Actitudes para el diálogo y la cooperación

Presentación

En opinión de Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta, el final de la violencia de ETA y la legalización de Sortu han supuesto un gran avance para el proceso de paz. La nueva situación generada ha permitido 1) la desaparición de la amenaza que representaba la violencia de ETA, 2) la igualdad de condiciones para que todos los sectores políticos puedan participar en la vida política, 3) una disminución de la tensión y el enfrentamiento político, 4) el incremento de la confianza y el diálogo entre los distintos partidos y 5) el impulso a la reconciliación social.

objetivos, junto a las informaciones del Ministerio de Interior y de la Comisión Internacional de Verificación, confirman el hecho de que ETA mantiene su compromiso con el final de la violencia. Es más, todo apunta a la posibilidad de que está dispuesta a avanzar en un proceso de desarme y desmantelamiento de sus estructuras.

En relación al final de la violencia de ETA, en otoño se han cumplido: tres años desde que cometió su último atentado planificado; en enero, dos años desde que hizo pública su decisión de no cometer acciones armadas ofensivas; el 20 de octubre, un año desde el final definitivo de la violencia. También casi desde hace dos años no emplea la extorsión del impuesto revolucionario, como recientemente ha confirmado el presidente de los empresarios de Navarra. Estos hechos

Ahora bien, el Gobierno español muestra una postura de rechazo a entablar cualquier tipo de contacto con ETA, aunque también es cierto que no ha tomado ninguna decisión drástica que pudiera poner en peligro el proceso de paz. Además, mantiene inalterable su política penitenciaria argumentando que es necesaria la previa disolución de ETA.

Esta situación ha hecho aflorar dónde se encuentra una de las principales claves de este proceso de paz: mientras que ETA exige contactos para desarrollar un proceso de desarme, el Gobierno reclama la disolución previa para

hacer cambios en la política penitenciaria. Este bloqueo puede dificultar enormemente la consolidación del proceso de paz. La llave para el desbloqueo puede estar en la capacidad que los partidos políticos tengan para consensuar las medidas necesarias para consolidar el proceso de paz.

las urgencias que generan las elecciones. Será, por tanto, un tiempo fértil para cooperar y para hablar y dialogar con la tranquilidad que es necesaria. Este tiempo sin elecciones representa una ventana de oportunidad para consolidar la paz.

Una vez pasadas las elecciones, ha llegado el momento de que los partidos se pongan a trabajar conjuntamente para impulsar el proceso de paz. Es de vital importancia para el reto de consolidar la convivencia. Sin conversaciones entre ETA y los gobiernos, sin movimientos importantes en política penitenciaria, es la sociedad vasca quien debe protagonizar el proceso de paz y son los partidos los que tienen la oportunidad de impulsar el diálogo. Desde ahora se abre un periodo de más de dos años, hasta primavera de 2015, en el que no habrá procesos electorales. Será un momento libre de las tensiones y

En este sentido, Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta, quiere proponer a los partidos políticos una serie de recomendaciones para comenzar a trabajar conjuntamente en la consolidación de la paz. Lokarri quiere con este documento animar a los partidos a afrontar este tiempo fértil con una actitud constructiva. El contenido de este documento ha sido contrastado con Baketik, en virtud del convenio que ambas organizaciones tenemos suscrito. Nuestra voluntad al remitir este documento es aportar nuestro grano de arena y colaboración en este gran reto colectivo que representa el proceso de paz.

Actitudes para aprovechar la ventana de oportunidad en el proceso de paz

1. La construcción de la paz es un proceso largo y complejo. La sociedad vasca viene de una etapa marcada por la violencia, la exclusión y la ausencia de grandes acuerdos. Este hecho nos ha impregnado de una manera no constructiva de convivir y resolver nuestros problemas. El cambio en la cultura de la convivencia no vendrá de la noche a la mañana. Además, aunque todos queramos cambios rápidos, los procesos de paz son imperfectos. 2. La actitud más adecuada es la insistencia, actuar con paciencia y constancia, y mantener la disposición a aceptar que se puede avanzar por caminos distintos al inicialmente previsto. Es conveniente tener una visión estratégica, evitando el cortoplacismo y pensando a largo plazo. 3. Las consideraciones binarias (los míos/los otros, los buenos/los malos) deben ser superadas. Somos nosotros y nosotras, toda la ciudadanía vasca, los que vivimos aquí y seguiremos viviendo aquí. Debemos entendernos, respetarnos y cooperar. 4. La responsabilidad de los partidos políticos, del gobierno y de las instituciones es dar solución a los problemas de la sociedad. No pueden resignarse ante las dificultades. La falta de acierto es comprensible, el no haberlo intentado sería inaceptable. 5. La voluntad de paz debe traducirse en hechos concretos: gestos de humanidad, desarme verbal, disposición a cooperar. Es necesario abandonar el debate sobre posiciones políticas inamovibles ya que pueden impedir el entendimiento. En cambio, explicitar los intereses, las aspiraciones de cada uno, ayuda a encontrar los espacios de entendimiento. 6. La sociedad debe ser parte activa en la construcción de la paz. Es una tarea colectiva en la que todos y todas tenemos un papel que desempeñar. Es preciso profundizar en métodos de implicación de la ciudadanía para que esta tenga voz en el proceso de paz. 7. Las soluciones son más viables si se introducen criterios de flexibilidad en los posicionamientos. El reconocimiento de que las propuestas propias admiten un margen para la discusión y la mejora contribuye a superar los dogmatismos y facilita el entendimiento evitando los bloqueos. 8. Las propuestas para avanzar en el proceso de paz deben tener como principal objetivo favorecer la cooperación y el consenso sin exclusiones, no ser instrumentos estratégicos para obtener ventajas o debilitar al otro. 9. Ante las propuestas de otros partidos políticos, una actitud conveniente es mantener un margen para la duda. En vez de reaccionar mediante la crítica, realizar preguntas es un buen camino para entender los intereses y motivaciones que están detrás de las posiciones de cada partido. 10. Los partidos políticos, como agentes importantes en el proceso de paz, deben mostrar voluntad, competencia y capacidad para dialogar y alcanzar consensos. A todo ello se le añade la necesaria empatía para comprender dónde están las limitaciones y las capacidades del otro. 11. La construcción de la paz es un proceso inclusivo. No debe excluirse a nadie y debe iniciarse con quienes estén dispuestos a ello, tratando de incorporar a todos los sectores a lo largo de su trayecto. Así mismo, el liderazgo del proceso de paz debe ser compartido, favoreciendo la cooperación entre las distintas posiciones. 12. La participación de entidades y personas que no forman parte directa del problema y que cuentan con experiencia puede ayudar, aportando serenidad y nuevas soluciones.

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