Ciudad de Córdoba, 23 de Noviembre de 2012. VIOLENCIA DE GÉNERO CONTRA TRABAJADORAS SEXUALES.

VIOLENCIA ES… Que no nos escuchen, Que invisibilicen nuestro trabajo social y nuestro trabajo político. Que no nos reconozcan como profesionales en nuestra área. Que no consideren nuestros aportes a la salud sexual en materia de prevención y placer. Que nos dejen afuera de los principales debates sobre los derechos sexuales. Que quieran imponernos una moral sexual basada en la entrega, la gratuidad, el amor y la reproducción. Que nos ubiquen en el lugar de víctimas eternamente. Que sólo nosotras no podamos decidir sobre nuestros cuerpos. Que nos quieran salvar todo el tiempo, incluso de nosotras mismas. Que nos inventen un cliente a la altura de sus discursos sobre machismo y patriarcado, pero no sean capaces de oir que son muchas las mujeres que también consumen nuestros servicios. Que cuando una mujer dice no es no, pero cuando nosotras decimos que no somos explotadas no se nos oiga. Que excluyan sistemática y violentamente nuestra participación en los debates feministas. Que ejerzan un control tan exhaustivo e invasivo sobre nuestros genitales y lo que escogemos hacer con ellos. Que legitimen algunas partes de nuestros cuerpos para el trabajo y a otras las consideren inoportunas o inadecuadas. Que nos patologicen acusándonos de estar “alienadas” “disociadas” “alteradas” “locas”. Que nos acusen de formar parte del proxenetismo internacional por defender nuestros derechos. Que nos asocien a las víctimas de trata y obturen la aparición real de esas victimas. Que se alíen con la policía y con el estado para impedir la difusión de nuestros servicios, la circulación de nuestros cuerpos y el ejercicio de nuestro trabajo. Que fomenten políticas que nos dejan en la calle, que quieran reencausar nuestros cuerpos y labores. Que les parezca justo que una mujer que friega el inodoro de otra tenga derechos laborales, pero en nuestro caso tales derechos no existan. Que no reconozcan nuestra identificación autopercibida y conquistada políticamente. Que nuestra existencia les violente y perturbe. Que nos condenen a la desaparición social, política y jurídica. Que precaricen nuestras vidas y nos condenen a la clandestinidad. LA VIOLENCIA EJERCIDA CONTRA TRABAJADORAS SEXUALES, TAMBIÉN ES VIOLENCIA DE GÉNERO. RECONOCIMIENTO INMEDIATO DEL TRABAJO SEXUAL Y LOS DERECHOS DE LXS TRABAJADORXS. por Juan Manuel Burgos, Integrante de la RED POR EL RECONOCIMIENTO DEL TRABAJO SEXUAL-

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