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PAREJA, SOMBRA Y ESPEJO

Gracias fantasmas, por haber aparecido en la vigilia.

Evocadora de fantasmas:

Raquel Schlosser.

“Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tu eres y que no has de darme nunca.

¿Por qué nos separamos? Me haces falta para andar, para ver, como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo se que tuve”.

Adán y Eva IV Jaime Sabines

“Y al oprimir la pluma algo como la sangre late y circula en ella, Y siento que las letras desiguales que escribo ahora, más pequeñas, más trémulas, más débiles, ya nos son de mi mano solamente”

Nocturno en que habla de la muerte Xavier Villaurrutia

- Brindis

- El oficio de labrador de palabras

- La recámara social

- El teatro privado

- Fiesta de máscaras

- Personajes en orden de desaparición

El otro como objeto y el otro como objeto El otro como mío y el otro como mío El otro como yo y el otro como yo El otro como otro y nosotros

- Contribuyendo a la construcción de muro en la cama

Juguemos a que nos queremos

El

“si y no” excluidos

La

Y, conjunción copulativa

El amor en sábado Subasta de amor: ¿quién da más? Variaciones sobre el mismo tema

- El muro alrededor de la recámara

- Más vale dormir solos que mal acompañados

- Cosecha en versos

Brindis

Mi copa de abraza a los recuerdos

para brindar con quienes amaron

conmigo y a veces, a pesar de mi,

el rompecabezas; cada uno fue y es

importante en el viaje por el

laberinto de la historia.

Pareja-sombra-espejo

Los misterios del amor son infinitos, lo único claro es que en el nido los contrarios conviven los reflejos confunden y no hay amor sin sombra, no hay amor sin espejos. El amor es pasado, momentos de dos historias que creen hallarse en el presente. Encuentro biográfico de muchos, muchos pasados desconocidos. El amor encierra todos los misterios.

EL OFICIO DE LABRADOR DE PALABRAS

“PAREJA”: concepto, frase, experiencia. Una palabra, síntesis de la vida que trasciende el tiempo.

“PAREJA”, tema en compañía, pensamiento en soledad, esencia manifiesta en el arte.

“PAREJA”, encubierta con mitos y magia, nos incluye en un interjuego de realidad, sueño, fantasía, sombras.

¿Cómo escribir sobre PAREJA sin violar su caos, fascinación, irregularidad, dulzura, deleite y amargura?

Elegí un método teatral que monta en escena una imagen. Acción suspendida en el tiempo, en una toma, para formar un retrato hablado del lenguaje mudo de las parejas. Momentos que se recortan del fluir de la vida; pueden presentarse en la coexistencia de la pareja en diferentes etapas; momentos simultáneos, separados o sobrepuestos. El orden de estos cuadros no tiene ocurrencia o continuidad, eso lo configura la estructura interior de cada pareja. Son impresiones sin relato, ni jerarquía, ni tiempo, ni anécdota, ni principio, desarrollo y final, sino que surgen de la interacción biográfica, retazos de dos historias. Cuadros escénicos siempre incompletos; finales de preguntas abiertas, respuestas incorrectas, metáforas, puntos y comas que ofrecen el tono emocional de lo que significa lo sorpresivo y lo cotidiano en pareja. La gota de la incertidumbre tiene que acompañar las afirmaciones. Frases terminadas en puntos suspensivos. Texto que puede ser ampliado por el labrador de palabras en cada momento vital aprehendido. Tierra fértil.

Siembra y arado surcos marcados en dolor riego de lágrimas

La ley de la tinta es noble:

admite, no encubre:

sí, en cambio destapa, imagina, intuye.

La ley de la tinta es cruel:

sacude el paraíso esperado, rompe el mundo contado, lo sustituye por el mundo vivido.

El labrador de palabras debe trabajar con todos los sentidos. Escuchar el eco de las relaciones, atrapar las sombras para esculpirlas en instantáneas, palabra plástica con vida. Entonces, las páginas dejan de ser superficies planas. El labrador se inclina sobre el pozo de los fantasmas de la vigilia para invocarlos, se une a ellos en cada oración que nace y arriesga la muerte de los personajes; al ser descubiertos en movimiento no pueden guardarse más en ese lugar recóndito, aparentemente seguro, y sobresaltarnos cuando aparecen.

Artesano de la palabra, hace crecer con letras en lluvia, las ideas

Raquel.

LA RECAMARA SOCIAL

Es en la creación poética donde encontramos la fractura del concepto de “relaciones naturales”. No es necesario teorizar. Sólo basta salir a la calle, viajar en transportes públicos, sentir las frustraciones del acontecer cotidiano para comprender que ni la sexualidad ni la relación de pareja puede explicarse sin comprender las condiciones de realización concretas, sería disociarla. Esto provocaría una escisión de la realidad descontextuando a la pareja de su mundo, borrando la historia social, cultural, económica, política y religiosa. De la relación de pareja, cada época tiene sus modelos y muchas de las concepciones son producto de un momento en la historia de la humanidad. Por lo cual, es imprescindible ubicar a la pareja en su contexto que incluye las relaciones condicionadas por la vida social y psicológica, el mundo externo que trae cada uno internalizado y su propia biografía.

Venimos arrastrando gruesas cadenas desde la creación de la primera pareja, a la cual el descubrimiento de la desnudez le significó la expulsión del paraíso y el castigo eterno, según algunas interpretaciones.Es necesario estar conscientes de que las estructuras del exterior se encuentran internalizadas. Cualquier expresión que brota a la superficie está marcada por nuestra historia y por el sistema de valores de ésta. Por lo cual cada uno de nosotros, de acuerdo con su formación: juzga, acepta, modifica, rechaza, se abre o se cierra durante la lectura.

Pretendo pues, crear un espacio de cuestionamiento y reflexión, denunciando la existencia de cadenas invisibles que atan las manos, antifaces que cubren los ojos y armaduras que encierran nuestro cuerpo y no nos dejan reconocerlo y sentirlo, proporcionando vacío en las parejas que muchas veces estrechan juntos sus angustias que el medio social provoca.

El teatro psicológico no existe sin conflicto de clases, generaciones o ideas, las conexiones históricas con el tema son imprescindibles.Las siguientes escenas se centran en la interacción consciente-inconsciente de la pareja, no obstante, la escenografía sobre la que están montadas es la recamara social.

No emplearemos definiciones, expresiones del pensamiento, trampas del lenguaje lineal que limitarían el universo al que vamos a entrar-salir. Únicamente como intento de comprensión en estas tierras entenderemos por PAREJA la relación hombre-mujer* con una liga afectiva y erotizada abiertamente, sin tiempo definido** donde yo –relación- otro es una unidad, y cualquier tendencia por leer de diferente manera causará confusión y tenderá a eliminar el compromiso que la pareja como unidad tiene en el vínculo.

Las y los lectores serán los más agudos autocríticas(os) de estas escenas.

* En nuestra sociedad existen distintos tipos de nexos, sin embargo las reflexiones de la pareja heterosexual se pueden extrapolar a otros tipos de vínculos.

** Se refiere a cualquier pareja en convivencia sin estar determinada la relación jurídicamente.

EL TEATRO PRIVADO

Estamos en el escenario de la vida íntima de la pareja.

Para explicar este tema es necesario hacer un ejercicio.

Imaginen ustedes que están ahora en un parque, tienen frente a sí una pareja. ¿Qué piensan de cada uno de ellos? ¿Cuál será su futuro, cómo van a compartir, qué harán con sus costumbres, sus rituales, sus amigos?. Cada una(o) de ustedes tendrá acerca de la misma imagen, ideas distintas, que se relacionan con su historia personal, así como con el ámbito social en el que esa historia se desarrolló.

La pareja está predeterminada y las relaciones entre las partes están regidas por un contrato social que regula los papeles existentes y la forma de jugarlos, creando normas, tabúes, mitos, reglas

La pareja está sometida al arbitro de las leyes y los conceptos preestablecidos.

Cuando los caminos de dos biografías se encuentran, no crean ni inventan en su totalidad la relación; la elección de pareja desde el punto de vista psicológico, aunque parezca un mero hecho de azar, no lo es. Sólo encontramos lo que no es permitido encontrar por nuestras vidas pasadas; el contexto del que venimos, las ligas afectivas, las carencias, etc.

El encuentro de dos personas es, entonces, un encuentro histórico de dos biografías que convergen en un momento determinado, en el tiempo de sus necesidades entrecruzadas; necesidades que fueron formadas durante la niñez, o bien antes, desde sus abuelas y abuelos, o quizá aún antes.

Al hallarse ella y él, materializan una imagen ideal de lo que desearían, la cual se ha formado en cada uno desde la infancia, por lo que al estar en la búsqueda se mantienen en diálogo permanente con su biografía. Esto significa que el encuentro con la pareja es en realidad un reencuentro, éste ya tiene sus historia, para ninguno de los dos ésta es la primera pareja.

El ser humano desde que hace es un ser social y en la relación con las y los otros ha formado pareja; ha experimentado ya los celos, el coraje, el amor, la posesión, la dependencia, la independencia, la angustia, sentimientos que forman parte de la relación de pareja.

El fenómeno de la elección de pareja y las motivaciones internas que a ella llevan son difíciles de comprender para las personas involucradas, las imágenes ideales las poseen.

Frecuentemente podemos escuchar en la parejas frases como: “con el tiempo la haré a mi manera”, “le haré cambiar”, “le quiero tanto que no me importa”; en el encuentro de dos aparecen fantasías omnipotentes que se convierten en profecías irrealizables, porque se ponen en juego dos historias que antes del encuentro habían caminado a su propio ritmo.

Internándonos ahora en la recámara, acercándonos a la intimidad, la pareja está aparentemente sola. Reflexionemos por un instante: aún en el momento en que sólo están dos personas reunidas hay todo un mundo presente en el escenario privado, aunque a primera vista no lo parezca.

¿Quiénes les acompañan?

Los protagonistas de los capítulos de la infancia están allí; la relación que vieron entre ellos y la que tuvieron con cada uno, lo que censuraron y permitieron con palabras o sin ellas, además de los mitos sociales, las restricciones morales y los prejuicios.

Todos estos elementos no sólo influyen, sino que participan en la relación sexual que se encuentra formada por fuerzas muchas veces antagónicas y difíciles de neutralizar.

Por lo tanto aunque parezca extraño, en la cama nunca somos sólo dos, en la cama estamos todos.

FIESTA DE MÁSCARAS

Cuando estamos con la pareja, pensamos que sabemos con quien estamos; sin embargo, siempre hay una parte que queda oculta, desconocida hasta para su poseedor y es “eso” lo que despierta el deseo entre la pareja.

El despertar del deseo tiene íntima relación con la historia y la imaginación de cada uno, donde los juegos y los personajes cambian. Cualquier juego como único es restrictivo; un ideal único, mata el erotismo. Las ideas fijas respecto a la sexualidad la acaban. ¿Por qué nos sorprende palpar el deseo en huelga si no es un pista lubricada o una máquina exacta y acertada? La idea de estatismo, de calma, de estabilidad constante, de pasos al unísono, hacen creer en una seguridad eterna en lo conocido aunque esté en agonía, una armonía tan armoniosa que envejece y desvitaliza. ¿Quién es el otro? A veces no nos damos cuenta de que ese otro tiene sus necesidades y su historia.

Todas las relaciones se componen de partes que cada uno pone en el otro y la otra, además miran cosas que desean ver, y por lo mismo algunas se vuelven invisibles ante la imposibilidad de percibirlas. Frente a esto, cada uno ven en el otro lo que puede inconscientemente ver, convirtiendo la relación en un espejismo que extiende un manto de confusión y cansancio.

Emprendimos juntos el camino cuando la estrellas b

a

j

a

r

o

n a la tierra estrechamos juntos nuestras angustias, Nos tendimos mutuamente las manos, recibimos vacío huíamos desde entonces, nos enamoramos cada uno de nuestros ayeres.

Resulta agotador, además de imposible, responder a una imagen ideal y mantenerla permanentemente. Aún pudiéndolo hacer durante un período, no podría ser sostenido eternamente. Tarde o temprano los componentes de la pareja tendrán que enfrentarse a la

realidad de su personalidad, lo cual significa un reto para la relación porque la cuestiona y los pone en evidencia a ambos, sus temores, deseos, expectativas, logros, frustraciones.

¿Quién es la otra? ¿Quién es el otro?

La realización de la vida sexual choca con los límites impuestos por la “otra” y por el “otro” (presente o imaginario). Del cuerpo emerge la expresión de este fenómeno humano. El cuerpo nos expresa: lo que somos, quienes somos, cómo percibimos a la otra u otro, cómo nos sentimos frente a alguien más.

La forma de percibirse, tratarse y sentirse adopta diferentes modalidades de acuerdo con el significado que cada uno se adjudique y deposite en el otro o la otra. En las partes que veremos a continuación: el otro como objeto, mío o yo, la relación ha quedado estereotipada y no como posibilidad de juegos, lo cual transforma en imaginación al vínculo.

PERSONAJES EN ORDEN DE DESAPARICIÓN

El otro como objeto y el otro como objeto:

En nuestra vida cotidiana nos hemos alejado de los sentimientos. El consumo nos ha convertido en cosas simples de obtener. El cuerpo se ha transformado en un objeto de compra-venta, en un negocio de carne humana.

Cuando la relación sexual no es más que la búsqueda de placer privado e individual, se convierte en una masturbación sincronizada que ignora la existencia del otro allí presente, iniciando una carrera hacia el fin, donde cada uno trota solo. El deseo no se sacia con el orgasmo, resurge con las caricias, los recuerdos, la imaginación

Esta unión sexual escindida que solo toca el cuerpo, no permite un acercamiento en distintos niveles simultáneos. No nos referimos con esto a una relación íntima que tiene como propósito perpetuar la relación de pareja; puede ser por única vez, no obstante tienen un compromiso mutuo con la fecundidad y el placer compartido.

El otro como mío y el otro como mío:

Las frases

le perteneciera podrían ser:

que caracterizan este tipo de relación en la que cada uno actúa como si el otro

Tu deseo es para mí. Nada de lo que tienes puede ser sólo tuyo. Tus pensamiento son sólo para mi. Este es el prototipo de una relación en donde se exigen mutuamente el recibir todo lo que

les falta de la pareja; cada uno exige al otro diferentes papeles: hermano, padre, madre, amiga, amigo, amante; el problema es que no siempre los personajes en demanda coinciden

y si de acuerdo con el guión de necesidades su deseo se transforma, puede suceder que

cuando uno necesita al compañero sexual adulto, el otro miembro de la pareja demanda caricias y comprensión maternales; la sexualidad se encuentra confundida entre peticiones imposibles de compaginar. Al definir la relación en términos de pertenencia, al mismo

tiempo que se anula al otro, está anulando al primero. Al haber emprendido la búsqueda de

la sombra de la pareja para protegerse de la vida, toman el aire de cada uno para llenar sus

antiguos huecos. El poseerse les permite disfrazar su auto devaluación compartida.

El otro como yo y el otro como yo La otra como yo y la otra como yo

¡Hay tantas frases de amor del lenguaje cotidiano que reflejan esta concepto!

“Sólo miro a través de sus ojos.” Hagamos una inferencia:

Si sólo miro a través de sus ojos:

Yo estoy ciega.

Si el otro dice:

“Miro a través de tus ojos” Es él quien me ha dejado ciega:

Por lo tanto, nos amamos y nos odiamos. Nos necesitamos, pero nos hemos mutilado.

Ésta es un expresión de la ambivalencia máxima y extrema que puede manifestarse en una relación donde el otro no significa más que una imagen en el espejo: uno no puede ver, sentir, pensar diferente de lo que el otro ve, siente o piensa.

El mundo en común se tiñe de frases como:

Sólo puedes desear cuando yo deseo. Sólo puedes pensar como yo pienso. Sólo puedes sentir si yo siento. Tú no eres más que una metáfora mía. Tu no eres sin mi. Por lo tanto, antes de mi, nunca fuiste.

El brote del deseo está teñido de esta confusión.

El otro como otro y nosotros

Sería conveniente plantear algunas posibilidades de juego para no quedar atrapados en la estereotipia. Quizá una relación más enriquecedora entre dos personas implique el poder perderse en un yo y un tú que signifique alternar y compartir, fusionar y separar; poder

sentir desde el tú, el yo o el nosotros según sea necesario, sintiendo a la pareja como si fuera Otro, aunque a veces pudiese ser mío, yo a alguien más.

El reconocimiento de las diferencias implica mirar al otro y mirarse a sí mismo como diferenciados, valorando las cualidades y aprendiendo a sobrellevar las fallas, sin que necesariamente represente un dolor constante. Esto sucede en doble sentido, porque además es necesario que se tenga la capacidad de aceptar el perder la imagen ideal que la pareja mantiene, y reconocer el compromiso de los aspectos positivos y negativos de la propia personalidad.

La consigna compartida por la pareja que puede unirse bajo este concepto podría ser:

Se que en muchas cosas somos diferentes tanto por esas diferencias como por nuestras semejanzas estoy contigo.

En este estilo de relación no significa que no haya conflicto. Están reunidas dos historias que previas al encuentro se habían conformado con una melodía distinta y aún después siguen transformándose. Cualquier relación tiene fuentes de tensión que ocasionan crisis. El desequilibrio significa que los patrones y reglas ya no están funcionando, que aparece la necesidad del cambio.

Durante el conflicto la pareja se pide mutuamente crecer en áreas en las que creen esta estancados. Esto es difícil de comprender por la descarga de sentimientos que se juegan a través de las palabras durante las discusiones y su reverberancia. Quizá tengan que librar

muchas batallas antes de entenderlo, sin embargo si supieran que

significa un constante ir y venir, en una espiral tridimensional que a su vez está en constante, doloroso y feliz movimiento. Búsqueda quizá de

La

relación de pareja

CONTRIBUYENDO A LA CONSTRUCCIÓN DEL MURO EN LA CAMA

La construcción de este muro es una trabajo artesanal. Poco a poco la pareja coloca las piezas con una técnica especial y propia; invierte cada uno muchos esfuerzos en su construcción y su mantenimiento.

Acumulan

resentimientos,

rencores,

demandas,

que

van

modelando

el

muro

y

construyéndolo

con

un

compromiso

tácito

del

cual

quizá

no

estén

enterados

conscientemente.

En todas las relaciones se colocan algunos ladrillos. A veces bloquean el acercamiento en su totalidad convirtiendo las sábanas en sepulturas. Otras veces la distancia puede ser temporal; el deseo vive y fluye con el acontecer cotidiano. El cuerpo, su vehículo, debe ser entendido como inserto en el ámbito social y psicológico en el que oficia como una forma de expresión y de lenguaje.

Es por esto que de los intercambios internos y externos que haga la pareja dependerán los huecos, espesor y altura de la pared.

A continuación a modo de ejemplo se representan algunos de estos tabiques llamados:

Juguemos a que nos queremos El “si” y el “no” excluidos La “Y” conjunción copulativa El amor en sábado Subasta de amor: quien da más Variaciones sobre el mismo tema.

Juguemos a que nos queremos

¿Cuánto temor de sentir deseo, tocar, acariciar,

sentir

sentir

En algún lugar en el interior del ser ha quedado registrada la censura impuesta de pequeños que se revive frente a la posibilidad de contacto de deseo a deseo; de vientre a vientre.

La censura externa se convierte en interna, sin conciencia se transmite a los otros que se esconden al sentir las dagas de la moral, reina de los controles.

La cesura sin embargo, no se queda quieta en los demás. Se revierte gota a gota en nuestra contra, porque despierta el temor a la crítica de los otros, y el miedo a la autocensura que grita:¡Deténganse! No se muestren que se desean.

Habría que preguntarse cuantas veces se critica a los otros y se les señala porque son capaces de llevar a cabo los deseos encubiertos de sus represores. Tras las acusaciones y recriminaciones quizá se oculta un deseo reprimido por hacer lo que otros se permiten y los jueces de los actos se prohíben. Nos lastimamos, en la vida nos enseñan a jugar a que nos castigamos; jugamos a no decir lo que pensamos; jugamos a que nos mentimos; además nunca podemos violar la regla principal: no debemos decir que nos deseamos.

¿Cómo ocultar aquello que no sólo nos pertenece sino que somos? Somos seres de deseo. Se debe invertir gran energía para la negación. La estrategia radica en que en cuanto se está por descubrir la verdad, la encubrimos. Pagamos un precio muy

alto: nuestro deseo se marchita y disminuye, y nuestro acercamiento se dificulta cada vez más. El premio: la frialdad y el control de las emociones. Nuestra restricción nos ataca entonces desde nuestro interior (autocensura) y desde el exterior (la censura de los demás) porque el deseo permanece y no puede ser eliminado; cuando esto se intenta éste busca otra

vía de expresión

y quizá nos marchite

El “si” y “no” excluidos

Muchas veces no es consciente la utilización de toda clase de maniobras para crear reglas del autoengaño mutuo, de la contradicción entre el lenguaje verbal y no verbal, quebrando así los puentes de comunicación.

La comunicación no es ni sencilla, ni ingenua. Abarca el vasto mundo de las telarañas de las relaciones y la comprensión de la incomprensión.

Si la comunicación y el entendimiento se dificultan en los niveles más superficiales por malos entendidos verbalizados que requieren de aclaración, imaginemos lo complejo que es cuando se trata de lo profundo.

La relación sexual requiere de un alto grado de comunicación verbal y no verbal; de entendimiento para decodificar y colaboración para entender. La genitalidad es parte de la relación sexual, pero no la agota. No nos referimos aquí a la relación de los órganos, sino entre las personas. Tengamos presente la definición de coito, viene de coitus: coire-impulso a la combinación, co-juntos, ere-ir. Impulso a la combinación por ir juntos. Por lo tanto, los cuerpos con frecuencia hablan por la relación, donde la ausencia de acercamiento corporal puede estar manifestando la presencia de la ruptura encubierta.

La intimidad es un juego de permisos. El que cada uno pueda decir “No” libremente y sea respetado, da muchas más posibilidades de movimiento porque sólo así se puede tener la confianza de que se expresará lo que es placentero o no lo es, sin estar con el temor constante de cuidarse de no hacer algo que quizá pudiera molestar, o quizá no, o tal vez

Poder expresar “no Y si” es importante, recordemos que la Y, gramaticalmente, es una conjunción copulativa.

La Y, conjunción copulativa.

Juguemos un poco con la respuesta sexual gramatical. Empecemos por la “O” de la lógica disyuntiva. Se nos ha enseñado que tanto nuestro

pensamiento como nuestra acción deben estar definidos a partir de la “O”: me desea o no me desea. Esto quiere decir que las ideas se dicotomizan en la búsqueda de dos alternativas mutuamente excluyentes:

O son iguales o no lo son. Un pensamiento así, concibe las posiciones diferentes como

opuestas y no como complementarias. Esta estructura lógica no reconoce a cada persona como distinta, no puede incluir lo diferente que cada una aporta a la relación. Encubren entonces cualquier conflicto por el temor de rasgar la relación que ya tiene fisuras, trazadas por el siempre o nunca.

Cada persona de la pareja podrá convertirse en mío o mía, objeto o inclusive una imagen en espejo. No serán ellos frente a frente por temor a la desintegración. No podrán integrar lo distinto de cada uno.

En una relación así establecida es difícil jugar con el tiempo, ya que la dicotomización no permite entender algunas situaciones como pasajeras y otras como temporales. El “siempre” o “nunca” están por sobre todas las cosas.

Existen muchas otras formas de construcción de la realidad. Las posibilidades de la “Y”, y sus combinaciones son múltiples y más variadas: “Ahora no me desea y si me quiere”. Esta forma de percibir la relación en sus diferente niveles, es acorde con el proceso real de vida, integrando la contradicción, ubicándola en un tiempo y un espacio sin pretender caer en los extremos representados por el siempre o nunca, blanco o negro.

Se puede jugar con el tiempo, y entender una situación como pasajera y otra como

permanente, siendo capaces de ver a la pareja efectivamente como un ser con vida propia.

Pensar con la “Y” permite vincular las disociaciones que en la vida cotidiana escinden. Si la “Y” está incorporada a la relación, la consigna compartida para afrontar los obstáculos de la vida en común podría ser:

Voy a esforzarme por darte a entender lo que pienso y siento, aunque no estés de acuerdo, te sigo amando. Aunque no esté de acuerdo, te apoyo si es bueno para ti.

La diferenciación a partir de la autonomía-compartida, es clara. No hay confusión entre sentimientos y pensamientos, las ideas contrapuestas no necesariamente amenazan el vínculo. No es extraño escuchar durante una discusión:

-“Si no estas de acuerdo, es que no me quieres”- Donde el vínculo queda amenazado frente a las diferencias. L “Y” es una posición frente a la vida. Una forma de pensamiento y acción. Un estado diferente en el cual hacer el amor con la Y copulativa.

El amor en sábado.

El día de la semana elegido fue arbitrario. Podría haber sido Lunes, Noviembre o Invierno. Lo esencial es lo que esto significa. En la relación de pareja un encuentro que ha dejado de ser espontáneo, un cuerpo que tiene dictado un horario, una fecha, ha puesto el deseo a dieta.

La orden que recibe el deseo lo pone en un laberinto sin salida: “Se espontáneo hoy”; “Siente ahora desde dentro y sincero”; en otras palabras:

Expresa tu deseo que agoniza.

Subasta de amor: ¿Quién da más?

Estratificar, clasificar, cuantificar, en la subasta del amor sí tendría sentido para la relación de pareja si se tratara de medir cuánto da cada uno ala relación, cuánto pierde, cuánto gana, quién inicia, quién finaliza; todas estas variables dependientes de investigaciones estadísticas y matemáticas que arrojan datos concretos e inservibles cuando se trata de los afectos involucrados en las relaciones humanas.

¿Quién da más?. Implica hacer constantes cuentas aritméticas en diferentes niveles de la relación, en las que siempre sale positivamente comprobada de hipótesis inicial: la otra persona da menos.

Para resolver el problema se crean diferentes estrategias. Por ejemplo, se elaboran listas de demandas, reclamos, peticiones que muchas veces nada tienen que ver con la realidad. Se piensa que con mayor cantidad de algo, que no se sabe exactamente qué es, se podrá llenar ese gran vacío. Han equivocado la estrategia; no obstante la subasta carnal se infiltra en

las relaciones íntimas: cuántas veces, cada cuánto, cómo

como una obra repartida en varios actos, con un principio, un desarrollo y un final, dónde después se tiene que hacer la evaluación de los actores a quienes les cuesta integrarse y

desintegrarse alternativamente convirtiéndose en uno o reconociéndose como si fueran dos.

presentando la relación sexual

Variaciones sobre el mismo tema

Este título se refiere al encierro de la pareja, a los círculos en los cuales cae y de los que no puede salir, muchos de ellos concéntricos: - y “Si lo hemos discutido tanto ¿por qué se repite?.”- A veces son círculos pequeños formaos por los problemas cotidianos, otros tan grandes que aparecen como irresolubles Ante la imposibilidad de conciliar la pareja permanece dando vueltas alrededor de un mismo eje aunque lastimándose uno al otro cada vez más por sentirse limitados y acorralados.

Estas repeticiones que desgastan y forman nudos se crean porque frente a los mutuos reclamos se imposibilitan el ver cómo cada uno participa y provoca, ya sea iniciando o continuando el conflicto sin comprender que muchas veces no es el contenido de las palabras lo que se juega, sino la forma de relación; es el poder el que se impone sobre el equilibrio.

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* En este espacio puede usted agregar algún suceso que recuerde y que pueda ser de utilidad a los demás para quitar ladrillos puestos.

El escrito acepta sugerencias. De antemano, gracias.

P.D. Si no recuerda ninguno, su memoria le está traicionando.

EL MURO ALREDEDOR DE LA RECÁMARA

¿Qué significa esta frase?

No es necesario que el muro sea construido físicamente, llamémosle el “Muro de la intimidad” que excluye a los hijos de la pareja (si los hubiera) y/o al padre y a la madre de cada uno, para poder convivir con la fantasía. Habrá muchas veces en que se agujere el muro; sin embargo, esto no lo destruye; si aprendieron de sus fallas, encontrarán las salidas para construirlo de nuevo, resanarlo.

El muro alrededor de la recámara significa: no hijos, no cuentas de gas, no suegros, no

trabajo pendiente, etc

quiere decir que no permiten que entren otros a la hora del erotismo, lo cual sería una agresión para la pareja; ni permite ventilar la cama a la hora de la comida, lo cual sería

una agresión para los demás.

protege

tanto a la pareja como a los que conviven con ellos; esto

MAS VALE DORMIR SOLOS QUE MAL ACOMPAÑADOS.*

* Esta sección coincide con Graucho Marx el cual en su libro “Camas”, no tuvo material para completar el capítulo “De las ventajas de dormir solo”

COSECHA EN VERSOS

AMOR Y MUERTE

Amor, lucha sutil contra la muerte. En cada caricia se arriesga el pasado, En cada beso la infancia se ausenta. Y cada noche La muerte acecha a la esperanza. El alma espera destrucción de espejos, la muerte de aquello que deseamos que fuera.

Y

el amor toma sabor a muerte

y

la muerte toma sabor a vida hasta que llega el fruto del amor divino. Y la semilla crece

La muerte acecha el atardecer Y al anochecer de estrellas viejas llenan los cielos. Al amanecer la muerte y el amor se abrazan al sol y esperan

Las letras habían nacido. Las escenas se habían dramatizado. Superficies virginales de hojas ensombrecidas y enaluzadas analegradas y entristecidas. Pareja. Llegaron visitas de poetas en ensueño, viajamos juntos cielos derramados de aurora. Recorté pedazos de sentimientos, sentimientos en pedazos, los acosté en mis brazos los mecí. Ellos sabían Todos conocemos los secretos

Raquel Schlosser