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Los Guantes A.

Lavagnini

LOS GUANTES
A. LAVAGNINI

Con el mandil, se le daban una vez, y se le dan todava en algunos pases, al recin iniciado, dos pares de guantes, uno para l y otro para que haga donde l a la mujer ms amada. Los guantes blancos son un smbolo evidente de la pureza de las intenciones que debe siempre observar el masn en sus acciones: Hacer el Bien por el Bien mismo, esforzndose en toda actividad o trabajo, haciendo lo mejor que pueda para la Gloria del G.: A.:, o sea, para la expresin de lo Divino, en vez de dejarse guiar por las consideraciones de conveniencia y utilidad material o mirar principalmente el fruto o beneficio directo de la accin. He aqu el significado de los guantes blancos que se le ofrecen, y que l debe cuidar bien de no ensuciar y manchar con el egosmo y con la esclavitud a las pasiones que embrutecen al hombre. Con el otro par de guantes, "para la mujer ms amada", la Masonera quiere mostrar cmo su influencia moralizadora, inicitica y regeneradora, debe extenderse tambin a la mujer, aunque sta no sea directamente admitida en sus trabajos. Con estos guantes, la mujer que cada recin iniciado reputa ms digna de poseerlos ingresa espiritualmente en la Cadena de Solidaridad Ideal y Constructiva que la Masonera forma en todo el mundo, como compaera del hombre, sin necesidad de pasar por las pruebas de la iniciacin.
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Los Guantes A. Lavagnini

As, pues, a pesar de que algunos quieran franquearle y otros le nieguen el ingreso en nuestros templos, la debatida cuestin de la admisin de la mujer en Masonera se halla ya potencialmente resuelta en su favor, en cuanto por las cualidades que la hacen estimar, queda admitida en esta forma, y adoptada espiritualmente en el seno de la Institucin. En vez de los guantes se usa entregar, en algunos pases, un martillo y un cincel, smbolos del trabajo que el Aprendiz debe ejecutar sobre s mismo, despojando las asperezas de la piedra bruta que representa su personalidad, y una regla "para que nunca se separe de la lnea recta del deber". Estos smbolos son en parte equivalentes y no se necesita discutir el valor de unos preferentemente a los otros: lo esencial es reconocerlos como smbolos y poner en prctica su enseanza alegrica.

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