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EL ARBOLITO DE NARANJO Un da que llegu de paseo a la casa de mis tres sobrinos, una voz quedita me susurraba al odo: Shisshiss!

Poeta- Sshisshiss! . Mir hacia atrs, buscando con mis ojos de hormiga, la rara voz que me hablaba. Yo pens que mi mente ya no andaba tan bien como antes.

Sshiss, Sshiss! Poeta-Insisti la rara voz-

Entonces me acerqu al palito de naranjo, buscando minuciosamente a un posible enanito, como el del cuento que se llama Pulgarcito. Pero no, la voz surga, cuando la brisa acariciaba con sus manos de viento, al palito de naranjo. No tengs miedo, Poeta dijo- te he hablado, porque deseo pedirte un favor. Yo pens: Qu clase de favor puede pedir un arbolito de naranjo? Y l me contest: Yo leo el pensamiento de los hombres que son como los nios. Por eso te habl, porque siempre que vens a nuestra casa, vos te acercs y platics en el lenguaje de las plantas. Y qu deses que haga? le dije- pues fijate que mi cabello ha crecido bastante, a tal grado, que algunas de mis hojas ya no aguantan el dolor de cabeza. Pues, cuando Miguelito o Janeth, pasan corriendo, me jalan las hojitas, que son los pelitos mos y me duelen. Yo me qued pensativo y record, que en cierta ocasin cuando jugaba con Danilito, l me jal el zacate jaragu que crece ralito en mi cabeza y me doli bastante. Entonces comprend cabal, el pedido del arbolito de naranjo. Pensando estaba, cuando... Le dirs a don Miguel que me rasure las hojitas? Ah! Y Danilo Vsquez | Edicin 1992

que siempre me bae con suficiente agua, por favor. Por supuesto que a una splica de esta clase, no se puede decir no. Con un rotundo s, y moviendo la cabeza como garrobo, acced. En eso, doa Raquel grit desde la cocina: Quers caf, don Danilo? Dije tambin que s...

Danilo Vsquez | Edicin 1992