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ENSAYO SOBRE LA EVALUACIÓN COGNITIVA CONDUCTUAL El modelo cognitivo-conductual, como se infiere de su nombre, proviene de los desarrollos y coincidencias

del enfoque conductual, planteado oficialmente en 1913 con la publicación de James Watson que llevaba por título “La psicología desde el punto de vista de un conductista”. Estos estudios, que llevaron el camino de la psicología conductista desde el condicionamiento clásico hasta el condicionamiento operante, tuvieron un punto de encuentro con los modelos cognitivos, con lo que se incluyó la actividad cognitiva como objeto de estudio, considerándola como determinante del comportamiento humano. La existencia de una modelo cognitivo de evaluación psicológica constituye un tema polémico, menos la conceptualización de un modelo único; así, por ejemplo, Forns, Kirchner y Torres hablan de tres modelos cognitivos: el de la perspectiva piagetiana, el de la evaluación neuropsicológica y el del procesamiento de la información, pero sólo hablaremos del cognitivo – conductual. Perez-Alvarez (1995) señala que los diversos enfoques amparados en el calificativo de cognitivo presentan notables diferencias, yendo su base teórica desde el condicionamiento hasta el procesamiento de información, pasando por el aprendizaje social. No obstante, todos ellos presentan un factor en común: la formulación de que las variables cognitivas (cogniciones, atribuciones, funciones mentales superiores…) son los principales determinantes de la conducta. Podemos decir que para el modelo cognitivo, la conducta está determinada por los elementos cognitivos de la persona, por lo que las variables de estudio serán las estructuras mentales (por ejemplo, los almacenes de la memoria) y los procesos y/o estrategias cognitivas que median entre los estímulos y las respuestas. Un elemento relevante es la diferencia entre las variables cognitivas de este modelo y las variables cognitivas propias del modelo psicométrico y, especialmente, del conductual; en le modelo cognitivo, las variables pasan a determinar el resto de la conducta, es decir, pasan de variables dependientes a variables independientes en terminología experimental. El evaluador cognitivo debe centrarse en qué ocurre cuando el sujeto adquiere información nueva y en cómo la elabora y la emite en sí, mientras que en la evaluación tradicional se trabaja con puntuaciones totales y las aptitudes mentales son evaluadas como un constructo, en la evaluación cognitiva las aptitudes mentales se evalúan como un proceso. Cogniciones y comportamientos se están volviendo el tema de estudios intensos, en cuanto se relacionan con el desarrollo de una situación patológica, su mantenimiento y los cambios en ella. La idea de que las cogniciones y pensamientos del paciente (desde autoimágenes hasta autoafirmaciones) desempeñan una función importante en el

Meichenbaum (1977) precogniza un enfoque cognitivo funcional. con demasiada frecuencia. Además. la evaluación ocurre sólo una vez. es posible indicar a los pacientes que “piensen con la voz alta” o verbalicen pensamientos inmediatos. durante y después del tratamiento. Por último. Es laudable el uso de métodos de evaluación más sistemáticos y precisos en el campo de la evaluación conductual.comportamiento. es central para este tipo de evaluación cognitiva conductual. ya sea antes o en las etapas iniciales del tratamiento. esto significa que se precisa un análisis funcional de los procesos de pensamiento del paciente a fin de planear la estrategia de intervención. se llevan a cabo multiples evaluaciones de estos comportamientos antes. a menudo no está clara la forma en que los resultados de esta evaluación influyen en el tratamiento . Los evaluadores conductuales operacionalizan el problema clínico al especificar los comportamientos de interés para la intervención. Como señalan Parks y Hollon. Debe efectuarse un inventario meticuloso de estrategias cognitivas para determinar cuáles cogniciones (o ausencia de ellas) están ayudando o interfiriendo con la ejecución adecuada. los resultados de la evaluación se usan para informar o modificar el tratamiento. y en qué circunstancias. Por ejemplo. también pueden reportar sus pensamientos y sentimientos en reacción a conversaciones pregrabadas de diversos tipos (como situaciones estresantes de evaluación social). En esencia. se dispone de varios métodos y procedimientos para evaluar el funcionamiento cognoscitivo. En efecto. Además. pueden completar escalas de estimación cuyos reactivos se dirigen a cogniciones adaptativas y desadaptativas que pueden haber ocurrido en el pasado. Esto contrasta con la evaluación “tradicional” en que. y pueden enumerar pensamientos presentes como reacción a estímulos específicos (por ejemplo temas o problemas) que se les presentan.