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MERCADITOS POPULARES

Todo comenz en las escuelas. Estas se haban convertido en pequeos mercaditos. Los maestros en entes reguladores del mercado. La competencia era fuerte, mercancas procedentes de todas las partes del mundo se vendan, a veces, maestros de otras escuelas llegaban y promocionaban sus productos. Los alumnos, en sus grados, escogan y compraban al mejor postor. En las diferentes actividades calendarizadas por el MINED, como el da de la madre, el padre, la familia, la secretaria, el profesor, el alumno, el empleado pblico, el obrero, el jornalero, el trabajador, el sastre, el comerciante, el poltico, el joven, el adulto mayor, y, bueno, se celebraban con grandes pompas y derroche de telas, fantasas, souvenires, no digamos las festividades patrias relacionadas con la independencia

El MINED declar alerta roja. El pas ocupaba en la regin la peor nota en educacin. Los ndices de desarrollo humano eran raquticos. La industria recaa. Los hospitales eran un desastre. La justicia, peor. Las ciudades convertidas en un caos tremendo, nadie saba leer rtulos, altos, semforos, ni nada. Las universidades eliminaron las carreras humansticas y fomentaron las licenciaturas en ventas, los mster en ventas, los doctorados en ventas. A lo largo y ancho del pas se abrieron infinidad de yiendas; casas calles, campos, se convirtieron en pequeos y grandes negocios, se vendan y traficaban sueos y esperanzas y los compradores se

terminaron; nadie compraba, todos vendan y al final, cuando ya no haba ms que vender, se vendan ellos mismos al mejor postor, as surgieron hombres y mujeres con Danilo Vsquez | Edicin 2004

chips made in estados unidos, made in italy, made in france, y otros chips para controlar la mercanca humana.

Y al final de los finales, terminaron vendiendo su pas (al mejor postor). Las escuelas fueron cerradas y selladas con las frases del insigne maestro de la poesa salvadorea Francisco Daz:

Asnos cargados de oro, respondedme: Podis asegurar vuestra riqueza? Slo rebuznan, con orejas musgas, Al que tal les pregunta lo cocean Venid ac, soberbios ambiciosos, De qu sirven las pompas en la huesa?

Danilo Vsquez | Edicin 2004