Está en la página 1de 2

MONLOGO DEL CUENTO Poseo la locura ms trascendental y sublime en mi mente: Crear cuentos; aunque no me harte y el estmago se pegue en el espinazo

y la cabeza me zumbe como torbellino de moscas y las nalgas me duelan y la columna me obligue a levantarme y me digan loco, cadver andando, intil, parsito de suciedades, canbal de papeles, resentido social...No me cansar, aunque la historia se repita. Adis al tiempo, las obligaciones, los t, las graduaciones, invitaciones a bodas, entierros del pueblo; adis a todo y a todos. Y me vale un punto y coma la conciencia... Todo!... Poseo esta locura y ya. Mi vida es el cuento. Al levantarme, uno nuevo ronda mi cabeza, comienza intranquilizando al cerebro y, ah est, ya se meti y hay que atraparlo; no hay que dejarlo ir, no. Por ningn motivo. Sentmonos a la mesa, busqumosle un principio, de donde sea tiene que salir el principio, encontrarlo es mi deber; aunque vaya a oriente, occidente, nubes, cielo, mar, pueblos, caseros, miserias, objetos..., hasta al mismo infierno si es necesario. Ya est! Ahora la trama, metete en la trama, ve dnde diablos la halls; pero buscala con afn Qu no la encontrs? Segu adelante, quemate las pupilas, vivilo intensamente, profundiz en l, llor, cant, bail; hac hasta lo imposible por una buena trama. Si no, el cuento no tiene sentido; record, el nudo es vital; y que no te detenga nada ni nadie, ni dolores de cabeza, ni frustraciones, ni depresiones. Nada!. Magnifico! Ahora, el final, corr tras l y que sea contundente; no importa que sea llorn, trgico, jocoso, lo que sea; pero es necesario que te mets en las entraas del lector a travs del final y; que no te importe lo que dice el Poeta Eguizbal, que ya rays con esa palabra contundente; no le hags caso, su intencin es sembrar agallas Danilo Vsquez | Edicin 1986

en vos, para que luchs contra viento y marea; y no te apabils por la crtica estril de aquellos que desean abundantes cuentos. Trabaj los cortos, compendi en ellos la vida, la muerte, la tierra, el universo. Compendiate vos mismo, se el cuento en persona y; por ltimo, que te den de mote, El cuento. Y s feliz con ello y con ellos y el final vendr, tarde o temprano. Y cuando llegue, dale un beso, para que la historia no siga igual.

Danilo Vsquez | Edicin 1986