Ia vida y Otro día nos extenderemos sobre su posición como crítico literario en el Perú. Otro día. Por Io pronto: no es eI crítico literario, es el crítico periodista e historiador. Este lt'bro Es, sobre todo, un estudio bibliográfico' y una biografía con de bastantes explicaciones e interpretaciones' Expositor y colector muchas Palma, adjudicándose, casi todas las ideas vertidas sobre de la veces,ia propiedad. Estudio de la Lima de las Tradtciones,' realizan las trad.iLima de Palma; de las calles de Lima donde se datos ciones,con pluma de periodista' Datos, muchos, demasiados y fechas. Exégesis,elogio, interpretación, casi veneración a Palma y a su ciudad. Es el libro del limeño que ama a su ciudad' Además, para pintar la Lima de las revoluciones o de los visr'rreyes, se necesitaba . . sensibilidad de artista ' ' ' ' AI rnargen ..'QuéesPa]maysuobradentrodeunavalor.acióncr'ític¿rlrttt.. 'literaturaperuana.un rcprcscnlant,c ¡tt'ttcle v¿r?un m()mr:nto l¿r () cln conccntraclo Lima. Ironista llllri'; col<lnial clc'lcs¡lír'i1,u t,ol,í¡tic0
¡l (,l l oS l r¡t' rl ttt' i ¡l l l r' . I)A l rni t C v tl C ¿rC l p¡ i t' óni C tl , (l l ' i l l -l l l tl ¡S c ¡tl 1' t' trl ' ¡ rl t'

DON RICARDO PALMA Y LIMA * SE trata de un trabajo premiado en el concurso promovid.o por el consejo Provinciar de Lima, actüando como jurado, r,"i. vá.iui" Orbegoso (Ctovis), José GáIvezy otro. . . Es decir, que tres parmistas premian un trabajo sobre palma. Es decir, que es un trabajo qrr" tr" satisfecho a tres o cuatro re_ verentes figuras "interectuales", pasadistas. Trabajo de concurso convertido en libro. Concurso,premios, paimismo. ¡Cuidadol Sánchez, crítico ltterarzo Hace varios años que actúa como tal en eI perú. He aquí a otro discípulo de Riva Agüero y miembro del conservatorio. De Riva Agüero tiene ese afán de investigación, estudio, documentación del pasado' un pequeño erucito que toma actitudes ribres y se desplaza al periodismo. como no participa de prejuicios scciales,está más cerca a nosotrcs. Laborioso: sus ribros pubricados y su carrera interectuar rápida, nos manifiestan. Limeño a pesar de sus diferentes preocupaciones (su admiración a Segura, y otros a menores que éste). su reconocimiento admirativo a Gonzárez prada, ie lrevó a escribir otro librito, apresurado, informativo y elogioso. Es el crí* Notasbibriosráficas a un libro y folreto de iguarestíturos,de Luis Alberto Sánchez.7t4

Fills0, f alsí sir r lo, ilqt t t 'llo r lt 'lr l'r 'illt r ir 'lt ' t;rr ¡rr.r,st , r r l, r 'yr lr 'l ( 'r r l, r r r 0.

, ADALBERTO VARALLANOS

espfuitu destructor o revorucionario a su obra, como pretenden Haya de ra Torre y otros. La tradición: literatura castiia de evocación irónica carece de emoción, de pasión. Literatur" a" epo"" penetrante en la historia. En América, palma es un narrad.or de hispánica, interesante, agradable, divertido, etc., y nada ffjtJn" palmismo g gonzalezprsd,xsmo sánchez comprementa ras dos actitudes: veneración ar pasado y protesta del pasado.Equilibrismo. Limeñismo. Nuestra generación, nos referimos a ra nueva generación literaria de-l Perú, revisará, oporturr"*"rrru, a Ricardo palma, Gon_ záIez Prada y a otras_figuras cuyos relativos, concluidos, quieren prolongarro al p, 'r"lo"u, resente miopes a' criterio universal o autóctono de Ia iiteratur" "ig"no, al espíritu nuevo de ; ;;;"", América. GONGORA EN AMÉRICA

Esunfolletopublicadoconocasióndelcentenariogongorino. con un estudio sugerentc A primera vista' creíamos encontrarnos por la juventud de Europa o actualista de este poeta, consagrado Reyes, quién sabe' habría hecho admiV e*ári"". Ni un Aifo"so rables hallazgos lingüísticos o algo más' en los archivos Es un trabajo de erudición, de investigación por los insoportables ver'dejados por Ia colonia, por los frailes' seadores... que intct't'Francamente, no hemos podido leerlo' Suponemos de la historia provt'gustadores sará a los investigadoresy a los niente de los archivos. Lima, 1927.

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LOS POEI\,TAS DE ALEJANDRO ú JOVEN originario de Puno. De ese lugar nos envía' sorpresivaestética' mente, un libro de poemas que es toda una revelación origiliteraria v tipográficámente considerado' ANDE es un libro poseepoeta nal y perdurable en las letras peruanas' Peralta es un del nuevo espíritu de las letras de dor de las nuevas técnicas y dei vanguardia; y ha sabido describir eI paisaje serrano del sur es un poeta que Perú. Con un profundo sentido autóctono, Peralta viene, en línea directa, del fondo del alma serrana' Ha aprisionado en estupendas metáforas, eI paisaje viviente muerto. Así en aquella visión de amanecer: "Los ga|los engull'en eI maíz de la alborada g acrlbillan de nauajas pol'ítonas Ias carnes de la mañana. Wagner en cabqllerizas g estublos"' el espíritu y en la Si César Vallejos, de quien se diferencia en y de la tortura del lri¡;iírn, es un poeta expresador de la angustia un colorista o intiirlrna indígena; Peralta es un interpretativo' de sul; r¡rist¿ttic los paisajcs andinos' Aparte de Ia luminosidad la em t ll nt' l ,i tf' orit sy clt r l¿r lim pidcz de sus ver sos' qLI e expr esan 1at 'l¡ t' rr' ¡¡r vlsit it l t ic lr ls ¡ lut 'blos dcl sur ; es un poet a de cielt o v
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'ADALBERTO

VARALLANOS

Alejandro Peralta nos presenta un libro como un manifiesto. O una muestra de lo que debería ser la literatura peruana de hoy; y eue, además de un punto de originalidad definida, incita a los jóvenes a dirigir los ojos a 1o propio. Los poemas B¿ls¿s mattnales, Cristales del Ande, El índto Antonto son recomendablespara una antología. Lleva el libro admirables maderas del nuevo pintor Domingo Pantigoso, que, hace pocos días, hizo una exposición de sus cuadros en esta capital, habiendo sido extensamente elogiado por la prensa y por Ia crítica. Lima, agosto,1926.

MIRANDO A BOLIVIA'*

tlt' los espíritus representativos EI autor de este libro es uno de en Buenos Aires' t" ,rrr".r" generación peruana' hoy lrr cle exploración honrada por Seoane que realizó un viaje Io qttt' realismo vivo' nos presenta República de Bolivia, con un "Taita PitPotro"' pudomtrar, en acápiíes admirables como "Tata la vitl¡r n"m1n-o'l' etc'' o escenasde tiño", "El irr¿io "omo-""ptt"f del indígena por el capitalisrntr social y política. L;"";pi"t"ción platlr en las minas de estaño' oro' inglés, yanquÍ y por eI iacional de Junín' Perú' sucedt' lo y otras -en Ia Oroya, departamento Ia seudo democrat:ti¡\' Li.*o--, la farsa rte"la poiítica boliviana' no puede menos quc ittl't' au los rastacuerismos i" "ia" civilizada; honrados de América' rcsar y conmover a los espíritus <lt' libro literario' ni un tratado El libro de Seoane no es un Es la visión dc tttt de un descontento' scudo sociología, f""it"to "i moza que se agita po'r im¡rr'límpido, d"'-t'"'" mentalidad t's1rír'itu más que el pensamicntoclt' rltivos de ética 'o"ioi' i" rrensibilidad' por llamarse vanguardista' cstlr l¡r tlucva gencración,q.ueha ciad'o oll'. mordaces' ir'ílnic¿.¡s' cn rrrirttil'icsta sus oáñt "n'u"'üd"'' rlrcl'íl,ic¿stlciitl,cscritac<¡nintenciónccrtct'a'dcpcnctraci(rtt¡l a cu sa ci ti n ( l o ( :u tn t'tt
Stl t:n cu tl n l 't'a cn ó l l a l i i t r r i s l,l r y tl i sco r r f'<l t'm t¡ ' l . ¡ r r l r r tl cr ¡ ttt'sl ,l ttl o <l t't'tl sr ts'l ) cr so n i l sycl a scs:i n j u sl 'i r s'l 'l ¡ l sl tst' '[ \r r l i r l r i l r l i o ¡ '1 t'i r l 'i ci r l ¡ ''( 'ttttr 'l r ¡ ;l o ..i :r ¡ tt'i t'r r fo "( M i r u u r l o u l ]t¡ l i t¡ tu ) ' n i r '.'s, ttl Zti . l r l 'r 'r l .g . tl . Al l t't'tl . 'l tl i r t'l .r ; ' n ¡ r r r ' l Vl r r r r r r r ,l . S,,,,,,,,,1 ."1 ¡ ,,,.',,,rtl ¡' l l tttl ot l rrrt V l V l ol l y '
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ADALBERTO VARALLANOS

inhumanas. "con er ojo izquterd,o" aparte der tono acusador que tiene, es la voz de protesta por la permanencia de este panorama sucio de aquel país del altiplano. No sólo es de ,,crítica desiructora',. Es también de afirrnación de los nuevos valores y de ias fuerzas nacientes, y adelanta soluciones que, tard.e o temprano, tendrán que convertirse en fórmulaS aplicables a la realidad social, ya sea en Bolivia o en el Perú. El doctor Alfredo Palacios, uno de los espíritus directores de la juventud estudiosa, en el admirable prólogo, explica el..proceso histórico del problerna básico de suramérica, o sea el problema indígena. La condición del indio durante la época virreinal en México, Perú v Bolivia, y la manera cómo se ha solucionado en eI primero de estos países. copiemos sus líneas. "Este pueblo del Perú, en el que se ,unen al sedimiento hispano de los conquistadores, el sedimiento de la raza incaica, cuyo fondo es también el idealismo y un profundo sentimiento de comunid.ad,es de los más propicios para que en él germinen y triunfen los nuevos ideales y constituya un foco.de irradiacjó-n spcial, y también origntadora que contribuya a la unión y despertar de nuestrarAmérica". Leyendo este libro, como bien apunta palacios, nos rlega ra voz de protesta contra el pasado que pretende imponerse y perpetuarse: sofocando la renovación, Ios gritos de la rebeldía contra la injusticia triunfante y las cálidas expresiones de fraternidad de común justicia. Agosto de 1926.

LÍRICAS OTRAS PROSAS

CROQUIS DE LA PLAYA

"La mañana se pasea por lir ¡rrir^y vestida de sol". O. Girondo.

A Ernesto lliguera, cerca ¿¡l ntiil. y frente al sol.

C A LLAO . . . LA PUNTA. Avisan los let r er os com edidos. lll tranvía canta en las curvas la canción de 84 grados bajo cualqui('r. persona. Intermedio de pobreza de paisaje entre Lima y callir.. Hay que ir a ver el mar una mañana que puede ser bonita, rirrrrl o sol ament e. . . her m osa. ¿per o ust ed conoce de ver as el m ar . ?. . . ¡Ah sí, los hombres y las mujeres etcétera!, estamos en la trc'r.;¡, cn el mar o en el aire. Cuidado aviador, se va usted a caer. y t,rr cl mar existen muchos peces, ¿no es cierto?, y marineros y capitanes que miran por la blusa o por la gorra. En el mar pucdur hacerse m uchas cosas, por ejem plo. . . ahogar se. per o eI m al coir sus poemas de agua, con su horizonte que entra hasta la cocinit tlo la casa con "vista al mar", con su babita. con sus bañistas v sr¡s buques. Par ént esis: ¿en alt a t r f ar , e1 buque est á sobr e el m ar o sobrc cl cielo?. . . al m edio. . . ¡ Ayl m ar ; com o dice un poct a ant i¡ 1o vi c.j c:cit o, no t c t cncm os m iedo. . . ya

L¿t I r unt it cs un b¿r lncat 'i<1, cliccn, pcr o t am llión puct lc <l<'. jir r . r sr' l ' l o c l r Jí a.. . cl t l í i¡ clLlc sc ir ho¡ 4ur -Lí ls cilsils, ¡ lor or r lr 'n r lt ' lr r .. l t¡' ovi rlct t t 'ii¡ ,t 'st iit r vt 'st it li¡ s t lc r lom ingo. Clur lct s, clr ir lccil, oslir r r los tt l ttt.j o ¡ r t 't 't : io. . .
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ADALBERTO VARALLANOS

Nos ponemos sentimentales. Se puede, por ejemplo, llorar; por ejemplo, suspirar; por ejemplo, gemir; por ejemplo... bañarse. En la playa. Es decir que hemos llegado a la playa. puedo describir, con palabra ajena, así: ,,Brazos. piernas amputadas. Cuer_ pos que se reintegran. cabezas flotantes de caucho. La sombra de Ios toldos. Los ojos de las chicas que se inyectan de novelas y horizontes. Mi alegría de zapatos de goma, que me hace rebotar sobre Ia arena'.. Por ochenta centavos los fotógrafos venden los cuerpos de las bañistas. Bandadas de gaviotas que fingen er vuelo destrozado de un pedazoblanco de papel. Ante todo está el mar. ¡El mar!, hasta gritar. ¡RASTA!". . . Tierra, sol, agua y piedras. se puede ser un conductor de olas. La playa está vestida de bañistas y de bañistos. EIla ha venido en su "Cadillac", en su "Hudson'l o en su,,Chandler'l... Aquí el agua es gratis, por cierto... Un diálogo. Mil amores suspendidos, cien deseoscontinuadosy Ias ganas, hay para todo. Nos paseamos, mediante la arena, calculando la sonrisa de las señoritas y del sol, ese gran testigo, alcalde del balneario. Puede usted estar alegre, puede usted sentarse en Ia arena o decir que sí o que no. ¿A quién sele ocurrió comparar al mar con la mujer? (¡perdón señoritas!). A un romántico, por supuesto,por supuesto.EI y ella, ya sabemos, hay un él y una ella, y entre los dos puede caber un tercero. . . el sol o un niño. Sombrillas, su desnudez,su maillot y a veces: "AH, HIJA YO VENGO pOR EL SOL", dice una. Hay que hacer aigo para más tarde, respirar por otros o pensar en el viaje. Puros anhelos para un señor que va a ocupar un día de verano. Da lástima dejar una playa como a una ,,amada',. El tranvía canta la vuelta y seguridad de la tierra... La Punta, marzo,1928.
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TRES MOMENTOSEN HUANUCO
(A usted, Olga Hauber' en cuyas manos dejo ' la ciudad lnédita, y a la señora Carmela) '

P r esent act'ón Pr ou in ciana por 1o suyo, debería de escoN el fervor de todo provinciano cri bi rsobreHuánuco. M ás^q, up. u'"''t ar labellezadesuant igücde sus de sus,c.a1les'. clad, trasmitir et encanto de sus rincones' Escribir' trasmitir quizás no; ár¡áf"r, de sus aledaños beatos" ' de su alma' de su paz Y clt' más bien cantar. Esperemos al cantor alma provinciana, luego' sus vientos. Ha de rienir el lírico del pronto' desconocida c¡st' Ciudad perdida en e1 conocimiento el mañana más quc t'l pero no ignorada. Ciudad para exprimir alejo de 1o que signifique cn cl ayer. Sé de su poesía viva y me transcursoalpasado. Debohablar oescr ibir conpalabr apcqut 'ir lr mírr' geografía sentimenl'al y baja sobre esa ciudad situada en una A l ej a dodepr esur asext iend. ounaem oción. . ent er am ent {: ''1t t . t t de sus noches enteras' dt: stts r¡inciana, terrígena, porque he gozado el t iem po es una lcnt i[ ut l clt ' rl íl s transpat ent es á igt 'ut "'' Jonde cscl'lbo' Irorl s. Por cst l v por al¡ 1o dc m as'
AtttttYtt't:<tt'

llr l i t:; si tl ¡ ¿r tt¡ r stl r 'l ¿r l l l i r ' So st'r 'tr í:r vi sl .o ;t l r t t'i ttr l r r tl l ttl t'r ' r l i ttr r tl t's¡ r i tt'1 ,o , tl t'tl i r tr tl t'tt'l t'ttt't'l :t I t o t 'l t t ' ttti l l tl t'l ¡ t¡ ' ,.l ,r 'vi r tr t,:r tl o ,

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ADALBERTO VARALLANOS

P E R MA N E N

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de la altura? vamos al cerro de san cristóbal. vamos. Ascensión. Las calles ceden a la clariclad. pájaros orquestadores encienden Ias primeras luces. calma en ras calles y en las esquinas. EI sol va a definir las calles, los árboles, los silencios de humo. Agonizan los últimos faroles aI golpe de 1osminutos, 5 a. m. paseamosmiradas por los techosy por las afueras.Los cerros sacudenra oscuridad de sus hombros. El aire nos sonambuliza.Intentamos coger eI espectáculo que nos brinda el sol. EI sol se extiende por los tejados amarillos y hasta mece las hojas de los árboles. La brisa nos tiene suspensosen una pregustación de la mañana. Huyen de nuestros ojos las últimas nieblas que tamizaban los destellos del conjunto. se agitan las manos para despedir al sueño.Los ruidos primarios acrecientan la intención de1 día. La mañana se desenvuelve en la extensión. Marabamba,Rondos,Paucarbamba... en el fondo: la ciudad.

Cementerio" ' Todos cinio, de hipismo y festejos populares, Ia del de mis pasos' Dos o tres estos barrios y sus calles están inundados Pomares, un salvador monumentos también modestos: Aparicio Prado' un héroe' No olvido indio de la "ciudad noble"; d'e Leoncio Todas ellas de arquitectura d.e sus iglesias y de sus torres caídas' convenientemeny"a" irrrii".ión churrigueresca' distribuidas ;*nt; te en eI Plano de la ciudad' una playa, nos invita aI Doce del día, verano. El sol, como en agua' Las noches y las de invierno' Hay dos noches apreciables' Las de verano suelta su harina romántica Verano: ilunación. SoU'e la ciudad de poesía triste?" ' Ia luna. Noches de luna provinciana: ¿motivo De vez en cuando un Invierno: la oscuridad protege las calles' de lás horas que se van' silbido policiat quiebra la uniformidad Un bocinazo de automóvil dis"en el gastado corazón del tiempo"' o una canción popular en 'un trae la quietud del aire nocturno ciudad' huérfana de diversiones barrio deshabitado: jarana' En la pronto' A las doce de Ia noche' -apenas hay un slng- se duerme vigilantes de la obscuridad' t", io"", luces eléctricas son 1os únicos Indicación al' ertraño

AI medíodía cualqui,era Enumero mi visión. circundada por ros tres cerros reyendados, se nos presenta Huánuco definida. Techos angulares y distribución lineal de calles con árboles que enverdecen. Huertas, muchísimas huertas. Panorama: alfombra serpenteada por el río Huallaga. calles como avenidas,donde el viento se distrae en las esquinas. Plazas públicas con asientos, con aire: plaza de :Armas, Santo Do_ mingo, La Parroquia, San Francisco, San Sebastián, etc. Puentes sobre los ríos Huallaga e Higueras: sitios predilectos donde, en ciertas noches lunadas, van a arrojar su nostalgia 1os habitantes.Orillas abiertas,Ia Cordovita, Ia Oroya, eI Tingo. (¡Oh, paseo de adolescencia colegial!) sus calles principales: comercio, vía central blanqueada. construcciones modestas, de tres pisos, máximo. Barrios de Izcuchaca, silencioso y pacífico; San Juan, agresivo; San Pedro, desigual e indígena; Beaterio, reconcentrado y mudo; Huallayco, jolgorioso y amplio; Cordovita, alejado y mus_ tio, y El Batán, árboles,árboles.. . y otros todavía, más anónimos, abandonados, tristes como santa Rufina. Las avenidas de1 patro1 68

Pasco' el valle de HuáPara el visitante que llega del Cerro de edupo"" dfstancia de este centro minero' es nuco que se inicia " cado y verde, amable' es una factoría' fábrica o funSi el Cerro' por su actividad' de vida sosegada y mansa y dición; Huánuco es una huerta, por un motor' signo de vida donde la urgencia es apenas entrevista en los años' es una estación al moderna. Huánuco, ciuaaa alejada I' uturo. DesPedt'da tngenua queda la ciudad entre los l)o.iamos la atmósfera atractiva y se con eI gesto del ciudadano r scorltbt'os dc la distancia' Podríase' t69

ADAIBERTO

VARALLANOS

querenciero de su ciudad o dei aldeano adherido a su ard.ea,trazar el plano de sus posibilidades diversas para ese porvenir inmediato. Podríase. Lima, febrero, 1g28.

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ESQUELETO ESPIRITUAL mis manos las MIRII los aires de la contemplación' Cabia en fugitiva' cayó a solicitudes de alegría, y aquella voz incompleta' los pies del vacío' '. varón. " DE MI VIDA! ¡CUBIERTA PARA LA CAJA sueños adheLa última vez había un miedo despreocupado,con cada vez 'que ridos. La puerta se abrió en despedidas devueltas' soltaba mi as'ombro. joven? ¿No es varia tu castidati de elefantes Miremos en la resolución total, presumo dormidos para sus anhelos variados' Esa Las cámaras ocultas abriéronse a mis abrazos definitivos" ' abiertas y el aire imprescinmujer tenía muchas complicaciones clibleentredossi]enciosyelsilencioirremediableentredospa. labras.. . (Soy et barco torpe que se quedó en Ia orilla anómala') Julio 15, 192?'

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SISTEMA PARA AMAR BARATO

PELIGROSA DECLARACIÓN DE AMOR Natti, es para usted.

DESDIBUJO en las mallas del anuncio, salvavidas para los desprevenidos. Juego con el arco de tu longitud. l CONJUGO el verbo amar. Descuentoel pasado que se ahoga en tus sonrisasde sedablanca.
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¿Colocaremos la estampa org'ánica en tantas perchas de aire? Por las paredes del tragaluz desfilaba un ¡ay! opaco. Bienhechora preocupaciónirradiadora de un tin tin; lejos me pierdo, diurna... Con el triángulo de la tarde, ausculté som_ bras alarmantes. Descuelgolos minutos caídos: ESTE ES UNO. 15, Julio, 1927.

Presentey futuro... te amo, amaría, amé, amaré, y quizá si sigo amándote... Chica: como eres tan difícil, como estás en mis imposibles, me contentocon decirte:'¡rápido! con todas las palabras de los idiomas y con otras que inVento para tí: MARAVIÚNICA Y MULTIGLOTA MUJER CIERTA. Y si fuera cierto; entonces,iotería de los años nuevos -fortuna de Rockefeller- para un pelado iluso: VARALLANOS. Tonta; si me amaras (futuro condicional) tendrías más lunas vivas, naturalezas muertas, astros, mares, tierras, vientos diferentes, hombres, muchachos y las moscas cantarán, y las flores volarán -todo como en el cine-; a tus pies yo, MUDO. . ' El tiempo saltará de los calendariosa tus manos- Divinapura: pcrdona que te diga en el pentagramade1silencio: DIFI, DIFICUL, DIFI(]ULTOSA. 173

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ADA,LBERTO VARALLANOS

Morir amando -amor avisarte...

equilibrado,

srn avrsarte, sln

Chica chic: he callado tanto y tanto destruyendo esta construcción (aunque mi amor crece considerablemente, chico precoz) y me quede jugando con mis palabras diferentes. Pero escucha,este aviso luminoso para Dios y,eI Univemo: TE AMO. Julio 6; 1927.

LARGA DISTANCIA
Abro rni palabra para 'que-tú penetres, Procedo de una antigüedad destruida ante tu presencia. Isabel Sánchez Guerra.

TU voz excluirá eI silencio, para marchar a los lados de mi canción-papel. ¿Y donde encontraré el perforante a tu virginidad de sombra dirigida al vacío? Juegas,'comes, ríes, duermes. Se abre el paragüas de tu proyección para los días que se disuelven. El obstáculo irradia en las esquinas apagadasde sirnultaneidad. A tu mirar de cansancio llegan los niños olvidados del parque. l. Disolución de tus encantos en la cinta colorista de esta hora. EI crepúsculo cámina de pie hacia el horizonte vacío, donde yo me inclino' Tú estás en ra distancia. 2. Minuto propicio, aviónica dirección, encuentro en tus -apegos de calma. Menos pris¿.cuando no he,vivido la*intimidad'"de tu beso. 3. Mi amor -5.56 p. m.- desembarca en las veredas del cansancio y el juguete de risa se viste de tu gesto: sí, sí, sí. 4. Baleón rosado abriendo sus eelosías af cielo que se despide con su ¡rañuelode nubes. Caja olvidada con tantos valores dentro. t7t

ADALBERTO VARALLANOS

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PLAZA
(Tiempo Ll y 27 de esta mañana).

Tu actitud se deshace en imposibles, ya que me cierras las ventanas de tu cuerpo. En el espacio de tus palabras yo hacía las provisiones de esperanza para alejarme de tí, en la dureza pronta' 5. ¡Chit, quieto! Cuéntame el cuento que me contaste' Toma unas pastillas de esfuerzo y se abrirán las válvulas del amanecer, ya vinculado a tu vuelta. Los alimentos de cariño temprano los voy perdiendo,poco a Poco. 6. Tu silencio blanco, mi silencio hielo. 7. Tu poquedad se disuelve en las pausas que voy trayendo hacia el rincón de mis futurizaciones. soy un punto que abandonó Ia hora, donde se han descarrilado los vagones de la dificultad. 8. Carta sin dirección. ¡Qué blancura arrimaste a tu talle con la sombrilla que detenía el sol, en sus extremos! de 70.La calle huye en tu d.esesperación chauferesa con cláxon roto. 0.Alas6y25p.m'elrelojdispersaes teamor-volanteenpala. bras quebradas. Mayo, 3, 1921.

El sol nos dispara sus rayos, taciturnamente. Tranvía que se come las líne'as con la complicación del motorista. Ómnibus, a la izquierda, que avanza. "Señores: hay asienio, suban", suena la voz dei conductor que tiene su porvenir en los boletos.

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El director de esta escena -conductor del tráfico- clavado a tierra por los pies, dirige. "Más despacio", clama y vuelve a clamar. Él mismo levanta eI brazo' juntamente con los dedos y señala a Dios. Dá a luz un silbido. Atención. un auto con velocidad; otro sin velocidad. Se ven las carai brillantes de los choferes, lustradas como las lunas. Ifnos, suben. Otros, bajan. Todos llevan velocidad Bocinas que siembran ruidos' A todos los acompaña eI viento. (Los'autos y los ómnibus engendran viento que se muere en las esquinas.) Me paro en la esqúina, frente al cielo, y me mira el so1. Empiezo a tomar el pulso a toda esta'conjunta velocidad. Mis nervios de fiesta: matinée. Edificios por los cuatro costados. El edificio de enfrente que mira por sus puertas -sus ojos- es eI único testigo presencial que no declara.
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ADALBERTO VARALLANOS

Yo me recojo. Tú pasas. ¿Cadillac t7635+?No sé. Pero tú eres eI alma del auto. De repente meto la mano al bolsillo, saco y te lanzo esta palabra: TE AMO. ¡Oh, chauferesa! 1927.

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TNTOCABLE NO sé dónde andan los policías divinos, que no cuidan su presencia.

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Tiño, en los minutos solos,mis prequntas con sangre;porque así quieren esos dioses negros que habitan en eI continente de sus ojos.Me he quedadoprendido a su lado, a pesar de un gran: TODO: (Mosquito para la miet.) su sonrisa suspendió el mediodía. por eso y por algo más... el sol se ha apagado.poema cambiante, prolóngase su persona en la pantalla del silencio, mientras cuento las letras de su nombre, y subo y bajo las escareras del recuerdo. Muchacho, juego en la antigüedad del alfabeto. si la llamo mi voz quiebra los vidrios_del espacio 1927.

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OCASIÓN

(Personaie d,e cuento)

¡REDUNDAN eq beneficios aéreos, tus gestos de sonámbula sentada al borde del amor semanal! Capto las alondras de tu voz que se posan en tus oídos circillares, conectoras de presuntas tristezas. .A,sí, así, así, en el cuarto de las sombras se encuentra el .pasajero vertical, asombro de las enormes velocidades. Juguete de malpara las jóvenes lindas, de cristal. Tarnbién acerco su mano sencilla aI encaje permanente de una luna cam.; biante.
ruede que

p'm' a Esla? Por precauclon' ¿POR QUÉ 1a encontré a las 4'25 del-momento' la En sus ojeras violadas por el cansancio turbio a"i"ro" ftorrto' desrru¿a.f it-nit' iAy, aquel sonido 11p1"!, ¡,\DOaleros turbios del creRA! Pobrecita, te pones a gemir en los seguida dertí' púsculo. Esla, acaso yo me alejé en t927.

preguntas interesantes con una

má s . . .
Fluye el río sentimental de las nebulosas falsas: lloverá mañana sombras para ocultarnos, rápido. Desfallezco en cada minuto que pasa y no sé todavía el encanto cie tu primor. ¡Advenediza!

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oxígeno. Nos ahogamos,d.icenpor allí. (Mientras tanto, una mujer ya aseguró su porvenir con alguien.) Baiie: caderas que piden repuesto. Risas: serpentinas supuestas que nadie lanza. Baile: cuerpos que se unen y desunen. Las palabras se deslizan suavemente a los oídos. Las pantallas, desde arriba, iluminan todo, todo. Las señoritas Rosa y Lilí fueron las que bailaron más, por supuesto, por supr.lesto. FIESTA Al otro día, un periódico: "¡En casa de las señoritas Rosa y Lití... se bailó hasta cerca de Ia madrugada"...! (Pero el cronista no estaba allí.) UN periódico: "Hoy celebran sus cumpleaños las distinguidas señoritas Rosa y Lilí. ), Casa de visitantes en fiesta. Muchos invitados. ¡Qué interesante! (Compraron pasteles, licores y algo más) Llegan 1os invitados. Esperan la señal. ¿Señai d,e qué? JazzBand que fue contratado. (Rebaje, dijo la dueña al músico. No, no puedo.) Jovencitos homogéneos a los que se les "hace agua" e1 gusto. Jovencitas. Mujeres con hombros que fueron hechos sólo para aquéI baile. Hombres y mujeres: unión y reunión. Se escapan de las bocas deseos. . pero (¡Ay, qué alegríal). . Diátogo: ¿Quiere usted hacerme el favot de bailar conmigo, esta vez? Brazos que pueden más. Cuerpos que se entregan ante la luz. Jóvenes que ya no conocen el placer. ¿Qué es e1 placer? Baile: el jazz-band insiste en 1o anterior. Los bailarines aplastan el piso y 1o van a hacer desaparecer. Risas que son vidrios que se quiebran en eI ambiente. Se destapan botellas de sonrisas Conversación y se sirven en las bocassuculentasde los convidados. que fastidia. El salón ya no alcanza para dar vueltas y más vueltas. Salgamosafuera, pide una voz multiplicada.. ' en efecto.Ait'c' 782

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CANTO PLEBEYO PRISIÓN
Poema destrozado a la memoria del grande Abraham Valdelomar.

EN mis dedos canta El Cancíonero de Lt'ma. Aquí se hacen lágrimas del corazón poPular. Tangos, one steps, shimys, donde acomodan sus ritmos unos hombres, unas mujeres, cubiertas de humanidad. Y yo digo: ¿y estas lágrimas en qué vacío de nada caerán? Un poco de tristeza, otro poco de doIor, dan la suma de oulgaridad. canta cancionero: matraca de fastidio, que despierta una leve pena en un corazón de tantos años.'. Termómetro de llanto, medida de suspiros, capacidad de gemidos. canta cancionero, Io que debes de cantar. Yotengomicancioneroycanto,Ieve,infladodeespacio,horizonte de alegría, continente de risa, monotonías de dolor, con sumas de infinito, pretextos de olvido, Iíneas perdidas de nada. El cancionero me dice eI Canto del Fastidio que no puedo escribir. SILENCIO! ¡Ah, gran cancionero, cancionero del .Cañete,setiembre 10, 1926.

EN estas cuatro paredes... ¿Hay? Las preguntas caen sobre sí mismas. Estas cuatro paredes asesinan lo"s 4 horizontes. Señor, ¿quién me saca de esta Cárcel Modelo? Miedo: desfile de minutos vestidos de moda" ¿Qué hacer? ¿No podré darme al viento que transita? Oh, este mirarse en los mismos ojos! Apagad Ia luz; que hoy no habrán más preguntas. Prisión sin rejas, ni paredes; prisión inútil. Y hemos de quedarnos aquí masticando las pastillas de siempre' Hombre, basta.ya. Pisco, setiembre 21',7926.

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Hay uno que se queda, hay otro que se va. Los que no han podido abrazarsede día, lo hacen de noche. CALMA. El cielo paraguasol mira por el ojo de la estrelia. De repente, la NOCHE SE SIENTE DIRECTORA DE INMORALIDAD. ¿Qué hay en las alcobas? NOCTURNO CIUDADANO (Poema atmosfénco) ¿Cuántos hijos resultan de contactos ciertos en esta extensión? Las cortesanas en sus ventanas dan la mano a las monedas. para estar mejor. A TODOS LES VA A POSEER EL SUEÑO. EL viento nos conduce de la mano: somos dos niños, el avión y yo. Lanzados aI aire subimos de vértices a saludar a Dios. ¡Buenas noches! A1tura, el aire es de color oscuridad. La ciudad despide luz por sus puertas y ventanas, mientras Ias calles vestidas de ruido, conducen a los transeúntes, y los automóviles, cansados de roclar, expenden, aI fin, bocinazos de silencio. . . PELIGROSO. La velocidad atrae a los pasajeros.¿Pero dónde van estoshombres y rnujeres?-A la ciudad... Los árboles de las avenidas, cogidos de la mano, se encaminan hacia afuera. Cosido por hilos telegráficos, el viento se pone a fumar en las plazas, y hay un poste que vigila Ia esquina. ALTA NOCHE POBLADA DE OSCURIDAD. Los únicos vigilantes son los postes.
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Sí, vayase a dormir. Ei reloj dice unas "dos de la mañana", demasiado cansado. Los pájaros del parque avisan la madrugada, porque los relojes se han dormido. Lim¡ias de personas las calles se,dir[en saludar a la auroraa sus -esquines para

Los cabarets donde se venden risas de color y se bañan en aguas de alegría, ocultari a sus clientes que van a gozar. (EI avión hace raids en forma de ojo de luna para ver mejor). Se ha guardado la velocidad en los garajes y en los techos se detienen todas las mentiras del día. 'l (¿No hay un ladrón que se dirija a los bancos?) Oh, Ia ciudad cerca, vestida de edificios, se detiene en eI piso más alto. Un niño da una nota en sí menor, que sólo eI silencio responde. Un hombre suspira pensando en las dificultades que halló. El dolor traspasa ia risa más buena que compramos esta mañana.
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Y SE ACERCA LA AURORA: desdobla sus sábanas, los gallos se ponen a conversar. (Mi alegría d.isminuye eonsiderablemente, mientras ustcd, seáodta, duelme...). La madrugada se retrata en los ojos de aquel hombre que salió--primero de un burdel. DIOS, desde aruiba, recibe un cable escrito por un pájaro que durmió fuera de su nido: ¡BUENOS DIAS! Descendemos: eI suelo nos parece liviano y el avión y yo hemos visto a la ciudad en el lecho de la noche. Gracias. Volveremos otra VEZ. 1,926. SALÓN

A Guillermo de Torre, perforadordel tiempo,en España

SALóN. Sitio de reunión. Salón. Parefles: cuadros colgados por manos de.alguien. Paisajes muertos tras las lunas de los marcos: I¿ naturaleza no etíste. Hay un retrato al fondo: es el abue1o o quizás el papá. Paredes con fotografías de personajes que se escapan de sí mismos. Asientos cansados de eryerar. Fiano a la derecha. Se han ido a pasear las armonías, y las piezas duermen. Aquí se cuelga el sombrero, nos dice Ia sombrera. AI centro la mesa: ¿para qué será? (Para estar en el centro). Salón con harnbre de visitantes. Salón. Aquí no soy sino un visitante del silencio que conversa con la pantalla que pende de los pelos (¿Una mujer?). Salón: te has quedado solo sin contener a nadie. SaIón: se te fue eI alma por Ia puerta principal. 1926.

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SMITH WETSON 32 DESDE tu boca veo Ia cara de Dios. Guardián de fronteras. Pero por ti se pasa de la vida a la muerte. permaneced en la vida: cualquier anuncio de ,,La Dicha',. He aquí tu mirar denso,tuvoz que la muerte escucha, tu volun_ tad de infinito a través de un cAMINo euE No ANHELA vIAJEROS. Revólver: escaranocturna para un Romeo sin Julieta. Tú vistes de blanco para despedir a cuaiquiera. Ante ti, espejo ererno, se caerán los minutos de rodillas, ros minutos que son dei ho-br". Desde mi orilla, nacido en calle de sol, te despierto para no decirte: HASTA LUEGO HERMANO. (Estamos colgadostet cravo NUNCA). 1926.

EXTRA

MUJER divertida, anoche. El cerco de tus mejillas doradas, me puso, me traspuso sustantivo. Soy un hombre incompleto. A la puerta de esta salida de octubre, anuro ro dicho tantas veces, rantas... Apresurada intención: te rompías en un: .,No me mires,,. ¿Ahora, qué voy a hacer? ¿Para qué tengo Ia calle, la calle ancha? 1926.

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¿Pero El Pensador de Rodín? Será la actitud d.e pensar, pero no es el pensador. En todo caso, qué cómoda actitud de pensar. Pero ¿pensar qué?

El Pensador de Rodín era un analfabeto, por eso no escribió lo que pensaba.
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Carnero .que no es de panurgo JUGUETERfA Verbo Soy un carnero que voy rumiando mis pensamientos, mientras viajo en este ómnibus que mide la cinta de la carretera.

EN el principio era el verbo: La Bib1ia. En el principio era la acción: IJnamuno. ¿En el principio? Sólo sé que era principio: Varallanos. .fMultttud La multitud es una esfinge con cabeza de asno, dijo BIas Pascal, después de haberlo pensado. La multitud es una esfinge, pero sin cabeza, digo yo, sin haberlo pensado. ;*i Peluca Schopenhauer fue tonto, no por definir a la mujer, sino por recurrir a sus cabellos. La tijera es la única que ha derrotado al filósofo.
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Auto

El chofer espera en la esquina aI pasajero que no vendrá o quizás vendrá. Cansado de esperar, este hijo de doña paciencia, parte con el viento que es el único pasajero. Lleva una velocidacl como si nunca hubiera de llegar. *'i Valor del hbro Gabriel Alomar dice que los libros valen por las notas marginales, por el resultado deI choque entre el lector y eI autor.

Para rní los libros valerr por aquello que no dicen, por 1o quc eI autor no escribió e hizo bien en no escribirlo. Un libro valc. por la cantidad de silencios que contiene.

EI Pensador de Rodín EI Pensador de Rodín es un consuelo para los acéfalos,porque al mirarlo están seguros que el pensamiento existe. 192

Lo que es la. mujer Una vez dijo alguien que la mujer era Dalila: la perdiciirn. Otra vez dijo otro, que era JuU.;ta: amadora y heroica. Y otr.os I'

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otros dijeron... ¿Pero qué dijeron? Dijeron tan grandes palabras que cerré las puertas de mis oídos. Digo hoy, digo para oir sóIo yo: Ia mujer no es más que una pregunta, esta pregunta: "Qué es una mujer']. (No se necesita respuesta)
tr *

Los ángeles están demás' Los ángeles deben estar molestos. ¿Por qué? Porque con los seguros sobre la vida y la mtrerte, no necesitan guardianes.

** Deseo de muerte ¡Quisiera morir! Ah, sí, sí. Cada vez que digan que'soy inmortal.
tr *

Una secretaría Pídale a Dios por mí. Fídale. Pero pídale que me nombre su Secretario.
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Dettnícr,ón d,e Ia uida La vida es dura, dice un imbéciI. La vida es fácil, dice otro imbécil. La vida es triste, dice otro, etc. y etc. La vida es así, dice el último imbécil. Mientras tanto, la vida que es pequeña ante la imbecilidad. no dice nada. *
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Recuerdo demási,udo caro Todas las mañanas recuerdo que soy un hombre. A veces, no. Así voy gastando mi memoria. 1926.

Sog un asesino Escribí: Amadá: yo soy un asesino; para mí no hay cárcel, para mí no hay castigo. ¿Qué asesiné? Una esperanza que tenía en mi casa. * cr * La úni,ca uisión A mis ojos, a mis dos solos ojos,'lestengo pena' ¿Por qué? Ven tantas cosaSfeas los pobrecitos. Pero sólo una vez te vieron. {:
* l.<

Quíen soA Ao No soy iino una piedra que alguien arrojó aI mundo. ¿Alguien? ¿No sería Dios? L9+
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A4OTIVOS DIVtrRSOSY LOCA[,¡]S

UN PEDAZO DEL PERTT:HUANUCO
Para conocer aquello ESCRIBIR sobre Huánuco?por hoy, implica una cierta manera monográfica. Lo mismo pasa con otros departamentos, como Junín o Huancavelica. Porque la monografía es harto difícil de llevarla a cabo. Falta de documentos, de datos científicos, estadísticas, etc. Al menos tratándose de Huánuco las fuentes de inuna monografía como la de Puno del joven formación son escasas. catedrático y economista doctor Emilio Romero, que nos puede servir de modelo, d.emandaríapaciente y fatigosa labor a la que nuestro espíritu no se somete. Periodismo, información, por hoy, Se carece siquiera de tentativas al respecto.La de Aníbal Maúrtua, llena de exageracionesy recargada de ilusión' y uno que otro artículo periodístico. Las fuentes de éI fueron: el Diccionario de Mendiburu, Ia obra de Raimondi, etc. Faltaba verse los libros de Cabildos, las geografías de Paz Soldán, los cronicones de los Conventos de Huánüco y otros trabajos publicados en diversas oportunidades en el "Boletín de la Sociedad Geográfica" y en la "Revista Histórica" de Lima. Algo sobre la flora y Ia fauna hay eu Lissón, etc. Por 1o demás, la parte económica' social' comercial y otras no tiene publicaciones. Aparte, como aquello es tan pequeño. . . Pero se espera que alguien empiece a escribir la monografía de Huánuco, que todavía no existe. Bienvenido sea ese trabajador local.' * Preocupación Adalbertovarallanos o.pufue qqe se_escribiera de dicho fin gestionó ttisiOilca departamento.-Con del blicara una monogratiá
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Noczonesgeogrdfi,cas Situado en el centro de1 país, su extensión superficial es de 39,695kilómetros cuadrados. Los ramales de la cordillera de los Andes al bifurcarse determinan 2 zonas: andina y montañosa. Los mismos ramales, desprendidos de la cordillera central-oriental, determinan las cuencas de los ríos: Marañón, Huallaga, Pachitea. Con admirables iagos, nombramos a Lauricocha, Chaulán, Cuchimachay, Huascacocha,etc. Suman quizás si 30. Existen aguas terrnales, entre las que anotaremos: Conoc, Baños, donde los Incas turistas concurrían en la antigüedad. Como hay sierra y montaña, el clima es diverso y variado. Frío intenso en las cordilleras de Dos de Mayo y cálido y seco en todo ei vaile de Huánuco. No hay más que dos estaciones acentuadas: verano e invierno. Calor enervante en verano y lluvia torrencial en invierno. Én la parte montañosa llueve siempre. Vientos fuertes, sanos, en la sierra, húmedos y enfermizos en la montaña. En general el clima es admirable. En algunos pueblos paupérrimos donde se ignora los beneficios de la higiene, pocos se mueren. EI viento, las iluvias son los encargados de la salud pública. Dtutstón polítr,ca,justícía, culto, etc. Comprende el departamento de Huánuco 6 provincias: Dos de Mayo, Huamalíes, Pachitea, Marañón, Ambo y Huánuco. Ciudadesprincipales: La Unión, Llata, Huánuco-capital, Huacrachuco, Panao y IJuallanca. Más o menos 40 distritos. Como en todo departamento existen las autoridades correspondientes en el orden
ante el diputado Merino Scheroder, consiguiendo se dictase una Resolrrción Suprema convocándose a un.concurso nacional; aunque sin resultadr¡ alguno. Respondiendo a aquel deseo, nosotros empezamos a cscribil DLlc:;. Ira "Htstori,a de Huó,nuco". (Introducción para el estudio de la vida sor:iirl dc una región del Perú, desde la era prehistórica a nuestros dias). A. V. I'uc, pues, quien suscitó nuestra iniciación en los estudios hist<ilicos r¡ttt' (J. V.). (Véasc A¡rón culminó con la aparición de dicho volumen cn 1"959. dicc, Documcnto 6.) I 00

político, judicial, en los diversos ramos del servicio administrativo. Prefecto señor Balarezo, Juez doctor Valencia Pinto, Agente Fiscal, Jefe de la Recaudadora, Subprefecto, etc. (Ignoro eI nombre de cada uno de ellos, por el momento). El Cabildo eclesiástico1o forman un deán y tres canónigos.Los sacerdotes faltan en cada no uno de los pueblos. Según Aníbal Maúrtua, hay 455 templos. El ramo de Instrucción está bien atendido. El primer centro de enseñanzaes el Colegio Nacional de Minería, plantel de prestigio histórico. Se hallaba en plena decadencia y desorganización debido a sus directores. Oportunamente, mediante la intervención del diputado señor M. Merino Scheroder,se encargó de la Direlción al señor don Alberto Rivera y Piérola, quien ha empezado la reorganización. Seguramente con elemento nuevo y no con el que actualmente existe, el Colegio de Minería reconquistará sus antiguos prestigios. Funcionan, normalmente, más de 120 planteles de instrucción primaria en todo el departamento. cxo Agrt cultur a.,gMraderíü A conxe'r Tenemos que ponderar las enormes riquezas naturales del departamento, inexplota-dasen su mayor parte. La vegetación abundantísima, los productos diferentes, tierras cultivables, etc. Productos de la montaña: coca, café, maderas, plantas medicinales, etcétera. La variedad de clima da origen a infinidad de cultivos y a la diversa producción, ya sea en los valles, en la montaña o en la sierra. Se cultivan principalmente maí2, trígo, papas, etc. En los valles productos tales como naranjas, Iimas, chirimoyas. En general las plantas alimenticias se cultivan en pequeña escala. En cambio Huánuco tiene enormes extensiones de pasto, donde se podría fomentar la ganadería con animales extranjeros y métodos científicos. La ganadería en grande que merece ese nombre está en Huallanca. Uno de los ganaderos más conocidos,por sus negocios con Inglaterra y EE.UIJ., es eL señor Fausto Llanos. Durante el coloniaje se explotaban diversas minas. En todas las provincias hay yacimieptos de oro, plata, cobre, carbón, etc. Hasta
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la tantasía popular ha creado una mina prodigiosa: "Los tres cantarillos". Las únicas de actual explotación son las de Huallanca. tlitimamente por reclamos de los obreros se suscitaron cuestiones entre los propietarios Piaggio y Compañía y la Federación Obrera de Huallanca. Mediante la feliz intervención del doctor Simeón Llanos Rubina, abogado de prestigio, se obtuvo el triunfo de los obreros. Son notabies las fuentes auríferas del río Marañón, y muchas otras. No existe actividad fabril propiamente dicha en Huánuco. Mejor, la concentración fabril es mínima. Las pequeñas fábricas son de azúcar, cocaína, suelas, etc. El pequeño artesano t'fabrica" artículos de uso personal como ponchos, sombreros, telas, etc. En las haciendas hay moliendas o trapiches, o algunas maquinarias modernas, tractores, etc., donde se da preferencia a la fabricación de1 "aguardiente" para venderse a altos precios a los indígenas de I)cls de Mayo, Huamalíes, Junín, etc. Este es el principal negocio de los "hacendados" de Huánuco. El comercio es pequeño. No hay estadística ni datos seguros sobre el monto de las exportaciones e importaciones. Las transacciones se realizan con Lima y Cerro de Pasco. Se exportan productos naturales: coca, café, ganado vacuno, lanar, quesos y demás. Los comerciantes mayoristas son pocos; siendo número el de los minoristas. Se nota desarrollo en estos últimos años. El comercio y la industria huanuqueña florecen.

representantes "oriundos" de allá que han estado años y años en e1 parlamento, sin hacer nada concreto por las provincias que representaban. Máxime, se hacían propietarios y señores de Ia loc¿tlidad. Se les veneró, se les rindió pleitesía, fueron grandes, etc', pero ya no es hora de recordarlos con tristeza. En la conciencia de los habitantes está que la obra que dejaron fue nula o pequeña. No se trata de denigrar a los que fueron, sino de hacer justicia' de una elemental justicia. Los ingenuos e ignorantes que, descontentos, no hacen más que mirar con indiferencia o desdén la obra de los que no siendo de ella contribuyen aI progreso efectivo, no hacen sino labor de fracasados, ambiciosos o profesionales de la nulidad. Yo sé de más de un buen señor que durante 20 años representó, dicen, alguna provincia de Huánuco, pero no hizo nada' Las obras hablan más claro que los elogios interesados. No importa no ser de }a localidad, si los de Ia localidad,nada significan o valen. La cuestión del origen es cosa ridícula que ya nadie, por menudcr aldeano que sea, tiene en cuenta. Esto no es servilismo, ni procedct: por interés. Me conocen en Huánuco que nunca procedí por intcrés sino por convicciones. Hay muchos politiqueros locales qu(r mascan su .impotencia y, esfán' listos al ,cornentario -rnalévolo. Nrl lmporta. nos dijo que se estaba concluyendo la El diputado -nacional construcción del camino carretero del Cerro de Pasco a Huánuco, que está entregada hace dos años al tráfico; se está abriendo una ruta por Pallanchacra, la que una vez concluida será posible hacct' el recorrido en automóvil de Cerro a Huánuco en 4 horas' Son 50 los autos y camiones que trafican actualmente. De Huánuco ltr carretera continúa hasta Ia montaña de Tingo María. La primct'a sección de Huánuco al puente Rancho, está entregada hace un aiitr al tráfico. Se trabaja activamente de ese lugar a Acomayo y cic este pueblo seguirá a Chinchao, hasta llegar a la parte navcgablcr del Huallaga. Una vez que esté construida la carretera, denlr:<l clt: breve plazo, de Lima al Cerro por Canta, eI trayecto será: Lim¡t' Canta-Cerro-Huánuco-Tingo María, cn el departamentr¡ clc Sirtr Martín.
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Vías, rutas de turísmo. camtnos El diputado nacional por Huánuco y Ambo señor don Miguel Merino Scheroder, cuya labor como partramentario y hombre do gspí$tu democrático nuevo es de todos apreciada, en una entrcüidta'que nos boncedió en meses pasados,nos informó sobre los caminos cprreteros en construcción en el departamento. (A.l rcspecto, yo siempre he juzgado la obra de los políticos de Huírnuco concriteriolibre). Esto es valimento para decir ahora que han hallirlo 202

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De la ciudad de Huánuco parte un camino carretero hacia La Unión y Llata, capitales de las provincias de Dos de Mayo y Hua_ malíes' sale de Huánuco por la quebrada de Higueras y llega a canchán. saliendo de las capitales nombradas se trabaja la carretera hacia Huánuco. con esta ruta, una vez concluida, podrá viajarse de Huánuco a 1as provincias serranas. La otra carretera err construcción es la de Huánuco-euera, partiendo también de Huánuco. En Ambo se está construyendo un camino a Huariaca, que se prolongará hasta Caina. Son varios los caminos construidos y en construcción. suman de 600 a 6b0 ki1ómetros, 200 entregados al tráfico. El estado de ios caminos construidos, es correcto. La naturaleza del suelo en la estación de ras lluvias, a veces hace que se dificulte el tráfico. Pero esta dificultad es subsanadapor Ia eficaz vigilancia de los ingenieros encargados de los trabajos, entre los que hay que nombrar al señor Ticona y también a peñaloza. La labor de ellos es bastante apreciada. En casi todas las rutas se hacen trabajos de perfeccionamiento: ensanchar curvas, suavizar pendientes, etc. En general, se mantienen en buen estado. ,,El apoyo del Supremo Gobierno, dijo, en todas estasobras es eficaz. EI programa del Jefe del Estado se lleva a cabo en todas las regiones del Perú". Tambtén su historia* De pasadomás o menos esplendoroso, Huánuco se ufana de ello, Primitivamente habitaban esa región las tribus de los pillcos. chupachos,tulumayos, huamalíes, etc., hasta que fueron sometidos por Tupac Yupanqui. Tupac Inca yupanqui estableció Ia capital e' Huánuco-Viejo -que hoy es un hacinamiento de ruinas_ y que también fuera una estación termal de ros rncas en sus viajes de cuzco a Quito. Pizarro encomendó a Francisco Martín de Aicántara la toma de posesiónde la provincia que no pudo rlevar a cabo por la oposiciónde Illa Tupac. Más tarde se encomendóel some*- En nuestro libro "Hi'stori,a d"e Huó,nuco", hemos esclarecido ros ho. ch-os ]ristóricos que qu,, .r_efiere A. varalranos. como tárta-lor-ááoJ vrvlera el desaparecido_autor, no existía una monografía histórica".,cloc,umentada sobre la ciudad y departamento, se explica lo incierto dc algunos de sus datos. (J. V.) 20 4

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timiento al capitán Gómez de Alvarado, quieir penetró y fundó lir ciudad de Huánuco. Luego Pedro Barroso, con algunos refugiados, trasladó Ia ciudad de Huánuco de los Caballeros al sitio en quc hoy se halla. El corregidor Puelles traz6 el plano y repobló 1;r ciudad. Durante eI virreynato y el gobierno de Hurtado de Mendoza ocurrió la sublevación de Hernández Girón. Arias Dávila, que se hallaba en Huánuco, y otros capitanes, salieron a combatirlo y fue capturad.oy conducido a Lima. Carlos V en vista de esta fidelidad ie dio el título de "la muy noble y muy leal ciudad de León de Huánuco de los caballerosdel Perú" y su respectivo escudo. En 1812un grupo de indios panataguas capitaneadospor Crespo Castil1o,Haro y Rodríguez, proclamaron la independencia del Perú. Siendo Huánuco la primera ciudad independiente. Las tropas reaiistas, en Ayancocha, derrotaron a- los patriotas rebeldes y Crespo Castillo y sus amigos, fusilados. En memoria de ellos se ha erigido una estatuita en una plaza de Huánuco. En 1869 fue elevada a la categoría de departamento fluvial. Desde ese año aI presente pocas son las actuaciones de orden y trascendencia nacional en que hubiera intervenido Huánuco. Salvo en los días de Ia guerra de 1879. Los indios de Dos de Mayo derrotaron, al mando de un indio de Chupán, a las tropas chilenas en un cerro frente a la población. Esto ha servido de base para uno de los "cuentos andinos" de López Aibújar. Cerca dé 50 años eI departamento de Huánuco vive sin acontecimientos notables, esperando eI porvenir. La actuación de ias generaciones anteriores es casi nula o pasiva. Aiejada de le capital, a pesar de su cercanía, permanece ignorada. Alguien se opuso a la construcción de un ferrocarril que iba al Oriente. porque vio que sus intereses saldrían perjudicados. En Huánuco existe una minoría que impera en su vida y no hace nada por su progreso. En estos últimos años, debido a la nueva actividad, al progreso creciente y a la política de construcción del régimen que encabeza don Augusto B. Leguía, Huánuco resurge a la vida económica, industrial, comercial y espiritual. Por las vías de comunicación, el espíritu de renovación de los jóvenes, Ia obra activa de sus representantes general, se nota superación. en
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En térrninos generales, la vida e historia de Huánuco pertenecen a los primeros años de la conquista y a los del virreinato, y decae en la república. Recién, en estos años, surge a la vida propia, de adelanto. La capital, E las prouincias Ya en varias oportunidades, he calificado sucintamente Ia condición espiritual de Huánuco, como ciudad. El mismo desdén que hay en Lima para los que proceden de provincias, podría señalarse por Huánuco. Ciudad con título de nobleza que ve a las provincias habitadas por indígenas, con cierto tono despectivo. El problema se convirtió, en años anteriores, en cuestión de jerarquía. Felizmente, ya ahora 1a imposición de mentalidades, cerebros y personas de valía procedentes de Dos de Mayo, Huamalíes, Marañón, etc., que han puesto en alto el nombre de Huánuco, y de Ia juventud serrana, chola; podemos decir que ya no existe prejuicio alguno respecto a las provincias. Además, las camarillas que sojuzgaban eI nombre de Huánuco, han desaparecido.

Rubina, abogado, escritor, espíritu de luchador; Noé M. Castillo" historiógrafo que, dentro de su posición política y aI frente del Concejo realza, secundado por otros elementosactivos, obra de bienestar locai. (Hablaremos de su actuación con más amplitud). Debemos nornbrar, preferentemente, al Coronel Figueroa San Miguel, que en ia milicia nacional ha llegado a tener elevadoscargos; al doctor Fausto J. Trujillo; Germán Alvarado, en la ciudad de La Unión, espíritu laborioso; Teodomiro Alvarado, alcalde de La Unión, recto, hombre de prestigio local; Rafael Briceño, dirige Ia comuna de Panao, fervoroso y dinámico; Fausto Llanos Rubina, líder de ia juventud del Dos de Mayo, espíritu de varonía, etc. Por cierto que Ezequie! S. Ayilón, Juan Manuel Robles, etc., ya han sido considerados por mí en otra oportunidad, así como M. Ronquillo, José Valderrama y Albino J. Bauer. Mí labor tntelectual en Ia juuentud" nueua En diciembre de 1924,inicié, secundadc por un grupo de compañeros de las provincias de Dos de Mayo y Huamalíes, un movimiento de renovación en eI espíritu de Ia mayoría del departamento. En vista de la pasividad y atraso espiritual en que estaba sumida Huánuco y el anonimato de sus hombres y de su juventud, Iancé "un llamado" de crítica sincera y elevada. Al principio la malevolencia aldeana pretendió hacernos aparecer con aires falsos. Luego iniciamos una eficaz labor de propaganda que tuvo eco en todo el departamento. Los jóvenes que luego escucharon mi insinuación y protesta, vinieron a fortificar Ia iabor. En varios periódicos de la capital inicié una obra de propaganda por HuánucoEn "La Crónica", "El SoI", "El Tiempo","La Sierra", ,,La Revista",. etcétera, de Lima. Atendiendo a mi llamado la juventud. empez,.i a manifestarse en Huánuco y en la capital. Surgen, entonces,como reacción, periódicos como "La Aurorai que al final torció su orien* tación, a cuya cabezaestaba Miguel de Ia Mata, espíritu de iuchador, y J. M. Ernau; "Brújula", redactadopor M. So1ísDaza y Nicolás Vizcaya; "Serrartía", etc. Ya Huánuco ha dejado de ser un
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Aporte g moutmiento

espiritual

Entre las personalidades que ffrerecen contarse aquí sin caer en estricta catalogación y con Ia serena seguridad de que no están sino los que algo significan, incompletos a mi pesar, por razones de sinc-^ridad, puedo nombrar a Leoncio Prado, un héroe; a Mariano Dámaso Beraún. matemático-astrónomo de cierto valor en sLr época; Antonio San Miguel, constructor de la ciudad; entre los vivos, aI reconocido e ilustre científico doctor don Hermilio Valdizán. En general hay muchas personas, de determinado valor, qur: casi no tienen más relación con Huánuco que el haber nacido allir. Se han formado y hecho afuera. Por eso hablaremos de los que tienen relación con Ia localidad, o recuerdan su procedencia. Surgo el nombre del doctor Edgardo Rebagliati, escritor, iurista, espíritrr de prestigios reconocidísimos en el Perú y el extranjero; de Tcodoro J. Alomía, escritor conocido en el país; Fortunato Carranzir, pr of t : s . r ; Cés a r O. C u b i l l u s , j u ri s ta y pedagogo; S i mcón Ll :rnr¡s 2 06

ADALBERTO VARALLANOS

departamento anónimo y la obra y el nombre de los jóvenes serranos, provenientes de Dos de Mayo, es conocida en el país y en eJ. extranjero. Los que fueron desdeñadosal principio se han impuesto. Sin asomos de pretensión, puedo decir que al ser el iniciador del movimiento de renovación espiritual de Huánuco no me queda otra satisfacción que eI haber elevado eI nombre de Huánuco. Entre la falange intelectual que actúa en Lima y eI departamento, señalo a Simeón Llanos Rubina, Víctor E. Vivar. Luis Avllón Araníbar, Guillermo S. Rob1es,Eutimio Picón, León Mendáza, Pedro L. Reppeto, E. Martel Díaz, José Zevailos, Simeón Agüero, Manuel Estrada, Marcos S. Rojas, líder de Ia juventud obrera, Manuel Malpartida, doctrinario y trabajador; Pedro Egoávi1, Héctor Ayllón, Jesús Palavicini, Gaudencio Céspedes,Andrés Hurtado, etc. En la nueva generación hay espíritus de prestigio continental como Esteban Pavletich, de ideas avanzadas,hoy en Nicaragua, y voluntades de afirmación, capaces de ser honorables ar departamento. Esperemos. Setiembre, 1928.

Autógrafo

borraclor de un artículo

cie Adaiberto

Varallanos.

.P E R MA N E N C IA

HOMENAJE AL DR. VALDIZAN Lima, marzo 20 de 1928. Señores miembros del Comité Organizador "Homenaje al Dr. H. Valdizán". Ciudad. Muy señores. míos:

siempre que se trata de causas justas, de causas nobles, de aqucllal; que han de añadir un galardón más al prestigio de nuestra razrt y a la leyenda del león de los "caballeros de Huánuco". Más dtr una vez he insistido sobre la pasividad de nosotros los jóvcncs y en cuanto su "brillante tradición", ojalá fuere, alguna vez, cicrto aquello. Creo que una juventud nueva, libre de prejuicios, sincct'r¡ hasta la dureza, y que pretende renovar o superarse debe empezal por reconocer la pobreza de nuestra tradición locaI. El pensamiento de los jóvenes y de los que se titulan tales, debe estar paralcltr a nuevas convicciones, a libres y efectivas ideologías y no aceptar ios cómodos lugares comunes.

Crítica y construcción. En estos momentos quien se conozcir verdaderamente y pretenda hacer algo debe examinar su posición espiritual y rechazar de plano palabras tan huecas J¡ manidas com() t'galardonestt, etc., que en sí para noso"raza" r "nobleza" r ltleyenda", tros no despiertan sino el ridículo. Acepto,"ha dicho Alfonso Rcyes, a la juventud que llega con un salmo en los labios o a l¿¡ otra con una protesta plena en el corazón. La obra, si es que intentamos hacerla, no debe ser sino de lcnovación profunda y de visión amplia, social. Vayamos no a continuirr una tradición, vacua e injusta, sino a cornenzar e1 presenter y ci porvenir. Que nuestra acción no concluya en éxitos fáciles <¡ ur alribismos u oportunismo lucrativos, sino en tenaces trabajos, crrir elevado pensamiento, en beneficio de las mayorías.

Ha liegado a mi poder la circular en que se solicita mi adhesión al homenaje que se prepara al científico e ilustre paisano nuestro, doctor Hermilio Valdizán. Quiero, desdeluego, sumarme a ese acto de cortesía de Huánuco y 1o valúo según mi criterio. Aparte de su importancia sentimen,tal, me parece inútil insistir sobre los méritos intrínsecos y extrínsecosde un hombre consagrado no debo hacer hincapié en :ilo. y Además en este homenaje, que debe manifestarse en forma idéntica a la hecha aI doctor Escomei por 1osde Arequipa, quiero ver )¡o una manifestación del espíritu colectivo de Huánuco que ní) se ha notado todavía. La vida anónima y ienta de nuestro departamento, estoy por asegLlrar, despertaráhacia el nacimiento de un¿l conciencia local. No estoy de acuerdo con esa frase retórica que a r.englónsegnido ponen: "La juventud universitaria huanuqueñafiel a su l.¡l.illantc 1,r'adición suma a estc mr;vimicntr) se polquc cila cs1,¿i lrir' rlr,
tt0

Valdizán preguntaba, en una oportunidad, qué era de esa .juventud de quien tanto se esperaba. Se espera mucho de nosolro:s v quiera Dios que algo más que frases hagamos en beneficio dcl dcpartamento.

R cconozcam os a los hom br es que t r abajar on por I a colect ividacl t' i ni ci emos la obr a de la r enovación espir it ual de las m avor 'í ir , cl c l {uánuco, d. el pueblo. D c ttst cdcs alcnl. o scr vidor , Au¡ r , r ilLr ylo'Vnr rrnr , n.ol; , t r

P E R MA N E N C IA

a la iitei:atura. sobre eI Perú lleva en sus maletas crónicas afabk:s y divulgadoras de nuestras bellezas, en Lugares,en paisajes diversos. El dilettanti unido a1 varón de sinceridad indiscutible. EI cercano a los jóvenes como si fuera uno de ellos. Sería difícil contar los amigos que deja hasta 1g28. Siempre estará, sí, como hoy se va, dispuesto a regresar. ADIÓS AL MAYOR ERNESTO HIGUERA señor Ernesto Higuera: permita usted. que le trate con una confianza aún poco común. usted me trajo bastante de México, donde se puede conducir todavía más peruanos. su presencia será difícilmente desaparecida de nosotros. Recorecto bastantes adjetivos para despedirlo; ar hombre nobilísimo, ar militar honroso, ar amigo dilecto, al fervoroso de ras letras. Es lamentable su salida. Lo esperamos ya de vuelta. En seguida, ,"io" Mayor. 1928.Lima, Perú.

EMPRENDE viaje de retorno a México el Mayor Higuera, agregado militar de Ia Legación de ese país en eI Perú. Su permanencia aquí ha sido doblemente grata, a nosotros, a é1.Amigo nuestro desde eI primer día de su llegada hasta el últirno de su vuelta. Arnigo mientras, siempre. Ernesto Higuera, d.equien hacer su elogio no es difícil, por los vínculos de preferencia preestablecidos. El ser diplomático no le ha privado sentir de cerca al Perú, en sus cuestiones, sus trabajos, en sus hombres viejos y nuevos. en IMás que eI militar, valiente con todas las cualidades de un pundonor rnarcial y caballeresco,nos interesa su aspecto de hombre culto, de intelectuatr esforzado, tolerante, selecto. Dueño de una prosa cIásica, de vigor, d-efuerza, de colorido y de emoción por sus motivaciones mexicanas, tal su libro editado eI año pasado "Resonancias Efímeras". Sus otros libros, que pronto han de aparecer son "Goúosde n¿í gotero", resumen de emociones,impresiones y fantasías y com." prensiones. El otro será "Toques de carga", palabras de un luchador. Curiosa incidencia del militar con el hombre de letras, del espí. ritu fervoroso o inquieto por las cuestiones que no sólo afccl;an
21 2

2rJ

P E R MA N E N C IA

Podrá ser el gesto de Esteban pavletich, _ de este muchacho ir_ domado por la mediocridad y el serv'ismo, muy romántico. Lo cs ¿Pero de su sinceridad quién puede dudarlo?

ESTEBAN

PAVLETICH,

SOLDADO

DE SANDINO

Para mí es un día de fiesta ra noticia. como estos muchach., que miran aito y lejos necesita pERU. et Los que ,"¡i"rJo que n1 han de sacar nada,práctico, efectivo, se aventuran en una empres¿ Y si Leoncio Prado, ayer, combatió por la causa de la libertad dr, Cuba, Pavletich combatepor ia liberiad de Nicarag"", p", el hon.r. de América.

LA noticia me lIegó, por la prestigiosísima publicación continental "Repertorio Americano". . . Esteban Pavletich, el ex alumno paiomilloso de Minería, el estudiante rebelde de la Católica, el alumno de San Marcos, el secretario de la Federación de Estudiantes del Perú, el agitador social en el Perú, en Panamá, en Guatemala, en Cuba y en México, el muchacho de las ideas avanzadas, el escritor revolucionario, el poeta cerebral, el amigo de nuestras caras inquietudes, é1 mismo. . . se ha enrolado en las huestes de Sandino: el héroe de la nueva causa indoamericana... "A las montañas de Nicaragua me voy", dice en su última tarjeta de México. Ahí está su retrato de sqldado, en blusa de simplicidad y valentía. Ahí está su mirada de muchacho audaz y rebelde. ¡Qué importa la vida si no se sacrifica a una idea elevada, a un ideal! Su juventud urgida por Ia justicia social, por el advenimiento de un nuevo estado de cosas, es que le lleva a eso. Sacrificarse, sí, Esteban, mientras nosotros, los que nos quedamos todavía, tenemos miedo, somos tímidos, cobardes. . . Tú ya has renunciado a eso que otros jóvenes mediocres llama:r con cierta imbécil seriedad: PORVENIR. Para ti no hay esperanzas buenas, tú ya no haces "carrera" para ganarte un titulillo y anularte, con la clara alegría de tanto infeliz inconsciente, entr.c' 1as paredes de su egoísmo. No te conformas con tu beneficio, corr tu ganancia personal, te sacrificas por una causa quc la Amór'iclr ya lo sabe. 2t 4

Y ser libre hoy es ser como tú, Esteban. Arrojar un poco cl cspíritu a los horizontes de mañana, a eso que se tama FuruRo. A los seudoblasones que acaso ostenta Huánuco, quizás si éstl es el verdadero. eue haya un hijo, único, de Huánuco en las filas 'de un ejército de héroes, ar frente de un capitán de ra ribertacr; SANDINO. Mi querido ESTEBAN: Te tengo ahora, inalterable en mi l,_ cuerdo y en mi aprecio. Desde Huánuco, en cuyas ca'es diruirlrr¡. nuestra protesta en espiralesce anhelos, hasta que te cuba,-en México, recorriendo ciudad.es, "rtr",r".,.,,, desterrado,tevando cn r,l carazón tu rebeldía, d.ehombre nuevo, de hombre revolucion¿l'ir, de.hombre de hoy, en tu espír.itula tea que iluminará 1osdías vr,, nideros" ' Desde este rincón der perú, donde to¿avirprotestas y organizamos nuestro espíritu, te trasmito mi palab'ir. -uscamo:i con un gesto de seguridad, de permanente firmeza, y mi grito m,i,, hondo-para despertar ra vida iea e injusta que nos circunda. pr¡r.que tú oiste la voz de. tu tiempo, por4r" ya estás d.e aventurer.o, entregándote,quizás-sia Ia muerte-; no importa. Esteban: Tú c.c¡; mozo cuya mañana, los otros no han de perdonar. voy a despedir,y presiente mi eco: VAMOS _- J" HACIA EL FU_ TURO.
c< l mo tú!

;Adiós!.. . ¡El tiempo se encargará de hablar de los ióvent:,; 'l

l ,i ma, m ayo 24 dc jg2g.
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)l

P E R MA N E N C IA

HUANUCO Y SU ELEMENTO ESPIRITUAL Al Dr. Hermilio Valdizán.

Su vida actual, manifiesta en sus diversas actividades, es lenta. Su aparente alejamiento, es quizás Ia causa primordial de esta lentitud. Su vida monótona (¡oh, monotonía de Ia vida provinciana!) hace que no ofrezca perspectivas turísticas... para algunos. Huánuco, de clima sedante, con aledaños bellísimos, trazada geométricamente, que salta a la observación de cualquier visita-nte, con sus calles de amplituC, considerablen cuasi-avenidas donde el viento se pasea, alegrada de huertos y jardines puede ser llamada amablemente una "ciudad encantadorat'. Como conocimiento implica, en este caso mejora, nosotros 1os jóvenes, con nuestro ya repetido entusiasmo, estamos obligados a propagar su importancia más que con intención práctica, comercial o industrial, con un afán cultural. En estos últimos años, debido a la construcción de caminos v al tráfico consiguiente de automóviles, ha despertado cierto interés comercial. (Actualmente se traslada de Huánuco a Lima, en día y medio). En un futuro cercano, como ya se está iniciando, cuando se exploten las riquezas naturales del Oriente peruano, Huánuco, como ciudad quedará en condición de ciudad-estación, de tránsito obligado, igual al Cerro de Pasco. Desgraciadamente se carece de trabajos monográficos sobre cl departamento. Apenas si Aníbal Maúrtua, Juan Durand y Ezcquiel S. Ayllón -(según este úItimo asegura)tienen algo al respecto. fncurriendo en errores de orden geográfico e histórico y exagerando un tanto sobre las riquezas inexplotadas de Huánuco y sus provincias, don Aníbal Maúrtua publicó una monografía en años pasados, documentada en Mendiburu y Raymondi. Enrique López Albújar, etr conocidísimo autor de *Cuentos And,inos" de éxito continental, descubridor de nuestras ,,vidas y costumbres indígenas" con visión sociológica y que estuvo en Huánuco con un cargo judicial, ha hecho conocer y admirar la vida dc csos "cholos" de Dos de Mayo. Ningún huanuqueño, salvo Juan I)urand, le ha agradecido este esfuerzo. Todavía en las provincias clc Dos clc Mayo, Marañón y Pachitea quedan inéditos, paisajcs, l,i¡ros, costumbrcs, vidas, que se explotarán en beneficio de la li217

ES necesaria una campaña periodística para el conocimiento de Huánuco, principalmente en sus aspectos industrial, comercial, agrícola, paisajístico, etc. Huánuco, departamento, a pesar de su cercanÍa a Lima, se encuentra parcial. o totalmente aislado. Como ciudad, no ha merecido ni ha despertado atención, como otras. No es éste eI momento de hacer su elogio, divulgar su historia, ni de hacer resaltar sus posibilidades. Importante e igual a Cajamarca, Ayacucho. Sin tener eI legendario pasado incaico del Cuzco, es una ciudad de origen y conformación española; es decir, .fundada y caracterizada por los conquistadores. Se desarrolla en la conquista, en eI virreinato y en los años de la independencia. Con cierto esplendor durante Ia Colonia, con fisonomía semejante a Trujillo o Ayacucho, decae en los años de la República.
* Este mismo artículo se publicó en la revista ',La Sierra", marzo de 1928, bajo eI título "Presentactón d,e Huánuco", con las siguientes agregatas: "La juventud de Huánuco de ayer, como la de hoy, merece el más severo reproche. Juventud anónima, mediocre, pasiva. Hasta la fecha ni siquiera ha puesto un átomo de espíritu y de obra en eI Perú. (Huánuco en los últimos años, no ha dado ningún escritor, ni un artista ni nada que sc Ie parezca.) Pero tengo fe en los que vendrán...', "Mi saludo grávido de porvenirismo a los indios, a los "cholos" dc Dos dc Mayo, con quienes me une la protesta por la injusticia. ( ¡A csos indios a quienes explotan y menosprecian todavía los gamonaies y ter.ratcnientes de las haciendas y otros lugares de Huánuco!) Como,'cholo" suelto mi esperanza completa hacia allá..." 216

ADALBERTO VARALLANOS

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son las provincias que encierran riquezas y belrezas múltipres. La actividad interectual de ra capital es casi nula. Apenas si se publican los periódicos "La sanció'n", en Huánuc; ,,Er Deu ber", e¡ La Unión. Sólo los jóvenes, "t en estos d.ías,que muestran inquietud novísima, tienen su semanario ,,Brújula,,, dirigido por M. Solís Daza y Andrés Vara_LlanosSin establecer jerarquías, noticio sobre algunos espíritus re_ presentativos,en cierta manera, del departamento.Viejos y jóve_ nes todos ellos. rnicio esta garería con Ezequier s. Ayrlón, rnentaridad firme, conoce admirablemente eI pasado de Huánuco, espíritu amplio. Tiene varios trabajos inédiios de carácter histórico-Iiterario. Es conocido en eI Perú como prologuista de los ,,CuentosAndinos,,. En Huánuco se Ie respeta y admira como a pocos.Noé M. Casti_ 1lo, trabajador infatigable, dinámico, dedícasea cuestioneshistóricas. Carlos Showing, cultor de la historia, inquieto y altivo. Cé_ sar octavio cubilros, pedagogo nobre, de attivez v ,i.r."riá"d res_ petadas,se dedicó, a-ños anteriores,al periodismo; pluma tusti5n gante, gran alentador de jóvenes. altino .facobo Bauer, de gran cultura, espíritu vertical, discípulo de González prada, íirr" l" soledadde sus convic-ciones "., por éi conocí a ideorógicas. Nietzsche, Tolstoy, etc. Al citarlo aquí no I"-h"; srno justicia. Es, además, un fervoroso de las letras. Teodoro J]Alomía, generoso,,;;;;T; prestigio periodístico efectivo. Dirige ,,La sanción,,. Es el únic' periodista de Huánuco de aficionesriterarias. Tiene para pubricar leyendas )¿ narraciones. Es un folklorista. Fortunatq Ca_ ,ranza, ioven aún, autor de varios trabajos de investigación cicl'tífica que han merecido erogiosen Europa y América, Es un ci'rtista, conocedorde la geologíaperuana. Ha contribujdo al clstr_rcl i, gcol<igicrdel departamcnto de Huánuco. pcd'' Figucr.ouvit¡rJII.I

interés. qu"i'teresa interesar'f' j"'"xTnl"ff r-o e i'J:,rffi;

teratura, pintura, escurtura y cinema peruanos.para asombro de los extranjeros y extranjerizantes de hoy, ros artistas peruanos nuevos' traducirán, con sensib'idad actual, esosmotivos originares. Turísticamente, Huánuco, la ciuda

mil, a pesar de su dedicación a la agricultura, es conocedor de la historia de Huánuco. Lázaro Irigoyen que se dedica a cuestiones científicas y J. Manuel Robles, matemático notable, pedagogo en años anteriores. Simeón Llanos Rubina, entregado a estudios jurídicos, es un espíritu nuevo y de acción. Víctor Vivar, inquieto y afanoso profesor de relevantes cualidades pedagógicas. Vicente F. Arteta, sutil y fraterno, lleno de cordiales empeños, estudioso v conocedor de temas forenses. Esteban Pavletich, valiente espíritu luchador, de alientos renovadores, hoy en México. Gaudencio Céspedes, fervoroso idealista. Guillermo S. Robles, fino cultor de las letras, autor de versos románticos, periodista de brillantes antecedentes. Rafael Briceño, espíritu paralelo a Robles. Miguel Echevarría, selecto y Eduardo Boyanovich, se dedican a la enseñanza. A. Esparza Vidal, aunque no nació en Huánuco, ha actuado en el periodismo en años pasados. Manuel Estrada, hijo, y Pedro F. Bezada son dos espíritus nobilísimos de mente lúcida. Florian<; Bernal, Porfirio L6pez, Pedro L. Repetto, son estudiosos y nobles. Alberto Gayoso, Carlos Fernández Cotrina, Eusebio Martel Díaz, León Mendoza To1edo, Luis y Héctor Ayiión, Jesús Palavicini, Teobaldo Brancacho, Guillermo Mártins, Alfonso Tello Cubillus, Luis Alvarado; Julián Flores Jara, Aureliano Céspedes,-sorr jóvcnes laboriosos y prometedores. Entre el elemento femenino señalamos a Beattiz Lezameta, rlr, singular belleza, Carmela Pavletich, René Mártins, Rosa Bcnr,detti, Juana y Carmen Tello, María y Justina Dyer, que han puc.sto en la ciudad, Ia nota cle su distinción y cultura. Con estas líneas apresuradas que llegue a los habitantes de la ciudad y del departamento de Huánuco, desconocido pero no ignorado, mi saludo y mi voto porvenirista. Como joven, como nacido en Huánuco, sin ser esto un título de nobleza, suelto mi cspcranza hacia allá. i-irna, Noviembre, 1927.

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No se explica este fenómeno sino por el interés que sus hi.ior; toman por sus cuestiones, no con un interés rayano en eI e¡¡oísmo, sino con un correcto deseo de ser los que verdaderamentc sientan y trabajen; y descle que origen y conocimiento, en t-'stc caso, pueden ser una misma cosa, y no se dolerá de su localidad sino aquel que es originario de allí. AI revés de otros pueblos que tienen enraizado antecedente local, como el Cuzco, Areqr.iipa, etc., Huánuco, como departarneirto y corno ciudad, no ha manifestado su conciencia local. T-as mayorias de Huánuco, verdaderamente ignorantes de lo que trascurre dentro de la nacionaiidad, o enteramente pasivas a los cambios de ia vida social, no han tenido eficacia, imposición, en cuanto se ha tratado de ejercer un hecho de verdadero interés para FIuiánuco. Culpa no es de naCie y sí uuestros pa"dres la tu-viercn, perdonémosles; pero "de u.na vez por todas" sépase que Huánuco, dentro del Ferrj, pcco o casi nada ha significado. Claro está que ha tenido muchos hijos de destacad.a actuación personal, personas que en el radio de sus actividades particulares han hecho para sí y en beneficio de tra ciencia, de algo en fin. Fero eso no ha tenido reflejo local directo. Quiero decir qne si es u"n hijo de Huánuco ha valido o vale, estaba o está en 1a obligaczón de preocuparse por Ia opinión de Ia mayoría, de la masa, del pueblo. Huánuco no tiene todavía conciencia local, como 1o tiene eI Cuzco o Trujilio, verbigracia. EI día que cada huanuqueño, tenunciando las honrosas herencias históricas de títulos que nada valen o significan, piense y se reúna, forme mayoría y ella sea encauzada por los verdaderos directores de la opinión, del sentir legítirno y honrado; ese día Huánuco tendrá representantes propios, eficientes y los puestos o funciones oficiales no estarán regentados por personas extrañas, ajenas al saber muchas veces; sino por los que teniendo capacidad deben y tienen que ser llarnados a dejar sus obras, no sus nombres vacíos y por un solo e ingenuo afán de endiosar falsas figulitas, o sus buenas intenciones. Debemos pensar y trabajar para l'ormar una concicncia local de Huánuco. 221

LA

CONCIENCIA

LOCAL

DE HUÁNUCO

(Temas de diuulgaci,ón popular)

UNA. observación que, a diario, repiten gentes ilustradas y no ilustradas, es que, tratándose de cuestiones peruanas, no ha habido conciencia nacional. La sociología estudia aquel fenómeno de ia conciencia colectiva con bastante amplitud, y de paso podría decirse que la surna de conciencias individuales, y de las directrices que interesan a una mayoría, componen la llamada conciencia general o colectiva. En efecto, repitamos una vez más, en el perú todavía no hay conciencia nacional. Hasta ahora los caracteres regionales, las diferencias de lugar a lugar son grand.es. pero por sobre esto, dentro del desenvolvimiento social y político en los años que tenemos de vida republicana, se ha notado con más o menos acen_ tuación, el espíritu regional, y hasta el espíritu rocal. Aspiraciones y preocupaciones de cada cual por 1o suyo, han hecho que vibre, se manifieste, el espíritu colectivo de una regionalidad, de una localidad. Puede llegarse a un desmedido amor propio a Io suyo, afán de creerse elegidos, como pasa con los habitantes del cuzco. euizás cste signo, pese a todos sus defectos de estrechez de visión y antipatía al leiano inmediato; es lo que ha hecho resaltar la concienci a lc - . gional,I a co n c i e n c i a l o c a l . 22(l

ADALBERTO VARALLANOS

La juventud actual de Huánuco a Ia que esta vez y slempre me he ciirigido y eI puebio, debe organizarse en forma seria y no sólo ccn propósitosde beneficencia. Aunque es inoportuno el ejemplo, saco como modelo de lo que debería ser, dentro de nuestro departamento, a los obreros del importante centro minero de Huallanca que forma la ,,Federación obrera" con 400 personas inscritas; y esta úItima vez declarándose en huelga y exigiendo la jornada de B horas que nuestras leyes ordenan, han demostrado que tienen conciencia de clase y local. Ojalá pronto, no sólo 1a capital, sino el departamento tengan obreros organizados pero no solamente de auxilios mutuos. sino 'de defensa propia. .. Lima, Mayo 17 de 1928.
HORA es ya que nosotros, los que en alguna forma nos ocupamos de Huánuco, tratemos de encauzar y clasificar nuestros anhelos y nuestras futuras realizaciones.

LOS PRESTIGIOS ALDEANOS

I

(Temas uulgares¡
A Esteban Pavletich, vertical nuevo, ausente en México. espíritu

A la juventud que empieza a manifestarse en las urbes y centros de importancia, levantando y propagando el nombre de Huárluco; a la nueva juventud que no tiene el bajo deseo de medrar' y obtener interés particular, debe tocarle, entre otras labores, lir dura tarea de negar. Negar ciertos falsos prestigios que, dada la miopía e ignorancia de una ciudad pequeña como lIuánuco, pasan como "grandes figuras", "personas de respeto", "hombrcs inteligentes", "espíritus cultos", "verdaderas esperanzas", etc. Estas zarandajas se escuchan a diario y se atribuyen ai1á a aigún scñor de dudosa moralidad, egoísmo inveterado, mediocridad rcsaltante y anonimismo nato.

Yo sé decir que los grandes hombres de Huánuco -me rclicr<r a los vivos, a los que gozan de buena salud- no mc mL.r'cccl ri s¿r.Con sus bolsas r eplet as de cent avos, con su egoí sm o clt " -i no Itl rl c¿tnos cnvcjecidos y así t cngan "t í t ulo pr of csional", n{) m ct 'r . {: {r si tto r' l i ui cio dcl la condcnación.

ADALBFRTO VARALLANOS

¿Qué han hecho en beneficio del departarnento? ¿Qué por el indio aI que explotan y desdeñan con "gran nobleza" e ignorancia propia de advenedizos y extranjerizantes? ¿Cómo han prestigiado a Huánuco esas "grandes figuras", esas "gentes decentes y de cuna", fuera de las paredes de sus casas? Que Io digan los analfabetos y sus parientes o favorecidos, que aquellas gentes son "honra de la ciudad". Que los califiquen a,sí los que no saben qué es "honol: \t honra". No basta nombrar lzéraes a santos a los individuos para que lo sean. Que hayan tenÍdo buen cr-ridado de no rneterse con nad,ie, de no deber nada y de carecer de ideas y actítudes propias, que sean apenas individuos rumiadores de vejeces y cobardías, no basta para tenerlos como "grand,es hornbres". Yo só quc en Lluár-rucc se hacen famas n'lás fácilmente que en un ainen€cer. Veinte o treinta años de prestigio local, de permanente anonimato, de rnanoseal' papeles viejos y salir escril¡iendo dos o tres articuiillos, un prcloguito a1 fin; no roerece sino lastimosas risas. A la generación anterior que gasta fortuna y prestigios, seudomodesta y pasiva, ia juventud de hoy -virii y libre y no frailuna- no tiene rnás que negar. Desdeñarnos, pues, los falsos valores locales, tros que pudiendo haber hecho algo -ideado, protestado, etg.- a su tiernpo; gozan hoy de comodidades, arrobados por una vejez vacua, sosa, inúiii. Como deber histórico de nuestra generación, nos toca rechazarJ.os,desdeñartros.Rechacemos tarnbién Ias cornodidades mediocres, los "ta,n amados cargos públicos" que traen "solvencia ecunómica y social"; y prefiramos los duros días de lucha, e1 hambre y la prisión; altivez y dignidad por el bienestar de Ia mayoría. Dando así verdaderos galardones a nuestra ciudad, en los nuevos ci:rminr¡s de Ia historia. 192'¡.

UN

LLAMADO
A todas las conciencias libres' a todos los habitantes de Huánuco'

élror, no hacer En países todo es Pecado; "o^o lo demás es virtud'
' José Vasconcelos. Los viejos a 1a tumba, ios jóvenes a la obra. Lt anuel Gonzó'lez Prado.

AL

dirigirnos

por primera

vez a los hijos

del departamento

clt

general y a los de Ia ciudad de Huánuco en particular, queremos usar eI tono afable del igual, sin alardes gastados y suprimiendtr fórmulas viejas. Nos mueve una intenció:r sana, un pequeño anhelo de mejoI'amiento en el orden espiritual; y nos manifestamos brevementc: ahr¡ra porque creemos llegada la oportunidad' Lo que es Huánuco

l}; vcrgonzoso confesarlo y sin embargo digamos' Huánuctr pcrtt:nccc al tipo de ciudad atrasada y conservadora, sin fisonornía Jl r' o pia.Pr ct endc subsist ir dent r o de un m enudo y est r echt r pasado lt ' dc Irr.nl l i t,nl, c pr ovincia, v t odaví a cl esplendor '{also del t lt ' Ir¡rc¡ rl ol rylir . .si I t y it lgún c: alil'ic¡ r t ivopar t r calif icar la scr í ¿rcl

ADALBERTO

VARALLANOS

P E R MA N E N C IA

muerta. Eso es, una ciudad muerta; aunque algunos afirmen que es exagerado este calificativo. Ajena a todas las manifestaciones espirituales de la vida, se mantiene incolora y se caractetiza por una pasividad anormal. Desenvuelve su existencia dentro de la más clara dejadez v nulidad. Tenemos un falso concepto de nosotros mismos y los prejuicios rnás grandes y más estúpidos pueblan nuestra mente. Vivimos una existencia mediocre, con días iguales, con años idénticos, dentro. de un total desapercibimiento. Somos nada y simulamos ser personalidades únicas. Tenemos los ojos vendados que nos impide reconocernos y nuestra miopía intelectual llega aI colmo. fncapaces de comprendernos llevamos Ia señal de los inadaptados, de los intransigentes y negativos. Estamos poseídos de vanidades inconcebibles y petulancias máximas. En estos momentos en que fuerzas morales agitan a todas las conciencias libres y honradas, no tenemos ideales y ni siquiera aspiraciones definidas. Todavía nos movemos por menudos intereses y dentro de un egoísrnohereditario, suspiramos por algo mezquino. Es necesario proclamar esto en un arranque de sinceridad dolorosa. Tenemos un falso prestigio histórico del cual nos asimos y nos lanzamos miradas satisfechasy placenteras. Huánuco, decimos, pensamos,es cuna de héroes y de grandes hombres, y con bastante ingenuidad y torpeza nos llamamos ,,hijos de la muy noble y muy leal ciudad de los Caballeros de León de Huánuco". Con este falso título nos exhibimos por todas partes. Nos pegamos como molucos al pasado; nos pegamos al pasado muerto para vivir una vida presente semi-muerta. No sabemos que el pasado nada vale sino como lección para eI presente y para el porvenir. Tendemos la mirada y el gesto servil y obtigado hacia toda gente ambulante y anónima que procede de Lima y cuyo sólo valor consiste en ser desconocida por nosotros y ser de fucr.a. Estc cs un detalle edificante de nuestra notable miopía y ccguedad. 226

Es necesario renunciar a todo aquello que nos áplasta y empequeñece a los ojos de otro. Tengamos presente que todo futuro será mejor y preparémonos a hacerlo. En Huánuco han existido siempre gentes ilustradas y de cultura mediana o superior; eso lo sabemos todos. La cultura ha estado al servicio de mezquinos intereses personales; ha servido para erigir falsos pedestales de grandeza; los cultos han ambicionado puestos que halagan 1a vanidad de los intonsos. En vez de guiar a los suyos por nuevas y obligadas rutas, han seguido por los lugares comunes y fáciles que conducen a la cúspide de la nada. Con determinadas influencias políticas han subido de1 nivel en que se hallaban; a veces eI temor de enemistarse con los suyos y perder Ia confianza de los que "valen algo" Ies han hecho enmudecer. El egoísmo y el servilismo han sido las fórmulas supremas de todos ellos.

Siempre han visto el interés personal antes que el bienestar colectivo. Se les ha soportado a título de cortesía y se han impuesto sobre la opinión de la totalidad inconsciente y dejada. Sobre todo esto hemos tenido tzpos caudíLlescaso caclqwes absolutt'stos a quienes se les ha rendido ciega veneracíón y tenido complt:ta fe, con un temor inaudito, cuyos solos no nbres nos llenabtt; hombres de quienes se esperaban prodigios y que por fin han desaparecido o desaparecen sin realizar nada. Esos han sido rl son nuestros representativos, "nlt'estros grandes l'¿ombres". Tiptls son éstos de quienes el recuerdo es imposible. ¡..'Ha faltado la intervención de las dos fuerzas: la juventud y el pueblo! Existen muy bien marcadas las divisiones sociales en Huánuco, para citar ol,r¡rs. El pueblo, masa ignorante, unas cuantas familias adineradas quc no tienen sino el falso lustre de sus centavos, la llamada "tlctt,l,edecente" y la juventud vanidosa e inconsciente de los dcllcrcs graves del futuro. Nucstra mancra de ser ha sido y es la causa de nuestro atraso. J,lsl,t' itl,raso sc ha manifestado en todas las actividades de la vida" l ' orr¡ur. cl'c( lm os y cst am t ls convencidos de los m alcs quc nos af lit 'cr í m cn" {¡ uc sc l = l (,ny l ) or '( lt l( ]no qucr cm os scr par t í cipcs dcl
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ADALBERTO VARALLANOS

P E R MA N E N C IA

comete al callarlo, es que hacemos oir nuestra voz de rebeldía. Sentimos el imperativo de una vida futura mejor y no podemos cargar con las pésimas características de nuestra psicología, de la que nos ocuparemos más largamente luego; y porque somos jóvenes' protestamos. Tenemos el porvenir delante que vale más que cualquier título honorífico o de nobleza. . . Nos hemos dirigido a todas las conciencias libres de Hlránuco, para insinuarles que es llegada la hora de intentar dar el primer paso, aunque sea falso.
ProEecciones Sin salirnos del marco de la realidad, pretendemos le-¡antar el espíritu de la ciudad y del departamento. Tend.emos a la formación de la conciencia colectiva. Nuestros males tienen su causa, quien sabe única, en la ignorancia. Cien años de vida democrática f als a es una l e c c i ó n c l a ra d e e l l o ...

Apuntamos en seguida lo que será: periódico iibre aI servicio de todos. Nos guiará siempre eI pensamiento y la elevada ideología de los grandes maestros universales. Nuestros principios y nuestras ideas estarán aiejadas de todo color partidista y será el que contenga las inquietudes del tiempo presente. Dará a conocer ia actividad industrial, comercial y social de toda la República. Informará sobre los acontecimientos del mundo, vulgarizará los conocimientos científicos e industriales más útiles. Contendrá páginas literarias y crónicas locales. Propagará en Lima y fuera, lo que hay demostrable. Diremos de paso, que somos los más desconocidos e ignorados del Perú. Los diarios capitalinos casi nunca publican siquiera noticias telegráficas. No se sabe de

Necesitamos un órgano Huánuco carece, entre otras cosas mayores, de órganos de publicidad. No ha habido periódicos. Los que hasta hoy se titulan tales no han sido sino simples pasquines. infectos o sucias hojas volanderas. Dentro de la más mediana presentación han estado y están siempre faltos de ideas y llenos de vaciedades y hartos de servilismos. EL períódtco "HoE" o Por considerar inaplazable, insinuamos la salida de un órgano de Ia opinión libre del departamento con el nombre d.e,,HoE". A nadie necesitamos explicar la importancia de este vocero. * Afirman^do que, con estos párrafos valientes y sinceros,escritos por. un rnozo.-de20 años,-enpro del despertar de un fueblo, se',,insultába¿r Huánuco"; ciertos individuos roídos por la enviüa y amparados en cl anonimato o esgrimiendo el seudónimo de "sagitarion tras de una suciir hojilla de imprenta llamada "El Expectado{, -24 de Nov., 1924-; tilclrr ron a su autor de "loco", de ser de la,'raza india" y de tener familialcs .2.28

oriundos de provincia de Dos de Mayo, etc. y aquellos ,,periodistas,' -la. o agentes qolíticos del mendrugo presupu-estal, se llarriaban i,déscendientes de los nobles españoles fundadorés de- Huánúco", pese á en sus rostros los caracteres de las razas amarilla y negrá, y cuyos antecesorcs -ó.ltrr fueron .llevados por sus a_mos_ que los cbmprárón en -una teria, párá -allá el servicio doméstico o qara el cultivo de los cáñaverales y cocales. Fretendían insultarnos llamándonos "shucuy", modismo local q"ue ár-rl"o"i-o de indio. cuando preci,qamente, ros vara y los Lrano.s y'sus limihares, nos ufanamos de llevar en nuestras venas ia sangre indiá; de ser descen_ dientes de la raza incaica, ra única valedera, poñ su genío, en 1os anares de la historia de América; y presenciá y presTanciá, no se conce-sin cuya bi1{a_e_lPerú. Prles, es ra raíz profunda e insusiitüible de úuestia personalidad de pueblo. Y en el caso particular de Huánuco. su importancra actual ante la ciencia y la investigación histórica, débede a lo indio: al "hombre de Lauricoch?" y a los ,'templos de Cotosh,,, etc. No, por cierto, a mediocres construcci.ones de adobes dejadas por los españoiei, ni a un dudoso nobiliario que fuera orgullo de unos aventureros, nobles cle compraventa o segundones.del siglo xvr, y cuyos prejuicios que se proclaman h_asta_hoy por ignorantes gentes, constituyen su m.ejor legado. ^Adalber.tcr Var-allanos y los suyos, somos, pues, de estirpe india; nueltra prosapia cs chola; somos mestizos, y 1o proclamamos a "boca llena,', coño aycr Io lcpetía un gran cuzqueño y cholo Garcilaso de la Vega Inca. Venimbs dcl puebl. Dulce Nombre de Jesús -Dos de Mayo- 1n siglos atrás, crtrr nur:stros ¿rbuelos de allí nativos, como lo acreditamos, en otra parlc dc c'sl.c. vol_umen, con documentos auténticos. No somos de los ,,recién llc¡¡atlos" o dcsccndientcs -.como 1o son algunos- de aventureros, en la ópircrr l c ¡ r u b l i c an a , a l o s q u c l a m i scr i a o cl d e l i to e m p u i ó d c l e j a n a s p l a ya s i r l a s t i c r r a s h u a n u q u cñ a s; y cn l a s q u c, ya c.o n a l g u n a r i q u cza l i r ¡ j i l r ¡ r r l i ; r l r : r s od c l a cx¡ l l o tn r :i ír r rh r r m a n a o d cl r o b o , y p o r l a r cp u g n a n tc su r n i si r j n t l t 't t u e s l .r 'a sg ctr tcs si n i l u str '¿r ci ti n co n ci cn ci a r a ci a l , tcr r íg cn a o n ¿ci o r l r l ; o l l i t n s o t tt¿tr l rsu s |t'l l l cs y sc cr ccn l o s "d u cñ Os d c l Iu ír n u r :e ¡v d t.l I) r 'r .( ¡ ". ¡

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ADALBERTO

VARALLANOS

los sucesosde nuestra vida, parece que no existiese Huánuco ni hubiesen habitantes. Nos conformamos con movernos dentro de Ias cuatro paredes de nuestra casa sin ser vistos, ni deseamostraslucirnos en alguna forma. Este periódico estará al alcance de todos, por su precio y por su selección. Tendrá seccionesespeciales que estarán a cargo de las siguientes personas, quienes nos acompañan y favorecen con su desinteresado entusiasrno: Historia, Dr. Ezequiel S. Ayllón; Ciencias Naturales: Dr. Fortunato Carranza; Medicina e Higiene: Dr. Carlos Showing; Cuestiones Indígenas: Dr. Saturnino Vara Cadillo; Agricultura e Industrias: Ing. Pedro Figueroa V.; Asuntos Locales: Sr. César O. Cubillus; Colaborador Especial: Sr' A1'bino Jacobo Bauer; Literatura y Redacción: Adalberto varallanos. Representante intelectual en Ia ciudad de lluánuco: señor Eduardo Boyanovich. Se editará en Lima, debido a las facilidades editoriales que existen en esa Capital.

BIBL i OGR AF fA

2.r0

FOLLETOS, REVISTAS Y PERIÓDICOS EN QUE APARECEN LOS ESCRITOS RECOPILADOS EN ESTE LIBRO Le rvrunnrnDELos 21 eños. "Jarana". cuaderno de arte actuar. Lima, 31 de Octubre, Ig27. -,,Ig2B: Revista de Avance,,. Ns 26. La Habana, Cuba, Setiembre 1b, 1928. Tnn tn¡ru,oF 21 yEARS. ,,Tran_ sition". Number 18. Traslated from the peruvian by August Hur_ diebring. París, France, 1g2g. Tennrer.r."La Crónica". página de Ia nueva Iiteratura. Lima, 20 Enero, 1929. Pnose coN DoLoRr¿ A uN LADo."La Revista" semanal. Nq si. Lima, Agosto Z,Ig2B. Los serÍnrcos pEnuANos. DoN Rrc¿nuo p^^r,rvre Lrrvre. GóNr;.rrn v uN AvrÉnrcA."La Sierra,,. Ns B. Lima, Agosto, 192?. Ex nr, DoMrNrooe Güreelnns. "Amauta". Año 2. Lima. Dicicmbre,7927'- "orientación". Revista de arte, crítica y riteratura. N,.,l. ,Buenos Aires, Argentina, abril, 1928.- ,,El Mentor,', San Antoni<r de Areco, Argentina, Octubre, 14, Ig2g. LÁproe a vrcnNrn Br,nsco IsÁñrz. "Er comercio". cusco. r0 dc marzo, 1928. Con rr, oJo rzeurEnDo MTRANDo Bor,rvre. ,,El Heraldo". Haba_ R r:a, setiembre 18, 1926. CnoeursDELA "La Revista" Semanal.Lima. Año 2. N9 itt. IWarzo 22, 7928. 'LA'A.
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ADáI . BE\ TO VARAI I ¡ NOS

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PER M AN TN C IA

Ts¡s Mo¡/tENrosENIruÁNuco. "La Revista". Año 2, Nq 38. Lima, 26 de Ab¡il, 1928. de Setiembre, 1928.

La NEocRÍTrca. Intento ¿le una a¡quitectu¡a critica en las literaturas 1, se perdió en su lecho de mue¡te, coino tenemos ¿licho

,,Mundiar,,. Lima, uñ'EDA," prnú: DEL HuÁNuco. Ns 481. 14

l"Íi1rl"ij'l"J:ITJ"*"1fffi;::l,"tf"Tr:Tiff"iH;
,. peruana, que debían aparecer en Españaz.

,,La Ctónica,,. Lima, 20 Ilv.Á¡ruco ]. su ¡r.¡n]h¡Io EaprRr¡rrAL. de Ene¡o, 1929. PREs{¡rracró¡rDE HuÁNnco. f'La. Sieüa,'. Np 18, Enero-Febrero, 1928. ,.El Hor@¡'¡ArE DocroR Ar Var,DrzÁx. Sol,,. Lima, 4 de Abrit, 1928. ' La coNcEñcta ¡pc¡r, ¡r HuÁN¡¡co, ,'La Au¡ora,,. Huán¡¡co, 1? de Mayo, 1928.
Aorós AL MArroRHrcunne. Lima. ,,La Crónic a,,, 2 d,eJunio, 1928. Esrosei\T PevlerrcH, soLDADo SeNorNo.,,La Aurorat,. Huánuor co, Mayo 28, 1928. Cnrunl¡ cELESTTAL (eN Cuaur,eN No HAy secneno). ,,Amauta". Ns 26. Lima, Setiembre-Octubre, 1929. Rusnace. L¡rvrnNro rARA pASADo vr¿ñeNe.."Quan". Labor de los artistas suramericanos. Edición kolla. Puno, 1932. Penrr¡e DE NAcrMrENro enrÍsrrco. E.rnrvrplo DE popsía NUEVA. RrcnprÁcuro ¡e rÉnrvrnros."Abecedario". Ns 1. Lima, Noviembre, 1929. Tnus vrovrnNros EN HuÁrvuco. "Perú al Día". Ns 1. Lima, Febrero, 1945. Le vrunnrn DELos 21 eños rr orRos cuENTos. Cuaderno. Imprenta La Moderna. Lima, enero, 1939.24 ps. RscrprÁculo pE rÉnvrnros. Poemas. Cuaderno. Imprenta La Moderna. Lima, Enero 1939.12 ps. 234
r Apéndice. Documento 1. 2 Apéndice. Documento 2.

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Guillermo de Torre: "Historia de las Literaturas de Vanguar3. oia". P. 5BB

LIBROS Y ENSAYOS E}T LOS QUtr SE CITA A ADALBERTO VARALLANOS

Federico Bolaños: Inventario de vanguardia. Ensayo. "La Revista". Ns 53. Lima, Agosto I y 23, 1928. Alberto Ureta: La poesía peruana. "Revista de las Españas", Ne B7-BB. Nov.-Diciembre,1934. Madrid. P. 157. Manuel Suárez Miraval: Algunos aspectosdel modernismo en el Perú. Apuntes. "Cultura Peruana". Revista mensual ilustrada. Lima, Diciembre, 1955. Alberto Escobar: "La Narración en el Perú". Estudio preliminar, antología y notas. P. 338. Augusto Tamayo Vargas: "Literatura Peruana". Curso universitario. T. 1. Ps. 80i, 836. José Varallanos: "Historia de Huánuco". Ps. 32, 602. I-uis Alberto Sánchez: "La Literatura Peruana". Derrotero l¡ara Ia historia cultural del Perú. T. IV. P. 1543y otras. Emilia Romero vda. de Valle: "Diccionario Manual de Literatula Peruana y materias afines". P. 332. Estuardo Núñez: "La Literatura Peruana en el siglo xx". (1900-1965). 31, 45, 83, 92, 21,6. Ps. ?16
i t l , o s r l l l ,o s q u o co n si g n a n l o s a u to r e s m e n ci o n a d o s so b r c A. V. so n , ( 'n ¡ i l r r r ir y( ) t'i :r , i n cxi r cl .o s.AsÍ, Em i ti a R o m e r o Vd a . d c Va l l c, d i cc <1 r r r , " r u ¡ r 'i i r t , rr I) o 5 1 1 1l.\4 i r vo "; L u i s Al b e r to Sír n cl - r e z, u c {a l l cc.i ti ,'cn L i r u ¿r " q . y t ¡ u r '¡ r t tl r l i cr i "l d <.a l i o " d c Va sco n ccl o s,e n 1 9 2 5 , e tc. Po r su p a l to ,'l 'i r r r u r .yr i V r r r '¡ i l l i r .sl l i l r r ': "Ar l r r l [¡ cl t<l Va r a l ]a n o s l ¿i zr ¡cu cn to s va n g u a l d i sl .¡ s". Fl sl ,t', i l r r t t l ) i t v l t,l i r 'l r l t,t'l ,i f ci r , cl o ctttn cn ttr l r n cn l c, d a s a q r r cl l a s i n t.i <'r 'ti r sn l o l r r r i r to i t 'i o t r t , : ..1 l o s r ,t't'i r tl o s r ti t'i o s so l l l c l a vi d a .y o l l t':r cl o A. V. y .i

BIOGRAFÍA GENEALÓGICA

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(DISPARATORIO DEL APELATIVO) Ao¿r,srnro Vener.r,eNosnació el 23 de Abril de L903, en la ciuclad de Huánuco, Perú. Hizo sus estudios primarios en eI hogar, y en el "Seminario de San Teodoro", de Huánuco (1915-1916). Los secundarios en el entonces "Colegio Nacional de Minería" (hoy "Gran Unidad Leoncio Prado") de aquella población (1917-1921). En 1922 ingresó a Ia "IJniversidad Mayor de San Marcos", de Lima, cursando el 3s y 2a años de las Facultades de Letras y Jurisprudencia. Falleció eI 30 de Julio de L929,'en eI "sanatorio Olavegoya", de Jauja, en el. que se internara para curarse de una afección pulmonar, aciquirida como consecuenciadel paludismo y la "fiebre de Malta" que 1o postrara dos años, en Lima. Mestizo indo-hispano, descendiente de indios y españoles.Hijo legítimo de don Andrés C. Vara Cadillo y de doña Nicolasa Llanos Vargas. A Ia edad de cinco años fue llevado de Huánuco aI pueblo de Jesús, Dos de Mayo, suelo natal paterno, donde se crió hasta 1914, eño en que sus padres liquidaron sus bienes agrícola-ganaderos y huyendo del bandolerismo que infestaba aquellos pueblos, trasladaron su residencia a la ciudad de Huánuco, donde adquirieron bienes inmuebles, radicándose en eIIa definitivamente. Por la rama india, según relación familiar, su antecesor más lejano fue don Juan Colla Atoc, del AyIIo de Carhuán, que, en t622, era Gobernador y Cacique Principal l del Pueblo de Dulce Nombre de Jesús "cabeza del Repartimiento de Huamalíes", en
1 Relación del Cura Gutiérrez de Castro. "Moniografía Eclesiástica de la Diócesis de Huánuco y Junín", por Monseñor Berrba. P. 41.

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el Corregimiento de igual nombre, del Cabildo de la ciudad de León de Huánuco y con jurisdicción o mando en dicho pueblo y en los de Cauri, Jivia, Huarin v Choras 2. Una hija de aquel Gcbernador casó con eI españoI Fedro vara, llevando sus descendientes directos tal apelativo 3. Según documento público, don Juan Vara, en 1713, era Cacique de Segunda Persona del Repartimienr,o o citado pueblo a. El nombrado Cacique don Juan fue ascendiente de don Eugenio Vara, fallecido en 1766, pacire de don Baltazar Vara Adriano, mestizo indo-hispano o cholo 5, eu€, al testar eI 23 de julio de 1823, en eI puebio de Jesús, declaraba ser ,,republicano y AJcalde Mayor", dejando sus bienes semovientes y especies d.e procedencia española a sus hijos don José, Rafael, doña Catalina y Manuela habidos en doña Magdalena Alvarado, su mujer 6; ya crue, suprimidos los cacicazgos a fines del siglo xvrrl, Ias tierras o bienes raíces de los vara, pasaron a la cornunidad de indios de aquel pueblo, salvo una pequeña parte que constituyeron siempre la heredad de dicha familia. Don José, nupciado con doña Dominga Chamorro, procrearon ¿rdon Narciso -estudiante secundario, en 1863, en eI ,,Co1egio Central de Minería", de Huánuco- y a doña Juana Vara Chamorro. lEra doña Dominga pariente del cura Dr. Francisco Chamorro, y descendientes ambos de don lVlanuel Rodríguez y Chamorro, hacendado de Pampas, y gue capitaneaba a los indios de Margos en Ia rebelión de 1812 contra Ios españoles ?. Don Narciso matrimoniado con doña María Matiasa Caditlo Alvarado, tuvieron por hi.;os a don Andrés, a doña Damasina y a don N. Saturnirro \trr" Cadillo -escritor, Doctor en Jurisprudencia, Representante Departamental por l{uánuco a1 Congresao Constituyente de 1g31-; todos naturales del citado pueblo de Jesús. Don Andrés C. Vara Cadillo, que aI terminar el Bachillerato cle los cursos de Literatura Clásica Latina, Filosofía v Derecho en e Apéndice.Nota 1. (Jesús). : r A péndic e. N o ta 2 . (E n tro n c a mi e n to e l español , d etc.) 't Apéndice.Documento 3. (Títulos Comunidad ¡eáús). ' 5 Apéndice.Nota 3. (Cholo). ! Apéndice. Documento4. (Te5tamentode Baltazar Vara). 7 Apéndicc.Documento b. (Testamentode Dominga Chamorro). )4 )

el "Colegio Cátral de Minería',, de Huánuco, contrajo matrimonio, en 1900, con doña Nicolasa Llanos Vargas, oriunda de Ia ciudad de Huánuco; fueron padres de don Adalberto, José -escritor, Doctor en Derecho, Senador por Huánuco (1g56-1g62\-, Andrés (fal teci do) , y de doña M ar í a N. , Vict or ia Z. y Vict or ia N. Var a Llanos. (Don Andrés tuvo también por hi.jos pre-matrimoniales a clon Francisco, Ernesto v doña Daría Erne stina Vara). For eI lado paterno, doña Nicolasa era hija de don Miguel Llanos, de Ia villa de Huailanca, descendiente de la famosa familia y curas españoles Llanos, "grandes propietarios de Huánuco", en comienzos del siglo xrx, y cuyo exceso de poder y abusos provocaron la rebelión de mestizos e indios de Panao o sublevación de Crespo y Castillo y la toma trágica de aquella urbe, en febrero de 1812. ';\ Refirámonos, ahora, a nuestro apelativo, no a guisa de historia antroponímica, sino de entretenimiento o disparatorio. El patronímico actual Varallanos, usado en particular, literaliamente, es compuesto de Vara (paterno) y Llanos (materno). Sostiénese, por el vulgo, que Vara proviene d.e ,,uaraEoc,,: vclcablo quechuizado; pues, al aludido castellano se Ie ha pospuesto Ia sílaba quechua Aoc, que significa con; resultartdo: "u&rcrAoc" o i'orL uara, o envarado. Llámase hoy con tal término a un bastón o cayado de madera con adornos de plata y que todavía lo usan los indios del Cuzco como insignia de mando o autoridad en las comunidarles indígenas. Costumbre que, por otra parte, fue introducida por los españoles de la Conquista al instalar eI Cabildo; ya que, de dos Alcaldes Crdinarios -de ler. y 2Qvotos- con que contaba dicha institución colonial, uno de ellos hacía de Juez o Al¡lLracil Mayor v traía una vara como símholo de justicia o de su ('ilrgo. I-os indios, cn sus cabildos o comunidades que se erigieron rlt'sdr: 1520, b¿rio el gobierno ciel Virrey Toledo, Ia usaron también c.rr tirl caritcl,cr; ¡qcncral.izánclose extendiéndose sLt uso hasta los v 213

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actuales días, cual hecho folklórico; porque Ios jueces no llevan ya, desde el siglo xwrr, tal insignia o "vara de justicia". Empero, el apelativo Vara es español, o, mejor, castellano. En eI ,conocido manual "Nobtharto Españcfl" del Barón de Cobos de Belchite y en el libro correspondiente a "Heráldica de Apellidos", se lee: "Vara. Castellano. IJna rama pasó a Aragón. Probó su nobleza en eI Orden de Santiago (1641) y numerosas veces en Ia Real Chancillería de Vailadolid. Sus ar'ftLasiEscudo cuartelado: 1s y 49, en campo de oro, cinco paneles de guIes, puestas en sotuer, y 29 y 3q, en.campo de gules, cinco palos recortados, de oro. Bordadura de oro. Lema: "Verttas uinct't". Los de Santander traen en campo de azur, un león rampante, de oro; partido de jasueles de plata y de gules. Los de Aragón traen escudo cuartelado: 19, en campo de p1ata, u:na cttiz floreteada, de gules; 29, en' campo de azur, una estr'ella de plata; 39, en campo de azur, un guerrero, de plata, armado, montado en un caballo blanco, mirando a la siniestra del cuartel,y 4Q,en campo de oro, cuatro palos de guies; partido de oro, con un castillo de aztrr". También el apelativo Llanos es españoI. Copiemos dei mismo tratado nobiliario. "Llanos. Asturiano, de donde pasó a Castilla. Probó su nobleza en Ia orden de Santiago en 1649,1666 y 7677. Sus armas: En campo de sinople, un castillo de oro, aclarado de gules, y dos tigres, manchados de plata y sable, empinados a é1; en punta ondas de mar anJr y plata. Otros traen escudo partido: 1s, en campo de azur, un castillo de plata, acostado de dos veneras del mismo metal, y 29, en campo de gules, cuatro bandas de oro con seis bezantes de este metal entre las bandas". El apellido Vara llegó al Perú en los prirneros días de la conquista. En 25 de mayo de 1531,en una de las expedicionesde descubrimiento del Ferú por Pizarro, aparece en Coaque -costas de Ecuador- Juan Vara recibiendo poder de Miguel Ruiz. Este mismo Juan Vara -de idéntico nombre y apellido de1 Cacique del Repartimiento de Jesús, ya citado- fue uno de los treinta funday dores y vecinos de Jauja con Pizarro, en Octubre de 1534, el que opinara también, juntamente con Diego de Agüero, Miguel de 244

Astete y otros soldados, por la traslación de aquella fundación ai valle de Ltmac o Lima, en 29 de Noviembre de 1534. Suponemos que tal conquistador -don Jusnfuese herrnano o pariente de otro llamado Francisco Vara que, el 22 de Enero de 153b testificala eI decreto de Pizarro para Ia constitución del primer Cabildo de Lima, por ante el Escribano Domingo de Ia Presa; y de don Anclrés Vara, quien, en 1537, en el "valle de Lima", recibe poder de don Pedro Portocarrero. (Colec. Haekness, Catálogo; y Libro 1e de los Cabildos de Lima, Ed. Saldamando). En plena Colonia no halla.mos nuestro apelativo figurando en el Perú; salvo en Chi1e, donde se Ie agregó Ia tetra S convirtiéndose en Varas, cuyos poseedores sobresalieron á11á,en eI siglo xrx, eomo hábiles escritores, políticos y estadistas. A comienzos del nombrado siglo y por 1830 figura, en eI Cuzco, el Dr. Casimiro Vara, Cura de una de las parroquias de la ciudad imperial; y, más tarde, aparece tal apellido Vara en la jurisdicción de Huamanga. provincia de Parinacochas, distrito de Oyolo, con un repartidor de tierras o remensurero, como causante colonial s. De todo lo dicho y transcrito, Varallanos no procede de aquellos patronímicos españoles que ostentan nobleza y escudo de armas. Distintivos honoríficos y de jactancia social en pasados siglos y valederos hoy en los decadentes regímenes monárquicos. Pero sin vigencia ni valor en el Perú, país republicano y democrático, y en el que, desde 1821, fueron abolidas las castas y la "nobleza de sangre"; y cuyo Congreso de 1823, por Ley de 1l de noviernbre, prohibió eI uso de títulos nobiliarios. (Sin embargo, cn ostentación de lo ridículo, existen aun gentes que se ufanan de "ser nobles", y mantienen sus "escudos de armas" en los pórticos de sus casas o palacios "de adobes y cañas" -la qutncha Limeña-, y adquieren en España títulos de Marqueses y Condes, abonando pingües dineros. Nucstra genealogía es chola; y la proclamamos orgullosamentc, cn alta afirmación de legítima peruanidad. Los Varallanos soH (:onr o nr ¡ cxisl, í ¿r 'gla.alguna par a la cscr it ur ¿¡ rt dcl apclal. ivo hlsl. r r l ' i rrt' s l cl siÉ{l(xr x, sc csclibiir vr ¿r a, list inl, am cnttr,- . "R'i o "V"; lr r r '¡ 1, < ) inr on 24t

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ADALBERTO VARALLANOS

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mos mestizos, descendientes de caciques jndios y de españoles populares; oriundos, desde siglos atrás, del llamado ayer pueblo cle Dulce Nombre de Jesús, hoy ciudad; estando nuestro solar familiar, histórico y telúrico, en los más rudos Andes peruanos, en la provincia de Dos de Mayo, departamentó de Huánuco, perú e. Adalberto Varallanos proclamó, en sus escritos, su estirpe india, su mestizaje indo-español, su personalidad de auténtico cholo peruano. ("trndígena del Perú vo", dice en el poema Hzlalo. *yo vengo incaico, cinco siglos atrás. Mi tío, abuelo, parientes varios, cucaras", afirma en Prosa con dolor. "Giro en las márgenes de una nueva antigüedad, oh, cholo", repite en Adolescencta chola.. ,,Como cholo suelto mi esperanza completa hacia allá", Presentaczón ele Huúnuco. "Yo soy incaico", en Retrato de Bl,uise Cendrurs.\ *f* Y refiriéndonos a patronímicos, hasta nuestros ilustrados historiógrafos y genealogistas, se preguntan: ¿por qué las gentes de sangre india no conservan sus apellidos nativos? En los Concilios limenses, especialmente en los de] siglo xvr, se encomendó a los doctrineros extirpar Ia idolatría y sustituir los nombres y apellidos paganos que llevaban los indios por los cristianos. Por eso, al bautizarlos se les puso a los naturales nombres de los Santos de la Iglesia Católica y apellidos españoIes de los encomenderos, patronos, padrinos y de los propios frailes y curas doctrinantes o bautizantes. De aquí que los Pori, Julcamoro, HuaEta, Ntna, Quílla, Cóndor, Illuatuco, Col,lachague, etc., se trocaron por González, Martínez, Ruiz, Valverde, Manrique, Fizatro, Lope de Haro, etc. Solamente los miembros de 1a sangre real de tros Incas y los caciques, podían conservar sus apelativos inmemoriales y nativos para efectos de Ia sucesión y de ciertos privilegios, como 1o ordenaron diversas reales cédulas expedidas por 1a Corona españoia para dichos personajes. (Por tales priviiegios, al.gunos indios nobles, como don Andrés Guanucuyo Topa Inca, tlon Felipe Tupac Inca Yupanqui y don Gonzalo Pichohualpa, nier ) A pir ndic c. o ta 4 . (C a c i q u e ). N 2 ,+ 6

:tos de Tupac Inca Yupanqui y Huayna Capac, residentes en Huánuco el Viejo, obtuvieron títulos nobiiiarios o escudos de armas ctorgados por el propio Emperador Carlos V, en Valladolid, a g cle Mayo de 1545; en aquel siglo en que apenas Francisco pizarro fuera favorecido con el anónimo de Marqués -pues, no teza Ia cé,,de la cl.ula ni de "Atavill6s"s¡ poblacho de Yauyos -ni conpretende sostener la mala información, y ello en quista"-, como recompensa de su hazaña de haber conquistado eI Tahuantinsuyo para la Corona española.) Y faltando a lo ordenado, algunos miembros de la familia imperial inca y caciques, adoptaron apellidos castellanos; tal Titu Cusi, eI hijo de Manco 24, de Vilcabamba, que se bautizó como Diego de Castro, en homenaje a1 Lic. Castro empeñado en someterlo a su autoridad; y eI Cacique de Chimoy que por llevar el del encomendero de Trujillo don Juan de Mora, se llamó I\{ora-Chimo, con que después fueron conocidos sus sucesores. Las mujeres descendientes de ios incas y de los caciques, perdieron el apelativo quechua o aymara aI nupciarse o maridarse con españoles; optando sus hijos sóIo el paterno, como eI caso nuestro de Vara. Los negros, en los años coloniales, y los chinos y polinesios, en los de Ia República, tomaron los apelativos de sus amos, de los mercaderes que Ios habían vendido o traído y los nombres de los lugares o puertos por donde ingresaron; o españolizaron los suyos propios. Así los negros esclavos del Conde de Premio ReaI don Juan Antonio Lavalle y Cortez, cuando se manumizaroyr o libertaron, se llamaron "Lava1le"; los del hacendado lambayecano don .Tuan Manuel lturrégui, se firmaron "Iturrégui"; los que desembarcaron por los puertos de Fluacho y Chala, fueron conocidos como "huachos" o "chalas", etc. En eI caso de los asiáticos, de los vocablos chinos Caa Tt, Lu, resultó Castillo, San Cht Lee se convirtió en Sánchez, Pu LeE se trocó en Polay, Zu Ltn en Zulen, etc. Desde el siglo xvrrr, 1os indios del servicio doméstico o pongos cie los caciques, comenzaron a usar los apellidos de sus señores o ¡ratrones; y de aquí, verbigracia, hoy la multitttd de "Vara" en la provincia de Dos de Mayo, "Temoche" en Piura, "Alpaca" en Art'quipa, "Malca" en Cajamarca, etc. Y, finalmente, en estos ú1za/

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ADALBERTO VARALLANOS

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timos tiempos, los campesinos o las gentes sin ilustración de las ciudades, en ridícula actitud, han puesto a sus hijos como nombres Ios apellidos de algunos sabios, de grandes políticos, de guerreros, etc,, como Demóstdnes, Franklin, Wáshington, Líncoln, Bolívar, Sarmiento, Napoleón, Hitler, etc.

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COPIEMOS de nuestro libro pueblo mencionado.

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"JESúS. Dulce Nombre d.e Jesús, es nombre impuesto por los españotes al fundar el pueblo'en 1572. En documentos antiguos se 1ee: "Jesús de ñucón''. Pues,, e1 pequeño va1le .solore el que déscansa era conocido por los indibs inmembrialr.neÍtte comó "Ñucun" o Ñ1tcon, que' en quechua de1 Cusco, quiere decir: cerebro; y en d-ialecto chinchaisuyo: vertiente. ."Ios "pr*eblos "o 'tribus de los Pud.iera.'.haher...sid.o"."et-ai+ntxa'"o*cer-eheo".de huamalíes, sus primitivos fiobladores. Empero, en el área que ocupa hoy la plaza de la poblacién, existía un pantáno cubierto de totoras o era un totoral; originadb por .el agua proveniente de Faccha-Pata; y que mandaron disecar los esbañoles para fundar el pueblo el 2 de enero del mencionado año de 15?2.

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(Bajo los Incas, con el nombre de Ñucun-Marca se conocía a la sede siendo las de la parcialidad de Guamali,-guanuco (Huarnali-Huánuco); c (Allauca-Huánuco) Allauca-guanltco otras parcialidades lirnítrofes: Ichocq,-guarwco (Ichoca-Huánuco), o Huánuco de Huamalíes, Huánuco de la derecha y Huánuco de la izquierda. La existencia de estos tres Huánuco, consta de varj.os docum.entos oficiales expedidos en la Colonia; entre otros, la "Relación de tos Oficios que se proveían en eI Reino del Perú", que, en 1583, el Virrey Martín Enríquez de Almanza envió a la Corona española. En este- instrumento figuran: "repartimiento de Allaucaguanuco", enc,omendado a don Diego de Tarazona; "repartimiento de Guama' líes", encomencladrra doña Juana Castañeda, y "repartimiento del pueblo de Guanuco", encotrnendado a don Juan Núñez de Saavedra' -La palabrs sinct Huánuco, como vemos, no sólo procede del quechua -guanuco-, que, con ella se designaron los territorios de las altas fuentes del rlo

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ADALBERTOVARALLANOS Marañón; y de esta geografía india y cordillerana inmigró, en el siglo xw, con los españoles, para nombrar a la jurisdicción polítiea y a la ciudad fundada y asentada por ellos en el valle de Paucar Tamtpu, Paucarbamba, Huancabamba o Ptrco. Pues, con estos nombres se IIamó, indistinta e inmemorialmente, aI valle habitado por la numerosa tribu o ayllus chupachos; y jamás con el de Huánuco". (Por ello, razón tenían los Vara cuando se decÍan "auténticos e históricos huanuqueños".) En la referida Relación del Virrey Enríquez figura e1 pueblo de "Dulce Nombre de Jesús", del "Repartimiento de Guamalies o GuamaliGuánuco", encomendada a doña Juana de Castañeda, ya nombrada, con 403 indios tributarios y una población de 1.965 habitantes; con sus anexos: Jivia y san Francisco de Huarín. conforme a éste y otros documentos oficiales, era la "cabeza" del Corregim.iento de Huamalíes,'. y fueron sus caciques tradicionales más notabtes los Colla-Atoc, Chuquiyauri y pari. Cuando el Arzobispo Mogrovejo to visitó en 1586 y 1593, la ,,Doctrina de1 Nombre de Jesús" era Parroquia Mercedaria, atendida por Fray Andrés Vela, con sus anexos: Espíritu Santo de Margos, San Francisco de Huarin, San Juan de Choras y Cauri". El Cura Gutierre de Castro en s1; Relacxón de AgIIus, escribe: "Pueblo de ñucón del Dulce Nombre de Jesús,'. Fray Vásquez de Espinosa, en 1614, al dar la nómina de los repartimientos de Huamalíes, dice: "Huamalíes de ñucón". El Dr. Cosme y Bueno, anota: "Curato de Jesús, con cuatro pueblos anexos: Jivia, Huarín, Choras y Yacos". (Descripción det Arzobi,spado d,e Ltmai'). En los mapas de la rntendencia de Tarma trazados en 1?90 por Fray Manuel de sobreviela, verbigracia, aparece Jesús, como hoy se le nombra. En aquel siglo, hasta la Independencia, constituyó Ia Intendencia de Tarma, como Doctrina dependiente de ia Subdelegación de Huamalíes. Realizada por San Martín, en 12 de febrero de 1821, Ia división política del territorio de su mando y creado el Departamento de Huaylas, Jesús, como distrito, perteneció al Partido de Huamalíes que era componente de aquel departamento. creado el departamento de Huánuco, en 1823, prosiguió perteneciendo a la provincia de Huamalíes como uno de sus distritos, hasta 182b, en que se dio al departamento eI nombre de Junín en homenaje a la batalla del 6 de agosto de 1824. Y como capital de uno de sus distritos, prosiguió formando Huamalíes. Al crearse el departamento de Huánuco por Ley de 24 de enero de 1869' con las provincias de su nombre y Huamalíes, Jesús fue distrito de esta última provincia. En 1B?0, 5 de noviembre, se creó Ia provincia de Dos de Mayo, partiéndose en dos la extensa Huamalíes: formando Jesús como distrito de Dos de Mayo. Por Ley de 29 de setiembre de 1g14, fue elevado el pueblo a la categoría política de villa. Y por L.ey de 26 de diciembre de 1944. tiene el título de Ciudad de Jesús. 2t2 (2) ENTRONCAMIENTO DEL ESPAÑOL CON LOS CACIQUES

TAMBIÉN, en vía d-e información, copiemos unos párrafos de nuestro libro "El cholo g el Perú", y en e1 mismo que aparece nuestro pueblo como crisol de mestizaje indo-español -.Iesús"1. Si la mezcla del español e india fue un hecho común, eI parentesco con los caciques llegó a tener trascendencia social. Y desde la segunda mitad del siglo xvr, los españoles se unen con las hijas de los caciques, o son éstos los que se matrimonian con españolas. Se casan, religiosamente, con las "indias nobles", no precisamente individuos anónimos. sino los de figuración social en los corregimientos, villas y ciudades. Impulsados por eI fin económico lo hacen sin reservas, para heredar el cacicazgo y gozar de las preeminencias inherentes a tal título. Ya que, por reales cédulas, a los caciques les estaba permitido el uso de don, se les concedió honores semejantes a los hijosdalgos, etc. Estos casos se contaron tan por decenas, que para evitar que los cacicazgos pasasen a manos de mestizos, Felipe II dispuso que los caciques debían ser "indios de pura sangre". Mas, pese a esta ley, que pocas veces se cumplió durante toda la época colonial, los españoles prosiguieron casándose con indias herederas de los cacicazgos; resultando así, con eltranscurso de los años, mestizos la mayoría de los caciques de1 territorio peruano. (Como puede verse de los documentos que aún quedan como fuente inédita de investigación, y de sus deseendientes que viven entre nosotros). Guaman Poma se refiere a estos parentescos de españoles con los caciques: "Por qué causa se casan algunos españoles o algunos mestizos o mulatos con indias hijas de los caciques principales o indios pobres en los dichos corregimientos, con color y a fin de molestar y quitar y toda y cuanta hacienda y meterse en sus tierras y casas y tener ruido, escándalo, y revolver toda la tierra y el se sirve de los indios... sin pagarle.. . y a sus mujeres indias lo llevan a las ciudades y a los hijos mestizos o mestizas 1o detiene dicho corr'egidor. ..". Sin guiarnos del terrible juicio de este escritor, citemos algunos casos ocurridos en los actuales departamentos de Junín, Huánuco, Puno' y Arequipa. En el pueblo de Sicaya. repartimiento de Hanan-Huanca, Corregimicnto de Jauja, el cacique don Juan Apo Alaya casó, por 1600, con doña Marí¿¡ Alba, española; doña María Teresa Apo Alaya, desccndicntc dcl cil,ado cacique, )o hizo cn plimcras nupcias con el mcstizo Blas Astoctlri .y ur scgunda ct¡n cl Cirpithn Benito Troncoso de Lira, y cuya hija doiilt

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ADALBERTO VARALLANOS María Astocuri Apo Alaya se enlazó con el español Aníonio hijo del General Francis.co Jiménez de Cisneros. Jiménez,

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Y doña Catalina Jiménez Astocuri matrimonió con don Joaquín Benito Martínez de Aguirre. En Jauja doña Josefa Astocuri Limaylla, de Ia misma rama de las nombradas, contrajo enlace con el Corregidor don Francisco Dávita. En 1?70, en el pueblo del Dulce Nombre de Jesús, Corregimiento de Huamalíes, actual provincia de Dos de Mayo -que fuera centro aurífero y de azogue-, hallamos radicados hasta tres capitanes españoles: don Pedro Falcón, don Belnardo Bonilla y don Nicolás Sán' ches. Don Manuel Chuquiyauri, de ascendencia preincaica, se desposó, en 1761, con doña Paula Bonilla, española, Lrija del Capitán Bonilla y de doña Marcela Segunda Lozano, hija de don José Lozano, español radicado en la estancia de Huapachacún, inmediato al mencionado pueblo. Años más tarde, don Felipe Chuquiyauri y Bonilla, primogénito del anterior, nupció; en el mismo pueblo, con d-oña María Falcón, heredera del Capitán Falcón. En Caima, alrede<Íores de la ciudad de Arequipa, en el siglo xvrrr, don Agustín Alpaka cacique de aquel lugar, casó con doña Andrea GonzáIes, española. ("El cholo g eL Perú". Capítulo II. Arraigo y características del mestizaje. Ps. 55, 56.) ( 3) CHO LO

clase, en la Colonia, su condición legal y social pasó por dos etapas: pli mero se 1e asimiló al español y luego se le discriminó por razones polítici*r y económicas. En la escala o tabla oficial de castas del siglo xvrn, ocutrrablr eI tercer lugar después del indio; aunque muchos, individualmente, alcanzaron situaciones privilegiadas, gracias a su talento y posesión económicir, figurando entonces como espcLñolo blanco.

En la incipiente "ciencja antropológica" m.edieval, e1 cholo, corrr< todo mestizo, era considerado como "ser híbrido, antinatural, produc{,o de relaciones ilícitas y prohibidas; y los hombres y la "ciencia de la Colonia" lo tenían como a un "ser degenerado e inferior". (Ideas jnconcebibles o de bárbara concepción, sin base racional ni científica. Formuladas ellas por interés político, para justificar que sólo los españoles o ,.seres su¡rcriores" podían gobernar, conform.e a la tesis aristotélica que justificalr;r, lógicamente, la esclavitud.) Este concepto del siglo xvr es aun sostcnirlo hoy por los seudo científicos y por el vulgo c1e retrasada mentalidad l carente de ilustración. Por ello, para Ia baja clase cultural o la ignorant irr, cholo significa 1o despectivo, es un insulto, o se nombra así a la humilclt' clase popular, o también al habituado a serviles oficios. Este infanti I criterio se tonifica en nuestro medio de vedada discriminación racial, p.r' los que ostentan el color "blanco de la piel,', y en que fincan su valí¿r personal.

ES palabra de las Isias Barlovento (Antillas) que significaba perro. Los conquistadores españoles lo trajeron al Perú, en el siglo xvr, y 1o usaron para calificar despectivamente al mestizo nacido de español e india. Como insulto llegó a su crudeza cuando la plebe española unió las palabras perro y cholo, formando: perricholo y perri,chola. Este término ha sufrido un largo proceso histórico para significar el general y profundo sentido con que se Ie emplea hoy en la etno-sociología: designar al descendiente del español e indio, o más ampliamente, 1o étnico y cultural de europeo e indio. La obra creadora por excelencia de la Conquista fue el cruce y el mesfizo indo-español le dio un nuevo y singular ritmo al paisaje racial. EI cholo es, pues, el hombre que fusiona armoniosamente -y no trágicamente como sostienen el. demotismo y Ia insuficienciados razas: la española y la india, y dos culturas: la europea y la inca, encarnando Io auténticamente peruano, Y si bien se estudia, el cholo g lo chol,o se identifica con el Perú o pueblo mestizo. Demógenamente el cholo no es un tipo personal, sino social; es el hombre mayoritario de la Nación o, mejor, es la clase nacional. Com,r 2 t4

Felizmente ha surgido ya, desde hace años, el estudio y la valoraci<in del cholo, al margen de los prejuicios, de la semiciencia y de las simpatras y antipatías. Desde el siglo xvr, en que aparecieran los primelos cxponentes c.omo Almagro el Mozo, Garcilaso, BIas Valera y demás, es ,:l forjador del alma nacional, peruana. Y es múttiple y sustancial su aportc cn la formación de Ia nacionalidad y a ella le da su originai expresión. En el arte, la política, la econgmía, en las gestas libertarias o guerreras, cn el folklore, etc., está presente su genio, voluntad y concursci. Más aún, cl Per'ú es un pueblo mestizo; cholo; o, mejor, en imagen y espíritu, cl cholo se identifica con la Patria. No el indio que es el viejo hombre quc curnplió su rol histórico; no el blanco que no tiene li.gámen profundo con nucst.o ancestro; es el cholo que sintetiza a arnbos; y sobre esta ticrr.ir, con sangre remozada, es el que forjará el nuevo y auténtico perú. Hóroc dt:l devenir peruarro; su alma heroica expresará, con el tiempo, las múlti_ ¡rlcs manifcstaciones de nuestra cultura. personificando al homble mcslizo latinizado, él forjará nuestro idear: moral, político, estético, cconri. Intco; reprcsentar'á nuestra singuiaridad de grupo humano *.

'- Vóa,sc nrírs anrpliamcntc sobrc el tema cn nucstr.o libro ..El r:lrolr y . r '1 .I 'c r '. ú",.u ¡ r a l cci d ocn l g ti 2 , y cl m i sm o q u c su g i r .i e r ':- r Ia ..so ci ccl ¡ r tl t, a cl r i l . : i r . r ) r 'r i r(' r ( ' L r i l l i r , l r r |ca l i za ci r i n d cl "co n ¿¡ r .e s, In tcr .n a r :i o n a l <l t, M t,sti ' z r r . i t " ', l t , s cti ctn b l c cl o l f) 6 5 . r
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ADALBERTO

VARALLANOS

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CACTQUE

TóMASE hoy, por el vulgo, tra palabra cacique para designar al mandón político o tiranuelo de pueblo; y podría creerse que tal fue lo que expresó históricamente. Cacique es término con que se nominaba, en las islas Antillas' a un jefe indio precolombino. Este vocablo traído por los primeros conquistadores españoles, se generalizó en el Perú, sustituyendo a curaca que es eI que correspondía, bajo los Incas, al jefe o señor de un grupo de pueblos o de ayllos. Conquistado el Perú por Pizarro, los reyes de España establecieron que el gobierno de los indios estuviese a cargo de sus "señores naturales": curacas o caciques. Mejor dicho, se respetó y utitizó a la autoridad tradicional de los indios, como también 1o habían hecho los fncas al someter o incorporar nuevos territorios al Imperio. Los caciques fueron en la Colonia, la autoridad intermedia entre los pueblos o comunidades o repartimientos y los encomenderos, corregidores y curas o doctrineros. Destruido et régimen incaico, hasta 1575 los caciques se hallaron sin control alguno, que no fueran los caprichos de los encomenderos y corregidores; obrando en sus pueblos como dueños y señores absolutos, ejerciendo explotación y tiranía de los indios bajo su mando. (El Virrey Toledo decía que los caciques principales los tenían tan sujetos a 1os indios que éstos no poseían casa propia ni hacían sino Io que "los caciques querían... ni osaban negar las haciendas, mujeres e hijas, si se las pedían, ni se atrevían a pedirlas si las tomaban, de miedo que no los matasen". Por su parte, el Marqués de Cañete, 1590, escribía: "la mayor vejación que padecen los indios es la de sus caciques... cobran de los indios más que doblado. . . tienen costumbre de alquilarlos cobrando para ellos sus jornales... y toman muchas mujeres las cuales tienen en en su casa por mancebas"). Para desterrar sus desmanes Toledo, en 1575, dio ordenanzas y les confirió el título de sus cacicazgos. Por tales ordenanzas, ampliadas y complementadas por e1 Marqués de Cañete, y diversas cédulas reales; se estableció que en los pueblos sólo hubiesen el Cacique Principal y otro llarnado Segunda Fersona, y Ios Pachaca y Pt'scapachaca', como auxilÍares. Eran de sus atribuciones ejercer el mando político de los pueblos del repartimiento con jurisdicción civil y criminal en ciertos asuntos de menor monto o faltas; elevando los de monto mayor al corregidor, que era la autoridad superior inmediata. Debían cobrar los tributos, 21 6

para el depositándolos en 1a Caja de 1a comunidad; proporcionar indios y otras mitas' Los caciques y sus trabajo en las minas, en 1os campos personales. hijos estaban exentos de pagar tributo y cle prestar servicios Tenían facultad legal para llevar armas, montar a caballo, llamarse ..persona asimilada a caballero"; usar vajilla, poseer bienes D,on como inmuebles propios, aparte de las tierras comunales; tener solar o casa con patio grande para la junta o reunión de los indios comunes a su cargo. También estaban autorizados a instruirse en colegios espeaiales para llamados ,,de caciques,'. (Toledo fundó, en 15?6, uno en el cusco, y otro en Lima, para los de los coslos hijos de los caciques serranos, teños. ) No debían realizar derramas o reparto de mercaderías entre los indios; hacerse conducir por éstos en hombros o hamacas; someterlos a trabajar gratuitamente y retenerlos so pretexto de servicios cornunales. Igualmente les estaba prohibido hacer grandes banquetes y fiestas; admitir en sus cacicazgos a indios forasteros; compral y poseer esclavos negros; permitir menores de edad en los tambos; recibir en tributo a las hijas de los indios, y tener mancebas, fuera de su legítima esposa' Cuanto a la sucesión, el cactcazgo pasaba de padre a hijo' respetány dose la filiación sanguínea; y debiendo los caciques ser indios puros' (Empero, los españoles introdujeron la costumbre de nomno mestizos. brar caciques a sus favorecidos, sin respetar 1as reales cédulas y desquiciando la tradición') Pero contra toda prohibición legal, los caciques fueron dueños y señores de los indios tributarios, cuya gobernación ejercían en su distrito o repartimiento. Desde el siglo xvr se casaron con españolas, o lo hicieron sus hijos, heredando el cacicazgo muchos mestizos o cholos; y aun emparentando algunbs con ilustres familias castellanas, como .los Apoalaya, de Jauja. Tanto los serranos como los costeños, tuvieron grandes poseyeron esclavos negros; fundos y obrajes-; heredades -ssf¿¡si¿s, disfrutaron de fastuosa vida, teniendo numerosos indios a su servicio como muchas mancebas, barraganas o concubinas' con la propia tolerancia de los curas y doctrineros; y no pocos sobresalieron en la vida social por su ilustración no común en aquellos tiempos. Pese también ¿ las orclenanzas que les obligaban a practicar buenas costumbres para ejemplo de las gentes de su mando, una minoría de ellos llevaron vida llena de iniquidad y escándalo, abusando de los indios. Aunque le hacían amparados por los corregidores u obligados por éstos; pues, 1os dichos españoles los castigaban y los afrentaban cuando no cumplían con enviar indios a las mitas o no ejecutaban sus caprichosas órdenes; ya que tales autoridades, sobre todo en las lejanas provincias, cran soberbias como omnipotentes, y para quienes no había "ni Dios ni

2r7

ADALBERTO VARALLANOS y la codicia Ley". En la mayoría de los casos, la explotación, el abuso caciques, para evadirse así los de los corregidores se atribuían a los españoles de sus delitos y responsabilidad social; dando origen a la expresión cacr,qutsmo. E historiógrafos y sociólogos de bufete y mal informados o con prejuicios raciales, divulgaron la expresión en gratuito despectivo a la raza india, forjando la "leyenda negra del cacique", Qü€ ha venido repitiéndose desde los virreyes; y hasta se ha confundido o equiparado al cacique, personaje de la Colonia, con el gamonal republicano o explotador blanco de los indios, como 1o hacen, a diario, desde eI vulgo a nuestros "periodistas". Numerosos caciques no sólo llerraron vida ejemplar, como dice Guzmán poma, sino que donáron sus bienes a Ia masa comunitaria de sus pueblos y se enfrentaron a los españoles, solicitando justicia y sanción contra la explotación y el abuso que sufrían los naturales, o, en últirno trance, se levantaron contra los españoles con las armas en Ia mano. Desde el se querellaron contra los encomenderos, corregidores, siglo xvt -1560curas y visitadores; y muchos, al ser desoídos por el Virrey que tenía la máxima autoridad en sus litigios y reclamo5 en el Perú, viajaron a España para denunciar ante la propia corte los sufrimientos de que eran víctimas los indios. Entre otros, don Vicente Morachimo, Cacique que 1o hizo en 1?21 como Diputado Gede Santiago de Cao (Trujillo), neral de los Caciques Principales y Procurador General de los Naturales. Este noble indio como muchos otros, fueron verdaderos precursores de la emancipación Americana y que la historia escrita por los descendientes de los corregidores y encomenderos o miembros de Ia "clase blanca" detentora del poder, los silencian, por convenir así a su bando e intereses. El abanderado y símbolo de aquellos caciques que se condolieron de los suyos y se decidieron a iiquidar la explotación, es el de Tungasuca: don Joié Gabriel Condorcanqui Noguera o Tupac Amaru 2o'' de poderosa personalidad, notable ilustración y gran hacienda, cuyo levantamiento. en 1780, conmovió, desde sus raíces, el virreinato peruano. Después de la cruel muerte de Tupac Amaru, que es mirado como uno de los crueles hechos de la historia, se temió por la influencia ¡r poder de los caciques en Ia masa india; y se asesinaron o encarcelaron a io. qr" se tenían por "rebeldes o contrarios a la Corona española", especialmente en Ia región del cusco; y se disolvieron los cacicazgos, pasando sus heredades o tieffas particulares a manos de los españoles, o incluyenclo algunos a la masa cornún de los indios; y finalmente, fueron humiit.dos so"i*lmente, calumniándoseles ser causantes de la triste situaciór¡ de los indios, que no era otra cosa que obra de los españoles y su codicia' Pero, pese a todo, fueron los caciques, sus hijos o descendientes los que se levantaron en armas contra el régimen colonial, como Pumacahua, en 1814, y colaboraron en la separación de España, sin cuyo eficaz con2t8 curso no habrían triunfado guerra "de padres s hijos" cendientes de los caciques y don Felipe Chuquiyauri, Fatria con sus personas y

PER M AN EN C IA las armas de San Martín y Bolívar, en csa que llamamos de la Emancipación. (Los desdon Baltazar Vara de Jesús -Huamalíes"declarándose republicanos" sirvieron a la bienes").

Independizado el Perú, Bolívar, cuya aversión por lo indio fue propia de su sangre española, alegando necesitar fondos para subvenir los gastos de Ia naciente Repriblica, por su famoso Decreto de 1825, ordenó Ia venta de las tierras que quedaban de los caciques; colocando a los descendientes de aquéllos en el plano de las clases desheredadas o de pequeños recursos económicos, equiparándolos prácticamente a los indios comunes. Centenares de caciqués coloniales, son los antecesores de mestizos o cholos de prosapia; porque los caciques eran "los antiguos señores de esta tierra" y los legítimos representantes de la raza india. Y la mejor sociedad o las rnejores familias de los pueblos, villas y ciudades del Perú, particularmente de los Andes, son descendientes de caciques. (No en vano Adalberto Varallanos y los suyos, nos sentimos orgullosos de descender de un "señor natural de la tierra", de venir de aquella "nobleza india local e inmemorial"; pues, 1o fueron don Juan Vara y sucesores.

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DE LA CRÍTICA Y SUS ETAPAS

IDEA, y concepto de la crítica. Limitación y esenpia de ella. Síntesis céntencial. Sus etapas a través del tiempo. La crítica c1ásica o época primaria. La crítica romántica o época secun<iaria. La crítica moderna o-época terciariá. La crítica actual o época superior. La crítica terminativa o época última. Decadencia y relativismo crítico. El equíVoco crítico. (Los .casos de Lautremont, Reissig, Vallejo, etc.) Ilerrera

Capítulo II r.e cnÍrrce Y süs PEcULTARTDADES

La crítica, igénero literario? División de la misma' Crítica y cultura estética. Creación y crítica. El relativismo de la crítica literaria'

Arbitrariedad de toda crítica analítica. Equívocos de todos los tiempos. El genio y la crítica. El tiempo, determinante crítico. Ideas de Goethe, Anatole France, Croce, Pirandello, Ortega y Gasset, etc. Multi' plicictad y variabilidad de la crltica. Termómetro crítico aceptable,Infe' rioridad de la crltica.

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ADALBERTO VARALLANOS

PER l VTAN EN C IA

Capítulo III r-¡ cnÍrrc¿ v sus ntútopos

Segunda Parte

Capítulo I Método crítico. Comparativo, explicativo, negativo ;z finalista' Teoria sobre la decadencia y desaparición de Ia crítica en las literaturás. Distinciones de las diferentes críticas: la crítica estética, la literaria, la histórica, la sociológica, la artística y la periodística o informativa. Concepto totalizante. La crítica sintética y Ia vitalista.
LITERATURA Y CRITICA LITERARIA EN EL PERÜ

Capítulo IV
CLASIFICACIONES Y APLICACIONES

E1 criterio geográfico de la literatura. La literatura nacional, continental y universal. Peruanismo y americanismo. Cosmopolitismo y continentalismo. Lo vital y lo estético. Crítica nacional y mundial. Infancia de la crítica y de la literatura peruana.

Capítulo II
ETAPAS Y ¡r'IODALIDADES

Arbitrariedad de toda clasificación, Aspectos de la crítica en la historia de la literatura universal. La crítica ordenativa y correctiva, o imposición del modelo y del ejemplo. (Hermosilla, Boileau, etc.). La crítica preceptiva o el modelo, las normas y las leyes. La crítica valorativa o de comprensión y acuerdo (Walter Pater, Macau1ay, Sainte Beuve, Taine, Menéndez y Pelayo, De Sanctis, etc.). La crítica ofensiva y sus actuantes (Balbuena, Nordeau), El zoilismo. La crítica descubridora y creadora (Wilde, Hoffmansthal, Rodó, etc.). La crítica afirmativa (Cocteau, Epstein, Crémieux, Ivan Goll, Guillermo de Torre, Borges, etc.). La crítica admirativa y la determinativa.

La crítica literaria en el Perú. Concepto y revisión de la misrna. Época primaria de la crítica y sus actuantes (Palma, Gonzá\ez Prada). La secundaria (Riva Agüero y eI grupo universitario del 900, Prado, Ureta, Gálvez, V. A. Belaúnde). La época terciaria y sus personeros (García Calderón, Valdelomar, More y otros). Época actual (Luis Alberto Sánchez, Raúl Porras, Jorge Basadre, Antenor Orrego, Velasco Aragón Y clemente Palma' LA suBcRÍrrcA

Capítulo V la cnÍtrce ur.r RrvrÉn¡ca

Críticos literarios en las distintas épocas de su historia y la aplicación por ellos de las teorías anteriores. Antagonismos y situaciones. Los críticos profesionales, los ocasionales y los excepcionales, Crítica en las letras coloniales y republicanas. Las figuras críticas de Restrepo, Donoso, Rodó, Rojas, A. Reyes, Icaza, Blanco Fombona, Roxlo, Ureña, Sanín Cano, Meza Fuentes, Suárez Calímano, etc.

La crítica periodística. Caracteres: el aplauso, la falsedad, eI comentario anónimo. Valor informativo de esta close de crítica. El elogio de la vaciedad y de lo efímero (Clovis, Meza, Garland y otros). EI zoilismo en el Perú. La negación y la diatriba. El silencio como manifestación de crítica. l¡ cnÍrrca rrt pr, ponú Y LA NUEvA LTTERATURA

Revisión y limitación. Los afirmativos González Prada, Pedro Zulcn, J. C. Maríategui, Orrego, etc.). El relativismo de la crítica y el meridiano estético de hoy. Don Clemente Paima y su difícil posición ante la vic.ia y la nueva literatura. La crítica peruana del porvenir en relación iL las manifestaciones literarias.

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261

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ADALBERTO VARALLANOS

PER M AN EN C IA Riego, José García Calderón, E. Bustamante Ballivián, Alcides Spelucín, Federico Bolaños, Juan José .Lora, Xavier Abril, C" A. Gonzáles, C. Oquendo de ,A.mat, Pablo Abril de Vivero, Martín Adán, Ricardo y Enrique Peña Barrenechea, Juan Luis Vetázquez, J. Castillo Báltico, Magda Portal, Mario Chábes, Nicanor de la Fuente, Alejandro Feralta, A. Espinoza Saldaña, S. del Mar, R. Méndez Dorich, Guillermo Mercad,o, Luis de Rodrigo, J. Petrovick, César Moro, Emilio Arrnaza, Alberto T,uleta y Edilberto Z. Aliaga. Los citados autores están precedidos de un estudio sobre el Estado de Ia Lírica Peruana y con sus respectivas fichas bio y bjbliográficas. La selección de cuentos, con un estudio sobre el proceso del cuénto en el Perú, incluye a los siguientes: Ricardo Palma, Abraham Valdelomar, E. López Albújar, V. García Calderón, César Vallejo, Luis E. Valcárcel, Manuel Beingolea, A. Aguirre Morales, J. ,{. Román, Clemente Palma, Jorge Guillermo Escobar, Héctor Velarde Vergman, .A,lberto Hidalgo, A. Garland, Martín Adán, J. Castillo BáItico, Gamaliel Churata, José María Arguedas, P. Barrantes Castro, tr'ernando Romero, Aurelio Arnao, José Diez Canseco, Carlos Gabriel Sacp. Mi interés de poner en conocimiento del público, se debe a que, como es frecuente, aiguien pueda adjud.icarse la iniciativa, sin que esto quiera significar que cualquiera -en último extremono esté facultado a publicar libros semejantes. (En América creo que todavía no hay propiedad de ideas ni de iniciativas literarias, que en Europa existe). Q..sucede. que, a.v,eces, se..ineume'.,en forzadas coincid'encias- y hasta con identidad de ideas por parte de intelectuales apresurados, como tengo mis sospechas. Acepie, señor Eirector, Muy atentamente, Aoelsnnto V¡n¡r-r-arros las seguridades de mi particular estima.

(2) ANTOLOGÍAS DE LA POESÍA Y DEL CUENTO PERUANOS
Lima, 21 de noviembre de 1928. Señor Director Ciudad. Muy digno señor: Quiero informar a .Ud. y por su intermedio aI público, Ia próxima aparición de dos libros peruanos de determinado interés literario: una ANTOLOGÍA (1895-1928) y ANTOLOGÍA DE LA POESÍA PERUANA DE CUENTISTAS PERUANOS (1895-1928). Por recomendación exprofesa de un crítico francés y a propuesta mía, la Casa Editorial Maucci, de Barcelona, y la Agencia Mundiat de Lilorería de París, las editan y encargan de hacerlas circular por el continente, Estimando peligroso, desde luego, no tan *sólo por la autoridad crítico-artística de que debe estar investido el autor -que no es un mero coleccionista- que salta de inmediato al juicio particular; sino más bien al carácter o particularidad de la misma que pretende tener en relación a las anteriores. Se ha tenido en cuenta, y sin que esto no sea una superación, las colecciones de Ventura García Calderón (Barcelona y París, 1910) y la colección de D. Manuel Beltroy (Lima, 1921), 1as únicas. Descontada la definición que de las antologías se pretendiera dar, denfro del mediano conjunto que se presenta y la pequeñez de Ia lírica peruana; en cada autor se ha tenido en cuenta, primordialmente, Ios valores artísticos. Teniendo del arte un criterio progresivo, los accidentes históricos, anecdóticos y otras circunstancias han quedado relegados. Siguiendo, en modelo, a la ANTOLOGÍA DE LA POESÍA MEXICANA MODERNA, del maduro crítico Jorge Cuesta, quien se sirvió de ejemplo de la ANTOLOGIE DE LA NOUVELLE POESIE FRANCAISE (Kra Editeur), la nuestra ha imitado a cada uno de los incluidos para su participación. Llevará alguna advertencia crítica de acuerdo a Ia sensibilidad artística de la época, ajena a parcialismos, y ,,con un tímido rigor" con que debe medirse a cada uno. Los Eguren, García Gibson, 266 poetas considerados, sin establecer crohología, son: José María A. Valdelomar, De la Roca de Vergallo, M. G. Prada, Ventura Calderón, Alberto Hidalgo, C. Valtejo, Alberto Uieta, Percy J. Chocano, D. Martínez Luján, C. A. Rodríguez, J. Parra del de "La Prensa".

LO /

ADALBERTO VARALLANOS

P E R l v i A N E N C IA

Memori,al CASA EDITORIAL Calle de Mallorca, Núm. Maucci, Barcelona, etc. MAUCCI Excelentísimo señor: Pedro Pascual, Alcalde del pueblo de Jesús, en la Provincia de Huamalíes, Santiago Gregorio, y demás, Principales de dicho pueblo, a los pies de su excelencia, con su mayor rendimiento, dicen que por el mes de agosto de este año ocurrieron a este superior Gobierno, por y a nombre de dicho pueblo haciendo presente 1a adjudicación que desde eI trece del siglo pasado les hizo don José vicuña, subdelegado del señor D,on Gonzálo Ramírez de Baquedano, Juez Comisario para la mensura y composición de tierras en este Reyno de las nominadas Visac. . . DesPacho Don Josef de vicuña, Juez Delegado para la venta y composición de esta Provincia de Huamalíes, por eI señor l-icenciado Don Gonzálo Ramírez de Baquedano, caballero del orden de santiago del concejo de su Majestad, su Fiscal Electo en el Real y Supremo de las fndias, oidor de la Real Audiencia y cancillería de la ciudad de Lima, y Juez Privativo para la venta y composición de tierras que se manda hacer por el Real Despa,cho, que para este efecto so le remitió, su fecha quince de agosto de mil setecientos y siete años, que habiéndose publicado en el pueblo de Guanrin como cabeza de los demás de esta Provincia, y por segundo en el pueblo de Jesús, para que llegase a noticia de todos, en su virtud comparecieron ante mí Don Juan Miguel Copa, Alcalde Ordinario del pueblo del Dulce Nombre de Jesús, Don Diego del Repartimiento de Guanrin, y Don Francisco Cacha, Chuquiyauri segunda persona Don Juan Vara, y Don Juan Pocales, y Principales Don Diego Alonso y Don Pascual Paucar y D,on Domingo Pari, fndios tributarios, representando por un escrito de en voz en nombre de los demás indios tributarios que asisten en este pueblo de Jesús, que su tenor a la letra y auto por mi proveído, y demás diligencias. es en la manera siguiente: Presentaci,ón En el pueblo del Dulce Nombre de Jesús, en veinte y ocho días del m.es de noviembre d'e mtl, setecientos g trece años: anle mi Don Josef de vicuña, Juez subdelegado para la venta y composición de tierras de esta Provincia de Huamalíes, por el señor Licenciado Don Gonzálo Ramír,ez de Baquedano, de1 orden de Santiago del concejo de su Majestacl, v oidor de la Real Audiencia de Lima, y Juez Privativo de este derecho r.;c lrlcscntó esta Petición: 269

166 - Teléfono Núm. 568 G. - Direc. Teiegráf. Barcelona, 21 de setiembre de 1928.

Sr. Don Adalberto

Varallanos. Lima-Perú. Apartado 705.

Muy

señor mío:

Puede Ud. remitirme sus dos obras ANTOLOGÍA DE LA POESÍA PERUANA y ANTOLOGÍA DE CUENTISTAS PERUANOS, que publicaré a cambio de 100 ejemplares que le enviaré una vez publicadas, de cada obra, en caso, como presumo, de que la selección esté debidamente hecha. Queda a sus órdenes con toda consideración S. S. q. e. s. m. Manuel P. P. Luis Maucci C. Maucci

(3)

TÍTULOS

DE DOMINIO

COLONIALES DE JESÚS (Pó.rraf os)

DE LA

COMUNIDAD

Prouisión

deL Vi.rreE Dan Manuel

de Gutri,or

"Su excelencia manda al Corregidor de la Provincia de Huamalíes, arnpare y mantenga en la posisión de las tierras y pastos que aquí se expresan al Común de Indios del pueblo de JESúS de aquella provincia dándosela de nuevo, según y en la forma que va proveida. Don MANUEL DE GUIRIOR, Caballero de la Sagrada Religión de San Juan, del Consejo de su Majestad, Teniente General de su Real Armada, Virrey, Gobernador y Capitán General de estos Reynos y provincias del Perú, Chile, etc. - Por cuanto ante mi se presentó un Me-. morial cuyo tenor documental que en el se expresa, DECRETO que proveí con parecer del Doctor José rgnacio Rentería, mi Asesor General, es como sigue: 268

ADALBERTO VARALLANOS Petzción Don Juan Miguel Copa, Alcalde Ordinario de1 pueblo del Dulce Nombre de Jesús, Don Diego Chuquiyauri, del Repartimiento de Guanrin, y Don Francisco Cacha, segunda personü Don Juan Vara, y Don Juan Pocales, y Principales Don Diego Alonso y Don Pascual Paucar y Don Domingo Pari, indios tributarios del Repartimiento de San Francisco de lluanrin, nurnérados y asistentes en este pueblo de Jesús, en voz y en nombre de los demás indios tributarios parecemos ante Vuesamerced, según derecho, y decimos, que con los indios Principales y Común de dicho pueblo de Jesús, nos hem.os convenido en que a cuarenta y cinco indios tributarios que asistimos en este pueblo se nos señalasen tierras para el uso y beneficio de nuestra Cornunidad, y para mantener nuestra obligación y congrua sustentación porque aunque es así, que siendo todos indios triLrutarios y de un mismo Repartimiento debiéramos gozar igualmente de 1as chacras y pastos que están asignados a dicho pueblo ni en las obligaciones de nuestros cargos, sino en la asistencia de é1 nos ha tenido por merced varios de que se 1es ha originado disenciones y pendencias y porque en adelante cesen unos y otros de común acuerdo, nos hemos convenido y comprometido eI que debajo.de linderos y mojones que nuestra Comunidad ha pedido de las tierras y pastos de nuestra primera asignación ofreciendo ciento y cincuenta pesos a su Majestad".

PER M AN EN

C IA

Sepan cuantos esta Carta memoria de Testamento vieren como yo Don Baltazar \lara, híjo legíti,mo de Eugerno Vara g d,e Marta N[arthuL Ad,rtano, ya finados, republicanos de este pwebl"o Dulee Nombre parroqui,a,Lde Jesús, Partido los Huamalíes, declaro assi para que conste. 1a Declaro que soy casado y velado según orden de nuestra Santa Madre Iglesia con doña Magdalena Alvarado, y durante el santo sac'amentc del matrimonio el espacio de treinta y seis años, hemos procreado nuestros hijos legítimos diez, en esta forma muertos cinco hijos entrc mujeres y varones, y al presente viven Rafael \lara, José Vara, Manuel vara todos de estado casados; cataLi,na vara y Justina Borges vara los menores de edad. Declaro para que assi conste. 2c Íf,ern declaro que me hallo enfermo con la enfermedad que Dios Nuestro señor fue serbido darme; si caso me recogiese el Divino Redentor de esta presente vida mi cuerpo sea sepultado en esta santa rglesia en el lugar y parte donde señalassen mis albaseas que assi lo encornienrlo. 3a Ítem declaro mi cuerpo sea amortajado con eI hábito del S.S. Francisco; declaro assi para que conste. y cordón

4a Ítem. Dero. Dejo a las lirnosnas santas dos rreales cada uno. or-r. es mi voluntad.

(4) TESTAMENTO

DE DON BALTAZAR

VARA-

5a Ítern. Dero. que mis albaseas nombradas enesta memoria queclarr declarados verán por el bien de mi a1ma, y harán en concierto los dcr.cchos parroquiales rni funeral con rni señor cura y \zicario mi vener.¿r<l' Pastor quien me dará cepuitura eclesiástica que assi dero. p¿r'¿r q Lr(, conste.

"EN nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdaderci, y a nombre de la Serenísima Reina de los Cielos: Hago y ordeno esta mi memoria y testamento en la forrna y manera siguientes, en mi entero juicio y conocimiento, otorgo como católico cristiano, que so¡/ de la tierra, y redimido con la preciosa sangre de mi Creador, imbocando al ángetr de mi guarda, me defienda, me favoresca en el artículo de mi muerte, y sea acompañado mi ánima ante el Tribunal del Criador, y eüe me perdone mis pecados, y alcanse su santa gloria, en paz descanse. Amen. El estudioso podrá hallar en esta Memoria testamentaria. d.atos r¡recisos sobre el fenómeno de la transculturación o eI mestizaje jndo-elpañol, en apartadas zonas de los Andes peruanos. En dicho instrumento esián especificados, particularmente los tipos de vestimenta y las especies español_as, así como el monto de pesos que se abonaba a un iura pof un entieiro y demás. (El cuerpo del mencionado testamento está también inserto en el_Expediente seguido por don Pedro Marín con doña Dominga Chamorrg" sobre entrega de bienes, a fs. 20.) Los copió el Dr. don Saturnino Vala Cadillo. Y el subrayado es nuestro. (J. V.) 2 70 *

6a Ítem. Dero. Dgio una casa grande de moginete fabricada con acl,bes fuertes, puertas todo corriente para mi. htjo José vara, menos l.s altos; con un Esca-ño: una mesa de rnadera y Dosci,entas cabezas de gunad,o lanar de Castilla: Diez cabezas de ganado Bacuno, Tres geg,tLrts una cri'orla parda, un cabulro er que ga re d,í anteri,or, und cüpa d,e pnít., una escopeta. el que le presté a don Felipe chuqui yauri que hasta ao|rr 1o tiene en su poder y no me ha vuelto, y tampoco no lo debo ni mcclio rreal: así mismo le dejo una silleta, un poncho de algodón, una serlcsilllr de fierro, un cal'ón cre paño, un chaquetón de paño, un par de medias, y el corral grande disfrutará gozará igualmente en mancomún a la milad con su hermano, y más una chuquetirla de espalín de ced,a con la bendición de Dios N. s. y la mia gozará de todo 1o que llevo declarado que assí es mi voluntad sin contradicción cie persona ninguna.

?,.,ftem. Dero. Dejo una casa fabricada con adobes con su pucr.t¿r co'riente, su corral a la espalda de la dicha casa o mi, hijo Rafael Vu,,ru, assí mismo un escaño, una mesa de madera, dosctentas cabezas d,e gu.tttt-

271

ADALBÉRTO VARALLANOS ganado bacuno' tres geguas' un do lúnar d,e Ca,stilla, d'íez cabezas fl's mi bagetón' d'e .llano' caballo, un macho cr¿otlo,rn' cdpote ^i,f':":^:!::Ilar serresilla de sombrero d'e tresptco' par espuelas d'eplata, una escopeta' un un calzón d'e pana negro' chaquetón ¿¿'lano, in po' d'e med'ias' fierro, un hijo Rafael declarado las gozará mi sitado "mía una camisatodo lo q''-"'ff"-'á que assí es mi voluntad' y ra con la bendición ae olJs Ñuestro Señor hijo nxenor Juan Reges Voro' los altos Ba Ítem. Declaro dejo para mi grande que todo corriente' y e1 corral de la casa grande "o,,-,t'puerta, pircados las gozará igualmente con su se halla murallado *t de sentar; así mis tres sillos de madera ü "io¡"' hermano José Vara ganado "'itu¿t " de Casti'rta' diez cabezas de d.oscientas cabezas d"';';;dt"ialar buend' una capa de rnura criolla' tres aeguas, ,li'"iiittlá,-una b(trc1..Ino, casa grande fabricada con primerd', un sombrero d'e tres pícos; una azul señor padre el que fué {" ,, puerta corriente,_ adobes techada -*i mi derecho' por se"o, qr.lJ'i"-p"tt"t"te lejítimamente D. Eugenio v"r.. tendrá que pedir' ni alegar parado; y mi hermano Gerónimo Vara' no casa a mi citado hijo ,r,r. g"tu poseción.de la referida ni perturbar "n contrad""i, manera' porque la dicha casa po" ninguna Juan Reyes, ni para dicho mi hijo un 'calzón de no le toca ya a é1; assí mismo dejo poncho blanco de algodón' un nar paño, un par d.e med'ias d'e ced'a" un prtmera E mt uniforme de pt'ño asur d.e espueras d'e fierro*iuli*ánot', hijo con 1a bendición mi gozat| un sombrero d'e trespicos, las -dicho para que así ü *i" ?"u así los llevo declarado de Dios nuestro ,"ror"y conste. Aluarado' ga Ítem. Dero. d,ejo para mt esposo d'oña María Magdalena los trabajos adestos bienes pasando iguales con quien hemos to"""áo esta forma doscientas cabezas quiridos con nuestro sudor y trabajo' en cuatro cu(Lrentcl eabeáas d'e ganado bacuno' d.e ganad,o ranar de C*¡'rIl'; bienes muebles de la por los demás oo'"iu"t"' mulas ap.are3odos, tJI mi hija Catalina y mi hijo Juan s¿s¿ 1os gozará dicha mi esposa, con le de edad' sin que ninguna persona Reyes, el que queoJn *""o""t ni menos desposeída' ni por perturbe ni contracliga en manera alguna en todo mi memoria de vastante codisilo arte ni parte, constaiáo "'tt toda mi voluntad y mi entero conocimiento Io que llevo dispuerio to" declaro assí Para que conste' Manuela ci'en cabezas de ganado 10a Ítem. Dero. de'io para mí hija le d"e ganado bacuno' porque también lanar d,e Castill,a, d,i,ez-cabezas declaro para y más pesos en sostenerla' hecho gastos de más Je ochenta que assí conste. Ca'tal;'na Vara' ci'en cnbez-as de 11? ftem. Declaro dejo para mi hija de ganad'o bdcuno' und' aegua' ganad,o lanar d,e CastiIIá, ilie¿ cabezas conste' es mi voluntad' una mula mogina, declaro para que assl
I

PER M AN EN C IA 12+ Ítem. Dero, dejo una si,lleta bordada com su aatícu|'a para nt'i estima esposds con la condición que cuando mi esposa fallesca recaerá los bienes a favor de mi hijo menor Juan Reyes, al que Le daró,n crtanza, escuela, hasta llegar a su uso y razón, no tendrá que ponerle mis hijos artículo ninguno, que assí es mi voluntad declaro para que conste' 13a Ítem. rregas. Dero. dejo para mi ayjado Melchor carrillo cuatro bo-

14a Ítem. Dero. dejo para María Espirita cuatro borregas' 15a Ítem. Dero. dejo para mi ayjado dos borregas para Esteban Vara mas dos. 16* Ítem. Dero. dejo para mi ayjado y ayjada: Isidro Juan de Dios y María Leandra a cada uno dos a dos que así es mi voluntad' '

Item. Declaro que en el corral que fué de mi señor pad.re, con las lindes y lindertos el que llevo declarado, en esta forma, ,en dicho corral -rnas. plantas dá quinualcs. El costado de esquina a esquina, linda planté ái"hut plantas de fila con el corral de Alberto llario, y de allí subc arriba de otra esquina linda dichas mis plantas con eI corral costado dc don Juan Moreno. I por parte de abajo, que linda ya frente con la casa de don José Falcón es solo de mi hermano Gerónimo vara, que ha<'t de esquina a derechura a esquina no mas son las plantas quinuales dt'l citado mi hermano Gerónimo. Por 1o que el mencionado mi herm¿rntr no tendrá que articular, ni ponerle pleito ninguno con su gose y poscsión, mis referidos herederos hijos lejitimos, porque dichas plantas sotr plantadas por mis manos de 1o mismo eI corral será mediado; dt--clitt'o assí para que cgnste.

padr<: Ítem. Dero. tengo pagadr eI funeral del entieno del fm'ado mt' don Eugenio vara,.nouenta ytesosal señor cura a tszcario dd esta DocLritt.t pesos, sin ayuclir Dr. D. Carlos Julián Agüero, fuera cabo de año, trese de parte de mi hermano Gerónimo vara, solo las seis misas ninguna mandó hacer dicho mi hermano. El hábito gasté sacando prestado dt: don Manuel Moreno. Declaro para que assí conste. ftem. Dero. que a un muchacho nombrado Gregorio lo crió mi finado padre don Eugenio Vara en caridad y proximidad, y después quc quedó huérfano lo recoji y 1o crié, no de precissa obligación, solo por una voluntad nacida, y después que tuvo uso razón y edad, se casó y tomó estado con Lorenza Albarado, y luego que se casó sin consentimiento de mi esposa ni de mis hijos lejítimos, pagué'el casamiento También le dí cincuenta tres borregas y cuando llevó la fiesta dc santa Rosa doce borregas, tres toros padres y una carga de queso, icual'cnta varas dc vayeta, CUatro borregaS, pagge cuarenta pesoS por SUSfuntlr¡rlcs

27)

272

ADALEERTO VARALLANOS del citado Gregorio al Inter que fué en el servicio de esta Doctrina el Dr. D. Severino Rivera, Inter de mi señor cura Dr. D. Carlos Julián Agüero, asi mismo soctd,quxlls seis pesos de seis reales y al cabo de año, trece pesos y otros y otras especies como un hábito que fue de San Francisco, veinte pesos, solo para el casamiento y otros doce mi padre con cuatro reales cada uno; declaro para que conste. Ítem. Dero. que me hace de cargo la viuda Lorenza vna mula, una yegua; ignoro de este injusto cargo, hace constar por el testamento de su esposo Gregorio y testigo tengo para justificar eI injusto cargo que organice, por lo que no tendrá que articular ni perturbar a mis herederos legítimos, si por algún fraude articulase es nulo de ningún valor ni efecto, por lo que serán oídos, atendidos en justicia mis herederos; declaro asi como católico y christiano; declaro para que conste. Ítem. Declaro, que en asunto de mis dependencias y deudores que deben constar por la memoria jurada, eI que lejítimamente me deben me no tienen que desistir ni negar, a mis deudores las cobraran mis albaceas según partida de cada individuo. Declaro para que así conste' ftem. Dero. que con Dionisio ureta hubo un desacato en contra mia cuando fuí AIcaId,e mandé aI serui,cto del Estado fuera como persono' racional a,l punto d,e Yanahuanca con orden aI Tente. Gorsdor', a saber la uentd,o, de los enemr,gos, para nos preueni,rnos a defender nuestra Pa' tria, a este mando se negó dicho ureta con palabras ofensivas tratándo yo corregirlo le dí azotes con Ia vara que tuve le dí un tiro a taparle Ia boca, no con mala intención, consta al Alcalde Mayor, y que esta queja se radicaba en el Juzgado del sor. Govdor. Polies. Milir. del Parldo. y por todo este suceso quedamos perdonados ante el Tribunal del Altísimo Creador de1 Cielo y Tierra como mortales que somos criatura vuestra y de tierra; que adelante no tendrá que mover a mis hijos ni familia' Porque ahora ha movrdo esta causa con una carta escrita provocatoria con cargos impuestos de doscientos pesos y pérdidas de su ganado, en el que yo no le debó a dicho Ureta ni medio rreal ni hallo en mi conciencia. Antes experimenté el día Pascua de Reyes en el Cabildo amenazas injuriosas que publico fué me quitaría la vida o me vería en el algún cruel estado, consta a toda la República, declaro assí como cristiano para que conste. ftem. Declaro nombro y elijo por mis albaceas tutores de mi pobreza y bien de mi alma, en primer lugar a mi hijo Rafael Vara, segundo mi hermano político Dionicio Albarado, tercero mi hijo José Vara en mancomun como mi lejítima esposa. Aquienes igualmente les doy todo mi poder cumplido para que usando mis veces, represente a la educación de mis hijos menores assí mismo doy fé la presente otorgamiento de esta 'mi última disposición que fecho tengo echo este mi testamento
¡ ^a

PER M AN EN C IA c o d i c i l o y m em o r i a q u e o to r g o e n m i e n te r o j u i ci o yco n o ci m i e n to ,va l g a de los señores Jueces Juss. Nacioy sea validero en cualquierluzgado otro codicilo nales y doy por nulo dL ningún valor ni efecto' cualquier solo esta fecha es constante de hoy o testamento que aparesca adelante, y guardar' adelante, que assí es mi voluntad, que dicho llevo, a cumplir citándolos ante el Tribunal como albaceas nombrados descargando en ellos al del Criador que cumplan fielménte legalmente dichas mis albaceas descargo de mi conciencia. esta mi que prescribieron Que es fecho ante los testigos de los -en r n e m o r i a y l o fi r m a r o n j u n to co n m i g o co n a si ste n ci a d e l se ñ o r Al ca l d e Ítem' Declaro auxiliar y Procurado* Síttdi"o y Escribano nombrado' mi volundejo un .ába[o y un toro, el cabatlo es color moro' que assí es Albarado. tad, a mi albacea Dionicio Nombre de Jesús a veinte Que assí es fecho en este pueblo del Dulce días del mes de Julio de mil ochocientos veintitres' tres ( F d o s .¡ Ba l ta za r Va r a _ C e ci l i o C a n te ñ o ,Al d e .Au xi r ._ R u d e ci n d o Moreno' Morales, Prodr. Síndico - Carlos Justiniano, Prinpl' - Marcelo Escribano nombradó' Fui presente, José Carrillo, Autorizo en bastante forma el presente testamento otorgado a don Baltazar vara, yo el Atcalde Mayor de esta Doctrina de Jesús". Josef Falcón."

(5)

TESTAMENTOÍ

DE

DOÑA

DOMINGA

CHAMORRO

DE

VARA"

,,En nombre de-la santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu santo, tres personas distintas y un solo Dios verciadero. Yo Dominga chamorro, vecin¿ de este pueblo de Jesús, estando enferma como estoy, pero en mi entero juicio, creyendo como verdaderamente creo todos los artícu]os y misterios de nuestra santa fé católica en cuya creencia quiero y protesto vivir co¡no fiel cristiana y verdadera católica y espero en la Divina Majestad que ha de téner micericordia de mi cuerpo y pecados' por los méritos de nuestro señor Jesucristo y de su Madre santísima aquit'n elijo por abogada, para el trance en que me hallo, para que con el Angcl ds rni guarda, santo de mi nombre y demás de mi devoción, me acistan en el tremendo tribunal de Dios: Hago, ordeno y establezco este mi tcstamento y última voluntad en la forma siguiente: 1. Primeramente mando que mi cuerpo sea sepultado en el panl't:irn de esta Santa Iglesia Parroquial de Jesús con cruz alta y oficit¡s fltr 'I n s c rto cn cl Exp e d i e n te ci ta d o e n e l D o cu m e n to 4 . El su b l 'i t.yi ttl tt c s n u c s t t 'o . ( J. V.) )7{

ADALBERTO VARALLANOS entierro mayor, para e1 cual y para mi socta quillo, y cabo de año, dejo por mi propia y expontánea voluntad una montura de cajón chapeado con tiras de plata, con su pechera, baticola y estribos, todo con chapas y piezas de plata. .Así lo declaro para que conste. 2. itern digo y declaro que fuí casada y velada con don José Vara, quien falleció ahora cincuenta años, poco mas o menos, y tuvimos en nuestro matrimonio ocho hijos, cinco varones y tres mujeres, de los cuales han fallecido seis y solamente viven d-os que son Narciso Vara y Juana Vara. Así declaro para que conste. 3. Ítem declaro que la casa de 1a pata denominada Paccha'efltac me la dejó por hérencia mi suegro don Baltazar Vara (Q. D. D. G.), como consta de una cláusula de su testamento y última voluntad, cuya casa consta de una sala de diez y seis varas de largo sobre cinco de ancho, de los altos con las mis,mas dimensiones y de un corral contiguo a la dicha casa con árboles por los extremos, y la casa tiene puerta de dos manos en la sala y una hoja por donde se entra a los altos. Así lo declaro para que conste. 4. Ytem digo y declaro que dicha casa con sus altos y corral dejo en herencia a mis dos hijos don Narciso Vara, doña Juana Vara y a mis nietos, hijos del difunto don Pedro José Vara para que gocen y disfruten con la bendición de Dios y la mía. Así declaro para que conste. 5. Ytem digo y deelaro que los árboles que hay en el mencionado corral, en la cláusula anterior mencionada, quiero y es mi voluntad dejar para mis mencionados hijos y nietos, es. decif para don Narciso Vara, doña Juana Vara y mis referidos nietos hijos del difunto mi hijo don Pedro José Vara y doña Martina Calero para que gocen y disfruten con la bendición de Dios y la mía. 6. Ytem digo y declaro que mi hija doña Juana Vara tiene una casa de su exclusiva propiedad en eI lugar ya referido y denominado Paccha-catac, sobre el cual nadie puede ingerirse y disponer sino solo ella. Así 1o declaro para que conste. 7. Ytem digo y declaro: que mi casa de Ia esquina de la plaza situada junto a la torre la dejo con todos sus útiles en los términos siguientes: los bajos que se componen de una tienda con su aparador y mostrador queda para mi hijo don Narciso Vara como también un cuarto de dormir con su mesa y un catre de madera. Y los altos los dejo por mi propia voluntad a mi nieto Hilario Pasquel en correspondencia de los servicios que me ha prestado en mi larga y penosa enfermedad, para que tanto eI uno como el otro gocen de su herencia con la bendición de Dios y la mía. Así declaro para que conste,

PER M AN EN C IA B. Ytem digo y declaro que la casa que sigue y que está frente a la puerta de calle de la'casa de don José Falcón, la dejo en herencia a mi hija doña Juana Vara, advirtiendo que las dos puertas costeadas por ella misma con su dinerola dejo pues para que la goce y disfrutc con la bendición de Dios y Ia mía. Así declaro que conste. 9. Ytem digo y declaro: que dejo heredera a mi hija doña Juana Vara de una yegua saina v tres muletas, para que la goce y disfrute con la bendición de Dios y la mía. Así declaro para que conste. 10. Ytem don Narciso difunto )rijo Sabino Vara. digo y declaro que una mesa que está en poder de mi hijo Vara, un escaño ¡z un catre de viento que obsequié a mi don Pedro José Vara, entregarán mis albaceas a mi nieto Así declaro para que conste.

11. Ytem digo y declaro que dejo para mi hija Juana una romana y siendo así mi voluntad, deseo que la disfrute con la bendición de Dios y la mía.'Así declaro para que conste. 12. Ytem digo y declaro: que dejo una vaca madre para que mi hija doña Juana Vara pague a don Fausto Correa media arroba de uva quc he comprado al fiado, un torillo para el gasto el día de m.i entierro v otro para el del cabo de año. Así declaro para que conste. 13. Ytem digo y declaro que a mi hija doña Juana Vara le d<'jtr una vaaa madre y un toro padre en recompensa de los servicios con qttt' me ha favorecido en los siete años de enfermedad que he padecido, p¿rlit que disfrute con la bendición de Dios y la mía. Así declaro pala (lrr(' conste. 14. Ytem digo y declaro.: que don Cármen Reyes tiene en su potlt'r' un documento mío, de una deuda en que estaba yo compromctidl, lir cual fué pagada honradamente como consta de los recibos que conscrv(), y quiero que mis herederas y albaceas estén at corriente de estc qucr verifiqué oportunamente, para que recojan el mencionado documcnl,o. AsÍ lo declaro para que conste.

15. Ytem digo y declaro: que la casa en que vive mi nuera Maltina Calero viuda de mi hijo Pedro José Vara en la estancta de Lacash, mc dió por una deuda Patricio Moreno. Es mi voluntad que Ia viuda y mis nietos hijos de ella, sean dueños de la casa, como también de los cerco.s de piedra que hizo mi difunto hijo con el precio de mis yeguas y mis vacas. Declaro así para que conste. 16. Ytem digo y declaro: que dejo para la susodicha mi hija Juana Vara una artesa y una hacha, para que goce de estas especics r:on llr bcndición de Dios y la mía. Así declaro para que constc.

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ADALBERTOVARALLANOS 17. Ytem declaro: que la cocina que está junto a Ia casa de la esquina de la plaza y al pie de la torre la dejo para mis hijos Narciso y Juana Vara, para que la gocen con la bendición de Dios y la mía. Así declaro para que conste. 18. Ytem digo y declaro: que la casa estdncia Yllauni,og he cedido antes de ahora a mis hijos Narciso Vara y Juana Vara con esta diferencia: que la parte de adelante que está frente al camino es de Narciso y la otra mitad que está atrás es de Juana, incluso el rodec que es uno solo y para los dos. Así declaro para que conste. 19. Ytem digo y declaro: que Bernando Chamorro me debe ciento cincuenta pesos plata precio de una mula que le dió al crédito mi hijo Pedro José Vara, de las que compré de don Carmén Reyes que he pagado religiosamente, de cuya cobranza se harán cargo mis hijos Narciso Vara y Juana Vara, para que disfruten por igual con la bendición de Dios y la mia. Asi declaro para que conste. 20. Ytem dejo por testamentarios albaceas y ejecutores de este mi testamento al señor cura y vicario de esta doctrina doctor don Francisco Chamorro, a mi hijo don Narciso Vara y a mi nieto don Hilario Pasquel, a los cuales y a cada uno de ellos, doy tn soltd.u,m todo mi p.oder cumplido cual de derecho se requiere, para que cumplan lo ccntenido y dispuesto en este mi testamento; y les doy facultad para que puedan sustituir sus efectos I¡ subrogar otros en su lugar, que lo lleven a debida ejecución, a los cuales desde luego los doy por nombrado y les ccncedo las mismas facultades que a los dichos. 21. Y por el presente testamento revoco, anulo y doy por ninguno otro cualquier testamento o codicilo que yo haya hecho u otorgado, para que no valgan ni tengan efecto algun,o en juicio ni fuera de é1. Otorgo este mi testamento en el pueblo de Jesús a los quince clías del mes de Abril del año del Señor de mil ochocientos ochenta y cinco años, firmándolo los testigos que exige la ley y haciéndolo uno de ellos por mí por no saber firmar. A ruego de doña Dominga Chamorro y como testigo lo firmo Belisario Rojas. Tgo. Vicente Carbajal. Aguedo Chuquiyauri Antonio Dueñas, testigo Santiago Dueñas, testigo. Yo el infrascrito Juez de este pueblo don Julián pasquel y testigos de actuación hemos leído el testamento anterior otorgado por la señora doña Dominga Chamorro, a quien de conocer certifico y encuentro que dicho testamento está redactado en conformidad de las leyes del caso y para que conste lo firmo con los testigos de actuación a los diez y siete días del mes de abril ochocientos ochenta y cinco". "Firmado: Julián Pasquel, Juez de paz, - Francisco Carbajal, tes_ tigo. - Valentín Moreno, testigo." 2 78 (6) CONMEMORACIÓN

P E R MA N E N C IA

HISTÓRICA EN EL DEPARTAMENTO DE HUÁNUCO Lima, 14 de MaYo de 1927.

Vista la comunicaciór¡ del señor diputado por las provincias de Huánuco y Ambo, relativa a la celebración de1 primer centenario de la fundaci.ón del Colegio de Minería de Huánuco, en febrero del próximo año; y Considerando: Que es conveniente determinar con Ia debida anticipación de conmemorar dignamente el referido acontecimiento; Se resuelve: 1s Promover un concurso nacional sobre Ia historia del departamento de Huánuco, desde su fundación hasta eI primer centenario de la independencia nacional, ouedando encargada la Dirección de Exámenes y Estudios de. formular las bases correspondientes; 2" Autorizar el gasto de ciento setenta libras peruanas (Lp. 170.0.00) que se distribuirán en tres fracciones de Lp. 100.0.00' Lp. 50.0.00 y Lp. 20.0.00 para los que resulten favorecidos en el concurso; 3s Autorizan igualmente la impresión trabajo que obtuviera eI primer premio; de dos mil ejemplares del la forma

4"' Establecer una Biblioteca Popular en el local del Colegio indicado, que servirá al mismo tiempo para los alumnos del plantel y que se inaugurará en la fecha del centenario del Colegio; Regístrese, comuníquese y publíquese aplicándose el gasto que esta resolución origine a la partida número 516 del Presupuesto General. Rúbrica del señor Presidente de la República. Or'rvnrne ("El Sol", Lima, ? de Setiembr e, 1927).

BASES

PARA EL CONCURSO NACIONAL ..HISTORIA DE HUÁNUCO'' .

SOBRE

1e La obra de que se trata abarcará la historia completa y detallada del departamento de Huánuco, en sus aspectos (diversos): social, político, económico, militar, docente, eclesiástico, etc., desde su fundación

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ADALBERTO VARALLANOS hasta el primer centenario de ra independencia nacional y contendrá no menos de 100 páginas tamaño de oficio, escritas a máquina, a doble es_ pacio; 2e Los hechos más importantes, así como los personajes de mayor figuración, Ias ciudades notables, etc. indispensables para la mejor apreciación de1 contenido estarán ilustrados con fotograbados que se agrega_ rán a la obra, sin que su extensión comprometa la señalada para el texto en el artículo que antecede; 3s rratándose de un trabajo monográfico encaminado a hacer conocer la historia de ese departamento, pueden tener cabida en él citas y transcripciones de documentos auténticos y d" valr rristo_ sin que en ningún caso- ocupen aquéllas mayor ";.;;;"1áo liqo; que et que debe destinarse a la exposición y "ro""io crifica- personal; 4e A más tardar 10 de abrir próximo se entregarán los originares .el directamente a ra Dirección de Estudios y Ex{menes, dentro de sobre cerrado y lacrado que contendrá a ra vez, un sobre también lacrado y rotulado con el seudónimo del autor y conteniendo su tarjeta ve"dadero nombre det interesado. En "* p"imera página del "on "l originar se leerá, asimismo, el respectivo seudónimo: 5o un jurado compuesto por el Director de Estudios y Exámenes y el catedrático de Historia det perú en Ia universidad au s.r, Marcos, Dr' H' H' urteaea' v el profesor der curso en el coregio de Guadarupe c' R' Pastor, examinará ros trabajos-n"" ." presenten y antes del le de mayo' emitirán er informe correspondiente, indicando ciár"s ,o' ro, t"u, mejores trabajos en orden descendente de mérito. Er Jurado tendrá libertad para calificar los trabajo, y p.", áeterminar los premios, sÍendo rvr rr¡Ertlrus inapelable su fallo; y 6r La obra que obtenga eI primer premio o la única que mereciera la aprobación del Jurado, p".""á. ru"-á"-propiedad del Estado, er que lo hará imprimir por cuenta y entregará aI autor 1.000 ejemprares de Ia edición que se ,su haga; t"nn*i".ráo-?rtu todo derecho posterior. Regístrese y comuníquese, etc. G. H. Director "de Exámenes y Estudios.

VAL OR AC IÓN

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(Comentarios, homenaies, iuicios inéditos rcvistes cn y aparccidos perióclicos, y libros)

ADALBERTO

VARALLANOS

MURIó el cond.to que uenía de ,nuestro renaci,ente imvttl'so Lii monila esperanzd amenecíila en toilos ii¡r" et i;ni,cto d,e estq, wecoz quieby1 Pero el instimto en eI aelmio canta. Engen(lrado en aseruatr, d,eseo es d,e rl'g,tutd.Xezasí de taza la'nusi,ótt'-no en éL había pu,ra aena" d.é xtlúítEñns.. Aunque oaiso arqtieolóbico su cuer$o contenía un silbador sentiilb del futuro. Desde la intimidad. de sus fi,eros reiluctos lq, gra.n Jamí\ía, echól,o d'e'coteJa. Entdante .d,e hu,morés negatortos arte estud,io' pq:tíixea aeechaba. Orgá.rúco srncero absoluto crítleo profia sangre g safud' minó $t tobia cotresi,ua. Cuerpo cuga tenfl'enci,a a oíificarse era la conclusíón de mi,lenarta génests. - Faa tajada.a machete color c3trtno tristones por tiuquérndos los'ojos Iarga pari,z de,presa boea btníIa. Y uma fatal necr'osi,s en todo eIIo. Mtgió pwque su Jró'gíI,tilo nunca hublese' aientado' ed Io' wosüco. De fuerza' indígena sujeto prenwturo Canta, su duelo tra,conciencta iaciat sóIítc. Agosto de 1929, Lima. , , Pspno B.annaNTss Cesrno

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ADALBERTO VARALLANOS

PER M AN EN C IA Bohemi,o esteto,!. . . -¡Salud, dice la órJica "Equls", que esctnti,la, -Te d,esde Ia rad,a lírica, del sueño, de tras las oeloces o,spo,s su gtra... Acesa, hando g sofocadamente, por las alturas ólgid,as g místicas. . . Y las canciones ó.ndicas, sus nenias, lo mi,smo que los ecos de las cumbres lilas, te eleoan su oractón en eI sllenci,o, Írente a Ia Luna opalescente g ltmpr.a, sobre La puna helada g alta de las sterras, ¡g ante los númenes que ofréndo,nte sus Ltras! Retoses hondo, cq,uernoso g á,spero; A tu estertor Ee quiebrd por las filas. Y el eco al eco roza, y se prolonga, dubitatioamente, en lejanía. . . Y, por las quiebras, flancos g pendi,entes, é1, sóLo, hirtendo el corazón ua, en Ia onda uiua de esta lítica noche i,ndiferente: por dond,e, tímid,a, rondando, asaz, Ias puertas del recuerd,o, ensombrecida, can sus empeños eta,It0,ntes, trasuma tu Entelequia metafísica: que Da quebró.ndose, al relente del noumeno, por las entro,ñcts inmanentes de la lírica... ¡Oh, tú, Adalberto, para síemprc, sobre Ia géIida tristeza de la,s ci.mas! ¡Helado, entre las cumbres, esta noche que oo, p,asúndaú,e, en el "ecran" d,e su lírica! ¡Entumecido, a las nostalgias del szlenctct, bajo Ia Luna opalescente A limpia! ¡Oh, tú, Ada,Iberto, para siempre, helado en las blancuras eucarístícas!. . .

BO HEM I O - ESTETA A Ia memoria de Adalberto EN Ia ci,udad dormida, ante La luz brumosa g macilenta, de aquesta electra batería. oagas cuán pdlido d,e angustia, trdgil Espectro de esta noche humaníciila, que crrrlort(Ljó la Luna,, níoea, aIId, en Ia puna helada, n ost áI gic a y br auí a. . . ¡Fraterno gernnen uiuo de una mañana agraria,!... Varallanos.

Y, por Ia ancha auenida, a Io insondable lóbrego, d,e la agria ruta atormentad,a g pía, paso . . .2 trds paso. . ., lentatnente. . ., tras de los ti,empos insonóreos que se alínean, con slr alba carga de ronqueras, alargada, tu fi,gura se pi,erde, fragilísi,ma... ¡Alma-Adalberto!, en el stlencro ile esta noche. tu figura se pzerde, Iejos, delgadístma, con su alta ruma de tosi.d"os, alargada, gtor los aspémimos zigzagues de ta .uía. . . ?us ojos, cuencas fulgurantes, alumbran los senderos de Ia noche azulina. g, en stgnos maldectdos, dond"onea lo úisás transp&rente g fratrictda, que ua danzand,o su macabro mortz-rttmo, en Ia mísera g augusta carne d.e tu arctlla. ¡Fatiga que es empeño! ¡Empeño que es fattga! Corazón lacerado, d.I a,cto,del esfuerzo g la energía... ¡Helad,o y quieto, hoy d,e los tiempos a Ia inerci,a, alló, en la puna glauca, bucólica g uotiua!. , ,
t<*

Fror¿ A, Zl,¡.¡ltn Pr,esr¡¡c¡e

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EN Jauja ha rnuerto recientemente uno de los más destacados valoperuanos: Adalres intelectuales de la nueva generación de escritores Zulen' Jorge berto Varallanos. De éI puede decirse lo mismo que dijo de que lo que produjo' Y como Zulen' sufrió todos los Basadre: sabía más preámbulo rigores de la incomprensión y del' desdén que suele ser el d e l a c o n s a g r a ci ó n p ó stu m a 'N o e r a Va r a l l a n o su n cu l to r d e l o se stu d i o s la que en filosóficos; tampoco había bregado por Ia causa indígena a de mesus días que fueron éstos, vinieron a prostituirla el oportunismo desprovistos de talento y de probidad' Varadiocres logreros y escritores problemas, de llanos se alejaba de la tendencia de estudiar nuestros A esa actitud era conducido pensar en ellos y de tratar de resolverlos. p o r s u r e p u g n a n ci a p o r l o sm e n e ste r e sd e l a p o l íti ca q u e l l e g a b a a p r e de otros indios senciar como espectador desconsolado. creía en e1 destino los campos' ni tocar Ia quena en que no eran los que suelen cantar en que idealiI;s noches de luna, como en los afiches de esos pintorzuelos en el indio de alma zan al indio eglógico, cobarde, enamorado; creía gauchesca, en el indio malo que gusta de los abigeatos y usa carabina winchester. Ese tipo de indio bandido, flor del bandolerismo serrano' de era el capacitado'para devenir en héroe, en constructor, en fuerza progreso. En consecuenciá, desdeñaba con sus burlas y sarcasmos ese tienen la indigenismo de los pedantes y mestizos que, solo en Lima' temas indios y que mediante el apogeo dc costumbre de tratar *sobre nuestra grafomanía iridigenista, han adquirido falsos prestigios literarios' literario, varallanos era un gran estudioso y un fuerte temperamento personalidad ha quedado esbozada a través dc ante tgdo. Su original de Lima algunos crientos, de artículos dispersos publicados en revistas y d e l e x t r an j e r o .Yq u e d a d e é l ,fi n a l m e n te ,u n l i b r o co m e n za d o a e sct'i y de su suflibir en Lima, bajo la influencia dolorosa de su enfermedad de muerte, en Jauja' ya cuando lir miento, y continuad,o en su lecho y esperanmuerte batía sus engrmes alas negras Sobre SUs pensamientos truncas. ..¿as y respeto' rccordar'Írt'r Sus amigos, los que 1o trataron con afecto por eso' sus (loll' tambión como obra suya no escrita, desvalorizada acaso
? l i ,)

ADALBERTO VARALLANOS versaciones en las que, culto, oportuno y fuerte, supo demostrar que tenía talento, hiel en el alma y rebeldías de iconoclasta auténtico. Anticipándose at final de su tragedia, escribió "La Muerte de los 21 añost', bello cuento que reprodujo la "Revista de Avance 1928", de La Habana, y reveló sus cualidades de gran crítico original y acertado al ocuparse del autor de "Don Segundo Sombra", en un estudio tan comentado y reproducido en diversas revistas americanas. Ha muerto Varallanos, cuando según la frase de su cuento muerte de los 21 años", "el porvenir se le abría de piernas". "El Mundo", Lima, 9 de agosto, 1929. Anrr-anno Sor-Ís ,'La

PER M AN EN C IA Expuso y perdió su talento, su formidable percepción crítica, su captación del vocablo preciso, en 1os corrillos y en los cafés. Más habló que escribió. Más pensó que sintió... Pero todo eI amor que pudo tenerlo dedicó al arte y la literatura. Fue justo e injusto. Amargo y alegre' plasAfirmativo y destructor. vida antinómica que más tarde se habría mado en vida trascendente. ultimamente sus palabras. se quejaba de que Ie hurtaban sus ideas, sus críticas,

Era una queja. ¿Qué queja no fue justa en é1? demasiado, porfiando, obstinadamente, empecinada en negarle todo éxito a sus proyectos' proyectó con una realidad

* **
HE sido testigo del sentimiento que la muerte de Varallanos ha causado en los grupos intelectuales del sur Perú. Probablemente, por estas tierras de hombres fuertes y de pueblos esci.avos, ese sentimiento es el mejor homenaje que se deba rendir a su memoria. Se le conocía poco, pero se le quería mucho. Se adivinaba su valor intelectual, tanto como su futuro. Sus escritos habían llegado escasamente a estas tierras, pero se hablaba de é1. Se le discutía. Había llegado primero en forma cie leyenda, después como fuerte expectativa para nuestra intelectualidad. Su actitud vertical ante toda ta literatura nacional. ante todo el pensamiento peruano, valora su vida. Criticó. Censuró. Fustigó. Criticó con talento, censuró con inclemencia, fustigó sin temor. Fue precisamente su predilección fustigadora, todo el ambiente intelectual limeño, la casi unanimidad de todos los personajes consagrados por la estulticia de la ciudad. Su vocación por la literatura y el arte nuevos, su preciso conocimiento de ellos, lo significaban como una de las antenas que más pronto y más fácil recibían las impresiones últimas del arte. Fue de los que rriás conocieron las literaturas de vanguardia y de los que menos traficaron con ellas. Viperino. Viperino le decían las gentes, sin explicarse el por qué de su manía. El viperinaje de Varallanos fue fatalmente la única defensa que tenía para salvarse del díscolo vacío que le hacían los intelectuales de prestigio doméstico y de las humoradas plebes del elegante limeñismo estudiantil. Pero fue su viperinaje ingenioso, acerbo, tremendo, tal como correspondía al ambiente que 1o hostilizaba. I]nos se defienden con un revólver. Otros, con su ingenio. 2 90

Lo poco que escribió 1o auguraba como uno de los más cabales críticos que el pensamiento peruano se hubiese dado el lujo de tener' La nueva generación frente a su muerte no se entrega a la recordación lacrimosa. Aprovecha de ella para afirmar más su valor y su fuetza, Aprovecha de ella para .agitar, ante el espectáculo amoral y mustio que ofrecen las demás generaciones, la vida de Adalberto Varallanos, unu de las promesas más logrables que una reatidad aviesa ha li"orrro quidado adversamente. "La Sierra", Na 3, 1929, Lima' Lurs AnÍner, FERNÁNDEZ (La Paz, Bolivia)

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ES lamentable anotarlo, pero es un hecho que la vanguardia peruana un trágico proceso de desintegración corto tiempova sufriendo -en y de melancolía. Se ausentan los más a tierras extranjeras desdibujando espiritualmente su conexión con la patria y adquiriendo una especie de personalidad internacional, en lo que aI sentimiento terruñero se refiere; otros realizan asirnismo una ficción de ausencia, aislándose en ángulos Adalberto de fría concentración individualista. . . ; otros, en fin -como Varallanos-, se van en viaje de turismo por el país del sueño, cuya emocién surrealista habremos todos de saborear tarde o temprano. La muerte del cornpañero Varallanos es un grave alerta. Yo me encojo a1 decirlo, pero acaso l"a i-magen desi-tna-¡cida de Adalherto Varallanos puede adquirir la categoría de un símbolo para el vanguardismo nacional. 291

f

fr
ADALBERTO VARALLANOS Extenuado de ansiedad y de fatiga, ",loco de sueños", inquieto y hambriento, reflexivo, caviloso e iconoclasta veraz; tremendamente curturizado y, sin embargo, bamboleante en er laberinto de estéticas y de ideas que hacen hervir er alma de nuestro sigIo, este Adarberto varallanos, que acaba de emprender el viaje de regreso, muy bien puede ser el espejo fiel de nuestra juventud intelectual más alta. Recuerdo su amistad y sus conversaciones. Recuerdo su expansiva generosidad que le hizo desempeñar el papel de exportador de nuesrros más puros valores, y aun de muchos mediocres; su ]irismo verbal esta_ llante en las horas de camaradería; sus juicios críticos, certeros, reveradores de paciente discriminación, de Iargas manipulaciones en er raboratorio de1 intelecto, sometido a ra acción de todos ros reactivos, todo ro cual le hacía presentarse como un verdadero químico brujo de Ia crítica; sus carcajadas incontenibles y muchas veces c,ortantes en las que er dulce indio que rlevaba dentro solía reflotar corrosivamente vengándose .de .las injusticias y porquerías de la vida; su humcrismo de alta estirpe, en el cual, gracias a Dios, no aparecía nunca ni una partícura del crio, llismo mazamorrero de Lima; recuerdo también sus proyectos, sus gran_ des oroyectos -oh, gran proyeetistaentre los que figuraban un ajusticiamiento en la plaza púbrica -por vía de eugenesiáau cenrenares de catedráticos, de periodistas y d.e malos literatos. ,.El Tiempo,,, Lima, 5 de agosto, 1g2g. Frnrnrco Bor,años PER M AN EN C IA dora y durable tardó en producirse, a la inversa de los precoces literatos comunes que apenas logran engarzar unos cuantos versos o hiivanar unas cuartillas, niegan la eficiencia de la cultura y hasta la consideran como un estorbo para el logro de sus ambicicnes de éxito rotundo y d,e inmortalidad. Por el deliberado maduramiento de su inteligencia, en honrada esoera, que dice mucho de Ia serenidad de su talento, cabe deplorar sinceramente la muerte prematura de Adalberto Varallanos, allá en Jauja, en el solitario lecho que el Sanatorio brinda a los que contrajeron la enfermedad que acabó los días de Chopín. ÉI, años más tarde, pudo haber sido un gallardo exponente de la crítica nueva, dentro de la nueva literatura. La Muerte, para utilizar una figura común, ha segado una existencia útil, digna de mejores destinos. De Varallanos quedan apenas unos cuentos y unas crónicas que revelan la independencia, la rebeldía y la agudeza de su espíritu' No diremos que todo eso es bastante' Pero es algo, ya que Varallanos pasó por la vida optimista a pesar de sus luchas crueles, a pesar de los desengaños, a pesar de las injusticias de sus propios amigos, a tantos de los cuales -desempeñando el papel de un verdadero agitador-, li,izo el verdadero favor de hacerlos conocer dentro y fuera del país. "La Crónica", Lima, 3 de agosto, L929. ANtor¡ro
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Ar,se

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'El Novedad. Juventud. Entusiasmo. Las nuevas escuelas riterarias, integradas por escritores jóvenes, anhelaban crear normas estéticas dife_ rentes a aquellas que hasta el momento de ra confragración bélica europea, imperaban con omnímodo poder. En el Perú repercutió aquer entusiasmo! aquer afán de renovación -. literaria. como en todo ambiente, er deseo de conservar 1o adquirido con la evolución tranquila de ros sucesos, er modernismo y otros ismos fueron recibidos con cierta reserva. Sólo unos cuantos audaces se aventuraron a cultivarlos. Entre elros sentó plaza el espíritu inquieto de Adalberto Varallanos. Antena propicia a recoger los eeos del pensamiento contemporáneo, fue entre nosotros acaso el más documentado y el más profundo cono, cedor de los valores literarios que desarrollan en los países civilizados del orbe. Precisamente por esta ard'a preocupación p.or ahonda. en ros secretos tle la nueva escuera, por esta acuciosidad por examinar ¡lr.orijirmente los cánones y la técnica del nuevo verbo literario, su obr.¿r.r.t,¿¡2 92

nombre de Adalberto Varallanos, no había llegado a ser familiar ai público. varallanos, en su corta actuación literaria, acaso por cierta hurañe2 de espíritu no conformista, quizá porque su gusto exigente ejercitaba ante todo su crítica sobre su propia producción, hizo un uso muy parco de la publicidad. No se preocupó nunca de llamar la atención de la crítica ni del público sobre su presencia en la escena literaria. Esta presencia, sin embargo, no fue por eso menos evidente y destacada. Varallanos, con algunas pocas muestras de sus dotes de prosador, se había señalado como uno de los escritores de porvenir de la nueva generación. Tenía Varallanos innato don de crítico. Empezaba apenas a cultivarlo, a educarlo, con sagaces lecturas. Pero en la tertulia de los corrillos literarios, revelaba siempre esa difícil facultail de categorizar y de clasifical que distingue al crítico verdadero. Tenía entusiasmo de suscitador. Echaba de menos en su generación csos impulsos, esas afinidades selectivas que en otras partes dan vida u Ios equipos de renovación artística' 29t

ADALBERTO VARALLANOS Participó, con este sentimiento, en la tentativa de "Jarana", en cuyas páginas reveló sus dotes para el relato. Colaboró, antes, en ei esfuerzo editorial de Manuel Beltroy y, cuando este fervoroso animador de empresas libreras, superiores al arrbiente, se alejó del país, intentó soio reemplazarlo en su labor. "Amauta", Na 25, julio-agosto, 1929, Lima. JosÉ Cenr-os Mantarncut

PER M AN EN C IA ciencia, de la inmoralidad y audacia de intelectuales "sabihondos", cuyos nombres me los sé. Ante mi lente, ante mi sensibilidad, una faceta más, de la personalidad de varallanos. Aquí ya salta, rotunda y límoidamente el neo-crítico, hecho macho, y, con todo, siempre, con la delióadeza, la melifluidad de un esteta, Tira sus hondazos certeramente. Trae por tierra obras y autores. Desnuda nuestra realidad intelectual. Lo escucho. Me escucha. valora y da su asentimiento a mis puntos de vista, de disy a 1os crepancia... Panoramiza la conversación, liberada de todo temor cuatro vientos. Tiende su visual hacia América. conoce mucho. Reafirma pleno conocimiento del proceso intelectual de Hispano-América. se descubre, tal vez, como más americano que un "representativo" ' ' ' Se me d a e n e m o ci o n e s... Su cultura vasta, disciplinada, encauzada en sentido de cuajarse una personalidad y de hacer escuela de Crítica de Arte, estaba, serena y concientemente encontrada en la charla, cabrilleada con la ironía, muy del siglo xx, v, con ese humorismo tan indispensable al escritor, como Io sostiene Keyserling... Las ocho de la noche. se anduvo tres horas. se conversó fraterna y sustanciosamente tres horas. Tres horas que hicieron conocer al escritor al esteta ocultando disconforme, insatisfecho, exigente, revolucionario; que hubiera creado cuentos, novelas originales; al crítico cuajado de aI cultura avancista, danclo por todos sus intersticios' cosmopolitismo y americanidad,; al hombre de acción, de voluntad, con el veintista concepto de su ciudadanía; al espíritu, tendiendo hacia arriba verticalmente. seguro esroy que nunca tuvo claudicaciones de genuflexo y cotizaciones de consagrador de "figuras de cartón". Entramos al Hotel. IJn renovadc¡ apretamiento ds manos. Un abrazo. Quedando en reencontrarnos en los días posteriores. Separados. É1 juzgándome. Yo juzgándolo. Enjuiciamiento, sin recomendaciones de nadie. Espontánea. Sincera. Honrada. En concord.ancia a la forma de nuestra inicial y definitiva amistad. Amistad brotada espontánea y libremente, sin presentación protocolaria, ni de nadie; ¡digo de nadie! Bien por ello. Y bien por la no defraudación del concepto que me formara de A. V' a través d-e los pocos trabajos que leyera, de é1, en algunas publicaciones nacionatres. También digo que si no hubiera suscitado en mí la simpatía aludida, habría pasado inadvertido, como a tantas celebridades, no digo mediocres, que tienen eI atrevimiento de darse el tujo de presentarse con el cartel de ESCRITORES. La ausencia de A. v. tiene que repercutir en la conciencia de sus compañeros, en sentido de afecto y valoración intelectual. concito a todos ellos a decir su palabra sobre el personaje y la obra; sobre AdalHa llegado valor de nuestra literatura-' berto Varallanos -auténtico la hora de sel sinceros, como hombres y como escritores.

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TRAI{SITION. En el úItimo número que nos ha llegado, entre los nombres de James Joyce, de Robert Desnos, de Eugene Jolas, de Hart Crane, encontramos el de Adalberto Varallanos, nuestro gran prosador ciesaparecido. Este triunfo de Varallanos, es también de Ia novísima generación peruana que 1o admiraba y quería. Su "Narrative THE DEATH OF 21 YEARS", es admirable. "Amauta", Lima. Xaw¡n Asnrl

EN el Parque, atacado de neurosis. (La Naturaleza tiene su neurastenia). Hora del crepúsculo andino, propicia a todo 1o que no sea burgués y a todo lo que no sea convencionalismo materialista, paseantes, transeúntes valentinescos, clavan sus ojos, vacíos de contenido expresivo. Adalberto habla, charla amable, ática, maravillosa y plásticamente, No toma nota de la preocupación de los que pasan mirándolo, y, después, inquiriendo y erando burguesa, mediocre y brovincianamente. Adalberto habla, charla amable, ática y filmativamente. Es un nuevo c&useur, sustancialmente distinto del causeu,r pasadista, museal, sin característica de aristócrata espiritual y sin nada de ,,limeñismo,'. pero, sí, con toda 1a pureza de un espíritu andino, amanecido cosmopolitamente por y para el mundo del arte, del pensamiento nuevo de esta América Nueva. El cuadrilátero del Parque fue andado y desandado y reandado... Enfilamos hacia un "bar". El viento helado nos predispone a unos minutos de café. Y se produce eI desglosamiento de su anecdotario. Fluyen anécdotas, ingeniosamente dichas y comentadas. Las siete de la noche. se continúa en el parque. Alguna ortofónica da su música y desmonotiza la hora, y, Ial vez, sustrae la neurosis del Parque. La charla no decae, malgrado la "fatiga" descubridora del mal de Adalberto. Todo se enfoca en sentido trascendental. ya son críticas; ya son comentarios, en forma nueva, inconfundiblemente, nueva; ya son proyectos; y, en última instancia, el descubrimiento de la insufi294

29'

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ADALBERTO VARALLANOS (Nota. El hermano'de A. V., el poeta José, venido a ésta, me comunicó dolidamente eI hurto de que había sido objeto su hermano. Robo de libros, revistas, y, sobre todo, del libro que había escrito y de trabajos literarios. Es de esperar que se hagan las investigaciones del caso, por euien respecta, teniéndose la agravante de haberse efectuado en un establecimiento como eI "Sanatorio Olavegoya".) "La Revista", Lima, 15 de agosto, 1929. C. Ar-nrnto Esprmose Bnevo
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PER M AN EN C IA Adalberto Varallanos, que'se había iniciado como escritor crítico y de estilo surrealista, debido a su férreo tesón y optimismo, ya principiaba a destacarse, pero la misma enfermedad que abatió a Chopín, le hizo su víctima y luego cayó bajo las garras .de la inexorable muerte. cuando su norte vislumbraba grande como el sol. $a muerto el "indio", el "shucuy", el "serrano", y allá en su tumba cual la aurora, las palabras del poeta Hoe Hill: "No guardéis luto, orgaÍizad". (Discurso homenaje de la juventud "Club Sport Crespo y Castillo"), Huánuco, agosto, 1929. Nrcor"{s R. Vrzcev¿

Adalberto Varallanos perteneció y seguirá perteneciendo aI grupo de la nueva juventud renovadora, cuya importante y trascendental misión . es quemar eI rayano conservadorismo, eI orgullo, eI egoísmo, la €n 1a gran hovanidad -venenos sociales que separan a los hombrss-, guera de Ia social revolución que avecina; revolución que traerá: Paz, Libertad, Justicia, Amor... Todavía vivimos la época de la incomprensión y de la indiferencia y es por eso que, cuando Adalberto Varallanos retornara a su suelo natal en 1924, trayendo la chispa ideológica para la juventud huanuqueña,le tomaron por fatuo, por loco... y las lenguas viperinas dijeron palmariamente sus concieninsolentes palabras vulgares -demostrando que se arrastran siempre bajo las cadenas del más cias meretrizadasabyecto servilismo. También le tildaron de o'shucui"', de "indio" de "cho1o", pero esta espina no fue espina. "Fatuot', "loco" porque su apreciable cultura la adquirió por propio esfuerzo, sin hacer vida de parásito. Qué bien se retrataron en ese entonces en el valor intelectual del extinto, y al lado, y como queriendo hacerle sombra: la envidia de ésos que disponen de medios y facilidades, mas no de capacidad e inteligencia. '¿Huánüco --y esto 1o dijo Adalberto desde las columnas de la revista "La Sierra"se jacta demasiado de los títulos de nobleza que adquirió con Carlos V y otros dominadores", Esto es cierto; nosotros vivimos orgullosos a la sombra de 1os laureles que 'ganaron nuestros antepasados, mirando el tiempo que se fue, 5iempre atrás; y con la tranquilidad. de los muertos que jamás vivieron; vivir.hos cruzados de brazos, en estado de inercia, de santa inmovilidad. Hablamos de un futuro día, pero sin entusiasmo, sin alma, sin ese noble y generoso calor'juvenil. "Caballeros de la noble ciudad de León", título que en absoluto no nos corresponde. Los jóvenes de Huánuco, forjemos el porvenir del Perú y de la América toda, a fuerza de incesante trabajo. Ya pasaron l6s liempos de nobleza. ¿Quién hizo nobles a los feudales? La tiranía de éstos y la ignorancia de los pueblos. 296 '

Adalberto Varallanos se ha ido, en raid de eternidad y de silencio, como si ya para él fuera poca cosa decir la vida, ajusticiar Ia vida, definir Ia vida en una tensa y ardida beligerancia crítica. Se ha ido, acaso tras una sola alegría y un solo anhelo de liberación, a encender el primer cigarrillo de su contienda aérea en Ia vibrante brasa de una estrella cualquiera. Hasta la provincia nos vino siempre su inquietud y el tema de Ia amistad fue abriendo pliegos de 6moción, hasta ubicarnos en el mismo silencio de los últimos días de su partida, porque no era justo tenerlo de guardia siempre y en atención a nuestra pereza cotidiana y a nuestra abulia tropical. Es humano para él qste viaje último y primero, ya que la suerte Ie interceptó el paso con la zancadilla brutal de una enfermedad, a Ia que se agarró con tanto dolor y tanto esfuerzo de compensación. El nuevo espíritu pierde un sentido crítico más y una aspiración.
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Nos queda sólo su prosa nerviosa y de violentas aristas poéticas. Nada menos, que el fruto de un artista que fue hombre y que siempre encontró la situación. y el asunto. ' Adalberto Varallanos; otra espei:anza asesinada... "Cultura", Chiclayo, 1929. NrceNon A. on r-e Fun¡irr
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\/arallanos, poseído de una personalidad cultural que sistemáticamente se la hizo, erar en efecto, un escritor de talento con una fina obra creadora propia, de quien, con todo mi ser, siento su ausencia eterna.

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ADALBEITT'O VARALLANOS con el extinto aún recientemente, pierde ra generación actual de las letras, un positivo valor que, quizás forjado en todas las vicisitudes de la vida, su espíritu luminoso cual joyel estelar, trasmonte; tan pronto el reino de ]os dioses. . .,'. "El Minero", Cerro de pasco, 10 de agosto, 7g2g. Avrsnosro W. Caseunno
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P E R MA N E N C IA

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Adalberto Varallanos, este mozo escéptico y desconcertante, murió siri haberse encontrado aún a sí mismo. Oteador infatigable de todas las rutas intransitadas, peregrino de todos los caminos, no pudo o no quiso hacer de uno cualquiera de ellos su propio camino. Se sentía mejor así, viajero jadeante de 1o imprevisto, transeúnte sin arribo próxirno o lontano. iconoclasta, hirsuto y huraño, fue un Espíritu fundamentalmente suscitador porque le repugnaba en 1o más hondo la actitud pasiva y expectante. Prosadof verdecido, crítico sagaz, iniciador de fantásticas aventuras editoriales, c.onversador y cuentista ¡qué ascendramiento supo insuflar en todo aquellc que reclamó su atención trashumante! Malgrado su ánima dinámica y cambiante, poseyó en su vida varias lealtades. La primera paradojal y contradictoria, en médula de aventurero incansable de todos los horizontes, a este su Huánuco que le puso, con incomprensión y con rechazo, distante de sus puertas. Su mejor arma, su única arma para sus agresiones 5iempre justas, aunque a veces ingenuas, era ese sustantivo y profundo sentido de la ironía que lo prestigiaba. Ironía amarga, incisiva, cortante. Cuando sitiaba una mediocridad, tenía la tenacidad implacable de un perro de presa: desgarraba y sacudía. ¡Cuánta nobleza desinteresada, en cambio, para vocear su admiración por algu¡en o por algo! Partió a 1o definitivo cuando comenzaba a despertar en él la sensibilidad social del hombre. de. nuestro siglo. José Car-los Mariá-teg'-ri, que Ie conoció y le quiso, anotaba con certeza en oportunidad de su muerte: "Varallanos era un hombre en formación, al que no es posible juzgar por lo que dijo ni por lo que hizo, sino por todo lo que en potencia, en germen, podía descubrir en é1 un espíritu comprensivo y atento. Lo recordaremos siempre con tristeza como una promesa malograda, como una juventud frustrada, en la que pusimo; simpatía y esperanza". Cierto. Quién sabe qué sorpresas impenetrables nos reservaba la vida de este muchacho, forjado con tan plurales y diversas fuerzas. EsrnsaN F.qvr,rtrcrr "Brújula", Huánuco, octubre, 1930.
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' Veo en Ud. a uno de los más altos valores literarios de nuestra seneración. Tiene Ud., sobre todo, personalidad y definición,'. Arequipa, En¿rr,ro Annteza diciembre, 192?. (Carta.)

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sé que es usted uno de los jóvenes que con más entusiasmo se dedican a tratar temas sociales, y, además, un ferviente devoto de las nuevas modalidades estóticas. Respecto a la pregunta que me hace usted relativa al apresuramien_ to con que cree juzgo al bolchevismo, por considerar el movimiento de Yucatán semejante al europeo, le manifiesto que en México es donde los libros rusos han tenido más divulgación... Mi alegría no tiene ]ímite ar saber que usted no ignora lo que México representa dentro de la realidad políiica americana. y me alegro, por.que en México rnismo pocos son los que 1o saben. El movimiento mexicano no es obra de fiiósofos, literatos ni de apóstoles; es obra de masas, que en cada región de nuestra República sienten necesidades distintas, y, al lanzarse unidas a la revolución, cada una ha procurado resolver sus problemas conforme a sus necesiclades del rnomento. Por eso es que, dentro del territorio nacional, que cuenta con 28 entidades federativas, surgieron problemas que se resolvieron sin dejar huellas de ninguna naturaleza. ojalá que usted, que es uno de 1os jóvenes de más fu-erza intelectnái en su país, se ponga al servicio de la buena causa, para hacer que la revolución mundial, al rlegar a su país, no vaya a tropezar con los grandes escollos que oponen los capitalistas, y haga que eila entre por cl sendero del patriotismo, para fundar 1a verdadera ciudadanía latinoamcrtcana, que es a lo que debemos tender, para poder ser considerados en el concierto del movimiento universal. BpnNannrrvo M¡:Na Bnrro México, abril, 1928. (Carta.)

CULTURA sólida, asimilada y discriminada. Confluencia rara de una raíz scrrana e india con una sensibilidad típicamente moderna. Juicio ácido, insobornable y personalísimo. Lirismo y tristeza ocultas. Devor:irin absoluta a la literatura. Con todo ello, había una sola, única posibilirlird <lc c1r.rc) madurara en Adalberto Varallanos un formidable escrin() 299

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ADALBERTO VARALLANOS tor, con muchas más irradiaciones que la de la simple gloria local, en eI g_ue¡to y la crítica y, acaso, en el poema. Só1o Ia muertá podía detenerio. Y la muerte se to llevó. está demás .record¿r que mucha gente marquería a Adarberto .{o -_ varallanos. con su genuino tarante de indohisparo, su desvincuración completa de los menudos intereses -dinero, "on profesión, puestos- resurtaba algo exótico y anormal. Aun ros que 1o admirábamos, solíamos reír de é1 de cuando en cuando. uno de ros que entonces -1926 a 1g2B- no' reuníamos, inventamos eI cuento de la pregunta a Costes y Le Brix. La tarde en que llegaron a Lima esos aviadores franceses _según esta historiaentre Ia multitud que los acompañó aI agasajo preparado en su honor en el Palais Concert, estuvo Adatberto Varallanos. Extrañado a1 verlo allí alguien re siguió; pero su sorpresa quedó explicada cuando ya en el Palais le oyó pr:eguntar a uno de los aviadores: ¿cuál es eI último libro de Valéry? Recuerdo que celebramos la anécdota; pero en ella hay acaso un patético significado de consagración íntegra a la lite_ ratura. ElIo se revelaba, además, por er hecho de que siempre tenía en la mano un libro o una revista nuevos. Decirle el título de alguna que él no conocía, era quizá causarle un dolor. Rloqueado, como estuvo, por las inevitables dilaciones que se sufre cuando recién se está en ra primera juventud y por ra inhospitalidad y la insignificancia de nuestro medio artístico, muchos de los que lo conociéron tienen de él una visión simplemente callejera. pero aún así era inconfundible. Era eI amigo que siempre se paraba en ra calre, que nunca tenía prisa, que podía variar de dirección muchas veces con tal de seguir charlando, que estaba dispuesto a seguir así hasta una hora indefinida. Era eI conversador infatigable que a veces resultaba molesto y a veces decía cosas geniales. Era el comentador acerbo de hombres y iibr", qrru no perdonaba a nadie si su juicio hallaba motivos de censura, que ame_ nazaba con artículos o ensayos de severa revisión a las glorias consa_ gradas y que se burlaba sañudamente de aquéllos, inclusive de ros nuevos, que mostraban mediocridad o tontería. (Cuán interesante fue, por ejemplo, en una época en que se propagó la moda de lamentarse por la suerte de los indios, su paradojal teoría sobre el "indio feliz" que probablemente no llegó a escribir, pero quc difundió en las charlas, en las múltipleS ediciones de nuestras ,.revistas orales"). Era una mezcla sin iguar de simpricidades retozonas de niño y dt. amargada crueldad de viejo; con desconfianzas cazurras de lab'ego r, con lecturas cosmopolitas de gran señor de ra cultura; rebelde por si' independencia para discriminar, para elegir. y para negar; y, al misrrr, tiempo, exento de toda demagogia merced a su madurez, a su b¿rsc crrl 3 00 PER M AN EN C IA tural y a su sentido del ridículo. Era, al mism,o tiempo, una mezcla de aparente humildad y de fiera y orgullosa ambición; de sardónico humorismo y de tremenda soledad; de hurañez, y crueldad mezclados con inocenci¿ e ingenuidad. Era de \a raza sagrada y maldita de los que vienen a gozar con los ojos más que con los demás sentidos, de los que están incapacitados para recoger los sencillos y vulgares placeres de la vida que otros, menos inteligentes y finos. gozan fácilmente. Era de los tarados con la lacra de esa angustia desesperada por expresar la verdad y la belleza en medio de un mundo frío. Era uno de esos que no son amados por ias mujeres, que viven muy relativamente la amistad y que no están llarnados a 7a paz y al descanso, pero que en un verso, en una prosa, en .una metáfora, en un instante, acaso en una mirada encuentran la pasión de todas las voluptuosidades que es posible imaginar. La independencia que el En sus años en Lima vivió sueño que el de los poetas blemente actuaron también había tomado ventaja partió arte nuevo proclamaba, é1 la llevó a su vida. con el mismo descuido para la comida y el de entonces por la rima o el metro. Probaotras circunstancias. Cuando la enfermedad a la sierra, a Jauja. Allí vio venir la muerte.

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En estos escritos hay páginas de intensa belleza. "La muerte de los 21 años" -primer cuento peruano aparecid,o en la revista internacional ha sido considerqdo como uno de los mejores cuentos pu"Transition"blicados recientemente en América. (Párrafos del Prólogo al Cuaderno "La muerte de los 21 años y otros cuentos". 1.939.) Joncr Bese¡nr
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Cuando se haga el balance de la crítica en el Perú, ha de merecer Adalberto Varallanos un lugar importante en é1, dentro det capítulo de las corrientes literarias nuevas. Es verdad que Varallanos murió temprano para dejar la obra definitiva. Demasiado temprano para escribir los libros que alentaba, a pesar de su prernatura madurez y de los aeudísimos apuntes que nos ha dejado... Pero más que por 1o que llegó a escribir, hay que juzgarl.o por lo que no escribió, por las ideas que desperdigaba aI conversar, por las vocaciones que descubrió y alentó, por aquello que dejaba sugerir entre sus frases entrecortadas, fruto de sus meditaciones. Había en su palabra y en su pensamiento, ajustado a expresar 1o esencial y pulidamente .exacto. un fluido de ideas y de perspectivas realmente admirables. Acertó a definir la crisis, en pleno 1927, año de inquietudes dispares y de arbitrarias insinuaciones, aI pronosticarnos en qué confluirían los "ismos", por ese tiempo múltiples. De entonces es su frase: "Dentro de la poesía en general, cabe una poesía

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ADALBERTO VARALLANOS , que no es nueva ni vieja sino 7termanente,.,. para quienes hemos qe cerca esa travectoria de Ia seguido ;";;;-i;;;;"tura peruana v universar, enorguilecernos que debe un contemporáneo, a 24 años de edad, pudiera naher entrevisto. con*;y"idi";;;r"ii"al 'os dónde desembocarían ¡ermentos de nuevas esos "" y esa ansia incontrorada lorma1 y a veces, desorien-

P E R MA N E N C IA

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Por esto, médula¿"i;;Hd!11j:l"l:T'i1'1ffi:;;J?J:1"ru::*m,lxa ros val0res der cuentista y der poeta, se suman los aciertos y las intenciones del crítico,

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o a denigrar o a cometer incondicionalmente lo, J"i"to, ,r"rr-

se rimitaba

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su modernidad y su sincero batalrar en pos de nuevos módulos, ro hicieron andar rejos de Ia vacuna retórica de otrora como de 10s atrevidos dislates de ros "ismos'r ¿" port-g,r"""ui"r, r", manifestacionesrite¡arias vio siempre el valor permanente, la atrta nota que no es excrusiva de época determinadasir

a.-i" u"p"."t;"T":J¿"ff:i.:Xffi

de trabajos de Adarberto Varallanos que entrega "r, "rt"'iuiti"a.io' sr', ,o*f'"1- muy ¡'r!Lr@ru y r'u: preclaro J muy puro" a la crÍtica de mañana.
(Pár¡afos. prologales a .,Datos para la crítica de mañana,,, cuaderno que no llegó a publicarse.r Lima, 1939.

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Este escritor alucinado y alucinante, para quien el calificativo de. genial no resulta ditirámbico *;;h;;'de sus creaciones. conocíamos de estas produccioner "" pot tt"¡u"la. tuído, pubricadas Tl"hlr en ..Transition" de París, en ,,Avance,, '"r, :,;;;;;J, de La ff"¡u.r., ,,*,rrr_ dial", en .,La Sierra", etc., det perú. ";

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Adalberto vararlanos puede ser considerado con perfecto derecho. como el máximo representante que ha tenido Ia escuera ,,surrearista,, en Indoamérica, Sus poemas en prosa y sus relatos marchan, a grandes zancadas, por los caminos de la u la introspección, siempre. hacia adentro' De trecho "o.r"i";;;" en trecho, Lorrologo interior se triza en sutil hendidura y er poeta nos vuelve"ri" ágirmente ar mundo de ros vivos y de la razón. La muerte lo sorprendió a los 26 años conteniendo en flor y en flo_ lación la más promisora personalidad de las letras peruanas. "El Diario Austral,,, 24 de abril, lg3g (Chife).

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Valéry Larbaud r quien ya rr"¡i. al.r"3incidía en.su apreciacióncon el propio varall¿rrr,,

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Adalbcrto Var.ailanos, nacido en Huánuco, 1g0b, fallecido en Lima, lf)29" ' Iln los vcinticuatro años de su existencia, una de más fuga.t's y irt'r'iv¿rs <.ic nu.stra historia literaria, reaTizó hazañas p"op¡", 'as ¿e l r ) n l l ) r '( , ¡ j r r r ¿ rtl r r r o s. si ¡ ¡ n c l ccto r , p r o p o r ci o n a b a In l i b r o s y Je r p ü u ¡ u ir_

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ADALBERTO VARALLANOS quietudes y tuvo por compañeros cercanos, a Jorge Basadre y Guillermo Guevara. Escribió comentarios sobre libros en "La Sierra". inventaba revistas literarias. Como Zulen, conoció antes que muchos en el Perú, a Joyce y Proust, a Riike y Valéry y Gide. Su prosa era desconcertada y desconcertante. Practicó el surrealismo antes que Moro y Westphalen, sin jactarse nunca por eso, ni de obra alguna. Entusiasta de Vasconcelos, (1925) cuando éste se enfrentaba a las dictaduras, editó un "Ideario" del mexicano, como réplica a los anatemas de Chocano. Era hombre delgado..'. sardónico, tierno. Podría decirse que Adalberto Varallanos con Enrique Alvarado, Pedro Zulen, Carlos Oquendo de Amat (que fue íntimo amigo del primero) pertenece a una luminosa e infausta pléyade de ángeles caídos, a quienes nuestras letras deben muchos impulsos, y a la que ellos no deben, según es infortunada costumbre, ni siquiera una inención de sus nombres". Lurs Ar-n¡nro SÁmcr¡ez "La Literatura Peruana". Tomo IV.

OTROS DATOS SOBRE ADALBERTO VARALLANOS

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I
EN mayo de 1923, en el local del "Instituto Molinares", de Lima, A. V. tuvo a su cargo la "disertación de orden" en el "Ateneo Universitario Ariel", que versó sobre "La personalidad literaria de Guillerrno Valencia". Al analizar la obra del vate colombiano, sostuvo que era "una figura pasadista" ¡r de "verdadero verbalismo lírico"; rebatiendo a sus panegiristas y admiradores. Sus juicios causaron sensación entre los asistentes al acto; y ningún diario limeño publicó el resumen de Ia disertación que "tocaba a un valor consagrado de las letras de América". Desde' aquella fecha, se le consideró, en los corrillos literarios y universitarios" como a un nuevo crítico, al margen del comentario manido y el elogio común.

En 1924 secundó a Manuel Beltroy en la organización de la "Editorial Renovación"; y aquel mismo año, con su propio peculio, fundó el centro de ediciones, libros y publicidad denominado "Actual". Editando como primer volumen y en la Colección Libros de Ahora, una recopilación de discursos y escritos del mexicano Lic, José Vasconcelos, considerado, entonces, "Maestro de las Juventudes Libres Indoamericanas". Como colofón a dicho libro titurado "ldearto de Acctón", A. V. escribió estas palabras: "NOTICIA FINAL. Este libro del gran maestro don José Vasconcelos fue recopilado, titulado y editado por ADALBERTO VARALLANOS con la ayuda noble de don JORGE BASADRE, sin el apoyo económico de persona o institución alguna, para hacer saber las palabras vitales, puras y fuertes del maestro por estos lugares. La carátula la creó don CESAR MORO, artista de avanzada. Todos ellos espíritus jóvenes y libres. En esta dormida y mansa ciudad de Lima. En este mal año de 1924.- BASTA". (Apenas puestos en venta, los ejemplares de "Ideario de Acción,, fueron requisados por la policía, y perseguido su editor por ,,divulgador de ideas revolucionarias". Eran 1os días de la dictadura de Leguía.)

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ADALBERTO VARALLANOS Un deseo nuestro no satisfecho por causas esencialmente económicas, va a tener realidad brevemente, gracias a la tesonera labor y trabajo de Adalberto varallanos... Las antologías siempre han pecado de injustas y ligeras... pero ahora que en esta labor está el ojo crítico de admirable selección en filón aurífero de Adalberto varallanos, ya conocido y de aplaudido valor para Ia literatura del continente, quien nos da Ia esperanza de salvar, con justicia y de manera que ganen las letras peruanas, con "Antología de la Poesía y del Cuento peruanos", en dos volúmenes que el hábi1 cincelador del pensamiento y la palabra precisos pubiicará en Europa con notas críticas sobre cada autor... Adalberto varallanos va a salvar un capítulo, quizá el más valioso por ser el de partida, de las letras peruanas. José z. partug,al. "Anunciador Kuntur". Sicuani, diciembre. 1g28.

PER M AN EN C IA I n v a d i d a Bé tg i ca p o r l o sa l e n ta n e s,e n l a Pr i m e r a Gu e r r a M u n d i a l ' para ayudar econóse formaron comités, án diversas naciones neutrales, belgas. Adalberto varallanos, a la edad de micamente a los huérfanos (HoLan14 años, donó todos sus ahoffos al comité central de.ta Haya acto de un niño, dicho Comité da). En prueba de gratitud de este noble le otorgó el diploma cuyo facsímit réproducimos en este volumen' Aparproceso te, A. V. era e1 más enterado, probablemente en eI Perú' del de memoria, hasta los últimos incidendiario de tal contienda, sabiendo publicaciones y tes y anécdotas; ya que estaba suscrito a toda clase de en diversos idiomas.

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"Bien es verdad que ca.si todos ellos, casi todos los editores han sido poetas; son mejor dicho, porque quien no es romántico y este lirismo obedece a una predisposición temperamental apta para todos los tanteos y dispuesta a todos los sinsabores.,. y la creación de ACTUAL, er centro de ediciones y publicidad de mayor difusión en provincias y er extranjero que con tanta originalidad fundara la mentalidad inquieta de Adalberto varallanos, forjador de una poesía sutilmente expresiva y humanamente emocional". Furano de TAL (Lucas oyague). (,'La Revista", Lima- 25 de- agosto 1g¿7, No- B, p. 4rl.)

"contra mi hábito, quiero comenzar este artículo con una nota (r(, intención autobiográfica. Hace más de cuatro años escribí mi primt,r.rr presurosa impresión sobre 'waldo Frank. No había leído hasta enton(.(,)l sino dos de sus libros. Nuestra América y Rahab, algunos ensayos y cuentos. Este eco sudamericano de su obra no habría sido adverticla ¡r,r. Frank sin Ia mediación acuciosa de un escritor desaparecido: Adalbr,r.r,, varallanos' Frank recibió, en New york, con unas ríneas de varararr.r; el número del Bo1etín Bibriográfico de Ia universidad en que se pulrrir,,, mi artículo, y me dirigió cordiales palabras de reconocimiento.', _._.lor,, carlos Mariátegui. (Figuras y aspectos de la vida mundial. Itinerari. rl,. Waldo Frank. ',Variedades". Lima, 4 de diciembre, 192g, p. 2.)

Varallanos fue nombrado ,corresponsal de ,,Crítica', clc Rr¡r,rros Arr., en 2 de octubre de 1g26.

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E ICONOGRAFÍA ILUSTRACIONES

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A clal berto V aral l anos . D r. C és ar O. C ubi l l us y Gui l l el ms ' R obl es ¡ en un huerto hurnuqueño. (E nero, 1925).

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('Filosofía

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ÍNDICE ONOMÁSTICO
A

-{blil. Xavicr: 9, 72, 29, 32, 35, 36, 38, 39, 700,732,294 Adán, Martín: 29, 30, 3I, 32. Agüero, Diego de: 244. Agüero, Simeón: 208. Aguilar, Gabriel: 40, 47, 48,49. Aguilar', Teófilo: 11. Aib.a, Antonio: 293. Alberti, Rafael: 140. Alcántara, Francisco Martín de: 204. Alomar, Gabriel: 193. Alomía Robles, Daniel: 11. Alomía, Teodoro J.: 206, 2I8. Alvarado, Germán: 207. Altolaguirre, Manuel: 140. Alvarado, Luis: 219. Alvarado, Magd.alena: 242. Alvarado, Teodomiro: 207. Andrenio: 119. Apoilinaire, Guillermo: 23, 73.1. Aragón, Louis: 39, 100. Arcipreste de Hita (Juan Ruiz):
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Baudelaire, Charles: 20. Bauer, Albino J.: 20, 207, 21,\,2:tt) Beingolea, Manuel: 36. Béjar, Héctor: 46. Beltroy, Manuel: 307. Bello, Edwards: 117. Benedetti, Rosa: 219. Beraún, Mariano Dámaso: 2(Xi. Bernal, Floriano: 219. Besanzón, Carlos: 20. Bezada, Pedro F.: 219. Blanco Fombona, Rufino: 1l(i. B1as.Camilo: 9. 145. Blasco Ibáiez, Vicente: 14, 1lf), lill) 127. r22. Fol.años,Federico: 9, 236, 2!)2. Bolívar, Simón: 248. B.orges,jlorge Luis: 23, l:19. Boyanovich, Eduardo: 2I9, 2:\o. Branc¡acho,Teobaldo: 219. Br et on, Andr é: 13 27, 36, 100. Briceñc', Rafael: 207, 219. Byi:on, George Gordon: 27.
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Arias, Dávila: 205. A ri naza , Em ilio: 298. Arona, Juan de: 152 Arteta, Vicente F.: 219. Astete, Miguel de: 244. Asturias, Miguel Ángel: 30. Ayllón Araníbar, Luis: 208. Ayllón. Ezequiel S.: 119, 207, 2I7, 278, 230. Ayllón, Héctor: 208,2I9. Lzotin: 120. Azuela, M.ariano: 47, 116, ll7.

Cadillo Alvarado, Marí¡r lVirl,i;rr;r: 242. Calvo y Pérez: 151. Cansinos Assens, Rafael : '¿?,,:',5. Carco, Francis: 137. Cardoza y Aragón, Luis: l-ril. Carlos V, Emperador'. 247. Carcanza, Fortunato: 20(;, 2ll\'.a:io C a r r i i l o d e So to m a yo r , L u i s: :l l . Casquero, Ambrosio W.: 21):t. C a sso u , Je a n :2 3 ,:i tl . Castiilo, Noé M.: 207, 218. Castro, Diego de: 247. C e n d r a r s. Bl a i se : 9 , 2 :1 , :l :1 , l :l I C ó s¡ l cr l cs, ( l a u r l cn ci o : 2 0 H , :¿1 1 ) C i sn cl r r s, [,r .¡ i s I¡ t't'tt;i n : l 5 l , l l r i l ( 'o r :( .o i tu ,,l ci u t: f ) , 2 :1 , f) 1 , l l l ) , l :l l l4¡1. ( 'o l l i r , Al .r r r ',.l r ¡ i r r r : 2 l l . ( 'r 'i r n t., Il ;u '1 .: :l :1 .

Ilarbusse, Henry: 26. Ilarn':booth, A. O.: 24, 60. B aroj a, Pí o: 120. lJarl'antesCastro, Pedi'o: 285. I3arri os,Eduar dc: 116. []aruoso,Pedro: 205. l ]asadr e, Jor ge: 27, 1: 18,l; ] 1) , l, il0 307.

r35, 246. Aurcliano:211). Céstrredes,

ADALBEi{TO VARALLANOS

P E R i l ,{ A N E N C IA

Figueroa Villacorta, pedro: 2Ig, %a. Fhaubert, Gustavo: 120. Flores Jara, Julián: 21g. CH France, Anatole: S0. Frank, Waldo: 85, 308. Chamorro, Francisco: 242. Franklin, Benjamín: 24g. Chamorro, Dominga: 242. Freud, Sigmund: 78, 27. Choc ano, os é Sa n to s :B , 2 0 ,2 8 ,1 3 0 . Fuentes, J Manuel Atanasio: 1b2. Fuente, Nicanor de Ia: 9, 297. D Darío, Rubén: 8. 20. 21. IZ0. del Barco, Osmán: 11. Demóstenes:248. Derain, André: 145. Desnos,Robert: 83. Dev és c ov i, ua n : g . J Díaz Rodríguez, C.: 116. DÍ az M ir ón, S a l v a d o r: .l 3 1 . Diego Gerr.rdo: 140. Dos Passos,John: 30. Drieu. de la Rnchelle, pierre: 23, 734. Dur and. J uan : 2 7 7 . Dyer', María Justina: 219. E Echeverría, Migue1: 21g. Egoávil, Pedro: 208. Eguren. José María: II, 29, 80, 34, 91, 130,138. Eluard, Paul: 39'. E ngc ls , F ederi c o : 3 i . Epstein, Jean: 9, 12g. Ernau, J. M.: 207. Escóbar, Alberfo: 236. Esparza Vidal, A.: 219. E s pii; a, A nt on i o : 1 2 2 . Espinosa Bravo, C. Alberr¡o:296. l¡strada, n4anuel: 208. 219. Ir Faulkner, \A¡illiam: 30. Fernán Cisneros, Luis; 1b1. Fernández Cotrina, Carlos: 219. Fernández Ledesma, Gabriel: 37. Fernández, Luis Aníbal: 15. 291. Figuer oa S an M i g u e l : 2 0 7 . 131, G Gálvez, José: 154. GáIvez, Manuel: 41, 116. Gamarra, Alejandro: B. García Calderón, \¡entura: g1. García Lorca, Federico: 140. Gauguin, Paul: 136. Ga y o sc,A l berto: 219. Gi m é nezC abal l ero,E rnesto: g. 23, 47, 127, 748. Giraudoux, Jean Hoppolity: 184 Girondc. Oiiverio: g, 28, 48, I1,5, 130, 165., Gómez Carrillo, trnrique: 119. Gómez de Alvarado: 205. Gómez de Ia Serna, Ramón: 9, 12, 23, 727. Gómez Suárez de Figueroa: 40. Góngora y Argote, Luis: 81, 46, 119, 140. Gonzá7e2, Alberto: 9. GonzáIezL.anuza,José Luis: 23, 31. GonzáIez Prada, Manuel: 20, 21, 151, 153, 754. 278. 225. Goyburu, pinilio: 9. GuanacuyoTopa Inca. Andrés: 246. Guillén, Alberto: 10, 151. Guillén, Jorge: 140. Güiraldes,Ricardo: 14 4I, 715,116.. 1 1 7 ,118,119.132,136. Gutiérrez de Castro: 241. H Hauber, Olga: 167. Haya- de la Torre. Víctor: 39, liri¡. Heine, Enriqr-re:22. Heraud, J:vie:r: 46. H e rn ández,D ani el : l l b.

Crespo Castillo: 205, 248. Cubillos, César O.: 206, 280. Cubillos, Octavio: 218.

Tlernández de Girón: 205. Herrera y Reissig, Julio: 20. Hidalgo, Alberto: 28, 38, 53, 143. Higuera, Ernesto: L65, 2I2, 213. Hitler, Adolfo: 248. Hojeda, Diego de: 31. Huayna Capac: 247. Hugo, Víctor: 27. Huidobro, Vicente: 9, 35, 36, 53. Hurtado, Andrés: 208. Hurtado de Mendoza: 205. lfuysmans, Joris Karl: 57. I Illa Túpac: 204. Ingenieros, José: 26. Irigoyen, Lázaro: 279. Isaac,,Jorge: 116. Istr'ati, Panait: 34. Iturregui, Juan Manuel: 247. J Jacob,M ax: 23, 33. 43. Jarnés, Benjamín: 120, I22. Jiménez, Juan Ramón: 140. Jolas, Eugene: 33. Joyce,James: 30, 33, 132. K Kropotkine, Pedro A.: 20. L, Lamartine, Alfonso: 20. Larba ud, Valér y: 13. 24. 30. 33. 35, 40, 60, 116,117, 131,,132. Larrea, Juan: 128. Larreia, Enrique: 41, 116. Lavalie y Cortez, Juan Antonio: 247. Lazameta, Realrtz'. 219. T,egu í a, August o B. : 27, 32. Lcri n, Fr ay Luis de: 3] . T,i nc:oln. Allr ¿r hun:2. 1, 3.
T , i s s o tr , ( 'i u 'l o s l .: 1 l ) !) . L r i l t <'r,, Al l r ú j l r ', I,l n t'i r l r r r ': l ;i , 2 0 . 1 : t ( i , 1 :1 7 ,2 0 1 ¡ .2 1 7 . l , ó 1 t t , z , I'r ¡ r 'l 'i t'i o : 2 1 3 .

Lor a y Lor a, Juan José: : f ) , ll, ; lll 728. LL Llanos, Miguel: 243. . Llanos Rubina, Fausto: 129,2o-; Llanos Rubina, Simeón: 20(i,2(lfi Llanos Var gas, Nicolasa: 2ll, : t l: l M Maeterlink, Mauricio: 130. Malpartida, Manuel: 208. Mallarmé, Stéphane: 119,1:lo. Manco II: 247. t Mariátegui, José Carlos: 2l>,2(i.'.'. 30, 31, 32, 34, 35, 40, 2f ) 4;: i{) r 'i. Marín, Juan: 303. Marinetti, Filippo Tommaso: lii;. Marini, Juan Bautista: 31. Martel Díaz, E:. 208, 219. Martins, Guillermo: 219. Martins, René: 219. Marx, Carlos: 27. Mata, Miguel de Ia: 207. Mauriac, Frangois: 49. M aur t ua, Aní b¡ al: 199, 201, li', Mat.a, Humberto: 13. Ma,tisse, Henry: 145. Mc. Orlan, Pierre: 117,13/1. Melgar, Mariano: 40. Mena Brito, Bernardino: 2(i,:21lri. Bat t holdi, l, 'óli\ : lll l M endelssohn M éndez Dor ich, Raf ael: l) , 2l) ,: l( ; . Méndez,Evar: 23. M endibur o, M anuel: 19f ) .217. M endozaToledo,Le( in: 208,: lll) . l M enéndezy Pelavo.lM al'r 't 'lino: l 1\ : M er ino Scher ode, 4igut : l:00. : l{) l 202. l\ifnnf ¡l¡¡n Trrrn' ?ll .l Montoya, Arturo: 5l Mora, ,Iu.andc: 2'{7. Pr Xllor and, u] : : Jil, lit , 5'i" I 17, I ir I
l lll-r. l V l ot' c y . V .: 1(i l . . l V l oro, (-' i ' s l u' : f ), :J ), :l l , :l l l , :l { ;, :} rr' ¡ f N N i rl rol l ott N i l l z s l l rr' . l l "l l l rrut¡rrt' l r' :' l l ,' r' rl r' r' i l o: :l l ).' fl l :

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PER tr ,{AN EN C IA S l n N l i g u e l , An to n i o : 2 0 6 . Saln-rionto, l)omingo Faustino: 248. Scrhopenhauer, Arturo: 20. Schuman, Roberto: 150. Segula, Manuel Asencio: I52, I54. Seoane, Jorge: 161. Seoane, X{anuel: 26, 1,67. Serafín del Mar: 9. Showing, Carlos: 2lB, 230. Soiís, Abelardo: 14, 290. S o I í s D a za , M .: 2 0 7 ,2 1 8 . S o l ó r z a n o Pe r e i r a : 1 2 Soupault, Felipe: 23, 116. Stendhal, Henry Beyle: 121. Suárez Mirabal, Manuel: 236. Supervielle, Jules: 41, 46. T Tamayo Vargas, Augusto: 236. Tello Cubillos, Alfonso: 219. Tello, Juana y Carrlen: 219. Titu Cusi: 247. Theotocopuli, Domenico (El Grec o ) : 1 30 . Tolstoy. León N.: 20, 2I8. Torre, Guillermo de: 9, 23, 34, 189,
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Núñez, Estuardo: 34, 236, 309.

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Oquendo de Amat: 9, 70, lI, 12, 25, 29, 36. Ortega y Gasset, José: 9, 73, 23. Orrego, Antenor: 9, 28. Oyagüe, Lucas: 308. P

Presa, Domingo de Ia: 24b. Primo de Rivera y Orbanejr, Mi_ guel: 32. Proust, Marcel: 80, 119,149. Puelles: 205.

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Quispez Asín, Carios: g, gb.
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Palacio Valdez, Armando: 120. Palracios, Aifredo: 767, 762. Palavicini, Jesús: 208, 279. Palma, Angélica: 8. Paima, Clemente: B, 32, 153. Palma, Ricardo: 13, 40, 47, 45, I52, 154, 155. Padre Acosta: 12. Pantigoso, Domingo: 9, 145, I59, 160. Pardo Bazán, Emilia: 120. Pardo y Aliaga, Felipe: 152. Parra del Riego, Carlos: 11. Parra del Riego, Juan: 11. Pascal. Blas: 192. Pavletich, Carmela: 219. Pavletich, Esteban: 9, 15, 208, 214, 2 19 ,22 3, 2 99 . Paz Soldán, Felipe: 199. Peguy. Cha.rles Pierre: 39. Peña. 8., Ricardo: 144. Peralta, Alejandro: 9, 29, 40, 759, 160. Peralta. Antero: 34. Pérez Cánepa: 151. Petrovich. Julián: 9. Picassc. Pablo: 145. Picón, Eutimio: 208. Pichohualpa. Gonzalo: 246. Pirandello, Luigi: 148. Pizarro. Franeisco: 244, 245, 2+7. Platón: 129. Pomares, Aparicio: 169. Portal, Magda: 9. Portugal, José Z.: 308. Porras Barrenechea, Raú1: 150, 151, L52, 1,53. Prado, Leoncio: 169, 206. Prados, Emilio: 140. J36

Radigtiet, Raymond: b7. Rac hild c . M a r g u e r i t e E y i r r e r y : 5 7 . Reimondi, Antonio: Ig9, 2I7. Rebagliati, Edgardo: 206. Reppeto, Pedro L.: 208, 2I9. Reverdy, Pierre: 23, 33. Reycs, Alfonso: 157. Riike, Rainer María: 148. Riryibaud, Arthur: 89, 130. Rimsky Korsakov. Nicolás: 136. Riva Agüero, José de 1a: 44, 151. 154. Rivera, Diego: 145. Rivera y Piérola. Alberto: 201. Robles, Juan Manuel: 207. 21.g. Robles, Guil]ermo S.: 208, 219. Rodin, Augusto: 198. Rodó. José Enrique: 20. Rodríguez y Chamorro, Manu.el: 242. Roh, F r a n z : 2 3 , 7 2 9 . Rojas, Marcos S.: 208. Rojas Paz, Pablo: 47, 748. Romains, Jules: 116. Romero, Emilio: 199. Romero, Emitia v. de Valle: 236. Ronquillo, M.: 207. Ruiz, Hipólito: 48. Ruiz, MigueI: 244. S Salazar Bondy, Sebastián: 35. Salinas, Pedro: 122. Sánchez, Luis Alberto: 27, 28, 30, 4I . 4 5 , 4 6 , i 5 4 , 2 3 6 , 3 0 4 . Sandino, Augr.rsto C.: 25. Sandoval, Francis: 9.

Vallejo, César: 8, 9, 10, II, 20, 27, 28, 38, 39, 40, 47, 48,49, 128,130, 131, 159. Vaile, Rafael Heliodoro: 1b1. V.ara, Adrián 'Baltazar; 242. Vara Cadillo, .Andrés C.: 241, 242. Vara Cadillo, Saturnino: 70, 280, 242. Vara, Casimiro: 215. Vara Chanron:o, Juana: 242. Vara, Daría Ernestina: 243. Vara, Eugenio: 242. Vara, Francisco: 245. Var a, Juan: 242, 243. Vara, Pedro: 242. Vara Llanos, Andrés: 2I8,215. T'arallanos, José: 79, 29, 35, 137, Vara Llanos, Victoria N.: 248. Varela Orbegoso,Luis: 1b4. Vargas Vicuña, Eleodoro: 32. \¡asconcelos, José: 26,85, ZZ5, 507. Vega, Enr ique L. : 20Velásquez,Juan LuÍs: 9, 29, 80, 35, 128, 131, 132, 133. Vigny, Alfredo de: 22. Virrey Toledo: 243. Vivar, Víctor E: 208, 2I9. Yizcaya, Nicolás: 207, 297.
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Trujillc. Fausto F.: 207. Túpac Inca Yupaneui: 20-tr. 247. Túpac In ca Yupanaui, Felipe: 246. Túpac Yupanqui: 204. Tzar:a, Tristán: 23,.27.
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\A/ashington, Jorge: 248. Wesphalen, Emilio A.: 29, i_15, :i(i Whitman, Walt: 119. \A/oife, Tomás Clayton: 30.
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Unamuno, Miguel de: 120, 192. Ureta, Alberto: 236.
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Yerovi, Leonidas: 152. Z Zárat"e Plasencia, Fidel A.: 2l'i'i. Ze b a l l o s, Jo sé :2 0 8 . Zola, Emilio: 120. Zorrilla. José: 20. Zr - i l c:, Pe d r o S.: 7 1, 2 7 .

1

V'aldelonrar,Abraham: 10, 32, 35, 41, 138, 185. Valderrama, José: 207. Valdlzán, Hermilio: 206. 210. \¡'alencia,Guillermo: 307. \/aléry, Paul: 127,148. V al l c l nclán, Ram ón: 30, 120, 1: 1.

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VOCABLTLARIO DE EXPRESIONES]\ATIVAS
l 'Ár tp o l l i to ti e r n o Cl¿ittclti . .... . 4 :i , ( ;r ; 7'at1to., ])tan,en cünchu. lJatnuy. paclre. no hay. Ven . ..... . . . . 4:i, (;(; trrLqt'Lita' Diminutivo creformaclo de Incacrta. Descendientc rlel Inca .r r y(lrauí Deformación caste'ana ce harah.ui. canción tierna de tesitura afectiva 4T Purludo. Deformación del quechua, pujiu. Manantial o ver, tiente . (;0 padr.e . Tct.gta.

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¡sttay!
Mestt'u.

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256 l,is.rr¡trrt'lt ur'¿r. SL- rleriva de qisk,apachac.,_Autoridad de segundo _ r.tl.r.r .r las por-rracirnes inrlígenas, cre q'inieñtos o l l l - ¡ s h ¡ l r i l ,¿r n tcs ... Zi ( i l 'u t 't 'l t t t t ; 'u I t t t.. i r r r l íg o n i r .cn i l u ¿i n r r co , cr t) ,o n o i n Ir Ir '¡ l |o vi t,r r t,r i c f:1 ¡ - 1rrl;nr ,¿r tl o ng <,o ¡ ¡ r .l i l .i r .i r , ',,,,,,,:,],1 ],,J]:]]1 sr r r r i r ,¡ Il r r l ¡ 1 ,;t, ( l ( ) l l ( l ( , ( ,o t,l .( ,t¡ tr 1 o l ,l .r ,n l ( \ ... . :l ,i t;

d e u n a ve z! .. Deformación del castellano, al lenguaje aborigen ctet i n d i o d e l a si e r r a p e r u a n a .'tU a e str 6 - .'.,. .....:. . Qtti,sLLuares. Una variedad del álamo andino. Su equivalencia exacta en lengua quechua, sería qui,sÁu;;"; .. ti?tl.Io. Comuniclad indígena en el perú y Bolivia Quincha. Tabique o pared de cañas trenzadas, reforzadas ccn barro, corriente en ias r¡ivienda.. ¿é'U. l"üülior].* de la costa peruana. Empatizada. s" .r"._ nácula..es ?incha ".tJgrár?" Vci'reLyo¿. La autoridad indígena que rige en ]os aylios o comu_ nidacies dei perú y Botivia. Et que ffevá fa ía'ra .. Pango. Er indio que sirve-, gratuitamente, en la,s tareas do_ m é sti ca s, e n ca sa d e l p a tr ó n , u n i a ci ti Oa l "....... . I'rtc'cha-pata. \Tombre de una puqrr"ñ" población aborigen, en Huánucc, que deriva de su ubicación en ,rr.lu áttrriu donde corre un torrente Masa encefálica . . ^t'ttcl.t,n. proviene,d.e pa|hacc.maAoc..Autoridad l)er'!t.rt,c.. de segundo, orden en las poblaciones incrigenas, con población cle cl e n o m á sh a b i ta n te s...

t]. ttX Expresión exctamariva uo-r""i"rr.r" .r" 13, uslt'aycusrt'4¿. rérmino co' er que se imparte una orden: 'or*31, ¡Terminemos
67 (j8 70 24I

215 248 2 4 ,7

257 251

ÍNDICE DE LÁMINAS E ILUSTRACIONES
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{oto de Adalberto Varailanos en 1924 . . ' . . . . . . PÁc.

rrq t it io i, h i á

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E:S.L A, poema autógrafo y iir-rna de A. V l ' ori entáci ün; 't ñ. r *ii- ¿o, , 'iniode G üir ar des ........ : : : : : : : : : : :.. : : que_ fundó A. V. en ,7gi7 . ,.Jlll"¡".revis¿a "loearro de acción", obra de José vasconcerosque editó A. v. en 1924 "Un_ pedazo del perú: Iluánuco,', rraementó_á;;¿ilf"'¿;';;;r"_ ...... ! . . {9. de {. V, . . . . : . . A dal berto Var alanos a t a edad de b años . . . . . . : . : . . ; : . . . . . . .. de 7925 .. 4. Y; "r la Plaza_de-A,rmas H"á"".o,-"" 3\. V. en cornpañía del Dr. César o. Cuóiitos y Cñ. no¡iá. . :. Los padres dél escr it or . ...., . roüóii"*"t"ü;^;" compañía de A. V., o unr; d" "u en el grabado de la deiecha, R. V. en "'lá, "á;;; compañía de X{anuel Beltroy, en Ig24 . Los abuelos paternos del escritor .. Tumba de A. V. en el cementerio de Jauja . P arti dadenacim ient odeA. V. . . . . . . . . : . .. flrtida de defunción de A.. V. .. . ,Libreta escolarde A. V. det Colegioñu".,¿" fvri".,:e"'Hil;¿; .. Libreta de calificaciones de A..V. en Huánuco Diploma que se le otorgó por el Hogar de los huérfanos beleas . . Lecl ul a de iir scr ipcióñen I a uni'er sir lad M ayor de s. M ar ós . . Testamento facsimilar de D. Baltazar Vara (fíagmentos) áZev Fragmento autógrafo de ,,Filosofía del Derechó,, de D. Andrés C. V ara C ardillo. en/4...... . . . . . . varaua{"l rl o"en1fy 1891, il2Rw 32B y Premios-diplomas obtenidos por A. v., en diversas materias de i nstrucción. . , , . . .

ñ 9 " 1 to ^2 1y e a r s '.,. . . . t f

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341

ESTE LIBRO SE TERMINó DE IMI,RIMIR EL DÍA 18 DE JUNT O DEL Añ O 1 e 6 8, EN LA IMPRENTA LóPEZ, PERÚ 6 6 6 , BUENOS AIRES, REPÚBL]CA ARGINTINA.