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OPERACIÓN MILITAR DE RESCATE DE REHENES

“CHAVÍN DE HUÁNTAR”

VERSIÓN OFICIAL DEL EJÉRCITO DEL PERÚ

PRÓLOGO

Lima, Perú, 22 de abril de 1997

La añeja quietud del distrito de San Isidro volvió a quebrarse a las tres y

veintitrés

de

la

tarde

de

aquel

día,

cuando

tres

sonoras

explosiones

subterráneas estremecieron las calles y retumbaron las paredes con un

estruendo ensordecedor y extrañamente- liberador. Al mismo tiempo, llevaron

la atención del mundo al espacio aquel donde por 126 días, setenta y dos

ciudadanos entre dignatarios, empresarios, diplomáticos y miembros de las

Fuerzas Armadas y Policiales

permanecieron secuestrados por un grupo de

integrantes de la organización terrorista Movimiento Revolucionario Túpac

Amaru, luego de que estos tomaran por asalto la residencia del embajador de

Japón durante la realización de un cóctel diplomático.

Las vívidas imágenes de la operación de rescate fueron transmitidas a todos

los rincones del planeta en vivo y en directo, gracias a la presencia de los

medios de prensa que estuvieron apostados en los alrededores desde el inicio

mismo de la crisis. Momentos después, los primeros rehenes comenzaron a

dejarse ver en la terraza. La intensidad del tiroteo fue cediendo conforme

transcurrían

los

minutos

hasta

que

finalmente,

la

señal

de

victoria

fue

dibujándose en los gestos y ademanes expresados por los comandos.

Apenas terminada la operación se supo de sus resultados: dos oficiales del

Ejército y uno de los magistrados habían perdido la vida, lo mismo que los

catorce terroristas. Los otros setenta y un rehenes estaban sanos y salvos, con

heridas mayores o menores, pero libres al fin y al cabo. Al día siguiente, las

cadenas

de

noticias

mundiales

informaron

mediante

amplias

coberturas

periodísticas los pormenores del rescate. En lo sucesivo, se han publicado

sendos

estudios,

reportajes,

testimonios,

investigaciones,

documentales

televisivos y series de ficción sobre la operación y su ejecución ha servido de

ejemplo para otras fuerzas militares sobre planificación y táctica de fuerzas

especiales, pero también, de ejemplo de valor, ingenio y tenacidad.

Varios años después, el espíritu de la operación de rescate sigue vigente. A

continuación, sus explicaciones.

Sin

lugar

a

dudas

INTRODUCCIÓN

para

el

Perú,

el

capítulo

de

la

historia

republicana

relacionado a la guerra de la Pacificación contra las huestes extremistas de

Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, marca un

doloroso y trágico evento, que no debe ser olvidado de la memoria de nuestra

sociedad ni trastocado por intereses particulares. Esta guerra enlutó a miles de

familias peruanas y dejó una estela de consecuencias sociales en más de una

generación de peruanos, a tal extremo, que hasta el día de hoy no se pueden

superar.

Las

Fuerzas

Armadas

del

prestigiosas instituciones de la nación,

Perú,

una

de

las

más

antiguas

y

tuvieron a cargo un rol importantísimo

en esta guerra por la Pacificación, dando cumplimiento a los mandatos

constitucionales que la obligan a salir y hacer frente a los enemigos internos

que amenazaban la existencia del Estado, aplicando fundamentos y acciones

alejados de todo principio racional y democrático.

La Operación Chavín de Huántar marca un hito importante de esta dura lucha

que aún no ha concluido. En esta acción, ciento cuarenta y dos comandos del

Ejército y de la Marina de Guerra pusieron en riesgo sus vidas justamente

cumpliendo con ese mandato constitucional; apoyados por decenas de agentes

de inteligencia, policías, mineros, albañiles y personal de apoyo, quienes juntos

hicieron frente a un implacable agresor, el cual obligó por la fuerza de las

armas, claudicar los más altos principios de la libertad, soberanía y estado de

derecho que rige a toda sociedad civilizada.

En los ciento veintiseis días de cautiverio a los que fueron sometidos los

rehenes dentro de la residencia del embajador de Japón, una parte de cada

peruano estuvo cautiva junto con ellos. Las esperanzas de un futuro promisorio

para nuestros hijos y la libertad misma de la sociedad podían disolverse, por lo

tanto, el Perú no podía ni debía ceder ante estas salvajes pretensiones. La

nación peruana tenía los instrumentos legales para protegerse y los utilizó.

Para el futuro lector, tal vez dentro de dos o más generaciones, podría ser

absolutamente complicado entender cómo dentro de una sociedad regida por el

estado del derecho, pudieron existir disputas muy particulares que alejen el fin

mismo de la Operación Chavín de Huántar, tratando inútilmente de trastocar la

historia

a

su

conveniencia,

presentando

a

las

fuerzas

del

orden

como

violadoras de los Derechos Humanos y deslegitimizando moral y jurídicamente

una de las más brillantes operaciones militares de la historia.

La guerra está implícita en la naturaleza humana. Nadie la desea pero siempre

está presente y aquel dirigente que niega su posibilidad está destinado

inexorablemente a una rotunda derrota. Solo aquellos que han combatido o

participado activamente en una guerra saben bien de la necesidad y de la

obligación de mantener la paz. Solo un demente o un ignorante no desearía

mantenerla. Las guerras internas tal vez son las más duras e insanas de todos

los conflictos, ya que el desgarramiento de una sociedad ocurre desde el

interior de sus entrañas, produciéndose una negación a su propia existencia,

llegando la muerte y destrucción de parte nuestros propios padres, hermanos e

hijos; sembrando odios y miedos que despedazan no solo el corazón, sino el

alma misma. Y lo peor de todo resulta cuando es usada como una forma de

vida altamente rentable para un pequeño sector de la sociedad que lucra con la

muerte y el dolor de sus conciudadanos.

La presente investigación viene a ser la primera versión oficial del Estado de

este hecho militar. La documentación de la misma está destinada a aquellos

jóvenes soldados quienes, estudiando y reflexionando sobre lo ocurrido,

obtendrán elementos de juicio necesarios llegado el caso para tomar sus

propias decisiones, pero siempre con un criterio analítico que les permita no

repetir sino innovar, mejorar, corregir y superar acciones de esta naturaleza,

entrenando y preparando a la fuerza con el fin de mantener ese orden de paz y

estado de derecho que nos obliga la Constitución del Estado.

Este libro también está destinado para aquel público no militar compuesto por

profesionales, políticos, magistrados, líderes de opinión pública y ciudadanos

en

general

que

deseen

establecer

cuáles

fueron

los

acontecimientos

desarrollados en torno al rescate de los rehenes de la residencia del embajador

japonés en Lima entre diciembre de 1996 y abril de 1997. Está basado en un

estudio desarrollado por la Comisión Permanente de Historia del Ejército del

Perú, la cual está integrada por oficiales, técnicos, historiadores, periodistas y

practicantes universitarios, quienes destinaron cientos de horas-hombre en la

formulación

de

entrevistas,

transcripciones,

redacción,

reuniones

de

coordinación, revisión e interpretación de fuentes, generadas alrededor de

dicha operación.

La Comisión Permanente de Historia del Ejército desea hacer un justo y

significativo agradecimiento a las decenas de ex rehenes, oficiales, técnicos y

Oficiales de Mar de las FF.AA., que participaron activamente en la Operación

Chavín de Huántar. Sus valiosos testimonios permitieron que esta obra asiente

raíces en el rigor científico; alejando el texto del mito y la mentira, desterrando

la calumnia y dejando paso para el ingreso limpio de la verdad histórica que es

el

fin

de

todo

Vicepresidente

historiador.

Este

de

la

República,

agradecimiento

se

Vicealmirante

Luis

extiende

Giampietri

al

Primer

Rojas,

al

embajador Francisco Tudela, al doctor Dante Córdova, a los generales José

Williams

Zapata,

Luis

Alatrista

Rodríguez,

Jesús

Reyes

Tavera;

al

Contraalmirante Carlos Tello Aliaga, quienes con muchos otros nos relataron

sus experiencias personales como rehenes y militares, lo que permitió la

materialización de esta obra.

HOMENAJE Y RECONOCIMIENTO A LOS COMBATIENTES DE LA

OPERACIÓN CHAVÍN DE HUÁNTAR

POR SEÑOR ALCALDE DISTRITAL DE MIRAFLORES GERMÁN KRUGËR

ESPANTOSO EL DOMINGO 14 DE JULIO DEL 2002.

La guerra contra el terrorismo que nuestra patria debió enfrentar a partir de

1980, generó una espiral de violencia sin precedentes en la historia del Perú.

Porque el terrorismo que nos azotó fue uno de los más devastadores de la

historia mundial. Fueron miles las familias que perdieron a sus seres queridos y

aún son miles los que sufren las consecuencias físicas y emocionales de esta

guerra y para ellos el drama aún no termina.

El costo para derrotar al terrorismo ha sido muy alto y fueron nuestras Fuerzas

Armadas, por mandato constitucional, las que debieron enfrentar esa lucha con

patriotismo y entrega como siempre lo han hecho a través de la historia, en el

cumplimiento del deber y siguiendo el ejemplo que nos legaron nuestros

héroes.

En diciembre de 1996, cuando parecía que la paz había retornado a nuestro

país, el terrorismo nos sorprendía nuevamente. Un comando terrorista del

MRTA tomaba por sorpresa la residencia del embajador de Japón y capturaba

rehenes para pedir a cambio la liberación de 482 terroristas presos en las

cárceles del Perú, Bolivia y Uruguay. De inmediato nuestras Fuerzas Armadas

iniciaron el planeamiento para el rescate y 142 comandos se prepararon con

entrega y patriotismo para cumplir con su deber. Sabían que la misión era

peligrosa y que el costo humano podía ser muy alto, pero la estabilidad del país

exigía sacrifico y pundonor.

Después de 126 días de preparación, el 22 de abril de 1997, a las 15:23 horas

de la tarde, 142 comandos del Ejército y Marina de Guerra del Perú dieron

inicio a la Operación Militar Chavín de Huántar. En una acción rápida y

milimétricamente planificada, liberaron a los 72 rehenes que el MRTA mantenía

cautivos. En realidad liberaron a un país que se mantenía cautivo de la zozobra

y la incertidumbre, porque veía amenazada la paz por la que tanto había

luchado.

Por ello, en este izamiento al que llamamos “UNIDOS POR LA PAZ” que hoy

realiza el distrito de Miraflores, tan duramente golpeado por el terrorismo,

comandos que dando muestras de profesionalismo ejecutaron cabalmente esta

hazaña sin precedentes en la historia de los rescates a nivel internacional, pero

que todavía el país no reconoce en su real dimensión.

En esta acción se inmolaron dos valerosos oficiales del Ejército del Perú, el

coronel Juan Valer Sandoval y el capitán Raúl Jiménez Chávez, quienes no

dudaron en ofrendar sus vidas en defensa del orden constitucional. Junto a

ellos también sucumbió uno de los rehenes, el magistrado Carlos Giusti Acuña,

destacado hombre de leyes y reconocido jurista, que ofrendó su vida en aras

del valor supremo de la libertad.

¡Gloria a estos Héroes de la Pacificación Nacional!

Miraflores, domingo 14 de julio del 2002

GERMÁN KRUGËR

Alcalde Distrital de Miraflores

CAPÍTULO PRIMERO

EL TERRORISMO EN EL PERÚ Y EL MUNDO. UNA BREVE VISIÓN DEL

FLAGELO

No cabe duda de que el terrorismo ha sido uno de los flagelos característicos

del siglo XX, que acompaña a la humanidad aún en la actualidad, con mucha

trascendencia e incidencia en varios países, a tal punto, que es considerado

una de las máximas amenazas mundiales. El terrorismo es el empleo de la

violencia extrema o el uso indiscriminado del terror para el logro de objetivos

sea

por

motivos

religiosos,

o

revolucionarios, entre otras causas diversas. Es una vía violenta, degradante e

intimidatoria, aplicada sin escrúpulos, ni trabas morales. Desde un punto de

vista jurídico, se le puede definir como un acto de violencia contra las personas,

la libertad, la propiedad, la seguridad, la tranquilidad pública, los poderes

públicos y el orden constitucional o la administración pública.

El terrorismo no es un hecho nuevo, sino que su existencia se remonta a

épocas pretéritas cuyos orígenes más conocidos son los actos cometidos por

los denominados “Zelotes” al comienzo de la era cristiana que asesinaban a

quienes fungían de colaboradores de los romanos y trataban además de forzar

insurrecciones entre el pueblo judío en contra del régimen de Herodes el

Grande. Su fin fue trágico: al verse en número inferior a las tropas enemigas

dispuestas por el Imperio, se suicidaron masivamente en Masada. Estos

métodos violentos continuaron siendo empleados por un grupo ismailí de los

musulmanes chiíes, denominado “Los Asesinos”, que en el siglo XII conducían

operaciones de esta índole contra musulmanes suníes. Pero eran de cierta

forma

movimientos

locales,

cuyo

alcance

no

tuvo

la

trascendencia

que

cobrarían los acontecimientos posteriores a la Revolución Francesa, entre los

siglos XVIII y XIX. La imposición del miedo por el miedo viene detrás del auge

de una cosecha bastante amplia de ideologías.

Al término de la guerra civil estadounidense, se forma el Ku Klux Klan que

aterrorizaba a los antiguos esclavos y representantes del gobierno federal. En

el siglo XIX Europa es asolada por distintas vertientes terroristas, con objetivos

visiblemente

políticos,

y

en

el

siglo

XX

comienzan

a

evolucionar

hacia

conjuntos que traspasan las fronteras regionales, entre los que figuran la

Organización Revolucionaria Interna de Macedonia, la Ustashi de Croacia y el

Ejército Republicano Irlandés (IRA). Se dan casos de grupos que reciben el

apoyo de los propios estados y es así que se gesta el asesinato de Francisco

Gerardo de Habsburgo en Sarajevo, lo que desencadena la Primera Guerra

Mundial.

Sin embargo, la gran escalada del terrorismo acontece después de la Segunda

Guerra Mundial, pues comienza a tomar un carácter más global, gracias a los

avances tecnológicos, a la masificación de la propaganda, a la creación de

armas pequeñas con mayor capacidad destructiva, mejora en los medios de

comunicación y al propio crecimiento económico que iba generando intereses

de envergadura inimaginable. El producto de estos factores, más las ideologías

y el discurso que traían consigo, pronto expandiría su sombra hasta nuestros

propios contornos. En América Latina, surge en las “antiguas tradiciones de

conflictos políticos localizados” 1 . El Perú no estaba aislado del contexto que se

desarrollaba a su alrededor y eso pronto se iba a comprobar con terroríficas

cuotas de sangre.

1.1 El Terrorismo en el Perú

En 1980, el tránsito democrático en el Perú, que visaba el cambio de la

conducción de los destinos del país entre el Gobierno Revolucionario de

las Fuerzas Armadas y el recientemente elegido Presidente Constitucional

Fernando Belaunde Terry, no pudo ser más dramático. Envuelto en el

torbellino de la democracia, el país asistía por entero al nacimiento de una

nueva época, con una Constitución Política nueva y remozada, acorde a

los tiempos y al ímpetu renovador. Pero el encanto duró poco. El mismo

día de las elecciones, el poblado de Chuschi, enclavado en la parte más

alta del ande ayacuchano, recibió la visita de un grupo de extraños que

boicotearon el proceso electoral, quemando las ánforas y dando vivas a

una lucha armada que nadie comprendía. Por esos días, sin embargo, no

cundió siquiera una señal de alarma.

Pero zarpazos idénticos o más estremecedores se fueron sucediendo uno

a

uno,

en

forma

sucesiva,

constante.

Mientras

que

la

sierra

se

desangraba, los actores que se irían inmiscuyendo en el proceso de la

violencia daban respuestas tardías e inconexas. Las voces diferían en

orígenes, capacidades, líderes y discurso. Otros simplemente lo negaban.

Un año después, y a punta de apagones, el Perú sabía que su enemigo

común se llamaba Sendero Luminoso. Y como si no fuera suficiente con

ello,

no

pasaría

mucho

tiempo

para

que

apareciera

un

segundo

protagonista

de

la

sangrienta

vorágine

de

violencia:

el

Movimiento

Revolucionario Túpac Amaru.

A fines de 1982, el gobierno peruano decidió encargar a las Fuerzas

Armadas la responsabilidad de combatir el terrorismo. Sería una época

larga y cruenta; llena de episodios violentos, duros y grises. Las zonas de

emergencia se fueron ampliando dentro del país, casi hasta consumirlo.

La propia capital del Perú, otrora señorial, se vio cercada por completo. La

muerte tenía ahora sus propios actores: Sendero Luminoso y el MRTA.

1.2 Sendero Luminoso

Sendero Luminoso surge cuando en 1964 el Partido Comunista Peruano

sufrió una gran escisión. Siguiendo la tendencia mundial, los grupos de la

línea moscovita y los de tendencia maoísta se separaron. De los primeros

se organizó el Partido Comunista Unidad y entre los segundos se formó

Bandera Roja. El Comité Regional de Ayacucho del PCP se alineó con

Bandera Roja, grupo al cual pertenecía Abimael Guzmán. En 1970

Guzmán se separó de Bandera Roja seguido de una facción a la que

también llamó Partido Comunista del Perú. Trató de lanzarse a la lucha

armada sin éxito, gracias a que el Comité Central de su partido se lo

impidió,

aduciendo

que

los

militares

destruirían

el

movimiento

con

facilidad. El nombre de Sendero Luminoso con que se empezó a conocer

a la facción de Guzmán, se debió a que la base de su partido era el Frente

Estudiantil Revolucionario (FER) de la Universidad Nacional de San

Cristóbal de Huamanga, cuyo lema era: "Por el sendero luminoso de

Mariátegui". En 1979 Guzmán y su séquito pasaron a la clandestinidad y

en 1980 desataron su guerra contra el Estado, la cual trascendió en el

tiempo y de la que se mantienen algunos remanentes focalizados.

El 17 de mayo de 1980 se sucede el primer acontecimiento de lo que

Abimael Guzmán denomina “Inicio de la Lucha Armada” (ILA) en el Perú:

Sendero Luminoso incendia once ánforas electorales en la pequeña y

aislada localidad de Chuschi, en la provincia de Cangallo, al sur de la

ciudad de Ayacucho. Mientras el Perú se apresta para reinsertarse en la

vida democrática, el terror simbólicamente anuncia el inicio de los años

más violentos de su historia en pos de un ideal desfasado, inviable y

antidemocrático.

En los meses siguientes explosiones esporádicas intentaron advertir el

carácter amenazante de las acciones terroristas. El 13 de junio quisieron

incendiar la Municipalidad de San Martín de Porres, en Lima. Los volantes

arrojados

por

militantes

del

Movimiento

de

Obreros

y

Trabajadores

Clasistas (MOTC), organismo de fachada del PCP-SL, vuelven a hacer

recordar el inicio de la lucha armada en el Perú. El atentado más insólito

se sucede el 15 de junio, cuando un artefacto explosivo detona en la

tumba del general de división Juan Velasco Alvarado en el cementerio

Presbítero Maestro de la ciudad de Lima.

En esas instancias, el arquitecto Fernando Belaunde Terry asume por

segunda vez la Presidencia de la República. En el mismo momento en el

que es investido con la Banda Presidencial, en inmediaciones del río

Rímac se suceden una serie de sucesivas explosiones. A la vez, es

dinamitada la primera torre de alta tensión en Chonta (Huancavelica) 2 .

Aquella sería la primera de las 870 torres de alta tensión derribadas o muy

seriamente dañadas 3 y que causarían zozobra y el deterioro sustancial de

la

economía.

En

el

primer año

de

oficialmente 219 atentados.

la guerra,

1980,

se

registraron

Los dos años siguientes, los niveles de violencia y las muertes se

incrementaron. Sendero Luminoso dejó de ser una amenaza lejana, de

provincia. Sus tentáculos abrazaron las ciudades. El pánico comenzó a

ser nuestro compañero. Ante este dramático cuadro, el 29 de diciembre

de 1982 se publica en el diario oficial “El Peruano” el Decreto Supremo Nº

068-82-IN, mediante el cual el gobierno presidido por Fernando Belaunde

Terry decide la intervención de la Fuerza Armada en el control interno del

departamento

de

Ayacucho,

una

provincia

del

departamento

de

Huancavelica y una del departamento de Apurímac: “[…] se declara el estado

2 Revista “Caretas” Nº 989, 18 ene 1988. 3 El total nacional al comenzar el terrorismo era de 5,200 torres de alta tensión (TAT); “el número de torres derribadas en 1989 se elevó a 335. Esto significa dos mil seiscientos millones de dólares. (Hatun Willakuy. CVR 2004: 390). La última TAT derribada fue el 23 de febrero del 2009, en el caserío de Santa Rosa de Shapajilla, a solo 12 kilómetros de la ciudad de Tingo María.

de emergencia en las provincias de Huanta, La Mar, Cangallo, Víctor Fajardo y

Huamanga

del

departamento

de

Ayacucho.

Igualmente

en

la

provincia

de

Andahuaylas del departamento de Apurímac y la provincia de Angaraes en el

departamento de Huancavelica […]”. Por otra parte, contemplaba en su

artículo 2° que “[…] las Fuerzas Armadas asumirán el control del orden interno en

las provincias antes mencionadas […]”.

Es aquí donde se inicia una larga y cruenta guerra, cuyos actores

principales fueron cobrando mayor o menor vigencia al paso del tiempo y

cuyo escenario estuvo constituido por las grandes regiones del país:

costa, sierra y selva al mismo tiempo. Al asumir Alan García Pérez la

Presidencia de la República el 28 de julio de 1985, 32 provincias se

encontraban en estado de emergencia. Fallecieron 884 subversivos, 410

civiles y 65 miembros de las Fuerzas Armadas. El nuevo presidente en su

mensaje inaugural expuso importantes cambios en la política contra las

organizaciones terroristas. Los resultados que se obtuvieron, a la postre,

fueron contrarios.

Aprovechando coyunturas internacionales y el escaso control de las

autoridades,

transformaron

las

cárceles

en

centros

de

preparación

ideológica, cuyo infausto corolario se suscita el 18 de junio de 1986, con el

amotinamiento de los presos por terrorismo de SL detenidos en las

prisiones de Lurigancho, El Frontón y Chorrillos, en Lima. Los resultados

se tradujeron en un crecido número de muertos: en Lurigancho, donde

operó la Guardia Republicana, 124 muertos; en El Frontón, 111 fallecidos

y 3 de las fuerzas del orden; en Chorrillos, 3 reclusas muertas. Al día

siguiente se declaró a los penales Zona Militar Restringida. A partir de

esos hechos, y sumándose a esto la crisis económica que agobiaría el

país en los años siguientes, la expansión del fenómeno se trasladó a la

gran mayoría de regiones del país. La capital se vio cercada por la

amenaza.

El

Ejército

tuvo

que

soportar

serias

limitaciones

y

perturbaciones coyunturales presentadas por la difícil situación económica

nacional. El crecimiento del fenómeno subversivo a nivel nacional se

explica por la reducción al 30% de las operaciones, en vista de la falta de

fondos de emergencia. Fue ostensible la falta clamorosa de apoyo de

helicópteros por el reducido crédito de horas de vuelo. Además, la demora

en declarar el estado de emergencia en la provincia de Huancayo y en el

departamento

de

San

Martín

posibilitó

el

incremento

del

accionar

terrorista. Sendero se convierte en el dueño absoluto de las zonas

cocaleras por el reducido control militar.

La

vuelta a la página

recién se

inicia

a partir

de

1989, cuando se

comienzan a ejecutar los planes operativos propuestos por el Ejército y se

cambia la legislación. El 9 de agosto de ese año, se aprobó el Manual de

Guerra

no

Convencional.

Contrasubversión.

Este

documento

de

instrucción, confeccionado tras un arduo trabajo de análisis que resume

las experiencias adquiridas en los duros y largos años de lucha contra un

enemigo invisible, con cierto grado de preparación militar y un fanatismo

que linda con niveles demenciales, permitió caracterizar adecuadamente a

los grupos enemigos. Describió su estrategia y su manera táctica de

operar, precisando sus deficiencias y flancos débiles. Incluso a nivel

mundial sistematiza por primera vez lo que se denomina hoy en día

Operaciones Militares Emergentes”.

Esta maduración doctrinaria visualizaba la derrota militar del terrorismo en

un corto plazo. Sin embargo, la guerra demandaba el marco de una

doctrina global sobre la Defensa Nacional ya desarrollada ampliamente

por el CAEN, en la que contempla: el campo psicosocial (predisposición

de la población para la defensa nacional); el social (eliminación de las

injusticias), el económico (alcanzar un nivel de vida óptimo para las

mayorías) y el decisivo y determinante, el campo político (la superación

del ordenamiento político administrativo de las diferentes estructuras del

Estado que permitan el ejercicio de la democracia plena en forma real y

no ficticia) 4 .

Al comenzar la década de los 90, Sendero Luminoso, en una apreciación

equivocada de la realidad nacional, impuso en su organización la tesis del

equilibrio estratégico. Consideró tres elementos en esta apreciación

exagerada: el primero, el copamiento del Eje Andino”; que comprendería

las ciudades, pueblos, comunidades y valles localizados en la vertiente

occidental y oriental de los Andes. Le asignaron una particular importancia

al valle del Mantaro por su ubicación central y su cercanía a la capital de

la república. El segundo, fue el establecimiento de cerco a las grandes

ciudades, especialmente a la metrópoli de Lima-Callao; en una incorrecta

aplicación mecánica de la tesis maoísta de cercar las ciudades desde el

campo.

El tercero, lograr el desarrollo de una zona económica de repliegue y

sostenimiento económico en la cuenca del río Huallaga y las zonas

cocalerasvecinas. Así podía disponer de un medio geográfico aparente

para

ir

estructurando

su

supuesto

Ejército

Guerrillero

Popular.

El

terrorismo en el Perú ya lleva diez años. En su haber tiene un aproximado

de 17 500 fallecidos y pérdidas materiales por valor de 16 000 millones de

dólares, un equivalente a las exportaciones nacionales de casi cinco años,

como se desprenden de los datos de la comisión parlamentaria que

analizó por esos años la violencia terrorista en el Perú.

1.3 Movimiento Revolucionario Túpac Amaru

En cuanto al MRTA, esta organización terrorista se originó en 1981, de la

unión del Partido Socialista Revolucionario Marxista - Leninista (PSR-ML),

liderado por Luis Varesse Scotto, y de elementos provenientes del

Movimiento de Izquierda Revolucionaria El Militante (MIR-EM), de Hugo

Avellaneda, Elio Portocarrero y Víctor Polay Campos. Este MIR se sentía

heredero de aquella agrupación que se lanzó a la aventura guerrillera en

1965. Con el pasar de los años el MIR se fraccionó en pequeños partidos,

uno de los cuales era el de Avellaneda. Cuando se produjo la alianza

entre Varesse y Avellaneda, dieron a su movimiento el nombre de

"Convergencia", que posteriormente, en 1982, fue cambiado por el de

Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, en cuya dirección estaban:

Varesse, Avellaneda, Portocarrero, Polay y Néstor Cerpa Cartolini, un

dirigente sindical que se unió al movimiento poco después.

Al igual que SL, el MRTA predicaba que había que “demoler el Estado

burgués”, o sea a la democracia, y erigir, sobre los escombros de este,

una nueva “República Popular” totalitaria y controlada por el partido único.

Inmediatamente después de la creación del MRTA, se pusieron en

marcha las primeras “escuelas político–militares” en las que sus miembros

fueron entrenados en manejo de armas y explosivos, así como en

ejecución de atentados y en tácticas guerrilleras. Sus primeras acciones

fueron asaltos a bancos y empresas, con el fin de conseguir dinero y

armamento.

La OT-MRTA se autodefine como una organización político-militar de

ideología Marxista-Leninista 5 , de carácter nacionalista, continuadora de

las Guerrillas del 65 y del Che Guevara, e influenciada por todas las

experiencias guerrilleras latinoamericanas, principalmente la sandinista y

latinoamericanista, que trata de acumular fuerzas para tomar el poder

mediante la lucha armada. Asimismo, consideran que son continuadores

de las antiguas luchas históricas; desde Túpac Amaru II en adelante. La

ideología de la OT-MRTA identificó los problemas sociales y estructurales

arraigados en el país y, en vez de asumir las tendencias democráticas,

prefirió nutrirse del ejemplo de movimientos guerrilleros latinoamericanos y

se alza en armas contra un gobierno democrático:

5 Documentos públicos del MRTA-www.nadir.com.

“[…] cada día más el pueblo no puede soportar más esta situación de

hambre, miseria, explotación y crimen, el descontento se va convirtiendo en

conciencia revolucionaria en forma cada vez más creciente y con ello la

organización y la unidad del pueblo que permitiría que tome en sus manos el

poder para eliminar esta situación, para ello requiere una conducción […]” 6 .

Es decir, que a pesar de que la tendencia de la mayoría de peruanos era

asumir un compromiso para luchar contra la pobreza y el subdesarrollo

mediante procedimientos dentro de la ley, optó por iniciar una guerra

contra el Estado; como si su destrucción fuera necesaria para una

reconversión y mejora de las condiciones de vida de la población. Al

elegirse a Alan García como Presidente de la República en 1985, el

MRTA concedió una “tregua” al gobierno, que fue en realidad un ardid

para permitir su desarrollo, acumulación de fuerzas y expansión. El 7 de

octubre de 1987 ejecutó su primera acción de envergadura. Una columna

incursionó violentamente en Tabalosos, a 30 minutos de la ciudad de

Tarapoto (San Martín). En simultáneo, otra columna atacó Concepción en

el departamento de Junín.

Al mes

siguiente, entre el

6

y

el

9

de

noviembre,

columnas

del

MRTA

toman

Juanjuí

y

amagan

otras

poblaciones del departamento de San Martín. El 10 de noviembre el

gobierno entrega a las Fuerzas Armadas el control político-militar del

departamento. El 17 de noviembre se inician dos días de paro del “Frente

de

Defensa

de

los

Intereses

de

San

6 Ídem.

Martín”

contra

el

estado

de

emergencia. Pese a estas dificultades, un destacamento del Ejército puso

en fuga a los subversivos que actuaban en este extenso departamento 7 .

En una habitual actividad de control y vigilancia del Ejército, el 3 de

febrero de 1989 es capturado sin ningún tiroteo por efectivos de la 31ª

División de Infantería, Víctor Polay Campos, máximo líder del MRTA, en el

Hotel de Turistas de la ciudad de Huancayo. Luego muestra cierta

actividad en la región central como lo evidencia la toma por pocas horas

del poblado de Pichanaki (Junín) el 13 de febrero por una columna.

Incluso existió una Escuela Militar del MRTA cerca de Iscozasín. En abril,

se disponía a tomar la ciudad de Tarma. Para este fin, concentró a

núcleos de extremistas de otros lugares en el valle del Mantaro. El

Ejército, en un combate de encuentro, destruyó una fuerte columna del

MRTA. El combate ocurrió el 28 de abril en la zona de Molinos, Jauja, en

el departamento de Junín. Seis miembros del Ejército caen en los

momentos iniciales, pero la conveniente maniobra del convoy militar

permite la baja en combate de 58 subversivos. Esta derrota implicó que el

MRTA reorientara su accionar, privilegiando acciones más efectistas.

Se especializa en el secuestro de personalidades como el ocurrido el 4 de

octubre de 1989, cuando plagia en Lima a Héctor Delgado Parker,

presidente del Directorio de Panamericana Televisión y ex asesor del

presidente Alan García. El objeto de este y los otros secuestros que a

veces culminan con la muerte de los secuestradoses agenciarse fondos

e infundir terror en la sociedad. Pero unos le serían de cal y otros de

arena. Profundas desavenencias en su dirección se traducen en la

eliminación física de varios de sus propios miembros agravadas por las

capturas

y

recapturas

de

sus

principales

líderes

ayudaron

a

descomponer esta organización de carácter terrorista. Ante el cerco,

algunos de sus cabecillas empezaron a plantear en los meses siguientes

el repliegue y una salida política, pero realizando algunas situaciones de

fuerza que les permitan negociar.

Cuadro Nº 1 Principales Acciones Terroristas del MRTA 8

 

Fecha

Tipo de Acción

Objetivo

5

jul 1985

Coche bomba

Ministerio del Interior

5

nov 1985

Coche bomba

Citibank de San Isidro

16

jun 1986

Coche bomba

Banco de Crédito

20

feb 1987

Coche bomba

Sede Central de la Policía Técnica

26

jul 1987

Coche bomba

Aeropuerto Jorge Chávez

5

ago 1987

Coche bomba

Ataque con instalaza a Palacio de Gob.

23 ago 1987

Coche bomba

Cuartel Bolívar

24 ago 1987

Coche bomba

Sótano Hotel Sheraton

9

jun 1988

Coche bomba

Ataque residencia embajador EE.UU.

25

jun 1988

Secuestro

Julio Ikeda

7

jul 1988

Secuestro

Pdte. CORDE San Martín Demetrio Tafur

18

jul 1988

Coche bomba

Comando Conjunto FF.AA.

10

ago 1988

Coche bomba

Centromín Perú

21

ago 1988

Coche bomba

Imprenta del Ejército

4

dic 1988

Secuestro

Gral FAP Héctor Jerí García

 

Marzo 1989

Secuestro

Empresario Carlos Ferreyros

Abril 1989

Secuestro

Empresario Máximo Mubarack

Secuestro

Empresario Andrés Amaro Hidalgo

 

9

ene 1990

Asesinato

General EP Enrique López Albújar

 

23

ago 1990

Asesinato

Matan un joven de 15 años para robarle un

 

camión con pollos y huevos

 

Set 1990

Secuestro

Ejecutivo Víctor de La Torre

Set 1990

Secuestro

Empresario Enrique Alalu Buchuk

Set 1990

Secuestro

Empresario Enrique Uribe Tasayco

 

23

set 1990

Secuestro

Diputado Gerardo López Quiroz

 

27

oct 1990

Asesinato

Tres universitarios en Huancayo

16

nov 1990

Asesinato

Alberto Ruiz Trigoso, juez

Dic 1990

Secuestro

Pdte. Droguería Kahan, Henry Klimper

 

11

mar 1991

Asesinato

Rescate

de

Lucero

Cumpa

deja

dos

 

policías muertos

 

10

may 1991

Secuestro

Nueve (9) policías en Rioja (San Martín)

 

Set 1991

Secuestro

Empresario César Fukuda Fukuda

 

14

dic 1991

Asesinato

Industrial Silvio Solano Torres

11

set 1992

Asesinato

Empresario David Vera Ballón

15

dic 1992

Asesinato

Empresario Fernando Manrique Acevedo

17

ene 1993

Asesinato

Siete (7) personas en el Cerro San Cosme

1

feb 1993

Secuestro

Catorce (14) nativos en Pichanaki

 

3

abr 1993

Asesinato

Industrial Furukawa Owara

22

abr 1993

Asesinato

Empresario Pedro Miyasato

7

jun 1993

Secuestro

Empresario Alfonso Muñoz Ordóñez

 

9

jul 1993

Secuestro

Empresario Raúl Hiraoka Torres

 

7

set 1993

Secuestro

Empresario Luis Salcedo Marsano

2

nov 1995

Secuestro

Empresario boliviano Samuel Doria

El 9 de enero de 1990, el general en retiro Enrique López Albújar, quien

había sido ministro de Defensa hasta mayo de 1989, fue asesinado en

forma alevosa por un comando del MRTA, que lo ultimó en respuesta a su

derrota en el combate de Molinos. Tres terroristas descargaron ocho tiros

en su cuerpo cuando se disponía a descender de su vehículo, en el

estacionamiento de un centro comercial en San Isidro. El ex comandante

general del Ejército se transportaba sin escolta. Era el más alto oficial

víctima del terrorismo, desde que a principios de 1987 fuera muerto a tiros

el vicealmirante Jerónimo Cafferata. Con el pasar del tiempo, las fuerzas

del orden fueron propinándole una serie de derrotas a esta organización,

hasta reducirla a su mínima expresión. Y cuando la colectividad creía a

ciegas que efectivamente no representaba un problema serio, dio uno de

los mayores batacazos de la historia republicana.

1.4 Derrota de las dos organizaciones terroristas

La dura y cruenta experiencia de combate de los años anteriores, generó

la sensación de que únicamente las fuerzas armadas, policiales y los

campesinos de los comités de autodefensa eran los que vivían día a día

los embates del terrorismo. Un grueso de la sociedad peruana vivía al

margen de la secuela de esta década del terror. No pocos embozados

defensores de los grupos terroristas esperaban la ocurrencia de algún

grave error cometido en la conducción de las operaciones por las fuerzas

del orden, para salir en defensa encubierta del terror e impedir su derrota.

Pero de todas formas, esta derrota empezó a ser bosquejada a fines de

1989 dentro de un plan que es una obligación en cualquier conductor

militar que quiere lograr la destrucción de los enemigos de la democracia

y del modelo de sociedad que estamos desarrollando. El planeamiento de

la eliminación a mediano y largo plazo de los grupos que se habían alzado

en armas en contra de la sociedad peruana, como concepción estratégica,

se plasmó en el “Plan de Campaña para la Contrasubversión - Periodo

1990-1995normado en la Directiva Nº 017 CC FUERZAS ARMADAS-PE-

DI de diciembre de 1989.

En esta directiva se tomaron dos grandes decisiones que condicionaron el

accionar militar durante todo el desarrollo de la guerra hasta la derrota

total del terrorismo. En primer lugar, la organización de las Fuerzas

Armadas para la defensa interior en Zonas y Subzonas de Seguridad

Nacional, se modifica por una organización de Frentes Contrasubversivos.

En segundo lugar, en los frentes donde hay narcotráfico se establece

como misión separar a la subversión del narcotráfico y combatir a los

narcotraficantes que apoyen a la subversión o reciban protección de ella.

El fin en el campo militar por alcanzar fue el siguiente: “Erradicar la

subversión para mantener la seguridad interna y garantizar la estabilidad

del

sistema

democrático

constituido”,

y

“Destruir

los

movimientos

subversivos levantados en armas para restablecer el orden y seguridad

interna a nivel nacional, sin perjuicio de la responsabilidad constitucional

de garantizar la seguridad externa del país”.

Las operaciones militares que se llevaron a cabo, deberían consistir en la

ejecución de dos campañas:

La I Campaña con una duración de cinco años hasta derrotar en lo

fundamental a la violencia terrorista y debía desarrollarse en cuatro

momentos:

- Un

Primer Momento; de

operaciones

que

permitan garantizar el

desarrollo del proceso electoral general de 1990 y preparación para el

Segundo Momento. Comprendió lo realizado entre el 1 de enero de

1990 y el 31 de julio de ese año.

- Un

Segundo

Momento;

orientado

a

la

“Recuperación

de

Áreas

críticas”, a desarrollarse entre el 1 de agosto de 1990 y el 31 de julio

de 1992.

- El Tercer Momento; denominado “Limpieza de Áreas en proceso de

penetración subversiva”, a cumplir entre el 1 de agosto de 1992 y el 31

de julio de 1994.

- El Cuarto Momento; denominado “Operaciones Complementarias” a

verificarse entre el 1 de agosto 1994 y el 31 de julio de 1995.

La II Campaña se desarrollaría a partir del 1 de agosto de 1995, de

acuerdo a la situación subversiva y sus remanentes que subsistan a nivel

nacional. En este histórico documento, de manera clara y específica, se

indicó que “se debe obrar en todo momento con arreglo a la ley y el

respeto a los derechos humanos”.

El 15 de enero de 1990, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas remite

a las instancias correspondientes el “Esquema de Plan de Campaña para

la Contrasubversión en el Periodo 1990-1995 para su ejecución, cuyo

objetivo primigenio era garantizar las elecciones de este año, en un

ambiente de violencia consuetudinaria e irreflexiva. A pesar de esto, la

ciudadanía, una vez más, no se dejó intimidar y las elecciones generales

del 8 de abril de 1990 se realizaron pese a la situación de guerra interna

que se vivía. Este plan maestro se diseñó cuando no se conocían los

potenciales

candidatos

presidenciales;

tampoco

fue

confeccionado

teniendo en cuenta parámetros como cerrar el camino o auspiciar a

determinados

líderes

políticos.

Este

plan

fue

un

proceso

lógico

de

maduración doctrinaria, producto de la experiencia de combate y un firme

deseo de derrotar al terrorismo con el apoyo total de la sociedad y de un

Poder Ejecutivo que se comprometa en los cauces constitucionales a

derrotar a la subversión en cinco años, como en efecto sucedió.

1.5 Antecedentes históricos sobre operaciones de rescate de rehenes

Con la continua expansión del terrorismo internacional, las fuerzas armadas

a nivel mundial tuvieron que adaptarse a los peligros reinantes, lo que por

ende las llevó a tener nuevas competencias. Dejó de ser percibido como

una amenaza interna dentro de los estados y pasó a ser una cuestión

dominante dentro de la agenda de seguridad internacional y en algunos

casos junto a la lucha en contra del crimen organizadoha pasado a ser

competencia de la defensa, sobrepasando el ámbito policial.

La violencia se vuelve implacable. Intenta destruir sociedades, desarticular

naciones, quebrar procesos. Estrena métodos a los que la humanidad tiene

que

responder.

Secuestros,

asaltos,

atentados

suicidas,

asesinatos

selectivos. Dentro de estos procesos existen hitos que valen la pena

analizar, no solo como punto de comparación, sino para observar las

respuestas de los estados afectados, las condiciones que debían de

afrontarse y la resolución propia de los individuos frente al peligro.

1.6 La tragedia de Múnich

La realización de los Juegos Olímpicos de 1972 en Múnich (Alemania)

concitó

la

atención

del

mundo,

que

celebraba

alborozado

esta

justa

deportiva. La competencia se inauguró el 26 de agosto y por varios días se

desarrolló sin ninguna alteración en particular. Hasta que la madrugada del

5

de

septiembre,

un

comando

de

ocho

palestinos,

de Líbano, Siria y Jordania, quebraron el espíritu pacífico del evento.

Vestidos con ropa deportiva para confundirse con los atletas y armados con

pistolas y granadas, los miembros de Setiembre Negro escalaron la reja que

rodeaba la Villa Olímpica y se dirigieron a los apartamentos ocupados por

los atletas israelíes. Iniciado el asalto, murieron dos deportistas y nueve

atletas fueron tomados como rehenes. Los secuestradores exigían la

liberación de 234 palestinos presos en cárceles israelíes y dos más

encarcelados en Alemania, así como su traslado seguro a Egipto. La

respuesta de Israel fue obvia, a pesar de las circunstancias: no liberarían a

ningún palestino. Más bien ofreció enviar un grupo de fuerzas especiales de

su país para libertar a los rehenes, conociendo que Alemania no contaba

con cuadros que poseyeran especialización en rescate de rehenes. Las

autoridades germanas rechazaron el ofrecimiento. El canciller Willy Brandt

decidió negociar directamente con los secuestradores.

Lo que siguió en adelante, fue una retahíla de errores. El jefe de policía

alemán Manfred Schreiber y Ahmed Touni, que encabezaba la delegación

olímpica egipcia, pasaron a negociar directamente con los secuestradores

ofreciéndoles una ilimitada cantidad de dinero. Haciéndoles creer que

llegaban

a

un

acuerdo,

las

autoridades

planearon

un

asalto

en

el

aeródromo

de

con

cinco

francotiradores

que

en

la

práctica no lo eran, sino que se limitaban a practicar tiro competitivo y,

además, estaban desprovistos de radios y dispositivos de visión nocturna.

El asalto se inició apenas los terroristas se percataron de que estaban

siendo engañados. El cielo fue iluminado con bengalas y de inmediato se

dio

la

orden

de

iniciar

el

fuego.

En

el

caos

que

sobrevino,

dos

secuestradores fueron eliminados. Otros tres terroristas se parapetaron

detrás de los helicópteros que los habían trasladado hasta el aeropuerto,

fuera del alcance de las luces, y comenzaron a disparar. Uno de los

policías que estaba en la torre de control murió al alcanzarle una de las

balas. Los pilotos del helicóptero lograron escapar, no así los rehenes,

quienes permanecían atados brazos en alto al techo en el interior del

aparato.

A medianoche, se exigió a los secuestradores que se rindieran. Cuatro

minutos más tarde, uno de los terroristas saltó del primer helicóptero

lanzando una granada a su interior, que explotó con cuatro atletas

israelíes dentro. Antes de que el fuego de la primera explosión alcanzara

el depósito de gasolina del segundo helicóptero, Luttif Afif, uno de los

líderes de la acción terrorista, y otro secuestrador salieron del aparato y

comenzaron a disparar a la policía. Los agentes respondieron a los

disparos,

abatiendo

a

ambos.

Los

rehenes

del

segundo

helicóptero

murieron

durante

el

tiroteo.

Los

tres

terroristas

restantes

fueron

capturados. Murieron once deportistas israelíes y un agente alemán.

1.7 La Operación Entebbe

Se llevó a cabo entre la noche del 3 de julio y la madrugada del 4 de julio

de 1976. Inicialmente los israelíes la llamaron “Operación Trueno”, pero

posteriormente

se

renombró

a

“Operación

Yonatan”,

en

honor

al

comandante de la operación, Yonatan "Yoni" Netanyahu (hermano de

único

militar

judío

que

resultó

muerto

en

la

pasajeros y 12 miembros de la tripulación a bordo, despegó de Atenas con

destino a París. Poco después del despegue el vuelo fue secuestrado por

cuatro terroristas. De estos terroristas, dos eran miembros del Frente

la

de

y

los

otros

dos

de

las

"Revolutionäre Zellen" (Células Revolucionarias). Después de desviar el

avión a Bengasi (Libia) y rellenar los depósitos de combustible, los

secuestradores prosiguieron con su plan, aterrizando en la madrugada en

En ese lugar otros tres terroristas se sumaron a los cuatro secuestradores,

apoyados por el régimen pro-palestino del presidente de Uganda, Idi Amin.

Allí dieron a conocer sus exigencias: la liberación de 40 prisioneros

palestinos encarcelados en Israel y de otros 13 repartidos por países como

Kenia, Francia, Suiza y Alemania. Poco después, se liberó un gran número

de cautivos, con excepción de los israelíes. Inicialmente Israel rechazó

negociar con los secuestradores, pero tras las presiones de familiares y

otros

gobiernos,

aceptó

un

posible

acuerdo

y

consiguieron

que

el

presidente ugandés Idi Amin hablara con los terroristas para aumentar el

plazo dado para la liberación de los secuestrados. Pero fue una medida de

engaño, que sirvió para ganar el tiempo necesario para preparar una

operación militar de rescate.

Los rehenes liberados llegaron a París, donde los agentes de inteligencia

israelíes y franceses les entrevistaron para recabar información. Los

testimonios sirvieron para obtener detalles sobre la situación y descubrir

rehenes, retenidos en las instalaciones de la vieja terminal del aeródromo.

Por otro lado, se habló con oficiales de la fuerza aérea israelí que habían

entrenado a sus homólogos ugandeses, en los tiempos en que el régimen

de Amin estaba en buenas relaciones con Israel.

Además, por mera casualidad, empresas judías habían participado en la

construcción de parte de las instalaciones del aeródromo, lo que permitía

el acceso a planos fiables. Gracias a la información obtenida se construyó

una réplica de las instalaciones del aeropuerto, donde las unidades que

participarían en la operación realizaron distintos simulacros. Se seleccionó

a hombres de las principales unidades de élite israelíes. El alto mando

llegó a la conclusión de que el asalto, rescate y posterior reembarque de

los rehenes debía hacerse en menos de cincuenta y cinco minutos.

Después de elaborarse el plan, cuatro aviones de transporte (uno que

cumplía funciones de hospital y otro como centro de comunicaciones)

volaron de forma secreta desde Israel atravesando todo el Mar Rojo a 30

metros de altura, para no ser detectados por los radares egipcios, saudíes

y los de los buques de guerra soviéticos. El avión con equipos médicos

tomó tierra en Kenia, a la espera de resultados.

A la una de la mañana aterrizó en Entebbe el primer avión Hércules. La

rampa posterior se abrió con la nave en movimiento y descendieron dos

camionetas Land Rover y un automóvil Mercedes negro con insignias

oficiales

del

gobierno

ugandés.

Treinta

y

cinco

comandos

israelíes

ocupaban los tres vehículos que se dirigieron a gran velocidad hasta la

torre de control. Una vez allí eliminaron a los dos primeros soldados; sin

embargo, se perdió la sorpresa. Se dividieron en tres grupos. Uno tomaría

la torre y los restantes asaltarían la terminal. Casi de inmediato, los

comandos acabaron con dos terroristas y varios soldados. El fuego se

generalizó. Un terrorista trató de matar a los rehenes que estaban sobre la

terminal, pero los comandos lo alcanzaron antes de que cumpliera su

cometido.

Tres minutos después del aterrizaje se había tomado el edificio y abatido a

cuatro terroristas y a varios soldados ugandeses. Dos rehenes fallecieron

en el acto. Casi de inmediato aterrizó el segundo avión del que salió un

vehículo blindado y más tropas que terminaron con las tropas ugandesas

que pudieran responder. Otro avión aterrizó a los cinco minutos e inutilizó

en tierra siete Mig 21 y cuatro Mig 17 para evitar cualquier intento de

persecución. Con el aeródromo tomado y asegurado en menos de quince

minutos, aterrizó el avión Hércules con el grupo de médicos y sanitarios de

combate que despegó con los rehenes. Las tropas se fueron retirando

paulatinamente, cubriendo su retirada con botes de humo y dejando

trampas explosivas que detonarían por temporizador.

La Operación Entebbe es reconocida como una de las más eficaces de la

historia

mundial

y

es

depositaria

de

la

esencia

de

las

técnicas

desarrolladas por las fuerzas armadas israelíes, las mismas que han

trascendido a varias partes del mundo, incluido el Perú, donde sumada a

las propias experiencias adquiridas en territorio patrio, desembocaron en

la ejecución de la exitosa Operación de Rescate de Rehenes “Chavín de

Huántar”

1.8 La toma del Palacio de Justicia de Colombia

A las once y cuarenta horas del 6 de noviembre 1985, veintiocho

terroristas pertenecientes al M-19 tomaron la sede del Palacio de Justicia

en Bogotá, ingresando por el sótano del costado occidental. Un agente

de policía resultó herido, y a los pocos minutos llegaron refuerzos tanto

de la Policía como del Ejército, que decidieron ubicarse en las terrazas

de

algunos

edificios

vecinos.

Pasado

el

mediodía

aparecieron

los

primeros tanques Cascabel y Urutú, uno de los cuales trató de irrumpir

en

una

de

las

puertas

del

recinto,

para

rescatar

el

cadáver

del

subteniente de la Policía José Fonseca Villada, asesinado por los

guerrilleros al comienzo de la toma, pero sin éxito. Minutos después de la

una de la tarde, un grupo de soldados del Batallón Guardia Presidencial

entró al Palacio para sacar los cadáveres de dos vigilantes.

En

el

sótano,

los

combates

se

hicieron

más

intensos.

Conforme

cobraban mayor violencia, los terroristas ocupaban los pisos superiores.

Mientras

que

en

determinado

momento

Luis

Otero

líder

de

los

insurrectospudo comunicarse con los medios de comunicación en

pleno tiroteo, al poco rato, un tanque Cascabel rompió la puerta principal

del edificio e ingresó. Veinticinco minutos después hizo lo propio otro

tanque. A las dos de la tarde, un par de helicópteros dejaron en la azotea

del edificio a un grupo de hombres del Comando de Operaciones

Especiales. Quince minutos después fueron liberados algunos rehenes.

Luego de media hora, un tercer tanque dejó tropas de la Guardia

Presidencial, de la Escuela de Artillería y otras,

del Grupo Operativo

Antiextorsión y Secuestro (GOAS) llegaban por la azotea.

A las cuatro y diez, después de que el presidente Betancourt anunciara

que no negociaría con los terroristas, se oyeron varios estruendos en el

sótano. El edificio se llenó de humo. El magistrado Reyes Echandía, que

se encontraba entre los secuestrados más conspicuos, siguió pidiendo el

cese al fuego, secundado por otros magistrados a través de la radio. Él

mismo pudo hablar, a las cinco y diez, con el general Víctor Delgado

Mallarino, director general de la Policía Nacional y amigo suyo. Reyes le

pidió que cesara el fuego porque, de no hacerlo, todos iban a morir.

Delgado respondió que estaba haciendo lo posible por rescatarlos y que

el gobierno no iba a negociar. A las cinco con treinta de la tarde, el

general Jesús Armando Arias Cabrales, comandante del Ejército, toma el

mando de la operación de rescate.

Los episodios de la crisis se fueron sucediendo uno tras otro. A las

nueve y media se oyó una nueva y más dantesca detonación. Los

bomberos

fracasaron

en

su

intento

de

apagar

el

incendio

que

comenzaba a consumir el edificio. En la madrugada del día siguiente, el

fuego se reinició, hasta que a las siete de la mañana el presidente

Belisario Betancourt aceptó el diálogo con los terroristas y para tal efecto

encomendó al director del Socorro Nacional, Carlos Martínez Sáenz,

llevar un mensaje a los asaltantes del edificio. Las conversaciones

resultaron infructuosas. A las dos de la tarde otra explosión sacudió el

edificio y veinte minutos más tarde el ministro de Defensa de Colombia,

anunció que la Toma al Palacio de Justicia había terminado.

La toma y rescate del Palacio de Justicia en Colombia significó un triunfo

de las fuerzas armadas, a un costo muy alto. Los hechos se precipitaron

sin demasiada cautela y los cálculos salieron sobrando. A pesar de que

211 personas salieron con vida

de

la incursión y golpe

de mano

posterior, quedó el escozor de la muerte de 89 personas entre ellas 11

magistrados- y de los desaparecidos. El episodio fue, a la postre, una de

las heridas más dolorosas de la nación a pesar del paso del tiempo. El

presidente Betancourt ha sido llamando nuevamente a proceso.

CAPÍTULO SEGUNDO

LA TOMA DE LA RESIDENCIA DEL EMBAJADOR DE JAPÓN

2.1 Antecedentes de la toma de la residencia

En el capítulo anterior relatamos la forma como el MRTA fue conformado y

cuál fue su destino, conforme se fueron desarrollando los acontecimientos:

el esfuerzo de la sociedad y las fuerzas armadas y policiales por luchar

contra el flagelo y sus aspiraciones. Pero no fue una tarea sencilla. La

nación acusó varias tragedias en este tránsito. Y es que los principios

revolucionarios que sustentaba la cúpula emerretista, se sostenían en una

extraña columna delincuencial, mezclada con miedo e ideología. Como es

lógico suponer, cualquier tipo de revolución, tal como la planteaba el MRTA,

necesitaba

de

completamente

recursos.

Teniendo

una

de

Sendero

Luminoso

en

organización

cuanto

a

que

difería

estructura

y

procedimientos, el MRTA se inclinó por emplear tácticas delincuenciales

para hacerse de estos medios, por lo que campearon los asaltos a

entidades financieras y, en particular, se hicieron especialistas en ejecutar

secuestros. Las crónicas policiales de los años ochenta tuvieron abundante

material

con

las

incursiones

terroristas

asolando

a

la

ciudadanía.

Si

Sendero Luminoso se encargó de sembrar el terror entre los más pobres, el

MRTA hizo lo suyo en las clases altas de la sociedad peruana:

“[…]

se

especializan

en

secuestros

de

personas

importantes,

que

esconden largos meses en agujeros de reducidísimas dimensiones, con

un tratamiento cruel e inhumano. Cobran rescates millonarios. Desde

1983 hasta 1995 ha actuado de esa manera. Algunos de los secuestrados

han sido José Antonio Onrubia su chofer fue asesinado, Julio Vera

Gutiérrez, Jorge Benavides de la Quintana, Carlos Ferreyros Aspíllaga,

Héctor Jerí García, Héctor Delgado Parker, Víctor Macedonio de la Torre,

Hori Chlimper, David Ballón Vera asesinado, Luis Salcedo Marsano

asesinado, Alfonso Muñoz Ordóñez, Enrique Uribe Tasayco, Pedro

Vargas.

(…)

En

algunos

casos,

la

Policía

intervino,

liberó

a

los

secuestrados y detuvo a los terroristas. En otros, las familias pagaron

sumas fabulosas, algunas desconocidas; se sabe de una que pagó dos

millones de dólares. Otros pagaron menos: de 150,000 a 60 mil dólares.

Algunos no pagaron y fueron asesinados. Otros se defendieron y murieron

en el intento. Hubo de todo. Pero el MRTA sabía que el secuestro daba

dinero y con ello mantenía fieles a sus huestes […]” 9 .

Con el tiempo y gracias a la acción de las Fuerzas Armadas y la Policía

Nacional, sus principales cabecillas comenzaron a ser capturados, con lo

cual, pronto sus preocupaciones se dirigieron a conseguir la liberación de

los miembros de su organización que cumplían condenas en los diferentes

centros penitenciarios del país. Para ello, inicialmente idearon un plan con

miras a asaltar el Congreso de la República. Su objetivo era tomar en

rehenes a los más importantes parlamentarios y luego canjearlos por sus

compañeros prisioneros. Dicho plan fue desbaratado cuando en noviembre

de 1993, se allanó una residencia del distrito de La Molina y después de un

intenso tiroteo fueron capturados varios de sus integrantes.

Lo que parecía una derrota significativa para el MRTA que lo fue en

términos cuantitativosno fue suficiente para derruirlo por completo. Por el

contrario, quienes planearon la toma de la residencia tuvieron mayor

cuidado de evitar ser descubiertos por errores de rutina. Y no se dieron por

vencidos. Aunque inicialmente tenían previsto secuestrar la embajada de

España en la ciudad de Lima, algunas motivaciones particulares hicieron

que sus pretensiones viraran hacia la sede japonesa. Los terroristas se

enteraron de que el emperador japonés Akihito cumplía años el 18 de

diciembre

y

que

el

acontecimiento

lo

festejaban

las

delegaciones

diplomáticas diseminadas en el mundo. En la capital peruana, el embajador

9 Rescate en Lima. Crónica de la crisis de los rehenes. Perú 1997 Federico Prieto Celi Ed Realidades S.A. Lima 1997 pp 25.

Morihisa Aoki preparó la recepción para la víspera,

diciembre de 1996.

o

sea, el

17

de

“[…] miembros del MRTA, dirigidos por Cerpa Cartolini, marcharon a

Bolivia

y

con

integrantes

de

la

Central

Obrero

Boliviana

(COB),

secuestraron a Doria Medina, obteniendo por su rescate un millón de

dólares, con parte de este dinero Cerpa salió de Lima, con pasaporte falso

en

dirección

a

Panamá,

entrando

en

contacto

con

salvadoreños

comercializadores de armas, pagando 150 dólares por fusil además de

equipos; luego marchó a Colombia, entrenándose en el Ejército de

Liberación Nacional (ELN). Regresó al Perú y se instaló en Pichanaki, en

donde prosiguió el entrenamiento militar […]” 10 .

Paralelamente los terroristas continuaron recibiendo adiestramiento militar

con el fin de liberar a sus camaradas. Así lo anunció Cerpa, en un video que

envió al diario La Repúblicaen febrero de 1996, asegurando que pondría

en libertad a todos los combatientes de su agrupación. Posteriormente, la

Dirección Nacional contra el Terrorismo (DINCOTE) encontró en poder de

terroristas capturados documentación relativa a posibles rescates. En una

Nota de Inteligencia de la Policía Nacional, fechada el 13 de noviembre de

1996, se informó de la detención de tres terroristas que transportaban diez

fusiles AKM hacia Lima, para un operativo. En la misma nota se decía que

Cerpa había prometido a su esposa liberarla y finalmente advertía la

10 Entrevista al Dr Francisco Tudela CPHEP 4 de mayo del 2010.

posibilidad

de

que

miembros

de

dicha

agrupación,

secuestren

a

personalidades del país, con el fin de canjearlas por sus prisioneros 11 .

Dos días después, en una nueva nota de información de la Policía Nacional,

se mencionó que un grupo denominado Fuerzas Especiales del MRTA,

integrado por diez combatientes pertrechados, habrían llegado a Lima,

procedentes de la selva, con el propósito de llevar a cabo acciones

terroristas como el secuestro de personalidades políticas y/o militares para

exigir la liberación de los presos emerretistas 12 . La policía informó al

Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) que a su vez remitió esos datos a los

ministerios de Defensa y del Interior, así como a la DINCOTE. Entre las

informaciones expuestas, se mencionaba que previamente a la toma de un

objetivo importante, los prisioneros del MRTA de las cárceles del país

realizarían algunas acciones conjuntas. Esto se constató tres días antes de

la toma de la residencia, cuando los reclusos iniciaron una huelga de

hambre pretextando malas condiciones. Una comunicación escrita enviada

por Sonia Cuentas a su hermana Carmen, quien fuera señalada como

dirigente del MRTA y que fue interceptada por esas fechas, decía:

“[…] Toma nota de este encargo importante. El domingo te van a llamar

de parte de Miguel. Tienes que ser breve, tanto para recibir el mensaje

como para transmitir el mío. Si es que te confirma que la fiesta de la

promoción se va a realizar el 17, le comunicas que el equipo de sonidistas

debe tomar el mismo itinerario de mi viaje de luna de miel y que lo hagan

11 Congreso de la República Oficialía Mayor 1997: 3-4. 12 Congreso de la República Oficialía Mayor 1997: 13-14.

en la nochebuena. Si la Asociación de Padres de Familia ha cambiado la

fecha del 17, ya no le das el encargo del equipo de sonidistas. Para

confirmarme estos compromisos sociales no me llames al 591-2-370980,

sino al último teléfono que te di en noviembre y no olvides hacerlo de la

cabina de ENTEL. PD. Si postergas tu viaje a Lima o terminas tu reunión y

vas a retornar antes del 15, comunícame urgentemente por teléfono, pues

tendría que dar mis encargos a otra persona. La llamada te la hacen en

Lima […]” 13 .

La certidumbre que la capital estaba desprovista de los peligros del

terrorismo, llevó a una reducción de los controles. Los movimientos de

delincuentes terroristas sobre Lima no fueron tomados muy seriamente, ya

que debido a la política gubernativa, las actividades subversivas en la

década de 1990 habían disminuido notablemente. Según estadísticas de la

Policía Nacional del Perú, entre los años de 1990 1992, se registraron

entre 2 700 a 3 000 acciones terroristas por año; en 1993, 1,918. Entre

1994

1995, de

1

100

a

1

300

y

en

1996, 883. De estos atentados,

alrededor del 10% fueron perpetrados por miembros del MRTA. Esto

demostraba

que

su

presencia

había

decrecido

en

los

últimos

años,

conduciendo

a

los

entes

gubernamentales

dedicados

a

la

lucha

contraterrorista al olvido. Por ello, en agosto de 1996, se desactivó la

división especializada en el MRTA de la Dirección Nacional Contra el

Terrorismo (DINCOTE). Daba la impresión que el gobierno y la sociedad

13 Giampietri, Luis. Always Hostage.

peruana estaban olvidando a esta agrupación. Se cayó en la inercia,

perdiendo la sensibilidad ante las informaciones diarias.

En un informe a Tokio sobre la situación de seguridad en el Perú, fechado el

19 de febrero de 1996, menciona respecto al MRTA

que subsisten entre

una docena y 80 elementos principalmente en la selva… da la impresión que el

MRTA ya está mutilado14 . Este mismo informe señalaba que hasta junio de

1995, la misión diplomática contaba con 20 policías (6 para la residencia) y

14 vigilantes privados (5 para la residencia y 2 para ronda). En julio, la

seguridad se redujo a 11 policías (4 para la residencia) y 11 vigilantes

privados (4 para la residencia y 2 para ronda), además se reemplazó un

blindado ubicado ante la residencia por dos patrulleros y se dejaron de

efectuar los registros constantes de las casas vecinas.

Una vez que definieron su objetivo, el grupo del MRTA partió desde la selva

en un camión de frutas hacia Lima, portando armas escondidas. Llegados a

la capital, estuvieron ocultos varias semanas en una casa del distrito de San

Isidro, hasta que arribó el terrorista llamado Salvadorcon el resto de sus

compañeros para formar el comando “Edgar Sánchez, nombre de uno de

sus camaradas muertos en Molinos (Jauja, Junín) en un combate nocturno

con una patrulla del Ejército. Quien dirigiría la acción sería Néstor Cerpa

Cartolini, quien se llamó a sí mismo Hemigidio Huertas Loayza, utilizando

el nombre de un sindicalista muerto en un enfrentamiento con la policía en

el desalojo de Cromotex en 1979. Luego definieron el nombre de la

operación: Oscar Torres Condezo”, en honor a otro de sus fundadores,

quien en la década de los 80 conformó el batallón “América, en Colombia.

2.2 El día de la toma

El día de la recepción, salvo porque la policía controlaba el tránsito y lo

había restringido a un solo sentido, no había mayores medidas de

seguridad. El exterior de la residencia era resguardado por la dotación

mínima normal de patrulleros estacionados en la esquina de los jirones

Barcelona con Marconi y Barcelona con Alva Edison. No había policías

resguardando puntos vulnerables de la residencia. Un diario local refirió

con respecto a esa vulnerabilidad:

“[…] en anteriores ocasiones nos han pedido refuerzos, se ha revisado al

milímetro a los mozos y al personal de servicio y horas antes de la reunión

acordonábamos la zona para impedir el ingreso de vehículos. Ayer (el martes)

no fue así – señaló una fuente policial […]” 15 .

Conforme iban llegando a la residencia, los conductores de los coches de

los invitados solo mostraban sus tarjetas de ingreso, sin que los vehículos

sean auscultados en su interior. En opinión de los asistentes, las antiguas

medidas de seguridad que otrora convirtieron a la capital en una especie

de ciudad asediada, simplemente dejaron de existir. Según el doctor

Francisco Tudela:

15 “El Comercio”, Lima, jueves 19 de diciembre de 1996. A-3.

“[…] No había un dispositivo externo de protección, un solo policía de

tránsito veía la seguridad; en la puerta, solo había un arco de detección

de armas […]” 16 .

Además, y tal como era frecuente, incluso hasta llegar a la exageración y

la incomodidad de los vecinos, no se establecieron controles periféricos

alrededor:

“[…] sin embargo, confiada por la tranquilidad reinante en Lima, no había

tomado especiales medidas de seguridad. La policía privada contratada

por la delegación nipona vigilaba la puerta de ingreso y tenía vigías en

torreones, construidos ad hoc, en las esquinas laterales. Pero ni la Policía

Nacional ni la seguridad privada se preocuparon de la casa colindante con

la residencia por la parte trasera […]” 17 .

En el mejor de los casos, lo que sí estuvo con un control más estricto fue

el ingreso. El resguardo dentro de la residencia estuvo compuesto por

ocho policías de tránsito de la PNP, ubicados en las cuatro esquinas de la

residencia, con la tarea de revisar la identificación de las personas y su

ubicación en la lista de invitados. Dos policías motorizados circulaban

permanentemente

el

perímetro

de

la

residencia

y

un

camión,

especialmente acondicionado de la UDEX, estaba parqueado cerca del

16 Entrevista al Dr Francisco Tudela CPHEP 4 de mayo del 2010. 17 Rescate en Lima. Crónica de la crisis de los rehenes (Perú 1997)- Federico Prieto Celi - Lima 1997 pp 14.

estacionamiento vigilando los vehículos. Fuera de la residencia habían

más de 50 guardaespaldas privados y ocho miembros, entre peruanos y

japoneses, de la seguridad

privada del embajador, revisando a los

invitados y controlando su paso a través de una puerta detector de

metales. 18

“[…] Cuando hemos llegado a la embajada había cualquier cantidad de

policías, yo fui uniformado inclusive a la entrada me llamó mucho la

atención, habría visto unos 30 policías justo a la entrada, a parte, cuando

entramos, había un detector de armas, me preguntaron si yo tenía arma,

manifesté que no… yo entré a la embajada, bueno para esto pasamos

una serie de controles, primero control policial, después este tema,

detector de armas y después si nuestro nombre estaba registrado,

después de ahí hemos entrado

estaban recibiendo a todos […]” 19 .

a la casa. El embajador y su señora

Los sediciosos sabían que las entradas estarían custodiadas, por lo que

debían utilizar el factor sorpresa. Habían pintado una camioneta robada a

Edelnor, con los logos utilizados por un conocido servicio de ambulancias

Clave Médicaevadiendo así el cerco policial. Pasaron escondidos en la

falsa

ambulancia

el

perímetro

de

seguridad

policial,

sin

mayores

problemas, argumentando que se dirigían a atender una emergencia. En

la intersección de la calle Marconi y la Clínica Italiana, tres vehículos

18 Pérez Carlos M. Anatomy of a hostage rescue: what makes hostage rescue operations successful? Naval Postgraduate School. Thesis, Monterey, California, 2004. 19 Entrevista a José Garrido Garrido el 5 de mayo de 2010.

policiales dejaron seguir a la ambulancia. No la examinaron a fondo.

Después

de

un

pedido

de

rutina

esta

prosiguió

su

recorrido

sin

alteraciones.

La

parte

posterior

del

vehículo

estaba

cargada

de

explosivos, armamento y munición que serían usados poco después.

Los terroristas parquearon la ambulancia frente a la Oficina del Servicio

Alemán de Cooperación Técnico Social, 20 ubicada a pocos metros de la

intersección de Marconi y la Clínica Italiana. Dos miembros del MRTA

tocaron la puerta de la casa y dijeron al guardia de seguridad que venían

a atender una emergencia. El vigilante, medianamente sorprendido, les

respondió que allí nadie había llamado una ambulancia porque era

imposible que haya una emergencia. Los emerretistas, siguiendo su

propio libreto, pidieron al guardia que les firmara un documento donde

reconociera que nadie había llamado de la casa por una emergencia. El

guardián bajó la mirada y cuando intentó firmar los documentos, los

terroristas lo sometieron y ocuparon la vivienda. El próximo paso para su

plan estaba listo.

A las ocho y veintitrés de la noche, se oyeron dos explosiones detrás de la

residencia. Adentro, la mayoría creyó que era un coche bomba y corrieron

para cubrirse dentro de la casa. En un contraproducente movimiento, las

seguridades personales inmediatamente cerraron todas las entradas de la

residencia, cortando el cordón de seguridad y dejando afuera a los

20 Al parecer este organismo fue una fachada utilizada por el MRTA, para alquilar la casa.

guardaespaldas VIP. Encerraron a rehenes con los terroristas asaltantes

adentro. Muy pronto comprenderían su error.

Los

emerretistas

aproximadamente

habían

abierto

un

agujero

de

un

metro

y

medio

en la pared posterior de la residencia, que colindaba

con la casa que albergaba la ONG. El lugar de la brecha estaba a casi 20

metros de la fachada de la residencia (esquina noreste) a lo largo del lado

este, en una calle común.

Estaban vestidos con un atuendo de color

oscuro y llevaban sobre el rostro pañoleta de color rojo y blanco, símbolo

del MRTA. Su equipamiento era básico, pero mortal: cada uno llevaba

puñal de combate,

radio con handfree, fusil AKM, pistolas de diferentes

calibres, granadas de mano personales, lanzagranadas antitanque RPG y

una

abundante

cantidad

de

explosivos.

Los

asaltantes

entraron

inmediatamente al primer piso de la residencia, disparando sus armas al

aire, gritando órdenes y consignas del MRTA. Desde el exterior, pudo

apreciarse su rápido desplazamiento entre los jardines y la terraza;

protegiéndose con los arbustos para evitar los disparos de los guardias de

seguridad. Muy pronto se hicieron dueños de la situación. En lo que la

mayoría de rehenes coincide es que su primera reacción fue creer que se

“trataba de un coche bomba” y en que “supusieron que la Policía o el

Ejército estaba controlando la situación”. El testimonio del embajador

Morihisa Aoki dice:

“[…] de pronto se escuchó una fuerte explosión. El estruendo provino

justo desde la dirección hacia la que yo me encaminaba. Lo primero que

se me ocurrió fue que se trataba de un coche-bomba. Hace tiempo que

no ocurría”, pensé. Sendero Luminoso (SL), la otra organización terrorista,

aparte del MRTA, había hecho de los coches-bomba su especialidad y

aunque últimamente no se oía mucho de ellos, en ese momento, no dudé

de la autoría de esa explosión. Eso fue lo primero que pasó por mi mente

además de tener la sensación de que esta vez sí había ocurrido muy

cerca. La residencia de nuestra embajada está cercada doblemente; la

segunda pared servía para tapar de la vista la cocina, las habitaciones del

personal de servicio y un depósito. Fue allí donde sobrevino la explosión.

No había pasado ni siquiera un minuto cuando vi ingresar a gente armada

vestido con uniformes negros semejantes a los que yo había visto usar

algunos días antes a los miembros de un comando especial del ejército

durante la celebración por el aniversario del Día del Ejército. “Ya llegaron

a brindarnos protección: es sorprendente la rapidez con que actúan las

fuerzas de seguridad peruanas”, pensé. De pronto escuchamos gritar:

¡Somos del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), no somos

de Sendero Luminoso; no se preocupen[…]” 21 .

Otra versión del mismo hecho, publicada por Dany Ramiro Chávez López,

expresa:

“[…] estábamos en la fiesta departiendo, comiendo bocaditos y en eso

sentimos una fuerte detonación. Presumo que debe ser un coche-bomba

21 Aoki Morihisa, La casa del Embajador, pp.

que explotó sumamente cerca y tengo la esperanza de estar a salvo, pues

creo que existe mucha seguridad dentro de la residencia. Sin embargo,

segundos después, hay una ruidosa balacera, que de primera intención

pienso que es en el exterior, imaginando que las fuerzas del orden han

tomado el control de lo ocurrido y tratan de atrapar a los sospechosos.

Pero es grande mi sorpresa y la de todos, al descubrir que la balacera

sucede en el interior de la residencia. Instintivamente nos echamos en el

suelo, cubriéndonos la cabeza y el cuerpo para no ser heridos. Me acerco

rampando a un lugar que pueda servirme de escudo, pero es infructuoso:

hay mucha gente y muchas balas. Entretanto oigo a una quejumbrosa

dama reprocharle con sollozos a su pareja el haberla traído. Otras

señoras afectadas por crisis nerviosas se desesperan y lloran. De pronto y

en escasos segundos, veo muy de cerca unos hombres con las caras

pintadas y cubiertas con pañuelos rojiblancos, en los que está escrita una

sórdida y temida sigla: MRTA. Portan peligrosas armas de fuego y

mientras disparan, gritan: ¡Que nadie se mueva! ¡Agachen la cabeza!

[…]” 22 .

Los minutos siguientes fueron confusos. Los rehenes que se encontraban

en el jardín fueron conminados a entrar a la casa y ubicados en cuartos y

baños. Es en ese momento unidades especiales de la policía fueron

movilizadas e inmediatamente se comprometieron en un feroz tiroteo con

los terroristas. Los invitados permanecieron tendidos de cara en el suelo,

22 (¨ El menor riesgo era morir¨ - Dany Ramiro Chávez López ESAN 1998).

tratando de mantenerse a salvo de la lluvia de balas, mientras que en la

entrada, Nicolás Tenya Hasegawa, oficial de seguridad externa de la

residencia, se mantenía atrapado dentro de una caseta con otros siete

miembros del resguardo privado. Pasaron cerca de diez minutos bajo el

constante fuego de las subametralladoras que los emerretistas disparaban

desde las posiciones que habían conquistado en el interior 23 .

Cada rehén iría experimentando, de acuerdo a su propia percepción,

sensaciones

distintas

sobre

el

mismo

hecho.

Entre

el

pánico

y

la

tranquilidad, hubo quienes pudieron pensar en lo que iba sucediendo y

otros que sucumbieron a la desesperación propia del atiborro al que

fueron sometidos. Poco a poco, la gran mayoría se enteró de quién se

trataba. Algunos funcionarios que hubieran sido de gran valor para los

secuestradores, por cosa del azar, salieron librados de la crisis al retirarse

temprano de la celebración, tal como el embajador de Estados Unidos,

Denisse Jet, y el embajador de Israel, Joel Salpak. Una vez que los

terroristas tomaron el control del patio, ordenaron a los asistentes ingresar

a la casa. Adentro, los invitados fueron introducidos a las habitaciones, en

medio del barullo en el que se mezclaban los insultos de los terroristas y

las quejas de cautivos y sus parejas.

“[…] en ese momento el pánico era generalizado; la mayoría de las mujeres

gemía y también escuché llorar a algunos hombres. No se nos permitía

levantar la vista. ¿Qué me miras, te has enamorado de mí?”, preguntaba otro

23 Entrevista telefónica con Nicolás Tenya Hasegawa, Oficial de seguridad externa de la residencia japonesa, en septiembre 2003.

de los terroristas llamado Alex… optamos por permanecer echados lo más

inmóviles que la difícil situación nos permitía. Entonces, uno de los terroristas,

Rodolfo Klein, al que llamaban ¨Árabe¨, preguntó por el embajador Aoki. No

me obliguen a buscarlo, dijo en tono amenazante, sarcástico. El requerido se

acercó de inmediato: Yo soy el embajador, no disparen, tengan cuidado con

mis invitados, le increpó enérgicamente […]” 24 .

Desde afuera, los miembros de la seguridad seguían tratando de resolver

el problema. Los disparos no cesaban. Una vez que el embajador fue

identificado, uno de los terroristas le acercó un altavoz y le ordenó que a

través de este invoque a la policía a dejar de disparar. El embajador

intentó hacerlo, pero los nervios del momento acendraron el problema.

Desde las afueras, un buen número de bombas lacrimógenas fueron

disparadas hacia el interior. El humo se expandió por los salones y los

invitados resultaron ser los más perjudicados: Cerpa y sus hombres

poseían máscaras antigás, y la atmósfera se tornó insoportable.

En medio de la adversidad, Michel Minning, representante de la Cruz Roja

Internacional en el Perú, se puso de pie, se identificó y pidió hablar con el

líder del grupo. Era un suizo de 44 años licenciado en Historia y Ciencias

Políticas. Había empezado un largo periplo de viajes y estudios juveniles

hasta que a los 28 decidió incorporarse a la Cruz Roja. Esa decisión lo

llevó a conocer países lejanos tales como Iraq, Líbano, Sudán, Kenia,

Nicaragua, Bosnia y Azerbaiján. Sin embargo, era la América Latina con

24 Always a Hostage Cap II Primeras horas- pp 1 Luis Giampietri.

quien Minning mantenía una relación filial. Absorto en sus lecturas sobre

la colonización, conquista y liberación de este continente, admiraba

mucho ese lazo estrecho que se mantenía con Europa. Después de asistir

a esa reunión, tenía planeado pasar la Navidad en el Manu, pero los

eventos de aquella noche, cancelarían tal como le sucedió a la mayoría

los planes y el porvenir inmediato. Al verlo, Cerpa de inmediato reconoció

su papel neutral. Minning no perdió la oportunidad y lo convenció de que

se liberaran a las mujeres y a los ancianos. Sostuvo una conversación

áspera con los emerretistas, sugiriéndoles que por un acto de humanidad

los liberara; que su utilidad como rehenes era cualitativamente nula y por

último, hasta perjudicial para sus propios intereses como captores.

“[…] Al poco rato, de entre la multitud salió el líder de los terroristas:

Néstor Cerpa Cartolini. Minning de inmediato se le acercó. ¨Soy el

representante en el Perú del Comité Internacional de la Cruz Roja¨, le

repitió Minning a Cerpa y agregó: “como tal puedo hacer de mediador

entre ustedes y el gobierno desde una posición humanitaria. Ustedes no

están en condiciones de controlar a tantas personas. Como organización

revolucionaria

creo

que

ustedes

tienen

el

sentido

humanitario

para

comprender esto. Por favor, dejen salir a las mujeres y a las personas

mayores […]” 25 .

También fue Minning quien hizo la invocación final para que la policía deje

de lanzar lacrimógenas, reforzando el pedido del embajador y de una

25 La Casa del Embajador Morihisa Aoki, págs. 21-23. Editorial APOYO Lima 1998.

mujer que llegó a tomar el altavoz. No fue la única que descolló valentía

en esos momentos álgidos. Las demás mujeres presentes en el cóctel

diplomático tomaron una actitud particular frente a los terroristas.

“[…] Cerpa toma el control, acá en el pasadizo nos vuelven a bajar a

todos nuevamente al primer piso y liberan a las mujeres porque las

mujeres estaban incontrolables y otro que por ejemplo decía ¡señora baje!

y les contestaban, mi admiración por las señoras y Cerpa toma una

decisión, yo lo considero de repente planeada para sus esquemas, no se

dan cuenta, por ejemplo, ahí estaba la mamá del Presidente, ni las

hermanas del Presidente, ni del hermano del Presidente, sino hasta

después de 15 días, (…) Entonces liberan a las mujeres

¿por qué?

Porque había tanta presión, a las mujeres le decían los terroristas tírate al

piso y las mujeres no querían, eso motiva a Cerpa que liberen a las

mujeres, había señoras que no querían salir sin sus maridos, entonces

ellas salen […]”.

A las 9:30 de la noche, aparecieron por inmediaciones de la casa el

general PNP Ketín Vidal y el ministro del Interior, general EP Juan Briones

Dávila, e intentaron controlar la situación. El fuego cesó. Al mismo tiempo,

Minning negociaba con Cerpa, llegando por lo menos a un acuerdo. A las

9:45 pm comenzó la evacuación del primer grupo de damas. Debían de

salir en tres grupos, pero antes de que salga el primero de ellos, Cerpa

preguntó: “¿Hay entre ustedes algún familiar del presidente Fujimori?”. El silencio

fue total. De inmediato se dirigió al embajador Aoki y le hizo la misma

pregunta. El diplomático, mirándolo a los ojos, le respondió con un rotundo

“no”. 26

Se hizo un tenso silencio, que se rompió de improviso cuando Cerpa se

dirigió a las rehenes y les dijo que saldrían porque su organización

respetaba a las mujeres. Sin embargo, las mujeres, muy impacientes,

comenzaron a increparle su demora. La esposa del vocal Jorge Buendía,

reclamó para que este también fuera liberado. “Sin él no salgo”, gritó. Su

posición fue tan firme que finalmente Cerpa dejó salir a la pareja. Como

ella, muchas otras damas no querían dejar a sus esposos porque

pensaban que no volverían a verlos. Las escenas de la despedida fueron

dramáticas.

Se armaron grupos de treinta a cuarenta, de diversas procedencias e

índoles, que luego abandonaron la residencia de una en una por la puerta

principal. Entre ellas, estaban la madre y la hermana del presidente

Fujimori. Cuando su identidad fue revelada, los terroristas expresaron que

las habían dejado libres por un acto de buena fe; sin embargo, lo que

ocurrió es que no las identificaron:

“[…] apenas salió de la residencia, casi la cargamos en peso para alejarla

lo más pronto posible de allí, sin perder ni un segundo. Lo mismo hicimos

con la hermana del presidente, dijo uno de los oficiales que participó en

la operación la noche del martes. La misma versión aseguró que los

terroristas recién se enteraron de la identidad de la madre y la hermana

del Presidente al ver las transmisiones en directo de la televisión. Al

darse cuenta del error comenzaron a calificar (revisar los documentos de

cada uno) a los rehenes para saber a quiénes tenían, agregó […]” 27 .

Cerpa se enteró del escape de los familiares directos del Presidente por

uno de los televisores de la residencia. Se dirigió directamente a donde

estaba el embajador Aoki y le gritó: […] Mentiroso, dijiste que no había ningún

familiar

del

Presidente

[]28 .

Aoki

lo

miró

de

frente

y

se

aprestó

a

responderle, cuando una señora que se encontraba en la fila de espera,

exigió a Cerpa para que continuara con la liberación e increpándole le dijo:

“ellas son mujeres y la mamá es una anciana”. Es así que los grupos

continuaron saliendo hasta que no quedó ninguna mujer. Luego se inició

el registro físico de las personas, para ver si poseían armamento,

especialmente entre los militares y policías. Mucha gente aprovechó para

deshacerse de documentos que indicaran su posición y su nombre.

A las 10:30 de la noche, Cerpa tomó un teléfono celular y estableció un

nuevo contacto con la prensa, a través de una radioemisora en la que hizo

conocer sus demandas, las cuales, de no cumplirse, empezaría con la

ejecución de los primeros rehenes, en particular los más importantes.

27 (El Comercio, jueves 19 de diciembre de 1996 pág. A 3.

Entre los familiares el pánico y el estupor se hicieron generales. Aunque

en la memoria colectiva estaban frescas las intensas jornadas de violencia

vividas desde comienzos de los años ochenta y la liberación de los presos

era una teoría impensable, pronto surgieron opiniones a favor. En todo

caso, se trataba de la vida de personas inocentes. Pasada la medianoche

el líder terrorista lanzó un nuevo anuncio que en la teoría contradecía al

primeroen el que informaba que los rehenes serían considerados

“prisioneros de guerra”.

A la misma hora, un camarógrafo de televisión local comenzó a filmar los

hechos desde el jardín que daba al frontis de la construcción. Se trataba

de Juan Víctor Sumarriva. Cerpa le permitió permanecer en ese punto y

captar el drama. Aquellas fueron las primeras imágenes que llegaron por

los canales de señal abierta. La ciudadanía en general pudo comprobar,

en vivo y en directo, la espantosa realidad que se presentaba, como una

antigua enfermedad aparentemente desterrada y que más tarde rebrota

sin más avisos. En esas, el MRTA decidió liberar al personal de servicio y

a los mozos que atendían el cóctel. El camarógrafo, agazapado como

podía en el jardín, también captó ese momento y del mismo modo, el

escape del edecán del Presidente que, aprovechando la salida ordenada

de los mozos, se escabulló a la carrera de sus captores.

Los emerretistas tenían un herido: Edgar Cruz Sánchez, (c) “Tito”, se

había herido en la pierna derecha con un tiro proveniente de su mismo

fusil AKM durante la reyerta inicial. De inmediato

hizo

uso de

sus

conocimientos de primeros auxilios y se aplicó un torniquete con la

pañoleta que le cubría el rostro, aunque infructuosamente. Entre los

presentes hallaron a los doctores Víctor Lucero y Ariel Frisancho, quienes

limpiaron y curaron la herida de “Tito” con el botiquín de emergencias de

la residencia; le sacaron una placa con una máquina portátil de Rayos X

que fue revelada en la vecina Clínica Italiana, concluyendo que era

imposible operarlo en la casa. Solo pudieron enyesarle la pierna. La bota

de su error la tuvo puesta sesenta días en

amenazar de muerte a los rehenes.

los

que no

se cansó de

A la 1:47 horas, otro canal de televisión, cuyo reportero logró llegar al

techo de una casa cercana, captó a un hombre que le hacía señas oculto

entre las plantas del jardín principal. Se trataba de Fernando Andrade,

alcalde de la municipalidad de Miraflores en ejercicio de sus funciones,

que logró saltar por la ventana

de

un

baño del segundo piso de la

residencia. Una llamada telefónica de su esposa, rogándole que se

escape, lo impulsó a tomar esa decisión, así que pidió permiso a sus

custodios, ingresó a los servicios higiénicos y se lanzó. Uno de los

emerretistas al descubrir su fuga buscó en el saco que había dejado

alguna identificación. Y comenzó a llamarlo repitiendo a viva voz: “Julio

Andrade,

¿dónde

está

Julio

An