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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE Facultad de Ciencias Sociales Escuela de Trabajo Social

¿Traje De-sastre? Gajes del Oficio de Cuerpos Duales
Investigación sobre violaciones a los Derechos Humanos cometidas a trabajadoras sexuales travestis y transgéneras en Chile

El Andrógino alquímico. Aurora Consurgens

Autor: Francisco Godoy V.

Trabajo de Finalización de Carrera Profesora Guía: María Olga Solar

Santiago de Chile, Septiembre de 2005

A tod*s aquell*s que trans-greden los mundos del sexo y el género. A tod*s aquellos que construyen la riqueza de la diversidad.

Traje desastre – Los Tres Bajé a la tierra me decidí vestido con ropas que yo elegí Vine a llenar la eterna promesa Me comí el agua y el vino en la mesa Traje desastre Traje alegría Traje alambre Bajé en subida Voy a esconderme en las malezas Y robarle el sol cuando amanezca Lo que es real yo sé son los huesos Y todo el resto es solo relleno Traje desastre Traje alegría Traje alambre Bajé en subida Traje recuerdos Para olvidar Traje una cuerda Para colgar Subo de nuevo dejo la tierra Un remordimiento inflama las venas Y aunque me lleve el tiempo No tengo edad No tengo edad

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Índice Antecedentes Preliminares................................................................................................................... 4 Palabras Claves.....................................................................................................................................4 Agradecimientos....................................................................................................................................5 Introducción...........................................................................................................................................6 Aproximaciones conceptuales a lo Trans y al Trabajo Sexual..............................................................9 La Transexualidad / El Transgenerismo...................................................................................9 El Travestismo........................................................................................................................14 ¿Prostitución, Comercio Sexual o Trabajo Sexual?...............................................................19 Vidas en peligro...................................................................................................................................26 Los clientes: amor y odio........................................................................................................27 Transfóbia en la ciudad..........................................................................................................31 Maltratos, agresiones y muertes: ¿Qué hacer?.....................................................................35 Los Gajes del Oficio: Detenciones y Tratos Policiales........................................................................39 Artículos 373 y 495: los límites de la moral y el pudor...........................................................39 Los tratos y malos tratos........................................................................................................44 Los procesos de detención y prisión......................................................................................53 ¿Qué hacer para disminuir estos “gajes del oficio”?..............................................................57 Trabajadoras Sexuales trans: Al margen de los Sistemas de Salud...................................................60 En torno al Código Sanitario y el Control de Salud Sexual....................................................60 Transgéneras y VIH/SIDA......................................................................................................66 La atención profesional: Servicios de urgencia, Consultorios y Hospitales............................70 ¿Qué hacer para promover y garantizar el derecho a la salud?............................................75 Discriminación en los Márgenes: El deber del Estado frente a las trabajadoras sexuales trans.........78 Conclusiones…………………..............................................................................................................90 Recomendaciones………....................................................................................................................94 Bibliografía…………............................................................................................................................97 Anexo Metodológico…………............................................................................................................101 Anexo 2: Pautas de Entrevistas........................................................................................................109 Anexo 3: Esquema general de carta de solicitud de entrevista........................................................117

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Antecedentes preliminares El presente documento corresponde a la investigación realizada por el estudiante Francisco Godoy para optar al grado académico de Licenciado en Trabajo Social y el título profesional de Trabajador Social, en el marco del Seminario de Intervención Profesional dirigido por la profesora María Olga Solar de la Escuela de Trabajo Social de la P. Universidad Católica de Chile. Al mismo tiempo, esta investigación se enmarca dentro de Amnistía Internacional, organización internacional en la cual el estudiante ha realizado su práctica profesional (Sección española y chilena), específicamente en el marco de la campaña internacional “NO más violencia contra las mujeres”, lucha abocada contra la violación a los derechos humanos más grave, que cobra vidas de miles y miles de mujeres en todo el mundo. Por las características de la investigación, se utiliza un concepto amplio de lo que es ser mujer, abarcando más allá de lo biológico, entrando en el sentido simbólico e identitario de éste. Además, se enmarca dentro del trabajo realizado por Amnistía Internacional –Chile con personas gays, lesbianas, transgéneras y transexuales. La investigación tiene su inicio en Enero de 2005 en Madrid, España y fue terminada en Agosto de 2005, en Santiago de Chile. Los antecedentes metodológicos se encuentran en el Anexo de la presente. Palabras Claves: - Derechos Humanos. - Derecho a la salud. - Derecho a no sufrir tortura ni tratos crueles, inhumanos o degradantes. - No-discriminación. - Transgenerismo. - Travestismo. - Prostitución. - Trabajo Sexual.

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Agradecimientos Quisiera agradecer a todas aquellas personas que apoyaron directa o indirectamente a la realización de esta investigación, comenzando por la Sección Española de Amnistía Internacional, quienes me brindaron su apoyo en el diseño de este proyecto, especialmente a Virginia Álvarez, responsable de Política Interior y DD.HH. por introducirme al trabajo de la organización y los Derechos Humanos. Al Secretariado Internacional de Amnistía Internacional, por su ayuda en la búsqueda de información sobre tratados internacionales y la situación de Chile frente a ellos, especialmente a Anna Holmlund del Departamento Legal. Al staff de Amnistía Internacional – Chile, especialmente a Sergio Laurenti, Director Ejecutivo; a Sonia Vargas, encargada de la Unidad de Género; Patricio Quevedo, Coordinador del Equipo de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual; y a Tatiana Armijo, Coordinadora Ejecutiva, por su cooperación en la recolección de información, la realización de entrevistas y todo el apoyo a nivel personal para el desarrollo de la investigación. Por otro lado quisiera agradecer a la Escuela de Trabajo Social de la P. Universidad Católica de Chile, especialmente a la Docente María Olga Solar, por su aporte en la realización de este proyecto. También quisiera agradecer a Elsa Godoy y María Elena Pantoja, por su participación en la redacción del documento final. Finalmente quisiera agradecer a tod*s aquell*s que accedieron a las entrevistas, a las travestis y transgéneras, a las personas de ONGs y a aquellos pertenecientes a instituciones del Estado. A todos/as ellos/as, y a muchos/as otros/as, muchas gracias.

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Introducción De ella surgirá el hijo divino de los filósofos, el sol terrestre, el centro luminoso y oscuro a la vez, el astro radiante que reconcilia en sí al Cielo y a la Tierra, el sí y el no, y que esparce a su alrededor una paz y una armonía venidas de fuera plantea Etienne Perrot en su libro “El camino de la transformación a partir de C.G. Jung y la Alquimia” al hablar de la Andrógena en el contexto de la Alquimia, donde la unión de los sexos era algo valorado, tal como se presenta en el grabado El Andrógino alquímico de Aurora Consurgens. Al parecer, con el paso de los siglos, esta valoración de lo diverso ha ido mutando, llegando a su polo opuesto: la aberración por lo otro no-hombre y nomujer: lo andrógeno, lo transexual, lo transgénero y lo travesti: los cuerpos duales. Brutalmente, en el anonimato de la noche, en los prejuicios – concientes o inconscientes – de las instituciones y las personas, en las calles, bares, micros u otros, las personas transgéneras y travestis1 trabajadoras sexuales son violentadas, en el amplio concepto de la palabra, desde la mirada despectiva al asesinato. Se estima en la actualidad que en Chile unas 60.0002 personas ejercen el comercio sexual, de las cuales 50.000 son mayores de 18 años, pero se desconocen los datos segregados por sexo, orientación sexual e identidad de género. En este sentido, no es posible estimar cuantas trans son trabajadoras sexuales en Chile. Pese a no existir estadísticas certeras sobre ellas, si se conocen datos cualitativos sobre su existencia, a partir, por ejemplo, de los lugares donde trabajan. En Santiago es posible verlas cada noche en las esquinas de San Camilo, Avenida Matta, Santa Rosa, Alameda, Providencia, Apoquindo, Américo Vespucio, Tobalaba, Alcántara, Vivaceta, Pajaritos, Gran Avenida y las calles de Puente Alto. No es menor el número de espacios donde trabajan, ni mucho menos, las

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En la presente investigación se utilizará el termino “trans” para agrupar tanto a travestis como a transgéneras, ya que, a pesar que en las aproximaciones conceptuales se explicita las diferencias entre estos conceptos, no resultó relevante para esta investigación diferenciar, ni tampoco se indago en estas diferencias en las personas entrevistadas. 2 República de Chile. “Medidas adoptadas para hacer efectivas las disposiciones de la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer”. Abril 2004. Pág. 73.

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situaciones que viven en esas calles, en las postas, hospitales, y en sus vidas diarias, en lo público y lo privado. La presente investigación indaga sobre las situaciones vividas por travestis y transgéneras trabajadoras sexuales en Chile, además de las percepciones de quienes se vinculan a ellas en tres ámbitos específicos de sus vidas: el trato de las fuerzas policiales, la atención en los servicios de salud y discriminaciones de la sociedad. No es la intención de esta investigación satanizar – como podría parecer – a estos actores institucionales, sino que dar a conocer, visibilizar y proponer, en un trabajo que aúne a los diferentes actores involucrados, una reflexión sobre acciones a seguir para mejorar la situación de transgéneras y travestis, aquellas de los cuerpos duales. Esta investigación presenta los siguientes capítulos: Aproximaciones conceptuales a lo Trans y al Trabajo Sexual: se indaga en los

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conceptos de transexualismo, transgenerismo, travestismo y trabajo sexual, comprendiendo las evoluciones y diferentes modelos conceptuales posibles para realizar un acercamiento. Vidas en Peligro: se analiza la situación de trabajadoras sexuales trans frente a sus Los Gajes del Oficio: Detenciones y Tratos Policiales: se examina la situación de clientes y a los colectivos transfóbicos y/o neo nazis. trabajadoras sexuales trans frente a la legislación penal actual que las afecta, los tratos y malos tratos de las fuerzas policiales y los procesos de detención y prisión. Trabajadoras Sexuales trans: Al margen de los Sistemas de Salud: se estudia la situación de las trabajadoras sexuales trans frente al control de salud sexual, el VIH/SIDA y la atención que brindan los profesionales de los servicios de salud. Discriminación en los Márgenes: El deber del Estado frente a las trabajadoras sexuales trans: se analiza el deber del Estado – y de la sociedad en su conjunto – frente a las situaciones de discriminación vividas por las trabajadoras sexuales trans. Finalizado el análisis, se realizan conclusiones generales y recomendaciones respecto a como podrían mejorar las situaciones de violencia, maltrato y discriminación, en un nivel legislativo, político – estratégico y sociocultural.

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En los anexos aparece la metodología utilizada y las personas entrevistadas con sus referencias, ya que en el desarrollo del texto aparecen mencionadas sólo por sus nombres. Se entrevistaron un total de 25 personas: ocho informantes claves (dirigentas de organizaciones trans, profesionales vinculados a lo social, entre otros), cinco trabajadoras sexuales trans, cinco personeros de las fuerzas policiales y siete profesionales de servicios de salud. Cabe destacar aquí la baja tasa de respuestas y disposición presentada principalmente por los oficiales de las comisarías de Carabineros de Chile y los profesionales de Hospitales de Santiago, a pesar de la constante solicitud de entrevistas vía correo tradicional, e-mail, fax y teléfono3. Es así como este trabajo, de carácter exploratorio y descriptivo, tiene como objetivo comprender la situación social de las trabajadoras sexuales trans chilenas en tres ejes definidos, para obtener una compresión de sus vidas cotidianas y poder desarrollar líneas de acción que permitan mejorar su calidad de vida.

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Información detallada al respecto en: “Anexo Metodológico”.

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Aproximaciones conceptuales a lo Trans y al Trabajo Sexual La Transexualidad / El Transgenerismo La transexualidad y el transgenerismo son realidades sumamente complejas, ya que involucra múltiples aspectos de las personas que la viven. Son fenómenos eminentemente biológicos, relacionados con la sexualidad, pero al mismo tiempo tiene factores psicológicos, sociales, culturales y legales involucrados. La transexualidad como fenómeno ha existido a lo largo de toda la historia y en diferentes culturas; pero el origen del concepto data del año 1923, con el trabajo del médico Hirschfeld, Die intersexuelle Konstitution, donde el autor no hace diferencia entre travestismo, transexualidad y homosexualidad afeminada. Desde ahí las discusiones han sido múltiples. Aquí se plantean dos perspectivas disidentes: Existen quienes consideran a la transexualidad como un trastorno, especialmente desde la psiquiatría. Este enfoque nace en 1973 con la aparición del término síndrome de disfonía de género, que incluye a ésta y otros “trastornos" de identidad de género. “La disfonía de género es el término utilizado para designar la insatisfacción resultante del conflicto entre identidad de género y el sexo asignado“4. Luego aparece como Trastorno de Identidad de Género (TIG) en el DSM (Diagnostic and Statistical manual of Mental Disorders), el cual plantea que el TIG “se caracteriza fundamentalmente por la presencia de una identificación acusada y persistente con el otro sexo, por la presencia de un malestar persistente con el propio sexo o sentimiento de inadecuación con su rol sexual, además la alteración no debe de coexistir con una enfermedad intersexual (síndrome adrenogenital, síndrome de feminización testicular, etc.) y provoca en la persona afectada malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad de la persona”5. Cabe destacar que se habla de “Trastorno” de Identidad de Género, para dejar claramente especificado que se trata de desórdenes en la esfera psíquica o mental6. Desde aquí estas personas eran
Lozano, Maximiliano y Padín, Jesús. “Psicoterapia y Transgenerismo”. En: Becerra-Fernández, Antonio. “Transexualidad: La búsqueda de una identidad”. Ediciones Díaz de Santos. Madrid, 2003. Pág. 208 5 Criterio según DSM-IV, 1994. En: Ibíd. 6 Abenoza, Rosa. “Calidad de vida tras la cirugía de reasignación sexual”. En: Becerra-Fernández, Antonio. “Transexualidad: La búsqueda de una identidad”. Ediciones Díaz de Santos. Madrid, 2003. Pág. 251.
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consideradas en un comienzo como “psicóticas extremas“, “esquizofrénicas” o “masoquistas”, que autoflagelaban sus cuerpos.

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Este enfoque del fenómeno influye en las miradas y estrategias de intervención de los profesionales que trabajan con estas personas: médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, entre otros. Cabe destacar el comentario de la Dra. Abenoza en España: “recuerdo comentarios de pacientes nacidos hembras con diferenciación sexual subjetiva de varón, y recuerdo concretamente a uno que hace una decena de años, durante la fase de evaluación diagnóstica me decía jocosamente: “tú no te lo crees y nos tratáis como locos, pero algún día descubriréis que lo que me ocurre a mí, y a otros como yo, es una cuestión natural y no de coco“. Y a mi se me ponía la cara de esfinge”7. Desde esta perspectiva, el momento inevitablemente culmine para una persona transexual “de verdad” es la operación de cambio de sexo o reasignación sexual, ya que han adquirido “erróneamente” su identidad de género. Según el endocrinólogo Benjamin, un transexual verdadero busca acuciosamente la operación quirúrgica, si no es así, es un travestido8. Algunos movimientos feministas entienden la postura de Benjamín y otros autores como “la necesidad del sistema social de defender el paradigma establecido por la norma sexual dicotómica, intentando por todos los medios a su alcance (en esta caso la ciencia) naturalizar tales presupuestos para otorgarles veracidad”9. En contraposición a la postura de Benjamín, aparece el concepto de Transgénero, es decir, aquel que si bien no busca necesariamente aquella operación de cambio de sexo, o sea no transgrede las diferenciaciones sexuales, hombre/mujer (léase, biológicas), sí transgrede la división de los géneros, masculino/femenino. Más ligado a esta visión se encuentra una perspectiva que deja de percibir a la transexualidad y al transgenerismo como una enfermedad y critican a ésta. Como plantea Foucault: “las teorías biológicas sobre la sexualidad, las concepciones jurídicas sobre el individuo, las formas
Ibíd. Pág. 252. Benjamin, H. “The Transexual Phenomenon”. New York, The Julián Pressx, 1966. 9 Ramos, Juana. “ Una visión feminista de la transexualidad”. En: Ayllón, Mayte (Compl.) “Transexualidad: transexualidad y feminismo: Dossieres de trabajo del taller de transexualidad y feminismo”. GENERA: Madrid, 2004. Pág. 85.
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de control administrativo de los Estados modernos han conducido paulatinamente a rechazar la idea de una mezcla de los dos sexos en un solo cuerpo y a restringir, en consecuencia, la libre elección de los sujetos dudosos. En adelante, a cada uno un sexo y uno solo. A cada uno su identidad sexual primera, profunda, determinada y determinante; los elementos del otro sexo que puedan aparecer tienen que ser accidentales, superficiales, o incluso, simplemente ilusorios (…) Desde el punto de vista del derecho, esto implica evidentemente la desaparición de la libre voluntad de elegir”10. Desde esta perspectiva se resalta la idea de la diversidad existente dentro de los colectivos humanos, entendiendo que existe un continum en la sexualidad y el género, entre lo femenino y lo masculino, derribando la noción cultural de que sólo existen dos polaridades dicotómicas: hombre o mujer, masculino o femenino. Aquí aparece la noción de transgeneridad, es decir, “que transgrede los roles que supuestamente corresponden a su género y sexo. Que tiene y demuestra a un tiempo características consideradas femeninas y masculinas. Que siendo de sexo definido como hembra se siente muy masculina o de sexo definido como varón se siente muy femenino. La transgeneridad es también una forma de desmontar (deconstruir) la existencia de dos géneros netamente diferenciados y opuestos o complementarios ya que la realidad, vista sin prejuicios, nos enseña que todas las personas participamos en distinto grado de unos u otros valores asociados ideológicamente a lo femenino y a lo masculino”11 De este modo, se entiende que “los transexuales son personas que encuentran que su identidad de género (en el sentido de uno mismo como varón o mujer) está en conflicto con su anatomía sexual (…) las manifestaciones que se dan dentro de este espectro pueden oscilar desde el travestirse ocasionalmente (ponerse ropa que socialmente está indicada para el sexo contrario) hasta vivir todo el tiempo o sólo parcialmente según el género “opuesto” a la propia anatomía sexual o hasta someterse a una terapia con hormonas que culmine con una operación de reasignación de sexo”12.
10 Foucault, Michael. “Herculine Barbin llamada Alexina B.” Selección de Antonio Serrano. Madrid, Revolución, 1985. 11 Ayllón, Mayte (Taller de Transexualidad). “Glosario de términos trans”. En: Ayllón, Mayte (Compl.) “Transexualidad: transexualidad y feminismo: Dossieres de trabajo del taller de transexualidad y feminismo”. GENERA: Madrid, 2004. Pág. 32. 12 Warren, Bárbara. “Transexualidad, identidad y adquisición de poder. Visión desde la primera línea”. En: Nieto, José. “Transexualidad, Transgenerismo y Cultura. Antropología, Identidad y Género”. TALASA ediciones. Madrid, 1998. Pág. 338.

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Desde esta perspectiva, la cirugía de reasignación de sexo no es una meta, sino que es una alternativa dentro de muchas posibles, ya que “la transexualidad no puede ser definida exclusivamente por quienes desean operarse (…) muchas personas que se definen y viven como transexuales no tienen ninguna intención de someterse a la intervención quirúrgica de cambio de sexo. Entre otros factores porque no viven mal sus genitales. Más aun: porque disfrutan con ellos. Suelen ser personas equilibradas, que reivindican sus diferencias y su transexualidad con orgullo; que gustan de mostrar su ambigüedad y ambivalencia en relación a los genes”13. Cabe mencionar que en Chile el concepto de transexual se sigue utilizando ampliamente para las personas que se someten – o desean hacerlo – a una operación de reasignación de sexo, y en lugar de utilizar el concepto “transexual” – utilizado por los autores europeos y estadounidenses - se utilizar “transgénero/a”. Esta perspectiva rompe con el mito de que todo transexual/transgénero (desde ahora, trans) quiere cambiar su sexo porque es homosexual (en relación a su sexo), ya que se ha comprobado que existe una gran proporción de trans homosexuales y lesbianas, pero en relación a su género. Es decir, son hombres trans14 a quienes les gustan los hombres, o mujeres trans a quienes les gustan las mujeres. Como planea Cristina Garaizabal: “en cuanto a la orientación al deseo, la diversidad es, igualmente, manifiesta: Unas personas se definen como heterosexuales, e incluso sienten cierta aversión si son confundidas con gays o lesbianas; Otras, por el contrario, se definen como bisexuales, incluso algunas, una vez operadas, se definen como homosexuales masculinos o femeninos”15. Esto lo ratifica Bárbara Warren en su experiencia de trabajo en el Proyecto de Identidad de Género (GIP; Gender Identity Proyect) en Nueva York, al plantear que: “en contra de la idea de que todas las mujeres transexuales sienten atracción por los hombres, – idea planteada por

13 Garaizabal, Cristina. “La transgresión del género. Transexualidades, un reto apasionante”. En: Nieto, José. “Transexualidad, Transgenerismo y Cultura. Antropología, Identidad y Género”. TALASA ediciones. Madrid, 1998. Pág. 47 14 “Trans: término que utilizan hombres y mujeres transexuales con objeto de señalar que son nuevas mujeres o nuevos hombres, no sólo en lo sexual sino íntegramente. Esta estrategia no busca insistir en la diferencia con mujeres u hombres “auténticos” o “biológicos”, sino prescindir de esos calificativos esencialistas remarcando la diversidad dentro de los colectivos humanos”. En: Ob.cit. 11. Pág. 30. 15 Op.cit. 11. Pág. 49.

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Benjamin – aproximadamente el cincuenta por ciento de dichas mujeres transexuales que participan en el GIP del Centro afirman sentir atracción afectiva y sexual por las mujeres”16 Otra problemática que constata esta perspectiva es de carácter legal, y dice relación con que “entre la judicatura sigue primando la idea de que son los genitales los que definen la pertenencia a uno u otro sexo”17, a pesar de que la pertenencia a un sexo u otro corresponde a variables psicológicas y sociales, y no necesariamente biológicas. Esto tiene graves consecuencias para las personas trans en la vida en sociedad, en la búsqueda de trabajo, entre otros, ya que, obviamente, actuar y vivir socialmente como mujer u hombre, y tener una Cédula de Identidad que constate que legalmente es del otro sexo, no suele ser la mejor carta de presentación. La transexualidad y el transgenerismo, como ya se ha visto, han sido temas de mucho interés para los movimientos feministas, y desde aquí se ha acuñado gran parte de esta perspectiva para comprender el fenómeno. Dentro del movimiento han existido posturas claramente disidentes. “Algunas feministas – como Janice G. Raymond en El imperio transexual – la han visto como “el último medio inventado por los hombres para asegurar su hegemonía en la lucha de sexos y una competencia directa para las mujeres en su propio terreno”, considerando que las transexuales femeninas “violan el cuerpo de las mujeres al reducir la verdadera forma femenina a un artefacto y apropiarse de este cuerpo para sí”. Otras feministas, por el contrario, destacan el papel subversivo de la transexualidad. Así por ejemplo, Judith Butler en Gender Trouble discute el significado que frecuentemente se atribuye a las prácticas culturales de drags-queens, travestis y transexuales considerando que “la proliferación de estilos e identidades de género se enfrenta explícitamente a la distinción binaria entre los géneros, que muchas veces se da por sentada””18. La presente investigación se enmarca dentro de esta última perspectiva. Finalmente se debe realizar una diferenciación entre conceptos muchas veces confundidos. En primer lugar, dejar en claro que sexo, orientación sexual y género son cosas claramente distintas. La primera, el sexo, es de carácter biológico: macho o hembra (aunque hay teorías que plantean la existencia de más sexos: 3 “nuevos” tipos de intersexualismo al menos, es decir, la existencia de 5
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Op.cit. 12. Pág. 339. Op.cit. 13. Pág. 48. 18 Op.cit. 13. Pág. 43.

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sexos), la segunda, la orientación sexual, responde a los gustos personales por un determinado sexo, y la tercera, el género, corresponde a la pertenencia psicológica de una persona, el ser y sentirse mujer u hombre. Así también es clave distinguir entre homosexualidad/ lesbianismo, transexualidad/ transgenerismo y travestismo, ya que muchas veces son conceptos confundidos o incluidos dentro de una misma categoría. Un homosexual o una lesbiana es una persona cuya orientación sexual, romántica y afectiva se dirige hacia personas de su mismo sexo y “su identidad de género permanece acorde con su anatomía sexual”19, es decir, el hombre homosexual continúa siendo hombre y la mujer lesbiana continua siendo mujer. Por otro lado se encuentra el concepto de transexualidad y transgenerismo, que han sido explicado con anterioridad, y dice relación con la nocorrespondencia entre el género que siente la persona y su anatomía física. Finalmente el travestismo se refiere a aquellas personas que se visten con ropas y accesorios del “otro” sexo, pero mantienen una identidad subyacente que sí está acorde con su anatomía sexual. A continuación se desarrollará en profundidad este concepto. El Travestismo El termino travestismo viene del latín, y dice relación con vestirse de manera opuesta. “Para ellos el vestirse de manera opuesta se relaciona con la consecución de una fantasía, con la estimulación erótica o con la relajación de la presión diaria”20, como algunas posibles opciones, ya que las motivaciones al travestismo son tan variadas como travestis puedan existir. De este modo, el travesti no se siente del “otro” sexo, sino que mantiene una identidad sexual acorde con su anatomía física; como plantea Charlotte Suthrell: “es un acto deliberado e intencional”21 El travestismo como fenómeno, al igual que el transexualismo y transgenerismo, ha existido a lo largo de toda la historia de la humanidad, desde las mitologías, pasando por la historia romana, hasta nuestros días, ha estado presente en todos los continentes y todas las razas. Claramente ha

Op.cit. 12. Pág. 339. Op.cit. 12. Pág. 338. 21 Suthrell, Charlotte. “Unzipping Gender. Sex, Cross Dressing and Culture”. BERG; Oxford. New York, 2004. Pág. 3 (traducción personal).
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sido significado de diferentes maneras a lo largo de la historia, desde ser una “rara enfermedad” en el siglo V antes de Cristo (Heródoto), pasando por las connotaciones mítico-mágicas en algunas culturas indígenas de África, hasta la fascinación por la ambigüedad y lo andrógeno en el movimiento Glam Rock del siglo XX22. Así también, independiente del contexto histórico, ha presentando ciertas características, y a la vez, a su alrededor se han generado ciertos mitos, por ejemplo, la causalidad directa con la homosexualidad, siendo que en realidad, los travestis pueden ser homosexuales, heterosexuales, bisexuales o asexuados. Por otro lado, hay quienes lo han considerado una enfermedad; el doctor Kinsey en su libro Sex and Fraud: The Indoctrination of a People planteaba que “esta perversión es una inclinación psicológica condicionada posterior al nacimiento y adquirida como resultado de experiencias concretas y específicas del medio ambiente en que la personalidad se ha desarrollado”23. Así por ejemplo, argumenta la ausencia del padre en la infancia como una causante de este “desorden" en la conformación del género, pero ¿Qué pasa con las mujeres travestis? ¿Fue acaso la ausencia de la madre? Este tipo de miradas, más que ayudar a clarificar el fenómeno, generan estigmatización, de clasificar a los travestis como “enfermos” o “desviados”, y definir al travestismo como una “patología”. Gracias a esto, socialmente es menos “raro” o es más aceptado que un hombre porte un cuchillo o una pistola a que utilice ropas de mujer. El poder determinar si alguien es o no es un travesti en los tiempos actuales resulta muy difícil, ya que el vestuario – una de las características principales para denominar a alguien como travesti – ha ido mutando y combinándose en los sexos: La aparición del vestuario unisex, y la mayor libertad en las modas ha constituido este límite en una línea divisora llena de tinieblas24.

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Delpa, Jacques-Louis. “Los Travestis y el “enigma” del cambio de sexo”. Tropos editora. Madrid, 1974. Capítulo: “El travesti a través de la historia”. Y Ibíd. Chapter: “The Prevalence of Travestism” (traducción personal). 23 Gómez, Dardo. “Travesti”. Editorial Bruguera. Barcelona, 1978. Pág. 40. 24 Ibíd. Pág. 38.

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Así también, debido a las variadas formas de travestismo, se han desarrollado ciertas tipologías, que claramente no responden a toda la diversidad del fenómeno, pero si permiten realizar ciertas aproximaciones. Se habla de la existencia de seis variantes de travestis25: 1. Parcial: aquel que sólo utiliza ciertas prendas de vestuario concretas: zapatos, medias, collares o cualquier otra. 2. Mimético: aquel que lo oculta a los otros, utilizando prendas que no sean visibles bajo su vestuario. 3. Alternante: aquel que se trasviste sólo en lugares y momentos específicos – fiestas, reuniones, etc. -, o que reserva el travestismo para la intimidad. 4. Precoz: niños que son vestidos con las ropas pertenecientes al otro sexo por decisión de sus padres. 5. Púber: adolescentes, que por motivaciones personales, comienzan a utilizar ropas del otro sexo. 6. Ocasional: aquellos que alguna vez tuvieron que llevar ropas del otro sexo, y, hallando comodidad, continuaron realizándolo por voluntad personal. Así también se han realizado otros tipos de clasificaciones médico-psicológicas, cómo clasificar a los travestis de: homosexuales, heterosexuales, narcisistas o fetichistas. Claramente estas clasificaciones no se adaptan a la complejidad y mirada amplia e interdisciplinar con que el fenómeno es estudiado hoy en día. Más bien es preferible hablar desde categorías menos estructuradas, que van desde el travestismo como opción de vida a la actividad de tiempo libre o laboral (el darg queen por ejemplo)26. En concordancia con lo anterior, el estudio del travestismo requiere de una mirada que considere a la cultura como un factor predominante, no sólo para que una persona sea o no sea travesti, sino que también para entender las formas de travestismos, las interpretaciones sociales, los significados que se le atribuyen y sus manifestaciones. Así se hace necesario entender el travestismo dentro de las nociones de la cultura occidental en relación al sexo, el género y la
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Ibíd. Pág. 42-43. Op.cit. 21. Chapter: “Crossing Gender Boundaries in Cultural Context: Fieldwork Comparisons and Cultural Influences”. (Traducción personal).

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sexualidad, ya que si bien el travestismo es un fenómeno eminentemente de género, y no de sexo y sexualidad (que corresponden más bien a otros fenómenos), sí son tres elementos íntimamente relacionados. Primero que todo se debe entender que la adquisición de la identidad de género es un enigma aun no resulto y que se encuentra lejos de poder ser comprendido a cabalidad, ya que, por un lado es multifactorial, y por otro, las distintas identidades de género aun son un enigma, están en estado de construcción conceptual. Desde esta perspectiva contemporánea, un elemento clave de carácter cultural es el vestuario, como elemento de la llamada cultura material que determina o define al travestismo, ya que el vestuario es uno de los modos en que las personas proyectan sus identidades, el si mismo que se quiere presentar al mundo y el grupo social con el cual se quiere ser asociado. El vestuario si bien puede ser considerado funcional (en relación a la protección del frío, al pudor, etc.), es mucho más que eso, ya que denota estatus social y económico, actitudes, responsabilidades, etc. El vestuario se convierte así en un código de género, en una manifestación simbólica del género, tanto en relación a la proyección social del vestuario, cómo en los sentimientos y sensaciones que produce en el propio sujeto, en el caso de travestis: El deseo de ser más elegante o sensual, preocuparse de su apariencia, de ser un poco vulnerable y ser protegido, de verse bello, etc., en definitiva, de generar una cierta autopercepción y percepción social femenina27. De este modo, el vestuario es claramente significativo, siendo un pasaporte para entrar en diferentes mundos subjetivos y sociales. El vestuario media entre uno y el mundo, y por tanto constituye parte de la imagen que dice quien soy yo. Como plantea Suthrell: “Lo que vestimos en nuestros cuerpos se hace parte de la relación de transacción que tenemos con el mundo”28. El travestismo abre la mirada para el estudio de la relación entre las teorías de la cultura material y el género, porque, de alguna forma, es una intersección entre ambas: el vestuario como
Op.cit. 21. chapters: “Fieldwork”, “The Doctrines of Gender” and “Dress and Identity: Transvestism and Material Culture” (traducción personal). Cabe destacar que muchas veces también los travestis reproducen aquella construcción cultural de la mujer como algo inferior, más débil que el hombre, pero no es la intención de esta investigación profundizar en este tema. 28 Op.cit. 21. Pág. 15 (traducción personal).
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un artefacto que ayuda a dilucidar las divisiones de género, que ilustra la construcción social y cultural del género y que va más allá de los límites del sexo biológico. Los travestis utilizan la cultura material como una forma muy personal e individual de cruzar los límites de ambos sexos y géneros, rompiendo con la concepción cultural binaria y fragmentaria de los sexos (hombre y mujer) y géneros (masculino o femenino), convirtiéndose sus vestuarios y sus cuerpos en un espacio que juega con los límites, temporal o permanentemente. Frente a este fenómeno aparecen múltiples problemas asociados. La discriminación hacia estas personas, en la cultura occidental, aparece constantemente, y más aun en los hombres que visten de mujer, que son doblemente censurados: “un hombre que elige vestirse con ropa de mujer y adoptar comportamientos femeninos es censurado por dos componentes de esto, por vestirse con el vestuario del sexo inferior y por transgredir la regla binaria, por hacer borrosos los límites”29. Al discutir en torno al travestismo, no se puede dejar de mencionar la vinculación de éste con la prostitución, comercio sexual o trabajo sexual, debido a que existe un alto número de travestis que la ejercen, y por otro lado, “los espacios de prostitución son un territorio privilegiado de aprendizaje y vivencia de género y de socialización de las travestis”30 Cabe destacar este carácter no estigmatizante desarrollado por el cientista social brasileño Marcos Benedetti en relación al ejercicio de la prostitución por parte de las travestis, identificando en este hecho, y en los espacios territoriales en que se ejerce, la construcción de una identidad sexual y de género, constituyendo así estos sujetos, en la relación con las demás travestis, una identidad corporal y de grupo, un espacio de aprendizaje y socialización para el desarrollo de una identidad social travesti, apareciendo el cuerpo y el vestuario con un nuevo significado en el mundo, se comienzan a visibilizar socialmente. Además esta nueva identidad social se constituye también en un espacio de protección y convivencia social: “En la convivencia en los territorios de prostitución es que las travestis incorporan los valores y formas de lo femenino, toman conocimiento de trucos y técnicas cotidianas de prostitución, conforman gustos y preferencias (especialmente sexuales) y
Op.cit. 21. Pág. 23 (traducción personal). Benedetti, Marcos. “A batalha e o corpo: Breves reflexoes sobre travestis e prostituicao”.Documento II Foro Electrónico Latinoamericano “¿Trabajo Sexual, Prostitución, Industria del Sexo? Tensiones, Estigmas, Derechos y Políticas Públicas”. En: http://www.ciudadaniasexual.org/foro/documentos.htm Pág. 1. (traducción personal).
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muchas veces adoptan un nombre femenino. Este es uno de los espacios importantes donde las travestis construyen su cuerpo, subjetiva y socialmente”31. De este modo es posible ver que la relación entre travestismo– y también con el transexualismo y transgenerismo – y prostitución/comercio sexual/trabajo sexual es bastante fuerte, lo que amerita desarrollar a continuación más a fondo estos conceptos. ¿Prostitución, Comercio Sexual o Trabajo Sexual?32 El término prostitución viene del verbo latino prostituere, que significa traficar o comerciar, usualmente evocado a aquellas mujeres que comercian con su cuerpo a cambio de una remuneración. Éste fenómeno no es reciente, sino que data de muchos siglos atrás. La arqueología habla que su origen se encuentra en la instauración del matrimonio, cuando el hombre se vinculó a la familia y la pareja y se encargó del sustento alimenticio, impidiendo el ingreso de la mujer a otras actividades fuera del hogar, existiendo entones las buenas mujeres, del hogar, y las malas mujeres, de la calle. Así la convención social de que la prostitución es “la profesión más antigua del mundo” se desmorona, ya que al parecer nace posterior al matrimonio y la instauración del patriarcado en occidente. De este modo, algunos estudios plantean que concretamente se conoce el fenómeno de la prostitución en la cultura grecorromana desde las leyes de Solón (600 antes de Cristo), donde no se consideraba delito tener comercio sexual con aquellas que “abiertamente frecuentan las casas de los que pagan, es decir, las rameras”33. Hasta nuestros días estas mujeres – en su mayoría – han seguido en el ejercicio de este oficio, y su trabajo se ha interpelado y analizado desde distintas perspectivas, pues del mismo modo que los conceptos anteriormente desarrollados, éste es un concepto controvertido analizable desde

Ibíd. Pág. 3 (traducción personal). En el presente marco conceptual no se tocarán los temas de las mafias de prostitución (trata de personas) ni la prostitución infantil ya que, a pesar de la relevancia de los fenómenos, no se ajustan a los márgenes de la investigación. 33 Blázquez, Nieto. “La Prostitución. El Amor Humano en Clave Comercial”. Editorial San Pablo. Madrid, 2000. Pág. 20.
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múltiples focos, con diferencias éticas, ideológicas y cosmovisiones. A continuación, las más relevantes: 1. Predisposición biológica de la mujer: Se entiende que las mujeres que se prostituyen lo llevan en la sangre. “Toda mujer nace con una tendencia natural a la poliandria de suerte que, por su propia condición biológica, estaría constantemente reclamando o impulsada hacia relaciones sexuales con muchos hombres. Prostituyéndose, la mujer no haría otra cosa que realizar ese impulso biológico con el primer hombre que sale al paso”34. Aquí el carácter “comercial” de la prostitución no es relevante, que se pague o no se pague no es un aspecto clave de análisis. Dentro de esta perspectiva biologicista hay otros que creen que las mujeres tienden a la prostitución por su frigidez o falta de sensibilidad, que el ejercicio de la prostitución podría ayudar a mejorar. Algunos, un poco más radicales, plantean que la prostituta nace prostituta, una enfermedad moral de nacimiento. Aquí es posible incluir la idea que también hay hombres predispuestos a “comprar” a las prostitutas, donde “la prostituta y el “cliente” terminan encontrándose porque en los dos falla algo de su personalidad”35. Al mismo tiempo la prostitución constituiría un bien social, ya que sería útil para “controlar la presión (sexual) de los machos sin pareja y/o para resguardar a las “mujeres virtuosas” que están reservadas para el matrimonio y la procreación”36. 2. Enfoque Conservador: la prostituta es vista como la habitante de un infierno terrenal, que necesita ayuda urgente. “Prostituirse equivale a ponerse en la pendiente del suicidio y salir de la prostitución equivale a liberarse de una condición peculiar que consiste en estar humanamente muertos sin morir”37. Plantea la necesidad de escuchar a la prostituta sin enjuiciarla, ya que la prostituta no soporta que otros cuestionen las barbaridades y lo nefasto de su vida. Desde aquí considerar Derechos Humanos de la prostituta como tal es inconcebible, ya que la prostituta ante todo es una persona humana débil y menesterosa, y su actividad atenta contra su vida, la de toda la humanidad y contra la esencia del amor, la

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Ibíd. Pág. 49-50. Ibíd. Pág. 52. 36 INJUV. “Prostitución Juvenil Urbana“. Agosto 1999. En: http://www.injuv.gob.cl/cedoc_archivos/estudios/Prostitucio_juvenil.pdf Pág. 9. 37 Op.cit. 33. Pág. 246.

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libertad y la inteligencia; prostituirse es negar lo intrínsicamente humano. La actividad sexual como fuente de recursos es vista como pecado38. 3. Enfoque Marxista: la prostitución es vista como una forma de intercambio en el ámbito de la sexualidad. Es por esto que desde el marxismo se habla más de comercio sexual y no de prostitución, remarcando el carácter comercial y capitalista de propiedad privada, donde el/la prostituto/a sería una víctima del sistema que lo/la oprime39. 4. La perspectiva feminista de Millet40: la existencia de un cierto sentido común justifica la existencia de la prostitución, siendo que la prostitución es una forma más de represión de los hombres a las mujeres en el sistema patriarcal, donde el hombre posee dos mujeres: una que cría y mantiene el hogar, y otra (u otras) fuera del hogar y que le otorga placer. Dentro de este sistema de desigualdad las razones de la prostitución no son de índole económico, sino que psicológico: “el odio de la mujer hacia si misma, al sentirse fatalmente dominada por el macho”41. Así “la prostitución es la consecuencia de la subordinación de las mujeres en el conjunto de las sociedades y de las relaciones de fuerza entre las categorías de sexo”42. Desde aquí se plantea acabar con la prostitución – a través de una revolución que acabe con el patriarcado y sus instituciones: el matrimonio y la familia -; no hay que reglarla ni tolerarla ya que aceptar a la prostitución como un trabajo más, es aceptar el orden patriarcal. Esta perspectiva toma fuerza en el movimiento durante los años setenta, y es base de lo que, en el ámbito legal, es la perspectiva abolicionista. 5. La perspectiva feminista contractualista: Considera que la prostitución es un trabajo como cualquier otro, pero que ha sido constantemente estigmatizado y discriminado, puntos en los que radica el problema “de” la prostitución – aunque no es de ella -. En este sentido,
Juliano, Dolores. “El peso de la discriminación: debates teóricos y fundamentaciones”. En: Osborne, Raquel (ed.) “Trabajador@s del sexo. Derechos, Migraciones y trafico en el siglo XXI”. Ediciones bellaterra. Barcelona, 2004. Pág. 44. 39 Op.cit. 33 y Op.cit. 36. 40 Cabe destacar que dentro del feminismo existen dos corrientes claramente disidentes respecto a este tema, es por eso que se exponen sus argumentos como perspectivas separadas. 41 Op.cit. 33. Pág. 59. 42 Hall, Fátima. “Ideas recibidas sobre la prostitución”. En: UNESCO, Ministerio de la Cultura, Instituto de la Mujer. “Causas de la prostitución y estrategias contra el proxenetismo”. Serie Debate Nº4. Madrid, 1998. Pág. 10.
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aquí se habla de Trabajo Sexual y no de prostitución o comercio sexual. Esta perspectiva nace con la aparición de organizaciones de prostitutas – o, desde ahora, trabajadoras sexuales – que exigían sus derechos en Europa y Estados Unidos en los años setenta. Se reconoce a “las prostitutas en cuanto sujetos de su propio discurso y no, como hasta ese momento, en tanto objeto del discurso de expertos y expertas y de las propias feministas”43, las cuales, desde el enfoque desarrollado por Millet, veían el fenómeno con un proteccionismo compasivo, previniéndolo y “rehabilitando” a las que ya lo ejercían. Pero en realidad, según el discurso de las propias trabajadoras sexuales, estas políticas eran sólo un tranquilizador de conciencia para las propias feministas, ya que el problema no es la falta de trabajo, sino que la ausencia de trabajos dignos y verdaderas oportunidades. Dentro de este grupo también hay diferencias internas, hay quienes abogan por una despenalización completa, en cambio otros apoyan una legitimación controlada44. Desde esta perspectiva – a pesar de las variantes internas – los/as trabajadores/as sexuales son consideradas agentes sociales activos, capaces de actuar autónomamente, con autodeterminación y decisión; así, “todas las medidas salvacionistas o proteccionistas que parten de la idea que algunas mujeres deben ser tratadas como menores tuteladas o que deben ser salvadas de ellas mismas, son posiciones que producen cierto rechazo o la sensación de que vamos por camino equivocado”45. La presente investigación se enmarca en esta última perspectiva, es decir, considera este oficio como trabajo sexual, en tanto las/los trabajadoras/es sexuales son sujetos autónomos con capacidad de decisión, y su oficio corresponde a una estrategia más de sobrevivencia frente a las posibilidades laborales existentes. A partir del desarrollo de estos enfoques teóricos – unos con más influencias que otros – han nacido tres enfoques legales para el desarrollo de políticas y legislaciones en relación al trabajo sexual. Estos enfoques son:

Osbone, Raquel. “En primera persona: las prostitutas, el nuevo sujeto de la prostitución”. En: Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (CC.OO.). “Mujeres: Unidad y Diversidad. Un debate sobre identidad de género”. Edita Federación de Enseñanza de CC.OO. Madrid, 2000. Pág. 37 44 Otchet, Amy. “¿Debe legalizarse la prostitución?” Documento II Foro Electrónico Latinoamericano “¿Trabajo Sexual, Prostitución, Industria del Sexo? Tensiones, Estigmas, Derechos y Políticas Públicas”. En: http://www.ciudadaniasexual.org/foro/documentos.htm Pág. 2 45 Op.cit. 38. Pág. 44.

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- Prohibicionismo: La prostitución es prohibida y castigada con la cárcel, multas o sanciones. La prostitución es un delito tipificado y es sancionada a la persona que la ejerce (ningún otro actor involucrado). En su defensa se argumenta que el Estado debe cuidar la moral pública, y que si no se prohíbe, se facilita el camino hacia ella. Recientemente ha nacido una variante neo-prohibicionista en Suecia, donde desde 1999 se hace un giro en el enfoque, y la ley en lugar de castigar a la trabajadora sexual, condena al usuario de las prestaciones sexuales. - Abolicionismo: se reconoce a la prostitución como un mal social y un ataque a la dignidad de las personas que la ejercen; por eso, castiga a cualquier actividad que la favorezca: clientes, explotadores y personas que inducen a ella. Este modelo es el predominante dentro de la cultura occidental y se sustenta en que la prostitución es una violencia y abuso sexual pagado y permitido por todos y que no hay libertad posible en la venta del cuerpo. Esta ley aboga por políticas intervencionistas y de rehabilitación. - Regulacionismo o reglamentarismo: regula administrativamente el ejercicio del trabajo sexual mediante ficheros, controles sanitarios, permisos, etc. Se sustenta en que así se aumenta la seguridad física de las/os trabajadores/as sexuales, acaba con las redes criminales organizadas y controla las enfermedades de transmisión sexual, tanto por la seguridad sanitaria de el/la trabajador/a sexual como del cliente. Este sistema está en vigencia en Alemania, Grecia y Holanda actualmente. La presente investigación aboga por una posición ligada a esta última postura, ya que como plantea Carlos Cáceres de Ciudadanía Sexual: “debe reconocerse que la persona debe poder decidir sobre su vida y su cuerpo, y que el intercambio de servicios sexuales es, finalmente, una opción para algunas y algunos. La prohibición del trabajo sexual claramente no lo eliminará, sino que empeorará las condiciones de su ejercicio”46, haciéndolo más clandestino, más inseguro para las/os trabajadores/as sexuales y acercándolo a más problemáticas sociales, además de profundizar las relaciones simbólicas desfavorables que tienen las/os trabajadores/as sexuales con la sociedad:
Cáceres, Carlos. “Editorial: Trabajo Sexual/Prostitución: ¿Entre la libertad y la justicia?”. Documento II Foro Electrónico Latinoamericano “¿Trabajo Sexual, Prostitución, Industria del Sexo? Tensiones, Estigmas, Derechos y Políticas Públicas”. En: http://www.ciudadaniasexual.org/foro/documentos.htm
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estigmatización y discriminación, además de validar en cierta medida, las reacciones violentas hacia las/os trabajadores/as sexuales, tanto física como psicológicamente al ser significado su oficio como un mal social. De este modo las/os trabajadores/as sexuales son concebidos como personas con dignidad y con capacidad de decidir sobre si mismas (sin incluir aquí a aquellas personas manipuladas por mafias ni menores de edad). Además de los enfoque de análisis del Trabajo Sexual/Prostitución/Comercio Sexual cabe destacar la diversidad de tipos existentes, dependiendo de como sea mirado el fenómeno: (1) existen distinciones sexuales/genéricas: mujeres, hombres (homo y heterosexual), travestis, transgéneros y transexuales; (2) distinciones etáreas: adultos e infantil (o infanto-juvenil); (3) distinciones orgánicas: independiente, con apoyo de proxenetas, por redes o mafias u otras; y (4) distinciones espaciales: prostitución callejera, en burdeles, cabarets, topless, etc.; entre otras posibles clasificaciones. De este modo se puede ver que la prostitución/trabajo sexual no es un todo homogéneo, sino que existen diferentes formas de vivirla y significarla47. En términos espaciales, las/os trabajadores/as sexuales se ubican en espacios visibles o invisibles48 dependiendo su localización. El visible es aquel que opera en espacios y lugares predefinidos y organizados: prostíbulos, saunas, topless o la calle. En cambio, el comercio sexual invisible se esconde detrás de actividades que aparentemente no se ligan éste. La presente investigación se centra en el trabajo sexual visible, ejercido por travestis y transgéneras en la calle (calles, plazas, rotondas, avenidas y carreteras) de Chile. Se habla de la existencia de prostitución en Chile49 desde la colonia, proliferando en el siglo XIX bajo los grandes centros urbanos, especialmente Santiago y Valparaíso, y los enclaves mineros del Norte Chico y las Pampas Salitreras. A comienzos del siglo XX, esta prostitución aparece como
Como plantea Hetaria: “la clase social, el nivel cultural, la edad, la apariencia física, la nacionalidad, el origen étnico, el género (porque no todas las personas que ejercen la prostitución son mujeres, también lo hacen hombres y las mujeres transexuales) y otros muchos factores, influyen en cómo se ejerce la prostitución e incluso en cómo considera la sociedad a quien la ejerce”. Colectivo de Defensa de los Derechos de las Prostitutas (Hetaria). “La prostitución al debate”. En: Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (CC.OO.). “Mujeres: Unidad y Diversidad. Un debate sobre identidad de género”. Edita Federación de Enseñanza de CC.OO. Madrid, 2000. Pág. 125. 48 Idea planteada en: Lastra, Teresa. “Las “Otras” Mujeres”. Colección APRODEM. Santiago, 1997. 49 Marco histórico sintetizado de: Op.cit 36.
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un patrón que adorna la cruda realidad social del proletariado, especialmente urbano, aquel de “la cuestión social”. Ya con esta mayor “visibilidad” de la prostitución comenzaron las preocupaciones frente al tema, especialmente con campañas de higiene y sanidad pública. La preocupación no recaía en las prostitutas, sino en las posibles enfermedades de transmisión sexual que pudiesen propagar, convirtiéndose en una política de “doble moral” de represión y control, y a la vez, de protección del cliente. Esto fue así hasta mediados del siglo XX con gran fuerza, pero continuó. El último gran cambio histórico ocurrió con la Dictadura Militar, por dos razones: la aparición del mercado como eje céntrico de todo tipo de relaciones, lo que hace profundizar la idea de la prostitución como comercio, junto con ser la única salida para muchas personas por la pauperización de las condiciones de vida, además de ver en éste las posibilidades reales de ser compradores en el mercado, ligado esto a la lógica de consumo imperante. A esto se suma la imposición del “toque de queda”, gracias al cual las/os trabajadoras/es sexuales buscaron nuevas formas de ofertas más ocultas, por ejemplo, “el sauna”. En la actualidad las/os trabajadoras/es sexuales, mujeres, trans y hombres, han diversificado sus espacios, formas y propias categorías; se han visibilizado e iniciado el planteamiento de sus posturas a partir de organizaciones propias; han dejado de aparecer en los periódicos exclusivamente en la crónica roja y comenzado a aparecer como un actores sociales.

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Vidas en peligro Ser transgénera o travesti y trabajadora sexual en Chile no es nada fácil. Estas personas sufren discriminaciones por diversos factores, pero principalmente por estar “fuera de la ley del género”50 y por trabajar en un oficio considerado “amoral”. Estas discriminaciones provienen de diferentes sujetos, agentes del Estado o de la sociedad civil, y se manifiestan de distintas formas: gritos agresivos, miradas despectivas, agresiones físicas e incluso la muerte. En algunos casos estas discriminaciones se convierten en fobias, en un rechazo acucioso, agresivo, prejuicioso y dañino hacia lo trans, denominado transfóbia, los que en ocasiones se traducen en tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes. Con respecto a lo anterior, y como Amnistía Internacional plantea, la tortura y los malos tratos están absolutamente prohibidos desde numerosos instrumentos internacionales51. Estos actos no son justificables bajo ninguna circunstancia, y cometerlos constituye un delito, ya que denigran a la persona, producen daños físicos y psicológicos, y pueden hasta quitar la vida, derecho humano básico y fundamental de todo individuo sin exclusión alguna: “Amnistía internacional considera que los actos de violencia contra lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en el hogar y la comunidad constituyen tortura, de la que el Estado ha de responder”52. No se habla de derechos “especiales” para las personas trans, sino que de derechos humanos que a todas las personas, independientemente de su condición sexual, racial u otra, se les deben respetar y que el Estado debe promover y proteger. A partir de lo recopilado en esta investigación, es posible ver que la comunidad a menudo no respeta el derecho de las personas trabajadoras sexuales trans a no recibir malos tratos ni tortura, convirtiéndose en actores transfóbicos, especialmente ocultándose en la oscuridad de la noche en que ellas trabajan. Cuenta Juana Rubio: Lo que pasa es cuando las chicas trabajan en comercio

Amnistía Internacional. “Crímenes de Odio, Conspiración en silencio. Tortura y Malos tratos basados en la identidad sexual“. Amnesty International publications. Madrid, 2001. Pág. 16. 51 Sólo por nombra algunos, se encuentra: la Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 5; la convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, artículo 1; el pacto internacional de derechos civiles y políticos; entre otros. 52 Op.cit 50. Pág. 16

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sexual están más expuestas a recibir agresiones, y de repente como de la nada, porque nadie sabe quienes son, no se hace una investigación buena para saber quienes los calzaron ni porque, nada. (...) Es como parte de la rutina que una tiene que pasar. Si tu hablai con alguien de la calle, a todas les han pegao o les ha pasado algo raro. Y de suerte están vivas. Igual hay casos de violaciones, lo que pasa es que las chicas tampoco se atreven a denunciar, porque todo lo que te pasa en la calle es porque tu lo buscaste, porque tu querí, porque tu estai ahí. Los malos tratos que sufren las personas trans, se pueden clasificar en dos categorías, según el actor involucrado: por un lado los clientes, y por otro, los autodenominados Neo Nazis y/o transfóbicos. Los clientes: amor y odio Sobre el maltrato producido por los clientes es posible evidenciar dos tipos, por un lado una violencia53 psicológica y por otro, una física. En relación a la violencia de carácter psicológico es posible ver los deseos e inclinaciones que los clientes tienen con las trabajadoras sexuales trans. Ciertas fantasías o incluso perversiones sexuales que éstos pueden tener producen un daño o malestar psicológico en las trabajadoras sexuales trans. Como comenta Antonella: son maltrato psicológico en el sentido de tener de repente una relación, por tenerla, por algo psíquico, ya es como... Imagínate ¿tu tendría sexo con un viejo gordo, feo, que te llega a dar asco y que te diga préstame tus calzones pa ponérmelos yo?, Ya es chocante, ¿lo hariai tú o no? O ¿penetrariai a alguien que no te gusta? O ¿te dejariai penetrar por alguien que no te gusta? No po´, si eso es. Y que te diga compórtate como maraca, haceme esto, igual son como... igual por la plata lo llegai a asimilar, a acostumbrarte pero son gajes del oficio.

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La violencia implica siempre el uso de cualquier tipo de fuerza para producir un daño, y es siempre una forma de ejercicio de poder, con esto último se quiere decir que la violencia involucra la existencia de un “arriba” y un “abajo” reales o simbólicos, que adoptan habitualmente la forma de roles complementarios. En: Corsi, J. “Violencia masculina en la pareja: una aproximación al diagnóstico y a los modelos de intervención”. Buenos Aires: Paidós. Año 1995. Pág. 123

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Por otro lado se encuentran ciertas agresiones psicológicas que amedrentan a las trans, como cuenta Bianca: es que he tenido clientes que han estado con pistola y me han tenido acostada y él con la pistola al lado, en la mano. No sabes que va a pasar. Como se evidencia, el momento de la prestación del servicio es siempre un momento de desprotección, desconocimiento e incertidumbre frente al nuevo cliente y su comportamiento. Aquí probablemente se encuentran una de las causas por las cuales gran parte de esta población consume grandes cantidades de alcohol y/o drogas, para evadir los daños psicológicos de estas experiencias. Respecto al maltrato físico producido por los clientes, si bien estadísticamente no son muchos los casos conocidos, en términos cualitativos su valor no es menor. En este punto el caso más emblemático fue el de “La Claudia”, violada en Casablanca y luego asesinada a balazos. Este ha sido el único caso esclarecido, de las más de 20 muertes oficiales en Chile en los últimos años54. Se destaca la inexistencia de estadísticas oficiales a nivel nacional y/o regional de muertes y/o agresiones a trans, ya que el Servicio Médico Legal no lleva registro de la condición sexual de los peritados; Carabineros de Chile que colaboran con el Departamento de Sexología Forense, informaron que tampoco llevan registro de esta información55. Retomando el caso de “La Claudia”, Juana Rubio comenta: Pero primero se dio la muerte de la Marcela. Atropellaron a una transgénera y después a las 2 semanas el caso de la Claudia, que fue mucho peor, porque a ella la tomó un cliente, la llevo pa lao de allá de Casablanca, se la violaron... le quitaron la plata – después que se habían subido dos más – la hicieron correr por el bosque y la mataron a tiros. Otro caso importante, y de conmoción pública fue el caso de Amanda, “cuyo cuerpo fue encontrado el 24 de noviembre de 2002 en el departamento del empresario Wilson Michelson, ubicado en Providencia 405. Aunque se determinó que Amanda falleció por sobredosis de drogas,
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Servicio de Noticias de la Mujer. “Travestis alertas ante aumento de golpizas”. En: http://www.noticiasdemujer.com/articulos/20020815.HTML 55 Carta de respuesta a estadísticas solicitadas sobre malos tratos y muerte de personas travestis y transgéneras. Firmada con fecha 30 de Junio de 2005 por Dra. Gianna Gatti, Jefe Área de Investigación, Docencia y Extensión del Servicio Médico Legal. Mayor información en “Anexo Metodológico”.

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TravesChile afirma que el empresario pudo evitar la muerte asistiendo a la víctima”56, ya que era un químico farmacéutico. El inculpado se encuentra en libertad. Otras situaciones de extrema violencia son el caso de Vladimir Ibáñez, travesti, quien fue asesinado por un motociclista que solicitó sus servicios el día 5 de abril de 2002, y que aún no se da con el paradero57; y Andrea, quien “fue asesinada en su domicilio el pasado 12 de noviembre por un sujeto que solicitó sus servicios sexuales. El victimario azotó la cabeza de Andrea en la pared y al caer al suelo la golpeó sistemáticamente hasta la llegada de Carabineros”58. También se encuentra el caso de Jonathan Villalobos, de 31 años, en Concepción, quien “intentó un acercamiento a un vehículo, pero su conductor, al percatarse de su calidad de homosexual, simplemente reinició la marcha con el travesti tomado de la puerta. Casi una cuadra más allá, Villalobos cayó al suelo, estrellando su cabeza contra el pavimento, donde dejó de existir antes de recibir atención médica”59. Estos son sólo algunos ejemplos de transgéneras y travestis, que por distintos motivos, generalmente desconocidos, son maltratadas, llegando muchas veces a resultados fatales a manos de sus clientes. Es aquí donde es fundamental preguntarse sobre las causas: ¿En que medida es predeterminada la intención del cliente?, ¿Tienen algún grado de responsabilidad las afectadas? Como cuenta Silvia Parada, dirigenta de TravesChile, muchos de los casos no responden a acciones homofóbicas, sino que más bien a la venganza de los clientes. Aquí es clave el testimonio de Daiana: A mi me han pegado hasta balazos, yo tengo silicona en los pechos. Yo he tenido varios accidentes. Depende de donde una vaya, con quien estés, porque si uno esta en la esquina con chiquillas que siempre están tomando trago obvio que siempre se van a originar problemas, porque
MOVILH. “II Informe Anuela sobre Derechos Humanos de las Minorías Sexuales Chilenas: 2003”. Pág. 28. 57 Los Andes On Line. “MINORÍAS SEXUALES PRESENTARON QUERELLA POR ASESINATO DE TRAVESTI EN RINCONADA” En: http://www.losandesonline.cl/portal_2/articulos/detalle.php?id_art=854 58 La Tercera. “Movilh critica actuación de la justicia en asesinato de transgénero” En: http://64.233.179.104/search?q=cache:9Z8O9A5Sl9QJ:www.tercera.cl/medio/articulo/0,0,3255_5666_10002 3147,00.html+asesinato+travesti&hl=es 59 Diario El Sur. “La muerte ronda a los jóvenes en Concepción. Los temores ante la inseguridad de la noche”. Domingo 20 de marzo de 2005. En: www.elsur.cl/edicion_hoy/ secciones/impreso_rep.php?id=1968 - 15k
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también yo he participado en problemas con ellas. Me dieron un balazo a mi en el pecho, por culpa de otro travesti que había robado a un cliente y el cliente después volvió con pistola disparando y a varias chicas les llegó balazos. A mi me llego al pecho, y ahí yo quede mal, estuve en el hospital Barros Luco, y como yo tenía silicona en los pechos la silicona me tapó parte del pulmón y el corazón y tuve que operarme de los dos. Esto lo confirma el comentario de Antonella: También es algo que todas tenemos culpa porque también una se ha mandado condoros en la calle, que los robos, que las peleas, mucho trago, mucha droga, también tiene una mucha culpa, parte de culpa. Desde el discurso de estas trans se puede entender un cierto grado de responsabilidad en los actos de violencia en que se ven involucradas, pero las culpas no son exclusividad de ellas. En este sentido, es una problemática que involucra y es responsabilidad de ambos actores: ellas y clientes. Muchas veces una relación de amor y odio, por parte de las trans a sus clientes, y viceversa. Amor de ellas a sus clientes por ser quienes compran sus servicios, y que muchas veces establecen relaciones interpersonales favorables, pero al mismo tiempo Odio, ya que pueden ser personas que les resulten desagradables y/o las agredan. Amor de los clientes hacia ellas, al ser el objeto de sus deseos, y Odio, por los posibles robos que pueden haber recibido, y el factor psicológico presente en la relación que los clientes establecen con las trans: Ese deseo de estar con una mujer, pero que al mismo tiempo es un hombre, lo que puede producir ciertas confusiones internas que lleven al maltrato. Independientemente de eso, venganza, robo o lo que fuese, el derecho a la vida y a la integridad física y psicológica de una persona prima ante todo según los diversos instrumentos internacionales de Derechos Humanos. El castigo de delitos de esta envergadura, como los citados, no es responsabilidad personal sino que estatal.

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Transfóbia en la ciudad En los últimos años han aparecido en la escena nacional ciertos grupos autodenominados “neonazis”, quienes, es posible evidenciar, han efectuado maltratos y asesinatos de índole transfóbico. La dirigenta de TravesChile culpabiliza a estos grupos de la muerte de 21 traverstis trabajadoras sexuales60. Uno de estos casos fue el de “La Wanda”, agredida brutalmente, y como cuentan sus amigas, la dejaron casi irreconocible: “Lo único que la salvo de la muerte fue que tuvo la suerte, casi milagrosa, de que unas personas la socorrieran. Porque, de hecho, los neonazis le dijeron que la iban a matar”, señala María Fernanda. La situación al parecer es bastante grave. Muriel cuenta: “El 17 de marzo pasado estábamos en la Plaza de Armas compartiendo con un grupo de cinco amigas trabajadoras de la noche, y varias camionetas empezaron a rodear el lugar. Primero vimos aparecer a cuatro jóvenes hijitos de sus papás de apariencia neonazis. Luego la cosa se puso peor”. A esto María Fernanda agrega que de repente se vieron rodeadas por más de una docena de neonazis. “Nadie nos ayudó, comenzamos a correr despavoridas y hasta perdimos los zapatos”. Tomaron una micro y los neonazis subieron detrás de ellas. “Entonces nos bajamos, paramos un colectivo, nos trepamos como pudimos y estos tipos empezaron a atacarnos desde fuera y le rompieron todos los vidrios al auto, mientras le gritábamos asustadas al chofer que partiera”, recuerda María Fernanda. Ella comenta que otra fórmula utilizada por los neonazis para aproximarse e intentar atacarlas es hacerse pasar por potenciales clientes: “Nos pillan en la calle separadas del grupo, moviendo la cartera inocentes y uno se acerca diciendo que quiere atenderse y ahí te trata de agarrar diciéndote de todo, menos que eres bonita. Entonces aparecen los otros y ahí hay que puro correr”61. Otro situación de significancia al respecto la historia de “La Esmeralda” en Valparaíso, que cuenta Ximena: el caso de Esmeralda, una travesti de 22 años, apareció muerta ahí en Freire con Brasil, y apareció con graffitis “bien muerto estai maricón por ser maricón, concha de tu madre” con signos, con todo, y ella apareció muerta ahí. La policía no hizo nada, incluso investigaciones dijo de
Las Últimas Noticias. “Seguidores de Alexis López no acudieron al debate en el Paseo Ahumada Grupos gays y travestis ganan la primera batalla al movimiento nazi” 18 de Febrero de 2002. En: http://www.accionchilena.cl/En%20la%20Prensa/comoseinventa.htm 61 La Nación. “Quillota bajo la esvástica”: http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20050518/pags/20050518214850.html
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que si nosotros llegábamos a hacer una investigación, abrirle el cajón para que se hiciera una autopsia nos íbamos todos presos. Así de simple. Y esa persona fue enterrada así, y la pasaron por muerte de indigente, de alcohólica. Esa muerte paso así y fue por un ataque homofóbico. Se suma a esta lista el asesinato de Bárbara Rivero, quien murió tras recibir golpes de pies y puños por un grupo transfóbico en el centro de Santiago62. También en Santiago, en la esquina de Portugal con Avenida Matta, se encuentra el caso de “La Chuco”, como cuenta Juana: nosotras formamos la primera compañía de teatro de travestis y transgéneras chilenas, en la comuna de Cerro Navia. Bueno, La Cucho, esta amiga, era de esta compañía, y su objetivo cuando se metió al teatro era dejar el comercio sexual y por eso trabajar de lleno en el teatro, pero no logró salirse del comercio sexual y le pegaron antes de que ella cumpliera su objetivo. Estuvo pero super, super mal, en coma 1 mes. Si ya estaba desahuciada. Y salió del coma y ahora esta mejor. Pero es un caso que quedó ahí en la nada. Se logró poner una querella, se hizo un abogado parte de la querella pero nada, la investigación no avanza nada, ahí están los papeles. Se especulaba en el tiempo que le pegaron, que primero habían sido los antigay, luego salieron otras personas que habían sido gendarmería, después que habían sido los mismos carabineros de la 4° comisaría. Pero ahí se quedo todo, nadie investigó nada. Hay testigos pero nadie los llama a declarar. Le pegaron como a las 3 de la mañana y a las 6 ella recién ingresó al hospital, pasó una patrulla de carabineros, la vio tirá en el suelo y la dejo botá. O sea hay hartas cosas que no están claras y que tampoco no se investigan, por el hecho de ser una transgénera. Y nadie te protege. A estos casos se agregan los presentados por la organización MOVILH (Movimiento de Integración y Liberación Homosexual) en su informe de derechos humanos de las minorías sexuales 2003: 20 de diciembre, “TravesAconcagua denunció que su sede social, ubicada en Los Andes, fue ametrallada por un desconocido cuando se movilizaba en una camioneta con vidrios polarizados”. 22 de diciembre “TravesAconcagua denunció que en momentos cuando realizaba un taller de prevención de VIH/SIDA en el segundo piso de una sede sindical, ubicada en Los Andes,
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Op.cit. 58.

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un grupo de desconocidos lanzó dos bombas incendiarias al interior del inmueble, gritando “quémense como en la Divine maricones, muéranse”. Ninguno de los 14 asistentes resultó con heridas graves”. 24 de diciembre: “En el trayecto de Viña a Valparaíso, y en momentos cuando ejercía el comercio sexual, la transexual Vladimir Carrasco Cabrera fue agredida con golpes de pies y puño por cuatro hombres vestidos de negro. La víctima quedó con contusiones y cortes en rostro y cuerpo”. 12 de abril: “TravesChile denunció que una pandilla de 30 hombres atacó con cuchillos y escopetas su sede, ubicada en el centro de Santiago, en momentos cuando efectuaba una fiesta benéfica. En el hecho resultó herida y apuñalada la transexual Alejandra Soto” 15 de julio: “Cuatro camioneros (dos argentinos y dos brasileños) atacaron con un bate de béisbol al presidente de TravesAconcagua, Rodrigo López, en Papudo con Avenida Argentina (Los Andes), en momentos cuando se dirigía a su casa. El afectado quedo con lesiones en la cabeza y extremidades”. 17 de julio: “La transexual Almendra Cansner, de 19 años, fue atacada en Vicuña Mackenna con Curicó por un hombre autodefinido como neonazi. El victimario cortó con un gollete de botella la cara de Cansner, quedando con 30 puntos en el rostro. El hecho se produjo cuando la víctima ejercía el comercio sexual”. 3 de noviembre: “Un grupo de 35 hombres propinó una golpiza a la transexual Jennifer (Héctor Carrasco), quien ejercía el comercio sexual en Valparaíso”. 26 de noviembre: “Afrodita denunció que 25 jóvenes cabezas rapadas, de 18 a 25 años, atacaron con una bomba molotov a un grupo de transexuales que ejercen el comercio sexual en Blanco con Rodríguez, Valparaíso”. Estos son sólo algunos casos de grupos organizados que ejecutan crímenes de odio contra las personas transgéneras y travestis, al parecer, por el simple hecho de Ser, de mostrar públicamente esa identidad que rompe los esquemas del sexo y el género. Ximena, una de las entrevistadas para esta investigación fue víctima de agresiones transfóbicas. Así lo cuenta ella: Yo salí a trabajar un día domingo, yo nunca salía los domingos, pero a mi se me había terminado el gas y no tenía plata. Baje, me tome unos copetes, porque tomaba, y

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de repente lo único que siento fue que 3 tipos me atacaron, porque no vi caras, no vi nada, lo único que vi fueron bototos y yo sabía que eran los antigay, nada más. Y me pillaron sola, no había nadie. Y ahí sucedió todo. Yo me desmayé después, seguro del dolor porque me introdujeron una botella, la cual se reventó adentro, de vidrio. Me encontraron como a las 3 de la mañana, no se cuantas horas habré estado inconsciente. En la posta lo único que reaccioné fue cuando me estaban bañando, porque a mi me dejaron tapada en excremento, y después me pusieron calmante y todo porque yo sangré toda la noche. A las 9 de la mañana yo no me acordaba de lo que me había sucedido, nada. Y ahí una enfermera me dijo que yo había sido atacada, lo que me había sucedido. Y ahí me operaron, porque me rompieron el intestino anal. Los doctores en el fondo no se explican como yo quede parada, como yo reaccioné tal bien a la operación todo, porque ellos lo primero que dicen es VIH es muerte. (...) yo no lo pedí, yo no pedí que me atacaran y quedara con esto. Se hizo una denuncia, la cual no tuvo mayor resultado, cerraron el caso, a mi no me notificaron cuando lo cerraron, la fiscal me llamó y me dijo “tu caso va a cerrarse, dentro de 2 semanas te llamo para que vayas a ver cuando se cierra el caso”, y aun estoy esperando la llamada. Pero nunca van a encontrar culpable para eso, falta mucho todavía en esta sociedad para que nos acepten completamente como transgéneros. Sin duda alguna el caso de Ximena es significativo, a lo menos en relación a dos puntos: en primer lugar, los hechos acontecidos por las acciones transfóbicas de maltrato indiscriminado: violación, golpiza, humillación máxima del ser humano. En segundo lugar, por las acciones legales posteriores llevadas a cabo, las cuales no han tenido resultados, debido a la dificultad de determinar los responsables de estos crímenes que se ocultan tras la noche, pese a que -como cuenta Ximenase encontraba un efectivo de punto fijo afuera del casino de oficiales, a una cuadra del lugar de los hechos, y no realizó ninguna acción al respecto. Estos crímenes se tornan difíciles de determinar, a pesar de la periodicidad con que ocurren.

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Maltratos, agresiones y muertes: ¿Qué hacer? Este análisis deja en evidencia la situación de vulnerabilidad en que viven las trabajadoras sexuales trans en sus espacios de trabajo (calles, carreteras, plazas, etc.), lugares donde pueden ser violentadas sin poder reconocer a sus agresores por diversos factores, entre los que se encuentran la oscuridad, las características de los ataques organizados y el consumo de alcohol y drogas. Se suma al espacio físico, el espacio simbólico en el que se desenvuelven; el “ambiente” que ilustra Juana Rubio: estas metida en ese sector, se mueve mucho todo ¿cachai?, O sea se concentra todo: traficantes, droga, alcohol, prostitución, de todo. Lanzas, de todo. Los mismos gallos que habitualmente tu vez de repente se van en la volá, te pillan sola, te pegan, te cogotean. Dentro de ese espacio social marcado por la marginalidad, por los “indeseados” de la sociedad, se encuentran problemas internos entre las propias transgéneras y travestis, como se refieren Antonella, Daiana y Alejandra, comentando que muchas veces existen algunas trans que manejan altas cuotas de poder, agrediendo y subordinando a otras por la posesión de una esquina, por droga, por la sensación de superioridad, etc. Sobre lo relativo al estado de desprotección que mantiene diariamente sus vidas en peligro, se pueden mencionar algunos elementos que podrían contribuir a evitar estos hechos, desde las diferentes perspectivas de los entrevistados. En primer lugar, y probablemente uno de los puntos más importantes, es aquel que comentan Krischna Sotelo, Juana Rubio, Alejandra Soto y Claudia Rodríguez, respecto a promover dentro de las trabajadoras sexuales trans el ser sujetos de derecho, por tanto, lograr la capacidad de denunciar cualquier tipo de agresión, maltrato o tortura. Aquí Claudia Rodríguez es categórica: Las compañeras trans cuando ejercen comercio sexual o cuando hablan del ejercicio de comercio sexual te hablan de éxitos, o sea, yo gano plata, tengo contacto con minos ricos, tengo contacto con minos que además tienen una posición social, tengo contactos con minos que me vuelven a buscar. Ese es el discurso que yo siento que escucho, pero en el fondo se obvia que muchas veces son agredidas por los clientes, son abusadas, son robadas y violadas, o por el público, pero no hay una reacción fuerte frente a eso. No hay una

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reflexión respecto de que tenemos derecho a denunciar, aun cuando estamos haciendo ejercicio de comercio sexual y el cliente nos trata mal, el cliente nos roba, el cliente nos agrede. Entonces la reflexión que hacen ellas: ¿Cómo voy a ir yo a la comisaría a denunciar que el cliente, con el cual yo acepte irme, finalmente terminó violándome y me sacó la mierda? No sienten que eso es legítimo. Respecto a los lugares para realizar denuncias, el detective César Gutiérrez de BIRSEXME afirma que: ellas pueden denunciar en cualquier parte y no hay una brigada especializada de lo que es lesiones. Pese a esto, los espacios de denuncia son percibidos como espacios poco seguros para ellas, e incluso son significados como una amenaza: la comisaría, en vez de un lugar de protección y ayuda, es simbolizado como agresión, maltrato e incomprensión. A pesar de esto se han realizado algunas denuncias, pero ¿Qué pasa con estas denuncias? De todas las efectuadas, sólo uno de los casos ha sido resuelto. Este es el hecho que provoca en muchas trans la sensación de pérdida de tiempo, desconfianza en la justicia, desafección y resignación; También de naturalización de las situaciones vividas como “gajes del oficio”, donde el estar constantemente en peligro se constituye en un cotidiano que no se cuestiona y se asume como la realidad que les ha tocado vivir. En esta línea es importante y necesario la aparición de espacios donde ellas puedan canalizar sus inquietudes y recibir atención más allá de la denuncia, es decir, la posibilidad de optar a una mejor calidad de vida. Lorena Contreras de CAVAS comenta sobre esto: han sido personas que se han sentido muy vulneradas en sus derechos, muy maltratadas por el sistema; recuerdo un caso en particular, que ella quería ser evaluada en otro horario en que no hubiera público. En un organismo público eso es complicadísimo, entonces tratamos, lo intentamos, pero no fue posible finalmente llevar acabo la evaluación y menos hablar de un tratamiento. Tampoco ella venía por una demanda personal entonces eso dificultaba más las cosas. Ella se había visto envuelta en un caso que era más que la violencia sexual, era de riesgo vital. Bajo este escenario, y ligado a la temática del derecho a la denuncia, las trabajadoras sexuales trans han perdido la confianza, son incrédulas frente a la posibilidad de denunciar, de recibir una restitución y terapia psicosocial y de poder mejorar las condiciones en que se encuentran. Eso se relaciona con los prejuicios y estereotipos desarrollados en nuestra sociedad, y que muchas

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veces ellas mismas validan y reproducen: prostituta es sinónimo de hurto, delincuencia y peligro, por tanto, casi no reciben la misma categoría de persona que cualquier ciudadano, no tienen derechos. Por otro lado, la cultura del patriarcado, de dominación de una pequeña parte de la población al resto, afecta también a estas personas. La cultura que domina el hombre, heterosexual, blanco, occidental y con dinero, claramente no admite y más bien rechaza a un sujeto que tiene una sexualidad dual y que ejerce comercio sexual, esta fuera del esquema sexo/género, y por tanto, no es sujeto de derecho. Muchas veces, esta cultura instaurada, más allá de impedir que las trans ejerzan sus derechos, llega a lo que se ha analizado en este capítulo, es decir, a la transfóbia, a los crímenes de odio. En este marco, la introducción de la perspectiva de los derechos, tanto en ellas como en el resto de la sociedad, relacionado a la igualdad ante la ley y los diversos derechos sociales, políticos y culturales – entre otros – es básico para ir disminuyendo estas situaciones que atentan contra sus vidas, y a la vez, ir aclarando los casos que sigan ocurriendo. Finalmente la responsabilidad del Estado debe ser promover, prevenir y actuar frente a estos hechos, en otras palabras, ejercer la “debida diligencia”, que “incluye tomar medidas eficaces para prevenir abusos, investigarlos cuando se producen, procesar a los presuntos autores y garantizarles un juicio justo, así como proporcionar una compensación adecuada y otras formas de reparación a las víctimas. También significa garantizar que se hace justicia sin discriminación de ningún tipo”63. La Corte Interamericana de Derechos Humanos es clara al declarar: “un hecho ilícito violatorio de los derechos humanos que inicialmente no resulte imputable directamente a un Estado, por ejemplo, por ser obra de un particular o por no haberse identificado el autor de la transgresión, puede acarrear la responsabilidad internacional del Estado, no por el hecho en si mismo, sino por la falta de debida diligencia para prevenir la violación o para tratarla en los términos requeridos por la Convención Americana sobre Derechos Humanos”64

Op.cit 50. Pág. 52. Caso Velásquez Rodríguez (ser. C) número 4, sentencia de 29 de julio de 1988, párrafo 172. En: Ob.cit. 50. Pág. 52.
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De este modo, si bien es responsabilidad de todos/as el que estos graves hechos no sigan ocurriendo, el Estado tiene el deber internacional de velar y asegurar que este tipo de violaciones graves a los Derechos Humanos no se repitan.

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Los Gajes del Oficio: Detenciones y Tratos Policiales Somos profesionales y expertas, no somos enfermas, ni tampoco criminales, ¿por qué detenernos o deshacerse de nosotras? Chicas y Chicos Malos de Asia y el Pacifico. Tailandia, 2002 Existe una constante relación entre las trabajadoras sexuales trans y las fuerzas policiales de Chile a partir de detenciones, controles de identidad, entre otros, realizadas por Carabineros, Investigaciones y Gendarmería. Esta relación es al parecer un tanto ambigua y conflictiva, produciendo situaciones de malos tratos, abusos de poder y arbitrariedades, las cuales se analizarán a continuación, considerando como marco el derecho a no sufrir tortura, tratos crueles, inhumanos o degradante, el derecho a la no discriminación y otros vinculados. Artículos 373 y 495: los límites de la moral y el pudor En el Código Penal chileno no existe una figura penal que sancione la conducta del comercio sexual de adultos. Sí se sanciona en este código a quienes promueven o facilitan la prostitución de menores (artículo 367) y la trata internacional de personas (artículo 367 bis). A pesar de esto, las personas adultas que ejercen comercio sexual en lugares públicos son generalmente detenidas y sancionadas por el artículo 495 Nº 5, que dispone: “serán castigados con multa de una unidad tributaria mensual: 5° El que, públicamente ofendiere el pudor con acciones o dichos deshonestos”. En este sentido, “este tipo penal del artículo 495 no dice relación con la acción de realizar comercio sexual, sino que con lo que la autoridad pueda calificar como ofensas al pudor en un momento determinado”65. Así también, muchas trabajadoras sexuales transgéneras y travestis que trabajan en la calle, son detenidas argumentando el artículo 373 del código penal, que dice “Los que de cualquier modo
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Biblioteca del Congreso Nacional, Unidad de Apoyo al Proceso Legislativo. “Legislación Nacional y Comparada sobre Comercio Sexual de Homosexuales, Travestis y Transexuales”. Serie UAPROL/BCN/AÑO III Nº 116. Valparaíso, 2003.

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ofendieren el pudor o las buenas costumbres con hechos de grave escándalo o trascendencia, no comprendidos expresamente en otros artículos de este Código, sufrirán la pena de reclusión menor en sus grados mínimo a medio”66. Éste artículo es también utilizado para la detención de mujeres trabajadoras sexuales callejeras/os. De este modo, si bien explícitamente no existe una legislación que prohíba el trabajo sexual adulto, en la aplicación cotidiana estos artículos se asume como una cierta legislación del oficio, siendo claramente prohibicionista, reprimiendo y castigando esta conducta, lo que se contradice fuertemente a nivel legal con el factor reglamentarista que presenta el Código Sanitario respecto al trabajo sexual67. En menester mencionar aquí, como planteó Luis Muñoz ya en 1976, que “la política prohibicionista está demostrado que ha logrado tan escasos frutos como antaño las leyes antialcohólicas en Norteamérica“68, y así continua el autor demostrando con casos de otros países que las políticas prohibicionistas, más que eliminar un problema, lo agudizan, lo hace clandestino y generan mayor inseguridad. En definitiva, prohibir un “problema”, genera mayores problemas. En esta aplicación de los artículos 373 y 495, que regula de forma tácita el ejercicio del comercio sexual, existe una relación de distanciamiento entre las trabajadoras sexuales trans y carabineros. Así cuenta Juana Rubio: A las finales te llevan igual, por eso todas las transgéneras que trabajan en comercio sexual, ven una patrulla y bum, vuelan, porque una no sabe lo que pasa, si el paco es buena onda, de repente no te dicen nada, andan fiscalizando no más “chiquillas, pórtense bien, no hagan escándalo”, pero otras veces, pum, se bajan, te pegan, te llevan, jodiste, pero una no va a saber si es que la patrulla que viene es buena onda o no. Y una atina a correr. Como testimonian las afectadas y otros actores vinculados, muchas veces las detenciones son arbitrarias, siendo detenidas sin argumentos claros o que puedan diferenciar la situación ocurrida el día de la detención con otras jornadas laborales de similares características. Es así como
República de Chile “Código Penal”. En: http://colegioabogados.org/normas/codice/penal.html El Código Sanitario es analizado en el capítulo “Transgéneras Trabajadoras Sexuales: Al margen de los Sistemas de Salud”. 68 Muñoz, Luis. “Sexualidad y Derecho. Elementos de Sexología Jurídica”. Editorial Hispano-Europea. Barcelona, 1976. Pág. 285.
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Alejandra cuenta los motivos por los que son detenidas: por estar ejerciendo la prostitución en vía pública y mostrando genitales, que es mentira. Y haciendo escándalo en vía pública. Y más lo que te dicen ellos, los partes ya están hechos, en las comisarías los partes pa’ nosotras ya están hechos, te colocan el puro nombre. Lo bajan de la computadora, te colocan el nombre y ya estai pasada por mostrando genitales, por escándalos y cosas que nunca han sido, porque de repente tu estai lo más tranquila en la calle y te toman y después te pasan por eso. Así también las transgéneras y travestis, a través de estos artículos están constantemente expuestas a la detención policial a cualquier hora del día; Al parecer este cuerpo dual que muestran, para muchas personas de la sociedad civil o de las fuerzas policiales es “amoral” u ofende su pudor. Así cuenta Bianca, quien no trabaja en la calle sino que a través de Internet: Una vez me llevaron por ofensa a la moral y las buenas costumbres, (...) fue hace muchos años atrás, yo ni siquiera estaba ejerciendo comercio sexual, yo estaba paseando y por el hecho de ser transgénera, por el hecho de estar en Providencia, paseando, y yo andaba tapada desde el cuello hasta los pies, yo andaba con blazer, con beatle, con pantalones, a mi y a mi amiga nos llevaron. Por otro lado, esta relación de arbitrariedad, en que unos ostentan el poder – Carabineros – y otros no – las trabajadoras sexuales trans - en la oscuridad de la calle, puede ser también ambigua, en el sentido que muchas veces los mismos oficiales que trabajan en los turnos nocturnos y que se encuentran diariamente con las trabajadoras sexuales trans, establecen otro tipo de lazos, desde el “ser conocidos” hasta el romance. Un caso particular es el de Daiana, quien cuenta: Cuando yo quiero caer presa yo me voy presa porque tengo a mi pareja que está presa, y cuando quiero estar presa hago escándalo en Providencia y todo, y me junto con otras amigas mías pa’ que nos lleven presas. Llego a donde está mi marido y estoy 2 días, sobre todo el día viernes, estoy sábado y domingo, el lunes paso al juzgado y me sueltan, cuando querimos estar presas. Ellos ya nos conocen a nosotros. Yo tengo una pareja que llevo 9 años con él. Y tanto tiempo que una va y viene que los pacos de la comisaría ya te conocen, te dicen “hola daiana, ¿te vai a irte presa?” Yo les digo “si”, y ellos me abren la puerta del furgón y me llevan pa’ la comisaría po’ y después en la mañana me lleva pa’ allá pa’ la cárcel.

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Pero a pesar de esta relación que comenta Daiana, en que se podría decir que ella domina la situación y “decide” ir a la cárcel para estar con su pareja, ella misma reconoce que no es tan así, ya que muchas otra veces ella es llevada sin que lo quiera: He tenido problemas, el otro día le mordí los dedos a un paco yo, porque no me quería irme presa, si no me podía irme presa. Y más encima el paco me pesco del pelo y de ahí lo mordí yo, le mordí los dedos. En este punto es donde se producen las relaciones de maltrato, que como es posible observar no son unidireccionales, sino recíprocas, respondiendo a una doble lógica de actuación marcada por la aplicación de estos artículos del código penal: la escabullida inmediata de las trabajadoras sexuales trans de Carabineros apenas se acercan, y la persecución y golpes de los Carabineros frente a este escape. Esto marcado por la inseguridad de las trans frente al procedimiento que Carabineros pretende realizar al acercarse. Aquí es importante lo que comenta el Director Nacional de Orden Público y Seguridad de Carabineros, en relación a esta desconfianza, planteando que tanto Carabineros desconfía de la gente pensando “¿será un delincuente?”, como la gente desconfía del accionar de Carabineros. Claro resulta aquí lo que comenta Krischna: Si ellos andan haciendo alguna investigación o fiscalización o andan de rutina, ningún problema. El problema radica en esta relación de inseguridad frente al objetivo del accionar policial, ya que esperar implica riesgos de ser tomada detenida, y correr implica riesgo de golpes para efectuar la detención. Ambas alternativas constituyen un riesgo de maltrato. En otro sentido Krischna continúa comentando respecto a las redadas realizadas por Carabineros sin una justificación o lógica clara: Lo que de repente hacen es que sale una micro que pasa por todos lados, Santiago centro, San Camilo, Santa Rosa, se va pa’ Las Condes, se lleva a todas las chiquillas de todos lados, ¿y quién da la orden de esta hueá? Porque alguien tiene que dar la orden, porque la micro pasa por todas las comunas, es intercomunal, las va a dejar a las 19° Comisaría en Miguel Claro, la micro desaparece, puede ser que no sea ni siquiera de la 19°, entonces no concuerda.

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Esta relación de arbitrariedad, desde los relatos de las propias trans, antiguamente ocurría con Carabineros y Policía de Investigaciones. Hoy en día, a partir de un trabajo realizado por distintas organizaciones, tanto de trans como de trabajadoras sexuales mujeres, la relación con investigaciones ha mejorado mucho. Así comenta Ernesto Morales, subprefecto de la Brigada de Delitos Sexuales y Menores de Investigaciones: En el fondo lo que hacemos por lo general es un control, no hay delito, no puedo tomar un procedimiento policial para que posteriormente se pase a un procedimiento judicial. Pero hacemos control, pero ¿qué tipo de controles? Consulta, el nombre, me interesa para que: primero, estamos previniendo de que en las calles, o donde se prostituyan estas chiquillas, o los gays, no hayan menores de edad. Ese es nuestro norte en el fondo, el norte es que la prostitución no la haga el o la menor de edad. Pero en esta línea no están incluidas las acciones de detención que sufren las trabajadoras sexuales trans, que tienen que ver con los artículos en cuestión. Al respecto, específicamente en relación al artículo 373, el detective César Gutiérrez comenta: Es ambiguo, pero ¿Qué es lo que pasa?, Si bien tu tienes tu libertad sexual, una prostituta con un cliente en una calle, en una plaza, tiene sexo, ¿me entiendes? A cualquier hora del día, digamos en la tarde, y tú vas paseando con tu hijo de 3, 4, 5, 6 años, que esta aprendiendo de sexualidad y ve eso, y eso atenta contra un derecho de un niño, ¿me entiendes? El tema es complicadísimo, que tienen que ver los legisladores. Hay vacíos legales, pero no podemos permitir que esos actos se realicen, porque atentan contra la moral y las buenas costumbres que está tipificado, sea ambiguo o no, ¿me entiendes? Claramente, como expresa el detective, una situación de esa naturaleza no se puede permitir, ya que atenta contra otros derechos de la ciudadanía. Pero el punto conflictivo no radica en ese extremo, sino que en los límites difusos de la moral, las buenas costumbres y el pudor, elementos tipificados en el código penal, pero que claramente responden a variables culturales y personales de quienes tienen el poder de definir si un acto o actitud es amoral o poco pudorosa, y en este sentido, es subjetivo, ya que un acto amoral puede ser claramente desde el punto del sexo en la calle a medio día presentado por el detective, pero llegando hasta que una mujer o una trans ande con mini o escote en la calle. Tal como plantea Luis Muñoz: “el elemento nuclear del pudor se halla, pues, en los sentimientos de una persona”69 y el sentimiento es siempre un estado interior que se
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Ibíd. Pág. 254-255

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traduce en rechazo, vergüenza, temor, entre otros, y no todas las personas se avergüenzan por las mismas cosas ni sienten miedo, se ofenden o se irritan por los mismos estímulos. Además hay que considerar también el elemento social, es decir, los sentimientos compartidos que ostentan las colectividades, ciertos tipos de “morales” colectivas, pero que no implican una moral nacional, sino que responden a sensibilidades religiosas, políticas, educativas, entre otras, y como tales, también son circunstanciales. Ahí es donde un problema legal se convierte en arbitrariedad de quien aplica la ley. Al respecto, el General Juan Donati de Carabineros comenta que si bien la moral es ambigua, Carabineros se sitúa en una línea intermedia, que no es extremadamente moralista ni extremadamente liberal, planteando que los límites están marcados en que no afecte la moral de otros. En este sentido, Carabineros no tiene una conducta estándar al respecto. Pero aquí se vuelve al punto de este análisis, es decir, el carácter subjetivo de la moralidad, y ahí es donde se encuentra el vacío legal que permite que muchas conductas puedan ser valoradas como “amorales” por arbitrariedades, como el ejercicio del comercio sexual en la vía pública, lo que finalmente significa una prohibición y castigo tácito del oficio. Los tratos y malos tratos Plantear la relación existente entre fuerzas policiales y trabajadoras sexuales transgéneras y travestis es hablar de una relación de desigualdad de poderes, como se ha expuesto en el punto anterior, y es hablar también de prejuicios y desconocimientos. Como plantea Amnistía Internacional: “aun cuando las leyes no penalicen la identidad o la conducta homosexual, es frecuente que las acciones de la policía si lo hagan. Los prejuicios – ya sea en forma de racismo, sexismo u homofóbia – hacen que ciertas personas sean especialmente vulnerables a la discriminación y a los malos tratos bajo custodia. Además, la discriminación también puede reforzar la impunidad de los policías responsables de tortura o malos tratos. Cuando una víctima pertenece, o parece pertenecer, a un grupo social marginado, lo habitual es que la policía se sienta segura, sabiendo que su conducta no se va a investigar exhaustivamente, o ni siquiera se va a investigar. En muchos casos, el código de silencio que disuade a los policías de denunciar los abusos que se cometen dentro del cuerpo protege a los responsables de las torturas o los malos tratos. Una de las consecuencias de este

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clima de impunidad es que se silencia a las personas cuyos derechos se han violado, bien porque no se sienten capaces de denunciar los abusos, bien porque la policía decide no atender sus quejas”70. Esto que denuncia la organización a nivel global es posible extrapolarlo a Chile, a pesar de que como comenta el General Juan Donati de Carabineros, la institución por formación o política no hace distinción de ningún tipo, incluyéndose aquí la condición sexual. Si bien a nivel discursivo existe esta predisposición institucional a la no discriminación, al parecer en la práctica, a partir de los relatos de los actores involucrados o vinculados a la temática, esto no se concreta. Como plantea Juana Rubio: Una siempre está expuesta a cualquier abuso por parte de carabineros, abuso de poder. Fernando Matta, de la Secretaría General de Gobierno, desarrolla esta idea: hay situaciones que nosotros reconocemos y se puede testificar donde, efectivamente yo me atrevería decir, ya derechamente hay situaciones en donde hay abusos de poder. A partir de esta lectura negativa del oficio hay funcionarios públicos que efectivamente caen en conductas bastante reiteradas de abuso de poder. Hay policía y gente de la sociedad civil que demanda de la policía una acción más represiva. El relator especial de Naciones Unidas Nigel Rodley se entrevistó con autoridades de Carabineros, quienes le plantearon que “la constante en el seno de la institución era el buen trato, siendo los casos de abusos meras excepciones”71, situación que al parecer no es certera, ya que el Director Nacional de Orden Público y Seguridad plantea ser empático con los Carabineros y comprender el trabajo diario de recibir numerosas denuncias de maltratos de distintos actores de la sociedad civil, incluyendo trabajadoras sexuales trans. En este sentido, ¿los casos de abusos son meras excepciones? ¿Es acaso inhibición policial o denuncias validas de la ciudadanía?

Op.cit. 50. Pág. 33. Comisión de Derechos Humanos. “Cuestión de los Derechos Humanos de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión, y en particular la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”. Informe del Relator Especial, Sr. Nigel S. Rodley, presentado con arreglo a la resolución 1995/37 de la Comisión de Derechos Humanos. Visita del Relator Especial a Chile. 1996. E/CN.4/1996/35/Add.2
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El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas no deja de hacerse partícipe al respecto, expresando su preocupación durante el año 2004 con respecto a “Las denuncias sobre la persistencia de malos tratos a personas, en algunos casos equivalentes a torturas, por parte de carabineros, la policía de investigaciones y la gendarmería, y el hecho de que no se proceda a una investigación completa e imparcial de esas denuncia”72 En este sentido, al parecer la actitud violenta por parte de la policía – al menos de la policía uniformada – se mantiene. Pero tampoco se debe satanizar a este actor institucional, considerando lo que plantea Claudia Rodríguez: ciertamente hay una dificultad porque la estructura de la policía sigue siendo tan violenta como antes y ejercen la violencia con las compañeras trans que también tienen una actitud violenta, si reciben violencia ellas también van a actuar con violencia, y hay un enfrentamiento continuo con la policía. Es importante rescatar aquí el punto ya tratado con anterioridad, es decir, esta relación bidireccional de la violencia, donde no se origina exclusivamente por responsabilidad de las fuerzas policiales, sino que las relaciones violentas se adscriben a una cultura de violencia que se ha instaurado históricamente entre estos dos actores. Aquí es ilustrativo el relato de Antonella: Lo que pasa es que quieren que una se vaya detenida y yo me arranco, y los hago correr, entonces les da rabia, y te pegan arriba del carro y a la bajada en la comisaría. Una vez estaba en Tobalaba, y hicieron un operativo, una paca barrió conmigo el suelo, yo estaba trabajando en la esquina, y me tiró del pelo, y entre 2 o 3 me subieron. En la otra esquina pararon para llevar a otras cabras, y adentro del furgón llevaban unos bidones, unas botellas con cloro parece que eran. Y abren la puerta pa’ meter a otra persona y le tiré así el cloro en el uniforme y le cae a la paca en los ojos, y ahí de un puro salto corrí y corrí y me escondí cerca del canal San Carlos. (...) Y me seguían unos focos, y yo cagá de miedo, no me pillaron si menos mal. Pero me dieron una zumba antes de subirme al carro, si por eso estaba tan indignada, pero la paca me gritaba “maricón, maricón, el maricón me tiro cloro a los ojos, no puedo ver, no puedo ver” y el uniforme se lo manché todo. Me dio odio, estaba indignada. Imagínate te agarran a ti del pelo, vai a tener una reacción de defensa igual po’.
Comité Contra la Tortura. Naciones Unidas. “Conclusiones y recomendaciones del Comité contra la Tortura: Chile. 14/06/2004. Examen de los informes presentados por los estados partes en virtud del artículo 19 de la convención”. CAT/C/CR/32/5. (Concluding Observations/Comments)
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Esta cultura violenta bidireccional no es una constante, es decir, no todos los carabineros son violentos ni todas las trans agresivas. Es posible observar buenos tratos, fiscalizaciones, relaciones de respeto mutuo; otras relaciones no lo son, y en esta inconstante es donde se encuentra el problema principal, esto es, la inseguridad: ¿trato o mal trato? ¿Qué es lo que se espera con la siguiente aparición de una patrulla? Aquí aparece el tema de las voluntades, es decir, la predisposición del oficial a relacionarse de manera positiva o negativa con la trabajadora sexual trans, como comenta Claudia: Siempre cuando hay un actuar distinto es porque el profesional de esa compañía tiene una actitud personal distinta, pero la política es ejercer la fuerza, siempre. Por otro lado se encuentran los límites posibles de la definición de “actos de servicio”, ya que si bien se debe reconocer el derecho de Carabineros a utilizar la fuerza para el ejercicio de su labor cuando resulte necesario, muchas veces estos actos de servicio se convierten en actos de tortura. Al respecto, el Relator Especial Nigel Rodley en 1996 comenta: “Fuentes no gubernamentales indicaron también que, en los casos de abusos cometidos por Carabineros, la jurisdicción que normalmente se declara competente es la militar en virtud de la interpretación, excesivamente amplia, de la noción de "acto de servicio". Parece que está muy extendida la práctica del trato brutal, que a veces equivale a la tortura”73. Ocho años más tarde, en 2004, Theo van Boven, relator especial de Naciones Unidas plantea sobre la situación chilena: “no cabría considerar en ningún caso que los actos de violaciones penales de los derechos humanos, incluida la tortura de civiles, constituyen "actos cometidos en el desempeño de las funciones" (acto de servicio) y deberían ser examinados exclusivamente por tribunales ordinarios”74. El relator continúa comentando que el gobierno ha informado que, con ley de la república del 12 de octubre de 2000, se integraron cambios sustanciales al código penal, para garantizar la protección del detenido, incidiendo en el derecho a no ser torturado.

Op.cit. 71. Commission on Human Rights, Sixtieth session. “Civil and political rights, including the questions of torture and detention. Torture and other cruel, inhuman or degrading treatment or punishment. Report of the Special Reporter, Theo van Boven. Follow-up to the recommendations made by the Special Reporter Visits to Azerbaijan, Brazil, Chile, Mexico, Romania, Turkey and Uzbekistan”. February 2004. E/CN.4/2004/56/Add.3
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Pero al parecer estos cambios a nivel legislativo y esta predisposición positiva a nivel discursivo de Carabineros, desde el Director Nacional de Seguridad y Orden Público, en la práctica cotidiana no se materializan y se continúan cometiendo actos de tortura y tratos inhumanos en contra de las trabajadoras sexuales trans. Si bien Carabineros de Chile comenta la existencia de un procedimiento de control del actuar de los oficiales, al parecer este sistema de control no alcanza a percibir o normar este tipo de arbitrariedades, o muchas veces se naturalizan estos tratos inhumanos o torturas, como “actos de servicio” para el carabinero y como “gajes del oficio” para la trabajadora sexual trans. Estos maltratos pueden plasmarse de diversas formas, desde tirar el pelo para detener, hasta violaciones o tortura desmesurada. La situación vivida por Alejandra es significativa al respecto y extrema, a pesar de haber sido detenida hace varios años por Policía de Investigaciones, con quienes, según comenta, en la actualidad no tienen mayores problemas: A nosotros nos llevaron unos detectives (...) no sé qué es lo que era, pero el gallo mandaba a los que andaban en la piola. Entonces nos llevaban a 3 compañeras y 1 chico, e igual el gallo andaba jalao, andaba bien jalao el rati, entonces nos llevan arriba a Las Condes, investigaciones de Las Condes, y no nos piden ni nombres ni nada, solamente nos hacen sacar las cosas de los bolsillos, las cadenas, todo y dejarlas en una mesa de centro de vidrio, entonces dejamos todo ahí, yo deje un collar de conchas que tenía, que me había traído de Valparaíso, entones el rati va, se va dentro pal’ baño, se pega un jale, se sale así (aspirando fuerte), se echa colonia y después me dice “¿de quién es este collar?” y yo le digo “ese collar es mío” y me dice “¿¡y quien te dijo que contestarai!?” y me pegó un charchazo. Y yo le dije “usted dijo de quien era y yo le dije que era mío” y me dijo “y más encima soy alterá” y me pescó de las mechas, así por el suelo arrastrando hasta el calabozo, pegándome con patadas en las costillas, y a todas mis amigas y al otro niño, para dentro pal’ calabozo, y me dicen “ya ahora vai a saber lo que es bueno” y yo le decía “pega combo po”, cuando me iba arrastrando del pelo entonces, como yo siempre tengo el pelo largo les gusta tomar del pelo, entonces yo le digo “pega como hombre, porque no te voy a pedir que no me pegí más” ¿cachai? Entonces él me dice “ha, más encima soy valiente” y le dije “si po’ no voy a llorarte – le dije yo – no te voy a llorar”. “Entonces ahora vai a tener que llorar y pedirme por favor que no te pegue”, entonces llego y dijo “todos al calabozo” a toda la otra gente que estaba ahí, y había un detective que era bien buena onda y me

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decía “pucha, quédate tranquila no más, nosotros no podemos hacer nada”, porque el gallo me estaba pegando pero demasiado. Me hizo sacarme la ropa, toda la ropa, empelotarme, y yo me quede con sostenes y con calzones, de por sí. Entonces el rati me dice “¡y quien te crei aquí si te dije que te sacarai todo!” y llega y me saca los sostenes, me los parte así “shrs”, me saca los calzones, me los rompe también todo, y dice “colóquenle las esposas y lo cuelgan”, ¿me entendi? Entonces me colgaron, después que me pegó en el suelo, me sacó la ropa y me colgó con esposas igual que un cordero, cuando quedai así levantao del piso, sin ropa, entonces me colocó así y me empezó a pegar en las costillas con la pistola, con el caño así “pah”, aquí en estas partes, yo lo único que hacía era quejarme pero no lloraba ni nada, porque no quería tampoco llorarle porque eso era lo que el hueón quería, entonces ya me bajaron, una vez, a bañarme con agua helá, eran las 3 de la mañana y era invierno, con agua helá para que no me quedaran los machucones, después llega y “cuélguenla de nuevo” ¿cachai? y ahí de nuevo me empezó a pegar y así ahora de frente, en estas partes de aquí de los pechos, entonces le dije “no te voy a llorarte po” le dije yo, de nuevo me mando a bañar y de ahí me dijo “colóquenle las esposas y arrodíllate y ábrete de piernas”, y yo le dije “soy maricón – le dije – hueón – le dije yo – vai a pegar donde más duele” porque él quería pegarme en los testículos, ¿cachai? Entonces quería que yo me abriera de piernas y que me arrodillara para pegarme así las patás, entonces le dije “ya po’, no importa, háselo” y ahí me pegó como 3 o 4 patás, que pa’ que te digo po’, y entonces ahí me cayó como una lágrima no más y así le dije yo y como que me ahogaba así con el mismo dolor, pero siempre así como bien dura y todo, y entonces dijo “ya, échenla al calabozo” me echaron al calabozo sin ropa, todo. Y total que a nosotros no nos tomaron el nombre, entonces pasó que había un gallo que estaba ahí en investigaciones, porque era como una brigada que andaba en la noche, había uno que estaba de guardia, y el guardia vio todo, todo, todo, como me pegó, incluso con la cabeza me pegó en el vidrio de la mesa y se quebró, entonces el gallo vio todo y después le dijo al que manda, no se que cargo tendrá pero parece que como teniente. Y dieron al gallo de baja. Si bien este caso increíble de abuso de poder y tortura fue resuelto – por la voluntad de otro oficial – existen múltiples que no lo son; Juana Rubio comenta el caso de la Chucho: fue victima de violación por parte de Carabineros, a ella se la violó una patrulla completa, la violó, le pegó y más encima la dejaron botá. Entonces La Cucho fue a poner una constancia también, fue como a la hora

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después, pero no la tomaron en cuenta, o sea ella, y es por lo que La Cucho contó “tú te lo buscaste, tu estabai en la calle”, ¿cachai?75 Es relevante la disyuntiva constante respecto a la veracidad de los relatos, y es importante la labor de tribunales de discernir respecto a ellos, pues desde la perspectiva de Carabineros, muchas veces ese tipo de acusaciones son “inhibiciones del accionar policial”, refiriéndose con este concepto a una seguidilla de denuncias de malos tratos y violencia realizada por colectivos sociales, exclusivamente con el fin que Carabineros “los deje tranquilos”. Pero queda la duda: ¿es inhibición del accionar policial o es denuncia legítima? ¿Son situaciones inventadas o son realidades denunciadas y no consideradas? ¿Es que ella “se lo buscó” o fue víctima de violación y maltrato?

Cabe aquí destacar la penalización existente en Chile a actos de esta envergadura: “El Gobierno informó de que mediante la Ley No 19567, se han adoptado las siguientes modificaciones del Código Penal: el artículo 150 del Código Penal mantiene sanciones que van de 61 días a 5 años de presidio o reclusión para quienes decreten o prolonguen indebidamente la incomunicación de una persona privada de libertad, usen con ella rigor innecesario, o la hagan detener arbitrariamente en otros lugares que los establecidos par la ley; se agrega a este texto legal el artículo 150 A, que sanciona específicamente el delito de tortura estableciendo penas relevantes para los empleados públicos que la apliquen mediante daños físicos o mentales, en los términos que se indican a continuación: a) con penas que fluctúan entre 541 días y 5 años de presidio o reclusión al empleado público que aplique a una persona privada de libertad tormentos o apremios ilegítimos, físicos o mentales o que ordenare o consintiere su aplicación (inciso primero); b) con las mismas penas disminuidas en un grado al empleado público que conociendo la ocurrencia de las conductas anteriormente señaladas, no las impide o hace cesar, teniendo facultad o autoridad para ello (inciso segundo); c) con penas agravadas que fluctúan entre 3 y 10 años de presidio o reclusión al empleado público que mediante las conductas anteriormente descritas compele al ofendido o a un tercero a efectuar una confesión, prestar algún tipo de declaración o entregar información (inciso tercero); d) penas agravadas que fluctúan entre 5 y 15 años de presidio o reclusión al empleado público que provoque lesiones graves o la muerte a una persona privada de libertad, como resultado de la realización de las conductas anteriormente descritas, si este resultado es imputable a negligencia o imprudencia del empleado público (inciso cuarto). Se agrega también al Código Penal el artículo 156 B, que sanciona con penas que fluctúan entre 61 días y 3 años de presidio o reclusión a quienes sin revestir la calidad de empleado público cometen los delitos sancionados en los artículos 150 y 150 A, inciso primero; con penas que fluctúan entre 541 días y 5 años de presidio o reclusión a quienes sin revestir la calidad de empleado público cometen el delito sancionado en el artículo 156 A, inciso segundo; con penas que fluctúan entre 3 años y un día y 16 años de presidio o reclusión a quienes sin revestir la calidad de empleado público cometen el delito sancionado en el último inciso del artículo 150 A”. En: Op.cit. 74.

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Respecto a este punto resulta relevante el caso de La Amanda76, que Krischna cuenta: A ella la detuvieron, ella trabajaba en el sector de Providencia, y entonces en lugar de mandarla a un Juzgado donde la iban a tener una semana, el Paco le dice: “mira, hagamos un intercambio, y yo te mando a un tribunal donde estí 3 días”, “ya po’”, le dice la Amanda, que tenía plata, y le dice “¿cuánto?” y el Paco le dice “no”, y quería que se lo chupara. Nosotros denunciamos en la Subsecretaría de Carabineros, para que se hiciese una investigación, se hizo la investigación. Nosotros pedimos que nos dijesen qué estaba sucediendo, y nos llegó la carta de vuelta, “sabes que se sancionó a esta persona” pero a nosotros nunca nos dicen la sanción. Además que ella tuvo que hacer un careo, adentro de la comisaría, entre ella y el coronel y el mayor tenía que estar presente. Y llegaron a un acuerdo, nadie más estuvo presente, y ella contó que finalmente quedó como que era un acuerdo mutuo. Que ella quiso hacerlo77. Y estamos aquí frente a una relación de poder, donde ella es muy vulnerable. Además mira, mientras la Amanda estaba haciendo sexo oral al coronel, los demás veían por el monitor, incluso ella los vio y nadie lo dijo. Volviendo a la idea inicial en relación a los tratos y malos tratos, junto a las variantes legales involucradas y expuestas en este apartado, es necesario indagar en el factor cultural subyacente, es decir, en el machismo imperante en nuestro país. Pilar Planet de CONASIDA comenta: si tu soi carabinero, y además cuando uno estudia pa’ ser carabinero raso, estudia 1 año no más en esa academia, tu situación frente al machismo es bastante especial, entonces cuando te encontrai con un transgénero es el bombón con que te encontraste pa’ mostrar el machismo, lo veo así. Yo creo que ahí habría que investigar, porque todo lo que podría hacerse para denigrar a un ser
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Este caso también fue registrado por la prensa, así comenta el diario La Cuarta: “Mientras un poli le cobraba la pasada todo el personal vio su actuación por TV interna Travesti denunció que pagó libertad en género en calabozo de Providencia” “La madrugada del 6 de junio un funcionario de la 19ª Comisaría de Carabineros le cobró en género la libertad a un travesti detenido en la calle por el presunto delito de ofensas a la moral, en Providencia. Pero por si esto fuera poco, el resto del personal de ese cuartel policial se gratificó con una sesión de porno duro, gratuita, ya que tuvo la oportunidad de seguir en vivo y en directo, a través de las cámaras del recinto, la actuación de su colega, quien utilizó el calabozo como "reservado" para mandarse el numerito. En la performance sólo faltó la botella de pisco y el paquete con papas fritas, sostuvo la presidenta de Traves Chile, Silvia Parada, quien ayer fue hasta el lugar donde se cometió la presunta felonía, acompañado a la presunta víctima y a su abogado, Fernando Sepúlveda”. En: http://cuarta.copesa.cl/diario/2002/07/17/17.02.4a.CRO.TRAVESTIS.html 77 Al respecto cabe mencionar que Theo van Boven, Reportero Especial de Naciones Unidas, recomendó al Gobierno de Chile en la 2004 en la Comisión de Derechos Humanos que: “Debe examinarse seriamente la posibilidad de registrar en vídeo los interrogatorios y de hacer confesiones o declaraciones formales, tanto para proteger a los detenidos de todo abuso como para proteger a la policía de las denuncias infundadas acerca de un comportamiento indebido”. En: Op.cit. 74.

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humano, algunos lo han hecho, incluyendo, antes se los llevaban presos aquí en la comisaría de al frente y se los violaban toda la noche, o sea no se los violaban, sino que les cobraban que pasaran todos los que estaban en el turno de la noche pa’ dejarlos sueltos al otro día. En este sentido, los malos tratos que se efectúan responden no sólo a situaciones particulares o subjetivas, ni tampoco a una mera “aplicación de la ley”, sino que a una cultura machista que propicia, y hasta valida muchas veces, las relaciones de violencia entre hombres y mujeres, y más aun entre hombres y trans. En este contexto, las posibilidades de denuncia se difuminan en este ambiente del “tú te lo buscaste” o “es tu responsabilidad” que impregna la cultura. A este respecto es importante lo que comenta Fernando Matta: a partir de esta presencia de conductas habituales de abuso de poder, yo creo que habría que examinar por lo menos la posibilidad de reformular algún reglamento, norma o ley de manera tal que ese funcionario o ese grupo de funcionarios, no caiga en estas prácticas que son definitivamente ilegales y que son denunciadas muchas veces por las personas afectadas pero que no son acogidas o recogidas de manera responsable, de manera rigurosa, lamentablemente todavía estamos en un momento donde la denuncia de parte de una persona que ejerce el comercio sexual, sea mujer u hombre, no es bien considerada, o si es recogida es olvidada en algún despacho. Otra vez aparece el problema de la denuncia, claramente ahora, marcada por la estigmatización del oficio y por la predisposición cultural a pensar que si alguien ejerce comercio sexual, es “natural” que sufra este tipo de situaciones y es “normal” que Carabineros sean los ejecutores. Al parecer fuera de Santiago las relaciones entre trabajadoras sexuales trans y policías son distintas, y ha mejorado bastante a partir del trabajo organizacional. Así es la en Quinta Región, donde Zuliana, presidenta del sindicato “Afrodita” comenta: Bien, no tenemos problemas con la policía. Ahora en Viña, por la Alcaldesa ahí ha habido un poco de problemas, pero acá en Valparaíso, en la Quinta Región se ha cambiado mucho el trato. Entonces ha habido más respeto. Que estamos organizadas y sabemos que podemos hablar y reclamar nuestros derechos.

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Revisando esta experiencia es posible ver que queda una luz de esperanza, un desafío y una oportunidad para que esta misma situación, y otras que se dan en otras regiones del país de buenos tratos, se puedan concretizar también en Santiago. Claramente, por todas las complejidades que implica una ciudad capital, esto resulta mucho más difícil, pero es un espacio abierto a conquistar tanto para las organizaciones trans como para la policía. Importante resulta rescatar el trabajo que está comenzando el Sindicato de trabajadoras sexuales transgéneras “Amanda Jofré” en Santiago, donde en una esquina de la calle San Camilo tienen una “encargada de esquina”, que se preocupa de que sus compañeras “se porten bien”, y si Carabineros llega, tienen que hablar con ella sobre lo que este sucediendo. Así se protegen ellas de malos tratos, se reducen los riesgos de “ofensas” al pudor o la moral y se establece un canal de comunicación expedito con Carabineros. Los procesos de detención y prisión De acuerdo a Thei van Boven, relator especial de Naciones Unidas, se debe informar a todos los detenidos, inmediatamente después de la detención, sobre sus derechos y como utilizarlos. Al respecto, en el mismo documento presentado por el relator se plantea que: “el gobierno informó de que, de acuerdo con recientes reformas legales, al momento de la detención el funcionario público tiene obligación de informar verbalmente al aprehendido de la razón de su privación de libertad y los derechos que tiene y que deberán estar consagrados en todo recinto de detención policial. Asimismo, el encargado del primer lugar de detención al que sea conducido el detenido tiene la obligación de practicar la misma información. Existe igualmente la obligación de exhibir en un lugar claramente visible de todo recinto de detención, un cartel destacado con los derechos del detenido, cuyo texto y formato fueron fijados por Decreto supremo del Ministerio de Justicia, conteniendo los siguientes derechos: 1) a ser informado de sus derechos y del motivo de su detención; 2) a guardar silencio, para no culparse; 3) a ser llevado inmediatamente a un lugar público de detención; 4) a que, en su presencia, se informe a un familiar, o a la persona que indique, de que ha sido detenido, el motivo de la detención y el lugar donde se encuentra; 5) a no ser sometido a torturas o a tratos crueles, inhumanos o degradantes; 6) a solicitar la presencia de su abogado, para hablar con él; 7) a recibir visitas, si no se encuentra incomunicado por orden judicial;

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8) a defenderse jurídicamente por medio de un abogado; 9) a ser puesto a disposición del Tribunal; y 10) a tener, a su costo, las comodidades compatibles con el régimen del establecimiento de detención”78. Pero esta reforma legislativa que implica el respeto de los derechos de una persona que es tomada detenida, en la aplicación cotidiana no resulta así o se ejecuta con muchas dificultades. Al respecto comenta Juana Rubio: ni siquiera nos dicen porqué nos toman detenidas, nos toman no más, no nos dicen nada. Y cuando llegamos a la comisaría nos hacen leer una cuestión de los derechos, a un abogado, a una llamada, y nunca te dejan hacer la llamada telefónica. Igual te humillan adentro, te tratan de lo peor. Todos esos derechos que te hacen leer en la comisaría no te respetan nada. Y después cuando una ve el parte, tu te dai cuenta que te tomaron detenida por el artículo 373 de ofensa a la moral y las buenas costumbres. Y ellos argumentan: andan mostrando el poto, andan mostrando los genitales, andan mostrando las tetas, escándalo en la vía pública. Te ponen un montón de cosas y ellos solamente te pillan parada en la esquina, y no te pillan haciendo nada malo, solamente parada. Pero ellos te ponen un montón de cosas. En esta misma línea va lo planteado por Claudia Rodríguez del MUMS respecto a sus compañeras trabajadoras sexuales trans: ellas han mencionado que nadie les explica nada, que nadie les entrega ninguna información, que son forzadas a firmar documentos que no saben que es lo que dicen. No saben cual es el procedimiento y siempre es inhóspito lo que pueda ocurrir. Por otro lado se encuentra el tema de la atención médica y la constatación de lesiones que puedan tener las personas detenidas. A este respecto, el relator Nigel Rodley plantea en su informe sobre Chile: “Se ofrecerá a toda persona detenida o presa un examen médico apropiado con la menor dilación posible después de su ingreso en el lugar de detención o prisión y, posteriormente, esas personas recibirán atención y tratamiento médico cada vez que sea necesario. Esa atención y ese tratamiento serán gratuitos”79. Pero nuevamente en la aplicación práctica no se concreta. Alejandra Soto cuenta su testimonio: de carabineros muchas agresiones, hasta un dedo, mira como lo tengo (muestra dedo
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Op.cit. 74. Op.cit 71.

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quebrado) y eso cuando vas ahí, los carabineros están como vinculados con los hospitales donde vas a constatar lesiones, te tapan. Este dedo yo lo tenía quebrado, la misma quebrazón fue que me quebró el dedo y me sacó como la astilla pa’ afuera y eso me sacó como un golpe y eso fue creciendo, y nunca me operaron ni nada. Otro caso de este tipo es el que cuenta Krischa: en la 17° Comisaría a la Alejandra Huajachi, que tiene 20 años, que es una pelea que estamos dando ahora en la Subsecretaría de Carabineros, estaba trabajando en Providencia, viene un paco por detrás, ella obviamente salió arrancando, el paco la redujo y se cayó, se fracturó el brazo izquierdo y no la llevaron a constatar lesiones. Estuvo tres días en San Miguel, detenida, sin atención médica. Bianca plantea otra situación conflictiva respecto a la atención médica en los procesos de detención: En las comisarías el trato es malo, porque de partida si a ti te hacen firmar un papel donde dice que te llevan al Instituto Médico Legal, al hospital para constatar lesiones que tu no tienes nada y de vuelta te pegan, de vuelta del hospital te pegan. Aquí cabe preguntarse por el real sistema de control del accionar policial: en qué medida el carabinero esta cumpliendo su rol o esta abusando de él, y cómo se cumple el deber de entregar atención médica al detenido/a, ya que al parecer los sistemas de control internos de Carabineros no están siendo eficientes al respecto, y este tipo de actuaciones pasan desapercibidas. Luego de este proceso de detención, marcado por las incongruencias entre el deber estipulado en la ley y el actuar marcado por las voluntades, muchas de ellas son ingresadas en la cárcel, entre 3 y 5 días. Desde los discursos de las trans entrevistadas, el trato por parte de gendarmería es bueno, a excepción del hecho que las hacen desvestirse a la llegada frente a los demás detenidos, hombres, situación frente a la que se sienten sumamente incómodas. Junto con lo anterior, a pesar que ellas no lo comenten, por una muy probable naturalización, la situación adentro de las cárceles en Chile es inhóspito, tal como lo plante el Informe de Derechos Humanos presentado por la Universidad Diego Portales, el cual revela el hacinamiento, tortura y corrupción en las cárceles chilenas, y cuya principal conclusión “es que

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existen serias condiciones de hacinamiento, lo que genera déficit de las condiciones de seguridad, aumento de la cantidad de motines y severos episodios de violencia entre los internos y el personal de Gendarmería”80. A este respecto, especialmente en relación a las condiciones de higiene Antonella cuenta: Es denigrante si, los baños, hay muy poca asepsia. De repente es muy helado, en la peni por ejemplo llegan los homosexuales que tienen VIH, son portadores, y a San Miguel no deberían llegar, pero igual hay y de repente se enferman y ahí es un núcleo de contagio. Esta situación no sólo ha sido analizada por la Universidad Diego Portales, sino que el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas ha planteado su preocupación en relación a “el grave problema de hacinamiento y otras condiciones inadecuadas de detención en los centros de privación de libertad y la información de que esos lugares no se inspeccionan sistemáticamente”81 Frente a este tema especifico de trans en encarcelamiento, Amnistía Internacional ha planteado: “las transexuales pueden correr también un riesgo elevado de sufrir malos tratos, especialmente si están en prisiones de hombres. Para garantizar su protección, estos presos deben ser recluidos en centros acordes con la identidad de género de su preferencia. En algunos casos, los intereses del interno pueden dictar su segregación de los presos no transexuales. Sin embargo, la segregación en las prisiones debe evitar marginar aún más a los transexuales dentro de la comunidad penitenciaria o hacerles correr más riesgos de sufrir torturas o malos tratos. Las autoridades penitenciarias cruzan con facilidad la divisoria que separa la protección de un recluso y su discriminación homófoba, y los funcionarios de prisiones pueden a veces ocultar su conducta discriminatoria y no responder de sus actos alegando que actúan para proteger a los reclusos gays, lesbianas, bisexuales o transexuales”82. Aquí aparece un punto de conflicto, ya que si bien en la mayoría de las cárceles chilenas se establece una sección de “homosexuales”, donde se incluyen a personas homosexuales, travestis y transgéneras, esta situación puede provocar mayores índices de discriminación, homo y transfóbia.

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LA TERCERA ONLINE “Informe revela hacinamiento, torturas y corrupción en cárceles chilenas” Santiago. Lunes 4 de julio de 2005 81 Op.cit. 72. 82 Op.cit. 50. Pág. 45.

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Finalmente, al terminar todo este proceso de detención y prisión, por motivos cuestionables que claramente pueden resultar ambiguos o arbitrarios, los juzgados no investigan el proceso, ya que se ha naturalizado este tipo de detenciones como “cotidianas” o “amoralidades” del día a día. Así cuenta Juana Rubio: A veces tu llegai a los juzgados y los juzgados te echan porque ellos se dan cuenta que el asunto no es así. En este sentido, los procesos de detención y prisión que viven las trabajadoras sexuales transgéneras y travestis responden a una constante no aplicación de las normativas nacionales, ya que, independientemente de la justificación de la detención -sea válida o no- en relación a lo analizado en el primer punto de este capítulo, no solo a este grupo, sino a todas las personas, se les debe garantizar derechos básicos que no les permitan sufrir malos tratos y que a la vez se les realice un juicio justo, con un abogado y pudiéndose comunicar con algún familiar o conocido, entre otros derechos, cosa que no sucede así. ¿Qué hacer para disminuir estos “gajes del oficio”? Desde el análisis aquí realizado en relación a la aplicación de los artículos 373 y 495 del Código Penal, de los tratos y los malos tratos por parte de los oficiales y de los procesos de detención y reclusión, es posible pensar en cursos de acción para mejorar estas situaciones. Primero hay que destacar la disposición existente en los altos mandos de Carabineros de Chile frente a esta temática, es decir, existe a nivel discursivo de la institución una intención de no cometer este tipo de discriminaciones y abusos, lo que es clave y pilar fundamental para futuras modificaciones en el accionar. El problema radica en que la disposición de quienes dirigen la institución no llega o no se vislumbra en la planta de la pirámide, es decir, en los carabineros que salen a realizar las redadas, controles, etc. Esto lo comenta Juana Rubio planteando: disposición yo se que hay, pero de los altos mandos ¿cachai? Pero del perraje, como les dice una, que son los que están en la comisaría, que salen en las micros de pacos, los que andan en la calle, no tienen esa disposición, y tampoco hacen

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caso a lo que le dicen los mayores. Claro uno puede hablar con el general de todos de todos los pacos, pero él no va a salir a una redada a ver el accionar que tiene carabineros con una. Alejandra también comenta al respecto: Ellos llegan, cuando quieren llevarte presa te llevan, anda una micro pa’ llevarnos a nosotras, imagínate, es como mucho, ¿cachai? Yo creo que debería haber una fiscalización buena en la calle, enseñarle a los carabineros. La gente de arriba, los mayores y todo eso, no son gente que vayan a ti a agredirte, a molestarte a la calle por una ofensa. Parte por las comisarías, con los tenientes y los pacos rasos, ellos son los que más ejercen la violencia con una, porque se toman parte. Pero los mayores no, muy buena disposición, pero es que ellos no están después en la noche. En este sentido falta una delimitación mayor de a lo menos dos prioridades: La labor fiscalizadora y de control: fomentar una labor preventiva, promoviendo dentro de esta comunidad de trabajadoras sexuales, las buenas relaciones entre ellas y la comunidad donde trabajan, el control de sanidad y otros factores que promuevan una cultura pacifica en las calles. Los límites que tiene la moral, las buenas costumbres y el pudor: si no se establecen estos límites el carabinero que trabaja en los turnos de noche es juez y parte en la definición de la falta o el delito. En ese contexto, el ejercicio del comercio sexual se constituye per se en un acto “amoral”, donde el ser detenidas o tener que huir de Carabineros se constituyen en “gajes del oficio”83. Siguiendo la línea planteada por el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, es necesario elaborar programas de formación, que incluyan temáticas como la prohibición de la tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes. A la vez deben incluir sensibilizar en relación a la diversidad sexual, para que estas personas no sean doblemente sancionadas, por su oficio y por su identidad de género.

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Desde una perspectiva hegeliana, este cambio en relación a la legislación debería ser un paso de la moral a la eticidad: “la moral se refiere al aspecto subjetivo, en la acepción más corriente de lo “moral”; la eticidad, en cambio abarca el orden ético objetivo, que incluye, por ejemplo, la totalidad de las relaciones sociales (necesidad, trabajo), la organización política, etcétera.” Hegel, Georg. “Principios de la Filosofía del Derecho”. Traducción de Juan Luis Vermal. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 2004. Pág. 11.

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Sumado a lo anterior, se deben intensificar las medidas de control para un funcionamiento adecuado de los procesos de detención y prisión, garantizando todos los derechos a que debe acceder el procesado – además de sus responsabilidades – para que no sigan existiendo incongruencias entre la legislación y la aplicación cotidiana de la ley. Finalmente, las condiciones de reclusión deben ser mejoradas, tal como lo ha planteado Naciones Unidas y la Universidad Diego Portales en sus informes. Al respecto, la responsabilidad del Estado es clave, en relación a tomar esta temática en su agenda pública y poder generar fondos, proyectos y programas que no sólo se refieran a las trabajadoras sexuales trans en relación a la temática VIH/SIDA y enfermedades de transmisión sexual, sino que a la globalidad de otras situaciones que las afectan, aplicándose aquí el principio de Debida Diligencia desarrollado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y presentado en el capítulo anterior.

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Trabajadoras Sexuales Trans: Al margen de los Sistemas de Salud En torno al Código Sanitario y el Control de Salud Sexual El derecho a la salud es un derecho consagrado para todas las personas desde diferentes instrumentos nacionales e internacionales. La constitución política nacional, en su artículo 19, inciso 9, señala que “La Constitución asegura a todas las personas derecho a la protección de la salud. El Estado protege el libre e igualitario acceso a las acciones de promoción, protección y recuperación de la salud y de la rehabilitación del individuo. Le corresponderá asimismo, la coordinación y control de las acciones relacionadas con la salud. Es deber preferente del Estado garantizar la ejecución de las acciones de salud, sea que se presten a través de instituciones públicas o privadas, en la forma y condiciones que determine la ley, la que podrá establecer cotizaciones obligatorias”84. En términos más específicos, existen legislaciones que profundizan en este derecho, como la ley 18.469, ley de salud; ley 19.378, Estatuto de Atención Primaria, entre otros. Así también a nivel internacional existen variados instrumentos, ratificados por el Gobierno de Chile, que promueven la protección de la salud y el acceso igualitario y de calidad para todas las personas, sólo por nombrar algunos: Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 25. Pacto Internacionales de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, artículo 12. Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, artículo 12. En este marco general del Derecho a la Salud existen múltiples iniciativas legales, programas y proyectos enfocados a diversos ámbitos de la salud. Así como se han creado diferentes iniciativas en relación a sujetos específicos, uno de ellos han sido los/as trabajadores/as sexuales. En el Código Sanitario chileno, en su párrafo II, artículo 39, se establece: “Un reglamento establecerá (...) las condiciones en que se podrá examinar, obligar a tratarse o internar para su curación, a las personas que se dediquen al comercio sexual y a las que estén afectadas de males
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República de Chile “Constitución Política del Estado”. Capítulo III: de los Derechos y Deberes Constitucionales”. En: http://www.conicyt.cl/directorio/legislacion/const-politica/DERECHO.html

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venéreos que constituyan una amenaza para la salud pública”85. Para luego continuar en su artículo 41 con: “Para las personas que se dedican al comercio sexual, se llevará una estadística sanitaria, no permitiéndose su agrupación en prostíbulos cerrados o casas de tolerancia. La vigilancia del cumplimiento de este artículo corresponderá a las Prefecturas de Carabineros, las que deberán ordenar y llevar a efecto la clausura de los locales en que funcionan dichos prostíbulos, sin perjuicio de las sanciones que imponga el Servicio Nacional de Salud”86. Desde esta disposición del Código Sanitario se creo el “Reglamento sobre Enfermedades de Transmisión Sexual”, el cual normaliza desde 1983 las acciones sanitarias de asistencia social, preventivas, curativas y otras para combatir las enfermedades de transmisión sexual (desde ahora, ETS). Este reglamento, en su título III “De los Establecimientos y Personas dedicadas al Comercio Sexual”, establece en su artículo 12: “toda persona que, a juicio de Carabineros o del personal competente del Servicio de Salud, ejerza el comercio sexual o actividades relacionadas con este comercio, será obligatoriamente enviada al establecimiento que corresponda de ese Servicio, para su examen y demás medidas procedentes”87, así también, en su artículo siguiente prohíbe el funcionamiento de prostíbulos, casas de tolerancia o cita destinadas al comercio sexual. Pero al parecer esta medida normada, que le da la responsabilidad a Carabineros de llevar a las personas que ejerzan comercio sexual al servicio de salud, no es efectuada con regularidad, como plantea María Carreño, enfermera del Programa ETS y Control Sanitario del Hospital Salvador: las traen para acá, pero no es como frecuente, o sea, unas 3 o 4 veces al año. De repente les baja la onda de eso y te pueden llegar todas las semanas con unas pocas, pero puede pasar también un año y no viene ni una (...) la gente que trae carabineros no vuelve. Esto también lo demuestra el estudio de la Fundación Margen en relación a la aplicación del código sanitario a trabajadoras

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Biblioteca del Congreso Nacional. “Código Sanitario. Decreto con fuerza de ley N° 725”. El código sanitario existe en Chile desde 1925, donde se prohibía el ejercicio de la prostitución, y ha ido sufriendo diferentes modificaciones a lo largo del tiempo. Cabe mencionar sí que la prostitución estaba normada ya desde 1896. 86 Ibíd. 87 MINSAL “Reglamento sobre enfermedades de Transmisión Sexual”. Dto 362, de 1983. Pág. 6. En: http://www.minsal.cl/ici/leyes_reglamentos/dto362.pdf

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sexuales mujeres, el cual plantea que de la muestra del estudio, sólo a un 9,9% se le aplica el control policial para realizar un control de salud sexual88. Es decir, independientemente que siga existiendo esta ley de control sexual, no se aplica y se deja libre albedrío a las y los trabajadores/as sexuales para decidir si realizar o no control de salud sexual, al menos a aquellas/os que trabajan en la calle. Como plantea Alejandra: Que las controlen si se portan mal está bien, pero que controlen el tema sanitario, porque a lo que más van ellos es a fiscalizar. Ahora no tienes tarjeta de sanidad, si tu quieres te lo haces, no es obligación. Solo en pub o cabaret como el Passapoga, el Lucas Bar, ahí tienes que tener. De este modo, el/la trabajador/a sexual opta libremente, al ejercer el comercio en la calle, si realizar o no este control sexual, ya que nadie se lo exige, al menos regularmente. Al parecer, la escasa aplicación del reglamento no es igual en todo el país, como indica Krischna Sotelo: En Antofagasta, carabineros con el servicio de salud, si tu no tienes tu carné de sanitario ellos te toman detenida. En Antofagasta el reglamento al parecer se cumple, y si bien así lo estipula, se puede plantear que las medidas represivas en temas de salud no realizan un aporte significativo a la salud de la comunidad, ya que obligar a una persona a controlarse una vez no implica que ésta siga el control o tome conciencia en relación a las enfermedades y sus efectos. El control de salud sexual, para las personas que se lo realizan, es decir, principalmente aquellas que trabajan en lugares cerrados (casa de tolerancia, topless, etc.), se debe realizar cada 1 mes, y el procedimiento es el siguiente, como explica María Carreño: Llega hoy día, tiene interés en inscribirse, aquí tenemos un cuaderno donde se da la hora, generalmente más de una semana no es nunca. Pero nosotros la recibimos, le pedimos los exámenes, le tomamos el flujo, si le sale algo alterado la citamos al día siguiente al médico, pero igual nosotros le entregamos el carné, porque antiguamente el carné era interpretado como un permiso para trabajar, y no es un permiso para trabajar.

Fundación Margen y División de Organizaciones Sociales. “Aplicación del Código Sanitario en Mujeres Trabajadoras Sexuales de la modalidad ambulatoria en la Región Metropolitana”. Santiago, 2002. Pág. 35

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Este último punto es importante destacar, ya que el carné sólo indica que la persona está asistiendo a un control, en él no aparece ningún otro tipo de información más que el nombre, la fecha del control y la fecha de citación siguiente, por lo tanto no es un permiso de trabajo. Además del control médico, este control de salud sexual para trabajadores/as sexuales tiene un componente educativo sobre ETS. Así cuenta María Carreño: todos los jueves le hago educación a la gente nueva, más las antiguas, que cuando les hago el control les hago algunas preguntas para ver si se acuerdan, que tengan recuerdos de porqué protegerse, y si hay alguna que se ha olvidado mucho o le doy alternativas, y si ni con alternativas reconoce la respuesta, entonces le digo que mejor venga a la educación. Pero la educación misma es con todas las niñas nuevas, vemos las enfermedades más frecuentes y porque en ellas es más importante. Vemos la sífilis, la gonorrea, el herpes, hepatitis b, y el VIH/SIDA, para que hagan la distinción entre VIH y SIDA. Cabe destacar la importancia y el valor de esta etapa educativa para estas personas, ya que como continua comentando: Generalmente han escuchado los nombres no más, alguna noción no, como gran cosa te dicen “es una enfermedad venérea”, y a veces le agregan que se transmite con acostarse con alguien. Después ponemos el condón, porque todas se supone que lo ponen súper regio, pero después en la práctica hay cosas que no saben. Si hay alguien que no lo ha colocado antes, que se sabe por algunas preguntas, en la primera entrada le enseñamos al tiro a poner condón. En las otras esperamos hasta el día jueves. Hay gente que jura que lo pone bien, pero de partida lo ponen como gorrito, o hay gente que lo sopla para ver si viene bueno, las cosas más inverosímiles suceden, ahí entre ellas mismas comienzan a colaborar y ahí se empieza a poner hasta que quede bien puesto y porque es conveniente eso, y no que póngalo así porque es así. Es posible evidenciar la falta de capacitación o conocimiento que tienen estas personas, que trabajan en espacios cerrados, en un elemento básico para el ejercicio de su trabajo: la manipulación del condón, instrumento clave para prevenir enfermedades de transmisión sexual. En relación a las/os trabajadoras/es sexuales callejeros, María Carreño cuenta: en general no se controla la gente de las calles, es muy raro de que alguien por su propia voluntad venga a

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controlarse. La mayoría de la gente viene porque pasaron los carabineros y estaba sin carné y no alcanzaron a esconderse. Por eso vienen. Pero les interesa harto más cuando recién vienen llegando la parte “me llevan presa o no me llevan presa” a la parte “me contagio o no me contagio”, eso viene después. Se destaca que de las 250 personas aproximadas que se realizan el control de salud sexual en el Hospital Salvador, casi todas realizan su trabajo en Cabarets, casas de tolerancia, etc. es decir, en lugares legalmente prohibidos, pero que finalmente son casi los únicos donde las trabajadoras sexuales se controlan. En el mismo hospital, relacionado a las personas trans, sólo se atienden 2 personas, y que además, se han operado y legalmente han pasado a ser mujeres. A este respecto Alejandra, Presidenta del Sindicato de trabajadoras sexuales transgéneras “Amanda Jofré”, cuenta que en su sindicato son 84 miembros, y que calcula la existencia en Santiago de alrededor de 300 trabajadoras sexuales transgéneras, ubicadas principalmente en la calle. Este dato contrasta fuertemente con su atención en salud, ya que según cifras de CONASIDA a julio del año 2004, habían 116 trans en control en los siete centros donde la institución lleva estadística a nivel nacional. Es decir, 116 trans en control en todo Chile, y 300 trans que calcula el sindicato sólo en Santiago. Así por ejemplo se encuentra el caso de Bianca, que cuenta que no tiene tarjeta de control de salud sexual, explicando sus motivos: es que yo me cuido, yo hice un curso de prevención pero no voy por el mismo servicio, atiende en la mañana a las 8 de la mañana, y si tu estai trabajando toda la noche, no vas a ir y te atienden con otras pacientes que no van a hacerse un examen de VIH o de ETS, van por enfermedades de la piel, y hay niños… no te dan ganas de ir en el fondo. Y que te traten de “Luis Roberto” o “Juan Alberto”, en algunos casos, no en todos. Si bien Bianca cuenta con las herramientas para poder prevenir las ETS y el VIH/SIDA, y en ese sentido, cuenta también con la autonomía para decidir informadamente no realizarse el control, ¿Qué sucede con aquellas que no manejan esta información?, ¿Qué pasa con aquellas que no manejan estrategias preventivas?

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Un elemento clave aquí parece ser el horario de atención para las/os trabajadores/as sexuales, ya que éste debe responder a las características del oficio. Si bien Bianca cuenta que la atención es a las 08:00 horas, en el Hospital Salvador las citaciones son después de las 13:00 horas, lo cual puede o no corresponder a una estrategia implementada por todos los centros de ETS. Aquí resulta importante el incentivo al control, como un elemento que las favorece y les permite cuidarse frente a las ETS. María Careño plantea al respecto que se ha realizado un trabajo promocional para invitar a las trabajadoras sexuales callejeras a realizarse el control de salud: Hay un trabajo de gente del Instituto de la Mujer, con matronas del área norte y el área central, salieron a las calles, les regalaban condones a las chiquillas, conversaban con ellas, ellas creían convencerlas realmente, entrevistaron como a 800 personas, de las cuales, fueron como 50 ponte tu, o menos, a los lugares, y después no fueron nunca más. Queda aquí el vacío mayor frente a este tema, ya que si bien lo mejor es potenciar la autonomía de estas personas, en relación a decidir si controlar o no su salud sexual, queda la ventana abierta a preguntar sobre la situación de las personas que no se controlan y que, ejerciendo el trabajo sexual, no cuentan con los conocimientos para prevenir enfermedades de transmisión sexual. Además se debe considerar que la atención brindada por los profesionales – médicos, enfermeros, entre otros – de los Centros de Enfermedades de Transmisión Sexual es buena, según la percepción de todos los entrevistados. Al respecto Irene Escribano, Encargada de prevención CONASIDA indica: En los centros ETS y VIH no hay una discriminación contra las personas, están acostumbrados a tratar con personas transgéneras. Incluso en muchos centros donde antes los llamaban por el nombre del Carné de Identidad, ahora lo hacen por el nombre artístico, por decirlo de alguna manera. Como éste se podrían mencionar otros testimonios que hablan que la atención en estos centros, los cuales, gracias a un trabajo de sensibilización fuerte, no presenta elementos discriminatorios. Finalmente hay que considerar que, al menos en el Hospital Salvador, están capacitados para atender más gente en Control Sexual de la que atienen. El problema es entonces cómo

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incentivar a las trabajadoras sexuales a realizar el control, o al menos, a que manejen herramientas para prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Transgéneras y VIH/SIDA Existe una fuerte vinculación entre el fenómeno del VIH/SIDA y las trabajadoras sexuales trans, debido a que se estima que un alto número de ellas vive con el virus, además de ser una población de alto riesgo por el trabajo que realizan. Es por esto que primeramente cabe realizar algunas distinciones someras entre los conceptos de VIH (virus de inmunodeficiencia humana) y SIDA, para tener una cierta claridad conceptual básica al respecto: “El virus VIH es el agente que provoca el SIDA. Se dice que alguien es seropositivo, cuando ha dado positivo a la prueba con la que se localiza el VIH en una muestra de sangre. Sin embargo, se reserva hablar de que una persona tiene SIDA para cuando sus niveles de defensas (CD4) están por debajo de 200. El VIH realiza un trabajo destructivo, y cuando nuestro sistema defensivo de la sangre, el sistema inmunológico, está bajo mínimos, es cuando le sobreviene a uno el SIDA, con las enfermedades asociadas que ello conlleva. Por lo tanto, rigurosamente se puede decir que toda persona con SIDA es seropositiva, pero no todos los seropositivos tienen aun el SIDA”89. En Chile, en el marco del derecho a la salud, se promulgó en 2001 la Ley N°19.779, Ley de SIDA, que establece en su artículo primero que “La prevención, diagnóstico y control de la infección provocada por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), como la asistencia y el libre e igualitario ejercicio de sus derechos por parte de las personas portadoras y enfermas, sin discriminaciones de ninguna índole, constituyen un objetivo sanitario, cultural y social de interés nacional”90. Desde el trabajo realizado por CONASIDA (Comisión Nacional del SIDA), se han instaurado dos líneas principales de intervención, por un lado la atención de personas viviendo con VIH/SIDA, en los Centros de ETS o en centros especializados de VIH/SIDA de la red pública, y por otro, la

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ACI Digital. “Ocho preguntas sobre el SIDA”. En: http://www.aciprensa.com/sida/ocho.htm República de Chile. “Ley 19.799, Ley de SIDA”. Santiago, 04 de Diciembre de 2001.

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prevención del VIH/SIDA para toda la población nacional, especialmente a grupos definidos como vulnerables, según las disposiciones que establece la Ley de SIDA. Dentro de estos grupos “vulnerables” han sido considerados diversos sujetos, como plantea Edith Ortiz, Directora Ejecutiva de CONASIDA: Cuando hablamos de prevención ahí tu necesitas apuntar con estrategias preventivas focalizadas que estén de acuerdo a las condiciones socioculturales de las distintas poblaciones donde tu quieres llegar, y por lo tanto ahí si que hay trabajo dirigido a hombres que ejercen comercio sexual, mujeres que ejercen comercio sexual, personas que usan drogas, travestis o transgéneros. En el área específica de trabajadoras sexuales trans, se ha realizado un trabajo, tanto de atención a personas viviendo con VIH/SIDA, como de prevención, que para la mayoría de los entrevistados a sido efectivo, valoran las iniciativas emprendidas y evalúan positivamente la atención brindada por los profesionales de los centros ETS y/o VIH/SIDA. Yeannette Sobarzo, Encargada Programa VIH/SIDA del Hospital Salvador comenta: Aquí no hay ninguna discriminación. Cualquier persona VIH que llegue aquí llega muy asustada, porque no tiene idea de cómo se le va a tratar, pero aquí estamos especializados en este asunto, o sea, toda la gente tiene VIH, no importa que sea travesti, homosexual, bisexual, da lo mismo. Lo mismo lo corrobora Mirta Mansilla, voluntaria de la agrupación “Unidos por la vida” del Hospital Salvador: La atención de los médicos es muy buena, están muy bien preparados. Del programa todos un 7, tanto auxiliares, como enfermeras y médicos, un 7. Concuerda con lo anterior la percepción de Marianela Ahumada, Asistente Social, Coordinadora del programa “Diversidad en la Inclusión Social” de La Pintana, quien plantea respecto a la atención que se le brinda a los participantes del programa en los Hospitales Barros Luco y Sótero del Río: Es una atención absolutamente alejada de conductas discriminatorias, ningún problema, la lata es que se topan, la relación que tienen los profesionales con la población homosexual o travesti muchas veces se ve perjudicada por la carencia de recursos que tienen en ese nivel de atención en salud, por lo tanto ahí se ve perjudicada la relación como horizontal que hay, por el problema de las horas, de los medicamentos que no llegan, que la droga viene en camino y los cabros la necesitan urgente, te estoy hablando de los que viven con el virus.

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Esta calidad de la atención es también posible de corroborar a partir del diagnóstico realizado por VIVO POSITIVO a 5.929 personas viviendo con VIH en todo el país, de los cuales 79,9% dijo no sufrir discriminación por orientación sexual, el 83,6% dijo no sufrir discriminación por condición de género y un 81,9% dijo no sufrir discriminación por nivel socioeconómico91. Pero como en toda intervención en una temática específica hay ciertos problemas, dificultades o confusiones. Una dificultad presente en esta relación VIH/SIDA – trabajadoras sexuales trans, es lo que nos plantea Claudia Rodríguez en relación al uso de preservativos: En las campañas de prevención nacional se instala el uso de preservativo como medio de prevención para todo el mundo. Pero aun cuando esa una campaña de comunicación nacional, en los consultorios se establece que cada persona trans que se controle tiene acceso mensualmente de 8 condones, para responder a una necesidad de una población específica, que realiza comercio sexual y que además, un gran porcentaje de esta población ya tiene el virus del VIH. Aquí claramente existiría un problema, es decir, la política sería deficitaria, no adaptándose a las características de la población. A esto responde Edith Ortiz que la entrega de preservativos por parte del gobierno a estas personas no pretende cubrir sus necesidades de preservativos para trabajar, sino que lo que se espera es que el uso del condón sea una estrategia incorporada en lo que significa el comercio sexual, y por tanto cargada al cobro que se hace por el trabajo. Entonces hace falta una promoción de esta propuesta: que las trabajadoras sexuales trans reconozcan en esta entrega de condones sólo un incentivo y no una solución a la prevención de VIH/SIDA con sus clientes, y así se promueva que dentro del cobro que realizan por las prestaciones sexuales, se incluya en costo del condón a utilizar. Otro problema está vinculado al acceso de las trans a la tarjeta de salud sexual, ya que como plantea Krischna, en relación a la situación en Antofagasta: si tienes el virus no puedes trabajar en comercio sexual, y si tu no te quieres sacar el carné, ellos (carabineros) vienen y te dicen que te puede pasar cualquier cosa.

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VIVO POSITIVO. “Diagnóstico y sistematización de la demanda de personas viviendo con VIH/SIDA y requerimientos de los equipos de salud tratantes del sistema público de salud”. LOM ediciones. Santiago, 2004. Pág. 40-41.

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Esta situación no sólo se vive en Antofagasta; también en Temuco se niega el carné a las personas viviendo con VIH. Santiago no queda exento de esta problemática, como plantea María Carreño: hay una cosa que no está clarificado entre el Ministerio y los centros de ETS, que es que si tiene carné la gente que tiene VIH o no. Te vas a encontrar gente que tiene y que no, falta que el Ministerio diga “la gente que tiene VIH puede trabajar”, si tú lo vez desde la parte bien amplia, este es un control de salud, por lo tanto la persona está controlando su salud, y por otro lado te sale la misma gente que está trabajando en VIH: “No lo podemos dar porque resulta que los chilenos no usamos condón, mejor no le demos”. Uno lo puede tomar de las dos maneras, que es un carné que dice que se está controlando, démoselo. Si es visto de VIH, enfermo que no usa condón... Aparece aquí la necesidad de propagar la postura del Ministerio de Salud respecto a que el carné es exclusivamente un documento que demuestra que la persona que ejerce comercio sexual se está controlando, y por tanto, no es un permiso de trabajo. En este sentido, si la persona es portadora del virus o presenta cualquier otra enfermedad de transmisión sexual, no es un impedimento para que se le entregue este documento, ya que éste sólo demuestra que la persona asiste a control. Negarle el carné entonces, sería negarle su derecho al control de salud sexual que tienen los/as trabajadores/as sexuales. Finalmente respecto a las vinculaciones entre VIH/SIDA y trabajadoras sexuales trans, cabe reflexionar en torno a lo que plantea Ximena: Hace 10 años tengo SIDA. El tener SIDA no se lo doy a nadie. Porque tu ahora le deci a una cabra, una transgénera, “oye el SIDA...” y te dicen “hay que regio”, porque así reaccionan. O “esta de moda”, “se usa”, “hay, me van a darme pensión”, “hay, me van a ayudarme con plata”, así piensan. ¿Cómo tú vas a querer cambiar tu vida normal por $38.000 y un paquete de mercadería? No puede ser, están muy fallados, la droga los tiene así. Yo las quedo mirando y me enferma “hay si lo tengo lo tengo po’ niña y que tanto, no sé”, ¿cachai? Y ellas están viendo una forma muy fácil de vivir, pero vivir 15 años, porque si te contagias te mueres, porque ellas no se cuidan, no van a controles médicos, no usan la terapia, nada. Mueren porque más se meten en la droga, es como que no quieren ver la realidad. ¿Qué hacer aquí? Claramente los niveles de vulnerabilidad social y exclusión han sido detonantes claves de estas actitudes de las “nuevas” trans a las que Ximena se refiere, el uso y

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abuso de drogas y alcohol, problemas familiares, ausencia de redes de apoyo, etc. En este sentido, las estrategias de prevención resultan débiles ante un problema tan profundo y con tantos factores involucrados. Es importante incluir en este punto la preocupación del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, que planteó en 2004: “al comité le preocupa que, no obstante los avances hechos en la lucha contra la propagación de la infección por el VIH/SIDA en el Estado Parte, esas infecciones aún van en aumento”92. He aquí un punto clave a trabajar, es decir, cómo abordar la prevención desde un enfoque que pueda incluir otros fenómenos que afectan a estas personas, ya que, al parecer, la exclusiva estrategia preventiva sin elementos que fortalezcan el capital social y las habilidades comunicacionales de estas personas, resultan en vano. Si bien se está actuando, y a nivel de atención de personas viviendo con el virus con muy buenos efectos (periodos largos de vida sin manifestación sintomática, empoderamiento de las personas, organización, etc.), algo está faltando en la prevención, una mirada compleja, que involucre los múltiples factores que pueden influenciar respecto a que estos grupos especialmente vulnerables no reaccionen y no se protejan frente a la propagación del VIH/SIDA. La atención profesional: Servicios de urgencia, Consultorios y Hospitales Claramente dentro del derecho a la salud, las personas trabajadoras sexuales trans no sólo necesitan de atención en relación a las enfermedades de transmisión sexual, ya que antes de ser trabajadoras sexuales y ante todo, son personas, y como tales presentan otras necesidades de salud. En este sentido, tienen la necesidad de atenderse en los sistemas de salud externos a las temáticas anteriormente tratadas, y al parecer, desde las percepciones de la mayoría de los entrevistados, ahí es donde radica principalmente el problema de salud. Como plantea Zuliana respecto a la atención: totalmente discriminatoria, sobretodo a personas viviendo con VIH, y

Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. “Examen de los informes presentados por los Estados Parte de conformidad con los artículos 16 y 17 del Pacto”. Naciones Unidas, Diciembre de 2004. Pág. 4. En: http://www.unhchr.ch/tbs/doc.nsf/(Symbol)/E.C.12.1.Add.105.Sp?OpenDocument&Click=

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sobretodo a travestis. No es tanto los auxiliares, los auxiliares no, un amor, pero en algunas partes por las enfermeras, a veces por los mismos médicos. La situación es corroborada por el testimonio de Juana Rubio: A nosotras no nos consideran como cualquier persona, igual te hacen la distinción, no te atienden, tu vai a buscar hora pa’ médico, si bien es cierto te la dan, pero a la hora que te vea el médico, el médico ni siquiera te examina, te dan remedios por lo que tu les estai contando, por lo que tu sentí no más, ¿cachai? Ni siquiera te dicen “ya sácate la ropa, ponte en la camilla” nada, ni una cosa. Por suerte en Cerro Navia nosotras hemos logrado que en uno de los consultorios de la comuna se nos trate con igualdad, como todas las personas. Porque en todos los otros lados es igual, y peor si eres transgéneras y tení VIH, peor todavía, menos te tocan, es súper difícil. O sea te discriminan por aquí, te discriminan por acá, y muchas chicas que no van al médico porque ya saben como opera el sistema de salud. Este tipo de situaciones se da en tres espacios de salud pública principales: Servicios de Urgencia, Hospitales y Consultorios. En relación a los servicios de urgencia existen ciertos matices, como plantea Bianca: Depende como tu vas, si tu vas y te has cortado y te has hecho alguna cosa en el cuerpo y estas sangrando, no te atienden, en cambio se vas a constatar lesiones te atienden mejor, pero incluso así no te atienden bien, nunca te atienden bien, por el hecho de ser transgénera. En esta misma línea plantea Juana que: en la posta de urgencia cuando las transgéneras llegan porque las agredieron o tuvieron un accidente o cualquier cosa, no te atienden, no te atienden porque tú andas sin documentos. O sea, una sale a trabajar, y no, nadie sale con documentos, por todos los peligros que una tiene en la calle, y no quieren atenderte por eso. O sea igual es complicado. O llegan en estado de ebriedad y tampoco te quieren atender. Daiana también habla del “salir sin documento”, como una costumbre habitual entre las trabajadoras sexuales trans, que el “ambiente” es muy peligroso, que las pueden asaltar y perder todo. A este respecto Juana cuenta la historia de un caso particular: Hace un año atrás más a menos cuando le pegaron a la Yhoana. La Yhoana salió con un cliente y como a la media hora volvió

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caminando y toda sangrando y se desmayó. El gallo le había pegao una apuñalada en la espalda. La llevamos a la posta de urgencia del Barros Luco, porque fue en el 25 de Gran Avenida, nos correspondía, llegamos allá y no la quisieron atender porque nos estaban pidiendo la identificación, yo le dije “oiga, pero ella es la Yhoana, ella es transgénera, trabaja en la calle, ella anda sin documentos, sin nada”. “No, es que no la podemos atender” y no la atendieron. Nosotras tuvimos que hacerlo público, imagínate llamar a la prensa, y cada vez que ocurren esas cosas una tiene que remecer a la gente, llevar una cámara para que te puedan atender. En Valparaíso al parecer la situación no es muy distinta, así cuenta Zuliana sobre los Servicios de Urgencia: Un poco de discriminación según los médicos, hay enfermeras y enfermeros que te hacen esperar, tienen que están afuera esperándote, te llaman como hombre, no te examinan mucho, “tómese esas pastillas y chao”, tienes que ir a un consultorio donde te pueden atender mejor, los consultorios son buena onda. Esto contrasta un poco con lo que cuenta Ximena sobre los consultorios, que narra: En el consultorio todo bien, señora pa’ arriba, señora pa’ abajo, paso el carné y plop!... y yo les digo “dime señora no más, me llamo Ximena”. Yo en los consultorios hago que en mi ficha no más me pongan Ximena, entre paréntesis. Así que en todos lados me llaman Ximena Soto, cuando me salen muy duraznas ahí alego más: “llámeme por los apellidos por último si usted no quiere llamarme. No me haga hacer el ridículo, ¿No ve que vengo de mujer y usted me llama por mi nombre? Llámeme por último por los apellidos”. Y como son rebeldes, me llaman por el apellido, o “usted”. Yo interpongo mi condición sexual, que se respete mi condición sexual. Claramente esta actitud que presenta Ximena tiene que ver con ciertos rasgos de personalidad, pues no todas las transgéneras son capaces de exigir así sus derechos: Hay muchas que “qué voy a decirles”, “que después no me atienden”. Aparecen más vulnerables frente a la atención, resultan así más fácil de ser agredidas por un sistema que poco o nada las reconoce como sujetos de derecho. Algo parecido sucede también en Santiago. Los médicos de los consultorios no están preparados, primero que todo, para ver temas de VIH/SIDA, según cuenta Jeannette Sobrazo. Tampoco han sido sensibilizados en temas de diversidad sexual. Así por ejemplo Mirta, de la agrupación “Unidos por la vida” cuenta: En cada consultorio hay una matrona y una auxiliar que se

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prepararon, que aprendieron lo que era el VIH, que ellas no se iban a contagiar porque ellos las saludaran o se acercaran, porque en el principio había eso, en los consultorios sobre todo, de lejos les gritaban no más, entonces se educaron a esas personas (...) pero le falta educar a esas personas en los consultorios igual, porque imagínate 2 personas preparadas no es nada. Lo mismo identifica Antonella, quien al preguntarle por la atención en los consultorios respondió: siempre hay como una o dos enfermeras que son buena onda y hay enfermeras que no. En este sentido, si bien se ha realizado una campaña de sensibilización hacia los profesionales de los consultorios – una o dos matronas y/o enfermeras por centro – ésta no se ha replicado al resto del equipo de salud. Finalmente se encuentran los profesionales de los hospitales. Jannette Sobarzo es tajante al compararlos con los profesionales del programa de VIH: eso si que es diferente, no se ha logrado sensibilizar a todo el mundo, incluso laboralmente te preguntan “¿¡tu trabajas con los del SIDA?!”, o sea, más o menos, “no te acerqui mucho”. Hay pacientes que te dicen que fue buena la atención en una sala, pero otros que te dicen que pucha, que fueron súper discriminadores con ellos, que se los hicieron sentir. Ponte tú los paramédicos. Respecto a la discriminación, Zuliana identifica la atención en los hospitales: Las chiquillas que están en el hospital se pintan y esas cosas, y les dicen que dan mal aspecto, que no se pinten, cosas así. Ni depilarse tampoco porque es una vergüenza para los demás. Una cosa también cuando vas tu a sacar hora pal’ médico o pa’ la asistencia y te tratan como hombre y te miran así no más, si no es porque sí una va y habla, te atienden bien no más. En relación a las personas viviendo con VIH/SIDA, Mirta también es clara: Que las auxiliares tienen que mudar a los chiquillos que están hospitalizados, ahí nos hemos encontrado con problemas y tenemos que ir allá y decirles. O van y le colocan un letrero, o sea, como diciendo “este tiene SIDA y aquí no hay que acercarse”, entonces esa parte siempre peleamos y decimos que le falta a la parte salud y educar a esas personas. En este sentido, la sensibilización respecto a la temática VIH/SIDA y transgenerismo para los profesionales de los servicios de salud ha sido débil; si bien como Irene Escribano de CONASIDA platea, se están realizando capacitaciones sobre VIH, donde el tema de la diversidad

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sexual no queda exento, ésta no ha sido suficiente o efectiva para todos los profesionales. Y como plantea Fernando Matta: Hay una serie de iniciativas, de planteamientos, el MINSAL tiene una serie de instrumentos en que uno se puede apoyar para que el trato, la relación con los pacientes no sea discriminatorio, no se estigmatice a un determinado colectivo, se ha avanzado mucho en ese punto. Lo que no se ha avanzado lo suficiente es el tema de hacer seguimiento de esto, monitorear, en que medida se está avanzando con esto. Si hay avances, retrocesos, eso no esta tan normado. Esta ausencia de seguimiento y evaluación es la causa por la cual no se ha detectado que las capacitaciones no están siendo suficientes o eficientes, ya que aparecen las voluntades personales de los profesionales, sin una reflexión crítica frente a lo que está sucediendo, pese a que son ellos quienes toman las decisiones, sin una acción normada al respecto, y una sensibilización que realmente logre un cambio positivo en la actitud hacia los pacientes. Al mismo tiempo falta replantear los destinatarios de la capacitación, ya que en general son matronas y enfermeros los que reciben las capacitaciones y no los médicos, quienes son finalmente los que atienden las necesidades más profundas y sentidas de los pacientes, y son ellos los que sienten mayor “temor” frente al VIH y las transgéneras, y como consecuencia, reaccionan negativamente. Las actitudes de rechazo no son unilaterales; estas reacciones de los médicos, si bien pueden responder a ciertos prejuicios y temores, también responden a un grado de realidad. Aquí es fundamental lo que plantea Edith Ortiz: Hay que avanzar en esa sensibilización. Aquí es pa’ los dos lados, como una población que esta acostumbrada, porque la población travesti es marginal y esta acostumbrada a ser maltratada y nosotros sabemos que es así, pero un espacio que uno diría que es un espacio más seguro como es el espacio de la atención, de la salud, no debieran ocurrir estas prácticas de maltratos para ambos lados. Estas prácticas de maltratos para ambos lados es lo que Pilar Planet explica: Una cosa es que tú como programa o como Ministerio de Salud puedas hacer todo un sistema de tolerancia y no discriminación, pero nosotros somos servidores públicos, pero no podemos aguantar la agresión del otro lado. Tu no le puedes decir a un funcionario “sabe que pa’ que usted atienda bien a los transgéneros tiene que acostumbrarse a que ellos son agresivos, que lo van a tratar a garabatos”, no. Entonces esa parte es una cuestión que hay que trabajarla entre todos.

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Este último punto resulta clave, es decir, para mejorar las relaciones entre profesionales y trabajadoras sexuales trans en relación a su derecho a acceder a un buen sistema de salud, es fundamental trabajar las voluntades, los temores, prejuicios y juicios de ambas partes, no basta con mirar a solo un actor involucrado, sino que se requiere una coordinación que permita el diálogo, tal como ha ocurrido, por ejemplo, en el consultorio de Cerro Navia a partir del trabajo realizado por TravesNavia. ¿Qué hacer para promover y garantizar el derecho a la salud? A partir del análisis realizado en torno al derecho a la salud de las personas trabajadoras sexuales trans, es posible vislumbrar, de acuerdo a los propios discursos de los entrevistados, algunos elementos claves para mejorar esta relación. Al respecto hay cuatro puntos principales a desarrollar: Como primer punto se encuentran los menores de edad. Si bien legal y moralmente estas personas están protegidas y no deberían ejercer la prostitución o explotación sexual, lamentablemente es una realidad social. Si bien frente a la justicia el tema es claro, frente a la salud no se encuentran normas establecidas, es decir, ¿Qué prima? ¿No atenderlos en control de salud sexual porque es un delito, o atenderlos para prevenir e impedir que lleguen a la “mayoría de edad” con VIH? María Carreño habla al respecto y cuenta: algunas llegan con 18 años recién cumplidos a pedir el carné, lamentablemente hay niñas de 9 años que comienzan y lamentablemente no se puede tenerles eso, porque si la ley dice que no pueden ser trabajadoras sexuales hasta los 18 años, sería como contradictorio. Es una cosa que como servicio de salud nos gustaría poder acoger a esa gente. Claramente no es un tema fácil de resolver, pero si se debe buscar una solución que sea capaz de articular la disyuntiva: la ilegalidad del comercio sexual de menores y la necesidad de que estos menores reciban una atención que los proteja de las enfermedades de transmisión sexual.

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Otro tema no resuelto y de difícil decisión es aquel relacionado al mundo de las hormonas y las siliconas. Muchas de las personas trans se automedican e ingresan al mercado informal de silicona y hormonas, ya que la legislación chilena no permite colocar medicamentos que vayan contra la “naturaleza” de los pacientes, comenta Pilar Planet. Es posible realizar esto en una consulta privada, pero, en general, la gran mayoría de las trans no cuenta con recursos económicos para eso. Las inyecciones de hormonas o silicona puede traer grandes problemas médicos, al no aplicarse en los lugares indicados o utilizar la silicona no apropiada. Claramente, si bien el sistema de salud pública puede decirles que no se automediquen hormonas y siliconas, ellas lo harán igual por esa necesidad de sentirse más cercanas al sexo femenino, por una necesidad de reconocimiento social en un determinado colectivo, al construir sus cuerpos con información o contacto con pares. Este punto, al igual que el punto anterior, es sumamente difícil de resolver, es decir, encontrar una solución que permita disminuir los niveles de desprotección de estas personas, pero que a la vez, no contradiga ciertos principios de la salud pública. Por otro lado se encuentra un tema clave para la prevención de enfermedades de transmisión sexual y VIH/SIDA, en particular en la población de trabajadoras sexuales trans. Esto es el desarrollo organizacional y el liderazgo, ya que se ha comprobado en otros colectivos, como las personas viviendo con VIH/SIDA y las trabajadoras sexuales mujeres, que la organización potencia el respeto de derechos y hace más eficiente la prevención del SIDA. Así plantea Edith Ortiz que se requiere: contar con líderes que sean capaces de conducir entre sus mismos pares programas preventivos, yo diría que ese es un gran desafío, y con un modelo especial, focalizado hacia ellos. Y para eso necesitamos referentes, representativos de ellos, reconocidos por sus pares, que puedan levantar y dirigir estos programas preventivos. El último elemento a mejorar es la necesidad de una política, programa o proyecto específico, que permita abarcar las diferentes temáticas que aquí están convergiendo: horario de atención adecuado para el control de salud sexual, recursos específicos y focalizados, facilitación para el desarrollo de estrategias preventivas, entre otros. Aquí un elemento clave es lo que plantea

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Lorena Contreras de CAVAS: no hay ninguna institución que esté financiando este tema, ninguna. No está el SERNAM, no hay nadie. De hecho que yo conozca, somos el único programa especializado que trabaja con adultos, nadie más. Entonces si tú quisieras mandar a una trabajadora sexual o un transgénero a terapia, tendría que ser en las redes públicas de salud, pero no a un proyecto especializado porque no hay más proyectos especializados que nosotros. La ausencia de un espacio, físico y simbólico, se constituye en un factor clave frente a esta marginalidad de las trans en el sistema de salud, y por tanto se constituye en una necesidad de primera línea. En este marco una estrategia de prevención de VIH/SIDA especializada podría ser más efectiva, ya que respondería exclusivamente a las necesidades de este colectivo que tiene características tan particulares; como plantea Zuliana sobre su sensación de ser utilizadas en las campañas de prevención: A las campañas de prevención si, SIDACCION, y ahí estamos nosotras también, y a veces no vamos tampoco porque nos sentimos como utilizadas. Porque si, como que somos la foto ideal pa’ las campañas que se hagan, como trabajamos en la prostitución, somos el retrato de eso. En esta línea respondería a las características de vulnerabilidad social en la que se encuentran, ya que como comenta Pilar Planet: Uno tiene que estar consciente, que si una persona que está en una marginalidad social, tan cercana a la droga, sobre todo a la pasta base, que te produce un daño en el cerebro, por lo tanto tu le podi decir lo que es un ETS y cuales no son curables, y lo tomas como consejero entre pares, que le enseñe a otra persona, a la media hora ya se le olvido lo que tu le explicaste, porque no usan las herramientas adecuadas para la situación que tiene de comprensión que tiene la otra persona, ni tampoco la otra persona es capaz de decirte “sabe que no entiendo nada de lo que me está diciendo”. En este sentido, una política focalizada permitiría acercarse a soluciones para este tipo de problemáticas específicas causadas por la droga y la marginalidad, y a la vez, constituirse en un espacio donde las trabajadoras sexuales trans no se sientan utilizadas en las campañas, como un rostro al cual realmente no se le aprecia ni considera en su particularidad, más allá del carácter público que pueden significar en relación a la diversidad.

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Discriminación en los Márgenes: El deber del Estado frente a las trabajadoras sexuales trans En el ámbito internacional, el derecho a la no-discriminación y a la igualdad ante la ley está consagrado en al menos tres instrumentos de Naciones Unidas en relación a la temática de ésta investigación: El Pacto Internacionales de Derechos Civiles y Políticos (artículos 2.1, 3 y 26), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículos 2.2 y 3) y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (artículos 1, 2, 5ª, 15.1 y 9-16); Todos ellos, instrumentos ratificados por Chile. Así también el Comité de Derechos Humanos afirmó por primera vez en 1994 que se debe estimar que la referencia al “sexo”, que figura en el párrafo 1 del artículo 2 y en el artículo 26 (que protege contra la distinción o discriminación por cualquier causa) del pacto de derechos civiles y políticos incluye a la orientación sexual. Posteriormente, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Comité para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer han reforzado este planteamiento. En este marco el Gobierno tiene una responsabilidad internacional frente a la situación de las personas trabajadoras sexuales trans, de promover y facilitar el respeto a sus múltiples derechos, responsabilidad de la cual hasta ahora no se ha hecho cargo, ya que como es identificado por la mayoría de los actores involucrados, y como se ha desarrollado en esta investigación, estas personas siguen siendo fuertemente violentadas en sus derechos, hasta el extremo de ver en peligro sus vidas. En este sentido, los derechos que corresponden a cada uno de los y las ciudadanos/as de Chile, no corresponden para estas personas, por una doble causa: su oficio y su identidad de género. Al respecto Amnistía Internacional recomienda que “la policía y las autoridades judiciales actúen con la diligencia debida a fin de proteger a lesbianas, gays y bisexuales y personas transgénero (LGBT) frente a la violencia de la comunidad en su conjunto. Asimismo, las autoridades deben dejar claro que esta violencia constituye un delito y no será tolerado. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deben recibir formación y directrices específicas acerca de su

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deber de proteger los derechos humanos de todos los individuos, independientemente de su sexualidad, y acerca de cómo detectar e investigar delitos de homofobia”93. En este sentido, las acciones violentas, efectuadas por parte de individuos particulares, por grupos organizados o por agentes del Estado, son asuntos de Derechos Humanos, y el Estado tiene el deber de hacerse cargo en relación a la normativa internacional sobre tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes. Frente a esto es importante considerar lo que comenta la ex relatora especial Rsdhika Coomaraswamy: “la violencia basada en el género se asocia también con una concepción social de lo que significa ser hombre o mujer. Cuando una persona se desvía de lo que se considera un comportamiento “normal”, se convierte en objeto de violencia. Esta realidad se agudiza especialmente si se combina con actitudes discriminatorias por razón de la orientación sexual o cambios en la identidad de género”94 A este respecto Paul Hunt, Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental señala: “al relator especial no le cabe duda de que una comprensión correcta de los principios fundamentales de los derechos humanos, así como de las normas existentes en esta materia, conduce inevitablemente al reconocimiento de los derechos sexuales como derechos humanos. Entre los derechos sexuales figura el derecho de toda persona a expresar su orientación sexual, teniendo debidamente en cuenta el bienestar y los derechos de los otros, sin temor a persecuciones, privación de libertad o injerencia social”95 Los derechos a los cuales hace referencia los capítulos anteriores, no sólo dicen relación con situaciones de violencia, sino que también con situaciones de discriminación96 que viven estas

Amnistía Internacional. “Los derechos humanos y la orientación sexual e identidad de género“. Índice AI: ACT 79/001/2004. Pág. 10. 94 Declaración de Rsdhika Coomaraswamy, ex Relatora Especial sobre violencia contra la mujer, con inclusión de sus causas y consecuencias, dirigida a la Comisión de Derechos Humanos en su 58 período de sesiones. 10 de abril de 2002. En: Ibíd. 95 Comisión de Derechos Humanos. Los derechos económicos, sociales y culturales. El derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. Informe del Relator Especial, Sr. Paul Hunt. E/CN.4/2004/49 96 “Discriminación es todo acto de menosprecio, distinción, restricción o preferencia arbitraria hecha – con o sin intención – por persona, grupo, institución sobre la base de una determinada creencia, prejuicio o idea, de que ciertas personas o grupos son inferiores y que atenta contra el derecho a la igualdad 2004 - 2006“. En: Gobierno de Chile. “Plan por la Igualdad y la No Discriminación“. División de Organizaciones Sociales, Noviembre 2004. Pág. 17.

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personas, frente a las cuales el Estado debe actuar para promover una cultura de paz y respeto a la diversidad. En el contexto nacional, la discriminación presenta caracteres contradictorios, como bien demuestran el PNUD y la Fundación Ideas en sus investigaciones: “La disposición de los chilenos hacia la tolerancia y no-discriminación muestra rasgos contradictorios y problemáticos. Junto a la creciente valoración de la diversidad y la igualdad en términos generales, se aprecia la persistencia de importantes grados de intolerancia y discriminación a nivel de las opiniones sobre situaciones concretas y grupos particulares de personas”97. En este sentido, existe una paradoja entre lo que se dice, lo que se piensa y lo que se hace. Así lo plantea la División de Organizaciones Sociales del Gobierno: “se concluye que la discriminación y la intolerancia son dispositivos alojados en el núcleo de la cultura, que operan de manera inconsciente a nivel de estereotipos, prejuicios, valores o creencias que cada uno acepta y aplica cotidianamente sin cuestionamientos”98. Estas distancias entre los discursos y las prácticas cotidianas son también reconocidas por la mayoría de los entrevistados para esta investigación. De este modo, a nivel legislativo el Estado tiene el deber de promover esta nodiscriminación, lo que hasta ahora no se ha producido con la legislación que afecta a las/los trabajadoras/es sexuales con una contradicción fundamental: El Reglamento sobre Enfermedades de Transmisión Sexual (actualizado el 2002)99, el cual por un lado plantea que toda persona que ejerza el comercio sexual deberá ser examinada en los Servicios de Salud correspondiente (Art. 12), lo cual se vincula a una perspectiva reglamentarista del comercio sexual, que lo reconoce como una realidad que se debe regular, pero por otro lado, el mismo reglamento plantea la prohibición del funcionamiento de prostíbulos, casas de cita o tolerancia, destinadas al comercio sexual. Queda igualmente prohibida toda forma de propaganda que tienda a promover el comercio sexual, y ningún
PNUD “Desarrollo Humano en Chile 2002. Nosotros los chilenos: un desafío cultural”. Santiago de Chile, 2002 y Fundación Ideas. “Primera Encuesta de Intolerancia y Discriminación en Chile”, 1996 y “Segunda Encuesta de Intolerancia y Discriminación en Chile”, 2002. 98 Op.cit. 96. Pág. 11. 99 Op.cit. 87. Cabe destacar que en dicho reglamento en el título IV, de “Educación Sexual”, se plantea en su artículo 21 que uno de los dos objetivos básicos de la educación sexual, es “la conceptualización de la sexualidad humana como una forma de relación heterosexual, motivada afectivamente, y que pretende la organización de la familia en coordinación con las normas legales existentes”. Así, los programas educacionales al respecto deberán abordar, entre otras materias: “patología social de la sexualidad: homosexualidad, prostitución, violación, estrupo, incesto”.
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propietario de inmueble podrá destinarlo a prostíbulo, darlos en arriendo o permitir que sea ocupado, para ejercer el comercio sexual (Art. 13 y 14). En esta misma línea prohibicionista se encuentran los artículos 373 y 495 del Código Penal analizados con anterioridad. A este respecto Fernando Matta comenta: Hay situaciones que se dan en la cotidianidad en que efectivamente se ubica el comercio sexual en un lugar que es sancionado. En este sentido, con medidas prohibicionistas, pero que al mismo tiempo regulen el oficio, no se está promoviendo el respeto, sino más bien una situación de inseguridad, quedando estas personas en terreno de nadie. Aquí es importante lo que continua planteando Fernando Matta: Yo creo que en ninguna mente del Gobierno de la Concertación está por el lado de prohibir la prostitución o comercio sexual, sino que por el lado de reglamentar y ojalá en algún momento lograr programas específicos de trabajo con estos colectivos, porque es la única forma de responder a necesidades tan específicas. De este modo, es posible identificar el deber del Estado hoy en día: reformar las leyes y ser coherente en su legislación, junto con poder promover acciones específicas al respecto. En este sentido, es claro el Comité Internacional a favor de los Derechos de las prostitutas, al plantear que se debe “despenalizar la prostitución y reglamentar las relaciones con terceras partes de acuerdo con los códigos habituales de comercio. Debe señalarse que dichos códigos permiten el abuso de las prostitutas. Por tanto, deben incluirse cláusulas especiales para impedir el abuso y la estigmatización de las prostitutas (bien estén autoempleadas o en cualquier otra modalidad de empleo)”, por otro lado plantea que “las revisiones obligatorias para prostitutas son inaceptables, a no ser que sean obligatorias para toda la gente sexualmente activa”100 Así, como plantea Julia Bindman: “la despenalización del comercio del sexo tiene dos ventajas. La primera es que el dejar de asociar a las/os trabajadoras/es del sexo con la criminalidad supone el primer paso para el reconocimiento por parte de los empresarios, la policía y la sociedad de sus plenos derechos como ciudadanas/os. La segunda es que eso permite que las actuales normativas legales, tanto a nivel nacional, regional como internacional, puedan ser invocadas para defender sus derechos. Al considerar a las/os trabajadoras/es del sexo como ciudadanas/os, y el
Comité Internacional a favor de los Derechos de las Prostitutas. “Acuerdo mundial en favor de los derechos de las prostitutas”. Amsterdam, febrero de 1985. En: Osborne, Raquel (ed.). “Trabajador@s del sexo. Derechos, Migraciones y tráfico en el siglo XXI”. Ediciones Bellaterra. Barcelona, 2004. Pág. 288.
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comercio sexual como trabajo, pueden ser incluidos y protegidos bajo los actuales instrumentos dirigidos a proteger: a todos/as los/as trabajadores/as en general, a todas las personas de la violencia, a los/as niños/as de la explotación sexual y a las mujeres de la discriminación”101.

Por otro lado se encuentra la responsabilidad del Gobierno frente al tema trans, debido a las múltiples situaciones que viven estas personas de discriminación independientemente si ejercen o no el comercio sexual. A este respecto es importante lo que comenta Claudia Rodríguez: Yo creo que la información que maneja el Gobierno respecto a lo trans no tiene una significancia, entonces depende de las organizaciones trans para poder instalar a nivel gubernamental las necesidades que tienen. Resulta importante esto en el sentido que no es posible pedir al Gobierno que sea el responsable exclusivo del desarrollo de las personas trans, sino que más bien es una tarea mancomunada, que integre a los propios sujetos, a organizaciones no gubernamentales y a las diferentes carteras de Gobierno que inciden directamente en estas personas. En este sentido, el trabajo no puede ser una direccionalidad del Gobierno que, por ejemplo, se dirija a sacar a estas personas del comercio sexual, ya que con aquellas estrategias verticales las políticas públicas no son efectivas. Además que los adultos tienen el derecho de elegir libremente el tipo de oficio que desean ejercer en las condiciones que viven, y esto considerando que en el contexto actual, el trabajo sexual para las personas trans no es sólo una (o casi la única) forma de ganarse la vida, sino que es un espacio de construcción de su identidad de género, un espacio social donde se encuentra con pares, aprende y desarrolla su femineidad y construye identidad personal y social. De este modo, la labor del Gobierno en relación a esta responsabilidad es la de generar espacio, con capacitación para que estas personas desarrollen ciudadanía, en lugar de prohibir un oficio. Así comenta Claudia: La idea es que las personas trans nos empoderemos de este discurso
Bindman, Julia. “Trabajadoras/es del sexo, condiciones laborales y derecho humanos: problemas “típicos”y protección “atípica”. En: Osborne, Raquel (ed.). “Trabajador@s del sexo. Derechos, Migraciones y tráfico en el siglo XXI”. Ediciones Bellaterra. Barcelona, 2004. Pág. 108.
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de que tenemos derecho a tener derechos, de que tenemos derecho a tener esperanza, a que tiene que haber cambio, a que somos parte de la sociedad y somos parte de la historia, de un país y del mundo. Al parecer sólo de este modo es posible ir deconstruyendo el “estigma de la puta”102, que divide al mundo entre putas y no putas. Este estigma se agudiza aun más cuando las trabajadoras sexuales son transgéneras o travestis, así comenta Juana Rubio: Te relacionan, o sea tu soy promiscua, tu trabajai en la calle, tu teni SIDA, todo ¿cachai? Tu soy transgénera y teni todo eso. Aparte de ser transgénera soy borracha, soy volá, todo. Así, el Gobierno tiene el deber de hacerse cargo de las trabajadoras sexuales trans en al menos tres líneas: La primera dice relación con reestructurar la legislación en relación al comercio sexual, con el objetivo que siga una sola línea, que regule el oficio y con ello genere mayores espacios, herramientas e instrumentos de protección social. Ya que en el contexto actual, la reglamentación o prohibición del comercio sexual se constituye en un juego de voluntades, en el cual se juega nada menos que la vida de estas personas. En relación a este punto Juana Rubio comenta: que nosotras tengamos derecho a una buena salud, derecho a trabajo, derecho a estudiar. Que se nos respete a nosotras en nuestro rol de género, de que el Gobierno, la gente, de que aquí no haya algo de voluntad, sino que sea de derecho. Yo tengo derecho por ser persona y a mi se me tiene que respetar por ser persona, tengo los mismos derechos que cualquier otra persona. Al respecto, el Gobierno tiene el deber de proteger y amparar las denuncias efectuadas por las trabajadoras sexuales trans, promoviendo el ejercicio de su derecho a la denuncia. En relación a esto cabe mencionar la recomendación realizada por el Comité contra la Tortura a Chile: “El Comité recomienda al Estado parte que: e) Adopte todas las medidas necesarias para garantizar que las investigaciones de todas las denuncias de torturas y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes sean investigadas exhaustivamente con prontitud y de manera imparcial y que se proceda al enjuiciamiento y al castigo de los autores y al pago de una indemnización justa y

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Op.cit. 43.

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adecuada a las víctimas, de conformidad con lo dispuesto por la Convención”103. En este sentido, la debida diligencia se constituye en un elemento clave que el Estado debe potenciar. En segundo lugar esta el potenciar el desarrollo organizacional, con el objetivo que estas personas cuenten con las herramientas para desarrollar su ciudadanía activa, herramientas como el desarrollo del liderazgo, la formación de proyectos y oratoria. Esto como comenta Zuliana: deberían apoyar a las organizaciones, que algunas quieren tener su sede, organizarse, pero no pueden porque el gobierno no los apoya mucho. Resulta un ejemplo el trabajo realizado por TravesNavia a nivel local. Irene Escribano, Encargada de CONASIDA comenta: TravesNavia ha hecho un trabajo directo con el consultorio, por ejemplo, educación en prevención de SIDA a través de una obra de teatro, que toma el eje VIH y la discriminación, se insertan en la comunidad y desde ahí trabajan los elementos culturales, las barreras, problemas o adhesiones desde su perspectiva. Pero esta situación no es una constante, sino que las organizaciones trans han presentado múltiples dificultades para potenciarse y desarrollarse; estas dificultades están ligadas a la marginalidad, la ausencia o debilidad de las redes sociales de apoyo con que cuentan y la escasa capacidad organizativa, debido al estado de supervivencia en que viven, donde el desarrollo colectivo resulta difícil frente a las necesidades de defensa individuales que imprime la calle. De este modo, ha resultado difícil que las organizaciones sean intermediarias válidas y efectivas de las necesidades, problemas y discursos de las trans. En tercer lugar se encuentra el deber del Estado en disminuir los niveles de discriminación existentes en los diferentes actores sociales, y con ello potenciar relaciones más amables, pacíficas y dialógicas, fomentando la ampliación del campo laboral de las trans más allá del trabajo sexual. De este modo, el primer paso, como plantea el Comité Internacional a favor de los Derechos de las prostitutas, es generar “programas de apoyo educativo para cambiar las actitudes sociales que estigmatizan y discriminan a las prostitutas y ex prostitutas de cualquier raza, género o nacionalidad. Desarrollo de programas educativos que ayuden al público a entender que el cliente juega un papel
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Op.cit. 72.

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crucial en el fenómeno de la prostitución, papel que generalmente es ignorado. Sin embargo, y al igual que la prostituta, el cliente no debería ser criminalizado o condenado por cuestiones de moralidad”104 Específicamente se debería trabajar en la educación a los profesionales que trabajan directamente con estas personas, ya que se producen confusiones y prejuicios en muchos de ellos. La enfermera María Ríos cuenta: Yo tengo estas 2 personas mías, que tienen la voz bien ronca, que es lo único que las puede diferenciar de una mujer. Y eso, si tu me preguntai no se si se llaman transgéneros o transexuales, porque la otra vez pa’ una información que teníamos que dar para el Ministerio decía cuantos hombres, cuantas mujeres, cuantos transexuales. Y yo puse ahí a las 2, y hay gente que decía “no, pero ahí teniai que poner los travestis”, se armó un enredo que eso tenemos que dilucidarlo. Yo no sé si alguna persona más puso a la gente que ya se cambio legalmente, porque lo usaron como lo mismo. En este sentido, tanto para las estadísticas de Gobierno, como para ir educando en dirección a una mayor aceptación de estas personas, es clave que los profesionales sean capacitados en relación a los conceptos atingentes. Educando tanto a los profesionales como al resto de los actores sociales, se pueden ir abriendo espacios para que las trans puedan optar a otras alternativas laborales. En la comuna de Cerro Navia se ha avanzado en este tema, Juana Rubio comenta su experiencia: Desde que nos organizamos, uno de los objetivos que nosotras tenemos es insertar a las chicas en el ámbito laboral y en la sociedad, y eso de a poco lo hemos logrado pero dentro de la comuna, que es difícil también salir de la comuna y tratar de implementar lo mismo que estamos haciendo en la comuna como a nivel nacional ponte tu. Es más difícil. En relación a esta integración laboral, Alejandra comenta su experiencia después de la capacitación recibida por INFOCAP (Universidad del Trabajador), coordinada por la Municipalidad de Santiago: Yo cuando estudié diseño, corte y confección saqué mi título. Nosotros fue 6 meses, pero nos faltó como 6 meses más, pa’ quedar en diseño, corte y confección, porque aprendimos como a hacer ropa, confeccionar, a cocer, pero no a hacer el patrón, que era lo más. Entonces después no se siguió, y “ahí tienen su carné, pueden ir a buscar trabajo”, mentira, yo fui acá a Patronato, donde
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Op.cit. 100. Pág. 288.

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se hace toda la ropa, y me dicen “no, está lleno”, me decían “a ver tu carné” y en mi carné sale mi nombre de hombre completo, entonces me dicen “¿tu soy travesti?” y me dicen “no, está todo lleno”, ¿cachai? Entonces la misma gente no te deja. Entonces tení que seguir putiando y todo, y por eso nadie siguió en los cursos ni nada. Al parecer esta necesidad de integrarse a otros espacios laborales es una necesidad sentida por esta población, como comenta Bianca Vidal: Para mí es un trabajo. No me gusta pero ha sido bueno, porque he ganado plata, pero preferiría mil veces trabajar en otra cosa. Sobre lo mismo comenta Antonella: Es un trabajo que lo mal interpretan, porque todos dicen ser puta, ser aquí, ser acá, plata fácil, pero pa’ ser puta hay que tener estómago, hay que tener corazón, porque tu no sabi con quien te vai a topar. Yo con mi 4° medio estoy trabajando en la calle. Yo quiero verme este año primero, porque no sé si en 5 años estaré viva, aun más como soy de desordenada, ¿cachai? Pero si me gustaría terminar algo, por último trabajar en algo social o tener algo que no que sea tan rentable, quizás la plata ya no lo es todo, pero si por último vivir dignamente, y hacer una vida más normal, que tengo que dormir en la noche y estar despierta en el día. Tengo el sueño cambiao. Hacer una vida más normal, más allá que tengo esto o esto otro. Esta necesidad de nuevas fuentes laborales es identificada por todas las transgéneras y travestis entrevistadas, que si bien trabajan en comercio sexual, y lo identifican como un trabajo y alternativa para poder vivir, no lo valoran como la alternativa más deseable, donde sienten al parecer que éticamente no es el mejor oficio, además de todos los riesgos y dificultades que implica su ejercicio. En este sentido, ejercen el comercio sexual por la discriminación que viven y las escasas posibilidades de integrarse a otros campos laborales. En relación a este punto, la posición del Gobierno en la actualidad es clara. Fernando Matta cuenta: La posición del Gobierno es que la prostitución no es un delito, en Chile por lo menos no es un delito. A partir de ahí, de ese elemento, y ese elemento sumado a los valores que encarna la Concertación de Partidos por la Democracia, entre esos, la igualdad y la no-discriminación, a partir de eso nuestra posición frente a las personas que ejercen el comercio sexual, que ejercen como trabajadoras/es sexuales, nuestra posición es apoyarlos para que salgan de esa situación; si no pueden salir de ese oficio, que puedan trabajar con las garantías mínimas, que no vean ofuscados

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los derechos por ejercer un oficio que tal vez del punto de vista de cualquier persona no es el más sano, más deseable, pero que yo no tengo ninguna autoridad para condenarlo. O sea no es nuestra posición condenarlo, sino que además lo apoyamos. Pero estas intenciones sentidas por el Gobierno no han podido concretarse o no han encontrado los medios adecuados para realmente aplicar estos principios. Aquí resulta clave lo que comenta una travesti de Valparaíso en relación a cómo deben ser enfocadas sus necesidades: Un proyecto seguro que no vayas a quedar en la calle. Porque tú recibes un proyecto, lo tomas, pero no lo sabes manejar y vuelves de nuevo a trabajar a la calle, y esa es la inseguridad que te puede dar el Gobierno. En este sentido, por las características de esta población específica, se requiere que las medidas que se tomen se adapten a su realidad social, educativa y socioeconómica, marcada por un círculo de marginalidades y débiles redes sociales, por un tipo de socialización particular, impregnada de la agresividad que se requiere para sobrevivir en el ambiente de la calle y la noche. Claramente aquí es importante un apoyo constante y global. Así, si bien el gobierno ha comenzado a realizar algunas acciones con esta población, a partir del Plan por la Igualdad y la no-discriminación, y otras relativas a salud desde CONASIDA, estas no han sido suficientes o adecuadas, ya que al parecer lo que se requiere es una política integral, que por un lado se preocupe del apoyo, atención y capacitación a las personas trans, y por otro cumpla un rol educativo al resto de la sociedad. Esto enmarcado en los principios de un gobierno democrático, que hoy en día ha presentado el Proyecto de ley antidiscriminación, el cual plantea en su artículo número 2: “Corresponde al Estado elaborar las políticas y arbitrar las acciones que sean necesarias para garantizar a toda persona, sin discriminación alguna, el pleno, efectivo e igualitario goce y ejercicio de sus derechos y libertades”105. Esto a la vez enmarcado en lo planteado por el relator especial Theo van Boven: “El Gobierno debe considerar la posibilidad de someter al Congreso propuestas acerca del establecimiento de una institución nacional para la promoción y protección de los derechos humanos”106.
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Gobierno de Chile. “Mensaje de S.E. el Presidente de la República con el que inicia un proyecto de ley que establece medidas contra la discriminación”. Santiago, 2005. 106 Op.cit. 74.

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De este modo esta intervención del Estado debe al menos considerar los tres ejes tratados en este punto, es decir, lo relativo al comercio sexual y el tratamiento que se le da a éste; la inserción social y laboral de las personas travestis y transgéneras; y potenciar el desarrollo organizacional. Es decir, una política integral para una población con características muy específicas. A lo anterior es importante lo que comenta Ximena sobre las trans jóvenes: No tienen a donde ir, no tienen a donde recurrir, no tienen quien las apoye. Pero insistiéndoles, porque no sacas nada tú con ir a darle una charla si después no vas a ir hasta 1 año más. A esta gente hay que insistirle, insistirle, ¿Para qué? Para que vean que están interesados en ellas, que a ti te importan, no que solamente vayas y les des un calmante, no. Hay que demostrarles a esas niñas de que realmente a alguien le interesa de que sigan viviendo, de que pueden ellas dar un producto para la sociedad. En este sentido, la labor no es nada fácil, pero es un deber internacional que el Estado tiene que cumplir. Finalmente cabe destacar la invisibilidad en que se mantiene este fenómeno a lo largo de los años, ya que Chile no a dicho nada sobre la situación de trabajadoras/es sexuales ni sobre la situación de las personas travestis y transgéneras en ningún informe presentado a las distintas comisiones de Naciones Unidas; Sólo ha tratado temas vinculados como la trata internacional de personas y explotación sexual infantil, que son delitos en sí, pero en relación a los delitos que se cometen en contra de las trabajadoras sexuales, tanto mujeres “biológicas” como transgéneras y travestis nada, a pesar de lo que se ha podido ver en esta investigación. En el informe que Chile presentó a la CEDAW en 1999, se habla de las mujeres temporeras y su situación, y el comité de la CEDAW solicita información sobre la situación de las mujeres rurales y mujeres indígenas. Al parecer, tanto el Gobierno como Naciones Unidas se han olvidado de la situación de las trabajadoras sexuales, situación no menor en términos de discriminación y violencia. En este sentido, es un desafío y un deber del Estado registrar e incluir estas temáticas en los informes que elabore. De este modo, para garantizar el Derecho a la no-discriminación y a la igualdad ante la ley de las trabajadoras sexuales transgéneras y travestis, el Estado tiene el deber internacional de

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considerar a esta población como un grupo prioritario, que requiere de una intervención integral y que a la vez debe ser puesto a la luz, sacado de esa oscuridad en la cual la desprotección ha sido una constante.

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Conclusiones Claramente a partir de la información presentada, descrita y analizada en los capítulos anteriores de esta investigación, es posible ver que ser transgénera o travesti y ser trabajadora sexual no es nada fácil en Chile, debido a los múltiples maltratos, discriminaciones y agresiones que sufren por parte de diferentes actores, tanto institucionales como de la sociedad civil, por una doble consideración: sus cuerpos duales, es decir, por estar fuera de la ley del género, y su oficio, considerado por muchos como “amoral” o que no se sitúa dentro de las buenas (¿?) costumbres. Todas las relaciones que establecen estas personas con los demás actores, son fenómenos sumamente complejos, y que por tanto, no responden a una causa ni generan un efecto, sino que más bien es un cúmulo de factores interrelacionados que generan y a la vez son efectos de las situaciones vividas por estas personas. En este sentido, los elementos económicos, educacionales, culturales, sociales o legales, no son causas de las vulneraciones de derechos, sino que son causas y efectos. Por ejemplo, el bajo nivel educacional que presentan las personas trans en general, no es un efecto del consumo de alcohol y drogas, sino que también una causa, por los altos niveles de discriminación que sufren estas personas en el sistema educativo, dentro de otras situaciones concretas. En este contexto, la responsabilidad del Estado es clave, en relación a tomar esta temática en su agenda pública y poder generar fondos, proyectos y programas que no sólo se refieran a estas personas en relación a la temática VIH/SIDA y enfermedades de transmisión sexual, sino que a la globalidad de otras situaciones que las afectan, aplicándose aquí el principio de Debida Diligencia desarrollado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Para sintetizar y apuntar a los ejes claves que articulan todos estos fenómenos, es posible considerar dos que van tejiendo estas situaciones, ejes que confluyen la mirada holística necesaria para abordar fenómenos tan insertos en la marginalidad y vulnerabilidad: el factor legal y el factor cultural.

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En relación a lo legal es posible evidenciar la inconsistencia de la legislación chilena en relación al trabajo sexual, ya que por un lado regula el ejercicio de este oficio desde una perspectiva de salud, es decir, para prevenir el contagio y la propagación de enfermedades de transmisión sexual, pero paralelamente se penaliza la propaganda y los espacios cerrados de comercio sexual; Además, si bien no se penaliza de manera explícita el oficio, se hace a partir de la aplicación del código penal, con sus artículos relacionados al orden público, el pudor, la moral y las buenas costumbres, donde, como se muestra en el análisis, los límites son difusos y carabineros mantiene una constante detención de trans por faltas o delitos tipificados de manera imprecisa, tomando así, el ejercicio del comercio sexual como un acto per se “amoral”. Esta ambigüedad es reconocida por todos los actores involucrados: Carabineros, Investigaciones, los servicios de salud, las organizaciones no gubernamentales y las propias trans, quienes tienen claro que estos artículos resultan difíciles de delimitar. Pese a esto, Carabineros e Investigaciones no reconocen la existencia de irregularidades y arbitrariedades en la aplicación de estos artículos; ellos solamente esta aplicando la ley. En este sentido, es labor de los legisladores reestructurar estos conceptos para que sean comprendidos rigurosamente por todos y su aplicación no dependan de las costumbres y moralidades de cada oficial. Por otro lado se debe delimitar la labor fiscalizadora y de control de Carabineros, es decir la labor preventiva dentro de esta comunidad de trabajadoras sexuales, promoviendo el control de sanidad y las buenas relaciones interpersonales, propiciando una cultura pacífica en las calles. En la actualidad Carabineros se percibe como un ente de inseguridad y desprotección para las trabajadoras sexuales trans, ya que el accionar policial deja a estas personas en un limbo de desconocimientos, de dudas e interrogantes al respecto, y claramente también, al resto de la sociedad frente a este fenómeno. Al mismo tiempo, dentro de este factor legal, y enmarcado en este vacío, es posible encontrar la falta de espacios institucionales para las trabajadoras sexuales, y más aun para las trabajadoras sexuales trans. La inexistencia de una política focalizada, produce que las trans no conozcan ni reconozcan sus derechos como propios, no los internalicen y por lo tanto se produce una sensación generalizada de ausencia, de pérdida de tiempo y desafección frente a la justicia,

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debido a la falta de investigaciones adecuadas y mínimos resultados de los procesos iniciados, generando una sensación de resignación, asumiendo las violaciones a sus derechos humanos como “gajes del oficio”, naturalizando un cotidiano conflictivo y peligroso. En esta línea, el derecho a denunciar, el derecho a recibir una terapia psicosocial para los casos de maltratos, entre otros derechos, no se reconocen y por tanto resulta difícil que sean ejercidos. Frente a esto, e interrelacionado, se encuentra el factor cultural, marcado por dos grandes matrices dominantes: la cultura patriarcal y la cultura de la violencia. En relación a la cultura patriarcal, existe la concepción de una cierta inferioridad de la mujer, evidenciada en múltiples estudios y en la realidad cotidiana (por ejemplo, en las diferencias en ingresos salariales entre hombres y mujeres). Estas relaciones de desigualdad son mayores en las personas trans, estas “nuevas” mujeres: mujeres en un nivel psíquico, pero hombres en un nivel biológico, cuerpos duales, que muchas veces exacerban lo femenino, y que produce un descontrol a esta cultural predominantemente dual, de hombres y mujeres, donde puntos intermedios no se admiten, y menos aun, si estos puntos intermedios se acercan al polo femenino; ¿cómo es posible que un hombre, que nació ya con ese punto a favor, cambie?. En el modelo del hombre, heterosexual, blanco, occidental y con recursos, no tiene cabida; pero al existir produce desde indiferencia, hasta rechazo, temor y maltrato. Este modelo cultural genera la sensación de ausencia de derechos para estas personas, llegando a los extremos analizados, donde prácticamente para algunos no son consideradas personas con derecho alguno: la transfóbia. En este punto cabe destacar lo relativo a la cultura de la violencia que impregna muchas de las relaciones que las transgéneras y travestis establecen. Con las fuerzas policiales esta cultura se extrema, y claramente ambos actores son responsables de la relación que establecen, pero donde hay unos que manejan mayores cuotas de poder que los otros. Quienes manejan estas cuotas de poder se encuentran marcados por esta cultura del patriarcado, donde los malos tratos muchas veces no responden a la simple aplicación de la ley (independientemente de lo criticable de ésta) sino que a los efectos de esta cultura, donde lo trans no tiene cabida.

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Esta discriminación y violencia se manifiesta de variadas formas: difícil o nulo acceso a otras fuentes laborales, dificultades para arrendar una vivienda, atenciones insuficientes en los servicios de salud y abusos de poder, entre otros. En este marco, las personas transgéneras y travestis, y las/os trabajadoras/es sexuales son sujetos víctimas de esta cultura, tal como se ha evidenciado a lo largo de esta investigación, que ha establecido la violencia y la agresión como pilares de sus relaciones cotidianas, consecuencia del maltrato vivido a lo largo de sus vidas, siendo así uno de los sujetos más propensos a sufrir de forma explícita y muchas veces violenta la discriminación. En este sentido, estos cuerpos duales, masculinos y femeninos, que ejercen el oficio del trabajo sexual, son los rostros más duros, aquellos más maltratados por el sistema social, en casi todos los ámbitos de la vida, en los espacios físicos y simbólicos, en las escuelas, los hospitales, las calles, en sus hogares y ambientes laborales. Claramente, queda mucho por decir y discutir en relación a ellas, pero sobre todo, una ardua labor a realizar.

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Recomendaciones A continuación se presentan recomendaciones de utilidad al servicio de la situación de las trabajadoras sexuales transgéneras y travestis, en algunos ámbitos específicos: A nivel legal 1. La modificación de los artículos 373 y 495 del Código Penal, que esclarezca conceptos en relación a lo que es moral e inmoral, a cuales son las buenas y las malas costumbres, y los límites del pudor. Fijando lineamientos para el actuar de Carabineros y que así las detenciones no sean efectuadas a partir de subjetividades de los mismos y sus conceptos particulares sobre moral, pues una legislación pública debe responder a parámetros nacionales. 2. Reformular el sistema de implantación de las políticas y leyes ya existentes en salud y fuerzas de seguridad, fortaleciendo su promoción, ya que, como se identificó en esta investigación, si bien existen predisposiciones institucionales, en las plataformas el tema se transforma en un juego de voluntades y prejuicios donde las apologías del odio se hacen posibles. 3. Reestructurar el marco legal chileno sobre trabajo sexual y desarrollar una postura coherente respecto a esta temática, abogando por una postura Reglamentarista, la cual sea coherente con el desarrollo de la ciudadanía y el respeto de los derechos humanos de las/os trabajadoras/es sexuales. Se debe ser consistente y reglamentar en todo ámbito, en este sentido, si se establece una política sanitaria para las/os trabajadoras/es sexuales, no se pueden realizar otras políticas u acciones prohibicionistas, como las detenciones por el código penal y la prohibición de casas de tolerancia. 4. Que el Gobierno de Chile visibilice ante Naciones Unidas y sus diferentes comités pertinentes las situaciones vividas por las trabajadoras sexuales trans.

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A nivel político - estratégico: 5. Destinar fondos, provenientes del Estado y de organismos internacionales, para investigar a fondo la situación de estas personas, a partir de dos dimensiones: el trabajo sexual en Chile (de mujeres, trans y hombres, de menores y adultos) y la diversidad sexual (trans, gays, lesbianas y bisexuales). 6. Generar una política específica en relación a las características y necesidades particulares de esta población, que contemple una perspectiva de género y de derechos humanos. La libertad de conciencia aparece como un elemento articulador de la política, la cual debe posibilitar el desarrollo del oficio del trabajo sexual de forma segura, implementando ciertos mínimos sociales que impidan el mantenimiento del constante riesgo que viven. 7. Profundizar los sistemas de control del accionar policial, para prevenir situaciones de tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes por parte de Carabineros. 8. Establecer un horario de atención y un espacio específico en los Centros de ETS que se adecue a las características de la población: un horario vespertino y un espacio donde no se sientan observadas y/o discriminadas. Esta medida debe ser dada a conocer públicamente para que las/os trabajadoras/es sexuales la conozcan y puedan incentivarse a realizarse el control de salud sexual. 9. Establecer estrategias que promuevan el control de salud sexual voluntario entre las trabajadoras sexuales transgéneras y travestis, la educación sexual y las estrategias de prevención. 10. Promover en las instituciones del Estado vinculadas a las personas trans la inclusión de la variable “Identidad de Género” en las estadísticas que elaboran. Incentivar incluir también, en la medida de lo posible, la variable “Orientación Sexual”.

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11. Generar programas de empleo para las personas que deseen abandonar el trabajo sexual, con reales posibilidades de inserción en los mercados laborales. En este sentido, se requiere sensibilizar e incentivar a los empresarios para que abran los espacios laborales a estas personas. A nivel sociocultural 12. Promover en todos los niveles de la vida la diversidad sexual – dentro del marco de otras diversidades (étnicas, religiosas, raciales, etc.) – como un valor básico para profundizar la democracia chilena y la integración internacional. 13. Desarrollar programas de sensibilización para la sociedad en su conjunto, y específicamente a las instituciones que trabajan con estas personas (policías, juzgados, gendarmería y servicios de salud), con el propósito de disminuir los niveles de penalización social al trabajo sexual y de discriminación a las personas travestis y transgéneras. En estos programas se deben incluir temáticas como la prohibición de la tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes. 14. Desarrollar programas de educación sexual, desde el enfoque de los derechos humanos, promoviendo el valor de la diversidad y la prevención de las enfermedades de transmisión sexual en escuelas, universidades e instituciones de Estado. 15. Generar espacios de diálogo entre trabajadoras sexuales trans y las fuerzas policiales, donde ambos actores puedan discutir sus posiciones respecto a sus relaciones en un espacio de respeto mutuo.

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Anexo Metodológico La presente investigación fue realizada desde una metodología de carácter cualitativo, es decir, se eligió una estrategia que pretende captar las subjetividades de los sujetos de investigación, produciendo datos descriptivos. En este contexto, la técnica utilizada fue la entrevista semi estructurada o guiada, con la cual se establecieron conversaciones cara a cara con los entrevistados, y se exploraron temas determinados en detalle. Las entrevistas fueron realizadas casi en su totalidad en la ciudad de Santiago, a excepción de dos entrevistas realizadas en la ciudad de Valparaíso. Se definió en forma previa a las entrevistas, un set de temas a explorar que aparecen en las pautas de entrevistas. Los temas contemplados no necesariamente se tomaron en un orden en particular y la forma específica de formular las preguntas no estuvo predeterminada, es decir, el investigador se permitió trabajar con una guía somera, desde la cual se decidió la secuencia, redacción y pertinencia de preguntas en el curso de la entrevista, en relación a las características del entrevistado y el contexto. Todas las entrevistas fueron registradas en audio y luego transcritas textualmente, a excepción de tres: dos que no accedieron al uso de grabadora: los médicos del Hospital Salvador y el Director Nacional de Seguridad y Orden Público de Carabineros de Chile, y Silvia Parada, dirigenta de TravesChile, a quien no se le solicitó. Junto con el carácter cualitativo de la investigación, no se dejó a un lado la riqueza que entregan los datos estadísticos para la comprensión del fenómeno, intentando acercarse a la investigación triangulada, que vincula los discursos de los sujetos particulares con datos cuantitativos. De este modo, se buscó acceder al mayor número de estadísticas posibles que poseen o infieren las organizaciones e instituciones. El universo de la población corresponde a cinco categorías: Organizaciones Sociales de Trans, Organizaciones vinculadas, Programas Sociales, Servicios de Salud y Policía. A partir de las entrevistas realizadas a las primeras, es decir, desde los propios discursos de las travestis y

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transgéneras, se fueron delimitando aquellas instituciones que eran relevantes en relación a las temáticas de la investigación. Se solicitaron entrevistas a las siguientes instituciones: 1. Hospital San José. 2. Hospital San Juan de Dios. 3. Complejo Asistencial Barros Luco. 4. Hospital Salvador. 5. CONSIDA, Ministerio de Salud. 6. 1° Comisaría de Santiago, Carabineros de Chile. 7. 4° Comisaría de Santiago, Carabineros de Chile. 8. 17° Comisaría de Las Condes, Carabineros de Chile. 9. 19° Comisaría de Providencia, Carabineros de Chile. 10. Dirección General de Carabineros, Carabineros de Chile. 11. Brigada de Delitos Sexuales y Menores, Policía de Investigaciones de Chile. 12. Centro de Atención a Victimas de Atentados Sexuales, Policía de Investigaciones de Chile. Las solicitudes de entrevistas se realizaron vía fax y correo tradicional, además de correo electrónico en los casos donde se contaba con él. Más aun, se efectuaron llamadas telefónicas solicitando respuesta a las solicitudes de entrevistas. De estas solicitudes realizadas sólo respondieron las siguientes: 1. Hospital San José, con una carta indicando que en aquel centro se atienden 2 personas transgéneras. 2. Hospital Salvador, se realizaron 3 entrevistas. 3. CONASIDA, se entrevistaron a tres profesionales. 4. 4° Comisaría de Santiago, se fijó una hora de entrevista a la que el Mayor de Carabineros Rodolfo Carballo no asistió. 5. 17° Comisaría de Las Condes, el Mayor de Carabineros René Mena informó que la comisaría no podía entregar esa información, sino que debía ser entregada por la Dirección General de Carabineros. 6. Brigada de Delitos Sexuales y Menores, se sostuvo una entrevista con Ernesto Morales, Subprefecto y César Gutiérrez, Detective.

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7. Centro de Atención a Victimas de Atentados Sexuales, se sostuvo una entrevista con Lorena Contreras, Coordinadora del Equipo Clínico. 8. Dirección General de Carabineros, se sostuvo una entrevista con el General Inspector Don Juan Donati, Director Nacional de Seguridad y Orden Público y Mayor Rolando Salvo. Las demás instituciones a las cuales se les solicito entrevista, no se enviaron respuesta alguna. A continuación se presenta en orden cronológico un listado de las entrevistas, la fecha y el lugar donde fueron realizadas: Entrevistado y Organización / Lugar de entrevista Institución 1. Silvia Parada, Dirigente organización TravesChile. 2. Krischna Sotelo, Asistente Social y profesional asesora de la Alianza “Trans-Santiago” y Juana Rubio, Presidenta organización TravesNavia. 3. Alejandra Soto, Presidenta Sindicato de trabajadoras sexuales transgéneras “Amanda Jofré”. 4. Bianca Vidal, Trans. 5. Antonella Bizama, Trans. 6. Fernando Matta, Sociólogo. Profesional Programa SIDACCION: General Jofré 179, Santiago I. Municipalidad de Lo Espejo: Centenario 248, Lo Espejo. D.O.S.: Tucapel Jiménez 98, Santiago. 18 de Abril de 2005 15 de Abril de 2005 06 de Abril de 2005 SIDACCION: General Jofré 179, Santiago 06 de Abril de 2005 Sede de la organización: Rogelio Ugarte Nº 1344, Santiago. Café “Mosqueto”, Santiago. 02 de Abril de 2005. 21 de Marzo de 2005. (sin uso de grabadora) Fecha

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Tolerancia y no-discriminación. Dirección de Organizaciones Social, Ministerio Secretaría General de Gobierno. 7. Marianela Ahumada, Asistente Social. Programa Diversidad y Tolerancia. I. Municipalidad de La Pintana. 8. Daiana, Trans. I. Municipalidad de La Pintana: Porto Alegre 12537, La Pintana. 9. Claudia Rodríguez, Trans. MUMS. 10. Ernesto Morales, Subprefecto y César Gutiérrez, Detective. BRISEXME. 11. Edith Ortiz, Directora Ejecutiva. Irene Escribano, Encargada de prevenciónPilar Planet, políticas públicas de sexualidad. CONASIDA 12. Zuliana, Presidenta Sindicato de trabajadoras independientes travestis “Afrodita”, Valparaíso. 13. Ximena Soto, Trans. 14. Lorena Contreras, Residencia Personal. Cerro Polanco, Valparaíso. CAVAS: Román Díaz 817, 28 de Junio de 2005 17 de Junio de 2005 Sede Sindicato: Colón 1964, Valparaíso. 17 de Junio de 2005 MINSAL: Mac-Iver 541, Santiago. 15 de Junio de 2005 BRISEXME: Borgoño 1204, Independencia. 14 de Junio de 2005 MUMS: Bulnes 161, Santiago. 18 de Mayo de 2005 05 de Mayo de 2005 I. Municipalidad de La Pintana: Porto Alegre 12537, La Pintana. 27 de Abril de 2005

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Coordinadora del Equipo Clínico, CAVAS. 15. Dr. Gonzalo Leyton, Director Servicio de Dermatología y Dr. Aníbal Hurtado. Hospital Salvador 16. Enfermera María Ríos Carreño, Programa ETS y Control Sanitario. Hospital Salvador 17. Yeannette Sobarzo, Encargada Programa VIH/SIDA. Hospital Salvador 18. Mirta Mansilla, voluntaria agrupación “Unidos por la vida”. Hospital Salvador 19. General Inspector Don de Seguridad y Orden Público y Mayor Rolando Salvo. Dirección General de Carabineros.

Providencia. Hospital Salvador: Salvador 360, Providencia. 01 de Julio de 2005 (sin uso de grabadora)

Hospital Salvador: Salvador 360, Providencia.

01 de Julio de 2005

Hospital Salvador: Salvador 360, Providencia. Hospital Salvador: Salvador 360, Providencia. Dirección General de Santiago.

04 de Junio de 2005

04 de Junio de 2005

20 de Julio de 2005 (sin uso de grabadora)

Juan Donati, Director Nacional Carabineros: Alameda 1196,

Además de las solicitudes de entrevistas, se requirieron las siguientes estadísticas al Servicio Médico Legal: Número de travestis, transgéneras y transexuales muertos en los últimos 2 años, por región. Y causas de muerte determinada por el Departamento de Tanatología. Número de travestis, transgéneras y transexuales que acudieron al Servicio Médico Legal a constatar lesiones en los últimos 2 años, por región. Y tipo de lesiones constatadas.

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Número de travestis, transgéneras y transexuales detenidas por Carabineros e Investigaciones llevados al Instituto Médico Legal a constatar lesiones en los últimos 2 años, por región.

A esta solicitud de información, el Servicio Médico Legal respondió textualmente: “Lamento informar a Ud., que este Servicio no lleva registro de la condición sexual de los peritados. Se conversó con Carabineros que colaboran en el Departamento de Sexología Forense, quienes tampoco llevan registro de dicha información”. Firmada, con fecha 30 de Junio de 2005, por Dra. Gianna Gatti Orellana, Jefe Área de Investigación, Docencia y Extensión. Etapas de la Investigación Etapa de revisión bibliográfica y periodística: Se indagó sobre el estado del arte en las temáticas estudiadas: transgenerismo, travestismo, trabajo sexual y Derechos Humanos. Se estudiaron diferentes modelos teóricos para la compresión de los fenómenos posicionado explícitamente desde donde se sitúa la investigación. También se indagó en la realidad chilena y de Santiago en particular. Esta etapa tuvo una duración de cuatro semanas, extendiéndose además a lo largo de toda la investigación. Etapa de Entrevista a informantes claves: Se entrevistó a los dirigentes de las organizaciones sociales de travestis y transgéneras y aquellas que se vinculan a ésta, además de los profesionales que trabajan con ellas. Las entrevistas a informantes claves fueron las siguientes: 1. Silvia Parada, Dirigenta organización TravesChile. 2. Krischna Sotelo, Asistente Social, Profesional asesor Alianza Trans-Santiago. 3. Juana Rubio, Presidenta organización TravesNavia.

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4. Fernando Matta, Sociólogo. Profesional Programa Tolerancia y no-discriminación. Dirección de Organizaciones Social, Ministerio Secretaría General de Gobierno. 5. Marianela Ahumada, Asistente Social. Programa Diversidad y Tolerancia. I. Municipalidad de La Pintana. 6. Claudia Rodríguez, Trans. MUMS (Movimiento Unificado de Minorías Sexuales). 7. Zuliana, Presidenta Sindicato de trabajadoras independientes travestis “Afrodita”, Valparaíso. 8. Mirta Mansilla, voluntaria agrupación “Unidos por la vida”. Hospital Salvador. El objetivo de estas entrevistas fue conocer el trabajo de las organizaciones, estructuras, sujetos de intervención (o que las componen) y perspectivas, además de generar, a través de ellas, una red de contactos con travestis y transgéneras que han sido vulnerados en sus derechos y actores institucionales. Etapa de Entrevista a los sujetos claves: Se entrevistó a trabajadoras sexuales travestis y transgéneras, además de actores institucionales (policía y servicios de salud). Las entrevistas realizadas a sujetos claves fueron: Trans: 1. Alejandra Soto, Presidenta Sindicato de trabajadoras sexuales transgéneras “Amanda Jofré”. 2. Bianca Vidal, Trans. 3. Antonella Bizama, Trans. 4. Daiana, Trans. 5. Ximena Soto, Trans. Policía: 6. Ernesto Morales, Subprefecto BRISEXME. 7. César Gutiérrez, Detective. BRISEXME. 8. Lorena Contreras, Coordinadora del Equipo Clínico, CAVAS. 9. General Inspector Juan Donati, Director Nacional de Seguridad y Orden Público, Dirección General de Carabineros. 10. Mayor Rolando Salvo. Dirección General de Carabineros.

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Servicios de Salud: 11. Edith Ortiz, Directora Ejecutiva. CONASIDA. 12. Irene Escribano, Encargada d prevención CONASIDA 13. Pilar Planet, políticas públicas de sexualidad CONASIDA 14. Dr. Gonzalo Leyton, Director Servicio de Dermatología, Hospital Salvador 15. Dr. Aníbal Hurtado. Hospital Salvador. 16. Enfermera María Ríos Carreño, Programa ETS y Control Sanitario. Hospital Salvador. 17. Yanette Sobarso, Encargada Programa VIH/SIDA. Hospital Salvador. El objetivo de estas entrevistas fue conocer la realidad de las personas travestis y transgéneras en relación a las temáticas de la investigación, junto con indagar en la perspectiva institucional de los profesionales y organismos que trabajan directamente con estas personas. Etapa de Análisis de la Información: Se recopiló la información obtenida desde las entrevistas, documentos, artículos de prensa y otros, realizando correlaciones y vinculaciones entre lo conceptual, lo legal y la realidad reflejada en los discursos de los sujetos, para dar el inicio a ciertas aproximaciones sobre qué y cómo mejorar la situación vivida por las trabajadoras sexuales trans.

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Anexo 2: Pautas de Entrevistas Informantes Claves: Pauta de Entrevista organizaciones de travestis y transgéneras Institucionales: 1. ¿Cuántas personas componen la organización? 2. ¿Qué tipos de tema trabajan? 3. ¿Existen miembros que ejerzan el comercio sexual? 4. ¿Cuántos? Comercio Sexual: 5. ¿Manejan cifras de travestis y transgéneras que ejerzan el comercio sexual? 6. ¿De que forma trabajan con ellos/as? Derecho a la vida, la integridad física y a no ser sometido a tratos crueles: 7. ¿Conocen casos de maltratos que sufran estos/as travestis y transexuales? 8. ¿Conocen casos de violaciones sexuales? 9. ¿Casos de muerte? 10. ¿Se ha hecho un seguimiento de estos/as casos? ¿Han sido denunciados? ¿Qué ha pasado con ellos? 11. ¿Otros tipos de violaciones a los DD.HH.? 12. ¿Quiénes han sido los responsables de estas violaciones? Servicios de Salud 13. ¿Cómo calificaría la atención recibida por las travestis y transgéneras en los consultorios u otros servicios de salud? 14. ¿Cuál crees que es la percepción de los profesionales de los servicios de salud frente a travestis y transgéneras trabajadoras sexuales? 15. ¿Cómo crees tú que los profesionales de los servicios de salud perciben a travestis y transgéneras? 16. ¿Existe alguna política de salud específica que conozcas? 17. ¿Existen políticas o acciones en temas de enfermedades de trasmisión sexual? Policía 18. ¿Cómo son tratados los travestis y transexuales por la policía? 19. ¿Son detenidos/as? ¿Por qué motivos son detenidos/as? 20. ¿Cuál crees tú que es la posición de la policía frente al tema? Chile 21. ¿Cuál crees tú que es la posición del Gobierno de Chile frente al tema? 22. ¿De los gobiernos municipales? 23. ¿De la sociedad chilena? 24. ¿Qué es lo que la organización espera de estos/as actores? Casos: 25. ¿Conoce algún caso particular de violaciones a los DD.HH. de travesti y/o transgénera trabajadora sexual con el cual me pueda contactar?

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Pauta de Entrevista Programas sociales con travestis y transgéneras Institucionales 1. ¿Hace cuanto tiempo que funciona el programa? 2. ¿Tiene algún área de trabajo específico con travestis y transgéneras? ¿Qué tipo de trabajo? ¿Con que profesionales? 3. ¿Qué buscan estos programas? 4. ¿Cómo percibes a los travestis y transgéneras con que han trabajado? ¿Qué expectativas tienen? ¿Qué buscan? Etc. Comercio Sexual 5. ¿Qué porcentaje aproximado de ellos/as ejerce la prostitución? 6. ¿Cómo lo perciben? Derecho a la vida, la integridad física y a no ser sometido a tratos crueles: 7. ¿Has identificado malos tratos físicos o verbales a estas personas? ¿Has identificado algún otro tipo de violación a los DD.HH.? 8. ¿Cuál es la postura del gobierno (nacional, regional o municipal) frente a este tema? 9. ¿Se tienen planificada acciones para el futuro? Servicios de Salud Desde tu experiencia de trabajo, 10. ¿Tienes conocimiento respecto a la atención de travestis y transgéneras en los consultorios u otros servicios de salud? 11. ¿Cómo calificaría la atención recibida por las travestis y transgéneras en los consultorios u otros servicios de salud? 12. ¿Cuál crees que es la percepción de los profesionales de los servicios de salud frente a travestis y transgéneras trabajadoras sexuales? 13. ¿Existe alguna política de salud específica respecto a este tema que conozcas? 14. ¿Existen políticas o acciones en temas de enfermedades de trasmisión sexual? Policía Desde tu experiencia de trabajo, 15. ¿Cómo son tratados las travestis y transgéneras por la policía? 16. ¿Son detenidos/as? ¿Por qué motivos son detenidos/as? 17. ¿Cuál crees tú que es la posición de la policía frente al tema? Chile 18. ¿Cuál crees tú que es la posición del gobierno de Chile frente al tema? 19. ¿De los gobiernos municipales? 20. ¿De la sociedad chilena? Casos: 21. ¿Conoce algún caso particular de violaciones a los DD.HH. de travesti y/o transgénera trabajador@ sexual? 22. ¿Podría contactarme con esa persona?

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Pauta de Entrevista organizaciones ligadas Institucionales 1. ¿Qué tipo de temas trabaja la organización? 2. ¿Se han preocupado del tema travestis/transgéneras? Si es así, ¿Qué proyectos han llevado acabo? Comercio Sexual 3. ¿Tienen datos sobre estas personas: totales, número que ejerce la prostitución, etc.? Derecho a la vida, la integridad física y a no ser sometido a tratos crueles 4. ¿Conocen casos que hayan sufrido maltratos, agresiones, etc.? 5. ¿Qué situaciones han vivido? Servicios de Salud Desde tu experiencia de trabajo, 6. ¿Tienes conocimiento respecto a la atención de travestis y transgéneras en los consultorios u otros servicios de salud? 7. ¿Cómo calificaría la atención recibida por las travestis y transgéneras en los consultorios u otros servicios de salud? 8. ¿Cuál crees que es la percepción de los profesionales de los servicios de salud frente a travestis y transgéneras trabajadoras sexuales? 9. ¿Existe alguna política de salud específica respecto a este tema que conozcas? 10. ¿Existen políticas o acciones en temas de enfermedades de trasmisión sexual? Policía Desde tu experiencia de trabajo, 11. ¿Cómo son tratados los travestis y transgéneras por la policía? 12. ¿Son detenidos/as? ¿Porque motivos son detenidos/as? 13. ¿Cuál crees tú que es la posición de la policía frente al tema? Chile 14. ¿Cuál crees tú que es la posición del gobierno de chile frente al tema? 15. ¿De los gobiernos municipales? 16. ¿De la sociedad chilena? Casos: 17. ¿Conoce algún caso particular de violaciones a los DD.HH. de travesti y/o transgénera trabajador@ sexual? ¿podría contactarme con esa persona?

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Sujetos Claves: Pauta de entrevista travestis y transgéneras Datos personales 1. ¿Cómo te llamas? ¿Cuantos años tienes? Comercio Sexual 2. ¿Alguna vez has ejercido el comercio sexual? 3. ¿Hace cuanto tiempo que ejerces el comercio sexual? 4. ¿Dónde la ejerces? Derecho a la vida, la integridad física y a no ser sometido a tratos crueles 5. ¿Has tenido alguna dificultad para trabajar en la calle? ¿Cuáles? 6. ¿Has tenido problemas con clientes? ¿Cuáles? 7. ¿Has sido agredido/a? ¿Cómo? Policía 8. ¿Has tenido problemas con la policía? ¿Cuáles? 9. ¿Has sido detenida? ¿Qué motivos te han dado? ¿Cuánto tiempo? ¿Cómo saliste? 10. ¿Has estado presa? ¿Cómo ha sido el trato dentro de la cárcel? Servicios de Salud 11. ¿Has ido al consultorio? ¿Cuál? 12. ¿Cómo te han tratado en el consultorio? ¿Ha cumplido tus expectativas? 13. ¿Qué piensas de las ETS? ¿Te han dicho algo sobre la prevención de ETS en el consultorio? 14. ¿Cómo ha sido la atención en las postas de urgencia? ¿Que problemas hay? Chile 15. ¿Te has sentido discriminado/a? ¿Por quién? 16. ¿Has pedido ayuda a alguna organización? ¿Cuál? ¿Que respuesta te han dado? Futuro 17. ¿Qué piensas sobre el trabajo sexual? 18. ¿Te gustaría trabajar en otra cosa? ¿En qué? 19. Si la respuesta es no, ¿Qué condiciones sientes que se deben mejorar? 20. Si la respuesta es si, ¿Qué te gustaría hacer? ¿Qué crees que podrías hacer para conseguirlo?

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Pauta de Entrevista Carabineros Comercio Sexual 1. ¿Carabineros maneja algunas estadísticas sobre comercio sexual en Santiago y Chile? ¿Cuáles son las de los últimos 2 años? 2. ¿Carabineros maneja alguna estadística sobre número de travestis y transexuales que ejercen comercio sexual en Santiago y Chile? ¿Cuáles son las de los últimos 2 años? Relación con Carabineros 3. ¿Cuántas travestis y/o transgéneras que ejercen comercio sexual son detenidas cada noche en Santiago? ¿Carabineros maneja estadísticas sobre esto o relacionadas? 4. ¿Qué motivos son los que llevan a estas detenciones? ¿Qué criterios tiene Carabineros para arrestar o no a una travesti? 5. ¿Qué disposiciones legales se aplican para tomarlas detenidas? 6. ¿Se aplica el código sanitario para las detenciones? ¿Se realiza un control de salud? 7. ¿Cómo es la relación que se establece con estas personas? 8. ¿Qué pasa después de la detención? ¿Se leen sus derechos? ¿Cuánto tiempo permanecen detenidas? ¿Se les dice porque son detenidas? ¿Cuál es el procedimiento? ¿Se les permite llamar a un familiar o se le informa a algún familiar de la detención? ¿Se les posibilita el acceso a un abogado? 9. ¿En qué caso las detenidas son llevabas en la cárcel? 10. ¿En qué consiste el control que se realiza a los procedimientos policiales? Derecho a la vida, la integridad física y a no ser sometido a tratos crueles 11. ¿Carabineros maneja datos de travestis y transgéneras que han sido maltratadas por sus clientes u otras personas? ¿Se han aplicado medidas de protección? 12. ¿Qué pasa cuando una travesti o transgénera que sufra violencia por parte de otra persona en Santiago? ¿Qué puede hacer? ¿Adónde puede acudir? 13. ¿Existen casos de asesinatos? ¿Cuántos? ¿Qué ha pasado judicialmente con esos casos? 14. ¿Qué espera lograr la policía con su intervención?

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Pauta de Entrevista BRISEXME Comercio Sexual 15. ¿La brigada maneja alguna estadística sobre comercio sexual en Stgo. y Chile? ¿Están diferenciadas por género? 16. ¿La brigada maneja alguna estadística sobre número de travestis y transgéneras que ejercen la prostitución en santiago? 17. ¿Qué tipo de trabajo realiza la BRISEXME en torno al comercio sexual? 18. ¿Cuál es la diferencia entre el trabajo de investigaciones y la policía en ésta temática? Policía 19. ¿Cuántos/as travestis y/o transgéneras que ejercen la prostitución son detenidas cada noche en Santiago? ¿Investigaciones maneja estadísticas sobre esto? 20. ¿Qué motivos son los que llevan a estas detenciones? ¿Qué criterios tienen para arrestar o no a un travesti? 21. ¿Qué disposiciones legales se aplican para tomarlas detenidas? 22. ¿Se aplica el código sanitario para las detenciones? ¿Se realiza un control de salud? 23. ¿Cómo es la relación que se establece con estas personas? 24. ¿Qué pasa después de la detención? ¿Se leen sus derechos? ¿Cuánto tiempo permanecen detenidas? ¿Se les dice porqué son detenidas? ¿Cuál es el procedimiento? ¿Se les permite llamar a un familiar o se le informa a algún familiar de la detención? ¿Se les posibilita el acceso a un abogado? 25. ¿En que caso las detenidas son llevabas en la cárcel? Derecho a la vida, la integridad física y a no ser sometido a tratos crueles 26. ¿BRISEXME maneja datos de travestis y transexuales que han sido maltratadas por sus clientes u otras personas? ¿Se han aplicado medidas de protección? 27. ¿Qué pasa cuando un travesti o transexual que sufra violencia por parte de otra persona en Stgo.? ¿Qué puede hacer? ¿Adónde puede acudir? 28. ¿Existen casos de asesinatos? ¿Cuántos? ¿Qué ha pasado judicialmente con esos casos? 29. ¿Qué espera lograr la policía con su intervención?

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Pauta de Entrevista Servicios de Salud Comercio Sexual 1. ¿Cuántos/as travestis y/o transgéneras trabajadoras sexuales son atendidos por el hospital anual o mensualmente? ¿Maneja cifras a nivel comunal, regional y nacional? 2. ¿Qué atenciones son las que se brindan a estas personas? ¿Hay algún programa específico con trans y/o con comercio sexual? ¿Qué se espera lograr? ¿Cómo percibe el comercio sexual? Servicio de Salud 3. ¿Cuántas de estas personas (que tienen tarjeta de sanidad) tienen enfermedades de trasmisión sexual? ¿Es pública esa información? 4. ¿Existe alguna política de salud sobre prevención de ETS? 5. ¿Se les entrega preservativo? ¿Se les enseña a utilizarlos? ¿Cuántos preservativos se entregan? 6. ¿Cuál cree que es la preocupación del sistema de salud frente al tema trans y comercio sexual? 7. ¿Hay sensibilización a los profesionales frente a estos temas? 8. ¿Cómo calificaría el trato de los profesionales con ellas? 9. ¿Ha llegado el plan por la igualdad y no-discriminación al hospital? Derecho a la vida, la integridad física y a no ser sometido a tratos crueles 10. ¿Maneja datos de cuantos travestis y transgéneras llegan al consultorio u otro servicio de salud por malos tratos, heridas u otro? 11. ¿Qué tipo de atención se les otorga? ¿Qué profesionales trabajan con ellas? 12. ¿Cuánto tiempo después de la agresión son atendidas? ¿Por qué cree que ocurren estas agresiones, de clientes y policía? ¿Qué puede hacer el hospital frente a eso?

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Pauta de Entrevista CONASIDA Comercio Sexual 13. ¿Qué trabajo realiza CONASIDA en torno al comercio sexual? ¿Hay algún programa con la población trans específicamente? 14. ¿Cuántos/as travestis y/o transgéneras trabajadoras sexuales son atendidas por temáticas de VIH/SIDA? ¿Maneja cifras a nivel comunal, regional y nacional? 15. ¿Qué atenciones son las que se brindan a estas personas? ¿Hay algún programa específico con trans y/o con comercio sexual? 16. ¿Qué se espera lograr con las intervenciones? Servicio de Salud 17. ¿Cuántas de estas personas tienen tarjeta de sanidad? 18. ¿Cuántas tienen enfermedades de trasmisión sexual? ¿Es pública esa información? 19. ¿Cómo llegan estas personas? ¿Policía debe llevarlas a control? ¿Cómo es el trato por parte de la policía desde su percepción? ¿Cómo se aplica el código sanitario? 20. ¿En qué consiste la política de salud sobre prevención de ETS? 21. ¿Se les entrega preservativo? ¿Se les enseña a utilizarlos? ¿Cuántos preservativos se entregan? 22. ¿Cuál cree que es la preocupación del sistema de salud frente al tema trans y comercio sexual? 23. ¿Hay sensibilización a los profesionales frente a estos temas? 24. ¿Cómo calificaría el trato de los profesionales con ellas? Derecho a la vida, la integridad física y a no ser sometido a tratos crueles 25. ¿Maneja datos de cuantos travestis y transgéneras llegan al consultorio u otro servicio de salud por malos tratos, heridas u otro? 26. ¿Qué tipo de atención se les otorga? ¿Qué profesionales trabajan con ellas? 27. ¿Cuánto tiempo después de la agresión son atendidas? ¿Por qué cree que ocurren estas agresiones, de clientes y policía? ¿Qué puede hacer el hospital frente a eso?

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Anexo 3: Esquema general de carta de solicitud de entrevista Santiago, a ... de ......... de 2005 Sr/a. ................................ Institución Dirección Presente

Estimado/a Señor/a: Amnistía Internacional es movimiento mundial de personas que trabajan a favor de los derechos humanos de todas las personas en el mundo. En este sentido, realiza acciones de investigación e intervención para mejorar la situación de personas vulneradas en sus derechos. Para esto trabaja en torno a diferentes sujetos: niños y niñas, pueblos originarios, personas gays, lesbianas, transexuales y transgéneras, mujeres, entre muchos otros. En el marco de su trabajo con personas gays, lesbianas, transexuales y transgéneras, Amnistía Internacional se encuentra realizando una investigación sobre la situación de las personas travestís y transgéneras que son trabajadoras sexuales. Es por este motivo que resulta importante para la organización poder conocer la perspectiva de .................... (los servicios de salud, Carabineros, entre otros) frente a esta situación, especialmente ........................, ya que hemos sido informado de que realizan un trabajo directo con personas travestís y transgéneras trabajadoras sexuales. Es por este motivo que solicitamos a usted una entrevista. Esperando una respuesta afirmativa a nuestra solicitud se despiden atentamente,

_______________ Sergio Laurenti Director Ejecutivo slaurenti@amnistia.cl

_______________ Patricio Quevedo Coordinador de DDHH de la Diversidad pquevedo@amnistia.cl

_______________ Francisco Godoy Investigador fgodoy@amnistia.cl

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