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EL VENDEDOR DE OJOS Yo conoc a un vendedor de ojos. Lo juro. Venda de todos los colores: Negros, cafs, amarillos, verdes.

Bueno, l, los venda y los gritaba as: Yo vendo unos ojos negros, quien me los quiere comprar... Y as venda su especial mercanca. Muchos compradores tuvo el vendedor alegre; pero nadie valoraba en verdad, los bellos ojos que venda... Cierto da, como en los cuentos de Gibrn Jalil, se le acerc un ciego, ansioso de comprarse un par de ojos y busc con su vista de la nada, al maravilloso vendedor. Lo toc y desliz cuidadosamente sus delicadas manos sobre el cuerpo del vendedor y le dijo: Seor, yo quiero un par de ojos; aunque no de los que usted vende con tan buen acento; pero Podra usted conseguirme un par de ojos? El vendedor se qued perplejo y respondi: Qu clase de ojos quiere usted? Ver dijo el ciego- no son para m, los deseo para alguien especial, muy especial. Cmo? No los quiere para usted, que tanto los necesita respondi, todava ms perplejo el vendedor- no, dijo tajantemente el ciego, ella los necesita ms que yo; pues a m, el viento me deleita con su mgico cantar y aunque no lo veo, siento la msica de su bello violn, sus dedos tocndome lujuriosamente, en fin... Ah! Dijo irnicamente el vendedor, son para una mujer. Me basta con oir la voz de una mujer, para saber si es bella o no... Por favor entienda dijo el ciego- No son para una mujer. El vendedor de ojos cambi de color y de situacin, nunca en toda su vida de vendedor alegre, habase encontrado con tan extrao comprador y, con un gesto de displicencia, ms que de vencido, le dijo temerosamente al ciego: Entonces, para quin son? Acercndosele al odo del

Danilo Vsquez | Edicin 1993

vendedor, el ciego le murmur, en muestra de que nadie supiera: Los quiero para mi conciencia...

Danilo Vsquez | Edicin 1993